El suministro mundial de alimentos está seriamente amenazado debido a la pérdida de biodiversidad

Según la ONU, las plantas, los insectos y los organismos imprescindibles para la producción de alimentos están en rápido declive.

Cosecha de zanahoria ecológica en Alemania. La agricultura orgánica representa solo el 1 % de las tierras agrícolas globales. Fotografía: Julian Stratenschulte / EPA
La capacidad mundial de producción de alimentos se está debilitando debido a la incapacidad humana para proteger la biodiversidad, según afirma el primer estudio de la ONU sobre plantas, animales y microorganismos que ayudan a poner comida en nuestros platos.


La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura publicó esta dura advertencia después de que científicos encontraran pruebas de que los sistemas de apoyo naturales que forman la base de la dieta humana se están deteriorando por todo el mundo debido a que granjas, ciudades y fábricas devoran tierras y vierten productos químicos.
El informe publicado el viernes indicaba que durante las últimas dos décadas, aproximadamente el 20 % de la superficie cubierta de vegetación de la tierra ha perdido productividad.
Observaba una perdida “debilitadora” de biodiversidad del suelo, de bosques, praderas, arrecifes de coral, manglares, praderas marinas y de diversidad genética de especies de cultivos y ganado. En los océanos, una tercera parte de las zonas de pesca están siendo sobrexplotadas.


El estudio, que cotejó datos a nivel mundial, artículos académicos e informes realizados por gobiernos de 91 países, señalaba que muchas de las especies que están implicadas indirectamente en la producción de alimentos, tales como pájaros, que se alimentan de las plagas de los cultivos, y los árboles de los manglares, que ayudan a purificar el agua, son menos abundantes que en el pasado.


Encontró que el 63 % de las plantas, el 11 % de los pájaros y el 5 % de los peces y los hongos estaban en declive. Los polinizadores, que son esenciales para tres cuartos de los cultivos del mundo, están amenazados. Además del declive bien documentado de abejas y otros insectos, el informe dice que el 17 % de los vertebrados polinizadores, como los murciélagos y los pájaros, estaban en peligro de extinción.


Una vez que se pierdan, las especies que son imprescindibles para nuestros sistemas alimentarios ya no se podrán recuperar, decía el informe. “Esto coloca al futuro de nuestros alimentos y a nuestro medioambiente bajo una grave amenaza”.


“Los cimientos de nuestros sistemas alimentarios se están debilitando”, escribió Graziano da Silva, director general de la Organización para la Alimentación y la Agricultura, en una introducción del estudio. “Partes del informe mundial son una lectura sombría. Es verdaderamente preocupante que en tantos sistemas de producción en tantos países, la biodiversidad para los alimentos y la agricultura y la labor que ejerce en el ecosistema esté en declive”.


En muchos casos la agricultura es la culpable, dijo, debido a los cambios en el uso de las tierras y su gestión insostenible, tales como la sobreexplotación del suelo y la dependencia de pesticidas, herbicidas y otros agroquímicos.


La mayoría de los países dijeron que la principal causa de pérdida de biodiversidad era la conversión en el uso de la tierra, los bosques se cortaron para crear tierra cultivable, las praderas se cubrieron de cemento para las ciudades, fábricas y carreteras. Otras causas incluían la sobreexplotación de las fuentes de agua, la contaminación, la propagación de especies invasivas y el cambio climático.


La tendencia va hacia la uniformidad. Aunque el mundo produce más alimentos que en el pasado, depende de monocultivos en constante expansión.


Dos tercios de la producción de cultivos provienen de solo nueve especies (caña de azúcar, maíz, arroz, trigo, patatas, soja, fruto de la palma de aceite, remolacha de azúcar y mandioca) mientras que la mayor parte de las demás 6.000 especies de plantas cultivadas están en declive y las fuentes de alimentos silvestres son cada vez más difíciles de encontrar.
Aunque los consumidores todavía no hayan notado ningún cambio cuando van de compras, los autores del informe dijeron que eso podía cambiar.


“Los supermercados están llenos de comida, pero la mayoría es importada de otros países y no hay mucha variedad. La dependencia en unas pocas especies significa que somos más susceptibles a los brotes de enfermedades y al cambio climático. Hace que la producción de alimentos sea menos resistente,” alertaba Julie Bélanger, el coordinador del informe.
Como ejemplos, el informe relata como la excesiva dependencia de una variedad reducida de especies fue uno de los factores determinantes de la hambruna causada por el mildiu de la patata en Irlanda en la década de 1840, las pérdidas de cosechas en los EE.UU. en el siglo XX y las pérdidas en la producción de taro en Samoa en la década de 1990.


“Tenemos la necesidad urgente de cambiar la forma en la que se producen los alimentos y de asegurar que la biodiversidad no es algo que pasemos por alto sino que es tratada como una riqueza irremplazable y una pieza fundamental de las estrategias de gestión,” dijo Bélanger.


El informe encontró pruebas de que la actitud y las prácticas estaban cambiando lentamente. En los últimos años ha aumentado la adopción de una gestión sostenible de bosques, el diseño de ecosistemas en la pesca, la acuaponía y en policultivos. Pero los autores dicen que el avance ha sido insuficiente. La agricultura ecológica, por ejemplo, ocupa ahora 58 millones de hectáreas en todo el mundo, pero esto solo supone el 1% de la tierra cultivable mundial.


El informe señalaba que los gobiernos muestran un mayor interés por la biodiversidad, un tema que pocas veces recibe la misma atención que el cambio climático. Muchos estados han anunciado pérdidas económicas causadas por la desaparición o el desplazamiento de ecosistemas. Irlanda, Noruega, Polonia y Suiza notaron una disminución en las poblaciones de abejorros. Egipto estaba preocupado por su industria pesquera debido a que los peces estaban migrando hacia el norte por el aumento de la temperatura del mar. Gambia dijo que había comunidades que se estaban viendo forzadas a comprar productos caros producidos industrialmente porque las fuentes de alimentos silvestres eran cada vez más escasas.


La crisis de la biodiversidad entrará en la agenda mundial y se debatirá en el próximo G7 de abril, en un Congreso Mundial sobre la Conservación en junio, y luego en una importante conferencia de la ONU en Pekín el año que viene.


“Por todo el mundo, la biblioteca de la vida que ha evolucionado durante miles de millones de años –nuestra biodiversidad- está siendo destruida, envenenada, contaminada, invadida, fragmentada, saqueada, drenada y quemada a un ritmo nunca visto en la historia humana”, dijo el presidente de Irlanda, Michael Higgins, en la conferencia sobre la biodiversidad el jueves en Dublín. “Si fuésemos mineros del carbón estaríamos hasta la cintura de canarios muertos”.

Por Jonathan Watts
The Guardian

Traducido por Eva Calleja

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Las arañas parecían actuar como zombis, de acuerdo con los investigadores del comportamiento de un nuevo tipo de avispa ecuatoriana. Foto: Archivo

Entre las pirañas, anacondas y jaguares de la Amazonía ecuatoriana, una especie recién descubierta de avispas parásitas podría ser la cosa más aterradora en la selva.

Las avispas “secuestran” los cerebros de las arañas que se sabe viven en redes comunales y las obligan a abandonar sus colonias para proteger la larva de la avispa.
Luego, las arañas zombies “esperan pacientemente” a ser devoradas, según un estudio reciente publicado en Ecological Entomology.


Investigadores especializados en zoología de la Universidad de Colombia Británica (UBC, por sus siglas en inglés) documentaron esta extraña relación después de observar el ciclo de vida del parasitoide entre una nueva avispa de la especie Zatypota y la araña “social” Anelosimus eximius, en Ecuador.


Anteriormente se observó a una de estas avispas modificando el comportamiento de una araña solitaria, esta es la primera vez que una avispa domina a una llamada “araña social”.
De acuerdo con la investigación, después de que una hembra adulta pone un huevo en el abdomen de una araña, la larva incuba y se adhiere al desafortunado arácnido. La larva crece y se vuelve más poderosa a medida que avanza para alimentarse de la hemolinfa de la araña, el equivalente a la sangre en los insectos.


A través de un proceso que altera el comportamiento, la larva se vuelve capaz de manipular la toma de decisiones de la araña. Según el estudio, las arañas parecían estar “zombificadas”, y “abandonarían su colonia para proveer un capullo a la larva antes de esperar pacientemente a que las mataran y consumieran”.


Bajo la protección del capullo, la larva se alimenta de la araña muerta y continúa creciendo. De nueve a 11 días después, la larva emerge del capullo como una avispa completamente formada, lista para salir y zombificar a otra araña desafortunada.


“Una vez que la larva se convierta en una avispa completamente formada, se irá y encontrará una pareja”, me dijo la coautora Samantha Straus en una llamada telefónica. “Entonces el ciclo continúa”.


Para los científicos, los métodos brutales de las avispas parasitoides no son un concepto nuevo en la naturaleza. Las criaturas que ponen sus huevos en o sobre los cuerpos de otros insectos y eventualmente se los comen son uno de los grupos de animales más diversos en la tierra, según un estudio publicado en 2018 en BMC Ecology.


Pero la avispa recién identificada en la especie Zatypota es única incluso entre este grupo temeroso.


“Esta modificación de comportamiento es muy grave”, dijo Straus en un comunicado de prensa de UBC . “La avispa secuestra completamente el comportamiento y el cerebro de la araña y hace que haga algo que nunca haría, como dejar su nido y tejer una estructura completamente diferente. Eso es muy peligroso para estas pequeñas arañas”.


Los investigadores sospechan que las avispas inducen este comportamiento inusual en las arañas sociales al inyectar hormonas en la araña que hacen que abandone su colonia y se vuelva sumisa a la larva.


Además, los científicos creen que las avispas apuntan a estas arañas sociales porque pueden proporcionar un huésped estable y una fuente de alimento. También descubrieron que las avispas tenían más probabilidades de atacar colonias de arañas más grandes.
Straus dice que espera regresar a Ecuador para investigar si las avispas regresan a las mismas colonias de arañas generación tras generación, y si es así, qué ventaja evolutiva podría presentar.

2 diciembre 2018

Sábado, 10 Noviembre 2018 08:08

Exterminadores en el campo

Exterminadores en el campo

Más de 200 líderes, movimientos y organizaciones globales de agricultura y alimentación, lanzaron un llamado a Naciones Unidas demandando una moratoria a la liberación de organismos con “impulsores genéticos”, especialmente en agricultura. Firman entre otros La Vía Campesina, la Alianza por Soberanía Alimentaria en África, la red mundial de agricultura orgánica IFOAM, la Unión Internacional de Trabajadores Agrícolas, Amigos de la Tierra internacional, así como tres relatores de Naciones Unidas para la Alimentación: la actual, Hilal Elver, y los anteriores, Olivier de Schutter y Jean Ziegler. Firman además activistas e intelectuales en el tema como Vandana Shiva, Nnimmo Bassey, Raj Patel, Ana Lappé y muchas otras y otros. Es un “llamado a proteger los sistemas alimentarios de las tecnologías de extinción genéticas”, al que se se suman los más significativos movimientos mundiales y continentales en agricultura y alimentación, para decir no a la liberación de esta nueva biotecnología. (https://tinyurl.com/ya94pl7f).

El llamado se presentó el Día Mundial de la Alimentación en la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y es también un mensaje al Convenio de Diversidad Biológica (CBD), que se reúne este mes y tiene el tema en su agenda (Ver La Jornada del Campo133).


Los impulsores genéticos son una forma de ingeniería genética para engañar a las leyes de la herencia y que toda la progenie de una especie –sean insectos, plantas o animales– hereden forzosamente un rasgo transgénico. Están diseñados para diseminarse agresivamente en el ambiente y si el gen introducido es para producir sólo machos, en pocas generaciones podría eliminar toda una población de la especie manipulada y con el tiempo extinguir la especie entera, con impactos impredecibles en el ecosistema.


La industria biotecnológica ha desarrollado varias formas nuevas de ingeniería genética que intenta a toda costa desvincular de los transgénicos anteriores usando nombres que no las relacionen a éstos, como “edición genómica” o “mejoramiento de precisión”. Lo hacen para intentar evadir la resistencia global que existe contra los cultivos transgénicos y para evitar las regulaciones de bioseguridad y etiquetado.
El caso más extremo de estos intentos de engañar al público y reguladores es justamente el de los impulsores genéticos, ( gene drives en inglés o “genética dirigida” en el juego de nombres de la industria). Aunque la presentan como una tecnología en salud –para eliminar insectos vectores de enfermedades como la malaria– o incluso para conservación –para erradicar especies consideradas dañinas–, en realidad el uso principal que planean las industrias, incluyendo a Bayer-Monsanto y Dupont-Dow, es en agricultura, con la idea de recuperar el uso de agrotóxicos en plantas que se han hecho resistentes a ellos y expandir sus monopolios.


Los promotores de la tecnología han tratado deliberadamente que el público no la relacione con la agricultura, pero un nuevo informe del Grupo ETC revela que la mayor parte de la investigación es para aplicaciones en agricultura y alimentación, y de alto interés de las trasnacionales de transgénicos. (https://tinyurl.com/yb5zf3x7).


Entre otras líneas, investigan como extinguir las hierbas que se han vuelto resistentes al uso de agrotóxicos debido al alto uso de éste en los transgénicos. Consideran exterminar una especie de amaranto que se ha vuelto “maleza” en Estados Unidos, lo cual podría llevar a extinguir el amaranto comestible en México. También trabajan en cómo devolver la sensibilidad de hierbas al glifosato e insertar tolerancia a nuevos agrotóxicos para continuar o aumentar su uso. Existen un proyecto para manipular abejas melíferas y varios otros para “autoextinguir” insectos, hierbas, escarabajos, mariposas, gusanos, ratones y otros organismos considerados plaga por las industrias y la agricultura química, pero que tienen funciones en las cadenas alimentarias y los ecosistemas, y más que plagas, son una señal de desequilibrio de los agrosistemas.


El análisis de ETC sobre dos patentes clave sobre impulsores genéticos muestra que cada patente hace referencia a entre 500 y 600 utilizaciones en agricultura, incluyendo su relación con 186 marcas de herbicidas, 46 plaguicidas, 310 insectos considerados plagas agrícolas, además de nemátodos, ácaros, polillas y otros.


Por tanto, pese a los millones de dólares que ha gastado la Fundación Gates –que junto con el Ejército de Estados Unidos son los principales financiadores del desarrollo de organismos con impulsores genéticos (https://tinyurl.com/ybtrud4y)– para tratar de convencer a Naciones Unidas de que es una tecnología para ayudar a los pobres a combatir la malaria en África, en realidad se trata, nuevamente, de una estrategia empresarial trasnacional para aumentar su control sobre la agricultura y la alimentación, esta vez con la intención expresa de eliminar especies o volverlas transgénicas, aunque creen desastres en la biodiversidad y los ecosistemas.


La 14a. Conferencia de las Partes del CBD, que se reúne próximamente en Egipto, debe escuchar a los movimientos y personalidades del mundo agrícola y detener la liberación de esta riesgosa tecnología.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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EU desarrolla programa para usar insectos como "arma biológica"

Insectos podrían convertirse en "una nueva clase de arma biológica", de acuerdo con un nuevo programa militar de Estados Unidos de cuatro años y 45 millones de dólares, advirtieron expertos. En el proyecto, los insectos podrían usarse para dispersar virus genéticamente modificados en cultivos del programa Insect Allies (Insectos Aliados), según un equipo que incluye científicos especialistas y abogados, señaló la revista Science.

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa (Darpa), responsable del desarrollo de tecnologías militares estadunidense, indicó que simplemente está tratando de alterar los cultivos que crecen en los campos mediante el uso de virus para transmitir cambios genéticos a las plantas.

En un artículo publicado este jueves en la revista Science (https://goo.gl/NqgFw6), el biólogo molecular Kai Kupferschmidt indicó que Washington tiene que justificar a detalle el propósito "pacífico" de Insect Allies para evitar que sea percibido como hostil por otros países.

"Suena como ciencia ficción: un programa de investigación financiado por el gobierno planea crear insectos portadores de virus que, liberados en grandes cantidades, podrían ayudar a los cultivos a combatir amenazas como plagas, sequías o contaminación. Insectos Aliados se lanzó en 2016 con poca fanfarria pero en un foro de política, cinco investigadores europeos pintan un escenario mucho más sombrío. Si tienen éxito, la técnica podría ser utilizada por actores maliciosos para ayudar a propagar enfermedades a casi cualquier especie de cultivo y devastar las cosechas. La investigación puede ser una violación de la Convención de Armas Biológicas (BWC, por su siglas en inglés)", argumenta el artículo.

Eso marcaría un cambio del procedimiento actual de modificar genéticamente las semillas para cultivos como el maíz y la soya antes de sembrarlas, pero la Darpa explicó que su objetivo es "proteger los suministros de alimentos del país de amenazas como sequía, enfermedades y bioterrorismo", usando insectos, pulgones y moscas, para infectar las plantas con virus que las protejan. "La seguridad alimentaria es seguridad nacional", argumentó Blake Bextine, responsable militar del proyecto.

“Insect Allies persigue contramedidas escalables, fácilmente desplegables y generalizables contra posibles amenazas naturales y artificiales al suministro de alimentos, con el objetivo de preservar el sistema de cultivos estadunidense. La seguridad nacional puede verse en peligro rápidamente por amenazas naturales a los cultivos, incluidos patógenos, sequías, inundaciones y heladas, pero especialmente por amenazas introducidas por actores estatales o no estatales.

"El programa busca mitigar el impacto de estas amenazas aplicando terapias dirigidas a plantas maduras con efectos que se expresan en escalas de una sola estación. Tal capacidad proporcionaría una alternativa urgente a los pesticidas, la cría selectiva, la limpieza de tala y quema, así como la cuarentena", sostiene la Darpa en (https://goo.gl/pGmmzF).

Asimismo, el Departamento de Estado defendió el programa y señaló que tiene fines pacíficos y no viola la BWC, y el Departamento de Agricultura indicó que sus científicos forman parte de los estudios que son realizados en laboratorios cerrados y no representan peligro ambiental.

En tanto, Todd Kuiken, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, señaló que no cree que el ejército tenga intención de atacar a otro país con insectos, pero "se ve mal" que la Darpa financie el proyecto. "El simple hecho de que sea un programa militar podría generar este tipo de interrogantes", criticó el especialista. A su vez, el biólogo y coautor del artículo de Science, Guy Reeves, alertó respecto de que esta tecnología "es más viable como arma, para matar plantas, que como herramienta agrícola"

Viernes, 08 Junio 2018 06:22

Las abejas saben contar desde cero

Las abejas saben contar desde cero

Por primera vez un insecto demuestra entender el valor numérico de ‘nada’


Muchos animales saben contar. Mejor dicho, muchos animales saben ordenar mentalmente cantidades diferentes, por ejemplo de comida o de otros animales con los que compiten. Su supervivencia depende de ello. Los chimpancés, en algunos casos, hacen estos cálculos más rápido que las personas. Pero son pocos los animales que empiezan a contar desde cero, o sea, los que entienden que nada tiene un valor numérico por debajo de la unidad. Al menos eso piensan los científicos, que hasta ahora solo habían identificado esta habilidad en delfines, loros, simios y en humanos mayores de cuatro años. Un estudio publicado hoy en Science demuestra que las abejas se suman a este selecto grupo.


Para poner a prueba a los insectos, varios investigadores de Australia y Francia entrenaron a dos grupos de abejas. Sobre una pantalla rotatoria, los científicos colocaron parejas de cartas blancas estampadas con dos, tres, cuatro o cinco figuras geométricas negras —como naipes—. En un grupo, las abejas recibieron una recompensa dulce al posarse sobre las cartas con el mayor número de figuras. En el otro, la recompensa estaba asociada al valor menor. Cuando los animales aprendieron las reglas del juego, los científicos introdujeron dos elementos nuevos: el naipe en blanco (cero) y el naipe de una sola figura geométrica (uno). Las abejas entrenadas para buscar los valores más pequeños fueron capaces de extrapolar la regla y volar hacia el naipe vacío en lugar del naipe con la figura.

“Demuestran comprensión de que el conjunto vacío es más pequeño que el uno, lo cual es difícil para otros animales”, escriben los autores en Science, aludiendo a estudios previos con loros y chimpancés. En una ampliación del experimento, los insectos también escogieron el cero en lugar de los naipes con los que ya habían entrenado u otros con figuras geométricas nuevas.


La ejecución no fue perfecta; unas pocas abejas se equivocaron. Pero también a algunas personas se les dan mejor las matemáticas que a otras. Además, en algunos casos pueden entrar en conflicto distintas experiencias del entrenamiento. Por ejemplo, una abeja entrenada con naipes del dos al cinco está acostumbrada a ganar la recompensa siempre que salga el dos. Sin embargo, ante la nueva posibilidad de elegir entre el dos y el cero, la abeja tiene un dilema: está condicionada para buscar el valor más pequeño, pero su experiencia es que el dos siempre ha llevado recompensa. Los investigadores realmente pueden afirmar que estas abejas entienden el concepto del cero porque en su último experimento demostraron el llamado efecto distancia: los animales tenían menos problemas para identificar el cero como el valor más bajo cuanto más alto fuese el valor del segundo naipe.

“Me parece un estudio muy bien hecho y me ha fascinado leerlo”, afirma la psicóloga Rosa Rugani de la Universidad de Padua (Italia), que no participó en esta investigación. En 2015, Rugani y sus compañeros demostraron en la misma revista científica que los pollitos de gallina asocian valores numéricos pequeños con el lado izquierdo y grandes con el derecho. “Las abejas mostraron el efecto distancia, que es crucial para demostrar y poder hablar de competencia aritmética en los animales. Su ejecución es más precisa y más rápida cuando la distancia entre los valores es mayor”, explica: “Por ejemplo, es más fácil diferenciar un conjunto de nueve junto a uno de 100 que diferenciar un conjunto de nueve frente a uno de diez”.


El descubrimiento es particularmente emocionante porque, hasta la fecha, la comprensión del valor cero solo se había observado en animales vertebrados, separados de las abejas en el árbol de la vida hace 600 millones de años, observa el biólogo Andreas Nieder, de la Universidad de Tübingen (Alemania). Nieder, que no participó en el estudio pero firma un artículo de análisis adjunto en Science, también señala que el cerebro de la abeja apenas reúne un millón de neuronas, mientras que las personas tenemos unas 86.000 millones.


“Que un cerebro tan pequeño como el de las abejas pueda aprender el concepto de cero abre la posibilidad para que podamos entender cómo cerebros más grandes y complejos desarrollaron esta capacidad”, explica uno de los autores del estudio, Jair García, de la universidad RMIT en Melbourne (Australia). Según Caroline Strang, una experta en cognición de abejorros de Western University (Canadá) que no participó en esta investigación, los resultados demuestran la simplicidad del procesamiento aritmético, más que la inteligencia elevada de los insectos.


Rugani añade que este estudio apunta a la evolución convergente de la competencia aritmética, es decir, la aparición independiente de la misma cualidad en dos linajes muy distintos (como la evolución de las alas en las aves y en los insectos). De hecho, tanto ella como Strang creen probable que estas complejas habilidades matemáticas descubiertas en las abejas sean mucho más comunes de lo que pensamos, y tan solo haga falta que la ciencia ponga a prueba a más animales para descubrirlas en otros grupos. “Computamos cantidades para elegir las mejores fuentes de alimento, para evitar depredadores, para encontrar compañeros sociales… Los animales silvestres tienen que hacer esto constantemente, por eso creo que la competencia aritmética es tan común en el reino animal”, explica Rugani.

7 JUN 2018 - 13:08 COT

Foto ilustrativa

 

Si "los insectos representan alrededor de dos tercios de la vida en la Tierra", lo que ocurre en Alemania es alarmante: 76 % de los "bichos voladores" ha desaparecido en 27 años.

 

Un grupo de científicos internacionales liderado por Hans de Kroon, de la Universidad de Nijmegen, en los Países Bajos, ha descubierto que en las reservas naturales de Alemania los insectos voladores han disminuido en más de 75 % en los últimos 27 años, lapso que ha durado su investigación. El estudio fue publicado en la revista 'Plos One'.

De acuerdo con 'The Guardian', estos datos, aunque recopilados en territorio alemán, son significativos para todos los parajes mundiales en los que predomine la agricultura. Los insectos, advierte el profesor Dave Goulson, de la Universidad de Sussex (Reino Unido), son parte integral de la vida en la Tierra, y una pérdida tan relevante como esta levanta la preocupación de que estemos "en camino hacia un Armagedón ecológico".

Para sacar estas conclusiones, decenas de especialistas participaron desde 1989 en una investigación que capturó más de 1.500 ejemplares de insectos voladores en 63 reservas naturales de Alemania. Finalmente se estableció que, en el curso de 27 años, se produjo una disminución del 76 % en la biomasa total de dichos especímenes en las áreas protegidas.

"El hecho de que la cantidad de insectos voladores esté disminuyendo a una tasa tan alta y en un área tan grande, es un descubrimiento alarmante", comentó Hans de Kroon. Su colega Dave Goulson indicó, por su parte, que "los insectos representan alrededor de dos tercios de toda la vida en la Tierra, pero ha habido algún tipo de declinación horrible".

"Parece que estamos haciendo inhóspitas para la mayoría de las formas de vida, grandes extensiones de tierra, y que actualmente estamos en camino hacia un Armagedón ecológico. Si perdemos los insectos, todo va a derrumbarse", agregó.

Las causas de tan masiva disminución son por el momento imprecisas, pero el medio señala que los factores más probables son la destrucción de áreas silvestres, el uso generalizado de pesticidas y el cambio climático.

 

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Alarma a científicos posible uso terrorista de transgénicos

Una técnica nueva y poderosa para generar organismos genéticamente modificados "supercargados", que pueden extenderse con rapidez en la naturaleza, ha causado alarma entre científicos que temen que se le pueda dar mal uso, en forma accidental o deliberada, y causar un desastre de salud o ambiental.

El desarrollo de la llamada tecnología de "conducción de genes" promete revolucionar la medicina y la agricultura porque en teoría puede detener la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos, como la malaria y la fiebre amarilla, así como eliminar plagas de cultivos y especies invasivas como ratas y sapos de caña.


Sin embargo, los científicos que están en la vanguardia de este avance creen que esta tecnología, en manos criminales, podría plantear una seria amenaza al ambiente y a la salud humana si de manera accidental o intencional es liberada de un laboratorio sin salvaguardas adecuadas. Algunos creen que incluso podría usarse como arma bioterrorista dirigida contra pobladores o ganado porque los conductores de genes –los cuales permiten que los genes modificados genéticamente se expandan con rapidez, como una infección viral en una población– serán a la larga fáciles y baratos de generar.


"Así como los conductores de genes pueden volver inhóspitos a los mosquitos para albergar y propagar el parásito de la malaria, también se les podría diseñar para llevar una carga que deposite toxinas bacterianas letales en humanos", advirtió David Gurwitz, genetista de la Universidad de Tel Aviv, en Israel.


Demandan salvaguardas


Un grupo de genetistas ha demandado aplicar salvaguardas internacionales a investigadores que deseen desarrollar conductores de genes, adoptando estrictas medidas de seguridad en laboratorios para evitar el escape accidental de transgénicos "supercargados", capaces de extenderse con rapidez y sin control.


La semana pasada, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos emprendió una revisión de amplio espectro de la tecnología de conductores de genes en "organismos no humanos", y en el número más reciente de la revista Science un grupo de 27 destacados genetistas llamó a la comunidad científica a ser abierta y transparente tanto sobre los riesgos como sobre los beneficios de esta técnica.


"Tienen un tremendo potencial para atender problemas globales de salud, agrícolas y de conservación, pero su capacidad de alterar poblaciones silvestres fuera del laboratorio exige precaución", puntualizaron.


Los investigadores han trazado un conjunto mínimo de reglas de seguridad para la protección contra escapes de laboratorio y han convocado a un debate público sobre los beneficios potenciales y los riesgos de una tecnología que permite a los genetistas acelerar la transmisión hereditaria de rasgos genéticamente modificados en una población animal en el curso de unas cuantas generaciones.


Los investigadores han comparado la tecnología de conducción de genes a una reacción nuclear en cadena porque permite que los genes modificados se amplifiquen dentro de una población de insectos u otros animales sin mayor intervención una vez que el nuevo rasgo se ha introducido. Así ocurre incluso si el rasgo no es benéfico para el organismo.


Experimentos de laboratorio en moscas de la fruta han mostrado que un gen modificado introducido en una mosca individual puede en unas cuantas generaciones "infectar" prácticamente a todas las otras moscas de la población, en desafío de las reglas normales de la genética, que dictan una diseminación más lenta.


Kevin Esfeldt, experto en dirección genética del Instituto Wiss de la Escuela de Medicina de Harvard, en Boston, señaló que la tecnología se desarrolló en teoría hace unos 10 años, pero sólo en los dos años pasados fue posible en el laboratorio, con el descubrimiento del mecanismo de edición de genes llamado Crispr-Cas9.


El doctor Esfeldt explicó que los directores de genes se basan en un "caset" de elementos genéticos que permiten que un gen modificado salte de un cromosoma a otro dentro del mismo individuo, de modo que con el tiempo todo el esperma o los óvulos del animal llevan el rasgo modificado, y no la mitad. Esto significa que virtualmente ninguno de los descendientes está libre del rasgo modificado introducido. Los directores de genes benefician la salud humana alterando las poblaciones de insectos que diseminan enfermedades, como los mosquitos transmisores de la malaria, el dengue, el chikungunya y la enfermedad de Lyme, de modo que dejan de representar amenazas.


Llaman a la prudencia


También se pueden emplear para revertir las mutaciones que dan a las plagas de cultivos resistencia a los pesticidas agrícolas, o para extender rasgos genéticos dentro de una población de especies invasivas para ayudar a exterminarla, como hacer que la piel de las ranas de caña introducidas en Australia deje de ser tóxica para los depredadores nativos.


"Si tenemos razón en esto, es un avance poderoso que puede hacer del mundo un lugar mucho mejor, pero sólo si lo usamos con prudencia", comentó el doctor Esfeldt.


Sin embargo, algunos científicos temen que la facilidad con que se pueden producir directores de genes los hará blanco de cualquier grupo o individuo maligno con acceso a equipo moderno de laboratorio.


El doctor Gurwitz advirtió que las instrucciones precisas para construir directores de genes deben clasificarse, como se hace con la tecnología para fabricar armas nucleares. Sin embargo, el doctor Esfeldt y los otros 26 científicos que escribieron en Science disienten de ello, pues aducen que la apertura y transparencia completas son la mejor defensa contra el uso de los dierctores de genes como arma biológica, pues clasificar esta información sería técnicamente ineficaz y políticamente contraproducente.


"Hablamos mucho con expertos en bioseguridad y señalaron que no clasifican la información porque eso aseguraría que se usaran como arma", observó Esfeldt.


Traducción: Jorge Anaya

La modificación genética de insectos acabaría con la malaria

La malaria y muchas otras enfermedades ocasionadas por los mosquitos podrían ser erradicadas en unos años, gracias a una nueva forma de crear insectos genéticamente modificados. Sin embargo, también podrían desatar consecuencias potencialmente devastadoras, advirtieron científicos.


Investigadores han desarrollado un método para traspasar una barrera hacia la rápida propagación de genes en una población. Creen que se podría usar para difundir genes resistentes a la malaria en los mosquitos, y así prevenir la transmisión de la enfermedad a los humanos.


No obstante, también podría utilizarse para extender con rapidez genes dañinos en la naturaleza, lo cual ha llevado a otros científicos a demandar la imposición de controles estrictos de seguridad sobre tales investigaciones, en caso de escape accidental de un laboratorio.


Los científicos ya han demostrado que funciona en moscas de la fruta criadas en un laboratorio de alta seguridad. Cuando una mosca genéticamente modificada fue apareada con una normal, el gen mutante se transmitió a alrededor de 97 por ciento de las crías, en vez de la proporción usual de una de cada tres.


La técnica funciona porque el ADN modificado genéticamente incluye un caset de otros elementos que aseguran que la mutación se transmita de un cromosoma a otro en el mismo organismo, fenómeno que los científicos han llamado reacción mutagénica en cadena (RMC).


Esto asegura que casi todas las crías nacidas del apareamiento del mosquito genéticamente modificado con insectos silvestres nazcan con la capacidad de transmitir el gen mutante. De este modo, la resistencia a la malaria se propagaría por completo en una sola temporada de apareamiento, señaló Ethan Bier, de la Universidad de California en San Diego.


"En caso de malaria, varios grupos han creado 'casets' genéticos que al ser introducidos en los mosquitos previenen que el parásito de la enfermedad se propague", añadió el doctor Bier.


"Un reto importante en el campo, sin embargo, ha sido desarrollar una forma de diseminar estos 'casets' genéticos en todas las poblaciones de mosquitos. La RMC ofrece una solución obvia al problema, puesto que la incorporación de un caset de genes antimalaria en un elemento de RMC debe producir una rápida propagación en toda la población objetivo", explicó.


"El 'caset' debe extenderse prácticamente a todos los individuos en apenas 10 generaciones, que es menos de una temporada para los mosquitos", añadió.


La reacción en cadena, descrita en un estudio publicado por la revista Science, aplica un nuevo método para la edición precisa de genes, llamado Crispr. Consiste en una enzima que corta y divide los cromosomas, lo cual permite que un gen modificado se transmita de un cromosoma a otro en el mismo organismo.


Sin embargo, otros científicos han advertido sobre realizar trabajo experimental sin tomar precauciones adecuadas contra la posibilidad de escape de los laboratorios que llevan a cabo investigaciones de transmisión de genes.

Traducción: Jorge Anaya