"Es necesario transitar a otro modelo económico sostenible con el entorno y las personas"

Óscar Carpintero (Valladolid, 1972), doctor en Economía y profesor de la Universidad de Valladolid, plantea que es un autoengaño seguir apostando por el crecimiento ante la urgencia del cambio climático. Por ello, defiende la necesidad de una transición hacia una economía ecológica.


¿Qué alternativas existen al modelo económico neoliberal?


La economía como ciencia social admite diferentes miradas. En este último siglo y medio se ha puesto de manifiesto que el modelo económico neoclásico es injusto, genera pobreza y graves problemas ambientales. De entre los enfoques críticos, la economía ecológica intenta que por primera vez en mucho tiempo se incorporen las limitaciones físicas y ecológicas en el análisis del funcionamiento del sistema economico. De hecho, lo que plantea es que el sistema económico está dentro de un sistema más amplio que es la biosfera. Por eso es necesario tener en cuenta que los recursos naturales son limitados y el consumo de bienes y servicios también.


El cambio climático es una consecuencia de ese crecimiento ilimitado. ¿Hemos tocado techo?


El cambio climático es el ejemplo más claro de esa extralimitación en la explotación de los recursos naturales. Hemos superado la capacidad de absorción de los gases de efecto invernadero procedentes de la quema de combustibles fósiles e incrementado la temperatura del planeta. Conviene recordar a uno de los economistas ecológicos más importantes del siglo XX, Nicholas Georgescu-Rohen, que decía que no sólo la energía es importante, también los materiales.


Sin embargo, el modelo actual mantiene que la tecnología nos permitirá superar la escasez de recursos y seguir creciendo.
Nuestro sistema económico pone la esperanza en la tecnología como solución a la crisis ecológica, pero la tecnología exige al mismo tiempo más cantidad de recursos minerales. Ya hemos sobrepasado el cénit del petróleo convencional en 2006, y el de algunos minerales estratégicos está próximo. Y por el lado de los residuos, somos incapaces de cerrar el ciclo, seguimos contaminando. Los recursos disponibles son de peor calidad y los combustibles fósiles que quedan, si los explotamos, tendrían un impacto ambiental de tales dimensiones que sería el colapso de la especie humana en el planeta. Estamos inmersos en una crisis ecológica, social y económica en la que se sigue hablando del crecimiento como solución. Es la pescadilla que se muerde la cola.


¿El uso de energías renovables podría paliar la falta de recursos?


La transición del modelo energético hacia fuentes renovables exige la utilización de muchos minerales y metales estratégicos. Por tanto, mantener el consumo energético actual con fuentes renovables no sería posible. No tenemos tanto teluro o tierras raras en cantidades tan importantes para generar de forma renovable el volumen de energía que nos proporcionan los combustibles fósiles. Por primera vez, este sistema económico está chocando contra sus límites. El capitalismo es insostenible.


¿Y cómo va a ser ese cambio?


Esa transición se va a dar con menos recursos energéticos. En la historia de la humanidad, cuando pasamos de las sociedades de cazadores y recolectores a las sociedades agrarias, y de éstas a las industriales, el consumo de energía per cápita se incrementó. Pero en la actualidad, el cambio de este sistema económico a otro modelo se va a producir en un contexto más duro, con una reducción en las unidades de energía y de materiales disponibles. Por tanto, seguir planteando escenarios de crecimiento económico es un autoengaño. Lo que se está haciendo es retrasar la discusión sobre las estrategias de reducción y distribución y mayor justicia en el reparto de los recursos, y los problemas ambientales.


Pero países como China, India o Brasil revindican su derecho a crecer y contaminar.


En muchas zonas del planeta hay miles de millones de personas que no tienen satisfechas sus necesidades más básicas, y en esos casos va a tener que aumentar la producción de bienes y servicios. Pero eso va a exigir medidas drásticas en los consumos de los países mal llamados desarrollados. En la actualidad, los países pobres no participan en términos de igualdad en los recursos, y en cambio participan desproporcionadamente en los costes ambientales en la producción de esos bienes y servicios con destino a los países ricos. Porque, por ejemplo, ¿podemos consumir más móviles y ordenadores a los precios que pagamos? Eso está apoyado en unos costes de producción en los países pobres que hace que nosotros paguemos precios bajos. No se me ocurre ninguna razón por la que un ciudadano chino o de un país africano tenga que cobrar un salario por hora cien veces inferior al de un español, un francés o un alemán. Y si eso no fuese así, ¿cuánto costaría un móvil?


¿Por qué es necesario retirar el indicador del Producto Interior Bruto (PIB) como un referente económico?


Las tres últimas décadas ponen de relieve que el PIB no es un buen indicador de bienestar. Es conocido que prácticas que son ambientalmente muy dañinas aumentan el PIB y prácticas que son ambientalmente beneficiosas no. Cuando usamos el coche sube más el PIB que cuando utilizamos la bicicleta. Cuando bebemos agua embotellada aumenta el PIB más que cuando la bebemos del grifo. A esa ceguera ambiental que tiene el PIB, también hemos descubierto que a partir de un determinado umbral de renta en los países ricos, en torno a los 10.000 dólares per cápita, ésta no está relacionada con el bienestar subjetivo que percibe la gente.


Tendremos que centrarnos en aquellos indicadores que están relacionados con el bienestar, los indicadores que miden la desigualdad o el grado de deterioro ecológico. Se ha estudiado que, por ejemplo, en los paí¬ses donde hay niveles de igualdad importantes, porque hay buenos servicios públicos y porque hay buenas políticas de distribución, el bienestar subjetivo de la población es muy elevado. O que en aquellos países en los que el deterioro ecológico es menor y las condiciones de bienestar de la población son elevadas, la percepción del bienestar subjetivo es alto. Los niveles de desigualdad se pueden medir con el índice Gini [medida diseñada por Corrado Gini], o cómo serían las políticas económicas si el objetivo fuera reducir la huella ecológica [impacto ambiental del consumo y los residuos]. Es necesario transitar a otro modelo económico sostenible con el medio ambiente y las personas.


¿Qué papel juega la economía feminista en todo esto?


Una parte muy importante que sostiene la economía y la sociedad es el trabajo que se realiza al margen de los círculos mercantiles, es lo que se llama trabajo de reproducción.


El análisis de esos trabajos de reproducción y cuidados ha sido objeto de estudio de las economistas feministas, con análisis muy lúcidos.


Cuando hay que poner sobre la mesa cuánto trabajo se realiza en una sociedad, la economía convencional aplica las horas desempeñadas desde el punto de vista mercantil. Pero en un circuito mercantil, cuando hablamos de la política redistributiva, no sólo hay que distribuir el trabajo, sino distribuir el empleo (trabajo remunerado) y también el trabajo no remunerado, el doméstico.


Y en esas políticas redistributivas, una parte de la población, la inmensa mayoría mujeres, viviría sustanciales mejoras si somos capaces de redistribuir las cargas de trabajo que afectan a la vida de todos: al trabajo de cuidados, doméstico, y por tanto, al sostenimiento de la vida. La importancia del trabajo doméstico en el mantenimiento de la vida ha sido subrayado por parte de la economía feminista. Si en el balance no incluimos esto, entonces no llegaremos a una sociedad justa.


¿En qué tendríamos que incidir para cambiar el modelo económico?


Hay tres dimensiones a tener en cuenta: la sostenibilidad ambiental, la sostenibilidad en términos de igualdad, defender políticas para reducir las desigualdades y la democracia económica, permitir mayores cuotas de poder a la población.


Habría que plantear con rigor y radicalidad la transición a otro sistema. Y tenemos que tener claros los objetivos, estrategias y medios para alcanzarlo. Sabemos cómo poner en marcha un cambio de modelo energético hacia la sustitución de las energías fósiles por las renovables, con el acento en la reducción del consumo y la eficiencia energética; sabemos cómo podríamos alimentarnos sin poner en riesgo la salud de las personas y los ecosistemas con métodos de producción de agricultura ecológica; cómo tendríamos que diseñar ciudades más habitables para que tengan en cuenta las necesidades de las personas y no las de los vehículos privados; cómo redistribuir la renta con criterios más justos, gravar a quienes tienen más recursos, y eludir los fraudes fiscales masivos y los paraísos fiscales. Tenemos herramientas.


También las hay para gobernar las finanzas de otra manera, para poner en marcha mecanismos de banca pública al servicio de la sociedad y no de una minoría. En economía no es una persona, un voto; hay personas que, por sus recursos, cuentan como millones de votos, y otras que no cuentan nada.


¿El momento actual es una oportunidad?


Los momentos de crisis siempre son una oportunidad. El problema es que la mayoría de las crisis recientes han servido, más que para cambiar, para reforzar las viejas estructuras.


A nivel económico español, y europeo, ahora estamos en un momento crucial. Ante la demanda de democracia de Grecia, la balanza puede inclinarse para cambiar las estructuras de fondo y favorecer a la mayoría de la población. Y a ello pueden ayudar mucho las enseñanzas de economistas heterodoxos (minoritarios en la Academia y los medios de comunicación), que no sólo supieron anticipar mejor la crisis, sino que llevan proponiendo medidas para avanzar por derroteros más sostenibles ambientalmente y justos socialmente.


Un modelo insostenible


Agricultura


Alimentamos con combustibles fósiles y recursos agotables actividades que antes eran sostenibles, como la agricultura y la ganadería.


Consumo


Mil millones de personas consumimos los recursos naturales a costa del resto del mundo, unas dinámicas que no son sostenibles.


Residuos


"El capitalismo es una potente máquina de producir residuos", dice Carpintero, que mantiene que deberíamos articular la producción sobre flujos renovables.


Justicia social


Debemos tener en cuenta las condiciones de producción en los países pobres y los precios que pagamos aquí por los productos que se fabrican allí.

Publicado enEconomía
Deuda ecológica y deuda externa: ¿quién debe a quién?

Esta fue una pregunta frecuente en América Latina a partir de 1992, cuando el Instituto de Ecología Política de Santiago de Chile publicó un folleto sobre la Deuda ecológica del Norte hacia el Sur. Se dice que ese folleto influyó en la poderosa frase de Fidel Castro en Río de Janeiro en 1992; páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. En la propia ciudad de Río, entre los movimientos alternativos que asistían a la Cumbre de la Tierra se firmaron diversos tratados, uno de los cuales era sobre la deuda externa y la deuda ecológica. Mientras el Sur debía la deuda externa en dinero contante y sonante y era sometido a planes de ajuste, el Norte debía una enorme deuda ecológica difícilmente cuantificable en dinero, y nadie se la reclamaba oficialmente. ¿Quién debe a quién?, se preguntaban los activistas ambientales y más tarde se preguntaron también las Iglesias cristianas en las campañas del Jubileo Sur de 2000. En Cali, Colombia, el abogado J. M. Borrero había publicado un libro sobre la deuda ecológica en 1994 y a partir de 1997 Acción Ecológica de Ecuador y Amigos de la Tierra Internacional lanzaron campañas denunciando la deuda ecológica: para que se pague y, sobre todo, para que no aumente más.


La deuda ecológica nacía del comercio ecológicamente desigual, también de la biopiratería. Otros pasivos ambientales (es decir, deudas ecológicas) de los países del Norte venían de su producción excesiva de gases de efecto invernadero, histórica y actualmente. Arcadi Oliveres, un economista catalán con vínculos con la Iglesia católica, y yo mismo publicamos un libro en 2003: ¿Quién debe a quién?, explicando que la obligación de pagar la deuda externa fomentaba las exportaciones de productos primarios abusando más de la naturaleza. En el proyecto EJOLT (2011-15), www.ejolt.org, cuyas siglas corresponden a justicia ambiental, comercio internacional y pasivos ambientales, hemos publicado algunos artículos académicos sobre la deuda ecológica (de Rikard Warlenius y otros).


Hubo una larga historia de activismo y trabajo universitario pero sin gran difusión. Nunca podríamos haber alcanzado el impacto que dos párrafos sobre este tema (51 y 52) en la encíclica Laudato si , van a tener. El Papa, ¿habrá escuchado y habrá leído a Pérez Esquivel desde hace años?. Él cita a los obispos de la Patagonia, que protestan de los pasivos de las industrias petroleras y mineras que al cesar sus actividades y al retirarse, dejan grandes pasivos humanos y ambientales, como la desocupación, pueblos sin vida, agotamiento de algunas reservas naturales, deforestación, empobrecimiento de la agricultura y ganadería local, cráteres, cerros triturados, ríos contaminados y algunas pocas obras sociales que ya no se pueden sostener.


En resumen, el Papa dice así: "La inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales. Porque hay una verdadera 'deuda ecológica', particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países. Las exportaciones de algunas materias primas para satisfacer los mercados en el Norte industrializado han producido daños locales, como la contaminación con mercurio en la minería del oro o con dióxido de azufre en la del cobre. Especialmente hay que computar el uso del espacio ambiental de todo el planeta para depositar residuos gaseosos que se han ido acumulando durante dos siglos y han generado una situación que ahora afecta a todos los países del mundo. El calentamiento originado por el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más pobres de la tierra, especialmente en África, donde el aumento de la temperatura unido a la sequía hace estragos en el rendimiento de los cultivos. A esto se agregan los daños causados por la exportación hacia los países en desarrollo de residuos sólidos y líquidos tóxicos, y por la actividad contaminante de empresas que hacen en los países menos desarrollados lo que no pueden hacer en los países que les aportan capital".


La deuda externa de los países pobres se convirtió en un instrumento de control político, pero no ocurre lo mismo con la deuda ecológica, pues no hay instancia dónde reclamarla ni fuerza para hacerlo. Los pueblos del Sur, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro. Esta deuda ecológica requiere ser reparada y ha llegado el momento que los países ricos se encaminen en algunos casos a un cierto decrecimiento, para facilitar recursos a quienes les hacen más falta.

Publicado enEconomía
Viernes, 26 Junio 2015 07:04

Científicos (y ciencia) sin patrón

Científicos (y ciencia) sin patrón

La reciente organización de congresos y encuentros científicos por la Universidad Nacional de Rosario, en Argentina, fue un buen momento para comprobar el crecimiento de los paradigmas alternativos en la salud, la ciencia y la tecnología. "¿De qué lado estamos?", fue la pregunta que atravesó los debates.

 

Científicos de nueve países latinoamericanos y del Caribe, profesores, estudiantes y militantes de movimientos sociales, debatieron durante una semana aspectos medulares del modelo extractivo imperante en la región. Mucho más allá de la tradicional denuncia sobre sus efectos en el ambiente y la salud, se escuchó una amplia gama de ponencias, desde las que se focalizaron en sólidos análisis científicos hasta las que defendieron modos alternativos de vida, como el "buen vivir".


El análisis de la alimentación fue uno de los tópicos más concurridos, que incluyó desde las exposiciones de dos clásicos, como las autoras de libros exitosos (Soledad Barruti, Malcomidos, y la francesa Marie-Monique Robin, El veneno nuestro de cada día), hasta un análisis de la dieta de Messi a cargo de la nutricionista Myriam Gorban.


La Semana de la Ciencia Digna en Salud, que incluyó al Congreso Internacional de Salud Socioambiental y el de Formación Docente, además de los encuentros de comunicación y ciencia y de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, celebrada del 15 al 19 de junio, contó con más de 70 actividades, hubo 113 disertantes en conferencias, coloquios y talleres, 110 trabajos académicos, la presentación de cuatro libros, y actuaciones folclóricas al final de cada jornada.


El documento constitutivo de la Unión de Científicos se divulgó al comienzo del congreso, el 16 de junio, fecha del nacimiento del científico Andrés Carrasco, fallecido el año pasado e inspirador de quienes se oponen a los transgénicos, desde que formulara denuncias sobre el nocivo papel de los agrotóxicos en la salud y el ambiente. La declaración sostiene que "el quehacer científico debe desarrollarse de una manera éticamente responsable", aboga por la prohibición total de los agrotóxicos y sostiene que los impactos de la ciencia y la tecnología deben abordarse "desde la filosofía y las ciencias sociales".


Ciencia y cultura.


Los dos congresos anteriores estuvieron más acotados en cuanto a la participación de científicos y se enfocaron en las denuncias hechas por los movimientos sociales sobre los efectos de los plaguicidas. En esta ocasión los análisis y las propuestas de reconocidos científicos jugaron un destacado papel.


La docente y ex diputada argentina Marta Maffei reflexionó, en el inicio del evento, sobre la labor docente en contextos de extractivismo. "Vivimos una crisis civilizatoria que se acelera y genera confusión, cuyo epicentro es la cultura, además de una contaminación simbólica que no nos deja pensar con claridad", dijo. Agregó que el economicismo acota la posibilidad de tener miradas holísticas.


El genetista brasileño Rubens Nodaris, de la Universidad Federal de Santa Catarina, en Florianópolis, explicó las razones culturales por las cuales "la tecnología entusiasma", pero se extendió en las "promesas no cumplidas" de la ciencia. Afirmó que "en los últimos 70 años la ciencia está legitimando lo desconocido", destacando el papel de la agricultura química, la nanotecnología, los organismos genéticamente modificados y la vida sintética, como ejemplos de su afirmación.


Afirmó que el modelo extractivo sobrevive sólo por los subsidios estatales y la posibilidad de externalizar sus costos ambientales, ya que éstos no se trasladan a los precios de los commodities. Con datos en la mano, mostró que –según las agencias oficiales– en las próximas décadas en Estados Unidos (el país con mayor superficie de cultivos transgénicos) un 41 por ciento de la población sufrirá algún cáncer y que uno de cada cinco morirá por ese motivo.


Uno de los principales motivos de la alimentación, ya que la dieta es cada vez menos variada y con más calorías: 75 por ciento de los estadounidenses tienen sobrepeso. Enseñando gráficas, mostró que desde 1995, cuando se liberaron los transgénicos, creció el hambre en el mundo. Y se detuvo en uno de los temas más debatidos en el congreso: las diferencias entre las previsiones que se hacen en los laboratorios y la realidad.


En Brasil, el segundo productor mundial de transgénicos, existe un grave problema para controlar las malezas súper resistentes. Entre 1996 y 2010 ese tipo de malezas se multiplicó diez veces, con 60 especies resistentes cuyo combate ya supone un 10 por ciento de los costos de producción. Por eso hizo hincapié en atender incertidumbres y riesgos, y que la ciencia debe jugar un papel precautorio.


El argentino Carlos Vicente, integrante de la asociación Grain, destacó que en toda la región hay resistencias a las nuevas leyes de semillas que impulsa Monsanto. Recordó que en Colombia, en 2011, las fuerzas armadas irrumpieron en los almacenes de agricultores arroceros en la provincia de Huila, destrozando de manera violenta 70 toneladas de semillas que iban a resembrarse, algo prohibido por la ley que protege a las patentes.


Dijo que Monsanto pretende modificar las leyes de semillas para cobrar regalías, "ahora que toda la región está sembrada con transgénicos". Mientras la Unión Europea le negó a la multinacional el derecho a regalías, la presidenta argentina Cristina Fernández había anunciado en 2012 una nueva ley a su medida, el mismo año que la empresa decidió invertir en una planta de semillas en Malvinas Argentinas.


Hasta ahora la oposición de las organizaciones campesinas y de pequeños y medianos productores rurales, además de la oposición ciudadana que forzó la paralización de la construcción de la planta de semillas, consiguió impedir que se avanzara en esa dirección. La nueva legislación está destinada a impedir una ancestral práctica campesina como es la selección y guardado de semillas para las siguientes cosechas.
MOSQUITOS GM.
La liberación de mosquitos transgénicos se considera una de las mejores formas para combatir el dengue, del que se contagian 50 millones de personas en el mundo cada año, y de las cuales medio millón necesitan atención hospitalaria. Algunas fuentes estiman que más de la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer la enfermedad.


El ingeniero en bioquímica Camilo Rodríguez, máster en ciencias posgenómicas por el Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas de Toulouse, Francia, analizó en detalle y con abundante material gráfico los problemas que puede generar la liberación masiva de mosquitos transgénicos al ambiente, sin contar con las debidas cautela y prevenciones.


La ingeniería genética no es precisa, dijo, contradiciendo el discurso de las empresas del sector. Los mosquitos transgénicos se crían en laboratorios y son programados genéticamente para morir en la fase larval en ausencia de un antibiótico de uso común, como la tetraciclina. Luego se liberan miles de millones en el ambiente para que superen la cantidad de machos silvestres y se crucen con hembras silvestres que son las que trasmiten el dengue. Como la mayoría de las crías muere antes de alcanzar la edad adulta, se consigue reducir la población silvestre de mosquitos Aedes aegypti, que trasmiten el dengue.


Según Rodríguez, la falta de tetraciclina en el ambiente, que actúa como interruptor genético, no es absoluta, como prevén los laboratorios. Hasta el 3 por ciento de los mosquitos transgénicos sobreviven sin tetraciclina y hasta el 18 por ciento sobrevivieron cuando se los alimentó con comida de gato elaborada con pollos criados industrialmente, que contiene el antibiótico tetraciclina.


Los efectos secundarios abundan. En Panamá se registra un aumento de la cantidad de Aedes albopictus (mosquito-tigre, asiático) por la disminución del Aedes aegypti. El primero ha sido descrito como más peligroso por ser una especie más invasiva, y podría ser difícil de combatir si llega a ser dominante en la zona. La empresa Oxitec, que libera 4 millones de mosquitos machos por semana en Brasil, no ha publicado pruebas de que la disminución de la población de mosquitos Aedes aegypti reduzca la incidencia del dengue. Además, cuando los mosquitos transgénicos de Oxitec se cruzan con mosquitos silvestres, pueden trasmitir algunos de sus rasgos genéticos a la población de mosquitos silvestres.


En suma, el caso de los mosquitos transgénicos es un buen ejemplo de la incertidumbre existente en las relaciones entre ciencia, sociedad y ambiente. La tetraciclina, por ejemplo, no existe en aguas limpias que son el hábitat natural del Aedes aegypti, pero abunda en los desechos urbanos. "Con el tiempo –destaca el ingeniero bioquímico– cabe suponer que el mosquito transgénico puede desplazar al mosquito silvestre, y puede convertirse en vector de otras enfermedades." Más aun, algunos mosquitos genéticamente modificados pueden ser hembras que trasmitan dengue.


Un  tsunami invisible


El ecuatoriano Arturo Quizhpe es pediatra, fue decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca y es coordinador regional del Programa de Acción frente a la Resistencia a los Antibióticos (Re Act). "Lo más grave es que el problema sigue siendo invisible", le dijo a la Bbc hace dos años. Considera que la resistencia a los antibióticos afecta especialmente a los países en vías de desarrollo, "y dentro de cada uno afecta a los sectores más vulnerables; a los niños, a los recién nacidos y a la población económicamente desfavorecida".


En el Seminario de la Ciencia Digna, Quizhpe fue tan firme como la Organización Mundial de la Salud cuando, meses atrás, afirmó que "muchas infecciones comunes dejarán de tener cura y podrían volver a matar". Pero en opinión de Quizhpe, "el problema no está en la catástrofe sino en el deterioro de la vida", poniendo así distancias con los organismos internacionales que utilizan la palabra "apocalipsis" para describir el futuro inmediato. Recordó que desde la década de 1980 no se ha descubierto una nueva clase de antibióticos, por lo que la ciencia va muy detrás de los daños que ella misma produce.


Su mirada holística lo llevó a defender que "existe una sola salud" y que la salud humana está estrechamente ligada a la salud animal y vegetal, por lo que propuso establecer nuevas relaciones entre ellas, incluyendo a microbios y bacterias. Como señala la "Declaración Resistencia a los Antibióticos", redactada por una coalición de organizaciones en Ginebra en 2014, "debemos evitar vernos en guerra contra las bacterias y aprender a vivir más armoniosamente con ellas, salvo en las raras ocasiones en las que las cepas infecciosas ponen en riesgo nuestra salud".


En esa dirección, Quizhpe destacó que las bacterias conforman un porcentaje importante de la biomasa, que es el miedo lo que lleva al abuso de antibióticos y que "ese quilo de bacterias que tiene nuestro cuerpo es un saber clave". Fue más lejos: "Podemos aprender de las bacterias, ellas resuelven colectivamente, conforman un súper cerebro donde no hay genios, y tienen una altísima comunicación".


Todo indica que va creciendo, de modo lento pero constante, la porción de científicos críticos y comprometidos con sus sociedades, y no sólo con sus bolsillos. Algo que va de la mano de nuevos paradigmas que, como señalan los científicos comprometidos, pasa por suplantar la metáfora de la guerra en la relación seres humanos-gérmenes por "una metáfora más ecológicamente fundamentada, que incluya el punto de vista de los gérmenes sobre la infección".*


No será sencillo modificar el paradigma de la guerra contra la naturaleza ni la idea de las soluciones tecnológicas a todos los problemas. Pero los paradigmas alternativos se vienen abriendo paso con notable potencia: desde los ámbitos científicos hasta los culturales, desde la experiencia histórica de los pueblos originarios hasta las comunidades religiosas. Tal vez estemos dando, como humanidad, los primeros pasos para que la sociedad vuelva a apropiarse de la ciencia y la salud; lo que pasa, de modo inevitable, por expropiársela a las grandes multinacionales.


*. La cita pertenece a Joshua Lederberg, biólogo molecular que obtuvo el premio Nobel de medicina en 1958.


Encíclica ambientalista

Alabado sea lo verde


La manía ecologista llegó al Vaticano. Para horror de desarrollistas y productivistas a ultranza, el papa Francisco difundió días atrás la encíclica "Alabado seas", en homenaje a san Francisco de Asís. A lo largo de 192 páginas y 246 apartados, el texto destaca la relación entre la degradación del ambiente y el aumento de la pobreza en el mundo, y hace un llamado para salir de la "espiral de autodestrucción".


"Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla", dice la encíclica cuando analiza la relación entre la humanidad y la naturaleza. Hace una defensa especial de los "infantiles", como definen algunos presidentes latinoamericanos a los ambientalistas: "Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo".


Colocó el dedo donde duele al denunciar a quienes despachan el debate sobre el ambiente con argumentos simplistas: "El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas".


Según frei Betto, "ninguna otra encíclica contiene tanta poesía", pero esta es además muy dura con ciertas posiciones políticas y la cultura consumista. Fiel a su propuesta de una "ecología integral" (que para Leonardo Boff es la novedad de este texto), denunció "la incoherencia de quien lucha contra el tráfico de animales en riesgo de extinción, pero permanece completamente indiferente ante la trata de personas, se desentiende de los pobres o se empeña en destruir a otro ser humano que le desagrada".


El texto de Francisco establece también una íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, critica "al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología", formula una invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, y formula una severa crítica a los líderes políticos internacionales como responsables y beneficiarios de este modelo.


Según el sociólogo francés Edgar Morin, esta encíclica papal es tributaria de la cultura latinoamericana, que coloca a los pobres en un lugar diferente al europeo, donde en su opinión son marginalizados: "En la encíclica el concepto de pobreza está vivo, como en las manifestaciones del Movimiento Sin Tierra o del pueblo brasileño". Sostuvo, además, que el texto se entronca con las tradiciones populares argentinas, un país que "conoció tantas privaciones y donde hay una vitalidad democrática extraordinaria" (La Croix, domingo 21).


"Este mensaje –concluyó Morin– tal vez sea la primera acción para una nueva civilización", pero no es un milagro, "porque era necesario que un papa llegara de allá, con esta experiencia humana", dijo en referencia a la relación de Francisco con las culturas indígenas, negras y populares de esta región.


Es evidente que "Alabado seas" no tendrá la menor influencia entre los poderosos, a quienes denuncia en varios pasajes, ya sean empresarios, especuladores o gobernantes. Sin embargo, este texto potente y reflexivo será bien recibido por muchos creyentes en los cinco continentes y, en particular, por los ambientalistas que vienen siendo hostigados en muchos países como "enemigos del progreso". Entre el 5 y el 8 de julio Francisco visitará Ecuador, donde Rafael Correa mantiene una dura pugna con indígenas y ambientalistas por sus emprendimientos mineros e hidrocarburíferos.

Publicado enInternacional
NASA y UC-Irvine: mapa satelital de la dramática carencia de agua en el mundo

Los datos satelitales de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) en los 37 mayores acuíferos en el mundo fueron examinados por investigadores y descubrieron que ocho (¡supersic!) se estaban agotando con casi ningún reabastecimiento natural, y cinco, que incluye el valle central (California), eran extremadamente o altamente estresados, sin agua suficiente de recuperación.


Julia Lurie, de la revista Mother Jones, exhibe un aterrador mapa mundial de sequía (http://goo.gl/ULx1XN), que se basa en dos calificadas investigaciones: de la NASA y de la Universidad de California (UC) en Irvine.


Lurie juzga que la "pérdida de agua subterránea no es solamente un problema de California, ya que los humanos (sic) están agotando más de la mitad (¡supersic!) de los 37 más grandes acuíferos del mundo a tasas insostenibles. Lo peor: no existen datos precisos que demuestren la cantidad de agua que queda. ¡Superuf!


¿Eso es lo que el Banco Mundial, manejado por Estados Unidos (EU), y los megabancos financieristas de Wall Street, como Black Rock, pretenden privatizar con el fin de controlar la sed del género humano (http://goo.gl/qwsd5k )?
El impactante estudio –publicado por Water Resources Research (http://goo.gl/0x8bqC)– utilizó 11 años de datos satelitales para medir el agotamiento de agua.


Los ocho acuíferos más estresados se encuentran en India, Pakistán, Noráfrica y, en especial, en el Sistema Acuífero de Arabia Saudita (AS), debajo también de Yemen (¡supersic!), que en su conjunto carecen de reabastecimiento. ¿Será esa, entre su variedad multifactorial, una de las razones de la guerra entre AS y Yemen?


Otros acuíferos en vías desaparición (¡supersic!) son el de la hipersensible cuenca del Indus, susceptible de aniquilar por la vía de la sequía a mil 600 millones de seres humanos del subcontinente indi, entre India y Pakistán, y el de la cuenca Murzuk-Djado Basin (Noráfrica).


Otros cinco acuíferos, que incluyen el del valle central de California –que sufre un recorte de 25 por ciento del agua urbana–, fueron extremadamente o altamente estresados, con algún reabastecimiento natural, pero insuficiente para paliar su creciente demanda exacerbada por la sobrepoblación (sic) y el cambio climático, lo cual ha desembocado en una crítica situación.
Destaca que el reabastecimiento de los acuíferos toma décadas o hasta siglos. Durante los tiempos de sequía severa, regiones como California –estado con mayoría de mexicanos (¡ojo!) que atraviesa su cuarto año consecutivo de sequía– dependen más del agua subterránea que provee 40 por ciento de su agua fresca, lo cual ha orillado a que los granjeros recurran a su desregulada perforación.


Russia Today da vuelo al crítico informe de sequía global (http://goo.gl/lwdwH7), que incluye a China, y juzga que el acuífero árabe (¡supersic!), utilizado por 60 millones, es el que presenta mayores dificultades.


Para mí es peor el superestrés acuífero de la cuenca del Indus, que afecta la existencia de mil 600 millones de seres humanos. Perturba la miserable aportación, 100 millones de dólares del gobierno federal de EU (sumados a otros 190 millones previos), para paliar la sequía de California (http://goo.gl/MyWrSP), lo cual debe ser tema nodal, así como el repelente fracking, del próximo debate presidencial.


L os Angeles Times sintetiza los hallazgos de la NASA y la misión Experimento de Clima y Recuperación Gravitatoria (Gravity Recover and Climate Experiment, GRACE): "La mayor parte de las cuencas de agua en el mundo se están agotando (http://goo.gl/Z9k3XN)" cuando más de la tercera parte de las mayores cuencas subterráneas en el mundo se están agotando más rápido de lo que se reabastecen, mientras existen pocos (sic) datos y/o imprecisos (sic) que muestren la cantidad de agua que queda en ellos.


Anteriormente los estudios sobre el almacenamiento subterráneo dependían de cálculos estadísticos que consideraban la cantidad de agua bombeada del suelo, pero resultan estimaciones limitadas e inciertas para mejorar el manejo del agua subterránea. Así, las estimaciones pasadas de almacenamiento para el Sistema del Acuífero del Sahara Noroccidental oscilaban entre 10 (sic) a 21 mil años (¡supersic!).


Más que estimaciones, tales mágicos cálculos estadísticos se parecen al tradicional ojo de buen cubero. Los investigadores sentencian que las reservas de agua subterránea en el mundo sean probablemente mucho más pequeñas (¡supersic!) a lo previamente pensado.


Ahora los nuevos estudios usan 11 años de datos satelitales de la NASA e incluyen otros factores como la población, el clima y la manera en que la gente usa el agua.


Dos satélites gemelos, conocidos como los satélites GRACE, se encuentran en órbita alrededor del planeta y miden la atracción gravitatoria de agua en el tiempo. Resulta que la diferencia en las medidas en el tiempo muestra la cantidad de agua que los acuíferos ganan o pierden.


Los datos satelitales representan sólo un comienzo, ya que únicamente la investigación y perforación extensiva en el terreno puede determinar la cantidad subterránea de un acuífero, los cuales deberán ser evaluados de acuerdo con el cálculo de las reservas preciosas (sic) de petróleo (¡supersic!), según Jay Famiglietti, científico hidráulico en el Laboratorio de Propulsión Jet de la NASA y profesor de la UC-Irvine.


El problema radica en que las cuencas de agua subterránea están usualmente localizadas en capas profundas y gruesas debajo de la superficie terrestre, lo cual es muy costoso y desafiante.


Si con singular alegría las depredadoras empresas petroleras de Texas y Oklahoma perforan hasta 4 mil metros en profundidad mediante el letal fracking (fractura hidráulica) para extraer el shale gas (gas esquisto), no se entiende la razón por la cual los científicos se detengan en sobreponer las dificultades en perforar las profundidades –¡hasta 600 metros!–, para cerciorarse de la cantidad de agua que fluye y queda.


La tecnología para evaluar el líquido profundo existe, pero se carece de los recursos pecuniarios para su exploración, como el caso munífico de los hidrocarburos. ¿Por qué dejan sin recursos pecuniarios a la investigación sobre las reservas de agua fresca en el mundo? ¿Para digerirlas mejor, Caperucita?


La investigación de la UC-Irvine consistió de un equipo que incluyó coautores de la NASA, the National Center for Atmospheric Research, UC-Santa Barbara, National Taiwan University. Con el debido respeto: no entiendo qué tenga que hacer Taiwán en todo esto. ¿Buscan mañana matar de sed a la China comunista/capitalista de mil 300 millones? ¿Empezaron ya en forma subrepticia las guerras del agua?


Al menos que oculten bajo la manga aviesos esquemas irredentistas del nuevo Norteamérica, no se colige la razón por la cual Canadá, una de las máximas superpotencias hidráulicas del planeta, no contribuya a abastecer con agua fresca las regiones estresadas de sus socios comerciales en el TLCAN: EU y México.


No sólo de visas y divisas vivimos los integrados a fuerza –mercantil, financiera y energéticamente–, los nuevos norteamericanos.


AlfredoJalife.com
Twitter: @AlfredoJalife
Facebook: AlfredoJalife
Vk: id254048037

Publicado enMedio Ambiente
Bolivia abre a la exploración petrolera áreas protegidas

La necesidad de descubrir nuevas reservas ha llevado al Gobierno de Bolivia a autorizar la exploración petrolera en zonas protegidas por razones ambientales, una medida que ha generado el rechazo de las asociaciones ecologistas e indígenas. El Ejecutivo de Evo Morales ha respondido con dureza y asegura que incluso expulsará del país a las organizaciones no gubernamentales que se opongan al desarrollo de la industria. El Gobierno pretende que las empresas puedan actuar pagando a las comunidades un 1% de su inversión.


El Gobierno de Evo Morales ha aprobado recientemente un decreto que autoriza la exploración petrolera en todas las áreas que Bolivia protege por razones ambientales. La medida ha generado el respaldo del sector petrolero y la crítica de varias organizaciones ambientalistas. Morales replicó a estas últimas con un discurso durísimo, pronunciado al pie de un pozo recién inaugurado, en el que amenazó con expulsar del país a las organizaciones no gubernamentales que se opongan a la expansión de la industria de los hidrocarburos, el motor de la economía nacional, y afirmó que los bolivianos no se convertirán, como estas organismos quieren, en los "guardabosques" de los países desarrollados. Morales aseguró también que "las reservas forestales han sido creadas desde el imperio norteamericano", el cual quiere territorios "intocables, intangibles" en el tercer mundo para compensar sus propios crímenes contra el ambiente. En contraposición, afirmó, "tenemos la obligación de explorar cuanto tenemos".


Las ONG han sido amenazadas por cuestionar que el Gobierno boliviano, al mismo tiempo que pretende liderar la lucha mundial contra el calentamiento global mediante la generalización de un modelo de desarrollo de bases indígenas que respete los "derechos de la Madre Tierra", tome medidas como la que acaba de aprobar, y que no es la primera que estos grupos califican como "extractivista". "Con esta autorización, el Gobierno ha cruzado una línea roja", dice la ambientalista Cecilia Requena, "porque la misma no afecta a un área o un proyecto en particular, sino a todos los parques y territorios indígenas, en cualquier momento del futuro".


Al movimiento ecologista también le preocupa que se pretenda eliminar la obligación que ahora tienen las empresas petroleras de convencer a los indígenas que habitan en áreas reservadas de la necesidad y de la inocuidad de sus proyectos, mediante un procedimiento que se denomina "consulta previa", y se lo sustituya por un pago del 1% de la inversión que hagan con destino al área protegida. "Seguramente habrá conflictos entre las petroleras y los indígenas", anticipa Requena, "y el Gobierno quiere evitarlos amenazando a las ONG con la expulsión". Los expertos en hidrocarburos argumentan que existen nuevas tecnologías que permiten la explotación en sitios naturales delicados sin causar serios daños .


La decisión de Evo Morales, que ya había sido anunciada antes pero quedó postergada hasta después de las elecciones, se origina en la urgencia que tiene el país de descubrir nuevas reservas de gas, dado que las que actualmente posee se agotarán en 10 años. La falta de exploración petrolera en la última década se ha debido, según fuentes de la industria, al oneroso sistema de impuestos, así como a las dificultades que presenta la normativa del país, entre ellas la prohibición, que ahora quedó suspendida, de trabajar en las áreas protegidas.

Publicado enInternacional
La encíclica ecologista del papa Francisco

En medio de polémicas y tensiones, el papa Francisco hace pública su encíclica Alabado seas, sobre el cuidado de la casa común, en la que advierte los gravísimos problemas del medio ambiente y hace responsable al sistema económico mundial de llevar a la humanidad al borde del colapso, por carecer de sustento ético. La voracidad del capitalismo de mercado y del dios dinero están llevando a la humanidad también a la contaminación del alma del ser humano y la corrosión de su espíritu.
Bergoglio se arropa en el pensamiento de sus predecesores y de manera audaz recupera la crítica de Ratzinger a la cultura del relativismo, aplicada por Francisco al sistema económico y al deterioro del medio ambiente. Para Bergoglio la cultura del relativismo es la misma enfermedad que impulsa a una persona a tomar ventaja de la otra y tratarla como un mero objeto.


Por otra parte, el papa Francisco en este importante texto cuestiona a aquellos que argumentan que el derecho a la propiedad privada es un principio absoluto e intocable, haciendo hincapié en la función social de cualquier forma de propiedad. Dice el Papa: La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada.


La encíclica, que lleva el título Alabado seas, tiene seis capítulos y dos oraciones finales. El lenguaje del Papa es sencillo, directo, sin excesivos tecnicismos teológicos ni doctrinales. Su tono es crítico sin ser catastrofista.


Tiene un primer capítulo demoledor titulado Lo que está pasando en nuestra casa. El severo análisis del Papa aborda la interconexión entre contaminación y cambio climático, la mala gestión del agua, la pérdida de la biodiversidad, la gran desigualdad entre regiones ricas y pobres; la debilidad de políticas insuficientes ante la catástrofe ecológica. Como era de esperarse, sus poderosos detractores lo critican –desde Jeb Bush hasta la extrema derecha italiana y sectores de la curia– porque no sólo diagnostica los problemas, sino que señala a los culpables.


Francisco pretende abrir un debate; se dirige no sólo a los creyentes, sino a todos los que pueden colaborar en invertir la tendencia de la degradación del planeta. Esta encíclica está dirigida a todos los que puedan recibir su mensaje y crecer en la responsabilidad hacia la casa común que Dios nos ha confiado. Hay un intento explícito del Papa de que el texto sea acogido y discutido por otras grandes corrientes religiosas que viven la amenaza ecológica.


La versión italiana de la encíclica fue filtrada y publicada en el sitio web del semanario L'Espresso tres días antes de la fecha proyectada. Podríamos decir que Francisco ya tuvo también su Vatileaks.


Según expertos vaticanistas la filtración es una estrategia de los círculos conservadores con un doble propósito: a) debilitar el mensaje e impacto de la encíclica, porque en algunos pasajes es muy crítico a los países poderosos y b) golpear y bloquear la imagen del Papa en el contexto de la resistencia a su obra de renovación de la Iglesia.


La filtración ha provocado, por ejemplo, que Jeb Bush, precandidato a la presidencia de Estados Unidos, representante de los rancios intereses de compañías petroleras, arremeta contra el Papa por denunciar en su encíclica el cambio climático: No me dejaré dictar en la política económica por mis obispos, mis cardenales o mi Papa. Incluso llega a insinuar la arrogancia de Francisco, al decir: Es una arrogancia sostener que con relación a los cambios climáticos exista una ciencia exacta. Esperando leer el texto completo, Jeb Bush afirmó en New Hampshire que la religión debería ocuparse de hacer mejores a las personas y menos de cuestiones que tienen que ver con aspectos políticos.


En la encíclica el Papa encara lo que llama los depredadores del planeta. En el capítulo Desarrollo y progreso, Francisco provoca: no es suficiente conciliar el cuidado de la naturaleza con los ingresos financieros, o la preservación del medio ambiente con el progreso. El término ambiental es sólo un pequeño retraso en el desastre. Se trata simplemente de redefinir el progreso.


En Economía cuestiona los fundamentos de la economía mundial como responsables no sólo de los daños ecológicos irreversibles, sino de la lacerante desigualdad entre los países y los criterios obsoletos que se siguen para gobernar el mundo. Francisco es enfático: la producción no siempre es racional, a menudo está vinculada a variables económicas que dan al producto un valor que no se corresponde con el real. Esto provoca a menudo la sobreproducción de ciertos bienes, con un impacto ambiental, al mismo tiempo perjudica a muchas economías.


En Deuda externa, el Papa señala que "la deuda externa de los países pobres se ha convertido en una herramienta de control, pero no es lo mismo que ocurre con la deuda ecológica... es necesario que los países desarrollados contribuyan a la solución de este límite tan importante para el consumo de energía no renovable de la deuda, y traer recursos a los países más necesitados para promover políticas y programas de desarrollo sostenible".


La tecnología. El Papa dice que no se puede ignorar que "la energía nuclear, la biotecnología, la tecnología de la información, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos ofrecen un enorme poder... ¿En manos de quién está y qué puede lograr tanto poder? Es terriblemente arriesgado que resida en una pequeña parte de la humanidad".


El cambio climático. Bergoglio alarmado advierte: Si la tendencia actual continúa, este siglo podría presenciar un cambio climático sin precedente y la destrucción de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos. El Papa no ocultó el hecho de que "muchos de los que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse principalmente en los problemas superficiales y en ocultar los síntomas, tratando de minimizar los efectos negativos del cambio climático. Pero muchas señales indican que estos efectos pueden ser peores si seguimos con los actuales patrones de producción y consumo.
Francisco habla de una nueva relación con la Tierra. La tierra y su cultivo como expresiones de espiritualidad. No es casualidad que la encíclica inicie con el Cántico de las criaturas, de San Francisco de Asís, considerado el primer texto ecológico de la historia, escrito antes de la muerte este defensor de la naturaleza, en 1226.

Publicado enInternacional
Mapa publicado por la NASA muestra que la Tierra se está quedando sin agua

Un mapa de la NASA muestra cómo el planeta se está quedando sin agua. Los acuíferos subterráneos más grandes del mundo, que son fuente de agua dulce para cientos de millones de personas, se están agotando a un ritmo alarmante, según nuevos datos proporcionados por satélites de esta agencia.


Se estima que 21 de los 37 acuíferos subterráneos más grandes del mundo, que se ubican en regiones que van desde la India y China hasta EE.UU. y Francia, han pasado sus puntos de inflexión de sostenibilidad, informa 'The Washington Post'. Según científicos de la NASA, esto significa que fue extraída más agua de la fue repuesta durante el período de estudio que duró una década, desde 2003 hasta 2013.


Los datos de satélites de la NASA conformaron la primera evaluación detallada para demostrar que los principales acuíferos realmente están dando batalla para mantener el ritmo de las demandas de la agricultura, las poblaciones en crecimiento, y de industrias como la minería. "La situación es bastante crítica", afirma Jay Famiglietti, científico de la NASA. Según él, los problemas con el agua subterránea se ven agravados por el calentamiento global.


Los acuíferos subterráneos suministran el 35% del agua utilizada por los seres humanos en todo el mundo. Los más problemáticos se encuentran en regiones pobres y densamente pobladas, como en el noroeste de la India, Pakistán y el norte de África.


El acuífero del mundo que presenta más dificultades —que está sufriendo un agotamiento rápido con poco o ningún signo de reabastecimiento— es el Acuífero Árabe, una fuente de agua utilizada por más de 60 millones de personas. Le siguen la cuenca del Indo en la India y Pakistán, y la cuenca del Murzuk-Djado en Libia y Níger.


Tomado de RT: http://actualidad.rt.com/actualidad/177824-mapa-nasa-falta-agua-mundo

Publicado enMedio Ambiente
Cancelados en el mundo, megaproyectos de gas y petróleo por 200 mil millones de dls.

Proyectos petroleros en aguas profundas y las complejas instalaciones de gas, valuados en casi 200 mil millones de dólares, han sido cancelados o suspendidos a escala mundial en los últimos meses por la fuerte caída en los precios del crudo el año pasado, dijo el martes la consultora Ernst & Young.


Más recortes y retrasos en los proyectos son probables en momentos en que la industria se prepara para un extenso periodo de bajos precios del crudo como resultado de un exceso de suministros.


La mentalidad en la industria en este momento es que es improbable que los precios repunten a corto plazo, dijo Andy Brogan, líder de transacciones de petróleo y gas de Ernst & Young, durante una presentación.


Existe la expectativa de que la volatilidad estará por un periodo razonable y las compañías necesitan lidiar con eso, agregó.
Los retrasos en proyectos de miles de millones de dólares que pueden necesitan hasta 10 años para desarrollarse, y que se requerían para impulsar la creciente demanda global de energía, podrían crear escasez en el futuro.


Las compañías internacionales han respondido rápido a la reducción de casi 50 por ciento en los precios del crudo desde junio de 2014, recortando el gasto de capital en decenas de miles de millones de dólares a fin de impulsar sus hojas de balance y mantener el pago de dividendos a los inversores.


Un total de 200 mil millones de dólares en proyectos de petróleo y gas han sido aplazados o cancelados, dijo Brogan.
Las revisiones de carteras están sucediendo con más frecuencia y probablemente con mayor severidad, apuntó Brogan en un congreso de compañías petroleras.


Los principales 24 megaproyectos que han sido suspendidos o descartados se encuentran repartidos por todo el mundo, según la consultora.


Afectan a México, África, Asia...


En el caso del petróleo, muchos proyectos son complejos yacimientos en aguas profundas en el Golfo de México, el Mar del Norte, África Occidental y el sudeste de Asia con presupuestos hasta de 20 mil millones de dólares.


Entre los más costosos están las instalaciones de gas natural licuado (GNL), como el proyecto Arrow en Australia, operado por Royal Dutch Shell y PetroChina, y el proyecto Prince Rupert que opera BG Group en Canadá.


Aunque a menudo son igual de costosos, la mayoría de los megaproyectos de petróleo se benefician de la ventaja de que pueden devolver valor en los tres a cuatro años de su primera inversión, en comparación con hasta 12 años para los proyectos de GNL, dijo Brogan.

Publicado enEconomía
La economía no es circular sino entrópica

Un eslogan político que se oye en China y también en la Unión Europea es que la economía debería ser circular. Los activistas que luchan contra la avalancha y el desperdicio de la basura doméstica, a veces usan el eslogan residuo cero, zero waste, que se parece un poco a ese eslogan oficial. Es decir, hay que disminuir los residuos y hay que reciclar los que se producen. ¿Quién podría estar en contra?


¿Cómo funcionaría una economía circular? Por ejemplo, entra aluminio en la economía procedente de la minería de bauxita, el proceso consume mucha electricidad y deja un barro rojo tóxico. Ya no más: vamos a reciclar todo el aluminio que producimos y usamos, reciclar todas las latas y todos los marcos de ventana, además los vamos a hacer más finitos e igual de resistentes. Se acabó la minería de bauxita. Se gasta además –suponemos– menos energía para reciclar que para producir el aluminio. ¡Qué bien!


Como ha escrito Jesús Ramos Martín, bajo la ilusión de la economía circular, parecería que el crecimiento puede continuar de manera ilimitada, pues reciclaremos los residuos y los convertiremos en nuevos recursos. Por si fuera poco, si cada vez somos más eficientes en el uso de recursos, vamos a necesitar menos cantidad de los mismos. Pero ahí aparece una paradoja (la Paradoja de Jevons): la mayor eficiencia abarata el costo, y por tanto puede llevar a un mayor uso.


Además, veamos algunas cifras sobre el uso mundial de materiales y la falsa ilusión de una economía circular. ¿Cómo funciona realmente la economía mundial? Un artículo reciente de Willi Haas y sus colegas vieneses en el Journal of Industrial Ecology da algunas cifras. Recuerden que la población mundial es de algo más de 7 mil millones. Todas las cifras que siguen están también en miles de millones de toneladas (o lo que es lo mismo, gigatoneladas, GT), de manera que vemos que el uso de materiales por persona y año es de alrededor de ocho toneladas en promedio –pero en la India es solamente cuatro, y en Estados Unidos más de 20. Ese uso de materiales por año se divide en las siguientes categorías:


Doce GT de combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón) que en su casi totalidad van para ser quemados en la producción de electricidad o consumo doméstico, o en el transporte, es decir se usan como fuentes de energía. Son como fotosíntesis embotellada hace millones de años, la descorchamos y allá se va. No se puede quemar dos veces. El calor se disipa, por la segunda ley de la termodinámica o ley de la entropía.


Diecinueve GT de biomasa, para muchos usos distintos, la alimentación del ganado o directamente la alimentación humana (un kilogramo al día, más o menos), la producción de pasta de papel (eventualmente, una parte del papel es reciclado), la producción de madera para construcción, y la mayor parte de madera para quemar. Gracias a la fotosíntesis, esa biomasa se produce cada año otra vez, gracias a la energía solar y al agua, pero no se recicla más que en una pequeña parte. Además, los nutrientes (fósforo, potasio, nitrógeno) no regresan a los campos, en general. Mientras en algunos lugares faltan, en otros son producidos en exceso, llevan a la eutrofización de los cursos de agua por el exceso de nutrientes, o contaminan la napa freática con nitritos.


Veintidós GT de materiales de construcción, arenas y gravas para cementos. Esa extracción suele dañar el ambiente, pero además esos materiales apenas se reciclan. Aumenta el stock acumulado en los edificios, autopistas. Se puede discutir si se podría reciclar en mayor parte, y tal vez una economía sin crecimiento podría usar únicamente viejos materiales de construcción reciclados para reponer infraestructuras y rehabilitar viviendas. Estamos muy lejos de esta situación, no sólo porque la economía mundial todavía crece sino porque resulta seguramente más caro el reciclaje que la nueva extracción.
Por último, el cuarto sumando, a nivel mundial, es 4.5 GT de materiales metalíferos (de lo cuales la mayor parte se convierte en escorias y relaves), ingresando en la economía en promedio menos de una GT de metales ya concentrados y refinados. Algunos son de más fácil reciclaje que otros.


En conjunto, lo que se recicla actualmente en el mundo no es más de 6 por ciento de los materiales extraídos. Estamos lejísimos de una economía circular. Una economía que funcionara exclusivamente con energías renovables también sería entrópica, sin duda, pero dependería del flujo continuo de energía solar. Tal vez consiguiera reciclar todos los materiales, llevando a cero la extracción nueva. Estamos muy lejos de esta situación.
*ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona

Publicado enEconomía
Sábado, 13 Junio 2015 06:47

Emisiones netas cero: ni netas ni cero

Emisiones netas cero: ni netas ni cero

Mientras avanza el caos climático en el planeta y las previsiones de los científicos son cada vez más oscuras, desde los centros de poder de la civilización petrolera se teje una trampa que necesitamos conocer, entender y desarmar. Se llama emisiones netas cero y su exponente más reciente es un documento del Banco Mundial, que básicamente nos receta que las empresas pueden aumentar sus emisiones de gases de efecto invernadero si al mismo tiempo les pagamos para que las secuestren, con mecanismos de mercado y riesgosas tecnologías.


Es una trampa para confundirnos: no se trata de bajar emisiones, mucho menos de cero emisiones, al contrario, al agregarle la palabra netas, quieren ocultar que pese a la gravísima situación de calentamiento global, las empresas seguirán aumentando la emisión de gases con sus actividades contaminantes, pero presentarán una contabilidad –no una realidad– que muestre que esas emisiones serán supuestamente absorbidas en otra parte y el resultado dará cero, por lo que no hay de qué preocuparse.
Por el contrario, todo es para preocuparse. Porque además de que aumentarán las emisiones y por tanto el caos climático, las propuestas en sí mismas son un desastre social y ambiental, que además pretenden desviar aún más recursos públicos para las empresas.


Las causas del cambio climático están claramente identificadas (y confirmadas con los datos más recientes del IPCC). Se conoce cuál es el problema y lo que hay que cambiar: la expansión del modelo industrial de producción y consumo basado en combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), mayoritariamente para producción de energía, sistema alimentario agroindustrial y urbanización/transporte.


Esto en el contexto de que 80 por ciento de la población mundial apenas tiene 5 por ciento de la riqueza global, mientras el uno por ciento más rico tiene 50 por ciento de ésta, lo cual es un fuerte indicador de que ese progreso industrial, basado en altas emisiones, en la devastación, uso y abuso de recursos planetarios, en realidad sólo beneficia a una pequeña minoría, los mismos que se oponen ferozmente a cualquier reducción real de emisiones.


Y no sólo no quieren reducir, además quieren aumentar las emisiones y elevar sus lucros con el desastre. Para esto diseñaron el concepto de emisiones netas cero y desde las más poderosas industrias y centros de poder anexos, se han lanzado a asentarlo, en medios, en el público, en las negociaciones internacionales, en las políticas y programas nacionales.


Un documento que acaba de publicar el Banco Mundial –Tres pasos para lograr cero emisiones netas– resume el concepto y ordena el abanico de medidas que los gobiernos deberían tomar. Muchas ya existían, otras son nuevas. Lo realmente nuevo es englobarlas a todas en el concepto de emisiones netas cero, que incluso traducen intencionalmente mal del inglés, para crear más confusión y dar la impresión de que se trata de cero emisiones.


El paquete menciona vagamente elementos que pueden ser útiles, como un mejor diseño de transporte público, pero incluye en forma abrumadora el apoyo a falsas soluciones que empeoran la crisis climática: tecnologías nocivas como captura y almacenamiento de carbono, agricultura climáticamente inteligente, más mercados de carbono y de bonos verdes, pagos por servicios ambientales y programas como REDD, conectados a esos mercados. Obviamente, apoya la demanda de las petroleras para establecer precios al carbono, pieza clave ahora que esas empresas ven un excelente negocio en la venta de secuestro de carbono.


En un artículo anterior (Cambio climático: armando la trampa, La Jornada 30/5/15), expliqué que la tecnología CCS –captura y almacenamiento de carbono– es altamente riesgosa e ineficaz para asegurar que el carbono permanezca enterrado, pero muy útil a las petroleras para extraer sus reservas hasta ahora inaccesibles, con subvenciones públicas para las costosas instalaciones y ganancias con los bonos por el supuesto secuestro de carbono enterrado, mientras paradójicamente explotan más petróleo y emiten más gases... que luego pueden volver a cobrar por remover de la atmósfera.


La lógica de la llamada agricultura climáticamente inteligente se parece en su circularidad viciosa: pese a ser un factor principal de cambio climático, se propone intensificar la agricultura, con transgénicos resistentes al clima, con alto uso de fertilizantes sintéticos –destructores del suelo y emisores de gases como metano y óxido nitroso, respectivamente 25 y 100 veces más nocivos que el CO2 para el cambio climático–, todo lo cual aumentará los mercados y ganancias de las trasnacionales de agronegocios. Bajo el mismo paraguas incluyen vender la capacidad de secuestro de carbono de los suelos, como técnica separada de la vida campesina, lo cual, como ha pasado con los programas REDD, será una forma de quitarle a los campesinos y comunidades el manejo de su territorio.


Paradójicamente, existen soluciones reales y posibles, que benefician a la mayoría del planeta, la más potente son los sistemas agroalimentarios descentralizados, campesinos y urbanos, agroecológicos y con mercados locales, y muchas otras soluciones reales, igualitarias y desde abajo, incluidas tecnológicas. Pero lo que se propaga desde el engañoso concepto de emisiones netas cero es todo lo contrario: legalizar el aumento de la contaminación y el caos climático por parte de las grandes industrias y que además las víctimas paguemos para que sigan con ello.

 

Publicado enMedio Ambiente