Martes, 19 Febrero 2013 07:09

China-Ecuador: relaciones peligrosas

China-Ecuador: relaciones peligrosas

Luego que el presidente Rafael Correa decretó la moratoria en la deuda comercial de Ecuador por 3 mil 200 mdd, en diciembre de 2008, las fuentes de crédito privadas (y la mayoría de las bilaterales) se secaron, aunque entidades públicas como la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo continuaron ofreciendo préstamos. Para enfrentar sus necesidades financieras, Ecuador se ha vuelto hacia China, obteniendo líneas de crédito millonarias y préstamos para importantes proyectos de infraestructura, con la garantía de futuros envíos de petróleo.

 

Las tasas de interés de los créditos chinos, entre 6 y 7.5%, son menores que las de 12% que Ecuador tenía que pagar por sus bonos soberanos y, según funcionarios, las elevadas ganancias superan con facilidad los costos financieros. Sin embargo, los acuerdos crediticios con el país asiático han sido cuestionados por la oposición, sobre todo por la falta de transparencia. El gobierno no ha proporcionado información detallada sobre los pagos y los términos de los contratos, aunque a principios de febrero el ministro de Hacienda, Patricio Rivera, señaló que el saldo pendiente de la deuda asciende a 3 mil 400 mdd. Según cálculos de EIU, no es probable que esta cifra incluya préstamos por casi 2 mil mdd relativos a la construcción de las plantas de energía de Coca-Codo Sinclair y Sopladora.

 

A partir de 2009 los anuncios de líneas de crédito por unos 4 mil mdd se han declarado como “anticipos sobre la venta de petróleo” y el gobierno rehúsa clasificarlos como deuda oficial, aunque conllevan un interés. En total, incluyendo una potencial línea nueva de crédito por 2 mil mdd en 2013, China ha acordado prestar a Ecuador unos 9 mil 500 mdd. El país sudamericano busca también financiamiento chino para la nueva Refinería del Pacífico, en Manabí, que costará 12 mil mdd.

 

En un libro llamado Ecuador made in China, Fernando Villavicencio, activista de izquierda, publicó recientemente detalles del acuerdo marco para un crédito de mil mdd gestionado en 2010 que el gobierno declaró confidencial. El acuerdo cuatripartito entre el Ministerio de Hacienda, Petroecuador, el Banco Chino de Desarrollo (BCC) y Petrochina, publicado en el libro, es mencionado de manera constante como “el préstamo”, al contrario de las afirmaciones del gobierno de que los anticipos sobre ventas no son préstamos y no deben ser clasificados como deuda pública.

 

Los términos establecidos en el contrato han llevado a los críticos a dudar de la legalidad y transparencia de la transacción, que ha sido seguida por una serie de otros acuerdos que podrían continuar hasta 2019, según Villavicencio. Conforme al acuerdo de 2010, Ecuador se comprometió a proporcionar a China 36 mil barriles diarios y dos embarques mensuales de 190 mil barriles de petróleo “sin importar la cantidad pendiente en términos del préstamos y/o… cualquier reducción de las cuotas de producción de la OPEP”, según el contrato. Petroecuador ha confirmado los acuerdos de ventas hasta 2018.

 

El acuerdo marco señala una relación abierta acreedor-deudor entre China y Ecuador, y los documentos dejan en claro que China tendrá acceso prioritario a activos ecuatorianos para asegurar el cumplimiento de los pagos. Ecuador ha aceptado una cláusula de renuncia a la inmunidad por soberanía, la cual permite a China embargar bienes del Estado excepto equipo militar, cultural o diplomático o recursos naturales no extraídos, en caso de que Ecuador incurra en atraso. Además, el pago de petróleo que haga Petrochina irá a una cuenta de utilidades de Petroecuador en el BCC, cuyo saldo debe mantener un mínimo de 113 mdd (que probablemente sea más alto ahora, después de los préstamos adicionales). El acuerdo marco permite a China retener dinero de esta cuenta si Ecuador no cumple sus pagos, y también parece dar al país asiático prioridad sobre otros acreedores. Es probable que los términos tengan implicaciones para evaluar qué probabilidad tenga Ecuador de cumplir con los pagos de la deuda con otros acreedores aparte de China.

 

Legalidad en duda

 

Del lado ecuatoriano, los acuerdos han planteado varios desafíos legales. En contra de la constitución impulsada por Correa en 2008, la cual prohíbe al Estado someterse al arbitraje fuera de América Latina y de la Comisión de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil de la ONU (Cnudmi), los acuerdos establecen Pekín y Londres como lugares de arbitraje. Los acuerdos, que no fueron ratificados por la legislatura ecuatoriana, también se pueden considerar bilaterales, dado el estatus del BCC como banco de Estado. La constitución de 2008 demanda que se informe a la legislatura de los tratados y “otros instrumentos internacionales” (para ser ratificados). Hasta ahora el gobierno se ha negado a poner los acuerdos de préstamos con China a disposición de los legisladores. Además, los términos de los acuerdos, como la renuncia a la soberanía, han sido criticados por no ser una mejora significativa respecto de los términos de los bonos soberanos que el gobierno de Correa dejó de cumplir en 2008.

 

Las estimaciones del porcentaje de la producción petrolera ecuatoriana que va a China varían (no se publican datos completos), pero una declaración reciente del jefe ejecutivo de Petroecuador, Marco Calvopiña, indicó que 80% de la producción estatal se dirigió al país asiático en 2012. Es posible que este porcentaje aumente si se acuerdan las líneas de crédito. Sin embargo, a mediano o largo plazo también es posible crear una barrera a nuevos préstamos de China hasta que la producción petrolera se pueda elevar a niveles suficientes para financiar nuevos préstamos. Sin embargo, dado que se ha acordado un nuevo préstamo para 2013 y Ecuador aún no indica la disposición a recurrir a mercados internacionales, es de esperarse que continuarán los créditos de China. Aunque esto proporcionará financiamiento para mejoras de infraestructura que son muy necesarias, los términos de los acuerdos y el nivel de endeudamiento elevarán de forma significativa la dependencia ecuatoriana en el gigante asiático, lo cual ensombrecerá el panorama fiscal y financiero del país sudamericano.

 

Traducción: Jorge Anaya

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Sábado, 16 Febrero 2013 07:28

La gran minería de carbón en Colombia

La gran minería de carbón en Colombia

El presidente Santos de Colombia no cesa de predicar las virtudes de lo que llama la locomotora minera” de la economía, basada sobre todo en el carbón y el oro. Pero tropieza con protestas.

 

En febrero de 2012, una protesta en el Cesar (al nordeste de Colombia) debida a la contaminación que produce la explotación del carbón bloqueó la vía que comunica La Jagua de Ibirico con La Loma, por donde transita el carbón que sale de las minas La Francia, El Hatillo y El Descanso Norte hasta el puerto de Santa Marta. Las compañías Prodeco, Drummond, Vale, no cumplen con su obligación de reubicar poblaciones. Una “tractomula” atravesada sobre los rieles paralizó varias veces al día el tren que va a Santa Marta con 135 vagones de 60 toneladas cada uno.

 

Un año después, el Anla, la autoridad nacional de licenciamiento ambiental, anunció el pasado día 5 que negaba la licencia a diversas empresas multinacionales para aumentar la extracción de carbón en la Guajira y el Cesar. Allí se extraen y exportan 90 millones de toneladas al año hacia Europa y Estados Unidos. Querían aumentar hasta 180 millones de toneladas. En enero pasado, una barcaza de la Drummond naufragó y el carbón cayó al mar. El Anla quitó temporalmente a la compañía la licencia de embarque de carbón. No todo marcha bien.

 

En La Guajira, otro ferrocarril lleva carbón de El Cerrejón a Puerto Bolívar. Los habitantes wayúu nunca han dado consentimiento a la destrucción de su territorio. El motivo principal de protestas es la mala calidad del aire, que causa enfermedades respiratorias que afectan a población vulnerable. El agua de manantiales y de pozos está contaminada y hay mucha pérdida de suelos y de bosques.

 

En la Guajira y el Cesar, la expansión de la minería requiere evacuar habitantes y reubicarlos en otros entornos con nuevas viviendas y nuevos servicios públicos (escuelas, hospitales). Eso no se ha hecho. Las empresas se ahorran los costos de los desplazamientos. No pagan por la mala salud ni los daños al ambiente natural. No han realizado consultas previas en lugares con población indígena en la Guajira, o afrocolombiana en el Cesar.

 

Nadie está calculando todavía esos pasivos ambientales por daños a la biodiversidad, a la morfología de los ríos y los niveles freáticos, y también a la salud humana. El PIB de la Guajira y el Cesar, y el de toda Colombia, son magnitudes engañosas porque, si la contabilidad de las empresas está equivocada al no restar los pasivos ambientales, entonces también está mal medida la contabilidad macroeconómica.
Las exportaciones de carbón tienen gran huella hídrica; una tonelada deja en promedio una huella material (de escorias y material de desecho) de diez toneladas. Mientras tanto, los importadores, contentos e ignorantes, queman carbón y producen dióxido de carbono.

 

La “locomotora minera” que impulsa el presidente Santos no consigue arrancar con fuerza. Entre protestas, la Anglo Gold Ashanti no despega con la minería de oro en Tolima, mientras Greystar fracasó en su intento de sacar oro del páramo de Santurbán. La minería en los páramos está legalmente prohibida, pero eso no se respeta siempre.

 

La población de Colombia es de 47 millones, los departamentos de la Guajira y el Cesar tienen apenas un millón cada uno. Son zonas de sacrificio ecológico y social. Allí, como en todas partes, los conflictos ambientales son causados por el aumento del metabolismo social. La extracción anual de carbón en Colombia representa casi dos toneladas por persona, más de cinco kilogramos al día, unas 40 mil kilocalorías. Colombia vende energía barata con graves costos sociales y ambientales en esas zonas de extracción, y también en las playas de Santa Marta, muy perjudicadas por el trasiego de trenes y barcazas llenas de carbón.

 

En febrero 2013 se anuncia una vez más una huelga del sindicato de El Cerrejón de la BHP Billiton, Xstrata y Anglo American. El sindicato representa a 3 mil trabajadores. Entre sus peticiones está un incremento salarial y legalizar la situación de 7 mil empleados tercerizados. El pliego de reclamos incluye otros dos temas: las enfermedades laborales, producto de la explotación minera, y la prohibición de la brutal desviación del río Ranchería a lo largo de 27 kilómetros. El río Calenturitas, en el Cesar, ya fue destruido por la minería de carbón.

 

Vemos pues que el ecologismo no es un lujo de los ricos, sino una necesidad de todos. Hay un ecologismo de los pobres e indígenas, e incluso un ecologismo de los sindicalistas.

 

Por Joan Martínez Alier, ICTA-Universitat Autónoma de Barcelona

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Para una caracterización del ecosocialismo en diez rasgos

1. Frente al nihilismo contemporáneo, el ecosocialismo propugna una moral igualitaria basada en valores universales, arrancando en el primero de ellos: la dignidad humana. Más allá de la moral capitalista de poseer y consumir, más allá de su moral, la nuestra: vincularse y compartir. El pensador marxista franco-brasileño Michael Löwy, uno de los teóricos del ecosocialismo moderno, ha argumentado la necesidad de una ética ecosocialista con los siguientes rasgos: social, igualitaria, solidaria, democrática, radical y responsable.


2. Frente a la deriva biocida de las sociedades contemporáneas, el ecosocialismo apuesta por vivir en esta Tierra, “haciendo las paces” con la naturaleza. El socialismo, como sistema social y como modo de producción (sobre la base de la producción industrial), se define esencialmente por las condiciones de que el trabajo deja de ser una mercancía, y la economía se pone al servicio de la satisfacción igualitaria de las necesidades humanas. El valor de uso ha de dominar sobre el valor de cambio: esto es, la economía ha de orientarse a la satisfacción de las necesidades humanas (y no a la acumulación de capital). El ecosocialismo añade a las condiciones anteriores la de sustentabilidad: modo de producción y organización social cambian para llegar a ser ecológicamente sostenibles. (No mercantilizar los factores de producción –naturaleza, trabajo y capital—, o desmercantilizarlos, es la orientación que un gran antropólogo económico como Karl Polanyi sugirió en La Gran Transformación).


3. Frente a la pérdida de horizonte alternativo (tanta gente que ya sólo concibe la vida humana como compraventa de mercancías), el ecosocialismo es anticapitalista en múltiples dimensiones, incluyendo la cultural, y está comprometido con la elaboración de una cultura alternativa “amiga de la Tierra”. Hablaremos de “socialismo” en el sentido propio e histórico del término, un socialismo radicalmente crítico del capitalismo que busca sustituirlo por un orden sociopolítico más justo (y hoy hay que añadir: que sea sustentable o sostenible). No nos referimos, por tanto, a la profunda degeneración de la corriente política socialdemócrata que ha terminado desembocando en partidos políticos nominalmente “socialistas” aunque practiquen políticas neoliberales.


4. Frente a la tentación de refugiarse en los márgenes, el ecosocialismo mantiene la lucha por la transformación del Estado. Me impresionó, hace no mucho, un artículo de Ignacio Sotelo donde, tras decretar la inviabilidad de la revolución –“mitología decimonónica de una clase obrera supuestamente revolucionaria”− y también de la mera reforma –ya que “la rebelión y la protesta no van a cambiar el capitalismo financiero establecido”-- el catedrático de sociología –que se supone representa de alguna manera la izquierda del PSOE, no lo olvidemos− concluye que “no queda otra salida que trasladarse a otro país –la emigración vuelve a ser el destino de muchos españoles– o bien encontrar acomodo en la economía alternativa, saliéndose del sistema” . Es llamativa la coincidencia de esa propuesta de supervivencia en los márgenes, altamente funcional al desorden establecido, con la tentación de una parte considerable de los movimientos alternativos indignados: organicémonos por nuestra cuenta al margen del Estado (si destruyen la sanidad pública, creemos cooperativas de salud autogestionadas, etc.). Frente a esa tentación, el ecosocialismo afirma: no renunciamos a la transformación del Estado, de manera que llegue a ser alguna vez de verdad social, democrático y de Derecho.


5. Frente a la dictadura del capital que se endurece a medida que progresa la globalización, el ecosocialismo defiende la democracia a todos los niveles. Desmercantilizar, decíamos antes: y también democratizar. El ecosocialismo trata de avanzar hacia una sociedad donde las grandes decisiones sobre producción y consumo sean tomadas democráticamente por el conjunto de los ciudadanos y ciudadanas, de acuerdo con criterios sociales y ecológicos que se sitúen más allá de la competición mercantil y la búsqueda de beneficios privados.


6. Frente al patriarcado, ecofeminismo crítico. Como ha señalado Alicia Puleo, el ecofeminismo no se reduce a una simple voluntad feminista de gestionar mejor los recursos naturales, sino que exige la revisión crítica de una serie de dualismos que subyacen a la persistencia de la desigualdad entre los sexos y a la actual crisis ecológica. El análisis feminista de las oposiciones naturaleza/ cultura, mujer/ varón, animal/ humano, sentimiento/ razón, materia/ espíritu, cuerpo/ alma ha mostrado el funcionamiento de una jerarquización que desvaloriza a las mujeres, a la naturaleza, a los animales no humanos, a los sentimientos y a lo corporal, legitimando la dominación del varón, autoidentificado con la razón y la cultura. El dominio tecnológico del mundo sería un último avatar de este pensamiento antropocéntrico (que sólo otorga valor a lo humano) y androcéntrico (que tiene por paradigma de lo humano a lo masculino tal como se ha construido social e históricamente por exclusión de las mujeres). La negación y el desprecio de los valores del cuidado, relegados a la esfera feminizada de lo doméstico, ha conducido a la humanidad a una carrera suicida de enfrentamientos bélicos y de destrucción del planeta. Un ecofeminismo no esencialista y decidido a realizar una “ilustración de la Ilustración”, como el que propone Alicia Puleo , hemos de considerarlo imprescindible aliado del ecosocialismo que aquí se propugna.


7. Frente a la idea de un “capitalismo verde”, el ecosocialismo defiende que no tenemos buenas razones para creer en un capitalismo reconciliado con la naturaleza a medio/ largo plazo, aunque en el corto plazo sin duda serían posibles reformas ecologizadoras que permitirían básicamente “comprar tiempo” con estrategias de ecoeficiencia (“hacer más con menos” en lo que a nuestro uso de energía y materiales se refiere) . La razón de fondo de tal incompatibilidad es el carácter expansivo inherente al capitalismo, ese avance espasmódico que combina fases de crecimiento insostenible y períodos de “destrucción creativa” insoportable. Hoy ya estamos más allá de los límites, y por eso suelo decir que “el tema de nuestro tiempo” (o al menos, uno de los dos o tres “temas de nuestro tiempo” prioritarios) es el violento choque de las sociedades industriales contra los límites biofísicos del planeta. (y hoy “sociedades industriales” quiere decir: el tipo concreto de capitalismo financiarizado, globalizado y basado en combustibles fósiles que padecemos). Si se quiere en forma de consigna: marxismo sin productivismo, y ecologismo sin ilusiones acerca de supuestos “capitalismos verdes”.


8. Frente a la quimera del crecimiento perpetuo, economía homeostática. Una economía ecosocialista rechazará los objetivos de expansión constante, de crecimiento perpetuo, que han caracterizado al capitalismo histórico. Será, por consiguiente, una steady state economy: un “socialismo de estado estacionario” o “socialismo homeostático”. La manera más breve de describirlo sería: todo se orienta a buscar lo suficiente en vez de perseguir siempre más. En los mercados capitalistas se produce, vende e invierte con el objetivo de maximizar los beneficios, y la rueda de la acumulación de capital no cesa de girar. En una economía ecosocialista se perseguiría, por el contrario, el equilibrio: habría que pensar en algo así como una economía de subsistencia modernizada, con producción industrial pero sin crecimiento constante de la misma.


9. Frente al individualismo anómico y la competencia que enfrenta a todos contra todos, frente a la cultura “emprendedora” que convierte a cada cual en empresario de sí mismo presto a vender sus capacidades al mejor postor, el ecosocialismo defiende el bien común y los bienes comunes. Esta consigna apunta a priorizar los intereses colectivos (¡no solamente los de los seres humanos, y no solamente los de las generaciones hoy vivas!), y a gestionar las riquezas comunes más allá de las exigencias de rentabilidad del capital. Educación, sanidad, energía, agua, transportes colectivos, telecomunicaciones, crédito –ninguno de estos servicios básicos deberían ofrecerlos empresarios privados en mercados capitalistas. Tendrían que proveerse mediante empresas públicas y cooperativas gestionadas democráticamente.
10. Frente a la fosilización dogmática, ecosocialismo es socialismo revisionista. Pero es que, como decía Manuel Sacristán, “todo pensamiento decente tiene que estar siempre en crisis” . Aquí también es de utilidad la categoría pasoliniana de empirismo herético que le gustaba recordar a Paco Fernández Buey. Yendo a lo nuestro: lo esencial del marxismo, como repetían estos grandes maestros, es el vínculo de una idealidad emancipatoria con el mejor conocimiento científico disponible. Cada elemento teórico concreto del pensamiento socialista es revisable en función de lo que hayamos logrado saber recientemente: lo que resulta irrenunciable es la moral igualitaria que aspira a acabar con el patriarcado y con el capitalismo.

 

Veinte elementos para un programa de transición poscapitalista

 

En cierto momento de El socialismo puede llegar sólo en bicicleta (Los Libros de la Catarata, Madrid 2012), hacia el final del capítulo 8, me atreví a esbozar lo que podrían ser líneas maestras de un “programa de transición”. Lo completo y actualizo aquí.

 

1. Reforma ecológica de la Contabilidad Nacional, para disponer de indicadores adecuados que permitan evaluar la economía en su comportamiento biofísico (más allá de la esfera del valor monetario).


2. Socialización del sistema de crédito. Banca pública fuerte que canalice la inversión necesaria para la transición económico-ecológica.


3. Entre los mecanismos más interesantes para la planificación indirecta no burocrática de la inversión en economías con sectores de mercado importantes se hallan los descuentos y recargos en los tipos de interés. La banca pública presta dinero a las empresas con ciertos descuentos o recargos en el tipo de interés, decididos para cada sector de bienes de consumo en función de criterios sociales y ecológicos.


4. Reforma fiscal ecológica, para “internalizar” una parte de los costes externos que hoy provoca nuestro insostenible modelo de producción y consumo. La figura central sería un fuerte ecoimpuesto sobre los combustibles fósiles. Se haría en el marco de una


5. Distribución más igualitaria de la riqueza y los ingresos. “Nuevo contrato fiscal” que globalmente aumentaría la tributación de las rentas altas y del capital, y pondría más recursos en el sector público (y desde luego eliminaría los paraísos fiscales).


6. Intensa reducción de las disparidades salariales.


7. Reducción del tiempo de trabajo, de manera que se pueda disfrutar de mucho más ocio (entendido no como consumismo en el tiempo libre, sino como actividades autotélicas –aquellas que se buscan por sí mismas, no como medio para otros fines--, que son una de las claves principales de la vida buena)…


8. …y buscando las condiciones para que la reducción del tiempo de trabajo se traduzca en nuevo empleo (ello dista de ser automático). El pleno empleo volvería a ser un objetivo esencial de las políticas económicas. Trabajar menos (solidaridad social) y consumir menos bienes destructores de recursos escasos (solidaridad internacional e intergeneracional) para trabajar todos y todas, y consumir de otra forma.


9. Políticas activas de empleo; formación continuada a lo largo de toda la vida laboral; sistemas renovados de recalificación profesional.
10. “Tercer sector” de utilidad social, semipúblico, para atender a las demandas insatisfechas (por ejemplo las que se refieren a la “crisis del cuidado”).


11. “Segunda nómina” que el Estado abonaría a los asalariados que no trabajasen a jornada completa o lo hicieran por debajo de un salario mínimo decente.


12. Fiscalidad sobre el consumo lujoso, ya sea por medio de impuestos sobre el gasto (tipos impositivos crecientes por encima de cierto nivel de gasto), ya mediante tipos altos de IVA a los bienes de lujo.


13. Estrategia de fomento de los consumos colectivos para mantener un alto nivel de satisfacción de necesidades con mucho menor impacto ambiental.


14. Provisión de bienes y servicios públicos de calidad por parte de un sector de la economía socializado: energía, transporte, comunicaciones, vivienda, sanidad, educación...


15. Infraestructuras para la sustentabilidad: energías renovables, transporte colectivo, ciudades y pueblos sostenibles...
16. Fuertes restricciones a la publicidad comercial. Para empezar, una reforma impositiva: no permitir a las compañías declarar la publicidad como gastos de empresa desgravables.


17. Reducción de la escala física de la economía hasta los límites de sustentabilidad. Economía “de estado estacionario” en ese sentido (no necesariamente en cuanto a la “creación de valor”). Yo prefiero la expresión economía homeostática, una economía dinámica que deja de expandirse materialmente (y estabiliza su “flujo metabólico” de materiales y energía en niveles de sustentabilidad).


18. Aplicación del principio de biomímesis (reconstruir los sistemas humanos imitando algunos rasgos importantes de los sistemas naturales, de forma que los primeros sean más compatibles con los segundos), generalizando estrategias que ya han dado sus frutos en algunos sectores y disciplinas (agroecología, química verde, ecología industrial, etc.)


19. Estrategia de ecoeficiencia.


20. Desglobalizar y relocalizar lo esencial de la producción.

 


Jorge Riechmann*
Fuhem Ecosocial

*Profesor titular de filosofía moral, Universidad Autónoma de Madrid

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Una alternativa económica al capitalismo expoliador de libre mercado

Se deben proteger los recursos primordiales -que son bienes comunes- para evitar su privatización; los colectivos deben regular la actividad extractiva. Traducido por Silvia Arana para Rebelión.


En 1649, un grupo de comunistas ingleses comenzó a cuestionar la noción de propiedad privada formando una agrupación conocida como el "movimiento de los comunes". Durante ese periodo inestable de la historia de Inglaterra, el movimiento presentaba un nuevo concepto económico, en el cual la tierra, los pozos de agua y otros recursos eran considerados patrimonio común. Este grupo evitaría que un pequeño grupo de gente se apoderara y consolidara derechos sobre elementos básicos para la vida, como el agua y los alimentos. En una celebración anual, que también cumplía con el propósito de protestar, formaban un círculo alrededor del pueblo y cavaban o nivelaban cualquier cerco que indicara propiedad privada. Se los comenzó a llamar los "niveladores" (levelers) o "cavadores" (diggers).

 

El movimiento, que fue reprimido en 1651 por los terratenientes y el Concejo de Estado, ha resurgido en la década pasada. Permaneció en hibernación durante tantos años porque representa una amenaza esencial a la economía moderna al poner las necesidades de la comunidad en el eje central de la sociedad por encima de los intereses individuales.

 

Los comunes luchan contra la privatización de los recursos principales, como la pesca de la langosta en Maine o el manejo de los campos de pastoreo en Mongolia, basándose en que los colectivos deben regular la extracción. Se evita de ese modo la explotación porque ningún individuo tiene más derechos que el otro sobre los recursos.

 

"[Los comunes] ofrecen una manera intelectualmente coherente de hablar sobre valor inalienable, para el que nosotros no tenemos vocabulario", dijo David Bollier, autor de La riqueza de los comunes, a fines de enero en una conferencia organizada por la Fundación Heinrich Böll, en Washington D.C.

 

Bollier dice que es una manera de introducir formalmente los aspectos "políticos, de gestión pública, culturales, personales y hasta espirituales" de la vida en nuestro sistema económico, el que ahora solamente considera el valor monetario.

 

Agrega: "Podemos decir que es una metafísica diferente de la del estado liberal moderno, que considera al individuo como el único agente".

 

El movimiento de los 'comunes' es una reacción al capitalismo expoliador de libre mercado. Rechaza la noción de que los recursos, espacios y otros bienes son meramente un medio para conseguir riqueza. Condena la privatización de las obras públicas, como los medidores de estacionamiento de Chicago, que permite que la empresa (sovereign wealth fund, fondo de inversiones) que los controla aumente las tarifas.

 

Cuando una economía le asigna bienes valiosos a entidades privadas, los derechos de propiedad serán inevitablemente consolidados en manos de un puñado de instituciones poderosas que controlarán esos recursos.

 

Para evitarlo, dice, necesitamos proteger los bienes comunes con reglas que prohíban la propiedad privada de esos recursos esenciales. Sin embargo, no es un espacio que va a ser libre para todos; debe tener regulaciones y reconocimiento estatal para evitar que sea explotado por grupos privados.

 

El "movimiento de los comunes" introduce un "rol de auto-gobierno organizado en oposición al gobierno; aunque ambos puedan ser complementarios", dice Bollier. "La comunidad administra los recursos y tiene interés en evitar que otros diezmen las provisiones porque la licencia pertenece al público", agrega.

 

Pero los bienes comunes no se circunscriben a los recursos naturales sino que también incluyen la ciencia, el internet y otras tecnologías.

 

El internet se ha convertido en el campo de una feroz batalla entre los defensores de la comunidad que quisieran diseñar foros abiertos y libres, y las compañías que buscan controlar los contenidos mediante leyes como Stop Online Piracy Act (SOPA) y Protect IP Act (PIPA). Muchos programadores ceden sus derechos de propiedad intelectual al público mediante las licencias General Public (Público en General) y Creative Commons (Comunidad Creativa), las que permiten que el público acceda y contribuya a los foros de manera gratuita. También sirven para evitar el uso de información personal con fines comerciales, como sucede con Facebook.

 

Además, los medios privados son los dueños, a través de patentes, de un quinto del genoma humano. La empresa Myriad Genetics radicada en Salt Lake City, por ejemplo, es dueña del gen de susceptibilidad al cáncer de mama, lo que les garantiza el monopolio del control de investigación oncológica. Esto desalienta la búsqueda de nuevos tratamientos, circunstancia que podría paralizar los avances médicos.

 

El tema tiene mayores alcances aún: Monsanto usa organismos genéticamente modificados para desplazar a las semillas naturales, las compañías embotelladoras de agua están privatizando las napas subterráneas y las compañías de software se apoderan de derechos de propiedad intelectual de algoritmos matemáticos que otros no pueden usar después.

 

"Enclosure [el cercamiento de los campos abiertos] es despojo", dice Bollier en referencia a patentes y propiedad privada. Es un proceso mediante el cual los poderosos convierten un recurso comunal en una commodity de mercado... Esto se llama desarrollo.

 

"Lo raro sobre los bienes comunes es que son invisibles porque no forman parte ni del mercado ni del estado", dice Bollier. "No se visualizan como valiosos y no son reconocidos porque tienen muy poco que ver con derechos de propiedad para el mercado o con poder geopolítico... pero se estima que hay unos dos mil millones de personas en el mundo cuyas vidas dependen de bienes comunes, como pesca, bosques, agua de riego y otros recursos."

 

Paradójicamente, el mercado neoliberal, no comprende el fin detrás de los bienes comunes. Nuestro sistema actual es unidimensional, y está diseñado para ponerle un precio a todo.

 

Durante años, expertos en sustentabilidad han buscando maneras de introducir moderación y conservación en el modelo neoliberal mediante incentivos como tope y canje (cap and trade). Pero las compañías prefieren pagar costos adicionales hasta que deje de ser económicamente viable, demostrando que en un sistema privatizado, la gente está dispuesta a pagar multas mientras que estas no afecten sustancialmente las ganancias.

 

"Hay un encanto en cumplir con parámetros económicos microeconómicos y neoliberales en su propio terreno", dice Carroll Muffett, moderadora del debate y presidente del Centro por Leyes Internacionales del Medioambiente. "Para decir 'si quieren ponerle un precio a todo, aquí está el precio para esto y miren cuán caro es'... pero para mí el peligro es: ¿Es correcto jugar en su propio terreno? Hay un compromiso inherente en ello que consiste en entregar algo que está más allá de una etiqueta con el precio."

 

Hasta hace poco, Bollier y Muffet dijeron que había mucho espacio de maniobra para que el libre mercado se expandiera. Pero como las necesidades básicas de agua, energía y alimento están siendo sobreexplotadas o se van extinguiendo a causa del cambio climático, las empresas se han dado cuenta de que sus escasas opciones para mantener sus ganancias involucran la extracción de los escasos recursos de las comunidades del Tercer Mundo. Es una prueba para determinar qué es más valioso para el neoliberalismo: el dinero o la vida.

 

Muffett dice que la cuestión ya fue dilucidada cuando se construyó en Sudáfrica la estación de energía de carbón Medupi Power Station. Una evaluación de la estación de energía proyectaba que no habría suficiente agua para mantener el funcionamiento de la empresa y para satisfacer las necesidades de la comunidad local. La napa subterránea adyacente a la estación está tan sobrecargada que ya no llega al mar. La compañía Eskom propuso recanalizar el agua de otra napa subterránea para el funcionamiento básico de la estación y usar el agua local para el sistema de filtrado de la estación. Se aumentaría el precio del agua a la comunidad para evitar que "ladrones" acaben con el recurso.

 

"El consumo furtivo de agua se debe a que la gente necesita consumir agua dulce y regar sus cultivos de subsistencia", dice Muffet.

 

"Ponerle un precio a ese recurso de la comunidad es perder de vista el punto fundamental. El agua no tiene precio. Si te doy un galón de agua y tu me das mil dólares. Yo no puedo beber mil dólares."

 

Tanto Bollier como Muffet dicen que esto es el resultado de una economía basada en las ideas filosóficas de Thomas Malthus y John Locke, cuyo modelos no garantizan el derecho a la existencia. Para existir uno debe tener dinero. Esto se convierte en la característica que define la vida.

 

"Este es el riesgo de la perspectiva natural del capital", dice Muffet. "Es como decir, 'si me das mil dólares, me das un sustituto para las abejas, los agentes de polinización, para la tierra donde están enterrados mis ancestros'. Pero eso no tiene sustituto".

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Hoy, en América Latina, Marx ¿sería extractivista?

ALAI AMLATINA, 07/02/2013.- En América Latina siguen avanzando las estrategias enfocadas en minería, hidrocarburos y monocultivos, a pesar que esto significa repetir el papel de proveedores de materias primas y de las resistencias ciudadanas. Este modo de ser extractivista se expresa tanto en gobiernos conservadores como progresistas. Pero como entre estos últimos se esperaba otro tipo de desarrollo, esa insistencia se ha convertido en un nudo político de enorme complejidad.

 

Para sostener el empuje extractivista se está apelando a nuevas justificaciones políticas. Una de las más llamativas es invocar a los viejos pensadores del socialismo, para sostener que no se opondrían al extractivismo del siglo XXI, y además, lo promoverían.

 

Seguramente el ejemplo más destacado ha sido el presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien para defender al extractivismo lanzó dos preguntas desafiantes: “¿Dónde está en el Manifiesto Comunista el no a la minería? ¿Qué teoría socialista dijo no a la minería?” (entrevista de mayo de 2012).

 

Correa redobla su apuesta, ya que además de citar a Marx y Engels, le suma un agregado propio que no puede pasar desapercibido: “tradicionalmente los países socialistas fueron mineros”. El mensaje que se despliega es que la base teórica del socialismo es funcional al extractivismo, y que en la práctica, los países del socialismo real lo aplicaron con éxito. Si su postura fuese correcta, hoy en día, y en América Latina, Marx y Engels deberían estar alentando las explotaciones mineras, petroleras o los monocultivos de exportación.

 

Soñando con un Marx extractivista

 

Comencemos por sopesar hasta dónde puede llegar la validez de la pregunta de Correa. Es que no puede esperarse que el Manifiesto Comunista, escrito a mediados del siglo XIX, contenga todas las respuestas para todos los problemas del siglo XXI.

 

Como señalan dos de los más reconocidos marxistas del siglo XX, Leo Huberman y Paul Sweezy, tanto Marx como Engels, aún en vida, consideraban que los principios del Manifiesto seguían siendo correctos, pero que el texto había envejecido. “En particular, reconocieron implícitamente que a medida que el capitalismo se extendiera e introdujera nuevos países y regiones en la corriente de la historia moderna, surgirían necesariamente problemas y formas de desarrollo no consideradas por el Manifiesto”, agregan Hunerman y Sweezy. Sin duda esa es la situación de las naciones latinoamericanas, de donde sería indispensable contextualizar tanto las preguntas como las respuestas.

 

Seguidamente es necesario verificar si realmente todos los países socialistas fueron mineros. Eso no es del todo cierto, y en aquellos sitios donde la minería escaló en importancia, ahora sabemos que el balance ambiental, social y económico, fue muy negativo. Uno de los ejemplos más impactante ocurrió en zonas mineras y siderúrgicas de la Polonia bajo la sombra soviética. Hoy se viven situaciones igualmente terribles con la minería en China.

 

No puede olvidarse que muchos de esos emprendimientos, dado su altísimo costo social y ambiental, sólo se vuelven viables cuando no existen controles ambientales adecuados o se silencian autoritariamente las demandas ciudadanas. Tampoco puede pasar desapercibido que aquel extractivismo, al estilo soviético, fue incapaz de generar el salto económico y productivo que esos mismos planes predecían.

 

Actualmente, desde el progresismo se defiende el extractivismo aspirando aprovechar al máximo sus réditos económicos para así financiar, por un lado distintos planes sociales, y por el otro, cambios en la base productiva para crear otra economía.

 

El problema es que, de esta manera, se genera una dependencia entre el extractivismo y los planes sociales. Sin los impuestos a las exportaciones de materias primas se reducirían las posibilidades para financiar, por ejemplo, las ayudas monetarias mensuales a los sectores más pobres. Esto hace que el propio Estado se vuelva extractivista, convirtiéndose en socio de los más variados proyectos, cortejando inversores de todo tipo, y brindando diversas facilidades. Sin dudas que existen cambios bajo el progresismo, pero el problema es que se repiten los impactos sociales y ambientales y se refuerza el papel de las economías nacionales como proveedores subordinados de materias primas.

 

La pretensión de salir de esa dependencia por medio de más extractivismo no tiene posibilidades de concretarse. Se genera una situación donde la transición prometida se vuelve imposible, por las consecuencias del extractivismo en varios planos, desde las económicas a las políticas (como el desplazamiento de la industria local o la sobrevaloración de las monedas nacionales, tendencia a combatir la resistencia ciudadana). El uso de instrumentos de redistribuciones económicas tiene alcances limitados, como demuestra la repetición de movilizaciones sociales. Pero además es costoso, y vuelve a los gobiernos todavía más necesitados de nuevos proyectos extractivistas.

 

Es justamente todas esas relaciones perversas la que debería ser analizada mirando a Marx. El mensaje de Correa, si bien es desafiante, muestra que más allá de las citas, en realidad, no toma aquellos principios de Marx que todavía siguen vigentes para el siglo XXI.

 

Escuchando la advertencia de Marx


Marx no rechazó la minería. La mayor parte de los movimientos sociales tampoco la rechazan, y si se escuchara con atención sus reclamos se encontrará que están enfocados en un tipo particular de emprendimientos: a gran escala, con remoción de enormes volúmenes, a cielo abierto e intensiva. En otras palabras, no debe confundirse minería con extractivismo.

 

Marx no rechazó la minería, pero tenía muy claro donde debían operar los cambios. Desde esa perspectiva surgen las respuestas para la pregunta de Correa: Marx distinguía al “socialismo vulgar” de un socialismo sustantivo, y esa diferenciación debe ser considerada con toda atención en la actualidad.

 

En su “Crítica al programa de Gotha”, Marx recuerda que la distribución de los medios de consumo es, en realidad, una consecuencia de los modos de producción. Intervenir en el consumo no implica transformar los modos de producción, pero es a este último nivel donde deberán ocurrir las verdaderas transformaciones. Agrega Marx: “el socialismo vulgar (…) ha aprendido de los economistas burgueses a considerar y tratar la distribución como algo independiente del modo de producción, y, por tanto, a exponer el socialismo como una doctrina que gira principalmente en torno a la distribución”.

 

Aquí está la respuesta a la pregunta de Correa: Marx, en la América Latina de hoy, no sería extractivista, porque con ello abandonaría la meta de transformar los modos de producción, volviéndose un economista burgués. Al contrario, estaría promoviendo alternativas a la producción, y eso significa, en nuestro contexto presente, transitar hacia el post-extractivismo.

 

Seguramente la mirada de Marx no es suficiente para organizar esa salida del extractivismo, ya que era un hombre inmerso en las ideas del progreso propio de la modernidad, pero permite identificar el sentido que deberán tener las alternativas. En efecto, queda en claro que los ajustes instrumentales o mejoras redistributivas, pueden representar avances, pero sigue siendo imperioso trascender la dependencia del extractivismo como elemento clave de los actuales modos de producción. Esta cuestión es tan clara que el propio Marx concluye “Una vez que está dilucidada, desde ya mucho tiempo, la verdadera relación de las cosas, ¿por qué volver a marchar hacia atrás? Entonces, ¿por qué se sigue insistiendo con el extractivismo?

 

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Huberman, L. y P. Sweezy. 1964. El Manifiesto Comunista: 116 años después. MonthlyReview 14 (2): 42-63.

Marx, K. 1977. Crítica del Programa de Gotha. Editorial Progreso, Moscú.

Eduardo Gudynas es investigador en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social).

 

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Miércoles, 06 Febrero 2013 06:26

Capital financiero y cambio climático

Capital financiero y cambio climático

Las fuerzas del capital financiero harán muy difícil frenar el cambio climático. Algunos dicen que la estructura del sector financiero no facilitará la transición a una economía baja en carbono. El problema es más grave: el sistema financiero es un potente obstáculo para prevenir una catástrofe derivada del calentamiento global.

 

Para apreciar los alcances del peligro es importante recordar algunos datos. En la actualidad, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera alcanza las 394 partes por millón (ppm). El CO2 es el gas de efecto invernadero más común (no es el único, ni el más potente). Los modelos más desarrollados sobre cambio climático indican que sólo por debajo de las 450 ppm de CO2 se tiene una alta probabilidad de mantener el incremento de temperatura dentro del rango de los dos grados centígrados. Los científicos consideran que ese umbral no debe ser rebasado si se quiere evitar un cambio climático catastrófico.

 

Estudios científicos consideran que para aumentar significativamente la probabilidad de permanecer por debajo de dicho umbral la economía mundial debe limitar sus emisiones para el periodo 2000-2050 a 886 gigatoneladas de dióxido de carbono (GtCO2). En la primera década del siglo se emitieron 321 GtCO2, así que ya solamente nos queda un volumen disponible de 565 gigatoneladas para el periodo 2010-2050.

 

Datos de la organización Carbontracker Initiative revelan que si se extrajeran y quemaran las reservas mundiales conocidas de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas) tendríamos emisiones superiores a las 2 mil 795 GtCO2. Es decir, esas reservas contienen cinco veces más carbono que el tope arriba mencionado de 565 GTCO2. Extraer y usar esas reservas podría llevar la concentración de CO2 en la atmósfera a las 700 ppm, lo que cambiaría el planeta tal y como lo conocemos.

 

Ahora bien, las reservas de combustibles fósiles de las 200 empresas más importantes de carbón, petróleo y gas en el mundo (empresas que cotizan en bolsas de valores) tienen reservas con un potencial de carbono de 745 GtCO2. Es decir, si estas empresas extraen y queman sus reservas estaríamos rebasando con 180 GtCO2 el volumen que nos queda disponible para el periodo 2010-2050 (las 565 GtCO2 arriba mencionadas). El problema es todavía más serio porque estas cifras no incluyen a las empresas estatales y tampoco toman en cuenta las gigantescas reservas de gas natural de los esquistos en Estados Unidos y numerosos otros países.

 

El problema es que las reservas detentadas por estas compañías se encuentran asentadas en sus libros y hojas de balance con un enorme valor monetario. Un avalúo de estas empresas asume que esas reservas serán efectivamente realizadas, lo que significa que serán extraídas y utilizadas. Desde el punto de vista contable a nadie le importa un pepino si la utilización de esas reservas es suficiente para sobrepasar el peligroso umbral de los dos grados centígrados. El cambio climático no es un concepto contable.

 

Para decirlo de otro modo, si existiera una autoridad capaz de aplicar la restricción de las 565 GtCO2 para los próximos cuarenta años, estas compañías solamente podrían quemar unas 150 GtCO2. El resto, carbono no inyectado a la atmósfera, serían activos sin valor y se traducirían en pérdidas colosales para los inversionistas que han comprometido recursos en esas empresas.

 

Esas 200 empresas del mundo de la energía fósil tienen un valor en bolsa equivalente a 7.42 billones (castellanos) de dólares. Los países con mayor potencial de gases invernadero en las reservas de compañías que cotizan en bolsa son Rusia, Estados Unidos y el Reino Unido. Y en las bolsas de valores de Londres, Sao Paulo, Moscú, Toronto y del mercado australiano hasta 30 por ciento de la capitalización de mercado está vinculada a combustibles fósiles.

 

Estamos en presencia de un conflicto de dimensiones históricas: de un lado está la comunidad científica advirtiendo no quemar esas reservas de combustibles fósiles y del otro están las empresas e inversionistas que tienen interés en realizar sus activos (extraer y usar esas reservas). ¿Quién prevalecerá? En los últimos 30 años, el sector financiero del mundo ha sido capaz de dominar a la política macroeconómica. En efecto, las prioridades de la política monetaria y fiscal del mundo entero responden hoy (incluso en medio de la crisis) a las necesidades del capital financiero. ¿Por qué tendría que ser distinto en el ámbito de la política sobre cambio climático?

 

En la actualidad carecemos de un régimen regulatorio internacional que permita pensar que la economía mundial podrá reducir su huella de carbono en la atmósfera a la velocidad que se requiere. El Protocolo de Kioto es una entelequia y lo único que queda es un ‘compromiso’ para llegar a un acuerdo en 2015 que deberá entrar en vigor en 2020. En el sector financiero anidan fuerzas que se opondrán con todo a un acuerdo que evite el peligro del cambio climático catastrófico.

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Miércoles, 06 Febrero 2013 06:21

Comunismo y belleza

Comunismo y belleza

Es muy difícil convencer a un hombre que no ha arado sus laderas, que no ha dibujado sus contornos, que no ha descrito sus cimas en un poema, que no adora a ningún dios en sus cavernas, que no ha cazado entre sus arbustos, que ni siquiera ha escalado sus abismos; es muy difícil convencer a un hombre así de que que es importante conservar las colinas y las montañas. Lo mismo ocurre con los bosques, los ríos, los animales y los cuerpos en general. Lo mismo ocurre con la Naturaleza en su conjunto. Cuando las campañas ecologistas insisten con todo fundamento en que debe interesarnos la defensa del medio, pues de ella depende nuestra propia supervivencia, declaran ya perdida la batalla: no sólo es difícil demostrar a un trabajador del sector servicios de Madrid o a un parado urbano de Roma (o a un universitario de La Habana) su dependencia interesada respecto de la tierra y sus recursos sino que además es dudoso que los humanos operen sólo o sobre todo por interés; o que defiendan sólo o sobre todo lo que asegura y facilita su supervivencia.

 

Más allá de su pretensión de haber desentrañado una “medida objetiva” de la explotación del trabajo, el gran descubrimiento de Marx tiene que ver con el autoengaño social: “la ideología dominante es la ideología de las clases dominantes”. Los trabajadores se engañan acerca de sus propios intereses, que identifican de manera errónea con los de sus patrones y verdugos. Podríamos decir que, en el caso de la supervivencia de la especie humana, los intereses de unos y otros son realmente comunes y que, por lo tanto, incluso si las ventajas inmediatas de contaminadores y contaminados son desiguales, un interés compartido une por fin a todas las clases sociales. Pero esta ceguera común, que demuestra nuestra dificultad antropológica para representarnos como “humanidad” los intereses particulares, prueba además que no sólo nos auto-engañamos sobre nuestros intereses particulares. También nos representamos mal nuestros impulsos desinteresados. También cuando amamos, cuando nos sacrificamos, cuando obramos en nombre de la justicia, nos equivocamos.

 

Hay fuentes de auto-engaño corregibles contra las que debemos combatir sin descanso: las manipulaciones de los medios, por ejemplo, o las relaciones de propiedad. Hay otras que -mucho me temo- sobrevivirán a todas las revoluciones. Tenemos, para empezar, el cuerpo, cuyas operaciones básicas, garantía de nuestra existencia biológica, ocurren a nuestras espaldas, por debajo de nuestra conciencia. Tenemos también la “mente” y el lenguaje, con todas sus opacidades edípicas y quistes irracionales. Tenemos una complejísima división del trabajo, con su encarnación tecnológica, que nunca se podrá simplificar hasta la transparencia si queremos alimentar a 7000 millones de personas. Tenemos las cosas mismas -la silla, el cenicero, la cuchara- cuya potencia anestésica, que nos hace olvidar las penas del trabajo y la fragilidad de la vida, es sin embargo inseparable de la estabilidad antropológica y social de la humanidad. Y tenemos también las “maravillas” -objetos buenos sólo para el pensamiento o para la mirada- a las que hemos estado siempre unidos por una mezcla de admiración e intimidación. “Todo ángel es terrible”, escribía Rainer Maria Rilke en una de sus Elegías del Duino, “porque la belleza es sólo el comienzo de lo terrible que aún podemos soportar”. La belleza de las estrellas -digamos- es indisociable del descubrimiento de nuestra vulnerabilidad, pero al presentarse como bellas, y no como amenazadoras, nos atan estética y emocionalmente -y nos atan como especie- al mundo y sus apariencias.

 

Estamos condenados a auto-engañarnos. O mejor dicho: estamos condenados a luchar siempre contra el auto-engaño; y tenemos derecho, en medio de la batalla, a ceder de vez en cuando a sus añagazas más benignas o menos dañinas. Ahora bien, no es lo mismo auto-engañarse acerca de los propios intereses egoístas que auto-engañarse acerca de la justicia, la verdad o la belleza. Hay algo ya un poco innoble en proteger a un niño sólo porque es mi hijo; o en apoyar a un partido porque me da trabajo; o en defender un bosque porque es mi coto de caza. Como -al contrario- hay algo potencialmente noble en creer inocente a un mentiroso o a un asesino; o en robar un reloj porque es bonito. Que el auto-engaño “noble” es antropológicamente más serio que el egoísta lo demuestra el hecho de que hasta los gobiernos más criminales -conquistadores, colonialistas, imperialistas, nazis- han invocado siempre principios universales para defender intereses particulares.

 

En un famoso texto de 1857, Marx se preguntaba retóricamente si “la idea de la naturaleza (…) de la imaginación griega” es compatible con “las máquinas de hilar automáticas, las locomotoras y el telégrafo eléctrico” para declarar enseguida muertos para siempre a Vulcano, Júpiter, Hermes y Aquiles frente a la metalurgia, el pararrayos, las armas de fuego y el tipógrafo. Es verdad: la combinación de desarrollo tecnológico y de división del trabajo, responsable de la destrucción ecológica, ha operado también el “desencantamiento” del mundo. Pero ese “desencantamiento”, ¿ha traído aparejada más transparencia, más objetividad, menos auto-engaño? Por un lado, el retroceso del paganismo -de la naturaleza habitada- no ha impedido el aumento de las formas más fanáticas y perversas de los credos monoteístas; por otro, la derrota de la Naturaleza a través del positivismo capitalista ha incrementado la nostalgia de armaduras ceremoniales y ha inducido, en su ausencia, la psiquiatrización de la vida cotidiana. El “desencantamiento” del mundo ha conducido a la humanidad, no a una mayor objetividad, no, sino a la desacralización del mercado y a la liberación de todas sus pulsiones subjetivas. Había mucha más “objetividad” en la relación del indígena con la montaña en la que vivían sus dioses que en la del turista que la fotografía para vanagloriarse ante sus amigos.

 

Lo que quiero decir es que un verdadero programa ecologista -un programa comunista- no debería llamar a defender la Naturaleza en nombre de los intereses particulares -como parte que somos de la humanidad- sino mediante el restablecimiento de su “objetividad”; es decir, de su belleza. La Naturaleza no tiene derechos ni tampoco los hombres ninguno sobre ella: es sencillamente un hecho descomunal que debería imponerse por sí mismo. ¿Por qué tanta indiferencia? No es que queramos suicidarnos, no; el problema es que ya no nos parecen bellas las montañas ni los bosques ni los animales ni los cuerpos en general; y de lo que se trata -el verdadero reto de los que queremos conservar y transformar el mundo- es de convencer a los hombres de que el mundo es hermoso, no de que lo necesitamos para la supervivencia. Es muy difícil. Es difícil porque una montaña sólo nos parece bella, fuente de intimidación y admiración, cuando la hemos arado, escalado, cantado o rendido culto; y el desencantamiento tecnológico no tiene vuelta atrás, salvo cataclismo o derrumbe civilizacional: “la tecnología dominante es la tecnología de la clase dominante”. Pero es difícil también porque los hombres siguen “encantados”, ahora ya no por el engaño “objetivo” de los versos y los dioses sino por el vehículo mismo de su “desencanto”: los coches, los electrodomésticos, los ordenadores, los celulares, las máquinas en general. Si los humanos sólo obrásemos de manera interesada y sólo nos engañásemos acerca de nuestros intereses privados, aún podríamos salvarnos; pero es que los humanos buscamos sobre todo la justicia, la belleza y la verdad y nos auto-engañamos también acerca de ellas. Re-embellecer las montañas -restablecer su “objetividad”- exige una intervención al mismo tiempo estética y económica contra el capitalismo y sus fraudulentos desencantos. Nuestras luchas son siempre desinteresadas. No se trata, pues, de renunciar egoístamente a la justicia, la verdad y la belleza sino de cambiarlas de lugar; de intentar devolverlas -es decir- a su lugar de origen.

 

Santiago Alba Rico
La Calle del Medio

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Miércoles, 30 Enero 2013 06:54

La maldición de Malthus

Puede que la crisis tenga algo que ver, o que la coincidencia sea solo fortuita, pero últimamente se suceden los pronósticos agoreros sobre el porvenir de la humanidad. Con apenas un día de diferencia, los titulares de dos noticias publicadas la semana pasada en este diario interpelaban directamente a nuestra especie y su capacidad de pervivencia en el planeta: “Los humanos son una plaga sobre la Tierra”, sentencia del naturalista británico David Attenborough sobre el exceso de población, y “que se den prisa y se mueran”, recomendación del ministro japonés de Finanzas, Taro Aso, a los ancianos de su país para aliviar los gastos en atención sanitaria del Estado.


 
Dejando a un lado la pertinencia de la segunda frase, neutralizada luego con la habitual disculpa de haber sido sacada de contexto, ambos mensajes abundan en una idea fuerza: el control de la población —incluso mediante métodos tan expeditivos como la eutanasia implícita en las declaraciones de Aso— para una adecuada satisfacción de las necesidades básicas mediante los recursos disponibles. O, dicho de otra manera, para el precario equilibrio entre bocas y alimentos, agua y tierra suficientes.


 
Ninguno de los dos mensajes suena a nuevo; al contrario, ambos se amparan en la alargada sombra del malthusianismo, esa alarma lanzada durante la revolución industrial por el pastor Thomas Malthus que preveía la pauperización de la especie humana por falta de recursos, e incluso su desaparición, si no mediaban mecanismos de regulación periódicos como guerras o epidemias.


 
Así pues, Attenborough, premio Príncipe de Asturias en 2009, recoge casi dos siglos después el guante de Malthus y los ecos de la teoría neomalthusiana de la bomba demográfica de los años sesenta para urgir a controlar el crecimiento de la población antes de que lo haga la naturaleza, como ya ocurre en algunas zonas de África golpeadas por la hambruna. Taro Aso, más tradicional, apela a la cultura del haraquiri igual que, en los albores de la historia, la población de algunas sociedades tradicionales esperaba que los mayores, cuando devenían una carga para el resto, se autoeliminaran. Un escenario inquietante, pero demográficamente revelador, que podría sustanciarse en una de las representaciones más dramáticas de la crisis, los suicidios de mayores: “Esas muertes de matrimonios ancianos que se etiquetan como violencia de género pero que resultan ser suicidios, quitarse del medio al sentirse una carga, son claras señales de alerta” de uno de los principales problemas de las sociedades desarrolladas, el envejecimiento de la población, apunta la demógrafa Margarita Delgado, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). “Pero al procedimiento expeditivo de Taro Aso yo no lo llamaría neomalthusianismo, le pondría una etiqueta más fuerte”, añade.


Para Honorio Manuel Velasco, catedrático de Antropología Social de la UNED, no cabe lugar a dudas sobre el calificativo: “Estos mensajes suenan a Malthus redivivo. Confiar en que uno de los factores es posible de controlar: la supervivencia en un medio ambiente limitado”. Ese control pertenecería a la especie humana, apunta el antropólogo —igual lo hace Attenborough en su advertencia—, “en un estado de cosas que presenta a la naturaleza como si fuera un sistema regulado cuyo control recae en manos humanas”.
 


“Lo cierto es que todo está en manos de la especie humana; también la distribución de los recursos”, añade el catedrático de la UNED, lo que trasciende el planteamiento puramente demográfico e introduce en el debate cuestiones tales como el modelo de crecimiento económico y hasta los derechos humanos, el primero de ellos, a la alimentación. “Pero no estamos ante una crisis planetaria, sino que afecta más a unos que a otros. Las hambrunas, las guerras, son mecanismos de regulación demográfica tradicionales, pero no los únicos; también la frecuencia de las catástrofes”.


 
Pero ni el de Aso ni el de Attenborough son mensajes reduccionistas, “a menos que algunos poderes los aprovechen para erigirse en reguladores únicos; entonces estaríamos hablando de totalitarismo”, explica Velasco. Como la política del hijo único en China, o las campañas de esterilizaciones forzosas en India a mediados de los setenta del pasado siglo, bajo el Gobierno de Indira Gandhi, o en el Perú de Fujimori. Para el antropólogo no cabe llegar tan lejos: “Creo más bien que Attenborough está enviando un mensaje de sensibilización”.

 


Con más de 7.000 millones de habitantes, la Tierra parecería estar a punto de agotarse, pero, según los expertos consultados, no se trata tanto de una cuestión de concepto como de estructura: el reparto desigual de la población y, sobre todo, la distribución inequitativa —vale decir también desproporcionada, injusta— de los recursos. Porque, por ejemplo, con la fortuna de 2012 de los 100 hombres más ricos del mundo se podría eliminar cuatro veces la pobreza global, según la ONG Oxfam International. “Somos muchos si comparamos el número con décadas pasadas, pero lo más importante es la distribución”, sostiene Margarita Delgado. “Han cambiado los equilibrios tradicionales. Europa tenía 728 millones de habitantes en 1995, y África, poco más de 700. En 2000, África superaba los 970 millones, mientras que Europa tenía unos 730. Ser muchos o pocos en un país, depende: en Japón hay más de 120 millones de habitantes, pero nadie lo asocia a la sobrepoblación. Es decir, más que un problema de volumen, estamos ante un problema de estructura: ha descendido la fecundidad en los países más desarrollados y a la vez ha aumentado la esperanza de vida por la reducción de la mortalidad, por lo que la pirámide se ensancha por arriba con el progresivo envejecimiento de la población. El volumen sí condiciona el desarrollo de muchos países —en África, algunos de Asia—, pero en otros casos, como el de España o el entorno europeo, el problema es el desequilibrio entre grupos de edad”.


 
España crece al ritmo de 1,36 hijos por mujer, según los últimos datos de INE (2011). Muchos países del África subsahariana, y algunos en América Latina, tienen una tasa de fecundidad de 4,5 nacimientos por mujer; alrededor de 40 países en el mundo, según la ONU, rondan los cinco hijos por mujer. Aparte de la dirección de los flujos migratorios —una salida natural para un excedente de población sin acceso a recursos básicos—, el crecimiento determina también la viabilidad o la impotencia de numerosas políticas. “Somos muchos en algunos países y en otros se puede considerar que somos pocos”, prosigue Delgado. “El envejecimiento pone en riesgo los pilares del Estado de bienestar. Según el INE, los mayores de 65 años somos ahora el 20% de la población, pero en 2049 serán en torno al 37%-38%. Y la ecuación entre dependientes y activos será cada día más difícil de resolver, ya estamos viendo los recortes en el presupuesto de la dependencia”, concluye la demógrafa, que incide en los casos de mayores que se suicidan —algunos matando antes a sus parejas dependientes o enfermas— como una clara señal de alarma.

 

“Los reguladores históricos de la población han sido las guerras y las pandemias. En el siglo XX, por primera vez en la historia de la humanidad, la población se ha cuadriplicado: de 1.500 millones pasamos a 6.000 [la ONU elevó la cifra a 7.000 en octubre de 2011]; en todos los siglos anteriores ni siquiera se había doblado. Pero la clave demográfica no es una amenaza: un país tan estable como Japón tiene 120 millones de habitantes”, sostiene Jesús A. Núñez Villaverde, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). “Es el contexto sociopolítico y económico el que nos acerca o aleja de la amenaza. Es decir, que estén satisfechas las necesidades básicas, porque, a mayor población, mayor lucha por los recursos. Hoy hay alimentos suficientes para alimentar a la población mundial; el factor belígero es la desigualdad de acceso de la población a los mismos”.


 
Aunque en los últimos años se ha acelerado la convergencia entre países desarrollados y los que están en vías de desarrollo —con desafíos tan claros al predominio de los primeros como la pujanza de los emergentes BRICS—, la desigualdad horizontal entre grupos que conviven en un mismo territorio —es decir, la desigual asignación de recursos— resulta una clave insoslayable para plantear el debate de la sobrepoblación. La competencia por el acceso a bienes escasos —tierra, agua, materias primas— marca la pauta de la supervivencia. “Lo que caracteriza al modelo económico actual es la sobreexplotación de los recursos como si fueran infinitos: tierras de cultivo, agua, fuentes de energía. Pero no lo son. En el mundo, por ejemplo, hay 260 ríos compartidos por dos o más países. Si no hallamos fórmulas de gestión común del agua, el agua será un factor belígero”. La tantas veces anunciada guerra del agua en Oriente Próximo, las construcciones faraónicas en China o la lucha por el control de los acuíferos del este de África son ejemplos de ello.


La hipotética sobrepoblación, pues, funcionaría como el sistema de las matrioskas rusas: el factor demográfico encierra dimensiones como la ecología —el ecosistema humano—, la economía o incluso los derechos humanos, cuando no la amenaza del cambio climático, un fenómeno que no solo hay que leer en clave ambiental. Con la compra masiva de tierras en África, China está introduciendo un desequilibrio fatal en las sociedades nativas. “De Madagascar a Sudán, en connivencia con los Estados locales, la compra de tierra por los chinos provoca el desplazamiento de poblaciones que se quedan sin tierras que cultivar. Son poblaciones que antes se alimentaban de una forma más o menos modesta, pero que al menos podían abastecerse”.


 
La provisión de seguridad alimentaria para evitar conflictos es otra de las patas de este polifacético asunto, igual que la amenaza el cambio climático, “que debemos leer en clave de competencia por los recursos, como una cuestión de desarrollo humano más que ecológica”, sentencia Núñez Villaverde, autor del blog Extramundi en EL PAÍS.


 
Olivier Longué, director general de la ONG Acción contra el Hambre, niega la mayor: la relación directa entre exceso de población y hambre. “El Sahel tiene una densidad de población bajísima, y sin embargo periódicas y graves hambrunas. En un país donde hay democracia no hay hambre; Japón tiene 120 millones de habitantes y no pasan hambre”. En el precario equilibrio entre factores tan volátiles como los que componen la ecuación hambre por falta de cosecha por falta de lluvia, hay factores incidentales que dan un vuelco al escenario, “como la guerra o un desastre natural, que son elementos de ruptura” de la balanza.


 
“El viejo argumento de la demografía como explicación del hambre empezó con Malthus, pero lo cierto es que un europeo o un americano consumen 150 y 200 veces más recursos, respectivamente, que un africano”, añade Longué en referencia a la desigualdad distributiva. “En las declaraciones de Attenborough resuena esa visión religiosa, mística del mundo: hay gente que dijo lo mismo cuando apareció el sida: no solo que era una plaga que castigaba a pecadores, sino también un mecanismo de regulación poblacional”.


 
De hecho, el propio Attenborough nació cuando en el mundo solo había 2.000 millones de habitantes; “cuando la pervivencia del planeta se cifraba en un tope de 900 millones; ahora, los modelos demográficos más pesimistas prevén que en 2050 la humanidad empezará a declinar”, apunta Longué, que plantea una solución para neutralizar la inoperancia de muchos Gobiernos: “Que la gestión de los recursos recaiga en manos de las mujeres; solo la educación de las madres puede revertir la curva demográfica”. Para que sociedades como las africanas, donde los hijos son la seguridad social —la mano de obra para las cosechas y el báculo en la vejez—, puedan desarrollarse y avanzar hacia la convergencia con las sociedades desarrolladas, donde, sin embargo, los viejos son cada vez más un estorbo. A juzgar por las referencias geográficas más repetidas a lo largo de este reportaje, el mapa de la sobrepoblación traza una línea de África a Japón, como casilla de salida y de llegada; como el recorrido de la especie humana desde los albores al ocaso.

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La Comisión Europea y Monsanto ocultaron la alta toxicidad del glifosato

La Comisión Europea aprobó el uso del glifosato sabiendo, como también lo sabía Monsanto, que causa defectos de nacimiento, algo que se ocultó a la gente. Este herbicida debiera ser prohibido, dicen la Dra. Eva Sirinathsinghji y la Dra. Mae-Wan Ho.

 

Un informe escrito por un grupo internacional de científicos e investigadores de la organización no gubernamental Open Earth Source (OES), revela que los estudios realizados por la empresa Monsanto, ya en la década de 1990, mostraba que el glifosato causa defectos de nacimiento. A pesar de ello, la Comisión Europea aprobó el uso de este herbicida con pleno conocimiento de aquellos estudios.

 

El glifosato es el ingrediente activo del herbicida Roundup de Monsanto y de otras formulaciones comerciales. Su uso causa gran preocupación por los efectos nocivos que los estudios científicos vienen señalando desde hace varios años, entre los que se incluyen alteraciones endocrinas, daño en el ADN, toxicidad reproductiva y en el desarrollo, neurotoxicidad, cáncer y defectos de nacimiento ( véase [[2] Glyphosate Toxic and Roundup Worse, SiS 26; [3]Death by Multiple Poisoning, Glyphosate and Roundup, SiS 42; [4] Ban Glyphosate Herbicide Now. SiS 43; [5] Lab Study Establishes Glyphosate Link to Birth Defects, SiS 48).

 

El herbicida Roundup de Monsanto es el más vendido en todo el mundo y su uso se ha incrementado de manera exponencial. Monsanto ha introducido cultivos modificados genéticamente (OGM) tolerantes al glifosato, tales como los RR (Roundup Ready) de la soja. En la actualidad, casi el 80% de la producción mundial de soja se obtiene en los Estados Unidos, Brasil y Argentina, y en año 2009, la soja RR representaba el 91%, el 99% y el 71% respectivamente de la superficie total de soja de esos países. Desde 1997, la producción de soja RR ha aumentado de 5 a 30 millones de hectáreas, eso sólo en los Estados Unidos (1). Se ha encontrado que en la soja quedan residuos de glifosato, hasta 10 veces más alta que la dosis que provoca malformaciones fetales en los embriones de pollo y de rana.

 

Con el uso generalizado de los herbicidas y la aprobación por parte de la UE del uso del glifosato en los cultivos transgénicos tolerantes a este herbicida, se observa la urgente necesidad de una revisión adecuada del herbicida, para ser consecuentes con la nueva normativa más estricta sobre el uso de los pesticidas aprobada por la UE en junio de 2011. De hecho, la revisión estaba prevista para el año 2012, sin embargo se ha retrasado la revisión del glifosato y otros 38 plaguicidas al año 2015 (1). Por otra parte, la revisión de 2010 se hizo bajo la antigua normativa, menos estricta. La razón oficial que se ha dado para este retraso es que tienen demasiada carga de trabajo. Esto significa que la seguridad del glifosato no podrá ser revisada bajo la nueva normativa hasta el año 2030.

 

Retrasar esta revisión ha sido cuestionada en una demanda contra la CE por Pesticides Action Network Europe y Greenpeace. Los coautores del informe realizado por Open Earth Source (OES) también han solicitado que se lleve a cabo una revisión del sistema sin más demoras, y se retire del mercado el glifosato y Roundup.

 

Evidencias de defectos de nacimiento en los estudios realizados por la Industria y en los independientes

 

El informe de la OES revela que en los estudios llevados a cabo por la Industria en la década de 1990 ya se mostraba la letalidad embrionaria y los defectos de nacimientos en los animales de laboratorio, entre los que se incluía dilatación del corazón en los conejos a bajas dosis de glifosato. A dosis más altas, ya se señalaron deformaciones en los estudios independientes realizados desde los años 1980.

 

Monsanto ha contestado negando sus propias conclusiones (6): "Las autoridades reguladores y los expertos independientes de todo el mundo coinciden en que el glifosato no causa defectos adversos reproductivos en animales adultos o defectos de nacimientos en las crías de estos adultos expuestos al glifosato, incluso a dosis más altas que por exposición ambiental o laboral".

 

Sin embargo, los "expertos independientes" de los que habla Monsanto están sumidos en conflictos de interés, tanto a nivel económico como profesional, y basan casi por completo sus investigaciones en los estudios realizados por la Industria (1).

 

Estudios independientes han revelado vínculos con el cáncer, alteraciones genéticas y alteraciones endocrinas, así como defectos en el desarrollo, por ejemplo, anomalías craneofaciales y vertebrales en ratas (7), deformidades de la boca, alteraciones oculares y de la cola, curvada en los renacuajos de la rana (8). Los estudios más recientes realizados por el Dr. Andrés Carrasco y sus colegas muestran una relación entre el glifosato y el ácido retinoico, señalando un desarrollo embrionario anormal (5,9).

 

Sorprendentemente, estos y otros numerosos estudios citados en el Informe de la OES fueron desestimados por la Comisión Europea (CE) y la Oficina Federal Alemana para la Protección de los Consumidores y Seguridad Alimentaria (BVL), que es la responsable de la coordinación entre la Industria y la CE. La conclusión de la BVL, comunicada a la CE a través del Informe de 1998 "Proyecto de Informe de evaluación" (DAR), fue que "no hay evidencias de teratogenicidad" para el glifosato.

 

El Proyecto de Informe de Evaluación contiene pruebas indiscutibles

 

El Informe alemán de 1998, DAR, fue crucial para que el glifosato fuese aprobado por la UE, al señalar en sus conclusiones que el "glifosato no tiene efectos teratogénicos", si bien también se decía en sus conclusiones que a dosis más altas causaba "osificación reducida y una mayor incidencia de trastornos esqueléticos o de los órganos internos" en los fetos de las ratas y de los conejos. Además, agregaba que los estudios realizados por la Industria sobre el glifosato a dosis altas mostraba un reducido número de fetos viables en las camadas de ratas y conejos, con un aumento de los defectos congénitos. Las anomalías esqueléticas encontradas por la Industria en los primeros estudios son consistentes con los hallazgos más recientes en las investigaciones de Andrés Carrasco y al (5,9). Sin embargo, estas anormalidades no se tuvieron en cuenta por motivos espurios, tales como que las altas dosis que envenenaron a las madres (dosis tóxicas) no eran dosis pertinentes para la evaluación de los riesgos humanos, ya que la madre se puede envenenar con cualquier sustancia pudiendo alterar el desarrollo del feto y causar defectos de nacimiento. Esta absurda suposición es impugnada por la literatura científica independiente, y algo muy debatido incluso por la propia Industria.

 

Puedes ver fotografías de lechones tomadas por el criador de cerdos Borup Pedersen, alimentados con soja transgénica, y en los que pueden observar distintos tipos de malformaciones. (Véase: http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2012/04/30/dinamarca-se-relaciona-la-soja-transgenica-con-danos-en-la-cria-del-cerdo/

 

Una historia de manipulaciones y engaños por parte de los reguladores alemanes y de la UE

 

Como resulta evidente en el informe de Alemania de 1998, DAR, se manipularon las evidencias científica mediante diversas estratagemas que llevaron a mentir, con un total desprecio por el principio de precaución.

 

Los animales expuestos al glifosato en los estudios presentados por la Industria muestran efectos frente a los animales no expuestos, y eso en dosis tan bajas como 20 mg por kg de peso corporal. Tanto es así, que la Dirección de Seguridad de Pesticidas del Reino Unido (PSD) apoya la teratogénesis del glifosato (1): "Considerados de forma aislada, ninguno de los hallazgos de los estudios sobre los efectos teratológicos en los conejos sería motivo de preocupación. Sin embargo, se observa en general la incidencia de un mismo patrón".

 

Alemania, por su parte, recurrió a incluir a los grupos de control "históricos" dentro de los estudios no publicados ( y por lo tanto irrelevantes), que tuvo el efecto de aumentar la variación y por lo tanto la de anular cualquier significación estadística de los experimentos realizados por la Industria. La Dirección de Seguridad de Pesticidas del Reino Unido (PSD) terminó por pedir a Alemania que pusiese a su disposición los datos de los controles anteriores, pero no está claro si la PSD vio esos datos, o, si los vio, cómo respondió. Y hasta la fecha, esos datos de control históricos siguen ocultos al público.

 

En el informe de la Open Earth Source (OES) se comenta: "El uso de los datos históricos en lugar de los controles concurrentes añade variables a un experimento que tiene por objeto el control de las variables, ocultando los efectos teratogénicos del glifosato, y evita cualquier conclusión en este sentido. Es por eso que el uso de los datos históricos de control es un asunto controvertido. En la práctica no está permitido en Evaluación Toxicológica en animales y en otros estudios para la aprobación de los plaguicidas".

 

Los controles válidos para un experimento exigen que sean animales de la misma cepa genética, de la misma edad, criados en el mismo ambiente y estudiados al mismo tiempo que los animales tratados. Además, "la manera en que los animales serán examinados y evaluados, y los datos registrados, debe hacerse de la misma forma".

 

El Informe de la OES afirma: "Si esas prácticas de utilizar los controles históricos se descubrieran en un estudio científico independiente se consideraría un fraude científico".

 

En resumen, la Industria y los reguladores cometieron una serie de manipulaciones en las pruebas científicas para favorecer la aprobación del uso del glifosato.

 

La Industria (incluyendo a Monsanto) conocía desde la década de 1980 que el glifosato causa defectos de nacimiento en los animales en altas concentraciones.

 

La Industria también sabía desde 1993 de los efectos a bajas y medias dosis.

 

El Gobierno alemán conocía que el glifosato causa defectos de nacimiento, por lo menos desde el año 1998, año en que envía el Informe DAR a la CE.

 

El Panel de Expertos de la CE que realizó la revisión científica, ha sabido desde el año 1999 que el glifosato causa defectos de nacimiento.

 

La CE sabe desde el año 2002 que el glifosato causa defectos de nacimiento, año en que la Dirección General de DANCO (Sanidad y Protección de los Consumidores) publicó el Informe final del examen para la aprobación del glifosato.

 

A lo largo de todos estos años está información se ha ocultado al público y los trabajos de los científicos independientes sobre los efectos teratogénicos del glifosato y Roundup han sido ignorados, rechazados, o incluso denigrados.

 

El LOAEL (nivel más bajo de efectos adversos observables) del glifosato se estableció en Alemania en 60 mg por kilogramo de peso corporal y día, por lo menos 3 veces superior al indicado por la Industria hasta la fecha, a través de un juego de prestidigitación que sólo consideraba la "exposición crónica" en la "especie más sensible", que era la rata, mientras que los estudios independientes señalaban un LOAEL de sólo 5 mg por kg de peso corporal para los trastornos endocrinos y daños hepáticos en las ratas. El LOAEL se utiliza para establecer la ingesta diaria admisible (IDA), que es de 1/100 del LOAEL. Por consiguiente, la IDA actual de 0,6 mg por kilogramo y día es al menos 10 veces mayor que los niveles establecidos en el momento de fijarse.

 

La mala ciencia protegida por la Industria posee pautas y directrices cuestionables

 

Además de la manipulación absoluta de las pruebas científicas, la Industria ha erigido un escudo eficaz para su mala ciencia bajo el disfraz de "Buenas prácticas de Laboratorio" (GLP), unas pautas y directrices establecidas por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), una organización no científica. Esta Guía de Buenas Prácticas ha sido ya fuertemente criticada en un documento firmado por 30 científicos (10). que señalan que las GLP "no especifican nada acerca de la calidad del diseño de la investigación, las habilidades de los técnicos, la sensibilidad de los ensayos, o ya sean los métodos empleados, bien estén al día o sean ya caducos". La Comunidad Europea y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aceptan ambos las directivas GLP y la investigación independiente que no se ajuste a ellas puede ser ignorada para los propósitos de evaluación. Por lo tanto, la investigación del equipo del Dr. Andrés Carrasco y otros estudios independientes que muestran daños causados por el glifosato o Roundup fueron rechazados en razón de que los sistemas de prueba no estaban validados y consideraron los estudios "inapropiados e irrelevantes a efectos de evaluación de riesgos en la salud humana" (porque los realizaron en animales no aprobados, que son las ratas, los ratones y los perros, por ejemplo). En otras palabras, no realizaron la investigación de acuerdo con las normas GLP. Como observa el Informe de la OES (1): "Esto plantea la pregunta ¿por qué financian los Gobiernos investigaciones científicas si luego ignoran los resultados en casi todas las evaluaciones de riesgo?".

 

De hecho los estudios de toxicidad según las normas GLP han sido criticados por el uso actualizado de protocolos que utilizan unas dosis muy altas, en niveles cercanos a la intoxicación y que pueden tener poca relación con los niveles de exposición en el medio, y los animales de prueba mueren antes de llegar a la vejez, enmascarando la mayor parte de las enfermedades en desarrollo. En resumen, las pruebas realizadas según los protocolos GLP rara vez encuentran toxicidad.

 

Comparando los NOAEL (niveles sin efectos adversos observables) de la Industria y de los estudios independientes sobre docenas de sustancias químicas, los estudios independientes detectan importantes efectos tóxicos a niveles muy inferiores a los de la Industria. Sin embargo, los reguladores siguen ignorando hasta la fecha los estudios independientes en favor de los de la Industria, debido a que cumplen con las directrices GLP de la OCDE. Su rechazo a las recientes conclusiones del equipo de Carrasco es indefendible, por su no adhesión a la Guía de Buenas Prácticas, como se señala en el informe de la OES ( ver también 5).

 

Por otra parte, la OCDE estableció en el mes de septiembre unos rígidos criterios, científicamente incorrectos, sobre la respuesta de las dosis en las pruebas toxicológicas. No tienen en cuenta efectos como la interrupción endocrina y otros efectos que se observan a dosis bajas más que a altas, lo que invalida la suposición de que existe una dosis segura según la cual no hay toxicidad significativa.

 

El nuevo reglamento de la UE sobre pesticidas tiene el potencial de poner fin a la tiranía de las normas GLP al insistir en los estudios científicos independientes revisados por pares en la evaluación de los plaguicidas. Sin embargo, la nueva normativa obliga a la Industria a hacer su propia búsqueda de Literatura científica en la preparación de un archivo sobre los plaguicidas, dando así el control total a los estudios de la Industria, que son los que seleccionarán para su inclusión y así reforzar la tiranía de las normas GLP.

 

Pruebas en humanos ante el aumento de las preocupaciones por los efectos en la salud

 

Debido a las evidentes restricciones para realizar experimentos en seres humanos, los datos sobre la toxicidad del glifosato en las personas son difíciles de obtener en un laboratorio. Sin embargo, sí se han obtenido resultados a partir de los estudios realizados en líneas celulares humanas. Un experimento realizado por el científico francés Giles-Eric Séralini y sus colegas en el año 2009, encontró que Roundup causaba la muerte de las células umbilicales, de las células embrionarias y de la placenta en sólo 24 horas (3,11).

 

Además, con el uso generalizado del glifosato en países como Argentina y Canadá, las pruebas de que se están produciendo daños en los seres humanos están aumentando. Un gobierno local de Argentina recoge en un documento ( o véase este otro Informe: http://noticiasdeabajo.wordpress.com/2012/07/30/informe-del-primer-encuentro-nacional-de-medicos-de-pueblos-fumigados/) que se han triplicado el número de cánceres infantiles entre 2000 y 2009, y cuadriplicado el número de defectos de nacimiento en las zonas donde se utilizan agroquímicos (véase referencia [12] Argentina's Roundup Human Tragedy, SiS 48). Carrasco señala en su estudio (9): "Los resultados obtenidos en el laboratorio son compatibles con las malformaciones observadas en los seres humanos expuestos al glifosato durante el embarazo".

 

Un estudio epidemiológico en Ontario, Canadá, también ha encontrado altos niveles de nacimientos prematuros y abortos espontáneos en las mujeres que pertenecen a familias agricultoras que utilizan plaguicidas, incluyendo el glifosato.

 

La respuesta de la Oficina Federal Alemana para la Protección de los Consumidores y Seguridad Alimentaria (BVL) a esos problemas fue de que eran irrelevantes para la situación de Europa, así como ya existen planes para aumentar los cultivos tolerantes al glifosato. "Aunque hay indicios de un aumento de las malformaciones debido a la amplia exposición a los plaguicidas en América del Sur, las autoridades de estos países son responsables de propiciar la realización de más investigaciones en profundidad. Teniendo en cuenta que las condiciones de aplicación son muy distintas y existen incertidumbres en cuanto a la exposición humana a los efectos de los productos fitosanitarios, los resultados de este tipo no deben llevarnos de forma automática a preocuparnos por la seguridad de los herbicidas a base de glifosato en Europa".

 

Preocupaciones adicionales

 

Un informe publicado recientemente por el científico estadounidense Dr. Don Huber, profesor emérito de la Universidad de Purdue, advirtió de la aparición de un nuevo agente patógeno asociado a los cultivos transgénicos tolerantes al glifosato ( (véase [13] Emergency! Pathogen New to Science Found in Roundup Ready GM Crops?) y ( Los científicos advierten sobre la relación entre un nuevo y peligroso patógeno y Roundup de Monsanto)

 

En una carta escrita dirigida al Secretario de Agricultura de Estados Unidos, expresa su preocupación por la aparición de este agente patógeno, muy abundante en los cultivos transgénicos, y que al parecer está asociado a enfermedades devastadoras en los cultivos y altas tasas de infertilidad y abortos involuntarios en los animales. Esta es una nueva preocupación que se suma a la urgencia de revisión por parte de la UE del uso del glifosato y los cultivos transgénicos.

 

Conclusión y recomendaciones

 

Los autores del informe de la OES concluyen que: "La actual aprobación del glifosato y Roundup es científicamente insostenible". Recomiendan la inmediata retirada del glifosato hasta que una nueva revisión rea realizada, con una amplia variedad de pruebas actualizadas, de forma independiente y con los datos disponibles para el público.

 

Estamos totalmente de acuerdo con la conclusión y la recomendación.

 

Referencias

1. Antoniou M, Habib M, Howard CV, Jennings RC, Leifert C, Nodari RO, Robinson C, Fagan J. Roundup and birth defects: Is the public being kept in the dark? Earth Open Source, 2011.

2. Ho MW and Cummins J. Glyphosate toxic and Roundup worse Science in Society 26, 12, 2005.

3. Ho MW and Cherry B. Death by multiple poisoning, glyphosate and Roundup. Science in Society 42 , 14, 2009

4. Ho MW. Ban glyphosate herbicides now. Science in Society 43, 34-35, 2009.

5. Ho MW. Lab study establishes glyphosate link to birth defects. Science in Society 48, 32-33, 2010.

6. Beyond the Rows, A blog by Monsanto, St. Louis, United States of America, 9 June 2011, accessed 11 July 2011,http://www.monsantoblog.com/2011/06/09/june-2011-earth-open-source-report-on-roundup/

7. Dallegrave E, Mantese FD. et al. 2003. The teratogenic potential of the herbicide glyphosate-Roundup in Wistar rats. Toxicol Lett 142(1-2): 48

8.  Lajmanovich RC, Sandoval MT, Peltzer PM. 2003. Induction of mortality and malformation in Scinax nasicus tadpoles exposed to glyphosate formulations. Bull. Environ. Contam. Toxicol. 70, 612–18.

9. Paganelli A, Gnazzo V, Acosta H, Lopez SL and Carrasco AD. Glyphosate-based herbicides produce teratogenic effects on vertebrates by impairing retinoic acid signalling. Chem Res Toxicol, August 9. http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/tx1001749

10. Myers JP, Vom Saal FS. et al. Why public health agencies cannot depend on good laboratory practices as a criterion for selecting data: The case of bisphenol A. Environmental Health Perspectives 2009, 117, 309–15.

11. Benachour N, Séralini GE. 2009. Glyphosate formulations induce apoptosis and necrosis in human umbilical, embryonic, and placental cells. Chem Res Toxicol 22: 97–105.

12. Robinson C. Argentina's Roundup human tragedy Science in Society 48, 30, 2010

13. Ho MW. Emergency! Pathogen new to science found in Roundup Ready GM crops? Science and Society 50, 10-11, 2011.

 

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Evo califica la legalización del acullico como un triunfo de la unidad boliviana

El presidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó este lunes en un masivo acto en Cochamba (centro del país) que el reconocimiento del masticado de coca por parte de la comunidad internacional “es un triunfo de la unidad del pueblo boliviano y la revolución democrática y pacífica” que encabeza.


 
El primer mandatario resaltó en un acto en apoyo a la decisión de la Organización de las Naciones Unidas de admitir como legal el masticado de coca (acullico) que esto es un triunfo de “la unidad del pueblo para defender su cultura, medicina y alimento, que está representado en la hoja de coca”.


 
Además remarcó que el reingreso del país a la Convención de Viena sobre estupefacientes bajo la reserva de que se acepte al acullico es “una misión cumplida para las futuras generaciones”.


 
Agregó que esta “es una victoria de la identidad boliviana que se consigue cuando hay unidad y claridad ideológica, programática y cultural” y subrayó que cuando “los derechos son violados por tratados internacionales, los pueblos se levantan”.


 
“Durante muchos años, Estados Unidos y los gobiernos neoliberales de nuestro país intentaron eliminar el cultivo y masticado de la hoja de coca después de que se los prohibiera en 1961 y decidieran erradicarlos en 25 años. Sin embargo, ahora la comunidad internacional reconoce como una actividad lícita el consumo y cultivo de hoja coca, lo que significa una victoria de esta revolución cultural que llevamos a cabo”, indicó.


 
“Uno de los logros de esta revolución pacífica fue lograr esto, nunca Bolivia se había atrevido a cambiar los tratados internacionales. Los distintos gobiernos de las dictaduras o democracia pactada no denunciaron sino que atacaron con los protocolos para acabar con la hoja de coca en toda la región andina”, recordó.


 
En ese sentido, resaltó, que durante la batalla por que el masticado o acullico sea declarado legal murieron muchas personas y fueron heridas otras tantas para que la hoja de coca deje ser considerada como un veneno o estupefaciente y sea tenida en cuenta como parte de la vida y cultura del pueblo boliviano.


 
Destacó como otro logro que el cultivo también sea aceptado por la comunidad internacional, hecho que antes era “utilizado por la DEA norteamericana para mandar a nuestras fuerzas militares y policiales, lo que fue eliminado cuando llegamos al gobierno para terminar con nuestra sumisión al imperialismo norteamericano”.


 
“Hoy nuestros campesinos controlan el límite del cultivo de la hoja de coca para evitar que sean utilizados para cocaína”, observó luego de remarcar que la lucha contra el narcotráfico del Estado boliviano es reconocida, incluso, por ONG internacionales.


 
Morales también sostuvo que antes los productores de hoja de coca y los consumidores eran calificados como narcotraficantes y drogadictos. “Ahora dejarán de ser considerados como criminales”, expresó.


 
Jornadas de júbilo


 
Multitudinarias marchas y actos en esta capital y en Cochabamba dieron inicio este lunes a la jornada de regocijo por el retorno de Bolivia a la Convención de Viena y la despenalización del masticado de hoja de coca.


 
Elaboradores de la hoja en La Paz y representantes de organizaciones sociales se concentraron frente a la oficina de la Asociación de Productores de Coca (Adepcoca) para una gran marcha hacia el centro de la ciudad.


 
El corresponsal de teleSUR en Bolivia informó que “en La Paz productores de coca de Los Yungas marcharon por el centro de la ciudad y obsequiaron la hoja a los transeúntes”.


 
Durante el acto para festejar la despenalización del masticado de la hoja de coca en Cochabamba, el mandatario boliviano, Morales, aseguró que la concentración de este lunes es un éxito a nivel local e internacional.


 
“Me han informado que en esta concentración hay tres kilómetros de concentración, es decir que logramos que esta batalla se libre no solo a nivel nacional, sino a nivel internacional”.


 
“Saludamos la participación a nivel internacional. Queremos mantenernos unidos como hermanos y así seguiremos”, aseguró el jefe de Estado boliviano.


 


Añadió que su gobierno siempre ponderará la decisión del pueblo por encima de cualquier otro interés.
 
“Por algo hemos ganado tantas elecciones, porque hemos decidido combinar conciencia con lucha para la liberación de los pueblos, no solo en Bolivia sino en América Latina y esto no ha sido casualidad”, recordó Morales.


 
“Que viva el pueblo boliviano, la lucha por nuestra identidad. Misión cumplida ante el pueblo y las nuevas generaciones que están por venir”, concluyó el acto el mandatario boliviano.

 

14 Enero 2013


 
(Con información de Telesur)

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