Faltó respuesta a las demandas sociales
En medio de la crisis económica y política en el mundo árabe y la Unión Europea (UE) el informe anual de Amnistía Internacional criticó duramente a los gobiernos por su falta de respuesta a las demandas sociales. “De Nueva York y Moscú a Londres y Atenas, de Dakar y Kampala a La Paz y Cuernavaca, de Phnom Penh a Tokio, la gente tomó la calle. Fue patente el contraste entre la valentía de los que exigen derechos y la incapacidad de los líderes para responder con medidas concretas”, señaló el secretario general de Amnistía Internacional Salil Shetty.


El informe global 2012 de la organización de derechos humanos con sede en Londres abarca desde las rebeliones que sacudieron al mundo árabe, a partir de la inmolación de un vendedor ambulante tunecino a principios del año pasado, hasta las manifestaciones contra los programas de austeridad que sacuden al mundo desarrollado. “La crisis económica ha puesto de manifiesto una ruptura del pacto social entre el gobierno y la ciudadanía. En el mejor de los casos, los gobiernos se mostraron indiferentes. Muchas veces solo se preocuparon por proteger a los poderosos”, subrayó Shetty.


En el mundo árabe ese pacto social era una quimera que solo comenzó a plantearse con el comienzo de la rebelión. “La respuesta de los gobiernos a la Primavera Arabe fue brutal y Occidente se preocupó más por mantener el statu quo que por promover la democracia, todo agravado por una retórica crecientemente xenófoba de la Unión Europea ante el considerable número de refugiados que comenzó a llegar del norte de Africa. Hoy la Primavera Arabe se está convirtiendo en muchos aspectos en un invierno”, señaló a Página/12 Javier Zuñiga, asesor del secretario general de Amnistía Internacional.


Egipto es un caso paradigmático. Dado a conocer el mismo día de las elecciones presidenciales en ese país, el informe señala que los ideales revolucionarios están en peligro. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que asumió el poder tras la caída de Hosni Mubarak con la promesa de dirigir la transición, ha procesado o llevado ante jueces militares a más de 12 mil civiles, muchos más que durante los 30 años de gobierno de Mubarak. Las mujeres han salido especialmente mal paradas. En marzo de 2011, las fuerzas de seguridad obligaron a un grupo de detenidas en una manifestación a someterse a pruebas de virginidad. Amnistía Internacional destaca que un tribunal administrativo egipcio dictaminó que tales pruebas no tenían valor legal, pero cuando la organización les pidió a los partidos políticos que se comprometiesen a proteger principios básicos de derechos humanos, los dos partidos que obtuvieron la mayoría de los votos en las elecciones parlamentarias se negaron a hacerlo. El Partido de la Libertad y la Justicia, de la Hermandad Musulmana, que consiguió 235 escaños (el 47 por ciento), no respondió a la petición y el partido salafista Al Nur, que quedó en segundo lugar con 121 escaños (el 24 por ciento), se negó a promover los derechos de las mujeres o la abolición de la pena de muerte.


Amnistía Internacional es igualmente dura con los países desarrollados y su respuesta a la crisis económica. Coherente con la extensión que hizo del concepto de derechos humanos al campo económico y social en su informe de 2009, Amnistía critica “las políticas internas que han llevado a la persistente crisis económica y a una gran tolerancia con la desigualdad”. Las protestas en Europa y América del Norte mostraron que “la gente había perdido la fe en gobiernos que desdeñan una y otra vez la rendición de cuentas, la justicia y la promoción de la igualdad”. Esta creciente deslegitimización tuvo un claro impacto político: desde el estallido de la deuda soberana 16 países de los 27 que forman la UE han cambiado de gobierno.


Dada la profundidad de la crisis, la legitimidad de los nuevos gobiernos no dura mucho y suele acortarse aún más con la represión policial de las protestas. “En Grecia, la policía utilizó reiteradamente fuerza excesiva e hizo amplio uso de productos químicos contra personas que protestaban pacíficamente. En España, hubo un uso excesivo de la fuerza para poner fin a manifestaciones en demanda de cambios políticos, económicos y de política social”, puntualiza el secretario general de Amnistía Internacional.


Este “singular fracaso del liderazgo nacional e internacional” es también evidente, según el informe, en el creciente poder de las multinacionales para eludir toda regulación y obtener beneficios a costa de las comunidades locales. “Desde Shell, en el delta del Níger, Nigeria, hasta Vedanta Resources, en Orissa, India, los gobiernos no garantizan que, como mínimo, los agentes empresariales respeten los derechos humanos. En muchos países, cientos de miles de personas son objeto de desalojo forzoso cuando llegan las empresas mineras y reclaman tierras donde hay recursos naturales”, señala el secretario general Salil Shetty. Amnistía saluda el papel de las nuevas tecnologías en la democratización, pero critica a muchas de sus empresas. “Se ha demostrado que empresas que aparentemente se dedican a la expresión y el intercambio de opiniones (y se benefician de ello), como Facebook, Google, Microsoft, Twitter, Vodafone y Yahoo, están colaborando en la comisión de violaciones de derechos humanos”, señala el secretario general.


A nivel regional, Amnistía Internacional destaca que la demanda por derechos humanos se hizo oír en toda la región durante 2011: en los tribunales nacionales, en el sistema interamericano y en las calles. “Las peticiones de justicia realizadas por ciudadanos individuales, defensores y defensoras de los derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil y pueblos indígenas siguieron ganando fuerza y a menudo condujeron a quienes las realizaban al enfrentamiento directo con poderosos intereses económicos y políticos”, señala Salil Shetty. Esta movilización se produce en contextos políticos dramáticos como con las matanzas del narcotráfico en México (más de 12 mil muertes el año pasado) o el conflicto en Colombia. En el caso de Brasil, el elevado índice de delincuencia violenta y las prácticas de los cuerpos de seguridad fueron los puntos más resaltados por Amnistía, que señaló que el atentado contra la jueza Patricia Acioli muestra el alcance y la confianza con que operan las milicias. “A esto se suma la expulsión a menudo violenta de sus tierras de los grupos indígenas, tanto en Brasil como en Colombia, Guatemala o México. Un creciente problema en América latina es que multinacionales o grupos nacionales inician explotaciones petroleras, mineras o forestales sin respetar los derechos de los indígenas o de las comunidades que viven en el lugar”, señaló a este diario Zuñiga.

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Miércoles, 23 Mayo 2012 06:30

“No se negocia con el infierno”

“No se negocia con el infierno”

El dirigente que puso en jaque el programa de ajustes y austeridad que el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea impusieron a Grecia envió desde París un mensaje muy claro: Alexis Tsipras, el líder de la izquierda radical griega, Syriza, dijo en la capital francesa que era urgente “refundar Europa y derrotar al poder financiero. Ese poder es el gran enemigo de los pueblos, no gobierna, pero decide sobre todas las cosas”. Alexis Tsipras vino a París a entrevistarse con Jean-Luc Mélenchon, el líder del Frente de izquierda francés, candidato en las pasadas elecciones presidenciales de abril y mayo y, hoy, adversario directo de la jefa de la extrema derecha, Marine Le Pen, en las elecciones legislativas el 10 y el 17 de junio. Tsipras llegó a Francia en posición de fuerza. Grecia vuelve a celebrar elecciones legislativas el próximo 17 de junio y los sondeos predicen la victoria de su partido, lo que haría de él el próximo primer ministro. Dirigiéndose directamente a la canciller alemana Angela Merkel, el hombre que hace temblar Europa fustigó con pasión y virulencia la poción amarga austeridad-ajuste promovida por Berlín, al tiempo que descalificó a quienes no le dejan a Atenas más alternativa que la de negociar la austeridad o morir: “No se negocia con el infierno”, dijo el responsable de Syriza. En cuanto a Merkel, Alexis Tsipras acusó a la canciller alemana de “estar llevando a Europa a una suerte de suicidio colectivo”.
 

Para este político de 37 años, que surgió al primer plano en plena hecatombe, lo que está ocurriendo en Grecia no es una crisis pasajera acompañada por un enésimo plan de economías sino un test llamado a ampliarse: “No se trata de un simple programa de austeridad sino de una experimentación neoliberal de choque que conduce a Grecia a una crisis humanitaria y que, luego, debe ser exportada a toda Europa”. El diagnóstico que Tsipras formuló en París es claro y combativo: “Estamos viviendo una guerra entre las fuerzas del trabajo y las fuerzas invisibles de la finanza y los bancos”, dijo Tsipras junto a Mélenchon, quien completó el mensaje diciendo que “la cadena de resignación y de servidumbre que unía a los pueblos europeos se está rompiendo”. El panorama electoral del partido Syriza tiene contornos favorables para cambiar las reglas de juego impuestas por el mundo financiero. Ese “enemigo”, dijo Tsipras, puede “caer” gracias a las elecciones legislativas del 17 de junio. Según él, la consulta electoral no será “un seudodilema entre el euro y el dracma –la antigua moneda griega– sino una elección entre el memorando de austeridad y la esperanza”.
 

Lejos de ser un enemigo del euro, Tsipras se presentó en París como un “partidario” de la moneda única pero, al mismo tiempo, como un adversario del “chantaje que practican los partidarios de la austeridad”. Los argumentos de Syriza han ganado muchos votantes en Grecia. Los últimos sondeos de opinión le otorgan al partido de izquierda un 28 por ciento de los votos, justo delante de la derecha de Nueva Democracia, 24 por ciento. La progresión de Syriza ha sido espectacular. Desde las elecciones legislativas celebradas el pasado 6 de mayo, donde Syriza surgió como la segunda fuerza política del país, el partido ganó 16 puntos en intención de voto. En comparación, durante las elecciones de 2009 Syriza había obtenido sólo 4 por ciento. Alexis Tsipras dejó bien claro en París que, en caso de ganar las elecciones de junio, no aceptará ninguna negociación sobre el paquete de austeridad que la UE y el Fondo Monetario Internacional impusieron a Grecia a cambio de los 130.000 millones del rescate financiero. En este sentido, Tsipras defendió los argumentos del presidente francés, el socialista François Hollande, a favor del crecimiento como estrategia para salir de la crisis: “Si seguimos como ahora, en seis meses hará falta aprobar un tercer plan de ayuda y una segunda reestructuración de la deuda. Los gobiernos europeos deben dejar de pedir a los contribuyentes que sigan poniendo su dinero en un pozo sin fondo. Sin crecimiento, jamás podremos pagar el dinero que nos den”. Los cerca de doscientos periodistas acreditados en la Asamblea Nacional nunca habían escuchado un requisitorio tan quirúrgico contra el sistema financiero pronunciado dentro del sacrosanto recinto parlamentario. Tsipras definió el plan de austeridad aplicado a Grecia como “un desastre humanitario”, como un “acto de barbarie ineficaz”. Tanto Tsipras como Mélenchon fustigaron a Europa por su conducta hacia Grecia y su culpabilización colectiva de Atenas en lo que atañe a la crisis. Ambos pidieron una “solución común a un problema común” porque, si no, la tragedia griega alcanzará inevitablemente otros países. “Amenazar a Grecia es amenazarnos a nosotros mismos”, dijo Mélenchon y, de paso, recordó que el 60 por ciento de la deuda griega está en cajas públicas.
 

Mélenchon está convencido de que las revoluciones ciudadanas que se vieron en el sur de América latina pronto se plasmarán en el Viejo Continente. Grecia es, en este caso, un ejemplo del “efecto espejo”. Apoyados por la brisa de un cambio, Tsipras y Mélenchon abogaron por una asociación completa de la izquierda europea destinada a una “refundación de Europa basada en la cohesión social y la solidaridad”. El lenguaje juvenil y combativo de Alexis Tsipras no incluye el angelismo. El líder de Syriza sabe que, incluso con la victoria política de las urnas, la ruta será ardua: “Formar un gobierno no es tener el poder. Si llegamos a ser mayoritarios en las urnas tendremos contra nosotros los bancos, los medios y una parte del Estado”, dijo Tsipras. El político griego se comprometió en París a tomar una serie de medidas inmediatas en caso de ganar las elecciones de junio: “Un gobierno de izquierda –explicó– pondrá fin inmediatamente a las medidas más insostenibles: el descenso de los salarios y de las jubilaciones”. Tsipras reconoció que para sacar a Grecia del marasmo sería preciso hacer “sacrificios” pero, también, aclaró que “al igual que todos los pueblos de Europa, los griegos quieren tener el sentimiento de que sus sacrificios son útiles y que los más pobres no son los únicos que pagan la cuenta”.
 

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Piñera lo dice y lo repite: “No habrá educación gratuita en Chile”
Este lunes 21 de mayo, el presidente de Chile Sebastián Piñera rindió su tercera memoria y cuenta anual ante el Congreso de la Nación, durante la cual descartó otorgar gratuidad a la educación, principal demanda del movimiento estudiantil.


“Sabemos que algunos proponen educación gratuita para todos y no sólo a los más vulnerables y la clase media necesitada. Francamente, en un país con tantas carencias y desigualdades como el nuestro, no es justo ni conveniente que el Estado, con los recursos de todos los chilenos, financie la educación de los más favorecidos”, señaló Piñera, citado por La Tercera.


El presidente chileno instó a los parlamentarios aprobar los proyectos de ley enviados por el Ejecutivo entre los que se encuentra la reforma educacional; que incluye el nuevo sistema de créditos para universitarios “disponibles para todos los estudiantes con una tasa de interés del 2 por ciento anual”, señaló Piñera y añadió que “este nuevo sistema “será administrado por el Estado, reemplazando a los bancos”; además de la subvención escolar.


También solicitó a los parlamentarios la aprobación de la Reforma Tributaria, a la que se oponen los estudiantes, que, según afirma, permitirá el “aumento del presupuesto de Educación, las becas y la creación de liceos de excelencia”. Esta reforma implica que la recaudación anual de tributos aumentará de 700 millones a 1.000 millones de dólares.


Movilizaciones populares


El mandatario chileno rindió su cuenta pública en medio de fuertes protestas a las afueras del órgano legislativo, ubicado en la ciudad de Valparaiso, en el centro del país.


Estudiantes y trabajadores chilenos, realizaron una marcha por las calles de Valparaiso para luego concentrarse frente al parlamento; la manifestación fue convocada por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (Anef) y la Confederación de Trabajadores del Cobre.


“Queremos terminar con el legado político de la dictadura (de Augusto Pinochet), que administró la Concertación y del cual el presidente Piñera es continuidad”, apuntó Gabriel Boric, presidente de la Fech; quien se encontraba junto a la vicepresidenta de la organización estudiantil, Camila Vallejo.


Las demandas de la concentración se centraron en el tema educativo, que ha sido punto débil de la administración de Piñera, ante el levantamiento de los estudiantes que exigen educación gratuita y de calidad.


El presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, señaló que urge en Chile avanzar en la gratuidad de la educación, en el fin del lucro en el sistema de enseñanza y en la desmunicipalización de los colegios en razón de buscar menos anarquía en la formación ciudadana.


Los manifestantes también exigieron un aumento salarial acorde con el alto costo de la vida. La CUT pide el establecimiento de un sueldo mínimo de 250 mil pesos (unos 515 dólares); que actualmente es de 182 mil pesos chilenos (unos 375 dólares aproximadamente).


Marcha en Concepción



Entretanto, en la ciudad de Concepción, al centro sur del país, organizaciones sociales de esa región realizaron una marcha y su propia memoria y cuenta en la Plaza de la Independencia, denominada “Cuenta Pública Popular”, en la que reflejaron el trabajo que han venido ejecutando de manera conjunta todos los movimientos sociales de la zona.


“Lo más importante que podemos destacar es el impulso de una mesa de trabajo sindical, estudiantil y poblacional. Esperamos reunirnos este 26 de mayo para empezar a potenciar un referente en conjunto y líneas políticas”, señaló el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción (FEC), Recaredo Gálvez, quien acusó al gobierno chileno de gobernar para los empresarios y para la permanencia de la clase política, reseñó Radio Universidad de Chile.


“El Gobierno sigue siendo esclavo del mercado, sigue estando al servicio del gran empresariado y eso es lo que vamos a evidenciar. Ya nos dimos cuenta de que el Gobierno es completamente incapaz de entregar cualquier tipo de solución, así que ahora hay que desenmascarar al empresariado que está detrás, que genera opresión y represión laboral. También genera acumulación a partir de la educación, la vivienda y la salud y ellos son los que tendrán que verse evidenciados frente a toda la opinión pública respecto a lo que están haciendo”, agregó Gálvez.


La popularidad del mandatario chileno se mantiene entre los niveles más bajos alcanzado por un presidente desde el retorno de la democracia en 1990, de acuerdo a la última encuesta publicada por Adimark, sólo 26% de los chilenos apoya la gestión de Piñera.


21 Mayo 2012 

(Con información de AVN)
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Elecciones europeas: ¿se sostiene el centro?
En los sistemas parlamentarios occidentales, las elecciones siempre tienen que ver con el centro. La situación estándar es aquélla en que hay dos partidos dominantes –uno situado un poco hacia la derecha del centro y otro un poco hacia la izquierda del centro. Hay diferencias entre las políticas que estos partidos emprenden cuando están en el cargo, pero hay enormes similitudes. La elección nunca refleja una división política profunda. Más bien se trata de recentrar el centro –que debe considerarse el punto de apalancamiento en el subibaja entre partidos.


Es más rara la situación donde se repudia el centro, y por tanto hay un repudio de los dos partidos principales que giran en torno al centro. Un resultado así arroja la política nacional a trastornos importantes, y en también tiene un impacto considerable fuera del país.


Las recientes elecciones en Francia y Grecia ilustran bien estas dos situaciones. En Francia, los socialistas derrotaron a la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) y de hecho han recentrado el centro. En la situación caótica mayor del sistema-mundo, y particularmente en aquélla de la Unión Europea, recentrar el centro en Francia tendrá un gran impacto. Pero no esperemos que las políticas reales de François Hollande sean radicalmente diferentes de las de Nicolas Sarkozy.


En Grecia ocurrió justo lo contrario. El centro fue repudiado de un modo dramático. Ambos partidos principales –el conservador Nueva Democracia y el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok)– perdieron más de la mitad de los votos que tenían normalmente. El total combinado de ambos pasó de ser dos tercios de la votación, a un tercio. Pasok incluso quedó reducido a un tercer lugar, desplazado por una coalición de partidos más a la izquierda, la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), que fue considerada, en general, la gran ganadora de los comicios.


El punto básico de las elecciones fue el programa de austeridad impuesto a Grecia por las fuerzas exteriores –sobre todo y sin inmutarse, por Alemania. Todos los partidos excepto los dos partidos importantes tradicionales llamaron a repudiar las medidas de austeridad. El dirigente de Syriza, Alexis Tsirpas, aseguró que los resultados de la elección hacían “nulo e inválido” el compromiso con el plan de austeridad.


¿Qué ocurrirá en los próximos meses? Después de que los tres partidos con la mayoría de los votos en Grecia –Nueva Democracia, Syriza y Pasok– no pudieron formar un gobierno, todo se mueve hacia unas nuevas elecciones. Syriza podría incluso ser el primero, en la siguiente vuelta. Dado que el gobierno griego no recibirá más asistencia, deberá recurrir a préstamos de cajón. El ministro de relaciones exteriores alemán ya amenazó con expulsarlos de la eurozona. Sin embargo, no hay modo legal de hacer esto. Y dado que el público griego parece pensar que salirse de la zona no va a resolver nada y probablemente empeore las cosas, la situación llegará a un punto muerto. Los griegos sufrirán enormemente. Pero también sufrirán muchos bancos europeos y también la población alemana, aunque hasta ahora no esté consciente de ello.


En tanto, habrá nuevas elecciones en Francia para la legislatura. Los observadores predicen una victoria socialista, con un contingente significativo del equivalente francés de Syriza, el Frente de Izquierda. La única posición clara de Hollande es que el crecimiento de Europa debe tener prioridad por sobre la austeridad –un desafío directo a la actual posición alemana. Así que el centro se recentrará más hacia la izquierda.


Los alemanes están ahora bajo una presión enorme. Hay un descontento interno que conduce a pérdidas electorales para el partido de la canciller Merkel, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y su asociada, la coalición neoliberal, el Partido Democrático Liberal (FDP). Los otros partidos social-demócratas de Europa se han animado por la victoria de Hollande para moverse algo hacia la izquierda. Los dos partidos conservadores en la coalición gubernamental italiana han sufrido pérdidas severas en las elecciones municipales de mayo. Hay también, cosa extraña e importante, presión de Estados Unidos hacia Alemania, para que se mueva en la dirección en que Hollande empuja.


Los alemanes podrían resistirse a todo esto, hasta el 31 de mayo, día del referendo irlandés. El gobierno irlandés fue el único miembro de la zona del euro que accedió al tratado de austeridad en que insistió Merkel, con el respaldo de Sarkozy, tras la realización de un referendo. Las encuestas han estado mostrando que la definición de los resultados sería difícil, pero el gobierno irlandés se había sentido confiado en que podía ganar un voto aprobatorio. La victoria de Hollande puede ahora hacer cambiar de opinión a los votantes suficientes como para que el voto irlandés sea negativo, en cuyo caso el tratado de autoridad se invalidaría. Esto socavaría la posición alemana mucho más que el repudio griego del centro.


Entonces, ¿qué pasará? La clave es lo que ocurre en la vida política alemana. Angela Merkel, como cualquier buena líder política, intenta ver en que dirección sopla el viento. Su lenguaje por tanto ya comienza a evolucionar. En secreto tal vez acepta bien la presión externa para hacer lo que, desde el estrecho punto de vista alemán, es lo sensato y así apuntalar la compra de poder (para los bienes alemanes, entre otras cosas) en el resto de la Unión Europea.


Si Alemania se mueve en esa dirección, el euro y la zona del euro sobrevivirán, y seguirán siendo un actor importante (aunque contenido) en el escenario geopolítico. A escala mundial, el recentramiento de la totalidad de Europa, sin embargo, no se volverá un status quo pero acelerará realineamientos geopolíticos inevitables. No obstante, el recentramiento alemán ayudará a Europa a resistir mejor el siguiente tsunami que significa el colapso de fondos soberanos y del dólar como divisa de reserva.


El mundo entero nada en aguas picadas. Alemania puede pronto unirse a la lista de Estados que comienzan a entender cómo navegar en medio del caos. Los gobiernos inflexibles son su propio peor enemigo.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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Sábado, 19 Mayo 2012 07:34

Penúltimas declaraciones de Mancuso

Siempre serán penúltimas porque siempre tendrá algo que agregar mientras no se llegue a la verdad real. A propósito de una declaración de Mancuso, rendida el 20 de noviembre de 2008 en Estados Unidos, sobre la masacre de Pichilín, dijo la periodista Salud Hernández Mora que si se indagara a los testigos clave se podría demostrar la teoría tantas veces esgrimida por los jefes paramilitares: “Que lo suyo no fue una batalla solitaria sino una guerra que libraron con la participación de instituciones que debieran estar sentadas en los estrados judiciales” (El Tiempo, febrero 1/2009).

En tres declaraciones anteriores, Mancuso implicó a cuatro generales de la República de estar comprometidos en apoyo a los paramilitares: Rito Alejo del Río, ex comandante de la Brigada 17; Iván Rodríguez Quintero, ex jefe de la Primera División; Carlos Alberto Ospina, ex comandante de las Fuerzas Militares, y Julio Eduardo Charry ex jefe militar de Urabá (El Tiempo, 13 de diciembre/2008). Como lo debe recordar la opinión pública, al ex comandante de la Brigada 17, Rito Alejo del Río, los gremios económicos y algunos dirigentes políticos le ofrecieron un homenaje por haber sido el “pacificador de Urabá”. Uno de los oferentes de ese acto fue Álvaro Uribe Vélez, entonces candidato presidencial. De ese lapso (1995-1997) en que Rito Alejo del Río fue ‘pacificador’, dijo la Procuraduría en su investigación: “Para esa época, los paramilitares, en algunas veces en acción conjunta con el Ejército, instalaron retenes ilegales, forzaron a campesinos a abandonar sus tierras” (El Tiempo, 5 de septiembre/2008).

Las más recientes declaraciones (viernes 10 de mayo/2012), conocidas ampliamente en los medios de comunicación, son muy graves y comprometedoras: que el gobierno quería montar una empresa criminal con los paramilitares para tumbar a la Corte Suprema; que se reunió con Álvaro Uribe; que lo ayudó económicamente en su reelección. También habló de la relación que existía entre Santiago Uribe y los paramilitares, “pero Dios mío… no quiero referirme a estos temas porque mi respuesta sería considerada como una venganza”. Todo esto es demasiado grave, pero nada que se salga del contexto histórico-político-territorial-social de delitos semejantes, ya comprobados por las autoridades judiciales. Dijo, además, que Pedro Juan Moreno, secretario de Gobierno de Uribe cuando éste se desempeñó como Gobernador, les enseñó a los líderes de las auc a “combinar todas las formas de lucha”. En declaraciones, esto es lo nuevo, en la realidad ya se sabía.

Lo que le dijo Mancuso al Fiscal 41 de la Unidad de Justicia y Paz desde Estados Unidos no es nada incoherente con las declaraciones anteriores, o con lo que el país conoce en relación con los paramilitares y las dos elecciones del ex presidente Uribe. En Colombia, en el primer semestre de 2006, no hubo elecciones sino para-elecciones. En reportaje concedido a El Espectador, en fecha previa a esos comicios, el ex presidente de la República, ex secretario general de la OEA y entonces director único del Partido Liberal, César Gaviria, dijo: “Tenemos el problema de la presencia paramilitar en muchos departamentos y del apoyo clarísimo que le están dando al presidente Uribe, pero aceptamos el desafío”. En ese mismo reportaje, el ex presidente liberal señaló: “Díganme cuáles son los paramilitares que no están con las listas que apoyan al Gobierno […]. Para mí eso es evidente, entre otras cosas porque el Presidente no ha rechazado esos apoyos. Los ‘paras’ están allí en esas listas, eso es algo que no hay que probar, todo el mundo sabe que es así”.

Las angustiosas denuncias del ex presidente Gaviria se unen a muchas declaraciones que atestiguan que el problema más grave que ha vivido Colombia en toda su historia es la invasión paramilitar en todas las estructuras económicas y políticas de esta sociedad. Ahí están los hechos y las declaraciones: las de Carlos Castaño, las de Vicente –su hermano–, las de Mancuso, las de los uribistas, las de los liberales, las de los izquierdistas, las simuladas del presidente Uribe, las de ‘Ernesto Báez’, las del Comisionado de Paz, en fin. Si el conjunto de hechos relacionados con el paramilitarismo, ocurridos en Colombia en los últimos 20 años, hubiesen acaecido en cualquier otro país del mundo, se habría producido un levantamiento con una fuerza tan impetuosa y violenta que hubiera arrastrado hasta con la catedral de Roma. En Colombia no, quizá por tres razones. En primer lugar, porque el pueblo, es decir, los miserables y excluidos, están luchando encarnizadamente con su entorno geográfico y social para no morir de hambre y de falta de abrigo. En segundo lugar, porque ningún dirigente de quienes van del centro a la izquierda, y que la vida les ha dado todo para hacerlo –formación intelectual, base social e independencia económica– se atreve a asumir un liderazgo para este mundo contemporáneo y tangible. Y en tercer lugar, porque el establecimiento, en todas sus expresiones, ha estado –de mala fe– ciego, sordo y mudo.

Carlos Castaño, en la página 237 de Mi confesión, dice que él no actuó sólo, que lo hizo bajo las instrucciones del “Grupo de los Seis”. ¿Quiénes conformaban ese grupo? Para tener una pista, habrá que preguntárselo a quienes ocuparon la cúpula del DAS en aquellos años en que actúo el jefe paramilitar. Según lo dicho por Castaño, que coincide con muchas otras fuentes, los paramilitares fueron y siguen siendo un brazo armado del establecimiento. Sin embargo, de acuerdo con lo que sucedió durante los seis primeros años de gobierno de Uribe –antes del 13 de mayo de 2008, día de la extradición de los líderes paramilitares–, ya no eran las fuerzas del establecimiento quienes dirigían a los paramilitares sino los paramilitares quienes orientaban, conminaban y le daban ultimátum hasta al propio presidente de la República. Esto no es un decir. Basta observar la prensa diaria de la época, los semanarios, o los archivos de la radio y la televisión.

Quien desee escribir una nota, un ensayo o un libro sobre las elecciones de la primera década de este siglo –que fue una década perdida para la historia de Colombia– no tendrá que estrujar su inteligencia ni lanzarse a hacer un trabajo de campo para averiguar qué sucedió allá, en el bajo mundo de las infiltraciones paramilitares. Basta seguir las noticias. El rigor científico sólo consiste en poner los pies de página. Y de acuerdo con esos pies de página encontrará que, en el primer semestre de 2006, Colombia asistió a paraelecciones. Y si de poner pies de página se tratase, habría que escribir unos cien tomos, varios de los cuales dedicados únicamente a las crisis simuladas, para hacerle creer a la opinión pública que había dos partes en disputa, en confrontación y en negociación. A falta de espacio, a continuación unas pocas citas de pies de página, sobre lo que fue ese proceso paraelectoral.

Toda Colombia y buena parte del mundo saben que el 35 por ciento del Congreso elegido en marzo de 2002 tuvo el respaldo de los paramilitares, porque así lo señaló su vocero en ese momento, Salvatore Mancuso. Sin embargo, Vicente Castaño le dijo a la revista Semana (número 1205): “Creo que podemos afirmar que tenemos más del 35 por ciento de amigos en el Congreso. Y para las próximas elecciones vamos a aumentar ese porcentaje de amigos”. “Subirá del 35 por ciento de amigos de las auc en el Congreso”, fue el título de la página de opinión de El Tiempo del domingo 11 de septiembre de 2005, que dirige Yamid Amat. En ese reportaje, las representantes a la Cámara Eleonora Pineda y Rocío Arias dijeron: “Mancuso y Vicente Castaño hablaron de que tenían un 35 por ciento de amigos en el Congreso, pero nosotras pensamos que es más”. Las representantes se quejaron de que el día en que Juan Manuel Santos conformó “el movimiento uribista nos causó gran dolor y sorpresa. Dolor, porque nos vetó, y sorpresa porque incluyó a Zulema Jattin. Celebramos eso; lo que no celebramos es la falta de lealtad porque no fue solidaria con nosotras. Ella lleva también un desmovilizado en su lista”. La legisladora Pineda agregó en ese reportaje: “Yo veo a Mancuso en un ministerio; hay que reconocerle a ‘Ernesto Báez’, ‘Jorge 40’, ‘Adolfo Paz’ y otros comandantes que son inteligentes y capaces”.

Con sus más recientes declaraciones (mayo 10/2012), ¿Mancuso pretende hundir más aún al número uno, o favorecerse a sí mismo y de paso ayudar a sus socios encarcelados? En efecto, sus acusaciones se conocen en el preciso momento en que en el Congreso se tramita un proyecto de reforma constitucional con el rimbombante nombre de “nuevo marco jurídico para la paz”. Quien conozca la Constitución Política de Colombia (art. 22) y el desarrollo legal expedido antes de 2002 sabe que hay normatividad suficiente para adelantar un proceso de paz en nuestro país. Las normas que se expidieron a partir de agosto de 2002 tuvieron un propósito único: proteger a los paramilitares. Esas normas no fueron expedidas para ser acogidas por las agrupaciones guerrilleras. Tan cierto es eso, que debido a que ningún frente guerrillero se desmovilizó, el Comisionado de Paz y el Ejército tuvieron que constituir falsos frentes de las farc para luego simular su desmovilización y crear así un impacto mediático nacional e internacional.

Ahora se teje un nuevo marco jurídico sencillamente para incluir en los procesos de impunidad a quienes en la legislación anterior quedaron por fuera: los parapolíticos. Por eso, organismos defensores de derechos humanos, tanto nacionales como internacionales, se oponen a ese nuevo marco jurídico. Y aunque el ex presidente Uribe ataque esa reforma, no quiere decir que el proyecto sea bueno o que vaya a propiciar la paz sino que el nuevo texto, para mantener la coherencia, tiene que reconocer la existencia de un conflicto, porque, si no hay conflicto, ¿para qué marco jurídico? Como todos sabemos, al ex presidente Uribe le produce irritación la palabra conflicto, porque él sigue pensando en el poder mágico de la negación de esa realidad. Así se necesiten quinientas toneladas de bombas y medio centenar de aeronaves de guerra para eliminar a un hombre, para Uribe en Colombia no existe un conflicto armado. La dialéctica elemental es demoledora: si en un país en guerra una sola de las partes redacta el marco jurídico sin el concurso y la anuencia de la otra, es porque ese marco jurídico no es para aclimatar la paz con quienes están en conflicto sino para favorecer a quienes están del mismo lado de quienes lo expiden.
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La Mane y su propuesta de Ley Alternativa
¿En qué va la Mane? Se presenta acá un panorama general del proceso de construcción por parte del estudiantado de la Propuesta de Ley Alternativa Universitaria, así como los principales desafíos para los cuales deberá estar preparada en el debate que sobre la educación espera el país.

La Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane) cuenta con poco más de un año de existencia. A pesar de sus escasos meses de vida, hoy, después de ganar reconocimiento y legitimidad –y de tener en su haber una victoria parcial con el retiro del Proyecto de Ley 112 mediante el Paro Nacional Universitario, el debate político y académico, y la movilización callejera–, la Mane se propone una meta clara: construir una propuesta de ley que responda a las necesidades del pueblo colombiano, que materialice su consigna “Por una Nueva Educación para un País con Soberanía, Democracia y Paz”.

Las definiciones acerca de los espacios, los mecanismos y las instancias a través de las cuales se construirá el proyecto de ley están tomadas desde principios de marzo. En palabras de una de sus voceras, la Mane espera darle una lección de democracia al gobierno nacional, y también que la propuesta no esté escrita solamente por el puño y la letra de estudiantes, sino que múltiples sectores sociales y populares la escriban de la mano de profesores y trabajadores, construyendo así un modelo que se oponga radicalmente y de manera integral a la propuesta que buscan implementar los defensores del mercado a ultranza.

Así va la construcción de la propuesta


El estudiantado colombiano elaboró una metodología de construcción para su propuesta, que contempla la participación de la comunidad educativa en su conjunto, así como de los sectores sociales, políticos y populares. Lejos de lo que pudiera pensarse en un país que ha sido construido por las clases dominantes como políticamente centralizado, los espacios locales (cada una de las instituciones de educación superior) y los escenarios regionales (ciudades y departamentos) tienen el papel fundamental en este proceso de desarrollo y profundización del Programa Mínimo. El resultado será un documento de Exposición de Motivos para el 9 de junio y una propuesta de Ley Alternativa que se lanzará el 12 de octubre del presente año. Lo importante es que la metodología ya empezó a implementarse por medio del despliegue de escenarios de discusión programática a cargo de las Comisiones Académicas (CA) en distintos niveles: CA local, CA regional, CA Nacional.

La metodología definida dispone de herramientas de sistematización y construcción de propuesta, todas para darles sincronía nacional a las elaboraciones y desarrollos de los estudiantes, sin ahogar la iniciativa local. El Equipo Dinamizador, otra de las instancias más importantes para este proceso, elaboró una Cartilla Metodológica para la Construcción de Propuesta, disponible en internet. En ella está consignada cada una de las herramientas de sistematización, así como se determinan las formas de participación, los momentos de construcción, las fechas de los escenarios locales, regionales y nacionales; en fin, todo lo que hay que saber para sumarse y seguir aportándole al objetivo que se propuso el pueblo colombiano.

La Comisión Académica y de Sistematización Nacional de la Mane ha considerado necesaria la creación de una Comisión de Asesoramiento que apoye el proceso de sistematización y elaboración de la Exposición de Motivos, que esté compuesta por numerosos intelectuales que reconozcan la validez del Programa Mínimo. Ésta será instalada en los próximos días y se invitará a la misma a unos 35 profesores. Adicionalmente, y desde el Comité Operativo que funcionó el 10 y el 11 de marzo, se creó el Equipo Dinamizador para que sirva de puente entre los espacios locales y el proceso nacional de construcción de propuesta. Este equipo se reúne semanalmente para atender los requerimientos metodológicos que incluyen la preparación de los Debates Públicos con el Gobierno, y tiene a su cargo la preparación de las reuniones de la Comisión Académica Nacional.

Los Debates Públicos tienen como propósito evidenciar las apuestas que el gobierno nacional tiene para la educación, y contrastarlas con las aspiraciones de los sectores sociales que le apuestan a una Nueva Educación. Estos están acompañados de acciones nacionales de movilización. Ya se han realizado los dos primeros, uno cuyo tema fue la Relación Universidad-Sociedad, y el segundo, que abordó el tema de la Autonomía Universitaria. El 16 de mayo se realizará en Bogotá el debate sobre Excelencia Académica, y el 31 de mayo, en Pereira, el de Financiación y Gratuidad. Son una dinámica y un esfuerzo crecientes. Es así como en abril se observó el incremento de la dinámica de construcción al interior de cada una de las instituciones educativas del país.

Empezar con la ejecución de la metodología y los espacios académicos de construcción y debate fue un gran reto debido a la presión académica ejercida por las instituciones después del Paro Nacional Universitario, lo mismo que al retraso de los calendarios académicos de las universidades más importantes del país. Hoy, además de los estudiantes, la población afro, sectores LGBTI, comunidades étnicas, y procesos de reagrupación popular como el Congreso de los Pueblos y la Marcha Patriótica, al igual que varios sindicatos de trabajadores y docentes, han mostrado su interés por contribuir con todo su potencial a este proceso. Por las dificultades para iniciar la construcción de propuesta en las fechas establecidas y lo importante que resulta la participación más amplia posible de la comunidad de las instituciones educativas, fue necesario extender la fecha límite de recepción de documentos de las localidades del 6 al 16 de mayo, y también convocar a una reunión virtual de la Comisión Académica Nacional el 9 de mayo, ante la imposibilidad de realizar la reunión el 28 de abril.

Se espera obtener el primer borrador de la Exposición de Motivos el 28 de mayo, para que sea revisado y complementado por las localidades, antes del escenario nacional aprobatorio durante los días 7, 8 y 9 de junio –fecha que coincide con la conmemoración del día del estudiante caído y revolucionario–, y cuyo cierre se espera rubricar con una gran jornada de movilización nacional y la presentación pública del documento.

Sobre la protesta, la propuesta y su importancia para el movimiento popular colombiano


El semestre pasado, el país entero fue actor directo de lo que significó la movilización emprendida por el estudiantado, para rechazar la política que se pretendía imponer en el campo educativo.

El gobierno nacional no demoró en pronunciarse a través de distintas formas de propaganda, tratando de restarle fuerza a la movilización, y presentando la protesta y la propuesta como dos acciones excluyentes y contradictorias, como si quien protesta no supiera por qué lo hace, y quien tiene argumentos no tuviera que protestar. La contundencia de las movilizaciones y los debates demuestran que los estudiantes somos conscientes de la necesidad de construir una educación no restringida por la vigente Ley 30 de 1992, ni que responda al modelo de país dependiente que se ha construido históricamente.

Ello implica elaborar una propuesta alternativa que recoja a los distintos sectores sociales y populares excluidos del sistema educativo, ante la imposibilidad de ingresar en las instituciones educativas. De otra parte, es importante destacar el rechazo explícito del estudiantado al neoliberalismo, así como el cuestionamiento al modelo de desarrollo que se le ha impuesto al país, buscando y logrando visibilidad política.

La pugna es y continuará siendo intensa. En su esfuerzo por elaborar una propuesta de Ley Alternativa, acorde al país que soñamos, el estudiantado deberá cumplir al menos con tres compromisos históricos: primero, oponerse a la financiarización de la educación y cerrar el canal de acumulación mediante el conocimiento al capital imperialista; segundo, construir una Propuesta de Ley Antineoliberal que contribuya al logro de mayores niveles de unidad al interior del movimiento popular colombiano, en contra de las lógicas impuestas de explotación y saqueo, manteniendo su independencia de la Unidad Nacional y conservando su dinámica de protesta; el tercero consiste en traducir los acumulados, producto del paro nacional universitario, en fortalecimiento de la organización y la cohesión estudiantil.

¿Y el gobierno nacional?


La formulación de un proyecto de ley que liberalice y ponga a tono las dinámicas de la educación con las formas actuales de acumulación es una necesidad objetiva, porque el gobierno nacional no dará su brazo a torcer tan fácilmente.

Santos y su opción de tercera vía cuentan con la cooptación como una de sus mayores armas para llevar a cabo las medidas de ajuste económico, cubriéndolas de un falso velo de legitimidad. En ese sentido, pudiera jugársela en dos formas: la primera, dividiendo a los actores involucrados en el proceso de reforma mediante el establecimiento de diálogos directos con los rectores y las directivas de las instituciones, mientras desconoce a la Mane; en esta misma vía, puede apuntarle a la división interna del Movimiento Estudiantil, teniendo en cuenta para la elaboración del proyecto de ley al sector que considere más afín a su política. La segunda tiene que ver con la intimidación y la estigmatización de los estudiantes por medio de la militarización de los campus universitarios y de otros centros de educación superior y la violación de derechos humanos, así como empleando campañas mediáticas de desprestigio, como ya se han llevado a cabo a raíz de la muerte de varios estudiantes en Tunja y Bogotá.

Para neutralizar estas posibles maniobras, la clave está en lograr que la propuesta de ley sea construida y defendida por los diversos sectores sociales, populares e intelectuales de la sociedad colombiana. El reto es para toda la comunidad educativa y el tiempo para afrontarlo es ahora.
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Una conversación pendiente con el Ministro de Vivienda
Primitivo Toconas se la pasaba anhelando curar sus dolencias. Sólo cuatro eran las visitas de las batas blancas que llegaban en el mes a estas tierras. Venían en horas de la mañana con la unidad móvil de salud desde la cabecera municipal de Jambaló (Cauca), quienes hasta el mediodía diagnostican y remiten exámenes a Santander de Quilichao o Popayán. Los resultados no son leídos hasta el próximo miércoles. Es el único día que se tiene en la semana con derecho a enfermarse por estos parajes. Estando él en su espera, fue que nos conocimos.

El hombre que arrastra tantos años encima, con quien me comunicaba, alistaba maletas para llegar a Bogotá porque deseaba hablar con el Ministro de Vivienda. De rutina, se le veía con una chaqueta americana impermeable, de verde fosforescente con morado; camina despacio, habla nasayuwe y castellano, y los repliegues de su piel delatan el tiempo que le ha pasado. Sus tierras y las de miles más son las tierras del oro, de agua y minerales donde se pasea la codicia, y hacen ostentación el poder y las botas militares. De mujeres de chumbe y hombres de chirrincho, pieles acarameladas o caobas que distinguen muy bien entre la hoja de coca y la cocaína, la amapola y el extracto de ésta. Por la misma donde se entierran sus ombligos cuando nacen. Han conocido la muerte constante, las balas, la guerra merodeando con helicópteros y aviones sobrevolando por sus cabezas, bombas camufladas entre motos, carros, chivas que explotan y vuelven estridente la existencia.

El pasado no evoluciona y los muertos son más porque las mujeres paren más. Cuando las balas merodean en Jambaló, los úteros se expanden. En las vaginas, muchas de ellas prematuras, entran los hombres de la guerra, que matan o los matan; igual, si salen vivos siempre se van. Por los pueblos y las veredas deambulan los hijos de los camuflados, pasiones y seducciones cortas que siembran cordones umbilicales, y cuando salen a luz encuentran sólo la sombra del hombre que hizo que los parieran.

Nadie más que sus gentes saben que de un momento a otro los latidos del corazón pueden ser interrumpidos, unos han vivido los velorios a temprana edad, y otros, ya viejos, viven para contarlo, porque un hostigamiento es normal, un tatuco es el más popular. Sólo a los foráneos asusta, aterroriza, les enferma la psique.

Los Nasa se acostumbraron a recomponerse cotidianamente, lo que los hace fuertes, cautelosos y sigilosos. Son los que creen en la defensa de la Tierra, saben que el suelo natural es para quien lo trabaja; consideran que su terruño es único, difícil de ser reemplazado por otro lugar, y fuera de sus fronteras territoriales mantienen la idea de que no hay quien los reciba. El único lugar para habitar es este. Ellos, quienes se resisten a abandonar la tierra donde por primera vez abrieron los ojos. La carnosidad que los ataba al vientre con su madre en la gestación es cortada y enterrada como un sellamiento espiritual que hacen sus progenitoras. Estos niños, convertidos en hombres y mujeres pactados con la Tierra son la gente de Jambaló. En parte, es también la biografía de Primitivo Toconas. Contados con los dedos de la mano son los que se van por voluntad propia.

Al norte del Cauca, el color de barro se extiende por el camino, donde se asoman niños por ventanas coloniales. En el exterior de sus paredes reposan telares y descuelgan flores que les matizan el color a sus fachadas amarillentas por las tonalidades tierra. Muchas de ellas han sido construidas comunitariamente con adobe, juncos, boñiga de vaca. Su ubicación obedece a recomendaciones del médico tradicional. Antes de habitarla se baila para calentarla; es una casa rectangular con tres mundos espirituales: el de abajo que conecta con la Tierra, el central con la naturaleza y el superior con los seres mayores de la cosmogonía Nasa: el trueno y las estrellas. Es una “casa viva” que tiene por corazón el fuego donde se cocinan sabores y se tejen historias. Los recuadros de madera que interrumpen la luz exterior cuando están cerradas son los ojos. Las columnas que sostienen y guardan el barro son las piernas, adornadas en sus exteriores con el tul donde están las semillas que germinan para fundirse en los estómagos de la familia. Así es la casa de Primitivo Toconas, y la de sus hijos e sus hijas mayores de edad.

Por los caminos montañosos del norte del Cauca, en plena Cordillera Central, a Primitivo le relucen historias por su territorio, un lugar que aparenta estar cercano a las nubes cuando pretende llover. Allí se levantan los plátanos, los aguacates; alumbran las naranjas, las piñas y los limones.

Primitivo cuenta que ha conocido otras ciudades del país, hablando de su gente o, mejor, caminando con ella: “Yo voy a las movilizaciones por la Panamericana, he llegado a Bogotá caminando y ¿qué hace uno por aquí con la misma gente? Hay que conocer otra para que esto mejore”. Me lo decía, tras aceptar la propuesta de hacer un registro fotográfico de algunas viviendas de su vereda. “Voy a mostrarle las fotos de estas casas al Ministro para que vea cómo vivimos; se nos entra el agua, cada nada hay que estar reparándolas. Que nos ayude con ladrillos, cemento y tejas, como esas poquitas casas que ha construido Acción Social. Uno se cansa de vivir en el barro”.

Toconas, el abuelo indígena nasa, mantenía en reserva la intención de su viaje con destino a la capital. Tenía previsto salir en la chiva de la semana siguiente, que recogería a los comuneros y cabildantes para iniciar el recorrido por la Vía Panamericana en octubre del 2011. Cada vez que llegábamos a una casa para fotografiarla, se convertía en el pretexto para anunciar su viaje y recibir a regañadientes sus pretensiones, no por anhelar el paso de una “casa viva” a una de cemento, porque esta es una concepción compartida entre los propietarios de las fachadas registradas. Ellos consideran que “estar así es ser pobre, no hay con más para construir. Con ladrillo se ven más bonitas las casas”. El rezongo radicaba en la quimera de Primitivo de ser atendido por el Ministro y “seguir en esas ya tan viejo […] y dizque hablando por la comunidad”.

A la tercera casa visitada y primero fotografiada desde lo lejos sin autorización, sale una de las hijas de Primitivo, diciendo:

–¡Mi papá es más iluso! Primero, quién va creer que lo va atender el Ministro, y, segundo, qué nos van a dar teja y ladrillo para construir nuestra casita.

–Mija, hay que hacer el deber de ir hasta Bogotá y hablar –responde vehemente Primitivo. De paso, aprovechó para anunciar que el próximo miércoles, en lugar de estar en el centro de salud ambulatorio de la vereda, se encaminaría rumbo a Bogotá en chiva y caminando.

En Bogotá, muchos no saben dónde queda Jambaló. Son tierras perdidas en sus mapas mentales citadinos. Al contrario, están quienes por lo menos lo ubican en la cartografía nacional; están los académicos y los pacifistas, que conceptualizan y viven cómodamente tratando de analizar el antes, el después y el futuro de los muertos de por aquí, mientras la gente se mata con practicidad y no teoriza sobre ello: sólo lo sufre. Otros se aterran momentáneamente de la tragedia de sus gentes vista en la pantalla chica y lanzan lamentaciones. También, quienes en ristre creen que es el Afganistán colombiano y fabulan con los saberes indígenas. Los citadinos le temen al Cauca y no conocen ni sienten la intensidad de la guerra porque no tienen motivos por defender: “La guerra se hace donde hay tierra”. Quienes la tienen sacian el hambre de aquellos que transitan por el asfalto y muros grisáceos, ignorándolos, decidiendo políticamente sobre sus vidas.

La esperada chiva pitó a las cinco de la mañana. Sobresalían en su interior las varas de autoridad de la guardia indígena. El miércoles de la semana siguiente, Primitivo estaba con nostalgia de nuevo en el puesto de salud. “No pude irme esta vez, pero la próxima sí lo haré”. Las fotos quedaron guardadas en un disco magnético.

El presidente Santos, después de dos días de presidir un Consejo de Seguridad en Popayán, el 29 de febrero de 2012, anunció el comienzo de las operaciones de 300 soldados profesionales que se sumarian a “la Fuerza de Tarea Apolo ‘para combatir a los terroristas’”. Los hombrecitos de casco keblar, verde oliva, fueron llevados desde la base militar de Tolemaida hasta la tierra prometida para combatir la guerra donde vive Primitivo. Llegaron en aviones Boeing 727 y Hércules C-130. Sus cuerpecitos jóvenes, torneados de masa muscular, se ganan mensualmente un 1.150.900 pesos por defender la patria que los vuelve parias.

Sin contar el número total de efectivos en todo el Cauca, por el salario de este número de hombres, si logran quedar vivos por 12 meses, el país pagará en nómina 345 millones 270 mil pesos, mientras un jornal en Jambaló, es decir, un día de trabajo en una finca, oscila entre los 10.000 y los 12.000 pesos. Don Primitivo esperará una nueva oportunidad para llegar a Bogotá y hablarle al Ministro de Vivienda con fondos subsidiados por la organización indígena; financiarse de su bolsillo le costaría hacer un ahorro minucioso durante un año para siquiera reunir mínimamente el valor de los viáticos terrestres. Ojalá que la guerra no lo mate y, como los viejos de estos paisajes, pueda seguir narrándola y soñar con salir de la pobreza.

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Viernes, 18 Mayo 2012 17:57

Posneoliberalismo en Brasil

Posneoliberalismo en Brasil
Las referencias fundamentales para comprender el mundo contemporáneo son el imperialismo y el capitalismo, sin los cuales nada resulta inteligible. Así, evaluar a gobiernos y a fuerzas políticas significa, antes que todo, evaluar la posición que tienen respecto a estas dos referencias.
 
Los nuevos gobiernos latinoamericanos, que se volvieron mayoritarios en el continente, deben ser considerados progresistas, porque desarrollan procesos regionales de integración autónomos respecto a la hegemonía norteamericana y, por otro lado, a contramano de los gobiernos neoliberales que los han precedido, priorizan políticas sociales y no ajustes fiscales, a la vez que desarrollan Estados que inducen el crecimiento económico y garantizan derechos sociales, en lugar de Estados mínimos.
 
En el período histórico contemporáneo, los gobiernos y las fuerzas políticas tienen que ser evaluados en esa óptica: en qué medida reproducen o ayudan a superar el neoliberalismo, en qué medida fortalecen o debilitan la hegemonía norteamericana. Muchos otros aspectos pueden ser tomados en cuenta, pero lo central, lo determinante, para evaluar gobiernos y fuerzas políticas son esos criterios.
 
Gobiernos latinoamericanos como los de México, Chile, Colombia, Panamá, entre otros, por ejemplo, reproducen el modelo neoliberal y, a la vez, son aliados fieles del gobierno norteamericano, representando uno de los polos del campo político latinoamericano.
 
Por otra parte, los gobiernos progresistas tienen una postura de independencia y soberanía en sus políticas externas, constituyendo un bloque de gobiernos que resisten a la influencia norteamericana en la región. En el marco interno, han reaccionado frente a los gobiernos neoliberales, disminuyendo el principal problema latinoamericano, la desigualdad.
 
Por eso son gobiernos progresistas, antineoliberales, y trabajan por un mundo multipolar, debilitando la hegemonía norteamericana en el mundo. Sus rasgos centrales tocan en los factores decisivos de la hegemonía imperial norteamericana y en los elementos centrales del modelo neoliberal: la centralidad del mercado, el Estado mínimo y los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos.
 
Esos gobiernos tienen que enfrentar la herencia de graves retrocesos que sufrió América Latina, como consecuencia de las trasformaciones igualmente regresivas que se dieron en escala mundial. En este plan, se pasó de un mundo bipolar a un mundo unipolar, bajo hegemonía imperial norteamericana. Se pasó de un ciclo largo expansivo del capitalismo a un ciclo largo recesivo.  De la hegemonía de un modelo regulador o keynesiano o de bienestar social – o como se lo quiera denominar– a la hegemonía de un modelo de mercado, de un modelo liberal.
 
América Latina sufrió los reflejos de esas trasformaciones bajo formas específicas, pero no menos duras. Primero fue la crisis de la deuda, que cerró el más largo ciclo de expansión de las economías latinoamericanas, que venía desde los años 1930. En segundo lugar, dictaduras militares que han roto la capacidad de resistencia en algunos de los países más importantes del continente –Brasil, Chile, Uruguay, Argentina–.  En tercer lugar, gobiernos neoliberales, fenómeno que convirtió a América Latina en la región con el mayor número de gobiernos con ese carácter y en sus modalidades más radicales.
 

El nuevo rol de Brasil

 
El gobierno brasileño de Lula fue el segundo en ser elegido, en 2002, después de Hugo Chávez, y se inició con una postura que fue fundamental para el futuro de América Latina; recogiendo las manifestaciones en contra Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el gobierno brasileño bloqueó su concreción, abriendo espacio para el fortalecimiento y expansión de los procesos de integración regional. Brasil empezaba a redefinir su lugar en el plano internacional, saliendo de la tradicional situación subordinada a los Estados Unidos, adoptando una posición soberana, independiente, lo cual fue decisivo para cambiar la correlación de fuerzas en el continente y para generar el aislamiento de Estados Unidos en la región.
 
Paralelamente, el gobierno Lula definió la prioridad de las políticas sociales, en lugar del ajuste fiscal, lo cual le permitió, aun bajo duros ataques de la derecha, conquistar gran popularidad, superar esa ofensiva, consolidar su liderazgo y elegir su sucesora. Todo ello fue posible porque Brasil –el país más desigual del continente y del mundo– por primera vez disminuyó la desigualdad, la pobreza y la miseria.
 
Con el gran apoyo popular logrado, Lula impuso varias derrotas a la derecha. Aun teniendo prácticamente toda la prensa en contra suyo, Lula logró reelegirse y elegir su sucesora, Dilma Rousseff, como presidente de Brasil.
 
Sin embargo, ese proceso no se da de manera lineal, ni ha logrado superar los principales escollos para consolidar lo conquistado y seguir avanzando. Los avances en Brasil se llevaron a cabo en las líneas de menor resistencia de las relaciones de poder existente.
 
El gobierno posneoliberal en Brasil avanzó inicialmente en dos líneas de mayor debilidad del neoliberalismo: las prioridades de las políticas sociales, a través de un agregado de programas –como bolsa familia, luz para todos, mi casa mi vida, micro créditos, entre otros–; pero el que más efectos sociales tiene ha sido el aumento continuo de los sueldos y de los empleos formales.  Y los proyectos de integración regional, partiendo del Mercosur, ampliando ese proceso hacia Unasur, el Consejo Suramericano de Defensa, el Banco del Sur, la Comunidad de Estados Latinoamericanos.
 
Frente a la crisis del 2008, quedó claro que había una tercera dimensión en la diferenciación del gobierno brasileño respecto al neoliberalismo: el rol del Estado, que pasó a ser instrumento esencial para políticas anticíclicas de resistencia a la recesión internacional. En lugar del Estado mínimo, se impuso un Estado inductor del crecimiento económico y garantía de la afirmación de los derechos sociales.
 
La economía brasileña salió de la larga recesión que Lula había heredado de Cardoso, por primera vez disminuyó la desigualdad social, Brasil pasó a tener protagonismo internacional, en el plano regional y en los intercambios Sur-Sur.
 
Esas grandes transformaciones en la sociedad y en el Estado brasileño se han hecho en el marco de las regresiones apuntadas anteriormente. Algunos de estos avances han sido recuperación de la capacidad de acción del Estado, la recuperación de los niveles de formalización del mercado de trabajo, el rescate de las múltiples formas de fragmentación social.
 
Pese a estos avances, que determinaron que un gobierno como el de Lula alcance el mayor apoyo que gobierno alguno haya tenido, aun con los grandes medios en su contra, no hubo transformaciones estructurales en aspectos determinantes en la sociedad brasileña.
 

Los desafíos

 
La coyuntura actual plantea con claridad justamente los tres más importantes temas pendientes en Brasil, para que la superación del neoliberalismo adquiera un carácter irreversible. Por una parte, Dilma Rousseff desarrolla una fuerte ofensiva contra lo que fue una marca negativa distintiva de Brasil: la tasa de interés más alta del mundo.
 
Si ese ya era un problema que frenaba el ritmo de desarrollo de la economía brasileña, se ha vuelto aún más grave cuando las grandes potencias del centro del capitalismo, frente a la crisis que viven, promueven formas de proteccionismo cambiario, devaluando sus monedas y aumentando así su competitividad, arrojando, además, dinero al mercado para socorrer a sus economías en crisis, capitales que llenan las economías periféricas.  Brasil es víctima privilegiada de estas políticas, por su alta tasa de interés.
 
El gobierno pasó a usar fuertemente los bancos públicos para presionar la baja de las tasas de interés, con resistencia inicial de los bancos privados, hasta que tuvieron que ceder, acompañando la baja. Pero el enfrentamiento se planteó claramente, con la Presidenta de Brasil reiterando un discurso duro en contra del capital especulativo y logrando el aislamiento de los bancos.
 
Paralelamente, la gran bancada parlamentaria vinculada a los agronegocios aprobó una reforma profundamente regresiva en el Código Forestal, contando con los votos de la derecha, de aliados de centro del gobierno e incluso de un partido de izquierda (PC do B).  Dilma, cuando se acerca la reunión de Río+20, va a vetar por lo menos algunas partes de la ley, especialmente en la que se decreta amnistía para quienes han deforestado.
 
Dilma choca así con dos de los sectores que se han constituido en los mayores obstáculos a la implementación de un modelo de ruptura con el modelo neoliberal. El tercero es el monopolio privado de medios de comunicación. Estos pasaron a estar bajo ataque, no por iniciativa del gobierno, sino por una investigación parlamentaria que involucra medios de la prensa privada –toda ella opositora– con casos de flagrante corrupción. Ello pone a la mídia privada a la defensiva y bajo acusación, mientras que hasta aquí han estado en la ofensiva en las denuncias en contra del gobierno.
 
De la resolución de esos conflictos dependerá en buena medida la evolución posterior del gobierno brasileño. Además, se discute este año en el Congreso brasileño el tema del financiamiento público de las campanas electorales, que tiene dificultades para ser aprobado, pero sin el cual se vuelve casi imposible un cambio popular en la composición del Parlamento. Asimismo, en las elecciones municipales se juega la continuidad o no de la derecha en la dirección de la principal ciudad del país –Sao Paulo– en donde precisamente el candidato derrotado en las elecciones presidenciales –José Serra– es, hasta ahora, el favorito para triunfar, pero que encuentra un eventual obstáculo en el empeño de Lula de hacer campaña activa a favor del joven ex-Ministro de Educación, Fernando Haddad.

 
Por Emir Sader, sociólogo y cientista político brasileño, es secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).
 
Este texto es parte de la revista “América Latina en Movimiento”, No 475, correspondiente a mayo de 2012 y que trata sobre "América Latina: Las izquierdas en las transiciones políticas” disponible en http://alainet.org/publica/475.phtml

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Viernes, 18 Mayo 2012 16:56

Nace una esperanza

Nace una esperanza
Con gran fuerza social se presentó ante el país el pasado 23 de abril el Movimiento político y social Marcha Patriótica, luego de sesionar durante los días 21 y 22 en su Consejo Patriótico Nacional.

El lunes 23, desde las primeras horas de la mañana, diversos puntos de Bogotá se vieron copados por las delegaciones dispuestas a marchar hacia el centro de la ciudad. A medida que pasaban las horas, decenas de buses y camiones arribaban a la capital con miles de activistas, hasta juntar –según la Alcaldía de la ciudad– no menos de 35 mil personas (70 mil, según los organizadores), quienes colmaron la Plaza de Bolívar hasta bien entrada la tarde.

La movilización, integrada por delegaciones procedentes de los más diversos lugares del país, dejó claro ante propios y extraños que fuerzas sociales de base campesina, indígena y negra raizal, con importantes aliados urbanos, están convencidos de la necesidad de la paz negociada en Colombia: “Marcha Patriótica manifiesta su compromiso ético y político con la búsqueda de una solución política al conflicto social y armado. […] Aunar esfuerzos para transitar caminos que permitan hacer realidad los anhelos de paz de las gentes del común y del pueblo colombiano en general”.

Según sus organizadores, el nuevo movimiento está constituido por no menos de 1.700 organizaciones de base. Esta expresión de fuerza social les recuerda a todos los que habitan Colombia que en su territorio subsiste un conflicto armado sin resolución efectiva, a pesar de las décadas transcurridas en medio de operativos armados para liquidar a la insurgencia, en intentos reiterados y desesperados de los gobernantes por desconocer las causas que han propiciado el alzamiento de miles de personas.
Y esta misma fuerza social, movilizada en Bogotá, compuesta de rostros color de la tierra –como dijera el Subcomandante Marcos de los indígenas de Chiapas–, le recuerda a todo el país que es posible y necesario otro modelo social para que la justicia, la fraternidad, la igualdad y –como síntesis– la felicidad sean factibles en Colombia.

Contradicciones de la propuesta

Miles de pies se movilizaron al son del nuevo país. Pese a su convicción, la nueva fuerza política y social que ha visto la luz en este abril en Bogotá, bienvenida como la que más, pese a su fortaleza humana movilizada deja a lo largo de sus primeras declaraciones importantes vacíos y contradicciones que es necesario retomar, para bien de la propia fuerza como del conjunto social alternativo. Algunas de estas son:

1. ¿Llamamiento retórico?

“Marcha (…) llama a la más amplia unidad del pueblo colombiano y, en especial, a los diferentes procesos sociales y populares existentes […]. Y enfatiza: “Marcha Patriótica considera de vital importancia y de suma urgencia lograr acuerdos entre los diferentes procesos políticos y organizativos del campo popular”. La pregunta es fundamental si esta es la convicción: ¿Por qué no se propició la discusión plural y el proceso de coordinación o unidad durante los dos años que se han tomado sus impulsores para la constitución de la nueva fuerza? ¿Por qué esperar hasta ahora para proclamar tal disposición?

2. ¿Sin claridad de lo que se busca?

El objetivo sustancial del nuevo movimiento es “producir el cambio político que requiere nuestro país, superando la hegemonía impuesta por las clases dominantes; avanzar en la construcción de un proyecto alternativo de sociedad y al logro de la segunda y definitiva independencia”. Si bien el objetivo parece ser nítido, no lo es, ya que en ninguna parte de las primeras declaraciones dadas para la sociedad colombiana se expone la manera como esto se hará realidad. En ninguna parte se explica cómo funcionarán las fuerzas productivas, cuál será el papel del Estado y cómo se concretará, cuál es el papel de la sociedad, cómo hacer vigente la soberanía en momentos en que la misma se redibuja por doquier, cómo llevar a cabo la siempre reclamada y vigente reforma agraria, y cómo hacer realidad “la transformación estructural del Estado, de la economía y de la cultura”. Sobre estos propósitos se puede generalizar en el momento de foros o similares, pero una vez que se dice liderar una nueva propuesta de país es un deber pasar de lo general a lo concreto.

3. Un soporte para el activismo y para el país que no da cuenta de los tiempos que vivimos

El nuevo movimiento, como su nombre lo confirma, reivindica el patriotismo. En su declaración afirma: “En Marcha hemos llegado las y los patriotas para afirmar la existencia de sueños colectivos […]”, reivindicación contradictoria toda vez que, por un lado, desde la izquierda siempre se ha reivindicado la superación de fronteras –el internacionalismo–, consigna con mayor vigencia en la actualidad, cuando se han roto de facto las fronteras nacionales, cuando las multinacionales borran los Estados –dejándolos como simples legitimadores de sus operaciones–, lo que pone a la orden del día la necesidad de una sociedad cada vez más abierta e integrada, en que se reconstruya el concepto de país y de Estado, y, por tanto, en que la patria –y con ésta el patriotismo– pasa al cuarto del olvido. Podemos decir que la reivindicación mínima de país, de parte de alguien que se reivindica de izquierda, es la superación de fronteras, hermanándose como un solo pueblo con sus vecinos. El futuro, que se puede construir en el presente, es sin localismos. La soberanía es regional e incluso más extensa, como sin límites son los negocios de las multinacionales, verdaderos poderes de nuestro tiempo.

4. ¿Forma de lucha como principio?

Desde hace más de un año, en espacios como la Comosocol y otros, los impulsores del nuevo movimiento insisten en la necesidad de llevar a cabo en el país un Paro Cívico Nacional. La respuesta obtenida de parte de sectores sociales y políticos alternativos indica que no hay consenso sobre el particular. Pese a ello, no se desiste. Tanta es la insistencia en el tema, que pareciera que el nombre de la protesta fuera lo sustancial. Ahora se vuelve con lo mismo: “[…] se trata de juntar esfuerzos y de avanzar en la construcción de acumulados hacia la movilización como principal vía del accionar colectivo y tendientes a la realización de un gran Paro Cívico Nacional (PCN)”.

El énfasis en la forma de lucha obliga a preguntar –con el deseo de que algún día se aclare– ¿por qué un PCN? ¿Qué significa y cómo se concreta éste? ¿No hay otras formas de protesta y de tensión de fuerzas que puedan hacer realidad lo que se pretendería con el PCN? ¿Existe alguna explicación sobre por qué las diversas convocatorias que se hicieron en el país para la realización de un PCN (con excepción de aquel de 1977, liderado en buena medida por liberales y conservadores) han fracasado? Todos estos interrogantes son necesarios de aclarar si de verdad se aspira a que la sociedad colombiana se sacuda del yugo que la oprime.

5. La paz. Entre el deseo y la realidad

La paz es una necesidad para nuestra sociedad. Así lo declaran desde hace décadas los diversos actores políticos nacionales, pese a lo cual el tiempo pasa y la guerra continúa.

Conscientes de los tiempos que se viven y de las necesidades y los anhelos de las mayorías nacionales, para la Marcha la paz aparece como objetivo central de su esfuerzo: “[…] manifiesta su compromiso ético y político con la búsqueda de una solución política al conflicto social y armado. En consideración a que ésta debe ser apropiada socialmente, Marcha manifiesta su decisión de impulsar procesos constituyentes regionales y locales por la solución política y la paz con justicia social, tendientes a la realización de una Asamblea Nacional. Asimismo, les propone a todas las fuerzas políticas, económicas y sociales aunar esfuerzos para transitar caminos que permitan hacer realidad los anhelos de paz de las gentes del común y del pueblo colombiano en general”.

Hasta aquí el propósito, que está bien, pero hay signos de interrogación que es bueno resaltar. Por un lado, se identifica la realidad económico-política. Dicen los impulsores de Marcha en su declaración oficial:

“El gobierno de Santos ha venido profundizando el proceso de neoliberalización de la economía y de la sociedad, iniciado hace más de dos décadas.”. Es decir, nos encontramos ante un gobierno con claros intereses y acuerdos con los más importantes grupos económicos nacionales y sus aliados internacionales, los mismos que han impedido por décadas que la paz se cristalice en nuestro país. La pregunta obligada sería: ¿Cómo piensan actuar los impulsores de la Marcha –más allá del deseo– para romper esa llave (poder político-poder económico) y crear las condiciones para una negociación política real, que abarque, más allá de las armas, la transformación del modelo económico-político en auge?

Más urgente es esta respuesta cuando la caracterización que hacen del régimen identifica que éste se integra por “los sectores más guerreristas y ultraderechistas, ligados al narcoparamilitarismo (por lo cual) no se aprecia –más allá de la retórica– el surgimiento de nuevas condiciones que permitan afirmar que se está en camino de superar las estructuras autoritarias, criminales, mafiosas y corruptas que caracterizan el régimen político colombiano”.

El diagnóstico de Marcha es claro: la paz es un asunto social, por lo cual –pudiéramos pensar– no se reduce a un asunto de armas. Si así fuera, la posible negociación política por darse en nuestro país debiera romper tradiciones e historias al abrir una dinámica que centre en los actores sociales esa posible coyuntura, de la cual debiera surgir una nueva coyuntura político-económica que deje a un lado el reino del neoliberalismo, la concentración de la riqueza –entre ella la tierra–, los privilegios cada vez mayores otorgados a las multinacionales, etcétera.

Este reto es inmenso y novedoso ante el cual tienen la palabra los impulsores de la Marcha. ¿Romperán la dinámica histórica o se impondrán las constantes del poder dominante?

6. Las cárceles y quienes las padecen

Un imperativo que tienen ante sí las diversas organizaciones sociales colombianas es el cuestionamiento y la transformación del Código Penal y la visión represiva y carcelera que domina el pensamiento de los grupos de poder en el país. El resultado de tal concepción son los miles de prisioneros políticos, de conciencia y de guerra que abarrotan las cárceles nacionales, las cuales, pese a la construcción de nuevos centros de encierro y destrucción de seres humanos, no garantizan condiciones de dignidad para quienes las padecen, generalmente en hacinamiento.

Por ello, es necesario abrir un debate sobre el pensamiento que rige la ‘justicia’ en Colombia y, de su mano, la creencia de que todo se arregla incrementando penas y castigos. La cárcel no ha cumplido con la misión que la soporta; por tanto, y como un reto para las sociedades modernas y futuras, debe dejar de ser.

El telón da un respiro

Por ahora enfaticemos que Bogotá y Colombia vivieron este 23 de abril un día de esperanza. Para que la misma no se diluya en otro sinsabor, es necesario superar esquemas y acometer de verdad los objetivos propuestos con real vocación unitaria y sentido cabal de los tiempos que corren. Es necesario actuar así para que –por demás– el cambio económico, político y social propuesto y buscado no se quede en estatización –aunque le digan revolución–, como ahora sucede en distintos países de Suramérica.

Publicado enEdición 180
Ahora llega con fuerza al Polo Democrático Alternativo un debate por el cual se ha paseado desde hace rato la izquierda latinoamericana: la relación entre partidos y movimientos del ámbito alternativo para buscar opciones de poder y de gobierno. El panel inicial y el debate en comisiones en la Conferencia Ideológica del PDA Bogotá, realizada el 5 de mayo, así lo mostró.

No es el único debate que atraviesa al partido de oposición más caracterizado del país; también está el de la postura frente al gobierno de Bogotá que preside Gustavo Petro, y otros relacionados con el contexto nacional y con la experiencia de construcción partidaria. El Polo está hoy tensionado por el debate interno y los acontecimientos externos.

Posturas en el Polo


El debate dentro del Polo Democrático en relación con movimientos y partidos, no es un debate abstraído de la realidad; al contrario, tiene que ver con acontecimientos y opciones de palpitante actualidad. Se trata de un debate vivo sobre el curso de un intenso y complejo proceso político que exhibe una larga saga de orden y violencia, como lo han ilustrado ampliamente distintos analistas, entre ellos Daniel Pecaut en varios de sus trabajos .

Las posiciones más claramente perceptibles al interior del Polo Democrático, en relación con la problemática de partidos y movimientos son, en mi concepto, estas:

– Quienes asignan la prioridad a la Marcha Patriótica y consideran que deben estar simultáneamente en el Polo y en otros espacios de articulación.

En esta postura se destaca el Partido Comunista de Colombia (PCC). Postura presentada en la Conferencia Ideológica de Bogotá por el secretario general Jaime Caicedo. Se encuentra ilustración sobre esta postura en la Carta Política que el PCC le dirigió al PDA en marzo 19, en La conferencia ideológica y la reconstrucción del Polo no dan espera, declaración de la senadora Gloria Inés Ramírez, emitida el 27 de marzo, en Convergencia popular por paz, democracia y soberanía, texto aprobado por el Comité Central del PCC el 1° de abril.

–Quienes no aceptan ningún reconocimiento ni apertura hacia los Progresistas ni hacia la Marcha Patriótica y quieren un Polo puro y duro.

En esta postura se destaca el Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR). Postura presentada en la Conferencia Ideológica de Bogotá por el ex candidato polista a la Alcaldía de Bogotá, Aurelio Suárez. Se encuentra ilustración sobre esta postura en el texto de la ponencia que el compañero Suárez presentó en el panel inicial de la Conferencia Ideológica de Bogotá. Puede verse en la web del Polo.

–Quienes, previendo el reto electoral de 2014, afirman una nítida diferenciación con la Marcha Patriótica y muestran una posición muy dura en unas ocasiones, menos dura en otras, con los Progresistas y su gobierno en Bogotá.

En esta postura se destaca el Polo Social. Postura presentada en la Conferencia Ideológica de Bogotá por el ex Senador Jaime Dussán y el ex consejal de Bogotá Carlos Romero. Se encuentra ilustración sobre esta postura en los registros audiovisuales de las intervenciones de los dos compañeros mencionados en la página web del PDA. También en la declaración emitida por Polo Social, a propósito de las decisiones tomadas por el Comité Ejecutivo del Partido en su sesión del 26 de marzo.

–Quienes no dudan en fijar la prioridad en el Polo, al tiempo que plantean tender puentes entre movimientos y partidos afines en el campo alternativo, en perspectiva de un sujeto político plural en cierne.

En esta postura coinciden el representante polista a la Cámara Iván Cepeda y el conjunto de 16 expresiones políticas que se manifestaron en el panel inicial de la Conferencia a través del pronunciamiento leído por los dirigentes Luis Sandoval y Pablo Castañeda. Se encuentra ilustración sobre esta postura en el registro audiovisual de la intervención de Iván Cepeda el 5 de mayo, en Estrategia conjunta para configurar apuestas transformadoras de país, declaración emitida en la primera semana de abril a raíz de las decisiones tomadas por el Comité Ejecutivo Nacional el 26 de marzo y en Pronunciamiento por un proceso de debate y construcción de acuerdos que dé nuevo impulso al Polo Democrático Alternativo. Un asunto central en el que Iván Cepeda y las 16 expresiones políticas polistas coinciden es la necesidad de acompañar un proceso de negociación política.

Esta matriz informativa para la comprensión de uno de los temas en debate actualmente en el Polo se completa con la postura de la presidenta, Clara López, manifiesta en sus intervenciones del 25 de enero y del 5 de mayo. La Presidenta, teniendo quizás afinidades legítimas con alguna o algunas de las posturas descritas, hace un gran esfuerzo por salvaguardar elementos comunes y centrales. Ello se aprecia, por ejemplo, en la frecuente referencia en su discurso a los artículos 2 y 5 de los Estatutos, que son en realidad un magnífico resumen del Ideario, las características del Polo y el papel que el partido quiere jugar en la sociedad colombiana de estos tiempos críticos. Los enfoques con que la Presidenta se aproxima a la realidad se hacen explícitos en los títulos que ha puesto a las dos intervenciones referidas: Por un cambio de rumbo, la primera, y Vigencia del Polo Democrático Alternativo, la segunda.

Sujeto plural descentrado


Es clave la comprensión que el Polo gane de la potencialidad latente en los procesos de sociedad actualmente en curso. El proyecto alternativo se nutre de las resistencias, las luchas, las protestas y las propuestas, de las organizaciones de sociedad civil y movimientos sociales. Ello está claramente previsto en el Ideario y los Estatutos del partido. No puede ser extraño para el Polo lo que Ernesto Laclau llama las posiciones separadas de sujeto que consiste en que una persona puede estar vinculada a diferente causas en la vida social .

Realmente militar sólo en un partido cuyo programa y frentes de acción dan cuenta de toda la complejidad social es hoy prácticamente imposible. La gente milita en causas según su necesidad y sensibilidad: el ambiente, la paz, el reconocimiento de su específica condición social, los derechos en el lugar de trabajo (esfera de la producción) o en el espacio de vivienda (esfera de la reproducción).…Una persona puede estar en el sindicato, en la junta de acción comunal, en un club deportivo, en un grupo de iglesia, en una ONG, en un partido político. Puede, además, estar vinculada al más reciente fenómeno de las redes sociales informatizadas.

En un país con tan protuberantes déficits de la política y de los partidos políticos en especial, hay problemas públicos para los cuales la gente busca solución por diferentes medios y caminos. No se trata de avalar con lo anterior la militancia múltiple sino de entender las circunstancias que se crean en el mundo real para cuya comprensión, atención y superación es preciso recurrir a conceptos y prácticas innovadores.

En el debate en curso dentro del Polo Democrático, los afiliados y afiliadas de base están haciendo un inmenso esfuerzo por encontrarle explicación a lo que pasa con su partido y a las iniciativas que surgen fuera de él, y analistas dentro y fuera del Polo también están contribuyendo a este esfuerzo. El concepto de sujeto político y la organización de ideas sobre clase trabajadora, partidos y movimientos, identidades y subjetividades, estrategia y táctica, por académicos y académicas polistas, son elementos notables dentro de los aportes hechos en preparación de la Conferencia Ideológica.

El fenómeno de la multiplicidad y la pluralidad de partidos y movimientos se advierte en todos los países de América Latina; y la izquierda, más que ninguna otra vertiente política, ha generado pensamiento e iniciativa política para pasar de la entropía a la sinergia, para encontrar las equivalencias y los nexos de los movimientos sociales particulares (mss) con un movimiento social más general, más estructural (MS) , que permite entender el proceso sociocultural, sociopolítico y sociohistórico que se da a través de las sucesivas coyunturas y los períodos políticos. La cronopolítica es una categoría imprescindible para entender el acontecer político y proyectar el quehacer político si se trata de involucrarse activamente en un proceso.

Al respecto, no puede el Polo dejar de tomar en cuenta la visión del Foro de Sao Paulo, construida en su 17° Encuentro realizado en Managua en mayo de 2011. El Polo pertenece a ese conglomerado de partidos de izquierda, populares y progresistas de todos los países de América Latina, cerca de 50 partidos, muchos de ellos en el gobierno, de cuya experiencia el Polo podría obtener lecciones invaluables. Varios, podría decirse muchos, de esos partidos, en las condiciones particulares de cada país, han tenido éxito en traducir lo social en lo político; han logrado procesos de convergencia entre partidos y movimientos, aproximando la izquierda y el centro con la direccionalidad de la primera, de tal manera que han transitado de la condición original de minorías a la nueva condición de mayorías pujantes, capaces de movilizar opinión, ganar elecciones, ejercer el gobierno y prefigurar un nuevo poder.

Tarea ineludible


Como se puede ver, las informaciones y los comentarios contenidos en este texto sólo persiguen alentar el diálogo, el debate, el entendimiento dentro del Polo y entre fuerzas sociales y políticas afines, con el único propósito de llegar a ver a Colombia en paz, gobernada por un gobierno verdaderamente democrático con un programa auténticamente democrático. El Polo no puede eludir el cumplimiento de esta tarea en la Historia de Colombia. Para asegurar que este es el camino que estamos recorriendo, el PDA realizará en julio la Conferencia Ideológica Nacional, precedida del Taller Internacional, y en el último trimestre del año efectuará su III Congreso, precedido de la elección de delegados el 30 de septiembre. Tenemos ruta y brújula. El Polo le cumplirá a Colombia.


* Este artículo es parte de un texto más amplio que se publica en la edición de mayo de la Revista Izquierda.
** Investigador Social, Coordinador de la Comisión Programática del PDA – Bogotá. Pécaut, Daniel, Orden y violencia - Evolución socio-política de Colombia entre 1930 y 1953, Norma-Vitral, 2008.
1 Laclau, Ernesto, “Los nuevos movimientos sociales y la pluralidad de lo social, Revista Foro N° 4, noviembre de 1987.
Expresiones acuñadas por el sociólogo chileno Manuel Antonio Garretón.
2 Pécaut, Daniel, Orden y violencia - Evolución socio-política de Colombia entre 1930 y 1953, Norma-Vitral, 2008.
3 Laclau, Ernesto, “Los nuevos movimientos sociales y la pluralidad de lo social, Revista Foro N° 4, noviembre de 1987.
Expresiones acuñadas por el sociólogo chileno Manuel Antonio Garretón.

Publicado enEdición 180