Viernes, 20 Julio 2018 08:54

La verdad sobre la basura

La verdad sobre la basura


En todos los países del mundo la gestión de la basura es un asunto más que polémico, es un asunto que enciende pasiones y que genera sonoros enfrentamientos. En ocasiones extremas, con agresiones y muertes a sus espaldas. Tenemos la necesidad imperiosa de dar un adecuado destino a las basuras si no queremos quedar enterrados en ellas; sin embargo, todo paso que damos es motivo de querella. La explicación a que aquello que de-sechamos y que necesitamos gestionar produzca tanto enfrentamiento es que, a pesar de que la basura sea eso, basura, puede ser fácilmente utilizada para alcanzar las dos aspiraciones básicas de la mayoría de nosotros: dinero y poder. En efecto, por una parte la basura mueve enormes cantidades de dinero, y por otra su gestión es siempre, siempre, un escenario de conflicto político.

El volumen de basura que producimos tiene ya un importante valor económico y lo tendrá cada día más, debido a las modernas técnicas y procedimientos de reúso y reutilización que nos permiten recuperar parte de lo usado para reincorporarlo al ciclo productivo, lo que contribuye a la denominada economía circular. En definitiva, la basura vale; lo que nos lleva a que, en esa dimensión económica, aparezcan muchos actores con intereses contrapuestos. La gestión de la basura hace aflorar de muy diversos modos estos conflictos económicos, desde el riguroso control que la mafia ejerce en algunas ciudades de Italia, hasta la más aséptica gestión que se hace en algunos países avanzados en este campo, en el que los agentes económicos son empresas identificadas, o modelos mixtos en los que se aprovechan las capacidades de algunos grupos marginales –caso de los pepenadores en México– para la identificación y aprovechamientos de la parte reciclable. Desde luego cualquier modelo que se proponga mejorar la gestión de la basura deberá tener en cuenta los intereses presentes.

Más, mucho más complicado es el uso que desde la política se hace de este problema monumental. Aquí no se trata de dinero, al menos directamente; se trata de poder. Se trata de cómo, demagógicamente o no, hipócritamente o no, atendiendo a los conocimientos científicos o ignorándolos supinamente, puedo utilizar cualquier proyecto en la materia para arañar un puñado de votos. Las condiciones son propicias: siempre habrá intereses en contra de cambiar las cosas; siempre hay argumentos –fundamentados o no, eso es lo de menos– que despierten la alerta de los ciudadanos, como la salud o los olores; siempre habrá colectivos a los que incomode tal o cual instalación –el conocido síndrome EMPN (en mi patio no). En definitiva, siempre cabe la agitación política. La planta de termovalorización El Sarape es ahora el objetivo.

En esto no hay distinciones. Desde que soy consciente izquierda y derecha han actuado igual en este campo, de modo populista, lo que, en esencia, consiste en especular con los temores y sentimientos de los ciudadanos. En todo momento es fácil encontrar algún científico que diga lo que convenga, sea en favor o en contra de cualquier cosa. Si hace falta ignoraremos la realidad y prometeremos un mundo ideal sin basuras, pero la realidad es tozuda. Nos asfixia la basura y nadie es capaz –salvo que mienta– de pronosticar cuándo seremos capaces en algún lugar del mundo de dar un destino socialmente útil, económicamente viable y ambientalmente impecable a toda la que producimos; lo único que hoy por hoy podemos hacer es reducir sus impactos negativos. Debemos, en la medida de lo posible y con todas nuestras fuerzas, aumentar el reciclado y el reuso. Igualmente, transformar en energía y en materia útil los restos orgánicos, pero por mucho que hagamos nos quedará un resto para el que en este momento no hay mejor –y posible– opción que proceder a su valoración energética en condiciones idóneas.

Por encima de cálculos electoralistas, los políticos deben gestionar con honestidad, esto es, sin distorsionar la realidad, los intereses de los ciudadanos, de los que ahora son y de los que aún no han nacido. Deben aprovechar lo que de bueno hayan hecho sus antecesores, mejorar lo mejorable y cambiar lo abiertamente equivocado. Sería muy de agradecer que quienes tendrán la responsabilidad de gobernar mantengan e impulsen los proyectos que pretenden situar a la ciudad en el camino intermedio entre la catastrófica realidad actual y la utopía. Sería, sin duda, una muestra de madurez digna de elogio.

 

*Profesor de derecho ambiental en diversas universidades europeas y americanas. Experto en residuos. Doctor honoris causa por UNIVALI (Brasil). Ha sido asesor de Naciones Unidas y de la Unión Europea, entre otras organizaciones.

Publicado enMedio Ambiente
Bernd Röttger: “El coche eléctrico no es un vehículo de cero emisiones, por mucho que se insista en lo contrario”

En esta entrevista, el sociólogo alemán Bernd Röttger advierte de la ausencia de las condiciones necesarias para una conversión realmente democrática y ecológica de la industria automovilística desde una perspectiva histórica crítica.

 

En el verano de 2015, el uso por parte de Volkswagen (VW) de un software durante controles para manipular los niveles de emisiones diésel de sus vehículos trascendió a la luz pública. Este escándalo, que se conoce como ‘Diesel-Gate,’ es considerado como un síntoma de la crisis de la industria automovilística: ya desde 2009, se habla de una saturación del mercado en los países industrializados.

Al mismo tiempo, aumentan las regulaciones ambientales sobre los productos. Además, el cambio a nuevos modelos de movilidad, así como el avance de la digitalización, conllevan la entrada de nuevas empresas fuertes, como Google, en el mercado. En este contexto, la manipulación de las emisiones sería una estrategia de último recurso por parte de Volkswagen para salvar los obstáculos que le impiden mantener su cuota de mercado fabricando productos que han dejado de ser competitivos.

Frente a esta situación, la posibilidad de una “conversión” de la industria automovilística —es decir, producir nuevos productos para nuevos mercados con los medios de producción existentes— vuelve a estar sobre la mesa.

Mientras grupos como Volkswagen anuncian a bombo y platillo su “transformación ecológica”, algunos sectores señalan que los desarrollos actuales de la industria, tanto alemana como global, no son más que una conversión muy parcial condicionada por la lógica capitalista.

El Diesel-Gate muestra, en primer lugar, que hace mucho tiempo que debería haberse llevado a cabo una conversión ecológica de la industria automovilística. El Gobierno alemán, Volkswagen, y también el comité de empresa de VW, están apostando por la movilidad eléctrica. Usted alerta de que esta estrategia se está llevando a cabo en función de las necesidades del capital y a costa de los trabajadores. ¿Podría precisarlo y ejemplificarlo?

Lo que considero crucial es que la convulsión actual en el sector, que se vende como su transformación ecológica, agrava las asimetrías entre trabajo y capital. Para empezar, la transformación prevista en los sistemas de propulsión supone una brutal sacudida de la cadena de valor de la industria automovilística, un sistema global de proveedores, desarrolladores y productores finales altamente diferenciado en el cual trabajan actualmente alrededor de 90 millones de personas en todo el mundo. Para la producción de un motor de combustión interna se necesitaban, según mi información, unas 1.400 piezas; para el motor eléctrico solo se precisan unas 200.

Es decir: todo el entramado jerárquico que constituye la organización a nivel global la industria automovilística, con un poder consolidado de los productores finales frente a sus proveedores, está siendo cuestionando. Paralelamente, esto estrecha los márgenes de negociación de las estructuras de representación de intereses de los trabajadores en torno a cuestiones de política salarial y laboral, surgidos precisamente gracias a la competitividad productiva que ahora se está reduciendo.

Al dejar de emplearse engranajes, válvulas, bielas, generadores, turbocompresores, etc., y pasar a ser solamente necesario un software para la interconexión de la conducción y celdas para baterías, surgen nuevos actores estratégicos en este complejo industrial, que hasta ahora se habían articulado en torno a los grupos automovilísticos y las relaciones de poder que le son intrínsecas. Las reglas del juego de la cogestión están siendo recalibradas.

 

¿Es verdad que se esté produciendo la transformación ecológica de la industria?


Yo cuestiono que las transformaciones, sobre todo en el ámbito de los nuevos sistemas de propulsión, de la digitalización, y de los procesos de producción, así como los nuevos mercados comerciales (a los que los grupos automovilísticos aspiran a acceder como proveedores de movilidad), constituyan realmente una transformación socioecológica de las sociedades capitalistas.

En primer lugar, si se tiene en cuenta todo el ciclo de producción y funcionamiento del vehículo, es evidente que el coche eléctrico no es, en absoluto, un vehículo de cero emisiones, por mucho que se insista en afirmar lo contrario. Esto se debe a la sobreexplotación minera necesaria para la producción de las baterías, así como a la combinación energética disponible en las tomas de corrientes usadas para abastecer a los coches, compuesta solo en un 37% por energía renovable.

La normativa comunitaria de reducción de emisiones de CO2 del parque de vehículos producidos en la UE se basa en esta falsa categoría de "vehículos de cero emisiones." Esto permite en última instancia que los fabricantes continúen comercializando sus utilitarios todoterreno, mucho más rentables, mientras usan la producción de coches eléctricos para “reducir” el total de sus emisiones.

En segundo lugar, los nuevos servicios de movilidad como el carsharing, dominados por empresas subsidiarias tales como Drive Now (BMW), Car2Go (Mercedes), o Moia (VW), desplazan el transporte público y a modelos de movilidad eléctrica —el tranvía, por ejemplo— que ya existen desde hace tiempo en las ciudades. Utilizando, en algunos casos, estrategias de precios de dumping, la movilidad se convierte en un objeto lucrativo de valorización de capital privado.

 

¿Produce resistencias esta transformación de la industria?


La desmaterialización de la producción amenaza ya hoy en día a los proveedores de motores de combustión interna. En Alemania, por ejemplo, afecta a una planta industrial de Bosch en Homburg (Saar) con más de 5.000 personas trabajadoras que producen bombas de inyección. Otro ejemplo de esta reestructuración derivada de la movilidad eléctrica y la digitalización son, en el caso de VW, las negociaciones entre sindicatos y patronal que ha dado paso al llamado Zukunftspakt 2025 (“Pacto para el Futuro 2025”).

Este pacto, aprobado en otoño del 2016, prevé la desaparición de 14.000 puestos de trabajo, a pesar de que el aumento de productividad previsto en ese mismo periodo es de un 25% —si bien es cierto que la reducción de empleos tiene en cuenta la evolución demográfica y las consecuentes jubilaciones progresivas, y no se contemplan despidos. Paralelamente, se prevé la transformación de ciertos centros productivos en Centros de Excelencia para la nueva tecnología de propulsión.

El presidente del comité de empresa del Grupo VW, Bernd Osterloh, se muestra optimista: “El Zukunftspakt permite que Volkswagen [...] acceda al mercado de la movilidad eléctrica de nueva generación. Con estos coches nos pondremos a la vanguardia de la industria”. Yo soy un poco más escéptico: más de un tercio del valor agregado de un coche eléctrico reside en las baterías. No obstante, la producción industrial de las celdas es todavía prácticamente inexistente.

La recién fundada Plataforma Nacional de Electromovilidad (NPE), en la que participan grupos automovilísticos y grandes proveedores, ha desarrollado el plan estratégico de producción de celdas de batería (Roadmap Batteriezellenvertigung). Este plan prevé que la producción de celdas de batería comience en 2021, y que no genere beneficios hasta el 2030.

Consecuentemente, es previsible que la producción de las celdas de batería se desarrolle, al menos por el momento, a nivel mundial. Las líneas piloto establecidas hasta la fecha han puesto de manifiesto que las plantas de Volkswagen son principalmente de ensamblaje, y no áreas de producción que permitan generar un gran volumen de empleo. Además, hay que tener en cuenta que la transformación afectará a cada planta de manera particular: es probable que el antiguo ‘Motorenleitwerk’ en Salzgitter esté entre las perdedoras; al menos así lo teme su comité de empresa.

 

Las concesiones que el capital exige en las negociaciones colectivas se intensificarán.


Bajo este contexto de reajuste de las cadenas de valor automovilísticas, las presiones del capital en el marco de las negociaciones colectivas no van a reducirse, sino que tenderán a intensificarse.

Esto no es más que la continuación de un proceso que lleva ya en marcha cierto tiempo: debido a su alto grado de organización sindical y su posición clave en muchas de las economías capitalistas desarrolladas, la industria automovilística se convirtió en una locomotora de la negociación colectiva; en una precursora en el ámbito de conquistas laborales y salariales. Pero ya desde finales de la década de 1990 ha habido un cambio en ese sentido, debido a la cooperación tripartita orientada a evitar la deslocalización productiva y asegurar puestos de empleo.

La locomotora cambió de dirección. Las concesiones de las plantillas a los objetivos de rentabilidad de las empresas automovilísticas abrieron la puerta para que las facciones del capital en otros sectores forzaran también concesiones a sus plantillas. En el caso de VW es especialmente significativa la divergencia cada vez mayor de los convenios colectivos de las empresas filiales respecto al convenio colectivo principal de la casa matriz, presionando a éste último a la baja.

En este sentido, no es ninguna novedad que se están estableciendo sistemas contractuales y salariales duales, sobre todo en los nuevos servicios de movilidad externalizados por las empresas automovilísticas. Lo nuevo es que la composición de la plantilla cambiará profundamente a medida que se expande la tecnología digital y de almacenamiento de datos en la industria automovilística. La tasa de sindicalización y, con ella el poder de negociación de los sindicatos, disminuirá. Se vislumbra un desastre en el ámbito de la negociación colectiva, y esto supone un enorme reto para sindicatos, comités de empresa y delegados sindicales en lo que respecta a su estructura y estrategia organizativa.

Sin embargo, no en vano la automovilística es considerada por muchos una industria paradójica: por un lado, se caracteriza por una revolución prácticamente continua de sus modelos de gestión y producción y de su gama de productos. Al mismo tiempo, el sistema de relaciones laborales que le es característico parece ser tan resistente al cambio como estable es su posición dominante en el modelo de desarrollo económico de las economías en las que opera.

Al menos esto parecen creer los comités de empresa, al confiar en un posible efecto Lampedusa de la movilidad eléctrica: todo debe cambiar para que todo siga igual. En definitiva: para no acabar como “productores de latas” (es decir, meros montadores de carrocerías) en el aparentemente imparable proceso de electrificación y digitalización automovilística, mientras que su interior tecnológico es producido por otros, deberemos tragar con nuevas concesiones laborales.

Sin embargo, esto no es más que una ilusión fetichista que esconde la transformación inmanente del capital, así como el hecho que las condiciones que habían permitido los acuerdos interclasistas actuales están degradándose irremediablemente.

Sindicatos y comités de empresa ya no cuestionan los aspectos macroeconómicos ni la dinámica empresariales que enmarcan su margen de acción; la representación sindical ha quedado relegada a una posición subalterna como "socia júnior, pasajera en el asiento trasero, muy lejos del volante" (Wolfgang Streeck). Esto ha sido descrito por la psicología crítica como "capacidad de acción restringida", es decir, la subyugación del comportamiento social y político a un marco de acción impuesto externamente.

La conversión ecológica es necesaria, por descontado. En cierto modo, va de la mano de la transformación que le es inmanente al capital. En ese sentido no es más que un adorno verde a la intensificación del constante proceso de revalorización capitalista. Uno quisiera exclamar, como Walter Benjamin: ¡La catástrofe es que todo continúe igual!

Usted vincula el trucaje de motores no solo a los objetivos de lucro empresarial de, en este caso, Volkswagen, sino también al fracaso de los modos de control del modelo de producción capitalista. ¿Qué modelos de control ofrece el modelo de producción capitalista y por qué y en qué medida han fallado?

No puedo juzgar quién, con qué conocimiento, en nombre de quién o legitimado por qué personas manipuló efectivamente el control de las emisiones de los coches diésel. Además, debe tenerse en cuenta que la manipulación se llevó a cabo no solo en VW, sino en un marco de colaboración entre grandes grupos automovilísticos y proveedores.

Entonces, ¿quién falló? ¿Los gerentes de las empresas individuales, que apenas conocen ya los procesos de producción de 'sus' propias empresas y que han delegado hasta los objetivos empresariales a, por ejemplo, ”Profit-Centers”? ¿Los ingenieros que aspiran a la perfección tecnológica por deformación profesional pero se someten de hecho a las directrices de la junta directiva y sus expectativas de rentabilidad? ¿Las personas trabajadoras, que limitan su trabajo a acatar las órdenes de sus superiores? ¿Los consejos de administración, y los comités de empresa, que se dan por satisfechos con el aumento de ventas y beneficios y, en algunos casos, con la estabilidad laboral, pero no alcanzan a comprender las condiciones bajo las cuales se logran?

Lo que ha fracasado en relación a las cuestiones democráticas y ecológicas es el sistema de producción. Mientras impere el modo de producción capitalista el control de la producción estará al servicio del propio capital. Es el principio del control (descentralizado) capitalista lo que ha fracasado. Si es que puede hablarse de fracaso alguno, ya que es innegable su éxito a la hora de alcanzar su propósito final: la rentabilidad de la producción.


Estas cuestiones no van a solucionarse ni con la instalación de un nuevo software o nuevos motores en los vehículos manipulados, ni con la reorientación técnica de la industria automovilística hacia la movilidad eléctrica. En todo caso, estos procesos constituyen un intento de gestión a corto plazo de la crisis de la industria automovilística. ¿Qué constituiría, en su opinión, una conversión real de la industria automovilística que permita superar la crisis a largo plazo?


Yo me anticipé relativamente a esta discusión cuando, en el contexto de la crisis financiera del 2007, en la que el comercio mundial se desplomó y el sector de la ingeniería mecánica y el automovilístico (principales industrias alemanas orientadas a la exportación) se sumieron en una profunda crisis, reclamé la necesidad de un nuevo debate sobre la conversión, no solo de la industria, sino también del modelo de desarrollo económico.

No estaba solo: en 2009, Hans-Jürgen Urban, miembro de la Comité Ejecutivo Federal del sindicato IG Metall, advirtió que algunas empresas difícilmente iban a poder sobrevivir debido a su alto nivel de especialización. Por lo tanto, afirmó, era necesario "pensar sobre productos totalmente diferentes y un nuevo modelo productivo en el marco de una estrategia de reestructuración ecológica".

Sieghard Bender, fallecido representante de la IG Metall en Esslingen, respondió en 2009 al derrumbamiento dramático de la producción y a la extensión de las reducciones de jornada y salario en la industria mecánica (un sector compuesto mayoritariamente por empresas medianas enfocadas al sector automovilístico y al mercado estadounidense) impulsando mesas de dialogo en los organismos administrativos de la IG Metall. En estas mesas se invitó a representantes de plantillas y comités de empresa a discutir sobre producción alternativa: la posibilidad de producir, con los medios existentes, productos diferentes para otros mercados diferentes.

En el convenio colectivo de VW de febrero del 2010 se consiguió que la empresa se comprometiera, además de a mantener por varios años los puestos de trabajo (un compromiso prácticamente obligatorio en estos casos), a establecer un Fondo de Innovación. Este fondo pone 20 millones de euros al año a disposición del desarrollo de productos innovadores y nuevos sectores productivos. Este tipo de mediadas se están generalizando en medio del tumulto actual, como ejemplifica el caso de Bosch en Homburg, o la exigencia casi profiláctica del representante regional de IG Metall Jörg Köhlinger, que pide "propuestas concretas de conversión para cada planta en riesgo."

 

El debate en torno a la conversión no es de ahora.


El caso de referencia para todos los debates en torno a la conversión es el del proveedor de la industria aeroespacial británico, Lucas Aerospace, en la década de los 1970. Cuando descubrieron los planes de reducción de plantilla en esta empresa (altamente dependiente de contratos armamentísticos), los diferentes sindicatos de la empresa formaron conjuntamente el shop stewards combine comittee. Esté comité desarrolló en 1976 un plan para la reestructuración de la producción: el llamado corporate plan. Este plan aspiraba a luchar "por el derecho a trabajar en productos adecuados y razonables [...], con el objetivo de subsanar los problemas reales de las personas en lugar de contribuir a su creación". Por primera vez, una lucha sindical por la conservación de puestos de trabajo se vinculó a una lucha para desarrollar una nueva gama de productos. La plantilla se involucró intensamente en el plan, e incluso se desarrollaron programas individuales de formación.

A pesar de todo esto, se hizo patente relativamente pronto que esta alternativa solo podría ser implementada si se cuestionaba el derecho del capital a la disposición operativa y a la planificación empresarial (Betriebliches Dispositionsrecht). En ese sentido, las personas involucradas consideraban su plan como un paso hacia la democratización de la producción industrial. Estaban convencidas de que una "verdadera democracia industrial" no puede "limitarse a la representación sindical de los trabajadores en consejos de administración que toman decisiones en función de las directrices impuestas por la alta gerencia".

Lucas Aerospace fue el preludio de una multitud de proyectos productivos enfocados a la reconversión de la industria armamentística, también en la República Federal Alemana. En el otoño de 1981, mientras el proyecto alternativo de Lucas Aerospace fracasaba definitivamente ante la cerrazón de la dirección, los delegados de la IG Metall de Blohm & Voss fundaron el primer Arbeitskreis Alternative Produktion (grupo de trabajo de producción alternativa) en Hamburgo, una región que estaba por aquel entonces seriamente afectada por la crisis de los astilleros.

Hasta finales de 1983 se establecieron unos 40 grupos de trabajo de este tipo, principalmente (pero no solo) en el sector armamentístico y de la construcción naval, siguiendo el ejemplo del modelo británico: delegados sindicales y comités de empresa activaron todas las secciones de las plantillas para trabajar conjuntamente en modelos de producción alternativos. La oficina regional de la IG Metall abrió un Centro de Asesoría a la Innovación para las plantillas que, debido a su posición en la jerarquía productiva de su grupo empresarial, no dispusieran de los conocimientos o recursos necesarios.

 

¿Qué recorrido tuvieron estas experiencias?


Lo que todas las experiencias tuvieron en común fue que fracasaron: el sindicalista Mike Cooley, uno de los impulsores del debate en torno a la conversión en Lucas Aeroespace, se dio de bruces con el poder inquebrantable del capital cuando fue despedido en 1981 y la compañía volvió al business as usual.

En la República Federal Alemana la mera demanda de comisiones tripartitas para debatir propuestas de productos orientados a la producción alternativa se encontró generalmente con un “no” categórico por parte de la dirección. Las empresas estatales, como por ejemplo la Howaldtswerke-Deutsche Werft AG en Hamburgo, no fueron diferentes. Los modelos de producción alternativos fueron rechazados de plano. Tropezaron, en palabras de Marx, con el “poder social concentrado” que es el capital, así como con la constatación de lo evidente: constituir un contrapoder democrático es un proceso complicado.

Ocurrió lo que era de esperar: cuando, tras el final de la Guerra Fría en 1989 debido a la implosión del sistema socialista mundial, se habló largo y tendido de los llamados dividendos de la paz (que, se suponía, se obtendrían de la reconversión del sector armamentístico) éstos apenas se vincularon a la tradición del movimiento previo por la reconversión del sector.

La UE facilitó subvenciones y los líderes sindicales se centraron (siguiendo la línea convencional) en la gestión corporativista y tripartita, junto con las agencias gubernamentales y la patronal, de la crisis y la reconstrucción. No se consultó en ningún momento a los grupos de trabajo de producción alternativa que todavía existían. La conversión se convirtió en una estrategia de modernización monopolizada por las empresas que, si bien involucraba a los representantes sindicales en el marco de la cogestión, ahora estaba plenamente orientada a la innovación empresarial. El antaño carácter democrático de los movimientos de conversión fue completamente capado.

A la democracia en las empresas se le oponen tanto al derecho civil, con el derecho a la propiedad privada, como el derecho laboral, con el derecho al despido. Retrospectivamente, lo ocurrido no es tan sorprendente. Si se abandona la concepción romantizada de la conversión, de la cual quizás pequé yo mismo en 2008, y se analiza desde una perspectiva histórica y crítica, hoy en día llega uno a conclusiones diferentes, que no confunden conversión con formas democráticas de reestructuración económica.

La conversión (en el sentido más amplio, es decir, la modificación de la gama de productos, la diversificación de la producción, etc.) siempre ha existido. Es el resultado de lo que Marx y Engels formulan en El Manifiesto Comunista de tal modo: el modelo de producción capitalista y la sociedad burguesa solo puede existir mediante la “revolución constante de los instrumentos de producción, es decir, de las relaciones de producción, es decir, de las relaciones sociales en todo su conjunto".

No en vano, como afirma Marx en El Capital, es "el propio capital " el "verdadero obstáculo de la producción capitalista," ya que siempre acaba metiéndose en callejones sin salida. Pero, a su vez, el modo de producción capitalista logra superar estos obstáculos que sus propias leyes de desarrollo generan mediante la conversión, entre otros procesos.

Las conversiones que le son inmanentes al capital vienen determinadas principalmente por la competencia por un lado, y las tendencias de los mercados mundiales por otro. El caso del grupo Nokia en Finlandia es un buen ejemplo de ello: empezó como una fábrica de papel, en el marco de un capitalismo organizado [socialdemócrata] y ante el aumento progresivo de la alfabetización de la población y de la carga administrativa estatal (lo cual, consecuentemente, impulsó la demanda de artículos de impresión).

Durante el periodo fordista viró hacia la industria de los polímeros, fabricando neumáticos para la industria automovilística y productos para la floreciente industria del ocio (botas de goma), para pasar a convertirse, en el contexto del llamado “capitalismo de alta tecnología” moderno, en un operador de telecomunicaciones.

Este tipo de conversiones fueron a veces impulsadas directamente por el Estado mediante lo que constituye la forma de conversión más sencilla y menos problemática del capitalismo: la industria bélica y la cartera estatal de contratos de defensa. La industria automovilística estadounidense reorientó su actividad a la producción armamentística tras el ataque japonés contra Pearl Harbor. Y la propia industrialización fordista de Alemania, así como el desarrollo de sus industrias automovilística y siderúrgica, fue impulsada por políticas económicas fascistas orientadas a dinamizar la demanda interna. Este es el caso de las plantas Hermann Göring en lo que hoy en día es Salzgitter, así como de Volkswagen AG, que nació en 1939 como productora de Kübelwagen y de otro tipo de material militar.

 

¿Son democráticos estos procesos de conversión?


Rara vez. La realidad histórica muestra que este tipo de conversiones siempre se han sido impulsadas por una combinación de factores: un contexto marcado por problemas de valorización capitalista, intentos estatales de superación de esta crisis, y procesos de adaptación empresarial impulsados ​​por el mercado. En ese sentido, la reestructuración de la industria automovilística actual está determinada por la conjunción de un nuevo marco regulador social y estatal y de nuevas dinámicas del mercado mundial, sobre todo en lo que respecta a China.

Podemos considerarlo un proceso de conversión. Sin embargo, que Volkswagen venda ya hoy en día más salchichas (de sus cantinas) a supermercados que automóviles (alrededor de siete millones de salchichas frente a unos seis millones de automóviles), o que en la planta de Salzgitter, con condiciones laborales innovadores para los trabajadores mayores, se abriera hace poco una nueva línea de producción (de cogeneradores termoeléctricos) que entretanto ha ya ha sido liquidada, difícilmente puede considerarse un proceso de conversión democrática.

Incluso una reorientación productiva beneficiosa desde el punto de vista ecológico o de política de transportes, como es el caso de la fusión entre Alstom y la sección ferroviaria de Siemens, no implica una disminución de la presión sobre la plantilla. En cualquier caso: ¿qué opciones de producción alternativa existen con los medios de producción actuales? En el caso de Lucas Aerospace el objetivo era producir aparatos de climatización geotérmicos, equipos de ultrasonido, motores híbridos. Hoy en día tampoco hay mucho más.

¿O es que esperamos que la industria automovilística, altamente sofisticada, se reoriente hacia la producción de bicicletas eléctricas? ¿Con 90 millones de personas empleadas? Me temo que hoy en día limitarse a reivindicar una conversión es un tanto ridículo, y no motiva a las plantillas de trabajadores a movilizarse. Quizás deberíamos, en lugar de reivindicar un proceso de conversión, entender mejor la dialéctica en la que ésta se enmarca: cómo el capital logra subyugar nuevas líneas de productos a su lógica de valorización una y otra vez. Hay bien poco de democrático en ello.

El Estado federado de la Baja Sajonia es accionista en Volkswagen con un 20 % y los delegados de las personas empleadas tienen derechos especiales de cogestión. ¿Aumentan estas condiciones la posibilidad de una conversión democrática de VW, en comparación con otros fabricantes de automóviles?


Sí y no. La Ley Volkswagen [que estableció el control del 20 % de las acciones de VW por parte del Estado federado de la Baja Sajonia cuando dicha empresa fue privatizada en 1960] se enmarca sin roces en la estrategia de reestructuración y desarrollo adoptada por la dirección del grupo. Yo por lo menos no conozco ningún ejemplo de lo contrario. Por otro lado, todos los ataques a dicha ley están vinculados a intereses que abogan por la privatización e intentan socavar los derechos de cogestión.

En este sentido, debemos defender el statu quo, pero solo para luego retomar la ofensiva a partir del mismo. En sí mismo no es suficiente para avanzar hacia una reestructuración socio-ecológica sin que el capital se apropie del proceso una vez más.

Hoy en día, el Estado está llevando a cabo su función de "capitalista colectivo ideal" (Friedrich Engels) de manera prácticamente ejemplar

Echemos un vistazo al balance anual del grupo VW para el 2016, que se publicó precisamente bajo el lema "Redefinimos la movilidad". Allí leemos que en el ejercicio fiscal 2016 los ingresos respecto al año anterior (el año del Diesel-Gate) aumentaron en un 2,5%. Es decir, no es que pueda hablarse de una debacle. Al mismo tiempo, los costes de producción se redujeron en un 7,3% y los beneficios aumentaron en 5.100 millones de euros, un aumento en un 6,7% de la tasa de retorno de la inversión. Difícilmente podemos calificar esto de crisis.

En vez de buscar el futuro de la industria automovilística exclusivamente en la movilidad eléctrica, ¿qué papel podrían jugar las políticas públicas en una conversión democrática de la industria automovilística?


De la política estatal espero poco, como ya señalé con el ejemplo de la Ley VW. Probablemente mucho más relevantes sean los debates en torno a la industria automovilística que se dan en el ámbito de las políticas urbanas o de transportes, que permiten ampliar el margen de maniobra, limitado dentro de las empresas, y facilitar desarrollos alternativos. Esto también lo demuestran la experiencia de la conversión en el sector armamentístico en los años 70 y 80: si se extendió en las fábricas, es decir, si se convirtió en un movimiento amplio, fue sobre todo porque tuvo el apoyo social del movimiento pacifista de aquel entonces. En palabras de Bertolt Brecht: "Sobre la carne que os falta en la cocina/ no se decide en la cocina".

Hoy en día, el Estado está llevando a cabo su función de "capitalista colectivo ideal" (Friedrich Engels) de manera prácticamente ejemplar. Ejemplo de ello son las “prima por desguace” que concedió durante la crisis de 2009, o el llamado “bono ambiental” para el desguace de los vehículos diésel más antiguos, ambas medidas condicionadas a la compra de un nuevo vehículo.

De todo lo anterior queda claro que, para que la conversión ecológica de la industria automovilística no se realice a expensas de las plantillas, la conversión también debe ser democrática. Al mismo tiempo, una mera conversión democrática no garantiza la transformación ecológica; la sostenibilidad ambiental estaría sujeta, junto a los demás objetivos empresariales, a la discreción de la plantilla. ¿Cómo pueden pensarse juntos ambos modelos?
Es cierto que, históricamente, la sostenibilidad ecológica y la emancipación de la clase obrera han sido objetivos mutuamente excluyentes. El ascenso del movimiento obrero se debe a un modelo de desarrollo económico basado en la destrucción ecológica y en la represión de los movimientos democráticos en la periferia de la economía mundial para obtener ‘petróleo barato’.

Hoy en día, tanto la cuestión ecológica como la cuestión de clase están amenazadas. La producción capitalista se dispone a socavar "las fuentes de toda riqueza", es decir, “la tierra y el trabajador" (Marx). Por tanto, la contradicción histórica de ecología y emancipación de la clase trabajadora no constituye una contradicción sistemática, incluso si la historia “oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos” (Marx).

Creo que no se trata de elaborar "recetas [...] para los figones del porvenir," como ya rechazó Marx, sino de señalar las nuevas contradicciones que resultan de la conversión inmanente al capital: por ejemplo, la dificultad cada vez mayor de las viejas estrategias sindicales instauradas para garantizar el empleo y evitar deslocalizaciones. Este es el humus sobre el que se pueden formar cosas nuevas, y sobre el que se pueden debatir nuevas formas democráticas de reestructuración o conversión económica. Las 'soluciones' las tienen que elaborar las personas, especialmente los 'productores directos.'

La conversión democrática y solidaria de las cadenas de valor automovilísticas es más compleja y más difícil de organizar que la conversión de los grandes astilleros en la década de 1980. Aun así, ya lo escribió Bertolt Brecht: "Las contradicciones son nuestra esperanza". Cuando el capital y sus estrategias minan las fuentes de toda riqueza es cuando nos toca estar a la altura de las circunstancias y buscar soluciones.

 

A finales de noviembre de 2017, la Fundación Rosa Luxemburgo organizó una conferencia sobre el futuro del trabajo en las cadenas de valor automovilístico. La conferencia se centró en la crítica a la conversión inmanente al capital, una conversión promovida por la empresa privada y los Estados. ¿Cómo evalúa el interés social en esta crítica? ¿Cree que es posible que la crítica influya en los muchos proyectos sociales (y municipales) que están trabajando en cambiar los modelos de movilidad?


La conferencia que tuvo lugar este noviembre en Hannover surgió de un grupo de debate fundado hace varios años por la delegación de la Fundación Rosa Luxemburgo en Baja Sajonia. Este grupo tenía la intención desarrollar las conclusiones de una conferencia organizada en octubre de 2010 en Stuttgart. La conferencia de Stuttgart giró en torno a las reivindicaciones por una conversión socioeconómica del modelo productivo que surgieron en el marco de la crisis. En una conferencia previa más pequeña, en la primavera del 2010, se había discutido con un importante número de representantes sindicales y de comités de empresa, principalmente de Daimler (Bremen), sobre producción alternativa.

Pero este impulso glorioso acabó tan pronto las jornadas reducidas, que se habían impuesto en el sector automovilístico y sus proveedores debido a la coyuntura del verano 2010, dieron paso a nuevas ofertas de horas extra.

En la conferencia de Stuttgart, a la que asistieron 400 personas, solo acudieron unos pocos representantes de los trabajadores. Las demandas de conversión, ahora vinculadas a la promoción incipiente de movilidad eléctrica y la eficiencia energética, fueron absorbidas relativamente rápido por la lógica capitalista y convertidas en una maquillaje verde del capitalismo. "La reacción política empieza por la redecoración" resumió sucintamente, en otro contexto, el poeta Peter Rühmkorf.

Esta transición restaurativa constituyó el punto de partida de la conferencia en Hannover el año pasado, en la que decidimos tematizar la cuestión del futuro del trabajo en la cadena de valor automovilística, así como establecer un diálogo en torno al tema con representantes de organizaciones sindicales, personas empleadas en la industria automovilística, academia, y organizaciones ecologistas. Que la 'solución' a la cuestión ecológica no se resolviera a costa de los intereses de los y las empleadas en la industria automovilística me parece un motivo para ser mínimamente optimista.

De todos modos, es solo el comienzo vacilante de una nueva cooperación entre movimientos sociales y ecologistas. El movimiento por la conversión en el sector armamentístico ya mostró que un proceso de transformación democrático necesita, sobre todo, mucha paciencia, así como la constitución de formas democráticas de cooperación y de trabajo, la elaboración de alternativas, y la organización de contrapoder para poder hacer prevalecer modelos de desarrollo alternativos. Ya lo decía Antonio Gramsci, en línea con su lema "Pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad": "Hay que crear personas sobrias y pacientes...". Incluso cuando el tiempo apremia.

 

Traducción Marta Cazorla | Fuhem Ecosocial

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Multinacional minera amenaza con desplazar a 450 familias de Colombia

Con la militarización del territorio, con presiones de ejército y policía, la multinacional australiana METMINCO, que cuenta con filiales en Chile y Perú, busca presionar el desplazamiento forzado de 450 familias de mineros artesanales ubicados en la región de Miraflores, en el municipio de Quinchía, Risaralda.
Con la usurpación del territorio ancestral de la comunidad indígena Embera Karambá y de cientos de familias campesinas, la multinacional espera adelantar un inmenso proyecto de explotación minera que abarcará 6.043 hectáreas, lo que constituye el 80% del municipio de Quinchía, con un irreparable costo social y ambiental para la región.


Con una serie de estratagemas legales, en las que está involucrada la Agencia Nacional Minera, la Personería y la Alcaldía Municipal de Quinchía, se presiona por el desplazamiento forzado de las comunidades indígenas y campesinas. Con un amparo interpuesto por la multinacional METMINCO a la Agencia Nacional Minera se ordenó el cierre, la incautación de las herramientas de trabajo, y el desalojo de los mineros artesanales que han venido trabajando desde hace más de 150 años en la zona. Por otro lado, la multinacional ha realizado actividades de exploración con dinamita, lo que generó grave daño ambiental a la zona montañosa de Miraflores, entre ellos la destrucción de dos micro-cuencas que abastecían de agua a las veredas. Luego de los daños ambientales no se dio la suspensión de la licencia ambiental, por el contrario la multinacional presentó denuncia ante la Personería alegando alto riesgo de deslizamiento en la zona de Miraflores, daño que ellos mismos generaron, por lo que el 24 de mayo la Alcaldía Municipal de Quinchía ordenó el desalojo de 450 familias de la zona. Se quiere justificar el desalojo bajo la presunción de un posible deslizamiento de tierra, pero en realidad se trata de una estrategia legal para obligar al desplazamiento forzado de las familias, lo que permitirá iniciar en Miraflores las obras para la construcción de dos túneles exploratorios, cada uno de dos kilómetros de largo, al interior de la montaña.


Pero el drama del desplazamiento forzado en Quinchía no es algo nuevo, la planificación para la explotación del Bloque Aurífero del Cauca Medio, que involucra proyectos de explotación minera como el de La Colosa en Cajamarca, lleva décadas de planificación. Por un lado se encuentran los largos años de estudios de factibilidad técnica y financiera, la adquisición de los permisos y títulos legales de explotación que corresponden a 11 títulos mineros otorgados entre el 2008 y el 2013 pero, de manera paralela, se encuentran los procesos de violencia, las masacres y los asesinatos, para generar el desplazamiento forzado y el despojo de tierras de las comunidades indígenas y campesinas, necesarios para la realización de la explotación minera.


Como sucedió en casi todo el país, la intensa violencia paramilitar que se desató en Colombia de 1996 al 2003, funcionó como una maquinaria para el despojo de tierras y la posterior imposición de grandes megaproyectos. En el Chocó y el Urabá antioqueño la violencia antecedió la imposición de grandes cultivos agroindustriales de banano y palma de aceite, en el bajo Cauca antioqueño la violencia paramilitar antecedió la imposición de la Hidroeléctrica de Ituango, mientras que en Quichía las masacres y los asesinatos antecedieron la imposición del megaproyecto de explotación minera de oro y plata. Para mayo del 2002, el Frente Miraflores del Guáutica, adscrito al Bloque Central Bolívar, comandado por John Fredy Vega Reyes, alias “tiburón”, recorrió las veredas de Quinchía, en una acción paramilitar que dejó como saldo el asesinato de 6 campesinos. Pocos meses después, entre el 22 y el 25 de octubre del 2002, el mismo comando paramilitar asesinó a otras 9 personas por su paso por las veredas del Naranjal, entre ellos perdieron la vida dos indígenas de la comunidad Karambá. Luego del asesinato selectivo de 3 luchadores sociales en el 2003, y del desplazamiento masivo de la zona, la violencia obligó a que la Asociación de Mineros de Miraflores se viera obligada a “ceder” el título minero 010-87m a la Compañía Minera Miraflores, filial de la multinacional METMINCO.


La historia de sangre y despojo que se encuentra detrás de la imposición de la multinacional METMICO está directamente relacionada con la nueva victimización de las comunidades indígenas y campesinas en Quinchía, puesto que la “cesión” de los títulos de explotación minera del 2003, fue un acto ilegal e ilegítimo, no sólo por la violencia paramilitar que presionó tal cesión, sino porque los títulos originales fueron aportes del Gobierno Nacional a la comunidad y no son susceptibles de cesión alguna, por lo que la multinacional ha tenido que utilizar nuevos recursos para presionar el desplazamiento de las comunidades indígenas y campesinas de Quinchía.


La orden de desalojo emitida por la Alcaldía Municipal de Quinchía se debía ejecutar para el 13 de junio del presente año, sin embrago, pese a la militarización de la zona, el desalojo no se concretó, por lo que las 450 familias de campesinos, indígenas y mineros artesanales se encuentran en un permanente estado de zozobra. Pese a sentirse amenazadas las comunidades de Quinchía se encuentran en pie de lucha en defensa del agua y el territorio, reclaman la solidaridad de todas las organizaciones sociales y populares, como de la opinión pública en general para seguir su lucha por su derecho al territorio después de siglos de permanencia.

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Hidroituango. Carta abierta a la Gobernación de Antioquia

Viernes 22 de junio de 2018

 

Dada la incertidumbre de los habitantes del cañón del bajo Cauca en Antioquia afectados por el megaproyecto Hidroituango, el Movimiento Ríos Vivos hace un llamado urgente a Luis Pérez Gutiérrez, Gobernador de este departamento, mediante una carta publicada en el blog Debate Hidroituango.

Asunto: Incumplimiento de acuerdos de diálogo y solución de la problemática de Hidroituango por medio de la Mesa minero energética de Antioquia instalada después de las movilizaciones de comunidades afectadas por este megaproyecto.

En el año 2016, las comunidades afectadas por Hidroituango, organizadas en el Movimiento Ríos Vivos Antioquia, realizamos una movilización en la ciudad de Medellín que originó la promulgación del decreto por el cual se crea la Mesa de diálogo, análisis y búsqueda de soluciones de conflictos originados por la construcción de megaproyectos minero-energéticos en Antioquia. Después de un año de creada la mesa y por medio de presión jurídica, la Gobernación, por fin, la instala y los barequeros, arrieros, agricultores, paleros, areneros, organizaciones de mujeres y jóvenes que estamos articulados al Movimiento Ríos Vivos Antioquia presentamos las afectaciones en el marco de la misma, esperando respuestas concretas por parte de la Gobernación.

Esto nunca ocurrió, por el contrario, esta institución dilató los compromisos adquiridos, estigmatizando y señalando al Movimiento tratándonos de ilegales; desconociendo la Constitución Política de Colombia y la normatividad que permite múltiples formas para organizarnos, especialmente cuando se trata de víctimas del conflicto como es nuestro caso y re-victimizadas por Hidroituango y por la Gobernación de Antioquia.

Como si fuera poco el sufrimiento que tenemos que pasar al ver como caen asesinados nuestros compañeros, la Gobernación de Antioquia se toma la vocería de decir quienes pertenecen y quienes no a nuestro proceso organizativo ¿Desde cuándo es una gobernación o, peor aún, la Policía; los que deciden esto? Esto es propio de las dictaduras en donde imponen a los sujetos cuándo, cómo, para qué, quién y cuándo se organiza. Es importante que nos aclaren en qué tipo de Estado estamos.

Todo lo anterior busca, suponiendo que no vivimos en una dictadura, evadir la responsabilidad que tiene la Gobernación como garante de derechos, pero va más allá: busca deslegitimar nuestra voz para que nuestras denuncias como comunidades afectadas tengan menos eco en la sociedad colombiana, vulnera nuestro derecho a la libertad de asociación, entre otros. Además aumenta el riesgo para los integrantes del Movimiento, es decir, la Gobernación no sólo incumple con su responsabilidad de protegernos sino que además nos pone en mayor riesgo al propiciar con su estigmatización y deslegitimación los ataques en nuestra contra.

Múltiples reuniones y acuerdos incumplidos. Si se hubiese atendido las solicitudes de recorrido y caracterización de la población aguas arriba y aguas abajo de la presa, si se hubiese escuchado las preocupaciones de las comunidades, la tragedia que hoy vivimos sería de menor impacto para la población. Si se hubiese escuchado la preocupación por los cuerpos que hay enterrados en las riberas del río, si la Secretaría de Gobierno hubiese hecho algo cuando se le mostró al Director de Derechos Humanos en la playa El Arenal sector Ciruelar en el mes de febrero los restos óseos humanos; quizás una familia que busca a su ser querido, hoy tendría paz.

Comprobamos recientemente que no sólo no atendieron la crítica situación en relación al riesgo para la vida e integridad física de cientos de personas por la tala de bosque seco tropical; el riesgo para la verdad, la justicia, las garantías de no repetición y el rescate de cuerpos inhumados en el cañón del río Cauca y, por si fuera poco, ni siquiera dieron parte a la Fiscalía de las evidencias con las que cuenta hoy la Gobernación de Antioquia. Situación sin precedentes para un institución que dice estar de lado de las víctimas.

Hoy nos convocan a la Mesa como si nada hubiese pasado, sin concertar la fecha, ni las condiciones, la Secretaria da la orden y nada se puede considerar al respecto. La forma de diálogo que le sirve a la Secretaría es bajo la imposición y cuando por la contundencia de nuestros argumentos se logra concertar, entonces ella decide incumplir los acuerdos. De nuevo, Colombia parece más una dictadura que un Estado social de derecho.

Señor Gobernador, le ponemos en conocimiento esta situación para que sea corregida de manera urgente, con la esperanza de que la Secretaría de Gobierno no actúe de manera aislada. Le comunicamos que ante su compromiso en Valdivia con nosotros –hace más de un mes– de darnos participación en el PMU, nos respondieron que usted no decide en este espacio. Aún esperamos la reunión con usted, pues el irrespeto de la Secretaría de Gobierno hacia el proceso y los incumplimientos reiterativos son prueba de su falta de interés por dar soluciones a las comunidades afectadas por Hidroituango y que son representadas por el Movimiento Ríos Vivos Antioquia.

Así mismo, Señor Gobernador, la situación de incertidumbre, de crisis de las familias que lo perdieron todo, de cientos de familias que no han podido regresar a trabajar al río Cauca, de los auto-albergues; del destierro que ha significado Hidroituango, crece todos los días. Poco ha hecho Empresas Públicas de Medellín (EPM) aguas abajo y nada aguas arriba. Le pedimos que usted atienda al pueblo de Antioquia de manera urgente que esta sufriendo a causa de esta obra de destrucción.

Más que reuniones, necesitamos soluciones ¿Cuándo llegan las ayudas humanitarias como alimentos, elementos de aseo, colchonetas, cobijas, entre otros, a Ituango y Sabanalarga? ¿Cuándo inicia la restitución de los medios de vida para las familias articuladas en el Movimiento Ríos Vivos Antioquia? ¿Hacia cuáles tierras iremos a reiniciar nuestro proyecto de vida; las familias que lo perdimos todo con el represamiento irregular e ilegal del río aguas arriba y con la creciente provocada por EPM aguas debajo de la presa? ¿Cuándo terminará la angustia? ¿Cuándo sabremos la verdad de lo ocurrido? ¿Cuándo nos permitirán participar en la toma de decisiones que nos afectan? Esperamos cuanto antes su respuesta.

 

Atentamente,

 

Comunidades afectadas por Hidroituango organizadas en el Movimiento Ríos Vivos Antioquia

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Una nueva economía desde la naturaleza con derechos

“Alejada de la naturaleza, la existencia humana queda vacía de contenido” (Masanobu Fukuoka)


América Latina está llena de contradicciones y contrastes. En ocasiones, los países con gobiernos conservadores sorprenden positivamente, mientras que -con frecuencia- los países con gobiernos progresistas defraudan. Ese es el caso de los Derechos de la Naturaleza.


Hace algunas semanas Colombia asombró al mundo. En un país donde neoliberalismo y extractivismos marcan la senda desarrollista, la Corte Suprema de Justicia falló a favor de una tutela para frenar la persistente degradación de la Amazonía, provocada por los extractivismos. Tal fallo histórico reconoce a esta región como sujeto de derechos, lo cual permitirá –desde los seres humanos- exigir su protección. Ya en 2017, esta Corte Constitucional marcó otro hito histórico, al otorgar la misma categoría al río Atrato .


Estas decisiones sintonizan con los pasos dados en la Asamblea Constituyente de Montecristi, en Ecuador. En 2008 dicha Asamblea estableció un hito cuando aprobó una Constitución que reconoce a la Naturaleza como sujeto de derechos (Derechos de la Naturaleza que ya cumplen 10 años de haber sido proclamados), sumándole el derecho a ser restaurada cuando ha sido destruida. Un paso que no tuvo el eco esperado desde el gobierno ecuatoriano. El entonces presidente Rafael Correa se llenó la boca de “revolución”, pero impulsó una oleada de extractivismos nunca vista en ese país, al tiempo que preparaba el retorno neoliberal [1].

Justo cuando Correa reconoció que le quedó grande la Iniciativa Yasuní-ITT, un 15 de agosto de 2013, diría que “ el mayor atentado a los Derechos Humanos es la miseria, y el mayor error es subordinar esos Derechos Humanos a supuestos Derechos de la Naturaleza ”. A la par de demostrar una total incomprensión del significado de los Derechos de la Naturaleza, Correa defendía tales Derechos para combatir los destrozos ambientales ocasionados por mineros informales… para abrir paso a grandes mineras transnacionales. Correa -un verdadero charlatán- quiso vender el mensaje de que “fue el mundo el que nos defraudó”, cuando en realidad fue él quien defraudó a su país y al mundo .


Es crucial tener claro cuán importantes son los Derechos de la Naturaleza en la construcción de sociedades democráticas, justas y libres, con economías solidarias y sustentables (como puerta de entrada a otro mundo posible ). A contrapelo de las alergias provocadas a conservadores de todas las ideologías, la cristalización de la Naturaleza como sujeto de derechos es parte de la senda a seguir para pensar en otro mundo, y son varios más los esfuerzos que se mueven en esa dirección en diversas partes del globo a nivel nacional [2] y también a nivel local [3] .


A lo largo de la historia del derecho, cada ampliación de derechos fue antes impensable. Hasta el “derecho a tener derechos” se consiguió siempre con una intensa lucha política. Por ello, reconocer a la Naturaleza como sujeto de derechos y liberarla de la condición de mero objeto de propiedad exige un esfuerzo político; más aún si aceptamos que todo ser vivo tiene igual valor ontológico, sin implicar que todos sean idénticos.


Los cambios demandados para alcanzar tal fin son profundos en todos los ámbitos…


Para empezar, la Humanidad debe entender que también es Naturaleza y que cualquier empeño de dominarla y manipularla es suicida; tendencia agudizada en el capitalismo. La Naturaleza no es infinita, tiene límites que -peligrosamente- se están superando. Esto implica cuestionar toda institucionalidad y organización social, política y económica que destruye a la Naturaleza y, en definitiva, a la Humanidad misma.


En vez de mantener el divorcio Humanidad-Naturaleza, urge un reencuentro. Esto empieza por desmercantilizar la Naturaleza, así como todos los bienes comunes, sin implicar su estatización. Precisamos un manejo y un control comunitarios de dichos bienes y, por cierto, de las relaciones con la Naturaleza (liberándolos tanto de las fauces del mercado como de las fauces del Estado centralizado).


La economía y sus objetivos deben subordinarse a las leyes naturales, asegurando siempre la calidad de vida humana. Como parte de una “gran transformación”, en palabras de Karl Polanyi en 1944 , urge superar la religión dominante del crecimiento económico y, también, de la acumulación incesante de bienes materiales que nutre al capitalismo.


Salir de la sociedad del crecimiento, es crucial. No se trata solo de reducir físicamente el metabolismo económico. La búsqueda permanente de ganancias obtenidas explotando a seres humanos y Naturaleza debe cesar y, sobre todo, urge imaginar opciones de vida fuera de los límites utilitaristas y antropocentristas de la Modernidad. Eso implica, entre otras cosas, desmitificar a los fetiches del “desarrollo” y del “progreso”, con el fin de superar el laberinto capitalista .
Así, una nueva economía deberá priorizar la suficiencia, en donde se amplíe solo la producción de lo que realmente reproduce a la vida ( objetivo que jamás debió separarse de la economía ). Ampliación que respete siempre los ciclos de la Naturaleza, en vez de buscar mayor eficiencia -e incontrolada competitividad- para saciar un desbocado y asesino consumismo. La equidad de ingresos y riqueza son también pilares de esa nueva economía. Hasta podríamos plantear un principio: que los privilegiados -tanto de estratos altos como medios- vivan con menos hasta que todos vivamos con dignidad y armonía.


Esta aproximación demanda cada vez más un abastecimiento simple y autónomo, una “subsistencia creativa” vía autoproducción, con usos comunes y con mayor durabilidad de los bienes. En las empresas, habría que atenuar la obligación de crecer reduciendo la especialización. Todo encaminado a que el capital -en cuanto relación social- abandone la producción (reduciendo desde la presión por la ganancia infinita hasta los créditos y la especulación). Se trata de producir local y regionalmente para desenredar el comercio internacional y las cadenas de producción -ambos enmarañados-, generando cercanía y confianza. Además, cabe reducir y redistribuir el horario laboral, abriendo espacio a ocupaciones social y culturalmente productivas (y no degradantes). Pero, sobre todo, individuos y comunidades deberán “ejercitar su capacidad de vivir diferente” (todos y todas viviendo con dignidad, en armonía con la Naturaleza, NdA), como plantea el alemán Niko Paech, y los países deben “aprender a vivir con lo nuestro, por los nuestros y para los nuestros”, como recomendaba el argentino Aldo Ferrer .


Esa nueva economía no puede ser ni productivista, ni consumista, ni aspirar al crecimiento absurdo. Esa nueva economía demanda otro posicionamiento frente a los mercados, al Estado, -e incluso frente a nuestra propia concepción de qué es el trabajo y la producción- teniendo a lo comunitario y lo popular como bases. Transformación posible si, desde ya, reconstruimos relaciones armoniosas entre Humanidad y Naturaleza, lo cual exige cristalizar los derechos de ésta desde iniciativas políticas, como el Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza , tribunal que sanciona -al menos moralmente- los crímenes en contra de la Madre Tierra y de quienes la defienden, al tiempo que informa sistemáticamente sobre dichas violaciones; e incluso en los diversos observatorios ciudadanos creados para denunciar los atropellos contra la Naturaleza y las comunidades como el Observatorio Petrolero Sur , el Observatorio Oil Watch, el Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina , el Atlas Mundial de la Justicia Ambiental: conflictos ecológico-distributivos o el reciente Observatorio de los Derechos de la Naturaleza .


El reto económico de los Derechos de la Naturaleza también está planteado: ¿lo aceptamos o avanzamos desquiciadamente a un mundo en donde el capital se coma a la vida misma?.-


Notas:


[1] Para comprender mejor lo que representó este gobierno recomendamos revisar los artículos recogidos en el portal La Ecconomía Política del Antipoder
[2] En 2010 Bolivia se aprobó una Ley de los Derechos de la Madre Tierra. En noviembre 2016 la Corte Suprema de Uttarakhand, al norte de la India, sentenció que los ríos Ganges y Yumana son seres vivientes. En marzo de 2017, en Nueva Zelanda, se permitió que el río Whanganui sea representado judicialmente a través de sus dos representantes, uno de la tribu Whanganui iwi y otro de la comunidad Crown; años antes en el mismo país, en 2013, el Parque Nacional Te Urewera fue reconocido como una entidad legal con los derechos de una persona, a cargo de los Crown y los Tuhoe. En Nepal está en proceso una iniciativa para reconocer los derechos de la Naturaleza a través de una enmienda constitucional.


[3] En los EEUU, el condado de Tamaqua, Pennsylvania fue el primer municipio en aprobar una ordenanza local reconociendo los Derechos de la Naturaleza de existir, prosperar y evolucionar en 2006; desde entonces más de 36 comunidades en siete estados de los Estados Unidos -Pennsylvania, Ohio, New Mexico, New York, Maryland, New Hampshire y Maine- tienes similares ordenanzas que codifican los Derechos de la Naturaleza. En ese mismo país un grupo de ciudadanos presentó una demanda para que las Montañas Rocosas o el desierto de Nevada puedan demandar legalmente a individuos, corporaciones y al gobierno.
Alberto Acosta es economista ecuatoriano, profesor universitario, exministro de Energía y Minas, expresidente de la Asamblea Constituyente y excandidato a la Presidencia de la República.

 

Por Alberto Acosta
Rebelión

5 de junio del 2018, Día Mundial del Medioambiente

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Trump quedó aislado en la cumbre de Canadá

Son pocos los que creen que el mundo es un lugar más seguro luego de que el magnate rompiera el convenio con Teherán de 2015, que limita actividades nucleares iraníes que podrían servir para el desarrollo de una bomba atómica.

 

En la cumbre del G7, Occidente se mostró tomando distancia del presidente estadounidense, Donald Trump, a causa de las decisiones que el mandatario ha adoptado en materia de políticas internacionales, como el hecho de haber retirado a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París y del pacto nuclear con Irán.


La distancia con Trump quedó reflejada durante la cumbre del Grupo de los siete países más industrializados (G7) en Canadá, donde varios líderes protestaron por la decisión del magnate de imponer aranceles al acero (25%) y al aluminio (10%). Además, son pocos los que creen que el mundo es un lugar más seguro luego de que el magnate rompiera el convenio con Teherán de 2015, que limita actividades nucleares iraníes que podrían servir para el desarrollo de una bomba atómica.


Durante el encuentro del G7 –formado por Alemania, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Italia, Japón y Canadá–, el presidente francés, Emmanuel Macron manifestó sus diferencias con su par estadounidense. Trump, sin embargo, trató de desviar la atención de sus medidas proteccionistas proponiendo la inclusión de Rusia en la mesa de negociaciones, lo que fue rechazado por sus aliados, menos por el flamante primer ministro italiano, Giuseppe Conte. Rusia, que se sumó al G7 (y pasó a llamarse G8) en 1988, fue expulsada de dicho grupo luego de anexarse en 2014 la península ucraniana de Crimea.


A causa de las abismales diferencias entre las visiones sobre temas tan importantes, como la cuestión de los aranceles y el Pacto con Irán, los líderes del G7, en la práctica, parecen inclinarse a conformar un “G6+1” contra Estados Unidos y sus medidas proteccionistas, como dijo el ministro de Economía y Finanzas francés, Bruno Le Maire. Sin embargo, el G7 en conjunto aprobó en la declaración final del encuentro trabajar juntos para reducir aranceles y modernizar la Organización Mundial de Comercio. “Nos comprometemos a modernizar la OMC para hacerla más justa lo antes posible. Nos esforzamos por reducir barreras arancelarias y no arancelarias y subsidios”, asentó el texto.

Antes que se emitiera dicha declaración final en La Malbaie, Canadá, Trump se retiró rápidamente de la reunión, puesto que su objetivo primordial es asistir en Singapur a una histórica cumbre con el líder norcoreano, Kim Jong-un, con el quien analizará el desarme nuclear de Corea del Norte, el próximo 12 de junio. “En el tope de la lista estuvo la cuestión comercial”, había dicho Trump, sobre los temas conversados, justo antes de tomar su vuelo. “Nosotros queremos y esperamos que otras naciones den un acceso justo al mercado a las exportaciones estadounidenses”, añadió.


Al haber partido cinco horas antes de que finalizara la cumbre, el mandatario estadounidense no participó en las reuniones sobre clima y océanos. Estados Unidos y Japón decidieron no sumarse –como ya sucedió el año pasado– al compromiso de trabajar para reducir con metas concretas la contaminación de los océanos con basura plástica, que sí apoyaron en cambio los europeos y Canadá.


Para Norberto Consani, director del Instituto de Relaciones Internacionales, dependiente de la Universidad Nacional de La Plata, la cumbre jugó al borde de la ruptura de la Alianza Atlántica, por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, a raíz de las provocaciones de Trump.


“Nunca hubo una tensión tan grande entre Estados Unidos y el resto de la Alianza Atlántica -que tiene en la Organización del Tratado del Atlántico Norte la vía militar- como con la crisis que se vive en estos días luego de que Washington rompiera el pacto nuclear con Irán”, opinó el analista.


Para Consani, Alemania y Francia son los países que más fuertemente se manifiestan en contra de algunas posiciones internacionales de la Casa Blanca. “Angela Merkel (la jefa del gobierno de Alemania), sobre todo, es muy dura, mientras que Macron está condicionado por ese componente gaullista que tiene la sociedad francesa, debido a lo cual Estados Unidos va a quedar aislado del resto de Occidente”, estimó el académico.


Ambos mandatarios se han pronunciado individualmente en contra de Trump. El mes pasado, Merkel dijo que Europa debe aprender a tomar su destino con sus propias manos, pues ya no puede confiar en la política exterior de Washington. Esta semana, el presidente francés recibió en París al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien lo presionó para que Francia se retire también del acuerdo, que había levantado sanciones a Irán y desbloqueado miles de millones de dólares iraníes congelados alrededor del mundo en virtud de las penalidades. “Ya me explicarán cómo se contribuye a la estabilidad regional haciendo salir a todo el mundo de un marco que ha permitido a la Organización Internacional de la Energía Atómica vigilar actividades que antes no se veía”, dijo Macron.


Disgustada por la actitud de Trump de retirarse del convenio nuclear, Irán anunció que se propone aumentar el número de sus centrifugadoras de uranio en la central atómica de Natanz, dentro de los límites del acuerdo firmado con Occidente.

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Sábado, 09 Junio 2018 05:35

El medio ambiente somos todos

El medio ambiente somos todos

Para las campañas presidenciales en Colombia, el eje ambiental ha aparecido como uno de los temas más relevantes entre las necesidades y aspiraciones de los nuevos votantes; no obstante, muchos pierden de vista que es el capitalismo, como modelo económico, quien se sustenta en una expansión ilimitada de las capacidades humanas, sin medir sus consecuencias, reafirmándose, de esta manera, como el máximo enemigo del medio ambiente.

La situación ha llegado hoy a tal punto, que algunos expertos hablan, incluso, del antropoceno, un periodo específico marcado, como nunca, por las transformaciones causadas por el ser humano sobre la naturaleza.

Ante esta circunstancia, es importante que todos y todas conozcamos las realidades ecológicas en Colombia, así como el marco normativo y algunos de los puntos clave para tratar en el futuro, de tal manera que seamos conscientes y capaces de plantarle cara a la conservación ambiental, más allá del gobierno de turno.

 

El escenario ambiental

 

La biodiversidad es la mayor riqueza del mundo, y Colombia es el segundo país mas biodiverso del mundo, después de Brasil. La biodiversidad juega un papel fundamental en el desarrollo económico y es uno de los principales componentes, físicos, psicológicos, y espirituales en la calidad de vida. Su protección, a partir de la conservación y de su uso sostenible, es fundamental para mantener el equilibrio en la naturaleza.

En este sentido, se llevaron a cabo ajustes en el marco institucional y jurídico en el sector agrícola para contribuir a la conservación de la biodiversidad, sin embargo los avances son limitados pues en la práctica se continúa favoreciendo un modelo agrícola intensivo, cuyo fin es la producción comercial a gran escala, deteriorando y transformando de esta manera la biodiversidad, la privatización de grandes bienes naturales también aporta a este deterioro. A ello se suman la tala de bosques, la minería, y la ganadería extensiva, que son las principales actividades humanas que impactan el medio ambiente, las que para el caso colombiano son algunas de las que más potencian el conflicto socio-ambiental que vive.

En Colombia existe una desarticulación notable entre los marcos normativos mineros y ambientales, en los que no existe una adecuada inclusión de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos. Según datos de la ANM (Agencia Nacional de Minería), hasta el 2015 los títulos mineros otorgados en páramos cubren 170.000 hectáreas, realidad preocupante ya que el 60 por ciento de nuestra electricidad es generada por fuentes hídricas, que son reguladas por los bosques, y aproximadamente 30 millones de colombianos usamos el agua que proviene de los páramos.

Debemos avanzar hacia una relación estrecha entre la biodiversidad, la salud, el modo de vida, las industrias y el lugar en el que vivimos, que cada parte tenga efectos en la totalidad, pues todo hábitat es interdependiente entre si y quienes lo habitan. No obstante, en Colombia el territorio es gestionado de manera instrumentalista y sectorial, no es visto como un conjunto de ecosistemas, paisajes rurales y urbanos y la biodiversidad no es clara en el ordenamiento territorial. Una gran parte de la biodiversidad se encuentra en territorios colectivos indígenas que corresponde a un 27 por ciento del territorio nacional, cerca de 30´845.231 hectáreas hasta el 2014. Estas comunidades han logrado reconocimiento por los derechos del territorio sobre aproximadamente 5 millones de hectáreas, de las cuales el 89 por ciento incluye coberturas boscosas en los departamentos de Nariño, Cauca y Chocó.

No obstante, los usos del suelo a escala local está fragmentada, lo que incrementa los conflictos y desequilibrios ambientales. Por dar un ejemplo, en los bordes urbano-regionales –como es el caso de la reserva forestal protectora del bosque oriental de Bogotá–, se depende de tres autoridades de diferente orden y poco coordinadas, lo que ha entorpecido acciones positivas frente a la conservación en la zona en la que están involucradas 800 especies de plantas, 8 especies de anfibios, 6 especies de reptiles, 130 especies de aves y 60 especies de mamíferos.

Hace falta un enfoque donde prime la participación de la comunidad, la concientización y el apoyo técnico, ya no se puede hablar de mitigar un impacto si no de preservar, como ejemplo están las plantaciones forestales o compensación. El ministerio de ambiente y desarrollo sostenible, en conjunto con The Nature Conservancy –TNC, World Wildlife Fund– WWF y Conservación Internacional – CI; bajo la ejecución de TNC–, crearon un manual para la compensación por perdida de la biodiversidad, que por normatividad está en la obligación de realizar estas compensaciones por deterioro al ambiente y la biodiversidad.

La compensación se realiza con el fin de indemnizar o restituir la biodiversidad, por los impactos o efectos negativos que no pueden ser reparados de ninguna forma (mitigar, corregir o sustituir), para asegurar la conservación y restauración ecológica permanente, asegurando la no pérdida neta de biodiversidad. En Colombia hay dos grandes taras en nuestro modelo económico que afectan en mayor medida la biodiversidad: la ganadera y el narcotráfico.

 

Perdida de la biodiversidad y servicios ecosistémicos

Cambios del uso del suelo

Ganadería:
Para conocimiento de todxs, Colombia se comprometió en reducir al 20 por ciento las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) para el 2030. La ganadería es la actividad que genera mayor cantidad de estos gases. En los últimos 50 años el suelo usado para esta actividad pasó de 14,6 millones a 39 millones de hectáreas, reemplazando bosque por pasturas degradadas (World Bank, 2010). De acuerdo con el PNUD (2014), en las zonas de expansión de la frontera agropecola, solo se conservan bosques en áreas de reserva forestal, en tierras comunales indígenas y de afro-descendientes.

Para lograr cumplir este compromiso, la ganadería debe comprometerse a participar en programas, proyectos y planes que estén orientados a la gestión adecuada de estos paisajes, donde la mayor participación debe estar en las iniciativas de conservación de los ecosistemas donde se lleva a cabo una gestión sostenible en los bosques y se aumentan las reservas forestales implicando la disminución de la frontera ganadera o el cambio de sus dinámicas.

La ganadería debe mantener y aprovechar los vínculos ecológicos para una producción sostenible como, por ejemplo, parches de ecosistemas para polinizadores, control de plagas, ciclo de nutrientes, recarga de aguas subterráneas y control de la erosión del suelo (Bergamini et al. 2013).

 

Cultivos ilícitos:

Están ligados a la degradación del bosque (Rincón et al. 2013), también inciden en la deforestación, su mayor impacto negativo es en el bosque húmedo tropical. En “La agenda del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera” entre las Farc y el Gobierno existen soluciones para el problema de las drogas ilícitas (punto 4 de la agenda), permitiendo generar nuevas alternativas en pro de detener la deforestación y la degradación del bosque.

La prioridad social y política que tiene la construcción de la paz puede repercutir en un descuido frente a la obtención de tierras y su manejo como un gran reto para mantener la biodiversidad, ya que en su mayoría está concentrada en los ecosistemas más ricos para la explotación de recursos dentro de las principales actividades humanas, y que no poseen en sí condiciones ecológicas para mantener la sostenibilidad del territorio.

 

Desde la comunidad y grupos organizados, pueden contribuir en el buen manejo de las herramientas consultando, revisando y participando en:

Planes Territoriales donde se puede visualizar el manejo y uso de los recursos naturales en cada territorio:
http://www.minambiente.gov.co/index.php/gestion-territorial-de-cambio-climatico#planes-territoriales

Decreto 926 de 2017, por el cual se establece el impuesto nacional al carbono y planes para su mitigación
http://www.minambiente.gov.co/index.php/decreto-926-de-2017#documentos

Plan nacional de adaptación al cambio climático
http://www.minambiente.gov.co/index.php/component/content/article?id=476:plantilla-cambio-climatico-32

Convención marco de naciones unidas para el cambio climático
http://www.minambiente.gov.co/index.php/convencion-marco-de-naciones-unidas-para-el-cambio-climatico-cmnucc/convencion-marco-de-naciones-unidas

 

Planes de ordenación y manejo de cuencas hidrográficas, que son instrumentos que hacen parte de los documentos del POT (Plan de Ordenamiento Territorial) de cada territorio, donde para hacer uso del recurso –ya sea de una macrocuenca, Cuenca, microcuenca o acuifero– debe realizarse en conjunto –como una mesa de concejo municipal– donde la comunidad también decide sobre el uso y gestión del mismo. Aquí dejo lineamientos donde encontramos nuestra participación como habitantes del territorio en estos planes para el control, manejo y gestión del recurso hídrico

 

https://www.redjurista.com/Documents/decreto_1640_de_2012_ministerio_de_ambiente_y_desarrollo_sostenible.aspx#/

Estrategia nacional de educación, formacion y sensibilización a públicos sobre el cambio climatico
http://www.minambiente.gov.co/index.php/herramientas-de-educacion-innovacion-y-planificacion-territorial/estrategia-nacional-de-educacion-formacion-y-sensibilizacion-a-publicos-sobre-cambio-climatico#enefspcc

Plan Nacional de Restauración (Manejo de Bosques)
http://www.minambiente.gov.co/images/BosquesBiodiversidadyServiciosEcosistemicos/pdf/plan_nacional_restauracion/PLAN_NACIONAL_DE_RESTAURACI%C3%93N_2.pdf

http://www.minambiente.gov.co/index.php/bosques-biodiversidad-y-servicios-ecosistematicos/desarrollo-sostenible-de-bosques/ordenacion-y-manejo-de-bosques#documentos

Reserva forestal (manejo, resoluciones y disposiciones)
http://www.minambiente.gov.co/index.php/bosques-biodiversidad-y-servicios-ecosistematicos/reservas-forestales/reservas-forestales#reservas-forestales-protectoras-nacionales

Servicios ecosistémicos
http://www.minambiente.gov.co/images/BosquesBiodiversidadyServiciosEcosistemicos/pdf/gestion_en_biodiversidad/180912_manual_compensaciones.pdf

Plan estratégico de la ganadería

http://www.fedegan.org.co/plan-estrategico-de-la-ganaderia-colombiana-2019

Publicado enColombia
Puerto Valdivia por Adam Cohn (CC BY-NC-ND 2.0)

¿Qué sucedería si la Central Hidroeléctrica de Ituango (Hidroituango) se rompe? Esa parece ser la pregunta que ronda por la cabeza de los colombianos por estos días. El presente análisis evalúa lo que pasaría en diez sectores de los ríos Cauca y Magdalena aguas abajo, ante una eventual ruptura de la represa.

El escenario de un desastre asociado con el sistema de Hidroituango ha sido valorado tanto por EPM como por la Sociedad Colombiana de Ingenieros, expertos extranjeros y el mismo Gobierno nacional. En este se evidencia la posibilidad de una ruptura de la presa por diferentes causas, que no son el tema central del presente análisis.

Aquí se estiman los procesos morfodinámicos (comportamiento de las aguas asociados con las formas del cauce) que se presentarían sobre el cauce del río Cauca y Magdalena aguas abajo.


Abril 8 de 2018 Vista general de la zona del embalse de Hidroituango en abril y mayo de 2018. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.


Mayo 31 de 2018 Vista general de la zona del embalse de Hidroituango en abril y mayo de 2018. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.

Marzo 2 de 2018. Detalle del sitio de presa. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.

Abril 8 de 2018 Detalle del sitio de presa. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.


Mayo 31 de 2018 Detalle del sitio de presa. Fuente: Procesamiento G. Vargas con imágenes PlanetScope.

 

El seguimiento del embalse a través de imágenes de satélite diarias y mensuales (PlanetScope) de alta resolución espacial muestra su alarmante crecimiento día a día (1-2 m/día). Las imágenes de abril y mayo de 2018 muestran cómo el espejo de agua ha cambiado notablemente, alcanzando a finales de mayo una longitud de 35 km aguas arriba con un ancho de entre 261 m y 1,02 km.

Vista del perfil transversal del cañón del río Cauca en el sitio de Presa de Hidroituango.

Los parámetros de diseño de la presa establecieron una altura máxima de 220 m, un embalse de 70 km de longitud y un volumen de agua de 2.720 millones de m3. La situación actual muestra que la altura de la presa está muy cerca a lo que estableció el proyecto, la longitud es de 35 km y el volumen de agua almacenado se estima en por lo menos 1.000 millones de m3; en caso de que se rompiera la presa se generaría una ola de entre 20 y 100 m de altura.

Bajo tal escenario de ruptura y mediante un análisis geomorfológico –estructura y forma de los ríos– basado en el uso de imágenes de satélite, modelos digitales de terreno y levantamiento de campo a través de varios estudios, a continuación se definen y describen diez sectores morfodinámicos en los cursos de los ríos Cauca y Magdalena.

Mapa de procesos morfodinámicos por el escenario de ruptura de la Presa de Hidroituango. Elaboración propia.

 

Sector 1. Presa de Hidroituango - El Cinco (transporte de la avalancha)

 

El primer sector, denominado como “transporte de la avalancha” (agua, escombros, rocas y sedimentos), se realiza sobre el cañón del río Cauca, entre el sitio de la presa y el lugar “El Cinco”, localizado a 60 km de esta.

Dicha masa tendría un frente de onda de choque muy fuerte y cortaría como una cuchilla toda la ladera por donde pase, dejando una superficie pulida en la roca y los suelos residuales.

Poblaciones y caseríos como Puerto Valdivia (30 km) y El Quince (47 km), localizados en este fondo de cañón, serían destruidos precisamente por su ubicación. El transporte de esta avalancha por el cañón se ve favorecido por su trazo muy rectilíneo que se relaciona con su control por fallas geológicas asociadas con el sistema Cauca Romeral (Falla del Espíritu Santo).

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 1. Presa Ituango – El Cinco. Elaboración propia.

 

Sector 2. El Cinco Cáceres – Tarazá (depósito de la avalancha en un abanico fluvio-torrencial)

En este tramo el cauce pasa de ser un cañón a convertirse en un “piedemonte”. Tal cambio se presenta entre las poblaciones de El Cinco (60 km), Puerto Antioquia (65 km), Cáceres (70 km) y Tarazá, esta última sobre el cauce del río de igual nombre, a 5 km de Cáceres.

En El Cinco el río Cauca sale del cañón hacia una zona ligeramente inclinada formando un pequeño valle en el cual la masa de agua, roca y escombros liberaría gran parte de su energía depositando el material transportado y formando un gran abanico fluvio-torrencial en una superficie de 3.808 ha.

El efecto de dicha descarga veloz afectaría gran parte de las poblaciones existentes en este sector. La masa de la avalancha presionaría el cauce del río Tarazá, el cual podría ser represado aguas arriba de la población del mismo nombre y seguramente el cauce del río Cauca perdería su curso en este sector y se podría generar un embalse temporal cuando se colmate o se rellene de sedimentos este pequeño valle.

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 2. El Cinco - Cáceres. Elaboración propia.


Sector 3. Cáceres - Guarumo (avenida torrencial)

Este sector representa una zona de transición antes de la llanura y se caracteriza por la presencia de materiales aluviales transportados históricamente desde la cuenca alta y que son depositados aquí en forma de terrazas aluviales, de modo que el lecho mayor del río Cauca en este sector se presenta limitado por terrazas compuestas por conglomerados. Así, el afluente presenta una orientación general de N15E a SN.

El lecho activo es de tipo ligeramente sinuoso, tabular con dos canales con anchos entre 50 y 300 m. El lecho mayor limitado por las terrazas presenta un ancho de entre 100 m y 1,8 km. Aquí, la presión del flujo del río Cauca desde Cáceres produciría un evento tipo avenida torrencial sobre el lecho mayor con altos caudales y niveles. Sobre las laderas serán comunes los deslizamientos teniendo en cuenta la baja resistencia de estas terrazas a la erosión. Las poblaciones localizadas en este sector y que se pueden ver afectadas son: Corrales El Playón, Puerto Bélgica, El Jardín, Piamonte y Guarumo.


Mapa de procesos morfodinámicos del sector 3. Cáceres - Guarumo. Elaboración propia.


Sector 4. Guarumo Caucasia – La Ilusión (depósito de material de la avenida torrencial)

Este sector morfodinámico se caracteriza por presentar una ampliación del lecho mayor del río Cauca en dos zonas: una desde Guarumo hasta el río Man (4,3 km) donde hay un control de roca, y la segunda desde el río Man hasta La Ilusión, con un ancho máximo de 9 km. La superficie de esta zona cubre 10.817 ha.

La ampliación del lecho mayor se origina por el cambio brusco de la dirección del cauce en ángulo recto, de sur-norte a oeste-este. Allí se produciría un depósito torrencial de los materiales que provienen del valle más estrecho del sector 3. Una tercera parte de la población de Caucasia se localiza sobre este lecho mayor y otra sobre cubetas de inundación de antiguas ciénagas que fueron urbanizadas, por lo cual sufrirían inundaciones; igualmente las zonas de terrazas bajas al borde del río podrían ser afectadas por los flujos torrenciales.

 

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 4. Guarumo – Caucasia – La Ilusión. Elaboración propia.


Sector 5. La Ilusión - Nechí (creciente)

 

Este tramo se caracteriza por presentar un cauce y lecho mayor en dirección oeste-este y está limitado en sus costados por terrazas aluviales. El cauce activo es meándrico o de forma sinuosa y el lecho mayor presenta un ancho variable entre 2,4 y 6,6 km.

En este sector el lecho mayor se comportaría como creciente ante la ruptura de la presa y afectaría los caseríos de Palanca, Palomar, Colorado y la población de Nechí, la cual se encuentra totalmente en el lecho mayor del río Cauca y sería inundada. Cubre una superficie total de 31.549 ha.

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 5. La Ilusión - Nechí. Elaboración propia.


Sector 6. Colorado - Nechí (rompederos y chorros)

Al inicio de este sector los límites de las terrazas aluviales finalizan en las márgenes del lecho mayor y el cauce se presenta más elevado que la llanura de la margen izquierda, por lo cual es una zona muy susceptible a presentar rompederos o chorros formando grandes flujos de agua hacia la llanura de Ayapel – San Jorge, como los presentados en 2010 en el sitio conocido como Nuevo Mundo.


Mapa de procesos morfodinámicos del sector 6. Colorado - Nechí. Elaboración propia.


Sector 7. Río Nechí (creciente e inundaciones)

 

El río Nechí confluye sobre la margen derecha al río Cauca, al frente de la población de Nechí. La creciente asociada con la ruptura de la presa incrementaría el nivel del río Cauca y represaría temporalmente el Nechí, formándose una zona de inundación de 28.972 ha. Tal inundación estaría limitada por la presencia de rocas cristalinas de origen metamórfico en el sector y aguas arriba del cauce.

 

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 7. Río Nechí. Elaboración propia.

 


Sector 8. San Jacinto del Cauca – Pinillos (crecientes y desbordes)

 

Este sector representa el cauce bajo del río Cauca entre las poblaciones de Nechí, San Jacinto del Cauca, Guaranda, Achí y Pinillos. El lecho mayor del afluente en la zona presenta una dirección predominante sur-norte y es generalmente estrecho entre 1 y 3,5 km..

La margen derecha del río Cauca entre Nechí y Guaranda se encuentra limitada por rocas metamórficas del Paleozoico y en esta misma zona por la margen izquierda son comunes los desbordes. Posteriormente, el cauce y lecho mayor se limitan por delgados diques aluviales que limitan con las llanuras de inundación y ciénagas.

En esta parte se pueden presentar crecientes de menor magnitud que en el sector 7, pero es más susceptible a desbordes e inundaciones por ser llanuras bajas. Las poblaciones de San Jacinto, Guaranda y Achí se presentan sobre diques aluviales susceptibles a procesos erosivos.

 

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 8. Nechí – San Jacinto del Cauca, Guaranda, Achí y Pinillos. Elaboración propia.

 

Sector 9. Delta del río Cauca (cierre de meandro, embalse, erosión)

El delta del río Cauca al río Magdalena se realiza a través de un meandro o una zona donde el río forma una curva cerrada que está en proceso de cierre, quedándole tan solo 20 m.

Ante la creciente que presentaría el Cauca, las aguas de este ejercerían presión por el brazo derecho del brazo de Pinillos, forzando el cierre del meandro, lo cual produciría un avance del delta al norte de 2,5 km.

Dicho proceso generaría un ligero embalse en los brazos de meandro en el dominio del río Cauca y ejercería notables eventos erosivos en las laderas del cauce en Pinillos con inundaciones.

Mapa de procesos morfodinámicos del sector 9. Delta del río Cauca. Elaboración propia.

 


Sector 10. Río Magdalena. Pinillos – Zambrano (creciente)

Después de la confluencia del río Cauca al Magdalena por el meandro de Pinillos, se podrían presentan crecientes moderadas en el sector del lecho mayor del río Magdalena hasta la población de Zambrano.

Dada la sensibilidad de los diques aluviales que forman las orillas del lecho mayor en este sector, podrían presentarse procesos erosivos sobre los diques y desbordes hacia la llanura de inundación de la región de La Mojana.

 


Mapa de procesos morfodinámicos del río Magdalena (sector 10). Pinillos Zambrano. Elaboración propia.


Región de La Mojana (amortiguación de las inundaciones fluviales)

La Mojana es una llanura de inundación de aproximadamente 13.483 km2, que representa una especie de gran cubeta que sirve para amortiguar las aguas excedentes de las inundaciones de los ríos Cauca y Magdalena y bajo el escenario de la ruptura de la presa de Hidroituango recogerá gran parte de las aguas que se desbordan de los cauces fluviales.

 


Mapa de la llanura de inundación de la región de la Mojana. Elaboración propia.

 


Glosario

Cauce activo: cuerpo de agua de un río en una época y lugar determinados.

Lecho mayor: canal fluvial por donde los ríos pueden moverse frontal o lateralmente (dinámica natural) y amortiguar sus aguas en periodos de aguas altas o extremas.

Dique aluvial: barreras construidas naturalmente por los ríos de llanura para controlar su cauce y evitar desbordes. Son formas longitudinales en las orillas del lecho mayor.

Llanura de inundación: son grandes extensiones de terrenos con ciénagas de superficies planas a cóncavas que permiten amortiguar las aguas fuera del lecho mayor de los ríos de llanura dentro de su sistema natural.

 

Junio 6 de 2018, Bogotá D.C.

Profesor, Departamento de Geografía Universidad Nacional de Colombia

 

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Publicado enColombia
Una organización ecologista consigue la prohibición del diésel en grandes ciudades alemanas

Deutsche Umwelthilfe (DUH) logró que el Tribunal Administrativo de Alemania decidiera en febrero que los ayuntamientos pueden vetar la circulación en zonas con altos niveles de contaminación a los vehículos con estos motores
La organización civil ha contado con escasos apoyos políticos y se ha tenido que enfrentar a la poderosa industria germana del automóvil

 

Hamburgo amanecía este jueves como la primera ciudad alemana que prohibía la circulación de los vehículos con motores diésel más contaminantes. Las autoridades de la ciudad-estado del norte de Alemania han sido las primeras en frenar a esos coches, después de que el Tribunal Administrativo de Alemania decidiera en febrero que los ayuntamientos del país pueden vetar la circulación en zonas con altos niveles de contaminación a los vehículos dotados de motores con esa tecnología.

El tribunal se pronunció sobre las reivindicaciones de la organización ecologista Deutsche Umwelthilfe o “Ayuda Alemana para el Medio Ambiente” (DUH) en las ciudades de Stuttgart y Düsseldorf. Allí estaba pidiendo la DUH que se tomaran medidas contra los diésel para mejorar así la calidad del aire. Desde organizaciones como la DUH, a los diésel fabricados, sobre todo, antes de que estallara 'dieselgate' de Volkswagen, se les reprocha el emitir más óxidos de nitrógeno (NOx) de lo permitido.


Por eso, en vista de las restricciones lanzadas en Hamburgo, en las oficinas berlinesas de la DUH, dicen estar particularmente “contentos”. “Nos alegramos de lo que ocurre en Hamburgo porque demuestra que se puede implementar la prohibición del diésel”, dice a eldiario.es Dorothee Saar, responsable de tráfico y conservación de la pureza del aire en la DUH. “En el pasado, las ciudades, siempre nos dijeron que no podían implementar algo así, argumentando que no pueden diferenciar los coches buenos de los malos ya que no hay una diferenciación con una etiqueta. Ésta última es una responsabilidad que tendría que recaer sobre el Estado”, agrega.


La DUH mantiene demandas en 28 grandes ciudades para que se tomen medidas contra los vehículos diésel más contaminantes. Hamburgo, curiosamente, no es una de ellas. Allí han presionado en esa dirección desde la Federación Alemana para el Medio Ambiente y la Conservación de la Naturaleza (BUND, por sus siglas alemanas). Sin embargo, fueron las reivindicaciones de Saar y compañía en Düsseldorf y Stuttgart las que acabaron desencadenando la decisión del Tribunal Administrativo de Alemania. La lista de ciudades alemanas concernidas por las reivindicaciones de la DUH alcanza, entre otras, Múnich, Kiel, Hannover, Essen, Bochum, Gelsenkirchen además de Düsseldorf y Stuttgart.


“ En Düsseldorf y Stuttgart, la Justicia dijo que sí se podía implementar la prohibición de los diésel, y el Tribunal Administrativo de Alemania, en Leipzig, lo confirmó. Dijo que se pueden cerrar las calles a esos vehículos o determinadas partes de la ciudad”, recuerda Saar, satisfecha con el ejemplo que representa ahora Hamburgo. “La decisión de Hamburgo muestra que las ciudades están en la situación de poder hacer esto y de utilizar estos instrumentos. Nos alegra. Otras ciudades seguirán”, plantea.


La organización ecologista Greenpeace , a través de su portavoz en Alemania, Niklas Schinerl, celebraba el miércoles “las primeras medidas para proteger a los ciudadanos de Hamburgo de los humos tóxicos del diésel”. Schinerl hablaba, sin embargo, de “medidas tímidas”. Y tanto. Por lo pronto, en el barrio de Altona-Nord, no lejos del centro de Hamburgo, sólo dos arterias de circulación como son la Max Brauer Allee y la Stresemannstraße están prohibidas a buena parte de los vehículos diésel.


La Max Brauer Allee, que cuenta con 2,6 kilómetros de longitud, tiene algo más de medio kilómetro en el que sólo podrán circular los diésel que atiendan a la denominación “Euro 6” de la normativa europea sobre emisiones. Éstos son los coches menos contaminantes. En la Stresemannstraße, que se extiende por 3,5 kilómetros, hay 1,6 kilómetros cortados, pero únicamente para camiones. En Hamburgo, cerca de un tercio de los 330.000 vehículos diésel con los que cuenta la ciudad son “Euro 6”.


En su oficina de la DUH, Saar es consciente de que las medidas tomadas en la ciudad portuaria pueden no ser suficientes. La batalla por el medio ambiente de su organización surgida, hace 40 años, está lejos de haber terminado. De hecho, a Saar, el ejemplo de Hamburgo también le plantea interrogantes.


“ La cuestión es: ¿Tiene sentido cerrar dos calles y establecer muchas excepciones y dejar que la policía diga, que, de todos modos, no puede hacer nada?”, se pregunta. “Si el tráfico simplemente ahora va a acabar en las calles paralelas – como muchos temen – entonces no habremos ganado. Entonces habrá que ampliar las medidas”, abunda la responsable de tráfico y de calidad del aire de la DUH.


Que sólo ahora se estén dando los primeros pasos hacia la prohibición de los motores diésel más contaminante prueba que en Alemania no existe realmente un consenso sobre cómo luchar contra la problemática de esa tecnología. Esto, incluso a pesar de la existencia de un escándalo de la envergadura del 'dieselgate' de Volkswagen y de las probadas consecuencias negativas de las emisiones , tanto sobre la salud pública como las arcas del Estado alemán.


Sin apoyo de los partidos mayoritarios


“ Los partidos que tienen algo que decir, los del Gobierno, es decir, la Unión Cristiano Demócrata (CDU) y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), no nos apoyan. Quieren evitar la prohibición”, dice Saar. La DUH cuenta con el apoyo de los partidos más ecologistas del Bundestag, Los Verdes y Die Linke , pero ambos ocupan un lugar discreto en la oposición. La formación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) es el principal partido de la oposición en la Cámara Baja germana.


Incluso en un Land como Baden-Wurtemberg, cuyo primer ministro es el ecologista Winfried Kretschmann, de Los Verdes, resulta difícilmente imaginable una prohibición como la que tiene lugar desde el jueves en Hamburgo. “Un primer ministro como Kretschmann no ayuda necesariamente”, dice Saar. En ese Land del suroeste alemán, “ las autoridades dijeron que aplicarían la prohibición cuando existiera un identificador de los vehículos. Pero no lo habrá. Posteriormente dijeron que instaurarían la prohibición cuando el 80% de los vehículos sea Euro 6 y el 20% no lo sea. Esperar a que se renueve tanto la flota puede tardar mucho”, abunda la responsable de la DUH.


“ Kretschmann y su ministro de Transporte [Winfried Hermann, también de Los Verdes ] quieren hacer algo al respecto, pero están bajo mucha presión”, sostiene Saar. Ella no es ajena a que, en Baden-Wurtemberg, Los Verdes de Kretschmann gobiernan con el apoyo de la CDU, el partido de la canciller conservadora Angela Merkel. Además, en Stuttgart, la capital de Baden-Wurtemberg, tiene su sede Daimler, el consorcio automovilístico responsable de marcas como Mercedes-Benz o Smart. La empresa de ingeniería Bosch, que también elabora productos para la industria automóvil, también tiene su sede en ese Land , concretamente en Gerlingen, no lejos de Stuttgart.


Cambios obligados en el sector


“ Ese Land vive básicamente de la construcción y venta de coches. Es un hecho”, sostiene Daar. Daimler, BMW y Volkswagen, tres gigantes de la industria que aún creen en que el diésel puede tener una larga vida , también son valedores claves de esa tecnología. Consciente de la fortaleza de los actores que mantienen vivo al diésel – la organización de Daar maneja un presupuesto anual de 8 millones de euros cuando Daimler, BMW y Volkswagen mueven miles de millones en todo el mundo –, en la DUH se muestran pragmáticos.


“ El diésel no está muerto, y creo que necesitamos todavía por un buen momento, tanto el diésel como la gasolina, por lo menos hasta que podamos cambiar completamente a un medio de transporte libre de emisiones”, dice Daar. No obstante, ella está convencida de que “si queremos alcanzar los objetivos del Acuerdo de París tenemos que salir del diésel”.


Entre tanto, para la responsable de la DUH, lo que está claro es que el segmento de la industria que representa el diésel está condenado a cambiar. “Los coches diésel van a ser más caros, porque sólo es rentable para coches grandes, con los que hay que circular mucho. Antes encontrábamos motores diésel hasta en coches pequeños, algo que no tiene ningún sentido”, concluye.

 

03/06/2018 - 21:53h

Publicado enMedio Ambiente
Persisten en extraer el oro de Santurbán, a cualquier costo

El proyecto Soto Norte es un plan de la empresa Minera de Santander (Minesa) que lleva más de diez años de discusión en el país, convirtiéndose en uno de los proyectos mineros que más polémica ha causado en Colombia en los últimos años; pretende extraer 9 millones de onzas1 de oro durante 23 años en las inmediaciones de la montaña que surte de agua a la capital de Santander y a varios municipios de esa región del oriente del país. Actualmente la empresa viene jugando sus últimas cartas para conseguir la licencia de explotación, y tanto las próximas elecciones presidenciales, como el mundial de fútbol que se avecina pueden ser un gran agente de distracción para lograr su cometido.

 

Minesa no es más que un apéndice criollo de la casa matriz Mubadala Develop Company de Emiratos Arabes unidos, un fondo de estado del gobierno de Abudabi. Entre otras cosas, reportes del New York Times, the Guardian y de Amnistía internacional la acusan por acciones en otros países a la forma y la estructura en que la empresa trata a sus empleados, denunciando persecución por huelgas, difíciles condiciones de trabajo y excesos de parte de los empresarios sobre los trabajadores, sobre todo inmigrantes.

 

El proyecto de Minesa y su impacto en el territorio:

 

Los páramos en Colombia cubren apenas el 2% del área continental, pero el 70% de los colombianos dependemos de ellos. El complejo del páramo de Santurbán se ubica entre los departamentos de Norte de Santander y Santander, con una extensión aproximada de 142.000 hectáreas, entre los 2.800 y 4.290 m.s.n.m; alrededor de 72% del terreno se encuentran en el Territorio de Norte de Santander y un 28% dentro del Territorio de Santander. Los páramos como éste sirven como reguladores del ecosistema en todo el país, pues recogen el agua en invierno y lentamente la dejan salir en épocas de sequía, por eso el 60% del agua que viene del páramo es subterránea, y la explotación minera a través de túneles como la que pretende Minesa es sumamente peligrosa para mantener la calidad y cantidad del agua bajo la montaña.

 

Uno de los debates que ha suscitado el proyecto es la línea de definición del páramo, pues en su determinación nunca fueron consultadas las comunidades. Para el instituto Alexander Von Humbolt2, en el concepto técnico con relación a la definición del páramo, es una unidad biogeográfica y socioeconómica, que en el caso de Santurbán arranca en las partes altas del Alto del Viejo en las cumbres del municipio de California, y baja hacia la zona de sub paramo, bosque alto andino y la zona de amortiguación. Para el instituto no hay una actividad aislada que no trascienda a los demás componentes de todo el cuerpo que encarna la montaña de lo que se deriva que el páramo al ser una unidad, no es una línea, y eso es totalmente comprobable desde la hidrogeología, que es el estudio de las aguas subterráneas.

 

Como lo explica el Profesor Gonzalo Peña Ortiz, de la UIS3 cuando los túneles tanto de suministros como de explotación rompen la roca del macizo están rompiendo todos los acuíferos alrededor, contaminando con arsénico y diversos metales pesados todas las aguas subterráneas, generando aguas acidificas en las fuentes, justo como sucede en todos los demás proyectos mineros a gran escala que hay en el mundo, como en la mina de carbón Privenow en Boyacá, donde los compuestos arceno-pirita, arcenio, hierro y azufre que son liberados en el rompimiento, con la exposición al medio ambiente se convierten en ácido sulfúrico, provocando incluso combustión espontánea en las minas de carbón.

 

El agua ácida en esta mina tiene un ph de 1.48, lo cual la hace sumamente toxica e impide que la vida exista, tanto animal como vegetal, salvo algunas bacterias ferruginosas, un ph de este nivel es 6 veces más potentes de lo recomendado para la vida. Ante esto la mina propone tratar la contaminación con algo de soda caustica o cal, lo cual no resulta tan fácil y es sumamente costoso. La experiencia del estado de Montana en los EEUU, es bastante ilustrativa pues en el valle de biterot la descontaminación de 20 mil minas abandonas cuesta entre 20 y 100 millones de dólares el año de tratamiento de las aguas ácidas.

 

Otro de los aspectos que preocupan es la integridad del acueducto de Bucaramanga. Las aguas de Bucaramanga se nutren en un 73% del rio Tona y en un 37% del rio Suratá, sin embargo, según el profesor ambientalista, Luis José Abaunse, ingeniero químico y de petróleos4 en algunos periodos del año, el rio Suratá puede aportar hasta el 50%; cosa a tener en cuenta pues el rio está en todo el ecosistema de influencia del proyecto. Se estima que el 60% del agua del rio Suratá, que está más cercana a la explotación proviene de las aguas subterráneas.

 

El embalse de Bucaramanga está a 800 metros de altura y el proyecto Soto Norte de Minesa o Mubadala -para darle su verdadero nombre- a 2640 metros, lo que demuestra que no solamente se va a contaminar el rio Suratá, sino que también el embalse de Bucaramanga. Lo que implica problemas de contaminación que duran cientos y miles de años. Por eso la explotación tal cual se plantea pone en riesgo la vida de los bumangueses.

 

Para terminar, en un estudio hecho por Eco-oro en una zona sensiblemente cercana, bajaron 800 metros en las perforaciones5 y encontraron un promedio de 39 gramos de Uranio por tonelada de material removido. Esto, si lo multiplicamos por los 70 millones de toneladas que se piensa extraer en el proyecto, daría como resultado elementos radioactivos con una vida media de 4.500 millones de años para su dispersión, lo cual transformaría toda la vida del departamento tal cual la conocemos. Además, se encontró un aproximado de 40 gramos de arsénico toxico por cada gramo de oro; desechos que para el ingeniero Gonzalo Peña podrían ser tratados por el agua que salga de la bocamina, pero imposible de evitar para el agua subterránea que sale hacia abajo y que se filtra entre las grietas de la roca. En lo que va corrido de los estudios ya son tres las quebradas que se han perdido por la perforación de Minesa.

 

El ingeniero recomienda, un principio de precaución de mínimo 10 años donde se hagan estudios serios, pues como hemos descrito está en juego la misma vida. Ninguna explotación minera se puede hacer a las carreras, mas sin embargo frente a todo esto, los últimos gobiernos han ido quitándole los recursos al sistema nacional de supervisión ambiental; solo al ministerio de ambiente le quitaron el 60% de los recursos para el año actual, por lo que cada vez son menos las personas disponibles para una obra de esta magnitud.

 

Frente al tema hablamos con el Tocayo Vargas, un carranguero campesino y líder ambiental de la zona para que nos diera sus impresiones sobre lo que se avecina en la lucha contra la multinacional árabe en defensa del páramo de Santurbán.

 

desdeabajo (da). ¿Cómo ve eso de que le den la concesión a Minesa de la explotación del páramo de Santurban, en época de mundial y elecciones?

Tocayo Vargas (TV). Tenemos un informe de la contraloría donde le negaron la licencia a una multinacional que se llama GreyStar en el mismo sitio donde hoy le quieren dar la licencia a Minesa, la diferencia es que la primera quería hacer minería a cielo abierto, en cambio la segunda subterránea. Con esta excusa el gobierno tiene todas las intenciones de feriar el proyecto y el territorio. Pues resulta que la delimitación que hicieron en el 2014 fue tumbada por una tutela interpuesta a la contraloría general de la nación. Pero como le digo por información cercana sabemos que el ministerio en estos momentos tiene el afán de entregarle la licencia a Minesa, aprovechando estos últimos meses que ya es cuando inicia el mundial y cuando el presidente se va, mejor dicho, mientras todo el mundo está entretenido. Para mi lo importante es que Colombia se entere de todo lo que está sucediendo, que tome consciencia de que van a cometer una gran masacre, pues el páramo bien cuidado nos da la vida, pero mal cuidado también nos da la muerte. Todos los páramos de Colombia tiene la misma morfología, en donde hay material represado y radioactivos como el uranio, el cadmio, el manganeso. Lo más peligroso es que los paramos están todos llenos de sulfuros que vuelven ácidas las aguas y deshacen todos los materiales radioactivos, desembocando en las bocatomas que abastecen las ciudades y las mangueras de los campesinos, los materiales radioactivos no hay quien los separe. Los materiales pesados si, pero son muy costosos y los campesinos no tiene plantas de tratamiento. Todos los informes y los soportes científicos de la gente que ya ha hecho el proceso de estudio lo demuestran, es un gran asesinato que podemos padecer si dejamos hacer la minería a gran escala en los páramos. Nosotros siempre hemos construido con los pequeños mineros artesanales que no nos van a contaminar tanto las aguas como lo harán las multinacionales.

 

da. ¿Frente a esto cómo han sido los procesos de resistencia frente a Minesa, que avances se han presentado y que desafíos encuentran?

TV. Pues en esto se está haciendo una convocatoria abierta a todo el campesino que habita en zonas de páramo y también a los que dependemos de los páramos, que somos el 70% de los colombianos. Por ejemplo, Bogotá subsiste gracias al páramo de Sumapaz, o de chingaza. Y todos los páramos tienes similitudes geomorfológicas, entonces ese informe de la contraloría no es únicamente Santurbán, ese informe se debe replicar a todos los páramos, todos tiene la misma composición, los mayores desafíos están en que el gobierno nacional no le interesa eso, y no ha hecho un estudio que informe sobre el impacto a la salud que la explotación minera tiene en esos espacios, en su lugar coopta y divide a las organizaciones que defendemos esto, y por eso es que tenemos que poner en alerta a toda Colombia. Yo hago una comparación con el presidente de Siria, él está matando a los habitantes de su país por medio de químicos y a nosotros nos vienen a matar las multinacionales con los químicos que utilizan en la explotación minera dentro de los páramos; esa es la situación. Nosotros convocamos a todos porque el páramo es una unidad con el sub-páramo, el bosque alto andino y los demás ecosistemas de nuestro país, todos dependemos del páramo. Abajo se va a contaminar con el fracking y arriba con la minería, entonces puede darse un problema de salud pública inmenso.

 

Invitamos a toda Colombia a movilizarse con resto de países y pueblos del mundo el próximo 5 de junio día mundial del medio ambiente y la madre tierra, para que juntos le pongamos un alto a este modelo y planteemos alternativas de economía sustentables y en armonía en todos los sentidos.

 

1 “Páramo de Santurbán será delimitado antes del 16 de noviembre”, Luis Gilberto Murillo: http://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/paramo-de-santurban-sera-delimitado-antes-del-16-de-noviembre-murillo/39397
2 Definición de criterios para la delimitación de paramos en el país y de lineamientos para su conservación: ministerio de ambiente, vivienda y desarrollo territorial instituto de investigación de recursos biológicos Alexander von humboldt
3 https://www.youtube.com/watch?v=bOs-0mj7Geg&feature=youtu.be
4 https://www.youtube.com/watch?v=bOs-0mj7Geg&feature=youtu.be
5 Ibídem. Prof. Gonzalo video debates Unab

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