Estudiantes en mil 600 ciudades se manifiestan contra cambio climático

"No hay plan b para el planeta", la consigna

Cientos de miles de estudiantes salieron de escuelas y universidades para realizar acciones en más de mil 600 ciudades y pueblos en lo que llamaron una "huelga global por el futuro", exigiendo respuestas de los políticos y otros adultos ante la emergencia climática que amenaza la viabilidad del mundo.

Las acciones en por lo menos 130 países –desde Australia a Alemania y Suecia, a India, Colombia y Sudáfrica– son parte de una ola detonada por jóvenes respondiendo al consenso de los principales expertos científicos del mundo sobre el clima: el mundo sólo cuenta con 12 años para evitar una catástrofe climática con efectos irreversibles, así como nuevas investigaciones que han detectado una extinción masiva de especies en años recientes.

"No hay plan B para el planeta" y "favor de no quemar mi futuro" fueron algunas de las pancartas y consignas junto con demandas de acción de "los adultos" para mantener por debajo de 1.5 centígrados el incremento del calentamiento global –nivel establecido por la comunidad científica. Los huelguistas por el futuro empiezan a sacudir a las cúpulas en varios países, obligando a Inglaterra a ser el primer país en el mundo en declarar una "emergencia climática" entre otras respuestas de diversos gobiernos.

Junto con nuevas corrientes ambientalistas de jóvenes, como la Rebelión Extinción, que realizan acciones directas en Europa, y los jóvenes de Sunrise en Estados Unidos que están promoviendo un New Deal Verde, y en alianza con organizaciones ambientalistas más añejas como 350.org y Greenpeace, entre otras, los jóvenes están creando un movimiento masivo.

Según los organizadores de "Los viernes para el futuro", hoy hubo miles de acciones en por lo menos mil 664 ciudades (se esperan más reportes en los próximos días) y pronosticaba que superarían los 1.4 millones de participantes a escala mundial en su primera convocatoria de huelga escolar global el 15 de marzo [https://www.fridaysforfuture.org/ events/list].

Huelgas estudiantiles de todos los tamaños se realizaron en miles de puntos. En Jerusalén, estudiantes palestinos y judíos marcharon juntos, declarando que se debía poner a un lado el odio para "salvar al mundo del desaste climático", reportó Climate Home News.

Greta Thunberg –la adolescente sueca que inspiró este movimiento de huelgas estudiantiles el año pasado cuando comenzó a realizar protestas solitarias cada viernes al salir de su escuela y manifestarse frente al Parlamento en Estocolmo para demandar a los legisladores cumplir con el Pacto de París– felicitó este viernes a los miles de sus compañeros alrededor del mundo: "Gracias a todos aquellos que realizaron una huelga escolar por el clima hoy alrededor del mundo", dijo por tuit con una foto de la acción en la que participó en Estocolmo.

Ella y decenas de sus compañeras de diversas partes del mundo extendieron una invitación a los adultos a sumarse a una "huelga general" mundial el 20 de septiembres afirmando que "para cambiar todo, necesitamos a todos".

En Nueva York, cientos de estudiantes de secundaria y preparatoria abandonaron sus aulas para marchar por Broadway, desde la glorieta de Colón a Times Square. Coreando "el petróleo debe quedarse bajo la tierra" y "los mares se están alzando y nosotros tambien"; con pancartas hechas a mano fueron un río de azul y verde (los colores del planeta) que coreaba una y otra vez a que el momento es ahora para salvar su futuro.

Aquí, como en otras partes, el mensaje era claro: los jóvenes están furiosos por la inacción de los adultos, sobre todo los políticos, quienes a pesar de saber muy bien que esto es una emergencia no han hecho lo necesario. Las demandas no son abstractas, citando las recomendaciones de los científicos y lo elaborado en el Acuerdo de París para reducir el calentamiento global. El régimen de Donald Trump se retiró del acuerdo entre sus primeros actos de gobierno.

Hoy, señalaron, formaron parte de lo que podría ser la ola de manifestaciones de defensa del medio ambiente más grande de la historia a escala internacional. Los líderes, como subrayó un observador, son el futuro: los niños.

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Espionaje de Monsanto y nueva sentencia millonaria

Dos mil millones de dólares por daños. Es la cifra que un tribunal de Oakland, California, sentenció a Monsanto (ahora propiedad de Bayer) a pagar al matrimonio Alberta y Alva Pilliod, más 55 millones de dólares por costos médicos y de juicio, por haberles causado cáncer con su herbicida RoundUp. Al mismo tiempo, en Europa, el diario francés Le Monde reveló extensas operaciones de espionaje de Monsanto a periodistas y funcionarios públicos.

El abogado de los Pilliod –que tienen actualmente 70 años y han tenido cáncer linfoma no-Hodgkin por más de una década– pidió compensación por daños punitivos por mil millones de dólares, pero el juez, siguiendo las declaraciones unánimes del jurado, decidió doblar la suma. Esto, según explicó el jurado, para sentar ejemplo, porque de acuerdo con las evidencias presentadas Monsanto actuó a sabiendas de los efectos que tendría sobre los afectados y ocultando información intencionalmente. Según la agencia Bloomberg, es la octava suma más alta en Estados Unidos de compensación por daños debido a un "producto defectuoso".

Sin embargo, no se trata de un "producto defectuoso". Es un agrotóxico herbicida que cumple el objetivo biocida para el que fue diseñado. Además de matar plantas y otras formas de vida en los cultivos, también es cancerígeno para animales y humanos. Monsanto lo sabía desde la década de 1980, pero en lugar de advertir sobre el riesgo se dedicó a ocultarlo, tanto en el etiquetado como a través de manipulaciones mediáticas, pagando a académicos para escribir artículos "científicos" falseados y corrompiendo o engañando funcionarios en agencias regulatorias (https://usrtk.org/monsanto-papers/).

El principal ingrediente de RoundUp es glifosato, inventado por Monsanto y por el que tuvo una patente monopólica por 20 años que le rindió cuantiosas ganancias. Cuando la patente estaba por vencer inventó los cultivos transgénicos tolerantes a su propio herbicida RoundUp, con lo que siguió dominando el mercado con la venta casada de la semilla y el agrotóxico.

Un elemento importante que quedó claro en este juicio es que además de la toxicidad propia del glifosato, los surfactantes y otros ingredientes del RoundUp –agregados para enfrentar la resistencia de malezas al glifosato– son también altamente tóxicos. Esto es muy relevante, porque las regulaciones sobre agrotóxicos, tanto en Estados Unidos como en América Latina, no exigen a las empresas evaluaciones de inocuidad de estos componentes secundarios, cuyo uso ha aumentado vertiginosamente debido a la resistencia por la expansión de cultivos transgénicos tolerantes al herbicida.

Como refiero en un artículo anterior (El veneno que nos legó Monsanto, La Jornada, 11/05/19), este es el tercer juicio contra Monsanto-Bayer ganado por las víctimas. Bayer apelará esta sentencia, pero hay otros 13 mil 400 juicios en proceso y siguen creciendo (https://tinyurl.com/y6y5xaor).

Poco antes de esta sentencia, el diario francés Le Monde denunció que Monsanto había contratado en 2016 a la firma de relaciones públicas FleishmanHillard, que realizó un fichaje de 200 personas que consideraba relevantes en la regulación de glifosato, agrotóxicos y transgénicos. El expediente se conformó mientras la Unión Europea estaba discutiendo si suspendía la autorización de uso de glifosato, que finalmente decidió prolongar cinco años más, debido justamente al masivo cabildeo empresarial.

El fichaje confidencial realizado por FleishmanHillard para Monsanto en Francia abarcó periodistas de Le Monde y otros medios, funcionarios públicos, parlamentarios, dirigentes de organizaciones civiles, ambientalistas y de agricultores, académicos y científicos. En la lista figura también Ségolène Royal, ex candidata a presidenta. Más de la mitad de los espiados son periodistas. La empresa seleccionó y agrupó en una tabla a 74 "objetivos prioritarios", dividos en cuatro grupos: personas a vigilar, personas a educar, aliados y potenciales aliados a reclutar. Además de nombre y lugar de trabajo incluyeron sus direcciones y actividades personales, gustos, preferencias y opiniones políticas. Registrar este tipo de información sin consentimiento es ilegal en Francia, por lo que la justicia francesa inició una investigación a partir de la demanda de Le Monde. Podría ocasionar multas de 300,000 euros y hasta cinco años de prisión.

Bayer dijo desconocer las actividades de espionaje de Monsanto, pese a que tenía hasta ese momento un contrato con la misma firma, pero luego de encargar una investigación, el 21 de mayo, se disculpó por el espionaje. Informó además que "partían de la base" de que FleishmanHillard había realizado actividades similares en Alemania, Italia, Holanda, Polonia, España y Reino Unido, además de Francia.

Tanto Monsanto-Bayer como FleishmanHillard son empresas trasnacionales, por lo cual es lógico pensar que las actividades de espionaje y fichaje de opositores no se restringen solamente a estos países, ni solamente a Monsanto y Bayer. Todas las empresas de transgénicos, DuPont, Dow, Syngenta, además de Monsanto y Bayer, han contratado firmas, como FleishmanHillard, para campañas encubiertas en favor de transgénicos y agrotóxicos. No tienen argumentos para dar un debate abierto y honesto.

Por Silvia Ribeiro *

 Investigadora del Grupo ETC

 

Contaminación ambiental afecta desarrollo cerebral con graves efectos en la fertilidad

Experimentos muestran que sustancias químicas también dañan el comportamiento materno

La exposición a contaminantes ambientales puede causar alteraciones en el desarrollo cerebral que afectan la evolución sexual y la fertilidad en varias generaciones, según los hallazgos que se presentarán en Lyon (Francia), en la reunión anual de la Sociedad Europea de Endocrinología (ECE) 2019.

La descendencia de ratas embarazadas expuestas a una mezcla de las sustancias químicas disruptoras endocrinas comunes (EDC, por sus siglas en inglés), en dosis equivalentes a las que comúnmente experimentan las personas, mostraron esas alteraciones y en el comportamiento materno transmitido a través de varias generaciones.

Los hallazgos sugieren que los niveles de sustancias químicas que afectan el sistema endocrino en nuestro medio ambiente ya pueden estar causando daños duraderos y que las personas y las agencias deberían tomar medidas para minimizar la exposición.

Los químicos de alteración endocrina pueden interferir con la función normal de las hormonas y se han vinculado con la infertilidad y el desarrollo sexual alterado en animales y personas.

Estamos expuestos a cientos de estos contaminantes en nuestra vida diaria, ya que se utilizan en la fabricación de plásticos, pesticidas y medicamentos.

Sin embargo, el grado de daño que se está causando a nuestra salud y las consecuencias para las generaciones futuras sigue sin estar claro. Los estudios con roedores han sugerido que la exposición a EDC puede afectar el desarrollo cerebral a través de varias generaciones, pero los efectos generacionales sobre el desarrollo sexual y la reproducción no se han investigado.

En este estudio, David López Rodríguez, estudiante graduado en el laboratorio de padres Anne-Simone en la Universidad de Lieja, en Bélgica, supervisó el desarrollo sexual de tres generaciones de ratas; la paterna sólo estuvo expuesta a una mezcla de EDC comunes durante el embarazo y la lactancia. Las hembras nacidas en la primera y segunda generaciones mostraron deficiencias en el cuidado de sus cachorros.

No obstante, las ratas hembras en la segunda y tercera generaciones mostraron un inicio tardío de la pubertad y alteración del ciclo reproductivo y el desarrollo del folículo ovárico, lo que indica que su fertilidad se vio afectada, aunque nunca estuvieron expuestas a los EDC. Estos cambios se asociaron con la expresión génica alterada en sus cerebros que se sabe que afectan la forma en que se regulan las hormonas reproductivas.

"Nuestros resultados plantean preocupaciones reales sobre los efectos de esos contaminantes en el medio ambiente. Hallamos las afectaciones de los EDC en generaciones de animales que no habían estado directamente expuestos a los productos químicos. Exponemos a la generación principal y descubrimos a largo plazo efectos en la fertilidad. Por supuesto, en la vida cotidiana esto no sucedería y la exposición a estos químicos dañinos continuaría, lo que significa que podría hacer más daño", destacó.

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Extinction Rebellion: reinventando la desobediencia civil

Les puedes ver con llamativos trajes de época rojo en el metro de Londres, “muriendo” por intoxicación en un establecimiento de comida rápida, cubriendo de sangre las escaleras del Trocadero, impidiendo la entrada y salida de trabajadores de la BBC o cortando el tráfico en las principales capitales europeas. Extinction Rebellion han cambiado la forma en que se manifiestan y, para ello, también la forma de organizarse.

Asistir a un pleno de Extinction Rebellion recuerda mucho a esos primeros días del 15M en que todo parecía posible. Hay las mismas ganas de cambiar las cosas, la misma ilusión y también muchas de las estrategias que entonces se veían en las plazas: asambleas, listas de correo, mucho trabajo voluntario, descentralización y un uso de las redes sociales y los medios como altavoz que no resulta ajeno, pero que ahora es mucho más crítico y global. Annemarie Botzki, de XR Berlín, explica cómo gestionan esas dos vertientes tan opuestas pero sin las que no pueden desarrollar su labor: “Estamos descentralizados y no tenemos jerarquía, nadie dice qué hay que hacer. Todas las decisiones importante se discuten en un pleno y se tienen que tomar de forma unánime. Basta con que una persona se oponga firmemente para no hacerlo. También discutimos cosas online, pero somos un poco escépticos: no nos oponemos a trabajar con nadie, no nos negamos a hablar con ningún medio aunque evidentemente somos muy críticos con algunos, pero hablamos con todo el mundo para tratar de cambiar algo. Y en las comunicaciones online utilizamos código abierto o creamos nuestros propios canales. También usamos Twitter, Facebook e Instagram, y hay gente que lo gestiona muy bien, como Fridays for Future. No son perfectos, pero estamos en una emergencia y es lo que hay”.


Extinction Rebellion (XR) surgió hace poco más de un año, pero es desde abril cuando ha ganado una notoriedad sin precedentes. El corte de tráfico en Londres ocupando Marble Arch, que se saldó con centenares de detenidos, es quizás la acción que más público ha atraído. Hasta 3D de Massive Attack decidió mostrar su apoyo pinchando para los manifestantes bajo el pseudónimo de The Stroud Village Green Band. Sin embargo, el modus operandi de XR suele poner el foco en el impacto e incluso en el aspecto visual en vez de en la cantidad: saben que unas escaleras teñidas de sangre o unas plañideras en el metro se viralizarán en medios y redes más que una marcha de mil personas. Buscan el impacto y la concienciación, y, para ello, están dando una vuelta de tuerca a la desobediencia civil y la guerrilla de comunicación.


Desobediencia civil


Para XR no se trata tanto de convocar cada fin de semana a decenas de miles de personas como de ganar acólitos e imponer su agenda, y, para ello, no dudan incluso en declararse en rebeldía, tal y como hicieron en Berlín a mediados de abril: “Declaramos la rebeldía al gobierno alemán porque no están haciendo nada contra el cambio climático —explica Annemarie Botzki—, amenazamos con actos de desobediencia civil y a continuación bloqueamos el puente Oberbaum de forma pacífica. La prensa reaccionó bien y se nos empezó a unir mucha gente”.


La curiosidad que despiertan las protestas de XR se repite en todas partes. Nicolás Elíades, coordinador de Comunicación de XR en España, cuenta a El Salto que la estrategia de hacerse los muertos en Callao provoca mejores resultados que cortar las calles: “Es impactante ver una plaza llena de cadáveres, causa curiosidad y hace que la gente se acerque y pregunte. Con la crisis había protestas por todas partes, ya no llama la atención y hay que cautivar los ojos y las mentes y los corazones de las personas, hay que pertenecer a nuestra época”.


Plañideras en el metro, bloquear medios de comunicación, bicicríticas… todo vale con tal de llamar la atención, pero en Extinction Rebellion son conscientes de que la desobediencia civil tiene consecuencias: solo en Londres ya han sido arrestados más de mil activistas, así que no basta con convocar a la acción, además hay que educar y asesorar: “No somos el típico movimiento de activistas jóvenes enfadados con todo, tenemos gente muy diversa —cuenta Botzki—, organizamos workshops en los que explicamos quiénes somos, por qué hacemos esto y cómo lo hacemos, cuáles son las consecuencias legales y hasta cómo dejarse retirar de un espacio por la policía. Tuvimos el caso de esta abuela de unos 70 años que quiso aprender cómo enfrentarse a la policía porque nunca lo había hecho antes”

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Comunicación guerrilla


La otra gran pata de XR es la comunicación. Si bien las redes sociales juegan un papel importante, el mail encriptado y las reuniones a puerta cerrada y sin móviles a la vista son fundamentales: “Tenemos cuidado de no comunicar algunas acciones en internet y somos conscientes de que puede haber policías en las reuniones, pero hay muchas razones para ser críticos con el Estado y el poder aunque tratemos de tener una buena relación con ellos”, reconoce Annemarie. Pese a todo, cada región tiene sus particularidades, como admite Elíades: “Para cuestiones de desobediencia civil usamos redes encriptadas, hay que apagar dispositivos y no compartir información de las acciones antes de tiempo, pero eso es aquí en España; en Londres no, son bastante claros y avisan a la policía con anticipación. Claramente en grupos de Brasil es todo mucho más secreto porque saben que hay escuchas de los gobiernos y que los gobiernos son asesinos y es otra realidad”.


Internet se ha convertido en un elemento clave para un movimiento fuertemente influenciado por el lema “piensa globalmente, actúa localmente” que parecía en desuso en los últimos años. “A veces nos conectamos por conferencia —cuenta Annemarie— y hay gente de Nueva Zelanda, EE UU, Reino Unido… tratamos de comunicarnos de forma internacional para coordinarnos, pero cada semana se unen 60, 70, 80 personas, y para nosotros es importante pensar en cómo comunicarnos con todo el mundo, cómo informar a todos, así que hay que empezar por ocuparse por la gente de tu ciudad, y luego coordinarse”.


“Hablo mucho del tema con mis amigos y mi familia también —continúa Botzki—, y a veces me preguntan por qué me tomo el tema tan en serio, y sé que no puedo cambiar todo a todo el mundo, por eso es importante que nos centremos en la gente que sí quiere unirse, que les demos información, no podemos estresarnos por la gente que no lo entiende”. Sin embargo, reconoce que el gran objetivo es global, y aunque quede por hacer, las demandas medioambientales empiezan a filtrarse en el discurso político: “Si te fijas en los carteles electorales, vas a ver la palabra ‘clima’ en todas partes; no es que vayan a hacer gran cosa, porque aún no entienden que hace falta un nuevo modelo económico y aún hay que aumentar la presión; ya no se trata de salir a la calle una hora a una manifestación y volver a casa, se trata de una situación de vida o muerte, hay gente en huelga de hambre o yendo a prisión por esto y va a llevar tiempo que la gente se dé cuenta de la importancia del tema, pero en muchas ciudades y países se está declarando la emergencia medioambiental, así que, aunque sea algo simbólico, algo está cambiando”.

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Alter 3, con rostro humanoide, es puesto en funcionamiento para promover una próxima exhibición en Londres.Foto Afp

Londres. Gestionar la salud del planeta, luchar contra la discriminación o innovar en las artes. Los terrenos en que la inteligencia artificial (IA) puede ayudar al ser humano son incontables, y una muy ambiciosa exposición en Londres se propone demostrarlo.

Con el título IA: más que humana, el Barbican, inmenso centro de arte moderno, reúne más de 200 instalaciones, muestras y proyectos de artistas, científicos e investigadores de todo el mundo.

Es un paseo global, desde el sueño ancestral de crear vida artificial hasta la más puntera evolución científica, que se puede realizar desde hoy y hasta el 26 de agosto.

Entre sus platos fuertes, un espacio inmersivo del colectivo japonés teamLab, donde arte y ciencia se dan la mano para permitir al visitante dejar su huella en una naturaleza digital proyectada en la pared que evoluciona en función de estas interacciones.

Robots de todas las formas y tamaños, desde el pequeño perro Aibo de Sony –cuya primera versión de 1999 evolucionó hacia un modelo con IA en 2018– hasta un gran brazo mecánico que prepara y sirve cocteles.

También, sistemas para gestionar la complejidad de una gran ciudad o contribuir a la investigación médica, desde el cáncer hasta la ceguera.

Para frenar el creciente declive de las abejas, el Instituto Tecnológico de Massachussets presenta una colmena sintética que reproduce las condiciones de una primavera perpetua.

La científica y activista estadunidense Joy Buolamwini analiza el sesgo racial en el software de reconocimiento de facial, mostrando que para ser reconocida debe ponerse una careta blanca. Un programa deficiente puede reproducir la discriminación que existe en nuestras sociedades, advierte la italiana Francesca Rossi, responsable de ética en IBM Research. Pero correctamente diseñada, señala, la IA puede ayudar a identificar y evitar los perjuicios humanos.

"Si la máquina puede entender este concepto de sesgo, entonces puede alertarnos si ve que hay discriminación en nuestra toma de decisiones", dice a Afp, asegurando que para ello es importante que los equipos creativos sean lo más diversos posible.

La IA nació en los años 50

Aunque la idea de descodificar el cerebro humano e imitar su funcionamiento nació a mediados de los años 50, la IA se disparó en la década de 2010 gracias a los rapidísimos procesadores de última generación que permiten analizar y clasificar ingentes cantidades de datos disponibles gracias a Internet.

Nació así AlphaGo, programa informático desarrollado por el equipo DeepMind de Google, que en 2016 ganó al Go –un complicadísmo juego de estrategia– contra el campeón del mundo Lee Sedol, siguiendo los pasos del Deep Blue de IBM que en 1997 había batido al ajedecrista Garry Kasparov.

Ambas están presentes en esta exposición, que esboza cómo la IA puede ayudar a resolver problemas de enorme complejidad, como el cambio climático.

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Un juez de EE UU condena a Monsanto a pagar 1.800 millones de euros a una pareja enferma de cáncer

Bayer sufre una millonaria derrota judicial. Un jurado ha condenado este lunes a Monsanto, comprada por la empresa alemana en 2018, a pagar 2.055 millones de dólares (unos 1.820 millones de euros) a una pareja que supuestamente habría contraído cáncer por utilizar el herbicida Roundup. El veredicto del jurado del norte de California acusa a la agroquímica de no advertir los peligros de su producto, que acumula más de 13.000 demandas por el mismo motivo. Esta es la tercera batalla legal perdida de la compañía, pero con diferencia la más cara.

La condena llega cuando los accionistas del gigante farmacéutico se han negado a apoyar la gestión de Bayer en el último año e impulsa la caída de las acciones en el mercado. Alva y Alberta Pilliod, de 70 años, fueron diagnosticados de linfoma no-Hodgkins con cuatro años de diferencia: uno en 2011 y otro en 2015. La pareja utilizó Roundup, un producto elaborado con glifosato, durante 35 años en un terreno en San Francisco. Ambos se encuentran actualmente en remisión. La indemnización que deberá pagar Bayer incluye, además de los 2.000 millones de dólares en daños punitivos, otros 55 millones en daños compensatorios. Es posible que la cifra disminuya una vez que la compañía apele la decisión del juez. El gigante químico y farmacéutico alemán comunicó su decepción ante el veredicto y adelantó que el litigio "llevará algún tiempo antes de que concluya", ya que las apelaciones están pendientes y que "continuará evaluando y refinando sus estrategias legales a medida que avanza en la siguiente fase".

Al igual que en los episodios anteriores, donde se ha responsabilizado a Roundup de haber sido un factor sustancial en enfermos de cáncer, hubo una batalla de ambas partes con estudios científicos y expertos. Según los reguladores europeos y estadounidenses, no se ha comprobado que el glifosato pueda provocar cáncer. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS), dijo en 2015 que “probablemente” era cancerígeno. Una herramienta clave de los miles de demandantes. En este caso en particular, los abogados de la compañía, además de respaldarse en documentos científicos, destacaron los antecedentes familiares de los Pilliod que también han padecido cáncer y enfermedades autoinmunes que, según su argumento, aumentaban el riesgo de que la pareja desarrollara un linfoma no-Hodgkins.


El Roundup, producto estrella del fabricante Monsanto, continúa vendiéndose sin una etiqueta que advierta de que existe un riesgo cancerígeno para los seres humanos. El glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo agrícola y circula en el mercado desde 1976. Personas familiarizadas con la compañía alemana afirman que no hay planes de hacer modificaciones antes de que al menos uno de los casos haya sido apelado, según publica The Wall Street Journal. Los socios de la empresa rechazaron el mes pasado las medidas que ha tomado la alta dirección, entre ellas, la compra de Monsanto. Desde entonces, los papeles de la alemana han caído un 40%.

Por Antonia Laborde
Washington 14 MAY 2019 - 02:51 COT

 

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Pésimas noticias sobre la vida en el planeta

En lo que va del año se han publicado informes nada alentadores sobre lo que sucede en la Tierra. Por un lado, dos prestigiosos investigadores (el español Francisco Sánchez-Bayo y el belga Kris A. G. Wyckhuys), denunciaron los enormes daños que la acción humana causa a un segmento muy importante y poco conocido de la biodiversidad: los insectos. Lo hicieron en la revista Biological Conservation, fundada en 1968.

Ambos especialistas trabajan en la Universidad de Sidney, Australia, y como parte de sus estudios han visitado diversas regiones del planeta.


Sánchez-Bayo y Wyckhuys sostienen que, de no cambiarse la actitud destructiva que distingue a ésta y las próximas generaciones, 40 por ciento de los insectos desaparecerán en unas cuantas décadas.


Según datos recientes, se han podido clasificar alrededor de 915 mil insectos y se calcula que 1.7 millones todavía no lo están. Entre los que figuran en peligro hay ejemplares de abejas, mariposas, luciérnagas, abejorros, escarabajos y miles más que contribuyen al bienestar humano, a conservar la biodiversidad. Las abejas, por ejemplo, fabrican miel y cera y son las polinizadoras por excelencia, una tarea fundamental en la actividad agrícola. Sin embargo, igual que otros insectos, son víctimas de los agroquímicos esparcidos en los campos de cultivo so pretexto de combatir las plagas y obtener cosechas abundantes.


No sólo los agroquímicos diezman a los insectos. También la introducción de especies exóticas en su hábitat natural; el cambio de los suelos agrícolas y forestales a urbanos; la contaminación del suelo y el agua, la cual llega a rincones apartados en los que se pensaba que los insectos estarían a salvo; y de remate, el cambio climático.


Sánchez-Bayo y Wyckhuys coinciden con otros expertos en que las zonas tropicales son las más expuestas a perder esa parte fundamental de la biodiversidad. Es el caso deMéxico, donde se ¬calcula que viven cerca de 98 mil variedades de insectos. De ellas, se han clasificado unas 48 mil. No está de más reiterar que somos de los países más vulnerables al cambio climático.


Por otro lado, nada bueno sucede con el resto de las especies. En el más reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas sobre la biodiversidad del planeta se destaca que animales y plantas se extinguen a un ritmo sin precedentes. Un millón de los ocho que aún existen de especies animales y vegetales, están en situación de desaparecer. Nuevamente la causa central son las actividades humanas. En el informe, elaborado por un selecto grupo de científicos, se realza que es un declive no visto en la historia de la humanidad y afecta a la economíay la salud pública, además de ocasionar severos desequilibrios en el medio ambiente global. Ejemplo de ello es la erosión de los suelos: redujo en una cuarta parte la productividad del sector agropecuario y forestal. En contraste, se destaca cómo las comunidades indígenas (las menos atendidas por los gobiernos) son las que mejor conocen las propiedades de la flora y la fauna de los territorios donde habitan. Y las que con mayor celo cuidan el entorno.


Y para seguir con malas nuevas sobre el futuro del planeta, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de la cual México hace parte, señala las consecuencias de la sexta extinción masiva: menos posibilidades de garantizar la seguridad alimentaria, reducir la pobreza y asegurar un crecimiento económico y social menos injusto.
En los estudios de Francisco Sánchez-Bayo y Kris A. G. Wyckhuys sobre los insectos, al igual que en los informes de las Naciones Unidas y la OCDE, se recalca la urgencia de revertir la pérdida de biodiversidad. Algo que no entiende un siniestro personaje, Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. Abrió las puertas para la destrucción de la Amazonia y otras áreas que conforman el pulmón verde del planeta. Es tan grave el asunto, que todos los ex ministros del Medio Ambiente que ha habido desde que concluyó la dictadura militar, denunciaron las políticas de Bolsonaro por ser incompatibles con el desarrollo económico y social de Brasil y el planeta. En la tarea de destruir el medio ambiente, Donald Trump ya tiene funesta compañía.

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El papa Francisco lanza una nueva iniciativa convocando a economistas de todo el mundo

El encuentro se realizará en marzo del próximo año. En una carta, el Papa sostiene que mientras el actual sistema económico y social produzca una víctima no podrá haber fraternidad universal.

 

El papa Francisco es la cabeza visible de una iniciativa a nivel global que lanzó y con la que busca promover el cambio del modelo económico actual. La propuesta ya comenzó a trabajarse y tendrá como expresión concreta un encuentro previsto para marzo del próximo año en la localidad de Asís, donde aspira a que participen economistas de todo el mundo.


La apuesta de Francisco es lograr un “pacto común” a partir del cual modificar la economía actual y otorgarle un alma a la economía. En la carta de convocatoria al encuentro que se denomina "Economía de Francisco", propone la necesidad de iniciar un proceso de cambio global donde participen "todos los hombres de buena voluntad, más allá de las diferencias de creencia y nacionalidad, unidos por un ideal de fraternidad atentos sobre todo a los pobres y excluidos”.


La reunión en Asís será entre el 26 al 28 de marzo de 2020 donde Francisco aspira a juntar a una buena cantidad de economistas pero también de estudiantes para que se animen a "practicar una economía diferente, una que da vida y no mata, incluye y no excluye, humaniza y no deshumaniza”, según la misiva.

La convocatoria del Papa también abarca a académicos. “Mientras nuestro sistema económico y social todavía produzca una víctima y haya una sola persona descartada no podrá existir la fiesta de la fraternidad universal”, señala el Papa en la carta.


La idea es promover “un proceso de cambio global que vea en comunión de intenciones no solo a los que tienen el don de la fe, sino a todos los hombres de buena voluntad, más allá de las diferencias de creencia y nacionalidad, unidos por un ideal de fraternidad atentos sobre todo a los pobres y excluidos”. De allí que se haya elegido a Asís, la ciudad de San Francisco, dado que es “el símbolo y el mensaje de un humanismo de fraternidad”. En ese sentido, el Papa argentino señaló que si “San Juan Pablo II la eligió como ícono de una cultura de paz, a mí me parece también un lugar que inspira una nueva economía”.
Sobre el santo de Asís, el Pontífice remarcó que “se despojó de toda mundanalidad para elegir a Dios como la estrella guía de su vida, haciéndose pobre con los pobres” y que puede dar “esperanza a nuestro mañana, en beneficio no solo de los más pobres, sino de toda la humanidad”.


En otro pasaje, Francisco recordó que en la Carta Encíclica Laudato “subrayé que hoy más que nunca, todo está íntimamente conectado y que la protección del medio ambiente no puede separarse de la justicia para los pobres y de la solución de los problemas estructurales de la economía mundial”. Por ello, insta a “corregir los modelos de crecimiento” aunque, “lamentablemente el llamado a tomar conciencia de la gravedad de los problemas sigue sin ser escuchado”.

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Sábado, 11 Mayo 2019 05:20

El veneno que nos legó Monsanto

El veneno que nos legó Monsanto

Ya son más de 13 mil juicios iniciados contra Monsanto (ahora propiedad de Bayer) por haber causado cáncer a los demandantes o a sus familiares con el uso del herbicida glifosato, a sabiendas de los peligros que implicaba y sin informar de los riesgos a las personas expuestas. Son, en su mayoría, personas que aplicaban el agrotóxico sea en su trabajo agrícola, de jardinería o parques. En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el glifosato es cancerígeno para animales y probable cancerígeno en humanos.

El primer juicio que ganó una víctima, en agosto de 2018, fue la demanda de D. Lee Johnsson, un jardinero que aplicó glifosato por dos años en una escuela, a partir de lo cual contrajo el cáncer linfoma no-Hodgkin. (https://tinyurl.com/y5umrtt3). Un juez de San Francisco condenó a Monsanto-Bayer a pagar 289 millones de dólares en primera instancia, pero luego de que Bayer apelara quedó en 78 millones. En otro juicio, en marzo 2019, se dictaminó que Monsanto-Bayer debe pagar 80 millones de dólares a Edwin Hardeman por ser responsable de su enfermedad. Está a punto de concluir en Oakland el tercer juicio similar, iniciado por el matrimonio Pilliod contra Monsanto. Tienen 70 años y ambos padecen cáncer. Se espera que nuevamente sea un dictamen multimillonario en favor de las víctimas. (https://usrtk.org/monsanto-papers/)

Paralelamente, en Europa, Monsanto perdió por tercera vez, en abril de 2019, el juicio iniciado por el agricultor francés Paul François, quien sufre daños neurológicos por el uso del herbicida Lasso, con otro componente agrotóxico.

Bayer, que finalizó la compra de Monsanto en 2018, ha perdido hasta el momento más de 30 mil millones de dólares por la disminución del valor de sus acciones, por el impacto negativo de los resultados de los juicios sobre glifosato. El 26 de abril 2019, 55 por ciento de accionistas de Bayer votó contra las estrategias del directorio, liderado por Werner Baumann, que defendió la compra de Monsanto.

El glifosato, inventado por Monsanto en 1974, es uno de los herbicidas más usados en el mundo. Se vende bajo muchas marcas, como Faena, Rival, RoundUp, Ranger y otras. Las cantidades aplicadas aumentaron exponencialmente con la liberación de cultivos transgénicos resistentes a herbicidas. El aumento de su uso produjo resistencia en más de 25 tipos de malezas, creando un círculo vicioso de aplicar cada vez más glifosato. Se han encontrado cantidades elevadas de residuos de glifosato en alimentos, fuentes de agua y test de orina, sangre y leche materna en varios países y continentes, fundamentalmente en los mayores productores de transgénicos.

En todos los casos de juicios nombrados, los jueces dictaminaron en favor de las víctimas porque hallaron que Monsanto sabía de los riesgos y no lo explicó en etiquetas ni estrategia de venta de los productos. El punto es central, ya que el argumento de Monsanto es que las agencias regulatorias, como la Agencia de Protección Ambiental en Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) anuncian el glifosato como un herbicida de bajo riesgo.

No obstante, en el curso de los juicios Monsanto ha tenido que liberar documentos internos que prueban que tenía estudios propios muy tempranos que mostraban el potencial carcinogénico del glifosato y que pese a ello se dedicó durante décadas a escribir artículos que lucieran como si fueran científicos negando la toxicidad del glifosato, que luego acordaron con diferentes autores supuestamente científicos que los publicaran en su nombre sin mencionar a Monsanto.

Varios de esos artículos fueron listados por la EPA para determinar que el glifosato era casi inocuo a la salud. La organización US Right To Know ha publicado en su sitio dedicado a los juicios contra Monsanto documentos desclasificados hasta 2019 con pruebas y nombres de varios autores y artículos falseados (https://usrtk.org/monsanto-papers/).

En un reciente artículo de Nathan Donley y Carey Gillam en The Guardian, denuncian que Monsanto nunca realizó estudios epidemiológicos del uso de glifosato para ver su potencial cancerígeno, y en su lugar dedicó enormes sumas de dinero (hasta 17 millones de dólares en un año) para hacer campañas de propaganda, artículos de opinión de periodistas sesgados y actuar como escritor fantasma de artículos científicos que afirman que el glifosato es inocuo o no tiene grandes riesgos. Esto aumentó luego de la declaración de la OMS en 2015 (https://tinyurl.com/yxkrw4l9).

También dan a conocer correos electrónicos de Monsanto con la consultora de "estrategia e inteligencia política" Hakluyt, en julio de 2018, que revelan que la Casa Blanca afirma que "le guardará la espalda a Monsanto" en cualquier caso y que pese a los estudios que muestran toxicidad no votarán nuevas regulaciones. (https://tinyurl.com/yxcbswp5)

Son abrumadoras las evidencias de que se debe prohibir el glifosato. Varias ciudades estadunidenses y algunas latinoamericanas ya lo han establecido. El tema no es solamente este tóxico o sólo Monsanto-Bayer. Todas las trasnacionales de agronegocios tienen estrategias parecidas para vender veneno a costa de la salud y el medio ambiente. Hay que avanzar en la eliminación de todos los agrotóxicos.

 

Por Silvia Ribeiro,  investigadora del Grupo ETC

 

Publicado enMedio Ambiente
Jueves, 09 Mayo 2019 05:59

Biosfera y capitalismo (II)

Biosfera y capitalismo (II)

El lunes 6 de mayo (2019) la ONU hizo público un informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política Sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) bienvenido y de inmensa importancia para la civilización humana, que consolida estudios realizados en las últimas décadas del siglo XX y lo que va del XXI en torno a la aniquilación biológica en curso, relacionada, entre otros factores, al calentamiento global en aumento. El informe de mil 500 páginas, elaborado por 400 especialistas, identifica cinco factores como los responsables de este predicamento: el uso de tierras (agricultura, deforestación), explotación directa de recursos (pesca, caza), cambio climático, contaminaciones y especies invasivas.

Sin embargo, en el IPBES o en las notas de la prensa corporativa, no aparecen las grandes firmas de la agricultura o la pesca y la alimentación industrial, tipo Monsanto, Bayer, etcétera. El IPBES reconoce la interrelación entre la intensificación del "cambio climático" (en realidad un colapso bioclimático antropogénico ) y la acentuada pérdida de biodiversidad y todo parece apuntar "al hombre" como principal responsable. De acuerdo con una agencia noticiosa, "Desde el año 1500, el hombre ha propiciado la desaparición de 680 especies de vertebrados. Sin embargo, según el informe, hoy en día hay más plantas y animales en peligro de extinción que en cualquier otro periodo de la historia humana",

Para la ciudadanía y aun mucha de la academia que no se asomará al monumental estudio, la poderosa plataforma de los medios masivos de comunicación, al servicio de sus poderosos anunciantes, ya está lanzando en centro y periferia la idea de que la responsabilidad del desplome bioclimático recae en "el hombre", todo lo que reforzará la popularización de la noción misma de "antropoceno", para caracterizar el contexto, lo que invisibiliza a los grandes intereses financiero/corporativos responsables.

Desde mediados del siglo XX la comunidad científica internacional mostró alta preocupación por el hecho de que el planeta sufre de un desequilibrio energético "substancial" entre la cantidad de energía solar que absorbe la tierra, mayor que la energía que se irradia de vuelta al espacio. Como el dióxido de carbono y el metano (entre otros) juegan un papel central en lo referido al componente principal de lo "antropogénico" del fenómeno bioclimático, hasta la fecha (mayo de 2019) prevalece inamovible el "veto" de los poderosos cabildos de la industria de los combustibles fósiles y del motor de combustión interna a una formalización internacional vinculante para frenar de manera inmediata y drástica los gases de efecto invernadero (GEI). Se trata de unacatástrofe en que la formación social predominante, el capitalismo, juega un papel central.

Como lo plantea Elmar Altvater en Capitalismo y Capitaloceno: “…el modo de producción capitalista genera historia geológica… lo ha hecho hasta integrar una nueva fase que los geólogos denominarían Antropoceno. Fase que sería más adecuado calificar como Capitaloceno (Kapitalozän), que da razones más que válidas para dedicarse al análisis del capitalismo, al estudio de los escritos de Marx y Engels y al estudio de la tradición del marxismo crítico. Que da razones más que válidas para construir, con Marx, la crítica del Capitaloceno”.

El consejo de Altvater es valioso si se tiene presente el consenso científico que hoy existe sobre el colapso bioclimático en curso. En trabajos ofrecidos por Jorge Beinstein y Luis Arismendi, se hace referencia al "pulso tanático" observado por la comunidad científica en la dinámica capitalista. A las cúpulas políticas en centro y periferia tiende escapar la importancia de lo que Marx teorizó como una "ruptura metabólica" (RM) entre la sociedad capitalista y la Tierra.

Para James Hansen, climatólogo de primera línea, el desequilibrio entre la energía que llega a la Tierra y la que sale "es de cerca de 0.6 Watts/m2 (metro cuadrado) como promedio para el planeta". Hansen fue didáctico al explicar ese orden de magnitud: “No sé si esto da una idea sobre la magnitud de lo que ocurre. Puedo decir que el exceso de energía es de 300 billones (trillion –millones de millones–) de joules por segundo. Pero esa inmensidad puede ser insuficientemente evocativa. Resultaría igualmente válido decir que el desequilibrio de energía de la Tierra sería el equivalente a explotar diariamente más de 400 mil bombas atómicas como la lanzada sobre Hiroshima, los 365 días del año. Esa es la cantidad de energía extra que la Tierra obtiene cada día por nuestro uso de la atmósfera como basurero de nuestros desechos de gases con efecto invernadero (carbon pollution)”.

Sin freno a los GEI dicen otros expertos "sería como vivir en medio de 10 mil accidentes aéreos diarios sobre el planeta, los 365 días del año".

No lo permitamos.

Por John Saxe-Fernández

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