“En política no es dable esperar resultados democráticos con medios autoritarios”
Héctor Arenas. ¿Cómo contempla la próxima Conferencia Ideológica del PDA?
Wilson Arias. Creo que es muy oportuna. Las crisis, las discusiones, los fenómenos que se dan al interior de la izquierda –no solamente del PDA– ameritan un momento de reflexión y discusión. Pienso que puede aportar. No solamente por la vida del Polo sino también porque los cambios que se están operando en el Gobierno también exigen una reflexión sobre las condiciones de este período y el papel que debe jugar la izquierda. Además, es muy importante que se dé en el momento previo al Congreso del PDA, en el cual se definirán rumbos, estatutos, responsabilidades.

HA. Cuando el PDA asumió el gobierno distrital con Samuel Moreno, se operaron unos acuerdos que condujeron a gobernar con una coalición de fuerzas que ni la ciudadanía ni la militancia del Polo habían votado. Nadie dentro del PDA denunció el cambiazo. La ética, como la cultura, siguen siendo invitadas de segundo rango…
WA. Encuentro en esa decisión de gobernar con funcionarios que no eran del PDA, más que una revelación de la ética, un problema de la táctica. Considero absolutamente equivocado para las condiciones concretas de la ciudad esa especie de coalición con el samperismo y el uribismo, que desfiguraba completamente cualquier construcción programática de lo que debía ser el PDA en el gobierno. Era obvio que se trataba más de componendas, de arreglos clientelares, que de cualquier otra cosa. Aquí sí observo una falencia ética: en los arreglos clientelistas. En este sentido hay un desafío para la izquierda, no sólo la colombiana sino igualmente la de América Latina. Estamos llegando a un momento de definición entre reclinarnos hacia una izquierda funcional que administre las crisis o asumir la opción por una izquierda capaz de transformar la sociedad.

HA. ¿Qué significa esta disyuntiva?
WA. No creo que fuera fortuito que Lucho Garzón y Samuel Moreno escogieran la opción de rodearse tan mal. Creo que eso obedece a una perspectiva. Y casi que diría que al parecer a los gobernantes de izquierda lo primero que se les impone es mostrarse como inofensivos frente al gran capital, frente al establecimiento, frente al régimen. Demostrar que somos capaces de gobernar bajo las claves del Banco Mundial. Y esto no es gratuito. Hay un ambiente propiciatorio de este tipo de comportamientos. Para sobreponerse a él hay que tener, desde luego, un camino fijado con mucha firmeza. Programática, táctica y éticamente. Usted puede avanzar por coaliciones, pues nadie dice que esté prohibido hacerlo. Pero, ¿cuál es el sentido de esas coaliciones? Comparto que la dimensión ética es uno de los principales desafíos de la izquierda latinoamericana.

HA. Entonces, ¿se van a reconocer públicamente y sin ambages los errores y las responsabilidades?
WA. Hay una matriz comunicacional dirigida a desprestigiar el PDA debido a los errores cometidos. Los comportamientos delictivos de la dirección del Partido Conservador o de la primera dirección del Partido de la U no han significado el linchamiento mediático que sufre el PDA. Pero esto no excusa en absoluto el comportamiento de una dirección del PDA errática, laxa y casi que ciega frente al clamor de su militancia con relación a estos temas.

HA ¿Por qué no lo excusa?
WA. Por dos razones. De una parte, porque es más o menos de esperar que a un auténtico partido de la oposición se la cobren de esa manera, mucho más drástica que a los del propio régimen. Y, de otra parte, porque se espera de los proyectos emancipatorios que sólo puedan existir si están vinculados a un vector ético. No es posible hablar de una izquierda emancipatoria sin una base ética. No es posible ir a contracorriente de un modelo que corrompe sin un vector ético que atraviese la política.

HA. ¿Qué aconteció, entonces, para llegar hasta ese punto de quiebre?
WA. El desafío del Polo, en su momento, era intentar hacer la unidad de todas las izquierdas o quedarnos parados en cada una de las orillas de las izquierdas que construyeron el proyecto. Se invitó a todas las izquierdas con distintas procedencias y valoraciones de la política. Y se hizo con la intención de disputar métodos, guías, formulaciones. Lo que hoy tenemos es un resultado de esas decisiones. Sigo creyendo que la unidad que intentamos era la correcta, a pesar de que a comienzos del proceso se hizo con personajes que ahora están muy controvertidos.

HA. ¿Puede el PDA recuperar el proceso de convertirse en la fuerza ejemplar que concite la esperanza de una nación, una y otra vez golpeada y escarnecida?
WA. ¿Cómo se disputa la dirección moral e intelectual de la sociedad? La izquierda autentica tiene que proponerse la disputa de esa dirección, de esa hegemonía. En esa disputa, la ética es esencial. También es esencial si se considera una relación entre medios y fines. Esa democracia que aspiramos conquistar, como objetivo programático; esos valores que esperamos que irriguen a la sociedad que anhelamos, no son para mañana. El método por medio del cual se inspira, se ordena, se calcula, ya debe tener ese germen de valores y democracia que aspiramos. En política no es dable esperar resultados democráticos con medios autoritarios.

HA. En lo ideológico, la izquierda todavía piensa en la conquista del poder y no en difuminarlo. Todavía comprende lo público unido al Estado, y no se plantea la construcción de lo público al margen del Estado. Así, las respuestas a gravísimos problemas sociales muchas veces no van más allá de algunas medidas asistenciales…
WA. No desdeño lo que comúnmente se conoce como asistencialismo. Aquí casi que se castiga toda iniciativa de redistribución, endilgándole el calificativo de populista. Nos toca entonces salir a defender lo que se nombra como asistencialista o populista para defender las propuestas redistributivas que debiera adoptar cualquier Estado sensible a la situación de las mayorías.

HA. Sí, pero no se alteran las lógicas del capital. Se ofrecen, por ejemplo, comedores populares, pero los suministros se contratan con las grandes firmas, se olvida a los pequeños campesinos, los alimentos orgánicos, la elevación de la cultura nutricional en los barrios populares, el empleo de los desempleados en la preparación de los alimentos…
WA. Claro, un gobierno de izquierda debe ir más allá. No sólo cuestionar al gran capital por la vía del asistencialismo sino también por la vía de crear tejido social con lógicas distintas de las que imperan. Se pueden alentar procesos sociales que cuestionen el modelo de desarrollo en su conjunto, si no con lógicas anticapitalistas, sí con dinámicas alternas al modelo neoliberal.

En este sentido, creo que hay una intencionalidad táctica del establecimiento en cuanto a castigar a quienes se salgan de los libretos permitidos. Hay una matriz del establecimiento que permite ciertas desavenencias, ciertas discrepancias o disidencias, y está dispuesto a darle juego siempre que no se profundice demasiado, siempre que no arriesgue demasiado los negocios del gran capital.

HA. ¿Cuáles, además de estas ideas y experiencias que en realidad erosionan la realidad neoliberal, debieran ser los temas claves de la Conferencia Ideológica?
WA. La reivindicación de un proyecto político atravesado por la ética y el espíritu emancipatorio. Y, en segundo lugar, desembarazarse de todo ese legado que convierte a la izquierda en un organismo funcional para administrar la crisis. Además, algunos hemos insistido en que se discutan los nuevos contextos internacionales; que se entienda que no somos una isla y que requerimos una relación más orgánica con los movimientos internacionales, con los indignados, con los movimientos políticos y sociales que están emergiendo en la escala orbital.

HA. ¿Y en cuanto al escenario nacional…?
WA. Hemos propuesto un análisis que permita una correcta caracterización del gobierno de Juan Manuel Santos. Hemos estado muy absorbidos por la situación interna del PDA, un proyecto nuevo que tiene mucho por dar pero que debemos cuidar porque, como decía alguien, las enfermedades infantiles de la izquierda pueden ser muy graves. Consideramos también importante el análisis de las articulaciones con los movimientos sociales en Colombia.

HA.
¿Por qué privilegiar el análisis del gobierno del presidente Santos?
WA. Vienen de hacerse actos de Santos con las víctimas en Barranquilla y Antioquia, y vienen otros más. Creo que ahí hay un desafío para la izquierda colombiana. Las diferencias con Uribe no sólo son de modus operandi sino también de contenidos. Leo a Marcelo Torres diciendo que la formulación de Robledo es simplista. Leo a un sector del PDA diciendo que la lectura que hacen los Progresistas es muy optimista acerca del carácter del gobierno de Santos. Y, entre una y otra posición, se ofrecen tácticas de la oposición radicalmente diferentes. Ese tema tiene consecuencias, no sólo para la izquierda sino también para el movimiento social colombiano.

HA. Los procesos de justicia parcial son funcionales a la continuidad del orden imperial. La comunidad nacional, brutalmente golpeada y mutilada, continúa ignorando la trama de lo que le aconteció…
WA. En Colombia bien pudieran apresar el paramilitarismo completo; pudieran terminar estableciendo cuál fue el comportamiento de grupos empresariales y políticos, y aún así consumarse los propósitos imperiales. Poco le importa al Banco Mundial si finalmente terminan tras las rejas todos los verdaderos autores de las masacres y si hay finalmente verdad, incluso si hay justicia parcial. Recuerde a Noguera, Fujimori o Montesinos. Creo que la preocupación central es que en el contexto de las crisis alimentarias y de la crisis financiera hay unos papeles que se espera que jueguen los gobiernos de los países periféricos. Uno de ellos, la entrega de la tierra a los fondos transnacionales, y en función de esto se está reordenando la normatividad del país.

HA. ¿No se van a devolver las tierras a las víctimas?
WA. El Banco Mundial ha dicho: necesitamos dinamizar el mercado de la tierra para que quede en manos de los usuarios más eficientes, y estos no son precisamente el latifundio improductivo ni los grandes ganaderos. Entonces, se puede dar una pelea interburguesa con el visto bueno imperial, y finalmente serán los linces del capital financiero y algunas grandes compañías agroexportadoras, muy entroncadas con las transnacionales de los alimentos, quienes se queden con la tierra. No es improbable, entonces, que se den procesos de verdad, incluso de reparación, siempre que la reparación no signifiqué democratizar la tierra. La Silla Vacía informa que el 90 por ciento de las víctimas no está dispuesto a regresar a sus tierras. Entonces, lo que cabe es la venta o la asociatividad con la gran plantación. Por todas las vías ganan los Fondos de Pensiones, las transnacionales y los Estados de los países centrales interesados en la tierra.

HA. Y, en este escenario, ¿qué papel juegan los pueblos nativos y las comunidades afros y campesinas?
WA. Creo que en los movimientos de afros e indígenas habitan las claves de una visión del territorio distinta de las necesidades de la agroexportación. La globalización corporativa se cuestiona desde la mirada de la soberanía alimentaria, de los desarrollos autónomos y autóctonos. También la economía campesina permite resistir a esta política de apropiación corporativa de la tierra. En los planes de la transnacionalización está prevista hace tiempo la desaparición de las agriculturas indígenas, afros y campesinas, ignorando que ellas suplen en más del 60 por ciento el consumo de las ciudades de los países donde habitan. Pretenden imponer un modelo de desarrollo rural favorable a las corporaciones. Por esto considero cruciales las deliberaciones que abre el Congreso de los Pueblos, el Congreso de Tierra y Territorios, y las iniciativas de las organizaciones campesinas.

HA. ¿Se tratará en la Conferencia Ideológica el considerable peso que todavía mantienen esquemas ideológicos germinados en realidades históricas diferentes de las nuestras, mientras permanece el desconocimiento de pensadores y hombres de acción formidables, como José Martí, que podrían arrojar luces vitales en la situación actual?
WA. Sin duda, hay cierto eurocentrismo, que es fruto de mil razones históricas que habrá que establecer. Pienso que algunas organizaciones de la izquierda clásica creyeron que bastaba con leer a los clásicos y ya tendrían el arsenal suficiente para enfrentarse a la construcción de movimientos socialistas en nuestras latitudes. Creo que su fallo radica precisamente en eso: en volver letra muerta, dogma, elaboraciones teóricas tan importantes, y no cruzarlas con nuestras propias raíces y construcciones históricas. Ahí existe un problema que hoy se intenta resolver, y en esa resolución juega un papel importante lo que algunos hemos llamado izquierda social.

Publicado enEdición 177
Miércoles, 22 Febrero 2012 09:46

PDA. Con nuevo aire, retomando el rumbo

PDA. Con nuevo aire, retomando el rumbo
El debate ideológico toca a las puertas del Polo Democrático Alternativo. Con diversas expectativas, sus dirigentes y la base se acercan a un momento de reflexión, evaluación y proyección. En esta edición, un informe especial con entrevistas a tres de sus dirigentes y dos opiniones (editorial y Luis Sandoval).

Resurgiendo de las cenizas…


En tres aspectos existe una explicable curiosidad por conocer y entender lo que pasa en el Polo después del 30 de octubre: su postura frente al gobierno de Bogotá, ahora en manos de la disidencia progresista; su postura frente al gobierno de Juan Manuel Santos, que ya anda por los 18 meses de recorrido; su postura frente a su propio proceso interno después de un año de insucesos traumáticos.

Este texto reseña aspectos sobresalientes de la dinámica actual del Polo en los tres campos mencionados. Mucha gente tiene la idea de que la vida del Polo, la poca que cree que le queda, está copada por dos o tres actores de signo tradicional y que el progresismo se llevó prácticamente todo lo bueno que había en este partido. Considero que están equivocados. Muchos creen que el Polo quedó herido de muerte el 30 de octubre y que nunca se recuperará. Están equivocados. Muchos creen que el partido que cometió graves errores no será capaz de gestar nuevos aciertos y continuar la marcha. Están equivocados. Muchos creen que en un contexto plagado de garantías hostiles y exterminios permanentes la izquierda, la oposición, la idea alternativa, no tiene posibilidad alguna. También, creo, con respeto por todos ellos, están equivocados.

Las dificultades internas y externas del Polo son enormes. Quizá ninguno de sus problemas centrales esté hoy clara y definitivamente resuelto, quizá nunca llegue a estarlo, pero los hechos que voy a presentar en seguida muestran la realidad de un partido que hace lo posible y lo imposible por sobrevivir a partir de afirmarse en la validez de su proyecto político y de posicionar el ejercicio de la oposición que ninguna otra formación política tiene el coraje de asumir con tan rotunda claridad y decisión.

Todo es difícil para el Polo porque, como es sabido, “al caído caerle” y “del árbol caído hagamos leña”, filosofía que practican todavía quienes en un momento anidaron en sus ramas. En política, y más aún si es de izquierda, la crueldad es implacable. No obstante, mi hipótesis es que el Polo sobrevivirá y que de las cenizas, como el Ave Fénix, remontará las alturas, subiendo aún más arriba que antes.

Bogotá Progresista y el Polo Democrático


El gobierno de Bogotá ha sido la mayor oportunidad y el mayor reto que ha tenido el Polo Democrático desde su gestación a comienzos de la década de los 2000, y ya constituido formalmente a fines de 2005.

Plataforma de lanzamiento. El Polo proveyó la plataforma legal, electoral y discursiva de dos gobiernos consecutivos de la ciudad entre 2003 y 2011. El proyecto social, inspirado en el Programa del PDI primero y luego en el Ideario de Unidad del PDA, relacionado sin duda con la izquierda en ascenso en todo el continente, se constituyó en una adecuada oferta electoral frente a la deuda social lacerante creada por gobiernos de neta orientación neoliberal que hicieron énfasis en la ciudad competitiva, y produjeron incrementos explosivos de la pobreza y la desigualdad social.

La Ciudad sin Indiferencia, Moderna y Humana de Lucho Garzón; y luego la Bogotá Positiva, Ciudad de Derechos, de Samuel Moreno, respondieron adecuadamente a las demandas de las mayorías populares de la urbe en el sentido de atender las urgencias sociales más apremiantes y crear un curso pronunciadamente ascendente de la inversión social, muy distinto de lo que al mismo tiempo ocurría en el nivel nacional. Bogotá redujo la pobreza, amplió de manera impresionante las coberturas en educación y salud, y elevó sustancialmente el promedio de vida de los bogotanos.

La pérdida del rumbo. El acierto en la oferta electoral y programática, y el avance extraordinario en la gestión de políticas sociales se quebraron en el campo de las relaciones políticas donde los responsables de la administración, el primero y el segundo alcalde en particular, se empeñaron en construir esquemas de gobernabilidad con fuerzas ajenas al Polo Democrático, y mediante medios y prácticas más ajenas a los principios del partido. El hecho de que éste haya sido crecientemente incapaz de gobernar a sus líderes, sus gobiernos y sus propias prácticas constituye hoy un objeto de análisis no agotado todavía. El interrogante ¿Qué pasó, camarada? se plantea con fuerza prácticamente en todos los espacios del partido, y genera un intenso debate que no se elude ni adentro ni fuera del Polo.

La costilla de Adán. Sin haber asimilado plenamente la experiencia de ser gobierno, el Polo transita a la experiencia de tener ante sí el gobierno de la disidencia que surgió en el momento de sus más relevantes falencias (segundo semestre de 2010). El progresismo pretende ser pero no es un proyecto absolutamente diferente e independiente del Polo Democrático. Por la historia, por el programa, por sus integrantes, por sus referentes de contexto, por la legalidad, el progresismo es una disidencia del Polo Democrático que sólo el tiempo dirá si logra constituirse en un proyecto totalmente distinto. Por ahora, el progresismo es una especie de costilla de Adán del Polo Democrático.

Por eso, entre la gente de base del Polo en Bogotá, el sentimiento que prima es que con Petro tenemos serias diferencias pero no somos la oposición a Petro. Quizás en ello esté pesando el hecho de que muchos que siguen fieles en las filas polistas votaron como progresistas el 30 de octubre para impedir el retorno de la derecha en alguna de sus versiones posibles a la Alcaldía Mayor de la ciudad.

Tomando en cuenta el sentir de la base, se pronunció la bancada polista del Concejo en asocio con la Presidenta del partido: “No será oposición sino que asumirá una postura de autonomía crítica. Apoyaremos todas las iniciativas orientadas a profundizar y mejorar el modelo incluyente de ciudad de derechos que se viene construyendo durante los últimos ocho años. Se han sostenido conversaciones oficiales con el secretario de Gobierno de Bogotá, Antonio Navarro, sin recibir ofrecimiento burocrático alguno”.

El unanimismo santista y el Polo Democrático


El Polo Democrático Alternativo marca una clara diferencia con el proyecto político hoy dominante en Colombia y que se expresa en la ‘unidad nacional’ del presidente Santos, que con el ingreso de los Verdes que lidera Lucho Garzón quedó convertida casi en el unanimismo nacional.

Oposición con fundamento, no por capricho. El PDA es la oposición y la alternativa al régimen político y al modelo económico que lo soporta y subyuga. Los parlamentarios polistas en Cámara y Senado materializan el ejercicio cotidiano de la oposición en relación con temas tan centrales y sensibles como las víctimas, los desplazados y la restitución de tierras; la extranjerización de grandes extensiones de tierras productivas; los 40 millones de hectáreas en concesión para explotación minera, ocho veces más que la tierra destinada a la producción agrícola; la tragedia de la salud y la educación, sometidas a las leyes del mercado y asimismo a los intereses voraces del capital financiero; los TLC ya firmados y por firmar que desmantelarán gran parte del aparato productivo nacional, la pantomima del gatopardismo oficial y la corrupción connatural al ejercicio del poder por las élites oligárquicas colombianas. Los parlamentarios del Polo constituyen una voz lúcida y valiente en estos asuntos, procurando en todo momento sacar adelante la causa de los derechos fundamentales de los ciudadanos, y las mayorías populares y los intereses de la nación.

Desde la Presidencia y otros liderazgos nacionales y regionales no parlamentarios, se mantiene en alto el tema de la paz política, la necesidad de contar con un real y efectivo estatuto de la oposición y se reclama que, sumergido el país en el pantano de los TLC, por lo menos se haga realidad la agenda interna que facilite las avenidas físicas, las virtuales y las del conocimiento, para que el país no se vea imposibilitado de generar productos, de acceder a mercados y de poner su exigua producción y sus materias primas en la circulación global de mercancías. Importantes líderes y lideresas del PDA han enfatizado recientemente la centralidad de la paz en la vida del país y en el quehacer político del partido, sin que esas voces hayan tenido eco aún.

Esforzado y pertinente el ejercicio de la oposición por parte del Polo en sus múltiples manifestaciones, incluida la referente a la participación en los procesos de movilización, como el más reciente de los estudiantes frente al proyecto de reforma a la educación superior, el Polo apoya y participa de estos movimientos con pleno respeto de su autonomía.

Limitaciones inocultables. Pero el Polo es consciente de sus limitaciones; sabe que las acciones de oposición se inspiran en una postura pero no obedecen a una estrategia; que hay iniciativa individual pero no fuerza de bancada. La institucionalidad partidaria es débil, y su capacidad de acompañamiento a las bancadas parlamentarias en sus diferentes niveles es casi inexistente, aparte del discurso y las orientaciones de política general. Se echa de menos en la vida del Polo la existencia práctica de los proyectos estratégicos, prevista para fortalecer la incidencia partidaria en temas y campos de vital importancia política. Entre las respuestas a esta sensible carencia está la propuesta de crear el Centro del Pensamiento del partido.

El PDA recompone su capacidad de propuesta mediante el trabajo de la Comisión Programática en Bogotá, y de grupos de trabajo de académicos y personas con experiencia en gobierno y políticas públicas, dispuestos a estrechar sus vínculos de cooperación con el partido. El Polo no declina; al contrario, tiene la firme voluntad de continuar perfilándose como actor principal y casi único de la oposición política en el país, sin arredrarse ante los peligros que en Colombia acechan sobre quienes legítimamente ejercen la oposición social y política.

Los pasos del Polo para retomar el rumbo


Clara, presidenta de todos y todas. El regreso de Clara López Obregón a la Presidencia del PDA, después de su Alcaldía de seis meses en la capital, ha sido recibido y sentido dentro y fuera de este partido con gran alivio y mucha expectativa. Ella misma dio a su intervención del miércoles 25 de enero, cuando reasumió funciones, el título de cambio de rumbo. El acto en que ello ocurrió, realizado en el Salón Esmeralda del Hotel Tequendama, el mismo donde en diciembre de 1999 se realizó la Cita del Árbol, que es un referente clave de toda la dinámica vivida por la izquierda y sectores independientes en más de una década, rebasó todas las previsiones porque hubo que atiborrarlo de asistentes y aun así muchos quedaron por fuera, incluso parlamentarios y dirigentes locales. El ambiente, las palabras dichas, los gritos de los más entusiastas, tuvieron ese sentido: del gran revés, mediando una profunda reflexión, transitamos a retomar el rumbo. Retomar el rumbo bajo la orientación de un liderazgo compartido y plural como es la realidad del Polo Democrático en todas sus dimensiones.

Debate ideológico y programático. Contra todo pronóstico, el Polo está en debate, en intenso debate, en un debate que no va a ser burlado. Un partido que domina el aturdimiento que produce haber experimentado un gran revés; que tiene la serenidad de reflexionar y la capacidad de debatir, acordar y decidir en colectivo, en pluralidad, en democracia, es un partido capaz de volver al camino y seguir hacia la meta. Eso está pasando hoy con el Polo. Eso es lo que significa el proceso hacia la Conferencia Ideológica, ahora prevista para finales de abril. En los dos fines de semana que acaban de pasar (febrero 4-5 y febrero 11-12), se realizaron en Bogotá cerca de 20 eventos deliberativos y otros tantos en el resto del país, sobre cuatro grandes temas señalados por el Ejecutivo Nacional: coyuntura y acción política, propuesta programática hacia un gobierno democrático, temas relacionados con el partido, en Bogotá coyuntura y proyecto de ciudad.

La Comisión Programática ha traducido este temario en una matriz conceptual que incluye análisis del capitalismo global y nacional (justicia social y ambiental), discusión de las condiciones en que hoy se construye democracia, consideración del sujeto social y político, lectura del conflicto y vías de la paz. La metodología de los debates se construye en un marco de responsabilidad política, dándole pleno juego a la expresión de tendencias y afiliados independientes con registro y sistematización rigurosa de las ponencias e intervenciones.

El PDA pondrá a través de este proceso deliberativo un punto alto de referencia en relación con las condiciones, los actores y las vías para profundizar la democracia y aproximar la paz en Colombia. Quizás algunos sectores persistan en producir arreglos al margen de los debates; en esta ocasión, la dinámica los conducirá a aceptar que los acuerdos para la reconfiguración del Polo, de la izquierda, de la opción alternativa, se harán con base en el más amplio debate plural y democrático. El proyecto democrático se construye democráticamente.

El viernes 17 de febrero se realiza en Madrid la Asamblea de Polo Europa, que discutirá los mismos cuatro temas para revitalizar el proyecto político y responder a los nuevos retos. La presidenta Clara López participará activamente en ese encuentro sin precedentes.

Convergencia necesaria. En la proximidad del Polo gravitan fuerzas que pueden descentrarlo y hasta diluirlo o, al contrario, formar parte de una articulación mucho más amplia y compleja como la que conceptualmente se visualiza en la mirada de sujeto político plural portador de innúmeras resistencias que aportan analistas contemporáneos (Rauber, Hinkelammert, Houtart…) o, más relevante aún, como la que políticamente visualiza y trata de hacer realidad el conjunto de partidos latinoamericanos, medio centenar, que conforman desde 1990 el Foro de Sao Paulo (Managua, mayo de 2011). Me refiero por un flanco a los Progresistas, y por otro a iniciativas como el Congreso de los Pueblos y la Marcha Patriótica, cercanas a dar pasos importantes. Colombia necesita que el eje de articulación y convergencia de un gran conjunto plural de fuerzas sociales y políticas sea una postura indubitable de civilismo radical, democrático, como la que se expresa en el proyecto político del PDA contenido en su Ideario de Unidad.

Estamos ante un entendimiento básico sobre mínimos sustantivos de transformación democrática con el máximo de adhesiones posibles para formar nuevas mayorías, campo de cooperación estratégica y no sólo de precaria unidad de acción electoral. La movilización, la cultura y la comunicación también entran en la construcción política alternativa. El Polo no puede arriar la bandera del civilismo y de la democracia en profundidad que haga realidad la promesa de Estado Social de Derecho contenida en la Constitución de 1991, caminando con paso firme al otro mundo posible que reclama el capitalismo depredador que colapsa. Hacia la reafirmación de este horizonte ideológico de convergencia amplia, de liderazgo plural y de acción política transformadora, se encamina la Conferencia Ideológica y el III Congreso del PDA. Lo que se busca salvar es el proyecto no el aparato.

Polo necesario. Como se verá en los textos y entrevistas que incluye desde abajo en la presente entrega, el Polo está en pleno debate. Es un debate en sus propios espacios y que tendrá definiciones en sus instancias estatutarias, pero debate abierto, puesto que cada partido es una potencial opción de gobierno para el país, y todos los ciudadanos y ciudadanas están concernidos con su existencia y su devenir. Colombia debe entender que, sin oposición real y vigorosa, no hay democracia de verdad. Más aún, sin alternativa transformadora no hay país viable con dignidad para todos y todas.

* Investigador social, Centro de Estudios Democracia Hoy.

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Bogotá, 14 de febrero de 2012
Publicado enEdición 177
"Hay otras formas de pensar modernas que no son occidentales y que vienen de pensamientos ancestrales"
Boaventura de Sousa Santos es un activista y científico social portugués. Su trabajo en las chabolas y su cercanía al Foro Social Mundial han marcado su pensamiento. Las investigaciones de Santos van desde la epistemología, pasando por la teoría social, la sociología del derecho, la poesía hasta la música. Es también Coordinador de la obra colectiva de investigación “Reinventar la Emancipación Social: Para nuevos Manifiestos”. En esta entrevista, realizada en el CIDECI San Cristóbal de las Casas, Boaventura habla de los procesos Emancipatorios en América Latina, la Epistemología del Sur, Los fascismos sociales y el narcotráfico y su recién iniciación como cantante de Rap, entre otras cosas más.

Christian Javier Castro: Se habla de una crisis de racionalidad, ¿Cómo pensar desde el Sur?

Boaventura de Sousa Santos: No es fácil, porque el Sur fue colonizado por el Norte y por eso mucha de la racionalidad y de los instrumentos de la racionalidad a través de los cuales la modernidad occidental se impuso, y que fueron básicamente dos, el Capitalismo y el Colonialismo, penetraron profundamente en todo el Sur global, pero esta imposición no fue una imposición sin lucha, fue una imposición con resistencias, hubo espacios que se mantuvieron libres y que resistieron, culturas ancestrales muy fuertes, algunas se adaptaron, otras que lograron defenderse de una manera más fuerte, otras de manera más débil y en este momento esto se nota con los Movimientos Sociales que hay en el Sur global; que para mi no es un Sur geográfico, es un Sur metafórico o retorico, en la medida que es una metáfora del conjunto de los pueblos que han sufrido sistemáticamente con el Colonialismo y el Capitalismo, o sea, hay un Sur en el Norte, como el vídeo que acabamos de ver de la Otra Campaña en Nueva York, que es un Sur en Nueva York.

Entonces, las campañas de los Movimientos de resistencias de estos pueblos, que durante mucho tiempo, sobre todo los Movimientos de Liberación Nacional, fueron muy dependientes de la cultura y de la modernidad occidental, específicamente el caso del Marxismo por ejemplo. Más tarde vemos asistir a muchos otros movimientos que van a rescatar otras formas de pensar, otras formas de imaginar el mundo, otras cosmogonías, otras cosmovisiones que estaban suprimidas, que estaban silenciadas y que en mi Epistemología se pueden simplemente rescatar a través de lo que llamo una Sociología de las Ausencias porque se han quedado invisibles.

Por eso hay un proceso de rescate, que es un proceso difícil y que pasa, por un lado, de perder la idea de que la Modernidad Occidental es la única forma de racionalidad; En segundo lugar, que la racionalidad occidental es homogénea. La racionalidad occidental, por el Capitalismo y el Colonialismo, sacrificó mucho de su diversidad de la gran riqueza de autores que nunca podrían ser útiles para la Conquista, que nunca podrían ser útiles para la miseración evangélica de la iglesia católica porque eran hombres y mujeres que dudaban de todas las certezas de la modernidad occidental, entonces hubo ahí un desperdicio de experiencia de la modernidad occidental por servir al Colonialismo y al Capitalismo.

Por lo que, en primer lugar, debemos perder la confianza en el monopolio de rigor y de racionalidad, que es la modernidad occidental; en un segundo momento ver que hay otras modernidades occidentales reprimidas y finalmente saber que hay otras formas de pensar modernas que no son occidentales y que vienen de pensamientos ancestrales, que son hoy contemporáneas y por eso son modernas en ese sentido; pero son contemporáneas de una manera distinta, tiene otras palabras, tiene otros conceptos, tiene otras maneras de afirmar la dignidad de las personas, de aspirar a una sociedad mejor. Acabamos de ver, lo que es muy normal en mi trabajo de campo, cuando alguien dice “vamos a refundar el socialismo”, y el traductor en Tzotzil pregunta “¿cómo traducimos socialismo en nuestra lengua?, o sea, no existe”, pero no significa que los indígenas no tienen palabras para significar su lucha por una sociedad mejor, claro que tienen, tiene otras palabras, pero no la palabra socialismo.

Entonces esta es la diversidad ecológica y epistemológica del mundo, es lo que ha demostrado que la comprensión del mundo es mucho más amplia que la comprensión occidental del mundo y esto se encuentra siempre en todos estos encuentros, en toda esta realidad y por eso no es fácil porque el Sur fue Colonizado.

El primer movimiento para afirmar el Sur, fue para afirmar el Norte, fue para, de alguna manera, sufrir el contagio del Norte y decir “estas son las mismas ideas del capitalismo, de la competencia, del individualismo pero ahora son nuestras y las adoptamos”, y se reproduce un poco la cultura occidental. Yo pienso que, a lo mejor, hay otro momento, otro nivel , digamos, de afirmación de las epistemologías del Sur que es exactamente donde están otras maneras de entender el mundo, de entender la gente, lo que es la ontología, lo que es el ser humano, cómo se conforma, cómo vive, cuál es la importancia de la vida cotidiana, cómo se reduce al concreto de la vida, todo eso es un proyecto epistemológico que estamos impulsando de varias formas y que sigue adelante, claro, pero no puede seguir adelante como una idea de un epistemólogo o un científico social, ella sigue porque hay movimientos sociales que cada vez son más, los movimientos indígenas aquí son muy importantes y reclaman esa otra epistemología.

CJC: Habla de ampliar el presente y contraer el futuro, ¿cómo hacer el papel de la traducción?

BSS: Mira, la traducción de esto y de que hay diferentes lenguajes y diferentes semánticas para definir quién es un agente colectivo, cuál es una palabra emancipatoria, cuál es una estrategia de luchar por una sociedad mejor, los diferentes movimientos y los diferentes grupos sociales tiene diferentes lenguas hasta ahora en cuanto dominó totalmente, y quizás sigue dominando, la modernidad occidental, la idea es que toda esta diversidad no cuenta, estas maneras distintas de ver, de imaginar y de traducir son maneras locales son vernáculas, por eso se invento la palabra vernacular. Hay una teoría general que de alguna manera engloba todo y por eso estas particulares no cuentan, son accidentadas.

Nosotros pensamos así porque sostenemos que esta homogenización destruye la diversidad, asimila y absorbe, fue toda la política del indigenismo, por ejemplo, en México y en otros países en donde las especificidades de los indígenas no cuentan, ni sus culturas y ni su cosmovisiones. En contra de esta teoría general de asimilación, nosotros proponemos una traducción interpolítica e intercultural. No es una traducción lingüística en la que hay un referente, una lengua base y otra lengua en el que los flujos son siempre unilaterales de la lengua digamos referente a una lengua que se llama lengua blanca y que queremos traducir en la nuestra; es una forma de absorción, una traducción reciproca que los diferentes movimientos, y siempre dentro de los movimientos sociales, se traducen a sí mismo, el porqué considero que esto es más importante que esto, por qué yo considero que una lucha gay no tiene la misma importancia que una lucha indígena o por qué esto… vamos a discutir, traducir importancias, traducir prioridades y este traducir es un dialogo entre diferentes términos, por ejemplo, puedo traducir socialismo e indignidad y viceversa, ahí está un caso en el que no necesitas buscar e inventar lo igual literal de socialismo en otra lengua, si la lengua tiene su manera propia de afirmar dignidad, ¿por qué no?

CJC: Desde su crítica de la razón indolente, ¿cómo articular una nueva cultura política emancipatoria?


BSS: Esta nueva cultura realmente tiene que destruir y, de alguna manera, sobrepasar esta cultura indolente que es muy fuerte porque es la que está institucionalizada en las escuelas, en la educación, en las universidades, en los tratados y en la historia que, de hecho, fue una historia escrita por los vencedores y no escrita por los vencidos, entonces esa razón indolente es una razón que no deja que florezca la Sociología de las Ausencias ni tampoco la Sociología de las Emergencias. Valorar, por ejemplo, esta Universidad, se puede decir “no tiene valor ninguno, es una pequeña cosa, que va a morir rápido, que no tiene importancia” y esto es negar la emergencia y la Sociología de la Emergencia, al contrario, es dar el valor a esto. Ampliar el valor simbólico de estas experiencias y esta lucha en contra de la razón indolente es lo que puede ser uno de los elementos de una lucha emancipatoria nueva.

CJC: Usted propone una Democracia radical o de alta intensidad, ¿cómo observa las comunidades autónomas y sus experiencias con respecto a esto?

BSS: Mira, las comunidades autónomas tiene sus formas democráticas de organización que no se parecen de ninguna manera a las de las Democracias Liberales, por ejemplo en este momento la constitución de Bolivia establece que hay tres formas de Democracia: la Democracia representativa, la participativa y la comunitaria, las dos primeras son eurocéntricas, la tercera es la indígena y por eso hay formas de producción por consenso, asamblearia, por rotación, mandando obedeciendo y que son formas democráticas de las comunidades, esto no quiere decir que sea todo un paraíso y que todo ocurra bien, que no haya caciquismo, corrupción, discriminación hacia las mujeres, hay un movimiento de mujeres indígenas que lucha por su complementariedad y que en quechua es Chacha-Warmi, la idea de que hay una complementariedad, no necesariamente una igualdad eurocéntrica, entonces hay aquí todo un esfuerzo para democratizar la democracia indígena; y que también se necesita porque hay muchos procesos que, a través de intervenciones externas de luchas por la tierra y de mineras, dividen los pueblos y al dividirlos destruyen sus estructuras democráticas. Nosotros que trabajamos con los Movimientos indígenas no tenemos una visión romántica, no la podemos tener porque los indígenas no la tienen y luchan internamente por más Democracia.

CJC: ¿Cómo vislumbra los procesos emancipatorios en América Latina?


BSS: Son muy diversos, yo pienso que América Latina es el continente del mundo donde podemos hablar de procesos emancipatorios ya que fue muy importante lo que paso con el zapatismo en 1994 y después con el Foro Social Mundial, y todo eso decantó un proceso de emancipación y de lucha de resistencia contra el ALCA, un elemento muy importante que, después de la elección de presidentes progresistas desde Lula, que lo considero a pesar de todos los límites, Evo Morales, Rafael Correa, Chaves, Lugo en Paraguay, José Mujica en Uruguay y Ollanta Humala que lamentablemente se está desviando de lo que propuso, pero hubo realmente un cambio en el sentido de intentar democratizar el Estado y la sociedad civil sobretodo en las propuestas de Ecuador y Bolivia donde las constituciones afirman que los Estados son plurinacionales. Entonces hay una lucha ahí que está en crisis en este momento porque el capitalismo de despojo, el capitalismo neoliberal, de la minería y del extractivismo están de una manera más salvaje que antes y están impactando los Movimientos Indígenas y los territorios, está destruyendo mucho por lo que luchamos en la primera década del milenio.

CJC: En el sentido del capitalismo salvaje, ¿cómo observa los Fascismos Sociales en América Latina?

BSS: Mira, los fascismos sociales se están reproduciendo en todas las formas. Lo que llamamos la acumulación primitiva originaría, que para Marx era una fase del Capitalismo, es para nosotros, después de Rosa Luxemburgo, Ernest Mandel, David Harvey y otros, un componente permanente o acumulación por despojo que opera aquí como opera en Europa. Por ejemplo, cuando se reducen los salarios que fueron contratados a través de un Contrato Social y se retiran para rescatar bancos, esto es despojo; cuando a un señor jubilado se le retira parte de su pensión, eso es un despojo. Estas formas de despojo están surgiendo por la violencia, la lucha contra el narcotráfico, por ejemplo, es una forma de acumulación de destrucción que pasa por una acumulación por despojo, acumulación por la violencia, destruyendo y desplazando a las personas, etc. Por eso hay mucho paramilitarismo en el continente; si hay luchas emancipatorias fuertes hay, por otro lado, mucho palamitarismo y hay, por supuesto, criminalización de la protesta que es lo que esta pasando con las leyes antiterroristas, con la lucha contra el narcotráfico y con centenares de líderes indígenas que están enjuiciados como terroristas.

CJC: Están las luchas estudiantiles en Latinoamérica y los indignados tanto en Europa como en los países de Medio Oriente, ¿cuál es el papel de las Universidades y de las juventudes actualmente?


BSS: Son dos cosas, la juventud tiene un papel muy importante, todos los periodos históricos dicen que la juventud no va a volver a movilizarse y después se moviliza, fue así en 1968 y en 1970 y es así ahora. También, durante mucho tiempo se pensaba que eso no era posible. Los jóvenes son los que están en una situación que llamo de pre-contractualismo, son gente que hizo todo bien, fueron estudiantes, trabajaron, lucharon por sus cursos, algunos se endeudaron y tienen sus créditos ahora, sus maestrías, sus doctorados, hicieron todo lo que la sociedad les pedía para ingresar en el Contrato Social y cuando terminan no hay contrato social, no hay empleo, no hay perspectiva, no hay futuro, entonces estos jóvenes son bloqueados socialmente y están en una fase de pre-contractualismo, no entran en el Contrato Social y por eso no son verdaderamente ciudadanos, son súbditos, digamos, y por ello se movilizan en contra de eso.

Las Universidades han sido siempre una organización y una institución muy contradictoria y por eso muchos de los movimientos sociales nacieron de Universidades. Los movimientos estudiantiles nacieron de muchas Universidades y de formas de luchas aquí en este continente desde 1917, con la reforma de Córdoba hubo una gran renovación de la Universidad, pienso que eso sigue siendo pero es más difícil todavía hoy porque el neoliberalismo entró en las Universidades y también intentó transformarlas en empresas, en oficinas de fabricas, los estudiantes pasaron de ciudadanos a consumidores y eso creó una idea de atomismo que perjudica la posibilidad de movilización en las Universidades. Por otro lado, todo el conocimiento que se promueve hoy en las Universidades es conocimiento con valor de mercado, hay conocimiento precioso: las humanidades, las artes, las ciencias sociales y que se quedan en la peor de las marginalizaciones, entonces lo que esta pasando, a pesar de esto, es que los estudiantes se revelan y el mejor ejemplo es Chile, porque Chile fue donde el proceso de neoliberalización de la Universidad llegó más lejos, es donde intentaron realmente transformar definitivamente la Universidad en una empresa y ahí sí los estudiantes están echados.

CJC: Usted hace poesía, háblenos un poco sobre esa arista en su vida.


BSS: ¿De qué? ¿De la poesía? (Risas) Mira, yo he sido desde siempre poeta y he escrito bastantes libros que están publicados en portugués y algunos están en español y te digo, te doy así de primera mano una sorpresa, es que además soy rapper, yo escribo música deRap y acabo de escribir un libro que está siendo musicalizado por los artistas rappers de las favelas, de las chabolas de Ribera del Sur y va a salir ahora, ya oí dos minutos de la grabación. Este movimiento va a hacer un show con mi Rap que se llama Rape Global y va a ser el 25 de Enero en Porto Alegre, pero no esta todavía en español porque no hay nadie que me lo traduzca y, como soy un apreciado científico social, nadie imagina que también puedo escribir rap (risas) y por eso es siempre más difícil esa otra identidad sobre mí, por eso, lo que digo es que, con el rap y la poesía, y sobretodo ahora con el rap, digo en contra de la modernidad occidental cosas que no puedo decir en mis textos de Ciencias Sociales, que no puedo escribir en las Epistemologías del Sur, son otras dimensiones.
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Un espacio para el kitsch político global
Es la última semana de enero y, a las afueras del resort que alberga a la élite económica de todo el mundo en Davos (Suiza), un grupo que se autodenomina Occupy WEF (sigla inglesa del Foro Económico Mundial) construye iglúes para manifestarse en contra del certamen anual que reúne a los personajes más poderosos del planeta. Afuera, el frío es infernal. Adentro, en el complejo turístico, están por lo menos 40 jefes de Estado, diversos jefes ejecutivos (CEO, palabra muy de moda en estos días) de las empresas más influyentes y diversas ONG reunidos para discutir sobre el tema sugerido por FEM de 2012: “La gran transformación: formando nuevos modelos”.

Las reuniones del FEM se realizan cada enero desde 1971. Lo que comenzó como proyecto ambicioso de un profesor suizo de finanzas es hoy uno de los eventos más importantes de discusión sobre las diversas preocupaciones de la economía mundial. Seguida por los medios, no obstante, es un hecho excluyente y cerrado: los invitados están bien custodiados para no ser víctimas de las protestas que esta reunión ha generado en los años recientes.

Es por esto que en el presente año, para evitar protestas orquestadas desde los iglúes del Occupy WEF, los organizadores les propusieron a sus invitados llegar en helicóptero al evento: nueve mil euros el viaje (sólo de ida). Pese a este dato irrelevante, lo que valdría la pena preguntarse es: ¿Qué les preocupa hoy día a las personas más poderosas del planeta?

El FEM habla de gran transformación, y se está refiriendo especialmente a los diversos movimientos “populares” que surgieron en 2011. En principio, la primavera árabe puso ante los ojos del mundo especialmente la compatibilidad entre el Islam y la democracia liberal-representativa. Los movimientos en contra de algunas dictaduras en países de mayoría islámica pone al descubierto que dicha religión no puede sostener per se un régimen o un modelo político específico: cuando la gente se cansa, simplemente estalla. Esta fue una de las problemáticas debatidas en Davos. En una discusión que convocó a líderes del Partido Islamista, ganador de las primeras elecciones en Túnez (Ennahda), el Ministro de Asuntos Exteriores de Brasil y Paquistán y la ONG Human Right Watch, se pudo llegar a una conclusión común entre los panelistas. El modelo occidental de democracia puede llegar a funcionar si tiene como objetivo la equidad social.

El otro ‘problema’ que surge como preocupación más profunda de los líderes convocados es, sin duda, la generada por los diversos movimientos de “indignados” en el mundo (Occupy en todas partes y demás). ¿Qué les preocupa si estos movimientos no han transformado nada?, podría preguntarse. Esta lectura, pese a ser válida en el sentido de que los movimientos “indignados” no han logrado articular una forma de cambio efectiva, no tiene en cuenta que consiguieron (por lo menos, sin ánimo de consolarse con poco) poner en el debate público mundial dos palabras: concentración y desigualdad.

Por supuesto: es la concentración y la desigualdad en el primer mundo. Antes, beneficiado por las reformas estructurales en diversas partes del mundo, que permitieron una expansión inimaginable de los negocios, la formación de redes producto de la globalización ya no genera tantos beneficios en sociedades ‘avanzadas’. Las ganancias se han concentrado y los procesos laborales se relocalizan: países con mano de obra barata, eficiente, calificada. The New York Times, por ejemplo, habla de la economía del iPhone, refiriéndose a la pérdida de trabajos calificados en Estados Unidos y reubicados en China por la empresa de gadgets más famosa del mundo: Apple (artículo completo en: http://www.nytimes.com/2012/01/22/business/apple-america-and-a-squeezed-middle-class.html?pagewanted=all ).

Los datos revelados por The New York Times dejan atónito a cualquiera. Para el proyecto iPhone, Apple necesitaba cerca de 8.700 ingenieros industriales. Para buscar estos profesionales en Estados Unidos, la empresa hubiera tardado nueve meses. En China, el proceso tomó solamente 15 días. El artículo del Times revela que la diferencia de precio no sería tan grande (aproximadamente 65 dólares más) si el iPhone se hubiese elaborado ciento por ciento en Estados Unidos. No obstante, a Steve Jobs nunca le interesó hacerlo en su país natal. Al difunto CEO de Apple no le interesaba perder las enormes ganancias que deja la utilización de mano de obra fuera de su país.

Esto también pasa en muchas empresas de todo el mundo. Los mercados son manejados cada vez por menos personas: el famoso 1 por ciento del que habla Occupy. En el FEM, el debate sobre la desigualdad en los países del primer mundo y en el interior mismo de las grandes empresas más poderosas preocupa, o por lo menos promueve, el debate. El fundador del FEM, Klaus Schwab, llama la atención sobre esta materia: no es posible mantener el capitalismo actual si el sueldo promedio de los jefes ejecutivos (CEO) es 142 veces mayor que el de sus empleados.

En este sentido, el llamado de atención, por lo menos en el discurso del FEM, se centra en que la concentración de la riqueza de los ganadores del capitalismo globalizado es un riesgo: los movimientos actuales de “indignados” (los que se autodenominan dentro del 99 por ciento) es un síntoma de que algo se está haciendo mal en la reproducción capitalista actual. El Reporte sobre El Riesgo Global, producido cada año por el propio Foro, pone entre aviso que la brecha amplia de la riqueza es la “semilla de la distopía”. En palabras de Schwab, “la distopía, lo opuesto a la utopía, puede precipitar la economía global, jalar al resquebrajamiento social, al proteccionismo, al nacionalismo y al populismo”.

“No hay que ser tan descarados…”

El capitalismo actual no está en crisis. Y eso queda claro al ver las diversas opiniones surgidas en la última reunión del Foro, ocurrido la semana pasada (del 25 al 29 de enero). Lo que tal vez esté en crisis es la complicidad social en el “primer mundo”, frente a la forma como que se está reproduciendo el capital. “La clase media está disminuyendo”, dice el reporte del FEM. ¿Cuál clase media? La de los países desarrollados, claramente.
Esta crisis de inclusión, del quiebre de la vieja promesa del ascenso social antes prometido por el capitalismo de los países prósperos, es la verdadera preocupación de los líderes económicos mundiales; no porque, de manera repentina, hayan descubierto un lado filantrópico dentro de sí mismos. No. Les preocupa la desaprobación social de un sistema que sólo les beneficia a ellos, ahora de manera descarada (ver: http://vadesecum.wordpress.com/2012/01/16/elfuturodelahistoria-fukuyama-opinion/).

En Davos no se ha concluido la necesidad de cambiar la forma como se reproduce el capital sino –con cierta timidez– la concentración “excesiva” de quienes poseen los medios de producción, en términos globales.

En tiempo de elecciones en Estados Unidos, Barack Obama asegura que protegerá los bienes americanos de cualquier manera: luchado contra la competencia injusta (por parte de China, sobre todo), prometiendo la creación de miles de empleos y la creación de impuestos al “2%” más rico –puesto que en su Discurso del Estado de la Unión habló del 98 por ciento que ganaba en promedio más o menos 300.000 dólares. Al otro lado del Atlántico, en Davos, el primer ministro inglés David Cameron aseguró que el turbocapitalismo ha roto el equilibrio social, profundizando la inequidad; prometió que su gobierno “honrará” los valores del capitalismo evitando la cultura de los “premios excesivos”, dándoles oportunidades a las masas y recompensando el trabajo duro.

Así está el discurso, por ahora, entre los líderes más poderosos del mundo. Entre afanes electorales y de aumento de popularidad, un contexto como el Foro de Davos se vuelve una buena oportunidad para decir cualquier cosa que le guste a la opinión pública doméstica. Con esto, sin duda, se busca soslayar los por ahora tímidos movimientos “indignados” de sus propias sociedades –tímidos en términos realistas: hasta el momento no son una amenaza real contra el sistema financiero capitalista, en ningún sentido.

En conclusión, el Foro Económico Mundial de Davos es otra oportunidad que tiene las personas más poderosas e influyentes del mundo para comunicarse globalmente. Esto, sin embargo, no quiere decir que estén buscando soluciones reales a la miseria, la desigualdad y el desmembramiento social que el capitalismo globalizado produce en el mundo. Davos, en cambio, es la oportunidad que tienen los más afortunados del sistema para hablar, en palabras del teórico argentino Martín Plot, desde el lado kitsch de la política: discursos predecibles, audiencias predecibles, efectos predecibles. Evitan crear soluciones en serio: no les conviene.


Publicado enEdición 177
En Cuba aún no hay consenso sobre el modelo de socialismo que se busca, dice investigador
La Habana, 20 de febrero. En Cuba no hay aún consenso sobre el modelo de socialismo que se busca, y el debate apenas acaba de comenzar, aseguró hoy el ensayista y académico Julio César Guanche.

"Por sólo mencionar algunos, los casos de China, Venezuela o Corea del Norte recuerdan que no existe una representación única de este concepto", ilustró el investigador, polemista y abogado, ahora asesor del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

En un artículo en el sitio de la revista Temas de ciencias sociales (www.temas.cult.cu), Guanche estimó que el modelo político era también parte del debate de la reforma económica, en el sexto congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), en abril de 2011. "La formulación de un nuevo proyecto de país supone aprender a procesar los desacuerdos, sin penalizar diferencias expresadas en virtud de un derecho fundamental", señaló.

Guanche es autor de En el borde de todo (Ocean Sur, 2007), una compilación de opiniones de intelectuales tras el discurso de 2005 en el que Fidel Castro llamó a la renovación del sistema.

En su artículo escribió: “Ha surgido un pensamiento crítico –de izquierdas– del modelo vigente y de algunas de las nuevas políticas, opuesto a la disidencia, que discute problemas de representatividad respecto de la expresión de la propia diversidad revolucionaria. Por otra parte, ha aparecido una nueva oposición que se considera a sí misma como democrática liberal, con visibilidad internacional y apoyo de gobiernos y otras fuentes extranjeras que se oponen al proceso político cubano. En fin, Cuba se mueve. La ruta y el destino del movimiento es lo que su sociedad tiene en discusión”.

Guanche citó entre los temas de controversia “la diversidad existente en la nación, la amplitud del registro de demandas sociales, la democratización de las prácticas partidistas y estatales, la urgencia de mecanismos de gobierno más eficaces, responsables y transparentes, la necesidad de regularizar la protección de derechos ciudadanos y, en resumen, la demanda de ‘actualización’ del modelo político”. Aunque no se refleja en la prensa ni en el discurso oficial, "es imposible soslayar el movimiento reformista de la política y el alcance real de los cambios experimentados".

El autor mostró estas claves de la situación cubana: al perder el monopolio en la economía, el Estado lo pierde también en la política; Raúl Castro defiende la posibilidad de acceder a cargos públicos sin pertenecer al PCC; la sociedad demanda una reforma migratoria que elimine trabas para entrar y salir del país; se critica la "falsa unanimidad", pero "se sigue reivindicando una doctrina de Estado que determina la existencia de una voluntad política única".

Se combate la corrupción, "pero también sería revolucionario otorgar el control sobre el proceso productivo a los trabajadores"; hay una diferencia de derechos entre los miembros del PCC y la población, que crea "una tensión conceptual y política no resuelta desde 1976".

Una forma de "impedir la reproducción de la burocracia como clase política", sugirió Guanche, sería imponer límites de tiempo al ejercicio de todos los cargos oficiales, no sólo a los de mayor nivel; la electividad de los cargos estatales con funciones públicas; autonomía de poderes y vías de reclamación judicial ante el mal desempeño de la gestión o lesión de derechos.

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Domingo, 19 Febrero 2012 09:03

El impasse sirio

El impasse sirio
Bashar Assad se ha elevado a las alturas de ser uno de los hombres menos populares en el mundo. Casi todos lo han denunciado como tirano –de hecho un tirano muy sanguinario. Incluso aquellos gobiernos que se niegan a denunciarlo parecen aconsejarle que refrene sus modos represivos y haga algún tipo de concesiones políticas a sus oponentes internos.

¿Cómo es entonces que ignora todos estos consejos y sigue utilizando la máxima fuerza posible para mantener el control político de Siria? ¿Por qué no hay alguna intervención externa que lo fuerce a retirarse del cargo? Para responder a estas cuestiones, comencemos por evaluar sus fuerzas. Primero, tiene un ejército razonablemente fuerte y, hasta ahora, con algunas cuantas excepciones, el ejército y otras estructuras de fuerza en el país han permanecido leales al régimen. Segundo, continúa pareciendo tener el respaldo de por lo menos la mitad de la población en eso que, de forma creciente, se describe como una guerra civil.
Los puestos clave del gobierno y el cuerpo de oficiales están en manos de los alawitas, una rama de los islamitas chiítas. Los alawitas son una minoría de la población y ciertamente temen lo que podría sucederles si las fuerzas de oposición, en gran medida sunitas, llegaran al poder. Además, las otras fuerzas minoritarias significativas –los cristianos, los drusos y los kurdos– parecen igualmente preocupados por un gobierno sunita. Finalmente, la inmensa burguesía comerciante tiene aún que volverse contra Assad y el régimen baazista.

¿Pero es esto realmente suficiente? Si esto fuera todo, dudo que Assad pudiera mantenerse por más tiempo. El régimen está siendo exprimido en lo económico. El Ejército Sirio Libre, de oposición, está recibiendo armas de los sunitas iraquíes y probablemente de Qatar. Y el coro de denuncias en la prensa mundial y por parte de los políticos de todas las franjas crece en volumen día con día.
Y sin embargo, no pienso que a un año o dos de ahora nos encontremos con que Assad se fue o con que el régimen cambió básicamente. La razón es que quienes lo denuncian con más volumen en realidad no quieren que se vaya. Revisémoslos uno por uno.
Arabia Saudita: El ministro de relaciones exteriores le dijo al New York Times que la violencia debe detenerse y que no debe concedérsele al gobierno sirio ninguna oportunidad más. Esto suena realmente fuerte hasta que uno se percata de que añadió la frase: debe descartarse la intervención internacional. El hecho es entonces que Arabia Saudita quiere el crédito de oponerse a Assad pero teme a un gobierno que lo suceda. Sabe que en una Siria posterior a Assad (que probablemente sea bastante anárquica), Al Qaeda encontraría una base. Y los sauditas saben que el objetivo número uno de Al Qaeda es derrocar al régimen saudita. Ergo, que no haya intervención internacional.

Israel: Sí, los israelíes continúan obsesionados con Irán. Y sí, una Siria baazista continúa un poder amigable con Irán. Pero una vez dicho y hecho todo, Siria ha sido un vecino árabe relativamente callado, una isla de estabilidad para los israelíes. Sí, los sirios ayudan a Hezbolá, pero este también ha estado relativamente callado. ¿Por qué habrían los israelíes de correr el riesgo de una Siria posbaazista turbulenta? ¿Quién entonces detentaría el poder sin tener que mejorar sus credenciales mediante la expansión de la jihad contra Israel? ¿Acaso la caída de Assad no conduciría a alterar la relativa quietud y estabilidad que Líbano parece disfrutar ahora; y acaso esto no terminaría impulsando un fortalecimiento mayor y una radicalización renovada de Hezbolá? Israel tiene mucho que perder y no mucho que ganar si Assad cae.

Estados Unidos: El gobierno estadunidense habla de una buena línea. Pero, ¿han notado lo precavido que es en la práctica? El 11 de febrero, el Washington Post tituló un artículo “Conforme aumenta la carnicería, Estados Unidos no ve ‘buenas opciones’ en Siria”. La nota apunta que el gobierno estadunidense no tiene apetito por una intervención militar. No hay apetito, pese a la presión de intelectuales neoconservadores como Charles Krauthammer, que es lo suficiente honesto para admitir que no se trata tan sólo de libertad. En realidad, dice, se trata de deshacer el régimen en Irán.

¿Pero no es exactamente por esto que Obama y sus asesores no ven buenas opciones? Se vieron presionados para entrar a la operación libia. Estados Unidos no perdió muchas vidas, ¿pero logró realmente alguna ventaja geopolítica como resultado? ¿Es el nuevo régimen libio (si es que se puede decir que hay un nuevo régimen libio) algo mejor? ¿O es el principio de una larga inestabilidad interna, como resultó en Irak?

Así que cuando Rusia vetó la resolución de Naciones Unidas con respecto a Siria, me puedo imaginar un suspiro de alivio en Washington. La presión por elevar la apuesta inicial y comenzar una intervención estilo Libia se levantó. Obama fue protegido contra el jaloneo republicano al respecto de Siria por el veto ruso. Y Susan Rice, la embajadora estadunidense en Naciones Unidas, pudo endosarle toda la culpa a los rusos. Fueron repugnantes, dijo, ay tan diplomáticamente.

Francia: Siempre nostálgica por su alguna vez papel dominante en Siria, el ministro de Relaciones Exteriores Alain Juppé grita y denuncia. ¿Pero tropas? Deben estar bromeando. Ya vienen las elecciones, y enviar tropas no sería muy popular, especialmente cuando no será algo fácil para nada, como Libia.

Turquía: Este país ha mejorado sus relaciones con el mundo árabe de un modo increíble en los últimos 10 años. Y no le gusta nada una guerra civil en sus fronteras. Le gustaría que ocurriera algún tipo de arreglo político. Pero al ministro de Relaciones Exteriores Ahmet Davutoglu se le cita garantizando que Turquía no le proporcione armas ni apoyo a desertores del ejército. Turquía quiere, esencialmente, ser amiga de todos los bandos. Y además, Turquía tiene su propia cuestión kurda, y Siria podría ofrecer respaldo activo, que hasta ahora se ha refrenado en ofrecer.

Así que, ¿quién quiere intervenir en Siria? Tal vez Qatar. Pero Qatar, no importa qué tan rico sea, es apenas una potencia militar importante. Y el fondo del asunto es que, pese a lo fuerte de la retórica y pese a lo feo de la guerra civil, nadie quiere realmente que Assad se vaya. Así que lo más probable es que se quede.

Traducción: Ramón Vera Herrera
© Immanuel Wallerstein
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Domingo, 19 Febrero 2012 08:59

Expulsados del paraíso

Expulsados del paraíso
Con desparpajo british, la semana pasada el primer ministro David Cameron ofreció a los escoceses un poco más de autonomía a cambio de que dejen de insistir con esa molesta idea de votar por su independencia en un plebiscito, cómodo en su rol de ser quien da y quien quita. Otra muestra de lo flexible que llegado el caso puede ser el concepto de autodeterminación de los pueblos, esgrimido por el gobierno británico como instancia definitiva en el conflicto por la soberanía de las islas Malvinas, y que ahora también reivindican algunos de nuestros opinadores locales. Ejemplos más evidentes aún pueden encontrarse si se escarba un poco en la historia reciente y se revisan casos como el de la isla Diego García, cuyos habitantes aún deambulan como parias reclamando que Londres los devuelva a su tierra, de la que fueron arrancados a la fuerza sin que nadie tuviera en cuenta su opinión.

El caso fue mencionado por el canciller Héctor Timerman durante su presentación en las Naciones Unidas, cuando viajó a denunciar la militarización de la zona del Atlántico Sur. “La pretensión británica de condicionar la obligación de reanudar las negociaciones de soberanía a la aplicación del principio de autodeterminación carece de fundamento, siendo incluso contradictoria con los antecedentes de otras disputas territoriales que involucraron a los ingleses”, e hizo mención a Hong Kong y Diego García.

Lo de Hong Kong es más conocido. Pese a que los habitantes de Hong Kong no querían saber nada con el cambio de manos, todo se resolvió en una negociación entre gobiernos. Los chinos proclamaron la fórmula “un país, dos sistemas”, por la cual respetarían que Hong Kong se mantuviera fuera de la economía socialista. Antes del traspaso, también dieron garantías de respeto al sistema legal. Sin embargo, luego modificaron varias leyes –por ejemplo, quitaron prerrogativas laborales–, lo que generó conflictos. Los habitantes habían expresado sus miedos, pero los británicos no tuvieron en cuenta su determinación.

Menos difundido es el caso de Diego García. Guarda llamativas similitudes con las islas Malvinas, pero la resolución fue totalmente diferente sin que ningún funcionario británico haya explicado el motivo. Si hay algo notorio, es que no se tuvo en cuenta la opinión del pueblo, condenado al destierro eterno por el solo hecho de haber nacido allí.

El edén
 


Diego García es un atolón (una isla de coral en forma de anillo) de apenas 44 kilómetros cuadrados, el único habitado en el archipiélago de Chagos, en el Oceáno Indico, a una distancia de unos dos mil kilómetros del sur de India y un poco más lejos de la costa oeste de Africa. Casi como la isla perdida de Lost. El marinero andaluz que la descubrió en el siglo XVI le puso su nombre, cuestión que si no hacía lo suficiente para merecer una calle por lo menos tendría su islita. Pasó por manos portuguesas y francesas hasta que luego de las Guerras Napoleónicas quedó bajo dominio británico. El Imperio la utilizó como lugar de recarga de carbón para los buques que navegaban entre Europa y Australia.

Así siguió hasta 1966, año en que Gran Bretaña acordó alquilarle la isla a Estados Unidos por 50 años, hasta 2016, para que instale una base militar en plena Guerra Fría. Pero luego del 11-S la CIA aprovechó su ubicación estratégica para armar allí también una prisión secreta al estilo Guantánamo, donde puede hacer de las suyas fuera de todo control en su particular lucha contra el terrorismo. Un paraíso natural de aguas transparentes y mágicos corales luminosos terminó convertido en un pantano de tortura y horror.

La autodeterminación de los dos mil habitantes de Diego García (los “chagosianos”, ya que viven en Chagos), una ironía: los echaron sin miramientos. Lo hicieron de diversas maneras. Por ejemplo, con el bloqueo al ingreso de alimentos, por lo que algunos no aguantaron y se trasladaron a villas miseria de la vecina isla Mauricio, donde aún sobreviven como pueden en casillas de chapa. Hubo también embarcados a la fuerza y otros que fueron engañados con anzuelos tales como vacaciones gratis en el exterior para después impedirle el regreso. Se recuerdan casos emblemáticos como el de María Aimee, quien en 1969 llevó a sus hijos a Port Louis, en Mauricio, para un tratamiento médico y luego no le dejaron subir al barco para la vuelta. Recién se pudo reencontrar con su marido dos años más tarde.

Cuentan que muchos de los pobladores no soportaron el destierro. Hubo suicidios y casos de alcoholismo. En una nota de The Times, de Londres, en 2007, una isleña recuerda: “Era el paraíso, éramos como aves libres, y ahora estamos igual que en una prisión”. Se calcula que de los dos mil habitantes originales, hoy viven menos de 700.

En 1998, los chagosianos y sus descendientes resolvieron acudir a la Justicia. Para todos los especialistas, en su caso se había producido una flagrante violación al derecho internacional. Dos años después, en efecto, el Tribunal Supremo británico dictaminó que la expulsión había sido ilegal y que los habitantes debían regresar. En 2004, el fallo fue confirmado en la Corte de Apelaciones. Los sucesivos gobiernos británicos ignoraron la sentencia y el Foreign Office continuó apelando hasta que, en 2008, la Cámara de los Lores –última instancia del particular sistema legal inglés– falló a favor del gobierno por un ajustado tres a dos. El argumento esgrimido por los lores fue que el gobierno contaba con títulos suficientes para legislar sobre una de sus colonias en función de la seguridad de los intereses del Reino Unido. Estados Unidos ya había advertido que la vuelta de los habitantes significaría un “riesgo inaceptable” para su base.

Jonathan Crown representó a la Cancillería británica y fue elocuente en su argumentación. “Los chagosianos no tienen territorio propio, no tienen derecho sobre las islas en absoluto”, sostuvo en su exposición. Crown debe haber llegado tarde el día que en la facultad enseñaron autodeterminación.

El infierno
 


Obstinados en recuperar su paraíso, los isleños acudieron a la Corte Europea de Derechos Humanos. Entonces, en 2010, el gobierno inglés sacó un increíble argumento de la manga. El canciller David Miliband anunció que crearía la mayor reserva natural oceánica del mundo alrededor del archipiélago, que componen unas 55 minúsculas islas, en función de las 220 especies de corales y las más de mil de peces que se encuentran en sus aguas. Para preservar el área virgen, obviamente, resultaba imprescindible que no esté habitada por los depredadores agricultores chagosianos. Al parecer, los peces no tenían problemas con las naves norteamericanas que salían a bombardear Afganistán o Irak. Tampoco con los 1700 militares que viven allí, ni los 1500 empleados civiles. Tan triste todo, que un cable difundido por Wikileaks reveló el obvio trasfondo de la maniobra.

Cada tanto, los chagosianos realizan algún acto para que su situación no caiga en el olvido. En mayo pasado, hicieron una presentación ante la prensa en las puertas de la Royal Geographical Society, en Londres. Bachar Khan, del Grupo de Refugiados Chagosianos, comentó su sentimiento a The Guardian: “¿Cómo puede ser que una base militar sea legal y que los habitantes de la isla no puedan vivir ahí? Tenemos ocupas militares que nos dejan sin nuestros derechos”. Otro delegado comentó que los isleños se sentían “como dando vueltas y vueltas en una calesita para caer siempre en el mismo lugar”.

La novelista Philippa Gregory lo describió en un artículo de junio pasado en The Times titulado elocuentemente “Las Falklands secretas que siguen en conflicto”. “He leído los papeles del Foreign Office desde 1960 intentando entender la historia de Chagos: es una lacrimógena experiencia sobre el engaño y la arrogancia”, escribió.
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Grecia, colonia política y económica de Alemania
Ante el oscuro panorama, la elite política griega se muestra abrumada y agacha mansamente la cabeza ante las exigencias de la Troika (la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo). No se le ocurre otra cosa que hacer.

Grecia cerrará hoy con los líderes de la Eurozona un acuerdo en el que cederá gran parte de su independencia. El país heleno se convertirá en una colonia económica y política de Alemania y sus aliados. Berlín tendrá lo suyo para decir en todo, desde la elección del primer ministro a los tipos de medicamento que deben dispensar las farmacias.

A cambio de 230 mil millones de euros, compuestos de 130 mil en préstamos frescos y 100 mil millones en bonos de la deuda griega privada que serán condonados, Grecia podrá pagar su deuda. Pero el dinero no está destinado al gobierno y menos al pueblo. Simplemente, les alcanzará para vivir con lo justo.

Lo que más llamó la atención fue la falta de resistencia de la clase política, amén de las imágenes de manifestantes tirando piedras, las nubes de gas lacrimógeno y los edificios que ardían en el centro de Atenas.

Ante el oscuro panorama, la elite política griega se muestra abrumada y agacha mansamente la cabeza ante las exigencias de la Troika (la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo). No se le ocurre otra cosa que hacer.

Los dos partidos que dominaron la política griega por treinta años, Pasok (centroizquierda) y Nueva Democracia (derecha), no salen bien parados de la crisis. El periodista de denuncia más importante del país, Tasos Telloglou, quien reveló numerosos escándalos de corrupción, describió a los miembros del Parlamento como gente “gorda y perezosa que sólo se preocupa por volver a como estaban cuatro años antes de la crisis”. Dice que ambos partidos dominantes, que se alternaron el poder desde la caída de la junta militar en 1974, han acordado en privado continuar con la coalición luego de los comicios, a realizarse en 10 semanas.

Su visión acerca del electorado griego es igual de despectiva. Según él, ellos también añoran con volver a los buenos viejos tiempos, cuando Grecia tenía rango de crédito AAA igual que Alemania. “Queríamos tener un ingreso europeo sin la productividad europea, así que pedimos prestado”, escribe con simpleza. Pero los prestamistas evitarán a Grecia por mucho tiempo, así que no hay vuelta a los estándares de vida previos a 2008.

El clima del liderazgo político es de fatalismo y desesperanza. Un parlamentario de Nueva Democracia habló acerca de la votación en el recinto una semana atrás. “Tuvimos que elegir entre el desastre asegurado y la duda de la salvación. No podés ser independiente cuando tenés que pedir prestado 20 millones de euros por día. Estamos en mala forma. No producimos nada, ni siquiera la carne que comemos”, se sinceró Simos Kedikoglou.

Pero hay claramente otros motivos detrás de los cambios radicales impuestos a Grecia. “Parece un thatcherismo duro introducido en el país en pocos años”, dijo un analista en Atenas. Por ejemplo, el salario mínimo se reducirá un 22 por ciento, a 522 euros por mes como parte del último plan de austeridad. La Troika cree que esto aumentará el empleo, pero los economistas griegos disienten. Dicen que los trabajadores chinos o búlgaros siempre serán peor pagos. Los griegos no conseguirán trabajo por la misma razón que la marina mercante griega emplea a filipinos por debajo del nivel de capitán o jefe ingeniero. Recortar la ganancia del empleado estatal mal pago hará poca diferencia para Grecia, excepto reducir el consumo y aumentar la miseria. Parte de la explicación a estas medidas sea quizá que los líderes alemanes quieren demostrarles a sus electores que se las están poniendo difíciles a los griegos, y que no les permitirán acceder a subsidios alemanes. La naturaleza punitiva de las reformas de la Troika también refleja el deseo de mandarles un mensaje a los fuertemente endeudados Portugal, España, Italia e Irlanda, de que no se atrevan a seguir la senda griega, que es un default manejado con deudas.

Incluso las duras declaraciones de los políticos alemanes acerca de Grecia la semana pasada sirvieron para demostrar a su audiencia local que no se van a dejar arrastrar por los despilfarradores griegos.

Pero detrás del programa de austeridad se esconde una visión neoliberal acerca de cómo la economía y la sociedad griega deberían ser. Se ve muy parecido a lo que fue aplicado en Rusia bajo el mando de Boris Yeltsin en 1992. Habrá masivas privatizaciones, recortes en programas sociales, de salud y jubilaciones. Y desregulación. Muchos a la derecha les darán la bienvenida a estas reformas.

Una de las explicaciones del desastre en Grecia se encuentra en su historia reciente. Luego de una feroz guerra civil entre los comunistas y sus enemigos, que comenzó en 1946, la derecha victoriosa fue dominante hasta la caída de los coroneles en 1974. Los banqueros fueron tratados con benevolencia. Así también los emprendedores, los profesionales y los dueños de pequeños negocios, que pagaban pocos impuestos.

Grecia nunca disfrutó esa suerte de compromiso social de posguerra como se vio en el resto de Europa, donde el capitalismo liberal era balanceado con el compromiso con los derechos de los trabajadores, el Estado de Bienestar y el gasto social. A comienzos de la década del ’80, Grecia viró a la izquierda en el momento que el reaganismo y el thatcherismo se imponían en Estados Unidos e Inglaterra. Pasok estuvo al mando por los siguientes 20 años y construyó un Estado de Bienestar y un sistema de patronazgo político. Empleados trabajaban en industrias por años.. Este Estado de Bienestar para los ricos y los pobres sólo podía ser sostenido pidiendo prestado. Ahora será desmantelado. Pero en Grecia sólo los débiles y los pobres son castigados.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Juan Nicenboim.
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Periplo estratégico a EU del mandarín global Xi Jinping
Más importante que haber sido acogido en la Casa Blanca por Barack Obama, el vicepresidente chino, Xi Jinping, fue recibido en forma inédita en el Pentágono con 19 cañonazos de honor.

Xi –próximo mandarín global a cuyo periodo correspondería superar al PIB de Estados Unidos (EU) en 2016 (FMI dixit), lo cual cimbrará todas las placas tectónicas geopolíticas y geoeconómicas del planeta– será entronizado en otoño como sucesor del presidente Hu Jintao, bajo la liturgia del 18 Congreso del Partido Comunista, para tomar las riendas del poder el año entrante, quizá por una década, en representación de una nueva generación de dirigentes (la quinta, desde la legendaria Larga Marcha de Mao Tse Tung) a quienes les toca ahora administrar la prosperidad y, más que nada, impedir una nueva guerra fría con EU o hasta una tercera guerra mundial.

No faltan quienes –quizá por ignorar la relevancia del análisis geoestratégico– exageren el aspecto mercantilista, que raya en el aldeanismo óptico, de la relación bilateral entre EU y China, muy insuficiente jerárquicamente para un escrutinio integral del presente (des)orden mundial, y soslayen la trascendencia de las reuniones de Xi con tres prominentes geoestrategas: Henry Kissinger, Brent Scowcroft y Zbigniew Brzezinski, quienes lidiaron con las cuatro generaciones previas de dirigentes chinos desde la cúpula de la seguridad nacional de EU.

Los chinos saben desde Sun Tsu, hace 2 mil 524 años, que el comercio es ante todo geoestratégico (El arte de la guerra); error de dislexia capital que han cometido los ineptos regímenes neoliberales y ultramercantilistas de México.

Global Times (18/2/12) resalta los acuerdos que arrancó la delegación china que escoltó a Xi en el corazón agrícola de EU (Iowa, adonde Xi regresó 27 años después), acompañado por el secretario de Agricultura de EU, Tom Vilsack, donde firmaron la compra de soya a las principales empresas de EU por 4 mil 300 millones de dólares. China se ha vuelto el principal importador de bienes agrícolas de EU (20 mil millones el año pasado).

El periplo estratégico por 5 días del mandarín global Xi, que inició en Washington y sus alrededores (Casa Blanca, Congreso y Pentágono) y pasó por Iowa, concluyó en Los Ángeles, donde fue escoltado por el gobernador de California, Jerry Brown, y el alcalde de origen mexicano Antonio Villaraigosa, quien acompañó a Xi al juego de basquetbol de los Lakers.

Xi alabó el puerto verde y ambientalmente amigable de Los Ángeles desde donde se transportan 120 mil millones de dólares en bienes a China. Brown y Villaraigosa solicitaron la inversión china para un tren de alta velocidad entre Los Ángeles y San Francisco. No tengo tiempo para fustigar la catatimia (ceguera emocional) panista (la dupla Fox-Castañeda Gutman y Calderón) contra China: defecto geoestratégico que, por fortuna, no padece Villaraigosa.

Ante el silencio estruendoso de The Economist, el otro portavoz del neoliberalismo global de corte anglosajón, The Financial Times –Geoff Dyer, 12 y 14/2/12–, cual su costumbre, amarra navajas militares entre EU y China.

Según Dyer, Xi usó su viaje a Washington para criticar los planes militares de Obama en Asia. Evoca la entrevista por escrito que realizó The Washington Post a Xi en vísperas de su periplo, en que fustiga la militarización de Asia por EU: El vasto océano Pacífico tiene amplio espacio para China y EU. Por cierto, dicho océano mide 165.2 millones de kilómetros cuadrados que el hipermilitarismo de EU no desea compartir con nadie.

Obama está de acuerdo con el ascenso pacífico de China, pero enfatizó que Pekín debe jugar limpio, de acuerdo con las reglas del sistema económico mundial (léase: el orden mundial impuesto por EU mediante sus triunfos en dos guerras mundiales y una guerra fría).
Dyer destaca los profundos (sic) lazos personales y familiares de Xi con los militares de China, quienes tienen un punto de vista escéptico sobre la presencia de EU en Asia.

Dyer no es muy optimista sobre el epílogo de la carrera militar entre EU y China en la cuenca del Pacífico y alude a ciertos observadores (sic) clandestinos de que EU parece tener la intención de mantener su dominio en los mares del Pacífico occidental. Pero, ¿en qué cabeza cabe que EU se a va retirar pacíficamente del Pacífico? Equivaldría a desconocer la historia superbélica de EU desde su génesis, en el siglo XVIII.

No todo fue rosa durante el periplo de Xi, quien tuvo que digerir las jeremiadas de los congresistas de EU –infatuados poseedores de la verdad y la virtud del universo en medio de su bursátil Sodoma y Gomorra– quienes fustigaron a China de manipular su divisa, de hacer trampas comerciales y armarse hasta los dientes.

El electorerismo estadunidense ha contribuido a dañar las relaciones bilaterales. Mitt Romney, puntero del Partido Republicano para la candidatura presidencial y, más que nada, favorito del establishment bélico y de Goldman Sachs– arremetió con una diatriba en The Wall Street Journal (16/2/12) contra el ascenso del poder de China en plena visita de Xi: “El alba del siglo chino –y el fin del estadunidense– no es inevitable”, lo cual pasa por la reconstrucción (sic) del ejército para detener a China. A su juicio, Obama se mueve en dirección equivocada y tilda el encuentro en la Casa Blanca de pompa vacía y ceremonia.

Romney despotrica que Obama llegó a su cargo como suplicante de Pekín (para comprar la deuda de EU), por lo que comprometió tanto los derechos humanos como el acuerdo del cambio climático global. Tal debilidad estimuló la firmeza de los chinos e hizo dudar a nuestros aliados sobre el mantenimiento de nuestro poder en Asia del Este.

Romney se pronuncia por mantener una vigorosa fuerza militar en Asia y susurra la amenaza de una guerra comercial contra China. Se envalentona y expectora que el poder económico y militar de EU en el Pacífico no puede venir en segundo lugar detrás de nadie (léase de China). ¡Uf!

Al contrario de Xi, quien busca acomodar a China, quizá ingenuamente, con EU en la vastedad del Pacífico, para Romney, China no tiene cabida. Concluye que el siglo XXI no será de China (régimen opresor y autoritario), sino que seguirá siendo de EU (de libertades y oportunidades). ¿Estará de acuerdo el libertario movimiento Ocuppy Wall Street (que representa simbólicamente el 99%) con las bravatas de Romney, representante de la hoy desglobalizada plutocracia decadente e insolvente?

Ante los empresarios de EU, mucho más receptivos que los congresistas, Xi propuso la mutua complementariedad de objetivos políticos macroeconómicos que se concilian mediante la aceleración del cambio del modelo del crecimiento económico de China (léase: el consumo interno por encima de las exportaciones) mientras Washington planifica duplicar (sic) sus exportaciones, lo cual ofrece nuevas oportunidades importantes para que China y EU profundicen su cooperación económica y comercial (Xinhua, 18/2/12), lo que se traduce, a mi juicio, en un G-2 vulgarmente mercantilista; se estanca en un etéreo G-20 geoeconómico, y se diluye geoestratégicamente en un G-0 militar.
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Domingo, 19 Febrero 2012 08:54

A contrapelo de la oleada neoliberal

A contrapelo de la oleada neoliberal
La mayoría de los 5,5 millones de habitantes que tiene el país se inclinó por la unidad de socialdemócratas, socialistas populares, verdes, comunistas y liberales radicales después de diez años ininterrumpidos de gobiernos de derecha.

Si hay una palabra que define el estado de ánimo de los dinamarqueses es la Hygge. En la lengua de Andersen significa “tener una profunda sensación de bienestar”. A contrapelo de lo que sucede en la mayoría de los países de Europa, este pueblo escandinavo le confió la custodia de su prosperidad a una alianza de centroizquierda. Una mujer, la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt, gobierna desde septiembre pasado y en apenas seis meses ha recorrido un largo camino: asumió la presidencia rotativa de la UE, visitó a las tropas danesas apostadas en Afganistán y el próximo viernes 24 se reunirá con Barack Obama en la Casa Blanca. Rubia, alta, refinada, es una de los dos mujeres que manejan el país: la otra es la reina Margarita II. En Dinamarca ya no es tema omnipresente de la agenda política la dura política antiinmigratoria. Ahora importa la situación económica y una de sus consecuencias palpables: el aumento de la desocupación, aunque mínimo comparado con naciones como España (23 por ciento) o Inglaterra (22 por ciento).

La mayoría de los 5,5 millones de habitantes que tiene el país se inclinó por la unidad de socialdemócratas, socialistas populares, verdes, comunistas y liberales radicales después de diez años ininterrumpidos de gobiernos dominados por la derecha, con impronta xenófoba. Esta corriente continúa expandiéndose por el viejo continente, pero en Dinamarca le pusieron el freno de mano. El 29 de enero, la primera ministra afirmó: “Necesitamos crecimiento en Europa. Una de las formas de lograrlo es reanimando el mercado único. Debemos centrarnos en cómo crear nuevos trabajos y lograr lo que ha sido uno de los grandes éxitos de nuestra Unión: renovar nuestro mercado interno”. Un discurso que prendió hace tiempo en Latinoamérica.

Aunque ganó por un apretado margen (50,3 a 48,9 por ciento), y su partido no es la primera minoría, Thorning-Schmidt se las ingenió para cautivar al electorado. Hubo una serie de razones que explican su victoria en una Europa de otro orden: la derecha saturó con la política que azuzó la idea de una oleada de inmigrantes (sólo el 4 por ciento de la población es de origen extranjero) y las cuentas del Estado no eran un modelo para recortar y guardar. Algunos analistas agregan un dato más: que el criminal noruego Anders Behring Breivik, el mismo nazi que asesinó el 22 de julio de 2011 a 77 personas, fue piantavotos para el Partido del Pueblo Danés, de ultraderecha, que gobernó durante diez años aliado con conservadores y liberales. El atentado de repercusión mundial ocurrió casi dos meses antes de los comicios en la vecina Noruega. Por ese motivo, no parece descabellado este dato.

Como fuere, la coalición de centroizquierda ganó en la elección más masiva que se recuerde, obtuvo mayoría parlamentaria en el Folketing (Congreso) con la ayuda de tres diputados de los territorios autónomos de Groenlandia e Islas Faroe y su primera ministra se dio el gusto de pronunciar una frase que hubiera sido más creíble en boca de un comunero francés: “Nos despedimos de diez años de poder burgués”.

Sus detractores, incluso los de su propio partido, solían llamar a Thorning-Schmidt “Gucci Helle”, por su inclinación a ataviarse con ropa de alta costura y lucir accesorios lujosos. Un comentario pour la galerie que ni siquiera tomó en cuenta el electorado. En Dinamarca la gente tiene mucho sentido del humor, es franca y abierta, y parece no guiarse por las apariencias. Incluso, puede votar a favor de que se aumenten los impuestos, como sucedió en septiembre. La razón es unívoca: sabe que el dinero vuelve invertido en el estado de bienestar que caracteriza a las sociedades escandinavas.

El gobierno planea subirles más los impuestos a los ricos. La primera ministra entendió de qué se trataba la actual coyuntura. Tres cuartas partes de los dinamarqueses ubicaban en primer lugar las dificultades económicas en vísperas de las elecciones. Una de ellas, la desocupación entre los jóvenes, que ronda el 10 por ciento. Un porcentaje altísimo para un país de la región más próspera de Europa.

Thorning-Schmidt está casada con Stephen Kinnock, director del Foro Económico Mundial. Su padre, Neal, fue un líder de los laboristas británicos. Tiene dos hijas con él, Johanna, de 14 años, y Camilla, de 11. Pero ella vive en Copenhague y él en Davos, Suiza, producto de sus diferentes ocupaciones. El gobierno danés los investigó por presunto fraude fiscal, ya que habían declarado distinto respecto de dónde residía la pareja. La ahora primera ministra afirmó que Kinnock vivía parte de su tiempo en Dinamarca y el inglés que no. Todo terminó con la absolución del matrimonio en 2010 por la confesión del error que lo dejaba expuesto a las sospechas de evasión. Tampoco esta cuestión hizo mella en la carrera ascendente de Helle, quien tiene una maestría en Ciencias Políticas por la Universidad de Copenhague y antes de llegar al gobierno fue eurodiputada.

A la primera mujer que gobierna en nombre de la izquierda, la espera Obama el próximo viernes para conversar sobre la deuda de los países europeos en crisis, el remanido papel de la OTAN y la intervención danesa desplegada en Afganistán y Libia. El presidente de Estados Unidos sabrá agradecerle la presencia de los 750 efectivos apostados en tierras del talibán que ella misma visitó en enero pasado.
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