Hidroituango y el gran fracaso del modelo antioqueño

A la destrucción de miles de hectáreas de bosque, al desplazamiento sistemático y violento de las comunidades, a la persecución y asesinato de sus líderes, se suma ahora la desaparición y muerte del río Cauca tras la construcción de una represa en Colombia

Hay un pasaje de Primero estaba el mar, la turbia y perfecta novela de Tomás González, donde J., el protagonista, agobiado por la mala situación económica, decide cortar y vender la madera del terreno donde él y su mujer se han refugiado de la vida urbana. Es uno de los momentos más tristes de todo el libro porque J. se ha pasado varios capítulos admirando la belleza de la selva. "Mientras más miro estos árboles menos me entusiasma la idea de cortarlos. Pero como vamos no habrá más remedio. Tocará participar en la Gesta del Hacha, como dicen los poetas de la raza. ¡Paso a la civilización, ceibas de mierda!", escribe J. en su diario con un tono que quiere ser sarcástico pero que a duras penas es melancólico y resignado. En esa contrariedad, en esa melancolía donde la autoconciencia del destino manifiesto del paisa se revela con ironía, uno percibe que J. habría querido hacer las cosas de otra manera, pero sencillamente no sabe cómo: al fin y al cabo, J. es, aunque renegado, un antioqueño de la cabeza a los pies. La tensión inicial entre el rechazo a la socialidad de Medellín y el impulso de la huida a la naturaleza —el impulso de vivir de otra manera, de romper con el legado de la "raza"— va cediendo poco a poco ante las leyes de una economía política que J. lleva consigo, inscrita en su cuerpo. Para J. no hay alternativa porque para él, en el fondo de su espíritu, solo existe una única manera de estar en el mundo y es transformando el territorio en propiedad, los seres vivos en mercancías, los cuerpos en pura fuerza de trabajo.


Uno se pregunta entonces si las cosas no habrían podido suceder de otra manera, qué habría pasado si J., por ejemplo, hubiera entablado una relación diferente con los habitantes de la zona, si en lugar de verlos como posibles peones, sirvientes, objetos pasivos de la explotación laboral o sexual, J. les hubiera preguntado al menos cómo vivir allí, cómo usar los recursos, cómo aprovecharlos de una manera que no pasara necesariamente por una visión estrecha del negocio y el lucro.


Pues bien, este ejemplo prestado de la literatura nos permite comprender mejor el horror humano y medioambiental de la represa de Hidroituango, una nueva repetición a gran escala de aquella tragedia atávica de la antioqueñidad encarnada por J. en la novela de González. Sus impulsores visibles e invisibles —entre los primeros, el expresidente Álvaro Uribe y el exgobernador de Antioquia, Sergio Fajardo— han insistido en mostrar que la construcción de esta obra era algo inevitable, prioritario, esencial y, por supuesto, imposible de detener. En suma, que no había alternativa. Entretanto, el movimiento Ríos Vivos lleva años denunciando el acoso a las comunidades ribereñas y se calcula por centenas la cifra de cuerpos de desaparecidos que fueron arrojados al agua durante el largo y violento proceso de instauración del gran proyecto hidroeléctrico en la zona. A la destrucción de miles de hectáreas de bosque tropical seco —un ecosistema en vías de desaparición en el planeta y, por eso mismo, vital para la regulación del clima—, al desplazamiento sistemático y violento de las comunidades, a la persecución y asesinato de sus líderes, se suma ahora el que quizás sea el mayor desastre ecológico de la historia de Colombia: la desaparición y muerte por estrangulación del río Cauca, el segundo más importante del país, ocasionado por el cierre de las compuertas de la represa, en riesgo de derrumbe desde mayo pasado, cuando una falla estructural puso al descubierto una serie de irregularidades en la gestión del proyecto.


Pero los responsables del desastre, la EPM (Empresas Públicas de Medellín) y la Gobernación de Antioquia, sus principales inversores, repiten que la hidroeléctrica es indispensable y que se trata de una demostración más de su compromiso con el progreso, cuando toda la evidencia apunta a una oscura cadena de corrupción, crimen, irresponsabilidad y chambonería.


En los últimos días el cauce del río ha descendido tanto que el paisaje cambió drásticamente: ya no hay río, sino una planicie de arenales secos donde las canoas aparecen varadas sobre los cientos de miles de peces que mueren atrapados en el fango. Y por si no bastara con esa imagen desoladora, la empresa no tuvo mejor idea que enviar a unos empleados con cubos de plástico para “salvar” a la fauna moribunda del río.


Desde hace más de siete meses, se habla incluso de la posibilidad de que los diques se rompan, lo cual provocaría una catástrofe de proporciones difíciles de calcular en términos de pérdidas humanas y daño medioambiental, de ahí que algunos expertos no duden en comparar este caso con Chernóbil.


Hidroituango, un proyecto concebido como un símbolo del modelo colonizador antioqueño, ha acabado por convertirse en lo contrario: representa el fracaso de ese modelo, de esa gesta del hacha que, bajo la mitología del individuo y la civilización, ha traído en las últimas décadas destrucción y muerte por todo el país.


¿Existen alternativas a ese modelo? Por supuesto, aunque no se prevé un cambio de paradigma en el futuro inmediato, mucho menos en este gobierno desdeñoso de la paz, errático en su modelo de desarrollo y falto de imaginación a la hora de proponer algo distinto a una repetición mecánica de la guerra uribista de hace quince años.


De momento, al menos, podríamos empezar por escuchar a la gente de los territorios, a los líderes y técnicos de los movimientos sociales como Ríos Vivos, a gente como don Antonio Oliveros, un campesino y trovador del municipio ribereño de Cáceres, que viene advirtiendo en sus versos: “Y sí es muy cierto que hace falta la energía / pero EPM nunca pensó en los demás/ el daño grande que le causa a nuestras vidas/ si esa represa un día les llega a fallar.”

Por JUAN CÁRDENAS
12 FEB 2019 - 02:33 COT

Publicado enColombia
Las prácticas agrícolas abocan a los insectos a una desaparición masiva

Una investigación de la Universidad de Sidney indica que si no se cambia la forma de producir alimentos, los insectos se extinguirán en unas pocas décadas

Los insectos están amenazados en todo el mundo y su desaparición puede provocar un "colapso catastrófico" en los ecosistemas naturales, asegura una investigación de la Universidad de Sidney (Australia) publicada en la revista científica Biological Conservation. Sus conclusiones apuntan a que más de la mitad de las especies están disminuyendo rápidamente y una tercera parte está amenazada por la extinción. Unos datos que hacen temer que más del 40% de las especies de insectos se extingan en las próximas décadas. Las mariposas y las polillas están dentro de las más afectadas.


Los datos son tan preocupantes que los autores de la investigación -Francisco Sánchez-Bayo y Kris A.G. Wyckhuys- interpretan que dado que los insectos comprenden alrededor de dos tercios de todas las especies terrestres, nos encontramos al comienzo de la "sexta extinción masiva", que está afectando "profundamente" a la vida en nuestro planeta. Estos animales son esenciales dado que son alimento para otros, además de ser polinizadores.


La investigación reúne por primera vez los resultados de 73 estudios parciales realizados en diferentes partes del mundo, sobre todo en países desarrollados de Europa y América del Norte donde se encuentran los registros históricos más completos. Los datos concluyen que los cambios que se están produciendo en el hábitat y la contaminación son los principales culpables de la tendencia a la baja de los insectos. Y se señala a la intensificación de la agricultura en las últimas seis décadas como la causa "fundamental del problema al uso de pesticidas sintéticos". Un comportamiento que se repite a lo largo y ancho del mundo. Por este motivo, concluyen: "A menos que cambiemos nuestras formas de producir alimentos, los insectos en su conjunto van camino de la extinción en unas pocas décadas". Las repercusiones que esto tendrá para "los ecosistemas del planeta son, como mínimo, catastróficas, ya que los insectos se encuentran en la base estructural y funcional de muchos de ellos desde su aparición al final del período Devónico, hace casi 400 millones de años".


En 2017, un estudio de 27 años en varias áreas protegidas de Alemania determinó una "impactante disminución del 76% en la biomasa de insectos voladores". Unas cifras que representan un promedio de 2,8% de pérdida en biomasa de insectos por año en áreas con bajos niveles de perturbación humana. Es preocupante, advierten los científicos, que la bajada sea constante a lo largo de tres décadas. Un estudio más reciente en las selvas tropicales de Puerto Rico muestra pérdidas de biomasa de entre un 98% y 78% para artrópodos.
Ambos estudios están en línea con informes anteriores sobre disminución de mariposas, escarabajos, mariquitas, libélulas, moscas de piedra y abejas silvestres en Europa y América del Norte en las últimas décadas. Parece que la pérdida de insectos es sustancialmente mayor que las que han sufrido aves o plantas durante los mismos periodos, lo que podría "desencadenar efectos en cascada dentro de los ecosistemas del mundo".


Algunas de las mejoras que se proponen para paliar la situación son aumentar las franjas de setos de flores en los bordes del campo que aumentan la abundancia de polinizadores silvestres y la rotación de cultivos que potencien la presencia de abejorros. Esta "ingeniería ecológica" también conserva a los insectos naturales "que son esenciales para mantener a raya a las plagas de muchos cultivos", concretan. Para los insectos acuáticos se apunta a la "rehabilitación de las marismas y a la mejora de la calidad del agua".

Por ESTHER SÁNCHEZ
Madrid 11 FEB 2019 - 12:53 COT

“No hay un gen suicida, pero hay un condicionamiento sociocultural familiar que puede predisponerlo”

Motivado por historias cercanas, Bauzá, doctor en Filosofía e investigador del Conicet, decidió indagar sobre los motivos que llevan a algunas personas a provocarse la muerte. Alfonsina Storni, Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga, Stefan Zweig, Sylvia Plath aparecen entre los protagonistas.

 

El prestigioso doctor en Filosofía Hugo Francisco Bauzá recuerda como si fuera hoy algunos episodios que transcurrieron durante su infancia. Cuando tenía seis años se había mudado con sus padres a una casa grande y como había que hacer unas reformas, su padre contrató a un carpintero, un señor mayor de barba larga que “parecía un profeta bíblico y se llamaba Juan”, apunta el escritor. Bauzá recuerda que mientras ese hombre trabajaba con su garlopa, también lloraba. “Yo, azorado, desde un ángulo de la habitación lo miraba en silencio, pero eso le extrañaba”. El padre le dijo a Bauzá que ese hombre lloraba porque se le había muerto un hijo. “Después añadió que era el único hijo y, con el tiempo, supe que se había suicidado”. Esa, reconoce el escritor “fue una pequeña marca” que lo llevó muchos años después a estudiar el suicidio. Pero hubo otra: una tía de su madre murió trágicamente y el tema del suicidio “era tabú, no se podía mencionar, se desfiguraban las causas de la muerte porque daba la sensación que una muerte por suicidio no sólo enlutaba a la familia sino que, en cierto modo, la culpaba: la familia no se había percatado, no había sabido ayudarla, no se había dado cuenta de la resolución que estaba por tomar”, comenta Bauzá sobre cómo se veía el suicidio en aquella época. Cuando estudiaba en la Facultad, se mató una compañera de Bauzá por razones sentimentales mediante la ingestión de barbitúricos. “Cuando de joven leí sobre Werther en la famosa novela, basada en un supuesto epistolario de Goethe, del prerromanticismo alemán, vi que la muerte que se da Werther es una muerte espectacular que para todo joven de catorce, quince años, es un punto, un hito en su conformación espiritual. Recordemos que cuando apareció esta novela provocó una ola de suicidios, a tal punto que en algunas ciudades alemanas fue prohibida. Así que mucha gente que tenía una cuestión amorosa no resuelta e imposible de consumar, como la del joven Werther, en lugar de tratar de encontrar una solución, optaron por el suicido”, sostiene Bauzá. Lo relatado lo llevó a estudiar el tema en Miradas sobre el suicidio (Fondo de Cultura Económica), donde el autor analiza por qué razón hay seres humanos que, en lugar de aguardar la muerte de manera natural, deciden anticiparla provocándosela ellos mismos. Y lo hace desde un riguroso estudio literario, mitológico e histórico presentando casos famosos y no desde la psicología.


–Si se estudia el tema de la muerte, ¿cuánto influyen las cuestiones religiosas?


–Eso varía. Primero que lo vemos en la cultura occidental. Hace muy poco viajé a la India y a Nepal y ahí nuestras estructuras mentales son totalmente distintas. Hay una concepción distinta de la vida y de la muerte. En Occidente da la sensación que la muerte fuera una finitud, salvo los casos religiosos, mientras que en Oriente la muerte es algo así como entrar a otro estado de vida.


–Como si fuera una transición.


–Correcto. Es la muerte para que haya más vida.


–¿Cómo era el caso de los suicidios en el Medioevo? ¿La creencia era que esas almas pagaban por el acto cometido?


–Claro, la Iglesia en el 542, en el Concilio de Arlés, considera anatema a todo aquel que atenta contra su vida porque es atentar contra el don más preciado que es la vida, y no tiene posibilidad de redimirse puesto que ya está muerto. En consecuencia, para la Iglesia (me refiero al cristianismo) el suicidio es una cosa totalmente tabú. Incluso, no se los enterraba en Tierra Santa. No solamente los cristianos. Según la tradición judía, al suicida se lo entierra del lado del muro, no del lado central de lo que puede ser un cementerio israelita.


–¿Los suicidas en la época del Medioevo no podían ser enterrados?


–Podían ser enterrados pero no en zona cristiana, entendiendo como zona cristiana al camposanto, lo que hoy llamaríamos un cementerio.


–Usted menciona en el libro una estadística que indica que una tercera parte de las personas que se quitan la vida lo hacen por depresión ¿Cree que la vida moderna, llena de exigencias, favorece conductas suicidas?


–Probablemente sí. De todos modos, descreo un poco de las estadísticas. Hay algunos países donde hay un índice elevado y que suelen no dar la difusión de esas estadísticas. Es el caso, por ejemplo, de Japón, incluso Suecia y los países nórdico-europeos, donde tal vez por razones climáticas hay una tendencia a la depresión y es como un camino previo a un suicidio. En Japón, el hecho de que alguien esté al margen de una relación laboral, que no encajó en la empresa o donde fuere, hace que esa persona se sienta marginada del campo de lo social y, por lo tanto, el atentar contra la vida es una posibilidad de escape.


–¿Por qué algunas culturas o religiones consideran al suicidio un acto venerable y para otras es una deshonra?


–No sé si para algunas religiones es realmente un acto venerable, sí para algunas corrientes filosóficas. Por ejemplo, para el estoicismo todo aquel que no logra llevar una vida acorde con preceptos morales o con una norma ética, la solución es el suicidio; es decir, que para los estoicos el suicidio desde la antigüedad fue una cosa honorable cuando las condiciones de vida no eran respetables.


–¿Y en el caso de quienes lo consideran una deshonra?


–Justamente es porque tienen una especie de prurito religioso y, en consecuencia, no se puede atentar contra la vida porque para esas corrientes de corte espiritualista el suicidio va contra algo que le es dado al hombre porque uno no es propiamente dueño de su cuerpo. Esta es una línea que, en el caso de Occidente, arranca con el orfismo, después con Pitágoras. Y es una línea que caló hondamente en Platón y deriva después en el cristianismo. Así que habría una línea de corte espiritualista para la cual el suicidio es negativo y, en cambio, en oposición para los epicúreos y los estoicos la cosa es diferente. Para los epicúreos, que tienen una visión materialista del mundo, el alma perece con el cuerpo y, en consecuencia, no habría inconveniente en dejar la vida cuando no es posible llevarla dignamente.


–A diferencia de la época medieval, hoy gracias al psicoanálisis se puede tratar a una persona con ideas suicidas...


–Sí, ciertamente. El psicoanálisis ha aportado un influjo considerable porque posibilita que emerjan una serie de fantasmas que uno, a veces, tiene en el inconsciente y que no sabe dominarlo. No es que uno piensa los fantasmas sino que el psicoanálisis permite una convivencia relativamente armónica con esos fantasmas que nos tienen arrojados.


–¿Cree en eso que figura en el imaginario colectivo de quien dice que quiere matarse no se mata o esto es un mito?


–No sé exactamente qué asidero científico puede tener esa reflexión pero hay casos de las dos formas. Hay quienes hacen intentos de suicidio como un llamado de atención y, en cambio, hay quienes hacen intentos de suicidio hasta que finalmente se suicidan por motu proprio. Pienso el caso de Sylvia Plath, la famosa poeta norteamericana que tuvo tres intentos de suicidio hasta que finalmente terminó ahogándose con gas. Todo eso lo narra, de alguna manera, prefiguradamente en la novela autobiográfica La campana de cristal. Su suicidio –que fue muy famoso por la trascendencia que tuvo y por el papel cultural que representaba su poesía–, habría sido algo extraño porque ella se suicidó con gas y horas después llegó una mucama que se iba a ocupar de los hijos con la idea de ocuparse de la casa y la encontró muerta. El problema es que ella había mandado una carta anunciando ese intento de suicidio y por error de la posta la carta llegó uno o dos días más tarde. Así que nunca terminaremos de saber a ciencia cierta si fue verdaderamente un suicidio provocado o fue un intento más de suicidio como los tres que ya había tenido. Un escritor muy famoso, Al Alvarez, escribió una obra de arte extraordinaria llamada El dios salvaje, que es un estudio muy profundo de Sylvia Plath.


–¿Por qué suele asociarse al artista con la locura y, en consecuencia, con la posibilidad de matarse?


–Es un muy viejo tema en Occidente. Existe una obra, durante muchos siglos atribuida a Aristóteles, que hoy se sabe que no es de Aristóteles pero sí de sus continuadores, los peripatéticos, que se llama Problémata, que en español sería “Los problemas”. Y al comienzo de la obra, el autor se pregunta por qué todos los hombres que han estado presos de melancolía han sido personas que han descollado en el campo de las artes. Después, deriva hacia el tema del suicidio porque se hablaba de los distintos humores: el melancólico, el flemático, el colérico, etcétera. Y el melancólico era el que estaba poseso por lo que los latinos tradujeron como “atrabilis”, es decir, la bilis negra. Se hablaba de que quienes tenían abundancia de la bilis negra, de cuya existencia nadie dudaba aunque nadie la había visto, tenían una propensión a la melancolía. Habría que distinguir: una cosa es el estado melancólico por el que pasamos todos en algún momento de pequeña depresión, por angustias, por un tormento y otra cosa es la melancolía como una patología profunda que, de un modo extremo, llevaría al suicidio.


–En esto de los artistas y la locura, Ernesto Sabato decía que la diferencia entre el artista y el loco es que el artista puede transitar por los caminos de la locura pero puede volver…

–Correcto, vuelve y el otro no. Ya que usted menciona el texto de los artistas que se suicidan, en el campo de la plástica me acuerdo del caso de Rothko y el Greco. Toda la obra de Rothko gira sobre el rojo pero paulatinamente el rojo deviene negro. Es el comienzo, la prefiguración de la muerte. El caso del Greco es muy famoso: un personaje tan anárquico, tan particular y tan brillante en muchos aspectos convocó a una reunión para su suicidio. Sus amigos pensaron que era otra broma sarcástica del Greco y efectivamente se suicidó a la hora y el lugar indicado. En el caso de la literatura me vienen a la mente el caso de Horacio Quiroga que se suicidó porque tenía una crisis depresiva y porque, además, Quiroga procedía de una familia de suicidas. Y también porque tenía una enfermedad terminal. El estaba internado en el antiguo Hospital de Clínicas, su fin era inminente, logró una salida muy transitoria para recorrer la ciudad y uno de sus compañeros le proveyó arsénico o cianuro y terminó su vida. Trascartón se dio la muerte también trágica de Leopoldo Lugones, que se suicidó con whisky con arsénico en el Paseo del Tigre. En Lugones se dieron varias situaciones: un fracaso en el orden de lo político ya que había girado de un anarquismo originario hacia un modelo totalitario; fue uno de los artífices de la revolución del 30 y uno de los que supuestamente habría escrito la famosa proclama. También sufrió un gran desengaño amoroso. El hijo de Lugones, cuando se enteró que el padre tenía una relación sentimental muy profunda con una jovencita advirtió al padre de la chica sobre la historia y le dijo: “Si usted no pone fin a esta historia dramática, mañana esto sale en los diarios”. Hablando en grosero fue una muy mala postura, innoble del hijo y, entonces, cuando Lugones tomó conciencia del desengaño político, del desengaño amoroso parece que optó por el suicidio. También está el caso de Alfonsina Storni, que se suicidó. Ella era amiga de Quiroga. La muerte de Quiroga la sumió en una gran depresión. Y en Alfonsina también se dieron varias causas: madre soltera en un momento en que eso era un pecado, y una enfermedad grave. Ella había estado protegida por Botana, que la había llevado unos días a la estancia Los Granados, pero ella en determinado momento decidió tirarse al mar. No poéticamente como se dice que penetró en las aguas sino que se sabe bien por la pericia judicial que subió hasta la escollera, llegó casi a la punta a unos doscientos metros y desde allí se arrojó. En la punta de la escollera quedó prendido uno de sus zapatos. El cuerpo flotaba y fue descubierto por dos obreros portuarios. Uno fue a dar aviso a la Policía y el otro que nadaba bien se arrojó al agua para traer el cuerpo.

–¿Cree que alguien puede matarse en pos de sus ideales como hacían algunos poetas románticos?


–Sí, por supuesto. Hay muchos que lo han hecho, pero yo creo que siempre hay un estado depresivo previo que lleva a esa especie de enajenación. Recuerdo en el caso de Argentina a la joven Delfina Tiscornia, que creo que tenía treinta años, cuando dejó un poemario extraordinario y en él sobrevuela la idea de la muerte buscada. Es un poemario desgarrador.

–Los dadaístas creían en el acto de la muerte como espectáculo como, por ejemplo, Jacques Rigaut, quien consideraba al suicidio como una vocación.


–Sí, dentro de los surrealistas hay una gama muy variada de ver el suicidio como espectáculo, pero tal vez no se pueda generalizar porque en cada uno de ellos hay opiniones y actitudes diferentes que los han llevado a cometer ese acto.


–¿Dostoievski provocaba el suicidio de algunos personajes de sus novelas porque su religión le impedía matarse?


–Claro, Dostoievski era ortodoxo. Así que él, de algún modo, defendía la vida, pero si uno ve la novelística de Dostoievski, incluso sus cuentos, hay muchos personajes que se suicidan. Se habla del suicidio lógico, en el sentido de que quien no tiene la posibilidad de sobrellevar una vida dignamente no le cabe más remedio que el suicidio. Entre los primeros cuentos de Dostoievski, hay dos muy transitados por los lectores donde los personajes se suicidan.


–¿La muerte en la ficción puede presagiar la muerte en la realidad tal como se menciona el caso de Virginia Woolf?


–Sí, evidentemente hay escritores que en su obra uno advierte que, paulatinamente, hay un camino al suicidio que, a veces llegan a cometerlo y, a veces, no, pero está como prefigurado. Se pueden plantear algunos casos. Por ejemplo, el poeta Heinrich Wilhelm von Kleist que en su obra se advierten datos suicidas y él se suicidó. Además, tuvo un suicidio espectacular porque no lo hizo por su amada sino con su amada. Luego de haber tenido una noche orgiástica de pleno goce ambos se dieron mutuamente la muerte. El le pegó un tiro y luego él se mató, con consentimiento de la pareja. Un pacto suicida. Ocurrió más tarde con el caso del famoso novelista Stefan Zweig: se mató con su mujer, su segunda esposa en la ciudad de Petrópolis. Se dieron varias causas: él tuvo que huir de Europa a causa del nazismo, se había refugiado en Petrópolis, después de una pequeña estancia en Gran Bretaña. Estando en Petrópolis llegó a recibir tristes informes de que la persecución nazi llegaría a Latinoamérica, así que desesperado por esa causa y por la enfermedad de su mujer decidieron darse la muerte.


–¿Cómo surgió el interés de Albert Camus por abordar el tema del suicidio?


–Camus era un vitalista, estaba contra el suicidio. Decía que aun cuando uno no sepa lo que es la vida (porque en el fondo la vida es misterio) tiene la obligación de asumirla y de vivirla perpetuamente. Es por ejemplo lo que se ve en el mito de Sísifo, que acepta el castigo no porque sea una imposición sino porque por su propia voluntad debía asumirlo.

–Otro autor que trabajó el tema del suicidio fue el argentino Antonio di Benedetto…


–Sí, este famoso novelista mendocino cuyo padre se suicidó cuando él tenía alrededor de catorce años, tenía una huella suicida. Es autor de la obra Los suicidas, donde naturalmente elucubra sobre este tema. También sucedió con Quiroga y Lugones. Margaux Hemingway escribió la biografía de su abuela y contó siete suicidios en su familia. Parece ser que fuera como una huella. No digo que haya un gen suicida, pero hay un condicionamiento sociocultural familiar que puede predisponerlo.

Más de 100 grupos neoliberales defienden los intereses de la industria del tabaco contra la regulación pública

TheGuardian ha investigado la relación entre las principales multinacionales del tabaco y los grupos de prensamiento, lobby e investigación académica

Más de 100 organizaciones neoliberales de todo el mundo han adoptado posturas favorables a la industria del tabaco o han recibido donaciones de las tabacaleras

Malboro niega que sus donaciones a think tanks tenga ninguna relación con su lobby a favor de eliminar regulaciones para los productos del tabaco: "Es una insinuación ridícula"

Think tanks neoliberales de todo el mundo conforman una poderosa voz de apoyo a los fabricantes de tabaco en su batalla contra una regulación más dura, según muestra una investigación de The Guardian. La industria del tabaco ha sido tratada con distancia durante mucho tiempo y por muchos gobiernos porque los datos son evidentes: sus productos matan a más de 7 millones de personas al año. Sin embargo, la industria ha encontrado apoyo en think tanks neoliberales, incluidos algunos de los más prestigiosos.


Al menos 106 think tanks en una veintena de países han aceptado donaciones de las tabacaleras o han criticado las políticas de control del tabaco solicitadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según un detallado análisis elaborado por The Guardian. Los expertos en salud pública afirman que un control público fuerte salva vidas.


Los grupos examinados por The Guardian se han opuesto de diversas maneras a las cajas de cigarrillos sin promociones, han escrito a los legisladores en apoyo a nuevos productos tabacaleros o han difundido las investigaciones financiadas por esta industria. En un caso extremo, un think tank radicado en el continente africano cuestionó el vínculo entre el cáncer y el tabaco, señalando que "todavía tiene que quedar científicamente demostrado". Posteriormente retiró tal afirmación.


Patricio Márquez, experto en prácticas globales de salud en el Banco Mundial, señala que esta actividad puede afectar a los esfuerzos de salud pública. "Los think tanks han creado un arsenal de pruebas con el objetivo de influir en la toma de decisiones políticas", señala.


The Guardian ha examinado una de las mayores redes de think tanks neoliberales independientes del mundo, organizada por Atlas Network, una organización sin ánimo de lucro radicada en Arlington, Virginia, cerca de Washington DC. Atlas Network dice conectar "una red global de más de 475 organizaciones independientes de la sociedad civil en unos 90 países con las ideas necesarias para progresar en libertad".


Donaciones de la industria tabacalera


Al menos 53 think tanks neoliberales han aceptado donaciones de grandes empresas tabacaleras, según documentos de estas empresas y revelaciones a las que ha tenido acceso The Guardian. La mayoría de los think tanks se ha negado o no ha respondido a las peticiones para revelar sus donantes.


Oposición a los impuestos al tabaco


Al menos 25 think tanks neoconservadores se han opuesto a los impuestos al tabaco argumentando que no son efectivos, que son regresivos o que aumentan el tráfico ilegal. En algunos casos, las campañas contra los impuestos son muy amplias, aunque los expertos señalan que los impuestos “están generalmente reconocidos como la forma más eficaz” de reducir el consumo


Oposición a los paquetes lisos


Al menos 30 think tanks neoliberales estaban entre los 47 firmantes de una carta de think tanks a la Organización Mundial de la Salud en la que mostraban su oposición al empaquetado liso en el año 2016. Y al menos 14 think tanks neoliberales escribieron a la FDA en apoyo a la solicitud de Philip Morris International para vender nuevos productos en EEUU.
Philip Morris International, British American Tobacco (BAT), Japan Tobacco, Altria y Reynolds American han donado a think tanks neoliberales analizados por The Guardian. Los productores niegan cualquier posibilidad de que las donaciones puedan influir en la actividad de los think tanks.


Algunos del los think tanks son muy influyentes en sus países, tienen buenos contactos y algunos han recibido financiación de puestos diplomáticos. En Estados Unidos, the Heritage Foundation, Cato Institute y Americans for Tax Reform han aceptado donaciones de la industria tabacalera y han opinado sobre la política del tabaco. En Reino Unido, el Adam Smith Institute y el Institute of Economic Affairs han hecho lo mismo.


Por ejemplo the Heritage Foundation aceptó donaciones del fabricante de Marlboro en EEUU, Altria, en 2012, 2013, 2014 y 2016. En 2018, un académico de la institución declaró ante la Administración de Drogas y Alimentos de EEUU (FDA) a favor de IQOS, el nuevo producto internacional de Philip Morris, que calienta, pero no quema el tabaco, argumentando que tenía una "trayectoria impresionante".


En respuesta a las preguntas de The Guardian, los think tanks afirman que son totalmente independientes, que no están influidos por ninguna donación y que abogan por posiciones a favor de las empresas, así como por la baja regulación e impuestos reducidos como parte de una filosofía más amplia de libre mercado. Algunos dicen que no están en contra de todos los controles al tabaco, que celebran el auge de los cigarrillos electrónicos en mercados más ricos y que están en contra de los "impuestos regresivos" sobre los cigarros que, afirman, afecta a las rentas bajas.


"Además de la publicidad, tienen a los think tanks"


Los think tanks existen para influir en las políticas, a menudo a través de asesoramiento percibido como independiente y ajeno a los intereses de empresarios y políticos. A diferencia de los lobbys, los think tanks no están obligados a revelar su financiación. Sin embargo, el mundo del think tank ha sido cada vez más controlado en los últimos años tras salir a la luz donaciones de gobiernos extranjeros y corporaciones.


En algunos casos, los think tanks parecen operar como una cámara de resonancia en la que organizaciones dentro de la red se apoyan en las investigaciones de otros para llegar a conclusiones similares.


"Además de la comercialización y publicidad [del tabaco], que está orientada a generar consumo, tienen este mecanismo adicional [los think tanks] para influir en la toma de decisiones políticas de una forma que proteja los intereses de la industria", afirma Patricio Márquez, del Banco Mundial.


"Se tiene que respetar la libertad de expresión siempre y cuando todo sea transparente", señala Márquez. "De esa forma, todo el mundo es consciente de a quién representas. De la misma forma que hacemos cuando recibimos subvenciones", añade.


Think tanks neoliberales se han posicionado a favor de las empresas tabacaleras en varios países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido, España, Canadá, República Checa, Croacia, Francia, Alemania, Georgia, Irlanda, Serbia, Argentina, Chile, Perú, Honduras, Venezuela, India, Nepal, Pakistán, Ghana, Sudáfrica, Japón, Australia y Nueva Zelanda.
No todas las organizaciones de la red analizadas por The Guardian están activas en la política del tabaco y algunas lo han hecho únicamente en situaciones aisladas. Algunos think tanks publican documentos de política en torno al escepticismo con el cambio climático, la educación privada, las protecciones de las patentes farmacéuticas, la desregulación energética y otras causas conservadoras. En India, The Guaridan ha encontrado un think tank que ha realizado declaraciones alineadas con las propuestas de los expertos en sanidad pública sobre el control al tabaco.


"Estas empresas tabacaleras y otras grandes compañías no son filántropos", recuerda Stan Glantz, director de la biblioteca de documentos sobre tabaco de la Universidad de California en San Francisco. Glantz argumenta que su objetivo es influir en el debate político y señala que lo han intentado a través de varios grupos, pero han sido más exitosos con aquellos que apoyan el libre mercado y los valores neoliberales.


La respuesta de la industria


Los productores de tabaco niegan que haya nada problemático en que los think tanks defiendan posiciones favorables a la industria. Altria, Philip Morris International, British American Tobacco (BAT), RJ Reynolds y Japan Tobacco International han donado dinero a think tanks neoliberales en la última década.


Philip Morris afirma a The Guardian que "las ideas no están en venta", un sentimiento reflejado también por otra empresas tabacaleras. "Hemos trabajado y continuaremos haciéndolo con organizaciones cuidadosamente seleccionadas de todo el mundo que comparten nuestro deseo de promover políticas que producen mejoras significativas en la salud pública", señala PMI, el productor de los cigarrillos Marlboro. "Es ridículo insinuar que apoyar una organización puede hacer que esta tome determinadas acciones que de otra forma no tomaría", añade.


"Las afirmaciones que sostienen que nuestras contribuciones a organizaciones comprometidas con un cambio positivo en la sanidad pública crean un conflicto de interés no se sostienen, son irracionales y equivocadas", aseguran desde PMI.


Por su parte, Japan Tobacco Internacional explica: "Varios grupos por todo el mundo comparten nuestra visión de que cualquier regulación, relacionada o no con el tabaco, si no se comprueba y demuestra, puede tener graves efectos secundarios. Todo el mundo tiene claro que fumar tiene riesgos para la salud, somos totalmente transparentes en este asunto. Y, por eso, es importante que los productos del tabaco estén regulados".


"Como muchas otras empresas, apoyamos organizaciones que piensan como nosotros en temas que son importantes para nuestros negocios y nuestros consumidores", señala BAT.
Altria, el productor estadounidense de los cigarrillos Marlboro y donante a decenas de think tanks norteamericanos afirma: "Como la mayoría de las grandes corporaciones, Altria y sus empresas apoyan y son miembros de organizaciones de políticas centradas en asuntos que afectan a nuestros intereses".

 

Por Jessica Glenza - Nueva York
02/02/2019 - 20:10h
Traducido por Javier Biosca Azcoiti

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La revuelta escolar calienta el debate ambiental en el corazón de Europa

Las huelgas de estudiantes llevan el cambio climático a la agenda del Gobierno belga


Bélgica está sorprendida. Sus adolescentes se han lanzado a la huelga en los institutos y en esta ocasión no piden tasas educativas más bajas ni oportunidades de empleo al salir de las aulas. Desde hace tres semanas, miles de estudiantes de secundaria y bachillerato han dejado de asistir a clase los jueves y desfilan por las calles de Bruselas escoltados por la policía con un objetivo altruista: reclamar medidas efectivas contra el cambio climático. El crecimiento de la protesta es exponencial. El 10 de enero fueron 3.000 manifestantes, luego 12.500 y la pasada semana 35.000.


En la mañana de este jueves vuelven a estar convocados, esta vez en la Estación del Norte de la capital belga, donde alumnos de todo el país se reunirán para una nueva demostración de fuerza. La cuestión climática ha aglutinado en Bélgica un descontento generacional tan poderoso como inesperado. Su potencia en la calle se ha vuelto imposible de ignorar. Y ha llevado la ecología a la agenda del primer ministro, Charles Michel, obligado a explicar en qué ha contribuido su Gobierno a frenar el deterioro del planeta. “Hemos hecho mucho, pero quizá no lo hemos sabido explicar demasiado bien”, justificó en el diario Le Soir.


Como en tantos otros movimientos, las redes sociales han sido claves en la organización de las marchas. ¿Por qué ahora? Una joven sueca tiene parte de culpa. A sus 16 años, Greta Thunberg inició en su país una protesta para apelar a los políticos a actuar contra los efectos del cambio climático. Decidió dejar de ir a clase los viernes y dedicar ese tiempo a sentarse ante el Parlamento con un cartel que rezaba “huelga escolar por el clima”. Su gesto no pasó inadvertido. Fue invitada a intervenir en la cumbre del clima de Katowice, y luego en el Foro Económico de Davos. Una frase demoledora lanzada a la cara de los líderes mundiales en la ciudad polaca terminó por convertirla en un icono para los defensores del planeta: “Estáis robando el futuro a vuestros hijos”.


Esa lúgubre advertencia impregna el movimiento en Bélgica. La flamenca Anuna de Wever, de 17 años, vio a Thunberg abochornar a los mayores y se propuso imitarla. Grabó un vídeo llamando a la huelga escolar por el clima y pronto se hizo viral en Facebook. Tras su llamamiento en redes sociales, su vida ha adquirido un ritmo frenético. El domingo intervino al término de una marcha contra el cambio climático en Bruselas en la que participaron 70.000 personas. Se ha reunido con ministros. Aparece en televisión. Está escribiendo un libro. Y ayer viajaba en tren a Bruselas desde su Flandes natal para acudir a una reunión en el Parlamento belga. Desde su asiento en el vagón, explicaba por teléfono el sentir de su generación sobre el deterioro del planeta. “Los jóvenes están muy asustados. Por eso, cuando conocí el movimiento de Greta Thunberg, me inspiró y me dije que tenía que hacer lo mismo en Bélgica. Pensé que podía ser una revolución que nuestra generación luchara en cada país”. ¿Cuándo pararán las huelgas? “Cuando el Gobierno consensúe un plan de acción contra el cambio climático con expertos”, contesta De Wever.


Para el sociólogo Johan Tirtiaux, de la Universidad de Namur, si el Ejecutivo quiere contentar a los escolares debe evitar la autocomplacencia y dar una respuesta ambiciosa y concreta, perceptible en el día a día. “El sentimiento general es que se hace poco”, alerta. Tirtiaux dirigió en 2016 un macroestudio sobre las inquietudes de los jóvenes de entre 18 y 34 años basado en 30.000 entrevistas. El medio ambiente apareció como la primera preocupación por delante del acceso al empleo y la calidad del sistema educativo. Un síntoma del malestar que hoy empuja a las calles a los hijos, sobrinos o hermanos pequeños de los que respondieron.


Descolocados ante la corta edad de los manifestantes, hay quien ve en el movimiento una mera excusa para perder clase. "No creo en la caricatura de que sean vagos que no quieren ir al colegio", rebate Tirtiaux. El sociólogo ve muy ambicioso que puedan mantener el poder de convocatoria actual cada jueves, aunque una protesta muy diferente, la de los chalecos amarillos, suma 11 sábados seguidos en las calles de París. Aún así, Tirtiaux cree que no hay que subestimar el aviso de los adolescentes. "Hay que tomar en serio ese sentimiento de declive. Esta generación ha crecido en medio de un discurso de crisis muy fuerte. Un relato de que todo se deteriora e incluso será peor para sus hijos y nietos".


Habitualmente desconectados del debate político, la fuerza con que el mensaje de la joven Greta ha conectado con adolescentes de todo el mundo tiene pocos precedentes. Sin llegar a las altas cifras de asistentes de Bélgica, ha habido marchas similares en Alemania, Australia, Canadá o Suiza. De Wever confía en que el fenómeno se vuelva global: “Quiero animar a todos los estudiantes a sumarse. Es importante que hagamos esto juntos”.

 

Por ÁLVARO SÁNCHEZ
Bruselas 30 ENE 2019 - 18:05 COT

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Brasil vuelca su indignación contra la empresa minera Vale y exige justicia

Cinco ingenieros que evaluaron en diciembre la presa que se quebró fueron detenidos por orden de una juez que se plantea acusarles de homicidio, crimen ambiental y falsedad

El impacto inicial por la catástrofe de la mina de Brumadinho, en Brasil, ha ido derivando con el paso de los días en una creciente indignación e ira de los familiares, los ambientalistas, los políticos, sus propios accionistas y la ciudadanía en general hacia Vale, la empresa propietaria que ya estuvo implicada en un desastre similar en 2015. La exigencia para que se haga justicia, esta vez sí, es ya un clamor. Cinco ingenieros que evaluaron en diciembre la presa que se quebró fueron detenidos cautelarmente este martes por orden de una juez que se plantea acusarles de homicidio, crimen ambiental y falsedad. Tres de ellos, empleados de Vale, estuvieron directamente implicados en la última autorización de la mina Córrego do Feijão, en diciembre. Los otros dos trabajan para la auditora alemana Tuv-Sud, encargada de evaluar el riesgo de la instalación. Todos los permisos estaban en regla.


El rastreo en busca de las víctimas prosigue mientras tanto en Brumadinho, en el estado de Minas Gerais, donde el 10% del PIB depende de la minería. Las autoridades sostienen que es probable que no todos los cadáveres puedan ser recuperados, dada la extensión que alcanzó la marea de lodo y su densidad. Los muertos son ya 84, según el último balance oficial, pero aún permanecen desaparecidas 276 personas, en su mayoría empleados de Vale o de subcontratas que trabajaban en la instalaciones en el momento en que el dique cedió y surgió una lengua de barro que devoró todo y a todos.


Las detenciones, a primera hora de la mañana, se produjeron después de que la víspera arreciaran las críticas a la cúpula de la mayor empresa minera de Brasil por la magnitud de la tragedia y porque es reincidente. Inmediatamente después de conocerse el desastre de este viernes, esta compañía, un gigante de 100.000 empleados entre directos e indirectos, empezó a ser castigada en la Bolsa en la de Nueva York. Ese día, la de São Paulo estaba cerrada porque la ciudad celebraba su 465 aniversario, pero el lunes las acciones llegaron a caer un 22% en el índice Bovespa.


El presidente de Vale, Fabio Schvatsman, ha anunciado a última hora de la tarde que la firma va a acabar con las represas como las de Brumadinho y de la mina Mariana, a la que la compañía Vale también estaba vinculada. Esta sufrió un desastre similar hace tres años. En ambos casos cedieron los diques que contenían inmensas balsas de residuos de la actividad minera generando un tsunami de lodo devastador. Menos de 100 kilómetros separan a una mina de la otra. El impacto ambiental fue entonces mucho mayor; murieron 19 personas. En Brasil existen unas 4.000 represas que están oficialmente consideradas de “alto potencial dañino”, de esas 205 contienen residuos minerales, según ha explicado el ministro de Desarrollo Regional, Gustavo Canuto. El ministro ha precisado que, como el Gobierno no tiene capacidad de auditarlos todos, va a dar prioridad a los que entrañan mayores riesgos.


Vale había echado mano antes de diversos recursos para parar el golpe y aminorar el dolor de los afectados. Ha anunciado una donación de 100.000 reales (27.000 dólares, 23.000 euros) para las familias de cada uno de los fallecidos y de las personas que no han sido localizadas independientemente de si trabajaban en la mina o no, ha anunciado la contratación de médicos del hospital Albert Einstein —precisamente donde el presidente, Jair Bolsonaro, se recupera de la operación para retirarle la bolsa de colostomía tras el atentado sufrido en la campaña electoral— para atender a los afectados y el pago de más tasas a los municipios donde desarrolla sus actividades mineras.


Un grupo de inversores ha presentado una demanda civil en Estados Unidos contra Vale a la que acusan de la pérdida de valor de sus acciones ADR, que el lunes perdieron el 27% de su valor en ese país.

NAIARA GALARRAGA GORTÁZAR
São Paulo 30 ENE 2019 - 04:30 COT

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Minería, desastres ambientales y accidentes

En Brasil se ha repetido otro accidente minero de un alcance terrible, 254 personas sepultadas por la rotura de una represa de residuos, al tiempo que ha supuesto una catástrofe ambiental. Ambos desastres, humanos y ambientales, provocados por accidentes, suelen ir de la mano afectando a las poblaciones más vulnerables.


Una vez más un accidente que hemos visto una y otra vez en las minas a cielo abierto: la rotura de la presa de los residuos del tratamiento del mineral y el vertido al medio ambiente de millones de toneladas de fangos con alto contenido en metales pesados. En España vivimos el drama de Aznalcollar y los vertidos tóxicos sobre Doñana.


Esta vez ha sido en Brumadinho, la tragedia mil veces repetida y no sólo en Brasil, donde hacía sólo tres años que Minas Gerais había sufrido otro accidente similar, la tragedia de Mariana. En este caso el impacto ha sido brutal, con cientos de víctimas humanas; pero también lo será el ambiental, por la contaminación que causarán las miles de toneladas vertidas a lo largo de kilómetros de cauce del río.


Las investigaciones de estos grandes accidentes deben servir para que se apliquen medidas de control de los riesgos y no se vuelvan a repetir, pero lo cierto es que ni se pagan las multan ni se aumentan los controles ni se paraliza la actividad cuando el riesgo es intolerable. En algunos casos, aunque se realicen comisiones de investigación en el Parlamento, alguno de sus integrantes han recibido fondos de la minería para sus campañas políticas. En el Brasil de Bolsonaro hay pocas esperanzas siquiera de que se exijan responsabilidades a la empresa, porque Bolsonaro ha hecho del antiecologismo una de sus banderas. ¿Quién se puede creer ahora que hará algo contra los responsables de este desastre?


La legislación de la minería en materia de seguridad siempre ha sido objeto de controversia, como lo ha sido ligar los sueldos a la producción bajo cualquier condición laboral y sin prevención de riesgos. La cuestión cobra especial gravedad en lo que a baldas de residuos mineros se refiere, porque son infraestructuras inseguras y peligrosas.


La amenaza del desempleo se convierte en el mantra que las empresas extienden como un virus por las poblaciones donde se instalan. La falta de visión de alternativas ligadas a los escasos recursos de esas poblaciones, las convierte en doblemente vulnerables.


Tenemos varios factores subyacentes donde se gestan las catástrofes: pobres legislaciones en materia de seguridad unidos a la financiación de campañas políticas o legislaciones que siendo correctas no se hacen cumplir, inspecciones complacientes, connivencia con representantes de trabajadores que han de elegir entre susto o muerte, entre desempleo o empleo miserable, poblaciones con pocos recursos, en situación de vulnerabilidad y por último empresas que sólo invierten para enriquecerse, depredan el lugar y llevan al límite los riesgos sin invertir en seguridad.


El debate sobre las explotaciones mineras a cielo abierto está muy presente en España. Decenas de nuevos proyectos mineros se extienden por toda nuestra geografía. Sus promotores se aprovechan de dos factores: el abandono del territorio que deja campo libre a su explotación más impactante, y las necesidades de empleo.


Razmig Keucheyan, en su libro “La Naturaleza es un campo de batalla” comienza el capítulo dedicado a la ecología política que viene, con estas palabras: “Si a las asociaciones ambientalistas tradicionales les cuesta trabajo reconocer la dimensión social de la ecología, el movimiento obrero, por su parte, mantiene desde los orígenes una relación ambivalente con las problemáticas ambientales”. Tras la explosión de la planta química AZT en Toulouse, los sindicatos y los damnificados se dividieron, mientras los primeros gritaban que la química era una necesidad y la seguridad una exigencia, pidiendo seguridad y empleo, las víctimas, los ribereños y asociaciones ambientalistas clamaban “Nunca más, ni aquí ni en otra parte”.


Continúa diciendo Keucheyan “Esta ruptura es reveladora de una división que estructuró el campo político en el siglo XX. A los sindicatos la defensa de los empleos y de la industria que los proporciona, a veces con exclusión de otras preocupaciones como la seguridad de los vecinos o de los mismos asalariados. Una lectura productivista del marxismo también influyó en esto así como la distinción entre el trabajo (sindicatos) y “fuera del trabajo”(sociedad civil).


La naturaleza no escapa a las fuerzas sociales, es la más política de las entidades. Por ello las explotaciones mineras están ligadas no sólo a las crisis ecológicas sino a los incumplimientos repetidos de las medidas de seguridad que acaban afectando tanto a trabajadores como a la población. Todo ello teñido de un “clasismo ambiental” donde la ubicación de las grandes explotaciones mineras perpetúa las desigualdades vulnerando derechos cívicos, como son la seguridad, la salud y el ambiente, justamente en los territorios o comunidades más pobres.


Bhopal, un drama de consecuencias que aún perduran, Chernóbil o Fukushima tienen en su génesis causal pobres medidas de seguridad. Tantos accidentes mineros, como dice el cantautor asturiano en La Planta 14 la tragedia repetida, una tarde amarilla, los hombres no volvieron.


Contra la mercantilización de la naturaleza se necesita de una revolución política y social en cuanto a la rebelión contra la sociedad de consumo, y ahí es donde no debemos dejarnos vencer para evitar que las tragedias se repitan.

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Al menos nueve muertos y 300 desaparecidos tras romperse una represa minera en Brasil

El dique de contención se ha quebrado y el lodo ha sumergido el comedor de las instalaciones, según el presidente de la empresa propietaria

 

Al menos nueve personas han muerto y casi 300 permanecen desaparecidas después de que la rotura de un dique de contención de residuos de una mina brasileña inundara este viernes una amplía extensión de terreno de lodos férreos. La catástrofe ha ocurrido en el municipio de Brumadinho, en Minas Gerais (sudeste de Brasil) y las probabilidades de encontrar vivos a los desaparecidos son "mínimas", según aseguró el gobernador del Estado, Romeu Zema antes de que se diese a conocer el último balance oficial de víctimas. 

La compañía propietaria del complejo minero, Vale, ha precisado que el accidente sucedió a primera hora de la tarde en la conocida como mina Judía. El presidente de Vale, Fabio Schwartsman, ha explicado en una rueda de prensa que había algo más de 400 empleadas de la mina (propios y subcontratados) en el momento del colapso. Las primeras imágenes muestran la zona convertida en un mar de barro.


La rotura del dique de contención se produce poco más de tres años después de la tragedia ambiental de Mariana, la más grave de la historia del país sudamericano. Schwartsman ha asegurado que la empresa desconoce por qué ha colapsado la presa, que está vigilando otros diques en la mina. El máximo directivo de Vale ha añadido que "el impacto ambiental puede ser menor que aquel pero el coste humano, mayor".


El presidente brasileño, Jair Bolsonaro,lamentó la catástrofe en nota compartida en sus redes sociales. "Nuestra mayor preocupación en este momento es atender eventuales víctimas de esta grave tragedia", afirmó. El Gobierno activó un gabinete de crisis, coordinado por los ministerios de Desarrollo Regional y de Medioambiente.


La empresa minera Vale movilizó al cuerpo de bomberos y activó su plan de emergencias. “La prioridad total de Vale, en este momento, es preservar y proteger la vida de empleados y de miembros de la comunidad”, explicó la compañía en un comunicado. La catástrofe de Brumadinho hizo caer un 8% las acciones de la minera en la Bolsa de Nueva York este viernes.
La rotura de la presa de Vale en Brumadinho sucede tres años después del desastre de Mariana, la mayor tragedia ambiental del Brasil, ocurrida en noviembre de 2015. Entonces, la presa de Fundão, de la Samarco (propiedad también de Valle y de BHP Billiton), se rompió, matando a 19 personas y provocando un tsunami de barro que avanzó sobre el río Doce hasta llegar al litoral de Espírito Santo.


Alrededor de la 13.30 (hora local) el Ayuntamiento de Brumadinho alertó en sus redes sociales a la población de que se mantuvieran alejados del lecho del río Paraopeba.
El Instituto Inhotim, un museo a cielo abierto de arte contemporáneo localizado en Brumadinho, informó a través de sus redes sociales que fue evacuado por precaución. “Debido a la rotura en Brumadinho (MG), el Instituto Inhotim comunica que evacuó el área de visitas del museo" siguiendo las recomendaciones de las autoridades, explicó la institución. Inhotim es uno de los principales destinos turísticos del Estado de Minas Gerais y recibe miles de turistas todos los meses.


También a través de una nota, el Ministerio de Desarrollo Regional informó de que está "en contacto constante con los equipos de Defensa Civil".

 

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Con licencia abierta y blindada para matar

De nuevo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de acudir al país y al mundo para dejar constancia de los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por parte de los paramilitares que actúan con plena libertad en nuestra región.


El control paramilitar que siempre nuestra Comunidad de Paz ha denunciado públicamente, sigue avanzando con gran fuerza, abarcando todo el territorio, pero las autoridades no hacen nada para enfrentar y erradicar este fenómeno criminal que anula los derechos y las libertades de la población. Por el contrario, su pasividad, tolerancia y connivencia con el mismo, revela que hace parte de las políticas y estrategias oficiales.


Nuestra Comunidad de Paz siempre ha dejado en evidencia los avances que muestran los paramilitares en el corregimiento de San José de Apartadó y en sus veredas, antes con otros nombres y desde hace un tiempo con el de Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), pero la respuesta rutinaria de las autoridades es que nuestra Comunidad de Paz se inventa los hechos o los infla. Desde Rito Alejo del Río (mediados de los años 90) hasta el presente, NEGAR TODO ha sido la actitud de las instituciones del Estado, empezando por la más directamente responsable: la fuerza pública. Con ello se han desprestigiado hasta el extremo, pues han ido confirmando cada vez más que sus verdades son mentiras y que su principal afán es tapar y camuflar la realidad real y tratar de venderle al país y al mundo una realidad falsa.


Las amenazas a nuestra Comunidad de Paz y a los pobladores de la zona no cesan. Los grupos paramilitares que patrullan las veredas obligan a los campesinos a trabajar para ellos, a pagar vacunas, a servirles de puntos de información. La población civil no tiene más opciones que someterse o si no lo hacen tienen que desplazarse o entrar a formar parte de las listas negras, de donde se eligen los candidatos al asesinato, crímenes que van convenciendo a los pobladores que ellos “hablan en serio” y que además gozan de inmunidad, pues están blindados frente a la justicia. La rutinaria matanza de líderes sociales en el país, como política generalizada, nos está demostrando que quienes ordenan los crímenes son inmunes a todo proceso judicial. Ya el gobierno y las cabezas de sus instituciones mantienen el discurso preparado para “lamentar los hechos y prometer que las cosas no se quedarán así, que el peso de la ley caerá sobre los victimarios”, pero la rutina nacional nos ha enseñado hasta la saciedad que se trata de un mero discurso tranquilizador sin incidencia alguna en la realidad.


Durante todo el año 2018 dejamos constancia de todos los atropellos, amenazas y sometimiento de la población civil al paramilitarismo. El afán de controlarlo todo fue como una avalancha que fue inundando todas las veredas ante la mirada pasiva y complaciente de sus “primos” y de las demás autoridades locales y regionales. La consigna frente a nuestra Comunidad siguió siendo que nuestra Comunidad de Paz debe desaparecer, consigna adicionada con amenazas y anuncios persistentes de muerte para varios de nuestros líderes e integrantes y con agresiones audaces como tomas de tierra e incursiones armadas con fines aterradores.


Los hechos de los cuales dejamos constancia hoy son los siguientes:


* Por información de pobladores de la zona, se supo que durante la fiesta de fin de año, hubo en el caserío de San José una gran concentración de paramilitares quienes eligieron ese sitio para sus festejos. Subieron en lujosas camionetas y en multitud de motocicletas por nadie requisadas y se encontraron con numerosos colegas paramilitares. Nos preguntamos por qué lo hicieron allí, estando el caserío tan militarizado, pues hay una base militar y un búnker de la policía, establecimientos cuya ubicación contradice las normas y jurisprudencias de la Corte Constitucional. Muchos pobladores civiles que fueron esa noche a visitar a sus parientes, quedaron extrañados de la gran concentración paramilitar.


* El jueves 10 de enero 2019, veinte paramilitares con camuflados y armas largas, al mando de alias “Majute”, llegaron a la vereda Mulatos Medio, donde se quedaron por varias horas junto a uno de los espacios privados de nuestra Comunidad de Paz.


* El sábado 12 de enero de 2019, cinco paramilitares armados y montando en mulas llegaron al punto conocido como Chontalito, de San José de Apartadó, donde permanecieron algunas horas.


* El miércoles 16 de enero de 2018, en horas de la tarde fue asesinado el joven DEIMER ÚSUGA HOLGUÍN, a escasos 300 metros de la Base Militar del corregimiento de San José de Apartado. El hecho ocurrió en el camino real que sube por el río El Mariano y conduce para las veredas El Mariano, La Linda, Cristalina, Miramar, buenos Aires, Buena Vista, Alto Bonito, Mulatos, Resbaloza, entre otras, el hecho fue exactamente en el punto donde el pasado 16 de noviembre de 2017 intentaron asesinar al joven JUAN DE A CRUZ GUZMAN, hechos atribuidos a los paramilitares, pues su afán por controlar a la población los lleva a perpetrar asesinatos selectivos para producir impactos sobre todo aquel que no se someta a sus intereses. El contexto es, evidentemente, toda la tolerancia y aquiescencia de la fuerza pública con la cual el paramilitarismo ha contado en la zona, ya durante varias décadas, en las cuales han consolidado su accionar y su estrategia, lo cual hace recaer la responsabilidad, de manera evidente, en el gobierno y sus instituciones militares y policiales. Nuestra Comunidad de Paz ha dejado centenares de constancias, clamando permanentemente para que esta absurda situación se termine, pero la única respuesta del Estado es luchar para que no denunciemos, para que cerremos los ojos y la boca y dejemos actuar a sus anchas al paramilitarismo. Ese es el sentido de la Acción de Tutela que la Brigada XVII ha colocado contra nuestra Comunidad, pero que no puede ser acatada porque viola derechos constitucionales y universales intocables y porque de acatarla ahí sí tendrían el campo libre para continuar arrasando con todos los derechos de la población y las bases de la dignidad humana.


* El jueves 17 de enero de 2019, nuestra Comunidad de Paz fue informada de una lista de 8 persona que tienen los paramilitares para asesinar, entre los cuales estaba el joven asesinado el día anterior, Deimer Usuga Holguin. Entre los otros siete que están en la lista, algunos son miembros de nuestra Comunidad de Paz y el resto son pobladores de la zona. Responsabilizamos al Gobierno y a sus instituciones militares por lo que pueda pasarle a los miembros de nuestra Comunidad de Paz y/o a otros pobladores de la zona, pues ya se escuchan nombres de personas que asesinarán y bien lo tiene sabido El Estado, pues la situación que se vive en nuestro territorio es dramática y el Estado no ha querido hacer nada para enfrentarla. En el mismo corregimiento de San José de Apartadó se corren los rumores de una serie de panfletos que circulan los mismos paramilitares desde El Municipio de San José de Uré Córdoba con amenazas de muerte y sometimiento a la población civil si no se acoge a sus ideas perversas.


La Juez Segunda Promiscua de Apartadó se ha propuesto amordazar nuestras constancias públicas presionada por los militares, pero razón tuvimos desde hace ya muchos años, cuando descubrimos que el aparato judicial estaba hundido en la corrupción y sólo producía impunidad para un lado y arbitrariedad para el otro, algo tan opuesto a la mínima ética que debe inspirar el ejercicio de la justicia, que decidimos no relacionarnos más con ese aparato para poder salvar nuestra rectitud de conciencia, mientras hemos seguido clamando a las altas Cortes para que corrija tan perversos caminos y limpie los expedientes de tanta podredumbre, pero no han querido hacer caso.


Es un hecho de completa evidencia que nuestro territorio lo dominan los paramilitares y que la fuerza pública que está ahí, lo permite. Nos preguntamos ¿por qué un corregimiento tan militarizado es controlado por los paramilitares? Y lo más terrible: están matando al campesino a pocos metros de esas bases militares. ¿Hasta cuándo el gobierno va a permitir que el campesino siga siendo oprimido por el paramilitarismo? ¿Cómo es posible que un corregimiento donde hay una base miliar grande y una estación de policía con muchos hombres, los paramilitares ejerzan allí su control, vivan a sus anchas, se reúnan para hacer allí sus grandes fiestas, sin que nadie lo impida, y que además cobren impuestos ilegales, impongan sus normas, asesinen, amenacen, circulen listas de condenados a muerte y las vayan ejecutando y el gobierno siega fingiendo que es sordo y ciego?


Desde nuestro territorio amado y oprimido agradecemos las muchas voces de ánimo que recibimos desde el país y el mundo, pues todo su apoyo político y moral nos da mucho valor para seguir adelante, en resistencia, en este territorio tan dominado por el poder de las armas al servicio de lo peor.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó
Enero 18 de 2019

 

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Cultivan por primera vez vasos sanguíneos humanos y los implantan en organismos vivos

El descubrimiento abre nuevos caminos para el tratamiento de enfermedades como el alzhéimer y la diabetes, afirman sus autores.

El futuro de tratamiento de enfermedades vasculares ya está aquí. Un equipo de científicos han logrado cultivar vasos sanguíneos humanos a partir de células madre en la placa de Petri y luego implantarlos en ratones, donde estos "organoides vasculares" se convirtieron en vasos sanguíneos perfectamente funcionales, incluyendo arterias y capilares.

La nueva tecnología ha sido descrita en un estudio publicado en la revista Nature el miércoles. El descubrimiento representa un notable avance en la investigación de enfermedades vasculares como la diabetes y abre un camino para prevenir cambios en la estructura de los vasos sanguíneos, una de las principales causas de muerte entre personas con esta dolencia.

"Ser capaz de construir vasos sanguíneos humanos como organoides a partir de células madre es un cambio revolucionario", afirmó en un comunicado el autor principal de la investigación, Josef Penninger, director del Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Columbia Británica (Canadá).

Estos "organoides se parecen a los capilares humanos en gran medida, incluso a nivel molecular, y ahora podemos usarlos para estudiar enfermedades de los vasos sanguíneos directamente en el tejido humano", añadió.

"Cada órgano en nuestro cuerpo está vinculado con el sistema circulatorio. Esto podría potencialmente permitir a los investigadores desentrañar las causas y los tratamientos para una serie de enfermedades vasculares, como el alzhéimer, dolencias cardiovasculares, problemas de curación de heridas, accidentes cerebrovasculares, cáncer y, por supuesto, diabetes", señaló.

Los científicos centran especialmente sus esfuerzos en la lucha contra esta última dolencia, que afecta a unos 420 millones de personas en todo el mundo.

Muchos síntomas de la diabetes son el resultado de cambios en los vasos sanguíneos que resultan en un deterioro de la circulación de la sangre y del suministro de oxígeno a los tejidos. Esto puede causar numerosos problemas de salud, como insuficiencia renal, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, ceguera y enfermedad de las arterias periféricas, lo que puede incluso llevar a sufrir amputaciones.

Publicado: 17 ene 2019 09:59 GMT