Uno de los puntos más delicados de la Cumbre del Clima: la creación de un mercado internacional de emisiones

En la Cumbre del Clima de Madrid se intentará crear un mercado internacional de emisiones como herramienta para contener el aumento de temperaturas del planeta. "Se parte de la idea de que ya no hay mucho tiempo para contener en 1,5 °C el aumento de la temperatura global, y que todos los países tienen que hacer algo, también los emergentes. El desarrollo económico siempre está ligado al aumento de emisiones, y eso ya no es compatible con mantener 1,5 °C", analiza Raphaela Kotsch, investigadora de la Universidad de Zurich que participa esta semana en la cumbre explicando qué se negocia sobre este nuevo mercado. En la cumbre de Katowice (Polonia) de 2018 se dieron algunos pasos, pero no se llegó a un acuerdo.  

En la actualidad existen 57 mercados de carbono en todo el mundo entre los creados y proyectados. Ahora, se trata de crear uno global que funcione más o menos como el que lanzó la Unión Europea en 2003: por un lado, se otorga un derecho de emisión (de algún modo se permite contaminar); y por otro, se incentiva la reducción de emisiones. Solo que, a diferencia del esquema europeo, el mercado internacional no fijaría un precio mínimo de compra de cada tonelada de CO2. "Es oferta y demanda", contextualiza Kotsch.

Crear este "mecanismo" está planteado en el artículo 6 del Acuerdo de París alcanzado en diciembre de 2015, y en esta cumbre se prevé definir su estructura y condiciones. "El tratado prevé que, si no se alcanza un mercado global, entonces se recurra a otros bilaterales o multilaterales", analiza esta investigadora, quien añade: "Algunos esperan que haya un acuerdo en Madrid, pero yo no lo veo claro".

Para los que defienden contener el aumento de emisiones a través de este esquema, argumentan que esta es una forma de ayudar a los países menos desarrollados a obtener tecnología, acudiendo a ese mercado internacional para financiar proyectos mediante créditos que les compran países con mayores emisiones.

Tiene además otra lectura, y es que, para los países industrializados, donde se ha desarrollado más tecnología limpia, cada reducción adicional de emisiones resulta más cara que en países donde hay mucho más por hacer. "Para muchos en los países ricos sería más sencillo comprar créditos, digamos, por ejemplo en Marruecos, donde es más barato reducir una tonelada de CO2, pues hay mucho más por hacer", incide Kotsch. Sin embargo, los detractores de la medida temen dejar al mercado la reducción de emisiones de tantos países.

03/12/2019 - 21:58h

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Lunes, 02 Diciembre 2019 06:35

Desigual

Desigual

En su reciente libro, titulado Capital e ideología, Thomas Piketty propone que esa investigación en torno a la desigualdad económica y social lo lleva a plantear que “la historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de las ideologías y de la búsqueda de la justicia”.

Afirma que tiene la tentación de reformular así el famoso enunciado acerca de que dicha historia es la de la lucha de clases. Volvemos, pues, a febrero de 1848. No es claro lo que esta iniciativa aporta al conocimiento del tema, que centra buena parte del debate actual sobre la desigualdad en el capitalismo”.

Joaquín Estefanía, periodista español, expresa que la profusa investigación sobre la desigualdad realizada por el autor francés en este libro y el anterior, El capital en el siglo XXI, lanza la discusión hacia adelante, pues se enmarca en la universal Declaración de los Derechos del Hombre de 1789 y no en una u otra discutible doctrina económica.

Claro está que ideas e ideología cuentan para la historia. Cabría, entonces, recordar a Keynes: “Las ideas de economistas y filósofos políticos, tanto cuando son correctas como cuando están equivocadas, son más poderosas de lo que comúnmente se cree. En realidad el mundo está gobernado por poco más que esto. Los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto”.

La notoriedad de Piketty es producto de un trabajo extenso y profundo, sin duda, y resulta provocador en una situación en la que la desigualdad se ha puesto en el centro de la discusión política en muchas sociedades, incluso en países con más alto nivel de desarrollo.

El paso hacia la transformación de los acuerdos esenciales, que configuran un entorno social y económico determinado y que ahora rebasa los espacios de índole nacional, es problemático.

En una entrevista publicada en el diario El País (24/11/19), Piketty no alienta un cambio radical del sistema vigente. Dice que no puede haber una hiperconcentración del poder en un número reducido de personas y que el poder debe circular.

Reconoce que hay una evolución hacia una mayor igualdad y que aunque las disparidades han crecido desde las décadas de 1980 o 1990, son menores que hace un siglo.

De ahí parte su visión acerca de cómo incidir, por la vía de las políticas públicas y los acuerdos políticos democráticos, en una redistribución del ingreso y la riqueza.

Cabe preguntar si ese conjunto extenso de medidas son una forma de ajustar un sistema social desgastado y que genera más desigualdad y conflictos. Un ajuste del tipo del New Deal, en Estados Unidos, luego de la crisis de 1929-1933, o del surgido con el Informe Beveridge, en Gran Bretaña, en 1942. Las condiciones no son las mismas. Eso es claro.

Hay muchas aristas en el planteamiento de Thomas Piketty que indican la complejidad real que entraña su enfoque. Apunta hacia la dirección que debe tomar el capitalismo. La propiedad privada, dice, es útil para el desarrollo económico, pero sólo en un marco de equilibrios con otro tipo de derechos.

Dice que sí a la propiedad privada mientras se mantenga en lo razonable y que, colectivamente, se establezcan sus límites. Observemos que las reformas económicas en China de las últimas décadas han sido, precisamente, un modo de redefinir los derechos de propiedad con fines económicos de potenciar el crecimiento productivo y retener el control político.

Y ahí está el problema, en convenir –y cómo hacerlo– sobre lo que es o no razonable y, por tanto, admisible, como un tipo de acuerdo social que se sostenga y sea funcional. No hay criterios económicos que se den en el vacío. Tienen siempre una consideración política.

La idea que expone Piketty es que se requiere participación social en la política, pero igualmente en la economía. El asunto se ha planteado ya desde distintos frentes. Amartya Sen, por ejemplo, ubica el problema en el campo de las oportunidades. Una forma alternativa y, tal vez, más general de plantearlo sería a partir de las condiciones de acceso de distintos grupos e individuos a una multitud de cuestiones que definen lo que se puede hacer y los resultados que se obtienen en materia de riqueza y también de influencia, y cómo es que esto se reproduce consolidando en acceso y poder. El acceso, ciertamente, está más distribuido.

Una discusión como la que se ha abierto a partir de las condiciones provocadas por el llamado neoliberalismo en las tres últimas décadas, junto con las repercusiones de la crisis financiera de 2008 y los entresijos que dejó expuestos en la arena política, tiene que ver con el aspecto moral de la desigualdad.

Esto entraña serias dificultades. Dice Harry Frankfurt, en su opúsculo titulado Sobre la desigualdad, que el enfoque en la desigualdad no es en sí mismo objetable. El asunto crucial reside en reducir tanto la pobreza como la afluencia excesiva. “La igualdad económica no es un ideal moralmente persuasivo. El objetivo primario debe ser reparar una sociedad en la que muchos tienen muy poco y otros el bienestar y la influencia que conlleva la concentración de la riqueza”.

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"Si hay una COP25 quiere decir que se han reunido 24 veces y han fracasado"

Entrevista al ecologista Antonio Elio Brailovsky

 

Por Mario Hernández

 

M.H.: El próximo 2 de diciembre se reúne la COP 25 en Madrid, han tenido que cambiar el escenario por la situación política que se vive en Chile, particularmente en Santiago de Chile. ¿Qué expectativas podemos tener de esta reunión?

E.B.: Ninguna. El sólo hecho de que haya una reunión número 25 para discutir los problemas del clima, quiere decir que se han reunido 24 veces y han fracasado en llegar a un acuerdo que funcione. Siempre prometen algo y luego no lo cumplen. De modo que tenemos 24 ejemplos de fracaso de Cumbres del clima en las que dijeron un montón de cosas y no cumplieron ninguna. Por lo tanto, no veo razones para pensar que esta vez sea diferente.

M.H.: Más de 11.000 científicos de todo el mundo han suscrito un manifiesto en el que declaran la emergencia climática y plantean 6 medidas urgentes para hacerle frente.

E.B.: El problema es que a ningún político le preocupa qué va a pasar con el mundo cuando termine su mandato. Le preocupa lo que pase durante su mandato. De modo que hablarle a alguien del 2040 o 2050 cuando están pensando en cómo terminan el 2019 y cómo comienzan el 2020, esto es ciencia ficción. Es como si les hablaran del año 25.000.

El sistema político y económico están diseñados para pensar en el muy corto plazo y no en el largo, y esto requiere hacer cambios profundos rápido, que se van a ver dentro de un tiempo mediano, en varias décadas y en realidad ni siquiera se van a ver, porque si las cosas se hacen bien lo que vamos a ver es que no empeora.

¿Qué político renuncia a juntar dólares para que dentro de 20 años la situación no empeore? Teniendo en cuenta además que las grandes empresas que contaminan y alteran el clima son las que han pagado todas las campañas electorales del mundo, las de los que yo voto y las de unos cuantos oyentes que votan distinto.

Esto es parte del mundo real. No tenemos sistemas políticos pensados para diseñar el largo plazo y somos víctimas de eso. Más allá de que uno tenga grandes simpatías por algunos líderes y grandes enojos con otros. Son nuestros sistemas políticos.

M.H.: Frente a esta situación, ¿qué debemos hacer los seres humanos?

E.B.: Reclamar y reclamar todos los días. No hay otra. No olvidarse de esto. Ocuparse del clima tiene un costo económico. Es mucho más fácil seguir quemando petróleo y seguir contaminando el clima. Darle importancia al clima tiene un costo político, gobierne el que gobierne. Gobiernen los que nos caen simpáticos o los otros, pero nos encuentran ante lo mismo. Si no hay fuerte presión de la ciudadanía van a seguir recibiendo presiones muy fuertes de las empresas que contaminan.

M.H.: En los últimos 20 años la cantidad de agrotóxicos arrojados en la parte más poblada de nuestro país aumentó en más de un 1.000 % pasando los 500 millones de litros anuales. La resistencia de las malezas aumenta, las inundaciones se hacen cíclicas y el cambio climático se hace sentir. La desforestación y la pérdida de biodiversidad son incesantes, todo inherente y consecuencia del modelo agrícola químico dependiente inventado por las corporaciones y avalado por todos los gobiernos de turno. ¿Qué podemos hacer ante esta realidad?  

Necesitamos poner nuestro sistema científico en función de proyectos de agroecología  

E.B.: Yo creo que Argentina tiene un gran sistema científico, agronómico inclusive, que empezó con Manuel Belgrano hace dos siglos, para plantear tecnologías agrarias limpias. Esto de que los que estén trabajando con tecnologías agrarias limpias sean gente de buena onda, la que quiere hacer lo mejor para el país, etc.

Tenemos un sistema agronómico en el INTA y en un montón de Facultades de Agronomía, que hasta ahora tienen prácticamente prohibido trabajar en agro ecología. Necesitamos poner nuestro sistema científico en función de proyectos de agroecología. Desde la ciencia, no solamente desde la buena voluntad de nuestros amigos con huertas orgánicas, sino desde la ciencia para plantear un cambio en el sistema productivo. Estamos sosteniendo un sistema científico de excelencia que está en gran medida desperdiciado aumentando las dosis de plaguicidas de Monsanto.

M.H.: Me llamó la atención que el CONICET encontró atrazina y endosulfán, dos pesticidas sintéticos cuyo uso y comercialización está prohibido en el país desde 2011, en el aire de la Antártida. ¿Cómo es esto posible?

E.B.: La atmósfera es una sola, de modo que la circulación atmosférica lleva todo a todas partes, hacen 20 o 30 años habían encontrado plaguicidas de tipo DDT en la sangre de los esquimales, los indígenas del Polo Norte. En este momento estamos aprendiendo que no hay nada que quede lejos. El mundo, la atmosfera, la circulación de contaminantes por el aire y por el mar es uno solo, sigue los patrones de las corrientes. Vamos a encontrar plaguicidas en todas partes. Están en mi sangre y en la suya y están cada vez que vamos al inodoro en la orina de todos.

En algún momento necesitamos políticas responsables para ir eliminando los venenos que no benefician a nadie, porque durante 10.000 años se produjo y cultivó comida sin venenos y pudimos alimentar a la humanidad. Ahora que tenemos científicos de envergadura usemos ese conocimiento para alimentar a la gente sin envenenarla.

M.H.: Hemos hablado muchas veces del tema de la absorción del monte nativo, de la lluvia, un dato del INTA de Marcos Juárez: “El monte nativo absorbe por hora 300 ml de agua de lluvia y un cultivo de soja transgénica fumigado e impermeabilizado solo 30ml por hora.

E.B.: Los servicios ambientales que presta el monte nativo son de regulación hídrica, son de recibir el agua de lluvia, alimentar las napas, de evitar que los grandes torrentes lleguen a los ríos. Lo que pasa es que el que destruye un bosque tiene un beneficio económico inmediato. Tala el bosque, siembra soja, la vende y tiene la plata en el Banco. No es inmediato ni individualizado el daño a la sociedad, entonces es mucho más difícil que la gente perciba que le han hecho daño porque talaron unos árboles que estaban a muchos kilómetros y que las personas nunca vieron, es necesario un conocimiento mucho más amplio. Por algo nuestro sistema educativo es tan débil en materia de educación ambiental, para permitir que sigan ocurriendo estos abusos.

Rebelión

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Domingo, 24 Noviembre 2019 06:32

“Renuncio a mi candidatura”  

“Renuncio a mi candidatura”  

Reportaje exclusivo a Evo Morales en medio de las tratativas para la convocatoria rápida a nuevas elecciones

 

Evo Morales trajo al diálogo con Página/12 héroes históricos como Tupac Katari, el aymara rebelde que antes de ser ejecutado, en 1781, dijo aquella frase de “volveré y seré millones”. O como otro aymara, Zárate Willka, que lideró un levantamiento contra los conservadores en 1899. Pero sobre todo hizo un anuncio: para contribuir a la pacificación de Bolivia no será candidato en las próximas elecciones.

Ese diario entrevistó por Skype al “primer presidente del Estado plurinacional de Bolivia”, como dice ahora su cuenta de Twitter. Evo respondió desde México, tras los arreglos de su colaboradora y ex ministra de Salud Gabriela Montaño, asilada en la capital mexicana junto al presidente derrocado y al vice Álvaro García Linera. Mientras se desarrollaba el reportaje, en la tarde del sábado 23 de noviembre, las bancadas parlamentarias del Movimiento al Socialismo terminaban de negociar el proyecto de convocatoria rápida a nuevas elecciones y los movimientos sociales firmaban un acuerdo para que cesara la represión. A esa altura los hijos de Evo, Evaliz y Álvaro, ya habían llegado a la Argentina como asilados después de una gestión de Alberto Fernández.

--Agradezco al pueblo argentino y a quienes garantizaron su presencia --dijo Evo--. Hasta las 4 de la mañana hora boliviana me quedé despierto haciendo el seguimiento y felizmente no hubo ningún problema.

--Si los hijos de Evo Morales ya llegaron a la Argentina, seguramente estarán presentes el 10 de diciembre cuando Alberto Fernández asuma la Presidencia. ¿El padre vendrá?

--He recibido una invitación pública. Qué lindo sería... Sería un orgullo y un honor acompañar la posesión del mando. Vamos a consultar a los compañeros. Además, la Argentina está más cerca de Bolivia y podría agradecerle otra vez la gran solidaridad al hermano Alberto Fernández. Fue uno de los que me salvó la vida, y salvó la vida de Álvaro y del equipo que me acompañaba el domingo 10 de noviembre y el lunes 11. Tengo cariño, respeto y admiración por él. Alguna vez podremos comentar en detalle lo que vivimos ese lunes 11 de noviembre en las sendas de la selva del Departamento de Cochabamba.

--El Senado ya consensuó un proyecto de ley para un pronto llamado a elecciones.

--Sí, hubo una reunión bajo la garantía de las Naciones Unidas, la Iglesia católica y la Unión Europea. Al día siguiente de mi llegada a México pedí en una conferencia de prensa facilitadores internacionales y personalidades de todo el mundo para ayudar a la pacificación de Bolivia. Por suerte acaba de darse esa reunión, de la que participó el gobierno de facto de (Jeanine) Añez. El Movimiento al Socialismo representa los dos tercios de los senadores y de los diputados. Vamos a hacer todo lo posible por la unidad. Y por la pacificación renuncio a mi candidatura.

--¿A pesar del resultado de las elecciones del 20 de octubre, cuando el MAS salió primero?

--Sí. Y quiero decir que nos robaron ese triunfo. Mi gran delito es ser indio y sobre todo haber nacionalizado los recursos naturales, como los hidrocarburos. Me acuerdo perfectamente de que el hermano Néstor Kirchner, cuando nacionalicé y las empresas me dijeron que no invertirían más, me llamó por teléfono y me dijo: “Si las transnacionales petroleras no invierten, la Argentina sí va a invertir en Bolivia”. Tengo grandes recuerdos de la lucha por la dignidad y la independencia de los Estados, por la dignidad y la identidad de nuestros pueblos.

--Usted habló de la pacificación.

--Voy a hacer todo lo posible por pacificar Bolivia. Renuncio a la candidatura aunque yo estaba habilitado para presentarme como candidato a Presidente. No estoy haciendo un reclamo. Digo que renuncio para que no haya más muertos, ni más agresiones. Hermano periodista, ¿sabe por qué renunciamos el domingo 10 a la tarde con el hermano García Linera? Porque agarraron a mis hermanos dirigentes, militantes, gobernadores de los departamentos, alcaldes y les dijeron que quemarían sus casas si yo no renunciaba a mi cargo. Al hermano del presidente de la Cámara de Diputados le dijeron: “Si tu hermano no renuncia, te vamos a quemar en la plaza”. Incendiaron la casa de mi hermana en Oruro. Del racismo al fascismo y del fascismo al golpismo. Eso es lo que pasó en Bolivia. Por este motivo busco la unidad y la pacificación. Así se lo dije a nuestras bancadas. Les anuncié que por esta vez renunciaríamos Álvaro y yo a las candidaturas a la presidencia y la vicepresidencia.

--¿Dejará México y regresará a Bolivia?

--Mucho desearía volver a Bolivia. Pero quiero que sepan que desde el Norte nos informaron que Estados Unidos no quiere que yo vuelva a Bolivia. El gobierno golpista tampoco lo quiere. Pero por más que sea un gobierno de facto, debe garantizar la vida no solo de Evo sino de todos. Ahora en Bolivia están debatiendo una ley de garantías. Hay gente en la cárcel. Uno en la cárcel porque conducía sin licencia. Otro, en Cochabamba, por gritar “Patria o muerte, venceremos”, en la cárcel también. Es una cacería. A los ministros que están en la embajada de la Argentina y a los que están en la embajada de México no les dan salvoconducto. ¿Esa es forma de aplicar el derecho? Repito: con tanta baleadura, con tanta represión, momentáneamente ostentan el poder político. Pero eso termina.

--¿Proyecta cambiar el asilo mexicano por un asilo argentino?

--No lo descarto. Quiero estar más cerca de Bolivia. El hermano y la hermana Fernández siempre me cooperaron. Nunca me abandonaron. Tengo muchos buenos recuerdos de cuando la hermana Cristina era Presidenta. Una vez faltó harina para el pan. Importábamos el 70 u 80 por ciento de harina de los Estados Unidos y de Canadá. Nunca se fomentó la producción de harina. Como un día faltó harina y todos iban a decir que yo sería responsable de la falta de pan, llamé y dije: “Hermana Cristina, usted tiene que venderme trigo”. Me contestó: “Evo, está todo comprometido”. No sé qué habrá hecho la hermana Cristina, pero un día recibimos en Bolivia trigo y harina. Solidariamente hemos trabajado. Si nunca me abandonaron, tampoco me van a abandonar en este momento tan difícil que está viviendo Bolivia, con tantos muertos, con tantos heridos, con tantas detenciones injustas. De los problemas se sale mediante la cooperación. Recuerdo el intento de golpe de Estado de 2008. Gracias a la ayuda de Unasur derrotamos al golpismo.

--¿Cuál fue la causa de este último golpe?

--Que no aceptaban nuestra política económica y nuestros programas sociales. No aceptaban que los indígenas y los movimientos sociales cambiáramos Bolivia como empezamos a hacerlo. Después de nacionalizar comenzamos con la industrialización. Nuestro gran proyecto era industrializar el litio. Entonces las transnacionales y algunos grupos de Chile no quisieron que continuáramos. Lamentablemente, además, actuaron con violencia. Pagaban 300 bolivianos por agredir, por cortar calles. Me sigue asombrando que los grupos que ostentan el poder económico hagan política de esa manera. Pero no importa. Quiero decir a través de este medio de comunicación tan conocido en todo el mundo, en toda América Latina, que pronto vamos a volver. Hay gente que todavía no puede creer que el comandante de la Policía Nacional o el comandante de las Fuerzas Armadas sean parte de un golpe de Estado. Un golpe de Estado que lleva 32 muertos en días. ¡Muertos a bala! Y también hay como 700 heridos a bala. Más de mil detenidos. Imagínese cuántos muertos, cuántas viudas, cuántos viudos, cuántos huérfanos. Niños baleados... Un golpe de Estado al estilo de las dictaduras. Quiero decirles a los hermanos de la Argentina que con Evo o sin Evo vamos a recuperar nuestra revolución democrática y cultural.

--El domingo 10 de noviembre el general Williams Kaliman, que después renunció y se instaló en los Estados Unidos, formuló en público la famosa “sugerencia” de que usted renunciara. ¿Fue una sorpresa?

--El 7 de agosto, en el aniversario de las Fuerzas Armadas, él se declaró a favor del proceso de cambio y antiimperialista. No sé si su cambio se debe a la plata o a la lucha de clases. Tarde o temprano las mismas Fuerzas Armadas y el pueblo identificarán a los enemigos de nuestra querida Bolivia. Yo equipé a las Fuerzas Armadas. Cuando llegué a la Presidencia, en 2006, tenían un solo helicóptero. Hoy tienen 24. Y algunos de esos aparatos, comprados con la plata del pueblo, están disparando y matando a mis hermanos. Duele mucho.

--Antes y después del golpe acusaron a su gobierno de haber cometido fraude en las elecciones del 20 de octubre.

--Quiero que el mundo sepa que el domingo 10 de noviembre a la madrugada la OEA se sumó al golpe de Estado. Lo hizo con un supuesto informe preliminar, cuando antes había acordado con nuestro canciller que presentaría su dictamen final el miércoles 13. Yo dispongo de informes extranjeros. Demuestran que no hubo fraude. Uno de la Universidad de Michigan. Otro del Centro de Investigación Económica y Política de Washington. Ayer tuve una larga reunión con el Centro Carter. Hablé con hermanos muy allegados al Papa Francisco y con funcionarios de Naciones Unidas y les pedí que hicieran una Comisión de la Verdad para realizar una profunda investigación. Vamos a demostrar que no hubo fraude.

--¿Este pedido suyo es para invalidar el llamado a nuevas elecciones?

--No. Soy sincero: ese llamado ya está en camino. Pero quiero demostrar al mundo entero que la OEA se parcializó junto con grupos de poder conservadores que nunca quisieron al indio, a su patria, que estaban en contra de los programas sociales. Hemos reducido la pobreza. Vamos a decir nuestra verdad en Bolivia y en todo el mundo. La OEA no puede ser un instrumento de la gente pudiente.

--Usted habló de racismo y fascismo. ¿Aumentaron?

--Yo pensaba que la opresión y la humillación habían terminado. Bolivia tenía una nueva Constitución. Pero veo con sorpresa las expresiones de los cívicos de Luis Fernando Camacho en Santa Cruz. La Biblia no puede ser usada para el odio. No son todos los habitantes de Santa Cruz, por supuesto, los que llamaron a identificar enemigos y matarlos usando el sicariato. Pero sé que en reuniones de los cívicos, con 20 o 30 mil personas, orando empiezan y al final gritan: “Evo, cabrón”. Es racismo. Humillan a la gente humilde. A las hermanas de pollera. Patean en la calle a la gente pobre y le dicen “kolla”. Así se llega al fascismo. Identifican la casa de un diputado o un gobernador del MAS y la queman. Y la policía no da ninguna seguridad. La excusa es que hay cubanos. Pero los cubanos, de manera gratuita e incondicional, al revés de los Estados Unidos que siempre condicionó la asistencia a las políticas del Fondo Monetario Internacional, dieron ayuda. Nosotros construimos hospitales y recibimos la colaboración de médicos cubanos. Recuerdo un diálogo entre Hugo Chávez y Fidel. Fidel decía: “Hugo, vamos a hacer un programa para operar gratuitamente a 100 mil latinoamericanos de la vista”. Fidel parecía loco. Eran operaciones que podían costar tres mil o cuatro mil dólares. Pero en Bolivia los médicos llegaron y operaron. El Estado lo hizo gratis. Ahora los grupos racistas no solo buscaron la excusa de la presencia cubana. Quemaron instituciones educativas creadas con la plata del pueblo. ¿Cómo se puede entender eso? ¿Cómo se puede entender que en la zona del Trópico hayan perseguido a diputadas y diputados? Es una dictadura. A nuestra senadora Adriana Salvatierra le rompieron la ropa cuando estaba entrando a la Asamblea. Una joven de 30 años... ¡La Plaza Murillo cercada por tanques! Recordé cuando hice la conscripción en las Fuerzas Armadas en 1978 y mi comandante Daniel Padilla Arancibia se hizo presidente. Yo no entendía qué pasada. Golpes y golpes...

--¿Cuál será la forma de reparar las agresiones?

--Nunca hemos sido revanchistas. Tupac Katari durante la lucha por la independencia decía que los blancos de las ciudades también debían organizarse en ayllus, que eran la estructura orgánica de aquellos tiempos como hoy sería el sindicato agrario. Todos juntos pelearon por nuestra independencia, por nuestra vida en comunidad, en solidaridad. Armonía entre los seres humanos y armonía con la madre tierra. Ya durante la República otro hermano indígena, Zárate Wilka, llamó a hacer una alianza con los blancos de las ciudades para defender los derechos y los recursos naturales. El movimiento indígena nunca ha sido racista, y menos fascista. Y cuando hay pobreza todos nos juntamos y nos unimos. Hemos sido muy tolerantes siempre. Ellos no. Así es la derecha. Me llamó una compañera y me contó que quieren eliminar el programa de vivienda para madres solteras. Me he informado de que quieren privatizar Boa, Boliviana de Aviación. Cuando estatizamos, el compañero Kirchner me mandó técnicos de la Argentina para ayudarnos. Ni sabíamos cómo constituir una empresa pública. Boa llegó a tener utilidades y ahora se les ocurrió privatizarla. No es solo una confrontación de carácter ideológico. También programático: éste no es un gobierno de transición sino un gobierno de facto que ni siquiera respetó la sucesión constitucional.

--¿Cuál será el eje de campaña electoral del MAS?

--Revisará el pasado, hablará sobre el presente y proyectará la esperanza para futuras generaciones. De mis casi 14 años de gobierno, Bolivia estuvo seis años primera en tasa de crecimiento en Sudamérica. Hermano periodista, me duelen dos cosas de este golpe de Estado. Me duelen los muertos y me duele cómo en corto tiempo ya empezaron a destrozar la economía. Ya me informaron que hubo una devaluación. El dólar pasó los siete bolivianos. Nosotros cuidamos bastante la economía gracias a los técnicos y a los compañeros economistas. Profesionales y patriotas. Una vez a Lucho Arce, el ministro de Economía, un organismo internacional le ofreció trabajo. Le iban a pagar 18 mil dólares por mes. Como ministro ganaba un poquito más de dos mil dólares. “Yo estoy por la patria, me quedo aquí”, dijo. Y se quedó trabajando. Hemos llegado por la patria y no por la plata. Muchos miembros del gabinete podrían estar en el exterior ganando mucho. Alguna vez le dije a Arce: “Vete y danos la mitad para la campaña y la mitad para vos”. Y cuando el hermano Arce estuvo enfermo lo ayudamos. Lo necesitaba. No hemos hecho riqueza en el gobierno. Estoy seguro de que mis hermanos se organizarán. Hay mucha conciencia política para enfrentar esta situación.

--Mencionó el litio. ¿También el uranio de Bolivia es apetecible?

--Sobre todo el litio. Y el zinc. Ya estábamos terminando el ciclo industrial del hierro para terminar con la importación. Lo mismo hicimos con los fertilizantes. Antes importábamos el ciento por ciento. Ahora exportamos 350 mil toneladas a Brasil, a Paraguay y a regiones vecinas. Estamos terminando la gran planta de carbonato de litio. Producimos ya 400 toneladas. Los grupos opositores internos no entienden cómo el indio es capaz de industrializar Bolivia. ¿Cómo pueden hacerlo los movimientos sociales y los profesionales patriotas?

--¿Habló con familiares de los muertos?

--Conversé con algunos. Escuchar llorar te hace llorar. Estoy lejos pero intenté ayudar acudiendo a amigas y amigos muy solidarios. Algunos no han tenido ni para pagar el ataúd. Otros están hospitalizados. Siempre ayudaremos a la gente humilde.

–¿Y las nuevas elecciones?

--El tema de la Ley de Garantías todavía no se terminó de consensuar pero nuestra bancada espera que la Asamblea la apruebe y que la autonombrada Añez la promulgue. Esa ley garantiza las nuevas elecciones y sería un instrumento muy importante para pacificar Bolivia. Después habrá que buscar programas para reconciliar al pueblo boliviano.

--¿Esperan un compromiso de Añez de no ordenar otra vez la represión?

--Esperamos que los muertos a bala generen la conciencia de las autoridades del gobierno de facto. Que tantos detenidos suavicen las conciencias. Que no haya más muertos ni heridos. Que los compañeros salgan, porque están detenidos por pruebas sembradas. Hay un fiscal a quien conozco. Tenía doble sueldo, uno del Ministerio Público y otro de la embajada de los Estados Unidos. La embajada le pagaba más plata. La DEA tenía un abogado. Ahora es viceministro de Defensa Social. Quizás sea un mensaje y quieren que vuelva la base militar de los Estados Unidos. Por eso le decía que quiero refrescar la memoria y ver que está pasando. Y quiero aprovechar para saludar a todos los hermanos y hermanas de Bolivia que están en la Argentina. Allí hemos ganado por el 70 u 80 por ciento. Hemos trabajado mucho los temas de residencia cuando el hermano Alberto Fernández era jefe de Gabinete de Kirchner y de Cristina. Todos apoyamos a los más humildes de nuestra querida tierra.

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 Participantes en una protesta contra el gobierno de Sebastián Piñera en Antofagasta, Chile, el pasado jueves.Foto Afp

En tres sendos artículos expuse el papel primordial del litio como mineral geopolítico: (https://bit.ly/2OcWsLg), (https://bit.ly/35t0p43) y (https://bit.ly/2XKF3wr ).

El especialista en petróleo y geopolítica F. William Engdahl exhibe la confrontación de Estados Unidos y China por el litio que explica los disturbios en Chile y el golpe en Bolivia: las tensiones de Estados Unidos y China por los planes económicos chinos probablemente también incluyan contrarrestar la influencia de China para controlar las principales reservas estratégicas de litio (https://bit.ly/2se0afb).

Según Engdahl, la demanda de litio es enorme en China, en la Unión Europea y en Estados Unidos cuando desarrolla su propia geopolítica nada disímbola al control del petróleo. China domina el nuevo Gran Juego global para el control del litio cuando las entidades chinas controlan casi la mitad de la producción global de litio y 60 por ciento de la capacidad de producción de baterías eléctricas.

Para Pekín, el litio es una prioridad estratégica (https://bit.ly/2pKXiFD) cuando, según Goldman Sachs –que califica el carbonato de litio como la nueva gasolina–, China podría suministrar 60 por ciento de los carros eléctricos en el planeta.

La rivalidad de China y Estados Unidos alcanzó a Australia y Chile, donde prevalece la minera del oro blanco Albemarle de Estados Unidos. Hoy el mayor productor de litio del mundo, la australiana Talison Lithium Inc., es controlada por la empresa china Tianqi, que maneja más de 46 por ciento de la producción mundial del litio.

La empresa minera china CAMC Engineering Co. opera una amplia planta en Bolivia para producir cloruro de potasio, debajo de cuya extracción se encuentra la más extensa conocida reserva de litio en el mundo en el Salar de Uyuni. Ya en 2014, Linyi Dake Trade de China había construido una planta piloto de batería a base de litio en el mismo lugar (https://bit.ly/2Od2HP2).

Nueve meses antes del litio-golpe, el presidente Evo Morales apadrinó la asociación estratégica de Xinjiang TBEA Group Co. Ltd. de China (con 49 por ciento) y la empresa estatal de litio boliviana (YLB), por 2 mil 300 millones de dólares (https://reut.rs/2qHevjz).

Engdahl teme que el gobierno golpista de extrema derecha-evangelista de Bolivia anule los acuerdos de litio con las empresas chinas.

Engdahl comenta que “la cancelación de la Cumbre de la APEC el 16 de noviembre (…) cobra otro significado” cuando, además de la reunión bilateral entre Trump y el mandarín Xi, estaba considerada para realizar acuerdos comerciales esenciales entre China y Chile: el mandarín Xi “planeaba ser acompañado por una delegación de 150 (sic) líderes empresariales”, en la que destacan el reforzamiento de la exportación del cobre chileno que se ha desplomado a la mitad en una década (https://bit.ly/2QLmwPl), así como la participación de Pekín en la explotación del litio en Chile, que puede constituir el objetivo de las intervenciones de Estados Unidos pese al neoliberalismo pinochetista del acorralado presidente Sebastián Piñera.

Los alienígenas a los que hizo alusión la esposa de Piñera, en relación a la ola de las masivas protestas de millennials, pueden formar parte de las revoluciones de color incitadas por Estados Unidos para impedir la explotación del litio chileno por China, cuya empresa Tianqi está asociada a la chilena SQM.

Justamente abordé al respecto que “tampoco es improbable, desde el punto de vista geopolítico –círculos cercanos a la presidencia chilena afirman que los disturbios y la desestabilización son orquestados desde el extranjero y con objetivos muy precisos–, que a manos foráneas, que siempre se han entrometido en Chile, no les convenga la reunión bilateral de Trump con Xi, reunión que quizá sirva para anunciar su acuerdo comercial que daría un respiro a la economía global” (https://bit.ly/2ribXbG).

Por cierto, en 2017 se registró un incremento sustancial de acuerdos para la explotación del litio global, en los que México (¿Sonora?) aparece con 5 por ciento de los contratos en la fase aciaga del itamita neoliberal Luis Videgaray, quien manejaba a su antojo los recursos inalienables del país

(https://bit.ly/35szFAQ).

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¿Quién manda matar? ¿Y por qué? Violencia restauradora en América Latina.

“Tal vez la noche sea la vida
y el sol la muerte.”
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En menos de 48 horas la TV Globo presentó un informe sobre el caso de Marielle Franco basado en la declaración de un empleado de seguridad, el presidente de Brasil respondió a través de un video y al otro día el Ministerio Público desmintió al testigo-testimonio por “información falsa”. Son tiempos de transmisiones, de mensajes y reenvíos, de videos caseros y de espectaculares producciones, de amenazas por redes sociales a través de cuentas con nombre propio y sin él. Tiempos en los que el simulacro se impone: lo que va sucediendo está al alcance de un clic y una pantalla. Los dispositivos aceleran los procesos de producción de información y hacen que el descarte sea inmediato. Son tiempos en los que certezas y dudas parecen sinónimos; entonces, oponerse, reconfigurar, resituar, recomenzar, son tal vez los significantes posibles.

El 14 de marzo de 2018 Marielle Franco fue asesinada por el impacto de cuatro balas. Un auto alcanzó al suyo a la salida de un acto por los derechos de las mujeres negras en el barrio de Lapa y disparó más de nueve tiros. También murió el conductor del vehículo, Anderson Pedro Gomes. El rostro de Marielle quedó destrozado.

Marielle había sido electa concejala por el Partido Socialismo y Libertad en una votación histórica. Una mujer negra, de la favela de Maré, activista y lesbiana, elegida concejala de la ciudad de Rio de Janeiro. Desde su muerte, a pesar de la notoriedad que tomó el caso, la investigación ha sido cada vez más espinosa y plagada de irregularidades. Dos días antes de cumplirse un año del crimen, y con buena parte del movimiento activista internacional organizando manifestaciones por el aniversario, fueron detenidos Ronnie Lessa, sargento jubilado de la policía de Rio, y Vieira de Queiroz, que había sido dado de baja de esa fuerza por sospechas respecto a su vínculo con fuerzas parapoliciales. Ambos fueron acusados como presuntos autores materiales de los homicidios, pero no intelectuales.

La mediatización es parte del complejo entramado del caso: montajes y desmontajes, audios y videos, Lava Jato y corrupción, autores materiales y asesinos intelectuales. El pasado 29 de octubre el Jornal Nacional de TV Globo presentó un informe en horario central que relaciona directamente al actual presidente con el crimen de Marielle y Anderson a partir de una filtración. Inmediatamente, Jair Bolsonaro grabó un extenso video desde Arabia Saudí, difundido en redes sociales, en el que acusó a TV Globo de estar desarrollando una campaña en su contra para apartarlo del poder. Sobre el final, pidió disculpas por mostrarse “alterado”. A través de un comunicado, el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sérgio Moro, señaló que tras la filtración podría haber crímenes de obstrucción a la justicia y falso testimonio.

¿Cómo se filtra información de una investigación judicial?¿Cómo puede ser dicho con tanta liviandad en un programa televisivo de audiencia masiva? ¿De qué forma puede analizarse el uso de las redes sociales que hace un presidente? ¿Qué rol ocupan los medios masivos (ciertamente TV Globo y Twitter lo son) en el desarrollo de una investigación judicial?

***

Frente a la excesiva y urgente narrativa actual surgen voces que demandan datos, evidencias, cifras comparativas y dispositivos que viabilicen la comprensión cabal del contexto. A fines de 2018 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos presentó un informe sobre la situación de Brasil y declaró su especial inquietud respecto a la criminalización y tipificación de los movimientos populares como terroristas, y a los ataques y homicidios de activistas de derechos humanos.

En mayo de 2019 Amnistía Internacional alertó en su informe “Brasil para el mundo” que en el país hay una amenaza alarmante a los derechos humanos representada por la flexibilización del porte de armas, el paquete de leyes anticrimen, la política de control de drogas y la demarcación de territorios indígenas. Subrayó que activistas y defensores de la tierra y los derechos humanos se encuentran en riesgo, y solicitó una entrevista con el presidente Bolsonaro, que fue negada.

El de Brasil no es un caso aislado. A Berta Cáceres la asesinaron en marzo de 2016. Activista hondureña, defensora de la tierra, cofundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), se había convertido en una de las voces más potentes en el enfrentamiento contra los megaproyectos extractivos en su país. El Tribunal de Sentencia de Tegucigalpa condenó a siete hombres por su asesinato y determinó que fueron contratados por ejecutivos de una empresa hidroeléctrica situada en territorio indígena.

La historiadora y antropóloga mexicana Raquel Padilla Ramos fue asesinada el pasado jueves 7 de noviembre. Era una de las interlocutoras más respetadas de la cultura yaqui. Además de su producción académica, era activista, feminista y defensora de los derechos de las poblaciones originarias. Doctora en etnología por la Universidad de Hamburgo, su muerte da cuenta –como si hiciera falta, una vez más– de que lo personal es político cuando de violencia de género se trata. Raquel Padilla fue víctima de feminicidio, su pareja la mató con un arma blanca en su casa de Sonora. En su reporte de 2018, Global Witness denunció que México es el cuarto país más peligroso para los defensores de la Tierra. También es uno de los más peligrosos para las mujeres.

El 12 de noviembre se cumplieron 17 años del asesinato, en Chile, del comunero mapuche Alex Lemún. Su caso estuvo muchos años estancado en la justicia militar hasta que se reabrió el expediente en 2017. Hoy, un carabinero se encuentra en prisión preventiva, acusado de matarlo. Dos días después se cumplió un año del crimen del también comunero mapuche Camilo Catrillanca. Fue asesinado por la espalda en la comunidad de Temucuicui, también por un carabinero.

Chile se encuentra en un estado de emergencia permanente, aunque el presidente Sebastián Piñera haya dictado su levantamiento. La criminalización de la protesta deriva en acciones represivas: torturas, heridas irreversibles, violencia sexual, abusos y muertes. Las armas apuntan directamente a los ojos de los manifestantes. Mientras, ellos, con los ojos emparchados, continúan en las calles.

***

El grito que demanda datos y su circulación pone en evidencia el hambriento ejercicio de registrar ausencias. Es ingenuo concebir que la violencia patriarcal, racista, armada, alimentaria, empresarial o farmacéutica logren convertirse siempre en denuncia medible. Que, si incluso eso fuera posible, los datos y cifras partirían de instituciones imparciales o de algo parecido a la objetividad. E, incluso, si así fuera: ¿qué sucede luego con todos esos datos? ¿Cuántos informes internacionales más hay que listar para advertir lo que está sucediendo en América Latina?

Marielle se enfrentó al poder que legitima la violencia sistémica hacia los vulnerados de siempre y la mandaron matar. Su muerte no fue una muerte más, fue la de tantos que ya no pueden ser ni siquiera nombrados. Por eso, todos los días la periodista Eliane Brum y la activista Mónica Benicio preguntan públicamente: “Quem mandou matar Marielle? E por quê?”.

No se trata de ganar o perder, ni siquiera de una posibilidad ontológica positiva. Tal vez se trate, sí, de inscribir una praxis, una falla o un excedente en la estructura; una necesidad. Esa praxis une, solidariza, socializa y tiende lazos históricos. Crea y potencia formas de vivir y pensar que cada vez son más escasas pero necesarias. También inscribe un universal, una forma de oponerse, una posibilidad y una esperanza que debe pegar en el pecho del mundo. Las praxis existen, las hay: en la autogestión, en las revueltas chilenas, en los levantamientos indígenas, pero también en las cosas cotidianas.

Las luchas identitarias han sido cuestionadas desde el pensamiento crítico y reducidas en su potencia política a una superficie inocua de “agenda de derechos”. También los feminismos se encuentran en tensión, son corpus en disputa entre la democracia liberal y la resistencia. Esto le viene muy bien a una fuerza reaccionaria que encuentra en esa tensión el espacio posible para legitimar su discurso restaurador.

Las megacorporaciones religiosas, las transnacionales neoextractivas, los intereses restauradores y la furia de un dios que ha muerto juegan a ser el esclavo mientras los territorios llenos de sangre de Bolivia, Chile y Brasil son transmitidos por redes sociales. En diciembre de 2009, el visionario escritor chileno Pedro Lemebel se dirigió en una carta abierta a Sebastián Piñera, quien unos meses después asumiría como presidente: “¿Cómo puede haber gente dueña de tanto horizonte? ¿Cómo puede haber gente tan enguatada de paisaje? Me parece obscena esa glotonería de tanto tener”.

Por, María José Olivera Mazzini

21 noviembre, 2019

  1. “La noche”, de Alejandra Pizarnik.
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 Soldados vigilan la planta de llenado de gas del estado Senkata, en El Alto, La Paz.Foto Ap

El "litio-golpe" militar/ policiaco/mediático, con bendición de EU y su vulgar instrumento de la OEA, obliga a retroceder en el túnel del tiempo a Bolivia de "Evo al Medio-Evo" (https://bit.ly/37eiWmu), mientras la fiebre del metal cunde en Sonora y en Alemania, donde penetró Tesla, asentada en Silicon Valley, para promover los vehículos eléctricos, sin contar los celulares inteligentes y laptops.

Según el ranking de Mining Technology, el primer depósito mundial de litio del “ top ten (cinco son de la anglosajona Australia)” se encuentra en Bacadéhuachi (https://bit.ly/2NYlJbX): sierra alta de Sonora, a 275 kms al oriente de Hermosillo, capital de Sonora, y a 98 kms de La Mora, donde ocurrió la carnicería de mormones de la familia LeBaron (https://bit.ly/2QBGAUh).

"Proyecto Litio de Sonora" es desarrollado por una asociación conjunta de la británica Cadence Minerals (70 por ciento) y la canadiense Bacanora Minerals (30 por ciento). Se trata de una "operación a cielo abierto" en dos fases: la primera, con capacidad de producción de 17 mil 500 toneladas al año de carbonato de litio, por 420 millones de dólares; y la segunda,duplicará la capacidad de producción a 35 mil toneladas anuales.

La mina sonorense cuenta con una reserva de carbonato de litio por 300 años (sic). Se ha construido una planta piloto de litio en Hermosillo, según Forbes, que señala su destinación al noreste asiático: Japón/Sudcorea/China, donde se concentra 95 por ciento del consumo.

Otros analistas arguyen que la producción "podría servir al mercado de Norteamérica (sic) debido a la proximidad"(https://bit.ly/2QyOZaP).

Forbes explaya la identidad de sus inversionistas cuando "por el momento, la mayor parte del capital proviene de Gran Bretaña". Pareciera que las trasnacionales anglosajonas de GB/Canadá se han especializado en la minería mexicana, en particular en el nuevo "Proyecto Litio de Sonora" que tiene un valor de mil 253 millones de dólares y está integrado por 10 zonas, que cubren 100 mil hectáreas, concesionadas a las mineras anglosajonas MSB (filial de Bacanora), Mexilit (70 por ciento de Bacanora y 30 por ciento de Cadence).

¿Ya no hay empresas mexicanas en México, ya no se diga en mixtas privadas/estatales?

¿Cuánto litio existirá en México?

Según un reporte de la Secretaría de Economía en la etapa aciaga del entreguista Ildefonso Guajardo –que operó y firmó el ignominioso T-MEC que daña los intereses de México de la Internet, del sector agrícola y del farmacéutico, sin contar el sector automotriz– existen tres yacimientos en etapa de exploración en Baja California (Cierro Prieto), por Pan American Lithium, en San Luis Potosí/Zacatecas y Sonora.

Llama la atención el supino entreguismo de la kakistocracia de Calderón y Videgaray/Peña que obsequiaron las minas de toda índole de México cuando se vaticinan sus mejores tiempos históricos.

Pues parece que los gobiernos entreguistas neoliberales de México carecen de la cultura del litio, la cual abunda en la mente creativa de Elon Musk, quien ya penetró Berlín para construir los carros eléctricos de Tesla, lo cual ha sacudido el otrora mercado inexpugnable de automóviles de ensueño en Alemania (https://bit.ly/37kbWV2).

A quienes no le den la importancia que merece la "geopolítica del litio" desde México hasta Bolivia, cabe instruirles que los carros eléctricos de Tesla modelo S requieren 45 kilogramos del "oro blanco".

Tesla ha construido una "giga-fábrica" en Nevada (EU) para producir baterías de litio iónico y ahora penetra en forma sorprendente el mercado alemán.

Para Der Spiegel, el arribo de Tesla constituye "una humillación para la industria automotriz alemana" y sus portentosos automóviles convencionales Mercedes/BMW/Volkswagen/Audi que pueden quedar enterrados por el litio.

Alemania, que ostenta una de las óptimas culturas ambientales del planeta, ha registrado en forma exponencial su nueva dotación de carros eléctricos que alcanzó 52 mil 882 hasta octubre.

Tesla va también por el mercado de Shanghái y sus acciones bursátiles se incrementaron al día siguiente del "litio-golpe" en Bolivia.

Tesla se escribe con "l" de litio.

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El golpe de Estado y los escenarios de impotencia critico-práctica

Si se escinden los planos característicos del análisis político (de uno que contenga una perspectiva de clase) y se establecen jerarquías absolutas más que estratégicas, se corre el riesgo de delinear distintos escenarios de impotencia crítico-práctica.

Desde hace ya algunos años, muchos y muchas intelectuales-militantes se anclaron en las condiciones imperantes en el sistema interestatal, revindicaron su especificidad, las absolutizaron y las blandieron como excusa para justificar el bloqueo sistemático de toda práctica emancipatoria radical, auto-afirmativa y no institucionalizada por parte de los Estados administrados por gobiernos dizque progresistas. Ciertamente, las razones geopolíticas no pocas veces fueron esgrimidas para justificar proyectos neo-desarrollistas (extractivismo incluido) y la integración subordinada de las organizaciones populares y los movimientos sociales a los esquemas ministeriales. Peor todavía: estas razones, desvirtuadas en grado máximo, han servido (y sirven) para justificar alianzas y acuerdos con los futuros verdugos. Son razones pragmáticas que hacen que los y las intelectuales-militantes pierdan rigor crítico y que la izquierda se torne “sistémica”.

Ahora bien, desde espacios políticos que podríamos catalogar como “anarco-exóticos” –no se nos ocurre otra designación, por ahora– desde extrañas configuraciones que combinan ultra-izquierdismo con formalismo liberal-republicano, desde algunos esencialismos identitarios (étnicos, de género, etc.), el dogmatismo que desdeña la relevancia de las razones geopolíticas y las condiciones imperantes en el sistema interestatal, también incurre en la misma escisión, propone igualmente jerarquías absolutas más que estratégicas y delinea su propio escenario de impotencia crítico-práctica.

Consideramos que el antiimperialismo y las condiciones imperantes en el sistema interestatal absolutizadas jamás deberían erigirse en la excusa para justificar las políticas que pretenden la “erradicación” o el control vertical y estatal de la lucha de clases y que conspiran contra la autonomía popular. En concreto: las políticas antiimperialistas sólo pueden sostenerse en políticas anticapitalistas. El anticolonialismo es incompatible con el extractivismo y la proliferación de multinacionales. Comunizar y privatizar son prácticas antagónicas aunque puedan convivir por un tiempo. Sin la “desestructuración” del universo material, simbólico y represivo de las clases dominantes y sin la construcción de un contra-universo propio de los y las de abajo, será imposible consolidar el poder popular.

Un gobierno “popular” y “antiimperialista” puede oponerse a la instalación de una base militar estadounidense, puede promover una redistribución del ingreso más justa y avances en diversos órdenes. Pero si al mismo tiempo le abre las puertas al capital financiero y a las grandes corporaciones; si resguarda los privilegios de las clases dominantes y las elites; si pretende la subordinación de los espacios de autogestión económica, autogobierno (y autodefensa) del pueblo al viejo Estado y a la institucionalidad burguesa, corre el riesgo de tornarse conservador, o de ser derrocado por coaliciones reaccionarias en las que, indefectiblemente, se destacarán sus ex aliados. En toda la historia de Nuestra América, en la vieja y en la reciente, abundan los ejemplos.

Ahora bien, abrigamos la certeza de que en Bolivia difícilmente existirán las condiciones más adecuadas para debatir estos y otros asuntos sin la reposición de Evo Morales y Álvaro García Linera al frente del gobierno del Estado plurinacional.

Luego, la lucha de clases, las luchas identitarias, la autonomía popular, jamás deberían erigirse en excusas para relativizar el hecho imperial y para negar el peso propio de las condiciones imperantes en el sistema interestatal. Un gesto que no ha escaseado entre algunos y algunas intelectuales-militantes de izquierda críticos y críticas del progresismo que, en estos días, en torno al golpe de Estado en Bolivia, están sosteniendo posiciones de una superficialidad manifiesta y que lindan con el delirio y/o la aberración.

¡Cómo si no existiera el terrorismo global de Estado, una voluntad hegemónica imperialista y unipolar, en fin: contrainsurgencia estadounidense alimentada en la creencia de un excepcionalismo estadounidense!

¡Cómo si no existiera una estrategia centrada en destruir todos los focos de resistencia de los y las de abajo, las luchas contra-hegemónicas y por la autodeterminación y el poder popular!

¡Cómo si las limitaciones del gobierno de Evo Morales alcanzaran para negar los avances populares en planos materiales y simbólicos muy significativos!

¡Cómo si la estabilidad de algunas estructuras claves del sistema de dominación capitalista y patriarcal y las insuficiencias de una izquierda estatalista en el gobierno, justificaran la instalación de una dictadura abiertamente pro-imperialista, racista, patriarcal y clasista!

¿Por qué la incapacidad del gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) para defender las posiciones adquiridas por pueblo pobre, trabajador, campesino e indígena de Bolivia es presentada cuasi como un aval al golpe de Estado cívico-militar-policial?

No deja de ser sintomático que se reconozcan esas conquistas solamente a la hora de destacar la incapacidad del gobierno del MAS para defenderlas.

¿Acaso alguien supone que el neofascismo y esta nueva “cruzada extirpadora de idolatrías” en curso generará mejores condiciones para la sincronía entre el espíritu y la realidad?

Es un tremendo error no captar el significado más profundo del golpe de Estado y creer que ha sido derrocada una figura menor y circunstancial en la historia boliviana.

Paradójicamente, la relativización del hecho imperial en nombre de la lucha de clases, de las luchas identitarias y de la autonomía; la negación del peso propio de las lógicas del sistema interestatal en nombre de unos fragmentos de realidad romantizada o de hipotéticos procesos puros e incontaminados, está colocando a estos y estas intelectuales-militantes por fuera de los combates más sustanciales –y reales–, condenándolos y condenándolas a la insignificancia. O, peor aún, los y las está ubicando del lado de las clases dominantes y, claro está, del Imperio, que ya ha comenzado a exhibir grados de impudicia desfachatados y algo extemporáneos en sus procedimientos.

Lamentablemente, una pasmosa falta de timing político-histórico, una fidelidad a los conceptos más que a los sujetos, un pánico a los espectros estalinistas que pretenden contrarrestar con puros formalismos, un afán de no manchar sus bellas almas con el apoyo a un gobierno que consideran “deficiente e incompleto”, conspira a la hora de la activa solidaridad con el pueblo pobre, trabajador, campesino e indígena de Bolivia.

Publicado enPolítica
Un miembro de Hezbolá reacciona mientras dispara un arma en el oeste de Qalamoun, Siria. REUTERS / Omar Sanadiki

El presidente de EEUU ha reconocido que la presencia de las tropas de Washington en el nordeste del país obedece a intereses petroleros. Coincidiendo una vez más con los intereses de Israel, Trump prefiere que el dinero se lo queden los kurdos antes que el gobierno de Damasco.

Hace solo unos meses el presidente Donald Trump anunció la inmediata retirada de las tropas estadounidenses de Siria, pero poco después revertió la decisión empujado por sus aliados. Si al principio dijo que la misión de las tropas americanas, la erradicación del Estado Islámico, había concluido, solo unos días más tarde se desdijo y aseguró que seguía vivo el peligro de los yihadistas en la zona. 

La presencia militar de Estados Unidos en el nordeste de Siria tiene poca justificación si se considera que el Estado Islámico no representa ningún peligro de entidad para la estabilidad regional. El problema de fondo es muy distinto: Washington no quiere que el gobierno de Damasco extienda su presencia allí por varios motivos. 

Aunque el primer ministro Benjamín Netanyahu no abrió la boca cuando Trump manifestó su intención de abandonar Siria, un gran número de políticos israelíes, y americanos afines a Israel, pusieron el grito en el cielo. Su argumento principal era que Washington no debía abandonar a sus aliados, tanto en referencia a los kurdos como en referencia a los propios israelíes. 

Aunque la capacidad productiva de los pozos petrolíferos de Siria no es excepcional, representa una fuente no despreciable de ingresos para los kurdos, y los israelíes también prefieren que ese dinero vaya a parar a bolsillos kurdos antes de que termine en manos de los gobernantes de Damasco. 

La revista Newsweek ha indicado que la presencia de los militares estadounidenses ha dejado de responder a la misión que Washington adujo cuando desplazó sus tropas a Siria, añadiendo que ahora "se parece más a las acusaciones que los críticos han hecho a Washington respecto a su política en Oriente Próximo: invadir y ocupar con el fin de controlar los recursos naturales". 

El propio Trump declaró no hace mucho tiempo que el Estado Islámico había sufrido una derrota completa y que le interesaba perder de vista los costosos conflictos de Oriente Próximo que no tienen principio ni fin. No obstante, a la postre, el presidente ha sucumbido a los intereses políticos y energéticos de sus aliados, unos intereses que, en el caso de la producción de petróleo siria, apenas representan una gota de agua en el océano. 

Evgeny Buzhinskiy, un exgeneral y experto ruso citado por Newsweek, considera que la historia "ha probado que todas las interferencias de Estados Unidos solo han conducido al desastre, no a nuevas democracias, no a nueva prosperidad, no a nada nuevo con excepto de la violencia, los refugiados, las víctimas y cosas por el estilo. Libia, Irak e incluso Yugoslavia después de bombardeo de Estados Unidos…" no se han convertido en “zonas de paz y prosperidad”. 

Buzhinsky apostilla que Washington se presenta a sí mismo como defensor de la ley internacional, pero su comportamiento en Oriente Próximo muestra que no es tal defensor. "Cuando el presidente Trump dijo Me gusta el petróleo y voy a proteger los campos de petróleo que legalmente pertenecen al gobierno sirio, eso, por supuesto, no tiene nada que ver con la ley y las normas internacionales". 

La única realidad contrastable es que Trump ha sacado las tropas del norte de Siria pero enseguida ha enviado personal militar a la zona rica en petróleo que controlan los kurdos en detrimento del gobierno de Damasco. Y se da la paradoja, que en realidad no es tal paradoja, de que los kurdos, aliados de Estados Unidos e Israel, han acabado pidiendo ayuda al presidente Bashar al Asad, enemigo de Estados Unidos e Israel, y que incluso le están vendiendo petróleo. 

El verdadero interés de Israel, y por ende de Estados Unidos, es aislar a Asad, y si para ello los americanos tienen que mantener una presencia militar en el Kurdistán con el fin de bloquear la llegada de las tropas sirias, no se lo han pensado mucho. La identidad última de los intereses de Estados Unidos se llama Israel, y esto no ha cambiado un ápice desde la llegada de Trump a la Casa Blanca hace casi tres años. 

Las revueltas de Siria que se iniciaron en marzo de 2011 fueron espoleadas vivamente por el entonces embajador americano en Damasco. Robert Ford recorrió el país de arriba abajo incitando a las revueltas desde antes que estas comenzaran. Y resulta que ahora Ford denuncia que la política de Trump, más transparente que la de ningún otro presidente, alimenta las críticas de aquellos que sostienen que Estados Unidos solo está interesado en el petróleo de Oriente Próximo. 

En este contexto, parece obvio que la presencia de los americanos va a continuar en el nordeste de Siria, quizás indefinidamente, con independencia de la derrota del Estado Islámico, puesto que la justificación de esa presencia no son los yihadistas sino los mismos intereses que han movido las políticas desestabilizadoras de otros presidentes americanos y que, a diferencia de ellos, Trump no oculta.

jerusalén

19/11/2019 07:24 Actualizado: 19/11/2019 07:24

EUGENIO GARCÍA gascón

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Salar de Uyuni, en Potosí. Base de un proyecto de industrialización que generó reacciones y hasta un golpe.

El proyecto de Evo Morales, con explotación 100% estatal y control sobre la industrialización. El proyecto de fabricar baterías para autos eléctricos generó denuncias en Potosí de los mismos que después le exigieron la renuncia.

 

"No hay ninguna duda del papel central que tuvo el litio en la motivación del golpe contra Evo Morales; pero se da por el proyecto de industrialización soberana que viene desarrollando Bolivia, que dejaba afuera a Estados Unidos, más que por el control de la materia prima", sentenció Federico Nacif, sociólogo y docente de la Universidad de Quilmes, donde está al frente de un grupo de investigación sobre el litio en Argentina, Chile y Bolivia. Este último es el único de los tres que desarrolló, a partir de 2008, un proyecto de explotación del litio (llamado, con fundamentos, el "oro blanco") "cien por ciento estatal", y a través de la creación de YLB (Yacimientos de Litio Bolivia), ya logró poner en marcha una planta productora de cloruro de potasio (subproducto del litio) y tiene en estado muy avanzado otra para fabricar carbonato de litio. "El gobierno había acordado con una firma alemana hacer, en conjunto, una planta industrial para fabricar baterías de litio, bajo control del Estado, socio mayoritario y que además designaría al director de la empresa, garantizando también la transferencia tecnológica y el uso de patentes a favor del Estado boliviano", repasó Nacif. "Pero este proyecto empezó a ser combatido por el Comité Cívico de Potosí (ComciPo), al que absurdamente calificó de "entreguista"; antes de las elecciones, Evo dio de baja el acuerdo con Alemania con el criterio de privilegiar el orden interno, y ahí salió a la luz la verdadera intención de estos grupos: el ComciPo no aceptó la resignación del proyecto y empezó a agitar el pedido de renuncia del presidente", señaló el investigador del Departamento de Economía de la UNQui.   

Es importante tomar en cuenta el rol de los comités cívicos en la vida política de Bolivia. Se conforman por departamentos (provincias) como pequeños grupos de empresarios y profesionales, generalmente vinculados a las principales corporaciones pero también con presencia de medianas empresas. No participan de ellos los sindicatos de trabajadores ni pequeños productores (mineros, cocaleros)  y son fuertes en los distritos "blancos". Luis Fernando Camacho, presidente del de Santa Cruz, encabezó la agitación que derivó en el golpe de Estado. Marco Pumari, titular del ComciPo, articuló el reclamo de la renuncia de Evo a partir de las acusaciones de "entrega" que le enrostró al gobierno por el acuerdo con Alemania por la planta para fabricar baterías. 

Se calcula que las reservas de litio que acumulan los salares del NOA argentino, norte de Chile (Atacama) y SO de Bolivia (Uyuni) representan el 70 por ciento del total mundial. Su aplicación a las baterías de celulares y de autos eléctricos lo convierten en una materia prima estratégica. Así lo interpretó Bolivia y lo expresó en el proyecto nacional de 2008, que prohíbe la participación privada en la explotación primaria (extracción), declarando además al Salar de Uyuni como reserva fiscal. Esta concepción es opuesta a la de Argentina, en la que el litio sigue considerándose un "commodity" (materia prima de exportación, sin restricción para su explotación privada). 

Para su industrialización en suelo boliviano, la empresa estatal YLB le compró a Alemania, llave en mano, la planta de cloruro de potasio. Para la de carbonato de litio utilizó un criterio, podría decirse, más "pragmático": le compró el diseño a Alemania y encargó la construcción a China. La financiación corrió enteramente por cuenta del Banco Central de Bolivia, y el deudor fue YLB. Es decir, no generó deuda externa. La irrupción de YLB en el mercado mundial del litio aemnazaba con romper el oligopolio controlado, hasta entonces, por Estados Unidos y China. 

Del salar a la batería

Pero el gran salto en este desarrollo estratégico estaba dado por el inicio de la fabricación de baterías. Bolivia ya había dado el primer paso, con la instalación de una planta piloto de investigación y desarrollo en La Palca, Potosí, única en la región (ni Argentina ni Chile tienen algo parecido). Luego vino el acuerdo con la alemana ACI Systems para levantar una planta industrial para fabricar baterías, con una inversión prevista de 1300 millones de dólares. Las condiciones que demandó YLB  (control accionario y dirección de la empresa en manos bolivianas, transferencia tecnológica y derecho de patentes también a favor del país sudamericano) se impusieron luego de duras negociaciones, de las que además resultó que el gobierno de Angela Merkel quedara como garante del cumplimiento de la firma alemana. 

El acuerdo fue bombardeado desde el principio por fuerzas empresarias de Potosí. "Este acuerdo fue el que salieron a denunciar como entreguista, absurdamente, desde el ComciPo", señaló Nacif a Página 12. "Históricamente, los sectores locales se sustentaban en la exigencia del cobro de regalías, vistiéndolo de reivindicación regionalista", explicó el especialista, que visitó en varias oportunidades la zona y tiene un trato frecuente con las autoridades de YLB como parte de sus investigaciones. 

Las regalías son el porcentaje que los concesionarios le pagan a las autoridades locales sobre el valor del mineral extraído. En este caso, las empresas privadas no tuvieron en ningún contrato acceso al litio, por lo cual las regalías no existían. El desarrollo de un proyecto soberano de explotación e industrialización aparecía, así, extrañamente enfrentado los supuestos intereses regionales. En realidad, los reclamos ocultaban otras intenciones. Detrás de varios de estos artículos "críticos" aparece el interés de consultoras y promotores de inversiones bursátiles, para los cuales lo cuestionable era que el negocio del litio boliviano quedara lejos de su alcance. 

En los meses previos a las elecciones presidenciales de octubre, las denuncias y acusaciones de los medios y sectores económicos de Potosí fueron levantando temperatura. El rechazo se tradujo en revueltas, en las que se acusaba al presidente Evo Morales de "robarse las regalías" del litio de Potosí. Ante esta situación, relató Federico Nacif a este diario, "Evo toma la decisión de ceder y anula el convenio con ACI Systems, de Alemania, buscando privilegiar cuestiones de orden interno". Lo que se estaba resignando, o postergando quizás, era concretar el gigantesco salto estratégico de convertir a Bolivia en productor y exportador de baterías de litio para coches eléctricos. Un paso atrás excesivo, quizás, supuestamente motivado por la incomprensión de una parte de la población. 

Sin embargo, inmediatamente después del paso atrás de Evo, salió a la luz el verdadero propósito de quienes combatían el proyecto de producir baterías. Marco Pumari, presidente del comité cívico de Potosí, rechazó el gesto del presidente aymara y reveló su real intención: reclamó su renuncia. A partir de allí, se puso al lado de Luis Fernando Camacho, líder del movimiento golpista que desplazó a Evo, y se constituyó en su principal aliado. Los intereses extranacionales, particularmente de Estados Unidos, contra el proyecto soberano de producción e industrialización de litio en Bolivia fueron el combustible del golpe, según observa Nacif. "Si el golpe contra Evo se consolidara, no me cabe duda de que entre las primeras medidas estará la anulación de estos proyectos de industrialización independiente, un mal ejemplo para el resto de la región", sentenció. 

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