Los meteorólogos de la TV deberían decirlo fuerte y claro: el cambio climático ya llegó

El presidente Barack Obama emitió su tercer veto en los más de seis años que lleva de mandato, en rechazo del Proyecto de Ley S.1 (Proyecto de Ley del Senado Número Uno), la "Ley de aprobación del oleoducto Keystone XL". Este fue el primer proyecto de ley aprobado por el nuevo Congreso con mayoría republicana en lo que va del año, en un intento por forzar la construcción de un oleoducto diseñado para trasladar arenas alquitranadas de Canadá a puertos estadounidenses en Texas para su exportación. Hace ya varios años que una amplia coalición internacional lucha contra el proyecto. El científico climático James Hansen, ex director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, escribió en The New York Times que si se construye el oleoducto, el clima tal como lo conocemos "será historia".


Esta votación y este veto suceden al tiempo que gran parte de Estados Unidos se ve azotada por temperaturas extremadamente frías, con ciudades como Boston sacudidas por nevadas sin precedentes y estados sureños como Georgia experimentando la caída de nieve. Mientras tanto, la mayor parte de California se prepara para una sequía aún más fuerte. Los informativos de los canales de televisión corporativos invierten cada vez más tiempo en la cobertura del cada vez más caótico, costoso y, en ocasiones, letal clima. Pero fallan consistentemente en hacer la conexión entre las condiciones climáticas extremas y el cambio climático.


Los canales vuelcan millones de dólares en llamativos "Centros de monitoreo del clima" televisivos. Estos sets, con sus elegantes presentadores, están siendo convertidos en "Centros de monitoreo de fenómenos climáticos extremos". Así como destacan de manera sensacionalista la expresión "condiciones climáticas extremas", ¿por qué no destacan también los conceptos de "cambio climático" o "calentamiento global"? ¿Por qué no explican cómo el calentamiento global puede conducir a nevadas más fuertes o a temperaturas más bajas? La población depende sobre todo de la televisión para informarse, incluso en esta era de Internet. ¿De qué manera se pueden relacionar la sequía en California y el congelamiento de las Cataratas del Niágara, estando a miles de kilómetros de distancia? La gente no es tonta. La avalancha diaria de informes climáticos sensacionalistas debe incluir explicaciones de los cambios más profundos que ocurren en todo el planeta.


Basta con ver la publicidad que acompaña los informativos. A menudo vemos publicidades con gran producción, muy atrayentes, que describen lo limpia y maravillosa que es la industria de los combustibles fósiles. Pero ¿es así realmente? Veamos lo que pasó este mes mientras más de cien ciudades estadounidenses registraron temperaturas bajas récord: una explosión de una refinería de ExxonMobil al sur de Los Angeles sacudió los alrededores con el equivalente de un terremoto de magnitud 1,4. En Virginia Occidental, la "bomba" de un tren que transportaba petróleo se descarriló y explotó, encendiendo el cielo nocturno con enormes llamaradas y forzando la evacuación de dos ciudades. Dos días antes, otro tren se había descarrilado en Ontario, Canadá, y el incendio de sus vagones duró varios días.


Además de estas explosiones están las filtraciones, los derrames, la contaminación con aire tóxico que causa epidemias de asma en las comunidades afectadas. Y todas estas consecuencias de la industria de los combustibles fósiles son pequeñas cuando se las compara con la destrucción constante causada por el cambio climático, que sigue empeorando y podría llegar a ser irreversible.


El debate sobre el cambio climático ha terminado. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, ganador del premio Nobel, publicó un informe redactado por 800 científicos de 80 países, que resume los hallazgos de más de 30.000 ponencias científicas arbitradas y concluye:


"La influencia humana en el sistema climático es clara: cuanto más perturbemos nuestro clima, más nos arriesgamos a impactos graves, generalizados e irreversibles. Y tenemos los medios para limitar el cambio climático y construir un futuro más próspero y sustentable". Comparemos esto con el puñado de científicos que niegan la realidad del cambio climático. Uno de sus paladines, Wei-Hock "Willie" Soon, del Centro de Investigaciones Astrofísicas Harvard-Smithsonian, recibió 1.200.000 dólares de la industria de combustibles fósiles, entre ellos del barón del petróleo Charles Koch, según una investigación realizada por Greenpeace y el Centro de Investigaciones Climáticas. El Dr. Soon no mencionó estas contribuciones y actualmente está siendo investigado por el Instituto Smithsoniano por posibles violaciones éticas.


Entre los que consideran que la ciencia es clara y que el debate está resuelto está nada menos que el Pentágono. Durante el gobierno de Obama, así como durante el del presidente anterior, George W. Bush, el Departamento de Defensa calificó al cambio climático como una importante amenaza a la seguridad nacional. Del mismo modo, las grandes compañías aseguradoras llevan cuidadosamente la cuenta de los desastres climáticos multimillonarios que suceden cada año, ya que estas catástrofes afectan su balance final.


Justo cuando la población necesita más información sobre estos temas, algunas de las mayores organizaciones de noticias están reduciendo el personal asignado a la cobertura del clima. El pasado mes de octubre, la NPR, la cadena de radios públicas de Estados Unidos, redujo su personal a cargo de la cobertura del ambiente y el cambio climático de cuatro personas a solamente una, que ahora trabaja a medio tiempo. En 2013, The New York Times desarticuló su equipo especializado en temas ambientales, que estaba integrado por nueve personas.


No hay eventos meteorológicos que sean por sí solos prueba del cambio climático, pero las tendencias son claras. Los meteorólogos, particularmente los de los noticieros televisivos, tienen el deber de declarar los hechos tal como son: el cambio climático es real; es una amenaza planetaria y se pueden hacer muchas cosas al respecto.


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Publicado el 27 de febrero de 2015

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Sospecha científico que interesa a la CIA manipular el clima

La CIA está preocupada de que una potencia enemiga de Estados Unidos desarrolle la capacidad de manipular el clima y no sea posible detectarla, revela un destacado climatólogo.


Consultores que trabajan en la agencia han preguntado al profesor Alan Robock, de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey, si sería posible que alguna nación interfiriera con el clima sin ser descubierta.


Recibí una llamada de dos hombres que dijeron ser consultores de la CIA y querían saber si nos daríamos cuenta en caso de que algún país estuviera controlando nuestro clima, relató el profesor Robock.


Les dije, luego de pensarlo un poco, que probablemente sí lo descubriríamos, porque si alguien pone suficiente material en la atmósfera para reflejar la luz del Sol, podríamos detectarlo y ver el equipo que lo hace, explicó.


Al mismo tiempo me pareció que tal vez les interesaba saber si podríamos controlar el clima de alguien más y si éste podría descubrirlo, añadió.


El profesor Robock es experto en geoingeniería –manipulación deliberada del clima– y se especializa en la forma en que grandes erupciones volcánicas causan enfriamiento global al reflejar la luz del Sol hacia el espacio, lo cual incrementa la reflexividad de la Tierra, o albedo.


La geoingeniería ha sido tema de dos estudios importantes, uno de la Real Sociedad Británica y otra de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, financiado en parte por las agencias de inteligencia estadunidenses. Ambos informes concluyeron que la modificación del albedo conlleva riesgos considerables, pero que la geoingeniería merece mayor investigación.


Yo trabajo en el área de aerosoles estratosféricos para emular una erupción volcánica; he identificado cinco beneficios potenciales y 26 riesgos potenciales, declaró el profesor Robock en la reunión anual de la Asociación Estadunidense para el Avance de la Ciencia, en San José, California. Sabemos que la respuesta al calentamiento global es la adaptación y la mitigación. Es mejor que no trabajemos en manipulación del clima.


Sin embargo, el profesor Robock y otros científicos apoyan la investigación en geoingeniería, por ejemplo un plan para vigilar las nubes de aerosol producidas por la próxima erupción volcánica, por medio de aeronaves, globos de gran altitud y satélites.
Debemos estar listos para la próxima erupción volcánica, para que podamos hacer observaciones y aprender cómo crecen las partículas y cuáles son sus efectos, y no estamos preparados con instrumentos actualizados para hacerlo.


Stephen Gardiner, filósofo de la Universidad de Washington en Seattle, advirtió que modificar el clima mediante geoingeniería conlleva el riesgo de empeorar la situación, en especial para las generaciones futuras. Es fácil ver por qué alguna nación se vería tentada a ensayar algún esquema barato que mejorara el clima a corto o mediano plazos y retrasara el mal clima unos 50, 70 o 100 años, pero al costo de empeorar muchísimo las cosas para el futuro, comentó Gardiner.


Ese incentivo se conoce como la tiranía de lo contemporáneo, y por eso es un considerable problema intergeneracional.
Traducción: Jorge Anaya

En 2025 habrá 10 bolsas llenas de plástico por cada 30 cm de costa en el mundo

Los océanos están llenos de suficiente basura plástica para formar una densa capa sobre todas las costas del orbe, según la primera evaluación mundial detallada del problema.


Científicos estiman que unos 8 millones de toneladas de basura plástica, como empaques y botellas, son descargados en los océanos cada año, y la cantidad acumulada de desperdicios provocará un aumento de 10 veces la cantidad total de ese material en el mar antes de 2020.


Nuestra estimación de 8 millones de toneladas que llegaron a los océanos en 2010 es equivalente a cinco bolsas del mandado llenas de plástico por cada pie (30 centímetros) de línea costera en el mundo, comentó Jenna Jambeck, profesora asistente de ingeniería ambiental en la Universidad de Georgia (Estados Unidos).


En 2025, la cantidad anual será el doble que en 2010, es decir, 10 bolsas llenas de plástico por cada 30 centímetros de costa. Entonces, el efecto acumulado hacia 2025 será de unas 20 veces nuestro cálculo de 2010: 10 bolsas de plástico por cada 30 centímetros de costa en el mundo.


Investigadores habían calculado anteriormente que habría unas 245 mil toneladas de desperdicios plásticos en los océanos. Pero este cálculo se basaba en la cantidad de plástico que se encontraba flotando en la superficie y no tomaba en cuenta el que se ha hundido.


La estimación más reciente proviene de la cantidad total de basura plástica que genera gente que vive a 50 kilómetros o menos de la costa en los 192 países estudiados.


Hasta ahora habíamos calculado la cantidad de contaminación por plástico en el océano llevando un barco muy lejos de la costa, lanzando una red de plancton y contando todas las piezas de plástico que recogíamos. Es una tarea muy tediosa y costosa, relató la doctora Jambeck.


Nuestra cifra es más grande ahora porque lo que encontramos en la superficie es sólo una porción de lo que entra. Una parte se hunde, otra se va a otras zonas. No sabemos con precisión adónde llega todo.


El estudio, publicado en la revista Science, estima que cada año se generan unos 275 millones de toneladas de desperdicio plástico en 192 países, y entre 4.8 y 12.7 millones derivan hacia el mar.


Las predicciones de cómo este desperdicio se incrementará en el futuro próximo toman en cuenta la creciente industrialización de las naciones en desarrollo, el aumento de la población y los intentos de limitar el flujo de basura plástica hacia los océanos por medio de actividades de manejo de desechos en tierra.


Nuestros cálculos futuros son acordes al crecimiento del plástico en nuestros desperdicios y también al aumento de la población, explicó Jambeck.


La basura plástica afecta especies marinas como delfines, focas, tortugas, aves y peces, que quedan atrapados o se asfixian en ella. Y cuando el plástico se descompone en partículas de menos de un milímetro, puede causar problemas para organismos más pequeños si es ingerido, apuntaron científicos.


La investigación más reciente se ha enfocado en plásticos que se fragmentan en el océano y se vuelven partículas microplásticas, que llegan a los extremos más bajos de la cadena alimentaria, por ejemplo peces pequeños, observó la doctora.


Kara Law, de la Asociación de Educación Marina en Woods Hole, Massachusetts, coautora del estudio, señaló: Este trabajo nos da una idea de cuánto necesitamos encontrar en el océano para sumarlo al total. Hay un montón de plástico en el fondo del océano y en las playas de todo el mundo. Por ahora hemos medido principalmente el plástico que flota, y sólo en relativamente pocos lugares.


Traducción: Jorge Anaya

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Una bacteria modificada convierte la energía del Sol en combustible líquido

Almacenar la inagotable energía del Sol, sometida a los vaivenes de las nubes y del día y la noche, está más cerca. Investigadores de la Universidad de Harvard (EE UU) han concebido un sofisticado sistema que utiliza una bacteria modificada genéticamente para convertir la energía solar en un combustible líquido. El enfoque, si confirma su rentabilidad, ayudaría a afrontar el desafío energético y a luchar contra el cambio climático.


Los investigadores, encabezados por el químico estadounidense Daniel Nocera, han utilizado la energía del Sol para obtener hidrógeno del agua (formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno). Con este hidrógeno, la bacteria modificada, de la especie Ralstonia eutropha, es capaz de convertir CO2, el principal gas responsable del calentamiento global, en un alcohol combustible, el isopropanol. Al ser líquido, podría ser transportado mediante las infraestructuras actuales, subrayan los autores.


Nocera lleva años acariciando una revolución energética planetaria. En 2009, fue considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time como reconocimiento a sus avances hacia combustibles inspirados en la fotosíntesis de las plantas.


"Las células fotovoltaicas tienen un considerable potencial para satisfacer las futuras necesidades de energía renovable, pero se necesitan métodos eficientes y escalables para almacenar la electricidad intermitente que producen y poder implantar la energía solar a gran escala", explican los autores hoy en la revista científica PNAS. Su sistema podría ser ese anhelado almacén de energía solar.


Otros equipos científicos han llegado a métodos similares, pero han necesitado acelerar las reacciones químicas con metales preciosos, como el platino y el indio, disparando los costes. El equipo de Nocera emplea como catalizadores metales abundantes en la Tierra, como el cobalto, logrando un rendimiento que triplica el de los mejores combustibles bioelectroquímicos existentes, logrados por sistemas parecidos. Para los autores, es "una importante prueba de concepto".


"Todavía no vamos a utilizar este sistema en nuestros coches. De momento, es solo un descubrimiento científico. Ahora tenemos que mejorar las ineficiencias para que sea comercial, aunque ya somos tan eficientes, o más, que la fotosíntesis natural", señala Nocera.


Ninguna empresa se ha interesado todavía por el nuevo sistema. El año pasado, la multinacional estadounidense Lockheed Martin, un gigante de la industria aeroespacial y militar, compró uno de los anteriores productos del laboratorio de Nocera: una especie de hoja artificial que utiliza la energía solar para separar el hidrógeno y el oxígeno del agua. El hidrógeno también se puede emplear como combustible, aunque hay pocas infraestructuras para facilitar su uso.


Hace dos años, científicos de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y de la petrolera Shell modificaron los genes de otra bacteria, la Escherichia coli, para que fabricara diésel a partir de ácidos grasos. El biocombustible, prometedor, también se enfrenta ahora a desafíos para su comercialización, como su abaratamiento. En 2013, producir un litro costaba miles de euros.

La ONU advierte que la escasez de agua podría llevar a conflictos entre países


El último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas prevé un aumento en la temperatura global de entre 0,3 y 4,8 grados para finales del siglo XXI

 


La escasez de agua podría llevar a un conflicto entre comunidades y países debido a que el mundo aún no es plenamente consciente de la crisis de agua a la que muchas naciones se enfrentan como resultado del cambio climático, advirtió el martes el director del panel de científicos del clima de la ONU.

 

El último informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas prevé un aumento en la temperatura global de entre 0,3 y 4,8 grados para finales del siglo XXI.


Países como la India son proclives a ser afectados duramente por el calentamiento global, lo que acarreará un clima más incierto, como las sequías que afectarán la producción agrícola y la seguridad alimenticia.

 

"Desafortunadamente, el mundo no ha despertado realmente a la realidad a la que nos vamos a enfrentar en términos de crisis en lo que respecta al agua", dijo Rajendra Pachauri, director del IPCC, a los participantes de una conferencia sobre seguridad del agua.

 

"Si miras los productos agrícolas, si miras la proteína animal (...) son altamente intensivas en agua. Al mismo tiempo, por el lado del suministro, va a haber muchas limitaciones. Primero porque van a producirse cambios profundos en el ciclo del agua debido al cambio climático", dijo.

 

Expertos en desarrollo de todo el mundo han estado cada vez más preocupados sobre la seguridad del agua en los últimos años.

 

Inundaciones y sequías más frecuentes causadas por el cambio climático, contaminación de los ríos y lagos, urbanización, extracción excesiva de agua subterránea y una población en crecimiento significa que muchos países se enfrentan a una grave escasez del líquido.

 

Además, la mayor demanda de electricidad de países como la India para alimentar su crecimiento económico ha resultado en la necesidad de emplear más agua para represas hidroeléctricas y plantas nucleares.

 

Los meses secos de junio y julio, durante los cuales hay cortes de electricidad y escasez de agua frecuentes, ofrecen un panorama de la crisis del agua en ese país.

 

Hospitales en Nueva Delhi cancelaron las cirugías en un momento de 2013 por carecer de agua para esterilizar los instrumentos, limpiar quirófanos y para que el personal se lavase las manos. Centros comerciales que venden marcas de lujo se vieron forzados a apagar aires acondicionados y cerrar baños.

 

Pachauri dijo que era necesario introducir tecnología para ayudar a emplear el agua más eficientemente, particularmente en la agricultura donde hay mucho desperdicio.

 

"Naturalmente esto (la crisis del agua) también va a provocar tensiones, probablemente algún conflicto entre grupos y estados ribereños", agregó.

 

La India está en el centro de las disputas por el agua con sus vecinos del este y el oeste -Bangladesh y Pakistán-, quienes acusan al gobierno de Nueva Delhi de monopolizar los flujos del agua.

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Viernes, 26 Diciembre 2014 20:31

El imperio del consumo

El imperio del consumo

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.


El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En las fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar. Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial.

 

«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

 

Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar.

 

El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad grave» ha crecido casi un 30% entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos 16 años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, la diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico.

 

Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald's, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

 

El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald's no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald's dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald's de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín.

 

Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald's viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restaurante de Montreal en Canadá: el restaurante cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald's, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.


Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

 

Los expertos saben convertir las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, tanto mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar?

 

El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente en la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas.

 

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a 7.000 años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiende en las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegado es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio.

 

Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

 

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial.

 

El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

 

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad; las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo.

 

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error que se debe corregir, ni un defecto que se debe superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar un shopping center del tamaño del planeta.

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Miércoles, 10 Diciembre 2014 08:40

Asesinato de un ecologista en la cumbre del clima

Asesinato de un ecologista en la cumbre del clima

En las cumbres del clima que organizan los grandes gobiernos nunca se arregla el clima, pero para solaz del populacho casi siempre aparece algún cadáver indígena y amazónico. No hay nada como el asesinato de un indígena para despertar de su bostezo a presidentes, ministros, petroleros y gasistas cuando se aburren en las cumbres del clima. Pero no se despiertan. Como no se despierta José Isidro Tendentza, 47 años, que fue hallado muerto a orillas del río Chuchumbletza, en la provincia de Chinchipe, sur de Ecuador, frontera con Perú, el 3 de diciembre. El cadáver de José Isidro Tendentza estaba semienterrado y tenía los pies, el cuello y las manos atados con una cuerda azul. José Isidro Tendentza se dirigía a Lima. Y no por turismo. En Lima se celebra estos días una cumbre internacional sobre cambio climático organizada por la ONU. Y en la alternativa Cumbre de los Pueblos, el indígena shuar José Isidro Tendentza iba a presentar una denuncia contra la compañía minera Ecuacorriente ante el Tribunal de los Derechos de la Naturaleza. Quizá la denuncia de José Isidro también se encontró a orilla del río Chuchumbletza atada con una cuerda azul, que es el color de la bandera de la ONU.


Ayer, el centro de noticias de la ONU nos informaba de cómo va la cumbre del clima: "El secretario general de la ONU requirió a los Estados parte de la Convención del Cambio Climático (COP20) a arribar a un borrador equilibrado, bien estructurado y coherente que sirva de base sólida para las negociaciones con miras a un acuerdo sobre el tema el próximo año en París. Ban Ki-moon asistió hoy al segmento de alto nivel de la Conferencia sobre Cambio Climático que se lleva a cabo en Lima, Perú".


Ni una palabra sobre José Isidro Tendentza, 47 años, hallado muerto a orillas del río Chuchumbletza en la provincia de Chinchipe, sur de Ecuador, frontera con Perú, el 3 de diciembre.


Post en la página de Greenpeace de la activista Tatiana Nuño al llegar el lunes a Lima: "No os podéis imaginar cuál ha sido mi cara, cuando apenas una hora después de aterrizar en Lima, donde he venido para asistir a la cumbre de cambio climático de Naciones Unidas (COP), me entero de que la empresa petrolera Shell, organiza hoy lunes un evento dentro de la misma titulado algo así como: ¿Por qué desinvertir en combustibles fósiles, cuando un futuro de bajas emisiones de las energía fósiles es ya una realidad?".
Razones que Greenpeace alegaba en enero de 2013 contra Shell, esa deliciosa empresa que anteayer nos ilustró sobre ecología en Lima de manos de la ONU:


1. Shell no tiene ni idea de cuánto cuesta una marea negra y la limpieza del vertido. En marzo de 2012, el coordinador de emergencias de Shell en el Ártico, Peter Velez, admitió que Shell no había evaluado los costes de limpieza de un vertido en el Ártico. Los accionistas de esta empresa quedan por tanto, expuestos a enormes pérdidas financieras


2. La gabarra de Shell, el Arctic Challenger, no ha sido evaluada como "segura" por el gobierno de los EEUU, según los estándares de la Guardia Costera norteamericana. Este barco, el Arctic Challenger tiene 36 años y no podría soportar los temporales extremos del Ártico.

3. La Guardia Costera no confía en los dispersantes que Shell podría utilizar en el caso de un derrame de petróleo. En una entrevista el comandante de la Guardia Costera de los EE.UU. expresó sus dudas sobre el impacto de dispersantes en Alaska en caso de un derrame de petróleo, diciendo: "No estoy seguro de cómo se comportarán los dispersantes en las frías aguas de Alaska". Shell ha incluido el uso de dispersantes como una parte importante de su plan de respuesta a derrames de petróleo en el Ártico.


4. El buque de perforación de Shell encalló en Alaska hace pocos meses. El 15 de julio un barco de Shell de perforación, el Discoverer Noble, encalló en un puerto relativamente protegido y tranquilo de Alaska. Tanto el Discoverer Noble como el Kulluk son plataformas viejas y oxidadas y no la flota puntera de la que Shell se jacta. El Dicoverer fue construido en 1966.


5. Los buques de perforación de Shell se incendian. Como así ha ocurrdo con el Discoverer Noble.


6. El sistema que debe tapar un posible vertido de las plataformas de Shell ha fallado durante la fase de pruebas. En diciembre se reveló que ante un posible derrame de petróleo de Shell, el sistema de contención que supuestamente van a tener en el Ártico, no pudo aguantar ni siquiera la fase de pruebas.


7. El vicepresidente de la rama de Shell en Alaska ha admitido que "habrá derrames de petróleo".


8. El 31 de diciembre de 2012, la plataforma petrolera, la Kulluk, encalló frente a la costa de Alaska mientras era remolcada de vuelta al puerto de Seattle. Iba a ser una operación normal. Shell iba a transportar la plataforma de perforación Kulluk a puerto después de una malísima temporada de extracción en verano. Pero ocurrió: la plataforma acabó encallando frente a la isla de Sitkalidak, cerca de Kodiak, en Alaska.


Pero nos queda la esperanza: "El secretario general de la ONU requirió a los Estados parte de la Convención del Cambio Climático (COP20) a arribar a un borrador equilibrado, bien estructurado y coherente que sirva de base sólida para las negociaciones con miras a un acuerdo sobre el tema el próximo año en París".


Estas declaraciones tan concretas y urgentes me dejan enormemente tranquilo.


No digamos ni una palabra más sobre José Isidro Tendentza, 47 años, hallado muerto a orillas del río Chuchumbletza en la provincia de Chinchipe, sur de Ecuador, frontera con Perú, el 3 de diciembre.


José Isidro Tendentza iba a hablar contra esta gente, pero esta gente ya ha hablado.

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 10 Diciembre 2014 08:02

"La física no es una ciencia exacta"

"La física no es una ciencia exacta"

Es investigador principal del Conicet y docente en la UBA. Fue distinguido por su aporte en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN. Aquí, explica cuál fue su participación y cuáles son los desafíos que presenta el experimento más grande de la historia de la ciencia.

 

"Siempre fui curioso, cuando era chico desarmaba más cosas de las que podía armar", recuerda Daniel De Florián, doctor en Ciencias Físicas, investigador principal del Conicet y profesor en el Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. "En la secundaria tuve muy buenos profesores de física, que me despertaron la pasión de hacerme preguntas nuevas. Ya desde la escuela secundaria tenía decidido estudiar física", dice quien fue el primer universitario de la familia y todos los días viajaba de su casa en Boulogne a Nuñez, sede de la Ciudad Universitaria.


Siendo estudiante, De Florián optó por la física teórica por sobre la experimental. "Hacer física teórica iba a ser menos costoso, no se necesitan tantos equipos, es más fácil", pensó. Y mal no le fue. Sus aportes y los de su equipo son considerados de altísimo nivel y se utilizaron en uno de los hechos científicos más destacados en la física de partículas: la caza del bosón de Higgs, la partícula más buscada de las últimas décadas, que llevó a la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) a poner en marcha el acelerador de partículas más grande del mundo, el Large Hadron Collider (LHC) o Gran Colisionador de Hadrones. Por ese aporte fue distinguido recientemente por la Academia Mundial de Ciencias (TWAS), junto a otro investigador argentino (Marcelo Rubinstein, en el área de Biología).


"Me di cuenta de la importancia del premio por los e-mails que recibí de colegas del exterior que se habían enterado y me felicitaban", reconoce en diálogo con Página/12.


–La TWAS premia contribuciones a un área en particular. ¿Cuál fue su aporte como físico teórico?


–Básicamente, mi trabajo consistió en proveer a los experimentos de los cálculos más precisos para determinar la probabilidad de producir el bosón de Higgs en los colisionadores como el LHC, el colisionador de Ginebra. Esos cálculos se usan para comparar con los datos experimentales.


–Es decir que para encontrar una partícula subatómica además de la tan conocida maquinaria tecnológica hace falta un mapa teórico.


–Sí, se necesitan dos cosas: una es el experimento, fundamental porque tiene que lograrse una señal y eso es el 80 por ciento. Pero antes hace falta la hoja de ruta teórica, que orienta dónde buscar. Y luego, una vez encontrado, hay que comparar con la teoría.


–¿Cuál es su participación en el colisionador de Hadrones?


–Colaboro en el Higgs Cross Section Working Group desde 2011, y desde este año soy uno de los coordinadores, junto a otros tres físicos teóricos y cuatro experimentales. Nuestro propósito es proveer a los experimentos de los cálculos. Mi trabajo es teórico. Nuestro grupo es el que básicamente realiza todo el trabajo de recolectar y de producir la información que hace falta para que los experimentos la usen.

–¿Cuántos científicos hay trabajando alrededor del experimento del LHC?


–Es un experimento a escala muy grande. Cada experimento tiene entre dos mil y tres mil miembros de colaboración, además hay varios cientos de científicos teóricos que están relacionados que participan indirectamente. Es llamativo que pueda funcionar con tanta gente, yo creo que además del hecho científico hay un hecho sociológico que es haber logrado que toda esa junta pueda funcionar, estando desparramados por todo el mundo.


–Vayamos al mundo subatómico, ¿en dónde encaja el hallazgo del bosón de Higgs?


–Explicar la física del bosón de Higgs es una de las cosas más complicadas que uno se puede imaginar. Lo primero que creo que hay que dejar claro es que toda la materia que conocemos está formada por las mismas partículas elementales. Y toda la materia quiere decir cualquier objeto, incluyéndonos a nosotros. Todo está formado por electrones, protones y neutrones que están formados por quarks. Esto es algo que sabemos hace cincuenta años. Teníamos una teoría muy hermosa para describir las interacciones entre esas partículas, las fuerzas y sus propiedades, todo formando el modelo estándar. Pero el problema era que no encontrábamos la forma de incluir dentro de ello las masas de las partículas.


–¿Cómo es que una teoría puede resultar hermosa?


–La teoría era bella y simple porque estaba basada en simetrías. Pero esas simetrías impedían que uno pudiese incluir en la teoría a las masas que sabemos que existen, porque las partículas tienen masa. Entonces hubo que inventar un nuevo mecanismo que es este mecanismo de Higgs, por lo cual el precio a pagar era que había que incluir la idea de una nueva partícula que es este bosón de Higgs cuya tarea es básicamente proveer de masas al resto. De alguna forma, la masa no es una propiedad más de las partículas, sino que pasa a ser algo que viene asociado a la interacción, a la fuerza que el bosón de Higgs ejerce en las partículas.


–¿Cómo se puede explicar esa interacción?


–A veces uno usa la siguiente idea que ayuda para explicarlo: el bosón de Higgs es como una especie de fluido viscoso que impregna el espacio, entonces cuando las partículas se mueven en ese espacio –que no es el vacío– adquieren su masa por interactuar con este fluido, cuanto más interactúan más masa tienen y cuanto menos interactúan menos masa tienen.


–¿Cuánto tiempo estuvo buscándose esta partícula elemental?


–Hace cincuenta años que se la buscaba. El postulado nos decía que además esa partícula debía ser observable. Habíamos descubierto a todas salvo a esa. Pero finalmente se encontró, la relevancia desde el punto de vista teórico-experimental es muy grande, porque es la única que faltaba para completar nuestro zoológico de partículas elementales. Por un lado, esto completa el marco teórico que describe a todas las partículas elementales que conocemos. Y por el otro, nos permite entender al menos desde este mecanismo cómo las partículas requieren masa, la masa no es más una propiedad de la partícula elemental, no es algo que la partícula traiga de por sí, sino que es el resultado de la interacción con otro objeto. Y eso es interesante. A escalas subatómicas es una teoría extremadamente exitosa, armónica, que no tiene contradicciones con los experimentos, pero nosotros sabemos que no es el final, que tiene que haber algo superador a eso.

–¿A qué se refiere?


–A que la teoría en algún momento va a fallar. La física es una aproximación a la naturaleza, no es una ciencia exacta. La física lo que hace es describir los fenómenos a ciertas escalas. Por ejemplo, la física de Newton fue extremadamente útil para describir los procesos de la vida cotidiana. Yo siempre le digo a los alumnos que si se me rompe el auto, yo lo llevo al mecánico y no al mecánico cuántico, porque la mecánica cuántica es irrelevante para eso, lo que hace falta es ajustar los tornillos, y ahí la física de Newton es suficiente. Volviendo al modelo estándar, se trata de una teoría extremadamente exitosa, lleva ya decenas de años siendo testeada y funcionando bien, pero sabemos que a ciertas escalas de energías va a fallar. Por ejemplo, sabemos que existe la materia oscura, pero ninguna de las partículas del modelo estándar explica el origen de la materia oscura. Sabemos que tiene que haber algo más, y lo que uno espera ver en el acelerador es eso, ver la prueba de esa falla en forma de, por ejemplo, nuevas partículas.


–¿Hay algo de decepción en el hecho de haber encontrado la pieza que faltaba y comprobar que el modelo es correcto?


–Encontramos exactamente lo que estaba previsto, aunque todavía hay que medir las propiedades, y eso va a llevar un tiempo, pero todo parece indicar que es el esperado. Encontrarlo por un lado fue una gran alegría, por el otro lado, como usted dice, tiene algo de decepcionante. La física, o la ciencia en general, es una de las pocas situaciones en que el ser humano postula algo, prueba que es correcto y se pone mal, porque lo que uno busca son desafíos. En este caso en particular como sabemos que el modelo estándar en algún momento va a fallar, lo que queremos ver es que falle en algún lado para saber por qué camino hay que seguir. Sería un salto de un nuevo paradigma, de los que no ocurren hace más de cincuenta años.


–¿Cuál es la razón por la cual hasta ahora no se lo había podido ver?

 

–La razón es que tiene una masa muy grande, es la segunda más pesada entre las partículas elementales. Tiene una masa que es unas 130 veces la masa del protón, pesa como un núcleo grande. El primer problema es que se necesitan altos niveles de energía para producir esa masa, y a la vez, producirlo copiosamente para poder observarlo. Esta fue la primera vez que se logró juntar la energía suficiente y la cantidad de colisiones suficientes como para generar cientos de miles de bosones de Higgs. La búsqueda es complicada, es un experimento extremadamente sucio, se producen muchas cosas y entre esas hay que encontrar uno. Es como buscar una aguja en un pajar. Entonces, además de energía hace falta gran cantidad de estadística y análisis para poder observarlo. El bosón de Higgs había sido producido antes en otros aceleradores, pero no se lo había podido observar.

Crisis del mercado petrolero: Choque a la vista

El mercado petrolero, otrora regulado por los acuerdos entre Estados Unidos y Arabia Saudita, está cada vez más fragmentado. Un mercado desregulado anticipa un período en el que imperará la ley del más fuerte, hasta que aparezca un orden, quizá pospetrolero, como parte de un nuevo mapa energético global.

 

 

 

No es la primera vez que esto sucede, ya que el precio del petróleo es eminentemente político. Tampoco afecta sólo a los hidrocarburos: la onza troy de oro cayó de 1.800 a 1.150 dólares, así como los precios de los productos agropecuarios y de los minerales. Sin embargo, en el petróleo se cruzan algunas situaciones extraordinarias al tratarse de una mercancía que tuvo la capacidad, en la historia reciente, de hacer caer regímenes, encumbrar gobiernos y diseñar el mapa geopolítico de regiones enteras.

 

Así como asistimos a una desarticulación geopolítica global, el mercado petrolífero atraviesa una sucesión de cambios bruscos que, en alguna medida, contribuyen a explicar la situación actual. Quizá un cambio decisivo, en el corto plazo, sea que el partido de las grandes petroleras, el Grand Oil Party, como señala Michael T. Klare en irónica alusión al Partido Republicano (GOP o Grand Old Party), haya obtenido el control completo del parlamento en las recientes elecciones estadounidenses.

 

Sobre los cambios en el mercado del petróleo abundan las suposiciones revestidas de análisis rigurosos, que a menudo ocultan parte de la información o acuden a teorías conspirativas para explicar lo que sucede. En gran medida, esto es consecuencia de la opacidad del mercado del petróleo, un sector altamente cartelizado, donde el poder de decisión está fuertemente concentrado en un puñado de países y empresas que ponen condiciones al resto sobre cuotas de producción, canales de comercialización y monedas en las que debe transarse. Sin embargo, todo esto está siendo vapuleado por la realidad.

 

Ganadores y perdedores

 

Con el precio del barril a 70 dólares, la mayor parte de los países de la OPEP tendrán enormes dificultades para cuadrar sus cuentas. El punto de equilibrio presupuestario para Irán es de 140 dólares, para Argelia y Venezuela de 121, para Ecuador de 117, mientras Irak, Angola, Nigeria, Arabia Saudita y Libia oscilan entre 106 y 90 dólares. Sólo Qatar y los Emiratos Árabes Unidos pueden sobrevivir sin problemas con el crudo a menos de 70 dólares (Russia Today, 28 de noviembre de 2014).

 

Aunque Vladimir Putin minimizó las consecuencias para su país de la caída del precio del crudo, el presupuesto de Rusia para 2015-2017 (como el de casi todos los países exportadores) fue hecho sobre la base de un barril a 100 dólares. Según el presidente ruso, cuyo país no es miembro de la OPEP pero participó en la reciente reunión del organismo, el mercado mundial se estabilizará hacia mediados de 2015.

 

El ministro de Desarrollo Económico, Alexey Uyukayev explicó que el barril a 70 dólares implica el mismo precio en rublos que cuanto se cotizaba a 100, por la devaluación de la moneda rusa. "Para el sistema presupuestario el precio de petróleo denominado en rublos es mucho más importante que el componente en dólares" (Xinghua, 29 de noviembre de 2014). Detalló que eso sucede porque el rublo no está atado al dólar, al punto que los negocios multimillonarios con China se cotizan, de ahora en más, en yuanes.

 

Uno de los países más afectados es Venezuela. Uno de los más beneficiados, en el corto plazo, los Estados Unidos. Y China, de la cual no se habla, devenida en la principal importadora de crudo. El petróleo equivale al 96 por ciento de las exportaciones totales de Venezuela y contribuyen a la mitad del presupuesto del Estado. Este año el déficit equivale al 15 por ciento del PIB y la inflación ronda el 60 por ciento anual. El economista Daniel López afirma que "si el precio del barril permanece en tono a 60 dólares, los programa sociales van a sufrir financieramente" (Deutsche Welle, 28 de noviembre de 2014).

 

Venezuela enfrenta, además, un declive de la producción petrolera porque no hay fondos para prospección y nuevas instalaciones, en particular refinerías para el procesamiento de crudo. Este año se debió importar crudo de Argelia. El gobierno de Nicolás Maduro está gestionando la venta de Citgo, la mayor subsidiaria de pdvsa en Estados Unidos, que cuenta con tres refinerías y una red de seis mil estaciones de servicio, para conseguir fondos frescos.

 

Según López, pese a las dificultades "no quebraremos porque hay dinero". Se refiere al reciente préstamo de China de 4.000 millones de dólares, que llevó las alicaídas reservas a más de 23.000 millones de dólares.

 

La OPEP, y Venezuela dentro de la organización, tuvo muchas dudas a la hora de disminuir la producción para evitar que los precios sigan cayendo. Vladimir Mílov, director del Instituto de Política Energética de Rusia y columnista de Forbes, estima que "si la OPEP intenta mantener los precios actuales o elevarlos, tendrá un resultado contrario", porque el consumo está estancado y la producción no deja de crecer. De pugnar por un aumento del crudo, "dará más seguridad a las compañías estadounidenses que se dedican a proyectos de esquistos y éstas intensificarán aún más la producción, nivelando los efectos de las cuotas por parte de la OPEP" (Russia Today, 28 de noviembre de 2014).

 

Las nuevas tecnologías

 

Según Mílov, una reducción de un millón de barriles diarios en la producción de la OPEP, de los 30 millones de que producen sus miembros, implica para los países exportadores un costo de 2.500 millones de dólares mensuales, sin garantía de que consigan su objetivo.

 

Los datos sobre la evolución de la producción y consumo de petróleo para 2013 son elocuentes. La producción creció levemente, de 86,2 millones de barriles diarios en 2012 a 86,8 en 2013. El consumo pasó de 89,9 a 91,3 en el mismo período (1) Lo más notable es la evolución de Estados Unidos: en 2006 produjo 6,84 millones de barriles diarios, que se convirtieron en 11 millones en 2014, recuperando su pico de producción de 1970. La producción no convencional es la gran explicación (2).

 

Es el único país cuya producción se incrementa de modo exponencial. Se acerca así a la autosuficiencia, situada en los 18 millones de barriles diarios, que podría alcanzar antes del fin de la década. El especialista en temas energéticos Michael T Klare, aporta datos que dicen que las grandes corporaciones de la energía están entre las principales fuentes de financiación del Partido Republicano. En la última campaña electoral, "el 87 por ciento de los 51 millones de dólares que aportaron fueron a parar a los republicanos" (Rebelión, 22 de noviembre de 2014).

 

La estrategia en el último medio siglo ha sido muy clara: petróleo y gas fueron los pilares de la seguridad nacional, ya que el acceso privilegiado a fuentes seguras a precios preferenciales (Medio Oriente) otorgaba a Estados Unidos "ventaja competitiva en relación a las potencias rivales", y más recientemente hizo que Washington tuviera mayor capacidad "en la confrontación con países petroleros hostiles como Irán, Rusia y Venezuela", apunta Klare.

 

Con el gas y petróleo de esquisto las cosas cambiaron, para mejor. "Los jefes republicanos sostienen que la mejor manera de contrarrestar los avances de Rusia en Ucrania (o en cualquier lugar de Europa) es acelerar la explotación de las reservas de gas no convencional y exportar los excedentes obtenidos como gas natural licuado", sigue Klare. Esta nueva estrategia apunta a desgajar a Europa de Rusia, principal mercado de Moscú del cual depende todo el continente, pero también a dañar la economía rusa. Para rematar la apuesta, energía barata supone que las empresas que migraron a Asia vuelvan casa. De ese modo se consigue un doble objetivo: acorralar a Rusia, principal adversario estratégico, y contrarrestar el ascenso de China, principal rival económico.

 

La apuesta republicana va más lejos, con una virtual integración de los sistemas petroleros de Canadá y México bajo dominio de las multinacionales estadounidenses, desde que el país azteca decidió abrir sus empresas estatales a la inversión extranjera por primera vez desde su expropiación en 1938. Sólo falta modificar la legislación nacional, que desde el embargo petrolero árabe de 1973-1974 impide la exportación de petróleo y gas natural como medida preventiva.

 

Una de las principales consecuencias de la política energética estadounidense es que los países productores agrupados en la OPEP ya no están en condiciones de regular el mercado petrolero. Los doce países que la integran producen apenas un tercio del petróleo global y su producción empieza a mermar. "Estamos entrando en una nueva era para los precios del petróleo, donde el propio mercado va a administrar a la oferta, no más Arabia Saudita y la OPEP", dijo Mike Wittner, de la Societé Generale en Nueva York (Valor, 28 de noviembre de 2014).

 

Un mercado desarticulado

 

En la medida que no aparece un actor, o un pequeño grupo de actores, con la capacidad suficiente como para poner orden, el mercado petrolera es cada vez más caótico. Los datos apuntan que algo nuevo está sucediendo: Arabia Saudita ya no vende la mayor parte de su petróleo a Estados Unidos sino a China; Estados Unidos revierten su aguda dependencia; China y Rusia firmaron un mega acuerdo gasero por 700.000 millones de dólares a pagar en yuanes, con lo que China se asegura una fuente de suministro y Rusia deja de depender del mercado europeo; Arabia Saudita es ya el sexto consumidor de petróleo del mundo (pasó de 1,4 a tres millones de barriles diarios de 2001 a 2013) con lo que menguan los excedentes exportables del primer productor; lo mismo sucede con Rusia, segundo productor.

 

Una vez más, China es el gran ganador (tanto por el acuerdo con Rusia como por el petróleo a bajo precio), mientras la Unión Europea está en serias dificultades, ya que los suministros rusos no son seguros y la promesa de Washington de venderle gas de esquisto es, apenas, una promesa.

 

Dos hechos convergen: una nueva geopolítica del petróleo y la crisis de la propia industria. "La industria del petróleo se salvó gracias alpetróleo de esquisto, pero se perderá también a causa del petróleo de esquisto", estima el boletín mensual del Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab 89, 17 de noviembre de 2014). La crisis del mercado se puede visualizar en una gráfica donde aparecen las inversiones y la producción. Hasta 2006 el aumento de las inversiones provocaba aumentos en la producción. A partir de ese momento, ambas líneas se acercan hasta cruzarse en 2010: la producción de las once principales compañías cae drásticamente a pesar de que las inversiones siguen creciendo.

 

Las grandes empresas petroleras están endeudadas y empiezan a vender sus activos. Pero la crisis afecta de modo muy particular a las explotaciones de esquisto, ya que "corren el riesgo de no ser rentables si el precio del barril se instala debajo de 80 dólares a largo plazo", señala el Geab. A las dificultades sobre la rentabilidad deben sumarse las críticas y protestas por la contaminación que produce. Algunas publicaciones especializadas apuntan una desaceleración de las perforaciones.

 

Hay quienes aseguran que se trata de un espejismo, ya que la producción de petróleo y gas no convencionales crecen de forma abrupta, pero tienden a bajar en la misma forma y a corto plazo. "Las estimaciones más optimistas pronostican el aumento o la producción constante hasta 2020 (solamente); otros creen que es probable una caída desde 2016", insiste el Geab. Al parecer es Arabia Saudita, el país más afectado por el petróleo de esquisto, quien está detrás de la caída de los precios como forma de desestimular a la industria no convencional.

 

La ley del más fuerte

 

El relatorio de la empresa Sanford C Bernstein & Co. del mes pasado, establece que Arabia Saudita, Irán e Irak "pueden mantener la producción con un barril a 30 dólares, en tanto algunos productores estadounidenses necesitan un precio superior a los 80 dólares" (Valor, 28 de noviembre de 2014). La Agencia Internacional de Energía sostiene que el costo de producción de petróleo de esos países oscila en torno a los 10 o 20 dólares el barril, mientras el no convencional tiene costos superiores a los 70 u 80 dólares.

 

En la misma dirección, el vicepresidente de la rusa Lukoil está convencido que la actual política de la OPEP de dejar caer los precios, va a quebrar la industria de esquisto de los Estados Unidos y que los precios volverán a subir "en 2016, cuando la OPEP complete su objetivo de limpiar el mercado marginal estadounidense". Si esto fuera así, se entienden algunos de las interferencias que está sufriendo la estrategia estadounidense en Medio Oriente.

 

Sin embargo, los analistas del mayor banco de Noruega, el dnb asa, recuerdan que buena parte de la producción de los Estados Unidos puede mantenerse incluso con un barril a 42 dólares, en tanto Goldman Sachs aseguró que los precios van a caer aún más, "hasta que aparezcan evidencias de desaceleración de la producción en Estados Unidos", que podría volver a sumar un millón de barriles diarios en 2015 (Valor, 28 de noviembre de 2014). Estamos ante una guerra de precios, comercial y de estrategias, que está terminando de desregular el mercado petrolero.

 

Es en este punto donde se cruzan las principales dificultades. Si la arquitectura de la gobernanza energética cruje, como el sistema todo, el problema es que no se adivinan las nuevas vigas maestras que apuntalen un nuevo sistema. El petrodólar, que conformaba el núcleo de esa arquitectura desde 1973, basado en la alianza que Estados Unidos y Arabia Saudita establecieron en 1945 al finalizar la segunda guerra mundial, se está desmoronando a una velocidad increíble.

 

"En un sistema desregulado de acceso a los recursos energéticos", concluye el Geab, "prevalece la ley del más fuerte". Los que más sufren, son los que no producen petróleo ni gas, como Europa, y los que no tienen poder militar para imponer su voluntad. Una vez más, la alianza Rusia-China cuenta con los dos factores decisivos, a lo que puede sumarse la creciente asociación de intereses entre chinos y saudíes.

 

Según los analistas, estaríamos cerca de un shock en el mercado del petróleo, con efecto dominó sobre las bolsas de valores de todo el mundo. Esta vez el epicentro de la futura crisis no sería el sector inmobiliario ni el bancario, sino el energético. No debemos olvidar que el orden mundial nacido en la segunda posguerra mundial, tuvo en el petróleo el nudo gordiano que está empezando a desatarse.

 

por Raúl Zibechi, periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada. Integrante del Consejo de ALAI.
Notas

 

(1) "Statistical Review of World Energy 2014", publicado por BP, ex British Petroleum, en www.bp.com La diferencia entre producción y consumo se deben a cambios en las existencias, consumo de aditivos y combustibles de sustitución.

(2) Petróleo y gas no convencional, de esquisto o shale en inglés, obtenido mediante el método de fractura hidráulica o fracking, por el que se rompen rocas que liberan gas a miles de metros de profundidad.

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Miércoles, 03 Diciembre 2014 09:15

Fría hermosura

Fría hermosura

El hielo puede ser perjudicial o mortal, pero también puede crear inadvertidamente algunos de los paisajes más bellos y fascinantes del invierno. Su formación está sujeta a un millón de variables diferentes, y el más mínimo cambio en la humedad, la temperatura o la velocidad del viento puede crear muy diferentes resultados.

 

Aquí una breve muestra de los caprichos hermosos de la casualidad:

 

 

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