Miércoles, 13 Marzo 2013 20:27

"Cien Mil Voces por el Agua"

"Cien Mil Voces por el Agua"

Tras la preocupación que ha generado la Declaratoria de Parque Natural Regional Santurbán (PNRS) organizaciones sociales, ambientales y líderes del NororienteColombiano convocan a la realización de la marcha por las Cien Mil Voces por el Agua, esta vez, la preocupación consiste en la afectación que tendrá en las fuentes hídricas y en general el páramo luego de la delimitación realizada por la Corporación Regional para la Meseta de Bucaramanga (CDMB). Los líderes consideran que esta declaratoria no prohíbe la presencia minera al tiempo que no cumplen con la legislación en la cual se excluye toda actividad minera en zona de páramo y zonas estratégicas para el abastecimiento de agua.

 

A pesar que la Constitución y la ley prohiben la mineria en Paramos, la realidad es que se mantiene la explotación... En el Paramo de Santurban, la declaratoria de Parque Natural Nacional, no significa que esa area corresponda al Paramo; y sin embargo la multinacional minera continua la extracción a traves de grandes tuneles, es una burla en las narices de las autoridades ambientales, que no se dan por enteradas... pero igual sucede con otros megaproyecto mineros y de represamiento de agua, la acción del viernes 15 de Marzo es tambien por CAJAMARCA, LA LAGUNA DE TOTA, EL PARAMO DE PISBA, LA NO AMPLIACIÓN DE LA MINERIA EN BOGOTA (RIO TUNJUELITO),  POR EL RIO RANCHERIA, Y CONTRA LAS REPRESAS EL QUIMBO E HIDROSOGAMOSO y en general por toda la Megamineria que destruye ecosistemas estrategicos.

 

FIRMEMOS YA LA ACCIÓN VIRTUAL EXIGIENDO LA PROTECCIÓN DEL AGUA:

 

https://docs.google.com/forms/d/1L5cg0nz6yNUqBTf7yYokMEqWx0faW3nHRt-aPf4XgEE/viewform

 

A MOVILIZARNOS POR EL AGUA Y POR LA VIDA...

 

¡CIEN MIL VOCES POR EL AGUA Y POR LA VIDA!

 

ESTE VIERNES 15 DE MARZO:

 

En Bucaramanga - Gran Movilización desde la Puerta del Sol, 2:00 p.m.

 

En Bogotá - Gran Concentración frente al Ministerio de Ambiente (Calle 38 con Carrera 13) de 12:00 M. a 2:00 p.m.

 

En la página del Comite por la Defensa del Páramo de Santurban pueden ubicar videos promocionales y para la firma de la carta...también otros elaborados por colectivos ambientales que estan moviendo la defensa del Patrimonio Natural...

http://www.salvemoselaguaylavida.com/

http://www.youtube.com/watch?v=6NOO7e3D-EE

http://www.youtube.com/watch?v=wr2lOEC3PY8

 


Publicado enColombia
Hoy, en América Latina, Marx ¿sería extractivista?

ALAI AMLATINA, 07/02/2013.- En América Latina siguen avanzando las estrategias enfocadas en minería, hidrocarburos y monocultivos, a pesar que esto significa repetir el papel de proveedores de materias primas y de las resistencias ciudadanas. Este modo de ser extractivista se expresa tanto en gobiernos conservadores como progresistas. Pero como entre estos últimos se esperaba otro tipo de desarrollo, esa insistencia se ha convertido en un nudo político de enorme complejidad.

 

Para sostener el empuje extractivista se está apelando a nuevas justificaciones políticas. Una de las más llamativas es invocar a los viejos pensadores del socialismo, para sostener que no se opondrían al extractivismo del siglo XXI, y además, lo promoverían.

 

Seguramente el ejemplo más destacado ha sido el presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien para defender al extractivismo lanzó dos preguntas desafiantes: “¿Dónde está en el Manifiesto Comunista el no a la minería? ¿Qué teoría socialista dijo no a la minería?” (entrevista de mayo de 2012).

 

Correa redobla su apuesta, ya que además de citar a Marx y Engels, le suma un agregado propio que no puede pasar desapercibido: “tradicionalmente los países socialistas fueron mineros”. El mensaje que se despliega es que la base teórica del socialismo es funcional al extractivismo, y que en la práctica, los países del socialismo real lo aplicaron con éxito. Si su postura fuese correcta, hoy en día, y en América Latina, Marx y Engels deberían estar alentando las explotaciones mineras, petroleras o los monocultivos de exportación.

 

Soñando con un Marx extractivista

 

Comencemos por sopesar hasta dónde puede llegar la validez de la pregunta de Correa. Es que no puede esperarse que el Manifiesto Comunista, escrito a mediados del siglo XIX, contenga todas las respuestas para todos los problemas del siglo XXI.

 

Como señalan dos de los más reconocidos marxistas del siglo XX, Leo Huberman y Paul Sweezy, tanto Marx como Engels, aún en vida, consideraban que los principios del Manifiesto seguían siendo correctos, pero que el texto había envejecido. “En particular, reconocieron implícitamente que a medida que el capitalismo se extendiera e introdujera nuevos países y regiones en la corriente de la historia moderna, surgirían necesariamente problemas y formas de desarrollo no consideradas por el Manifiesto”, agregan Hunerman y Sweezy. Sin duda esa es la situación de las naciones latinoamericanas, de donde sería indispensable contextualizar tanto las preguntas como las respuestas.

 

Seguidamente es necesario verificar si realmente todos los países socialistas fueron mineros. Eso no es del todo cierto, y en aquellos sitios donde la minería escaló en importancia, ahora sabemos que el balance ambiental, social y económico, fue muy negativo. Uno de los ejemplos más impactante ocurrió en zonas mineras y siderúrgicas de la Polonia bajo la sombra soviética. Hoy se viven situaciones igualmente terribles con la minería en China.

 

No puede olvidarse que muchos de esos emprendimientos, dado su altísimo costo social y ambiental, sólo se vuelven viables cuando no existen controles ambientales adecuados o se silencian autoritariamente las demandas ciudadanas. Tampoco puede pasar desapercibido que aquel extractivismo, al estilo soviético, fue incapaz de generar el salto económico y productivo que esos mismos planes predecían.

 

Actualmente, desde el progresismo se defiende el extractivismo aspirando aprovechar al máximo sus réditos económicos para así financiar, por un lado distintos planes sociales, y por el otro, cambios en la base productiva para crear otra economía.

 

El problema es que, de esta manera, se genera una dependencia entre el extractivismo y los planes sociales. Sin los impuestos a las exportaciones de materias primas se reducirían las posibilidades para financiar, por ejemplo, las ayudas monetarias mensuales a los sectores más pobres. Esto hace que el propio Estado se vuelva extractivista, convirtiéndose en socio de los más variados proyectos, cortejando inversores de todo tipo, y brindando diversas facilidades. Sin dudas que existen cambios bajo el progresismo, pero el problema es que se repiten los impactos sociales y ambientales y se refuerza el papel de las economías nacionales como proveedores subordinados de materias primas.

 

La pretensión de salir de esa dependencia por medio de más extractivismo no tiene posibilidades de concretarse. Se genera una situación donde la transición prometida se vuelve imposible, por las consecuencias del extractivismo en varios planos, desde las económicas a las políticas (como el desplazamiento de la industria local o la sobrevaloración de las monedas nacionales, tendencia a combatir la resistencia ciudadana). El uso de instrumentos de redistribuciones económicas tiene alcances limitados, como demuestra la repetición de movilizaciones sociales. Pero además es costoso, y vuelve a los gobiernos todavía más necesitados de nuevos proyectos extractivistas.

 

Es justamente todas esas relaciones perversas la que debería ser analizada mirando a Marx. El mensaje de Correa, si bien es desafiante, muestra que más allá de las citas, en realidad, no toma aquellos principios de Marx que todavía siguen vigentes para el siglo XXI.

 

Escuchando la advertencia de Marx


Marx no rechazó la minería. La mayor parte de los movimientos sociales tampoco la rechazan, y si se escuchara con atención sus reclamos se encontrará que están enfocados en un tipo particular de emprendimientos: a gran escala, con remoción de enormes volúmenes, a cielo abierto e intensiva. En otras palabras, no debe confundirse minería con extractivismo.

 

Marx no rechazó la minería, pero tenía muy claro donde debían operar los cambios. Desde esa perspectiva surgen las respuestas para la pregunta de Correa: Marx distinguía al “socialismo vulgar” de un socialismo sustantivo, y esa diferenciación debe ser considerada con toda atención en la actualidad.

 

En su “Crítica al programa de Gotha”, Marx recuerda que la distribución de los medios de consumo es, en realidad, una consecuencia de los modos de producción. Intervenir en el consumo no implica transformar los modos de producción, pero es a este último nivel donde deberán ocurrir las verdaderas transformaciones. Agrega Marx: “el socialismo vulgar (…) ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución”.

 

Aquí está la respuesta a la pregunta de Correa: Marx, en la América Latina de hoy, no sería extractivista, porque con ello abandonaría la meta de transformar los modos de producción, volviéndose un economista burgués. Al contrario, estaría promoviendo alternativas a la producción, y eso significa, en nuestro contexto presente, transitar hacia el post-extractivismo.

 

Seguramente la mirada de Marx no es suficiente para organizar esa salida del extractivismo, ya que era un hombre inmerso en las ideas del progreso propio de la modernidad, pero permite identificar el sentido que deberán tener las alternativas. En efecto, queda en claro que los ajustes instrumentales o mejoras redistributivas, pueden representar avances, pero sigue siendo imperioso trascender la dependencia del extractivismo como elemento clave de los actuales modos de producción. Esta cuestión es tan clara que el propio Marx concluye “Una vez que está dilucidada, desde ya mucho tiempo, la verdadera relación de las cosas, ¿por qué volver a marchar hacia atrás? Entonces, ¿por qué se sigue insistiendo con el extractivismo?

 

----------------------

Huberman, L. y P. Sweezy. 1964. El Manifiesto Comunista: 116 años después. MonthlyReview 14 (2): 42-63.

Marx, K. 1977. Crítica del Programa de Gotha. Editorial Progreso, Moscú.

Eduardo Gudynas es investigador en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).

 

Publicado enInternacional
Miércoles, 06 Febrero 2013 06:21

Comunismo y belleza

Comunismo y belleza

Es muy difícil convencer a un hombre que no ha arado sus laderas, que no ha dibujado sus contornos, que no ha descrito sus cimas en un poema, que no adora a ningún dios en sus cavernas, que no ha cazado entre sus arbustos, que ni siquiera ha escalado sus abismos; es muy difícil convencer a un hombre así de que que es importante conservar las colinas y las montañas. Lo mismo ocurre con los bosques, los ríos, los animales y los cuerpos en general. Lo mismo ocurre con la Naturaleza en su conjunto. Cuando las campañas ecologistas insisten con todo fundamento en que debe interesarnos la defensa del medio, pues de ella depende nuestra propia supervivencia, declaran ya perdida la batalla: no sólo es difícil demostrar a un trabajador del sector servicios de Madrid o a un parado urbano de Roma (o a un universitario de La Habana) su dependencia interesada respecto de la tierra y sus recursos sino que además es dudoso que los humanos operen sólo o sobre todo por interés; o que defiendan sólo o sobre todo lo que asegura y facilita su supervivencia.

 

Más allá de su pretensión de haber desentrañado una “medida objetiva” de la explotación del trabajo, el gran descubrimiento de Marx tiene que ver con el autoengaño social: “la ideología dominante es la ideología de las clases dominantes”. Los trabajadores se engañan acerca de sus propios intereses, que identifican de manera errónea con los de sus patrones y verdugos. Podríamos decir que, en el caso de la supervivencia de la especie humana, los intereses de unos y otros son realmente comunes y que, por lo tanto, incluso si las ventajas inmediatas de contaminadores y contaminados son desiguales, un interés compartido une por fin a todas las clases sociales. Pero esta ceguera común, que demuestra nuestra dificultad antropológica para representarnos como “humanidad” los intereses particulares, prueba además que no sólo nos auto-engañamos sobre nuestros intereses particulares. También nos representamos mal nuestros impulsos desinteresados. También cuando amamos, cuando nos sacrificamos, cuando obramos en nombre de la justicia, nos equivocamos.

 

Hay fuentes de auto-engaño corregibles contra las que debemos combatir sin descanso: las manipulaciones de los medios, por ejemplo, o las relaciones de propiedad. Hay otras que -mucho me temo- sobrevivirán a todas las revoluciones. Tenemos, para empezar, el cuerpo, cuyas operaciones básicas, garantía de nuestra existencia biológica, ocurren a nuestras espaldas, por debajo de nuestra conciencia. Tenemos también la “mente” y el lenguaje, con todas sus opacidades edípicas y quistes irracionales. Tenemos una complejísima división del trabajo, con su encarnación tecnológica, que nunca se podrá simplificar hasta la transparencia si queremos alimentar a 7000 millones de personas. Tenemos las cosas mismas -la silla, el cenicero, la cuchara- cuya potencia anestésica, que nos hace olvidar las penas del trabajo y la fragilidad de la vida, es sin embargo inseparable de la estabilidad antropológica y social de la humanidad. Y tenemos también las “maravillas” -objetos buenos sólo para el pensamiento o para la mirada- a las que hemos estado siempre unidos por una mezcla de admiración e intimidación. “Todo ángel es terrible”, escribía Rainer Maria Rilke en una de sus Elegías del Duino, “porque la belleza es sólo el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar”. La belleza de las estrellas -digamos- es indisociable del descubrimiento de nuestra vulnerabilidad, pero al presentarse como bellas, y no como amenazadoras, nos atan estética y emocionalmente -y nos atan como especie- al mundo y sus apariencias.

 

Estamos condenados a auto-engañarnos. O mejor dicho: estamos condenados a luchar siempre contra el auto-engaño; y tenemos derecho, en medio de la batalla, a ceder de vez en cuando a sus añagazas más benignas o menos dañinas. Ahora bien, no es lo mismo auto-engañarse acerca de los propios intereses egoístas que auto-engañarse acerca de la justicia, la verdad o la belleza. Hay algo ya un poco innoble en proteger a un niño sólo porque es mi hijo; o en apoyar a un partido porque me da trabajo; o en defender un bosque porque es mi coto de caza. Como -al contrario- hay algo potencialmente noble en creer inocente a un mentiroso o a un asesino; o en robar un reloj porque es bonito. Que el auto-engaño “noble” es antropológicamente más serio que el egoísta lo demuestra el hecho de que hasta los gobiernos más criminales -conquistadores, colonialistas, imperialistas, nazis- han invocado siempre principios universales para defender intereses particulares.

 

En un famoso texto de 1857, Marx se preguntaba retóricamente si “la idea de la naturaleza (…) de la imaginación griega” es compatible con “las máquinas de hilar automáticas, las locomotoras y el telégrafo eléctrico” para declarar enseguida muertos para siempre a Vulcano, Júpiter, Hermes y Aquiles frente a la metalurgia, el pararrayos, las armas de fuego y el tipógrafo. Es verdad: la combinación de desarrollo tecnológico y de división del trabajo, responsable de la destrucción ecológica, ha operado también el “desencantamiento” del mundo. Pero ese “desencantamiento”, ¿ha traído aparejada más transparencia, más objetividad, menos auto-engaño? Por un lado, el retroceso del paganismo -de la naturaleza habitada- no ha impedido el aumento de las formas más fanáticas y perversas de los credos monoteístas; por otro, la derrota de la Naturaleza a través del positivismo capitalista ha incrementado la nostalgia de armaduras ceremoniales y ha inducido, en su ausencia, la psiquiatrización de la vida cotidiana. El “desencantamiento” del mundo ha conducido a la humanidad, no a una mayor objetividad, no, sino a la desacralización del mercado y a la liberación de todas sus pulsiones subjetivas. Había mucha más “objetividad” en la relación del indígena con la montaña en la que vivían sus dioses que en la del turista que la fotografía para vanagloriarse ante sus amigos.

 

Lo que quiero decir es que un verdadero programa ecologista -un programa comunista- no debería llamar a defender la Naturaleza en nombre de los intereses particulares -como parte que somos de la humanidad- sino mediante el restablecimiento de su “objetividad”; es decir, de su belleza. La Naturaleza no tiene derechos ni tampoco los hombres ninguno sobre ella: es sencillamente un hecho descomunal que debería imponerse por sí mismo. ¿Por qué tanta indiferencia? No es que queramos suicidarnos, no; el problema es que ya no nos parecen bellas las montañas ni los bosques ni los animales ni los cuerpos en general; y de lo que se trata -el verdadero reto de los que queremos conservar y transformar el mundo- es de convencer a los hombres de que el mundo es hermoso, no de que lo necesitamos para la supervivencia. Es muy difícil. Es difícil porque una montaña sólo nos parece bella, fuente de intimidación y admiración, cuando la hemos arado, escalado, cantado o rendido culto; y el desencantamiento tecnológico no tiene vuelta atrás, salvo cataclismo o derrumbe civilizacional: “la tecnología dominante es la tecnología de la clase dominante”. Pero es difícil también porque los hombres siguen “encantados”, ahora ya no por el engaño “objetivo” de los versos y los dioses sino por el vehículo mismo de su “desencanto”: los coches, los electrodomésticos, los ordenadores, los celulares, las máquinas en general. Si los humanos sólo obrásemos de manera interesada y sólo nos engañásemos acerca de nuestros intereses privados, aún podríamos salvarnos; pero es que los humanos buscamos sobre todo la justicia, la belleza y la verdad y nos auto-engañamos también acerca de ellas. Re-embellecer las montañas -restablecer su “objetividad”- exige una intervención al mismo tiempo estética y económica contra el capitalismo y sus fraudulentos desencantos. Nuestras luchas son siempre desinteresadas. No se trata, pues, de renunciar egoístamente a la justicia, la verdad y la belleza sino de cambiarlas de lugar; de intentar devolverlas -es decir- a su lugar de origen.

 

Santiago Alba Rico
La Calle del Medio

Publicado enInternacional
Viernes, 25 Enero 2013 07:10

A esto lo llamamos progreso

A esto lo llamamos progreso

No sé hasta dónde retroceder en la historia para empezar, así que voy a poner el hito en el pasado reciente. Voy a empezar en los primeros años noventa, poco después de que el capitalismo ganase su guerra contra el comunismo soviético en las montañas inhóspitas de Afganistán. El gobierno de la India, que fue durante muchos años uno de los líderes del movimiento de los no alineados, de repente se convirtió en un país completamente alineado y comenzó a autodenominarse el aliado natural de los EEUU e Israel, y abrió sus mercados protegidos al capital global. La mayoría de la gente habla de las guerras medioambientales pero en el mundo real es muy difícil separar esas guerras de todo lo demás: la guerra contra el terrorismo, por ejemplo; el uranio empobrecido, los misiles, el hecho de que fuese el complejo militar-industrial quien verdaderamente sacó a los EE.UU. de la Gran Depresión y que, desde entonces, las economías de Estados Unidos, de muchos países europeos y ciertamente la de Israel, han tenido intereses en la fabricación de armas. ¿De qué sirven las armas si no se van a utilizar en las guerras? Las armas son absolutamente esenciales, no solo para conseguir el petróleo u otros recursos naturales, sino para el complejo militar-industrial en sí mismo pues para seguir adelante necesitan armas.

 

Hoy, mientras hablamos, los EEUU, y quizás China e India, están inmersos en una guerra por el control de los recursos de África. Miles de soldados estadounidenses así como escuadrones de la muerte están siendo enviados a África. El presidente "Yes We Can" ha extendido la guerra de Afganistán a Pakistán. Allí atacan con aviones no tripulados matando niños como si fuera la cosa más normal.

 

En la década de 1990, cuando la India abrió sus mercados, cuando desmanteló todas las leyes que protegían a los trabajadores, cuando se privatizaron los recursos naturales, cuando ese proceso se puso en marcha, el gobierno de la India abrió dos cerrojos: uno que cerraba los mercados, y otro que bloqueaba una antigua mezquita del siglo XIV, un espacio disputado por hindúes y musulmanes. Para los hindúes era el lugar donde nació Ram, y los musulmanes, por supuesto, lo utilizan como mezquita. Al abrir ese cerrojo, la India puso en marcha una especie de conflicto entre las comunidades mayoritaria y minoritaria, una forma de dividir a la gente constantemente. Encontrar maneras de dividir a la gente es la práctica principal de cualquiera que esté en el poder.

 

La apertura de estos dos cerrojos desató dos tipos de totalitarismos en la India: uno fue el totalitarismo económico y el otro era el fundamentalismo hindú. Estos procesos crearon lo que el gobierno denomina “terrorismo”. Había terroristas islamistas y había lo que hoy el gobierno llama "maoístas", que son cualquier persona que se resiste al proyecto de la civilización, del progreso, del desarrollo. Alguien que se resiste a la desposesión de sus tierras o a la destrucción de los ríos y los bosques, es hoy un maoísta. “Maoístas” son el extremo más militante de un ancho de banda de los movimientos de resistencia que tiene a los “Gandhistas” en el otro extremo del espectro. El tipo de estrategia que la gente adopta para resistir la embestida del capital global es muy a menudo no una opción ideológica sino una elección táctica, dependiendo del paisaje en el que se libran las guerras.

 

Desde 1947, desde que se convirtió en una república soberana, la India viene desplegando su ejército en contra de lo que llama su propio pueblo. Ahora, gradualmente, aquellos Estados donde desplegaron tropas son estados en los que la gente lucha por su libre determinación. Son estados a los que el Estado descolonizado de la India colonizó de inmediato. Actualmente esas tropas están defendiendo los derechos del gobierno para construir grandes embalses y proyectos de energía, para llevar a cabo los procesos de privatización. En los últimos cincuenta años, más de treinta millones de personas han sido desplazadas solo por los grandes embalses en la India. Por supuesto, la mayoría de ellos son indígenas o personas que viven de la tierra.

 

El resultado de veinte años de este tipo de libre-mercado y del fantasma del terrorismo es el vaciamiento de la democracia. Veo un montón de gente que usa el término democracia como una buena palabra, pero en realidad, si lo pensamos, la democracia hoy en día no es lo que era. Hubo un tiempo en que el gobierno estadounidense derribaba democracias en América Latina y en cualquier lugar. Hoy en día desata guerras para implantar la democracia. Se han llevado la democracia al taller y la están vaciando.

 

En la India, cada una de las Instituciones ya sean los tribunales o el Parlamento, o la prensa, han sido vaciadas y puestas al servicio del libre mercado. Hay rituales vacíos para ocultar lo que realmente sucede, y es que la India sigue militarizándose, sigue convirtiéndose en un estado policial. En los últimos veinte años, después de haber abrazado al libre mercado, doscientos cincuenta mil agricultores se han suicidado debido a que fueron encadenados a la deuda. Esto nunca ha sucedido antes en la historia humana. Sin embargo, es obvio que cuando el “establishment” tiene que elegir entre agricultores suicidas y terroristas suicidas, usted ya sabe por cuáles van a apostar. No les importa esa estadística ya que le ayudan; lo lamentan, hacen algo de ruido, pero siguen con lo que están haciendo.

 

Hoy en día la India tiene más habitantes que todos los países más pobres de África juntos. El 80 por ciento de su población vive con menos de veinte rupias al día, lo que es menos de cincuenta centavos al día (menos de cuarenta céntimos de euro). Ese es el contexto en el que los movimientos de resistencia están operando.

 

Por supuesto la India tiene poder mediático -no conozco a ningún otro país con tantos nuevos canales de noticias, todos ellos financiados o propiedad directa de las empresas, incluyendo las mineras y las de infraestructuras. La gran mayoría de las noticias están financiadas por publicidad corporativa, así que pueden imaginar lo que pasa con eso. El primer ministro de la mayor democracia del mundo, Manmohan Singh, que fue más o menos colocado por el FMI, no ha ganado unas elecciones en su vida. Se presentó una vez y las perdió, pero a continuación le pusieron donde está. Él fue quien siendo ministro de finanzas desmanteló todas las leyes y abrió las puertas de la India al capital mundial.

 

En una ocasión yo estaba en una reunión con los trabajadores del hierro, y Manmohan Singh, entonces primer ministro, había sido el líder de la oposición en el Parlamento. Un poeta Hindi leyó un poema titulado "¿Qué hace Manmohan Singh estos días?" cuyas primeras líneas eran: "¿Qué hace Manmohan Singh estos días? ¿Qué hace el veneno una vez dentro del torrente sanguíneo?". Ellos sabían que lo que tuviera que hacer ya estaba hecho y ahora era solo cuestión de que siguiera su curso.

 

En 2005, durante el primer mandato del actual gobierno indio, éste firmó cientos de “Memorandos de Entendimiento” (MOUs) con las empresas mineras, con las empresas de infraestructuras y otras, para la explotación de una gran porción de las tierras boscosas de la India central. Se estima que en la India hay unos cien millones de indígenas y si usted mira un mapa de la India, los minerales, los bosques y la población indígena están todos apilados, una capa sobre otra. Muchos de estos “Memorandos de Entendimiento” se firmaron con estas empresas mineras en el 2005. En ese momento, en el estado de Chhattisgarh, que es donde esta gran guerra civil se está desarrollando ahora, el gobierno reclutó a una milicia tribal, financiada por estas empresas, básicamente para que atravesaran la selva limpiándola de gente con el fin de ejecutar los “Memorandos de Entendimiento”. Los medios de comunicación comenzaron a llamar a esta franja de bosque el "Corredor maoísta." Algunos de nosotros la llamábamos el "Corredor MOUista". Por entonces anunciaron una guerra llamada "Operation Green Hunt". Doscientos mil paramilitares empezaron a entrar en los bosques, junto con la milicia tribal, para limpiarla de lo que el gobierno llamaba Maoístas.

 

El movimiento maoísta, con distintas caras, ha existido en la India desde 1967, año en que se produjo el primer levantamiento. Sucedió en una aldea de Bengala Occidental llamada Naxalbari, por lo que los maoístas son a veces llamados naxalitas. Por supuesto que es un partido clandestino, prohibido. Ahora cuenta con un Ejército Guerrillero Popular de Liberación. Miles de personas han muerto en este conflicto. Hoy en día hay miles de personas en la cárcel, y todos ellos son llamados maoístas, aunque realmente no todos lo son porque, como ya he dicho, hoy en día a quien resiste se le conoce como terrorista. Han hecho equivalentes Pobreza y Terrorismo. En los estados del noreste tenemos leyes como la Ley de Poderes Especiales de las Fuerzas Armadas que permite a los soldados matar ante una sospecha. En toda la India tenemos la Ley de Prevención de Actividades Ilegales que básicamente considera delito pensar en contra del gobierno, lo que puede penarse con hasta siete años de cárcel.

 

Este es el ambiente que se estaba creando, y los medios de comunicación participaban en esta orgía de "maoístas-terroristas." A estos se les confundía con el Lashkar-e- Taiba*, por lo que se les podía ver en la televisión con pasamontañas y AK-47, y la clase media literalmente clamaba venganza. Por entonces yo había escrito un par de artículos sobre el asunto y cuando mencioné a la minería los presentadores de televisión me miraron como si estuviera loca. ¿Cuál era la relación entre guerrilleros “malos” y corporaciones mineras “buenas”? En mi libro “Notas de campo sobre la democracia” hay una parte que trata de cómo el Tribunal Supremo de la India dictó una sentencia dando por imposible acusar a una corporación de mala praxis.

 

En pocas palabras, eso dice

 

Si nos fijamos en la historia de la lucha por la tierra en la India, lo que es realmente triste es que después de que la India se independizara la reforma agraria fue una de las tareas más importantes en la agenda del nuevo gobierno. Esta fue, por supuesto, pervertida por los políticos, que eran gente de clase alta, propietarios de tierras. Ellos introdujeron tantas salvedades en el ordenamiento jurídico que no hubo redistribución alguna. Por ello, en la década de 1970, poco después del comienzo del movimiento naxalita, cuando los primeros levantamientos, lo que se buscaba era la redistribución de la tierra. El movimiento decía “la tierra para quien la trabaja”. Fue aplastado; enviaron al ejército. El gobierno de la India, que se dice democrático, nunca duda en llamar al ejército. Hoy en día la gente ha olvidado por completo la idea de la redistribución. Ahora la gente está luchando solo para aferrarse a lo poco que tienen. A eso lo llamamos "progreso." El ministro del Interior, según se afirma, quiere al 70 por ciento de la India viviendo en las ciudades, lo que significa que quiere entre 500 y 600 millones de personas desplazándose. ¿Cómo hacer que eso suceda si no es convirtiéndose en un estado militar? ¿Cómo hacer eso si no es construyendo grandes embalses y grandes proyectos térmicos y con energía nuclear?

 

En muchos sentidos, hemos retrocedido. Hasta las políticas más radicales las ponen en práctica personas que tienen el privilegio de poseer la tierra. Hay millones y millones de personas que no tienen tierras, que son personas asalariadas, mal pagadas, viviendo en los márgenes de gigantescas metrópolis que componen la India de hoy. La política sobre la tierra es radical en un sentido, pero en otro ha dejado fuera a los más pobres, porque están fuera de la ecuación. No hablamos ya más de justicia. Ninguno de nosotros lo hace; sólo hablamos de derechos humanos o de supervivencia. No hablamos de redistribución. En Estados Unidos 400 personas poseen más riqueza que la mitad de la población estadounidense. No deberíamos estar diciendo que los ricos paguen impuestos, sino que deberíamos decir “tomemos su dinero y redistribuyámoslo, tomemos sus bienes y redistribuyámoslos”.

 

***

 

Hoy en día, una de las mayores batallas que se libran en la India es por la extracción de bauxita, la principal mena del aluminio, que es esencial para el complejo militar-industrial. Hay bauxita en las montañas de Orissa y Chhattisgarh por valor de cuatro billones de dólares. Son hermosas las montañas de bauxita; son montañas de cumbres planas. La bauxita es una roca porosa y cuando llueve las montañas absorben el agua, son como tanques de agua; dejan que el agua salga por los dedos de sus pies y que riegue las llanuras. Las compañías mineras, que han comprado la bauxita por un pequeño “royalty” al gobierno de la India, ya lo han vendido en el mercado de futuros. Para la población local, la bauxita en la montaña es la fuente de su vida y su futuro, su religión y todo. Para la empresa de aluminio, la montaña es sólo una instalación de almacenamiento barato. Ya está vendida, de manera que la bauxita ha de salir sea pacífica o violentamente.

 

El gobierno indio, la mayor democracia del mundo, tiene la intención de sacar al ejército para que luche en la India central contra los pueblos más pobres del mundo.

 

Mucha de la violencia y la represión del gobierno indio la subcontrata a grupos mafiosos; no siempre actúa como Estado. A menudo, los académicos o los periodistas o estos presentadores idiotas de los estudios de televisión iniciarán un debate basado en la pregunta “¿es la violencia moral o inmoral?” (envíe un sms con su respuesta, ya).

 

Por supuesto, la gente no necesariamente funciona así. Usted puede ser maoísta en el bosque y un Gandhi en la calle. Puede cambiar de identidad dependiendo de lo que más le convenga tácticamente; no es como si tuviésemos que jurar ser esto o lo otro. Algunas personas lo hacen, otras no. Creo que lo que sucede en la India es que hay algo falso en este debate porque está impregnado de una especie de falsa moralidad. Después de todo, si la gente de la clase media apoyara esa lucha -lo que es un oxímoron, no lo harán-, entonces entendería que dijeran que todos deberíamos unirnos y hacer una huelga de hambre. Pero si usted va a alejarse de ese pueblo que ha sido rodeado por un centenar de policías y lo están quemando, entonces es inmoral que ensaye una conferencia para decirles cómo deberían protegerse. Muy a menudo, cuando vemos lo que se hace con las personas, sentimos ira y humillación si no hay respuesta. La gente me pregunta por qué escribo y respondo que es para no ser humillada. Yo no escribo para nada más que para no ser humillada. Cada vez que escribo me digo que no voy a hacerlo más, pero es como que no puedo contenerlo dentro de mi cuerpo; escribo y es un alivio.

 

Como escritora, si sabes algo y lo silencias, es como morir. Entre las diferentes opciones del miedo, sigo prefiriendo escribir a no escribir.

 

***

 

Durante muchos años he estado escribiendo y siguiendo los movimientos de resistencia y de la nueva política económica. Siempre me ha parecido que las posibilidades de llegar a la desesperación son mucho mayores en los hogares de la clase media que en el terreno donde la gente está luchando. La clase media puede elegir entre la esperanza y la desesperación igual que pueden elegir entre champú para cabello seco y para cabello graso; tienen la posibilidad de elegir entre hacer política y hacer diseño (de interiores). Las personas en lucha no tienen elección; están luchando y se concentran y saben lo que están haciendo. Polemizan mucho entre sí, por supuesto, pero eso está bien.

 

Cuando aterricé en Nueva York, una de las primeras cosas que hice fue ir a la ocupación de Wall Street, porque quería ver quiénes eran, de qué se trataba y cómo conectan con las cosas por las que hemos estado luchando y escribiendo. Independientemente de lo que son las diversas tendencias y del hecho de que el movimiento no tiene reivindicaciones y que no tiene líderes identificables, es evidente que hay una conexión entre lo que está pasando en el movimiento Occupy y lo que está sucediendo en la India. Esa conexión es la de la exclusión. Estas son las personas que están excluidas. Claramente no son las 400 familias que poseen más riqueza que la mitad de los estadounidenses. No son los cientos de personas en la India que son dueños del 25 por ciento del PIB de la India.

 

Mientras muchos de nosotros creemos en la revolución y en que el sistema debe ser derribado, ahora mismo, lo menos que se puede pedir para empezar es poner un límite a todo esto. Soy una cappist y una liddite**. Tenemos que decir un par de cosas: una es que ningún individuo puede tener una cantidad ilimitada de riqueza. Ninguna corporación puede tener una cantidad ilimitada de riqueza. Este tipo de participaciones cruzadas en la propiedad de las empresas realmente debe acabar.

 

En la India, Tatas es la mayor multinacional. Son dueños de las minas de hierro, de las plantas de fabricación del acero, de la sal yodada y son los proveedores de televisión. Los que fabrican camiones, subvencionan activistas, lo hacen todo. Hay una empresa de hierro y aluminio llamada Jindal. Tienen minas de hierro, plantas siderúrgicas. El director ejecutivo (en el original, CEO) es miembro del Parlamento. También creó la Fundación de la Bandera Nacional, porque obtuvo el derecho a enarbolar la bandera nacional en su casa. Dirigen una escuela de derecho internacional a las afueras de Delhi, que es como un campus de Stanford, en medio de la miseria más increíble que podamos imaginar. Tienen profesorado que llega de todas partes del mundo cobrando salarios elevados. Ellos financian y promueven a artistas de vanguardia que trabajan con acero inoxidable. Recientemente hicieron un taller de protesta para el cual llegaron en avión activistas a este campus increíblemente elegante donde hicieron poesía de protesta y consignas de protesta. Ellos son dueños de todo, son propietarios de la resistencia, de las minas, del Parlamento, de la bandera, de los periódicos. No dejan que nada se les escape. Estas son algunas cosas simples que tienen que acabar. Berlusconi controla indirectamente el 90 por ciento de los medios de comunicación en Italia, así que ¿qué más da que no sea el Presidente?

 

Es una especie de locura que también podría tener algunas soluciones simples. Por ejemplo, tal vez los niños no deban heredar la riqueza que sus padres amasan. Todos podemos encontrar algunas soluciones simples como ésta, que nos llevarían a direcciones correctas.

 

Notas de la traductora:

 

• * Lashkar-e-Taiba: literalmente, “Ejército de los Puros”, movimiento radical islamista originario de Cachemira. Surgido en Afganistán en 1990. (Fuente Wikipedia)

• ** “A cappist and a liddite”, en ingles en el original, adjetivan dos términos “cap” y “lid” que tienen el sentido de poner límite (cap) y poner tapa, techo (lid), a lo que está sucediendo. Lo que no deja claro en el texto es el contenido exacto de su autodefinición.

Este texto es la transcripción del discurso pronunciado en la conferencia “La Tierra en Riesgo”, sobre los malos usos de la democracia y el poder revolucionario de la exclusión.

Publicado enInternacional
140 países acuerdan vetar el uso de mercurio por su impacto en la salud

En los años 50 surgió una extraña enfermedad neurológica en la ciudad japonesa de Minamata, situada en la costa. Cientos de personas sufrían movimientos involuntarios, debilidad muscular, problemas auditivos y del lenguaje. Además, madres sin síntomas daban a luz a niños enfermos. En 1968, Japón anunció que había descubierto la causa: intoxicación por mercurio a través del pescado y marisco contaminado. El origen estaba en los vertidos de una gran planta petroquímica y el mal fue bautizado como enfermedad de Minamata.
El mercurio comenzó a morir lentamente entonces y el sábado en Ginebra más de 140 países cerraron un pacto mundial para restringir su uso. En una de las primeras convenciones ambientales desde Kioto, acordaron prohibir a partir de 2020 el mercurio en baterías, lámparas, relés y cosméticos además de controlar las emisiones de plantas térmicas, cementeras y químicas, entre otras. El pacto incluye el abandono progresivo del uso de mercurio en odontología. Sí se permitirá el uso como conservante en vacunas y en otros dispositivos en los que no hay sustitutos.
El tratado —que se llamará Convención de Minamata— deberá ahora ser ratificado por los Estados para que entre en vigor, lo que ocurrirá entre 2015 y 2018.


Las emisiones de mercurio tocaron techo en los 70, pero desde 2000 se han estabilizado. Mientras se reducían en los países desarrollados aumentaban en los emergentes —el sudeste asiático ya supone el 40% de las emisiones—. Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) calcula que se emiten al año 1960 toneladas de mercurio por actividades humanas (475 proceden de procesos industriales para quemar carbón). El auge de la minería del oro también ha aumentado el uso de esta sustancia, que se usa a pequeña escala para separar el mineral de la roca.


El informe del Pnuma estima que unas 1.000 toneladas al año acaban en el mar. En los primeros cien metros del océano, la concentración de mercurio se ha duplicado en el último siglo. Ese mercurio tiene una enorme vida en el medio ambiente y a menudo se acumula en algunos peces grasos con larga vida.


En 2011, El Gobierno español recomendó a embarazadas y menores de tres años no comer emperador ni atún rojo por el alto contenido en mercurio, considerado un neurotóxico. En 2003, el Instituto Español de Oceanografía realizó un completo estudio en el que halló altos niveles de mercurio en muestras de marrajo, pez espada y tintorera en aguas en las que pescaba la flota española. El informe fue declarado confidencial y el Gobierno lo ocultó durante siete años, hasta que la Audiencia Nacional le dio la razón a la ONG Oceana y obligó publicarlo.
El mercurio se obtiene del cinabrio, un mineral abundante en Almadén (Ciudad Real). Aunque las minas están cerradas desde 2002 por la caída del precio y por la toxicidad, de ahí se ha extraido buena parte del mercurio utilizado en la historia.


El acuerdo llega tras cuatro años de negociaciones que se prolongaron toda la noche del sábado. Achim Steiner, director ejecutivo del Pnuma, declaró: “Todos los ciudadanos se beneficiarán de la decisión tomada en Ginebra, especialmente los mineros artesanales y sus familias, la gente del Ártico y las próximas generaciones de madres y sus hijos”. Michael Bender, de la coalición de ONG contra el mercurio, consideró que el acuerdo “es un gran logro” aunque criticó que tiene “controles débiles sobre las emisiones de grandes fuentes como las centrales térmicas de carbón”.


Las emisiones de mercurio no caerán drásticamente, pero sí que se reducirán gradualmente. El pacto demuestra que los países son capaces de ponerse de acuerdo en asuntos sectoriales, como lo fue el Protocolo de Montreal, firmado hace 25 años para reducir el uso de los CFCs, compuestos muy usados entonces en frigoríficos y aerosoles y que estaban dañando la capa de ozono.


Sin embargo, conseguir un tratado internacional vinculante para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que sustituya en 2020 al Protocolo de Kioto resulta mucho más complejo. La emisión de gases de efecto invernadero está ligada a la energía (transporte, generación eléctrica), pero también a la deforestación y la agricultura. Así que un tratado tendría impacto en toda la economía. Por ello hay quien aboga por abordar el problema desde distintos pactos que vayan atajando las emisiones en cada sector.

 

Por Rafael Méndez Madrid 19 ENE 2013 - 18:42 CET

Publicado enInternacional
Viernes, 18 Enero 2013 07:27

La sombra del uranio sobrevuela Malí

La sombra del uranio sobrevuela Malí

Hace tan sólo unos días, el presidente de Francia, François Hollande, aseguraba tajantemente en una de sus comparecencias ante la prensa que las motivaciones del país galo para intervenir en Malí eran puramente pacificadoras. El presidente socialista afirmó que "Francia es un país libre, tiene valores", subrayando que "no estamos defendiendo ningún tipo de interés político o económico en Malí, defendemos simplemente la paz".
En palabras de Hollande, la intervención militar de Francia era necesaria "porque si no, hubiera sido demasiado tarde, porque Malí habría sido conquistado por completo". Así, la operación cuenta con el apoyo de la Unión Europea (UE) y la ONU.


Sin embargo, no todos los expertos son de la misma opinión. Gilles Labarthe, fundador de la agencia de noticias suiza DATAS y, probablemente, uno de los mayores expertos en la neocolonización africana, asegura que "parece claro que Francia y el resto de los países implicados en Malí también se están moviendo por el interés de asegurar los yacimientos mineros de la región, como ya sucediera hace dos años con Libia".

 

Labarthe admite que "es más complicado identificar qué lobby industrial es el que está detrás de todo", pero apunta hacia compañías como la francesa Areva, con importantes explotaciones de uranio en Níger -apenas a unos 200 kilómetros de la frontera con Malí-, que podrían estar peligrando. Este gigante mundial del uranio, con minas a más de 700 metros de profundidad, aseguró a finales del año pasado que sus actividades nucleares cerrarían 2012 con un crecimiento en su facturación de entre un 4 y un 6 %, con perspectivas positivas para 2013, lo que podría torcerse de poner en riesgo sus tres importantes yacimientos en Níger.


Según la Asociación Nuclear Mundial, tres cuartas partes de la electricidad que genera Francia provienen de la energía nuclear, habiéndose convertido en uno de los grandes exportadores, con cerca de 3.000 millones de euros al año de facturación. El propio Labarthe indica en esta línea que Malí podría estar en el punto de mira de las prospecciones de uranio, "sobre todo en el centro del país, así como de gas en el norte".
Desde la organización para la investigación de la globalización Global Research apuntan que los yacimientos de uranio que se encuentran en la región de Faléa, cubriendo unos 150 kilómetros de la cuenca Faléa-Norte de Guinea, podrían albergar hasta 5.000 toneladas de mineral. Precisamente allí, la canadiense Rockgate lleva años realizando prospecciones. Asimismo, el yacimiento de Samit, en la región de Gao, podría alcanzar las 200 toneladas de uranio.


Unas reservas que el año pasado llevó a la organización de Físicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear (IPPNW, por sus siglas en inglés), a organizar en Bamako una conferencia sobre Uranio, salud y medio ambiente, al considerar que era su responsabilidad "proporcionar con la debida información a las personas que se ven directamente afectadas por la explotación de uranio, desde representantes de ONG a responsables políticos, médicos y científicos, de sus impactos en la salud, así como sobre sus impactos ambientales y socio-económicos".
No son los únicos minerales sobre los que Global Research llama la atención, puesto que también destacan las reservas en Malí de cobre, litio, bauxita, fosfatos, plomo, zinc o, incluso, petróleo.


Toneladas de oro


Paralelamente, el oro es el otro gran atractivo de Malí para Occidente, más aún en plena crisis cuando el mineral vuelve a destacar como un valor seguro de inversión, moviendo alrededor de 70.000 millones de dólares al año. Sólo Malí exporta anualmente cerca de cuatro toneladas de oro, encontrando en Suiza y Emiratos Árabes a sus mayores compradores.


Además, al atractivo que ello supone se suma, según apuntan diversos expertos, la posibilidad de que los grupos rebeldes se hicieran con el control de los yacimientos, ganando una capacidad de financiación sin precedentes, algo que no parece está dispuesto a consentir la comunidad internacional que ya cuenta con diversas multinacionales mineras, como las canadienses Barrick Gold, Iamgold o Aviongold; Amara Mining (hasta el año pasado conocida como Cluff Gold), con sede en Londres; o Randgold Resources, con sede en el paraíso fiscal de la Isla de Jersey.

 

En este sentido, Labarthe, autor del libro El oro africano. Saqueo, tráfico y comercio internacional, explica que "la mayor parte de las explotaciones de oro de Malí se encuentran al sur del país, en el sureste (Morila) o en la franja occidental, ya en la frontera con Senegal (Kéniéba, Faléa). Así, algunas de estas minas prácticamente no han sufrido ninguna consecuencia negativa del conflicto desde "‘el Golpe de Estado' de marzo de 2012, "hasta el punto de que, incluso, han incrementado su producción desde el verano del año pasado".


El periodista suizo lamenta no sólo el impacto negativo que están teniendo estas explotaciones en el continente africano, que posee la mitad de las reservas de oro mundialmente registradas, sino también las condiciones laborales de los trabajadores locales donde las multinacionales ven su margen de beneficio muy superior a cualquier otro punto del planeta. Los grandes beneficiados, tal y como señala Labarthe, son entidades como la francesa Société Générale, el suizo UBS (Union des Banques Suisses), el Royal Bank de Canadá o J. P. Morgan.


Una de las grandes preocupaciones derivadas de la extracción del oro viene de la contaminación por mercurio, tal y como denuncia desde hace años Human Rights Watch (HRW). En muchos casos, sobre todo en la minería más artesanal, se emplea el mercurio para separar el oro de la mena -la parte mineral tal como se extrae-, por lo que la investigadora de HRW Juliane Kippenberg advierte de "la necesidad dramática de incrementar las medidas de prevención y tratamiento de la intoxicación por mercurio".

 

Malí no es una excepción a este riesgo, afectando incluso a los más pequeños que trabajan en estas explotaciones, según ha documentado HRW tras haber entrevistado a niños de apenas 11 años que manipulan a diario mercurio. La cifra de niños que podrían estar trabajando en minas de este tipo en Malí ronda entre los 20.000 y 40.000, según HRW, que denuncia que "niños de hasta seis años excavan en pozos mineros, trabajan en el subsuelo, levantan pesadas cargas del mineral, y transportan, machacan y criban oro".

 

En la presentación del informe, hace un año aproximadamente, Kippenberg relataba cómo "un chico de unos seis años describe el dolor que siente cuando excava pozos con un pico durante horas y horas. Otro dice que "le duele todo" cuando llega a casa después de un día de trabajo bajo tierra". Dolores continuados en la espalda, cabeza, cuello, brazos y articulaciones, así como enfermedades respiratorias y tos fueron otros de los síntomas manifestados.


Publico ha contactado con varias ONG desplegadas desde hace años en Malí pero todas ellas han rehusado hacer cualquier tipo de declaración que pudiera enrarecer sus relaciones con el Gobierno maliense; alguna de ellas, incluso, sugirieron que esta cautela se ha acentuado tras la publicación en este diario del reportaje Las ONG, topos de Occidente para la neocolonización.


No obstante, la directora de una de las organizaciones contactadas sí ha apuntado que "del mismo modo que siempre se critica a España por desviar casi toda su Cooperación a Latinoamérica, que son países de renta media, por tener intereses comerciales con las ex colonias, Francia hace lo mismo con el África Occidental"; a lo que han denominado "FrancAfrique". Estas mismas fuentes sostienen que "seguramente habrá intereses políticos y económicos en esta incursión, pero son valoraciones en las que nosotros no vamos a entrar".

 

DAVID BOLLERO Londres 18/01/2013 07:15 Actualizado: 18/01/2013 08:43

Publicado enInternacional
 Cuarenta años después del informe al Club de Roma

En marzo de 1972, en respuesta a una petición de un think-tank con sede en Zurich (Suiza) –el Club de Roma-, investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) publicaban The Limits to Growth, un informe que establecía un modelo de las posibles consecuencias de mantener el crecimiento económico a largo plazo. Al publicarse la última edición [francesa] de Limites à la croissance (Rue de l´Echiquier, colección “Initial(e)s DD, 2012), su primer autor, el físico norteamericano Dennis Meadows, de 69 años de edad, responde a Le Monde.


 
¿Qué balance hace usted del informe de 1972?


 
En primer lugar, no era un buen título. Todo científico comprende que hay límites al crecimiento de la población, del consumo energético, del PIB, etc. Las cuestiones interesantes estriban más bien en saber lo que causa este crecimiento y cuáles serán las consecuencias de toparse con los límites físicos del sistema.


 
Sin embargo, la idea común sigue siendo que no hay límites. Y cuando demuestras que los hay, te responden generalmente que no es grave, porque nos acercaremos a ellos de manera tranquila y ordenada para detenernos suavemente gracias a las leyes del mercado. Lo que demostramos en 1972, y sigue siendo válido cuarenta años después, es que esto no es posible: franquear los límites físicos del planeta conduce al hundimiento.


 
Con la crisis financiera, se ve el mismo mecanismo de franquear un límite, el del endeudamiento: y se ve que las cosas no suceden tan tranquilamente.


 
¿Qué entiende usted por hundimiento?


 
La respuesta técnica es que el hundimiento es un proceso que implica un “bucle de retroacción positiva”, es decir, un fenómeno que refuerza aquello que lo provoca. Por ejemplo, en Grecia: la población pierde su confianza en la moneda. Retira, por tanto, los fondos de sus bancos y, por tanto, se debilitan los bancos, por lo cual la gente retira todavía más dinero de los bancos, etc., lo que lleva al hundimiento.


 
Se puede dar una respuesta que no sea técnica: el hundimiento caracteriza a una sociedad que tiene cada vez menos capacidad de satisfacer necesidades elementales: alimentación, sanidad, educación, seguridad.


 
¿Se ven signos tangibles de este hundimiento?


 
Algunos países ya están en esa situación, como Somalia, por ejemplo. Del mismo modo, la “primavera árabe”, que se ha presentado un poco en todas partes como solución a los problemas, no es en realidad más que el síntoma de problemas que nunca se han resuelto. A estos países les falta  agua, deben importar sus alimentos, su energía, todo eso con una población que aumenta. En otros países, como los Estados Unidos, andan menos cerca del hundimiento, pero están en esa vía.


 
¿El crecimiento mundial va, por tanto, a detenerse ineluctablemente?


 
El crecimiento va a detenerse en parte en razón de la dinámica interna del sistema y en parte en razón de factores externos, como la energía. La energía tiene una influencia muy grande. La producción petrolera ha pasado su pico y va a comenzar a descender. Ahora bien, no hay substituto rápido del petróleo para los transportes, para la aviación…Los problemas económicos de los países occidentales se deben en parte a los elevados precios de la energía.


 
En los próximo veinte años, entre hoy y 2030 veremos más cambios de los que ha habido en un siglo, en la política, en el medio ambiente, la economía, la técnica. Los problemas de la zona euro no representan más que una pequeña parte de lo que vamos a ver. Y estos cambios no se llevarán a cabo de manera pacífica.


 
Sin embargo, China mantiene un elevado crecimiento…


 
Desconozco cuál será el futuro de China. Se engaña la gente que dice que, con un crecimiento de un 8% a un 10% anual, China será el país dominante en veinte años. Es imposible hacer que dure este género de crecimiento. En los años 80, Japón mantenía este tipo de ritmo y todo el mundo decía que dominaría el mundo. Desde luego, no ha pasado eso, se ha detenido. Y se detendrá en el caso de China. Una razón por la que el crecimiento es fortísimo en China es la política del hijo único, ha cambiado la estructura de la población de manera que ha cambiado la proporción entre la mano de obra y los que dependen de ella, es decir, los jóvenes y los viejos. Durante un periodo que va a durar hasta cerca de 2030, habrá un aumento de mano de obra. Y luego se detendrá.


 
Además, China ha deteriorado considerablemente su medio ambiente, particularmente sus recursos hídricos, y los impactos negativos del cambio climático sobre el país serán enormes. Algunos modelos climáticos sugieren así que en el horizonte de 2030 podría ser poco menos que imposible cultivar cualquier cosa en las regiones que proporcionan actualmente el 65% de las cosechas chinas… ¿Qué cree usted que harán entonces los chinos ? ¿Que se quedarán en casa sufriendo ellos solos el hambre ? ¿O que irán hacia el norte, hacia Rusia? No sabemos cómo reaccionará China a este género de situación.

 
¿Qué consejo les daría a François Hollande, Angela Merkel o Mario Monti ?


 
 Ninguno, porque les importa un bledo mi opinión, pero supongamos que yo fuera un mago: la primera cosa que haría sería alargar el horizonte de tiempo de los hombres políticos. Para que no se pregunten qué hacer de aquí a las próximas elecciones sino que se pregunten:  “Si hago esto, ¿qué consecuencias tendrá en treinta o cuarenta años ?” Si amplía el horizonte temporal, es más probable que la gente empiece a comportarse de un modo bueno.


 
¿Qué piensa usted de la “política de crecimiento” en la zona euro?


 
Si tu única política se funda en el crecimiento, no querrás oír ni hablar del fin del crecimiento. Porque eso significa que tienes que inventar algo nuevo. Los japoneses tienen un proverbio interesante:  “Si tu única herramienta consiste en un martillo, todo se parece a un clavo”. Para los economistas, la única herramienta es el crecimiento y todo se asemeja por tanto a una necesidad de crecimiento.


 
Igualmente, los políticos son elegidos para poco tiempo. Su propósito consiste en parecer buenos y eficaces durante su mandato; no se preocupan de lo que pasará después. Justo por eso se tienen tantas deudas: se pide prestado sobre el futuro, para tener beneficios inmediatos, y cuando se trata de devolver la deuda, quien la he contraído ya no se ocupa de las cosas.
 
 
 
 *Declaraciones recogidas en mayo de 2012 por Hervé Kempf y Stéphane Foucart, periodistas de Le Monde.
 
**Dennis L. Meadows (1942) es profesor emérito de la Universidad de Nueva Hampshire, presidente del Laboratory for Interactive Learning, y coautor con Donella H. Meadows, Joergen Randers y William W. Behrens III del celebérrimo Informe al Club de Roma, Los límites del crecimiento. En 2004 se publicó una versión actualizada Los límites del crecimiento: 30 años después (Galaxia Gutenberg, Madrid, 2004).

 

Publicado por lalineadefuego el diciembre 27, 2012 · Dejar un comentario   Sin Permiso <www.sinpermiso.info>
 
16/12/12


 
Traducción para http://www.sinpermiso.info : Lucas Antón
  


 

Artículo relacionado

Límites del crecimiento

Álvaro Sanabria Duque

Publicado enInternacional
Martes, 25 Diciembre 2012 09:51

Agua: interés mundial clave para 2013

El 2013 constituirá un período clave en los esfuerzos internacionales para resolver la crisis de 770 millones de personas sin acceso al agua potable y de dos mil 500 millones que están privadas de servicios de saneamiento adecuado.

 

Con ese propósito, Naciones Unidas iniciará el próximo martes el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, proclamado por la Asamblea General en una resolución adoptada en diciembre de 2010.

 

Ese texto puso de relieve que el agua es fundamental para el desarrollo sostenible, en particular para la integridad del medio ambiente, la salud y el bienestar humanos y la erradicación de la pobreza y el hambre.

 

Todos esos desafíos forman parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, establecidos por la ONU en 2000 para ser cumplidos en 2015.

 

Y uno de ellos busca reducir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso al agua potable y a los servicios básicos de saneamiento, meta cuyo cumplimiento despierta escepticismo por los lentos y desiguales avances registrados hasta ahora.

 

Frente a esa situación, agravada por los efectos del cambio climático y otros problemas que repercuten negativamente en la cantidad y la calidad del agua, la ONU insiste en la necesidad de fortalecer la cooperación en todos los planos.

 

Ese es uno de los ángulos principales del Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, el cual debe servir para la realización de actividades a todos los niveles, según establece la resolución de la Asamblea General.

 

Hace dos años y a instancias de Bolivia, ese cuerpo reconoció el acceso al agua potable y el saneamiento como "un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos".

 

De acuerdo con la entidad ONU-Agua, creada en 2003, los siete mil millones de habitantes del planeta beben de dos a cuatro litros de agua cada día y una parte de ella a través del consumo de alimentos.

 

Este último aspecto demuestra su real dimensión cuando se comprueba que para producir un kilogramo de carne de ganado vacuno y de trigo se consumen 15 mil y mil 500 litros de agua, respectivamente.

 

Por eso, la organización reclamó cambios fundamentales en la gestión y las políticas a lo largo de toda la cadena de producción agrícola para un mejor uso de los recursos hídricos y poder responder a la creciente demanda de alimentos y otros productos.

 

Para el 2013 está programada una conferencia internacional de alto nivel sobre la cooperación en la esfera del agua, a celebrarse en agosto venidero en Tayikistán.

 

También existe una propuesta para realizar otra reunión en la sede de la ONU en Nueva York, en ocasión del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo, proclamado hace 20 años (1992) por la Asamblea General.

 

El precioso líquido también es objeto de un Decenio Internacional para la Acción, denominado El agua fuente de vida, entre 2005 y 2015. Poco antes (2003) se conmemoró el Año Internacional del Agua Dulce.

 

25 DICIEMBRE 2012

(Con información de Prensa Latina)

 

Publicado enInternacional

 

En marzo de 1972, en respuesta a una petición de un think-tank con sede en Zurich (Suiza) –el Club de Roma-, investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) publicaban The Limits to Growth, un informe que establecía un modelo de las posibles consecuencias de mantener el crecimiento económico a largo plazo. Al publicarse la última edición [francesa] de Limites à la croissance (Rue de l´Echiquier, colección “Initial(e)s DD, 2012), su primer autor, el físico norteamericano Dennis Meadows, de 69 años de edad, responde a Le Monde.

 

¿Qué balance hace usted del informe de 1972?

En primer lugar, no era un buen título. Todo científico comprende que hay límites al crecimiento de la población, del consumo energético, del PIB, etc. Las cuestiones interesantes estriban más bien en saber lo que causa este crecimiento y cuáles serán las consecuencias de toparse con los límites físicos del sistema.

Sin embargo, la idea común sigue siendo que no hay límites. Y cuando demuestras que los hay, te responden generalmente que no es grave, porque nos acercaremos a ellos de manera tranquila y ordenada para detenernos suavemente gracias a las leyes del mercado. Lo que demostramos en 1972, y sigue siendo válido cuarenta años después, es que esto no es posible: franquear los límites físicos del planeta conduce al hundimiento.

Con la crisis financiera, se ve el mismo mecanismo de franquear un límite, el del endeudamiento: y se ve que las cosas no suceden tan tranquilamente.

 

¿Qué entiende usted por hundimiento?

La respuesta técnica es que el hundimiento es un proceso que implica un “bucle de retroacción positiva”, es decir, un fenómeno que refuerza aquello que lo provoca. Por ejemplo, en Grecia: la población pierde su confianza en la moneda. Retira, por tanto, los fondos de sus bancos y, por tanto, se debilitan los bancos, por lo cual la gente retira todavía más dinero de los bancos, etc., lo que lleva al hundimiento.

Se puede dar una respuesta que no sea técnica: el hundimiento caracteriza a una sociedad que tiene cada vez menos capacidad de satisfacer necesidades elementales: alimentación, sanidad, educación, seguridad.

 

¿Se ven signos tangibles de este hundimiento?

Algunos países ya están en esa situación, como Somalia, por ejemplo. Del mismo modo, la “primavera árabe”, que se ha presentado un poco en todas partes como solución a los problemas, no es en realidad más que el síntoma de problemas que nunca se han resuelto. A estos países les falta agua, deben importar sus alimentos, su energía, todo eso con una población que aumenta. En otros países, como los Estados Unidos, andan menos cerca del hundimiento, pero están en esa vía.

 

¿El crecimiento mundial va, por tanto, a detenerse ineluctablemente?

El crecimiento va a detenerse en parte en razón de la dinámica interna del sistema y en parte en razón de factores externos, como la energía. La energía tiene una influencia muy grande. La producción petrolera ha pasado su pico y va a comenzar a descender. Ahora bien, no hay substituto rápido del petróleo para los transportes, para la aviación…Los problemas económicos de los países occidentales se deben en parte a los elevados precios de la energía.

En los próximo veinte años, entre hoy y 2030 veremos más cambios de los que ha habido en un siglo, en la política, en el medio ambiente, la economía, la técnica. Los problemas de la zona euro no representan más que una pequeña parte de lo que vamos a ver. Y estos cambios no se llevarán a cabo de manera pacífica.

 

Sin embargo, China mantiene un elevado crecimiento…

Desconozco cuál será el futuro de China. Se engaña la gente que dice que, con un crecimiento de un 8% a un 10% anual, China será el país dominante en veinte años. Es imposible hacer que dure este género de crecimiento. En los años 80, Japón mantenía este tipo de ritmo y todo el mundo decía que dominaría el mundo. Desde luego, no ha pasado eso, se ha detenido. Y se detendrá en el caso de China. Una razón por la que el crecimiento es fortísimo en China es la política del hijo único, ha cambiado la estructura de la población de manera que ha cambiado la proporción entre la mano de obra y los que dependen de ella, es decir, los jóvenes y los viejos. Durante un periodo que va a durar hasta cerca de 2030, habrá un aumento de mano de obra. Y luego se detendrá.

Además, China ha deteriorado considerablemente su medio ambiente, particularmente sus recursos hídricos, y los impactos negativos del cambio climático sobre el país serán enormes. Algunos modelos climáticos sugieren así que en el horizonte de 2030 podría ser poco menos que imposible cultivar cualquier cosa en las regiones que proporcionan actualmente el 65% de las cosechas chinas… ¿Qué cree usted que harán entonces los chinos ? ¿Que se quedarán en casa sufriendo ellos solos el hambre ? ¿O que irán hacia el norte, hacia Rusia? No sabemos cómo reaccionará China a este género de situación.

 

¿Qué consejo les daría a François Hollande, Angela Merkel o Mario Monti?

Ninguno, porque les importa un bledo mi opinión, pero supongamos que yo fuera un mago: la primera cosa que haría sería alargar el horizonte de tiempo de los hombres políticos. Para que no se pregunten qué hacer de aquí a las próximas elecciones sino que se pregunten: "Si hago esto, ¿qué consecuencias tendrá en treinta o cuarenta años ?" Si amplía el horizonte temporal, es más probable que la gente empiece a comportarse de un modo bueno.

 

¿Qué piensa usted de la “política de crecimiento” en la zona euro?

Si tu única política se funda en el crecimiento, no querrás oír ni hablar del fin del crecimiento. Porque eso significa que tienes que inventar algo nuevo. Los japoneses tienen un proverbio interesante: "Si tu única herramienta consiste en un martillo, todo se parece a un clavo". Para los economistas, la única herramienta es el crecimiento y todo se asemeja por tanto a una necesidad de crecimiento.

Igualmente, los políticos son elegidos para poco tiempo. Su propósito consiste en parecer buenos y eficaces durante su mandato; no se preocupan de lo que pasará después. Justo por eso se tienen tantas deudas: se pide prestado sobre el futuro, para tener beneficios inmediatos, y cuando se trata de devolver la deuda, quien la he contraído ya no se ocupa de las cosas.

 

Declaraciones recogidas en mayo de 2012 por Hervé Kempf y Stéphane Foucart, periodistas de Le Monde.

Dennis L. Meadows (1942) es profesor emérito de la Universidad de Nueva Hampshire, presidente del Laboratory for Interactive Learning, y coautor con Donella H. Meadows, Joergen Randers y William W. Behrens III del celebérrimo Informe al Club de Roma, Los límites del crecimiento. En 2004 se publicó una versión actualizada Los límites del crecimiento: 30 años después (Galaxia Gutenberg, Madrid, 2004).

Fuente: http://www.lemonde.fr/planete/article/2012/05/25/la-croissance-mondiale-va-s-arreter_1707352_3244.html

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón
 


 

Artículo relacionado

Límites del crecimiento

Álvaro Sanabria Duque

Publicado enInternacional

La justicia ecuatoriana obliga a Chevron a pagar 19 mil millones de dólares. Y la argentina embarga todos sus bienes. El fin del "juicio del siglo" está más cerca.

 

En un proceso inédito en el mundo, en enero de 2012 la justicia ecuatoriana confirmaba la sentencia emitida un año antes: la petrolera Chevron-Texaco es culpable de haber arrojado millones de toneladas de material tóxico a la selva amazónica y debe pagar una factura de 19,2 mil millones de dólares, la cifra más alta en la historia de las indemnizaciones judiciales. Los abogados de los 30.000 indígenas y campesinos que forman la Asamblea de Afectados por Texaco no tardaron en iniciar los trámites para cobrar el dinero. Pero no en Ecuador, donde la compañía estadounidense hace tiempo que retiró sus activos, sino en Canadá, Brasil, Colombia y Argentina.

 

Fue en este último país donde el trámite dio sus primeros resultados. El 7 de noviembre la justicia argentina decretaba el embargo de todos los activos de la compañía. Una noticia que no ha gustado especialmente a los inversores: la novena petrolera más grande del mundo empezaba el mes de diciembre con fuertes caídas en bolsa. El primer paso para reparar uno de los mayores vertidos tóxicos de la historia ya está dado.

 

El primer barril de petróleo

 

El 27 de junio de 1972, el primer barril de petróleo de la Amazonía ecuatoriana llegaba a Quito, donde era recibido con todos los honores de un jefe de Estado. Acomodado sobre una almohadilla, encima de un tanque, el cortejo avanza hasta el templete del Colegio Militar, en medio de un desfile multitudinario. A los lados de las calles se agolpaban los quiteños que daban la bienvenida a una nueva "era de prosperidad", según la voz nasal del Noticiero Nacional.

 

Cuarenta años después, la región desde donde fue extraído el petróleo que llenó aquel barril es la más pobre de Ecuador. Y la que presenta mayores índices de cáncer de todo el país. El aire huele a gasolina, la tierra huele a gasolina, el agua huele a gasolina.

 

En una cafetería del centro de Lago Agrio, la capital de esta región petrolera, Hermenegildo Criollo nos cuenta el primer encuentro con la Texaco. Criollo había nacido en la comunidad cofán de Dureno. Tiene suficiente edad para acordarse. Los ríos que rodean la aldea proporcionaban agua para beber y pesca en abundancia. Los bosques, animales para cazar y medicinas naturales.

 

Llegaron con helicópteros. "Todo el mundo estaba asustado, en nuestra vida habíamos visto algo así, volando por el aire, y nos escondimos en la selva". Era 1964. Texaco empezaba a levantar la infraestructura del primer pozo, Lago Agrio I. "Fuimos caminando y vimos cinco hectáreas de bosque talado. Ellos nos llamaron para que nos acercáramos allí". En aquellos años no hablaban una palabra de castellano, cuenta Criollo. Mucho menos de inglés. Les dieron tres platos, algo de comida y cuatro cucharas. Ése fue el único pago que recibieron a cambio de centenares de miles de hectáreas.

 

A los pocos días, los cofanes advirtieron un cambio en el ruido que venía de las máquinas. La compañía empezaba a perforar. Una mañana en la orilla del río, muy cerca de la comunidad, apareció una gran mancha negra. —¿Qué es esto? ¿De dónde viene?— dijeron en la comunidad. Ni los mayores ni los chamanes habían visto en sus días un derrame de petróleo.

 

"Ni sabíamos qué era el petróleo", dice Hermenegildo Criollo. Los derrames y los vertidos tóxicos terminaban fluyendo hacia el río que utilizaban los cofanes para beber, para bañarse, para regar sus cultivos, donde bebían los animales. "Movíamos hacia los lados el petróleo y tomábamos el agua de abajo. No sabíamos que el agua estaba contaminada", dice Criollo.

 

"Y entonces empezaron los dolores de estómago, los dolores de cabeza. Nos bañábamos en el río y todo el cuerpo quedaba con sarpullidos. Eran enfermedades que nunca habíamos visto". Su primer hijo falleció con seis meses por problemas de crecimiento. El segundo nació sano, pero las cosas no tardaron en torcerse. "Cuando tenía tres años, ya podía nadar y caminar. Yo lo llevé un día al río. Y el niño, mientras se bañaba, tomó agua contaminada. Cuando llegó a la casa empezó a vomitar. Terminó vomitando sangre. Antes de 24 horas falleció. Dos hijos. Desde ahí yo dije ¿qué puedo hacer, cómo podemos defendernos de las enfermedades que vienen de todos lados?".

 

El caso de la comunidad de Dureno no era aislado. Cuando Texaco abandonó Ecuador en 1992, olvidó llevarse 60,5 millones de litros de petróleo que había derramado en el ecosistema amazónico y 68 mil millones de litros de aguas tóxicas que había vertido en los ríos. Por no hablar de los 235 mil millones de pies cúbicos de gas que había quemado al aire libre. Un desastre ambiental y social solo comparable con los más grandes de la historia: Chernóbil, el derrame del golfo de México, Bophal o el Exxon Valdez. Aunque en este caso no se trató de un accidente, sino de una acción deliberada para ahorrar gastos, tal como determinó la sentencia del juicio.

 

Indígenas y colonos

 

Una de los principales obstáculos para hacer frente a la Texaco era la desconfianza entre los dos principales grupos de afectados por la contaminación: los pueblos indígenas y los colonos, pobladores de la sierra ecuatoriana que habían llegado a la región en busca de trabajo a medida que la Texaco ganaba terreno a la selva.

 

Humberto Piaguaje pertenece al pueblo secoya. Apenas quedan 445 miembros de su cultura milenaria, acechada por los vertidos y los cambios forzados en su forma de vida. "Fue un proceso de construcción bien difícil al inicio", dice. Recuerda cuando Luis Yanza, uno de los primeros líderes de los colonos, empezaba a convocar reuniones: "La gente decía: 'Chuta, ¿cómo nos vamos a unir con los colonizadores? Si ellos también vinieron a destruir nuestra selva". Las orillas del río, de donde obtenían el agua y la pesca, estaban constantemente enfangadas de petróleo. Las enfermedades, para las que no tenían cura, diezmaban la población, ponían al borde de la extinción sus costumbres, su lengua, sus relatos y creencias.

 

"Nosotros nos sentíamos muy solos frente a esto. Pero dijimos: 'no, pues, tenemos que luchar más allá de todo eso, tenemos que enfrentar uniéndonos todos. A pesar de haber tantos conflictos, de no conocer la cultura, de hablar otros idiomas, hicimos el Frente de Defensa de la Amazonía", dice Humberto Piaguaje.

 

Años después, en 2001, la organización se amplió con la creación de la Asamblea de Afectados por la Texaco. Hoy Piaguaje ejerce como subcoordinador legal de esta organización que reúne a 30.000 indígenas y colonos. El objetivo principal de la Asamblea se convirtió en conseguir a través de los tribunales justicia y reparación de todo el daño ambiental y social producido por la Texaco en su 28 años de actividad petrolera.

 

"El juicio del siglo"

 

En 1993, un grupo de abogados, colonos e indígenas ya habían iniciado una demanda en Nueva York contra la Texaco. Pero el juicio fue bloqueado sistemáticamente por el millonario equipo de abogados de la compañía. El principal argumento de la petrolera era que el juicio debería realizarse en Ecuador. "Texaco consideraba que acá la justicia es muy corrupta y podían comprar a los jueces con cualquier centavo", explica Alejandra Almeida, de Acción Ecológica. En 2002, la Texaco conseguía su objetivo: el juicio de Nueva York era trasladado a Ecuador.

 

Pero las cosas no salieron como esperaba la compañía, dice Almeida: "Ellos no contaron con que la movilización iba a estar vigilante todo el tiempo y eso iba a presionar a los jueces para que no se puedan vender. Teniendo ahí cientos y cientos de indígenas a la puerta de la Corte a ningún juez se le va a ocurrir hacer alguna barbaridad. En Ecuador los juicios se ganan en las calles. Con eso no contaba Texaco". Los medios de comunicación empezaron a hablar del "juicio del siglo".

 

El 23 de junio de 2003 se inició el proceso contra la Chevron-Texaco en Lago Agrio. Como ayudante de los abogados que representaban a los 30.000 afectados figuraba un joven llamado Pablo Fajardo. Había nacido en una familia humilde de colonos. Estaba a punto de terminar sus estudios de Derecho a distancia.

 

"Yo estaba asistiendo a dos abogados de Quito muy prestigiosos. Uno vivía en EE UU, otro en Quito, pero se enfermó durante el juicio. Y en 2005 me tocó asumir el juicio a mí. Yo entonces llevaba apenas un año de ser abogado. Frente a mí estaban ocho abogados de Chevron. El que menos tenía 25 años de experiencia", cuenta Pablo Fajardo en su despacho de Lago Agrio. Más de dos habitaciones enteras son necesarias para almacenar todo el material del juicio: 230.000 hojas que recogen los testimonios de los afectados, los análisis sobre el terreno y los datos de 18 años de litigio.

 

El final de "una guerra de 50 años"

 

Es difícil imaginar un juicio más desigual. Desde el inicio del proceso, Chevron ha gastado más de mil millones de dólares en abogados y peritajes. "Nosotros hemos tenido que ir rebuscando hasta el último centavo para seguir en esta batalla. Y no solo esta diferencia es considerable, sino que ellos tienen recursos para manipular cualquier información, para comprar Gobiernos, para sobornar a periodistas, tienen dinero suficiente para manejar el mundo entero", dice Fajardo.

 

Estas diferencias y su inexperiencia como letrado no parecieron ser un obstáculo frente a los abogados de la Chevron-Texaco. Le respaldaba una evidencia de contaminación que la propia empresa no se molestó en negar en ningún momento. A lo sumo, intentó matizar su alcance.

 

Entre 2003 y 2010, el juicio avanzaba sin buenas perspectivas para la multinacional. Su equipo de abogados no dejó de probar ninguna táctica. Primero intentó impugnar el juicio porque la Asamblea de Afectados era un "asociación criminal" dedicada a extorsionar a la compañía. Luego intentó que el juicio volviera a Estados Unidos porque en Ecuador ya no se daban las condiciones para un proceso justo.

 

No funcionó. La presión fuera de los juzgados era constante. Al igual que las marchas a Quito, apoyadas por grupos ecologistas, la confederación indígena de la Amazonía y la confederación indígena de todo Ecuador. También fueron constantes las asambleas masivas, las tomas de la Procuraduría General de la República y las guardias de vigilancia, todas las horas del días, todos los días del año, para impedir contactos indeseados entre los representantes de la empresa y los jueces.

 

Una salida colectiva

 

El 14 de febrero de 2011, la justicia ecuatoriana por fin emitió un fallo. Y lo repitió en enero de 2012: Chevron-Texaco era culpable. Debía pagar 19,2 mil millones de dólares, la indemnización más alta de la historia de la humanidad. Pero los afectados no pensaban convertirse en millonarios rodeados de contaminación y miseria. Los 30.000 demandantes determinaron que el dinero no se iba a repartir individualmente sino de forma colectiva. La mayoría de la indemnización servirá para la reparación ambiental. El resto, para hospitales, escuelas, suministro de agua potable y otras inversiones para el desarrollo de la región.

 

Ahora sólo falta cobrar el dinero, algo que no es sencillo, ya que Chevron no tiene activos en Ecuador. "Tenemos que obligar con la ley a que Chevron pague por el crimen cometido. Allí donde haya activos de Chevron iremos", dice Pablo Fajardo. La justicia argentina ha sido la primera en acceder al reclamo ecuatoriano. Pero será necesario acudir a más países para completar la reparación. Canadá, Brasil y Colombia son algunos de los países donde continuará la lucha por compensar el daño provocado por la Texaco entre 1964 y 1992.

 

Independientemente de lo que ocurra con la indemnización, el juicio ya es "histórico", dice Fajardo. Para este abogado, este proceso no sólo afecta a Chevron, a los demandantes y a la Amazonía. "Lo que está en juego es todo un sistema empresarial que por décadas ha cometido enormes crímenes con total impunidad en América Latina, en África, Asia y en todas partes del mundo. Este juicio puede cambiar las reglas del juego", dice.

 

Pablo Fajardo habla de una "guerra de casi 50 años" en la Amazonía ecuatoriana. Los primeros 28 años fueron una "masacre constante" de Texaco, 28 años en los que estuvo "bombardeando con tóxicos" el aire, el agua, la tierra, la selva. "Los últimos 18 años hemos ido reaccionando poco a poco y hemos podido enfrentar a este poder real. Hasta hace pocos años atrás, la gente en Ecuador y en el mundo pensaba que era imposible que un grupo de indígenas, de campesinos, de gente pobre, de un país 'tercermundista' pueda enfrentar a una empresa poderosa como Chevron. Estamos demostrando que es posible y que se puede hacer, que es posible ir mucho más allá, que se pueden cambiar las cosas, que no son intocables, que ellos no son invencibles".

 

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/global/30000-indigenas-y-campesinos-hicieron-lo-imposible.html

 

Publicado enInternacional