A partir del próximo 18 de diciembre la Empresa de Acueducto de Bogotá (EAB) hará la recolección y el transporte de la basura de toda la ciudad. La Alcaldía le da cumplimiento a un Auto de la Corte Constitucional, para incluir en la prestación de este servicio a 15 mil recicladores que llevan años exigiendo el cumplimiento de la ley. Sin embargo, los gobernantes anapistas del Polo Democrático se negaron a dar cumplimiento a las ordenes jurisprudenciales y refundieron más de 200 mil millones apropiados en el presupuesto Distrital para dar soporte a la participación de las organizaciones cooperativas de los recicladores. Otro episodio más de corrupción de esta "izquierda" podrida que ha sido castigada judicial y políticamente.

Con la gestión del Acueducto se remplazan los pulpos privados conocidos: Lime, Ciudad limpia, Atesa y Aseo Capital, que por años manejaron dicho servicio como un negocio redondo del gamonal conservador Gustavo Rodríguez Vargas y su hijo el actual concejal, incluyendo al prófugo Gustavo Vasco, con fuertes vínculos en el tema de las basuras no obstante vivir un exilio dorado en España.

La decisión de la actual administración afecta una de las principales fuentes del clientelismo pastranista en Bogotá. Es lo que explica que el parlamentario Telesforo Pedraza ya esté amenazando por sus medios de comunicación con una revocatoria y con denuncias retrogradas sobre daños a la democracia y a la libertad del mercado por los derechos que se le reconocen a los recicladores.

El Acueducto ha dicho que realiza todas las provisiones para que no se presenten dificultades en este servicio vital para la Capital. Se compraran 400 vehículos y se contratarán 5.000 trabajadores para que garanticen la operación de la infraestructura correspondiente.

Por su parte el Contralor de Bogotá, Diego Ardila, salió a decir, en tono de amenaza, que estará muy vigilante sobre cada una de las decisiones administrativas y presupuestales que acompañaran este evento, como si esa no fuese su competencia legal. El tufillo clientelista de este funcionario apesta. Queda claro que su intención es proteger los oscuros negociados de las redes del clientelismo conservador pastranista de Rodríguez Vargas.

A quienes anuncian la catástrofe por el cambio en la recolección y transporte de la basura en Bogotá, hay que decirles que no se opongan al cambio y a la justicia con los recicladores que son quienes conocen mejor esta actividad. Que lean los argumentos de la Corte Constitucional en sus determinaciones para reconocer el derecho de estos trabajadores que le sirven a la ciudad con esmero y seriedad. No puede ser que los únicos competentes sean los grandes negociantes de las casas conservadoras y liberales que se lucran de este mal servicio que supuestamente le prestan a Bogota.
Publicado enColombia
Jueves, 18 Octubre 2012 07:04

Biocarburantes sí, pero no todos

Biocarburantes sí, pero no todos
La Comisión Europea dio ayer la razón —al menos en parte— a quienes desde hace años señalan a los biocarburantes como una de las causas del hambre en el mundo y de la subida del precio de los alimentos. Bruselas anunció un cambio legal para limitar el uso de biocombustibles procedentes de tierras de cultivo y que a partir de 2020 solo serán subvencionables los procedentes de desechos, paja o algas, que no pueden ser sospechosos de encarecer la comida. Su mensaje es: biocarburantes sí, pero no todos.

 
Bruselas ha cedido al fin a años de denuncias de distintas ONG que sostienen que los biocarburantes —combustibles producidos a partir de cultivos y que emiten mucho menos CO2 que los fósiles— empeoran el hambre. Intermón Oxfam, por ejemplo, publicó el pasado septiembre un informe titulado Las semillas del hambre sobre el tema, en el que afirma: “La sed europea de biocombustibles augura más hambre, mientras los precios de los alimentos se disparan”.

 
Lourdes Benavides, responsable del estudio, afirma: “No tiene sentido que se produzca en países pobres carburante para nuestros automóviles. Se desvían recursos a la exportación de cereales, azúcar u oleaginosas y además, eso incide en la subida de los precios de los alimentos”. La propuesta de la Comisión, según Benavides, “da una señal clara al mercado y a los productores de los carburantes. Es un paso adelante, pero es insuficiente y llega tarde”.


También hay críticas entre los ecologistas, con el argumento de que si arrasas un bosque tropical para producir biodiésel que luego se transporta a la otra parte del mundo, las ventajas en forma de reducción de emisiones no son tales. “Siempre ha estado la polémica sobre las reducciones reales de gases de efecto invernadero que tienen los biocarburantes. Depende de la tierra en la que se cultive. No es lo mismo en una selva forestal sobre una turbera y que se traslade grandes distancias. No es lo mismo que el bioalcohol producido cerca del lugar de consumo. Debería prohibirse en ciertas tierras”, afirma el ecologista Ladislao Martínez.

 
La Comisión Europea acepta estos argumentos y, en un comunicado publicado ayer, anuncia una reforma legal que limita “al 5% el uso de biocombustibles fabricados a partir de cultivos alimentarios con el fin de alcanzar el objetivo de 10% de energía renovable” fijado en la directiva europea.

 
Connie Hedegaard, comisaria de Acción por el Clima, declaró en una nota: “Para que los biocombustibles contribuyan a combatir el cambio climático, debemos utilizar aquellos realmente sostenibles. Tenemos que invertir en biocarburantes que reduzcan realmente las emisiones y no compitan con la producción de alimentos. Ello no significa en modo alguno que abandonemos los de primera generación, sino que es una señal clara de que el crecimiento futuro de los biocombustibles debe venir de la mano de los avanzados. Cualquier otra cosa será insostenible”.

 
La industria de los biocarburantes reaccionó airada a la propuesta de la Comisión —a la que le queda un largo camino, pero que marca una senda difícil de variar—. La patronal española, APPA, aplaudió que la propuesta sea más suave que un borrador previo, pero lamentó que “la Comisión mantenga en el proyecto su propuesta de limitar al 5% la aportación de los biocarburantes fabricados con cultivos alimentarios, ya que prejuzga negativamente sus impactos sin base alguna”.

 
APPA critica que realizaron cuantiosas inversiones para cumplir con las directivas europeas y que las plantas llevan años paradas y el sector está en pérdidas por las importaciones de biodiésel desde Argentina e Indonesia. Ahora, añade, “resulta inaceptable que el objetivo máximo propuesto por la Comisión sea inferior al ya alcanzado en España, donde la contribución de los biocarburantes al consumo en el transporte ha superado ya el 7% en términos energéticos”.

 
La industria de los biocarburantes considera que ha sido acusada sin base de todo tipo de fatalidades. En 2008, después de que el precio de los alimentos se disparase —a la par que el del petróleo—, hasta el Banco Mundial les acusó de ser corresponsable de hambrunas.

 
Todas las propuestas de Bruselas atornillan el actual modelo de biocarburantes. Como cuando propone “incrementar al 60% el umbral mínimo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de las nuevas instalaciones”, frente a un 35% actual. En 2017 ese nivel ya deberá ser del 50%. Y a partir de 2020 no podrán recibir subvenciones (o exenciones fiscales) aquellos biocarburantes que reduzcan notablemente las emisiones y “no se produzcan a partir de cultivos que se utilizan para producir alimentos o piensos”.


Además, “se tendrá en cuenta la incidencia global de la reconversión de tierras (cambio indirecto del uso de la tierra) al evaluar las emisiones de gases de efecto invernadero de los biocombustibles”. Es decir, que habrá que tener en cuenta si el cultivo se realiza en una zona de bosque tropical, por ejemplo, ya que al talar los árboles se emite CO2.


La UE “pretende fomentar el desarrollo de biocombustibles alternativos, conocidos como biocombustibles de segunda generación, a partir de materia prima no alimentaria, como desechos o paja, que emitan muchos menos gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles y no interfieran directamente en la producción mundial de alimentos”.

 
El futuro, pues, son biocarburantes obtenidos a partir de las algas. Conseguir producir aceites a partir de algas cultivadas en tanques, donde no podría haber acusación posible.

 
Por todo el mundo, grupos de investigación buscan microalgas que crezcan rápido, que necesiten poca superficie y que, además de crecer a costa del CO2, produzcan un aceite que se pueda utilizar como combustible. Sin embargo, eso aún está lejos. La UE al menos ha marcado el camino que quiere seguir.


Por Rafael Méndez 18 OCT 2012 - 00:00 CET

Publicado enInternacional
Quimsacocha: “mendigos sentados en un saco de oro”
El ex presidente peruano Alan García llamaba perros del hortelano” a los indígenas amazónicos o andinos que no dejan explotar las riquezas de petróleo, gas, minerales. Ni comían ni dejaban comer. Esa imagen no fue apreciada por los insultados.


El presidente Rafael Correa de Ecuador dice y repite a los indígenas que son “mendigos sentados en un saco de oro”. Lo dijo el 10 de agosto de 2012 en su informe a la nación y en Quimsacocha, en el Azuay, defendiendo a la compañía minera Iamgold. Atribuye el dicho a Humboldt, pero en Perú esa misma frase se suele atribuir a Antonio Raimondi.


Desde Alaska a Tierra de Fuego hay cientos de conflictos en las industrias extractivas. La economía mundial no se “desmaterializa”, todo lo contrario. La energía del carbón, del petróleo o del gas se disipa, se pierde al quemar esos combustibles fósiles. Al día siguiente hay que ir a buscar más, ya sea en las profundidades de la Amazonia o en el fondo del mar del Golfo de México, con los conflictos que eso acarrea. Los metales podrían reciclarse en parte, pero la demanda aumenta (cobre, bauxita, hierro, oro) y resulta más barato aprovisionarse en las fronteras de la extracción que reciclar.


Si una comunidad niega la “licencia social”, ¿debe entonces el gobierno entrar manu militari como en Perú Alan García y Ollanta Humala? ¿O debe el gobierno reflexionar, esperar? Así, mientras en San Luis Potosí en México la minera San Xavier continúa con la minería de oro a pesar de decisiones judiciales en contra, los proyectos en el cerro Wirikuta tal vez se detengan. Mientras en Guatemala hay conflictos en las minas Marlin y Caballo Banco (ambas de la Goldcorp, que también causa daños en el Valle de Siria en Honduras), en Costa Rica el gobierno declaró oficialmente una moratoria minera por la resistencia social y sentencias judiciales contra la minería en Crucitas en el río San Juan, y El Salvador echó a la compañía Pacific Rim que quería explotar la mina de oro llamada El Dorado.


En Ecuador, el páramo de Quimsacocha (“tres lagunas”) es una bellísima zona cerca de Cuenca, a 4 mil metros sobre el nivel del mar, es parte de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional de Cajas. Pero en esa zona hay una gran concesión minera de la compañía Iamgold. En junio de 2012 la empresa Iamgold decidió ceder sus derechos de explotación a otra empresa canadiense junior. A cambio, si el proyecto progresa, Iamgold comprará acciones de esta nueva empresa esperando que tenga más suerte y más empeño.
En la prensa ecuatoriana y extranjera se ha dicho que Iamgold se va porque las cargas tributarias previstas reducirían significativamente la rentabilidad de Quimsacocha. El gobierno de Correa está fomentando la minería y la extracción de petróleo pero está atornillando fiscalmente a las empresas. Pero también se ha dicho con razón que Iamgold carece de “licencia social”. Iamgold no logró el consentimiento de los pueblos afectados porque estos creen que las fuentes de agua van a ser afectadas irreparablemente si se hace minería en esta zona. En octubre de 2011, en las comunidades de Victoria del Portete y Tarqui se realizó una consulta popular en la que 92 por ciento votaron en contra de la minería en Quimsacocha.


Tras esa consulta, Rafael Correa visitó, muy irritado, Quimsacocha y soltó su frase preferida: “mendigos sobre un saco de oro”. Los líderes de estas protestas, como Carlos Pérez, han sido “criminalizados”, sentenciados a cárcel por protestar.


Desde hace 10 años, primero en Tambogrande en Perú y en Esquel en Argentina, después en otros lugares, muchos proyectos mineros han sido interrumpidos en América latina por consultas populares, bajo el Convenio 169 de la OIT, que protege a pueblos indígenas o bajo otras modalidades. Esos referéndums o consultas tuvieron efectos políticos. Otras veces no hace falta referéndum, la oposición local es tan firme y unánime que las mineras o petroleras no pueden entrar. Esto ha ocurrido en Intag y en Sarayaku en Ecuador, ahora también en peligro.


Rafael Correa es un presidente con muchas virtudes pero tiene un defecto común en muchos economistas: el es anti-ecologista (diga lo que diga la muy verde Constitución de Ecuador de 2008), y en eso coincide con otros dirigentes nacionalistas-populares de América Latina.


Ahora bien. Los ecuatorianos no son mendigos encima de una montaña de oro sino ciudadanos de un país que progresa en lo económico y en lo social, que tiene un papel internacional relevante, y que discute sobre el difícil tránsito a una economía post-extractivista.


Por Joan Martínez Alier, Instituto de Ciencias y Tecnología Ambiental de la Universidad Autónoma de Barcelona; coordinador del Proyecto EJOLT

Publicado enInternacional
El carácter de los conflictos en la Bolivia actual
Las relaciones entre desarrollo económico y protección ambiental cruzan hoy, prácticamente, todos los procesos latinoamericanos. El continente necesita, absolutamente –después de una fuerte y prolongada recesión–, poder atacar su problema central: la desigualdad económica. Es que conforme los gobiernos neoliberales promovieron la desindustrialización y la apertura acelerada de los mercados internos, la situación de la demanda internacional cambió: la exportación de productos primarios –entre ellos los energéticos– pasó a tener un papel central en la pauta comercial de América Latina.


Esta combinación produjo conflictos explosivos en casi todos los países del continente, con gobiernos progresistas o no. Bolivia no es una excepción, aún teniendo, por primera vez, un presidente indígena y un gobierno apoyado directamente por los movimientos de habitantes originarios.


El proyecto de construcción de una carretera cruzando la reserva de los Tipnis (*), ubicada entre Cochabamba y el Beni, condujo a grandes polémicas y muchos conflictos. La cobertura de prensa fuera de Bolivia fue totalmente unilateral, promoviendo un brutal y cobarde cerco informativo contra el gobierno de Evo Morales.


Dentro del país, los medios privados exaltaron los movimientos opositores al proyecto del gobierno, apareciendo, paradójicamente, como defensores de los indígenas y de la ecología. Como en todos los países de la región, la finalidad de minimizar al gobierno, mediante una insólita alianza de la derecha con sectores del movimiento popular.


A lo largo de toda la crisis de los Tipnis, nadie, o casi nadie, dio cabida para escuchar las voces del gobierno –en particular de Evo Morales y Álvaro García Linera–. Su interés era condenar la supuesta “traición” del gobierno originario del movimiento indígena, que reprimía a esos movimientos y violentaba sus reservas.


Álvaro García Linera publicó un libro que refuta todos y cada uno de los alegatos de la oposición y de sus portavoces bolivianos e internacionales. A pesar de ser el más importante intelectual latinoamericano contemporáneo y, al mismo tiempo, vicepresidente de la república, se buscó ejercer sobre sus palabras la censura y el cerco cobarde que se emplea sobre el proceso boliviano.


El libro se titula Geopolítica amazónica, y se le subtituló Poder hacendario-patrimonial y acumulación (capitalista). Fue publicado por la vicepresidencia de la república, y participé de su lanzamiento en La Paz, el 8 de septiembre, con la asistencia de un público –mayoritariamente– joven de unas mil personas.


En él, Álvaro comienza por exponer las transformaciones logradas por el gobierno en estos seis años, que permiten decir que se trata de un proceso revolucionario –una “revolución político-cultural y económica”, en sus palabras–. Transformaciones en la adecuación del poder del Estado y en las propias formas de adoptar decisiones que caracterizan los profundos cambios políticos y culturales vividos por Bolivia. Transformaciones en la propiedad de los principales medios de producción –en el campo, en los sectores industriales– marcan la revolución en el plano económico.


Sin embargo, el libro de Álvaro se centra en desmentir los supuestos que orientan la campaña mediática de la oposición –dentro y fuera de Bolivia– contra el gobierno. Entre estos, uno es el que circula la idea de que la carretera de Tipnis sería parte de la IIRSA (**), como instrumento de exportación de los productos brasileños hacia el Pacífico, valiéndose del territorio boliviano.


El libro demuestra, claramente, que la carretera llega a territorio boliviano como parte de la unificación nacional del país, siempre fragmentado y dependiente; en este caso, el pasaje por Santa Cruz de la Sierra aporta a la conexión entre Cochabamba y el Beni –provincia esta última en que el gobierno desarrolla amplios proyectos agrícolas que liberarían a su economía de la dependencia de su vecina cruceña. Por eso Álvaro llama “farsa cantinflesca” la acusación.


Otra falsedad tiene que ver con una supuesta imagen de los Tipnis como una reserva virgen, que sería violada por la carretera que el gobierno proyecta construir. El libro demuestra, con hechos –mapas y fotos– cómo esa región es intensivamente explotada por las grandes empresas internacionales del sector de la madera, de la caza de cocodrilos y por ganaderos, entre otros. Varios aeropuertos clandestinos sirven para algunas de estas actividades, así como un intenso turismo internacional.


Es así que la no presencia del Estado, propugnada por las ONG internacionales y algunos movimientos indígenas, lo que defienden no es la inexpugnabilidad de la reserva, sino la permanencia y extensión de esas explotaciones, con la ausencia del Estado nacional boliviano. Álvaro acusa a esas ONG y movimientos indígenas de defender, de esa forma, los intereses de grandes multinacionales y de gobiernos extranjeros.


El poder en la Amazonia boliviana es detentado, entonces, por esas empresas, por gobiernos de países centrales del capitalismo, por un bloque hacendado-empresarial que explota materias primas de la región y por un conjunto de ONG que actuan en la zona. Al final del libro, Álvaro se concentra en el argumento de que en Bolivia –como también otros países progresistas de la región– se desarrolla un modelo “extrativista”, negativo para el desarrollo económico y social. Después de retomar criterios clásicos de Marx sobre las formas de apropiación de la naturaleza por la humanidad, Álvaro concluye: “No existe evidencia histórica que certifique que las sociedades industriales capitalistas sean menos nocivas frente a la Madre Tierra que las que se dedican a la extracción de las materias primas, renovables o no renovables. Superar el extractivismo no es superar el capitalismo. En esta fase se hace indispensable utilizar los recursos aportados por la actividad primaria o exportadora controlada por el Estado para generar los excedentes que permitan satisfacer las condiciones mínimas de vida de los bolivianos y garantizar una educación intercultural y científica que genere una masa crítica capaz de asumir y conducir los procesos emergentes de industrialización y de economía del desarrollo”.


Si se dejara intempestivamente el “extractivismo” se perdería la oportunidad de la acumulación de recursos para el salto hacia una economía basada en la industria y en el conocimiento. La simple condena al “extractivismo” dejaría la economía del país pobre e inerme, relegado a su estado actual. Sería la estagnación, que prepararía el camino para la restauración conservadora que los opositores desean. “Lo importante es reorientar el sentido de la producción sin olvidar que es preciso satisfacer las necesidades básicas fundamentales, que fueron precisamente las que llevaron a la población a construir el poder del Estado. Justamente lo que estamos haciendo en Bolivia:”


Es, por lo tanto, un libro esencial, sin el cual la visión de los conflictos y de la etapa actual del proceso boliviano serían imposibles de comprender.


(*) Tipnis: Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Secure


(**) IIRSA: Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana


Traducción: Ruben Montedónico


Publicado enInternacional
Miércoles, 03 Octubre 2012 08:30

Ocupa Monsanto llega a la casa de Monsanto

Ocupa Monsanto llega a la casa de Monsanto
En la ciudad estadounidense de San Luis no hay nadie que no tenga un amigo, pariente o vecino trabajando para la Monsanto. Esta ciudad en las orillas del río Mississippi tiene el dudoso honor de ser la sede de esa corporación transnacional. Fundada en 1901, Monsanto fue una de las principales corporaciones químicas del mundo en el siglo XX. Al comienzo de este siglo se transformó en un gigante de la biotecnología, o como dicen los publicistas de la compañía, "un líder en la industria de las ciencias de la vida (life sciences)". Hoy día Monsanto es la mayor compañía de semillas del mundo (27% del mercado mundial) y domina por un amplísimo margen el negocio mundial de las semillas transgénicas, o genéticamente modificadas.


Monsanto es por lo tanto la personificación misma del complejo biotecnológico-agrícola-industrial; la compañía ha trabajado muy duro para ganarse esa distinción. Esto significa también que simboliza todo lo que anda mal con nuestro sistema alimentario. (1)


Esta nefasta empresa tiene un historial muy cercano a mi país natal. Según el periodista Eliván Martínez:


"El estadounidense John Francis Queeny se inspiró en una mujer boricua para nombrar, en 1901 en Misuri, a la empresa Monsanto. Queeny bautizó la empresa en honor a su esposa Olga, hija de Emmanuel Mendes de Monsanto, quien a su vez financió los primeros pasos de la corporación. Ésta iba a convertirse en fabricante de agente naranja, el defoliante y herbicida que se probó en las granjas de Aguadilla (Puerto Rico) en los años 50, y que se usó a gran escala para pelar la selva bajo la que se escondía el enemigo de Estados Unidos durante la guerra de Vietnam.
" (2)


El lunes 17 de septiembre fue el día escogido por la campaña mundial Ocupa Monsanto para realizar acciones contra la compañía (3). Se hizo un llamado a activistas del mundo entero a realizar protestas contra las instalaciones o siembras de Monsanto más cercanas. Grupos en lugares tan lejanos como Chile y Argentina piquetearon oficinas de Monsanto y circularon fotos de sus acciones por Facebook.


Ese día yo estaba nada menos que en San Luis piqueteando la entrada principal de las instalaciones de la compañía. Estaba acompañado por docenas de activistas locales, más algunos que vinieron de lugares tan lejanos como Chicago y San Francisco. Entre los manifestantes que hablaron a la pequeña multitud estaba el agricultor texano Eric Herm, quien sembraba el algodón transgénico Roundup Ready de Monsanto, pero se tornó en contra del uso de agrotóxicos y transgénicos. Herm narra su experiencia de descubrimiento y transformación en su libro "Son of a Farmer, Child of the Earth" (4).


El piquete fue la culminación de dos días de protestas y actividades educativas organizadas por GMO Free Midwest (5) y Occupy Monsanto. Las organizaciones Safe Food Action, Gateway Green Alliance/Partido Verde de San Luis (6) y la Organic Consumers Association llevaron a cabo varias actividades en distintas partes de la ciudad para agitar y educar acerca de la amenaza que representan los cultivos y alimentos transgénicos a la salud humana, a los pequeños agricultores, a las economias rurales y a la soberanía alimentaria en el mundo entero (7).


El día domingo 16 fue dedicado por completo a eventos educativos, incluyendo charlas y proyecciones de documentales, en el edificio de Community Arts and Movement Project (CAMP), entre la calle Cherokee y la avenida Minnesota en el lado sur de la ciudad, y Black Bear Bakery, negocio a una breve caminata de distancia. CAMP es una organización comunitaria que promueve la expresión creativa, la interconección social, el vivir saludable y la sustentabilidad a través de una gran variedad de actividades que celebran la diversidad y animan al pensamiento crítico, incluyendo clases, proyectos, artistas en residencia, reparación de bicicletas, jardinería comunitaria, murales, y mucho más (8). Black Bear Bakery, panadería muy conocida por su pan de centeno Lickhalter, es una empresa colectiva propiedad de sus trabajadores que a menudo presta su espacio para actividades culturales, políticas y creativas, incluyendo conciertos, proyecciones de películas, reuniones, presentaciones y conferencias de prensa (9).


Los presentadores ese día incluyeron al ingeniero químico Dr. Ollie Fisher, ex-empleado de Monsanto que dio un giro total a su vida y ahora se dedica a promover la salud integral y holística a través del Fisher Wellness Center (10); Priti Cox, artista de la India que se dedica mediante su arte a narrar y analizar los devastadores efectos de la globalización corporativa sobre la sociedad india (11); el genetista y autor Stan Cox (12), quien labora en el Land Institute, una ONG radicada en el estado de Kansas, donde desarrolla cultivos alimentarios perenes de raíces profundas; Orin Langelle y Anne Peterman del Global Justice Ecology Project (13), quienes trabajan una gran variedad de temas activistas, desde la justicia climática hasta la campaña en contra de los árboles transgénicos; el activista social y ambiental Daniel "Digger" Romano, quien ayuda a establecer redes alimentarias locales como alternativas al sistema alimentario corporativo agrotóxico; la agricultora orgánica, apicultora y maestra Suzanne Renard; el agricultor Eric Herm; y este servidor.


En mi presentación ofrecí un contexto histórico y político para la actual batalla global en torno a los cultivos transgénicos y el patentamiento de semillas, para demostrar que los esfuerzos por controlar las semillas de plantas de valor económico toman lugar desde hace varios siglos y que éstos han sido esenciales en la historia y desarrollo del imperialismo y la industrialización de Europa y Estados Unidos. Monsanto no es más que el más reciente capítulo en esta saga de siglos. Estos temas los abordé en mis recientes artículos "El Gran Juego de Ajedrez Botánico" y "Semillas del Imperio" (14), que son parte de un trabajo de investigación de mayor envergadura sobre la geopolítica de las semillas y genomas, desde la perspectiva de la ecología social.


El día siguiente fue la gran fecha: el día internacional de Ocupa Monsanto. Las actividades comenzaron con una conferencia sobre los mitos y realidades de la muy publicitada "economía verde" en el lujoso hotel Millenium en el centro de la ciudad, con Don Fitz, editor en jefe de la revista de izquierda verde Synthesis/Regeneration y miembro de la Gateway Green Alliance, y Orin Langelle como presentadores y este servidor de moderador. En ese mismo piso del Millenium tomaba lugar un simposio científico de la industria biotecnológica sobre la bioseguridad de los organismos transgénicos (15). No era coincidencia, sino astuta estrategia y buena planificación. Meses antes, el profesor Brian Tokar, del Instituto de Ecología Social en Vermont, se enteró del simposio, el cual coincidiría con los actos de Ocupa Monsanto, y se lo informó a Barbara Chicherio, organizadora de GMO Free Midwest. Los organizadores de la protesta entonces rentaron con meses de anticipación la sala Lewis & Clarke, justo frente a donde tomaría lugar la actividad de la industria.


Pero las cosas no salieron exactamente de acuerdo al plan. Aparentemente la administración del hotel se enteró de lo que teníamos entre manos y a último minuto nos cambiaron a otra sala de conferencias, al otro lado del piso, la cual tenía la mitad del tamaño de la que habíamos separado. He aquí el recuento de Don Fitz de lo que ocurrió cuando Chicherio se quejó con el ejecutivo del hotel a cargo:


- "Si usted no deja de hablarme ordenaré que la saquen del hotel", fue la respuesta más sensata que él parecía capaz de ofrecer. Mirando su carnet de identificación, Barbara vio que él era 'Rich Martin, Director de servicios de 'catering' y convenciones'.
(¡Alguien dígame cómo es 'catering' en español!)


Mientras se desarrollaba la conversación, Orin Langelle sacó su cámara para filmar la interacción. Rich alzó su mano y gruñó, "¡Fotos no! Aléjese de mí o voy a ordenar que le saquen del hotel". Cerca de Orin estaba Anne Peterman. Ella sacó su cámara quietamente y filmó a Rich. -



El relato entero de Fitz y algunas fotos de la actividad están disponibles en la página web de Occupy Monsanto. (16)


Una científica rusa que participaba en el simposio de la industria cruzó el pasillo y brevemente se nos unió justo antes de comenzar nuestra conferencia. Era nada menos que Irina Ermakova. Su nombre es desconocido para la gran mayoría del público de Estados Unidos (y Puerto Rico) pero es toda una celebridad de reputación heroica entre activistas anti-transgénicos. En 2007 ella publicó los resultados de estudios que realizó con ratas de laboratorio que demostraron los daños a la salud causados por la soya transgénica (17). 
 

Por sus hallazgos, integridad y valentía, Ermakova fue objeto de abusos verbales de sectores aliados a la industria de biotecnología. Los editores de la revista Nature Biotechnology desempeñaron un papel particularmente penoso y bochornoso en esta controversia. Aparentemente los organizadores del simposio pensaron que necesitaban de alguna voz "radical" para poder alegar que su actividad estaba "balanceada". Fue una sorpresa agradable y emocionante el que ella nos hablara brevemente sobre sus hallazgos científicos. Más tarde, ella se nos unió de nuevo cuando hicimos un piquete anti-transgénicos frente al hotel.


Nuestra siguiente acción del día fue en el supermercado Whole Foods Market, supercadena detallista que es considerada el Wal-Mart de los alimentos orgánicos. La mayoría de los consumidores de EEUU creen que Whole Foods vende solamente productos orgánicos, naturales y saludables, pero en realidad una parte considerable de su inventario la componen productos no orgánicos. Y entre todos esos productos no orgánicos hay algunos que tienen contenido transgénico- si un producto no es orgánico no hay garantía alguna de que sea libre de transgénicos. A diferencia de muchos colmados y cooperativas en Estados Unidos que venden alimentos orgánicos, Whole Foods no tiene una política de "no a los transgénicos".


Algunos de nosotros nos pusimos a caminar por las góndolas, conversando con los clientes acerca de los alimentos transgénicos y la importancia de etiquetarlos. No tuvimos que hacer esfuerzo por conseguir la atención de la gente; al ver nuestras camisetas y botones contra Monsanto y los transgénicos varios clientes vinieron hacia nosotros para preguntar sobre nuestra campaña. La reacción de la clientela a nuestros planteamientos fue extremadamente favorable, y por lo menos un empleado conversó con nosotros y nos expresó abiertamente su apoyo. Otros miembros de nuestro grupo fueron a la caja registradora con varios artículos y le preguntaron a los cajeros si estos eran libres de transgénicos. Según la política de Whole Foods, los empleados tienen que poder contestar cualquier pregunta que le haga la clientela. Los cajeros simplemente no sabían contestar las preguntas. No hubo ningún roce desagradable con la gerencia, aunque la policía sí se presentó.


El evento culminante del día fue el piquete en la entrada principal de las instalaciones de Monsanto. Terreno cero de la revolución genética mundial. Nos sorprendió la cantidad de conductores en la carretera que nos pasaban por el lado y expresaban solidaridad con nuestra protesta. Esos gestos no son poca cosa, considerando el control que ejerce Monsanto en esta ciudad.


Ruiz Marrero es un autor, periodista investigativo y educador ambiental que lleva investigando e indagando la problemática de la biotecnología transgénica desde la década de los noventa. Es autor del libro "Balada Transgénica: Biotecnología, Globalización y el Choque de Paradigmas", mantiene la página web Haciendo Punto en otro Blog (http://carmeloruiz.blogspot.com/search/label/esp), y dirige el Proyecto de Bioseguridad de Puerto Rico (http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/es). Ruiz Marrero, graduado del programa de maestría del Instituto de Ecología Social, ha estado involucrado en la política verde desde la década de los ochenta, cuando estuvo activo en los Comités de Correspondencia de los Verdes, de los cuales eventualmente surgiría el Partido Verde de Estados Unidos. Está actualmente en la junta editorial de Synthesis/Regeneration, una revista de pensamiento ecologista de izquierda ( http://www.greens.org/s-r/ ). Su identificación en Twitter es @carmeloruiz

NOTAS:
   
1) El documental de la cineasta francesa Marie Monique Robin "El Mundo Según Monsanto" es una de las mejores referencias sobre el historial criminal de esta empresa. Pueden verlo entero gratuitamente por Vimeo: http://vimeo.com/13096415  
2) Eliván Martínez. "El impacto ambiental de Monsanto" http://cpipr.org/historias/actualidad/270-el-impacto-ambiental-de-monsanto-tercera-parte.html
3) http://occupy-monsanto.com/
4) http://www.sonofafarmer.com/
5) http://gmofreemidwest.org/
6) http://gateway-greens.org/
7) En cuanto a los riesgos intrínsecos e inherentes de los cultivos transgénicos, les refiero a los siguientes artículos míos "Guisantes australianos y papas asesinas" (http://alainet.org/active/10616&lang=es), "¿Transgénicos, no gracias" (http://www.ciudadccs.info/?p=290298) y "Transgénicos riesgosos e innecesarios" (http://www.ciudadccs.info/?p=308083). Para referencias científicas más extensas les recomiendo el reciente informe "GMO Myths and Truths" de la organización Earth Open Source (http://earthopensource.org/index.php/reports/58).
8) http://stlcamp.org/
9)
http://www.blackbearbakery.org/
10)
http://www.fisherwellnesscenter.com/
11)
http://www.vanishingindia.com/
12)
http://www.losingourcool.com/writer.html
13)
http://globaljusticeecology.org/
14)
http://alainet.org/active/54242&lang=es, http://alainet.org/active/54698
15)
http://www.isbgmo.com
16) "“Stop Talking or You Will Be Removed from the Hotel”"
http://occupy-monsanto.com/occupy-monsanto-in-st-louis-action-1-stop-talking-or-you-will-be-removed-from-the-hotel/
17)
http://bioseguridad.blogspot.com/search/label/Ermakova
Publicado enInternacional
Domingo, 23 Septiembre 2012 05:40

Conga: vida sí, oro no

Conga: vida sí, oro no
El poderoso señor Roque Benavides, de la empresa Buenaventura, tuvo una rabieta en Lima el 24 de agosto pasado. Su socio en Yanacocha, la segunda mina de oro del planeta, la empresa Newmont de Denver, Colorado, anunció que suspendía el proyecto Conga. Ese gran proyecto de minería de oro y cobre iba a ser una extensión del de Yanacocha, propiedad de Newmont, Buenaventura y el Banco Mundial. Conga ha sido suspendida. Más auún, Yanacocha debe ir pensando en pagar sus pasivos ambientales, como la Chevron-Texaco, en Ecuador, y la Repsol YPF, en Argentina. Debe pagar sus deudas sociales y ecológicas.


Los pasivos ambientales de Yanacocha son enormes. Cerros destruidos, tierras apropiadas ilegalmente, aguas contaminadas, un derrame de mercurio que acabó sin justicia para los damnificados. El distrito de Bambamarca ha declarado huelgas generales varias veces en los pasados 20 años. El de Hualgayoc se le unió en diversas ocasiones. Ahora fue Celendín la zona que protestó más fuertemente ante la amenaza a las fuentes de agua. En escarmiento, la policía mató en julio de 2012 a cinco manifestantes en Bambamarca y Celendín. El estado de emergencia todavía continuaba a finales de agosto.


El 4 de julio fue detenido en la plaza de Cajamarca el ex sacerdote Marco Arana, el video de su brutal detención dio la vuelta al mundo. Un Gandhi peruano, cuyas imágenes y palabras llegaron a Denver, Colorado.


Tras una pacífica Marcha por el Agua desde Cajamarca hasta Lima en febrero de 2012, la situación se hizo muy tensa por la terquedad del gobierno. Una gran parte de la región de Cajamarca ha estado en estado de emergencia bajo control de la policía varios meses en 2012, sin derecho de manifestación ni asamblea. El estado puesto al servicio de la minería extranjera, insultando a la población local.


La evaluación de impacto ambiental presentada por Newmont y aprobada por el gobierno anterior fue criticada desde el propio Ministerio de Ambiente, cuando Ollanta Humala llegó a la presidencia en 2011 y después fue desmenuzada por el experto hidrogeólogo Robert Moran. Nada pudo hacer el gobierno de Perú para remediar el descrédito del EIA con sus expertos ad-hoc traídos de España y Portugal.


Mario Vargas Llosa en su rol de comentarista neoliberal defendió el proyecto Conga en marzo y abril de 2012 argumentando que “detrás de las protestas, existe una izquierda radical que se escuda en los temas ambientales”, denunciando la posición “puramente ideológica y dogmática” de quienes se oponían a esas inversiones mineras. Todo podía hacerse sin dañar el ambiente. La minería, dijo el escritor, incluso puede favorecer el ambiente natural. ¿Qué más fantasías escribirá Vargas Llosa sobre los conflictos mineros?
El 24 de agosto pasado Richard O’Brien, máximo ejecutivo de Newmont, dijo en Lima que se suspendía ese proyecto de casi 5 mil millones de dólares, porque las condiciones locales no eran favorables. El gobierno regional se oponía y las encuestas de opinión en la región eran desfavorables al proyecto.


La empresa ha tenido tanta presencia en Cajamarca que la policía se desplazaba a veces en sus vehículos pero Yanacocha ya perdió una vez ante los campesinos y el cura Marco Arana, renunciando a destruir el Cerro Quilish. Esta es ahora su segunda gran derrota, tal vez la definitiva.


Para la derecha, todo se reduce a una mezcla de ignorantes y resentidos, de maximalistas anticapitalistas, eco-fascistas, maoístas recalcitrantes, ONG extranjeras que parecen inocentes, intelectuales utópicos, todos ellos contra el progreso y el desarrollo.


Le derecha ha defendido la mano dura del presidente Ollanta Humala, tan dura que costó la renuncia de dos primeros ministros en solamente un año tras 15 muertes de manifestantes en distintas regiones del país. El tercer primer ministro, Juan Jiménez Mayor, asegura que la suspensión es simplemente una decisión de la Newmont: por favor no hablen más de Conga. Los grupos ecologistas temen un engaño, exigen que retiren la maquinaria, la empresa dice que seguirá construyendo unos reservorios de agua. A pesar de esas sospechas, es una gran victoria del ecologismo popular. El presidente regional de Cajamarca, Goyo Santos, indicó que el proyecto Conga está muerto. Los muertos no se levantan.


Yanacocha fue muy próspera (3.3 millones de onzas de oro en 2005, 1.4 millones en 2011), necesitaba ahora el nuevo proyecto. A los que dijeron “Conga no va”, Ollanta Humala replicó que Conga sí iba. Al final ha cedido. Ojalá esta derrota lleve a Humala hacia una política post-extractivista para evitar los conflictos sociales y prevenirse ante una oscilación a la baja de los precios de algunos minerales.


Por Joan Martínez Alier, Instituto de Ciencias y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona; coordinador del Proyecto EJOLT

Publicado enInternacional
El nuevo ‘El Dorado’ siembra conflictos en América Latina
Hasta hace ocho años, la minería era un sector poco trascendente en el mundo y también en Latinoamérica. Incluso había perdido peso en países mineros como Bolivia, donde este miércoles murió un obrero en un enfrentamiento para dirimir quiénes explotarán el yacimiento de estaño de Colquiri. Las crisis del petróleo de los años setenta habían depreciado las cotizaciones. Pero a partir de 2004, ante el creciente apetito de China por minerales que den abasto a sus industrias y la actividad de la construcción, los precios del oro, la plata, el cobre, el níquel, el zinc y el hierro comenzaron a trepar tanto que han alcanzado máximos históricos. Y ahí comenzaron los conflictos.
 

Las empresas mineras, la mayoría multinacionales, han acelerado sus proyectos de exploración y producción en América Latina. Los gobiernos han comenzado a reclamar que tributaran una parte mayor de su renta, los empleados de las compañías han iniciado protestas por mejores nóminas, los mineros independientes y cooperativistas han elevado su voz para explotar también el recurso y muchos pobladores de regiones mineras, en general zonas áridas y pobres, se han puesto en pie de lucha para oponerse a los yacimientos a cielo abierto por el impacto medioambiental que éstos provocan por el uso de agua, cianuro y arsénico.


En toda la región se han desatado unos 161 conflictos entre gobiernos y empresas, por un lado, y ciudadanos que se resisten a la instalación de yacimientos a cielo abierto en sus territorios con el argumento de que, a diferencia de la menos rentable minería subterránea, los nuevos proyectos dañarán su entorno ambiental y sus actividades agrícolas tradicionales. Incluso empresas de aguas, como Danone, o bodegas, como la española O. Fournier, se han opuesto a desarrollos mineros en Argentina. Con lemas como que el agua vale más que el oro, unas 212 comunidades se enfrentan a unos 173 proyectos mineros y reclaman que se las consulte antes de su ejecución. En Perú es donde más conflictos de este tipo se han producido, unos 28, e incluso este jueves la policía reprimió un bloqueo de una carretera que lleva a una mina de oro de la empresa Barrick, canadiense, al igual que muchas de las mineras que operan en la región, y mató a uno de los manifestantes. Ya son 19 los muertos en Perú en protestas por demandas relacionadas con la explotación de recursos naturales (la mayoría mineros, pero también por hidrocarburos) desde que Ollanta Humala asumió la presidencia del país, en julio de 2011.

 
La resistencia contra la minería a cielo abierto ha llevado a que algunas compañías paralizaran proyectos en Perú y también en Argentina, donde este año la Corte Suprema de Justicia ratificó la vigencia de una ley que impide la explotación minera y petrolera en zonas de glaciares. Los conflictos mineros por cuestiones ecológicas se extienden por casi toda la región, en unos 16 países. En Costa Rica se han prohibido nuevos proyectos a cielo abierto a partir de 2010.


Otros se pelean por cómo se reparte la tarta cada vez más grande que supone este negocio. Entre 1990 y 2003, la minería suponía el 3,9% del PIB de Bolivia. Entre 2004 y 2009, el 5,7%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). La proporción subió también mucho en Chile, del 7,7% al 17,7% (estas estadísticas incluyen también el acotado sector de hidrocarburos); en Ecuador, del 6,9% al 14,7%, y en Perú, del 4% al 8,5%. Latinoamérica produce el 52% de la plata del planeta, el 45% del cobre y el 22% del zinc.
 

Los gobiernos nacionales, provinciales y municipales discuten entre sí y con las empresas mineras (además de europeas y norteamericanas, las hay chilenas, mexicanas y brasileñas) para definir cuántos impuestos pagan. Los políticos de izquierdas no han rechazado la minería a cielo abierto sino que le han exigido que tribute una porción mayor de sus beneficios considerados extraordinarios por el alza de las cotizaciones de recursos no renovables que pertenecen a los estados y se concesionan al sector privado (solo Chile cuenta con una minera estatal importante como Codelco). Pero este tipo de disputas no acaban en violencia como los que enfrentan a las compañías con los propietarios de las tierras donde se descubre el mineral y que piden mayores arriendos, o con los trabajadores mineros que piden mejores nóminas. También han acabado mal algunas refriegas de obreros que practican la llamada minería ilegal, sin autorización de los gobiernos, en Perú o Brasil.

 
La muerte del miércoles en Bolivia ilustra la disputa por la renta minera. En junio pasado, el Gobierno de Evo Morales había nacionalizado la parte del yacimiento de Colquiri que estaba en manos de la suiza Glencore. Pero a partir de entonces comenzó la tensión sobre quién debía explotar el recurso: si la estatal Corporación Minera de Bolivia (Comibol), a la que defienden sus empleados, o los cooperativas mineras, que cuentan con el respaldo de Morales. Cooperativistas protestaron el jueves en la sede del sindicato de los empleados mineros. Murió uno de los asalariados. Otra prueba más que de en Latinoamérica a algunos se les va la vida por la minería.


Por Alejandro Rebossio Buenos Aires 21 SEP 2012 - 18:05 CET
Publicado enInternacional
Sábado, 08 Septiembre 2012 07:08

Comida que calienta

Comida que calienta
Dos de las mayores crisis planetarias que vivimos, la crisis alimentaria y la crisis climática, tienen como causa principal el sistema alimentario agroindustrial: desde la agricultura y pecuaria industrial a los supermercados forman una cadena que oprime a la gente y exprime al planeta, con Monsanto firmemente tirando de un extremo y Walmart del otro. México es un triste ejemplo de ello (Ver Comer o no comer ¿quién decide? La Jornada, 25/8/12)


El papel de esta cadena en provocar el caos climático es fundamental, pero como esta realidad es muy diferente de lo que nos dice la propaganda empresarial, muchos se preguntan en qué se basan estas afirmaciones. Una referencia obligada es el documento de Grain Alimentos y cambio climático, el eslabón olvidado (www.grain.org), que da cuenta de las principales entre más de 350 fuentes de las que parten.


La mayoría de los estudios oficiales –desde el Informe Stern del Reino Unido al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y otras instituciones– ubican a la agricultura industrial –a gran escala, en monocultivo, con alto uso de insumos (fertilizantes, agrotóxicos, semillas híbridas o transgénicas)– como causante de 11 a 15 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), dándole el tercer o cuarto lugar entre los factores causantes del cambio climático.


Sin embargo, esto no refleja la totalidad del problema, porque el sistema alimentario agroindustrial está directamente relacionado a porcentajes importantes de otros grandes factores identificados como causantes del cambio climático (transportes, producción de energía, deforestación).


La deforestación y cambio de uso de suelo, a lo que se atribuye hasta 20 por ciento de la emisiones de GEI globales, se debe entre 70 y 90 por ciento a la expansión de la frontera agrícola, que invade sabanas, cerrados, bosques y humedales para instalar monocultivos industriales de commodities controladas por trasnacionales, como soya, caña de azúcar, palma aceitera, maíz industrial y canola. Por tanto, entre 15 y 18 por ciento de las emisiones adjudicadas a deforestación son en realidad parte del sistema agroindustrial.

Otro factor es la gran cantidad de transportes que exige ese sistema alimentario, desde el traslado de cosechas a depósitos centralizados, a centros de procesamiento, puntos de distribución, venta y además una enorme cantidad de desplazamientos internacionales de alimentos que en su mayoría son innecesarios, pero se hacen por el lucro que obtienen las corporaciones comprando barato en un país y vendiendo caro en otros, o vendiéndonos caro el lujo de comer cualquier producto fuera de temporada en cualquier parte del mundo. Grain calcula que 5-6 por ciento de los gases debidos a transportes se deben al sistema alimentario.

Otro 8-10 por ciento lo atribuyen, basados en numerosos datos, a la industria de procesamiento y empacado de alimentos, 1-2 por ciento a la energía para refrigeración y otro 1-2 por ciento a la venta en almacenes. Por tanto, el procesamiento, empacado y venta al menudeo de alimentos es responsable de entre 15 a 20 por ciento adicionales de emisiones de gases de efecto invernadero.


Esta forma de producción, distribución y consumo industrializado produce un desperdicio de comida gigantesco: desde los establecimientos agrícolas a los procesadores, distribuidores y comerciantes, se estima que ¡la mitad de la comida se desecha! Esto, muestra Grain, sería suficiente para alimentar seis veces a todos los hambrientos del mundo. La mayor parte de esa comida desperdiciada se descompone en basureros. Según informes oficiales, de 3 a 5 por ciento de las emisiones de gases proviene de grandes basureros urbanos. El 90 por ciento de esos gases se debe a descomposición de alimentos.


Resumiendo, el sistema alimentario agroindustrial es responsable de emisión de gases de efecto invernadero de entre 11-15 por ciento por agricultura industrial, 15-18 por ciento por deforestación, 15-20 por ciento por transportes, procesamiento, empacado, refrigeración y venta en supermercados y 3-4 por ciento por descomposición de alimentos que van a parar a los basureros. En suma es responsable por entre 44 y 57 por ciento de las emisiones que provocan el cambio climático. Otros estudios sobre las emisiones de la cría intensiva de animales –no desglosados en los datos anteriores– sitúan los porcentajes en la franja superior.


Además, la agricultura industrial usa (y contamina con agrotóxicos) 70 por ciento del agua potable global. De lo que queda, entre sólo cinco corporaciones del sistema alimentario global –Danone, Nestlé, Unilever, Anheuser-Bush y Coca Cola– consumen, privatizando de facto, suficiente agua para satisfacer los requerimientos domésticos diarios de agua de cada persona en el planeta.


Paradójicamente, esta cadena agroindustrial ni siquiera da de comer a la mayoría: el 70 por ciento de la población del mundo se alimenta gracias a lo producido por campesinos y agricultores familiares, indígenas, recolectores, pescadores artesanales, huertas urbanas. (Ver “Quién nos alimentará?”, Grupo ETC, www.etcgroup.org ).


Las alternativas existen y están a la mano: salir de la cadena agroindustrial, apoyando y fortaleciendo la red alimentaria campesina, la producción culturalmente diversa y descentralizada, sin tóxicos, los mercados locales. Así además se pueden reconstituir los suelos, el mayor factor de absorción y retención de carbono del planeta.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Publicado enInternacional
Miércoles, 22 Agosto 2012 09:52

Cambio climático*

Cambio climático*
Epigramas. Aplicaciones de polvos paramagnéticos de rocas y materiales orgánicos mejoran el suelo, aumentan las cosechas, capturan carbono y mejoran el ciclo de nutrientes.

Scotish SEER Research Project. Cameron and Maira Thompson, 2012.

Introducción. Tratamientos que ha estado trabajando el SEER:

–Suelo testigo
–Suelo con composto
–Suelo con estiércol vacuno
–Suelo con fertilizantes N-P-K
–Suelo + polvo de roca paramagnética
–Suelo + composto + polvo de roca paramagnética
–Suelo + estiércol + polvo de roca paramagnética
–Suelo + NPK + polvo de roca paramagnética.

El doctor Donald Supkow, 1995, afirma que, cuando el polvo de roca se aplica a la tierra, el calcio y el magnesio reaccionan con el CO2, fijándose como carbonatos. Recomienda aplicar de 2 a 6 toneladas de polvo por hectárea-año para mantener estable el CO2 de la atmósfera. Finura del polvo: malla 300.

Para reducir el efecto de invernadero, se han estado considerando medidas como las siguientes:

–Reducir las emisiones de CO2.
–Secuestrar carbono en los océanos, fomentando algas.
–Recobrar carbono mecánicamente (propuesta del profesor Wally Broker, Ohio University).
–Secuestrar carbón en vegetación y suelos.

El SEER, tras 20 años de experimentos, habla de aplicar dos toneladas de polvo de roca por año y por hectárea para secuestrar “altas” cantidades de carbono.

El doctor Steve Diver, 2012, recomienda no usar polvo de granito por su alto contenido de cuarzo. En cambio, enfatiza usar polvos de rocas volcánicas y polvos de alto valor paramagnético.

1. Cambio climático y glaciación. De acuerdo con los doctores daneses Iversen y Anderson, el presente interglacial (unos 10.800 años) transcurrió así:

–Fase protocrática, 2.800 años, en que la vegetación pionera empezó a formar suelo.
–Fase mesocrática, 3.000 años, óptimo climático y óptima formación de suelo.
–Fase oligocrática, 5.000 años, transformación de minerales por acidificación, desmineralización del suelo.
–Fase telocrática, más o menos 200 años, Revolución Industrial, erosión, envenenamiento del suelo y la comida, fase del cambio climático precursor de la próxima glaciación. Extracción de minerales del suelo por megaproyectos. Los minerales extraídos del suelo por la agricultura se pueden recuperar de las aguas cloacales: constituyen del 4 al 6 por ciento del peso de las cosechas. La megaminería es otro asunto que no trataremos aquí.

En los últimos dos y medio millones de años han ocurrido 25 glaciaciones de aproximadamente 90.000 años de duración cada una, con 25 interglaciales de más o menos 10.000 años cada uno. Si este ciclo se repite, el cambio climático, acelerado por la cultura industrial, nos precipita hacia la próxima glaciación, como los extremos climáticos de la actualidad lo indican. La transición es catastrófica.

2. Qué hacer. Sólo las agriculturas alternativas, no la agricultura convencional (que consiste en transformar petróleo en comida), pueden responder en la ruralidad al cambio climático. Sólo un cambio personal en lo patrones de conducta (otros creen en los decretos del gobierno y en los programas de partido) puede responder al cambio climático en todos los órdenes sociales: la unidad ecología-espiritualidad.

3. Los no creyentes (al estilo Bush and company) respecto del cambio climático confían en que la solución vendrá, como siempre, de la combinación tecnología-voluntad política. Un descreído del cambio climático es como quien se cae del piso 100 pero, cuando va viene en el piso 4, todavía puede decir que todo va bien y que un vientecillo fresco (tecnología) lo acompaña.

4. Conclusión: sea el esquema siguiente, según un estudioso norteamericano cuyo nombre olvido.

¿En qué cuadrante te sitúas?

Si te sitúas en los cuadrantes de “hago algo”, tal vez te decidas por alguna orientación. En la escogencia de esa ruta, podrían ser útiles algunos autores:

Haeckel, 1864, Ecología como biología. Además, Odum y afines.
René Durmont, 1904-2001, Ecología transdisciplinar, la transversalidad de la ecología.
Ivan Ilich, 1926-2002, Ecología radical.
Murray Broockhim, 1926-2006, Ecología social.
André Gorz, 1923-2007, Ecología política.

Este abrebocas de autores no agota la disponibilidad de puntos de vista. Hay muchos más. Estos son sólo ejemplos paradigmáticos.

*Artículo redactado con base en documentos obtenidos por el ingeniero Miguel Vera. Junio de 2012, desde Escocia y Estados Unidos.
Situaciones Opción A Opción B
No hay cambio climático No hago nada Hago algo
Sí hay cambio climático No hago nada Hago algo

Publicado enEdición 183
En dos meses, alza de casi 50% a costo de maíz y trigo
El precio del maíz y del trigo, dos de los granos que junto con el arroz constituyen la base de la alimentación de la mayoría de los habitantes, aumentó casi 50 por ciento desde junio pasado. Un reporte del Banco Mundial (BM) da cuenta de que los incrementos continúan, mientras la sequía mina las cosechas en Estados Unidos, principal productor de maíz del orbe.

“El repunte de los precios no sólo afectará el del pan y los alimentos elaborados, sino también el del forraje y, en última instancia, de la carne”, apuntó el organismo. “La inestabilidad del costo de los alimentos genera una preocupación creciente”, añadió.

En 2012 se han elevado los precios de todos los cereales, salvo el del arroz, expuso. En el caso del maíz, el incremento ha sido de 45 por ciento desde mediados de junio, mientras el trigo subió 50 por ciento, también desde mediados de ese mes, abundó. La soya acumula un alza de 30 por ciento desde junio, y de casi 60 por ciento en comparación con finales del año.

La tonelada de maíz subió en julio pasado a 333.1 dólares, según un seguimiento de precios del BM. En 2010 el costo promedio fue de 186 dólares por tonelada, mientras en 2011 se situó en 291.

En comparación con el precio reportado por el BM en julio de 2011, que fue de 300.77 dólares por tonelada, la cotización del maíz acumula en los últimos 12 meses un incremento de 11 por ciento.

El BM advirtió en su más reciente reporte sobre la evolución del mercado de alimentos que los precios de los cereales serán inestables y superiores a la media al menos hasta 2015. En los países más pobres, donde las personas gastan hasta dos tercios de sus ingresos en alimentos, el alza representa “una amenaza para el crecimiento mundial y la estabilidad social”.

Sin embargo, consideró el organismo, el repunte reciente puede aportar a los agricultores pobres los ingresos que tan desesperadamente necesitan, lo cual les permitiría invertir, elevar su producción y, de ese modo, formar parte de la solución global para la seguridad alimentaria.

Hay casi 1000 millones de personas en el mundo que padecen hambre. Más de 60 por ciento son mujeres, apuntó. La malnutrición contribuye a las enfermedades entre niños y madres, a la disminución de la capacidad de aprendizaje, a la reducción de la productividad y al aumento de la mortalidad. Un tercio de todos los decesos de infantes se atribuye a la desnutrición; 80 por ciento de la estructura cerebral de una persona se desarrolla durante los primeros mil días de vida, por lo cual el acceso a alimentos nutritivos es esencial, en particular en el caso de los niños, agregó.

En meses recientes ha habido incrementos a los precios de los alimentos por la prolongada sequía que afecta las regiones productoras de Estados Unidos, país donde más se cultiva ese grano en el mundo. La menor oferta del grano, que es empleado para producir combustible para vehículos, ha contribuido a elevar también el precio internacional del petróleo.

La mayor cotización del crudo se ha expresado, a su vez, en alzas a los precios de los fertilizantes –elaborados principalmente a partir de derivados del petróleo–, lo cual ha añadido presión adicional a los agricultores del mundo.
En el segundo trimestre de este año la tonelada de urea se cotizó en 470 dólares, cantidad superior en 49 dólares al promedio para 2011, que fue de 421 dólares por tonelada, incremento de 11.6 por ciento, según los datos del BM.

Publicado enInternacional