Jueves, 04 Octubre 2018 09:42

Animales asombrosos

El primer plano de un camaleón revela los vivos colores de su piel escamosa. Habitualmente, se asume que los camaleones cambian de color para confundirse con su entorno, pero esa no es toda la historia: la espectacular piel de los reptiles también transmite información a enemigos o parejas potenciales. Foto: Raúl MCM/ National Geographic.

La revista National Geographic publica cada jornada su “Foto del Día” en la que suele mostrar asombroso paisajes, imágenes surrealistas de la naturaleza y animales captados desde un punto de vista peculiar.

 

Lamentablemente, muchas de las especies que aparecen, pese a su belleza, se encuentran en peligro de extinción debido a la acción del ser humano.

 

Las instantáneas recuerdan al popular programa para niños emitido entre 1996 y 2002, Animales Asombrosos, en el que el “Lagarto Henry” mostraba características increíbles de la fauna.

 

A continuación le ofrecemos un compendio de fotografías realmente impactantes.

 

Un pigargo europeo​ roza la superficie de un estanque en la República Checa. El pigargo europeo​ es una de las aves rapaces más grandes, con una envergadura que alcanza los 245 cm. Foto: Milan Zygmunt/ National Geographic.
 
 
Una pareja de carraos se enfrentan, ya que ambos parecían "interesados en encontrar almejas en el mismo lugar", cuenta el fotógrafo deYour Shot Peter Brannon. Estas aves singulares se parecen a las grullas, pero son una especie diferente y son conocidas por sus penetrantes vocalizaciones. Foto: Peter Barnnon/ National Geographic.
 
Dos caballos de la Carmaga pelean por su territorio. Esta raza es originaria del sur de Francia. Sólo quedan 200 ejemplares registrados oficialmente a día de hoy. Foto: Xavier Ortega/ National Geographic.
 
 
En la costa de Flinders, Australia, nada un dragón marino macho. Como su pariente el caballito de mar, el dragón marino macho cuida de los huevos que la hembra pone en su cola. Foto: Richard Wylie/ National Geographic.
 
La fotógrafa de Your Shot, Shane Kalyn, ha estado siguiendo a la madre de esta familia de zorros durante años. "Esa confianza que hemos construido a lo largo de los años ha permitido que la distancia entre nosotros se reduzca", dice ella. "Y ahora es habitual que ella y sus cachorros se acerquen, lo que me permite capturar estas bellas interacciones". Foto: Shane Kalyn/ National Geographic.
 

Los flamencos descansan y comen en las aguas poco profundas de un pequeño estanque en Tanzania. Los flamencos grandes son más altos y de color más claro, mientras que los flamencos menores tienen patas más cortas pero una coloración más oscura. . Foto: Eiji Itoyama/ National Geographic.

Un guacamayo azulamarillo se acicala las plumas en el Wildlife Learning Center de Sylmar, California. Las aves, si se cuidan de forma adecuada, pueden vivir durante más de 60 años. Foto: Melissa Cormican/ National Geographic.
 

Un impala bebe un trago de agua cerca de Francistown, Botswana, creando una escena maravillosamente geométrica. "La simetría en este marco es perfecta, con el impala en el centro, pero luego se combina con un conjunto aleatorio de patas en el fondo. La luz que se desliza sobre sus cuernos resalta las diferentes texturas del animal", comentó Kristen McNicholas, editor de fotos de Your Shot. Foto: Andrea Papalia/ National Geographic.

 

En el desierto de Kalahari, Botswana, dos leones machos pelean por el territorio o el derecho de aparearse con una hembra cercana. Estas peleas a veces pueden terminar en la muerte. Foto: Didier Couvert/ National Geographic.

 
Los pingüinos caen en picado al agua frente a la costa de la Antártida. Los rastros de burbujas que dejan tras ellos ayudan a reducir la densidad del agua, haciéndoles mucho más rápidos bajo el agua que en tierra. Foto: Jonas Beyer/ National Geographic.
 
El autor se encontró con estas morenas en la costa de Birmania. "La curiosidad y el comportamiento de las morenas no deja de sorprenderme", dice. "En esta foto, dos curiosas morenas parecen estar estudiándome y hablando del curioso buzo frente a ellas". Foto: Gregory Piper/ National Geographic.
 
 
Un oso pardo pierde a su presa en Brooks Falls, Alaska. Cuando la caza va bien, un oso puede atrapar y comer 30 peces por día. Foto: Taylor Thomas Albrigth/ National Geographic.
 
 
Un pavo real extiende las plumas de la cola, famosas por su iridiscencia y colores vivos. La exhibición forma parte del elaborado ritual de apareamiento de la especie, en el que se cree que las hembras escogen a los machos basándose en el tamaño, color y calidad de las plumas. En inglés, el término "peacock" ("pavo real") solo se aplica a los machos de esta especie, ya que las hembras se denominan "peahens". Foto: Victor Rotaru/ National Geographic.
 
 
Una sepia se desliza a través de las aguas frente a la costa de Nueva Gales del Sur, Australia. "Me encanta cómo se mueven"; dice Skye Migan, fotógrafo de Your Shot, "como pequeños ovnis submarinos". Las sepias, a pesar de su nombre, son moluscos y están relacionadas con los calamares. Foto: Sky Migan/ National Geographic.
 
 
Cada año, millones de diminutas tortugas oliváceas bebés eclosionan en la playa de Rushikulya en India. Es un viaje traicionero: los expertos estiman que solo una de cada 1.000 tortugas marinas bebés logran llegar al agua antes de que las mate un depredador. Foto: Saurabah Chakraborty/ National Geographic.
 
Una inusual Trimeresurus insularis de color azul adopta una pose astuta. "Esta serpiente de vivos colores me llamó la atención y me encanta cómo contrasta con el fondo exuberante. ¡Qué criatura tan maravillosa!", comentó la editora fotográfica de Your Shot Kristen McNicholas. Foto: Fabian Mülhberger/ National Geographic.
 
 
Un tucán intenta pegarle un mordisco a la lente de la cámara. La dieta de un tucán se compone principalmente de frutas, y su largo pico le permite alcanzar más fruta desde una misma posición. Foto: Shan W/ National Geographic.
 
Una cría de macaco de Sri Lanka se aferra a su madre mientras atraviesan el Santuario de Katagamuwa. La UICN clasifica a este mono del viejo mundo, endémico de Sri Lanka, como especie en peligro de extinción. Su hábitat queda sometido a cada vez más presión debido a la invasión de las plantaciones, a medida que más áreas forestales de Sri Lanka se convierten para usos agrícolas. Foto: Senthi Aathavan Senthilverl/ National Geographic.
 
En el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico de Alaska, una gaviota se encuentra con un oso polar en su aterrizaje. El patrón de las plumas de la gaviota indica que es joven; es probable que se vuelva blanca con alas grises a medida que envejece. Foto: Takayoshi Noda/ National Geographic.
 
 
Una pareja de serpientes ratoneras parecen bailar mientras llevan a cabo un ritual de apareamiento en Lonāvale, India. Como su nombre indica, se alimentan principalmente de roedores y no suponen un peligro para los humanos. Foto: David Higgins/ National Geographic.
 
 
Un varano de Bengala saca la lengua mientras cruza una carretara en el santuario de Anawilundawa, Sri Lanka. El reptil de tamaño considerable emplea su lengua bífida para "olisquear" su entorno. Mueve la lengua reiteradamente para rastrear presas y detectar otros varanos. Foto: Senthi Aathavan Senthilverl/ National Geographic.
 
 
Dos zorros rojos árabes se recortan contra el telón de fondo de las luces de la ciudad. Los animales son más activos por la noche, cuando van en busca de comida como pequeños roedores o aves. Foto: Mohammad Murad/ National Geographic.
 
Publicado enFotorreportajes
El trato a los animales no humanos, una consideración moral

El dualismo filosófico de autores como Descartes ha servido históricamente para desarrollar una lógica del dominio sobre los animales no humanos ajena a su sufrimiento. La consideración empática de este, sin embargo, puede servir de fundamento a una ética animalista que acabe con su explotación.

Desde la filosofía en particular y desde la sociedad en general debe llevarse a cabo una reflexión profunda sobre los valores que rigen nuestra forma de ser, pensar y sentir para desenmascarar aquellos provenientes de una ideología dominante e interesada que se imponen sobre aquellos que son construidos desde la reflexión y el sentir. En consecuencia, algunos filósofos y filósofas consideran que cualquier ética actual debe replantearse la relación que los seres humanos establecemos con el resto de animales y el lugar que ocupamos unos y otros en el mundo. No deja de ser sorprendente cómo en la actualidad se ha logrado un gran avance, al menos teórico, en aspectos morales referentes a las relaciones entre los seres humanos y entre éstos con el medio ambiente, pero en cambio, apenas se cuestiona nuestra relación con los animales no humanos. Es necesario no sólo desarrollar una conciencia exclusivamente ecologista sino también animalista, puesto que el sufrimiento ocasionado a los animales se ha visto multiplicado a un ritmo alarmante en las últimas décadas a causa de la ganadería industrial -que concibe al animal como una máquina de producir carne- y de la investigación tanto militar como farmacéutica.
Filosofía y objetualización de los animales no humanos


Si analizamos esta temática siguiendo un recorrido histórico-filosófico -tal y como hace Alicia Puleo en su obra Ecofeminismo para otro mundo posible- podemos abordarla desde dos perspectivas antitéticas. Por un lado, una visión animalista (1) que considera a los animales no humanos como seres sintientes con capacidad para sufrir, por lo que no puede existir ningún tipo de justificación moral que acepte su sufrimiento; y por otro lado, una visión no animalista y por lo tanto, antropocéntrica y especista (basada, consecuentemente, en la exaltación exclusiva de los rasgos humanos) fundamentada en una contraposición entre lo humano y lo no-humano, degradando y sometiendo a este último y, por tanto, privilegiando al primero.


Esta segunda visión, que es la que ha prevalecido históricamente sobre la primera, se basa en lo que la filósofa australiana Val Plumwood denomina la “lógica del dominio” y que ha ido construyéndose y desarrollándose en diferentes estadios y momentos históricos. Comienza con la asimilación de los dualismos opuestos y jerarquizados mente/cuerpo,

razón/naturaleza teorizados por Platón. Para el filósofo ateniense existen dos tipos de realidades: las Ideas que forman el mundo inteligible (un mundo autónomo y sólo perceptible por la razón) y el mundo de los objetos sensibles y materiales que se captan mediante los sentidos, tal y como lo expone metafóricamente en su conocido mito de la caverna. Según esta alegoría, el mundo que captamos no es más que una caverna donde vivimos como prisioneros creyendo que las sombras que percibimos son los objetos reales. Esta diferenciación entre los dos mundos conlleva una valoración positiva del mundo racional y espiritual frente a una valoración negativa del mundo material y natural percibido por los sentidos.


Este dualismo se radicaliza con Descartes despojando a lo no humano de cualquier capacidad de pensar y de sentir. Este autor racionalista delimita tres ámbitos de la realidad: el yo, Dios y el mundo. El yo o alma (sólo existente en el ser humano) es una sustancia cuya esencia es el pensar, diferente del cuerpo, cuyo atributo es la extensión, el cual forma parte del tercer ámbito de la realidad, el mundo. Con esta delimitación, Descartes considera que las leyes que se aplican al mundo material son unas (leyes mecanicistas), y las aplicadas al mundo del yo son otras. La filosofía cartesiana “des-anima” por completo a la naturaleza y a todos los cuerpos que la componen, considerándola pura extensión y materia cuyo movimiento sirve para explicarlo todo como si del funcionamiento de una máquina se tratara.


El último estadio diferenciado por Plumwood es la completa instrumentalización de la naturaleza, cuya apropiación y desmesurada explotación por parte de los humanos la ha reducido a una posición de mera mercancía.


Esta razón instrumental de dominio y control total sobre la naturaleza ya fue cuestionada en los años 40 por Horkheimer y Adorno en su Dialéctica de la Ilustración, para quienes los fines científicos, técnicos y económicos son perseguidos por un tipo de racionalidad -la instrumental- despojada de cualquier atisbo de criterio moral puesto que no tiene en cuenta los medios e implicaciones éticas utilizados para alcanzar tales fines.


Si filosóficamente el dualismo iniciado por Platón favorecerá una concepción de dominio sobre la naturaleza, históricamente la oposición entre lo humano y lo no-humano se remonta a las culturas antiguas occidentales asimiladas posteriormente por el cristianismo, desplazando a los animales no humanos al puesto más bajo de la Creación. Tal y como observa Alicia Puleo, esta concepción jerarquizada y de superioridad del humano hace que éste sienta un poder sin límites sobre aquellos y que, además, pueda llevar a cabo cualquier acto de crueldad sin ningún tipo de carga moral, sobre todo a partir del terreno allanado por la concepción cartesiana del animal-máquina incapaz de sentir placer ni dolor.


Filosofía y animalismo


Desde una perspectiva animalista podemos remontarnos filosóficamente al hilozoísmo de la escuela jónica presocrática, posteriormente asumido por la escuela estoica, quienes defendían la existencia de una fuerza intrínseca en los seres naturales que hacía que los organismos vivos se desarrollasen al tiempo que constituían una perfecta armonía con el resto de los seres. Las cosmovisiones renacentistas asumirán está concepción animista presocrática y estoica, percibiendo una Naturaleza reconciliada con el ser humano y no opuesta al mismo. Pero esta percepción renacentista pronto será sustituida por el mecanicismo del siglo XVII, al considerar al universo como un máquina, como un reloj sin vida, reducido a una mera extensión.


No obstante, esta concepción mecanicista generará una controversia que trasciende el propio siglo de Descartes. Pensadores como Maupertuis, Bentham y Mill argumentan que los animales son seres sensibles con capacidad de sentir dolor o placer, por lo que causarles el más mínimo dolor sin necesidad es una crueldad y una injusticia, y en esto radica su exigencia ética. Para Jeremy Bentham, por ejemplo, la capacidad para sufrir debe ser tenida en cuenta, ya que si un ser vivo sufre, su sufrimiento debe ser considerado como el sufrimiento de cualquiera y no puede existir ningún tipo de justificación moral que rechace que ese ser sufre y que permita por tanto este sufrimiento. El dolor y el sufrimiento ocasionado a cualquier ser deberían ser evitados para estos autores, independientemente de la especie que sufra o sienta dolor. Un dolor o un sufrimiento es igual de perjudicial para el ser que lo padece, independientemente de si es humano o no humano, por lo que ha de tomarse en consideración.


Este razonamiento ha sido utilizado en la actualidad por autores como Peter Singer o Tom Regan basándose en lo que denominan el principio moral básico de la igualdad de consideración. Para estos autores la igualdad entre animales humanos y no humanos no se fundamenta en la igualdad de características asociadas a la capacidad moral y racional o a cuestiones físicas como la fuerza, sino a su capacidad de sentir dolor y placer. El hecho de que otros animales no formen parte de nuestra especie no nos da derecho ni a explotarlos ni a que podamos ignorar sus intereses como seres sintientes.


La reflexión actual en torno al trato ético a los animales debe liberarse de prejuicios y reflexionarse como un problema ético más. Para estos autores, defender una vida digna de los animales sin ocasionarles sufrimiento no es una cuestión de querer equiparar al ser humano con los animales, pero sí de reconocer que son seres sintientes y apelar a la capacidad de empatía que poseemos tomando en consideración ese sufrimiento, pues no existe justificación moral ni racional para ocasionarles un sufrimiento innecesario. Esta reflexión debe partir de la realidad en la que nos situamos y elegimos. O bien nos situamos en una realidad basada en la idea del dominio, o bien en la idea del respeto. Tal y como expresa Angélica Velasco en su obra, La ética animal ¿Una cuestión feminista?: “Está en nuestras manos el mundo que queremos construir. Elegiremos entre un mundo en el que prevalezca la dominación, la explotación de los Otros, humanos y no humanos, o un mundo en el que nuestros actos estén guiados por la actitud ética de respeto y compasión por todos aquellos con los que compartimos el planeta”.

 

Clara E. Paniego Burillo
Profesora de Filosofía

publicado
2018-09-18 10:00:00


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(1) El “animalismo” como movimiento social se desarrolla a partir de la publicación Animal liberation de Peter Singer en 1975, aunque no hay que olvidar que encontramos predecesores teóricos y filosóficos que han sido invisibilizados u olvidados.

Publicado enCultura
Los pingüinos de Fiorland nadan 6800 km para hallar comida, revela estudio

En su periplo en busca de alimento los pingüinos de Fiorland pasan una media de 69 días de viaje y llegan a recorrer a nado hasta 6 mil 800 kilómetros, según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Otago en Dunedin, Nueva Zelanda.

Cada año en diciembre, una especie de pingüino de grandes cejas amarillas deja las costas de Nueva Zelanda para emprender un maratón solitario de dos meses, recorriendo hasta miles de kilómetros de ida y vuelta, distancia impresionante, según los investigadores que lograron por primera vez seguir a estas aves.


Los pingüinos de cejas amarillas, llamados tawaki en maorí, son unos apasionados nadadores de larga distancia. Dependiendo de dónde se encuentre el destino de su viaje, los animales recorren a nado hasta 6 mil 800 kilómetros, de acuerdo con el estudio publicado en la revista científica PLOS ONE.


Mientras en los primeros días de travesía nadan entre 20 y 50 kilómetros, en las últimas jornadas pueden llegar a más de 80 kilómetros diarios. Para observar adónde van a parar los pingüinos, el grupo liderado por Thomas Mattern equipó a un total de 17 aves con aparatos GPS entre noviembre de 2016 y marzo de 2017. Con ellos lograron averiguar que fueron hacia a dos lugares en busca de alimento: desde la costa oeste de la Isla Sur se dirigieron a una zona situada a unos 8 mil kilómetros al sur de Tasmania o bien avanzaron aún más hasta el territorio subártico.
Vulnerable


Los pingüinos, estrellas de dibujos animados y universalmente adorados, han sido poco estudiados. Un tercio de las especies vive en Nueva Zelanda, donde son parte del paisaje, principalmente en las regiones salvajes del sur. La mayoría, sin embargo, está clasificada como vulnerable o amenazada.
Hasta ahora se ignoraba adónde una de esas especies, el pingüino de Fiordland (Eudyptes pachyrhynchus),migraba cada año en busca de alimento. Los zoólogos creían que se mantenía cerca de la costa. Para verificar esto le colocaron etiquetas Argos, dispositivos de rastreo satelital, a 20 ejemplares, a los que siguieron diariamente en su migración.
“Al principio pensé que había un error en los datos”, señaló Thomas Mattern, investigador de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, que dirige el Proyecto Tawaki. “Me quedé completamente atónito, me pregunté: ¿pero hasta dónde van?”
Así descubrieron que el destino de los pingüinos era a medio camino de la Antártida, en zonas donde las aguas cálidas del norte se cruzan con las frías del sur.
Después los pingüinos regresaron a Nueva Zelanda. De ida y vuelta, una hembra recorrió 6 mil 801 kilómetros en 67 días. Un macho nadó 5 mil 597 en 77 días. Los datos completos se refieren sólo a cinco animales; posiblemente las etiquetas de los otros 15 se hayan desprendido durante el viaje.
Esta nueva información confirma que el pingüino es uno de los nadadores vertebrados más extraordinarios del planeta. Thomas Mattern indicó que los rusos incluso habían estudiado la hidrodinámica de su pelaje para imitarlo en la fabricación de sus submarinos.
Los autores de este estudio tuvieron problemas para financiar su proyecto. Cada etiqueta cuesta entre mil 500 y 2 mil dólares estadunidenses. Según Thomas Mattern, “este tipo de investigación básica ya no está de moda.
“Para obtener fondos universitarios, debes trabajar en temas en boga, como el ADN antiguo o la microbiología”, señaló a la Afp. En cambio, la opinión pública y las ONG han contribuido a la tarea.
¿Por qué interesarse en las migraciones de pingüinos? “Ellos pasan hasta 80 por ciento de su tiempo en el océano y no tenemos idea de lo que hacen allí”, agregó el científico. “Ni siquiera estamos seguros de lo que comen”.
Sin embargo, están amenazados. “Si queremos actuar, debemos entender qué los hace vulnerables”. El calentamiento de los océanos, el turismo y la pesca probablemente afecten la vida de los pingüinos, pero aún es necesario estudiarlo científicamente.
“Los pingüinos están en peligro en todo el mundo”, afirmó Dee Boersma, especialista en esos animales de América del Sur de la Universidad Estatal de Washington, al comentar el estudio, en el que ella no participó. “Ellos compiten con la pesca humana.
“Había millones de pingüinos africanos, ahora quedan quizá 30 mil. No tienen nada para comer porque los humanos agarran casi todas las sardinas”, agregó.
Pero el misterio del destino del pingüino tawaki persiste. ¿Por qué ir tan lejos, sobre todo cuando en las costas de Nueva Zelanda abundan, en el momento del viaje, los peces y otros alimentos?
Los científicos suponen que esto podría ser un instinto heredado de especies ancestrales de pingüinos que vivían más al sur, antes de poblarse las tierras de Nueva Zelanda.
Para saber más, es necesario realizar más estudios, si es posible con financiamiento internacional, sostuvo Thomas Mattern. “Los pingüinos no pertenecen a los neozelandeses ni a los australianos, es la humanidad entera la responsable de ellos”.

Viernes, 31 Agosto 2018 07:58

“Mi casa no está en venta”

“Mi casa no está en venta”

A la sombra de la crisis social en Nicaragua avanza un proyecto minero de la multinacional Condor Gold que amenaza con erradicar al pueblo Santa Cruz de la India, gracias a una flexibilización de las evaluaciones de impacto ambiental decretada por el gobierno de Daniel Ortega. Durante tres meses los pobladores le bloquearon la entrada a la minera. Siguen resistiendo.


En medio de la profunda crisis social y política que enfrenta Nicaragua, la empresa trasnacional minera Condor Gold aprovecha para conseguir el permiso ambiental que la habilita a comenzar el proyecto Mina La India, una mina a cielo abierto para extraer oro en la comunidad Santa Cruz de la India, a 176 quilómetros de Managua.


Santa Cruz de la India, perteneciente al municipio de Santa Rosa del Peñón, en el departamento de León, tiene una larga historia vinculada a la minería aurífera. A finales de la década de 1930 se instaló allí la empresa canadiense Noranda Inc para desarrollar un proyecto de minería subterránea, con túneles en los cerros. La empresa dejó de operar en 1950, cuando reventó la represa sobre el río La Simona que la proveía de energía. Esta catástrofe casi hizo desaparecer al poblado; cerca de 50 personas perdieron la vida, mayoritariamente mujeres y niños, y además de la planta eléctrica quedó destruido gran parte del material de la mina.


Los pobladores siempre cuestionaron que se tratara de un simple accidente. “La empresa minera quería intensificar más y despojar de sus casas a los pobladores. La población no aceptó. Según nos contaban nuestros abuelos, existía una represa y los dueños de la empresa la dinamitaron”, apuntó a Brecha Carolina Hernández Ramírez, representante del nicaragüense Movimiento Nacional Ambientalista Frente a la Minería Industrial (Monafmi). Carolina Hernández participó de la Caravana Internacional de Solidaridad con Nicaragua organizada en Montevideo entre el lunes y miércoles pasados por Amnistía Internacional y Cotidiano Mujer. Brecha conversó con ella acerca de la política de inversiones en minería del gobierno de su país, los posibles efectos irreversibles de ésta y sobre la larga historia de las luchas populares relacionadas con la minería en Nicaragua.


Desde la tragedia de 1950, quienes quedaron viviendo en Santa Cruz de la India fueron reconstruyendo el pueblo, la comunidad empezó nuevamente a poblarse y la mayor parte de ella se dedica a la minería artesanal.


En 2011 La India Gold SA, subsidiaria de la empresa británica Condor Gold, llegó a Nicaragua para desarrollar proyectos vinculados a la minería extractiva del oro en diversas regiones del país, y consiguió varias concesiones del gobierno, entre ellas la de Mina La India. Entonces comenzó una vital y desigual batalla entre la empresa y los casi 5 mil pobladores de Santa Cruz de la India.
—¿Cómo fue la primera experiencia con Condor Gold?


—Cuando la empresa entró al pueblo pensábamos ingenuamente que iba a reflotar el proyecto de los túneles de la antigua mina subterránea. Empezaron a hacer el estudio de prefactibilidad, cerca de las casas, y a algunas personas les pagaban 100 dólares para hacer perforaciones de prospección en sus terrenos.


En la comunidad había cinco pozos artesanales de agua, de más de 50 años. Cuando comenzaron la perforación, los pozos se secaron completamente, de manera inmediata. Tuvieron que traer pipas (camiones cisterna) para echarle agua a los pozos. Eso nos despertó. Cuando posteriormente comunicaron que el proyecto era de una mina a cielo abierto, ya teníamos ese antecedente.


—¿Qué hicieron frente a esta amenaza?


—Cuando nos enteramos de que esta mina a cielo abierto significaba despojarnos totalmente de nuestras casas, de nuestra tierra y de nuestro trabajo empezamos a organizarnos, a manifestarnos, a protestar, a expresar que no aceptamos el proyecto; y formamos el Movimiento Comunal Santa Cruz de la India, con el que ya llevamos cinco años de lucha.


Nos afecta económicamente, porque nosotros vivimos de la minería artesanal y nos quedaríamos sin trabajo, y también sentimentalmente, porque ahí nacimos, crecimos, vivimos y queremos morir. Y cuando esta minería empieza a trabajar se lleva hasta el cementerio. Nosotros decimos que si no respetan a los vivos menos van a respetar a los muertos.


—¿Cuál es, concretamente, la propuesta de la empresa?


—La propuesta es realojarnos a siete quilómetros por la carretera y luego cinco quilómetros hacia interior y construirnos unas viviendas económicas, porque la mina se va a hacer en el mismo terreno del pueblo. Pero la rechazamos de plano, porque nuestra comunidad tiene para nosotros un valor sentimental y un valor económico, y además el impacto social y ambiental sería irreversible.
—¿Cómo surgió el Monafmi?


—El año pasado fundamos el movimiento junto a otras comunidades, porque es un problema que no sólo se da en nuestra zona. Yo represento a cuatro departamentos de Nicaragua: Matagalpa, Segovia, León y Chontales. Y en las comunidades que formamos el Monafmi el rubro principal en el que se trabaja es la pequeña minería artesanal, o “güirisería”.


Se han entregado ya varias concesiones mineras a diversas empresas, pero todas tienen la misma manera de operar; cuando se plantan en las comunidades no dan a conocer cuál será la manera en la que van a trabajar.


Existe una gran complicidad del Estado con las trasnacionales. Ellos no nos han dejado decidir, han entregado concesiones de explotación, a pesar del grave problema sociopolítico que vive el país, y lo más grave es que la protesta ha sido criminalizada.


—¿Cómo se fue dando la criminalización?


—En mayo del año pasado Condor Gold acusó falsamente a siete miembros del movimiento de Santa Cruz de la India, y la jueza de la municipalidad aceptó la acusación por el delito de “daño agravado”.


En realidad lo que pasó fue que éramos muchos en una manifestación frente a las oficinas de la empresa y simplemente hicimos rodar siete sacos de tierra que tenían en el frente. Este es el delito de daño agravado, para ellos.


A medida que se fue dando el proceso judicial la población se empezó a molestar, a protestar más intensamente, se hicieron caravanas de vehículos, empezamos con 200, luego 400, 600, después 1.000 personas; entonces la empresa se sintió presionada y fue a visitar a cada uno de estos siete acusados y les dijo que desistiría de la acusación a cambio de que dejaran de formar parte del movimiento, que con esa condición ellos quitaban todos los cargos, y los atemorizaban diciéndoles que iban a ir presos.


Los compañeros le dijeron que no, que estaban dispuestos a ir presos, que iban a seguir siendo parte y manifestándose. Al final la empresa desistió de la querella judicial porque se dio cuenta de que la fuerza del movimiento era mayor.


—¿Tuvieron más conflictos?


—Una madrugada de agosto del año pasado, a las 3 de la mañana, Condor Gold envió una máquina de perforación a Santa Cruz de la India; nos empezamos a avisar por teléfono. Había un solo punto de acceso para que pudiera entrar la máquina, y decidimos plantarnos ahí, negando el acceso al vehículo. Durante tres meses y medio estuvimos las 24 horas del día allí, haciendo lo que llamamos el primer “tranque” (bloqueo) de Nicaragua.


La empresa vio que no desistiríamos, las mujeres de día y los hombres de noche cubrían el lugar. A raíz de esto la comunidad fue totalmente militarizada.


—¿Qué argumentos para seguir avanzando esgrime La India Gold SA frente a la comunidad?


—Más que argumentos, la empresa intenta intimidarte diciéndote: “Esto es del gobierno, es del hijo de Ortega, acá ustedes no son dueños de nada”.


* * *


Laureano Ortega Murillo, hijo del presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, es el encargado de traer la inversión extranjera a Nicaragua. El proyecto de megaminería Mina La India llegó, en efecto, bajo los auspicios de Pro Nicaragua, la agencia oficial de promoción de inversiones del gobierno. Pro Nicaragua existe desde 2002, y desde 2015 es un ente del Estado que funciona bajo la dirección de la Presidencia de la República, administrada por una junta directiva público-privada en la que Laureano Ortega Murillo funge como asesor.


Mediante el Plan Nacional de Desarrollo del país se han multiplicado las concesiones de exploración y explotación minera, entre las que se encuentran los proyectos de la Condor Gold. El proyecto de Mina La India también cuenta con los auspicios del Banco Mundial a través de la Corporación Financiera Internacional (Ifc, por sus siglas en inglés).


En el documento del Banco Mundial “Country Partnership Framework for the Republic of Nicaragua for the Period FY18-FY22” (“Estrategia de alianza con Nicaragua para el período 2018-2022”, publicado el 12 de febrero pasado) se expresa que el “Ifc también ha respaldado los esfuerzos del gobierno por hacer que las industrias mineras locales sean más sostenibles desde el punto de vista ambiental, desarrollando e integrando prácticas que aborden el impacto ambiental de las operaciones mineras”. Las expectativas del BM apuntan a que se mejoren “las condiciones para una comunidad que actualmente depende en gran medida de la minería artesanal”.


Como lo expresa el documento, en octubre de 2014 el Ifc realizó una inversión de capital de aproximadamente 5,6 millones de dólares en Condor Gold Plc, que “respalda exploraciones para el proyecto estrella de Condor Gold, Mina La India, ubicado en el centro de Nicaragua”. El apoyo financiero al “proyecto estrella” incluye la contratación de “un consultor social experimentado” para “actualizar el plan de participación de las partes interesadas, un mecanismo y procedimiento de quejas”, y para desarrollar un programa de comunicación que identifique y mapee interesados clave y permita “comprometerse y comunicarse con la comunidad afectada y partes interesadas de manera frecuente y efectiva”, indica el informe del Banco Mundial.


* * *


—¿Ha habido instancias de diálogo? ¿Se realizó la consulta previa libre e informada de la comunidad respecto del proyecto extractivo?


—El 13 de julio pasado el Consejo Superior de la Empresa Privada en Nicaragua (Cosep) llamó a un paro general como signo de repudio a los asesinatos que estaban ocurriendo en el país. En esa jornada de paro general y nacional, la Condor Gold decidió hacer la audiencia pública del proyecto de Mina La India. Estaba representado el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), había medios de prensa y llevaron a personas que no eran de la comunidad, a las que no las afectaba en nada el proyecto minero. Aquello estaba lleno de policías y de guardias armados. Nosotros decidimos hacer una protesta en las calles y al final ingresamos al lugar; no se nos permitía el acceso, pero como éramos muchos empezamos a entrar.

Como hemos decidido ser nosotros nuestros propios periodistas y utilizar la fuerza de las redes sociales, entré con mi teléfono grabando y trasmitiendo por Facebook Live, diciendo que estas personas (que habían sido invitadas) no eran de la comunidad, que el pueblo estaba en las calles y que nosotros nos oponíamos, y fui agredida. Una trabajadora simpatizante de la empresa me dijo que era una atrevida, y le respondí que todas esas personas habían sido llevadas en buses y que no podían decidir por el futuro de nuestras familias y por nuestros trabajos. Me agredieron.


—¿Qué apoyos han buscado y encontrado?


—Buscamos el apoyo de la Iglesia. Visitamos al obispo de la diócesis de León para conseguir su respaldo, y nos dijo: “Cuando la comunidad está militarizada tendría que oír a las dos partes”. Quienes nos han dado acompañamiento son el Centro Nicaragüense de los Derechos Humanos (Cenidh, véase Brecha, “La lista macabra”, 3-VIII-18) y el Centro Humboldt. A través del Centro Humboldt empezamos a conectarnos con las otras comunidades de otros centros mineros, donde las empresas trabajaban de la misma manera, con intimidación. En Santo Domingo, por ejemplo, líderes del movimiento también fueron encarcelados; en el Chipote la comunidad fue militarizada.


—¿Qué han aprendido en estas instancias?


—Hemos visto los daños que provocan estos proyectos. En una parte del sector de Santo Domingo, por ejemplo, donde se construyó una mina a cielo abierto, antes había un túnel azul de donde el pueblo obtenía el agua. Por el trabajo de la mina el túnel primeramente se contaminó y ahora ya se secó; sólo dejó el gran cráter y esa tierra quedó muerta.
En una hora de trabajo un proyecto de megaminería utiliza el agua que una familia demoraría 20 años en gastar. El agua se contamina, entre tantos daños irreversibles que se provocan al ambiente. Dejan un lugar muerto. Dicen que nos oponemos al progreso, pero eso no es progreso. Estos proyectos tampoco traen trabajo. La empresa trasnacional en nuestra comunidad no brinda trabajo, salvo tareas de limpieza y cocina.


* * *


El diario oficial del Estado nicaragüense, La Gaceta, publicó el 28 de agosto de 2017 un decreto del presidente Ortega (el 15/2017) que flexibiliza las condiciones para los proyectos de inversión.


El decreto precisa que “el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (Grun), desde sus principios cristianos, socialistas y solidarios, se ha comprometido con la preservación de nuestros recursos naturales, promoviendo su cuidado y protección, basado en la formación de valores humanos en la ruta del bien común de la madre tierra y la humanidad”, teniendo como “eje de prioridad la lucha contra la pobreza mediante el desarrollo de acciones que estén en apego a la legislación ambiental vigente”. Sin embargo, el decreto deroga totalmente el sistema de evaluación ambiental vigente desde 2006 y habilita al ministro del Ambiente y los Recursos Naturales a “actualizar, unificar y fomentar la eficiencia y la eficacia de las disposiciones que regulan el sistema de evaluación ambiental de permisos y autorizaciones para el uso sostenible de los recursos naturales de Nicaragua”, lo cual redundó, en la práctica, en la eliminación de los procesos de estudio de impacto ambiental. Así la Condor Gold recibió el permiso ambiental por parte del Ministerio del Ambiente a comienzos de mes para la construcción y operación de una planta de procesamiento que tendrá una capacidad de 2.800 toneladas por día y que permitirá una producción anual de 80 mil onzas Troy (casi dos toneladas y media) de oro.


* * *


—¿No tienen ninguna instancia legal de protección nacional o internacional?


—Asesorados por el Centro Humboldt supimos que el arma que teníamos era el estudio de factibilidad, pero ahora con esta flexibilización (el decreto de 2017) estamos sin defensa. Nicaragua quedó vulnerable a las empresas trasnacionales. Si es declarada de interés nacional tenés que irte.


Con el Monafmi interpusimos una denuncia contra el gobierno de Nicaragua ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), básicamente por las violaciones a los derechos humanos que significan las amenazas y el hostigamiento por defender a nuestras comunidades.


Igual sabemos que no hay ninguna medida cautelar de ningún organismo de derechos humanos que el gobierno respete, porque todas las instituciones son corruptas.
—¿Cómo ven el futuro inmediato?


—Incierto. El permiso para construir la mina ya está. Quieren hacer un cementerio de gente viva. Nosotros no estamos dispuestos a entregar nuestra comunidad, nuestro patrimonio. Es algo bastante duro, sabemos que nos pueden matar, ellos saben que los paramilitares tienen derecho a hacerlo.


Hasta el momento la empresa no ha hecho nada, están ahí calladitos, quietos, estudiando la situación, no han ingresado máquinas, y saben que nosotros somos personas decididas, que la población no se va a quedar quieta.


Soy ingeniera de sistemas y mi esposo trabaja en la minería artesanal. Hemos luchado todos desde siempre. Un día, mi hijo pequeño, que era aún más chico, estaba triste, llorando, y me dijo: “¿Es verdad que si la empresa trabaja nosotros nos tenemos que ir de aquí? Mamita, no me quiero ir de mi casa, no quiero dejar a mis a amiguitos”. Los mismos niños chiquitos, cuando nosotros estamos manifestando, caminan con sus tamborcitos. Las oficinas de la empresa están en el centro del pueblo y los niñitos iban a la empresa y gritaban una de las consignas que utilizamos: “Fuera Condor Gold, mi casa no está en venta”.

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Martes, 28 Agosto 2018 07:23

El desafío –70/+ 70

El desafío –70/+ 70

El año 2050 marca un doble desafío a escala mundial: para esa fecha, el mundo debe reducir en 70 por ciento sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y aumentar en 70 por ciento su producción de alimentos.


Reducir las emisiones es urgente para evitar que la temperatura mundial aumente más de 2 grados centígrados y así evitar los efectos más devastadores del cambio climático, mientras incrementar la producción de comida es fundamental para alimentar a una población de casi 10 mil millones de personas.


Uno de los principales responsables de responder a este doble desafío –70/+70 es el sector agropecuario, que actualmente aporta una quinta parte de todas las emisiones globales de GEI.


Entre 1990 y 2015, la producción agropecuaria creció con fuerza: 74 por ciento a escala mundial, 85 por ciento en América Central y más de 132 por ciento en América del Sur. En ese mismo periodo, las emisiones de GEI del sector (que incluye agricultura, ganadería y cambios en el uso del suelo) se redujeron 1 por ciento en el mundo, 28 por ciento en América Central y 25 por ciento en América del Sur.


Es decir, hoy producimos mucha más comida emitiendo menos gases de efecto invernadero.


Si relacionamos estas dos variables (producción de alimentos y emisión de GEI), vemos que en 1990 en América Latina emitíamos 15 toneladas de GEI por cada mil dólares de alimento producido, mientras en 2015 disminuimos fuertemente a cinco toneladas de GEI por cada mil dólares. De haber mantenido los niveles tecnológicos de 1990 en 2015, las emisiones de GEI latinoamericanas del sector agrícola habrían sido el triple, lo que habría significado agregar 3.3 mil millones de toneladas de GEI a nuestra atmósfera. Esto no sólo demuestra cuánto hemos avanzado, sino que sí es posible alimentar al mundo sin contaminar nuestra atmósfera.


En América Latina y el Caribe todavía podemos hacer mucho por intensificar sosteniblemente la producción agrícola y ganadera. La ciencia, la innovación tecnológica y las reformas institucionales y de gobernanza son motores centrales para enfrentar el desafío –70/+70 que marcará las siguientes tres décadas.


Durante la pasada Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los países de la región solicitaron asistencia técnica para acceder al financiamiento internacional con el fin de apoyar una mayor producción de alimentos con menos impactos ambientales y climáticos.


Recientemente, el Fondo Verde del Clima aprobó 90 millones de dólares para un proyecto del gobierno de Paraguay formulado por la FAO; el proyecto apoyará la adaptación al cambio climático de 17 mil familias rurales, muchas de ellas indígenas. Con el gobierno de El Salvador, la FAO ha preparado un proyecto para el mismo fondo: al ser aprobado, beneficiará a 225 mil personas y cubrirá a 33 por ciento de la población más vulnerable al cambio climático en el Corredor Seco salvadoreño, una zona que sufre inclementes sequías, inundaciones y tormentas tropicales. Estos dos proyectos implican inversiones por más de 217 millones de dólares en favor de la resiliencia y la adaptación al cambio climático en nuestra región.


Además, la FAO y la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid) han creado un fondo de preinversión que permitirá a 14 países de la Comunidad de Estados Caribeños (Caricom) diseñar 27 proyectos para mejorar su resiliencia y movilizar recursos en su lucha contra el cambio climático.


Para promover el diálogo, el intercambio de experiencias y la acción multisectorial en torno a la resiliencia climática en las zonas rurales, la FAO y la Fundación Futuro Latinoamericano de Ecuador han convocado a una alianza de expertos del más alto nivel; uno de sus objetivos es apoyar los cambios estructurales necesarios para promover una producción agropecuaria más limpia, sostenible y eficiente. El 28 de agosto, en Montería, Colombia, la FAO convocará a los mayores expertos regionales a un seminario que busca impulsar la producción ganadera baja en emisiones, un factor que será clave para contribuir a resolver el doble desafío –70/+70 de la seguridad alimentaria y ambiental para 2050.


*Representante regional de la FAO
**Consultora de la FAO

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Martes, 28 Agosto 2018 07:18

Ambientalismo y neoliberalismo

Ambientalismo y neoliberalismo

rSu posicionamiento provocó un cambio radical y antisistema. La naturaleza, silenciada con el advenimiento del mundo moderno, industrial, capitalista y tecnocrático, que la deja convertida en una máquina bajo el yugo de la ciencia, vuelve a tener voz como la tuvo durante los 300 mil años anteriores, periodo por el que la especie humana vivió dentro del manto encantado de una ecología sagrada. El ambientalista brota acicateado por los conocimientos de una nueva disciplina científica –la ecología– que se atreve por fin a extender y a conectar sus resultados con el mundo de lo humano. Así surge el ambientalismo hacia finales del siglo XX, fundamentalmente en Europa, como nuevo movimiento social y poco después como partido político, y de ahí se extiende hacia las periferias del mundo. Fue tal su impacto que, hacia finales de la década de 1970, el filósofo alemán W. Harrich declaró que los ambientalistas serán en el siglo XXI lo que los comunistas fueron para el siglo XX. ¿Que ha sucedido en estas cinco o seis décadas? Ocurrieron dos fenómenos generales: por un lado el capital logró la más formidable de las concentraciones de riqueza de toda la historia (megamonopolios) mediante la consolidación del poder global de las corporaciones; y esto a su vez desencadenó en la misma escala una desigualdad social y una destrucción ecológica sin paralelo. Hoy el ambientalismo verdadero ya no lucha por consignas particulares (contaminación de suelos, aires, aguas o mares; destrucción de hábitats naturales, moratoria de centrales nucleares o alimentos transgénicos, etcétera), sino por la supervivencia misma de la vida en el planeta, incluidos los seres humanos. El desequilibrio del ecosistema global, por la rápida acumulación de irracionalidades, representado por el cambio climático, es hoy el indicador más dramático y preocupante. La gráfica difundida el mes pasado sobre el incremento del bióxido de carbono en la atmósfera (el principal gas que produce el calentamiento del planeta) entre junio de 1958 y junio de 2018 (ver) es el anuncio evidente de que la humanidad sigue el camino hacia el colapso.
Pero durante este periodo ocurrió otro proceso que explica también la situación actual: el ambientalismo fue cooptado, edulcorado y finalmente neutralizado por el despliegue del neoliberalismo. Esto comenzó con la consagración del discurso ambiental a escala internacional, un fenómeno que tomó unas cuatro décadas. Las posiciones avanzadas en el discurso global que se inició con el Informe del Club de Roma y la Conferencia de Estocolmo (ambos en 1972) comenzaron a declinar con el Informe Bruntland (1987) y se fueron gradualmente desvaneciendo durante las conferencias mundiales iniciadas en la Cumbre de Río de Janeiro en 1992. Hoy, casi sin excepción, las posiciones de gobiernos, empresas, academias y organismos internacionales giran en torno a que la solución a la crisis ecológica mundial, de la cual se ocultan sus causas profundas, es posible mediante el mercado, las tecnologías y los arreglos institucionales. La adopción oficial de la economía verde, que armoniza ecología y capital, por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) marca sin duda la entonación de la marcha fúnebre por el ambientalismo tal y como se conocía desde sus inicios. Como lo señalé hace más de tres décadas (Nexos), sólo un ecologismo transformándose en una verdadera ecología política logrará modificar las tendencias mundiales aquí señaladas. Esto es lo que justamente ha estado sucediendo en los países periféricos, especialmente en sus zonas rurales, con inusitada fuerza en la América Latina y particularmente en México.
El neoliberalismo es, ha sido y seguirá siendo, fundamentalmente, una guerra contra los seres humanos y contra la naturaleza, dirigido por un puñado de parásitos, que buscan por todos los medios ocultar y hacer invisible esa doble explotación. Hoy, los ciudadanos nos enfrentamos al dilema de aceptar el falso paradigma esgrimido por el neoliberalismo de que todo es solucionable por el mercado y la tecnología o de rechazarlo oponiéndole una alternativa posible. A la propuesta neoliberal, que busca una economía globalizada bajo el dominio de las corporaciones, los grandes bancos y los estados, donde los ciudadanos, las comunidades y las regiones se hacen cada vez más vulnerables a fuerzas distantes, es necesario oponer una nueva utopía. En una próxima colaboración mostraremos cómo en México durante las décadas recientes, el neoliberalismo logró engullirse al ambientalismo, hasta reducirlo a un conjunto de declaraciones y acciones neutras e inocuas. Y de cómo la llegada de un nuevo gobierno tiene la posibilidad, y también la obligación, de remontarlo.

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“El desarrollo sostenible es un eslogan”

- El filósofo francés, impulsor del concepto del decrecimiento, critica “la sociedad del desperdicio”.

- Para Latouche, la sociedad del crecimiento reposa sobre la acumulación ilimitada de riquezas, destruye la naturaleza y es un generador de desigualdades sociales.


El protagonista de hoy elige realizar la entrevista en Les délices du fournil (las delicias del horno), un pequeño local que ofrece servicio rápido de bocadillos, croissants y cafés en pleno corazón del barrio latino de París. Con los videoclips de éxito del momento de fondo y mientras bebe de su copa de vino tinto, –experto en filosofía económica y e impulsor de la teoría del decrecimiento– relata cómo su experiencia de vida con comunidades ajenas al desarrollismo, primero en Laos y luego en África, le llevó a perder la fe en la economía, historias que él explica en La sociedad de la abundancia frugal, uno de sus últimos libros traducidos al español. Para Latouche, un académico parisino de pelo canoso y sonrisa afable, la sociedad del crecimiento reposa sobre la acumulación ilimitada de riquezas, destruye la naturaleza y es un generador de desigualdades sociales.


El mantra central de quienes actualmente gobiernan el mundo es el desarrollo económico exponencial y el aumento de la productividad laboral aunque eso conlleve el recorte de derechos. Muchos son los que celebran el recién aprobado proyecto del Banco Central Europeo para inyectar mensualmente 80.000 millones de euros al mes para reavivar el crecimiento de la economía europea. Sin embargo, este defensor del decrecimiento económico considera que la solución reside en vivir de otra forma para vivir mejor. Para Latouche, el altruismo debería sustituir al egoísmo, el placer del ocio a la obsesión por el trabajo, la importancia de la vida social al consumo desenfrenado y lo razonable a lo racional.


¿Qué le hizo perder la fe en la economía y buscar nuevas alternativas a través de la filosofía económica?


Cuando vivía en Laos estuve con comunidades que trabajaban unas cinco horas por día y el resto del tiempo lo dedicaban a divertirse, a plantar, a cazar, a pescar, y ahí me di cuenta de que el desarrollo iría a acabar con esta forma de vida feliz y transformaría a estas personas en subdesarrollados. El desarrollo colonizaría su imaginario, creándoles necesidades externas y destruyendo el equilibrio de sus sociedades. Cuando hablo de colonizar el imaginario es porque parto de la idea de que la economía es una forma de colonizar el imaginario, como ha sido la religión en los momentos en que los conquistadores invadieron otros países. Esta experiencia me permitió comprender que la economía es una forma de religión y que el desarrollo es una forma de occidentalización del mundo que toma el relevo de la colonización por otros medios.


¿Fue en este momento en el que comenzó a pensar en la necesidad del decrecimiento?


No, yo no utilicé el término decrecimiento hasta el 2002, cuando organizamos el gran coloquio Deshacer el desarrollo, rehacer el mundo (Défaire le développement, refaire le monde) en la sede de la UNESCO en París. En el 64 yo me fui a África como un verdadero misionario del desarrollo, aunque estaba inscrito en el partido comunista y me consideraba marxista, en el 66 llegué a Laos y a mi vuelta a Francia comenzó mi crítica a la economía política y mi trabajo en la epistemología económica. Ahí nació una reflexión durante décadas y comenzó mi crítica al desarrollo como una forma de occidentalización del mundo.


¿Como definiría el decrecimiento?


Yo no lo definiría. Es un eslogan que ha tenido una función mediática de contradecir otro eslogan. Es realmente una operación simbólica imaginaria para cuestionar el concepto mistificador del desarrollo sostenible. El concepto de decrecimiento llegó por azar y por necesidad.


¿Qué es para usted el desarrollo sostenible?


El desarrollo sostenible es eso, un eslogan. Es el equivalente del TINA de Margaret Tatcher, There Is No Alternatives, que viene a decir que no hay alternativas al liberalismo económico. El desarrollo sostenible fue inventado por criminales de cuello blanco, entre ellos Stephan Schmidheiny, millonario suizo que fundó el Consejo Mundial para el Desarrollo Sostenible (World Business Council for Sustainable Development), el mayor lobby industrial de empresas contaminantes, y que fue acusado del homicidio de miles de obreros en una de sus fábricas de amianto. También su amigo Maurice Frederick Strong, un gran empresario del sector minero y petrolero que, paradójicamente, fue el secretario general de la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Humano, donde se abrió la reflexión para que 20 años más tarde, en la Cumbre de la Tierra de Rio 92, se presentase oficialmente el término desarrollo sostenible. Ellos decidieron vender el desarrollo sostenible igual que vendemos un jabón, con una campaña publicitaria extraordinaria, excelentemente sincronizada y con un éxito fabuloso. Pero no es más que otra vertiente del crecimiento económico.


En algunos momentos afirmó que la economía es la raíz de todos los males y que es necesario salir de ella y abandonar la religión del crecimiento, pero, ¿cómo se abandona una fe cuando se cree en ella?
No existe una receta. Yo me convertí en decrecentista en Laos y la mayoría de la gente de mi grupo han tenido experiencias parecidas a las mías de contacto con sociedades no desarrollistas que les han hecho abrir los ojos. No nacemos decrecentistas, nos convertimos en. Al igual que no nacemos productivistas, sin embargo nos convertimos rápidamente porque vivimos en un ambiente en el que la propaganda productivista es tan tremenda que la colonización del imaginario se produce al mismo tiempo que aprendemos la lengua materna. Desintoxicarse después depende de las experiencias personales. Un crecimiento infinito en un planeta finito no es sostenible, es evidente incluso para un niño, pero no creemos lo que ya sabemos, como dice Jean-Pierre Dupuy, un amigo filósofo. El mejor ejemploes la COP21, donde se hicieron maravillosos discursos pero que no darán casi ningún fruto, por eso yo creo en lo que yo llamo la pedagogía de las catástrofes. Creo que es lo único que presiona a salir a cada uno de su caparazón y pensar.


¿En qué consiste la pedagogía de catástrofes?


La gente que se ve afectada por alguna catástrofe comienza a tener dudas sobre la propaganda que difunden las televisiones o los partidos políticos, sean de izquierda o de derechas, y ante las dudas pueden ir en busca de alternativas y aproximarse al decrecimiento. Es necesario que haya una articulación entre lo teórico y lo práctico, entre lo vivido y lo pensado. Aunque tengas la experiencia, si no creas una reflexión puedes caer en la desesperación, en el nihilismo o en el fascismo, por ejemplo. Por tanto, son necesarios esos dos ingredientes, pero no hay receta para combinarlos.


Usted habla que no hay que crecer por crecer, igual que no hay que decrecer por decrecer, ¿en qué deberíamos crecer y en qué decrecer?


Hacer crecer la felicidad, mejorar la calidad del aire, poder beber agua natural potable, comer carne sana, que la gente pueda alojarse en condiciones aceptables… Vivimos en una sociedad del desperdicio que genera numerosos desechos, pero donde muchas de estas necesidades básicas no están satisfechas. Salir de la ideología del crecimiento supone una reducción del consumo europeo hasta alcanzar una huella ecológica sostenible, esto supone reducir en un 75% nuestro consumo de recursos naturales. Pero no somos nosotros los ciudadanos los que debemos reducir nuestro consumo final, sino el sistema. Por ejemplo, el 40% de la carne que se vende en los supermercados va a la basura sin ser consumida. Esto conlleva un desperdicio enorme y una alta huella ecológica. En un país como España, hasta el año 70 la huella ecológica era sostenible, y si todos hubiesen seguido viviendo como los españoles de aquel entonces tendríamos un mundo sostenible. Sucede que los españoles no han pasado a comer el triple de cantidad, sino el triple de mal. En la década de los 70 las vacas todavía se alimentaban de hierba pero ahora comen soja, que se produce en Brasil, quemando la selva amazónica; después es transportada 10.000 kilómetros, se mezcla con harina animal y se hacen piensos con los que las vacas se vuelven locas. Por tanto la huella ecológica de un kilo de ternera hoy supone 6 litros de petróleo, y pasa igual pasa con la ropa y con el resto de bienes. Vivimos en la sociedad de la obsolescencia programada, cuando en lugar de tirar deberíamos reparar y de esta forma podríamos decrecer sin reducir la satisfacción.


Hasta hace poco las llamadas economías emergentes, como China o la India, crecían con fuerza e imparables, pero ahora viven un periodo de desaceleración y en algunos casos hasta de recesión, como es el caso de Brasil, ¿podríamos tener la esperanza de que surgiesen alternativas de decrecimiento en estos países?


En teoría sí, la crisis podría ser una oportunidad para buscar nuevas alternativas porque la crisis es un decrecimiento forzado, pero la paradoja es que la colonización del imaginario por la sociedad del crecimiento es tal que la única obsesión de los gobiernos es volver al crecimiento, cuando en realidad la herramienta clave debería ser la sabiduría. La preocupación actual tanto de Brasil como de China es cómo retomar el crecimiento, se han convertido en toxico-dependientes, drogados por el crecimiento.


¿Cree que las iniciativas del decrecimiento vendrán de países en situaciones de crisis o de países menos absorbidos por el desarrollo?


Puede venir de ambos, pero ya que somos los occidentales los responsables de esta estructura, es de aquí de donde debería partir la desoccidentalización el mundo. Nosotros lo intentamos desde el movimiento del decrecimiento pero por el momento no tenemos un verdadero impacto sobre la realidad, solo a nivel micro, con iniciativas como las cooperativas de productores locales, que son pequeñas experiencias de decrecimiento a nivel local, de las cuales conozco muchas iniciativas interesantes en España.


¿Cree que serán los ciudadanos quienes impulsen el decrecimiento o será una iniciativa de los gobiernos?


Vendrá del pueblo, está claro, de los gobiernos por supuesto que no. ¿Por qué cree que los nuevos partidos políticos que están naciendo en Europa no abordan la óptica del decrecimiento? Por miedo. Tienen miedo a no ganar los votos suficientes para llegar al poder.


Usted afirma que vivimos en un mundo dominado por la sociedad del crecimiento que genera profundas desigualdades ¿de qué forma esto puede afectar a los ciclos migratorios?


La lógica de la sociedad de crecimiento es destruir todas las identidades. El problema de las migraciones es un problema muy complejo, ahora hablamos de millones de sirios desplazados pero antes de que acabe este siglo habrá 500 o 600 millones de desplazados, cuando ciudades enteras como Bangladesh o millones de campesinos chinos vean sus tierras inundadas por la subida del nivel del mar. Al aumentar las catástrofes del planeta, los migrantes ambientales aumentarán también. Donde yo tengo más experiencia de campo es en África y allí he observado que no es la pobreza y la miseria material lo que provocan las migraciones, es la miseria psíquica. Cuando yo comencé a trabajar en África hace una veintena de años no había existencia económica, igual que tampoco hay hoy. Toda la riqueza económica africana representa el 2% del PIB mundial según las estadísticas de la ONU, la gran mayoría representa la masa de petróleo nigeriano. De esta forma tenemos 800 millones de africanos que viven fuera de la economía, en el mercado informal. Al principio, cuando yo iba a África había buen ambiente, mucho dinamismo, la gente quería transformar sus tierras, había muchas iniciativas, pero han desaparecido. La última vez que fui los jóvenes ya no querían luchar más contra el desierto, ahora lo que quieren es ayuda para encontrar papeles e ir a Europa, ¿por qué? No es porque ahora sean más pobres que antes, es porque hemos destruido el sentido de su vida. Los últimos 10 o 20 años de mundialización tecnológica han representado una colonización del imaginario 100 veces más importante que los 200 años de colonización militar y misionaria. Se les crean nuevas necesidades, en la tele se les venden las maravillas de la vida de aquí y ellos ya no quieren vivir allí.


¿Diría usted que esto representa una crisis antropológica?


Sí, el crecimiento es una guerra contra lo ancestral. El verdadero crimen de occidente no es haber saqueado el tercer mundo, si no haber destruido el sentido de la vida de esta gente que ahora adoran al espejismo del desarrollo.

Por Luna Gámez

La Marea

 

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Diseñan equipo que recolecta agua del aire; captará 40 litros por hora

Investigadores desarrollan una cosechadora de agua dulce ligera, alimentada por batería, que algún día podría extraer hasta 10 galones por hora (casi 40 litros) del aire, incluso en lugares áridos. El método, basado en nanofibras, podría ayudar a abordar la escasez del recurso debido al cambio climático, la contaminación industrial, las sequías y el agotamiento del subsuelo.

Los científicos presentaron este martes los resultados en la 256 Reunión y Exposición Nacional de la Sociedad Estadunidense de Química (SEQ), la agrupación científica más grande del mundo, que celebra este encuentro hasta este jueves.


Recolectar agua del aire no es algo nuevo. Hace miles de años, los incas de la región andina recogían el rocío y lo canalizaban a las cisternas. Más recientemente, algunos grupos de investigación han desarrollado captadores masivos de niebla en las montañas andinas y en África.


Para reducir la generación de agua y mejorar la eficiencia, Shing-Chung (Josh) Wong y sus estudiantes en la Universidad de Akron recurrieron a los polímeros electrospun, material con el que ya habían trabajado durante más de una década.


Tamaño ideal


El electrospinning (o electrohilado) utiliza fuerzas eléctricas para producir fibras de polímero que van desde decenas de nanómetros hasta un micrómetro, tamaño ideal para condensar y exprimir las gotas de agua del aire. Ese material a nanoescala ofrece una relación increíblemente alta de área de superficie a volumen, mucho mayor que la proporcionada por las estructuras y membranas típicas utilizadas en los destiladores de agua.


Al experimentar con diferentes combinaciones de polímeros que eran hidrófilos –que atraen agua– e hidrofóbicos –que descargan agua–, el grupo concluyó que un sistema de recolección podría fabricarse utilizando tecnología de nanofibras.


El grupo de Wong determinó que su membrana de polímero podría cosechar 744 microgramos por centímetro cúbico por hora, que es 91 por ciento más alta que las diseñadas de manera similar sin estas nanofibras.


A diferencia de los métodos existentes, la cosechadora de Wong podría funcionar en ambientes desérticos áridos debido a la alta relación superficie-área-volumen de la membrana. También tendría un requisito de energía mínimo. “Podríamos decir con confianza que, con los avances recientes en baterías de iones de litio, sería factible desarrollar un dispositivo más pequeño que una mochila”, señaló.


Además, el diseño de la nanofibra de Wong toma agua simultáneamente y la filtra. La red de fibra electrospun puede actuar como una superficie antincrustación, desprendiendo microbios que podrían acumularse en la superficie de la cosechadora. Así que el agua sería “clara y libre de contaminantes” y de inmediato potable una vez que se recoge, según asegura.


Wong espera obtener fondos adicionales para construir un prototipo de la cosechadora. Anticipa que, una vez que su equipo pueda crear el modelo, la fabricación no debería ser costosa.

Miércoles, 01 Agosto 2018 07:09

Con el Universo en la palma de la mano

Con el Universo en la palma de la mano

Es el físico teórico más citado en el mundo. Recibirá en noviembre la prestigiosa Medalla Lorentz, de los Países Bajos y una escalera hacia el Nobel. Propuso la Conjetura de Maldacena en la que reúne las teorías de la relatividad y de la mecánica cuántica.

En 2018 la “Conjetura de Maldacena” cumplirá 21 años. Esta propuesta tuvo la virtud de buscar explicar los fenómenos del Universo a partir de los aportes de la Teoría de la Relatividad General desarrollada por Albert Einstein –que describe el comportamiento de objetos muy grandes, como estrellas, planetas y galaxias– y la mecánica cuántica del también célebre Max Planck –que explora los fenómenos y laberintos del mundo subatómico–. En la actualidad, Juan Martín Maldacena es el físico teórico más citado en el mundo con más de 15 mil citas y ello no constituye un dato menor; por el contrario, se trata de una excelente muestra de cómo sus trabajos han despertado las curiosidades de cerebros estacionados a lo largo y lo ancho del globo.


Maldacena estudió física en la Universidad de Buenos Aires y en el Instituto Balseiro de la Universidad de Cuyo. Fue el profesor vitalicio más joven de la historia de Harvard y desde 2001 se desempeña como profesor en el Institute for Advanced Study de la Universidad de Princeton, institución donde también realizó su doctorado y en la que trabajó nada menos que el propio Einstein. Recientemente obtuvo la Medalla Lorentz, reconocimiento de prestigio internacional que –cada cuatro años desde 1925– entrega la Real Academia de Artes y Ciencias de Países Bajos. Aunque este científico tiene más pergaminos que años –forma parte de la Academia Nacional de Ciencias y la Academia Mundial de Ciencias (TWAS, por sus siglas en inglés)– el galardón constituye una distinción especial. ¿Por qué? Porque en muchos casos funciona como un paso previo al Nobel: de los 21 premiados, 11 se llevaron el trofeo sueco.


La Medalla será entregada el 19 de noviembre “por sus aportes en el campo de la física teórica, por sus contribuciones en la teoría cuántica de campos y la gravedad cuántica”. A continuación narra de qué se tratan, cómo se relacionan y cuáles son las implicancias de estos conceptos que se escapan de una cabeza argentina y pretenden explicarlo todo, incluso, aquello que no podemos ver.


–¿En qué sentido unificar la teoría de la relatividad y la física cuántica podrían ayudar a comprender los fenómenos del Universo?


–Resulta fundamental para describir el inicio del Big Bang y para entender qué pasa en el interior de los agujeros negros. En ambos casos, el Universo (o parte de él) se hace muy chico y es necesario incorporar la mecánica cuántica a la gravedad de Einstein. Mientras la gravedad es importante para objetos pesados; la mecánica cuántica sirve para explorar objetos pequeños. En este sentido, la mayor parte de los objetos ordinarios, o bien son pesados, o bien son chicos. Como resultado es posible afirmar que en el principio del Big Bang todo el Universo –que es muy “pesado”– también era muy pequeño.


–¿De qué manera su propia “Conjetura” ha contribuido al respecto?


–La conjetura, por ahora, no ha servido para esto; aunque puede funcionar para comprender otras cosas. En principio, nos permite describir agujeros negros si los vemos desde el exterior, incluyendo los efectos cuánticos, como la radiación que Stephen Hawking descubrió. También sirve para traducir problemas cuánticos complicados en problemas gravitatorios simples. Desde 1997, cuando la propuse, se ha entendido mejor y mejor y ello ha permitido reflexionar acerca de nuevas aplicaciones para otras áreas de la física; aunque hoy se sigue estudiando.


–¿Algún ejemplo?


–A partir de estos aportes se torna posible vincular agujeros negros con fluidos compuestos de partículas muy interactuantes, con interacciones complejas. Heráclito afirmó que el tiempo es como un río. En este caso, vemos al espacio-tiempo alrededor de un agujero negro como un fluido.


–¿Y cómo es el Universo desde esta perspectiva?


–Los efectos cuánticos más relevantes para la forma del Universo son los que ocurrieron al principio. Según la cosmología actual, el Universo comienza muy sencillo y casi homogéneo, con pequeñas fluctuaciones en sus geometrías. Se cree que estas fluctuaciones reflejan fluctuaciones cuánticas; que son fundamentales ya que dieron origen, entre otras cosas, a la formación de galaxias y estrellas. Con las teorías actuales se puede ir hacia atrás en el tiempo hasta llegar al momento en que las leyes conocidas dejan de ser válidas. Aún no sabemos si el tiempo se originó allí o si hubo algo antes.


En este punto, ¿cómo se cruzan ciencia y religión? Ambos espacios se preguntan por el origen.


–Sí, pero las preguntas no son las mismas. Quizás en el futuro podamos entender qué ocurrió en el principio del Universo, conforme a nuevas leyes de la física; pero aún quedarían las preguntas del sentido último del todo. Además, la mayor parte de la práctica de la religión pasa por la posición del individuo en el Universo y de las relaciones con los demás. Georges Lemaitre, sacerdote católico que tuvo contribuciones medulares en la teoría del Big Bang, por ejemplo, señalaba que la religión estaba más cerca de la psicología que de la cosmología.


–La física se constituye a partir de aportes teóricos y de comprobaciones experimentales. Ambos espacios se retroalimentan de manera constante y fructífera. ¿Cómo se conjugan en su trabajo?


–La física se basa en experimentos y utilizamos teorías para describir, comprender y reflexionar acerca de sus resultados. Además, esas mismas teorías pueden ser extrapoladas a situaciones en donde todavía no se han hecho los experimentos. Mis trabajos consisten en entender mejor las teorías conocidas y preguntarse cómo tratar de extenderlas al régimen en que los efectos cuánticos son importantes para el comportamiento del espacio-tiempo. Son teorías que, por el momento, no han sido comprobadas experimentalmente.


–Además, podría llevar mucho tiempo. Si tuviera que argumentarlo de manera sintética: ¿por qué es tan importante describir los fenómenos del Universo?


–En muchas ocasiones comprender un fenómeno puede ocasionar el surgimiento de nuevas aplicaciones tecnológicas. No obstante, desde mi perspectiva, la motivación va más allá de la tecnología. Entender cómo funciona el Universo que nos alberga es parte de una aventura cultural de la cual somos parte. De hecho, los que vinieron antes que nosotros hicieron descubrimientos que nos permiten apreciar mejor cómo funciona la naturaleza. ¿Qué son las estrellas? ¿cómo está compuesta la materia? fueron algunos de los interrogantes centrales sin los cuales hoy no podríamos avanzar. En efecto, a nosotros nos toca descubrir algo nuevo para las generaciones siguientes.


–¿Qué es lo que más le gusta y lo que menos le gusta de ser físico?


–Lo que más me gusta es encontrar fenómenos nuevos, descubrir y enterarme de descubrimientos sorprendentes e inesperados que hacen otros investigadores. Entender a un nivel mucho más detallado cómo funciona la naturaleza. Lo que menos me gusta es que, pese a que las investigaciones generan aplicaciones, en muchos casos no son inmediatas.


–Y ello puede despertar algunas críticas. Por otra parte, al principio lo mencionaba: ¿cómo fue trabajar con Stephen Hawking?


–Fue interesante poder observar de primera mano cómo pensaba y se comunicaba. También tuve la oportunidad de trabajar con otros científicos que, aunque no constituyen celebridades mediáticas, son muy brillantes.


–¿El reconocimiento de la Medalla Lorentz es un premio al esfuerzo, al talento, o bien, una combinación de ambos?


–En la ciencia, como en muchas otras ocupaciones, la persistencia, la paciencia y la motivación son más importantes que el talento. Por otra parte, conozco muchos investigadores que están haciendo trabajos muy buenos desde la Argentina.


–Sin embargo, nuestros investigadores no la están pasando nada bien en la actualidad.¿Cómo estimular vocaciones científicas en este marco? ¿Y qué hacer con el magro aporte privado? En EE.UU. es distinto.

–Tiendo a pensar que al mejorar la educación en general y al aumentar el nivel de cultura, las vocaciones se darán naturalmente. En una economía estable y generalmente saludable, las empresas están motivadas a invertir en investigación para no quedarse atrás de la competencia, para desarrollar nuevos productos. En EE.UU., en algunos campos, los privados también financian investigaciones básicas para desarrollar contactos con las universidades y tener oportunidades de aprovechar nuevos descubrimientos.


–Por último, ¿sueña con ganar el Nobel o no le interesa tanto? Ya sabemos lo que ocurrió con buena parte de los que obtuvieron la Medalla Lorentz como antesala.


–Hay muchos otros que se lo deberían ganar antes que yo. Además creo que es más importante tratar de hacer buenos trabajos que enfocarse en premios o reconocimientos, sobre todo, porque constituyen eventos secundarios que pueden depender de otros factores que no dependen necesariamente de mí.


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Unos emprendedores chilenos fabrican bolsas plásticas solubles en agua que no contaminan

Con un ligero cambio en la fórmula del plástico, que permite sustituir el petróleo por la caliza, un grupo de emprendedores chilenos ha logrado fabricar bolsas plásticas y de tela reutilizables solubles en agua y que no contaminan.

 

Roberto Astete y Cristian Olivares, los dos artífices de este producto, empezaron con experimentos para fabricar detergente biodegradable, pero al final hallaron la fórmula química a base de PVA (alcohol de polivinilo, soluble en el agua) y que reemplaza a los derivados del petróleo, los causantes de la indestructibilidad de los plásticos que se han integrado en la cadena alimenticia de los animales que pueblan los océanos y deterioran el medio ambiente.

"Nuestro producto deriva de una caliza que no daña el medio ambiente", aseguró Astete, director general de la empresa SoluBag, que espera comercializar sus productos a partir de octubre en Chile, uno de los primeros países de América Latina en prohibir el uso de las bolsas plásticas convencionales por los comercios. "Esto es como hacer pan", agrega. "Para hacer pan se necesita harina y otros componentes. Nuestra harina es el alcohol de polivinilo y otros componentes, aprobados por la FDA (la agencia estadounidense para la regulación de alimentos, medicamentos, cosméticos, aparatos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos), que nos ha permitido una materia prima para hacer distintos productos".


El Gobierno de Chile ha puesto en marcha varias iniciativas para reducir el uso de las bolsas de plástico. Desde este mes está prohibido el uso de bolsas de plástico en los comercios chilenos.La iniciativa comenzó a discutirse con el gobierno anterior de la presidenta Michelle Bachelet y proponía que fuera solo en zonas costeras, pero luego el actual Ejecutivo, que preside Sebastián Pieñara, se amplió a todo el territorio después de un tira y afloja con la industria que fabrica este material.


Bolsas comestibles


Ante la prensa, los dos muestran la solubilidad inmediata de sus bolsas plásticas en agua fría o de las bolsas de tela reutilizables en agua caliente. "Lo que queda en el agua es carbono", asegura Astete, lo que las pruebas médicas realizadas han demostrado que "no tiene ningún efecto en el cuerpo humano". Y para demostrar que el agua turbia que queda es "inocua" y sigue siendo potable, se bebe unos cuantos vasos de agua.


"La gran diferencia entre el plástico tradicional y el nuestro es que aquel va a estar entre 150 y hasta 500 años en el medio ambiente y el nuestro solo demora cinco minutos. Uno decide cuándo lo destruye", sostiene Astete, antes de agregar que "hoy día la máquina recicladora puede ser la olla de tu casa o la lavadora". La fórmula hallada permite "hacer cualquier material plástico" por lo que ya están trabajando en la fabricación de materiales como cubiertos, platos o envases de plástico.


Las telas solubles en la misma agua caliente que sirve para preparar, por ejemplo, un té o un café, sirven para fabricar bolsas de compra reutilizables o productos hospitalarios como los protectores de las camillas, las batas y los gorros del personal médico y de los pacientes que suelen tener un único uso, dice por su parte Olivares. Y cuando llueve, ¿cómo llega la compra a casa? Los fabricantes pueden programar la temperatura a la que tanto las bolsas plásticas como las de basura se disuelven al contacto con el agua.


Otra ventaja de sus bolsas según sus fabricantes es que son antiasfixia, una causa en accdidentes domésticos con niños. Este tipo de bolsa se disuelve al contacto con la lengua o con las lágrimas. Con la fabricación masiva, que puede hacerse en las mismas empresas de donde salen los plásticos de ahora -basta con modificar la fórmula-, el precio de sus productos puede ser similar al de los actuales, aseguran.
Anteriormente también se han puesto en marcha iniciativas similares en otros paíes. El biólogo indonesio Kevin Kumala cuando, tras una década en Estados Unidos, volvió a su Bali natal en 2009 y vio las playas paradisiacas plagadas de plástico puso en marcha la compañía Avani Eco.


Si en 2014 se fabricaron 311 millones de toneladas de plástico en el mundo, las estimaciones indican que, de no cambiar el ritmo anual, para el 2050 se fabricarán 1.124 millones de toneladas, Astete y Olivares esperan dar al cliente las herramientas para ayudar a evitar la contaminación del medio ambiente porque "la gran ventaja es que el usuario decide cuándo destruirla", asegura. La iniciativa ha ganado el premio SingularityU Chile Summit 2018 como emprendimiento catalizador de cambio, lo que les ha valido una pasantía para los inventores en Sillicon Valley a partir de septiembre.