Cuarenta años después del informe al Club de Roma

En marzo de 1972, en respuesta a una petición de un think-tank con sede en Zurich (Suiza) –el Club de Roma-, investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) publicaban The Limits to Growth, un informe que establecía un modelo de las posibles consecuencias de mantener el crecimiento económico a largo plazo. Al publicarse la última edición [francesa] de Limites à la croissance (Rue de l´Echiquier, colección “Initial(e)s DD, 2012), su primer autor, el físico norteamericano Dennis Meadows, de 69 años de edad, responde a Le Monde.


 
¿Qué balance hace usted del informe de 1972?


 
En primer lugar, no era un buen título. Todo científico comprende que hay límites al crecimiento de la población, del consumo energético, del PIB, etc. Las cuestiones interesantes estriban más bien en saber lo que causa este crecimiento y cuáles serán las consecuencias de toparse con los límites físicos del sistema.


 
Sin embargo, la idea común sigue siendo que no hay límites. Y cuando demuestras que los hay, te responden generalmente que no es grave, porque nos acercaremos a ellos de manera tranquila y ordenada para detenernos suavemente gracias a las leyes del mercado. Lo que demostramos en 1972, y sigue siendo válido cuarenta años después, es que esto no es posible: franquear los límites físicos del planeta conduce al hundimiento.


 
Con la crisis financiera, se ve el mismo mecanismo de franquear un límite, el del endeudamiento: y se ve que las cosas no suceden tan tranquilamente.


 
¿Qué entiende usted por hundimiento?


 
La respuesta técnica es que el hundimiento es un proceso que implica un “bucle de retroacción positiva”, es decir, un fenómeno que refuerza aquello que lo provoca. Por ejemplo, en Grecia: la población pierde su confianza en la moneda. Retira, por tanto, los fondos de sus bancos y, por tanto, se debilitan los bancos, por lo cual la gente retira todavía más dinero de los bancos, etc., lo que lleva al hundimiento.


 
Se puede dar una respuesta que no sea técnica: el hundimiento caracteriza a una sociedad que tiene cada vez menos capacidad de satisfacer necesidades elementales: alimentación, sanidad, educación, seguridad.


 
¿Se ven signos tangibles de este hundimiento?


 
Algunos países ya están en esa situación, como Somalia, por ejemplo. Del mismo modo, la “primavera árabe”, que se ha presentado un poco en todas partes como solución a los problemas, no es en realidad más que el síntoma de problemas que nunca se han resuelto. A estos países les falta  agua, deben importar sus alimentos, su energía, todo eso con una población que aumenta. En otros países, como los Estados Unidos, andan menos cerca del hundimiento, pero están en esa vía.


 
¿El crecimiento mundial va, por tanto, a detenerse ineluctablemente?


 
El crecimiento va a detenerse en parte en razón de la dinámica interna del sistema y en parte en razón de factores externos, como la energía. La energía tiene una influencia muy grande. La producción petrolera ha pasado su pico y va a comenzar a descender. Ahora bien, no hay substituto rápido del petróleo para los transportes, para la aviación…Los problemas económicos de los países occidentales se deben en parte a los elevados precios de la energía.


 
En los próximo veinte años, entre hoy y 2030 veremos más cambios de los que ha habido en un siglo, en la política, en el medio ambiente, la economía, la técnica. Los problemas de la zona euro no representan más que una pequeña parte de lo que vamos a ver. Y estos cambios no se llevarán a cabo de manera pacífica.


 
Sin embargo, China mantiene un elevado crecimiento…


 
Desconozco cuál será el futuro de China. Se engaña la gente que dice que, con un crecimiento de un 8% a un 10% anual, China será el país dominante en veinte años. Es imposible hacer que dure este género de crecimiento. En los años 80, Japón mantenía este tipo de ritmo y todo el mundo decía que dominaría el mundo. Desde luego, no ha pasado eso, se ha detenido. Y se detendrá en el caso de China. Una razón por la que el crecimiento es fortísimo en China es la política del hijo único, ha cambiado la estructura de la población de manera que ha cambiado la proporción entre la mano de obra y los que dependen de ella, es decir, los jóvenes y los viejos. Durante un periodo que va a durar hasta cerca de 2030, habrá un aumento de mano de obra. Y luego se detendrá.


 
Además, China ha deteriorado considerablemente su medio ambiente, particularmente sus recursos hídricos, y los impactos negativos del cambio climático sobre el país serán enormes. Algunos modelos climáticos sugieren así que en el horizonte de 2030 podría ser poco menos que imposible cultivar cualquier cosa en las regiones que proporcionan actualmente el 65% de las cosechas chinas… ¿Qué cree usted que harán entonces los chinos ? ¿Que se quedarán en casa sufriendo ellos solos el hambre ? ¿O que irán hacia el norte, hacia Rusia? No sabemos cómo reaccionará China a este género de situación.

 
¿Qué consejo les daría a François Hollande, Angela Merkel o Mario Monti ?


 
 Ninguno, porque les importa un bledo mi opinión, pero supongamos que yo fuera un mago: la primera cosa que haría sería alargar el horizonte de tiempo de los hombres políticos. Para que no se pregunten qué hacer de aquí a las próximas elecciones sino que se pregunten:  “Si hago esto, ¿qué consecuencias tendrá en treinta o cuarenta años ?” Si amplía el horizonte temporal, es más probable que la gente empiece a comportarse de un modo bueno.


 
¿Qué piensa usted de la “política de crecimiento” en la zona euro?


 
Si tu única política se funda en el crecimiento, no querrás oír ni hablar del fin del crecimiento. Porque eso significa que tienes que inventar algo nuevo. Los japoneses tienen un proverbio interesante:  “Si tu única herramienta consiste en un martillo, todo se parece a un clavo”. Para los economistas, la única herramienta es el crecimiento y todo se asemeja por tanto a una necesidad de crecimiento.


 
Igualmente, los políticos son elegidos para poco tiempo. Su propósito consiste en parecer buenos y eficaces durante su mandato; no se preocupan de lo que pasará después. Justo por eso se tienen tantas deudas: se pide prestado sobre el futuro, para tener beneficios inmediatos, y cuando se trata de devolver la deuda, quien la he contraído ya no se ocupa de las cosas.
 
 
 
 *Declaraciones recogidas en mayo de 2012 por Hervé Kempf y Stéphane Foucart, periodistas de Le Monde.
 
**Dennis L. Meadows (1942) es profesor emérito de la Universidad de Nueva Hampshire, presidente del Laboratory for Interactive Learning, y coautor con Donella H. Meadows, Joergen Randers y William W. Behrens III del celebérrimo Informe al Club de Roma, Los límites del crecimiento. En 2004 se publicó una versión actualizada Los límites del crecimiento: 30 años después (Galaxia Gutenberg, Madrid, 2004).

 

Publicado por lalineadefuego el diciembre 27, 2012 · Dejar un comentario   Sin Permiso <www.sinpermiso.info>
 
16/12/12


 
Traducción para http://www.sinpermiso.info : Lucas Antón
  


 

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Límites del crecimiento

Álvaro Sanabria Duque

Publicado enInternacional
Martes, 25 Diciembre 2012 09:51

Agua: interés mundial clave para 2013

El 2013 constituirá un período clave en los esfuerzos internacionales para resolver la crisis de 770 millones de personas sin acceso al agua potable y de dos mil 500 millones que están privadas de servicios de saneamiento adecuado.

 

Con ese propósito, Naciones Unidas iniciará el próximo martes el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, proclamado por la Asamblea General en una resolución adoptada en diciembre de 2010.

 

Ese texto puso de relieve que el agua es fundamental para el desarrollo sostenible, en particular para la integridad del medio ambiente, la salud y el bienestar humanos y la erradicación de la pobreza y el hambre.

 

Todos esos desafíos forman parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, establecidos por la ONU en 2000 para ser cumplidos en 2015.

 

Y uno de ellos busca reducir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso al agua potable y a los servicios básicos de saneamiento, meta cuyo cumplimiento despierta escepticismo por los lentos y desiguales avances registrados hasta ahora.

 

Frente a esa situación, agravada por los efectos del cambio climático y otros problemas que repercuten negativamente en la cantidad y la calidad del agua, la ONU insiste en la necesidad de fortalecer la cooperación en todos los planos.

 

Ese es uno de los ángulos principales del Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, el cual debe servir para la realización de actividades a todos los niveles, según establece la resolución de la Asamblea General.

 

Hace dos años y a instancias de Bolivia, ese cuerpo reconoció el acceso al agua potable y el saneamiento como "un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos".

 

De acuerdo con la entidad ONU-Agua, creada en 2003, los siete mil millones de habitantes del planeta beben de dos a cuatro litros de agua cada día y una parte de ella a través del consumo de alimentos.

 

Este último aspecto demuestra su real dimensión cuando se comprueba que para producir un kilogramo de carne de ganado vacuno y de trigo se consumen 15 mil y mil 500 litros de agua, respectivamente.

 

Por eso, la organización reclamó cambios fundamentales en la gestión y las políticas a lo largo de toda la cadena de producción agrícola para un mejor uso de los recursos hídricos y poder responder a la creciente demanda de alimentos y otros productos.

 

Para el 2013 está programada una conferencia internacional de alto nivel sobre la cooperación en la esfera del agua, a celebrarse en agosto venidero en Tayikistán.

 

También existe una propuesta para realizar otra reunión en la sede de la ONU en Nueva York, en ocasión del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo, proclamado hace 20 años (1992) por la Asamblea General.

 

El precioso líquido también es objeto de un Decenio Internacional para la Acción, denominado El agua fuente de vida, entre 2005 y 2015. Poco antes (2003) se conmemoró el Año Internacional del Agua Dulce.

 

25 DICIEMBRE 2012

(Con información de Prensa Latina)

 

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En marzo de 1972, en respuesta a una petición de un think-tank con sede en Zurich (Suiza) –el Club de Roma-, investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) publicaban The Limits to Growth, un informe que establecía un modelo de las posibles consecuencias de mantener el crecimiento económico a largo plazo. Al publicarse la última edición [francesa] de Limites à la croissance (Rue de l´Echiquier, colección “Initial(e)s DD, 2012), su primer autor, el físico norteamericano Dennis Meadows, de 69 años de edad, responde a Le Monde.

 

¿Qué balance hace usted del informe de 1972?

En primer lugar, no era un buen título. Todo científico comprende que hay límites al crecimiento de la población, del consumo energético, del PIB, etc. Las cuestiones interesantes estriban más bien en saber lo que causa este crecimiento y cuáles serán las consecuencias de toparse con los límites físicos del sistema.

Sin embargo, la idea común sigue siendo que no hay límites. Y cuando demuestras que los hay, te responden generalmente que no es grave, porque nos acercaremos a ellos de manera tranquila y ordenada para detenernos suavemente gracias a las leyes del mercado. Lo que demostramos en 1972, y sigue siendo válido cuarenta años después, es que esto no es posible: franquear los límites físicos del planeta conduce al hundimiento.

Con la crisis financiera, se ve el mismo mecanismo de franquear un límite, el del endeudamiento: y se ve que las cosas no suceden tan tranquilamente.

 

¿Qué entiende usted por hundimiento?

La respuesta técnica es que el hundimiento es un proceso que implica un “bucle de retroacción positiva”, es decir, un fenómeno que refuerza aquello que lo provoca. Por ejemplo, en Grecia: la población pierde su confianza en la moneda. Retira, por tanto, los fondos de sus bancos y, por tanto, se debilitan los bancos, por lo cual la gente retira todavía más dinero de los bancos, etc., lo que lleva al hundimiento.

Se puede dar una respuesta que no sea técnica: el hundimiento caracteriza a una sociedad que tiene cada vez menos capacidad de satisfacer necesidades elementales: alimentación, sanidad, educación, seguridad.

 

¿Se ven signos tangibles de este hundimiento?

Algunos países ya están en esa situación, como Somalia, por ejemplo. Del mismo modo, la “primavera árabe”, que se ha presentado un poco en todas partes como solución a los problemas, no es en realidad más que el síntoma de problemas que nunca se han resuelto. A estos países les falta agua, deben importar sus alimentos, su energía, todo eso con una población que aumenta. En otros países, como los Estados Unidos, andan menos cerca del hundimiento, pero están en esa vía.

 

¿El crecimiento mundial va, por tanto, a detenerse ineluctablemente?

El crecimiento va a detenerse en parte en razón de la dinámica interna del sistema y en parte en razón de factores externos, como la energía. La energía tiene una influencia muy grande. La producción petrolera ha pasado su pico y va a comenzar a descender. Ahora bien, no hay substituto rápido del petróleo para los transportes, para la aviación…Los problemas económicos de los países occidentales se deben en parte a los elevados precios de la energía.

En los próximo veinte años, entre hoy y 2030 veremos más cambios de los que ha habido en un siglo, en la política, en el medio ambiente, la economía, la técnica. Los problemas de la zona euro no representan más que una pequeña parte de lo que vamos a ver. Y estos cambios no se llevarán a cabo de manera pacífica.

 

Sin embargo, China mantiene un elevado crecimiento…

Desconozco cuál será el futuro de China. Se engaña la gente que dice que, con un crecimiento de un 8% a un 10% anual, China será el país dominante en veinte años. Es imposible hacer que dure este género de crecimiento. En los años 80, Japón mantenía este tipo de ritmo y todo el mundo decía que dominaría el mundo. Desde luego, no ha pasado eso, se ha detenido. Y se detendrá en el caso de China. Una razón por la que el crecimiento es fortísimo en China es la política del hijo único, ha cambiado la estructura de la población de manera que ha cambiado la proporción entre la mano de obra y los que dependen de ella, es decir, los jóvenes y los viejos. Durante un periodo que va a durar hasta cerca de 2030, habrá un aumento de mano de obra. Y luego se detendrá.

Además, China ha deteriorado considerablemente su medio ambiente, particularmente sus recursos hídricos, y los impactos negativos del cambio climático sobre el país serán enormes. Algunos modelos climáticos sugieren así que en el horizonte de 2030 podría ser poco menos que imposible cultivar cualquier cosa en las regiones que proporcionan actualmente el 65% de las cosechas chinas… ¿Qué cree usted que harán entonces los chinos ? ¿Que se quedarán en casa sufriendo ellos solos el hambre ? ¿O que irán hacia el norte, hacia Rusia? No sabemos cómo reaccionará China a este género de situación.

 

¿Qué consejo les daría a François Hollande, Angela Merkel o Mario Monti?

Ninguno, porque les importa un bledo mi opinión, pero supongamos que yo fuera un mago: la primera cosa que haría sería alargar el horizonte de tiempo de los hombres políticos. Para que no se pregunten qué hacer de aquí a las próximas elecciones sino que se pregunten: "Si hago esto, ¿qué consecuencias tendrá en treinta o cuarenta años ?" Si amplía el horizonte temporal, es más probable que la gente empiece a comportarse de un modo bueno.

 

¿Qué piensa usted de la “política de crecimiento” en la zona euro?

Si tu única política se funda en el crecimiento, no querrás oír ni hablar del fin del crecimiento. Porque eso significa que tienes que inventar algo nuevo. Los japoneses tienen un proverbio interesante: "Si tu única herramienta consiste en un martillo, todo se parece a un clavo". Para los economistas, la única herramienta es el crecimiento y todo se asemeja por tanto a una necesidad de crecimiento.

Igualmente, los políticos son elegidos para poco tiempo. Su propósito consiste en parecer buenos y eficaces durante su mandato; no se preocupan de lo que pasará después. Justo por eso se tienen tantas deudas: se pide prestado sobre el futuro, para tener beneficios inmediatos, y cuando se trata de devolver la deuda, quien la he contraído ya no se ocupa de las cosas.

 

Declaraciones recogidas en mayo de 2012 por Hervé Kempf y Stéphane Foucart, periodistas de Le Monde.

Dennis L. Meadows (1942) es profesor emérito de la Universidad de Nueva Hampshire, presidente del Laboratory for Interactive Learning, y coautor con Donella H. Meadows, Joergen Randers y William W. Behrens III del celebérrimo Informe al Club de Roma, Los límites del crecimiento. En 2004 se publicó una versión actualizada Los límites del crecimiento: 30 años después (Galaxia Gutenberg, Madrid, 2004).

Fuente: http://www.lemonde.fr/planete/article/2012/05/25/la-croissance-mondiale-va-s-arreter_1707352_3244.html

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón
 


 

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Límites del crecimiento

Álvaro Sanabria Duque

Publicado enInternacional

La justicia ecuatoriana obliga a Chevron a pagar 19 mil millones de dólares. Y la argentina embarga todos sus bienes. El fin del "juicio del siglo" está más cerca.

 

En un proceso inédito en el mundo, en enero de 2012 la justicia ecuatoriana confirmaba la sentencia emitida un año antes: la petrolera Chevron-Texaco es culpable de haber arrojado millones de toneladas de material tóxico a la selva amazónica y debe pagar una factura de 19,2 mil millones de dólares, la cifra más alta en la historia de las indemnizaciones judiciales. Los abogados de los 30.000 indígenas y campesinos que forman la Asamblea de Afectados por Texaco no tardaron en iniciar los trámites para cobrar el dinero. Pero no en Ecuador, donde la compañía estadounidense hace tiempo que retiró sus activos, sino en Canadá, Brasil, Colombia y Argentina.

 

Fue en este último país donde el trámite dio sus primeros resultados. El 7 de noviembre la justicia argentina decretaba el embargo de todos los activos de la compañía. Una noticia que no ha gustado especialmente a los inversores: la novena petrolera más grande del mundo empezaba el mes de diciembre con fuertes caídas en bolsa. El primer paso para reparar uno de los mayores vertidos tóxicos de la historia ya está dado.

 

El primer barril de petróleo

 

El 27 de junio de 1972, el primer barril de petróleo de la Amazonía ecuatoriana llegaba a Quito, donde era recibido con todos los honores de un jefe de Estado. Acomodado sobre una almohadilla, encima de un tanque, el cortejo avanza hasta el templete del Colegio Militar, en medio de un desfile multitudinario. A los lados de las calles se agolpaban los quiteños que daban la bienvenida a una nueva "era de prosperidad", según la voz nasal del Noticiero Nacional.

 

Cuarenta años después, la región desde donde fue extraído el petróleo que llenó aquel barril es la más pobre de Ecuador. Y la que presenta mayores índices de cáncer de todo el país. El aire huele a gasolina, la tierra huele a gasolina, el agua huele a gasolina.

 

En una cafetería del centro de Lago Agrio, la capital de esta región petrolera, Hermenegildo Criollo nos cuenta el primer encuentro con la Texaco. Criollo había nacido en la comunidad cofán de Dureno. Tiene suficiente edad para acordarse. Los ríos que rodean la aldea proporcionaban agua para beber y pesca en abundancia. Los bosques, animales para cazar y medicinas naturales.

 

Llegaron con helicópteros. "Todo el mundo estaba asustado, en nuestra vida habíamos visto algo así, volando por el aire, y nos escondimos en la selva". Era 1964. Texaco empezaba a levantar la infraestructura del primer pozo, Lago Agrio I. "Fuimos caminando y vimos cinco hectáreas de bosque talado. Ellos nos llamaron para que nos acercáramos allí". En aquellos años no hablaban una palabra de castellano, cuenta Criollo. Mucho menos de inglés. Les dieron tres platos, algo de comida y cuatro cucharas. Ése fue el único pago que recibieron a cambio de centenares de miles de hectáreas.

 

A los pocos días, los cofanes advirtieron un cambio en el ruido que venía de las máquinas. La compañía empezaba a perforar. Una mañana en la orilla del río, muy cerca de la comunidad, apareció una gran mancha negra. —¿Qué es esto? ¿De dónde viene?— dijeron en la comunidad. Ni los mayores ni los chamanes habían visto en sus días un derrame de petróleo.

 

"Ni sabíamos qué era el petróleo", dice Hermenegildo Criollo. Los derrames y los vertidos tóxicos terminaban fluyendo hacia el río que utilizaban los cofanes para beber, para bañarse, para regar sus cultivos, donde bebían los animales. "Movíamos hacia los lados el petróleo y tomábamos el agua de abajo. No sabíamos que el agua estaba contaminada", dice Criollo.

 

"Y entonces empezaron los dolores de estómago, los dolores de cabeza. Nos bañábamos en el río y todo el cuerpo quedaba con sarpullidos. Eran enfermedades que nunca habíamos visto". Su primer hijo falleció con seis meses por problemas de crecimiento. El segundo nació sano, pero las cosas no tardaron en torcerse. "Cuando tenía tres años, ya podía nadar y caminar. Yo lo llevé un día al río. Y el niño, mientras se bañaba, tomó agua contaminada. Cuando llegó a la casa empezó a vomitar. Terminó vomitando sangre. Antes de 24 horas falleció. Dos hijos. Desde ahí yo dije ¿qué puedo hacer, cómo podemos defendernos de las enfermedades que vienen de todos lados?".

 

El caso de la comunidad de Dureno no era aislado. Cuando Texaco abandonó Ecuador en 1992, olvidó llevarse 60,5 millones de litros de petróleo que había derramado en el ecosistema amazónico y 68 mil millones de litros de aguas tóxicas que había vertido en los ríos. Por no hablar de los 235 mil millones de pies cúbicos de gas que había quemado al aire libre. Un desastre ambiental y social solo comparable con los más grandes de la historia: Chernóbil, el derrame del golfo de México, Bophal o el Exxon Valdez. Aunque en este caso no se trató de un accidente, sino de una acción deliberada para ahorrar gastos, tal como determinó la sentencia del juicio.

 

Indígenas y colonos

 

Una de los principales obstáculos para hacer frente a la Texaco era la desconfianza entre los dos principales grupos de afectados por la contaminación: los pueblos indígenas y los colonos, pobladores de la sierra ecuatoriana que habían llegado a la región en busca de trabajo a medida que la Texaco ganaba terreno a la selva.

 

Humberto Piaguaje pertenece al pueblo secoya. Apenas quedan 445 miembros de su cultura milenaria, acechada por los vertidos y los cambios forzados en su forma de vida. "Fue un proceso de construcción bien difícil al inicio", dice. Recuerda cuando Luis Yanza, uno de los primeros líderes de los colonos, empezaba a convocar reuniones: "La gente decía: 'Chuta, ¿cómo nos vamos a unir con los colonizadores? Si ellos también vinieron a destruir nuestra selva". Las orillas del río, de donde obtenían el agua y la pesca, estaban constantemente enfangadas de petróleo. Las enfermedades, para las que no tenían cura, diezmaban la población, ponían al borde de la extinción sus costumbres, su lengua, sus relatos y creencias.

 

"Nosotros nos sentíamos muy solos frente a esto. Pero dijimos: 'no, pues, tenemos que luchar más allá de todo eso, tenemos que enfrentar uniéndonos todos. A pesar de haber tantos conflictos, de no conocer la cultura, de hablar otros idiomas, hicimos el Frente de Defensa de la Amazonía", dice Humberto Piaguaje.

 

Años después, en 2001, la organización se amplió con la creación de la Asamblea de Afectados por la Texaco. Hoy Piaguaje ejerce como subcoordinador legal de esta organización que reúne a 30.000 indígenas y colonos. El objetivo principal de la Asamblea se convirtió en conseguir a través de los tribunales justicia y reparación de todo el daño ambiental y social producido por la Texaco en su 28 años de actividad petrolera.

 

"El juicio del siglo"

 

En 1993, un grupo de abogados, colonos e indígenas ya habían iniciado una demanda en Nueva York contra la Texaco. Pero el juicio fue bloqueado sistemáticamente por el millonario equipo de abogados de la compañía. El principal argumento de la petrolera era que el juicio debería realizarse en Ecuador. "Texaco consideraba que acá la justicia es muy corrupta y podían comprar a los jueces con cualquier centavo", explica Alejandra Almeida, de Acción Ecológica. En 2002, la Texaco conseguía su objetivo: el juicio de Nueva York era trasladado a Ecuador.

 

Pero las cosas no salieron como esperaba la compañía, dice Almeida: "Ellos no contaron con que la movilización iba a estar vigilante todo el tiempo y eso iba a presionar a los jueces para que no se puedan vender. Teniendo ahí cientos y cientos de indígenas a la puerta de la Corte a ningún juez se le va a ocurrir hacer alguna barbaridad. En Ecuador los juicios se ganan en las calles. Con eso no contaba Texaco". Los medios de comunicación empezaron a hablar del "juicio del siglo".

 

El 23 de junio de 2003 se inició el proceso contra la Chevron-Texaco en Lago Agrio. Como ayudante de los abogados que representaban a los 30.000 afectados figuraba un joven llamado Pablo Fajardo. Había nacido en una familia humilde de colonos. Estaba a punto de terminar sus estudios de Derecho a distancia.

 

"Yo estaba asistiendo a dos abogados de Quito muy prestigiosos. Uno vivía en EE UU, otro en Quito, pero se enfermó durante el juicio. Y en 2005 me tocó asumir el juicio a mí. Yo entonces llevaba apenas un año de ser abogado. Frente a mí estaban ocho abogados de Chevron. El que menos tenía 25 años de experiencia", cuenta Pablo Fajardo en su despacho de Lago Agrio. Más de dos habitaciones enteras son necesarias para almacenar todo el material del juicio: 230.000 hojas que recogen los testimonios de los afectados, los análisis sobre el terreno y los datos de 18 años de litigio.

 

El final de "una guerra de 50 años"

 

Es difícil imaginar un juicio más desigual. Desde el inicio del proceso, Chevron ha gastado más de mil millones de dólares en abogados y peritajes. "Nosotros hemos tenido que ir rebuscando hasta el último centavo para seguir en esta batalla. Y no solo esta diferencia es considerable, sino que ellos tienen recursos para manipular cualquier información, para comprar Gobiernos, para sobornar a periodistas, tienen dinero suficiente para manejar el mundo entero", dice Fajardo.

 

Estas diferencias y su inexperiencia como letrado no parecieron ser un obstáculo frente a los abogados de la Chevron-Texaco. Le respaldaba una evidencia de contaminación que la propia empresa no se molestó en negar en ningún momento. A lo sumo, intentó matizar su alcance.

 

Entre 2003 y 2010, el juicio avanzaba sin buenas perspectivas para la multinacional. Su equipo de abogados no dejó de probar ninguna táctica. Primero intentó impugnar el juicio porque la Asamblea de Afectados era un "asociación criminal" dedicada a extorsionar a la compañía. Luego intentó que el juicio volviera a Estados Unidos porque en Ecuador ya no se daban las condiciones para un proceso justo.

 

No funcionó. La presión fuera de los juzgados era constante. Al igual que las marchas a Quito, apoyadas por grupos ecologistas, la confederación indígena de la Amazonía y la confederación indígena de todo Ecuador. También fueron constantes las asambleas masivas, las tomas de la Procuraduría General de la República y las guardias de vigilancia, todas las horas del días, todos los días del año, para impedir contactos indeseados entre los representantes de la empresa y los jueces.

 

Una salida colectiva

 

El 14 de febrero de 2011, la justicia ecuatoriana por fin emitió un fallo. Y lo repitió en enero de 2012: Chevron-Texaco era culpable. Debía pagar 19,2 mil millones de dólares, la indemnización más alta de la historia de la humanidad. Pero los afectados no pensaban convertirse en millonarios rodeados de contaminación y miseria. Los 30.000 demandantes determinaron que el dinero no se iba a repartir individualmente sino de forma colectiva. La mayoría de la indemnización servirá para la reparación ambiental. El resto, para hospitales, escuelas, suministro de agua potable y otras inversiones para el desarrollo de la región.

 

Ahora sólo falta cobrar el dinero, algo que no es sencillo, ya que Chevron no tiene activos en Ecuador. "Tenemos que obligar con la ley a que Chevron pague por el crimen cometido. Allí donde haya activos de Chevron iremos", dice Pablo Fajardo. La justicia argentina ha sido la primera en acceder al reclamo ecuatoriano. Pero será necesario acudir a más países para completar la reparación. Canadá, Brasil y Colombia son algunos de los países donde continuará la lucha por compensar el daño provocado por la Texaco entre 1964 y 1992.

 

Independientemente de lo que ocurra con la indemnización, el juicio ya es "histórico", dice Fajardo. Para este abogado, este proceso no sólo afecta a Chevron, a los demandantes y a la Amazonía. "Lo que está en juego es todo un sistema empresarial que por décadas ha cometido enormes crímenes con total impunidad en América Latina, en África, Asia y en todas partes del mundo. Este juicio puede cambiar las reglas del juego", dice.

 

Pablo Fajardo habla de una "guerra de casi 50 años" en la Amazonía ecuatoriana. Los primeros 28 años fueron una "masacre constante" de Texaco, 28 años en los que estuvo "bombardeando con tóxicos" el aire, el agua, la tierra, la selva. "Los últimos 18 años hemos ido reaccionando poco a poco y hemos podido enfrentar a este poder real. Hasta hace pocos años atrás, la gente en Ecuador y en el mundo pensaba que era imposible que un grupo de indígenas, de campesinos, de gente pobre, de un país 'tercermundista' pueda enfrentar a una empresa poderosa como Chevron. Estamos demostrando que es posible y que se puede hacer, que es posible ir mucho más allá, que se pueden cambiar las cosas, que no son intocables, que ellos no son invencibles".

 

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/global/30000-indigenas-y-campesinos-hicieron-lo-imposible.html

 

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Canadá se desentiende del Protocolo de Kyoto

El Gobierno de Canadá anunció este domingo su salida oficial del Protocolo de Kyoto, a fin de "no pagar las multas relacionadas con el incumplimiento de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero", sanciones que le fueron impuestas durante la reciente Cumbre sobre el Cambio Climático efectuada en la ciudad de Doha, en Qatar.

 

De esta manera, Canadá se convirtió en el primer país en revocar su firma y dejar de cumplir oficialmente el Protocolo. La decisión entró en vigor exactamente un año después de que Ottawa presentara su declaración de salida.

 

El ministro del Medio Ambiente, Peter Kent, justificó la decisión de su país, asegurando que "Kyoto no funciona" y que, "de permanecer en él, Canadá corría el peligro de tener que pagar miles de millones de dólares en concepto de sanciones por incumplimiento" de compromisos.

 

"Kyoto es el pasado para Canadá. Invocamos el derecho legal para retirarnos de Kyoto", precisó Kent, quien calificó de "radical" al tratado que Canadá firmó en 1997.

 

El Ministro criticó que el Protocolo quiera obligar a Ottawa a retirar, en los próximos 12 meses, "todo tipo de vehículo" de sus carreteras o eliminar la calefacción en todos los edificios del país.

 

En ese sentido, el funcionario canadiense afirmó que estas acciones constituirían "la transferencia de 14 mil millones de dólares de los contribuyentes canadienses a otros países", el equivalente de mil 600 dólares canadienses (mil 620 dólares americanos) por cada familia.

 

Igualmente, Canadá también manifestó que sólo respetará un pacto de reducción de emisiones si "todos los principales emisores" están incluidos, en referencia a Estados Unidos, principal emisor mundial y no adscrito al Protocolo.

 

La actual emisión de gases de efecto invernadero de Canadá están un 23 por ciento por encima del índice sugerido por el documento de Kyoto.

 

El Gobierno del primer ministro Stephen Harper ha expresado, desde 2006, su falta de interés en cumplir con el Protocolo, para no afectar el desarrollo de los yacimientos petrolíferos de la provincia de Alberta (oeste).

(Con información de Telesur)

 

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Doha: ¿el lugar a donde los acuerdos mundiales van a morir?

Doha, Qatar. La 18a Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático se está desarrollando en el emirato de Qatar, en el Golfo Pérsico, un país pequeño pero extremadamente rico y el mayor emisor de gases de efecto invernadero per cápita del mundo. Al ingresar al opulento Centro Nacional de Convenciones de Qatar, los delegados, la prensa, los dignatarios y la legión de trabajadores extranjeros mal remunerados que se encuentran aquí, deben pasar por debajo de una enorme araña. Se trata de una estatua de bronce de 9 metros de altura llamada “Maman”, realizada por la escultora franco-estadounidense Louise Bourgeois. Fue elegida por la esposa del emir y costó alrededor de 10 millones de dólares. El gobierno de Obama ha sido acusado, con razón, de hacer fracasar las negociaciones sobre cambio climático de la ONU en los últimos años, lo que hace de esta araña un símbolo adecuado, según la descripción del famoso poema de 1808 de Sir Walter Scott:


 }
“Qué telarañas tan enredadas tejemos la primera vez que practicamos el engaño”.


 
En la cumbre, conocida como COP 18 (18a Conferencia de las Partes), hablé con el científico experto en clima Bill Hare, uno de los principales autores del nuevo informe del Banco Mundial “Bajemos la temperatura: ¿Por qué es preciso evitar que la temperatura del planeta aumente 4°C?” Mientras los medios estadounidenses están centrando su atención en el denominado “precipicio fiscal”, le pregunté a Hare cómo podría esperarse que el mayor emisor histórico de gases de efecto invernadero del mundo, Estados Unidos, contribuya a un fondo mundial para combatir el cambio climático:


 
“Sin dudas, estamos ante un precipicio climático. Actualmente afrontamos un tsunami de carbono en el cual grandes cantidades de carbono están siendo emitidas a un ritmo más rápido que nunca antes en la historia. Y es ese tsunami de carbono lo que probablemente calentará el planeta, provocará un aumento del nivel del mar y acidificará los océanos. Ha llegado el momento en que debemos cambiar de dirección o afrontaremos riesgos catastróficos en muchas regiones vulnerables. Y por supuesto que los países pobres no son los únicos que están en riesgo. El huracán Sandy demostró, una vez más, que incluso los países ricos tienen regiones extremadamente vulnerables al cambio climático”.


 
Apenas un día después de entrevistar al Dr. Hare, un fuerte tifón azotó Filipinas. Hablé con el principal negociador sobre clima de Filipinas, Naderev Sano, apenas minutos después de que se conociera la noticia del tifón. “Es muy alarmante para nosotros el hecho de saber que un tifón de esta magnitud normalmente no afectaría esa parte del país. De hecho, en medio siglo es la primera vez que un tifón como Bopha llega al extremo sur del país”. Le pregunté a Sano qué esperaba de las negociaciones en Doha:


 
“La principal gran medida que se debe tomar para lograr que las negociaciones en Doha sean exitosas, antes que nada, es acordar el segundo período de compromiso del Protocolo de Kyoto. Este es un proceso con el que estamos realmente comprometidos debido a que es el punto de partida para lograr metas más ambiciosas para todo el mundo”.


 
El Protocolo de Kyoto es el único tratado mundial legalmente vinculante que obliga a los países a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. A menos que se tomen medidas, perderá vigencia a fines de este mes. Sano explicó: “Si no tenemos éxito en Doha, al inicio de 2013 no tendremos nada. Estaremos frente a un sistema en el que el cambio climático afectará a un mundo que no ha tenido la voluntad política para dar una respuesta a la crisis climática”.


 
Otro participante de la cumbre es Kumi Naidoo, director ejecutivo de Greenpeace International. Lo entrevisté por última vez por teléfono cuando estaba colgado de la plataforma petrolera rusa de Gazprom en el océano Ártico, como parte de una campaña para evitar las perforaciones allí, mientras le lanzaban agua fría para intentar sacarlo. Naidoo escribió antes de venir a la COP 18: “Doha ya tiene mala reputación por el estancamiento de las negociaciones sobre comercio de la OMC. Otro fracaso más hará que Doha sea conocido como el lugar donde los acuerdos mundiales mueren”.


 
En una conferencia de prensa realizada esta semana en Doha, Naidoo lanzó un ataque retórico al gobierno de Obama. Con respecto a la referencia del Presidente Obama al cambio climático en su discurso de victoria del 6 de noviembre pasado, Naidoo dijo: “El hecho de que tengamos a estos dos negociadores, los dos principales negociadores de Estados Unidos aquí, diciéndonos que en realidad nuestro país tuvo una excelente gestión durante los últimos cuatro años de gobierno del Presidente Obama y que mantendremos una causa firme y decidida y, de hecho, continuaremos defendiendo dicha causa durante los cuatro años que quedan de presidencia de Obama es una falta de respeto. Es una falta de respeto de parte del Presidente Obama imponernos a dos negociadores que actúan como si Obama nunca hubiera realizado esos comentarios sobre el cambio climático tras su reelección. Y le decimos firmemente que o llame a sus delegados principales aquí y les dé un mandato diferente para estas negociaciones, o les pida que regresen a Washington, porque solo están ocupando espacio y están entorpeciendo las negociaciones”.


 
Cuando le pedí al negociador de clima de Estados Unidos Jonathan Pershing que respondiera los comentarios de Naidoo acerca de de si estaba obedeciendo a la postura de Obama, me respondió “No realizaré comentarios”. Con respecto a los cuestionamientos de los grupos de la sociedad civil que afirman que Estados Unidos es el principal obstáculo para alcanzar cualquier acuerdo en Doha, Pershing me respondió: “Creo que Estados Unidos participa en forma activa y constructiva en las negociaciones. Somos uno de los principales países que contribuyen al pensamiento intelectual en este proceso, pero esto no significa que estemos de acuerdo con los demás países en todo. Al fin de cuentas esto es una negociación. Intentamos participar de un resultado que conducirá a reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Queremos lograr un resultado que sea aceptable para todas las partes y que sea eficaz en el marco que hemos establecido para avanzar”.


 
Si bien las expectativas con respecto a la COP18 de Doha son mínimas o incluso desalentadoras y la participación en esta cumbre es muy inferior con respecto a las tres últimas cumbres, realizadas en Copenhague, Cancún y Durban, hay un grupo sólido de personas que está preocupado por el futuro del planeta y que está tomando medidas para protegerlo del cambio climático provocado por el hombre. La gran araña en la entrada del Centro de Convenciones también representa a estas personas. La escultura está protegiendo un saco de huevos y, como explicó Louise Bourgeois: “La Araña es una oda a mi madre. …Al igual que una araña, mi madre era una tejedora. Las arañas son muy solidarias y protectoras”.
 

Como demostró la respuesta desde las bases al tifón Bopha en Filipinas o a la gran tormenta Sandy en Estados Unidos, la red de activistas a favor de la justicia climática no está enredada, sino que cada vez se hace más fuerte y nos indica el camino. Ojalá los políticos lo siguieran.


 
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
 
 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Las grandes fortunas, culpables del calentamiento global

Las grandes fortunas influyen en las negociaciones sobre cambio climático, afirmó hoy la ONG Foro Internacional sobre Globalización (FIG), según la cual en EEUU los principales magnates son responsables del bloqueo de las políticas medioambientales.

 

"La concentración extrema de poder contribuye al bloqueo de las negociaciones sobre cambio climático", declaró en una rueda de prensa el director ejecutivo del FIG, Victor Menotti, al presentar un informe sobre el tema en Doha, donde se celebra la conferencia sobre cambio climático de la ONU.

 

En el estudio Las caras detrás de la crisis global: multimillonarios estadounidenses del carbono y el estancamiento del clima en la ONU, esta ONG señala a los principales multimillonarios estadounidenses como responsables del bloqueo de las medidas sobre el clima en EEUU.

 

El FIG es una alianza de sesenta activistas, intelectuales, economistas, investigadores y escritores que representan a sesenta organizaciones en veinticinco países, cuyo objetivo es llamar la atención sobre el problema de la globalización económica.

 

Menotti subrayó hoy que "EEUU está considerado como el mayor obstáculo para los compromisos multilaterales significativos para reducir los gases de efecto invernadero que causan peligrosas alteraciones climáticas".

 

La influencia de Industrias Koch en EEUU

 

El informe se refiere en particular a los empresarios Charles y David Koch, propietarios del conglomerado industrial Koch Industries, con gran influencia en la política climática del país, que, según FIG, han contribuido a paralizar las negociaciones en las Naciones Unidas.


También explica cómo las contribuciones de campaña de los Koch y sus esfuerzos por detener el cambio de subsidios a los combustibles fósiles han contribuido a frenar cualquier avance serio en la política climática en EEUU.

 

"El resultado es un callejón sin salida frente a la crisis global, ya que EEUU es la nación indispensable para la acción", añadió Menotti.

 

El documento del FIG es una continuación al de 2011, La oligarquía: los multimillonarios que se benefician de la crisis climática actual, hecho público durante la cumbre sobre el clima celebrada el año pasado en Durban (Sudáfrica) y que dio a conocer a las 50 personas más ricas que más invierten en combustibles fósiles.

 

Cambios sustanciales y normas más estrictas

 

"Para conseguir un acuerdo en la ONU son necesarios cambios sustanciales en la dinámica interna de Estados Unidos y limitar la influencia de las fortunas privadas, así como establecer normas más estrictas sobre la contaminación de las centrales", insistió hoy Menotti.

 

El responsable del FIG agregó que la Conferencia del Clima de la ONU en Doha entra en su última semana y los negociadores de Estados Unidos aún no han presentado ningún compromiso ambicioso para reducir las emisiones.

 

Sin embargo, defienden un "nuevo paradigma de las promesas voluntarias que está muy lejos de mantener por debajo del acordado aumento de 2 grados centígrados las temperaturas globales", lamentó.

 

EFEDoha04/12/2012 19:03 Actualizado: 04/12/2012 19:15

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Lunes, 03 Diciembre 2012 06:54

Después de Kioto, el abismo

 Después de Kioto, el abismo

El emirato de Catar acogió hace 11 años el inicio de las negociaciones para liberalizar el comercio mundial. La llamada Ronda de Doha fracaso después de ocupar años y años de negociaciones. El precedente planea sobre la 18 cumbre del clima, cuyo tramo ministerial comienza el lunes de nuevo en Doha. No es solo el mal augurio de que el país anfitrión sea el mayor emisor de CO2 por habitante del planeta, sino que las posiciones siguen estancadas. Ante eso, la única opción que queda es prorrogar el protocolo de Kioto -cuyo primer periodo de cumplimiento acaba a final de este año-, aunque se bajen de él Japón, Canadá y Rusia. Así, solo la UE y Australia quedarían con obligaciones vinculantes a la espera de que en 2015 mejore la economía, la concienciación ciudadana o se alineen los astros para firmar un nuevo acuerdo que entre en vigor en 2020 y que, esta vez sí, incluya a todo el mundo.


 
"Este año tendría que ser un año clave, un Rubicón, al terminar el primer periodo del protocolo de Kioto, pero va a quedar descafeinado", asume José Luis Blasco, socio de Cambio Climático de la consultora KPMG. En 2007, en la Cumbre de Bali, los más de 190 países que se reúnen bajo la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (UNFCCC, en sus siglas en inglés) acordaron que en 2009 tendrían un nuevo acuerdo que entraría en vigor en 2013 y que sustituiría a Kioto. Nada de eso ha funcionado. En Copenhague, en 2009, ni la presencia de todos los jefes de Estado desatascó la situación.


 
"Las acusaciones siguen siendo las mismas", añade Blasco. Los gigantes en desarrollo (China e India, principalmente, pero con el apoyo de Brasil y Sudáfrica) temen que les impongan un sistema de verificación de sus emisiones que destripe su economía, además piden más dinero y mayores objetivos de reducción de emisiones para los países desarrollados, especialmente a EEUU. Mientras, Washington insiste en que no puede moverse si no hay objetivos vinculantes para China e India. "Vemos el mismo debate desde 2009", resume Blasco. Bajo una negociación llena de documentos muy técnicos subyace una vieja pugna: ricos contra pobres.


 
La dificultad radica en que este no es un tratado de medio ambiente, ni siquiera sectorial -como el exitoso Protocolo de Montreal, que hace 25 años puso coto a la destrucción de la capa de ozono-. Las emisiones de CO2 tienen relación con el sector energético, la industria, el transporte, la agricultura, la deforestación...


Cada vez que una central térmica quema carbón en China o que un estadounidense arranca su coche emite CO2. Este gas, principal responsable del efecto invernadero, se acumula en la atmósfera y retiene parte del calor que emite la Tierra. Según la Organización Meteorológica Mundial, desde la Revolución Industrial, la humanidad ha emitido unos 375.000 millones de toneladas de CO2. Eso ha hecho que la concentración de CO2 en la atmósfera suba de 280 partes por millón a 390 actualmente. Y seguirá subiendo durante décadas. Nadie planea recortarlas drásticamente porque eso acabaría con la economía mundial.


 
El acuerdo alcanzado en Copenhage por todos los países es limitar el calentamiento a dos grados centígrados, para lo que hay que estabilizar la concentración en la atmósfera en 450 partes por millón. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, ya se notan en el continente alteraciones debido al cambio climático: como aumento de lluvias torrenciales en el norte y sequías en el sur y aumento de la frecuencia de las olas de calor.
 


Con la crisis económica, el clima ha pasado a un tercer plano, aunque cada vez hay más organismos que avisan del grave problema que afronta la humanidad si no se hace nada. El último fue el Banco Mundial, que en un informe calcula, de seguir así, a final de siglo la temperatura media subirá cuatro grados centígrados. Y que eso traerá un mundo "con olas de calor sin precedentes, severas sequías y grandes inundaciones en muchas regiones, con graves impactos en ecosistemas y sus servicios asociados”.


 
La principal esperanza es que en su segundo mandato, el presidente de EEUU, Barack Obama, sí que tome medidas para limitar las emisiones. La paradoja es que sin legislar, Estados Unidos ha reducido sus emisiones debido al auge del gas no convencional, que ha sustituido al carbón en la producción eléctrica. Aún así, EEUU aún dobla a la UE en emisiones per cápita.


 
Europa, tradicionalmente la región que más empuja en estas negociaciones, llega dividida. La crisis económica hace que ninguno de sus líderes -quizá solo François Hollande- tenga el calentamiento entre sus prioridades y Polonia veta cualquier intento por endurecer las normas europeas. Hace unos años se daba por seguro que Europa endurecería su objetivo de reducción de emisiones del 20% al 30% (en 2020 respecto a 1990), pero hoy parece inviable. Además, Bruselas ha tenido que retirar la directiva que obligaba a las aerolíneas por sus emisiones incluso aunque fuesen deun tercer país por el enfrentamiento con China e India y la amenaza de represalias comerciales.


La UE acepta ir a un segundo periodo del Protocolo de Kioto que cubra el periodo 2012-2020, pero hay graves discrepancias por solventar. El secretario de Estado de Cambio Climático, Federico Ramos, destaca el problema del llamado “aire caliente”. Se trata de millones de derechos de emisión asignados a los países de Europa del Este y que nunca usaron debido al desplome de la pesada e ineficiente industria soviética. Algunos países han hecho caja con esos derechos (como Polonia, a la que España le ha comprado CO2 para cumplir su parte), pero otros, como Rusia, aún esperan para venderlos.


 
El problema es que si esos millones de derechos de papel sirven para los próximos años la reducción de emisiones solo será virtual. “España piensa que hay que ser restrictivo en el arrastre de derechos, pero entendemos las posturas de ciertos países”, añade Ramos. “Si el mercado [de CO2] está inundado es difícil que merezca la pena reducir las emisiones”, añade el secretario de Estado, que a partir del miércoles estará en Doha acompañado por el ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete.


 
Ese mercado inundado de derechos ya se da en la UE, por lo que la tonelada de CO2 está en mínimos (el viernes cerró a 6,65 euros, muy lejos de los aproximadamente 20 euros para los que se diseñó el sistema de compraventa.


 
España está entre los países que aceptan un segundo periodo de Kioto. “La primera fase ha sido útil, ha funcionado bien aunque podía haber funcionado mejor”, opina Ramos. Pero incluso aunque la UE acepte, su efectividad de una segunda parte es dudosa. Japón, Canadá y Rusia ya han anunciado que no se sumarán. Estados Unidos, que no llegó a ratificar el primer periodo, ni se lo plantea. El principal emisor del mundo, China, está considerado como un país en desarrollo y por lo tanto está exento. El resultado es que los países con objetivos vinculantes hasta 2020 solo sumarán el 15% de las emisiones mundiales (la UE, Australia, Noruega, Suiza y alguno más).
 


Una prórroga de Kioto permitiría al menos mantener los mecanismos de desarrollo limpio, el sistema que ha llevado miles de millones en tecnología limpia a los países en desarrollo para compensar las emisiones de los ricos. El mecanismo ha estado plagado de agujeros y de inversiones con un dudoso efecto sobre la atmósfera, pero los países consideran que desmontarlo empeoraría la situación.


 
Esos mecanismos son básicos para que los países en desarrollo acepten cualquier nuevo acuerdo, el que se debe acordar en 2015 –probablemente en París- para que entre en vigor en 2020. Pero para eso falta mucho.

 

Por Rafael Méndez Madrid 3 DIC 2012 - 00:57 CET

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Sábado, 01 Diciembre 2012 15:19

Una minga para el postdesarrollo

Una minga para el postdesarrollo

 

1era reimpresión 2013. Edición 2012. Formato: 17 x 24 cm.

P.V.P: $28.000  ISBN:978-958-8454-63-4

 

Reseña:

Con varias décadas de aplicación y vigencia, un discurso hegemónico, desprendido de los centros de pensamiento de las metrópolis dominantes, se impuso por doquier: para superar la pobreza y la desigualdad imperante en nuestros países, es indispensable encarar el desarrollo a la manera de los países erigidos como potencias mundiales.

Sin embargo, una evaluación de los programas económicos, sociales y de variada índole, implementados durante las últimas seis décadas por varios gobiernos de nuestra región tras este mito o nuevo “dorado”, demuestra el fracaso de esa lógica, y deja abierto un amplio debate sobre las experiencias, las vivencias y las opciones para equilibrar y consolidar sociedades, facilitando que en su interior se viva en felicidad, justicia, igualdad natural y/o armonía ambiental.

Desarrollo. Contra esa noción fantasmática y omnipresente embiste el presente libro de Arturo Escobar, aireando el tan necesario debate sobre las propuestas alternativas al modelo imperante y que ya muestra desgaste.

Los movimientos sociales y los medios constituidos por investigadores multidisciplinarios encontrarán en esta obra valiosos elementos de análisis, a modo de alimento para sus reflexiones y luces para sus acciones cotidianas, llamadas a contribuir al trabajo de cambio de una problemática que paulatinamente plantea, más exigentes desafíos.

 

Arturo Escobar (Manizales-Colombia 1952) Ingeniero químico, Universidad del Valle, Ph, en bioquímica y Doctor en Ciencias Sociales, Universidad de California,Berkely (1987). Entre sus especialidades figuran la ecología política y la antropología del desarrollo, los movimientos sociales y las nuevas tecnologías.Actualmente es catedrático Adjunto de Antropología de la Universidad de Massachusetts Amherst.

Entre sus obras: Más allá del Tercer Mundo.Globalización y diferencia (2005), El final salvaje.Naturaleza, cultura y política en la antropología contemporanea (1999), La invención del Tercer Mundo, construcción y deconstrucción del desarrollo (1996).

 

 

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Los países desarrollados cumplen Kioto pero no

ALAI AMLATINA, 22/11/2012.- Los países ricos cumplirán con el Protocolo de Kioto de acuerdo a los datos que reveló esta semana Naciones Unidas. Pero esto no quiere decir que hayan reducido sus emisiones, sino que el Protocolo tiene suficientes puertas de fuga como para que puedan cumplir con lo escrito, sin cumplir con la meta.

 

La Secretaría de la  Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático ha publicado el pasado 16 de noviembre los datos sobre los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero de los países “desarrollados” (listados en el Anexo 1 de la Convención) para el período 1990 – 2010(1). La recopilación de estos inventarios es el instrumento clave de Naciones Unidas para medir los avances y ulterior verificación del cumplimiento de las  metas fijadas para estos países en el Protocolo de Kioto.

 

De acuerdo a los datos correspondientes al año 2010, los países del Anexo 1 han reducido un 14% sus emisiones de gases de efecto invernadero respecto de  las que habían tenido en 1990. Si esta tendencia se mantiene, estos países habrán cumplido largamente con los compromisos de Kioto (que establece para estos países una reducción conjunta de 5,2%). Vale la pena resaltar que esto incluye a todos los países que firmaron el Protocolo de Kioto, incluido Estados Unidos aunque finalmente no haya sido ratificado por su Congreso.

 

Parecería que el Protocolo de Kioto ha sido un éxito y los países industrializados se han tomado en serio sus compromisos de reducción de emisiones. Pero este no es el resultado de los esfuerzos de los países, sino que es la consecuencia inevitable de las decisiones tomadas en Kioto en 1997 y en los años subsiguientes por la Convención de Cambio Climático, particularmente los Acuerdos de Marrakech del año 2001.

 

Es el resultado, entre otras cosas, de la posibilidad de evadir compromisos a través de los mercados de carbono, de la contabilización caprichosa y arbitraria del secuestro de carbono de los bosques y de la debacle económica de los países de la ex Unión Soviética (2).

 

Si tomamos en cuenta solamente a los países industrializados que no son economías en transición y consideramos solamente sus emisiones sin contabilizar el secuestro de carbono por los bosques, el resultado es muy distinto: en este caso se constata un aumento de las emisiones de 4,9%. Es decir, países como Estados Unidos, Australia, Canadá, han aumentado enormemente sus emisiones. Australia, por ejemplo, en un 30%.

 

El problema es que los países con economías en transición redujeron en un 40% sus emisiones como consecuencia de la caída de su economía y además presentan un secuestro de carbono en sus boques de más del 10%. Como consecuencia de ello, estos países muestran en su conjunto una reducción del 52,6% respecto de las emisiones que tuvieron en 1990. Esto hace que la suma conjunta de todos los países del Anexo 1 presente reducciones tan importantes.

 

El Protocolo de Kioto, por otra parte, les permite a estos países vender toda esa gran reducción de emisiones de las ex repúblicas soviéticas a los demás países industrializados y es lo que permitirá finalmente cumplir con los objetivos fijados en Kioto. En consecuencia, esto no demuestra tanto que el mundo está mejorando su performance ambiental, como la habilidad de los negociadores en la Convención para encontrar vías de escape a compromisos verdaderos. Entre los pliegues de la multitud de textos que construyen el andamiaje jurídico de la Convención se esconden todas las trampas necesarias para que todo siga como está.

 

Esta es una reflexión importante de hacer, en este momento en que está a punto de comenzar una nueva “ronda de negociaciones” en Qatar. Se espera que este sea el primer paso de una larga cadena de reuniones que deberá llegar al 2015 con un nuevo acuerdo vinculante para todas las partes.

 

Nuevos pliegues se están construyendo en los nuevos textos para seguir trampeándole al mundo la posibilidad de estabilizar el clima. Entre ellos nuevos mecanismos de mercado, nuevas formas de agregar secuestro de carbono en bosques, nuevas tecnologías para capturar carbono, y un largo etcétera.

 

Y en esto no están solos los países industrializados. También hay muchos intereses en juego (y muchos expertos negociadores) entre los países llamados “en desarrollo”. Estos compiten entre sí a ver quién se puede quedar con la mejor parte de la futura torta del Mecanismo de Desarrollo Limpio, o con los dólares que vendrán de nuevas formas de conservar el carbono de los bosques (REDD+), o con las compensaciones que les correspondan por ver reducida su posibilidad de exportar petróleo o productos agrícolas con alto contenido de carbono.

 

Nadie es inocente en este juego. Cada uno agrega su “pliegue” al entramado loco e incomprensible de los acuerdos en debate que tiene como meta comenzar a implementarse en 2020, una fecha excesivamente tardía para la urgencia climática.

 

Este es el contexto de la COP 18 que comienza el próximo 26 de noviembre en Qatar. Un primer paso en un largo camino que nos llevará, en el mejor de los casos, a un acuerdo tardío, incomprensible e inútil. Como el Protocolo de Kioto.

 

Por Gerardo Honty es Analista de CLAES, Centro Latinoamericano de Ecología Social

Notas:
(1) Documento FCCC/SBI/2012/31, disponible en inglés en www.unfccc.int
(2) Véase “Todo por el hot air" en http://www.energiasur.com/cambioclimatico/HontyTodoPorElHotAir-26-11-2010.htm).

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