Gilberto Gil: “Los músicos nos vendimos en parte al mercado”

Hubo un tiempo en que Gilberto Gil (Salvador de Bahia, 1942) fue optimista. Incluso en los años en que compartió cárcel en Brasil con Caetano Veloso, aquellos sesenta en los que ambos fraguaban el tropicalismo jugándose el pellejo frente a la dictadura que vino tras el golpe militar de 1964. Incluso durante el exilio al que se vio forzado después en Londres, Gil sonreía con esperanza al futuro mientras protagonizaba la revolución social de las costumbres, acordeón y guitarra en mano, junto a miembros de grupos como Pink Floyd o Yes. Entonces logró colarse en los ambientes del pop hippie británico y participaba con sus rulos y su sonrisa sambera en festivales como los de la isla de Wight o recibía invitaciones para el cartel de Montreaux, en Suiza.


En aquellos setenta era feliz. Contagiaba y almacenaba una experiencia global que le llevaría a ser ministro de cultura en el Gobierno de Lula entre 2003 y 2008. También entonces, Gilberto Gil creía que se podían transformar directamente las cosas. Ahora no. Ahora lo duda. Ahora, con 55 años de carrera a las espaldas y una larga trayectoria política dentro de la izquierda y el ecologismo, se confiesa pesimista. “Vivimos un retroceso, en estos momentos es cuando necesitamos más que nunca salir a cantar”, asegura.


Lo dice por teléfono desde Rusia, donde se desplazó a ver algunos partidos de su selección con en el Mundial antes de viajar a Madrid (Sala Riviera), Barcelona (Festival Cruilla) y al Pirineos Sur, los días 3, 13 y 21 de julio, para rememorar uno de sus discos fundamentales 40 años después de su aparición: Refavela. “Aquel disco pertenece a un momento en que probábamos fusiones y establecíamos relaciones hasta entonces desconocidas entre Brasil, África, Jamaica, el Caribe... Eso que hora es natural, pero entonces no”. Entonces nacía aquello. La búsqueda, el mestizaje teñido de mensaje político que conformó el movimiento creado por Gil, Veloso, Maria Bethânia, Gal Costa, Gilberto Gil, Tom Zé… Aquello que luego marcó la senda a músicos de todo el mundo entre raíces de samba y hermanamientos africanos y americanos, sin renunciar al rock y al pop. La leyenda del tropicalismo.


Fue una revolución nada silenciosa. Pero con un tempo musical y socio-cultural asumible, a escala humana. No como el presente: “Todo cambia muy rápidamente. Un país como Brasil está acelerado, metido en una dinámica permanente”. Pero no hacia el lugar correcto, según Gil. “Hacia atrás. Con mucha fuerza. En diferentes aspectos. No precisamente buenos. Todo lo que creíamos que crecería después de la mitad del siglo XX, la pluralidad, la tolerancia, retroceden”.


La tecnología no ayuda: “La revolución cibernética, internet, las redes sociales resultan un fenómeno nuevo y abrasador que caldea el ambiente, no siempre para bien”. Algo ideal hubiera sido que un impulso como el suyo en connivencia con herramientas como las presentes confluyeran en algo digno. Así todo, cree que la potencia creativa de los más jóvenes se abrirá camino: “En una rica multiculturalidad y diferencia de visiones. Hoy existe una potencia creativa nueva muy variada y con muchas inquietudes en muchos campos”.


Pero gran parte de los aspectos del cambio radical que ellos persiguieron quedan aún pendientes: “Ideas no cumplidas, transformaciones éticas y estéticas. Mucho no pasó. Llegamos a aceptar un capitalismo auspiciado por la democracia que en multitud de casos falló. Lo que temo es que vayamos hace una debacle de la civilización por culpa de la tecnología, la inteligencia artificial, que todo eso produzca un vacío general”.


Por ello siente quizás ahora más que nunca la necesidad de cantar, de llevar su música por las esquinas. “Tenemos enfrente enormes desafíos. La adaptación al medio ambiente, un crecimiento desbordante de la población mundial, demandas vertiginosas de recursos naturales. Ante esto, la música es un bálsamo, un ungüento contra esa debacle. Tenemos más responsabilidad que nunca, contagiar esa alegría y esa conciencia en la gente, esa ilusión por los asuntos importantes, no por lo superficial”.


Volver a un espíritu reivindicativo. “Lograr que penetre en el sistema político, económico, que sea una respuesta a lo que nos rodea”. Se siente responsable, quizás por haber bajado en algún momento la guardia: “En cierto punto, los músicos vendimos nuestro espíritu a lo material, al capital, al negocio que nos rodeaba y contribuimos a esa paradoja de la posmodernidad”.


Todo eso le empuja a salir, escoltado por las siguientes generaciones: “Hacer esta gira ha sido idea de mi hijo Bem y amigos suyos y míos. Ellos han comprendido esa función de desarrollo natural que tiene nuestro legado, cómo puede contribuir al equilibrio del sistema si ayudamos a la gente a comprender qué está pasando”.

Por Jesús Ruiz Mantilla
Madrid 26 JUN 2018 - 10:28 COT

Publicado enCultura
Jueves, 21 Junio 2018 06:14

G-7: una muerte que celebrar

G-7: una muerte que celebrar

La lucha por el poder entre Estados Unidos y los otros era básicamente una lucha por la primacía en la opresión del resto de naciones del mundo. ¿Estarían mejor estas fuerzas más pequeñas si se impusiera el modo europeo de hacerlo? ¿Le importa a un animal pequeño qué elefante le aplasta? Creo que no.

 

Una institución llamada G-7 celebró su reunión anual el 12-13 de junio en Charlevoix (Quebec, Canadá). El presidente Trump asistió al principio pero se marchó pronto. Debido a que los puntos de vista de ambos lados eran tan incompatibles, el grupo de seis miembros negoció con Trump la emisión de una declaración bastante anodina para la declaración conjunta habitual.


Trump cambió de idea y se negó a firmar ninguna declaración. Los Seis redactaron entonces una declaración que reflejaba sus puntos de vista. Trump se enfadó e insultó a los protagonistas de la firma de la declaración.


Esto fue interpretado por la prensa mundial como un desaire político recíproco por parte de Trump y de los otros seis jefes de Estado y gobierno que asistieron. La mayoría de los comentaristas defendieron también que esta batalla política señalaba el final del G-7 como actor significativo en la política mundial.


Pero ¿qué es el G-7? ¿Quién inventó la idea? ¿Y con qué propósito? No hay nada menos claro. El nombre mismo de la institución ha cambiado constantemente, igual que el número de miembros. Y muchos afirman que han surgido reuniones más importantes, tales como la del G-20 o el G-2. También está la Organización para la Cooperación de Shanghái, que se fundó en oposición al G-7, y que excluye tanto a los Estados Unidos como a los países occidentales europeos.


La primera clave de los orígenes del G-7 como concepto es la fecha del nacimiento de la idea del G-7. Fue a principios de la década de los 70. Antes de ese momento, no había ninguna institución en la que Estados Unidos jugara un papel como participante igual a otras naciones.


Recuerden que tras el final de la Segunda Guerra Mundial y hasta los años 60 los Estados Unidos habían sido el poder hegemónico del sistema-mundo moderno. Invitaba a encuentros internacionales a quien deseaba por motivos propios. El propósito de tales encuentros era principalmente para implementar políticas que los Estados Unidos consideraban inteligentes o útiles —para sí mismos.


Para los 60 los Estados Unidos ya no podían actuar de esa manera tan arbitraria. Había empezado a haber resistencia a los acuerdos unilaterales. Esta resistencia era la evidencia de que el declive de los Estados Unidos como poder hegemónico había empezado.


Para mantener su rol central, en consecuencia, los Estados Unidos cambiaron su estrategia. Buscó vías con las que por lo menos pudiera frenar este declive. Una de las vías fue ofrecer a determinadas grandes potencias industrializadas el estatus de “socio” en la toma de decisiones mundial. Esto iba a ser un intercambio. A cambio de la promoción al estatus de socios, los socios accederían a limitar el grado en el que se apartarían de las políticas que los Estados Unidos preferían.


Uno podría, por lo tanto, argumentar que la idea del G-7 fue algo inventado por los Estados Unidos como parte de este nuevo acuerdo de asociación. Por otro lado, un momento clave en el desarrollo histórico de la idea del G-7 fue el momento de la primera cumbre anual de los altos dirigentes, frente a las reuniones de figuras de rango inferior como los ministros de finanzas. La iniciativa para esto no vino de Estados Unidos sino de Francia.


Fue Valéry Giscard d’Estaing, entonces presidente de Francia, quien convocó el primer encuentro anual de los altos dirigentes en Rambouillet (Francia) en 1975. ¿Por qué pensó que era tan importante que hubiera un encuentro de los altos mandatarios? Una posible explicación era que él lo veía como una forma de limitar más el poder estadounidense. Enfrentados a negociar con el conjunto de los demás líderes, cada uno de los cuales con prioridades diferentes, Estados Unidos estaría obligado a negociar. Y ya que eran los altos mandatarios quienes cerraban el trato, sería más difícil para cualquiera de ellos repudiarlo posteriormente.


Rambouillet comenzó una lucha entre Estados Unidos y diversas potencias europeas (pero especialmente Francia) respecto a los principales temas mundiales. Fue una lucha en la que a Estados Unidos cada vez le fue menos bien. Fue seriamente rechazado en 2003, cuando se vio incapaz, por primera vez en la historia, de ganar siquiera una mayoría de votos en el Consejo de Seguridad de la ONU cuando iban a votar sobre la invasión de Iraq por Estados Unidos. Y este año, en Charlevoix, se vio incapaz de acordar siquiera una declaración conjunta banal con los otros seis miembros del G-7.


A todos los efectos, el G-7 está acabado. Pero ¿deberíamos lamentarnos por ello? La lucha por el poder entre Estados Unidos y los otros era básicamente una lucha por la primacía en la opresión del resto de naciones del mundo. ¿Estarían mejor estas fuerzas más pequeñas si se impusiera el modo europeo de hacerlo? ¿Le importa a un animal pequeño qué elefante le aplasta? Creo que no.


¡Salve Charlevoix! Trump puede habernos hecho a todos el favor de destruir este vestigio de la era de la dominación occidental del sistema-mundo. Por supuesto, la muerte del G-7 no significa que la lucha por un mundo mejor haya acabado. En absoluto. Aquellos que respaldan un sistema de explotación y jerarquía simplemente buscarán otras formas de hacerlo.


Esto me recuerda lo que ahora es mi tema central. Estamos en una crisis estructural del sistema-mundo moderno. Se está dando una batalla respecto a qué versión de un sistema heredero veremos. Todo es muy volátil en este momento. Cada bando está arriba un día, abajo el siguiente. En cierto sentido tenemos suerte de que Donald Trump sea tan necio como para herir a su propio bando con un enorme golpe. Pero no caigamos en animar a Pierre Trudeau [Justin Trudeau, primer ministro canadiense] o Emmanuel Macron, cuya versión más inteligente de opresión está peleando con Trump.

Por Immanuel Wallerstein
Znet

 

Publicado enInternacional
EEUU se retira del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

La embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Nikki Haley, ha denunciado la "hostilidad interminable" contra Israel


Estados Unidos anunció hoy su salida del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, un órgano internacional al que el Gobierno del presidente Donald Trump ha criticado duramente por lo que considera un sesgo en lo relativo a Israel y por creer que sirve de plataforma a países como China, Venezuela y Cuba.


La embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Nikki Haley, ha anunciado este martes la retirada del y ha denunciado la "hostilidad interminable" contra Israel. "Este año, al igual que en años previos, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha aprobado cinco resoluciones contra Israel, más que las aprobadas contra Corea del Norte, Irán y Siria en conjunto", ha lamentado.


Así, ha recalcado que "este foco desproporcionado y esta hostilidad interminable hacia Israel es una prueba clara de que el consejo está motivado por un sesgo político y no por los Derechos Humanos", según ha informado el diario The New York Times.


Haley ha defendido que, pese a la decisión de Estados Unidos de abandonar el organismo -convirtiéndose en el primer país que lo hace de forma voluntaria-, "este paso no es una retirada de los compromisos con los Derechos Humanos" por parte del país norteamericano.


"No dudamos que su creación fue con buena fe, pero tenemos que ser honestos: el Consejo de Derechos Humanos de la ONU es un pobre defensor de los derechos humanos", dijo, por su parte, en conferencia de prensa el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo.


Mientras, el secretario general de la ONU, António Guterres, "habría preferido que Estados Unidos permaneciese en el Consejo de Derechos Humanos" de la organización, según dijo hoy su portavoz.


"La arquitectura del Consejo de Derechos Humanos de la ONU desempeña un papel muy importante en la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo", agregó el portavoz, Stéphane Dujarric, en un breve comunicado tras el anuncio de la salida de Washington de ese organismo.

Publicado enInternacional
La guerra sigue para las defensoras de la naturaleza en Colombia

Colombia está en los noticiarios internacionales por las elecciones. Cambios en la presidencia, instituciones, buenas palabras. En Europa, la gente de la calle casi no conoce los nombres del saliente Santos, o del nuevo presidente uribista, Iván Duque y su opositor en la segunda vuelta, Petro. Y eso que estos días, al calor electoral, algo sale en la prensa.

 

Pero hay muchos otros nombres en Colombia que merecen ser recordados. Hace dos meses, se otorgaba el premio Goldman a la defensora de derechos humanos Francia Elena Márquez. Estos premios, conocidos como “Los Nobel del medio ambiente”, se otorgan cada año, coincidiendo con el Día de la Tierra, a personas que destacan por su labor de defensa de la naturaleza. La afrocolombiana Francia E. Márquez se lo ha ganado por la labor que ha venido desempeñando a lo largo de varios años, por poner su vida en juego para preservar el territorio y frenar la desmedida actividad minera. Denuncia que la minería se caracteriza por el uso de mercurio y cianuro, que contaminan los ríos y sus afluentes, afectando gravemente el ecosistema de la región colombiana de Cauca, al suroeste del país. Es este uno de los departamentos y municipios más afectados por el conflicto armado, a pesar de haber firmado los acuerdos de negociación para la construcción de paz estable y duradera, entre el Estado Colombiano y las Farc.

Las transnacionales mineras amenazan la vida


En casi todos los departamentos de Colombia, cientos, quizás miles de familias viven en zonas rurales y su único medio de supervivencia es la pesca artesanal y el cultivo de alimentos de pan coger (de subsistencia:maíz, plátano y yuca). Sin embargo, esta actividad que se ha realizado de generación en generación, se ha visto afectada por los intereses y la disputa histórica por el territorio. La llegada de las transnacionales, especialmente de las extractivistas de recursos mineros y energéticos, ha incrementado los riesgos no solo para las familias, si no para los líderes sociales y los defensores de derechos humanos. Francia Elena Márquez, por ejemplo, tuvo que abandonar su pueblo de origen en el año 2014, debido a su denuncia de la minería. ¿Cómo va a enfrentar el nuevo gobierno el poder de las transnacionales?


La llegada de las transnacionales se vincula, en los últimos dos años, a un aumento sustancial de los homicidios selectivos y sistemáticos de las lideresas y los líderes sociales y de defensores de los derechos humanos en Colombia. Estos líderes y defensores han venido realizando procesos de resistencia por permanecer en el territorio en que nacieron o en el que han cimentado sus historias de vida en torno a sus familias y la comunidad.


Los violentos le apuestan a condenar al país a la guerra, y sumen Colombia en el miedo, en el odio y la falta de oportunidades. Son quienes han cometido una serie de actos atroces, con el único objetivo de sabotear la respectiva implementación y los pertinentes avances de los acuerdos de paz. A la fecha no se tiene precisión del número de homicidios ocurridos en este primer semestre del 2018. Algunos informes hablan de más de cincuenta y siete; otros, de sesenta y tres. ¿Cuál es la cifra exacta de homicidios perpetrados? No se tiene la respuesta concreta, pero son demasiados. Lo cierto es que sus nombres, Hector Janen Latin, María Magdalena Cruz, Belisario Benavides Ortiz, María del Carmen Moreno, Luis Alberto Torres Montoya, Hugo Albeiro George, Iber Angulo Zamora, que sigue “desaparecido” … casi nadie los conoce, y mucho menos fuera de Colombia. Se caracterizaron por ser personas que trabajaban por preservar el medio ambiente en sus comunidades, oponiéndose a los macroproyectos. Sus rostros valientes y su incansable labor en pro de la defensa de los derechos humanos, nos han sido arrebatados. Los rostros que deberían conocerse también en Europa.

Un Estado cómplice: la impunidad


Las autoridades competentes, especialmente la Fiscalía, no realizan de manera eficaz y ágil las investigaciones que conlleven a la captura de los responsables de estos deplorables hechos, con lo cual se puede afirmar que más de un ochenta por ciento de los casos actualmente se encuentran en total impunidad. Mientras se escriben estas líneas, mientras se leen, un líder o lideresa, un defensor o defensora de derechos humanos está siendo asesinado o está en alto riesgo en Colombia. El Estado se mantiene incapaz de efectuar una política pública contundente y eficaz, que permita preservar la vida e integridad física de esta vulnerable franja de la población. La reforma judicial, para acabar con la impunidad, es una tarea pendiente para la nueva presidencia.


Se necesitan con urgencia verdaderas garantías estatales de que no volverán a ocurrir amenazas, asesinatos. Para no privar a la sociedad en general de compartir, reír y aprender de las personas que dan verdadero ejemplo: Erlendy Cuero Bravo, defensora que por culpa de las balas ha perdido a tres seres queridos (su padres y dos hermanos) en los últimos dos años y, sin embargo, actualmente ella lidera el trabajo que segó la vida de sus familiares, y quien ha sido revictimizada en diferentes oportunidades y por diferentes sectores armados.


Se busca realmente la capacidad de tejer los lazos de una verdadera convivencia y reconciliación. Queremos caminar por calles y senderos donde se pueda respirar un aire limpio, cálido y liviano, que inunde de manera tan profunda la esencia del ser, que no permita lastimar al otro o la otra. Pretendemos tener la capacidad de reconocer en los ojos y en la sonrisa del similar la belleza de la vida, que la tibieza de la piel no tenga que soportar los horrores de la guerra. Que se permita disfrutar el susurro de los ríos y la montaña.


Se necesitan con urgencia más reconocimientos y menos señalamientos, Por ello, la gran sonrisa de Francia al recibir tan honorable reconocimiento a tan sublime labor nos reconfortaba, y es esa misma sonrisa la que se capta frente a los gigantes defensores y defensoras de derechos humanos que han hecho aportes , contagiando de alegría y esperanza de pensarse en un país y en un mundo diferente. Aportaciones mucho más grandes que ganar una presidencia. Esto son los retos para el próximo gobierno de Iván Duque: una paz basada en la justicia y la defensa de la vida y el territorio. Reconocer la defensa de los derechos humanos. Ponerse a la altura de estos hombres y mujeres de corazones gigantes.

 

Por Erika Gómez Ardila
Defensora de DDHH del CPDH
2018-06-18 07:00:00

 

Dedicado a los más de trescientos cinco líderes y lideresas, defensores y defensoras de derechos humanos vilmente silenciados, asesinados, pero no olvidados, a los gigantes que nos han sido arrebatados. De igual manera, a aquellos hombres y mujeres que decidieron dejar las armas por construir un nuevo país y quienes también les cegaron su existencia en pleno proceso de reincorporación a nuevos caminos.

Publicado enMedio Ambiente
Lunes, 18 Junio 2018 06:34

La foto

La foto

Un acertado compendio de lo que fue la reunión de hace una semana del Grupo de los Siete (G-7) en Quebec, Canadá, es la fotografía de los líderes de los países miembros enfrentando al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Se trata de cómo se plantan, respectivamente, sus semblantes y la posición de sus cuerpos. Todo el conjunto manifiesta el tenso estado de las relaciones entre esas naciones con una alta cuota de poder político y económico en el mundo.

Trump es el único sentado, contra una pared, los demás pendientes de él. Tiene los brazos cruzados desafiante, con expresión de desdén por los que contrarían su visión del poder de Estados Unidos; le importa poco lo que le dicen. Va a restablecer ese poder que, asegura, ha sido debilitado por los gobiernos de su país, especialmente por Barack Obama y los políticos del partido demócrata.

Si la postura trumpiana quedó muy clara desde la campaña para la presidencia en 2016, la ha ido conformando como nueva política, tanto interna como exterior. Aquí lo sabemos.

Frente a él hay una mesa sobre la que Angela Merkel recarga los brazos y se inclina enfrentándolo atónita, como si el guión al que estaba acostumbrada se hubiera borrado y fuese incapaz siquiera de entablar un diálogo.

En la foto junto a Merkel se advierten las figuras de la británica Theresa May y el francés Macron; pero resalta la imagen de Shinzo Abe, de Japón, con la cara desencajada, los brazos también cruzados y, en su caso, abatidos. A su lado el muy duro John Bolton, consejero de Seguridad Nacional, siempre desafiante.

La presencia de Bolton es un señalamiento preciso de cómo Trump va recreando la política exterior. Es considerado como un "halcón guerrero" de corte nacionalista y si de etiquetas se trata: neoconservador, que aboga por las posiciones más radicales e intervencionistas donde ve la oportunidad.

Para la Unión Europea se abre un conflicto ubicado entre dos extremos: subordinarse ante Trump o generar un espacio propio de acción. Esto ocurre en el marco de una Unión muy debilitada internamente, más aún con un nuevo gobierno italiano que va a contracorriente. En el otro confín está el férreo control de Putin en Rusia y su cada vez mayor influencia en esa zona del continente. Las relaciones de poder cambian de forma rápida y decisiva con otros actores relevantes que quieren una cuota más grande, como China e India.

Hoy, Trump cuenta con el regreso de la gestión monetaria del dólar, luego de casi una década de expansión de la liquidez y de mínimas tasas de interés. Impone tarifas en el comercio internacional con América del Norte, Europa y ahora China. En éste último caso Trump arguye que se ha aprovechado por más de dos decenios de la apropiación de patentes y tecnologías, además de manipular el valor de yuan y que debe pagar.

Trump va implantando el escenario que prometió dentro y fuera, un nuevo tipo de hegemonía, muy distinta a la que ejerció Estados Unidos desde mediados del siglo pasado.

Aquel orden ya no puede sostenerse aunque Trump fracasara en su plan de dominio económico, político y militar. Es como la famosa rima de Humpty Dompty que se cayó de la barda y ya nadie puede devolverlo a como era antes.

Un factor que puede ser determinante para el modelo que quiere imponer Trump es la distribución de las pérdidas y ganancias entre las grandes empresas productivas y financieras de su país. En el caso de los votantes, depende de si hay un efecto adverso en su nivel de bienestar.

En otra toma de la misma escena se ve a Trudeau junto a Trump, consternado y recargado en la pared. Lo dice todo.

Publicado enInternacional
Sábado, 16 Junio 2018 06:38

Se recalienta la guerra de los aranceles

Se recalienta la guerra de los aranceles

“Los acuerdos económicos y comerciales alcanzados anteriormente por las dos partes serán invalidados”, apuntó el Ministerio de Comercio chino tras el anuncio de Trump de aranceles a productos chinos por un valor de 50.000 millones de dólares.

 

Donald Trump da un paso más en su batalla comercial, esta vez contra China: el presidente estadounidense anunció ayer aranceles a productos chinos por un valor de 50.000 millones de dólares. China respondió al instante y anunció que introducirá “inmediatamente medidas arancelarias del mismo nivel y potencia” que las estadounidenses. “Al mismo tiempo, todos los acuerdos económicos y comerciales alcanzados anteriormente por las dos partes serán invalidados”, apuntó el Ministerio de Comercio chino.
Los nuevos aranceles de Trump serán del 25 por ciento y afectarán a productos que incluyen “tecnologías importantes para la industria”, según el comunicado de la Casa Blanca. El comercio entre Estados Unidos y China fue “muy injusto durante mucho tiempo” y la situación “ya no es sostenible”, señaló. Los impuestos entrarán en vigor el 6 de julio, informó la oficina del representante de Comercio de Trump, Robert Lighthizer.


“Lamentamos profundamente que Estados Unidos haya ignorado el consenso alcanzado y haya provocado una guerra comercial”, señaló el ministerio chino. “Este paso no solo daña los intereses bilaterales, también socava el orden comercial mundial”. El gobierno chino llamó además a todos los países a adoptar medidas conjuntas contra el “comportamiento desfasado y retrógrado” de Estados Unidos. Trump rechazó ayer, sin embargo, que haya una guerra comercial. “La guerra comercial la iniciaron ellos hace muchos años y Estados Unidos la perdió”, dijo en una entrevista con la cadena de televisión Fox. Según el presidente, los impuestos a China servirán para proteger los “secretos” de Estados Unidos, en referencia a la propiedad intelectual norteamericana. “Tenemos un gran potencial intelectual en Silicon Valley y China -y otros- roban esos secretos”, dijo. “Vamos a proteger esos secretos, son joyas de la corona para este país”.


Estos aranceles afectarán a 1.102 productos chinos, a los que se aplicará un arancel adicional del 25 por ciento, informó la oficina de Lighthizer. Se tratará sobre todo de productos de la iniciativa china “Made in China 2025” e incluirá la construcción de aviones, robots y maquinaria, automóviles y tecnología de la información y la comunicación. “La lista no incluye productos que compran los consumidores estadounidenses, como teléfonos celulares y aparatos de televisión”, señala el representante de Comercio.


China recordó ayer que “no está dispuesta a tener una guerra comercial”, pero el país “no tiene otra opción que oponerse firmemente a esto debido al comportamiento miope de Estados Unidos, que dañará a ambas partes”. Trump tomó la decisión en una reunión en la Casa Blanca con sus secretarios de Comercio, Wilbur Ross; del Tesoro, Steven Mnuchin, y de Comercio Exterior, Robert Lighthizer. Precisamente el pasado día 3, el secretario Ross visitó Beijing en la tercera fase de una ronda de negociaciones que las dos naciones estaban llevando a cabo para evitar el estallido definitivo de la crisis. En un encuentro previo en Estados Unidos a comienzos de mayo, los dos gobiernos acordaron poner “en suspenso” la guerra comercial después de que Estados Unidos suspendiera la posible imposición de aranceles por valor de 150.000 millones de dólares a cientos de productos chinos por temas de propiedad intelectual. Por su parte, China, que es el segundo socio comercial de Estados Unidos, se comprometió a aumentar “significativamente” sus compras de bienes y servicios de Estados Unidos para equilibrar la balanza comercial, una de las principales reclamaciones del gobierno norteamericano. Sin embargo, el presidente Trump aseguró entonces no estar satisfecho con el acuerdo alcanzado y ayer anunció nuevas medidas contra lo que considera robo de propiedad intelectual y tecnológica y otras prácticas comerciales injustas llevadas a cabo por China.


China no dio detalles sobre los productos estadounidenses a los que aplicará impuestos, pero ya había elaborado una lista con 106 posibles candidatos, entre ellos la soja y la carne de vacuno. De ser así, afectaría sobre todo a zonas agrícolas de Estados Unidos, con gran número de votantes de Trump. La soja es uno de los principales bienes que Estados Unidos exporta a China. Los aranceles a productos chinos se suman a los que ya impuso Trump al aluminio y acero de la Unión Europea, México y Canadá, que respondieron con medidas similares. Las diferencias sobre esta cuestión quedaron patentes en la última cumbre del G7: Trump retiró su apoyo al comunicado final tras las críticas al respecto del primer ministro canadiense, Justin Trudeau. El mandatario norteamericano reclama una reducción del déficit comercial de Estados Unidos con China. El año pasado, las exportaciones chinas a Estados Unidos superaron en 375.000 millones de dólares a las estadounidenses a China.


Los gobiernos de Estados Unidos y China habían mantenido conversaciones sobre comercio en las que se registraron ciertos avances. Pero a finales de mayo, la Casa Blanca anunció por sorpresa que el 15 de junio publicaría una lista con productos chinos a los que aplicaría tasas a la importación.

Publicado enInternacional
Jueves, 14 Junio 2018 06:34

Europa se une contra Trump

Europa se une contra Trump

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Heiko Maas, requirió ayer a los países de la Unión Europea a reajustar su relación con Estados Unidos e impulsar una postura exterior del bloque que ponga freno a lo que llamó la política egoísta del presidente Donald Trump y sus consecuencias sobre el eje transatlántico. “Con el presidente Trump el Atlántico se ha agrandado”, afirmó Maas, en un discurso destinado a marcar las líneas de la política europea, pronunciado ante estudiantes y representantes del movimiento “Pulse of Europe”. El jefe de la diplomacia germana, que integra el Partido Socialdemócrata y ocupa el cargo desde el pasado marzo, plasmó así lo que calificó como la profunda decepción que causó en su Gobierno y, personalmente, en él mismo, la línea del presidente de Estados Unidos.


“Nunca hubiera imaginado que un ministro de Relaciones Exteriores alemán se vería confrontado a la situación actual”, dijo Maas evidenciando el contraste actual con los fuertes vínculos que tradicionalmente mantuvo su país con Washington, uno de los ejes incontestables de la política exterior alemana.


El ministro de exteriores también lamentó que la alianza transatlántica, que durante décadas unió a Estados Unidos con Europa, esté en cuestión, según dijo, a golpe de Twitter, en relación a la costumbre del magnate republicano por dar a conocer sus decisiones en esa red social.


La respuesta de Europa ante lo que denominó egoísmo político que representa la máxima de Trump –Estados Unidos Primero– debe ser la unidad y la cohesión, así como el reacomodamien

 

Publicado enInternacional
Martes, 12 Junio 2018 06:03

El fin de Daniel Ortega

El fin de Daniel Ortega

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

Rubén Darío, Sonatina

 

1. Sonatina en la República Bananera


Cuando se preside un país que los gringos llaman Banana Republic; cuando los purpurados y capitalistas toman distancia del palacio presidencial; cuando el neofascismo mayamero declara el RIP (Q.E.P.D.); cuando mueren alrededor de cien protestantes en la calle; cuando la dinastía tropical de los Chamorro puede hablar impunemente vía su panfleto oligárquico "La Prensa" de la "dictadura orteguista"; cuando el heroico Ejército de Sandino declara que es "el pueblo uniformado" y que no tiene porque disparar "al pueblo" --es decir, que no matará por el New Deal orteguista-- y, cuando la poesía del gran Rubén Darío se vuelve apodigma (verdad) de la realidad nacional, entonces se sabe, que la batalla de Daniel Ortega está perdida. La arrogancia del poder de los gobiernos de centro-izquierda, que sólo escucha a sus lambiscones cortesanos; el alejamiento de la población; la fe en la alianza con los jerarcas católicos y los empresarios; debilidades nepotistas típicas de Centroamérica; la incapacidad de prever el fracaso del madurismo y la entrega del legendario olfato político pragmático de Daniel Ortega a un matriarcado tropical sui generis, contribuyeron a la catástrofe actual, que día a día se asemeja más al desastre del madurismo venezolano.


2. Destrucción anunciada de Ortega, 2016


El 29 de septiembre del 2016, publiqué el análisis "Washington inicia la 2da Guerra de Destrucción contra la Nicaragua Sandinista", donde advertí sobre la nueva campaña de destrucción económica y contrarrevolución cromática, que Washington llevaba a cabo para lograr el regime change (cambio de gobierno) en Nicaragua. Cité a la paladina de la mafia monroeista de Miami, la congresista republicana Ros‐Lehtinen, que con motivo de la agresión del Nica-Act (Ley de condicionamiento a la inversión nicaragüense), declaró desvergonzadamente: ʺhasta que Nicaragua tenga elecciones libres, justas, transparentes y supervisadas por observadores electorales nacionales e internacionales creíbles...Estados Unidos va a...prevenir el acceso a los fondos internacionalesʺ. Siendo objeto de una declaración fáctica de guerra por parte de Washington, estaba claro que el gobierno Ortega-Murillo iba a ser insostenible. ¿Qué estrategia, por lo tanto, podía salvar al desarrollismo sandinista del retorno de la banana republic somocista?


3. Defensa estratégica, 2016


A inicios de octubre 2016 envié una propuesta confidencial de defensa estratégica a un comandante sandinista, amigo mío, solicitándole que se la hiciera llegar al Presidente. Lográrlo no sería fácil, porque el comandante Ortega ya había entregado todo el poder de facto a su esposa Rosario Murillo, sin cuya autorización previa ningún ministro podía ver al Presidente, ni hacer declaraciones públicas (sic). Una acumulación de poder notable, sin duda, dentro de un matriarcado centroamericano sui generis, no carente de aires extravagantes del Mayo de Paris, 1968 y, por supuesto, la sumisión total al Cardenal Ovando y Bravo, ex enemigo mortal de la Revolución Sandinista.


4. Modelo y personajes de Ortega, agotados


La misiva que envié al amigo comandante, decía lo siguiente: "El actual modelo de Daniel y Rosario está agotado. De hecho, el Nica Act te lo indica con claridad. Y, no sólo el modelo está agotado, sino también ambos personajes. Ninguno de los dos, por múltiples razones, podrá gobernar más allá de unos 4/5 años. La crítica respectiva del hermano de Daniel, el ex General y ministro de defensa, Humberto Ortega, en el canal de televisión sandinista del domingo pasado, fue solidaria, pero absolutamente clara y acertada."


"El problema es doble: económico y político. Hay que diseñar una estrategia económica que permita resistir esos 4/5 años de estrangulamiento financiero y económico de Washington, y encontrar un político progresista con una agenda centrista, que sea aceptable para el sandinismo y el centro político del país. El único que puede cumplir con este papel es Humberto Ortega. Y creo que tiene ganas de hacerlo, porque ve el desgaste del modelo y de los personajes. Lo digo sin preferencias o lealtades personales. Creo que Humberto se equivocó en la estrategia militar contra los contras –que debía haber sido como la de Fidel contra los subversivos del Escambray-- al igual, como creo que el entonces Comandante Bayardo (Arce Castaño) se equivocó totalmente en entender el proyecto subversivo de Reagan y, en consecuencia, no supo manejar adecuadamente la contrainteligencia militar. Pero, mi comentario actual abstrae de esas cosas del pasado y se centra en lo que pienso es el perfil político objetivamente necesario ahora para salvar al sandinismo como proyecto histórico, en los próximos 4/5 años.


5. Estrategia económica de salvación, 2016


El elemento esencial de una estrategia de sobrevivencia económica para los próximos 4-5 años de la agresión, consistía en mantener la dinámica macroeconómica. Ante el previsible colapso de la economía venezolana --cuyas importaciones agropecuarias y generosos subsidios energéticos sostenían la coyuntura económica nicaragüense--, bajo el inepto régimen de Maduro, el único megaproyecto económico-financiero disponible y con el volumen suficiente para ser autosustentable, era el Canal transoceánico, con China.


6. China apoya Canal transoceánico


Daniel había autorizado a uno de sus hijos empresariales, contactar capitalistas privados e instancias oficiales chinas para realizar el proyecto. Ambos receptores chinos reaccionaron positivamente a la gestión. Llegaron también los emisarios gringos a Managua. Algunos de ellos, antiguos constructores de escuadrones de la muerte en Centroamérica y ahora, trajeados lobbyistas del imperio, es decir, dignos representantes de la corrupción institucionalizada del imperio. Su mensaje era, que Washington no iba a bloquear la construcción, siempre y cuando se respetaran sus intereses en la administración final del Canal. En pocas palabras, un modus vivendisemejante a la modalidad del Canal de Panamá y del Canal de Suez. Era, por supuesto, sólo la mitad de la verdad. Clandestinamente, la CIA ya estaba organizando a campesinos, ecologistas, estudiantes y sectores ex sandinistas en un amplio frente anti-Orteguista que, llegado el momento, podría movilizarse para una "primavera árabe" contra el gobierno.
Con todo, era una oportunidad histórica, para consolidar el Sandinismo como fuerza hegemónica en el país, mediante una operación de audacia napoleónica. Se tenía que romper relaciones diplomáticas con Taiwan y establecerlas con la República Popular de China, ofertándole como premio a Beijing los yacimientos energéticos encontrados en las costas de Nicaragua. Ortega tenía su oportunidad de oro para consolidarse. Pero, la dejó pasar. Su caída y la de su pareja es el precio que ahora paga.


7. La puerta de la Historia se cierra


Es una coyuntura histórica única para realizar el proyecto, le escribí al comandante sandinista, por los siguientes contextos favorables. 1. René Nuñez, el influyente presidente de la Asamblea Nacional desde el año 2008, falleció el 10 de septiembre de 2016. Nuñez había sido el principal operador de los intereses de Taiwan en Nicaragua que bloqueaba el acercamiento a Beijing. 2. El Nica Act, promovido por la mafia monroeista y anti-cubana de Miami, era un acto de agresión violatorio del derecho internacional, contra Nicaragua. 3. La nueva presidenta de Taiwan, Tsai Ing Wen, operadora neocon de la mafia monroeista de Miami y Washington, había cancelado públicamente en septiembre el "One China Consensus" de 1992, dándole un casus belli (razón de guerra) a Beijing. Last but not least, la apología pragmática global para los medios sería, que no se podía emplear miles de extranjeros asiáticos y arriesgar una inversión gigantesca, sin garantías inter-estatales, es decir, sin relaciones oficiales con China. Un buen momento para cambiar las relaciones diplomáticas, sería el inicio de las obras en Brito Rivas. Ayudaba también, el ejemplo de Costa Rica. Cuando un emisario chino preguntó al Presidente Oscar Arias --alcahuete de los gringos en la guerra criminal contra los sandinistas, premiado con el Premio Nobel de la Paz-- qué quería para cambiar sus relaciones diplomáticas con Taiwan hacia la República Popular de China, Arias pidió un estadio de futbol. Se lo dieron (2007) y Costa Rica se volvió aliado de China.


8. La profecía


Finalmente, "el tiempo es clave", terminé mi misiva. "Si tu logras convencer a Daniel, directamente, que acepte el escenario y se mueva rápidamente con los amigos poderosos globales (no los latinoamericanos), creo que se puede salvar la cosa. Si no lo logras, habrá un déjâ vu de la trágica experiencia de los 80 (sin armas, probablemente)." Este es el déjâ vu que vivimos ahora.


9. La arrogancia del poder


Una noche, en una cena en la capital mexicana, un amigo, Ministro de Relaciones Exteriores, me dijo: "Heinz, el problema que tienes con los presidentes latinoamericanos es que dicen, que tú quieres que hagan lo que tú dices."


Creo modestamente, que es al revés. Cuando se hacen presidentes, ya no quieren escuchar voces críticas, aunque sean amigas. Sólo tienen oídos para los lambiscones cortesanos que los rodean. Esto es lo que el senador Fulbright llamaba the arrogance of power -- la arrogancia del poder. Maduro, Ortega, Correa y demás representantes del "progresismo" criollo sufren de esa hybris(desmesura). La caída es el precio que pagan.

 

Por: Heinz Dieterich | Lunes, 11/06/2018 01:39 PM |

Publicado enInternacional
El 2 de diciembre de 2010 se anunció que Rusia había ganado la sede del Mundial 2018. En ese entonces Joseph Blatter aún era presidente de la FIFA y Vladimir Putin (derecha) fungía como primer ministro.

Directivos de la FIFA realizaron visitas casi clandestinas al país antes de dar su voto a Rusia

Ya va a empezar la fiesta y todavía hay muchas personas que, aquí y en el resto del mundo, se preguntan cómo le hizo Rusia para obtener el derecho a ser sede del primer Mundial de futbol en Europa del este, el mismo día que los honorables miembros del Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) también otorgaron la gracia de otro Mundial al emir de Catar, quien prometió poner aire acondicionado al desierto de la península arábiga, así como cerrar los ojos cuando por las tribunas de sus estadios, construidos por migrantes convertidos en casi esclavos, fluyan torrentes de cerveza de la compañía gringa con derechos exclusivos como patrocinador oficial.

Lástima que el desenlace –con escena de éxtasis incluida: serios funcionarios gubernamentales trajeados brincando de gusto y apretando los puños como si hubieran anotado el golazo de su vida– se produjo el 2 de diciembre de 2010, en la ciudad suiza de Zurich y no en alguna zona arqueológica del sureste mexicano, cuna ancestral de los mayas, en lo que hubiera sido un merecido homenaje a los inventores de otro juego de pelota, cuando se competía no por un dineral como ahora, sino por el honor de ser sacrificado para contentar a los dioses.

Con una intensa agenda de encuentros y como principal promotor de las bondades de la propuesta rusa, el entonces primer ministro con facultades de verdadero jefe de Estado, Vladimir Putin, puso todo su empeño para inclinar la balanza en favor de la candidatura de su país.

Quienes están convencidos de que el lema fair play (juego limpio), adoptado en 1993 como campaña permanente por la FIFA, se refiere también a las votaciones, sostienen que la candidatura rusa era simplemente la mejor. Y punto.

Argumentan, en defensa de su versión, que ejercieron un efecto decisivo en la mente de los votantes las iniciativas rusas de dejar entrar al país sin necesidad de visa a toda persona que haya comprado un boleto para un partido del Mundial y que se haya registrado para obtener, mediante sencillo trámite, un llamado pasaporte del aficionado, mejor conocido como tarjeta Fan-ID, además del ofrecimiento de transportar gratis entre las sedes mundialistas al ejército desarmado de adeptos de cada selección que juegue ahí.

En el plano de la infraestructura, Rusia ofreció construir nueve estadios y renovar tres más, modernizar sus aeropuertos, tender nuevas líneas para trenes de alta velocidad, tapar los baches en las calles y garantizar la seguridad durante la justa, derribando con sus misiles no nucleares, si fuera indispensable, cualquier dron que sea avistado cerca de cualquier objetivo mundialista.

Cuartel general de la cloaca

Los que sostienen que es un despropósito afirmar que resolvió la votación el juego limpio, que no existe ni dentro de las canchas –y recomiendan ver en cámara lenta la llave de lucha grecorromana que aplicó el defensa madridista Sergio Ramos al mejor jugador scouser (seña de identidad que prefieren los aficionados del Liverpool), Mohamed Salah, en la más reciente final de la Liga de Campeones, en Kiev– defienden su propia explicación de lo que pasó en Zurich, donde tiene su cuartel general la FIFA, pero es más conocido como cloaca universal de las finanzas que utilizan los corruptos de todas partes para esconder sus fortunas mal habidas.

Sugieren que tal vez también contribuyó que, en los meses precedentes al gran día, Putin se esmeró en atender en territorio ruso, a cuerpo de rey, a casi todos los votantes. Más de la mitad, seguro, según se atrevió a reconocer el que era máximo responsable del deporte en este país, Vitali Mutko, viejo conocido del presidente desde los tiempos de la alcaldía de San Petersburgo y ahora viceprimer ministro a cargo de la construcción, otro formidable negocio.

Cuando se supo que hubo un extraño y sigiloso desfile por la capital rusa, y también, en ocasiones, por el balneario de Sochi, en la costa del mar Negro, de quienes tenían la prerrogativa de decidir las próximas sedes mundialistas –por cierto algunos de ellos personajes de muy dudosa reputación, como se pudo comprobar al estallar más tarde el escándalo que tumbó del pedestal a Joseph Blatter, el mandamás de la FIFA–, los reporteros más concienzudos trataron de encontrar las fotos de rigor o las menciones en la agenda del dueño del balón en Rusia en funciones de jefe de gobierno. Vano esfuerzo. Se trató de visitas privadas, casi clandestinas.

Todo fue legal

En medio de la zozobra, no tardó en saltar al ruedo de las explicaciones un encargado de aclarar que, a diferencia de los miembros del Comité Olímpico Internacional que tienen prohibido este tipo de viajes a países que compiten por ser sedes, los integrantes del Comité Ejecutivo de la FIFA no tienen impedimento alguno.

El único requisito es avisar oportunamente a la oficina del presidente del organismo, lo cual –afirman como si juraran sobre una imaginaria biblia ortodoxa– se hizo en todos los casos sin excepción.

Al poner al tanto de esos periplos al aún no defenestrado Blatter, amigo personal de Putin, se observaron todas las apariencias de legalidad. Ni quien lo dude, igual que el éxito catarí está por encima de toda sospecha, o eso quieren hacer creer desde Doha, la capital del antiguo protectorado de Gran Bretaña.

Acertijo

En sentido estricto, a estas alturas da igual cómo consiguieron Rusia y Catar el derecho a organizar un campeonato mundial de futbol, mientras quedó sin respuesta la pregunta que, como acertijo sin solución, muchos se hicieron entonces en Zurich: ¿Ahora siempre habrá qué comprar los mundiales?

En cuanto a Rusia no hay pruebas para confirmar que así haya sido, y tampoco la certeza de que no recurrió a métodos cuestionables para conseguir su objetivo.

Para entender cómo apareció la candidatura rusa hay que remontarse 10 años, al día que, en semifinales de la Eurocopa de 2008, España se impuso tres goles a cero al combinado del mago holandés Guus Hidding, puesto al frente de la selección rusa por el magnate Román Abramovich, dueño del londinense Chelsea y el mismo que años después también pagó de su bolsillo el salario de otro director técnico foráneo de la Sbornaya (selección rusa), el italiano Fabio Capello.

Después de un largo periodo de penuria futbolera, con Hidding, Rusia volvió a adquirir protagonismo en las canchas, habiendo sido en la época soviética medalla de oro en dos Juegos Olímpicos (Melbourne, Australia, 1956, y Seúl, Corea del Sur, 1988,), así como vencedor de la primera edición de la Eurocopa (Francia, 1966) entonces llamada Copa de las Naciones de Europa.

Tal vez por este motivo, y la coyuntura internacional favorable para el lucimiento del anfitrión, Putin dio luz verde para presentar la candidatura de Rusia como sede del Mundial en 2018.

Mina de oro

Los impulsores de la idea de traer el Mundial a Rusia difícilmente podrían pensar en que esto se traduciría en éxitos deportivos para su selección. En cambio se veía como una auténtica mina de oro sin explotar para el selecto grupo de allegados del entorno presidencial, amigos reconvertidos en grandes empresarios por azares del destino.

Una década más tarde, sobre todo desde la anexión de Crimea en 2014 y los siguientes motivos de distanciamiento con Estados Unidos y sus aliados europeos, se vino abajo el plan del anfitrión de ser aclamado urbi et orbi, con permiso del inquilino del Vaticano por usar, sin pagar derechos de autor, el nombre de su bendición más famosa, durante la ceremonia de inauguración el 14 de junio.

En la tribuna de honor del estadio Luzhniki, entre los invitados especiales, no estarán junto a Putin sus homólogos del G-7, los gobernantes más poderosos del mundo, que no vendrán a Rusia salvo que su equipo llegue a la final, y en algunos casos ni así.

 

Por Juan Pablo Duch
Corresponsal / II

Publicado enSociedad
Lunes, 11 Junio 2018 07:35

No sólo es la economía

No sólo es la economía

El descontento político crece como un fenómeno global. Toma distintas formas, pero apunta a un escenario cada vez más inestable y peligroso. Se debilitan las formas conocidas de hacer política en unas sociedades que expresan de modo más abierto su irritación.

Las interpretaciones de los expertos se refieren a los signos más evidentes de este cambio. No por ello son irrelevantes, pero pueden no ser suficientes.

Que la globalización haya generado tensiones en distintas áreas del mundo es un argumento que finalmente se ha establecido en las discusiones.

Ese proceso, especialmente en su expresión financiera no sólo significó un rompimiento del andamio social al acrecentar la desigualdad económica, sino que desde un principio mostró que no podía abarcar todo el espacio del mercado capitalista.

Al mismo tiempo que operaban grandes fuerzas de atracción hacia los mercados mundiales y sus centros, se creaban otras igualmente potentes de desplazamiento al nivel de actividades económicas, territorios y, por supuesto, de la población (la "deslocalización"). El cambio tecnológico ha sido un componente también relevante en este escenario.

En las pasadas dos décadas la globalización ha operado entre fuertes crisis con repercusiones extendidas; son notables: en 2001 las empresas tecnológicas (crisis de las dot com) y en 2008 la caída de Wall Street, cuyos efectos aun reverberan de manera estructural. No debe olvidarse un verdadero cúmulo de dificultades en diversos países durante ese mismo periodo.

La ampliación de la desigualdad es un aspecto cada vez más controvertido de la globalización. Se advierte a escala de las naciones, por el mismo efecto de la manera en que se genera riqueza y se acumula. Las ganancias derivadas de la actividad financiera se reproducen de modo más extenso que las obtenidas de otros usos del capital y, sobre todo, las del trabajo.

Pero la desigualdad crece también entre áreas del mundo. Puede señalarse como ejemplo la inmigración desde África a Europa, que responde en buena medida a la incapacidad de generar ingresos suficientes para la gente aunado a la violencia y hasta barbarie que ahí ocurre. En otras regiones ese conflicto se expresa de maneras distintas.

Políticamente se registran cambios bastante profundos como reacción a las tensiones económicas. Un caso notable es la elección de Donald Trump por una base de seguidores descontentos con la situación económica, con las minorías no blancas y los migrantes.

El presidente estadunidense juega esta carta todo el tiempo, como ocurre con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte o hace un par de días con el G-7 en Toronto. En Europa surgió el Brexit, la deriva populista y xenófoba de Hungría y Polonia, y ahora de Italia.

La interpretación de todo este asunto no puede, sin embargo, ceñirse sólo a la economía. Alemania, dos décadas después de la reunificación, es la potencia más grande de Europa, entre 2005 y 2016 el desempleo cayó de 13 a 6.1 por ciento, da cuenta de 8 por ciento de las exportaciones globales y tiene un ingreso por habitante de 45 mil 500 dólares al año, el tercero de esa área.

No obstante, el partido Alternativa para Alemania consiguió en septiembre pasado ser el primer partido de extrema derecha en entrar al Bundestag desde la Segunda Guerra Mundial y es parte ya de las más grande fuerza de oposición.

El nacionalismo extremo, el populismo y el racismo exigen una atención más grande que sólo el impacto de las crisis y recuperaciones económicas cíclicas. El partido nazi ganó las elecciones en 1932 en medio de una gran crisis; fuerzas de ese tipo llegan hoy en un entorno muy distinto. La historia y la sicología han de tener un lugar y de privilegio.

Publicado enInternacional