Triunfo antifracking en la Corte de Nueva York

Arrecia la gran batalla del fracking en Estados Unidos (EU) entre los juiciosos ambientalistas, con fuerte penetración horizontal en la ciudadanía, y el poderoso lobby de la industria petrolera que, en confabulación financierista con los 13 banksters de Wall Street, controla verticalmente a la plutocracia buitre. La colisión entre los ambientalistas, más cercanos al Partido Demócrata –hoy con su alma dividida por los cantos pecuniarios de sirenas que lo han envenenado–, y el lobby de la industria petrolera, supremo aliado del Partido Republicano, arreciará en las elecciones intermedias de noviembre cuando Obama puede perder su dominio en el Senado.

Desde 2008, el estado de Nueva York prohibió el fracking y todavía estudia sus efectos ambientales cuando los activistas antifracking temen angustiosamente la contaminación de los mantos freáticos y su abastecimiento potable, así como la destrucción de las tierras de cultivo con perjuicio a la salud pública, ya no se diga la provocación de sismos. Seis años más tarde, el máximo tribunal del Estado de Nueva York sentenció que las ciudades y villorrios pueden prohibir el tóxico fracking –fractura hidráulica con inyección de sustancias químicas desconocidas y grandes cantidades de agua, mediante la cual se extrae el polémico gas shale (esquisto/lutitas/grisú/pizarra)–, lo que constituye un tremendo descalabro para la industria petrolera, según Bloomberg (http://www.bloomberg.com/news/2014-06-30/n-y-cities-win-right-to-ban-fracking-oil-industry-loss.html).


Los reporteros de Bloomberg consideran que la sentencia "puede vigorizar los desafíos locales al fracking en otros estados" de EU y convencer a la industria de permanecer fuera de Nueva York, aun si el gobernador Andrew Cuomo permite la exploración y levanta la moratoria añeja de seis años para la prohibición del fracking.


El gobernador Cuomo pertenece al ala financierista del Partido Demócrata –hijo del ex gobernador Mario y divorciado de Kerry, la séptima hija del legendario Robert F. Kennedy– y hoy sufre fuertes presiones del lobby petrolero para levantar la moratoria bajo la falacia del estímulo económico (inyección de capitales y creación de empleos), aun sea a costa de la salud pública que consideran una externalidad.
Bloomberg reporta que también el año pasado la máxima Corte de Pensilvania emitió el mismo fallo judicial.


Thomas West, abogado de Norse Energy, comentó que el fallo pudiera conducir a que las empresas de petróleo y gas abandonen su esfuerzo (sic) para extraer gas en Nueva York, debido al efecto escalofriante (¡supersic!) sobre las inversiones en Nueva York. Según los reporteros de Bloomberg, existen partes de Nueva York arriba de la formación rocosa Marcellus Shale que la Administración de Información de Energía (EIA, por sus siglas en inglés) estima puede contener el suficiente gas natural para cumplir las demandas del mercado estadunidense por casi seis años (¡supersic!). Al corte de caja de hoy, 30 estados de la federación estadunidense permiten el fracking, mientras 75 ciudades del estado de Nueva York lo prohíben. Se escenifica así una impactante revuelta ciudadana contra el ominoso fracking.


California e Illinois exigen que las empresas "identifiquen las sustancias químicas que son usadas subterráneamente para fracturar la roca del gas shale", mientras en Ohio las nuevas reglas requieren la colocación de monitores sísmicos y el cese de la perforación en caso de un terremoto, cuando en Colorado, cinco comunidades han votado para restringir los alcances del fracking al limitar la liberación del metano, mucho más contaminante que el bióxido de carbono.


Nick Cunningham, de Oilprice.com (http://oilprice.com/Energy/Energy-General/NY-Anti-Fracking-Ruling-Deals-Blow-To-Shale-Industry.html), interpreta que el fallo judicial de la Corte del estado de Nueva York "concede a ciudades y villorrios la autoridad de prohibir el fracking, lo cual constituye un enorme golpe a la industria del gas shale".


FracTracker.org exhibe un mapa de más de 75 ciudades que han prohibido el fracking, lo cual ahuyentaría a los inversionistas, mientras se dinamiza un relevante movimiento para realizar una votación en la elección de noviembre que impulsaría la soberanía local.


El pasado 30 de junio, la Suprema Corte de Colorado otorgó un triunfo a los organizadores de la votación mediante la colecta de firmas necesarias para peticiones que coloquen hasta seis medidas antifracking por voto. Según Jack Healy, del New York Times (http://www.nytimes.com/2014/06/10/us/battle-over-fracking-poses-threat-to-colorado-democrats.html?_r=0), se ha desatado un apasionado debate nacional sobre el fracking a punto de ser puesto en la picota en las urnas electorales de Colorado, lo cual ha fracturado al Partido Demócrata, usualmente amigable con las medidas ambientalistas cuando su rival, el Partido Republicano, suele ser cómplice del omipotente lobby petrolero.


El acerbo debate sobre la viabilidad del fracking fractura también a la sociedad estadunidense y ha alcanzado las entrañas estratégicas de la OTAN, que fustiga a Rusia (¡supersic!) de encontrarse detrás de la campaña antifracking en Europa, que hoy se encuentra a merced de las importaciones del gas ruso y que forma parte del sangriento contencioso de Ucrania ( The Financial Times, 19/6/14).


Anders Fogh Rasmussen, polémico secretario general de la OTAN, se voló la barda al afirmar que "los servicios de inteligencia rusos financian de manera encubierta y trabajan con los grupos ambientalistas europeos en una campaña contra el fracking con el fin de mantener la dependencia de la Unión Europea con el gas ruso". A su juicio, la mejora de la seguridad de energía europea es de la máxima importancia y pasa por la adopción del fracking, sin importarle, por lo visto, su evidente toxicidad.


Sólo faltó que el estrambótico secretario general de la OTAN, totalmente controlado por EU y su designio estratégico mediante el pernicioso fracking, agregara que los servicios secretos de Rusia se encuentran también detrás de los perturbadores hallazgos de las insignes entidades científicas de EU que han condenado su toxicidad: Science (http://goo.gl/rn3uiG), Scientific American

(http://www.scientificamerican.com/article/ohio-links-fracking-to-earthquakes-announces-tougher-rules/ ), Proceedings of the National Academy of Sciences (http://goo.gl/FR3VEB ), ya no se diga el Congreso de EU (http://goo.gl/RabXFX ), el mismo mandamás de Exxon Mobil (http://goo.gl/bRSo2b ), FuelFix (http://goo.gl/oPiq6m ) , Platts/CERES (http://goo.gl/pzBqiF ) e IPCC (http://goo.gl/2Ln270 ).


Katherine Nadeau, directora del grupo antifracking Política de Defensores Ambientales de Nueva York, comentó que el fallo daría más poder a las comunidades de EU, lo cual alienta, a mi juicio, la promoción y supremacía de la soberanía local comunitaria por encima de las otras soberanías exógenas, sean federales, regionales o globales cuando las soberanías deben ser armónicas en búsqueda del bien común y no sólo en beneficio del lucro depredador plutocrático y su modelo financierista buitre.


www.alfredojalife.com
Twitter: @AlfredoJalifeR_
Facebook: AlfredoJalife
http://vk.com/id254048037

Publicado enInternacional
Miércoles, 25 Junio 2014 11:20

¿Qué pasa con el Túnel de la línea?

¿Qué pasa con el Túnel de la línea?

Del dicho al hecho. Si todo lo hubieran realizado bien, como debe ser, el "paso de la Cordillera Central y túnel de La Línea" sería una realidad desde hace varios años, contando el país con una vía moderna de doble calzada, túneles, puentes, viaductos y servicios por los cuales transitar de manera cómoda y ágil entre Ibagué y Calarcá.

 

Eso prometieron una década atrás, pero no, los hechos le recuerdan cada día a quienes recorren esa vía, que ahora ese viaje es toda una pesadilla: trancones, accidentes, derrumbes, lentitud, mucha lentitud. Y todo parece indicar que aún pasarán muchos años antes de que esto termine, y muchos más para que repararen algunos de los múltiples y graves daños ambientales causados especialmente al municipio de Calarcá –Quindío– y, también, de más amplia, a los departamentos de Quindío y Tolima. Otros daños son irreparables. Reina en estas obras un gran desorden, varias de ellas son inservibles o están detenidas.

 

Tal vez lo más significativo en todo esto es lo sucedido desde inicios del 2012, que visibilizó en algo la situación. Aunque hay que anotar que esa "visibilidad" es regional y relativa puesto que los grandes medios de comunicación guardan un silencio cómplice frente a algo que es de gran trascendencia, como podrá verse más adelante.

 

Breve recuento

 

A finales de marzo de 2012 la gobernadora del Quindío visitó sorpresivamente las mal llamadas "obras del túnel de La Línea" y constató que, como lo hemos denunciado desde hace casi nueve (9) años, allí había un gran desorden y graves daños a nuestro ambiente. Días después (2 de abril) la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ) emitió dos resoluciones: la 238 y la 239 (vergonzosas, por lo demás), imponiendo una serie de medidas "preventivas" tanto a la Unión Temporal II Centenario como al Instituto Nacional de Vías (Invías) por los graves impactos ambientales que causaban en las cuencas abastecedoras de agua del acueducto de la ciudad de Calarcá.

 

Un mes después (4 de mayo), ante la gravedad de lo que estaba sucediendo, Piedad Correal Rubiano, Defensora del Pueblo Regional Quindío, en ejercicio de acción popular presentó ante el Tribunal Administrativo del Quindío, demanda contra el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mads), la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla), el Ministerio de Transporte (MT), el Nacional de Vías (Invías), el Consorcio Unión Temporal II Centenario, el Consorcio DIS S. A. - EDL Ltda., y la CRQ con el fin de lograr la protección de los derechos colectivos relacionados con:

 

1.- El goce de un ambiente sano, 2.- la existencia del equilibrio ecológico y el manejo y aprovechamiento racional de los recursos naturales, 3.- la seguridad y salubridad públicas, y 4.- el acceso a una infraestructura de servicios que garantice la salubridad pública.

 

El Tribunal profirió sentencia el 13 de diciembre de 2012 en la que declaró la responsabilidad de: la Anla, Invías, el Consorcio Unión Temporal II Centenario, el Consorcio DIS S. A. - EDL Ltda., y la CRQ por la vulneración y amenaza a los derechos colectivos antes mencionados.

 

En enero de 2013 las entidades antes mencionadas, menos la CRQ, apelaron la sentencia. Diez meses después, el 27 de noviembre, llegó el fallo del Consejo de Estado (Sala de lo Contencioso Administrativo) confirmando la sentencia del Tribunal Administrativo del Quindío. Como dato curioso es bueno saber que a pesar del fallo esta fechado el 19 de septiembre, pasaron 33 días antes de que el Defensor Nacional del Pueblo, Jorge Armando Otálora Gómez, lo hiciera público.

 

No es cierto, entonces, como lo afirman de manera reiterada, que la CRQ "no ha cejado en su actividad de vigilancia, seguimiento y control de las obras". Por el contrario, el fallo en cuestión ordena a la CRQ: "cumplir con su deber constitucional y legal de vigilancia, seguimiento y control al desarrollo del proyecto...". Ordenándole, además, hacer cumplir las resoluciones 238 y 239 pues las mismas no habían sido respetadas por las entidades afectadas durante más de un año y la CRQ lo había permitido.

 

Tampoco es cierto que la Anla haya estado –como ella misma lo afirma– "atenta en la actividad de vigilancia, seguimiento y control a las obras", pues el fallo le ordenó "cumplir con su deber constitucional y legal de vigilancia, seguimiento y control al desarrollo del proyecto...".

 

De igual manera el fallo les recordó y ordenó a la Unión Temporal II Centenario, al Consorcio DIS S. A. - EDL Ltda. y al Invías su deber de cumplir con los compromisos adquiridos en los contratos, respetando las decisiones de las autoridades ambientale [...] pues era evidente que habían incumplido en diversos aspectos y reiteradamente. Y lo siguen haciendo.

 

En su fallo el Consejo de Estado también confirma la orden del Tribunal Administrativo del Quindío para "La conformación de un Comité ad Honorem, de verificación de cumplimiento en el cual intervendrán todas las entidades condenadas [...] así como la Defensoría del Pueblo, quien lo presidirá, y el señor Procurador 157 judicial II delegado para asuntos administrativos o la persona que se delegue. El comité deberá rendir un informe cada mes..."Este comité, efectivamente, se ha reunido seis (6) veces, pero se ha dedicado a promover acuerdos para solucionar problemas puntuales señalados por el Tribunal Administrativo del Quindío relacionados, fundamentalmente, con la contaminación de las aguas que surten al acueducto municipal de Calarcá y los daños causados a la infraestructura del mismo. Y algo curioso: gestionan "nuevos recursos" para hacerlo.

 

Improvisación e indiferencia oficial

 

Así pues, que no mientan, que no oculten más el hecho de que todo lo antes mencionado no es más que una mínima parte de lo que realmente está sucediendo, un resumen de lo cual puede ser:

 

1.- No están ejecutando el plan de manejo ambiental. Lo antes mencionado y el conjunto de problemas denunciados desde el inicio de las obras tienen que ver, precisamente, con la no ejecución de las acciones y obras necesarias para prevenir, mitigar, compensar y corregir los impactos ambientales negativos presentados con y por la ejecución del proyecto.

 

No es una invensión, la consulta de los expedientes permite ver los constantes llamados de atención, las investigaciones y las sanciones impuestas, tanto a Invías como al Consorcio UT II Centenario, por el incumplimiento de los términos del Plan de Manejo Ambiental. También podrá constatarse que tanto Invías como la UT II Centenario han irrespetado muchas veces esas escasas actuaciones de las autoridades ambientales y de los entes de control del Estado. Lo anterior puede corroborarse haciendo seguimiento a las denuncias públicas de personas y comunidades afectadas. Además, el presupuesto inicial para el Plan de Manejo Ambiental fue de 85.000 millones de pesos. ¿Qué está pasando con ese dinero? ¿Cómo es que ahora autorizan más dineros para resolver los "problemas ambientales presentados en las obras"?

 

2.- Violación de la licencia ambiental. El Plan de Manejo Ambiental es el fundamento mismo de la Licencia Ambiental. Si no ejecutan ese plan, es porque violan la Licencia. Entonces, ¿para qué ésta si no están cumpliendo con el objetivo de garantizar el debido cuidado al patrimonio natural de la Nación y los derechos individuales y colectivos de la ciudadanía? ¿Para qué la Licencia si no la hacen cumplir? ¿Por qué no hay sanciones ante irregularidades tan evidentes? Ironía: a un ciudadano común lo sancionan de inmediato por infracciones al "pico y placa", pero a Invías y al Consorcio UT II Centenario nadie los sanciona por violar durante años la ley de manera grave y reiterada, afectando a mucha gente, a la Nación entera... ¡nada les pasa!

 

3.- El Estado no tiene capacidad de control. Nueve (9) años ya de todo este desorden y constantes violaciones a la normativa ambiental ponen de presente que el Estado parece no tener capacidad de control sobre este tipo de situaciones. Algo similar sucede con muchas otras obras públicas; las denuncias son reiteradas.

 

4.- El Gobierno no tiene voluntad de ejercer el debido control. El hecho de no sancionar a las entidades y empresas comprometidas en el proyecto, ni pronunciamientos serios por parte del gobierno sobre este particular, a pesar de las constantes denuncias y de tanta evidencia de violaciones a la Licencia Ambiental, evidencia que no hay voluntad del Gobierno para ejercer el debido control sobre estas obras. Siempre hemos tenido la impresión de que la "orden" es "hacer esas obras como sea, pero hagánlas", aún bajo la violación de la Ley y lesionando los derechos de la ciudadanía. Esto es algo particularmente grave.

 

5.- El papel de los órganos de control del Estado y de las autoridades ambientales ha sido el de "tapar y dejar pasar". Situaciones denunciadas durante nueve años por la ciudadanía y algunas autoridades locales, tan evidentes y a la vista de todo el mundo, sólo persisten porque los órganos de control del Estado, y las autoridades ambientales, no cumplen con su papel. El Tribunal Administrativo del Quindío, atendiendo la Acción Popular promovida por la Defensora del Pueblo regional, en relación con las obras en mención, lo ha establecido con claridad, y ahora el Consejo de Estado lo ha confirmado. Ni qué decir de las llamadas "interventorias" que no son más que una burla, un adorno en los contratos, un mecanismo para pagar favores.

 

Como se comprenderá, la situación descrita es muy grave pues compromete profundamente el diseño del Estado y de su ordenamiento jurídico. Estas obras que en algún momento fueron consideradas como "orgullo de la ingeniería colombiana" realmente quedaron convertidas en la más grande vergüenza de la ingeniería colombiana y de la capacidad de planeación y gestión del Estado colombiano.

 

* Fundación Ecológica Cosmos,
Calarcá, junio de 2014

Algunas referencias:


Lo que denunciábamos hace 7 años: http://www.desdeabajo.info/ediciones/item/821-inv%C3%ADas-no-cumple-con-el-plan-de-manejo-ambiental-problemas-ambientales-en-el-t%C3%BAnel-de-la-l%C3%ADnea.html
Un comentario de la prensa local:
http://www.cronicadelquindio.com/noticia-noticia_opinion-seccion-opinion-titulo-los_escandalos_del_tunel_de_la_linea_apenas_comienzan-op-5419.htm
Declaraciones de la Defensoría del Pueblo:
http://www.elespectador.com/noticias/politica/denuncian-graves-efectos-ambientales-proyecto-tunel-de-articulo-453514
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/T/tunel_de_la_linea_estaria_listo_entre_2014_y_2015/tunel_de_la_linea_estaria_listo_entre_2014_y_2015.asp
http://www.eltiempo.com/noticias/tunel-de-la-linea

 

{gallery}tunel{/gallery}

Publicado enEdición N° 203

En la Crónica del Tiempo de hoy quiero actualizar la información sobre el esperado evento El Niño. Quisiera recordar que comúnmente se llama El Niño al sobrecalentamiento, por encima de los promedios históricos, de las aguas superficiales en el Océano Pacífico ecuatorial, mientras que se denomina La Niña al caso contrario, es decir, a un enfriamiento de esas aguas por debajo de los valores históricos.

 

Pero hay algunas otras condiciones para que el evento pueda calificarse como El Niño o La Niña. Para ello se parte de la definición de Índice de El Niño en el Océano (ONI: Oceanic El Niño Index, en inglés). Para ello, el Pacífico Ecuatorial Oriental se divide en varias regiones, como aparece en la figura 1: El Niño 1+ 2; 3; 3.4 y 4 (Ver figura 1).

 


Figura 1, Regiones en que se divide el océano Pacífico Ecuatorial Oriental para el estudio de El Niño. La Niña o la fase Neutra. En la zona Niño 1+2 la anomalía en junio ha sido de 1.6 ºC, pero en las demás zonas ha sido inferior a 1 ºC, lo que no satisface la condición de El Niño y además ha ocurrido en un solo mes.

 


Sin complicar mucho la explicación, les diré que se puede considerar que existe El Niño cuando la anomalía de la temperatura superficial oceánica en la región Niño 3.4 sobrepasa +0.5 ºC durante tres meses consecutivos (y operacionalmente, que no sólo tenga este valor, sino que esté claro que va a continuar así en los próximos tres meses), mientras que La Niña sería lo mismo para un valor de –0.5 ºC de anomalía. Y para hablar con todo el rigor científico, para declarar con toda fuerza en los estudios, de que ha habido un episodio de El Niño o la Niña, ello debe estar ocurriendo en períodos solapados de tres meses durante un período de 5 meses. En fin, que es algo un poco complicado, pero que no obstante tiene todo el rigor que es necesario para los estudios climáticos.

 

¿Cuál es la situación actual ahora en junio de 2014? Todavía existen condiciones neutras, es decir no hay actualmente ni El Niño ni La Niña. Sin embargo, las últimas observaciones de la temperatura de la superficie del mar indican que las temperaturas, que están por encima del promedio histórico, ya se han expandido sobre la zona ecuatorial del Pacífico, hacia el este, y que está ocurriendo así desde el pasado mes de mayo.

 

Los últimos registros indican valores entre 0.6 ºC y 1.6 ºC , pero esto no satisface enteramente a la definición de El Niño expresada en el párrafo anterior, y por tanto estos registros, junto a otros elementos, indican que continúan las condiciones neutrales. Esto quiere decir que aún la atmosfera no refleja una respuesta contundente asociada a los cambios positivos en la Temperatura Superficial del Mar en esa zona, aunque puede decirse, en general, que el Pacífico tropical continúa evolucionando hacia un evento El Niño.

 

Incluso, hay que decir que durante el mes transcurrido, de mayo a junio, en realidad ha disminuido algo la posibilidad de que pueda ocurrir El Niño este año, porque se nota un cierto retroceso en las condiciones que propician tal evento. Sin embargo, los modelos dinámicos y estadísticos continúan insistiendo en que es probable que tengamos El Niño este año.

 

En efecto, estos modelos favorecen un evento de intensidad moderada durante el otoño o el invierno del Hemisferio Norte, lo que quiere decir valores de anomalías para un lapso de tres meses alcanzarían entre 1.0°C y 1.4°C (Ver Figura 2).

 

 

Figura 2. Dispersión de los diferentes modelos de pronósticos de las anomalías de la temperatura de la superficie del océano (SST) para la región de El Niño 3.4 (5°N-5°S, 120°W-170°W). Se observa que la mayor parte de los modelos numéricos indican un evento El Niño en los meses de verano y otoño del Hemisferio Norte.

 

Pero este pronóstico viene también acompañado de incertidumbres significativas, ya que algunos modelos siguen presentando un evento débil y otros más fuertes, debido al abanico de soluciones que presentan los diferentes modelos de pronóstico y también de la habilidad que éstos tienen para hacer este pronóstico con tanta antelación de varios meses, que no tienen una gran efectividad.

 

Dicho todo esto con palabras que invitan a tener cautela y precaución, el pronóstico de consenso emitido por el Centro de Predicciones del Climáticas/NCEP/NWS y el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad, de los EE.UU., señala que la probabilidad de que se desarrolle El Niño este año es de 70% durante el verano del Hemisferio Norte y que se alcance una probabilidad de 80% para el otoño o la próxima temporada invernal.

 

Hay un elemento que coincide con la elevación de la temperatura en el océano Pacífico ecuatorial oriental, que aunque se ha producido, repito, no es aún suficiente para que pueda hablarse de que El Niño está presente. Ese elemento son los dos ciclones tropicales con categoría de huracán de gran intensidad que han ocurrido en fecha más temprana a la habitual en esa cuenca oceánica, como se expresó en una Crónica publicada con anterioridad en este mes de junio.

 

Recordemos que en los años de El Niño, y por tanto con la elevación de la temperatura superficial oceánica en el Pacífico oriental, se generan en esa cuenca más ciclones tropicales, entre ellos varios huracanes de gran intensidad. Por otra parte, en la cuenca del océano Atlántico, ocurre todo lo contrario, pues al originarse fuertes vientos del oeste a alturas de 10 a 12 kilómetros como consecuencia de El Niño, se inhibe en el Atlántico la actividad ciclónica, a pesar de las altas temperaturas presentes en la superficie del mar, y por ende se producen menos tormentas tropicales y huracanes que el promedio de muchos años, lo que llamamos una temporada poco activa.Así que lo que pasará en el Atlántico en esta temporada ciclónica tiene aún el sello de la incertidumbre de que si se forma o no El Niño en el Pacífico en los próximos tres a cinco meses.... Y hasta el momento, toda la cuenca del Atlántico, desde África al Mar Caribe y el golfo de México, está muy, pero muy tranquila...

 

Publicado en: Crónicas del Tiempo

Publicado enInternacional

En toda Sudamérica hay enormes exportaciones en volumen (toneladas de petróleo, carbón, mineral de hierro, soya, madera, cobre...) y sin embargo varios países (Brasil, Colombia, Perú, Venezuela, Argentina, Ecuador) no logran apenas pagar sus importaciones. Argentina está entre caer o no en déficit comercial. Colombia, Brasil, Perú, Ecuador ya lo hicieron en 2013 y principios de 2014. Sus exportaciones no pagan sus importaciones. Un ejemplo: Colombia vende al exterior unas cinco veces más toneladas que lo que compra de él, y sin embargo no puede pagar sus importaciones con las exportaciones que, en este caso, son en buena parte de carbón.


Persiste una estructura desfavorable en el comercio exterior, se exportan más toneladas que se importan, y se vende mucho más barato por tonelada que lo que se compra. Y esa gran exportación física no consigue ya pagar las importaciones o lo consigue apenas. Las balanzas comerciales de estos países medidas en dinero están ya en déficit, excepto en Argentina, que tiene todavía con un pequeño superávit.
Un reciente artículo publicado por la Flacso-Ecuador (de Pablo Samaniego, María Cristina Vallejo y yo mismo) con el título Déficits comerciales y déficits físicos en América del Sur llama la atención sobre esos hechos, fruto de una equivocada política extractivista. Nuestro artículo va a contracorriente de los entusiasmos generados por la evolución favorable en los términos de intercambio en los inicios del siglo XXI en América del Sur. Al analizar en detalle tres países andinos (Colombia, Ecuador y Perú) comprobamos que ciertamente existió una mejora en los términos de intercambio, pero que en 2012-2014 toca a su fin.


Da lo mismo que los gobiernos sean nacional-populares o neoliberales. En Brasil y Argentina, al igual que en esos otros países y en Venezuela, las exportaciones son persistentemente mayores que las importaciones (en toneladas). Sin embargo, Brasil ya entró en déficit comercial entre enero y marzo de 2014 de 6.072 millones de dólares, el mayor para un trimestre en 21 años, mientras Argentina ha visto casi desaparecer su superávit comercial entre 2012 y el primer trimestre de 2014. Y eso a pesar que la moneda de ambos países se ha estado devaluando, en un intento por exportar todavía más cantidades y de frenar importaciones.


Existe estructuralmente una relación de intercambio desfavorable que se observa en dos ámbitos: por una parte, se registran persistentes déficits físicos, es decir, se exportan más toneladas de materiales que se importan. Lo llamamos déficit porque se pierden recursos naturales, se agotan los recursos. En años muy recientes esta trayectoria se acompaña en países grandes y chicos por un contraproducente déficit en la balanza comercial monetaria, que compone el segundo ámbito de deterioro estructural en el comercio exterior de estas economías. ¿Por qué contraproducente? Porque en principio conduce a un endeudamiento mayor y a una presión por exportar más y más, causando mayores daños ambientales y más conflictos sociales. Los déficits comerciales exigen otros ingresos en el balance de cuenta corriente o en el balance de capitales. La afluencia de inversión extranjera directa puede compensar el déficit comercial, pero va a generar rentas que se escapan después del país.


Un ligero resfriado en China se convierte en pulmonía en América del Sur, aunque uno pueda pensar que la demanda de materias primas que no se reciclan (como los combustibles fósiles) o que se reciclan sólo en parte (como los metales) tenderá a ser firme, incluso sin crecimiento económico mundial. Si el mundo hoy quema 90 millones de barriles, mañana va a quemar otros 90 millones, un poco más o un poco menos. La energía no se recicla. La demanda se mantiene, pero los costos económicos, sociales y ambientales de la extracción son crecientes al disminuir la ley de los minerales metálicos y extraer petróleo o gas de lugares más recónditos, como sucede también en la extracción de madera, soya, palma de aceite. Al mismo tiempo, con ofertas abundantes, los precios pueden bajar mucho a causa de pequeñas oscilaciones en las coyunturas de los países importadores.


Así pues, las críticas de los post extractivistas sudamericanos (Maristella Svampa, Eduardo Gudynas, Alberto Acosta) tienen doble fundamento económico. La exportación de materias primas agota los recursos naturales, produce contaminación y causa conflictos con las poblaciones locales, envileciendo a los gobiernos que usan la represión como método para la extracción, como el presidente Correa, en Intag, Ecuador, en estas semanas, olvidándose ya del Buen Vivir o Sumak Kawsay. Y por otro lado, los precios de esas cuantiosas exportaciones son baratos en relación con las importaciones. Se exporta mucho y sin embargo no se cubre el costo de la importación. De ahí un nuevo camino por la ruta del endeudamiento.


 

Publicado enInternacional
Lunes, 09 Junio 2014 05:49

¿Fin?

¿Fin?

¿Ustedes han arrojado el peor temor/que jamás se pueda lanzar:/temor de traer hijos/al mundo./Por amenazar a mi bebé/aun sin nacer y sin nombrar/ustedes no valen la sangre/que corre por sus venas.

Maestros de guerra, de Bob Dylan, es una condena a quienes lanzan y lucran con las guerras, pero es precisa para los que ahora encabezan la guerra contra la vida del planeta.


El cambio climático no es noticia –no lo ha sido desde hace más de 25 años–, pero ahora el consenso científico es que estamos atestiguando, literalmente, el principio del fin del mundo, resultado, afirman, de la actividad humana. Pero eso implica que la gran mayoría de humanos participa en la catástrofe anunciada. ¿Cuándo nos preguntaron si deseábamos el fin del mundo?

Las noticias sobre la ecología mundial son casi inaguantables. Se derriten los polos, se eleva el nivel del mar, las aguas de los océanos son 30 por ciento más ácidas que hace 40 años, se registran los años más calurosos, desaparecen más especies, sequías cada vez más extremas, inundaciones, huracanes más feroces, etc.

En Estados Unidos el cambio climático, antes considerado un tema para un futuro distante, se ha trasladado firmemente al presente, está detonando impactos amplios en cada región de nuestro país y por toda nuestra economía y estos cambios están asociados con el cambio climático inducido por humanos, sentencia la reciente Evaluación Nacional de Clima, elaborada por más de 300 expertos y considerada el informe más importante sobre el tema en este país. El resumen del informe.


El Panel Intergubernamental sobre Cambio climático de la Organización de Naciones Unidas afirmó en su reciente tercer informe que la trayectoria actual de emisiones de gases de efecto invernadero anuales y cumulativas globales es inconsistente con las metas ampliamente discutidas de limitar el calentamiento global de 1.5 a 2 centígrados arriba del nivel preindustrial. Para lograr la meta, se requiere reducir las emisiones de gas de invernadero por más de una mitad para el año 2050 y mucho más después de eso. Pero tal vez lo más notable es la conclusión de que lograr la estabilidad climática necesaria no implica un costo enorme, sino sólo reducir el crecimiento anual de consumo en este siglo por sólo 0.06 por ciento ante la tasa base de entre 1.6 por ciento y 3 por ciento por año. El informe.

Ante esto, en una movida proclamada como histórica y audaz, el gobierno de Obama acaba de proponer una reducción de 30 por ciento en emisiones de dióxido de carbono por las plantas de energía estadunidenses para 2030 (comparado con su nivel en 2005). La movida fue elogiada por muchos como un gran paso adelante, mientras conservadores y algunos sectores empresariales (sobre todo el del carbono) lo denunciaron como una medida que causará grave daño económico y un abuso del poder gubernamental sobre el libre mercado. Vale recordar que un amplio sector conservador del Partido Republicano aún no acepta el consenso científico mundial, o sea, rechaza que exista un fenómeno de cambio climático.


Pero aunque parece un gran avance, resulta que la propuesta está muy por debajo de lograr lo que la comunidad científica identifica como necesario, y por debajo de lo prometido por Obama en las recientes cumbres mundiales sobre medio ambiente.


No sólo eso, sino que justo, antes de anunciar la iniciativa para reducir las emisiones contaminantes de plantas generadoras, la misma Casa Blanca emitió un informe en el que celebraba la ampliación de la producción de gas y petróleo en el gobierno de Obama.


La esquizofrenia oficial fue capturada perfectamente por el columnista Dana Milbank, del Washington Post, hace un mes, cuando reportó que un día antes de que el gobierno de Obama emitió la Evaluación Nacional del Clima sobre las graves consecuencias del cambio climático, el asesor presidencial John Podesta se presentó en una reunión de la Casa Blanca en la cual festejó que Estados Unidos es el productor más grande de gas natural en el mundo y el productor más grande de gas y petróleo en el mundo.


No es la actividad humana, sino la cúpula económica y política la responsable de llevar al mundo, con sus decisiones, al precipicio. No será ella la que rescatará al planeta.


Bill McKibben, quien se ha convertido en la figura más reconocida en Estados Unidos en la lucha ambiental, escribió en Rolling Stone que la industria de combustible fósil tiene en sus reservas cinco veces el monto de carbono que llevaría a destrozar el planeta. Afirma que la tarea del movimiento sobre el cambio climático es buscar la manera de obligar al sector empresarial energético –tal vez el más rico y poderoso del mundo– y a los gobiernos de países petroleros a abandonar 80 por ciento del carbono que tienen en sus reservas. Alerta que por las tendencias actuales, la industria quemará todo lo que tiene, mientras los gobiernos parecen resignarse a hacer lo mínimo sólo reduciendo el ritmo de la catástrofe. "Un movimiento ruidoso –uno que dé permiso a nuestros 'líderes' de verdaderamente ser líderes, y que lideren– es la única esperanza de dar vuelta a esa profecía".


Noam Chomsky declaró en PEN America el mes pasado: por primera vez en la historia, los humanos están al borde de destruir las perspectivas de una existencia decente, y gran parte de la vida. Agregó que en el cálculo moral del capitalismo estatal actual, las ganancias y bonos del próximo trimestre pesan mucho más que la preocupación por el bienestar de nuestros nietos, y, ya que estas son enfermedades institucionales, no serán fáciles de superar. Si bien mucho permanece incierto, podemos asegurar, con suficiente confianza, que las generaciones futuras no perdonarán nuestro silencio y apatía.

 

Publicado enInternacional
Fracking: el opio del neoliberalismo financierista

Oil and Energy Insider (30/5/14) expone las "altas y bajas del shale gas/petróleo" y cita un reporte de Bloomberg, una agencia ultrabursatilizada de Nueva York (http://www.bloomberg.com/news/2014-05-26/shakeout-threatens-shale-patch-as-frackers-go-for-broke.html), que sugiere que la industria sufre una deuda enorme mientras los ingresos continúan siendo desalentadores.


Según el muy sesgado Bloomberg, "la deuda por shale casi se ha duplicado en los pasados cuatro años, mientras los ingresos han sido solamente de 5.6 por ciento".


Resulta que los ingresos se han expandido un minúsculo 5.6 por ciento, peligrosamente superados por la deuda, que ha alcanzado hasta 163 mil 600 millones de dólares al primer trimestre por 61 (¡supersic!) empresas de exploración y producción, como Forest Oil Corp, Goodrich Petroleum Corp y Quicksilver Resources Inc. que han acumulado intereses por gastos hasta más de 20 por ciento (¡supersic!).


La moraleja de Bloomberg es que la "industria shale está madura para una gran sacudida (¡supersic!)", por lo que las pretendidas inversiones masivas en las terminales de gas natural licuado (LNG, por sus siglas en inglés) se encuentran fuera de lugar.

Que conste que la sede de Bloomberg en Nueva York es adonde se fue a humillar el director entreguista de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el fanático neoliberal Enrique Ochoa Reza, para suplicar la bursatilización de los hidrocarburos de México en beneficio de las trasnacionales anglosajonas mediante el truco contable del booking.

Nick Cunningham comenta que "la industria shale de Estados Unidos puede ser mucho menos saludable (sic) de lo que mucha gente piensa" (http://oilprice.com/Energy/Energy-General/Is-The-Shale-Industry-About-To-Experience-A-Shakeout.html). Sin duda: ¡es insalubre higiénica y financieramente!
M

ientras muchas empresas del shale se alínean para presentar su quiebra, las empresas que invierten dinero construyendo terminales de exportación de LNG, que cuestan miles de millones de dólares, pueden empezar a verse como un poco infladas (sic).


Las consecuencias del estallido de la burbuja del shale (http://www.jornada.unam.mx/2014/05/ 28/opinion/018o1pol) reverberarán al sector eléctrico, lo cual alentará la inversión en energía renovable –que no opera de la noche a la mañana–, cuando el carbón y la energía nuclear son poco competitivas en el siglo XXI de Estados Unidos.


Se desploma el espejismo neoliberal de Estados Unidos como la nueva Arabia Saudita del siglo XXI –que vendieron descabelladamente aquí los entreguistas IMCO, ITAM y Rozental y Asociados– y se esfuma la alucinación de la independencia energética de Washington, que engaña a sus aliados de Europa y Asia con su falsificada abundancia exportadora.

Nick Cunningham sentencia que la "revolución shale ha sido el opio (¡supersic!) para muchos de los problemas de energía de Estados Unidos durante varios años", pero tal adicción puede empezar a cambiar cuando la industria empiece a tambalearse.

El portal Testosterone Pit (http://www.testosteronepit.com/home/ 2014/5/29/why-the-promise-of-american-lng-exports-is-gassy-hype.html) juzga que la promesa de las exportaciones de LNG por Estados Unidos son una exageración burbujeante cuando el "auge del fracking ha causado terremotos, no solamente en Oklahoma, sino también en las mentes (¡súpersic!) de los especuladores, los artistas (¡súpersic!) ampulosos y los traficantes de dinero de Wall Street, subsidiados por el tsunami del financiamiento sin interés en el subterráneo, mientras el precio de gas natural permaneció tercamente por debajo del costo de su producción".


El elusivo precio del LNG depende además de las contingencias meteorológicas de los próximos verano e invierno, que han puesto al desnudo toda la burbuja del fracking.


Las megapetroleras anglosajonas –ExxonMobil, Shell y BP–, ya no se diga la francesa Total, apuestan a los hidrocarburos de Rusia, pese a las hilarantes sanciones de Obama (http://oilprice.com/Energy/Energy-General/Exxon-BP-Defy-White-House-Extend-Partnership-with-Russia.html).
Llama la atención el silencio ensordecedor de los multimedia anglosajones sobre el estallido de la burbuja del fracking, que reduce sustancialmente laas miríficas reservas de Estados Unidos tan publicitadas.


Un grupo del MIT (Massachusetts Institute of Technology) que realizó un análisis de los datos de la producción de las principales regiones shale de Estados Unidos reveló que su producción declinaba dramáticamente hasta 60 por ciento en los primeros 12 meses de la extracción, dejando 20 por ciento asequible después de 20 años, y un magro 10 por ciento después de siete años adicionales, como expone el académico estadunidense-alemán F.W. Engdhal, quien se mofa de que "las empresas de energía shale gastaron más de lo que ganaron, creando una burbuja de bonos de deuda chatarra con el fin de que el esquema Ponzi (nota: de alta especulación) siguiera su juego".


Engdhal considera que tal burbuja estallará al segundo mismo de que la Reserva Federal insinúe que las tasas de interés serán incrementadas (http://journal-neo.org/2014/05/12/washington-s-shale-boom-going-bust/). Ante la evidencia, no faltan badulaques como el gerente de Conoco/Philips, Ryan Lance, quien usando una barata analogía del beisbol exultó que la revolución del shale gas en Estados Unidos apenas "se encuentra en el primer inning de un juego de nueve entradas".


Hasta Daniel Yergin, laureado anteriormente por sus investigaciones en petróleo, ahora como empresario asociado a la consultora IHS sucumbe a la adicción del opio desinformativo del fracking y llega a soñar que el inminente auge exportador de Estados Unidos disminuirá los precios del barril de petróleo mediante la exportación de medio millón de barriles al día a Europa para competir con Rusia y África Occidental ( v. gr. Nigeria y el Golfo de Guinea).


Engdhal comenta que el "presente auge (¡supersic!) del shale en Estados Unidos es sostenido por los esteroides (sic)", es decir, por la laxa política crediticia de la Reserva Federal, lo que no obsta para que una empresa gasera estadunidense, como Rice Energy, haya obtenido una evaluación degradante por las de por sí mendaces calificadoras, muy por debajo del grado de inversión.


De las 97 empresas de producción y exploración de energía cotizadas por la calificadora estadunidense Standard and Poor's (S&P), 75 (¡supersic!) se encuentran en estado chatarra o debajo del grado de inversión, por lo que la cacofónica "revolución shale es nada menos que un esquema Ponzi disfrazado de revolución energética".


Está bien que Obama anhele rescatar a la Unión Europea (UE) de las supuestas garras de la exportación del oso ruso, pero ¿de dónde sacará Estados Unidos el LNG prometido con el fin de que la alicaída UE firme el polémico acuerdo comercial trasatlántico de inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés) del que, sin permiso ciudadano, forma parte el "México neoliberal itamita"?


¿Sacan cuentas alegres en Wall Street de la próxima explotación sin miramientos del shale gas/petróleo del marchito noreste mexicano, pese a todos sus cataclismos ambientales?


Estados Unidos engaña con la burbuja del shale gas cuando su verdadera exportación yace en el tesoro de las pletóricas reservas de hidrocarburos en el Golfo de México que regaló insensatamente la reforma energética Peña/Videgaray/Aspe del "México neoliberal itamita".


www.alfredojalife.com
@AlfredoJalife
https://www.facebook.com/AlfredoJalife
http://vk.com/id254048037

Publicado enInternacional
Del total de conflictos mineros en América Latina, 90% son con empresas canadienses

En América Latina existen alrededor de 200 conflictos sociales ocasionados por la industria minera, 90 por ciento están relacionados con empresas de origen canadiense. Estas compañías son las predominantes entre la industria minera mundial debido a diversas leyes, a las normas fiscales y al apoyo que reciben en el extranjero desde el gobierno de Canadá.


Esto señalan los organizadores de la sesión sobre la industria minera canadiense del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) que se realizará en Montreal, Canadá, a partir del próximo 29 de mayo. Advierten que 75 por ciento de las mineras del mundo son canadienses y sus actividades afectan numerosos derechos reconocidos por el derecho internacional.


Los gobiernos, agregan, han apoyado mucho este modelo extractivista y le dan ventajas casi vergonzosas, pues las empresas sacan la riqueza de los países con pagos mínimos de derechos y lo que queda a los pueblos es la destrucción ambiental, señala en entrevista telefónica Gerardo Aiquel, coordinador de esta sesión del TPP en Canadá.


Además, suman la política exterior de ese país a estas empresas. En México la embajadora fue al Congreso el año pasado a decir que se iban a retirar del país si se aplicaba a las mineras la obligación del pago de derechos, recuerda.


No obstante, en Canadá, las mineras tampoco hacen las cosas muy distintas de lo que realizan en otras naciones, explica. Un caso, ejemplifica, es el del poblado Malartic, en el norte de Montreal, donde la minera Osisko invadió el pueblo antes de obtener los permisos ambientales. Las empresas tienen facilidades para hacer la explotación minera sin respeto por la población, señala Aiquel.


En un documento en el que se exponen las acusaciones a la minería canadiense se advierte que esta actividad es un riesgo y una amenaza a la calidad del medio ambiente, a la vida social y económica de las colectividades, a la sobrevivencia de las culturas, a la salud de las personas y, muchas veces, a su integridad física.


Destaca que en ciertos casos, las violaciones son directamente imputables a las empresas, como al instaurar condiciones de trabajo que contravienen normas fundamentales, provocan expulsiones forzadas o utilizan elementos de seguridad para amenazar o reprimir la protesta social. Pero hay casos, agrega, en que las amenazas se hacen en complicidad con los gobiernos de los países donde se instalan, y también hay situaciones en las que son apoyadas por Canadá, de donde son originarias.


Los proyectos mineros afectan las poblaciones que viven en condiciones precarias, en regiones alejadas. Se sitúan frecuentemente en el corazón o en proximidad de los territorios indígenas, afectan los modos de vida y derechos de esos pueblos. En varios países de América Latina se han identificado amenazas graves a los derechos, a la integridad cultural, a la autodeterminación, a la consulta y al consentimiento libre, previo e informado, señala.


Entre los factores que favorecen la falta de justicia y la impunidad ante la expansión de esta industria están la asimetría de las relaciones de fuerza entre las comunidades, las empresas transnacionales y los estados. También se incluyen la represión, la criminalización de quienes defienden sus derechos y la protección de las inversiones en los tratados de libre comercio.


A las empresas se les acusa de la violación al derecho a la vida y a un ambiente sano; el derecho al agua; a la autodeterminación y al derecho a una ciudadanía plena. Mientras, al gobierno de Canadá se le acusa, entre otras cosas, de ejercer una influencia política indebida a través de la red diplomática para facilitar el despliegue de la industria minera en otras naciones.

El TPP es una instancia de opinión que se apoya sobre la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos y en todos los instrumentos de derecho internacional. En esta sesión participarán alrededor de 50 agrupaciones de Canadá y América Latina, convocadas por la Coalición quebequense sobre los impactos socioambientales de las trasnacionales en América Latina y de Justicia Transnacionales Extractivas.

Publicado enInternacional
Ante esa obscura obsesión por el oro, es necesaria una moratoria minera

ALAI AMLATINA, 10/05/2014.- La minería de oro se ha convertido en un flagelo que azota muchos países de América Latina. En algunos sitios operan unas pocas transnacionales gigantes, pero en otras zonas se agolpan cientos a miles de personas, hurgando en los ríos de las selvas o entrañas de las montañas por unos gramos de oro. Mientras que las grandes corporaciones insisten en contar con tecnologías de punta, servir al crecimiento económico y bridar empleo, la minería a pequeña escala, informal o ilegal, está bajo la sombra de la contaminación, la violencia y la pobreza.


En realidad, las dos prácticas son igualmente terribles. En la gran minería del oro se generan toda clase de impactos territoriales y ambientales, y las repetidas promesas de excelencia en tecnología y gestión se han derrumbado. Pascua Lama, una gigantesca operación ubicada en las cumbres andinas compartidas entre Argentina y Chile, repetidamente prometió que sería el ejemplo de desempeño ambiental. La realidad ha sido otra, y ante su mala gestión e incumplimientos, el emprendimiento ha sido multado y suspendido por la justicia chilena.


Es, además, una de las actividades extractivas más ineficientes que se conocen. Entre los 50 primeros productores globales, el promedio alcanzado es de obtener 5 gramos de oro por tonelada de rocas extraída. Ante esa situación a nadie pueda sorprender que sea una actividad de profundos e intensos impactos ambientales.


La pequeña minería del oro tampoco escapa a los problemas. En distintos sitios amazónicos de Colombia, Brasil, Ecuador y Perú, son prácticas que se están hundiendo en la desolación social y ambiental. En regiones como en Madre de Dios (en el sur Perú), se ha convertido en uno de los principales factores de destrucción amazónica y violencia local. Avanza deforestando la selva y contaminando aguas y suelos.


La escala individual o familiar termina siendo un espejismo, ya que suma en una misma región desde cientos a miles de personas, con impactos que se acumulan y multiplican entre sí. La imagen del hombre encorvado, sobre el río, recogiendo arena para procesarla, ya es cosa del pasado en muchos lugares. Se las han ingeniado para transportar y poner en operación enormes maquinarias de dragado en los rincones más apartados de la Amazonia. Esa sostenida expansión sólo es posible porque esa minería ha terminado articulándose con los mercados formales, y su oro puede terminar incluso en las propias corporaciones mineras.


A pesar de todo esto, se insiste en defender la minería en general, y la de oro en particular. Esos proyectos son presentados como bendiciones económicas y éxitos exportadores. Parecería que las necesidades de oro son de una enorme importancia para el bienestar humano y el desarrollo, que se debería justificar toda esta destrucción. ¿Esto es cierto? ¿El oro tiene usos que son indispensables para la calidad de vida de las personas o imprescindibles para alguna cadena industrial clave? Si no exportamos oro, ¿caerá alguna cadena productiva? ¿se desplomarán las economías nacionales? Nada de eso.


Apenas el 10% de la demanda de oro responde a usos tecnológicos o en la medicina. En cambio, todo el resto se divide entre dos usos: joyería (poco más del 40% ), y financiero, manejado por inversores, para acuñar monedas o guardarlo como lingotes en los depósitos de bancos centrales (también poco más del 40%). Por ejemplo, en 2012 se estimó la demanda global en 4 415 toneladas, las que se repartieron entre la joyería (1 896 tons), "inversores" (1 568 tons) y compras desde los bancos centrales (544 tons). Dicho de otra manera, el 90% del oro extraído en todo el planeta es para sostener usos suntuarios, el consumo exhibicionista de joyas, o la especulación y respaldo de las finanzas. Difícilmente puede decirse con seriedad que el bienestar o desarrollo global dependan de seguir con la minería en oro.


Una parte importante de todo ese oro circulante proviene del reuso y reciclaje. Pero la demanda es tan alta, que eso presiona por más extractivismos minero. Consecuentemente, en los últimos años se han sucedido records en la extracción minera de oro; en 2012 alcanzó las 2 982 ton en todo el planeta. El más grande minero del mundo es China (donde se extrajeron más de 400 ton); y recién en el quinto puesto aparece un país latinoamericano (Perú). China se ha convertido también en el primer consumidor de oro a nivel planetario. Sus necesidades se han cuadruplicado en la última década, y se lo usa sobre todo en joyería

Encontramos así que la depredación para obtener oro no alimenta ningún proceso industrial clave, ni ninguna necesidad básica, sino que está atada a las modas de la joyería global, y en especial el consumismo de familias adineradas de China y otros países, o a las necesidades de los financistas. Si América Latina dejara de proveer oro para esos fines, no ocurría ningún colapso; por el contrario, la calidad de vida de muchas comunidades en nuestro continente mejoraría mucho.


La mejor manera de describir lo que ocurre con el oro es rescatando el concepto de "preciosidades", propuesto por Immanuell Wallerstein, a mediados de la década de 1970. Estos son bienes que son caros esencialmente por su valor simbólico. Quienes los poseen y exhiben ostentan riqueza y poder. Otros ejemplos de preciosidades son los diamantes, rubíes y otras piedras preciosas, los tapados de pieles de animales exóticos o el caviar. No desempeñan papeles similares a los de otras materias primas que se comercializan globalmente, como las que se destinan a los alimentos u otras necesidades de las personas, o las que son insumos para procesos industriales, como el hierro. La minería latinoamericana en oro ni siquiera es una "industria", ya que allí no ocurre ningún proceso manufacturero.


Esta condición afecta tanto a la minera de oro en manos corporativas como la informal e ilegal. No puede olvidarse que cualquiera de las dos siguen siendo lo mismo: extractivismo minero. Ambas tienen efectos negativos en las dimensiones sociales, ambientales y económicas. Y las dos están amarradas a los mercados globales, e incluso una se inserta en la otra, para poder exportar oro hacia la globalización.


No puede tampoco olvidarse las responsabilidades gubernamentales en promover condiciones políticas y económicas que reproducen una y otra vez los extractivismos. Han dado todo tipo de cobertura a las grandes empresas, en sus inversiones, en concederles territorios, en asegurar sus exportaciones, en otorgarles subsidios (la mayor parte de ellos encubiertos o indirectos), y han llegado incluso a defenderlas con policías o militares. También son responsables de que innumerables familias no tengan otras salidas que dedicarse a ganarse sus pesitos buscando pepitas de oro en plena selva ya que el propio Estado los ha dejado desamparados, sin contar con otras opciones productivas viables.


Todo esto desemboca en que una vez instaladas las corporaciones o esos miles de mineros, el Estado ya no los puede controlar (o no quiere). Ambos cuentan con poder político. El corporativo es mas sutil pero más firme y ampliado, opera desde las cámaras empresariales y la prensa. El de los mineros artesanales o ilegales descansa en caudillos locales, alcaldes, y hasta algunos legisladores, como se ha señalado en Perú. La violencia y la ilegalidad aparecen en los dos casos, aunque también de manera distinta.


Esta situación debe detenerse, y este tipo de desarrollo debe revertirse cuanto antes. Se debe resolver el drama que significa la minería del oro y otras preciosidades, sea grande, mediana o pequeña, o esté manejada por privados, cooperativas o el propio Estado. Las respuestas deben ser radicales, en tanto el daño ambiental y los impactos sociales se siguen sumando, y son cada vez mas graves. Estos problemas ya no se pueden solucionar con nuevas tecnologías mineras, con responsabilidad social empresarial o algún nuevo tipo de política pública, ya que la explotación aurífera marcha a ritmo de vértigo. La reacción no puede esperar por años y años hasta que los patrones de consumo de los países industrializados y de los nuevos ricos en Asia, entiendan que poco sentido tiene la ostentación de joyas, y hagan caer la demanda global. Tampoco se puede seguir aguardando por un repentino arrepentimiento entre los que animan el mundo de las finanzas. En cambio, las soluciones deben ser construidas por los propios latinoamericanos, ya que ellos son los más interesados en defender su propia población y sus ambientes. Como consecuencia de todo esto, el mecanismo que se debe aplicar es evidente: América Latina la que debe declarar una moratoria de la minería de oro.


Esto implica tanto suspender nuevos emprendimientos mineros, como ir desmontando los actuales. Simultáneamente se debe contar con un marco regulatorio regional que impida el ingreso de oro nuevo desde la minería, con lo cual el sector informal rápidamente desaparecerá. En cambio, se debe permitir y alentar el comercio basado en el reuso y reciclaje del oro que ya fue extraído. A su vez, el Estado debe reorientar todos los recursos financieros, humanos y políticos, que ha usado hasta el día de hoy en sostener a la minería corporativa, para pasar a brindar apoyo y opciones productivas dignas a todas las familias rurales.


No hay que sentir temor ante la idea de una moratoria de la minería del oro. Es el paso necesario para enfrentar una situación que se ha vuelto tan dramática, que no se pueden aceptar postergaciones, si es que realmente se defiende la vida.

Publicado enInternacional
¿La Revolución ciudadana tiene quién la defienda?

Los intelectuales de América Latina, entre los que me considero por adopción, han cometido dos tipos de errores en sus análisis de los procesos políticos de los últimos cien años, sobre todo cuando contienen elementos nuevos, ya sean ideales de desarrollo, alianzas para construir el bloque hegemónico, instituciones, formas de lucha, estilos de hacer política. Por supuesto, los intelectuales de derecha también han cometido muchos errores, pero aquí no me ocuparé de ellos. El primer error ha consistido en no hacer un esfuerzo serio para comprender los procesos políticos de izquierda que no encajan fácilmente en las teorías marxistas y no marxistas heredadas. Las primeras reacciones a la Revolución cubana son un buen ejemplo. El segundo tipo de error ha consistido en silenciar, por complacencia o temor de favorecer a la derecha, las críticas de los errores, desviaciones y hasta perversiones por las que han pasado estos procesos, perdiendo así la oportunidad de transformar la solidaridad crítica en instrumento de lucha.


Desde 1998, con la llegada de Hugo Chávez al poder, la izquierda latinoamericana ha vivido el período más brillante de su historia y tal vez uno de los más brillantes de la izquierda mundial. Obviamente, no podemos olvidar los primeros momentos de las Revoluciones rusa, china y cubana ni tampoco los éxitos de la socialdemocracia europea durante la posguerra. Pero los gobiernos progresistas de los últimos quince años son particularmente notables por varias razones: se producen en un momento de gran expansión del capitalismo neoliberal ferozmente hostil a proyectos nacionales en divergencia con él; son internamente muy diferentes, dando cuenta de una diversidad de la izquierda hasta entonces desconocida; nacen de procesos democráticos con una elevada participación popular, ya sea institucional o no institucional; no exigen sacrificios a las mayorías en nombre de un futuro glorioso, sino que tratan, por el contrario, de transformar el presente de quienes nunca tuvieron acceso a un futuro mejor.


Escribo este texto siendo muy consciente de la existencia de los errores mencionados y sin saber si tendré éxito en evitarlos. Además, me centro en el caso más complejo de todos los que constituyen el nuevo período de la izquierda latinoamericana. Me refiero a los gobiernos de Rafael Correa en Ecuador, en el poder desde 2006. Para empezar, algunos puntos de partida. En primer lugar, se puede discutir si los gobiernos Correa son de izquierda o de centroizquierda, pero me parece absurdo considerarlos de derecha, como pretenden algunos de sus opositores de izquierda. Dada la polarización instalada, creo que estos últimos sólo reconocerán que Correa fue en última instancia de izquierda o centroizquierda en los meses (o días) siguientes a la eventual elección de un gobierno de derecha. En segundo lugar, es opinión ampliamente compartida que Correa ha sido, "a pesar de todo", el mejor presidente que Ecuador ha tenido en las últimas décadas y el que ha garantizado mayor estabilidad política después de muchos años de caos. En tercero, no cabe duda de que Correa ha emprendido la mayor redistribución de la renta de la historia de Ecuador, contribuyendo a la reducción de la pobreza y al fortalecimiento de las clases medias. Nunca tantos hijos de las clases trabajadoras llegaron a la universidad. ¿Pero por qué todo esto, que es mucho, no es suficiente para tranquilizar al "oficialismo" y convencerlo de que el proyecto de Correa, con o sin él, proseguirá después de 2017 (próximas elecciones presidenciales)?


Aunque Ecuador vivió en el pasado algunos momentos de modernización, Correa es el gran modernizador del capitalismo ecuatoriano. Por su amplitud y ambición, el programa de Correa tiene algunas similitudes con el de Kemal Atatürk en la Turquía de las primeras décadas del siglo XX. Ambos están presididos por el nacionalismo, el populismo y el estatismo. El programa de Correa se basa en tres ideas principales. La primera es la centralidad del Estado como conductor del proceso de modernización y, vinculada a ella, la idea de soberanía nacional, el antiimperialismo estadounidense (cierre de la base militar de Manta; expulsión de personal militar de la embajada de Estados Unidos; lucha agresiva contra Chevron y la destrucción ambiental que ha causado en la Amazonia) y la necesidad de mejorar la eficiencia de los servicios públicos. La segunda, "sin perjudicar a los ricos", es decir, sin alterar el modelo de acumulación capitalista, consiste en generar con urgencia recursos que permitan llevar a cabo políticas sociales (compensatorias, en el caso de la redistribución de la renta, y potencialmente universales, en el caso de la salud, la educación y la seguridad social) y construir infraestructuras (carreteras, puertos, electricidad, etc.) con el fin de volver la sociedad más moderna y equitativa. En tercer lugar, por estar todavía subdesarrollada, la sociedad no está preparada para altos niveles de participación democrática y ciudadanía activa, que pueden resultar disfuncionales para el ritmo y la eficacia de las políticas en curso. Para que esto no ocurra, hay que invertir mucho en educación y desarrollo. Hasta entonces, el mejor ciudadano es aquel que confía en el Estado, que conoce bien cuál es su verdadero interés.


¿Este vasto programa choca o no con la Constitución de 2008, considerada una de las más progresistas y revolucionarias de América Latina? Veámoslo. La Constitución apunta a un modelo alternativo de desarrollo (e incluso a una alternativa al desarrollo) fundada en la idea de buen vivir, una idea tan nueva que sólo puede formularse correctamente en una lengua no colonial, el quechua: sumak kawsay. Esta idea presenta desdoblamientos muy interesantes: la naturaleza como ser vivo y, por tanto, limitado, sujeto y objeto de cuidado, y nunca como recurso natural inagotable (los derechos de la naturaleza); la economía y la sociedad intensamente pluralistas, orientadas por la reciprocidad, la solidaridad, la interculturalidad y la plurinacionalidad; Estado y política con un carácter altamente participativos, involucrando diferentes formas de ejercicio democrático y de control ciudadano del Estado.
Para Correa (casi) todo esto importante, pero se trata de un objetivo a largo plazo. A corto plazo, y de manera urgente, es necesario crear riqueza para redistribuir los ingresos, realizar políticas sociales e infraestructuras esenciales para el desarrollo del país. La política tiene que asumir un carácter sacrificial, dejando de lado lo que más valora para que un día pueda rescatarlo. Así, es necesario intensificar la explotación de recursos naturales (minería, petróleo, agricultura industrial) antes de que sea posible depender menos de ellos. Para ello, es preciso llevar a cabo una agresiva reforma de la educación superior y una vasta revolución científica basada en la biotecnología y la nanotecnología para crear una economía del conocimiento a medida de la riqueza de la biodiversidad del país. Todo esto sólo dará frutos (tenidos como ciertos) muchos años después.


A la luz de esto, el Parque Nacional Yasuní, tal vez el más rico en biodiversidad del mundo, tiene que ser sacrificado y la explotación petrolera realizada, a pesar de las promesas iniciales de no hacerlo, no sólo porque la comunidad internacional no colaboró en la propuesta de no explotación, sino sobre todo porque los ingresos previstos derivados de la explotación están vinculados a inversiones en curso y su financiación por países extranjeros (China) tiene como garantía la explotación petrolera. En esta línea, los pueblos indígenas que se han opuesto a la explotación son vistos como obstáculos al desarrollo, víctimas de la manipulación de dirigentes corruptos, políticos oportunistas, ONG al servicio del imperialismo o jóvenes ecologistas de clase media, ellos mismos manipulados o simplemente inconsecuentes.


La eficiencia exigida para llevar a cabo tan amplio proceso de modernización no puede verse comprometida por el disenso democrático. La participación ciudadana es bienvenida, pero sólo si es funcional y eso, de momento, sólo puede garantizarse si recibe una mayor orientación del Estado, es decir, del Gobierno. Con razón, Correa se siente víctima de los medios de comunicación que, como ocurre en otros países del continente, están al servicio del capital y la derecha. Trata de regular los medios de comunicación y la regulación propuesta tiene aspectos muy positivos, pero a la vez tensa la cuerda y polariza las posiciones de tal modo que de ahí a la demonización de la política en general hay un corto paso. Periodistas son intimidados, activistas de movimientos sociales (algunos con una larga tradición en el país) son acusados de terrorismo y la consecuente criminalización de la protesta social parece cada vez más agresiva. El riesgo de transformar adversarios políticos, con los que se discute, en enemigos que es necesario eliminar, es grande. En estas condiciones, el mejor ejercicio democrático es el que permite el contacto directo de Correa con el pueblo, una democracia plebiscitaria de nuevo tipo. Al igual que Chávez, Correa es un comunicador brillante y sus habituales apariciones semanales en los programas de radio y televisión de los sábados ("sabatinas") son un ejercicio político de gran complejidad. El contacto directo con los ciudadanos no tiene como objetivo que estos participen en las decisiones, sino más bien que las ratifiquen mediante una socialización seductora que se presenta desprovista de contradicción.


Con razón, Correa considera que las instituciones del Estado nunca han sido social o políticamente neutrales, pero es incapaz de distinguir entre neutralidad y objetividad en base a procedimientos. Por el contrario, piensa que las instituciones estatales deben involucrarse activamente en las políticas del Gobierno. Por eso es natural que el sistema judicial sea demonizado si toma alguna decisión hostil al Gobierno y celebrado como independiente en caso contrario; que la Corte Constitucional se abstenga de decidir sobre cuestiones polémicas (como en el caso de la comunidad de La Cocha en materia de justicia indígena) si las decisiones pueden perjudicar lo que se juzga el interés superior del Estado; que un dirigente del Consejo Nacional Electoral, encargado de verificar las firmas para una consulta popular sobre la no explotación de petróleo en Yasuní, promovida por el movimiento Yasunidos, se pronuncie públicamente contra la consulta antes de efectuar la verificación. La erosión de las instituciones, típica del populismo, es peligrosa sobre todo cuando estas no son fuertes desde el principio debido a los privilegios oligárquicos de siempre. Y es que cuando el líder carismático abandona la escena (como ocurrió trágicamente con Hugo Chávez), el vacío político alcanza proporciones incontrolables debido a la falta de mediaciones institucionales.
Y esto resulta aún más trágico en cuanto es cierto que Correa ve su papel histórico como la construcción del Estado-nación. En tiempos de neoliberalismo global, el objetivo es importante e incluso decisivo. No obstante, se le escapa la posibilidad de que este nuevo Estado-nación sea institucionalmente muy diferente del modelo de Estado colonial o Estado criollo y mestizo precedente. Por eso la reivindicación indígena de la plurinacionalidad, en vez de ser manejada con el cuidado que la Constitución recomienda, es demonizada como peligro para la unidad (es decir, la centralidad) del Estado. En lugar de diálogos creativos entre la nación cívica, que consensualmente es la patria de todos, y las naciones étnico-culturales, que exigen respeto por la diferencia y autonomía relativa, se fragmenta el tejido social, centrándose más en los derechos individuales que en los colectivos. Los indígenas son ciudadanos activos en construcción, pero las organizaciones indígenas independientes son corporativas y hostiles al proceso. La sociedad civil es buena siempre que no esté organizada. ¿Una insidiosa presencia neoliberal dentro del postneoliberalismo?


Se trata, por tanto, del capitalismo del siglo XXI. Hablar del socialismo del siglo XXI es, por el momento, y en el mejor de los casos, un objetivo lejano. A la luz de estas características y contradicciones dinámicas que el proceso dirigido por Correa contiene, centroizquierda es quizá la mejor manera de definirlo políticamente. Tal vez el problema resida menos en el Gobierno que en el capitalismo que él promueve. Paradójicamente, parece componer una versión postneoliberal del neoliberalismo. Cada remodelación ministerial ha producido el fortalecimiento de las élites empresariales vinculadas a la derecha. ¿Será que el destino inexorable del centroizquierda es deslizarse lentamente hacia la derecha, tal y como ha sucedido con la socialdemocracia europea? Si esto ocurriese, sería una tragedia para el país y el continente. Correa generó una megaexpectativa, pero perversamente la manera en que pretende que no se convierta en una megafrustración corre el riesgo de apartar a los ciudadanos, como quedó demostrado en las elecciones locales del pasado 23 de febrero, en las que el movimiento Alianza País, que lo apoya, sufrió un fuerte revés. Cuesta creer que el peor enemigo de Correa es el propio Correa. Al pensar que tiene que defender la Revolución ciudadana de ciudadanos poco esclarecidos, malintencionados, infantiles, ignorantes, fácilmente manipulables por políticos oportunistas o enemigos procedentes de la derecha, Correa corre el riesgo de querer hacer la Revolución ciudadana sin ciudadanos, o lo que es lo mismo, con ciudadanos sumisos.Los ciudadanos sumisos no luchan por aquello a lo que tienen derecho, sólo aceptan lo que les es dado. ¿Puede aún Correa rescatar la gran oportunidad histórica de llevar a cabo la Revolución ciudadana que se propuso? Pienso que sí,pero el margen de maniobra es cada vez más reducido y los verdaderos enemigos dela Revolución ciudadana parecen estar cada vez más cerca del Presidente. Para evitar esto, y en solidaridad con la Revolución ciudadana,todos debemos contribuir a impulsarla.


A tal efecto,identifico tres tareas básicas. En primer lugar, hay que democratizar la propia democracia, combinando democracia representativa con verdadera democracia participativa. La democracia que se construye únicamente desde arriba siempre corre el riesgo de convertirse en autoritarismo en relación a los de abajo. Por mucho que le cueste, Correa tendrá que sentirse suficientemente seguro de sí mismo para, en lugar de criminalizar el disenso (siempre fácil para quien tiene el poder), dialogar con los movimientos, las organizaciones sociales y con los jóvenes yasunidos, aunque los considere "ecologistas infantiles". Los jóvenes son los aliados naturales dela Revolución ciudadana, de la reforma de la educación superior y de la política científica, si esta se lleva acabo con sensatez. Alienar a los jóvenes parece un suicidio político.


En segundo lugar, hay que desmercantilizar la vida social, no sólo a través de políticas sociales, sino también a través de la promoción de economías no capitalistas, campesinas, indígenas, urbanas, asociativas. Ciertamente, no está en consonancia con el buen vivir entregar bonos a las clases populares para que se envenenen con la comida basura que inunda los centros comerciales. La transición al postextractivismo se hace con cierto postextractivismo y no con la intensificación del extractivismo.El capitalismo,abandonado a sí mismo,sólo conduce a más capitalismo, por trágicas que sean las consecuencias.


En tercer lugar, hay que compatibilizar la eficiencia de los servicios públicos con su democratización y descolonización. En una sociedad tan heterogénea como la ecuatoriana, hay que reconocer que el Estado, para ser legítimo y eficaz, tiene que ser un Estado heterogéneo, conviviendo con la interculturalidad y, de manera gradual, con la propia plurinacionalidad, siempre en el marco de la unidad del Estado garantizada por la Constitución. La patria es de todos, pero no tiene que ser de todos de la misma manera. Las sociedades que fueron colonizadas todavía hoy están divididas en dos grupos de poblaciones: los que no pueden olvidar y los que no quieren recordar. Los que no pueden olvidar son aquellos que tuvieron que construir como suya la patria que comenzó siéndoles impuesta por extranjeros; los que no quieren recordar son aquellos a los que les cuesta reconocer que la patria de todos tiene en sus raíces una injusticia histórica que está lejos de ser eliminada y que es trabajo de todos eliminarla gradualmente.


* Traducción de Antoni Aguiló

Publicado enInternacional
Jueves, 08 Mayo 2014 06:28

La ciudad se ahoga en una partícula

La ciudad se ahoga en una partícula

La calidad del aire que se respira en la mayoría de las ciudades del mundo empeora, alertó ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS), y con ella aumenta el riesgo de que su población padezca enfermedades respiratorias, coronarias y otras patologías relacionadas con la contaminación. Casi el 90% de las urbes sobre las que se han recopilado datos —1.600 en 91 países— superan los niveles recomendados por la OMS de un tipo de contaminación, las partículas en suspensión, muy relacionado con el tráfico, la industria y las calefacciones. Los datos vuelven a llamar la atención sobre un problema al que hace unas semanas la OMS también puso cifras. Estimó que uno de cada ocho fallecimientos en el mundo se producen como consecuencia de la exposición al aire sucio: siete millones en 2012.


"Hemos visto que la situación empeora, sobre todo en países de crecimiento económico rápido, los llamados emergentes. En los industrializados, los datos no mejoran como venían haciéndolo en los últimos 20 o 30 años", señala María Neira, directora del departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS. Recopilar y hacer pública esta base de datos, "la más grande del mundo sobre calidad del aire y población urbana", pretende contribuir a "concienciar y movilizar" sobre un problema que, insiste, "tiene un impacto clarísimo en nuestra salud". Al teléfono desde Ginebra, Neira subraya que la OMS no ha querido "castigar" a las ciudades con peores datos exponiéndolas, sino "apreciar su trabajo al monitorizar la situación y estimular a otras para que hagan lo mismo".


Los datos presentados ayer actualizan una base de datos que ahora cuenta con 500 ciudades más que en el anterior recuento, de 2011. Solo el 12% de estas urbes respiran lo que la organización considera aire limpio, que en el caso de las partículas PM10 —llamadas así por su diámetro, inferior a 10 micras— es de una media anual de 20 microgramos por metro cúbico. Peshawar y Rawalpindi, ambas en Pakistán, son las ciudades más contaminadas, con registros que multiplican hasta por 27 los máximos recomendados: 540 y 448, respectivamente. De las 20 ciudades con peor calidad del aire, la mitad están en la India. Nueva Delhi marca 286.


Muy lejos de los datos europeos, que rondan los 60 en ciudades búlgaras y polacas y bajan hasta los 11 de Reikiavik o los 12 de Copenhague. En España, la ciudad más contaminada es La Línea de la Concepción, con 33. Barcelona, con 25, y Madrid, con 22, superan las recomendaciones de la OMS, pero, como ocurre en el resto de Europa, los registros son de los más bajos en la clasificación mundial.


La mitad de la población urbana objeto del estudio está expuesta a niveles al menos dos veces y media superiores a los que la OMS recomienda no superar, recuerda Neira. Las causas son variadas: la dependencia de los combustibles fósiles, como en las plantas que producen energía con carbón; el transporte en vehículos privados; la escasa eficiencia energética en los edificios (cómo se calientan o enfrían y aíslan) y el empleo de biomasa para cocinar y para las calefacciones. "Hablamos de zonas urbanas, así que el transporte, el tipo de vehículos y la clase de combustible que usan, juega un papel muy destacado", afirma la experta.


Los científicos apuntan a los vehículos que funcionan con motores diésel como los grandes culpables de la mala calidad del aire de muchas ciudades. Emiten más partículas microscópicas y óxidos de nitrógeno que los de gasolina. A mediados de 2012 la OMS certificó que los humos del diésel causan cáncer de pulmón. La organización ha recomendado que se reduzcan los valores límite de partículas PM2,5, también llamadas partículas finas (menos de 2,5 micras de diámetro), las que genera la combustión de carburantes fósiles, especialmente los vehículos diésel. Están compuestas por elementos tóxicos, como metales pesados, y son muy peligrosas porque, al ser tan pequeñas, penetran con facilidad en las vías respiratorias. Varios estudios las han relacionado con la mortalidad por causas cardiovasculares y respiratorias.


La base de datos de la OMS también recoge las mediciones de PM2,5 y muestra que Nueva Delhi, con una media anual de 153 microgramos por metro cúbico, es la ciudad más sucia del mundo para este contaminante. De las 20 ciudades con peores registros, 13 están en la India. La OMS tiene establecidos 10 microgramos de media anual como el umbral de protección a la salud. En Europa, los peores datos están en Polonia, con alguna ciudad por encima de 40, y en República Checa, con varias que superan los 30.


A finales de abril pasado la OMS reveló en otro informe que la contaminación es más dañina para la salud de lo que se creía. El vínculo entre la exposición al aire sucio y las enfermedades respiratorias, cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares (ictus) y el cáncer resultó ser mucho más estrecho. La organización cuantificó que unos siete millones de muertes en 2012 se podían atribuir a la contaminación, parte a la atmosférica (2,6 millones) y parte a la interior (4,3), la que se produce dentro del hogar por cocinar con fuegos abiertos, estufas de carbón, leña o biomasa.


La agencia de la OMS que investiga el cáncer (IARC, en sus siglas en inglés) actualizó hace unos meses su clasificación y situó la contaminación ambiental en el nivel 1, el más alto, el de las sustancias sobre las que no cabe duda científica acerca de su relación con el cáncer.

Publicado enInternacional