China, Brasil e India se plantan en Varsovia por fondos para catástrofes

El pulso ya ha arrancado y el brazo comienza a temblar. Los países en desarrollo y China, también otros gigantes, como Brasil e India, se levantaron la madrugada del miércoles de las negociaciones de la Cumbre del Clima de Varsovia porque no se están concretando las ayudas económicas a los países que sufren los efectos del cambio climático, ni con catástrofes meteorológicas como el tifón Haiyan, que ha arrasado Filipinas, de fondo en todas sus conversaciones. "No lo vemos claro y nos levantamos este miércoles a las cuatro de la madrugada de la mesa de negociación", resumía René Orellana, jefe de la delegación de cambio climático de Bolivia. A su lado, el delegado filipino, Naderev Yeb Saño, agradecía el gesto. El representante filipino lleva una semana en huelga de hambre para intentar que el mecanismo de daños y pérdidas, ideado para atender a países en desarrollo en caso de catástrofe, sea una realidad. Muchos participantes en la Cumbre de Cambio Climático se interesaban por su salud y le daban golpecitos de ánimo en la espalda. "Veo poco progreso", reconocía Saño. Los bolivianos le regalaron una bolsa de hoja de coca para que se revitalice con sus infusiones.


Algunos delegados, bregados en los modos de hacer de anteriores cumbres, vieron el gesto del grupo de los 77 más China como parte de una estrategia de presión. "Dijeron que tenían que pensarse mejor los pasos a seguir y que querían que sus posiciones quedaran bien reflejadas en el texto", considera una técnico de la delegación del Gobierno español en Varsovia. "Las partes también tienen sus líneas rojas y se esfuerzan por dejarlo claro", añade con diplomacia. Estados Unidos, Australia y la UE quieren posponer estas decisiones de ayuda urgente hasta 2015. Los países en desarrollo reclaman que se concreten ya.


En la cumbre también se abordan medidas que ayuden a disminuir los efectos del cambio climático a largo plazo, destinadas a infraestructuras, por ejemplo. Se repartirán desde el Fondo Verde para el Clima, que deberá estar operativo a partir de 2014.
La gran esperanza y el deseo de los organizadores de esta cumbre del clima —que se desarrolla siguiendo todos los patrones de una cumbre convencional, nadie descubre sus cartas hasta el último momento— es que sea una convención con marcado carácter financiero. Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la convención de la ONU sobre cambio climático, habló de esas finanzas como "la piedra angular" para el mecanismo de pérdidas y daños.


La comisaria de la UE, Connie Hedegaard, aseguró por la mañana que se están realizando "verdaderos avances" en materia económica. Hay una lucha entre países industrializados, los tradicionalmente contaminantes, y los que están ahora en pleno desarrollo, como China o Brasil, para que se reconozca el papel histórico de cada uno de ellos en materia de emisiones de gases y se plasme en las responsabilidades futuras.


Los países en desarrollo están intentando que los acuerdos del foro de Durban, aquellos que van encaminados a un ambicioso pacto global que se debe alcanzar en la Cumbre del Clima de París 2015, se centren más en la acción inmediata. Ese hipotético acuerdo global tendría que entrar en vigor en 2020, y ellos quieren ampliar las ambiciones para el tramo entre 2015 y 2020. China, por ejemplo, es uno de los que más contaminantes per cápita, y por lo tanto tendrá que asumir mayores compromisos de reducción de emisiones en 2020.


Las políticas chinas reciben críticas, pero también reconocimientos. Varias fuentes coinciden en que este país, junto a Egipto, India o Pakistán, está dificultando la negociación. Sin embargo, la comisaria de la UE alabó su esfuerzo. China está adoptando medidas internas para frenar sus emisiones, como poner un mercado entre estados de venta de emisiones de carbono. "China está haciendo mucho (...) todos podemos hacer más", dijo Hedegaard.


Los representantes de los 190 países miembros de la Convención negociaron sobre financiación. El dinero, o la falta de compromiso para ponerlo, protagonizó las comparecencias ante los medios de muchos representantes. Los primeros en dar un paso atrás en esta cumbre de Varsovia fueron los australianos. Cuando el Gobierno de Tony Abbot, conservador, anunció la semana pasada que ha cancelado la mayor parte de sus políticas para reducir los efectos del cambio climático, como una tasa a las empresas por tonelada de dióxido de carbono emitida.

JUANA VIÚDEZ | ENVIADA ESPECIAL Varsovia20 NOV 2013 - 21:42 CET9

Publicado enInternacional
Devastación ambiental, maíz y represión; los crímenes de Estado, a juicio

Está sesionando en México el Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP), prestigiosa instancia internacional que desde hace casi 50 años reúne a jurados compuestos por expertos internacionales para escuchar y sentenciar sobre atropellos contra los pueblos. Fundado por Bertrand Russel y Jean Paul Sartre, expuso al mundo las atrocidades cometidas en la guerra de Vietnam y luego en las dictaduras latinoamericanas. Muchos datos que hoy todos sabemos sobre esos ataques, no hubieran sido públicos sin el testimonio de los pueblos ante este Tribunal y el trabajo de difusión que realizan.


El capítulo México del TPP se instaló en Octubre 2011 y realizó una primera sesión en mayo 2012 en Ciudad Juárez –implacable espejo de la devastación del país–, donde decenas de organizaciones sociales, sindicales, de derechos humanos, campesinas, de mujeres y diversidad sexual, ambientalistas y otras, acudieron a presentar testimonio, conformando un primer expediente sobre México. La acusación general del capítulo México se titula Libre comercio, guerra sucia, impunidad y derechos de los pueblos y el acusado principal es el Estado mexicano, por desvío de poder. Por usar el aparato del Estado y sus recursos, incluso judiciales, para favorecer grandes intereses económicos nacionales y trasnacionales en desmedro de la población. Por usar la ley para prevenir la justicia.


El TPP México se organizó en siete audiencias temáticas: violación de derechos laborales; devastación ambiental; ataques al maíz y la soberanía alimentaria; feminicidios y violencia de género; migración; desinformación y ataques contra comunicadores; guerra sucia e impunidad. Los organizadores de cada eje han ido realizando pre-audiencias por todo el país, recogiendo testimonios ante dictaminadores expertos, nacionales e internacionales.


Las sesiones en curso corresponden a las audiencias temáticas Devastación ambiental y derechos de los Pueblos (15-17 de noviembre) y Violencia contra el maíz, la soberanía alimentaria y la autonomía (19-21 de noviembre). Como macabra demostración de la acusación inicial, se tuvo que agregar una audiencia transversal sobre Represión a los movimientos sociales (22-24 de Noviembre), donde se presentarán 50 casos.


Bajo los ejes devastación ambiental y maíz, coordinados respectivamente por la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales y la Red en Defensa del Maíz, se han realizado 25 pre-audiencias, documentando 140 casos ambientales y 70 ataques contra el maíz y la soberanía alimentaria. En las audiencias generales se resumen las pre-audiencias y se presentan casos emblemáticos ante jurados nacionales e internacionales, entre otros Gianni Tognoni (TPP, Italia), Larry Lohman (Inglaterra), Marco Ferreira (Argentina), Antoni Pigrau (España), Dora Lucy Arias (Colombia), Luis Macas (Ecuador), Andrés Carrasco (Argentina), los premios Nobel alternativos Tony Clark (Canadá), Camila Montecinos (Chile) y Pat Mooney (Canadá), junto a expertos mexicanos como Gustavo Esteva, Joel Aquino y Raúl García Barrios.


En la semana pasada se realizaron dos pre-audiencias: Políticas de exterminio contra el pueblo maya en la península de Yucatán y una pre-audiencia científica en la UNAM, titulada Cultivos transgénicos en México con énfasis en el maíz, organizada por la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS).


De formas diferentes pero convergentes, en ambas se expusieron sólidas evidencias de los daños que ha provocado la introducción y siembra de transgénicos y la contaminación tóxica que conllevan, además de la corrupción que los acompaña para que el gobierno permita su siembra pese a sus claros impactos y desventajas.


En la península de Yucatán el gobierno autorizó 258 mil hectáreas de soya transgénica, de las cuales 14 mil han sido plantadas, con efectos devastadores para miles de familias campesinas apicultoras, cuyas abejas mueren por efecto de los agrotóxicos y el polen se contamina con transgénicos y no pueden vender la miel. La filtración de los agrotóxicos que aumenta con los transgénicos, a los ríos subterráneos de la península, únicos en el mundo, ya ha comenzado y destruirá otro tesoro de México, al tiempo que contamina el agua potable y destruye la flora y fauna. Se suma a los múltiples despojos de que son objeto los pueblos mayas, como azote que continúa desde la Conquista. Orgullosa y tercamente, los pueblos mayas siguen resistiendo y defienden sus comunidades, lo cual reconocen los dictaminadores que allí asistieron.
La pre-audiencia científica aportó 23 sólidos testimonios que muestran claramente que los transgénicos son una tecnología fallida que no aportan ningún beneficio, entrañan riesgos irreversibles a la biodiversidad, riesgos a la salud humana y animal, y a las más de 23 mil variedades de maíz campesino que son parte fundamental de la cultura y la dieta de todo México. Se presentaron documentos probatorios de la corrupción que cunde entre muchos de los funcionarios y científicos que han participado en las decisiones sobre bioseguridad, contra las evidencias de la ciencia independiente y comprometida con la sociedad, crítica a los transgénicos. Varios casos serán presentados en la próximas audiencias.


Las sesiones del TPP son abiertas, una oportunidad para ver esta impactante radiografía del país construida por más de 400 organizaciones. Sesionan del 15 al 22 de noviembre en auditorio STUNAM, Calle Centeno 145, Col. Granjas Esmeralda, Metro Mexicaltzingo Línea 12, de 9 a 19 horas. Más información sobre programa, jurados y sesiones en tppmexico.org


Por SILVIA RIBEIRO, investigadora del Grupo ETC

Publicado enInternacional
Ecuador condena a Chevron a una multa millonaria por contaminar

La batalla de dos décadas que lleva un grupo de campesinos e indígenas de la Amazonia ecuatoriana contra la petrolera estadounidense Chevron llega a un aparente final. La Corte Nacional de Justicia de Ecuador, la máxima instancia judicial, ha ratificado la sentencia condenatoria dictada por un juzgado provincial en 2011, pero ha rebajado la sanción de 19.000 millones de dólares (unos 14.000 millones de euros) a 8.646 (6.400 millones de euros) al eliminar la indemnización por daños punitivos, que se había incluido en la instancia inferior, pero que no está contemplada en el ordenamiento jurídico ecuatoriano.


La contaminación en la zona se ha cobrado más de un millar de vidas —se estima que 1.400— por enfermedades derivadas de los vertidos de Texaco durante las prácticas extractivas que desarrolló en la región entre 1964 y 1992. Muchos indígenas y agricultores siguen afectados por secuelas que incluyen defectos de nacimiento y distintos tipos de cáncer.


Pese a la reducción de la sanción económica, la más alta jamás aplicada a una petrolera por un delito medioambiental, Chevron arremetió contra el fallo de la corte ecuatoriana. "La sentencia es tan ilegítima e inejecutable hoy como el día en que fue emitida originalmente hace casi tres años", señaló a EL PAÍS James Craig, asesor de la compañía para África y América Latina. La sentencia es solo una batalla más en esta guerra entre la multinacional estadounidense y los afectados. Porque estos días, un tribunal de Nueva York dirime si aquella primera condena de 2011 se dictó de manera fraudulenta. Chevron defiende que el abogado que interpuso en 1993 la demanda inicial en nombre de 30.000 indígenas y agricultores de la región de Lago Agrio, en el noroeste de Ecuador, falsificó documentos ambientales y sobornó al juez.
La decisión que adopte el juzgado neoyorquino puede influir sobre otros tribunales extranjeros —en Canadá, Brasil y Argentina— ante los que los demandantes han pedido que se ejecute la resolución multimillonaria ecuatoriana, dado que, como Chevron no tiene ya presencia en Ecuador, no tiene activos que puedan ser embargados para cobrar la indemnización. El fallo de la corte Ecuatoriana permite a los demandantes pedir la ejecución de la sentencia en otros países.

 

Además del proceso en EE UU, la petrolera ha iniciado otra serie de procesos internacionales para garantizar la nulidad del fallo y la suspensión de la ejecución de la sentencia de 2011. En septiembre de este año, un laudo parcial del Tribunal de Arbitraje de La Haya concluyó que, en virtud de los acuerdos firmados entre Texaco y el Gobierno de Ecuador en los años noventa, la empresa y sus filiales no podían ser objeto de una demanda colectiva en el país o por terceros, como la que interpusieron en Ecuador. En enero está previsto que se emita la segunda parte del laudo sobre la interferencia del Gobierno de Ecuador en el proceso y las irregularidades del mismo que ha denunciado Chevron.


La reducción de la indemnización deja un sabor agridulce entre los afectados. Su representante, Humberto Piaguaje, dijo ayer: "Hemos estado 20 años en esta lucha, buscando derecho a la vida y a la naturaleza. Hoy sentimos que en el Estado ecuatoriano tenemos justicia, pero no nos sentimos del todo satisfechos, porque no se castiga el mal comportamiento de la petrolera, por calificarnos a nosotros, humildes campesinos e indígenas, como un grupo de delincuentes organizados para extorsionar". Piaguaje dijo que los afectados ascienden a unas 30.000 personas de la Amazonia ecuatoriana. El malestar de estos pueblos está expresado en las 240.000 hojas que componen el juicio iniciado en 1993.
Durante 20 meses se analizó nuevamente el caso en la Corte Nacional de Justicia, debido al pedido de casación de la sentencia que hizo Chevron. Su principal argumento, además del acuerdo de exoneración de responsabilidad que Texaco (empresa comprada por Chevron) firmó con el Gobierno de Ecuador en 1998, es que la compañía salió del país en los noventa e invirtió 30 millones de euros en la reparación de las zonas donde operaron desde 1964.


La contraparte ecuatoriana, sin embargo, ha probado que no hubo ninguna reparación ambiental y que lo único que hicieron fue cubrir con tierra las piscinas de desechos tóxicos. El jurista Eduardo Bermeo, que representó a los demandados en la Corte Nacional de Justicia, explicó que el fallo está bien estructurado. "El mensaje es que el que contamina, paga y el fallo estima que existió una operación que causó daños ambientales y que hubo afectación en todo el entorno de la operación".


La visita a las piscinas que dejó Texaco es parte del 'toxic tour' que organiza el Frente de Defensa de la Amazonía para demostrar los daños que dejó la petrolera estadounidense. La casa de Mercedes Jiménez es parte de este circuito porque en su patio trasero había una piscina de desechos de petróleo que fue cubierta. "Se decía que el petróleo era bueno para el dolor de huesos", recuerda esta mujer y añade que los recogía en botellas de agua y se lo llevaba a sus amigas.


El Gobierno ecuatoriano ha estado al margen del proceso contra Chevron, pero cuando la petrolera buscó el arbitraje de La Haya y empezó una campaña de desprestigio del país, el presidente Rafael Correa tomó partido. En septiembre lanzó la campaña "La Mano Sucia de Chevron" y su idea es imitar lo que hacía el Frente de Defensa de la Amazonía y atraer a personalidades internacionales para que constaten el daño ambiental.


Justamente esta semana está en Ecuador la activista y periodista estadounidense Antonia Juhasz, reconocida por sus investigaciones en torno a las operaciones petroleras en el mundo. "La visita fue conmovedora y perturbante, estar allí solo unos minutos me produjo malestar en mis ojos, nariz y me produjo dolor de cabeza, tuve una pequeña visión de lo que vive esa gente todos los días, tomar esa agua, bañarse esa agua, vivir en esos campos contaminados..", dijo a El PAÍS.


Hasta ahora, el proceso abierto en la CNJ eximía a Chevron de cumplir la sentencia millonaria. Tras la decisión de la Corte el fallo ya es firme y allanará el camino a los demandantes para que la puedan ejecutar en aquellos tribunales internacionales donde han presentado acciones de cobro. La petrolera, sin embargo, está peleando la nulidad del fallo en Nueva York, en un proceso cuya resolución se espera en las próximas semanas.

 

Por Soraya Constante / Eva Saiz Quito / Washington13 NOV 2013 - 20:51 CET


 

El futuro de la resolución


Chevron no posee bienes en Ecuador, con lo cual no procede el embargo en el país sudamericano. Por eso los demandados tienen la expectativa de que la sentencia ecuatoriana sea reconocida en al menos 30 países donde la petrolera estadounidense opera.


Juan Pablo Sáenz, abogado de la Unión de Afectados por Texaco-Chevron, solo ha adelantado que continúan esperando una respuesta de Canadá, Brasil y Argentina, donde ya se ha iniciado el proceso. La sentencia de la Corte Nacional de Justicia, que será efectiva en tres días, ayudará a estos procesos.


Según Sáez, todavía cabe que Chevron interponga un recurso ante la Corte Constitucional de Ecuador, para que esta diga si se ha cumplido o no el debido proceso. Los demandados, por su parte, no interpelarán más porque han llegado a la última instancia dentro de Ecuador. Humbero Piaguaje, de la Unión de Afectados por Texaco-Chevron, ha explicado que el dinero que reciben pasará a un fideicomiso que será administrado a favor de las comunidades afectadas.


El monto subirá un poco más porque la sentencia de la Corte Nacional de Justicia impone el pago del 10% adicional sobre la sanción económica, en virtud de lo que señala la Ley de Gestión Ambiental.


De momento lo que se ha logrado hacer en Ecuador para conseguir parte de la indemnización es el embargo de las marcas de Chevron Corporation. El Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual en octubre pasado procedió al embargo de 50 marcas de la petrolera, considerados como bienes intangibles, por pedido del juzgado provincial que sentenció a la compañía.


Entre las marcas embargadas están: Havoline, Texaco, Chevron, Meropa, Ursa, Geotex, Doro, Motex y Multigear. Pero según la estimación de los demanddantes, las regalías de apenas representan entre 100 y 300 millones de dólares

 

Por Soraya Constante

Publicado enInternacional

"Este es el momento de luchar contra el cambio climático, ni mañana, ni pasado. Ahora". La secretaria general de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), Christiana Figueres, cree que los resultados del último informe científico del IPCC (panel de expertos sobre el cambio climático de la ONU), no dejan lugar a dudas. Nos acercamos a un punto sin retorno y es el momento de que los líderes políticos que se reúnen desde hoy en Varsovia (Polonia) en la 19ª Cumbre del Clima suban en su lista de prioridades la lucha contra el calentamiento global a pesar de la crisis económica.


La cita se prolongará hasta el viernes 22. No será hasta los últimos tres días, con la llegada de las delegaciones de los países, cuando se comiencen a conocer las decisiones.


En esta conferencia, con más de 190 países convocados, el objetivo más ambicioso es avanzar hacia un gran acuerdo multilateral vinculante para reducir la emisión de gases de efecto invernadero que se quiere tener listo en 2015 para empezar a aplicarse en 2020. Los países deberían salir de Varsovia con la determinación de hacer los análisis internos necesarios para poder proponer su contribución nacional a la solución global. Se trata de que esos proyectos de contención de emisiones de los gases de efecto invernadero, con sus respectivas cantidades, sean una realidad en 2014, en la reunión de Lima, y de que se aprueben definitivamente en 2015, en la cumbre programada para su celebración en París. Entre los principales problemas está establecer los criterios para establecer los compromisos de los países. El debate se adivina interminable.


La búsqueda de financiación —dinero para que los países en desarrollo afronten los efectos del cambio climático— es otro gran reto en tiempos de presupuestos menguantes. Hay que determinar de dónde saldrán los 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) asignados al Fondo Verde para el Clima. El dinero está comprometido, pero no se sabe de dónde saldrá. Figueres aseguró en uno de sus últimos discursos que se intentará "aprovechar el capital privado". Para los países en desarrollo la participación económica de los Gobiernos es imprescindible porque les aporta seguridad. Ahora tienen que estudiar la forma de eliminar los riesgos que pueda aparejar esa vinculación con el capital privado. "Uno de los retos será cómo movilizar ese dinero y concebir formas más inteligentes de combinar dinero público y privado", contempla la exsecretaria de Estado de Cambio Climático con el Gobierno de Rodríguez Zapatero, Teresa Ribera, veterana de este tipo de cumbres.

 

En la lista de tareas que se dan por hechas se encuentra la ratificación del segundo periodo de compromiso del Protocolo de Kioto, que se acordó en 2012 en la cumbre de Doha (Catar). El nuevo compromiso se extiende hasta 2020, pero con obligaciones para muy pocos países, básicamente los de la UE, Australia, Noruega y Croacia. Apenas representan el 15% de las emisiones globales, ya que Japón, Canadá y Rusia se han salido del protocolo y EE UU, el principal emisor per capita, no llegó a ratificarlo. Ese complicado pacto mundial, que se quiere tener listo para 2015, es importante porque quiere contar con China, EE UU, India o Rusia.


Aída Vila, de Greenpeace, teme que en Varsovia ocurra lo mismo que pasó en Copenhague en 2009, donde se intentó pactar un acuerdo para 2012 y se fracasó. "El informe del IPCC de 2007 ya decía que el principal esfuerzo se debe de hacer en esta década, hay que buscar mecanismos para ajustarlos a la recomendación científica desde ahora", insiste.


Organismos como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya han aconsejado acciones inmediatas. Un informe del Banco Mundial contemplaba hace un año que si se mantiene el ritmo de emisiones se llegará a un incremento de las temperaturas de cuatro grados centígrados a final de siglo. El FMI ya está apostando por que las subvenciones a combustibles fósiles se reduzcan y se pase a las energías renovables.


"Ya se está retrasando demasiado el acuerdo. Es muy importante que se haga un cambio normativo para llegar a un modelo energético con mayor apuesta por las energías renovables y que deje fuera a los combustibles fósiles", contempla Mar Asunción, de WWF. Desde 1995, los miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre cambio climático se reúnen a finales de año para coordinar esfuerzos.


Una larga lista de negociaciones


- 1992. Se aprueba la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático con la intención de estabilizar, en el año 2000, las emisiones de gases de efecto invernadero y volver a colocarlas en el nivel de 1990.


- 1997. En Japón, donde se celebró la tercera conferencia de los países miembros de la convención, se aprobó el Protocolo de Kioto. Los países desarrollados pactan reducir sus emisiones de CO2 un 5,2% de media entre 2008 y 2012 con respecto a los niveles de 1990. Estados Unidos, el principal emisor, no lo ratificó.


- 2005. Entra en vigor el Protocolo de Kioto con la ratificación de 141 países firmantes. Su objetivo es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.


- 2007. En Bali, los países acuerdan que en dos años habría un nuevo tratado que reemplazara al de Kioto a partir de 2012.


- 2009. En la cumbre de Copenhague no se consiguió un acuerdo sobre qué hacer cuando en 2012 expirara el primer periodo del Protocolo de Kioto. Sí se pactó transferir 100.000 millones de dólares anuales (74.844 millones de euros) a partir de 2020 para combatir el calentamiento.


- 2011. En Durban (Suráfrica), la UE acepta prorrogar Kioto hasta 2020. A cambio intenta lograr un acuerdo para que en esa fecha se sumen el resto de grandes emisores, EE UU y China. En esta cita también se acordó la estructura del Fondo Verde del Clima, en el que los países ricos deben aportar una cantidad fija cada año para compensar a los países en desarrollo.


- 2012. La reunión de Doha (Catar) acordó prorrogar el Protocolo de Kioto hasta 2020, pero con unas obligaciones bastante reducidas. Solo están sometidos a ellas un puñado de países; básicamente los de la UE, Australia y Noruega. En esa reunión también pactaron tener, para diciembre de 2015, un nuevo acuerdo que implique a todos los países y que entre en vigor en 2020.


- 2013. La cita de Polonia quiere avanzar hacia ese gran pacto y para ello se ha fijado la búsqueda intensa de fórmulas para sacar dinero comprometido con los países en desarrollo.

Publicado enInternacional
¿Está matando al planeta nuestra implacable busca de crecimiento económico?

¿Está matando al planeta nuestra implacable busca de crecimiento económico? Los climatólogos han visto los datos y están llegando a algunas conclusiones incendiarias.


Diciembre de 2012. Un investigador de sistemas complejos, de cabellos rojos, llamado Brad Werner pasó entre la multitud de 24.000 climatólogos y astrofísicos en la Reunión de Otoño de la Unión Geofísica Estadounidense, celebrada anualmente en San Francisco. La conferencia de este año incluía algunos participantes de gran renombre, desde Ed Stone, del proyecto Voyager de la NASA explicando un nuevo hito en el camino al espacio interestelar, hasta el cineasta James Cameron, quien habló de sus aventuras en sumergibles de aguas profundas.


Pero fue la propia sesión de Werner la que atrajo gran parte del alboroto. Se titulaba "¿Está jodida la tierra? (título completo: ¿Está jodida la tierra? Futilidad dinámica del manejo del medioambiente y posibilidades de sustentabilidad a través del activismo de acción directa").
De pie frente a la sala de conferencias, el geofísico de la Universidad de California San Diego presentó a la multitud el avanzado modelo informático que iba a utilizar para responder a esa pregunta. Habló de límites del sistema, perturbaciones, disipación, atractores, bifurcaciones y toda una serie de asuntos que en gran parte eran incomprensibles para nosotros, los no iniciados en la teoría de sistemas complejos. Pero el resultado final era suficientemente claro: el capitalismo global hace que el agotamiento de los recursos sea tan rápido, conveniente e irrestricto, que los "sistemas tierra-humanos" se están haciendo peligrosamente inestables como reacción. Cuando un periodista lo presionó para que diera una respuesta clara a la pregunta "¿estamos jodidos?, Werner dejó la jerga a un lado y respondió: "Más o menos".


Había, sin embargo, una dinámica en el modelo que ofrecía alguna esperanza. Werner la llamó "resistencia", movimientos de "gente o grupos de gente" que "adoptan un cierto conjunto de dinámicas que no se ajustan a la cultura capitalista". Según el resumen de su presentación esto incluye "acción directa ecológica, resistencia proveniente desde afuera de la cultura dominante, como en protestas, bloqueos y saboteos por parte de pueblos indígenas, trabajadores, anarquistas y otros grupos activistas".


Las reuniones científicas serias no destacan usualmente llamados a la resistencia política, mucho menos acción directa y saboteo. Pero por otra parte, Werner no estaba llamando a emprender cosas semejantes. Simplemente estaba observando que los levantamientos masivos de la gente, siguiendo las líneas del movimiento por la abolición, del movimiento de derechos civiles u Ocupa Wall Street, representan la fuente más probable de "fricción" para ralentizar una maquinaria económica que se está saliendo de control. Sabemos que los movimientos sociales del pasado han "tenido tremenda influencia sobre... cómo se desarrolló la cultura dominante", señaló. Por lo tanto es razonable que, "si estamos pensando en el futuro de la tierra y el futuro de nuestra conexión con el medio ambiente tenemos que incluir la resistencia como parte de esa dinámica". Y eso, argumentó Werner, no es un tema de opinión, sino "realmente un problema de geofísica".


Numerosos científicos han sido motivados por los resultados de su investigación a emprender la acción en las calles. Físicos, astrónomos, médicos y biólogos han estado a la vanguardia de los movimientos contra las armas nucleares, la energía nuclear, la guerra, la contaminación química y el creacionismo. Y en noviembre de 2012, Nature publicó un comentario del financista y filántropo ecológico Jeremy Grantham instando a los científicos a sumarse a esa tradición y "ser arrestados si es necesario", porque el cambio climático "no es solo la crisis de vuestras vidas, es también la crisis de la existencia de nuestra especie".


Algunos científicos no necesitan que los convenzan. El padrino de la climatología moderna, Hames Hansen, es un formidable activista, ha sido detenido una media docena de veces por resistir la minería de remoción de cima de montaña y los oleoductos de arenas bituminosas (incluso abandonó su puesto en la NASA este año en parte para tener más tiempo para las campañas). Hace dos años, cuando fui arrestada frente a la Casa Blanca en una acción masiva contra Keystone XL, el oleoducto de arenas bituminosas, una de las 166 personas esposadas ese día era un glaciólogo llamado Jason Box, un experto de reputación mundial sobre la placa de hielo de Groenlandia que se derrite.


"No podía mantener mi autorespeto si no iba", dijo Box entonces, y agregó que "solo votar no parece suficiente en este caso. También tengo que ser un ciudadano".


Esto es laudable, pero lo que Werner hace con sus modelos es diferente. No dice que su investigación lo impulsó a tomar acción para detener una política en particular, dice que su investigación muestra que todo nuestro paradigma económico es una amenaza para la estabilidad ecológica. Y por cierto que cuestionar ese paradigma económico –mediante la presión contraria del movimiento de masas– es el mejor intento de la humanidad para evitar la catástrofe.


Es un argumento pesado. Pero no es el único. Werner forma parte de un grupo pequeño pero cada vez más influyente de científicos cuya investigación de la desestabilización de sistemas naturales –en particular el sistema climático– los lleva a conclusiones similarmente transformadoras, incluso revolucionarias. Y para cualquier revolucionario de armario quien nunca ha soñado con derrocar el orden económico actual a favor de otro que sea menos probable que lleve a jubilados italianos a ahorcarse en sus casas, este trabajo debería ser de particular interés. Porque hace que el abandono de ese cruel sistema a favor de algo nuevo (y tal vez, con mucho trabajo, mejor) ya no sea cosa de simple preferencia ideológica, sino más bien una necesidad existencial para la especie.


En la dirección de ese grupo de nuevos revolucionarios científicos se encuentra uno de los principales expertos en el clima de Gran Bretaña, Kevin Anderson, vicedirector del Centro Tyndall de Investigación del Cambio Climático, que se ha establecido rápidamente como una de las principales instituciones de investigación del clima del Reino Unido. Dirigiéndose a todos, desde el Departamento de Desarrollo Internacional al Consejo Municipal de Manchester, Anderson ha pasado más de una década traduciendo pacientemente las implicaciones de la última ciencia climatológica a políticos, economistas y activistas. En lenguaje claro y comprensible, presenta un camino riguroso para la reducción de emisiones, que asegura un intento decente de mantener el aumento de la temperatura global a bajo 2º Celsius, un objetivo que la mayoría de los gobiernos han determinado que conjuraría la catástrofe.


Pero en los últimos años, los escritos y presentaciones visuales de Anderson se han hecho más alarmantes. Con títulos como "El cambio climático: más allá de peligroso... Cifras brutales y tenue esperanza", señala que las probabilidades de mantenerse dentro de algo semejante a niveles seguros de temperatura disminuyen rápidamente.


Con su colega Alice Bows, experta en mitigación del clima en el Centro Tyndall, Anderson señala que hemos perdido tanto tiempo debido a atolladeros políticos y débiles políticas climáticas –mientras el consumo (y las emisiones) globales aumentaban vertiginosamente– que ahora estamos enfrentando recortes tan drásticos que cuestionan la lógica fundamental de dar prioridad al crecimiento del PIB por sobre todas las cosas.


Anderson y Bows nos informan de que el objetivo de mitigación a largo plazo mencionado frecuentemente –un recorte de las emisiones de un 80% bajo los niveles de 1990 para 2050– ha sido seleccionado exclusivamente por motivos de conveniencia política y no tiene "ninguna base científica". Esto se debe a que los impactos del clima no tienen lugar solo por lo que emitimos hoy y mañana, sino por las emisiones que se acumulan en la atmósfera con el paso del tiempo. Y advierten de que al concentrarse en objetivos a tres décadas y media de distancia en el futuro –en lugar de lo que podemos hacer para reducir el carbono fuerte e inmediatamente– existe un serio riesgo de que permitamos que nuestras emisiones sigan aumentando durante años, gastando demasiado de nuestro "presupuesto de carbono" y colocándonos en una posición imposible en el resto del siglo.


Por eso Anderson y Bows argumentan que si los gobiernos de países desarrollados son serios en alcanzar el objetivo internacional acordado de mantener el calentamiento por debajo de 2º Celsius y si las reducciones han de respetar algún tipo de principio de equidad (básicamente que los países que han estado expeliendo carbono durante gran parte de dos siglos tienen que recortar antes que los países donde más de mil millones de personas todavía no tienen electricidad), entonces las reducciones tienen que ser mucho más profundas y tendrán que ocurrir mucho antes.


Para tener incluso una probabilidad de 50/50 de alcanzar el objetivo de 2ºC (que, advierten ellos y muchos otros, ya involucra una serie de impactos climáticos inmensamente dañinos), los países industrializados tienen que comenzar a reducir sus emisiones de gases invernadero en algo como 10% al año y tienen que hacerlo ahora mismo. Pero Anderson y Bows van más lejos, al señalar que este objetivo no se puede alcanzar con la serie de soluciones de bonos de carbono o de tecnología verde usualmente propugnadas por grandes grupos verdes. Estas medidas ciertamente ayudan, sin duda, pero simplemente no bastan: una baja de las emisiones de un 10%, año tras año,virtualmente no tiene precedentes desde que comenzamos suministrando energía a nuestras economías con carbón. De hecho, recortes de más de 1% por año "han sido asociados históricamente solo con recesión económica o agitación", como dijo el economista Nicholas Stern en su informe de 2006 para el Gobierno británico.


Incluso después del colapso de la Unión Soviética no hubo reducciones de esta duración y profundidad (los antiguos países soviéticos tuvieron reducciones anuales promedio de aproximadamente 5% durante un período de diez años). No tuvieron lugar después del crac de Wall Street en 2008 (algunos países ricos tuvieron una baja de 7% entre 2008 y 2009, pero sus emisiones de CO2 se recuperaron con ganas en 2010 y las emisiones en China e India siguieron aumentando). Solo durante las consecuencias inmediatas del gran crac del mercado de 1929, por ejemplo, EE.UU. tuvo una baja de emisiones durante varios años consecutivos de más de un 10% por año, según datos históricos del Centro de Análisis de Información sobre Dióxido de Carbono. Pero esa fue la peor crisis económica de los tiempos modernos.


Si queremos evitar ese tipo de matanza mientras cumplimos nuestros objetivos de emisiones basados en la ciencia, la reducción de carbono debe ser administrada cuidadosamente mediante lo que Anderson y Bows describen como "estrategias radicales e inmediatas de "decrecimiento" en EE.UU., la UE, y otras naciones ricas". Lo que está bien, con la excepción de que sucede que tenemos un sistema económico que hace un fetiche del crecimiento del PIB por sobre todo, sin que importen las consecuencias humanas o ecológicas, y en el cual la clase política neoliberal ha abdicado del todo su responsabilidad de administrar algo (ya que el mercado es el genio invisible al que hay que confiarlo todo).


Por lo tanto, lo que realmente dicen Anderson y Bows es que todavía queda tiempo para evitar un calentamiento catastrófico, pero no dentro de las reglas del capitalismo tal como están construidas actualmente. Lo que podría ser el mejor argumento que hayamos tenido para cambiar esas reglas.


En un ensayo de 2012 que apareció en la influyente revista científica Nature Climate Change, Anderson y Bows presentaron una especie de desafío, acusando a muchos otros científicos de no decir la verdad sobre el tipo de cambios que el cambio climático exige de la humanidad. Al respecto vale la pena citarlo en extenso:


...al desarrollar escenarios de emisiones los científicos subestiman repetida y severamente las implicaciones de sus análisis. Cuando se trata de evitar un aumento de 2ºC, "imposible" es traducido como "difícil pero factible", mientras "urgente y radical" aparece como "retador", todo para apaciguar al dios de la economía (o, para ser más precisos, de las finanzas). Por ejemplo, para evitar de exceder la reducción de la tasa de emisión máxima dictada por los economistas, se asumen picos "imposiblemente" tempranos, junto con nociones ingenuas sobre "gran" ingeniería y las tasas de despliegue de infraestructura de bajo carbono. A medida que disminuyen los presupuestos de emisiones, se propone cada vez más geoingeniería para asegurar que el dictado de los economistas no se cuestione.


En otras palabras, a fin de parecer razonables dentro de los círculos económicos neoliberales, los científicos han estado suavizando dramáticamente las implicaciones de su investigación. En agosto de 2013, Anderson estuvo dispuesto a ser aún más directo y escribió que ya era demasiado tarde para el cambio gradual. "Tal vez en los días de la Cumbre de la Tierra de 1992, o incluso al principio del milenio, los niveles de mitigación de 2ºC podrían haber sido logrados mediante cambios evolutivos significativos dentro de la hegemonía política y económica. ¡Pero el cambio climático es un problema acumulativo! Ahora, en 2013, en las naciones (post) industriales de altas emisiones enfrentamos una perspectiva muy diferente. Nuestro continuo y colectivo libertinaje con el carbono ha desperdiciado toda oportunidad del 'cambio evolucionista' permitido por nuestro anterior (y mayor) presupuesto de carbono de 2ºC. Actualmente, después de dos décadas de fanfarronadas y mentiras, el presupuesto de 2ºC restante exige cambios revolucionarios de la hegemonía política y económica".


Probablemente no debería sorprendernos que algunos científicos especialistas en clima estén un poco asustados ante las implicaciones radicales incluso de su propia investigación. En su mayoría solo estaban haciendo tranquilamente su trabajo midiendo muestras de hielo, preparando modelos del clima global y estudiando la acidificación de los océanos, solo para descubrir, como describe el experto en clima y autor australiano Clive Hamilton, que estaban "involuntariamente desestabilizando el orden político y social".


Pero hay mucha gente muy consciente de la naturaleza revolucionaria de la ciencia climática. Por eso algunos gobiernos que decidieron descartar sus compromisos climáticos a favor de excavar más carbón han tenido que encontrar maneras cada vez más "matonescas" para silenciar e intimidar a los científicos de sus naciones. En Gran Bretaña esta estrategia es cada vez más abierta e Ian Boyd, asesor científico jefe del Departamento del Entorno, Alimentación y de Asuntos Rurales, escribió recientemente que los científicos deberían evitar "sugerir que las políticas son correctas o equivocadas" y expresar sus puntos de vista "trabajando con asesores empotrados (como yo mismo) y siendo la voz de la razón, en lugar del disenso, en la arena pública".


Si queréis saber adónde lleva esto comprobad lo que sucede en Canadá, donde vivo. El Gobierno conservador de Stephen Harper ha realizado un trabajo tan efectivo silenciando a los científicos y eliminando proyectos de investigación crítica que en julio de 2012 un par de miles de científicos y sus partidarios efectuaron un simulacro de funeral en Parliament Hill en Ottawa, deplorando "la muerte de la evidencia". Sus pancartas decían, "No a la ciencia, no a la evidencia, no a la verdad".


Pero la verdad sale a la luz a pesar de todo. Ya no es necesario leer en publicaciones científicas que la búsqueda de beneficios y crecimiento de los negocios como si tal cosa está desestabilizando la vida en la tierra. Las primeras señales se despliegan ante nuestros ojos. Y más y más de nosotros reaccionamos correspondientemente: bloquear la actividad del fracking e Balcombe; interferir en los preparativos para perforaciones en aguas rusas en el Ártico (a un enorme coste personal); demandar a los operadores de arenas bituminosas por violar la soberanía indígena; e innumerables actos más de resistencia grandes y pequeños. En el modelo informático de Brad Werner, esta es la "fricción" requerida para ralentizar las fuerzas de desestabilización; el gran activista del clima Bill MbKibben los llama "anticuerpos" que se alzan para combatir la "fiebre de adulteración" del planeta.


No es una revolución, pero es un comienzo. Y podría darnos suficiente tiempo para encontrar una manera de vivir en este planeta que sea claramente menos jodida.


Naomi Klein es una periodista galardonada, columnista publicada en numerosos periódicos y autora del éxito de ventas internacional del New York Times, La doctrina del shock: El auge del capitalismo del desastre (septiembre de 2007); y de un éxito de ventas internacional anterior: No logo: El poder de las marcas; y de la colección: Vallas y Ventanas: Despachos desde las trincheras del debate sobre la

 

Traducido para Rebelión por Germán Leyens.

 

globalización (2002). Lea más en Naomiklein.org. La puede seguir en Twitter: @naomiaklein
Fuente: http://www.newstatesman.com/2013/10/science-says-revolt

Publicado enInternacional

Las reservas de hidrocarburos podrían convertir a Israel en el principal exportador de gas natural y cambiar la situación geopolítica en Oriente Medio.


Tras la sentencia de la Corte Suprema de Israel, que legitimó la decisión unilateral (sin mediación del Knesset) del primer ministro Benjamin Netanyahu de exportar una cuota de 40% de la producción de gas natural, Israel se lanza a la conquista de los mercados energéticos.


Se estima que las reservas de los yacimientos de hidrocarburos Tamar y Leviatán, ubicados cerca de Haifa, ascienden a más de 30 billones de pies cúbicos de gas natural, lo que, según el ministro de energía israelí, Silvan Shalom, le ahorraría al país unos 300 millones de dólares al mes, cifra que podría llegar a los mil millones de dólares.


La explotación del campo Tamar con las reservas de unos 10 billones de pies cúbicos de gas, la encabeza el gigante energético estadounidense Noble Energy, en colaboración con el grupo israelí Delek.


Ambas empresas planean diversificar las exportaciones de gas y entrar en los mercados de Turquía, Grecia, Cisjordania o incluso Egipto, que sufre escasez de hidrocarburos tras la inestabilidad política derivada de la 'primavera árabe'.
"Para Israel y los países vecinos este es un juego en el que todos ganan", señala Yossi Abu, jefe ejecutivo de la empresa Delek, en una entrevista con 'Financial Times'.


Las reservas de Israel podrían ser menos impresionantes en comparación con otros países exportadores de gas a nivel mundial, pero la combinación de dos factores importantes –el volumen de los yacimientos y su proximidad al mayor consumidor de recursos energéticos, es decir, a Europa– convierten al estado judío en un jugador importante del sector, según Tyler Crowe, colaborador de la empresa 'The Motley Fool'.


Asimismo, Israel también puede invertir en la construcción de terminales de gas natural líquido (GNL), lo que le abriría a Tel Aviv las puertas de mercados tan lejanos como el de Asia y podría afectar a las posiciones de los principales actores del sector como Qatar, Estados Unidos y Australia.


En este contexto, el desarrollo de la red de gasoductos israelíes, así como la exploración de campos petroleros como Meged 5 podría, de una parte, mejorar las relaciones políticas y económicas con países dependientes de hidrocarburos de la región, como Turquía y, de otra, convertirse en otro factor de desestabilización en Oriente Medio.

 

9 NOVIEMBRE 2013

 

(Con información de AFP)

Publicado enInternacional
Miércoles, 06 Noviembre 2013 14:45

El mar esconde el calentamiento

El mar esconde el calentamiento

El océano mundial, en los últimos 60 años, absorbe calor 15 veces más rápido que en los 10.000 años anteriores, afirman unos científicos estadounidenses que han logrado estimar la temperatura de las aguas intermedias (entre 450 y mil metros d eprofundidad) en el Pacífico, en el pasado, gracias a los análisis químicos de microfósiles presentes en sedimentos marinos. La mayor parte del calentamiento del planeta provocado por el efecto invernadero reforzado por la actividad humana lo está almacenando el mar... de momento. Y esto "puede darnos un poco de tiempo —no sabemos cuánto— para afrontar el cambio climático, pero no lo va a parar", dice Yari Rosenthal, científico de la Universidad Rutgers. "Estamos haciendo una especie de experimento al meter todo este calor en el océano sin saber realmente cómo va a devolverse y afectar al clima, y lo alarmante de ese cambio no es tanto la magnitud como la velocidad a la que se está produciendo", dice Braddock Lindsey (Universidad de Columbia), coautor del estudio sobre las aguas del Pacífico en los últimos 10.000 años, que se presenta en el último número de Science.

 

El océano no solo es una despensa eficaz del calentamiento del planeta inducido por las emisiones crecientes de gases de efecto invernadero, también, y unido a este aumento de la temperatura del agua, es protagonista de uno de los efectos más notables del cambio climático: la subida del nivel del mar. Una elevación del nivel de las aguas que no será igual en todo el planeta y que incluso en algunas zonas bajará. "A finales del siglo XXI, es muy probable que el nivel del mar habrá subido en aproximadamente el 95% del área oceánica" respecto al presente, señala el último informe (AR5) del Panel Intergubernamental sobre Cambio climático (IPCC). El 70% de las costas del planeta experimentarán un cambio del nivel del agua, añade. "La variabilidad regional va a ser muy grande: un 80% de las zonas registrarán cambios de +/- el 20% sobre la media global", explica Íñigo Losada, director de investigación del Instituto de Hidráulica de Cantabria y experto en los estudios de impacto de cambio climático.

 

Más de un 60% del incremento de energía neta en el sistema climático está almacenada en la capa superior del océano (hasta 700 metros de profundidad) y un 30% en las aguas más profundas, indica el AR5. La capa más superficial, hasta 75 metros, se ha calentado 0,11 grados centígrados por década entre 1971 y 2010. El nivel del mar ha subido en torno a 0,19 metros de media, a lo largo del siglo XX. Y el proceso se está acelerando: la elevación promedio fue de 1,7 milímetros al año entre 1901 y 2010, pero de 2,0 milímetros desde 1971, y de 3,2 milímetros entre 1993 y 2010, siempre según las conclusiones del AR5.

 

La causa principal de esta subida del nivel del mar es la expansión térmica del agua (que se dilata con el calor), pero también hay otros factores: el deshielo de Groenlandia y, en menor medida, de la capa helada antártica, la fusión de glaciares en tierra y el incremento del vertido al mar de agua dulce continental.

 

En cuanto a lo que sucederá en el futuro, el AR5 indica que la elevación promedio será, en 2081-2100, respecto a 1986-2005, de entre 26 centímetros en el escenario más favorable de contención de emisiones de gases de efecto invernadero, hasta 98 centímetros en el más desfavorable.

 

"Pero el calentamiento del mar no es uniforme y la subida del nivel del mar va a estar condicionada por la redistribución dinámica de las masas de agua (más calientes, más frías, más salinas, etcétera), por los cambios en los vientos y en la presión atmosférica y por las alteraciones en los grandes flujos de agua dulce", señala Manuel de Castro, catedrático de la Universidad Castilla La Mancha. Además, hay que tener en cuenta que esos cambios se producen en escalas de tiempo diferente, de manera que, a finales de siglo unos tendrán más peso que otros, añade. ¿Qué zonas? ¿Qué impactos? "La fiabilidad de nuestros modelos climáticos a escala regional es menor que a escala global", advierte De Castro.

 

Aún así, se vislumbran las grandes tendencias: "En Europa la subida del nivel del mar estará en torno al promedio mundial, y en torno a la península Ibérica subirá algo más el Atlántico que el Mediterráneo, por la dinámica de los vientos en el océano, la evaporación, el vertido de agua dulce... En general, el nivel del mar aumentará algo más que la media en el hemisferio Sur que en el Norte debido, sobre todo, a los vientos, pero en cualquier caso estamos hablando de diferencias de unos pocos centímetros", señala este climatólogo.

 

 

Para conocer los impactos locales de la variación del nivel del mar hay que tener en cuenta, primero, la variabilidad natural en la zona tanto del agua como del terreno (hay zonas donde se está elevando y otras donde se hunde, como los deltas de los grandes ríos), los efectos de la extracción de aguas subterráneas o gas, así como de los terremotos y los tsunamis, señala Losada. "En cuanto al océano mismo, también hay que tener en cuenta la variabilidad natural regional, como los efectos las mareas y los huracanes (a corto plazo), los cambios a escala de un año a una década (en como el fenómeno El Niño) y luego estos mismos cambios pero a muy largo plazo, que puede ser acumulativos", continúa.

 

Losada cita procesos como la prevista disminución del nivel del mar en torno a Groenlandia porque la disminución de la capa helada afecta al sistema gravitatorio con el agua y disminuye el nivel en la zona cercana a la costa mientras que aumenta más lejos. Además, en las regiones donde el terreno ha soportado grandes cantidades de hielo, se produce el llamado rebote isoglacial cuando se derrite: al disminuir la presión sobre el suelo, la tierra se eleva.

 

De los impactos del cambio climático se ocupa el segundo grupo de trabajo del IPCC, cuyo informe correspondiente al AR5 todavía no está terminado. Pero se van haciendo estudios sobre países y regiones, donde no solo influye la subida del nivel del mar sino también fenómenos asociados, como las tempestades, con el consiguiente incremento del oleaje, la destrucción de playas o la salinización de acuíferos.

 

Lo que está claro es que la extensión y volumen del océano mundial ha variado en la historia del planeta: durante las eras glaciales, la acumulación de agua en extensas capas heladas restaron líquido al océano y bajó el nivel del mar, mientras que, en los períodos templados se funde gran parte del hielo continental, interviene la expansión térmica y sube el nivel medio del mar. Ahora, con el cambio climático inducido por la actividad humana, el proceso es muy rápido.

Publicado enInternacional
Sábado, 02 Noviembre 2013 08:19

Estado del clima: de mal en peor

Estado del clima: de mal en peor

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), panel científico de referencia en el tema, publicó en septiembre de 2013 la primera parte de su nuevo reporte mundial sobre el estado del clima. Muestra un panorama sumamente preocupante y afirma con mayor contundencia que en su informe anterior de 2007, que el cambio climático es causado por "influencia humana". Claro que en realidad la causa no somos los humanos como especie, sino el modelo industrial capitalista de producción y consumo. Por evitar la confrontación con empresas y gobiernos causantes de la crisis climática –como es su responsabilidad por el conocimiento del que disponen– el IPCC comienza a considerar falsas "soluciones" como geoingeniería, aunque reconocen los grandes riesgos que conlleva. Es todo un síntoma que estas propuestas altamente especulativas hayan sido incluida en el resumen del IPCC, y una muestra muy preocupante de lo que podrían hacer unos pocos, con dinero y tecnología, para manipular y desequilibrar aún más el clima de todos, base de toda la vida en la Tierra.

 

El nuevo informe del IPCC sostiene que desde 1950, los cambios observados en el clima no tienen precedente en "los últimos decenios o hasta milenios". Constatan que "la atmósfera y el océano se han calentado, el volumen de nieve y hielo [en Ártico y glaciares] ha disminuido, el nivel medio global del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado".
Cada una de las tres décadas pasadas han sido sucesivamente más calurosas que cualquier década precedente desde 1850. En el hemisferio norte, el periodo 1983 a 2012 ha sido el más cálido en mil 400 años.


En el periodo 1901-2010, el nivel del mar medio global aumentó en 0.19 m. En el escenario futuro más optimista, esta cifra podría "solamente" duplicarse en este siglo.


La concentración en la atmósfera de dióxido de carbono (CO2), metano y óxido nitroso –los tres gases de efecto invernadero más graves– aumentó a niveles sin precedentes en 800 mil años. Según el IPCC "la concentración de CO2 aumentó 40 por ciento desde la era preindustrial, en primer lugar debido a emisiones de combustibles fósiles y en segundo lugar debido a emisiones por cambios netos en el uso de la tierra" (deforestación y agricultura industrial). Las emisiones fueron mayores, pero los océanos absorbieron cerca de 30 por ciento del dióxido de carbono, causando su acidificación, una crisis global tan grave como el cambio climático en sí mismo. La acidificación ya significa un problema serio para los corales y crustáceos que no pueden formar sus caparazones. Y ambos están al inicio de la cadena alimenticia marina.


Esto ha llevado a un aumento de la temperatura media de 0.85 grados en el último siglo. En los escenarios del IPCC, el más optimista indica que a final del siglo la temperatura aumentará en promedio 1.5 grados y los más pesimistas un mínimo de 4.8 grados o más, lo cual sería catastrófico por las afectaciones gravísimas en cultivos, aumento de nivel del mar, fenómenos climáticos extremos, desaparición de glaciares y fuentes de agua, etcétera. Pero aún el escenario de 1.5-2 grados, significa que habrá mucho más y peores impactos como lo que ya sufrimos, inundaciones, huracanes, sequías, etcétera.


Este informe corresponde al Grupo I del IPCC, que evalúa la ciencia sobre el clima y el cambio climático. El grupo II evalúa la vulnerabilidad y las posibilidades de adaptación y el Grupo III las posibilidades de limitar las emisiones de gases y mitigar el cambio climático. Por ello es aún más sorprendente que el del Grupo I haya incluido en su resumen dirigido a responsables de políticas, a la geoingeniería, o sea la manipulación tecnológica, deliberada y a mega escala del clima con el supuesto objetivo de contrarrestar los efectos del cambio climático.
Pese a incluir esta propuesta extrema y especulativa, el informe no discute energías alternativas, transporte público o producción agrícola ecológica ni ninguna otra medida, ya que su mandato es evaluar datos científicos recientes para actualizar el diagnóstico del cambio climático, no analizar formas para enfrentarlo, que es tarea de los Grupos II y III que presentarán sus informes en 2014.


Aunque pasa de contrabando la geoingeniería, el IPCC reconoce que ésta tiene altos impactos y "conlleva efectos laterales y consecuencias de largo plazo a escala global". Sin embargo, sugiere que las técnicas de manejo de la radiación solar (geoingeniería para crear inmensas nubes volcánicas artificiales para tapar la luz del sol) "si son factibles, tienen el potencial para revertir el aumento global de la temperatura" –una absurda simplificación que esconde la naturaleza especulativa y la complejidad práctica de estas propuestas–, que podrían tener inmensos impactos, alterando los patrones de lluvia y viento de toda Asia y África, lo cual pondría en riesgo las fuentes de agua y alimentación de 2 mil millones de personas.


Es notable que el IPCC, por evitar confrontar los intereses de trasnacionales y gobiernos poderosos, no asuma su responsabilidad de señalar sin tapujos las causas y los responsables del caos climático, dejando claro que éstas son las que tienen que cambiar radicalmente para avanzar realmente en la reducción de emisiones. En su lugar, especulan (nada científicamente) sobre el uso de geoingeniería, que dejaría intactas las causas, calentando cada vez más el planeta, mientras enfriarlo será un negocio de esas mismas empresas y gobiernos.
*Investigadora del Grupo ETC

Publicado enInternacional
CIA: Enfriar el planeta y calentar la guerra fría

Una investigación financiada por la CIA (1), apunta a usar la geoingeniería como instrumento para limitar el cambio climático. Su puesta en marcha, suscita consideraciones ecológicas y políticas. Está en estudio lanzar partículas a la estratósfera que reflejen la luz solar hacia fuera del planeta, un procedimiento que reduciría la temperatura promedio. También, remover partículas de dióxido de carbono en el ambiente para reducir los niveles de contaminación, un tema crucial cuando hoy el dióxido de carbono en la atmósfera llega a 400 partes por millón, indicador de un volumen de «gases de efecto invernadero» no visto en millones de años (2).

 

La entrada de los organismos de seguridad e inteligencia militar en proyectos de intervención climática, pueden cambiar las coordenadas de la guerra, la política y el control de los territorios. Más aún hoy, cuando la mayoría de los conflictos armados a nivel mundial están ligados al control de bienes de la naturaleza, especialmente aquellos recursos estratégicos para la generación de energía (3).

 

El cambio climático drástico puede generar una modificación de los paisajes, los territorios y los ecosistemas en tal magnitud, que haga variar las estrategias para controlar los recursos. No es casual, que el Consejo Nacional de Inteligencia Militar de Estados Unidos identifique el cambio climático como una de las tendencias claves para la planificación militar, junto con la alimentación, la energía y el agua (tesis que planteó hace algunos meses el documento Mundos alternativos (4)). Tampoco es casual que el Departamento de Defensa redactara una hoja de ruta para responder a los retos de las operaciones militares frente al cambio climático, que menciona la competencia global por el control de las fuentes de energía y el agua (5).

 

Héroes y villanos

 

Durante nuestra niñez, Indiana Jones y James Bond fueron dos héroes favoritos. Luego, comprendimos que el primero era un profesional en el saqueo del patrimonio de los pueblos indígenas, mientras el segundo, era un espía al servicio de una monarquía colonialista. Así los dos héroes de los años de niño, pasaron al bando de los villanos al llegar la vida adulta. En las películas, algunos de los enemigos de James Bond buscaban una tecnología capaz de controlar los recursos naturales o la energía disponible para así dominar el mundo, mientras la labor del estilizado agente de la inteligencia británica era frustrar esos planes. Parece que en nuestro tiempo, el verdadero papel de los bandos vuelve a cambiar.

 

Según documentos de denuncia y de un primer anuncio sobre la investigación en 2009 la Central de Inteligencia Americana (CIA) financia un proyecto de investigación cuyo eje principal es la posibilidad de alterar el ambiente de la tierra para controlar el cambio climático. El proyecto tiene un costo de US$ 630.000 y será ejecutado por la Academia Nacional de Ciencias. Tiene al menos, tres objetivos conocidos: 1. Investigar cómo la geoingeniería puede ayudar a que los humanos puedan influir sobre los patrones meteorológicos. 2. Analizar los posibles peligros resultado del cambio climático; y 3. Investigar las posibles implicaciones de la geoingeniería para los asuntos de la seguridad nacional. Recientemente, las preocupaciones asociadas a dicha investigación han dejado de ser exclusivas de blogueros con manía y de expertos en teorías de la conspiración, ahora, ya son reseñadas en publicaciones fiables.

 

La edición digital de la prestigiosa revista Slate publicó hace un par de semanas el artículo Climate Intelligence Agency (6) mientras, el periódico inglés The Independent citó en una entrevista a un vocero de la CIA que rehusó comentar el proyecto, pero admitió que la agencia tenía interés en trabajar de la mano con los científicos para entender el cambio climático y evaluar su implicación en seguridad nacional (7).

 

Estos artículos de prensa son simultáneos con la publicación del más reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) sobre el estado del clima global entre los años 2001 y 2011 (8). En un comunicado de prensa del 3 de julio, la OMM afirmó que desde 1850 año en que empezaron las mediciones, dicho período fue el más caluroso en ambos hemisferios. También, que el aumento de la temperatura global sucede junto con "una rápida disminución del hielo marino del Ártico y una aceleración de la pérdida de la masa neta de las capas de hielo de la Antártida y Groenlandia y de los glaciares del mundo" (9). En suma, ante las mayores evidencias científicas sobre el cambio climático, crecen las alarmas acerca de la extrema gravedad del problema.

 

Dudas ecológicas

 

Ante las informaciones y desde el punto de vista ecológico, resulta clave recordar el famoso proverbio chino citado por los manuales de autoayuda: El aleteo de una mariposa puede sentirse al otro lado el mundo. El efecto mariposa adquirió relevancia científica gracias al trabajo del meteorólogo y matemático Edward Lorenz, quien intentó construir un modelo matemático para el pronóstico fiable sobre, precisamente, el comportamiento del clima.

 

La dificultad de predecir el clima radica en la sensibilidad a las condiciones iniciales, es decir, en cómo pequeños errores en la atribución de valores matemáticos reducen la posibilidad de pronósticos exactos. El trabajo de Lorenz fue fundamental para delinear los sistemas no lineales, aquellos donde pequeñas influencias pueden transformar todo un sistema complejo. El clima es el sistema no lineal por excelencia, pues un mínimo aumento de temperatura, de la velocidad del viento o de la presión del aire, pueden generar consecuencias imprevisibles. Por esto, cualquier procedimiento que procure alterar el clima podría traer consecuencias catastróficas para el planeta y para sus habitantes.

 

Interrogantes de política y estrategia militar

 

La publicación en la revista Science (10) de los estudios del científico Solomon Hsiang –postdoctorado en la Universidad de Princeton y quien trabaja en la Universidad de California, Berkeley–, en torno a la posible influencia del cambio climático en los conflictos armados; sostiene que cada desviación climática estándar puede aumentar en un 14 por ciento la frecuencia de los conflictos entre grupos sociales, y que de seguir la tendencia de cambio climático hacia el 2050, la amenaza de conflicto puede aumentar a un 50 por ciento en algunos lugares. Como ejemplo, el actual conflicto en Siria donde las sequías de 2006 generaron un aumento en los precios de los alimentos, situación que constituyó un catalizador de la guerra en ese país.

 

Aunque el debate científico está lejos de llegar a un consenso, pues la atribución causal sobre los conflictos tiende a generar polémica, resulta plausible que la modificación de los paisajes por el cambio climático obligue a variaciones en el manejo de la economía, la regulación de precios de los alimentos y la competencia por el control de los recursos naturales (11).

El cambio climático está generando un rediseño de la estrategia militar de los grandes ejércitos en un contexto de disputa global entre las viejas y las nuevas potencias por el control de recursos y bienes de la naturaleza. La pregunta crucial es si un posible control del clima global pueda ser en sí mismo un arma de guerra. Varios comentaristas recuerdan que en la Guerra de Vietnam la Fuerza Aérea de Estados Unidos intentó inducir lluvias para bloquear caminos usados por el Viet Cong.

 

¿Será la geoingeniería la nueva arma global?

 

* Director de la Corporación para la Educación y el Desarrollo de la Investigación Popular-Instituto Nacional Sindical, CED-INS.
1 Ver el artículo "Conspiracy theorists, rejoice!" de Dana Liebelson y Chris Mooney, disponible en: http://www.motherjones.com/politics/2013/07/cia-geoengineering-control-climate-change
En noviembre de 2012 Mother Jones había publicado la nota de Kate Sheppard "Farewell, CIA Climate Center": http://www.motherjones.com/blue-marble/2012/11/farewell-cia-climate-center-we-hardly-knew-ye
El proyecto puede consultarse en: http://www8.nationalacademies.org/cp/projectview.aspx?key=49540
2 Puede consultarse el anuncio en: https://www.cia.gov/news-information/press-releases-statements/center-on-climate-change-and-national-security.html
3 El artículo de Liebelson y Mooney se publicó en Slate con algunas modificaciones, disponible en: http://www.slate.com/articles/technology/future_tense/2013/07/cia_funds_nas_study_into_geoengineering_and_climate_change.html
4 http://www.independent.co.uk/news/world/americas/cia-backs-630000-study-into-how-to-control-global-weather-through-geoengineering-8724501.html
5 OMM, "El Estado del clima mundial 2001-2011. Un decenio de fenómenos climáticos extremos", 2013. Cabe aclarar que la OMM es bastante cauta frente a la relación entre cambio climático y los extremos meteorológicos de los últimos tiempos: "Si bien los climatólogos consideran que aún no es posible atribuir fenómenos extremos individuales al cambio climático, sus conclusiones apuntan cada vez más a que muchos fenómenos recientes habrían ocurrido de forma diferente o no habrían ocurrido en absoluto si no existiera el cambio climático".
6 https://www.wmo.int/pages/mediacentre/press_releases/pr_976_es.html
7 Ver: "Concentración de CO2 en el aire supera máximo histórico". Disponible en: http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/articulo-421411-concentracion-de-co2-el-aire-supera-maximo-historico
8 Ver Michael T. Klare, "Guerras por los recursos", Barcelona, Urano, 2013.
9 http://www.dni.gov/index.php/about/organization/national-intelligence-council-global-trends
10 http://www.acq.osd.mil/ie/download/green_energy/dod_sustainability/2012/Appendix%20A%20-%20DoD%20Climate%20Change%20Adaption%20Roadmap_20120918.pdf
11 Ver "Quantifying the Influence of Climate on Human Conflict", en: http://www.sciencemag.org/content/early/2013/07/31/science.1235367#aff-1

Recuadro

Calentamiento global y retorno de la guerra fría

Aunque aún es temprano para hacer aseveraciones serias sobre los alcances del proyecto, las revelaciones sobre los nuevos objetivos de la CIA y los departamentos de seguridad de Estados Unidos coinciden con el escándalo generado por el programa de espionaje global ventilado por Edward Snowden, situación que muestra los posibles alcances de la nueva etapa de la inteligencia y la seguridad1. Parece que en la era Obama la tecnología juega un papel predominante en la seguridad, el espionaje y la guerra, como es el uso de aviones no tripulados (drones) en varios lugares del mundo.

Por otro lado, las nuevas tecnologías no traen consigo el abandono de los viejas fórmulas usadas por la seguridad estadounidense. En un reciente documental presentado por Fareed Zakaria en CNN, el ex jefe de la CIA y ex Secretario de Defensa de la administración Obama, Leon Panetta sugiere que parte de la información usada para matar a Osama Bin Laden se obtuvo mediante tortura2. No es casual que el discurso de Obama varió de la defensa irrestricta de las libertades civiles, a sugerir la posibilidad de recortar la libertad para obtener seguridad3, recordando los tiempos de la guerra fría. La mejor caricatura de la situación retrata una viñeta donde Martin Luther King dice I have a dream, mientras Obama pronuncia I have a drone.

Las implicaciones del escándalo Snowden son tan grandes que un blog de The Economist afirmó que la guerra contra el terrorismo es el Vietnam de Obama4, y que al actual mandatario, igual o parecido que a Lyndon B. Johnson en su momento: la guerra contra el terrorismo amenaza con debilitar la agenda interna y quitarle gobernabilidad. Agrega la publicación que, a pesar de la retórica, hoy el terrorismo no es una amenaza importante para la seguridad nacional de Estados Unidos. El riesgo a la libertad en ese país, es el propio programa de espionaje y sus consecuencias institucionales.

Si el espionaje global, los aviones no tripulados e incluso la tortura son los ejes de la política de seguridad de Obama, ronda la pregunta de cuál es el rol de la investigación que busca incidir en el clima global. Los analistas de The Economist no consideran que la historia reciente enseña, que la agenda externa de una potencia es a la vez su agenda interna. En un contexto de crisis económica, energética y ambiental, el control de recursos naturales es crucial para la estabilidad de la economía, que repercute en la agenda interna. Pero, dicha estabilidad solo tendrá garantía mediante la expansión externa o imperialismo.

El posible uso de la geoingeniería por los organismos de inteligencia puede ser un arma decisiva en la competencia por los recursos, en un contexto donde la CIA desarrolla planes de control territorial y vigilancia global con instrumentos de alta tecnología, que pueden acarrear graves consecuencias para el ambiente, los pueblos y las naciones, e incluso, pueden redefinir las coordenadas de las guerras.

Por ahora solo hay referencia de un proyecto de investigación, pero dado el discurrir de la guerra en el siglo XX, la ciencia y la tecnología de alto nivel, unidas a proyectos militares no arrojaron buenas experiencias. Valen las palabras de Günther Anders en la primera carta enviada a Claude Eatherly, el piloto del Enola Gay que arrojó la bomba sobre Hiroshima: "...en cierto modo, podemos producir más de lo que somos capaces de representarnos; el hecho de que los efectos resultantes de los instrumentos que nosotros mismos hemos producido son tan grandes que ya no estamos preparados para representárnoslos. Tan grandes que ya no podemos hacerles frente".

1 Ver al respecto el artículo de Tim McDonell "Global Warming Could Cause 50 Percent Increase in Violent Conflict", en: http://www.motherjones.com/blue-marble/2013/07/climate-change-violence También puede verse el artículo de Rebecca Morelle "Rise in violence 'linked to climate change'" disponible en http://www.bbc.co.uk/news/science-environment-23538771
2 Para un dossier completo sobre el caso Snowden puede consultarse: http://www.guardian.co.uk/world/edward-snowden
3 La transcripción de los audios del documental puede encontrarse en: http://transcripts.cnn.com/TRANSCRIPTS/1305/12/fzgps.01.html Las palabras textuales de Panetta fueron: "I often get criticized for saying this, but it is the fact we got information, even though you may not like the approach that was used. The fact was, it was information".
4 Aquí puede verse un comparativo del cambio en el discurso de Obama: http://irregulartimes.com/2013/06/08/obama-vs-obama-on-the-choice-between-security-and-freedom/

Publicado enEdición N°196
Fracking exacerba "calentamiento global", según IPCC/Unión Europea

Un reporte demoledor del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) puede significar el sepelio de la exploración del shale gas (gas esquisto/lutitas) y su nocivo fracking (fracturación hidráulica) en la Unión Europea (UE), al exponer que su emisión del tóxico metano (10 por ciento de la extracción total del shale gas) "es 86 veces más dañino que el CO2 en un periodo de 20 años" con los riesgos de desencadenar una ominosa "asa de retroalimentación (feedback loop)" para el calentamiento global (Ambrose Evans-Pritchard, The Daily Telegraph, 10/10/13).

 

El director general de la Comisión Europea de las Divisiones del Clima, Jos Delbeke, fustiga que "el metano es un gas invernadero más poderoso que el CO2", lo cual, a mi juicio, puede enterrar la polémica extracción del shale gas en la UE, que es muy sensible a la preservación del medio ambiente.

 

Evans-Pritchard cita una explosiva declaración de Delbeke al rotativo británico The Daily Telegraph: "el nivel de las emisiones de metano inclinará la balanza a favor o en contra del desarrollo del shale gas: es el tema central. No queremos copiar (¡supersic!) y pegar lo que ha sucedido en EU, queremos hacer las cosas diferentes en Europa". ¡Ohlala!

 

¿Por qué, entonces, la polémica "reforma energética Peña/Videgaray/Aspe" se obstina en "copiar" y "pegar" ciegamente el controvertido proyecto del shale gas de EU para su discriminativo proyecto de "seguridad energética de Norteamérica" que engloba a Canadá (con canadienses) y a México (sin mexicanos)?

 

Más que por el bien de la humanidad, el británico Evans-Pritchard se preocupa por el unilateralismo energético de Gran Bretaña (GB), en detrimento del bienestar ciudadano y el medio ambiente de Europa continental, ya no se diga global: "las ambiciones del fracking en GB amenazadas por la advertencia de la UE sobre las emisiones de metano".

 

¿A poco la toxicidad del metano actúa diferente en el archipiélago británico que en el continente europeo?

 

Basta y sobra con que el tóxico metano exacerbe el calentamiento global para abolir definitivamente cualquier proyecto de extracción del fracking en cualquier parte del mundo con el fin de explorar/producir el cada vez más repelente shale gas, que puede constituir uno de los máximos venenos del siglo 21 debido a la inyección secreta de más de 90 sustancias químicas desconocidas (literal), a su contaminación de los pocos mantos freáticos que quedan en el mundo, de su probable provocación de sismos (no se diga en un país altamente telúrico como México) y del daño a la salud pública: graves riesgos que no toma en cuenta en absoluto la entreguista/masoquista "reforma energética Peña/Videgaray/Aspe".

 

En forma incongruente, para no decir esquizofrénica, España ha prohibido correctamente la exploración del shale gas en la región de Cantabria, mientras sus depredadoras empresas gaseras neocoloniales en México la promueven sin importar su daño humano y ambiental. Estas dos pesas y dos medidas no las toma tampoco en cuenta la entreguista/masoquista "reforma Peña/Videgaray/Aspe", que opta por la política del avestruz frente a la prohibición del tóxico shale gas en Francia, Bulgaria, Dinamarca y Republica Checa, ya no se diga la "profunda hostilidad (sic) de los ciudadanos alemanes", según confiesa el mismo Evans-Pritchard, quien reconoce que "la nueva (sic) preocupación sobre el metano transforma el panorama, ya que provee un caso poderoso (¡supersic!) para quienes desean frenar de tajo el fracking". Obviuosly! Los ciudadanos del mundo no deseamos que nos envenenen las depredadoras petroleras anglosajonas.

 

Por pureza dialéctica, expongo la antítesis de Bruno Waterfield, corresponsal de The Daily Telegraph (9/10/13), quien aduce que la "UE desea descarrilar el fracking para salvar a las granjas eólicas". Este punto de vista muy debatible es interesante porque exhibe el choque de los intereses tecnoindustriales entre el fracking y su contraparte eólica Waterfield fustiga que la agenda de la UE es doblemente ambientalista y, por ende, "tecnofóbica". Bueno, la entreguista/masoquista "reforma Peña/Videgaray/Aspe" peca de todos los males porque es simultáneamente "tecnofóbica" (desprecia la "transferencia de tecnología") y notoriamente "antiambientalista" (participa insensatamente en el shale gas para beneficio unilateral de EU y gratifica a las depredadoras del Golfo de México: BP, Halliburton y Schlumberger).

 

Waterfield arremete contra los "catastrofistas ambientalistas" quienes "han asesinado (sic) los transgénicos, exagerado el uso de los energéticos renovables y disminuido la energía nuclear (especialmente en la fase post-Fukushima) y ahora han puesto en su mira al fracking". ¿Y a poco no gozan de toda la razón en esos polémicos cuatro temas los excelsos ambientalistas que por lo menos se preocupan de la salud pública en la biosfera, a diferencia de la depredación consubstancial del modelo neoliberal financierista que hoy promueve a ciegas el nihilismo a todos los niveles biológicos/geológicos?

 

Russia Today, que maneja información que "Occidente" oculta, ha realizado un catálogo de las protestas masivas en todo el mundo en contra del tóxico fracking.

 

La depredadora petrolera estadunidense Chevron –favorita de Condy Rice y del Instituto (sic) México del pirata Wilson Center (Ver Bajo la Lupa, 31/07/13) y de la entreguista/masoquista "reforma Peña/Videgaray/Aspe", como han divulgado The Wall Street Journal y Bloomberg– fue obligada a "suspender el plan de exploración de shale gas en una ciudad de Rumania después de las protestas ( The Guardian, 21/10/13)".

 

El rechazo en Rumania ha llegado a niveles "espirituales" cuando el sacerdote Vasile Laiu considera el fracking como un desafío bíblico (sic) de "los invasores (sic) contemporáneos": un "ejército invasor y de trasnacionales foráneas; caciques y mánagers; traidores (¡supersic!) y cabilderos". ¡Hasta parece describir el entreguismo del "México neoliberal itamita"!

 

¿Por qué la entreguista/masoquista "reforma energética Peña/Videgaray/Aspe" desprecia las evidencias de IPCC/UE sobre la grave emisión de metano que provoca el fracking que exacerba el calentamiento global?

 

La entreguista/masoquista "reforma energética Peña/Videgaray/Aspe" padece otros defectos graves aunados a sus "siete pecados capitales" (Ver Bajo la Lupa, 16/10/13): podría ser controvertidamente "legal" (aunque los eminentes juristas Diego Valadés, Jaime Cárdenas y John Ackerman sustenten su ilegalidad), pero el vigoroso rechazo ciudadano en más de 70 por ciento la convierte en una "contrarreforma" ilegítima, anticiudadana y, por ende, antidemocráticamente fascistoide, sin contar que promueve los intereses personales muy "privados" de ciertos miembros del gabinete Peña vinculados a la nomenclatura fracasada de ex directores de Pemex (ver Reporte Índigo) y a sus conocidos intereses plutocráticos trasnacionales ligados al financierismo del 11/9 (Ver mi conferencia magistral en IIEc/UNAM). Amén.

 

alfredojalife.com

Twitter: @AlfredoJalife

Facebook: AlfredoJalife

Publicado enInternacional