Sábado, 12 Mayo 2012 18:51

Caminante, no hay camino

Caminante, no hay camino
No hay forma de explicarlo. Las organizaciones sociales, desde los rumbosos médicos, pasando por los nada pobres transportistas, hasta los fabriles afiliados a la COB, están en huelga. El Vicepresidente ha dicho que se trata de la vitalidad de un proceso de cambio y que, el gobierno, tiene la suficiente solvencia para manejar la situación sin muchos sobresaltos. Ahí está el quid de la cuestión.
 
En el rostro de nuestras ciudadanas y nuestros ciudadanos, se perciben los sobresaltos que causa esta inestable situación. Es probable que muchos esperemos que haya un momento en el que se rectifiquen posiciones y vislumbremos, una vez más, el camino a seguir en este proceso de cambio. Pero hay que advertir que son muchos y muchas quienes descreen de tal rectificación. ¿Por qué? Unos por la rutina; se acostumbraron a vivir, aunque sea en la miseria, pero sin sobresaltos. Otras, porque apoyaron un proceso de cambio que soñaron como una avenida donde no había ningún obstáculo, ningún rompemuelles, ningún hueco ni siquiera desportilladura. Los hay, finalmente, quienes vemos la realidad: el camino está por hacerse porque, según decía el poeta, se hace camino al andar.
 
Claro que no se trata de andar en cualquier dirección, porque así podemos llegar a cualquier parte, menos a la meta que nos propusimos. No es simple hacer camino al andar, pues al menos debe seguirse determinada orientación. El proceso de cambio tiene una dirección: vivir bien como norma para todos los bolivianos y las bolivianas. Los que viven aquí, originarios o recién llegados. Los que habitan el campo y los que se alojan en la ciudad. Los pobres y los que nada tienen. Por supuesto, quienes están más necesitados precisan una atención inmediata y mayor. Todo esto en función de las posibilidades de nuestro país. Que esas posibilidades han mejorado, es muy cierto, como lo es que hay un visible mejoramiento en el vivir de la gente.
 
¡Falta! Claro que hace falta mucho más y no es precisamente lo que está haciendo nuestro gobierno. La carretera por el TIPNIS, ¿acaso no es un enfrentamiento grosero? Hay mucha gente dispuesta a apoyar la construcción de esa vía. Pero las disposiciones de la consulta previa fueron hechas para proteger la vida, los usos y costumbres de las minorías. Por eso no es una consulta general, sino una particular a los pueblos que viven allí. Seguramente, si se hubiese hecho a tiempo, antes de iniciar los trabajos, esta tempestad de reclamos no se hubiese producido.
 
No es posible que haya tal desentendimiento con la Central Obrera Boliviana. Seguir dando vueltas al tema salarial, puede llevarnos a medio año sin una solución. No es correcto. No lo es, mucho más si revisamos los balances presentados hace poco más de un mes, por los bancos y nos chocamos con sus sustanciosas ganancias, a las que debe agregarse el aumento de sus patrimonios. Se ha reducido la miseria, pero distamos mucho de haber logrado una redistribución regular de la riqueza. Ésta sigue estando en manos de los grandes empresarios.
 
Pedir 8.300 bolivianos como salario básico, es irracional. Lo saben los dirigentes de la COB. Pero tampoco es apropiado un simple resarcimiento de la inflación ocurrida el año pasado, según el conteo del INE. ¿Para qué mostramos ingresos que son, cada año, mayores? El pueblo quiere ver esos ingresos en sus manos. Gastamos en inversión; muy bien. Pero esa inversión debe sentirse en el bolsillo de las personas. Se ha ampliado la clase media; de acuerdo. Pero debemos dar un paso más hoy día. Nos estamos enfrentando a nuestra propia gente, a las organizaciones sociales que son la base sobre la que descansa nuestro gobierno.
 
Hemos dejado que, la exigencia de los médicos, se convierta en una reivindicación de la COB. ¿Cómo puede ocurrir esto? Los médicos no pertenecen al movimiento popular. Los trabajadores en salud, los universitarios, se comprometen en defensa de los médicos; no es entendible. Si estos profesionales logran su objetivo, no compartirán absolutamente nada con quienes los están apoyando: universitarios, trabajadores en salud, COB. La trama se hace más densa, más intrincada. Alguien ha perdido la orientación y no es precisamente ésta o aquella organización social ni tampoco los profesionales que saben cuáles son sus intereses y cómo lograrlos.
 
Debemos hacer el esfuerzo. Que la gente que está desorientada, aquélla que tiene susceptibilidades, la que ha sufrido desencantos y quienes, por último, dejaron de creer en el proceso de cambio, comiencen a tener la visión de lo que puede ser este proceso. No se trata solamente se saber manejar la situación. Hay mucho más que eso, está la gente a la que nos debemos.
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La “calle boliviana” y el nuevo Estado
Estado débil, sociedad fuerte. Evo Morales, pese a encabezar el Gobierno más sólido de los últimos años, no pudo escapar a esa maldición boliviana, o bendición, depende desde dónde se lo mire: la fuente crónica de revoluciones y al mismo tiempo de inestabilidad política.


Si al Gobierno le fue relativamente fácil derrotar a la “oligarquía cruceña” y hasta pudo echar al embajador de EEUU y nacionalizar el gas, demostrando su autoridad, el 64% de los votos con el que fue reelecto parece no alcanzar para evitar retroceder una vez más frente a los sindicatos y sectores sociales variopintos.


El gasolinazo de finales de 2010 marcó un punto de inflexión. Luego vino el seguir permitiendo la importación de ropa usada, autorizar legalización del contrabando de autos, acceder al pedido de no construir la carretera por el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure' en todos los casos la dinámica fue la misma. Primero, prueba de fuerza, decisión de avanzar “sí o sí” y dar una imagen de autoridad en favor del “Estado fuerte”. Poco después: anulación de las medidas y convocatoria a algún tipo de negociación o cumbre social.


En este caso, era claro que el aumento de seis a ocho horas en la jornada laboral de los médicos no era suficiente para cambiar el malogrado sistema de salud boliviano (había mucho voluntarismo en eso, así como mucho corporativismo en la respuesta de los médicos). La demanda provino de los campesinos, carentes de un sistema de salud adecuado. Luego el Gobierno avanzó, decreto en mano, con la finalidad de derrotar a la huelga médica. Pero 36 días de paro, huelga de hambre de unos 4.000 médicos (en ayunos mediáticos de dudoso cumplimiento), medidas simbólicas como las crucifixiones y hasta “tapiarse”, y especialmente bloqueos, le torcieron el brazo al Gobierno y este retroceso corrobora un mensaje incómodo: cualquiera de las poderosas corporaciones populares (y no tanto) sabe que basta tener capacidad de resistencia y de generación de desbordes públicos –de ser posible violencia mostrados por TV– para conseguir parar cualquier iniciativa oficial.


Obviamente, sería mejor que en muchos casos las cumbres se convoquen antes de decretar las medidas. Evo Morales, con su olfato sindical, sabe cuándo retroceder. Conoce la “calle boliviana”. Pero ello no quita que cada retroceso reavive la luz amarilla de que refundar Bolivia es más complicado de lo que esperaba. Junto con el riesgo de que la imagen de la “Bolivia ingobernable” reaparezca y erosione más la aun elevada popularidad de Evo. Estos conflictos –muchos de ellos no estrictamente económicos– coinciden con una buena situación macroeconómica. La mejor quizás de la historia.


Pese al orientalismo con el que a menudo se lee la imagen de radicalidad y de “revolución permanente” de Bolivia que tanto atrae a los militantes radicales de todas las latitudes, en el país convive esta tendencia con fuertes inclinaciones conservadoras y corporativas. Todo esto es bastante comprensible dada la historia económica y social nacional. El problema es que la fuerza de veto de los “movimientos sociales” a menudo no va acompañada de acciones propositivas a favor de cambios sociopolíticos efectivos más allá de grandes líneas de acción como Asamblea Constituyente, Estado plurinacional, etc.


Pero si los médicos siguen trabajando seis horas, si no se hace la carretera del TIPNIS, si siguen entrando autos chutos, si, si, si' pueden convertirse en victorias contra iniciativas erradas' o en triunfos corporativos contra reformas necesarias. O en una mezcla de ambas cosas. Pero en todos esos casos significa la pervivencia del status quo anterior a esas luchas, no cambios hacia el futuro.


Ojalá la cumbre de la salud sea tomada en serio. Junto con la educación deberían ser el eje de esta etapa de la “revolución democrática cultural”. Y ojalá también muchos de nuestros intelectuales comiencen a citar menos a Deleuze o Zizek y a construir mediaciones más efectivas entre la utopía del cambio y los necesarios avances en las condiciones de vida de los bolivianos, la densidad estatal y un modelo económico más preciso que dé pistas de un perfil productivo para Bolivia más allá de grandes saltos industriales.


Página 7 - La Paz

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Los partidos fracasan en su último intento de formar Gobierno en Grecia
Para explicar el fracaso sin paliativos de las fuerzas políticas griegas a la hora de formar una coalición de gobierno que evite el abismo, podría aplicarse el refrán del cojo que le echa la culpa al empedrado. Pero el empedrado, esta vez, tiene nombre y apellidos, los de Alexis Tsipras, líder de la Coalición de Izquierda Radical (Syriza, segunda fuerza más votada el domingo), que ha rechazado una forzada oferta de colaboración hecha por tres partidos (socialista, conservador e Izquierda Democrática) que, con sus diputados, podrían haber sacado adelante un Ejecutivo de unidad medianamente estable. La política en Grecia tiene estas cosas, y siempre es más fácil salvar la cara ante el electorado —y ante Europa— dejando que sea otro el que pronuncie el no.


“El rechazo a esta propuesta no es de Syriza, sino del pueblo griego”, ha dicho Tsipras tras reunirse durante una hora con el líder socialista, Evánguelos Venizelos, encargado de formar Gobierno en última instancia. “Venizelos y Samarás [de la conservadora Nueva Democracia] hacen como si no hubieran entendido el mensaje de las urnas” contra los recortes, anunció, para reiterar su rechazo a un “Gobierno del memorándum [sobre el plan de rescate] con una coartada de izquierda”, en referencia a Syriza. “Ha llegado la hora de la verdad para todos”, ha declarado Venizelos, que mañana sábado informará de su fracaso al presidente del país, Karolos Papulias.


El principio de acuerdo que algunos acariciaban desde el jueves quedó pues en agua de borrajas. Tanto Fotis Kuvelis, líder de Izquierda Democrática (19 diputados) —que la víspera había aceptado integrar una coalición de Gobierno—, como Andonis Samarás, con 108 escaños, habían insistido en que en esa hipotética solución debía participar Alexis Tsipras, vencedor moral de los comicios (52 diputados) y el mayor crítico de la política de austeridad impuesta por los planes de rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI).


Nueva Democracia e Izquierda Democrática hicieron en cualquier caso un brindis al sol, pues Tsipras ya había manifestado que no iba a traicionar a sus votantes “a cambio de un par de ministerios”. “Grecia necesita un Gobierno duradero, con la participación o el apoyo pasivo de Syriza, que asegure la permanencia del país en el euro y avance hacia una renegociación” del memorándum, instó Samarás. Kuvelis también solicitó la colaboración de Tsipras aunque se contradijo inmediatamente al declarar: “Es obvio que Syriza no está dispuesta a participar en un Gobierno de salvación nacional. Y nosotros no participaremos en uno solo con Pasok y Nueva Democracia. Lo único que quiere Syriza son nuevas elecciones”. Kuvelis, abogado de 61 años, propuso su hoja de ruta para acabar con el marasmo en Grecia: “Un europeísmo progresista y un socialismo democrático”. Las propuestas de unos y de otros sonaban como un diálogo de sordos ajeno a la inminencia del apocalipsis.


Los intereses partidistas han privado pues a Grecia de la única posibilidad que le quedaba para no despeñarse por el abismo —del euro y de la política—, y a los griegos, de una fórmula que la mayoría de ellos defendía: según una encuesta de Marc para el diario Ethnos, el 62,7% de los ciudadanos quiere un Gobierno de coalición (y el 53%, con la participación de Syriza). Solo el 32% de los consultados defiende unas nuevas elecciones.


Con el índice general de la Bolsa de Atenas en rojo —ha caído un 4,52%, frente a una subida similar la víspera— los principales diarios recordaban las provisiones de la Constitución griega en caso de vacío de poder. El jefe del Estado apelará ahora a los líderes de los siete partidos con representación parlamentaria (entre ellos el neonazi Aurora Dorada). Si estos no se ponen de acuerdo en un Gobierno ecuménico —con representación de todos ellos—, Papulias convocará elecciones. La repetición de los comicios puede beneficiar a Tsipras, a juzgar por la primera encuesta publicada desde el domingo: Syriza superaría en votos a ND, con el 27,7% (ND lograría el 20,3% y el Pasok, el 12,6%). El primer partido obtiene un bono de 50 escaños extras, según la ley electoral griega, lo que reforzaría la postura de Syriza.

Por María Antonia Sánchez-Vallejo Madrid 11 MAY 2012 - 20:43 CET
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El izquierdista Tsipras recibe mandato para formar un gobierno en Grecia

Atenas, 8 de mayo. Alexis Tsipras, líder de la izquierda radical griega, quien hoy recibió el mandato de formar gobierno, excluyó la particpación de su partido, Syriza, en una coalición que apoye los ajustes de austeridad impuestos por la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
 

En todo caso, Grecia se hundió en una crisis más aguda cuando el líder del partido conservador Nueva Democracia (ND), Antonis Samaras, declaró que Tsipras, llevaría al país fuera de la zona euro con su propuesta de rechazar el rescate internacional.
 

De acuerdo con la Constitución, Tsipras, ingeniero de 37 años, tiene tres días para realizar la formación de un nuevo gobienro luego que Samaras fracasó el lunes en formar una mayoría.
 

“Es un momento histórico para la izquierda”, dijo Tsipras durante un encuentro con el presidente Karolos Paupulias. “El pueblo votó en masa en contra de las brutales políticas de la UE”.
 

Anunció que en el caso de asumir el gobierno, aprobará una moratoria en el pago de la deuda del país y señaló que habrá que dar marcha atrás a todas las leyes “hostiles con los trabajadores”.
 

Asesores de Tispras indicaron que el líder izquierdista usará todo el tiempo para reunir un grupo más amplio de entidades sociales y de otros partidos.
 

En teoría, Tsipras simplemente no tiene los números para formar gobierno con sólo 71 escaños de los 300 del Parlamento, o para cualquier posible alianza de izquierda. Los comunistas ya rechazaron unirse.
 

La única opción con una leve oportunidad de éxito podría ser que el socialista Pasok, que cuenta con 41 escaños, se una a una coalición con Tsipras. Si Nueva Democracia permanece fuera del Parlamento para un voto de confianza, en vez de oponerse, Tsipras podría ganar una mayoría.


Sin embargo, los analistas sostienen que si forma un gobierno sería demasiado frágil y duraría sólo unos meses.
 

Conservadores y socialistas consideran que Grecia necesita urgentemente dinero fresco, en concreto 30 mil millones de euros antes de finales de junio, si no quiere enfrentarse a la bancarrota.
 

La incertidumbre sobre el futuro del país europeo aumentó luego que Samaras dijo que Tsipras le solicitó la destrucción de Grecia al imponer el rechazo del rescate de la UE y del FMI como condición para un gobierno de coalición.
 

“Él me pide que firme la destrucción de Grecia. Eso no lo haré”, dijo, aunque más adelante sostuvo que apoyaría un gobierno de minoría pero no bajo esas condiciones. Afirmó que el líder de la coalición de izquierda tiene pocas oportunidades de formar gobierno, lo que hace cada vez más posible repetir elecciones.
 

El miembro del directorio ejecutivo del Banco Central Europeo, Joerg Asmussen, dijo que el rescate no puede ser renegociado y que no hay alternativa si Grecia quiere permanecer en la zona euro.
 

Alemania sigue con “gran preocupación” la situación que impera en Grecia, señaló el ministro de Exteriores, Guido Westerwelle.
 

“Pedimos a los reponsables que trabajen por generar en breve condiciones estables y formar un gobierno sensato”, añadió.
 

Westerwelle volvió a ofrecer a Atenas la “solidaridad” de Berlín, pero insistió en que el nuevo gobierno debe profundizar las reformas acordadas.


Reuters, Afp, Dpa y The Independent

 

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Hollande y el futuro de la Social Democracia
En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas se jugaba bastante más que las carreras políticas del socialista Francois Hollande y el derechista Nicolás Sarkozy.
 
Los resultados de estos comicios van a incidir en el camino que se siga para salir de la crisis económico-financiera en que está sumida Europa, lo que a su vez influirá en el camino que el viejo continente debe diseñar para superar esta situación.
 
No cabe esperar un cambio profundo todavía, aunque ya se han formulado fuertes críticas a lo actuado por la canciller alemana Angela Merkel, con el respaldo de su colega francés Sarkozy, ambos representantes de la derecha europea.
 
Hollande desempeñó varios cargos en los primeros años de gobierno del presidente Francois Mitterrand y en noviembre de 1997 fue elegido Primer Secretario del Partido Socialista francés.A partir de ahí llega en 1999 a una vicepresidencia de la Internacional Socialista y fue diputado al parlamento europeo y al francés.
 
En los comicios presidenciales pasados Segolene Royal, entonces su pareja formal, fue la candidata socialista a la primera magistratura, derrotando a Dominique Strauss Khan, pero a su vez ella perdió la elección frente a Nicolás Sarkozy.
 
Sarkozy ocupó distintos cargos en los gobiernos de derecha que antecedieron al suyo, como los ministerios de Economía e Interior.Es un personaje controvertido dentro y fuera de su país.
 
Sumó a Francia en la guerra contra Libia, si bien antes había invitado y recibido con los honores del caso al gobernante libio Moammar Gaddafi, oportunidad en la que se concretó un negocio petrolero.
 
Durante la guerra contra Libia uno de los hijos de Gaddafi reveló que su país le había proporcionado a Sarkozy varios millones de dólares para financiar su campaña electoral y le demandó que los devolviera ya que se los habían dado en señal de amistad.
 
Paralelamente Sarkozy ha establecido una relación muy estrecha con la canciller alemana Angela Merkel y ambos han impulsado políticas económicas que están siendo fuertemente cuestionadas .
 

El entorno europeo

 
Las medidas puestas en práctica para hacer frente a la crisis europea tienen dos protagonistas principales, la canciller alemana y el saliente presidente francés.Y aunque se aprobaron por unanimidad, ahora son objeto de fuertes críticas.
 
Hollande ha expresado que tiene la intención de renegociar el pacto sobre disciplina presupuestaria, para incluir otras disposiciones que reactiven la economía y el empleo y afirmó que “habrá un cambio de orientación de la construcción europea”.
 
También anticipó que si ganaba la segunda ronda electoral “renegociaré el tratado, Merkel lo sabe y si se me da la responsabilidad mi primer desplazamiento será a Alemania para transmitirle el voto de los franceses para una Europa distinta”.
 
Merkel, a su vez, dijo que prepara una “agenda de crecimiento” para Europa y que está dispuesta a darle un rol mayor al Banco Europeo de Inversiones en las medidas destinadas a superar la crisis.
 
Las razones de Merkel son obvias, la situación europea ha llegado a un punto en que se teme una ruptura entre los países europeos del norte y del sur, según lo declaró el presidente del Parlamento Europeo Martín Schultz, alemán y social demócrata.
 
Schultz no confía en los organismos económico-financieros estadunidenses y advierte que si se produce esa ruptura “podría desmoronarse la Unión Europea y la zona euro” y aboga por soluciones comunes.
 
Las pruebas de que las políticas que impulsaron con mayor entusiasmo Merkel y Sarkozy no han tenido éxito, están a la vista y se expresaron con fuerza en la celebración del 1º de Mayo.
 
En Italia ya se había señalado que el país tiene ahora tres veces más chozas y casas rodantes que hace tres años.El año 2001 las familias que vivían en esas condiciones eran 23 mil 336 y ahora son 71 mil 101.
 
Los suicidios también han aumentado en Italia y las mujeres cuyos maridos se han suicidado integran un grupo llamado “las viudas de blanco” y habían resuelto desfilar el día del trabajo.
 
Pero las protestas son en toda Europa porque los sueldos son bajos y el desempleo aumenta en la misma medida en que se aplican las políticas de austeridad, lo que está siendo utilizado por los sectores de la extrema derecha europea para ganar adeptos.
 
Paralelamente, la canciller alemana busca la forma de darle lo que algunos analistas han denominado”un sutil cambio de tono” a sus planteamientos, considerando el cambio de gobierno en Francia, pero que también podría alcanzar a su propio país y a ella misma.
 

De Mitterrand a Hollande

 
El Partido Socialista francés sólo ha ocupado la presidencia de la república una vez, cuando Francois Mitterrand fue elegido para ese cargo el año 1981 y reelegido en 1988, completando sus dos mandatos en 1995.
 
Fue el cuarto presidente de la Quinta República y Francois Hollande, que fue el jefe de la campaña de Mitterrand, será el segundo y se estima que su triunfo podría influir en los acontecimientos políticos de otros países europeos.
 
Hay que recordar que cuando Mitterrand llegó a la presidencia en Francia,el socialismo europeo o social democracia, vivía un momento de auge a nivel mundial.La Internacional Socialista se expandía por todos los continentes y era mirada con desconfianza y combatida por Estados Unidos.
 
Los gobiernos de ese signo se imponían en otros países europeos y también en América Latina y Africa, así como después en países que habían sido parte de la colapsada Unión Soviética.
 
Integrados en la Internacional Socialista, ésta se convirtió en un organismo al que Estados Unidos le declaró la guerra políticamente hablando, si bien hay algunos episodios que han tenido múltiples interpretaciones.
 
Los personajes clave de la expansión de esta organización fueron el Canciller alemán Willy Brandt, el Canciller austríaco Bruno Kreiski y el Primer Ministro sueco Olof Palme.Los conocidos “Diálogos” entre ellos sirvieron de base a la organización internacional, que no está relacionada con aquellas vinculadas a la Unión Soviética.
 
Los partidos que la integran empezaron a ganar elecciones en todos los continentes, en especial en los países que se liberaban de regímenes dictatoriales impuestos por el intervensionismo estadunidense.
 
La muerte de Brandt a raíz de un cáncer, y el asesinato de Palme fueron dos elementos que debilitaron a esta organización, junto a las políticas económicas puestas en práctica por los organismos internacionales.
 
Pero hoy, cuando ese modelo está en crisis, surgen nuevas expectativas. Se especula con una victoria de los socialdemócratas alemanes en las próximas elecciones y el triunfo de Hollande en Francia es señalado como un punto de partida.
 
Por Frida Modak, periodista, fue Secretaria de Prensa del Presidente Salvador Allende.
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“En Chile hay una larga continuidad del modelo neoliberal”
–Los procesos que tienen lugar en América latina por cierto cuentan con sus particularidades, pero el caso de Chile parece diferenciarse bastante de las experiencias que vienen intentando construir lo que podemos llamar alternativas al neoliberalismo. ¿Qué podrías decirnos sobre eso?

–Uno podría decir muchas cosas, y para ello hay que partir por el pasado reciente. En Chile la sociedad neoliberal empezó a constituirse durante la dictadura militar, en abril de 1975, es decir que Chile fue profético para lo malo. En abril de 1975 se aplicó el programa de shock, instalado por intelectuales neoliberales, economistas, formados en la universidad de Chicago, que rompía con los modelos de desarrollo económico industrializadores con intervención del Estado que habían existido en Chile previamente. Lo hicieron porque creían que ese modelo anterior no permitía un desarrollo capitalista pleno. Ese programa neoliberal dio frutos no muy espectaculares durante la dictadura, pero fue mantenido con obstinación. Todos los ministros de Hacienda que siguieron continuaron con ese programa, incluso después de la crisis económica de los ’80 y lo más importante es que ese programa también continuó durante los gobiernos de la Concertación. Los gobiernos de la Concertación introducen un cambio político muy importante, el paso de un régimen autoritario a una democracia representativa convencional. Pero ninguna de las esperanzas que algunos grupos habían hecho durante el período de la dictadura –que podríamos ir más allá de la simple recuperación democrática– se pudieron realizar. Ello porque la Concertación, que primero se llamaba Alianza Democrática, continuó con la aplicación del modelo neoliberal y fue más allá que la dictadura. Privatizó una serie de empresas públicas que existían en Chile e instaló un neoliberalismo con democracia que en otros países de América latina, Argentina con Menem por ejemplo, también se instalaron. Digamos que Chile fue profético, se anticipó en la instalación de este modelo, que modificó sustancialmente la estructura económica anterior.


–¿Cuál fue el motivo de que se frustraran esas expectativas a la salida de la dictadura?

–La Concertación consideró que los cambios que había prometido no podían realizarse porque se corría el riesgo de que los militares empezaran a tratar de impedirlo. Algunos dicen que hubo un pacto entre los principales dirigentes democráticos y personeros del régimen militar para continuar el mismo modelo social que había instalado la dictadura. Eso seguramente es así, pero también es cierto que los principales dirigentes que llegaron al gobierno con la Concertación habían llegado a la conclusión de que este modelo con predominio de mercado y poca intervención estatal podía dar frutos mejores que el modelo anterior, con intervención estatal. Hay que decir que se trata de una época histórica y de procesos que en otras partes del mundo también se habían realizado. Thatcher, Reagan, habían llevado a Europa a este modelo neoliberal. En Chile, pese a que durante la dictadura hubo un éxito relativo –no espectacular– este modelo se continuó aplicando con la Concertación. Eso hace que Chile sea una excepción en América latina. Hoy en día tenemos un gobierno de derecha que tampoco modifica mucho las cosas que hizo la Concertación. Entonces hay una larga continuidad del modelo neoliberal y fuerzas sociales que no están dispuestas a cambiar los rasgos fundamentales de la sociedad que se instaló. Por supuesto se han ido limando los aspectos más excluyentes, pero con límites.


–Entre sus trabajos, Chile actual, usted hace un balance de la Unidad Popular. Es notable, desde la perspectiva actual, que los dos principales partidos, el PS y el PC, que componían la Unidad Popular, inviertan en democracia el posicionamiento relativo que tenían en aquel momento. ¿Qué podría decir sobre cómo han procesado unos y otros aquella experiencia?

–En Chile, los principales actores políticos son los partidos. Entonces, para entender por qué se mantiene un modelo con rasgos neoliberales es muy importante la evolución del Partido Socialista, que es el primero que evoluciona y pasa de las posiciones que tuvo durante la Unidad Popular –a la izquierda de los comunistas en la coalición–, a convertirse en un partido que busca generar un bloque con el centro político demócrata–cristiano. Del PS se escinde lo que después se llama el Partido Por la Democracia (PPD), que al principio intenta agrupar a los sectores opositores, pero después, con la modificación de las leyes políticas oficiales, se transforma en un partido más. Un partido de izquierda hacia el centro. Entonces, el Partido Socialista y esa izquierda del PPD abandonan el espacio de izquierda marxista conformada por el PS y el PC, una izquierda revolucionaria, en la que uno adhería fielmente a la URSS y el otro adhería en un momento a Yugoslavia. Eso cambia radicalmente después del golpe. Uno de los efectos del golpe es generar una izquierda nueva, que se constituye en la lucha contra la dictadura. En ese proceso, los socialistas dicen “son tiempos nuevos, el final del siglo XX y el XXI serán distintos”. Efectivamente, la transición chilena transcurre en el medio del proceso de destrucción de la Unión Soviética, y eso también deja a esos partidos sin sus referentes históricos. Lo único que sobrevive es Cuba, pero Cuba con el PC no tenía mucho que ver y el mismo Fidel Castro recomienda en Chile caminos moderados. Surge entonces una izquierda distinta, que realiza pactos con la Democracia Cristiana, pactos que la DC no había querido realizar en el período de la dictadura. Recordemos que el PC y el PS, es decir, la Unidad Popular que quedaba después del golpe, habían insistido en un frente antifascista y la Democracia Cristiana no quiso saber nada con ello. Entonces, finalmente se hace un pacto PS-DC, pero muy lejos de las ideas del pacto antifascista, que implicaba cambios en el modelo. Tenemos un PS que también se inclina por la continuidad del modelo, con modificaciones, con políticas sociales que lo modifiquen, pero conservando los elementos centrales. A eso yo le llamé transformismo. No sé si usaría el concepto hoy en día, pero tenemos una izquierda muy distinta de la que existía antes. El otro factor que también hay que poner en el tapete es que este gobierno de derecha que tenemos hoy día no fue recibido como un trauma, como una vuelta a tiempos de Pinochet, porque también la derecha había evolucionado. Esta derecha, aunque muchos de sus dirigentes apoyaron la dictadura, es una derecha que si bien no hace una crítica del régimen militar, tampoco está dispuesta a una vuelta atrás. Se manifiesta democrática, aunque es una derecha con muchos rasgos conservadores en sus dos partidos, la UDI y Renovación Nacional. El Partido de Renovación Nacional tiene aspectos más liberales, pero también aspectos conservadores muy importantes, eso tiene que ver sobre todo con políticas culturales, respecto de reproducción y sexualidad. Aquí el tema del aborto terapéutico, que ahora se está poniendo en discusión en estos días, va a poner de manifiesto el carácter de esta derecha, porque algunos sectores ni siquiera consideran que si la madre está en peligro de muerte puede provocarse un aborto terapéutico con legitimidad. Entonces esta derecha se manifiesta en vías democráticas, nadie piensa que puede haber una vuelta atrás. Chile volvió al optimismo, que ha sido uno de los elementos centrales de su política durante mucho tiempo. Optimismo que incluso teníamos en el período de la Unidad Popular, cuando la crisis se estaba forjando en nuestras narices. Hoy en día no hay nada que haga temer en ese sentido, pero hay sectores que hablan de una crisis del modelo neoliberal en el mundo y también en Chile. En el mundo efectivamente hay una crisis, que no sé si es una crisis del modelo neoliberal. En Chile todo el mundo dice que somos capaces de resistir la crisis mundial de mejor modo que otros, justamente por la estructura socioeconómica que hemos creado en largos años de continuidad de un enfoque.


–Esta continuidad ha generado huellas, marcas, en el escenario político, en el que se destaca el movimiento estudiantil, que se ha centrado en la educación, que uno puede decir es un eslabón débil del proyecto neoliberal. Pero ante la masividad que ha adquirido, uno se pregunta qué es lo que lo ha producido.

–Esto tuvo una primera aparición en el año 2006, con la llamada “rebelión de los pingüinos”, que fue también una protesta estudiantil de bastante magnitud, pero mucho menos visible porque hubo menos movilizaciones que las de ahora. La Concertación aplastó al movimiento estudiantil al aplicar las leyes de protección de la seguridad pública, cuestión que Piñera no ha sido capaz de hacer. Piñera es paradójico en muchas cosas y en ésta también. Su paradoja consiste en que probablemente quiera generar una derecha que se diferencie de la derecha de la dictadura y por lo tanto trata de no aplicar medidas represivas. Finalmente ha decidido aplicarlas ahora, pero hubo una demora en hacer esa operación, mientras que Ricardo Lagos no se demoró mucho. Este sentimiento de culpa que tiene Piñera hizo que se demorara, pero ya aplicó las leyes respectivas y ahora vamos a tener una derecha que hace lo que todo el mundo esperaba que hiciera: defender lo que ella llama el orden público con todas sus fuerzas, y una participación muy activa de los carabineros. Vamos a ver entonces qué pasa ahora con el movimiento estudiantil. Cuando surgió, fue un movimiento que sorprendió. Entonces uno podría pensar que el movimiento estudiantil emerge en un contexto de conflicto por otras movilizaciones, por los efectos de la crisis mundial en Chile y los aumentos de combustibles y alimentos, pero a mi entender tiene que ver sobre todo con la aparición de un liderazgo nuevo en el sector estudiantil universitario y la aparición de un actor que había estado en silencio durante mucho tiempo, que son los estudiantes secundarios. A través de sus liderazgos, los estudiantes universitarios aparecen más ligados a partidos políticos, como Camila Vallejos, que es comunista, o socialistas como Giorgio Jackson, pero lo fundamental es que las decisiones se toman colectivamente. Se creó entre los estudiantes un órgano de dirección que toma decisiones colectivas, que discute, y entre los cuales los líderes son voceros y no pueden por sí mismos tomar decisiones. Ocuparon la calle y la ocuparon bien, podemos decir que ocuparon la calle con proyecto, con discurso, no sólo se movieron sino que desfilaron y desfilaron con consignas y con un proyecto que se hizo público y que le presentaron al gobierno, que todavía no da respuestas. Creo que estamos en este momento en una etapa donde el gobierno va a endurecer su postura y vamos a ver qué pasa. Los dirigentes estudiantiles están buscando nuevas fórmulas para empezar sus protestas y que no le permitan al gobierno destruirla como sucedió últimamente. Creo que estamos entrando a un nuevo tiempo con un gobierno de derecha típico que olvida este intento que tenía de generar acuerdos en cuestiones que tuvieran que ver con políticas sociales, como sucedió en algunos casos, como la exención del aporte del siete por ciento a los pensionados que la Concertación no había realizado, la creación de Pornatal. Eso va a quedar en el olvido y se va a poner en el tapete el mantenimiento del orden público. Vamos a ver qué pasa con la reforma tributaria que están patrocinando, a lo mejor esa reforma tributaria provoca que nos encontremos con una derecha que realiza medidas populistas por una parte y por la otra parte aplica políticas represivas, que es posible que sea lo que viene por delante. Vamos a ver entonces si el movimiento estudiantil es capaz de buscar formas de acción que no fracasen ante la presencia de los carabineros en la calle.


–Uno hubiera pensado que, a partir de la amplitud de la convocatoria de los estudiantes, se podría haber articulado un espacio político-social con capacidad de gravitación creciente. Quizás las limitaciones del movimiento estudiantil se deban al peso que tienen variantes de tipo autonomista o antipartidos, un poco en sintonía con las interpretaciones del historiador Gabriel Salazar, que justificarían este distanciamiento de la escena política. De todas formas, tras la derrota de la Concertación, la emergencia de Marco Enríquez-Ominami y la presencia efectiva de este movimiento estudiantil ¿son elementos que podrían contribuir a una confluencia de nuevo tipo...?

–El problema es que la Concertación se sumió en el silencio. Este gobierno no ha tenido oposición, y los errores que ha cometido los ha cometido por su propia cuenta. La Concertación es muy débil, está todavía en proceso de reconstitución, preparándose para las elecciones municipales y seguramente para las elecciones municipales vamos a tener una Concertación porque en Chile las elecciones suscitan rápidamente partidos políticos, aun cuando éstos han estado en una especie de sueño durante un largo tiempo, como es el de la Concertación después de su error. Dos años de silencio después de una interna. Las elecciones municipales que tenemos en el escenario ya han hecho aparecer ciertos candidatos, como Carolina Tohá, presidenta del PPD. Va a ser candidata por Santiago, que es un escenario muy importante desde el punto de vista de la visibilidad. Hay que tomar en cuenta las elecciones y hay que tomar en cuenta también la dificultad de que aparezca algo que les haga frente a los partidos políticos en Chile. Aquí siempre ha sido muy difícil. Las protestas del año ’83 contra la dictadura fueron convocadas por los trabajadores del cobre, pero finalmente los partidos políticos se metieron y, pese a lo que diga Gabriel Salazar, tuvieron una importancia seria. En Chile los partidos son despreciados como en todas partes, se los critica fuertemente, pero cuando llegan los procesos electorales actúan y la gente vota por los candidatos que se presentan. Entonces yo creo que es muy difícil que en Chile aparezca una alternativa hoy que tenga a su cabeza a los dirigentes estudiantiles o a los dirigentes ecologistas, que también realizaron marchas, y además han incorporado dentro de su análisis una crítica a los sistemas industriales, sean socialistas o sean capitalistas, como generadores de problemas que ponen en peligro el medioambiente. Es muy difícil que logren presentarse como alternativas políticas globales. Entonces vamos a tener de nuevo una Concertación que al menos murmure, porque todavía no ha logrado presentar un proyecto distinto del que tenía y que fue derrotado por Piñera. En el caso de Chile, va a ser muy importante quién gane las elecciones municipales de octubre para definir el escenario hacia las presidenciales, y no hay que descartar que la derecha pueda ganarlas, aunque no de un modo aplastante. Yo no veo todavía grandes cambios en el escenario, grandes cambios del sistema de actores políticos que están en acción, aunque sí se puede esperar una Concertación que va a tener que reorganizarse para hacer frente a las elecciones. Quizás se presenten con dos listas, algo que ya hicieron en elecciones anteriores, una lista que en algún momento se llamó progresista y otra que se llamó democrática. Pero todo me hace pensar que va a haber un pacto de la totalidad de lo que es hoy la Concertación, sumando además al Partido Comunista, que después de dejar atrás, hace un tiempo, la última política conocida de ellos, que era la “política de la rebelión popular de masas”, no le han dado nombre a su nueva orientación. Volvieron a lo que ellos llaman “frente de liberación nacional”, pero aun no le han puesto nombre. Tienen una política de entrismo, de participación en una fuerza con capacidad gubernamental, con posibilidades de ser gobierno, que desde luego se trata de la Concertación, pactando, poniéndose de acuerdo. Tienen algunas discusiones sobre tal o cual distrito, pero ya están armando un pacto. Los democratacristianos están también dispuestos a aceptar finalmente, con dificultad, que los comunistas formen parte de la alianza. Entonces puede que vayamos a tener un escenario de repetición de lo que ocurrió en las últimas elecciones parlamentarias, del 2008-2009, y un panorama por lo tanto de continuidad, una vuelta a la política aburrida de una Concertación que “no calienta” porque no presenta ningún diagnóstico a la situación de la sociedad chilena interesante y menos un proyecto.


–En el resto de América latina, con sus dificultades y diferencias, parece consolidarse un bloque progresista o antineoliberal. Marco Aurelio García ha diferenciado entre procesos más radicalizados en países que no han atravesado experiencias de industrialización, mineros, como en el Pacífico, y países con una burguesía más orgánica, donde los ritmos de las reformas exigen mayores equilibrios, como en el Atlántico. ¿Qué es lo interesante que uno podría destacar que puede llegar a constituirse?

–No he estudiado el proceso latinoamericano en profundidad, pero lo de Evo Morales o Rafael Correa me parece muy interesante. En Evo encontramos un intento de constituir un modelo nacional-popular, por llamarlo de algún modo. Reformismos interesantes, con una gran diferencia con los reformismos de la década del ’60, que añadían aquello de “tránsito al socialismo”, que si bien algunos lo mencionan, no es lo principal, por decirlo así. Pero hay un ala progresista en Latinoamérica interesante y una de las cosas interesantes que tiene Piñera es que busca entenderse con ellos, incluso con Chávez. Por otra parte, tenemos en Brasil un país que juega un papel importante con los gobiernos del Partido de los Trabajadores. Entonces en Latinoamérica priman experiencias reformistas de las cuales Chile está al margen, pero con un gobierno de derecha que no busca enfrentarse, sino generar los máximos acercamientos posibles. La política exterior chilena está marcada por los residuos, los problemas que persisten de la Guerra del Pacífico. Enfrenta los reclamos que hizo Perú en los organismos internacionales, Bolivia parece avanzar en la misma dirección, con sus reclamos sobre la salida al mar. En ese marco, Piñera ha conservado la prudencia que tuvieron los gobiernos de la Concertación, incluso yendo más allá y tratando de entenderse con todos, incluido Ollanta Humala. Yendo al tema del peso de los intentos de industrialización anteriores, en el caso de Chile, hay que decir que hace mucho tiempo se dejó de creer que la industrialización pasaba por los frentes populares. Entonces Chile podría decirse que se parece a aquellos países sin industrialización, llamémoslo Venezuela, llamémoslo Bolivia, llamémoslo Perú. El neoliberalismo fue un intento de desarrollarnos sin industrialización con mercado interno y abriéndonos al exterior. Entonces esos países reformistas constituyen un bloque, dialogan entre sí, y para Chile son un doble problema, que tiene que ver con la tradicional pugna contra Perú y Bolivia que Chile ha tenido, que este gobierno ha tratado con prudencia, pero además Chile queda a la derecha, queda suelto a la derecha. Cristina Fernández tiene una imagen distinta, aunque no he estudiado el proceso argentino. Chile sigue aislado, aislado en el medio de gobiernos progresistas en medio de Latinoamérica. Aunque yo soy demasiado chileno en mis análisis, trabajo comparativamente menos que otros, como Manuel Antonio Garretón, aunque Garretón es un defensor de la Concertación y yo soy un crítico.

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Grecia castigó a los partidos del ajuste
Los grandes perdedores de las elecciones legislativas de Grecia fueron el Partido Socialista Panhelénico (Pasok) y los conservadores de Nueva Democracia (ND), sostenedores por igual de las medidas de ajuste. Con un 40 por ciento de abstención en las urnas, las proyecciones a partir de datos oficiales ubicaron a ND con el 18,9 por ciento de los votos y 108 de las 300 bancas del Parlamento, muy por debajo de las 151 que necesita para alcanzar la mayoría parlamentaria. El Pasok, por su parte, salió tercero con el 13,4 por ciento de los votos y 41 escaños, detrás de la coalición de izquierda radical Syriza, que se alzó con el 16,8 por ciento y 51 bancas, transformándose en el gran ganador de la jornada. El partido de extrema derecha Amanecer Dorado, que se embandera detrás de una plataforma antiinmigrante y propone minar las fronteras de Grecia, obtuvo un 7 por ciento de los votos y 22 diputados, un desempeño importante –y preocupante– para una agrupación que hasta hace meses estaba en las márgenes de la vida política griega. De acuerdo a los sondeos, ND y Pasok lograron juntos entre el 32 y el 34,5 por ciento de los sufragios, muy lejos del 77,4 por ciento que lograron en las elecciones de 2009.


Sin eufemismos, el pueblo heleno le envió un claro mensaje al bipartidismo tradicional de Grecia en las primeras elecciones que se celebran, desde el estallido de la crisis de deuda, en el país más castigado de la Zona Euro. No es casual que las fuerzas opuestas al ajuste exigido por la troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y la Comisión Europea) hayan sido las más beneficiadas en las elecciones de ayer. Todo indica que sin una clara mayoría a favor de nadie, ND está obligado a formar un gobierno de coalición. Sin embargo, si fracasaran los esfuerzos de las tres fuerzas más votadas, el país debería celebrar nuevas elecciones, panorama que inquieta por igual a mercados y acreedores.


Tanto el conservador Antonis Samaras, líder de ND, como el del Pasok, Evangelos Venizelos, manifestaron su apoyo a una coalición que reemplace a la actual que encabeza el premier tecnócrata Lucas Papademos, aunque con algunas salvedades. “El hecho de que Nueva Democracia sea el primer partido aumenta su responsabilidad, puesto que ahora es el único pilar de la estabilidad política en Grecia”, dijo Samaras desde Atenas. “Estamos listos para asumir la responsabilidad de formar un nuevo gobierno de salvación nacional con dos metas exclusivas: que Grecia permanezca en la Zona Euro y se modifiquen los términos del acuerdo de préstamo para que haya crecimiento económico y alivio para la sociedad griega”, agregó.


Exultante, el líder de Syriza, Alexis Tsipras, dijo que la derrota de los dos partidos tradicionales, que acompañaron con sus firmas los acuerdos de salvataje, significa que esa rúbrica perdió legitimidad por votación popular. “El pueblo recompensó las propuestas hechas por nosotros para formar un gobierno de izquierda que cancele los acuerdos de crédito y anule el camino de la gente hacia la miseria”, sostuvo. Asimismo, Tsipras destacó que en su país se produjo una revolución pacífica, que surge una nueva Grecia y que su agrupación no colaborará ni con los conservadores ni con los socialistas, adelantando de este modo su intención de no formar parte de un futuro acuerdo con esas fuerzas. Aunque su partido se pronunció a favor de permanecer en la Zona Euro, pretende lograr una cancelación de las actuales deudas.


La coalición griega de izquierda también criticó la línea de recortes defendida por la canciller alemana y el presidente saliente francés, Nicolas Sarkozy. “La señora Merkel debe entender que el programa de ahorro ha sufrido una estremecedora derrota”, señaló Tsipras, entrevistado por la televisión local. Merkel es el blanco de múltiples críticas en Grecia por haber defendido las políticas de ajustes y recortes como salida a la crisis que atraviesa la economía helena. El magro resultado obtenido por los socialistas representa un duro golpe para el Pasok, fundado por el padre del ex ministro Giorgos Papandreu, que ganó las últimas elecciones de 2009 con el 43 por ciento de los votos. “Para nosotros es un día particularmente doloroso”, reconoció Venizelos. “Sabíamos que pagaríamos el precio de haber asumido una posición emocional y políticamente insoportable para tomar las medidas que eran necesarias”, agregó. Antes de las elecciones, Samaras había desestimado toda posibilidad de formar una alianza con los socialistas. En un intercambio de gentilezas, Venizelos descartó una alianza con ND y pidió una gran coalición de partidos proeuropeos. “Un gobierno de coalición del viejo sistema de dos partidos no tendría suficiente legitimidad ni suficiente credibilidad doméstica o internacional si reuniera una mayoría muy exigua”, señaló.


El líder del partido neonazi Amanecer Dorado, Nikos Michaloliakos, dijo que su partido, que entra al Parlamento por primera vez y será el sexto con más bancas, luchará contra los usureros mundiales y contra la esclavitud impuesta por los acuerdos crediticios del FMI y la UE, a los que calificó de dictatoriales.

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Domingo, 06 Mayo 2012 06:14

Contradictorio Evo Morales

Contradictorio Evo Morales
Contradictorio. Ese parece ser el término que, hoy por hoy, refleja mejor la personalidad de Evo Morales, uno de los políticos más sorprendentes y polémicos que gobierna un país en ebullición: Bolivia. Su inigualada e histórica popularidad, -casi un 80% de los bolivianos le apoyaba en 2009-, ha comenzado a menguar con persistencia hasta bordear, según las últimas encuestas, el 38% en las ciudades; sus aliados disienten de sus medidas y ante la intolerancia a sus críticas se alejan de él, pero no discuten su estabilidad.

 
Morales, de 52 años, no deja indiferente a nadie. El pueblo se debate entre la fascinación y el desengaño, justo cuando tiene que remontar su bajada de popularidad para asegurar su reelección el 2014.

 
Estos días atrás, el mandatario boliviano ha sido noticia de primera página porque con una diferencia de pocas horas ha nacionalizado una empresa española y ha asegurado a otra, la petrolera española Repsol, el respeto a sus inversiones.
 

Desde 2006, el Día del Trabajo es propicio para la expropiación y así se mantiene viva la reivindicación de los recursos naturales en manos de los bolivianos. Morales decidió revertir al Estado el 99,4% de las acciones que la española Red Eléctrica Internacional SAU poseía en la Transportadora de Electricidad (TDE), con una innecesaria demostración de fuerza militar en la sede de la entidad, en una tranquila calle del centro de Cochabamba. Atribuye la medida a la insuficiente inversión y ejecución de obras de la firma española, que invierte un promedio anual de cinco millones de dólares.


Más tarde, el mismo Morales aseguró al presidente de Repsol, Antonio Brufau, que el Gobierno boliviano garantiza que sus inversiones serán respetadas como las de un socio. “Bolivia necesita inversiones, necesita socios pero no dueños”, ha aclarado. “Quienes inviertan en Bolivia [pueden estar seguros] de que sus inversiones serán reconocidas, siempre”, agregó.

 
La sorpresiva nacionalización ha sido considerada como un intento gubernamental de aplacar la revuelta de las batas blancas. Miles de médicos, trabajadores sanitarios y universitarios exigen su incorporación a la ley del Trabajo y políticas de atención al precario servicio de salud pública con huelgas y ayunos de 40 días.
 

La novena Marcha Indígena en defensa del territorio indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), que comenzó la pasada semana, pone en tela de juicio el papel de “Héroe mundial de la Madre Tierra” de Morales. La ONU le otorgó esa distinción en 2009 por su férrea defensa del medio ambiente y sus duras acusaciones hacia el capitalismo por intentar matar a la Pachamama (madre tierra). Ahora, el presidente quiere construir sí o sí una carretera que atraviese el corazón de la reserva. Los habitantes del territorio, de las etnias moxos, chimane y yuracaré se niegan a destruir su hábitat.
 

El líder boliviano suele decir que no puede creer lo que está viviendo cuando se trata de momentos culminantes en su vida e, inevitablemente, mira en retrospectiva.
 

Rememora entonces su niñez en Isallavi, cercana a Orinoca, su pueblo natal. “Mi mamá me ponía una camisa y un pantalón que no me sacaba nunca. Si me los sacaba era para buscar piojos o para remendar el codo de la chompa. Sí, tenía piojos. Ducha, no conocía. Me lavaba la cabeza con Ace (detergente para ropa), porque así vivíamos todos”, recuerda.

 
El ex ministro de Comunicación de Morales, Iván Canelas, confirma la dura vida de Morales: “Nació en una región olvidada y desconocida para todo el país, sin recursos económicos ni elementales servicios básicos; región de campesinos productores de papa y pastores de llamas y ovejas. ¡Quién podría imaginar que de un lugar así, de un páramo, iba a surgir un líder como Evo!”

 
Panadero, ladrillero, platillero en las bandas de música de Oruro, Morales dejó sus llamas por la ciudad, pero pronto encaminó sus pasos a Cochabamba y a Chapare, donde comenzó cultivando arroz. Allí inició una carrera sindical muy próspera en el plano político, pues desde las seis federaciones del Trópico —que agrupa a unos 30.000 productores de coca— Morales se convirtió en defensor de la hoja y paralizó el país entero con sus temidos bloqueos de carreteras contra la erradicación de la planta.
 

Llegó al Parlamento como diputado y, más tarde, en 2006, asumió la presidencia de Bolivia en el comienzo de un proceso de cambio que está dando la vuelta al país, pero con demasiados sinsabores y decepciones para quienes lo han apoyado.

 
El cambio, aparentemente, ha operado modificaciones en el pensamiento de Morales que ha reforzado el control de todos los poderes del Estado, incluidos el Legislativo y el Judicial, además del poder político, el económico y el social, en el convencimiento de que solo así se completará la revolución democrática y cultural, cuyo eje parece ser un indigenismo a ultranza que no concilia con la modernidad.

 
“El presidente quiere marcar una cercanía al momento transformador postulado por los indígenas y quiere ser su representante”, explica el ex canciller Armando Loayza.

 
El exministro Canelas está convencido de que Morales es, de lejos, el presidente que ha trabajado más por el país: “Nunca antes ningún presidente le ha dedicado tantas horas y con tanta pasión para devolver al país sus recursos naturales. Ha cambiado las reglas y ningún inversor se ha ido”. Nadie ha entregado tantas obras como Morales, asegura, y alude a 4.000 proyectos ejecutados con apoyo de Venezuela (hospitales, escuelas, coliseos y campos deportivos en el área rural).

 
Pero, sin desmerecer sus obras y la gobernabilidad de su administración, quienes lo han apoyado están desencantados. Los indígenas, los asalariados y ahora la clase media le están dando la espalda.

 
La Confederación Indígena de Bolivia (CIDOB), que agrupa a los pueblos originarios de tierras bajas, “está decepcionada”, según el indígena chiquitano Lázaro Tacóo. “La soberbia, el autoritarismo y la terquedad de Evo están poniendo en entredicho a la gente humilde, esa gente que no pisa la escuela pero que es sencilla, educada y pacífica”. Los pueblos indígenas, dice Tacóo, están preocupados ante “la enorme capacidad que tiene para desatar conflictos en los sectores sociales, en lugar de unir a todos los bolivianos”.

 
El ex Defensor del Pueblo Waldo Albarracín cree que Morales ha cambiado de ideología. “Los ideales de alta sensibilidad humana en defensa de los marginados y los excluidos han sido paulatinamente relegados por su carácter autoritario y una ostensible intolerancia a los criterios alternativos. Quien los emite es inmediatamente reprimido; las organizaciones sociales disidentes son destruidas y reemplazadas por otras entidades paralelas promovidas por el Gobierno y con líderes afines”, explica Albarracín.

 
El presidente es famoso por sus ocurrencias. Un librito que recogía cien de sus más picantes frases es un superventas, lo que supone un doble mérito en un país donde apenas se lee una media de un libro al año y los autores costean su impresión.

 
El presidente Morales figura entre las contadas personalidades con más de una distinción académica de doctor honoris causa. Su colección reúne casi veinte títulos de otras tantas Universidades extranjeras y de Bolivia. Con la sinceridad que le caracteriza, acaba de declararse “feliz por no haber ido a la Universidad”.

 
A fuerza de halagos de su entorno, Morales puede que esté convencido de ser el jefazo de un Gobierno popular, aunque no se haya percatado de la lenta dilución de sus bases, como se diluye la esperanza de “vivir bien” en Bolivia.


Por Mabel Azcui 6 MAY 2012 - 03:01 CET

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Domingo, 06 Mayo 2012 05:51

Europa avista un cambio de rumbo

Europa avista un cambio de rumbo
Una crónica sobre Europa publicada unas horas antes de las elecciones en Francia y Grecia, dos países clave del continente por distintas razones, tiene que ser por fuerza una especie de remiendo de aquel maravilloso poema de Kipling. Si pasa esto, si sucede esto otro, si los pronósticos se cumplen: todo conduce irremediablemente hacia el condicional, todo está pendiente de que el guión se cumpla. Y aun así el viento ha cambiado, y ese cambio es irreversible, cruce quien cruce las puertas del Elíseo, gane quien gane en Atenas. A la espera del dictamen de las urnas en Francia, segunda potencia europea y tradicional contrapeso de Alemania, y en Grecia, origen y estación de destino de esta crisis desmesurada y proteica, ese giro se sustenta sobre un doble eje. Uno: la política alemana del rigor fiscal a ultranza ha puesto a Europa al límite; el renovado impulso político de Francia y la tozudez de los hechos (con media Europa en recesión) obligan a Berlín y Bruselas a modificar el credo tras dos largos años predicando la bondad de los recortes. Y dos: el péndulo político empieza a oscilar. La izquierda llama a la puerta, aunque solo sea por el implacable castigo de la crisis sobre los partidos que gobiernan, con un electorado escarmentado por la sobredosis de tijera.


Pensar en el futuro de Europa sin la socialdemocracia es como hablar de Hamlet sin el Príncipe; del Quijote sin Sancho. Pero pensar en el presente es fácil. Solo cinco países europeos (Dinamarca, Austria, Bélgica, Eslovenia y Chipre, apenas el 5% de la población del continente) están gobernados por la izquierda, que ha perdido tres de cada cuatro elecciones desde que empezó la crisis: cosecha 19 derrotas desde 2007, nada menos. Si el candidato socialista, François Hollande, confirma mañana en las urnas lo que dicen las encuestas, “veremos el inicio de un cambio de ciclo en Europa, que después deberán confirmar Holanda, Italia y, en otoño de 2013, Alemania”, asegura el vicepresidente de la Comisión y ex secretario general del PSOE, Joaquín Almunia. Ese nuevo ciclo arrancó ayer con la derrota de los conservadores en las municipales británicas.


Los favorables pronósticos para la izquierda y esa nueva brisa europea que empuja al continente a completar la necesaria austeridad con políticas de estímulo pueden verse como dos caras de la misma moneda. Charles Kupchan, investigador del Consejo de Relaciones Exteriores —uno de los institutos más influyentes del mundo—, explica que Francia y Hollande han sido catalizadores de esa doble hélice: “Por un lado se atisba esa venganza de la izquierda, aunque solo sea porque la crisis seguirá tumbando Gobiernos y la gran mayoría de Europa está liderada ahora por partidos conservadores.

 
Pero lo más importante es que buena parte de ese viraje va más allá de la ideología. Veremos a Gobiernos como los de España y Reino Unido aliarse contra las políticas que ha impuesto Alemania, con ese acento tan marcado por la austeridad que de momento no da resultados”. Pero atención: “Puede que las consignas miopes relacionen las políticas de crecimiento con la izquierda y la austeridad con la derecha, pero en los últimos años se ha demostrado que esas fronteras son difusas. La derecha va a tratar de arrebatar a la izquierda esa bandera, como ha hecho con otras. Incluso si repite Nicolas Sarkozy esa nueva política económica no tiene marcha atrás”, avisa Kupchan desde Washington.

 
En las últimas semanas se ha instalado en Bruselas y en algunas de las más importantes capitales europeas la sensación de que Hollande puede acabar de un plumazo con las crisis gemelas de Europa —económica y política—, en un 6 de mayo que se adivina crucial para la crisis del euro y ese debate recuperado entre austeridad y crecimiento. De paso, una victoria de Hollande supondría el primer aldabonazo para esa regeneración de las izquierdas, que llevan dos décadas vagando como verdaderos fantasmas. En fin, todo cuadra: si gana Hollande a Alemania no le quedará más remedio que abrir la mano y empezar a hablar —de veras— de crecimiento, ante la constatación de que media Europa sufre ya la recesión y el paro en carne viva. Las elecciones en Grecia empujan en la misma dirección. El riesgo de que suban demasiado los partidos extremistas (y por lo tanto, de una improbable salida del euro) no es óbice para que la mayoría de los análisis coincida en que al final los partidos proeuropeos acabarán formando Gobierno, y que la Unión premiará esa estabilidad con un guiño a favor del crecimiento para sacar la economía griega de la depresión.


Incluso las elecciones regionales en Alemania ayudan a cuadrar el círculo: las encuestas constatan el declive de la coalición de Gobierno que lidera Merkel, lo que obligará a la canciller a matizar su discurso fundamentalista con la austeridad ante la necesidad de una gran coalición con los socialdemócratas del SPD. En Alemania ya hay, de hecho, una gran coalición: el Gobierno necesita el apoyo del SPD para aprobar el pacto fiscal, fabricado en Bruselas a imagen y semejanza de los deseos de Merkel.

 
¿No puede ser prematuro hablar de un frente anti-Merkel? “Hollande aglutina ese frente con un mensaje claro: no basta con la austeridad. Y los partidos socialdemócratas europeos se frotan las manos”, explica Ulrike Guérot, investigadora del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. El analista Moisés Naím advierte de los peligros que se asocian a ese análisis. “La austeridad per se no es mala ni buena, depende de cómo se aplique.
 

Lo mismo le pasa al crecimiento. El problema del debate que ha abierto Hollande es que está muy poco matizado, está demasiado ideologizado, demasiado esquematizado, basado en eslóganes austeridad-derecha, crecimiento-izquierda. Es más fácil hacer política económica en la oposición. Está por ver cómo va a reflejar la izquierda francesa sus ideas si gobierna; de momento nadie sabe por dónde va a salir Hollande, apenas tenemos vislumbres de lo que piensa. Lo bueno es que por fin se habla de cosas interesantes en Europa. Lo malo es que el debate es lo suficientemente difuso como para que tantas expectativas acaben decepcionando”.

 
Ese juego de equilibrios es demasiado frágil como para pensar que todo está atado y bien atado a horas de dos citas cruciales. Grecia, la cuna de la democracia, y Francia, esperanza de antítesis alemana en Europa, velan armas. En los mercados, que votarán a su manera tan pronto como el lunes, se abre paso otra teoría: “No hay margen para nada en Europa, y mucho menos en Francia; como mucho, lo hay para un cambio de léxico que permita hablar de crecimiento sin poner demasiado dinero. Los países que más lo necesitan no tienen credibilidad para endeudarse y a los alemanes les da miedo hacerlo”, explica Myles Bradshaw, del gigantesco fondo de deuda pública Pimco. “Habrá crecimiento, pero a la manera de Merkel, sobre todo con reformas a la alemana”, vaticina. Puede que al final toda esa necesidad de acompañar la austeridad con estímulos acabe simplemente en eso, en más reformas.

 
“En Francia hacemos revoluciones, no reformas”. Pero esa última frase no es la de un analista. Ni siquiera de Hollande o Sarkozy. Es de Napoleón.

Por Claudi Pérez Bruselas 5 MAY 2012 - 20:41 CET

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Sábado, 28 Abril 2012 07:21

Lo que Obama conoce

Lo que Obama conoce

El artículo más demoledor que he visto en este momento sobre América Latina, fue escrito por Renán Vega Cantor, profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá y publicado hace 3 días en el sitio web Rebelión, bajo el título “Ecos de la Cumbre de las Américas”.
 

Es breve y no debo hacer versiones, los estudiosos del tema pueden buscarlo en el sitio indicado.

 
En más de una ocasión he mencionado el infame acuerdo que EEUU impuso a los países de América Latina y el Caribe al crear la OEA, en aquella reunión de cancilleres, que tuvo lugar en la ciudad de Bogotá, en el mes de Abril de 1948; en esa fecha, por puro azar, me encontraba allí promoviendo un congreso latinoamericano de estudiantes, cuyos objetivos fundamentales eran la lucha contra las colonias europeas y las sangrientas tiranías impuestas por Estados Unidos en este hemisferio.
 

Uno de los más brillantes líderes políticos de Colombia, Jorge Eliécer Gaitán, que con creciente fuerza había unido los sectores más progresistas de Colombia que se oponían al engendro yanki y cuya próxima victoria electoral nadie dudaba, ofreció su apoyo al congreso estudiantil. Fue asesinado alevosamente. Su muerte provocó la rebelión que ha proseguido a lo largo de más de medio siglo.

 
Las luchas sociales se han prolongado a lo largo de milenios, cuando los seres humanos, mediante la guerra dispusieron de un excedente de producción para satisfacer las necesidades esenciales de la vida.
 

Como se conoce los años de esclavitud física, la forma más brutal de explotación, se extendieron en algunos países hasta hace algo más de un siglo, como ocurrió en nuestra propia Patria en la etapa final del poder colonial español.

 
En los propios Estados Unidos la esclavitud de los descendientes de africanos se prolongó hasta la presidencia de Abraham Lincoln. La abolición de esa forma brutal de explotación se produjo apenas 30 años antes que en Cuba.

 
Martin Luther King soñaba con la igualdad de los negros en Estados Unidos hasta hace apenas 44 años, cuando fue vilmente asesinado, en abril de 1968.

 
Nuestra época se caracteriza por el avance acelerado de la ciencia y la tecnología. Estemos o no conscientes de ello, es lo que determina el futuro de la humanidad, se trata de una etapa enteramente nueva. La lucha real de nuestra especie por su propia supervivencia es lo que prevalece  en todos los rincones del mundo globalizado.

 
En lo inmediato, todos los latinoamericanos y de modo especial nuestro país, serán afectados por el proceso que tiene lugar en Venezuela, cuna del Libertador de América.

 
Apenas necesito repetir lo que ustedes conocen: los vínculos estrechos de nuestro pueblo con el pueblo venezolano, con Hugo Chávez, promotor de la Revolución Bolivariana, y con el Partido Socialista Unido creado por él.

 
Una de las primeras actividades promovidas por la Revolución Bolivariana fue la Cooperación Médica de Cuba, un campo en el que nuestro país alcanzó especial prestigio, reconocido hoy por la opinión pública internacional. Miles de centros dotados con equipos de alta tecnología que suministra la industria mundial especializada, fueron creados por el Gobierno bolivariano para atender a su pueblo. Chávez por su parte no seleccionó costosas clínicas privadas para atender su propia salud; puso esta en manos de los servicios médicos que ofrecía a su pueblo.
 

Nuestros médicos además consagraron  una parte de su tiempo a la formación de médicos venezolanos en aulas debidamente equipadas por el gobierno para esa tarea. El pueblo venezolano, con independencia de sus ingresos personales, comenzó a recibir los servicios especializados de nuestros médicos, ubicándolo entre los mejor atendidos del mundo y sus índices de salud comenzaron a mejorar visiblemente.

 
El Presidente Obama conoce esto perfectamente bien y lo ha comentado con alguno de sus visitantes. A uno de ellos le expresó con franqueza:  ”el problema es que Estados Unidos envía soldados y Cuba, en cambio, envía médicos”.

 
Chávez, un líder, que en doce años no conoció un minuto de descanso y con una salud de hierro se vió, sin embargo, afectado por una inesperada enfermedad, descubierta y tratada por el propio personal especializado que lo atendía, no fue fácil persuadirlo de la necesidad de prestar atención máxima a su propia salud. Desde entonces, con ejemplar conducta, ha cumplido estrictamente con las medidas pertinentes sin dejar de atender sus deberes como Jefe de Estado y líder del país.

 
Me atrevo a calificar su actitud como heroica y disciplinada. De su mente no se apartan,  ni un solo minuto, sus obligaciones, en ocasiones hasta el agotamiento. Puedo dar fe de ello porque no he dejado de tener contacto e intercambiar con él. Su fecunda inteligencia no ha cesado de consagrarse al estudio y análisis de los problemas del país. Le divierten la bajeza y las calumnias de los voceros de la oligarquía y el imperio. Jamás le escuché insultos ni bajezas al hablar de sus enemigos. No es su lenguaje.

 
El enemigo conoce aristas de su carácter y multiplica sus esfuerzos destinados a calumniar y golpear al Presidente Chávez. Por mi parte no vacilo en afirmar mi modesta opinión ─emanada de más de medio siglo de lucha─ de que la oligarquía jamás podría gobernar de nuevo ese país. Es por ello preocupante que el Gobierno de Estados Unidos haya decidido en tales circunstancias promover el derrocamiento del Gobierno bolivariano.

 
Por otro lado, insistir en la calumniosa campaña de que en la alta dirección del Gobierno bolivariano existe una desesperada lucha por la toma del mando del gobierno revolucionario si el Presidente no logra superar su enfermedad, es una grosera mentira.

 
Por el contrario, he podido observar la más estrecha unidad de la dirección de la Revolución Bolivariana.

 
Un error de Obama, en tales circunstancias, puede ocasionar un río de sangre en Venezuela. La sangre venezolana, es sangre ecuatoriana, brasileña, argentina, boliviana, chilena, uruguaya, centroamericana, dominicana y cubana.

 
Hay que partir de esta realidad, al analizar la situación  política de Venezuela.

 
¿Se comprende por qué el himno de los trabajadores exhorta a cambiar el mundo hundiendo el imperio burgués?

 

Fidel Castro Ruz
 
Abril 27 de 2012
 
7 y 59 p.m.
 

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