El poder descomunal del Big Pharma es de tal magnitud, que Trump se dispone a ejercer una "orden ejecutiva" que exaspera a sus congéneres del Partido Republicano, adictos al libre mercado al precio que fuere, y que se aproxima más a la postura del Partido Demócrata.

Trump basa su relección en tres ejes: 1) la migración –que ya "resolvió" en su muy peculiar estilo con México–; 2) el auge económico que posponga recesión (https://bit.ly/2Ux9Qh2), cuyo punto estelar ha sido el alza bursátil, y 3) la disminución del precio de los medicamentos de patentes que se encuentran por las nubes y que constituyó otra de sus promesas de campaña.

 

Trump prepara una "orden ejecutiva" que declare la "Cláusula de Naciones Favorecidas para precios de los medicamentos y así Estados Unidos no pague más que el país con menores precios".

 

Trump Inquirió la razón por la cual Canadá, al unísono de otros países, "pagan menos" que Estados Unidos por los mismos medicamentos (https://bit.ly/2LEwoYl).

 

Después de su diatriba, el Índice Bursátil de Medicamentos periclitó 1.6 por ciento (https://cnb.cx/2YDfRYi).

 

Tres días antes, The Washington Post señaló el deseo de Trump de disminuir los altos precios de los medicamentos de patente y abrazó la propuesta de Ron DeSantis, gobernador de Florida –donde probablemente se decida la reelección–, para importar medicamentos de Canadá que tienen menor precio (https://wapo.st/2FZmmgT).

 

El libanés-estadunidense Alex Michael Azar II, hoy secretario de Salud y Servicios Humanos (sic) –anterior subsecretario en la misma secretaría con Baby Bush–, fue presidente de la trasnacional Eli Lilly –décimo lugar del pulpo farmacéutico global “Big Pharma (https://bit.ly/2S1GWC1)” y productora de la insulina para la diabetes tipo 1 que duplicó su precio en sólo cuatro años –y fue miembro del consejo de administración de la entelequia cabildera Biotechnology Innovation Organization.

 

El secretario de Salud arguye que la importación de medicamentos será inefectiva para disminuir los precios, lo cual llevará "a problemas de seguridad, ya que no existe manera de impedir el redireccionamiento de los falsos medicamentos (de otros países) que pasen por Canadá".

 

La Federal Drug Administration (FDA) de Estados Unidos ha facilitado la adopción de "medicamentos genéricos" para intentar aplacar la avaricia del oligopólico Big Pharma.

 

El secretario de Salud no es San Jorge, ni aspira a serlo, para aniquilar al dragón del cartel farmacéutico que se encuentra entre los principales cinco magnos negocios globales, con ingresos de casi un billón de dólares (952 mil 510 millones de dólares), prácticamente equiparable al PIB de México, y que lo colocan con los otros cuatro grandes rubros: los hidrocarburos, los estupefacientes, la venta de armas y la trata de personas.

 

El ranking del “ Top 10 (https://bit.ly/2XtUtUj)” de las trasnacionales farmacéuticas, por su “participación de mercado (market share)”: 1) Pfizer Inc (Estados Unidos); 2) Novartis (Suiza) –que, por cierto, vende el medicamento más caro del mundo en 2,12 millones de dólares para la atrofia muscular espinal (¡por fortuna, es de una sola toma!); 3) F Hoffmann-La Roche Ltd (Suiza); 4) Merck & Co Inc/MSD (Estados Unidos); 5) Johnson and Johnson (Estados Unidos); 6) GlaxoSmithKline Plc (Gran Bretaña); 7) Sanofi (Francia); 8) AbbVie Inc (Estados Unidos); 9) Bayer AG (Alemania), y 10-Eli Lilly and Co (Estados Unidos).

 

El Partido Demócrata, en búsqueda de adeptos para la elección, presiona con plausibles propuestas para importar medicamentos de menor costo de Canadá, así como negociar los precios de los medicamentos de los Seguros Médicos (Medicare).

 

Pese al abordaje bipartidista para intentar someter al cartel farmacéutico, la FDA sólo ha conseguido facilitar la aprobación récord de "medicamentos genéricos".

 

El poder descomunal del Big Pharma es de tal magnitud, que Trump se dispone a ejercer una "orden ejecutiva" que exaspera a sus congéneres del Partido Republicano, adictos al libre mercado al precio que fuere, y que se aproxima más a la postura del Partido Demócrata.

 

The Washington Post cita a allegados de Trump quienes señalan que tanto la esterilidad de la diplomacia negociadora con el Big Pharma como su "frustración por la carencia de herramientas del Poder Ejecutivo para disminuir los precios de los medicamentos" se ha vuelto su “obsesión (sic)”.

 

Mas bien, la relección es su verdadera "obsesión" sicológica.

 

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La ONU alerta de que el auge mundial del consumo de opioides ya es una “crisis” en África

El informe anual sobre drogas advierte del gran aumento del uso del tramadol fuera de los circuitos médicos regulados

 

 

El auge mundial del consumo de opioides sintéticos está lejos de detenerse y el abuso de estas sustancias ya está provocando una "crisis" en zonas del planeta como África y Oriente Próximo, alerta el Informe mundial sobre drogas 2019 de la ONU presentado este miércoles en Viena.

El estudio pone el foco en la enorme popularidad que está adquiriendo el tramadol, una presentación que proporciona los efectos analgésicos típicos de los opioides. También se utiliza como relajante y para mejorar el rendimiento intelectual y físico.

"Esto hace al tramadol atractivo para amplios sectores de la sociedad, incluyendo estudiantes durante los exámenes y conductores de autobús y taxi en una serie de países en desarrollo que, de otra forma, no usarían opioides", señala el informe.

Las incautaciones de esta sustancia en todo el mundo han pasado de 10 kilos en 2010 a 125.000 en 2017 y la ONU alerta sobre su impacto en la salud en una región del planeta con escasos recursos. El tramadol para uso no médico es elaborado ilegalmente en el sudeste asiático y tiene en Nigeria su principal puerta de entrada a África.

La oficina de la ONU advierte que, aunque esta droga no ha recibido la misma atención mediática que sustancias como el fentanilo, es un peligro que "requiere igualmente la atención internacional". La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que el uso no médico del tramadol "tiene el potencial de precipitar el abuso y la dependencia de la droga".

En Nigeria cuatro millones de personas, un 4% de la población adulta total, probó esta droga al menos una vez en 2016. En Egipto el tramadol es ya la segunda droga más consumida entre los alumnos de secundaria y también se ha detectado un extendido uso en Irán y Palestina.

"El uso no médico de opioides en África es un grave problema", alerta Angela Me, la principal autora del informe. Según Me, se ha desarrollado un mercado propio de producción y venta ilegal de tramadol, con dosis mucho más altas que las del producto farmacéutico que se compra con receta. La ONU señala que la facilidad de acceso, su menor precio y la noción de que al ser un medicamento —en España se vende como analgésico con receta—  es menos peligroso explican su elevado uso.

Más allá del tramadol, el informe concluye que la población que consume opiáceos —término que incluye un grupo de sustancias que van desde el opio natural y sus derivados, como la heroína, a moléculas sintéticas como el fentanilo y el tramadol— aumentó un 56% en los dos últimos años. La ONU considera que la crisis que vive Estados Unidos, con decenas de miles de muertes, no está ni de lejos acabada.

Más muertes

El informe de la ONU también destaca que el consumo de drogas causa más muertes que nunca y que el mercado ilegal está en máximos históricos. Naciones Unidas ha elevado su estimación de muertes vinculadas al consumo de drogas en el mundo hasta unas 585.000 en 2017, frente a los 450.000 fallecimientos que calculó que se produjeron en 2015. Esta subida se debe a una mejor comprensión de la situación global gracias a nuevos datos, entre otros, procedentes de India y Nigeria, dos de los países más poblados del mundo.

Estos datos "completan y complican aún más la imagen global que plantean los desafíos que afrontamos", resume en el informe el director de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Yuri Fedotov. En 2017 unos 271 millones de personas —el 5,5% de la población mundial de 15 a 64 años— consumió drogas, una cifra similar a la del año anterior, pero un 30% mayor que la de 2009. De esos consumidores, los más problemáticos son los que tienen graves problemas de drogodependencia, que pasan de 30,5 a 35 millones debido a los nuevos datos aportados por la India y Nigeria.

La droga más popular es el cannabis, con unos 188 millones de consumidores, pero las más letales, con diferencia, son los opioides, causantes de dos tercios de las muertes atribuidas al consumo de estupefacientes. 

Por el lado de la producción, tanto el opio como la cocaína alcanzaron niveles récords, mientras que las drogas sintéticas siguen expandiéndose. La producción mundial de cocaína en 2017, estima el informe, alcanzó un récord histórico con 1.976 toneladas, un 25% más que el año anterior. El 70% de esta producción, con una pureza del 100% procede de Colombia, país que entre 2013 y 2017 prácticamente triplicó la superficie destinada a su cultivo al pasar de 48.000 a 171.000 hectáreas, recoge la ONU.

También la cantidad de cocaína incautada por las fuerzas de seguridad es la mayor de la historia:  1.275 toneladas, un aumento del 13% respecto al año anterior y un dato que parece apuntar a una mejora de la cooperación policial internacional. Los enormes decomisos de cocaína realizados significan que "la cantidad de cocaína disponible para el consumo ha aumentado a un nivel más lento que la producción", señala el informe. Pese a ello, destaca la ONU, el consumo de esta droga "está creciendo en Norteamérica y Europa Occidental".

La producción de opio estimada en 2018 ascendió a 7.790 toneladas, cifra de las más altas de la serie histórica, aunque inferior a la del año anterior. Afganistán es de largo el mayor productor de opio del mundo, pero detrás se sitúa ya en 2017 México con 586 toneladas, después de superar a Myanmar. Los cultivos de adormidera en México han subido anualmente en la última década desde las 6.900 hectáreas de 2007 a las 30.600 de 2017.

Las drogas sintéticas también están en auge y siguen expandiéndose. En Asia, el continente más poblado, son las más consumidas. La ONU reconoce que es difícil hacer estimaciones sobre estas drogas sintéticas, pero el incremento de las incautaciones y el descenso de los precios apuntan a un mercado en continua expansión.

EFE

Barcelona / Viena 26 JUN 2019 - 13:41 COT

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 Juan José García Ripoll, investigador del Instituto de Física Fundamental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. kike para

 

 

Gigantes tecnológicos como IBM, Microsoft, Intel o Google centran sus esfuerzos en liderar la batalla de la computación cuántica. Esta tecnología está llamada a revolucionar la informática en el futuro por su capacidad de cálculo extraordinaria. Pero también pone en riesgo los sistemas de cifrado actuales. “La mera existencia del ordenador cuántico, ya no como concepto sino como realidad experimental, supone que hay que abandonar las técnicas de criptografía convencional”, explica Juan José García Ripoll (Madrid, 1974), investigador del Instituto de Física Fundamental del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Esta herramienta, “potencialmente, puede descifrar las claves que estamos transmitiendo por Internet”. Es decir, alguien podría almacenar toda esa información y en un futuro acceder a ella. Para García Ripoll, “que nuestras comunicaciones con el banco se intercepten ahora y se desencripten dentro de 10 años no es un problema”. Pero sí lo es desde el punto de vista de Estados, de organizaciones gubernamentales, de defensa o de grandes empresas.

Hay países como China o Estados Unidos que invierten mucho dinero en esta investigación. “Puede ser peligroso que un Estado tenga un ordenador cuántico, no lo sepamos y esté desencriptando las claves de todo el mundo”, afirma. Pese a que considera que esta situación es “improbable”, señala que “es un riesgo lo suficientemente importante como para que Europa y otros países decidan invertir en el campo”.

La amenaza que supone la computación cuántica para los sistemas de cifrado actuales obligará a crear nuevos algoritmos de cifrado capaces de resistir a estos ordenadores cuánticos. El investigador explica que hay dos rutas posibles. “Una es buscar problemas matemáticos más difíciles y demostrar que esos problemas no se pueden romper en un ordenador cuántico. Eso parece bastante difícil porque demostrar que algo no se puede hacer es aún más difícil que demostrar que se puede hacer”, explica García Ripoll, que forma parte del grupo de Información Cuántica del Instituto de Física Fundamental y ha sido uno de los ponentes en Mañana empieza hoy, un evento en el que expertos de diversas temáticas han reflexionado sobre los retos del futuro próximo.

La otra alternativa es apostar por lo ya han comenzado a hacer China y algunos países en Europa: “Implementar criptografía cuántica”. Es decir, “transmitir claves utilizando sistemas cuánticos que sabemos que nadie puede interceptar porque en el momento en el que se interceptan, estropean las superposiciones que hemos creado y se puede saber que alguien ha mediado esa comunicación que estamos intentando establecer”.

La criptografía cuántica “es una realidad tecnológica ahora mismo”. En España, Telefónica ha investigado en este ámbito: “Ha demostrado que en principio es una solución comercialmente viable. Es la primera empresa en comprobar que es posible hacer criptografía a través de la red comercial de fibra óptica”. Más recientemente, el pasado 13 de junio, Bélgica, Alemania, Italia, Luxemburgo, Malta, los Países Bajos y España firmaron una declaración en la que acordaron explorar juntos durante el próximo año cómo desarrollar y desplegar una infraestructura de comunicación cuántica en toda la Unión Europea en los próximos diez años.

García Ripoll sostiene que también es todo un reto conseguir un estándar de certificación para la criptografía cuántica: “Qué seguridad hay, cómo medirla, cómo comprobarla… En este proceso de estandarización y certificación también existe la pregunta de en qué países confiamos. Ahora mismo casi toda la criptografía cuántica comercial se desarrolla con componentes que vienen de China”, afirma. Con las recientes polémicas en las que se ha visto envuelto el país asiático, el investigador explica que Europa también se plantea si estas tecnologías tienen que ser desarrolladas solo en el continente o en colaboración con otros países como China, Estados Unidos o Canadá.

El ordenador cuántico todavía no es competitivo

La criptografía cuántica “es algo que en corto plazo puede tener un impacto mucho mayor que la computación cuántica”. Pero a largo plazo se espera que las posibilidades de este tipo de computación sean infinitas. García Ripoll afirma que normalmente se tiende a pensar “en el ordenador cuántico como si fuese una evolución del tradicional”: “No es cierto porque ni siquiera tiene la misma arquitectura. Un ordenador cuántico no tiene una memoria RAM, un disco duro y un procesador”.

Además, mientras que los ordenadores tradicionales usan bits, los cuánticos utilizan cubits. Los bits tradicionales guardan la información como 0 y 1. Los cubits, pueden ser 0 y 1 a la vez por un fenómeno conocido como superposición. De esta forma, la cantidad de información que se puede acumular crece de forma exponencial. Se espera que los ordenadores cuánticos resuelvan problemas diferentes a los que se enfrentaría uno tradicional.

“Son problemas muy fundamentales, no son los problemas que uno se encuentra en el día a día”, afirma García Ripoll. Por ejemplo, señala que los ordenadores cuánticos podrían servir para buscar rutas para coches, el diseño de moléculas en química o incluso para estudiar reacciones químicas. También para problemas específicos y muy complejos en sectores como la medicina, los riesgos financieros o la ciencia de los materiales.

Pero por el momento, la investigación se encuentra “en una etapa muy preliminar”: “El ordenador cuántico todavía no es competitivo en el sentido de que todavía no es extremadamente rápido y fiable”. Los investigadores se centran principalmente en “estudiar problemas modelo que se podrían resolver en un ordenador cuántico más grande”: “Únicamente estamos comprobando que se pueden resolver”. García Ripoll pone como ejemplo a Volkswagen, que está explorando con diversas empresas problemas de optimización de tráfico. También se están haciendo problemas de finanzas y análisis de riesgo como “simular cómo una pequeña cartera de activos evoluciona en el tiempo”.

Computación en la nube

No todo equipo de investigación puede tener su propio ordenador cuántico, sino que es habitual que utilicen los de grandes compañías a través de la nube. IBM permite acceder a sus sistemas cuánticos desde 2016 a investigadores de todo el mundo. Hace apenas unas semanas el Consejo General de Investigaciones Científicas (CSIC) e IBM anunciaron un acuerdo para impulsar la computación cuántica en España. Los científicos del CSIC, entre ellos García Ripoll, podrán hacer experimentos y probar sus algoritmos cuánticos sobre los sistemas IBM Q a través de la nube del gigante tecnológico estadounidense.

En el ámbito de la computación cuántica, García Ripoll sostiene que hay dos cuestiones clave de las que todavía no se tiene respuesta. “¿Cuándo un problema va a ser más rápido de resolver en un ordenador cuántico que en uno clásico?”, se pregunta. Es lo que se llama la ventaja cuántica. “El reto inmediato a corto plazo es encontrar un problema que se resuelva más rápido en un ordenador cuántico y que se demuestre en un laboratorio”, afirma el investigador, que asegura que también es importante conseguir fabricar ordenadores donde las superposiciones vivan más tiempo.

“Los ordenadores cuánticos que hay son demasiado ruidosos”, sostiene. Un cubit puede estar en dos estados a la vez, pero esa superposición con el tiempo se deteriora y el sistema colapsa sobre uno de los dos estados de manera aleatoria por influencia del entorno. Esto se debe a que “el ordenador cuántico no está aislado y está atravesado por campos electromagnéticos que miden de forma muy lenta, pero destruyen el estado cuántico que tenemos a través de esas medidas”: “Se pierde la superposición en tiempos de 10 o 100 microsegundos”.

Hay una segunda cuestión de la que todavía no se tiene respuesta: “¿Hay problemas que no se van a resolver en un ordenador cuántico?”. “Es muy probable que sí. Si todos los problemas se pudieran resolver de manera eficiente en un ordenador cuántico, eso sería un resultado brutal para la matemática y la ciencia de la computación. No se espera que eso ocurra”, responde acto seguido. Es posible, según señala, que un ordenador cuántico no pueda resolver un problema en el que tenga que encontrar en vez de una única solución, todas las soluciones óptimas del mismo.

Lo ejemplifica de la siguiente manera: “Tengo un camión o un conjunto de camiones que tienen que repartir todos estos paquetes por todas estas ciudades. Hay que encontrar las rutas óptimas en las que se tarde el mínimo tiempo, se gaste el mínimo combustible... A lo mejor te encuentro una, pero decir cuántas rutas óptimas o iguales hay es un problema mucho más exhaustivo. Esa diferencia en la práctica puede no ser útil porque con tener una solución útil me vale, pero sí define los límites desde el punto de vista de las matemáticas a cualquier computacion que el ser humano pueda hacer".

Por Isabel Rubio

25 JUN 2019 - 03:38 COT

Varias imágenes de un cuerpo humano completo obtenidas por el nuevo escáner Explorer./UCDAVIS/UNITED IMAGING

Una máquina permite obtener imágenes en 3D de una vez y en segundos y un láser detecta y destruye las células cancerosas errantes.

 

 

Imágenes de todo el cuerpo humano de una vez y en pocos segundos, con una dosis mínima de radiación, es lo que consigue un nuevo escáner médico cuyo uso se acaba de aprobar en Estados Unidos. Es el primer aparato que puede formar una imagen en tres dimensiones de un cuerpo humano de una vez.

La nueva máquina, denominada Explorer, se ha librado, por ahora al menos, de la guerra comercial de Estados Unidos con China, ya que es el fruto de la colaboración de un equipo científico de la Universidad de California en Davis y la empresa china United Imaging, con base en Shanghai, que acaba de presentarse en el mercado estadounidense.

Combina dos técnicas, la tomografía por emisión de positrones (PET) y la tomografía por rayos X y sus creadores creen que abre todo un abanico de nuevas aplicaciones en medicina. Las impresionantes imágenes que consigue se pueden utilizar, esperan, para medir flujos de sangre o el metabolismo de la glucosa, la acumulación de placas en las arterias o la concentración de bacterias en caso de infección, además de comprobar cómo funcionan los nuevos medicamentos o terapias.

Este avance tecnológico, como otros en técnicas de diagnóstico por imagen, no se añadirá automáticamente a la cartera de servicios sanitarios, debido a su previsible muy elevado precio, al menos al principio, pero eso no impedirá que tenga un mercado en los países más ricos, en parte para cuestiones de investigación. En aplicaciones clínicas será especialmente útil para imágenes de niños, que no se están quietos durante los 20 minutos que tardan los actuales PET, y en investigación para ver cómo se disemina una sustancia por el cuerpo o detectar las células cancerosas que se extienden a partir del tumor original.

Simon Cherry y Ramsey Badawi, investigadores de la Universidad de California, llevaban 13 años desarrollando la idea de un escáner de cuerpo completo que obtuviera imágenes en una fracción de tiempo del que tardan los actuales.

Obtuvieron financiación de 15,5 millones de dólares de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) para conseguirlo, uniendo ocho escáneres PET convencionales (que tienen forma de anillo) en un tubo de dos metros de longitud. El aparato obtiene la imagen de todo el cuerpo en 40 veces menos tiempo que los originales y con 40 veces menos dosis de radiación inyectada al paciente.

La ciencia que hay detrás de un PET es un modelo estupendo de cómo se aplica la investigación básica, en este caso a través de marcadores radiactivos inyectados en la persona. “Es un bello ejemplo de la famosa ecuación de Einstein”, recuerda Cherry.

Perseguir por todo el cuerpo el virus del sida (para saber dónde se oculta cuando no da síntomas por la terapia antirretroviral) o las células que causan metástasis en los cánceres es uno de los campos de aplicación de la nueva máquina. Para esto último se acaba de presentar otra técnica, basada en el láser, que se ha probado en pacientes de melanoma, un cáncer muy agresivo. En este caso es una técnica no invasiva, porque el láser analiza desde fuera el flujo sanguíneo, detecta las células cancerosas circulantes y las destruye, según explican los investigadores de la Universidad de Arkansas, liderados por Vladimir Zharov, en la revista Science Translational Medicine.

Es la primera vez que se demuestra esta posible terapia, que denominan biopsia líquida in vivo, en humanos, aseguran estos científicos. La plataforma láser Cytophone, explican, es una técnica fotoacústica rápida y muy sensible que detectó las muy escasas células cancerosas presentes en las venas de los brazos en 27 de los 28 pacientes con melanoma estudiados, sin generar falsos positivos en otros 19 sujetos de control. La técnica da sus primeros pasos pero promete, señalan los expertos.

madrid

18/06/2019 07:36 Actualizado: 18/06/2019 07:36

Pfizer ocultó indicios de que uno de sus fármacos podría prevenir el alzhéimer

El gigante farmacéutico decidió no llevar a cabo un costoso ensayo clínico para indagar en un posible nuevo uso de un medicamento, según ‘The Washington Post’

Fue un hallazgo sorprendente. En 2015, tras analizar cientos de miles de reclamaciones de seguros, un equipo de investigadores de Pfizer descubrió que uno de los fármacos superventas de la compañía, el Enbrel, un potente antinflamatorio para tratar la artritis reumatoide, podía reducir el riesgo de padecer alzhéimer en un 64%. Así lo revela The Washington Post en una información exclusiva, basada en documentos internos de la compañía a los que ha tenido acceso.


Sucede que verificar esos efectos del medicamento habría requerido un costoso ensayo clínico. Y, tras un largo debate interno, el gigante farmacéutico decidió no proseguir con la investigación y no hacer públicos los resultados, según ha confirmado la compañía al diario.


“El Enbrel podría potencialmente prevenir, tratar y ralentizar la progresión del alzhéimer”, decía el documento de PowerPoint, según The Washington Post, preparado por un grupo de investigadores de Pfizer para presentar a un comité interno de la compañía en febrero de 2018. Dichos expertos, del departamento de enfermedades inflamatorias e inmunología, pidieron a Pfizer llevar a cabo un ensayo clínico con miles de pacientes y un coste estimado de 80 millones de dólares (71,2 millones de euros).


Pero, según explicó Pfizer al Post, después de tres años de estudios internos la compañía entendió que la expectativa de que el Enbrel previniera el alzhéimer no era alta porque el fármaco no alcanza directamente el tejido cerebral. La decisión de no continuar investigando fue exclusivamente científica, dijo un portavoz de la compañía. Asimismo, consideraron que publicar un resumen de sus hallazgos estadísticos no habría cumplido con sus "rigurosos estándares científicos”.


Pfizer sí compartió sus datos en privado con al menos un científico prominente, según el Post. Pero otros investigadores consultados por el diario consideran que, al menos, la compañía debía haber publicado esos datos para que pudieran acceder a ellos otros científicos. Las compañías farmacéuticas han sido blanco frecuente de críticas por ocultar los efectos negativos de sus productos. Pero no existe consenso sobre qué obligaciones tienen las farmacéuticas de difundir posibles efectos positivos nuevos.


La búsqueda de tratamientos para el alzhéimer ha sido hasta la fecha frustrante. A pesar de los miles de millones invertidos en investigación, no se encuentra un fármaco que prevenga o trate eficazmente esta enfermedad neurodegenerativa, la forma más común de demencia, que se caracteriza por la pérdida de memoria y otras capacidades mentales y que, hoy por hoy, es incurable y afecta, al menos, a medio millón de pacientes nuevos al año. Más de 400 ensayos clínicos han fracasado desde que el último fármaco para el alzhéimer, que solo trata los síntomas y de manera temporal, fuera aprobado hace más de 10 años.


No es infrecuente que medicinas desarrolladas para tratar una condición acaben siendo utilizadas para otra. La propia Pfizer conoce un sonado caso de éxito: el de la popular Viagra, que fue concebida para tratar la hipertensión y ha acabado como tratamiento para la disfunción eréctil, generando multimillonarias ganancias para la compañía. A diferencia de aquel caso, Enbrel no está protegido en la actualidad con una patente exclusiva, como sí lo estaba en su momento la Viagra, lo que reduce las ganancias y los incentivos para investigar otros usos del fármaco.


En el momento en que concluían las deliberaciones internas sobre el Enbrel, de hecho, Pfizer estaba abandonando la investigación sobre alzhéimer. La compañía anunció en enero de 2018 el cierre de su división neurológica. Aquella misma semana, se conoció el fracaso de dos fármacos experimentales desarrollados por otras compañías.

Por Pablo Guimón
Washington 5 JUN 2019 - 13:15 COT

 

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Cada año te comes 50.000 partículas de plástico

Un estudio de la Universidad de Victoria, en Canadá, cifra en 50.000 las micropartículas de plástico que ingerimos cada año.

50.000 partículas de media. Es la cantidad de plásticos que consume cada persona en un solo año, a las que se suma una cantidad similar que también se mete en tu organismo por la respiración. 

Es lo que explica un estudio publicado en la revistaEnvironmental Science and Technology, en el que se recopilan datos de 26 estudios previos sobre las cantidades de plásticos presentes en pescados, mariscos, azúcar, sal, cerveza y agua, así como en el aire de diversas ciudades. En el estudio publicado se usan también las guías en cuanto a dieta del Gobierno de Estados Unidos. Frente a las 50.000 partículas ingeridas por las personas adultas cada año, las niñas y niños ingieren solamente algo menos, 40.000.


Según señala un reportaje sobre este estudio publicado por The Guardian, la cantidad de plásticos ingerida en realidad es bastante mayor, ya que solo han sido analizados algunos tipos de comidas y bebidas. “La mayoría de tipos de comida y bebida no han sido analizadas, el estudio solo valora el 15% de las calorías que se ingieren”, explica el reportaje de The Guardian. Kieran Cox, de la Universidad de Victoria en Canadá, que dirigió el estudio, señala al diario británico que “hay grandes vacíos de datos que hay que completar”. Entre estos vacíos, señala la cantidad de microplásticos presentes en tipos de comida como la carne, los productos procesados o los vegetales. “Es muy probable que tengan grandes cantidades de partículas de plástico”, apunta.


El agua embotellada es, según este estudio, uno de los productos que más aumenta la ingesta de plásticos. “Adicionalmente, los individuos que ingieren las cantidades recomendadas de agua solo embotellada, puede que estén ingiriendo 90.000 microplásticos cada año, frente a los 4.000 microplásticos de aquellos que consumen agua del grifo”.


2019-06-06 06:09:00

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“Sin posibilidades de sublimar a través del trabajo, es muy difícil conservar la salud mental”

Es psicoanalista, pero plantea algo no muy tenido en cuenta desde el psicoanálisis: el trabajo como base de la identidad, fuente fundamental de sentido para la vida y mediador para la autorrealización en lo social

 

El histórico teatro IFT de la ciudad de Buenos Aires se llenó. No había un recital ni una obra de teatro sino la conferencia “Trabajo, precarización y subjetividad”, brindada por el prestigioso psicoanalista francés Christophe Dejours, que llegó al país invitado por la Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires (AGD-UBA) y la editorial Topía. El público variopinto que acudió a escucharlo estaba compuesto por personajes del ambiente psi (profesionales, profesores, intelectuales, estudiantes), pero también por integrantes de sindicatos varios interesados en las ideas de Dejours sobre el trabajo y su relación tanto con la salud como con la enfermedad.


Considerado el padre de la Psicodinámica del Trabajo, este especialista plantea algo no muy tenido en cuenta desde el psicoanálisis: que el trabajo es la base de la identidad, una fuente fundamental de sentido para la vida y un mediador irreemplazable para la autorrealización en lo social. “El capitalismo actual viene intentando imponer sentidos para naturalizar su degradación, con el fin de abaratar costos y aumentar ganancias”, advierte en conversación con PáginaI12. “De la forma en que nos apropiemos del trabajo y de lo producido, de las estrategias de defensa colectiva construidas por trabajadoras y trabajadores, dependerá que el trabajo pueda o no constituirse en un medio de experimentación de la solidaridad y como antídoto a la alienación que impone el neoliberalismo”.


–Para la concepción clásica del psicoanálisis la explicación de las conductas humanas se plantea a partir de la centralidad de la sexualidad. Pero desde su perspectiva el trabajo también ocupa un lugar central tanto como fuente de sufrimiento como de placer. ¿De qué manera el trabajo deja de tener un lugar marginal en la constitución de la subjetividad?


–Siendo esquemático se puede decir que hay dos ejes en la realización de uno mismo. La realización personal en el campo erótico pasa por el amor, que es el campo habitual del psicoanálisis. El segundo campo es la realización de uno en el campo social, eso pasa por el trabajo. En estos dos campos delimitan dos tipos de destino para la pulsión: uno sexual y el otro sublimatorio. Cuando uno se refiere a la concepción freudiana, la sublimación fue considerada como exclusiva de seres excepcionales, los grandes hombres, Miguel Ángel o Leonardo Da Vinci. Pero la clínica del trabajo muestra que la cuestión de la sublimación se encuentra presente en todos los que trabajan. En cada oficio la cuestión de la sublimación está presente. La clínica muestra que cuando se puede aprovechar o tener la suerte de contar con una buena organización del trabajo, que permite su desarrollo, la sublimación se beneficia, funciona. Esa es la forma principal de la transformación del sufrimiento en el trabajo en el placer en el trabajo. Pero no es solamente generador de placer, la victoria sobre el sufrimiento es una victoria desde el punto de vista de la salud. Cuando uno está forzado a trabajar mal, porque las condiciones son malas, porque está la presión de la productividad cuantitativa contra la cualitativa, las condiciones de sublimación se rompen, y mucha gente se enferma. Donde no hay posibilidades de sublimar a través del trabajo, se torna muy difícil conservar la salud mental, y muchas veces hay que desarrollar estrategias muy complicadas para protegerse contra los ambientes deletéreos en el trabajo.

–¿Qué sucede cuando no se tiene la posibilidad de trabajar, cuando se está desempleado/a?

–Cuando uno es privado de la posibilidad de trabajo uno pierde la posibilidad o el derecho de traer su contribución a través del trabajo a la construcción de la sociedad, y consecuentemente si uno pierde esa posibilidad, no se puede más tampoco beneficiar de la retribución, y generalmente la retribución en el sentido común es el salario. Pero en la clínica del trabajo, como yo la entiendo, uno se da cuenta de que hay otra forma de retribución, que pasa por la sublimación. Si no podemos hacer un aporte de una contribución a la sociedad o a la empresa o a los colegas, o eventualmente a los subordinados, perdemos el derecho de beneficiarnos con el reconocimiento, que es una forma de retribución extremadamente importante desde el punto de vista psíquico y que desde el punto de vista de la salud es más importante que la retribución material a través del salario. Cuando uno no puede aportar una contribución a través del trabajo, se pierde el beneficio posible de esa retribución simbólica a través del reconocimiento, y en esta cuestión el porvenir desde el punto de vista de la salud mental se vuelve mucho más precario. La gente que está desempleada de manera crónica tiene una incidencia de perturbaciones psíquicas mucho más elevadas que aquellos que están empleados, que están trabajando. Creo que es igual en todas partes del mundo, no es algo nuevo.

–¿Qué patologías y qué posibilidades de encontrar placer en el trabajo encuentra en las condiciones actuales del neoliberalismo?

–Pequeño problema (se ríe)... El trabajo puede ser generador de lo peor, por eso hoy en día llega a provoca suicidios en los lugares de trabajo; pero también puede generar lo mejor, de manera tal que gracias al trabajo la salud metal mejora. Y el problema, entonces, consiste en comprender por qué, por un lado, pasamos a la desolación, la desesperanza, y por qué en algunos casos se vuelve felicidad. Y hay una razón que es muy precisa, que es el rol decisivo en la organización del trabajo. Hay algunas organizaciones del trabajo que son particularmente deletéreas para la salud mental y vemos cómo progresivamente cada vez hay más patologías mentales del trabajo, sobre todo desde el comienzo del siglo XXI, con el surgimiento de nuevas patologías que antes no existían. En la organización del trabajo hay un cambio mayor que corresponde a lo que llamamos el “giro de la gestión”, que es la manera en la cual dentro del mundo del trabajo se concreta el arribo masivo del neoliberalismo. Se introducen nuevos métodos, nuevos dispositivos, que cambian completamente la organización del trabajo: la evaluación personal de los desempeños; la noción de calidad total; la normalización o estandarización del trabajo, el tema de las normas como las ISO; la precarización; y también la manipulación comunicativa producida por las mismas empresas. Esta manipulación es muy importante, no solamente respecto de lo externo, de la empresa para afuera, haciendo publicidad, por ejemplo mostrando los resultados de la empresa en la bolsa; sino que también es una comunicación que está destinada al interior, porque se vuelve un sistema de prescripciones, al cual los mismos trabajadores asalariados deben estar muy atentos, para poder utilizar las buenas formas del lenguaje, las maneras en las que hay que implicarse en las relaciones jerárquicas, lo que uno puede o no decir, todo eso está dictado por la comunicación interna.

–Este sistema de presión y control ideológico está vigente tanto en las empresas privadas como en organismos públicos, ¿verdad?

–Sí, claro. Y estos nuevos métodos tienen unos impactos muy poderosos, muy fuertes, no solamente sobre la manera de trabajar de manera individual, sino también sobre la manera de trabajar junto con los demás, sobre todo de los colectivos de trabajo. Ese giro de la gestión, de los números, se traduce por una voluntad de romper todo lo que sea colectivo, y romper las cooperaciones, para poder tener únicamente individuos que en la jerga de la gestión llaman “los individuos responsables”. Y los métodos en cuestión son muy fuertes, muy poderosos, y han logrado desestructurar esas cooperaciones. Al hacer eso, al desestructurar esa cooperación, se destruyen cierto tipo de vinculaciones entre las personas, sobre todo las relaciones de convivencia, que tienen que ver con estar atento a lo que necesita el otro, la ayuda, el saber vivir juntos y la solidaridad. Todo está destruido por estos nuevos dispositivos. Ahora cada uno está solo en un mundo que es hostil, y donde cada persona está en competencia con su vecino, y también incluso en el modo de la competencia desleal. Y esto se ve tanto en el nivel inferior de la escala, porque la competencia es extremadamente dura respecto de la cuestión del empleo, pero también es muy duro en la cima de la jerarquía, donde los cuadros superiores pasan su tiempo vigilándose unos a otros, por ejemplo. Esta cuestión de lo colectivo y la solidaridad, esta cuestión de vivir juntos, es una cuestión social y política por supuesto, pero es también una cuestión que tiene que ver con la salud.


–¿Por qué?


–Porque la mejor manera de prevenir contra riesgos psicosociales, contra las patologías mentales del trabajo, es justamente esta convivencia, el vivir juntos, la solidaridad. Hay dos grandes fuentes en la salud en el trabajo, la primera es el vínculo individual con la tarea, que está relacionado con la sublimación, pero también está el hecho de poder entrar en un vínculo, en una relación de pertenencia en un equipo, pertenencia a un oficio, una profesión, porque todas estas pertenencias nos remiten siempre a sistemas de valores. Cada profesión está estructurada por ciertas reglas, esas reglas de trabajo no son nunca únicamente normas para tratar la cuestión de la eficacia; esas normas de trabajo organizan también los vínculos y los lazos entre los miembros de un equipo. Al desestructurar esos colectivos, se les hace perder a los trabajadores todo el beneficio de la ayuda mutua, que no es solamente en favor de la eficacia, sino que también es una ayuda mutua respecto del sufrimiento.

–¿Por qué en relación a las patologías en el trabajo usted prefiere no hablar de estrés?

–Porque en la concepción del estrés el trabajo se presenta como un entorno, es decir algo que está alrededor y que contiene cierto número de prescripciones, reglas, restricciones, inconvenientes. De esta manera, el trabajo es una cuestión externa que actúa sobre un individuo considerado como un ser aislado. Pero lo que la clínica del trabajo nos está mostrando es que el trabajo no está únicamente por fuera del individuo, para que yo pueda hacer un trabajo de calidad el trabajo tiene que volverse interno, es necesario subjetivar el trabajo, tengo que aceptar sentirme invadido por el trabajo, mucho más allá del tiempo concreto de trabajo, por fuera del trabajo también, hasta cuando vuelvo a mi casa por ejemplo. Esto también es parte del trabajo, son todas las perturbaciones que ocasiona el trabajo, por fuera de él. Entonces, el trabajo está en el interior, no por fuera, no es un entorno, pero la teoría del estrés considera al trabajo como un entorno prácticamente material, y considera al individuo como un individuo prácticamente biológico. La teoría del estrés es una teoría que está destinada no a hacer psicología o, en el mejor de los casos, es psicología animal, el modelo es comportamental, extremadamente simplista. Para comprender la sutilidad de los vínculos entre el trabajo y la subjetividad es necesario una estructuración conceptual extremadamente sofisticada en al menos tres disciplinas. Primero es necesario tener una teoría del sujeto que no sea simplista, esto lo hace el psicoanálisis; pero también es necesaria una teoría del trabajo. Hay disciplinas del trabajo que dan cuenta de la complejidad del trabajo vivo que no tiene nada que ver con lo que se dice del estrés. También es necesario un tercer tipo de conocimiento sobre la teoría social y la teoría de la dominación; no solamente la dominación entre clases, sino también la dominación de género. De acuerdo con la teoría del estrés los hombres y las mujeres son lo mismo, pero la clínica del trabajo muestra que para los hombres y las mujeres el trabajo no implica lo mismo, el sufrimiento en el trabajo para hombres y mujeres no es igual, y las estrategias de defensa que construyen hombres y mujeres son diferentes.

–Algunos teóricos tan disímiles como André Gorz o Jeremy Rifkin habían previsto una reducción del tiempo de trabajo social y una expansión del tiempo libre, pero lo que sucedió a partir de los años 90 es exactamente lo contrario: para quienes tienen trabajo, la jornada laboral se volvió prácticamente ilimitada.


–Creo que las declaraciones de Jeremy Rifkin son parte de una manipulación de la opinión pública para inculcar el miedo, pero sus análisis son completamente falsos. Un año después de la publicación de su libro (El fin del trabajo, 1995), se anunció el pleno empleo en los Estados Unidos. Pero el trabajo de André Gorz y Dominique Meda, en Francia, es más serio, son dos intelectuales reconocidos. Rifkin es solo un consultor exitoso que está al servicio de la ideología neoliberal.


–A comienzos de este siglo, el filósofo italiano Franco Berardi postulaba que la sociedad industrial construía máquinas de represión de la corporeidad y del deseo, mientras que la sociedad posindustrial funda su dinámica sobre la movilización constante del deseo, por eso la distinción entre tiempo de trabajo y tiempo de ocio ha sido progresivamente cancelada. ¿Está de acuerdo con estas ideas? ¿Cuáles serían las consecuencias de poner a trabajar la libido en pos del capital y de la identificación total con la empresa?


–No estoy convencido de los planteos que hace Berardi. El problema no está en el deseo más o menos bien dominado por la sociedad posindustrial. Sobre todo porque la sociedad actual no es posindustrial, sigue siendo muy industrial. La industria solo se ha trasladado de norte a sur, pero la masa de trabajadores industriales ha crecido en todo el mundo. El problema radica más bien en el giro neoliberal de finales del siglo XX. En el mundo del trabajo, este punto de inflexión tomó la forma de un “giro en la gestión”, con nuevos métodos y organización del trabajo. Estos métodos, extremadamente efectivos resultan en un mayor poder de dominación. Lo que me interesa investigar es un control poderoso de los pensamientos y comportamientos de los individuos, que no pueden construir fuerzas significativas para luchar contra estas nuevas formas de dominación. El resultado es que los trabajadores se ven obligados a trabajar cada vez más duro y más tiempo. Desde el punto de vista de la salud, esto se traduce en una explosión de patologías: burnout, Karoshi (muerte súbita por accidente vascular), Karôjisatsu (suicidio por exceso de trabajo) y abuso de sustancias psicoactivas, entre otros. Creo que el dramático deterioro de la salud mental en el trabajo no aboga por la movilización del deseo o la libido, más bien significa la agravación de la servidumbre, el aumento del sufrimiento, el desbordamiento de estrategias individuales y colectivas de defensa contra el sufrimiento en el trabajo y la incapacidad para defenderse contra los efectos nocivos de las nuevas formas de gestión.

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A la sombra del Brexit, un modelo desaparece

Unos 14 millones de británicos, la quinta parte de la población, son pobres, y un millón y medio vive en condiciones de extrema pobreza.

A primera vista no hay más que Brexit. Hace más de tres años que el debate público y mediático británico está dominado por este tema en una sociedad polarizada entre los que quieren seguir en la Unión Europea (UE) a través de un nuevo referendo y los que quieren salir cuanto antes del bloque europeo, con o sin acuerdo.

A la sombra de este debate, oculto tras tanto sonido y furia, la sociedad británica está experimentando una silenciosa transformación del Welfare State (Estado de Bienestar) creado a finales de la segunda guerra mundial.


Un informe del Rapporteur de Naciones Unidos sobre “Extreme Poverty”, que será presentado ante la ONU, a fines de junio deja en claro el deterioro que ha sufrido el Estado de Bienestar tras nueve años de austeridad conservadora. En un intento de ilustrar la situación, el Rapporteur neoyorquino Philip Alston recurre a la célebre definición de la vida que dio Thomas Hobbes, uno de los padres de la filosofía política moderna. “Hobbes hizo notar que la vida de los más relegados de la sociedad era “solitaria, pobre, horrible, brutal y corta”. A medida que se evapora el contrato social británico, estas predicciones se están convirtiendo en la nueva realidad”, señaló a la prensa británica.


El estudio de la ONU halló que unos 14 millones –una quinta parte del total de la población– son pobres y un millón y medio vive en condiciones de extrema pobreza. La línea de la pobreza en el Reino Unido abarca a los que ganan un 60 por ciento menos que el ingreso medio (un padre con dos chicos e ingresos equivalentes a 1000 dólares mensuales). Extrema pobreza o “destitution” son los que sobreviven con menos de 13 dólares diarios.


Estas cifras de la pobreza deberían escandalizar en una de las siete máximas potencias del planeta, miembro del G7. El congelamiento salarial vigente desde que asumieron los conservadores en 2010, el bajo nivel del salario mínimo y el deterioro de los servicios públicos debido a los fuertes recortes presupuestarios son factores cruciales de este deterioro del “contrato social británico”. En los últimos años los conservadores le han sumado un kafkiano sistema universal de beneficios sociales que, escudado en una supuesta simplificación burocrática, terminó generando demoras y virtuales exclusiones del sistema que empujaron a miles de británicos a situaciones de emergencia.


Uno de los rasgos más visibles de este deterioro social es la proliferación de bancos de alimentos convertidos en alternativas para cubrir los agujeros de la austeridad. Hoy la red más importante es el Trussel Trust que suministra alimentos de emergencia en más de 400 puntos del país. En los dos primeros años de la gran austeridad conservadora –2011 y 2012– unas 128 mil personas recurrieron a esos bancos. En 2017-2018 la cifra se quintuplicó a más de 666 mil personas.


En su recorrido del Reino Unido, el Rapporteur de la ONU encontró instancias de hambre y prostitución vinculados a estas reformas burocráticas del Estado de Bienestar. El endeudamiento, la usura, la pobreza energética, el impacto en la salud son parte de este sórdido cocktail de pobreza extrema de primer mundo. El ex director de la Trussell Trust, Chris Mould, lo ejemplificó así. “Hay gente que tiene que elegir entre comer y prender la calefacción, hay padres que apenas comen para alimentar a sus hijos. Es increíblemente fácil caer en esta situación. La pérdida del empleo, una cuenta muy alta de electricidad, una reducción de los beneficios sociales, un drama familiar resultan en la destitución de una persona. Si a esto se le suma que los salarios son muy bajos y los empleos son temporales o de medio tiempo, mucha gente entra y sale de situaciones de extrema necesidad”, señaló Mould a PáginaI12.


El desmantelamiento del Estado de Bienestar a la sombra del Brexit alcanza a una de sus baluartes: el estatal Servicio Nacional de Salud, el NHS. El embate contra el NHS viene de lejos porque su existencia siempre puso en tela de juicio el apotegma de que privado bueno, estatal malo. En los 80 el Thatcherismo lanzó una reorganización interna del NHS a través de la creación de un mercado interno, proceso que siguió con una creciente subcontratación de servicios y el lanzamiento de las iniciativas público-privadas en los 90.


La Oficina de Auditoría de la Nación señala que la subinversión llevada adelante por los conservadores han resultado en un sustancial déficit en las cuentas del NHS. Especialmente ruinoso para sus finanzas ha sido la construcción de hospitales, rebautizados por el ingenio mediático–popular como “uno por dos”: por el costo de cada hospital bajo la iniciativa público–privada, se podrían haber construido dos si solo lo hubiera hecho el estado. Un caso típico es el del University Hospital Coventry en el que la autoridad regional a cargo debió pedir prestado dinero incluso antes de que entrara en funcionamiento para pagar unos 60 millones de dólares de deuda. En el año del referendo a favor del Brexit, 2016, el sector privado obtuvo 267 de los 386 contratos licitados por el NHS.


El célebre físico Stephen Hawkings, que sufría una enfermedad degenerativa neuromuscular, advirtió poco antes de su muerte en marzo del año pasado que se estaba buscando convertir al NHS es un “sistema de seguros al estilo de Estados Unidos, gerenciado por organizaciones privadas”. Hawkings, que dependió desde los 21 años del NHS, escribió un artículo para el matutino The Guardian en el que llamaba a evitar “que haya un sistema de salud desigual” mientras reivindicaba al NHS como el “sistema más justo para el suministro de atención sanitaria”.


La visita de estado de Donald Trump a esta tierra del Brexit que comienza este lunes 3 de junio es un paso de este proceso. Los conservadores están desesperados por demostrar que la salida de la Unión Europea es su reingreso al mundo: cualquier palabra que diga Trump a favor de un tratado de libre comercio posbrexit favorecerá su causa. Raramente Trump se priva de opinar sobre cualquier tema, pero en el caso británico su interés central es muy claro: el NHS.


En más de una ocasión el gobierno británico se negó a confirmar que un tratado de libre comercio con Estados Unidos excluiría al NHS de la mesa de negociaciones. El servicio británico que cubre a los 65 millones de británicos “de la cuna a la tumba” es el tesoro más codiciado por el sector privado estadounidense. A la sombra de un Brexit sin acuerdo que invisibiliza los estragos que están ocurriendo a nivel social, la estrategia de las multinacionales estadounidenses se puede hacer realidad.

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EEUU Johnson & Johnson, condenado a pagar 325 millones a una mujer que desarrolló cáncer de pulmón por sus polvos de talco

"En lugar de advertir a los consumidores o poner un ingrediente alternativo, como almidón de maíz, J&J adoptó métodos de prueba que no eran capaces de detectar el asbesto", señalan los abogados de la mujer.


Un jurado de Nueva York ha ordenado a la multinacional Johnson & Johnson (J&J) pagar 325 millones de dólares a una mujer que desarrolló una forma rara de cáncer de pulmón vinculada al asbesto, de lo cual responsabilizó a los polvos de talco de la firma, que planea recurrir el dictamen judicial.


La empresa confirmó la decisión del jurado, la última novedad en un caso que se dirime en la Corte Suprema de Nueva York, y señaló en un comunicado que el juicio "ha sufrido significativos errores legales y de evidencias", por lo que planea apelar. Además, negó que los polvos contengan asbesto o causen cáncer.


Levy Konigsberg, bufete que representa a la denunciante Donna Olson y a su marido Robert, anunció el veredicto contra Johnson & Johnson: 20 millones por el sufrimiento "pasado y futuro" de la mujer, 5 millones por el cierre de la empresa de su esposo debido a la enfermedad y 300 millones por daños.


El bufete indicó en una nota que, durante los cuatro meses de. juicio, el jurado vio documentos internos según los cuales la firma "sabía que había asbesto en el talco utilizado para fabricar el Johnson's Baby Powder y los productos J&J's Shower to Shower ya en los años 60 y 70".


"En lugar de advertir a los consumidores o poner un ingrediente alternativo, como almidón de maíz, J&J adoptó métodos de prueba que no eran capaces de detectar el asbesto", señalaron los abogados, que alegaron que esos resultados se utilizaron para comunicar al público y las autoridades la ausencia del mineral.


Se trata de una importante suma de dinero, una de las más altas alcanzadas en casos de este tipo contra la multinacional, que a finales de 2018 estaba inmersa en unos 13.000 casos en EE.UU., en general por su supuesta responsabilidad en el desarrollo de cáncer, según su informe anual entregado a la Comisión de Valores (SEC).


La firma remitió a "cincuenta años de evaluaciones científicas independientes hechas por dependencias del Gobierno" de EE.UU. y por instituciones académicas, como Princeton o el MIT, y aseguró que todas concluyen que los polvos de talco son seguros.
nueva york
31/05/2019 22:40 Actualizado: 31/05/2019 22:40

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Glifosato, transgénicos y un experimento a cielo abierto

El herbicida más usado del mundo acumula denuncias y condenas millonarias en Estados Unidos. La multinacional Bayer (que compró Monsanto en 2018) con futuro incierto. Sentencias en Argentina, empresarios que proponen cerrar escuelas (para poder sembrar transgénicos), la ONU cuestiona el modelo y campesinos muestran que otro modelo es posible (y necesario).


“El glifosato es como agua con sal”. Lino Barañao, Ministro de Ciencia de Argentina.


“La ignorancia no mata, solo hace sufrir”, Jorge Gattini, ministro de Agricultura de Paraguay (en referencia a los campesinos que denuncian las fumigaciones con agrotóxicos).
«Es un herbicida de clase menos tóxica. Los humanos podrían incluso beber y no morir porque no tenemos la vía metabólica de las plantas. Además, es biodegradable en el suelo». Edilson Paiva, presidente de la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (Ctnbio) de Brasil.


El herbicida glifosato, el más utilizado del agronegocio, ha tenido las defensas más insólitas de los gobiernos pro transgénicos, desde funcionarios hasta periodistas.
Cientos de estudios científicos, fallos judiciales y, sobre todos, miles de afectados por fumigaciones son la prueba de los efectos del herbicida.


Patria grande transgénica


Sólo diez países del mundo concentran el 98 por ciento de los cultivos transgénicos (con uso de agrotóxicos): Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá, India, China, Pakistán, Paraguay, Sudáfrica y Bolivia(1). Cuatro de ellos de América Latina y, junto a Uruguay, forman lo que la multinacional Syngenta llamó en una publicidad corporativa (2003) “la república unida de la soja”.


La patria grande sojera cuenta con 47 millones de hectáreas con soja transgénica(2). Abarca:


– El 66 por ciento de la tierra cultivada de Paraguay.
– El 52 por ciento de Argentina.
– El 35 por ciento de la tierra cultiva de Brasil.
– El 30 por ciento por ciento de Uruguay.
– El 24 por ciento de Bolivia.


Uno de los argumentos centrales de las empresas transgénicas era que, con las semillas modificadas genéticamente, se utilizarían menos químicos.
En Argentina, según datos oficiales del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), en 1995 se utilizaron 42 millones de litros de herbicidas. En 1996 se aprobó la primera soja transgénica (de Monsanto) y el crecimiento del uso de herbicidas fue geométrico: 252 millones de litros en 2011 (último año publicado por el INTA). El glifosato es el principal herbicida utilizado. En 2016, datos de la Casafe (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes) llegó a 290 millones de litros anuales.

El aumento del uso no se corresponde con el aumento de la superficie, sino con la necesidad de aumentar la cantidad por hectárea. El mismo INTA reconoce que en la década del 90 se utilizaba 1,95 litros por hectáreas. En la campaña agrícola 2011/2012 llegó a utilizarse nueve litros por hectárea. Se debe a la aparición de “malezas”, plantas no deseadas que crearon resistencia al glifosato. Por lo cual los productores utilizan cada vez más cantidad y además mezcla de venenos (2-4D y paraquat, entre otros)

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Negar la realidad


“No pueden ocultar la realidad. Quieren tapar el sol con la mano”, explicó el científico Andrés Carrasco en 2009. Jefe del laboratorio de Embriología Molecular, ex presidente del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas), confirmó en laboratorio que el glifosato producía malformaciones en embriones anfibios y alertó que era traspolable a humanos.


Sufrió una campaña de desprestigio mediática y política. El periodista Matías Longoni, desde Clarín, llamó “supuesto estudio” al trabajo de Carrasco. Puso en duda su existencia y la reputación de unos de los mayores embriólogos de Argentina. “La industria agrícola se puso en alerta. Las cámaras Casafe y Ciafa aclararon que el glifosato ‘está clasificado en la categoría de menor riesgo toxicológico’. En voz baja, el sector asegura que se trata de una nueva ofensiva oficial para ‘demonizar’ a los productores de soja”, escribió el periodista que cubrió el tema agro durante 18 años en Clarín, que rara vez cuestiona las consecuencias del agronegocios y funciona como agencia de prensa de las compañías del agro.


El diario La Nación también apuntó contra Carrasco y, al igual que los “periodistas del agro”, salieron en defensa del glifosato, los transgénicos (y de las empresas que los venden y, casualidad, pautan en esos medios).


El 27 de noviembre 2017, ya desde su pyme periodística “Bichos de campo”, repleta de publicidades de las empresas de agrotóxicos, Longoni celebró: “¡Larga vida al glifosato! O mejor, un poco más de vida al glifosato. Los alemanes, cuando quieren, golean. Lo hicieron con Brasil en el mundial de fútbol y ahora lo hacen con Francia, en la disputa dentro de la Unión Europea (UE) por prohibir o prorrogar la vida útil del controvertida herbicida glifosato. La votación para decidir si se renovaba la licencia del producto fue ganada, una vez que los alemanes se decidieron a jugar, por 18 a 9.”.


Desde el sector político, la defensa al glifosato fue (y es) encabezada por Lino Barañao, ministro de Ciencia durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y titular de la cartera con Mauricio Macri. En 2009 descalificó a Carrasco desde el programa de TV de Héctor Huergo, uno de los mayores lobbistas del agronegocio (director del suplemento Clarín Rural) y desde el Congreso de Aapresid (Asociación de Productores de Siembra Directa). “El glifosato es como agua con sal”, señaló en un entrevista en la Radio AM 530, de las Madres de Plaza de Mayo. Ningún funcionario kirchnerista lo cuestionó.


A fines de 2015, días previo a asumir como ministro de Ciencia de Mauricio Macri, volvió a defender el uso de químicos, con un argumento poco científico: “Con los antibióticos también hay mal uso y muertes, y nadie se queja”.


Carrasco falleció en mayo de 2014 y dejó la mejor definición para el glifosato y los transgénicos: “Es un experimento masivo a cielo abierto”.


El relato transgénico


Acto 1. El agroquímico (en este caso el glifosato, en la década del 60 fue el insecticida DDT) no afecta la salud ni el ambiente.
Acto 2. No hay pruebas científicas.
Acto 3. La pruebas científicas no son concluyentes o “existen dos bibliotecas” (a favor y en contra).
Acto 4. Son nocivos pero si se utilizan bien no hay riesgos (en ese momento proponen soluciones técnicas para su uso, hoy llamadas “buenas prácticas agrícolas”).
Acto 5. Reemplazo de ese químico por otro (y vuelta al “acto 1”).


El agronegocio utiliza la misma estrategia que las tabacaleras (durante décadas negaron que producían cáncer) y que las petroleras (durante medio siglo negaron el cambio climático).


El teatro del agronegocio se monta sobre un mito principal: los transgénicos son necesarios para alimentar la creciente población mundial. Argumento desmentido incluso por la propia FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), espacio que apoyó el avance transgénico en el mundo. El hambre del mundo no se debe a la falta de alimentos, sino a su injusta distribución.


“Paren de fumigar”


En los primeros años de la década del 2000 nació en Argentina la “Campaña Paren de Fumigar”, espacio de referencia en la producción de material y debates sobre el impacto sanitario de los agroquímicos. Asambleas, charlas, movilizaciones y todas las acciones imaginables para proteger la salud de la población. En decenas de localidades lograron ordenanzas que limitan las fumigaciones y, en otras impulsaron la vía judicial.


La ONG Naturaleza de Derechos(3) sistematizó los fallos que frenan las fumigaciones con agrotóxicos:


2003. Loma Senés (Formosa).
2008. Alberti (Buenos Aires) e Ituzaingó Anexo (Córdoba).
2009. San Jorge (Santa Fe) y Alberti (Buenos Aires).
2010. La Leonesa y Las Palmas (Chaco). Alberti (Buenos Aires).
2011. Las Antillas (Salta).
2012. Alberti (Buenos Aires) e Ituzaingó Anexo (Córdoba).
2013. Alberti y Mar del Plata (Buenos Aires), Merlo (San Luis).
2014. Paraná (Entre Ríos), Coronel Suárez y Mar del Plata (Buenos Aires).
2015. Guernica (Buenos Aires) y Totoras (Santa Fe).
2016. Alberti (Buenos Aires) y Piamonte (Santa Fe).
2017. Santa Ana (Entre Ríos).
2018. Entre Ríos y Chascomús (Buenos Aires)
2019. Pergamino y Exaltación de la Cruz (Buenos Aires) y Entre Ríos.


Jueces y fiscales tienen herramientas para frenar las fumigaciones, sobre todo la Ley General del Ambiente (25.675), donde se establece el “principio precautorio”: “Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente”.


Estados Unidos


La multinacional Bayer compró Monsanto en 2018 por 63.000 millones de dólares. Se transformó así en la mayor empresa de semillas transgénicas y agrotóxicos del mundo.
Su primer anunció fue que desaparecería el nombre de Monsanto (aunque seguirá comercializando todos sus productos) y comenzó una campaña publicitaria para mejorar su imagen. Utiliza los mismos argumentos que Monsanto para aumentar sus ventas de agroquímicos: niega los cientos de estudios independientes que confirman los efectos en la salud.
La Coordinación Contra los Peligros de Bayer es una red europea de organizaciones y activistas que difunden denuncias sobre el accionar de la compañía, tanto en su aspecto farmacéutico como del agronegocio. «El modelo de negocio de Bayer y Monsanto carece de escrúpulos. Ambos obtienen sus beneficios con pesticidas y técnicas de manipulación genética, dañan la salud de agricultores y consumidores, alteran el clima, destruyen la biodiversidad y ponen en peligro las bases de la alimentación y subsistencia de las generaciones futuras. Bayer, al fusionarse con Monsanto, potencia este amenazador modelo de negocio y busca aumentar los beneficios de sus grandes accionistas a costa de la gente y la naturaleza», afirmó la organización.


Bayer cuenta con nuevo eslogan: «Ciencia para una vida mejor».


En agosto de 2018, en Estados Unidos, se dio la primera condena contra Monsanto-Bayer. Dewayne Johnson fue indemnizado con 78 millones de dólares por contraer cáncer al utilizar glifosato en su trabajo como jardinero.


El 27 de marzo de 2019, un jurado de California condenó a la empresa a pagar80 millones de dólares por «negligencia», al haber ocultado los riesgos de su herbicida Roundup (marca comercial del glifosato de Monsanto). La demanda fue presentada por Edwin Hardeman, un jubilado de la ciudad de Sonoma. Fue la segunda parte del juicio. En la primera, diez días antes, se había concluido que el agrotóxico fue un «factor determinante» en el Linfoma No Hodgkin (cáncer) que se le diagnosticó a Hardeman en 2015.


«El jurado responsabilizó a Monsanto por sus 40 años de conducta delictiva corporativa», explicaron las abogados del demandante, Jennifer Moore y Aimee Wagstaff en un comunicado a la prensa.


El 13 de mayo, tribunales de California (Estados Unidos) determinaron que la multinacional debe pagar 2000 millones de dólares a un matrimonio (Alva y Alberta Pilliod) que utilizó Roundup y contrajo cáncer. La sentencia afirma que la empresa actuó con “negligencia”, al ocultar las consecuencias del veneno. El jurado determinó que el “diseño” del Roundup (marca comercial de Monsanto) fue la causa principal del daño, confirmó que el químico representa “un peligro importante” para las personas que lo utilizan, afirmó que Monsanto “no proporcionó una advertencia adecuada sobre los riesgos potenciales” y ésto representó un factor importante para provocar el daño en la salud de los Pilliod.
El jurado de Estados Unidos determinó que Monsanto diseño, fabricó y distribuyó Roundup de “forma negligente”, afirmó que la compañía sabía (o debía saber) que Roundup era peligroso o que podría provocar daños y no advirtió de forma apropiada. El otro punto clave, que elevó la condena de 2000 millones de dólares, el fallo confirma que Monsanto actuó con “vicio, dolo o mala fe” al poner su herbicida en el mercado y no advertir sobre los riesgos que implicaba.


Monsanto-Bayer acumula, sólo en Estados Unidos, más de 13.000 demandas. Una muestra de la crisis de la compañía alemana: perdió casi el 40 por ciento de su valor bursátil desde que adquirió a Monsanto.


¿Escuelas o transgénicos?


El Foro Ecologista de Paraná (Entre Ríos) y el sindicato docente Agmer (Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos) presentaron en agosto de 2018 un amparo ambiental para proteger de agrotóxicos a los niños y trabajadores de las escuelas rurales. El juez Oscar Daniel Benedetto, de la Cámara II de la Sala II se expidió el 1 de octubre: en un fallo judicial sin precedentes, prohibió fumigar con agrotóxicos a menos de 1000 metros de las escuelas de Entre Ríos. Y la distancia de protección se extiende a 3000 metros si las aplicaciones son aéreas. La protección abarcó a todas las escuelas de la provincia.


«Es imposible de obviar que el modelo de producción agrícola puede generar un creciente problema de salud pública, debido a que los plaguicidas contienen sustancias químicas tóxicas que afectan a los cultivos, pero que muy probablemente también tengan efectos nocivos en la salud de la población rural», se lee entre los fundamentos del fallo, de 21 páginas.
El juez Benedetto tuvo presente el principio precautorio vigente en la Ley General del Ambiente (25675): «En materia ambiental se impone la necesidad de adoptar un criterio de precaución (…) El peligro inminente se materializa en la amenaza de la aplicación de los agrotóxicos. Y destacó que la falta de certeza científica sobre sus consecuencias no me parece un argumento que justifique la improponibilidad de la acción, sino todo lo contrario, ya que no es posible soslayar que se trata de una situación extremadamente delicada y sensible, estando en juego la salud de miles de niños entrerrianos».


El amparo que protege las escuelas fue apelado cuestionado por el gobernador Gustavo Bordet, que el 2 de enero de 2019 publicó un decreto contrario al fallo y redujo a sólo 100 metros la protección de las escuelas rurales.


El Foro Ecologista de Paraná, ya como parte de la «Coordinadora por una Vida sin Agrotóxicos en Entre Ríos. Basta es basta» (reúne a asambleas socioambientales, organizaciones sociales y docentes), presentó un amparo contra el decreto. En marzo de 2019 una sentencia judicial anuló el decreto del gobernador Bordet.


El presidente Macri, en apoyo explícito al agronegocio, cuestionó al Poder Judicial: “Es un fallo irresponsable. Pone en peligro el trabajo de muchos entrerrianos».


La Coordinadora «Basta es Basta» le contestó en un comunicado: «Señor presidente, nuestros gurises merecen el mismo ambiente que su hija Antonia».


El miércoles 15 de mayo, el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos, máximo tribunal provincial, declaró la inconstitucionalidad del decreto del gobernador Gustavo Bordet, que permitía fumigar a solo 100 metros de las escuelas rurales. De esta forma, continua vigente el amparo ambiental que aleja las fumigaciones terrestres a 1000 metros de las escuelas (3000 si son aéreas).


El jueves 23 de mayo se produjo una insólita manifestación en Paraná: productores sojeros exigieron que el Poder Judicial que revierta el fallo y propusieron cerrar las escuelas para poder seguir fumigando con agrotóxicos.


Pruebas


Un argumento recurrente de los defensores del agronegocio es que “no existen pruebas” de los efectos del glifosato. A nivel internacional son muy conocidos los estudios del investigador francés Gilles-Eric Seralini, especialista en biología molecular y docente de la Universidad de Caen (Francia). Confirmó que el herbicida Roundup estimula la muerte de las células de embriones humanos, lo que podría provocar malformaciones,abortos, problemas hormonales o de reproducción, además de distintos tipos de cánceres. También demostró la conformación de tumores en roedores alimentados con transgénicos.

Le implicó réplicas personalizadas de Monsanto, con campaña mediática de difamación incluida.


La estocada mayor sucedió en marzo de 2015. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) es un ámbito especializado de la Organizaciones Mundial de la Salud (OMS). Luego de un año de trabajo de 17 expertos de once países, emitió un documento inédito: “Hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin)”. Detalló que la evidencia en humanos corresponde a la exposición de agricultores de Estados Unidos, Canadá y Suecia, con publicaciones científicas desde 2001. Y destacó que el herbicida “también causó daño del ADN y los cromosomas en las células humanas” (situación que tiene relación directa con el cáncer).


Con la nueva evaluación el glifosato fue categorizado en el “Grupo 2A”, que significa en parámetros de la Organización Mundial de la Salud: “Probablemente cancerígeno para los seres humanos”. Esta categoría se utiliza cuando hay “pruebas limitadas” de carcinogenicidad en humanos y “suficiente evidencia” en animales de experimentación. La evidencia “limitada” significa que existe una “asociación positiva entre la exposición al químico y el cáncer” pero que no se pueden descartar “otras explicaciones”. El IARC-OMS trabaja sobre cinco categorías de sustancias que tienen relación con el cáncer. El “Grupo 2A” es el segundo nivel de peligrosidad, sólo superado por “Grupo 1”, donde se ubican, por ejemplo, el asbesto y la radiación ionizante.


Monsanto, que entre sus argumentos utilizaba hasta ese momento informes de la IARC, pasó a acusarla de hacer “ciencia basura”

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A nivel local, en 2018 se publicó “Antología tóxica del glifosato”, una minuciosa recopilación de 830 trabajos académicos (de Argentina y del exterior) que dan cuenta de los efectos del glifosato y su vínculo con el cáncer, malformaciones, intoxicaciones y abortos espontáneos, entre otras consecuencias.


«Esta recopilación suma 830 artículos científicos o papers, es decir: informes de investigaciones clínicas, experimentales, de laboratorio, revisiones, contestaciones, recopilación, resúmenes de congresos, que han sido objeto de publicación en revistas o journales científicos. Todos los trabajos han sido sometidos a revisión por un comité de científicos y aprobados para su publicación al ser considerados significativos», explica el trabajo, realizado por Eduardo Martín Rossi, integrante del colectivo Paren de Fumigar de Santa Fe, que se decidió a analizar y estudiar todas las publicaciones para desmentir los dichos de los publicistas del agronegocios.


De 182 páginas, se puede acceder vía Internet (https://bit.ly/2mewyYH ), cuenta con el detalle y link de de las investigaciones. Más de cien son de universidades públicas de Argentina (UBA, La Plata, Río Cuarto, Litoral). El primer capítulo precisa 141 trabajos sobre el impacto del glifosato en la salud humana. El capítulo dos detalla 102 investigaciones sobre «mecanismo de fisiopatología celular de cáncer». El capítulo tres se dedica a «toxicidad en los sistemas orgánicos», con 89 publicaciones académicas. El capítulo cuatro se dedica a trabajos específicos de impacto «en la biodiversidad», con 336 investigaciones.


«No es casualidad que en los pueblos agrícolas se multiplique el hipotiroidismo, el asma bronquial, los trastornos reproductivos y las enfermedades oncológicas produciendo un cambio evidente en el patrón de morbilidad y mortalidad», alerta el trabajo.

La recopilación recuerda que Monsanto publicitó «con información falsa que el glifosato era biodegradable». En 2007 Monsanto fue condenada en Francia por publicidad engañosa.

Decenas de investigaciones dan cuenta, desde hace décadas, que el herbicida «es altamente persistente en el ambiente, en el suelo y cursos de agua».
Entre las empresas que comercializan glifosato en Argentina figuran Monsanto, Bayer, Syngenta, Red Surcos, Atanor, Asociación de Cooperativas Argentinas, Nufram, Agrofina, Nidera, DuPont, YPF y Dow.


La antología recuerda que la autorización de los agrotóxicos (llamado «fitosanitarios» por las empresas y funcionarios) se realiza en base a estudios de las propias empresas y que sólo analiza los efectos agudos (no investigan qué produce un químico en el largo plazo de exposición). En el caso de glifosato, «Monsanto sólo experimentó tres meses con roedores». En base a ese estudio, la empresa aseguró que el herbicida no producía efectos adversos.


«Científicos independientes midieron efectos crónicos (durante dos años). A partir del cuarto mes los roedores machos presentaron tumores. A partir del séptimo mes comenzó el mismo proceso en hembras. Y en el mes 24, el 80 por ciento de los roedores tuvo tumores», explica la recopilación.


Más de un centenar de trabajos científicos son de universidades públicas de Argentina, entre ellos el grupo de investigación de Rafael Lajmanovich (doctor en ciencias naturales de la Universidad Nacional del Litoral), que confirmó el efecto letal del glifosato en anfibios, y el Equipo Multidisciplinario de Interacción Socioambiental (Emisa), de la Universidad Nacional de La Plata, que demostraron la presencia de glifosato en alimentos, ríos, patios de escuelas y hasta en la lluvia.

El modelo


El problema de fondo no es el glifosato. Se hace eje en él porque es el más utilizado, el que más facturación produce a las compañías y, al mismo tiempo, que más denuncias provoca.
Las voces críticas al agro transgénico (campesinos, indígenas, asambleas socioambientales, académicos) cuestionan el modelo de agronegocio, en base a transgénicos y decenas de agrotóxicos, y en manos de un puñado de multinacionales.


Cuatro empresas que dominan el mercado de semillas y agrotóxicos: Bayer-Monsanto, ChemChina-Syngenta, Brevant (Dow y Dupont) y Basf. En 2015 facturaron 85.000 millones de dólares y, según proyecciones de Bayer, llegarán 120.000 millones en 2025.


“Controlan precio, innovación e impacta en las políticas agrícolas. Países que están con un alto grado de agricultura industrial, como Argentina, pasan a estar en situación de vulnerabilidad. Incluso en términos de soberanía. Estas empresas tienen un poder de negociación que es mucho más que de negociación, es de imposición sobre un país, incluso con leyes a medida”, explicó Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración).


La Relatoría Especial sobre el Derecho a la Alimentación es el máximo espacio de Naciones Unidas dedicado al tema. Al frente está la especialista Hilal Elver, de origen turco. Visitó la Argentina en septiembre de 2018 y confeccionó un informe para el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.


«En el marco de la agricultura industrial a gran escala, es esencial que se tome en cuenta el verdadero costo de los métodos de producción en relación con el suelo y los recursos hídricos, y el impacto de la degradación ambiental sobre generaciones futuras, en lugar de concentrarse únicamente en la rentabilidad y el crecimiento económico a corto plazo», alertó la relatora especial de Naciones Unidas.


Dedicó un apartado especial al glifosato: «Se aplica indiscriminadamente en la Argentina, sin tener en cuenta la existencia de escuelas o pueblos en las cercanías. Como resultado de ello, se me ha informado acerca de un aumento en la cantidad de personas que han perdido la vida o padecen enfermedades que ponen en riesgo su vida (…) La exposición a plaguicidas puede tener efectos muy peligrosos para la salud de los seres humanos, en especial para niños y mujeres embarazadas que son más vulnerables».


Hilal Elver cuestionó que la agricultura industrial está controlada por pocas y grandes empresas, y alertó que el Gobierno ya decidió su rol: «Durante las entrevistas con funcionarios de la Secretaría de Agroindustria observé una tendencia a apoyar el modelo agroindustrial y a realizar serios recortes en el apoyo, el personal y el presupuesto del sector de la Agricultura Familiar, incluido el despido de casi 500 trabajadores y expertos».


Reivindicó el papel de la agricultura campesina. En la conclusión resaltó: «Reitero la importancia de la agricultura familiar para lograr el objetivo de una alimentación adecuada y saludable para todos los argentinos. Debería ponerse empeño en promover la agricultura familiar como prioridad. Es la única manera de lograr un equilibrio, única manera de lograr una solución sostenible y justa para el pueblo argentino».


En mayo pasado, en la ciudad de Buenos Aires, se realizó un inédito “foro agrario”, que reunió durante dos días a más de 3000 campesinos, indígenas, productores familiares. Impulsado por la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), entre otras organizaciones, elaboró propuesta concretas de políticas públicas para el sector rural, con una urgente democratización de la política agropecuaria.


Entre las políticas a implementar: acceso a la tierra, basta de fumigaciones con agrotóxicos, fomento de la agroecología como política de Estado, soberanía alimentaria y un tema que irrita a los conservadores transgénicos argentinos: reforma agraria integral.


Este artículo es parte del proyecto Atlas del Agronegocio Transgénico en el Cono Sur realizado con el apoyo de Misereor

Por Darío Aranda
30 mayo 2019 0

Notas

1 Pengue, W. 2005. Cultivos transgénicos: ¿hacia dónde vamos? Agricultura Industrial y Transnacionalización en América Latina. PNUMA. Serie Textos Básicos para la Formación Ambiental.
2 http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Transgenicos_en_el_Cono_Sur._Boletin_N_485_de_la_RALLT
3 https://naturalezadederechos.org/
Publicado originalmente en biodiversidadla.org

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