En Cuba aún no hay consenso sobre el modelo de socialismo que se busca, dice investigador
La Habana, 20 de febrero. En Cuba no hay aún consenso sobre el modelo de socialismo que se busca, y el debate apenas acaba de comenzar, aseguró hoy el ensayista y académico Julio César Guanche.

"Por sólo mencionar algunos, los casos de China, Venezuela o Corea del Norte recuerdan que no existe una representación única de este concepto", ilustró el investigador, polemista y abogado, ahora asesor del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

En un artículo en el sitio de la revista Temas de ciencias sociales (www.temas.cult.cu), Guanche estimó que el modelo político era también parte del debate de la reforma económica, en el sexto congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), en abril de 2011. "La formulación de un nuevo proyecto de país supone aprender a procesar los desacuerdos, sin penalizar diferencias expresadas en virtud de un derecho fundamental", señaló.

Guanche es autor de En el borde de todo (Ocean Sur, 2007), una compilación de opiniones de intelectuales tras el discurso de 2005 en el que Fidel Castro llamó a la renovación del sistema.

En su artículo escribió: “Ha surgido un pensamiento crítico –de izquierdas– del modelo vigente y de algunas de las nuevas políticas, opuesto a la disidencia, que discute problemas de representatividad respecto de la expresión de la propia diversidad revolucionaria. Por otra parte, ha aparecido una nueva oposición que se considera a sí misma como democrática liberal, con visibilidad internacional y apoyo de gobiernos y otras fuentes extranjeras que se oponen al proceso político cubano. En fin, Cuba se mueve. La ruta y el destino del movimiento es lo que su sociedad tiene en discusión”.

Guanche citó entre los temas de controversia “la diversidad existente en la nación, la amplitud del registro de demandas sociales, la democratización de las prácticas partidistas y estatales, la urgencia de mecanismos de gobierno más eficaces, responsables y transparentes, la necesidad de regularizar la protección de derechos ciudadanos y, en resumen, la demanda de ‘actualización’ del modelo político”. Aunque no se refleja en la prensa ni en el discurso oficial, "es imposible soslayar el movimiento reformista de la política y el alcance real de los cambios experimentados".

El autor mostró estas claves de la situación cubana: al perder el monopolio en la economía, el Estado lo pierde también en la política; Raúl Castro defiende la posibilidad de acceder a cargos públicos sin pertenecer al PCC; la sociedad demanda una reforma migratoria que elimine trabas para entrar y salir del país; se critica la "falsa unanimidad", pero "se sigue reivindicando una doctrina de Estado que determina la existencia de una voluntad política única".

Se combate la corrupción, "pero también sería revolucionario otorgar el control sobre el proceso productivo a los trabajadores"; hay una diferencia de derechos entre los miembros del PCC y la población, que crea "una tensión conceptual y política no resuelta desde 1976".

Una forma de "impedir la reproducción de la burocracia como clase política", sugirió Guanche, sería imponer límites de tiempo al ejercicio de todos los cargos oficiales, no sólo a los de mayor nivel; la electividad de los cargos estatales con funciones públicas; autonomía de poderes y vías de reclamación judicial ante el mal desempeño de la gestión o lesión de derechos.

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Domingo, 19 Febrero 2012 09:03

El impasse sirio

El impasse sirio
Bashar Assad se ha elevado a las alturas de ser uno de los hombres menos populares en el mundo. Casi todos lo han denunciado como tirano –de hecho un tirano muy sanguinario. Incluso aquellos gobiernos que se niegan a denunciarlo parecen aconsejarle que refrene sus modos represivos y haga algún tipo de concesiones políticas a sus oponentes internos.

¿Cómo es entonces que ignora todos estos consejos y sigue utilizando la máxima fuerza posible para mantener el control político de Siria? ¿Por qué no hay alguna intervención externa que lo fuerce a retirarse del cargo? Para responder a estas cuestiones, comencemos por evaluar sus fuerzas. Primero, tiene un ejército razonablemente fuerte y, hasta ahora, con algunas cuantas excepciones, el ejército y otras estructuras de fuerza en el país han permanecido leales al régimen. Segundo, continúa pareciendo tener el respaldo de por lo menos la mitad de la población en eso que, de forma creciente, se describe como una guerra civil.
Los puestos clave del gobierno y el cuerpo de oficiales están en manos de los alawitas, una rama de los islamitas chiítas. Los alawitas son una minoría de la población y ciertamente temen lo que podría sucederles si las fuerzas de oposición, en gran medida sunitas, llegaran al poder. Además, las otras fuerzas minoritarias significativas –los cristianos, los drusos y los kurdos– parecen igualmente preocupados por un gobierno sunita. Finalmente, la inmensa burguesía comerciante tiene aún que volverse contra Assad y el régimen baazista.

¿Pero es esto realmente suficiente? Si esto fuera todo, dudo que Assad pudiera mantenerse por más tiempo. El régimen está siendo exprimido en lo económico. El Ejército Sirio Libre, de oposición, está recibiendo armas de los sunitas iraquíes y probablemente de Qatar. Y el coro de denuncias en la prensa mundial y por parte de los políticos de todas las franjas crece en volumen día con día.
Y sin embargo, no pienso que a un año o dos de ahora nos encontremos con que Assad se fue o con que el régimen cambió básicamente. La razón es que quienes lo denuncian con más volumen en realidad no quieren que se vaya. Revisémoslos uno por uno.
Arabia Saudita: El ministro de relaciones exteriores le dijo al New York Times que la violencia debe detenerse y que no debe concedérsele al gobierno sirio ninguna oportunidad más. Esto suena realmente fuerte hasta que uno se percata de que añadió la frase: debe descartarse la intervención internacional. El hecho es entonces que Arabia Saudita quiere el crédito de oponerse a Assad pero teme a un gobierno que lo suceda. Sabe que en una Siria posterior a Assad (que probablemente sea bastante anárquica), Al Qaeda encontraría una base. Y los sauditas saben que el objetivo número uno de Al Qaeda es derrocar al régimen saudita. Ergo, que no haya intervención internacional.

Israel: Sí, los israelíes continúan obsesionados con Irán. Y sí, una Siria baazista continúa un poder amigable con Irán. Pero una vez dicho y hecho todo, Siria ha sido un vecino árabe relativamente callado, una isla de estabilidad para los israelíes. Sí, los sirios ayudan a Hezbolá, pero este también ha estado relativamente callado. ¿Por qué habrían los israelíes de correr el riesgo de una Siria posbaazista turbulenta? ¿Quién entonces detentaría el poder sin tener que mejorar sus credenciales mediante la expansión de la jihad contra Israel? ¿Acaso la caída de Assad no conduciría a alterar la relativa quietud y estabilidad que Líbano parece disfrutar ahora; y acaso esto no terminaría impulsando un fortalecimiento mayor y una radicalización renovada de Hezbolá? Israel tiene mucho que perder y no mucho que ganar si Assad cae.

Estados Unidos: El gobierno estadunidense habla de una buena línea. Pero, ¿han notado lo precavido que es en la práctica? El 11 de febrero, el Washington Post tituló un artículo “Conforme aumenta la carnicería, Estados Unidos no ve ‘buenas opciones’ en Siria”. La nota apunta que el gobierno estadunidense no tiene apetito por una intervención militar. No hay apetito, pese a la presión de intelectuales neoconservadores como Charles Krauthammer, que es lo suficiente honesto para admitir que no se trata tan sólo de libertad. En realidad, dice, se trata de deshacer el régimen en Irán.

¿Pero no es exactamente por esto que Obama y sus asesores no ven buenas opciones? Se vieron presionados para entrar a la operación libia. Estados Unidos no perdió muchas vidas, ¿pero logró realmente alguna ventaja geopolítica como resultado? ¿Es el nuevo régimen libio (si es que se puede decir que hay un nuevo régimen libio) algo mejor? ¿O es el principio de una larga inestabilidad interna, como resultó en Irak?

Así que cuando Rusia vetó la resolución de Naciones Unidas con respecto a Siria, me puedo imaginar un suspiro de alivio en Washington. La presión por elevar la apuesta inicial y comenzar una intervención estilo Libia se levantó. Obama fue protegido contra el jaloneo republicano al respecto de Siria por el veto ruso. Y Susan Rice, la embajadora estadunidense en Naciones Unidas, pudo endosarle toda la culpa a los rusos. Fueron repugnantes, dijo, ay tan diplomáticamente.

Francia: Siempre nostálgica por su alguna vez papel dominante en Siria, el ministro de Relaciones Exteriores Alain Juppé grita y denuncia. ¿Pero tropas? Deben estar bromeando. Ya vienen las elecciones, y enviar tropas no sería muy popular, especialmente cuando no será algo fácil para nada, como Libia.

Turquía: Este país ha mejorado sus relaciones con el mundo árabe de un modo increíble en los últimos 10 años. Y no le gusta nada una guerra civil en sus fronteras. Le gustaría que ocurriera algún tipo de arreglo político. Pero al ministro de Relaciones Exteriores Ahmet Davutoglu se le cita garantizando que Turquía no le proporcione armas ni apoyo a desertores del ejército. Turquía quiere, esencialmente, ser amiga de todos los bandos. Y además, Turquía tiene su propia cuestión kurda, y Siria podría ofrecer respaldo activo, que hasta ahora se ha refrenado en ofrecer.

Así que, ¿quién quiere intervenir en Siria? Tal vez Qatar. Pero Qatar, no importa qué tan rico sea, es apenas una potencia militar importante. Y el fondo del asunto es que, pese a lo fuerte de la retórica y pese a lo feo de la guerra civil, nadie quiere realmente que Assad se vaya. Así que lo más probable es que se quede.

Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein
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Domingo, 19 Febrero 2012 08:59

Expulsados del paraíso

Expulsados del paraíso
Con desparpajo british, la semana pasada el primer ministro David Cameron ofreció a los escoceses un poco más de autonomía a cambio de que dejen de insistir con esa molesta idea de votar por su independencia en un plebiscito, cómodo en su rol de ser quien da y quien quita. Otra muestra de lo flexible que llegado el caso puede ser el concepto de autodeterminación de los pueblos, esgrimido por el gobierno británico como instancia definitiva en el conflicto por la soberanía de las islas Malvinas, y que ahora también reivindican algunos de nuestros opinadores locales. Ejemplos más evidentes aún pueden encontrarse si se escarba un poco en la historia reciente y se revisan casos como el de la isla Diego García, cuyos habitantes aún deambulan como parias reclamando que Londres los devuelva a su tierra, de la que fueron arrancados a la fuerza sin que nadie tuviera en cuenta su opinión.

El caso fue mencionado por el canciller Héctor Timerman durante su presentación en las Naciones Unidas, cuando viajó a denunciar la militarización de la zona del Atlántico Sur. “La pretensión británica de condicionar la obligación de reanudar las negociaciones de soberanía a la aplicación del principio de autodeterminación carece de fundamento, siendo incluso contradictoria con los antecedentes de otras disputas territoriales que involucraron a los ingleses”, e hizo mención a Hong Kong y Diego García.

Lo de Hong Kong es más conocido. Pese a que los habitantes de Hong Kong no querían saber nada con el cambio de manos, todo se resolvió en una negociación entre gobiernos. Los chinos proclamaron la fórmula “un país, dos sistemas”, por la cual respetarían que Hong Kong se mantuviera fuera de la economía socialista. Antes del traspaso, también dieron garantías de respeto al sistema legal. Sin embargo, luego modificaron varias leyes –por ejemplo, quitaron prerrogativas laborales–, lo que generó conflictos. Los habitantes habían expresado sus miedos, pero los británicos no tuvieron en cuenta su determinación.

Menos difundido es el caso de Diego García. Guarda llamativas similitudes con las islas Malvinas, pero la resolución fue totalmente diferente sin que ningún funcionario británico haya explicado el motivo. Si hay algo notorio, es que no se tuvo en cuenta la opinión del pueblo, condenado al destierro eterno por el solo hecho de haber nacido allí.

El edén
 


Diego García es un atolón (una isla de coral en forma de anillo) de apenas 44 kilómetros cuadrados, el único habitado en el archipiélago de Chagos, en el Oceáno Indico, a una distancia de unos dos mil kilómetros del sur de India y un poco más lejos de la costa oeste de Africa. Casi como la isla perdida de Lost. El marinero andaluz que la descubrió en el siglo XVI le puso su nombre, cuestión que si no hacía lo suficiente para merecer una calle por lo menos tendría su islita. Pasó por manos portuguesas y francesas hasta que luego de las Guerras Napoleónicas quedó bajo dominio británico. El Imperio la utilizó como lugar de recarga de carbón para los buques que navegaban entre Europa y Australia.

Así siguió hasta 1966, año en que Gran Bretaña acordó alquilarle la isla a Estados Unidos por 50 años, hasta 2016, para que instale una base militar en plena Guerra Fría. Pero luego del 11-S la CIA aprovechó su ubicación estratégica para armar allí también una prisión secreta al estilo Guantánamo, donde puede hacer de las suyas fuera de todo control en su particular lucha contra el terrorismo. Un paraíso natural de aguas transparentes y mágicos corales luminosos terminó convertido en un pantano de tortura y horror.

La autodeterminación de los dos mil habitantes de Diego García (los “chagosianos”, ya que viven en Chagos), una ironía: los echaron sin miramientos. Lo hicieron de diversas maneras. Por ejemplo, con el bloqueo al ingreso de alimentos, por lo que algunos no aguantaron y se trasladaron a villas miseria de la vecina isla Mauricio, donde aún sobreviven como pueden en casillas de chapa. Hubo también embarcados a la fuerza y otros que fueron engañados con anzuelos tales como vacaciones gratis en el exterior para después impedirle el regreso. Se recuerdan casos emblemáticos como el de María Aimee, quien en 1969 llevó a sus hijos a Port Louis, en Mauricio, para un tratamiento médico y luego no le dejaron subir al barco para la vuelta. Recién se pudo reencontrar con su marido dos años más tarde.

Cuentan que muchos de los pobladores no soportaron el destierro. Hubo suicidios y casos de alcoholismo. En una nota de The Times, de Londres, en 2007, una isleña recuerda: “Era el paraíso, éramos como aves libres, y ahora estamos igual que en una prisión”. Se calcula que de los dos mil habitantes originales, hoy viven menos de 700.

En 1998, los chagosianos y sus descendientes resolvieron acudir a la Justicia. Para todos los especialistas, en su caso se había producido una flagrante violación al derecho internacional. Dos años después, en efecto, el Tribunal Supremo británico dictaminó que la expulsión había sido ilegal y que los habitantes debían regresar. En 2004, el fallo fue confirmado en la Corte de Apelaciones. Los sucesivos gobiernos británicos ignoraron la sentencia y el Foreign Office continuó apelando hasta que, en 2008, la Cámara de los Lores –última instancia del particular sistema legal inglés– falló a favor del gobierno por un ajustado tres a dos. El argumento esgrimido por los lores fue que el gobierno contaba con títulos suficientes para legislar sobre una de sus colonias en función de la seguridad de los intereses del Reino Unido. Estados Unidos ya había advertido que la vuelta de los habitantes significaría un “riesgo inaceptable” para su base.

Jonathan Crown representó a la Cancillería británica y fue elocuente en su argumentación. “Los chagosianos no tienen territorio propio, no tienen derecho sobre las islas en absoluto”, sostuvo en su exposición. Crown debe haber llegado tarde el día que en la facultad enseñaron autodeterminación.

El infierno
 


Obstinados en recuperar su paraíso, los isleños acudieron a la Corte Europea de Derechos Humanos. Entonces, en 2010, el gobierno inglés sacó un increíble argumento de la manga. El canciller David Miliband anunció que crearía la mayor reserva natural oceánica del mundo alrededor del archipiélago, que componen unas 55 minúsculas islas, en función de las 220 especies de corales y las más de mil de peces que se encuentran en sus aguas. Para preservar el área virgen, obviamente, resultaba imprescindible que no esté habitada por los depredadores agricultores chagosianos. Al parecer, los peces no tenían problemas con las naves norteamericanas que salían a bombardear Afganistán o Irak. Tampoco con los 1700 militares que viven allí, ni los 1500 empleados civiles. Tan triste todo, que un cable difundido por Wikileaks reveló el obvio trasfondo de la maniobra.

Cada tanto, los chagosianos realizan algún acto para que su situación no caiga en el olvido. En mayo pasado, hicieron una presentación ante la prensa en las puertas de la Royal Geographical Society, en Londres. Bachar Khan, del Grupo de Refugiados Chagosianos, comentó su sentimiento a The Guardian: “¿Cómo puede ser que una base militar sea legal y que los habitantes de la isla no puedan vivir ahí? Tenemos ocupas militares que nos dejan sin nuestros derechos”. Otro delegado comentó que los isleños se sentían “como dando vueltas y vueltas en una calesita para caer siempre en el mismo lugar”.

La novelista Philippa Gregory lo describió en un artículo de junio pasado en The Times titulado elocuentemente “Las Falklands secretas que siguen en conflicto”. “He leído los papeles del Foreign Office desde 1960 intentando entender la historia de Chagos: es una lacrimógena experiencia sobre el engaño y la arrogancia”, escribió.
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Grecia, colonia política y económica de Alemania
Ante el oscuro panorama, la elite política griega se muestra abrumada y agacha mansamente la cabeza ante las exigencias de la Troika (la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo). No se le ocurre otra cosa que hacer.

Grecia cerrará hoy con los líderes de la Eurozona un acuerdo en el que cederá gran parte de su independencia. El país heleno se convertirá en una colonia económica y política de Alemania y sus aliados. Berlín tendrá lo suyo para decir en todo, desde la elección del primer ministro a los tipos de medicamento que deben dispensar las farmacias.

A cambio de 230 mil millones de euros, compuestos de 130 mil en préstamos frescos y 100 mil millones en bonos de la deuda griega privada que serán condonados, Grecia podrá pagar su deuda. Pero el dinero no está destinado al gobierno y menos al pueblo. Simplemente, les alcanzará para vivir con lo justo.

Lo que más llamó la atención fue la falta de resistencia de la clase política, amén de las imágenes de manifestantes tirando piedras, las nubes de gas lacrimógeno y los edificios que ardían en el centro de Atenas.

Ante el oscuro panorama, la elite política griega se muestra abrumada y agacha mansamente la cabeza ante las exigencias de la Troika (la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo). No se le ocurre otra cosa que hacer.

Los dos partidos que dominaron la política griega por treinta años, Pasok (centroizquierda) y Nueva Democracia (derecha), no salen bien parados de la crisis. El periodista de denuncia más importante del país, Tasos Telloglou, quien reveló numerosos escándalos de corrupción, describió a los miembros del Parlamento como gente “gorda y perezosa que sólo se preocupa por volver a como estaban cuatro años antes de la crisis”. Dice que ambos partidos dominantes, que se alternaron el poder desde la caída de la junta militar en 1974, han acordado en privado continuar con la coalición luego de los comicios, a realizarse en 10 semanas.

Su visión acerca del electorado griego es igual de despectiva. Según él, ellos también añoran con volver a los buenos viejos tiempos, cuando Grecia tenía rango de crédito AAA igual que Alemania. “Queríamos tener un ingreso europeo sin la productividad europea, así que pedimos prestado”, escribe con simpleza. Pero los prestamistas evitarán a Grecia por mucho tiempo, así que no hay vuelta a los estándares de vida previos a 2008.

El clima del liderazgo político es de fatalismo y desesperanza. Un parlamentario de Nueva Democracia habló acerca de la votación en el recinto una semana atrás. “Tuvimos que elegir entre el desastre asegurado y la duda de la salvación. No podés ser independiente cuando tenés que pedir prestado 20 millones de euros por día. Estamos en mala forma. No producimos nada, ni siquiera la carne que comemos”, se sinceró Simos Kedikoglou.

Pero hay claramente otros motivos detrás de los cambios radicales impuestos a Grecia. “Parece un thatcherismo duro introducido en el país en pocos años”, dijo un analista en Atenas. Por ejemplo, el salario mínimo se reducirá un 22 por ciento, a 522 euros por mes como parte del último plan de austeridad. La Troika cree que esto aumentará el empleo, pero los economistas griegos disienten. Dicen que los trabajadores chinos o búlgaros siempre serán peor pagos. Los griegos no conseguirán trabajo por la misma razón que la marina mercante griega emplea a filipinos por debajo del nivel de capitán o jefe ingeniero. Recortar la ganancia del empleado estatal mal pago hará poca diferencia para Grecia, excepto reducir el consumo y aumentar la miseria. Parte de la explicación a estas medidas sea quizá que los líderes alemanes quieren demostrarles a sus electores que se las están poniendo difíciles a los griegos, y que no les permitirán acceder a subsidios alemanes. La naturaleza punitiva de las reformas de la Troika también refleja el deseo de mandarles un mensaje a los fuertemente endeudados Portugal, España, Italia e Irlanda, de que no se atrevan a seguir la senda griega, que es un default manejado con deudas.

Incluso las duras declaraciones de los políticos alemanes acerca de Grecia la semana pasada sirvieron para demostrar a su audiencia local que no se van a dejar arrastrar por los despilfarradores griegos.

Pero detrás del programa de austeridad se esconde una visión neoliberal acerca de cómo la economía y la sociedad griega deberían ser. Se ve muy parecido a lo que fue aplicado en Rusia bajo el mando de Boris Yeltsin en 1992. Habrá masivas privatizaciones, recortes en programas sociales, de salud y jubilaciones. Y desregulación. Muchos a la derecha les darán la bienvenida a estas reformas.

Una de las explicaciones del desastre en Grecia se encuentra en su historia reciente. Luego de una feroz guerra civil entre los comunistas y sus enemigos, que comenzó en 1946, la derecha victoriosa fue dominante hasta la caída de los coroneles en 1974. Los banqueros fueron tratados con benevolencia. Así también los emprendedores, los profesionales y los dueños de pequeños negocios, que pagaban pocos impuestos.

Grecia nunca disfrutó esa suerte de compromiso social de posguerra como se vio en el resto de Europa, donde el capitalismo liberal era balanceado con el compromiso con los derechos de los trabajadores, el Estado de Bienestar y el gasto social. A comienzos de la década del ’80, Grecia viró a la izquierda en el momento que el reaganismo y el thatcherismo se imponían en Estados Unidos e Inglaterra. Pasok estuvo al mando por los siguientes 20 años y construyó un Estado de Bienestar y un sistema de patronazgo político. Empleados trabajaban en industrias por años.. Este Estado de Bienestar para los ricos y los pobres sólo podía ser sostenido pidiendo prestado. Ahora será desmantelado. Pero en Grecia sólo los débiles y los pobres son castigados.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Juan Nicenboim.
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Periplo estratégico a EU del mandarín global Xi Jinping
Más importante que haber sido acogido en la Casa Blanca por Barack Obama, el vicepresidente chino, Xi Jinping, fue recibido en forma inédita en el Pentágono con 19 cañonazos de honor.

Xi –próximo mandarín global a cuyo periodo correspondería superar al PIB de Estados Unidos (EU) en 2016 (FMI dixit), lo cual cimbrará todas las placas tectónicas geopolíticas y geoeconómicas del planeta– será entronizado en otoño como sucesor del presidente Hu Jintao, bajo la liturgia del 18 Congreso del Partido Comunista, para tomar las riendas del poder el año entrante, quizá por una década, en representación de una nueva generación de dirigentes (la quinta, desde la legendaria Larga Marcha de Mao Tse Tung) a quienes les toca ahora administrar la prosperidad y, más que nada, impedir una nueva guerra fría con EU o hasta una tercera guerra mundial.

No faltan quienes –quizá por ignorar la relevancia del análisis geoestratégico– exageren el aspecto mercantilista, que raya en el aldeanismo óptico, de la relación bilateral entre EU y China, muy insuficiente jerárquicamente para un escrutinio integral del presente (des)orden mundial, y soslayen la trascendencia de las reuniones de Xi con tres prominentes geoestrategas: Henry Kissinger, Brent Scowcroft y Zbigniew Brzezinski, quienes lidiaron con las cuatro generaciones previas de dirigentes chinos desde la cúpula de la seguridad nacional de EU.

Los chinos saben desde Sun Tsu, hace 2 mil 524 años, que el comercio es ante todo geoestratégico (El arte de la guerra); error de dislexia capital que han cometido los ineptos regímenes neoliberales y ultramercantilistas de México.

Global Times (18/2/12) resalta los acuerdos que arrancó la delegación china que escoltó a Xi en el corazón agrícola de EU (Iowa, adonde Xi regresó 27 años después), acompañado por el secretario de Agricultura de EU, Tom Vilsack, donde firmaron la compra de soya a las principales empresas de EU por 4 mil 300 millones de dólares. China se ha vuelto el principal importador de bienes agrícolas de EU (20 mil millones el año pasado).

El periplo estratégico por 5 días del mandarín global Xi, que inició en Washington y sus alrededores (Casa Blanca, Congreso y Pentágono) y pasó por Iowa, concluyó en Los Ángeles, donde fue escoltado por el gobernador de California, Jerry Brown, y el alcalde de origen mexicano Antonio Villaraigosa, quien acompañó a Xi al juego de basquetbol de los Lakers.

Xi alabó el puerto verde y ambientalmente amigable de Los Ángeles desde donde se transportan 120 mil millones de dólares en bienes a China. Brown y Villaraigosa solicitaron la inversión china para un tren de alta velocidad entre Los Ángeles y San Francisco. No tengo tiempo para fustigar la catatimia (ceguera emocional) panista (la dupla Fox-Castañeda Gutman y Calderón) contra China: defecto geoestratégico que, por fortuna, no padece Villaraigosa.

Ante el silencio estruendoso de The Economist, el otro portavoz del neoliberalismo global de corte anglosajón, The Financial Times –Geoff Dyer, 12 y 14/2/12–, cual su costumbre, amarra navajas militares entre EU y China.

Según Dyer, Xi usó su viaje a Washington para criticar los planes militares de Obama en Asia. Evoca la entrevista por escrito que realizó The Washington Post a Xi en vísperas de su periplo, en que fustiga la militarización de Asia por EU: El vasto océano Pacífico tiene amplio espacio para China y EU. Por cierto, dicho océano mide 165.2 millones de kilómetros cuadrados que el hipermilitarismo de EU no desea compartir con nadie.

Obama está de acuerdo con el ascenso pacífico de China, pero enfatizó que Pekín debe jugar limpio, de acuerdo con las reglas del sistema económico mundial (léase: el orden mundial impuesto por EU mediante sus triunfos en dos guerras mundiales y una guerra fría).
Dyer destaca los profundos (sic) lazos personales y familiares de Xi con los militares de China, quienes tienen un punto de vista escéptico sobre la presencia de EU en Asia.

Dyer no es muy optimista sobre el epílogo de la carrera militar entre EU y China en la cuenca del Pacífico y alude a ciertos observadores (sic) clandestinos de que EU parece tener la intención de mantener su dominio en los mares del Pacífico occidental. Pero, ¿en qué cabeza cabe que EU se a va retirar pacíficamente del Pacífico? Equivaldría a desconocer la historia superbélica de EU desde su génesis, en el siglo XVIII.

No todo fue rosa durante el periplo de Xi, quien tuvo que digerir las jeremiadas de los congresistas de EU –infatuados poseedores de la verdad y la virtud del universo en medio de su bursátil Sodoma y Gomorra– quienes fustigaron a China de manipular su divisa, de hacer trampas comerciales y armarse hasta los dientes.

El electorerismo estadunidense ha contribuido a dañar las relaciones bilaterales. Mitt Romney, puntero del Partido Republicano para la candidatura presidencial y, más que nada, favorito del establishment bélico y de Goldman Sachs– arremetió con una diatriba en The Wall Street Journal (16/2/12) contra el ascenso del poder de China en plena visita de Xi: “El alba del siglo chino –y el fin del estadunidense– no es inevitable”, lo cual pasa por la reconstrucción (sic) del ejército para detener a China. A su juicio, Obama se mueve en dirección equivocada y tilda el encuentro en la Casa Blanca de pompa vacía y ceremonia.

Romney despotrica que Obama llegó a su cargo como suplicante de Pekín (para comprar la deuda de EU), por lo que comprometió tanto los derechos humanos como el acuerdo del cambio climático global. Tal debilidad estimuló la firmeza de los chinos e hizo dudar a nuestros aliados sobre el mantenimiento de nuestro poder en Asia del Este.

Romney se pronuncia por mantener una vigorosa fuerza militar en Asia y susurra la amenaza de una guerra comercial contra China. Se envalentona y expectora que el poder económico y militar de EU en el Pacífico no puede venir en segundo lugar detrás de nadie (léase de China). ¡Uf!

Al contrario de Xi, quien busca acomodar a China, quizá ingenuamente, con EU en la vastedad del Pacífico, para Romney, China no tiene cabida. Concluye que el siglo XXI no será de China (régimen opresor y autoritario), sino que seguirá siendo de EU (de libertades y oportunidades). ¿Estará de acuerdo el libertario movimiento Ocuppy Wall Street (que representa simbólicamente el 99%) con las bravatas de Romney, representante de la hoy desglobalizada plutocracia decadente e insolvente?

Ante los empresarios de EU, mucho más receptivos que los congresistas, Xi propuso la mutua complementariedad de objetivos políticos macroeconómicos que se concilian mediante la aceleración del cambio del modelo del crecimiento económico de China (léase: el consumo interno por encima de las exportaciones) mientras Washington planifica duplicar (sic) sus exportaciones, lo cual ofrece nuevas oportunidades importantes para que China y EU profundicen su cooperación económica y comercial (Xinhua, 18/2/12), lo que se traduce, a mi juicio, en un G-2 vulgarmente mercantilista; se estanca en un etéreo G-20 geoeconómico, y se diluye geoestratégicamente en un G-0 militar.
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Domingo, 19 Febrero 2012 08:54

A contrapelo de la oleada neoliberal

A contrapelo de la oleada neoliberal
La mayoría de los 5,5 millones de habitantes que tiene el país se inclinó por la unidad de socialdemócratas, socialistas populares, verdes, comunistas y liberales radicales después de diez años ininterrumpidos de gobiernos de derecha.

Si hay una palabra que define el estado de ánimo de los dinamarqueses es la Hygge. En la lengua de Andersen significa “tener una profunda sensación de bienestar”. A contrapelo de lo que sucede en la mayoría de los países de Europa, este pueblo escandinavo le confió la custodia de su prosperidad a una alianza de centroizquierda. Una mujer, la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt, gobierna desde septiembre pasado y en apenas seis meses ha recorrido un largo camino: asumió la presidencia rotativa de la UE, visitó a las tropas danesas apostadas en Afganistán y el próximo viernes 24 se reunirá con Barack Obama en la Casa Blanca. Rubia, alta, refinada, es una de los dos mujeres que manejan el país: la otra es la reina Margarita II. En Dinamarca ya no es tema omnipresente de la agenda política la dura política antiinmigratoria. Ahora importa la situación económica y una de sus consecuencias palpables: el aumento de la desocupación, aunque mínimo comparado con naciones como España (23 por ciento) o Inglaterra (22 por ciento).

La mayoría de los 5,5 millones de habitantes que tiene el país se inclinó por la unidad de socialdemócratas, socialistas populares, verdes, comunistas y liberales radicales después de diez años ininterrumpidos de gobiernos dominados por la derecha, con impronta xenófoba. Esta corriente continúa expandiéndose por el viejo continente, pero en Dinamarca le pusieron el freno de mano. El 29 de enero, la primera ministra afirmó: “Necesitamos crecimiento en Europa. Una de las formas de lograrlo es reanimando el mercado único. Debemos centrarnos en cómo crear nuevos trabajos y lograr lo que ha sido uno de los grandes éxitos de nuestra Unión: renovar nuestro mercado interno”. Un discurso que prendió hace tiempo en Latinoamérica.

Aunque ganó por un apretado margen (50,3 a 48,9 por ciento), y su partido no es la primera minoría, Thorning-Schmidt se las ingenió para cautivar al electorado. Hubo una serie de razones que explican su victoria en una Europa de otro orden: la derecha saturó con la política que azuzó la idea de una oleada de inmigrantes (sólo el 4 por ciento de la población es de origen extranjero) y las cuentas del Estado no eran un modelo para recortar y guardar. Algunos analistas agregan un dato más: que el criminal noruego Anders Behring Breivik, el mismo nazi que asesinó el 22 de julio de 2011 a 77 personas, fue piantavotos para el Partido del Pueblo Danés, de ultraderecha, que gobernó durante diez años aliado con conservadores y liberales. El atentado de repercusión mundial ocurrió casi dos meses antes de los comicios en la vecina Noruega. Por ese motivo, no parece descabellado este dato.

Como fuere, la coalición de centroizquierda ganó en la elección más masiva que se recuerde, obtuvo mayoría parlamentaria en el Folketing (Congreso) con la ayuda de tres diputados de los territorios autónomos de Groenlandia e Islas Faroe y su primera ministra se dio el gusto de pronunciar una frase que hubiera sido más creíble en boca de un comunero francés: “Nos despedimos de diez años de poder burgués”.

Sus detractores, incluso los de su propio partido, solían llamar a Thorning-Schmidt “Gucci Helle”, por su inclinación a ataviarse con ropa de alta costura y lucir accesorios lujosos. Un comentario pour la galerie que ni siquiera tomó en cuenta el electorado. En Dinamarca la gente tiene mucho sentido del humor, es franca y abierta, y parece no guiarse por las apariencias. Incluso, puede votar a favor de que se aumenten los impuestos, como sucedió en septiembre. La razón es unívoca: sabe que el dinero vuelve invertido en el estado de bienestar que caracteriza a las sociedades escandinavas.

El gobierno planea subirles más los impuestos a los ricos. La primera ministra entendió de qué se trataba la actual coyuntura. Tres cuartas partes de los dinamarqueses ubicaban en primer lugar las dificultades económicas en vísperas de las elecciones. Una de ellas, la desocupación entre los jóvenes, que ronda el 10 por ciento. Un porcentaje altísimo para un país de la región más próspera de Europa.

Thorning-Schmidt está casada con Stephen Kinnock, director del Foro Económico Mundial. Su padre, Neal, fue un líder de los laboristas británicos. Tiene dos hijas con él, Johanna, de 14 años, y Camilla, de 11. Pero ella vive en Copenhague y él en Davos, Suiza, producto de sus diferentes ocupaciones. El gobierno danés los investigó por presunto fraude fiscal, ya que habían declarado distinto respecto de dónde residía la pareja. La ahora primera ministra afirmó que Kinnock vivía parte de su tiempo en Dinamarca y el inglés que no. Todo terminó con la absolución del matrimonio en 2010 por la confesión del error que lo dejaba expuesto a las sospechas de evasión. Tampoco esta cuestión hizo mella en la carrera ascendente de Helle, quien tiene una maestría en Ciencias Políticas por la Universidad de Copenhague y antes de llegar al gobierno fue eurodiputada.

A la primera mujer que gobierna en nombre de la izquierda, la espera Obama el próximo viernes para conversar sobre la deuda de los países europeos en crisis, el remanido papel de la OTAN y la intervención danesa desplegada en Afganistán y Libia. El presidente de Estados Unidos sabrá agradecerle la presencia de los 750 efectivos apostados en tierras del talibán que ella misma visitó en enero pasado.
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Viernes, 17 Febrero 2012 07:01

El tesoro Ngobe y el río Tabasará

El tesoro Ngobe y el río Tabasará

El diálogo es una herramienta política que utilizan los que tienen el poder cuando no pueden imponerse por la fuerza. El diálogo también es un arma para imponerse al más débil mediante el engaño. El pueblo panameño conoce muy bien estas tácticas. En San Lorenzo, cuando la Coordinadora por la Protección de los Recursos Naturales y los Derechos del Pueblo Ngobe Buglé y Campesino aceptó ir al diálogo con los representantes del presidente Ricardo Martinelli, muchos pronosticaron una encerrona que daría al traste con las justas aspiraciones de los pueblos indígenas.

 
Un aire de esperanza surgió cuando se escucharon las palabras de la cacique general, Silvia Carrera, quien en forma muy clara señaló que el diálogo tendría como base única la prohibición de la explotación de los recursos hídricos y metálicos (cobre) en la comarca Ngobe-Buglé. Durante las negociaciones celebradas en la Asamblea de Diputados, la delegación se mantuvo firme e insistió en que las actividades que destruían el ambiente –especialmente los cursos de agua– no podían realizarse en la comarca. El gobierno asumió –como era de esperarse– los intereses de los empresarios rentistas panameños quienes consideran que el agua y las riquezas naturales son mercancías que deben venderse al mejor postor. Igualmente, la Comisión de Comercio de la Asamblea de Diputados insistió en que el país se hundiría si le prohibían a los inversionistas acceso a los recursos hídricos.

 
Tanto gobierno como los diputados –quienes actuaron en mancuerna– no presentaron información técnica que justificara la entrega de la riqueza nacional. Los funcionarios que llegaron al Salón Azul de la Asamblea repitieron cifras ajenas al problema que se discutía. En momento alguno se refirieron a la demanda actual de energía hidráulica y/o térmica, y los pronósticos para el futuro. Evitaron introducir al debate problemas de costos a corto y mediano plazos.

 
Los representantes indígenas no tuvieron que rechazar los planteamientos del gobierno o de sus especialistas. La posición de los Ngobe y Buglé siguió sólida: la construcción y explotación de las represas no justifica la destrucción de los pueblos Ngobe y Buglé. Los funcionarios de las entidades gubernamentales no pudieron demostrar lo contrario. Incluso, la Universidad de Panamá perdió una oportunidad dorada en esa coyuntura en la que pudo invitar a sus propios investigadores para que hicieran sus propuestas independientes.

 
A esta altura del diálogo, los asesores del presidente Martinelli cambiaron de táctica. Descubrieron que no convencerían a los delegados Ngobes con más espejitos. Plantearon, por un lado, crear una subcomisión y dos sub-subcomisiones para dividir a los Ngobe. La movida no dio los resultados esperados. Por el otro, el presidente Martinelli anunció que convocaría a un “referéndum” que acabaría con el diálogo y llevaría la “guerra social” a otro nivel.
 

El referéndum, según los asesores del primer mandatario, puede garantizar la victoria de los inversionistas. Otros presidentes en el pasado reciente han jugado esa carta y perdido. Sin embargo, el gobierno actual cree tener dos ases en la manga: Por un lado, han aprendido de las derrotas del pasado y, por el otro, mucha más plata para gastar en una campaña desgastadora. Según los medios, la cacique Carrera calificó la propuesta del presidente como “irresponsable”

 
El ministro de Gobierno, Jorge R. Fábrega, dijo que el referéndum obedece a que hay otros sectores (empresarios rentistas y trasnacionales del cobre) preocupados. Pareciera que el gobierno creía que la negociación con los Ngobes consistiría en ponerle un precio a sus tierras. El ministro Fábrega también se olvidó la letra de la Constitución Política que dice, en el artículo 127, que “el Estado garantiza a las comunidades indígenas la reserva de las tierras necesarias y la propiedad colectiva de las mismas”. Según el abogado Miguel A. Bernal, “al defender la propiedad colectiva de la tierra, las poblaciones indígenas no solo están defendiendo un derecho adquirido, están haciendo respetar la Constitución”.

 
El economista Juan Jované, invitado por la Coordinadora, aseguró en el Diálogo que las proyecciones de generación y demanda presentadas por la Secretaría de Energía omitieron pruebas y se utilizó un margen de error que es inaceptable. Además, nunca dijeron con qué métodos calcularon los costos ecológicos. Nos preocupa, dijo Jované, que “están tomando decisiones y alarmando a la población con estudios sin calidad”. Agregó que "si se trata de llenar el país de minería a cielo abierto se necesita mucha energía".
 

Pero ¿no es el gobierno el que insiste en que no habrá explotación minera? La relación entre minería (Cerro Colorado) y energía hídrica puede explicar la concesión de 17 proyectos en la Comarca y sus alrededores desde julio de 2009. Todos los permisos que ha dado la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP) bajo el mandato de Martinelli han sido en la provincia de Chiriquí. Sólo en el río Chiriquí Viejo, de 70 kms de longitud, funcionan ocho compañías hidroeléctricas. ¿Se pretende hacer lo mismo en el rio Tabasará, donde los empresarios Virzi y Btesh tienen la concesión para la explotación hídrica? Cerro Colorado, con un potencial minero de 250 mil millones dólares, se levanta precisamente sobre el río Tabasará que se convertiría en el motor para explotar sus entrañas de cobre.

 
Por Marco A. Gandásegui, hijo, es docente de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) Justo Arosemena. http://marcoagandasegui11.blogspot.com
 

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Miércoles, 15 Febrero 2012 08:12

Perder la fe en el capitalismo

Perder la fe en el capitalismo
Como subraya Susan Buck-Morss, destacada filósofa e historiadora de ideas, cuando a finales del siglo XIX Werner Sombart empezó a hablar del "capitalismo" (Marx sólo hablaba del capital), éste, aparte del sistema económico, se convirtió en un sistema de creencias.

La crisis en curso cuestionó sus dogmas, como el de los "mercados autorregulados", y los sacerdotes del capitalismo recurrieron a los rituales de austeridad, sacrificando las generaciones futuras en un altar del Mammón, para restaurar la "confianza de los mercados". A la vez llamaron a los "fieles" a seguir creyendo.

Pero la ola de la indignación y las ocupaciones en el mundo fue una muestra de la pérdida significante de la fe.

Me acuerdo de que en una plática –y en una entrevista no publicada– que fue a finales de 2007 (antes de la crisis) con don Samuel Ruiz, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, éste ya se mostraba preocupado por "la situación de este sistema social dominador, que ha ido concentrando más poder económico en menos manos, generando miseria" y que "vivíamos un clima de la conflictividad y violencia, casi de una guerra", a causa de la creciente polarización social.

Cité su carta pastoral Una nueva hora de gracia (2004), donde él insistía en las causas globales del conflicto en Chiapas y en la "urgencia de un cambio profundo en el sistema económico y político dominante", preguntando si veía en los conflictos sociales la rabia generada por el capitalismo y contestó: "Sí. Es una respuesta a esto".

En esta carta anunciaba incluso que "la estatua del sistema ya se derrumba", imagen tomada del profeta Daniel. Le pregunté por las señales de este derrumbe e indicó inmediatamente la generalización de la toma de conciencia donde se va descubriendo que la conflictividad que se vive no es individual, sino consecuencia de un sistema concreto, que ya llega a su límite y se necesita pasar al otro.

"¿Y qué sustituirá al capitalismo?", pregunté. "No lo sabemos. No tiene nombre todavía. Pero como quiera que se llame el nuevo sistema, la aspiración social es que haya una restauración de la justicia y fraternidad", contestó.

Me llamó mucho la atención esta intuición acerca del fin del sistema (lo analizan, por ejemplo, los pensadores del sistema-mundo). "Es que don Samuel no ha sido sólo un pastor, sino también político, luchador e impulsor de pensamiento que influía en las transformaciones sociales", me dijo Jorge Santiago, un colaborador de don Samuel que lo acompañó a lo largo de su obispado, cuando reflexionábamos acerca de la mirada anticapitalista del J’tatik, fruto de su adhesión a la teología de liberación e india.

Para él, el fundamento fue la "opción preferencial por los pobres" y la convicción de que la pobreza no es un resultado de la decisión individual, sino de los mecanismos sistémicos, al igual que la explotación. Un análisis que hacía con las herramientas adquiridas en espacios internos de estudio y en intercambios intelectuales. "Don Samuel hacía su tarea: se formaba para hacer un ministerio significativo", subraya Jorge Santiago. Pero añade: "Él no ha sido marxista por Marx, sino por lógica: la lucha por la tierra y problemas en Chiapas requerían según él transformaciones sistémicas".

Y nunca puso su fe en el capitalismo: "porque él no creía en la injusticia, en la guerra, ni en la pobreza como destino", asegura Santiago. La puso en Jesús Cristo, la fe que transforma y exige relaciones justas.

Según Susan Buck-Morss, para cuestionar las creencias del capitalismo hay que atacar sus estrategias sicológicas, que se apoyan en el interés privado y en la "racionalidad" (aunque el capitalismo está lleno de irracionalidad; de hecho para David Harvey la crisis "es la racionalización de un sistema irracional").

La gente en las calles, manifestando su pérdida de fe, apelaba justamente al interés común (99 por ciento) y cuestionaba la "racionalidad" del capitalismo, donde la incesante acumulación del capital no significa el bienestar de la humanidad, sino su sufrimiento y la depredación del planeta. Y ponía al desnudo las falsas promesas del sistema que en vez de justicia trae despojo; en vez de riqueza abundante, pobreza y vida precaria para la mayoría, y en vez de igualdad, la creciente brecha social.

Ha sido una gran operación y muestra de la concientización. Algo que mencionaba J’tatik y algo que él impulsó en el ámbito de las comunidades indígenas, que nos pueden servir de ejemplo: “Creo que del indígena podemos mirar que tiene conciencia y valores, como la dimensión comunitaria, necesarios para la transformación e incluso para la persistencia de la humanidad. Hay una esperanza en esta ‘toma de conciencia’ del indígena, de ser sujetos de su propia historia y de poseer valores que pueden aportar para la transformación del sistema”, me dijo.

La imagen presentada por Daniel encaja con la dimensión cuasi-religiosa del capitalismo: una vez perdida la fe, la estatua del sistema se derrumbará.


En memoria de don Samuel Ruiz García a un año de su muerte.


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La vida privada, una declaración política

Una ministra brasileña hizo pública su bisexualidad y contó que en su vida se hizo dos abortos.

“Imaginate si voy a tener miedo”. Eleonora Menicucci, flamante ministra de la Secretaría de Políticas para las Mujeres de Brasil, se expresó así en una entrevista. Ex guerrillera, torturada durante la dictadura y compañera de prisión de la presidenta Dilma Rousseff, en la nota dio otro paso en su valentía: reveló que en su vida se hizo dos abortos y declaró ser bisexual. Los sectores religiosos se mostraron escandalizados, pero su nombramiento era un hecho. Esta semana, la funcionaria representará al país ante la ONU, donde se abordará la criminalización del aborto en ese país, una práctica que atraviesa un millón de mujeres al año.
 

“Eleonora va a integrar el gobierno más femenino en la historia del país, no sólo porque hay una mujer en la presidencia y diez mujeres ministras, sino porque (el Ejecutivo) reconoce la importancia de la mujer y sus derechos en la sociedad”, afirmó Rousseff en la ceremonia de asunción de la nueva ministra. Menicucci fue compañera de la presidenta en una prisión de San Pablo, donde estuvo encarcelada entre 1970 y 1972 por su pertenencia a grupos armados de oposición a la dictadura militar.
 

Según reveló en un reportaje al diario Folha de Sao Paulo, durante la lucha armada robó bancos y supermercados y se travistió de hombre para alcanzar cargos de mando. En prisión creó un grupo con Rousseff en el que descubrieron el feminismo. También tuvo “experiencias sexuales con mujeres. Yo era muy libertaria. Iba también con los hombres. Mi marido –ahora está divorciada– era un libertario en materia de sexualidad, también”.
 

Menicucci estuvo cuatro años presa y fue torturada durante 72 días. “A mi hija de un año y ocho meses la torturaban ante mis ojos. Fue ese el momento en el que entendí, con 26 años, la importancia de la maternidad.”
 

Hoy es profesora y socióloga y dirige el núcleo de estudios de Salud de la Mujer y Relaciones de Género de la Universidad Federal de San Pablo. Tras salir de prisión se entrenó en Colombia y enseñaba a mujeres violadas a practicarse abortos “por aspiración”. Además, dice sentirse orgullosa de ser abuela de una niña “engendrada por inseminación artificial en la madre lesbiana”.
 

La interrupción voluntaria del embarazo es uno de los temas que generan más controversia en el electorado brasileño. La misma Rousseff, cuando todavía era candidata, fue perseguida por su apoyo al aborto y “acusada” de lesbiana en una campaña de desprestigio. En esa línea, legisladores religiosos exigieron la semana pasada la dimisión de Menicucci. El diputado federal evangelista Eduardo Cunha declaró que la funcionaria debería estar “en la época de Sodoma y Gomorra”.
 

Indiferente a sus detractores y en su primera declaración pública, la funcionaria expresó que “el aborto no es un problema ideológico, sino de salud pública” e indicó que su lucha es por los derechos reproductivos y sexuales “para que ninguna mujer en este país muera por muerte materna (y es una lucha que) no hace más que fortalecerme”.
 

Desde Argentina, su designación es leída como un guiño a la apertura del debate sobre el aborto. Para la presidenta de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer, Mabel Bianco, “es muy positiva, no sólo porque el país tendrá una férrea defensora de los derechos de la mujer en un cargo de poder, sino por Dilma, que demuestra no estar atada a las posiciones religiosas, acorde con el país laico que preside”, señaló a Página/12.
 

Martha Rosenberg, integrante del Foro por los Derechos Reproductivos, es de opinión similar. “Menicucci es un signo interesante para el gobierno brasileño. Primero porque indica que hay un cambio en la política y también por la libertad que tiene la mujer de no esconder su experiencia personal una vez en el poder.”
 

Según el informe que se presentará en la 51ª sesión del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la ONU en Brasil se practican un millón de abortos anuales. El documento, elaborado por más de doce ONG, señala que se registran 250.000 hospitalizaciones a causa de sus complicaciones, siendo la cuarta causa de muerte materna. Por eso, el informe preliminar del organismo internacional ubica a la criminalización del aborto como la principal deuda pendiente en Brasil respecto de la mujer. La legislación brasileña lo penaliza, excepto en caso de violación o riesgo para la salud de la mujer, y la Legislatura ha estudiado recientemente iniciativas partidarias de endurecer estas penas.
 

La llegada de Menicucci pone una cuota de intriga sobre las próximas medidas que tomará Rousseff.
 

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¿Qué es la horizontalidad en una organización?

Con el surgimiento del 15-M, la horizontalidad ha vuelto a ser un concepto motor en la construcción de nuevos movimientos sociales y políticos. Sin embargo, ¿qué entendemos por “horizontalidad”?
 

Al repasar algo de bibliografía, constato que se suele definir en negativo como oposición o rechazo a otros términos como la verticalidad o la jerarquía, puesto que, de forma consciente o no, entendemos mejor las implicaciones de tales conceptos que culturamente impregnan nuestras sociedades y nuestros cerebros. Asimismo, tanto en el espacio público (Estado, escuela, hospital, trabajo remunerado, etc.) como en el privado (como la familia), vivimos en un mundo principalmente jerarquizado donde en el mejor de los casos elegimos nuestra cadena vertical de mandos (la democracia representativa) o en el peor sufrimos una dominación no deseada (véase el parto medicalizado o el significado de la relación asalariada). Sin embargo, pocas veces encuentro definiciones en positivo de la horizontalidad. Con esta voluntad constructiva, definiré la horizontalidad de la manera siguiente: una profundización de la ética de la liberación, una actitud (y un camino) y un modelo organizativo.
 

La profundización de la ética de la liberación


André Gorz solía conceptualizar la ecología política como una ética de la liberación donde “la expansión de la autonomía [del sujeto] se halla en el centro de la exigencia ecologista. Ello supone una subversión de la relación de los individuos con sus herramientas, con su consumo, con su cuerpo, con la naturaleza” (1975). En esta óptica, desarrollada también por Illich y Castoriadis, la ecología política es una apuesta decidida por la autonomía del sujeto y por su capacidad de cooperar de forma voluntaria y en igualdad de condiciones con otros sujetos para oponerse a cualquier deriva liberticida e insostenible de las “mega-máquinas” mercantiles, estatales o tecnócratas y para construir alternativas concretas al productivismo actual.
 

De esta visión emancipadora nace la voluntad de poner en pie sociedades —u organizaciones— autónomas, hechas de individuos a su vez autónomos y cooperativos. Estas sociedades (u organizaciones) se convierten en ágora permanente sobre lo que es conveniente producir (y cómo), además siempre dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas. Por esta razón, las empresas tendrían que ser controladas por sus personas empleadas, un partido o un sindicato por el conjunto de sus militantes y la esfera política por el conjunto de la ciudadanía. Es un llamamiento hacia organizaciones donde los sujetos autónomos no estén subordinados a ninguna estructura, ni órgano de ésta. En este tipo de horizontalidad también existen límites, pero no provienen de una autoridad superior (el Líder, el Órgano central, la Tradición, la Autoridad, etc.) sino que se basan en la deliberación y la decisión colectiva.
 

Una actitud (y un camino)


Encontramos en la educación horizontal una gran ayuda para conceptualizar la “actitud horizontal”. Esta rama educativa entiende la horizontalidad “como una disposición psíquica y social, interior y exterior al sujeto, en la cual ningún hombre y mujer anula la libre expresión de otro, de manera que todos pueden manifestarse sin hallar un obstáculo en el otro, sino más bien un apoyo para el propio crecimiento” (Santos, 2006). Así, primero, es una facultad del sujeto a vivir su libertad desde el encuentro positivo con la libertad de otras personas que a su vez, dentro una dinámica ganador-ganador, refuerza el propio desarrollo personal. Dicho de otro modo, “se puede concebir el aspecto interno (…) de la horizontalidad como una suerte de receptividad y apertura al otro.” Exactamente lo que los manuales de educación no violenta o de resolución pacífica de los conflictos aconsejan, respectivamente, a los padres y madres con su prole o a los negociadores con las partes en conflicto o con otros negociadores: respeto, escucha activa y empatía.
 

Además, en una organización social, política, sindical, etc. sus formas de proceder —es decir su actitud que la definirá y le dará credibilidad en el día a día— tienen que ser acordes en cualquier momento con los objetivos planteados. Obviamente no se puede llevar la paz o la emancipación con métodos violentos que sea aquí o en el Sur, no se puede enseñar a nuestros hijos el respeto desde la metodología de la bofetada, ni se puede pedir a las instituciones transparencia y participación sin aplicarlo internamente. Dicho de otro modo y parafraseando a Gandhi, podríamos decir que “no hay camino para la horizontalidad, la horizontaliidad es el camino”.
 

Un modelo organizativo


No se trata de un concepto totalmente nuevo: tiene mucho en común con —y hereda de— las teorías y las prácticas de la autogestión del sindicalismo de finales del siglo XIX, de los consejos obreros húngaros o de las experiencias post-68. Sin embargo, las posibilidades abiertas por las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) y, sobre todo, por las dinámicas cooperativas en torno al conocimiento, la cultura y el software libres o en las actuales dinámicas post-crecentistas (colectivos de decrecimiento, de ciudades en transición, de cooperativa integral, etc.) aportan a la horizontalidad su plena capacidad como modelo organizativo. En las brechas del sistema, la propia existencia y praxis diaria de una organización horizontal son pruebas de insumisión y gérmenes de alternativa a la megamaquina técnica, económica y política.
 

Dicho esto, destaco algunas características de una cooperativa política funcionando sobre el modelo de la horizontalidad:
 

Trabajo en red: “La red” es ante todo una mentalidad y una forma de trabajar adaptada al siglo XXI: prima la inteligencia colectiva y la propriedad común, como puede ser la lógica cooperativa del software libre. Es una búsqueda de sistemas organizativos basados en la igualdad, la participación activa de todo/as y la voluntad de consenso. En esta estructura líquida y partidaria de la adhocracia, todos los miembros pueden tener autoridad para tomar decisiones y llevar a cabo acciones. Asimismo la fuerza de las redes, físicas o virtuales, reside en su capacidad de mover y mezclar personas y organizaciones de diferentes intereses o círculos, con compromisos flexibles según objetivos y afinidades, desde lo territorial a lo sectorial. Dicho así, no hay que confundir el uso intensivo de Internet (o de comunidades virtuales) con alcanzar una estructura en red presencial y virtual.
Flujos de información y transparencia: la información es poder, y el poder es compartido entre todos los miembros en igualdad de condiciones. Lo que significa que la información tiene que fluir en cualquier momento hacia todos los miembros del a organización sin exclusión, dentro de un marco que hace de la transparencia un pilar de su desarrollo. No solo requiere un fácil acceso a las fuentes de información sino una política activa personal y colectiva de transmisión de la información a todas las partes de la organización-red sin que ellas las tengan que pedir. Es también la capacidad de poner en marcha la información peer to peer, donde cada neurona se convierte en un nudo de información seguro para otras neuronas. Con unas reglas de juego claras y sin necesidad de un órgano central, la red valida la veracidad y legitimidad de la información.


Confianza multidireccional y cooperativa: tal y como lo desarrollo más en detalle en el artículo Reflexiones sobre la confianza en un partido horizontal, no solo se trata de una confianza undireccional desde las personas asociadas hacia los cargos (y órganos) electos sino también de una “confianza de todas a todas”. Tanto las personas electas como cualquier persona asociada “depositan” en cada una de las personas de la organización o de la red, con o sin responsabilidad interna o externa, la misma confianza. De esta manera, damos un margen de confianza a la inteligencia colectiva que emana de la conexión de nuestras energías y reflexiones.


El conocimiento libre: más allá de tener transparencia e información disponible para todas las neuronas, la inteligencia colectiva —es decir el resultado del trabajo cooperativo y en red (que va más allá de la suma de las individuales de la organización)—, pertenece a todos y todas. Decimos que se trata de una propiedad común, cuyo código fuente y posibles mejoras están en la organización, en la red o en el espacio público a un coste nulo.


En resumen, una organización horizontal es un nodo más de una sociedad que pugna por la “democracia de lo común” (véase Subirats, 2011), es decir que favorece los bienes comunes, la lógica cooperativa y la capacidad de compartir.
 

Referencias:

Gorz, A. (1975): Ecologie et politique, Galilée.
Santos, M (2006): “De la verticalidad a la horizontalidad, reflexiones para una educación emancipadora”, Revista de ciencias sociales y humanidades, enero-marzo 2006.
Subirats, J. (2011): Otra sociedad, ¿otra política? Del “no nos representan” a la democracia de lo común, Icaria Asaco.

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