Medio ambiente, protesta social y democracia en América del Norte

El jueves de esta semana, en un país del continente americano, el gobierno envió policías federales y francotiradores para desplazar a las comunidades indígenas y locales que protestaban de manera predominantemente pacífica en contra de las pruebas sísmicas para extraer gas esquiso o shale gas, lo que se realiza a través de la fracturación hidráulica o fracking. Lo anterior derivó en el arresto de 44 personas, quienes se expresaban en contra de este proyecto de explotación de recursos naturales, los cuales tienen importantes efectos negativos en la salud y el medio ambiente.

 

La descripción de tal escenario pareciera encontrarse en algún lugar de un país latinoamericano donde existe una larga tradición de represión en contra de la protesta social y violaciones a las libertades políticas y civiles. Sin embargo, esto ocurrió en la provincia de New Brunswick, localizada al este de Canadá, país que ha sido considerado modelo de democracia y líder en cuestiones de seguridad humana en la agenda internacional.

 

El análisis de este caso nos lleva a las siguientes reflexiones respecto de cuestiones medioambientales y derechos sociales y civiles. Por un lado, las comunidades locales del este de Canadá están preocupadas por los efectos negativos de la extracción del gas de esquiso o shale gas a través de la fracturación hidráulica. Este método extrae el gas acumulado en poros y fisuras de ciertas rocas a través de la perforación de cientos de pozos que ocupan áreas extendidas, y en ellos se inyecta millones de litros de agua (entre 9 mil y 29 mil metros cúbicos por pozo) cargados de un cóctel químico y tóxico. Los efectos de esta explotación son la contaminación de las aguas subterráneas, la emisión de gases, como el metano, y terremotos, entre otros. Estos efectos ya se han sentido en diversas partes de Estados Unidos donde se ha utilizado ese método de extracción. Sus consecuencias se han visto en parte del estado de Pensilvania, donde el agua que sale de las tomas domésticas en cientos de hogares contiene metano, gas inflamable que ha causado no sólo daños a la salud, sino hasta explosiones. En el estado de Texas lugares de ese territorio que no eran sísmicos se han convertido en zonas de terremoto después de que se ha realizado la extracción de gas por fracking.

 

Debido a la reciente promoción de extracción de este recurso a través de dicho método en México, es importante conocer los efectos negativos del fracking y concientizar a la sociedad de sus desventajas e impacto social. Según la página de Internet de la Secretaría de Energía (Sener) de México, "Petróleos Mexicanos (Pemex) inició los trabajos exploratorios de shale gas-oil a principios del año 2010; identificando cinco zonas geológicas con potencial para producir hidrocarburos contenidos en el gas shale: 1) Chihuahua, 2) Sabinas-Burro-Picachos, 3) Burgos, 4) Tampico-Misantla y 5) Veracruz". La página de la Sener justifica la extracción de ese tipo de gas basada en argumentos sobre la creación de empleos. No obstante, el Centro para la Investigación de Políticas y la Economía (CEPR, por sus siglas en inglés), ubicado en Washington, asegura que este sector genera muy pocos empleos, de ahí que los costos en salud y medio ambiente, especialmente los costos de contaminación de agua, son demasiado altos en relación con sus beneficios.

 

Por otra parte, desde el ámbito de los derechos civiles la experiencia de represión de la protesta social en la provincia canadiense de New Brunswick pone de manifiesto la expansión de la criminalización de la protesta social en países que han sido considerados modelos de democracia. Esto pone en evidencia la forma en que la agenda neoliberal, apoyada por el poder gubernamental, privilegia las ganancias de unos cuantos conglomerados a expensas de los derechos civiles de la libertad de expresión y los derechos sociales como el de la salud. A pesar de que ello refleja una panorama pesimista, la expansión de la criminalización de la protesta social en cualquier tipo de régimen, presenta a los movimientos sociales con experiencias comunes que les permitan formular estrategias de colaboración internacional que avancen la defensa de los derechos civiles y sociales y del medio ambiente.

(*) Profesora del Departamento de Historia Política de la Universidad de New Brunswick

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Viernes, 18 Octubre 2013 07:50

¿Es posible derrotar a Monsanto?

¿Es posible derrotar a Monsanto?

Una de las mayores multinacionales del mundo está siendo asediada por diversos movimientos y múltiples acciones, programadas y espontáneas, a través de denuncias, movilizaciones de todo tipo que convergen contra una empresa que representa un serio peligro para la salud de la humanidad. Constatar la variedad de iniciativas existentes y aprender de ellas puede ser un modo de comprender un movimiento de nuevo tipo, transfronterizo, capaz de articular activistas de todo el mundo en actividades concretas.

 

El campamento en las puertas de la planta de semillas que Monsanto está levantando en Malvinas Argentinas, a 14 kilómetros de Córdoba, es uno de los mejores ejemplos de la movilización en curso. La multinacional planifica instalar 240 silos de semillas de maíz transgénico con el objetivo de llegar a 3.5 millones de hectáreas sembradas. La planta usará millones de litros de agroquímicos para el curado de semillas y una parte de los efluentes se liberarán al suelo y al agua, provocando un grave perjuicio, como sostiene Medardo Ávila Vázquez de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados.

 

El movimiento contra Monsanto consiguió victorias en Ituzaingó, un barrio de Córdoba cercano al lugar donde se pretende instalar la planta de semillas de maíz. Allí nacieron una década atrás las Madres de Ituzaingó que descubrieron que 80 por ciento de los niños del barrio tienen agroquímicos en la sangre y que es una de las causas de las muertes y malformaciones de sus familiares. En 2012 ganaron por primera vez un juicio contra un productor y un fumigador condenados a tres años de prisión condicional sin cárcel.

 

El campamento en Malvinas Argentinas ya lleva un mes, sostenido por la Asamblea de Vecinos Malvinas Lucha por la Vida. Consiguieron ganar el apoyo de buena parte de la población: según encuestas oficiales 87 por ciento de la población quiere una consulta popular y 58 por ciento rechaza la instalación de la multinacional, pero 73 por ciento tiene miedo de opinar en contra de Monsanto por temor a salir perjudicado ( Página 12, 19/09/13).

 

Los acampantes resistieron un intento de desalojo del sindicato de la construcción (UOCRA) adherido a la CGT, el acoso policial y de las autoridades provinciales, aunque cuentan con el apoyo del alcalde, sindicatos y organizaciones sociales. Recibieron apoyo del Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y de Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo. Consiguieron paralizar la construcción de la planta al impedir el ingreso de camiones.

 

El asedio a Monsanto llegó hasta un pequeño pueblo turístico del sur de Chile, Pucón, en el lago Villarrica, donde 90 ejecutivos de la trasnacional provenientes de Estados Unidos, Argentina, Brasil y Chile llegaron hasta un lujoso hotel para realizar una convención. Grupos ambientalistas, cooperativas y colectivos mapuche de Villarrica y Pucón se dedican estos días a escrachar la presencia de Monsanto en el país ( El Clarín, 13/10/13).

 

Son apenas dos de las muchas acciones que se suceden en toda la región latinoamericana. A mi modo de ver, las variadas movilizaciones en más de 40 países nos permiten sacar algunas conclusiones, desde el punto de vista del activismo antisistémico:

 

En primer lugar, las acciones masivas en las que participen decenas de miles son importantes, pues permiten mostrar al conjunto de la población que la oposición a empresas como Monsanto, y por tanto a los transgénicos, no es cuestión de minorías críticas. En este sentido, jornadas mundiales, como la del 12 de octubre, son imprescindibles.

 

Las movilizaciones de pequeños grupos, decenas o cientos de personas, como las que suceden en Pucón y en Malvinas Argentinas, así como en varios empendimientos mineros en la cordillera andina, son tan necesarias como las grandes manifestaciones. Por un lado, es un modo de estar presentes en los medios de forma permanente. Por encima todo, es el mejor camino para forjar militantes, asediar a las multinacionales y difundir críticas a todas sus iniciativas empresariales.

 

Es en los pequeños grupos donde suele aflorar el ingenio y en su seno nacen las nuevas formas de hacer capaces de innovar la cultura política y los métodos de protesta. Allí es donde pueden nacer vínculos comunitarios, vínculos fuertes entre personas, tan necesarios para profundizar la lucha. Después de un mes acampando en Malvinas Argentinas, los manifestantes comenzaron a levantar paredes de adobe, construyeron un horno de barro y armaron una huerta orgánica a la vera de la ruta ( Día a Día de Córdoba, 13 de octubre de 2013).

 

En tercer lugar, es fundamental sustentar las denuncias con argumentos científicos y, si fuera posible, involucrar autoridades en la materia. El caso del biólogo argentino Raúl Montenegro, premio Nobel Alternativo en 2004 (Right Livelihood Award), quien se comprometió con la causa contra Monsanto y con las Madres de Ituzaingó, muestra que el compromiso de los científicos es tan necesario como posible.

 

La cuarta cuestión es la importancia de las opiniones de la gente común, difundir sus creencias y sentimientos sobre los transgénicos (o cualquier iniciativa del modelo extractivo). La subjetividad de las personas suele mostrar rasgos que no contemplan los más rigurosos estudios académicos, pero sus opiniones son tan importantes como aquellos.

 

Por último, creo que es necesario poner en la mira no sólo a una multinacional como Monsanto, una de las más terribles de las muchas que operan en el mundo. En realidad, ésta es apenas la parte más visible de un modelo de acumulación y desarrollo que llamamos extractivismo y que gira en torna a la expropiación de los bienes comunes y la conversión de la naturaleza en mercancía. En este sentido, es importante destacar lo que hay en común entre los monocultivos transgénicos, la minería y la especulación inmobiliaria que es el modo que asume el extractivismo en las ciudades. Si derrotamos a Monsanto, podemos vencer a las otras multinacionales.

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onfirman que la contaminación ambiental causa cáncer de pulmón

En una confirmación de lo que muchos suponían, se llegó a la conclusión científica de que la contaminación ambiental causa cáncer pulmonar.

 

La Agencia Internacional de Investigación Oncológica (IARC, por sus siglas en inglés) declaró el jueves que la contaminación aérea es un carcinógeno junto con peligros conocidos como el asbesto, el tabaco y la radiación ultravioleta. A esa conclusión se llegó después de la consulta de un panel experto organizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con sede en Lyon, Francia.
"Consideramos que es el carcinógeno ambiental más importante, más que el tabaquismo pasivo", afirmó Kurt Straif, titular del departamento de la IARC que evalúa las sustancias causantes de cáncer.


La IARC ya había determinado como carcinógenos algunos de los componentes de la contaminación ambiental, como las emanaciones del diésel, pero es la primera vez que considera la contaminación ambiental en general como causante de cáncer.
El riesgo al individuo es escaso, pero Straif dijo que las principales causas de la contaminación son numerosas, incluso el transporte, las plantas de energía y las emisiones industriales y agrícolas.


Es una mezcla compleja que incluye gases y partículas, y la IARC dijo que uno de sus principales riesgos son las pequeñas partículas que pueden depositarse en los pulmones.


"Esto es difícil de evitar", dijo, y señaló las nubes oscuras de fábricas cercanas a su oficina en Lyon. "Cuando camino por una calle con fuerte contaminación de emanaciones de diésel, trato de alejarme", dijo. "Eso es algo que uno puede hacer".


El hecho de que casi todo ser humano esté expuesto a la contaminación ambiental podría hacer que los gobiernos y otras agencias adoptaran controles más estrictos sobre las emanaciones. Straif señaló que la OMS y la Comisión Europea revisan sus límites recomendados para la contaminación aérea.


Hasta ahora, se consideraba que la contaminación aumentaba las probabilidades de enfermedades cardiacas y respiratorias.
La clasificación del panel de expertos se efectuó después de que los científicos analizaron más de mil estudios en el mundo y llegaron a la conclusión de que había evidencias suficientes de que la exposición a la contaminación ambiental en espacios abiertos causa cáncer pulmonar.


En 2010, la IARC dijo que se registraban más de 220 mil muertes por ese cáncer asociado a la contaminación ambiental. La agencia también notó un vínculo con un riesgo ligeramente mayor de cáncer vesicular.


Straif señaló que había notables diferencias en la calidad del aire en distintas ciudades del mundo y que las metrópolis más contaminadas estaban en China e India, donde mucha gente usa máscaras protectoras en la calle.


"Esto es algo que tienen que atender los gobiernos y las agencias ambientales", afirmó Straif. "La gente, por cierto, puede contribuir haciendo cosas como no conducir un automóvil grande de diésel, pero esto requiere políticas mucho más amplias de las autoridades nacionales e internacionales".
Inevitable


Otros expertos enfatizaron que el riesgo de cáncer de la contaminación para el común de las personas era muy escaso, pero virtualmente inevitable.


"Uno puede escoger no beber ni fumar, pero no puede controlar si va a estar expuesto o no a la contaminación ambiental", opinó Francesca Dominici, profesora de bioestadística en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard. "Uno no puede decidir no respirar", agregó. Ella no participó en el panel de la IARC.


El riesgo de cáncer de una persona depende de numerosas variables, incluso la genética, la exposición a sustancias peligrosas y opciones sobre estilos de vida relacionados con consumo de alcohol, tabaquismo y la práctica de ejercicio.


Dominici dijo que los científicos todavía tratan de calcular qué proporción de contaminación es la más letal y propuso un enfoque más preciso.


"El nivel de contaminación ambiental en Estados Unidos es mucho, mucho menor que el que solía ser, pero todavía hallamos evidencias de cáncer y defectos de nacimiento", advirtió. "La cuestión es ¿cómo vamos a limpiar todavía más el aire?"

 

Ap

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En el negocio de las renovables, las economías de América Latina se están convirtiendo en un importante foco de inversión mientras Europa y Estados Unidos se toman un respiro. El 6% del dinero movilizado el pasado año para financiar proyectos a escala global fue a la región, sobre un total de 268.700 millones de dólares destinados a las denominadas energías limpias.

 

Pese a que América Latina aumentó en un año su peso relativo frente a otras regiones, también se observa que la inversión se contrajo casi un 4% entre 2011 y 2012, según un estudio elaborado por el Fondo Multilateral de Inversiones y Bloomberg New Energy Finance. En cualquier caso, es algo menor si se compara con el declive del 11% reigstrado en el negocio global de las fuentes renovables.


Los técnicos hablan de "nueva frontera" para las inversiones en energías de bajas emisiones de carbono, gracias a que "los marcos legales se expanden y fortalecen" en América Latina. Como señala Greg Watson, del Banco Interamericano de Desarrollo, "el rápido descenso de los costos y el mejor clima de inversión lo hacen un mercado interesante y asequible".


El Fondo Multilateral de Inversiones proporciona asistencia técnica al sector privado en los países latinoamericanos. También da ayudas indirectas, préstamos e invierte en proyectos. Bloomberg New Energy Finance es su socio en Climacopio, una herramienta de evaluación de las energía limpias. Se lanzó el año pasado y pretende ayudar a inversores extranjeros a "navegar" por el sector.


La capacidad total de las energías renovables en los 26 países de América Latina y el Caribe pasó de 11,3 gigavatios en 2006 a 26,6 gigavatios en 2012. Sólo en 2012, la región incorporó 3,3 gigavatios de nueva capacidad renovable, lo que representa un incremento anual del 300%. En cifras de inversión, se movilizaron cerca de 16.800 millones en 2012. El grueso fue al sector eólico, con más de la mitad de la inversión total.


Freno en el crecimiento


El de 2012 fue el segundo año al alza en términos de inversiones a renovables. Aunque los organismos internacionales anticipan una moderación del crecimiento económico, los relatores no esperan bruscas caídas en la financiación de proyectos. "Vemos una actividad robusta, especialmente fuera de Brasil", apunta Ethan Zindler, desde Bloomberg New Energy Finance.


Brasil, como mayor potencia de la región, es también la que ocupa el primer lugar en el Climascopio. Captó cerca de 9.200 millones. Pero si antes se llevaba cerca del 80% de la financiación total, ahora baja al 55%. Esto se debe a que redujo un 36% la inversión en energía limpia, aunque también se explica porque la inversión se está diversificando hacia pequeños países.


Excluyendo Brasil, la financiación en la región se disparó un 164% en 2012, alcanzando 7.500 millones. Chile es el segundo del Climatoscopio, tras multiplicar por cuatro la inversión en energías renovables. República Dominicana y Uruguay también registraron incrementos muy altos. México, que aparece el quinto en la lista, es el segundo país que más invierte, con el 17% del total.


Nicarauga, la tercera


Destaca el tercer puesto de Nicaragua en la clasificación, pese a tener de las rentas por habitante más bajas mientras la que más avanzó en el ranking fue República Dominicana, al subir siete puestos. Por lo general, el costo de la energía sigue siendo alto, lo se ve como una oportunidad para invertir. También se cita la alta demanda y el deseo de estos países de ser autosuficientes.


De hecho, hay un factor geopolítico importante a tener en cuenta al analizar la posición de América Latina como futuro polo de inversión para las renovables. "Muchos países quieren dejar de depender de las importaciones de carbón, gas natural y petróleo, para no depender de sus vecinos", explica Zindler, "eso les motivará a sumar las renovables en el mix final".


Uno de los segmentos de mayor potencial de crecimiento es la energía solar, donde la inversión es del 7%. "Eso está empezando a cambiar, se está sumando capacidad", señala Zindler. Watson añade que el incremento de la demanda del consumidor meterá presión a los gobiernos para buscar nuevas alternativas energéticas a las tradicionales e incentivar las inversiones en renovables.

 

Por SANDRO POZZI Nueva York 16 OCT 2013 - 08:00 CET

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Martes, 15 Octubre 2013 07:16

La canica azul

La canica azul

A simple vista parece lo que es: una pequeña esfera de fondo azul, rodeada de manchas blancas, informes, pinceladas aleatorias. Sobre un fondo negro, negro profundo.

 

Canica, esfera, pelotita azul. (El original de la foto, tomada por la NASA, es justamente ese: The Blue Marble). Un objeto de juego, un objeto de divertimento. Nada serio. Nada profundo o trascendental. Cuando los nombres se superponen a las cosas, y las definen.


Una canica azul. Un pequeño objeto visto desde la perspectiva de alguien (o algo) muy grande. Esto es, el observador de esta pequeña pelotita azul se asume a sí mismo como grande; colosal. Eso en cuanto al título de la obra que tenemos ante nosotros.


Es una esfera casi perfecta. Pitágoras estaría orgullo de sí mismo. Y después de él, Platón y los místicos: Plotino el primero. La esfera, la figura perfecta. 2π. Como si fuera poco. Aquello que le costó tanto —¡su propia vida!— a algún griego que lo descubrió, el número irracional —π, pi—, pues se le sirve ahora dos veces. Como quien dice: ¡para que tenga! Eso es la esfera, la circunferencia, el círculo, lo forma perfecta. Aquella que fue usada para designar al Ser (con mayúscula) [¡qué susto!].


Lo irracional de los griegos. Lo prohibido, lo no dicho, y no porque fuera inefable. Pues bien: la esfera es 2π: dos veces irracionalidad. Un banquete para la sin-razón. Estamos al filo de la locura, literalmente.


Tenemos una pequeña (¿o grande?) esfera de color azul. Un color primario, en verdad. Un azul turquesa, constante, sin degradés visibles en la imagen. Pero sobre el azul están superpuestas manchas blancas. ¿Cumplen alguna función esas manchas blancas? Quizás se trate de alguna curiosa estética de uno de estos artistas modernos o contemporáneos. Tan dados a combinar figuras precisas con manchas alocadas. Arte conceptual, sin duda. Una jugarreta de algún artista en búsqueda de oficio, incluso.


Una figura alongada de tonos verdes y ocre atraviesa, sin ninguna razón especial, a la esfera, como definiendo su centro. Pero hay un avance. Esa figurada alargada se pliega sobre la circunferencia, como abrazándola, o como surgiendo de ella. En la parte superior se ve claramente, y lo mismo en la superficie en punta que termina en el hemisferio sur. Una figura alongada que se pliega sobre los vórtices de la circunferencia.


Cuatro colores se destacan, por tanto. Azul profundo, azul turquesa, con blanco, verde y ocre. Pero lo que verdadera impacta no es este juego. Sino el negro, el negro profundo, el negro absorbente de cualquier otro cromatismo, en el fondo. Recortado tan sólo por la cámara (si de fotografía se trata), o por los marcos del cuadro (si es una pintura).


Porque esta es otra clave. Manifiestamente se trata de arte realista y abstracto, al mismo tiempo. Una combinación creativa, sin duda. Pero ese negro resuena desde el fondo, como un bajo continuo...


El cuadro expresa gracias a las manchas blancas claramente la idea de movimiento. Pero no necesariamente la de vida. Por lo menos a escala visible. Como tantas pinturas que demandan descubrir la perspectiva o la distancia perfecta, esta no permite en modo alguno adivinar vida en ella. Al fin y al cabo, hay un capítulo de la ciencia que habla, en efecto, de replicación, sin que necesariamente haya reproducción. Que es una cosa distinta de aquella.


Ese capítulo hace referencia a sistemas que se replican, y que se expresan en las ecuaciones Belousov-Zhabotinsky (BZ), o las células de Bénard, y otros ejemplos similares. Que son estructuras disipativas, pero no por ello admiten la idea de reproducción. Y por derivación, menos la de crecimiento. La replicación es movimiento, pero no aún vida.


Hay fuerza en el cuadro, mucha fuerza. En medio de un color cuya psicología es apaciguadora, tranquilizante. El azul como color primario, que es fuente de amplios cromatismos, pero no se deriva de ninguna otra fuente. Es un axioma en la dimensión de los colores. Al mismo nivel o en el mismo rango que esos otros dos axiomas o postulados cromáticos: el amarillo y el rojo.


Un rasgo especial de este cuadro es que el nombre del autor no aparece en ninguna parte. Y tampoco aparece, eventualmente, el número de la copia si es que se trata de una serigrafía. Así que cabe especular o bien que no tiene autor, o que el autor no quiere que se le conozca. Que lo importante es la obra, que debe hablar por sí misma, y no por referencia a un ocasional argumento ad hominem. (Quizás el autor leyó en algún momento la Obra abierta de Umberto Eco; especulamos.)


Como tampoco es claro si —suponiendo que sea una serigrafía—, se trata aquí de un original o una copia de tantas. Quizás, pero no disponemos de información confidencial, esté firmado de alguna manera al espaldar, en el espaldar de la tela; o del grabado. Lo cual entonces sería cuestión de conocimiento de los curadores, por ejemplo.


En la misma medida, cabe especular que quizás en el respaldo de la lámina esté indicado si la serigrafía es original o una copia con producción cerrada, o abierta. Si es serie limitada y exclusiva o ampliamente reproducida, que es lo que sucede cuando hay necesidad de ganar dinero para sobrevivir o pagar algunos gastos o deudas. Claro que si está expuesta, la originalidad se presume. Es cuestión de honestidad, al fin y al cabo. Aunque no aparezca la autoría.


Porque pudiera tratarse, ocasionalmente, de un autor individual, o también de un colectivo de artistas, e incluso de una escuela artística. En cualquier caso, ante la ausencia de información explícita, cabe esperar lo mejor y más discreto. Esto es, una obra singular con autoría oculta. Desconocida. Perfectamente ignota.


"NASA" debe ser el coleccionista, sin duda. Porque si fuera el autor habría estampado su nombre en el extremo inferior derecho, como ha sido desde siempre la costumbre. Porque, en efecto, existen otras obras muy semejantes, siempre la misma canica azul (nombre curioso el dado por el coleccionista), con los mismos cromatismos básicamente, sólo que con otras figuras irregulares de una geometría que no es enteramente clasificable. No es geometría fractal, ni tampoco, en absoluto, euclidiana. No es geometría de taxis, pero tampoco Riemanniana, hiperbólica, de Lobachevsky ni tantas otras conocidas. La única diferencia central son los montones de manchas blancas, expresando siempre movimiento y fuerza. Porque por debajo de esas manchas blancas, los verdes y ocres, y el azul mismo permanecen impasibles.
Es como si el movimiento se superpusiera a la pasividad o tranquilidad del fondo. Como si el movimiento le cayera desde arriba. O al revés, cómo a pesar del movimiento y fuerzas de las manchas blancas, en el fondo se quiere adivinar un remanso y un fondo calmo. Estabilidad y constancia no obstante la dinámica y el movimiento.


Con lo cual, en cualquier caso, salta ante la imaginación una conclusión evidente: la canica azul es un juego de muy poca riqueza cromática. Tal y como se observa.


Con una salvedad. Siempre, siempre, aparece la esfera sobre un profundo negro oscuro. Existe incluso alguna imagen de esta canica azul acompañada en el extremo superior izquierdo por una pequeña bolita de color gris claro, que no alcanza a distinguirse bien. Quiere dar a entender la idea de acompañamiento o de juego composicional por parte del artista. Un capricho, seguro, de la creatividad artística. Una jugarreta de tantas, cabe imaginar.


El cuadro está pintado desde el ecuador de la esfera o la circunferencia. Algunas protuberancias o pequeños efectos tridimensionales se adivinan en varios lugares de la obra. Seguramente manchas abultadas de óleo, si es que de óleo se trata. Un pincel long liner o un spotter, o recogido con una espátula como para dar una rápida sensación de barrido.


Pero siempre, rodeando al cuadro, ese negro negruzco. Negro sordo y pesado. No es claro si la canica azul emerge del negro, como con entidad propia, o bien si el negro la envuelve y no termina de abrazarla. En todo caso, el perímetro de la esfera es claro y simple, y la circularidad no se difumina para nada en el negro-bajo-continuo-de-fondo.


Isaac Asimov, en un libro ya clásico, acuñó una idea hermosa y profunda que permanece. El volumen, La tierra: nuestra superpoblada nave espacial —Earth: our crowded spaceship (1975)— introdujo una luz sobre el planeta: los seres humanos se encuentran en una nave espacial, a la deriva, en un viaje cósmico. Desde entonces son numerosos los autores, filósofos y científicos que han acogido la metáfora de Asimov. La tierra es nuestra nave. Y sólo debemos y podemos mantenernos en ella, sin saber, sin importar, a dónde llegamos.


Una magnífica odisea, sin comienzo ni fin. Presente puro que se prolonga, se perpetúa, a cada instante, como presente continuo.
Frente a lo cual cabe pre-ocuparse acerca del buen mantenimiento de la nave. Cuidar su biomasa. Y sus buenas condiciones de navegación. Pues si se hunde la nave todos sus pasajeros tendrán un final desafortunado. Sólo que en la vastedad del espacio la nave no se cae a ninguna parte. Porque en el espacio exterior no hay arriba ni abajo.


Con un esfuerzo acaso supremo de imaginación, algunos podrán ver en la imagen de la canica azul un mundo. Un mundo. Pero con una extraña dificultad al mismo tiempo cognitiva y psicológica, o incluso de tipo experiencial. Estamos disociados pues no vemos lo que vemos.
En efecto, debemos evitar ver —y leer— lo que ya ha sido interpretado. Es el dilema entre si vemos lo que conocemos, o si vemos lo que conocemos. La inmensa mayoría de la gente sólo ve lo que ya conoce. Es decir, reduce lo visto a lo (ya) conocido. Por el contrario, se trata de conocer aquello que vemos. Y en lo posible, verlo sin las interpretaciones existentes o habidas sobre lo visto. Pues entonces no estaríamos viendo nada novedoso.


Crear nosotros mismos, cada quien individualmente, y cada generación de nuevo una y otra vez, nuestra propia primera experiencia del mundo y de la realidad, de los otros y de nosotros mismos. Nacer a cada momento. En eso consiste la absoluta libertad e inocencia.
Una imagen semejante como La canica azul sería inimaginable para un habitante del siglo XVII, XI o antes, por ejemplo.


La tecnología de la época no le habría permitido figurarse o representarse una obra semejante. Y si algún artista la hubiera concebido hubiera pasado un mal momento, y no habría sido comprendido. Un adelantado, quizás, a su época.


Pero a su vez, ninguna otra época habría podido imaginarse una obra semejante. Ciertamente no como sociedad o como época. Pues incluso la imaginación tiene uno de sus polos vinculado a la cultura y las costumbres.


El coleccionista —la NASA— nos ofrece una obra singular. Que no deja de generar arrobamiento que cautiva cuanto más se lo mire y aprecie. Es como si, desde la distancia, ejerciera sobre el espectador una atracción que nos empuja desde el exterior hacia el cuadro o la pintura; o la fotografía; o el grabado, o la serigrafía.


Como quiera que sea, ver esa pepita azul no deja de generar una tierna especie de saudade. Saudade por el hogar, por el vientre materno, por el espacio propio, por los nuestros. Este es exactamente el sentido de la lucha por la tierra.

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La crisis económica es también una crisis ecológica

Hace poco un compañero sindicalista me retaba, con cariño, a explicar cómo se relacionan crisis económica y crisis ecológica. Recojo el guante y aprovecho para transmitir un mensaje clave. Una salida duradera a la crisis económica pasa necesariamente por luchar al mismo tiempo contra la crisis ecológica. Y será más factible tener éxito en esta tarea si los sindicatos interiorizasen más esta realidad e hicieran de la ecología un eje central de su teoría y práctica.


De hecho, crisis económica, social y ecológica son tres facetas de una misma crisis. Son interdependientes y se retroalimentan entre ellas. No es sorprendente puesto que nuestro modelo de organización social y económica depende de los recursos naturales disponibles y, a su vez, la salud de nuestros ecosistemas (y por tanto de nuestro futuro) dependen de este modelo socio-económico. Por un lado, la globalización y las economías llamadas modernas están totalmente basadas en la energía y materias primas baratas, abundantes y de buena calidad. Por ejemplo, el transporte o el sistema agroalimentario dependen de los combustibles fósiles en general y del petróleo en particular. Por otro lado, los impactos sobre el medio ambiente del sistema económico son hoy patentes. El cambio climático, de origen humano, es una amenaza para las generaciones futuras y nuestra economía: en caso de seguir los escenarios de Business as usual, los costes del cambio climático podrían ser superiores al 20% del PIB europeo en los años venideros.


Para ilustrar este análisis, tomemos el ejemplo de la crisis del 2008. Es evidente que la falta de control y regulación de los mercados, la avaricia del 1% o la desconexión entre finanzas y economía productiva, son elementos esenciales que explican parte de la crisis. Pero no lo explican todo. Como hemos apuntado, nuestra máquina socio-económica tiene un problema de drogadicción con el oro negro. Por desgracia para ella, desde 1999 los precios del petróleo no han parado de aumentar principalmente por los efectos acumulados del techo del petróleo (es decir escasez de oferta), la creciente demanda en constante aumento (principalmente en los países emergentes como China o la India) y la especulación (que se aprovecha de la tensión entre demanda y oferta). Lógicamente, cuando ya no tiene acceso a buen precio a su dosis diaria, la máquina se pone gravemente enferma. Y más aún si de por sí no está en buen estado de salud (al haber por ejemplo comido demasiados "activos tóxicos").


En la actual crisis, tras un aumento continuo desde 1998, el barril de petróleo superó por primera vez los 100 dólares a finales de 2007 y alcanzó su máximo en julio del 2008 con 147 dólares. Como se analizaba antes de la crisis incluso desde la FED (el banco central estadounidense), ese aumento récord de los precios del crudo fue una de las principales fuentes de inflación. Además de suponer un alza de los precios de los alimentos con consecuencias dramáticas para los países del Sur, la inflación supuso una brutal pérdida de poder adquisitivo para las clases medias y bajas y un aumento de las tasas de interés (y de las hipotecas). Al mismo tiempo, un mayor precio del petróleo significó también un mayor precio de la energía y de la gasolina. En un país como Estados Unidos donde el coche es imprescindible para ir a trabajar y por tanto generar un salario que a su vez permita pagar la casa, mucha gente —a quién se le había otorgado hipotecas basuras sin ningún tipo de control— se vio económicamente ahogada entre la "pared hipoteca" y la "espada gasolina". Por tanto, el economista Jeremy Rifkin o el sindicalista Manuel Garí en un reciente artículo en eldiario.es tienen razón en afirmar que la actual crisis económica tiene, como uno de sus principales detonantes, el precio de la energía. Junto con otros factores sistémicos (dominio de la economía financiera, connivencias entre mercados y alta política, agencias de calificación de riesgos al servicio de la banca, etc.), formó parte de un cóctel explosivo que desembocó en la mayor recesión desde 1930.


Pero es que incluso si atendiésemos a los factores sistémicos no ecológicos (que sí o sí tenemos que erradicar), la máquina seguiría enferma porque, en el fondo, tiene un problema de metabolismo. Vicenç Navarro afirma por ejemplo que "si los salarios fueran más altos, si la carga impositiva fuera más progresiva, si los recursos públicos fueran más extensos y si el capital estuviera en manos más públicas (de tipo cooperativo) en lugar de privadas con afán de lucro, tales crisis social y ecológica (y económica y financiera) no existirían" (Público, 07-03-2013). Sin embargo, eso no es suficiente. Incluso si redistribuyéramos de forma equitativa las rentas entre capital y trabajo, y todos los medios de producción estuviesen en manos de los trabajadores, la humanidad seguiría necesitando las 1'5 planetas que consume hoy en día (y no hace falta recordar que "no tenemos planeta B"). Al fin y al cabo, nuestro sistema socio-económico heredado de la revolución industrial es como un aparato digestivo a gran escala con problemas de sobrepeso estructurales. Ingiere recursos naturales por encima de las reservas de la nevera Tierra, los transforma en "bienes y servicios" que (además de ser mal repartidos) no son buenos para la salud de sus glóbulos rojos, y produce demasiados residuos no asimilables por su entorno.


Además este cuerpo tiene una enfermedad añadida: no sabe parar de crecer. Y para alimentar este crecimiento infinito, calculado por el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), necesita absorber muchas proteínas abundantes y baratas (la energía) y quemarlas sin restricción hacia la atmósfera (el 75% de las emisiones de CO2 desde la época preindustrial resultan de la quema de los combustibles fósiles). Eso ocurre en las economías productivistas en general y en España en particular donde, como demuestra Jesús Ramos, "el crecimiento real de la economía española ha ido de la mano de un crecimiento en la misma proporción del consumo de energía". Dicho de manera simplificada, el PIB es una función de la energía disponible. Cuando no hay suficiente petróleo, que representa el 40% de la energía final en el mundo, no hay "suficiente energía" y no hay "suficiente PIB". Es lo que hemos verificado desde 1973: no consumimos menos petróleo por culpa de la(s) crisis sino que estamos en recesión (entre otros motivos) por tener menos petróleo. Y la recesión se hace hoy aún más fuerte en los países con mayor dependencia energética en Europa que, casualidad, son Grecia, Portugal, España e Irlanda...


Sin embargo, sanar el enfermo es posible. Primero, se debe hacer un diagnóstico correcto basado en entender que 1) cualquier economía es indisociable de la realidad física que la sostiene 2) como demuestra Tim Jackson en su libro Prosperidad sin crecimiento, no es posible desacoplar de forma convincente el PIB del consumo de energía y de las emisiones de CO2. De hecho, por mucho que disminuyan la intensidad energética y el CO2 emitido por unidad producida, las mejoras tecnológicas se encuentran sistemáticamente anuladas por la multiplicación del número de unidades vendidas y consumidas en términos absolutos (es el llamado "efecto rebote"). Por tanto, el paciente necesita urgentemente deshacerse de su "drogadicción al crecimiento" y adoptar un nuevo estilo de vida saludable. Como cualquier ser humano que una vez llegada su edad adulta sigue madurando sin crecer de tamaño, debe reconocer que su bienestar ya no depende del crecimiento del PIB. Debe también solucionar sus problemas de sobrepeso desde una doble perspectiva de justicia social y ambiental: reducir su huella ecológica hasta que sea compatible con la capacidad del planeta a la vez que redistribuye de forma democrática las riquezas económicas, sociales y naturales.


En este camino hacia la sociedad del vivir bien, los sindicatos (y los intelectuales de izquierdas) son fundamentales. Tras su nacimiento al calor de la revolución industrial, se pueden reinventar a la luz de los límites ecológicos del Planeta. Pueden hacer suya esta nueva realidad social y ecológica, y llevarla a los centros de trabajo. La transición ecológica de la economía puede convertirse pues en el eje de una visión y lucha compartida entre los movimientos obrero y ecologista (y ¡muchos más!). Ya que la crisis económica tiene raíces ambientales, solo habrá economía próspera, paz y justicia social si remediamos también a la crisis.

Por Florent Marcellesi
Coautor de "Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible". miembro del consejo de redacción de la revista Ecología política y coordinador de Ecopolítica. Es también miembro de Equo.


 

Decálogo para la gran transformación ecológica


¿Cuáles tendrían que ser las prioridades para una transición ecológica, social, democrática y ética hacia otros mundos posibles? Tras una breve introducción sobre qué es la crisis ecológica, propongo un decálogo de acción para la gran transformación ecológica.

 

Crisis de modelo: Hoy en día sufrimos las consecuencias de un modelo socio-económico pernicioso y suicida tanto para la justicia social y la solidaridad intrageneracional como para la justicia ambiental y la solidaridad intergeneracional: el "liberal-productivismo". Basado en un crecimiento financiero y material sin límites, no es otra cosa que una fusión progresiva entre los rasgos y estragos estructurales del neoliberalismo dominante desde los años setenta y los del productivismo reinante desde el fin de la II Guerra Mundial. Este modelo genera la tensión actual entre Humanidad y Naturaleza que se manifiesta a través de las principales crisis ecológicas que sufrimos: cambio climático, techo del petróleo, perdida de biodiversidad, deforestación, crisis alimentaria, etc.


Crisis de escasez: Asimismo, detrás de las crisis financieras y especulativas, siempre se encuentran crisis más profundas que tocan lo que solemos llamar la economía real (también llamada economía productiva) y la economía real-real, es decir la de los flujos de materias y energía (que depende por una parte de factores económicos y por otra parte de los límites ecológicos del planeta). En este contexto, la crisis ecológica es principalmente una crisis de escasez: escasez de materias primas y de energía para mantener el ritmo de la economía actual, y aún menos extenderlo a los países del Sur. El modo de producción y de consumo impulsado por el Norte no tiene en cuenta los límites físicos del planeta, tal y como lo deja patente la huella ecológica: la humanidad ya supera en un 50% su capacidad de regenerar los recursos naturales que utilizamos y asimilar los residuos que desechamos. Y sobre todo, existe una profunda desigualdad en el uso de los recursos ambientales disponibles: mientras muchas comunidades humanas consumen por debajo de la capacidad de carga de su territorio, si todas las personas de este mundo consumieran como la ciudadanía española, necesitaríamos tres planetas.


Crisis ética: Desde que entramos en la edad moderna occidental y la revolución industrial, se ha ido apoderando de nuestras mentes el «antropocentrismo tecnocrático», es decir una cosmovisión particular donde la naturaleza es sobre todo el objeto propuesto para nuestro dominio, para nuestro provecho, gracias a la tecnociencia, fuente de la felicidad de los seres humanos. La crisis ecológica es por tanto también una crisis de valores y de civilización donde cada persona y cada sociedad tiene que repensar de forma individual y colectiva el sentido de nuestra existencia y, por consiguiente, nuestro lugar adecuado en la naturaleza. Es necesario contestar de forma democrática a preguntas fundamentales y existenciales: ¿por qué, para qué, hasta dónde y cómo producimos, consumimos y trabajamos?


La humanidad, es decir tanto los individuos como las sociedades que las componemos, está ante una encrucijada: puede decidir, al igual que la civilización maya clásica, cerrar los ojos ante el peligro y caminar sin marcha atrás hacia su derrumbe, o puede decidir rebelarse y perdurar dentro de la llamada "supervivencia civilizada de la humanidad". Para alcanzar este objetivo, es necesario otro modelo de producción y consumo donde reconciliemos, de forma democrática y solidaria, nuestra aspiración individual y colectiva a la buena vida con los límites ecológicos de un planeta finito.


En este camino, planteo diez prioridades hacia aquella transformación ecológica, social, democrática y ética de la sociedad:


1. Establecer los límites y fijar umbrales de recursos y emisiones per capita, así como objetivos de reducción del consumo diferenciando entre países del Norte (contracción, es decir decrecimiento radical de la huella ecológica dentro de los límites ecológicos del Planeta) y del Sur (convergencia, es decir evolución socioecológica hacia un alto bienestar y una baja huella ecológica sin pasar por la casilla del maldesarrollo de los países occidentales). [Para saber más, véase Del desarrollo al posdesarrollo: otra cooperación es posible y deseable]

 

2. Construir una macroeconomía ecológica que integre las variables ecológicas donde la estabilidad no dependa del crecimiento, donde la productividad del trabajo no sea el factor determinante. En este marco, es central superar definitivamente el Producto Interno Bruto (PIB) como indicador principal de riqueza, por ejemplo a través de indicadores construidos de forma participativa y de debates deliberativos —locales, estatales y europeos— sobre qué es la naturaleza de la riqueza, su cálculo y su circulación. Por ejemplo, el estado de Acre, considerado uno de los más pobres de Brasil, ha definido unos indicadores de buen vivir que tienen en cuenta el medio ambiente y su principal riqueza: el bosque amazónico. El proceso se ha llevado a cabo de forma participativa con economistas brasileños y la sociedad civil local —en primer lugar, los pueblos indígenas— y ha contado con el asesoramiento de una ONG y una universidad francesas.

 

3. Relocalizar la economía. Es necesario privilegiar las actividades con utilidad social y ecológica, por ejemplo las de circuitos cortos que generan riqueza a nivel local con baja huella ecológica y con alta capacidad de resiliencia. Es el caso de los grupos de consumo. Creados en Japón en la década de 1960, este sistema pone en contacto directo a las personas que practican una agricultura ecológica y a las personas consumidoras que la utilizan. Llegado a España a finales de los años ochenta y principios de los noventa y, con una nueva oleada desde comienzos de 2000, es hoy en día una realidad en constante y rápida evolución, mezclando grupos autogestionados —difíciles de contabilizar— con cooperativas legalmente estructuradas.(1) Otra iniciativa en auge son las llamadas monedas locales (también llamadas sociales o complementarias), utilizadas para el intercambio de bienes y servicios por una comunidad reducida (un barrio, un pueblo, una ciudad, una provincia) y donde el dinero, controlado por la comunidad, vuelve a ser un medio al servicio de las personas y la economía real (y real-real).(2) Además, para ser de verdad una herramienta transformadora, suele favorecer los intercambios de productos y servicios con alto valor ambiental, ético y social y busca aumentar el poder de control ciudadano sobre la economía.(3) Al mismo tiempo, la relocalización necesita una coordinación y una acumulación de fuerzas supralocales (regional, europea, global) para garantizar solidaridad interterritorial, políticas eficientes ante problemas transfronterizos y globales, y redes potentes capaces de hacer frente y ser alternativas a los poderes políticos y económicos globales. El camino seguido por Via Campesina que lucha a la vez por la relocalización agrícola y por la construcción de alianzas mundiales es en este modo un buen ejemplo de esta dinámica donde la relocalización es un proyecto global.

 

4. A través de un "New Deal Verde", invertir masivamente en sectores sostenibles y empleo verde, es decir en puestos de trabajo que garanticen una conversión ecológica de la economía en sectores sostenibles como las energías renovables, agricultura ecológica, rehabilitación de edificios, gestión forestal sostenible, economía de cuidados, artesanía, economía social y solidaria, etc. Sin duda, vivir bien en un mundo eco-solidario implicará una contracción para los sectores intensivos en energía fósil y/o en especulación financiera y/o perjudiciales para un mundo pacífico (industria manufacturera, sector automovilístico, pesca industrial, bancos y seguros, industria armamentística, etc.), lo cual supone desarrollar una reconversión planificada y participada de las personas trabajadoras hacia los sectores antes mencionados. Según la Organización Internacional del Trabajo, se podrían crear en el mundo hasta 60 millones de empleos verdes y en España hasta 2 millones de aquí a 2020 (hasta 1,37 millones para mejorar el aislamiento y la eficiencia energética de 25 millones de viviendas, 770.000 empleos para movilidad sostenible, 125.265 empleos en energías renovables si este sector pasara a generar un mínimo del 20% de la producción primaria de energía).

 

5. Hacer un uso masivo de la reducción de la jornada laboral y del reparto del trabajo, incluyendo el de los cuidados. En este sentido, la propuesta de las 21 horas permite vincular reivindicaciones históricas del movimiento obrero y sindical con las del movimiento ecologista al afirmar que una semana laboral más corta puede ayudarnos al mismo tiempo a proteger el planeta, aumentar la justicia social y el bienestar de la sociedad, y construir una economía próspera sin crecimiento. Entre otras cosas, el reequilibrar los tiempos de vida entre trabajo remunerado y no remunerado, vuelve a dar valor social y económico a los trabajos domésticos y de cuidados (principal e históricamente cubiertos por las mujeres), voluntarios, artísticos, políticos, culturales, autónomos, etc., permite aumentar sustancialmente tanto nuestra incorporación en circuitos cortos de producción y consumo como nuestra capacidad de producir parte de lo que vamos a consumir (alimentos, energía, etc.), apuesta por transformar los aumentos de productividad en tiempo libre no consumista y abre la posibilidad de una reducción de la factura energética.(4)

 

6. (Re)Distribuir la riqueza a través de una renta máxima, una renta básica de ciudadanía y una fiscalidad sobre los capitales y los recursos naturales. En un planeta finito, hace falta una doble dinámica en torno a una «estrategia de máximos» de lucha contra la riqueza en las clases hiperconsumistas (renta máxima, limitación en el consumo de recursos naturales, gravamen del lujo) y una «estrategia de mínimos» de lucha contra la miseria social y ambiental para las clases empobrecidas y que infraconsumen (renta básica, acceso gratuito o barato a los recursos naturales). Para hacerla posible, necesitamos redistribuir la riqueza a través de una reforma profunda del sistema fiscal donde, además de bajar la fiscalidad sobre el trabajo, aumentamos la fiscalidad sobre capitales (lucha contra el fraude y paraísos fiscales, eliminación de todas las deducciones en el impuesto de sociedades, impuesto sobre las transacciones financieras, etc.) y sobre recursos naturales (eliminación de subvenciones a combustibles fósiles, tasa sobre emisiones de carbono, etc.). Por otro lado, necesitamos una mejor distribución inicial de las rentas primarias antes de impuestos, es decir revertir la creciente desigualdad entre salarios y ganancias del capital.

 

7. Convertir la "banca ética" en norma para el sector financiero. Cualquier banco, sea público o privado, no puede invertir en actividades perjudiciales para el medio ambiente o las personas, como puede ser por ejemplo la fabricación de armas.(5) Al contrario, la banca ética, preferentemente pública o cooperativa, se presenta como una alternativa a la banca tradicional y su afán de buscar ante todo la creación de rendimiento económico y valor para sus accionistas y altos directivos. Además de obtener beneficios para garantizar la continuidad de la actividad, la banca ética persigue una economía al servicio de las personas y del medio ambiente. Se rige por criterios positivos (financiación de proyectos que transforman positivamente la sociedad), por criterios negativos (no financiación de proyectos nocivos para la sociedad) y por principios de transparencia, coherencia y participación.(6)

 

8. Desmantelar la lógica social del consumismo. Por una parte, la educación en valores y verde, es decir un educación para "vivir bien con menos", es fundamental para cambiar nuestras mentalidades y revertir la crisis ética hacia otra relación respetuosa con las demás sociedades humanas, nuestro entorno y el resto de seres vivos. Primero, se trata de evolucionar de una sociedad del tener hacia una sociedad del ser donde el estatus social no dependa de la riqueza material sino del bienestar individual, social, comunitario y ecológico. Segundo, como nos lo aconsejan la educación no violenta o las resoluciones pacíficas de conflictos, se trata de enseñar y aprender respeto, escucha activa y empatía. Por otra parte, la regulación de la publicidad comercial, verdadero pilar del sociedad de consumo, es un paso esencial que se puede concretar, por ejemplo, a través de la reducción de su presencia en los espacios y medios públicos o de la creación de un órgano de control independiente.

 

9. Reestructurar nuestras ciudades y territorios. Supone construir "pueblos en transición" a escala humana y local que apuesten por parar el crecimiento de las ciudades (y también la construcción de grandes infraestructuras como nuevos aeropuertos, autopistas y trenes de alta velocidad), reciclar y revalorizar las ciudades existentes (programa masivo de rehabilitación de edificios, utilización de las viviendas vacías, impulso de las cooperativas de viviendas), relocalizar las actividades (además de lo apuntado en el punto 3, los huertos urbanos son un ejemplo magnífico), favorecer una movilidad sostenible (con el peatón y la bici en el centro de las preocupaciones urbanísticas hasta alcanzar en 2030 un reparto modal del 10% para el coche, 30% para el transporte colectivo y 60% para el peatón y la bici), alcanzar la autosuficiencia energética (reducción del consumo, energías renovables locales y eficiencia energética), reequilibrar ciudad y campo (un campo donde la agricultura convencional vuelva a ser la agricultura ecológica, capaz de producir localmente en cantidad suficiente productos de temporada y sanos para consumo local y que apueste por la soberanía alimentaria), democratizar la ciudad (pueblos policéntricos con núcleos urbanos más reducidos que permiten acercar la ciudadanía a los ámbitos de decisión).

 

10. Poner en marcha una democracia participativa como instrumento vertebrador de una transición social y ecológica exitosa. De hecho, la democracia moderna tiene una deuda latente con la ecología política y con su lucha por extender la autonomía personal y la solidaridad colectiva en el espacio (solidaridad transnacional), en el tiempo (solidaridad transgeneracional) y al conjunto de la naturaleza (solidaridad biocéntrica e interespecie). Sobre todo, esta democracia tiene que integrar en sus procesos algunos aspectos que, además de ampliar nuestros círculos de solidaridad, son centrales para la transición hacia una supervivencia civilizada de la especie humana: la cuestión de la autolimitación, la representación de los sin voz, la gobernanza glocal y la capacidad de responder a la urgencia ecológica.
Este esbozo de prioridades podría representar un sustrato mínimo capaz de juntar a multitud de personas y colectivos que desde sus ámbitos particulares ya están impulsando alternativas concretas aquí presentadas. De forma proactiva y propositiva, aliemos y tejamos cada vez más redes y plataformas de resistencia y creativas. Más que nunca necesitamos que cada nodo del cambio se conecte con todos las demás y juntos, con un programa compartido y que respete la diversidad de sus componentes, se conviertan en alternativa viable al sistema actual.

 

Notas:

(1) Solo en Cataluña, se estima que existen alrededor de 3.000 unidades de consumo que cuentan periódicamente con una cesta con productos del campo ecológicos.
(2) En la "ciudad en transición" de Bristol (cuyo zona metropolitana llega al millón de habitantes en Reino Unido), se ha puesto en marcha el Bristol Pound que opera en un rayo de 80km y que incluso el alcalde arropa al declarar que cobrará el 100% de su sueldo en moneda local: http://bristolpound.org/
(3) Para saber más sobre monedas locales: guía para montar una moneda local en Diagonal. Funcionamiento de una moneda local en el caso de Bilbao o mapa de las monedas locales (y también bancos de tiempo y demás instrumentos parecidos) en España.
(4) Por ejemplo si los estadounidenses decidieran acortar su semana laboral a la altura de los países europeos, EEUU consumiría un 20% menos de energía, lo cual supone un acercamiento muy importante a los objetivos del Protocolo de Kyoto (Rosnick, Weisbrot, 2006).
(5) Según la campaña Banca Limpia de Setem, el BBVA invierte en empresas productoras de armas prohibidas más de 1.000 millones de euros; el Santander ha prestado más de 700 millones de euros a fabricantes de armas nucleares, armas de uranio empobrecido y bombas de racimo, prohibidas desde el 2010, y el Banco Sabadell gestiona casi 3 millones de euros en acciones de siete empresas fabricantes de armas nucleares y armas de uranio empobrecido.
(6) Hoy en España existen diversos proyectos de banca ética como Fiare, Triodos Bank, Coop57 u Oikocredit. En el caso de Fiare, cooperativa sin ánimo de lucro creada desde la base (nace en el País Vasco) desde el ámbito de la economía social y solidaria, es una apuesta por una banca ética europea en colaboración con la Banca Popolare Ética de Italia y la NEF de Francia.

 

Publicado en la revista Ecología Política, nº44 (diciembre del 2012).

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Acaloradas protestas contra el cambio climático

La semana pasada, en el lejano Océano Ártico, el buque de Greenpeace Arctic Sunrise navegó hacia una plataforma petrolera rusa para realizar una protesta pacífica. Varios manifestantes intentaron subir a la plataforma para llamar la atención acerca de lo que podría constituir un peligroso precedente: la plataforma de la empresa de gas rusa Gazprom será la primera en producir petróleo en las delicadas aguas heladas del Ártico. El Gobierno ruso respondió rápidamente mediante el uso de la fuerza, al enviar soldados de las fuerzas especiales al lugar, que llevaban pasamontañas y portaban armas automáticas. Los soldados amenazaron a los activistas pacíficos de Greenpeace, destruyeron sus botes inflables, arrestaron a treinta de ellos y remolcaron el buque de Greenpeace hacia el puerto de Murmansk, en el norte de Rusia. Según la información más reciente, los activistas podrían afrontar acusaciones de piratería.

 

El Director Ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo, participó en una acción similar el año pasado junto a otros activistas, aunque en esa oportunidad no fueron arrestados. Naidoo habló acerca de la acción de este año: "Uno de los activistas del grupo, Denis Sinyakov, un compañero ruso que es fotógrafo a bordo del buque, dijo: 'La actividad delictiva de la que me acusan se llama periodismo y continuaré realizándola'. Sus palabras captan muy bien lo sucedido. Se trata de un uso desproporcionado de la autoridad del Estado para intentar silenciar las importantes conversaciones que necesitamos tener a nivel global. En este momento estamos llegando a un punto de inflexión a nivel climático. El Ártico sirve como refrigerador y aire acondicionado del planeta y, en lugar de ver lo que sucede en el mar Ártico en los meses de verano como una señal de advertencia, de que tenemos que tomar medidas serias para combatir el cambio climático, lamentablemente las empresas petroleras de Occidente como Exxon, Shell y otras se están asociando con el Estado ruso para intentar extraer hasta las últimas gotas de petróleo en el medio ambiente más frágil, remoto y riesgoso para realizar esas actividades".

 


La protesta llama la atención por su gran audacia. Sin embargo, no es la única protesta reciente contra la extracción y el consumo de combustibles fósiles. En todo el mundo, cada vez hay más personas que se manifiestan para exigir que se tomen medidas para combatir el calentamiento global. En América del Norte, hay una coalición cada vez más grande de grupos que se unieron para detener el proyecto de construcción del oleoducto Keystone XL y la explotación de arenas bituminosas de Alberta, Canadá, que el oleoducto planea transportar.
El 21 de septiembre pasado, el último día de verano del Hemisferio Norte, miles de personas se manifestaron en todo el continente en contra del oleoducto Keystone XL. En Nebraska, activistas construyeron una granja ecológica que funciona íntegramente a energía solar, precisamente en un lugar por donde está planeado que pase el oleoducto. Los habitantes locales temen que el oleoducto derrame petróleo en el frágil ecosistema de médanos de la región y contamine el importante Acuífero Ogallala. Ese mismo día se realizó la Cumbre Internacional de Mujeres sobre la Tierra y el Clima en Suffern, Nueva York, un encuentro de mujeres de todo el mundo. Todas ellas son reconocidas por haber luchado de diferente forma para reclamar que se tomen medidas urgentes para combatir el cambio climático. Una de las participantes, Melina Laboucan-Massimo, de la nación indígena Cree, del norte de Alberta, describió el efecto de la extracción de arenas bituminosas en su comunidad y su territorio:


"Nada se compara con la destrucción que está ocurriendo aquí. Si existiera un premio mundial para el desarrollo no sustentable, las arenas bituminosas serían un claro ganador. Cubren 141.000 kilómetros cuadrados, que equivalen a destruir Inglaterra y Gales juntos, o el estado de Florida entero. Las minas que nos rodean son más grandes que ciudades enteras. En este momento hay seis o siete y podría haber hasta nueve. Imperial Oil, por ejemplo, será más grande que Washington D.C. Hay muchos problemas de toxicidad con los que tenemos que lidiar y que están relacionados con el agua y con las grandes balsas de aguas residuales. Las llaman balsas, pero en realidad son grandes lagos de lodo tóxico. Actualmente hay una extensión de 180 kilómetros cuadrados de lodo tóxico en nuestro paisaje. Cada día, un millón de litros de estas aguas residuales se filtran a la Cuenca de Athabasca, que es de donde se extrae el agua que beben nuestras familias. Soy de la Región Peace, que está conectada con la cuenca del Athabasca, que se conecta con la cuenca del Ártico, y de esta manera es que las poblaciones del norte se contaminan con las toxinas, que contienen cianuro, mercurio, plomo, hidrocarburo aromático policíclico, de modo que debemos afrontar muchos problemas de salud."


El oleoducto Keystone XL necesita la aprobación del Gobierno de Estados Unidos, debido a que atravesará territorio estadounidense, desde la frontera norte con Canadá hasta la costa del Golfo de México. El proceso de aprobación se ha postergado debido a las fuertes protestas. Después de que más de 1.250 personas fueran arrestadas frente a la Casa Blanca en 2011, en lo que fue el mayor acto de desobediencia civil en Estados Unidos en 30 años, el Presidente Barack Obama anunció que postergaría la decisión. Desde entonces, la organización ambientalista Amigos de la Tierra Estados Unidos (AT) viene denunciando que existe un conflicto de intereses con el grupo que fue contratado por el Departamento de Estado de Estados Unidos para realizar el estudio de impacto ambiental de Keystone XL. Amigos de la Tierra descubrió que el grupo Environmental Resources Management (ERM), una empresa consultora con sede en Londres, ocultó sus vínculos comerciales con TransCanada, la empresa de combustibles fósiles que estará a cargo del proyecto Keystone XL. Del mismo modo, el observatorio Oil Change International acaba de informar que "Michael Froman, el representante comercial de Estados Unidos que está a cargo de negociar una serie de tratados de 'libre comercio' secretos, aparentemente apoya el lobby de las grandes empresas petroleras, al exigir a Europa que suavice sus leyes sobre clima". Steve Kretzmann, de Oil Change, explicó: "A menos que Europa suavice sus leyes, la exportación de diésel de Estados Unidos, que contendrá arenas bituminosas, será menos competitiva".


La activista por el medio ambiente Tzeporah Berman también participó en la cumbre de mujeres. Allí habló acerca de cómo el Gobierno canadiense del Primer Ministro conservador Stephen Harper ha silenciado a científicos en un intento desesperado de acallar las críticas a Keystone XL. Berman me dijo: "En primer lugar, el Gobierno canceló la mayor parte de la investigación científica del país que tenía que ver con el cambio climático. Se trata de un gobierno que niega el cambio climático y no quiere hablar del cambio climático. El año pasado clausuraron la Estación de Investigación Atmosférica, que era uno de los lugares más importantes del mundo para obtener datos sobre el clima. Cerraron la Mesa Redonda Nacional sobre Medio Ambiente y Economía. Han despedido a científicos y, a los que quedan, les dicen que no pueden hacer públicas sus investigaciones, a pesar de que son financiadas con dinero de los contribuyentes. También se les dice que no pueden hablar a la prensa a menos que haya un responsable y se trate de una entrevista aprobada previamente. Deben tener un responsable de la Oficina del Primer Ministro. De modo que los científicos con los que he hablado se sienten avergonzados, frustrados, están protestando. La semana pasada en Canadá cientos de científicos salieron a las calles con su bata de laboratorio para protestar contra el Gobierno porque no pueden hablar. Los están amordazando a un punto tal que la destacada revista científica Nature publicó el año pasado un editorial en el que afirmaba que es hora de que Canadá deje a sus científicos en paz".


Las muertes provocadas por desastres climáticos son cada vez más: desde la devastadora inundación que destruyó ciudades enteras en Colorado, hasta el norte de la India, donde las inundaciones y los deslizamientos de tierra provocados por una tormenta en junio de este año dejaron un saldo de 5.700 muertos. La esperanza está puesta en el cada vez mayor movimiento mundial por la justicia climática, que exige a los gobiernos que tomen medidas reales para detener el cambio climático antes de que sea demasiado tarde.

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Los efectos del cambio climático se acercan al punto de no retorno

Los científicos tienen cada vez más claro —al 95%— que el hombre es el principal actor del cambio climático y advierten de que los daños causados hasta ahora por las emisiones —subida del nivel del mar, acidificación de los mares o el derretimiento de los glaciares— se mantendrán durante siglos si los Gobiernos no se conciencian de que el calentamiento es real y muy grave, aunque se haya suavizado en los últimos años, y toman ya medidas drásticas para combatirlo. Aunque lo enfrentaran con firmeza, ya hay efectos con los que conviviremos al menos 1.000 años. Dependiendo del escenario, entre el 15% y el 40% del CO2 emitido puede quedarse ya en la atmósfera. Según sus previsiones, el nivel del mar podría subir entre 26 y 82 centímetros y la temperatura aumentar hasta 4,8 grados a finales de siglo.

 

El Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), creado por Naciones Unidas, ha avanzado este viernes en Estocolmo (Suecia) las principales conclusiones de su último informe, que representa una llamada de atención a los líderes políticos en un momento de crisis en el que la lucha contra el calentamiento ha dejado de ser prioridad.

 

Seguimiento y proyecciones del cambio climático

 


El documento será estudiado por los gobernantes del mundo antes de llegar a un acuerdo multilateral vinculante para reducir la emisión de gases de efecto invernadero en 2015, que deberá comenzar a aplicarse en 2020. "Todavía podemos prevenir los peores efectos del cambio climático y dejar a nuestros hijos y sus hijos un planeta decente. Pero necesitamos Gobiernos que actúen como bomberos y no como pirómanos", ha recogido este viernes Europa Press citando un cuadro del informe de consejos para políticos que no ha sido difundido este viernes.

 

Para lograrlo, los autores recomiendan comenzar "lo más rápido posible" una senda hacia la energía renovable, proteger los bosques, los océanos y los recursos hídricos de los que depende la economía.

 

El informe AR5, principalmente pensado para los representantes políticos, reúne las evidencias científicas de los últimos seis años. En esta edición, en la que han participado 831 expertos de 85 países, se ha podido comprender con mayor exactitud la forma en la que está subiendo el nivel del mar, algo que ha aumentado la confianza de sus previsiones, que dibujan en varios escenarios posibles.

 

El anterior trabajo, difundido en 2007, mostró evidencias suficientes de que el cambio climático es inequívoco y estableció como causa probable las actividades humanas. Fue atacado en su momento por varios expertos por incluir errores. Entre otros, sobre la velocidad con la que podrían desaparecer los glaciares del Himalaya. Otro grupo lo revisó después y concluyó que las principales conclusiones seguían siendo válidas.

 

Estas son algunas de las previsiones de esta entrega:

 

  • » Nivel del mar. La confianza en las previsiones del crecimiento del nivel del mar ha crecido con respecto al anterior informe, el AR4, gracias a la mejora de la comprensión de los componentes de nivel del mar, un mayor acuerdo de los modelos basados en procesos con observaciones y la inclusión del hielo en los cambios dinámicos. "Como el océano se calienta, los glaciares y las capas de hielo se reducen, el nivel del mar seguirá aumentando a nivel mundial, pero a un ritmo más rápido que hemos experimentado en los últimos 40 años" dijo Qin Dahe, vicepresidente del grupo de trabajo número 1 del IPCC. Las previsiones apuntan a una subida para 2100 que va de los 26 a los 82 centímetros. La horquilla es mayor de la que se estimaba en 2007 (18 y 59 centímetros).
  • » Papel del hombre. El trabajo dice que es muy factible, con una probabilidad de al menos el 95%, que las actividades humanas sean la causa predominante del calentamiento global en el siglo XX. Este aspecto ha aumentado con respecto al último estudio, de 2007, en que la probabilidad la situaban en el 90%. En el de 2001, estaba en un 66%.
  • » Cambios en el clima. El calentamiento es inequívoco, y desde 1950 muchos de los cambios observados no tienen precedentes en décadas o milenios. La atmósfera y los océanos se han calentado, las cantidades de nieve y hielo han disminuido, los niveles del mar han crecido, y las concentraciones de gases de efecto invernadero han crecido. Cada una de las últimas tres décadas ha sido sucesivamente más cálida —y las olas de calor serán más frecuentes y duraderas con una probabilidad del 90% —, la superficie de la tierra ha estado mucho más caliente que cualquier década precedente a 1850. Entre 1880 y 2012, el aumento estimado de la temperatura ha sido de 0,85 grados. Los científicos creen "probable" que suba a finales de siglo al menos 1,5 grados con respecto a la era preindustrial, aunque los escenarios más pesimistas elevan el aumento a 4,8 grados.
  • » Océanos. Es "virtualmente cierto" (al 99%) que se ha calentado la parte superior de los océanos, desde la superficie a los 700 metros de profundidad, desde 1971 hasta 2010. El informe considera, con alto nivel de confianza, que el calentamiento oceánico es el principal actor del aumento de la temperatura, ya que representa más del 90% de la energía acumulada entre 1971 y 2010.
  • » Hielos. En las últimas décadas, los bloques de Groenlandia y del Antártico han ido perdiendo masa, mientras que los glaciares continúan menguando.
  • » Carbono. Las concentraciones en la atmósfera de dióxido de carbono, metano y óxido nítrico han crecido hasta niveles sin precedentes al menos en los últimos 800.000 años. Esas agrupaciones de C02 han crecido un 40% desde los tiempos preindustriales, principalmente por las emisiones de combustibles fósiles. Los océanos han absorbido el 30% de dióxido de carbono produciendo la acidificación de los mares.
  • » Irreversibilidad. Muchos aspectos del cambio climático persistirán durante siglos aunque las emisiones de CO2 se detengan. Las temperaturas permanecerán a niveles elevados durante siglos.

 

 

Publicado enInternacional
Martes, 24 Septiembre 2013 10:47

¿Y los derechos etnicoterritoriales?

¿Y los derechos etnicoterritoriales?


En medio del pasado paro minero, con sus movilizaciones, bloqueos y opiniones varias, la Coordinación Regional del Pacífico Colombiano (CRPC) sentó posición: señaló y rechazó el doble discurso estatal, al tiempo que criticó las atribuciones que se auto-otorgan los mineros para exigir derechos de explotación en territorios colectivos y resguardos del Pacífico y en la minería, sin duda, un modelo económico que genera mayor pobreza social y desastre ambiental.


Durante los pasados meses de julio-agosto se llevó a cabo un paro minero nacional, su objetivo fundamental: negociar el reconocimiento de la minería informal y derogar el decreto 2235 del 30 de julio de 2012 por el cual el gobierno autoriza a la policía nacional a destruir la maquinaría pesada en ejercicio minero "ilegal". El 26 de julio, tras acuerdo con las instituciones respectivas, se acordó levantar el paro en el departamento del Chocó, mientras que en Irra, Marmato, Caucasia y otras zonas, los huelguistas seguían acusando al gobierno de negligente.

 

Si bien, muchos de los puntos exigidos por el gremio minero –hoy en la "ilegalidad"– pueden contener reivindicaciones sociales, como Coordinación Regional del Pacífico Colombiano (Crpc) que agrupa a organizaciones étnicoterritoriales y de Iglesia católica de la región en mención, expresaron profundas preocupaciones con lo reivindicado, dadas las distintas tensiones surgidas de la triada mineros-gobierno-comunidades afrocolombianas e indígenas y en el impacto negativo que sobre el frágil ambiente de la región se han derivado de las prácticas mineras con retroexcavadora y las que van a tener, tal como lo quiere el gobierno, las prácticas de la gran minería.

 

En este sentido, enfatizamos el doble discurso manifiesto en el decreto 2235 por el cual el gobierno autoriza a la policía para que destruya la maquinaria pesada, que no cuente con los permisos exigidos por la ley. Uno de los argumentos del decreto es "Que el artículo 79 de la Constitución Política de Colombia señaló entre los deberes ambientales del Estado el de proteger el derecho de las personas a gozar de un ambiente sano, así como la diversidad e integridad del ambiente y la conservación de áreas de especial importancia ecológica"1.

 

Como es sabido, en el Pacífico colombiano el Estado ha otorgado concesiones mineras a multinacionales en territorios de comunidades negras e indígenas. Esto implica una normatividad nacional e internacional que el Estado sigue violando a discreción: No hay consultas previas, no se conocen los estudios de impacto ambiental y socio-económico, la voz de las organizaciones etnicoterritoriales es acallada y las amenazas son también parte de la estrategia de entrega de lo poco que le ha sobrevivido territorialmente a estos pueblos.

 

Hay que recordar, en el contexto del paro minero, que en el Pacífico colombiano hay más de siete millones de hectáreas de títulos colectivos de las comunidades negras y de resguardos indígenas. Esto infiere, de entrada, la necesaria presencia de las organizaciones étnicoterritoriales en la toma de decisiones sobre lo que se va hacer en el territorio de su propiedad.

 

 

En el Chocó, varias organizaciones no participaron de las negociaciones, pues ya habían fijado su posición de no a la minería:

 

La Asociación Orewa ha dicho: "Si examinamos bien el pliego de peticiones minero lo que nos está diciendo es que ellos le piden al gobierno que les otorgue licencias o títulos de explotación sin ninguna restricción, que se puedan mover de un lugar a otro sin ser molestados y eso no lo podemos permitir por el bien de nuestras comunidades y territorios"2.

 

Por su parte el Consejo Comunitario Mayor del Alto Atrato (Cocompoca) expresó en comunicado del 22 de junio de 2013 que se retiran de la mesa de concertación minera, pues vienen recibiendo amenazas y acusaciones temerarias donde son señalados como instigadores de la quema de retroexcavadoras, situación que pone en peligro sus vidas 3.

 

Como se puede ver, tanto mineros de retroexcavadora como el gobierno han pasado por encima de esta titulación y por encima de los consejos comunitarios y cabildos indígenas, y toman decisiones a sus espaldas, como si fueran territorios baldíos.

 

En este sentido, las reivindicaciones en cuanto al uso del territorio para minería que piden los mineros con retroexcavadora no las puede solucionar el gobierno, si no pasan por negociaciones y consultas con las organizaciones etnicoterritoriales, únicas dueñas del territorio, y a quienes se les ha invisibilizado y desconocido.

 

De otra parte, el gobierno debe aclarar su posición frente a la minería y el impacto socio-económico y ambiental que va a producir la entrega –a través de concesiones– de los territorios colectivos y resguardos a multinacionales.

 

Es evidente que la negligencia de años atrás para detener el sinnúmero de retroexcavadoras en el Pacífico, es parte de un estratagema tendiente a preparar el camino para la entrada de las multinacionales. Hacerse el de la vista gorda ha implicado zafarse de la responsabilidad por el daño ambiental generado por miles de retroexcavadoras en esta región del país, y por tanto, una manera maquiavélica de decir que las multinacionales sí respetan las normas ambientales, "pagan" impuestos y son la solución para el crecimiento económico que "tanto necesita el país".

 

De esta manera, hay que enfatizar, el Estado colombiano es responsable de la fiebre de retroexcavadoras para la extracción minera en el Pacífico pues tal como se lo exige la Constitución política en su artículo 80 "... el deber del Estado de planificar el manejo y aprovechamiento de los recursos naturales para garantizar su desarrollo sostenible, conservación, restauración o sustitución, así como el deber de prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental y de imponer las sanciones legales correspondientes" (Justificación del decreto 2235). Y está claro que el deber no ha sido cumplido. Nuevamente el Estado que tenemos no es garante de derechos, sino un simple Estado policial que todo lo resuelve con gases lacrimógenos, balas y cárcel.

 

En consecuencia, las comunidades afrocolombianas e indígenas, deben tener claro que la propuesta económica minera no es la que va a salvar a la región Pacífica. Ni la de retroexcavadora, y mucho menos la minería a gran escala que está concediendo el gobierno a las multinacionales.

 

 

Es bien sabido que los pueblos que han cedido al espejismo minero hoy padecen de desnutrición y del resquebrajamiento de su tejido socio-económico. Un entable minero siempre llega acompañado de prostitución, licor, armas y grupos ilegales. Una vez se llevan el último grano de oro, quedan los grandes pozos –focos de infección del paludismo–, ríos contaminados con mercurio y cianuro, bosques talados, y sin lugares para cultivar, en fin, una situación peor que la inicial. La consecuencia inmediata en buena parte de la población ha sido el desplazamiento.

 

La Crpc llama, por tanto, a las organizaciones étnicoterritoriales a buscar consensos que sienten posición frente a la minería y demás recursos naturales en armonía con sus usos y costumbres. Nadie sino ellos, pueden decidir sobre el qué hacer en su territorio.

 

Y enfatizamos. Ni el gobierno, ni los mineros con retroexcavadoras, ni las multinacionales pueden decir o negociar sobre lo que no les pertenece. Pues como dijo un dirigente chocoano: "El gobierno dice que es dueño del subsuelo, pero primero tiene que pasar por el suelo, y ese es nuestro".

 

Saludamos la actitud democrática y decisiva del municipio de Piedras en el Tolima que ha dicho en las urnas no a la gran minería que pretende ejecutar la multinacional AngloGold Ashanti en la Colosa. La minería avanza, pero la resistencia de los pueblos es cada día más fuerte y solidaria.

 

Como Crpc brindamos toda nuestra solidaridad y apoyo a los procesos de resistencia que realizan las organizaciones étnicoterritoriales en defensa de su territorio, de sus prácticas tradicionales y de su cultura. Esto debe ir en consonancia de un correcto y consensuado plan de ordenamiento territorial que permita definir, como se hace desde hace varios años, el uso adecuado del territorio acompañado de un trabajo fuerte de incidencia política en los ámbitos nacional e internacional.

 

1 Ver: wsp.presidencia.gov.co/Normativa/Decretos/2012/Documents/OCTUBRE/30/DECRETO%202235%20DEL%2030%20DE%20OCTUBRE%20DE%202012.pdf.
2 Ver: www.pacificocolombia.org/novedades/vida-respeto-nuestros-territorios-ancestrales-mineria/878
3 Ver: www.renacientes.org/index.php/home-bottom-123/984-comunicado-a-la-opinion-publica-de-los-municipios-de-atrato-lloro-bagado-y-certegui.

Publicado enEdición Nº 195
La explotación petrolera amenaza al segundo pulmón de América

El Gobierno panameño sacará petróleo en el Tapón de Darién, fronterizo con Colombia. Los críticos alertan del riesgo medioambiental.

El Tapón de Darién, una muralla natural de casi 21.000 kilómetros cuadrados de tupida vegetación, jungla, pantanos, montañas y múltiples accidentes geográficos que comparten Colombia y Panamá y que impide que el sur y el norte de América se unan por la Carretera Interamericana, está ahora en la mira de empresas petroleras tras convertirse en base de narcotraficantes, 500 años después de ser descubierto y recorrido por el conquistador español Vasco Núñez de Balboa.

 

En la culminación de una secuencia de hechos que se remonta a 2010, la Asamblea Nacional de Panamá reformó el 27 de agosto una ley de 1987 para otorgar incentivos fiscales al sector privado para explorar y explotar petróleo en todo el territorio. En mayo de 2010, el presidente panameño, Ricardo Martinelli, afirmó que "en Panamá hay petróleo en el área de Darién. Estamos haciendo los estudios y hemos confirmado que las mismas vetas de Colombia llegan a Panamá".

 

El 23 de agosto de 2011, la Secretaría de Energía de Panamá reveló que de acuerdo con un estudio contratado en 2010 a la compañía estadounidense OTS Latin America LLC, valorado en 400.000 dólares y financiado por la multinacional paraestatal Corporación Andina de Fomento (CAF), en Darién hay reservas por 900 millones de barriles de petróleo. El Estado panameño recibiría más de 20.000 de dólares millones en ganancias por los 90.000 millones que generaría la inversión de las petroleras, según los cálculos del informe. Petroleras de Estados Unidos, Colombia, Brasil, México y Europa han mostrado interés en participar en las posibles licitaciones.

 

 

El diputado Raúl Hernández, del gobernante Partido Cambio Democrático, ha afirmado que la nueva ley "prepara mejores condiciones" para que Panamá fomente y regule la exploración y explotación de yacimientos de petróleo. La meta, según el legislador, es que las empresas contratistas "paguen canon de arrendamientos en tierra firma como en aguas interiores y en el mar un cano superficial".

 

Los efectos ambientales son la cara B de la cuestión. "El riesgo de someter al Darién a la exploración y explotación de petróleo es muy grave", advirtió la ambientalista panameña Raisa Banfield, directora ejecutiva de la Fundación Panamá Sostenible, organización no estatal de ese país. "Los bosques del Darién representan un pulmón importante: son el segundo pulmón más importantes del continente después del Amazonas y junto con el de la Biosfera Maya, en El Petén en Guatemala", explicó Banfield a este diario.

 

"Justo en las costas donde se pretende explorar también hay una riqueza de biodiversidad enorme. De ahí depende la pesca en el Pacífico panameño. Es decir, los valores ecológicos en riesgo son muchísimos, sin mencionar a todo el desplazamiento a que serían sometidas las comunidades mayoritariamente humildes, campesinas e indígenas, por la exploración petrolera", añadió.

 

Un alegato es que Panamá debe reducir su dependencia de petróleo importado, recordó. El monto de la factura de petróleo de Panamá pasó de 447 millones en 2000 a 2.250 millones en 2012, según cifras oficiales.

 

 

Es contradictorio, insistió, que el gobierno impulse la producción y consumo de etanol para mejorar la calidad ambiental, pero con el plan del petrolero "somete al país a la vulnerabilidad de sus ecosistemas. Es mero interés comercial y no obedece a un desarrollo sostenible. Es más el daño que tendremos versus el beneficio". Este diario solicitó, sin éxito, una opinión de la Secretaría sobre los reiterados cuestionamientos ambientales.

 

Sin embargo, la panameña Renza Samudio, siendo directora de Hidrocarburos de la Secretaría, alegó el 13 de septiembre de 2011, citada por el diario La Prensa, de la capital panameña, que la explotación se realizaría "fuera de las zonas naturales protegidas" del Darién e identificó dos cuencas del Tapón en el Pacífico como objetivos del plan petrolero: Garachiné-Sambú y Bayano-Chucunaque-Atrato.

 

El área protegida del Darién es de 5.790 kilómetros cuadrados en el lado panameño. La cuenca de Garachiné-Sambú es de 7.410 kilómetros cuadrados y la de Bayano-Chucunaque-Atrato tiene 7.630 kilómetros cuadrados, según datos oficiales.

 

"Debió de existir una consulta pública, porque se afectarán derechos de terceros", adujo el abogado panameño Harley Mitchell, exdirector legal de la Autoridad del Ambiente de Panamá. "Las exploraciones petrolíferas vienen acompañadas de la necesidad de expropiaciones, de remover recursos naturales en el área superficial de los yacimientos, del uso de agua en proporciones que las poblaciones no están acostumbradas y otros asuntos que afectan la vida de la gente que está cerca de estos yacimientos", dijo Mitchell a EL PAÍS.

 

Colindante con los océanos Atlántico y Pacífico, el Tapón se extiende del norte de los departamentos colombianos del Chocó y Antioquia a la oriental provincia panameña del Darién y a comarcas indígenas y comunidades. La zona fue recorrida por Núñez de Balboa en la expedición que el 25 de septiembre de 1513 le permitió ser el primer europeo en avistar el Mar del Sur, hoy Océano Pacífico, en uno de los principales descubrimientos de la conquista española en el Nuevo Mundo.

 

Una grave amenaza que en los últimos años golpeó a la remota selva es que ha sido santuario de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y punto de acopio y pasadizo de droga transportada por mar y tierra de Colombia en ruta a México y Estados Unidos, vía Centroamérica. La primera plantación de hoja de coca en suelo centroamericano fue hallada en un operativo de soldados colombianos y policías panameños en junio anterior en el Darién, junto a un laboratorio artesanal para producir cocaína.

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