Germán Ardila, Cristóforo, óleo sobre tela, 115 x 100 cm. (Cortesía del autor)

Tres grises y una actitud resaltan en la lectura del informe presentado por el presidente Iván Duque acerca del primer año de gestión, que presentó el pasado 20 de julio en el Congreso de la República. No es algo menor advertir la actitud negativa que el discurso expresa.


En efecto, parece no percatarse de que ya fue elegido, y que por tanto debiera proceder como Presidente y no como candidato en campaña. Su tono y su énfasis lo delatan: “Desde uno de los escaños de este Parlamento defendí las mismas ideas y la visión de país que hoy desarrollamos desde el Gobierno. Ideas que son mandato. Mandato que es orgullo y servicio, compromiso y sacrificio, trabajo duro y diálogo social transformador. Nuestro Gobierno, apreciados congresistas, escucha, actúa y cumple” (Cursivas y negrillas del original). ¿Así será cuando sea presidente?


El interrogante tiene todo su sentido, ya que una de las críticas más reiteradas de los movimientos sociales a este gobierno –también a los anteriores– es que. para intentar que escuche hay que decretar un paro, y para que cumpla hay que hacer uno o varios más. El prolongado paro de los indígenas nasa, en unión con campesinos y comunidades afrodescendientes, en el primer semestre del año en curso, no deja dudas al respecto.


Ese es el tono a lo largo del discurso, que no deja de estar presente, incluso hasta en su final, al asegurar: “Apreciados congresistas, ¡aquí estamos y para adelante vamos! Nuestro rumbo es el Crecimiento con Equidad. Colombia no va a parar de crecer”. (Cursivas, negrillas y subrayado en el original). Iván Duque sigue en campaña.


El tono y la forma como el Presidente le habla al país tienen en realidad un destinatario específico: la porción de población de la cual espera fidelidad con su voto. Sus palabras son pronunciadas pensando en el 2022, en la continuidad de un gobierno que promete configurar un nuevo Frente Nacional. Esta vez, entre la derecha más recalcitrante (Centro Democrático) y el ala más ‘liberal’ de la misma: el partido conservador y las fracciones políticas que entre elecciones cambian de nombre partidario o se reacomodan de acuerdo “al sol que mejor alumbre”.


Se trata de un objetivo y un foco precisos, reafirmados cuando alude de manera formal a la supuesta ‘unidad nacional’, al comienzo de su discurso: “Ese futuro que queremos, ese futuro que añoramos, es un futuro de todos” no es la preocupación principal que domina hoy en la Casa de Nariño. Esa preocupación es la de conservar y, de ser posible, acrecentar los 10’365.450 votos con los cuales fue elegido para gobernar a Colombia. Y, para eso, marca los énfasis que resaltan a lo largo de su discurso. Este gobierno logró sacar adelante o mejorar: “[…] aumentamos en 45 por ciento los recursos del Programa de Alimentación Escolar (PAE); […] Fortalecimos los hospitales públicos […] con el Programa de Acción Inmediata, que ya ha invertido cerca de $187 mil millones en infraestructura. […] Acabamos de sancionar la ley que otorga incentivos para el uso de vehículos eléctricos. […] lanzamos la política Ruta Futuro, para enfrentar el problema de las drogas. […] nunca más los traficantes de droga y los secuestradores podrán enmascarar sus actividades criminales bajo ropajes ideológicos (aprobamos la) Ley del Abigeato (y la) Ley del Veterano. (Impulsaremos) la propuesta de cadena perpetua para los agresores y abusadores de los más vulnerables de nuestra sociedad (los niños, NN) […]”.


Estas y otras acciones resaltadas en su discurso son similares a las destacadas por quienes le antecedieron como presidente, en el afán de mostrar que sí hacen y cumplen con sus promesas de campaña, que son eficientes, y que gobiernan a favor de los excluidos. La pregunta que sobresale es: ¿Si todos han actuado así, y si el actual gobierno va por igual ruta, por qué la desigualdad social campea, por qué es precaria la prestación de los diversos servicios públicos, y están sin respuesta los reclamos de las mayorías que debieran resumirse en justicia, bienestar social y felicidad? ¿Propaganda? ¿Demagogia? ¿Exageración? ¿Apariencia?
Los grises


La actitud y la prioridad de su gobierno/partido les dan paso a los grises de su discurso, los mismos que lo desnudan en su carácter y su proyecto: 1. Como toda expresión del poder, su incapacidad de corregir. 2. Su talento para desinformar y manipular la realidad, 3. Bicentenario y el temor de proyectar el país de los próximos 200 años, o al menos el de las próximas décadas, para hacerle honor al bicentenario de la Independencia.


1. Incapacidad para corregir, característica de toda expresión de poder


Con excepción de la frase “Falta mucho por hacer, mucho” (que hace en alusión al asesinato de líderes sociales y su reducción, de acuerdo a las cifras del Gobierno), a lo largo del discurso de marras no hay alusión alguna que evidencie faltantes o errores o incapacidad o aprendizaje. Ello refleja una deformación del poder, en el caso del actual gobernante colombiano y en los de quienes llegan a acumular poder en alguna instancia: no miran hacia los lados, poco escuchan, menos reconocen. En el caso de los gobernantes, según sus expresiones públicas, ejercen funciones a favor de las mayorías –aunque la realidad indique todo lo contrario. Cada uno de ellos dice que es “demócrata”, dialoga, escucha, hace lo que sus gobernantes le demandan y esperan de él. Nada más lejano de la realidad.


Cada gobernante se debe al poder real que domina en sus sociedades, para nuestro tiempo y caso: es el capital financiero, en primera instancia, con los terratenientes a su par, y en segundo lugar los industriales y los comerciantes, así como los militares, los religiosos de las iglesias cristianas y católicas.


Entre todos ellos, o en medio de ellos, obran poderosos terratenientes, industriales, comerciantes, militares, no siempre ligados a la política, la economía y la administración local y regional de manera legal o pacífica. Concentrados en acrecentar sus dominios y su influencia social, con todos los resortes del aparato estatal y gubernamental a su favor, facilitados por el marco institucional –o la fuerza y la instrumentalización de narcotraficantes. Se benefician, entre otros, de presupuestos, contrataciones de grandes obras, administración de una numerosa burocracia; con relación y mando sobre un número de charreteras, de oficiales y suboficiales sin honor, vinculados con estructuras criminales de poder y corrupción.


De esta manera, en muchos casos a través de un ahondado presidencialismo, el gobernante termina por olvidar el mandato recibido, dejando a la entrada de su oficina, y en la placa y las palabras talladas, aquello de la función y el deber democráticos. No es para menos: el poder, como si fuera miel, empalaga; y, como si fuera alcohol o psicoactivo, emborracha y alucina: hace ver lo que no es (donde hay exclusión, simula inclusión; donde hay pobreza, aparenta igualdad y justicia). Es muy claro que de esta constante del poder tradicional no está exento Duque. Con su proceder, prolonga una característica del poder hasta ahora conocido, y sólo con escasas excepciones, y por cortos períodos de tiempo, superado en momentos muy particulares de la humanidad: su concentración en una o muy pocas personas, y, con esto, su carácter nada democrático. Precisamente, el reto en los tiempos que vivimos es conseguir que el poder cumpla con una acción más colectiva, desconcentrada, y con acogimiento de las regiones y las diferencias. Es éste un imposible de ver en los regímenes dominados por el capital y su modelo neoliberal, y de propiedad terrateniente, como el nuestro.


Regímenes en los cuales se ha llegado, según diversas organizaciones internacionales, a la paradoja del 1-99 por ciento, o lo que es igual, a la concentración demencial de riqueza, la cual va asociada al control del poder político. Y de este modo, al control de los Estados y gobiernos, así como del aparato militar. Es decir, el actual ejercicio del poder, cuando atañe a la cosa pública, es la síntesis de la antidemocracia más aberrante.


2. Desinformar y manipular la realidad


Como una constante, quienes ejercen el poder, gobernando o no, siempre desinforman y manipulan la opinión pública. En realidad engañan, depositando sobre sus intereses la legalidad y la legitimidad con fundamento en sus propiedades y su riqueza en general, y en las decisiones que toman y las leyes que aprueban; desinformación y manipulación reafirmadas en época de fakenews, como la que hoy vivimos.


Iván Duque no escapa de estas características del poder. En su informe, acomoda la realidad histórica: “[…] en este año del Bicentenario debemos tener en cuenta que se nos brinda una oportunidad de revivir tanto el sentir de unión de país, el sentir nacional, como el orgullo patrio que marcó ese momento histórico”. ¿De dónde saca esa supuesta ‘unión de país’? ¿La de centralistas y federalistas? ¿La que llevó al sometimiento –por parte de terratenientes y comerciantes– de pobres, indígenas y negros –esclavos–, negados todos ellos del derecho a la libertad plena y al usufructo de la tierra? ¿La que propició el intento de asesinato de Bolívar?


Pero no es sólo esto. En su informe resalta que “propusimos un pacto que ponga primero a los pobres […]” (negrilla y cursiva en el original). Enfatizando en otro aparte de su discurso, “[…] le propusimos a Colombia que todos nuestros esfuerzos y nuestras iniciativas estarían orientados a la equidad”. Nada más lejano de la realidad. Más allá de destinar unos millones para concretar algún proyecto social en educación, salud y otros áreas, lo los prioritario para este gobierno son los ricos de siempre. Y no es un cliché. Veamos.


En la pasada reforma fiscal o Ley de financiamiento (2018), se ampliaron las exenciones concedidas a las personas jurídicas, tan variadas y numerosas que en realidad terminan por reducir a tal tamaño la Tarifa Impositiva Nominal de las Empresas (1,3 por ciento), que al final de sumas y restas, y en proporción a sus ingresos, las personas naturales pagan más impuesto (5 por ciento) que las grandes empresas. Exenciones tan amplias, con diferencias por sector industrial y comercial, sumadas, les ahorran a los ricos 20 mil millones de pesos-año, es decir, cerca de tres veces el dinero recaudado por esa misma reforma.(1).


Como también lo difundieron los gobiernos anteriores, se procede así “con el propósito de estimular la inversión privada nacional y extranjera” (según el Presidente, reducir “[…] la carga de impuestos que estaba asfixiando a las empresas”), lo que procuraría mayor y mejor empleo (al decir de Duque, reducir la “[…] carga tributaria de los generadores de empleo”). Como es conocido por la experiencia, el desempleo no decae, el empleo no mejora en calidad, las empresas sí multiplican las ganancias y la llamada clase media sigue esquilmada en sus ingresos, por el pago del impuesto de Renta y del IVA, en lo cual la acompaña los sectores populares.


De este modo, más allá de las palabras de Iván Duque, los ricos serán más ricos, y los trabajadores en particular, así como los sectores populares en general, verán más menguados sus ingresos diarios. Así lo reafirma el Presidente: “[…] como resultado de la Ley de Financiamiento y Reactivación Económica, logramos aumentar el recaudo neto en 11 billones de pesos”, cifra que oculta, en un juego de apariencias y desinformación, que este no es el resultado de cobrarle más a quien más tiene, como ejercicio simple de justicia, sino el fruto de una argucia elemental: bajar el monto de ingresos totales por los cuales el trabajador está obligado a declarar renta.


Esa política tributaria de estímulos para las grandes personas jurídicas procede en vía contraria a lo aconsejado por la política clásica en materia tributaria, de no otorgar tratamientos diferenciales y efectivos en esta materia, para no propiciar ineficiencias en la asignación de recursos y en la distribución de ingresos. “Aparte de la generación de condiciones propiciatorias de ineficiencias y distorsiones en la administración tributaria en diferentes ámbitos como la evasión y elusión”. (2. Garay). Además, es una política tributaria que resulta contraria a un propósito que debe ser nacional: reducir la honda desigualdad reinante en Colombia, “[…] uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y entre los dos más desiguales en América Latina, incluso el más desigual según algunos especialistas, cuando se observa no sólo el índice de Gini sino también las brechas en la distribución del ingreso, las diferencias regionales en el país y la baja calidad en el acceso a trabajos de buena calidad” (3).


En estas condiciones, ¿puede creer alguien que “[…] el objetivo central del crecimiento de nuestra economía es la construcción de Equidad”? ¿Y asimismo que “[…] estamos trabajando para crear las condiciones que permitan a las empresas multiplicar la creación de puestos de trabajo estables y formales”? Da risa. Solamente cuando los derechos de los trabajadores sean quebrados hasta lo inimaginable, reduciendo salarios, incrementando su porcentaje para el aporte pensional, eliminando pagos por despidos injustos, etcétera, aceptarán los empleadores formalizar en mayor número sus plantas de trabajadores.


Pero en este juego de palabras y simulaciones, el Presidente anuncia que “Colombia tiene que pensar en grande […]”. (negrilla y cursiva en el original). ¿Podrá ajustarse a la realidad este necesario propósito cuando no se aplican las requeridas políticas para dejar de ser el nuestro uno de los países más desiguales del mundo? ¿Podrá esto dejar de ser simple palabrería cuando prolongamos nuestra existencia como uno de los pocos países en el mundo que mantienen viva la problemática de la tierra, negándose a concretar una reforma agraria que en efecto entregue la tierra –con asesoría en todos los campos necesarios–, así como a una efectiva soberanía alimentaria que propicie suministros sanos para toda la población, al igual que una política ambiental a la altura de nuestras características naturales y la defensa de la vida misma?


¿Podrá ajustarse a la realidad este propósito cuando nuestros gobernantes persisten en defender y prolongar, por ejemplo, la guerra contra las drogas? ¿Podrá ser esto realidad cuando persiste en su negativa a impulsar por todos los medios posibles una política de integración regional y, por esa vía, la renuncia en un plazo no mayor a tres o cuatro décadas al Estado-nación?


En el reino de la manipulación, queda una frase para esculpir: “¡En la Colombia que estamos construyendo, nadie puede sentir temor de expresar sus ideas y de proteger los intereses de su comunidad”, una clara expresión de mal gusto, pues da cuenta del desconocimiento de la Colombia profunda, que no queda no sólo en lo conocido como su periferia rural sino que también está presente, y cada vez más, en las barriadas de las grandes ciudades donde el común denominador son las “fronteras invisibles” o la ley del fusil –el revólver es juego de niños. Es ésta una manipulación que pretende ocultar el reacomodo del régimen, extendiendo sombras sobre la matriz paramilitar, a la par que sobre su efectiva prolongación uribista, para lo cual es fundamental la disputa de la memoria en que anda enfrascado este gobierno.


3. El año del Bicentenario


Sin sentido histórico ni visión futura, retoma en su discurso esta realidad, pero no se atreve, como representante de una clase, a dibujar el país de los próximos dos siglos, tal como debiera ser, en honor a quien en la Carta de Jamaica previó no un país pequeño –con banqueros afanados de más lucro ni terratenientes y otros mezquinos disputándose el control del país y su aislamiento global– sino todo un amplio territorio y una región integrada para el beneficio y la felicidad de sus habitantes, atento al riesgo proveniente del Norte.


Es éste el gran reto para una clase enfrascada en la defensa de sus pequeñeces; preocupada por despojar de sus tierras a los vecinos, pequeños propietarios, o por acrecentar la riqueza mediante la transformación de las normas, legislando a su favor, o desmontando empresas y concentrando en la especulación comercial; un proceder en que lo universal, como debiera ser el sentir y pensar de cualquier político en cualquier país de nuestro tiempo, debiera resaltar en cada una de sus acciones, pero para nuestro caso lo universal puede ser el nombre de una finca, de un banco o de una agencia comercial. Es por eso que en el informe de marras sobresale la ausencia de proyección estratégica para el país, visionando como máximo “Año Dos”, y de ahí poco más.


Como es de conocimiento general, proceder bajo el influjo de la futurología en un país demanda, por un lado, espíritu abierto y desprevenido, sentido humanitario; por otro, lectura geopolítica y estratégica. Pero, a la vez, capacidad de sueño, apuesta por el futuro y pensamientos grandes, algo que ni este gobierno ni los anteriores han tenido.


4. Año dos


Termina Duque su discurso con una visión pegada a las paredes, proyectando las acciones por acometer durante el segundo año de su gobierno. Más allá de lo enunciado, en que destaca acciones simples de imagen y opinión pública, como la de apoyar con el trámite de la cadena perpetua para violadores y abusadores de niños, es necesario reparar en el ocultamiento de varias medidas que sí son del interés de la administración de turno, entre ellas las reformas pensional, laboral (una más) y tributaria, la venta de diversidad de bienes públicos, así como la anhelada por el capital nacional e internacional: la enajenación de acciones de Ecopetrol autorizada desde 2006.


De concretarse estos pretendidos, con mayor énfasis las reformas a pensiones y al mundo del trabajo, es claro que quedaremos mucho más lejos de reducir la desigualdad y de atacar la inequidad, reafirmando lo ya conocido desde mucho antes del 7 de agosto de 2018: Iván Duque encabeza “un gobierno de los ricos y para los ricos” (4), aunque diga y aparente lo contrario. 

 

1. “Aquí reside precisamente una razón determinante de por qué, a pesar de regir formalmente unas tarifas nominales elevadas, incluso internacionalmente, en Colombia son relativamente bajas las tarifas efectivas impositivas para el conjunto de personas jurídicas –aunque con sustanciales diferencias entre empresas por sectores. Y también por qué la carga tributaria efectiva en Colombia –respecto al PIB– es relativamente baja aún en el contexto latinoamericano, y por qué son tan elevados los niveles de evasión y elusión tributarias. Con el agravante de que los cambios introducidos en el Estatuto Tributario por la Ley de financiamiento, aprobada en diciembre pasado (Ley 1943 de 2018), no sólo profundizarán inequidades horizontales y verticales sino que además aumentarán el gasto tributario, agravando la regresividad y las ineficiencias del sistema impositivo en el caso de personas jurídicas”. En, Garay Salamanca, Luis Jorge, y Espitia Zamora, Jorge Enrique. Dinámica de las desigualdades en Colombia (en impresión, Ediciones Desde Abajo).
2. Garay Salamanca, Jorge, op. cit.
3. Íd.
4. Sarmiento Anzola, Libardo, “Un gobierno de los ricos y para los ricos”, Le Monde diplomatique, número 181, septiembre 2018.

 


Artículos de esta edición:

 

Un año de medidas a favor de los poderosos

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37435-un-ano-de-medidas-a-favor-de-los-poderosos.html

Las obsesiones no siempre son buenas consejeras

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"¿Quiren más paz? Aquí la tienen..."

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37440-quieren-mas-paz-aqui-la-tienen.html

 

Cosmología y vida cotidiana

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Los talibanes de San Francisco

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37438-los-talibanes-de-san-francisco.html

 


 

Bolsonaro devuelve favores políticos convirtiendo Brasil en paraíso de los agrotóxicos

 

262 nuevos pesticidas han sido colocados en el mercado. La bancada ruralista del Congreso fue fundamental en la elección del presidente, y les necesita para aprobar sus principales reformas.

 

 

El lobby del agronegocio brasileño sabe ganar elecciones y sacar adelante legislaturas. Su presión fue clave en el impeachment de la expresidenta Dilma Rousseff y en la llegada a la cima de Jair Bolsonaro. El dirigente ultraderechista, que no se cansó de repetir que esquivaría la vieja política de intercambio de favores, ahora agradece al agronegocio los servicios prestados, convirtiendo Brasil en paraíso de los productos tóxicos. Exigencias del guion.

De la misma manera que en los últimos días Bolsonaro ha prometido apadrinar a un magistrado evangélico para alguna de las próximas plazas libres en el Tribunal Supremo, una de las primeras medidas que tomó cuando ganó las elecciones de octubre de 2018 fue entregar el ministerio de agricultura a Tereza Cristina, la que fuera líder del Frente Parlamentario Agropecuario. La denominada bancada ruralista del Congreso Nacional se traduce actualmente en casi la mitad de la Cámara de Diputados y casi la mitad del Senado Federal, liderados por el diputado Alceu Moreira (Movimiento Democrático Brasileño, MDB). Esta maniobra de recompensa ha significado, en la práctica, vía a libre para el agronegocio, pasando por encima de las mínimas exigencias medioambientales de una era como la actual.

Dejando al margen el discurso gubernamental que banaliza la deforestación de la selva amazónica, el gran caballo de batalla de los activistas medioambientales latinoamericanos, Bolsonaro está en el centro de todas las críticas por ir aprobando uno tras otro el uso de todos los productos fitosanitarios que van solicitando los miembros de la bancada ruralista, elegidos a base de los votos del agronegocio en las regiones del país con mayor nivel de actividad. El sector necesita mantener su actividad y su porcentaje de beneficios, y la excesiva reglamentación bloquearía sus planes.

La última tanda de providencias logró que 51 nuevos pesticidas aterrizaran en el mercado. En total ya van 262 desde enero. “El Gobierno está pasando por encima de la opinión pública y de las instituciones sanitarias”, se lamentaba en un comunicado Marina Lacôrte, coordinadora de la campaña de Alimentación y Agricultura de Greenpeace.

Trece de esas sustancias han sido prohibidas o no permitidas en la Unión Europea. “Podemos producir sin agrotóxicos, en equilibrio con el medio ambiente y respetando la salud de las personas”, indica Lacôrte. “Sin embargo, cada vez llega más veneno a la mesa de la población brasileña y más insostenible queda nuestra agricultura, inviabilizándola a largo plazo. Es escandaloso”.

El presidente y su ministra de agricultura demostraron su buena sintonía en la presentación del “Plano Safra 2019/20”, el tradicional sistema de créditos, subvenciones e incentivos agropecuarios del Gobierno Federal. Tereza Cristina (Demócratas), ingeniera agrónoma y empresaria del sector rural, está habituada a frecuentar la primera línea de fuego.

Desde su primer cargo de relevancia, como consejera de desarrollo agrario de su estado, Mato Grosso do Sul, ya hizo hincapié en la liberación de pesticidas; apoyó el proceso de impeachment contra Dilma Rousseff; abandonó su anterior partido porque criticaba la gestión de Michel Temer, y ya como coordinadora de la bancada ruralista dirigió proyectos de ley que iban en esta misma línea agresiva contra el medio ambiente.

Hace unos días, en un encuentro preparatorio de la reunión de ministros de agricultura de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) que tendrá lugar en septiembre precisamente en su estado, la ministra Tereza Cristina sostenía, con aparente tranquilidad, que “Brasil está listo y dispuesto a contribuir para garantizar la seguridad alimentaria global, incorporando, en el centro de su estrategia, los principios de desarrollo sostenible”.

Dado que el intercambio de favores continúa, la bancada ruralista ha sido uno de los apoyos del presidente Bolsonaro para que la primera votación de su reforma de la seguridad social  en la Cámara de Diputados le haya resultado medianamente favorable. La inmensa mayoría de los diputados que defienden los intereses del agronegocio le apoyaron. Interponiendo alguna enmienda a su favor –que recortó una parte del ahorro económico que ha programado el Gobierno–, pero votaron sí a la reforma, lo cual le garantiza oxígeno al presidente hasta después del parón vacacional.

El desparpajo de Bolsonaro y Tereza Cristina a la hora de aprobar el uso de decenas de nuevos agrotóxicos ha llegado ya al Tribunal Supremo, al cual se le acumula el trabajo por momentos en esta legislatura. La abogada Vera Lúcia da Motta, integrante del Partido Verde, ha presentado una acción por incumplimiento de preceptos fundamentales de la Constitución Federal. “La liberación de los nuevos productos no ha sido precedida de un análisis serio de seguridad química ni de impacto tóxico y ambiental”, argumentan.

El PV, que está tratando de movilizar a la población en torno a marchas de protesta, pide suspender los efectos de las medidas gubernamentales, que, en su opinión, “exponen de modo perverso a toda la población a riesgos incalculables de contaminación y desarrollo de diversas enfermedades, sin que los ciudadanos tengan posibilidad real de defensa”. En la lista de productos tóxicos permitidos, la organización subraya la presencia del Imazetapir, la Sulfentrazona y el Sulfoxaflor. Este último polémico en Estados Unidos “por ser uno de los principales responsables del exterminio de abejas en algunas regiones del país”.

 

05/08/2019 08:40 Actualizado: 05/08/2019 08:40

Por víctor david lópez

@VictorDavLopez

Publicado enInternacional
Lunes, 29 Julio 2019 06:15

Espectáculo

Espectáculo

La actividad política conlleva el espectáculo. Así ha sido y así es. Constituye una manifestación primordial del poder. Y, como ocurre con todo espectáculo, los hay de distinta naturaleza y variada calidad.

 

Los rasgos específicos del espectáculo político son, en ocasiones, tan sutiles, quizás hasta seductores, para ser tolerables; en otras, se notan a leguas, causan controversias y conflictos; en algunos casos dan pena.

 

A esto puede asociarse el papel de la verdad en la política. No se trata de exigir de modo absoluto –adaptando un viejo adagio– que se diga la verdad aunque perezca el mundo. Sino, al menos, que haya cierta legitimidad en la forma, el contenido y la oportunidad.

 

La mentira en las cuestiones de Estado, considerada en un sentido general y, por tanto, sin las cualificaciones que son ciertamente necesarias y que acaban por aparecer en un determinado momento, puede ser necesaria. En otras ocasiones es de plano un hecho burdo, sin dejar de ser por ello potencialmente muy peligroso.

 

El filósofo Harry Frankfurt ha advertido de modo radical que los discursos de los políticos no están condicionados por la verdad; ese no es su interés primordial y, en cambio, sus argumentos se escogen o se inventan para obtener fines muy concretos e inmediatos.

 

La magnitud de esta cuestión puede plantearse a la manera de Hannah Arendt, cuando afirma que la mentira es vista como instrumento justificable de políticos y demagogos y se pregunta si es que forma parte de la esencia de la verdad el ser impotente y de la esencia del poder ser falaz.

 

Dos casos pueden ilustrar diferencias con respecto al asunto de los medios y fines asociados a lo que dicen los políticos y de los bordes entre mentira y verdad.

 

En su famoso discurso tras ser nombrado primer ministro en mayo de 1940, en plena guerra con los nazis, Winston Chirchill dijo a los británicos: "No tengo nada que ofrecer excepto sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor". Sabía que era verdad, pero también que las cosas podían ser mucho peores.

 

Muy distinto, por ejemplo, es el entramado político construido en torno a la frase pegajosa de “ Make America great again”, que se usa para sostener que los mexicanos que cruzan sin documentos la frontera con Estados Unidos son violadores o narcotraficantes, o bien que los musulmanes son criminales.

 

Hace apenas unos días sucumbió finalmente el penoso gobierno encabezado por Theresa May en Gran Bretaña; el que heredó luego de la gran pifia política de David Cameron, que con el referendo de 2016 generó el movimiento del Brexit.

 

A ambos les ha costado el poder y la carrera política. A May la remplazó Boris Johnson, un tipo hecho precisamente para el momento que vive ese país, lo que, por cierto, no apunta al éxito de lo que se propone hacer para dejar la Unión Europea.

 

La reina, que según el protocolo recibió a Johnson, ironizó cuando le dijo: "No entiendo cómo en las actuales circunstancias nadie puede estar interesado en formar gobierno". Una lección de realismo histórico que debe haber rebasado al nuevo inquilino de Downing Street 10.

 

En una de sus primeras declaraciones triunfales, el nuevo primer ministro afirmó: "En 2050, Reino Unido tendrá la economía más próspera de toda Europa". Esta declaración no puede ser verdadera, por la mera existencia irremediable de la incertidumbre y por la posibilidad de que el país mismo no exista como tal para entonces. Habrá que preguntarle a escoceses e irlandeses.

 

Todo esto no es un asunto anecdótico. Repercute adversamente en las condiciones de existencia de la gente, los que optan por la salida o se oponen; vidas, todas ellas, que son finitas.

 

Los gobiernos no son hoy capaces de ofrecer estabilidad y se benefician de la confrontación con quien sirva para ese propósito. España es un caso en cuestión; ni siquiera se alcanzan los mínimos pactos sostenibles en un entorno disfuncional que se ha estancado.

 

En cada época hay circunstancias específicas que provocan el extremismo de los discursos políticos y el enfrentamiento entre los ciudadanos. Hoy, en todo el mundo abundan tales condiciones. Esa generalidad es una circunstancia que acarrea constantes disputas políticas e ideológicas. Las migraciones, el nacionalismo, la xenofobia aliada a la discriminación y la degradación del medio ambiente muestran apenas una parte de las bases en que se asienta el poder, más allá de sus manifestaciones públicas.

 

En México, las cosas tienen su manera particular de expresarse. No debería haber confusión alguna de lo que significa cumplir con la ley vigente. Es obligación de todo ciudadano y más aún de aquellos que reciben un mandato por la vía de las elecciones y tienen por ello poder político explícito. Si esa obligación es real, no hay necesidad de firmar compromisos notariales en un escenario público. Basta cumplir cabalmente con la Constitución. No debería haber confusiones al respecto, tampoco tendrían que alentarse las suspicacias.

Publicado enPolítica
Domingo, 28 Julio 2019 06:32

En malos términos

En malos términos

La renuncia del titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público del gobierno de México, Carlos Urzúa, reveló las diferencias en materia de política económica en el interior del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Jalonada por diferentes fuerzas, la “cuarta transformación” prometida por el mandatario aún debe afrontar grandes desafíos a su viabilidad.

La renuncia de Carlos Urzúa, el 9 de julio, tomó por sorpresa a propios y extraños. Si bien no era la primera salida de un funcionario de alto rango de las filas del gobierno federal, la investidura y responsabilidad de Urzúa, hasta entonces secretario de Hacienda y Crédito Público, tienen relevancia aparte.

La confianza de los inversionistas y los mercados financieros fue uno de los objetivos más importantes a consolidar por Andrés Manuel López Obrador (Amlo), incluso antes de tomar posesión como presidente constitucional. En ese sentido, Urzúa mantuvo reuniones con los ejecutivos de los fondos de inversión y las calificadoras de riesgo. Se encargó de disipar los temores alrededor del programa de gobierno de López Obrador: sería un gobierno “responsable”, no se incrementaría el monto de la deuda y se presentarían proyectos de presupuesto con un superávit primario a fin de garantizar su pago.

Sin embargo, luego de casi siete meses como titular de Hacienda, Urzúa presentó una carta con señalamientos críticos que nadie del equipo del presidente se había atrevido a hacer hasta ese momento. La de Urzúa es, hasta la fecha, no sólo la renuncia más importante en el interior del gobierno de López Obrador, sino una que aún genera dudas sobre sus verdaderas causas.

URZÚA Y SUS MOTIVOS. En su carta de renuncia publicada en la red social Twitter, Carlos Urzúa explicó las razones que lo llevaron a tomar la decisión de abandonar el gabinete, pero sin entrar en detalles. Al tiempo que lamentó la ejecución de políticas públicas “sin sustento” –no aclaró a cuáles se refería–, aseguró que el gobierno encabezado por López Obrador toma decisiones “sin evidencia” suficiente y varias de sus políticas públicas se guían más bien por el “voluntarismo”. Además, denunció que hay “conflicto de interés” en el gobierno federal, pero sin dar nombres.

Tras el revuelo mediático provocado por su dimisión, días más tarde Urzúa dio una entrevista al semanario Proceso, en la que abundó en sus motivos. Entrevistado por Hernán Gómez –académico y analista político que simpatiza con el gobierno de Amlo–, el ex secretario se refirió a la construcción de la refinería de Dos Bocas, que el gobierno impulsa en el estado de Tabasco, y criticó cómo, a pesar de que la licitación se declaró desierta en mayo, el presidente López Obrador siguió empeñado en continuar la obra, ahora bajo la dirección estatal. También la emprendió contra la construcción del Tren Maya, un megaproyecto que conectará los cinco estados del sureste mexicano, y el hecho de que el gobierno federal le haya destinado recursos millonarios para este año, a pesar de que apenas se encuentre en la fase de planeación.

Aunque celebró otras decisiones del gobierno, Urzúa consideró un error cancelar la construcción de un nuevo aeropuerto internacional en la Ciudad de México, pues, según dijo, se había invertido “demasiado dinero”. Lo mismo opinó sobre la controversia entre la Comisión Federal de Electricidad y empresas canadienses y estadounidenses por la construcción del gasoducto marino Texas‑Tuxpan, y alertó que si no se cumplen los términos pactados en los contratos con estas compañías, está en riesgo no sólo el suministro de energía, sino también la aprobación de la versión modernizada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Según Urzúa, Manuel Bartlett, titular de la Comisión Federal de Electricidad, es un “estatista” que “ignora” el concepto de “valor presente”.

En la entrevista con Proceso, el ex secretario de Hacienda puntualizó, además, que el blanco de sus acusaciones de “conflicto de interés” es el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, aunque no presentó pruebas de hechos concretos (Proceso, 14‑VII‑19). El ex secretario calificó a Romo –accionista del grupo financiero Vector, uno de los intermediarios bursátiles más grandes de México– de personaje de “extrema derecha” y dijo no comprender cómo alguien como él puede formar parte del primer círculo del presidente López Obrador. El empresario, sostuvo Urzúa, es un admirador de Augusto Pinochet y Marcial Maciel (quien, además de haber liderado la orden católica Legionarios de Cristo, estuvo involucrado en casos de pederastia).

LA RESPUESTA DEL GOBIERNO. El presidente López Obrador respondió de forma contundente a la renuncia de su secretario de Hacienda, y los primeros efectos de la salida del alto funcionario se hicieron sentir en el mercado cambiario. En medio de la volatilidad de los mercados financieros, en menos de una hora Amlo transmitió un mensaje en video a través de sus redes sociales, acompañado del subsecretario de la cartera, Arturo Herrera, para informar su nombramiento como nuevo titular de la dependencia federal.

El objetivo del gobierno mexicano fue enviar señales de confianza a los inversionistas y poner de manifiesto que había orden en el interior de su administración, e insistió en que el nombramiento de Herrera era un “relevo natural”. El mandatario se limitó a señalar que, ante el proceso de transformación en curso, había desacuerdos en su gabinete. “Él (Carlos Urzúa)no está conforme con las decisiones que estamos tomando, y nosotros tenemos el compromiso de cambiar la política económica que se ha venido imponiendo desde hace 36 años”, dijo. “A veces hay incomprensión, dudas, titubeos, incluso en el interior del mismo equipo, pero nosotros tenemos que actuar con decisión y con aplomo, por eso acepto la renuncia del secretario de Hacienda”, informó el presidente.

La pronta designación de Herrera en el frente de la Secretaría permitió al peso mexicano recuperar el terreno perdido ante la divisa estadounidense al final de la jornada. Pero la forma de la renuncia sembró dudas. En la conferencia que había brindado previamente a los medios, López Obrador evitó la confrontación con Urzúa. Cuestionado sobre los señalamientos de este sobre “conflictos de interés” y “voluntarismo”, el mandatario mexicano explicó que había solicitado apoyo a Alfonso Romo para organizar las instituciones de la banca de desarrollo, pero desestimó las acusaciones y se atajó con que sus proyectos de infraestructura no han cambiado. Incluso, afirmó, estos ya han sido presentados en sus libros y sus tres campañas para la presidencia. La lucha contra la corrupción, explicó el mandatario, además, se ha mantenido como bandera en su trayectoria política durante décadas.

POLÍTICA ECONÓMICA A PRUEBA. La renuncia de Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público fue utilizada por los opositores de López Obrador como una “evidencia” de los “peligros” alrededor del gobierno. Un sector de los simpatizantes de Amlo, por su parte, calificó a Urzúa de “traidor” que finalmente se atrevió a mostrar su “verdadero rostro”: un tecnócrata defensor a ultranza del neoliberalismo.

Las contradicciones, más allá de las acusaciones de unos y otros, están a la vista. Abanderado por una coalición electoral que aglutinó a fuerzas políticas de corrientes diversas de pensamiento –situación que se refleja también en los integrantes de su gabinete–, López Obrador propone una política económica sujeta al jaloneo de fuerzas contrapuestas, aun cuando el mandatario mexicano asegura encabezar un “gobierno de todos, pobres y ricos”, que pondrá en marcha la “cuarta transformación” de la historia de México (véase “En busca de la utopía progresista”, Brecha, 7‑XII‑18).

Crítico del neoliberalismo, una política económica que, sentencia, ha beneficiado a una “pequeña minoría” a costa del sufrimiento de la “mayoría del pueblo”, el de Amlo es un programa de gobierno que impulsa una nueva forma de hacer política, pero evitando conflictos con el poder económico. Hasta el momento, la lucha contra la corrupción es el elemento que amalgama estos dos objetivos.

Sin embargo, López Obrador necesita grandes sumas de dinero para financiar una amplia gama de programas sociales y, al mismo tiempo, se ha comprometido a no impulsar una reforma fiscal en sus primeros tres años de mandato. Reforma que, según Urzúa, es la única salida para garantizar la provisión de recursos en el largo plazo y que, tarde o temprano, tendrá que enfrentar el presidente.

Amlo apuesta a la reducción de los gastos de la administración pública y al combate a la corrupción como fórmula para “liberar fondos para el desarrollo”. Al cabo de la mitad de su sexenio, sin embargo, resta ver si eso será suficiente para continuar financiando las políticas sociales y las grandes obras de infraestructura y si, en caso contrario, su gobierno será capaz de resolver esa contradicción. La política económica de la “cuarta transformación” está a prueba.

26 julio, 2019

 

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El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló no resistió al embate ciudadano y renuncia a su cargo

Ricardo Rosselló, que llevaba dos años y medio en el poder, es el primer gobernador de la isla que dimite a mitad de mandato.

 

 

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, anunció este miércoles su dimisión a partir del 2 de agosto, a consecuencia del escándalo desatado por su participación y algunos de sus asesores, en un chat en el que insultan y se burlan de periodistas, artistas y políticos, y el colectivo LGTBI.

Rosselló, que llevaba dos años y medio en el poder, es el primer gobernador de la isla que dimite a mitad de mandato. Tras el anuncio, ofrecido más de seis horas después de la hora prevista, miles de personas que se han aglutinado al inicio de la calle Fortaleza, que conduce hasta la sede del ejecutivo, estallaron de júbilo.

"Ricky (Rosselló) te botamos", gritaban al unísono tras conocer la decisión. En varias partes de la ciudad los ciudadanos salieron a las ventanas y llevaron a cabo un cacerolazo. En su mensaje grabado, el gobernador indicó que la persona que le sustituirá al frente de la gobernación será la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez.

La isla se encontraba inmersa desde hace once días en la peor crisis política de su historia a consecuencia de la participación de Rosselló, junto a varios asesores, en un chat en que insultan y se burlan de periodistas, artistas y políticos, y el colectivo LGTBI. "Luego de escuchar el reclamo, hablar con mi familia, pensar en mis hijos y en oración, hoy les anuncio que estaré renunciando al puesto del gobernador efectivo 2 de agosto", dijo el gobernador.

A su vez, indicó que espera que esta decisión "sea un llamado de reconciliación ciudadana" y se mostró convencido de que culmina su mandato deseando la paz y el progreso del país". Para este jueves se mantiene la convocatoria realizada este martes por el cantante Residente de una manifestación masiva en el distrito financiero de San Juan a la que también asistirán otros interpretes

san juan

25/07/2019 07:47 Actualizado: 25/07/2019 07:47

efe


 Qué decían los mensajes de Telegram que derribaron al gobernador

 

 

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, bajo presión tras el arresto de dos exfuncionarios y acusaciones de impropiedad, renunció este jueves a su cargo después de la filtración de chats llenos de blasfemia entre el gobernador y sus principales asesores.

Los mensajes que constituyen el denominado "ChatGate" surgieron lentamente hace unos veinte días y luego el Centro de Periodismo Investigativo publicó casi 899 páginas de las conversaciones en su sitio web.

 

Los problemas de Rosselló se profundizaron luego de la publicación de los chats, tomados del servicio de mensajería Telegram, que presentan al gobernador y su equipo como profanos, vengativos y crueles. Se burlan de sus opositores políticos con insultos a menudo misóginos y homofóbicos, fantasean abiertamente sobre el asesinato de la alcaldesa de San Juan, Carmen Carmen Yulín Cruz, y se burlan de los puertorriqueños comunes con los que el gobierno entró en contacto.

 

La filtración del chat del gobierno incluía dos meses de mensajes con expresiones machistas y homófobas, insultos, burlas y otras expresiones despectivas, incluso sobre el manejo de cadáveres de víctimas del huracán María -que dejó cerca de 3.000 muertos en Puerto Rico en 2017-, lo que llevó al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a decir que Rosselló era "un gobernador terrible".

 

La divulgación de los mensajes, de alto contenido machistas y homófobas, de Rosselló y su grupo de colaboradores y allegados más cercanos, provocando la inmediata renuncia del secretario de Estado, Luis G. Rivera, y del director ejecutivo de la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal de Puerto Rico y representante del gobierno ante la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), Christian Sobrino, que se burlaba de la orientación sexual del cantante Ricky Martin.

 

El "ChatGate" llevó al jefe de la cámara de Representantes de Puerto Rico en el Congreso, Carlos Johnny Méndez, miembro del Partido Nuevo Progresista de Rosselló, a decir que había perdido confianza y pidió al gobernador que "revaluara" su posición. mientras el opositor Partido Popular Democrático se unió al PNP para denunciar a Rosselló, y la exgobernadora del PPD, Sila María Calderón, comentó que el gobernador no tenía "la fuerza moral para gobernar".

 

Los escándalos socavaron a Rosselló mientras luchaba por su presupuesto y la asignación de la ayuda estadounidense para la reconstrucción tras el huracán María. Puerto Rico está en negociaciones con titulares de aproximadamente US$18.000 millones de la deuda del gobierno, la última gran parte que busca reducir en la bancarrota. Como respuesta, miles de manifestantes marcharon durante trece días por las calles del Viejo San Juan, cerca de la mansión del gobernador, exigiendo a "Ricky", como se le conoce, su renuncia. Golpearon tambores, cantaron y se unieron a los feligreses que salían de una iglesia.

 

Los espeluznantes textos fueron publicaron días después de que el Departamento de Justicia de EE.UU. anunció las acusaciones del exsecretario de Educación de Rosselló y del director de la administración de seguros de salud por adjudicaciones de contratos gubernamentales. Después de la acusación, Rosselló dijo que estaba "avergonzado" e "indignado", pero prometió permanecer en el puesto que ganó en 2016. "Reconozco que he cometido errores y mi compromiso número uno ha sido buscar la reflexión y la sabiduría del Todopoderoso", dijo.

 

De qué hablaban Rosselló y sus colaboradores

 

Sobre Melissa Mark-Viverito, expresidenta del Consejo de la Ciudad de Nueva York, el gobernador dijo que era una "P***" porque había criticado al presidente del Comité Nacional Demócrata: “Nuestra gente debería salir... y golpear a esa p***", escribió Rosselló. “Una persona que usa ese lenguaje en contra de una mujer, sea o no una figura pública, no debe gobernar a Puerto Rico… este tipo de comportamiento es completamente inaceptable”, replicó Mark-Riverito en Twitter.

 

Sobre alcaldesa de San Juan Carmen Yulín Cruz, gran crítica del exgobernador, el director fiscal de Puerto Rico y representante de Roselló en la junta federal responsable de manejar la crisis financiera de Puerto Rico dijo: "Estoy salivando para dispararle”, escribió. “Me estarías haciendo un gran favor”, respondió el gobernador.

 

En otro momento de la conversación, el gobernador escribió que la alcaldesa debió "dejar de tomar sus medicamentos" cuando decidió aspirar en las elecciones contra él, que se iban a celebrar en 2020. "O eso, o ella es una tremenda hijuep***", dijo.

 

Sobre el cantante puertorriqueño Ricky Martin, el mismo colaborador dijo: "Nada dice opresión patriarcal como Ricky Martin. Es un machista tan machista que se c*** a los hombres porque las mujeres no están a la altura. Es un patriarcado puro". Refiriéndose a la junta de supervisión federal, Rosselló escribió en inglés, "go f — yourself", seguido de una serie de emojis del dedo medio.

 

En otro momento de las extensas conversaciones, uno de los funcionarios de Roselló hizo una broma sobre las crecientes pilas de cadáveres en la morgue después del huracán María en septiembre de 2017: "Ahora que estamos en el tema, ¿no tenemos algunos cadáveres para alimentar a nuestros cuervos?

 Fuente: Rebelión

Perfil

 

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A Macri y Cristina los une el capitalismo

“Por ese gran argentino

que se supo conquistar

a la gran masa del pueblo

combatiendo al capital”

Estrofa de la Marcha Peronista.

 

Cristina Fernández, en una de las recientes presentaciones de su libro definió a su gobierno “como el más capitalista”. Y no solo eso, sino que además presumió de capitalista y desafió al macrismo para ver quien lo era mas. “Yo soy mas capitalista que ellos”, dijo orgullosa. “Conmigo en Argentina había capitalismo”. Nadie lo duda.

La pregunta es si sabe lo que significa el capitalismo para la clase trabajadora y más todavía si tiene alguna idea de lo que es el capitalismo dependiente, como el argentino.

Hay dos posibilidades: si lo sabe es de una crueldad inconcebible presumir de semejante cosa. Si no lo sabe haría bien en destinar algunos minutos para informarse, o en todo caso, preguntarle al papa Francisco –sin ir mas lejos- con quien tiene tan buena relación.

Precisamente el papa instó a unos luchadores sociales que lo visitaron en el Vaticano hace un par de años en insistir en su lucha para cambiar “este sistema económico que oprime y somete al hombre”. Agregó, entre otras cosas, que el capitalismo es un sistema que mata, y dijo que sabía que al decir eso lo iban a calificar de comunista, cuando no es otra cosa que “la doctrina social de la Iglesia”.

El capitalismo es desigualdad, no mas de 20 personas tienen más que la mitad de la humanidad. Es salarios de miseria, es marginación, humillación cotidiana, explotación de los trabajadores en beneficio de una minoría que acumula riquezas obscenamente. Es destrucción del medio ambiente y la naturaleza, es opresión de las mujeres, los inmigrantes, los diferentes. Como dijo Julie Wark, coautora del libro Contra la caridad, de reciente aparición, “el capitalismo es un problema grave para cualquiera que quiera una sociedad decente”. Y en el caso del capitalismo dependiente es sometimiento al imperialismo norteamericano y a los organismos financieros internacionales como el FMI, por ejemplo.

Por eso, por creer que el capitalismo es un sistema del que hay que presumir, puso como garante de su futuro “buen comportamiento” con esos organismos a Alberto Fernández, un personaje del capitalismo financiero que ya anunció que pagará sus deudas al FMI. Una deuda ilegítima, ilegal y odiosa como han demostrado abundantemente varios economistas argentinos. Una deuda que contrajeron los ricos y obligan a pagarla a los pobres. Ni un peso de esa deuda fue para el pueblo. Sirvió, eso si, para la fuga de capitales y el pago de otras deudas privadas que se socializaron. Es decir, una deuda que es una estafa y que por supuesto si se cumple con esa supuesta obligación, no habrá margen para el alivio que espera la mayoría. Salvo que de pronto creamos en la bondad del Fondo Monetario. Ahí tiene Cristina una prueba, dolorosa, de lo que es el capitalismo dependiente.

El capitalismo es incompatible con la democracia por la desigualdad que genera y deja fuera de la sociedad a millones de personas expulsadas del sistema, demonizadas y reprimidas, como los pueblos indígenas.

Ya siendo presidenta Cristina Fernández dijo que su objetivo era hacer un capitalismo serio. Yo creo que quiso decir bueno. Es que el sistema cuenta con los medios necesarios como para convencernos de que el capitalismo no es un sistema más en la historia de la humanidad, sino algo natural, como el aire. Y como un sistema mas, está agotado, no tiene respuestas para los trabajadores y las capas populares, como dijo José Luis Sampedro, solo responde a las minorías que siguen aprovechándose del esfuerzo de los demás poniendo en peligro el futuro del mundo con la destrucción irresponsable del planeta.

A Macri no le hace falta presumir de capitalista. Es como si un elefante presume de ser elefante, ya se sabe. Tiene el sello desde su nacimiento. Y lo ejerce con brutalidad y sin complejos. Digamos que es el policía malo (el capitalismo duro). Cristina quiere ser el policía bueno (el capitalismo serio). Ambos cumplen el mismo objetivo. Uno con saña y la otra con disimulo y un discurso obrerista y peronista. Eso si, olvidando esa maldita estrofa que habla de combatir al capital.

El agobio, la angustia permanente, la necesidad inmediata, la urgencia por deshacerse de un Gobierno tan nefasto y despiadado como el de Macri, hace que mucha gente prefiera a Cristina y con razón. Y cierre los ojos o mire para otro lado ante barbaridades como esta de presumir de capitalista. Y es comprensible, aunque haya otras opciones de izquierda. Pero nunca, esconderle la verdad al pueblo ha dado resultado. No nos olvidemos de otra frase de Perón, ya que estamos: solo el pueblo salvará al pueblo. Mejor no engañarlo

Por Angel Cappa

Rebelión

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Martes, 16 Julio 2019 07:08

Recesión y desocupación

Recesión y desocupación

El plan de reformas que el Fondo Monetario Internacional (FMI) exige a Ecuador podría desembocar en una recesión y un mayor desempleo, advierte un informe difundido por el Centro para la Investigación en Economía y Política (CEPR), con sede en Washington. “El programa del FMI exige eliminar un conjunto de políticas que a lo largo de los últimos años han tenido mucho éxito en estimular el crecimiento económico, reducir el desempleo y reducir la desigualdad y la pobreza”, advierte en un comunicado Mark Weisbrot, codirector de CEPR y uno de los autores del informe. El documento, difundido a los medios en Ecuador, analiza el acuerdo que el Gobierno de Lenín Moreno (foto) alcanzó en marzo con el FMI para acceder a una serie de cómodos préstamos graduales por más de 4.000 millones de dólares. Se trata de un dinero crucial para el país, que acumula una deuda de casi 56.000 millones de dólares en momentos en que la economía nacional está paralizada. A cambio de la línea de financiación, la organización internacional ha exigido reformas para reducir el déficit fiscal, y entre ellas, recortes en el gasto público y abordar cambios en la legislación laboral para incrementar la productividad y la competitividad. Pero según el CEPR, con esas medidas, “el país sudamericano experimentaría una reducción de su PIB per cápita, un mayor desempleo y una mayor inestabilidad macroeconómica”. “Desafortunadamente, incluso el mismo FMI pronostica una disminución de estos y otros indicadores sociales y económicos a medida que, junto al actual Gobierno ecuatoriano, vaya revirtiendo estas políticas”, destaca el informe.

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Caza de pobres: la distracción perfecta

En junio de 2019, el presidente Donald Trump anunció el inicio de redadas para cazar inmigrantes ilegales en las diez mayores ciudades de Estados Unidos a partir del día 14 de julio de este año. El hecho de que se haya elegido a las grandes ciudades y no a las grandes plantaciones que no pueden levantar sus cosechas sin inmigrantes ilegales, se debe, muy probablemente, a un fenómeno que hemos señalado anteriormente: en Estados Unidos, las minorías (negros, latinos, asiáticos) están políticamente subrepresentadas, no sólo porque los inmigrantes ilegales no votan sino porque el voto de los ciudadanos de esos grupos vale varias veces menos que un voto blanco en un estado ultraconservador, lo cual pone en tela de juicio la misma naturaleza democrática de todo el sistema político y electoral, por no hablar del sistema económico y financiero. Por una razón histórica de marginación de la propiedad de la tierra y por las necesidades presentes, las minorías se concentran en las grandes ciudades en el sector de servicios, las cuales están en los estados más poblados, los cuales tienen tantos senadores como cualquier estado despoblado, bastiones de los conservadores desde el siglo XIX: para sumar la misma población que California (40 millones) o Nueva York (20 millones), dos bastiones progresistas y más receptivos a los inmigrantes de todo tipo, es necesario sumar más de diez estados conservadores (la gigante Alaska no llega al millón). No obstante, cada uno de esos grandes estados posee solo dos senadores mientras que una docena de estados conservadores y despoblados poseen veinticuatro. Texas es la excepción inversa, pero no en su dinámica interior.

A esta realidad estructural hay que sumarle que, entre otras características, los gobiernos llamados populistas suelen buscar efectos especiales en decisiones espectaculares y simbólicas cuando podrían hacer lo mismo con más discreción. Los populismos de izquierda suelen jugar esta carta con los antagonistas más poderosos, como lo son los imperios de diferentes colores. Los populismos de derecha suelen jugar la misma carta atacando y demonizando los gobiernos de países pobres, cuando a estos se les ocurre jugar a la independencia, o a los sectores más débiles de una sociedad como los inmigrantes o los trabajadores pobres. Los inmigrantes no solo no votan sino que además su poder económico y mediático es irrelevante.

En el caso del populismo de derecha, expresión de los intereses de los de arriba proyectada en las frustraciones de los de abajo para linchar a los indeseados de más abajo, es por lo menos una cobardía al cuadrado. Por no entrar a considerar que los fanáticos post humanistas (los fanáticos son los de abajo que defienden los intereses de los de arriba contra sus propios intereses, no los de arriba que simplemente defienden sus propios intereses) suelen ondear la diversa y contradictoria bandera de la cruz al tiempo que se rasgan las vestiduras y se golpean el pecho alegando que son los seguidores de aquel hombre que pregonaba amor indiscriminado y se rodeaba de marginados. Aquel a quien el poder imperial de turno y los siempre necesarios colaboracionistas locales crucificaron junto con otros dos criminales.

Diferentes estudios han mostrado que cuanto mayor son las diferencias sociales y económicas que separa a los de arriba de los de abajo mayor espacio mediático se les da a los problemas de la inmigración y la criminalidad. Esto es igual tanto en los países centrales como en los periféricos, en los ricos como en los pobres. Hay que agregar otra característica que se da incluso en las ponencias de los estudiantes universitarios: el debate (o mejor “verbalización social”) es planteado con su axioma y corolario desde el inicio al ser presentado como “el problema de la inmigración” y no como “el desafío” o “la gran oportunidad de la inmigración”.

Aunque el presidente Donald Trump perdió las elecciones en 2016, llegó a la Casa Blanca por un sistema electoral inventado para proteger a los estados esclavistas del sur en el siglo XVIII y con un discurso racista, como en Europa, apenas escondido en la eterna y cobarde excusa de la legalidad que, como ya hemos analizado antes, históricamente se ha promovido y respetado cuando convenía a los grupos en el poder. Con notables y heroicas excepciones, siempre gracias a demonizados luchadores sociales. El racismo no se crea ni se destruye; solo se transforma.

La fecha del 14 de julio de 2019 como inicio de las redadas contra los inmigrantes ilegales es arbitraria pero consistente con la psicología fascista que ama las decisiones intempestivas y simbólicas (fácil de mediatizar) contra algún grupo específico de los de abajo demonizados como “el otro”: judíos de a pie, musulmanes de a pie, inmigrantes de a pie. Claro, no cualquier inmigrante ilegal sino los más pobres, desesperados y con la piel más oscura. Los otros inmigrantes ilegales, si son blancos, pasan desapercibidos o, si son blancas, hasta se convierten en Primera Dama, sin importar que sus padres fuesen (por voluntad propia y por la misma vocación de alpinistas) miembros del partido comunista en algún país de Europa. Otra prueba de que los inmigrantes hacen el trabajo que los ciudadanos no quieren hacer.

El tribalismo, la horda fascista, racista, misógina y el asco por los iguales derechos ajenos pasará. No sabemos cuándo, pero estoy convencido que es una reacción global a todo lo poco o mucho que se ha logrado en ese sentido en los últimos siglos y una previsible máscara a un conflicto agravado entre los cada vez menos que cada vez tienen más y los cada vez más que sienten pero no entienden que están siendo marginados, en el mejor de los casos convertidos a mansas bestias de consumo. Un proceso histórico que no puede perpetuarse, que explotará en una catástrofe descontrolada que nadie querrá, ni siquiera los de arriba, tan acostumbrados a expandir sus feudos en cada crisis controlada, como la que vendrá en el 2020.

Los poderosos ancianos que gobiernan el mundo llevan una ventaja existencial: no verán los frutos de su odio y de su codicia. Por eso no les importa nada a largo plazo, aunque repitan lo contrario. Sobre todo si creen haber comprado un pent-house en el reino del Señor a fuerza de limosnas y de rezar cinco minutos por día con caras compungidas. Para ellos y para los de abajo “el tiempo es oro”, un mito que se desmonta solo considerando que ninguna montaña de oro puede comprarles tiempo. Como no pueden acumular tiempo acumulan oro, destrozando la vida de los más débiles y desesperados, de los más jóvenes que son, por lejos, quienes tienen más tiempo que oro. Algo que no se les perdona.

Jorge Majfud es profesor uruguayo-estadounidense.

 

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Kyriakos Mitsotakis, ex banquero graduado en Harvard.

El “voto bronca” contra Syriza que el 39,9 % de la población griega depositó en las urnas el domingo 7 de julio devolvió al poder al partido conservador que, junto a la otra gran fuerza tradicional, Pasok, llevó al país a la severa crisis económica que ya se extiende por más de diez años. Las promesas incumplidas del centro-izquierda Alexis Tsipras en cuanto a las políticas de austeridad que estaba encomendado a eliminar o, al menos, suavizar se tradujeron en una diferencia de más de 8 puntos con el líder de Nueva Democracia (ND), Kyriakos Mitsotakis, en los recientes comicios generales. Este giro de 180 grados en el parlamento heleno- los conservadores tienen ahora la mayoría absoluta con 158 escaños de 300- no solo significa la reorientación del país hacia un rumbo netamente neoliberal sino también la recuperación del mando por parte de una de las dinastías griegas más influyentes. El nuevo primer ministro es hijo del ex mandatario Kostas Mitsotakis, hermano de la ex ministra y alcaldesa de Atenas, y tío del recién electo intendente de la capital, Kostas Bakoyannis. Oriunda de la isla de Creta, esta familia se reparte el poder con otros dos clanes: los Karamanlis, de donde proviene el fundador de ND, y los Papandreu, familia de cuyo origen son tres ex primeros ministros del partido socialista Pasok. Después de que en 2015 una formación independiente como Syriza irrumpiera por primera vez en esta dinámica “hereditaria” del gobierno, el peso de la tradición y quizás el miedo a nuevos “experimentos” volvieron a ubicar al Ejecutivo heleno dentro de su marco archiconocido.

El discurso de un dirigente como Mitsotakis- formado en Harvard, con larga carrera política y experiencia en la banca- al apostar por la estabilidad económica, la atracción de inversiones extranjeras y una drástica reducción de impuestos logró convencer al casi el 40 % de los votantes, que esta vez no creyeron en las promesas de Tsipras ni en sus últimas medidas a contrarreloj para revertir los efectos devastadores de la austeridad pactada con Europa. Si bien durante el mandato de Syriza la economía registró el primer repunte en diez años de profunda y continuada recesión- el PIB creció un promedio anual del 2% y el desempleo pasó del 27,5% en 2013 al 18,5 % según datos de la Oficina Europea de Estadística (Eurostat)- Grecia sigue estando a la cola de Europa en condiciones laborales y salarios. En un país con una deuda del 180% del PIB y tres rescates de la “Troika”- Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI- por la suma total de 290 mil millones de euros a sus espaldas, los pocos beneficios que a nivel macroeconómico pueden vislumbrarse no llegan todavía a la vida cotidiana de la gente. “Se ha creado un mercado negro de trabajadores en el cual la gente cobra 300 o 400 euros por mes por un empleo a jornada completa sin ningún tipo de contrato. Estamos hablando de esclavitud”, exclama el economista Leonidas Vatikiotis, uno de los fundadores de la Comisión por la Auditoría de la Deuda Griega y asesor del reconocido documental Debtocracy (Deudocracia).

“Grecia está bajo control hasta el 2060, no saben cómo admiramos lo que hicieron en Argentina al echar al FMI y cancelar la deuda”, afirma, por su parte, Dionisios Eleutheratos, politólogo, periodista y co-autor de un libro dedicado al análisis de la era “post memorándum”. Los objetivos económicos pactados con Europa por el gobierno de Syriza- un superávit primario del 3,5% hasta 2022 y del 2% hasta 2060- son considerados por derecha e izquierda como algo asumible solo a costa de nuevos recortes en el, ya de por sí exiguo, gasto público. Kyriakos Mitsotakis insistió durante la campaña en que, gracias a su programa económico, reconquistaría la confianza de los mercados y podría renegociar esas duras condiciones con los acreedores. “El lunes hubo reunión del Eurogrupo y su primera reacción ante el cambio de gobierno en Grecia fue recordarle que las cifras de superávit son y seguirán siendo las pautadas. Veo muy difícil que Alemania o Francia aflojen. Habrá que esperar, de todos modos, qué pasa también en el marco internacional porque Europa está ahora en guerra económica con Trump y eso puede derivar en nuevas líneas de acción”, reflexiona Eleutheratos.

Según el politólogo, la senda propuesta por ND se parecerá mucho a la del presidente argentino Mauricio Macri. “Mitsotakis habla de un nuevo programa de privatizaciones, incluso más de las que ya hubo a lo largo de todos estos años debido a los acuerdos con el FMI y otros acreedores internacionales. Anuncia además la reducción de impuestos para las empresas, pero ¿de dónde saldrá ese dinero que ya no va a entrar en el Estado? Muchos tememos que de la salud y la educación pública, como se hizo durante toda esta década de austeridad”, advierte Eleutheratos.

El neoliberalismo no es el único pilar del nuevo Ejecutivo heleno, también lo son el nacionalismo y la religión. En su toma de posesión el lunes 8 de julio, Kyriakos Mitsotakis juró sobre la biblia- y no sobre la Constitución como lo hizo en 2015 Alexis Tsipras- en una ceremonia presidida por las máximas autoridades de la Iglesia ortodoxa griega y a la que los 51 ministros- de los cuales solo 5 son mujeres- asistieron rodeados de sus familias. “Grecia es uno de los pocos países de Europa donde la religión y el Estado no están separados. La Iglesia participa en la política exterior, en la educación, en todo… Y ahora con el nuevo gabinete puede estar tranquila”, asegura el politólogo Eleutheratos, remarcando que tampoco Syriza se atrevió a limitar el dominio eclesiástico.

El fervor patriótico está presente en cada palabra de Mitsotakis, sobre todo, desde que en junio del 2018 Tsipras y el primer ministro de Macedonia del Norte, Zoran Zaev, firmaran el acuerdo que puso fin a una disputa entre los dos estados durante más de 30 años por el nombre de Macedonia. A la cabeza de multitudinarias manifestaciones en Atenas y Salónica- capital de la región griega Macedonia que protagoniza el conflicto por el topónimo- Mitsotakis aseguró que, al llegar al poder, procuraría vetar el acceso de Macedonia del Norte a la Unión Europea “si los intereses nacionales [de Grecia] no se garantizan”. En la misma línea se pronunció el flamante mandatario con respecto a las tensiones con Turquía por sus recientes incursiones en las aguas territoriales de Chipre a causa de posibles yacimientos de hidrocarburos. “Bruselas deberá sancionar a Turquía por su violación de la soberanía chipriota y el pueblo griego, a su vez, tendrá que demostrar unidad nacional y determinación para hacer frente a la amenaza”, proclamó Mitsotakis en su último acto de campaña.

La derecha radical ocupa también un lugar destacado dentro del nuevo gabinete que asumió el martes 9 de julio. El jefe de Gobierno nombró como ministro de Desarrollo a Adonis Georgiadis y ministro de Agricultura a Makis Voridis, dos representantes del partido nacionalista de extrema derecha LAOS que en 2012 se quedó fuera del parlamento y luego fue parcialmente absorbido por la formación de Mitsotakis. Uno de ellos, Georgiadis, está acusado de comentarios antisemitas y propuso en 2013, como ministro de Sanidad del anterior gobierno de ND, someter obligatoriamente a la prueba del sida a prostitutas, indigentes y personas sin papeles. “La extrema derecha siempre estuvo dentro de ND. En 1977 había en Grecia un partido nostálgico de la dictadura- recuerda Dionisios Eleutheratos- que tenía un porcentaje muy parecido al de los neonazis de Aurora Dorada y después desapareció ¿por qué? Porque sus integrantes se fueron a Nueva Democracia”.

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Ni un fumador en 2030: el nuevo objetivo del gobierno británico

El Gobierno británico tendría previsto presentar en los próximos días un plan para erradicar el tabaco del país en 11 años. El objetivo es que en 2030 todos los fumadores hayan abandonado este hábito o se hayan pasado al cigarrillo electrónico.

 

 

Basta con salir a la calle para comprobar que el tabaco es un hábito cada vez menos popular entre la sociedad británica y las estadísticas lo confirman: el número de fumadores no ha dejado de bajar en los últimos años hasta convertir a Reino Unido en el segundo país de Europa con menos fumadores, solo por detrás de Suecia.

Las últimas cifras oficiales señalan que el 16,6% de la población británica mayor de 16 años es fumadora y la mayoría de ellos confiesa que le gustaría dejarlo. Están de suerte porque el gobierno británico quiere ponérselo fácil y lograr así que en 2030 Reino Unido sea un país libre de tabaco.

El diario Daily Mail, ha adelantado que el Ministro de Sanidad, Matt Hancock, tiene previsto presentar en los próximos días un ambicioso plan, al que ya ha tenido acceso esta publicación, con el que pretenden que de aquí a once años todos los fumadores hayan abandonado este hábito o se hayan pasado al cigarrillo electrónico, cuyo consumo sí va en aumento; actualmente el 6,3% de los británicos vapea.

 

¿Cómo pretenden conseguirlo?

 

Hasta ahora el objetivo del gobierno era reducir el número de fumadores al 12% de la población en 2022 pero, como indicarían estos documentos, el Gobierno británico está decidido a terminar con el trabajo que ya han empezado.

La primera de las nuevas medidas del Ejecutivo británico pasaría por seguir concienciando a la población del riesgo de este hábito, que está vinculado con 114.500 muertes cada año. De ahí que -según este diario- una de esas acciones sería exigir a las tabacaleras que incluyan en las cajetillas pequeños folletos con consejos para dejar de fumar.

Aunque hay un hecho que no se puede obviar: no todos los fumadores consumen esas cajetillas porque no todos en este país compran tabaco de manera legal. Que en Reino Unido esté grabado con el equivalente a un 20% de IVA hace que el precio se dispare -la misma cajetilla que en España ronda los 5 euros aquí puede superar los 14 euros, por ejemplo- y la consecuencia inmediata de esto es un importante mercado negro al que el gobierno también intentará poner freno con su nuevo plan.

Además, para asegurarse de que todos los fumadores reciban la ayuda necesaria para abandonar este hábito sin que ello repercuta en el servicio nacional de salud (NHS), otra de las medidas que el gobierno baraja es obligar a las tabacaleras a que sean ellas las que asuman el coste de esos tratamientos.

De momento, los fabricantes de tabaco no se han pronunciado pero sí grupos de presión como Forest  (Organización de la Libertad para el Derecho a Disfrutar Fumando Tabaco), cuyo director apela a la "democracia" para criticar que "se obligue a adultos a dejar un habito legal que muchos de ellos disfrutan”.  Simon Clark, que así es como se llama, reclama que al menos se espere a que haya un nuevo Primer Ministro antes de plantearse cualquier medida. Sabe muy bien por qué lo dice: el favorito para hacerse con el cargo es Boris Johnson y, según algunas informaciones recientemente, su campaña para llegar al 10 de Downing Street podría estar vinculada al lobby del tabaco.

Mapa del tabaco en Reino Unido

Pero las estadísticas revelan también que el trabajo que las autoridades británicas deberán poner en práctica para lograr su objetivo no debería ser el mismo ni en todos los territorios ni para toda la población.

Analizando el mapa del tabaco en Reino Unido se comprueba, por ejemplo, que no se fuma lo mismo en las grandes ciudades que en el medio rural - más en Irlanda del Norte, Escocia y Gales que en Inglaterra; que quienes ganan mas de 45.000 euros fuman menos (10,7%) que los que están entre 11.000 y 16.000 euros (22,3%); por sexos, los hombres fuman más (17%) que las mujeres (16,2%); por edades, los jóvenes de 16 a 24 años (23%) más que los mayores de 60 años (10,2%); y que mientras 1 de cada 4 personas que desempeña trabajos que requieren un esfuerzo físico son fumadores, solo 1 de cada 10 de los que ejercen profesiones de perfil intelectual siguen llevándose un cigarrillo a la boca.

Más de medio siglo luchando contra el tabaco

La que está dispuesto a librar ahora podría ser la última batalla del gobierno británico en la guerra que hace más de 50 años le declaró al tabaco. Entre sus históricas medidas están: la prohibición en 1964 de su publicidad en radio y televisión; la prohibición en 2002 de cualquier anuncio impreso; en 2005, las empresas de tabaco dejaron de poder patrocinar equipos deportivos; en 2007 entró en vigor la prohibición de fumar en espacios públicos; en 2011 desaparecieron las máquinas expendedoras y desde 2016 los paquetes de cigarrillos están sujetos a lo que se conoce como empaquetado neutro por el que las cajetillas tienen que ser todas iguales independientemente del fabricante: mismo color (Pantone 448 C), mismas imágenes referidas a los riesgos y consecuencias de su consumo, mismos mensajes y el nombre de la marca en pequeño y con una tipografía completamente aséptica.

 

15/07/2019 07:35 Actualizado: 15/07/2019 07:37

Por cristina casero

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