Río+20 no logran avances en las políticas ambientales ni de desarrollo sostenible
La Conferencia de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible Rio+20 se clausura este viernes de la misma manera que se inauguró tres días antes: con un documento de mínimos que no hurga en las sensibilidades de nadie y que ciertamente no servirá de revulsivo para que la comunidad internacional reaccione con vigor ante el deterioro natural del planeta. En Río los líderes no han sido capaces de dar respuestas contundentes a las demandas de buena parte de la sociedad: de momento no habrá nuevos mecanismos de financiación para políticas de desarrollo sostenible, ni un acuerdo para crear una agencia que sea el brazo medioambiental de la ONU (actualmente lo que existe es el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente –PNUMA-), ni nuevos pasos al frente en la protección de los océanos, ni la decisión de eliminar los subsidios a los combustibles fósiles o medidas que contribuyan a la erradicación de la pobreza en el mundo.


Fuentes del Gobierno brasileño, que ha sido el anfitrión y el impulsor de este acuerdo, admiten las dificultades para cerrar un texto más ambicioso, aunque también insisten en que el éxito de Río+20 radica en que 193 naciones hayan alcanzado un consenso rápidamente y sin entrar en amargas discusiones. Sin embargo, fuentes del equipo negociador de la Unión Europea (UE) abundan en la idea de que Brasil ha optado por el camino fácil de articular un documento que deje a todos mínimamente contentos, aunque sea a costa de sacrificar los avances reales que se esperaban de esta cumbre. “Ha primado la lógica de que es preferible tener cualquier acuerdo a no tener ningún acuerdo”, resumen de manera gráfica. Sin embargo, todas las fuentes consultadas opinan que este encuentro no caerá en saco roto. En este sentido, la delegación de Brasil asegura que la cumbre de Río alumbrará el camino para que medidas más concretas cristalicen en los próximos años.


Quizá sea injusto responsabilizar de la falta de ambición del documento final al país anfitrión, Brasil, ya que hay razones de gran calado que explican el fracaso. La primera de todas radica en el crítico momento que viven varios países de la UE y la situación en EE UU, aún empantanado en la superación de su crisis económica y con unas elecciones a la vuelta de la esquina. En época de crisis, las políticas medioambientales y sociales suelen quedar arrinconadas. Y eso es lo que ha sucedido en esta cumbre: el momento ha fallado.


De Río no han salido países ganadores, aunque sí infinidad de perdedores, sobre todo las naciones en vías de desarrollo. Quizá el Vaticano sea el único participante que se haya salido con la suya tras conseguir que se elimine de las conclusiones el término “derechos reproductivos” de la mujer, introducido por Brasil y que se refería a la libertad de la mujer para decidir sobre su maternidad.


Por Francho Barón Río de Janeiro 22 JUN 2012 - 20:07 CET

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Sábado, 23 Junio 2012 06:50

La sotana pesaba mucho

La sotana pesaba mucho
Fue el hombre que puso a Paraguay en el mapa en abril de 2008 cuando accedió a la presidencia con el 40% de los votos y puso fin a 61 años de gobierno del conservador Partido Colorado. Había sido obispo desde 1997 hasta que colgó los hábitos en 2005 para dedicarse a la política. Era de izquierdas, tenía 56 años y prometió implantar una reforma agraria integral que pusiera fin al monopolio de las tierras por parte de una oligarquía beneficiada por la dictadura militar de Alfredo Stroessner (1954-1989). El 76% de la población creía que las cosas iban a mejorar con él. Sin embargo, Paraguay solo volvió a salir en el mapa cada vez que Lugo reconocía la paternidad de algún hijo ilegítimo. El primero se conoció en 2009 y el segundo a principios de este mes. Ambos fueron concebidos cuando ejercía de obispo. Pero eso no perjudicó gran cosa a su carrera política.


La derecha le acusó de tolerar y fomentar las ocupaciones de tierra que practican con sus carpas los campesinos de la Liga Nacional de Carperos. Los escarceos solían saldarse sin muertes. Hasta que, el pasado 15 de junio en una ocupación en el norte del país, murieron seis policías y once campesinos. La oposición puso entonces su dedo acusador sobre el presidente. Lugo destituyó al ministro de Interior y colocó en su lugar a otro del Partido Colorado. Pero eso solo sirvió para enardecer aún más los ánimos de los liberales con los que gobernaba en coalición. Se unieron conservadores y liberales y fueron a por él. Con el gesto de intentar hasta última hora congraciarse con unos y con otros, quedaba retratada su manera conciliadora de entender la política. “Dio demasiada libertad a sus ministros”, indicaba ayer Óscar Rodríguez, economista y profesor en la Universidad Católica de Asunción. “Incluso dentro de su formación, el Frente de Guazú, hay gente con visiones muy distinta ante problemas muy concretos”.


Lugo gobernaba con los aliados del partido liberal pero también fue otorgando ministerios al Partido Colorado. En el ministerio de Agricultura estaba dominado por políticas neoliberales y el del Medio Ambiente controlado por la izquierda radical. “Le fue difícil sacarse la sotana”, comentaba ayer un miembro del Frente Guazú. “Veía con mucha bondad a todos los rivales, como si fueran feligreses. Apelaba a la bondad de la persona sin tener en cuenta que mucha de esas personas tienen intereses económicos muy grandes y poderosos”.


Transcurrieron más de cuatro años y Lugo nunca pudo poner en práctica sus ideales de la redistribución de la tierra. Sus seguidores estiman que los enemigos de Lugo eran demasiados poderosos: el sistema judicial, la cámara de Diputados y los grandes medios de comunicación sirven a los intereses de una pequeña oligarquía, según los partidarios de Lugo.


“Con la ocupación que dio lugar a la matanza quedó en evidencia la manipulación informativa”, indica el funcionario Bernabé Pencuyo, de 60 años. Los Carperos habían ocupados unas tierras que pertenecían al Estado y fueron entregadas durante la dictadura al terrateniente Abad Riquelme de forma ilegal y corrupta. Hay un tribunal que está dirimiendo aún a quién pertenecen esas tierras. Pero eso casi nunca se dice”.


La derecha promovió la destitución de Lugo. Pero sus intereses no se vieron muy amenazados por Lugo. “Los exportadores de soja en Paraguay solo pagan un 3% de impuestos, mientras que en Argentina pagan más del 30%, sostiene Rodríguez. “No pudo hacer gran cosa por la reforma agraria, pero consiguió implantar un sistema de salud que permitió a la mayor parte de la población obtener medicina de forma gratuita. También concedió subsidios para más de 20.000 familias que viven en la extrema pobreza y llevó el desayuno y el almuerzo gratuito a las escuelas públicas”, añade Óscar Rodríguez.


“Lugo no pudo hacer demasiados cambios”, reconoce el sociólogo José Carlos Rodríguez, colaborador del Gobierno, “pero trajo una cultura política distinta a la que se vio siempre en este país. Y la derecha nunca se lo perdonó”.


Por Francisco Peregil Asunción 22 JUN 2012 - 23:45 CET
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El Senado de Paraguay destituye al presidente Lugo en un juicio político
Fernando Lugo, el exobispo de izquierdas que acabó en 2008 con 61 años de gobierno del Partido Colorado en Paraguay, ha sido destituido este viernes por el Senado mediante un juicio político. Mientras en el exterior del Congreso miles de seguidores de Lugo coreaban “el pueblo unido jamás será vencido”, a las cinco y media de la tarde (seis horas más en la España peninsular), 39 senadores han votado a favor de la destitución, cuatro en contra y dos se han ausentado.

 
El expresidente ha comparecido poco después ante las cámaras. "Es la historia paraguaya sin democracia la que ha sido herida profundamente. Espero que sus ejecutores tengan presente la gravedad de sus hechos", ha declarado, para luego agregar: "Esta noche salgo por la puerta más grande de la patria: por la puerta del corazón de mis compatriotas". Es Federico Franco, un médico de familia conservadora perteneciente al partido Liberal, el que sustituirá a Lugo como presidente. "Dios y el destino quiso que asuma la Presidencia de la República", ha afirmado al jurar el cargo.


El origen de la crisis política fue la matanza de seis policías y once campesinos que se produjo el 15 de junio en el norte del país tras la ocupación de una finca por cientos de campesinos. Tras esa matanza, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), con el que gobernaba Lugo en coalición, le retiró su apoyo el jueves y se unió a su eterno contrincante, el Partido Colorado, para provocar un juicio político contra el presidente. Este proceso está contemplado en la Constitución vigente desde 1992. “Es legal pero no es legítimo”, comentaba uno de los partidarios de Lugo.

 
“Se hizo lo que se tenía que hacer”, declaraba un senador de derechas tras la destitución. El Congreso paraguayo ha desoído a los ministros de Exteriores de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que se había desplazado a Asunción y a su secretario general, Alí Rodríguez, quien ha leído un comunicado en el que se oponía al proceso. Los líderes de Brasil, Venezuela y Ecuador, entre otros, se han pronunciado en contra de la sentencia. Argentina incluso ha calificado el proceso contra Lugo de "golpe de Estado". Por su parte, el Gobierno español se ha limitado hoy a emitir un comunicado en el que se muestra a favor del "pleno respeto a la institucionalidad democrática y el estado de derecho" en Paraguay, y manifiesta su confianza en que el país "logre encauzar la actual crisis política".


El presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, Claudio Giménez, y otras autoridades eclesiásticas del país habían solicitado al antiguo obispo Lugo que renunciara antes de que se emitiera ningún veredicto “para preservar la paz y evitar que haya más violencia y más muerte”. Pero Lugo rechazó la propuesta y denunció en el canal venezolano Telesur que estaba sufriendo un “golpe de Estado exprés”.

 
Hasta el último momento los colaboradores intentaron negociar con senadores liberales para revertir el resultado de la votación. Los abogados de Lugo presentaron un recurso de inconstitucionalidad ante la máxima instancia judicial del país para retrasar el proceso. Pero todos los intentos estaban abocados al fracaso. A la plaza del Congreso seguía llegando gente a un ritmo muy lento. A mediodía apenas sumarían unas 2.000 personas. Por la noche, rebasaban los 5.000. “Esto de que vengan campesinos de todo el país a la capital no ha ocurrido nunca. A ellos les cuesta mucho venir, son gente muy pobre y no tienen tampoco recursos logísticos”, explicaba un periodista del diario Última Hora. Para quienes se iban congregando en la plaza, la cosa estaba clara: a un lado estaba Fernando Lugo, con todos sus defectos, y al otro los grandes oligarcas que siempre gobernaron el país, junto a la Iglesia y al 95% de los medios de comunicación.

 
El chófer Héctor Díaz, de 47 años, decía: “Si al presidente de la república le hacen esto, ¿qué puedo esperar que me hagan a mí?”. A su lado, el sociólogo y colaborador del Gobierno José Carlos Rodríguez llevaba en el bolsillo una copia subrayada del libelo que con la firma de 76 diputados se presentó el jueves en el Senado contra Lugo: “Mire, mire, lo que pone aquí: ‘(…) Ha quedado por demás demostrado la falta de voluntad del Gobierno para combatir al Ejército del Pueblo Paraguayo, que se ha convertido, al amparo y con la complicidad del Gobierno, en el azote de los ciudadanos de los departamentos de Concepción y San Pedro’. Si eso fuese cierto, valdría para mandar a la cárcel a cualquier presidente inmediatamente”.

 
A Lugo solo le restaban nueve meses para concluir su mandato de cinco años como presidente de Paraguay. Entonces, ¿por qué provocar su destitución ahora? “La clave son las elecciones de 2013”, indica el funcionario Bernabé Pencuyo, de 60 años, quien también acudió a la plaza para apoyar a Lugo. “Provocando su destitución, algunos candidatos presidenciales del Partido Colorado y otros liberales se garantizan que Lugo no actuará en contra de ellos como presidente durante la campaña electoral”.

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Viernes, 22 Junio 2012 15:42

Amargos tiempos de contrarreforma

Amargos tiempos de contrarreforma
La columnista Cecilia Orozco Tascón llamó “una contrarreforma a la Constitución” (1) la anunciada reforma a la Justicia que terminó tránsito en el congreso, de la cual, entre otros, sacarán tajada grande los actuales magistrados de las cortes. 
Un evento del cual se benefician quienes aprueban la ley, toda vez que proceden en bien de quienes tienen el encargo de juzgarlos (y absolverlos) a ellos mismos (por parapolítica y corrupción, más que nada). Y es que el dictamen de los legisladores a su vez sirve de provecho a los magistrados, que ven extender de ocho a doce años los períodos e incrementar las prebendas. Una natural ley del mutuo beneficio, esta vez, escandalosamente antidemocrática.
 
Las contrarreformas suelen hacer ir las aguas de vuelta, río arriba, contra toda lógica o sentido. Los avances de la democracia, las conquistas sociales, los logros de los pueblos, para atrás.
 
La contrarreforma salida del Concilio de Trento, a mediados del siglo XVI, fue el modo que encontró la iglesia católica para echar por tierra las transformaciones a la institución que propugnaba Lutero. La marcha que dio fue hacia el absolutismo y hacia la atroz herencia confesional que todavía padecemos en esta parte del mundo. 
 
Muchos años más acá, desde otra orilla, una contrarreforma fue lo que le hizo Leonid Brézhnev a la era de Nikita Jrushchov en los tiempos de la Unión Soviética, diluyendo en ácido sulfúrico la timorata apertura iniciada. Y en burocracia lo poco que podía haber valido la pena. 
 
En Colombia, toda idea vaga de reforma ha tenido una desmesurada contrarreforma, que no sólo vuelve los cambios al punto inicial, sino que los lleva con eficiencia mucho más atrás. 
 
En lo agrario, en las inequidades, en los despojos, en la violencia, la historia de Colombia pareciera que no camina hacia delante, sino hacia las más lúgubres etapas del pasado, tantas y tan heterogéneas que se dificulta establecer hacia cuál momento pretérito nos dirigimos.
 
Tal cual pasó con la Revolución en Marcha de Alfonso López Pumajero, un líder revolucionario que, de paso, encarnaba en sustancia y como ninguno otro el continuismo político, que en la constante de dejar todo a medias condujo a la debacle de sí mismo en su segundo período presidencial y a la del país por consiguiente, que entró de lleno en La Violencia, esa etapa de contrarreforma frente a lo que nunca llegó a reformarse, como la propiedad de la tierra, en el centro del conflicto, o la transformación política, que en cambio dio paso a la instauración en el poder de las vertientes más sectarias de liberales y conservadores.
 
Y es lo que pasó con las incipientes reformas agrarias de los años sesenta, que desataron una reacción tal que intensificó los despojos, aumentó las masacres, elevó los desplazamientos, y que, algo más acá, en comunión con el narcotráfico y el conflicto armado interno, concentró aun más la tierra. Y nos trajo al pedrusco adonde ahora estamos.
 
A cualquier momento de tranquilidad, los colombianos buscamos la manera de enfrentarle años y décadas de muerte. La paz se mira como una concesión inaceptable. El desarme del enemigo o el propio como una afectación grave del negocio, en unos casos, y como pérdida de identidad en la mayor parte de los restantes. 
 
Pero guerra y violencia no sólo nos preocupa mantenerlas en el terreno militar, en el contorno geográfico del asunto, urbano y rural. Para perpetuarlas se hacen esfuerzos desde todos los espacios de la vida nacional. En medio de otros, la actual reforma a la justicia es uno de los frentes.
 
El llamado marco legal para la paz, otra ley que en estos momentos hace curso en el Congreso, terminó convertido en un armazón vacío, quizás un avance en el lenguaje, pero una frustración en lo demás: un muestrario de gangas penales, para una guerrilla que, sincera o no, habla de cambios estructurales y no de unos años de más o de menos en unas cárceles en las que no pretende alojarse. La Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, por otro lado, es un arma de doble filo para quienes se atrevan a ir más allá de solicitudes, firmas y protocolos, y a creer que de verdad pueden volver a pisar la tierra que les fue despojada a sangre y fuego.
 
Dos leyes que hablan de paz, plantean objetivos de paz, hacen parte del manojo de llaves de la paz del presidente Santos, pero que no llevan hacia la paz. Patas de pato, plumas de pato, pico de pato, pero no es un pato.
 
La reforma a la Justicia complementa la tríada, que tendrá cuatro patas cuando se abra paso la otra cara de la impunidad que es el proyecto de ley que amplía el fuero militar. Un esperpento que burlonamente se precia de democrático por crear dos salas de garantías, una de ellas con mayoría de militares retirados, estamento más reaccionario y peligroso que los propios militares en ejercicio, hace poco envuelto en un oscuro juego de cartas cruzadas con tufo golpista.
 
Y, claro, la reforma a la justicia, que atenta contra las mayorías. Por regla general, las leyes se han encargado de poner en cintura los modestos vuelos de la Constitución del 91. Ahora, la situación es tan complicada que las esperanzas vanas se han puesto en que las leyes estatutarias enmienden los desatinos. Otra mentira que sus defensores echan a rodar.
 
Si el marco jurídico para la paz y la política de restitución de tierras van contra la paz por su carga de frustración y desesperanza, y por la reacción que generan en las extremas, la reforma a la justicia ataca la paz en su médula, trabando aún más el acceso a la justicia de quienes carecen de recursos para ponerla a su favor, es decir, a casi todo el pueblo colombiano. Justicia congestionada, lejana, ahora arancelaria; nueva segregación y más privatización que se suman a las inequidades que afronta el país y que están en la razón del conflicto social que vivimos.
 
Puede que la Constitución de 1991 tenga aspecto de colcha de retazos, con remiendos de afán, visibles contradicciones y difíciles conciliaciones con la realidad de un país, amén de atrasado, mezquino.
 
Además, porque se está volviendo una tradición que las constituciones en Colombia procuren poner el país a tono con el siglo que está a punto de morir y no con el que viene, o sea, con el porvenir.
 
Así pasó con la Constitución de 1886, que integró en sus títulos y artículos la visión de caridad hipócrita que distinguió el siglo a las puertas de la muerte, el XIX, y que por añadidura los regeneradores, con Rafael Núñez a la cabeza, cedieron a la iglesia.
 
La Constitución de 1991 involucra una asistencia y un apoyo sociales que eran un cuento viejo venido desde la década del treinta, y, aunque de manera inconstante y a flechazos, todavía de más atrás. Aun si no fuera enteramente asunto de la índole constitucional, así lo han venido entendiendo los gobiernos, desde su promulgación hasta, por lo que se ve, los finales del siglo XXI.
 
Algo es algo, dirán algunos. Y hasta razón tendrán. A un país al que todo le llega tarde, mucho cuento que la Constitución llegue sólo con setenta u ochenta años de atraso. (2) Cien y más hay de soledad. 
 
Adoleciendo de todas las torpezas del mundo, sin embargo, y apuntando de para atrás, no puede negarse que aquella última Constitución fue un intento por establecer un nuevo marco legal en diferentes aspectos de la vida colombiana. Si no una visión prospectiva, por lo menos la cruzaba un vago aire de modernidad más digerible. Que en buena medida mantiene a pesar de los ocho años de Álvaro Uribe Vélez poniéndole jáquimas desde el “El Ubérrimo”.
 
En ese sentido, los actuales intentos de arreglo de sus desidias, errores y erratas pueden ser válidos en la intención, como lo fue en lo mismo la propia Carta Magna (la antecesora Libertatum inglesa del siglo XIII o el facsímile que nos convoca), y una frustración en los resultados, como lo fue también la misma. O lo fueron.
 
Con todo, el problema no es de intenciones, que podríamos llegar a creer que son piadosas. Lo grave es en manos de quiénes quedó la ingente tarea, en medio de un mar vasto de deudas y conveniencias de los implicados: los legisladores, varias decenas de ellos presos, ya guardando el traje a rayas, como Mario Uribe, el primo del ex presidente.
 
En la promulgación de la Constitución de 1991 participaron grupos divergentes, líderes contrarios, con asesores en todas las áreas imaginables. Si no quedó mejor no fue por sustracción de materia, sino quizás porque los mejores negociantes casi nunca coinciden con ser los mejores hombres ni los bienintencionados. 
 
Los actuales aportes, en cambio, se efectúan en manguala entre congresistas y magistrados, dejando en el camino los puntos que podrían representar algún beneficio para la sociedad y catapultando los ítems que sí lo tienen (y grande) para unos y otros de los justipreciados. Sintetizando: una contrarreforma que beneficia a diez por cada millón de habitantes. Como el espíritu de la Constitución de 1886, ¿justicia representativa?
 
Es cierto que la Constitución del 91 creó el adefesio superlativo llamado Consejo Superior de la Judicatura. Pero ni siquiera ese organismo desaparece, sólo cambia de nombre. Y se afirma que desaparece la inoperante Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, lo cual tampoco es cierto. También es un cambio nominal, y ahora sus integrantes cobran.
 
No solamente no desaparecen los lastres, sino que son más costosos. Pero eso tampoco es lo más grave. Congresistas blindados, intocables; magistrados vendidos, un tanto vitalicios; herramientas truncadas de la justicias; instancias de investigación y juzgamiento abolidas, como la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia; una justicia de marras, callejera, privatizada e hincada a los bancos… Apenas gajes del oficio de la nueva contrarreforma.
 
Lo preocupante en verdad es que después de esta trasquilada la Justicia en Colombia seguirá siendo igual o más lenta y ciega para los de ruana, y más presta apenas cuando involucra grandes intereses, para actuar, desde luego, a su favor. 
 
Nada nuevo, pensará cualquiera. Pero no. Hay mucho deshonor en lo que acaba de acontecer en el país. El espectáculo de la mal llamada reforma a la Justicia es un concierto pleno para delinquir, que hace ver a buena parte de los congresistas y a muchos de los magistrados de todas las cortes colombianas como verdaderos hampones, delincuentes vendidos por unos años más en el cargo a costa de ocasionarle un daño increíble y sin precedentes a la rama a la que dicen deberse. O deberían deberse.
 
Del choque del ejecutivo con las cortes, tan violento y dañino para la institucionalidad colombiana, que se dio durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, pasamos a los órganos legislativo y judicial confabulados, junto a un Procurador que perdona en relación con su propia absolución y elección. La Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado lo absuelven y re absuelven, para no resolverlo.
 
Uribe armó un complot para tumbar la Corte Suprema de Justicia y nombrar una de bolsillo, como lo atestigua el propio paramilitar Salvatore Mancuso, extraditado a los Estados Unidos (3). Echó mano de recursos criminales en su intención de llevarse por delante cualquier institución o persona que le ofreciera resistencia a sus maquinaciones. No lo logró en esos ocho años de pequeño emperador, y sí en cambio lo consigue ahora, con sus trinos intrascendentes y sus pataletas de ahogado. Una ironía de la vida, pensaría uno, que en realidad es el resultado de la inserción de sus prácticas en las mentes de quienes fueron una vez sus contradictores. Y una transición en esta patria, que avanza de las invasiones bárbaras al oscurantismo medieval.
 
Un buen trabajo de divulgación de quiénes son los magistrados directamente beneficiados lo hizo el periodista Juan David Laverde Palma, del diario El Espectador, contando cuáles integrantes de las altas cortes que estaban por cumplir su período se van a quedar otros cuatro años. Este es el vínculo: http://bit.ly/LjAJfo 
 
No quisiera estar en el pellejo de cualquier juez de pueblo. Si el sumun de la Justicia negocia tan rebajadas las togas, ¿por cuánto pensarán los parroquianos que puede comprarse la corte de Caparrapí? 
 
“…entre política y políticos, entre influencias y enemistades y en condiciones tan extremadamente complicadas, comprendía, que mi iba a ser muy difícil cumplir con mis buenos propósitos. / La justicia –pensaba yo- ha sido siempre una aspiración nacional… Pero que no a todos conviene…” (4) 
 
Camino a hacerse juez en un distrito feroz y remoto, esto piensa el personaje de las “Memorias de un juez de pueblo”, de Rafael Pérez Palma, un libro pequeño en extensión que nuestros magistrados deberían saberse de memoria, aunque las estampas corresponden a los años treinta y cuarenta del siglo XX y aunque se ubica geográficamente en el Estado de Hidalgo, en México. 
 
Qué difícil para nuestros jueces de pueblo, pero también para los presidentes de las altas cortes y para aquellos magistrados que aun en contravía de sus intereses particulares se han venido oponiendo al hecho legislativo, ver el desmadre que esto significa para la justicia: Acto inconstitucional, cuya constitucionalidad revisa la favorecida Corte Constitucional. 
 
Una reforma que, en todo caso, no buscaba el país, así el ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, afirme lo contrario. La pretenden los congresistas urgidos de impunidad, sí. La aceptaron a cambio de abalorios muchos magistrados de las Cortes, sí. Le gusta harto a notarios y leguleyos de toda calaña, también. Pero sostener que “incorpora muchas cosas muy importantes para la justicia del ciudadano de a pie” (5), cuando menos, es una desvergüenza.
 
Aprobada en Cámara y Senado por abrumadora mayoría, la reforma acabó con la muerte política de los aforados y con ello se lapidó a sí misma como opción de equidad para el país, el cual, con sus dos millones seiscientos mil procesos judiciales pendientes a diciembre de 2011, proseguirá con el amargo honor de contar con la séptima justicia más lenta del mundo y la tercera más lenta en América Latina y el Caribe. (6)
 
Buscamos los modos que sean para echarle leña al fuego perpetuo que se volvió la violencia en Colombia. Esta contrarreforma, frente a la cual el gobierno del presidente Juan Manuel Santos patalea quieto, protesta callado y dice “no” sonriendo, es un modo esquizoide de dispararle a la paz sin gastar balas y de atravesársele a cualquier posibilidad de diálogo social sin necesidad de negarse.
 
No puede ser otra cosa esta enmienda ya vigente, que en unas horas empezará a desocupar pabellones carcelarios y a liberar parapolíticos, auspiciadores y cómplices de brutales asesinos, y corruptos ex funcionarios del gobierno de Álvaro Uribe, de alto vuelo y cercano afecto al ex presidente, como Andrés Felipe Arias o Diego Palacio, sus dilectos ministros, o Bernardo Moreno, su secretario de Presidencia, o Edmundo del Castillo, su secretario jurídico. Desvergüenza libertaria. ¿Y quién, después de esto, se atreve a apelar a alguna de las altas instancias?
 
 
Por Juan Alberto Sánchez Marín, periodista y director de cine y televisión colombiano.
 
http://juanalbertosm.com
 
 
NOTAS: 
 
(1) El Espectador: “Enfermos graves de reeleccionismo”. 12 de junio de 2012. http://bit.ly/LvOOET
 
(2) Julio Flórez, poema “Todo nos llega tarde” del libro “Manojo de zarzas” (1906). Referencia al célebre verso: “Todo nos llega tarde... ¡hasta la muerte!”.
 
(3) Portal de La FM: “Mancuso entregó pruebas sobre complot de Uribe contra la Corte.” http://bit.ly/Ah9AUj
 
(4) PÉREZ PALMA, Rafael. “Memorias de un juez de pueblo”. Librería de Manuel Porrúa, S.A. México, 1960. Pág. 12. 
 
(5) El Liberal: “La reforma a la justicia ya es una realidad”. 15 de junio de 2012. http://bit.ly/LRgN1Y 
 
(6) Portal de la Presidencia de Colombia. “El ciudadano de a pie se enfrenta a un sistema de justicia caracterizado por la congestión y la ineficiencia”. 21 de marzo de 2012. http://bit.ly/GEKsoB
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Domingo, 17 Junio 2012 17:06

La actualidad de Engels

La actualidad de Engels

Después de 2008 y la crisis presenciamos un renacimiento de Carlos Marx (1818-1883), de quien muchos, incluso los economistas del mainstream, dijeron que “tenía la razón sobre el capitalismo” y que se volvió “más actual que nunca”. ¿Y Engels?
 

¿Qué pasó con Federico Engels (1820-1895), su amigo y colaborador, del que el propio autor de El Capital escribió que en sus estudios sobre la economía “había llegado por distinto camino... al mismo resultado que yo” (prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política)?


Un buen intento de rescatar su figura, borrada del imaginario común y acusada –en mucha parte erróneamente– de “torcer” y “codificar” a Marx y al marxismo es el libro de Tristram Hunt Marx’s general: the revolutionary life of Friedrich Engels (Metropolitan Books, 2009).


Según Hunt, Engels se volvió un “chivo expiatorio” por los excesos del marxismo-leninismo para poder salvar a Marx, aunque ni uno ni el otro tienen la culpa por los crímenes cometidos décadas después.


Si bien para algunos el estalinismo fue en realidad el “engelsismo” (el contenido de Anti-Dühring y El socialismo utópico y científico, influyentes obras que popularizaron a Marx), para Hunt el problema no son las malas interpretaciones de Engles, sino las interpretaciones a sus interpretaciones: un “teléfono descompuesto marxista” Marx-Engels-Plejánov-Lenin-Stalin.
 

Él mismo fue un personaje lleno de contradicciones: un adinerado capitalista, gerente de una empresa textil en Manchester, que ayudó a forjar el comunismo, un socialité que luchó por el socialismo y un bon vivant sensible al sufrimiento de los trabajadores.
 

Con Marx siempre modesto, siempre el “segundo violín”. Juntos escribieron La sagrada familia, Ideología alemana y Manifiesto Comunista. Aunque hizo significativos avances teóricos en sus propios estudios (p.ej. aplicando la noción hegeliana de la “alienación” a la economía política y a las condiciones materiales del capitalismo), los puso de lado y dedicó 40 años de su vida al trabajo para que Marx pudiera seguir con los suyos.
 

Pero no sólo aportó el capital para que su amigo escribiera El capital. Siendo un empresario entendía mejor la dinámica del capitalismo, los mecanismos del mercado global y la vida fabril (igual que p.ej. Giovanni Arrighi, teórico de sistema-mundo, que era gerente de una empresa). Le explicaba a Marx la división del trabajo y la circulación del capital. Proporcionaba datos y ejemplos. Fue él quien insistía en la intrínseca inestabilidad del sistema.
 

Y cuando Marx murió, dejando los tomos II y III de El capital inacabados, Engels se encargó de redactarlos y publicarlos. Pero comparando su trabajo p.ej. con el manuscrito del tercer tomo, se descubrió que mientras Marx vinculaba la caída de la tasa de ganancia –tema muy debatido hoy– con la “vulnerabilidad de la producción capitalista”, Engles habló de la “caída del capitalismo”. Allí sí se le fue la mano.
Fue un hábil político cuyos esfuerzos (y limitaciones) fueron decisivos para el joven movimiento comunista. Marx no tenía cabeza para esto, pero Engels sí –conocedor también del arte de la guerra, de allí que la familia de Marx le decía “el general”. Y mientras Marx se hundía cada vez más en la teoría, fue él quien levantaba las cuestiones de la democracia, medioambiente o el género (sic) con un enfoque actual hasta hoy.


Quizás lo más rescatable es La situación de la clase obrera en Inglaterra, su libro temprano, escrito, subraya Hunt, con un rigor intelectual y riqueza empírica, basado en las estadísticas de los mismos liberales para combatirlos (un modo perfeccionado por Marx en El capital).


Se trata de un recuento de la explotación y del nacimiento del proletariado al que Engels –de manera novedosa, luego debatible– asignaba un papel histórico y revolucionario. Allí –esto no lo menciona Hunt– aparece el concepto del “ejército industrial de reserva”. Como subraya John Bellamy Foster, fue Engels quien lo introdujo a la teoría de Marx. Y es una noción crucial para entender la actualidad: la proletarización del sur, el creciente desempleo y la acentuación del conflicto capital-trabajo (The global reserve army of labor and the new imperialism, Monthly Review, noviembre 2011).


“La situación...” es también una interesante manera de “leer la ciudad” (Manchester). Engels demostrando que su diseño y dinámica espacial reflejaban el poder de clase y la lucha proletariado-burguesía, influyó a los urbanistas de corte marxista, como David Harvey.
 

Este “espectro urbano” de Engels recorre su nuevo libro: Rebel cities: from the right to the city to the urban revolution (Verso, 2012).
 

Según Harvey, la crisis de hoy es básicamente una crisis de urbanización, conectada con el modelo consumista y financiero, donde la ciudad es la arena del conflicto. Los trabajadores de servicios que la mantienen viva son “el nuevo proletariado”, con un gran potencial político. La izquierda anticapitalista –aparte de los millones de trabajadores “clásicos”, hoy presentes más en el sur que en el norte –debería enfocarse en él.
 

Poniendo en el centro la cuestión del desempleo, mirando al “proletariado viejo” (las maquilas) y al “nuevo” (las ciudades), pensando en cómo unir sus luchas: allí está el legado intelectual y político de Engels.
 

Maciek Wisniewski, periodista polaco
 

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Viernes, 15 Junio 2012 06:51

La encrucijada peruana

La encrucijada peruana
Diversos intelectuales y políticos latinoamericanos y peruanos han criticado duramente al presidente Ollanta Humala, por considerar que ha traicionado el mandado para el que fue elegido. Razones no les faltan, ya que el presidente está gobernando para la derecha, aunque fue ungido por la izquierda, y reprime a los sectores populares, cuando fueron ellos los que se movilizaron para evitar el triunfo de Keiko Fujimori.


El ex guerrillero y actual sociólogo Héctor Béjar sostiene que se trata de un golpe de Estado caracterizado por la ocupación militar de ciudades, y estados de emergencia, lo que supone “la inserción de la lógica guerrera en el gobierno y el estilo castrense en la conducción pública” (Alai, 6 de junio de 2012).


El economista Oscar Ugarteche se queja del engaño electoral de quien en su momento participó en el Foro de Sao Paulo, y asegura que el gobierno actual es “un régimen mafioso y matonesco no muy distinto al de Fujimori” (Alai, 4 de junio de 2012). Aventura que está en marcha una alianza con las huestes del ex dictador para sostenerse los cuatro años que le restan de mandato, ya que la represión le hizo perder su mayoría parlamentaria (Alai, 8 de junio de 2012).


El diputado Javier Diez Canseco traza su balance de diez meses de gobierno de Humala: 12 muertos en conflictos sociales, varias zonas en estado de emergencia con recorte de derechos democráticos, gobiernos municipales y regionales hostigados e intervenidos ilegalmente por el Ejecutivo y la renuncia de cerca de 10 por ciento de la bancada oficialista en el Congreso (La República, 11 de junio de 2012).


Estamos ante el segundo giro a la derecha del gobierno, ambos por las mismas razones: la contundente protesta social contra la minería y los megaemprendimientos. En noviembre y diciembre de 2011 la resistencia de la población de Cajamarca al proyecto minero de extracción de oro Conga se zanjó con la declaración del estado de emergencia y la militarización de varias zonas, a lo que siguió un recambio del gabinete, con la salida de buena parte de los ministros más progresistas.


Ahora las cosas se han agravado. En mayo la protesta antiminera de Cajamarca se extendió a los demás departamentos del norte, Piura, Lambayeque y La Libertad, con un paro masivo y numerosas movilizaciones. En el sur, la represión en la provincia de Espinar, en el departamento de Cusco, a los comuneros que protestaban contra la mina Tintaya de la empresa australiana XStrata, se saldó con dos muertos, el alcalde encarcelado y decenas de perseguidos, entre ellos el personal de la Vicaría de Solidaridad de Sicuani.


La lucha de los pueblos andinos y amazónicos alcanzó niveles notables. En Bambamarca, ciudad del departamento de Cajamarca, la población impidió que los soldados pudieran hacer la ceremonia de saludo a la bandera y en Celendín, epicentro del conflicto por Conga, los soldados fueron expulsados de la plaza por la población (Lucha Indígena, junio de 2012). Las rondas campesinas detuvieron a soldados por intentar prostituir a menores.


La participación de las rondas campesinas en el conflicto por el agua y contra la minería anticipa el fracaso del gobierno pese al envío de militares. Instrumento de las comunidades campesinas, las rondas jugaron un papel determinante en la derrota militar de Sendero Luminoso en la década de 1990. Tienen enorme prestigio, aceitada organización, fuerte respaldo entre los de abajo que las integran y dirigen y no se dejan impresionar por enemigos armados.


Es cierto, como se ha señalado, que Humala realizó un fuerte giro a la derecha, aunque sigue siendo “progresista” en comparación con el fascismo de Keiko. Lo esencial está en otro lugar. El triunfo de Humala creó una nueva situación política en Perú que fue interpretada por los sectores populares como el momento para dar un salto adelante en la larga resistencia contra la minería.


El olfato político de Hugo Blanco, que observa y siente la política desde abajo, sintetizó la nueva coyuntura en el reciente Foro Nacional de Educación para el Cambio Social realizado en Rosario, Argentina: “Si hubiera ganado Keiko la gente estaría muy desmoralizada, pero al ganar Humala sintieron que ganaron ellos. Por eso ahora se sienten traicionados y con derecho a protestar. La Marcha del Agua nunca podría haberse hecho si no hubiera ganado Humala”.


En efecto, la Marcha del Agua realizada en febrero entre Cajamarca y Lima fue la mayor acción colectiva en la capital realizada desde la última fase de la resistencia al régimen de Fujimori hace más de una década.


El presidente de la Central de Rondas Campesinas de Ayavaca, provincia de Piura, donde se asienta la resistencia a la minera china Zijin, señaló en la marcha del 31 de mayo: “La causa principal por la que estamos aquí es por la traición que el gobierno nos hizo. Optamos por darle la oportunidad a Ollanta Humala porque ofrecía defendernos, pero lamentablemente nos damos cuenta de que nos ha traicionado” (Lucha Indígena, junio de 2012).


En estos momentos están en juego en Perú dos cuestiones. En el plano de la relaciones interestatales, la disputa por Perú es clave tanto para Estados Unidos como para Brasil. Perú participa en la Alianza del Pacífico con Chile, Colombia y México, que es la principal cuña de Washington en la Unasur y la Celac. Para Brasil la alianza política y militar con Perú es decisiva para consolidar su salida al Pacífico, ruta de su cuantioso comercio con China.


Para los sectores populares, la coyuntura abierta con la elección de Humala está significando la mayor reconstrucción de su capacidad de organización y movilización luego de la década terrible de Fujimori (1990) y los gobiernos neoliberales de la década de 2000, de Alejandro Toledo y Alan García. El movimiento popular peruano, tanto en su vertiente urbana como campesino-indígena, fue en los años 80 el más potente de la región. Fue diezmado a bala, por derecha y por “izquierda”. Ahora retomó el camino y está volviendo a hablar en voz alta. Es un momento crítico.

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Viernes, 15 Junio 2012 06:20

Los generales se hacen cargo

 Los generales se hacen cargo
Los generales egipcios estaban dispuestos anoche a tomar el completo control político del país, después de que una corte dictaminó que el Parlamento elegido hace sólo seis meses era ilegal y debía disolverse. La decisión –que debilitó la transición política de Egipto– significa que tendrá que llevarse a cabo una nueva vuelta a elecciones y amenaza con desatar otra ola de agitación política justo antes de la segunda votación presidencial que comienza el sábado.


Los analistas legales dicen que el consejo militar gobernante, que prometió entregar el poder en junio, asume ahora el rol del Parlamento.


Explicando su anuncio, la Corte Suprema Constitucional dijo que un tercio de la Legislatura de Egipto había sido electa ilícitamente en la votación que comenzó en diciembre pasado. “Las elecciones parlamentarias no fueron constitucionales y toda la composición del Parlamento es ilegítima desde su elección”, indicó la agencia oficial Mena. En otro dictamen, la misma Corte declaró que Ahmed Shafik, el ex jefe de la fuerza aérea que en una época se contaba entre los amigos de Hosni Mubarak, no debería ser descalificado para presentarse en la elección presidencial del domingo, un golpe para los activistas, que temen que Shafik encabece una “contrarrevolución” para revertir los logros del levantamiento del año pasado.


La decisión invalida una ley aprobada por el Parlamento en abril, que prohibía a los ex altos cargos del régimen de Hosni Mubarak presentarse en las elecciones presidenciales. Le deja libertad a Ahmed Shafik para ser candidato contra Mohamed Morsi de los Hermanos Musulmanes el sábado y a las presidenciales del domingo. Morsi declaró ayer que acepta el dictamen de la Corte Suprema Constitucional en el que se considera “anticonstitucional” el Parlamento, dominado por los islamistas.


“Es un golpe de Estado militar total en el que el consejo militar borró el período más honorable de la historia de nuestra patria”, escribió en Facebook Mohamed Beltagui, un alto funcionario de los Hermanos Musulmanes.


Los dictámenes de ayer dejaron a muchos activistas antigubernamentales anonadados. Hubo choques fuera de la Corte después de la decisión, en los que montones de policías y soldados apoyados por autos blindados estaban de guardia frente a varios cientos de manifestantes. “Egipto recién fue testigo de un suave golpe militar”, twiteó Hossam Bahgat, director de Iniciativa Egipcia de Derechos Personales. “Si no estuviéramos tan cansados, estaríamos furiosos.”


Con el Parlamento disuelto, el Poder Legislativo recaerá en el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, presidido por el mariscal de campo Husein Tantaui, quien administra el país desde la caída de Mubarak, el 11 de febrero de 2011, luego de una revuelta popular prodemocrática. Sitios web de diarios egipcios aseguraron que los militares asumirán el poder hasta la celebración de los nuevos comicios parlamentarios y tendrán potestad, además, para designar un nuevo comité encargado de redactar la Carta Magna.


Mavie Maher, una funcionaria que trabaja para el derrotado candidato izquierdista presidencial Hamdeen Sabahi, le dijo a The Independent que sentía que Egipto había “retrocedido diez años”. Acusó al consejo militar de usar el proceso legal de Egipto para ganar una victoria política contra los Hermanos Musulmanes. Los analistas han sugerido que la Hermandad –que controla casi la mitad de las bancas en el Parlamento– ha estado perdiendo apoyo político debido a la deslucida actuación de sus parlamentarios.


Su porcentaje de los votos en las elecciones presidenciales recientes, cuando Morsi sacó justo debajo del 25 por ciento. fue mucho más bajo que durante las elecciones parlamentarias, una indicación, dicen algunos, de una significante declinación en su popularidad. “El consejo militar está jugando con la ley por su propio interés político”, dijo Maher. “En la próxima elección los Hermanos Musulmanes no lograrán el mismo porcentaje de las bancas”.


Koert Debeuf, un representante del bloque liberal del Parlamento Europeo en El Cairo, dijo que el dictamen de ayer fue “una manera de matar a la Hermandad Musulmana”. “Desde la época de Nasser, lo que el viejo régimen odia más es a la Hermandad Musulmana”, afirmó.


Por Alastair Beach, de The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

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El nuevo programa político de Hugo Chávez
El lunes 11 el presidente Hugo Chávez explicó a una gigantesca marea humana los ejes del programa político para su candidatura a la presidencia en el periodo 2013-2019. El acto dio inicio al proceso de consulta ciudadana sobre el documento, del que surgirá el Segunda Plan Socialista Simón Bolívar. La multitud colmaba la plaza Diego Ibarra, cercana al Consejo Nacional Electoral (CNE), y se desbordaba a lo largo de la extensa Avenida Bolívar y las arterias y plazas aledañas siguiendo el discurso en grandes pantallas. Chávez acababa de inscribirse ante el CNE como candidato a las elecciones del próximo 7 de octubre y de entregarle su propuesta política, un documento de gran valor histórico y político, sustentado en una lúcida mirada al presente y al futuro desde la historia, el pensamiento y la ética humanistas de raíz indolatinoafricana y universal (chavez.org.ve/Programa-Patria-2013-2019.pdf).


El programa desglosa numerosos objetivos nacionales y estratégicos que deben cumplirse para alcanzar cinco objetivos históricos. 1) consolidación de la independencia "definitiva" a través de un conjunto de medidas en lo económico, político, social, cultural, militar y de seguridad nacional. Sostiene que la independencia exige romper totalmente con los lazos neocoloniales impuestos por el imperialismo, sean económicos o de cualquier tipo. Cabe recordar que Venezuela, junto a Bolivia, Ecuador y Nicaragua denunciaron recientemente el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, infame instrumento de subordinación a Estados Unidos dentro de la OEA. 2) continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI para proporcionar "la mayor suma" de seguridad social, de estabilidad política y de felicidad al pueblo, objetivo que pasa, "en primer lugar, por acelerar el cambio del sistema económico" rentista petrolero capitalista al modelo productivo socialista y también por "pulverizar" la forma de Estado burguesa heredada que "reproduce sus nefastas prácticas". “Éste es un programa de transición al socialismo y de radicalización de la democracia participativa y protagónica. Partimos del principio de que acelerar la transición pasa necesariamente por… acelerar el proceso de restitución del poder al pueblo”. 3) convertir a Venezuela en un país-potencia económica, política y social dentro de la Gran Potencia Naciente de América Latina y el Caribe que garantice la conformación de una zona de paz en nuestra América. 4) contribuir a una nueva geopolítica internacional con un mundo multicéntrico y pluripolar, que –evocando a Bolívar– permita lograr el equilibrio del universo y la paz planetaria. 5) Preservar la vida en el planeta y salvar a la especie humana, que hace necesarios la construcción de un modelo productivo eco-socialista basado en la relación armónica del hombre y la naturaleza desde la idea andina del buen vivir e impulsar un movimiento mundial con ese objetivo.


Todo esto expuesto por un Chávez que no sólo desgranó las razones que sustentan su propuesta, también bromeó con el público, cantó, bailó, abrazó a sus hijas y a compañeros de la primera hora hoy en responsabilidades de gobierno y concluyó con una emotiva e inflamada alocución. Las encuestas le dan una cómoda victoria electoral así que advirtió a la apátrida oposición que no intente la violencia "porque se va a arrepentir". A cada agresión del imperialismo y de la burguesía responderemos con más revolución, aseguró.


La propuesta incluye metas muy ambiciosas como una gran ampliación de la industrialización de los hidrocarburos, diversificación industrial, importantes avances en infraestructura y soberanía alimentaria, así como continuar desarrollando las exitosas misiones sociales que ya se llevan a cabo en educación, salud, vivienda y otros rubros. Enfatiza en el control por la nación sobre los recursos naturales, perfeccionando el que ya existe sobre los hidrocarburos, defender el abasto de agua como derecho humano y fortalecer el control de la minería por un ente estatal que evite la depredación típica de las trasnacionales.


Necesitamos –dice un elocuente párrafo– de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana, de configurar una nueva socialidad desde la vida cotidiana donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo.


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Lunes, 11 Junio 2012 06:55

Muertos de risa

Muertos de risa
La derecha está desatada en este país a tales extremos que, si uno se olvida un momento de las devastadoras consecuencias, hasta podría morirse de risa


Por ejemplo, cuando la legislatura derechista del estado de Carolina del Norte se enteró de que los científicos pronostican que el nivel del mar subirá un metro para finales de siglo, lo cual podría implicar la destrucción del desarrollo costero (una área de más de 5 mil kilómetros cuadrados), hicieron lo obvio y tomaron medidas preventivas de inmediato: prepararon un proyecto de ley para prohibirle al océano que hiciera tal cosa.


El proyecto de ley, el cual se pronostica que será aprobado, ordena que de aquí en adelante las agencias gubernamentales del estado sólo pueden emplear los informes realizados con base en las tendencias históricas, lo cual obliga que se reduzca el cálculo a un incremento de nivel del mar de sólo poco más de 38 centímetros (en lugar de un metro) para finales de siglo, reportó el Charlotte Observer (uno de los principales rotativos del estado). O sea, prohíben incluir los efectos del calentamiento climático insistiendo que no hay pruebas científicas para ese fenómeno – algo que cristianos fundamentalistas y otros ultraconservadores promueven a nivel nacional. Un geólogo universitario en el estado comentó ante esto: “Uno no puede legislar al océano, no puedes legislar tormentas”.


No es el primer lugar donde políticos han decidido anular la ciencia. De hecho, en varios estados hay leyes que obligan a las escuelas enseñar la teoría del creacionismo (la versión bíblica de la creación de la Tierra) junto con la teoría de Charles Darwin.


Pero hay otras muestras del humor ultraderechista. Por ejemplo, en Florida y varios otros estados hay intentos para “defender el voto” contra el fraude haciendo justo lo opuesto: negando el voto a ciertos sectores. El gobierno estatal de Florida, controlado por republicanos, inició un proceso para “purgar el padrón” hasta de 180 mil votantes potencialmente legítimos. No por casualidad casi todos en comunidades que favorecen demócratas. Fue tan obvia la maniobra que el Departamento de Justicia federal ordenó la suspensión de lo que no era nada menos que rasurar el padrón. Texas está haciendo algo parecido. De hecho, en 2011, unas 34 legislaturas estatales introdujeron proyectos de ley con esta intención, todos bajo el pretexto de defender contra la amenaza de fraude. Todas las iniciativas son promovidas por una agrupación de millonarios conservadores y legisladores dedicados a formular leyes ultraconservadoras contra comunidades minoritarias, inmigrantes y sindicatos.


Muchos de estos millonarios, como los famosos hermanos David y Charles Koch, fueron los que invirtieron millones para defender exitosamente la gubernatura de Scott Walker en Wisconsin para que continuara con su ofensiva, contra los sindicatos del sector público, lo cual forma parte de un esfuerzo nacional


Ante años de iniciativas y propaganda antimigrante impulsada por estos mismos sectores conservadores, una nueva encuesta de CBS News registra que una mayoría de estadunidenses está de acuerdo con la controvertida ley antimigrante y racista de Arizona (52 por ciento) contra sólo 33 por ciento que dicen que es demasiada extrema, demostrando qué tan efectiva ha sido la retórica ultraderechista antimigrante en este país.


La derecha también estrena nuevas maneras de enfrentar a ambientalistas y críticos del capitalismo salvaje. Una ambientalista que testificó ante el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes en Washington preparó material para demostrar el efecto negativo de la industria minera de carbón y sus prácticas de destruir las cimas de montañas sobre las comunidades, incluyendo una foto de una niña bañándose en agua café contaminada por el carbón. Legisladores republicanos no sólo impidieron que la mostrara, sino que llamaron a la policía del Capitolio y la acusaron de pornografía infantil. La policía la liberó después de que ella les mostró que era una niña de 5 años bañándose en aguas contaminadas, y que eso era lo ofensivo.


Por otra parte, estas mismas fuerzas conservadoras tratan de defender a los superhéroes de los cómics. La organización conservadora One million moms (Un millón de madres) ha lanzado una campaña para detener la homosexualidad en revistas de historietas ante la noticia que DC cómics esta a punto de revelar que uno de sus figuras más famosas es gay (la especulación es que podría ser Batman, Linterna Verde o la Mujer Maravilla), reportó el periódico The Guardian. No sólo eso, pero otro superhéroe de los X-Men de la empresa Marvel cómics podría contener un matrimonio gay. Eso, aparentemente, es una gran amenaza a la civilización, según los conservadores. Vale señalar que el mismo grupo sufrió una derrota al intentar detener un comic de Archie que incluía un matrimonio gay.


Para la derecha, todo esto es una gran guerra sagrada, y casi en todos estos intentos usan vocabulario bíblico e imágenes religiosas para defender lo que entienden como su America. De hecho, la semana pasada hubo una manifestación de conservadores frente al Capitolio en favor de “la libertad religiosa”, donde se reafirmó que entre las grandes batallas está continuar la lucha contra el aborto y los programas de salud que incluyan mecanismos de contracepción. El famoso ex legislador ultraderechista Robert Dornan afirmó que una relección de Barack Obama sería“apocalíptica”, reportó el Washington Post.


Hay innumerables ejemplos más de la ofensiva derechista en este país. Aunque uno primero puede morirse de risa por algunas de estas hazañas y sus justificaciones, después uno empieza a escuchar la risa macabra y triste de los muertos y dañados por los efectos actuales y potenciales de todo esto. De repente, ya no es chistoso.
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“En Grecia se rompió el contrato social”
El tembladeral de la Eurozona es la segunda fase de una crisis que comenzó con el estallido financiero de 2008 y tiene en vilo al orden mundial surgido con la caída del Muro. Uno de los más inesperados rostros de este conflicto entre lo viejo y lo nuevo que lucha por nacer es la coalición de izquierda griega Syriza. Partido marginal antes de la crisis financiera, Syriza dio el gran salto con el desgaste de los dos partidos tradicionales griegos (socialdemocracia de Pasok y la derecha conservadora de Nueva Democracia) ante los drásticos programas de ajuste exigidos por la Troika (el FMI, el Banco Central Europeo, la Unión Europea) a cambio de un rescate que evitase el default.


En las elecciones del 6 de mayo esta coalición de comunistas variopintos –maoístas, trotskistas, independientes– y verdes obtuvo un 17 por ciento de los votos, cuatro veces más de lo que habían cosechado en los comicios previos. De cara a las elecciones del 17 de junio cuentan con alrededor de un 28 por ciento de la intención de voto y están cabeza a cabeza con los conservadores, la mejor carta que tiene hoy la Troika para imponer el ajuste. Según la mayoría de los medios europeos, una victoria de Syriza significaría la salida de Grecia del euro y la más seria amenaza a la supervivencia de la moneda única europea desde su lanzamiento a fines de los ’90. Página/12 sostuvo un largo diálogo telefónico con Errikos Finalis, miembro del Secretariado Ejecutivo de Syriza, quien se manifestó conmovido por el apoyo que les ha llegado de Argentina, Brasil y el resto de América latina.


–¿Cómo define a Syriza?

–Syriza está en un proceso de transformación. Somos una coalición de izquierda, pero estamos formando un amplio frente popular para incorporar el apoyo de nuevos sectores sociales desde las elecciones de mayo. Campesinos, obreros, pequeños empresarios, la clase media empobrecida, los jóvenes, muchos de ellos desempleados, forman hoy parte de esta nueva base de Syriza. En Grecia se ha roto el contrato social. Nosotros queremos restaurarlo sobre nuevos cimientos. En las últimas semanas hemos realizado más de 300 asambleas populares para escuchar lo que dice la gente y elaborar juntos una solución a sus problemas.


–¿Cuál es su plataforma económica?

–Nuestra primera medida será romper el memorando que el gobierno firmó con la Troika para recibir el segundo rescate. Grecia ha sufrido años de recesión con estos programas de austeridad que sólo han servido para destruir nuestra economía y nuestro tejido social. Vamos a congelar de inmediato los recortes a las pensiones y los salarios. Vamos a frenar las privatizaciones y revertir algunas que ya fueron hechas. Los bancos que han recibido ayuda estatal de unos 200 mil millones de euros y que, por tanto, pertenecen al Estado, quedarán bajo control público. Necesitamos reformar el sistema impositivo que ha permitido que las grandes fortunas griegas no paguen impuestos. En cuanto a la deuda, suspenderemos de inmediato el pago de intereses. Queremos que haya un período de tres años de moratoria para poder dialogar con todos los bancos e instituciones para ver qué parte de la deuda ha sido ya pagada hasta dos o tres veces y qué parte realmente se adeuda. Queremos que haya una auditoría independiente, un poco al estilo de la de Rafael Correa en Ecuador, para decidir qué deuda es legítima y cuál no.


–Su agenda requiere tiempo y Grecia no parece tenerlo. Alemania ha advertido que el memorando no es negociable. El mensaje es que, si Grecia decide desconocerlo, quedará fuera del euro. Teniendo en cuenta que Grecia importa casi todo el petróleo y los medicamentos, además de un 40% de sus alimentos, ¿no se expone a un descalabro total sin el euro detrás?

–En primer lugar tenemos elementos muy importantes para negociar y evitar una salida del euro que nosotros no deseamos. En segundo lugar, la política que se siguió desde el ingreso de Grecia a la Eurozona desmanteló el aparato productivo griego. Nosotros éramos autosuficientes a nivel alimentario. Ya no lo somos. Teníamos una industria manufacturera débil, pero existente, que también fue duramente golpeada. Este modelo económico fracasó. Pero no fue obra de la naturaleza. Fracasó por razones humanas que tienen que ver con el modelo que impuso la Unión Europea para transformarnos en un país de servicios que importa todo. Es necesario comenzar a recrear un modelo viable. Esta es la principal tarea. Alemania está chantajeando al resto de Europa. No tiene ningún derecho a decidir si Grecia sigue o no en el euro. Si usa un mecanismo ilegal para sacarnos del euro, será un problema para el resto de la Eurozona, y no me refiero únicamente a los países del sur: Francia también está muy expuesto. La solución no puede ser unilateral, no puede ser el exterminio de los griegos. Para nosotros el dilema no es el euro o el dragma. El dilema es sobrevivir o no.


–El discurso dominante en muchas capitales europeas es que Grecia tiene que pagar por su propia incompetencia y corrupción. La directora general del FMI, Christine Lagarde, lo dijo en una reciente entrevista con The Guardian. No parece haber mucho margen para la negociación.

–Están usando a Grecia de conejillo de Indias de un experimento que si sale se aplicará en el resto de Europa. Los argumentos que usan se sostienen gracias a un bombardeo mediático que no tiene empacho en difundir mentiras. La idea de que los griegos trabajan mucho menos que los alemanes, o que los jubilados germanos están pagando por la jubilación anticipada de los griegos, es uno de los tantos mitos difundidos por los medios. Según las estadísticas de Eurostat, es decir la oficina de estadísticas de Europa, los griegos son los segundos en horas de trabajo de toda la Unión Europea. Lo mismo pasa con la jubilación. En Grecia, la edad oficial de jubilación de los hombres es de 67 años, de las mujeres de 65. Es un régimen más estricto que en otros países de Europa y las jubilaciones que se cobran después de 30 o 40 años de trabajo son mucho peores. Pero además hay un segundo factor que debería liquidar estos mitos mediáticos de una vez para siempre. Los préstamos de la Troika apenas pasan por Grecia. Se quedan literalmente dos días antes de que ese mismo dinero vaya a los bancos y al FMI. Lo que está haciendo la Troika es salvar a los bancos, no a los griegos, mucho menos a sus jubilados que han visto un recorte brutal de sus pensiones.


–Uno de los peligros de una situación tan difícil es la violencia. Grecia tuvo en el siglo XX una guerra civil y un golpe de Estado. Y en las elecciones de mayo los neonazis tuvieron un considerable apoyo que les permitió tener representación parlamentaria.

–Los neonazis aprovecharon la desorientación y el miedo de un sector de la población, pero no tienen una base social real. Con el paso de los días, su impacto electoral ha disminuido, algo que se va a notar en las próximas elecciones. No cabe duda de que hay aventureros de todo tipo que quieren desestabilizar para influir en el resultado de las elecciones, pero los griegos no quieren pelear entre ellos. Quieren una solución para sus problemas. Lo que pasa es que las campañas existen y se echan a rodar amenazas y rumores como la idea de un golpe de Estado. No tienen ningún fundamento. El ejército no va a repetir los errores del pasado.


–¿Tienen entonces confianza en la victoria?

–No. Desde ya que estamos trabajando para ganar las elecciones, pero las fuerzas internacionales que tenemos que enfrentar son muy poderosas y están intentando aterrorizar al pueblo griego. Si logran imponer su agenda, solo será de modo temporario. Con esta política no podrán mantenerse en el gobierno más que unos meses.


–Muchas cosas que usted ha contado recuerdan la situación de Argentina en 2001. ¿Ustedes han percibido también ese paralelo?

–Lo tenemos muy presente. En estos momentos Grecia se encuentra en una situación muy similar a la que vivió Argentina en los meses previos al default, con programas de austeridad con el sello del FMI que generaban de-sempleo y recesión. Sabemos lo que ocurrió entre diciembre de 2001 y los primeros meses de 2002. Queremos evitar un default que es siempre traumático. Pero lo sucedido en Argentina es una inspiración también porque muestra que es posible salir de esa situación si se abandona la política de austeridad. Mucha gente de Argentina, Brasil y otros países de América latina nos ha enviado mensajes de solidaridad. Yo quiero agradecérselos. Es muy alentador saber que tan lejos mucha gente se da cuenta de que somos parte de la misma lucha.

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