Cuando el cuerpo se encuentre en una situación de agotamiento e intoxicación, el instinto de conservación reaccionará sabiamente, ahorrando energía por un lado para concentrar todas sus fuerzas en la desintoxicación.

Plan de ahorro energético

El cuerpo interioriza sus fuerzas para dedicarse plenamente a la tarea de limpieza interna. Con ello está pidiendo aumentar la dosis de descanso y reducir la actividad (incluso la digestiva). Si el cuerpo no quiere gastar energías en estas funciones, es mejor respetar su sabia decisión.

Estos son algunos de los síntomas frente a los cuales debes poner el cartel de “Cerrado por vacaciones”:

–    Debilidad muscular. Cuesta andar y estar de pie.
–    Te quedas dormido en todas partes, sobre todo por las mañanas.
–    Tensión arterial baja, mareo.
–    Falta de apetito, cuesta hacer la digestión, se adelgaza.
–    Estreñimiento, el intestino se echa a descansar.
–    Extremidades frías.
–    Vista cansada, oído sensible, vértigos, etcétera.
–    Piel seca, caída de cabello, etcétera.
–    Desaparece la ovulación y la regla.
–    Falta de apetito sexual.

Plan de limpieza

Al iniciar el plan de limpieza, puedes poner un cartel que diga “Obras. Perdonen la molestias”.

El plan de limpieza se manifiesta de diversas maneras:

–    Aumento de trabajo en los cuatro filtros depuradores: mal aliento (por el pulmón); orina oscura y con olor fuerte, arenilla, cálculo renal, molestias al orinar y en los riñones; cólicos biliares; ascos, náuseas, vómitos amargos, diarreas, hígado dolorido; sudor fuerte que puede irritar la piel.
–    Fiebre. El cuerpo intensifica sus mecanismos de limpieza y defensa, entrando en ebullición y elevando la temperatura: “el fuego purificador”.
–    Inflamación o congestión. El cuerpo elige un punto fuerte que haga de válvula de escape, para ayudar a los cuatro filtros en la evacuación de tóxicos. Aumenta la circulación sanguínea en esa zona, por lo que se abulta, se calienta, se pone rojo, duele y se altera la función de ese tejido. Las inflamaciones son molestas pero curan. Gracias al dolor, el cuerpo nos avisa que algo marcha mal y que se deben extremar los cuidados. Cuando se te han congelado las manos, la vuelta de la circulación es algo beneficioso y, sin embargo, doloroso. Los depósitos tóxicos sólo se pueden evacuar con un aumento de circulación que acarreará molestias.

La casa patas arriba

Si queremos renovar nuestro hogar mientras se hace una limpieza a fondo, se hacen arreglos, se pintan las paredes y se acuchillan los suelos. Se necesita pasar una temporada de incomodidades para luego gozar de una casa más agradable. Durante las crisis de limpieza que desencadena nuestro cuerpo, pueden aparecer las incomodidades ya citadas y algunos otros molestos reajustes, como dolores diversos, alteración del sueño (insomnio o somnolencia), irritabilidad; la regla se adelanta o se hace abundante, mal gusto de boca, lengua cargada, gases intestinales o vaginales, alteraciones visuales, alteración del ritmo cardíaco, respiración costosa y pesada, etcétera.

También habrá pérdida de peso (muy rápido los primeros días, luego más lentamente), al perder tóxicos y el agua que retienen, y al decidir el cuerpo alimentarse de las reservas.

Esta sabia decisión del instinto de conservación de desencadenar crisis extraordinarias de limpieza puede tener varios motivos:

–    Porque la situación de agotamiento e intoxicación es insostenible.
–    Porque las circunstancias le son favorables. Ha mejorado las condiciones de vida y el organismo se encuentra con fuerzas suficientes para desencadenar una crisis con el fin de mejorar la salud. A veces ocurre al irte de vacaciones, al dejar alguna droga o mejorar tu alimentación. Es muy corriente que duela la cabeza al dejar el café, que tosa el fumador al dejar de fumar; que aparezcan temblores, delirios o convulsiones al dejar el alcohol; que haya estornudos, mocos, diarrea, dolores musculares e insomnio al dejar la heroína.
–    Porque necesita hacer reajustes para adaptarse a nuevas situaciones (cambios climáticos, procesos de crecimiento, embarazo, cambios hormonales, etcétera).
–Por otros motivos que desconocemos.

Valor y precio

Creo que más que denunciar hay que darse cuenta de la realidad. Lo que no se puede permitir por más tiempo es que nos tomen por tontos. Nos hacen comulgar con ruedas de molino y con la propaganda, que ya de por sí es inmoral y cultivo de la mentira. Ya no se venden las cosas por su valor en sí sino por la publicidad que se hace de ellas. No se aprecia el valor; se pregunta cuánto cuesta…

Mientras gastemos cuatro veces más energía que la natural reciclable, no hay solución posible. Gastamos cuatro veces más unidades de energía por persona que las de un reciclaje natural, de la vida natural de un ser humano sobre la Tierra. Cuando digo natural, no quiero decir primitiva sino con todo el refinamiento. Pero el ser humano sólo es feliz porque va a la Luna o porque para transportar cien kilos utiliza unos aparatos que pesan mil, que es lo que hace el automóvil. ¿Hay quién lo pare? Sí, la catástrofe total. De ahí que la gente responsable tiene que empezar a no desanimarse y construir pequeños islotes de esperanza donde los sobrevivientes puedan acogerse.
Rimón Pannikar.

Coca, fuerza ancestral de nuestro planeta

Es indispensable conocer y comprender el tejido histórico con el fin de elaborar nuestros propios idearios y conclusiones acerca de las raíces que nos dan origen, y el entorno que nos rodea directa e indirectamente. Para no ser obligados a desarrollar nuestras vidas como un pueblo alienado, y, por el contrario, lograr el despliegue de nuestro potencial humano.

En este orden de ideas, en las dos siguientes entregas nos proponemos brindar material sobre la historia de la coca en relación con dos ejes fundamentales: como recurso tradicional y símbolo andino-amazónico, y la compleja relación de este maravilloso arbusto con la historia de la cocaína y el narcotráfico, que para la mayoría permanece hundida en la oscuridad de la ignorancia, debido a intereses de grupos poderosos y capitalistas que deliberadamente la han desacreditado con el fin de sacar el mayor provecho y sin importar las consecuencias.

Baldomero Cáceres Santa María, investigador y psicólogo peruano, representa una figura muy significativa en las investigaciones que se han llevado a cabo sobre la coca y la guerra contra las drogas. Gracias a su extraordinaria labor y asimismo a estudios nutricionales, como, por ejemplo, el realizado en la Universidad de Harvard, tenemos una mayor información sobre el contenido nutricional de este poderoso arbusto americano, la coca:

Propiedades de los 14 alcaloides que contiene la coca:

Atropina: O escopolamina, es una sustancia que produce sequedad del árbol respiratorio y actúa también sobre el corazón.
Benzoína: Acelera la formación de células musculares y evita la putrefacción de los alimentos.
Cocaína: Es el éster metálico de la benzoilegonina, tiene propiedades anestésicas y analgésicas.
Cocamina: Otro analgésico que, junto con el anterior, ayuda a la cocaína a aumentar sus propiedades.
Conina: Es un poderoso anestésico.
Egnonina: Es un derivado carboxilado de la atropina (utilizado como medicamento en anestesia, y en emergencias y cuidados intensivos); tiene propiedades para metabolizar las grasas y los glúcidos, carbohidratos, y para adelgazar la sangre.
Globulina: Es un cardiotónico que regula la carencia de oxígeno en el ambiente, mejorando la circulación sanguínea. Evita el soroche (mal de altura o también llamado mal de la montaña).
Higrina: Excita las glándulas salivares cuando hay deficiencia de oxígeno en el ambiente.
Inulina: Regula la secreción de la bilis y su acumulación en la vesícula; refresca y mejora el funcionamiento del hígado; equilibra la formación de melanina, evitando y limpiando las manchas de la cara. Es diurético y ayuda a eliminar sustancias nocivas y tóxicas no fisiológicas. Es un polisacárido muy parecido a la vitamina B12, que produce aumento en las células de la sangre.
Quinolina: Evita la formación de caries dental junto con el fósforo y el calcio.
Pectina: Es absorbente y antidiarreico; junto a la vitamina E, regula la producción de melanina por la piel.
Reserpina: Regula la presión arterial en hipo e hipertensión, y ayuda a la formación de células óseas.
Papaína: Esta proteasa (que en mayor proporción contiene la papaya) es muy parecida en su estructura a la catepsina animal; es un fermento que acelera la digestión.
Pectina: Elimina los residuos y toxinas de nuestro organismo.
Pyridina: Acelera la formación y el funcionamiento del cerebro, y aumenta la irrigación sanguínea de la hipófisis y las glándulas.
Sinonimia: Algunos nombres que lleva la coca en Colombia: Hayo, Hibie, Javo, Patu, Yayuelo, Cají, Ipatú, Igatúa. En Perú: Cuca, Cocaca, Mamacoca, kkoka. En Brasil: Ipadu, Padu, Hayo, Spadia.

No es casual, por tanto, la opinión de Eduardo Galeano, en su libro Memorias del fuego:
De acuerdo con la ideología hegemónica actual, el indio, el negro, el pueblo, tiene folclor, no cultura; practica supersticiones, no religiones; habla dialectos, no lenguas; hace artesanías, no arte. Y –por supuesto– usa placebos, no medicina.

Publicado enEdición 161
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