La metáfora de Ester y el mito apocalíptico de Trump y los evangelistas sionistas vs. Irán

Más allá de los consabidos parámetros –el contencioso nuclear, el control del petróleo, la disrupción de la Ruta de la Seda de China, etcétera– en la multidimensionalidad de la guerra de Estados Unidos-Israel contra Irán desde hace 41 años, con sus altas y bajas, existe un nodal rubro teológico que subsume el choque de dos cosmogonías escatológicas: los evangelistas sionistas –que epitomiza el quinteto Donald Trump, los dos Mike (el vicepresidente, Pence, y el secretario de Estado, Pompeo), el talmúdico Jared Kushner y el saliente premier israelí Benjamín Netanyahu– versus los chiítas jomeinistas del eje de la resistencia de Irán-Irak-Siria-Líbano-Yemen (https://bit.ly/2TfIHOA).

La metáfora de la reina israelita Ester es muy socorrida por el fundamentalista evangelista sionista Pompeo, quien ha sido señalado como instigador, en alianza con Netanyahu, del asesinato del icónico general iraní Qasem Soleimani. Según la narrativa paleobíblica, las imploraciones de Ester ante Jerjes evitaron la aniquilación del pueblo hebreo por Haman, asesor del rey persa en el siglo V a. C.

Sarah Posner exhibe que los dos Mike (Pence y Pompeo) con sus correligionarios evangélicos rezan para una guerra con Irán: son quienes impulsaron a Trump a asesinar a Soleimani, como proponentes ardientes (sic) de los cristianos sionistas (https://bit.ly/30czCaR).

Posner afirma que Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán en 2018, por instigación de Pompeo, quien está convencido de que Trump es “la nueva Ester (sic), destinado a salvar a Israel” de la amenaza iraní (https://bit.ly/36KQ5FN). En su narrativa distorsionada, Pompeo se atraganta en que el rey persa Jerjes aceptó las imploraciones de Ester al revocar el edicto de Haman.

Pompeo ha sido quemado por los multimedia de Estados Unidos por haber instigado el asesinato con el pretexto de inminentes ataques terroristas por Irán contra los intereses de Estados Unidos, sin ninguna evidencia, en similitud nostálgica con las mentiras de destrucción masiva que formuló Baby Bush para invadir Irak, donde Estados Unidos permanece desde hace 17 años y cuya expulsión ha sido exigida por el parlamento árabe.

Según Michelle Goldberg, Pompeo “vislumbra la política exterior como vehículo para la guerra santa” (https://bit.ly/2shvPwz), con dedicatoria contra Irán (https://bit.ly/2R77wtF), basada en su sagrada alianza con los cristianos sionistas del grupo Cristianos Unidos por Israel (CUFI, por sus siglas en inglés), que encabeza el televangelista texano John Hagee (https://bit.ly/2QIzBZe).

Hagee, mandamás de CUFI, exige la guerra contra Irán inspirado en un escenario similar al Armagedón apocalíptico.

El historiador Thomas Lecaque aduce en The Washington Post que el mito apocalíptico ayuda a explicar el apoyo evangélico a Trump, quien cuenta con “65 por ciento de apoyo de los votantes evangélicos blancos (sic)”: los WASP (blancos protestantes anglosajones, https://bit.ly/2FIl21k).

Como anticipación de las profecías paleobíblicas, un momento de éxtasis para los evangelistas apocalípticos (https://bit.ly/3a3zZsI) lo constituyó el traslado a Jerusalén por Trump de la embajada de Estados Unidos en Israel.

Los rezos evangélicos son comunes en las reuniones de gabinete en la Casa Blanca, como ha extendido Rick Perry, ex secretario de Energía y anterior gobernador de Texas, quien afirma que Trump es el elegido y ha sido enviado por Dios para realizar grandes cosas.

Los evangelistas sionistas ven a Trump como su figura bíblica y emisario de Dios (https://bit.ly/2FHe1xU)”.

Paula White, asesora espiritual (sic) de Trump, converge con la cosmogonía de los dos Mike (Pence y Pompeo): la política contemporánea epitomiza una guerra santa entre el Bien –obviamente representado por Trump– y el Mal –evidentemente personificados por los enemigos de éste (https://bit.ly/381yI3x).

Así, Trump constituye una triunfal figura apocalíptica que evoca la leyenda medieval del Último Emperador Mundial (https://bit.ly/2sZGDQn) para cumplir la profecía de Daniel, preparar la parusía y la batalla apocalíptica final entre el Bien y el Mal. Amén.

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Gasem Soleimani, cronología de un magnicidio al servicio de una guerra

Donald Trump, acosado por continuos escándalos, necesitaba una victoria. Dice el exembajador del Reino Unido en el Líbano Tom Fletcher que Soleimani era una «figura mucho más poderosa que Bin Laden o al-Bagdadi”. En mayo del 2011, cuando la popularidad de Obama habia caído por los suelos, mandó a rematar el fantasma de Bin Laden, convirtiéndose por unos meses en un superhéroe.

 El asesinato extrajudicial por EEUU de Gasem Soleimani (GS), comandante de la Fuerza Quds, la rama de los Guardianes Islámicos de Irán para las operaciones en extranjero, además de ser la muerte más importante para la República Islámica de Irán (RII) después de Jomeini, es la convergencia de tres realidades paralelas:


1. La ley del proceso del tránsito de los cambios cuantitativos, en las relaciones entre la RII y EEUU, a los saltos cualitativos;
2. El choque entre los intereses de las élites de diferentes estados en Oriente Próximo, que alberga la mayor reserva del oro negro del planeta, desdibuja la lucha de clase de millones de sus sufridos ciudadanos, y
3. La determinación de EEUU, desde el fin de la Unión Soviética en 1991, de cambiar el mapa de la zona (congelada desde la desintegración del imperio otomano en 1916) y convertir a sus países estratégicos en estados fallidos controlables: Irak, Afganistán, Libia, Siria, Yemen, y ahora le toca a Irán (y por ocho motivos), mientras Turquía y Arabia Saudí ponen su barba a remojar.


El asesinato de GS el día 3 de enero es una nueva fase de este plan contra Irán, que se puso en marcha con la presidencia de Donald Trump y se intensificó el verano pasado.


A lo largo del 2019, EEUU e Israel bombardearon en diversas ocasiones las sedes del grupo paramilitar chiita iraquí Hashad al Shaabi «Unidades de Movilización Popular» (UMP) vinculado a Quds en Siria y en Irak, país que no es más que una base militar de EEUU desde 2003 contra Siria, Irán, Turquía y Arabia Saudí.


• 27 noviembre: el consulado de Irán en Nayaf (Irak) es incendiado: EEUU pretende desiranizar al régimen de Bagdad.
• 27 de diciembre: China, Irán y Rusia realizan unas maniobras militares conjuntas en el océano Índico. Ninguno puede permitir que EEUU se haga con el control del Golfo Pérsico ni con Irak.
• 28 de diciembre: EEUU acusa a Kataeb Hizbolá «Brigadas del Partido de Alá» iraquíes, de haber disparado cohetes contra la base K1 de su ejército en Kirkuk, matando a un contratista estadounidense. El grupo lo niega y exige que se publiquen los datos de la supuesta víctima. Trump que se habia negado a atacar Irán, promete venganza: ya habia determinado que el “terrorismo” sería el casus belli contra Irán.
• 29 de diciembre: EEUU ataca con sus F-15E cinco bases de Kataeb, en Irak y Siria, y mata a 24 de sus hombres.
• 31 de diciembre: un grupo de Kataeb, tras el funeral de las víctimas, se dirige a la Zona Verde de Bagdad, sin que las fuerzas de seguridad se les impidieran (¡las mismas que aplastaron con máxima crueldad las protestas ciudadanas!), y asalta la embajada de EEUU. La guardia de la sede les dispara gases lacrimógenos, impidiendo que accedan al edificio principal. Los asaltantes salen y acampan delante de edificio, anunciando que hasta la salida de las tropas de la ocupación no abandonarán la sentada.
• 1 de enero de 2020: en un comunicado, las UMP pide a los acampados retirarse de forma pacífica, Los afiliados al Kataeb no les gusta la idea, aunque se marchan.


Esta era la cuarta “crisis de la embajada de EEUU” en las últimas décadas:


1. Saigón (hoy, Ho Chi Minh), 30 de abril del 1975. Cerca de mil personas se quedaron atrapadas en la sede diplomática ante el avance del Frente Nacional de Liberación de Vietnam. Unos pocos fueron evacuadas por el helicóptero.
2. Teherán, 1979. En los 444 días de la ocupación de la embajada, el perfil de los asaltantes, así como sus demandas fueron cambiándose. Al final, Jomeini llegó a un acuerdo secreto con los republicanos para arruinar la reelección de Jimmy Carter en favor de Reagan, a cambio de recibir armas. ¡Lo que cuenta Argo, es la versión de la CIA!
3. Bengasi, consulado de EEUU, 11 de septiembre de 2012. Un grupo de “yihadistas”, que habían sido trasladados de Afganistán e Irak a Libia para desmantelar el Estado libio, facilitando la tarea de la OTAN, mataron al embajador Christopher Stevens. El incidente acabó con las aspiraciones políticas de Hilary Clinton.


En el caso de Bagdad, Donald Trump y Ali Jamenei controlaron la situación: Tanto los asaltantes como los guardianes de la embajada tuvieron cuidado de no matar a nadie. «Esto no será un Bengasi«, dijo Trump, y al ser preguntado sobre la posibilidad de una guerra con Irán: «No veo que eso suceda«, «me gusta la paz«, dijo. Por su parte, Jamenei afirmó que «no buscamos guerra«, dándose una nueva tregua, eso parecía, hasta la siguiente ronda de crisis.


Posibles autores y objetivos


La toma de la embajada en Irak -que fue construida en 2009 por un coste de 750.000 dólares y cuenta con 16.000 personas en nómina- puso en un serio aprieto a Trump: tenía que reaccionar.


Sobre quién estaba detrás y qué pretendía, aquí unas hipótesis:


• Irán, con la intención de:


Mostrar a EEUU que puede someterle a la «máxima presión», respondiendo a la campaña de «máxima presión» a Irán y estrangular su economía.
Revelar la vulnerabilidad de EEUU ante el mundo, burlándose de “la grandeza de América” de Trump.
Lavar la cara de la milicia impopular de UMP y presentarle como una fuerza “anti-imperialista”.
Distraer la atención de las masivas protestas de los pobres contra un régimen teocrático y una élite corrupta.
Dar la impresión de que las fuerzas del orden (e incluso el ejército) iraquíes están más a las órdenes de la RII que a la de EEUU.


• Israel que ha hecho todo lo posible para empujar a EEUU a convertir Irán en cenizas.
• La industria militar -que acaba de imponer su mega “Guerra de Galaxias” al Congreso y necesita más conflictos ahora que se anuncia el fin del ISIS, y los sectores anti-Trump de EEUU, como los halcones más belicistas y los demócratas.


Soleimani, el Bin Laden de Trump


• 3 de enero: el secretario de Defensa de EEUU, Mark Esper, afirma que su país tiene la autoridad para realizar ataques preventivos (¡como Bush!) contra Irán. Horas después, el Pentágono sigue el rastro del general, desde el aeropuerto de Teherán hasta el de Bagdad, donde es recogido por el subcomandante de la UMP Abu Mahdi al Mohandes y otras cinco personas. Allí, sus coches son atacados por los misiles de la Sección 127e del Pentágono, especializada en la lucha contra Al Qaeda. ¿Cómo varios altos militares viajaban juntos, infringiendo las normas más básicas de seguridad, y en un país bajo el control militar absoluto de EEUU? Aunque las fuerzas poriraníes del gobierno iraquí han creado su propio servicio de inteligencia, es obvio que poco pueden hacer contra la superpotencia.


Donald Trump, acosado por continuos escándalos, necesitaba una victoria. Dice el exembajador del Reino Unido en el Líbano Tom Fletcher que GS era una «figura mucho más poderosa que Bin Laden o al-Bagdadi”. En mayo del 2011, cuando la popularidad de Obama habia caído por los suelos, mandó a rematar el fantasma de Bin Laden, convirtiéndose para unos meses en un superhéroe.


Posibles consecuencias:


• Debilitar la relación de la Fuerza Quds con las milicias chiitas de la región: pues, el factor personal importa. GS era carismático y durante 20 años habia creado una profunda amistad con otros jefes islamistas en la zona y ahora es difícil llenar este vacío. Además, poseía una serie de informaciones sobre la situación militar de la zona que no la tienen ni sus compañeros.
• Golpe a la facción de la RII que representa Ali Jamenei. Ahora debe buscar otro candidato para sustituir al presidente Rohani. Hace unos meses y ante los rumores de un golpe de estado, el general GS le dijo con sarcasmo a Rohani: “Yo no necesito hacer un golpe de estado”. El hombre más fuerte de la RII que había creado un gobierno en la sombra presumía en julio del 2018 de cooperar con EEUU, revelando que Obama le habia pedido a él que no al presidente de Irán a que garantizase la seguridad de los soldados de EEUU cuando iban a salir de Irak. En el febrero del 2019, llegó a invitar a Bashar al Asad a Teherán, impidiendo que el ministro de exteriores Javad Zarif participara en los encuentros. Zarif presentó su dimisión en protesta.
• Es difícil saber si habrá una ofensiva de la RII contra los intereses de Israel o de EEUU, o Teherán tomará una posición defensiva. Lo cierto es que, durante una serie de asesinatos selectivos de Israel contra los líderes del Hizbolá libanés, organización fundada por los Guardianes Islámicos, aunque Hizbolá juraba venganza, al final vencía la cordura: ocurrió con el jefe de la inteligencia del grupo Imad Mugniyah(en 2008) por ejemplo, o el alto comandante de la milicia Mustafa Badreddin (en 2016).
• Conscientes de que la base electoral del presidente no desea guerra, la RII y el Partido Demócrata (que le ha prometido recuperar el acuerdo nuclear si gana las elecciones del 2020) pueden pactar una estrategia y sabotear la promesa electoral de Trump de “salgamos de todas estas estúpidas guerras». Será una apuesta arriesgada, sin duda.
• Trump que se aplica la teoría de Madman, a pesar de su promesa no sólo ha enviado 14.000 soldados más a Oriente Medio el año pasado, sino que prevé mandar a otros 3000 para luchar contra Irán.
• Rusia condena el atentado y lo considera un grave error de EEUU. Vladimir Putin conoció a GS cuando el general hizo una visita secreta a Moscú el 24 de julio del 2015, para proponer a Rusia a intervenir en la guerra de Siria. Allí nació la coalición 4+1: Irán, Rusia, Siria, Irak y Hizbolá. Ahora, Putin podrá jugar el papel de mediador entre EEUU y la RII, con el fin de bajar la tensión (que no lo conseguirá) y elevar su perfil del pacificador de los conflictos a nivel mundial.
• Benjamín Netanyahu se apunta una nueva victoria. Israel, que no EEUU, es el único ganador de las guerras que azotan Oriente Próximo.
• Disparar el precio del barril de petróleo Brent, en un 2,4%. Una guerra no sólo afectará a las exportaciones de 15 millones de barriles de petróleo por el Golfo Pérsico, también hará subir la factura de las calefacciones en EEUU.
• La guerra (en su versión bélica) dependerá de numerosos factores, que ante la ausencia de un movimiento antimilitarista a nivel mundial, ya parece inevitable

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Venezuela: un día con dos presidentes de dos Asambleas Nacionales

El opositor Luis Parra fue elegido en lugar de Juan Guaidó; pero éste fue ratificado en el cargo fuera del hemiciclo


Con los votos de parte de la oposición y del chavismo, Luis Parra, del partido Primero Justicia, asumió al frente del Legislativo. Sin embargo, Juan Guaidó denunció que no lo dejaron ingresar al edificio, desconoció el nombramiento y fue reelecto en sesión paralela.

 

La Asamblea Nacional (AN) de Venezuela tiene una nueva junta directiva. Juan Guaidó, quien había asumido el año pasado en esta misma fecha, ya no es el presidente del Poder Legislativo. En su lugar fue elegido este domingo otro diputado de la oposición para el período 2020-2021: Luis Parra, del partido Primero Justicia.


Ese giro ocurrido en horas de la tarde, fue seguido por otro, aún más inesperado en la noche: los diputados de la derecha que no reconocieron la elección de Parra realizaron una sesión en la sede del periódico El Nacional donde ratificaron a Guaidó al frente del Legislativo.


El domingo terminó así con dos presidentes de AN, uno desde la sede del Palacio Legislativo y otro desde la sede de un medio de comunicación opositor al gobierno. La fractura de la oposición, que venía agrandándose en la AN debido a las acusaciones mutuas de corrupción, devino en un escenario de impredescibles consecuencias.


El resultado del domingo 5 de enero en la AN legalmente convocada era predecible. Se sabía, con anterioridad, acerca de la existencia de dos propuestas de junta directiva: una encabezada por Guaidó, y otra por un sector de la oposición que había manifestado su desacuerdo con la coalición de Guaidó en los últimos meses.


Ese escenario tenía la incertidumbre acerca de quien lograría la mayoría de votos necesarios, y se especulaba que el sector de Parra contaría con el apoyo -como finalmente sucedió- de los votos del bloque de parlamentarios del chavismo.
La jornada se vio además marcada por la denuncia que realizó Guaidó desde las calles cercanas al Palacio, donde afirmó que el operativo de seguridad le impedía entrar a la sesión para presidirla y ganar con la mayoría que aseguró tener. Junto a él se encontraban otros diputados, algunos de los cuales inhabilitados por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).


Esa versión fue desmentida tanto por los parlamentarios del chavismo, así como, por ejemplo, por Luis Parra y el diputado opositor José Britto, quienes aseguraron que Guaidó no ingresó a la sesión en vista de que sabía que no lograría los votos suficientes. Guaidó habría optado por mostrarse impedido de ingresar al recinto y así no perder la presidencia por los votos.


Ante la ausencia de Guaidó para dirigir la sesión, asumió la dirección el diputado más antiguo de la AN, Héctor Agüero, para presentar la propuesta de la lista encabezada por Parra, que obtuvo los votos necesarios.


“Treinta diputados de las regiones que nos cansamos del secuestro, que queremos abrirle un camino a la despolarización del país, dejamos claro cuál era nuestro planteamiento, presentamos nuestra alternativa, se dio una votación por aproximadamente 150 diputados que están registrados en cámara”, afirmó Parra luego de su elección al frente de la AN.


El gobierno norteamericano se pronunció rápidamente a través de Mickael Kozak, subsecretario adjunto de la oficina de asuntos del hemisferio occidental del Departamento de Estado, y calificó la sesión como de “farsa” y aseguró que Guaidó seguía siendo el “presidente interino de Venezuela”.


Ese reconocimiento fue una luz verde para que Guaidó y el bloque político que lo acompaña iniciaran la sesión en la sede del periódico opositor El Nacional. Al ser ratificado en esa instancia paralela, el gobierno norteamericano puede mantener su reconocimiento a Guaidó como presidente encargado del país.


¿Qué hará la AN que dice presidir Guaidó desde fuera del hemiciclo? No sería la primera vez que la oposición busca crear una institución paralela, como el caso del denominado TSJ “en el exilio”, formado en el 2017 y, desde entonces, fuera del país y, sobre todo, fuera de los debates de la gente. La AN paralela corre el riesgo de quedar en el olvido en caso de no realizar acciones de envergadura en tiempos breves.


Preguntarse por Guaidó significa anticipar qué buscará hacer el gobierno norteamericano que, hasta el momento, ha realizado cálculos errados: Guaidó nunca construyó un esbozo de gobierno paralelo, su capacidad de movilización tuvo su último fracaso en el mes de noviembre, y la oposición se fracturó sin retorno, por el momento, a la unidad.


Esa pregunta por Estados Unidos (EEUU) lleva a analizar el escenario norteamericano, donde Trump, enfrentado a un juicio político, cuenta con el apoyo de su partido que lo defenderá en el Senado y en las urnas del 2020, pero ese respaldo se ha traducido en la mayor apertura interna a los sectores neoconservadores.


Lo sucedido el domingo, calificado mediáticamente como un golpe de Estado en el parlamento, puede ser una oportunidad para justificar un nuevo escalón en el ataque contra el gobierno venezolano y el proceso político que encabeza.


Los próximos pasos a esperar serán los anuncios de la AN presidida por Guaidó, las medidas públicas y operaciones encubiertas que tomará EE.UU., y la convocatoria a las próximas elecciones legislativas que, en vista de los acontecimientos, no serán reconocidas por el gobierno norteamericano y, en consecuencia, por quienes han creado una AN paralela.

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Una venganza norteamericana contra Irán y una guerra inminente en Oriente Medio

El general Suleimani eliminado en Bagdad representaba el símbolo de que Irán había sido el gran beneficiado por la invasión de Irak por EEUU en 2003


En marzo de 2008, una ofensiva militar del Gobierno de Maliki para imponer el orden en Basora, en el sur de Irak, y acabar con el poder de la milicia del Ejército del Mahdí y varias organizaciones criminales se inició de forma desastrosa. Ni siquiera la ayuda norteamericana con ataques aéreos permitió controlar la situación. En menos de una semana, murieron cerca de 500 personas. Hasta que llegó el momento del general Qasem Suleimani.


Varios diputados iraquíes de partidos chiíes se trasladaron a la ciudad iraní de Qom para reunirse con el jefe desde finales de los años 90 de la Fuerza Quds, una unidad de élite de la Guardia Revolucionaria iraní, y pedirle que gestionara una tregua. El primer ministro Maliki había prometido no negociar con el Ejército del Mahdí. Suleimani tenía otras ideas al respecto y asumió los contactos hasta obtener un alto el fuego que fue el primer paso para llegar después a la pacificación de la ciudad, siempre inestable como era habitual en Irak.


Fue una de las primeras ocasiones en que los medios de comunicación norteamericanos prestaron atención a Suleimani, destacando el aire misterioso de su influencia en Irak y otros lugares. Era el hombre indispensable de la maquinaria militar y de espionaje de su país en el exterior y después fue un protagonista clave de la guerra de Siria en apoyo del Gobierno de Asad y de otros conflictos.


Suleimani fue asesinado con un ataque con misiles lanzados por un dron estadounidense a la una de la madrugada del viernes cerca del aeropuerto de Bagdad. Supone una declaración de guerra a todos los efectos. Donald Trump ha colocado así a Oriente Medio al borde de otro conflicto bélico de consecuencias imprevisibles, por mucho que su secretario de Estado, Mike Pompeo, la denominara una "acción defensiva".


Lo que era indudable en 2008 era que Suleimani representaba el símbolo de que Irán había sido el gran beneficiado por la invasión de Irak por EEUU en 2003. "Un Irán expansionista y fortalecido parece ser el único vencedor" de la guerra de Irak, concluyó una historia oficial de la guerra encargada por el Ejército de EEUU.


Los norteamericanos habían eliminado a Sadam Hussein, el gran enemigo de Teherán, así como antes a otro régimen que odiaba a los chiíes, el de Afganistán. Habían puesto en el poder en Bagdad a una coalición de partidos chiíes, muchos de cuyos dirigentes pasaron el exilio en Irán, mientras sus partidos recibían ayudas económicas del Gobierno iraní para subsistir.


Las autoridades iraquíes no eran todas unas marionetas en manos de Suleimani, pero este contaba con la mayor influencia externa sobre los acontecimientos iraquíes. Todos los primeros ministros iraquíes han tenido lo que se ha dado en llamar una "relación especial" con Irán.


Esto se acentuó cuando los yihadistas del ISIS se hicieron con el control de las ciudades de Faluya y, sobre todo, Mosul y Tikrit. Las milicias chiíes apoyadas por Irán fueron la principal fuerza de choque para ayudar al desorganizado y corrupto Ejército iraquí poco después de la caída de Mosul. Esos grupos armados fueron el embrión de un partido político que fue el segundo más votado en las elecciones iraquíes. Era otra pieza de presión con la que contaba el general iraní.


Documentos secretos iraníes de 2014 y 2015 a los que tuvieron acceso en noviembre The Intercept y The New York Times confirmaron esa influencia. En caso de duda, los iraquíes no podían resistirse. En 2014, Suleimani en persona fue a ver al ministro iraquí de Transportes para pedirle que concediera acceso al espacio aéreo y poder enviar a Siria los aviones con los suministros de armas y material de guerra que necesitaba el Gobierno de Damasco. El ministro dio de inmediato el visto bueno y Suleimani le besó en la frente como muestra de agradecimiento.


Fotos en el frente


Las guerras contra el ISIS y en Siria elevaron al máximo su perfil público. Ya no era nada misterioso, entre otras cosas porque permitía que le fotografiaran en sus visitas a los dos frentes para reunirse con mandos militares y confraternizar con los soldados. Su ayuda al régimen sirio supuso un apoyo fundamental para su supervivencia y Suleimani quería que eso se supiera en Teherán.


Si bien la Fuerza Quds se ocupa también del espionaje, no es el único organismo iraní que se dedica a ello. El Ministerio iraní de inteligencia se quejaba en un documento, reseñado por The Intercept, por la exposición pública de Suleimani "al publicar fotos suyas en distintas redes sociales". Temía que muchos suníes y no pocos chiíes iraquíes terminaran acusando a Irán por la deplorable situación económica y de corrupción del país, como así ha ocurrido.


En las manifestaciones de los últimos meses contra el Gobierno iraquí, hubo muchos gritos contra los iraníes. En el incidente más grave, prendieron fuego al consulado iraní de Nayaf a finales de noviembre. Centenares de manifestantes murieron tiroteados en las concentraciones, en muchos casos a manos de las milicias chiíes.


El precedente de los neocon


Tras la invasión de Irak en 2003 y eufóricos por el rápido fin del régimen de Sadam, los neoconservadores continuaron la presión para llevar también la guerra a Irán. "Cualquiera puede ir a Bagdad. Los hombres de verdad van a Teherán", fue una frase que se popularizó en ciertos ambientes belicistas de Washington. Muchos mandos militares lo consideraban una locura. Eran conscientes de que un país como Irán (actualmente 81 millones de habitantes en 1,6 millones de kilómetros cuadrados) suponía un desafío casi irrealizable comparado con Irak (hoy 38 millones en 437.000 kilómetros cuadrados).


Eso no ha impedido que el deseo de acabar con el régimen de Irán haya sobrevivido a la Administración de Donald Trump. "Vi la pasada noche que había gente bailando en las calles en partes de Irak", dijo a CNN Mike Pompeo. "Tenemos la esperanza de que la gente, no solo en Irak, sino en Irán, vea la actuación americana de la noche pasada como algo que les concede libertad". Es la vieja esperanza de los neocon de provocar un "cambio de régimen" en Teherán.


Recuerda a la frase del entonces vicepresidente Dick Cheney cuando dijo antes de la invasión de Irak que los norteamericanos iban a ser "recibidos como libertadores".


La propaganda se ha puesto rápidamente en marcha. El vicepresidente, Dick Pence, lanzó varios mensajes en Twitter con algunas afirmaciones que son falsas. Dijo que el general iraní "colaboró en el viaje clandestino a Afganistán de 10 de los 12 terroristas que llevaron a cabo los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos". Es falso. Los terroristas fueron 19, 15 de ellos saudíes, y ninguno de ellos tuvo la ayuda de Suleimani o del Gobierno iraní.


Suleimani era indudablemente un enemigo declarado de la presencia militar norteamericana en Oriente Medio y un protagonista básico en la extensión de la influencia iraní en la región en países como Irak, Líbano y Siria. Aportó armas y fondos a grupos chiíes que atacaron a militares norteamericanos en Irak, pero no a los suníes. Pocos militares como él han tenido tanta responsabilidad en la guerra siria, donde han muerto centenares de miles de personas.


Pompeo dijo que la decisión de matar a Suleimani había "salvado vidas", pero no ofreció ninguna prueba. Horas después, Trump compareció ante los periodistas sin aceptar preguntas para decir que "hemos tomado esta acción para detener una guerra".


Guerra es la respuesta más probable a un asesinato selectivo contra el militar iraní más conocido. El líder espiritual iraní, Alí Jamenei, ya ha prometido venganza y todo el mundo da por hecho que se producirá. Nadie sabe exactamente qué puede ocurrir. Es probable que Irán elija el terreno y objetivos contra EEUU más propicios para sus intereses. De entrada, aprovechará la oportunidad para que el Gobierno iraquí expulse a las tropas norteamericanas presentes en el país. En el Parlamento de Bagdad, ya se ha presentado una iniciativa para que se dé ese paso.


Lo que es indudable es que habrá una respuesta militar iraní, suya o de sus aliados en la región. "La puerta de la diplomacia entre Teherán y Washington está cerrada durante un futuro previsible. Los iraníes se vengarán de forma que hará que sea imposible que ambos países eviten el conflicto", contó Alí Vaez, del 'think tank' International Crisis Group a Al-Monitor.


Oriente Medio está ahora en manos de dos hombres de 73 y 80 años –Trump y Jamenéi– que no pueden permitir que se cuestione su reputación

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Cinco claves geopolíticas para pensar América Latina en 2020

Comenzamos 2020 y se avivan los rescoldos de un 2019 turbulento, que comenzó con una Venezuela bajo asedio, y terminó con un golpe de Estado contra el proceso de cambio boliviano y con Evo Morales como asilado político de los gobiernos de México, primero, y Argentina, después, todo ello mientras insurrecciones populares desafiaban nuevamente el modelo neoliberal en Haití, Honduras, Ecuador o Chile, a las que se sumaban las grandes movilizaciones contra el sistema político en Colombia.

Probablemente el año 2020 esté conformado por muchos más focos rojos sobre los que poner nuestra atención, pero vamos a dar prioridad y analizar los cinco principales:


El eje progresista México-Argentina. El regreso del kirchnerismo y del peronismo en la tercera economía latinoamericana no sólo implica la derrota del proyecto neoliberal macrista en las urnas, siendo el primer presidente latinoamericano en todo el ciclo progresista que no logra la reelección, sino que junto a México se va a conformar un eje progresista conformado por dos de los tres países latinoamericanos miembros del G-20.


La buena sintonía entre Alberto Fernández y Andrés Manuel López Obrador, cuyo gobierno, además, va a estar a cargo de la presidencia pro tempore de la Celac (que tendrá una primera ronda de conversaciones el 8 de enero en Ciudad de México) podría dar un nuevo impulso a la integración regional de una América Latina convulsionada por golpes de Estado y rebeliones populares. Aunque cada presidente tiene mucha tarea en casa para desmontar el destrozo social neoliberal, con la renegociación de la deuda de más de 50 mil millones de dólares contraída con el FMI en el caso de Fernández, y los retos para disminuir las tasas de pobreza, desigualdad y violencia, en el caso de López Obrador, parece que hay una intención por impulsar un liderazgo regional que ningún presidente de la derecha latinoamericana puede tener.


El golpe de Estado en Bolivia. Con Evo Morales protegido por el gobierno argentino y ya muy cerca de Bolivia, los próximos movimientos pasan por la convocatoria de elecciones el 3 de mayo (probablemente para junio, con la toma de posesión el 6 de agosto) y la designación el 19 de enero del candidato del MAS-IPSP, que todo parece indicar podría ser Luis Arce Catacora, el ex ministro de Economía, artífice del milagro económico boliviano, como una forma de apelar no tanto a la clase media, sino sobre todo al bolsillo de la gente común, que quedará seriamente afectado en caso de que los golpistas sigan en el poder. Su acompañante podría ser un indígena, como el ex canciller Diego Pary, o un dirigente campesino, como Andrónico Rodríguez, vicepresidente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba.


Pero a pesar de que el MAS pudiera ser el partido más votado en primera vuelta, es necesario ser conscientes de que quienes han impulsado el golpe de Estado en Bolivia no van a entregar el poder en una cita electoral, y harán todo lo que tengan que hacer para mantenerlo. La vuelta de la DEA, USAID y el embajador de Estados Unidos, así como la privatización de empresas públicas o la venta del litio, no van a ser puestas en riesgo por los golpistas y sus socios del Departamento de Estado.


Venezuela. A pesar de haber sufrido durante 2019 una agresión militar, diplomática y mediática mayor que la que provocó la caída del proceso de cambio boliviano, y un bloqueo económico que ha supuesto más de 30 mil millones de dólares de pérdidas debido a las sanciones, Venezuela comienza 2020 como uno de los países más estables de la región, entregando la vivienda número 3 millones a los sectores más humildes (con una meta de 5 millones de viviendas para 2025) y dedicando 76 por ciento del PIB a inversión social, algo inédito en el continente.


Este 2020 habrá elecciones legislativas, la número 26 desde 1998 (de las 25 anteriores el chavismo ganó 23) y si se logra reactivar la economía y la oposición golpista se mantiene dividida, puede ser el año en que se consolide la etapa post-Chávez de la revolución bolivariana.


Rebeliones antineoliberales. Con un capitalismo global en fase de descomposición y un modelo neoliberal que no puede garantizar condiciones de vida dignas para una mayoría de la población, las movilizaciones populares, que adoptan diferentes ritmos, intensidades y liderazgos según el país, irán en aumento durante 2020. Si a eso le sumamos la ola feminista, que puede convertirse en tsunami allá donde la izquierda no asuma el feminismo como parte de su horizonte político, se dan las condiciones para que la derecha no pueda imponer su programa gracias a las luchas de las y los de abajo.


Estados Unidos. Last but not least, la elección presidencial va a impactar en América Latina, desde México a Argentina, pasando por Cuba y por supuesto Venezuela, además de Bolivia o el Brasil de un cada vez más cuestionado Bolsonaro y de un Lula, quien en libertad puede demostrar un liderazgo no sólo político, sino social.


El acto de inicio de la campaña trumpiana ejecutado en Bagdad mediante el asesinato del general iraní Soleimani es sólo la confirmación de la necesidad que tiene Trump de una guerra y varios enemigos externos para asegurarse la reelección.
Que el 2020 nos agarre sino confesados, al menos sí informados.


* Politólogo vasco-boliviano,especialista en América Latina

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Entrevista con Nicolás Maduro: «Estamos a las puertas del crecimiento económico»

Ignacio Ramonet: Buenas noches Señor Presidente, quiero en primer lugar agradecerle que me conceda esta entrevista, la primera del año 2020. Nuestras conversaciones ya se están transformando en una tradición periodística, porque cada primero de enero, desde hace varios años, tenemos la ocasión de conversar para hacer un balance crítico del año transcurrido, en este caso 2019, y por otra parte para analizar las perspectivas y los proyectos del año 2020. Yo desearía, esta vez, que pudiéramos conversar en torno a tres temas: política interior venezolana, economía, y también política internacional tanto a nivel planetario como a nivel latinoamericano.

Quisiera empezar con una primera pregunta sobre política venezolana. Van a ser tres preguntas para cada tema. El año 2019 ha sido un año de fuerte intensidad para Venezuela, en particular al principio del año, cuando hubo un intento de golpe de Estado institucional, apoyado por Estados Unidos y otros países, con la autoproclamación de Juan Guaidó; luego, el 23 de febrero, hubo esa tentativa de invasión en la frontera con Colombia, con la « batalla de los puentes », bajo pretexto de ayuda humanitaria, y así sucesivamente... Sin embargo usted termina este año 2019 presidiendo un país mucho más estable que otros Estados de la región que estaban en primera línea para criticar, atacar y hasta amenazar a Venezuela; pienso en Colombia, pienso en Chile, en particular, cuyos presidentes se desplazaron a la frontera aquel 23 de febrero para asistir a la invasión de Venezuela, y a contemplar el final -en vivo y en directo- de su mandato... Es una paradoja que hoy Venezuela sea uno de los países más estables de la región, en vías de mayor prosperidad, mientras ellos están enfrentando la furia del pueblo... Por ello, la primera pregunta es: ¿qué receta tiene usted para haber conseguido este cambio extraordinario de panorama, una Venezuela estable en una América Latina en protesta y ebullición?

Presidente Nicolás Maduro: Bueno en primer lugar quiero transmitirte y transmitirle a todos los que nos escuchan y nos ven, mis mejores deseos y todas las bendiciones para el año 2020. Ha llegado el año 20-20 y se inicia la tercera década ya del siglo XXI, increíble que estemos ya en la tercera década. Efectivamente, estas conversaciones ya marcan, desde el punto de vista comunicacional político, un momento especial, porque las mantenemos el primero de enero, podemos efectuar la evaluación de lo que hicimos, de lo que fue y lo que pensamos hacer, cada quien puede buscar la referencia de año por año, para constatar algo muy importante, la coherencia del discurso y de la práctica de la acción de la Revolución Bolivariana. Es muy importante.

¿Cuál es el arma secreta, el arma clave para que la Revolución Bolivariana tenga la capacidad de enfrentar, de sobreponerse a tantas agresiones, tantos ataques, tantas campañas mundiales, cuantas agresiones que hemos llamado multiformes, multidimensionales a la economía, a la sociedad, a la política, a las instituciones... ¿cuál es nuestra fórmula secreta? Que nosotros tenemos un proyecto de verdad, un proyecto de país, que ese proyecto tiene la legitimidad y el apoyo del pueblo verdadero. Nosotros somos de verdad, siempre lo digo, como la madera de esta mesa; somos de verdad, nosotros tenemos un pueblo, tenemos una democracia con sus libertades, tenemos instituciones sólidas, bien constituidas de acuerdo a la Constitución de la República, somos de verdad... ¿cuál es la clave, el arma secreta? Repito: que somos de verdad, tenemos una legitimidad en el voto popular y tenemos instituciones fortalecidas, y además el comandante Chávez fundó, o refundó para esta época histórica del siglo XXI, la unión civicomilitar, el concepto de Bolívar, el concepto del « general del pueblo soberano » Ezequiel Zamora, un concepto histórico de los momentos estelares de la historia venezolana, el concepto de la unión civicomilitar, revolucionaria. No es cualquier unión civicomilitar, no, es la unión civicomilitar para hacer revolución, para hacer patria, para construir la República. Ese concepto histórico se refundó, y nosotros lo mantenemos con mucha fuerza, lo mantenemos como un espíritu vital del desarrollo de los acontecimientos en Venezuela.

Y yo creo que eso es lo que nos procura esa renovación permanente de la energía, de la fuerza, del poder político real para enfrentar todas las circunstancias y sobreponernos sobre todo, y mantener el desarrollo del Proyecto Nacional Simón Bolívar, en cualquier escenario que nos haya tocado vivir o nos toque vivir.

 

IR: Presidente, efectivamente ha sido el año 2019 un año de fuertes ataques, y en particular de reforzamiento de las medidas unilaterales coercitivas, lo que algunos llaman « sanciones », impuestas por Estados Unidos contra Venezuela, contra la Revolución; ha sido también un año en el que el bloqueo financiero y el bloqueo comercial han seguido atacando al país. Yo quería preguntarle a propósito de la inversión social, el proyecto social, la redistribución social, el proyecto de la Revolución Bolivariana en ese sentido, ¿se mantiene? Hemos visto últimamente que usted pudo entregar la vivienda número 3 millones, lo cual es un prodigio en sí a nivel internacional, ¿en qué medida esa entrega de la vivienda 3 millones es característica de la prolongación, de la continuidad de la política de inversión social de la Revolución Bolivariana?

Presidente Nicolás Maduro: Bueno se ha construido un modelo social. Yo te podría decir, Ramonet, que nuestro modelo social ha sido puesto a prueba en las peores circunstancias, porque si el modelo social, pudiéramos reflexionar, funcionara con un precio del barril de petróleo a ciento y pico de dólares, exportando dos millones de barriles, sin sanciones, sin bloqueo, sin limitaciones para tener cuentas bancarias en el mundo y hacer pagos, transacciones...

Bueno eso sería una virtud, sin lugar a dudas, una virtud, empezar la distribución de la riqueza e invertirla en educación pública para todos, salud pública para todos, viviendas públicas, cultura, etc., etc., desarrollo, generación de empleo, ingreso, pensiones; era una virtud en toda aquella época en que comenzó el crecimiento del ingreso petrolero sin ningún tipo de sanciones... Pero que las misiones sociales, la política pública social de la Revolución, para favorecer el desarrollo de los derechos sociales y distribuir la riqueza, haya pasado por esta etapa, casi de cero ingresos de divisas, de sanciones, de persecución financiera... Recuérdese que nos robaron, este año 2019, unos 30 mil millones de dólares, el gobierno de Estados Unidos y sus cómplices internos, la derecha fascista venezolana... Es una gran virtud del modelo social fundado por el comandante Chávez, nosotros lo llamamos el modelo de las misiones y grandes misiones, para que en el mundo nos escuchen, es el modelo que está garantizando haber construido y haber entregado la vivienda 3 millones, viviendas de absoluta calidad, de 65, 70, 80 metros cuadrados, urbanismos donde se cuida el hábitat; no solamente la vivienda sino el hábitat, y vamos rumbo a los 5 millones de viviendas.

No lo paramos, este año construimos y entregamos más de 500 mil viviendas y he puesto una nueva meta de 5 millones de viviendas para 2025, que la vamos a superar porque vamos a mantener el ritmo de construir 500 mil viviendas por año... un país de apenas 30 millones de habitantes... para que cada quien saque sus cuentas, son 3 millones de hogares humildes, de trabajadores, trabajadoras, maestras, maestros, militares, policías que tienen su vivienda, los humildes.

Hemos mantenido la educación pública, gratuita y de calidad, expandiendo inclusive la matrícula escolar en educación inicial, primaria, secundaria y educación universitaria. Hemos tenido una expansión del 6 por ciento de la matrícula escolar este año, una expansión importante y mejorando la calidad, entregándole todos sus libros e instrumentos a los estudiantes, y así por el estilo hemos hecho un gran esfuerzo... Donde más nos ha golpeado el bloqueo, las sanciones y toda esta maldad del imperio norteamericano, es en la salud.

Hemos hecho un inmenso esfuerzo por mantener la dotación de medicamentos. ¡Ah difícil!, porque nos persiguen las cuentas bancarias, persiguen los aviones y los barcos que van a traer medicinas a Venezuela para que no las traigan, nos persiguen los repuestos de los equipos modernos que tenemos en el sistema de salud Barrio Adentro I, Barrio Adentro II, es impresionante la persecución llena de odio que el gobierno de Estados Unidos y sus aliados han emprendido contra Venezuela para destruir el sistema de salud.

Pero yo te puedo decir: hemos resistido, hemos mantenido el sistema de salud público, gratuito, y mantenido un nivel de calidad que debemos elevar... Así que el modelo social de las misiones y grandes misiones, ha pasado una gran prueba y ha demostrado su eficiencia y su capacidad para atender a las mayorías, sobre todo a los más humildes.
Te puedo dar un dato específico, nosotros hemos mantenido por encima del 75 por ciento del presupuesto de la nación, la inversión social en vivienda, educación, salud, cultura, alimentos, los derechos sociales del pueblo. Y en el presupuesto que se acaba de aprobar para el año 2020, que va a regir el año 2020, hemos aumentado al 76 por ciento la inversión social integral.

 

IR: Presidente, este año también habrá elecciones legislativas en Venezuela, lo que demuestra que la democracia en Venezuela está viva, contrariamente a lo que pretenden muchos adversarios. Estas elecciones también resultan de acuerdos que hay actualmente -bueno resultan del calendario democrático y electoral normal-pero su gobierno ha conseguido establecer una mesa de diálogo con una parte de la oposición para poder establecer las garantías y las condiciones democráticas, colectivas, de manera que las elecciones puedan llevarse a cabo con un consenso amplio, más allá de las fuerzas que apoyan al gobierno. ¿Qué espera usted de estas elecciones legislativas?

Presidente Nicolás Maduro: Correcto. Hay que decir que estas serán las elecciones número 26, en 20 años de democracia... De las 25 elecciones anteriores que hemos tenido las fuerzas bolivarianas de la revolución, las fuerzas chavistas, hemos ganado 23, eso siempre hay que recordarlo, de 25 elecciones hemos ganado 23, somos de verdad, somos una realidad política, histórica, moral. La oposición ha ganado 2 elecciones: en el 2007, una reforma constitucional, la ganó por unos 20 mil votos, y el comandante Chávez salió a reconocer el resultado de manera inmediata; y en el 2015, nos ganaron unas dolorosas elecciones parlamentarias.

Cuando yo tuve el resultado de esas elecciones, y fue público, salí al minuto a reconocer: ha ganado la oposición, debemos reconocer... porque había sectores del chavismo que estaban molestos y querían salir a manifestar. Yo dije, acatemos las reglas de juego, aceptamos los resultados dolorosos, duros... 2015, todo lo que ha pasado, 2016, 2017, 2018, 2019, cómo han utilizado a la Asamblea Nacional para conspirar, para dañar económicamente a Venezuela, para tratar de imponer un golpe de Estado, para convocar una invasión extranjera militar del imperio estadounidense y de sus aliados, con el TIAR (Tratado Interamericano de Alianza Recíproca) todo lo que han hecho... Han destruido la Asamblea Nacional —Ramonet— la representación nacional. De acuerdo a todas las encuestas, esta Asamblea Nacional ha sido un fracaso, ha sido inútil para los intereses del país, para los grandes intereses del país, y en Venezuela se avecina un gran cambio, un gran cambio, una gran fuerza de cambio se está levantando para cambiar la Asamblea Nacional, completamente.

Nosotros, en la mesa de diálogo nacional con importantes sectores de la oposición, hemos dado pasos para construir todas las garantías electorales extraordinarias, para garantizar unas elecciones de la Asamblea Nacional, del Poder Legislativo, muy participativas y que sean un éxito democrático, político para el país. Yo sí te puedo decir, te puedo adelantar, prácticamente hoy por hoy, y eso va a ser así: todas las fuerzas políticas de la oposición y sus bases, y sus líderes regionales que tienen los votos, están listos para participar en las elecciones de la Asamblea Nacional.


El sector extremista al que Estados Unidos le entregó el poder de la oposición, el sector extremista guaidosista se va a quedar aislado y derrotado, de antemano, en su intento por sabotear las elecciones parlamentarias. Vamos a tener elecciones parlamentarias en 2020 y van a ser altamente participativas... Y te puedo adelantar que las fuerzas bolivarianas del Partido Socialista Unido de Venezuela y el bloque de la patria, el Congreso Bolivariano de los Pueblos, el Gran Polo Patriótico, vamos a obtener una gran victoria y vamos a recuperar la Asamblea Nacional para la paz, para la estabilidad política, para los altos intereses del país... Eso va a ser así, lo puedes anotar hoy mismo primero de enero del año 2020, es el año de la recuperación de la Asamblea Nacional, ten la seguridad.

 

IR: Presidente vamos hablar de economía. Todos los observadores estiman actualmente que la economía de Venezuela va mejor, a pesar de los ataques, a pesar del bloqueo, y una de las novedades de lo que ocurre en la economía venezolana es este fenómeno de « dolarización », digamos en todo caso en las grandes ciudades, en la economía de proximidad, hay una dolarización que se está desarrollando... Yo quisiera saber ¿en qué medida es una decisión que usted ha tomado y en qué medida piensa usted que esa dolarización puede favorecer el desarrollo de la economía venezolana?

Presidente Nicolás Maduro: En la economía hay que ser muy realistas, muy objetivos, saber los fenómenos que surgen y aprender a llevarlos, a conducirlos, para que los fenómenos de la economía sobre todo en un proyecto bolivariano, revolucionario, socialista como el nuestro apunten a la satisfacción de los intereses nacionales, a la satisfacción de las necesidades, de las mayorías y del pueblo. La dolarización —llamada así— es una realidad económica. Yo podría decirte que la economía venezolana ha estado siempre dolarizada Ramonet, en cien años estuvo dolarizada con el dólar de los petrodólares y había una economía subvencionada con miles de millones de dólares y se compraban todos los productos de importación y funcionaba la economía con los petrodólares, gastábamos 35 mil, 40 mil millones de dólares anuales en importaciones de todo tipo, de todo tipo, desde los bienes fundamentales necesarios, alimentos, materias primas, insumos industriales; hasta bienes suntuarios, whisky, lujo, etc.

Ahora nosotros sufrimos, como hemos sufrido, primero el aumento, la bajada brutal -como nunca antes en la historia- de los precios del petróleo, inducida por la política de Estados Unidos como lo denunciamos, y después se demostró. Estuvimos 36 meses con los precios más bajos que jamás se hayan conocido, eso redujo los ingresos brutalmente del Estado, del país y eso llevó a una reducción de las importaciones tremendamente, sumado en su momento a la negativa, producto de la guerra económica internacional, de todos los bancos internacionales de darle ni un solo dólar, en crédito, en préstamo de diverso índole al país. Sequía total de dólares, luego de eso vino esta etapa, 2017, 2018, 2019, de sanciones, persecución financiera, robo de dinero en efectivo, robo de activos en el exterior.

Y nosotros tuvimos que ir autorregulando el gasto del Estado, priorizando hasta el último dólar que nos ingresaba para comprar la medicina, el alimento, los insumos vitales... y la economía empezó a autorregularse, a autorregularse y prácticamente buena parte de las cosas que se importaban y se vendían con el dólar petrolero del Estado, comenzaron a importarse con el dólar de los privados, eso es lo que se conoce ahora como la dolarización, es una zona económica donde los precios están efectivamente dolarizados, donde se venden cosas en dólar, en euro y en algunos casos también se venden en bolívares a precios exorbitantes.

Yo diría, a esta altura del juego, que es una realidad económica del proceso de autorregulación de la economía y nosotros estamos conduciendo políticas públicas para que esa realidad económica sirva a los intereses del crecimiento del país y sirva a los intereses de la satisfacción de las necesidades de las mayorías... Son muchas políticas públicas, una de ellas es el petro que ya todos conocen, que podemos profundizar más adelante. Y estamos buscando respuestas.

Yo lo dije en estos días, pudiera ser un pecado lo que voy a decir, pero a mí no me parece malo que la economía se haya autorregulado en etapa de resistencia, estamos en una economía de resistencia y hoy estamos conviviendo con tres espacios monetarios, un bolívar en combate, duro, nosotros defendiéndolo, moneda nacional que siempre va a existir; unas divisas, dólares, euros moviéndose por allí en la economía y ayudando en la economía de resistencia a que algunos respiren; y un petro que ha entrado progresivamente de manera profunda y que sirve para complementar, petrolizar la economía dolarizada. Ahí vamos jugando, trabajando, vamos haciendo el juego de la estabilidad económica, del crecimiento económico, y ya estamos en las puertas del crecimiento económico.


Así que creo que son fenómenos que tienen que ser bien observados, que tienen que ser bien conducidos para que no se reviertan contra la población, sino que ayuden al crecimiento y a la recuperación de una economía asediada, agredida, bloqueada, sancionada, brutalmente como ninguna economía del mundo, solamente pudiéramos decir la cubana y nosotros, no hay otra economía en el mundo contra la cual Estados Unidos utilice todo su poder financiero, económico, comercial para agredirla. Pero la agresión ha generado respuestas inteligentes, respuestas de autorregulación, y yo creo que este año 2020 vamos a ir manejando esa situación para el bien de las mayorías.

 

IR: Presidente usted acaba de citar el petro, y su gobierno primero ha creado el petro y ha defendido esta criptomoneda, y usted varias veces ha declarado su confianza en el petro, ¿piensa usted que el petro puede contribuir en particular a combatir una de las peores consecuencias de esta situación económica que es la inflación?

Presidente Nicolás Maduro: Yo creo que sí. El petro nació en una coyuntura difícil, de agresión económica; la arquitectura constructiva del petro ha surgido de invención, de creación política, tecnológica, de manos y mentes venezolanas. El petro es creación venezolana, made in Venezuela, es una criptomoneda, que tiene como respaldo cinco mil millones de barriles de petróleo, en el Bloque Ayacucho de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Que tiene como respaldo físico, efectivo, 30 millones de barriles de petróleo y de productos que tenemos en las reservas estratégicas de Venezuela a uso inmediato, y que tiene como respaldo las riquezas de oro, de hierro y de bauxita del país... Tiene un respaldo sólido, es una criptomoneda, la única del mundo, con respaldo de riquezas y que nos ha servido paso a paso, desde el punto de vista tecnológico... No es fácil una criptomoneda en el mundo del siglo XXI, ya se ha ido instalando, nos ha servido para hacer algunas compras internacionales importantes, muy importantes, y ahora yo acabo de hacer un ensayo en diciembre, le entregué medio petro a los trabajadores públicos, 3 millones 500 mil, y medio petro de petroaguinaldo, de aguinaldo decembrino, como un ensayo, a 4 millones 500 mil pensionados, o sea 8 millones de venezolanos adultos, 8 millones, pudiéramos decir son casi 6 millones de familias impactadas por el petro; y puedo decir que el ensayo va saliendo muy bien.

Son procesos tecnológicos, no se usa la moneda física y el pueblo ha tenido su petroaguinaldo, lo ha ido haciendo efectivo en sus cuentas. Algunos lo han guardado como ahorro en su PetroApp, llamado así, otros han salido a comprar a un mercado y le rinde, el petro rinde muchísimo, y otros han salido a comprar otras cosas para las fiestas de fin de año... Es un gran ensayo y ha salido muy bien, un gran éxito el ensayo de diciembre. Han tratado de sabotearlo un grupo de comerciantes, pero ya estamos tomando medidas directas y vamos a ser draconianos con los comerciantes que quieran especular y castigar, y dañar al pueblo trabajador y a los pensionados que tienen su medio petro... Más adelante tendremos nuevos ensayos y nuevas sorpresas. Así que el petro ya entra en la vida comercial interna de Venezuela, también el petro se va a utilizar como se está utilizando para cobrar la venta de petróleo en Venezuela. Vamos a vender el petróleo venezolano en petro; ya estamos vendiendo el hierro y el acero de Venezuela en petro, ya tenemos contratos firmados para la venta de petróleo, acero, hierro, aluminio y vamos a vender parte de la producción de oro en petro.

Quiere decir eso que el petro no solamente va a servir para importaciones como está sirviendo, no solo va a servir para proteger a los trabajadores venezolanos, sino que va a servir para vender nuestros productos y seguir construyendo el ecosistema de esta criptodivisa, que es una respuesta de la Revolución Bolivariana a la agresión económica, al bloqueo, a las sanciones, a la maldad diabólica del gobierno de Estados Unidos.

 

IR: Presidente, en este momento en que se vislumbra la salida del peor momento de la economía venezolana después de todos estos bloqueos que se mantienen. En este momento, ¿cómo identificaría usted los principales nudos que impiden el mayor desarrollo de la economía venezolana?

Presidente Nicolás Maduro: El principal nudo de todos, quieres que te lo diga: la agresión económica, la persecución financiera, el bloqueo económico del imperio estadounidense contra la República Bolivariana de Venezuela, ese es el nudo principal que hay que desatar.

 

IR: Algunos ejemplos ¿puede usted darnos?

Presidente Nicolás Maduro: Claro. Mira, Venezuela es un país sometido a una persecución, nos congelaron todas las cuentas bancarias en el mundo, el país no puede hacer pagos en el mundo... quien me escuche en el mundo, que le congelen todas sus cuentas bancarias y no pueda pagar nada en el mundo... nos persiguen la compra de medicinas, nos persiguen la compra de alimentos, el gobierno de Estados Unidos persigue a Venezuela para que no compre medicinas, ni alimentos. Nosotros inventamos y logramos atender y paliar la situación junto a nuestro pueblo. Un país al que le congelaron en efectivo, en efectivo!, más de 15 mil millones de dólares, dinero nuestro, dinero del país, más de 15 mil millones de dólares, un país de 30 millones de habitantes, un país al que le robaron dos empresas básicas fundamentales, que le producían dinero para su funcionamiento económico y que estaban en el circuito de la actividad petrolera y petroquímica: Citgo con un precio estimado de 10 a 12 mil millones de dólares, nos las robó el gobierno de Donald Trump, en complicidad con la oposición extremista de derecha y terrorista, guaidosista de Venezuela, nos la robaron, la expropiaron, pero la recuperaremos.

Un país al que le robaron otra empresa en Colombia llamada Monómeros, una gran empresa y la han quebrado. Así que, si tú me hablas de nudo, háblame de bloqueo, persecución, hostigamiento brutal, criminal, sanguinario -diría yo— psicópata, es una persecución psicópata de los funcionarios de allá del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela.
Ahora, así y todo yo te digo que podemos ir desatando los nudos con producción, la palabra clave para el 2020, para el año 2020 es producción, desatar los nudos para la producción de los 16 motores de la agenda bolivariana, de la Agenda Económica Bolivariana, seguir avanzando en el crecimiento económico, estamos a las puertas del crecimiento económico, estamos esperando los datos de 2019, porque pudiera darse el fenómeno que el último trimestre, ya pudiéramos colocarnos en crecimiento cero, estamos a las puertas del crecimiento económico, seguir elevando los niveles de producción, de productividad de todos los niveles de alimentos, petróleo, oro, producción industrial, seguir controlando a la inflación... El impacto es tremendo en la guerra económica que tiene la inflación inducida. Hemos logrado vencer la hiperinflación en el segundo semestre del año 2019. Yo soy optimista, que podamos lograr inflación de un solo dígito este año 2020 y seguir avanzando en la construcción de un modelo económico propio, sustentable, hecho con esfuerzo, desde la economía de resistencia que hoy tenemos, a una economía de crecimiento, progreso y prosperidad que vamos a lograr.

 

IR: Presidente vamos a hablar ahora de política internacional. Y quisiera que usted nos compartiera su análisis sobre el principal fenómeno que se está produciendo en estos últimos meses en el mundo, que es esta protesta global que hemos visto desde Hong Kong hasta Chile, pero pasando por Haití, Colombia, Ecuador, en particular en América Latina. Cómo analiza usted qué es lo que está ocurriendo a nivel diríamos casi generacional de este momento de la historia en el que se produce la revuelta de un conjunto de países como no se había visto desde los años 1960, o como Marx lo había señalado en 1848 cuando habló de la « primavera de los pueblos » que se sublevaban entonces todos en Europa central.

Presidente Nicolás Maduro: Yo creo que estamos asistiendo a un segundo ciclo de agotamiento del modelo neoliberal destructivo y hay un cuestionamiento en el mundo del capitalismo neoliberal y de sus efectos destructivos en los derechos sociales de la gente, en el empleo, en las pensiones, en la educación pública, en la salud pública. Es un cuestionamiento global, en Europa, Francia y toda Europa.

En América Latina Chile, Ecuador, Colombia, Argentina, Brasil, Haití, Honduras, y en el mundo entero también hay un cuestionamiento grande, poderoso de los efectos nocivos sobre el ambiente, el clima, al llamado cambio climático por parte de este capitalismo desarrollista destructivo... Son dos elementos de crítica al modelo neoliberal, el elemento de crítica a la concentración de la riqueza, en el uno por ciento, a la ausencia de políticas sociales para garantizar derechos sociales, a la reversión, el regreso de los derechos sociales; y una segunda crítica, al tema del cambio climático que nos pone -de acuerdo a los científicos de la Organización de Naciones Unidas- a las puertas de una catástrofe climática como ha sido denunciado en Madrid recientemente, en la reunión de la COP Madrid, así que hay un levantamiento de una gran conciencia.

Te digo que es un segundo ciclo, porque el primer ciclo lo vivimos en la década de los 90, a finales de 1990 y dio como resultado en América Latina y el Caribe, el surgimiento de una corriente progresista, revolucionaria que gobernó casi todos los países del continente, encabezada por el comandante Hugo Chávez, por Lula Da Silva, por Néstor Kirchner, entre otros, por Tabaré, por Correa, Daniel Ortega, por Fidel, por Raúl.
Una corriente, una ola progresista, que fue la respuesta alternativa al agotamiento del primer ciclo que pudiéramos denominarlo así, del neoliberalismo. Ahora estamos en una segunda etapa de agotamiento... El neoliberalismo, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial no tienen respuestas ni para la inversión social, ni para el desarrollo de los pueblos, ni para el cambio climático, se agotaron, tiene que venir un nuevo modelo y ese modelo está marcado por una gran conciencia humanista, colectivista y yo diría, socialista del siglo XXI.

 

IR: Presidente en América Latina, dos acontecimientos han marcado los últimos meses. Por una parte en Argentina, la victoria electoral de Alberto Fernández y Cristina Fernández; y por otra parte en Bolivia, el golpe de Estado contra el presidente Evo Morales, que formaba parte de esta generación de líderes que había encontrado una respuesta a los estragos del neoliberalismo en Bolivia, ¿cómo analiza usted estos dos acontecimientos?, ¿en qué medida son significativos de esta nueva América Latina?

Presidente Nicolás Maduro: Es una América Latina en disputa en toda la región y país por país. Los Estados Unidos han decidido reactivar la Doctrina Monroe, América para los americanos, o sea, América, todos nosotros para ellos, para sus intereses, para sus negocios, para su geopolítica y lo han hecho sin ningún tipo de vergüenza, han declarado que ha llegado el tiempo de la Doctrina Monroe, traer una doctrina neocolonial de principios del siglo XIX, 200 años después, a principios del siglo XXI, realmente es algo anti histórico y no tiene ningún tipo de posibilidad de desarrollarse, así lo creo, así lo creemos y esa disputa hoy pasa país por país; la agresión a Venezuela, la agresión al ALBA, la agresión a Nicaragua, a Cuba, el intento de golpe de Estado en Dominica... Toda la agresión al ALBA forma parte de esa lucha de disputa donde el imperialismo pretende imponer élites subordinadas a sus intereses para que gobiernen e impongan su modelo. Eso tiene patas cortas, tiene patas cortas.

Ahí tú ves el golpe de Estado en Bolivia, tomaron el poder, expulsaron a Evo Morales, masacraron al pueblo en el Alto, en La Paz, en Cochabamba, una masacre terrible, y el golpe de Estado sigue su marcha, sigue su marcha, pero cuando tú evalúas qué han hecho los golpistas en el gobierno, acomodar a los grupos económicos nuevamente, preparar la entrega de las riquezas naturales rescatadas por Evo, al imperialismo y a sus empresas, entregar el gas, el petróleo, el litio.

Son políticas equivocadas, privatizar, liberalizar todo, y ¿cómo está el pueblo hoy de Bolivia? Muy molesto, muy molesto, es una bomba de tiempo Bolivia, es una bomba de tiempo y los golpistas no podrán detener esa fuerza que permitirá restaurar el proceso de cambio que fundó nuestro hermano Evo Morales, ¿qué respuestas puede tener la derecha, golpista, fascista y racista de Bolivia? A favor del pueblo de Bolivia, ninguna, están agotados.

Su única capacidad con cierto éxito es su conspiración, es el complot, es la trampa que le montaron al hermano Evo Morales. En Argentina también te puedo decir Ramonet, asistimos al fin tempranero y prematuro de la era Macri, y ¿qué significó Macri? Neoliberalismo, privatización, negación de los derechos laborales, de los derechos sociales y en cuatro años se agotó. En Argentina no hubo una explosión social, porque hay un poderoso movimiento social y político, porque está el peronismo con toda su diversidad que supo canalizar con grandes movilizaciones de masas y luego con un poderoso movimiento electoral, una nueva alianza encabezada por el doctor Alberto Fernández y la compañera Cristina Fernández de Kirchner, que obtuvieron una gran victoria y que están dando los primeros pasos para salir de esa era desastrosa de Macri y el neoliberalismo. El continente es una zona en disputa y yo estoy seguro, que en los años que están por venir, en este año 2020 tendremos muy buenas noticias de cómo esa disputa va priorizando los intereses nacionalistas, independentistas, e integracionistas de América Latina, sobre los intereses del proyecto monroista, los intereses del proyecto de Bolívar y de los libertadores, por encima del proyecto neocolonial, del monroísmo trumcista, fuera de tiempo que han tratado de imponernos.

 

IR: Presidente, el año 2020 será también el año de las elecciones en Estados Unidos y todos sabemos que las elecciones en Estados Unidos, cualquiera que sea el resultado, tienen importancia para el conjunto del planeta, ¿qué opinión le merecen estas elecciones que serán en noviembre de este año? Y ¿cómo ve usted el debate actualmente político en Estados Unidos?

Presidente Nicolás Maduro: Bueno apenas se ha ido definiendo el panorama. El Congreso de Estados Unidos en la Cámara de Representantes, decidió iniciar los pasos para un juicio político, un impeachment, contra el presidente Donald Trump, seguro que a lo largo de este mes de enero, esa confrontación se pondrá más tensa y eso irá definiendo el campo electoral.

Hoy por hoy, nadie puede decir qué resultados habrá en las elecciones de Estados Unidos, nadie, si habrá cuatro años más de Trump, o vendrá un candidato demócrata, o una candidata demócrata. En el campo del Partido Demócrata, nada está definido, están muy parejos todas las candidaturas, las precandidaturas, y frente a Trump, también están muy parejos, así que no podemos hoy por hoy, saber con cierta certeza predictiva, qué va a pasar en las elecciones de los Estados Unidos.

Así que nosotros en nuestros países lo que tenemos es que seguir atendiendo lo nuestro, trabajando en lo nuestro, luchando por lo nuestro. Decía el gran libertador José de San Martín: “Seamos libres, lo demás no importa”. Así decimos desde Venezuela, frente a lo que sucede en las elecciones de Estados Unidos, una cosa u otra, seamos libres, unámonos, trabajemos con perseverancia, con capacidad de resistencia, con fe en lo nuestro, lo demás no importa.

 

IR: Quiere decir esto, Presidente, que cualquiera que sea el vencedor demócrata o republicano, su gobierno está dispuesto a dialogar con la administración próxima de Estados Unidos con respecto a los problemas que puedan existir entre Washington y Caracas.

Presidente Nicolás Maduro: Siempre, siempre. Nosotros hemos tenido durante los años 2017, 18, 19, múltiples formas de comunicarnos con el gobierno de Estados Unidos, múltiples, unas conocidas y otras todavía no conocidas, porque yo soy un hombre de diálogo, yo creo que los asuntos del norte, de esa súper potencia llamada Estados Unidos, de sus gobernantes, de sus élites, deben tratarse con diplomacia, con política, con p mayúscula, y con capacidad de diálogo. Lo he dicho al gobierno de Donald Trump y lo he hecho: cuando quiera, dónde quiera y cómo quiera estamos listos para el diálogo con respeto, con altura, con dignidad, para atender los asuntos bilaterales y para establecer nuevas bases de relacionamiento para la estabilidad de toda nuestra región, de tú a tú, los hijos de Bolívar aquí, de tú a tú, con los representantes de los gobiernos que existan en Estados Unidos.

Así que nuestra política seguirá invariable, esa política la fundó nuestro comandante Chávez, invariable, dignidad, respeto y diálogo. Con cualquiera que esté gobernando en Estados Unidos, ojalá que más temprano que tarde -siempre somos hombres de fe y optimistas en el futuro de nuestros países- ojalá que más temprano que tarde, se abra la conciencia en las élites de Estados Unidos, que la única relación positiva con América Latina y el Caribe, tiene que ser el respeto, la cooperación y el diálogo permanente.

 

IR: Presidente, para terminar yo quisiera pedirle si usted pudiera enviar un mensaje a la juventud en este año 2020, una juventud que estamos viendo se manifiesta a través del mundo, una juventud que ve con preocupación su futuro y que también está a la espera de consignas, de directivas, de consejos que usted puede dar con su gran experiencia política.

Presidente Nicolás Maduro: Bueno, la juventud en el mundo debe continuar e incrementar sus marchas, sus luchas, su resistencia contra el modelo excluyente y empobrecedor del neoliberalismo, tiene que seguir luchando por su derecho a la salud, a la educación, al empleo, a la cultura, su derecho a la felicidad social. La lucha por la felicidad social, por los derechos sociales, tiene que tener en la juventud la vanguardia, el motor fundamental para la defensa de la sociedad, sobre todo la sociedad del futuro que es la que le pertenece a esa juventud, y tiene que incrementarse la movilización de la conciencia mundial, contra la catástrofe climática que ha creado el capitalismo neoliberal, depredador. Es el capitalismo, es el modelo económico, social, depredador del capitalismo neoliberal quien nos ha llevado a las puertas de una catástrofe climática, como lo denuncian los científicos y los expertos del mundo.

Así que la juventud es la única que puede salvar el planeta, banderas de lucha, espíritu de lucha, creatividad, tomar las redes sociales, toda la juventud a la batalla porque el futuro le pertenece, el futuro nos pertenece y yo tengo la absoluta convicción de que un nuevo modelo, un nuevo mundo es posible, se está gestando y lo veremos nacer de manos de esta juventud, estoy seguro de eso.

 

IR: Muchas gracias señor Presidente y permítame desearle un feliz año nuevo a usted, a su familia y a su país.

Caracas, Palacio de Miraflores, miércoles 1 de enero de 2020.

Publicado enInternacional
Germán Ardila, Cristóforo, óleo sobre tela, 115 x 100 cm. (Cortesía del autor)
 Publicamos una selección de los artículos más leídos durante el 2019. Fueron seleccionados de los periódicos desdeabajo ediciones 253-264 y Le Monde diplomatique, edición Colombia ediciones 185-196.

Tres grises y una actitud resaltan en la lectura del informe presentado por el presidente Iván Duque acerca del primer año de gestión, que presentó el pasado 20 de julio en el Congreso de la República. No es algo menor advertir la actitud negativa que el discurso expresa.


En efecto, parece no percatarse de que ya fue elegido, y que por tanto debiera proceder como Presidente y no como candidato en campaña. Su tono y su énfasis lo delatan: “Desde uno de los escaños de este Parlamento defendí las mismas ideas y la visión de país que hoy desarrollamos desde el Gobierno. Ideas que son mandato. Mandato que es orgullo y servicio, compromiso y sacrificio, trabajo duro y diálogo social transformador. Nuestro Gobierno, apreciados congresistas, escucha, actúa y cumple” (Cursivas y negrillas del original). ¿Así será cuando sea presidente?


El interrogante tiene todo su sentido, ya que una de las críticas más reiteradas de los movimientos sociales a este gobierno –también a los anteriores– es que. para intentar que escuche hay que decretar un paro, y para que cumpla hay que hacer uno o varios más. El prolongado paro de los indígenas nasa, en unión con campesinos y comunidades afrodescendientes, en el primer semestre del año en curso, no deja dudas al respecto.


Ese es el tono a lo largo del discurso, que no deja de estar presente, incluso hasta en su final, al asegurar: “Apreciados congresistas, ¡aquí estamos y para adelante vamos! Nuestro rumbo es el Crecimiento con Equidad. Colombia no va a parar de crecer”. (Cursivas, negrillas y subrayado en el original). Iván Duque sigue en campaña.


El tono y la forma como el Presidente le habla al país tienen en realidad un destinatario específico: la porción de población de la cual espera fidelidad con su voto. Sus palabras son pronunciadas pensando en el 2022, en la continuidad de un gobierno que promete configurar un nuevo Frente Nacional. Esta vez, entre la derecha más recalcitrante (Centro Democrático) y el ala más ‘liberal’ de la misma: el partido conservador y las fracciones políticas que entre elecciones cambian de nombre partidario o se reacomodan de acuerdo “al sol que mejor alumbre”.


Se trata de un objetivo y un foco precisos, reafirmados cuando alude de manera formal a la supuesta ‘unidad nacional’, al comienzo de su discurso: “Ese futuro que queremos, ese futuro que añoramos, es un futuro de todos” no es la preocupación principal que domina hoy en la Casa de Nariño. Esa preocupación es la de conservar y, de ser posible, acrecentar los 10’365.450 votos con los cuales fue elegido para gobernar a Colombia. Y, para eso, marca los énfasis que resaltan a lo largo de su discurso. Este gobierno logró sacar adelante o mejorar: “[…] aumentamos en 45 por ciento los recursos del Programa de Alimentación Escolar (PAE); […] Fortalecimos los hospitales públicos […] con el Programa de Acción Inmediata, que ya ha invertido cerca de $187 mil millones en infraestructura. […] Acabamos de sancionar la ley que otorga incentivos para el uso de vehículos eléctricos. […] lanzamos la política Ruta Futuro, para enfrentar el problema de las drogas. […] nunca más los traficantes de droga y los secuestradores podrán enmascarar sus actividades criminales bajo ropajes ideológicos (aprobamos la) Ley del Abigeato (y la) Ley del Veterano. (Impulsaremos) la propuesta de cadena perpetua para los agresores y abusadores de los más vulnerables de nuestra sociedad (los niños, NN) […]”.


Estas y otras acciones resaltadas en su discurso son similares a las destacadas por quienes le antecedieron como presidente, en el afán de mostrar que sí hacen y cumplen con sus promesas de campaña, que son eficientes, y que gobiernan a favor de los excluidos. La pregunta que sobresale es: ¿Si todos han actuado así, y si el actual gobierno va por igual ruta, por qué la desigualdad social campea, por qué es precaria la prestación de los diversos servicios públicos, y están sin respuesta los reclamos de las mayorías que debieran resumirse en justicia, bienestar social y felicidad? ¿Propaganda? ¿Demagogia? ¿Exageración? ¿Apariencia?
Los grises


La actitud y la prioridad de su gobierno/partido les dan paso a los grises de su discurso, los mismos que lo desnudan en su carácter y su proyecto: 1. Como toda expresión del poder, su incapacidad de corregir. 2. Su talento para desinformar y manipular la realidad, 3. Bicentenario y el temor de proyectar el país de los próximos 200 años, o al menos el de las próximas décadas, para hacerle honor al bicentenario de la Independencia.


1. Incapacidad para corregir, característica de toda expresión de poder


Con excepción de la frase “Falta mucho por hacer, mucho” (que hace en alusión al asesinato de líderes sociales y su reducción, de acuerdo a las cifras del Gobierno), a lo largo del discurso de marras no hay alusión alguna que evidencie faltantes o errores o incapacidad o aprendizaje. Ello refleja una deformación del poder, en el caso del actual gobernante colombiano y en los de quienes llegan a acumular poder en alguna instancia: no miran hacia los lados, poco escuchan, menos reconocen. En el caso de los gobernantes, según sus expresiones públicas, ejercen funciones a favor de las mayorías –aunque la realidad indique todo lo contrario. Cada uno de ellos dice que es “demócrata”, dialoga, escucha, hace lo que sus gobernantes le demandan y esperan de él. Nada más lejano de la realidad.


Cada gobernante se debe al poder real que domina en sus sociedades, para nuestro tiempo y caso: es el capital financiero, en primera instancia, con los terratenientes a su par, y en segundo lugar los industriales y los comerciantes, así como los militares, los religiosos de las iglesias cristianas y católicas.


Entre todos ellos, o en medio de ellos, obran poderosos terratenientes, industriales, comerciantes, militares, no siempre ligados a la política, la economía y la administración local y regional de manera legal o pacífica. Concentrados en acrecentar sus dominios y su influencia social, con todos los resortes del aparato estatal y gubernamental a su favor, facilitados por el marco institucional –o la fuerza y la instrumentalización de narcotraficantes. Se benefician, entre otros, de presupuestos, contrataciones de grandes obras, administración de una numerosa burocracia; con relación y mando sobre un número de charreteras, de oficiales y suboficiales sin honor, vinculados con estructuras criminales de poder y corrupción.


De esta manera, en muchos casos a través de un ahondado presidencialismo, el gobernante termina por olvidar el mandato recibido, dejando a la entrada de su oficina, y en la placa y las palabras talladas, aquello de la función y el deber democráticos. No es para menos: el poder, como si fuera miel, empalaga; y, como si fuera alcohol o psicoactivo, emborracha y alucina: hace ver lo que no es (donde hay exclusión, simula inclusión; donde hay pobreza, aparenta igualdad y justicia). Es muy claro que de esta constante del poder tradicional no está exento Duque. Con su proceder, prolonga una característica del poder hasta ahora conocido, y sólo con escasas excepciones, y por cortos períodos de tiempo, superado en momentos muy particulares de la humanidad: su concentración en una o muy pocas personas, y, con esto, su carácter nada democrático. Precisamente, el reto en los tiempos que vivimos es conseguir que el poder cumpla con una acción más colectiva, desconcentrada, y con acogimiento de las regiones y las diferencias. Es éste un imposible de ver en los regímenes dominados por el capital y su modelo neoliberal, y de propiedad terrateniente, como el nuestro.


Regímenes en los cuales se ha llegado, según diversas organizaciones internacionales, a la paradoja del 1-99 por ciento, o lo que es igual, a la concentración demencial de riqueza, la cual va asociada al control del poder político. Y de este modo, al control de los Estados y gobiernos, así como del aparato militar. Es decir, el actual ejercicio del poder, cuando atañe a la cosa pública, es la síntesis de la antidemocracia más aberrante.


2. Desinformar y manipular la realidad


Como una constante, quienes ejercen el poder, gobernando o no, siempre desinforman y manipulan la opinión pública. En realidad engañan, depositando sobre sus intereses la legalidad y la legitimidad con fundamento en sus propiedades y su riqueza en general, y en las decisiones que toman y las leyes que aprueban; desinformación y manipulación reafirmadas en época de fakenews, como la que hoy vivimos.


Iván Duque no escapa de estas características del poder. En su informe, acomoda la realidad histórica: “[…] en este año del Bicentenario debemos tener en cuenta que se nos brinda una oportunidad de revivir tanto el sentir de unión de país, el sentir nacional, como el orgullo patrio que marcó ese momento histórico”. ¿De dónde saca esa supuesta ‘unión de país’? ¿La de centralistas y federalistas? ¿La que llevó al sometimiento –por parte de terratenientes y comerciantes– de pobres, indígenas y negros –esclavos–, negados todos ellos del derecho a la libertad plena y al usufructo de la tierra? ¿La que propició el intento de asesinato de Bolívar?


Pero no es sólo esto. En su informe resalta que “propusimos un pacto que ponga primero a los pobres […]” (negrilla y cursiva en el original). Enfatizando en otro aparte de su discurso, “[…] le propusimos a Colombia que todos nuestros esfuerzos y nuestras iniciativas estarían orientados a la equidad”. Nada más lejano de la realidad. Más allá de destinar unos millones para concretar algún proyecto social en educación, salud y otros áreas, lo los prioritario para este gobierno son los ricos de siempre. Y no es un cliché. Veamos.


En la pasada reforma fiscal o Ley de financiamiento (2018), se ampliaron las exenciones concedidas a las personas jurídicas, tan variadas y numerosas que en realidad terminan por reducir a tal tamaño la Tarifa Impositiva Nominal de las Empresas (1,3 por ciento), que al final de sumas y restas, y en proporción a sus ingresos, las personas naturales pagan más impuesto (5 por ciento) que las grandes empresas. Exenciones tan amplias, con diferencias por sector industrial y comercial, sumadas, les ahorran a los ricos 20 mil millones de pesos-año, es decir, cerca de tres veces el dinero recaudado por esa misma reforma.(1).


Como también lo difundieron los gobiernos anteriores, se procede así “con el propósito de estimular la inversión privada nacional y extranjera” (según el Presidente, reducir “[…] la carga de impuestos que estaba asfixiando a las empresas”), lo que procuraría mayor y mejor empleo (al decir de Duque, reducir la “[…] carga tributaria de los generadores de empleo”). Como es conocido por la experiencia, el desempleo no decae, el empleo no mejora en calidad, las empresas sí multiplican las ganancias y la llamada clase media sigue esquilmada en sus ingresos, por el pago del impuesto de Renta y del IVA, en lo cual la acompaña los sectores populares.


De este modo, más allá de las palabras de Iván Duque, los ricos serán más ricos, y los trabajadores en particular, así como los sectores populares en general, verán más menguados sus ingresos diarios. Así lo reafirma el Presidente: “[…] como resultado de la Ley de Financiamiento y Reactivación Económica, logramos aumentar el recaudo neto en 11 billones de pesos”, cifra que oculta, en un juego de apariencias y desinformación, que este no es el resultado de cobrarle más a quien más tiene, como ejercicio simple de justicia, sino el fruto de una argucia elemental: bajar el monto de ingresos totales por los cuales el trabajador está obligado a declarar renta.


Esa política tributaria de estímulos para las grandes personas jurídicas procede en vía contraria a lo aconsejado por la política clásica en materia tributaria, de no otorgar tratamientos diferenciales y efectivos en esta materia, para no propiciar ineficiencias en la asignación de recursos y en la distribución de ingresos. “Aparte de la generación de condiciones propiciatorias de ineficiencias y distorsiones en la administración tributaria en diferentes ámbitos como la evasión y elusión”. (2. Garay). Además, es una política tributaria que resulta contraria a un propósito que debe ser nacional: reducir la honda desigualdad reinante en Colombia, “[…] uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y entre los dos más desiguales en América Latina, incluso el más desigual según algunos especialistas, cuando se observa no sólo el índice de Gini sino también las brechas en la distribución del ingreso, las diferencias regionales en el país y la baja calidad en el acceso a trabajos de buena calidad” (3).


En estas condiciones, ¿puede creer alguien que “[…] el objetivo central del crecimiento de nuestra economía es la construcción de Equidad”? ¿Y asimismo que “[…] estamos trabajando para crear las condiciones que permitan a las empresas multiplicar la creación de puestos de trabajo estables y formales”? Da risa. Solamente cuando los derechos de los trabajadores sean quebrados hasta lo inimaginable, reduciendo salarios, incrementando su porcentaje para el aporte pensional, eliminando pagos por despidos injustos, etcétera, aceptarán los empleadores formalizar en mayor número sus plantas de trabajadores.


Pero en este juego de palabras y simulaciones, el Presidente anuncia que “Colombia tiene que pensar en grande […]”. (negrilla y cursiva en el original). ¿Podrá ajustarse a la realidad este necesario propósito cuando no se aplican las requeridas políticas para dejar de ser el nuestro uno de los países más desiguales del mundo? ¿Podrá esto dejar de ser simple palabrería cuando prolongamos nuestra existencia como uno de los pocos países en el mundo que mantienen viva la problemática de la tierra, negándose a concretar una reforma agraria que en efecto entregue la tierra –con asesoría en todos los campos necesarios–, así como a una efectiva soberanía alimentaria que propicie suministros sanos para toda la población, al igual que una política ambiental a la altura de nuestras características naturales y la defensa de la vida misma?


¿Podrá ajustarse a la realidad este propósito cuando nuestros gobernantes persisten en defender y prolongar, por ejemplo, la guerra contra las drogas? ¿Podrá ser esto realidad cuando persiste en su negativa a impulsar por todos los medios posibles una política de integración regional y, por esa vía, la renuncia en un plazo no mayor a tres o cuatro décadas al Estado-nación?


En el reino de la manipulación, queda una frase para esculpir: “¡En la Colombia que estamos construyendo, nadie puede sentir temor de expresar sus ideas y de proteger los intereses de su comunidad”, una clara expresión de mal gusto, pues da cuenta del desconocimiento de la Colombia profunda, que no queda no sólo en lo conocido como su periferia rural sino que también está presente, y cada vez más, en las barriadas de las grandes ciudades donde el común denominador son las “fronteras invisibles” o la ley del fusil –el revólver es juego de niños. Es ésta una manipulación que pretende ocultar el reacomodo del régimen, extendiendo sombras sobre la matriz paramilitar, a la par que sobre su efectiva prolongación uribista, para lo cual es fundamental la disputa de la memoria en que anda enfrascado este gobierno.


3. El año del Bicentenario


Sin sentido histórico ni visión futura, retoma en su discurso esta realidad, pero no se atreve, como representante de una clase, a dibujar el país de los próximos dos siglos, tal como debiera ser, en honor a quien en la Carta de Jamaica previó no un país pequeño –con banqueros afanados de más lucro ni terratenientes y otros mezquinos disputándose el control del país y su aislamiento global– sino todo un amplio territorio y una región integrada para el beneficio y la felicidad de sus habitantes, atento al riesgo proveniente del Norte.


Es éste el gran reto para una clase enfrascada en la defensa de sus pequeñeces; preocupada por despojar de sus tierras a los vecinos, pequeños propietarios, o por acrecentar la riqueza mediante la transformación de las normas, legislando a su favor, o desmontando empresas y concentrando en la especulación comercial; un proceder en que lo universal, como debiera ser el sentir y pensar de cualquier político en cualquier país de nuestro tiempo, debiera resaltar en cada una de sus acciones, pero para nuestro caso lo universal puede ser el nombre de una finca, de un banco o de una agencia comercial. Es por eso que en el informe de marras sobresale la ausencia de proyección estratégica para el país, visionando como máximo “Año Dos”, y de ahí poco más.


Como es de conocimiento general, proceder bajo el influjo de la futurología en un país demanda, por un lado, espíritu abierto y desprevenido, sentido humanitario; por otro, lectura geopolítica y estratégica. Pero, a la vez, capacidad de sueño, apuesta por el futuro y pensamientos grandes, algo que ni este gobierno ni los anteriores han tenido.


4. Año dos


Termina Duque su discurso con una visión pegada a las paredes, proyectando las acciones por acometer durante el segundo año de su gobierno. Más allá de lo enunciado, en que destaca acciones simples de imagen y opinión pública, como la de apoyar con el trámite de la cadena perpetua para violadores y abusadores de niños, es necesario reparar en el ocultamiento de varias medidas que sí son del interés de la administración de turno, entre ellas las reformas pensional, laboral (una más) y tributaria, la venta de diversidad de bienes públicos, así como la anhelada por el capital nacional e internacional: la enajenación de acciones de Ecopetrol autorizada desde 2006.


De concretarse estos pretendidos, con mayor énfasis las reformas a pensiones y al mundo del trabajo, es claro que quedaremos mucho más lejos de reducir la desigualdad y de atacar la inequidad, reafirmando lo ya conocido desde mucho antes del 7 de agosto de 2018: Iván Duque encabeza “un gobierno de los ricos y para los ricos” (4), aunque diga y aparente lo contrario. 

 

1. “Aquí reside precisamente una razón determinante de por qué, a pesar de regir formalmente unas tarifas nominales elevadas, incluso internacionalmente, en Colombia son relativamente bajas las tarifas efectivas impositivas para el conjunto de personas jurídicas –aunque con sustanciales diferencias entre empresas por sectores. Y también por qué la carga tributaria efectiva en Colombia –respecto al PIB– es relativamente baja aún en el contexto latinoamericano, y por qué son tan elevados los niveles de evasión y elusión tributarias. Con el agravante de que los cambios introducidos en el Estatuto Tributario por la Ley de financiamiento, aprobada en diciembre pasado (Ley 1943 de 2018), no sólo profundizarán inequidades horizontales y verticales sino que además aumentarán el gasto tributario, agravando la regresividad y las ineficiencias del sistema impositivo en el caso de personas jurídicas”. En, Garay Salamanca, Luis Jorge, y Espitia Zamora, Jorge Enrique. Dinámica de las desigualdades en Colombia (en impresión, Ediciones Desde Abajo).
2. Garay Salamanca, Jorge, op. cit.
3. Íd.
4. Sarmiento Anzola, Libardo, “Un gobierno de los ricos y para los ricos”, Le Monde diplomatique, número 181, septiembre 2018.

 


Artículos de esta edición:

 

Un año de medidas a favor de los poderosos

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37435-un-ano-de-medidas-a-favor-de-los-poderosos.html

Las obsesiones no siempre son buenas consejeras

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37436-las-obsesiones-no-siempre-son-buenas-consejeras.html

"¿Quiren más paz? Aquí la tienen..."

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37440-quieren-mas-paz-aqui-la-tienen.html

 

Cosmología y vida cotidiana

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37437-cosmologia-y-vida-cotidiana.html

 

Los talibanes de San Francisco

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37438-los-talibanes-de-san-francisco.html

 


 

Publicado enColombia
Domingo, 29 Diciembre 2019 10:22

¡Es la doctrina militar, no quien la aplica!

¡Es la doctrina militar, no quien la aplica!
 Publicamos una selección de los artículos más leídos durante el 2019. Fueron seleccionados de los periódicos desdeabajo ediciones 253-264 y Le Monde diplomatique, edición Colombia ediciones 185-196.

 

El salvaje asesinato de Dimar Torres –excombatiente fariano y líder comunitario – abre el debate sobre si exigir o no la renuncia del ministro de defensa Guillermo Botero es lo pertinente, si su caída en realidad garantiza un cambio sustancial en la manera de actuar de las Fuerzas Armadas, o si lo procedente es abrir un debate nacional sobre la doctrina que las guía, soportada sobre la lógica del enemigo interno y el anticomunismo. Si sale Botero, ¿hay garantía que no lo suceda un funcionario igual o peor al frente de tal ministerio?

 

La noticia es aterradora. El 22 de abril en la vereda Campo Alegre, municipio de Convención, Norte de Santander, fue asesinado por miembros del Ejército nacional el excombatiente de las Farc y líder comunitario, Dimar Torres. En la instalación militar se llevó a cabo una escena que recuerda lo más sádico de la llamada violencia bipartidista. Sin conocerse aún el informe de medicina legal, las versiones de la comunidad sostienen que a Dimar Torres lo torturaron, violaron, castraron y destrozaron su cráneo con tres impactos de bala, luego de esto querían desaparecer su cuerpo enterrándolo en las instalaciones militares.

Conocidos los videos de los militares abriendo una fosa para enterrar el cuerpo de Torres y creándose un escándalo en redes sociales por el hecho que confirmaba su asesinato, el 24 de abril el ministro de defensa Guillermo Botero sostuvo que el hecho se había producido en un forcejeo con integrantes del Ejército Nacional. Contradiciendo la información del Ministro, en evento público el 28 de abril, el general Luis Villegas Muñoz sostuvo: “no mataron a cualquier civil, mataron a un miembro de la comunidad, lo mataron miembros de las Fuerzas Armadas y por tanto el comandante debe poner la cara” (Ver recuadro 1). Estas declaraciones abrieron una discusión al interior de las Fuerzas Militares, pues el ministro Botero diría después: “Él puede decir lo que quiera, pero esa no es una posición institucional, las posiciones institucionales del ejército las fija el Ejército de Colombia y tiene una persona que se llama Nicasio de Jesús Martínez que es la persona que fija la posición institucional”. Para decir, en entrevista posterior: “Si hubo un homicidio ha tenido que haber una motivación”.

Los hechos llevaron a que la congresista del Partido Verde Angélica Lozano Correa promoviera la renuncia del Ministro de Defensa, propuesta acogida por múltiples sectores que ven en tal posibilidad una victoria sobre el actual gobierno, así como un proceder eficaz para neutralizar el asesinato de liderazgos sociales. Un aspecto fundamental queda por fuera de todo esto: la doctrina militar que guía a las Fuerzas Armadas.

 

El enemigo interno y el anticomunismo


La concepción militarista actual de la seguridad en Colombia implica la historia geopolítica global. Culminada la Segunda Guerra Mundial –1945–, Estados Unidos desarrolló en 1947 la primera Acta de Seguridad Nacional creando el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) y la Agencia Central de Inteligencia (CIA), así como la reorganización de sus fuerzas armadas y la política exterior, llevando con esto a plantear la concepción del Estado de seguridad nacional. En este mismo año se firma en Río de Janeiro el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), con el que los países de la región se unifican en la política militar y conforman un bloque bélico cuya dirección estratégica estaba a cargo de Estados Unidos (1).

En medio de la disputa global de la Guerra Fría (URSS–EU), se consolidó la Doctrina de Seguridad Nacional, la cual sirvió para orientar la defensa militar a nivel internacional del eje dominado por Estados Unidos. Eje rector de esta doctrina, así como principio básico: la ideología anticomunista, lo que transformaría la lógica del enemigo externo –comunismo internacional representado en la Unión Soviética– por el enemigo interno, entendido como los agentes locales del comunismo representados en guerrillas, pero también en grupos, personas o instituciones, los cuales debían ser controlados por cada gobierno al interior de sus fronteras. En nuestra región la doctrina se impulsa con mayor fuerza luego del triunfo de la revolución cubana –1959–.

Para Edwin Cruz, en nuestro país implementaron la lógica de un complejo contrainsurgente que articula los intereses del Estado, elites políticas y poderes económicos, en torno a salvaguardar el orden, generando así la proliferación de organismos armados legales e ilegales, públicos y privados, con una ideología militarista (2). Este complejo consolida una “sociedad contrainsurgente” que observa la “amenaza comunista” más allá de los actores armados, calificando como parte de un proyecto insurgente –que amenaza el statu quo– a todos los sujetos sociales que se movilicen, protesten o cuestionen el orden social existente, lo que legitima la criminalización, deslegitimación y aceptación del asesinato sistemático de liderazgos sociales en el país.

Según Cruz “ni el contexto internacional post Guerra Fría, ni los cambios institucionales –constitución 1991–, consiguieron terminar con el arraigo de las políticas y discursos contrainsurgentes” pues el gobierno de César Gaviria (1990-1994) “optó por la intensificación de la confrontación […] expidió medidas tendientes a la financiación de la guerra, como los “bonos de guerra” para el sector privado, y declaró una “guerra integral” a la guerrilla […] lo que vendría después sería un escalamiento sostenido de la violencia procedente del conflicto armado que, entre otras cosas, llevaría a la consolidación del paramilitarismo, primero en el marco de las Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá (Accu) en 1994 y, más tarde, con las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc), en 1997” (3).

De la misma manera la implementación del Plan Colombia en 1998 potenció el mayor sometimiento militar del país a los Estados Unidos, tras el propósito de debilitar a la guerrilla de las Farc y así recuperar el control territorial del país. La reorganización del ejército fue parte de tal Plan.

De su mano llegó la llamada Política de Seguridad Democrática del gobierno de Uribe (2002-2010), la que implicó una militarización del país así como una ofensiva militar de gran escala contra las guerrillas; política articulada con la estrategia global antiterrorista implementada por los Estados Unidos posterior al atentado de las Torres Gemelas (2001), lo que generó una redefinición del enemigo, que para el caso colombiano implicó desconocer la existencia del conflicto armado interno y la misma categoría política para los insurgentes. La oposición política y los movimientos sociales, fueron vinculados al conflicto como “colaboradores del terrorismo”.

Doctrina Damasco


Una vez llevada las Farc a un repliegue estratégico y a la pérdida de su iniciativa operativa con bajas importantes para su comandancia, las Fuerzas Armadas colombianas consideraron y aprobaron como uno de sus propósitos llevar a la insurgencia a una negociación política del conflicto armado, con perspectivas de sometimiento toda vez que valoraban la perdida de la voluntad de combate de su enemigo.

Es así como desde el año 2011 el Ejército, en cabeza del Comité de Revisión Estratégica e Innovación (Cre-i), inició la reestructuración de su doctrina, la que trae consigo el rediseño de lo que se entiende como estrategias de combate y la ubicación de las nuevas amenazas internas y externas, lo que implica, de igual manera, la adquisición de tecnologías de punta en proyección estratégica hacia el 2030. Guerra electrónica y ciberinteligencia son incorporadas en esta nueva valoración. Es así como nació el documento denominado Doctrina Damasco.

Un cambio para que no mucho cambie. Esta doctrina deja en evidencia la continuidad del pensamiento ideológico de las fuerzas militares en Colombia, alineadas sin ruptura ni cuestionamiento alguno con los lineamientos de Estados Unidos, entrando a jugar, producto de ello, un papel armado en la subregión así como a nivel global al integrar la Otan.

Aunque sostienen que no se debe apuntar únicamente a la denominada guerra contrainsurgente –por los problemas jurídicos internacionales en cuestión de crímenes de lesa humanidad contra la institución militar–, dejan claro que en este momento las fuerzas militares deben evolucionar para alcanzar “los postulados operacionales de la Batalla Aeroterrestre (1986), Operaciones de Dimensión Total (1993), Operaciones del Espectro Total (2008) y Operaciones Terrestres Unificadas (2012), que emplean en la actualidad los ejércitos alineados con la doctrina OTAN” (4). Adicionalmente el documento dice textualmente: “nuestro principal referente doctrinal: el Ejército de los Estados Unidos” (5).

El coronel John Bonin y el teniente coronel John A. Nagl, son los referentes estadounidenses en los que se basa gran parte de la doctrina Damasco, pues estos personajes participaron en la reforma doctrinal del Ejército de Estados Unidos que culminó en 2015, además escribieron el documento The Tradoc Doctrine Publication Program (Programa de Publicaciones Doctrinarias del Comando de Entrenamiento y Doctrina), donde trazan líneas de acción en torno a jerarquía doctrinal y contenidos del Ejército Sur de los Estados Unidos –estructura militar que coordina operaciones directamente con Suramérica, y en particular con Colombia–. Hay que resaltar, además, que desde 2015 la doctrina colombiana fue asesorada en directo por la Dirección de Doctrina del Ejército de Estados Unidos.

Un mensaje, un reto


El caso de Dimar Torres evidencia que lo que tenemos ante nosotros es la continuación de un proyecto contrainsurgente y anticomunista, que, aunque pretendan encubrir el asesinato como una actuación individual del Cabo Daniel Gómez, no queda duda que este acto es producto de una doctrina que orienta el comportamiento diario de una institución militar. Así mismo, este hecho debe verse y ser entendido como un claro mensaje de miedo y terror contra los liderazgos sociales del país y específicamente contra los excombatientes farianos.

Un reto para el conjunto de la sociedad. Aunque efectivamente es necesario plantear la renuncia del ministro Botero por lo que representa y por sus actitudes frente al asesinato sistemático de los liderazgos sociales en el país (Ver recuadro 2 y artículo “Ríos –de sangre– inundan el país”), los sectores alternativos y movimientos sociales tienen una tarea que va más allá de la renuncia: denunciar la doctrina militar y eliminarla, pues ésta potencia e identifica como enemigo interno a los liderazgos sociales. De igual manera, es necesario plantear una doctrina que sirva para la paz y no siga profundizando la guerra.

 

1 Leal Buitrago, Francisco (junio de 2003). La doctrina de seguridad nacional: materialización de la guerra fría en américa del sur. Revista de Estudios Sociales, Nº 15. En: https://revistas.uniandes.edu.co/doi/pdf/10.7440/res15.2003.05
2 Cruz Rodríguez, Edwin, (2016), Fuerza pública, negociaciones de paz y posacuerdo en Colombia, Ediciones Desde Abajo, pp. 24-29.
3 Ídem., pp. 28-29
4 Rojas, P. J. (2017, enero-junio), Doctrina Damasco: eje articulador de la segunda gran reforma del Ejército Nacional de Colombia. Rev. cient. Gen. José María Córdova 15(19), 95-119. DOI: http://dx.doi.org/10.21830/19006586.78, p. 114.
5 Ídem., p. 101

Artículos consultados

https://www.hrw.org/es/news/2019/02/27/colombia-nuevos-comandantes-del-ejercito-estarian-vinculados-con-falsos-positivos
https://caracol.com.co/programa/2019/04/29/6am_hoy_por_hoy/1556538178_237579.html
https://actualidad.rt.com/actualidad/313412-mocion-censura-congreso-colombia-ministro-defensa
https://www.contagioradio.com/asesinan-a-marco-adrada-lider-campesino-por-mas-de-35-anos-en-narino/?fbclid=IwAR3EQ0gBFaX7Yqgv2UU1uJhQzLOWWjxdDgb-lzKAyF7jTCfUyBy7ZG8f464
https://canal1.com.co/noticias/nacional/asesinan-a-dos-lideres-sociales-en-antioquia/
https://www.onic.org.co/comunicados-onic/2992-onic-denuncia-y-rechaza-feminicidio-contra-embera-chami-remelia-aizama-en-choco
https://canal1.com.co/noticias/asesinan-a-wilson-saavedra-excomandante-desmovilizado-de-las-farc/
https://www.elespectador.com/noticias/nacional/asesinan-mauricio-lezama-consejero-departamental-de-cine-en-arauca-articulo-859870
https://caracol.com.co/radio/2019/05/13/regional/1557758215_917837.html

 


Recuadro 1

 

Es necesario decir que Luis Villegas Muñoz, aparece como uno de los nueve oficiales ascendidos recientemente por el gobierno de Iván Duque, y que fueron cuestionados por Human Rights Watch al estar investigados por implicaciones en ejecuciones extrajudiciales –falsos positivos– y otras violaciones de Derechos Humanos entre el periodo 2002 y 2008. José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, aseguró que: “Al nombrar a estos generales, el gobierno transmite a las tropas el preocupante mensaje de que cometer abusos puede no ser un obstáculo para avanzar en la carrera militar”.

Los militares ascendidos son:

- Nicacio de Jesús Martínez Espinel, comandante del Ejército. Entre octubre de 2004 y enero de 2006 fue segundo comandante de la Décima Brigada Blindada, que opera en los departamentos de la Guajira y Cesar. Actualmente está investigado por 23 ejecuciones perpetradas por soldados de la Décima Brigada Blindada en 2005.
- Jorge Enrique Navarrete Jadeth, jefe de la Jefatura de Estado Mayor Generador de Fuerza. Entre julio de 2007 y agosto de 2008 fue el segundo comandante de la Octava Brigada. Le iniciaron investigaciones por 19 muertes perpetradas por miembros de la Octava Brigada en 2008, adicionalmente lo acusan por la presunta cooperación con grupos paramilitares.
- Raúl Antonio Rodríguez Arévalo, jefe de la Jefatura de Estado Mayor de Planeación y Políticas. Fue comandante del batallón la Popa de la Décima Brigada Blindada durante los años 2005 y 2006. Lo investigan por 21 ejecuciones cometidas por soldados del batallón la Popa en 2005 y 13 en 2006.
- Adolfo León Hernández Martínez, comandante del Comando de Transformación del Ejército del Futuro. Entre diciembre de 2007 y junio de 2009, el entonces General estuvo al mando del Batallón la Popa de la Décima Brigada Blindada. Lo investigan por siete ejecuciones perpetradas por el batallón la Popa en 2008.
- Luis Villegas Muñoz, comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano (unidad especial que opera en el Catatumbo, frontera con Venezuela). Lo investigan por la ejecución de Omer Alcides Villada, agricultor que tenía una discapacidad mental y habría sido asesinado y reportado como combatiente de las Farc por los soldados del Batallón Pedro Nel Ospina en marzo de 2008, cuando se desempeñaba como comandante del batallón.
- Edgar Alberto Rodríguez Sánchez, comandante de la Fuerza de Tarea Aquiles (unidad especial que opera en el Bajo Cauca). Entre julio de 2006 y diciembre de 2007, fue comandante del batallón Magdalena de la Novena Brigada. Lo investigan por 22 presuntos homicidios perpetrados por personas bajo su mando.
- Raúl Hernando Flórez Cuervo, comandante del Centro Nacional de Entrenamiento. Fue comandante del batallón de infantería Domingo Caicedo de la Sexta Brigada durante el 2008. Está investigado por al menos cinco ejecuciones atribuidas al batallón en 2008.
- Miguel Eduardo David Bastidas, comandante de la Décima Brigada Blindada. Lo investigan por su rol en abusos ocurridos durante los años 2004 y 2005, mientras se desempeñaba como segundo comandante del batallón de artillería Jorge Eduardo Sánchez de la Cuarta Brigada, unidad militar que acusan por 32 casos de homicidios, 14 desapariciones forzadas y 10 casos de tortura.
- Marcos Evangelista Pinto Lizarazo, comandante Décima Tercera Brigada. Entre octubre de 2006 y abril de 2007, fue comandante del batallón Anastasio Girardot de la Cuarta Brigada, investigado por 23 presuntos asesinatos perpetrados por soldados del batallón en 2006 y 22 en 2007.

 


 Recuadro 2


15 liderazgos sociales asesinados en Colombia desde el 5 de abril hasta el 15 de mayo de 2019

 

Solo pasó un mes y diez días de la publicación del artículo “Colombia. La ola de asesinatos contra el liderazgo social no para”*, en el que se mencionaba el asesinato de 6 personas luego de la finalización de la Minga nacional –5 de abril– y ya se suman 9 asesinados nuevos de liderazgos sociales en distintas regiones del país.


En los municipios de Ituango y Maceo (Antioquia) fueron asesinados Andrés Mauricio Rojas, quien se desarrollaba como un líder social de la comunidad y Diofanor Montoya, líder comunal de 64 años de edad, los hechos se presentaron los días 26 y 27 de abril. El 28 de abril fue asesinado en Nariño el líder campesino Marco Antonio Andrada Viana mientras se desplazaba por la vía que conduce del municipio de Leiva hasta el corregimiento Las Delicias, actualmente Marco se desempeñaba en el cargo de fiscal al interior de la Junta de Acción Comunal de El Sauce. El 1 de mayo en la comunidad de Campo Alegre del Resguardo Ingara Copé (Chocó), fue asesinada la indígena Embera Chamí Remedia Aizama y fue herida con impacto de bala una menor de 12 años; los hechos provocaron el desplazamiento inmediato de 40 personas de la comunidad hacia la cabecera de San José del Palmar. El 5 de mayo fue asesinado Efraín Prado Rosero, líder comunal y candidato al Consejo por el partido Mais, los hechos se presentaron en el municipio de Mallama, Nariño. Vale la pena decir que el sábado 4 de mayo en la comunidad de Lomitas, Norte del Cauca, Francia Márquez –líder afrocolombiana ganadora del Nobel de medioambiente– fue víctima de un atentando con arma de fuego y granada, al finalizar una reunión preparatoria la Asociación de Consejos Comunitarios del Norte de Cauca (Aconc) que se reunirá en próximos días con el gobierno de Iván Duque para concretar los acuerdos pactados con la Minga realizada en los meses de marzo-abril; en el hecho resultaron heridos dos escoltas. El 9 de mayo, en la vereda La Esmeralda, municipio de Arauquita (Arauca) fue asesinado Mauricio Lezama, quien se desempeñaba como gestor cultural y actualmente realizaba un documental sobre las víctimas del conflicto armado. El sábado 11 de mayo, en la Vereda Vista hermosa (Meta), fue asesinado Giovanni Murillas, excombatiente fariano quien había decidido abandonar el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (Etcr) en San José del Guaviare ante los incumplimientos del Gobierno nacional con los acuerdos de paz. El martes 14 de mayo fue asesinado Daniel Rojas, coordinador del comité de trabajo de la Junta de Acción Comunal de la Vereda López del municipio de Caloto, Norte del Cauca. Este mismo día fue asesinado Wilson Saavedra –excomandante del frente 21 de las Farc–, en Tuluá (Valle del Cauca).

 

* https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36664-colombia-la-ola-de-asesinatos-contra-el-liderazgo-social-no-para.html

Publicado enColombia
Óscar Larrañaga, Movimiento de ciudad al atardecer, mixta sobre lienzo, 82 x 240 cm. (Cortesía del autor)
 Publicamos una selección de los artículos más leídos durante el 2019. Fueron seleccionados de los periódicos desdeabajo ediciones 253-264 y Le Monde diplomatique, edición Colombia ediciones 185-196.

 

Consecuente con el discurso que agitó durante su campaña electoral y con los planteamientos de la coalición política que lo llevó al poder, así ha sido la  política internacional del presidente Iván Duque. Otra cosa han sido los resultados de tal política, que por ahora son bastante limitados, aunque su Gobierno todavía tiene tres años por delante. 

 

La orientación y diseño de la política internacional de Colombia es del fuero del Presidente de la República y, salvo por los enunciados generales, podría decirse que no existe una política internacional de Estado sino de gobierno. No sorprende entonces los virajes de la política de relaciones exteriores de un gobierno a otro, como ha sido el caso de Santos a Duque, reflejo a su vez de la polarización política que atraviesa el país. Desde luego, la política exterior también se mueve frente a un mapa geopolítico flexible y agitado como el de Estados Unidos, América Latina y también España, tratándose de los gobiernos y las regiones con las que tenemos mayor interrelación. Así, desde su posesión el 7 de agosto de 2018, en presencia de un número importante de homólogos que lo acompañaron, Iván Duque anunció las principales líneas de lo que sería su política exterior.

 

Sus prioridades

 

En primer lugar, el fortalecimiento de los lazos con Estados Unidos, privilegiando las relaciones bilaterales con el socio principal de Colombia. Históricamente las élites dirigentes han hecho de Colombia un aliado estratégico de los norteamericanos en América Latina. Sin embargo, el presidente Donald Trump venía expresando su disgusto por el aumento de la producción y exportación de narcóticos desde Colombia, lo cual podía desembocar en una crisis entre ambos países. Hoy, sin embargo, existe un terreno más favorable para las relaciones bilaterales por cuenta de las afinidades ideológicas entre Duque y Trump.

 

Dos, el rechazo al régimen de Daniel Ortega y las pretensiones territoriales de Nicaragua. Se trata de un punto muy álgido no sólo por el veredicto de la Corte Internacional de Justicia de La Haya que le amputó a Colombia una parte de su plataforma marítima, sino también porque desde los sectores más radicales del Centro Democrático se criticó al gobierno de Santos por la estrategia jurídica desarrollada ante esa instancia internacional, de la cual Colombia decidió retirarse. Por eso, Duque inició su agenda de visitas al país en San Andrés. 

 

En tercer lugar, el “asunto Venezuela”, un punto de honor para Duque, quien rompió con el gobierno de Maduro y decidió liderar una campaña internacional encaminada a facilitar el cambio de gobierno en el país vecino y hermano. En las reuniones de Duque con Trump, el Grupo de Lima y líderes de la Comunidad Europea, así como en sus intervenciones en la OEA y en el Foro Económico Mundial, así como en los viajes del Canciller para reunirse con numerosas personalidades del campo internacional, incluyendo el secretario de Estado Mike Pompeo de Estados Unidos, la crisis venezolana ha estado al centro de la agenda.

 

En otro registro, el Presidente colombiano también se refirió al desarrollo de los lazos comerciales con la comunidad internacional y la búsqueda de capital e inversores, señalando en particular la importancia de España en la materia. La visita a Colombia del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez reiteró la importancia de ese país como socio económico. A su vez, en la visita a Chile en noviembre, el jefe de la diplomacia colombiana confirmó el interés y la importancia para Colombia de la Alianza del Pacífico.

 

Finalmente, precedido por el discurso provocador del presidente del Senado, Ernesto Macías, del Centro Democrático, contra todo el ejercicio de la administración Santos, Duque expresó de nuevo sus reparos al Acuerdo de Paz firmado con las Farc. El Presidente empezó así su mandato distanciándose del Acuerdo de Paz, un logro innegable del gobierno Santos también en materia de política exterior.

 

Para apuntalar esta agenda internacional el Presidente ha viajado oficialmente 17 veces al exterior, además de los numerosos desplazamientos de su canciller, Carlos Holmes. Estos viajes han suscitado críticas desde algunos sectores del país, aduciendo falta de planeación para los mismos, ausencia de liderazgo para sacar adelante los proyectos del gobierno ante el Congreso y los pocos resultados de estas giras, lo cual llevó al Canciller en días pasados a manifestar que hay una campaña internacional de desprestigio contra el presidente Duque. 

 

Un capítulo de esta política exterior merece ser destacado: el reconocimiento de Palestina como Estado soberano. Aunque el reconocimiento se dio al final del mandato Santos, la notificación al gobierno palestino se produjo recién posesionado Duque. Se inició entonces un debate mediático sobre la postura del gobierno colombiano pues el canciller Holmes anunció que examinaría cuidadosamente las implicaciones de tal reconocimiento en momentos en el presidente norteamericano había tomado graves medidas en contra de los intereses de Palestina. Se pensó entonces que la decisión del gobierno Santos sería reversada. Pero no sucedió así y Colombia pasó así a ser el último país de Suramérica en reconocer a Palestina como Estado.

 

Encontramos, por tanto, ciertos elementos de continuidad de la política exterior del gobierno precedente en política internacional, pero es claro el cambio de rumbo en otros asuntos clave de las relaciones internacionales: la lucha contra el narcotráfico, la agenda Venezuela y la política de paz llevada a los escenarios de la comunidad internacional.

 

Las Drogas, un dolor de cabeza para todos

 

La lucha contra las drogas sigue siendo el tema prioritario en las relaciones bilaterales Colombia-Estados Unidos a pesar de los esfuerzos de los gobiernos colombianos por “desnarcotizar” estas relaciones. En la primera reunión que sostuvieron los presidentes, Duque y Trump, la lucha contra las drogas ocupó el espacio central. Recordemos que el año anterior estas relaciones bilaterales corrían por mal momento e incluso el Presidente de los Estados Unidos amenazó con “descertificar” a Colombia si no lograba controlar el incremento de los cultivos ilícitos.

 

El gobierno del Presidente Santos pretendió darle una nueva lectura a la lucha contra las drogas, variando el enfoque represivo y prohibicionista con el que principalmente se ha tratado este grave problema. “Tenemos que avanzar en esta lucha con una mente más abierta. Tenemos que ser más inteligentes, más innovadores”, decía Santos en un período en que la comunidad internacional seguía atentamente al avance del Acuerdo de Paz con las Farc, las cuales financiaron en parte su guerra con los dineros del narcotráfico. Razón por la cual se aceptó la conexidad del delito de narcotráfico con el delito de rebelión.

 

Una nueva mirada se consideró necesaria bajo el gobierno de Santos para combatir el narcotráfico, entendiendo que los Estados afectados e involucrados tienen responsabilidad compartida y que en Colombia el fenómeno económico y social que lleva a ciertos sectores campesinos a cultivar la coca requiere de un tratamiento alternativo: incentivos a las familias campesinas cultivadoras de coca, para que la sustituyan por otros cultivos lícitos, y suspensión de las aspersiones aéreas con glifosato a cambio de la erradicación manual.

 

Sin embargo, la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca reveló que los cultivos ilícitos en Colombia habían alcanzado el número histórico de 209.000 hectáreas. El nuevo gobierno aprovechó el informe para cuestionar de nuevo los Acuerdos de Paz al plantear que el incremento de las hectáreas se había disparado a partir de que el gobierno Santos aceptó incluir en dichos acuerdos la propuesta de las Farc para que el Estado diese a las familias campesinas involucradas un aporte económico para la sustitución de los cultivos de coca, lo que se convirtió en un estímulo perverso. En la otra orilla, los partidarios de la erradicación manual y sustitución de cultivos, hicieron ver que todavía era muy pronto para decretar que esta estrategia no daba o no daría los resultados esperados. 

 

Luego de la primera reunión entre Duque y Trump, el presidente norteamericano se refirió nuevamente a la ineficiencia del gobierno colombiano para lograr la disminución de las áreas sembradas, declaraciones que generaron preocupación en el Gobierno y el establecimiento. Duque decidió dar un viraje a la política antidrogas diseñada durante el gobierno Santos y aunque reconoció que había de por medio un problema de salud pública con las comunidades que viven cerca de las zonas cocaleras, dispuso que el centro de gravedad de la lucha contra los cultivos ilícitos se basaría, principalmente, en la aspersión aérea con glifosato, junto con otras medidas. Inició así una campaña para que la Corte Constitucional revisara un veredicto que ordenaba al Consejo Nacional de Estupefacientes la suspensión del programa de aspersión aérea de glifosato sobre los cultivos de coca, marihuana y amapola, aunque hay que aclarar que dicha Sentencia se refería a un programa específico en un territorio indígena. Finalmente la Corte abrió la puerta para que, bajo ciertas condiciones, el Gobierno pueda hacer uso del glifosato en su estrategia anti-drogas. 

 

Las relaciones entre Colombia y Estados Unidos han vuelto así a su cauce normal, al menos por ahora, tanto más que el Gobierno anunció recientemente que el ritmo de crecimiento de las hectáreas de coca cultivadas se había frenado y a su vez el Secretario de Estado norteamericano y el Ministro de Relaciones Exteriores colombiano anunciaron el compromiso mutuo para reducir a la mitad los cultivos ilícitos y la producción de cocaína para finales del 2023.

 

Venezuela, obsesión y desafío

 

Aunque el derecho a la autodeterminación de los pueblos y la no intervención de un Estado en los asuntos internos de otro Estado, son principios de la ONU y la OEA, instancias de las que hace parte Colombia, lo cierto es que este principio del derecho público internacional es cada vez más violado, infortunadamente, o inevitablemente según las nuevas teorías para un mundo globalizado. Y no faltan los argumentos de unos y otros para justificar lo que al final de cuentas es injerencia en los asuntos internos de otro país.

 

Es así como ante la profunda crisis de Venezuela, cuyo actual modelo económico es un fracaso, con todas las implicaciones para su pueblo, y cuyo gobierno ha desembocado en un régimen político autoritario y populista, con todas sus derivas en violación de derechos humanos y libertades cívicas y políticas, más allá de ello y sin respetar su soberanía como Estado-nación, Duque ha liderado una cruzada internacional para aislar al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y facilitar que se produzca una transición hacia un gobierno surgido de elecciones libres, según sus propias declaraciones. Este objetivo es ni más ni menos uno de los componentes prioritarios de la actual política exterior del presidente Duque, al cual le ha dedicado tiempo y esfuerzo, convirtiéndose al parecer en una suerte de obsesión y desafío personal.

 

Uno de los primeros pasos de Duque fue no nombrar embajador en Venezuela, rompiendo en la práctica las relaciones diplomáticas con este país, y nombrar embajador en Washington a Francisco Santos, cuyas declaraciones en favor de una intervención militar en Venezuela si fuese necesario generaron el rechazo de amplios sectores en Colombia. Duque endureció, junto con su canciller Carlos Holmes, su lenguaje contra Maduro, asumiendo la retórica del anti-castrochavismo de los sectores más radicales del Centro Democrático. 

 

De cara a la opinión pública nacional, el presidente Duque anunció el apoyo a la denuncia del secretario general de la OEA, Luis Almagro, contra Maduro ante la Corte Penal Internacional, al tiempo que visitaba la frontera con Venezuela en medio de una campaña mediática prometiendo medidas económicas y sociales de emergencia ante la llegada de cientos de miles de venezolanos huyendo de la crisis de su país y anunciando la creación de un fondo multilateral humanitario de ayuda para paliar el fenómeno migratorio.

 

En la escena internacional Duque y su Canciller también han actuado con intensidad para afianzar el cerco diplomático y las sanciones contra el gobierno vecino: lo primero fue la visita de Duque al presidente Trump para alinear su estrategia contra el gobierno de Nicolás Maduro y de apoyo a sus opositores. A la vez, el Presidente ordenó el retiro de Colombia de Unasur, organismo suramericano conformado por doce países, alegando que se “había convertido en un cómplice de la dictadura venezolana”. En su remplazo, Duque ha querido liderar el Grupo de Lima en el que participan gobiernos latinoamericanos que no han reconocido los últimos comicios en los que Maduro salió relecto presidente y, por el contrario, reconocen la legitimidad de la Asamblea Nacional de Venezuela, además de que proponen aumentar las sanciones económicas y diplomáticas contra el régimen de Maduro, las cuales terminan también, al final de cuentas, afectando al pueblo venezolano.

 

El gobierno colombiano ha desarrollado igualmente un fuerte cabildeo en la OEA, ONU, Unión Europea, Foro Económico Mundial y otros espacios internacionales, intentando darle piso político a su estrategia para “devolverle la democracia a Venezuela”. Ésta ha tenido por eje central conseguir el reconocimiento de Juan Guaidó como el nuevo presidente interino de Venezuela. El grupo de Lima, Estados Unidos y otro gran número de países le dieron entonces su respaldo a Guaidó con la esperanza de que a corto plazo –en cuestión de días decía Duque–, Maduro dejara el gobierno o sufriera la intervención de las Fuerzas Armadas venezolanas.

 

Pero no sucedió, no pasó nada, el Presidente de Venezuela encontró los recursos internos y externos para sostenerse, aunque el aislamiento y rechazo internacional del régimen bolivariano se amplió y la oposición venezolana ganó en espacio y protagonismo. Maduro ha aceptado recientemente que sus delegados se sienten de nuevo con los representantes de Guaidó, con el propósito de instalar “una mesa de trabajo continua y expedita” para llegar a “una solución acordada”. La decisión del gobierno de Maduro de volver a una negociación con la Oposición estaría reflejando que poco a poco las condiciones internas han ido cambiando en Venezuela y que la presión internacional va produciendo efecto. Podría decirse, entonces, que la política internacional del gobierno de Duque frente a Venezuela no le ha dado los resultados esperados en un principio, pero tampoco ha sido inocua o improductiva; en algo ha contribuido al cambio de situación a pesar de la negación de principios fundamentales para la convivencia pacífica entre Estados.

 

Los acuerdos de paz, sí pero no

 

En septiembre del año pasado Iván Duque debutó como presidente de Colombia en la Asamblea General de Naciones Unidas manifestando que “la paz es un objetivo de todos los colombianos”. Llegó al poder, con un país dividido prácticamente en partes iguales frente a los Acuerdos de Paz con las Farc, diciendo que haría modificaciones a esos acuerdos, las cuales en realidad no eran de poca monta. Pues una cosa es asegurar que “Este gobierno tiene un compromiso absoluto con que las personas que genuinamente le han apostado a la desmovilización, desarme, reinserción y reincorporación”, como lo hizo ante el jefe de la Misión de la ONU en Colombia, y otra cosa, por ejemplo, son las objeciones presidenciales a la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz, parte sustancial de los Acuerdos firmados por el presidente Santos en nombre del Estado colombiano y no de un gobierno. Como se sabe, esas objeciones fueron rechazadas por el Congreso de la República, obligando al primer mandatario a firmar dicha ley en su versión original.

 

La comunidad internacional ha acompañado el proceso de paz. Las delegaciones de la Unión Europea y del Consejo de Seguridad de la ONU que han monitoreado los avances de los acuerdos han expresado su preocupación por el asesinato de excombatientes, cerca de 140, y el retraso de los proyectos de reincorporación, entre otros temas. Esta lectura es diferente a la expresada por el Secretario General de la OEA, por lo cual el movimiento ciudadano “Defendamos la Paz” le envió una carta reclamando por la percepción que tiene este organismo sobre la implementación de los Acuerdos, asegurando que no era cierto, como dijo Almagro, que el gobierno de Duque “ha hecho todo” por cumplir. La respuesta gubernamental no tardó, asegurando que el movimiento desconoce las “inmensas ejecutorias” de este gobierno comparadas con las del que lo antecedó. 

 

Queda claro que Duque ha tenido que incluir en su ejercicio diplomático temas que hubiese querido evitar, como el tema de la paz. En efecto, la política internacional está necesariamente ligada a la política interna, lo doméstico impone nuevas agendas a la política exterior. 

 

*Ingeniero. Consultor en Ciudades Inteligentes.

 


Artículos de esta edición:

 

Primer año: gobierno Iván Duque. Entre palabras y simulaciones

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37434-primer-ano-gobierno-ivan-duque-entre-palabras-y-simulaciones.html

Un año de medidas a favor de los poderosos

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37435-un-ano-de-medidas-a-favor-de-los-poderosos.html

"¿Quiren más paz? Aquí la tienen..."

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37440-quieren-mas-paz-aqui-la-tienen.html

 

Cosmología y vida cotidiana

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37437-cosmologia-y-vida-cotidiana.html

 

Los talibanes de San Francisco

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37438-los-talibanes-de-san-francisco.html

 


 

Publicado enColombia
Walter Tello, detalle (Cortesía del autor)
 Publicamos una selección de los artículos más leídos durante el 2019. Fueron seleccionados de los periódicos desdeabajo ediciones 253-264 y Le Monde diplomatique, edición Colombia ediciones 185-196.

Dicen que “no hay peor ciego que aquel que no quiere ver”. Parodiando este refrán, es posible aseverar que “no hay peor ignorante que aquel que no quiere aprender”. Uno y otro resumen de manera meridiana la manera como el poder realmente existente en Colombia encaró –y continúa encarando– la extradición de connacionales hacia los Estados Unidos desde hace cerca de cuatro décadas.


En la memoria nacional todavía anida, no sin estupor, la ofensiva de los narcos con secuestros selectivos para afectar y presionar de manera puntual a factores del poder tradicional: bombas que, más allá de sus destinatarios específicos, produjeron decenas de víctimas de simples transeúntes o trabajadores de ciertas empresas, que nada tenían que ver con el propósito de las mismas; atentados contra políticos, jueces, agentes de inteligencia y otros, así como la lapidaria frase: “Preferimos una tumba en Colombia que una celda en Estados Unidos”.


Era aquella una ofensiva prolongada por varios años y que resumía la respuesta de los ‘emergentes’ ante la autorización de la extradición, en 1985, por parte del gobierno de Belisario Betancur. Una luz verde encendida por el poder tradicional vigente en nuestro país, que desde entonces no cesa de decir que esa es la mejor manera de enfrentar el narcotráfico. Un poder entremezclado desde sus primeros asomos con quienes en forma rápida amasan una inmensa fortuna que deben legalizar –lavar–, para lo cual numerosos bancos disponen sus conductos, así como el propio establecimiento a través de la llamada “ventanilla siniestra”, abierta en el Banco de la República, con el favor de industriales que les importan las materias primas necesarias para transformar la coca en cocaína, o simplemente al realizar lucrativos negocios con quienes querían alardear de su inesperada riqueza, compra-ventas concretadas en la transacción de infinidad de muebles e inmuebles –como cuadros y obras de arte en general–, así como aceptando su dinero para aceitar las campañas electorales.


Se establecía así una relación poder-narcos por conveniencia, como lo recuerda, además, el nacimiento de “Muerte a Secuestradores” (MAS), aparato armado que estructuran sicarios al servicio de un amplio número de mafiosos, reunidos para enfrentar a quienes atentaban contra sus intereses, teniendo como referente inicial el secuestro por parte del M-19 de Marta Nieves, integrante de la familia Ochoa, parte relevante del Cartel de Medellín. El aparato armado se utiliza desde ese momento por el ejército colombiano, como lo testifican algunos integrantes de la otrora guerrilla nacionalista que fueron secuestrados por el MAS para aparecer posteriormente torturados en Bogotá en las caballerizas de Usaquén. Es la dupla de la mafia –poder en cierne– y el poder tradicional, entrelazados por un mismo enemigo y objetivo.


Aquel aparato armado es, a la luz del tiempo, una especie de antesala y base de lo que luego sería conocido como paramilitarismo: ejército financiado por la mafia y puesto al servicio del poder dominante en Colombia para llevar a cabo todas las operaciones –inicialmente clandestinas– que la fuerza oficial no debía ejecutar de manera abierta y permanente.


Como lo testifican infinidad de sucesos, la mafia y sus efectivos militares –transformados en fuerza rural de combate, por la decisión estratégica de factores del poder tradicional, como el generalato colombiano, los terratenientes, políticos de primer nivel, gobernantes de diferentes instancias, obispos y otros– terminan como brazo armado, no ya para la protección y la defensa de sus familias e intereses sino para la defensa del poder tradicional, el mismo que, finalmente, una vez aquellos cumplen con su trabajo sucio –asesinar, desaparecer, exterminar, desplazar, robar, atemorizar, concentrar aún más la propiedad de la tierra–, los niega y desprecia, actuando en este caso tal como ha procedido siempre con todos sus sirvientes.


Desde aquellos años, la ecuación extradición–cultivos de coca y su transformación en cocaína, así como su exportación a otros países, de manera relevante a los Estados Unidos, no muestra efecto alguno: ni los cultivos de coca dejan de crecer en cantidad de hectáreas utilizadas para ello ni las toneladas de coca se comprimen ni los millones de dólares dejan de ingresar al país.


Así, por ejemplo, en 1991 el país registra 37.500 hectáreas dedicadas a tal siembra, 10 años después ya eran 144.800, para el 2011 decaen a 83.000, estirándose tras otros seis años –último reporte en línea– a 209.000, pasando de un potencial de producción de toneladas métricas de cocaína de 320 en 2008 a 921 en 2017.


De manera contradictoria, durante estos mismos años los gobernantes de turno autorizaron la extradición de no menos de 2.423 connacionales, la mayoría de ellos durante los gobiernos de Álvaro Uribe –1.149– y Juan Manuel Santos –1.200–, quien no dudó en hacer ostentación de ello: “(hemos extraditado) ¡más que ningún otro gobierno!” (1).


A la luz de estos resultados –sin considerar los miles de muertos, violentados, presos, desaparecidos, desplazados– y de la confiscación de embarques, por acción de la llamada “guerra contra las drogas”, es necesario preguntar: ¿Dónde está la efectividad de la extradición? ¿Por qué no decae el negocio que dice combatir? ¿Por qué el establecimiento continúa aferrado a una estrategia totalmente inocua?


Esa estrategia que está en contravía de la lógica del capital, aquella que indica que donde existe demanda hay oferta; demanda que, como en todo mercado, hace fluctuar los precios, en este caso también por calidad y/o pureza, oportunidad, incluyendo un factor que finalmente inclina la balanza: el riesgo –ligado a su prohibición–, lo que le abre campo a la especulación en el extremo de la cadena, cuando ya está el producto al por menor ante el consumidor.


Estrategia de criminalización, que, además, no repara en el factor natural que motiva a quienes, como campesinos, ven en la siembra de la coca una oportunidad para mejorar sus menguados ingresos, en un ejercicio agropecuario en el cual no están obligados a desplazarse cientos de kilómetros con su producto en procura de un posible comprador, que tal vez no esté dispuesto a adquirir el producto o que tal vez le quiebre el precio de su cosecha ante la abundancia de la misma.


Choca esta estrategia estatal de poder y violencia, nacional y extranacional, contra la realidad del mercado, como acaba de suceder en México, donde los campesinos cultivadores de amapola ven cómo el negocio desaparece como producto del mercado gringo inundado por fentanyl, sustancia química “[…] que produce los mismos efectos que la heroína natural, pero 10 veces más poderosa, cuesta la tercera parte y su saldo es fatal. En Estados Unidos, por el uso de fentanyl, mueren al año entre 35 mil y 45 mil personas” (2). Inundado por esta droga, el mercado “[…] trajo consigo la debacle de las cosechas de amapola a lo largo de todo el territorio mexicano. La razón es estrictamente económica: la caída del precio del kilogramo de la goma de mil 350 a 300 dólares (aproximadamente). La cantidad no alcanza ni para cubrir los gastos de la siembra”.


Resultado final de aquellas circunstancias: la erradicación de la amapola, imposible para el ejército, el gobierno mexicano y la DEA, lo consiguió en pocos meses el mercado. Lo mismo ha resultado con la marihuana, ahora en competencia con la producción local de Estados Unidos y su legalización en varios estados de la Unión, así como en diversidad de países que ven en tal mecanismo la mejor estrategia para desinflar un negocio que da pie al fortalecimiento de las mafias, así como al debilitamiento del establecimiento, producto de la violencia creciente que propicia y de la corrupción que alimenta.


Así, en contra de la realidad del mercado, de la naturaleza y de la vida misma, vuelve una y otra vez el interrogante ¿Por qué persisten con la extradición?


Años 80 del siglo XX


No está de más recordar que, cuando Richard Nixon acuña la expresión “Guerra contra las drogas”, lo hace en contravía de las conclusiones de la Comisión Shafer –que había sido conformada para evaluar las relaciones de la drogadicción con las diversas formas de criminalidad en los Estados Unidos–, que no vio relación directa alguna entre consumo de psicotrópicos y delito. Un acto bélico convertido posteriormente en “Guerra contra el terrorismo” sería el sucedáneo que llenaba el vacío de un “enemigo de la civilización” derrotable.


Para nuestra desgracia, ‘emprendedores’ colombianos, finalizando los 70, vieron que el comercio ilegal de psicotrópicos en Estados Unidos era un gran negocio, y que tanto la marihuana –especialmente la sembrada en La Guajira– como la hoja de coca contaban con ecosistemas favorables para su siembra, conformando un vector sinérgico para la generación de enormes ganancias que los llevaron a posicionarse rápidamente como líderes de ese comercio.


Cuando el narcotráfico mostró inicial y desenfrenadamente su poderío en Colombia, corrían los primeros años de la década del 80 del siglo XX, tiempo para el cual nuestra sociedad acumulaba en sus entrañas la lava de un volcán social. Así lo reflejaba la aparición de paros, sobre todo cívicos, que se multiplicaban a lo largo y ancho de su territorio; el descontento social propiciaba el crecimiento de las guerrillas urbanas y rurales, que, tras una quimera socialista y/o nacionalista insuflaba la imaginación y la multiplicación de las energías de miles de jóvenes y no tanto; la coordinación de variados movimientos sociales proyectaba la imagen de una capacidad de acción y de confrontación del poder tradicional por parte de los negados de siempre: la constitución de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), así como de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), al tiempo de la inicial coordinación de movimientos por el derecho a la ciudad. La superación de la dispersa acción insurgente, como Coordinadora Guerrillera de Colombia, no estaba por fuera de esa dinámica.


La confianza de que una Colombia de nuevo tipo estaba por tomar forma también encontraba aire, por un lado en la incapacidad del régimen político para desmontar el descontento social y, por otra, en el por entonces reciente triunfo sandinista contra la dictadura somocista, pero también en los avances de la guerrilla salvadoreña. Una América insurgente ganaba espacio y audiencia tras una movilización por ideales de justicia e igualdad.


En tales circunstancias, la emergencia del narcotráfico como opción efectiva para resolver aquí y ahora, no en un tiempo impreciso –en este caso de manera individual y no colectiva–, las necesidades familiares, sobre todo de casa, así como el goce diario del dinero que no falta, aparece como el camino por seguir, tras el cual se desfoga en un principio un considerable porcentaje de jóvenes, en particular de Medellín y Cali. La escalada violenta que coparía varias de las principales ciudades del país, primero con acciones de las bandas mafiosas contra representantes del poder tradicional, luego contra las fuerzas de policía, y después entre los propios carteles –en particular el de Medellín y el de Cali–, termina por desestructurar tejidos sociales construidos en décadas de resistencia social por un país de nuevo tipo.


Tras aquello, en particular la guerra vivida en comunas y barrios populares de Medellín, entre milicias guerrilleras y bandas al servicio del narcotráfico, potenciadas con el apoyo del aparato armado oficial, termina por hacerse evidente –para el poder tradicional, criollo e internacional– la capacidad de control político y destructiva del tejido social desprendido del narcotráfico, en toda la extensión de su palabra y proceder.


Pasados los años, una vez derrotadas las milicias de corte insurgente en Medellín, e impuesto el reino paramilitar, y con éste el imperio de las “fronteras invisibles”, queda sellada la destrucción de la organización comunitaria. La extensión de tal fenómeno por barriadas populares de Cali, Bogotá y otras de nuestras principales ciudades, a la par de multiplicar el negocio del menudeo de estupefacientes, conlleva, con conciencia o sin ella, iguales resultados. Cárceles hacinadas por jóvenes, muchos de ellos asesinados en su interior, adictos en su gran mayoría a algún psicoactivo, así como al alcohol, terminan por darle forma al círculo “vive pronto y muere”, imaginario cultural que es propiciado por un modelo de control social que potencia el individualismo, afinca la vida en el presente, y rompe con el futuro por construir y vivir.


El narcotráfico al servicio del poder, que por extensas regiones rurales de la patria dejó una estela de terror, despojo y desplazados, transforma por muchos años el mapa del poder territorial, también como producto de la destrucción del tejido social hilado a lo largo de décadas de lucha campesina por el derecho a la tierra y una vida digna.


Se hace evidente entonces la capacidad destructiva del narcotráfico, a la vez que de control político, leída e interpretada por las agencias de inteligencia de los Estados Unidos, que no sólo utilizaron a los narcotraficantes colombianos para reunir los dineros necesarios para llevar a cabo sus operaciones secretas –caso Irangate– (3) sino que además inundaron las barriadas populares de ciudades como Los Ángeles, con la clara conciencia de drogar y volver adicta a la población negra allí residente, que también terminó por perder el foco de la organización colectiva para defender sus derechos y mejorar su calidad de vida, así como el referente de la necesaria destrucción del sistema que los niega y oprime, para un porcentaje importante de ellos pasar a inundar el sistema carcelario de su país, como lo testimonió en sus reportajes sobre este tema, y el posterior libro Alianza oscura, el laureado y ‘suicidado’ Gary Webb (4).


Son estas mismas agencias de espionaje de Estados Unidos, en especial la DEA, las que en todo momento buscan infiltrar y controlar el mercado de narcóticos, conservando bajo su manga la amenaza de la extradición de sindicados por comerciar con narcóticos con destino a aquel país, en una estrategia que terminó por convertirse en mecanismo para negociar con los capturados el precio de su libertad, que se hace efectiva tras el pago de pocos años de encierro y la confiscación de bienes, entrega de rutas y delación de conocidos incursos en el negocio. La verdad sobre la guerra y sus víctimas –por ejemplo, para el caso de paramilitares extraditados– poco les interesa o la acumulan para cuando requieran apretarles el cuello a ciertos personajes del país, garantizando así la sumisión en las esferas del alto gobierno, como en las Fuerzas Armadas y otros factores del poder realmente existente y dominante.


Esa sumisión asume rasgos grotescos, como en el caso del actual procurador general de la Nación, Fernando Carrillo, quien en defensa de su apelación a la decisión de la JEP de negar la extradición de Jesús Santrich, en forma vehemente y sin timideces dice defender los intereses judiciales de los Estados Unidos: “No es, y perdónenme la analogía, el papelito de un funcionario de tercera del Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Es un documento formal que tiene fuerza y cuya legalidad estamos defendiendo”, como una muestra más de que, en los procesos de extradición –como en muchos otros de diferente índole–, los agentes del Estado colombiano no son más que dóciles ejecutores de los dictados extranjeros.


La pregunta no tarda en aparecer: ¿Si han capturado una cantidad creciente de narcos, con los cuales concretan tal estrategia de negociación, cómo es que la DEA no controla todas las rutas e intersticios del negocio que dice combatir, acabando de una vez y para siempre con el mismo? ¿Acaso estamos ante el juego del gato y el ratón, en el cual el felino no destruye su presa para que el juego no llegue pronto a su fin?


Estamos ante una estrategia que, luego de procesada en todas sus variables, es trasladada y copiada para realidades similares a las de Colombia, como México, donde el poder de los carteles del narcotráfico, con iguales y peores prácticas que las copiadas a sus pares suramericanos, arrolla como un tsunami, llevándose a su paso el tejido social, extendiendo el miedo por doquier, desuniendo, hastiando a su población sometida a una violencia sin límite, fijándoles frontera a los poderes insurgentes venidos de abajo, debilitando su gobierno nacional, quebrando la moralidad y la ética ante el atractivo del billete del vecino del norte.


Poco a poco, la estrategia muestra raíces en Argentina y otros países de la región, todo con una clara pretensión: arruinar el tejido social y solidario para desvirtuar con ello la esperanza en un cambio del sistema sociopolítico. La experiencia adquirida con la extradición de colombianos lleva ahora, cuando ven que el imperio afronta revalidad global, a fortalecer la idea del derecho del sistema judicial estadounidense a la extraterritorialidad, que en el caso del fifagate y ahora con Julian Assange y Meng Wanzhou, ejecutiva de Huawei, señala su proyección como una forma de intimidación y, por tanto, de control del comportamiento de cualquier persona por fuera de sus fronteras.


La estrategia de dominio político y control social, de destrucción de referentes colectivos, de proyección de temor y desconfianza en la vida diaria, en que cada uno debe resolver lo suyo sin pensar en los demás, pasa a ser utilizada en la lucha contra la propia insurgencia, ahora como un recurso de “lucha contra el terrorismo”, extendido para el caso de los Acuerdos de Paz firmados en Colombia como un recurso para explosionarlos.


Son entonces, narcotráfico y extradición, una realidad social y económica, utilizada además como estrategia en la geopolítica del poder global, en la que nuestro país actúa, como en otros muchos sucesos, como simple peón.


1. Palabras del presidente Juan Manuel Santos en el balance del sector de infraestructura y vivienda. 14 de marzo de 2017.
2. Semo, Ilán, “Lo que el opio se llevó”, La Jornada, México,mayo 18 de 2019.
3. Estalla el Irangate, https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20161125/412132963656/irangate-oliver-north-venta-armas.html
4. En agosto de 1996, Webb, con una serie de reportajes sobre el tráfico de drogas entre Estados Unidos y Nicaragua, reveló cómo la CIA vendió toneladas de crack en los barrios de Los Ángeles y utilizó ese dinero de comercio criminal para financiar las operaciones de la contra nicaragüense, que trataba entonces de derrumbar al gobierno sandinista en Nicaragua. Webb hizo esos trabajos con abundantes entrevistas a narcotraficantes hoy detenidos en Estados Unidos (entre ellos, uno a quien llaman Ricky Ross, uno de los más grandes narcos de la costa oeste) y con agentes de la DEA. Webb recibió en 1990, con el diario San José Mercury News, el Premio Pulitzer (máximo galardón anual para los periodistas de Estados Unidos).

 


Extradición en Colombia

 

¿Herramienta de justicia?




por Enrique Santos Molano



El Tratado vigente de Extradición entre Colombia y Estados Unidos se firmó en Washington el 14 de septiembre de 1979 por el embajador Virgilio Barco Vargas y el secretario de Estado, Cyrus Vance. En él se contempla la extradición a Estados Unidos de colombianos solicitados por la justicia de aquel país en razón de que estuvieran sindicados de delitos de narcotráfico, lavado de dinero o cualesquiera otros que se hubieran cometido dentro de la Unión Americana, o que de alguna manera afectaran sus intereses económicos y sociales.


El Congreso colombiano aprobó en 1980 la Ley 27, que incorpora el Tratado de 1979 a la legislación nacional, pero el presidente Belisario Betancur, al asumir en 1982, declaró que por motivos filosóficos no aplicaría la extradición de colombianos. En efecto, negó varias solicitudes de extradición formuladas por los Estados Unidos. El asesinato del ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla (abril de 1984), por orden del cartel de Medellín (contra el que Lara había emprendido una persecución en regla), hizo que Betancur cambiara de filosofía y ordenara aplicar “con todo rigor” el Tratado de 1979. En 1985 fueron extraditados a Estados Unidos los primeros cinco colombianos, entre ellos el presidente del Club Atlético Nacional, Hernán Botero Moreno, a quien Lara había señalado de utilizar el Club para lavado de dinero.


Los capos del Cartel de Medellín, liderados por Pablo Escobar Gaviria, se agruparon en una sociedad criminal de tipo ideológico (“Preferimos una tumba en Colombia que una cárcel en Estados Unidos”), denominada “Los Extraditables”. Tal sociedad tenía por objeto procurar la derogación de la Ley 27 y echar abajo el Tratado de Extradición. Al fallar una demanda contra la citada ley, la Corte Suprema de Justicia la declaró inexequible en 1986 por vicios de forma y violaciones de fondo a la Constitución, que ese año celebraba su centenario en medio de una crisis política, social y económica, derivada de la guerra de Los Extraditables contra el Estado colombiano, conflicto que había dejado un número de víctimas aterrador, aunque no todas atribuibles a Los Extraditables, pues la mayoría de los líderes políticos y defensores de Derechos Humanos que cayeron en esa época (1984-1986) fueron asesinados por motivos puramente políticos, distintos de la extradición, y por elementos paramilitares formados para hacer que fracasaran las conversaciones de paz iniciadas en 1984 entre el gobierno de Belisario Betancur y la guerrilla de las Farc.


Al asumir en 1986 la presidencia, Virgilio Barco, quien como embajador de Colombia firmara en Washington el Tratado de Extradición de 1979, declaró que la inexequibilidad de la Ley 27 de 1980 no le ataría las manos, y que utilizaría las normas del Estado de Sitio para aplicar la extradición por vía administrativa. Tal decisión mereció el aplauso del gobierno estadounidense pero reactivó la guerra de Los Extraditables, que, mezclada con la guerra paralela de los paramilitares contra la guerrilla y los movimientos de izquierda política, originó una nueva temporada de crimen, terrorismo, secuestros, crisis y confusión. Finalmente, la Asamblea Constituyente de 1991 elevó a norma constitucional la prohibición de extraditar colombianos. Eso sí, puso fin a la guerra de los narcos, y también fue el punto de partida de nuevas crisis políticas, económicas y sociales. Las presiones del gobierno de Estados Unidos consiguieron que una ley del Congreso restituyera la extradición en 1997 aunque con carácter no retroactivo, lo que no satisfizo por completo las aspiraciones del entonces embajador en Colombia, Miles Frechette, quien consideraba indispensable el carácter retroactivo de la misma.


Muchos colombianos han sido extraditados desde 1985 hasta hoy, al socaire del tratado de 1979. Muchos de ellos todavía purgan sus penas en cárceles de los Estados Unidos, generando dolor, miseria y muerte. La pregunta es si ha servido efectivamente como herramienta de apoyo eficaz a la justicia y al Estado colombiano en la guerra contra el narcotráfico y otros delitos, o es un instrumento más que refuerza la intromisión de una potencia extranjera en la política y los asuntos internos de Colombia. Si observamos bien, en el curso de las últimas tres décadas las actividades del narcotráfico no han disminuido y, además, en la práctica se han adueñado del país, y se extienden a otras naciones de Latinoamérica, como México y Argentina.


Asimismo, si vemos que la mayoría de los crímenes (un 90 por ciento) de diversa índole que se cometen en Colombia quedan en la impunidad, tristemente la respuesta es negativa en el primer interrogante y positiva en el segundo. Así nos lo demuestra la reciente crisis generada por la extradición, como en el caso del exjefe guerrillero Jesús Santrich, desmovilizado por los Acuerdos de Paz de La Habana entre el Estado colombiano y la hoy extinta guerrilla de las Farc, que ha enfrentado a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) con el Gobierno, la Fiscalía y la embajada de Estados Unidos, cuyo fondo oculto parece ser el de acabar con la JEP y con los Acuerdos de Paz, e imposibilitar el posconflicto.

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