Imagen: Julián Varsavsky

El miedo al Otro a las puertas de una conflagración

Dos viejos enemigos se enfrentan por extender su influencia en Medio Oriente. Por detrás chocan las cosmovisiones del materialismo occidental con la espiritualidad chiita que lo impregna todo desde la cotidianeidad al poder político. 

 

 Aterrizo bajo la noche en el aeropuerto de Teherán y de la milenaria civilización iraní, me topo con un simple baño. Es distinto a todos los que haya visto: tiene tres bancos fijos de mármol blanco frente a canillas en la pared y una canaleta. Lo primero que hace un occidental que se precie al aterrizar en un aeropuerto internacional, es comprar o mirar precios. El primer acto de un musulmán iraní luego de un vuelo largo, es un rezo. Y antes se tiene que purificar, lavándose. Acaso después, mirará el duty-free.

El Occidente racionalista empezó a pensar el mundo desde la Tierra hacia el cielo -y no a la inversa- con la invención de la filosofía griega que concluyó en la “muerte de Dios” firmada por Nietzsche. Esto derivó de manera inconsciente en la sacralización del dinero: se fue volviendo sagrado a medida que ese hombre se secularizaba. Pocas cosas hay más importantes para nuestro viajero secularizado -opuesto al peregrino a la Meca- que comprar artículos, en lo posible de lujo. Mientras que un iraní religioso se preocupa más por entrar al baño a hacerse una ablución: se sienta lavándose pies, brazos, cara y cabeza. Entonces va a la mezquita del aeropuerto -o se prosterna donde pueda orientado a la Meca- y reza. Este procedimiento de aseo y rezo lo hacen de tres a cinco veces por día más de la mitad de la población de un país donde el 95% adhiere al Islam.

Un musulmán debe mantener todo el tiempo su estado de pureza ritual: el cuerpo se integra a lo divino y es cuidado con devoción. La ablución corresponde cada vez que se va al baño y al despertar: la ritualidad impregna lo cotidiano a cada momento. La preeminencia de lo sagrado sobre lo profano es tan fuerte en Irán, que tampoco la política está escindida de la religión: el Ayatollah es cabeza religiosa y política de la nación. Y todo esto define la cosmovisión.

El Occidente de la razón instrumental orienta sus actos vitales hacia el progreso, la producción y el consumo: el más religioso -cada vez son menos- va a la iglesia algún domingo. En aras del avance individual, el homo-laborans inmerso en el capitalismo global reduce su alma a una fuerza productiva y va perdiendo el concepto aristotélico de la “vida contemplativa”, el nexo con la naturaleza y su sacralidad. En Irán, en cambio, las mezquitas se llenan varias veces al día con gente rezando hasta en la vereda y el asfalto si no caben en el edificio: lo sagrado sigue estando por encima de lo productivo. El trabajo se detiene para adorar.

En Occidente el espíritu del capital va ocupando el lugar de la religión. El filósofo Giorgio Agamben lo ejemplifica: un niño que en sus juegos rompe billetes reales, comete una profanación. Y los adultos reaccionan alarmados. Desde la mirada musulmana chiita, la voracidad occidental ofende como una máquina profanadora que pisotea lo sagrado. Desde la visión opuesta, dejar de producir para rezar equivale al niño rompiendo dinero.

El Islam prohíbe la imagen de Alá y se aferra al Corán. Al escritor Salman Rushdie, haber profanado al profeta con “blasfemias” le costó una condena a muerte de parte de Irán, levantada en 1998.

Desde tiempos del colonialismo, Occidente sacraliza e impone el librecomercio y la explotación de la naturaleza a cualquier precio. La razón instrumental justificó la esclavitud. La iluminación hogareña con aceite de ballena produjo casi su extinción a comienzos del siglo XX. Hoy la energía motriz del capitalismo es el petróleo, un comodity que en Irán brota como leche de la ubre de una vaca.

El etnocentrismo sobrevuela todas las culturas y sus dirigentes. Lo sagrado de cada mundo choca en el conflicto EE.UU-Irán: una geopolítica de los negocios versus una geopolítica pastoral. Irán quiere expandir su revolución religiosa y en eso se diferencia de las monarquías sunitas (hay países musulmanes entre sus adversarios).

Esta colisión es explosiva. Un Donald Trump con la pera en alto y la boca en óvalo sobrepasa todo organismo internacional y a su propio Congreso. Y no hay una fuerza mediadora que arbitre. El líder espiritual Alí Khamenei prometió venganza y actuó con relativa mesura. El riesgo es un círculo mutuo de desquites al estilo medieval, ese tiempo de guerra entre musulmanes y cristianos. De un lado hay una potencia con 560 bases militares en todo el orbe; del otro, un ejército de 523.000 soldados e incontables civiles acaso dispuestos a dar pelea en un país que rinde culto al martirologio: las movilizaciones masivas en el entierro del general Suleimani darían pauta de esto. Ya en el origen del cisma chiita -separados de los sunitas en el siglo VII- aparece el martirio con el asesinato del Imán Hussein, cuyo recuerdo inspira la festividad más popular del país: el Muharram. De hecho, el punto más alto de la espiritualidad chiita se alcanza entregando la vida en lucha por el Islam. Por eso Suleimani es héroe nacional de millones que lo lloraron en masa, una escena calcada de los desfiles del Muharram donde se sigue velando a un mártir desde hace 1340 años.

El conflicto sería más del orden de la cosmovisión que de la ideología política en el sentido occidental “derecha-izquierda”. Una carta del imán Jomieni a Gorbachov en 1989 lo ilustra: "A partir de ahora habrá que buscar el comunismo en los museos de historia política mundial, ya que el marxismo no puede dar respuesta a las necesidades reales de los seres humanos. Se trata de una escuela de pensamiento materialista, pero a fuerza de materialismo no es posible salvar la humanidad de la crisis que supone la falta de creencias espirituales, lo que constituye el dolor más agudo que padecen las sociedades tanto orientales como occidentales." Visto así, también el capitalismo norteamericano rompería esos valores: el choque actual sería entre una espiritualidad islámica chiita con gesto guerrero y el materialismo occidental expandido por la globalización, ambos movidos a su vez por la voluntad de poder propia de sus líderes.

El mundo cristiano ya no combate por lugares santos como en Las Cruzadas. Trump lo explicitó al decir que su país gastó millones en Irak y "no nos iremos hasta que paguen por ello''. En cambio un soldado chiita puede ir a la guerra por razones religiosas. No en vano Trump amenazó con pegar donde más les duele: “en los lugares culturales”.

 En nuestro mundo, el baño es un mero diseño funcional. En aquel otro, un ámbito de ritualidad: en esa simple arquitectura se puede leer por oposición, la medida de la secularización de Occidente y la sacralización vigente en el mundo persa, el que fuera primera potencia en el alba de las civilizaciones en Mesopotamia, enfrentado hoy de manera asimétrica a la mayor fuerza militar que haya existido jamás. 

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El antifeminismo de Mujica y los silencios de las izquierdas

El semanario Voces publicó el 19 de diciembre una larga entrevista al ex presidente José Mujica, en la que vierte críticas despectivas hacia las mujeres y las sexualidades disidentes. En su opinión, el feminismo es “inútil” y la agenda de derechos “es una expresión de la estupidez humana”, frase que encabeza la portada del semanario.

Siguiendo el hilo de la entrevista, Mujica repasa muchos aspectos de la realidad mundial y regional, pero cuando se le pregunta por los migrantes negros, responde: “No somos racistas pero mejor que estén lejos”. Luego menciona la agenda de derechos para detenerse en su crítica al feminismo.

“Es bastante inútil el feminismo, porque creo que el machismo es un hecho y que la agenda de derechos de la equiparación es inobjetable. Pero la estridencia también termina jodiendo a la causa de la mujer, porque crea una antípoda quejosa. Excita lo reaccionario de la propia sociedad, que está ahí. Ahí te salen los Maninis y los otros”, señala en referencia al líder de Cabildo Abierto que cosechó el 11% de los votos y movió el tablero de la política uruguaya al posicionarse en la ultraderecha.

Mujica agrega dos conceptos más. “Me resisto a que el feminismo pueda sustituir a la lucha de clases”, es la primera. La segunda dice: “La mujer siempre es una madre. Y nosotros andamos por el mundo siempre precisando una, porque, si no, no sabés dónde tenés la camisa”.

Se sabe desde siempre que Mujica profesa ideas conservadoras, no sólo en la cuestión de género y de los colectivos LGBTT, sino también en materia económica y ambiental (“hay que hacerle un monumento a la soja”, dijo cuando era presidente). Debe reconocerse que tiene el valor de decir lo que piensa de las feministas y cabe destacar que no vetó leyes sobre derechos como hizo Tabaré Vázquez con la ley de aborto en su primer gobierno.

Sin embargo, la forma como expresó sus diferencias y cómo valora el papel de las mujeres en la sociedad, merecen la censura por apuntalar la discriminación y la violencia. En particular, cuando se refiere a la senadora Constanza Moreira como “burra”. El grupo Mujeres al Frente consideró que sus expresiones se enmarcan en “violencia política” y señaló que el partido “no puede mirar para el costado cuando se suscitan estas violencias, vengan de quien vengan”.

Una de las afirmaciones más censurables de Mujica, consiste en culpar a las mujeres del ascenso de la ultraderecha. Dice que sus demandas excitan lo que ha de reaccionario en nuestras sociedades. De ese modo, sintoniza con una idea consistente en no protestar, no elevar demandas, como forma de evitar que la nueva derecha crezca. Por ese camino, nunca se hubiera conseguido nada para los trabajadores.

Pero si siguiéramos la lógica de Mujica, que deduce que el crecimiento de la ultraderecha se debe a la “estridencia” del feminismo (como si ese crecimiento no tuviera relación con el avance del extractivismo), podríamos decir que de forma indirecta sus declaraciones favorecen o encubren los feminicidios; cosa que por cierto no pienso.

Pero creo, como él mismo lo dice, que sus argumentos tienen un punto de anclaje que es necesario desnudar: la lucha por el poder estatal. Le molestan el feminismo y la agenda de derechos, porque provocan un ascenso de la derecha, sin reflexionar sobre la justicia de tales demandas o las razones de fondo de la mentada “estridencia” de las mujeres.

La segunda cuestión irritante es su visión simplista que dice: o lucha de clases o lucha feminista, estableciendo una jerarquía que siempre perjudica a las y los oprimidos, sean mujeres, gays, lesbianas, indígenas o negros. Establecer jerarquías entre las diversas opresiones es tanto como remachar la subordinación de los más débiles, las personas y sectores sociales que no ocupan el centro de la escena política.

La tercera es el lugar de madre que otorga a la mujer. Pensaba que este tipo de razonamiento había sido desplazado del mundo de las izquierdas, luego de más de medio siglo de feminismo. Sin embargo, Mujica conecta con las ideas y actitudes más retrogradas en nuestras sociedades, las que enarbola la derecha conservadora, a la que le ofrece argumentos desde una supuesta izquierda.

La cuarta cuestión es probablemente la más importante. Hubiera esperado reacciones fuertes de la izquierda, entre ellas las de quienes criticaron con extrema dureza a la feminista y antropóloga argentina Rita Segato, por sus opiniones críticas hacia Evo Morales. Sin embargo, pasan los días y se registraron sólo reacciones puntuales dentro de Uruguay, lo que configura un panorama que contrasta vivamente con los ataques sufridos por Segato.

Encuentro dos razones para explicar los silencios de hoy, como la batahola de ayer. Una es el “mandato de masculinidad” que Segato denuncia desde hace ya mucho tiempo. Los varones estamos ante un desafío mayor: desmontar el papel asignado por el sistema, que obliga al hombre a exhibir su potencia masculina para que lo consideren merecedor de ese lugar. En suma, “ser hombre=ser macho”.

Es evidente que la mayor parte de la izquierda, sobre todo la más “radical” (en Uruguay la corriente tupamara), no ha avanzado en una dirección emancipatoria. Prueba de ello es que sólo Jorge Zabalza, entre los principales referentes de esa corriente, ha declarado explícitamente su apoyo a las feministas. Los dirigentes del partido de Mujica (el MPP) están haciendo honor al “mandato de masculinidad” al mantener riguroso silencio sobre sus declaraciones.

Pero hay otro elemento que me parece más grave aún. El pragmatismo está haciendo estragos ya que inhibe el debate franco y abierto, como ya sucedió respecto a Evo Morales, cuando le gritería sustituyó los intercambios de ideas. Lo que predomina es una cultura política de apoyo incondicional a caudillos o, por el contrario, la crítica feroz a esos mismos caudillos. Pero en ambos casos sin debatir sobre qué tipo de sociedad queremos, ni sobre qué tipo de activistas necesitamos.

Por Raúl Zibechi

23 diciembre 2019 0

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Domingo, 08 Diciembre 2019 05:51

La resaca de Guaidó

La resaca de Guaidó

Ya nadie parece acordarse de la crisis humanitaria en Venezuela. En nombre de ella, a comienzos de 2019, el “mundo democrático”, encabezado por los halcones de Estados Unidos y apoyado por Trump, puso “todas las cartas sobre la mesa”, incluida una que vendían como muy probable: la invasión militar y multinacional al país caribeño.

Pero también hay policías buenos. Una de esas cartas tenía una imagen humanitaria y salvadora que llevó al productor inglés Richard Branson a organizar el Venezuela Aid Live, un concierto multitudinario en la frontera colombiana con Venezuela y que convocó al mainstream musical mundial, el 23 de febrero de este año. Entre los presentes también estuvieron un Sebastián Piñera que aún lucía joven y dinámico, el colombiano Iván Duque, recién electo, y el autojuramentado Juan Guaidó, quien salió de manera “heroica” de Venezuela, burlando a las fuerzas represivas “de la dictadura”. No podía faltar tampoco Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos.

Lo que nadie había imaginado es que ese acto –transmitido en vivo y directo por varias televisoras del mundo y en el que diversas personalidades aportarían ingentes cantidades de dinero para apoyar “la lucha contra el tirano”– terminaría siendo la principal causa del deslave de las fuerzas de Guaidó y de la oposición en general, quienes ahora se ven involucradas en varias denuncias por el manejo de esa ayuda humanitaria.

¿QUÉ PASÓ AYER?

Como se recordará, durante el evento musical se pretendió generar un conflicto fronterizo que subiera la escalada de la crisis venezolana. La ayuda humanitaria recibida, transportada en tres camiones, debía ser ingresada por la fuerza, debido a que el gobierno de Nicolás Maduro no la quería dejar pasar. Pero, en palabras de Guaidó, la comida y enseres donados por la agencia estadounidense Usaid entrarían “sí o sí” a Venezuela.

Finalmente, en la subsecuente refriega entre opositores y tropas venezolanas en el puente fronterizo, los camiones con la ayuda fueron incendiados antes de llegar a Venezuela, lo que para la oposición era una prueba irrefutable del “talante genocida” de Maduro. Al mes, sin embargo, el New York Times publicó una investigación minuciosa en la que demostraba que habían sido quemados con bombas molotov por los propios seguidores de Guaidó (10-III-19). Y a los seis meses, salieron a la luz fotografías de Guaidó junto a famosos paramilitares y narcotraficantes colombianos, algunos armados, quienes le habrían ayudado a cruzar la frontera para asistir al Venezuela Aid Live (véase Brecha, 20-IX-19).

Hasta allí un verdadero desastre. Pero lo peor llegaría a comienzos de este mes, cuando Humberto Calderón Berti, excelso opositor de vieja data nombrado por Guaidó como embajador en Colombia, prendió un poderoso ventilador de denuncias de corrupción. Cesado de sus funciones por Guaidó el 26 de noviembre, debido, según el autoproclamado, a “modificaciones con relación a nuestra política exterior”, Calderón se despachó en una rueda de prensa en Bogotá acusándolo de haber engavetado las pruebas que él le envió durante los últimos meses sobre mal uso y robo de la ayuda humanitaria. El diplomático dijo a los periodistas que nunca supo qué se hizo con la totalidad de lo donado durante el concierto de febrero, pero presentó ante la fiscalía colombiana pruebas del uso indebido de una parte de ese dinero: en prostitución, licores y fiestas, pagadas por un grupo de enviados de Guaidó en Colombia, entre los que figuran su prima Rossana Barrera y otras figuras de su entorno. Otra arista de las denuncias del ahora “ex embajador” es su acusación contra Leopoldo López, el jefe de Voluntad Popular, quien según Calderón no habría actuado en contra de las personas involucradas en los hechos de corrupción, a pesar de que también tenía en sus manos las pruebas que él le había enviado.

Esta cadena de acontecimientos infaustos ha dividido a la oposición en varios toletes. Este lunes 9, unos 70 diputados opositores presentaron una querella para investigar a Guaidó. Algunos legisladores de Voluntad Popular han salido del partido y otros han sido expulsados. López, líder apadrinado por Estados Unidos, ha caído en una espiral de descrédito, especialmente en las filas de la oposición radical, su nicho principal, donde ahora se lo considera “cohabitando” con Maduro a raíz de las negociaciones entre el gobierno y la oposición que coordinara Noruega en meses pasados. Además, la generación de dirigentes opositores a la que pertenece Guaidó, que se había mantenido fuera de cargos importantes en los últimos años y, por lo tanto, era vista como un bastión de reserva moral, hoy es señalada y acusada como corrupta en un caso especialmente sensible: el saqueo de donaciones humanitarias hechas por varios artistas y empresarios.

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El ex presidente de Francia Nicolas Sarkozy, en imagen de 2007.Foto Ap

Después de la extrema unción de Emmanuel Macron –ex empleado de la esclavista Banca Rothschild– sobre el “fin de la hegemonía de Occidente (bit.ly/2L6xVpb)” y “la muerte cerebral de la OTAN (bit.ly/2OWK4y3)”, toca el turno al alicaído neogaullista Nicolas Sarkozy, quien decretó que “Occidente y Europa no son más los ejes del mundo (bit.ly/2R0OruF)”.

La consubstancial corrupción de Sarkozy no le obnubiló su lucidez. Occidente ( what ever that means) y Europa han sido rebasados por la resurrección de Rusia y la parusía de dos civilizaciones milenarias: China e India.

Sarkozy se equivoca al sentenciar que la crisis de los partidos Conservadores (sic) Liberales refleja la crisis de Occidente. No hay tal: da igual la pertenencia de cualquier partido en el amplio espectro permitido en los sistemas electorales de Occidente cuando los laboristas y/o socialistas, tipo travesti como Tony Blair, perdieron también su alma en el trayecto neoliberal global que fue el que periclitó cuando hoy los partidos, sean de cualquier bandera, cesaron de representar las aspiraciones y las voluntades de los ciudadanos, en particular, de los millennials que se han rebelado y revelado en los cuatro rincones del planeta (bit.ly/2qOFPg8) y que hoy carecen de futuro (bit.ly/34yZ9MF).

En Latinoamérica, la revuelta de los millennials va primordialmente contra el "Índice Gini" de la insoportable desigualdad del neoliberalismo global en su esencia antidemocrático por servir exclusivamente los intereses rapaces de la plutocracia.

Sarkozy no aporta nada nuevo cuando reconoce que Occidente y Europa –hoy diametralmente opuestos en la fase del trumpismo y del Brexit, como muy bien diagnosticó con ma-yor profundidad Macron– "no representan más el eje del mundo", por lo que "existen razones demográficas (sic) para ello": el "eje del mundo pasó de Occidente y hoy giró al Este.De 7 mil millones que habitan el planeta, 4 mil millones viven en Asia".

Hasta cierto punto, ya que Rusia con una demografía declinante –a cuya extinción poblacional apostó Estados Unidos, sin una guerra de por medio– mediante su mística y espíritu –palabras abolidas por el ultramaterialismo neoliberal–, que subsume "La Cuarta Teoría Política ( amzn.to/34AaufJ) " de Alexander Dugin (ideólogo del zar Vlady Putin), resucitaron a Moscú del cementerio geoestratégico donde la arrumbaron Gorbachov y Yeltsin.

Sarkozy aduce correctamente que es difícil que exista "una sola Europa con 27 países" cuando hay "cuatro Europas: la de Schengen, la del Euro, la de la Defensa y la de la Unión", lo cual es cierto a nivel jerárquico/estratégico cuando también existe una distinta visión regionalizada de otras cuatro Europas, a mi juicio: “norte, sur, central y oriental, con diferentes velocidades y dispersas en su múltiples instituciones y en la zona Euro de países de primera y segunda clase (bit.ly/33BgmUy)”.

Sarkozy comenta en forma polémica que "bajo la presión de las redes sociales (sic) lo que está de moda es la horizontalidad. Pero yo sólo creo en la verticalidad: un líder, un equipo, una visión, una ambición. En nuestras sociedades de hoy el liderazgo se ha vuelto ilegítimo (sic), el mundo se mueve a gran velocidad y los líderes, para actuar, tienen que esperar a tener la opinión de hasta la última asociación. La democracia no es eso". La democracia de Sarkozy es anacrónica y no tiene nada que ver con la topografía de la "nueva democracia del siglo XXI", que conjuga horizontalidad con verticalidad, en un esquema holístico envolvente donde participan las redes sociales como nuevas correas de transmisión de la comunicación hightech e incorporan a los millennials y a las poblaciones rurales despreciadas por los rascacielos urbanos/suburbanos.

Los errores epistemológicos y filosóficos de su caquistocracia y la ausencia de sabios y pensadores –sustituidos por analistas bursátiles/econometristas e ignorantes comunicadores de pacotilla a sueldo de sus mendaces multimedia– aniquilaron la pluralidad cerebral de un Occidente que se suicidó.

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La nueva era de la computación cuántica: la carrera tecnológica de EU y China

Google anunció su "supremacía cuántica" con un invento revolucionario: una computadora cuántica que puede realizar cálculos en 200 segundos, que a una “supercomputadora ( sic)” clásica, como la Summit del Laboratorio Nacional Oak Ridge, tomaría 10 mil años (https://bit.ly/2WE7nQA)”.

La computación cuántica se basa en la mecánica cuántica, que explica el extraño (sic) comportamiento de las extremadamente pequeñas partículas de la materia (https://nyti.ms/2JNzebM).

John Preskill propuso hace siete años el concepto de "supremacía cuántica": el punto en el que las computadoras cuánticas pueden realizar cosas que las computadoras clásicas no podrían.

Bloomberg apeló a un "optimismo precavido": se trata de un "inmenso logro bajo cualquier medición" cuando una “rudimentaria máquina cuántica mejoró la más veloz supercomputadora por un factor de 1,080 (https://bloom.bg/2WEB9Vn)”.

Las computadoras cuánticas (https://bit.ly/2Ndg94V) "desafían la intuición humana", según Bloomberg, que alerta sobre "algunos riesgos": 1. "La carrera global para dominar la computación cuántica se está calentando con consecuencias impredecibles"; y 2. "Las avanzadas computadoras cuánticas un día podrán amenazar la llave pública de la criptografía que protege la información en el mundo digital. Tales sistemas están basados en problemas matemáticos duros que las computadoras cuánticas podrían teóricamente ser capaces de agrietar con facilidad", por lo que los investigadores en seguridad trabajan para crear “sistemas y parámetros post-quantum (https://bit.ly/34v1hoC)”.

La revista científica Nature sintetiza en su "abstracto" que “la promesa de las computadoras cuánticas radica en que ciertas (sic) tareas computacionales podrían ser ejecutadas exponencial y más velozmente en un procesador cuántico que en un procesador clásico (https://go.nature.com/2r9Gngg)”.

Se refiere al procesador Sycamore de Google y su "dramático (sic) incremento en velocidad en comparación a todos (sic) los conoci-dos algoritmos clásicos" como "una realización experimental de la supremacía cuántica" que "anuncia un paradigma computacional".

Para un público más general, David Yaffe-Bellany (DY-B) explica en The New York Times la hazaña científica de Google en su laboratorio de investigación en Santa Bárbara (California) que desde la década de los 80 buscaba el Santo Grial de la velocidad del cálculo computacional: la “supremacía cuántica (https://nyti.ms/2JIFykL)”.

De inmediato, los celosos investigadores de IBM anunciaron que la “simulación ideal de la misma tarea puede ser realizada en un sistema clásico en 2.5 días con una fidelidad mucho mayor (https://ibm.co/2ptK3Jo)”.

Las implicaciones para la "seguridad nacional (sic) y la criptografía" son inconmensurables.

China –con su adopción también revolucionaria de la tecnología blockchain (https://bit.ly/2NcO4e7) entró de lleno a la competencia tecnológica con EU en varios rubros: desde la 5G pasando por la tecnología cuántica hasta la Inteligencia Artificial (IA).

A juicio de DY-B, "como todos los saltos en tecnología, las máquinas cuánticas son de doble filo: algún día podrán fortalecer los avances en IA; pero también pueden apabullar (sic) la encriptación que protege a las computadoras y que es vital a la Seguridad Nacional o aún a los sitios de comercio digital".

De allí que, aduce DY-B, "los gobiernos de EU y China consideran la computación cuántica como una prioridad nacional" cuando "China invierte 400 millones de dólares en un laboratorio cuántico nacional".

Hoy China encabeza el liderazgo de la “carrera para proteger los datos de la encriptación cuántica (https://nyti.ms/2JNNrFL)”.

China posee el doble de patentes de "tecnología cuántica" que EU, pero tres veces menos de “computadoras cuánticas (https://wapo.st/2NCMgtR)”.

Hoy lo que China y EU definen como "Seguridad Nacional" –desde los hidrocarburos, pasando por los alimentos, hasta la sofisticada tecnología– ha cesado de serlo para el aldeanismo de los países avasallados e intoxicados por la propaganda, hoy caduca, del globalismo neoliberal.

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 Los presidentes y primeros ministros de los países reunidos este lunes en Bangkok. En vídeo, declaraciones de varios de los ministros. MANAN VATSYAYANA AFP | VÍDEO: REUTERS

La India ha optado por quedarse fuera, de momento, de la RCEP, una alianza abanderada por China y que excluye a EE UU

Quince países de Asia han concluido este lunes en Bangkok las negociaciones para constituir lo que promete ser la mayor zona de libre comercio del mundo y que se ratificará el año próximo. La RCEP, la Asociación Económica Integral Regional, es un proyecto promovido principalmente por Pekín, que se negociaba desde 2012 y que no incluye a Estados Unidos. En las negociaciones en la capital asiática, la India ha decidido no sumarse finalmente tampoco a la alianza por razones de “interés nacional”.

En el comunicado al término de la cumbre de países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) celebrada en Bangkok, los líderes de los 16 países negociadores indican que 15 de ellos “han concluido las negociaciones para los 20 capítulos y esencialmente todos los temas sobre acceso a los mercados”.

“No habrá ningún problema para que los 15 participantes en el tratado lo firmen el año próximo”, ha declarado el viceministro de Asuntos Extranjeros chinos, Le Yucheng. La India será “bienvenida” si en el futuro decide sumarse a esta asociación, formada por China, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, además de los diez países de la ASEAN (Indonesia, Tailandia, Singapur, Malasia, Filipinas, Vietnam, Myanmar, Camboya, Laos y Brunei).

Si todo sale como el viceministro chino promete y la India se suma al pacto, la futura RCEP abarcará el 47% de la población mundial, o 3.400 millones de personas, y el 32,2% del PIB mundial, 20,6 billones de euros. También acaparará el 32,5% de la inversión global y el 29% del comercio del planeta.

Para Pekín, el éxito de las negociaciones representa un espaldarazo económico y político. Como promotora de la iniciativa, consolida su influencia en Asia y el papel que busca de adalid global del multilateralismo. El acuerdo también servirá para apuntalar su economía en momentos en los que su crecimiento se hace más lento y se enfrenta con Estados Unidos en una guerra de trincheras comercial y tecnológica.

Las negociaciones para esta alianza habían alcanzado inicialmente escasos progresos desde que se lanzó la propuesta inicial en Camboya hace siete años. Pero recibieron un nuevo ímpetu después de que, inmediatamente después de llegar a la Casa Blanca, Donald Trump ordenara la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacíficode Cooperación Económica (TPP), el ambicioso tratado de libre comercio para ambas orillas del Pacífico que la Administración de Barack Obama concebía como el pilar económico para apuntalar la influencia de Washington en la región. La retirada de EE UU supuso la cuasi-defunción, a efectos prácticos, de aquel proyecto, pese a que 11 de sus miembros lo han ratificado.

En cambio, la propuesta china recibió una inyección de vitalidad. “No cabe duda de que daremos un giro hacia la RCEP si el TPP no avanza”, dijo en su día el primer ministro japonés, Shinzo Abe, uno de los principales adalides del acuerdo transpacífico.

La desaceleración generalizada entre las economías asiáticas al hilo de la guerra comercial entre EE UU y China terminó de suministrar el incentivo necesario para que las negociaciones llegaran a buen puerto.

La RCEP y el TPP son muy diferentes. Donde el TPP se centraba en la reducción de barreras no arancelarias (protección del medioambiente, estándares para la inversión extranjera), la RCEP pone el énfasis principalmente en los aranceles, sin las protecciones a los derechos laborales que ofrece el tratado que originalmente lideró EE UU.

La alianza, que requerirá la ratificación de los respectivos parlamentos nacionales, eliminará aranceles sobre más del 90% de los bienes intercambiados entre los miembros. El acuerdo también incluye protecciones sobre la propiedad intelectual y capítulos sobre inversiones y comercio de bienes y servicios. También estipula mecanismos para la resolución de disputas entre los países.

Entre otros problemas, las negociaciones han afrontado las reticencias de la India, una economía con déficit en su balanza comercial, a diferencia de las del resto de los países miembros, todas con superávit. Nueva Delhi teme que una amplia zona de libre comercio inunde su mercado de productos chinos y su industria manufacturera se viera perjudicada. También ve con sospecha la posibilidad de que los bienes agrícolas de Australia o Nueva Zelanda pudieran dañar a este sector de su economía.

“Nuestra decisión ha venido guiada por el impacto que este acuerdo tendría sobre nuestros ciudadanos”, ha declarado Vijay Thakur Singh, del Ministerio indio de Asuntos Exteriores, en una rueda de prensa citada por AFP.

La resistencia de la India no es el único problema por resolver en este acuerdo gigantesco, que aúna a economías tan dispares como la avanzadísima japonesa, la “socialista con características chinas” de Pekín o la de sistema comunista de Laos, uno de los países más pobres del mundo. Está por ver si el deterioro actual en las relaciones entre Japón y Corea del Sur tendrá algún impacto en la puesta en marcha de esta amplia zona comercial. Y Australia y Nueva Zelanda han expresado también su interés en fortalecer los derechos laborales o las protecciones medioambientales, como hace el TPP.

Por Macarena Vidal Liy

Pekín 5 NOV 2019 - 03:59 COT

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Trump, con el viceprimer ministro chino en la Casa Blanca este viernes. REUTERS/Yuri Gripas

En virtud del acuerdo, Estados Unidos decidió suspender su plan de subir del 25 al 30% los aranceles a importaciones chinas por valor de 250.000 millones de dólares, mientras que China se comprometió a adquirir entre 40.000 y 50.000 millones de dólares en productos agrícolas estadounidenses.

 

Estados Unidos y China alcanzaron hoy un acuerdo parcial "significativo" para dar una tregua a la guerra comercial que libran desde el año pasado, y podrían firmarlo durante la cumbre del APEC que se celebrará en noviembre en Chile, anunció el presidente estadounidense, Donald Trump.

En virtud del acuerdo, Estados Unidos decidió suspender su plan de subir del 25 al 30% los aranceles a importaciones chinas por valor de 250.000 millones de dólares, mientras que China se comprometió a adquirir entre 40.000 y 50.000 millones de dólares en productos agrícolas estadounidenses, según la Casa Blanca. "Hemos alcanzado un acuerdo significativo de primera fase (...) pero todavía no está redactado", dijo Trump a los periodistas durante una reunión en el Despacho Oval con el viceprimer ministro chino, Liu He.

El pacto se pondrá sobre papel a lo largo de las próximas cuatro semanas y el objetivo es que Trump y el presidente chino, Xi Jinping, lo firmen durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que se celebrará en Santiago de Chile el 16 y 17 de noviembre. "Estaremos en Chile y tendré una [ceremonia de] firma formal con el presidente Xi", afirmó Trump, que hasta ahora no había confirmado si iría a la cumbre del APEC.

Trump aseguró que en los últimos meses ha habido mucha "fricción" entre Estados Unidos y China, pero ahora hay un "festival del amor" entre ambas potencias. "Este es un acuerdo tan grande que lo estamos haciendo por secciones", explicó Trump, quien precisó que se empezará a negociar una "segunda fase" en cuanto se firme la primera y no descartó que haya una tercera etapa.

El mandatario precisó que el pacto recién alcanzado incluye algunas medidas relativas a la devaluación de la divisa china y temas de propiedad intelectual, aunque no lidia con la transferencia forzada de tecnología en China, un tema que se tratará "en la segunda fase", según Trump.

El acuerdo tampoco resuelve el tema de los vetos a la exportación que afectan al gigante chino de la telefonía Huawei, un tema que se está negociando mediante un proceso paralelo, explicó a los periodistas el representante de Comercio Exterior estadounidense, Robert Lighthizer.

"No implementaremos el aumento de los aranceles" que iba a entrar en vigor el próximo martes, confirmó el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin. Trump también aseguró que había hablado con Liu sobre las manifestaciones en Hong Kong, pero que cree que ese tema acabará resolviéndose solo.

11/10/2019 22:22 Actualizado: 11/10/2019 23:01

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Jaime Vargas, presidente de Conaie. Imagen: AFP

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) aglutina a 14 nacionalidades y cerca 15.000 pueblos originarios. 

 

Las organizaciones indígenas ocupan un lugar central en las jornadas de protesta que se están viviendo en Ecuador contra el presidente Lenín Moreno. La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) aglutina a 14 nacionalidades y cerca 15.000 pueblos originarios. Desde su conformación en 1980 tuvo un papel central en la política ecuatoriana formando parte de movimientos que derrocaron presidentes. Hoy le dicen al gobierno que las protestas no van a parar hasta que el FMI se vaya del país.

La población indígena en Ecuador representa aproximadamente el 25 por ciento de sus 17,3 millones de habitantes, pero en términos reales un 80 por ciento del total son mestizos. Recién desde la conformación de la Conaie en 1980 encontraron una representación que los ubicó como actores determinantes del mapa político ecuatoriano. En 1986 tuvieron su primer congreso donde expusieron sus reclamos históricos: la consolidación de los pueblos y nacionalidades indígenas del Ecuador, lucha por la tierra y territorios indígenas, lucha por una educación propia (intercultural bilingüe), lucha contra la opresión de las autoridades civiles y eclesiales, lucha por la identidad cultural de pueblos indígenas, contra el colonialismo y por la dignidad de pueblos y nacionalidades indígenas.

En 1990 la Conaie impulsó el primer gran levantamiento aborigen en Ecuador que movilizó a miles hacia Quito. Los nativos hicieron sentir la fuerza de su organización y consiguieron 2,3 millones de hectáreas. En 1995 crearon un brazo político de izquierda, llamado Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. Hoy ese partido ocupa cinco de los 137 escaños del Legislativo, aunque llegaron a obtener hasta un 10 por ciento de bancas. Ante medidas consideradas impopulares, la Conaie promovió protestas, que junto a otros sectores derivaron en el derrocamiento de los expresidentes Abdalá Bucaram (1997), Jamil Mahuad (2000) y Lucio Gutiérrez (2005).

La Conaie no es una frente gremial tradicional, sino que se encarga de la organización del gobierno de todos los pueblos indígenas que la componen, explica en diálogo con Página/12 la politóloga Soledad Vogliano, que formó parte de la Confederación entre 2009 y 2018. “Reivindican el estado plurinacional reconocido por la Constitución ecuatoriana de 2008. Esta les otorgó ciertas potestades para el ejercicio del gobierno en sus tierras, como la administración justicia y la gestión comunitaria del territorio”, explicó Vogliano. Durante los levantamientos de la década del noventa el lema de la Conaie fue “nada sólo para los indios”, expresando la necesidad de reivindicaciones que excedían la de los pueblos originarios. “Es un movimiento indígena pero no indigenista. Por eso logra una gran adhesión de la gente en Quito. Es una característica que tiene el movimiento indígena ecuatoriano y que no se ve en otros países”, sostiene la politóloga. Durante la jornada represiva del miércoles  se vieron que brigadas de estudiantes universitarios auto convocados salieron a las calles a atender a los heridos. “Sus premisas desde el 1994 son la crítica a la sociedad capitalista. Además elaboraron propuestas para la construcción de una vida comunitaria, dentro del paradigma del buen vivir entre seres humanos y la naturaleza. Expresan un fuerte sentido de colectividad”, explica Vogliano.

Durante la reforma constitucional del 2008, la Conaie ocupó un rol central acompañando al gobierno de Rafael Correa. “Allí se lograron derechos de avanzada, como declarar al Estado Plurinacional. También se proclamó el derecho humano al agua, y a la economía social y solidaria como principio rector de la economía ecuatoriana”, explica Vogliano. Posteriormente, durante la institucionalización de esos derechos se produce el quiebre con Correa. El permiso que otorgó el expresidente ecuatoriano al extractivismo en terrenos indígenas generó la ruptura definitiva.

Un 68 por ciento de los pobres en Ecuador son indígenas. El paquete de medidas que impulsó Lenín Moreno siguiendo las recetas del FMI, afectan directamente a ese sector social. El aumento en el precio del transporte público impacta en el pueblo indígena, ya que es el medio de transporte más utilizado en Ecuador. Así lo expresaron durante las jornadas de protestas del miércoles en Quito. "En mi caso somos siete hermanos y subidos los pasajes es un platal. Para colmo el pasaje en los pueblos es más caro", dijo indignada Lucrecia Caiza, una indígena de Otavalo, al sur de Ecuador. Dedicados a labores agrícolas y comerciales, el impacto de los aumentos también caerá sobre el precio de lo que producen, habitualmente monocultivos de papa, trigo, cebada, cebolla larga, brócoli o zanahoria. La cosecha la sacan a los mercados por carreteras secundarias o terciarias, y la trasladan en camionetas y camiones pequeños, que funcionan a diésel. Este era el combustible más barato hasta los aumentos decretados por Moreno.

Se estima en 20.000 los miembros de la Conaie que estuvieron en las calles durante la jornada del miércoles en Quito. Hoy siguieron reunidos en asamblea abierta, reacios a aceptar el diálogo convocado por Moreno mientras por otro lado sigue reprimiendo. “Estamos en Quito para rechazar un modelo económico capitalista que va en contra de los diferentes niveles de economía", explicó Jorge Herrera, exjefe de la Conaie.  "Esto no para hasta que salga el FMI", sostienen.

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Raúl Castro, primer secretario del Partido Comunista de Cuba, y Miguel Díaz-Canel, quien ayer fue ratificado presidente, en la sesión de la recién restructurada Asamblea Nacional.Foto Afp/Cubavisión/HO

La Habana. La Asamblea Nacional de Cuba estrenó ayer un nuevo esquema de gobierno al ratificar una restructuración con la que busca mejorar la gestión, y que considera el nombramiento de Miguel Díaz-Canel como presidente de la República y la salida del Consejo de Estado de los últimos representantes de la generación de la revolución.

Los diputados cubanos estrenaron ayer un nuevo esquema de gobierno para el cual volvieron a designar a Miguel Díaz-Canel como presidente, al tiempo que eligieron a los miembros de un Consejo de Estado en el cual excluyeron los últimos representantes de la generación de la revolución.

Díaz-Canel, ingeniero de 59 años que en 2018 sucedió a Raúl Castro, tendrá ahora tres meses para designar un primer ministro que encabece el Consejo de Ministros y a los gobernadores de las 15 provincias, cargos también de nuevo cuño.

En la reorganización, Esteban Lazo, líder de la Asamblea Nacional, fue designado presidente del Consejo de Estado de 21 miembros, que excluye ahora a los comandantes Ramiro Valdés, de 87 años, y Guillermo García, de 91, los últimos representantes de la generación que combatió con Fidel Castro (1926-2016).

Raúl Castro, quien también es diputado y estuvo presente en la sesión parlamentaria, se desempeña como secretario del poderoso Partido Comunista de Cuba.

Díaz-Canel ocupaba hasta la fecha, según el antiguo esquema impuesto por la Constitución de 1976, el puesto formalmente separado, pero en la práctica unificado, de presidente de los Consejos de Estado, por un lado y de Ministros –éste con el gobierno efectivo–, como anteriormente lo hicieron Fidel y Raúl Castro.

El diseño trata de separar poderes y distribuirlos entre varias figuras en consonancia con la Constitución que entró en vigor en abril.

El Consejo de Estado es el principal órgano de la Asamblea, el Poder Legislativo del Estado comunista.

La reorganización, establecida en una Constitución aprobada en un referendo a principios de año, busca fortalecer a los gobiernos provinciales y liberar al presidente del día a día de los asuntos gubernamentales.

"Siendo optimistas, podemos esperar mayor calidad de gestión política y económica a partir de la diferenciación de funciones entre varios órganos", comentó en entrevista con la agencia Ap el jurista y constitucionalista cubano, Raudiel Peña. "Esto supone un reto importante para la Asamblea Nacional, porque tendrá que perfeccionar sus mecanismos de control sobre los otros órganos del Estado".

El cambio de esquema de gobierno no representa una modificación del modelo unipartidista en la isla.

El presidente sigue manteniendo el poder y detrás de él el Partido Comunista, indicó Arturo López-Levy, ex analista del gobierno cubano y ahora profesor asistente en la Universidad Holy Names, en California.

"Hay una división de funciones y mayor delegación en la gestión de actividades diarias, pero en el área de personal y decisión, nominal e institucionalmente, el poder está más concentrado en el presidente", explicó.

En un discurso ante los diputados, Díaz-Canel dijo que la sesión de la Asamblea Nacional tiene lugar cuando lo peor de la escasez de combustible terminó, pero advirtió que continuarán las medidas de austeridad.

En septiembre, el transporte público quedó paralizado en parte y bueyes remplazaron a los tractores por la falta de diésel.

El mandatario culpó al gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por sancionar los envíos de combustible desde su aliado Venezuela, pero dijo que actualmente se había estabilizado en parte el suministro, pese a que Washington está "persiguiendo barco por barco y negociación a negociación".

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 El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, en una visita en Roma en enero. En vídeo, así es el premiado con el Nobel de la Paz. SIMONA GRANATI (REUTERS) / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

El dirigente africano recibe el galardón por impulsar el fin del conflicto fronterizo con Eritrea tras dos décadas de enfrentamientos

 

El Comité noruego ha otorgado este viernes a Abiy Ahmed, el primer ministro de Etiopía, el Premio Nobel de la Paz 2019 "por sus esfuerzos por lograr la paz y la cooperación internacional y, en particular, por su decisiva iniciativa de resolver el conflicto fronterizo con la vecina Eritrea".

En un comunicado, su oficina ha expresado su "orgullo" por la concesión del premio, "un testimonio eterno" de los "ideales de unidad, cooperación y coexistencia mutua" que ha defendido el primer ministro. "Esta victoria y reconocimiento es un logro colectivo de los etíopes y un llamamiento a fortalecer nuestra resolución en hacer de Etiopía un país próspero para todos", ha subrayado.

Con el premio concedido al líder etíope, nacido en 1976 en Beshasha, se quiere "reconocer a todos los actores que trabajan en favor de la paz y la reconciliación en Etiopía y en las regiones del este y noreste de África", apunta el Comité.

Abiy Ahmed llegó al poder en abril de 2018 y, desde el principio, impulsó las conversaciones entre los dos países en un conflicto que ha causado decenas de miles de refugiados y solicitantes de asilo. El Comité noruego ha destacado la labor de "reconciliación, solidaridad y justicia social emprendida" por el primer ministro, que ha contribuido a la paz en el este de África.

El premio de la Paz se fue ya el año pasado en parte a África, al recibirlo el médico congoleño Denis Mukwege, que lo compartió con la activista iraquí yazidí Nadia Murad, ambos distinguidos por sus esfuerzos para terminar con el uso de la violencia sexual como arma de guerra en conflictos armados.

Madrid 11 OCT 2019 - 04:47 CO

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