Miércoles, 07 Noviembre 2012 06:12

Cuando la ciencia no cuenta o cuenta para mal

Cuando la ciencia no cuenta o cuenta para mal

La devastación causada por el huracán Sandy en la costa este de Estados Unidos ha dominado las primeras páginas de la prensa internacional, pero no se ha puesto el acento en el problema del cambio climático mundial. Aunque hace unos años pudo haber algunas dudas sobre el fenómeno, hoy existe un consenso científico al respecto si se excluyen a los investigadores con un claro conflicto de interés. Con el Informe Brundtland en 1987 y con la Conferencia de Río de Janeiro de 1992 se generó conciencia de la necesidad de lograr un desarrollo sostenible en cuyo centro debería estar el ser humano. En Río se hicieron algunos compromisos en esta dirección, pero durante Río más 20 no se avanzó, incluso hubo algunos retrocesos en el contexto de la crisis económica actual. Los jefes de estado de los países del Norte no asumieron que están poniendo a la humanidad al borde de una catástrofe global con su afanosa búsqueda del crecimiento económico a toda costa.

 

El interés de lucro no sólo se expresa en el consumismo desenfrenado y su impacto sobre el ambiente. También han surgido formas de producción depredadoras en la minería y la agricultura, que forman parte del comercio y la especulación con los llamados commodities, promovidos por los grandes consorcios transnacionales financieros.

 

El incremento del precio del oro y la plata ha desatado la minería a tajo abierto con nuevas tecnologías altamente tóxicas y el uso de enormes cantidades de agua. Desplazan pueblos enteros, destruyen el ambiente hoy y tienen efectos irreparables para el futuro. Simultáneamente, se intensifican los monocultivos empleando como nunca los agrotóxicos e introduciendo las semillas genéticamente modificados. En ambos casos el desarrollo tecnológico desempeña un papel central, que se combina con las “innovaciones” especulativas.

 

Parte de los países de América Latina han vuelto a ser primo-exportadores, pero también han surgido movimientos de resistencia muy importantes para contrarrestar la dinámica devastadora. Incluso han llegado a llevar al gobierno –destacadamente en Bolivia– defensores de la Madre Tierra, los cuales están formulando una nueva concepción del bien vivir alejado del consumismo.


Aunque la salud pública tiene una larga tradición en el estudio de la relación entre el hombre y el ambiente, está surgiendo un nuevo enfoque denominado ecosalud, que se propone abordar la salud humana en el contexto del ecosistema, pero introduciendo también la determinación socio-económica y política tanto del ambiente como de la salud. Por su carácter, la manera de plantear los problemas a estudiar es interdisciplinaria y aspira a ser transdisciplinaria. Destaca también que frecuentemente trabaja con una metodología de investigación-acción, o sea, con la participación de aquellos directamente involucrados en el problema.

 

Han producido estudios tan diversos como, por ejemplo, sobre los agrotóxicos en las grandes plantaciones bananeras costarricenses y su efecto en la salud de los niños trabajadores; sobre los problemas de salud de los colonizadores de la selva amazónica y de los pepenadores limeños de basura. En todos los casos sus estudios han ofrecido evidencias que han sido utilizados por la población para plantear soluciones a los problemas que enfrenta. Resulta interesante que tienden a encontrar más visión sobre los problemas en los gobiernos locales que en los nacionales que están más sujetos a los grandes intereses económicos.

 

El enfoque de ecosalud tiene un largo camino por adelante, tanto para afinar su metodología como para abrir mayor espacio de comprensión en la opinión pública. Sin embargo, este tipo de estudios tienen una importancia grande porque contrarrestan el abandono de la problemática ambiental a raíz de la crisis económica iniciada en 2008. Es notable que el huracán Sandy no actualizara la amenaza que representa el cambio climático para el planeta y que la campaña presidencial siguiera enfrentando las propuestas de cada candidato para retomar el crecimiento económico.

 

El mundo está inmerso en una crisis ambiental, alimenticia y económica, pero mientras los intereses de una minúscula minoría prevalecen sobre los de la inmensa mayoría no se va a resolver. Una crisis civilizatoria requiere de la construcción de una nueva civilización que tenga el ser humano en el centro.

 

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Martes, 06 Noviembre 2012 06:33

Sandy refuta el negacionismo

Sandy refuta el negacionismo

En un país como Estados Unidos, donde cunde el escepticismo sobre si de verdad se está calentando el clima, las fuerzas de la naturaleza han vuelto a poner en la agenda un asunto que estaba siendo ignorado en el debate público y en particular en la carrera por la presidencia. Romney llegó a burlarse de Obama por su intención de tomar medidas para detener el cambio climático; sin embargo, la realidad es que tampoco la actual Administración adquirió compromisos en la cumbre del clima de Copenhague, en la que debía pactarse un acuerdo para limitar emisiones de CO2 que sustituya al de Kioto. La crisis económica aparcó completamente el debate del cambio climático. Hasta que el huracán Sandy vino a recordar a todos que, mientras tanto, el clima se sigue calentando. Y que, según numerosos científicos, ello influye en la gravedad de los fenómenos meteorológicos.


 
“La influencia del clima es un tema sobre el que se lleva hablando demasiado tiempo, pero si estamos aprendiendo algo con este huracán es que el cambio climático es una realidad. Y la realidad es que somos vulnerables a él”, aseguró en rueda de prensa el gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, horas después de la llegada de Sandy. Es el mismo mensaje que llevan repitiendo no pocos científicos en las últimas décadas. “Solo hay que observar lo ocurrido el año pasado en Estados Unidos: la sequía, las olas de calor y el gran número de incendios forestales. El cambio climático está asomando la cabeza”, explica por correo electrónico el científico Kevin Trenberth, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Nueva Zelanda.


 
La actividad de huracanes ha sido muy alta en la costa Atlántica del país desde 1994, hasta alcanzar su máximo en 2005, con el huracán Katrina. “Más o menos se da uno fuerte cada cinco años”, afirma en conversación telefónica Katharine Hayhoe, profesora asociada en el Departamento de Ciencia Política y directora del Centro de Impacto del Clima en la Universidad Tech en Tejas.


 
La tormenta ha dejado a su paso más de 150 muertos en el Caribe y en 12 Estados de la costa este de Estados Unidos. Algunos se enfrentaron durante más de 48 horas a ráfagas de viento de más de 145 kilómetros por hora y lluvias que llegaron a anegar literalmente, entre otras, la ciudad de Atlantic City. “Nuestro clima está cambiando. Y si bien el aumento de fenómenos meteorológicos como los que hemos vivido en la costa Este y Nueva York pueden ser o no el resultado del mismo, el riesgo de que haya una posibilidad de que sea el causante debería ser suficiente para obligar a los líderes mundiales a actuar de inmediato”, explicó el alcalde de esa ciudad, Michael Bloomberg, en una rueda de prensa tras cuatro días del desastre.

 


El cambio climático estaba ausente del debate político durante la larga campaña para las presidenciales. En la Convención Republicana de Tampa, en septiembre, el candidato republicano Mitt Romney declaró: “El presidente Obama prometió parar las mareas de los océanos y a sanar el planeta. Mi promesa es ayudarle a ustedes y a sus familias”. A lo que el presidente contestó: “El cambio climático no es una broma, cada vez hay más sequía y más incendios. Y es una amenaza para el futuro de nuestros hijos, y si eligen bien estas elecciones, haremos algo al respecto”. Los republicanos no se lo pusieron fácil alineándose con las industrias contra los límites a las emisiones.

 

Y entonces llegó Sandy. Lo sucedido en la ciudad de los rascacielos es “un suceso raro”, pero “hay que admitir que las probabilidades de que esto vuelva a ocurrir están aumentando”, afirma Trenberth. “Está claro, el cambio climático no es la causa directa de Sandy pero sí se ha visto influenciada por este fenómeno”, añade el experto. “No creemos que el número de huracanes vaya a crecer en los próximos años, pero creemos que la energía de los mismos, sí”, continúa Hayhoe. “Un dato que la gente debe recordar es que el 60% de las capitales mundiales se asientan cerca del océano, por lo que, si sigue aumentando el nivel del mar, vendrán otras tormentas como Sandy”.


 
Sandy comenzó como un huracán normal que se alimentó de las aguas cálidas superficiales del Océano Atlántico. En el momento en que la tormenta tocó tierra, se había convertido ya en ciclón extratropical con alguna característica de tormenta tropical, y con una gran cantidad de tormentas activas pero sin ojo. A este fenómeno se le unió una precipitación de invierno procedente de Colorado que convirtió a Sandy en un híbrido que llegó además a mezclarse con contrastes de temperatura que se producen en latitudes medias. “El resultado fue que la tormenta dobló su tamaño, llevó la misma fuerza que un huracán y cubrió una gran parte de la costa Este cuando tocó tierra”, explica Trenberth.


 
A ello se unieron la marea alta, una fase lunar favorable y una presión atmosférica demasiado baja que conllevó un récord de oleaje de hasta casi cuatro metros en el sur de Manhattan y en las zonas costeras del tercio norte de EE UU, según explican los expertos. “Esta perfecta combinación dio, además, lugar a la erosión de las playas, inundaciones masivas y ráfagas de vientos muy fuertes que han causado miles de millones en daños”, enfatiza este científico. Además de las más de cien vidas arrebatadas, más de ocho millones de personas en esta región sufrieron cortes de luz y más de un millón de hogares y negocios fueron devastados.


 
La consultora experta en catástrofes Eqecat estimó el pasado jueves que la tormenta costará más de 20.000 millones de dólares (15.500 millones de euros) a las aseguradoras y más de 50.000 millones (39.000 millones de euros) al Gobierno de EE UU. “Esto dobla las previsiones, y se puede asegurar que va a ser mucho más costoso que el paso de Irene, en 2011”, aseguró un portavoz de la compañía a la cadena Fox. El más costoso de la historia de EE UU fue el Katrina, en 2005, que costó más de 180.000 millones de dólares (140.000 millones de euros) y la vida de 1.200 personas.

 


“La temperatura de la superficie marina, antes de llegar la tormenta, era 2,8 grados centígrados superior a la media de los últimos 30 años, aunque se considera normal para esta época del año en la franja de 800 kilómetros de costa que se alarga entre los Estados de Carolina del Sur y Canadá. Y es muy probable que un 20% de este calentamiento se haya producido por el cambio climático”, explica Trenberth. Normalmente, con cada aumento de temperatura de un grado Fahrenheit (0,60 grados centígrados), la atmósfera suele retener un 4% más de humedad, según calculan los expertos.

 

Todas estas condiciones hicieron que “Sandy cogiera más humedad, lo que la convirtió en una gran tormenta que aumentó las condiciones de lluvia entre el 5% y el 10% en comparación con las condiciones de hace más de 50 o 60 años”, añade Hayhoe. El calentamiento también es el causante del aumento del nivel del mar a un ritmo de medio metro cada siglo, en parte por la fusión del hielo de los glaciares y el Ártico.


 
Sandy ha seguido los pasos de Isaac, que llegó en agosto de este año, y de Irene, en agosto del año pasado, ambos acompañados de inundaciones que evidenciaban el incremento de la humedad en la atmósfera asociada al calentamiento del mar. “Mientras siga aumentando el efecto invernadero, seguirá existiendo el calentamiento de los océanos y los niveles altos del mar están garantizados. Estamos pagando el precio de no tomar medidas, y la reconstrucción de lo destruido no es suficiente”, continúa la experta.


 
Algunos Estados ya han empezado a prepararse. En California se han elaborado planes con una proyección de décadas, tras sufrir inundaciones de carreteras y del aeropuerto de San Francisco; una terrible sequía en el parque nacional de Yosemite y en su región agrícola, y la pérdida de gran parte de su zona costera debido a la erosión del Pacífico. “Sin embargo, los Estados no pueden elaborar los planes solos, el Gobierno federal tiene que estar comprometido”, continúa la científica de Tejas. “Esta tormenta nos ha enseñado que somos vulnerables ante los efectos del impacto climático. Mi trabajo es prevenirlos en distintas ciudades de Estados Unidos. Acabo de terminar proyectos para Chicago y Cambridge. En la Costa Este, nuestro primer objetivo es contener las fuertes y abundantes precipitaciones. Una medida viable es amurallar ciudades como Nueva York”, continúa Hayhoe. “Debemos actuar ahora, aunque no se vean los resultados hasta dentro de 20 o 30 años. Hay que planear un plan de acción, todavía hay tiempo”, concluye Hayhoe. Un mensaje que podría empezar a calar entre los ciudadanos: según un sondeo de Gallup del mes de marzo, un 52% cree que los efectos del cambio climático ya se están notando.


Por Carolina García 6 NOV 2012 - 00:00 CET

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Brasil: La muerte anunciada de los Guaraní-Kaiowá

ALAI AMLATINA, 05/11/2012.- La Justicia revocó la orden de retirada de 170 indios guaraní-kaiowá de las tierras en que viven en el estado de Mato Grosso do Sul. En una carta a la opinión pública ellos expusieron: “Pedimos al Gobierno y a la Justicia Federal que no decreten la orden de desalojo, sino que decreten nuestra muerte colectiva y el enterramiento de todos nosotros aquí. Nosotros ya hemos evaluado nuestra situación actual y hemos concluido que vamos a morir todos, incluso dentro de poco tiempo”.

 

La muerte precoz, inducida -la que nosotros, caraspálidas, llamamos suicidio- es un recurso frecuente adoptado por los guaraní-kaiowá para resistir frente a las amenazas que sufren. Prefieren morir a degradarse. En los últimos veinte años casi mil indígenas, la mayoría jóvenes, pusieron fin a sus vidas en protesta por las presiones de empresas y terratenientes que codician sus tierras.

 

La carta de los guaraní-kaiowá fue divulgada después que la Justicia Federal determinara la retirada de 30 familias indígenas de la aldea Passo Piraju, en Mato Grosso do Sul. Dicha área es disputada por indígenas y terratenientes. En el 2002, por un acuerdo con la mediación del Ministerio Público Federal, en Dourados, se destinaron a los indígenas 40 hectáreas ocupadas por una hacienda. El supuesto propietario recurrió a la Justicia.

 

Según el CIMI (Consejo Indígena Misionero), vinculado a los obispos brasileños, hay que saber interpretar el lenguaje de los indios: “Ellos hablan de muerte colectiva (que es diferente del suicidio colectivo) en el contexto de la lucha por la tierra, o sea si la Justicia y los pistoleros contratados por los terratenientes insisten en sacarlos de sus tierras tradicionales, están dispuestos a morir todos en ellas, sin abandonarlas nunca”, dice la nota.

 

Datos del CIMI indican que, entre el 2003 y el 2011, fueron asesinados en el Brasil 503 indios. Más de la mitad -279- pertenecían a la etnia guaraní-kaiowá. Como protesta, el 19 de octubre, en Brasilia, fueron plantadas cinco mil cruces en el engramado de la Explanada de los Ministerios, simbolizando a los indios muertos y amenazados.

 

Están comprobados los asesinatos de miembros de esa etnia por pistoleros al servicio de los terratenientes de la región. Junto al río Hovy recientemente fueron asesinados dos indios mediante golpes y torturas.

 

La Constitución acepta el principio de la diversidad y la alteridad, y consagra el derecho congénito de los indios sobre las tierras habitadas tradicionalmente por ellos. Esas tierras debieron haber sido demarcadas hasta 1993, pero desgraciadamente la Justicia brasileña es extremadamente morosa cuando se trata de los derechos de los pobres y excluidos.

 

Un cuarto de siglo después de la aprobación de la carta constitucional, en 1988, las tierras de los guaraní-kaiowá todavía no fueron demarcadas, lo que favorece la invasión de ladrones y acaparadores de tierras y agentes del agronegocio.

 

Durante el gobierno de Lula participé en toda la polémica en torno a la demarcación de Raposa Serra do Sol. Gracias a la decisión presidencial y a una sentencia del Tribunal Supremo Federal, los terratenientes invasores fueron retirados de aquella reserva indígena.

 

En el caso de los guaraní-kaiowá no se ve, hasta ahora, la misma firmeza del poder público. Incluso la Abogacía General de la Unión, responsable de la salvaguarda de los pueblos indígenas -dado que ellos son tutelados por la Unión- llegó a editar un estatuto que en la práctica reduce el ejercicio de varios derechos.

 

El argumento de los enemigos de nuestros pueblos originarios es que sus tierras podrían ser económicamente productivas. Argumento tras el cual perdura la idea de que los indios son personas inútiles, descartables, y que el interés del lucro del agronegocio debe estar por encima de la sobrevivencia y de la cultura de dichos pueblos ancestrales.

 

Los indios no son extranjeros en las tierras del Brasil. Cuando llegaron aquí los colonizadores portugueses -equivocadamente calificados en los libros de historia como “descubridores”- se encontraron con más de cinco millones de indígenas, que dominaban centenares de idiomas distintos. La mayoría fue víctima de un genocidio implacable, quedando hoy apenas 817 mil indígenas, de los que 480 mil viven en aldeas, divididos entre 227 pueblos que dominan 180 idiomas diferentes y que ocupan el 13% del territorio brasileño.

 

Para nada sirve que el gobierno brasileño firme documentos en favor de los derechos humanos y del desarrollo sustentable si eso no se traduce en gestos concretos para la preservación de los derechos de los pueblos indígenas y de nuestro medio ambiente.

 

Hizo bien la presidenta Dilma al introducir retoques en el proyecto del nuevo Código Forestal aprobado por el Congreso. Entre agradar a los políticos y los intereses de la nación y la preservación ambiental, la presidenta no dudó en descartar privilegios y abrazar los derechos colectivos.

 

Ahora queda por demostrar la misma firmeza en la defensa de los derechos de esos pueblos que constituyen nuestra raíz y que marcan predominantemente el DNA del brasileño, según comprobó el Proyecto Genoma Humano. (Traducción de J.L.Burguet)

 

Por Frei Betto es escritor, autor de la novela indigenista “Uala, el amor”, entre otros libros.
www.freibetto.org/ twitter:@freibetto.

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Sábado, 03 Noviembre 2012 06:52

Juntos podemos combatir el cambio climátic

Juntos podemos combatir el cambio climátic

Millones de víctimas del huracán Sandy se han quedado sin energía eléctrica, pero aún tienen la energía para enfrentar el cambio climático. Los medios omiten sistemáticamente el vínculo entre los eventos climáticos extremos y el calentamiento global. Como consecuencia de esta catástrofe, la gente se está dando cuenta, cada vez más, de que el clima ha cambiado y que las consecuencias de ello son nefastas.


 
El Dr. Jeff Masters, meteorólogo fundador del sitio web de meteorología Weather Underground, es la excepción a la regla. Mientras Sandy azotaba la Costa Este de Estados Unidos, le pregunté a Masters acerca del impacto que tiene el cambio climático en los huracanes. “Cuando aumenta mucho la temperatura de los océanos, hay más energía con potencial destructivo. Los huracanes…toman el calor del océano y lo convierten en la energía cinética de sus vientos”, afirmó.


 
El blog de Masters tuvo tanto éxito que fue adquirido por la cadena The Weather Channel. Mientras el huracán Sandy avanzaba por la costa hacia el norte, Masters me decía: “Al aumentar la temperatura de los océanos, la temporada de huracanes se hace más larga. En la última década ha habido sobradas pruebas de que la temporada de huracanes se está haciendo cada vez más larga, comienza antes y termina más tarde. Entonces es más probable que se produzca una situación de este tipo, en la que una tormenta de finales de octubre se encuentra con un sistema de baja presión típico del invierno y se produce esta inusual combinación del choque entre una fuerte tormenta que viene del noreste del continente y un huracán que viene de la costa. Esto provoca todo tipo de efectos destructivos”.


 
Mitt Romney debe estar arrepentido de haber realizado el siguiente comentario sarcástico durante su discurso en la Convención Nacional Republicana, días después de que el huracán Isaac estuviera cerca de azotar Tampa, Florida, donde se desarrolló el evento: “El Presidente Obama prometió que frenaría el aumento del nivel de los océanos y que curaría al planeta. Yo les prometo que los ayudaré a ustedes y a sus familias”. Romney les sacó una gran carcajada a quienes estaban presentes para nominarlo como candidato a la presidencia. Nadie se está riendo ahora. Las víctimas fatales del huracán Sandy en Estados Unidos ascienden a más de 98, y 8 millones de personas se han quedado sin electricidad. Los cálculos iniciales han estimado el costo del daño en decenas de miles de millones de dólares.


 
Esta reciente postura de Romney con respecto al cambio climático no es para nada sorprendente, ya que es coherente con su giro a la derecha, que marca un alejamiento de sus posiciones anteriores. En 2007 dijo en el programa de CNBC “Kudlow and Company”: “Pero hay algo acerca de lo que no tengo dudas, el planeta se está calentando y hay muchos motivos para utilizar menos energía y hacerlo además en forma más eficiente y para desarrollar nuestras propias fuentes de energía en el país que nos permitan ser más independientes de las fuentes extranjeras”.


 
Tampoco deberíamos restarle responsabilidad al Presidente Barack Obama. Recuerden los debates presidenciales, donde hizo alarde de ser un promotor de los combustibles fósiles. “La producción petrolera está en aumento, la producción de gas natural está en aumento", afirmó en el segundo debate, realizado en la Universidad de Hofstra. “Apoyo los oleoductos y la producción petrolera”. El cambio climático no fue mencionado en ninguno de los debates presidenciales, ni siquiera una vez, ni por los candidatos a la presidencia de los principales partidos, ni por los moderadores del debate.


 
Masters atribuye la falta de debate al poderoso lobby de la industria de los combustibles fósiles: “Nos estamos refiriendo al sector del gas y del petróleo...prácticamente la base de la economía industrializada. Con este tipo de tormentas, la gente espabilará algún día y dirá: '¿Qué está ocurriendo? ...Quizá no deberíamos jugar con las fuerzas que hacen posible que vivamos en el planeta Tierra'. ... Es necesario que empecemos a pensar en la auto-preservación lo antes posible. Esto es tan solo el comienzo. Estamos en 2012, ¿qué sucederá en 2030 si ya estamos siendo testigos de tormentas como esta?”


 
ThinkProgress analizó 94 noticias publicadas en los principales periódicos en la semana previa a la gran tormenta. El cambio climático no fue mencionado ni una sola vez. Un informe de 600 páginas publicado en noviembre de 2011 por la Autoridad de Investigación y Desarrollo Energético del Estado de Nueva York evalúa en detalle los posibles efectos del cambio climático en cada aspecto del estado. El resumen brinda una larga lista de desastres que probablemente afecten al Estado de Nueva York en los próximos años: de inundaciones a sequías, del aumento del nivel del mar que provocará el desplazamiento de comunidades enteras a la inundación de todo el sistema de trenes subterráneos de la ciudad de Nueva York. ¿Les suena conocido?


 
Mientras se restablece la energía a las millones de personas que se quedaron sin electricidad, hay una energía que no nos pueden quitar. Se trata del poder de decidir, en particular ahora que se acercan las elecciones: que el problema del cambio climático y lo que podemos hacer al respecto jamás vuelva a excluirse del debate nacional.


 
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

 
Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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A partir del próximo 18 de diciembre la Empresa de Acueducto de Bogotá (EAB) hará la recolección y el transporte de la basura de toda la ciudad. La Alcaldía le da cumplimiento a un Auto de la Corte Constitucional, para incluir en la prestación de este servicio a 15 mil recicladores que llevan años exigiendo el cumplimiento de la ley. Sin embargo, los gobernantes anapistas del Polo Democrático se negaron a dar cumplimiento a las ordenes jurisprudenciales y refundieron más de 200 mil millones apropiados en el presupuesto Distrital para dar soporte a la participación de las organizaciones cooperativas de los recicladores. Otro episodio más de corrupción de esta "izquierda" podrida que ha sido castigada judicial y políticamente.

Con la gestión del Acueducto se remplazan los pulpos privados conocidos: Lime, Ciudad limpia, Atesa y Aseo Capital, que por años manejaron dicho servicio como un negocio redondo del gamonal conservador Gustavo Rodríguez Vargas y su hijo el actual concejal, incluyendo al prófugo Gustavo Vasco, con fuertes vínculos en el tema de las basuras no obstante vivir un exilio dorado en España.

La decisión de la actual administración afecta una de las principales fuentes del clientelismo pastranista en Bogotá. Es lo que explica que el parlamentario Telesforo Pedraza ya esté amenazando por sus medios de comunicación con una revocatoria y con denuncias retrogradas sobre daños a la democracia y a la libertad del mercado por los derechos que se le reconocen a los recicladores.

El Acueducto ha dicho que realiza todas las provisiones para que no se presenten dificultades en este servicio vital para la Capital. Se compraran 400 vehículos y se contratarán 5.000 trabajadores para que garanticen la operación de la infraestructura correspondiente.

Por su parte el Contralor de Bogotá, Diego Ardila, salió a decir, en tono de amenaza, que estará muy vigilante sobre cada una de las decisiones administrativas y presupuestales que acompañaran este evento, como si esa no fuese su competencia legal. El tufillo clientelista de este funcionario apesta. Queda claro que su intención es proteger los oscuros negociados de las redes del clientelismo conservador pastranista de Rodríguez Vargas.

A quienes anuncian la catástrofe por el cambio en la recolección y transporte de la basura en Bogotá, hay que decirles que no se opongan al cambio y a la justicia con los recicladores que son quienes conocen mejor esta actividad. Que lean los argumentos de la Corte Constitucional en sus determinaciones para reconocer el derecho de estos trabajadores que le sirven a la ciudad con esmero y seriedad. No puede ser que los únicos competentes sean los grandes negociantes de las casas conservadoras y liberales que se lucran de este mal servicio que supuestamente le prestan a Bogota.
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Jueves, 18 Octubre 2012 07:04

Biocarburantes sí, pero no todos

Biocarburantes sí, pero no todos
La Comisión Europea dio ayer la razón —al menos en parte— a quienes desde hace años señalan a los biocarburantes como una de las causas del hambre en el mundo y de la subida del precio de los alimentos. Bruselas anunció un cambio legal para limitar el uso de biocombustibles procedentes de tierras de cultivo y que a partir de 2020 solo serán subvencionables los procedentes de desechos, paja o algas, que no pueden ser sospechosos de encarecer la comida. Su mensaje es: biocarburantes sí, pero no todos.

 
Bruselas ha cedido al fin a años de denuncias de distintas ONG que sostienen que los biocarburantes —combustibles producidos a partir de cultivos y que emiten mucho menos CO2 que los fósiles— empeoran el hambre. Intermón Oxfam, por ejemplo, publicó el pasado septiembre un informe titulado Las semillas del hambre sobre el tema, en el que afirma: “La sed europea de biocombustibles augura más hambre, mientras los precios de los alimentos se disparan”.

 
Lourdes Benavides, responsable del estudio, afirma: “No tiene sentido que se produzca en países pobres carburante para nuestros automóviles. Se desvían recursos a la exportación de cereales, azúcar u oleaginosas y además, eso incide en la subida de los precios de los alimentos”. La propuesta de la Comisión, según Benavides, “da una señal clara al mercado y a los productores de los carburantes. Es un paso adelante, pero es insuficiente y llega tarde”.


También hay críticas entre los ecologistas, con el argumento de que si arrasas un bosque tropical para producir biodiésel que luego se transporta a la otra parte del mundo, las ventajas en forma de reducción de emisiones no son tales. “Siempre ha estado la polémica sobre las reducciones reales de gases de efecto invernadero que tienen los biocarburantes. Depende de la tierra en la que se cultive. No es lo mismo en una selva forestal sobre una turbera y que se traslade grandes distancias. No es lo mismo que el bioalcohol producido cerca del lugar de consumo. Debería prohibirse en ciertas tierras”, afirma el ecologista Ladislao Martínez.

 
La Comisión Europea acepta estos argumentos y, en un comunicado publicado ayer, anuncia una reforma legal que limita “al 5% el uso de biocombustibles fabricados a partir de cultivos alimentarios con el fin de alcanzar el objetivo de 10% de energía renovable” fijado en la directiva europea.

 
Connie Hedegaard, comisaria de Acción por el Clima, declaró en una nota: “Para que los biocombustibles contribuyan a combatir el cambio climático, debemos utilizar aquellos realmente sostenibles. Tenemos que invertir en biocarburantes que reduzcan realmente las emisiones y no compitan con la producción de alimentos. Ello no significa en modo alguno que abandonemos los de primera generación, sino que es una señal clara de que el crecimiento futuro de los biocombustibles debe venir de la mano de los avanzados. Cualquier otra cosa será insostenible”.

 
La industria de los biocarburantes reaccionó airada a la propuesta de la Comisión —a la que le queda un largo camino, pero que marca una senda difícil de variar—. La patronal española, APPA, aplaudió que la propuesta sea más suave que un borrador previo, pero lamentó que “la Comisión mantenga en el proyecto su propuesta de limitar al 5% la aportación de los biocarburantes fabricados con cultivos alimentarios, ya que prejuzga negativamente sus impactos sin base alguna”.

 
APPA critica que realizaron cuantiosas inversiones para cumplir con las directivas europeas y que las plantas llevan años paradas y el sector está en pérdidas por las importaciones de biodiésel desde Argentina e Indonesia. Ahora, añade, “resulta inaceptable que el objetivo máximo propuesto por la Comisión sea inferior al ya alcanzado en España, donde la contribución de los biocarburantes al consumo en el transporte ha superado ya el 7% en términos energéticos”.

 
La industria de los biocarburantes considera que ha sido acusada sin base de todo tipo de fatalidades. En 2008, después de que el precio de los alimentos se disparase —a la par que el del petróleo—, hasta el Banco Mundial les acusó de ser corresponsable de hambrunas.

 
Todas las propuestas de Bruselas atornillan el actual modelo de biocarburantes. Como cuando propone “incrementar al 60% el umbral mínimo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de las nuevas instalaciones”, frente a un 35% actual. En 2017 ese nivel ya deberá ser del 50%. Y a partir de 2020 no podrán recibir subvenciones (o exenciones fiscales) aquellos biocarburantes que reduzcan notablemente las emisiones y “no se produzcan a partir de cultivos que se utilizan para producir alimentos o piensos”.


Además, “se tendrá en cuenta la incidencia global de la reconversión de tierras (cambio indirecto del uso de la tierra) al evaluar las emisiones de gases de efecto invernadero de los biocombustibles”. Es decir, que habrá que tener en cuenta si el cultivo se realiza en una zona de bosque tropical, por ejemplo, ya que al talar los árboles se emite CO2.


La UE “pretende fomentar el desarrollo de biocombustibles alternativos, conocidos como biocombustibles de segunda generación, a partir de materia prima no alimentaria, como desechos o paja, que emitan muchos menos gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles y no interfieran directamente en la producción mundial de alimentos”.

 
El futuro, pues, son biocarburantes obtenidos a partir de las algas. Conseguir producir aceites a partir de algas cultivadas en tanques, donde no podría haber acusación posible.

 
Por todo el mundo, grupos de investigación buscan microalgas que crezcan rápido, que necesiten poca superficie y que, además de crecer a costa del CO2, produzcan un aceite que se pueda utilizar como combustible. Sin embargo, eso aún está lejos. La UE al menos ha marcado el camino que quiere seguir.


Por Rafael Méndez 18 OCT 2012 - 00:00 CET

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Quimsacocha: “mendigos sentados en un saco de oro”
El ex presidente peruano Alan García llamaba perros del hortelano” a los indígenas amazónicos o andinos que no dejan explotar las riquezas de petróleo, gas, minerales. Ni comían ni dejaban comer. Esa imagen no fue apreciada por los insultados.


El presidente Rafael Correa de Ecuador dice y repite a los indígenas que son “mendigos sentados en un saco de oro”. Lo dijo el 10 de agosto de 2012 en su informe a la nación y en Quimsacocha, en el Azuay, defendiendo a la compañía minera Iamgold. Atribuye el dicho a Humboldt, pero en Perú esa misma frase se suele atribuir a Antonio Raimondi.


Desde Alaska a Tierra de Fuego hay cientos de conflictos en las industrias extractivas. La economía mundial no se “desmaterializa”, todo lo contrario. La energía del carbón, del petróleo o del gas se disipa, se pierde al quemar esos combustibles fósiles. Al día siguiente hay que ir a buscar más, ya sea en las profundidades de la Amazonia o en el fondo del mar del Golfo de México, con los conflictos que eso acarrea. Los metales podrían reciclarse en parte, pero la demanda aumenta (cobre, bauxita, hierro, oro) y resulta más barato aprovisionarse en las fronteras de la extracción que reciclar.


Si una comunidad niega la “licencia social”, ¿debe entonces el gobierno entrar manu militari como en Perú Alan García y Ollanta Humala? ¿O debe el gobierno reflexionar, esperar? Así, mientras en San Luis Potosí en México la minera San Xavier continúa con la minería de oro a pesar de decisiones judiciales en contra, los proyectos en el cerro Wirikuta tal vez se detengan. Mientras en Guatemala hay conflictos en las minas Marlin y Caballo Banco (ambas de la Goldcorp, que también causa daños en el Valle de Siria en Honduras), en Costa Rica el gobierno declaró oficialmente una moratoria minera por la resistencia social y sentencias judiciales contra la minería en Crucitas en el río San Juan, y El Salvador echó a la compañía Pacific Rim que quería explotar la mina de oro llamada El Dorado.


En Ecuador, el páramo de Quimsacocha (“tres lagunas”) es una bellísima zona cerca de Cuenca, a 4 mil metros sobre el nivel del mar, es parte de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional de Cajas. Pero en esa zona hay una gran concesión minera de la compañía Iamgold. En junio de 2012 la empresa Iamgold decidió ceder sus derechos de explotación a otra empresa canadiense junior. A cambio, si el proyecto progresa, Iamgold comprará acciones de esta nueva empresa esperando que tenga más suerte y más empeño.
En la prensa ecuatoriana y extranjera se ha dicho que Iamgold se va porque las cargas tributarias previstas reducirían significativamente la rentabilidad de Quimsacocha. El gobierno de Correa está fomentando la minería y la extracción de petróleo pero está atornillando fiscalmente a las empresas. Pero también se ha dicho con razón que Iamgold carece de “licencia social”. Iamgold no logró el consentimiento de los pueblos afectados porque estos creen que las fuentes de agua van a ser afectadas irreparablemente si se hace minería en esta zona. En octubre de 2011, en las comunidades de Victoria del Portete y Tarqui se realizó una consulta popular en la que 92 por ciento votaron en contra de la minería en Quimsacocha.


Tras esa consulta, Rafael Correa visitó, muy irritado, Quimsacocha y soltó su frase preferida: “mendigos sobre un saco de oro”. Los líderes de estas protestas, como Carlos Pérez, han sido “criminalizados”, sentenciados a cárcel por protestar.


Desde hace 10 años, primero en Tambogrande en Perú y en Esquel en Argentina, después en otros lugares, muchos proyectos mineros han sido interrumpidos en América latina por consultas populares, bajo el Convenio 169 de la OIT, que protege a pueblos indígenas o bajo otras modalidades. Esos referéndums o consultas tuvieron efectos políticos. Otras veces no hace falta referéndum, la oposición local es tan firme y unánime que las mineras o petroleras no pueden entrar. Esto ha ocurrido en Intag y en Sarayaku en Ecuador, ahora también en peligro.


Rafael Correa es un presidente con muchas virtudes pero tiene un defecto común en muchos economistas: el es anti-ecologista (diga lo que diga la muy verde Constitución de Ecuador de 2008), y en eso coincide con otros dirigentes nacionalistas-populares de América Latina.


Ahora bien. Los ecuatorianos no son mendigos encima de una montaña de oro sino ciudadanos de un país que progresa en lo económico y en lo social, que tiene un papel internacional relevante, y que discute sobre el difícil tránsito a una economía post-extractivista.


Por Joan Martínez Alier, Instituto de Ciencias y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona; coordinador del Proyecto EJOLT

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El carácter de los conflictos en la Bolivia actual
Las relaciones entre desarrollo económico y protección ambiental cruzan hoy, prácticamente, todos los procesos latinoamericanos. El continente necesita, absolutamente –después de una fuerte y prolongada recesión–, poder atacar su problema central: la desigualdad económica. Es que conforme los gobiernos neoliberales promovieron la desindustrialización y la apertura acelerada de los mercados internos, la situación de la demanda internacional cambió: la exportación de productos primarios –entre ellos los energéticos– pasó a tener un papel central en la pauta comercial de América Latina.


Esta combinación produjo conflictos explosivos en casi todos los países del continente, con gobiernos progresistas o no. Bolivia no es una excepción, aún teniendo, por primera vez, un presidente indígena y un gobierno apoyado directamente por los movimientos de habitantes originarios.


El proyecto de construcción de una carretera cruzando la reserva de los Tipnis (*), ubicada entre Cochabamba y el Beni, condujo a grandes polémicas y muchos conflictos. La cobertura de prensa fuera de Bolivia fue totalmente unilateral, promoviendo un brutal y cobarde cerco informativo contra el gobierno de Evo Morales.


Dentro del país, los medios privados exaltaron los movimientos opositores al proyecto del gobierno, apareciendo, paradójicamente, como defensores de los indígenas y de la ecología. Como en todos los países de la región, la finalidad de minimizar al gobierno, mediante una insólita alianza de la derecha con sectores del movimiento popular.


A lo largo de toda la crisis de los Tipnis, nadie, o casi nadie, dio cabida para escuchar las voces del gobierno –en particular de Evo Morales y Álvaro García Linera–. Su interés era condenar la supuesta “traición” del gobierno originario del movimiento indígena, que reprimía a esos movimientos y violentaba sus reservas.


Álvaro García Linera publicó un libro que refuta todos y cada uno de los alegatos de la oposición y de sus portavoces bolivianos e internacionales. A pesar de ser el más importante intelectual latinoamericano contemporáneo y, al mismo tiempo, vicepresidente de la república, se buscó ejercer sobre sus palabras la censura y el cerco cobarde que se emplea sobre el proceso boliviano.


El libro se titula Geopolítica amazónica, y se le subtituló Poder hacendario-patrimonial y acumulación (capitalista). Fue publicado por la vicepresidencia de la república, y participé de su lanzamiento en La Paz, el 8 de septiembre, con la asistencia de un público –mayoritariamente– joven de unas mil personas.


En él, Álvaro comienza por exponer las transformaciones logradas por el gobierno en estos seis años, que permiten decir que se trata de un proceso revolucionario –una “revolución político-cultural y económica”, en sus palabras–. Transformaciones en la adecuación del poder del Estado y en las propias formas de adoptar decisiones que caracterizan los profundos cambios políticos y culturales vividos por Bolivia. Transformaciones en la propiedad de los principales medios de producción –en el campo, en los sectores industriales– marcan la revolución en el plano económico.


Sin embargo, el libro de Álvaro se centra en desmentir los supuestos que orientan la campaña mediática de la oposición –dentro y fuera de Bolivia– contra el gobierno. Entre estos, uno es el que circula la idea de que la carretera de Tipnis sería parte de la IIRSA (**), como instrumento de exportación de los productos brasileños hacia el Pacífico, valiéndose del territorio boliviano.


El libro demuestra, claramente, que la carretera llega a territorio boliviano como parte de la unificación nacional del país, siempre fragmentado y dependiente; en este caso, el pasaje por Santa Cruz de la Sierra aporta a la conexión entre Cochabamba y el Beni –provincia esta última en que el gobierno desarrolla amplios proyectos agrícolas que liberarían a su economía de la dependencia de su vecina cruceña. Por eso Álvaro llama “farsa cantinflesca” la acusación.


Otra falsedad tiene que ver con una supuesta imagen de los Tipnis como una reserva virgen, que sería violada por la carretera que el gobierno proyecta construir. El libro demuestra, con hechos –mapas y fotos– cómo esa región es intensivamente explotada por las grandes empresas internacionales del sector de la madera, de la caza de cocodrilos y por ganaderos, entre otros. Varios aeropuertos clandestinos sirven para algunas de estas actividades, así como un intenso turismo internacional.


Es así que la no presencia del Estado, propugnada por las ONG internacionales y algunos movimientos indígenas, lo que defienden no es la inexpugnabilidad de la reserva, sino la permanencia y extensión de esas explotaciones, con la ausencia del Estado nacional boliviano. Álvaro acusa a esas ONG y movimientos indígenas de defender, de esa forma, los intereses de grandes multinacionales y de gobiernos extranjeros.


El poder en la Amazonia boliviana es detentado, entonces, por esas empresas, por gobiernos de países centrales del capitalismo, por un bloque hacendado-empresarial que explota materias primas de la región y por un conjunto de ONG que actuan en la zona. Al final del libro, Álvaro se concentra en el argumento de que en Bolivia –como también otros países progresistas de la región– se desarrolla un modelo “extrativista”, negativo para el desarrollo económico y social. Después de retomar criterios clásicos de Marx sobre las formas de apropiación de la naturaleza por la humanidad, Álvaro concluye: “No existe evidencia histórica que certifique que las sociedades industriales capitalistas sean menos nocivas frente a la Madre Tierra que las que se dedican a la extracción de las materias primas, renovables o no renovables. Superar el extractivismo no es superar el capitalismo. En esta fase se hace indispensable utilizar los recursos aportados por la actividad primaria o exportadora controlada por el Estado para generar los excedentes que permitan satisfacer las condiciones mínimas de vida de los bolivianos y garantizar una educación intercultural y científica que genere una masa crítica capaz de asumir y conducir los procesos emergentes de industrialización y de economía del desarrollo”.


Si se dejara intempestivamente el “extractivismo” se perdería la oportunidad de la acumulación de recursos para el salto hacia una economía basada en la industria y en el conocimiento. La simple condena al “extractivismo” dejaría la economía del país pobre e inerme, relegado a su estado actual. Sería la estagnación, que prepararía el camino para la restauración conservadora que los opositores desean. “Lo importante es reorientar el sentido de la producción sin olvidar que es preciso satisfacer las necesidades básicas fundamentales, que fueron precisamente las que llevaron a la población a construir el poder del Estado. Justamente lo que estamos haciendo en Bolivia:”


Es, por lo tanto, un libro esencial, sin el cual la visión de los conflictos y de la etapa actual del proceso boliviano serían imposibles de comprender.


(*) Tipnis: Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure


(**) IIRSA: Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana


Traducción: Ruben Montedónico


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Miércoles, 03 Octubre 2012 08:30

Ocupa Monsanto llega a la casa de Monsanto

Ocupa Monsanto llega a la casa de Monsanto
En la ciudad estadounidense de San Luis no hay nadie que no tenga un amigo, pariente o vecino trabajando para la Monsanto. Esta ciudad en las orillas del río Mississippi tiene el dudoso honor de ser la sede de esa corporación transnacional. Fundada en 1901, Monsanto fue una de las principales corporaciones químicas del mundo en el siglo XX. Al comienzo de este siglo se transformó en un gigante de la biotecnología, o como dicen los publicistas de la compañía, "un líder en la industria de las ciencias de la vida (life sciences)". Hoy día Monsanto es la mayor compañía de semillas del mundo (27% del mercado mundial) y domina por un amplísimo margen el negocio mundial de las semillas transgénicas, o genéticamente modificadas.


Monsanto es por lo tanto la personificación misma del complejo biotecnológico-agrícola-industrial; la compañía ha trabajado muy duro para ganarse esa distinción. Esto significa también que simboliza todo lo que anda mal con nuestro sistema alimentario. (1)


Esta nefasta empresa tiene un historial muy cercano a mi país natal. Según el periodista Eliván Martínez:


"El estadounidense John Francis Queeny se inspiró en una mujer boricua para nombrar, en 1901 en Misuri, a la empresa Monsanto. Queeny bautizó la empresa en honor a su esposa Olga, hija de Emmanuel Mendes de Monsanto, quien a su vez financió los primeros pasos de la corporación. Ésta iba a convertirse en fabricante de agente naranja, el defoliante y herbicida que se probó en las granjas de Aguadilla (Puerto Rico) en los años 50, y que se usó a gran escala para pelar la selva bajo la que se escondía el enemigo de Estados Unidos durante la guerra de Vietnam.
" (2)


El lunes 17 de septiembre fue el día escogido por la campaña mundial Ocupa Monsanto para realizar acciones contra la compañía (3). Se hizo un llamado a activistas del mundo entero a realizar protestas contra las instalaciones o siembras de Monsanto más cercanas. Grupos en lugares tan lejanos como Chile y Argentina piquetearon oficinas de Monsanto y circularon fotos de sus acciones por Facebook.


Ese día yo estaba nada menos que en San Luis piqueteando la entrada principal de las instalaciones de la compañía. Estaba acompañado por docenas de activistas locales, más algunos que vinieron de lugares tan lejanos como Chicago y San Francisco. Entre los manifestantes que hablaron a la pequeña multitud estaba el agricultor texano Eric Herm, quien sembraba el algodón transgénico Roundup Ready de Monsanto, pero se tornó en contra del uso de agrotóxicos y transgénicos. Herm narra su experiencia de descubrimiento y transformación en su libro "Son of a Farmer, Child of the Earth" (4).


El piquete fue la culminación de dos días de protestas y actividades educativas organizadas por GMO Free Midwest (5) y Occupy Monsanto. Las organizaciones Safe Food Action, Gateway Green Alliance/Partido Verde de San Luis (6) y la Organic Consumers Association llevaron a cabo varias actividades en distintas partes de la ciudad para agitar y educar acerca de la amenaza que representan los cultivos y alimentos transgénicos a la salud humana, a los pequeños agricultores, a las economias rurales y a la soberanía alimentaria en el mundo entero (7).


El día domingo 16 fue dedicado por completo a eventos educativos, incluyendo charlas y proyecciones de documentales, en el edificio de Community Arts and Movement Project (CAMP), entre la calle Cherokee y la avenida Minnesota en el lado sur de la ciudad, y Black Bear Bakery, negocio a una breve caminata de distancia. CAMP es una organización comunitaria que promueve la expresión creativa, la interconección social, el vivir saludable y la sustentabilidad a través de una gran variedad de actividades que celebran la diversidad y animan al pensamiento crítico, incluyendo clases, proyectos, artistas en residencia, reparación de bicicletas, jardinería comunitaria, murales, y mucho más (8). Black Bear Bakery, panadería muy conocida por su pan de centeno Lickhalter, es una empresa colectiva propiedad de sus trabajadores que a menudo presta su espacio para actividades culturales, políticas y creativas, incluyendo conciertos, proyecciones de películas, reuniones, presentaciones y conferencias de prensa (9).


Los presentadores ese día incluyeron al ingeniero químico Dr. Ollie Fisher, ex-empleado de Monsanto que dio un giro total a su vida y ahora se dedica a promover la salud integral y holística a través del Fisher Wellness Center (10); Priti Cox, artista de la India que se dedica mediante su arte a narrar y analizar los devastadores efectos de la globalización corporativa sobre la sociedad india (11); el genetista y autor Stan Cox (12), quien labora en el Land Institute, una ONG radicada en el estado de Kansas, donde desarrolla cultivos alimentarios perenes de raíces profundas; Orin Langelle y Anne Peterman del Global Justice Ecology Project (13), quienes trabajan una gran variedad de temas activistas, desde la justicia climática hasta la campaña en contra de los árboles transgénicos; el activista social y ambiental Daniel "Digger" Romano, quien ayuda a establecer redes alimentarias locales como alternativas al sistema alimentario corporativo agrotóxico; la agricultora orgánica, apicultora y maestra Suzanne Renard; el agricultor Eric Herm; y este servidor.


En mi presentación ofrecí un contexto histórico y político para la actual batalla global en torno a los cultivos transgénicos y el patentamiento de semillas, para demostrar que los esfuerzos por controlar las semillas de plantas de valor económico toman lugar desde hace varios siglos y que éstos han sido esenciales en la historia y desarrollo del imperialismo y la industrialización de Europa y Estados Unidos. Monsanto no es más que el más reciente capítulo en esta saga de siglos. Estos temas los abordé en mis recientes artículos "El Gran Juego de Ajedrez Botánico" y "Semillas del Imperio" (14), que son parte de un trabajo de investigación de mayor envergadura sobre la geopolítica de las semillas y genomas, desde la perspectiva de la ecología social.


El día siguiente fue la gran fecha: el día internacional de Ocupa Monsanto. Las actividades comenzaron con una conferencia sobre los mitos y realidades de la muy publicitada "economía verde" en el lujoso hotel Millenium en el centro de la ciudad, con Don Fitz, editor en jefe de la revista de izquierda verde Synthesis/Regeneration y miembro de la Gateway Green Alliance, y Orin Langelle como presentadores y este servidor de moderador. En ese mismo piso del Millenium tomaba lugar un simposio científico de la industria biotecnológica sobre la bioseguridad de los organismos transgénicos (15). No era coincidencia, sino astuta estrategia y buena planificación. Meses antes, el profesor Brian Tokar, del Instituto de Ecología Social en Vermont, se enteró del simposio, el cual coincidiría con los actos de Ocupa Monsanto, y se lo informó a Barbara Chicherio, organizadora de GMO Free Midwest. Los organizadores de la protesta entonces rentaron con meses de anticipación la sala Lewis & Clarke, justo frente a donde tomaría lugar la actividad de la industria.


Pero las cosas no salieron exactamente de acuerdo al plan. Aparentemente la administración del hotel se enteró de lo que teníamos entre manos y a último minuto nos cambiaron a otra sala de conferencias, al otro lado del piso, la cual tenía la mitad del tamaño de la que habíamos separado. He aquí el recuento de Don Fitz de lo que ocurrió cuando Chicherio se quejó con el ejecutivo del hotel a cargo:


- "Si usted no deja de hablarme ordenaré que la saquen del hotel", fue la respuesta más sensata que él parecía capaz de ofrecer. Mirando su carnet de identificación, Barbara vio que él era 'Rich Martin, Director de servicios de 'catering' y convenciones'.
(¡Alguien dígame cómo es 'catering' en español!)


Mientras se desarrollaba la conversación, Orin Langelle sacó su cámara para filmar la interacción. Rich alzó su mano y gruñó, "¡Fotos no! Aléjese de mí o voy a ordenar que le saquen del hotel". Cerca de Orin estaba Anne Peterman. Ella sacó su cámara quietamente y filmó a Rich. -



El relato entero de Fitz y algunas fotos de la actividad están disponibles en la página web de Occupy Monsanto. (16)


Una científica rusa que participaba en el simposio de la industria cruzó el pasillo y brevemente se nos unió justo antes de comenzar nuestra conferencia. Era nada menos que Irina Ermakova. Su nombre es desconocido para la gran mayoría del público de Estados Unidos (y Puerto Rico) pero es toda una celebridad de reputación heroica entre activistas anti-transgénicos. En 2007 ella publicó los resultados de estudios que realizó con ratas de laboratorio que demostraron los daños a la salud causados por la soya transgénica (17). 
 

Por sus hallazgos, integridad y valentía, Ermakova fue objeto de abusos verbales de sectores aliados a la industria de biotecnología. Los editores de la revista Nature Biotechnology desempeñaron un papel particularmente penoso y bochornoso en esta controversia. Aparentemente los organizadores del simposio pensaron que necesitaban de alguna voz "radical" para poder alegar que su actividad estaba "balanceada". Fue una sorpresa agradable y emocionante el que ella nos hablara brevemente sobre sus hallazgos científicos. Más tarde, ella se nos unió de nuevo cuando hicimos un piquete anti-transgénicos frente al hotel.


Nuestra siguiente acción del día fue en el supermercado Whole Foods Market, supercadena detallista que es considerada el Wal-Mart de los alimentos orgánicos. La mayoría de los consumidores de EEUU creen que Whole Foods vende solamente productos orgánicos, naturales y saludables, pero en realidad una parte considerable de su inventario la componen productos no orgánicos. Y entre todos esos productos no orgánicos hay algunos que tienen contenido transgénico- si un producto no es orgánico no hay garantía alguna de que sea libre de transgénicos. A diferencia de muchos colmados y cooperativas en Estados Unidos que venden alimentos orgánicos, Whole Foods no tiene una política de "no a los transgénicos".


Algunos de nosotros nos pusimos a caminar por las góndolas, conversando con los clientes acerca de los alimentos transgénicos y la importancia de etiquetarlos. No tuvimos que hacer esfuerzo por conseguir la atención de la gente; al ver nuestras camisetas y botones contra Monsanto y los transgénicos varios clientes vinieron hacia nosotros para preguntar sobre nuestra campaña. La reacción de la clientela a nuestros planteamientos fue extremadamente favorable, y por lo menos un empleado conversó con nosotros y nos expresó abiertamente su apoyo. Otros miembros de nuestro grupo fueron a la caja registradora con varios artículos y le preguntaron a los cajeros si estos eran libres de transgénicos. Según la política de Whole Foods, los empleados tienen que poder contestar cualquier pregunta que le haga la clientela. Los cajeros simplemente no sabían contestar las preguntas. No hubo ningún roce desagradable con la gerencia, aunque la policía sí se presentó.


El evento culminante del día fue el piquete en la entrada principal de las instalaciones de Monsanto. Terreno cero de la revolución genética mundial. Nos sorprendió la cantidad de conductores en la carretera que nos pasaban por el lado y expresaban solidaridad con nuestra protesta. Esos gestos no son poca cosa, considerando el control que ejerce Monsanto en esta ciudad.


Ruiz Marrero es un autor, periodista investigativo y educador ambiental que lleva investigando e indagando la problemática de la biotecnología transgénica desde la década de los noventa. Es autor del libro "Balada Transgénica: Biotecnología, Globalización y el Choque de Paradigmas", mantiene la página web Haciendo Punto en otro Blog (http://carmeloruiz.blogspot.com/search/label/esp), y dirige el Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico (http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/es). Ruiz Marrero, graduado del programa de maestría del Instituto de Ecología Social, ha estado involucrado en la política verde desde la década de los ochenta, cuando estuvo activo en los Comités de Correspondencia de los Verdes, de los cuales eventualmente surgiría el Partido Verde de Estados Unidos. Está actualmente en la junta editorial de Synthesis/Regeneration, una revista de pensamiento ecologista de izquierda ( http://www.greens.org/s-r/ ). Su identificación en Twitter es @carmeloruiz

NOTAS:
   
1) El documental de la cineasta francesa Marie Monique Robin "El Mundo Según Monsanto" es una de las mejores referencias sobre el historial criminal de esta empresa. Pueden verlo entero gratuitamente por Vimeo: http://vimeo.com/13096415  
2) Eliván Martínez. "El impacto ambiental de Monsanto" http://cpipr.org/historias/actualidad/270-el-impacto-ambiental-de-monsanto-tercera-parte.html
3) http://occupy-monsanto.com/
4) http://www.sonofafarmer.com/
5) http://gmofreemidwest.org/
6) http://gateway-greens.org/
7) En cuanto a los riesgos intrínsecos e inherentes de los cultivos transgénicos, les refiero a los siguientes artículos míos "Guisantes australianos y papas asesinas" (http://alainet.org/active/10616&lang=es), "¿Transgénicos, no gracias" (http://www.ciudadccs.info/?p=290298) y "Transgénicos riesgosos e innecesarios" (http://www.ciudadccs.info/?p=308083). Para referencias científicas más extensas les recomiendo el reciente informe "GMO Myths and Truths" de la organización Earth Open Source (http://earthopensource.org/index.php/reports/58).
8) http://stlcamp.org/
9)
http://www.blackbearbakery.org/
10)
http://www.fisherwellnesscenter.com/
11)
http://www.vanishingindia.com/
12)
http://www.losingourcool.com/writer.html
13)
http://globaljusticeecology.org/
14)
http://alainet.org/active/54242&lang=es, http://alainet.org/active/54698
15)
http://www.isbgmo.com
16) "“Stop Talking or You Will Be Removed from the Hotel”"
http://occupy-monsanto.com/occupy-monsanto-in-st-louis-action-1-stop-talking-or-you-will-be-removed-from-the-hotel/
17)
http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Ermakova
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Domingo, 23 Septiembre 2012 05:40

Conga: vida sí, oro no

Conga: vida sí, oro no
El poderoso señor Roque Benavides, de la empresa Buenaventura, tuvo una rabieta en Lima el 24 de agosto pasado. Su socio en Yanacocha, la segunda mina de oro del planeta, la empresa Newmont de Denver, Colorado, anunció que suspendía el proyecto Conga. Ese gran proyecto de minería de oro y cobre iba a ser una extensión del de Yanacocha, propiedad de Newmont, Buenaventura y el Banco Mundial. Conga ha sido suspendida. Más auún, Yanacocha debe ir pensando en pagar sus pasivos ambientales, como la Chevron-Texaco, en Ecuador, y la Repsol YPF, en Argentina. Debe pagar sus deudas sociales y ecológicas.


Los pasivos ambientales de Yanacocha son enormes. Cerros destruidos, tierras apropiadas ilegalmente, aguas contaminadas, un derrame de mercurio que acabó sin justicia para los damnificados. El distrito de Bambamarca ha declarado huelgas generales varias veces en los pasados 20 años. El de Hualgayoc se le unió en diversas ocasiones. Ahora fue Celendín la zona que protestó más fuertemente ante la amenaza a las fuentes de agua. En escarmiento, la policía mató en julio de 2012 a cinco manifestantes en Bambamarca y Celendín. El estado de emergencia todavía continuaba a finales de agosto.


El 4 de julio fue detenido en la plaza de Cajamarca el ex sacerdote Marco Arana, el video de su brutal detención dio la vuelta al mundo. Un Gandhi peruano, cuyas imágenes y palabras llegaron a Denver, Colorado.


Tras una pacífica Marcha por el Agua desde Cajamarca hasta Lima en febrero de 2012, la situación se hizo muy tensa por la terquedad del gobierno. Una gran parte de la región de Cajamarca ha estado en estado de emergencia bajo control de la policía varios meses en 2012, sin derecho de manifestación ni asamblea. El estado puesto al servicio de la minería extranjera, insultando a la población local.


La evaluación de impacto ambiental presentada por Newmont y aprobada por el gobierno anterior fue criticada desde el propio Ministerio de Ambiente, cuando Ollanta Humala llegó a la presidencia en 2011 y después fue desmenuzada por el experto hidrogeólogo Robert Moran. Nada pudo hacer el gobierno de Perú para remediar el descrédito del EIA con sus expertos ad-hoc traídos de España y Portugal.


Mario Vargas Llosa en su rol de comentarista neoliberal defendió el proyecto Conga en marzo y abril de 2012 argumentando que “detrás de las protestas, existe una izquierda radical que se escuda en los temas ambientales”, denunciando la posición “puramente ideológica y dogmática” de quienes se oponían a esas inversiones mineras. Todo podía hacerse sin dañar el ambiente. La minería, dijo el escritor, incluso puede favorecer el ambiente natural. ¿Qué más fantasías escribirá Vargas Llosa sobre los conflictos mineros?
El 24 de agosto pasado Richard O’Brien, máximo ejecutivo de Newmont, dijo en Lima que se suspendía ese proyecto de casi 5 mil millones de dólares, porque las condiciones locales no eran favorables. El gobierno regional se oponía y las encuestas de opinión en la región eran desfavorables al proyecto.


La empresa ha tenido tanta presencia en Cajamarca que la policía se desplazaba a veces en sus vehículos pero Yanacocha ya perdió una vez ante los campesinos y el cura Marco Arana, renunciando a destruir el Cerro Quilish. Esta es ahora su segunda gran derrota, tal vez la definitiva.


Para la derecha, todo se reduce a una mezcla de ignorantes y resentidos, de maximalistas anticapitalistas, eco-fascistas, maoístas recalcitrantes, ONG extranjeras que parecen inocentes, intelectuales utópicos, todos ellos contra el progreso y el desarrollo.


Le derecha ha defendido la mano dura del presidente Ollanta Humala, tan dura que costó la renuncia de dos primeros ministros en solamente un año tras 15 muertes de manifestantes en distintas regiones del país. El tercer primer ministro, Juan Jiménez Mayor, asegura que la suspensión es simplemente una decisión de la Newmont: por favor no hablen más de Conga. Los grupos ecologistas temen un engaño, exigen que retiren la maquinaria, la empresa dice que seguirá construyendo unos reservorios de agua. A pesar de esas sospechas, es una gran victoria del ecologismo popular. El presidente regional de Cajamarca, Goyo Santos, indicó que el proyecto Conga está muerto. Los muertos no se levantan.


Yanacocha fue muy próspera (3.3 millones de onzas de oro en 2005, 1.4 millones en 2011), necesitaba ahora el nuevo proyecto. A los que dijeron “Conga no va”, Ollanta Humala replicó que Conga sí iba. Al final ha cedido. Ojalá esta derrota lleve a Humala hacia una política post-extractivista para evitar los conflictos sociales y prevenirse ante una oscilación a la baja de los precios de algunos minerales.


Por Joan Martínez Alier, Instituto de Ciencias y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona; coordinador del Proyecto EJOLT

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