Martes, 28 Agosto 2018 07:18

Ambientalismo y neoliberalismo

Ambientalismo y neoliberalismo

rSu posicionamiento provocó un cambio radical y antisistema. La naturaleza, silenciada con el advenimiento del mundo moderno, industrial, capitalista y tecnocrático, que la deja convertida en una máquina bajo el yugo de la ciencia, vuelve a tener voz como la tuvo durante los 300 mil años anteriores, periodo por el que la especie humana vivió dentro del manto encantado de una ecología sagrada. El ambientalista brota acicateado por los conocimientos de una nueva disciplina científica –la ecología– que se atreve por fin a extender y a conectar sus resultados con el mundo de lo humano. Así surge el ambientalismo hacia finales del siglo XX, fundamentalmente en Europa, como nuevo movimiento social y poco después como partido político, y de ahí se extiende hacia las periferias del mundo. Fue tal su impacto que, hacia finales de la década de 1970, el filósofo alemán W. Harrich declaró que los ambientalistas serán en el siglo XXI lo que los comunistas fueron para el siglo XX. ¿Que ha sucedido en estas cinco o seis décadas? Ocurrieron dos fenómenos generales: por un lado el capital logró la más formidable de las concentraciones de riqueza de toda la historia (megamonopolios) mediante la consolidación del poder global de las corporaciones; y esto a su vez desencadenó en la misma escala una desigualdad social y una destrucción ecológica sin paralelo. Hoy el ambientalismo verdadero ya no lucha por consignas particulares (contaminación de suelos, aires, aguas o mares; destrucción de hábitats naturales, moratoria de centrales nucleares o alimentos transgénicos, etcétera), sino por la supervivencia misma de la vida en el planeta, incluidos los seres humanos. El desequilibrio del ecosistema global, por la rápida acumulación de irracionalidades, representado por el cambio climático, es hoy el indicador más dramático y preocupante. La gráfica difundida el mes pasado sobre el incremento del bióxido de carbono en la atmósfera (el principal gas que produce el calentamiento del planeta) entre junio de 1958 y junio de 2018 (ver) es el anuncio evidente de que la humanidad sigue el camino hacia el colapso.
Pero durante este periodo ocurrió otro proceso que explica también la situación actual: el ambientalismo fue cooptado, edulcorado y finalmente neutralizado por el despliegue del neoliberalismo. Esto comenzó con la consagración del discurso ambiental a escala internacional, un fenómeno que tomó unas cuatro décadas. Las posiciones avanzadas en el discurso global que se inició con el Informe del Club de Roma y la Conferencia de Estocolmo (ambos en 1972) comenzaron a declinar con el Informe Bruntland (1987) y se fueron gradualmente desvaneciendo durante las conferencias mundiales iniciadas en la Cumbre de Río de Janeiro en 1992. Hoy, casi sin excepción, las posiciones de gobiernos, empresas, academias y organismos internacionales giran en torno a que la solución a la crisis ecológica mundial, de la cual se ocultan sus causas profundas, es posible mediante el mercado, las tecnologías y los arreglos institucionales. La adopción oficial de la economía verde, que armoniza ecología y capital, por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) marca sin duda la entonación de la marcha fúnebre por el ambientalismo tal y como se conocía desde sus inicios. Como lo señalé hace más de tres décadas (Nexos), sólo un ecologismo transformándose en una verdadera ecología política logrará modificar las tendencias mundiales aquí señaladas. Esto es lo que justamente ha estado sucediendo en los países periféricos, especialmente en sus zonas rurales, con inusitada fuerza en la América Latina y particularmente en México.
El neoliberalismo es, ha sido y seguirá siendo, fundamentalmente, una guerra contra los seres humanos y contra la naturaleza, dirigido por un puñado de parásitos, que buscan por todos los medios ocultar y hacer invisible esa doble explotación. Hoy, los ciudadanos nos enfrentamos al dilema de aceptar el falso paradigma esgrimido por el neoliberalismo de que todo es solucionable por el mercado y la tecnología o de rechazarlo oponiéndole una alternativa posible. A la propuesta neoliberal, que busca una economía globalizada bajo el dominio de las corporaciones, los grandes bancos y los estados, donde los ciudadanos, las comunidades y las regiones se hacen cada vez más vulnerables a fuerzas distantes, es necesario oponer una nueva utopía. En una próxima colaboración mostraremos cómo en México durante las décadas recientes, el neoliberalismo logró engullirse al ambientalismo, hasta reducirlo a un conjunto de declaraciones y acciones neutras e inocuas. Y de cómo la llegada de un nuevo gobierno tiene la posibilidad, y también la obligación, de remontarlo.

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“El desarrollo sostenible es un eslogan”

- El filósofo francés, impulsor del concepto del decrecimiento, critica “la sociedad del desperdicio”.

- Para Latouche, la sociedad del crecimiento reposa sobre la acumulación ilimitada de riquezas, destruye la naturaleza y es un generador de desigualdades sociales.


El protagonista de hoy elige realizar la entrevista en Les délices du fournil (las delicias del horno), un pequeño local que ofrece servicio rápido de bocadillos, croissants y cafés en pleno corazón del barrio latino de París. Con los videoclips de éxito del momento de fondo y mientras bebe de su copa de vino tinto, –experto en filosofía económica y e impulsor de la teoría del decrecimiento– relata cómo su experiencia de vida con comunidades ajenas al desarrollismo, primero en Laos y luego en África, le llevó a perder la fe en la economía, historias que él explica en La sociedad de la abundancia frugal, uno de sus últimos libros traducidos al español. Para Latouche, un académico parisino de pelo canoso y sonrisa afable, la sociedad del crecimiento reposa sobre la acumulación ilimitada de riquezas, destruye la naturaleza y es un generador de desigualdades sociales.


El mantra central de quienes actualmente gobiernan el mundo es el desarrollo económico exponencial y el aumento de la productividad laboral aunque eso conlleve el recorte de derechos. Muchos son los que celebran el recién aprobado proyecto del Banco Central Europeo para inyectar mensualmente 80.000 millones de euros al mes para reavivar el crecimiento de la economía europea. Sin embargo, este defensor del decrecimiento económico considera que la solución reside en vivir de otra forma para vivir mejor. Para Latouche, el altruismo debería sustituir al egoísmo, el placer del ocio a la obsesión por el trabajo, la importancia de la vida social al consumo desenfrenado y lo razonable a lo racional.


¿Qué le hizo perder la fe en la economía y buscar nuevas alternativas a través de la filosofía económica?


Cuando vivía en Laos estuve con comunidades que trabajaban unas cinco horas por día y el resto del tiempo lo dedicaban a divertirse, a plantar, a cazar, a pescar, y ahí me di cuenta de que el desarrollo iría a acabar con esta forma de vida feliz y transformaría a estas personas en subdesarrollados. El desarrollo colonizaría su imaginario, creándoles necesidades externas y destruyendo el equilibrio de sus sociedades. Cuando hablo de colonizar el imaginario es porque parto de la idea de que la economía es una forma de colonizar el imaginario, como ha sido la religión en los momentos en que los conquistadores invadieron otros países. Esta experiencia me permitió comprender que la economía es una forma de religión y que el desarrollo es una forma de occidentalización del mundo que toma el relevo de la colonización por otros medios.


¿Fue en este momento en el que comenzó a pensar en la necesidad del decrecimiento?


No, yo no utilicé el término decrecimiento hasta el 2002, cuando organizamos el gran coloquio Deshacer el desarrollo, rehacer el mundo (Défaire le développement, refaire le monde) en la sede de la UNESCO en París. En el 64 yo me fui a África como un verdadero misionario del desarrollo, aunque estaba inscrito en el partido comunista y me consideraba marxista, en el 66 llegué a Laos y a mi vuelta a Francia comenzó mi crítica a la economía política y mi trabajo en la epistemología económica. Ahí nació una reflexión durante décadas y comenzó mi crítica al desarrollo como una forma de occidentalización del mundo.


¿Como definiría el decrecimiento?


Yo no lo definiría. Es un eslogan que ha tenido una función mediática de contradecir otro eslogan. Es realmente una operación simbólica imaginaria para cuestionar el concepto mistificador del desarrollo sostenible. El concepto de decrecimiento llegó por azar y por necesidad.


¿Qué es para usted el desarrollo sostenible?


El desarrollo sostenible es eso, un eslogan. Es el equivalente del TINA de Margaret Tatcher, There Is No Alternatives, que viene a decir que no hay alternativas al liberalismo económico. El desarrollo sostenible fue inventado por criminales de cuello blanco, entre ellos Stephan Schmidheiny, millonario suizo que fundó el Consejo Mundial para el Desarrollo Sostenible (World Business Council for Sustainable Development), el mayor lobby industrial de empresas contaminantes, y que fue acusado del homicidio de miles de obreros en una de sus fábricas de amianto. También su amigo Maurice Frederick Strong, un gran empresario del sector minero y petrolero que, paradójicamente, fue el secretario general de la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Humano, donde se abrió la reflexión para que 20 años más tarde, en la Cumbre de la Tierra de Rio 92, se presentase oficialmente el término desarrollo sostenible. Ellos decidieron vender el desarrollo sostenible igual que vendemos un jabón, con una campaña publicitaria extraordinaria, excelentemente sincronizada y con un éxito fabuloso. Pero no es más que otra vertiente del crecimiento económico.


En algunos momentos afirmó que la economía es la raíz de todos los males y que es necesario salir de ella y abandonar la religión del crecimiento, pero, ¿cómo se abandona una fe cuando se cree en ella?
No existe una receta. Yo me convertí en decrecentista en Laos y la mayoría de la gente de mi grupo han tenido experiencias parecidas a las mías de contacto con sociedades no desarrollistas que les han hecho abrir los ojos. No nacemos decrecentistas, nos convertimos en. Al igual que no nacemos productivistas, sin embargo nos convertimos rápidamente porque vivimos en un ambiente en el que la propaganda productivista es tan tremenda que la colonización del imaginario se produce al mismo tiempo que aprendemos la lengua materna. Desintoxicarse después depende de las experiencias personales. Un crecimiento infinito en un planeta finito no es sostenible, es evidente incluso para un niño, pero no creemos lo que ya sabemos, como dice Jean-Pierre Dupuy, un amigo filósofo. El mejor ejemploes la COP21, donde se hicieron maravillosos discursos pero que no darán casi ningún fruto, por eso yo creo en lo que yo llamo la pedagogía de las catástrofes. Creo que es lo único que presiona a salir a cada uno de su caparazón y pensar.


¿En qué consiste la pedagogía de catástrofes?


La gente que se ve afectada por alguna catástrofe comienza a tener dudas sobre la propaganda que difunden las televisiones o los partidos políticos, sean de izquierda o de derechas, y ante las dudas pueden ir en busca de alternativas y aproximarse al decrecimiento. Es necesario que haya una articulación entre lo teórico y lo práctico, entre lo vivido y lo pensado. Aunque tengas la experiencia, si no creas una reflexión puedes caer en la desesperación, en el nihilismo o en el fascismo, por ejemplo. Por tanto, son necesarios esos dos ingredientes, pero no hay receta para combinarlos.


Usted habla que no hay que crecer por crecer, igual que no hay que decrecer por decrecer, ¿en qué deberíamos crecer y en qué decrecer?


Hacer crecer la felicidad, mejorar la calidad del aire, poder beber agua natural potable, comer carne sana, que la gente pueda alojarse en condiciones aceptables… Vivimos en una sociedad del desperdicio que genera numerosos desechos, pero donde muchas de estas necesidades básicas no están satisfechas. Salir de la ideología del crecimiento supone una reducción del consumo europeo hasta alcanzar una huella ecológica sostenible, esto supone reducir en un 75% nuestro consumo de recursos naturales. Pero no somos nosotros los ciudadanos los que debemos reducir nuestro consumo final, sino el sistema. Por ejemplo, el 40% de la carne que se vende en los supermercados va a la basura sin ser consumida. Esto conlleva un desperdicio enorme y una alta huella ecológica. En un país como España, hasta el año 70 la huella ecológica era sostenible, y si todos hubiesen seguido viviendo como los españoles de aquel entonces tendríamos un mundo sostenible. Sucede que los españoles no han pasado a comer el triple de cantidad, sino el triple de mal. En la década de los 70 las vacas todavía se alimentaban de hierba pero ahora comen soja, que se produce en Brasil, quemando la selva amazónica; después es transportada 10.000 kilómetros, se mezcla con harina animal y se hacen piensos con los que las vacas se vuelven locas. Por tanto la huella ecológica de un kilo de ternera hoy supone 6 litros de petróleo, y pasa igual pasa con la ropa y con el resto de bienes. Vivimos en la sociedad de la obsolescencia programada, cuando en lugar de tirar deberíamos reparar y de esta forma podríamos decrecer sin reducir la satisfacción.


Hasta hace poco las llamadas economías emergentes, como China o la India, crecían con fuerza e imparables, pero ahora viven un periodo de desaceleración y en algunos casos hasta de recesión, como es el caso de Brasil, ¿podríamos tener la esperanza de que surgiesen alternativas de decrecimiento en estos países?


En teoría sí, la crisis podría ser una oportunidad para buscar nuevas alternativas porque la crisis es un decrecimiento forzado, pero la paradoja es que la colonización del imaginario por la sociedad del crecimiento es tal que la única obsesión de los gobiernos es volver al crecimiento, cuando en realidad la herramienta clave debería ser la sabiduría. La preocupación actual tanto de Brasil como de China es cómo retomar el crecimiento, se han convertido en toxico-dependientes, drogados por el crecimiento.


¿Cree que las iniciativas del decrecimiento vendrán de países en situaciones de crisis o de países menos absorbidos por el desarrollo?


Puede venir de ambos, pero ya que somos los occidentales los responsables de esta estructura, es de aquí de donde debería partir la desoccidentalización el mundo. Nosotros lo intentamos desde el movimiento del decrecimiento pero por el momento no tenemos un verdadero impacto sobre la realidad, solo a nivel micro, con iniciativas como las cooperativas de productores locales, que son pequeñas experiencias de decrecimiento a nivel local, de las cuales conozco muchas iniciativas interesantes en España.


¿Cree que serán los ciudadanos quienes impulsen el decrecimiento o será una iniciativa de los gobiernos?


Vendrá del pueblo, está claro, de los gobiernos por supuesto que no. ¿Por qué cree que los nuevos partidos políticos que están naciendo en Europa no abordan la óptica del decrecimiento? Por miedo. Tienen miedo a no ganar los votos suficientes para llegar al poder.


Usted afirma que vivimos en un mundo dominado por la sociedad del crecimiento que genera profundas desigualdades ¿de qué forma esto puede afectar a los ciclos migratorios?


La lógica de la sociedad de crecimiento es destruir todas las identidades. El problema de las migraciones es un problema muy complejo, ahora hablamos de millones de sirios desplazados pero antes de que acabe este siglo habrá 500 o 600 millones de desplazados, cuando ciudades enteras como Bangladesh o millones de campesinos chinos vean sus tierras inundadas por la subida del nivel del mar. Al aumentar las catástrofes del planeta, los migrantes ambientales aumentarán también. Donde yo tengo más experiencia de campo es en África y allí he observado que no es la pobreza y la miseria material lo que provocan las migraciones, es la miseria psíquica. Cuando yo comencé a trabajar en África hace una veintena de años no había existencia económica, igual que tampoco hay hoy. Toda la riqueza económica africana representa el 2% del PIB mundial según las estadísticas de la ONU, la gran mayoría representa la masa de petróleo nigeriano. De esta forma tenemos 800 millones de africanos que viven fuera de la economía, en el mercado informal. Al principio, cuando yo iba a África había buen ambiente, mucho dinamismo, la gente quería transformar sus tierras, había muchas iniciativas, pero han desaparecido. La última vez que fui los jóvenes ya no querían luchar más contra el desierto, ahora lo que quieren es ayuda para encontrar papeles e ir a Europa, ¿por qué? No es porque ahora sean más pobres que antes, es porque hemos destruido el sentido de su vida. Los últimos 10 o 20 años de mundialización tecnológica han representado una colonización del imaginario 100 veces más importante que los 200 años de colonización militar y misionaria. Se les crean nuevas necesidades, en la tele se les venden las maravillas de la vida de aquí y ellos ya no quieren vivir allí.


¿Diría usted que esto representa una crisis antropológica?


Sí, el crecimiento es una guerra contra lo ancestral. El verdadero crimen de occidente no es haber saqueado el tercer mundo, si no haber destruido el sentido de la vida de esta gente que ahora adoran al espejismo del desarrollo.

Por Luna Gámez

La Marea

 

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Diseñan equipo que recolecta agua del aire; captará 40 litros por hora

Investigadores desarrollan una cosechadora de agua dulce ligera, alimentada por batería, que algún día podría extraer hasta 10 galones por hora (casi 40 litros) del aire, incluso en lugares áridos. El método, basado en nanofibras, podría ayudar a abordar la escasez del recurso debido al cambio climático, la contaminación industrial, las sequías y el agotamiento del subsuelo.

Los científicos presentaron este martes los resultados en la 256 Reunión y Exposición Nacional de la Sociedad Estadunidense de Química (SEQ), la agrupación científica más grande del mundo, que celebra este encuentro hasta este jueves.


Recolectar agua del aire no es algo nuevo. Hace miles de años, los incas de la región andina recogían el rocío y lo canalizaban a las cisternas. Más recientemente, algunos grupos de investigación han desarrollado captadores masivos de niebla en las montañas andinas y en África.


Para reducir la generación de agua y mejorar la eficiencia, Shing-Chung (Josh) Wong y sus estudiantes en la Universidad de Akron recurrieron a los polímeros electrospun, material con el que ya habían trabajado durante más de una década.


Tamaño ideal


El electrospinning (o electrohilado) utiliza fuerzas eléctricas para producir fibras de polímero que van desde decenas de nanómetros hasta un micrómetro, tamaño ideal para condensar y exprimir las gotas de agua del aire. Ese material a nanoescala ofrece una relación increíblemente alta de área de superficie a volumen, mucho mayor que la proporcionada por las estructuras y membranas típicas utilizadas en los destiladores de agua.


Al experimentar con diferentes combinaciones de polímeros que eran hidrófilos –que atraen agua– e hidrofóbicos –que descargan agua–, el grupo concluyó que un sistema de recolección podría fabricarse utilizando tecnología de nanofibras.


El grupo de Wong determinó que su membrana de polímero podría cosechar 744 microgramos por centímetro cúbico por hora, que es 91 por ciento más alta que las diseñadas de manera similar sin estas nanofibras.


A diferencia de los métodos existentes, la cosechadora de Wong podría funcionar en ambientes desérticos áridos debido a la alta relación superficie-área-volumen de la membrana. También tendría un requisito de energía mínimo. “Podríamos decir con confianza que, con los avances recientes en baterías de iones de litio, sería factible desarrollar un dispositivo más pequeño que una mochila”, señaló.


Además, el diseño de la nanofibra de Wong toma agua simultáneamente y la filtra. La red de fibra electrospun puede actuar como una superficie antincrustación, desprendiendo microbios que podrían acumularse en la superficie de la cosechadora. Así que el agua sería “clara y libre de contaminantes” y de inmediato potable una vez que se recoge, según asegura.


Wong espera obtener fondos adicionales para construir un prototipo de la cosechadora. Anticipa que, una vez que su equipo pueda crear el modelo, la fabricación no debería ser costosa.

Miércoles, 01 Agosto 2018 07:09

Con el Universo en la palma de la mano

Con el Universo en la palma de la mano

Es el físico teórico más citado en el mundo. Recibirá en noviembre la prestigiosa Medalla Lorentz, de los Países Bajos y una escalera hacia el Nobel. Propuso la Conjetura de Maldacena en la que reúne las teorías de la relatividad y de la mecánica cuántica.

En 2018 la “Conjetura de Maldacena” cumplirá 21 años. Esta propuesta tuvo la virtud de buscar explicar los fenómenos del Universo a partir de los aportes de la Teoría de la Relatividad General desarrollada por Albert Einstein –que describe el comportamiento de objetos muy grandes, como estrellas, planetas y galaxias– y la mecánica cuántica del también célebre Max Planck –que explora los fenómenos y laberintos del mundo subatómico–. En la actualidad, Juan Martín Maldacena es el físico teórico más citado en el mundo con más de 15 mil citas y ello no constituye un dato menor; por el contrario, se trata de una excelente muestra de cómo sus trabajos han despertado las curiosidades de cerebros estacionados a lo largo y lo ancho del globo.


Maldacena estudió física en la Universidad de Buenos Aires y en el Instituto Balseiro de la Universidad de Cuyo. Fue el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard y desde 2001 se desempeña como profesor en el Institute for Advanced Study de la Universidad de Princeton, institución donde también realizó su doctorado y en la que trabajó nada menos que el propio Einstein. Recientemente obtuvo la Medalla Lorentz, reconocimiento de prestigio internacional que –cada cuatro años desde 1925– entrega la Real Academia de Artes y Ciencias de Países Bajos. Aunque este científico tiene más pergaminos que años –forma parte de la Academia Nacional de Ciencias y la Academia Mundial de Ciencias (TWAS, por sus siglas en inglés)– el galardón constituye una distinción especial. ¿Por qué? Porque en muchos casos funciona como un paso previo al Nobel: de los 21 premiados, 11 se llevaron el trofeo sueco.


La Medalla será entregada el 19 de noviembre “por sus aportes en el campo de la física teórica, por sus contribuciones en la teoría cuántica de campos y la gravedad cuántica”. A continuación narra de qué se tratan, cómo se relacionan y cuáles son las implicancias de estos conceptos que se escapan de una cabeza argentina y pretenden explicarlo todo, incluso, aquello que no podemos ver.


–¿En qué sentido unificar la teoría de la relatividad y la física cuántica podrían ayudar a comprender los fenómenos del Universo?


–Resulta fundamental para describir el inicio del Big Bang y para entender qué pasa en el interior de los agujeros negros. En ambos casos, el Universo (o parte de él) se hace muy chico y es necesario incorporar la mecánica cuántica a la gravedad de Einstein. Mientras la gravedad es importante para objetos pesados; la mecánica cuántica sirve para explorar objetos pequeños. En este sentido, la mayor parte de los objetos ordinarios, o bien son pesados, o bien son chicos. Como resultado es posible afirmar que en el principio del Big Bang todo el Universo –que es muy “pesado”– también era muy pequeño.


–¿De qué manera su propia “Conjetura” ha contribuido al respecto?


–La conjetura, por ahora, no ha servido para esto; aunque puede funcionar para comprender otras cosas. En principio, nos permite describir agujeros negros si los vemos desde el exterior, incluyendo los efectos cuánticos, como la radiación que Stephen Hawking descubrió. También sirve para traducir problemas cuánticos complicados en problemas gravitatorios simples. Desde 1997, cuando la propuse, se ha entendido mejor y mejor y ello ha permitido reflexionar acerca de nuevas aplicaciones para otras áreas de la física; aunque hoy se sigue estudiando.


–¿Algún ejemplo?


–A partir de estos aportes se torna posible vincular agujeros negros con fluidos compuestos de partículas muy interactuantes, con interacciones complejas. Heráclito afirmó que el tiempo es como un río. En este caso, vemos al espacio-tiempo alrededor de un agujero negro como un fluido.


–¿Y cómo es el Universo desde esta perspectiva?


–Los efectos cuánticos más relevantes para la forma del Universo son los que ocurrieron al principio. Según la cosmología actual, el Universo comienza muy sencillo y casi homogéneo, con pequeñas fluctuaciones en sus geometrías. Se cree que estas fluctuaciones reflejan fluctuaciones cuánticas; que son fundamentales ya que dieron origen, entre otras cosas, a la formación de galaxias y estrellas. Con las teorías actuales se puede ir hacia atrás en el tiempo hasta llegar al momento en que las leyes conocidas dejan de ser válidas. Aún no sabemos si el tiempo se originó allí o si hubo algo antes.


En este punto, ¿cómo se cruzan ciencia y religión? Ambos espacios se preguntan por el origen.


–Sí, pero las preguntas no son las mismas. Quizás en el futuro podamos entender qué ocurrió en el principio del Universo, conforme a nuevas leyes de la física; pero aún quedarían las preguntas del sentido último del todo. Además, la mayor parte de la práctica de la religión pasa por la posición del individuo en el Universo y de las relaciones con los demás. Georges Lemaitre, sacerdote católico que tuvo contribuciones medulares en la teoría del Big Bang, por ejemplo, señalaba que la religión estaba más cerca de la psicología que de la cosmología.


–La física se constituye a partir de aportes teóricos y de comprobaciones experimentales. Ambos espacios se retroalimentan de manera constante y fructífera. ¿Cómo se conjugan en su trabajo?


–La física se basa en experimentos y utilizamos teorías para describir, comprender y reflexionar acerca de sus resultados. Además, esas mismas teorías pueden ser extrapoladas a situaciones en donde todavía no se han hecho los experimentos. Mis trabajos consisten en entender mejor las teorías conocidas y preguntarse cómo tratar de extenderlas al régimen en que los efectos cuánticos son importantes para el comportamiento del espacio-tiempo. Son teorías que, por el momento, no han sido comprobadas experimentalmente.


–Además, podría llevar mucho tiempo. Si tuviera que argumentarlo de manera sintética: ¿por qué es tan importante describir los fenómenos del Universo?


–En muchas ocasiones comprender un fenómeno puede ocasionar el surgimiento de nuevas aplicaciones tecnológicas. No obstante, desde mi perspectiva, la motivación va más allá de la tecnología. Entender cómo funciona el Universo que nos alberga es parte de una aventura cultural de la cual somos parte. De hecho, los que vinieron antes que nosotros hicieron descubrimientos que nos permiten apreciar mejor cómo funciona la naturaleza. ¿Qué son las estrellas? ¿cómo está compuesta la materia? fueron algunos de los interrogantes centrales sin los cuales hoy no podríamos avanzar. En efecto, a nosotros nos toca descubrir algo nuevo para las generaciones siguientes.


–¿Qué es lo que más le gusta y lo que menos le gusta de ser físico?


–Lo que más me gusta es encontrar fenómenos nuevos, descubrir y enterarme de descubrimientos sorprendentes e inesperados que hacen otros investigadores. Entender a un nivel mucho más detallado cómo funciona la naturaleza. Lo que menos me gusta es que, pese a que las investigaciones generan aplicaciones, en muchos casos no son inmediatas.


–Y ello puede despertar algunas críticas. Por otra parte, al principio lo mencionaba: ¿cómo fue trabajar con Stephen Hawking?


–Fue interesante poder observar de primera mano cómo pensaba y se comunicaba. También tuve la oportunidad de trabajar con otros científicos que, aunque no constituyen celebridades mediáticas, son muy brillantes.


–¿El reconocimiento de la Medalla Lorentz es un premio al esfuerzo, al talento, o bien, una combinación de ambos?


–En la ciencia, como en muchas otras ocupaciones, la persistencia, la paciencia y la motivación son más importantes que el talento. Por otra parte, conozco muchos investigadores que están haciendo trabajos muy buenos desde la Argentina.


–Sin embargo, nuestros investigadores no la están pasando nada bien en la actualidad.¿Cómo estimular vocaciones científicas en este marco? ¿Y qué hacer con el magro aporte privado? En EE.UU. es distinto.

–Tiendo a pensar que al mejorar la educación en general y al aumentar el nivel de cultura, las vocaciones se darán naturalmente. En una economía estable y generalmente saludable, las empresas están motivadas a invertir en investigación para no quedarse atrás de la competencia, para desarrollar nuevos productos. En EE.UU., en algunos campos, los privados también financian investigaciones básicas para desarrollar contactos con las universidades y tener oportunidades de aprovechar nuevos descubrimientos.


–Por último, ¿sueña con ganar el Nobel o no le interesa tanto? Ya sabemos lo que ocurrió con buena parte de los que obtuvieron la Medalla Lorentz como antesala.


–Hay muchos otros que se lo deberían ganar antes que yo. Además creo que es más importante tratar de hacer buenos trabajos que enfocarse en premios o reconocimientos, sobre todo, porque constituyen eventos secundarios que pueden depender de otros factores que no dependen necesariamente de mí.


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Unos emprendedores chilenos fabrican bolsas plásticas solubles en agua que no contaminan

Con un ligero cambio en la fórmula del plástico, que permite sustituir el petróleo por la caliza, un grupo de emprendedores chilenos ha logrado fabricar bolsas plásticas y de tela reutilizables solubles en agua y que no contaminan.

 

Roberto Astete y Cristian Olivares, los dos artífices de este producto, empezaron con experimentos para fabricar detergente biodegradable, pero al final hallaron la fórmula química a base de PVA (alcohol de polivinilo, soluble en el agua) y que reemplaza a los derivados del petróleo, los causantes de la indestructibilidad de los plásticos que se han integrado en la cadena alimenticia de los animales que pueblan los océanos y deterioran el medio ambiente.

"Nuestro producto deriva de una caliza que no daña el medio ambiente", aseguró Astete, director general de la empresa SoluBag, que espera comercializar sus productos a partir de octubre en Chile, uno de los primeros países de América Latina en prohibir el uso de las bolsas plásticas convencionales por los comercios. "Esto es como hacer pan", agrega. "Para hacer pan se necesita harina y otros componentes. Nuestra harina es el alcohol de polivinilo y otros componentes, aprobados por la FDA (la agencia estadounidense para la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos), que nos ha permitido una materia prima para hacer distintos productos".


El Gobierno de Chile ha puesto en marcha varias iniciativas para reducir el uso de las bolsas de plástico. Desde este mes está prohibido el uso de bolsas de plástico en los comercios chilenos.La iniciativa comenzó a discutirse con el gobierno anterior de la presidenta Michelle Bachelet y proponía que fuera solo en zonas costeras, pero luego el actual Ejecutivo, que preside Sebastián Pieñara, se amplió a todo el territorio después de un tira y afloja con la industria que fabrica este material.


Bolsas comestibles


Ante la prensa, los dos muestran la solubilidad inmediata de sus bolsas plásticas en agua fría o de las bolsas de tela reutilizables en agua caliente. "Lo que queda en el agua es carbono", asegura Astete, lo que las pruebas médicas realizadas han demostrado que "no tiene ningún efecto en el cuerpo humano". Y para demostrar que el agua turbia que queda es "inocua" y sigue siendo potable, se bebe unos cuantos vasos de agua.


"La gran diferencia entre el plástico tradicional y el nuestro es que aquel va a estar entre 150 y hasta 500 años en el medio ambiente y el nuestro solo demora cinco minutos. Uno decide cuándo lo destruye", sostiene Astete, antes de agregar que "hoy día la máquina recicladora puede ser la olla de tu casa o la lavadora". La fórmula hallada permite "hacer cualquier material plástico" por lo que ya están trabajando en la fabricación de materiales como cubiertos, platos o envases de plástico.


Las telas solubles en la misma agua caliente que sirve para preparar, por ejemplo, un té o un café, sirven para fabricar bolsas de compra reutilizables o productos hospitalarios como los protectores de las camillas, las batas y los gorros del personal médico y de los pacientes que suelen tener un único uso, dice por su parte Olivares. Y cuando llueve, ¿cómo llega la compra a casa? Los fabricantes pueden programar la temperatura a la que tanto las bolsas plásticas como las de basura se disuelven al contacto con el agua.


Otra ventaja de sus bolsas según sus fabricantes es que son antiasfixia, una causa en accdidentes domésticos con niños. Este tipo de bolsa se disuelve al contacto con la lengua o con las lágrimas. Con la fabricación masiva, que puede hacerse en las mismas empresas de donde salen los plásticos de ahora -basta con modificar la fórmula-, el precio de sus productos puede ser similar al de los actuales, aseguran.
Anteriormente también se han puesto en marcha iniciativas similares en otros paíes. El biólogo indonesio Kevin Kumala cuando, tras una década en Estados Unidos, volvió a su Bali natal en 2009 y vio las playas paradisiacas plagadas de plástico puso en marcha la compañía Avani Eco.


Si en 2014 se fabricaron 311 millones de toneladas de plástico en el mundo, las estimaciones indican que, de no cambiar el ritmo anual, para el 2050 se fabricarán 1.124 millones de toneladas, Astete y Olivares esperan dar al cliente las herramientas para ayudar a evitar la contaminación del medio ambiente porque "la gran ventaja es que el usuario decide cuándo destruirla", asegura. La iniciativa ha ganado el premio SingularityU Chile Summit 2018 como emprendimiento catalizador de cambio, lo que les ha valido una pasantía para los inventores en Sillicon Valley a partir de septiembre.

Ambientalistas ganan en la UE batalla contra alimentos transgénicos

Deben cumplir estrictas normas, indica tribunal; ONG aplauden la decisión; industrias, la cuestionan


Bruselas

La corte superior de la Unión Europea (UE) determinó que los alimentos producidos mediante técnicas de crianza biotecnológicas deben considerarse organismos genéticamente modificados y, por tanto, están sujetos a las estrictas normas del bloque so-bre esos productos.


Las nuevas técnicas de “mutagénesis” generan organismos genéticamente modificados (OGM) y deben seguir las reglas europeas que buscan prevenir daños en el medio ambiente y la salud, de acuerdo con el fallo de ayer de la justicia europea.


La mutagénesis permite desarrollar variedades de semillas resistentes a ciertos herbicidas.


A diferencia de los transgénicos (los OGM más conocidos y controvertidos), la mutagénesis permite alterar el genoma de una especie viva sin insertar ADN extraño. Las asociaciones ambientalistas reclamaban la equiparación de ambos en la legislación europea.


Los magistrados del alto tribunal consideraron que, como “las técnicas o métodos de mutagénesis modifican el material genético de un organismo de una manera que no se produce naturalmente”, éstos deben regirse por la directiva sobre los OGM.


Sin embargo, el tribunal abrió la puerta a los países para incluirlas si así lo consideran.


Los jueces responden a una duda del Consejo de Estado francés que debe pronunciarse sobre las acciones interpuestas por ocho asociaciones galas, entre ellas, el sindicato agrícola Confédération Paysanne, contra la normativa local sobre estos organismos.


La sentencia, que obligará a los alimentos a pasar por verificaciones especiales y restricciones en el etiquetado, fue considerada una victoria para los ambientalistas contra la industria biotecnológica.


En su fallo de ayer, el Tribunal de Justicia señaló que los organismos creados mediante las nuevas técnicas “caen, en principio, bajo el alcance de la directiva OGM y están sujetos a las obligaciones impuestas por esa directiva”.


La industria biotecnológica asegura que las nuevas técnicas facilitan la creación de organismos resistentes a la sequía y las enfermedades, y, a la vez, dan mayor rendimiento nutritivo. Dice que sujetarlas a las regulaciones estrictas de la directiva OGM limitaría su desarrollo. Otros afirman que la producción irrestricta pondría en riesgo a la naturaleza y la salud humana.


“Estamos felices por esta decisión”, declaró a la agencia de noticias Afp uno de los fundadores de la Confédération Paysanne, Guy Kastler, para quien “todos los productos, incluidos los animales, obtenidos mediante técnicas desarrolladas tras 2001 debe regularse como OGM”.


Greenpeace también celebró la decisión de la justicia europea que confirma, a su juicio, las “advertencias de los científicos de que estas modificaciones genéticas podían causar daños involuntarios en el ADN con consecuencias inesperadas”.


La ministra alemana de Ambiente, Svenja Schulze, dijo que la sentencia es una “buena noticia para el ambiente y la protección del consumidor”.
Mute Schimpf, de la organización Amigos de la Tierra, dijo que con la sentencia las nuevas técnicas “deben ser sometidas a prueba antes de soltarlas en el campo y en nuestra comida”.

 

 

 

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Dan Mcaulay, uno de los cuatro jugadores profesionales de póquer que se enfrentaron en 2017 al programa de inteligencia artificial Libratus y perdieron, durante la competición en Pittsburgh.

Las personas más dotadas están mejor protegidas del alzheimer y otros trastornos, excepto el autismo, mientras que ansiedad y depresión resultan tener una base distinta.

De poco más de medio centenar de genes a más de mil. Ese es el gran salto cuantitativo que proporcionan los nuevos análisis de la base genética de la inteligencia humana, al identificar cerca de mil genes, que ni siquiera se conocían como tales, que influyen en las funciones cognitivas. La inteligencia es altamente heredable y un factor determinante en la salud y el bienestar humanos, aseguran los científicos autores de los análisis, pero también es un rasgo muy complejo, como demuestran estos resultados.


La primera pregunta sería cómo es posible que todavía se desconozca la existencia de tantos genes, a casi 20 años del hito que supuso la secuenciación del genoma humano, pero esa es la realidad. La segunda pregunta es cómo se da este salto y ahí la respuesta está en la estadística, que permite abordar grandes números y sacar conclusiones. Los investigadores, liderados por Danielle Posthuma de la Universidad Vrije en Amsterdam, estudiaron en un primer análisis el genoma completo de casi 270.000 personas incluidas en diferentes y grandes bases de datos europeas, que pasaron pruebas de inteligencia estándar.

La inteligencia se esconde tras pequeñas mutaciones


Los resultados de estas pruebas se relacionaron con pequeñas variaciones en el ADN de los participantes, para identificar mutaciones que se asocian con un alto grado de inteligencia. Los tests usuales se refieren a las habilidades verbales y matemáticas, el razonamiento abstracto, la velocidad de proceso de información, la toma de decisiones, el razonamiento espacial y la memoria, que son la base de lo que se denomina inteligencia general.


El año pasado ya se había hecho una prueba similar de menor alcance, con 80.000 personas, que identificó solo 77 genes. Ahora el total se eleva a 1.016 genes, que se expresan sobre todo en neuronas de áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje, el conocimiento y las emociones.


Y aquí viene la segunda parte, la cara y la cruz de la moneda. Muchas de estas variaciones genéticas positivas para la inteligencia resultan estar asociadas a personas que tienen una vida más larga y tienen un menor riesgo de sufrir alzheimer u otros trastornos cognitivos, como el déficit de atención o la esquizofrenia. Sin embargo, también se asocian a un mayor riesgo de sufrir trastornos del espectro autista.


Un estudio basado en 5 millones de perfiles genéticos


El equipo de Posthuma además ha ido más allá, basándose en otras bases de datos británicas (un total de 450.000 personas) y, lo que es más polémico, en parte de los 5 millones de perfiles genéticos y de salud que ha acumulado una empresa de California, que ofrece información genética personal. En todos los casos se pidió el consentimiento.


Así afirman haber identificado 500 genes asociados a lo que se denominan rasgos neuróticos, tan comunes como la ansiedad y la depresión. Quizá lo más interesante es que han encontrado que ansiedad y depresión tienen bases y vías genéticas diferentes, lo que indica que la probabilidad de sufrir ambas a la vez es pequeña.


No se puede escapar del determinismo genético


Los especialistas alertan, sin embargo, sobre el determinismo genético, ya que se sabe que factores medioambientales como el acceso a la educación y la asistencia sanitaria, además de las situaciones de estrés, pueden influir notablemente en la inteligencia y en la salud mental.


“Nuestros resultados indican una superposición de los procesos genéticos involucrados tanto en el funcionamiento cognitivo como en los rasgos neurológicos y psiquiátricos y proporcionan una sugerente prueba de las asociaciones causales que pueden dirigir estos procesos”, señalan los investigadores en la revista Nature Genetics, donde se han publicado los dos estudios, que implican a un alto número de instituciones de 12 países distintos. Solo en el primer análisis, sobre los genes de la inteligencia, figuran más de 100 autores.


Además de contribuir al conocimiento básico en sí, los investigadores creen que su labor puede ayudar a desarrollar nuevas terapias para trastornos cognitivos y mentales. Si se conocen los genes en que se basa la inteligencia se puede pensar en cómo proteger frente al alzheimer y otras enfermedades.

 

Logran in vitro los primeros siete embriones para salvar al rinoceronte blanco del norte

Inventan una técnica y un utensilio de dos metros de largo para extraer ovocitos de los animales

Científicos dieron un primer paso esperanzador para la supervivencia del rinoceronte blanco del norte, subespecie prácticamente extinguida, al haber creado in vitro los primeros embriones del paquidermo.


Sudán, el último macho de rinoceronte blanco del norte, falleció en marzo a los 45 años en la reserva keniana de Ol Pejeta.


Su hija y su nieta, Najin y Fatu,son así los últimos ejemplares vivos de esta subespecie originaria de África Central, diezmada por la caza furtiva.


Para garantizar la supervivencia de la subespecie, muchos habían confiado en la ciencia.


Con un procedimiento de procreación asistida inédito en rinocerontes, se franqueó “la primera etapa esencial para salvar esta subespecie”, explicó un equipo internacional de investigadores en la revista Nature Communications.


Los expertos recolectaron en zoológicos europeos más de 80 ovocitos de hembras de rinocerontes blancos del sur, de los que quedan unos 20 mil ejemplares salvajes en el sur de África.
Los óvulos fueron fecundados in vitro, algunos con esperma congelado de rinocerontes blancos del norte y otros con esperma de su primo del sur en los laboratorios de la sociedad italiana Avantea.
El resultado: siete embriones, de los cuales tres (uno sur-sur y dos sur-norte) fueron congelados.


Se ponen plazo de tres años


Sin embargo, esto es sólo el principio para lograr el nacimiento del primer rinoceronte blanco del norte “puro”, en un plazo de “tres años”, afirmó Thomas Hildebrandt, del Instituto Leibniz de Investigación Zoológica y Animal de Berlín.


Para conseguir ese objetivo, los investigadores esperan recolectar ovocitos de las dos hembras, Najin y Fatu, nacidas en 1989 y 2000, respectivamente, en el zoológico checo de Dvur Kralove.
“Esperamos hacerlo de aquí a fin de año”, según Jan Stejskal, uno de los responsables de ese zoológico, que trató en vano una inseminación artificial antes de enviarlas a Kenia con la esperanza –también frustrada– de una reproducción natural.


Los científicos crearon los embriones híbridos en vez de extraer directamente los ovocitos de las dos hembras, porque esta intervención requiere el permiso de las autoridades kenianas.


Además, los científicos tuvieron que inventar una técnica y un utensilio de dos metros de largo para extraer los ovocitos de los rinocerontes blancos.


“Teniendo en cuenta los 16 meses de embarazo, tenemos poco más de un año para conseguir un implante” en una madre portadora de rinoceronte blanco del sur, puesto que ni Najin ni Fatu pueden llevar a cabo un embarazo, según Hildebrant.


Este experto subrayó que las dos hembras son las únicas capaces de “enseñar la vida social a un rinoceronte blanco del norte”, por lo que espera que el pequeño podrá crecer con ellas.
En el caso de que no puedan retirarse los ovocitos de Najin ni Fatu, se llevan a cabo otros experimentos para tratar de producir gametos (ovocitos y esperma) de rinocerontes blancos del norte, gracias a las células madre pluripotentes inducidas, que tienen el potencial de convertirse en cualquier tipo de célula.


Pero los expertos advierten de la “improbabilidad de restaurar una población viable de rinocerontes blancos del norte”, según Terri Roth y William Swanson, del centro de investigación del zoológico de Cincinnati, que no participaron en el estudio.


Los autores prevén que su iniciativa suscitará las críticas del mundo de la conservación, en ocasiones hostil al uso de biotecnologías.


“Ya nos han criticado por gastar el dinero de esta manera”, según Jan Stejskal. Sin embargo, para este experto, la lucha debe llevarse a cabo en todos los frentes: “conservación sobre el terreno, lucha contra la demanda (de cuernos) en Asia y apoyo a la ciencia”.

El Samaná: último río libre y limpio de Antioquia

En las estribaciones de la Cordillera Central, en el páramo del municipio de Sonsón, al sur oriente antioqueño, nace uno de los ríos más biodiversos y maravillosos de nuestro país. Entre montañas agrestes, ocultas por décadas de conflicto armado, se abre paso este gigante, cuyo cause aumenta a medida que desciende de las altas montañas. Serpenteante, en su paso por el municipio de San Luis, en un recodo de la vía Medellín-Bogotá, deja ver su enorme dorso, que en días de verano tiene un color verde esmeralda. Aguas abajo, como un enorme reptil, se desliza hasta perderse nuevamente en la espesura del monte. Hoy, su fluir hasta el río Magdalena está amenazado por un proyecto Hidroeléctrico. Motivados por conocer el impacto ambiental y social que podrían ocasionar estos proyectos, realizamos diversos viajes los cuales componen esta crónica; en la cual se narra el sentir de los ribereños y se registra parte de la riqueza amenazada de nuestro último río libre y limpio de Antioquia: el río Samaná.

Da caluroso. Nos animamos para nuestro viaje cargados de ilusiones. Hemos escuchado distintas historias sobre “El patrón” y queremos comprobarlas. El aire del campo nos trae la sorpresa de aromas frescos, superpuestos a los de la gasolina y la contaminación que ahogan la urbe y los millones que en ella disputan un espacio y una oportunidad para abrirse paso en el presente y para el futuro.

 

Nuestra llegada estuvo precedida de una manada de titís que cruzaban la carretera por un tendido eléctrico. El caserío está conformado por unas cuantas casas a lado y lado de la vía hasta toparse con el río, “El patrón”. Todo allí confluye en él. Caminamos directamente al puente que lo atraviesa, su color café y sus aguas crecidas dan cuenta de lluvias que no vimos. Dos pescadores prueban suerte sobre la saliente de una enorme roca que se resiste a la corriente.

 

Nos dirigimos a la casa de la señora donde nos vamos a quedar. El camino es bordeando la escuela, se atraviesa un pequeño caño y en un alto, al margen del río, está su casa. Justo al frente, en la otra orilla, se alcanza a ver lo que parece ser una cascada: es como si de los árboles brotara un manantial de agua.

 

–¡Usted vive en el paraíso!

 

–Eso dicen todos los que vienen, pero mire que uno aquí no valora tanto todo esto…

 

María, de cuyo nombre nos enteramos de manera pronta, nos cuenta que ha vivido toda su vida en la región. Es la única que queda en la casa; sus hijos viven en la ciudad, y aunque le insisten que se vaya a vivir con ellos, ella se resiste.

 

–Mal que bien, aquí tengo mi casa, mis cosas… mi vida la he construido aquí. Además, yo por allá no me amaño!


Pese a que nunca se fue de la región, es beneficiaria de un apoyo a las víctimas que sufrieron desplazamiento por el conflicto armado y que ahora regresan a sus territorios. El apoyo consta de un bono en materiales de construcción para mejorar sus viviendas.

 

–Pero fíjese como es la vida, yo que he resistido a salir de mi casa en la época más dura de violencia, ahora que ya todo está tranquilo, ¡me tengo que ir! Con el proyecto de la hidroeléctrica, todos, incluso los que han vuelto a sus ranchos, les toca volverse a ir. Entonces, ¿para qué arreglar la casa si nos van a sacar, queramos o no?… El otro día escuché que aquí, donde está ubicada esta casa, va a quedar el cuarto de máquinas.

 

Su rostro inmutable, reflejo de quien ha sorteado los más duros embates de la vida, es el mismo con que seguidamente nos ofrece comida: patacón con bocachico. –Nunca nos ha faltado pescado en el río. Él es quien nos da de comer.

 

La conversa continúa y las horas pasan, el goce es pleno. Con la noche compruebo como la selva cobra vida, el río como telón de fondo acompaña una multitud de sonidos. El cansancio por el trajín del día viene acompañado con el sueño, y éste y la mente viajan en el tiempo. Afloran imágenes confusas, quizá rememorando antiguos oficios y prácticas nunca antes vistas. Un reencuentro con los antiguos moradores de estas tierras, la tribu Malagua con su cacique Nare, vestido con piel de jaguar y ornamentado con orfebrería de oro. ¿Qué pensarían ellos si supieran que están amenazando con estancar las corrientes de este río hermano, elixir de la vida? Les agradecemos habernos enseñado que un río es más que un simple recurso hídrico, que sobre todo es fuente de vida, y como tal merece ser reconocido por lo que es: un fluido vital, sagrado, como la vida, de la cual es sustento sustancial. Nos recuerdan, además, que no somos el fin absoluto de la creación y que los ríos, así como la especie humana, tienen derechos. Estamos hechos de la misma materia del universo, somos hijos de Caribá o tierra de aguas en español, pues así llamaban esta región, quienes la habitaron mucho antes de que llegaron extraños a pisotearla.


Al día siguiente, con la curiosidad del que quiere conocer y aprender, nos levantamos con el alba, acompañados de nuevos sonidos, recordándonos, una y otra vez, que la vida palpita de diferentes formas, con colores vivos y apagados, con trinar diverso y ecos de distintos animales, evidencia de nuestra sorprendente biodiversidad, y en su opuesto, la mezquindad y la avaricia sin límite de quienes pretenden seguir entubando todos los ríos del departamento y del país.

 

Disfrutamos del amanecer sin pitos ni ruido de motores, saboreamos los primeros tragos del día con las melodías del despertar del campo y de inmediato nos enrutamos hacia el punto donde llegan las lanchas, lugar preestablecido para el encuentro con los lugareños que guiarán nuestros pasos. Con un andar tranquilo, aunque algo inseguro, como el de todo poblador urbano, nos guiamos con la luz del celular, afinamos nuestros sentidos, y justo después de atravesar una quebrada somos sorprendidos por una mapaná, que al encuentro con la luz que portábamos, se quedó quieta en mitad del camino. Ella nos observa, nosotros a ella, necesito moverla para poder proseguir hacia nuestro destino, doy media vuelta para buscar una rama y cuando regreso ella ya está resguardada entre los arbustos.

 

El camino que bordea el río por el cañón era una antigua carretera, hoy en día es un estrecho sendero absorbido por la densa vegetación; de un lado es montaña, del otro un acantilado que va a dar al río. A medida que avanzamos empieza a despuntar el día, los rayos del sol se filtran por entre las hojas de los árboles, hay una tenue neblina que hace del paisaje algo místico. Finalmente, llegamos a lo que fue el desembarcadero en otros tiempos: una plancha en cemento que se adentra en el río, y en su centro se erige una cruz desgastada por la inclemencia del tiempo. El agua del río se arremolina, un enorme tronco es arrastrado por la corriente como la levedad de una hoja que lleva un arroyo. Pienso en toda la muerte que pudo haber bajado por este río lleno de vida, en las lágrimas de tristeza perdidas en la corriente, y en los gritos de dolor que nunca escuchamos. El ruido del motor me saca de estos pensamientos, vemos la lancha acercarse a lo lejos.

 

Nos internamos río abajo por el estrecho cañón. Para Gabriel, ribereño como todos los que habitan al margen del cauce, el río es parte fundamental de su vida: es quien provee de alimento, es medio de transporte, fuente de trabajo, es quien dispone el quehacer del día a día, es, a fin de cuentas, su hogar.

 

 

 

–Nosotros, los que vivimos río abajo, no sabemos que será de nuestras vidas. Con la represa van a acabar el río. Ya escasamente nos dará algo de comer. Mire que este otro río que desemboca aquí cerca y que está represado aguas arriba, ya no le sube pescado. Antes la gente iba a pescar mucho por allá.

 

A medida que seguimos aguas abajo, la vegetación se hace más densa. De cuando en cuando se ven algunas casas con sus pequeños cultivos de cacao, yuca, maíz y aguacate. Nos cuenta Guillermo que anteriormente se sembraba mucha coca. Según él, esta era una ruta que usaban para sacarla hasta el Magdalena.

 

–El río era una frontera natural, de un lado estaba la guerrilla y del otro los paramilitares… Mucha gente de por aquí le tocó irse de la región y a otros los mataron. Eran otros tiempos, ya todo está muy calmado…

 

Llegamos a la casa de Guillermo, está ubicada en una vega del río. Es espaciosa y fresca, de amplios corredores sin chambranas y una sala abierta que hace también de comedor. El sonido del viento que circula se confunde con el del río. Descargamos las mochilas y nos sentamos directamente en el piso de cemento, brillante de tanto trapearlo. En la parte posterior de la casa hay una cancha de fútbol que linda con un corral para el ganado. En las tardes de todos los fines de semana se reúnen los vecinos a jugar partidos y a tomar fresco. Guillermo vive con su esposa e hija. Aunque sus vecinos están retirados, es una comunidad unida por el río, el mismo que les ha forjado su identidad, cultura y tradición. No obstante, es una comunidad vulnerable. Pese a que es gente tallada con la más resistente madera del monte, hoy en día su legado está amenazado. Intereses opuestos a los suyos se anteponen a sus formas de vida.

 

Después de refrescarnos con guandolo1 helado y haber comido un par de buñuelos, terminamos hablando del festival que se está realizando en defensa del río Samaná, el Samaná Fest. Iniciativa que además de haber dado a conocer la problemática a la opinión pública, ha propuesto a Celsia (filial del Grupo Argos y responsable del proyecto hidroeléctrico Porvenir II), gobierno y sociedad en general, la creación del Parque Río Samaná como alternativa al impacto negativo que produciría la represa. Su apuesta está en combinar la economía local, turismo e innovación, con otras formas de generación de energía “realmente sostenibles”2.

 



–Al festival hemos ido la mayoría de por aquí, finqueros, agricultores, pescadores y gente de los caseríos afectados que no queremos la construcción de la represa. Agradecemos el apoyo de la gente de los municipios y ciudades… y de otros países, porque aquí ha llegado gente de todo el mundo a defender el río.

 

Nos cuentan que con la creación del embalse se inundaría una gran porción de bosque y en particular se acabaría con varias especies de plantas nuevas para la ciencia, que sólo se han encontrado en las orillas de esta cuenca. Según cuentan los expertos, las propiedades de este río y su ecosistema son únicas y el daño ambiental ocasionado sería irreversible.

 

Quisiera no darme cuenta de tantas cosas, a lo mejor así estuviera más tranquilo y no me pesaría tanto todo lo que le estamos ocasionando al medio ambiente. Me quedo detallando un cachorrito que se quedó dormido junto a mis pies. Su sueño es profundo, me parece que fantasea con que está corriendo o quizá volando tras algo que huele muy apetitoso, mueve sus paticas y sus bigotes constantemente. ¡Ojalá lo logre atrapar!

 

Les pedimos que nos recomienden un lugar para conocer, al que podamos ir caminando. Nos sugieren ir a unos charcos. La quebrada que conduce a estos parece una réplica a menor escala del río. Mientras ascendemos, el cantar de las chicharras se hace más intenso, como relata el mito: a punto de reventar por amor3. Nunca habíamos visto una quebrada tan cristalina y llena de peces como aquella. Al meternos al charco, llegaron unos pececitos de cola roja a picotear los pies y la espalda, los más grandes guardaban su distancia. Distinguimos por lo menos cuatro especies diferentes entre ellos. Nos preguntamos por cuán importante sería para nosotros, como sociedad, aprender de los conocimientos que nos ofrece nuestra irrespetada biodiversidad.

 

Siguiendo camino arriba, nos encontramos a un personaje: el Árabe. Llevaba puesto una especie de turbante. Cuentan que estuvo en el Medio Oriente. Hace quince días que está barequiando por estos lados. Tiene su “cambuche” cerca. Una atarraya, una olla y una hamaca es todo lo que lleva consigo. Nos enseña esta técnica milenaria heredada de los ancestros. Hoy en día al borde de desaparecer.

 

Regresamos por la orilla opuesta hasta topar con la desembocadura en el río. Allí se forma una playa de arena. Nos quedamos a contemplar el río, su cauce comenzó a crecer lentamente. Vimos algunas rayas deambular mimetizadas con el fondo arenoso. Lo que antes era una quebrada, en cuestión de minutos se convirtió en otro río. Para cruzar a la otra orilla debimos volver un buen tramo, hasta encontrar un paso seguro; el agua ahora bajaba turbia, así que además debimos cruzar con cuidado para no ir a pisar ninguna raya, dicen que es muy doloroso su pinchazo. Estando ya del otro lado, el camino por el cual habíamos ascendido estaba tapado, nos tocó abrir paso por el monte hasta llegar nuevamente a la desembocadura, y justo antes de doblar rumbo a la casa vimos a lo lejos una pequeña mancha café que se aventó en el río. Atraída por la corriente hacia nosotros distinguimos una enorme nutria que se debatía en el torrente. ¡Los gajes del oficio silvestre!

 

De regreso nos recibieron con una suculenta viuda de bocachico. –Antes la pesca abundaba –nos cuentan– pero empezaron a llegar foráneos a pescar con dinamita y trasmallos que atravesaban de lado a lado… y eso mata al pequeño y al grande. Ahora ya no dejamos que hagan eso aquí. Debemos cuidar a quien nos da de comer– nos dicen de manera enfática.

 

Mientras hablábamos, a lo lejos se escuchaban los aullidos de los micos aulladores. Son sonidos guturales; su eco, el cual retumba por todo el cañón, es el mismo que escuchaban los Malagua mientras vivían en armonía con el territorio.

 

El sol comienza a recostarse en el horizonte, la luz se hace más cálida y las sombras se extienden. Llega la tarde acompañada de manadas de garzas que vuelan sobre el río. Una que otra lancha navega el cauce: son los ribereños que, al igual que las garzas, vuelven a sus casas.

 

Todo alrededor de la casa está oscuro, nuevos sonidos provenientes del monte le dan la bienvenida a la noche. El río no lo vemos pero lo sentimos, siempre está presente. Reunidos en torno al televisor, tendidos en hamacas y en el piso, esperamos expectantes los titulares del noticiero que anuncian los últimos acontecimientos sobre Hidroituango, los cuales advierten sobre la crisis que por estos días amenaza a las poblaciones río abajo con el desbordamiento del Cauca. ¿Será este el “porvenir” de los ribereños del Samaná? Un sentimiento de zozobra invade el ambiente. Mientras tanto, los geckos (pequeños lagartos) se dan un banquete con las incautas polillas que llegan atraídas por la luz del televisor.

 

–Dicen que abrirán cientos de puestos para trabajar en la represa… pero sólo es mientras se construye. ¿Y después de eso qué? Nos dejan el río que ni para pescar… ya ni los pocos turistas que viene por acá volverán…

 

Al día siguiente, con el trinar de los pájaros partimos rumbo a la desembocadura del Samaná. Nos llevan unos vecinos que van a un entierro en un caserío cercano. De camino aprovechan para tirar atarraya y pescar con anzuelo. Sacan algunos bocachicos y dos bagres, los mismos que resguardan en una nevera portátil, para venderlos en el poblado. Mientras más descendemos, el río se hace más grande: va tomando la forma del Magdalena, su hermano mayor. Las aguas puras y libres del Samaná son entregadas a este gigante maltrecho, como una arteria llena de vida que sana su enfermedad. Nuestro cuerpo, al igual que este territorio, tiene un sistema circulatorio que nos da vida. Cada vez que se obstruye un río con una represa se condena un territorio. ¿Por qué, en vez de obstruir más ríos, mejor empezamos a revivir todos aquellos que hemos acabado?

 

Seguimos con la mirada el curso de la lancha por las aguas turbias y torrentosas, intentando descifrar la dirección que toma quien la conduce. La forma de la superficie del agua indica cuál es el camino que hay que tomar para no golpear con las piedras o algún tronco mal puesto. Son habilidades adquiridas, como quien aprende a leer una partitura o un libro. Los ribereños son grandes lectores del río y su entorno. Nos cuentan que cada año celebran las fiestas del bocachico, en homenaje a esta especie que ha traído prosperidad a toda la región. Sin embargo, cada día acortamos más la travesía de esta especie migratoria. La ganadería extensiva, la deforestación, la pesca indiscriminada, la minería, la contaminación de los ríos y las represas, son las causas que la están llevando a la extinción; además de desequilibrar los ecosistemas del cual ellos se benefician. Miles de bocachicos migran todos los años desde las ciénagas a los afluentes de los ríos principales, lo que se conoce como la “subienda”; al ser obstaculizado su paso con una represa dejarán de remontar el río, se interrumpe su reproducción y desove. Como dice la canción, ya no “habrá subienda”, ni “plata pa’ tienda”, ni “amanecer con pescado pa’ vender en el mercado”.

 

Finalmente, llegamos al Magdalena. Es un hermoso y gigante moribundo. Ya las montañas son apenas unas pequeñas protuberancias. El calor se siente más intenso. Nos despedimos del río y de su gente. Al llegar a la antigua carretera Panamericana, nos recostamos bajo la sombra de un Samán. Soñamos con que nos recoge un tren, de esos que parecen levitar; viajamos al futuro: Vemos las aparatosas plantas de petróleo, imponentes en un paisaje tan llano. Es como si fueran monumentos de una época remota. Un recuerdo lustroso del pasado. La vegetación es densa, se siente un aire fresco y limpio. Como en un Déjà vu nos internamos en las montañas de regreso al punto donde partimos: El río, al margen de las vías férreas, está crecido, su color café da cuenta de lluvias que no vimos. Dos pescadores prueban suerte sobre la saliente de una enorme roca que se resiste a la corriente.

 

Llegamos a la casa de María, quien ahora está acompañada de dos de sus sobrinos. Pareciera que no le hubieran pasado los años. Su rostro más juvenil nos sonríe.


–¡Usted vive en el paraíso!

 

–Eso dicen todos los que vienen, ¡y tienen toda la razón! ¡Síganse por favor!

 

1 Bebida de agua de panela con limón
2 Más información: http://www.riosamana.com/
3 Según el mito, las chicharras cantan en época de apareamiento para atraer a sus parejas, y lo hacen hasta que revientan de amor.

Publicado enColombia
Acabamos en 100 años con las especies que a la naturaleza le tomaría 10 mil

En los últimos 600 millones ha habido cinco extinciones masivas y, por todo lo anterior, no se exagera al decir que está iniciando una sexta”


El impacto del humano en el planeta a lo largo del último siglo es tal que podemos responsabilizarlo de la sexta extinción masiva en la historia de la Tierra, indicó Gerardo Ceballos, director del Laboratorio de Ecología y Conservación de Fauna Silvestre de la UNAM.


En uno de sus trabajos más recientes, el académico calculó la tasa de desaparición usual de vertebrados —la que ocurre todo el tiempo— y determinó, que hace dos millones de años (durante el Pleistoceno) debían pasar 10 décadas para que, de cada cinco mil especies presentes, desapareciera una.


“Después contrastamos este estimado con lo que está pasando en la actualidad y vimos que dicho ritmo se ha elevado hasta en un centenar de veces, es decir, el hombre ha acabado en sólo un siglo con las especies que a la naturaleza, en condiciones normales, le tomaría 10 mil años extinguir”.


Para el investigador del Instituto de Ecología, este problema es tan grave que, de no tomarse las medidas requeridas, la civilización podría colapsar en tres o cuatro décadas. “Ya hay indicios de que vamos por ese camino: dos mil millones de personas alrededor del planeta no tienen acceso continuo al agua potable y mil 800 millones no pueden comer todos los días. De no hacer nada todos estos conflictos hoy locales, mañana tendrán un alcance global”.


A fin de evitar el agravamiento de estos escenarios —advirtió— es preciso actuar de manera inmediata, pues las plantas y animales silvestres son la base de los servicios ambientales; de ellos depende la combinación adecuada de los gases de la atmósfera, la calidad y disponibilidad hídricas o la fertilidad del suelo, entre muchos otros aspectos esenciales para el buen desarrollo de la vida en la Tierra.


Los estudios del doctor Ceballos señalan que estás afectaciones han generado una suerte de efecto dominó que, además de incidir en el número de variedades desaparecidas, ha mermado las existentes. “Tras analizar 27 mil 600 especies de vertebrados (mamíferos, aves reptiles, anfibios y peces) vimos que más del 30 por ciento de sus poblaciones está decreciendo, y hablamos de todo tipo de animales, desde los comunes como la golondrina, hasta los muy raros o amenazados. La variedad y abundancia biológica están en peligro”.
Sobre si estamos siendo testigos de una extinción masiva, el universitario explicó que se les dice así a aquellas que cumplen con tres requisitos: son catastróficas (eliminan 70 por ciento, o más, de la biodiversidad); son causadas por un desastre natural, y son relativamente rápidas (tardan decenas o cientos de miles de años).


“Todo eso está pasando y es resultado de la actividad humana. En los últimos 600 millones ha habido cinco extinciones masivas y, por todo lo anterior, no se exagera al decir que está iniciando una sexta”.


Antropoceno, la era en que el hombre es un peligro


Los periodos geológicos se clasifican a partir de la huella de alguna actividad que afecta a todo el planeta; debido a su impacto, algunos científicos comparan al hombre con un desastre natural y argumentan que, desde mediados del siglo XX, no estamos más en el Holoceno, sino en una nueva época llamada Antropoceno.


“El autor de esta propuesta es Paul J. Crutzen, ganador del Premio Nobel junto con Mario Molina, quien descubrió que después de 1952 es posible detectar la huella radioactiva del ser humano — producto de la detonación de bombas atómicas — en los estratos terrestres”.


Aunque aún hay quienes no aceptan este término, para Ceballos resulta adecuado, pues alude al daño antropogénico y lo señala como la causa principal de muchas de las características físicas, químicas y biológicas hoy observadas en el planeta. “Llamarle Antropoceno nos ayuda a entender la magnitud del problema”

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Y es que, en palabras del biólogo, la situación es ya insostenible: algunos cálculos revelan que, de 1970 a la fecha, se han perdido tres quintas partes de todos los animales silvestres. ¿Qué significa?, que tenemos un 60 por ciento menos de hipopótamos, rinocerontes, venados, ballenas y demás seres no domesticados. En medio siglo perdimos todo esto debido tan sólo por la actividad humana, dijo.


“Por ejemplo, cada 15 minutos se mata a un elefante de manera ilegal en África, o en los últimos 10 años perecieron 100 mil orangutanes en Borneo y hoy quedan menos de 50 mil; lo más probable es que ya no veamos más a ninguno de estos animales en sus hábitats naturales en la próxima década. De tal magnitud es nuestra huella”.
Propuestas para lograr un cambio


Y sin embargo, en medio de un escenario tan desalentador Ceballos señala que es posible revertir algo del daño. “Es alentador pensar que, si los humanos estamos detrás de esto, con sólo modificar nuestras acciones podemos reducir el impacto en la naturaleza”.


Con este fin, el académico trabaja en la iniciativa Alto a la Extinción (Stop Extinction) que, de forma similar a los tratados internacionales contra el cambio climático y al Protocolo de Kioto, busca el aval de la mayoría de los países a fin de salvaguardar la biodiversidad.


“Ya hay avances, pero el tema es complicado. Por ejemplo, están las peligrosísimas mafias chinas y del Sudeste de Asia, dedicadas al lucrativo tráfico de especies. Debemos trabajar mucho; las siguientes décadas serán fundamentales y determinarán el derrotero a seguir”.


Sobre Stop Extinction, Ceballos adelantó que está en fase inicial y no será sino hasta el siguiente año cuando se dé información concisa. “Lo que sí podemos decir es que se lanzará en México, pues deseamos que sea un proyecto abanderado por países en desarrollo como el nuestro, a fin de mandar un mensaje firme a gobiernos como el de Donald Trump, en Estados Unidos, que tanto daño hacen con sus políticas a un medio ambiente que nos pertenece a todos”.

27 junio 2018

Publicado enSociedad