El proyecto de Vaca Muerta, basado en el contaminante método del fracking, amenaza los acuíferos, territorios indígenas y parques naturales de la Patagonia argentina.

Al mismo tiempo que el rechazo popular está haciendo retroceder en terreno europeo la polémica técnica del ‘fracking’, las multinacionales del viejo continente multiplican la inversión en proyecto de fractura hidráulica en países empobrecidos.

 

Mientras el fracking lleva en espera o prohibido en gran parte de Europa, las empresas del continente parecen tener pocos remilgos en utilizar estas técnicas en América Latina. Concretamente, en el yacimiento de Vaca Muerta, en la patagonia argentina, siete empresas europeas operan en la formación de gas, según el Observatorio Petrolero Sur (Opsur). Las tres más importantes provienen de los países europeos que primero se posicionaron contra el fracking: Francia, Alemania, Holanda y Reino Unido y que hoy son algunos de los países embajadores de la causa medioambiental. Las críticas al proceso de externalización de las sociedades occidentales parece hacerse más eco en la ONU, que después de 15 años de discusiones, podría aprobar este año un Tratado vinculante de regulación de las trasnacionales.

¿EL ‘FRACKING’ EN EUROPA ES COSA DEL PASADO?

La técnica extractiva de hidrocarburos no convencionales con agua, químicos y arenas lleva paralizada, adormecida o prohibida por algo menos de diez años en casi todos los países europeos.

Gracias a las advertencias de diferentes activismos, investigadores y organismos medioambientales el fracking es una técnica muy poco utilizada en suelo europeo. Lo que no está tan claro es si la regulación europea está interesada en prohibir esta técnica en otros suelos como, por ejemplo, en Vaca Muerta, la primera reserva latinoamericana de hidrocarburos no convencionales.

Junto a la crisis de Ucrania y los conflictos geopolíticos en Oriente Medio, el suministro de gas y petróleo peligraba en Europa, por lo que en la primera década del siglo y animados por el “éxito de la técnica” en EE UU, comenzaron las primeras exploraciones en territorio inglés, polaco, español, alemán y francés.

Los resultados preliminares fueron positivos para la mayoría de estos países. De hecho, según Michel Barron, director de la consultora Eurasia Group, las reservas estimadas de gas y petróleo esquisto en territorio europeo podrían suponer un 80% de las que existen en el país que lidera esta técnica: Estados Unidos.

Aún con el “potencial” energético de gas y petróleo esquisto en las rocas de pizarra europeas, las dificultades geológicas de extracción, los impactos socio-ambientales y los altos costes económicos, hicieron que el fracking fuera prohibido o paralizado en casi toda Europa.

En 2011, Francia fue el primer país del mundo en prohibir la técnica. Unos años más tarde se sumaron Alemania, Bulgaria, Italia, Suiza, República Checa. Reino Unido paralizó las extracciones y España lo prohibió por regiones o lo hizo imposible a través de requisitos que se lo ponían muy difícil al fracking.

‘FRACKING‘ SÍ , PERO FUERA

 

A partir de las dificultades que se fueron encontrando en Europa, las empresas con casa matriz en el continente emprendieron un nuevo viaje hacia el sur global.

En torno al 2010 empresas como la francesa Total Austral, Wintershall, Shell, Equinor, Gazprom o PAE empezaron sus andanzas no convencionales en la explotación masiva de Vaca Muerta.

Si bien la mayoría de estas empresas ya tenían presencia en el país desde la última dictadura cívico-militar en Argentina, a partir de la primera década de este siglo fueron ampliando su interés por el fracking que en sus países estaba prohibida por los impactos en el medioambiente y en la salud de la población.

Este sendero se facilitó con la liberalización del mercado de los hidrocarburos que se produjo en 2015 cuando asumió el Gobierno de Mauricio Macri. “Desde la cartera de Energía se implementaron políticas tendientes a la liberalización del sector: tarifas energéticas acopladas a las fluctuaciones del mercado, dolarización de los precios de la energía, flexibilización y precarización laboral, apertura de la exportación de hidrocarburos, entre otras”, confirman desde el Observatorio Petrolero Sur.

Unido a esto, varios ex ejecutivos petroleros comenzaron la carrera política con el actual Gobierno. Es el caso de Juan José de Aranguren, que pasó de CEO de Shell Capsa a Ministro de Energía y Minería de la Nación.

Según el informe de los investigadores del OPsur Martín Álvarez y Hernán Scandizzo para el boletín Ejes, son siete las empresas europeas que tienen actividad en la reserva de Vaca Muerta: la francesa Total, la alemana Wintershall, la anglo-holandesa Shell, Equinor (antes Statoil) de Noruega y la rusa Gazprom Rusia. También PAE, que es parcialmente controlada por la británica BP, y Phoenix Global Resources, firma a la que están vinculados dos empresarios argentinos —Daniel Vila y José Luis Manzano—, pero que tiene casa matriz en el Reino Unido y participación mayoritaria del holding suizo Mercuria.

En el informe se destaca a la alemana Wintershall vinculada comercialmente con la rusa Gazprom, que hoy es una de las principales proveedoras de gas de la UE. Y sobre todo la francesa Total Austral, el quinto grupo petrolero del mundo, con presencia en más de 130 países, y que desde 2010 se convirtió en la segunda productora de gas de Argentina, en la empresa europea con mayor superficie acumulada en Vaca Muerta, y en la tercera en términos generales, detrás de las empresas nacionales YPF y GyP.

La presencia de Wintershall, Shell o Total Austral, como empresas de “fuerte identificación” con países como Alemania, Holanda, Reino Unido y Francia dejarían de manifiesto aspectos paradójicos en la gestión y control de las economías de estos países.

Según el informe de Ejes, Total Austral no solo desarrolla su actividad de fractura hidráulica (fracking) en la formación de Vaca Muerta, sino que además opera en un área natural protegida, Auca Mahuida, zona de preservación de especies y yacimientos arqueológicos y de valor histórico para el pueblo Mapuche, que lleva dando la batalla desde hace ya tiempo contra las extracciones. Las localidades cercanas a los pozos de extracción se vieron afectadas por esta situación, sobre todo aquellas familias que vivían principalmente de la tierra y de la ganadería, su actividad económica empeoró y muchas tuvieron que emigrar hacia centros urbanos. Otras familias campesinas lograron negociar alguna contrapartida económica con la empresa en cuestión.

Desde la Dirección de Áreas Naturales Protegidas de la provincia de Neuquén ya advirtieron en su día que no se autorizarán los pozos de perforación no convencional dentro de la zona protegida. Incluso en 2014 se llevó a la junta de accionistas de Total Austral en París. “Allí se cuestionó que mientras en el país de origen de la empresa el fracking está prohibido, la compañía no solo la aplica fronteras fuera sino peor aún, en un área natural protegida”, afirman Martín Álvarez y Hernán Scandizzo en su informe para Ejes.

AVANCES QUE ESPERAN A 2019

¿Qué dice la normativa de la UE sobre las empresas cuya actividad es ilegal en el país de origen?

Actualmente no existe ningún mecanismo eficaz que actúe a nivel global para controlar a las megacorporaciones, de hecho estas pueden eludir con facilidad legislaciones nacionales a través de complejos entramados societarios.

La Comisión de Desarrollo Sostenible del Eurolat, Asamblea Parlamentaria entre América Latina y Europa, aprobó un documento con fuertes críticas a esta técnica, sin embargo no votó positivamente la recomendación de una moratoria al fracking en ambos continentes. Esta Asamblea es la mediación más importante entre las dos regiones, los informes que se emiten desde ahí no son vinculantes, pero sus recomendaciones son utilizadas para blindar algunas decisiones geopolíticas.

Parece que el escenario más favorecedor para la prohibición del fracking en Vaca Muerta y en otros lugares del mundo, corre a cargo de la ONU. Gracias a décadas de discusiones y movilizaciones, las organizaciones sociales consiguieron que en 2017 empezaran las negociaciones en este organismo multilateral para elaborar un tratado vinculante que obligue a las empresas trasnacionales a cumplir con los derechos humanos. Un año más tarde comenzaba la cuarta ronda para sacar adelante este instrumento jurídico. En esta ocasión se pudo elaborar un borrador que algunas organizaciones como el Observatorio de Multinacionales de América Latina (Omal) califican de insuficiente y poco exhaustivo.

La Campaña Global para reivindicar “la soberanía de los pueblos, desmantelar el poder de las empresas transnacionales y poner fin a la impunidad”, sostiene que 2019 parece ser el año clave. Entre el 14 y el 18 de octubre tendrá lugar la quinta Sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental de composición abierta (OEIGWG) en Ginebra para lograr un tratado que sea jurídicamente vinculante que regule la actividad de las trasnacionales en suelos que tienen escasa normativa socio-ambiental. Este tratado no solo regulará el fracking en Vaca Muerta, es un acuerdo que obligará a la actividad de las empresas trasnacionales a cumplir una serie de principios y requisitos de acuerdo con la Declaración de los Derechos Humanos.

¿Qué capacidad tendrá este Tratado respecto a las legislaciones nacionales? ¿Cómo y por quién se juzgarán las infracciones y delitos? Son muchas las preguntas puestas encima de la mesa. Las organizaciones ambientales y colectivos sociales lo ven como un claro avance para mitigar las injusticias que suceden en comunidades, bosques y territorios con escasa regulación socio-ambiental.

EXTERNALIZAR COSTES Y CERRAR BENEFICIOS

Escribía el sociólogo Stephan Lassenich en un artículo de opinión publicado por El País, que las sociedades occidentales habían racionalizado las prácticas extractivas y las asimetrías socio-ecológicas y económicas hacia regímenes transnacionales políticos: el FMI, la OMC, hasta el Acuerdo de París. A través de su poderío militar y sus posiciones geopolíticas “ha sido posible construir una estructura socioeconómica que solo funciona a costa de terceros”. A esto se llama externalización. Quiere decir que una vez que los recursos humanos, naturales y sociales ajenos son utilizados por estas sociedades, los costes económicos, ecológicos y sociales son exteriorizados.

“De esta manera se reserva la productividad de este modelo de reproducción para las economías más competitivas, mientras que la destructividad es procesada por las economías más vulnerables”, continúa el sociólogo. Y para evitar que las repercusiones negativas puedan recaer en las propias sociedades externalizadoras cierran su espacio económico y social.

Este proceso en el que nos encontramos es visible en Vaca Muerta. Una vez utilizados los recursos naturales, el beneficio viaja hacia el país de origen, mientras que en los suelos de la cuenca neuquina los derrames contaminan la tierra y los cultivos, las placas tectónicas se mueven y los gases de efecto invernadero ascienden a la atmósfera. Mientras que desde el G7 o el Acuerdo de París se reprocha a “los países periféricos” por sus prácticas poco limpias, los países occidentales en muchos casos serían sus promotores.

Ante esta situación el Tratado vinculante que se firmaría en Ginebra podría reducir estos costes, la pregunta sería si se lograrían incluir términos exhaustivos que puedan aplicarse a nivel jurídico o el Tratado seguiría insistiendo en artículos generales que podrían posibilitar vacíos legales en beneficio de las corporaciones, como se denuncia desde OMAL.

En el momento de escribir este artículo, la Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC) de EE UU respaldó con más de 400 millones de dólares a dos empresas petroleras en Vaca Muerta.

Por Andrea Ana Gálvez

@Ana_Gaher


publicado

2019-09-27 06:00

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▲ La activista sueca Greta Thunberg encabezó ayer una marcha multitudinaria en Montreal, Canadá, donde dijo que burlarse de los niños muestra que el mensaje por el medio ambiente se ha vuelto "demasiado potente", en respuesta a sus críticos, incluido el presidente Donald Trump. Organizadores afirmaron que la protesta global de este viernes reunió a 6 millones en varias ciudades del mundo. En Italia se calcula que un millón tomó las calles. La imagen, en Turín

Montreal. La joven activista sueca Greta Thunberg encabezó ayer una marcha multitudinaria en Montreal para pedir a los líderes mundiales hacer más por el medio ambiente y respondió a sus críticos, que incluyen al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al decir que burlarse de niños muestra que el mensaje se ha vuelto "demasiado potente" como para tratar de silenciarlo.

Organizadores afirmaron que la marcha global de ayer reunió a 6 millones de personas, un incremento en la participación respecto de las movilizaciones del viernes pasado en que se contabilizaron 4 millones.

En medio de una atmósfera festiva, casi medio millón de personas marchó durante la tarde en el centro de la capital de Quebec, en la que participó el primer ministro, Justin Trudeau. Otras ciudades canadienses también fueron escenario de protestas.

"Somos al menos 500 mil. ¡Pueden sentirse orgullosos de ustedes!", exclamó la activista de 16 años al dirigirse a los participantes y aseguró que "varios millones" de personas se manifestaron en todo el mundo.

Durante una breve rueda de prensa previa a la marcha, la activista afirmó que, como la mayoría de la dirigencia política, Trudeau "no ha hecho lo suficiente" por el medio ambiente. Sin embargo, ante la pregunta, enfatizó que prefería no "señalar a individuos" sino más bien "enfocarse en una visión colectiva".

"Mi mensaje para los políticos de todo el mundo es el mismo: escuchen y actúen en función de lo que dice la ciencia", exhortó Thunberg, quien se reunió con Trudeau en la mañana. El primer ministro afirmó que estaba "completamente de acuerdo" con ella.

Cuando se le preguntó acerca de las críticas de que ha sido objeto por parte de Trump y otros, Thunberg respondió: "Hoy hacemos demasiado ruido y la gente tiene problemas para lidiar con eso e intentan callarnos. Debemos tomarlo como un cumplido".

Las protestas iniciaron en Nueva Zelanda, donde alrededor de 40 mil jóvenes marcharon hacia el parlamento en Wellington en una de las concentraciones más grandes jamás realizadas en ese país.

En Italia, un millón de personas, en su mayoría jóvenes, se manifestaron en 180 localidades desde Milán a Palermo contra el cambio climático, señalaron los organizadores. Una marcha multitudinaria recorrió las calles de Roma, donde los asistentes mostraron carteles con lemas como "Cambien el sistema, no el clima".

Activistas ambientales embadurnaron la pirámide de vidrio del Louvre con una espesa melaza en protesta –dijeron– por las actividades dañinas para el medio ambiente de la petrolera Total, un patrocinador del museo francés.

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¿Sueñan los niños con vengadores eléctricos?

Fue en Jerusalén donde nació Amos, en 1939, en el barrio de Kerem Abraham (polvorientos tejados de fibrocemento, cardos rencorosos). Su casa era muy pequeña, no más de 30 metros cuadrados, tenía una habitación que ejercía de dormitorio, comedor y recibidor, y un pasillo que parecía haber sido excavado con cucharas de postre, para unir la cocina con la letrina. Dentro de un cubo de alambre, una bombilla esparcía virutas de luz sucia. Todavía no existía el Estado de Israel.

Leandro nació 62 años más tarde, en 2001, en Ciudad Oculta, Villa 15, Lugano, Ciudad de Buenos Aires (baldes con agua sobre jazmines en latas de choclo, cacerolas enganchadas en los primeros pisos de ladrillos huecos sin revocar, el Elefante Blanco --Perón lo soñó como el hospital más grande de Latinoamérica, la “Libertadora” lo abandonó y Macri lo demolió--, que miraba desde sus doce pisos, como un soltero sin dientes y despechado). La casa, 30 metros cuadrados, tenía dos habitaciones, una cocina y un baño sin ducha. La electricidad no faltó nunca, porque estaban “colgados” a la red de suministro. La pasta base, el “paco”, acababa de incorporarse a la vida cotidiana.

Amos era menudo, parecía vacío de músculos. A veces se escapaba con sus amigos a la zona de descarga de Tnuva, donde los pioneros bajaban desde las montañas con camiones hasta el tope de tomates y de naranjas. Ellos vivían una vida desmedida, olían a lejanía, tenían una idea de cómo hacer un mundo mejor y combatían al fuego de los asaltantes extranjeros con su fuego insobornable.

Leandro, el “Peti”, siempre fue chiquito, con una cara apenas ovalada donde sobresalían los ojos, con sus pestañas sumisas. Solía hacer caminando las 35 cuadras que hay hasta la orilla del Riachuelo, y allí, con sus amigos, jugaban a construir puertos, a desafiarse el uno al otro con empresas viscosas, como cruzar a nado hasta Villa Jardín, Lanús (agua marrón grisácea, jaspeada de verde petróleo, indolentes tarros de insecticida). Aprendió rápido a decir “te voy a matar”, sin que sonara como cosa de nene.

Entre las paredes de su casa de Jerusalén, Amos soñaba con ser --de grande-- un libro de tapas duras, forrado con piel de cabra y coloreado de rojo cereza, con un gran sello dorado. El piso de losas era el mar Mediterráneo; una estantería, la costa europea; la mesa sería África; algunos naipes, Chipre, Sicilia y Malta; una libreta mutaba en portaaviones y tres o cuatro grapas, sigilosos submarinos. Batallaba, moría combatiendo y luego regresaba a la vida, ya en otra escena, como el vengador ansiado, rubicundo y gesticulante.

El “Peti” nunca jugó a las escondidas con sus amigos. Se iba “de caravana” por la villa, miraba con codicia las armas de los mayores, con sus ojos tímidos y negros como la turmalina; ya vivía con su madre en Villa Jardín, Lanús. Soñaba con comprarle una casa más grande. Con un televisor que había pispeado en un negocio. Con armar la familia que nunca había tenido. Le fue quedando más cerca la Beretta 92 que la pelota de 32 gajos. Cuando cumplió los 7 años, le enseñaron a tirar. A los 8 aprendió. A los 9 lo mandaron a robar. No tuvo necesidad de vengarse de su padre, por los maltratos a su mamá: ya lo habían matado cuando tenía 5 años, en un ajuste de cuentas.

Una noche --Amos andaría por los once años-- su madre insomne retiró la manta, se acostó a su lado y lo abrazó y lo besó hasta despertarlo. Jugarían a contar historias, un ciclo ella, luego él. Ternura y tibieza, mientras sobre Jerusalén pasaban salvas de truenos roncos y al ras. “Cuando Zeus supo que Prometeo había conseguido robar para los hombres una chispa del fuego que el dios les había negado como castigo” (la voz dulce y sonriente de la madre), “...y luego salieron del ánfora de Pandora las enfermedades, la soledad, la injusticia, la crueldad y la muerte” (el niño, ensoñado y vehemente). El niño que quería ser un libro cuando fuera grande. Con los años los escribió, entrelazando caleidoscopios con mazorcas calientes de maíz, collares de coral con fantasmas empecinados.

Cuando no hay ternura, falta una viga maestra en la matriz primaria de un sujeto. ¿De dónde, entonces, saca el individuo el sujeto? El “Peti” cometió su primer homicidio a los 11 años. “Yo disparé primero, sino me iba a matar él”. Cuando algo falta, se desmorona lo que debía sostener. ¿Cómo puede haber consciencia de un acto, donde no hay todavía persona que lo lleve a cabo? El problema de las drogas es que las drogas nunca son la respuesta al problema. Un comisario de Villa Diamante dijo que “...solía andar con pistolas de alto calibre. Y no dudaba: disparaba. Era chiquito, tenía cara de asustado. Ni siquiera demostraba rebeldía, parecía más bien sumiso”.

Amos Oz murió en 2018 a los 79 años. Dejó una veintena de libros, traducidos a 42 lenguas. Inició su carrera durante los ’60 y fue premiado con el “Príncipe de Asturias de las Letras”. Candidato al Nobel, se hizo célebre por “Una historia de amor y oscuridad”, novela que llevó al cine la directora y actriz Natalie Portman.

 El “Peti” murió por una venganza en 2018, 4 encapuchados, 3 balazos 9 mm, en la manzana 12 de la Villa 15, en Ciudad Oculta. Se había escondido allí luego de aterrorizar Villa Jardín, de que le probaran dos asesinatos y le adjudicaran una decena más. Tenía 17 años.

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Los científicos alertan de que la mutación de los océanos por la crisis climática desatará desastres para la humanidad

El calentamiento del mar, cada vez más ácido y con menos oxígeno, disminuye la vida marina y pone en riesgo los ingresos y el sustento de millones de personas

La subida sin freno de nivel del mar hará que grandes crecidas marinas que antes sucedían una vez al siglo se vuelvan anuales en 2050

La pérdida de hielo y nieve además de la mayor temperatura del agua hacen que el clima sea más extremo, según los expertos de la ONU

Las emisiones masivas de CO2 provocadas por la acción humana –causa de la crisis climática– están transformando los océanos a una escala nunca vista. A base de absorber gas y calor, los mares se convierten en más cálidos, más ácidos y con menos vida. Se reducen los recursos que ha utilizado la humanidad durante siglos. Océanos cuyo nivel crece constantemente amenazando grandes áreas donde se asientan millones de personas. "Condiciones sin precedentes", resume el Panel de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC) en su informe específico sobre océanos y criosfera presentado este miércoles.

"Toda la humanidad depende directa o indirectamente de los océanos y la criosfera [los glaciares, las capas de hielo y nieve y el permafrost]" arranca el informe del IPCC. De ahí la relevancia de la degradación que el calentamiento global de la Tierra está causando en el 80% de la superficie del planeta. Una mutación radical. "Los océanos y las cumbres pueden parecer lejanas para mucha gente, pero todos estamos influidos por ellos. Para obtener comida, agua, transporte, comercio, salud o recreo", ha resumido este miércoles el director del panel, Hoesung Lee. 

Sin embargo, la revisión científica del Panel no deja lugar a dudas: el mar es la principal víctima de la producción de CO2. El 90% del exceso de calor acumulado en la Tierra por el efecto invernadero se ha ido a sus aguas que también se han quedado con la mayoría del dióxido de carbono extra. ¿Consecuencias? Los océanos no paran de calentarse desde la década de 1970. La tasa de calentamiento se ha doblado desde 1993. El CO2 ha derivado en una acidificación del mar (que impide la vida) que, además, pierde oxígeno. Los cálculos del IPCC reiteran que la reducción de la cantidad de gases lanzados a la atmósfera son la clave para paliar estos efectos. "Las medidas que se tomen hoy son críticas para el futuro de los océanos y la criosfera". 

Una de las autoras del informe, la investigadora Carolina Adler, cuenta a eldiario.es que nadie quedará a salvo de estas consecuencias: "El informe demuestra cómo estos sistemas oceánicos y terrestres están intrincadamente conectados a nivel mundial. Y esto nos afecta a todos en la Tierra".

Grandes crecidas del mar: de una al siglo a una al año

Uno de los efectos más seguros y conocidos del cambio climático es la subida del nivel del mar. La escala puede parecer pequeña, una media de 3,6 mm al año, pero no se detiene: "Continúa creciendo a un ritmo ascendente", sentencian los científicos de la ONU. La aceleración de este fenómeno en las décadas más recientes es debido a "la pérdida de hielo en Groenlandia y la Antártida, además de la expansión oceánica" al estar más caliente el agua. Todo se conecta.

Para 2100, el crecimiento será incluso diez veces más rápido que en el siglo XX. Esta subida está detrás de un peligro real de devastación en zonas bajas costeras donde viven 670 millones de personas y la multiplicación de episodios hasta ahora raros como son las grandes crecidas marinas cuya probabilidad se multiplica por cien.

Las grandes subidas de nivel de las aguas han ocurrido, históricamente, una vez cada siglo, pero las proyecciones indican que llegarán a convertirse en habituales y registrarse una vez al año a partir de 2050. "Dependiendo del lugar donde se produzca esa crecida del mar los impactos pueden ser muy severos", indica el documento.

Reducción de la vida marina: menos pesca

La abundancia del mar está en peligro. Ante el deterioro de los ecosistemas marinos, "está previsto un descenso en la biomasa global de especies marinas, así como en el potencial de capturas de los bancos pesqueros. Tanto en la superficie como en el mar profundo", recoge el informe. Ese panorama pone directamente en riesgo la forma de vida de las comunidades que dependen del mar: "Sus ingresos e incluso el sustento".

Traducido significa que van quedando menos peces en una combinación nefasta de crisis climática y sobrepesca de las especies comerciales más buscadas. Además, muchas variedades se ven obligadas a cambiar sus áreas de distribución. El aviso indica que la masa de animales marino puede caer un 15% y reducir en un cuarto el potencial para la pesca de  las especies. Ante la pérdida de recursos disponibles, se disparan los "conflictos entre las autoridades, las pesquerías y las comunidades ante la nueva distribución de esos recursos".

No queda ahí la cosa. Además, el calentamiento global afecta a la seguridad de lo que se come al facilitar la acumulación de tóxicos como el mercurio en los animales y las plantas marinas. Esto afectará tanto a los grupos que se alimentan de productos del mar como a sectores económicos como la industria pesquera, la acuicultura y el turismo. 

Se funde el hielo y se descongela la tierra helada

La criosfera se extingue. La fundición de los polos ha sido uno de los avisos más famosos de la aceleración del cambio climático. Las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, simplemente se están convirtiendo en líquido: 400.000 millones de toneladas de agua al año. La banquisa de hielo sobre el Ártico es un 13% más pequeña cada verano. 

La pérdida de glaciares, la descongelación del permafrost y la caída de la capa de hielo van a aumentar por el incremento de la temperatura del aire "con consecuencias inevitables sobre la escorrentía del agua y los peligros en zonas concretas" como inundaciones o deslizamientos de tierra. 

Con menos glaciares, hielo oceánico y nieve se empeora la propia crisis climática. Se reduce la reflectividad de la Tierra, es decir, los rayos del sol no rebotan y su radiación es tragada por ejemplo, por el mar. Además, a medida que se calienta el permafrost se va liberando el carbono y metano ahí acumulando durante cientos de años "acelerando el calentamiento global".

Caída de la vida en el planeta

Un mundo más pobre. La pérdida de hábitats para las especies y su degradación se multiplican a medida que los mares se deterioran y las capas de hielo desaparecen. Es célebre la extinción de la gran barrera de coral en Australia cuya existencia se tambalea: "Los corales de aguas cálidas sufrirán grandes impactos aunque el calentamiento global se limite a 1,5ºC", dicen los expertos. 

Pero el informe sentencia que "de manera global, podrían perderse entre el 20 y el 90% de los humedales costeros", según el nivel de vulnerabilidad y los estuarios también afrontan riesgos por la salinización y falta de oxígeno que pueden llevar a migraciones, mortandades o extinciones de especies.  La alteración de la criosfera conlleva "cambios en la estructura y funcionamiento de ecosistemas y una eventual pérdida de biodiversidad única".

El informe de IPCC –que se une al publicado en octubre de 2018 sobre la necesidad de medidas urgentes en la próxima década y el de agosto pasado sobre los cambios en la producción de alimentos– tiene una sentencia sobre las implicaciones globales que acarrea la mutación radical del mar: "La degradación a largo plazo de los ecosistemas marinos compromete el papel de los océanos en su dimensión cultural, recreativa y de bienestar de la humanidad".

Por Raúl Rejón

25/09/2019 - 11:00h

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Miércoles, 25 Septiembre 2019 06:12

Cambio climático: urge la transición energética

Cambio climático: urge la transición energética

En la actualidad la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanza unas 445 partes por millón (ppm). Cada año se añaden otras 2.5 partes por millón. Si no se logran las metas de reducciones de emisiones a finales del siglo XXI se habrán añadido unas 300 ppm y habremos alcanzado el nivel de 750 ppm hacia finales del siglo.

Ese nivel de acumulación de gases de efecto invernadero nos arroja un resultado alarmante. Los modelos sobre cambio climático más rigurosos nos dicen que ese nivel de acumulación de gases de efecto invernadero (GEI) nos da una probabilidad de 50 por ciento de que la temperatura promedio aumente unos cinco grados centígrados con respecto de la que prevalecía a mediados del siglo XIX. La última vez que el planeta fue escenario de temperaturas tan elevadas fue hace cerca de 30 millones de años.

Desde que terminó la pequeña edad de hielo, hace unos 12 mil años, el clima se ha mantenido relativamente estable. Eso permitió la consolidación de la agricultura y el advenimiento de lo que hoy llamamos "civilización". Hoy esa pequeña banda en la que la temperatura se mantiene benigna se encuentra amenazada.

Hoy los científicos advierten que nos estamos dirigiendo hacia un cambio de temperatura de tres grados centígrados. Y eso depende de si se logran las metas de reducciones de los principales países contaminantes. Con ese cambio climático nuestro planeta será muy diferente al que conocemos hoy. Desertificación, sequías, incendios forestales, eventos meteorológicos más violentos y más frecuentes, así como migraciones masivas serán algunos de los efectos de ese cambio.

Pero lo más grave es que ese cambio es capaz de detonar otros procesos de generación de más gases de efecto invernadero. Una parte importante de la superficie terrestre cercana al Ártico se compone de permafrost. Esa tierra congelada acumula enormes reservas de carbono orgánico y al descongelarse podría liberar millones de toneladas métricas de metano y bióxido de carbono. Este efecto de retroalimentación positiva conduciría a un incremento incontrolable en la acumulación de gases invernadero. Teniendo su propia dinámica, ya no dependería de nuestras acciones.

La conferencia de Naciones Unidas en Nueva York esta semana tiene por objeto concientizar a la humanidad entera sobre el peligro que corre. No estamos frente a una serie de catástrofes hipotéticas. Aquí y ahora la humanidad corre el riesgo de su propia extinción. Y tampoco se trata de un evento catastrófico en un futuro lejano que afectaría a generaciones que todavía no nacen. Hoy podemos intercambiar miradas con la generación que será afectada directamente por el cambio climático. Las niñas y niños que están hoy en la escuela primaria los que van a sufrir los efectos de estos procesos. Ese es uno de los mensajes más poderosos de la intervención de Greta Thunberg y su generación en la sede de Naciones Unidas.

Tiene razón en estar enojados esos jóvenes que vivirán los efectos del cambio climático. Los acuerdos internacionales para reducir las emisiones de gases invernadero son a todas luces insuficientes para limitar el cambio climático a niveles que no sean peligrosos. Aun si se cumplieran las promesas de reducciones de GEI en el marco del Acuerdo de París el cambio climático alcanzará entre 3 y 4.5 grados centígrados para finales del siglo. Ese aumento de temperatura es una amenaza real sobre la humanidad.

Hoy las emisiones de GEI no están reduciéndose. Después de unos tres años de estabilizarse, las emisiones han vuelto a aumentar. Los países con más emisiones son China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón y Alemania. El nuestro ocupa el duodécimo lugar en el plano de emisiones de GEI. Lo que haga México en este terreno no solamente será una contribución importante a escala mundial, también tiene que ver con el bienestar y la seguridad de nuestra población, pues más de la mitad de los municipios de nuestro país se encuentran marcados por una severa vulnerabilidad frente al cambio climático (datos de Semarnat).

Frente a este escenario, la política energética de México debe hacer a un lado la nostalgia por el mundo de los combustibles fósiles y dar prioridad a la transición energética hacia las energías renovables. Por ejemplo, otorgar la máxima prioridad a la difusión masiva de páneles solares y calentadores solares no es un lujo, es una necesidad urgente. El precio de los páneles solares se ha reducido de manera extraordinaria en los 15 años recientes y con esquemas de financiamiento adecuados estas tecnologías podrían difundirse de manera acelerada.

México no puede continuar la lógica actual de producción de recursos petrolíferos bajo la premisa de usarlos como "palanca del desarrollo" y al mismo tiempo cumplir sus compromisos de reducción de emisiones. Por ello una estrategia de transición energética debería ser una de las máximas prioridades del gobierno en México. Después de todo, los que más van a sufrir el impacto del cambio climático son los pobres.

Twitter: @anadaloficial

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En la Cumbre de Acción Climática de la ONU, la sueca Greta Thunberg, voz del movimiento juvenil para frenar el calentamiento del planeta, dijo: "estamos en riesgo de extinción masiva y ustedes sólo hablan de cuentos de hadas sobre crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven?" Foto Afp

Nueva York. Al inicio de la Cumbre de Acción Climática de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la joven sueca Greta Thunberg, voz y cara del movimiento juvenil mundial para rescatar el futuro del planeta, preguntó a los jefes de Estado, ejecutivos empresariales y representantes del orden internacional reunidos ahí: "¿cómo se atreven?"

Invitada a dirigir unas palabras ante la cumbre, Thunberg con sus usual elocuencia y sencillez, pero esta vez con ojos momentáneamente llenos de lágrimas de ira, y una vista y tono que expresaban la gran indignación de su generación ante el delito de los líderes políticos y económicos mundiales representados aquí, declaró: “las generaciones del futuro los estaremos observando.

"Esto está todo mal. Yo no debería de estar aquí. Debería estar de regreso en la escuela, al otro lado del océano. Aun así, ustedes acuden a nosotros los jóvenes por la esperanza. ¿Cómo se atreven?", arrancó.

"Me han robado mi niñez y mis sueños con sus palabras huecas, y aun así yo soy una de las afortunadas. Hay gente que está sufriendo, que se está muriendo, ecosistemas completos están colapsando. Estamos en el inicio de una extinción masiva. Y todo lo que ustedes pueden hablar es de dinero y de cuentos de hadas sobre crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven?", continuó.

Algunos en este momento se vieron obligados a aplaudir, otros no sabían exactamente qué hacer. A fin de cuentas los estaba señalando en público, ante el mundo, en vivo.

"Por más de 30 años la ciencia ha sido tan clara como el cristal. ¿Cómo se atreven a continuar, a ignorarla y venir aquí a decir que están haciendo lo suficiente, cuando la política y las soluciones que se necesitan aún no están a la vista?"

"Ustedes dicen que nos escuchan y que entienden la urgencia. Pero no importa qué tan triste o enojada esté yo, no quiero creer eso. Porque si de verdad entendieran la situación y aun así continuaran fracasando en su actuar, entonces ustedes serían malvados y rehúso a creer eso", declaró viendo al público con ojos feroces.

Abordando al argumento científico, explicó que "la idea popular de reducir a la mitad nuestras emisiones sólo nos da 50 por ciento de posibilidad de permanecer por debajo de 1.5 grados Celsius ante el riesgo de detonar reacciones en cadena irreversibles más allá del control humano. Para ustedes, 50 por ciento podría ser aceptable, pero esos números no incluyen puntos de inflexión, circuitos de retroalimentación y calentamiento adicional ocultados por contaminación tóxica ambiental ni los aspectos de equidad y justicia climática. También dependen de que mi generación succione del aire cientos de miles de millones de toneladas del CO2 de ustedes con tecnologías que apenas existen. Entonces, un riesgo de 50 por ciento sencillamente no es aceptable para nosotros, los que tenemos que vivir con las consecuencias".

Abundó sobre otros cálculos y pronósticos emitidos por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC- https://www.ipcc.ch ) al indicar que se requieren metas y medidas más ambiciosas y rápidas de lo antes pensado, ya que límites recetados sobre emisiones de CO2 serán superados en sólo ocho años y medio. Ante ese consenso científico, preguntó de nuevo: “¿Cómo se atreven a pretender que esto se soluciona con el business as usual y algunas cuestiones técnicas?”

Pronosticó que en esta cumbre "no habrán ningunas soluciones ni planes alineados con estas cifras presentados aquí este día, porque estos números son demasiado incómodos y ustedes aún no son suficientemente maduros para decir las cosas tal como son".

Advirtió a los distinguidos presentes en la cumbre mundial que "están fracasando, pero los jóvenes están empezando a entender la traición de ustedes. Los ojos de todas las generaciones futuras están sobre ustedes. Y si ustedes optan fracasar, yo digo que nosotros jamás los perdonaremos. No permitiremos que se salgan con la suya. Aquí y ahora es donde pintamos la línea".

Concluyó: "El mundo está despertando. Un cambio está llegando, les guste o no".

El video de la presentación de Thunberg en La Jornada Online: https://cutt.ly/gw1dprk .

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Imagen de la NASA dada a conocer el 20 de diciembre de 2017 por Operation IceBridge muestra un iceberg en la barrera de hielo de McMurdo de la Antártida.Foto Afp

El futuro de las regiones costeras y sus millones de habitantes dependen de la masa de hielo que cubre la Antártida Occidental y que hará subir el nivel de los océanos en al menos tres metros.

Para los científicos la cuestión ya no es saber si esto ocurrirá, sino "cuándo".

A pocos días de la publicación de un informe de los expertos de la Organización de las Naciones Unidas sobre los océanos y las zonas heladas, Anders Levermann, experto de la Antártida en el Potsdam Institute of Climate, describe a la Afp el impacto del calentamiento global en la región más fría del mundo.

–¿El calentamiento global actúa de la misma manera sobre los casquetes glaciares de Groenlandia y la Antártida?

–No. En la Antártida, 99 por ciento de la pérdida de volumen se produce cuando el hielo avanza hacia el océano. No hay prácticamente ningún derretimiento de hielo en la superficie, ya que hace demasiado frío. En Groenlandia, la mitad de la pérdida de volumen se debe al agua de hielo derretido que corre hasta el océano.

“En la Antártida o en Groenlandia, cuando el hielo va hacia el océano y se convierte en una plataforma glaciar (prolongación del hielo sobre el mar que queda unida al continente), entra en contacto con la superficie del agua. Incluso una décima de grado de diferencia de temperatura puede provocar un desequilibrio de la plataforma.

“El casquete glaciar de Groenlandia es mucho más pequeño que el de la Antártida –el equivalente a 7 metros de elevación sobre el nivel del mar, contra 55 metros– pero pierde más hielo. Esto se debe a que en la Antártida hace mucho más frío.”

–¿Qué sabemos de nuevo sobre el papel de la Antártida en lo referente al aumento del nivel de los océanos?

–Hace diez años, los modelos sobre la Antártida no preveían una pérdida importante de hielo durante este siglo. Incluso había debates sobre un posible aumento del volumen de hielo.

“Hoy en día, todos los modelos muestran pérdidas de hielo a un ritmo importante. El casquete glaciar del continente ha perdido 150 millones toneladas de hielo por año desde 2015, casi la totalidad en la Antártida occidental. Y esto se acelera.

"Ya no quedan dudas. Los estudios existentes muestran que la Antártida occidental superó un punto de no retorno. Es inestable y va a liberar su hielo más frágil en el océano, un equivalente a más de tres metros de elevación del nivel del mar. Punto final."

–¿Cuál será la contribución de la Antártida al aumento del nivel del mar hasta el final del siglo XXI?

–Un estudio que hice con varios colegas en 2014 preveía un aumento de 50 centímetros del nivel de los océanos vinculado a la Antártida hasta 2100, cifra enorme. La última evaluación de los expertos de la ONU en clima (IPCC) decía 16 cm como máximo.

“En 2016, un importante estudio en la revista Nature planteaba una contribución mucho más importante, hasta de un metro. Fue muy criticado, y sus estimaciones podrían ser revisadas.”

–¿Y después de 2100?

–Nada se detendrá en 2100. Si se respeta el Acuerdo de París (por debajo de 2 grados Celsius respecto de la era preindustrial), el aumento del nivel del mar disminuirá pero no se detendrá. Si no se respeta ese acuerdo, el alza se acelerará al final del siglo.

–¿En cuánto tiempo desaparecerá el casquete glaciar de la Antártida Occidental?

–Creo que subestimamos el ritmo. Pero a pesar de todo serán necesarios siglos para liberar todo el hielo, incluso si ese proceso no se detiene.

–¿En qué punto tenemos que preocuparnos?

–Nadie debería tener miedo de morir por el aumento del nivel de los océanos. Pero si Nueva York se encuentra cinco metros debajo del nivel del mar, detrás de diques, no sé si la gente querrá seguir viviendo ahí.

"El verdadero impacto será en lo que se perderá. Hong Kong es hoy en día un faro de la democracia en China, Nueva Orleans es un bastión cultural, Nueva York un centro cultural y de negocios. Hamburgo, Calcuta, Shanghái... Vamos a perder todas estas ciudades por el cambio climático si no reducimos las emisiones de dióxido de carbono."

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Amazonas: insólita defensa del gobierno brasileño

Mientras Jair Bolsonaro despegaba hacia Nueva York donde pronunciará un discurso ante la ONU, su ministro de Economía, Paulo Guedes, aseguró que en la floresta brasileña no ocurrió la tragedia ambiental que causa perplejidad a líderes de varios países y parte de la opinión pública mundial.

"La deforestación está abajo del promedio de los últimos catorce años, en Brasil hubo incendios, claro que sí, pero están ocurriendo más incendios en Barcelona y California que en Brasil", agregó.

Guedes le enrostró a la prensa las "fake news" sobre la situación en las selvas y bosques tropicales ilustradas con imágenes de incendios que fueron tomadas "en Bolivia no en Brasil".

Los datos del funcionario son distintos a los del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe), que en agosto midió quemas un 300 por ciento superiores a las del mismo mes del año pasado. El director de ese organismo fue despedido por dar estado público a informaciones inconvenientes. Posteriormente la Nasa y la Agencia Espacial Europea confirmaron la información del Inpe.

Guedes reveló haber aportado datos que eventualmente serán utlizados en la redacción del discurso que el mandatario prentará este martes en la apertura de la Asamblea anual de la ONU.

En los medios de este lunes y el fin de semana citados diplomáticos estaban preocupados ante el "riesgo" de que el excapitán sea "boicoteado" en Nueva York. Se especula con que varios jefes de Estado podrían ausentarse del recinto, o dejar a asesores en sus butacas, cuando inicie su intervención.

Fuera del palacio de Cristal está prevista la presencia de manifestantes que ya habían organizado protestas en mayo cuando, por ese motivo, Bolsonaro dejó sin efecto una visita a Nueva York. En aquella ocasión el alcalde Bill de Blasio, del Partido Demócrata, celebró la ausencia del mandatario "homofóbico" que se "jacta de destruir la Amazonia".

Más recientemente, el presidente francés Emmanuel Macron lo cuestionó por haber "mentido" sobre su política de defensa del medio ambiente y la alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet definió a la devastación de la floresta como una "catástrofe humanitaria".

Hacia la ONU

Bolsonaro embarcó en la mañana de hoy desde la Base Aérea de Brasilia junto a su esposa y algunos ministros. La oficina de prensa del Planalto informó que su agenda fue acotada debido a que está convaleciente de una cirugía. Bolsonaro declaró que espera estar con Donald Trump en una cena en la participarían otras autoridades.

El caso es que de la agenda anunciada hace dos semanas, en la que había varios encuentros bilaterales, en el último boletín del Planalto no se incluye ninguna cita.

En las últimas semanas se agigantó su aislamiento internacional: de un lado por las alocadas declaraciones respecto de la Amazonia e insultos contra colegas extranjeros, de otro por la caída en desgracia de varios de sus socios de la ultraderecha global.

Perdió a un aliado en Washington como era el asesor de Seguridad Nacional John Bolton, no está garantizada la reelección de su "hermano" Benjamin Nentayahu en Israel y cayó la coalición italiana liderada por el separatista lombardo Matteo Salvini, a quien había prometido visitar en octubre.

Ese vacío diplomático incluye la posible derrota de su aliado Mauricio Macri en las próximas elecciones argentinas, resultado que debilitará al Grupo de Lima y pueder dar paso a un eje democrático-progresista entre Alberto Fernández y el mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Haciendo las veces de un portavoz informal del gobierno Paulo Guedes recordó hoy que hace dos semanas calificó como "fea" a la primera dama francesa, Brigitte Macron, pero atribuyó la gafe al "barullo" montado por los medios.

No citó a Emmanuel Macron ni a la expresidenta chilena Bachelet pero despotricó implícitamente contra ambos así como contra la "socialdemocracia" internacional .

Y de allí Guedes, economista que trabajó en el Chile de Pinochet, cargó directamente contra Bachelet, quien había expresado su preocupación ante el deterioro de la democracia verde-amarilla y este fin de semana cuestionó el proceso judicial contra Luiz Inácio Lula da Silva.

"Dicen que se está está reduciendo el espacio democrático en nuestro país" pero esto no es cierto porque "en Brasil hay una democracia vibrante" que combina "democracia con libre mercado", lo cual se aplica en la estrategia hacia la Amazonia.

El proyecto de "desarrollo sostenible" para los 4,5 millones de km2 de floresta es tergiversado por los "mismos grupos" que están "enamorados del fracaso" de la "Venezuela bolivariana" y en el Chile de principio de los 70, comparó el economista.

Guedes declaró que así como los "Chicago boys hicieron una revolución" tras el golpe contra Salvador Allende ahora la gestión de Bolsonaro se encamina hacia el "crecimiento" motorizado en "las fuerzas del mercado" que garantizarán prosperidad y "fronteras seguras" en la Amazonia.

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Un grupo de activistas suizos deploró ayer con una "marcha fúnebre" llevada a cabo en la alta montaña la desaparición del Pizol, uno de los glaciares alpinos más estudiados del mundo, víctima del cambio climático.Foto Afp

Nueva York. Los representantes de los 193 estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)llegan esta semana a Nueva York para participar, entre otras cosas, en una cumbre más sobre el cambio climático, pero en esta ocasión los jóvenes activistas indignados por la amenaza del robo de su futuro por la inacción de estos mismos representantes ofrecerán la luz ante los pronósticos oscuros y a veces apocalípticos para este planeta.

Este lunes se realizará la Cumbre sobre la Acción Climática, para la cual el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, solicitó a los líderes mundiales no sólo llegar con discursos, sino con planes audaces y compromisos de acción concreta con el fin de frenar el calentamiento global bajo el esquema del Acuerdo de París sobre Cambio Climático de 2015.

El sábado pasado, en la primera Cumbre de Jóvenes sobre el Clima convocada por Guterres, unos 700 participantes del mundo se reunieron a manera de prólogo a la cumbre de hoy, en la cual varios activistas una vez más dejarán claro que exigen acción, no declaraciones. Guterres dijo que “hay un cambio del ímpetu… en gran parte debido a la iniciativa” de ellos y concluyó: yo tengo nietas, quiero que vivan en un planeta habitable. Mi generación tiene una enorme responsabilidad. Es la de ustedes la que nos tiene que hacer rendir cuentas y asegurar que no traicionemos el futuro de la humanidad.

Fueron los jóvenes, incluida a la sueca Greta Thunberg, quienes convocaron la Huelga Global por el Clima entre el 20 y 27 de este mes, cuyo primer acto fue la movilización de más de 4 millones de personas en 150 países, entre ellos unos 250 mil en Nueva York.

Algunos de estos jóvenes, incluida Thunberg, subirán al podio a dar su mensaje dirigido en concreto a los líderes mundiales en la cumbre este lunes, antes de la apertura del debate de alto nivel en la Asamblea General, mañana.

Tal vez por ello, Donald Trump –entre cuyos primeros actos en la presidencia fue anunciar el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París– y su aliado brasileño, Jair Bolsonaro, han informado que no participarán en la Cumbre de Acción Climática (en su lugar, Trump acudirá a una reunión que presidirá sobre la libertad religiosa).

Un lema del nuevo movimiento juvenil es: unirse en torno a la ciencia. El consenso científico es que el mundo cuenta sólo con unos 10 años más para emprender las acciones necesarias a fin de evitar consecuencias irreversibles del calentamiento global (https://archive.ipcc.ch/index.htm).

Las consecuencias ya están a la vista: el mundo está experimentando el periodo de cinco años más caluroso jamás registrado; huracanes cada vez más devastadores como el que dejó a unos 10 mil sin techo en Bahamas; el derretimiento del hielo polar, el incremento en el nivel y la acidificación de los mares, la mortalidad de los arrecifes de coral del mundo, inundaciones por un lado y sequías severas por otro; los éxodos humanos de zonas afectadas por el cambio climático (algo que se puede ver en las fronteras sur y norte de México); el inicio de lo que se llama la sexta gran extinción de especies en la historia del planeta y la lista sigue y sigue. Los activistas jóvenes, científicos y expertos declaran que el cambio climático es el tema definitorio de nuestros tiempos.

Ante esto, en 2015 se firmó el Acuerdo de París, en el cual líderes mundiales, incluido el entonces presidente estadunidense, Barack Obama –quien, a diferencia de su sucesor, creía en la ciencia–, reconocieron que es necesario reducir las emisiones de carbono dentro de 12 años y limitar el incremento en la temperatura global a no más de 1.5 grados Celsius sobre los niveles preindustriales.

Para la cumbre de acción, Guterres solicitó que los gobernantes llegaran con sus planes nacionales para que, colectivamente, se logre reducir las emisiones de gases de efecto invernadero 45 por ciento durante la próxima década, y llegar a cero para 2050. Subrayó que estos planes deben mostrar una vía hacia la transformación completa de las economías siguiendo los objetivos de desarrollo sostenible. https://www.un.org/es/ climatechange/un-climate-summit-2019.shtml).

Guterres designó como enviado especial para esta Cumbre sobre Acción Climática al diplomático mexicano Luis Alfonso de Alba.

Ante el inexorable torrente de malas noticias, a veces apocalípticas, sobre la crisis climática, científicos, expertos y los que los escuchan, como Thunberg, argumentan que las soluciones están al alcance e incluyen algunos antídotos naturales muy obvios como los árboles, pero lo que más falta es voluntad política. Insisten en que la situación mundial aún tiene remedio, pero se requiere de acciones ciudadanas y de movilizaciones sociales masivas para obligar a las cúpulas a implementar las medidas necesarias.

Algunas podrían parecer radicales. Por ejemplo, ambientalistas como Bill McKibben argumentan que se debe mantener sin explotar y quemar 80 por ciento de las reservas de combustibles fósiles para evitar los desastres que ya se anuncian, y señalan que eso no es sólo necesario, sino posible y hasta económicamente más benéfico para todos que mantener el modelo actual. (https://350.org/why-we-need-to-keep-80-percent-of-fossil-fuels-in-the-ground/.)

Otros indican que esta crisis planetaria no es provocada por fuerzas extraterrestres ni es resultado de un fenómeno abstracto, sino que se sabe exactamente de dónde proviene. Una investigación de 2017 documentó que sólo 100 empresas generan 70 por ciento de los gases de efecto invernadero en el mundo (https://b8f65cb373b1b7b15feb -c70d8ead6ced550b4d987d7c03fcdd1d. ssl.cf3.rackcdn.com/cms/reports/documents/ 000/002/327/original/Carbon-Majors-Report-2017.pdf?1499691240).

Thunberg repite que los responsables de la crisis optaron por sus ganancias sobre el planeta y con ello vendieron nuestro futuro.

Esta semana se verá si los adultos que se dicen líderes mundiales rendirán cuentas y emprenderán las acciones necesarias para rescatar ese futuro para los jóvenes.

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Sábado, 21 Septiembre 2019 05:26

Rebelión juvenil por el planeta

Millones de jóvenes en todo el mundo abandonaron ayer las aulas para manifestarse y exigir a los gobiernos acciones contra el cambio climático, en respuesta a la convocatoria de la sueca Greta Thunberg, quien el lunes hablará ante la ONU. Participaron en las movilizaciones científicos, artistas y sindicatos. En México, alumnos y académicos se movilizaron en la capital del país y en varios estados. En NY (imagen) participaron 250 mil. Foto @RDleni

Nueva York. Decenas de miles –organizadores calculaban 250 mil– de jóvenes y adultos a quienes invitaron inundaron la punta sur de Nueva York coreando que "los niveles del mar se elevan y nosotros también nos alzamos", al encabezar la principal marcha de la huelga global climática que se realizó en más de 150 países con unos 4 millones de participantes.

Esta vez, en lugar de que los adultos llevaran a sus hijos a sus actividades políticas, los niños llevaron a los adultos en lo que es una rebelión juvenil para rescatar el futuro. “Hoy no fuimos a la escuela… Y hemos visto que algunos adultos no fueron a sus trabajos. Y es porque esto es una emergencia. Nuestra casa está incendiada”, declaró Greta Thunberg, la estudiante sueca de 16 años que es la cara y voz global de este nuevo movimiento para enfrentar el cambio climático, después de encabezar, con sus contrapartes de aquí y otros países, esta marcha.

Miles de estudiantes abandonaron sus escuelas para sumarse a la huelga sobre cambio climático, algo que inició hace un año con la acción solitaria de Thunberg que cada viernes se iba de "huelga" para ponerse frente al parlamento sueco y exigir con una pancarta que los políticos rindieran cuentas y tomaran acción para frenar el cambio climático que está poniendo en jaque el futuro del mundo. "No hay Planeta B", es una de las pancartas más vistas.

Fueron acompañados por científicos, contingentes de los sindi-catos de enfermeras y de servicios, artistas y músicos –incluyendo una explosiva batucada femenina– activistas de otros movimientos como Black Lives Matter, de defensa de migrantes y puertorriqueños marcando el segundo aniversario del huracán María, agrupacio-nes indígenas incluyendo de Brasil, religiosos y, por supuesto, ambientalistas.

Pero los adultos reconocieron el liderazgo de los jóvenes. Un hombre mayor cargaba una pancarta que sólo decía "Gracias, niños".

 

"Queremos salvar el arcoíris"

 

En una primaria en Brooklyn, una clase de kínder elaboró carteles para mostrar a quienes pasaban rumbo a las marchas; uno decía: "queremos rescatar los arcoíris".

Hubo unos mil actos como parte de la huelga global alrededor de Estados Unidos, con miles en Chicago, Washington, San Francisco y otras ciudades haciendo eco de los demás en todos los continentes, incluyendo la Antártida,

"¿Por qué deberíamos de estudiar por un futuro que nos han robado a cambio de ganancias?", pregunta Thunberg en el mitin en el parque Battery donde concluyó la marcha. Aseguró que en sus viajes por diferentes países las personas en el poder son muy parecidas, "su inac-ción es la misma", y ninguno de ellos "está dispuesto a decir las cosas tal como están, eso nos lo han dejado a nosotros los niños".

Recordó que el lunes se realizará la Cumbre sobre el Clima de la Organización de Naciones Unidas en esta ciudad, y advirtió que los obligarán a "escucharnos". Comentó que a muchos políticos les encanta tomarse selfies con los activistas jóvenes, y “decirnos cuánto nos admiran… pero nosotros que-remos que se pongan en acción… Y si nadie más tomará medidas, nosotros sí lo haremos”.

"No somos unos jóvenes que se fueron de pinta ni algunos adultos que no fueron a trabajar, somos una ola de cambio y, si nos unimos, somos imparables", afirmó Thunberg. Concluyó que para todos los críticos y opositores de este movimiento les tenía “una mala noticia: esto es sólo el inicio… el cambio vendrá les guste o no”. [globalclimatestrike.net ]

 

Por  David Brooks

Corresponsal

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