La única especie que es capaz de regenerar sus órganos, a pesar de estar completamente despedazada. Foto: Tel Aviv University

El golfo de Eilat separa península del Sinaí de la arábiga. Corren milenios y la vía preferida de comunicación entre ambos territorios es el Mar Rojo. Con una profundidad promedio de casi 2 000 metros, en los confines submarinos se esconde la única especie que es capaz de regenerar sus órganos, a pesar de estar completamente despedazada. Así es el Polycarpa mytiligera.

El impresionante hallazgo, realizado por parte de investigadores de la Universidad de Tel Aviv, fue publicado en la revista científica Frontiers in Cell and Developmental Biology. Se trata de una especie de ascidia, generalmente oriundos del golfo de Eilat, que tiene la asombrosa capacidad de regenerar todos sus órganos, sin excepción.

Éste animal marino logra mimetizarse bien entre las rocas y arrecifes de coral. De hecho, según los científicos, es probable que cualquier buzo los haya tenido cerca alguna vez, sin saberlo. Sin embargo, son difíciles de distinguir por sus habilidades de escondite y camuflaje.

De acuerdo con el profesor Noa Shenkar, la regeneración de órganos es una habilidad común en el reino animal, pero este caso es especial por su capacidad:

“La capacidad de regenerar órganos es común en el reino animal […]. Aquí encontramos un cordado que puede regenera todos sus órganos incluso si se separa en tres partes, y cada una sabe exactamente cómo recuperar el funcionamiento de todos sus sistemas corporales faltantes en un corto período de tiempo”.

Existen otras especies, como los geckos y los ajolotes, que pueden regenerar partes de su cuerpo. Sin embargo, nunca antes se había observado un animal marino que pudiera hacerlo con la totalidad de sus órganos. Mucho menos, según el experto, con sistemas corporales completos.

Casi desde cero

Ya se sabía que existen cientos de especies de ascidias, y que no sólo pueden encontrarse en Oriente Próximo. Por el contrario, se extienden a lo largo de los mares del mundo, gracias a su enorme capacidad de adaptación. Sin embargo, la Polycarpa mytiligera es inusualmente común en los arrecifes de coral de Eilat.

Lo que realmente distingue a este animal de sus primos cercanos es un órgano específico que les permite empezar, literalmente, desde cero. Así lo señala Tal Gordon, un experto cuya tesis doctoral incluyó esta nueva investigación:

“Dentro del cuerpo hay un órgano central que se asemeja a un colador de pasta. La ascidia succiona agua a través del punto de entrada del cuerpo, el colador filtra las partículas de comida que quedan en el cuerpo y el agua limpia sale por el punto de salida. Entre los invertebrados, se considera que son los más cercanos a los humanos desde un punto de vista evolutivo”.

De acuerdo con los científicos a cargo de la investigación, esta habilidad se había registrado en especies asexuales. Sin embargo, éste es el primer cordado que se reproduce por la vía sexual que la presenta. El equipo quedó sorprendido cuando, incluso después de haber sido diseccionados en el laboratorio, los animales pudieron regenerarse por completo.

A pesar de que dejaron al cuerpo sin un centro nervioso —y de que lo cortaron en tres partes diferentes—, uno de los ejemplares estudiados logró reproducir su sistema digestivo y su corazón. Aunque inicialmente se diseccionó un sólo ejemplar, al final del estudio se contó con tres diferentes, perfectamente funcionales.

“Nunca antes se había descubierto tal capacidad regenerativa entre una especie solitaria que se reproduce sexualmente, en ningún lugar del mundo”, dice Gordon. Podría ser, según los expertos, que esta capacidad ayude a la investigación médica humana para reconocer nuevos mecanismos para sanar órganos dañados.

12 mayo 2021

 (Tomado de National Geographic)

Corea del Sur construirá el parque eólico marino más grande del mundo

Aseguran que generará una energía comparable a seis centrales nucleares

Estará situado frente a las costas de Sinán, al sudoeste del país y su capacidad máxima será de 8,2 gigavatios. Representa una inversión de 43.200 millones de dólares. 

Las autoridades de Corea del Sur firmaron este viernes un contrato de 43.200 millones de dólares para la construcción del parque eólico marino más grande del mundo.

Corea del Sur carece de recursos energéticos tradicionales, ya que actualmente depende en su mayor parte de sus importaciones de carbón, que sirven para alimentar el 40% de su electricidad. 

Debido a que el carbón es un recurso energético muy contaminante, el país se fijó el objetivo de lograr la neutralidad en materia de carbono para 2050.

El presidente de centroizquierda Moon Jae-in también busca abandonar gradualmente la energía nuclear y así apostar de forma masiva por la eólica, la hidroeléctrica y la solar.

El mandatario supervisó la firma del contrato de 43.200 millones de dólares para la construcción de un gigantesco parque eólico frente a las costas de Sinán, situadas al sudoeste del país, cuya capacidad máxima será de 8,2 gigavatios.

Moon destacó que será siete veces más grande que el mayor campo eólico en alta mar y generará una energía comparable a seis centrales nucleares. Además, resaltó su privilegiada posición geográfica en la península. 

“Tenemos un potencial infinito de energía eólica marina y la mejor tecnología del mundo en este campo”, señaló el jefe de Estado.

El acuerdo involucra a 33 entidades diferentes que incluye a gobiernos regionales, la compañía eléctrica Kepco, y grandes compañías privadas como Doosan Heavy Industries & Construction y SK E&S.

Moon indicó que es posible que las obras comiencen recién dentro cinco años o más, aunque aseguró que el gobierno se esforzará por acelerar este proceso.

El año pasado, Seúl anunció su objetivo de entrar en el top 5 mundial de los países productores de energía eólica para 2030. Corea del Sur posee actualmente 24 centrales nucleares, la densidad más alta del mundo.
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El juicio contra Shell que podría suponer un antes y un después en la lucha climática

El 1 de diciembre comienzan las audiencias del proceso judicial contra Royal Dutch Shell por el que Amigos de la Tierra Países Bajos ha demandando a la petrolera holandesa por inacción contra el cambio climático.

 

“Un caso histórico con una influencia tremenda respecto a la actividad de las grandes multinacionales del planeta, comparable al Acuerdo de París”. Así ha calificado este jueves Donald Pols, director de Mileudefensie (Amigos de la Tierra Países Bajos), el proceso contra Royal Dutch Shell impulsado por la ONG holandesa junto a otras seis organizaciones —ActionAid, Both ENDS, Fossielvrij NL, Greenpeace Países Bajos, Jóvenes Amigos de la Tierra Países Bajos y Waddenvereniging— y 17.379 coquerellantes, cuyas audiencias arrancan el 1 de diciembre en La Haya.

El juicio, que comenzó oficialmente en abril, cuando las organizaciones ecologistas entregaron la citación judicial para iniciar el proceso judicial, pretende forzar a la multinacional petrolera a que reduzca su actividad emisora de gases de efecto invernadero un 45% para el año 2030, en línea con los compromisos globales para cumplir el Acuerdo de París para intentar no sobrepasar los 1,5ºC de calentamiento global sobre los niveles preindustriales.

El plan a medio plazo de los demandantes es que este sea el primero de muchos proceso legales contra multinacionales fósiles en todo el mundo. “La idea es empezar a crear casos, y ganarlos”, ha indicado Sara Shaw, coordinadora del programa de Justicia Climática de Amigos de la Tierra Internacional. “Shell está basada en los Países Bajos pero sus consecuencias se ven en todas partes. El juicio no se basa en buscar compensaciones locales ni responsabilidades por acciones pasadas, a diferencia con otros pleitos, sino que buscamos que Shell detenga las acciones sus acciones que contribuyen al cambio climático”.

Shell, según los datos que manejan los querellantes, se encuentra entre los diez mayores responsables del cambio climático a nivel global y es responsable del 2% de las emisiones históricas de gases de efecto invernadero entre 1854 y 2010. Sin embargo, se niega a frenar su actividad emisora de gases de efecto invernadero y rechaza su responsabilidad en el mismo, como apuntan los demandantes.

Fuera de la ley

“La brecha de las emisiones está relacionada con una brecha de gobernanza”, ha señalado Pols, “y la comunidad global no consigue los objetivos de reducción de CO2 acordados debido a que hay una serie de grandes contaminadores que no están incluidos en la regulación del CO2”. Un total de 25 petroleras son responsables del 50% de las emisiones globales de efecto invernadero, según estas ONG, pero “debido a su carácter multinacional, están excluidas de las regulaciones”, denuncia el director de Mileudefensie.

Con el juicio Amigos de la Tierra Países Bajos pretende “ocupar este vacío en la regulación de las multinacionales y llevar a juicio a una de estas en Holanda”.  

Pier de Rijk, encargado de la campaña de Shell de la organización, ha explicado que la base legal del caso se basa en dos pilares: el deber de cuidado de la legislación holandesa y el Convenio Europeo de Derechos Humanos. “La obligación de cuidado, conforme a la legislación holandesa, declara que no está permitido causar un daño grave si se pueden tomar medidas para que este daño no se produzca, y Shell no cumple ese deber de cuidado según nuestros abogados, poniendo en peligro a los ciudadanos actuales y futuros”.

Asimismo, De Rijk expone que el Convenio Europeo de Derecho Humanos incluye el resultado del Acuerdo de París. “En el juicio argumentaremos que esto se refiere no solo a países, sino a compañías también, puesto que todos deben respetar los derechos humanos como establece el convenio".

Largo proceso

Las organizaciones demandantes esperan que el juicio tenga una resolución en primavera de 2021. Sin embargo, si los ecologistas ganan la batalla legal, varios precedentes señalan que al proceso podría demorarse mucho más tiempo si Shell apela, como se espera, a los órganos judiciales superiores holandeses. Un proceso auspiciado también por Milieudefensie —junto a Amnistía Internacional, Enviromental Rights Action y Amigos de la Tierra Europa— que reclama la limpieza de las zonas contaminadas por las actividades petroleras de Shell en Nigeria se ha demorado ya doce años y aún no ha obtenido resolución.

El pasado noviembre se produjo la conclusión de la defensa en el juicio que esta semana arranca, por la que Shell rechazó la demanda señalando que no era responsable del cambio climático ni estaba obligada a cambiar su actividad contaminante por el Acuerdo de París. Las audiencias tendrán lugar los días el 1, 3, 15 y 17 de diciembre y serán de carácter público.

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Un submarino chino llegó al fondo de la Fosa de las Marianas. Foto: CCTV.

Un submarino chino estableció un nuevo récord al alcanzar una profundidad de casi 11 mil metros al llegar al fondo de la Fosa de las Marianas, la zona conocida más profunda del mundo.

El sumergible tripulado  “Fendouzhe”, que significa “luchador” en chino, se posó con éxito en el fondo marino de la Fosa de las Marianas, según el Instituto de Ciencias e Ingeniería de Aguas Profundas, subordinado a la Academia de Ciencias de China. Así alcanzó los 10.909 metros de profundidad, informó la agencia Xinhua.

El aparato, junto con los buques nodriza Exploration 1 y Exploration 2, partió el 10 de octubre de Sanya, en la provincia insular de Hainan, en el sur del país, con el objetivo de llevar a cabo la operación. El 27 de octubre, el sumergible estableció un récord previo para la operación de buceo tripulado en aguas profundas de China al descender 10.058 metros en la misma zona, en aguas del Pacífico occidental.

Ahora, rompió un nuevo récord al quedar cerca de los 11 mil metros de profundidad dejando increíbles imágenes durante una sesión de transmisión en vivo filmada por una cámara de aguas profundas difundidas por la emisora ​oficial CCTV de Beijing.

Las imágenes en tiempo real del Fenzhouzhe se transmitieron el viernes pasado. Fue grabado por una cámara a bordo del módulo de aterrizaje de aguas profundas Canghai, o Vast Sea Las dos máquinas se sumergieron en el Pacífico occidental una tras otra para la misión. El video incluso filmó a un explorador a bordo del submarino limpiando una ventana con un pañuelo.

20 noviembre 2020

(Con información de Perfil)

Sábado, 07 Noviembre 2020 05:51

Billonarios y geoingeniería

Billonarios y geoingeniería

Los billonarios globales invierten ahora en geoingeniería: tecnologías para manipular el clima. Es lógico, pero muy preocupante. Las propuestas de geoingeniería son aún teóricas y especulativas, pero funcionan como excusa para la inacción climática y como coartada para aumentar la extracción y uso de combustibles fósiles, alegando que el caos climático se puede "manejar" con estas riesgosas tecnologías.

 

Bill Gates, fundador de Microsoft, fue el primero del club de superricos que invirtió fondos para investigar y desarrollar estas tecnología (https://tinyurl.com/y48824ak). Varios otros provienen de Silicon Valley, el área de California sede de las empresas tecnológicas. Algunos son discretos, otros se mantienen en el anonimato, financiando ONGs o empresas de responsabilidad limitada donde sus nombres no aparecen.

 

Al parecer, los millonarios planean avanzar –y luego imponer– estas peligrosas recetas tecnológicas sin consultar a nadie, sin supervisión ni regulación independiente y pasando por arriba de las decisiones precautorias de la comunidad internacional. Es una forma habitual de actuar de los titanes tecnológicos, como resumió Mark Zuckerberg al inicio de Facebook: "moverse rápido y romper cosas". La geoingeniería tiene dos direcciones tecnológicas: remover carbono de la atmósfera (una vez emitido) y bloquear/reflejar parte de los rayos del sol, para bajar la temperatura. En ningún caso contempla cambiar las causas del cambio climático, sino que después de haber "roto las cosas", propone recetas tecnológicas que abren nuevos negocios.

 

En octubre de 2020 el grupo SilverLining, con sede en California, anunció que financiará con 3 millones de dólares la investigación en tecnologías de "manejo de la radiación solar", como blanquear nubes marinas o bloquear los rayos del sol con nubes volcánicas artificiales y otras propuestas que si se hacen a gran escala tendrán fuertes impactos negativos, como sequías y disrupción de lluvias. En 2010, entonces como empresa, SilverLining intentó hacer experimentos de blanqueo de nubes en las costas de California sobre miles de kilómetros cuadrados, pero luego de que los medios revelaran que el proyecto tenía fondos de Bill Gates, el proyecto se suspendió (https://tinyurl.com/y4eoy9kg). Kelly Wanser, entonces directora de la empresa, reapareció después en un "Proyecto de blanqueo de nubes marinas" de la Universidad de Washington y afirmó que sólo eran un grupo de científicos que no tenían fondos para experimentos. Ahora se presentan como una ONG. Wanser continúa como directora y anuncia que apoyará a varios de esos científicos y a otros conocidos promotores de la geoingeniería. Esta vez financiada por los millonarios e inversores de riesgo Matt Cohler, antes alto ejecutivo de Facebook; Bill Trenchard, inversor en Uber y otras plataformas como LiveOps, comprada por Microsoft; la gestora Lowercarbon Capital, del inversionista Chris Sacca, antes ejecutivo de Google e inversor en Twitter, Instagram, Uber y otras; el Fondo de Innovación Pritzker, una de las 10 familias más ricas de Estados Unidos según Forbes; y el LAD Climate Fund, del que no da referencias, pero podría estar vinculado a grandes ONG conservacionistas. Chris Sacca explica en una entrevista, que en Lowercarbon Capital, no ven problema en recibir fondos de empresas como Exxon y Chevron (https://tinyurl.com/y3p35s5j)

 

En septiembre 2020, la revista New Scientist reveló que otro grupo de promotores de la geoingeniería marina se reunieron en California. Técnicos, abogados y consultores fueron convocados por Oceankind, otra nueva organización de un multimillonario "anónimo", para discutir como avanzar la "alcalinización del océano", un método para cambiar artificialmente la química de los mares. Según informa New Scientist, el primer director de Oceankind, Evan Rapoport, era un alto ejecutivo de Google, luego contratado por "una familia rica de Silicon Valley" para el cargo (https://tinyurl.com/y27qpnmf).

 

La acidificación de los mares es un grave problema global que se debe principalmente al exceso de dióxido de carbono que absorben los oceános, lo que causa que moluscos, crustáceos y otros organismos no puedan formar sus caparazones y afecta también a los arrecifes de coral. Para prevenirla se debe controlar la contaminación (de petróleo, desechos, escurrimientos agrícolas) y reducir drásticamente las emisiones de carbono. En lugar de ir a las causas, la propuesta en este caso es alcalinizar el océano con roca molida, lo que implica un aumento exponencial de minería, con la secuela de problemas ambientales y sociales que conlleva. Se estima que ocuparía 5 mil millones de toneladas de roca molida anuales, el doble de la roca que usa toda la industria cementera a nivel global. Aún si funcionara para alcalinizar el oceáno, esta industria y las flotas de barcos para diseminarla, aumentarán la emisión de gases y el cambio climático.

 

Por los altos riesgos y efectos colaterales que conlleva, la geoingeniería está bajo moratoria en el Convenio de Diversidad Biológica de ONU. Los billonarios y sus gigantes tecnológicas tienen una enorme huella ambiental y encarnan la parte del león en la injusticia social y climática global. No podemos permitir que además controlen el termostato global.

 

* Investigadora del Grupo ETC

 

Miércoles, 04 Noviembre 2020 05:41

Estrategia de asfixia marítima de EU vs. China

La tormentosa relación comercial entre China y EU desde que Trump asumió el cargo ocupa un lugar central en la visión del país asiático sobre las elecciones estadunidenses. Foto Ap

Será interesante vislumbrar la evolución de la política de EU respecto a su confrontación con China que ha ido in crescendo desde Obama hasta Trump: lo cual constituye una postura geoestratégica bipartidista, más que una política caprichosa de sufragio electoral.

Un libro seminal que expuso con antelación de cuatro años la tensa evolución es El objetivo es China: cómo Washington y Wall Street planean enjaular al dragón asiático (https://amzn.to/328XY7w) del autor alemán-estadunidense F. William Engdahl –que cobró fama con su libro Un siglo de guerra: la política petrolera anglosajona y el nuevo orden mundial (https://amzn.to/2JyQPHv).

No fue gratuito que el pleno del Comité Central del Partido Comunista Chino (PCC) –donde enuncia su plan quinquenal de "autarquía tecnológica y magna cultura socialista" (https://bit.ly/3em5np5) –se haya realizado en vísperas de las cruciales elecciones de EU como nítido mensaje a los vencedores.

¿Cómo habrá tomado EU el nuevo posicionamiento de China en búsqueda de su "autarquía tecnológica"?

También en otras vísperas, la del cónclave de marras del PCC, no pasó desapercibida la visita conjunta del secretario del Pentágono, Mark Esper, y del secretario de Estado, Mike Pompeo, a Nueva Delhi para celebrar la tercera edición del diálogo ministerial conocido como "2+2 (los dos homólogos de EU e India)" que tiene como objetivo "fortalecer los lazos estratégicos frente a la creciente influencia china en la región" (https://bit.ly/386k9ir).

Según Matthew Lee, "Pompeo no ocultó el deseo de la administración Trump de conseguir la ayuda de India para que EU aísle a China" (https://bit.ly/2JpMiqt).

Antes de su irrupción en India, Pompeo había celebrado a principios del mes de octubre la reunión del QUAD con sus homólogos de India, Japón y Australia. El formato cuadripartito del QUAD le sirve a EU de contrapeso a China.

El pugnaz ex director de la CIA y confeso "cristiano sionista" Mike Pompeo, después de su presencia en Nueva Delhi, visitó Sri Lanka, las Maldivas, Indonesia y Vietnam con el fin de conseguir más aliados contra su némesis oriental.

  1. William Engdahl aborda el enfoque de las "guerras militares" planeadas por el Pentágono desde el océano Índico hasta el mar del Sur de China mediante su estrategia del "cordón de perlas" que significa, de acuerdo con el Reporte Marshall, la creciente amenaza militar china a los "intereses estratégicos de EU en el espacio asiático".

Un reporte de 2005 al Congreso de EU describe la estrategia militar china para "defender su acceso al petróleo vital (sic) desde el golfo Pérsico", debido a su "creciente dependencia".

China ha adoptado una estrategia de "cordón de perlas" sustentada en bases y lazos diplomáticos que van desde el Medio Oriente hasta el Sur de China (https://bit.ly/34OJNGw).

Con el consentimiento de Myanmar –con quien Pekín construyó oleogasoductos que desembocan en la bahía de Bengala–, China opera una estación de espionaje electrónico en la isla Gran Coco y contempla planes para edificar una base en la isla Pequeño Coco en la bahía de Bengala.

A juicio de Engdahl, el cada vez más colosal gasto militar del Pentágono se debe a su “búsqueda de lo que sus planificadores refieren como “Dominio de Amplio Espectro ( Full Spectrum Dominance)”: el total control global de aire, tierra, océanos, espacio, espacio exterior y ahora ciberespacio” para asegurar su hegemonía o dominio global (https://amzn.to/3ejzvRW).

Según Engdahl, el Pentágono "tiene como objetivo las vías marítimas que transportan petróleo desde África y el Medio Oriente hasta China" (https://bit.ly/3oTaVft).

De acuerdo con el israelí-estadunidense y asesor del Pentágono, Robert D. Kaplan, el océano Índico se volvió el "centro de gravedad estratégico", a lo que Engdahl comenta que tal océano Índico “está coronado por el ‘arco islámico’ de países musulmanes que van de África oriental a Indonesia, pasando por el golfo Pérsico y Asia Central”.

La salvación de China pasa por sus Tres Rutas de la Seda: la continental, la marítima y la del Ártico (https://bit.ly/2TJqkAV).

http://alfredojalife.com

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Un iceberg que flota en McMurdo Sound en la Antártida.Foto Afp

Al reducirse, se expone mayor cantidad del agua más oscura del océano que absorbe la energía, según reciente investigación

 

La pérdida de grandes masas de hielo puede contribuir al calentamiento que precisamente está causando este fenómeno y riesgos mayores.

Un nuevo estudio cuantifica esta retroalimentación, explorando escenarios a largo plazo, según publican en la revista Nature Communications.

Si el hielo marino de verano del Ártico se derritiera completamente, escenario que es probable que se haga realidad al menos temporalmente en este siglo con las actuales emisiones de gases de efecto invernadero por la quema de combustibles fósiles, podría de forma eventual agregar aproximadamente 0.2 grados Celsius al calentamiento global.

Sin embargo, no se suma a las proyecciones del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) sobre el calentamiento futuro, pues éstas ya tienen en cuenta los mecanismos pertinentes. Aun así, los científicos podrían ahora separar los efectos de la pérdida de hielo de otros y cuantificarlos.

Esos 0.2 grados Celsius son sustanciales, dado que la temperatura media global es alrededor de un grado más alto que en la época preindustrial, y los gobiernos del mundo acordaron detener el aumento muy por debajo de los 2 grados.

"Si las masas de hielo global se reducen, cambia la cantidad de luz solar que golpea la superficie de la Tierra. La disminución de la capa de hielo en el Ártico expone mayor cantidad del agua más oscura del océano, que absorbe más energía", señaló Nico Wunderling, del Instituto de Postdam para la Investigación del Impacto Climático y autor principal del estudio.

Retroalimentación de albedo

"Esto se conoce como retroalimentación de albedo. Es como usar ropa blanca o negra en verano: si se lleva oscura, te calientas más fácilmente", explicó. Otros factores son, por ejemplo, el aumento de vapor de agua en la atmósfera debido al calentamiento si se derrite más hielo. El aire más cálido puede contener más vapor de agua y el vapor de agua aumenta el efecto invernadero.

Los mecanismos básicos son bien conocidos desde hace mucho tiempo, pero los científicos pudieron calcular realmente la cantidad total de calentamiento que puede desencadenarse por la pérdida global de hielo.

"Esto no es un riesgo a corto plazo. Las masas de hielo de la Tierra son enormes, lo que las hace muy importantes para el sistema terrestre en su conjunto, pero también significa que su respuesta al cambio climático antropogénico, en especial el de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, se desarrolla en escalas de tiempo más largas. Sin embargo, incluso si algunas de las modificaciones pueden tardar cientos o miles de años en manifestarse, es posible que las desencadenemos en un par de décadas", sostuvo Ricarda Winkelmann, quien dirige el grupo de investigación.

Los científicos hicieron simulaciones exhaustivas por ordenador. Los efectos no siempre son sencillos; por ejemplo, si una cubierta de hielo masiva en la tierra se está reduciendo, todavía puede haber nieve, que aún refleja la luz del Sol, como lo hizo el hielo.

Por eso, si los glaciares de las montañas y el hielo de Groenlandia y de la Antártida Occidental desaparecieran, el calentamiento adicional causado de forma directa por la pérdida de hielo sería probablemente sólo de 0.2 grados más que los 0.2 debidos al derretimiento del hielo marino en el verano ártico.

"Sin embargo, cada décimo de grado de calentamiento cuenta para nuestro clima. Prevenir los bucles de retroalimentación del sistema de la Tierra, o círculos viciosos, es por tanto más urgente que nunca", destacó Winkelmann.

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China, a punto de igualar el poder de EEUU en el Indo-Pacífico

La región Indo-Pacífico está llamada a convertirse en una de las claves en el diseño del nuevo orden global pos pandemia.

 

Según un informe reciente, en ese lugar, EEUU registró la mayor caída de poder entre todos los demás países y la ventaja que aún mantiene sobre China se redujo a la mitad en los dos últimos años, lo que marca un ritmo de ascenso imparable de la nación asiática.

Esta es la conclusión de un reciente informe del Instituto Lowy de Australia, el Asia Power Index 2020, reproducido por el diario oficialista chino Global Times. El Lowy Institute es un think tank independiente con sede en Sydney, fundado en 2003 por el empresario Frank Lowy para investigar cuestiones estratégicas y económicas internacionales. El Asia Power Index, una de sus publicaciones más relevantes, este año registró un descenso del poder de EEUU en la región y sitúa a China a sólo cinco puntos, de un total de 100.

 Es por eso que, como sucede en las aguas del vecino Mar del Sur de China, la Armada de EEUU se empeña en realizar ejercicios con sus aliados, en particular Japón y Australia, "para apoyar la libertad de navegación en el Indo-Pacífico".

Pero a diferencia de la región Asia-Pacífico, la Indo-Pacífico abarca hasta las costas de África y la península arábica, controlando la entrada a los estratégicos Mar Rojo y Golfo Pérsico. Una región tan amplia, es la contracara marítima de Eurasia, considerada como el corazón geopolítico del sistema mundo.

El informe del Instituto Lowy es interesante ya que no está centrado sólo en cuestiones de economía y poder militar, como suelen hacer buena parte de los centros de investigación, sino que abarca una gama de ocho áreas: capacidad militar, influencia cultural, redes de defensa y resiliencia, en las que sigue liderando EEUU; y relaciones económicas, influencia diplomática, recursos futuros y capacidad económica, en las que lidera China.

Aunque sigue siendo la potencia más poderosa en la región, las tendencias que marca el citado informe son muy claras. "En una perspectiva de largo plazo, EEUU comenzó a declinar desde la crisis financiera de 2008", escribe Su Hao, director y fundador del Centro de Estudios Estratégicos y de Paz de la Universidad de Asuntos Exteriores de China.

Si se mira el mundo en el largo plazo, "el dominio mundial de Occidente, especialmente EEUU, está cayendo rápidamente". Su Hao agrega que "la campaña de EEUU contra China en realidad ha divido a toda Asia", pero China y otros países de la región "se han elevado de manera prominente".

Global Times entrevista al director del Asia Power Index, Hervé Lemahieu, en una extensa cobertura, inusual en el medio, en la que matiza "la mayor caída en el poder relativo" de EEUU.

En opinión de Lemahieu, este año EEUU ha perdido prestigio en la región "por su manejo de la pandemia", mientras el poder global de China se ha mantenido estable, aunque "su posición diplomática también ha disminuido". No obstante, sostiene que "muchos de los factores del declive de EEUU en Asia se deben a elecciones políticas más que a fuerzas estructurales".

Anticipa que el deterioro de las relaciones de China con India y Australia "es un gran problema para el predominio de China", mientras EEUU puede revertir su aislamiento con "una forma más multilateral de liderazgo". Su conclusión mayor es que "no va a haber un orden asiático unipolar, ya sea liderado por EEUU o China".

Pero el centro del análisis del Instituto Lowy reside en que la hegemonía dependerá del que logre vencer en la carrera de superioridad tecnológica, por lo que estima que en la región Indo-Pacífico "China alcanzará a EEUU en 2030", aventurando que al finalizar la década "incluso puede superar marginalmente" a la ex superpotencia.

"Será el país que prevalezca en la carrera de armamentos tecnológicos el que esté en mejores condiciones para superar al otro. De modo que esto será más importante que cualquier tipo de nueva estrategia de guerra fría", concluye Lemahieu, en referencia a las recientes políticas comerciales y diplomáticas de la administración de Donald Trump.

Como se trata de un análisis dinámico y complejo, también establece los puntos débiles de China, y asegura que será muy difícil que el Dragón logre reemplazar al Águila como garante de la seguridad regional. Advierte que Pekín deberá tener mucho cuidado "para manejar las consecuencias del envejecimiento de la población".

En este punto, recuerda cómo el factor demográfico está teniendo una seria influencia en el largo estancamiento japonés, ya que aumenta la población que no trabaja y declina en su consumo, dejando de ser un factor dinámico en la economía.

En algunos aspectos, Rusia está a la cabeza según el Instituto Lowy. En las áreas de "disuasión nuclear" y "recursos de seguridad" (definidos como "acceso seguro a la energía" y "recursos esenciales para la economía"), Moscú supera holgadamente a EEUU que se sitúa en 66 puntos, mientras a Rusia le otorga 99,9, un 50% por encima.

Sin embargo, en el área de "influencia cultural" (sobre todo en medios de comunicación y universidades), la ventaja de EEUU es abrumadora, lo que le permite moldear a la opinión pública internacional y de ese modo influir en los gobiernos, de modo directo e indirecto.

En el terreno estrictamente militar, EEUU sigue siendo preponderante incluso en la región Indo-Pacífico. En particular, en cuanto a sus plataformas de guerra terrestre, marítima y aérea, sus "ventajas tácticas y estratégicas para la guerra asimétrica" y la "capacidad para desplegarse rápidamente durante un período prolongado en caso de un conflicto interestatal en Asia".

El aspecto más interesante de este informe son los matices. En un mundo en el que nos hemos acostumbrado a ver las cosas en blanco o negro, leer un informe rico en dibujar tendencias y contratendencias, destacando cuestiones como la influencia cultural o la resiliencia de las potencias, resulta un aporte interesante para comprender dónde estamos y hacia dónde es posible que caminemos.

Finalmente, en un apartado tan defintivo como 'resiliencia' (definida como "capacidad para disuadir amenazas reales o potenciales a la estabilidad del Estado"), el informe dibuja un mundo tripartito:

  • EEUU con 86 puntos;
  • Rusia con 78;
  • China con 70.

En ningún aspecto debe considerarse a cada país por separado sino destacar, como hace el informe, la capacidad de tejer alianzas, que no es más que recordar el modo como se decidieron las dos guerras mundiales

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Plásticos en las profundidades de mares y océanos / EFE

Japón, el segundo país que más basura plástica arroja a los océanos, ha sucumbido ante la creciente influencia de los criterios medioambientales en las carteras de inversión. Cloma, una asociación que integra a 361 grandes firmas niponas, nace con el objetivo de reciclar sus residuos plásticos y limpiar los océanos.

 

¿Cómo contribuir a la limpieza de los océanos desde uno de los países más contaminantes del planeta? Varias compañías japonesas de distintos sectores y dimensión pusieron en marcha en 2019 Cloma, una asociación fundada con el desafío de reciclar el 100% de los residuos plásticos de las 361 firmas del club en 2050. Con reducciones intermedias exigentes y acciones concretas de recogida de la basura de este material de origen fósil que se arrojan y almacenan en los mares y océanos del planeta. En la estructura de Cloma figuran desde grandes corporaciones Seven & i Holdings, Shiseido o Itochu, hasta decenas de startups. Pero todas asumen un compromiso de orden corporativo enfocado a la preservación medioambiental. Dentro de sus criterios ESG, que se están asentando entre las exigencias inversoras que cada vez más sociedades de valores y gestoras de fondos demandan a las multinacionales, cotizadas y, en general, a las compañías con presencia en los mercados de capital internacionales. Junto a unas reglas medioambientales estos criterios priorizan la apuesta de las carteras de inversión hacia empresas con proyectos de responsabilidad social y de buen gobierno corporativo. Cloma es una piedra en el zapato de la tercera economía global y segundo país que más material plástico arroja a los océanos. También es uno de los dos socios del G-7 que se negó a suscribir, en 2018, los objetivos de reducción el uso de plásticos para 2040. Pese a que prácticamente cada producto de consumo, desde el té al chocolate o piezas de fruta individuales se protege con este tipo de envoltorio.

La alianza empresarial nació de la necesidad de aunar esfuerzos. La plataforma integra los planes individuales que cada socio fundador estaba poniendo en marcha desde sus departamentos de medio ambiente y de responsabilidad social corporativa. Y les ha otorgado una mayor capacidad de maniobra y, sobre todo, instrumentos para expandir a una escala más operativa y eficiente los objetivos fijados. Desde una perspectiva colaboracionista. En seis distintas áreas de negocio. Por ejemplo, la empresa Kaneka, que fabrica pajitas para absorber refrescos biodegradables en caso de ser lanzadas a las aguas de los océanos, ha empezado a comercializarlas entre los centros de servicios de cafés y refrescos para consumo fuera de los establecimientos. Su primera pica en esta cruzada ha sido la suscripción de un acuerdo de exclusividad con las tiendas 7-Eleven, muy asentadas en el país del Sol Naciente, afirma la agencia Bloomberg.

Cloma nació por la iniciativa empresarial. Sin embargo, ha recibido en su corta vida el apoyo del todopoderoso Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) japonés. Interesado, casi de repente, en un puente de entendimiento entre el Gobierno nipón y sus empresas para un reto de primer orden. Un proceso avanzado de reciclaje. Para Cloma se abre de par en par las puertas a regulaciones que faciliten su tarea fundacional. También con el Ministerio de Medio Ambiente. Pero, sobre todo, se la acepta como interlocutor colectivo y como lobby influyente. Porque sus intenciones pasan por expandir el número de socios y poder ganar más peso en las propuestas legislativas que, de otra forma, de manera individual, sus firmas nunca podrían conseguir. Entre otras razones, también por la necesidad imperiosa de que el sector privado nipón sea más verde. Después de un último bienio en el que los criterios ESG se han expandido por todos los círculos bursátiles y, por ende, por los consejos de administración y cúpulas directivas de las sociedades mercantiles. También por iniciativas de alto calado estratégico como la de la EU y su decisión de enmarcar la transición energética y las emisiones cero como uno de los pilares de su cambio de patrón de crecimiento. Dentro del esperado inicio del ciclo de negocios post-Covid. Al igual que Japón, EEUU -alerta un reciente informe Standard & Poor’s- se expone a perder el liderazgo de las energías renovables.

Creciente reivindicación social por la ecología

El subconsciente colectivo japonés ha virado, con antelación, pero casi en paralelo, al cambio de rumbo de una parte de la comunidad empresarial del país. Los productos que dañan el medio ambiente son cada vez más repudiados entre la opinión pública nipona. Especialmente, entre el estrato más joven de la sociedad, que se decantan mayoritariamente por cajas y contenedores reciclables. Cloma, además, pretende trasladar sus iniciativas y tecnología a naciones en vías de desarrollo. Tanto sus materiales manufacturados, como sus procesos productivos, sus marcas o sus líneas de innovación de reciclajes industriales. Promueve la exportación de su know-how. Y, por ello, buscará de forma preferente joint-ventures con empresas de otras latitudes con las que compartir sus cadenas de valor. Expresamente concebidas para reducir la elevada concentración de plástico en aguas marinas y oceánicas. Que, paradójicamente, por el parón productivo global, se ha incrementado aún más durante la epidemia del coronavirus. Mascarillas, viseras faciales y protectores oculares se han sumado a la basura de bolsas y otros residuos plásticos por la alta demanda de estos productos durante las crisis sanitarias de la Covid-19 por todo el mundo. Una consecuencia de la que Japón, que se deshizo de 8 millones de toneladas de material plástico el pasado año, no ha sido precisamente una excepción.

El Día Mundial de los Océanos, que se celebra el 8 de junio, John Hocevar, biólogo marino y director de la campaña de Greenpeace para la limpieza oceánica, recordó a ABC News que la producción masiva de este tipo de envoltorio universalmente utilizado emergió en la década de los cincuenta y que, a pesar de ser un artículo industrial relativamente reciente -en comparación con otros materiales- ha logrado expandir su uso exponencial después de siete décadas. "Casi todos los fabricados desde su implantación todavía están con nosotros", explica Hocevar de su perdurabilidad en el tiempo. "Nunca se desintegran completamente, porque se convierten en microplásticos, partículas de menos de 5 milímetros de diámetro que se prodigan por todo el planeta". En términos globales, hay más de 8.300 millones de toneladas métricas de plástico. Fruto de su proliferación en los últimos 70 años, coincide Dianna Cohen, CEO de Plastic Pollution Coalition, que incide en que “está en el agua que consumimos, la comida con la que nos nutrimos y en el aire que respiramos”. Cada año, 8 millones de toneladas métricas de plásticos acaban en los océanos, según un estudio publicado por el World Economic Forum de 2016. El equivalente a una furgoneta media cargada de plástico cada minuto. Con escasas esperanzas de reversión, porque otro análisis, en este caso predictivo, reciente, de la revista Science, augura que la basura plástica en los mares de todo el planeta se triplique en los próximos 20 años y que los proyectos de limpieza y reciclaje apenas reduzcan este tsunami medioambiental en un 7% el volumen total. Ante el mínimo esfuerzo de los gobiernos para abordar esta catástrofe ecológica, con medidas drásticas como las restricciones de uso de estos materiales en supermercados y la instauración de medidas alternativas. De hecho, Science alerta de que los 8 millones de toneladas métricas de 2016 han pasado a suponer 11 millones en 2019.

World Population Review constata que China, con 59 millones de toneladas, es el país que más residuos plásticos genera, seguida de EEUU, con 37,8; Alemania (14,4); Brasil (11,8) y Japón, con 7,99 millones. España se sitúa en decimotercer lugar, con 4,7 millones de toneladas.

madrid

25/09/2020 07:23

DIEGO HERRANZ

Publicado enMedio Ambiente
Jueves, 24 Septiembre 2020 06:05

Estrecho de Taiwán: la crisis que se avecina

Un avión de caza ligero de la Fuerza Aérea de Taiwán, Indigenous Defence Fighter (IDF, en español 'caza de defensa autóctono') y misiles de crucero aire-tierra Wan Chien, en la Base de la Fuerza Aérea de Makung en la isla de Penghu, en la costa taiwanesa. REUTERS / Yimou Lee

Ausente de los grandes titulares, la escalada de tensión en el Estrecho de Taiwán sigue su curso de forma imparable. Las incursiones militares de China continental a modo de advertencia a las autoridades de Taipéi se suceden una tras otra. Beijing no quiere aparentar debilidad ante las acciones de EEUU, cada vez más intrusivas en el diferendo bilateral, y sube proporcionalmente el listón de sus acciones.

El debate sobre la reforma constitucional, en sus inicios en Taipéi, amenaza con otra crisis a medio plazo. La Carta Magna vigente, con siete enmiendas a sus cuestas, es de 1946, lo cual refleja, en cierta medida, la magnitud histórica del problema. Tras el final de la II Guerra Mundial, China recuperó el control de Taiwán, convertida en una colonia de Japón desde la firma del Tratado de Shimonoseki en 1895. Si en la isla no se refugiaran las tropas derrotadas del nacionalista Kuomintang, probablemente, hoy sería parte indiscutible de la República Popular, que prolongó sus bombardeos durante años. La Constitución que el KMT se llevó del continente preceptúa aun que la República de China representa a toda China, aunque, en realidad, desde 1949 no va más allá de la línea media del Estrecho. Pero para el PCCh acomodar esa realidad en el marco constitucional representaría un casus belli.

Las probabilidades de un empeoramiento de las no relaciones entre Beijing y Taipéi cotizan al alza. Tras repetir victoria en enero de este año, al soberanismo representado por Tsai In-wen le quedan por delante cuatro años de obstinación frente al hostigamiento del continente, cada vez más alejado de las tácticas prioritariamente seductoras del pasado inmediato. Pero cuanto más blande la espalda, la empatía con la sociedad taiwanesa se resiente; y lo que es peor, amenaza con quebrar la posibilidad de una alternancia más favorable a sus intereses al actuar como detonante del consenso en el nacionalismo panchino representado por su viejo enemigo, el KMT. En consecuencia, la expectativa de un horizonte gubernamental soberanista durante varias legislaturas provoca nerviosismo y en algunos alienta el vaticinio de la inevitabilidad de medidas más audaces que podrían llegar, en el peor de los escenarios, al conflicto armado.

EEUU, valedor de Taipéi, tiene mucho que decir en esto. Y tras la llegada de Trump ha abanderado el abandono de cualquier atisbo de ambigüedad. Considerado antaño por el general Douglas MacArthur como un portaaviones insumergible, hoy la isla viene al pelo a la estrategia del Indo-Pacífico, ideada para frenar la emergencia de China y asegurar la preservación de la hegemonía estadounidense en el área. Washington no solo promueve decisiones legislativas abiertamente ofensivas para los intereses de China, elevando el perfil de sus intercambios a todos los niveles, sino que moviliza a su flota en la región para contrarrestar la presencia militar china o incrementa de forma significativa sus ventas de armas a la isla exigiéndole el incremento de sus gastos militares, que el año próximo podrían superar el 10 por ciento del presupuesto.

Puede que de ganar Biden el próximo noviembre la situación afloje, pero solo "puede". La nueva policía hacia Taiwán ha gozado estos años de un alto nivel de consenso bipartidista. En el supuesto de continuidad de Trump, esta tendencia podría reforzarse y con ello el peligro de que la situación se desborde, llegando incluso a la confrontación grave. Algunos republicanos sueñan incluso con reanudar los lazos diplomáticos formales con Taiwán. No cabe duda que Trump iría más lejos en su apoyo al soberanismo. Por su parte, Wang Yang, el número cuatro de la jerarquía china, aseguró este fin de semana en Xiamen que "depender de los extranjeros solo traerá riesgos inasumibles para Taiwán".

En la gestión del problema de Taiwán, tras convertir la reunificación en la cara B del éxito de la modernización, el PCCh se juega buena parte de su credibilidad ante la sociedad china. En las ocasiones en que el presidente Xi Jinping se refirió a ese asunto dejó entrever la urgencia de hallar una solución, pacífica o no, que garantice la reunificación, no el actual statu quo, que equivaldría a una eternización. La fecha límite sería 2049, cuando se celebrará el primer centenario de la fundación de la República Popular. En una situación tan volátil como la que se vive actualmente en todo el mundo, con incertidumbres por doquier y signos de acusaba inestabilidad en actores significativos del sistema internacional, sucumbir a la tentación del atizamiento irresponsable de las tensiones o del recurso al uso de la fuerza, representa un riesgo que importa prevenir con urgente anticipación.

Por Xulio Ríos

Director del Observatorio de la Política China. Acaba de publicar 'Taiwán, una crisis en gestación' (Popular, 2020).

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