La Comisión Europea y Monsanto ocultaron la alta toxicidad del glifosato

La Comisión Europea aprobó el uso del glifosato sabiendo, como también lo sabía Monsanto, que causa defectos de nacimiento, algo que se ocultó a la gente. Este herbicida debiera ser prohibido, dicen la Dra. Eva Sirinathsinghji y la Dra. Mae-Wan Ho.

 

Un informe escrito por un grupo internacional de científicos e investigadores de la organización no gubernamental Open Earth Source (OES), revela que los estudios realizados por la empresa Monsanto, ya en la década de 1990, mostraba que el glifosato causa defectos de nacimiento. A pesar de ello, la Comisión Europea aprobó el uso de este herbicida con pleno conocimiento de aquellos estudios.

 

El glifosato es el ingrediente activo del herbicida Roundup de Monsanto y de otras formulaciones comerciales. Su uso causa gran preocupación por los efectos nocivos que los estudios científicos vienen señalando desde hace varios años, entre los que se incluyen alteraciones endocrinas, daño en el ADN, toxicidad reproductiva y en el desarrollo, neurotoxicidad, cáncer y defectos de nacimiento ( véase [[2] Glyphosate Toxic and Roundup Worse, SiS 26; [3]Death by Multiple Poisoning, Glyphosate and Roundup, SiS 42; [4] Ban Glyphosate Herbicide Now. SiS 43; [5] Lab Study Establishes Glyphosate Link to Birth Defects, SiS 48).

 

El herbicida Roundup de Monsanto es el más vendido en todo el mundo y su uso se ha incrementado de manera exponencial. Monsanto ha introducido cultivos modificados genéticamente (OGM) tolerantes al glifosato, tales como los RR (Roundup Ready) de la soja. En la actualidad, casi el 80% de la producción mundial de soja se obtiene en los Estados Unidos, Brasil y Argentina, y en año 2009, la soja RR representaba el 91%, el 99% y el 71% respectivamente de la superficie total de soja de esos países. Desde 1997, la producción de soja RR ha aumentado de 5 a 30 millones de hectáreas, eso sólo en los Estados Unidos (1). Se ha encontrado que en la soja quedan residuos de glifosato, hasta 10 veces más alta que la dosis que provoca malformaciones fetales en los embriones de pollo y de rana.

 

Con el uso generalizado de los herbicidas y la aprobación por parte de la UE del uso del glifosato en los cultivos transgénicos tolerantes a este herbicida, se observa la urgente necesidad de una revisión adecuada del herbicida, para ser consecuentes con la nueva normativa más estricta sobre el uso de los pesticidas aprobada por la UE en junio de 2011. De hecho, la revisión estaba prevista para el año 2012, sin embargo se ha retrasado la revisión del glifosato y otros 38 plaguicidas al año 2015 (1). Por otra parte, la revisión de 2010 se hizo bajo la antigua normativa, menos estricta. La razón oficial que se ha dado para este retraso es que tienen demasiada carga de trabajo. Esto significa que la seguridad del glifosato no podrá ser revisada bajo la nueva normativa hasta el año 2030.

 

Retrasar esta revisión ha sido cuestionada en una demanda contra la CE por Pesticides Action Network Europe y Greenpeace. Los coautores del informe realizado por Open Earth Source (OES) también han solicitado que se lleve a cabo una revisión del sistema sin más demoras, y se retire del mercado el glifosato y Roundup.

 

Evidencias de defectos de nacimiento en los estudios realizados por la Industria y en los independientes

 

El informe de la OES revela que en los estudios llevados a cabo por la Industria en la década de 1990 ya se mostraba la letalidad embrionaria y los defectos de nacimientos en los animales de laboratorio, entre los que se incluía dilatación del corazón en los conejos a bajas dosis de glifosato. A dosis más altas, ya se señalaron deformaciones en los estudios independientes realizados desde los años 1980.

 

Monsanto ha contestado negando sus propias conclusiones (6): "Las autoridades reguladores y los expertos independientes de todo el mundo coinciden en que el glifosato no causa defectos adversos reproductivos en animales adultos o defectos de nacimientos en las crías de estos adultos expuestos al glifosato, incluso a dosis más altas que por exposición ambiental o laboral".

 

Sin embargo, los "expertos independientes" de los que habla Monsanto están sumidos en conflictos de interés, tanto a nivel económico como profesional, y basan casi por completo sus investigaciones en los estudios realizados por la Industria (1).

 

Estudios independientes han revelado vínculos con el cáncer, alteraciones genéticas y alteraciones endocrinas, así como defectos en el desarrollo, por ejemplo, anomalías craneofaciales y vertebrales en ratas (7), deformidades de la boca, alteraciones oculares y de la cola, curvada en los renacuajos de la rana (8). Los estudios más recientes realizados por el Dr. Andrés Carrasco y sus colegas muestran una relación entre el glifosato y el ácido retinoico, señalando un desarrollo embrionario anormal (5,9).

 

Sorprendentemente, estos y otros numerosos estudios citados en el Informe de la OES fueron desestimados por la Comisión Europea (CE) y la Oficina Federal Alemana para la Protección de los Consumidores y Seguridad Alimentaria (BVL), que es la responsable de la coordinación entre la Industria y la CE. La conclusión de la BVL, comunicada a la CE a través del Informe de 1998 "Proyecto de Informe de evaluación" (DAR), fue que "no hay evidencias de teratogenicidad" para el glifosato.

 

El Proyecto de Informe de Evaluación contiene pruebas indiscutibles

 

El Informe alemán de 1998, DAR, fue crucial para que el glifosato fuese aprobado por la UE, al señalar en sus conclusiones que el "glifosato no tiene efectos teratogénicos", si bien también se decía en sus conclusiones que a dosis más altas causaba "osificación reducida y una mayor incidencia de trastornos esqueléticos o de los órganos internos" en los fetos de las ratas y de los conejos. Además, agregaba que los estudios realizados por la Industria sobre el glifosato a dosis altas mostraba un reducido número de fetos viables en las camadas de ratas y conejos, con un aumento de los defectos congénitos. Las anomalías esqueléticas encontradas por la Industria en los primeros estudios son consistentes con los hallazgos más recientes en las investigaciones de Andrés Carrasco y al (5,9). Sin embargo, estas anormalidades no se tuvieron en cuenta por motivos espurios, tales como que las altas dosis que envenenaron a las madres (dosis tóxicas) no eran dosis pertinentes para la evaluación de los riesgos humanos, ya que la madre se puede envenenar con cualquier sustancia pudiendo alterar el desarrollo del feto y causar defectos de nacimiento. Esta absurda suposición es impugnada por la literatura científica independiente, y algo muy debatido incluso por la propia Industria.

 

Puedes ver fotografías de lechones tomadas por el criador de cerdos Borup Pedersen, alimentados con soja transgénica, y en los que pueden observar distintos tipos de malformaciones. (Véase: http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2012/04/30/dinamarca-se-relaciona-la-soja-transgenica-con-danos-en-la-cria-del-cerdo/

 

Una historia de manipulaciones y engaños por parte de los reguladores alemanes y de la UE

 

Como resulta evidente en el informe de Alemania de 1998, DAR, se manipularon las evidencias científica mediante diversas estratagemas que llevaron a mentir, con un total desprecio por el principio de precaución.

 

Los animales expuestos al glifosato en los estudios presentados por la Industria muestran efectos frente a los animales no expuestos, y eso en dosis tan bajas como 20 mg por kg de peso corporal. Tanto es así, que la Dirección de Seguridad de Pesticidas del Reino Unido (PSD) apoya la teratogénesis del glifosato (1): "Considerados de forma aislada, ninguno de los hallazgos de los estudios sobre los efectos teratológicos en los conejos sería motivo de preocupación. Sin embargo, se observa en general la incidencia de un mismo patrón".

 

Alemania, por su parte, recurrió a incluir a los grupos de control "históricos" dentro de los estudios no publicados ( y por lo tanto irrelevantes), que tuvo el efecto de aumentar la variación y por lo tanto la de anular cualquier significación estadística de los experimentos realizados por la Industria. La Dirección de Seguridad de Pesticidas del Reino Unido (PSD) terminó por pedir a Alemania que pusiese a su disposición los datos de los controles anteriores, pero no está claro si la PSD vio esos datos, o, si los vio, cómo respondió. Y hasta la fecha, esos datos de control históricos siguen ocultos al público.

 

En el informe de la Open Earth Source (OES) se comenta: "El uso de los datos históricos en lugar de los controles concurrentes añade variables a un experimento que tiene por objeto el control de las variables, ocultando los efectos teratogénicos del glifosato, y evita cualquier conclusión en este sentido. Es por eso que el uso de los datos históricos de control es un asunto controvertido. En la práctica no está permitido en Evaluación Toxicológica en animales y en otros estudios para la aprobación de los plaguicidas".

 

Los controles válidos para un experimento exigen que sean animales de la misma cepa genética, de la misma edad, criados en el mismo ambiente y estudiados al mismo tiempo que los animales tratados. Además, "la manera en que los animales serán examinados y evaluados, y los datos registrados, debe hacerse de la misma forma".

 

El Informe de la OES afirma: "Si esas prácticas de utilizar los controles históricos se descubrieran en un estudio científico independiente se consideraría un fraude científico".

 

En resumen, la Industria y los reguladores cometieron una serie de manipulaciones en las pruebas científicas para favorecer la aprobación del uso del glifosato.

 

La Industria (incluyendo a Monsanto) conocía desde la década de 1980 que el glifosato causa defectos de nacimiento en los animales en altas concentraciones.

 

La Industria también sabía desde 1993 de los efectos a bajas y medias dosis.

 

El Gobierno alemán conocía que el glifosato causa defectos de nacimiento, por lo menos desde el año 1998, año en que envía el Informe DAR a la CE.

 

El Panel de Expertos de la CE que realizó la revisión científica, ha sabido desde el año 1999 que el glifosato causa defectos de nacimiento.

 

La CE sabe desde el año 2002 que el glifosato causa defectos de nacimiento, año en que la Dirección General de DANCO (Sanidad y Protección de los Consumidores) publicó el Informe final del examen para la aprobación del glifosato.

 

A lo largo de todos estos años está información se ha ocultado al público y los trabajos de los científicos independientes sobre los efectos teratogénicos del glifosato y Roundup han sido ignorados, rechazados, o incluso denigrados.

 

El LOAEL (nivel más bajo de efectos adversos observables) del glifosato se estableció en Alemania en 60 mg por kilogramo de peso corporal y día, por lo menos 3 veces superior al indicado por la Industria hasta la fecha, a través de un juego de prestidigitación que sólo consideraba la "exposición crónica" en la "especie más sensible", que era la rata, mientras que los estudios independientes señalaban un LOAEL de sólo 5 mg por kg de peso corporal para los trastornos endocrinos y daños hepáticos en las ratas. El LOAEL se utiliza para establecer la ingesta diaria admisible (IDA), que es de 1/100 del LOAEL. Por consiguiente, la IDA actual de 0,6 mg por kilogramo y día es al menos 10 veces mayor que los niveles establecidos en el momento de fijarse.

 

La mala ciencia protegida por la Industria posee pautas y directrices cuestionables

 

Además de la manipulación absoluta de las pruebas científicas, la Industria ha erigido un escudo eficaz para su mala ciencia bajo el disfraz de "Buenas prácticas de Laboratorio" (GLP), unas pautas y directrices establecidas por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), una organización no científica. Esta Guía de Buenas Prácticas ha sido ya fuertemente criticada en un documento firmado por 30 científicos (10). que señalan que las GLP "no especifican nada acerca de la calidad del diseño de la investigación, las habilidades de los técnicos, la sensibilidad de los ensayos, o ya sean los métodos empleados, bien estén al día o sean ya caducos". La Comunidad Europea y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aceptan ambos las directivas GLP y la investigación independiente que no se ajuste a ellas puede ser ignorada para los propósitos de evaluación. Por lo tanto, la investigación del equipo del Dr. Andrés Carrasco y otros estudios independientes que muestran daños causados por el glifosato o Roundup fueron rechazados en razón de que los sistemas de prueba no estaban validados y consideraron los estudios "inapropiados e irrelevantes a efectos de evaluación de riesgos en la salud humana" (porque los realizaron en animales no aprobados, que son las ratas, los ratones y los perros, por ejemplo). En otras palabras, no realizaron la investigación de acuerdo con las normas GLP. Como observa el Informe de la OES (1): "Esto plantea la pregunta ¿por qué financian los Gobiernos investigaciones científicas si luego ignoran los resultados en casi todas las evaluaciones de riesgo?".

 

De hecho los estudios de toxicidad según las normas GLP han sido criticados por el uso actualizado de protocolos que utilizan unas dosis muy altas, en niveles cercanos a la intoxicación y que pueden tener poca relación con los niveles de exposición en el medio, y los animales de prueba mueren antes de llegar a la vejez, enmascarando la mayor parte de las enfermedades en desarrollo. En resumen, las pruebas realizadas según los protocolos GLP rara vez encuentran toxicidad.

 

Comparando los NOAEL (niveles sin efectos adversos observables) de la Industria y de los estudios independientes sobre docenas de sustancias químicas, los estudios independientes detectan importantes efectos tóxicos a niveles muy inferiores a los de la Industria. Sin embargo, los reguladores siguen ignorando hasta la fecha los estudios independientes en favor de los de la Industria, debido a que cumplen con las directrices GLP de la OCDE. Su rechazo a las recientes conclusiones del equipo de Carrasco es indefendible, por su no adhesión a la Guía de Buenas Prácticas, como se señala en el informe de la OES ( ver también 5).

 

Por otra parte, la OCDE estableció en el mes de septiembre unos rígidos criterios, científicamente incorrectos, sobre la respuesta de las dosis en las pruebas toxicológicas. No tienen en cuenta efectos como la interrupción endocrina y otros efectos que se observan a dosis bajas más que a altas, lo que invalida la suposición de que existe una dosis segura según la cual no hay toxicidad significativa.

 

El nuevo reglamento de la UE sobre pesticidas tiene el potencial de poner fin a la tiranía de las normas GLP al insistir en los estudios científicos independientes revisados por pares en la evaluación de los plaguicidas. Sin embargo, la nueva normativa obliga a la Industria a hacer su propia búsqueda de Literatura científica en la preparación de un archivo sobre los plaguicidas, dando así el control total a los estudios de la Industria, que son los que seleccionarán para su inclusión y así reforzar la tiranía de las normas GLP.

 

Pruebas en humanos ante el aumento de las preocupaciones por los efectos en la salud

 

Debido a las evidentes restricciones para realizar experimentos en seres humanos, los datos sobre la toxicidad del glifosato en las personas son difíciles de obtener en un laboratorio. Sin embargo, sí se han obtenido resultados a partir de los estudios realizados en líneas celulares humanas. Un experimento realizado por el científico francés Giles-Eric Séralini y sus colegas en el año 2009, encontró que Roundup causaba la muerte de las células umbilicales, de las células embrionarias y de la placenta en sólo 24 horas (3,11).

 

Además, con el uso generalizado del glifosato en países como Argentina y Canadá, las pruebas de que se están produciendo daños en los seres humanos están aumentando. Un gobierno local de Argentina recoge en un documento ( o véase este otro Informe: http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2012/07/30/informe-del-primer-encuentro-nacional-de-medicos-de-pueblos-fumigados/) que se han triplicado el número de cánceres infantiles entre 2000 y 2009, y cuadriplicado el número de defectos de nacimiento en las zonas donde se utilizan agroquímicos (véase referencia [12] Argentina's Roundup Human Tragedy, SiS 48). Carrasco señala en su estudio (9): "Los resultados obtenidos en el laboratorio son compatibles con las malformaciones observadas en los seres humanos expuestos al glifosato durante el embarazo".

 

Un estudio epidemiológico en Ontario, Canadá, también ha encontrado altos niveles de nacimientos prematuros y abortos espontáneos en las mujeres que pertenecen a familias agricultoras que utilizan plaguicidas, incluyendo el glifosato.

 

La respuesta de la Oficina Federal Alemana para la Protección de los Consumidores y Seguridad Alimentaria (BVL) a esos problemas fue de que eran irrelevantes para la situación de Europa, así como ya existen planes para aumentar los cultivos tolerantes al glifosato. "Aunque hay indicios de un aumento de las malformaciones debido a la amplia exposición a los plaguicidas en América del Sur, las autoridades de estos países son responsables de propiciar la realización de más investigaciones en profundidad. Teniendo en cuenta que las condiciones de aplicación son muy distintas y existen incertidumbres en cuanto a la exposición humana a los efectos de los productos fitosanitarios, los resultados de este tipo no deben llevarnos de forma automática a preocuparnos por la seguridad de los herbicidas a base de glifosato en Europa".

 

Preocupaciones adicionales

 

Un informe publicado recientemente por el científico estadounidense Dr. Don Huber, profesor emérito de la Universidad de Purdue, advirtió de la aparición de un nuevo agente patógeno asociado a los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato ( (véase [13] Emergency! Pathogen New to Science Found in Roundup Ready GM Crops?) y ( Los científicos advierten sobre la relación entre un nuevo y peligroso patógeno y Roundup de Monsanto)

 

En una carta escrita dirigida al Secretario de Agricultura de Estados Unidos, expresa su preocupación por la aparición de este agente patógeno, muy abundante en los cultivos transgénicos, y que al parecer está asociado a enfermedades devastadoras en los cultivos y altas tasas de infertilidad y abortos involuntarios en los animales. Esta es una nueva preocupación que se suma a la urgencia de revisión por parte de la UE del uso del glifosato y los cultivos transgénicos.

 

Conclusión y recomendaciones

 

Los autores del informe de la OES concluyen que: "La actual aprobación del glifosato y Roundup es científicamente insostenible". Recomiendan la inmediata retirada del glifosato hasta que una nueva revisión rea realizada, con una amplia variedad de pruebas actualizadas, de forma independiente y con los datos disponibles para el público.

 

Estamos totalmente de acuerdo con la conclusión y la recomendación.

 

Referencias

1. Antoniou M, Habib M, Howard CV, Jennings RC, Leifert C, Nodari RO, Robinson C, Fagan J. Roundup and birth defects: Is the public being kept in the dark? Earth Open Source, 2011.

2. Ho MW and Cummins J. Glyphosate toxic and Roundup worse Science in Society 26, 12, 2005.

3. Ho MW and Cherry B. Death by multiple poisoning, glyphosate and Roundup. Science in Society 42 , 14, 2009

4. Ho MW. Ban glyphosate herbicides now. Science in Society 43, 34-35, 2009.

5. Ho MW. Lab study establishes glyphosate link to birth defects. Science in Society 48, 32-33, 2010.

6. Beyond the Rows, A blog by Monsanto, St. Louis, United States of America, 9 June 2011, accessed 11 July 2011,http://www.monsantoblog.com/2011/06/09/june-2011-earth-open-source-report-on-roundup/

7. Dallegrave E, Mantese FD. et al. 2003. The teratogenic potential of the herbicide glyphosate-Roundup in Wistar rats. Toxicol Lett 142(1-2): 48

8.  Lajmanovich RC, Sandoval MT, Peltzer PM. 2003. Induction of mortality and malformation in Scinax nasicus tadpoles exposed to glyphosate formulations. Bull. Environ. Contam. Toxicol. 70, 612–18.

9. Paganelli A, Gnazzo V, Acosta H, Lopez SL and Carrasco AD. Glyphosate-based herbicides produce teratogenic effects on vertebrates by impairing retinoic acid signalling. Chem Res Toxicol, August 9. http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/tx1001749

10. Myers JP, Vom Saal FS. et al. Why public health agencies cannot depend on good laboratory practices as a criterion for selecting data: The case of bisphenol A. Environmental Health Perspectives 2009, 117, 309–15.

11. Benachour N, Séralini GE. 2009. Glyphosate formulations induce apoptosis and necrosis in human umbilical, embryonic, and placental cells. Chem Res Toxicol 22: 97–105.

12. Robinson C. Argentina's Roundup human tragedy Science in Society 48, 30, 2010

13. Ho MW. Emergency! Pathogen new to science found in Roundup Ready GM crops? Science and Society 50, 10-11, 2011.

 

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Evo califica la legalización del acullico como un triunfo de la unidad boliviana

El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó este lunes en un masivo acto en Cochamba (centro del país) que el reconocimiento del masticado de coca por parte de la comunidad internacional “es un triunfo de la unidad del pueblo boliviano y la revolución democrática y pacífica” que encabeza.


 
El primer mandatario resaltó en un acto en apoyo a la decisión de la Organización de las Naciones Unidas de admitir como legal el masticado de coca (acullico) que esto es un triunfo de “la unidad del pueblo para defender su cultura, medicina y alimento, que está representado en la hoja de coca”.


 
Además remarcó que el reingreso del país a la Convención de Viena sobre estupefacientes bajo la reserva de que se acepte al acullico es “una misión cumplida para las futuras generaciones”.


 
Agregó que esta “es una victoria de la identidad boliviana que se consigue cuando hay unidad y claridad ideológica, programática y cultural” y subrayó que cuando “los derechos son violados por tratados internacionales, los pueblos se levantan”.


 
“Durante muchos años, Estados Unidos y los gobiernos neoliberales de nuestro país intentaron eliminar el cultivo y masticado de la hoja de coca después de que se los prohibiera en 1961 y decidieran erradicarlos en 25 años. Sin embargo, ahora la comunidad internacional reconoce como una actividad lícita el consumo y cultivo de hoja coca, lo que significa una victoria de esta revolución cultural que llevamos a cabo”, indicó.


 
“Uno de los logros de esta revolución pacífica fue lograr esto, nunca Bolivia se había atrevido a cambiar los tratados internacionales. Los distintos gobiernos de las dictaduras o democracia pactada no denunciaron sino que atacaron con los protocolos para acabar con la hoja de coca en toda la región andina”, recordó.


 
En ese sentido, resaltó, que durante la batalla por que el masticado o acullico sea declarado legal murieron muchas personas y fueron heridas otras tantas para que la hoja de coca deje ser considerada como un veneno o estupefaciente y sea tenida en cuenta como parte de la vida y cultura del pueblo boliviano.


 
Destacó como otro logro que el cultivo también sea aceptado por la comunidad internacional, hecho que antes era “utilizado por la DEA norteamericana para mandar a nuestras fuerzas militares y policiales, lo que fue eliminado cuando llegamos al gobierno para terminar con nuestra sumisión al imperialismo norteamericano”.


 
“Hoy nuestros campesinos controlan el límite del cultivo de la hoja de coca para evitar que sean utilizados para cocaína”, observó luego de remarcar que la lucha contra el narcotráfico del Estado boliviano es reconocida, incluso, por ONG internacionales.


 
Morales también sostuvo que antes los productores de hoja de coca y los consumidores eran calificados como narcotraficantes y drogadictos. “Ahora dejarán de ser considerados como criminales”, expresó.


 
Jornadas de júbilo


 
Multitudinarias marchas y actos en esta capital y en Cochabamba dieron inicio este lunes a la jornada de regocijo por el retorno de Bolivia a la Convención de Viena y la despenalización del masticado de hoja de coca.


 
Elaboradores de la hoja en La Paz y representantes de organizaciones sociales se concentraron frente a la oficina de la Asociación de Productores de Coca (Adepcoca) para una gran marcha hacia el centro de la ciudad.


 
El corresponsal de teleSUR en Bolivia informó que “en La Paz productores de coca de Los Yungas marcharon por el centro de la ciudad y obsequiaron la hoja a los transeúntes”.


 
Durante el acto para festejar la despenalización del masticado de la hoja de coca en Cochabamba, el mandatario boliviano, Morales, aseguró que la concentración de este lunes es un éxito a nivel local e internacional.


 
“Me han informado que en esta concentración hay tres kilómetros de concentración, es decir que logramos que esta batalla se libre no solo a nivel nacional, sino a nivel internacional”.


 
“Saludamos la participación a nivel internacional. Queremos mantenernos unidos como hermanos y así seguiremos”, aseguró el jefe de Estado boliviano.


 


Añadió que su gobierno siempre ponderará la decisión del pueblo por encima de cualquier otro interés.
 
“Por algo hemos ganado tantas elecciones, porque hemos decidido combinar conciencia con lucha para la liberación de los pueblos, no solo en Bolivia sino en América Latina y esto no ha sido casualidad”, recordó Morales.


 
“Que viva el pueblo boliviano, la lucha por nuestra identidad. Misión cumplida ante el pueblo y las nuevas generaciones que están por venir”, concluyó el acto el mandatario boliviano.

 

14 Enero 2013


 
(Con información de Telesur)

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 Cuarenta años después del informe al Club de Roma

En marzo de 1972, en respuesta a una petición de un think-tank con sede en Zurich (Suiza) –el Club de Roma-, investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) publicaban The Limits to Growth, un informe que establecía un modelo de las posibles consecuencias de mantener el crecimiento económico a largo plazo. Al publicarse la última edición [francesa] de Limites à la croissance (Rue de l´Echiquier, colección “Initial(e)s DD, 2012), su primer autor, el físico norteamericano Dennis Meadows, de 69 años de edad, responde a Le Monde.


 
¿Qué balance hace usted del informe de 1972?


 
En primer lugar, no era un buen título. Todo científico comprende que hay límites al crecimiento de la población, del consumo energético, del PIB, etc. Las cuestiones interesantes estriban más bien en saber lo que causa este crecimiento y cuáles serán las consecuencias de toparse con los límites físicos del sistema.


 
Sin embargo, la idea común sigue siendo que no hay límites. Y cuando demuestras que los hay, te responden generalmente que no es grave, porque nos acercaremos a ellos de manera tranquila y ordenada para detenernos suavemente gracias a las leyes del mercado. Lo que demostramos en 1972, y sigue siendo válido cuarenta años después, es que esto no es posible: franquear los límites físicos del planeta conduce al hundimiento.


 
Con la crisis financiera, se ve el mismo mecanismo de franquear un límite, el del endeudamiento: y se ve que las cosas no suceden tan tranquilamente.


 
¿Qué entiende usted por hundimiento?


 
La respuesta técnica es que el hundimiento es un proceso que implica un “bucle de retroacción positiva”, es decir, un fenómeno que refuerza aquello que lo provoca. Por ejemplo, en Grecia: la población pierde su confianza en la moneda. Retira, por tanto, los fondos de sus bancos y, por tanto, se debilitan los bancos, por lo cual la gente retira todavía más dinero de los bancos, etc., lo que lleva al hundimiento.


 
Se puede dar una respuesta que no sea técnica: el hundimiento caracteriza a una sociedad que tiene cada vez menos capacidad de satisfacer necesidades elementales: alimentación, sanidad, educación, seguridad.


 
¿Se ven signos tangibles de este hundimiento?


 
Algunos países ya están en esa situación, como Somalia, por ejemplo. Del mismo modo, la “primavera árabe”, que se ha presentado un poco en todas partes como solución a los problemas, no es en realidad más que el síntoma de problemas que nunca se han resuelto. A estos países les falta  agua, deben importar sus alimentos, su energía, todo eso con una población que aumenta. En otros países, como los Estados Unidos, andan menos cerca del hundimiento, pero están en esa vía.


 
¿El crecimiento mundial va, por tanto, a detenerse ineluctablemente?


 
El crecimiento va a detenerse en parte en razón de la dinámica interna del sistema y en parte en razón de factores externos, como la energía. La energía tiene una influencia muy grande. La producción petrolera ha pasado su pico y va a comenzar a descender. Ahora bien, no hay substituto rápido del petróleo para los transportes, para la aviación…Los problemas económicos de los países occidentales se deben en parte a los elevados precios de la energía.


 
En los próximo veinte años, entre hoy y 2030 veremos más cambios de los que ha habido en un siglo, en la política, en el medio ambiente, la economía, la técnica. Los problemas de la zona euro no representan más que una pequeña parte de lo que vamos a ver. Y estos cambios no se llevarán a cabo de manera pacífica.


 
Sin embargo, China mantiene un elevado crecimiento…


 
Desconozco cuál será el futuro de China. Se engaña la gente que dice que, con un crecimiento de un 8% a un 10% anual, China será el país dominante en veinte años. Es imposible hacer que dure este género de crecimiento. En los años 80, Japón mantenía este tipo de ritmo y todo el mundo decía que dominaría el mundo. Desde luego, no ha pasado eso, se ha detenido. Y se detendrá en el caso de China. Una razón por la que el crecimiento es fortísimo en China es la política del hijo único, ha cambiado la estructura de la población de manera que ha cambiado la proporción entre la mano de obra y los que dependen de ella, es decir, los jóvenes y los viejos. Durante un periodo que va a durar hasta cerca de 2030, habrá un aumento de mano de obra. Y luego se detendrá.


 
Además, China ha deteriorado considerablemente su medio ambiente, particularmente sus recursos hídricos, y los impactos negativos del cambio climático sobre el país serán enormes. Algunos modelos climáticos sugieren así que en el horizonte de 2030 podría ser poco menos que imposible cultivar cualquier cosa en las regiones que proporcionan actualmente el 65% de las cosechas chinas… ¿Qué cree usted que harán entonces los chinos ? ¿Que se quedarán en casa sufriendo ellos solos el hambre ? ¿O que irán hacia el norte, hacia Rusia? No sabemos cómo reaccionará China a este género de situación.

 
¿Qué consejo les daría a François Hollande, Angela Merkel o Mario Monti ?


 
 Ninguno, porque les importa un bledo mi opinión, pero supongamos que yo fuera un mago: la primera cosa que haría sería alargar el horizonte de tiempo de los hombres políticos. Para que no se pregunten qué hacer de aquí a las próximas elecciones sino que se pregunten:  “Si hago esto, ¿qué consecuencias tendrá en treinta o cuarenta años ?” Si amplía el horizonte temporal, es más probable que la gente empiece a comportarse de un modo bueno.


 
¿Qué piensa usted de la “política de crecimiento” en la zona euro?


 
Si tu única política se funda en el crecimiento, no querrás oír ni hablar del fin del crecimiento. Porque eso significa que tienes que inventar algo nuevo. Los japoneses tienen un proverbio interesante:  “Si tu única herramienta consiste en un martillo, todo se parece a un clavo”. Para los economistas, la única herramienta es el crecimiento y todo se asemeja por tanto a una necesidad de crecimiento.


 
Igualmente, los políticos son elegidos para poco tiempo. Su propósito consiste en parecer buenos y eficaces durante su mandato; no se preocupan de lo que pasará después. Justo por eso se tienen tantas deudas: se pide prestado sobre el futuro, para tener beneficios inmediatos, y cuando se trata de devolver la deuda, quien la he contraído ya no se ocupa de las cosas.
 
 
 
 *Declaraciones recogidas en mayo de 2012 por Hervé Kempf y Stéphane Foucart, periodistas de Le Monde.
 
**Dennis L. Meadows (1942) es profesor emérito de la Universidad de Nueva Hampshire, presidente del Laboratory for Interactive Learning, y coautor con Donella H. Meadows, Joergen Randers y William W. Behrens III del celebérrimo Informe al Club de Roma, Los límites del crecimiento. En 2004 se publicó una versión actualizada Los límites del crecimiento: 30 años después (Galaxia Gutenberg, Madrid, 2004).

 

Publicado por lalineadefuego el diciembre 27, 2012 · Dejar un comentario   Sin Permiso <www.sinpermiso.info>
 
16/12/12


 
Traducción para http://www.sinpermiso.info : Lucas Antón
  


 

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Límites del crecimiento

Álvaro Sanabria Duque

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Martes, 25 Diciembre 2012 09:51

Agua: interés mundial clave para 2013

El 2013 constituirá un período clave en los esfuerzos internacionales para resolver la crisis de 770 millones de personas sin acceso al agua potable y de dos mil 500 millones que están privadas de servicios de saneamiento adecuado.

 

Con ese propósito, Naciones Unidas iniciará el próximo martes el Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, proclamado por la Asamblea General en una resolución adoptada en diciembre de 2010.

 

Ese texto puso de relieve que el agua es fundamental para el desarrollo sostenible, en particular para la integridad del medio ambiente, la salud y el bienestar humanos y la erradicación de la pobreza y el hambre.

 

Todos esos desafíos forman parte de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, establecidos por la ONU en 2000 para ser cumplidos en 2015.

 

Y uno de ellos busca reducir a la mitad el porcentaje de personas sin acceso al agua potable y a los servicios básicos de saneamiento, meta cuyo cumplimiento despierta escepticismo por los lentos y desiguales avances registrados hasta ahora.

 

Frente a esa situación, agravada por los efectos del cambio climático y otros problemas que repercuten negativamente en la cantidad y la calidad del agua, la ONU insiste en la necesidad de fortalecer la cooperación en todos los planos.

 

Ese es uno de los ángulos principales del Año Internacional de la Cooperación en la Esfera del Agua, el cual debe servir para la realización de actividades a todos los niveles, según establece la resolución de la Asamblea General.

 

Hace dos años y a instancias de Bolivia, ese cuerpo reconoció el acceso al agua potable y el saneamiento como "un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos".

 

De acuerdo con la entidad ONU-Agua, creada en 2003, los siete mil millones de habitantes del planeta beben de dos a cuatro litros de agua cada día y una parte de ella a través del consumo de alimentos.

 

Este último aspecto demuestra su real dimensión cuando se comprueba que para producir un kilogramo de carne de ganado vacuno y de trigo se consumen 15 mil y mil 500 litros de agua, respectivamente.

 

Por eso, la organización reclamó cambios fundamentales en la gestión y las políticas a lo largo de toda la cadena de producción agrícola para un mejor uso de los recursos hídricos y poder responder a la creciente demanda de alimentos y otros productos.

 

Para el 2013 está programada una conferencia internacional de alto nivel sobre la cooperación en la esfera del agua, a celebrarse en agosto venidero en Tayikistán.

 

También existe una propuesta para realizar otra reunión en la sede de la ONU en Nueva York, en ocasión del Día Mundial del Agua, el 22 de marzo, proclamado hace 20 años (1992) por la Asamblea General.

 

El precioso líquido también es objeto de un Decenio Internacional para la Acción, denominado El agua fuente de vida, entre 2005 y 2015. Poco antes (2003) se conmemoró el Año Internacional del Agua Dulce.

 

25 DICIEMBRE 2012

(Con información de Prensa Latina)

 

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Martes, 20 Noviembre 2012 11:39

Cuarenta años de deterioro acelerado

Finaliza 2012 y llama la atención la frialdad con que se conmemoraron los 40 años de la publicación del libro Los límites del crecimiento, que en su momento suscribieron Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jorgen Randers y William W. Behrems. El libro, que se puede considerar la obra fundante del ambientalismo moderno, se escribió por iniciativa del llamado Club de Roma, que se había creado tan solo dos años antes y que, liderado por Aurelio Peccei, ejecutivo de la Fiat, había solicitado un estudio a ese grupo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (más conocido como MIT, sigla inglesa), en el que se debían considerar en forma conjunta y dinámica el crecimiento de la población, la producción industrial y agrícola, la contaminación y las reservas de algunos recursos no renovables.

Los resultados del informe, poco halagüeños, se convirtieron prontamente en uno de los hitos más importantes del mundo académico y político, y dieron lugar al desarrollo acelerado de investigaciones sobre las consecuencias de la intensidad del uso de los recursos naturales de nuestro planeta, así como a las controversias más acerbas sobre la exactitud de las predicciones.

Los argumentos, ciertamente, no surgían de la nada, pues el entorno económico y social era propicio para generar las dudas que empezaban a presentarse sobre la sostenibilidad de un sistema como el capitalismo, cuyo signo de salud es precisamente el crecimiento permanente. El comienzo de la declinación de la producción norteamericana de petróleo, en 1970, pronosticada por Marion King Hubbert desde la década de los 50, fue el campanazo de alerta acerca de la posibilidad real de agotamiento de los recursos no renovables, que en el caso del petróleo, además, ya se veía como el sostén del sistema.

La supresión de la convertibilidad del dólar en oro, en 1971, junto con la crisis petrolera de 1973, marcaban el fin de la etapa del bienestar y el inicio de una crisis de largo plazo (ciclo Kondratiev, la llaman los economistas), que, lejos de dar muestras de finalizar en nuestros días, parece agudizarse luego de 40 años violentos.

 

¿Quiénes son los preocupados?

 

En 1962 se publicaba la Primavera silenciosa, de Rachel Carson, sobre los efectos de los pesticidas en la cadena trófica; La bomba poblacional, de Paul Ehrlich, veía la luz en 1969 y advertía sobre la amenaza del crecimiento poblacional en un planeta finito, y en 19070 Nicholas Georgescu-Roegen daba a la imprenta La ley de la entropía y el crecimiento económico, en el cual llamaba la atención sobre la flecha del tiempo en el proceso productivo y el mito de la eternidad de la especie humana.

Como el trabajo de Erlich fue patrocinado por el Club Sierra, al que algunos señalan de haber sido amigo de la eugenesia en sus orígenes (su fundador, John Muir, fue el propulsor de la creación de los parques nacionales en Estados Unidos), y Aurelio Peccei y Maurice Strong, dos de los iniciadores del Club de Roma, eran empresarios de la industria automovilística y del petróleo, respectivamente (y al parecer íntimos del círculo de los Rockefeller), se ha especulado sobre esa base que los preceptos ambientales no son más que cortinas de humo que tapan intereses ocultos.

Sin embargo, no debiera parecer extraño que entre los iniciadores del Club de Roma hayan estado industriales directamente interesados en la suerte de un recurso que, como el petróleo, en ese momento, empezaba a centrar la atención por lo limitado de sus existencias, pues el tipo de motivaciones para tal interés no invalida, ni mucho menos, las pruebas y las inquietudes sobre su agotabilidad. Como tampoco debe parecer extraño que a los verdaderos dueños del mundo les preocupara el estado de lo que ellos consideran que les pertenece.

Hoy es difícil dudar de que entramos en la era del petróleo difícil y que su extracción es cada vez más costosa (la Agencia Internacional de la Energía, en su Panorama de 2010, afirmaba que en 2006 se alcanzó el pico histórico del petróleo convencional), como tampoco de que los combustibles fósiles no convencionales –como es el caso del gas de esquisto, que se promueve como la última panacea energética– son igualmente costosos tanto ambiental como monetariamente.

Si las circunstancias de la fundación del Club de Roma se pueden homologar a la situación que usa como recurso literario la activista Susan George en el Informe Lugano, y en la que una logia de poderosos del planeta busca a un grupo de científicos para que les planteen soluciones hacia la preservación del capitalismo, en las que no debe interferir valor moral alguno, no es algo relevante, pues lo que en realidad debe preocuparnos son las consecuencias de los cambios reales en los ciclos de la naturaleza, y entender que las soluciones son un problema de la política y nos corresponde atajar cualquier salida por la vía totalitaria. Si el calentamiento global, por ejemplo, es uno de los efectos de la quema masiva y creciente de combustibles fósiles, debemos denunciar los mercados verdes y promover iniciativas como la “dieta de la cien millas” (o 60 kilómetros), en la que la gente se niega a consumir alimentos que sean trasportados a distancias mayores, impulsando los consumos locales y la soberanía alimentaria.

El proceso de aceptación oficial de la problemática del calentamiento global debe dejarnos lecciones acerca de cómo se maneja la información sobre asuntos en los que la humanidad se juega la vida. El año 1995 representa el punto de quiebre de la visión sobre la problemática, pues hasta ese año las discusiones sobre la naturaleza y los ritmos de los procesos seguían abiertas. Al finalizar ese año, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) acepta que hay una elevación de la temperatura inducida por la actividad humana. Sin embargo, la aceptación no fue ajena al escándalo, ya que el redactor del informe, Benjamín J. Santer, fue acusado de alterarlo para favorecer la percepción de que en el calentamiento global había incidencia antrópica. Sin embargo, el IPCC también ha sido acusado de lo contrario, y el climatólogo James Hansen sostiene que ese Centro maquilla las cifras para ocultar que la elevación del nivel del mar se prevé muy superior y cubrirá buena parte de las tierras costeras bajas hoy habitadas. En julio de este año, el científico Richard Muller, profesor de la Universidad de California, y uno de los principales escépticos, se declaraba converso y aceptaba la realidad del calentamiento global, así como las causas humanas del fenómeno.

Sea como fuere, lo cierto es que actualmente, por la variabilidad ambiental debida al cambio climático o porque muchas personas se ven obligadas a ocupar lugares vulnerables, los desplazados por fenómenos naturales superan a los motivados por conflictos armados, y es en esos aspectos donde debemos centrar nuestra atención. El profesor de la Universidad de Oxford Norman Myers, reconocida autoridad en el tema, estima que para 2050 el número de desplazados ambientales puede subir a 200 millones de personas, por vientos, lluvias, sequías o inundaciones, multiplicando por 10 la cifra actual de desplazamiento; y, como ya lo sabemos, la mayoría de esas personas pertenecen a los grupos subordinados.

 

¿Qué ha pasado en el entretanto?

 

La población mundial en 1972, año de publicación del informe del Club de Roma, se estimó en 3.800 millones, mientras que hoy supera los 7.000 millones, poco menos que el doble. El PIB mundial de ese año se calculó cercano a los 17 billones (millones de millones), mientras que hoy se considera que está alrededor de los 70 billones. Ahora, ¿es creíble que, siendo “no renovable” buena parte de los recursos naturales usados en la producción, el proceso de crecimiento ser pueda mantener indefinidamente?

Es cierto que la tecnología permite hoy explotar materiales antes inalcanzables, y que las diferencias entre reservas (alcanzables tecnológica y económicamente) y recursos (material del que se conoce o infiere técnicamente su existencia pero que no es explotable por restricciones tecnológicas o económicas) ha ampliado el margen del agotamiento de muchos minerales. Pero eso no niega los impactos de los residuos, la alteración de los ciclos naturales que esto conlleva, y sus efectos económicos y sociales.

El modelo agrícola que hemos implantado es intensivo en petróleo y agua, dos recursos cada vez más escasos; los pesticidas y los fertilizantes son derivados del petróleo o el gas; el arado mecánico depende del gasóleo; e igualmente el empaquetado y el transporte de distribución del producto. El consumo actual de agua ya alcanza el 54 por ciento del total disponible en ríos, lagos y acuíferos subterráneos, y, al ritmo de crecimiento actual, en 25 años los seres humanos pueden estar utilizando el 90 por ciento del total, dejando apenas un 10 por ciento para las demás especies. Del total extraído para el consumo de los humanos, el 69 por ciento se destina a la agricultura; para la industria se usa el 23, y el consumo doméstico se reduce a cerca del 8 por ciento.

El uso intensivo de la tierra y las alteraciones del clima se han juntado para que actualmente alrededor de un tercio de la superficie terrestre (4.000 millones de hectáreas aproximadamente) se encuentre amenazada por la desertificación, y cerca de 24.000 millones toneladas de tierra fértil sean arrastradas y desparezcan. El 66 por ciento del continente africano puede considerarse árido o desértico, siendo la región donde más desplazados se presentan por este fenómeno. En Asia, al menos 2.000 millones de hectáreas son de tierras secas, y en América latina, pese a las apariencias, al menos el 25 por ciento del área se puede considerar tierra árida o desértica.

El mundo ha seguido concentrando la población en las ciudades, y de 1.400 millones de urbanitas en 1972 se pasó a más de 3.500 millones en la actualidad. La otra cara de ese proceso es la cada vez mayor concentración de las tierras rurales en pocas manos, incluso en los países del centro capitalista, hasta el punto de que hoy los expertos hablan, por ejemplo, de la relatifundización de Europa. En Alemania, para citar un caso, entre 2003 y 2007, 45.000 explotaciones campesinas fueron anexadas a propiedades mayores, y los predios de más de 100 hectáreas suman el 52 por ciento del área. En las regiones de lo que fue Alemania Oriental, el 73 por ciento del área está concentrada en propiedades de más de 500 hectáreas.

El Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición (HLPE, sigla inglesa), calcula que entre 50 y 80 millones de hectáreas de tierras agrícolas de países en vías de desarrollo han sido adquiridas por inversionistas extranjeros. José Graziano da Silva, director general de la FAO, y Suma Chakrabarti, presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, publicaron el 6 de septiembre pasado un artículo en The Wall Street Journal en el que invitan al sector privado a duplicar las inversiones en acaparamiento de tierras, y asimismo a los Estados a desmontar las políticas de protección del sector campesino, en una muestra de la ofensiva que el capital multilateral ha lanzado sobre la propiedad rural, y la ‘necesidad’ manifiesta de su concentración.

 

Nuevos vientos

 

El Club de Roma, como homenaje a los 40 años de la publicación de Los límites del crecimiento, daba a conocer un nuevo diagnóstico que tituló “2052: una proyección para los próximos 40 años”, firmada por Jorgen Randers, coautor de la investigación de 1972, y en el que se afirma que, si bien la humanidad empieza a adaptarse a los límites del planeta, parece hacerlo a un ritmo muy lento. También se pronostica un estancamiento de las economías que hoy se consideran desarrolladas, y se estima que en ese año el número de pobres será de tres millones, dándoles un golpe a las previsiones de los llamados Objetivos del Milenio de la ONU. Se proyecta un tope de la población de 8.000 millones, que se alcanzaría en la década del 40 de este siglo, por lo cual la pobreza pronosticada sería del 37,5 por ciento de la población: una predicción nada extraña si se comprende la naturaleza del capitalismo. La recepción del texto, a diferencia de la que recibió el informe de hace 40 años, ha sido parca, pues los pronósticos expuestos compiten en un mar de informaciones y análisis prospectivos especializados que hacen ver gris lo publicado.

El capital ha ingresado en una etapa de neorrentismo que empieza a alterar lentamente las lógicas sociales. Y no se trata de que la producción física de mercancías haya dejado de ser la base material que sustenta la sociedad sino de que los mecanismos de distribución de excedentes parecen favorecer cada vez más a los titulares de activos “no productivos”, en lo que pudiera ser una muestra de excesos de capital en el sector real que invitaría a su destrucción.

La preocupación por lo ambiental, tanto de los empresarios como de las entidades multilaterales, no tiene que obedecer a una inquietud por la especie humana en general sino que seguramente está dictada por lo que en el subtítulo del Informe Lugano, Susan George atribuye a los imaginarios destinatarios del mismo: “cómo preservar el capitalismo en el siglo XXI”. No hay que buscar, entonces, en ninguna conspiración tal interés, pero resulta necesario hurgar en las soluciones que se esconden.

Darles una salida violenta a las crisis es algo que experimentó la humanidad por doble partida en el siglo XX. ¿Por qué extrañarnos y mirar con desconfianza y asombro a quienes temen una salida similar en la actual coyuntura? La crisis civilizatoria que enfrentamos, y de la cual lo ambiental es una de sus dimensiones, obliga a los movimientos progresistas a tomar más en serio la indiscutible conexión entre política y ecología, e igualmente a recordar que llevamos 40 años de progresivo deterioro social, que se hace necesario detener conjuntamente con los efectos físicos de la depredadora lógica social que nos domina.

Publicado enEdición N°186
Sábado, 17 Noviembre 2012 06:59

Por la vida y el maíz: tejiendo luchas

Por la vida y el maíz: tejiendo luchas

El día comienza a clarear y a un costado de la plaza de Cherán se oyen los trinos de mujeres alrededor de fogatas y anafres, preparando las tortillas para los que llegarán a desayunar. Amasan en metate la masa de maíz azul que dejaron durmiendo el día anterior, para que la cal abriera los granos que nos brindan su corazón. Danzan las manos convirtiendo la masa en alas que se esponjan en el comal. Al olor cálido de las tortillas recién hechas se suma el de los frijoles, el café de olla, el té de cedrón. Las señoras de la Comunidad de Cherán K’eri, Michoacán, igual que su Consejo Mayor, reciben con generosidad a los cientos de delegados de todos el país reunidos para la octava Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (ANAA) y una preaudiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP).

 

La comunidad indígena de Cherán es un ejemplo de dignidad y resistencia para todos los asistentes, que lo repiten una y otra vez en los tres días que duran las sesiones, con alrededor de mil participantes de 15 estados de México y expertos del exterior que vienen como dictaminadores del TPP. Para defender sus bosques, su maíz y su forma de vida, en Cherán se han enfrentado a muchas formas de violencia: talamontes, crimen organizado, represión oficial, mentiras en medios oficiosos. Desde abril de 2011, cuando mujeres y jóvenes no aguantaron más y se lanzaron a detener los camiones de talamontes cargados de madera robada a la comunidad, han muerto doce comuneros y cuatro están desaparecidos. La comunidad logró frenar la devastación, tomar control de su territorio con rondas comunitarias de defensa, fortalecer las asambleas. Todos, hasta los niños, participan ahora en jornadas de reforestación con especies locales. En toda la comunidad las miradas y el aire son limpios y serenos, se respira solidaridad y orgullo.

 

No podía haber mejor marco para la realización de esta preaudiencia del TPP y la octava ANAA, donde se presentaron múltiples luchas por atropellos ambientales y de derechos de los pueblos y comunidades: talamontes y monocultivos de aguacate asociados al crimen organizado privado y oficial, atropellos urbanos, contaminación industrial de ríos y lagos, carreteras que hieren milpas, bosques, comunidades y barrios para favorecer empresas y a los ricos, fumigación con agrotóxicos prohibidos en otros países, parques eólicos en el Istmo contra las comunidades, mineras que por todo el país mafiosamente matan a la tierra y a los que la defienden, como a Bernardo Méndez y Bernardo Vásquez de San José del Progreso, Oaxaca, anfitriones de la sexta ANAA. Éstas y otras luchas, como la de estudiantes y maestros democráticos en Michoacán, junto a otras denuncias y compromisos de organización, se plasmaron en la declaración de la asamblea (afectadosambientales.org).

 

Fue motivo de celebración el veredicto del Tribunal Latinoamericano del Agua, que el 9 de noviembre condenó al Estado mexicano por la destrucción del sistema hídrico nacional y la violación del derecho humano al agua, a partir de la demanda presentada por la ANAA, cuidadosamente argumentada y enriquecida por las muchas experiencias de lucha que integran la asamblea.

 


La amenaza que representan las extensas siembras de maíz transgénico que el gobierno quiere autorizar en el norte del país, fue tema central de la octava asamblea, que llamó en el pronunciamiento “Emergencia nacional: maíz transgénico a punto de envenenar nuestras mesas”, al magisterio democrático, a los jóvenes en las redes sociales, a los pueblos y “a todos los que comemos maíz en México y en cualquier parte del mundo, a movilizarse, desarrollando formas creativas y diversas de acción para denunciar y detener este ataque de las trasnacionales por controlar la alimentación de todos, sin importarles siquiera que sea tóxica” (texto en redendefensadelmaiz.net)

 

También la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS) lanzó esta semana un “Llamado a la acción contra la siembra de maíz transgénico a campo abierto en México” (www.uccs.mx/doc/g/planting-gmo-corn_es ) denunciando la gravedad de la inminente contaminación transgénica y los riesgos que implicará para la salud y la biodiversidad, suscrita al momento por más de 800 científicos y expertos de México y el mundo, así como varias redes internacionales de científicos.

 

Igualmente conmocionados por este ataque contra los pueblos del maíz, el Grupo ETC, como organización internacional con estatus consultivo en Naciones Unidas, llevará el tema ante la FAO y el Convenio de Diversidad Biológica, organismos que deben proteger los centros de origen de los cultivos. Si se aprobaran las solicitudes de las trasnacionales en México, sería la primer liberación masiva en el centro de origen de un cultivo de importancia global para la alimentación. ETC señala que la erosión de la biodiversidad del maíz que causarán los transgénicos, tendrá impactos en América Latina, Asia y África, donde actualmente los países surafricanos Lesotho, Zambia y Malawi tienen el mayor consumo por persona de maíz y dependen de su biodiversidad para adaptarlo. (Ver www.etcgroup.org )

 

Las empresas y el gobierno de Calderón (o el de Peña Nieto) comen lumbre si creen que podrán aprobar las siembras de Monsanto sin quemarse las manos. Es justamente en las fogatas, alrededor de los anafres cociendo tortillas de maíz, que se gestó en Cherán la resistencia de esa comunidad indígena, que contra toda lógica de arriba y a fuerza de dignidad y organización comunitaria ha logrado detener a los más poderosos y violentos.

 


Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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La energía de mañana: detener el consumo de petróleo hoy

ALAI AMLATINA, 16/11/2012.- La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha lanzando un desafío impactante y dos advertencias angustiosas: dos tercios de las reservas de combustibles fósiles deben mantenerse bajo tierra si se quiere evitar el cambio climático, el sector energético duplicará su consumo de agua dulce en los próximos 20 años y los pobres seguirán sin energía.

 

Estos dichos aparecen en el reporte Prospectiva Mundial de Energía que acaba de lanzar la AIE. No sólo sus contenidos son impactantes por dejar al desnudo la gravedad de los problemas actuales, sino que tampoco debe olvidarse que es agencia depende de los gobiernos de la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE). O sea, depende de los países industrializados, y en sus informes nunca se caracterizó por sus preocupaciones ambientales. Más bien siempre se la asoció con las industrias energéticas y su prédica históricamente ha sido ostensiblemente promotora del desarrollo de la oferta de energía.

 

Sin embargo en los últimos años algo ha ido cambiando en los enfoques de la Agencia. Reconoció que el mundo ha alcanzado el pico del petróleo en el año 2006 (World Energy Outlook 2010) y formuló escenarios energéticos para detener la amenaza del cambio climático (World Energy Outlook 2009). El reporte de este año mantiene estas últimas tendencias, agregando a las preocupaciones anteriores, la advertencia acerca del aumento del consumo de agua en el sector energético y que el mundo sigue una ruta insostenible.

 

Los contenidos del reporte no ameritan comentarios. Considerando que provienen de un organismo que nadie puede calificar de “fundamentalismo” ambientalista, son elocuentes por sí solos.

 

La demanda mundial de energía se incrementará en más de un tercio desde ahora hasta el 2035. Según la agencia, para abastecer esta demanda se requiere de una inversión acumulada de 37 millones de millones de dólares, entre 2012 y 2035, equivalente al 1,5% del PIB mundial durante ese período. Las emisiones energéticas de CO2 crecerán desde un estimado de 31,2 Gt en 2011 a 37,0 Gt en 2035, lo que estaría provocando un aumento de la temperatura media del planeta de 3,6°C. Si el mundo pretende cumplir el objetivo de limitación del aumento de la temperatura mundial a 2 ºC, hasta 2050 no se podrá consumir más de un tercio de las reservas probadas de combustibles fósiles. Dicho de otro modo: la propia AIE señala la necesidad de transiciones post-petroleras.

 

Los combustibles fósiles seguirán siendo la principal fuente de energía al final del período de análisis. La demanda de petróleo, gas y carbón crece en términos absolutos hasta el año 2035, pero su participación en el mix energético mundial cae del 81% al 75% durante ese lapso. El consumo de petróleo alcanza los 99,7 millones de barriles diarios (mb/d) frente a los 87,4 mb/d consumidos en 2011. China por sí sola representa el 50% del aumento global de la demanda de crudo. Todo el incremento neto del abastecimiento de petróleo mundial está basado en la producción de petróleo no convencional, un recurso de altos impactos ambientales locales y mayores emisiones de gases de efecto invernadero.

 

El gas natural tendrá un aumento importante (de 3,4 a 5 billones de metros cúbicos) alcanzando al carbón en suministro de energía primaria en 2035. La mayor parte de este aumento también está impulsado por China, aunque se observa asimismo un crecimiento en los países de la OECD. La mitad del aumento de la producción mundial de gas natural proviene de explotaciones “no convencionales” una tecnología que ha sido prohibida en varios países debido a sus riesgos ambientales.

 

Entretanto, los subsidios a los combustibles fósiles siguen distorsionando los mercados energéticos y alcanzaron la cifra de USD 523 mil millones en 2011, casi un 30% más que en 2010. El apoyo financiero a las fuentes renovables de energía, en cambio, ascendió a $ 88 mil millones en 2011.

 

El reporte de la Agencia incorpora un nuevo escenario: el “Escenario Eficiente Mundial”. Aquí se propone una inversión adicional de $ 11.8 millones de millones de dólares en tecnologías de uso final que es más que compensado por USD 17,5 millones de millones de reducción en las facturas de combustible y una reducción de USD 5,9 millones de millones en inversiones para el aumento de la oferta energética.

 

En este escenario el crecimiento de la demanda mundial de energía primaria se reduce a la mitad, las emisiones de CO2 energéticas alcanzan su pico antes de 2020 y llegan a 30,5 Gt en 2035, lo cual apunta a un aumento de la temperatura media a largo plazo de 3°C. Además de eficiencia, dice la AIE, hace falta inversiones en tecnologías de bajo carbono si se quiere mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2°C como se ha acordado en la Convención de Cambio Climático de Naciones Unidas.

 

La producción de energía está requiriendo cada vez mayor uso de agua, dice el informe. El consumo de agua dulce para la producción de energía en 2010 ascendió a 583 mil millones de metros cúbicos, un 15% del uso mundial de agua total. De esa cantidad, 66 millones de metros cúbicos no regresaron a su fuente, es decir fue consumida en la producción. El uso del agua aumentará en un 20% durante 2010-2035, pero el consumo aumentará en 85% (más del doble de la tasa de crecimiento de la demanda de energía). Estas tendencias son impulsadas por la transición hacia nuevas usinas (superiores en eficiencia pero con mayor consumo de agua) y la expansión de la producción de biocombustibles.

 

El uso del agua, advierte el informe, podría convertirse en un obstáculo para el desarrollo de gas y petróleo no convencional, la generación de electricidad y el mantenimiento de la presión de los yacimientos para la producción de petróleo.

 

En la actualidad, casi 1,3 mil millones de personas siguen sin tener acceso a la electricidad y 2,6 mil millones no cuentan con tecnologías limpias para cocinar. En ausencia de nuevas medidas, el informe proyecta que casi mil millones de personas carecerán de electricidad y 2,6 mil millones de personas aún no podrán contar con tecnología para cocción en 2030. Se estima que para lograr la universalización acceso a la energía en 2030, se necesita cerca de un millón de millones de dólares en inversión acumulada Esto es equivalente a sólo el 3% del total de la inversión en infraestructura relacionada con la energía. El acceso universal a los servicios energéticos sólo haría aumentar la demanda global de energía en un 1% en 2030 y las emisiones de CO2 en un 0,6%.

 

- Gerardo Honty es investigador en temas de energía y cambio climático en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social), en Montevideo (Uruguay).

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Sábado, 10 Noviembre 2012 06:46

¿Un shock del pueblo?

¿Un shock del pueblo?

Menos de tres días después de que Sandy tocó tierra en la costa este de Estados Unidos, Iain Murria, del Competitive Enterprise Institute (Instituto de Competitividad Empresarial), dijo que la miseria que los neoyorquinos estaban a punto de sufrir era por culpa de su oposición a los grandes almacenes comerciales. En Forbes.com explicó que el hecho de que la ciudad rehúsa acoger a Walmart probablemente hará que la recuperación sea más difícil: “Las tienditas simplemente no pueden hacer lo que los grandes almacenes sí pueden en estas circunstancias”, escribió. También advirtió que si el ritmo de la reconstrucción resultaba ser lento (como a menudo sucede), entonces “las reglas en favor de los sindicatos, como la ley Davis-Bacon”, tendrían la culpa. Se refiere al estatuto que exige que a los trabajadores en proyectos de obras públicas se les pague no el salario mínimo, sino el que impera en la región.

 

Ese mismo día, Frank Rapoport, abogado que representa a varios contratistas de bienes raíces y de la construcción que manejan miles de millones de dólares, rápidamente sugirió que muchos de esos proyectos de obras públicas no deberían ser públicos. En vez, los gobiernos, cortos de dinero, deberían voltear hacia las “sociedades pública-privadas”, conocidas como “P3”. Esto implica puentes y túneles reconstruidos por compañías privadas, que podrían, por ejemplo, instalar casetas de cobro y quedarse con las ganancias. Estos acuerdos no son legales en Nueva York o Nueva Jersey, pero Rapoport cree que eso puede cambiar. “Las estructuras de algunos de los puentes en Nueva Jersey que fueron destruidos necesitan ser remplazadas, y va a ser muy costoso”, dijo a The Nation. “Así que el gobierno podría no tener el dinero necesario para construirlos de manera correcta. Y ahí es cuando recurres a un P3”.

 

El premio al sinvergüenza capitalismo de los desastres seguramente se lo lleva el economista de derecha Russell S. Sobel, quien escribió en un foro en línea de The New York Times. Sobel sugiere que en áreas muy golpeadas la FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias) debería crear “zonas de libre comercio –en las cuales todas las regulaciones normales, licencias e impuestos (sean) suspendidas”. Al parecer, este alboroto empresarial “proveería mejor los bienes y servicios que las víctimas necesitan”.

 

Sí, claro: esta catástrofe muy probablemente creada por el cambio climático –crisis nacida del colosal fracaso regulatorio para prevenir que las empresas traten el medio ambiente como una cloaca abierta– es simplemente una nueva oportunidad de mayor desregulación. Y el hecho de que esta tormenta ha demostrado que la gente pobre y de la clase trabajadora es mucho más vulnerable a la crisis climática demuestra que esto es claramente el momento para despojar a esa gente de las pocas protecciones laborales que aún tiene, así como de privatizar los escasos servicios públicos a los que aún tienen acceso. Sobre todo, al enfrentar una extraordinariamente costosa crisis nacida del egoísmo empresarial, dar vacaciones fiscales a las empresas.

 

La oleada de intentos de usar el poder destructivo de Sandy para hacerse de dinero es sólo el más reciente capítulo de la muy larga historia que he llamado la “doctrina del shock”. Y es un pequeñísimo vistazo a las maneras en que las grandes empresas buscan cosechar enormes ganancias a partir del caos climático.

 

Un ejemplo: entre 2008 y 2010 fueron presentadas o expedidas al menos 261 patentes relacionadas con cultivos “listos para el clima” –semillas supuestamente capaces de soportar condiciones extremas, como sequías e inundaciones; de estas patentes, cerca de 80 por ciento estaba controlada por sólo seis gigantes de los agronegocios, incluyendo a Monsanto y Syngenta. Con la historia como nuestra maestra, sabemos que los pequeños agricultores se endeudarán intentando comprar estas nuevas semillas milagrosas y que muchos perderán su tierra.

 

En noviembre de 2010, The Economist publicó un texto, el de portada, acerca del cambio climático, que sirve como un útil (aunque desgarrador) anteproyecto de cómo el cambio climático podría servir como el pretexto para el último gran arrebato de tierra, un último despeje colonial de los bosques, las granjas y los litorales, a manos de un puñado de multinacionales. Los editores explican que las sequías y los cultivos sometidos a calores extremos son tal amenaza para los agricultores, que sólo los grandes jugadores pueden sobrevivir el desbarajuste y que “puede ser que muchos agricultores abandonen la granja como forma de adaptarse”. Tenían el mismo mensaje para los pescadores que ocupaban valiosas tierras frente al mar: ¿no sería mucho más seguro, tomando en cuenta los cada vez más elevados mares y todo lo demás, si se unieran con sus compañeros agricultores en los barrios bajos urbanos? “Es más fácil proteger de las inundaciones a un puerto que a una población similarmente distribuida a lo largo de una costa de pueblos pesqueros.”

 

Pero, se podría preguntar, ¿no hay un problema de desempleo en la mayoría de estas ciudades? Nada que un poco de “reforma a los mercados laborales” y libre comercio no puedan remediar. Además, las ciudades, explican, tienen “estrategias sociales, formales o informales”. Estoy bastante segura de que esto quiere decir que la gente cuyas “estrategias sociales” antes implicaban sembrar y atrapar sus propios alimentos, ahora pueden aferrarse a la vida vendiendo plumas rotas en los cruces o quizá traficando drogas. Aún no se menciona cuál debería ser la estrategia social informal cuando los vientos de una súper tormenta aúllen a través de aquellos precarios barrios bajos.
Durante mucho tiempo los ambientalistas consideraron que el cambio climático era un gran igualador, el asunto que afectaba a todos, ricos o pobres. No pensaron en la miríada de maneras en las que los súper ricos se protegerían de los efectos menos aceptables del modelo económico que los hizo tan ricos. En los pasados seis años hemos visto el surgimiento de bomberos privados, contratados por compañías de seguros para ofrecer un servicio de “conserjería” a sus clientes más ricos; además del Helpjet, que duró poco, una aerolínea chárter en Florida que ofrecía servicios de evacuación de cinco estrellas, de las zonas de huracanes. Ahora, después de Sandy, hay exclusivos agentes de bienes raíces que predicen que los generadores de energía serán el nuevo símbolo de estatus, con el juego del penthouse y la mansión. Al parecer algunos imaginan el cambio climático no tanto como un peligro claro y presente, sino más como una especie de vacaciones de spa; nada que la correcta combinación de servicios hechos a la medida y accesorios con buena curaduría no puedan vencer. Al menos esa fue la impresión que dejó la venta pre Sandy de Barney’s en Nueva York: ofrecía descuentos en el té verde sencha, juegos de backgammon y mantas de 500 dólares para que sus clientes de lujo pudieran “instalarse con estilo”.

 

Así que sabemos cómo los doctores del shock se están preparando para explotar la crisis climática, y, por el pasado, sabemos cómo termina esa historia. Pero aquí está la verdadera pregunta: ¿podría esta crisis ofrecer una oportunidad diferente, una que disperse el poder a las manos de muchos en vez de consolidarlo en las de pocos; una que expanda radicalmente lo colectivo en vez de subastarlo en pedazos? En pocas palabras, ¿podría Sandy ser el inicio de un shock del pueblo?

 

Creo que sí. Como bosquejé el año pasado (www.thenation.com/article/164497/capitalism-vs-climate?page=0,0#), podemos hacer cambios que posibiliten bajar nuestras emisiones al nivel que la ciencia demanda. Éstos incluyen trasladar nuestras economías (así que vamos a necesitar a esos granjeros donde están); expandir enormemente y reimaginar la esfera pública para no sólo detener la siguiente tormenta, sino también prevenir peores trastornos en el futuro; regular a morir las empresas y reducir su venenoso poder político, y reinventar la economía para que ya no defina el éxito como una expansión sinfín del consumo.

 

De la misma manera en que los movimientos que nacieron a raíz de la Gran Depresión y de la Segunda Guerra Mundial hicieron suyos el orgulloso legado de las redes de bienestar social en el mundo industrializado, así, el cambio climático puede ser una ocasión histórica para engendrar a la siguiente gran ola de cambio progresista. Además, ninguna de las artimañas antidemocráticas que describí en La doctina del shock son necesarias para hacer avanzar esta agenda. Lejos de aprovechar la crisis climática para hacer que se aprueben políticas no populares, nuestra tarea es aprovecharla para demandar una agenda verdaderamente populista.

 

La reconstrucción tras Sandy es un gran lugar para comenzar a probar estas ideas. A diferencia de los capitalistas del desastre, que usan la crisis para evadir la democracia, una recuperación del pueblo (como muchos del movimiento Ocupa ya demandan) implicaría nuevos procesos democráticos, incluyendo asambleas barriales, para decidir cómo deberían ser reconstruidas las comunidades fuertemente golpeadas. El principio primordial debe ser el de tratar al mismo tiempo las crisis gemelas de la desigualdad y el cambio climático. Para empezar, eso quiere decir una reconstrucción que no sólo cree empleos, sino trabajos con sueldo digno. Implica no sólo más transporte público, sino vivienda económica, energéticamente eficiente, al lado de esas vías de transporte. También no sólo más energía renovable, sino control comunitario democrático de esos proyectos.

 

Pero al mismo tiempo que se redoblan las alternativas, necesitamos incrementar la lucha contra las fuerzas que activamente hacen que la crisis climática empeore. Eso implica mantenernos firmes contra la expansión continua del sector de las energías fósiles hacia territorios nuevos y de alto riesgo, ya sea en arenas bituminosas, con fractura hidráulica, exportaciones de carbón a China o taladrando en el Ártico. También implica reconocer los límites de la presión política e ir directamente tras las empresas de energías fósiles, como hacemos en 350.org con nuestro tour “Haz las cuentas”. Estas compañías han mostrado que están dispuestas a quemar cinco veces más carbón de lo que los cálculos conservadores dicen que es compatible con un planeta habitable. Nosotros hicimos las cuentas, y simplemente no podemos dejarlos hacerlas.

 

Esta crisis, o se vuelve una oportunidad para un salto evolucionario, un reajuste holístico de nuestra relación con el mundo natural, o se convertirá en una oportunidad para el mayor alboroto del capitalismo del desastre en la historia de la humanidad, dejando al mundo aún más brutalmente separado entre ganadores y perdedores.

 

Cuando escribí La doctina del shock documentaba crímenes del pasado. La buena noticia es que éste es un crimen que está ocurriendo; aún está dentro de nuestro poder frenarlo. Asegurémonos de que esta vez los chicos buenos ganen.

 


Naomi Klein, autora de No logo y La doctrina del shock.

 

Traducción: Tania Molina Ramírez.

Copyright Naomi Klein 2012.

Publicado en The Nation (thenation.com).

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Miércoles, 07 Noviembre 2012 06:12

Cuando la ciencia no cuenta o cuenta para mal

Cuando la ciencia no cuenta o cuenta para mal

La devastación causada por el huracán Sandy en la costa este de Estados Unidos ha dominado las primeras páginas de la prensa internacional, pero no se ha puesto el acento en el problema del cambio climático mundial. Aunque hace unos años pudo haber algunas dudas sobre el fenómeno, hoy existe un consenso científico al respecto si se excluyen a los investigadores con un claro conflicto de interés. Con el Informe Brundtland en 1987 y con la Conferencia de Río de Janeiro de 1992 se generó conciencia de la necesidad de lograr un desarrollo sostenible en cuyo centro debería estar el ser humano. En Río se hicieron algunos compromisos en esta dirección, pero durante Río más 20 no se avanzó, incluso hubo algunos retrocesos en el contexto de la crisis económica actual. Los jefes de estado de los países del Norte no asumieron que están poniendo a la humanidad al borde de una catástrofe global con su afanosa búsqueda del crecimiento económico a toda costa.

 

El interés de lucro no sólo se expresa en el consumismo desenfrenado y su impacto sobre el ambiente. También han surgido formas de producción depredadoras en la minería y la agricultura, que forman parte del comercio y la especulación con los llamados commodities, promovidos por los grandes consorcios transnacionales financieros.

 

El incremento del precio del oro y la plata ha desatado la minería a tajo abierto con nuevas tecnologías altamente tóxicas y el uso de enormes cantidades de agua. Desplazan pueblos enteros, destruyen el ambiente hoy y tienen efectos irreparables para el futuro. Simultáneamente, se intensifican los monocultivos empleando como nunca los agrotóxicos e introduciendo las semillas genéticamente modificados. En ambos casos el desarrollo tecnológico desempeña un papel central, que se combina con las “innovaciones” especulativas.

 

Parte de los países de América Latina han vuelto a ser primo-exportadores, pero también han surgido movimientos de resistencia muy importantes para contrarrestar la dinámica devastadora. Incluso han llegado a llevar al gobierno –destacadamente en Bolivia– defensores de la Madre Tierra, los cuales están formulando una nueva concepción del bien vivir alejado del consumismo.


Aunque la salud pública tiene una larga tradición en el estudio de la relación entre el hombre y el ambiente, está surgiendo un nuevo enfoque denominado ecosalud, que se propone abordar la salud humana en el contexto del ecosistema, pero introduciendo también la determinación socio-económica y política tanto del ambiente como de la salud. Por su carácter, la manera de plantear los problemas a estudiar es interdisciplinaria y aspira a ser transdisciplinaria. Destaca también que frecuentemente trabaja con una metodología de investigación-acción, o sea, con la participación de aquellos directamente involucrados en el problema.

 

Han producido estudios tan diversos como, por ejemplo, sobre los agrotóxicos en las grandes plantaciones bananeras costarricenses y su efecto en la salud de los niños trabajadores; sobre los problemas de salud de los colonizadores de la selva amazónica y de los pepenadores limeños de basura. En todos los casos sus estudios han ofrecido evidencias que han sido utilizados por la población para plantear soluciones a los problemas que enfrenta. Resulta interesante que tienden a encontrar más visión sobre los problemas en los gobiernos locales que en los nacionales que están más sujetos a los grandes intereses económicos.

 

El enfoque de ecosalud tiene un largo camino por adelante, tanto para afinar su metodología como para abrir mayor espacio de comprensión en la opinión pública. Sin embargo, este tipo de estudios tienen una importancia grande porque contrarrestan el abandono de la problemática ambiental a raíz de la crisis económica iniciada en 2008. Es notable que el huracán Sandy no actualizara la amenaza que representa el cambio climático para el planeta y que la campaña presidencial siguiera enfrentando las propuestas de cada candidato para retomar el crecimiento económico.

 

El mundo está inmerso en una crisis ambiental, alimenticia y económica, pero mientras los intereses de una minúscula minoría prevalecen sobre los de la inmensa mayoría no se va a resolver. Una crisis civilizatoria requiere de la construcción de una nueva civilización que tenga el ser humano en el centro.

 

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Martes, 06 Noviembre 2012 06:33

Sandy refuta el negacionismo

Sandy refuta el negacionismo

En un país como Estados Unidos, donde cunde el escepticismo sobre si de verdad se está calentando el clima, las fuerzas de la naturaleza han vuelto a poner en la agenda un asunto que estaba siendo ignorado en el debate público y en particular en la carrera por la presidencia. Romney llegó a burlarse de Obama por su intención de tomar medidas para detener el cambio climático; sin embargo, la realidad es que tampoco la actual Administración adquirió compromisos en la cumbre del clima de Copenhague, en la que debía pactarse un acuerdo para limitar emisiones de CO2 que sustituya al de Kioto. La crisis económica aparcó completamente el debate del cambio climático. Hasta que el huracán Sandy vino a recordar a todos que, mientras tanto, el clima se sigue calentando. Y que, según numerosos científicos, ello influye en la gravedad de los fenómenos meteorológicos.


 
“La influencia del clima es un tema sobre el que se lleva hablando demasiado tiempo, pero si estamos aprendiendo algo con este huracán es que el cambio climático es una realidad. Y la realidad es que somos vulnerables a él”, aseguró en rueda de prensa el gobernador del Estado de Nueva York, Andrew Cuomo, horas después de la llegada de Sandy. Es el mismo mensaje que llevan repitiendo no pocos científicos en las últimas décadas. “Solo hay que observar lo ocurrido el año pasado en Estados Unidos: la sequía, las olas de calor y el gran número de incendios forestales. El cambio climático está asomando la cabeza”, explica por correo electrónico el científico Kevin Trenberth, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Nueva Zelanda.


 
La actividad de huracanes ha sido muy alta en la costa Atlántica del país desde 1994, hasta alcanzar su máximo en 2005, con el huracán Katrina. “Más o menos se da uno fuerte cada cinco años”, afirma en conversación telefónica Katharine Hayhoe, profesora asociada en el Departamento de Ciencia Política y directora del Centro de Impacto del Clima en la Universidad Tech en Tejas.


 
La tormenta ha dejado a su paso más de 150 muertos en el Caribe y en 12 Estados de la costa este de Estados Unidos. Algunos se enfrentaron durante más de 48 horas a ráfagas de viento de más de 145 kilómetros por hora y lluvias que llegaron a anegar literalmente, entre otras, la ciudad de Atlantic City. “Nuestro clima está cambiando. Y si bien el aumento de fenómenos meteorológicos como los que hemos vivido en la costa Este y Nueva York pueden ser o no el resultado del mismo, el riesgo de que haya una posibilidad de que sea el causante debería ser suficiente para obligar a los líderes mundiales a actuar de inmediato”, explicó el alcalde de esa ciudad, Michael Bloomberg, en una rueda de prensa tras cuatro días del desastre.

 


El cambio climático estaba ausente del debate político durante la larga campaña para las presidenciales. En la Convención Republicana de Tampa, en septiembre, el candidato republicano Mitt Romney declaró: “El presidente Obama prometió parar las mareas de los océanos y a sanar el planeta. Mi promesa es ayudarle a ustedes y a sus familias”. A lo que el presidente contestó: “El cambio climático no es una broma, cada vez hay más sequía y más incendios. Y es una amenaza para el futuro de nuestros hijos, y si eligen bien estas elecciones, haremos algo al respecto”. Los republicanos no se lo pusieron fácil alineándose con las industrias contra los límites a las emisiones.

 

Y entonces llegó Sandy. Lo sucedido en la ciudad de los rascacielos es “un suceso raro”, pero “hay que admitir que las probabilidades de que esto vuelva a ocurrir están aumentando”, afirma Trenberth. “Está claro, el cambio climático no es la causa directa de Sandy pero sí se ha visto influenciada por este fenómeno”, añade el experto. “No creemos que el número de huracanes vaya a crecer en los próximos años, pero creemos que la energía de los mismos, sí”, continúa Hayhoe. “Un dato que la gente debe recordar es que el 60% de las capitales mundiales se asientan cerca del océano, por lo que, si sigue aumentando el nivel del mar, vendrán otras tormentas como Sandy”.


 
Sandy comenzó como un huracán normal que se alimentó de las aguas cálidas superficiales del Océano Atlántico. En el momento en que la tormenta tocó tierra, se había convertido ya en ciclón extratropical con alguna característica de tormenta tropical, y con una gran cantidad de tormentas activas pero sin ojo. A este fenómeno se le unió una precipitación de invierno procedente de Colorado que convirtió a Sandy en un híbrido que llegó además a mezclarse con contrastes de temperatura que se producen en latitudes medias. “El resultado fue que la tormenta dobló su tamaño, llevó la misma fuerza que un huracán y cubrió una gran parte de la costa Este cuando tocó tierra”, explica Trenberth.


 
A ello se unieron la marea alta, una fase lunar favorable y una presión atmosférica demasiado baja que conllevó un récord de oleaje de hasta casi cuatro metros en el sur de Manhattan y en las zonas costeras del tercio norte de EE UU, según explican los expertos. “Esta perfecta combinación dio, además, lugar a la erosión de las playas, inundaciones masivas y ráfagas de vientos muy fuertes que han causado miles de millones en daños”, enfatiza este científico. Además de las más de cien vidas arrebatadas, más de ocho millones de personas en esta región sufrieron cortes de luz y más de un millón de hogares y negocios fueron devastados.


 
La consultora experta en catástrofes Eqecat estimó el pasado jueves que la tormenta costará más de 20.000 millones de dólares (15.500 millones de euros) a las aseguradoras y más de 50.000 millones (39.000 millones de euros) al Gobierno de EE UU. “Esto dobla las previsiones, y se puede asegurar que va a ser mucho más costoso que el paso de Irene, en 2011”, aseguró un portavoz de la compañía a la cadena Fox. El más costoso de la historia de EE UU fue el Katrina, en 2005, que costó más de 180.000 millones de dólares (140.000 millones de euros) y la vida de 1.200 personas.

 


“La temperatura de la superficie marina, antes de llegar la tormenta, era 2,8 grados centígrados superior a la media de los últimos 30 años, aunque se considera normal para esta época del año en la franja de 800 kilómetros de costa que se alarga entre los Estados de Carolina del Sur y Canadá. Y es muy probable que un 20% de este calentamiento se haya producido por el cambio climático”, explica Trenberth. Normalmente, con cada aumento de temperatura de un grado Fahrenheit (0,60 grados centígrados), la atmósfera suele retener un 4% más de humedad, según calculan los expertos.

 

Todas estas condiciones hicieron que “Sandy cogiera más humedad, lo que la convirtió en una gran tormenta que aumentó las condiciones de lluvia entre el 5% y el 10% en comparación con las condiciones de hace más de 50 o 60 años”, añade Hayhoe. El calentamiento también es el causante del aumento del nivel del mar a un ritmo de medio metro cada siglo, en parte por la fusión del hielo de los glaciares y el Ártico.


 
Sandy ha seguido los pasos de Isaac, que llegó en agosto de este año, y de Irene, en agosto del año pasado, ambos acompañados de inundaciones que evidenciaban el incremento de la humedad en la atmósfera asociada al calentamiento del mar. “Mientras siga aumentando el efecto invernadero, seguirá existiendo el calentamiento de los océanos y los niveles altos del mar están garantizados. Estamos pagando el precio de no tomar medidas, y la reconstrucción de lo destruido no es suficiente”, continúa la experta.


 
Algunos Estados ya han empezado a prepararse. En California se han elaborado planes con una proyección de décadas, tras sufrir inundaciones de carreteras y del aeropuerto de San Francisco; una terrible sequía en el parque nacional de Yosemite y en su región agrícola, y la pérdida de gran parte de su zona costera debido a la erosión del Pacífico. “Sin embargo, los Estados no pueden elaborar los planes solos, el Gobierno federal tiene que estar comprometido”, continúa la científica de Tejas. “Esta tormenta nos ha enseñado que somos vulnerables ante los efectos del impacto climático. Mi trabajo es prevenirlos en distintas ciudades de Estados Unidos. Acabo de terminar proyectos para Chicago y Cambridge. En la Costa Este, nuestro primer objetivo es contener las fuertes y abundantes precipitaciones. Una medida viable es amurallar ciudades como Nueva York”, continúa Hayhoe. “Debemos actuar ahora, aunque no se vean los resultados hasta dentro de 20 o 30 años. Hay que planear un plan de acción, todavía hay tiempo”, concluye Hayhoe. Un mensaje que podría empezar a calar entre los ciudadanos: según un sondeo de Gallup del mes de marzo, un 52% cree que los efectos del cambio climático ya se están notando.


Por Carolina García 6 NOV 2012 - 00:00 CET

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