El régimen marroquí, un mal ejemplo y un pésimo aliado
El pasado Febrero tuve dos gratas conferencias en una prestigiosa universidad de Colombia con motivo de la conmemoración del XXXV Aniversario de la creación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), al margen de las mismas compartí café, invitado por varios profesores, estudiantes, siendo patente el interés de los académicos por el conflicto en al Sahara Occidental.
 
Al fragor de aquel debate franco y sincero entre un servidor, nómada y africano, llegado del más inhóspito desierto del mundo y los hijos e hijas de una hospitalaria nación latina de clima tropical como es Colombia, las mil y una similitudes no tardaron en aflorar. Empezando, por la inexistencia de barreras comunicacionales, al compartir el español como idioma materno, extremo este desconocido por algunos de mis interlocutores hasta ese momento. Aproveché para comentarles, por ejemplo, que tal como protagonizaron los Colombianos hace más de 200 años, cuando declararon su independencia, tras su rechazo de algunos al dominio colonial de la Corona Española, el pueblo Saharaui no acepta hoy, las pretensiones de corte expansionista de una monarquía feudal como la marroquí, que ocupa ilegalmente parte de nuestro territorio y que pretende, a fuerza de los hechos consumados, quedarse con un país que no es suyo en pleno siglo XXI.
 




Me explico: La Corte Internacional del Haya en un fallo histórico emitido el 16 de Octubre del 1975 le negó a Marruecos y a Mauritania sus pretendidas demanda soberanistas, dejando muy claro, que el legitimo titular de dicho territorio es únicamente el pueblo Saharaui y solo a él, le corresponde el ejercicio de su derecho a la autodeterminación e independencia. Desoyendo aquel veredicto, cuya violación sigue pesando en la conciencia mundial, Marruecos invade por la fuerza bruta a mi país, acto que conllevó sendas protestas del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU, que en su resolución 34/37 del 21 de noviembre del 1979, califica a Marruecos de estado ocupante, le llame a retirar sus tropas militares del territorio y a abstenerse a no entorpecer el proceso de descolonización en marcha.
 
El pueblo Saharaui debo decir, nunca estuvo solo en estos difíciles 36 años de resistencia anti colonial y en contra de la ocupación. Cuando nuestra población huía de sus casas y ciudades victimas del feroz bombardeo de la aviación marroquí, muchos países de la región reconocieron a la recién proclamada República Saharaui. Una respuesta política y de condena clara a la ilegal ocupación y acorde, al respeto del derecho del pueblo Saharaui a la independencia. Con la excepción de Argentina, Chile y Brasil, en su momento bajo férreos regímenes militares, el resto de los países Latinoamericanos procedieron a establecer de modo paulatino, relaciones diplomáticas con el joven estado Saharaui. En este marco el gobierno de Colombia encabezado por el Presidente Belisario Betancurt, tomó la misma decisión precisamente el 27 de febrero del 1985 saludando el Noveno Aniversario de la creación del Estado Saharaui.
 
Y Argelia?, venía a interesarse uno de los presentes en aquella grata charla. Cabe señalar que a diferencia del argumento marroquí obsesivo e insultante a la inteligencia, de que Argelia pretendiera con su ayuda a la causa saharaui una “salida al mar”; –como si el mediterráneo no bañara cientos de kilómetros de sus costas y puertos– no consta registrada ante ningún organismo internacional, demanda alguna de Marruecos a su vecina Argelia por ningún diferendo fronterizo.
 
Simulando entender la perversa lógica marroquí, a Argelia le habría interesado en este caso guardar silencio ante los atropellos de su monarquía a la legalidad internacional, a cambio del paso por Marruecos de su primer gaseoducto a Europa, en cuyo concepto por cierto, Marruecos embolsa cientos de millones de dólares anuales. De hecho el segundo gaseoducto inaugurado en el año 2011, ante la fuerte demanda europea por su acuciante déficit energético, conecta directamente Argelia con España.
 
Argelia ayudó a todos los procesos de liberación en contra de la presencia colonial y lucha contra los sistemas dictatoriales en el mundo. Basta recordar su irrestricta posición por la democracia en Sudáfrica, Chile, Argentina, o su intachable posición de principios por la independencia de Palestina, Namibia, Angola, Vietnam y Timor Este. El Sahara Occidental, no podía ser la excepción, siendo por lo demás, una nación vecina.
 
Otra cosa bien distinta –y es lo que inútilmente suelen ocultar los osados diplomáticos de ese país– es que el cierre de sus fronteras con Argelia haya sido motivado por la permanente amenaza a esta última, del tráfico de drogas y el apoyo al terrorismo provenientes de Marruecos, como parte de su probada obsesión en desestabilizar a sus vecinos. Las otras dos fronteras del dicho reino son, con el Sahara Occidental, que violentó militarmente y con Europa, cerradas a cal y canto, no solo porque Marruecos, no sea parte del Tratado Schengen, sino que por las mismas razones, es fuente de tráfico ilegal de personas y Hachís, del que es el primer productor y exportador mundial. Claro, no disponer de recursos naturales pero si, de tanto Hachís, ha tenido graves efectos secundarios, el primero de los cuales ha sido la constante alucinación de la monarquía feudal marroquí con quedarse manu belis, la riqueza de los demás.
 
Recordemos aquí, que tan solo por el pillaje de los recursos naturales y marítimos saharauis, Marruecos recibe millones de euros al año de la Unión europea. No es descabellada pues la calificación por parte de la prensa internacional al su monarca, como “el rey de la piedra fosfórica” en referencia a la suculenta cartera que embolsa por la explotación ilegal de los fosfatos del Sahara Occidental (3, 500,000 toneladas al año a 300 dólares la tonelada) y lo clasifica, en ser uno del hombres más ricos del mundo, en un país donde los niveles del analfabetismo rozan el 50 por ciento.
 
La República Saharaui y Marruecos después de 16 años de cruenta guerra que ha dejado un panorama humano desolador con cientos de miles de refugiados y exiliados, aceptaron la realización de un Referéndum de autodeterminación auspiciado por las Naciones Unidas y la Unión Africana, a cuyo fin se dispuso de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum de Autodeterminación en el Sahara Occidental (MINURSO). Plebiscito que la comunidad internacional nos ha prometido y que 20 años después, sigue incapaz de hacer cumplir a Marruecos.
 
Y Colombia preguntaba otro de los amigos presentes. El gobierno marroquí, en esa deriva de intentar falsear la realidad y si no puede, peor para la realidad, mintió al Gobierno de Colombia e intento hacerlo a otros tantos en la región. En los noventas encabezó una campaña financiada por sus lobys dólares, en cuya nómina dispuso de destacados líderes políticos de España y de otros países, aprovechando de sus excelentes contactos y relaciones en América Latina, para que intercedieran en su nombre ante dichos gobiernos, supeditando su compromiso con el Referéndum y sus resultados, a que estos “congelaran” sus relaciones con la R.A.S.D. Una vez concluido el proceso de identificación de votantes y con unos números en mano que le abocarían irremediablemente a perder dichos resultados, Marruecos se retracta de lo pactado y asumido hasta ese momento, ante la Comunidad Internacional y echa por tierra cualquier esfuerzo tendente a celebrar dicha consulta.
 
Deseo que con el actual Gobierno, Colombia retorne al consenso Latinoamericano y aproveche, la oportunidad histórica de estar en uno de los órganos de decisión más importantes del mundo y donde comparte membrecía con países amigos de la R.A.S.D para sumarse, enviando un claro mensaje de que, solo sobre el respeto a la legalidad internacional incluido el inalienable derecho de los pueblo a la autodeterminación e independencia, podremos construir un mundo mejor.
 
La anterior opinión es mayoritariamente consolidada en amplios círculos político, académicos y diplomáticos en Bogotá, a pesar de la maquinaria de presión marroquí, para la cual curiosamente suelen recurrir aquí y allá, a supuestas “plumas especializadas”, que aún a cuesta de desprestigiar la credibilidad de sus autores, falsean los datos históricos y aventuran escenarios de solución ya rechazados por la comunidad internacional por su choque frontal con la legalidad y la justicia. 
 
Desde este espacio me solidarizo con todos los que en Colombia por su posición política, en relación al tema del Sahara Occidental: Representantes, Senadores, Periodistas y ciudadanos comunes; me hayan expresado haber sufrido el acoso y presión desmedida, por parte de representantes marroquíes y muy especialmente del embajador del reino de Marruecos en Colombia. A todos ellos, mi aprecio e infinita consideración.
 
El régimen marroquí se encuentra aislado. Es el único país del continente Africano que no es miembro de la organización regional, la Unión Africana (U.A), como los fueron en su día los regímenes del Apartheid y el de Pinochet.
 
Human Rights Watch , Amnistía Internacional y el mismo Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, documentan y condenan anualmente a Marruecos por las fragantes y sistemáticas violaciones a los derechos humanos, contra la población civil saharaui y por el bloqueo al que tienen sometido el territorio y su población a la entrada de periodistas independientes y observadores internacionales.
 
*Diplomático Saharaui. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
 
Publicado enEdición 178
Miércoles, 21 Marzo 2012 06:18

En Lima se reúne la derecha latinoamericana

En Lima se reúne la derecha latinoamericana

La Fundación Internacional para la Libertad que preside el escritor  Mario Vargas Llosa y que agrupa a  políticos e intelectuales de la derecha latinoamericana ha organizado un cónclave político denominado “América Latina, Oportunidades y desafíos”, que se desarrollará hoy martes 20 de marzo,  en los exclusivos ambientes de Universidad de Lima  donde se darán cita ex jefes de Estado que tuvieron la responsabilidad de aplicar las políticas neoliberales diseñadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial,  en varios países de nuestra América.


La convocatoria queda deslucida al leer la invitación en la que aparecen  los nombres de cinco ex Jefes de Estado de triste recordación por los pueblos latinoamericanos pues desde la presidencia exhibieron conductas reñidas con la ética, la verdad y la justicia, es decir, políticos cuestionados y solicitados algunos de ellos  por los tribunales internacionales  por violaciones recurrentes a los derechos humanos  contra  pueblos que vivieron  en vilo durante sus años de gobierno. Serán estos personajes quienes revisen el momento que vive América Latina en crisis mundial y pasen revista  a los gobiernos democráticos y populares que ellos han denominado “neopopulismo”.


En los últimos días hemos visto cómo algunos de los invitados han hecho uso y abuso de los medios de comunicación para criticar a sus anchas a los gobiernos que consideran opuestos a su pregonada “libertad” que defienden.  Es el caso de Alberto Lacalle, ex mandatario de Uruguay y líder del partido de derecha PAN creado en 1836 y que junto al Partido Colorado compartieron el poder en nombre del sistema bipartidista, por largos años.   En la entrevista que el diario La República realizó aLacalle,  éste  ataca al gobierno de izquierda del Presidente José  Mújica y otros de la región suramericana. Así refirió al Presidente actual: “No tiene costumbre de trabajo continuado, las propuestas las formula sin preparación, y después que las formula no las sigue nadie (…). Es un gobierno ideologizado de izquierda, y  él es pragmático. Prefiero un sistema político democrático y de libertades que se equivoque, a una dictadura y  tupamaros que se equivocan”.  Al finalizar,  sopesó el momento y  arremetió  contra el gobierno socialista de Venezuela al considerar  a Chávez como una amenaza para la estabilidad política de América. Con odio de clase señaló: “Chávez es un azote... ¡Qué horror! América Latina más se caricaturiza a sí misma, porque después creen que todos somos iguales”. 


Mario Vargas Llosa ha invitado a uno de los  ex Presidente más intolerantes que se recuerda, Álvaro Uribe Vélez, que ejerció el gobierno de Colombia por ocho años y que mantuvo relaciones accidentadas con los gobiernos de Ecuador, Nicaragua y Venezuela. Impulsor del paramilitarismo en Colombia para la detención, desaparición y asesinato de centenares de dirigentes sindicales, periodistas y estudiantes por lo que está siendo investigado,  promotor de diversas acciones belicistas como la Operación Fénix de las Fuerzas Armadas colombianas dentro del territorio ecuatoriano en la que murieron  dirigentes  de las  FARC,  impulsor de bases militares en territorio de Colombia  para el uso de las tropas norteamericanas con el fin de controlar, vigilar y monitorear América Latina.


Otro de los asistentes a la citada  cumbre es Vicente Fox, ex mandatario mejicano del PAN, actualmente  acusado por graves hechos de corrupción al rebelarse expedientes secretos que muestran que tras seis años de gobierno, una empresa familiar llegó a convertirse en una de las compañías productoras de software más poderosas de México, con ingresos que alcanzan casi 100 millones de dólares; Jorge Quiroga, ex Presidente de Bolivia, formado con los preceptos curriculares de los Estados Unidos y heredero político del dictador Hugo Bánzer, justificó el Plan Cóndor,  operativo de represión anti-izquierdista de los años 70 y  Alberto Lacalle, ex Presidente del Uruguay, operador del brutal paquetazo neoliberal de 1990 similar al de Fujimori y Menem.


Todos este “connotado” elenco de políticos de la burguesía se unirán a Carlos Alberto Montaner Suris, conocido vocero imperialista con prácticas constantes  contra  la Revolución cubana dirigidas por la CIA, disidente que apuesta pública y secretamente por una invasión norteamericana para resolver, dice, el problema cubano, es bueno señalar que a partir de los años ochenta, intenta cambiar su imagen  e ingresa al mundo político cultural  donde comienza a  promover  congresos de intelectuales disidentes en Europa y América Latina en  su propósito de movilizar a personalidades contra Cuba. 


En este nefasto escenario,  la derecha mediática peruana estará  representada,  nada mas ni nada menos  que por  los periodistas Juan Carlos Táfur, Rosa María Palacios y Augusto Alvarez Rodrich


Precisemos,  la Fundación Internacional para la Libertad creada por Vargas Llosa,  nace en la Casa América, en la ciudad de Madrid, en octubre de 2002, en una coyuntura particular en América Latina. Recordemos que en ese año un golpe de Estado impulsado por la derecha venezolana intentó eliminar  del  poder al Presidente Chávez, pero fracasó. Pero para  males  de la estrategia extranjera, aparecen en el escenario latinoamericano nuevos líderes democráticos y socialistas,  es el caso de Lula Da Silva quien en octubre del 2002 gana las elecciones en Brasil y López Obrador en México que gana la elección para la jefatura de Gobierno del Distrito Federal.


Es cierto que la derecha latinoamericana al filo de la crisis mundial se muestra inquieta, teme perder su poder y desde varios frentes,  como es el caso de la Fundación Internacional para la Libertad,  conspira de forma abierta o encubierta contra los gobiernos democráticos y populares de América Latina que avanzan, rescatan y difunden los ideales de la unidad y la integración latinoamericana y caribeña con UNASUR y CELAC, dejando atrás a la Organización de los Estados Americanos (OEA) que desde su creación estuvo bajo la influencia directa de Estados Unidos.


En estos días, ha circulado un pronunciamiento con el nombre “No honra a la democracia” que los firman un grupo de intelectuales peruanos, sostienen  que el cónclave  “América Latina, Oportunidades y desafíos” no enaltecen la vida  ética y democrática en el Perú. 


Sostengo personalmente que en esta coyuntura, dicho cónclave  no es fortuito,  su realización tiene un profundo interés cual es dividir y confundir la conciencia de los pueblos de América Latina, como antes lo hiciera  la oligarquía  latinoamericana,  junto a Inglaterra y los Estados Unidos, hace doscientos años.  Hoy, la derecha en América Latina intenta cambiar el nuevo escenario latinoamericano; reglar al Presidente Ollanta Humala a fin de alejarlo del pueblo que lo llevó al poder;  impedir la victoria electoral del presidente Chávez  en el afán remoto de que la derecha gane las elecciones el 7 de octubre de 2012  y persistir y fortalecer  la maquinaria de guerra contra Siria e Irán.


Lima, 20 de marzo de 2012.
Linda Lema Tucker es socióloga y escritora peruana.
 

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Sábado, 17 Marzo 2012 08:15

El ala reformista se impone en China

El ala reformista se impone en China
La dramática caída de Bo Xilai, defenestrado como secretario general de la megametrópolis china Chonqing esta semana, es una victoria para quienes buscan profundizar la liberalización económica. Xi Jinping será el sucesor de Hu Jintao.

Con la elección de un nuevo presidente y secretariado general a la vista, la lucha por la sucesión en China está al rojo vivo. La dramática caída de Bo Xilai, defenestrado como secretario general de la megametrópolis china Chonqing esta semana, es una victoria para el ala reformista que busca profundizar la liberalización económica.

Bo Xilai era el adalid de la Nueva Izquierda y de un neomaoísmo, que buscaba combinar apertura económica, crecimiento y justicia social. Su éxito en el municipio de Chonqing –una virtual nación de más de 30 millones de habitantes, que tuvo un crecimiento del 16 por ciento el año pasado y está llevando adelante un gigantesco programa social– era el trampolín político para acceder al secretariado general, que renueva siete de sus nueve puestos en el congreso partidario de octubre-noviembre. El anuncio este miércoles de su defenestración se hizo después de que el primer ministro Wen Jiabao advirtiera en una conferencia de prensa de tres horas que China podría repetir los traumáticos sucesos de la Revolución Cultural si no avanzaba en una reforma política y apuntara directamente a errores cometidos por Bo Xilai.

En el hermético mundo político chino, esta advertencia pública equivalía a un pedido de renuncia. Los “errores” de Bo Xilai se referían a un rocambolesco episodio con todo el aspecto de maniobra política para sacarlo del medio. El 6 de febrero, su mano derecha en la campaña anticorrupción (Da hei, “golpear negro”), el ex jefe de policía Wang Lijun, acusado de “excesos”, pasó varias horas en el consulado de Estados Unidos de la vecina provincia de Chengdu, aparentemente para pedir asilo.

Nadie espera una aclaración oficial de un episodio que revela fuertes fisuras internas en la dirigencia. Según los analistas, Bo Xilai intentó librarse de Wang Lijun al enterarse de una investigación que se le estaba haciendo al policía por corrupción, investigación que el ahora ex secretario general de Chonqing interpretó como un tiro por elevación de los liberales hacia su figura. Su suerte, sin embargo, pareció echada cuando un multimillonario de Chonqing, Li Jun, denunció que había sido arrestado y torturado durante tres meses por la policía de la municipalidad en el marco de la lucha contra la corrupción que llevó al arresto de más de 3 mil personas, entre ellos empresarios, jueces y miembros del Partido Comunista.

Bo Xilai sigue formando parte del selecto Politburó, compuesto por 24 miembros, pero sus chances de acceder al secretariado general han quedado seriamente comprometidas. Hijo del general Bo Yibo, lugarteniente de Mao Tse Tung y considerado uno de los ocho padres del Partido Comunista, Bo Xilai apostó sus fichas a combatir y promover su modelo “Chonqing” que roció con canciones rojas (Chang hong) que reivindicaban la mística igualitaria maoísta y desenterraban el traumático fantasma de la Revolución Cultural.

Este modelo ha sufrido un duro golpe, pero los problemas que plantea siguen en pie. Desde 2000, China no publica índices del coeficiente Gini de desigualdad. Ese año, el coeficiente era 0,412, superando al de Estados Unidos. Muchos académicos chinos estiman que hoy supera el 0,5 (la escala va de la igualdad absoluta del 0 a la máxima desigualdad del 1). Según un reciente informe conjunto del Banco Mundial y un think tank chino, China es el país más desigual de Asia. En un gesto que mostraba sus credenciales políticas, Bo Xilai se había comprometido a publicar el coeficiente de desigualdad del municipio de Chonqing.

Su caída no parece afectar la elección del hasta ahora aparente heredero de Hu Jintao: Xi Jinping. El actual vicepresidente de China acaba de visitar Estados Unidos, donde fue recibido como el próximo presidente y secretario general del Partido Comunista. Xi Jinping reveló poco en su viaje, pero aparece alineado con el “ala izquierda” del partido. Un alarmado artículo del matutino conservador británico Daily Telegraph lo pintaba recientemente como un “irredento comunista”.

En este contexto, la caída de Bo Xilai puede interpretarse como un mensaje indirecto a Xi Jinping. Según el académico chino de la Universidad de Nottingham, Shujie Jiao, el resultado a nivel político será la inmovilidad. “Desde ya que no significa el fin de la reforma o de la política de puertas abiertas, pero congelará la reforma política y alentará la connivencia entre el gobierno y las empresas. Empeorarán la corrupción y la desigualdad social, pero no se puede considerar un triunfo de la derecha sino más bien una llamada al inmovilismo”, señaló Shujie Jiao.
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Sábado, 17 Marzo 2012 07:58

La Iglesia desbordada

La Iglesia desbordada
La herradura de Bohr.- En sus reflexiones sobre el cristianismo actual, Slavoj Zizek, quien desde hace un par de décadas ha querido infructuosamente responder a la pregunta de ¿cómo ser un cristiano hoy? (una interrogante demasiado relevante y demasiado pública para dejarla en las manos estrictas de la teología y el clero), refiere una anécdota que le ocurrió en los años 20 a Niels Bohr, uno de los científicos más prominentes del siglo XX. Bohr acostumbraba invitar a cenar a sus colegas para "conversar en alto", como lo hacen los amigos. En una ocasión, uno de ellos le preguntó por qué tenía una herradura colgada en la puerta, y si realmente creía en esas supersticiones. En Europa central las herraduras sirven para ahuyentar a los "malos espíritus" y otros espectros fantasmales. Bohr le respondió que, por supuesto, no creía en ninguna superstición, y menos en la de las herraduras colgando de las puertas. Pero agregó un comentario digno absolutamente de la inteligencia de Bohr: “Lo asombroso –dijo el científico– es que parece que funcionan incluso si uno no cree en su poder”.

El principio de que algo funciona en el reino de los órdenes simbólicos, aun cuando nadie crea que puede funcionar realmente, es bastante antiguo. Pero en el mundo de hoy se ha convertido en una regla casi rectora de ciertas formas emocionales de socialización. Los Reyes Magos, por ejemplo. ¿Quién cree en los Reyes Magos? Prácticamente nadie. Pero el padre que regala juguetes a sus hijos ese día hace como si creyera en ellos. Los hijos, por su parte, que tampoco creen en ellos, hacen como si creyeran para recibir los regalos y acaso no defraudar al padre. Y nadie cree en ellos, pero los Reyes Magos funcionan perfectamente para mantener un lazo que tiene poco o nada que ver con la tradición a la que responden.

En las religiones de hoy este efecto de desplazamiento es absolutamente central. Ser religioso en la actualidad, es decir, profesar un credo específico con sus reglas y sus rituales, tiene sentido siempre y cuando exista alguien más que ponga a funcionar esa fe en un principio de delegación. Cuando hoy se habla del "retorno de lo religioso", no se habla de que los creyentes actuales sean más devotos que antes (aunque los hay, por supuesto), ni nada por el estilo (más aún: las devociones explícitas y dedicadas a sostener iglesias pierden cada día un cuantioso caudal demográfico); se habla más bien del retorno del poder de las instituciones religiosas y de las diversas formas del clero en particular. En la mayoría de los casos, estas instituciones actúan precisamente como la ironía de la herradura de Bohr. Alguien delega en ellas algo de lo que un tercero no está muy convencido. Pero el símbolo sirve magníficamente para fijar un lazo que sólo enlaza una identidad que no tiene costos ni cargos.

¿Más allá del "Estado" y la "sociedad"?.- Este retorno de lo religioso se despliega en diversas latitudes de maneras muy distintas. En los países occidentales, su origen social es sin duda el flujo de migraciones que han islamizado una porción del viejo continente. La respuesta de los estados europeos a este fenómeno ha sido muy clara y muy tajante: hacer al Estado laico más laico (valga el pleonasmo). En Francia, se prohíbe a las mujeres hoy el uso público de la burka islámica, pero (al menos teóricamente) también el uso de cualquier otro símbolo religioso. En Estados Unidos se ha llegado, en Nueva York, al extremo de prohibir la exhibición del árbol de Navidad, porque es singular a la tradición cristiana. Excesos delirantes, se podría decir. No lo son en absoluto. Contestar al nuevo retorno de lo religioso exige una política que contenga a sus rituales efectivamente en el territorio de los órdenes de lo privado.

El fenómeno contrario se observa en los países del Cercano Oriente. Uno puede decir que las revueltas de Túnez y Libia fueron todo un éxito al derribar dictaduras ancestrales, pero no lo son si se examina que el viejo poder autoritario está siendo sustituido por un nuevo poder más amenazante aún: ese que logra reunir en una sola mano al poder de la fe con el de la política. En el mundo árabe lo que observamos es la pulsión de un clero convencido de que la Iglesia está más allá del Estado y la sociedad mismas.

La reforma que se halla en curso en el Senado mexicano a los artículos 24 y 40 de la Constitución acerca al país más a la fisonomía de una república islámica que a la tradición occidental en la que se inspiró la consolidación de la república civil y laica de 1857. Sólo que los ayatolas en el caso mexicano se encuentra ya en el seno del Estado mismo.

El liberalismo vacante.- Se trata de una reforma, y hay que decirlo con toda claridad, que cancela la vigencia del Estado laico en México. Abrir las plazas públicas, las escuelas y los medios a la propaganda religiosa de una Iglesia tan omnímoda como la mexicana es dar pie a la formación de un orden que reúna en una sola mano al poder de la fe con el poder político. México salió de esta pesadilla gracias a la revolución mexicana. Hoy el fracaso de los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional en su capacidad de modernizar y actualizar al país, de democratizar sus estructuras políticas y hacer más justas sus relaciones sociales, ha tomado el derrotero de un atrincheramiento en un poder que no da trámites a ninguna forma de pluralismo. No es un simple "regalo" al Papa que vendrá en los próximos días. Es un camino desesperado para proteger algo que ya es indefendible: una forma de ejercicio de la política que caducó hace más de una década, pero a la que ambos partidos se niegan a renunciar.
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Jueves, 15 Marzo 2012 07:33

Marx, más vivo y actual que nunca

Marx, más vivo y actual que nunca
En un día como ayer, hace 129 años, moría plácidamente en Londres, a los 65 años, Karl Marx. Corrió la suerte de todos los grandes genios, siempre incomprendidos por la mediocridad reinante y el pensamiento encadenado al poder y a las clases dominantes. Como Copérnico, Galileo, Servet, Darwin, Einstein y Freud, para mencionar apenas unos pocos, fue denostado, perseguido, humillado. Fue ridiculizado por enanos intelectuales y burócratas académicos que no le llegaban ni a los tobillos, y por políticos complacientes con los poderosos de turno a quienes les repugnaban sus revolucionarias concepciones.

La academia se cuidó muy bien de sellar sus puertas, y ni él ni su amigo y eminente colega Friedrich Engels, jamás accedieron a los claustros universitarios. Es más, Engels, de quien Marx dijera que era “el hombre más culto de Europa”, ni siquiera estudió en la universidad. Sin embargo, Marx y Engels produjeron una auténtica revolución copernicana en las humanidades y las ciencias sociales: luego de ellos, y aunque sea difícil separar su obra, podemos decir que después de Marx, ni las humanidades ni las ciencias sociales volverían a ser las de antes. La amplitud enciclopédica de sus conocimientos, la profundidad de su mirada, su empecinada búsqueda de las evidencias que confirmaran sus teorías hicieron que Marx, tantas veces dadas por muertas sus teorías y su legado filosófico, sea más actual que nunca.

El mundo de hoy se parece de manera sorprendente a lo que él y su joven amigo Engels pronosticaron en un texto asombroso: El Manifiesto Comunista. Este sórdido mundo de oligopolios rapaces y predatorios, de guerras de conquista, degradación de la naturaleza y saqueo de los bienes comunes, de desintegración social, de sociedades polarizadas y de naciones separadas por abismos de riqueza, poder y tecnología, de plutocracias travestidas para aparentar ser democracias, de uniformización cultural pautada por el American way of life, es el mundo que anticipara en todos sus escritos. Por eso son muchos quienes ya, en los capitalismos desarrollados, se preguntan si el siglo veintiuno no será el siglo de Marx. Respondo a esa pregunta con un sí sin atenuantes, y ya lo estamos viendo: las revoluciones en marcha en el mundo árabe, las movilizaciones de los indignados en Europa, la potencia plebeya de los islandeses al enfrentarse y derrotar a los banqueros y las luchas de los griegos contra los sádicos burócratas de la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo, el reguero de pólvora de los movimientos Occupy Wall Street que abarcó a más de cien ciudades estadounidenses, las grandes luchas que en América latina derrotaron al ALCA y la supervivencia de los gobiernos de izquierda en la región, comenzando por el heroico ejemplo cubano, son tantas otras muestras de que el legado del gran maestro está más vivo que nunca.

El carácter decisivo de la acumulación capitalista, estudiada como nadie más en El Capital, era negado por todo el pensamiento de la burguesía y por los gobiernos de esa clase que afirmaban que la historia era movida por la pasión de los grandes hombres, las creencias religiosas, los resultados de heroicas batallas o imprevistas contingencias de la historia. Marx sacó a la economía de las catacumbas y no sólo señaló su centralidad, sino que demostró que toda la economía es política, que ninguna decisión económica está despojada de connotaciones políticas. Es más, que no hay saber más político y politizado que el de la economía, dando al traste con los tecnócratas de ayer y hoy que sostienen que sus planes de ajuste y sus absurdas elucubraciones econométricas obedecen a meros cálculos técnicos y que son políticamente neutros. Hoy ya nadie cree seriamente en esas patrañas, ni siquiera los personeros de la derecha (aunque se abstengan de confesarlo). Podría decirse, provocando la sonrisa socarrona de Marx desde el más allá, que hoy son todos marxistas pero a la Monsieur Jordan, ese personaje de El burgués gentilhombre, de Molière, que hablaba en prosa sin saberlo. Por eso cuando estalló la nueva crisis general del capitalismo todos corrieron a comprar El Capital, comenzando por los gobernantes de los capitalismos metropolitanos. Es que la cosa era, y es, muy grave como para perder el tiempo leyendo las boberías de Milton Friedman, Friedrich von Hayek o las monumentales sandeces de los economistas del FMI, el Banco Mundial o el Banco Central Europeo, tan ineptos como corruptos y que por causa de ambas cosas no fueron capaces de pronosticar la crisis que, como un tsunami, está arrasando los capitalismos metropolitanos. Por eso, por méritos propios y por vicios ajenos Marx está más vivo que nunca y el faro de su pensamiento arroja una luz cada vez más esclarecedora sobre las tenebrosas realidades del mundo actual.

Por Atilio A. Boron, director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales.
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Martes, 13 Marzo 2012 16:01

Impunidad saudí

Deseo inmediato
Los derechos humanos no son más respetados en Arabia Saudita que en Irán. Entonces, ¿a qué debe la monarquía wahabita que la “comunidad internacional” la disculpe milagrosamente? ¿Acaso a su condición de principal país exportador de petróleo y de aliado de Estados Unidos? En cualquier caso, Arabia Saudita puede intervenir en Bahréin, reprimir allí una protesta democrática, ejecutar a setenta y seis personas en 2011 (entre ellas, a una mujer acusada de “brujería”), amenazar con el mismo castigo a un blogger que difundió en su cuenta de Twitter un diálogo imaginario con el Profeta, condenar ladrones a la amputación, declarar pasibles de la pena de muerte a los culpables de violación, adulterio, sodomía, homosexualidad, tráfico de droga o apostasía, sin que nadie o casi nadie –excepción hecha del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos– parezca alterarse. Nadie: ni el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ni el G20 –del que Arabia Saudita es miembro–, ni el Fondo Monetario Internacional, cuya directora general acaba de felicitar a Riad por su “papel importante” en la estabilización de la economía mundial.

La misma monarquía se obstina en prohibir que las mujeres –que ya no pueden desplazarse en auto sin marido o chofer– participen en los Juegos Olímpicos. Esta última violación de al menos dos artículos de la carta deportiva (1) no suscita muchos sobresaltos. Suponiendo que Irán fuera culpable de semejante apartheid sexual, ya se hubiera lanzado una campaña internacional de protestas, y hubiera tenido mucho eco.

El permanente tratamiento favorable de que goza la monarquía wahabita acaba de encontrar un nuevo ejemplo con las declaraciones del primer ministro tunecino, Hammadi Al-Jebali. Salido de un movimiento salvajemente reprimido por Zine El Abidine Ben Ali, Al-Jebali alabó a sus anfitriones saudíes durante uno de sus primeros viajes oficiales al extranjero. Pero Riad, que apoyó al clan Ben Ali hasta las últimas consecuencias, se niega a extraditar a este último y se ofrece como refugio para su fortuna adquirida ilegalmente. Por lo demás, el dinero de los países del Golfo alimenta las provocaciones de los salafistas tunecinos cuando financia canales de televisión que propagan en el país su lectura medieval del islam.

En enero de 2008, el presidente francés Nicolas Sarkozy afirmó que, “bajo el impulso de su majestad el rey Abdallah”, Arabia Saudita estaba desarrollando una “política de civilización”. Cuatro años después, este país donde reina la corrupción se convirtió en la punta de lanza del sunnismo ultraconservador en el mundo árabe. Riad –en un principio espantado por la caída de los autócratas tunecinos y egipcios– ahora descubre el derecho de los pueblos para oponerlo a los regímenes de sus rivales regionales, “radicales” o chiitas. Sin duda, el reino se considera protegido de las tempestades populares por la diseminación social de una fracción de la renta petrolera, por el desprecio que la mayoría sunnita siente por el 10% o 20% de chiitas que masculla su descontento en el este del país y, finalmente, por el temor a Irán. Y la indulgencia internacional de la que goza la monarquía saudí le proporciona otro escudo.

El artículo 4 de la carta olímpica estipula que “cada individuo debe tener la posibilidad de hacer deporte sin discriminación de ningún tipo”. El artículo 6 especifica que “cualquier forma de discriminación contra una persona fundada sobre consideraciones de raza, religión, política o sexo es incompatible con la pertenencia al Movimiento Olímpico”.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Mariana Saúl
La derecha salvadoreña se acerca otra vez al poder tras su victoria en las legislativas
La derecha opositora de El Salvador, agrupada bajo el paraguas de la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), triunfadora de las elecciones legislativas del domingo, no ha parado de festejar su triunfo en las urnas. Los conservadores se convierten de nuevo en la primera fuerza electoral de este país centroamericano de seis millones de habitantes, poder que perdieron hace tres años cuando fueron derrotados en las presidenciales de 2009 por la exguerrilla de izquierda del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), que sigue detentando el poder ejecutivo, en manos de Mauricio Funes. A partir de los nuevos resultados, y de cara a los comicios presidenciales de marzo de 2014, las principales fuerzas políticas salvadoreñas han comenzado a recomponer sus estrategias.

El triunfo de Arena muestra una recuperación impresionante de la derecha. Es lo primero que salta a la vista, puesto que en enero de 2009 había perdido la bancada mayoritaria en el parlamento (de 84 diputados). Entonces, el Frente Farabundo Martí -que combatió al Ejército durante la guera civil que asoló el país durante los años ochenta y hasta 1992- obtuvo 35 legisladores, y Arena 32. En las municipales las fuerzas quedaron parejas. Pero en marzo de ese mismo año sobrevino la debacle conservadora en las presidenciales: la derecha perdió por primera vez en 20 años y la izquierda exinsurgente conquistó la presidencia. Unos meses después Arena sufrió una fractura interna y perdió 14 diputados que formaron un nuevo partido al que denominaron Gran Alianza de Unidad Nacional (Gana).

En vista del pobre pasado reciente de Arena, su victoria demuestra que la derecha salvadoreña es capaz de reorganizar rápidamente sus fuerzas con el objetivo de recuperar el gobierno central. Y la izquierda teme no poder retener el poder que tanto tardo en lograr. “Sí, definitivamente ha sido un golpe duro en San Salvador y en las alcaldías aledañas, que nunca nos imaginamos que íbamos a perder", dijo a EL PAÍS Wilfredo Zepeda, una veterano militante del FMLN y asesor de su dirección política. "Hoy nos toca hacer una reflexión profunda y buscar las explicaciones exactas de lo que ha sucedido”.

Por su parte, el analista Roberto Rubio, director de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde), dijo que “si uno empieza a analizar cualitativamente los datos, es muy preocupante para el FMLN. El mensaje que tiene que saber leer [la izquierda] es que, definitivamente, con sus votantes no gana... Quedan dos años de un gobierno que va a ser difícil que pueda con los problemas de la delincuencia y de la economía, a no ser que haya cambios drásticos”.

Rubio recalcó que “el FMLN por sí solo no va a ser capaz de halagar al votante que se necesita para ganar las presidenciales (que no es voto fiel o duro). El FMLN tiene que estar abierto a candidatos de fuera, a pesar de la experiencia mala que han tenido con Funes; tiene que redefinir su relación con el gobierno, y tiene que redefinir su pensamiento y su enfoque".

Otro analista salvadoreño, Roberto Cañas, un exjefe guerrillero desvinculado del FMLN, recomendó a su antiguo partido “vincularse con el movimiento social; dejar de ser soberbio y escuchar a la gente en sus necesidades”. Esa falta de cercanía con el pueblo, que fue seña de identidad de la guerrilla durante la guerra civil (1980-1992), explica en parte su derrota en los comicios legislativos, así como el golpe que podría sufrir en 2014 frente a una derecha fortalecida que, según Cañas, “hará hasta lo imposible por retornar al poder”.

Por Juan José Dalton El Salvador 13 MAR 2012 - 04:22 CET
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