Un trabajador en la línea de producción de móviles de la fábrica de Huawei en Dongguan, el pasado mes de marzo. WANG ZHAO AFP

Empleados de empresas tecnológicas protestan contra jornadas de nueve a nueve, seis días a la semana, que apoyan empresas como Alibaba22


 Mi novia me lo advirtió: me estaba cambiando el carácter. Ya no me reía con los amigos. Estaba de peor humor, y siempre cansado”. Lenny Zhang, de 24 años y especialista en medios digitales, recuerda con horror su trabajo en una startup de realidad virtual en Pekín. “Al principio no estaba mal porque aún no había mucho que hacer. Pero cuando empezamos a tener clientes, eso cambió. Había que estar siempre en la oficina trabajando hasta tarde, y por supuesto sin más paga. Los fines de semana el jefe podía llamarte, si se daba alguna urgencia, y tú tenías que ir. Si te marchabas pronto, aunque no tuvieras nada que hacer, estaba mal visto: no estabas trabajando lo suficientemente duro”, relata.


Lo que Lenny Zhang (nombre supuesto) describe es lo que en China se conoce como la cultura del “9-9-6”. Trabajar todos los días de nueve a nueve, seis días por semana. Algo que en otros países puede sonar familiar; las críticas a las duras condiciones laborales han llegado incluso a Silicon Valley. Pero en la segunda potencia mundial, la insólita protesta de los trabajadores en empresas tecnológicas surgida en las últimas semanas tiene, como casi todo en este país, especiales “características chinas”.


Es insólita tanto por haber encontrado una vía para expresarse públicamente —la plataforma para desarrolladores de código GitHub— en un país donde impera la censura, como por el debate nacional que ha generado. Un debate que se ha puesto al rojo vivo después de que magnates como Jack Ma, el fundador del gigante del comercio electrónico Alibaba, hayan salido a defender ese régimen laboral.

El descontento empezó a palparse, según cuentan empleados del sector, el año pasado. No es que hasta entonces las largas jornadas laborales fueran algo raro. Pero a partir de entonces, a la intensísima competitividad de las empresas tecnológicas chinas empezó a sumársele la desaceleración generalizada de la economía. Las compañías empezaban a contratar menos. En enero, la oferta de trabajo en el sector había caído un 15% con respecto a 12 meses antes, según la página de anuncios de empleo Zhaopin. Había que producir más con menos y por el mismo sueldo, y cada uno debía arrimar —aún más— el hombro. O correría el riesgo de quedarse en la calle, por despido o por quiebra de la empresa.
Claro que nunca dicho explícitamente, o en público. La ley china prevé horarios de trabajo de 40 horas semanales. Si se sobrepasan, el empleado debe recibir una compensación, y en todo caso el número de horas extras no debe superar las 36 por mes.


Un proyecto viral


En marzo un grupo de desarrolladores anónimos creó en GitHub, una plataforma para compartir códigos de programación, una página irónica, 996.ICU. El nombre hacía referencia a un dicho entre los trabajadores del sector en China: “si trabajas 9-9-6, acabarás en la unidad de cuidados intensivos (ICU, en sus siglas inglesas)”.


La página incluye recomendaciones —“márchate a casa sin complejos a las seis”— y un listado de más de 150 empresas que aplican ese régimen de trabajo, incluidos gigantes tecnológicos como Alibaba, Huawei, o ByteDance, la empresa madre de la aplicación de vídeos cortos TikTok. La “licencia anti996”, que ya han adoptado más de 90 proyectos en GitHub, obliga a las firmas que quieran usar el software de esos proyectos a respetar las leyes laborales. El golpe de genio de la iniciativa es que la censura, por mucho que lo desee, no puede bloquear GitHub: las tecnológicas chinas necesitan esta plataforma para compartir código.


996.ICU inmediatamente se hizo viral, el proyecto más compartido de toda la plataforma. Claramente, mucha gente se sentía identificada. Pero quizá todo hubiera quedado en una anécdota puntual.


Hasta que la semana pasada hablaron Jack Ma y Richard Liu, el presidente del otro gigante logístico, JD.com. Y levantaron ampollas. En un comentario en redes sociales, Ma, uno de los hombres más ricos de China, opinaba que los trabajadores deben ver como una bendición poder trabajar 9-9-6. Sin ese régimen —que hizo posible que su empresa despegara—, la economía del país “muy probablemente perdería ímpetu y vitalidad”. “Si entras en Alibaba, tienes que estar dispuesto a trabajar 12 horas al día. Si no, ¿para qué vienes? No necesitamos a los que trabajan ocho horas cómodamente”.


Liu, por su parte, consideraba que su empresa se ha llenado de “vagos” por los que no puede sentir ninguna simpatía. Sus opiniones son tanto más hirientes por cuanto la compañía —en situación delicada y que según el digital especializado The Information se plantea despedir a 12.000 personas, el 8% de la plantilla— advertía en un correo interno filtrado que se deshará de los que no “luchen duramente”, con independencia de sus circunstancias personales.


Comentarios como estos han disparado aún más la indignación. “En las compañías de software de Shanghái estos días no se habla de otra cosa”, apunta un analista de datos. En opinión de varios empleados de compañías tecnológicas, si el debate ha calado tan hondo es porque, por primera vez, las empresas han defendido en público y a las claras unas prácticas que “hasta ahora nadie decía directamente que había que cumplir. La presión estaba ahí, pero funcionaba por insinuaciones, por sobreentendidos”.


Los medios de comunicación oficiales, que reflejan la opinión del Gobierno chino, han participado también en el debate, ahora centrado en lo adecuado —o no— del equilibrio entre trabajo y vida personal que ofrecen las empresas chinas. El Diario del Pueblo, el periódico del Partido Comunista, aseguraba conciliador en un editorial el domingo pasado que “los trabajadores que critican el 9-9-6 no pueden ser acusados de vagos o pusilánimes. Hay que tener en cuenta sus verdaderas necesidades”.


“El problema es que el mercado chino es realmente intenso y competitivo”, opina Lenny. “A la mayor parte de la gente no se le pasa por la cabeza que no hace falta estar tantas horas. Nos han inculcado que para tener éxito y para ganar dinero hay que trabajar muy, muy duro”.


Al joven desarrollador le parece una buena noticia la movilización, aunque se declara escéptico sobre sus posibilidades de éxito. “Esto había que haberlo hecho hace 10, 20 años, cuando el sector tecnológico empezaba. Ahora es demasiado tarde, ya está todo demasiado consolidado”. Él piensa votar con los pies y marcharse a Europa a ampliar estudios en dos o tres meses. "Si puedo, me quedaré allí. No quiero volver al 9-9-6".


No todos están en contra

M.V.L.


Aunque las críticas han tenido un amplio eco, no todos los trabajadores del sector, ni mucho menos, se consideran explotados o están en contra de echar todas las horas posibles, día tras día. Amber Qi, de “veintipocos años” y empleada en una empresa de robótica en Cantón, es una de ellos. Trabaja cada día de diez a diez, seis días a la semana. A veces, siete. Pero no considera que sea algo exagerado: “Hay casos peores”, asegura.


En el suyo, “no me importa trabajar tantas horas —dice—. Me gusta el equipo que formamos en la empresa. Es útil trabajar todo este tiempo: si estamos cansados, podemos irnos a casa a descansar un rato, no somos de los que estamos en la oficina perdiendo el tiempo sin ser productivos”.


La joven resta importancia a las declaraciones de Ma: “hay que ponerlas en el contexto del típico jefe chino, que pretende adoctrinar a sus empleados. Eso puede funcionar para la gente de 30, 40 años. Pero a los más jóvenes no nos hace falta que nos lo diga el jefe. Si nos motiva el proyecto, le echaremos las horas que haga falta. Si no, nos iremos”. ¿Se ve pudiendo mantener este ritmo siempre? Cuando sea mayor —asegura—, “cambiaré de trabajo, a uno donde se hagan menos horas”.

 

Por Macarena Vidal Liy
Pekín 20 ABR 2019 - 10:56 COT

 

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La explotación y las enfermedades contribuyen a la muerte de casi 2,8 millones de trabajadores cada año

Manal Azzi, responsable de la OIT, ha advertido de que en muchos de los casos se trata de causas "prevenibles", por lo instan a promover la prevención para salvar vidas.

 

El estrés, las jornadas de trabajo excesivas y las enfermedades derivadas del ámbito laboral contribuyen a que haya cada año 2,8 millones de fallecidos y 374 millones de heridos, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que ha alertado del especial riesgo que corren las mujeres.


Una responsable de la OIT, Manal Azzi, ha destacado que "el mundo del trabajo ha cambiado", lo que implica no solo trabajar de forma "diferente", por ejemplo con más tecnología, sino en muchos casos más horas. Un informe publicado este jueves concluye que el 36% de la población dedica a su puesto de trabajo más de 48 horas semanales.

A las plantillas, según Azzi, "se les pide producir cada vez más, sin tiempo para descansar". Esta situación se ceba especialmente con las mujeres, que terminan "trabajando también en casa", sin tiempo para hacer ejercicio, como principales responsables del hogar y cuidadoras de hijos y personas mayores, informa el centro de noticias de la ONU.

La OIT ha destacado que cada día un millar de personas pierden la vida por accidentes laborales, una cifra considerablemente inferior a las 6.500 que fallecen por enfermedades derivadas del ejercicio de su trabajo. Los problemas circulatorios figuran como principal causa de mortalidad (31%), seguidos de los casos de cáncer (26%) y de las enfermedades respiratorias (17%).

Azzi ha advertido de que en muchos de los casos se trata de causas "prevenibles", por lo que desde la OIT se insta a promover la prevención para salvar vidas. La organización ha recordado que el 28 de abril se celebrará el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo.

18/04/2019 17:12 Actualizado: 18/04/2019 17:12
EUROPA PRESS

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Miércoles, 17 Abril 2019 06:44

Venezuela recibió ayuda de la ONU

 Fila para recibir tabletas de purificación de agua y tambos para recolectar el líquido distribuidos por la Cruz Roja ayer, en un barrio de Caracas.Foto Afp

El presidente anunció un acuerdo con la Cruz Roja para recibir “toda la ayuda de carácter humanitario que pueda traerse”

Venezuela recibió ayer un primer cargamento de ayuda humanitaria de la Cruz Roja, luego de que el presidente Nicolás Maduro aprobara su ingreso. La carga incluye 24 toneladas de insumos médicos y 14 plantas eléctricas que serán distribuidas en ocho hospitales, la mitad de estos públicos, indicó el ministro de Salud, Carlos Alvarado.


“Siguiendo instrucciones del Presidente Nicolás Maduro, acompañamos a la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en el recibimiento de 24 toneladas de medicamentos y plantas eléctricas para los centros de la Cruz Roja en Venezuela y algunos centros del Sistema Público Nacional de Salud, en el marco de la asistencia técnica humanitaria y como mecanismo para sortear el bloque criminal impuesto por el gobierno norteamericano”, informó Alvarado en su cuenta de la red social Twitter.


Una veintena de camiones en caravana transportaron los suministros a Caracas desde el aeropuerto internacional de Maiquetía. Contienen cientos de cajas de cartón con los símbolos del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que llegaron en un avión procedente de Panamá. “Es un gran paso adelante para apoyar a las personas vulnerables”, señaló, por su parte, el presidente de la Federación Internacional de la Cruz Roja, Francesco Rocca, quien había anunciado el envío de la asistencia el pasado 29 de marzo.


El país caribeño atraviesa la peor crisis económica de su historia moderna, que incluye una grave escasez de alimentos, medicinas e insumos hospitalarios, deterioro de los servicios públicos, hiperinflación e inestabilidad en el sistema eléctrico. La ONU estima que siete millones de venezolanos -un cuarto de la población- precisan ayuda humanitaria y la ONG Codevida, que defiende los derechos de los pacientes, afirma que unas 300.000 personas están en condición de alto riesgo y requieren tratamiento urgente.


Rocca había anunciado que a mediados de abril iniciaría la distribución, en una primera fase, de ayuda para unas 650.000 personas en el país petrolero. La operación será similar a la que se lleva a cabo en Siria, había señalado entonces el diplomático, refiriéndose a la envergadura de la asistencia. Posteriormente, el 10 de abril, Maduro anunció un acuerdo con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) para recibir “toda la ayuda de carácter humanitario que pueda traerse” en coordinación con organismos de Naciones Unidas.


El presidente de la Cruz Roja Venezolana, Mario Villarroel, quien recibió el cargamento, pidió que se evite la politización de lo que calificó como un gran logro. “Reafirmamos que la ayuda será distribuida conforme a los principios fundamentales de nuestro movimiento, especialmente los de neutralidad, imparcialidad e independencia”, subrayó.


El líder opositor Juan Guaidó había intentado el pasado 23 de enero ingresar donaciones de alimentos y medicinas provenientes de Estados Unidos a través de las fronteras con Colombia, Brasil y Curazao, pero la Fuerza Armada impidió el ingreso. Maduro denunció ese operativo como una excusa para una intervención militar estadounidense. El gobierno insistió en esta denuncia ayer ante la ONU. El embajador venezolano ante Naciones Unidas en Ginebra afirmó que los llamados de Estados Unidos para pedir a Caracas que deje entrar la ayuda humanitaria son una cortina de humo para preparar una invasión extranjera. “Nunca podremos aceptar los intentos de usar el apoyo humanitario para promocionar una invasión extranjera en nuestro país”, declaró luego el embajador. “Es por eso que rechazamos firmemente el intento de Estados Unidos de utilizar la supuesta ayuda humanitaria como mecanismo para una intervención”, agregó.


Para Guaidó el ingreso de la asistencia humanitaria “Es un reconocimiento a su fracaso (el de Maduro) en materia de salud”, afirmó el autoproclamado presidente interino. El jefe parlamentario observó, asimismo, que se trata de un paliativo para contener la emergencia y que la crisis solo se resolverá cuando el gobernante socialista “cese la usurpación” del poder.


Durante gran parte de la era chavista, iniciada en 1999, el Estado ha sido el principal importador de comida y medicamentos, pero los altibajos en los precios del petróleo y el derrumbe de la producción contrajeron dramáticamente esas compras. Las importaciones, de 66.000 millones de dólares en 2012, serán de apenas 7.800 millones este año, según la consultora Ecoanalítica.


La asistencia llega en un momento crítico, pues el 28 de abril entrará en vigor un embargo petrolero de Estados Unidos contra Venezuela, que obtiene 96 or ciento de sus ingresos del crudo, lo que podría agravar aun más la situación socioeconómica.

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Las adolescentes en Reino Unido tendrán tampones y compresas gratuitas en los colegios

Los profesores de este país habían manifestado su inquietud por la cantidad de menores que no podían comprar estos productos sanitarios por la situación económica de sus familias.


Las escolares del Reino Unido recibirán tampones y compresas gratuitas en los colegios del Reino Unido, con la incorporación de Inglaterra el próximo año a esta medida, que ya ha comenzado a aplicarse en el resto del país.

El ministerio británico de Educación (DoE) informó este martes de que la iniciativa se aplicará entre las adolescentes de secundaria (entre 11 y 18 años) y se ampliará a las de primaria, tras llevar a cabo una consulta con maestros, estudiantes y padres.

El Gobierno británico quiere que todas las niñas lleven una vida "activa, sana y feliz" y ha decidido extender el suministro de compresas y tampones a menores de más de 20.000 escuelas, señaló en una nota la secretaria de Estado de Educación, Nadhim Zahawi.

Los profesores de este país habían manifestado su inquietud por la cantidad de menores que no podían comprar estos productos sanitarios por la situación económica de sus familias.

Según una encuesta de la organización benéfica Plan International UK, realizada entre un millar de mujeres y niñas en el Reino Unido, el 10% no había podido pagar productos sanitarios, mientras que el 15% había tenido problemas para comprarlos y el 12% había utilizado protección improvisada.

La medida ha sido bien recibida por organizaciones benéficas como FreePeriods, cuya fundadora, Amica George, señaló que se trata de una "noticia fantástica" y recalcó que el no poder comprar estos accesorios no se puede convertir en "una barrera para la educación".

"Con el acceso gratuito a productos para la regla para cada niña en periodo educativo, cada estudiante puede ir a la escuela sin ansiedad o estrés de preocuparse de dónde sacará la próxima compresa o tampón. Este compromiso asegurará que todas las niñas puedan participar plenamente y concentrarse en las clases", añadió George.


16/04/2019 12:16 Actualizado: 16/04/2019 15:36
EFE

 

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Miércoles, 03 Abril 2019 06:14

La batalla por la alimentación del futuro

La batalla por la alimentación del futuro

¿Cómo vamos a asegurar la alimentación de una población de 8 mil 500 millones de personas para 2030? La mayoría de la población piensa que la única forma de lograrlo es mediante la agricultura comercial de gran escala, que hoy domina el mercado mundial de alimentos. Esa es la respuesta equivocada.

La lucha por los alimentos de mañana comienza hoy. La forma de producirlos en la actualidad afecta la producción de una alimentación nutritiva y un medio ambiente saludable en el futuro. La agricultura comercial de gran escala, intensiva en capital y en insumos agroquímicos, no solamente no es la respuesta a las necesidades de producción y conservación, sino pone en peligro el abasto alimentario mundial del futuro. Es urgente revalorizar la agricultura que se rige por los principios de la producción agroecológica.

En Estados Unidos se ha publicado un libro de gran valor por el investigador Timothy A. Wise. Su título es Eating tomorrow y es el resultado de cinco años de investigaciones en México, Estados Unidos y varios países africanos (Zambia, Malawi y Mozambique). La línea conductora del análisis es la pregunta sobre los sistemas agrícolas para alimentar a una población mundial en crecimiento. La respuesta se orienta de manera convincente hacia la agricultura de pequeña escala, que hoy sigue dominando la producción mundial de alimentos (70 por ciento de los producidos en el planeta proviene de la agricultura campesina). Esta actividad productiva se desarrolla en unidades pequeñas, y aunque con frecuencia se trata de tierras que no son de la mejor calidad las técnicas de manejo de suelos, agua y recursos genéticos de estos pequeños productores les permiten obtener rendimientos suficientes para satisfacer las necesidades familiares y llevar excedentes al mercado.

Las técnicas de producción de esos productores pobres descansan en un saber campesino milenario basado en la agrobiodiversidad. Esa forma de producción va contra casi todos los principios de la producción capitalista, que prefiere la uniformización (monocultivo), la mecanización y el uso intensivo de agroquímicos (fertilizantes y plaguicidas). La producción comercial en grandes unidades es la que mejor se presta para aplicar los principios que privilegian la generación de ganancias antes que la de alimentos. Pero esa rentabilidad del complejo agrícola capitalista está dejando un rastro tóxico en el medio ambiente. El mejor ejemplo es el estado de Iowa, en Estados Unidos, que Wise califica de epicentro de una catástrofe ecológica y social.

Las corporaciones que dominan la producción agrícola y ganadera en Estados Unidos manejan las unidades productivas como si fueran una fábrica de telas. Lo que importa es la rentabilidad. Pero el complejo de la agroindustria sigue degradando acuíferos con nitratos, plaguicidas, patógenos, desechos farmacéuticos y hormonas. Un resultado es la llamada "zona muerta", en el Golfo de México, producida por el escurrimiento de nutrientes provenientes de la agricultura comercial de gran escala. Además, las prácticas de roturación y monocultivo siguen teniendo un impacto que deteriora las propiedades productivas de la tierra. En ese esquema la producción agrícola se encuentra entrelazada con gigantescas fábricas de carne, en las que millones de cerdos y pollos son objeto de un proceso de hacinamiento extremo con una huella tóxica de dimensiones bíblicas.

El problema no es sólo ambiental. Aunque muchas unidades de producción siguen siendo propiedad de una familia, la verdad es que esos propietarios no controlan el proceso productivo. La mezcla de producto (agrícola y ganadero), así como los insumos necesarios, así como cuándo llevar todo el producto al mercado, son decisiones que las familias no controlan: son las grandes corporaciones las que determinan las líneas de producción y la combinación de insumos.

Esas grandes corporaciones dominan los mercados de semillas, granos, carne, fertilizantes y plaguicidas. Están integradas horizontal y verticalmente, y los nombres de estos gigantes son bien conocidos: Monsanto, Dupont, Syngenta, Cargill, Archer Daniels, Tyson, Smithfield. Las familias propietarias de granjas se han convertido en una especie de vasallos medievales de estas corporaciones. Y aunque el american dream tiene un lugarcito bucólico para las familias dueñas de un predio, la verdad es que hoy la mayor parte de esas familias recibe ingresos anuales insuficientes para cubrir el costo de operación bajo los parámetros impuestos por estas grandes corporaciones. Muchas familias viven por debajo de la línea de pobreza y han perdido sus tierras. Estados Unidos tiene ya desde hace años un problema agrario de grandes dimensiones.

El análisis de Tim Wise muestra cómo la política agrícola tiene años castigando la pequeña agricultura y otorga privilegios exorbitantes a las grandes corporaciones. El costo puede ser muy alto, pues está en juego la sustentabilidad de la producción de alimentos en todo el planeta.

Twitter: @anadaloficial

 

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Martes, 02 Abril 2019 06:27

VIH: el eje Berlín-Londres

Recreación del virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

El principal propósito de la medicina es curar las enfermedades, es su razón de ser. Por eso la identificación de nuevos caminos para avanzar hacia la cura o la erradicación de alguna patología es una de las noticias más esperadas y deslumbrantes. Y lo es, no sólo para el conocimiento médico, pues constituye una esperanza para las personas que podrían verse libres de males que les provocan sufrimiento. Desde los primeros reportes sobre la identificación de la enfermedad en 1981, el VIH/sida se convirtió en uno de los principales retos de la investigación biomédica en el mundo entero.

El pasado 5 de marzo se publicó en la revista Nature un reporte de Ravindra K. Gupta y su equipo en Londres Inglaterra, informando sobre la segunda persona en el mundo en la que se habría conseguido la erradicación completa del virus. Se trata de un hombre VIH positivo, que presentaba además un tipo particular de cáncer (linfoma de Hodgkin) y que recibió como tratamiento un trasplante de médula ósea (tejido localizado en la matriz de algunos huesos ricos en células primordiales, llamadas troncales o células madres), que remplaza a las células afectadas y da lugar a la formación de nuevos leucocitos o glóbulos blancos. Lo interesante en este caso es que el donador elegido para el trasplante fue una persona con una mutación en un gen llamado CCR5.

La verificación juega un papel central en la ciencia y este sujeto al que podríamos llamar "paciente Londres" es la confirmación (y de alguna manera un homenaje) al trabajo de Gero Hütter realizado hace 10 años en Alemania, también en un hombre VIH positivo conocido como el "paciente Berlín", con un cáncer de la sangre conocido como leucemia mieloide aguda, a quien se le realizó por primera vez el trasplante de células troncales de un donador con la mutación en CCR5 señalada. El resultado fue espectacular, pues en ausencia de tratamiento antirretroviral (ART, por sus siglas en ingés), y habiendo transcurrido más de 10 años, el VIH es indetectable en su cuerpo. Dicho en otras palabras, estaría curado... Pero un solo caso no es suficiente para afirmar algo, de ahí la importancia del "paciente Londres" en el que luego de 18 meses de haberse interrumpido el ART, el virus es también indetectable. Pero es muy poco tiempo, por lo que debe ser tomado con reservas, y así lo reconocen Gupta y sus colegas.

Resulta importante entender el mecanismo de esta nueva ruta para avanzar en la cura del VIH/sida y también para reflexionar sobre sus limitaciones. La respuesta del organismo ante las infecciones (respuesta inmune) requiere de la participación activa de las células de la sangre llamadas leucocitos (glóbulos blancos), entre ellas, un tipo especial de linfocitos llamados T CD4, los cuales coordinan la respuesta inmunitaria al estimular a otras células como los macrófagos y otros linfocitos (entre ellos los B y los T CD8) para enfrentar las infecciones.

El VIH debilita al sistema inmunitario al destruir a los linfocitos T CD4, lo que deja al organismo a merced de éste y otros agentes infecciosos. El virus infecta a estos linfocitos uniéndose a sitios específicos (receptores) localizados en su superficie, entre ellos el receptor llamado CD4 y a dos receptores asociados (correceptores) denominados CCR5 y CXCR4. El primero de éstos correceptores, el CCR5, es una de las principales vías de entrada del VIH y es resultado de la expresión del gen del mismo nombre (CCR5). Una modificación en este gen que pueda inactivarlo, cancela la formación del receptor y en consecuencia cierra esta puerta de entrada al virus. Aproximadamente uno por ciento de la población europea posee una mutación en el gen CCR5 que le confiere inmunidad relativa frente al VIH. En los casos de Berlín y Londres, se eligió esta estrategia y los donantes de médula ósea tenían esta condición.

Los resultados son, hasta ahora, francamente muy buenos, pero no puede llevarnos a pensar que se tiene ya en las manos una cura para el VIH/sida. Lo positivo es que se confirma el papel determinante del gen CCR5 en el desarrollo de la enfermedad y consecuentemente se abre un camino y se justifica orientar buena parte de la investigación científica en la búsqueda de nuevas técnicas para inactivarlo. Existen, sin embargo, algunas limitaciones. Una de ellas es que el virus pueda cambiar (mutar) y emplear como vía de entrada preferente otros receptores, en particular el CXCR4.

Pero la principal limitación de estos avances es que, como se puede comprender, el trasplante de médula ósea (cuya indicación es el cáncer de sangre resistente a la quimio o radioterapia) no puede adoptarse como tratamiento regular contra el VIH, pues es riesgoso y puede incluso poner en peligro la vida del paciente, mientras el actual tratamiento diario antirretroviral es comparativamente más ventajosos no representa mayores riesgos, aunque realmente no representa una cura.

 

Las dos partes acordaron que el siguiente paso es coordinar, promover y fortalecer los trabajos en sectores como la investigación científica, la salud pública, los asuntos regulatorios y la bioagricultura, así como las inversiones de empresas chinas en el sector biofarmacéutico. Foto: Archivo CD.

Autoridades de Cuba y China firmaron este viernes en La Habana un memorando de entendimiento que fortalece y continúa la cooperación bilateral en la biotecnología para los próximos cinco años, que incluye planes para acelerar proyectos conjuntos en las áreas de investigación y producción en la biofarmacéutica y la bioagricultura, así como la promoción de centros de ciclo completo.


El memorando es uno de los ocho acuerdos firmados como resultado de la décima Reunión del Grupo de Trabajo Conjunto Cuba-China sobre Cooperación en Biotecnología, que sesionó en el hotel Habana Libre y pasó revista a logros, experiencias y dificultades del intercambio en los últimos dos años, desde la novena reunión, y definió los objetivos y los principales temas para el período 2019-2021.


Según el acta final de la reunión, “las dos partes acordaron que el estatus y el papel de la bioindustria para liderar el desarrollo económico y social se ha vuelto cada vez más prominente. El fortalecimiento de la cooperación en el campo de la biotecnología y la industria China-Cuba está en línea con las políticas y los planes de los dos países, y ha desempeñado un papel positivo en la promoción del desarrollo económico y social de ambos”.


Como parte de los planes para los próximos años, los dos países acelerarán los proyectos claves de cooperación. Los principales proyectos conjuntos, como Beijing Baitai, Changchun Heber, Changsha Sinosure, Shandong Lukang y Hubei China-Cuba Biological “han logrado avances significativos y los proyectos de cooperación relacionados se han consolidado aún más en términos de tipos de productos, niveles de tecnología, escala de cooperación y profundidad de la cooperación”, señala el documento.


Presente en esta sesión de clausura, el vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Roberto Morales Ojeda, comentó a la prensa que esta es una “alianza mutuamente ventajosa, en la que logramos compartir las mejores experiencias y, en el caso particular de Cuba, el conocimiento que se ha generado en todos los centros de investigación”.


También estaban presentes en la clausura de la reunión el secretario general adjunto de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de la República de China, Ren Zhiwu; el ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba, Rodrigo Malmierca Díaz; el embajador de China en la Isla, Chen Xi; el presidente de BioCubaFarma, Eduardo Martínez Díaz, y representantes de empresas e instituciones de ambos países relacionadas con el sector biofarmacéutico.


Actualmente está en proceso de aprobación la creación de una empresa mixta en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel entre el Centro de Inmunoensayo y la empresa Changsha Sinocare Inc. para la producción de Glucómetros y Biosensores.


Al mismo tiempo, nuevas compañías biofarmacéuticas chinas con ventajas cooperativas también están negociando una cooperación bilateral, como SDIC Sinopharma, la Universidad de Tecnología de Shanghái, Zhongneng Huachen, Guangxi Fukang, Nanjing Changfeng y otras empresas.


En los últimos tiempos se firmó un acuerdo para el desarrollo conjunto del Proyecto del Mapeo Cerebral entre el Centro Nacional de Neurociencias de Cuba, la Universidad de Ciencia y Tecnología de la Electrónica de Chengdu y el Hospital de Huaxi, y la Universidad de McGill, en Canadá, que estaría ubicado en la nueva Zona de Desarrollo de Tianfu.
El objetivo es que ese centro propicie una plataforma de cooperación internacional para la investigación avanzada en el campo de la neurología, la neuroinformática y el programa de medicina de precisión.


También, BioCubaFarma y el Comité del Gobierno de la Zona de Desarrollo de Yongzhou firmaron en los últimos tiempos un memorando de entendimiento y las bases generales para crear un centro de I+D en China, con tecnología y proyectos cubanos.


Los dos países han acordado promover y respaldar la creación de Centros de I+D en Parques Científicos Tecnológicos en China a partir de la iniciativa de gobiernos locales, así como la plataforma de laboratorios conjuntos, como nuevos modelos de colaboración en el campo de la Biotecnología orientados a la innovación.


Mayra Mauri, vicepresidenta de BioCubaFarma, dijo en la clausura de este viernes que entre los objetivos para 2019-2021 están crear un grupo de trabajo conjunto para la búsqueda de financiamiento de los proyectos, el apoyo de ambos países a las empresas chinas que decidan invertir en Cuba, y ampliar la venta de los productos fabricados por las empresas mixtas en China a regiones y países favorecidos por las nuevas políticas de acceso a la Franja y la Ruta de la seda, y ampliar la venta de los productos fabricados en las empresas mixtas en Cuba a países latinoamericanos y otros territorios.


Otro objetivo para los próximos años es promover la construcción de centros de I+D conjuntos, con diseño de ciclo completo de investigación, desarrollo, prueba clínica, producción y entrada al mercado, de manera que tal cooperación sea promovida dentro de las empresas mixtas.


Además, las dos partes se han propuesto prestar atención a la intersección de la biotecnología con áreas emergentes como la medicina de precisión, la nanomedicina, la robótica médica, la bioinformática, la biofotónica, bioenergía y el Proyecto de Mapeo Cerebral Humano, a partir del intercambio de científicos y cooperación de proyectos, según lo acordado en la décima reunión.


También han acordado incluir una nueva línea de producción del anticuerpo monoclonal Nimotuzumab, registrado y producido en China por la empresa mixta Biotech Pharmaceutical para el tratamiento del cáncer nasofaríngeo, y añadir una nueva indicación para el cáncer de cabeza y cuello, con el fin de aumentar la escala de producción y la realización de ensayos clínicos, ademas de finalizar la solicitud de registro de este producto.


En la cooperación dirigida al sector agrícola, los objetivos apuntan a la producción de alimento animal con alta tecnología y de semillas y tecnologías para la producción de maíz y soya, la edición de genes de plantas, tecnologías de cultivo y producción de azúcar de caña, y resistencia a la salinidad y sequía en maíz y arroz.


Entre los acuerdos firmados están el Memorando de entendimiento para fortalecer la cooperación en el área de la biotecnología e industrias (entre el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros de Cuba y la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma de China), y las Bases generales para la cooperación entre la zona de desarrollo económica y tecnológica de Yongzhou y BioCubaFarma.


Además, el Memorando de entendimiento entre la Universidad para la Ciencia y la Tecnología de Shanghái y BioCubaFarma, y el Acuerdo para el marco de trabajo entre China-Cuba con el Centro de Investigación y Desarrollo Biotecnológico de Changchun.


También fueron suscritos el Acuerdo de licencia de patente de tecnología para el producto HeberNasvac del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología y la empresa china Guangxi Fukang, y las Propuestas de convenio de asociación y estatutos de la empresa mixta que se constituirá en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (entre el Centro de Inmunoensayo y Changsha Sinocare Inc.).


El intercambio durante estos años ha incluido la transferencia hacia China de 10 tecnologías cubanas de avanzada y el registro sanitario de tres productos cubanos en el país asiático. Por su parte, China ha registrado y comercializa en Cuba más de 100 medicamentos y 500 equipos y dispositivos en el sector médico-farmacéutico, con perspectivas de que el flujo siga aumentando.


La undécima reunión del Grupo de Trabajo Conjunto Cuba-China sobre Cooperación en Biotecnología se celebrará en el país asiático en 2021

29 marzo 2019.

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Jueves, 28 Marzo 2019 05:22

Como Freud frente al Moisés

Como Freud frente al Moisés

El autor propone revalorizar el método psicoanalítico de investigación y utilizarlo en obras culturales, costumbres y novedades sociales: así como en un tratamiento, explica, al analista se sumerge en la vida de un paciente y experimenta lo que permanece inconsciente, también es posible sumergirse en una obra y acercarse a sus fuerzas inconscientes.

La herramienta principal con la que contamos los analistas en nuestro trabajo, sea este clínico o de investigación sobre la cultura de nuestro tiempo y del pasado, es el inconsciente. Esto significa también poder utilizar el inconsciente del analista como linterna que alumbra oscuridades


Es el punto de partida necesario en nuestra labor diaria con nuestros pacientes. La comunicación de inconsciente a inconsciente sobrevuela permanentemente la clínica. Lo primero de lo que nos ocupamos apenas recibimos un paciente en tratamiento es de las resonancias que su relato tiene en nosotros. La atención flotante consiste en esto, en la manera propia que el psicoanalista ejerce la empatía con el otro.


Cuando llega un paciente a consulta estamos abiertos a la escucha no sólo de lo que dice y muestra sino de lo que a uno se le presenta como asociaciones que se precipitan desde una percepción inconsciente. Por supuesto esto no es lo que se comunica al paciente. Es necesario que esas asociaciones se pongan a prueba. Lo que significa que sufrirán una

confirmación, transformación o desmentida durante el tratamiento. Si la captación del paciente se hiciese solo mediante nuestra apreciación consciente, cosa que por supuesto no podemos evitar, lo que surgiría es una comprensión de lo que le pasa según nuestro buen entendimiento de la situación que nos relata. Es decir, se trataría de nuestra opinión, por más profesional que nos parezca, del padecimiento ajeno. Cuestión que consiste en última instancia en tomarnos como medida de un pretendido saber sobre la vida. Al contrario, abrir la oreja del inconsciente es asumir un no saber que interroga en nosotros lo dicho por el otro. Poder distinguir luego lo propio de lo ajeno es la tarea más difícil que se nos presenta y que corresponde a la labor que realizamos en torno a la transferencia analítica durante la cura.


Lo que en la historia del psicoanálisis tomó nombre de contratransferencia y que hoy asumimos como motor necesario de una cura, siempre que no se la confunda con una respuesta especular a los sentimientos del paciente, es el modo de facilitar que la transferencia analítica haga del espacio común donde se despliega la neurosis un acontecimiento “entre”, donde el inconsciente del paciente encuentre la manera de devenir entrelazado con el del analista. Cuestión que obliga a éste a no renunciar a la propia y constante interrogación sobre su persona.


Así, la interpretación psicoanalítica que hace oír lo reprimido en el relato de un paciente tiene su origen en ese entrecruzamiento novedoso que es el diálogo analítico, donde no se sabe todo lo que se piensa ni se piensa todo lo que se sabe. Es así que mediante este intercambio inédito se logra hacer luz sobre aquello que se esconde detrás de una memoria selectiva o de un recuerdo encubridor y que constituye la pieza fundamental del rompecabezas individual que no logra armar el paciente.


¿Por qué entonces no utilizar el mismo método para la investigación de obras culturales presentes o antiguas, de creaciones colectivas o individuales, de costumbres y de novedades sociales o de aquello que nos interroga de la subjetividad actual?


Así como en un tratamiento uno se sumerge en la vida de un paciente y experimenta mediante lo que denominé empatía psicoanalítica lo que permanece inconsciente y que envenenó y traumatizó su vida, podemos sumergirnos también en una obra cultural y acercarnos a lo que le dio nacimiento, a las fuerzas inconscientes que siguen actuando en el presente. Ya no como en el caso del paciente para ayudarlo a entender su mal y curarse, sino para aportar al conocimiento aquello que se nos muestra como síntoma cultural, como misterio al que nos hemos acostumbrado tanto que ya no interrogamos.


Hacer de lo que Freud denominó malestar en la cultura materia de investigación psicoanalítica está, a mi entender, en la línea que Ulloa planteó como necesidad de distinguirlo de una cultura del malestar. Significa entrar en diálogo analítico con aquellos acontecimientos culturales de manera que nuestra subjetividad afectada por ellos haga de caja de resonancia. Es decir que lo que en la subjetividad de nuestro tiempo permanece enterrado, oculto a nuestro conocimiento comience a vislumbrarse mediante la exploración analítica. Freud comparaba el trabajo analítico con el del arqueólogo que lee en los restos de piezas halladas los signos que le permiten reconstruir la historia enterrada. Esta tarea se lleva a buen término si ese investigador en su búsqueda no se deja influir solo por lo que sabe sino también por lo que no sabe pero sospecha.


Asumir el desafío y requerimiento que el material cultural hace al analista es similar a lo que le impone la escucha del síntoma de un paciente. Lo lleva a dirigir su atención a los aspectos desconcertantes de éste. Abierto a lo inédito que se desliza en lo dicho y al decir antiguo en lo nuevo.


En este sentido, lo que el psicoanálisis tributa a la investigación es algo distinto a lo conocido como método científico, donde lo que se procura es garantizar la objetividad de lo descubierto. Lo que el método psicoanalítico plantea es una aproximación a la cuestión de manera diferente. La introducción de la dimensión de lo inconsciente en el trabajo investigativo sobre acontecimientos culturales aporta un elemento sustancial que es solidario con la formación de los mismos. El descubrimiento tiene carácter de insight, de iluminación nueva sobre viejas cuestiones. Más que descubrir, de lo que se trata es de producir nuevas interpretaciones que tienen su punto de partida en la recuperación de lo reprimido o de lo excluido de los hechos culturales. Tomarlos como formaciones del inconsciente a la manera del sueño y del chiste, pone a luz una nueva mirada sobre el asunto. Se trata menos de conferenciar sobre ellos que de permitir que lo silenciado en ellos se pueda escuchar.


Esta dirección de la investigación en psicoanálisis se diferencia de las opiniones psicoanalíticas sobre los acaecimientos culturales y sociales que afectan a nuestra subjetividad. No se inspira en importar los conocimientos analíticos para aplicarlos a hechos de la cultura sino en orientar nuestra atención flotante a lo que nos desconcierta y nos inquieta en ellos para seguir la pista de las asociaciones que desencadenan en un primer insight. Punto de partida de nuevas indagaciones sobre el tema. De esta manera, la investigación analítica, sin descuidar lo tratado desde distintos puntos de vista, desde diversas perspectivas teóricas, busca introducir la dimensión inconsciente en los acontecimientos culturales.


Entiendo que aceptar esta dirección en la investigación es aceptar que nuestra subjetividad participa de lo reprimido en lo social y cultural de la misma manera que un síntoma cultural participa de lo reprimido en lo personal. Esta intrincación de lo individual y lo social concede al psicoanalista la oportunidad de trabajar sobre el material sociocultural que se le presenta, de manera similar a como lo hace con un analizante. Su escucha y exploración de los casos, sean éstos obras artísticas, sueños, acontecimientos culturales, ritos neuróticos, delirios o creencias filosóficas comienza por poner entre paréntesis sus opiniones y juicios al respecto permitiendo que estos impacten en su inconsciente. Se trata más que de su saber sobre algo aportar un granito de arena en el entendimiento de una obra humana, esto es, la dimensión inconsciente de la que se sustenta y que le otorga a la misma su complejidad apasionante.


Alguien podrá objetar que, a diferencia de un paciente, una obra de arte no habla, pienso sin embargo que cuando Freud se encuentra frente al Moisés de Miguel Angel, éste le habló con sus gestos. Lo llevó a escribir su famoso texto a partir de las asociaciones que sabemos generó en él, determinadas por su historia y la de su tiempo. A otros antes o después seguramente les hable de otras maneras, llevándolos a confeccionar artículos, dibujar, pintar, componer música o dar conferencias. Entiendo que cuando una obra tiene valor de acontecimiento cultural es porque posee la virtud de generar en el observador un nuevo impulso creador. Establece contacto de inconsciente a inconsciente. Es la fuerza pulsional del creador la que se hace palabra en el sujeto que se conmueve con ella.


Somos al final de cuentas, rastreadores y contadores de historias que fueron enterradas en razón de convicciones nuevas o razonamientos provechosos. Estas historias sacrificadas en función de clisés mentales y rígidas pautas de pensamiento racional están preñadas de verdad inconsciente. Sin ella nuestras producciones culturales serían como pájaros sin alas.
* Psicoanalista.

Publicado enSociedad
Hay bacterias que viajan miles de kilómetros por aire, no en animales o humanos, revela investigación

Las bacterias pueden viajar miles de kilómetros por el aire en lugar de acompañar a personas o animales, hipótesis que explica cómo microbios dañinos comparten genes de resistencia a los antibióticos.

Nuestra investigación sugiere que debe haber un mecanismo en todo el planeta que garantice el intercambio de bacterias entre lugares lejanos, señaló en un comunicado el autor principal de nuevo estudio, Konstantin Severinov, investigador del Instituto de Microbiología Waksman y profesor de biología molecular y bioquímica en la Escuela de Artes y Ciencias en la Universidad de Rutgers-New Brunswick.


Debido a que las bacterias que estudiamos viven en agua muy caliente, a unos 71 grados Celsius, en lugares remotos, no es posible imaginar que los animales, las aves o los humanos las transporten. Deben viajar por aire y en un movimiento muy extenso para que en lugares aislados compartan características comunes, sostuvo.


Severinov, junto con otros expertos, analizó las memorias moleculares de las bacterias de sus encuentros con virus, con las almacenadas en su ADN, según un estudio publicado en la revista Philosophical Transactions, de la Sociedad Real B.


Los bacteriófagos, los virus de las bacterias, son las formas de vida más abundantes y ubicuas en el planeta, señala el estudio. Los virus tienen una profunda influencia en las poblaciones microbianas, la estructura de la comunidad y la evolución.


Los científicos recolectaron bacterias Thermus thermophilus, amantes del calor, en Italia, Chile y Rusia.

Tras las huellas de la conciencia en el cerebro

“La conciencia es el teatro donde se desarrollan las miserias y alegrías de los seres humanos”, dice Enzo Tagliazucchi, uno de los referentes locales del proyecto. Es doctor en Física e Investigador del Conicet en el Instituto de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA. La investigación, publicada en la prestigiosa revista Science Advances, fue realizada en centros internacionales de Francia, Bélgica, EE.UU. y Canadá, e incluyó 159 resonancias magnéticas de individuos sanos, pacientes en estado vegetativo y otros con mínima conciencia. Aquí explica qué es la conciencia, describe por qué puede considerarse un “todo dinámico y complejo” y narra las implicancias futuras que estos avances podrían tener en el campo de la salud y la medicina.


–¿Qué es la conciencia?


–Es un punto de vista acerca del mundo, aquella respuesta más directa frente a la pregunta sobre qué se siente ser un cerebro humano. Dicho de otro modo, quizás más metafórico, es una ventana a través de la que todos miramos, tenemos experiencias y las sentimos en primera persona. Sin embargo, todavía resulta difícil saber cómo las neuronas y la materia que conviven en una masa esponjosa como es el cerebro, de repente, desarrollan una propiedad única –que ningún otro sistema físico tiene– y sobre todo privada. Esta cualidad, su privacidad, despierta mucha incertidumbre, tal es así que podría hacernos dudar en algún punto sobre la misma posibilidad de estudiar de manera científica a la conciencia. Se generan grandes vacíos entre el conocimiento disponible y las experiencias sensoriales que cada persona pueda tener. Para el filósofo Daniel Dennett, el objeto de una ciencia de la conciencia debe ser la subjetividad que los individuos manifiestan respecto de la comprensión de sus propios comportamientos.

–Pero como decía Descartes, los sentidos engañan.

–Bueno, ese es uno de los asuntos que las ciencias que estudian las subjetividades no han logrado trascender. Uno puede intentar describir una sensación de dolor o alegría, pero como dato científico resulta bastante difícil de explicar. Existe un trabajo muy leído y citado titulado “¿Qué se siente ser murciélago?”, cuyo autor es Thomas Nagel. Se sabe que estos animales se desplazan por ecolocación, es decir, calculan la distancia a la que se encuentran los objetos mediante la emisión de sonidos que son reflejados por aquellos. Podemos examinar su cerebro de manera de entender punto por punto cómo funciona este proceso, pero no sabemos cómo se siente. No sabemos si se siente como escuchar o si, más bien, la ecolocación se parece a ver. Es una pregunta que, a menos que seas un murciélago, será imposible de responder.

–De aquí los límites de la ciencia. Por eso, tal vez, intentar conocer el mundo sea tan fascinante: por todo lo que todavía se desconoce. Más aún si nos referimos a la conciencia.

–Exactamente. Hoy solo podemos aspirar a encontrar los correlatos neuronales de la conciencia. A diferencia de cualquier otro objeto de estudio, aquí el propio sistema que estudiamos nos marca la pauta de cuáles son las condiciones experimentales. De hecho, si en los experimentos que realizamos las personas no nos comparten su subjetividad es imposible avanzar. En los departamentos de física, algunas veces, quienes estudian la conciencia no son observados con buenos ojos. Me esfuerzo en explicar que, en verdad, se trata de un sistema físico extremadamente interesante, tan enigmático que nos despierta nuevas preguntas a cada paso.


–Conversemos respecto de su última investigación. ¿A dónde va la conciencia cuando el ser humano está inconsciente?


–Nosotros trabajamos con diversas teorías que intentan responder a este interrogante. La conciencia posee múltiples configuraciones posibles, ya que la cantidad de escenas del sentir que se pueden presentar es astronómica. La postura dominante en este campo plantea que cada estado consciente depende de una disposición física particular del cerebro. Al mismo tiempo, también sostenemos que la conciencia determina un todo unificado: el ser humano no posee una conciencia separada para escuchar, otra para ver y una distinta para oler, sino que reúne a todos los sentidos, los pensamientos y las funciones. Intentar dividirla es como probar dividir los polos de un imán. Esto origina la teoría del núcleo dinámico –desarrollada por el psiquiatra italiano Giulio Tononi– que postula que la conciencia no constituye un lugar en el cerebro (no determina una zona física particular) sino un proceso dinámico en constante evolución. De este modo, cuando una persona pierde la conciencia –durante una anestesia o un sueño profundo– el cerebro adopta configuraciones que no le permiten soportarla. Se manifiesta como una ausencia de subjetividad. Lo más sorprendente no es que la conciencia se vaya, sino que después vuelva y uno siga siendo el mismo.


–La conciencia como algo unificado que fluye en el tiempo.


–Si bien la conciencia no está fragmentada en átomos –como se creía en el pasado–, sostenemos que es posible que esté segmentada en momentos bien definidos. Para lograr integrarse necesita de un cierto tiempo, fundamental para que fluya la información. Como es un proceso, jamás es algo instantáneo.


–Su trabajo se realizó a partir de 159 resonancias magnéticas de individuos sanos y en estado vegetativo o con mínima conciencia. ¿Qué puede narrar al respecto?


–Quisimos comprobar si la conciencia tenía que ver con la comunicación que se produce entre las diferentes zonas del cerebro. Mientras que en las personas sanas hallamos un patrón rico de conectividad, en los pacientes con “mínima conciencia” advertimos que logran establecer comunicaciones funcionales de manera esporádica. Eso ocurre, por caso, cuando en una situación experimental le pedimos a un individuo que nos alcance un lápiz y quizás al primer intento no lo hace, pero luego de varios llamados atiende la solicitud. Experiencias como éstas marcan un mundo de diferencia con las personas a las que se diagnostica un estado vegetativo persistente; las que rara vez logran recuperarse ya que no exhiben, a través de resonancias magnéticas y otros análisis, esa integración que pudiera dar cuenta de la emergencia de sensaciones subjetivas. Es muy difícil distinguir a pacientes con mínima conciencia y aquellos en estado vegetativo, lo cual es muy sensible porque en muchos países se toma la decisión (como recurso humanitario) de discontinuar el soporte vital.


–Se trata de identificar las huellas de la conciencia en el cerebro. También utilizaron anestesia general en los tres casos. ¿Qué sucedió?


–Cuando suministramos anestesia general a los pacientes vegetativos advertimos que no se modificaba su situación porque ya manifestaban un estado de inconsciencia de antemano; los de mínima conciencia perdieron esos pocos fragmentos de lucidez que evidenciaban; mientras que los sujetos experimentales sanos también demostraron un patrón de inconsciencia. Y, luego, realizamos otro experimento muy interesante. Seguimos la pista de Adrian Owen, científico británico que trabaja actualmente en Canadá con pacientes en estado vegetativo. En un caso planteó que no lograban comunicarse porque sus vías sensoriales estaban cortadas, de modo que lo introdujo en un resonador y le pidió que imaginase estar jugando al tenis y caminando en su casa. Cuando hizo eso, los patrones cerebrales que emergieron fueron idénticos a los que aparecen cuando una persona sana imagina jugar al tenis o caminar en su casa. A tal punto que Owen logró comunicarse con el paciente y establecieron el código de que cuando quería decir “sí” se imaginara jugando al tenis. Nosotros replicamos este método y también comprobamos que funcionaba.


–Increíble. Estos avances podrían brindar nuevas pistas para el campo de la salud.


–La conciencia es el teatro donde se desarrollan las miserias y alegrías de los seres humanos. Estos resultados muestran de manera concluyente que las manifestaciones físicas de nuestra experiencia humana nunca van a ser inequívocamente identificadas con un grupo de regiones cerebrales. La noción de que es posible identificar una zona del cerebro para cada facultad humana se derrumba, al menos, para el caso de la conciencia. En el campo de la medicina, a veces es necesario comprender que es más importante tener una conciencia libre de sufrimiento que un cuerpo que funcione tan bien como una máquina. Me resulta escandaloso que a pacientes avanzados de cáncer no se les recete morfina, porque aunque tiene potencial para generar dependencia resulta cínico no suministrarla para aliviar las cargas cuando enfrentan un estado terminal.


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