Domingo, 12 Abril 2009 07:05

Zuma, el Reagan surafricano



Jacob Zuma es un tradicionalista zulú que dejó el colegio a los 12 años. Se ha divorciado dos veces, pero aún tiene cuatro esposas y, según dicen, está a punto de casarse con una quinta; y ha tenido, que se sepa, 18 hijos. En los seis últimos años se le ha acusado (sin que prosperara judicialmente) de violación y de fraude, y de aquí a 10 días será elegido presidente de Suráfrica. Dado que es el candidato del gobernante Congreso Nacional Africano (ANC, en sus siglas en inglés), el de Nelson Mandela, no hay nada, fuera de la mala salud o una muerte inesperada, que impida que Zuma, de 67 años, se convierta en líder del país más rico y democrático del continente africano.

La principal revista política de Suráfrica, The Financial Mail, resumió un sentimiento muy compartido, dentro y fuera del país, cuando publicó el año pasado en su portada una fotografía de Zuma con una advertencia en letra grande: "Tened miedo". Los responsables de la revista se acordaban, seguramente, de otra imagen que inquieta a muchos surafricanos, sobre todo a los blancos: Zuma, sobre un escenario, vestido con un atuendo zulú de piel de leopardo, con una lanza en la mano y cantando la canción Traedme mi ametralladora.

EL PAÍS entrevistó hace poco en Johanesburgo a Zuma y otros personajes destacados del ANC y encontró que, aunque el capital de idealismo acumulado durante la era Mandela se ha disipado, la idea de que Zuma vaya a convertirse en un déspota de caricatura al estilo Robert Mugabe es exagerada. En primer lugar, por el contexto político en el que actúa. En Suráfrica hay libertad de prensa y una oposición política que se deja oír; existe un poderoso movimiento sindical y una sociedad civil vibrante, virtudes que no se detectan en Zimbabue.

En cuanto a la salud del Estado de derecho, cuestionada esta semana por la decisión del fiscal general de sobreseer la causa contra Zuma por fraude, sigue siendo con mucho más robusta que la de México, un país de características económicas similares. En segundo lugar, Zuma no ha dado de momento señales de ser ni fanático ni un tirano. En persona, es más gato casero que leopardo.

Cuando entona su canción de la ametralladora lo hace con una sonrisa cómplice, no en plan amenazador, y cuando uno se encuentra con él descubre que es de risa fácil y actitud afable, en contraste con su predecesor, Thabo Mbeki, un hombre frío, estirado y acomplejado, que se vio forzado a dimitir el año pasado. Y, también a diferencia de Mbeki, de intelectual no tiene nada. Zuma es el primer presidente del ANC, desde la creación de la organización en 1912, que carece de título universitario. No es un Mbeki, ni muchísimo menos un Obama. No tiene ideas claras sobre nada, salvo un apego general a los valores fundacionales del Congreso Nacional Africano de la justicia social y el no racismo. Como presidente, será un Ronald Reagan de centro izquierda, un portavoz nacional con una habilidad innata para conectar con sus compatriotas más que un dirigente que elabore políticas o defina ideas.

No intenta pasar por lo que no es. "Soy dirigente del Congreso Nacional Africano porque sus miembros opinan que creo en los principios del partido", dijo en la entrevista. "¿Por qué voy a decir, cuando me elijan: 'Muchas gracias, ahora ésta es mi idea? ¡No puedo hacer eso! Sería traicionar a los miembros del ANC".

Zuma no se inmutó al sugerirle que, en un periodo de crisis económica mundial, quizá era necesario un líder que mostrase capacidad de liderazgo, que sacase su lanza y mostrara el camino, en vez de escudarse tras el programa de su partido. La analogía le gustó; soltó una risa y contestó: "La gente se equivoca al atribuir las estrategias políticas a las personas cuando no son obra de las personas, son del Congreso Nacional Africano. Así que no creo que deba presentarme y decir a la gente: 'Ésta es la política económica del ANC, pero no os preocupéis, esta otra es la que yo voy a defender'. ¡No puedo hacer eso!".

Había otros candidatos posibles a la presidencia del Congreso Nacional Africano (y, por consiguiente, de la nación) con muchas más credenciales como líderes, pero, por motivos de luchas políticas internas, Zuma acabó siendo la imperfecta opción de compromiso. En un país que, en general, observa cuidadosamente las formas de la corrección política, cuyos anteriores líderes, como Mandela, eran ávidos defensores de los derechos de la mujer y en el que un tercio de los diputados parlamentarios son mujeres, tener a un polígamo al frente resulta extraño, como poco.

Una persona cuyas opiniones y decisiones influirán en las vidas de los surafricanos, más que las de Zuma, es el ministro de Finanzas, Trevor Manuel, a quien algunos ven como vicepresidente en el próximo Gobierno del ANC. Manuel, de tendencia marxista en sus días de activismo antiapartheid, es hoy un hombre hábil y pragmático admirado por sus homólogos en Occidente. Sus posiciones económicas desmienten a quienes, en el mundo empresarial, temen que Suráfrica se encamine hacia un modelo dictatorial o socialista. Peleado con el movimiento sindical, está a favor de fomentar la creación de empleo para los jóvenes dentro de una economía de libre mercado, aunque eso signifique rechazar las demandas de conservar los puestos de trabajo a perpetuidad para los miembros de los sindicatos.

Manuel, muy posiblemente el verdadero dueño del poder en un Gobierno de Zuma, se inclina por una visión optimista del futuro. "Para mí, lo importante es la sensación de que Zuma quiere demostrar que no hace falta nacer con los privilegios para ser capaz de hacer cosas. Por eso creo que hay grandes probabilidades de que triunfe en el Gobierno, sobre todo si no existen demasiadas capas entre él y quienes pueden serle útiles, si está bien asesorado. Una de sus cualidades es que es consciente de lo que no sabe".

El dilema de Zuma es que uno de los grandes retos del ANC es la lucha contra la corrupción, sobre todo en las instancias inferiores de la Administración. En los últimos años, los periódicos han estado llenos de noticias, entre otras cosas, sobre concesiones dudosas de contratos por parte de ayuntamientos del ANC. Y aunque el principal mensaje de su campaña electoral ha sido que se castigará con todo el peso de la ley la corrupción entre los cargos electos, Zuma ha pasado los últimos seis años librando una batalla legal tras otra, primero por una acusación de violación (tuvo que someterse a juicio; fue absuelto), y segundo, por una de abuso de poder para enriquecerse.

Manuel subrayó a EL PAÍS que la suma en cuestión era una nadería (unos 40.000 euros, dijo, aunque según otros la cifra asciende a 250.000) en comparación con las fortunas adquiridas de forma sospechosa, entre otros, por banqueros estadounidenses, algunos de los cuales se han dedicado a redecorar sus despachos y comprar aviones privados con el dinero de rescate concedido por el Gobierno de EE UU. "Además, tiene que tener en cuenta nuestro sistema. Hay países en los que el jefe del Estado llama al Banco Central y pide dinero", explicó Manuel, en alusión a Robert Mugabe. "Aquí sería impensable rebajarse a ese nivel. Porque el sistema está ahí y es sólido".

Como también lo es, cree Zuma, el sistema legal. Cuando le acusaron de violación y fraude, era el vicepresidente del país, el segundo más poderoso del Gobierno detrás de Mbeki. Sólo en una democracia "madura", según Zuma, se podía obligar a una persona con un cargo tan alto a dimitir y hacer frente a las acusaciones. "¡En otros países, para empezar, no se habría inculpado al vicepresidente del país, hermano!", exclamó en la entrevista, con otra de sus grandes sonrisas. "¡No se habría hecho! Ni mucho menos se le habría sometido a un juicio público... Nos enteramos de que están investigando a Zuma, y el partido político más poderoso, el ANC, dice: dejemos que el proceso legal siga su curso. Si yo fuera periodista, diría que en la punta sur de África hay una democracia arraigada y comprendida por las masas; una democracia en la que nadie está por encima de la ley".

El hecho de que la principal autoridad fiscal del país haya desestimado esta semana los cargos contra Zuma ha causado controversia, pero él se esfuerza en dejar claro que ha sufrido un infierno legal hasta llegar a este momento, que ha corrido peligro de ir a la cárcel (de manera injusta según él, debido a la maldad de sus enemigos políticos) y de caer en el olvido. En la entrevista reconocía que la nube de corrupción que pende sobre él es perjudicial para la causa electoral del ANC (y seguramente costará muchos votos), pero que nunca pensó en dimitir como presidente del partido, un cargo para el que fue elegido hace 16 meses.

"Si la Constitución del país dice que uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario, ¿es que vamos a no respetar ese principio porque hay una nube? ¿Por qué hay que obligar a un individuo a que se haga el haraquiri sin saber si es inocente o no? ¿Cuántos tendrán que hacérselo si emprendemos esa vía? ¿Por qué juzgar un caso antes de que se someta a juicio? Y el hecho de que no quiera hacerme el haraquiri se debe precisamente a que respeto ese principio. No podemos dejar de respetarlo porque nos conviene políticamente", añadió Zuma.

El presidente saliente del ANC y sustituto temporal de Mbeki, Kgalema Motlanthe, no siente especial afecto por Zuma, con quien ha librado batallas políticas internas. Pero está de acuerdo con su argumento esencial. El debate interno había sido entre la lógica electoral pragmática de pedir a Zuma que se retirara de la carrera y el clamor para luchar contra lo que se consideraba una injusticia. "Creo que, si nos hemos pasado", dijo Motlanthe, "nos hemos pasado por el lado bueno, porque me preocuparía terriblemente que la gente sintiera que estaba cometiéndose una injusticia y no estábamos haciendo nada para resolverla".

El gran error en tiempos de Mbeki, bajo cuyo mando trabajó Zuma durante seis años como número dos, no fue la corrupción, sino la negligencia oficial respecto al sida. Cinco millones y medio de surafricanos tenían el virus, y 900 morían a diario. El presidente Mbeki ignoró casi por completo el problema. ¿Qué opina Zuma? ¿Debería procesarse a Mbeki? ¿Debería pedir perdón el Congreso Nacional Africano por los errores cometidos, al menos? "No, no creo", respondió, con una risa inapropiada, para luego seguir en un tono menos enérgico, menos claro y menos convincente que cuando hablaba de la postura del ANC sobre sus penalidades judiciales o el principio de la ley. "Hemos trabajado bastante bien sobre el asunto del sida... La gente tiene que diferenciar entre las opiniones de Mbeki y las políticas del Gobierno, que fueron de amplio alcance... Hubo demasiado politiqueo a propósito del VIH y el sida".

Zuma siguió hablando durante un rato de esta manera enredada y confusa. Era como si a Ronald Reagan, en una conferencia de prensa, le hubieran hecho una pregunta para la que sus asesores no le habían preparado.

Lo que le salva a Zuma es que Barbara Hogan, la ministra de Sanidad nombrada por el Congreso Nacional Africano cuando Mbeki dejó el cargo el año pasado, ha dicho públicamente que ella sí se siente "avergonzada" de una política oficial sobre el sida que durante el Gobierno de Mbeki desembocó en 365.000 muertes evitables por la enfermedad, según un estudio de la Universidad de Harvard. "La era de la negación de la realidad", ha declarado Hogan, "se ha terminado por completo en Suráfrica".

Zuma carece de la claridad y decisión para hacer una afirmación incluso tan obvia y necesaria como ésta. La cualidad que más le distingue, y le salva, es un cierto encanto personal. Lejos de provocar rechazo u hostilidad, la impresión que transmite tras pasar una hora con él es de haber estado en presencia de un niño grande, simpático y elocuente. Un niño del ANC, que ha mamado a los pechos del ANC, que ha aprendido todo lo que sabe en la escuela del ANC. Se habría podido decir algo parecido de Reagan, otro niño grande criado en la escuela de la derecha dura del Partido Republicano. Reagan, según su gente, tuvo mucho éxito porque como presidente de Estados Unidos se limitó a desempeñar el papel de portavoz y, a veces, risueño embajador. El trabajo de gobernar lo dejó en manos de otros. La posibilidad de que Suráfrica, con Zuma, siga siendo rica, para los criterios africanos, y democrática, para los criterios generales, dependerá en gran parte de que él haga algo parecido; de que tenga la madurez política de la que hace gala para nombrar a su alrededor individuos que posean virtudes de las que él carece.

JOHN CARLIN - Johanesburgo - 12/04/2009

 

 

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Barack Obama culminó ayer su gira europea con un encuentro con los dirigentes de los Veintisiete donde planteó importantes propuestas para mejorar las relaciones transatlánticas. El presidente de EE UU dijo que su país está dispuesto a "liderar la lucha contra el cambio climático en la reunión de Copenhague" que se celebrará en diciembre. Hubo también un cambio radical de sintonía en cuestiones de seguridad, crisis financiera, seguridad energética y relaciones comerciales, tomando muchas de las ideas postuladas por la Unión. La única nota discordante fue la explicitud del apoyo de EE UU al ingreso de Turquía en la UE, que fue contestado por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel.
 
El tono emotivo y de búsqueda de complicidades de su discurso en la plaza Hradcany de Praga siguió después, en la reunión con los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. "En mi opinión, no hay una vieja o una nueva Europa, sino una Europa unida", dijo. "Creo en una Unión fuerte y mi Administración está decidida a apoyarla".

"Otra galaxia"

Especialmente relevante ha sido el cambio en el tono de las conversaciones entre el presidente de EE UU y los dirigentes europeos. "Estamos en otra galaxia", indicó una fuente comunitaria asistente a la reunión. "Nunca habíamos tenido un encuentro con este nivel de confianza", precisó. "La atención y sencillez que ponía en escuchar las opiniones de los demás demostraba que estábamos jugando en otra liga", dijo.
 
En el cambio climático es donde el giro ha sido más radical. Su compromiso a "liderar" la lucha para reducir los gases de efecto invernadero marca una ruptura con George W. Bush, que se mostró siempre muy displicente sobre esta materia. El Gobierno Bush proponía no emprender acciones contra el cambio climático hasta 2025, lo que implicaba un aumento de las emisiones.
 
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, destacó "la creciente convergencia entre Europa y EE UU en esta materia" que, para él, es "un buen punto de partida". "Sólo juntos podremos convencer a otros para que se unan a nuestro esfuerzo común para luchar contra el cambo climático", precisó.
 
El objetivo de la UE es lograr un compromiso para reducir las emisiones como mínimo un 20% y, si hay acuerdo internacional, un 30% para 2020 respecto a 1990. El compromiso debería adoptarse en la reunión de la ONU que se celebrará en Copenhague, donde se abordarán los objetivos a partir de 2012, cuando vencen los plazos actuales del protocolo de Kioto. La posición que ofreció Obama está aún alejada de la de la Unión, ya que propone reducir sus emisiones para que, en 2020, estén al mismo nivel que en 1990. Sarkozy le recordó que para entonces, Europa emitiría un 20% menos que en 1990.
 
Obama expresó "las dificultades que suponía que los industriales aceptaran nuevos costes en un momento económico" como el actual. Pero aceptó que si se fijaban objetivos concretos en energías renovables u otros aspectos se podría facilitar su comprensión.
 
La Cámara de Representantes de EE UU debate un proyecto de ley para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 20% pero tomando como base 2005, lo que supone una reducción del 6% con relación a 1990.
 
En materia económica, Obama sorprendió a los europeos al manifestar su rechazo del modelo económico basado en los grandes desequilibrios comerciales y que está en la base de la actual crisis económica. El presidente manifestó que, una vez superada la crisis, "nos fijaremos en esto". Es la primera vez que el dirigente de EE UU cuestiona el modelo económico norteamericano basado en grandes endeudamientos y un fuerte desequilibrio exterior.
 
Esta nueva postura no resultó del agrado de Merkel, quien recientemente ha manifestado que Alemania no pensaba cambiar la estrategia económica basada en las exportaciones. En materia económica y comercial se prevé el inicio de una nueva etapa mediante el reforzamiento del Consejo Económico Transatlántico creado en 2007, que debe armonizar las normas y comerciales. El acuerdo podría adoptarse en la próxima reunión bilateral Estados Unidos-UE, que se celebrará en junio o julio en Washington. En este campo también se espera una nueva posición de Estados Unidos sobre Doha.
 
En este clima de proximidad, Obama pidió ayuda a los europeos para cerrar Guantánamo. "Para cumplir mi objetivo, sería mucho más fácil si los Estados miembros de la UE trabajaran con mi equipo para aceptar a algunos detenidos". Sobre esta base consideró "urgente" que la Unión adopte una posición común.
 
El único desencuentro parcial de la jornada se produjo tras el apoyo explícito de Obama al ingreso de Turquía en la UE, que es la tesis tradicional de Washington. "Estados Unidos y Europa deben abordar a los musulmanes como nuestros amigos, nuestros vecinos y socios en la lucha contra la injusticia, la intolerancia y la violencia", manifestó el presidente.
 
Sarkozy y Merkel replicaron enseguida. El dirigente francés dijo: "Trabajo de la mano con el presidente Obama, pero tratándose de la UE, es a los países miembros a los que toca decidir". El dirigente francés recordó que siempre se había opuesto a esta entrada y que todavía seguía oponiéndose. Merkel, con un lenguaje menos drástico, expresó sus reservas sobre la entrada de Turquía en la UE, destacando que nada está decidido y que una asociación privilegiada era la otra opción. [Desde Estambul, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió que Turquía siga teniendo "la puerta abierta" para acceder a la UE siempre que cumpla los requisitos de los Veintisiete. Zapatero hizo estas declaraciones tras un encuentro bilateral con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, informa Efe].

ANDREU MISSÉ - Praga - 06/04/2009
 
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Domingo, 08 Febrero 2009 07:22

Gaddafi, 'rey de reyes africanos'

A su larga lista de títulos -Guía de la gran revolución, Guía supremo, etcétera-, el líder libio Muammar el Gaddafi, de 66 años, acaba de añadir uno más: Rey de los reyes tradicionales africanos. De esta manera, le describe su séquito desde que, a principios de semana, fue elegido en la cumbre de Addis Abeba presidente de la Unión Africana, organización que agrupa 53 países del continente.
 
La designación fue casi por casualidad. El puesto correspondía por rotación a un país del norte de África. Marruecos no es miembro de la UA, Mauritania ha sido sancionada con la suspensión de su participación y los demás jefes de Estado de la región no acudieron a la cita.
 
El cargo cayó pues en manos de Gaddafi. Y lo que iba a ser una cumbre de 48 horas duró cuatro días. El líder libio quiere que durante el año que dure su presidencia la UA cumpla su sueño de crear los Estados Unidos de África. No todos los países miembros están entusiasmados. Por eso se alargaron los debates.
 
Gaddafi apareció en la capital etíope ataviado con una toga brocada color oro y con un birrete a juego. Su indumentaria era la habitual, pero no así su séquito, al que incorporó a una decena de jefes tribales que la delegación libia describía como "reyes tradicionales africanos".
 
No en balde, Gaddafi está convencido de que lo que de verdad importa en África son las tribus. "Carecemos de estructuras políticas [en África]; nuestras estructuras son sociales", lanzó a los mandatarios. "Nuestros partidos políticos son partidos tribales y por eso ha habido derramamiento de sangre". De ahí que en Libia estén prohibidos.
 
Pese a que en septiembre hará 40 años que Gaddafi ejerce el poder en Libia -protagonizó un golpe de Estado militar-, el líder sigue marcado por sus orígenes beduinos. Nació en un pueblo de la región de Sirta, en el seno de la tribu qadhadfa.
 
Junto con su visión tribal, otra de las tendencias de fondo de la trayectoria política del célebre coronel libio es su empeño en desempeñar un papel en África. Acaso esta pasión africana se haya visto acentuada por el rechazo que suscita entre muchos líderes árabes, que ven en él a un personaje estrambótico.
 
En los años ochenta, Gaddafi financió a los movimientos rebeldes de varios países africanos, empezando por sus vecinos de Chad y Níger. Esas aventuras desestabilizadoras fueron un motivo, no el más importante, de su exclusión de la comunidad internacional. La principal razón de su marginación fue la implicación de sus servicios secretos en los atentados contra aviones de la estadounidense Pan Am, en 1988, y de la francesa UTA, al año siguiente. En total causaron 440 muertos.
 
Veinte años después, Gaddafi reanuda con su sueño africano, pero esta vez por la vía pacífica. No en balde se ha convertido en un miembro relativamente sensato de la comunidad internacional al que Condoleezza Rice, ex secretaria de Estado norteamericana, visitó en septiembre. Hace tan sólo un mes fue el rey de España, don Juan Carlos, el que se desplazó a Trípoli.
 
"Necesitamos que las gentes de África canalicen sus energías para empujarnos hasta alcanzar la fase final: los Estados Unidos de África, que serán como son hoy en día los Estados Unidos de América", aseguró Gaddafi en su discurso ante la cumbre.
 
Para ello, prosiguió, es necesario "un gobierno de la unión". "Tendrá que haber secretarios [ministros], coordinadores de políticas como Defensa, Asuntos Exteriores", que hoy en día "son divergentes". Gaddafi mencionó incluso la creación de un único ejército africano, de una moneda única y de un mismo pasaporte.
 
En 12 meses había que sentar los cimientos de una unión que Europa, un continente mucho más homogéneo, no ha logrado en más de medio siglo. El sueño libio se topó con las reticencias de varios pesos pesados africanos, empezando por Suráfrica.
 
Al final, fue Jean Ping, el presidente del órgano ejecutivo de la UA, el encargado de explicar a la prensa el laborioso compromiso alcanzado. "El propósito inicial fue de crear un gobierno de la unión, pero los Estados miembros señalaron durante el debate que eso tenía unas implicaciones claras y que no se había llegado a esa fase", aclaró. "Será mejor pasar de una comisión a una autoridad".
 
La comisión que preside Ping pasará a llamarse autoridad, tendrá algunas competencias más y un mayor presupuesto. El cambio de nombre tardará años porque requiere ser ratificado por los dos tercios de los países miembros. Aun así, Gaddafi se mostró satisfecho: "Esto debe de ser aplaudido y ahora hay que aplicar la decisión".
 
Pese a haber sido rebajado, su proyecto sigue suscitando escepticismo en África. Primero, el maltrato que depara a los subsaharianos en Libia -denunciado por ONG de derechos humanos- no hace de Gaddafi el más indicado para dar lecciones de panafricanismo.
 
"Pido que alguien, deprisa, despierte a Gaddafi de su sueño y le haga volver a la realidad", escribía Sylva Nze Ifedigbo en el Nigerian Muse de Lagos. "África tiene demasiados problemas para perder el tiempo discutiendo del panafricanismo". "Lo que necesitan nuestros pueblos es pan en la mesa".
 
IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 08/02/2009
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Poco o más, la devaluación del bolívar afecta el bolsillo del venezolano. La represa del Guri baja 11 centímetros por día con efectos de racionamiento eléctrico, y de su sombra, sobre la elección para la Asamblea el próximo 26 de septiembre. Un riesgo institucional-electoral para la Revolución. ¡Ganar dos tercios –ordena el Presidente! Una meta inalcanzable. 
 
Cae la opinión favorable del Presidente y la intención de voto. Ya no sólo en la franja constante de la extrema derecha, que marcó por varios años un 17 por ciento. Ahora, son el 35, los desafectos que califican mal al Presidente. El propio campo también varía.
 
De los 7’200.000 ‘chavistas’ inscritos en el Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) y sus ‘batallones’ de 100-120 miembros, entre el 29 de abril-10 de junio de 2007, sólo una parte sufragó en la elección para gobernadores y alcaldes en noviembre de 2008. Igual pasó en la enmienda constitucional, en febrero de 2009 para la reelección del Presidente Chávez. Meses después, en medio de una rectificación organizativa, sólo se inscribieron 2’600.000 en las ‘patrullas’ de 15 o 20 ‘militantes’ y en la consulta para elegir delegados a su I Congreso Constitutivo Extraordinario, apenas votó la mitad. Miremos otra situación.
 
Si bien, en las últimas elecciones para las autoridades locales la revolución tuvo un avance territorial con mayor número de alcaldías, la oposición aumentó su pie político en el eje centro y noroccidental de mayor densidad poblacional e importancia productiva.
 
Aunque representan el pasado, la conspiración-desestabilización-derecha y su eslabón de oposición-protesta-descontento-primer brote de decepción no perdió las gobernaciones de Nueva Esparta y Zulia. Obtuvo además, las de Táchira, Carabobo y Miranda –con todo y la inhabilitación política del ex gobernador y seguro candidato. Asimismo, junto con la alcaldía –menor– de Petare, la de más habitantes de la Capital; ganó las alcaldías de Maracaibo, capital de Zulia; y la Metropolitana de Caracas –a pesar de otra inhabilitación. A su vez, por 170 votos no ganó la alcaldía de Valencia, y dividida con dos candidatos, perdió la gobernación de Bolívar. En el estado Mérida, dos meses después, captó la mayoría en contra de la reelección. ¿Qué pasa entonces, tras once años de poder?
 
Luces y sombras
 
El embajador de Venezuela en la OEA, Roy Chaderton, pone de presente en el diario VEA, ciento por ciento al lado del Gobierno, de diciembre 28/2009: “… el Pueblo se acostumbra rápido a lo bueno: (…) Barrio Adentro, educación para todos, Mercal (alimentos con subsidio), y las otras Misiones, consejos comunales, (…) etc., pero ya millones de beneficiados olvidaron que las nuevas conquistas eran sólo un sueño. Hoy son un derecho adquirido y el pueblo, con razón, exige más y mejor; por eso castiga en las urnas los errores mayores, la negligencia y la corrupción.  […] Podríamos perder las parlamentarias (…) por la reluctancia a admitir y rectificar nuestros errores o castigar a los culpables de destrozos oficiales”. Y, Javier Biardeau –partícipe en la I Reflexión del Centro Internacional Miranda, de intelectuales revolucionarios el 3/06/09–, señala: “hay tendencias manifiestas y latentes de desgaste, descontento, desconcierto y desencanto en el seno de las tradicionales bases sociales del apoyo del proceso […] cada vez es más difícil y costoso incentivar la participación de los votantes potenciales. (Cita, que publicó El Nacional. Pág. 6. 2 de enero 2010). Con estos antecedentes, las próximas elecciones son un premio de montaña de difícil categoría.
 
De nuevo, el mismísimo VEA, advirtió el 14 de enero: “…hay factores nuevos que podrían afectar el voto chavista […] (y) No debe subestimarse el costo político de la crisis eléctrica”.
 
La constante concentración del poder y el énfasis en el líder (parece tender a vitalicio), la persistencia de la corrupción, el borrón de movimientos sociales y por ende la pasividad social predominante ante la toma de las principales decisiones del proceso, la ausencia de una reforma revolucionaria general, para todos –ley general de propiedad de la tierra para la nación, con reforma agraria y urbana (no espaciadas: un latifundio ahora, y otro después), ley general de la seguridad social, ley de subsidio o «renta básica» para la mujer en el hogar, con derecho a la inhibición o rechazo de quienes no la necesiten1–, la ‘partidización’ de la función pública con atención sólo para “los de rojo”; son muchos de los errores o deficiencias acumuladas, que urgen una autocrítica o “revolución dentro de la revolución”.
 
Pasos de animal grande
 
Junto con la abierta presencia militar de los Estados Unidos en Colombia, en Venezuela andan: una penetración paramilitar –tanto de efectivos, como social y económica–, de inteligencia y radial de las FF.AA colombianas, y un mensaje radial, escrito y televisivo en la función de crear un clima sicológico de desestabilización.
 
El imperialismo y la fracción burguesa importadora no industrial, y la clase media superior comercial características de Venezuela –en llave con la agroindustrial contrabandista-paramilitar de Colombia–; se proponen cohesionar la desestabilización-oposición-inconformismo, y debilitar el liderazgo de Chávez. Ganar –con efecto en el continente– el pulso electoral de septiembre. Un resultado que marcará y hará depender los énfasis y la profundidad de los hostigamientos militares o diplomáticos que vendrán a continuación. La derecha –aún con la polémica ley electoral que negó la proporcionalidad democrática en la representación–, busca no tan sólo volver a la Asamblea. Se propone emparejar la votación del PSUV o ganar la mayoría y afirmarla en sectores de la juventud universitaria y de la secundaria. O, impedir al Presidente dominar los dos tercios para aprobar las leyes marco. Un escalón para derrotar a Chávez en el 2012 y dar un golpe moral contra el socialismo como bandera.
 
Un traspiés factible, mientras la Revolución repita los errores de la izquierda mundial, y no haya una autocrítica en el contenido de su propaganda y del discurso del poder2, exigente de la incondicionalidad –dirigido y con oído sólo en la franja del ‘voto duro’, que no crece–, que hagan posible una dirección colectiva y social. A la vez, la construcción real de un poder popular –que sin perjuicio del avance revolucionario, decida sobre el ‘Talón de Aquiles’ del liderazgo ‘vitalicio’, que caracteriza la civilización de revoluciones desde 1917, en todos los continentes y culturas– así como, la adopción de medidas estructurales de espacio público y una administración pública eficiente y para todos –sin dedicación electoral casi exclusiva–; y la construcción de un estado socialista ético y productivo.
 
En el continente, tras diez años de avance con la ¡Espada de Bolívar!, los errores de los revolucionarios y del socialismo permiten un recobro electoral del neoliberalismo. Una contraofensiva que conlleva un nuevo escenario nacional-internacional: Da aire a Uribe, ata a Colombia y Honduras como enclaves o “llaves de seguridad” –Argentina-Chile en el Sur– para someter al continente, pone un interrogante en Venezuela y, con excepción de Bolivia, condiciona los discursos del FMLN en El Salvador y del Frente Amplio en el Uruguay.
 
La incondicionalidad es un oficio
 
[…]
Si mandas, el leal será el sostén que necesitas.
No confíes jamás en quien te anuncia
Sin condición su entrega.
Nunca el leal limpiará con su lengua tu camino
ni aplaudirá tu soberbia o tus errores
pero sabrá morir contigo.
(Waldo Leyva Portal. Poeta cubano. De: Los signos del comienzo, p. 182, Monte Ávila Editores)
 
1. Propuesta del ingeniero José Luís Pacheco en su intervención en la II jornada del CIM.
2. Ajeno a la autocrítica y la planificación de la acción del estado, centralista a rabiar.
 
Publicado enEdición 154
Página 23 de 23