Coronavirus: la militarización de las crisis

Hay que remontarse a los periodos del nazismo y del estalinismo, casi un siglo atrás, para encontrar ejemplos de control de población tan extenso e intenso como los que suceden en estos días en China con la excusa del coronavirus. Un gigantesco panóptico militar y sanitario, que confina a la población a vivir encerrada y bajo permanente vigilancia.

Las imágenes que nos llegan sobre la vida cotidiana en amplias zonas de China, no sólo en la ciudad de Wuhan y la provincia de Hubei, donde viven 60 millones, dan la impresión de un enorme campo de concentración a cielo abierto por la imposición de cuarentena a todos sus habitantes.

Ciudades desiertas donde sólo transita el personal de seguridad y de salud (https://bit.ly/2P2rlls). Se toma la temperatura a todas las personas a la entrada a los supermercados, centros comerciales y conjuntos residenciales. Si hay miembros de la familia en cuarentena, un sólo miembro tiene derecho a salir cada dos días para comprar víveres (https://bit.ly/2wCDnM7).

En algunas ciudades quienes no usen máscaras pueden terminar en la cárcel. Se alienta la utilización de guantes desechables y lápices para presionar los botones del ascensor. Las ciudades de China parecen lugares fantasmas, al punto que en Wuhan casi no encuentras personas en las calles (https://bbc.in/37KPKT3).

Es necesario insistir en que el miedo está circulando a mayor velocidad que el coronavirus y que en contra de lo que se hace creer, "el principal asesino en la historia de la humanidad fue y es la desnutrición", como destaca una imprescindible entrevista en el portal Comune-info (https://bit.ly/2SNMnqq).

Lo habitual en la historia ha sido poner en cuarentena a personas infectadas, pero nunca se ha aislado de este modo a millones de personas sanas. El médico y académico del Instituto de Salud Global de la University College London, Vageesh Jain, se pregunta: "¿Se justifica una respuesta tan drástica? ¿Qué pasa con los derechos de las personas sanas?" (https://bit.ly/2wCDnM7).

Según la OMS, cada infectado de coronavirus puede contagiar a dos más, mientras el enfermo de sarampión contagia de 12 a 18 personas. Por eso Jain asegura que más de 99.9 por ciento de los habitantes de la provincia de Hubei no están contagiados y que "la gran mayoría de la población atrapada en la región no se encuentra mal y es poco probable que se infecte".

El boletín 142 del Laboratorio Europeo de Anticipación Política (LEAP) reflexiona: "China desencadenó un plan de acción de emergencia de magnitud sin precedentes después de sólo 40 muertes en una población de 1.2 mil millones de personas, sabiendo que la gripe mata a 3 mil personas en Francia cada año". En 2019 la gripe mató a 40 mil personas en Estados Unidos (https://bit.ly/3bYb9eX). El sarampión mata 100 mil personas cada año y la influenza (gripe) medio millón en el mundo.

El LEAP sostiene que estamos ante un nuevo modelo social de gestión de crisis, que cuenta con el visto bueno de Occidente. Italia siguió ese camino al aislar 10 pueblos con 50 mil habitantes, cuando había sólo 16 personas con coronavirus (https://bit.ly/32fmyCE).

China ejerce un sofisticado control de la población, desde la video-vigilancia con 400 millones de cámaras en las calles hasta el sistema de puntos de "crédito social" que regula el comportamiento de los ciudadanos. Ahora el control se multiplica, incluyendo la vigilancia territorial con brigadas de vecinos "voluntarios" en cada barrio.

Quisiera entrar en varias consideraciones, no desde el punto de vista sanitario sino del que deja el manejo de esta epidemia a los movimientos antisistémicos.

La primera, es que siendo China el futuro hegemón global, las prácticas del Estado hacia la población revelan el tipo de sociedad que las élites desean construir y proponen al mundo. Las formas de control que ejerce China son sumamente útiles a las clases dominantes de todo el planeta para mantener a raya a los debajo, en periodos como de hondas convulsiones económicas, sociales y políticas, de crisis terminal del capitalismo.

La segunda, es que las élites están usando la epidemia como laboratorio de ingeniería social, con la finalidad de estrechar el cerco sobre la población con una doble malla, a escala macro y micro, combinando un control minucioso a escala local con otro general y extenso como la censura en Internet y la video-vigilancia.

Considero que estamos ante un ensayo que se aplicará en situaciones críticas, como desastres naturales, tsunamis y terremotos; pero sobre todo ante las grandes convulsiones sociales capaces de provocar crisis políticas devastadoras para los de arriba. En suma, ellos se preparan frente a eventuales desafíos a su dominación.

La tercera, es que los pueblos aún no sabemos cómo vamos a enfrentar estos potentes mecanismos de control de grandes poblaciones, que se combinan con la militarización de las sociedades ante revueltas y levantamientos, como está sucediendo en Ecuador (https://bit.ly/2v56pmE).

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El coronavirus y la sociedad de la mentira global

 Durante el año pasado se registraron en España 277.000 casos de cáncer. La mitad de los enfermos morirán en un plazo inferior a cinco años, sufriendo durante el resto de su vida un calvario indecible de idas y venidas al hospital, de quimio y radioterapia, de dolor y sufrimiento y de miedo indescriptible.

En una sociedad avanzada y civilizada, las investigaciones para curar o paliar el cáncer, las enfermedades cardíacas y las degenerativas deberían ocupar un lugar preeminente, dedicándoles todos los medios económicos posibles.

Del mismo modo, en un mundo civilizado y justo, la Organización Mundial de la Salud, en vez de callar, debería denunciar los precios altísimos de los tratamientos para esas enfermedades que están arruinando a los sistemas estatales de salud, declarar la libertad de todos los países copiar cualquier medicamento que sirva para mejorar la vida de los enfermos y condenar el reparto mafioso y monopolístico de los nuevos tratamientos por parte de los grandes laboratorios.

No lo hace, mira para otro lado, y la curación de esas enfermedades que tanto dolor causan a tantísima gente se pospone hasta que la mafia quiera.

El año pasado murieron en España por accidente laboral casi setecientas personas, resultando heridos de gravedad o enfermos debido al trabajo varios miles de personas. Las causas están claras, precariedad laboral, jornadas interminables, destajo, escasas medidas de seguridad y explotación.

Ningún organismo estatal ni mundial alerta sobre el deterioro de las condiciones de trabajo ni esas víctimas, que podrían haberse evitado con muy poca inversión, abren los telediarios ni ocupan más de su tiempo.

En 2019, seis mil españoles murieron de gripe, una enfermedad tan común como el sarampión que mata todos los años a miles de personas en África sin que la OMS exija a los Estados miembros que aporten las vacunas necesarias -que valen cuatro perras- para evitar ese genocidio silencioso. Al fin y al cabo, la mayoría son negros.

En 2018, más de cuarenta mil personas murieron en España por la contaminación ambiental, siendo directamente atribuibles a esa misma causa el fallecimiento de ochocientas mil personas en la Unión Europea y casi nueve millones en el mundo, aparte de los millones y millones que padecen enfermedades crónicas que disminuyen drásticamente su calidad de vida.

En 2017 más de seis millones de niños murieron de hambre en el mundo mientras en los países occidentales se tiran a la basura toneladas y toneladas de alimentos.

Ese mismo año, más de dos mil millones de personas trabajaron jornadas superiores a 15 horas por menos de 10 euros al día. Ningún informativo, ningún periódico, ninguna radio lleva días y días insistiendo machaconamente en esa tragedia que martiriza a diario a media humanidad y amenaza con llevarnos a todos a condiciones de vida insufribles.

Hace unas semanas surgió en una región de China un virus que causa neumonía y tiene una indicencia mortal menor al uno por ciento. Los medios de comunicación de todo el mundo, acompañados con las redes sociales de la mentira global, decidieron que ese era el problema más terrible que había azotado al mundo desde los tiempos de la peste bubónica del siglo XIV que diezmó la población de Europa en casi un tercio.

No hay telediario, portada de periódico por serio que sea o red social en la que el coronavirus no ocupe un lugar preferente y reiterativo hasta la saciedad, como si no tuviésemos bastante con las enfermedades ya conocidas que matan de verdad a muchísima gente después de largos periodos de sufrimiento y tortura vital. No sé como surgió ese nuevo virus, tampoco si es nuevo, carezco de conocimientos científicos para ello, lo único que sé es lo que cuentan los especialistas, y es que apenas mata ni deja secuelas importantes. Pese a ello, a que lo saben, los informativos siguen creando alarma a nivel mundial. ¿Por qué?

No creo que nada de lo que pasa en el mundo sea por casualidad, ni que los informativos ignoren inocentemente el número de muertos por guerras absurdas que cada año asolan al mundo de los pobres.

Vivimos un tiempo de relevos, la potencia hegemónica -Estados Unidos- tiene por primera vez desde el final de la Guerra Fría un serio competidor que se llama China. Ese competidor fue alimentado desde los años ochenta por las potencias occidentales debido a su enorme población, a su pobreza y a los salarios bajísimos de sus trabajadores.

Han pasado cuarenta años y lo que entonces pareció una decisión magnífica para acabar con los Estados del Bienestar, abaratar costes e incrementar riquezas de modo exponencial, ha tomado otro cariz y ahora esa potencia pobre produce casi el 18% de todo lo que se fabrica en el mundo y está en disposición de dar el gran salto que la coloque en como primera potencia mundial, algo que será inevitable haga lo que haga Trump y sus amigos porque tienen el capital, la tecnología y la mano de obra necesaria.

La suspensión del Congreso Internacional de Móviles de Barcelona -Congreso que probablemente no se vuelva a celebrar tal como lo hemos conocido en años sucesivos- no se debió al coronavirus, sino a la exhibición que las grandes tecnológicas chinas iban a hacer sobre sus avances en el 5G.

Se trataba de impedir de cualquier manera que los chinos pudiesen demostrar que hay campos en los que ya están por delante de Estados Unidos y, por supuesto, de Europa. No hay otra explicación ni otra razón. Con la cancelación del congreso de Barcelona y la información apocalíptica sobre las consecuencias de la expansión del coronavirus se daba un paso más en la nueva guerra fría que se ha inventado Donald Trump, dejando claro a China que todo vale en la guerra y que su ascenso al primer puesto les va -nos va- a costar sangre, sudor y lágrimas.

El coronavirus es una enfermedad que no arroja datos alarmantes, primero porque no se expande al ritmo de las grandes epidemias que ha sufrido el mundo, segundo porque tampoco los porcentajes de mortandad son equiparables a los de otras plagas como la “gripe española”.

Sin embargo, y dentro de un lenguaje medieval, se está intentando crear pánico a escala global y por eso cada día nos cuentan el nuevo caso que se ha descubierto en Italia, Croacia, Malasia o Torrelodones, uno por uno, haya dado muestras de quebranto o no.

Se trata de alimentar el bicho del miedo a escala global con fines estrictamente políticos y económicos, y nunca antes como hoy, en la sociedad de la desinformación, han existido tantos medios para imponer las mentiras como verdades absolutas al servicio de intereses bastardos.

El coronavirus no es el fin del mundo ni nada que se le parezca, es una enfermedad normal, como tantas y con poca mortandad, pero la manipulación mediática interesada puede llevarnos a una crisis de consecuencias devastadoras.

28 febrero 2020

(Tomado de Nueva Tribuna)

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Miércoles, 26 Febrero 2020 05:51

El coronavirus limpia la atmósfera china

Imagen aérea de la ciudad de Shangái la semana pasada durante la cuarentena por coronavirus

Un informe de Carbon Brief destaca que las emisiones de CO2 de China, el país que más contamina del mundo, se han reducido un 25% en las últimas dos semanas

Desde el aire, Shanghái siempre impresiona. Esta megalópolis de 24 millones de habitantes, capital económica de China, es una gigantesca jungla de asfalto. No obstante, desde hace un mes, lo que más llama la atención no son sus rascacielos y sus autopistas elevadas hasta en cinco alturas, sino el hecho de que estén casi vacías.

Según herramientas 'online' como Gaode Map, el tráfico rodado en la ciudad ha caído en torno a un 40% en comparación con el del 25 de enero. La razón es clara: la epidemia del coronavirus que se originó en la ciudad de Wuhan ha provocado un parón sin precedentes en la actividad de la segunda potencia mundial.

Hay otras estadísticas que dan cuenta de la magnitud de este batacazo que amenaza la economía del gigante asiático. Por ejemplo, según la Asociación China de Fabricantes de Automóviles, la venta de coches entre el 1 y el 16 de este mes ha caído un 92% hasta los 4.909.

"La mayor parte de los concesionarios ha permanecido cerrada y los que han abierto apenas han recibido clientes", ha explicado la Asociación en un comunicado que augura tiempos difíciles para la industria de automoción. En general, con casi 60 millones de personas en cuarentena y varios millones más afectadas por restricciones en el movimiento, el consumo se ha desplomado.

Por su parte, el sector manufacturero también está teniendo problemas para retomar la actividad. La falta de mano de obra, incapaz de moverse por el país, y los problemas de transporte provocan escasez de materias primas y de componentes. La cadena de suministro global se ha roto en varios puntos, y las fábricas que logran levantar la persiana lo hacen de momento lejos de su máxima capacidad. "Nosotros estamos trabajando al 40% y todavía tenemos bloqueados a 98 de nuestros 350 empleados", comenta Antxon San Miguel, director de Operaciones de Tucai, fabricante de tuberías, en la ciudad de Ningbo.

A falta de datos macroeconómicos que sirvan para cuantificar el impacto económico de la epidemia, y que seguramente se publicarán en abril con las cifras del primer trimestre, Carbon Brief resalta en un informe uno de los pocos aspectos positivos de la infección: las emisiones de CO2 de China, el país que más contamina del mundo, se han reducido en un 25% en las últimas dos semanas.

En gran medida, eso se debe a la reducción de la demanda eléctrica, que ha dejado el uso de carbón en centrales térmicas en mínimos de los últimos cuatro años. Tanto las refinerías de petróleo como los fabricantes de acero han reducido su actividad hasta mínimos nunca vistos en el último lustro, y el número de vuelos domésticos ha caído un 70%.

Carbon Brief estima que el coronavirus ha reducido las emisiones globales de CO2 en 100 millones de toneladas, un 6% del total en ese período, y que la coyuntura actual también ha propiciado que se hayan desplomado los niveles de otros contaminantes atmosféricos: la concentración de dióxido de nitrógeno, por ejemplo, ha caído hasta un 36%. Por su parte, la OPEC estima que la crisis sanitaria podría reducir la demanda de petróleo un 0,5% entre enero y septiembre, y eso sin tener en cuenta que la epidemia podría extenderse, como está sucediendo, a otros países fuera de China.

No obstante, Carbon Brief subraya que este es un alivio temporal, ya que, obviamente, el impacto medioambiental volverá a crecer cuando China retome la actividad al 100%. Es incluso posible que empeore debido a la necesidad de forzar la producción a máximos nunca antes vistos para satisfacer una demanda que rebotará con fuerza para compensar las pérdidas anteriores. No en vano, organizaciones internacionales como el FMI o instituciones como Goldman Sachs recuerdan que a la recesión económica provocada por las epidemias le suele suceder un fuerte rebote, tanto en la actividad industrial como en el consumo.

Y otros efectos negativos del coronavirus ya se pueden apreciar en las estanterías de los comercios de alimentación: productos que antes se vendían sin embalar, como fruta o piezas de bollería, ahora están recubiertos de plástico para evitar que el Covid-19 pueda esconderse en ellos. "Hemos incrementado mucho el uso del plástico para dar confianza a los consumidores. No sé si será una medida temporal o si la mantendremos, pero no nos podemos permitir que el miedo dé al traste con nuestro negocio", explica la joven responsable de una panadería de Shanghái, que se identifica solo como Linda Li.

En cualquier caso, otra de las consecuencias positivas que algunos esperan de esta epidemia es que se regule el consumo de animales salvajes en China. Y hay razones para el optimismo. Después de que se haya demostrado que el gigante asiático no aprendió la lección del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas en inglés), y que eso ha provocado que el coronavirus haya vuelto a saltar de animales salvajes –no se sabe aún de cuál– a seres humanos, el principal órgano legislativo de China anunció su intención de aprobar una normativa más estricta para el comercio y el sacrificio de estas especies.

Si lo hace, podría ser una gran noticia no solo para quienes temen este tipo de epidemias, sino también para especies en peligro de extinción como el pangolín. Porque una cosa es que estén protegidas sobre el papel y otra muy diferente que se destinen los medios materiales necesarios para hacer valer las leyes. El Covid-19 es un buen ejemplo de que no hacerlo puede resultar muy peligroso.

Finalmente, entre los efectos secundarios del coronavirus podría estar otro que beneficiaría enormemente a la población china. Porque son muchos los que, a raíz de la muerte del médico Li Wenliang –amonestado por advertir de la epidemia en su fase inicial–, exigen que se respeten libertades individuales como la de expresión. Y ya no es solo un discurso propio de los activistas políticos. Ha calado hondo en la población e incluso la agencia oficial Xinhua, dependiente del Gobierno, ha publicado un artículo con el titular 'dejemos que la gente diga la verdad, el cielo no se va a caer'.

Aunque esa frase está sacada de un discurso que pronunció Mao Zedong en 1962, el texto advierte sobre los riesgos de una regresión en materia de libertades como la que parece que se está viviendo desde que Xi Jinping accedió a la presidencia en 2013.

"Creí que China mejoraría su sistema político como ha hecho con el económico. Me siento decepcionado por la respuesta que nuestros dirigentes dieron en un inicio al coronavirus. Ahora quieren hacernos ver que han logrado contener la epidemia gracias a sus esfuerzos, pero nunca mencionan que, si hemos llegado a esta situación, es por culpa de su negligencia: antes que poner remedio pusieron mordazas", critica un ingeniero de Shanghái que reconoce ser miembro del Partido Comunista. "Este golpe debería hacernos reflexionar y mejorar", sentencia.

Por Zigor Aldama- Shangái

25/02/2020 - 20:56h

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Martes, 25 Febrero 2020 06:03

Alerta la OMS sobre riesgo de pandemia

Personal sanitario desinfecta las calles en Seúl, Corea del Sur. Chung Sung-Jun Getty Images

La epidemia por el Covid-19 crece de manera acelerada en el mundo

Italia reporta más de 200 contagios en cuatro días // Unos 30 países, afectados por el virus

Pekín. La epidemia del Covid-19 se aceleró ayer en todo el mundo, con nuevos países afectados: Irak, Afganistán, Kuwait, Omán y Bahrein. Creció la mortandad fuera de China: Italia sumó más de 200 nuevos contagios en cuatro días, y hay un tercer enfermo en España (un turista en Tenerife), lo que llevó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a advertir sobre el riesgo de una pandemia.

El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó: "¿Tiene este virus un potencial pandémico? Absolutamente. ¿Ya hemos llegado a ese punto? Según nuestra evaluación, todavía no. Entonces, ¿cómo deberíamos describir la situación actual? Lo que vemos son epidemias en diferentes partes del mundo, que afectan a los países de diferentes maneras y que requieren una respuesta adaptada. Nuestra decisión de utilizar la palabra pandemia se basa en una evaluación continua de la propagación geográfica del virus, la gravedad de la enfermedad que causa y el impacto que tiene en toda la sociedad".

Tedros, quien se mostró preocupado por el repentino aumento de casos fuera de China continental, insistió en que utilizar la palabra pandemia "por ahora no se ajusta a los hechos" y que “ciertamente puede causar miedo. He hablado constantemente sobre la necesidad de hechos, no de miedo.

"Este no es momento de centrarse en qué palabra usamos. Eso no evitará una infección ni salvará una vida. Es tiempo de que todos los países, comunidades, familias y personas se concentren en prepararse. No vivimos en un mundo binario, en blanco y negro. No es ni lo uno ni lo otro. Debemos concentrarnos en la contención, mientras hacemos todo lo posible por prepararnos para una posible pandemia", pidió el director de la agencia.

Expertos de la misión conjunta de la OMS –que visitó este fin de semana Wuhan, donde surgió el virus– determinaron que en China "la epidemia alcanzó un punto máximo, se estabilizó entre el 23 de enero y el 2 de febrero, y declinó de manera continua desde entonces".

El grupo de médicos informó que no ha habido ningún cambio significativo en el ADN del virus. La tasa de mortalidad está entre 2 y 4 por ciento en Wuhan y 0.7 por ciento fuera de esta ciudad. El Covid-19 provoca tos, fiebre, dificultad para respirar y puede derivar en neumonía e insuficiencia renal. Los enfermos que no presentan síntomas graves tienen un tiempo de curación de dos semanas y los gravemente afectados pueden recuperarse en un plazo de tres a seis semanas.

En China continental, hasta hoy se registraron 2 mil 663 muertes y 77 mil 658 contagios, informó la Comisión Nacional de Salud.

Ante esta situación, el gobierno comunista decidió posponer indefinidamente, por primera vez en tres décadas, la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular que iba a empezar el 5 de marzo.

Pekín prohibirá "completamente" y de forma inmediata el comercio y consumo de animales salvajes, práctica que supuestamente contribuyó a la propagación del virus.

En Wuhan, las autoridades renunciaron a disminuir las medidas de cuarentena que se aplican desde hace un mes, al eliminar el anuncio que se había hecho horas antes de levantar el confinamiento para los no residentes.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, pidió a todos los donantes que financien completamente a la OMS para evitar que el brote viral se convierta en una "pesadilla global".

El presidente estadunidense, Donald Trump, tuiteó que el Covid-19, con 34 contagios en su país, está "bastante controlado" y que tanto los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades como la OMS están trabajando de manera inteligente.

Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos recomendó ayer a sus ciudadanos no viajar a Corea del Sur si no es indispensable.

En total, más de 30 países están afectados por el coronavirus, con más de 20 muertos y 2 mil contagios fuera de China. Corea del Sur e Irán registran el mayor número de casos de contaminación y muertes luego del gigante asiático.

En Irán, las autoridades prometieron "transparencia" sobre la epidemia y desmintieron de manera categórica al diputado que afirmó que la neumonía viral había causado la muerte de 50 personas en la ciudad de Qom.

La muerte de cuatro personas por el Covid-19 elevó ayer a 12 el balance de fallecidos en Irán, de un total de 61 contagiados en el país, indicó el ministerio de Salud.

Afganistán, Bahrein, Kuwait, Irak y Omán confirmaron sus primeros casos de contagio, provenientes de Irán.

Corea del Sur confirmó este martes ocho muertos y 60 nuevos contagios de coronavirus, con lo que el balance de enfermos subió a 893, el mayor número de casos en un país fuera de China continental.

Italia, que registró ayer seis muertos y 224 contagios en cuatro días, se convirtió en el primer país de Europa en instalar un cordón sanitario en 10 ciudades del norte.

La policía estableció ayer puntos de revisión alrededor de localidades en cuarentena en Véneto y Lombardía, y los residentes acumularon provisiones mientras el país se convertía en el punto focal del brote de coronavirus en el continente, al generar temores de una propagación a través de las fronteras.

España registró el tercer caso del virus después de que un médico italiano dio positivo en Tenerife; el hombre estaba de vacaciones en las Islas Canarias, informaron las autoridades regionales.

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Manifestación contra el desmantelamiento de Obamacare en Los Ángeles en 2017 Flickr | Molly Adams

Un 60% de los ciudadanos culpa al Gobierno como responsable por no ofrecer una sanidad gratuita o de bajo coste para aquellos que lo necesitan

Ocho millones de estadounidenses han tenido que abrir alguna campaña de crowdfunding para ellos mismos o algún miembro de su familia para poder pagar tratamientos o facturas médicas y otros 12 millones dicen haber iniciado campañas para terceras personas. Son los datos que se desprenden de la última encuesta del Centro Nacional de Investigaciones y Opinión de la Universidad de Chicago.

La encuesta, realizada en noviembre del año pasado, refleja también que uno de cada cinco estadounidenses reconoce que ellos o algún miembro de su familia han contribuido a alguna campaña de recaudación de fondos para afrontar gastos médicos.

En relación a la persona a la que va dirigido el dinero que donan, un 46% reconoce hacerlo con amigos, un 24% para familiares, un 23% decide ayudar a conocidos y un 14%, a compañeros de trabajo. Además, más de un tercio de los estadounidenses ha enviado dinero a personas que no conocía personalmente.

Preguntados por el nivel de responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos para ofrecer una sanidad gratuita o de bajo coste para aquellos que lo necesiten, tres de cada cinco cree que es gran o muy responsable por ello, seguido de los hospitales y clínicas médicas (47%), organizaciones benéficas (44%) y médicos (38%). Por el contrario, el 14% de los estadounidenses opina que la Administración tiene poca o ninguna responsabilidad. Además, cuatro de cada diez encuestados atribuyen alguna responsabilidad a los familiares y amigos.

Según un estudio publicado en febrero de 2019, anualmente alrededor de 530.000 personas se declaran insolventes por las deudas médicas. El estudio muestra que incluso la Affordable Care Act (ley de asistencia sanitaria asequible) –un hito de la Administración Obama conocido como Obamacare– que tenía como objetivo conseguir precios asequibles en materia sanitaria tampoco ha logrado reducir esas deudas.

Otros informes han contabilizado que uno de cada seis estadounidenses dice contar con una factura médica sin pagar en su historial. En 2017, esa deuda ascendió hasta los 81.000 millones de dólares, y un 47% de la misma supone cantidades superiores a 600 dólares por persona, de acuerdo con el estudio publicado por Urban Institute.

Según estos mismos estudios, tener un seguro médico de cobertura baja aparece citado como uno de los principales motivos de esas quiebras. Un problema que ni republicanos ni demócratas se ponen de acuerdo para solucionar. Además, Donald Trump siempre ha tenido entre sus planes al frente de la Administración debilitar el Obamacare facilitando que los estados puedan desvincularse de algunos requisitos de la ley y dejar de ofrecer seguros médicos más baratos, lo que podría empeorar la situación de la sanidad estadounidense. Aunque ha pospuesto su derogación para después de las elecciones de noviembre.

Y es que la cuestión de los seguros médicos también ha entrado de lleno en la campaña electoral de cara a las presidenciales. Los demócratas tienen cada uno un plan diferente para solucionar el problema: mientras que los más progresistas, Bernie Sanders y Elizabeth Warren prometen crear un sistema de salud público y universal, Joe Biden, exvicepresidente en la era Obama, y más conservador, pretende reformas parciales de la actual normativa.

Por Álvaro García Hernández

23/02/2020 - 21:09h

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Un trabajador de salud descansa mientras espera la llegada de ambulancias con pacientes contagiados por el coronavirus en un hospital de Daegu, Corea del Sur, donde se reportan siete muertos y 764 infectados.Foto Afp

Pekín. El nuevo coronavirus, considerado por China como su "emergencia sanitaria más grave" desde 1949, obligó ayer a Corea del Sur a proclamar la alerta máxima, a Italia a establecer la cuarentena en varias ciudades y suspender el carnaval de Venecia y presentaciones en La Scala de Milán, mientras varios países cerraron sus fronteras con Irán por el Covid-19.

El virus, que apareció en diciembre en la ciudad china de Wuhan, ha matado a 2 mil 592 personas e infectó a unas 77 mil en China continental, y ya se ha propagado por dos docenas de países, donde ha dejado 24 muertos y mil 200 contagiados.

El presidente chino, Xi Jinping, declaró que el Covid-19 constituye la "emergencia sanitaria más grave" en China desde la fundación del gobierno comunista en 1949, y reconoció "deficiencias" en la respuesta a la epidemia.

Mientras en el gigante asiático el ritmo de expansión parece haber caído –648 nuevos contagios de sábado a domingo–, fuera del país se ha despertado gran preocupación.

En Corea del Sur, el presidente Moon Jae-in, decidió activar el nivel "más alto" de alerta por enfermedades infecciosas, tras confirmar siete muertos y 764 contagios por el virus en el país. La epidemia de Covid-19 está "en un momento decisivo. Los próximos días serán cruciales", señaló.

El máximo nivel de alerta permitirá a las autoridades cerrar temporalmente las escuelas, reducir el transporte público y los vuelos con destino y origen en Corea del Sur.

Irán registró ocho muertos y 43 contagios por el coronavirus, convirtiéndose en el país con más víctimas por el Covid-19 fuera de China, lo que llevó a Turquía, Jordania, Pakistán, Afganistán y Armenia a cerrar sus fronteras o prohibir los viajes.

La república islámica, sometida a severas sanciones estadunidenses desde que Washington abandonó el pacto nuclear en 2018, adoptó medidas drásticas para luchar contra la epidemia, entre ellas el cierre de los establecimientos educativos en 14 provincias. La capital, Teherán que cuenta con 8 millones de habitantes será puesta en cuarentena si aumentan los casos.

El guía supremo iraní, Ali Jamenei, acusó a la prensa extranjera de servirse de la epidemia como "pretexto" para entorpecer las elecciones legislativas del viernes pasado, marcadas por un gran abstencionismo y que ganaron los ultraconservadores.

En Italia, 52 mil personas se despertaron ayer en zonas de cuarentena impuestas en Lombardía y Véneto, donde ni la entrada ni la salida estaba autorizada "salvo excepciones particulares", como decretó el primer ministro Giuseppe Conte.

Las autoridades del norte de Italia cerraron escuelas, museos, cines y lugares emblemáticos como la catedral de Milán, el célebre Duomo y el teatro La Scala, y suspendieron el Carnaval de Venecia ante el aumentó a 152 de los casos de coronavirus, que causó tres muertes, la última, ayer, de una anciana que padecía cáncer.

Italia es el país europeo más afectado por el virus. El foco se encuentra en Codogno, cerca de Milán. "Todos tenemos miedo, pero cruzamos los dedos, esperamos que todo vaya bien", declaró, una empleada de farmacia, el único tipo de establecimiento que puede permanecer abierto.

Los países vecinos de Italia, como Francia, Suiza y Austria siguen atentos la situación en la península, y se preparan para una "epidemia" de Covid-19. El nuevo ministro de Salud, Olivier Veran, estimó "muy probable" la posibilidad de nuevos casos en Francia.

Un tercer pasajero del crucero Diamond Princess, en cuarentena en el puerto japonés de Yokohama, murió tras haber contraído el coronavirus, informaron medios locales. Se trata de un hombre de unos 80 años que se enfermó a bordo y luego fue trasladado a un hospital local.

Pese al confinamiento impuesto al crucero, más de 600 personas han dado positivo por coronavirus, de las cuales varias docenas se hallan en estado grave.

La multiplicación de nuevos contagios fuera de China confirma la alarma de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el riesgo de propagación de la epidemia de Covid-19, alertaron expertos, que pidieron reforzar la vigilancia.

"La epidemia ha dado un profundo giro estas últimas 48 horas. La OMS y sus estados miembros deben reflexionar y pasar de una estrategia de contención a una de paliación, es decir, reducir el impacto negativo de la propagación" del virus, estimó el profesor Devi Sridhar, responsable del programa de gobernanza sanitaria en la facultad de Medicina de Edimburgo.

Para la médica Nathalie MacDermott, del King’s College de Londres, la evolución de la epidemia es "muy preocupante" por la dificultad para identificar a la persona que está en el origen de los últimos focos epidémicos.

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  Foto: Paula Cruz

 «El Gigante Agroalimentario mantiene su necedad mientras los niños y adolescentes desde Entre Ríos (Paraná, Argentina) hasta Jalisco (México) y los pueblos campesinos de América Latina son fumigados. Sin estas niñas y niños, sin semillas y sin producción campesina nuestro futuro está siendo fumigado».

Los gigantes agroalimentarios se multiplican en América Latina dejando a su paso destrucción y desolación en el continente para la población en general, mermando la vida rural y campesina, el medio ambiente y la salud de grandes poblaciones. Así sucede desde Chile o Argentina hasta México, pasando por Paraguay, Perú, Ecuador y Centroamérica. El que no es “líder” es “potencia” agroindustrial.

Estos impulsos oficiales se recrudecen con la firma de Tratados de Libre Comercio con la Unión Europea, Estados Unidos o multilaterales como el TPP-11 (Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífica) que impactan todas las esferas de la vida pública de los países imponiendo procesos y disposiciones legales en muchos sectores, incluido el agropecuario.

En el acuerdo entre la UE y México se dispone la cooperación en el sector agropecuario donde “Las Partes se comprometen a fomentar el desarrollo y la cooperación en el sector agrícola, agroindustrial y rural” y “Las disposiciones para armonizar las normas y las medidas sanitarias, fitosanitarias y medioambientales, con vistas a facilitar los intercambios comerciales, teniendo en cuenta la legislación en vigor en esos ámbitos para las dos Partes y de conformidad con las normas de la OMC”. En el T-MEC acuerdan “la importancia de alentar la innovación agrícola y facilitar el comercio de productos de la biotecnología agrícola” lo que se traduce en producción de mercancías agropecuarias ajenas por completo a alimentar a la población.

La serie de adecuaciones legales se apegan a las normas internacionales de la producción agropecuaria, pero son normas que homogenizan la producción industrial de alimentos en cualquier parte del mundo: desregularizan la propiedad social de la tierra y la acaparan por compra, renta, invasión, desalojo, contaminación; rodeándola de agroindustria o quitándole el agua. Establecen normativas de privatización de las semillas según los estándares de UPOV y reservorios para marginar y folclorizar la agricultura campesina. Todos mecanismos de control de productos y procesos bajo pretexto de la inocuidad y la estandarización.

En Jalisco, México, los campesinos enfrentarán las consecuencias de la recién aprobada “Ley Agroalimentaria del estado de Jalisco”. Ésta plantea “Asegurar al estado de Jalisco un abasto agroalimentario nutritivo, suficiente y de calidad”; “prevención fitozoosanitaria y el fomento de la inocuidad agroalimentaria”; “implementar los instrumentos, mecanismos y regulaciones necesarias para contar con un sistema promotor y clasificador de las calidades de los productos del sector agroalimentario”; “ejecutar en cualquier tiempo y lugar, las diligencias necesarias para la práctica de inspecciones, verificaciones y certificaciones de establecimientos, instalaciones, productos, procesos y servicios en materia agroalimentaria para comprobar el cumplimiento de esta Ley y las disposiciones técnicas que de ella deriven”.

En septiembre de 2011 Cristina Fernández, entonces presidenta de Argentina, pregonaba a los medios de comunicación que “Argentina es ya un líder mundial agroalimentario capaz de producir alimentos para 400 millones de personas”. Argentina cuenta con unos cuarenta millones de habitantes y vive desde entonces una profunda crisis económica y alimentaria. Ella se refería a la producción y exportación de soja, biodiesel, maíz, aceite de girasol, trigo, ajo, jugos de manzana y de limón, entre otros productos de producción industrial que afectan el empleo y benefician a unas cuantas industrias del agronegocio.

La pérdida de variedad y calidad de la alimentación rápidamente se pierde en las regiones donde invade el sistema agroindustrial. En Jalisco, su “innovadora” disposición legal se orienta al control de plagas siendo que por sus monocultivos es la propia agroindustria la generadora de resistencia y propagación de plagas. Dicha ley establece instancias en las que están plenamente presentes las empresas y el sector público, sin considerar de ninguna manera al sector campesino y ciudadano. Abre la puerta a contratos y convenios con instancias educativas y de capacitación de las mismas empresas que producen y comercializan agroquímicos y semillas patentadas con el pretexto de promover “buenas prácticas en el manejo de agroinsumos” ligadas al control de sus plagas, pero muy ajenas a la producción real de alimentos sanos y libres de contaminantes químicos agrotóxicos.

Tal ley de sanidad no considera la emergencia ambiental, alimentaria y de salud que ya provocó el “Gigante Agroalimentario” en la región. El gobernador, secretarios y políticos en turno continúan embebidos con los falsos números de las exportaciones, sin considerar que esos ingresos son insuficientes para enfrentar la emergencia multifactorial. Entretanto los niños en las poblaciones cercanas a regiones agroindustriales son intoxicados por múltiples venenos con alarmantes síntomas. Capacitadores corporativos les enseñan a usar, como cosa de gracia, los trajes “de astronauta” para el buen uso de agrotóxicos violando toda su esfera de derechos a la salud, a un ambiente sano y el respeto a toda su emocionalidad.

Simultáneamente se pretende aprobar la “Ley Federal de Variedades Vegetales”, algo que la Red en Defensa del Maíz califica de “grave intento de privatizar, acaparar semillas comerciales y no comerciales en general, y criminalizar las semillas campesinas en agravio contra la soberanía alimentaria” ya que pretende “asegurar la propiedad intelectual de las transnacionales semilleras”.

“La reforma propuesta es explícita en adherirse a los planteamientos de lo que se conoce como Acta de la Unión para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV) en su versión 91, que ya es parte sustancial de todos los tratados de libre comercio puesto que con ella las empresas semilleras buscan monopolizar la producción y comercialización de las semillas. Se prepara entonces el arribo del nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte, hoy rebautizado T-MEC, un acuerdo que se hizo a espaldas de campesinas y campesinos y sin consultar a nadie”.

Con estas y otras leyes se corre el peligro de dejar en la “ilegalidad” todas las prácticas agrícolas tradicionales y agroecológicas que producen alimentos sanos, nutritivos y diversos en todas las regiones.

Dicen los miembros de la Red Agroecológica de Loja, Ecuador, en su cartilla “Nuevas leyes de sanidad e inocuidad, ¿Promover o devastar el sistema alimentario local?” elaborada para analizar comunitariamente la ley orgánica de sanidad agropecuaria aprobada en junio de 2017 tras la firma del TLC entre Ecuador y la Unión Europea. “Esta andanada de acuerdos y leyes hechos para cumplir los intereses de las empresas transnacionales pretenden promover una sola forma de producir alimentos sin pensar en la población y manteniendo el sistema productivo agroindustrial que genera altísimos niveles de calentamiento global, contaminación y graves efectos en la salud”, que en esta región afecta la ancestral producción artesanal de lácteos y ganado.

En cualquier país estas políticas provocan las mismas emergencias de salud, contaminación y ataque a la vida campesina y rural.

“Con esta ley se pretende imponer requisitos que se deben cumplir para sacar a vender semillas y productos alimenticios en el mercado. A esto se suma la prohibición de usar insumos no registrados y no autorizados. Se ponen trabas para el desposte de animales y el transporte a los mercados locales para la venta”. Imponen “participar en programas obligatorios de uso de pesticidas y agrotóxicos en cultivos (Art. 22 y 25), a pretexto de prevención, control o erradicación de plagas y enfermedades”.

“Avanza un modelo de agricultura industrial, de monocultivos y monocrianzas de animales, basada en semillas certificadas, fertilizantes, pesticidas, alimentos balanceados, antibióticos y vacunas”.

Pero subsiste la agricultura campesina diversa, en pequeñas propiedades con un bajo uso de insumos comerciales, practicando una agricultura diversificada, con tendencia a una agricultura ecológica e integral con insumos producidos y mejorados en la propia finca.

En los pueblos y comunidades hay principios básicos, como la agricultura, que guían las decisiones, y son siempre la posibilidad de construir una forma de vida y convivencia que se va corrigiendo en la práctica o el camino, con la asamblea y la experiencia.

Históricamente se ha insistido en que los campesinos modifiquen sus cultivos en función de los intereses de las grandes industrias. Así vastas regiones se convirtieron en productoras de monocultivos.

Se ha buscado desenraizarles imponiendo las condiciones para usar su mano de obra en el agronegocio y otras industrias. Muchas políticas proponen sacar a los habitantes del campo, y ya no incluirlos en los sectores productivos agrícola o industrial sino mandarlos directamente al sector servicios —definitivamente desconectados de las actividades relacionadas con sus tierras y territorios, prisioneros en el ámbito de la especulación del ecoturismo, el folklor, los servicios ambientales; proveedores de insumos para las industrias (minera, petrolera, construcción) según los planes de manejo y programas oficiales-empresariales, ajenos a las actividades y decisiones comunitarias. Y que sólo quede en el campo la producción automatizada.

En Jalisco, en las asambleas y talleres regionales contra la agroindustria y las afectaciones ambientales y a favor de la agroecología se dice: “sólo queremos vivir bien y que se reconozca lo que es nuestro, nuestra tierra y nuestro trabajo”. “Desde hace cientos de años llegaron los hombres de empresa con el fin de progresar ellos mismos a costa del trabajo y la riqueza de los pueblos campesinos e indígenas. Y no han cesado de imponer su dominio. Pero los pueblos se han levantado siempre y han buscado sembrar la tierra como lo hicieron sus padres y de esa forma han trasmitido su sabiduría y han logrado resistir”.

El movimiento Basta es Basta en Argentina (que surgió ante el hecho de que 700 mil niños y adolescentes de escuelas rurales corren riesgo por las fumigaciones con agroquímicos sin control en los campos aledaños a los centros educativos, frente a una agroindustria que fumiga escuelas y comunidades rurales), denuncia: “en dos años obtuvimos cinco sentencias judiciales que ampararon nuestras escuelas rurales y permitieron discutir si queremos una provincia envenenada o producir alimentos sanos para nuestro pueblo. Sin embargo, el gobierno en vez de fomentar una transición para los productores ahogados por un modelo agotado apeló contra los derechos humanos y ambientales […] en vez de escuchar un reclamo razonable, justo y con respaldo científico y propuestas de solución, nos obligó a llegar hasta la Corte Suprema de Justicia para defender nuestra salud y nuestro territorio”.

En diciembre de 2019 el movimiento denunció: “ante un probable decreto por parte del gobernador Bordet que disminuye las distancias de fumigaciones con agrotóxicos a 100 metros las terrestres y a 200 metros las aéreas contrariando el fallo del Supremo Tribunal de Justicia que ordena alejar las pulverizaciones a mil metros y 3 mil metros respectivamente de cada escuela rural de Entre Ríos, desde la Coordinadora por una Vida sin Agrotóxicos: ¡Basta es Basta! advertimos: señor gobernador, los intereses de niños, niñas y adolescentes son considerados superiores por tratados internacionales supraconstitucionales”.

El Gigante Agroalimentario mantiene su necedad mientras los niños y adolescentes desde Entre Ríos (Paraná, Argentina) hasta Jalisco (México) y los pueblos campesinos de América Latina son fumigados. Sin estas niñas y niños, sin semillas y sin producción campesina nuestro futuro está siendo fumigado.

Pero la Vía Campesina, organizaciones, ejidos, comunidades y municipios de toda América Latina comienzan a declararse agroecológicos. 

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Publicado enEconomía
Asesor de la OMS alerta de que el nuevo coronavirus podría infectar a dos tercios de la población mundial

Actualmente podría haber miles de millones de casos de infección con el Covid-19, ya que tuvo la oportunidad de propagarse por China y más allá de sus fronteras, opina Ira Longini.

 

A medida que el número de casos del nuevo coronavirus aumenta drásticamente en China y en la provincia de Hubei, donde se originó el brote, y luego de que este jueves se diagnosticaran casi 15.000 casos nuevos, Ira Longini, uno de los asesores de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha advertido que la situación podría empeorar y hasta dos tercios de la población mundial podrían contraer el Covid-19.

A esta preocupante conclusión ha llegado el científico, tras realizar un seguimiento de los estudios sobre la transmisibilidad del virus en China. Longini estima que eventualmente podría haber miles de millones de casos de infección con el Covid-19, en contradicción con las estadísticas oficiales, que sitúan el nivel actual en unos 60.000.

El virus ya tuvo oportunidad de propagarse

Longini, que es codirector del Centro de Estadísticas y Enfermedades Infecciosas Cuantitativas de la Universidad de Florida (EE.UU.), opina que las medidas tomadas por las autoridades de China, como las cuarentenas, pueden retrasar la propagación, no obstante el nuevo coronavirus ya tuvo la oportunidad de propagarse por el país asiático y más allá de sus fronteras, antes de que estas restricciones entraran en vigor.

"Aislar casos y poner en cuarentena a los contactados no va a detener este virus", ha declarado en una entrevista con Bloomberg en la sede de la OMS en Ginebra (Suiza).

De acuerdo con el modelo de Longini, cada persona infectada con el Covid-19 normalmente transmite la enfermedad a otros dos o tres individuos. Con ello, la falta de diagnóstico rápido y la relativa levedad, con la que algunas personas experimentan la enfermedad, dificultan bastante el seguimiento de la propagación del coronavirus.

Incluso si hubiera una manera de reducir la transmisión del Covid-19 a la mitad, cerca de un tercio de la población mundial se infectaría, cree Longini.

El número de víctimas mortales del nuevo coronavirus en la China continental este jueves ha ascendido a 1.380, mientras que 6.723 personas han logrado recuperarse. El número total de infectados en la parte continental de China se ha elevado a 63.851.

A lo largo de este jueves, en la parte continental de China se han registrado un total de 121 nuevas muertes y 5.090 casos de la infección con el Covid-19, ha informado este 14 de febrero el Comité Estatal de Higiene y Salud del país.

Ya anteriormente, una persona murió por el coronavirus en la región administrativa especial china de Hong Kong y otras dos personas han perdido la vida por el Covid-19 fuera de China: el 1 de febrero, un hombre de nacionalidad china, de 44 años, falleció en Filipinas y este 13 de febrero una japonesa, de unos 80 años, murió en la prefectura de Kanagawa, que limita con Tokio,lo que ha elevado el número total de fallecidos a 1.383.

Publicado: 13 feb 2020 23:59 GMT

Publicado enSociedad
Los costes de la quema de combustibles fósiles: 4,5 millones de muertes y 2,9 billones de dólares al año

La contaminación sale cara. Tanto que la quema de combustibles fósiles provoca cada año 4,5 millones de muertes prematuras anuales y genera unas pérdidas económicas de 8.000 millones de dólares al día, es decir, 2,9 billones de dólares anuales en todo el mundo, según un informe del Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA) y Greenpeace.

De esta forma, la quema de carbón, petróleo y gas genera una contaminación cuyas cifras de mortalidad casi triplican a las vinculadas con las muertes por accidentes de tráfico, según los datos de la Organización Mundial para la Salud (OMS), que estima que cada año mueren 1,3 personas por cuestiones relacionadas con la seguridad vial.

Así, cada año mueren 500.000 personas por respirar aire contaminado por NO2,  un millón por causa del Ozono (O3), y tres millones por partículas contaminantes de PM 2'5, según el informe de CREA y Greenpeace.

Los datos demuestran que la contaminación atmosférica –concretamente la exposición a las partículas de PM2'5– genera que en torno a 40.000 niños y niñas mueran de forma prematura con sólo un año de vida. El NO2, un subproducto procedente de la combustión interna de los automóviles y las actividades industriales, no sólo produce muertes, sino que es el culpable de que cada año se detecten 4 millones de nuevos casos de asma infantil.

Todo esto deriva, además, en una serie de costes económicos que el informe cifra en 2.9 billones de dólares y que, en cierta medida, se relaciona con el gasto sanitario de las enfermedades relacionadas con la contaminación, así como con el absentismo laboral que provoca la mala calidad del aire. Los datos manejados por el estudio hablan de más de un billón de jornadas laborales perdidas por cuestiones de contaminación.

En el caso concreto de España, CREA y Greenpeace estiman que anualmente, en el escenario más probable, la contaminación del aire provoca 24.591 muertes prematuras que tienen un coste económico de más de 23.000 millones de dólares. Estos datos tienen en cuenta las partículas contaminantes de NO2, O3 y PM2'5, por lo que la cifra podría aumentar si se incorporasen al análisis otros elementos como por ejemplo el benceno o el dióxido de azufre.

Adián Fernández, responsable de Movilidad de Greenpeace señala que "pese al enorme coste económico y social que tiene la contaminación, todavía hay administraciones que siguen promoviendo el uso de combustibles fósiles". El experto denuncia que desde los diferentes estamentos del Estado se continúa "incentivando el uso del coche en las ciudades, amparando la construcción de nuevos aeropuertos o retrasando el cierre de centrales térmicas, lo que pone en riesgo no solo nuestra salud, sino también la necesaria reducción de emisiones para hacer frente a la crisis climática".

madrid

12/02/2020 13:08 Actualizado: 12/02/2020 13:17

alejandro tena

Publicado enMedio Ambiente
Un niño juega afuera de un edificio en Hong Kong que fue desalojado debido a casos de infección por coronavirus.Foto Afp

Van mil 113 muertos por el Covid-19

En China empiezan los despidos de trabajadores // Negocios advierten que necesitarán créditos millonarios

 

Ginebra. El jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió que el coronavirus, que ya mató a más de mil personas y contagió a 44 mil 653, debería considerarse una grave amenaza. "Para ser honesto, un virus tiene más poder para crear agitación política, social y económica que cualquier ataque terrorista. Es el enemigo público número uno".

Explicó que el coronavirus, que hasta ahora se había conocido como 2019-nCov, ya fue identificado como Covid-19 para que sea "fácil de pronunciar", y sin que sea una referencia "estigmatizante" para un país o población en particular, y explicó: "co" es por "corona", "vi" por "virus" y "d" por "enfermedad" (en inglés).

El coronavirus representa una "amenaza muy grave" para el mundo, pero existe una "posibilidad realista de detener" la propagación de la epidemia, señaló Adhanom Ghebreyesus en conferencia de prensa.

Unos 400 científicos de todo el mundo iniciaron en la sede de la OMS en Ginebra un encuentro de dos días para intensificar la lucha contra esta enfermedad, que ya cobró la vida de mil 113 personas y causó 44 mil 653 contagios.

El jefe de la OMS señaló que la primera vacuna contra la enfermedad, que comienza con fiebre y tos, y puede derivar en neumonía e insuficiencia renal, estaría disponible en 18 meses.

El presidente chino, Xi Jinping, aseguró ayer que el trabajo de prevención y control del virus en el país está dando resultados positivos. El gobierno lanzó un gran campaña de propaganda contra la neumonía viral.

La provincia de Hubei, y su capital Wuhan, desde donde se propagó el virus, siguen aisladas del mundo y las medidas de confinamiento aumentan. A partir de ahora, las personas que tengan fiebre no podrán ir a hospitales fuera de su vecindario y todos los complejos de viviendas tienen estrictas reglas de entrada y salida.

China está paralizada en gran parte, a pesar de que oficialmente las vacaciones del Año Nuevo terminaron y todo el mundo debía volver a trabajar el lunes. Sin embargo, los estudiantes siguen de vacaciones y las empresas invitan a sus empleados a laborar desde casa.

Cientos de negocios dijeron que necesitarían créditos por miles de millones de dólares para mantenerse a flote.

Se han empezado a reportar despidos de trabajadores, pese a las garantías del presidente Xi Jinping de que se evitaría un desempleo generalizada, puesto que las cadenas de suministros para las multinacionales, desde automotrices hasta fabricantes de teléfonos inteligentes, se han interrumpido.

Los dos principales mandos de las cuestiones de salud en Hubei fueron destituidos, anunció la televisión estatal después de las fuertes críticas contra su gestión.

Fuera de China continental, el virus mató hasta ahora a dos personas, una en Filipinas y otra en Hong Kong, pero más de 400 casos de infección fueron confirmados en 30 países.

La OMS está especialmente preocupada por el caso de un británico que nunca había estado en China y fue contaminado por el Covid-19 en Singapur. Luego se lo transmitió a varios compatriotas durante una estancia en Francia, antes de ser diagnosticado en Reino Unido.

En total, el hombre contaminó al menos a 11 personas: cinco de ellas hospitalizadas en Francia, otras cinco en Reino Unido y un hombre de 46 años internado en la isla española de Mallorca. Se anunció que este británico, apodado el superpropagador, estaba "totalmente aliviado".

En Asia, miles de viajeros y miembros de la tripulación están confinados en dos cruceros. Al menos 174 casos de contaminación fueron confirmados en el Diamond Princess, en cuarentena frente a costas de Japón, donde hay 3 mil 700 pasajeros.

Tailandia informó que negó el desembarco del crucero Westerdam con más de 2 mil 200 personas a bordo en el puerto de Laem Chabang, lo que lo convierte en el cuarto país que rechaza al buque por sospechas de coronavirus.

En Hong Kong, más de 100 personas fueron desalojadas ayer de un edificio de 35 pisos tras descubrir dos casos de infección en dos pisos diferentes. Las autoridades locales se preguntan si la transmisión ha podido realizarse a través de las canalizaciones del edificio.

Por su parte, el gobierno estadunidense indicó que autorizó al personal de su consulado salir de Hong Kong.

Corea del Sur, Vietnam, Hong Kong, Alemania y Estados Unidos confirmaron nuevos casos. Canadá, Kazajistán, Washington y Seúl preparan el regreso de connacionales.

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