La vida privada, una declaración política

Una ministra brasileña hizo pública su bisexualidad y contó que en su vida se hizo dos abortos.

“Imaginate si voy a tener miedo”. Eleonora Menicucci, flamante ministra de la Secretaría de Políticas para las Mujeres de Brasil, se expresó así en una entrevista. Ex guerrillera, torturada durante la dictadura y compañera de prisión de la presidenta Dilma Rousseff, en la nota dio otro paso en su valentía: reveló que en su vida se hizo dos abortos y declaró ser bisexual. Los sectores religiosos se mostraron escandalizados, pero su nombramiento era un hecho. Esta semana, la funcionaria representará al país ante la ONU, donde se abordará la criminalización del aborto en ese país, una práctica que atraviesa un millón de mujeres al año.
 

“Eleonora va a integrar el gobierno más femenino en la historia del país, no sólo porque hay una mujer en la presidencia y diez mujeres ministras, sino porque (el Ejecutivo) reconoce la importancia de la mujer y sus derechos en la sociedad”, afirmó Rousseff en la ceremonia de asunción de la nueva ministra. Menicucci fue compañera de la presidenta en una prisión de San Pablo, donde estuvo encarcelada entre 1970 y 1972 por su pertenencia a grupos armados de oposición a la dictadura militar.
 

Según reveló en un reportaje al diario Folha de Sao Paulo, durante la lucha armada robó bancos y supermercados y se travistió de hombre para alcanzar cargos de mando. En prisión creó un grupo con Rousseff en el que descubrieron el feminismo. También tuvo “experiencias sexuales con mujeres. Yo era muy libertaria. Iba también con los hombres. Mi marido –ahora está divorciada– era un libertario en materia de sexualidad, también”.
 

Menicucci estuvo cuatro años presa y fue torturada durante 72 días. “A mi hija de un año y ocho meses la torturaban ante mis ojos. Fue ese el momento en el que entendí, con 26 años, la importancia de la maternidad.”
 

Hoy es profesora y socióloga y dirige el núcleo de estudios de Salud de la Mujer y Relaciones de Género de la Universidad Federal de San Pablo. Tras salir de prisión se entrenó en Colombia y enseñaba a mujeres violadas a practicarse abortos “por aspiración”. Además, dice sentirse orgullosa de ser abuela de una niña “engendrada por inseminación artificial en la madre lesbiana”.
 

La interrupción voluntaria del embarazo es uno de los temas que generan más controversia en el electorado brasileño. La misma Rousseff, cuando todavía era candidata, fue perseguida por su apoyo al aborto y “acusada” de lesbiana en una campaña de desprestigio. En esa línea, legisladores religiosos exigieron la semana pasada la dimisión de Menicucci. El diputado federal evangelista Eduardo Cunha declaró que la funcionaria debería estar “en la época de Sodoma y Gomorra”.
 

Indiferente a sus detractores y en su primera declaración pública, la funcionaria expresó que “el aborto no es un problema ideológico, sino de salud pública” e indicó que su lucha es por los derechos reproductivos y sexuales “para que ninguna mujer en este país muera por muerte materna (y es una lucha que) no hace más que fortalecerme”.
 

Desde Argentina, su designación es leída como un guiño a la apertura del debate sobre el aborto. Para la presidenta de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer, Mabel Bianco, “es muy positiva, no sólo porque el país tendrá una férrea defensora de los derechos de la mujer en un cargo de poder, sino por Dilma, que demuestra no estar atada a las posiciones religiosas, acorde con el país laico que preside”, señaló a Página/12.
 

Martha Rosenberg, integrante del Foro por los Derechos Reproductivos, es de opinión similar. “Menicucci es un signo interesante para el gobierno brasileño. Primero porque indica que hay un cambio en la política y también por la libertad que tiene la mujer de no esconder su experiencia personal una vez en el poder.”
 

Según el informe que se presentará en la 51ª sesión del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la ONU en Brasil se practican un millón de abortos anuales. El documento, elaborado por más de doce ONG, señala que se registran 250.000 hospitalizaciones a causa de sus complicaciones, siendo la cuarta causa de muerte materna. Por eso, el informe preliminar del organismo internacional ubica a la criminalización del aborto como la principal deuda pendiente en Brasil respecto de la mujer. La legislación brasileña lo penaliza, excepto en caso de violación o riesgo para la salud de la mujer, y la Legislatura ha estudiado recientemente iniciativas partidarias de endurecer estas penas.
 

La llegada de Menicucci pone una cuota de intriga sobre las próximas medidas que tomará Rousseff.
 

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¿Qué es la horizontalidad en una organización?

Con el surgimiento del 15-M, la horizontalidad ha vuelto a ser un concepto motor en la construcción de nuevos movimientos sociales y políticos. Sin embargo, ¿qué entendemos por “horizontalidad”?
 

Al repasar algo de bibliografía, constato que se suele definir en negativo como oposición o rechazo a otros términos como la verticalidad o la jerarquía, puesto que, de forma consciente o no, entendemos mejor las implicaciones de tales conceptos que culturamente impregnan nuestras sociedades y nuestros cerebros. Asimismo, tanto en el espacio público (Estado, escuela, hospital, trabajo remunerado, etc.) como en el privado (como la familia), vivimos en un mundo principalmente jerarquizado donde en el mejor de los casos elegimos nuestra cadena vertical de mandos (la democracia representativa) o en el peor sufrimos una dominación no deseada (véase el parto medicalizado o el significado de la relación asalariada). Sin embargo, pocas veces encuentro definiciones en positivo de la horizontalidad. Con esta voluntad constructiva, definiré la horizontalidad de la manera siguiente: una profundización de la ética de la liberación, una actitud (y un camino) y un modelo organizativo.
 

La profundización de la ética de la liberación


André Gorz solía conceptualizar la ecología política como una ética de la liberación donde “la expansión de la autonomía [del sujeto] se halla en el centro de la exigencia ecologista. Ello supone una subversión de la relación de los individuos con sus herramientas, con su consumo, con su cuerpo, con la naturaleza” (1975). En esta óptica, desarrollada también por Illich y Castoriadis, la ecología política es una apuesta decidida por la autonomía del sujeto y por su capacidad de cooperar de forma voluntaria y en igualdad de condiciones con otros sujetos para oponerse a cualquier deriva liberticida e insostenible de las “mega-máquinas” mercantiles, estatales o tecnócratas y para construir alternativas concretas al productivismo actual.
 

De esta visión emancipadora nace la voluntad de poner en pie sociedades —u organizaciones— autónomas, hechas de individuos a su vez autónomos y cooperativos. Estas sociedades (u organizaciones) se convierten en ágora permanente sobre lo que es conveniente producir (y cómo), además siempre dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas. Por esta razón, las empresas tendrían que ser controladas por sus personas empleadas, un partido o un sindicato por el conjunto de sus militantes y la esfera política por el conjunto de la ciudadanía. Es un llamamiento hacia organizaciones donde los sujetos autónomos no estén subordinados a ninguna estructura, ni órgano de ésta. En este tipo de horizontalidad también existen límites, pero no provienen de una autoridad superior (el Líder, el Órgano central, la Tradición, la Autoridad, etc.) sino que se basan en la deliberación y la decisión colectiva.
 

Una actitud (y un camino)


Encontramos en la educación horizontal una gran ayuda para conceptualizar la “actitud horizontal”. Esta rama educativa entiende la horizontalidad “como una disposición psíquica y social, interior y exterior al sujeto, en la cual ningún hombre y mujer anula la libre expresión de otro, de manera que todos pueden manifestarse sin hallar un obstáculo en el otro, sino más bien un apoyo para el propio crecimiento” (Santos, 2006). Así, primero, es una facultad del sujeto a vivir su libertad desde el encuentro positivo con la libertad de otras personas que a su vez, dentro una dinámica ganador-ganador, refuerza el propio desarrollo personal. Dicho de otro modo, “se puede concebir el aspecto interno (…) de la horizontalidad como una suerte de receptividad y apertura al otro.” Exactamente lo que los manuales de educación no violenta o de resolución pacífica de los conflictos aconsejan, respectivamente, a los padres y madres con su prole o a los negociadores con las partes en conflicto o con otros negociadores: respeto, escucha activa y empatía.
 

Además, en una organización social, política, sindical, etc. sus formas de proceder —es decir su actitud que la definirá y le dará credibilidad en el día a día— tienen que ser acordes en cualquier momento con los objetivos planteados. Obviamente no se puede llevar la paz o la emancipación con métodos violentos que sea aquí o en el Sur, no se puede enseñar a nuestros hijos el respeto desde la metodología de la bofetada, ni se puede pedir a las instituciones transparencia y participación sin aplicarlo internamente. Dicho de otro modo y parafraseando a Gandhi, podríamos decir que “no hay camino para la horizontalidad, la horizontaliidad es el camino”.
 

Un modelo organizativo


No se trata de un concepto totalmente nuevo: tiene mucho en común con —y hereda de— las teorías y las prácticas de la autogestión del sindicalismo de finales del siglo XIX, de los consejos obreros húngaros o de las experiencias post-68. Sin embargo, las posibilidades abiertas por las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) y, sobre todo, por las dinámicas cooperativas en torno al conocimiento, la cultura y el software libres o en las actuales dinámicas post-crecentistas (colectivos de decrecimiento, de ciudades en transición, de cooperativa integral, etc.) aportan a la horizontalidad su plena capacidad como modelo organizativo. En las brechas del sistema, la propia existencia y praxis diaria de una organización horizontal son pruebas de insumisión y gérmenes de alternativa a la megamaquina técnica, económica y política.
 

Dicho esto, destaco algunas características de una cooperativa política funcionando sobre el modelo de la horizontalidad:
 

Trabajo en red: “La red” es ante todo una mentalidad y una forma de trabajar adaptada al siglo XXI: prima la inteligencia colectiva y la propriedad común, como puede ser la lógica cooperativa del software libre. Es una búsqueda de sistemas organizativos basados en la igualdad, la participación activa de todo/as y la voluntad de consenso. En esta estructura líquida y partidaria de la adhocracia, todos los miembros pueden tener autoridad para tomar decisiones y llevar a cabo acciones. Asimismo la fuerza de las redes, físicas o virtuales, reside en su capacidad de mover y mezclar personas y organizaciones de diferentes intereses o círculos, con compromisos flexibles según objetivos y afinidades, desde lo territorial a lo sectorial. Dicho así, no hay que confundir el uso intensivo de Internet (o de comunidades virtuales) con alcanzar una estructura en red presencial y virtual.
Flujos de información y transparencia: la información es poder, y el poder es compartido entre todos los miembros en igualdad de condiciones. Lo que significa que la información tiene que fluir en cualquier momento hacia todos los miembros del a organización sin exclusión, dentro de un marco que hace de la transparencia un pilar de su desarrollo. No solo requiere un fácil acceso a las fuentes de información sino una política activa personal y colectiva de transmisión de la información a todas las partes de la organización-red sin que ellas las tengan que pedir. Es también la capacidad de poner en marcha la información peer to peer, donde cada neurona se convierte en un nudo de información seguro para otras neuronas. Con unas reglas de juego claras y sin necesidad de un órgano central, la red valida la veracidad y legitimidad de la información.


Confianza multidireccional y cooperativa: tal y como lo desarrollo más en detalle en el artículo Reflexiones sobre la confianza en un partido horizontal, no solo se trata de una confianza undireccional desde las personas asociadas hacia los cargos (y órganos) electos sino también de una “confianza de todas a todas”. Tanto las personas electas como cualquier persona asociada “depositan” en cada una de las personas de la organización o de la red, con o sin responsabilidad interna o externa, la misma confianza. De esta manera, damos un margen de confianza a la inteligencia colectiva que emana de la conexión de nuestras energías y reflexiones.


El conocimiento libre: más allá de tener transparencia e información disponible para todas las neuronas, la inteligencia colectiva —es decir el resultado del trabajo cooperativo y en red (que va más allá de la suma de las individuales de la organización)—, pertenece a todos y todas. Decimos que se trata de una propiedad común, cuyo código fuente y posibles mejoras están en la organización, en la red o en el espacio público a un coste nulo.


En resumen, una organización horizontal es un nodo más de una sociedad que pugna por la “democracia de lo común” (véase Subirats, 2011), es decir que favorece los bienes comunes, la lógica cooperativa y la capacidad de compartir.
 

Referencias:

Gorz, A. (1975): Ecologie et politique, Galilée.
Santos, M (2006): “De la verticalidad a la horizontalidad, reflexiones para una educación emancipadora”, Revista de ciencias sociales y humanidades, enero-marzo 2006.
Subirats, J. (2011): Otra sociedad, ¿otra política? Del “no nos representan” a la democracia de lo común, Icaria Asaco.

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Sábado, 11 Febrero 2012 07:02

Rajoy aprobó la reforma y se vino la noche

Rajoy aprobó la reforma y se vino la noche

El gobierno conservador de Mariano Rajoy decretó una reforma laboral que incluye la decisión de abaratar el despido para todos los contratos fijos, con el argumento de fomentar el empleo en España. La medida provocó la protesta instantánea por parte del movimiento 15-M, que fue reprimido anoche a las puertas del Congreso.
 

El líder del Partido Popular (PP) había adelantado en Bruselas en una conversación off the record que la medida le costaría una huelga general.
 

“Esta reforma estructural marcará un antes y un después en la legislación laboral española”, aseguró la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Las declaraciones fueron formuladas en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros que aprobó la medida. La nueva reforma, decimosexta de la democracia, llega en medio de un desempleo histórico que afecta a 5,4 millones de personas, el 22,85 por ciento de la población económicamente activa, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
 

Los sindicatos mayoritarios y el movimiento de los indignados convocaron a protestas en distintas ciudades de España para oponerse a la reforma laboral de Rajoy, que consideran recorta derechos de los trabajadores. El ministro de Economía español, Luis de Guindo, había anticipado el jueves en Bruselas que la reforma iba a ser extremadamente agresiva, en una conversación con el comisario europeo de Asuntos Económicos, Olli Rehn. La nueva reforma, que entrará en vigor el lunes y tendrá que ser convalidada después por el Parlamento, simplifica los contratos fijos, de dos a uno, eliminando el contrato con indemnización de 45 días por año trabajado hasta 42 meses en los despidos improcedentes.
 

De esta forma, regirá un único contrato indefinido, con 33 días de indemnización por año trabajado hasta un máximo de 24 meses.
 

“Queremos hacer la contratación indefinida más atractiva”, argumentó la ministra de Empleo española, Fátima Báñez, quien calificó la reforma de histórica. Según dijo, así combate la temporalidad y la rigidez del mercado laboral español. La última reforma laboral, aprobada durante el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero en septiembre de 2010, ya había generalizado el contrato con indemnización de 33 días en detrimento del de 45 días. Pero esta vez la medida no afectará sólo a los contratos que se hagan a partir de la reforma, sino también a los que cuenten con un contrato en vigor. Así, en caso de despido, en la indemnización quedarán reflejados los años acumulados en uno y otro sistema.
 

“Se respetarán los derechos adquiridos por los trabajadores. Habrá un doble nivel en caso de despido”, explicó la ministra de Empleo.
 

Además de esta vía, también se facilita el despido procedente por causas objetivas, con indemnización de 20 días, al que pueden recurrir las empresas con problemas económicos.
 

A partir de ahora, podrán recurrir a él las empresas que registren pérdidas o caída de los ingresos o ventas durante tres trimestres consecutivos, es decir aun teniendo beneficios, y eliminando el requisito de control judicial. Según Soraya Sáenz de Santamaría, el principal objetivo de la reforma es facilitar la contratación de nuevos trabajadores, en especial los jóvenes, los desempleados de larga duración y personas con mayores dificultades. De ahí que anunciara en primer lugar la creación de un nuevo contrato indefinido para pymes, que constituyen el 95 por ciento del tejido productivo, de hasta 50 trabajadores que tendrá una deducción fiscal de 3000 euros por la contratación de menores de 30 años. Además, el trabajador podrá compatibilizar el 25 por ciento del subsidio por desempleo con el nuevo sueldo, mientras que a la empresa se le podrá deducir el 50 por ciento durante un año. También se bonificarán con hasta 3600 euros la contratación de menores de 30 años y con 4500 euros la contratación de desempleados de larga duración.
 

Otra novedad importante es que se recupera la prohibición de encadenar contratos temporales durante más de 24 meses, como medida para luchar contra la elevada temporalidad y la dualidad del mercado laboral español.
 

Cientos de indignados, junto con organizaciones madrileñas como los sindicatos CGT, Solidaridad Obrera y CNT Villaverde se manifestaron en la Puerta del Sol contra las medidas de ajuste. “Hace falta ya una huelga general”, fueron algunas de las consignas coreadas por los manifestantes, que se preguntaban por los sindicatos mayoritarios, comisiones y UGT. “Dónde están, no se ven, comisiones y UGT”, gritaban unos, y otros respondían: “Yo lo sé, yo lo sé, están con la patronal”.
 

Por la noche, un grupo de cincuenta personas abandonó el lugar y se dirigieron hacia el Congreso, donde la policía antidisturbios les cercó el camino y embistió contra alguno de ellos. Se registraron al menos tres detenidos, al tiempo que la policía dejó toda la zona del Congreso vallada. Las autoridades atinaron a justificar la represión porque la manifestación se produjo sin aviso previo.
 

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Jueves, 09 Febrero 2012 18:23

Las dos caras del Estado

En momentos en que los Estados europeos abandonan su soberanía presupuestaria en manos de instancias supranacionales, este texto de Pierre Bourdieu, fallecido hace 10 años, recuerda que las dinámicas de integración comportan violencia: “la universalización tiene como revés un desposeimiento y una monopolización”.

Describir la génesis del Estado es describir la génesis de un campo social, de un microcosmos social relativamente autónomo dentro del mundo social que lo engloba, en el que se juega un juego particular, el juego político legítimo. Tomemos como ejemplo la invención del Parlamento, lugar donde se debate sobre cuestiones que oponen a grupos de interés, reglamentariamente, siguiendo reglas, públicamente. Marx sólo había visto las bambalinas del asunto: el uso de la metáfora del teatro, de la teatralización del consenso, oculta el hecho de que hay personas que mueven los hilos y de que los verdaderos problemas, los verdaderos poderes estarían en otra parte. Hacer la génesis del Estado es hacer la génesis de un campo donde lo político va a actuarse, a simbolizarse, a dramatizarse reglamentariamente.

Entrar en este juego de lo político legalizado, legítimo, es tener acceso a ese recurso gradualmente acumulado que es “lo universal”, en la palabra universal, en las posiciones universales a partir de las cuales se puede hablar en nombre de todos, del universum, de la totalidad de un grupo. Se puede hablar en nombre del bien público, de lo que es bueno para el público y, al mismo tiempo, apropiárselo. Esto está en el principio del “efecto Jano”: hay personas que tienen el privilegio de lo universal, pero no se puede tener lo universal sin monopolizar al mismo tiempo lo universal. Hay un capital de lo universal. El proceso según el cual se constituye esta instancia de gestión de lo universal es inseparable de un proceso de constitución de una categoría de agentes cuya propiedad es apropiarse de lo universal.

La cultura garantizada


Tomo un ejemplo del campo de la cultura. La génesis del Estado es un proceso durante el cual se opera toda una serie de concentraciones de diferentes formas de recursos: concentración de los recursos de la información (la estadística a través de las encuestas, los informes), de capital lingüístico (oficialización de un dialecto que es erigido como lengua dominante, de modo que todas las demás hablas son sus formas depravadas, descarriadas o inferiores). Este proceso de concentración va de la mano con un proceso de desposeimiento: constituir una ciudad como capital, como lugar donde se concentran todas esas formas de capital (1), es constituir la provincia como desposeimiento del capital; constituir la lengua legítima es constituir todas las demás lenguas como dialectos (2).

La cultura legítima es la cultura garantizada por el Estado, garantizada por esta institución que garantiza los títulos de cultura, que emite los certificados que garantizan la posesión de una cultura garantizada. El Estado se encarga de los programas escolares. Cambiar un programa es cambiar la estructura de la distribución del capital, es hacer que se deterioren algunas formas de capital. Por ejemplo, eliminar el latín y el griego de la enseñanza es condenar al poujadismo a toda una categoría de pequeños portadores de capital lingüístico. Yo mismo, en todos mis trabajos anteriores sobre la escuela, había olvidado por completo que la cultura legítima es la cultura del Estado...

Al mismo tiempo, esta concentración es una unificación y una forma de universalización. Allí donde estaba lo diverso, lo disperso, lo local, está lo único. En un trabajo que realicé con Germaine Tillion, comparamos las unidades de medida en diferentes pueblos cabilas en un área de treinta kilómetros: encontramos tantas unidades de medida como pueblos. La creación de un patrón nacional y estatal de unidades de medida es un progreso hacia la universalización: el sistema métrico es un patrón universal que supone un consenso, un acuerdo sobre el sentido. Este proceso de concentración, de unificación, de integración es acompañado por un proceso de desposeimiento, ya que todos esos saberes, esas competencias que se asocian a estas medidas locales, son descalificados.

En otras palabras, el propio proceso por el que se gana en universalidad es acompañado por una concentración de la universalidad. Hay quienes quieren el sistema métrico (los matemáticos) y quienes son remitidos a lo local. El propio proceso de constitución de recursos comunes es inseparable de la constitución de esos recursos comunes como capital monopolizado por parte de quienes poseen el monopolio de la lucha por el monopolio de lo universal. Todo este proceso –constitución de un campo; autonomización de ese campo respecto de otras necesidades; constitución de una necesidad específica respecto de la necesidad económica y doméstica; constitución de una reproducción específica de tipo burocrático, específico respecto de la reproducción doméstica, familiar; constitución de una necesidad específica respecto de la necesidad religiosa– es inseparable de un proceso de concentración y de constitución de una nueva forma de recursos que pasan a pertenecer a lo universal, en todo caso a un grado de universalización superior a los que existían antes. Se pasa de un pequeño mercado local al mercado nacional, ya sea a nivel económico o simbólico. En el fondo, la génesis del Estado es inseparable de la constitución de un monopolio de lo universal, cuyo ejemplo por excelencia es la cultura.

Todos mis trabajos previos pueden resumirse del siguiente modo: esta cultura es legítima porque se presenta como universal, como disponible para todos, porque, en nombre de esta universalidad, se puede eliminar sin temor a quienes no la poseen. Esta cultura, que aparentemente une, pero en realidad divide, es uno de los grandes instrumentos de dominación, porque están aquellos que tienen el monopolio de esta cultura, monopolio terrible puesto que no se puede reprochar a esta cultura ser particular. Incluso la cultura científica no hace más que empujar la paradoja a su límite. Las condiciones de la constitución de este universal, de su acumulación, son inseparables de las condiciones de la constitución de una casta, de una nobleza de Estado, de “monopolizadores” de lo universal. A partir de este análisis, podemos proponernos como proyecto universalizar las condiciones de acceso a lo universal. Por ende, es preciso saber cómo: ¿hay que desposeer a los “monopolizadores” para lograrlo? Claramente, no es por allí donde hay que buscar.

Intercambios simbólicos


Para ilustrar lo que he dicho sobre el método y el contenido, terminaré con una parábola. Hará unos treinta años, en una noche de Navidad, fui a un pequeño pueblo del interior de la región de Béarn para ver un baile de campo (3). Algunos bailaban, otros no. Algunas personas, de más edad que el resto y con un estilo campesino, no bailaban, hablaban entre sí, disimulaban para justificar el hecho de estar ahí sin bailar, para justificar su insólita presencia. Deberían haber estado casados, ya que cuando uno está casado, ya no baila. El baile es uno de los lugares de intercambios matrimoniales: es el mercado de bienes simbólicos matrimoniales. Había un alto porcentaje de solteros: 50% en el rango de edad de 25-35 años.

Intenté encontrar un sistema explicativo de este fenómeno: antes había un mercado local protegido, no unificado. Cuando se constituye lo que llamamos “Estado”, hay una unificación del mercado económico a la que el Estado contribuye con su política y una unificación del mercado de los intercambios simbólicos, es decir, el mercado de la compostura, de los modales, de la ropa, de la persona, de la identidad, de la presentación. Estas personas tenían un mercado protegido, con base local, en el que tenían un control, lo cual permitía una especie de endogamia organizada por las familias. Los productos del modo de reproducción campesino tenían sus chances en ese mercado: seguían siendo vendibles y encontraban jovencitas.

En la lógica del modelo que he mencionado, lo que sucedía en ese baile era el resultado de la unificación del mercado de intercambios simbólicos: el paracaidista de la pequeña ciudad vecina que llegaba comportándose con arrogancia era un producto descalificante, que quitaba su valor a ese competidor que es el campesino. Dicho de otro modo, la unificación del mercado, que se puede presentar como un progreso, al menos para las personas que emigran, es decir, las mujeres y todos los dominados, puede tener un efecto liberador. La escuela transmite una postura corporal diferente, formas de vestir, etc., y el estudiante tiene un valor matrimonial en ese nuevo mercado unificado, mientras que los campesinos son desclasados. Allí se encuentra toda la ambigüedad del proceso de universalización. En el caso de las jóvenes del campo que parten a la ciudad, que se casan con un cartero, etc., hay un acceso a lo universal.

Pero este grado de universalización superior es inseparable del efecto de dominación. Hace poco publiqué un artículo, especie de relectura de mi estudio sobre la soltería en Béarn, de lo que había dicho en aquel momento, que para divertirme titulé “Reproduction interdite” [“Reproducción prohibida”] (4). Allí demuestro que esta unificación del mercado tiene como efecto prohibir de facto la reproducción biológica y social a toda una categoría de personas. En esa misma época, había estado trabajando con un material hallado por casualidad: los registros de las deliberaciones comunales de doscientos habitantes durante la Revolución Francesa. En esa región, los hombres votaban por unanimidad. Llegan decretos que dicen que hay que votar por mayoría. Deliberan, hay resistencias, hay un bando y otro bando. Poco a poco, gana la mayoría: tiene tras de sí lo universal.

Hubo grandes discusiones en torno a este problema planteado por Tocqueville en una lógica de continuidad/discontinuidad de la Revolución. Sigue habiendo un verdadero problema histórico: ¿cuál es la fuerza específica de lo universal? Los procedimientos políticos de esos campesinos de tradiciones milenarias muy coherentes fueron arrastrados por la fuerza de lo universal, como si se hubieran inclinado ante algo más fuerte lógicamente: procedente de la ciudad, una puesta en discurso explícita, metódica y no práctica. Se han convertido en provincianos, en locales. Las actas de las deliberaciones se transforman: “Habiendo decidido el prefecto...”, “El Ayuntamiento se ha reunido....”. La universalización tiene como revés un desposeimiento y una monopolización. La génesis del Estado es la génesis de un lugar de gestión de lo universal y a la vez de un monopolio de lo universal y de un conjunto de agentes que participan del monopolio de hecho de esa cosa que, por definición, pertenece a lo universal.

1 Este vínculo entre el capital y la capital será desarrollado posteriormente por Pierre Bourdieu en “Effets de lieu”, La Misère du monde, Le Seuil, París, 1993, pp. 159-167 [trad. esp.: La miseria del mundo, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2007].
2 Sobre la lengua legítima y el correlativo proceso de desposeimiento, véase la primera parte de Pierre Bourdieu, Langage et pouvoir symbolique, Seuil, París, 2001, pp. 59-131.
3 Véase la descripción de esta “escena inicial” en el comienzo de Pierre Bourdieu, Le Bal des célibataires. Crise de la société paysanne en Béarn, Seuil, 2002, pp. 7-14 [trad. esp.: El baile de los solteros, Anagrama, Barcelona, 2004].
4 Pierre Bourdieu, “Reproduction interdite. La dimension symbolique de la domination économique”, Études rurales, N° 113-114, 1989, pp. 15-36, reeditado en Le Bal des célibataires, op. cit., pp. 211-247.

Publicado en la edición francesa, enero de 2012.

*Sociólogo.
Traducción: Gabriela Villalba


Pierre Bourdieu (1930-2002)


Fundador de la revista Actes de la Recherche en Sciences Sociales (“Actas de investigación en ciencias sociales”, 1975), titular de la cátedra de Sociología en el Collège de France entre 1981 y 2001, intelectual comprometido con las luchas de su época, Pierre Bourdieu es autor de una obra mundialmente reconocida.

El texto que aquí se presenta ha sido extraído de los cursos sobre el Estado que dictó en el Collège de France entre 1989 y 1992, hoy reunidos en un volumen* del cual publicamos en exclusividad un adelanto. Esta obra ofrece una faceta desconocida de la actividad del sociólogo desaparecido hace diez años: la del docente-investigador, confrontado a una audiencia en la que conviven profanos y especialistas, que mezcla el rigor del análisis con las licencias que la expresión oral autoriza.

De la sociología de Argelia a la sociología de la cultura y de la educación pasando por los trabajos sobre las formas de dominación, la cuestión del Estado atraviesa la obra de Bourdieu. Sin embargo, no había sido objeto en su obra de una formalización teórica. Tal es el desafío de este curso que reconstituye la génesis del Estado, el lugar adonde confluyen todas las luchas de interés.

Al confrontar su enfoque con el de historiadores de distintas tradiciones, apoyándose en ejemplos extraídos de las sociedades europea, japonesa y china, Bourdieu describe la dinámica de concentración de las formas de poder. Explica así cómo se distingue –al margen de la familia real y de su lógica dinástica– un círculo de juristas, de expertos, de ministros que reciben su autoridad de sus competencias académicas antes que por nacimiento: el “campo burocrático”.
Este retorno a la génesis pone en cuestión numerosas evidencias. Porque, al avanzar, “la historia elimina posibles, los hace olvidar como posibles y los vuelve impensables”.

* Pierre Bourdieu, Sur l’Etat. Cours au Collège de France 1989-1992, Raison d’Agir – Seuil, París, 2012.



Cien contra uno


por Pierre Rimbert



“Tuve la alegría de ser atacado, a veces de modo muy violento, por todos los grandes periodistas franceses –explicaba Pierre Bourdieu en 1998 a la cineasta Barbro Schultz-Lundestam–. Porque esas personas que creían ser sujetos no soportaron descubrir que eran marionetas” (1).

Diez años después de la desaparición del sociólogo francés más citado del mundo, el tiempo y el reposicionamiento ideológico de los editorialistas han borrado el recuerdo de las batallas y la identidad de los protagonistas. La “globalización feliz” ya sólo se canta a media voz, el lamento de las desigualdades moviliza hasta a algunos banqueros y se releen con curiosidad los ataques lanzados contra el autor de La miseria del mundo.

Sus errores fueron hacer que los avances de su disciplina participaran en las luchas que marcaron la renovación de la crítica social en la segunda mitad de los años noventa, oponer una “izquierda de izquierda” a los gobiernos socioliberales mayoritarios en Europa a fines del siglo pasado, lanzar con éxito –y antes que los demás– una colección de pequeños libros a buen precio que proponían al gran público las herramientas intelectuales de “resistencia a la invasión neoliberal” (las ediciones Raisons d’agir). Por último, cometió la herejía suprema de “llamar a la prudencia a los ensayistas charlatanes e incompetentes que ocupan todo el tiempo los diarios, las radios y los televisores” (2). Entonces le levantaron una hoguera.

El filósofo Alain Finkielkraut lo acusó de llevar a cabo una “crítica totalitaria” (France Culture, 15 de julio de 1999) y el jefe de redacción de Le Monde, Edwy Plenel, condenó su “visión esquemática del universo mediático” (Le Monde diplomatique, febrero de 1998); el escritor Philippe Sollers lo tachó de “estalinista típico” y “mal escritor” (L’Année du Tigre. 1998, Seuil, París, 1999). “Produjo, bajo un manto de cientificidad, la vulgata que conforma el núcleo básico de las conversaciones en la pequeña burguesía de Estado”, zanjaron los filósofos Claude Lanzmann y Robert Redeker (Le Monde, 18 de septiembre de 1998). Así como el director de la revista Esprit, Olivier Mongin, lo pintó como un “mono académico militante”, jefe de una “pillocracia intelectual que se da aires universitarios”, el politólogo Marc Lazar detectaba en los análisis “simplistas, profundamente regresivos y peligrosos” elaborados por ese “populista” la “vieja hostilidad de una parte de la izquierda hacia la democracia representativa y el reformismo” (Esprit, junio de 1998).

La periodista Françoise Giroud sólo había visto en sus textos “amargura y lugares comunes” (Le Nouvel Observateur, 30 de enero de 1997). “Bourdieu: de lo más trillado que nos deja la década de 1960”, había decretado Bernard-Henri Lévy (Le Point, 29 de junio de 1996), “Bourdieu, no hay nada, no hay un solo hecho. No hay un solo hecho, sólo diatribas, no hay un solo hecho”, se exasperaba Daniel Schneidermann, entonces crítico de televisión en Le Monde (France 2, 28 de mayo de 1999). El historiador Pierre Nora calificaba su sociología como “reduccionista, simplificadora, falsamente científica y... no verdadera” (LCI, 16 de julio de 1998). “Basó muchos de sus análisis en arcaísmos y errores históricos”, confirmaba el cronista Jean-Marc Sylvestre (LCI, 27 de enero de 2002). Por otra parte, en enero de 2001, Jean Daniel fundó el efímero Monde des débats, contra “el arcaísmo de las acusaciones de un Bourdieu”. Como la superficie de un número completo de Le Monde diplomatique no alcanzaría para recopilar los atropellos a veces burlescos sufridos por el profesor en el Collège de France, nos contentaremos con exponer algunos de sus ejemplares.

Alain Minc, ensayista, describe a Bourdieu como “lleno de orgullo, narcisista, manipulador, hipócrita, perverso, grandilocuente, ridículo, insoportable, y esta letanía a la condesa de Sévigné podría continuar indefinidamente. Este hombre se infiltró en las redes universitarias con la inteligencia de los bolcheviques. [...] Su hambre de poder es tan patológica como la fantasía del dinero en un magnate. Su deseo de influencia es tan exacerbado como el apetito de poder en un político. Su delirio manipulador es tan loco como el egotismo en una estrella mediática” (Le fracas du monde. Journal de l’année 2001, Seuil, París, 2002).

Laurent Joffrin, alternativamente director de Le Nouvel Observateur y Libération desde 1989, resume lo que entendió de la sociología de Bourdieu: “Los periodistas se desarrollan en un ‘campo’, según la jerga de los discípulos de Bourdieu, y, un poco como las papas, son productos pasivos e inconscientes de ese ‘campo’. (...) Tenemos ante nosotros un extraño cruce entre los X-Files y Maurice Thorez. Aquí es donde nos encontramos con la amenaza. Describir de este modo la democracia (que, por lo demás, tiene mucha necesidad de que la defiendan de los excesos del mercado) es participar de una visión fantasmagórica, desestructurante y paranoica del mundo, que se encuentra tanto en la extrema izquierda como en la extrema derecha” (Libération, París, 12 de mayo de 1998).

Nicolas Weill, periodista de Le Monde: “Con el pretexto de lanzar carradas de injurias contra los periodistas, acusados de ser los servidores de los poderosos, bien podría ser que, por tanto, lo que se esté poniendo en duda en esas críticas sea el orden mismo de la libertad. [...] El análisis no ha sido llevado hasta el punto en que la crítica del periodismo en el siglo XIX y a comienzos del XX se emparenta con otro fenómeno: el del antisemitismo, siendo el periodismo considerado por algunos como la profesión por excelencia de los judíos, supuestamente no aptos para los oficios ‘creativos’. Porque nada nos impide pensar que, también en este punto, el odio hacia el periodismo se emparenta con el de la democracia y la Ilustración, simbolizadas por la emancipación de las minorías” (Le Monde des livres, 2 de abril de 2004).

Jacques Julliard, entonces director adjunto de Le Nouvel Observateur, redactó este tributo una semana después del fallecimiento de Bourdieu: “Aquí comienzan la gloria y el ocaso de Pierre Bourdieu. Cuanto más se impone en los medios (comprendió que había que insultarlos), más simplificador, ingenuo y moralizador se vuelve su discurso populista, como el de un desvergonzado católico. En su malévolo panfleto sobre la televisión, sueña con un poder de los académicos al estilo de Auguste Comte, que reinaría soberanamente sobre la pantalla chica y el derecho a acceder a ella. Igual a sí misma, Francia sólo celebra la decadencia en sus grandes hombres. Adiós, Pierre Bourdieu” (Le Nouvel Observateur, París, 31 de enero de 2002).

Algunos detractores (y los diarios que los publican), ¿se colarán a favor del olvido dentro del coro de homenajes al investigador?

1 Entrevista filmada en el Collège de France, 26 de febrero de 1998.
2 Pierre Bourdieu, Contre-feux 2. Pour un mouvement social européen, Raisons d’agir, París, 2001.

Traducción: Gabriela Villalba
Jueves, 09 Febrero 2012 18:01

Bolivia: un Estado en crisis

Según el escritor Paz Soldán, el problema estructural de Bolivia reside en la dificultad de conciliar la voluntad del pueblo con la consolidación de un aparato estatal fuerte.
IndiviDuo
El Grupo de los Seis –Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, China, Rusia y Corea del Norte– retomó las negociaciones interrumpidas tras la muerte de Kim Jong-il para alcanzar la desnuclearización de Corea del Norte. Mientras, el nuevo “querido líder”, Kim Jon-un, multiplica las apariciones públicas ante las distintas ramas de las Fuerzas Armadas.
Jueves, 09 Febrero 2012 17:15

Taiwán, monumento a la realpolitik

Las elecciones celebradas en Taiwán el pasado 14 de enero produjeron idéntico alivio en Taipei, Beijing y Washington. El presidente saliente, Ma Ying-jeou, ferviente partidario del acercamiento a China continental, fue reelecto por cómoda mayoría, lo que garantiza la estabilidad regional. Ni los empresarios ni la clase media desean aventuras.

Miércoles, 01 Febrero 2012 06:55

Obama: triple estrategia para destruir a China

Obama: triple estrategia para destruir a China

El demencial intento del imperialismo anglosajón-sionista de destruir a China, fracasará por la sabiduría del liderazgo chino. Hoy día, el Estado chino es, sin duda, el Estado más funcional y eficiente del mundo contemporáneo...


1. Advertencia de Obama a la humanidad

 
“El Mundo tiene que saber que Estados Unidos mantendrá su superioridad militar con Fuerzas Armadas” –-the world must know the United States is going to maintain our military superiority with Armed Forces---  fue el mensaje de dominación mundial que  Barack Obama lanzó el 5 de enero del 2012, desde el bunker de la civilización occidental, el Pentágono. La esencia de su demencial mensaje hitleriano se refiere a la planeada desintegración de China mediante una Nueva Guerra Fría. Ésta tiene tres frentes de agresión: 1. El separatismo étnico y religioso; 2. El estrangulamiento militar y, 3. La guerra cultural a través de los derechos humanos y políticos.
 

2. La balcanización étnica y religiosa
 

La llave para la pretendida balcanización de China son las históricas ocupaciónes de Asia Central por fuerzas expansivas árabes-turcas-islámicas. Esas expansiones han dejado un corredor de más de 200 millones de creyentes islámicos que va desde Turquía vía Azerbeiján, Uzbekistán y Kirgistán hasta las provincias chinas de Xinjiang y Mongolia interior. La reactivación tradicionalista e islámica de ese corredor está a cargo de Turquía  ---convertida por Washington en nueva potencia regional--- y de la rancia oligarquía wahabita de Arabia Saudita, patrocinada por Washington y la Unión Europea. Al igual que en Tibet, el discurso imperialista para los pueblos del Corredor  es, que China es una potencia ocupadora de infieles, étnicamente diferentes, que niega  su autodeterminación. Por lo tanto, necesitan rebelarse y liberarse. El trato al derecho de autodeterminación del pueblo palestino, cubano, saharaui, etc., por parte de Occidente,  muestra el cinismo de esta propaganda.

 
3. La agresión militar
 

Ya en mayo del 2010, en la National Security Strategy, Obama se había comprometido a “renovar el liderazgo global” de Estados Unidos. El 5 de enero de este año, desde el bunker civilizatorio de Occidente, reveló que las fuerzas militares estadounidenses  liberadas por el fin de la invasión en Irak y Afganistán, serán empleadas en la Nueva Guerra Fría contra China (Sustaining US Global Leadership Priorities for 21st Century Defense). Con perverso orgullo, el hombre de la sonrisa Colgate dijo, que el presupuesto estadounidense de “defensa” será más grande que los de las diez naciones siguientes, combinadas; enfatiza el concepto de Air-Sea Battle y coloca a China junto con Irán entre las diez misiones más importantes de las Fuerzas Armadas imperialistas.
 

El proyecto prevé azuzar conflictos regionales entre China y sus vecinos India (Himalaya); Japón (islas Diaoyu); Filipinas, Vietnám (South China Sea); Taiwán;  Corea del Sur (Corea del Norte); obligar a China a desgastarse económicamente en una carrera belicista y crear un anillo de bases militares en su entorno. Washington trata de integrar a ese anillo de agresión del Pacífico a Japón, Corea del Sur, Taiwan, Filipinas, Indonesia, Australia, India. Ese anillo se conectará con los vasallos imperiales de Medio Oriente (Israel, Arabia Saudita, Turquía, etc.) y el núcleo europeo de la OTAN (Gran Bretaña, Francia, Alemania).

 
Primeros éxitos de Washington consisten en el desplazamiento masivo de fuerzas militares a Australia (Darwin) y la intensificación de la cooperación militar con Filipinas. El senador estadounidense Joseph Lieberman, otro influyente títere del complejo militar-industrial anglosajón-sionista, expresó públicamente en Manila  el 17 de enero, que la remilitarización de las relaciones con Filipinas y otros países asiáticos es para neutralizar “la creciente influencia de China”. Y, que para garantizar la paz y el orden, es siempre necesario “prepararse para la guerra”.

 
4. La guerra cultural
 

La Guerra cultural se ejecuta sobre los ejes de los derechos humanos y derechos políticos. Las periódicas campañas subversivas sobre los derechos humanos se desarrollan según el modelo, que en el hemisferio occidental sufren constantemente Cuba y Venezuela. Lamentablemente, mucha gente bien intencionada en Occidente cae víctima de esas campañas de la principal potencia genocida del planeta. La sentencia de Noam Chomsky de 1979, de que “Washington se había convertido en la capital mundial de la tortura y del asesinato político”  ---Washington has become the torture and political murder capital of the world--- es, hoy día, más cierta que nunca.
 

La guerra cultural sobre los derechos políticos se centra en la superestructura política de la burguesía: el parlamentarismo representativo. El debate público en China sobre futuras reformas políticas se divide en dos fracciones: mantener el sistema actual, aumentando la supervisión del ejercicio de los poderes estatales, o pasar a un sistema electoral de tipo Taiwan, Hongkong y Estados Unidos. La estrategia correcta es, por supuesto, la primera: mantener el Estado centralista y avanzar la democracia socialista mediante una creciente participación popular, en lugar de introducir el corrupto sistema político plutocrático del Capital.
 

5. El poder de la agresión

 
La Nueva Guerra Fría contra China es peligrosa. Si Washington lograra la alianza militar con Japón, Indonesia, Taiwan, Corea del Sur e India, dispondría de un potencial demográfico muy superior al de China. Si Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Taiwan y el núcleo europeo otanista se unen, entonces este eje del mal controlaría alrededor del 85 por ciento de la capacidad científica del mundo. Considerando, que el potencial científico y demográfico determinará el futuro del mundo, esa situación es sumamente preocupante para China.

 
6. Washington será derrotado por la cultura

 
El demencial intento del imperialismo anglosajón-sionista de destruir a China, fracasará   por la sabiduría del liderazgo chino. Hoy día, el Estado chino es, sin duda, el Estado más funcional y eficiente del mundo contemporáneo, hecho, que es la razón principal de sus espectaculares avances económicos y del apoyo del 86 por ciento de los ciudadanos.

 
Parte de esa sabiduría partidista-estatal es, que en una reunión estratégica del año pasado, el Partido concluyó que la contradicción principal con el imperialismo  ---como diría Mao Tse Tung---  radica en la cultura. Correspondientemente, se han instrumentado medidas eficientes, tendientes a neutralizar la Nueva Guerra Fría de Obama.

 
Comparando la profundidad de las dos culturas, una con 5000 años de evolución, y otra con 236 años, su potencial en la lucha de ideas es abismal. Es difícil pensar que una nación, cuyas contribuciones básicas a la cultura de la humanidad se limitan al Burger Boy, la bomba nuclear y Madonna, podrá derrotar a la nación que inventó la pólvora, la brújula, el papel y la imprenta, y que construyó la Gran Muralla. Sólo la ceguera imperialista de Obama, tan cerca a la de Hitler, puede hacerle creer en tal posibilidad.


Lunes, 30 de Enero de 2012 13:02

Publicado enInternacional
Martes, 31 Enero 2012 19:13

Política para camaleones

Política para camaleones

Política para camaleones
Guillermo Solarte Lindo
184 páginas
22 x 14 cm
P.V.P.: $ 25.000

Lunes, 30 Enero 2012 07:41

El casino de la democracia

El casino de la democracia
Decenas de millones de dólares de los sectores más ricos y poderosos de Estados Unidos están financiando a los principales candidatos de ambos partidos en lo que se ha vuelto un casino de apuestas, más que una elección. Pero a diferencia de un casino, todos los apostadores aquí salen ganando, sin importar quién resulte electo.

En su informe a la nación la semana pasada, el presidente Barack Obama ofreció un mensaje populista enfocado en la defensa de los trabajadores y sus familias y contra la desigualdad económica; incluso denunció las prácticas del sector financiero y sus consecuencias devastadoras para las grandes mayorías. En momentos parecía que el presidente se había integrado al movimiento Ocupa Wall Street, con la salvedad de que Wall Street es uno de los principales donantes a su campaña de relección.

Detrás de la retórica populista, decenas de millones de dólares de los sectores más ricos del país contribuyen a la relección de Obama. Según el Center for Responsive Politics, unos 357 individuos de la élite económica dirigen contribuciones colectivas de sus cuates y socios de por lo menos 55.9 millones de dólares a los esfuerzos de relección de Obama (tanto a su campaña como a la dirigencia de su partido para este propósito). Y a pesar de su gran oratoria criticando al sector financiero, las contribuciones de Wall Street a través de estas donaciones colectivas –donde individuos influyentes recaudan donaciones de otros amigos y socios ricos para entregar montos de cientos de miles a uno de los partidos o una de las campañas electorales– son el segundo sector más generoso con la campaña del presidente. Han contribuido con por lo menos 9.4 millones de dólares sólo en el segundo y tercer trimestres de 2011 a la campaña de Obama. Entre los individuos donantes, muchos son empleados de las principales instituciones financieras del país, como Goldman Sachs, Morgan Stanley, Barclays y Citigroup.

De hecho, de 1990 a 2010 las contribuciones políticas del sector financiero se incrementaron 700 por ciento, según un análisis de la Fundación Sunlight. A la vez, es notable que estas contribuciones no se destinan a un partido o candidato contra otro, sino a los dos partidos. Por eso no sorprende que mientras los ejecutivos de una empresa como Goldman Sachs contribuyeron más a la campaña de Obama en 2008, la empresa está encargada de manejar la gran fortuna multimillonaria del precandidato presidencial republicano Mitt Romney.

Los multimillonarios también pueden apostar en estas elecciones a través de los llamados Comités de Acción Política (PAC), y su nueva versión, que goza de aún menos restricciones de gasto, los súper PAC, donde pueden aportar fondos sin límites para gastos de propaganda en contra o a favor de un candidato. Por ejemplo, el precandidato republicano Newt Gingrich se ha beneficiado con la aportación de 10 millones de dólares de su amigo multimillonario Sheldon Adelson (fortuna derivada de casinos de Las Vegas) a un súper PAC que trabaja a favor de su candidatura.

Adelson es el octavo hombre más rico del país, reporta The Guardian, y por él Gingrich, quien hace sólo unas semanas parecía al borde de la derrota en su intento por ser candidato presidencial del Partido Republicano, ahora tiene posibilidades de triunfar. Éstas son algunas de las donaciones más grandes a favor de un candidato en la historia del país, y ahora los fondos que inundan el sistema político-electoral se están volviendo un tsunami. "Es una carrera de armas de dinero. Uno puede imaginar un mundo donde no se puede ser electo sin el respaldo de un multimillonario", advirtió el profesor Noah Feldman, experto constitucional, en la Universidad Harvard, en entrevista con el Guardian.

Aunque 69 por ciento de las donaciones políticas desde el sector financiero en el concurso presidencial actual se ha destinado a los republicanos, en parte en castigo a Obama y a los demócratas que se han atrevido a imponer algunas reformas y regulaciones bastante tibias sobre el comportamiento de Wall Street, ambos partidos y sus candidatos dependen de la generosidad de éste y otros sectores de la cúpula económica para llegar a la cúpula política de este país.

Y una vez que los gallos a los que apostaron los millonarios llegan a la cúpula política, el flujo de dinero proveniente del 1 por ciento más rico continúa. Más de 3 mil 270 millones de dólares se gastaron en cabildeos ante el Congreso en 2011, reportó el Center for Responsive Politics la semana pasada. En 2010, el total fue de 3 mil 510 millones de dólares.

Como en todos los años, los millones en donaciones de Wall Street, con el sector de bienes raíces, el de energía, el de entretenimiento, el de abogados y bufetes y más se destinan a los candidatos de ambos partidos, subrayando que para los más ricos no importa demasiado quién gane, ya que todos llegarán a la Casa Blanca (o a una curul legislativa) gracias a su generosidad.

El negocio de la democracia, a pesar de la crisis económica más profunda desde la gran depresión, sigue en auge. Los discursos pueden ser muy bonitos, pero a veces sólo sirven para disfrazar un sistema político podrido por el dinero. Y como todos saben en Las Vegas, la casa siempre gana.
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