De Varsovia a Múnich, Mike Pence busca la guerra con Irán para satisfacer a Israel

La Conferencia de Seguridad de Múnich (CSM) solía ser una de las principales plataformas político/militares del planeta y hoy, en su versión 55, reconoce haber perdido el rumbo: “El gran rompecabezas: ¿Quién recogerá las piezas (bit.ly/2TSALAD)?”.

Los infatuados concurrentes a la CSM nunca tomaron en serio sus exequias prematuras cuando Vlady Putin en 2007 colocó las líneas rojas para frenar el irredentismo de la OTAN hasta la "periferia inmediata" del Kremlin, además de que (d)enunció la inviabilidad del globalismo unipolar (bit.ly/2BAhUTt).

La directriz de la CSM-55 es pesimista y nostálgica sobre el desvanecimiento del viejo "orden liberal internacional" con cambios fundamentales en la correlación global de fuerzas que atestiguan "series de pequeñas y grandes crisis" cuando "una nueva era de competencia de las grandes potencias se despliega entre Estados Unidos, China y Rusia, acompañada por un cierto vacío de liderazgo" en "Occidente (Whatever that means)".

El embajador alemán Wolfgang Ischinger, presidente de la CSM, busca rescatar el orden unipolar/liberal perdido con "actores" de la "segunda línea": poderes medianos para preservar el orden liberal (sic) internacional.

El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, diagnostica sin tapujos que ese orden mundial globalista/liberal "no existe más", mientras el anterior ministro de Relaciones Exteriores ruso Igor Ivanov ha advertido de una "tormenta perfecta": el "efecto acumulativo de varias crisis que suceden simultáneamente y que pueden destruir el viejo sistema internacional antes de haber comenzado a construir uno nuevo".

Las cinco estrategias recientes de Trump convergen para estigmatizar a Rusia y a China como principales competidores de Estados Unidos: 1-La revisión de la postura nuclear (bit.ly/2BtlU8u); 2-La “estrategia de defensa nacional (bit.ly/2Dd93JR); 3-La suspensión unilateral de Trump del INF (bit.ly/2TBrYmi); 4-La “revisión de defensa misilística (bit.ly/2BxIlZZ), y 5-La “estrategia de inteligencia artificial del Pentágono (bit.ly/2BIeeiJ)”.

CSM cita en forma propagandística a International Crisis Group, carente de credibilidad, que recibe en forma flagrante "donativos" de George Soros (US$200,000) y de su hijo Alexander (US$500,000), y que monta deliberadamente "10 conflictos a seguir en 2019", destinados a incrementar sus bélicas ganancias bursátiles (bit.ly/2BCYk9a).

El vicepresidente Mike Pence, un "evangelista sionista", anda creando condiciones de guerra contra Irán desde Varsovia hasta Múnich, a 810 kilómetros de distancia.

Un día antes de la CSM, en la grotesca Cumbre de Polonia –que no tiene nada que ver en el contencioso del Medio Oriente–, Pence instó a una gran alianza de Israel y ciertos países medio-orientales con el fin de impedir un "holocausto(sic)" de los persas contra los israelíes: diatriba diseñada para neófitos/desinformados/oligofrénicos.

La Cumbre de pacotilla de Varsovia no tiene nada que hacer frente a la convocada por el zar Vlady Putin en Sochi a la que acudieron Irán y Turquía, las dos máximas potencias regionales del norte del Gran Medio Oriente para agilizar la solución del contencioso sirio (bit.ly/2BETubP).

A Pence lo mandaron a la hoguera y su discurso en la CSM indispuso a los países europeos (Gran Bretaña/Francia/Alemania) a los cuales conminó a renegar del acuerdo europeo sobre el contencioso iraní (nyti.ms/2X9UzS7 ).

De Varsovia a Múnich, Pence busca crear una gran coalición contra Irán para satisfacer la pugnacidad de su aliado Netanyahu, hoy atribulado por juicios criminales y por el electorado que lo puede defenestrar.

Pence amenazó en Múnich que las relaciones de la Unión Europea con Irán, que han encontrado una salida creativa a las sanciones unilaterales de Estados Unidos, "crearían todavía una mayor distancia entre Europa y EU".

Si el desorden es tripolar entre EU/China/Rusia, a fortiori el nuevo orden global será necesariamente tripolar entre las superpotencias del planeta.

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El fin de Brasil como potencia global emergente

"Del ridículo no se vuelve", acostumbraba decir el general argentino Juan Domingo Perón parafraseando a otro presidente, Domingo Faustino Sarmiento.

La frase se puede aplicar con todo rigor al papelón de Jair Bolsonaro en el Foro de Davos, donde tenía 45 minutos para explicar su programa de gobierno ante la crema de los empresarios del mundo, pero la inspiración se le agotó en apenas seis y medio. Peor aún, dejó plantados a los medios y a los organizadores al suspender la rueda de prensa, que todos los mandatarios ofrecen, junto a tres de sus ministros.

Bolsonaro no tiene mucho para decir pero, sobre todo, no sabe cómo hacerlo. Sigue actuando de la misma manera que lo hacía cuando era un oscuro diputado. O, como lo describela periodista Eliane Brum, "sigue creyendo que está en campaña y que seguirá ganando al grito de las redes sociales". Para la periodista, la más laureada de Brasil, Bolsonaro tiene un "nivel escolar" y su intervención "sonaba como la de un estudiante mediocre presentando un trabajo copiado a un colega, porque no tenía convicción y las frases no se conectaban unas con otras".


"La mediocridad es peligrosa", reflexiona Brum, ya que el presidente se comporta como un hincha de fútbol. "Me dio miedo", dijo el Nobel de Economía Robert Shiller: "Brasil es un gran país que merece algo mejor". Una personalidad como la Bolsonaro al frente de un país de 200 millones de habitantes y la décima economía del mundo, no puede dejar de preocupar incluso a quienes lo apoyaron.


Uno de sus hijos, Flavio, senador electo y diputado de Río de Janeiro durante cuatro mandatos, se enriqueció de forma muy rápida con cantidades muy por encima de sus ingresos, por lo que están siendo observado porque se sospecha corrupción. Peor aún, estaría involucrado con grupos paramilitares como "Escritorio del Crimen", el responsable del asesinato de la concejal Marielle Franco.


Flavio contrató a la madre y la esposa de Adriano da Nóbrega, líder del grupo actualmente fugado, para trabajar en su despacho, y entregó al criminal la medalla Tiradentes, la más alta distinción que ofrece la Asamblea Legislativa de Río, cuando estaba preso por homicidios cometidos como miembro de la Policía Militar.

El vicepresidente, el general Hamilton Mourao, ha desmentido decisiones de Bolsonaro y de su canciller, como la promesa de campaña de que Brasil trasladaría la embajada en Israel a Jerusalén. Algunos países árabes como Arabia Saudí presionan para cortar las importaciones de carne brasileña si se llegara a concretar.

En los medios políticos se suceden las especulaciones que van desde un impeachment a Bolsonaro, hasta un "golpe suave" para apartarlo del poder o dejarle un papel decorativo. El periodista brasileño Pepe Escobar señala que la red Globo tendría un "documental explosivo que muestra que el atentado con cuchillo que sufrió en septiembre pasado, durante la campaña electoral, era en realidad un truco".


Sin embargo, Bolsonaro es un problema menor para Brasil. Los verdaderos, los que están en la base de la neutralización del país como potencia emergente y como líder incluso de la región sudamericana, son mucho más profundos y amenazan con retornar al país al lugar de semicolonia exportadora de materias primas, bajo la sombra de la potencia dominante y sin la menor proyección internacional.

La primera puede sintetizarse en la adquisición de Embraer por Boeing. Bolseando decidió aprobar la venta sin ejercer el derecho de veto que le otorga la posesión de un acción de oro. La nueva sociedad tendrá una estructura en la cual Embraer controlará el 20% y Boeing el 80%, mientras el desarrollo del avión de transporte militar KC-390, realizado enteramente por la brasileña, quedará con 51% para Embraer y 49% para Boeing. Sólo la aviación ejecutiva y de defensa quedarán en manos de Embraer. Por esta operación la brasileña recibirá 3.100 millones de dólares, después de impuestos y gastos de la transacción.

Embraer entregó a Boeing su parcela más lucrativa, siendo la tercera fabricante de aviones comerciales del mundo y vanguardia en los de un solo pasillo. La pregunta que muchos se hacen es si podrá sobrevivir una empresa que fabrica sólo aviones ejecutivos que representan apenas el 26% de la facturación total. El primer problema es la deserción previsible de ingenieros, los cerebros en este tipo de empresas, y nada menos que 4.500 de los 16.000 empleados de Embraer.


Renata Belzunces del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos, sostiene que la venta de Embraer afecta la soberanía nacional. La empresa estratégica más importante de Brasil se volverá, en su opinión, una mera abastecedora de piezas para EEUU.

Según la economista, es la empresa más innovadora del país y "la principal exportadora de productos de alta intensidad tecnológica capaz de generar desarrollo junto al Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales y al Departamento de Ciencia y Tecnología Aeroespacial". Una empresa de este porte trabaja con decenas de otras, que le suministran productos de alta tecnología conformando un polo tecnológico de avanzada, que ahora quedará muy reducido.

La segunda cuestión es que Brasil queda sometido, por voluntad expresa de sus gobernantes, a ser un mero satélite de EEUU. Según el director del Instituto de Estudios Latino Americanos (IELA), Nildo Ouriques, el sector militar encabezado por Mourao que tiene el verdadero poder en Brasil, "sólo piensa en agradar a Estados Unidos". En su opinión, esta actitud que define como "agringamiento", se relaciona con la dictadura militar (1964-1985) que "pasó a la reserva entre 10 y 12.000 oficiales acusados de nacionalistas o comunistas".

El resultado es que un vicepresidente como Mourao coloca a Brasil en relación de dependencia con la política exterior estadounidense, siendo "incapaz de luchar por la soberanía, observando el mundo con la mirada de los EEUU".

Es evidente que un gran país que pretenda ser potencia emergente y referencia para sus vecinos debe contar con una economía con tecnologías de punta y, sobre todo, debe tener una personalidad propia. La naciones que se someten a una gran potencia, no pueden jugar el papel de líderes o referentes, menos en un período de grandes cambios y sacudones geopolíticos como el actual.

11:49 05.02.2019(actualizada a las 12:22 05.02.2019)URL corto

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EE UU acusa a Huawei por robo de tecnología y violar las sanciones

La acción legal se anuncia a pocos días de que se retomen las negociaciones comerciales entre EE UU y China


El Departamento de Justicia de Estados Unidos pasa a la acción, al hacer pública una serie de inculpaciones contra la tecnológica china Huawei, dos de sus filiales y su directora financiera, Meng Wanzhou. Son un total de 23 cargos, que se presentaron ante el tribunal federal en Brooklyn. Se le acusa de fraude bancario, obstrucción de la justicia, conspiración, violar el régimen de sanciones a Irán y por robar secretos comerciales al operador T-Mobile US.


Se trata en realidad de dos casos que van en paralelo y que no hacen más que elevar la presión sobre el mayor fabricante de equipos para telecomunicaciones del mundo y que posiblemente aumentará la tensión entre las dos potencias. EE UU busca de esta manera evitar que las compañías estadounidenses adquieran su tecnología. Wanzhou, hija del fundador, fue arrestada el pasado mes de diciembre en Canadá a solicitud de las autoridades estadounidenses.


En el primer caso, se revelaron 10 cargos federales contras dos filiales de Huawei por el robo de tecnología al operador de telefonía T-Mobile. En el segundo, se presentaron 13 cargos dirigidos contra el grupo chino y la ejecutiva relacionados en este caso con la violación del régimen de sanciones a Irán. Christopher Wray, director del FBI, asegura que la compañía actuó de una manera “descarada y persistente” al explotar a empresas e instituciones financieras estadounidenses.


Esta conducta, añade, representa una amenaza al “mercado global libre y justo”. El arresto de Wanzhou fue calificado como una provocación por parte de las autoridades chinas. La ejecutiva está actualmente en libertad vigilada tras pagar una fianza. En breve tendrá que comparecer de nuevo ante el juez canadiense en el marco del proceso de extradición lanzado por EE UU. La solicitud formal se hará antes del próximo 30 de enero.


En el caso concreto del robo de tecnología a T-Mobile US, la demanda hace mención a un sistema llamado “Tappy” que creó el operador para probar los teléfonos móviles que salen al mercado. Las autoridades estadounidenses afirman que las alegaciones presentadas en los dos casos se remontan una década. “Huawei y sus principales ejecutivos se negaron repetidamente a respetar la legislación de EE UU”, insiste Wray al referirse a la usurpación de secretos comerciales.


Por su parte, el Gobierno chino ha pedido a Washington que "acabe con su injustificada represión a empresas chinas y que las trate de manera objetiva y justa". "China está muy preocupada por la demanda penal presentada por el Departamento de Justicia de EE UU contra Huawei y su directora financiera, Meng Wanzhou", ha asegurado el Ejecutivo en un comunicado.


Negociación comercial


La inculpación contra la hija del fundador de Huawei y la empresa se hizo pública solo unas horas después de que la Casa Blanca anunciara que el presidente Donald Trump tiene previsto reunirse esta semana con el viceprimer ministro chino, Liu He. Será coincidiendo con la vista a la capital estadounidenses de una delegación para tratar de avanzar en las negociaciones comerciales entre los dos países.


El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo que espera lograr un “progreso significativo” de este encuentro. Una de las prioridades de Washington es conseguir que China cumpla sus compromisos a la hora de proteger la propiedad intelectual. Así mismo busca que el pacto ponga fin a la política china de obligar a las empresas estadounidenses a establecer asociaciones con compañías locales.


La delegación china que liderará Liu He estará integrada por una treintena de altos funcionarios. Los dos países se pusieron de plazo hasta el próximo 1 de marzo para llegar a un acuerdo, tras darse una tregua de tres meses durante la que las dos partes se comprometieron a no imponer nuevos aranceles. En la actualidad se aplica el impuesto a transacciones en bienes valorados en 360.000 millones de dólares.

SANDRO POZZI
Nueva York 29 ENE 2019 - 03:00 COT

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El asesinato de Rosa Luxemburgo (para voces)

“El 15 de enero de 1919 –del cual acaba de conmemorarse el centenario– [en Berlín] en medio de la Revolución Alemana, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht –líderes espartaquistas– quedan arrestados por órdenes de Friedrich Ebert, el líder del partido socialdemócrata, el SPD. Son llevados al lujoso Hotel Eden, convertido en cuartel general de una unidad élite de los Freikorps (GSKD) –cuerpos paramilitares protonazis, embriones de la SA– comandada por el capitán Waldemar Pabst (...). Después de golpear y llevarse a Liebknecht que acabaría fusilado en el parque cercano de Tiergarten, los soldados golpean a Rosa y la fuerzan hacia la salida. El soldado Otto Runge le pega violentamente con la culta del fusil en el cráneo (...) en el piso recibe otro golpe de Runge y sangrando de nariz y boca queda arrastrada al carro (...) A las alturas de Nürnberger Straße, a unos 40 metros de la entrada al hotel [el teniente Hermann Souchon] le dispara un tiro a quemarropa. Rosa Luxemburgo muere instantáneamente (...)” (Klaus Gietinger, The murder of Rosa Luxemburg, Verso 2019, p. 15).


• Luxemburgo que ya estaba en muy mal estado, fue golpeada por Runge de la misma manera [que Liebknecht], llevada inconsciente y asesinada. Su cuerpo fue atado con piedras y arrojado al canal [Landwehrkanal] para volver a aparecer sólo meses después. Esta operación [de deshacerse del cuerpo] fue a cargo del teniente [Kurt] Vogel(Pierre Broué, The german revolution 1917-1923, Brill 2015, p. 257).


• “Cuando los Freikorps vinieron a arrestarla, Rosa estaba leyendo el Fausto de Goethe: ‘Pensaba que [sólo] la iban a encarcelar [otra vez], no tenía idea de la que la iban a asesinar y metió unos libros en el bolso, para llevárselos consigo...’” (bit.ly/2RrApUi).


• “Luxemburgo y Liebknecht eran la amenaza al capitalismo y por eso fueron asesinados. No porque eran la ‘amenaza a la democracia’ (sic) o algo... –añade Gietinger en otro lado– y no es por eso que los mandara a asesinar el capitán Pabst. Lo hizo –siguiendo las órdenes del gobierno socialdemócrata (vide: el pacto ‘Ebert-Groener’)– porque ellos amenazaban al sistema al que él servía, el del imperialismo pruso-germano, de la guerra, de la dominación mundial y uno que la dirigencia de la SPD apoyaba con fervor desde 1914” (bit.ly/2T7u1ya).


• [Rosa] era y acabó siendo una judía polaca en un país que no le agradaba nada [Alemania] y en un partido [SPD] que pronto llegó a odiar (Hannah Arendt, Rosa Luxemburg, 1870-1919, en: Men in dark times, 1968, p. 44).


• “El 31 de octubre de 1918, Ebert –ungido ante el colapso del viejo orden en una jugada astuta de las élites en el canciller– les decía a los representantes del gobierno imperial: ‘Me da pavor imaginarme el momento en que las masas bajo la influencia de los ‘independientes’ –los espartaquistas/comunistas– demanden la implementación de nuestro [propio] programa (¡sic!) –el Programa de Erfurt (1891)– y/o la república” (bit.ly/2RD1GmN).


• “‘Las masas –dice Rosa en el Congreso de fundación del KPD, en diciembre de 1918– aprenden a ejercer el poder ejerciéndolo. No hay otra manera (...) Su educación se realiza cuando pasan a la acción [zur Tat greifen]’. Rosa Luxemburgo se refiere aquí –recuerda Michael Löwy– a una famosa cita de Goethe: ‘Am Anfang war die Tat!’ [¡Al comienzo no era el Verbo, sino la Acción!] (...) Unos días más tarde, sería asesinada por los Freikorps movilizados por el gobierno socialdemócrata bajo la batuta del ministro Gustav Noske y en contra del levantamiento obrero [de masas] en Berlín” (bit.ly/2UifQqt).


• “El liderazgo ha fallado. Aun así el liderazgo puede y debe ser recreado por las masas y desde las masas. Las masas son el elemento decisivo –subrayaba Rosa en su último artículo escrito poco después de la sofocación de la insurrección berlinesa y el día anterior de su propio arresto–, una roca sobre la que se construirá la victoria final de la revolución. Las masas estuvieron a la altura; ellas han convertido esta ‘derrota’ en una de las derrotas históricas que serán el orgullo y la fuerza del socialismo internacional” (Rosa Luxemburgo, “ Die Ordnung herrscht in Berlin”, en: Die Rote Fahne, No. 14, 14/1/1919).


• “‘¡El orden reina en Berlín!’ –escribía Rosa en una alusión a las cínicas y ‘clásicas’ palabras: “ L'ordre règne à Varsovie!”, pronunciadas por un canciller francés tras la sangrienta sofocación de la insurrección nacional polaca por las tropas tsaristas en 1831– ¡Estúpidos secuaces! Su ‘orden’ está construido sobre la arena. Mañana la revolución se levantará vibrante y anunciará con su fanfarria, para el terror de ustedes: ‘¡Yo fui, yo soy, y yo seré!” ( Ibídem).


• “Enfrente del capitán Pabst, en cuya oficina estaba sentada, Rosa se puso a arreglar el dobladillo de su vestido que se rompió durante el traslado y –convencida aún de que pronto la iban a trasladar a la prisión de Moabit– leyó tranquilamente unas páginas de Goethe y su Fausto (...)” (Gietinger, “ The murder...”, p. 14).


• “Con su asesinato –escribió famosamente Isaac Deutscher, otro destacado marxista polaco-judío, el biógrafo de Trotsky– la Alemania de los Hohenzollern festejó su último triunfo y la Alemania nazi su primero” (bit.ly/2HfQqUX).

Por MACIEK WISNIEWSKI
Periodista polaco
Twitter: @MaciekWizz

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Steve Bannon, el mito detrás de los monstruos

Un fantasma recorre la globalización neoliberal en descomposición, el fantasma del populismo de ultraderecha.

Esa sombra fantasmal, en un inicio difusa y hoy más nítida, tuvo su primer éxito con la victoria de Donald Trump en Estados Unidos, y terminó de solidificarse con la llegada de Jair Bolsonaro a Brasil. Un tercer vértice de este triángulo lo encontramos en la Europa de Matteo Salvini (Italia), Víktor Orban (Hungría), Marine Le Pen (Francia) y Vox (España).
Y como articulador de este fenómeno monstruoso, encontramos un nombre: Steve Bannon, quien fue durante siete meses el jefe de estrategia y asesor presidencial de la Casa Blanca de Donald Trump.


¿Quién es Steve Bannon? Ex banquero, fue conocido por ser el director ejecutivo de Breitbart News, la web referencia de la ultraderecha antiestablishment en Estados Unidos, desde donde se impulsó la creación del movimiento Alt-right (derecha alternativa, un eufemismo para nombrar al supremacismo blanco), y que lo catapultó para ser el jefe de campaña de Trump, y posterior hombre fuerte de la Casa Blanca hasta su dimisión en agosto de 2017.


Pero en realidad esa dimisión fue el momento de despegue para un Bannon que ha sabido leer y aprovechar muy bien el momento gramsciano donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Un momento histórico de crisis terminal del capitalismo en un mundo multipolar donde el proyecto de globalización neoliberal de las élites económicas ha entrado en crisis, y donde surgen, en ese claroscuro, los monstruos.


Hasta entonces, Bannon había comenzado a testear algunas ideas mediante Cambridge Analytics, la consultora que succionó datos de 50 millones de usuarios de Facebook y los utilizó para manipular psicológicamente la elección que dio la victoria a Trump en Estados Unidos.


Pero es un año después, en agosto de 2018, que Bannon se reúne con Eduardo Bolsonaro, actualmente el diputado federal más votado de la historia de Brasil con casi 2 millones de sufragios, y acuerdan colaborar para llevar a su padre, Jair Messias Bolsonaro, a la presidencia de Brasil.


El resultado es por todos conocido, y Bolsonaro representa el triunfo de un monstruo de ultraderecha en el país más grande de América Latina.


De nuevo otra red social, como sucedió en EU, en este caso Whatsapp (propiedad también de Facebook), resultó determinante en la amplia ventaja que obtuvo Bolsonaro en la primera vuelta, y en el resultado final de la segunda, creando todo un ecosistema de fake news que se transmitían por el sistema de mensajería, y mediante la micro segmentación y el uso del big data, terminaron deconstruyendo la realidad política al mismo tiempo que construían una paralela en el imaginario de la población.


Tanto en Estados Unidos como en Brasil, el mensaje que se iba alentando era similar (con las especifidades propias de cada país): la lucha contra el marxismo cultural y la ideología de género, además de un discurso crítico con los medios de comunicación masivos parte del establishment (sean estos CNN o Globo), apelando a los miedos y aspiraciones de los sectores populares.
A partir de esta ideología de ultraderecha, de la experiencia en Breitbart y como forma de articular y expandir la Alt-right, Bannon creó The Movement (El Movimiento) y puso su mirada en una Europa donde por mucho tiempo el único partido de ultraderecha con músculo político era el Frente Nacional, de Marine Le Pen (que llegó a ganar unas elecciones europeas en Francia con el voto antiinmigrante de la clase obrera blanca).


The Movement nace en Bruselas, nada es casualidad, pues desde ahí opera su aliado Partido Popular Belga, y tiene su sede el Parlamento Europeo, el próximo objetivo de Bannon, quien intentará crear un grupo de euroescépticos y populistas de ultraderecha, tras las elecciones europeas de mayo de este año.


Los primeros que conformarán este Eurogrupo son los partidos de los primeros ministros de Italia, Matteo Salvini, y Hungría, Víktor Orban, así como el partido ultraderechista español Vox, cuyo contacto con Bannon es Rafael Bardají, ex asesor de la fundación FAES de José María Aznar. Vox acaba de obtener 10 por ciento de los votos en las elecciones en Andalucía (cuyo tamaño es similar al de Portugal), siendo decisivo para desbancar al PSOE y darle la presidencia al PP, y puede ser la gran sorpresa en las próximas elecciones europeas en España.


Pero, además, los tentáculos de The Movement ya tienen ramificaciones en Alemania (AfD), Austria (FPO), Polonia (PiS), Suecia (SD), Finlandia (Perussuomalaiset) o Reino Unido (Ukip).


El Eurogrupo que surja tras las elecciones de mayo podría ser el segundo más numeroso, con un programa radical de ultraderecha contra la migración, el islam y el feminismo, y en defensa de la seguridad y las fronteras.


Con este nuevo mapa político en la Unión Europea, junto con los Estados Unidos de Donald Trump y el Brasil de Bolsonaro, se conforma un trivotelleno de monstruos. Y detrás de estos monstruos, la figura de Steve Bannon crece, articulando una alternativa global de ultraderecha a la globalización neoliberal.
En nuestras manos está construir no sólo una resistencia a este movimiento, sino enfrentarlo con propuestas y alternativas a este mundo fragmentado y en crisis en que nos ha tocado vivir.


*Politólogo expecialista en América Latina

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Sábado, 19 Enero 2019 04:54

Podemos no pudo evitar el divorcio

Podemos no pudo evitar el divorcio

Después de la virtual expulsión de la fuerza de Iñigo Errejón, de los cinco profesores universitarios que en el 2014 se propusieron patear el tablero político con una fuerza que jaqueara el bipartidismo oxidado, solo queda Pablo Iglesias.

 

Podemos celebra su quinto aniversario desangrándose. La formación de izquierda que irrumpió en España con el espíritu de los indignados del 15M, y logró disputarle al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) el protagonismo entre las fuerzas progresistas, sufrió esta semana su mayor crisis.


Íñigo Errejón, miembro fundador, y secretario de Análisis Estratégico y Cambio Político del partido morado, anunció su candidatura a presidir la comunidad de Madrid a través de la plataforma de la alcaldesa de la capital española, Manuela Carmena, que aunque llegó al ayuntamiento junto a Podemos, busca reelegir con una lista de consejeros afines.


La decisión causó un cisma en la jefatura de Podemos. Pablo Iglesias, que se encontraba de baja por paternidad, publicó una carta audio en la que expulsó virtualmente a Errejón. “Deseo suerte a Iñigo en la construcción de su nuevo partido con Manuela, pero Podemos tiene la hoja de ruta que marcaron los inscritos y que se decidió en nuestras asambleas ciudadanas”. Si quedaban dudas, el secretario de Organización, Pablo Echenique, se ahorró la cortesía y las despejó unas horas después: “Si fuera él, renunciaría al escaño, pero de algo tiene que vivir hasta las elecciones”. Errejón llegó al Congreso de los diputados con las banderas de Podemos.


Errejón defendió su jugada como una forma de frenar a la ultraderecha. “Hay que abrir y sumar yendo más allá de las siglas: las fuerzas políticas del cambio son necesarias, la ciudadanía y su creatividad son imprescindibles. Nos encontramos ante un momento decisivo, Andalucía ha sido un toque de atención”. El miembro fundador de Podemos se refiere al tripartido de derechas que formó gobierno en la junta andaluza, y que integra a los radicales de Vox. Un partido que pregona el ultranacionalismo, y se opone a las leyes de la igualdad de género.


Para Errejón, su candidatura a través de la plataforma Más Madrid no supone retirarse del partido que ayudó a fundar. “Yo soy el candidato de Podemos a la Comunidad de Madrid y a la vez voy a concurrir de la mano de Manuela (Carmena)”. La rápida respuesta de Iglesias en su carta, parece no dejar margen para esa maniobra. Sin embargo, Rita Maestre, consejera del ayuntamiento capitalino, y aliada de Errejón, confió en que las dos formaciones lleguen a un acuerdo para acudir a las urnas con una sola candidatura.


En cualquier caso, Iglesias apunta un hecho evidente. El acuerdo de Errejon y Carmena para competir bajo la misma marca electoral, no puede haberse fraguado el mismo día en que se anunció. “No doy crédito a que Manuela e Iñigo nos hayan ocultado que preparaban lanzar un proyecto electoral propio para la Comunidad de Madrid y que lo hayan anunciado por sorpresa”. El engaño puede ser más doloroso que la propuesta en sí.


“Creo que una decisión como esta nace con el propósito de sumar y articular, no de romper con la historia de Podemos”, afirma Nuria Sánchez Madrid, profesora del Departamento de Filosofía y Sociedad de la Universidad Complutense de la capital. “Otra cosa es que quienes se arrogan la defensa de los valores originarios del proyecto pretendan excluir y expulsar ilegítimamente las ideas que se derivan de esta apuesta”.


A juzgar por la historia, el destino de Errejón parece estar por afuera de Podemos. De los cinco profesores universitarios que en el 2014 se propusieron patear el tablero político con una fuerza que jaqueara el bipartidismo oxidado, solo queda Pablo Iglesias. Juan Carlos Monedero, más cercano al líder, se marchó en el 2015 cuando ardió la polémica por no declarar al fisco ingresos que recibió de parte de gobiernos latinoamericanos; Carolina Bescansa, conservó su escaño pero fue apartada por dejar al descubierto un plan para unir fuerzas con Errejón y desplazar a Iglesias; y Luis Alegre, se despidió así mismo por diferencias de criterio con la jefatura.


La partida de Errejon cuenta con un prólogo casi más jugoso que su desenlace. La historia comenzó en Vistalegre II, la Asamblea Ciudadana que celebró Podemos en el 2015 para dirimir el liderazgo del partido. Por un lado, Iglesias, arropado por Izquierda Unida, apostaba por endurecer el discurso y presionar en las calles. Del otro, Errejón, pretendía una fuerza de perfil institucional, dispuesta a extender los límites de su discurso para ampliar la base de electores. El triunfo fue para Iglesias, que logró imponer su programa, y se rodeó con alfiles de su paladar.


Uno de ellos es Ramón Espinar, exactivista, y actual portavoz de Podemos en el Senado, y secretario general de Podemos Comunidad de Madrid. Con él se enfrentó Errejón por la candidatura que un par de días atrás, presentaría Podemos para competir por el gobierno autonómico de la capital. En una maniobra auspiciada por Iglesias, Espinar intentó colocar a una de las suyas como segunda de Errejón.


Es posible que el flamante acuerdo de Errejón con Manuela Carmena, encuentre fundamento en los últimos tres años en que debió tragar decisiones contrarias a su criterio. En las elecciones autonómicas de mayo, pondrá a prueba el éxito de su apuesta.


Por el lado de Iglesias, ya sabemos cómo le fue al partido morado. Unos dirán que gobierna en coalición con el PSOE, y que gracias a la presión de su fuerza consiguió impulsar medidas populares como el aumento del salario mínimo. Otros apuntarán que esa realidad puede esfumarse muy pronto, y con un costo muy alto. Si el líder socialista no aprueba los Presupuestos Generales del Estado, podría llamar a elecciones nacionales. Las últimas encuestas muestran un marcado descenso en el apoyo que recibe Podemos. Del 21 por ciento de los sufragios que logró en los comicios de 2016, el Centro de Investigaciones Sociológicas señala que, actualmente, obtendría un 14 por ciento.


Para la analista Nuria Sánchez Madrid, ese declive “no puede no interpretarse como el fracaso de un modelo de organización anticuado, tremendamente jerárquico y decisionista, más propio de comunidades primarias que de colectivos maduros, atentos a las dinámicas y patologías sociales del presente”.


La salida de Errejón no tiene visos de retorno. Pero dada la “sorpresa” que generó en la dirección de Podemos su anuncio, no se descarta que en los próximos días pueda alcanzarse algún acuerdo. Lo que si está claro, es que la crisis llega en un momento crítico para las fuerzas progresistas de España. Entusiasmado por el triunfo en Andalucía, el tripartito de derechas que conduce el Partido Popular, promete exportar su esperpento al resto del país. El mandato de la izquierda era unirse, y enfrentarlo para impedir que radicales como Vox llegaran a las instituciones. La ruptura entre Iglesias y Errejón no parece avanzar en esa dirección.

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Domingo, 16 Diciembre 2018 05:41

Luis Almagro. Expulsado por unanimidad

Luis Almagro. Expulsado por unanimidad

El partido que gobierna Uruguay no le perdonó al ex canciller de Pepe Mujica y actual secretario general de la OEA, su alineamiento con los Estados Unidos que se expresó en los reiterados pedidos de intervención militar en Venezuela.

 

El Frente Amplio (FA) de Uruguay expulsó del partido por unanimidad al actual secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro. Las resoluciones fueron anunciadas a la prensa por el presidente del FA, Javier Miranda, a la salida del Plenario del partido que se realizó en la ciudad de Montevideo.


"Nunca un objeto de sanción es un motivo de alegría, pero hay que tomar decisiones y el Frente Amplio tomó decisiones", dijo Miranda sobre las 17 resoluciones votadas por el máximo órgano de esta coalición de izquierda que gobierna Uruguay desde 2005.


La destitución de Almagro estuvo basada en el dictamen de un tribunal de conducta del FA que entendió que el uruguayo violó los principios partidarios al sugerir una posible intervención militar en Venezuela, donde entiende que existe una dictadura. Según ese informe, el secretario de la OEA incurrió "en la violación más grave de los principios que caben imaginar".


Miranda precisó que para aprobar el caso se debía alcanzar nueve décimos en la votación, condición que se "superó totalmente" al conseguir la unanimidad.


"Almagro se expulsó sólo del Frente Amplio porque accedió a tener el apoyo del FA y del Gobierno con un perfil de gestión diametralmente opuesto al que desempeña hoy en la OEA" afirmó hoy ante la prensa el vicepresidente del FA, José Carlos Mahía, y añadió que el ex canciller de Uruguay "fue un lobo en piel de cordero".


"Una cosa es tener una posición política sobre la situación de Venezuela u otros países de América Latina, y una bien distinta es, desde un cargo que debe generar consensos en las Américas, militar activamente en contra de uno de los países y, además, con visiones absolutamente funcionales a las del propio Estados Unidos", remarcó el diputado Mahia.
Antes de ser electo secretario de la OEA, Almagro fue canciller de Uruguay bajo la presidencia de José Mujica (2010-2015), quien en su día fue uno de los promotores de su candidatura al frente del organismo, cuya sede está en Washington. El político uruguayo asumió su cargo la OEA en 2015 con un mandato de cinco años y con la posibilidad de reelección.


Diez días atrás, Almagro anunció que buscará la reelección en 2020 a petición de una serie de países de la organización panamericana, entre los que se incluye Colombia y Estados Unidos. Sin embargo, el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, ya se había pronunciado en contra en septiembre después de sus polémicas declaraciones sobre Venezuela.
Como secretario general de la OEA, ha hecho de la crisis en Venezuela el centro de su gestión, con posiciones que generaron repudio a nivel internacional por su alineamiento con los intereses de los Estados Unidos, el país que ahora respalda su reelección.

 

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#FilosofíaOKupaYResiste: Por una universidad pública, crítica y vital.

Kropotkin, dijo en aquel cercano y lejano siglo XIX: hagamos a los otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros en las mismas circunstancias. Tal postulado intentó apelar a las relaciones horizontales basadas en el apoyo mutuo entre las personas. Lejos de la explotación del “Hombre por el Hombre”, este anarquista reivindicaba la solidaridad como el carácter primario que ha de tener cualquier asociación humana. Pero la explotación y subordinación entre las personas producidas por el Estado al forzar y preponderar por la propiedad privada, se encargó de señalar las ideas de Kropotkin como violentas, oscureciendo de paso, todo el ideario de los anarquistas.

Prohudhon, Stirner, Bakunin, el mismo Kropotkin, Malatesta, Weil, Goldman y Armand fueron hijos bastarnos de la ilustración. Hijos porque se atrevieron a pensar lo social en términos de libertad e igualdad –horizontal-, sin instituciones y opresores, sin la heteronomía del “deber ser” civilizado. Bastardos porque sin ser reclamados por la tradición moderna, se apropiaron de la capacidad de autodeterminación individual (producida por la modernidad filosófica) al resignificar sus propias vidas desde la conquista y apropiación de su propio ser, -un ser que aniquilaba, a su vez, de forma negativa al “ego” de la razón y,cualquier institución nacida en la formalización de la racionalidad cartesiana-. En consecuencia, los/las anarquistas nunca olvidaron su ser indómito, incendiario e iconoclasta desde un devenir animal que se levanta contra todo acto, forma o “cuerpos intermedios” (familia patriarcal, iglesia, Estado) de opresión, enajenación y dominación de su mismidad.

Por otra parte, la civilidad, forma contemporánea del civismo liberal moderno, determinó constitucionalmente qué es lo justo, lo bueno y lo correcto para las personas desde la perspectiva lineal ilustrada que se comprendió a sí misma como la mejor manera posible de filosofar, de construir academia, de hacer ciencia, de ver el mundo y vivir conforme a un enfoque privado, sangriento y heteronormativo abanderado por el liberalismo político.
El Estado liberal representa el terror contra la vulnerabilidad de la persona que, como una herida abierta, está condicionada a vivir en medio de actos violentos de represión estatal a su condición más elemental: la corpórea. A la filosofía institucionalizada y determinada por el capitalismo cognitivo jamás le ha interesado salvaguardar la physis, al pensar que, la única forma de reivindicar los discursos filosóficos-políticos es la intelectual, operante en la civilización de la barbarie que aniquila, con su perspectiva omniabarcadora, la otredad disidente que reclama espacios políticos desde la praxis vital y orgánica.

A la filosofía institucional le ha hecho falta reconocer su propia histeria y señalar que su tribunal de la razón es anacrónico e insuficiente para comprender los procesos políticos actuales que no reivindican el discurso probo, sino que procuran la conquista de la vida natural, somática y vulnerable que más fácilmente fue asimilada por la teoría anarquista al proclamar: hagamos a los otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros en las mismas circunstancias - determinar que ese otro piense paralelo a mí-.

Pero, más acá de la escuela política de Occidente, nuestros estudiantes de filosofía de la Universidad de Antioquia, quienes decidieron ocupar una oficina del alma mater desde el pasado siete de diciembre, tomaron acciones para vindicar la vida ante la reducción de los espacios que procura la burocratización y privatización estatal (¿neo?)liberal, en este caso, de la universidad pública convertida en una empresa prestadora de servicios .

Ellos/as, con la actualidad de sus acciones y con el movimiento vital que es impredecible, contingente e intempestivo, escriben una nueva página en la historia del trasegar político –universitario- al ocupar los lugares de agencias, desinstitucionalizando una oficina, despojándola de su actividad mercantil y regresando el espacio a su quehacer universitario de enseñanza/aprendizaje. Por lo tanto, repoblar la universidad con discursos de fuga y acciones políticas, inenarrables por la historia universitaria nacional, es, en primer lugar, revitalizarla desdela imaginación y la capacidad de autoeducar del deseo del estudiantado, quejaquea la inercia institucional con la ocupación corporal de espacios obstruidos por la máquina.

La universidad tiene que recuperar su capacidad de acoger distintos discursos y escucharlos, este era su objetivo en sus inicios. No se puede tachar con discursos que son cortos de vista las acciones honestas del estudiantado que apela por espacios de estudio, investigación y educación para toda la comunidad universitaria. No es una respuesta violenta la que exigen las acciones de los estudiantes de filosofía de la Universidad de Antioquia con su comunicado. Es la capacidad de escucha y diálogo lo que demanda su postura que, a su vez, solicita el ser percibidos, ser comprendidos y buscar soluciones prácticas –y no soloadministrativas- ante las difíciles condiciones de zozobra y violencia estatal que se ciñen sobre su acontecer académico/político.

Nuestra alma mater olvida su origen y se traiciona a sí misma al no escuchar su propia otredad. Invito a cada egresado, profesor, administrativo, estudiante y, en general, a toda la comunidad universitaria a hablar y atender a nuestros estudiantes que apelan a lo público de la universidad pública. No hay que temer a nuestros diletantes de filosofía basados en escrúpulos, como si se tratara de personas ajenas a nuestro entorno. Como lo diría Stirner:
Los escrúpulos son, algo tan vulgar y corriente como el hablar y el conversar. (…) Los escrúpulos vulgares y corrientes van y vienen, pero los escrúpulos sagrados permanecen y son absolutos (dogmas, artículos de fe, principios). Contra ellos se revela el profanador y mide su fuerza contra lo sagrado (…).

El libre pensamiento en su forma más libre es la crítica pura que no descansa ante ningún escrúpulo absoluto. la filosofía se ha levantado innumerables veces contra la tradición para para resistir contra la institucionalidad del pensamiento. Por eso los “luditas filosóficos” -si se me permite llamarles así a los estudiantes que valientemente ocupan su universidad- circunscriben su crítica filosófica a la resistencia de la acción política no violenta sí contestataria, abierta al diálogo, al buen trato y al cuidado de toda la comunidad universitaria de la cual ellos también hacen parte y merecen ser cuidados (no amenazados ni violentados).

Como egresada del Instituto de filosofía de la Universidad de Antioquia, como exprofesora de la misma unidad académica, como filósofa y como librepensadora celebro, respaldo y apoyo incondicionalmente a la ocupación académico/filosófica de la oficina del primer piso del bloque doce de la ciudadela universitaria de la UdeA.

Los estudiantes reconquistan lo que les pertenece: espacios de formación política en la universidad sin condición, pública, crítica y vital que ellos se merecen. #FILOSOFÍAOKUPAYRESISTE

 

 

 

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Lunes, 10 Diciembre 2018 06:14

La nueva guerra fría es tecnológica

La nueva guerra fría es tecnológica

El caso de la detención de la vicepresidenta de Huawei muestra la creciente tensión entre EE UU y China por liderar el futuro del desarrollo económico y estratégico

“Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”, dicen que decía Arquímedes en el siglo III a. C. En el siglo XXI, el punto de apoyo clave que mueve el mundo es la tecnología. Y Estados Unidos y China se encuentran inmersos en una lucha campal por su liderazgo. Una contienda que se encuentra en la base de su guerra comercial, y en la que casos como el de la detención de la vicepresidenta de Huawei el pasado 1 de diciembre en Canadá, acusada por Washington de violar las sanciones impuestas a Irán, por lo que EE UU pide su extradición, o la renuncia del fabricante estadounidense Qualcomm a la compra de la holandesa NXP por no tener el visto bueno de los reguladores de la competencia en China muestran la disputa entre ambos países.


Este mismo fin de semana, Pekín elevaba la tensión: convocó al embajador canadiense en esta capital, John McCallum, para comunicarle la "enérgica protesta" de su Gobierno por la detención de la directora financiera de Huawei, Meng Wangzhou. En un comunicado de su Ministerio de Exteriores, advertía a Ottawa de "graves consecuencias" si no se pone en libertad a la hija del fundador de la compañía.


Aunque estos casos no serán los últimos: pese a que China y EE UU sellen un acuerdo comercial en los próximos meses, es improbable que se resuelvan las crecientes tensiones sobre el control de la tecnología porque lo que está en juego es la seguridad nacional —según alegan los implicados— y el dominio mundial.


La modernización industrial de China durante la última década es evidente. En 2017 fue el país del mundo que registró más patentes (un 43,6% del total), más del doble que Estados Unidos, según datos de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Su gasto en investigación y desarrollo representó en 2016 el 2,1% de su PIB frente al 1,4% registrado diez años atrás. Varias compañías tecnológicas chinas se han hecho un hueco en el panorama internacional y el país es una pieza clave en la cadena global de suministros. Está a la vanguardia en tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el blockchain o la criptografía cuántica.


En parte, este auge nace de la mera necesidad. Con una población envejecida —es el país que más rápidamente se está haciendo mayor del mundo: en 2030 una cuarta parte de sus habitantes tendrá más de 60 años—, necesita encontrar alternativas a un modelo que hasta ahora primaba la mano de obra abundante, barata e incansable.


Y en parte, China quiere romper la llamada “trampa de los ingresos medios”, la maldición que no han logrado evitar muchas otras economías emergentes, incapaces de aumentar su PIB per cápita más allá de un cierto nivel. Para ello, ha concluido, necesita desarrollar tecnologías propias, que no le hagan depender de otros países para el desarrollo de sus grandes empresas.


En 2015 aprobó su plan estratégico conocido como Made in China 2025, una iniciativa de diez años para modernizar su base manufacturera mediante el desarrollo de diez sectores clave de alta tecnología. Entre ellos, la robótica, los vehículos alimentados por nuevas energías, la aeronáutica espacial, la inteligencia artificial o la tecnología de la información. Según los objetivos que se ha marcado, para 2025 Pekín aspira a una autosuficiencia del 70% en los sectores de alta tecnología. Hacia 2049 aspira a ocupar una posición dominante en los mercados mundiales. En esa fecha la República Popular de China cumplirá 100 años y para entonces el presidente chino, Xi Jinping, se ha marcado el objetivo de que su país sea una gran potencia global.


Con el fin de conseguirlo, el plan alienta la inversión china en sectores estratégicos en el extranjero, ha movilizado a sus mastodónticas empresas estatales e incluye jugosos subsidios, incentivos fiscales y créditos a interés favorable.


El Made in China 2025 ha suscitado serias dudas en occidente, que ya arrastraba de antaño quejas sobre el considerable control estatal de la economía. Las normas que obligan a las empresas extranjeras a asociarse con una compañía local para entrar en el mercado chino se encuentran entre las más criticadas, dado que, según estos países, obliga a un traspaso forzoso de tecnología. Los subsidios y las ventajas a las empresas estatales imposibilitan también que las firmas foráneas puedan competir en condiciones de igualdad.
Recelos de occidente


A estos recelos generales se suma, en el sector tecnológico, la prevención occidental contra la reciente ley de ciberseguridad en China, que obliga a las empresas a almacenar los datos obtenidos en China en servidores que se encuentren en territorio de este país, muchas veces controlados por empresas de capital público.


Pero, de momento, China sigue sin controlar muchas de las tecnologías clave de sus industrias y tiene la necesidad de importarlas desde el extranjero. Esta circunstancia ha jugado en su contra en varias ocasiones, especialmente cuando intervienen las disputas políticas. En abril, el Departamento de Comercio de Estados Unidos prohibió a la empresa china ZTE, una importante tecnológica china, comprar componentes de ese país por haber vendido productos a Irán y a Corea del Norte, algo que quebrantaba el embargo impuesto por EE UU a estos dos países. La medida dejó a ZTE al borde de la quiebra y, pese a ser finalmente suavizada, supuso una severa advertencia para Pekín de lo que está por venir: “En el pasado nos apretamos el cinturón y los dientes, y construimos las dos bombas (atómica y de hidrógeno) y un satélite… En el próximo paso de abordar las tecnologías, debemos dejar de lado las ilusiones y depender de nosotros mismos”, dijo Xi al respecto.


“Es posible anticipar la emergencia de dos polos rivales, el uno liderado por Estados Unidos, el otro por China, cada uno dotado de sus redes de infraestructuras”, apunta un informe del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) sobre la Ruta de la Seda, en el que se abordan también las prioridades tecnológicas de Pekín. “La emergencia de dos polos distintos, que cohabitarían sin integrarse, es factible si Estados Unidos y China se hacen menos interdependientes económicamente de lo que son hoy día”, agrega el documento. Hoy por hoy, ese futuro parece aún distante. Pero ya no descabellado.

 

La batalla del 5G
Una parte importante de esta visión enlaza con el ambicioso plan chino de infraestructuras en todo el mundo conocido como Nueva Ruta de la Seda. En 2015 Pekín propuso una “Ruta de la Seda digital”, que incluye el tendido de conexiones de fibra óptica, telecomunicaciones y redes de información vía satélite, entre otros factores. La tecnología 5G y sus estándares forman una parte clave de este proyecto: según algunos cálculos, citados en el informe del IFRI, las empresas chinas ya cuentan con un 10% de las 1.400 patentes consideradas esenciales para esta tecnología. Los medios chinos calculan que para 2026, este sector estará valorado en unos 180.000 millones de dólares. Y en este sector, Huawei se describe como un “arquitecto clave”.


Pero temores sobre la posibilidad de una "puerta de atrás" en la tecnología de Huawei que permita a las autoridades chinas acceder a los datos de sus usuarios ha suscitado las reservas de los Gobiernos occidentales.Tras las advertencias del vicepresidente de la Comisión Europea para el Mercado Único Digital, Andrus Ansip, ahora es Japón el que se plantea prohibir las compras gubernamentales de equipos de Huawei, según el diario Yomiuri Shimbun. Las agencias de inteligencia de EE UU acusan al gigante de las telecomunicaciones chino de tener vínculos con el Gobierno de Pekín.


Huawei rechaza "categóricamente" esas acusaciones. "Somos parte de la solución, no del problema. Ningún Gobierno le ha pedido a Huawei que construya puertas traseras ni interrumpa ninguna red y nunca toleraríamos tal comportamiento por parte de ningún empleado de la compañía", ha indicado en un comunicado.

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Miércoles, 05 Diciembre 2018 05:46

Satélite de Washington

Satélite de Washington

Cuando se eligió presidente, el capitán del Ejército Jair Bolsonaro prometió reducir los 29 ministerios que heredará de Michel Temer a 15. Luego dijo que serían 17. Esta semana nombró al vigésimo ministro. E insinuó que podrá crear otros tres. 

De los veinte ya nombrados, cinco son militares, además del vice-presidente, que es general. Retirado, pero general. A no ser durante la dictadura, nunca hubo tantos generales en el gobierno.


De los 20 ministerios anunciados hasta ahora, algunos aspectos merecen atención, a empezar por el nivel bajísimo de los nombrados. Hay de todo un poco, pero - a excepción de los militares - lo que prevalece son la mediocridad, la excentricidad y en algunos casos específicos, la increíble reversión que se anuncia, un retroceso sin antecedentes a excepción de lo que ocurrió luego del golpe militar de 1964 y la dictadura que duró 21 años.


Uno de esos retrocesos anunciados se dará en el campo de la política externa. Si a lo largo de los ocho años de las dos presidencias de Lula da Silva se logró implantar una política que el entonces ministro Celso Amorim definió como “activa y altiva”, y que prevaleció pese al poco interés que la sucesora, Dilma Rousseff, dedicó al tema en sus seis años de gobierno, lo que ahora se anuncia es altamente preocupante.


La apuesta en un mundo multipolar se reveló acertada: con Lula en la presidencia, Brasil logró, por primera vez, ocupar y consolidar un espacio nítido en el escenario global.
Luego hubo el golpe parlamentario que destituyó a DIlma Rousseff e instaló en el sillón presidencial a un desacreditado Michel Temer, literalmente ignorado por los líderes de peso real en el mundo.


Muy rápidamente el protagonismo conquistado disminuyó, aunque no haya desaparecido de todo.


Ahora, el escenario es otro, muy otro. Para empezar, uno de los hijos del presidente electo, el diputado nacional Eduardo Bolsonaro, no suspende por un solo día su ardiente defensa de alinear plenamente Brasil a los Estados Unidos de uno de sus ídolos intocables, el presidente Donald Trump.


El futuro presidente nombró como ministro de Relaciones Exteriores el diplomático Ernesto Araujo. Se trata de un funcionario de carrera mediocre, que fue elevado al puesto de embajador hace pocos meses, y que jamás ocupó una embajada.


En la actual estructura del Itamaraty, como es llamado en Brasil en ministerio de Relaciones Exteriores, ocupaba, hasta ser nombrado, un puesto de tercera línea. En términos concretos, lo que hizo Bolsonaro puede ser comparado a nombrar a un comandante para ministro del Ejército, atropellando a todos los oficiales superiores.
La indicación de Araujo para el puesto nació de una sugerencia de Olavo de Carvalho, un astrólogo que se autonombró filósofo y defiende el pensamiento de la extrema derecha más fundamentalista.


También ardoroso admirador de Trump, el futuro ministro de Relaciones Exteriores tiene ideas que, en términos delicados, podrían ser clasificadas como extravagantes. Asegura, por ejemplo, que la defensa del medio ambiente y los acuerdos climáticos obedecen a maquinaciones comunistas, y que la globalización va contra los mandamientos de Dios.


La alineación automática e irrestricta con Washington, defendida tanto por el más agresivo de los muy agresivos hijos de Bolsonaro como por el futuro ministro, significará el abandono total de la política implantada por Lula. Transferir la embajada brasileña en Israel a Jerusalén, por ejemplo, significará un golpe fatal para las exportaciones de proteína animal para los países árabes, que hoy por hoy resultan en casi nueve mil millones de dólares anuales. Alejarse de China significará romper con el país que se transformó en el principal mercado para las exportaciones brasileñas, dejando un superávit cercano a 30 mil millones de dólares a cada año.


Relegar el Mercosur a su casi desaparición implicará perder Argentina, el segundo mayor mercado para manufacturas brasileñas y nuestro tercer socio comercial.
Por más que Estados Unidos sea el segundo socio brasileño en el escenario global (superado solamente por China), lo que se perderá rompiendo con aliados arduamente conquistados no será compensado.


Existen, además, otros aspectos preocupantes: lo que se insinúa como la política de defensa y seguridad pública del gobierno Bolsonaro abrirá espacio para que la influencia de Washington sobre el país sea decisiva.


El país que tiene 208 millones de habitantes, ostenta una de las diez mayores bases industriales del planeta, cuya economía - pese a todo el desastre llevado a cabo por Temer y el golpe institucional engendrado en 2015 y que culminó al año siguiente - se sitúa entre las diez principales del mundo, con ese peso ocupó un espacio global significativo y supo transformarse en un interlocutor efectivo, parece condenado a desaparecer.


Hemos conocido, en la dictadura militar, lo que significa transformarse en un satélite de Washington.


Todo indica que no hemos aprendido nada. Pobre Brasil.

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