El mayor proyecto del mundo para obtener energía alcanza su ecuador

 

El 20 de diciembre, los 28 Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea (UE) se reunieron en Bruselas para discutir el plan de reducción de emisiones preparado por la Comisión, para cumplir con el Acuerdo de París sobre cambio climático. Pues bien, lo que está claro (es) que hemos perdido la batalla para mantener el planeta tal como lo conocemos. Por supuesto, esto puede ser considerado como mi subjetiva opinión personal.

Por lo tanto, voy a proporcionar muchos datos, historia y hechos para ser concreto. Los datos y los hechos tienen un apreciable valor: son útiles para todos los debates, mientras que las ideas no. Entonces, si a Ud. no le gustan los hechos, por favor deje de leer aquí. Usted se librará de un artículo aburrido, como probablemente todos los míos, porque no estoy tratando de entretener, sino de crear conciencia. Además, si deja de leer, se ahorrará la oportunidad de conocer nuestro triste destino.

Como es usual ahora en política, los intereses se anteponen a los valores y la visión. Los ministros decidieron (con alguna resistencia de Dinamarca y Portugal), reducir el compromiso de Europa. Esto va al encuentro de Donald Trump, que abandonó el Acuerdo de París, para privilegiar los intereses estadounidenses, sin ninguna atención al planeta. Por lo tanto, Europa simplemente está siguiéndole.

Por supuesto, los que estamos vivos ahora no pagaremos nada: las próximas generaciones serán las víctimas de un mundo cada vez más inhóspito. Pocas de las personas que en 2015 asumieron en París compromisos solemnes en nombre de toda la humanidad para salvar el planeta, estarán vivos dentro de 30 años, cuando el cambio se vuelva irreversible. Y será también evidente que los seres humanos somos los únicos animales que no defendemos ni protegemos nuestro hábitat.

En primer lugar, el Acuerdo de París fue adoptado por los 195 países participantes, de los cuales 171 ya han suscrito el tratado, en sólo dos años, lo cual está muy bien, excepto que el tratado es solo una colección de buenos deseos, sin ningún compromiso concreto. Para empezar, no establece compromisos específicos y verificables. Cada país decidirá sus propios objetivos y será responsable de su implementación. Es como pedir a todos los ciudadanos de un país que decidan cuántos impuestos quieren pagar y que si no los pagan, no hay ninguna sanción.

En París en 2015 Europa se comprometió a llegar a utilizar el 27% de energías renovables (reduciendo el uso de energías fósiles), fijando un objetivo del 20% para el 2020. Pero, del 27%, bajó al 24,3%. Además, los ministros decidieron mantener los subsidios para la industria de energías fósiles hasta el 2030 en lugar del 2020, como estaba previsto. Y aunque la propuesta de la Comisión era que las plantas de energías fósiles perderían los subsidios si no reducían sus emisiones a 500 gramos de CO2 por tonelada para el 2020, los ministros extendieron los subsidios hasta el 2025.

Por último, la Comisión propuso reducir los biocombustibles (a base de productos de consumo humano, como el aceite de palma) al 3,8%. Así, los ministros, contrariamente a todas sus declaraciones sobre la lucha contra el hambre en el mundo, decidieron duplicarlo, al 7%.

Volvamos ahora al principal defecto del acuerdo de París. Los científicos tardaron dos décadas para concluir con certeza que el cambio climático es causado por las actividades humanas, a pesar de una fuerte oposición, bien financiada por la industria del carbón y del petróleo, que sostenía lo contrario.

El Panel Internacional sobre Cambio Climático, es una organización bajo los auspicios de la ONU, cuyos miembros son 194 países, pero su fortaleza proviene de los más de 2.000 científicos de 154 países que trabajan juntos en el tema del clima.

El debate se prolongó desde 1988 –cuando se estableció el IPCC– hasta 2013, cuando llegaron a una conclusión definitiva: la única manera de detener el rápido deterioro del planeta, consiste en impedir que las emisiones superen los 1,5 grados centígrados sobre la temperatura de la Tierra en 1850. En otras palabras, nuestro planeta ya está deteriorado, y no podemos volver atrás. Hemos quemado demasiada gasolina y emitido demasiados gases contaminantes, que ya están actuando. Pero si detenemos este proceso, aunque nunca podremos cancelar el daño ya causado, que durará algunos miles de años, podemos estabilizar el planeta.

Se considera que la revolución industrial comenzó en 1746, cuando las usinas industriales reemplazaron a los tejedores individuales. Pero comenzó a gran escala en la segunda mitad del siglo XIX, con la segunda revolución industrial. Esto implicó el uso de la ciencia en la producción, inventando motores, ferrocarriles, creando fábricas y otros medios de producción industrial.

Empezamos a registrar las temperaturas en 1850, cuando aparecieron los termómetros. De esta forma, podemos verificar cómo el carbón, los fósiles y otros combustibles comenzaron a interactuar con la atmósfera.

Lo que concluyeron los científicos fue que si superamos los 1,5 grados centígrados con respecto a la temperatura de 1850, cruzaremos irreversiblemente una línea roja: no podremos modificar la tendencia, y el clima quedará fuera de control, con dramáticas consecuencias para el planeta.

La conferencia de París es el acto final de un proceso que comenzó en Río de Janeiro en 1992, con la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, donde dos líderes ya fallecidos, Boutros Ghali y Maurice Strong, llevaron a cabo la primera cumbre de jefes de Estado sobre el problema del medio ambiente.

Por cierto, vale la pena recordar que Strong, un hombre que dedicó toda su vida a los problemas del medio ambiente, por primera vez abrió la conferencia a los representantes de la sociedad civil, además de las delegaciones gubernamentales. Más de 20,000 organizaciones, académicos y activistas viajaron a Río, iniciando la creación de una sociedad civil global reconocida por la comunidad internacional.

A diferencia de Kioto, se suponía que París sería un acuerdo realmente global, con el fin de incluir la mayor cantidad de países posible. Es un secreto sucio poco conocido que la ONU decidió poner como objetivo no los muy ajustados 1,5 grados centígrados, sino los más apetecibles 2 grados centígrados. Pero desafortunadamente, el consenso es que ya hemos superado los 1,5 grados centígrados. Y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha estimado que los compromisos asumidos por los países en París, si no cambian, nos llevarán a 6 grados centígrados, un aumento que según la comunidad científica haría inhabitable una gran parte de nuestro planeta.

De hecho, en los últimos cuatro años registramos los veranos más calurosos desde 1850. En 2017 tenemos el récord de emisiones en la historia, que han alcanzado 41.5 giga toneladas. De ellos, 90% proviene de actividades relacionadas con los humanos, mientras que las energías renovables (cuyo costo ahora se ha vuelto competitivo con respecto a las energías fósiles), todavía cubren solo el 18% de la energía consumida en el mundo.

 

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El clima es solo un factor que determina la disponibilidad del agua. Foto: Agriculturers.

 

Hablaremos ahora de otro secreto sucio importante.

Mientras discutimos sobre cómo reducir el uso de fósiles, estamos haciendo lo contrario. En este momento, gastamos 10 millones de dólares por minuto para subsidiar la industria de los fósiles.

Según la ONU, solo considerando los subsidios directos, estos se sitúan entre 775 mil millones de dólares a 1 billón de dólares. La cifra oficial solo en el G20 es de 444 mil millones. El Fondo Monetario Internacional ya ha aceptado la opinión de economistas que sostienen que los subsidios no son solo dinero en efectivo: es el uso de la tierra y la sociedad, así como la destrucción del suelo, el uso del agua, los aranceles políticos (las llamadas externalidades, el costo que existe, pero que no está incluido en el balance de las empresas). Si tenemos en cuenta esto, llegamos a la friolera de 5.3 billones: fueron 4.9 billones en 2013. Eso representa el 6.5% del Producto Bruto global y eso es lo que les cuesta usar energías fósiles a los gobiernos, a la sociedad y a la tierra.

Este hecho no ha sido difundido por los medios de comunicación. Pocos conocen la fuerza de la industria de los fósiles. Trump quiere reabrir las minas de carbón, no solo porque esto atrae los votos de aquellos que perdieron un trabajo obsoleto, sino porque la industria de los fósiles financia el Partido Republicano. Los multimillonarios hermanos Koch, los mayores propietarios de minas de carbón de Estados Unidos, declararon haber “invertido” 800 millones de dólares en la última campaña presidencial.

Algunos podrían decir que estas cosas suceden en Estados Unidos, pero de acuerdo con la respetada organización Transparencia Internacional, en Europa hay más de 40.000 lobistas que actúan para ejercer influencia política. El Observatorio Corporativo de Europa, que estudia el sector financiero, descubrió que estos grupos de presión gastan 120 millones de euros (143 millones de dólares) al año en Bruselas y emplea a 1.700 cabilderos. Se estableció que presionan sin respetar las normas legales, con más de 700 organizaciones, superando siete veces el número de sindicatos y organizaciones de la sociedad civil.

El poder de la industria de fósiles explica por qué en 2009 los gobiernos ayudaron al sector con 557 mil millones de dólares, mientras que toda la industria de las energías renovables recibió solo entre 43 y 46 mil millones de dólares, según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía.

Está claro que los ciudadanos no tienen idea de que una parte de su dinero está manteniendo con vida y con mucho lucro a una industria clave en la destrucción de nuestro planeta, que sabe muy bien que hemos superado las 400 partes por millón de CO2 en la atmósfera, cuando la línea roja había sido establecida en 350 ppm. Pero la gente no lo sabe, y así continúa esta espectacular fiesta de hipocresía.

En 2015, la ONU realizó una amplia encuesta donde participaron 9,7 millones de personas. Se les pidió que eligieran como prioridades seis de 16 asuntos. El primer elegido, con 6.5 millones de preferencias, fue “una buena educación”. El segundo y el tercero, con más de 5 millones de preferencias, fueron “un mejor sistema de salud” y “mejores oportunidades de trabajo”.

El último de los 16 temas, con menos de 2 millones, fue el “cambio climático”, que también resultó último en las preferencias de los países pobres, pese a que serán las principales víctimas del cambio climático. Los 4,3 millones de participantes, de los países más pobres, pusieron en primer lugar la educación (3 millones de preferencias); el cambio climático fue el último, con 561.000 votos... Ni siquiera en Polinesia, Micronesia y Melanesia, cuyas islas están por desaparecer, el cambio climático apareció en primer lugar. Esta es una prueba contundente de que las personas no se dan cuenta de que hemos llegado al umbral de la supervivencia de nuestro planeta tal como lo conocemos desde hace miles de años.

Por lo tanto, si los ciudadanos no están conscientes y no están preocupados, ¿por qué lo habrían de estar sus políticos? La respuesta es porque son elegidos por los ciudadanos para representar sus intereses y no pueden tomar decisiones fundamentales ¿Cómo suena esto en sus oídos? Cabilderos luchando por intereses, que se presentan ofreciendo empleos y estabilidad.

 

agricultura y cambio climatico

El estudio Estado de la Alimentación y la Agricultura 2016 se concentra en la relación entre cambio climático, agricultura y seguridad alimentaria.


Y ahora, expongamos un último secreto sucio, para mostrar cuán lejos estamos de alcanzar el control de nuestro clima. Además de lo que ya hemos dicho, hay un tema muy importante que incluso se ha debatido en París: los acuerdos se refieren exclusivamente a la reducción de las emisiones de la industria de los fósiles. Otras emisiones se han ignorado por completo.

Un nuevo filme documental, “Cowspiracy: The Sustainability Secret” (Conspiración: el secreto de la sostenibilidad), producido por Leonardo di Caprio,https://www.youtube.com/watch?v=JyTFZefMvZ8 , ha clasificado muchísimos datos sobre el impacto de la ganadería en el cambio climático. Son considerados de cierta forma exagerados. Pero sus dimensiones son tan grandes que, de todos modos, añaden otro clavo a nuestro ataúd.

Los animales emiten metano, no emiten CO2, pero el metano es al menos 25% más dañino que el CO2. La ONU reconoce que, si bien todos los medios de transporte, desde automóviles hasta aviones, contribuyen al 13% de las emisiones, las vacas lo hacen en un 18%...

Pero el verdadero problema es el uso del agua, un tema clave que no tenemos forma de abordar en este artículo. El agua es considerada incluso por los estrategas militares, como una muy próxima causa de conflictos, como el petróleo lo ha sido durante mucho tiempo.

Para producir medio kilo de carne se necesitan usa 10.000 litros de agua. ¡Eso significa que una hamburguesa es equivalente a dos meses de duchas...! Para obtener 1 litro de leche, se necesitan 1000 litros de agua. Las personas en todo el mundo usan una décima parte de lo que necesitan las vacas. El ganado usa el 33% de toda el agua disponible y el 45% de la superficie aprovechable del planeta. Además, es la causa del 91% de la deforestación de la Amazonía y producen 130 veces más desechos que los seres humanos.

La cría de cerdos en Holanda está creando serios problemas porque sus desechos ácidos están reduciendo las tierras utilizables. Y el consumo de carne está aumentando muy rápidamente en Asia y África, ya que se considera un objetivo a alcanzar los niveles de consumo de los países ricos.

A este grave impacto en el planeta, se ha unido una fuerte paradoja de sostenibilidad para la población humana. Actualmente somos 7,590 millones de personas y pronto llegaremos a 9,000 millones. La producción total de alimentos en el mundo podría nutrir de 13 a 14 mil millones de personas. De estos alimentos, una parte considerable se desperdicia y no llega a las personas (tema para un artículo separado). La comida para los animales podría alimentar a 6 mil millones de personas y tenemos mil millones de personas muriendo de hambre. Esto prueba lo lejos que estamos de utilizar los recursos racionalmente para los habitantes de la Tierra. Tenemos suficientes recursos para todos, pero no los administramos racionalmente. El número de obesos ha igualado al de las personas que mueren de hambre.

La solución lógica en esta situación sería llegar a un acuerdo sobre una gobernanza global, en el interés de un planeta para la humanidad. Sin embargo, vamos en la dirección opuesta. El sistema internacional está asediado por el nacionalismo, que hace cada vez más imposible llegar a soluciones significativas.

Concluyamos con un último ejemplo: sobrepesca. Han pasado dos décadas desde que la Organización Mundial del Comercio (que no forma parte de la ONU y se construyó en disparidad con el foro mundial) trata de llegar a un acuerdo sobre la pesca excesiva con mega redes, que recolectan una enorme cantidad de peces: 2.7 billones, de los cuales solo se usa una quinta parte y se botan los cuatro quintos restantes.

En la última conferencia de la OMC celebrada el 13 de diciembre en Buenos Aires, los gobiernos tampoco pudieron llegar a un acuerdo sobre cómo limitar la pesca ilícita. Los grandes peces han disminuido el 10% desde 1970. Y estamos explotando un tercio de todas las reservas. Se estima que la pesca ilegal coloca entre 10 mil millones y 23 mil millones en el mercado negro, según un estudio de 17 agencias especializadas, con una lista completa de nombres. Y nuevamente, los gobiernos gastan 20 mil millones de dólares por año para financiar el aumento de su industria pesquera... otro ejemplo de cómo los intereses se anteponen al bien común.

Creo que ahora tenemos suficientes datos para darnos cuenta de la incapacidad de los gobiernos para tomar en serio sus responsabilidades, porque disponen de la información necesaria para saber que nos dirigimos hacia un desastre.

En un mundo normal, la declaración de Trump de que el control del clima es un cuento chino, y que se inventó contra los intereses de Estados Unidos, debería haber causado una conmoción global. Además, si bien las políticas internas de Trump son una cuestión estadounidense, el clima está afectando a los 7.590 millones de habitantes del planeta, y Trump fue elegido por menos de una cuarta parte de las personas con derecho a voto de USA: aproximadamente 63 millones. Demasiado poco para imponer decisiones que afectan a toda la humanidad.

Actualmente, los ministros europeos se rigen por un proverbio que dice “el dinero habla y las ideas murmuran...” Hay muchos que se están preparando para especular sobre el cambio climático. Ahora que hemos perdido el 70% de hielo del polo norte y las compañías navieras se preparan a utilizar la Ruta del Norte, lo que reducirá el costo y la duración del transporte en un 17%. Y la industria vinícola británica, desde el calentamiento del planeta, está aumentando la producción en 5% cada año.

Los viñedos plantados en el sur de Inglaterra, con un suelo calcáreo, ahora se los compran los productores de Champagne, que planean mudarse allí. El Reino Unido ya produce 5 millones de botellas de vino y vinos espumosos, los que se venden todos. Esta Navidad, el espumante local superará a los champañas, cavas, prosecco y otras bebidas navideñas tradicionales.

Hemos registrado en vano, el aumento de los huracanes y las tormentas, también en Europa, y una propagación récord de incendios forestales. La ONU estima que al menos 800 millones de personas serán desplazadas por el cambio climático, lo que hará inhabitable varias partes del mundo. ¿A dónde irán? No a los Estados Unidos ni a Europa, donde son vistos como invasores.

No olvidemos que la crisis siria se produjo después de cuatro años de sequía (1996-2000) que desplazó a más de un millón de campesinos a las ciudades. El consiguiente descontento alimentó la guerra, que hasta ahora contabiliza 400,000 muertos y seis millones de refugiados. Cuando los ciudadanos se percaten de los daños, será demasiado tarde. Los científicos piensan que será nítidamente evidente después de treinta años.

Entonces, ¿por qué nos preocupamos ahora? Ese es un problema para la próxima generación. Las multinacionales continuarán ganando dinero hasta el último minuto, con la complicidad de los gobiernos y su apoyo, así que, aprovechemos la marea del cambio climático.

Vamos a comprar una buena botella de champán británico, para beberlo en una línea de cruceros de lujo sobre el Polo, y dejemos que la orquesta siga tocando, ¡como lo hizo en el Titanic hasta el último minuto!

Roma, diciembre 2017 –

 

Publicado enMedio Ambiente
¿Qué está en juego en la “economía verde”?

En víspera de la Conferencia de las Naciones Unidos sobre Desarrollo Sustentable -Rio+20 (2012), fuimos abordados por una avalancha venida de los activistas internacionales que denunciaban los peligros de la “economía verde” tan propalada por los medios y las grandes ONG ambientalistas, con la anuencia de políticos ideológicamente alineados, tanto con la derecha como con la izquierda en este continente latinoamericano-caribeño.

La economía verde fue presentada como una alternativa para solucionar los problemas socio-ambientales, como el combate a la pobreza, las desigualdades y la degradación ambiental, y en las convenciones de las instituciones fue designada como meta de los objetivos del milenio en el programa de la ONU, por el banco Mundial, la Organización de los Estados Americanos (OEA), entre otros, en los más diversos sectores de la economía, supuestamente admitida (la economía verde) como consenso resultante (era lo que decían) de amplio debate con la sociedad y transformándose, por lo tanto, en hecho consumado.

Sin embargo, la “economía verde” no se limita a incluir las variables ambientales en el debate político-económico. Viene como un paquete forjado por el sector financiero, arrastrando en su cierne, evidentemente ajustado a sus intereses, innúmeras iniciativas y propuestas que partieron de la base excluida de los grandes centros de decisión y de las reuniones de esas mismas instituciones, que contaron con una ilegítima representación de los mismos políticos y sus colaboradores en los mega proyectos de infraestructuras responsables por los impactos ambientales en las regiones de dónde partieron las propuestas de aquellos que desafían diurnamente el status quo con su derecho a existir.

Importantes propuestas discutidas por años de trabajo junto a las más diversas comunidades que constituyeron, por ejemplo, los comité de cuencas hidrográficas, como la “cobranza por el uso del agua” fueron puestas en el mismo paquete de lo que llaman “pagamento por servicios ambientales”.

El sector del agronegocio y empresarial utiliza los recursos naturales (agua, energía e minerales) mediante otorga (concesión de exploración) como insumo para producir bienes y servicios, mientras que la propuesta elaborada por los comités de cuencas hidrográficas, “cobranza por el uso del agua”, está siendo incluida en este paquete financiero, sin la debida explicación de lo que significa “firmar” un contrato con una cláusula específica sobre “Pagamentos por Serviços Ambientais”, o esclarecer lo que está implícito cuando se utiliza esa expresión.

Desde siempre, nuestra participación en el debate sobre instrumentos económicos y financieros fue pautada por la didáctica y por esclarecimientos. Siempre expusimos claramente en las discusiones los riesgos y las necesidades de avanzar hacia un nuevo modelo económico para América Latina y el Caribe, con propuestas que provenían de la base y de los rincones más distantes de los centros urbanos, mientras la políticos y lobistas debatían sus propuestas en foros realizados en hoteles de lujo, regados a bebidas de moda con solidaridad corporativa entre pares.

Valiéndose de conceptos confusos, de posiciones políticas dubias, pero con sofisticada ingeniería financiera en lo que se refiere a la ecuación tierra y bienes comunes, los recursos naturales estratégicos engrosaron los negocios de la geopolítica internacional (nuestra vieja conocida) como un incremento más de guerras (muchas veces promovidas por los mismos gobernantes), todo en defensa de la democracia y la paz en América Latina, Asia, Medio Oriente, África.

Esta cuestión, por ser muy espinosa, requiere coraje para el debido enfrentamiento. Nos impone recordar la historia sangrienta con que han sido instaladas las fuerzas políticas en América Latina y el Caribe, el colonialismo, la esclavitud. Lamentable y lastimosamente también nos obliga a mirar la situación de las hermanas y hermanos refugiados, imagen que, ocupando casi que diariamente los noticieros, así como los ocupan fundamentalistas que se alimentan del ciclo vicioso de la indiferencia.

La investigación “Valoración Económica y Pagamento por Servicios Ambientales – Reconocimiento del Valor de la Naturaleza o Atribución de precio a la destrucción de la naturaleza”, de la bióloga y activista Jutta Kill, hace un análisis cuidadoso y nos da esclarecimientos fundamentados con argumentos técnico-operacionales (de ejecución) y jurídicos de cómo se ha dado la implementación de esos “experimentos” con base en el principio de la economía verde en los países del norte, y sus consecuencias tanto allá como acá.(*)

En ese trabajo queda claro que estamos frente a un problema de orden ético y moral más complejo y bien distante de las falsas soluciones que se imponen por fuerza de la acomodación, de la despolitización y la falta de interés. Esta última es la que tranquilamente así se justifica: “Si no entiendo del asunto, no quiero saber”.

Si queremos salir del atolladero en que nuestra civilización contemporánea se metió, es mejor empezar a saber y a entender.

Gente dispuesta a pesquisar, a esclarecer y a orientar, comprometida con la democratización de la información no falta ni nunca faltó. Así como nos llama la atención el científico y activista Carlos A. Lungarzo:

“[...] El despertar de las mujeres, coincidiendo con una de las mayores crisis internacionales del capitalismo, puede ser la esperanza de una nueva etapa, de esta vez pacífica, que no renuncia a la igualdad (y, por lo tanto, a la desaparición de las clases) sino que encare los problemas inmediatos. Esta sería una Nuevísima Izquierda, o mejor, una segunda fase de la “Nueva Izquierda”. Nada garantiza su éxito, pero su chance es mayor que la de los movimientos violentos que solo benefician a los traficantes de armas y que han producido millones de muertos en África, Asia y América Latina.

No podemos esperar que los grupos que hoy movilizan decenas de trillones de dólares sean definitivamente derrotados. Hasta que eso suceda, si sucediera, mil millones de niños, indígenas, negros, refugiados, mujeres y pobres esperan una reacción de las fuerzas esclarecidas de este planeta que, creamos o no, existen.

Nota:

(*) Fundación Heinrich Böll

Referencias:

KILL, Jutta. Valoração Econômica e Pagamento por Serviços Ambientais –Reconhecimento do Valor da Natureza ou Atribuição de Preço à Destruição da Natureza? Acesso em: 02 mar. 2017. Capturado en: 10 mar. 2017. Acceso gratuito: http://br.boell.org/pt-br/2017/03/03/valoracao-economica-da-natureza 

EL KHALILI, Amyra. O Rio São Francisco e a “cobrança pelo uso da água”. Acceso en: 14 ago. 2016. Capturado em: 10 mar. 2017. http://port.pravda.ru/sociedade/cultura/14-08-2016/41543-rio_sao_fransisco-0/ 

EL KHALILI. Amyra. As commodities ambientais e a métrica do carbono. Acesso em: 17 fev. 2017. Capturado en: 17 febr. 2017. http://racismoambiental.net.br/2017/02/17/as-commodities-ambientais-e-a-metrica-do-carbono/ 

LUNGARZZO, Carlos A. A Greve de Mulheres e a “Novíssima Esquerda”. Acesso em 08/03/2017. Capturado en: 8 mar. 2017. http://port.pravda.ru/mundo/10-03-2017/42844-greve_mulheres-0/ 

 

Por JUTTA KILL: Valoración económica de la Naturaleza

La valoración económica de la naturaleza viene siendo estudiada hace algunos años. En esta nueva publicación, el tema es investigado con un nuevo enfoque, Este artículo explora, así, las diferencias entre las iniciativas recientes enfocadas en “terminar con la invisibilidad económica de la naturaleza” y las antiguas perspectivas con relación a su valoración económica. A pesar de concebida actualmente como un nuevo mecanismo de conservación ambiental y desarrollo sustentable, la valoración económica de la naturaleza no es novedad. En realidad, está inserida en la lógica de la acumulación del capital presente en nuestra sociedad hace siglos.

El artículo puede bajarse gratuitamente en: http://br.boell.org/pt-br/2017/03/03/valoracao-economica-da-natureza 

Amyra El Khalili es profesora de economía socioambiental y editora de las redes Movimiento Mujeres por la [email protected]! y Alianza RECOs – Redes de Cooperación Comunitaria Sin Fronteras y colabora con Diálogos del Sur.

Fuente: http://operamundi.uol.com.br/dialogosdelsur/que-esta-en-juego-en-la-economia-verde/18032017/ 

Publicado enMedio Ambiente
El premio al "Fotógrafo del año" ha recaído en Randy Olson, creador de "Sand Hills Cranes", fotografía que capta el momento en que un rayo impacta con la tierra en el río Platte, en Nebraska.

El Siena International Photo Awards 2017 es un concurso de fotografía en el que participan fotógrafos profesionales y aficionados de todo el mundo. De hecho, se considera uno de los concursos internacionales con mayor participación, y es que este año recibieron más de 50 mil fotografías de 161 países.

Dividido en categorías, el Siena International Photo Awards 2017 trata de premiar la creatividad fotográfica de los creadores, así como la habilidad de los mismos para captar momentos clave en la naturaleza o vida diaria de los habitantes de la Tierra.

En cuanto a los premios, se otorgan en 10 categorías cuyos ganadores son elegidos por un jurado compuesto por un grupo de profesionales internacionales relacionados con el fotoperiodismo, la documentación y la fotografía de naturaleza y vida salvaje y deportes. En total son 45 los profesionales que han formado el jurado del Siena International Photo Awards 2017.

Descubra a continuación algunas de las fotos ganadoras de los Siena International Photo Awards 2017.

 

Alessandra Meniconzi ha sido la vencedora en la categoría de "Viajes" con "At World’s End", donde aparece una Olya, de 6 años y "nenet" los últimos nómadas de Rusia que viven en Siberia, donde se alcanzan temperaturas de hasta -50ºC.

En la categoría "Monocromo", Jack Savage ha sido el vencedor gracias a su fotografía "Crow of Lviv", una pieza gótica inspirada en la arquitectura de la ciudad de Lviv (Leópolis, Ucrania).

Roie Galitz ha ganado la categoría de "Hielo Frágil" con "Dreaming on Sea Ice", captada en los fiordos del este de Spitsnergen, en Noruega.

 

"Pico". Foto: Petar Sabol.

"Edificio Flatiron en la ventisca". Foto: Michele Palazzo.

El fotógrafo Jonathan Bachman ha sido el ganador de la categoría "Color general" (General Color) con su fotografía "Ojos del manifestante", tomada en una protesta en Baton Rouge, Louisiana, el 9 de julio de 2016 por la muerte de Alton Sterlling, un hombre negro que fue disparado por dos policías blancos.

"Carga pesada", mención de honor en Rostros Fascinantes Y Personajes. Foto: Chunshui Yu.

"Caramelo". Foto: Aristeidis Apostolopoulos

"Cultura del Selfie". Foto: Jelena Jankovic.

Ami Vitale ha conseguido el premio a "Historia" gracias su serie fotográfica sobre el Panda Gigante, a través de la que quiere mostrar los esfuerzos de los científicos y conservacionistas chinos por la conservación de esta especie de oso y su hábitat.

"Gente y retratos" es la categoría en la que ha resultado Joao Taborda vencedor con "I'm here" tomada durante un festival inspirado en el Holi, de origen indio y que se celebra cada año en el Universidad de Lisboa.

El austrialiano James Smart ha sido quien se ha conseguido el primer puesto en la categoría de "Naturaleza" y ha sido gracias a "Beast", una imagen que muestra la creación de una tormenta en Black Hawk.

La categoría de "Vida Salvaje" ha recaído sobre el ruso Sergey Goshkov y su fotografía "Attack" tomada durante un viaje de dos meses a la isla Wrangel.

La categoría de Arquitectura ha sido para Hans-Martin Döelz, y su "Book Temple III" que no es otros que la biblioteca de Stuttgart, diseñada por Yi Architects e inaugurada en 2011.

Tim Clayton ha sido en vencedor en la categoría de "Deportes" con "Great Britain Team", tomada en el velódromo de Río de Janeiro durante la Carrera masculina de persecución.

"Cueva Athabasca". Foto: Juan Pablo De Miguel.

"Dasha". Foto: Alexander Vinogradov.

"Hielo". Foto: Marcin Dobas.

 

"Sencillamente, Movimientos. Episodio 2". Foto: Petr Lovigin.

"Nuez de Areca". Foto: M. Yousuf Tushar.

"Ludovico". Foto: Pedro Armestre.

"Donavon en Cloudbreak". Foto: Rodney Bursiel.

Cría de León Marino. Foto: Filippo Borghi.

"Tierra Media". Foto: Enrico Fossati.

"Príncipe de las aguas". Foto: Yannick Gouguenheim.

Publicado enFotorreportajes
Jueves, 14 Diciembre 2017 07:23

Gigantes amenazados en todo el mundo

Gigantes amenazados en todo el mundo

Más de la mitad del planeta depende de los montes y cordilleras para abastecerse de agua, alimentos y energía, y casi mil millones de personas viven en terrenos montañosos. Las sierras y macizos del planeta son una joya ecológica, hábitat humano y fuente de recursos de especial importancia que, sin embargo, se encuentra amenazada.

Este es el tema que se tratará del 11 al 13 de diciembre en la quinta Reunión Global de la Alianza para las Montañas, que se celebra en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma (Italia), y que contará con 150 representantes de países montañosos y organizaciones intergubernamentales y de la sociedad civil.

Bajo el lema ‘Montañas bajo presión: clima, hambre, migración’, la cumbre, que comienza el Día Internacional de las Montañas, tiene el objetivo de apoyar acciones concretas, poner en marcha procesos duraderos y establecer políticas para fortalecer la resiliencia de los pueblos y entornos de las montañas. Asimismo, también busca “garantizar que el desarrollo sostenible de las montañas esté integrado en la Agenda 2030 y en la implementación del Acuerdo de París”.

INDICADOR PRIMARIO

Las montañas del planeta son uno de los primeros y principales indicadores del proceso de calentamiento global y se encuentran amenazadas, además de por el propio cambio climático, por la degradación de los suelos, la sobreexplotación y los desastres naturales.

“Naciones Unidas estima que alrededor del 39 por ciento de la población de montaña en los países en desarrollo sufre inseguridad alimentaria”. Los habitantes que pueblan estas tierras altas tienen más dificultades para poder sobrevivir y son de los más pobres del mundo. Naciones Unidas estima que alrededor del 39% de la población de montaña en los países en desarrollo –329 millones de personas– sufre inseguridad alimentaria.

Según el propio organismo, “el calentamiento global, la variabilidad climática y los desastres inducidos por el clima, combinados con la marginación política, económica y social, aumentan la vulnerabilidad de los pueblos de las montañas frente a la escasez de alimentos y la pobreza extrema”.

Además, el aumento de las temperatura global implica que los glaciares se derriten a niveles sin precedentes, afectando los suministros de agua dulce de millones de personas.

VULNERABILIDAD Y MIGRACIÓN

Naciones Unidas remarca que, a medida que crece la vulnerabilidad de los habitantes de las montañas, aumenta la migración a las ciudades, siendo a menudo las mujeres las que se quedan al cuidado de los cultivos y el ganado, mujeres que cuentan con escaso acceso al crédito, la formación y los derechos de tenencia de la tierra.

El organismo denuncia que “la emigración desde las zonas de montaña también da lugar a una pérdida inestimable de servicios ecosistémicos y la preservación de la diversidad cultural y agrobiológica”, y apunta a que las inversiones y las políticas pueden aliviar las duras condiciones de vida de las comunidades de montaña y revertir las tendencias migratorias.

La cumbre contará con seis eventos paralelos que tratarán temas que van desde el papel de la educación en el desarrollo sostenible de las montañas o la gestión de cuencas hidrográficas, hasta el valor de la ciencia y la investigación en políticas y acciones.

Tal como apunta el coordinador de la Secretaría de Alianza para las Montañas, Thomas Hofer, “a reunión aumentará la conciencia de la difícil situación de los pueblos de las montañas, entre los más hambrientos del mundo, y el papel que juegan las montañas en el desarrollo sostenible de nuestro planeta”.

El Salto

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Quince mil científicos advierten fin del mundo: ¿Nos puede salvar el capitalismo?

Más de 15 mil científicos de 184 países firmaron una carta de advertencia sobre el desastre ecológico inminente e irreversible si la humanidad no cambia de rumbo inmediatamente. La “Advertencia a la Humanidad de Científicos de Todo el Mundo: Segundo Aviso” da seguimiento a una carta publicada inicialmente en 1992 por científicos destacados que abordaba la crisis del cambio climático.


El lanzamiento de la carta coincidió con la Conferencia del Cambio Climático de las Naciones Unidas (UN) que tuvo lugar en Alemania y que manifestó: “Para evitar la miseria generalizada y la pérdida catastrófica de biodiversidad, la humanidad debe practicar una alternativa más sustentable desde el punto de vista ambiental que las empresas como de costumbre.


Esta prescripción fue bien articulada por los principales científicos del mundo hace 25 años, pero en la mayoría de los aspectos, no hemos seguido su advertencia. Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de nuestra trayectoria fallida, y el tiempo se acaba. Debemos reconocer, en nuestra vida cotidiana y en nuestras instituciones de gobierno, que la Tierra con toda su vida es nuestro único hogar”.
La carta declara que en los últimos 25 años:


• “La cantidad de agua dulce disponible por persona a nivel mundial ha bajado un 26 por ciento”
• “El número de “zonas muertas” en los océanos – lugares donde casi no hay vida debido a la contaminación y a la falta de oxígeno – ha aumentado un 75 por ciento”
• “Se han perdido casi 300 millones de acres de tierras forestales, en su mayoría para dar lugar a terrenos agrícolas”
• “Las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global y las temperaturas promedio han sustentado aumentos significativos”
• “La población ha aumentado un 35 por ciento”


• “El número de mamíferos, reptiles, anfibios, aves y peces en los ecosistemas ha disminuido un 29 por ciento”.


De los nueve puntos resumidos en la carta original de 1992, solamente dos – la capa de ozono y, en menor grado, un aumento en la energía renovable – han mejorado mientras que todos los demás han empeorado. Los científicos nos exhortan a observar cómo se abordó el tema de la desaparición de la capa de ozono – con la implementación de una prohibición mundial de los CFCs – como ejemplo de cómo podemos combatir esta crisis, destacando que cuando el mundo colabora, se pueden evitar los desastres.


A pesar de ser cierto, la solución a la crisis climática 25 años más tarde debe ir más allá de la prohibición de un solo compuesto químico. La deforestación, la extinción masiva de las especies, las “zonas muertas” oceánicas, los suministros menguantes de agua dulce, son retos interrelacionados que exigen un cambio radical de la manera en que vivimos.


La crisis del cambio climático y todas sus manifestaciones, que se reflejan en un número creciente de inundaciones, incendios forestales, sequías, episodios de tiempo severo, hambrunas, el aumento del nivel del mar... son causados por el sistema económico mundial en que vivimos – el capitalismo.


En el capitalismo podemos exigir reformas, energía renovable, mayores esfuerzos de conservación, protecciones ambientales más estrictas, pero las corporaciones y sus lacayos en el gobierno siempre impondrán obstáculos y retrasarán el progreso. Además, el problema no se limita a las grandes empresas de combustibles fósiles y de otros grandes contaminadores, sino que abarca todo el sistema capitalista, que existe sobre la base de la maximización de ganancias, lo que conlleva a la sobreproducción y el sobre-consumo de recursos.


No se puede seguir fabricando productos no duraderos en un planeta con recursos limitados y con espacio limitado para desechar o reciclar los productos usados. Es mucho lo que se desperdicia en el ciclo de la obsolescencia planeada y la obsolescencia percibida, sobre el cual prospera el capitalismo. Es mucho lo que se produce que aporta poco o ningún beneficio para la humanidad, solo para que unos cientos de multimillonarios puedan enriquecerse y seguir enriqueciéndose aún más.


En el socialismo con una economía socialista planeada, el estado, el cual sería operado por y para el pueblo, y no por una pandilla de millonarios o multimillonarios, consideraría los recursos disponibles y cómo utilizar y distribuir dichos recursos para beneficio de todos y de manera sustentable. En el socialismo, los beneficios a largo plazo para la sociedad son primordiales, en lugar de las ganancias trimestrales de los accionistas capitalistas.


Sobre el asunto de la sobrepoblación como factor determinante del cambio climático en el que hace hincapié la carta, muchos estudios demuestran que el crecimiento poblacional disminuye a medida en que se la sociedad desarrolla y se amplían las oportunidades para la educación y el empleo (97 por ciento del crecimiento poblacional ocurre en los países menos desarrollados).


En el socialismo, que cuenta con una visión internacionalista, aquellos que cuentan con tecnología y recursos más avanzados ayudarían a elevar a países en desarrollo, creando un mundo más equitativo, lo cuál contribuiría a la reducción del crecimiento poblacional.


Compartiendo ese mismo espíritu internacionalista, los científicos, expertos tecnológicos, y obreros del mundo unirían fuerzas para compartir los conocimientos y recursos y así mitigar los efectos del cambio climático y crear un camino sustentable hacia el futuro. En lugar de que los científicos trabajen para una sola corporación, ocultando sus hallazgos y desarrollando su investigaciones en secreto para permitir que sus patrones saquen ganancia a través de patentes, todos los descubrimientos y avances tecnológicos serían compartidos. El ejemplo de la Cuba socialista, compartiendo el entrenamiento médico y doctores con otros países nos da una idea de lo que podría lograr el socialismo a nivel mundial.


Posiblemente los escépticos considerarán lo anterior como una utopía, pero este es el mundo por el que el Partido por el Socialismo y la Liberación y otros socialistas revolucionarios luchamos. Sabemos que cuando ya no tengamos que pelear los unos con los otros por las sobras que nos arrojan los capitalistas, la verdadera naturaleza de la humanidad es de cooperación.


El presidente bolivariano Evo Morales, indígena y socialista, dijo “La competencia y la sed de ganancia sin límites del sistema capitalista están destrozando el planeta.... El ‘cambio climático’ ha colocado a toda la humanidad frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.”


Únase a nosotros en la lucha por el socialismo. Unidos venceremos.

6 diciembre 2017
(Tomado de Liberation News)

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Donald Trump este lunes en Utah. RICK BOWMER-AP / REUTERS-EPV

 

El presidente permite el desarrollo de actividades como la extracción de gas y petróleo, la minería o la tala

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes en Utah la mayor reducción de terrenos federales en la historia del país. La norma afectará a dos reservas de ese Estado, habilitando alrededor de dos millones de hectáreas que pertenecían al Gobierno para el desarrollo de actividades privadas. Trump continua con esta medida la desmantelación de las protecciones a este tipo de terrenos aprobadas por sus predecesores.

“Algunos creen que los recursos naturales de Utah deberían estar controlados por unos pocos burócratas lejanos situados en Washington. Y, ¿saben qué? Están equivocados”, dijo el presidente en un discurso en el Parlamento estatal, desde donde anunció que el 85% de la Reserva Nacional Bears Ears y la mitad de Grand Staircase-Escalante dejarían de ser propiedad federal. “Juntos, alcanzaremos un nuevo futuro de maravillas y riqueza”, aseguró Trump en Salt Lake City.

La medida abre la puerta a la explotación de las tierras por medio de actividades como la extracción de petróleo y gas, la minería o la tala. También fomentará la construcción y el desarrollo comercial. En abril, el presidente ya firmó una orden para levantar el veto de estas explotaciones en terrenos federales. El terreno de Bears Ears fue designado bajo protección federal en 2016 por el entonces presidente Barack Obama. Grand Staircase-Escalante estaba protegido desde 1996.

No todo está sentenciado. Grupos de protección del medioambiente y miembros de cinco tribus de indios americanos que residen en las zonas naturales, entre ellos los navajos, a quienes el presidente honró en la Casa Blanca la semana pasada, han afirmado que presentarán demandas contra la norma de Trump. “Hemos tratado de reunirnos con el presidente sobre este asunto. El terreno de Bears Ears (Orejas de Oso, en castellano) es de vital importancia para nosotros. La decisión, tomada sin consultarnos, no nos deja más opción que litigar”, afirmó el presidente de los navajos. Como ha sucedido con otras polémicas órdenes del presidente la decisión final sobre la medida podría quedar en manos de los tribunales.

El anuncio de hoy es una victoria para los republicanos que durante años han considerado que la pertenencia al Gobierno de la tierras suponía un abuso de su poder. No se descarta que Trump reduzca los terrenos de otras reservas. En abril, el republicano ordenó a su secretario del Interior revisar los 27 terrenos como los dos de hoy que existen en el país.

 

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Miércoles, 29 Noviembre 2017 19:29

Racismo estructural contra el pueblo wayúu

Dibujo del resguardo de provincial antes de la mina y después de la mina
La explotación de carbón en el sur de la Guajira, una situación de vida o muerte para los wayúu, pueblo originario que terminó padeciendo todos los efectos negativos derivados de la intervención de una multinacional sobre su territorio, con el aval del Estado colombiano. Sus denuncias en el Congreso de la República, en reciente Audiencia pública, reconfirma la indiferencia estatal ante tan grave situación. Su transporte hacia Bogotá, y de regreso a su territorio, evidencio ante sus cuerpos el racismo latente en nuestro país.

 

El sábado 18 de noviembre, desde el sur de la Guajira arrancó un bus rumbo a Bogotá con una delegación de cuarenta personas provenientes de diferentes resguardos wayúu, tales como: Provincial, Cerritos I y II, Lutamana, Campo Alegre y Tamaquitos I y II. El viaje tenía un propósito concreto: denunciar en el Congreso de la República los efectos que como comunidad padecen por la explotación de carbón en sus territorios (1).


A las 11 de la mañana de aquel día, la delegación conformada por abuelos y abuelas; hombres y mujeres; jóvenes; niños y niñas, esperaban cargados de maletas, bolsas y tulas la llegada del bus que los llevaría a la capital del país.


Para el indio lo peor


Semanas atrás (del 29 septiembre al 1 de octubre) al territorio wayúu viajó la Misión de Observación del departamento de la Guajira, conformada por profesionales y activistas de distintas áreas –salud, medio ambiente, ciencias sociales, derechos humanos, derechos de la niñez, periodistas–, con el propósito de realizar un diagnóstico de las condiciones de vida (acceso al agua potable, derecho a la salud, problemáticas sociales, ambientales, culturales y económicas) de las comunidades que habitan cerca al complejo de explotación carbonífero que actualmente opera la multinacional Cerrejón.


Para la concreción de su propósito, la Misión viajó por la región en un transporte confortable, con aire acondicionado y sillas cómodas. Según lo acordado con la empresa correspondiente, el bus que facilitaría el viaje de la delegación desde la Guajira hasta Bogotá sería igual al dispuesto para la Misión. Acuerdo intermediado por el correspondiente pago en dinero. Pero ni el dinero ni lo acordado pudo hacer valer lo establecido, pues al resguardo de Provincial llegó un bus en pésimas condiciones, algunas sillas no se reclinaban, los asientos estaban sucios y el carro se encontraba lleno de tierra, como si no lo hubieran lavado en semanas. Ante la inconformidad de la comunidad, y la presión de quienes pagaban el servicio de transporte, finalmente, y luego de varios reclamos, el bus fue cambiado en la ciudad de Valledupar por uno que estaba en mejor estado, pero así y todo, aún de inferiores condiciones que aquel que la empresa contratada había dispuesto para transportar a la Misión de Observación.


Una institución indiferente con los indígenas wayúu

 

 

La Audiencia pública citada por el representante a la Cámara, Alirio Uribe, se realizó el lunes 20 de noviembre en el Congreso (2), algunas de las entidades citadas para dicha audiencia eran: Defensoría del pueblo, Procuraduría, Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), Agencia Nacional de Minería, Ministerio de salud, Ministerio del medio ambiente, Ministerio de agricultura, Ministerio de minas y Corpoguajira.
La mayoría de estas instituciones brillaron por su ausencia; en la sesión únicamente participaron la Agencia Nacional de Minas, representada por John Álvarez, y la directora de la ANLA, Claudia González, quienes defendieron el proyecto minero argumentando que Cerrejón tiene un plan ambiental que se cumple desde que inició el proyecto extractivo.


Argumentaron, asimismo, el por qué de las condiciones sociales del departamento, asegurando que todo el Gobierno está trabajando en mejorar las condiciones para las comunidades. Hablaron de proyectos sociales que están llevando a cabo con las comunidades wayúu y los planes medioambientales que certifican que no hay ningún problema en la salud de las personas (Ver recuadro “El estado se hace el de la vista gorda”).
Una denuncia que deja un precedente


Seguido de las ponencias de los representantes del gobierno, correspondió el turno a la Misión de observación que presentó un informe de las condiciones ambientales, sociales, culturales y de derechos humanos en las que se encuentran los indígenas como consecuencia de la explotación minera.


Los testimonios estuvieron a cargo de Claudia Naranjo, quien se refirió a las condiciones de salud allí prevalecientes, dejando en claro que las enfermedades presentes en los territorios cercanos a la mina –brotes en la piel, enfermedades respiratorias, entre otras– y problemáticas sociales de inaplazable resolución –como la desnutrición–, tienen como origen la misma explotación minera. Además, denunció la precaria atención médica que reciben los wayúu y la baja cobertura de salud prevaleciente en la región.


Por su parte, Vilma Gómez se enfocó en la niñez, y planteó la violación de los derechos de los niños y niñas, resaltando los problemas de salud que presentan, con enfermedades derivadas de la explotación minera –polvillo de carbón–, enfatizando, de igual manera, en problemáticas sociales como la desnutrición y el bajo rendimiento escolar.


Asimismo, Natalia Ortiz, antropóloga de la Universidad Nacional, habló de los efectos culturales derivados de la minería entre los pueblos wayúu: su división interna por efecto de los beneficios que garantiza la multinacional a quienes están de su parte, la transformación del consumo y de la economía en el territorio (Ver recuadro “A veces pienso”).


Por último intervino Mercedes Lu, bioquímica peruana, quien realizó una explicación científica de los efectos del polvillo de carbón en los pulmones de adultos, abuelos y abuelas, niños y niñas; llevó muestras de agua del Rio Ranchería y agua lluvia en donde se podía observar un color negro derivado de las partículas de carbón que contenían. Sentenció la urgencia de realizar estudios científicos –que no sean realizados por la multinacional– a través de los cuales se compruebe que los impactos del carbón –como dice la multinacional– son nulos para la salud de la población allí asentada, sino se cuenta con estos estudios el tajo Patilla –el más cercano a los territorios wayúu– debe cerrarse y parar actividad.

 

 

El pueblo wayúu tomó la palabra

 

 

Posterior a los testimonios de la Misión de Observación, al estrado del auditorio destinado para la Audiencia, pasaron diferentes voceros y voceras de los wayúu quienes narraron la situación que viven en el territorio (3), recordando las múltiples problemáticas que viven como consecuencia de la existencia y pervivencia de la explotación minera en sus territorios; dejaron en claro que si continúa esta explotación están sentenciando a muerte a un pueblo entero.


En sus intervenciones, denunciaron, asimismo, las acciones de la multinacional Cerrejón, los bloqueos de tierra que interponen en los caminos tradicionales que conducen hacia el rio para, de esa manera, obstaculizar el paso de los indígenas a su única fuente de agua; la compra de autoridades y lideres wayúu para que hablen a favor de la multinacional; las divisiones internas generadas por los beneficios que otorgan a algunos indígenas para que avalen el accionar de la empresa minera; los ruidos constantes producidos por el funcionamiento de las máquinas y por las explosiones de dinamita; la contaminación de la tierra, el aire y el agua (4).

 

Morro de piedra y tierra para obstaculizar el paso hacia el Rio Ranchería

 

Cactus podrido por contaminación de la tierra

 

Desilusionados por la actitud del Gobierno ante su visita, su palabra subió de tono y le expresaron a los funcionarios de la Agencia Nacional de Minas y ANLA que eran mentirosos, que sus discursos eran muy bonitos pero que nada de eso se cumplía en la realidad. Retaron a que pasaran unas semanas en sus territorios para que vieran y sintieran en carne propia la realidad por ellos padecida.

 

Aprendizajes para el futuro

 


La Audiencia terminó entre el silencio de los funcionarios del Estado y la inconformidad de los wayúu. Los indígenas se devolvieron a su territorio con varios aprendizajes: para el Estado están primero los negocios que la vida de los pueblos; los indígenas son un problema para el desarrollo económico del país; la sociedad reproduce un racismo estructural hacia ellos.


El regreso de la delegación se prolongó durante 30 horas: 3 buses distintos fueron necesarios para llegar hasta Provincial, cada vez que se cambiaba de bus el abordado se dañaba o tenía alguna falla mecánica; tres personas se desmayaron. No importó que en los buses fueran abuelos, abuelas, niños, niñas, jóvenes y adultos, todos tuvieron que padecer y aguantar el irrespeto y el racismo claramente manifiesto por la empresa de transporte.


Un nuevo reto para los wayúu


Ante una institución que los ignora y una multinacional que los despoja, los wayúu deben reinventar la resistencia, es urgente innovar en las formas de actuar en los territorios, de apropiarse y recuperar la cultura. Es necesario pensarse un proceder que vaya más allá de la institucionalidad, que abogue por la autonomía en los territorios, que consolide espacios asamblearios de decisión territorial, donde se concrete poder y se tenga gobierno propio. Un reto que debe pensarse para los años porvenir, donde sea posible la vida digna (Ver recuadro “A futuro que sea”).



Recuadro 1

“El estado se hace el de la vista gorda”

 

 

Desdeabajo (da). ¿Para qué viajó la delegación wayúu a Bogotá?

Yaneth Wariyu (YW). Estuvimos en el Congreso exponiendo la problemática que vivimos frente al complejo carbonífero que tenemos como vecino en el municipio de Barrancas, ya que esto lo que nos ha traído es miseria dentro de nuestras comunidades.

Los niños dentro de la comunidad son los que más están recibiendo el impacto de la contaminación, ya se están enfermando, han fallecido varios familiares; entonces vinimos a que escucharan nuestra problemática.

da. ¿Cuál fue la actitud del Estado frente a la delegación wayúu?


YW. El Estado se hace el de la vista gorda, no nos quiere responder frente a esta problemática, quiere desviar el tema. Tienen las mismas palabras como si estuviéramos hablando con Cerrejón, o sea, todo lo tienen en papel bien bonito, bien maquillado, pero eso en el terreno no se ve



Recuadro 2


“A veces pienso que seguimos todavía en la época de la colonización”

 

 

desdeabajo (da). ¿Cuáles son las problemáticas que viven los wayúu del sur de la Guajira como consecuencia de la extracción de carbón por parte de la multinacional Cerrejón?

María Cristina Bouriyu (MCB). El daño de la dinámica social entre nosotros, que ocasiona una división. Tenemos la problemática de vivir 24 horas recibiendo los residuos tóxicos que emite la actividad minera en nuestro territorio, ocasionando en nuestros niños y en nosotros mismos unos daños o deterioros en la salud, sobre todo ocasionando enfermedades respiratorias, enfermedades en la piel, como escabiosis.

El constante ruido las 24 horas del día y, más que todo, en la noche, cuando lo sentimos con más profundidad; los ruidos nos han traído daños auditivos, daños visuales; los residuos tóxicos que eleva la explotación caen a nuestro río contaminando el agua, la poca agua que podemos tener ya que en el resguardo no tenemos agua potable. Nunca la hemos tenido.


da. Hace unas semanas, el Juzgado Promiscuo del Circuito del departamento de La Guajira falló una tutela y ordenó a la gobernación la Guajira, a la alcaldía de Barrancas y a la empresa Cerrejón garantizar agua potable para el resguardo de Provincial, hasta la fecha, ¿qué ha sucedido con tal fallo?

MCB. La Sentencia 256 de 2015 ordenó que la gobernación de la Guajira, la alcaldía municipal y la empresa Cerrejón nos garantizaran y nos dieran una solución definitiva al tema del agua potable. Desafortunadamente, la Sentencia cumplió su ciclo hasta el 31 de octubre donde nosotros no hemos recibido agua ni en carro cisterna, ni en burro, ni en bicicleta, ni de ninguna manera, para que podamos decir que el estado nos está cumpliendo.


da. ¿Cuál es la respuesta del Estado frente a la audiencia pública?
MCB. La respuesta del Estado frente a la audiencia donde estuvimos presentes en el Congreso no es otra diferente a la que hemos recibido siempre las comunidades indígenas, ya que el Estado siempre hace caso omiso de las necesidades mínimas que tenemos en territorio. A veces pienso que seguimos todavía en la época de la colonización, 500 años atrás, donde los indios siempre fuimos vistos como una cosa, y seguimos siendo una cosa, y por eso el Estado no nos garantiza el derecho a una vida digna.


Recuadro 3


“Bueno a futuro que sea una vida digna”

 

 

desdeabajo (da). ¿Cómo se sintió en la Audiencia?
Eugenio José Epiayu Uriana (EJEU). Nos quedó claro que no somos como muy bienvenidos, porque al Estado no le conviene nuestra presencia acá. Las palabras son muy bonitas, el escrito es muy bonito. Queremos resultados precisos. Como, por ejemplo, que nos digan vamos a cerrar el tajo. Eso sería una respuesta directa


da. ¿Qué esperan para el futuro?
EJEU. Bueno, a futuro que sea una vida digna, una vida sana para todos los que vienen, los hijos, el futuro son ellos, y esperamos eso.

Referencias
(1) Ver nota “al pueblo wayúu se le agota el tiempo” https://www.youtube.com/watch?v=9zDZcgeU1qU 
(2) https://www.desdeabajo.info/colombia/32928-los-wayuu-hacen-un-llamado-de-alerta-ante-el-congreso-de-la-republica.html 
(3) Para conocer las problemáticas que viven los wayúu del sur de la Guajira por causa de la multinacional Cerrejón https://www.desdeabajo.info/ediciones/32957-al-pueblo-wayuu-se-le-agota-el-tiempo.html 
(4) Una historia sobre la situación que padecen los wayúu https://www.desdeabajo.info/ediciones/32956-nos-quitaron-tanto-que-ya-no-podemos-sonar-en-paz.html 

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Una maqueta de un planeta Tierra se muestra en el parque Rheinaue durante la Conferencia de Cambio Climático de las Naciones Unidas COP23 en Bonn, Alemania.

 

Acaba de concluir otra ronda de negociaciones internacionales sobre el cambio climático, con la 23 Conferencia Global de Naciones Unidas sobre cambio climático en Bonn, Alemania (COP 23, CMNUCC, 6-17 noviembre). Aunque en esta conferencia se avanzó en algunos temas, como la adopción de una plataforma indígena y un plan de acción de género, las negociaciones de fondo van a paso mucho más lento que la urgencia que marca el caos climático y los impactos que ya estamos sufriendo. Esto abre el camino para que propuestas altamente riesgosas como la geoingeniería ganen terreno.

En 2015, el Acuerdo de París sobre cambio climático acordó limitar el aumento de la temperatura a muy por debajo de 2 ºC, pero no fijó la obligación de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), medida crucial por que éstas son las que causan el cambio climático. Por tanto, los países principalmente responsables de las emisiones de GEI, siguen sin considerar medidas reales que ataquen las causas y permitan una solución de largo plazo. En su lugar empujan soluciones falsas, como mercados de carbono y medidas tecnológicas como la geoingeniería: la manipulación tecnológica y a gran escala del clima para manejar los síntomas del cambio climático.

La manipulación del clima tiene origen militar, pero es también un negocio redondo para las empresas petroleras, de agronegocios y otras de las más poderosas del planeta: significa que pueden seguir calentando el planeta con la contaminación de combustibles fósiles, sistema alimentario agroindustrial y urbanización descontrolada y al mismo tiempo hacer nuevas ganancias con la venta de tecnología para enfriarlo o para remover el dióxido de carbono de la atmósfera.

Hay una veintena de propuestas para manipular el clima a nivel global, algunas son para bloquear o reflejar los rayos de luz solares, por ejemplo instalando una gran nube volcánica artificial sobre el Ártico, inyectando sulfatos en la estratósfera o blanqueando nubes con miles de naves no tripuladas. Otras son para remover gases de la atmósfera, echando millones de toneladas de minerales y sustancias químicas en los mares, o absorbiendo carbono por medios mecánicos y químicos para luego enterrarlo en fondos geológicos; otras pretenden alterar el tiempo a nivel local, como siembra de nubes y manejo de huracanes. Todas las propuestas conllevan impactos ambientales, sociales y geopolíticos graves. Por ejemplo, bloquear parte de la luz del sol sobre el Ártico tendría impactos devastadores en otras regiones, provocando sequías o inundaciones en África, Asia y América Latina, poniendo en riesgo las fuentes de agua y alimentos de millones de personas (https://tinyurl.com/yamamn6a).

Aunque no está en la agenda oficial, en la COP 23 la propuesta de geoingeniería que más se promovió fue BECCS: bioenergía con captura y almacenamiento de carbono. Se trata de mega-plantaciones (árboles y cultivos), para quemarlas para bioenergía y capturar el dióxido de carbono de ésta y otras actividades para almacenarlo en fondos geológicos, como pozos de petróleo usados. Esta última técnica proviene de la industria petrolera (Enhanced Oil Recovery), fue diseñada para recuperar reservas profundas, pero no la usan por no ser económicamente viable. Rebautizada como técnica para el cambio climático podrían conseguir subsidios y créditos de carbono, logrando ganancias adicionales al extraer más petróleo y que además les paguen por combatir el cambio climático que esas mismas empresas causaron.

Por otro lado, para que BECCS tuviera algún efecto para mantener el aumento de temperatura en menos de 2 ºC o hasta 1.5 ºC, habría que plantar de 500 millones a 6 mil millones de hectáreas de monocultivos, lo cual es absurdo. Toda la tierra cultivada actualmente son mil 500 millones de hectáreas. Eso no evita que igual se promuevan esas mega-plantaciones, que aunque no sirvan para el cambio climático, serán negocio de quien las instale, compitiendo con la producción de alimentos y amenazando el territorio de campesinos e indígenas, ahora a nombre del combate al cambio climático.

Al mismo tiempo que la COP 23, en el Congreso de Estados Unidos se realizó una audiencia especial sobre geoingeniería, lo cual muestra que no hay contradicción entre negar el cambio climático y promover la geoingeniería. (https://tinyurl.com/y89 jyuzz)

Parafraseando a un directivo de Exxon, la fórmula es nosotros [Estados Unidos, la industria petrolera] no causamos el cambio climático, pero si existe, tenemos la solución tecnológica

Como todos saben que BECCS no funcionará para frenar el cambio climático (aunque lo que se haga con BECCS tendrá impactos sociales y ambientales muy negativos) otras propuestas de geoingeniería para bloquear la luz del sol o remover carbono se presentan como la verdadera solución. Pese a que por sus altos riesgos e impactos potenciales, el desarrollo de geoingeniería está bajo una moratoria en el Convenio de Diversidad Biológica, el Programa de Geoingeniería Solar de la Universidad de Harvard, ya está planteando hacer un experimento a campo abierto (SCoPEx), en zonas indígenas de Arizona, cerca de la frontera con México. (https://tinyurl.com/ ya6vs7g5)

Existen muchas vías reales, socialmente justas y ecológicamente sanas para enfrentar el cambio climático, como la agroecología campesina, restauración de ecosistemas desde las comunidades, rediseño del transporte público, energías renovables y locales justas, entre muchas otras. La geoingeniería se debe prohibir: es una apuesta de riesgos inaceptables, para mantener los privilegios de quienes provocaron el cambio climático y aumentar sus ganancias.

*Investigadora del Grupo ETC

 

 

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Noam Chomsky considera que la humanidad enfrenta tres crisis fundamentales.

 

La humanidad enfrenta una crisis moral que representa amenazas más graves que las vividas en la Guerra Fría y a la sociedad parece no importarle, declaró este domingo el filósofo, lingüista y activista estadounidense Noam Chomsky.

Durante su presentación en el festival Ciudad de las Ideas, que se celebró este fin de semana en Puebla (México), el lingüista afirmó que la sociedad actual se enfrenta a tres grandes crisis, todas con un factor común: la crisis moral de deshumanización.

“Todavía recuerdo ese 6 de agosto de 1945”, aseguró el intelectual sobre el día que la bomba atómica fue lanzada sobre Hiroshima (Japón) para apuntar la primera de estas crisis, la nuclear. Recordó que estaba en un campamento de verano cuando sucedió y entonces: “A nadie le importó. Salí solo a caminar y desde entonces he seguido el comportamiento temerario por parte de los líderes políticos”.

Chomsky dijo que acabar con la guerra nuclear es sencillo porque “sabemos cómo enfrentar el problema” y la solución es deshacerse de las armas pero los intereses particulares de determinados países prevalecen ante la paz mundial. En pleno siglo XXI la historia de las Guerras Mundiales parece quedar muy atrás para los jóvenes, sin embargo la amenaza es mayor porque los países están más armados que nunca y en una carrera armamentística y de exhibición de poder con una actitud de provocación constante al “enemigo”, indicó el analista nacido hace 89 años en Filadelfia, Estados Unidos.

“En el caso del cambio climático los signos ya están, la ciencia ha demostrado las consecuencias”, sostuvo Chomsky al resaltar la segunda crisis, la ambiental. Comentó que la Comisión Nacional del Cambio Climático en EEUU ha informado de que existe la posibilidad de que el nivel del mar se eleve hasta dos metros en este siglo, lo cual ha sido negado por la administración de Donald Trump.

Imaginar las consecuencias de que se produjera un incremento del nivel de mar es escalofriante porque si hoy hay problemas de refugiados “piense cómo sería si Nueva York estuviera bajo el agua”, sostuvo. Consideró inverosímil que EEUU, “el Estado más importante en la historia de la humanidad, está rehusando participar para enfrentar el problema”.

La tercera crisis que enfrenta la humanidad es el riesgo inminente a una pandemia porque “estamos en el vértice de catástrofes posibles y no lo estamos tomando en serio” reiteró. En una conversación con el fundador del festival Ciudad de las Ideas, Andrés Roemer, y el físico Lawrence Krauss, Chomsky criticó los tratados comerciales advirtiendo que no buscan el beneficio de la sociedad sino satisfacer los intereses de quienes los formulan.

“Los tratados de libre comercio no lo son; están diseñados por ejecutivos corporativos, inversores que buscan su propio interés, son convenios de intereses” enfatizó Chomsky. Además, acusó al gobierno de EEUU de imponer unas leyes que dificultan el desarrollo de tecnologías renovables.

(Con información de EFE)

 

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La retirada de Trump del acuerdo sobre cambio climático y el movimiento social que desencadenó

 

Todos los países del mundo se encuentran reunidos esta semana en Bonn, Alemania para debatir los pasos a seguir para la implementación del acuerdo de París, un pacto mundial alcanzado hace dos años para combatir el cambio climático. Todos los países... excepto Estados Unidos. Esta es la primera cumbre sobre cambio climático de alto nivel de las Naciones Unidas en realizarse desde que el presidente Donald Trump anunciara el pasado 1º de junio que iba a retirar a Estados Unidos del acuerdo. Otros dos países que no se habían suscrito al acuerdo hasta el momento, Nicaragua y Siria, ahora lo han hecho. Esto deja a Estados Unidos solo en el mundo, como el único país que se niega a tomar medidas para combatir el cambio climático. Pero cuando se trata de establecer políticas sobre el cambio climático, así como sobre el cuidado de la salud, los impuestos y, con suerte, hasta la guerra, Trump no tiene los mismos poderes dictatoriales que los líderes mundiales autoritarios a quienes tanto admira. Hay una fuerza más poderosa: el pueblo unido en un movimiento masivo. Este movimiento multifacético de estadounidenses que sí se preocupan por el cambio climático está muy presente en Bonn y le está haciendo saber al mundo, tal como indica su lema, que “Seguimos adentro del acuerdo”.

Una delegación oficial de Estados Unidos se encuentra en Bonn. Para consternación de Trump, a pesar de que el acuerdo de París es un documento voluntario y no un tratado vinculante, aun así el proceso para retirarse del mismo lleva cuatro años. En las cumbres anteriores, el enviado especial de Estados Unidos para el cambio climático daba conferencias de prensa con frecuencia. Y aunque varias personas en todo el mundo criticaron el papel de Estados Unidos en las conversaciones sobre el clima durante el período de Barack Obama, al menos se reconocía la existencia del cambio climático provocado por los seres humanos y hubo un compromiso con algún tipo de solución. Cómo pueden cambiar las cosas en un año. La delegación oficial del gobierno de Trump programó una única sesión pública formal durante toda la cumbre, cuyas actividades se extienden durante dos semanas. Democracy Now! participó de la cobertura del foro, que resultó ser justo lo que se podía esperar de un evento sobre cambio climático organizado por el gobierno de Trump.

Cientos de personas esperaban en fila para ingresar al salón y había una fila aparte para los periodistas. Mientras filmábamos la escena, un funcionario de la embajada de Estados Unidos tapó el lente de nuestra cámara con la mano. Las cosas no se veían bien. Al entrar, nos dejaron acorralados en la parte posterior de la sala, mientras que los invitados selectos ocupaban los asientos reservados de la primera fila. Antes de que la delegación oficial hiciera acto de presencia, dos gobernadores demócratas entraron sin previo aviso y se dirigieron a la prensa para condenar el espectáculo de la negación del cambio climático que estaba a punto de producirse.

El gobernador de Washington, Jay Inslee, secundado por la gobernadora de Oregón, Kate Brown, declaró: “Pueden dar esta noticia desde Bonn. Mientras Donald Trump intenta venderles tecnología obsoleta a un mundo implacable y a una ciencia implacable, la tercera mayor economía del mundo está trabajando activamente en la creación de empleos en el sector de las energías limpias. Y esa es la Alianza por el Clima de Estados Unidos, y estoy orgulloso de liderarla. Esto no es más que una distracción. Es algo pasajero. El mundo no está prestando atención, porque no va a escuchar a alguien que afirma que el cambio climático es un invento”. Los gobernadores Inslee y Brown vinieron a la cumbre de Bonn junto con decenas de otros funcionarios electos estadounidenses (alcaldes, gobernadores, senadores y otros) para organizar actividades y manifestar la resistencia popular a la retirada de Trump del acuerdo de París. Tras la declaración, los dos gobernadores se fueron, y la delegación oficial llegó.

El panel, moderado por Francis Brooke, asesor del vicepresidente Mike Pence, y George David Banks, asesor especial del presidente para energía y medio ambiente internacional, estaba integrado por representantes de las industrias del petróleo, gas, carbón y energía nuclear. Mientras pronunciaban sus predecibles sermones en torno a la necesidad de sus destructivos sectores energéticos, tres cuartas partes de la sala se levantaron al unísono, se pusieron de espaldas al panel y comenzaron a cantar una canción tan popular como patriótica, “God bless the U.S.A. / Proud to be an American” (“Dios bendiga a Estados Unidos / Orgulloso de ser estadounidense”, en español), de Lee Greenwood, cambiando la letra para convertir la canción en una sátira contra los combustibles fósiles:

“Dicen ser estadounidenses
pero vemos su avaricia con claridad.
Están matando al mundo entero
por ese dinero que el carbón da.
Nosotros, orgullosamente, nos ponemos de pie
hasta que ustedes lo dejen en el suelo...”

Afuera, cientos de personas a las que no les permitieron entrar al pequeño salón coreaban a voz en cuello en solidaridad. Después de que los manifestantes se marcharan y los panelistas terminaran sus peroratas, logramos hacerles una simple pregunta a cada uno: “Responda sí o no, ¿usted apoya la decisión de Donald Trump de retirarse del acuerdo de París?”. La defensora de la energía nuclear dijo que no estaba de acuerdo con Trump, al igual que el empresario de la industria del gas natural, un ex funcionario del gobierno de Obama. El ejecutivo de la industria del carbón, representante de la multinacional Peabody Energy, se negó a responder. El lobista de la industria del petróleo y el gas dijo que sí, que apoyaba la retirada de Trump, mientras que Brooks y Banks declararon que trabajaban para el presidente, por lo que, por supuesto, apoyaban su decisión.

La salida de Estados Unidos del acuerdo de París es una catástrofe, sin duda. Sin embargo, ha inspirado un abarcativo torbellino de activismo climático, con miles de empresas, universidades, grupos de fe, funcionarios y representantes electos, grupos estudiantiles y destacadas figuras estadounidenses que han asumido el compromiso de combatir el cambio climático. Ante las bravuconadas de Trump y todos sus tuits, esta puede ser la consecuencia más importante de su negación del cambio climático.

 

© 2017 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

 

 

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