Insta ONU a adoptar cambios rápidos y sin precedente contra un clima más extremo

Si se quiere que la temperatura de la Tierra no suba más de 1.5 grados, hay que adoptar cambios rápidos y sin precedente en la forma en que se usa la energía para comer, viajar y vivir, o nos arriesgamos a sufrir un clima aún más extremo y la pérdida de especies, señaló este lunes un reporte de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Limitar el aumento de la temperatura promedio global a 1.5 grados Celsius, por encima de los niveles preindustriales, en lugar de cumplir con la meta de dos grados acordada en las conversaciones sobre el cambio climático de París en 2015, tendría "claros beneficios para los seres humanos y los ecosistemas naturales", indicó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por su siglas en inglés).

Sin un cambio real, el mundo no está ni siquiera en camino de alcanzar el objetivo de dos grados, aseguraron los expertos.

Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, señaló a los periodistas en Ginebra que "hay una clara necesidad de tener una ambición mucho mayor para alcanzar incluso el objetivo de los dos grados, ya que en este momento nos estamos moviendo hacia entre tres y cinco grados".

Los pasados 18 años han sido los más cálidos registrados desde el comienzo de las mediciones en la década de 1850, indicó. Los científicos atribuyen el incrementeo de las temperaturas y el clima extremo sobre todo a gases de invernadero como el dióxido de carbono a partir de combustibles fósiles, entre ellos el carbón, el petróleo y el gas.

El reporte del IPCC señaló que al ritmo actual de calentamiento, las temperaturas mundiales serían 1.5 grados más altas entre 2030 y 2052, tras un alza de un grado por encima de los niveles preindustriales desde mediados del siglo XIX.

Cumplir con el objetivo de 1.5 grados mantendría la subida del nivel global del mar en 0.1 metros por debajo del objetivo de dos grados para 2100, según el reporte. Esto podría reducir las inundaciones y dar tiempo para adaptarse a la gente que vive en las costas, islas y deltas fluviales de todo el mundo. También se reduciría la pérdida de especies y la extinción y el impacto en los ecosistemas, agregó.

"Hasta los científicos se sorprendieron al ver (...) lo grandes que serían los beneficios de limitar el calentamiento global a 1.5 grados en lugar de dos", dijo a Reuters Thelma Krug, vicepresidenta de IPCC.

El grupo, ganador de un premio Nobel, emitió su informe desalentador en una reunión llevada a cabo en Incheon, Corea del Sur.

En el documento, de 728 páginas, el grupo detalló cómo el clima, la salud y los ecosistemas podrían estar mejor si los líderes mundiales pudieran limitar de alguna forma el calentamiento causado por el ser humano a solamente medio grado Celsius.

 

Panorama

 

En el informe también ofreció varios puntos de lo que podría ocurrir:

 

• Se afectaría a sólo la mitad de las personas por falta de agua.

• Habría menos muertes y enfermedades ocasionadas por el calor, contaminación y enfermedades contagiosas.

• El nivel de los océanos subiría casi 10 centímetros o menos.

• Menos de la mitad de los animales vertebrados y plantas perderían gran parte de sus hábitats.

• Habría menos ondas de calor, aguaceros y sequías.

• La capa de hielo de la Antártida occidental podría no llegar a un derretimiento irreversible.

• Y podría ser apenas suficiente para evitar que la mayor parte de los arrecifes de coral del mundo mueran.

 

"Para algunas personas esta es una situación de vida o muerte sin lugar a duda", señaló Natalie Mahowald, climatóloga de la Universidad de Cornell y una de las autoras principales del reporte.

Limitar el calentamiento a medio grado a partir de ahora significa que el mundo puede mantener una "semblanza" de los ecosistemas que tenemos. Añadir otro medio grado –meta de los líderes mundiales– significa, en esencia, una Tierra diferente y más desafiante para la gente y las especies, señaló otro de los autores principales del reporte, Ove Hoegh-Guldberg, quien también es director del Instituto de Cambio Global de la Universidad de Queensland, en Australia.

Sin embargo, cumplir con la meta más ambiciosa de un menor calentamiento requeriría un recorte inmediato en las emisiones de gases que atrapan el calor, así como cambios drásticos en el sector energético.

Aunque el panel de la ONU dijo que técnicamente es posible, vio poca probabilidad de que vayan a ocurrir los ajustes necesarios.

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Jueves, 04 Octubre 2018 09:42

Animales asombrosos

El primer plano de un camaleón revela los vivos colores de su piel escamosa. Habitualmente, se asume que los camaleones cambian de color para confundirse con su entorno, pero esa no es toda la historia: la espectacular piel de los reptiles también transmite información a enemigos o parejas potenciales. Foto: Raúl MCM/ National Geographic.

La revista National Geographic publica cada jornada su “Foto del Día” en la que suele mostrar asombroso paisajes, imágenes surrealistas de la naturaleza y animales captados desde un punto de vista peculiar.

 

Lamentablemente, muchas de las especies que aparecen, pese a su belleza, se encuentran en peligro de extinción debido a la acción del ser humano.

 

Las instantáneas recuerdan al popular programa para niños emitido entre 1996 y 2002, Animales Asombrosos, en el que el “Lagarto Henry” mostraba características increíbles de la fauna.

 

A continuación le ofrecemos un compendio de fotografías realmente impactantes.

 

Un pigargo europeo​ roza la superficie de un estanque en la República Checa. El pigargo europeo​ es una de las aves rapaces más grandes, con una envergadura que alcanza los 245 cm. Foto: Milan Zygmunt/ National Geographic.
 
 
Una pareja de carraos se enfrentan, ya que ambos parecían "interesados en encontrar almejas en el mismo lugar", cuenta el fotógrafo deYour Shot Peter Brannon. Estas aves singulares se parecen a las grullas, pero son una especie diferente y son conocidas por sus penetrantes vocalizaciones. Foto: Peter Barnnon/ National Geographic.
 
Dos caballos de la Carmaga pelean por su territorio. Esta raza es originaria del sur de Francia. Sólo quedan 200 ejemplares registrados oficialmente a día de hoy. Foto: Xavier Ortega/ National Geographic.
 
 
En la costa de Flinders, Australia, nada un dragón marino macho. Como su pariente el caballito de mar, el dragón marino macho cuida de los huevos que la hembra pone en su cola. Foto: Richard Wylie/ National Geographic.
 
La fotógrafa de Your Shot, Shane Kalyn, ha estado siguiendo a la madre de esta familia de zorros durante años. "Esa confianza que hemos construido a lo largo de los años ha permitido que la distancia entre nosotros se reduzca", dice ella. "Y ahora es habitual que ella y sus cachorros se acerquen, lo que me permite capturar estas bellas interacciones". Foto: Shane Kalyn/ National Geographic.
 

Los flamencos descansan y comen en las aguas poco profundas de un pequeño estanque en Tanzania. Los flamencos grandes son más altos y de color más claro, mientras que los flamencos menores tienen patas más cortas pero una coloración más oscura. . Foto: Eiji Itoyama/ National Geographic.

Un guacamayo azulamarillo se acicala las plumas en el Wildlife Learning Center de Sylmar, California. Las aves, si se cuidan de forma adecuada, pueden vivir durante más de 60 años. Foto: Melissa Cormican/ National Geographic.
 

Un impala bebe un trago de agua cerca de Francistown, Botswana, creando una escena maravillosamente geométrica. "La simetría en este marco es perfecta, con el impala en el centro, pero luego se combina con un conjunto aleatorio de patas en el fondo. La luz que se desliza sobre sus cuernos resalta las diferentes texturas del animal", comentó Kristen McNicholas, editor de fotos de Your Shot. Foto: Andrea Papalia/ National Geographic.

 

En el desierto de Kalahari, Botswana, dos leones machos pelean por el territorio o el derecho de aparearse con una hembra cercana. Estas peleas a veces pueden terminar en la muerte. Foto: Didier Couvert/ National Geographic.

 
Los pingüinos caen en picado al agua frente a la costa de la Antártida. Los rastros de burbujas que dejan tras ellos ayudan a reducir la densidad del agua, haciéndoles mucho más rápidos bajo el agua que en tierra. Foto: Jonas Beyer/ National Geographic.
 
El autor se encontró con estas morenas en la costa de Birmania. "La curiosidad y el comportamiento de las morenas no deja de sorprenderme", dice. "En esta foto, dos curiosas morenas parecen estar estudiándome y hablando del curioso buzo frente a ellas". Foto: Gregory Piper/ National Geographic.
 
 
Un oso pardo pierde a su presa en Brooks Falls, Alaska. Cuando la caza va bien, un oso puede atrapar y comer 30 peces por día. Foto: Taylor Thomas Albrigth/ National Geographic.
 
 
Un pavo real extiende las plumas de la cola, famosas por su iridiscencia y colores vivos. La exhibición forma parte del elaborado ritual de apareamiento de la especie, en el que se cree que las hembras escogen a los machos basándose en el tamaño, color y calidad de las plumas. En inglés, el término "peacock" ("pavo real") solo se aplica a los machos de esta especie, ya que las hembras se denominan "peahens". Foto: Victor Rotaru/ National Geographic.
 
 
Una sepia se desliza a través de las aguas frente a la costa de Nueva Gales del Sur, Australia. "Me encanta cómo se mueven"; dice Skye Migan, fotógrafo de Your Shot, "como pequeños ovnis submarinos". Las sepias, a pesar de su nombre, son moluscos y están relacionadas con los calamares. Foto: Sky Migan/ National Geographic.
 
 
Cada año, millones de diminutas tortugas oliváceas bebés eclosionan en la playa de Rushikulya en India. Es un viaje traicionero: los expertos estiman que solo una de cada 1.000 tortugas marinas bebés logran llegar al agua antes de que las mate un depredador. Foto: Saurabah Chakraborty/ National Geographic.
 
Una inusual Trimeresurus insularis de color azul adopta una pose astuta. "Esta serpiente de vivos colores me llamó la atención y me encanta cómo contrasta con el fondo exuberante. ¡Qué criatura tan maravillosa!", comentó la editora fotográfica de Your Shot Kristen McNicholas. Foto: Fabian Mülhberger/ National Geographic.
 
 
Un tucán intenta pegarle un mordisco a la lente de la cámara. La dieta de un tucán se compone principalmente de frutas, y su largo pico le permite alcanzar más fruta desde una misma posición. Foto: Shan W/ National Geographic.
 
Una cría de macaco de Sri Lanka se aferra a su madre mientras atraviesan el Santuario de Katagamuwa. La UICN clasifica a este mono del viejo mundo, endémico de Sri Lanka, como especie en peligro de extinción. Su hábitat queda sometido a cada vez más presión debido a la invasión de las plantaciones, a medida que más áreas forestales de Sri Lanka se convierten para usos agrícolas. Foto: Senthi Aathavan Senthilverl/ National Geographic.
 
En el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico de Alaska, una gaviota se encuentra con un oso polar en su aterrizaje. El patrón de las plumas de la gaviota indica que es joven; es probable que se vuelva blanca con alas grises a medida que envejece. Foto: Takayoshi Noda/ National Geographic.
 
 
Una pareja de serpientes ratoneras parecen bailar mientras llevan a cabo un ritual de apareamiento en Lonāvale, India. Como su nombre indica, se alimentan principalmente de roedores y no suponen un peligro para los humanos. Foto: David Higgins/ National Geographic.
 
 
Un varano de Bengala saca la lengua mientras cruza una carretara en el santuario de Anawilundawa, Sri Lanka. El reptil de tamaño considerable emplea su lengua bífida para "olisquear" su entorno. Mueve la lengua reiteradamente para rastrear presas y detectar otros varanos. Foto: Senthi Aathavan Senthilverl/ National Geographic.
 
 
Dos zorros rojos árabes se recortan contra el telón de fondo de las luces de la ciudad. Los animales son más activos por la noche, cuando van en busca de comida como pequeños roedores o aves. Foto: Mohammad Murad/ National Geographic.
 
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La Comisión Interamericana analizará violaciones de derechos humanos causadas por el fracking

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) realizará una audiencia informativa el próximo 3 de octubre para conocer la situación general de la utilización de la fracturación hidráulica (fracking) y la violación a los derechos humanos de comunidades y personas defensoras a consecuencia de esta actividad en el continente americano. La audiencia responde a una solicitud realizada por 126 organizaciones de América Latina, encabezadas por la Alianza Latinoamericana Frente al Fracking (ALFF).

La audiencia se realizará en la ciudad de Boulder, Colorado, Estados Unidos, en el marco del 169 período ordinario de sesiones de la CIDH. En ella, personas defensoras y representantes de comunidades afectadas presentarán información detallada sobre los impactos a los derechos humanos, así como los impactos ya documentados y los riesgos potenciales derivados de las actividades de fracking en América Latina.


Las organizaciones agrupadas en la ALFF buscan proponer una serie de recomendaciones a la CIDH y a los gobiernos de la región para garantizar los derechos humanos frente a los riesgos de este método de explotación de yacimientos no convencionales de hidrocarburos.


De acuerdo con la solicitud de audiencia, en Latinoamérica existen cerca de 5,000 pozos de fracking. En Argentina, aproximadamente existen 2000 pozos. Mientras en Chile, según datos oficiales, actualmente se ha aprobado la fracturación de 182 pozos, la gran mayoría en la isla de Tierra del Fuego. En el caso de México, el número de pozos de fracking supera los 3,350, aunque las organizaciones firmantes señalaron que existen retos en materia de acceso a esta información. Por su parte, en Brasil y Colombia se han firmado contratos que permiten la exploración y explotación, y en Bolivia se ha comenzado la prospección y los estudios de muestras de yacimientos no convencionales.


Organizaciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, México, Paraguay, Perú y Uruguay firmaron en julio pasado la solicitud de audiencia a la CIDH.


“El avance del fracking en América latina se realiza a ciegas porque no se conoce con certeza la totalidad de las sustancias químicas empleadas, ni sus efectos combinados o sinérgicos, los riegos reales y potenciales, ni la efectividad de las medidas de mitigación”, resaltó Claudia Velarde, abogada de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA). “Lo que sí se conoce son sus daños en el ambiente, en la cantidad y calidad del agua, en la salud y en los derechos humanos colectivos”.


Mientras en diversos países de América Latina se promueve el fracking, otros países, estados y provincias de Europa, América y Oceanía lo han prohibido por los impactos y riesgos ambientales y para la salud que implica. La solicitud a la CIDH destaca que “ninguno de los países donde se aplica el fracking posee un conocimiento integral de los riesgos e impactos irreversibles que puede ocasionar al ambiente y a la vida de las personas y comunidades. Sin embargo, se cuenta con sobrada evidencia científica de sus efectos negativos sobre la población, a partir de la experiencia de uso intensivo de esta técnica en Estados Unidos.”

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El huracán Florence expone la dura realidad de la desigualdad en Estados Unidos

Windy Newton y Nicolette Green no tendrían que haber muerto. Atrapadas en la parte trasera de una camioneta del sheriff en una zona rural de Carolina del Sur, las dos pacientes de instituciones de salud mental, de poco más de 40 años de edad, estaban siendo transportadas cuando la camioneta quedó a la deriva y se inundó tras el paso del huracán Florence. Los agentes que trasladaban a las mujeres lograron salir, pero las dos pacientes indefensas murieron ahogadas, en una muerte innecesaria y tortuosa. 

El reverendo William Barber explicó en una entrevista para Democracy Now!: “Tenemos dos huracanes. El huracán de la pobreza y de la carencia de atención médica y de salarios dignos, que existía antes de la tormenta y, por otra parte, la tormenta. Y ahora todo lo que ya era difícil para la gente se ha exacerbado”. El reverendo Barber es el pastor de Carolina Norte que cofundó la renovada Campaña de los Pobres, inspirada en el movimiento homónimo de Martin Luther King Jr. de 1968.


La tormenta, si bien pasó de ser un huracán de categoría 4 a una depresión tropical, avanzó a una velocidad de varios kilómetros por hora inundando las Carolinas estadounidenses en lo que a sido considerado como “un fenómeno que ocurre una vez cada mil años”. A pesar de las órdenes de evacuación obligatorias, muchas personas, demasiado pobres para escapar, quedaron varadas. Los reclusos permanecieron en sus celdas, abandonados por las autoridades estatales y locales que se negaron a reubicarlos. El destructivo diluvio se agravó aún más cuando los estanques de cenizas de carbón y las fétidas lagunas de abono se vieron desbordadas, filtrando sus contenidos tóxicos hacia las aguas que corrían por las inundadas calles de las comunidades cercanas, integradas mayormente por personas de color pobres. El presidente Donald Trump realizó una visita cuidadosamente controlada a la región el miércoles, donde se detuvo en los centros de comando y los puntos de ayuda atendidos en su mayoría por personas blancas. Como era previsible, el presidente se otorgó buenas calificaciones tanto a sí mismo como a la respuesta federal ante la emergencia.


El reverendo Barber continuó diciendo: “Trump viene de visita hoy, pero el impacto negativo de sus políticas ha visitado a los pobres y a la gente de bajos recursos mucho antes de que él llegara. Más de 4,7 millones de habitantes de Carolina del Norte son pobres. Antes de la tormenta, más de un millón de habitantes de Carolina del Norte no tenía acceso a la atención médica. Los condados que están siendo más afectados son los del Sector I y el Sector II. El Sector I es el condado más necesitado en términos de vivienda, atención a la salud y pobreza, y el Sector II está en el siguiente nivel”.


Barber señaló: “La gente está mirando lo que sucedió en la costa. De hecho, en la costa nos salvamos de lo peor. Sin embargo, tierra adentro, donde viven principalmente los pobres, a lo largo de estos ríos, estas comunidades rurales están siendo devastadas”. Los niños no están yendo a la escuela, por lo que no están recibiendo la comida diaria que les dan allí. Las personas que trabajan por hora, que viven de la paga diaria, no pueden trabajar, por lo que no reciben dinero. Barber destacó: “Cuando el gobernador y otros funcionarios dijeron que había que evacuar, ellos no pudieron evacuar, porque no tienen el dinero, no tienen auto, no tienen la capacidad. El presidente va a decir que va a enviar fondos federales. Pero este estado ha rechazado los fondos federales que hubieran ayudado a los pobres antes de la tormenta, para que tuvieran alguna protección contra la tormenta”.


Las aguas de la inundación no solo anegan, sino que envenenan y contaminan. Cuando las inundaciones alcanzan y desbordan los estanques a cielo abierto que contienen ya sea cenizas de carbón de las centrales eléctricas o lagunas de estiércol de granjas porcinas industriales, se libera un complejo fluido tóxico. También pueden fluir otros elementos tóxicos de innumerables instalaciones químicas y de emplazamientos de desechos tóxicos, de los que hay muchos a lo largo de las dos Carolinas. Will Hendrick, de la organización Waterkeeper Alliance, declaró el miércoles por la noche que se habían documentado filtraciones de cenizas de carbón en dos de las centrales eléctricas de carbón de Duke Energy en Carolina del Norte, la central Sutton, cercana a Wilmington, y la planta H.F. Lee, cercana a Goldsboro, a poco más de nueve kilómetros de la Iglesia Cristiana Greenleaf del reverendo Barber. La ceniza de carbón contiene una gran cantidad de metales pesados que, de ser consumidos, pueden causar una serie de graves problemas de salud, como cáncer y defectos de nacimiento.


El Departamento de Calidad Ambiental de Carolina del Norte informó el miércoles que al menos 21 lagunas de estiércol porcino se estaban desbordando —cinco de ellas presentaban daños estructurales— y otras 83 estaban cercanas a desbordarse, lo que liberará torrentes de heces, orina, sangre y restos de cerdos hacia las aguas de inundación, con el riesgo de infectar a la población cercana.


Al igual que el presidente Trump, la mayoría republicana en la Legislatura de Carolina del Norte niega el cambio climático. Hace seis años se aprobó una ley que prohíbe a las agencias estatales y locales tomar decisiones basadas en los más recientes descubrimientos de la ciencia climática sobre el aumento del nivel del mar. Si sus deliberaciones se hubieran basado en hechos y se hubieran guiado por las preocupaciones de la justicia climática para los más vulnerables, es probable que muchos habitantes de Carolina del Norte, así como las víctimas de los últimos coletazos del huracán Florence como Windy Newton y Nicolette Green, hoy estarían vivos.
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Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Nadie evalúa aún la gravedad de daños del huracán Trump en EU

Después de advertir a los ciudadanos de las Carolinas que este huracán es "muy mojado desde el punto de vista del agua", rechazar un informe de expertos que calculan que hubo casi 3 mil muertos por el huracán María en Puerto Rico; después de aconsejar a los españoles construir un muro a lo largo del desierto de Sahara; tras arremeter una vez más contra su procurador general, jefes de inteligencia y el fiscal especial que encabeza la investigación sobre la posible colaboración de la campaña electoral del presidente con los rusos, el mandatario estadunidense atacó este jueves a legisladores republicanos por omitir fondos para su muro en la frontera con México, y con ello el huracán Trump sigue golpeando casi todo a su paso sin tregua para evaluar qué tan graves son los daños hasta la fecha.

El nuevo libro de Bob Woodward, Fear, sigue sacudiendo a Washington, no necesariamente porque revele algo desconocido, sino porque intenta resumir lo que se ha vivido durante esta presidencia, sobre todo el temor dentro de la misma Casa Blanca, donde asesores y secretarios del gabinete reconocen que tienen a "un idiota" o un “fucking imbécil” o un "mentiroso" o un "ignorante" como jefe.

"El temor alrededor de su presidencia no tiene nada que ver con su hábil uso de la intimidación, y sí, todo que ver con las consecuencias peligrosas de su comportamiento errático. Al centro de Trump está la necesidad de verse fuerte, lo cual, claro, hace que se vea débil", indica George Packer al comentar el libro en The New Yorker. "Todos los días en la Casa Blanca tienen la sensación de desintegración de los días finales, pero el siguiente día es lo mismo, y el cuento nunca termina".

Vale recordar que Woodward, junto con su colega Carl Bernstein, fueron los reporteros del Washington Post que detonaron el escándalo político conocido como Watergate, que culminó con el fin de la presidencia de Richard Nixon. El fantasma de ese escándalo sigue asustando a Trump y a sus aliados desde que asumió la presidencia.

Este jueves, la versión impresa del New York Times incluye una sección especial de 11 planas llamada El complot para subvertir una elección, un intento de resumir todo lo que se sabe hasta la fecha en torno de la investigación sobre la supuesta intervención rusa en las elecciones estadunidenses y la posible colusión y obstrucción de justicia por el círculo de Trump. En ella se hacen algunas comparaciones con Watergate.

Trump, como Nixon, padece de una creciente paranoia que exhibe casi todos los días al denunciar a los más altos funcionarios de su propio gobierno, casi siempre acusando que son parte de alguna conspiración en su contra. En una entrevista esta semana, afirmó que uno de sus más grandes logros como presidente será revelar lo que llama un "cáncer" de la "corrupción" entre las personas que están investigando su presidencia, y como reportó La Jornada, llegó a decir: "no tengo procurador general", en referencia a Jeff Sessions, quien fue el primer senador en apoyar su campaña, y a quien Trump no perdona por no escudarlo contra la pesquisa federal.

Continuó su ataque contra el fiscal especial Robert Mueller, quien encabeza lo que llamó una "investigación fraudulenta", así como a altos funcionarios de la comunidad de inteligencia y de la FBI, y hasta contra cualquier legislador que se atreva a cuestionarlo.

Los ataques contra su propio gobierno y colegas de su partido ya no son novedosos y este jueves provocó preocupación entre legisladores republicanos al denunciar, en un tuit, que el proyecto de ley del presupuesto elaborado por el liderazgo republicano es "ridículo" por no incluir fondos para su muro fronterizo. El liderazgo de su partido desea evitar un cierre del gobierno –lo cual sucede si no se aprueba la medida sobre gasto federal– antes de las elecciones intermedias de noviembre.

Mientras tanto, ante tal vez el peor desastre natural en la historia moderna de los estados de Carolina del Norte y Carolina del Sur, provocado por el huracán Florence, algunos reporteros locales quedaron asombrados por lo que sus colegas a escala nacional han tenido que atestiguar a diario en Washington. Uno reportó que la vista de Trump a Carolina del Norte fue "surrealista", ya que no permitó que ningún funcionario local le informara sobre lo que estaba sucediendo, sino que sólo aceptó las gracias, elogió a encargados de rescate por sus "talentos", afirmó que él había impulsado la economía más dinámica jamás implementada (o sea, no venía al caso) y concluyó preguntando cómo estaba la situación en el Lago Norman, donde tiene uno de sus campos de golf.

Poco antes de viajar a las Carolinas, Trump difundió un videomensaje por Twitter, en el cual declaró que ese huracán es "uno de los más mojados que jamás hayamos visto desde el punto de vista del agua", algo que provocó grandes burlas.

Esto en medio de un estado donde han muerto por lo menos 41 personas, unas 10 mil siguen en albergues, miles de casas han sido dañadas, unas 120 mil familias no tienen electricidad y hay un desastre ecológico con el desbordamiento de desechos tóxicos de la industria agropecuaria por las inundaciones históricas.

Y es justo el primer aniversario de la devastación de Puerto Rico por el huracán María, donde la cifra original de muertes fue de 64, pero los cálculos más recientes de expertos académicos de la Universidad George Washington indican que 2 mil 975 personas perecieron por causas directas e indirectas de la tormenta entre septiembre de 2017 y febrero, pero Trump rehusó aceptar la nueva cifra y acusó que fue fabricada por demócratas para "hacer que me vea mal". Insiste en que la "fantástica" respuesta de su gobierno fue "una de las mejores tareas jamás vistas". Mientras tanto, más de 200 mil puertorriqueños se mudaron a Estados Unidos después de la tormenta, decenas de miles de hogares siguen dañados o destruidos y la infraestructura está más deteriorada que nunca en una isla en bancarrota fiscal, donde la mayor parte de los fondos federales prometidos aún no se entregan.

Los daños del huracán Trump son tema incesante entre las cúpulas y sus observadores en este país, los medios de información están empapados por esta tormenta hasta el punto en que opaca lo que realmente está sucediendo, mientras todos están enfocados en un mandatario que está a veces abiertamente desvinculado de la realidad, y todos los saben.

 

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La diferencia entre ser rico o ser pobre cuando llega un huracán a Estados Unidos

El huracán Florence ha golpeado especialmente a los barrios más pobres de Carolina del Norte, que también fueron los más afectados en catástrofes naturales pasadas
"Los huracanes han sido especialmente crueles en los condados con un mayor porcentaje de población pobre y negra", denuncia el activista William Barber

El domingo pasado, en el centro de la localidad de Lumberton, destacaban seis siluetas en medio de agentes uniformados, luces parpadeantes y lanchas. Sin automóvil y, al parecer, sin ayuda de las autoridades, tuvieron que andar unos 2,5 kilómetros para llegar hasta el refugio para evacuados.


El huracán Florence ha golpeado duramente Lumberton, como también las ciudades costeras de Wilmington y Jacksonville. Hace dos años, tras el paso del huracán Matthew, el río Lumber también se inundó y cientos de personas perdieron sus hogares. Más de un tercio de la población de Lumberton vive por debajo del umbral de la pobreza y, como ya ocurrió en el caso del huracán Matthew, es probable que ahora las inundaciones afecten gravemente a las zonas donde viven las personas con menos recursos.


Con las inundaciones de hace dos años, las comunidades más pobres fueron las más afectadas. El sur y el oeste de Lumberton, donde se encuentran la mayoría de las viviendas más humildes, está a menos altura que las zonas más prósperas, situadas en el centro y en el norte.


Carmichael y su familia tienen la amarga sensación de que la historia reciente se repite. Su apartamento, situado a un tiro de piedra del río, ya se inundó en 2016. De hecho, sus hijos todavía están traumatizados por la experiencia.


"No quieren volver a pasar por lo mismo. Ahora están bien, pero ayer pasaron mucho miedo durante la noche porque el agua había subido", indica Carmichael mientras la lluvia sigue cayendo sin parar y ve cómo su familia ha quedado empapada. "Tenemos que volver a dejar nuestra casa porque la presa cederá y nos volveremos a inundar".


Tyrin, de siete años, y Tyler, de cinco, caminan al lado de sus padres mientras que Tyree, de tres, viaja sentado en el carrito de la compra. Chance, de cuatro años, ajena a la amenaza que se avecina, duerme en el cochecito mientras la familia hace esfuerzos por avanzar.


Carmichael tiene la sensación de que las autoridades no han hecho lo suficiente para evitar que el río inunde los barrios más pobres. "Nos presentan como a los pobres. Si somos tan pobres, entonces qué sentido tiene que nuestras casas queden expuestas una y otra vez. Otras personas tienen suficiente dinero para reparar sus casas, pero nosotros no".


"Si no hay colegio, no tendrán qué comer"


Unos 160 kilómetros al noreste, la ciudad de Goldboro, que se extiende a ambos lados del río Neuse, también se prepara para las inundaciones. Al igual que Lumberton, la ciudad se inundó en 2016. El 25% de los lugareños vive por debajo del umbral de pobreza.


En la iglesia cristiana de Greenleaf, los voluntarios se organizan para preparar cientos de comidas para niños que probablemente no puedan ir a clase durante días.


"La mayoría de los niños de esta zona come gratis o a precio reducido", explica el voluntario John Barnes. "Muchas veces solo comen en la escuela. Si no hay escuela, algunos no tendrán nada que comer".


En Greenleaf vive William Barber, un referente nacional en la lucha por los derechos civiles. Ha tenido que salir de la ciudad durante unos días para sacar de allí a su madre, de avanzada edad.


Por teléfono, Barber señala que el paso de Florence debería servir para generar un debate en torno al racismo estructural y las desigualdades económicas del estado.
"Los huracanes han sido especialmente crueles en los condados con un mayor porcentaje de población pobre y negra. Pese a ello, no se han impulsado medidas para mejorar la infraestructura y mitigar los daños de futuras tormentas".


En Goldsboro y Lumberton viven muchos afroamericanos. Además, allí se encuentra uno de los muchos vertederos de cenizas de carbón de Carolina del Norte que, durante desastres naturales anteriores, han filtrado niveles potencialmente peligrosos de mercurio, arsénico y plomo a las fuentes de agua dulce de la región.


"Hablamos de racismo cuando se da una situación como la de Charlottesville o cuando la actriz Roseanne Barr dice algo estúpido, pero ¿por qué no miramos la localización de estos vertederos de cenizas de carbón que se desbordan cuando se produce un desastre natural y hablamos de racismo y clasismo?", pregunta Barber.


"¿E impedir que algunos voten o manipular los resultados en los estados del sur no es racismo y clasismo? Los políticos que ganan las elecciones impulsan medidas que niegan el acceso a la sanidad de las comunidades más pobres, algo que es clave tras un desastre".


Después de que la Administración Trump declarase Carolina del Norte como zona catastrófica, el estado recibió millones de dólares, pero no ha ampliado la cobertura de Medicaid, el programa federal de asistencia sanitaria para los estadounidenses con menos recursos. Esta ampliación era clave en la reforma sanitaria que impulsó Obama.


Mientras tanto, las carreteras que llevan hasta el litoral de Carolina del Norte, una zona azotada por los vientos huracanados de Florence y empapada por las lluvias anteriores a la tormenta, están parcialmente inundadas. Algunas casas afectadas, y cuyos ocupantes han sido evacuados, han perdido los tejados, y el domingo todavía estaban inundadas. También han quedado medio cubiertas por el agua las lápidas de un cementerio situado al lado de la carretera.


Votantes de Trump


La ciudad de Jacksonville aún está parcialmente inundada, pero el agua ha bajado y ya no está incomunicada. En esta ciudad, el 10% de la población vive por debajo del nivel de pobreza. Por su parte, los residentes de la pudiente zona de Bayview Drive tomaron medidas, como utilizar kayaks y botas de pescador, para poder acceder a sus hogares.
Art Ferreiro, un marine retirado de 43 años que remaba por el barrio, alertó a The Guardian sobre la presencia de serpientes y caimanes en el agua. "Nunca hasta ahora habíamos tenido una inundación de esta magnitud", afirmó. "Las tormentas son cada vez peores y creo que tiene que ver con lo que le estamos haciendo al medio ambiente, que está causando muchos cambios", añadió mientras observa la llegada de Florence y mientras se inundaba su garaje.


Como la gran mayoría de los residentes de los condados de Carolina del Norte situados en el litoral, Ferreiro votó a Donald Trump en las presidenciales de 2016. El presidente, que ha afirmado que el cambio climático no es más que un "bulo" y ha dejado sin efecto muchas de las medidas que había impulsado Obama para luchar contra el cambio climático, no ha mencionado el medio ambiente en sus declaraciones sobre Florence.

A pesar de creer que el cambio climático hace que los huracanes sean cada vez más potentes, una opinión que respaldan varios estudios, Ferreiro sigue apoyando a Trump. "Voto a Trump", confiesa. "Desconozco su opinión en torno al cambio climático. Me preocupa más la situación económica y mantenerme a flote, literalmente", añade.


Muchos lugareños se negaron a expresar sus opiniones sobre el cambio climático y sobre Trump. No fue el caso de Bishop Barber: "Las tormentas seguirán llamando a nuestra puerta. Estamos en una zona de huracanes. A más calentamiento global, más potentes y más imprevisibles serán las tormentas. Vamos a quedar inundados una y otra vez".


El lunes, Carmichael, Hargrove y los niños ya habían sido evacuados del refugio. El río Lumber se había desbordado, la presa había cedido y el centro de la ciudad tenía riesgo de inundación. Las familias fueron transportadas en autobús hasta Pembroke, situada a unos 20 kilómetros al oeste.


Según Carmichael, el nuevo refugio estaba abarrotado, pero los niños pudieron dormir en una cama (aunque tuvieron que compartir dos cunas pequeñas entre cuatro). No tiene forma de saber si su casa había quedado totalmente inundada ni tampoco cuándo podrá volver. Ha contactado con la Agencia Federal de Gestión de Emergencias y le han prometido una habitación de hotel.


"Con un poco de suerte en un par de días nos darán una habitación", explica por teléfono: "Solo tenemos que esperar".


Traducido por Emma Reverter

Adam Gabbatt / Oliver Laughland - Lumberton / Jacksonville
19/09/2018 - 21:33h

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Miles de personas tomaron la mina de carbón de Hambach (Alemania) el 5 de noviembre de 2017

Mientras las negociaciones climáticas vuelven a estancarse en Bangkok, el mundo vivirá una nueva protesta global este sábado en la que se exigirá el fin de los retrasos en la transición ecológica, la rápida descarbonización de la economía y la concreción y aplicación de un Acuerdo de París clave para el planeta.

 

Parece que de tanto repetirlo la magnitud del problema decrece, aunque la propia supervivencia nos vaya en ello. Algunos de los últimos datos: 2018 va camino de ser el año más cálido de la historia a nivel global, la capa de hielo del ártico llegó este invierno a un nuevo mínimo histórico y este verano se han registrado temperaturas de 33 grados no solo en la costa de la península Ibérica, también en algunas localidades noruegas del Círculo Polar Ártico, un área del planeta que ha sufrido en febrero de este año aumentos de temperatura de 30 grados más que el promedio para esa época del año.


Da igual la estadística que se consulte, la temperatura de la Tierra ha aumentado en torno a 1,4ºC desde 1880. Y vamos camino de multiplicar esa cifra. La C onferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático 2016 (COP22) de Marrakech, la primera tras la adopción del mandato del Acuerdo de París —que plantea un horizonte máximo de aumento de temperatura de 2ºC sobre los niveles preindustriales, con la intención de dejarlo en 1,5— señalaba, tras evaluar los compromisos presentados hasta la fecha por los países, que el planeta se dirigía a un calentamiento global superior a 3,5 grados.


El fracaso de la COP23 en Bonn, donde no se avanzó lo suficiente para concretar un Acuerdo de París que implica un mandato pero que no tiene aún herramientas concretas para llevarlo a cabo, ha llevado a la celebración antes de la COP24 —programada para diciembre en Katowice (Polonia)— de una cumbre del clima intermedia adicional en Bangkok esta semana.


Aprovechando esta fecha, además de la Cumbre de Acción Climática Mundial de la llamada High Ambition Coalition —el grupo de países desarrollados y en vías de desarrollo que busca acelerar los esfuerzos para frenar el cambio climático—, que tendrá lugar en San Francisco del 12 al 14 de septiembre, las organizaciones ecologistas y los movimientos sociales han lanzado la convocatoria global de movilización Rise for the climate (En pie por el clima).


TRANSICIÓN RÁPIDA Y JUSTA


Organizada en el Estado español por colectivos y ONG como Inspiraction, Ecologistas en Acción, Greenpeace o Contra el Diluvio, y con el apoyo de Equo, Izquierda Unida y Podemos, la convocatoria pretende presionar para lograr “una transición rápida, justa e igualitaria a un escenario con energía 100% renovable, así como el fin inmediato de las nuevas inversiones en proyectos fósiles”. Hay confirmadas protestas en Barcelona, León, Madrid, Palma, Pamplona y Soria.


La protesta llega en un momento de cierto pesimismo entre los defensores de la acción contra el cambio climático. El objetivo de la cumbre interseccional de Bangkok es avanzar en las negociaciones para concretar el Acuerdo de París. El coordinador de Cambio Climático de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz, cuya organización está realizando un seguimiento de la cumbre con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, admite que “en estos momentos la situación está en la cuerda floja”.


“Si no se aceleran enormemente los esfuerzos, teniendo en cuenta que queda muchísimo trabajo pendiente y con la experiencia del Acuerdo de París, que desde los primeros textos hasta que llegó el acuerdo pasaron dos años, es altamente improbable que se consigan los objetivos; no tenemos muchas esperanzas”, señala Andaluz.


RIESGO DE BLOQUEO


El coordinador explica que hay dos temas clave en los que las negociaciones están bloqueadas ahora mismo: la financiación del proceso de descarbonización de la economía y el incremento en la ambición en las reducciones comprometidas.


Respecto al primero, tal como apunta, este miércoles trascendieron dos textos de posiciones contrarias: uno por parte de los países con más necesidades económicas —el llamado G77, en el que se agrupan 134 países—, que pide más fondos por parte de los países ricos, y otro de las naciones con más ambición climática. “Hay que ver si de esas dos posiciones se consigue un consenso o se polarizan ambas en estos dos textos, con lo que hay riesgo de bloqueo como pasó en la conferencia del clima de Copenhage”.


El segundo bloqueo gira en torno al incremento de la ambición en los objetivos climáticos, o lo que es lo mismo, la concreción del proceso por el cual los países deberían aumentar las reducciones de gases de efecto invernadero ya comprometidas, así como la financiación ya pactada. Es el llamado Diálogo de Talanoa, el proceso paralelo a las cumbres climáticas para unificar posturas y rebajar esa previsión de incremento de temperatura en más de 3,5ºC, “aunque nadie sabe muy bien cómo ese diálogo se va a convertir en un proceso por el que los países se adapten a las indicaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)”, remarca Andaluz.
Con el horizonte de la COP24 cada vez más cercano, “los anuncios de Trump de suspender la financiación climática, la pasividad de los países más responsables en incrementar la financiación y no alcanzar la financiación pactada pueden suponer un enorme bloqueo en la cumbre de Katowice que dilate de nuevo la acción climática”, señala el coordinador de Ecologistas en Acción. El peor resultado: el retraso en la entrada en vigor del Acuerdo de París, algo que podría tener consecuencias nefastas para el planeta.
Por ello, el manifiesto de la convocatoria llama a salir a la calle “para exigir que los acuerdos alcanzados reflejen la urgencia de la situación en la que estamos y para mostrar el poder de la gente frente al de las grandes multinacionales del lobby fósil”. Como señalan los organizadores de la protesta, “estamos en una encrucijada, si actuamos juntas podemos poner fin a la era de los combustibles fósiles y salvar el clima del que todas dependemos”.

 

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Engaños y peligros de la industria automotriz

Por 10 años el ingeniero Martín Winterkorn tuvo inmenso poder en el conglomerado alemán Volkswagen (VW). Sin embargo, dejó su cargo justo hace tres años, cuando las autoridades de medio ambiente de Estados Unidos denunciaron que VW había creado un software para eludir las normas sobre gases contaminantes. La compañía admitió el engaño, que abarcó más de 11 millones de vehículos en el mundo. Es conocido lo que vino después: multas millonarias, pago a afectados y caída de las acciones de la empresa.

Bajo el mando de Winterkorn, VW alcanzó utilidades nunca vistas y superó en ventas a la japonesa Toyota, su principal competidora. Se creía con méritos suficientes para seguir en el cargo, pese al escándalo por la referida manipulación técnica. Mas se vio obligado a dimitir voluntariamente. Siempre se dijo ajeno a dicha manipulación y actuar correctamente. Algunos expertos dudaron que quien conocía hasta el último detalle de los vehículos de VW no supiera del software que le ocasionó a esa trasnacional una ola de desprestigio sin precedente.


Las sospechas de que Winterkorn no fue ajeno a la manipulación de los motores para encubrir la emisión de gases tóxicos parecen tener asidero. Recientemente la revista alemana Der Spiegel publicó que, luego de revisar las actas de la fiscalía alemana que lleva el caso, Winterkorn supo desde 2007, en una reunión con técnicos de VW, que el nuevo motor Diésel EA189 no cumplía con la rígida legislación de Estados Unidos. Dos ingenieros de dicha empresa recomendaron modificarlo para cumplir con esa ley. En ese encuentro también se mencionó la existencia de un software para manipular las emisiones tóxicas. Los actuales directivos de VW niegan información sobre lo publicado por la influyente revista. Alegan que “es asunto de los tribunales y autoridades competentes”.


Según Der Spiegel, la fiscalía de Alemania está por concluir sus tareas y no descarta que a Winterkorn lo acusen de fraude y de ocultar información a los accionistas de VW sobre la existencia del software. Y además por evasión fiscal, al enviar por conducto de su asesor financiero 10 millones de euros a un banco en Suiza, con el fin de proteger parte de su fortuna. En cambio, VW obtiene utilidades y dominio del mercado mundial frente a Toyota y la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi. Las 12 marcas del gigante alemán (entre ellas Audi, Porsche, Seat, Skoda y los camiones MAN y Scania) incrementaron sus ventas en los pasados 18 meses.


David Silva Aguilar cuestiona que la filial mexicana de VW y otros conglomerados automotrices cumplan las normas ambientales. Él preside el Consejo Ciudadano de Ecología de la ciudad de Puebla. Sostiene que manipulan los sistemas de sus vehículos para aprobar las tibias normas ambientales de México. Y hasta las estrictas de Estados Unidos y de otros países. Es un engaño que atribuye a la competencia de las armadoras como parte de la globalización. Agrega que México no cuenta con un control eficiente de la emisión de contaminantes provenientes de los vehículos. Y como prueba alega que Volkswagen manipuló los software de modelos como Jetta, Beetle y Golf, los cuales se fabrican en la planta que la trasnacional tiene en Puebla. Al respecto, cabe advertir que en 2016 la autoridad ambiental federal multó con más de 200 millones de pesos a nueve empresas (entre ellas VW) por comercializar 45 mil vehículos sin certificados ambientales.


No menos grave sucede con la seguridad de las unidades que ensamblan diversas trasnacionales en el país. Las que se venden en México no disponen de los mismos controles que las destinadas a Estados Unidos o Europa. Es el caso de las bolsas de aire frontales y laterales, que evitan muchas veces la muerte de conductores y ocupantes en caso de accidente. Hace tres meses varias organizaciones sociales exigieron a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz equiparar los estándares de seguridad y no hacer distinciones que afecten a los compradores locales. En respuesta, silencio. También de las autoridades. Un problema que hereda y debe resolver el gobierno de López Obrador.

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Domingo, 02 Septiembre 2018 10:25

Superar la retórica ambiental en Colombia

Superar la retórica ambiental en Colombia

Casi cinco décadas han transcurrido desde que iniciara a nivel global un auge de debates, acuerdos y convenciones sobre temas ambientales. Colombia, por ejemplo, cuenta con, cuando menos, 48 compromisos internacionales adquiridos en función de tratados en esta materia. Sin embargo, el Instituto Von Humboldt reporta una disminución de un promedio de 18% en la biodiversidad del país y ha identificado 1200 especies en categoría de amenaza.

Un diagnóstico del IDEAM establece que los procesos de desertificación afectan al 16.95% del país y de acuerdo a esta misma entidad la tasa de deforestación en 2017 fue de 219.973 ha, la mayor de los últimos seis años, siendo especialmente preocupante esta situación para la Amazonía, donde la deforestación se duplicó, representando el 65.5% de todas las selvas perdidas en el país. También el IDEAM alerta sobre la pérdida de glaciares, pues de 19 que tenía Colombia en el siglo XX, hoy apenas quedan 6, esto por poner apenas algunos ejemplos.

En 2018 el país afrontó tragedias ambientales sin precedentes, el derrame de petróleo en el pozo Lizama 158, la crisis social y ecológica generada por la contingencia en Hidroituango, el otro derrame de petróleo en el Sur de Bolívar, entre muchas otras cuya visibilidad no fue nacional, pero que afectan grave y duraderamente todas las formas de vida. La gestión institucional ha dejado su incapacidad como legado, pues las respuestas han sido lentas, ineficientes, y han pretendido reducir estos desastres a manifestaciones mínimas. En el caso de Lizama y el derrame de 500 barriles, o en el de Hidroituango, han alegado que fueron imprevistos naturales que no hubieran podido ser tramitados de otra forma, desconociendo con esto la negligencia y mala praxis de los actores involucrados, incluyendo a las mismas autoridades ambientales.

Corroborar que el daño ecológico se intensifica, de forma paralela a la retórica de prácticas ambientales responsables y de protección ambiental, indica que algo falla en el centro de las estrategias de conservación. El tratamiento y la comprensión de la cuestión ambiental -que a nuestro juicio incluye pero no se agota en la conservación- se vuelca desde los años 80 a una postura predominante, según la cual los límites físicos del planeta no son un obstáculo para el crecimiento económico, y así, la cuestión ambiental paulatinamente va pasando a ser gestionada de forma hegemónica desde tecnocracias y ecuaciones propias de la economía, puntualmente de la economía neoclásica.

En Colombia esta racionalidad se intensificó durante los dos “períodos Santos”. En el discurso del expresidente en la Sexta Plenaria de la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), que tuvo lugar en Medellín en marzo del presente año, Santos enunció los logros en materia ambiental de sus dos períodos gubernamentales, a la vez que los justificó en la rentabilidad de la conservación y en su financiación mediante instrumentos de mercado, que incluyen los mercados de carbono. Las concepciones que subyacen a afirmaciones de este tipo contribuyen a desdibujar el trasfondo civilizatorio de la crisis ambiental y a la construcción y divulgación de un imaginario según el cual la escasez ecológica es una escasez de capital y puede ser suplida con tecnología o con reacomodos al mismo capital, es decir, con instrumentos de la llamada Economía Verde.

Avanzar por esta vía (una de capitalismo verde que acelera y profundiza la destrucción ambiental, pero que se precia de garantizar la protección de los ecosistemas y de la vida, a partir de ponerle precio y de incluirla en dinámicas financieras) implica repetir fórmulas para la conservación ambiental cuyo fracaso ha sido evidente. Con el agravante de que la Economía Verde redirecciona los fundamentos de la protección ambiental a la acumulación de capital, y en ese sentido la motivación de la misma ya no reside en garantizar la reproducción de la vida, sino en la ampliación de los negocios, según razonamientos donde no toda la naturaleza es bienvenida, lo es sólo aquélla que es remunerable.

Iniciando un nuevo gobierno, el abanico de falsas soluciones a la crisis ambiental parece enraizarse y expandirse. En su Plan de Gobierno Iván Duque presenta 11 propuestas* referidas a medio ambiente. A pesar de caracterizarse por ser vagas y poco explícitas, podemos inferir dos grandes apuestas de ellas, que probablemente se asuman sin mayores modificaciones en su Plan Nacional de Desarrollo: i) Uno de los grandes protagonistas para la protección ambiental es el sector empresarial y ii) La financiarización de la naturaleza aparece como el pilar macro del esquema. (Tratamiento de la naturaleza como activo financiero, lo cual permite incluirla en mercados bursátiles a nivel mundial, o lo que es lo mismo, en las dinámicas especulativas globales)

El primer punto propone un fortalecimiento de la cultura ambiental a nivel empresarial, es decir, un régimen de principios voluntarios en vez de exigirle cumplimientos estrictos a las empresas en materia ambiental. Al mismo tiempo, la propuesta ambiental del gobierno incorpora actividades extractivas (específicamente minería y explotación de hidrocarburos) como un componente de esta agenda, aclarando que el desarrollo minero energético del país se adelantará con los más altos estándares de responsabilidad. Y esto aunque se hace mención a una expansión del sector que incluye la promoción de actividades hidrocarburíferas offshore (mar adentro), que son bastante polémicas por sus altos riesgos y niveles de contaminación.

Esta posición contribuye a normalizar prácticas empresariales nocivas, presentando el accionar como responsable y ceñido a leyes ambientales, minimizando de esta forma los impactos reales del accionar corporativo, con lo cual sus acciones quedan en la impunidad. Acorde a lo anterior y al privilegio de las empresas como sujetos de conservación y protección ambiental, las propuestas van encaminadas en la línea de la Economía Verde; específicamente, menciona la promoción de Mecanismos de Desarrollo Limpio y los mercados de carbono, así como la valorización financiera de la naturaleza como activo estratégico, dando vía libre al tratamiento de la contaminación y la conservación como negocios, con lo cual se especula con la vida y se “cuida” sólo en la medida que sea rentable.

Con el gobierno Duque se vienen grandes retos para los ambientalismos populares en el país. Aunado a la intensificación de la arremetida extractivista, el tratamiento neoliberal de la cuestión ambiental y la emergencia de ecocapitalismos nos exigen a [email protected] quienes defendemos la vida preguntarnos: ¿cómo nos vamos a situar frente a un tratamiento de la crisis ambiental que habla el lenguaje de la conservación, pero cuyo enfoque contribuye a la profundización de esa crisis y a la elusión de responsabilidades?

* Las propuestas pueden ser consultadas aquí:https://www.ivanduque.com/propuestas/medio-ambiente/8

 

Publicado originalmente en Radio Mundo Real

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El sistema ha creado el ‘principio de autodestrucción’: Leonardo Boff

El doctor Leonardo Boff, ecólogo, fue una de las personalidades en materia de defensa del medioambiente que el pasado 20 de agosto acudió a la Universidad Iberoamericana Ciudad de México para ser testigo de la apertura del Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad y de la Licenciatura en Sustentabilidad Ambiental de esta casa de estudios.

Antes de su participación como panelista en el coloquio ‘Universidad y Sustentabilidad en México’, que la Vicerrectoría Académica de la IBERO llevó a cabo para anunciar las aperturas, Boff, filósofo y uno de los fundadores de la Teología de la Liberación, accedió a dar varias entrevistas; he aquí lo que respondió en una de ellas.

—En un mundo donde el capitalismo es el sistema económico y político hegemónico ¿es posible mitigar los daños al medio ambiente, a la Madre Tierra?

—Yo creo que dentro del sistema es imposible, porque el sistema en sí mismo es altamente destructivo de la naturaleza, la explota y no se siente parte de la naturaleza, sino que se siente su señor y dueño, y dispone de ella a su antojo.

Eso ha creado toda la cultura moderna, ha cambiado al planeta Tierra y simultáneamente ha creado el ‘principio de autodestrucción’, sea con armas químicas, nucleares o biológicas; sea también por las reacciones que la Tierra está teniendo de cara a la agresión sistemática que está sufriendo y que aparece bajo el nombre de calentamiento global.

Calentamiento global que se manifiesta a través de efectos extremos: grandes sequías, grandes inviernos, volcanes que se han activado, huracanes y grandes inundaciones; los que dejan ver que la Tierra perdió su equilibrio y su centro. Eso es consecuencia de un tipo de relación que tenemos con la naturaleza, que no es una relación de cooperación y de respeto, sino de dominación y de explotación.

De seguir ese rumbo vamos al encuentro de lo peor. A mi juicio, y lo que otros tantos ecólogos dicen, puede ser una tragedia ecológica-social que puede diezmar gran parte de la biósfera y hacer desaparecer también a gran parte de la humanidad.

—¿Cómo proteger a la ‘Pacha Mama’ (la Madre Tierra) y a las comunidades originarias que viven en las grandes reservas ecológicas, de la depredación de los grandes capitales, por ejemplo, de la extracción minera y petrolera, la industria turística, etcétera?

—En Brasil tenemos el problema del agronegocio que está avanzando terriblemente sobre la Amazonia, la Amazonia que es importante para el equilibrio de los climas mundiales y para la biodiversidad.

Yo creo que la mejor manera de defender esa riqueza natural es por medio de los habitantes que ahí viven: pueblos originarios, personas que trabajan en la pesca, en la foresta, en la extracción de los bienes, pero preservando los árboles y las fuentes de su riqueza; ellos los saben proteger y conocen la forma de manejar esa realidad sin dañarla. La figura más emblemática en esto fue Chico Mendes, quien ideó cómo sacar los bienes de la foresta, sean frutas o medicinas, pero preservando la foresta.

Asimismo, se necesita de un proceso de educación colectiva de toda la humanidad, que parte de dos razones. Una, del miedo; a que cuando el ser humano se da cuenta que puede desaparecer, porque la Tierra está manifestando el agotamiento de los bienes y servicios, y el ser humano puede desaparecer dentro de una catástrofe ecológica-social, entonces cambia, porque el instinto de vida es más fuerte que el instinto de muerte.

Segunda, hay que reeducar a los seres humanos: en la forma de producir, respetando los bienes de la naturaleza; en la forma de consumir; tener un sentido de solidaridad con todos y compartir los bienes de la naturaleza y los bienes industriales. Es un equilibrio difícil pero tenemos que llegar a eso, a un consumo consciente y generoso, y a mantener un equilibrio en relación con las leyes de la naturaleza.
Ese es un trabajo que debe atravesar todas las sociedades, que todos se den cuenta de que somos responsables del futuro del sistema vida, del sistema Tierra y de nuestra civilización. Si no hacemos eso, podemos ir al encuentro de lo peor.

—Dentro del actual mundo desigual, donde los menos concentran la mayor parte de la riqueza, ¿cómo promover el desarrollo económico y social de todos, principalmente de los más pobres, sobre todo los que viven en zonas rurales?

—El sistema como totalidad es insostenible, porque a donde llega crea dos fenómenos. Primero, una profunda desigualdad entre aquellos que tienen y acumulan, y al lado y como consecuencia, genera una pobreza muy grande. Por otra parte, también crea una injusticia ecológica, que es la súper explotación del medioambiente, de los bienes y servicios de la naturaleza. Es un sistema dañino para la vida, que acumula en una parte y genera una inmensa pobreza en otra; y eso es insuperable, es la lógica del sistema.

Por eso tenemos que generar alternativas, que a mi juicio empiezan trabajando el territorio, lo que en ecología se llama biorregionalismo, porque ahí se puede crear la sustentabilidad, con la región, con los recursos que tiene, de agua, de bienes de la naturaleza, con la cultura de la población. Un biorregionalismo definido no por las divisiones artificiales nuestras, en estados y municipios, sino como la naturaleza se dividió, con ríos y montañas.

Crear ahí una totalidad que puede ser sostenible, con pequeñas empresas, un sentido comunitario de producción y distribución, incluyendo toda la parte cultural, de las fiestas, tradiciones, celebraciones de sus héroes, de sus personas significativas. Esa totalidad puede ser sostenible; pero en pequeño.

Pero el sistema, como sistema global, no es sostenible; porque es una amenaza que ha llevado a una guerra total contra la Tierra, sea en el aire, sea en el suelo, sea en el mar. Y esa guerra el ser humano no tiene ningún chance de ganarla, porque la Tierra es más fuerte. Nosotros necesitamos a la Tierra, pero la Tierra no nos necesita, ella puede seguir adelante sin nosotros.

—¿En el presente contexto de crisis ecológica, económica y social valdría la pena tener una segunda oleada de la teología de la liberación, que ponga en los medios de comunicación e imaginario colectivo estos problemas y la necesidad de optar por los pobres?

—Sí. El eje central de la teología de la liberación es la opción por los pobres, luchar contra la pobreza, en favor de la justicia social y la liberación. Y dentro de los pobres, hay que poner al gran pobre, que es la Tierra. Hay que tratarla de tal manera que se protejan los bienes y servicios necesarios para la vida; ese es el sentido de la carta encíclica del Papa Francisco, Laudato Si´, cómo cuidar de la Casa Común (la Tierra).
Aquí la palabra clave es cuidar. Cuidar es una relación amigable, amorosa, protectora de la realidad. Si no hacemos eso, vamos atropellando, destruyendo y creando las condiciones para tener una gran crisis ecológica-social que puede damnificar a gran parte de la biósfera y a la misma especie humana.

—¿Cómo pueden las universidades, como la Iberoamericana, ayudar a promover la sustentabilidad, el cuidado de la Tierra?

—Es una tarea de todas las facultades, es decir, hay que ecologizar todas las ciencias. Cada ciencia tiene que dar su aporte, sea la física, sean las matemáticas, sea la pedagogía; todas juntas deben tener como centralidad crear comportamientos y conocimientos que favorezcan la vida y no solamente al mercado, que permitan la participación de todos y que no hayan excluidos, que tengamos una relación de pertenencia a la naturaleza, a la Tierra, y no de dominación sobre ella.

Una universidad puede crear una especie de cosmovisión que incorpore de forma sistemática en todos sus cursos esa preocupación por el futuro del sistema vida, del sistema humanidad. Porque si no nos preocupamos ahora no tendremos el tiempo ni la sabiduría suficiente para cambiar, será demasiado tarde e iremos al encuentro de una gran catástrofe ecológica-social.

—¿Qué opina de la apertura del Centro Transdisciplinar Universitario para la Sustentabilidad y de la Licenciatura en Sustentabilidad Ambiental de la IBERO?

—Yo lo entiendo como si fueran una semilla, algo que empieza como una semilla. Dentro de la semilla hay de todo, hay las raíces, hay el tronco, hay las hojas, hay las flores, hay los frutos.

Desde esas semillas se puede irradiar a las demás facultades. Crear una red donde cuestiones de sustentabilidad son discutidas juntos, y cómo cada ciencia puede aportar y cómo cada uno puede hacer las transformaciones, porque se habla de la gran transformación de la modernidad. Esa gran transformación tiene que empezar con la transformación de uno mismo, de tener un sentido de respeto a todo lo que vive, existe, de tener un consumo más solidario, de no ser consumista, de cuidar el agua, el aire.

Finalmente, del cuidado que recubre todas las dimensiones de lo humano, especialmente las relaciones, para que no sean agresivas, no lleguen a crear marginalidad. Hay gente en la humanidad que se da cuenta que solamente tenemos esta Casa Común (la Tierra) y no hay un plan B, o cuidamos de ésta o entonces vamos al encuentro de la destrucción.

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