El mundo, en una fase nueva y peligrosa por el desconfinamiento: OMS

Ginebra. El mundo entró en una "fase peligrosa" de la pandemia del nuevo coronavirus con el desconfinamiento, alertó ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando a escala internacional se registran al menos 458 mil muertes y más de 8 millones 569 mil contagios.

"El mundo entró en una fase nueva y peligrosa. Mucha gente está evidentemente cansada de quedarse en casa. Los países están deseosos de reabrir su sociedad y su economía. Pero el virus se sigue propagando rápidamente", declaró el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

El jueves se notificó la mayor cantidad de nuevos casos en un solo día, con más de 150 mil. Casi la mitad se registraron en el continente americano, además de numerosos contagios en el sur de Asia y Medio Oriente.

Por otra parte, China dijo que identificó una cepa europea de coronavirus que provocó el reciente brote de Pekín, mientras la OMS aseguró que sólo había sido importada desde fuera de la ciudad y que se necesitaba más investigación.

Las autoridades chinas publicaron los datos de la secuenciación del genoma del virus de muestras tomadas en la capital, y que identificaron como una cepa europea basados en estudios preliminares. Unas 183 personas han sido infectadas. El brote está vinculado al gigantesco mercado mayorista de alimentos de Xinfadi, en Pekín.

El coronavirus ya estaba presente en las aguas residuales de las ciudades de Milán y Turín, en el norte de Italia, desde diciembre, dos meses antes de que se registrara oficialmente el primer paciente, según las conclusiones de un estudio del Instituto Superior de Salud.

"Los resultados, confirmados por dos laboratorios diferentes con dos métodos distintos, confirmaron la presencia del ARN", el ácido ribonucleico o información genética del SARS-Cov-2, "en las muestras recogidas en Milán y Turín el 18 de diciembre de 2019", según un comunicado del instituto enviado a la Afp.

Por otra parte, las autoridades sanitarias italianas pidieron "prudencia" tras comprobar "señales de alerta sobre la transmisión", en particular en Roma.

Otra etapa en España

En España, el gobierno del socialista Pedro Sánchez anunció que todo el país entrará en la llamada "nueva normalidad" el domingo, al actualizar la cifra de decesos en 28 mil 313, reportó el corresponsal de La Jornada, Armando G. Tejeda. (Nota completa en: https://tinyurl.com/ycnb3pyl)

Los 27 mandatarios de la Unión Europea acordaron ayer reunirse de nuevo en julio para tratar de superar sus diferencias sobre un multimillonario plan contra la profunda recesión causada por la pandemia, entre llamados a actuar rápidamente.

Autoridades de India informaron de un nuevo récord de contagios, con más de 13 mil 500 personas infectadas, y elevaron la cifra de casos por encima de 380 mil.

El ministro de Salud de Sudáfrica, Zweli Mkhize, advirtió a la población que se prepare porque están "conduciendo directamente hacia una tormenta" a medida que el país está sufriendo una alza de los casos de Covid-19, que ya suman 83 mil 890.

Hasta ayer, a escala global, había 459 mil 468 muertos por la pandemia, 8 millones 641 mil 120 contagiados y 4 millones 234 mil 275 pacientes recuperados, según la Universidad Johns Hopkins.

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Jueves, 18 Junio 2020 06:03

Vacuna y multilateralismo

Vacuna y multilateralismo

Apenas el domingo pasado nos desayunamos con la nada halagüeña noticia de que la Unión Europea (UE) pactó con la farmacéutica privada AztraZeneca, el suministro de cerca de 400 millones de dosis de la tan ansiada vacuna contra el coronavirus.

El contrato prevé la distribución de las dosis de manera proporcional a la población de cada país de la UE, en cuanto la vacuna esté disponible en el mercado, lo cual podría ocurrir, en el mejor de los casos, hacia finales de este año o principios de 2021.

Dicho acuerdo se suma al que la farmacéutica anglo-sueca había signado en días previos con los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña para suministrar algo así como 700 millones de dosis.

Tales convenios consisten en que los gobiernos de los países firmantes, todos ellos poderosos, aportan generosas cantidades de dinero que se invierten en la mejora de la capacidad de producción de la empresa y, de esa manera, aseguran que sus poblaciones tengan acceso privilegiado a la vacuna.

Estos hechos han despertado ya la preocupación y la inconformidad de diversos gobiernos y organismos multilaterales, pues en sí mismos representan una evidencia más de las asimetrías, las desigualdades y el egoísmo de las naciones ricas.

El gobierno y la población mexicanos, al igual que los gobiernos y los habitantes de los países más pobres del mundo, tienen motivos de sobra para inquietarse y manifestar su malestar ante semejante acopio. De ello da cuenta puntual Michael Kremer, premio Nobel de Economía 2019, en una magnífica entrevista publicada recientemente en La Jornada.

Los países de América Latina y de ingresos medios, advierte Kremer, corren el riesgo de quedar marginados en la distribución de vacunas contra el Covid-19. En la medida en que las naciones más ricas ya realizan inversiones millonarias que les garantizan el suministro, las más pobres apenas podrán cubrirlas parcialmente a través de fundaciones.

Dice que las pérdidas por el coronavirus en términos de salud y económicas son tan grandes que realmente vale la pena intentar inversiones sin precedente en la investigación de diferentes vacunas. De lo contrario, señala, se corre el peligro de generar un cuello de botella en la producción y distribución, una vez que exista un único fármaco probado.

Hace un par de meses, ya previendo las intenciones acaparadoras por parte de los países ricos, la cancillería mexicana impulsó, a través del embajador ante Naciones Unidas, Juan Ramón de la Fuente, un relevante acuerdo político que mereció incluso el reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La iniciativa mexicana –avalada por 179 de los países miembros de la ONU– se refiere en resumidas cuentas a la indispensable cooperación internacional que asegure el acceso global y equitativo a los medicamentos, vacunas y equipos médicos necesarios para hacer frente a la pandemia del Covid-19.

El nuestro es un país populoso, desigual, injusto socialmente, que sin duda requerirá de decenas de millones de dosis de la vacuna para ser aplicadas en cuanto ésta salga al mercado, por lo que el gobierno se sabe obligado a realizar grandes esfuerzos y acciones imaginativas que tiendan a garantizar el suministro para todos, ricos y pobres.

Y es aquí precisamente donde cobra particular relevancia el asiento conseguido apenas ayer por México en el Consejo de Seguridad de la ONU, la instancia más importante de Naciones Unidas –por momentos superior a la Asamblea General–, responsable de la nada fácil misión de mantener la paz y la seguridad en el planeta.

Sin duda, el asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU otorga a nuestra nación una importancia estratégica en la diplomacia internacional, de la cual carecía hasta hace unas horas. Durante los próximos dos años, México tendrá un lugar en la mesa junto a las superpotencias, como Estados Unidos, China, Francia, Rusia y Reino Unido, quienes con un sitio permanente en el consejo, conforman la principal fuerza de paz y seguridad en el mundo.

Apoyado por los países latinoamericanos, México se ha posicionado de golpe como un actor principalísimo dentro del concierto de Naciones Unidas, situación que, a querer o no, le confiere una moneda de cambio ante coyunturas de política internacional tan complejas como la del Covid-19.

Tanto el gobierno como los grupos económicos mexicanos deberán tocar las puertas necesarias y explorar caminos que reditúen en apoyos concretos, de la misma manera en que la diplomacia internacional tendrá que jugar su nuevo rol político en el multilateralismo, con mayor aplomo y decisión, pero al mismo tiempo con humanismo y con la sensibilidad, el tacto y la precisión de un cirujano.

México enfrenta ahora el reto de sacudir de una buena vez la anquilosada diplomacia que lo tiene sujeto de tiempo atrás, apostar al multilateralismo y pugnar por el cumplimiento de los compromisos adquiridos por los estados respecto al acceso global y equitativo a las vacunas, a las medicinas y al equipamiento médico, que permita a todos contender de manera eficaz y eficiente con la pandemia. A ricos y pobres. Sin distingos.

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La pobreza pone más difícil envejecer disfrutando de la vida

Un estudio dirigido por la University College de Londres muestra que la edad tiene efectos más negativos en las personas con orígenes socioeconómicos bajos. No solo sufren más enfermedades graves, también tienen situaciones físicas, emocionales y sociales más desfavorables.

Eva Rodríguez (SINC)

Muchos estudios han demostrado que un estatus socioeconómico bajo aumenta el riesgo de muerte prematura y problemas de salud graves. Sin embargo, no estaba claro si la pobreza está asociada además con otros factores del envejecimiento que no se vinculan directamente con las enfermedades.

Un equipo del University College de Londres (Reino Unido) ha examinado la relación entre la riqueza y la tasa de disminución de las funciones físicas, sensoriales, fisiológicas, cognitivas, emocionales y sociales en mayores de 52 años.

"Sabemos que las personas con menor estatus socioeconómico tienen un mayor riesgo de enfermedad en la vejez, pero lo que este estudio indica es que también corren el riesgo de ver alteradas otras funciones propias de la edad, no solo asociadas a la salud", explica a SINC Andrew Steptoe, investigador del departamento de Salud y Epidemiología de la University College de Londres, que lidera el estudio.

El trabajo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), utilizó una muestra de 5.018 participantes con una edad promedio de 64 años procedentes del denominado Estudio Longitudinal Inglés del Envejecimiento (ELSA, por sus siglas en inglés). Los evaluaron en 2004 y ocho años más tarde, en 2012.

Los efectos observados son amplios. Van desde diferencias en la capacidad física, como pueden ser la fuerza y la actividad física, o con la memoria, vista y capacidad pulmonar, así como el bienestar emocional y social.

Por ejemplo, encontraron que las personas con una mala situación socioeconómica son menos proclives a participar en actividades culturales o de voluntariado; y sufren más problemas de la vista y síntomas depresivos.

Deterioro general en todos los aspectos

Este deterioro más rápido se produjo en todas las áreas medidas sin excepción, con patrones que no podían atribuirse a diferencias en el estado de salud.

"Hicimos el estudio en Inglaterra, por lo que no sabemos si estas mismas diferencias están presentes en otros países. Sin embargo, muchos países europeos muestran desigualdades socioeconómicas en estas funciones, como es el caso de España", añade Steptoe.

"Lo que estos resultados sugieren es que incluso cuando tenemos en cuenta las tasas de enfermedades, hay diferencias fundamentales en el envejecimiento en múltiples indicadores. Esto no se resuelve proporcionando atención médica para todos, sino que dependen de otros aspectos de la vida de las personas a lo largo de su curso", enfatiza el investigador.

Según los autores, los hallazgos implican que las circunstancias sociales pueden tener efectos generalizados en los procesos básicos de envejecimiento.

"Necesitamos entender el papel de las múltiples fuentes de estrés que afectan a las personas de manera desigual y las limitaciones que presentan los más vulnerables para mantener el bienestar", concluye.

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Michael Baker, asesor científico de Nueva Zelanda: "El mundo occidental no ha perseguido la eliminación del virus"

Michael Baker es uno de los epidemiólogos que han diseñado la exitosa estrategia de Nueva Zelanda contra el virus, que explica en esta entrevista

 

Hace una semana, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, dio las gracias a su "equipo de cinco millones", que son los habitantes de un país que había conseguido "eliminar" el coronavirus dentro de sus fronteras. Por primera vez, no había casos activos y llevaban 17 días sin nuevos contagios. La respuesta de la isla, que se ha caracterizado por tomar medidas estrictas y tempranas –decretó el confinamiento con apenas 100 casos y ha contabilizado 22 muertes– ha sido elogiada mundialmente.

Michael Baker, profesor de la Universidad de Otago, es uno de los epidemiólogos que están detrás de esta estrategia, asesorando al Gobierno de Ardern. Baker atiende a eldiario.es por videoconferencia desde Wellington. Es un férreo defensor de lo que denomina el modelo de "eliminación", basado en tomar pronto medidas fuertes para interrumpir la transmisión de la enfermedad. El especialista lo diferencia de la estrategia de "supresión", que busca reducir los casos a niveles controlables, pero pasando por confinamientos prolongados hasta que haya vacuna o tratamiento eficaz. Según su análisis, este es el enfoque que han adoptado la mayoría de los países occidentales para hacer frente a la pandemia. 

El lunes pasado, Nueva Zelanda entró en su nivel más bajo de restricciones, lo que ha permitido a la población retomar poco a poco su vida diaria sin limitaciones de distancia física. Ahora el objetivo es mantener el virus alejado de sus fronteras, que de momento se mantienen cerradas a extranjeros mientras a los residentes y nacionales que vuelven a su país se les aplica una cuarentena de 14 días. El Gobierno ya había adelantado que lo más seguro era que se volvieran a registrar casos. La buena racha de 24 días sin nuevas infecciones se ha interrumpido este martes, después de que dos mujeres llegadas desde Reino Unido hayan dado positivo. La noticia ha caído como un jarro de agua fría y evidencia que los desafíos persisten, incluso para una nación prácticamente aislada que en estos momentos cuenta con una posición aventajada.

Desde hace una semana ya no hay limitaciones en la vida diaria de los neozelandeses. ¿Cómo es eso de recuperar la normalidad?

Sin duda, la vida es mucho más fácil. De hecho, la vida ha vuelto básicamente a la normalidad. Para algunas personas es difícil porque han perdido sus trabajos y sus empresas. Pero para personas como yo, que somos académicas, nunca hemos trabajado tanto como en la pandemia. Y es casi un alivio ahora que todo ha terminado en Nueva Zelanda. Aunque seguimos con las fronteras cerradas y obviamente eso requiere un poco de esfuerzo.

Usted ha sido uno de los impulsores de lo que denominan la estrategia de "eliminación" del virus, que diferencian de la "mitigación" o "supresión". ¿Por qué su enfoque es diferente?

En general, todo el mundo tiene planes para una pandemia. Durante más de 20 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha ayudado a todos los países a redactar planes para la gripe pandémica. Es bastante razonable tener planes para la gripe, porque causó grandes pandemias en tres ocasiones en el siglo pasado. Este es un modelo de mitigación en el que no puedes evitar la pandemia: la ola va a arrasar con tu país y, entonces, todo lo que podemos hacer es aplanar la curva para reducir el impacto. Eso es lo que ha hecho el mundo occidental. Y era un buen plan, pero era el virus equivocado.

Necesitábamos un plan para un virus del tipo del SARS (Síndrome Respiratorio Agudo Grave), que realmente se puede detener. 

A finales de febrero y principios de marzo, obviamente, ya teníamos casos en Nueva Zelanda y, viendo la experiencia de China, pensé que, en realidad, podíamos detener este virus. Estaba en el grupo de asesoramiento técnico del Gobierno para la respuesta a la pandemia y dije que teníamos que cambiar el rumbo. Dije públicamente, y también directamente a los ministros que necesitábamos adoptar un enfoque de eliminación. Luego redacté la estrategia y la publiqué, y sigo abogando por eso. En muy poco tiempo, a mediados de marzo, en Nueva Zelanda vimos la experiencia de lugares como el norte de Italia, donde la pandemia estaba siendo muy intensa. La gente vio que podíamos estar así en unas pocas semanas y el Gobierno actuó de manera muy valiente, cambió de rumbo y adoptamos un enfoque de eliminación.

Las herramientas básicas son las mismas, hay tres principales. Una de ellas es la gestión de las fronteras. La segunda son las pruebas y el rastreo de contactos. Y la tercera es debilitar, interrumpir la transmisión en la población. Y aquí es donde usamos un confinamiento intenso para eliminar, básicamente, la transmisión del virus. Hemos tenido uno de los cierres más intensos del mundo durante seis semanas y luego hemos salido de él gradualmente. El propósito era extinguir las cadenas de transmisión, algo que el confinamiento logró de manera muy eficaz. Y los contactos se trazaron con el rastreo. Por supuesto, en las fronteras había una cuarentena estricta. Y el virus llegó a su fin.

¿Cuál diría que ha sido la principal clave dentro de esa estrategia?

La clave es una buena ciencia y un buen liderazgo, y tener un plan y luego actuar con decisión. Porque, para mi sorpresa, en ninguna parte del mundo occidental se perseguía un objetivo de eliminación. Y dada la experiencia de Asia, me pareció que lo que había que hacer era ir a por ella. Al principio, la gente me miraba como si estuviera un poco loco. Algunos de virólogos me decían: "Michael, no puedes eliminar este virus. Es demasiado difícil... hay tanta transmisión silenciosa, nunca se irá". Yo no sabía en ese momento si iba a funcionar, pero había funcionado y funcionaba en China, y alguna islas específicas habían logrado evitarlo cerrando las fronteras por completo. 

El Gobierno ordenó el confinamiento cuando apenas se habían registrado un centenar de casos. En aquel momento, la medida corría el riesgo de ser desproporcionada. ¿No cree?

En ese momento, por supuesto, había un grupo bastante fuerte en Nueva Zelanda que decía que era una reacción enormemente exagerada, que era como matar moscas a cañonazos. 

Ha dicho recientemente que uno de los riesgos actuales es la autocomplacencia. ¿Qué viene ahora? Me refiero sobre todo a la posibilidad de nuevos brotes.

Sí, siempre hay un riesgo de brotes porque la gente está cruzando las fronteras y porque este virus no siempre hace que la gente se enferme, por lo que nunca va a ser fácil de controlar. Así que eso es un desafío. Ahora hay grupos que pueden solicitar una exención por razones económicas y humanitarias, así que el volumen de viajes aumentará en nuestro país. Hace unas semanas, hubo un día en que nadie entró ni salió de Nueva Zelanda y nadie recuerda cuándo fue la última vez que pasó eso, probablemente hace muchas décadas. Ahora hay una media de unas 200 personas al día vienen a Nueva Zelanda, es un número pequeño. Hay cerca de 3.000 en instalaciones de cuarentena. Por supuesto, se cometerán errores. Y ese es uno de los riesgos ahora.

De hecho, se han registrado las dos primeras nuevas infecciones en 24 días, dos mujeres que habían viajado desde Reino Unido. ¿Suponen un riesgo?

Los casos son de dos personas llegadas de Reino Unido a las que se les permitió romper antes de la cuarentena para visitar a su padre moribundo. Se les efectuaron pruebas que resultaron positivas, por lo que ahora están en aislamiento. Se considera improbable que hayan infectado a otros, pero las investigaciones continúan. Esto es un revés para Nueva Zelanda y sin duda tendrá como resultado un endurecimiento de las normas de la cuarentena fronteriza.

Todos los países que persiguen la eliminación sufrirán reveses. El riesgo de que estos dos casos en Nueva Zelanda causen un brote es pequeño, principalmente porque las autoridades sanitarias los conocen bien y han tomado precauciones para minimizar su contacto con la población local. Este contratiempo en Nueva Zelanda es un problema mucho menor que el gran brote que estamos viendo actualmente en Pekín, donde la fuente es desconocida y por lo tanto difícil de controlar.

¿Cómo se pueden evitar esos errores que mencionaba?

Hay que diseñar los procesos para hacer frente al riesgo y luego hay que tener un montón de controles para asegurarte de que tus protocolos se siguen. Uno de los principios en la protección de la salud es este enfoque de barreras múltiples, donde no solo se depende de una defensa, sino que se tienen múltiples líneas de defensa. Y por ejemplo, nos gustaría que la gente usara más las mascarillas, porque en Nueva Zelanda no hay una cultura de mascarillas, para la gente es algo muy ajeno. 

En Europa estamos en plena desescalada. Nueva Zelanda parece haber superado con éxito su salida del confinamiento. ¿Cuál ha sido la clave?

En Nueva Zelanda tenemos un objetivo completamente diferente. Nuestro objetivo es salir con cautela del confinamiento y no tener ningún virus circulando. Esa es la diferencia. Así que sales y vuelves a tus actividades normales. Puedes estar con un extraño en la calle si quieres. Ya no es un problema. Lo que se llama la "nueva normalidad" en Nueva Zelanda no es muy diferente de lo que se conoce como "business as usual" [lo de siempre]. Así que es muy diferente a salir del confinamiento en Europa, donde el virus todavía está circulando.

¿Puede volver Nueva Zelanda al confinamiento si hay un rebrote?

Si tienes una estrategia de eliminación, al salir del encierro no hay ningún virus circulando. No son necesarias más precauciones. Ha acabado. Y mientras podamos controlar las fronteras, no hay por qué preocuparse. Pero en Europa o Norteamérica, hay una especie de supresión o mitigación cuando sales del confinamiento y, por supuesto, el virus puede volver porque todavía está circulando en su población.

La primera ministra Jacinda Ardern ha sido elogiada a nivel mundial por su gestión de la crisis. ¿Qué papel ha jugado su liderazgo?

Ella ha sido parte de un liderazgo muy decisivo y también muy eficaz. Ha llegado a los corazones y las mentes de las personas. Ha habido un seguimiento muy alto. La gente ha seguido las instrucciones. Y como resultado, ha sido más fácil extinguir el virus porque las personas no han salido mucho y han permanecido en sus pequeñas burbujas, como llamamos a sus unidades familiares, durante la mayor parte de las seis semanas. Esto era realmente importante. Australia también lo ha hecho bien con un tipo de Gobierno diferente. Así que creo que lo principal es hacer la elección estratégica correcta.

Incluso países con pocos recursos como Vietnam y Mongolia parecen haber logrado también la eliminación o están muy cerca de ella. También ocurre en otros países en la región del Pacífico asiático. Así que en un futuro podremos viajar a Australia, las islas del Pacífico, Taiwán, Corea del Sur y Singapur, probablemente a China continental, y creo que Japón, Tailandia, Vietnam, Mongolia... Sin virus circulando, se podrá viajar libremente entre ellos, creo que podemos imaginárnoslo.

Con el verano a la vuelta de la esquina, Europa está ahora mismo reabriéndose al turismo. ¿En qué punto se encuentra la recuperación de la actividad turística en Nueva Zelanda, que es un sector importante para el país?

El turismo es el sector de la economía de Nueva Zelanda que más está sufriendo porque el Gobierno no puede hacer que los turistas internacionales vuelvan de repente. Así que habrá un aumento del turismo interno, pero limitado. La gran esperanza es que Australia se acerque a la eliminación. No está muy lejos. Y entonces podremos abrir las fronteras para viajar libremente con Australia. Nosotros acabamos de lograrla y creo que la sensación ahora es que nos tenemos que sentar a esperar, que el movimiento sea muy limitado en las fronteras, pasar el invierno y luego, tal vez para septiembre, Australia estará más cerca de la eliminación o puede haberla logrado. Y entonces no debería haber problemas a la hora de que haya más libertad de movimiento entre los dos países.

Hay ejemplos de que el virus no da tregua. Mencionaba un país como Corea del Sur, modelo de éxito en su respuesta, que meses después sigue lidiando con varios grupos de casos, con restricciones en Seúl.

Sí, esa es la cuestión. Para mantener la eliminación, hay que seguir trabajando en ella. Pero el número real de casos en Corea es muy pequeño en comparación con las cifras en Europa, Gran Bretaña o Norteamérica. Yo sé dónde preferiría estar: en un país que está eliminando el virus, antes que en uno en el que aún circula.

Es difícil comparar, porque vive en una isla de cinco millones de habitantes. Pero, ¿qué opina entonces de la respuesta de los países europeos?  

Para mí es difícil comentar lo que hacen otros países porque realmente tienen que hacerlo lo mejor que pueden. Pero estoy en contacto con epidemiólogos de varios sitios, sobre todo de Reino Unido. Supongo que se ha constatado que puede ser casi imposible convivir con este virus. Es posible que las vacunas no lleguen en mucho tiempo, si es que llegan. Puede que no consigamos rápidamente antivirales.

Así que me pregunto si los países que tienen los recursos para hacerlo no deberían pensar en eliminar el virus. Europa tiene los recursos para ello. Supongo que es solo cuestión de decidir si puedes pasar los próximos uno, dos o tres años entrando y saliendo de confinamientos todo el rato, o si solo pones en marcha un confinamiento fuerte e intenso y tratas de eliminar completamente el virus de tu población. La tecnología está ahí. Los países ya han demostrado que se puede hacer. Me pregunto si no es una opción para España y para muchos países de Europa.

Pero para los países de ingresos bajos y medios, esa estrategia no es siempre una opción. 

En un momento dado, pensé que sería imposible para países de bajos ingresos como Vietnam, que están muy densamente poblados. Que el virus iba ser un desastre. Allí viven alrededor de 100 millones de personas. Creo que no han notificado ninguna muerte. Obviamente, no estamos tan seguros de cómo contabilizan los casos, o de su vigilancia. Pero he hablado mucho con los epidemiólogos de varios de esos países. Tienen muy buenos sistemas y están haciéndolo bastante bien.

En Hong Kong y Taiwán, por ejemplo, la mortalidad es muy baja. Ya llevamos seis meses con esto y podemos ver la diferencia. El modelo de eliminación está funcionando ahora muy bien. A los países que persiguen la supresión no les ha ido muy bien, si los miramos en conjunto. Y obviamente, hay una opción de mitigación, que todavía persigue por ejemplo Suecia, que en realidad es solo una forma más leve de supresión y ha sido muy duro para la población anciana, con una mortalidad bastante alta. Pero no es más alta, por ejemplo, que la de Reino Unido.

¿Cuáles han sido los principales errores que ha cometido el mundo desde enero para llegar a una pandemia de esta magnitud?

Fue un gran fracaso de la evaluación de riesgos. Normalmente buscamos el liderazgo en los países occidentales. Miramos a las instituciones occidentales, pero no nos dieron muy buenos consejos sobre cómo responder. Al final, tenía mucho más que ver con Asia y la eliminación de este virus. Para nosotros, ha funcionado.

¿Tenemos que prepararnos para una segunda ola?

Si eliminas el virus, no tendrás una segunda ola. Haces que los brotes sean bastante pequeños y manejables. Hay países que tienen brotes, los están controlando y han aprendido de ellos. En general, el riesgo de mortalidad en estos casos es mucho menor. Pero en muchos países, solo está empezando. En EEUU yo diría que el virus puede matar a al menos medio millón de personas. Este es solo el comienzo de la pandemia global. 

¿Podemos depositar nuestras esperanzas en una vacuna?

Hay un buen progreso y hay muchos grupos trabajando en ello. Pero, está por verse. No hay muchas vacunas efectivas para la gripe, que también afecta al sistema respiratorio, así que no estoy seguro de que podamos garantizar una vacuna efectiva para este virus respiratorio. Aún no tenemos una para el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) que es un virus muy importante que puede causar infecciones graves en los pulmones. Hay gente que trabaja arduamente en esa vacuna.

No tenemos vacunas para ningún otro coronavirus. Si conseguimos una, no sabemos cuánto tiempo durará la inmunidad. No sabemos si funcionará bien con los ancianos, que son los que realmente queremos proteger. Así que hay muchas incógnitas. Creo que tenemos más probabilidades de conseguir buenos antivirales para que la neumonía sea tratable con mayor facilidad.

Por Icíar Gutiérrez

16/06/2020 - 22:18h

¿Sueñan las ovejas con COVID-19? Ganadería intensiva y las nuevas pandemias

La biodiversidad nos protege de la emergencia de nuevas enfermedades. Sin embargo, nuestro modelo de producción ataca esta biodiversidad y, en concreto, nuestra industria cárnica podría exponernos con mayor probabilidad a nuevas epidemias.

Las catástrofes pueden llegar a dejar al descubierto las debilidades de un sistema. La pandemia por SARS-CoV-2 ha mostrado lo débiles que pueden llegar a ser nuestras tecnificadas sociedades y ha dado serias lecciones de todo lo que está mal dentro del sistema capitalista. Y es que hace tan solo un año hubiera parecido imposible que un virus pusiera en jaque no solo a cientos de miles de vidas, sino a la economía global. Y esta incredulidad con la que como sociedad estamos viviendo la pandemia tiene que ver con la confianza ciega en una tecnología que continuamente promete salvarnos de la muerte. Por eso, se sigue haciendo hincapié en las soluciones tecnológicas mientras se ignoran aspectos más eficaces como la atención primaria.

¿Cuales son las causas que están en el origen de esta pandemia? El concepto de Una salud (One Health) plantea que es poco adecuado, desde el punto de vista sanitario, estudiar de forma separada al ser humano del resto de la biodiversidad del planeta, especialmente cuando se trata de enfermedades infecciosas. 

Virus y bacterias son muy diferentes en su biología infecciosa, pero tienen en común que son bastante promiscuos y con una gran capacidad de adaptación. Los virus son entidades compuestas generalmente de un pedacito de material genético envuelto en una cápsida o  envoltorio. Apenas se consideran seres vivos y podemos asimilar su comportamiento al de una partícula. Otra característica que nos interesa aquí es que en el proceso de copia de su material genético se producen muchos errores, que generalmente llevan a la inviabilidad del mismo. Sin embargo, unas pocas de estas variaciones, que también se llaman “mutaciones”, producen pequeñísimos (o grandes) cambios en las estructuras proteicas de la envoltura que permiten esa promiscuidad entre especies. 

En este contexto, ¿es seguro nuestro sistema de producción de alimentos?, ¿qué relación existe entre la pérdida de biodiversidad, las llamadas enfermedades emergentes y la industria alimentaria?, ¿puede la industria alimentaria favorecer la emergencia de nuevas pandemias?

 

LA PÉRDIDA DE BIODIVERSIDAD Y ENFERMEDADES EMERGENTES

 

En al año 2008, Kate E. Jones y sus colegas de la sociedad zoológica de Londres detectaron que, entre 1960 y 2004, el 60 % de los brotes de enfermedades emergentes tenían su origen en animales (otros trabajos más antiguos lo situaban alrededor del 75 %), que estos brotes no paraban de aumentar y que un posible mecanismo causal era el uso cada vez más extensivo que hacemos de los ecosistemas. La mayor parte estas enfermedades emergentes eran bacterias y virus, aunque otras como la leishmaniasis o la malaria también se ven influidas por el cambio climático o la deforestación. Incluso hay modelos predictivos que, de seguir nuestra tendencia destructiva actual con el planeta, auguran más y más brotes en el futuro.

En la jerga biológica se llama “efecto dilución” al efecto que tienen los ecosistemas saludables/bien conservados de actuar “diluyendo” a los patógenos. Este efecto vincula de manera causal la bajada de la biodiversidad con el aumento de zoonosis (enfermedades que se transmiten de animales a humanos) a través de dos procesos que tienen que ver con la relación entre dinámica poblacional y biodiversidad. El primer proceso dilutivo ocurre al incrementarse el número de especies presentes en un determinado hábitat a la vez que ocurre una disminución del número de individuos de cada especie (debido, básicamente, a que los recursos son limitados). Como hemos conocido de primera mano durante estos meses, la dinámica de transmisión de enfermedades depende del número de individuos de la misma especie que pueden interactuar con proximidad. Si el número de individuos de cada especie y la densidad poblacional fuesen bajas, entonces la probabilidad de transmisión de una determinada enfermedad sería también baja. Por tanto, este es un proceso que depende de la densidad poblacional. 

El segundo proceso, en cambio, depende de la frecuencia. En este caso, en ecosistemas ricos, con abundancia de recursos, aumenta la diversidad de las especies y, también, el número absoluto de miembros de todas las especies. Hay más especies y más individuos de cada una. A igual número de individuos infectados, en esta situación donde las especies son más populosas, la proporción de infectados es menor. Y esto es muy importante. Lo que determina la dinámica de transmisión de una enfermedad no es el número absoluto de infectados, sino su frecuencia dentro de la población.

Estas hipótesis han sido comprobadas para la enfermedad de Lyme, para la rabia y para el virus del Nilo occidental y, ciertamente, Europa está viviendo un incremento constante de la incidencia de de la primera de estas enfermedades debido, como ha demostrado Tim R. Hofmeester y un nutrido grupo de colegas, a la presión que la caza ejerce sobre las poblaciones de depredadores principales, en este caso zorros. Lo mismo ocurre con la rabia, que tiene en su principal aliado, paradójicamente, una saludable población de zorros, en contraposición al pensamiento generalizado de gestores y cazadores.

Es esta la razón por la que la pérdida de biodiversidad está causando un aumento de la incidencia de las enfermedades emergentes. ¿Y qué es lo que está causando la pérdida de biodiversidad

Según una revisión reciente, realizada por más de 20 especialistas de 12 países, la causa es el modo de producción de nuestras sociedades; un modo de producción basado en el crecimiento perpetuo. En suma, nuestro modelo económico está creando las condiciones ideales para el surgimiento de nuevas pandemias.

 

INDUSTRIA ALIMENTARIA Y BACTERIAS RESISTENTES A ANTIBIÓTICOS 

 

No solo los virus son capaces de producir pandemias. En los casos de las recientes epidemias como el ébola y pandemias como el VIH o el reciente SARS-Cov-2, teníamos un virus como causante. Sin embargo, las diversas epidemias de peste fueron producidas por una bacteria transmitida por un vector (las pulgas de las ratas negras), otras como la malaria y la enfermedad de Chagas producidas por protozoos 

Los antibióticos han sido capaces de salvar de la muerte por sepsis a millones de personas desde su producción y aplicación masiva en medicina al final de la Segunda Guerra Mundial, pero su uso masivo está generando resistencias al acelerar un proceso natural de intercambio genético propio de las bacterias. Cuando las bacterias intercambian fragmentos de material genético bajo condiciones de estrés, por ejemplo en presencia de antibióticos, es mucho más probable que se acaben seleccionando aquellos pocos fragmentos que contienen alguna molécula que ayuda a las bacterias a sobrevivir a ese antibiótico. Este proceso es natural. Lo que no es natural es la presencia casi ubicua de antibióticos en múltiples y variados ecosistemas. Y cuando se habla de ecosistemas, para una bacteria, bien podemos referirnos al estómago de un rumiante.

Las bacterias resistentes a antibióticos comenzaron a ser un problema en los años 50 del siglo XX. Una cepa de la bacteria Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA) producía desde infecciones cutáneas a neumonías, primero en neonatos en los cuales se hizo el descubrimiento, para después detectarla en adultos de diversos países. De hecho, hay muy pocas diferencias entre esta primera cepa y las pocas que hay hoy en día afectando a pacientes de muchos hospitales. Se podría considerar como una pandemia en toda regla.

Siempre se han asociado estas bacterias resistentes a infecciones nosocomiales, producidas durante intervenciones médicas en los hospitales, y cuya emergencia se debía en su mayor parte al uso indiscriminado que hacen las personas en sus casas de los antibióticos, automedicandose y usándolos de forma irresponsable. ¿Es el MRSA de origen hospitalario? ¿Qué papel tienen los antibióticos de uso veterinario en la industria alimentaria en este asunto?

En el año 2013 Ewan M. Harrison, del departamento de medicina veterinaria de la Universidad de Cambridge, lideró un trabajo donde demostraron que, al menos dos casos de infección por la bacteria Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA), habían ocurrido por transmisión directa desde animales de granja hasta humanos. El MRSA es una importante causa de infecciones adquiridas en el hospital, así como una causa creciente de infecciones en personas no hospitalizadas. De hecho, un estudio posterior del 2014 determinó que, pese a que todavía la transmisión zoonótica de MRSA de animales de granja a humanos era limitada y representaba todavía un porcentaje menor del total de incidencias de MRSA en el total de la población, su transmisión estaba aumentando en zonas con una elevada concentración de la explotación ganadera.

El microbiólogo Martin J. Blaser en el año 2007 escribió un libro titulado “Missing microbes: how the overuse of antibiotics is fueling our modern plagues” donde deja bien claro que no es únicamente una responsabilidad individual a través de la automedicación o el abuso, como algunos divulgadores científicos nos quieren hacer creer, sino que detrás del aumento de bacterias resistentes a antibióticos, está también la industria alimentaria a través de sus métodos basados en el engorde con antibióticos (EE.UU) o de tratamiento rutinario de infecciones (UE). 

De hecho, si se miran retrospectivamente las fechas de la legislación que permitía el uso de un determinado antibiótico para tratar, o engordar, animales y la aparición de bacterias resistentes a ese antibiótico infectando a humanos, la tesis de Blaster adquiere la fuerza de hecho probado. Algunos ejemplos. En 1995 se aprueba en EE.UU. el uso de las fluoroquinolonas en la producción de carne de aves de corral. En 1997 el CDC empieza la vigilancia en busca de bacterias del género Campylobacter resistentes a este antibiótico. El 30 % de las muestras ya contenía bacterias resistentes y comenzaba a causar infecciones en humanos. El caso de las cefalosporinas en Canadá es aún más claro, con una fuerte correlación entre uso de las mismas para el engorde de aves y la emergencia de infecciones bacterianas resistentes en humanos. 

Un equipo multidisciplinar, cuyo informe publicado en Science firma en primer lugar Thomas P. Van Boeckel, afirma que “en términos relativos, los humanos y los animales consumen cantidades comparables de antimicrobianos (…), pero dado que la biomasa de los animales destinados a comida supera con creces la biomasa de los humanos, las emergencia de nuevas mutaciones que confieran resistencia [a las bacterias] son más probables [en estos últimos]”. Las nuevas pandemias también se están gestando en macrogranjas y mataderos

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SISTEMA PRODUCTIVO Y CORONAVIRUS

 

Recientemente hemos visto cómo el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que es capaz de replicarse con éxito desigual en varias especies animales, lograba aparentemente propagarse entre los visones en las granjas peleteras de Holanda y saltar, a su vez, de nuevo al ser humano, constituyendo la primera zoonosis documentada hasta el momento del virus causante de la actual pandemia. Este hecho es muy interesante porque apoyaría la hipótesis de que la concentración de animales de granja, genéticamente muy homogéneos, serviría de reservorio y de centro de ensayo de mutaciones que facilitarían las zoonosis. 

También hemos visto cómo los brotes dentro de la industria cárnica se multiplicaban en AlemaniaEspaña y en otros países. Estos brotes han destapado las miserias de una industria con una gran precariedad laboral que nos expone de forma irresponsable a la peor pandemia que ha padecido el planeta en un siglo. Esto demuestra en cierta manera que la industria alimentaria no solo sería el causante del origen sino también el de la expansión del virus.

En este artículo, firmado por varios autores, entre los que está Rob Wallace, el autor del libro “Grandes granjas producen grandes gripes” se muestran varias razones por las que la agroindustria sería causante de la mayor aparición de enfermedades zoonóticas: gran densidad de animales genéticamente idénticos, sacrificio de animales cada vez más jóvenes, separación espacial de la reproducción del engorde, exportación de animales vivos, aparición de nuevos núcleos urbanos en torno a las macrogranjas (desakotas periurbanas) y un largo etc. 

 

CONCLUSIÓN

 

A pesar del insistente planteamiento con tintes racistas sobre el origen del virus como una consecuencia de costumbres orientales de consumo de carne proveniente de animales exóticos, la realidad es otra.

Es el sistema de producción de carne global, la masificación y su carácter intensivo, lo que permite que de manera legal se vendan todo tipo de animales (de granja y salvajes) conjuntamente en un mismo espacio.

Además de permitir la aparición y transmisión de nuevos virus y bacterias. El considerable aumento en el consumo de carne, su “industrialización”, la facilidad y el negocio que supone el consumo alimentario de animales salvajes ha llevado a que no exista una separación entre la cría y la caza de animales como los puercoespines. La globalización de estas prácticas son las autopistas para virus emergentes como el SARS.

Por La paradoja de Jevons | 17/06/2020

Fuente:  https://www.elsaltodiario.com/paradoja-jevons-ciencia-poder/suenan-las-ovejas-con-covid-19-ganaderia-intensiva-y-las-nuevas-pandemias

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Son necesarios algunos programas de transferencias, considera el investigador. Foto Afp

Los países de América Latina y de ingresos medios corren el riesgo de quedarse a la zaga en la distribución de vacunas contra el Covid-19, en la medida en que las naciones más ricas ya realizan acuerdos e inversiones para garantizar su suministro y las más pobres pueden cubrirlas parcialmente por fundaciones, afirma Michael Kremer, investigador de la Universidad Harvard y uno de los tres laureados con el Premio Nobel de Economía 2019.

"Las pérdidas por Covid-19, tanto en términos de salud como económicos, son tan grandes que realmente vale la pena invertir en vacunas de manera nunca vista por el mundo", apunta. De lo contrario, detalla, se corre el peligro de generar un cuello de botella en la producción una vez que exista un fármaco probado.

En entrevista con La Jornada, Kremer, Raissa Fabregas y Jonathan Lehe, todos colaboradores en Agricultura de Precisión para el Desarrollo (PAD, por sus siglas en inglés) –con trabajos en África y Asia–, detallan cómo en zonas rurales con altos índices de pobreza se realizan proyectos de agricultura digital. Consisten en otorgar información para mejorar los procesos productivos, incluso sin necesidad de Internet o teléfonos inteligentes.

Además de una explicación sobre ese proyecto, mana el tema de cómo la investigación, la producción y el suministro de vacunas implican el riesgo de ampliar la desigualdad de cara a la mayor recesión de la economía mundial en los últimos 90 años, según organismos internacionales.

El trabajo de Kremer sobre vacunas, mercado y pobreza data de 1998. "A menudo hay un retraso muy largo entre el momento en que éstas se distribuyen en los países más ricos y cuando van a otras naciones", explica. Y en el caso de la de Covid-19, subraya, no se espera algo distinto.

"Personalmente creo que existe un peligro real de ver ese patrón: los países ricos siendo abastecidos, incluso algunos suministros para los más pobres (por conducto de fundaciones), pero con América Latina y otras regiones de ingresos medios excluidos", subraya.

Son dos los riesgos en esta coyuntura. Por un lado, producir de manera anticipada algo que puede no servir; por otro, esperar pruebas y ahogar la producción.

"Es un negocio arriesgado probar y producir vacunas, pero es un peligro aún mayor tener una probada pero no la capacidad de fabricarla para las personas que la necesitan."

En ese sentido, considera que América Latina puede hacer un "llamado a la cooperación internacional" mediante la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

"México podría hacer esto por sí solo, pero si se asocia con otros países de la región, por conducto de la OPS, puede realizar un pedido sustancial y tener algo de influencia entre los fabricantes."

La crisis llega con sistemas de protección inadecuados

Primero, antes que la economía digital y las vacunas, el investigador –reconocido por sus trabajos experimentales en reducción de la pobreza– resume que "la crisis de Covid-19 es, ante todo, de salud, pero también económica, de vida y de sustento, tanto a nivel macro como microeconómico. Ha habido proyecciones realmente dramáticas de Naciones Unidas sobre las implicaciones de la seguridad alimentaria y en parte es el problema de tener sistemas de protección social inadecuados".

En este contexto se inserta la agricultura digital, modelo para mejorar la producción a corto plazo a través de redes de suministro de información sobre el estado del tiempo, fenómenos naturales, las condiciones del suelo, plagas y abasto de fertilizantes e insumos.

"En todos los ámbitos de la vida hemos respondido a la crisis de Covid-19 recurriendo a la tecnología. Incluso en esta entrevista", dice sobre la conversación, la cual se realiza vía Zoom.

"Estamos haciendo un cambio en nuestras vidas para enfrentar la crisis a corto plazo, pero también es una especie de adopción de la tecnología del futuro, tal vez sólo un poco más rápido de lo que habría sido de otra manera", considera.

En lo inmediato, la Organización de Naciones Unidas estima que 20 millones de personas en América Latina caerán en inseguridad alimentaria. Además, las interrupciones del mercado y la crisis han afectado los mercados laborales agrícolas, los ingresos y hay escasez de insumos para producir, apuntó Jonathan Lehe, director de Nuevos Programas en PAD.

Raissa Fabregas, investigadora de Harvard y quien además de la agricultura trabaja los efectos de las telesecundarias en las zonas rurales de México, explica que no se necesitan tecnologías sofisticadas, como teléfonos inteligentes con acceso a Internet o GPS, para proyectos de agricultura digital.

En planes previos, explica Kremer, "sólo con que las personas pudieran comunicarse a través de mensajes de texto o de voz, se impulsó sustancialmente, alrededor de 20 por ciento, la adopción de recomendaciones de aportaciones agrícolas. Estimamos un aumento promedio de 4 por ciento de los rendimientos del suelo", expresa el investigador.

“La agricultura digital no va a sustituir otras políticas (…) Podemos tener estas intervenciones digitales, además de lo que ya está sucediendo, para hacer que estos programas sean más efectivos y eficientes”, agrega Fabregas. Sostiene que, a diferencia de proyectos que dependen de un presupuesto finito, la mayoría de las personas que hay en el sistema le dan más valor.

Ese tipo de accesos para los productores, recuerda Kremer, implicaron en Kenia reducir las dilaciones en la entrega de fertilizantes. En la industria pesquera de India, la aproximación de los productores a la tecnología ayudó a localizar mejor los mercados y que para los consumidores también fuera más sencillo identificar dónde comprar.

A consulta sobre la operación de los programas para el campo mexicano, que consisten en transferencias directas, fertilizantes y precios de garantía, Kremer sostiene que no está tan familiarizado con las particularidades del país. No obstante, señala: "Creo que, absolutamente, necesitamos algunos de esos programas de transferencia. Particularmente en medio de una crisis como ésta, requerimos programas de protección social (...) Pero ahora es el momento en que los presupuestos también son muy ajustados para los gobiernos y estos son programas caros (los de transferencias), a diferencia de la agricultura digital, que es muy barata", a grado tal que se puede probar: por cada dólar gastado, 10 de beneficio.

Previamente, en una conversación con Manuel Otero, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura –organismo que hizo posible esta conversación–, Kremer explicó que 20 por ciento de la población rural de América Latina vive en extrema pobreza, en 16 millones de granjas de baja productividad. Ese es el universo en que podría participar la agricultura digital.

En la conversación, recalca que los gobiernos deberían ser los primeros en impulsar amplios programas de esa tecnología para la producción agrícola.

"Estamos hablando de información agrícola precisa, extensión agrícola. Eso es algo en lo cual los gobiernos han jugado tradicionalmente un papel muy importante."

No obstante, también son iniciativas en las que pueden participar proveedores de servicios de telecomunicaciones, de insumos agrícolas, organizaciones no gubernamentales y agrupaciones de agricultores.

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Visitantes recorren la exposición de fotografía del patrimonio cultural mundial en el Museo de Hainan, en el sur de China. La actividad social empezaba a tomar estabilidad, en esa nación hasta que ayer se anunció un brote de Covid-19 en la central de abasto de Pekín. Foto Xinhua

Asegura el abasto de una de las 10 fórmulas inmunológicas que están en desarrollo // Espera el biológico para finales de este año

 

Berlín. Alemania, Francia, Italia y Países Bajos firmaron un acuerdo con el grupo farmacéutico AstraZeneca para garantizar el suministro a la Unión Europea (UE) de 300 millones de dosis de una vacuna contra el coronavirus, indicó el gobierno alemán.

El contrato prevé la distribución de las dosis de forma proporcional a la población de cada país de la UE en cuanto esté disponible la vacuna, que en el mejor de los casos se espera para finales de este año.

Para que los inmunológicos estén disponibles en gran cantidad y muy rápido tras su aprobación este año o el próximo, la capacidad de producción debe ser garantizada desde ya por contrato. Muchos países del mundo tienen ya garantizada su vacuna, pero Europa aún no, explicó el ministro de Salud alemán, Jens Spahn, su homólogo italiano, Robert Speranza, también se refirió al acuerdo, pero indicó que la cifra de dosis pactadas es de 400 millones que estarán a disposición de toda la población europea. La estadística del Banco Mundial sitúa en 447 millones los habitantes de la Unión Europea.

La vacuna de AstraZeneca es desarrollada en colaboración con la Universidad de Oxford y es sólo una de las 10 vacunas en proceso de pruebas clínicas. La empresa anglo-sueca firmó recientemente acuerdos similares con Gran Bretaña, Estados Unidos y diversas organizaciones para fabricar 700 millones de dosis.

Confinan barrios de Pekín por rebrote

Por otra parte, las autoridades chinas detectaron seis casos de infección local, vinculados en su mayoría al mercado Xinfadi, en el distrito de Fengtai, al sur de Pekín, que fue cerrado mientras las 11 zonas residenciales que lo rodean fueron confinadas.

Otros nuevos 57 casos fueron identificados tras realizarse pruebas a unos 2 mil empleados del mercado, indicó una responsable de salud local, Pang Xinghuo. Xifandi, el mayor centro de abasto mayorista de productos agrícolas en la capital, será sometido a labores de desinfección.

España mantiene congelada desde el 7 de junio su cifra de fallecidos, lo que genera incertidumbre sobre el estado real de una pandemia que dejó, según el gobierno, más de 27 mil decesos.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, se declaró totalmente sereno y subrayó que no teme ser investigado por la justicia por su gestión del coronavirus, en una entrevista publicada por el diario La Stampa.

Alemania, Francia y Grecia levantará mañana los controles fronterizos con sus vecinos europeos. Al tiempo que cientos de turistas volvieron a Venecia con motivo de la reapertura del Palacio de los Dogos, tras cuatro meses de confinamiento.

Más de 225 mil personas se han contagiado y más de 6 mil han fallecido en África, de acuerdo con las últimas estimaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del continente.

La Organización Mundial de la Salud, el Programa de Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre VIH/Sida y la agencia de la ONU para Refugiados emitieron un comunicado conjunto en el que urgieron a líderes políticos a atender el incremento en la vulnerabilidad de la población carcelaria y de otras personas privadas de la libertad durante la pandemia y a reducir el hacinamiento en estos entornos. Hasta ayer, a escala global, había 429 mil 161 muertos por la pandemia, 7 millones 757 mil 740 contagiados y 3 millones 679 mil 534 pacientes recuperados, según la Universidad Johns Hopkins.

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Foto: Vandana Shiva © Romain Guédé

Entrevista a la ecologista india Vandana Shiva, figura de la lucha contra los Organismos Genéticamente Modificados (OGM) y muy crítica con el “filantrocapitalismo” que encarnan sobre todo Bill Gates y su Fundación.

En su última obra publicada el pasado otoño 1 %, reprendre le pouvoir face à la toute-puissance des riches [1 %, retomar el poder frente a omnipotencia de los ricos] (editado por Rue de l’échiquier, 2019) Vandana Shiva define de la siguiente manera el “filantrocapitalismo”: “El filantrocapitalismo […] tiene poco que ver con la caridad o con hacer donaciones, más bien tiene que ver con el beneficio, el control y el acaparamiento. Se trata de un modelo económico de inversión y de un modelo político de control que asfixian la diversidad, la democracia y las soluciones alternativas, y que atribuyendo ayudas financieras ejercen una dominación y proporcionan nuevos mercados y monopolios a los multimillonarios”. Bill Gates, la segunda fortuna mundial, simboliza este “filantrocapitalismo”. Su Fundación Bill y Melinda Gates, su principal instrumento para las donaciones, está muy activa en India. Su visibilidad mediática frente a la crisis actual y los millones que ha invertido en la investigación de una vacuna la convierten en un objetivo privilegiado de las teorías de la conspiración. No obstante, conviene preguntarse (y criticarlo) por este nuevo poder que ha adquirido el fundador de Microsoft junto a otros multimillonarios como Jeff Bezos (Amazon, primero fortuna mundial), Mark Zuckerberg (Facebook, séptima fortuna mundial) o, en Francia, Bernard Arnault (LVMH, tercera fortuna mundial). Un nuevo poder que está lejos de ser muestra de una generosidad desinteresada.

Esta entrevista, que se realizó antes de que apareciera esta pandemia, se ha actualizado con dos preguntas al principio a las que Vandana Shiva respondió por correo electrónico el 7 de mayo.

Basta ! : ¿Cómo analiza la crisis del COVID-19? ¿Se puede hablar de crisis ecológica?

Vandana Shiva : No estamos ante una sola crisis, hay tres que intervienen simultáneamente: la del COVID-19, la de los medios de subsistencia y, de rebote, la del hambre. Son las consecuencias de un modelo económico neoliberal basado en el beneficio, la avidez y una globalización que llevan a cabo las multinacionales. Esta situación tiene un fundamento ecológico: por ejemplo, la destrucción de los bosques y de sus ecosistemas favorece la aparición de nuevas enfermedades. Estas tres crisis llevan a la creación de una nueva clase, la de las personas a las que denomino “las dejadas a su suerte”, explotadas por el neoliberalismo y la emergencia de dictaduras digitales. Hay que tomar conciencia de que la economía dominada por el 1 % no está al servicio del pueblo y de la naturaleza.

¿Puede la crisis del coronavirus reforzar, precisamente, el poder de este “1 %” y de los “filantrocapitalistas” como Bill Gates, figura central de su libro?

Esta crisis confirma mi tesis. Bill Gates lleva a cabo sus planes de salud, agricultura, educación e incluso de vigilancia. Durante 25 años de neoliberalismo el Estado se ha transformado en Estado-empresa y ahora se observa una transformación en un Estado de vigilancia apoyado por el filatrocapitalism. Este 1 % considerá inútiles al 99 %: su futuro es una agricultura digital sin campesinos, unas fábricas completamente automatizadas sin trabajadores. En estos tiempos de crisis del coronavirus tenemos que oponernos, e imaginar nuevas economías y democracias basadas en la protección de la tierra y de la humanidad.

Usted equipara este control con una nueva forma de colonización e incluso califica a Bill Gates de “Cristóbal Colón de los tiempos modernos”, ¿a qué se debe esa comparación?

A que Bill Gates no hace otra cosa que conquistar nuevos territorios. No es simplemente filantropía, en el sentido de un don a la colectividad, como siempre ha existido en la historia. En realidad son inversiones que le permiten crear unos mercados en los que Gates adquiere unas posiciones dominantes. En el capitalismo hay unos interlocutores que hacen beneficios, pero con la filantropía Bill Gates dona algunos millones ¡pero acaba por tomar el control de instituciones o sectores que valen varios miles de millones! Esto se ve claramente en la sanidad o la educación, que él contribuye a privatizar y a transformar en verdaderas empresas.

También es el caso de la agricultura en la que Bill Gates utiliza las tecnologías digitales como nuevo medio para hacer entrar las patentes. La primera generación de OGM, que se suponía iba a controlar los parásitos y las malas hierbas, no ha cumplido sus promesas, pero Bill Gates continúa poniendo dinero para financiar la edición del genoma, como si la vida no fuera más que un copiar y pegar, como en Word. Impulsa esta técnica e incluso ha creado una empresa especialmente para ello, Editas. Bill Gates quiere jugar a ser el amo del universo imponiendo una sola y única forma de hacer las cosas: una sola agricultura, una sola ciencia, un solo monocultivo, un solo monopolio. Es también lo que trata de hacer ala abordar el problema del cambio climático.

¿Cómo?

Promueve su solución: la geoingeniería, que es la modificación a propósito de las condiciones meteorológicas y del clima. Es una idea estúpida, no es ecológica y es completamente irresponsable porque ataca la luz solar para hacer mecánicamente un “enfriamiento planetario”. El problema no es el sol, que nos es indispensable, sino los combustibles fósiles y nuestro sistema industrial y agrícola. Habla a todos los jefes de Estado de la geoingeniería. Recuerdo sobre todo la COP 21 (Conferencia sobre el Cambio Climático) en París en 2015, en la que estaba por todas partes. Era increíble, estaba en el escenario con los jefes de Estado, se comportaba como si fuera el cabeza de cada gobierno. Nunca había visto algo parecido en 40 años de carrera en las instituciones de la ONU, es una auténtica transformación.

¿Diría usted que ahora es más poderoso que algunos Estados o instituciones internacionales como el FMI o el Banco Mundial?

Es mucho más poderoso. Cuando el Banco Mundial quiso financiar la presa de Sardar Sarovar en India a finales de la década de 1980 hubo protestas y el BM acabó por recular [Narendra Modi inauguró la presa en 2017 gracias a otros circuitos de financiación y se convirtió en la segunda presa más grande del mundo, ndlr]. La impunidad del Banco Mundial tiene sus límites, no se puede librar de sus responsabilidades, mientras que Bill Gates, por su parte, sigue evitando los obstáculos, siempre. Aunque fracase en un lugar, tratará de desregularizar en otro.

Me he dado cuenta de que lo que logramos detener en India Bill Gates lo financió para implantarlo en otro lugares, como los OGM: por ejemplo, en 2010 Monsanto trató de introducir una berenjena OGM. India ha sido un terreno de experimentación para desarrollar nuevas tecnologías destructoras. El ministro de Medioambiente organizó audiciones públicas para saber qué opinaban de ello los campesinos, los consumidores y los científicos. Siempre digo que es la primera vez que una verdura era objeto de un debate democrático profundo…

La berenjena OGM se prohibió a raíz de estas consultas, pero Bill Gates encontró después un medio de financiarla y promoverla en Bangladesh. Ahora bien, si se aprueba en Bangladesh, inunda obligatoriamente India puesto que se trata de una frontera no controlada. Ahora Bill Gates la emprende con África, donde mete miles de millones de dolares para promover una nueva revolución verde, con productos químicos y OGM, y obligando a los países africanos a cambiar sus leyes para autorizar estas semillas.

¿Cómo explica semejante poder hoy en día?

Gates ha creado e invertido 12 millones de dólares en la Cornell Alliance for Science, que se presenta como una institución científica, pero que no es sino un órgano de comunicación. Cada vez que hay un debate, trae a esta “institución” que elabora una propaganda engañosa a favor de la biotecnología. Como es Bill Gates, el New York Times y CNN hablarán de ello y le dedicarán la portada… Para él la filantropía es solo un pretexto, a través de ella favorece sus propios intereses e influye en las políticas gubernamentales. Es una forma muy inteligente de entrar en el juego sin plegarse a sus normas, porque si una empresa dijera a un gobierno “aquí está mi dinero, haz esto”, no funcionaría, con toda seguridad se echaría a la empresa. Bill Gates, en cambio, juega con su imagen. La gente todavía lo ve a través de Microsoft, como un genio y un gigante de la informática. Sin embargo, hay ingenieros brillantes que lo han hecho mucho mejor y han luchado para mantener softwares de libre acceso y un Internet abierto, al contrario que él. Bill Gates no es un inventor, ha introducido las patentes y así es como ha levantado su imperio.

En su libro insiste también en la utilización de la tecnología y de los algoritmos…

Se ha elevado la tecnología al rango de religión. Se ha convertido en la religión del 1 %, del mismo modo que en Estados Unidos la cristiandad dio legitimidad al 1 % de la época para exterminar al 99 % de las personas amerindias en nombre de la “misión civilizadora”. Actualmente hay millones de personas a las que se quiere “civilizar” con estas nuevas herramientas de comunicación o de pago. Por otra parte, la tecnología es algo más que una herramienta. Es un instrumento de poder muy poderoso para reunir información que después se puede manipular para diferentes propósitos. Estas tecnologías se utilizan a diario, pero son sobre todo otra forma más de controlar.

También detrás de esta revolución digital encontramos a Bill Gates. Por ejemplo, ¡desempeñó un papel fundamental en la desmonetización de India! Obviamente, hacer desaparecer el dinero en efectivo para desarrollar las transacciones digitales es una forma de acelerar la revolución digital de la que él se beneficia. Ahora bien, de la misma manera que las patentes de las semillas son un intento deshonesto cuyo objetivo es poner a los agricultores “fuera de la ley” al declarar ilegal el guardar las semillas, la “desmonetización” perturba directamente las prácticas económicas de la mayoría, que representa el 80 % de la economía real de India. Es una forma de dictadura tecnológica. En ninguno de los dos casos el resultado de ello es una elección soberana del pueblo indio.

Y al mismo tiempo la gente acaba votando en las urnas a los representantes de esta política del 1 %, como, por ejemplo, en India donde Narendra Modi fue reelegido por un amplio margen el año pasado. ¿Es como si hubiera una nueva forma de “servidumbre voluntaria”?

¡Ya no estamos realmente en una democracia electoral honesta, donde la gente vota con pleno conocimiento y conciencia de lo que está en juego! Hoy en día los algoritmos conforman en gran medida al sistema electoral. En las últimas elecciones en India se autorizó a las empresas y a los particulares a hacer donaciones anónimas a los partidos políticos, lo que significa que las mayores empresas del mundo pudieron financiar las elecciones, algo que hasta entonces era ilegal. El resultado de ello es que la gran mayoría de estas donaciones llegaron a las arcas de un solo partido [el BJP, la derecha nacionalista, actualmente en el poder, ndlr]. Las elecciones indias costaron más caras que las estadounidenses, a pesar de que India está lejos de ser un país rico. Por consiguiente, podemos preguntarnos de dónde viene ese dinero… Es imposible tener una democracia honesta y funcional si el pueblo ya no vota de forma soberana. Todo el reto político para el 1 % es esta pérdida de autonomía, en todos los ámbitos.

La elección del término “1 %” puede parecer un tanto simplista, ¿por qué le parece un término apropiado hoy en día?

El 1 % es en sí un valor aproximativo, yo hablo sobre todo de unos pocos multimillonarios que controlan la mitad de los recursos del planeta. Estos miles de millones van directamente a unos fondos de inversión. Antes las entidades más grandes eran algunas empresas: Monsanto, Coca-Cola… Hoy son enanas. Son propiedad de los mismos fondos de inversión: BlackRock, Vanguard, etc. En realidad hay una sola economía, la del 1 %. Ellos son quienes destruyen, los demás, el 99 %, está excluido. Son los parados de hoy y de mañana, los campesinos desarraigados, las mujeres a las que se deja de lado, los pueblos indígenas a los que se asesina. Las personas que conforman el 99 % no son las responsables, son las víctimas. El 1 % es el responsable de los daños. Y nombrar a este “1 %” es formar un “nosotros” que, juntos, puede pedirles cuentas. Tenemos el derecho, el deber y el poder de hacerlo. Es una invitación a la solidaridad y a la acción. Es necesario que el 99 % se alce.

Por Barnabé Binctin y Guillaume Vénétitay | 13/06/2020 |

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Fuente: https://www.bastamag.net/Vandana-Shiva-fondation-Bill-Gates-philanthropie-capitalisme-neo-colonialisme-covid-Inde

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Las precarias condiciones de las prisiones de América Latina aumentan los riesgos para los reclusos. Christiano Antonucci / SECOM MT

El hacinamiento sigue marcando el combate frente a la covid-19 en los centros penitenciarios de América Latina. El aumento del estrés en los centros ha provocado irremediables motines.

 

Dignificar contrarreloj el sistema de prisiones en América Latina para evitar subir un nuevo peldaño en la tragedia provocada por la covid-19 está resultando ser exactamente tan improbable como se imaginaba. La pandemia representa un cruel desafío para repensar el cómo, el porqué y el para qué de los centros penitenciarios en la región, pero ninguna innovación importante ha venido al rescate.

No se puede corregir de la noche a la mañana el primer problema de la lista: el hacinamiento. El encarcelamiento en masa es marca de la casa y cuna de violencia. La mitad de los internos está a la espera de juicio, y el objetivo de la reinserción se ha dejado de lado. Las celdas colectivas de las cárceles latinoamericanas no se definen por la división del espacio para dos, tres o cuatro personas, sino que se calculan para acoger a cuarenta y cincuenta presos, llegando incluso a cobijar a más de ciento cincuenta en las prisiones más sobrepobladas.

La mayoría de los obstáculos estructurales proceden de este hacinamiento. Enfocando exclusivamente a aspectos de higiene, fundamental siempre y vital frente a la pandemia, el sistema de suministro de agua de prisiones diseñadas para ochocientos internos pero que amparan a dos mil quinientos no soporta semejante demanda. En esos casos, el agua corriente solo está disponible una serie de horas al día, y hay que disputársela.

La cancelación de las visitas fue una de las primeras medidas cuando la covid-19 cruzó el océano Atlántico, una resolución lógica ante la amenaza desconocida, pero ha derivado en un creciente malestar entre los presos, que agita una tensión ya de por sí elevada. Lo primero que se denunció fue la ruptura de la comunicación entre los internos y sus familias. Llevan dos meses y medio sin noticias de ellos. No se han articulado las debidas alternativas telefónicas, ni mucho menos las opciones de comunicación a través de internet.

Son esas visitas, por otro lado, las que "palían las necesidades básicas, como la alimentación, la medicación o la vestimenta", recuerda para este reportaje Alcira Daroqui, directora del Grupo de Estudios sobre Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Buenos Aires (GESPyDH). "Y los que hacen visitas no solamente asisten a sus familiares, sino que los presos ponen bastante de lo que les llevan al servicio del grupo con el que están en el pabellón, lo que se llama la ranchada". En la provincia de Buenos Aires, al menos, se ha autorizado que los familiares puedan enviar paquetes. "Eso y reconocer que no les damos de comer es lo mismo", se lamenta Daroqui.

El estrés fue en aumento en los presidios hasta desembocar en bruscas insurrecciones. Sucedió en Villa Devoto y Florencio Varela, en Argentina (treinta heridos), en Manaus, Brasil (17 heridos), y también en Perú. "El Estado comenzó a tomar acciones cuando se produjeron una serie de motines en los centros, que culminaron con el principal, que fue el de Castro Castro (Lima)", comenta para Público el investigador Stéfano Corzo, del Instituto de Defensa Legal (IDL). Nueve muertos hubo en Castro Castro, politraumatismo por proyectil de arma de fuego. A ochocientos kilómetros de allí, en la penitenciaría de Picsi, se repitió la misma situación de revuelta, con otros dos fallecidos. Solicitaban los presos un trato humano y digno frente a la pandemia, y solo así el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) comenzó a publicar información transparente, aunque con cuenta gotas, de lo que sucedía en sus centros.

Perú fue el primer país de la región que canceló visitas a los internos, pero ni aun así ha conseguido controlar la situación. "Donde no se tomaron medidas suficientemente adecuadas fue en el equipamiento de bioseguridad con el que debía contar los 11.000 funcionarios del INPE que trabajan dentro del sistema carcelario peruano", indica Corzo. "Fue un sector atendido tardíamente, y cuando fue atendido el virus ya había entrado en las cárceles".

La transparencia esporádica que ha ido surgiendo del INPE peruano deja resultados tan sorprendentes como los de las 450 pruebas rápidas (350 para reclusas y 100 para empleados) que se aplicaron este miércoles en la cárcel para mujeres de Chorrillos. "De ese total, 310 pruebas en internas resultaron positivas. 303 son asintomáticas y 7 presentan algún síntoma leve", notificaba el informe oficial. El porcentaje de contaminación en Chorrillos es del 88,6%.

En México hay datos que también inquietan. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos está siendo la encargada de visitar los centros penitenciarios y exigir el cumplimiento de las medidas básicas para proteger a la población privada de libertad. "Preocupa a este Organismo el índice de letalidad en las prisiones en comparación a los datos nacionales reportados", alertaban en su último informe hasta la fecha, publicado el 4 de junio. 60 fallecimientos entre los 429 casos confirmados sitúan la tasa de mortalidad en el 15,9% dentro de las cárceles mexicanas. El índice nacional es de 11,8%.

En el caso específico de Brasil, las unidades sanitarias prisionales transitan ajenas al sistema público de salud, funcionan en paralelo y, por si fuera poco, sin el armazón más básico. La población privada de libertad no se encuentra entre las prioridades, por eso algunos reclusos enfermos han llegado ya sin vida al ambulatorio de destino tras una atención insuficiente en su centro penitenciario. Por otra parte, ante la falta de datos fiables, sobre todo tras los intentos de maquillaje de las cifras oficiales por parte del Ejecutivo de Jair Bolsonaro, las organizaciones de la sociedad civil tratan de calcular los estragos de la pandemia en las cárceles cotejando las estadísticas de fallecidos por neumonía o síndrome de respiración agudo.

32.500 personas liberadas en el sistema prisional brasileño

La Pastoral Carcerária Nacional es una de las instituciones más activas por los derechos de los presos en Brasil. Organizaban visitas quincenales, hasta mediados de marzo. "Poco o nada sabemos de ellos ahora", explica el Padre Gianfranco Graziola, uno de los asesores de la organización. "Tenemos información cuando alguien va a salir, o a través de algunos parientes". Graziola acepta amargamente que el trato digno dentro de los muros de la prisión es prácticamente una causa perdida, porque a la sociedad poco le importa: "Continúa la mentalidad excluyente, siempre se les tratará como delincuentes, y, en realidad, solo son personas que erraron".

La Recomendación 62, redactada por el Consejo Nacional de Justicia brasileño (CNJ), nació al inicio de la crisis como un incentivo a los magistrados para reformular las condenas de "personas en grupos de riesgo y en la fase final de las penas que no hubieran cometido crímenes violentos o con grave amenaza como robo con resultado de muerte, homicidio o violación, y que no pertenezcan a organizaciones criminales". 32.500 personas han sido retiradas de las unidades prisionales brasileñas en los últimos tres meses atendiendo al dictado, señala el informe del CNJ, con la adaptación para otros formatos como prisión domiciliar o monitoramiento electrónico. "Se trata del 4,78% del total de personas privadas de libertad, excluidos el régimen abierto y los detenidos en comisarías". La Recomendación 62 acaba de ser renovada por otros 90 días.

Para el Grupo de Estudios sobre Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Buenos Aires, al final la mirada se vuelve a dirigir, de una forma u otra, hacia el encarcelamiento en masa. Porque inexorablemente "el debate que trae la pandemia es a cuántos se debería liberar, cuando lo que se debería debatir es cuántos no tendrían que haber ingresado nunca". En las prisiones federales argentinas, cuenta Alcira Daroqui, hay personas "condenadas a ingresar en la cárcel por quince días".

río de janeiro

13/06/2020 11:06 Actualizado: 13/06/2020 11:13

víctor david lópez

@VictorDavLopez

Publicado enSociedad
Nicolás de la Hoz, sin título (Cortesía del autor)

¿Cómo ha sido afectada y ha respondido Cuba a la pandemia por covid-19? Este artículo brinda luces sobre el particular, con mirada hacia países de América del Sur, buscando aprender lecciones sobre las condiciones en que los sistemas de salud aprovechan las capacidades de la Atención Primaria en Salud (APS) en la prevención y control de la infección por el Sars-COV-2 que, al decir de la OMS, llegó para quedarse. Una dimensión importante por explorar dado que en nuestra región, tras las reformas neoliberales, muy pocos sistemas de salud han dado un lugar a la APS –descalificada, desfinanciada, invisibilizada.

Con su avance que va copando territorios, el 11 de marzo el gobierno cubano confirmó los tres primeros infectados en la isla, seis días después el primer fallecido. Setenta y tres días después, el pasado 23 de mayo, la pandemia registraba 1.916 casos certificados, 81 fallecidos, 1.631 recuperados y una prevalencia en el sexo masculino del 52 por ciento.


A diferencia de países como Brasil, Perú o México, donde la pandemia se ha disparado, en Cuba la tasa general de incidencia acumulada de nuevos casos confirmados de covid-19 por 100 mil habitantes era de 17.1 y la tasa de incidencia en los últimos 15 días de 1.67. De estar por encima del 4 por ciento de casos nuevos confirmados en el algún momento, para finales de mayo había disminuido su cantidad al 2 por ciento en las muestras estudiadas. La isla, además, ha ostentado un reducido porcentaje de casos graves (7,6%) y críticos (3,3%), un alto porcentaje de recuperados hospitalizados (87.9%) y un bajo porcentaje de desenlace letal (4,08%).


“Viven como pobres, pero mueren como ricos”

“Es un logro de la revolución”, lo dicen propios y extraños. En Cuba la salud pública es considerada un derecho de todas las personas, con el Estado como el responsable de garantizarlo. Para materializarlo, se ha creado un sistema público estatal de salud de acceso universal en todos los niveles, con énfasis en servicios de prevención y educación, con participación de la sociedad y las familias, y sustentado en los valores de solidaridad, equidad y derecho a la salud.


El gobierno, que es de orientación comunista, ha priorizado la salud en el desarrollo humano del país. Según declaración reciente en Prensa Latina de José Luis Ponce, embajador de Cuba en Colombia, el sistema tiene “150 hospitales: 22 pediátricos, 54 generales, 27 clínico-quirúrgicos, 13 gineco-obstétricos y 12 institutos de investigación; además, 449 policlínicos y 10 mil 869 consultorios médicos comunitarios con atención domiciliaria de cercanía, base fundamental del sistema preventivo de salud, con más de 95 mil médicos, 85 mil enfermeros y 58 mil técnicos y auxiliares de la salud”. Actualmente tiene una relación de 90 médicos por 10.000 habitantes. Con su sistema de salud, Cuba materializa el ideal de salud integral para todos y todas. Por eso es común oír decir a su gente que “Viven como pobres, pero mueren como ricos”.


La respuesta

La movilización en Cuba para detener el avance del virus, es múltiple, integrando políticas de Estado, de gobierno y al conjunto social. Una acción combinada, que con el apoyo de una parte de la comunidad internacional ha logrado los resultados acá retomados.


A la cabeza de esa acción múltiple están el Presidente de la República y el Primer Ministro. Guían su acción los principios de prevención y control de la pandemia, para lo cual organizan el trabajo de las instituciones, el funcionamiento de las diversas áreas, la regulación del comportamiento de las personas, la vigilancia activa en salud pública y la atención médica oportuna, la ayuda a los grupos vulnerables a través de la acción intersectorial, y la solidaridad y participación de las comunidades y de las organizaciones de masas.


Con una acción incluyente, al principio de la pandemia se organizaron audiencias sanitarias en las cuadras, centros de trabajo y de estudio para explicar a la población de qué se trataba esta situación, socializar las propuestas de respuesta del gobierno, y con la ayuda del personal de salud, definir cómo enfrentar la propagación del virus. Los medios de comunicación y las redes sociales han difundido información científica y reforzado las políticas oficiales de confinamiento y prevención en general.


Garantías

Tanto el Partido Comunista, el gobierno, los expertos y las organizaciones de masas contribuyen a la decisión e implementación de las medidas de aislamiento social y distanciamiento físico. Pese al impacto que sobre su economía tendría la suspensión de vuelos internacionales turísticos, fue una de las primeras medidas tomadas, condición fundamental para evitar la importación recurrente del virus. En simultáneo se procedió facilitando el regreso a sus países de los turistas, con todas las medidas de prevención y control por parte del personal médico. Las mismas medidas fueron adoptadas con respecto al transporte marítimo y terrestre.


Al mismo tiempo, y buscando crear condiciones para garantizar que la población cumpla las medidas de aislamiento y distanciamiento social, los núcleos corrientes de personas vulnerables –concepto que no está asociado a ingresos insuficientes– se han ampliado con otros como los adultos mayores que viven solos, personas en discapacidad, madres solteras con hijos menores y los enfermos crónicos, de los cuales tienen contabilizados 606 mil 945. Los grupos vulnerables son asistidos por el Ministerio de la Seguridad Social a través de trabajadores sociales, personas que han tenido que reubicarse laboralmente, los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).


Para que no tengan que salir de sus casas, los trabajadores sociales y los otros trabajadores vinculados a esta acción, apoyan a los vulnerables en actividades como trámites personales, entrega de ayudas monetarias, servicio de alimentación organizado en la comunidad, entrega de alimentos controlados, pago de pensiones y prestaciones de la seguridad social. Las personas con ingresos insuficientes, en condiciones corrientes unas 112 mil, que no están en condiciones de trabajar ni tienen apoyo familiar, también son atendidas por estos trabajadores.


Una acción preventiva y solidaria que integra más sectores. Es así como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y la Federación Médica de Cuba (FMC) enfatizan en la atención y entrega de alimentos a grupos vulnerables, confección y entrega de tapabocas, apoyo a la enfermera y médico de familia en la pesquisa de sintomáticos y contactos, limpieza e higienización de hogares de ancianos con ayuda de jóvenes activistas, fomento del compartir el cuidado doméstico, prevención de la violencia de género, apoyo a las familias de las trabajadoras de la salud expuestos, apoyo a los equipos básicos de salud para que lleguen a las embarazadas en zonas de riesgo, traslado de alimentos a hogares maternos y centros de aislamientos y atención a niños sin amparo, prisiones y centros de aseguradas.


Por su parte, la Federación de Estudiante Universitarios (FEU) participa en las labores de detección temprana del virus en las comunidades a través de estudiantes de medicina y otras áreas, en la distribución de alimentos y medicamentos, tareas de higienización y limpieza de calles en zonas declaradas en cuarentena, organización de las colas y vigilancia de calles, preparación de desinfectantes, producción de alimentos, trabajo en los laboratorios con la aplicación de pruebas PCR, instruyen a la población en cómo usar el pesquisador virtual, y obviamente en promover quedarse en casa.


Quien viole las medidas de aislamiento y distanciamiento social y se convierta en agente de contagio del virus, o entre en actividades ilícitas (revendedores y acaparadores), recibe sanciones drásticas como multas y hasta cárcel, no sin antes haber sido educado en la práctica correcta de las medidas de higiene, protección personal y desinfección, así como cuidar de la violación de las medidas de aislamiento social. Para los cubanos “el momento que se está viviendo reclama el esfuerzo de todos para cumplir con la principal misión: salvar vidas”.


Respuesta del sistema de salud


De manera simultánea, el consolidado modelo de medicina familiar con que cuenta el país despliega un fuerte componente de vigilancia en salud pública, apoyado en la asistencia de una aprestigiada red hospitalaria integrada a la salud pública y a la atención primaria a través de los policlínicos comunitarios.
Acción para la cual las capacidades hospitalarias dispuestas ante la covid-19 incluyen 20 hospitales con 5.000 camas de hospitalización que hoy sólo tienen un 29 por ciento de ocupación, y 477 camas de cuidados intensivos con un 8 por ciento de ocupación. Además, 54 centros para sospechosos, 248 de vigilancia de contactos y 40 para la atención de viajeros. Lo anterior indica que la sobrecarga del sistema de salud por pacientes en necesidad de hospitalización y terapia intensiva no ha sido fuerte y la oferta para atenderla es más que suficiente.


Para este proceder, la fuerza de trabajo en salud dispuesta para atender la pandemia es significativa, mucha de la cual, como en otros países, ha sido afectada por el virus en los distintos espacios de trabajo. La mayor dificultad para evitar el contagio está en la disponibilidad de Equipos de Protección Personal. Para el 17 de abril había 92 trabajadores de la salud positivos, 5 estudiantes de medicina y 5 colaboradores, la mayor parte de ellos médicos y enfermeras.


La APS


Según su organización, la base del sistema de salud y la puerta de entrada al sistema de atención reposa en el Programa de Trabajo del Médico y la Enfermera de Familia –que es un modelo de APS centrado en la persona, la familia y la comunidad, con proyección territorial e intersectorial de salud–. El modelo incluye un Equipo Básico de Salud (EBS) integrado por un médico y una enfermera de familia –que trabaja en un consultorio de familia de barrio–, 15 a 20 EBS por Área de Salud (Grupo Básico de Trabajo -GBT) de entre 20 a 30 mil personas, articulados con un policlínico comunitario y un hospital de referencia.


Las actividades básicas de los EBS son los dispensarios, el análisis de la situación de salud de la comunidad, la atención domiciliaria y de personas en estadio terminal. Cada EBS tiene a cargo una población de 1.500 habitantes, organiza su trabajo a través del modelo de planificación de acciones en salud, y el médico de familia prioriza las actividades de consulta y realiza dos visitas en terreno por semana. Los GBT, apoyados en especialistas básicos y técnicos en salud, comparten la responsabilidad de atender la totalidad de la población de su área, de estudiar sus problemas comunes y resolverlos.


La operatividad de los EBS –puerta de entrada– y del Policlínico –primer nivel de atención que además sirve de centro de apoyo y coordinación de las actividades de los EBS– mejoró desde la implementación de la formación en medicina general con perfil de salida orientada a la APS y una nueva especialidad –la medicina general integral, que es la especialidad de todos los médicos de familia– con competencias y desempeño centrados en la atención individual, familiar, comunitaria y del ambiente.


La operatividad ha mejorado, hay que resaltarlo, al vincular varias especialidades al policlínico del primer nivel de atención –pediatría, ginecología, obstetricia, medicina interna, piscología, optometría, entre otras– y al acercar a éste varios servicios de salud –ultrasonido, endoscopia, drenaje biliar, optometría, estomatología, rehabilitación integral, medicina natural y tradicional, entre otros–; al articular mejor los EBS y los policlínicos en perspectiva de complementariedad, y al modernizar la coordinación de las acciones entre la red, y entre ésta y la población, mediante el uso de la tecnología electrónica y digital. La continuidad de la atención se garantiza a través de la red integrada de consultorios de familia, policlínicos y los respectivos hospitales de referencia. En esta estructura y proceder, las acciones de vigilancia en salud pública también forman parte integral de los procesos locales de la APS en los EBS y en los policlínicos comunitarios.


La APS y su papel en la pandemia


Acá tenemos el proceder fundamental. La APS participa en las labores de prevención y control de la pandemia a través de acciones de vigilancia en salud y de atención de pacientes infectados desde un enfoque de manejo sindrómico de la infección respiratoria aguda. La búsqueda activa de personas con esta sintomatología y sus contactos se hace de modo geo-referenciado en los domicilios y comunidades a través de los servicios de atención primaria comunitaria, y mediante aplicaciones virtuales de libre uso ciudadano.


Los EBS definen si los pacientes sospechosos se quedan en casa para observación, se les remite a sitios de aislamiento –si su estado clínico es leve o moderado– o si se remiten a más altos niveles de complejidad por riesgos de ser enfermos graves o en estado crítico. En Cuba no se atienden pacientes confirmados ni sospechosos por la covid-19 en los domicilios, son ingresados en hospitales. Los contactos estrechos son sometidos a vigilancia permanente en centros de aislamiento designados. Los pacientes confirmados, sospechosos y sus contactos no deben acudir a espacios habituales de atención de pacientes con otras patologías.


Desde los consultorios barriales los médicos y enfermeras de familia, y desde las policlínicas comunitarios otros profesionales, incluidos los estudiantes de medicina y estomatología, con apoyo de la comunidad, hacen vigilancia oportuna, búsqueda activa y seguimiento diario casa a casa de casos sospechosos y contactos estrechos, incursionan en lugares silenciosos, y vigilan la población del área respectiva de los territorios de los policlínicos para observar su estado de salud, aplicar las medidas de prevención, y detonar estrategias de cuidado, protección y desinfección. Este personal educa en las comunidades y en los sitios de trabajo. En esta lógica se realizan cercos sanitarios completos con aislamiento intensificado de la población en lugares con brotes de la infección como instituciones de transporte, tiendas, barrios, hospitales, hogares de ancianos, centros de protección social y poligráficos.


La atención de los sintomáticos respiratorios que llegan por voluntad propia o remitidos a los policlínicos, comienza con el triaje que hace una enfermera a la entrada, cumpliendo las medidas de higiene del paciente (lavado de manos, desinfección) y de protección personal (uso de tapabocas); a partir del triaje se derivan los pacientes sospechosos a un área diferenciada de enfermedades respiratorias donde son atendidos por un médico y una enfermera, personal que está disponible 24 horas. Allí mismo se dispone una sala especial de aislamiento de los pacientes que lo requieran. De esta sala el paciente puede ser remitido al nivel de complejidad correspondiente, según la severidad de la enfermedad y la nacionalidad de la persona. Los pacientes asintomáticos son vigilados en su domicilio por el respectivo equipo básico de salud, conformado por un médico y una enfermera de familia, que les toman la temperatura dos veces por día durante dos semanas, y los contactos de pacientes sospechosos y confirmados se mantienen en centros de aislamiento designados.


Este personal también recomienda las medidas de lavado de manos, uso de tapabocas, desinfección de lugares y objetos con agua clorada. Tienen una aplicación tecnológica virtual de uso ciudadano para la auto pesquisa, que permite identificar en tiempo real casos sintomáticos y sospechosos y adoptar conductas de vigilancia en salud desde los policlínicos, Grupos Básicos de Trabajo y Equipos Básicos de Salud. Se prioriza la atención del personal de salud que está en la primera línea de combate con equipos de protección personal, descanso, alojamiento y alimentación en los hospitales y centros de aislamiento, y aseguramiento de las familias.


Una acción pública, integral y que vincula a toda la población, que además lleva a cabo atención sicológica por teléfono a quien llame y promueve la solidaridad y el compañerismo frente a las personas en aislamiento o cuarentena. Con frecuencia en las noches hay escenas de aplausos colectivos a los vecinos de viviendas en vigilancia por casos sospechosos o con familiares que habiendo estado en centros de aislamiento retornan a sus hogares. Personas que saben usar máquinas de coser, con retazos de tela apropiada fabrican tapabocas para uso familiar, de amigos y vecinos, y los entregan como un granito de arena de cada cual al cuidado de todos y todas.


Fundamental en el papel de la APS ha sido poder contar con un sistema de salud estatal, universal y de acceso gratuito, que en la base de su construcción ha decidido colocar la prevención y control de las epidemias, el tratamiento oportuno de las mismas y la promoción de la salud, a través de un modelo de medicina familiar y comunitaria con mirada territorial e intersectorial. Junto a la APS, distingue a Cuba su importante inversión en investigación, innovación tecnológica, producción y uso de medicamentos, lo que explica en parte que más del 86 por ciento de los pacientes hospitalizados hayan sido salvados y la alta proporción que no ha tenido que llegar a estado grave y crítico.


En su conjunto, el camino efectivo de Cuba en la prevención y control de la pandemia desde el sistema de salud y la APS puede muy bien resumirse en el argumento de Ricardo Pereda González, coordinador de expertos del Ministerio de Salud Pública: “El uso de los protocolos adecuados, las acciones preventivas, el intercambio constante entre los equipos de trabajo y el uso de la información actualizada para optimizar los tratamientos ha permitido que en Cuba el índice de los pacientes que pasan a la gravedad sea la mitad del promedio mundial y que se hayan logrado éxitos en la recuperación efectiva de pacientes graves y críticos”.

*Profesor Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá - Colombia