Martes, 21 Abril 2020 06:16

Releyendo La peste de Albert Camus

Releyendo La peste de Albert Camus

Algunos fragmentos a propósito de la pandemia actual

 ´´Todo lo que el hombre puede ganar al juego de la peste y de la vida es el conocimiento y el recuerdo´´. La frase del libro La Peste de Albert Camus, publicada en 1947, nos revela que la novela, en un gran porcentaje, es una radiografía de lo que estamos viviendo con la pandemia global actual, claro, guardando las proporciones, ya que la peste descrita por Camus transcurre solo en la ciudad de Orán, pero los sucesos que día a día y mes tras mes van ocurriendo, se asemejan en buena parte a ciertas situaciones que hoy por hoy estamos viviendo, tales como el encierro, el miedo, el pánico, el alejamiento de familias, de amigos, conocidos; la soledad citadina, el terror al contagio, el desbordamiento de los hospitales, la suspensión de los rituales funerarios, la injusticia, el desabastecimiento, la desidia administrativa, la soledad, el individualismo, y junto a todo esto, la solidaridad y el compromiso ético.

La gran novela de Camus, publicada a dos años de finalizada la Segunda Guerra Mundial, es una reflexión sobre el absurdo de la existencia, el encierro y el exilio, la soledad, lo individual y lo colectivo, la muerte, la cotidianidad, la solidaridad, la amistad, el amor, cuando todos estos aspectos están bajo la amenaza de ser liquidados, destruidos.

Veamos algunos parajes de la novela que dan cuenta de ello:**

-- ´´Esta separación brutal, sin límites, sin futuro previsible, nos dejaba desconcertados´´.

-- ´´Así, pues, lo primero que la peste trajo a nuestros conciudadanos fue el exilio. Y el cronista está persuadido de que puede escribir aquí en nombre de todo lo que él mismo experimentó entonces, puesto que lo experimentó al mismo tiempo que otros muchos de nuestros conciudadanos. Pues era ciertamente un sentimiento de exilio aquel vacío que llevábamos dentro de nosotros, aquella emoción precisa; el deseo irrazonado de volver hacia atrás o, al contrario, de apresurar la marcha del tiempo, eran dos flechas abrasadoras en la memoria´´.

-- ´´Esta separación brutal, sin límites, sin futuro previsible, nos dejaba desconcertados, incapaces de reaccionar contra el recuerdo de esta presencia todavía tan próxima y ya tan lejana que ocupaba ahora nuestros días. De hecho sufríamos doblemente, primero por nuestro sufrimiento y además por el que imaginábamos en los ausentes, hijo, esposa o amante´´.

-- ´´En tales momentos de soledad, nadie podía esperar la ayuda de su vecino; cada uno seguía solo con su preocupación. Si alguien por casualidad intentaba hacer confidencias o decir algo de sus sufrimientos, la respuesta que recibía le hería casi siempre. Entonces se daba cuenta de que él y su interlocutor hablaban cada uno cosas distintas´´.

-- ´´Pues bien, lo que caracterizaba al principio nuestras ceremonias ¡era la rapidez! Todas las formalidades se habían simplificado y en general las pompas fúnebres se habían suprimido. Los enfermos morían separados de sus familias y estaban prohibidos los rituales velatorios; los que morían por la tarde pasaban la noche solos y los que morían por la mañana eran enterrados sin pérdida de momento. Se avisaba a la familia, por supuesto, pero, en la mayoría de los casos, ésta no podía desplazarse porque estaba en cuarentena si había tenido con ella al enfermo´´.

-- ´´Un cura recibía el cuerpo, pues los servicios fúnebres habían sido suprimidos en la iglesia. Se sacaba el féretro entre rezos, se le ponían las cuerdas, se le arrastraba y se le hacía deslizar: daba contra el fondo, el cura agitaba el hisopo y la primera tierra retumbaba en la tapa. La ambulancia había ya partido para someterse a la desinfección y, mientras las paletadas de tierra iban sonando cada vez más sordamente, la familia se amontonaba en el taxi. Un cuarto de hora después estaban en su casa.

Así, todo pasaba con el máximo de rapidez y el mínimo de peligro. Y, sin duda, por lo menos al principio, es evidente que el sentimiento natural de las familias quedaba lastimado. Pero, en tiempo de peste, esas son consideraciones que no es posible tener en cuenta: se había sacrificado todo a la eficacia´´.

- ´´El Doctor Rieux… sabía también que si las estadísticas seguían subiendo, ninguna organización, por excelente que fuese, podría resistir; sabía que los hombres acabarían por morir amontonados y por pudrirse en las calles, a pesar de la prefectura; y que la ciudad vería en las plazas públicas a los agonizantes agarrándose a los vivos con una mezcla de odio legítimo y de estúpida esperanza. Este era el género de evidencia y de aprensiones que mantenía en nuestros conciudadanos´´.

 

Al ir desapareciendo la peste, las percepciones en Orán son ambiguas. Por un lado, la idea de que la plaga había liquidado toda noción de esperanza y de porvenir, dejando una sensación de derrota, cierta atmósfera apocalíptica y de escepticismo. Veamos algunas de ellas:

-- ´´Sin memoria y sin esperanza, vivían instalados en el presente. A decir verdad, todo se volvía presente. La peste había quitado a todos la posibilidad de amor e incluso de amistad. Pues el amor exige un poco de porvenir y para nosotros no había ya más que instantes´´.

-- ´´Podemos decir, para terminar, que los separados ya no tenían aquel curioso privilegio que al principio los preservaba. Habían perdido el egoísmo del amor y el beneficio que conforta. Ahora, al menos, la situación estaba clara: la plaga alcanzaba a todo el mundo´´.

-- ´´Después de todo... -repitió el doctor y titubeó nuevamente mirando a Tarrou con atención-, esta es una cosa que un hombre como usted puede comprender. ¿No es cierto, puesto que el orden del mundo está regido por la muerte, que acaso es mejor para Dios que no crea uno en él y que luche con todas sus fuerzas contra la muerte, sin levantar los ojos al cielo donde Él está callado?

-Sí -asintió Tarrou-, puedo comprenderlo. Pero las victorias de usted serán siempre provisionales, eso es todo.

Rieux pareció ponerse sombrío.

-Siempre, ya lo sé. Pero eso no es una razón para dejar de luchar.

-No, no es una razón. Pero me imagino, entonces, lo que debe de ser esta peste para usted.

-Sí -dijo Rieux-, una interminable derrota´´.

-- ´´En verdad, era difícil saber si se trataba de una victoria, únicamente estaba uno obligado a comprobar que la enfermedad parecía irse por donde había venido. La estrategia que se le había opuesto no había cambiado: ayer ineficaz, hoy aparentemente afortunada. Se tenía la impresión de que la enfermedad se había agotado por sí misma o de que acaso había alcanzado todos sus objetivos. Fuese lo que fuese, su papel había terminado´´.

-- ´´En unos, la peste había hecho arraigar un escepticismo profundo del que ya no podían deshacerse. La esperanza no podía prender en ellos. Y aunque el tiempo de la peste había pasado, ellos continuaban viviendo según sus normas. Estaban atrasados con respecto a los acontecimientos. En otros, y éstos se contaban principalmente entre los que habían vivido separados de los seres que querían, después de tanto tiempo de reclusión y abatimiento, el viento de la esperanza que se levantaba había encendido una fiebre y una impaciencia que les privaban del dominio de sí mismos. Les entraba una especie de pánico al pensar que podían morir, ya tan cerca del final, sin ver al ser que querían y sin que su largo sufrimiento fuese recompensado´´.

-- ´´ Ya en aquella época había pensado en ese silencio que se cierne sobre los lechos donde mueren los hombres. En todas partes la misma pausa, el mismo intervalo solemne, siempre el mismo aplacamiento que sigue a los combates: era el silencio de la derrota´´.

 

Por otro lado, la idea de haberle ganado la batalla a la peste hace que sus habitantes salgan a festejarlo a las calles, retornando lentamente a las condiciones de una cotidianidad no avasallada, libre al fin del miedo y de la muerte:

-- ´´ Las puertas de la ciudad se abrieron por fin al amanecer de una hermosa mañana de febrero, saludadas por el pueblo, los periódicos, la radio y los comunicados de la prefectura. Le queda aún al cronista por relatar las horas de alegría que siguieron a la apertura de las puertas, aunque él fuese de los que no podían mezclarse enteramente a ella.

Se habían organizado grandes festejos para el día y para la noche. Al mismo tiempo, los trenes empezaron a humear en la estación, los barcos ponían ya la proa a nuestro puerto, demostrando así que ese día era, para los que gemían por la separación, el día del gran encuentro.

Se imaginará fácilmente lo que pudo llegar a ser el sentimiento de la separación que había dominado a tantos de nuestros conciudadanos´´.

-- ´´Al mediodía, el sol, triunfando de las ráfagas frías que pugnaban en el aire desde la mañana, vertía sobre la ciudad las ondas ininterrumpidas de una luz inmóvil. El día estaba en suspenso. Los cañones de los fuertes, en lo alto de las colinas, tronaban sin interrupción contra el cielo fijo. Toda la ciudad se echó a la calle para festejar ese minuto en el que el tiempo del sufrimiento tenía fin y el del olvido no había empezado.

Se bailaba en todas las plazas. De la noche a la mañana el tránsito había aumentado considerablemente y los automóviles, multiplicados de pronto, circulaban por las calles invadidas. Todas las campanas de la ciudad, echadas a vuelo, sonaron durante la tarde, llenando con sus vibraciones un cielo azul y dorado. En las iglesias había oficios en acción de gracias. Y al mismo tiempo, todos los lugares de placer estaban llenos hasta reventar, y los cafés, sin preocuparse del porvenir, distribuían el último alcohol. Ante sus mostradores se estrujaba una multitud de gentes, todas igualmente excitadas, y entre ellas numerosas parejas enlazadas que no temían ofrecerse en espectáculo. Todos gritaban o reían. Las provisiones de vida que habían hecho durante esos meses en que cada uno había tenido su alma en vela, las gastaban en este día que era como el día de su supervivencia. Al día siguiente empezaría la vida tal como es, con sus preocupaciones. Por el momento, las gentes de orígenes más diversos se codeaban y fraternizaban.

La igualdad que la presencia de la muerte no había realizado de hecho, la alegría de la liberación la establecía, al menos por unas horas´´.

Todo esto da a los habitantes de Orán conciencia de que la peste había pasado dejando a su paso luto, encierros, punzantes recuerdos, muerte, dolor, soledades, y con ello también la idea de renacer de las cenizas, como un ave Fénix de los escombros:

-- ´´Entre la luz suave y límpida que descendía sobre la ciudad se elevaban los antiguos olores a carne asada y a anís. A su alrededor, caras radiantes se volvían hacia el cielo. Hombres y mujeres se estrechaban unos a otros, con el rostro encendido, con todo el arrebato y el grito del deseo. Sí, la peste y el terror habían terminado y aquellos brazos que se anudaban estaban demostrando que la peste había sido exilio y separación en el más profundo sentido de la palabra´´.

-- ´´Sí, todos habían sufrido juntos, tanto en la carne como en el alma, de una ociosidad difícil, de un exilio sin remedio y de una sed jamás satisfecha. Entre los amontonamientos de cadáveres, los timbres de las ambulancias, las advertencias de eso que se ha dado en llamar destino, el pataleo inútil y obstinado del miedo y la rebeldía del corazón, un profundo rumor había recorrido a esos seres consternados, manteniéndolos alerta, persuadiéndolos de que tenían que encontrar su verdadera patria. Para todos ellos la verdadera patria se encontraba más allá de los muros de esta ciudad ahogada. Estaba en las malezas olorosas de las colinas, en el mar, en los países libres y en el peso vital del amor. Y hacia aquella patria, hacia la felicidad era hacia donde querían volver, apartándose con asco de todo lo demás´´.

El doctor Rieux, cronista y narrador, da cuenta de lo que la peste ha generado en Orán. Sabe que muchas emociones contradictorias han surgido de esta tragedia, como fatales individualismos y egoísmos, pero también una desinteresada solidaridad y entrega:

-- ´´Del puerto oscuro subieron los primeros cohetes de los festejos oficiales. La ciudad los saludó con una sorda y larga exclamación. Cottard, Tarrou, aquellos y aquella que Rieux había amado y perdido, todos, muertos o culpables, estaban olvidados. El viejo tenía razón, los hombres eran siempre los mismos. Pero esa era su fuerza y su inocencia y era en eso en lo que, por encima de todo su dolor, Rieux sentía que se unía a ellos´´.

-- ´´En medio de los gritos que redoblaban su fuerza y su duración, que repercutían hasta el pie de la terraza, a medida que los ramilletes multicolores se elevaban en el cielo, el doctor Rieux decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimoniar en favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio.

Pero sabía que, sin embargo, esta crónica no puede ser el relato de la victoria definitiva´´.

Y sin embargo, con la lucidez que poseen los escépticos, aquellos que siempre sospechan y dudan, el doctor Rieux entendía que esa alegría, que se manifestaba en la ciudad por el fin de la peste, estaba siempre amenazada, por lo que el último párrafo de la novela nos lanza a la incertidumbre, rasga el velo de una ficticia alegría y de una vana esperanza, nos da conciencia del absurdo, de la fatalidad que tras nuestros gozos se oculta, y que nunca desaparece. Entonces leemos:

-- ´´Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que estamuchedumbre esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa´´.

 

Por Carlos Fajardo Fajardo, poeta y ensayista colombiano.

** Todos los fragmentos han sido tomados de la traducción de Franky Richard.

Publicado enCultura
Lunes, 20 Abril 2020 06:41

Pandemonio

Pandemonio

Qué es peor: gritar "fuego" dentro de un teatro lleno, cuando no hay nada, o gritar "no hay fuego" cuando el teatro se está incendiando? El régimen estadunidense hizo lo segundo, y la consecuencia directa de ello es la multiplicación de víctimas cada día, cada hora, con una tasa mortal desproporcionada entre afroestadunidenses y latinos, entre ellos inmigrantes, ya que la pandemia revela claramente que la peor "condición prexistente" es la pobreza. Para evadir su responsabilidad, Trump y sus cómplices han buscado, igual que siempre, encubrir la realidad y asfixiar, o volver irrelevante la verdad, buscando atrapar a todos dentro del teatro de su reality show. Para lograrlo tiene que crear un pandemonio, abriendo el paso al virus más letal contra las democracias.

Van más de 18 mil declaraciones falsas o engañosas documentadas en lo que va en los tres años del presidente; un promedio de más de 15 diarias (https://www.washingtonpost.com/ graphics/politics/trump-claims- database/?itid=lk_inline_manual_2&itid= lk_inline_manual_2), incluyendo por lo menos 350 acerca del coronavirus. Van 2 mil tuits atacando los medios desde que llegó a la Casa Blanca, acusando que son "enemigos del pueblo" ( https://pressfreedomtracker.us/ blog/trump-crisis-mode-tweets- his-2000th-attack-press/). Todo parte de una estrategia sistemática no sólo para anular la legitimidad de los medios, sino con el fin de minar su credibilidad entre el público y sembrar la duda sobre los hechos y verdades que reportan. (https://cpj.org/reports/ 2020/04/trump-media-attacks- credibility-leaks.php).

“Muchos de los que estábamos profundamente preocupados sobre Trump desde el inicio, lo estábamos específicamente sobre qué ocurriría cuando llegara su momento del incendio del Reichstag”, comenta Jason Stanley, profesor de filosofía de Yale y autor de Cómo funciona el fascismo, en comentarios a The New Yorker. Observó que a diferencia de ese incidente usado por Hitler para culpar a los comunistas e imponer la suspensión de libertades civiles en Alemania, esta crisis del coronavirus no fue fabricada, pero Trump la está usando de la misma manera, ocupando la atención publica, exigiendo obediencia, y buscando ampliar sus poderes ejecutivos. El magnate habla y hace política como fascista, y aunque aún no ha logrado gobernar como uno, Stanley –entre otros– no descarta que podría llegar una coyuntura en la cual eso ocurra. Señala que mucha gente lo acusa de exagerar cuando usa la palabra fascismo, pero les advierte que será muy tarde cuando "ya esté el campo de concentración".

Entre otros actos recientes que podrían aumentar estas preocupaciones, Trump declaró que "el presidente tiene autoridad total", despidió al inspector independiente encargado de vigilar el uso del fondo de rescate económico para empresas para nombrar a uno de sus leales, y amenazó con cerrar esta sesión del Congreso para instalar a funcionarios sin tener que esperar su ratificación, algo que ninguno de sus antecesores se había atrevido ni a pensar.

La semana pasada, Trump tuiteó: “Liberen Minnesota… liberen Michigan… liberen Virginia”, en apoyo a agrupaciones de manifestantes derechistas, algunos armados y otros con sus niños, quienes llegaron a las sedes del gobierno estatal de esas entidades –todos con gobernadores demócratas– para exigir el fin de las medidas de distanciamiento social contra el coronavirus. Una manifestante llevaba una pancarta en que se leía: "distanciamiento social = comunismo". Críticos señalaron que Trump estaba incitando violar la ley al respaldar el derrocamiento de esos gobiernos.

Mientras, aunque la estrategia trumpista para su relección es redoblar su mensaje ultranacionalista (por eso los ataques a la OMS y China, y contra las amenazas extranjeras, incluidos los migrantes), estas maniobras ominosas no se quedan dentro de estas fronteras, advirtió Noam Chomsky en entrevista con Democracy Now: “Al grado de que uno puede detecta alguna política coherente en la locura de la Casa Blanca… hay un esfuerzo para construir una internacional de los estados más reaccionarios y opresores, encabezados por el gánster en la Casa Blanca”.

El pandemonio de la pandemia podría ser más peligroso que el virus.

https://www.youtube.com/ watch?v=wyjNRmSPVMM

https://www.youtube.com/watch?v= la1q1aRUaNg&feature=youtu.be

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Dos cicilistas el sábado en Piccadilly Circus, en Londres.Aaron Chown / AP

En plena crisis, se libra un pulso por entender el futuro e influir en él. Algunos expertos dudan de un cambio radical

La carrera de las predicciones ha comenzado. Desde hace semanas, Gobiernos, instituciones internacionales, economistas, laboratorios de ideas y gurús se han embarcado en una competición por explicar cuanto antes el mundo de mañana.

Nadie sabe todavía cómo terminará esta fase de la crisis de la covid-19, la enfermedad causada por el virus SARS-Cov-2 que en cuatro meses se ha extendido desde China al resto del planeta, ha matado a más de 155.000 personas y ha confinado a la mitad de la humanidad. No está claro cómo será la salida del confinamiento, ni cuándo una vacuna garantizará el regreso a la normalidad. Nadie está seguro de cuál será la normalidad dentro de unos meses. Pero el instinto humano de ir un paso adelante —y la necesidad práctica de prepararse para el nuevo mundo y de influir en él— es el motor que lleva a una sobreproducción de documentos para aclararse en la tormenta.

“Es precisamente cuando las cosas son complicadas y están en movimiento cuando es útil hacer previsiones para ver más claro”, dice Bruno Tertrais, director adjunto de la Fondation pour la Recherche Stratégique en París, autor de El año de la rata. Consecuencias estratégicas de la crisis del coronavirus, un informe claro y conciso sobre lo que se avecina.

Hay dos bandos en la fiebre prospectiva. Primero, el de quienes creen que “ya nada será igual”, “habitaremos un mundo distinto”, “es el fin del capitalismo y de la globalización”. “Es una conmoción antropológica profunda. Hemos detenido medio planeta para salvar vidas: no hay precedentes en nuestra historia”, ha declarado el presidente francés, Emmanuel Macron.

El segundo bando es el de los cautos. Son quienes, mirando a la historia, desconfían de las fechas que todo lo transforman. Y quienes sostienen que el coronavirus, más que marcar un corte en la historia, acentuará tendencias en marcha. O quienes incluso advierten de la posibilidad de un retorno a lo de siempre, el business as usual, “la vida normal”, como dice Donald Trump.

Tertrais esboza varias tendencias: un retroceso de la mundialización; un declive de líderes populistas acompañado del éxito paradójico de las ideas del soberanismo y la defensa de las fronteras; el retorno del Estado protector; el auge de las sociedades de la vigilancia; el riesgo de acciones oportunistas por parte de Estados y organizaciones: la tentación de pescar en río revuelto. La última tendencia, a contracorriente de una predicción muy extendida, es que ninguna potencia —tampoco China— saldrá reforzada.

Tertrais describe el coronavirus como una “sorpresa estratégica” comparable a la caída del muro de Berlín en 1989 o la crisis financiera de 2008. No todas las “sorpresas estratégicas” provocan las consecuencias esperadas: en 2001, tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, un columnista de The New York Times pronosticó la Tercera Guerra Mundial. En 2008, el presidente francés Nicolas Sarkozy creyó llegado el momento de la “refundación del capitalismo”. La hora actual se parece quizás a la caída del Muro: un acontecimiento que entraba dentro del espectro de lo posible, aunque nadie lo previó entonces; y un mundo a ciegas durante meses. Todo podía salir muy bien, o muy mal. “Nadie sabía lo que iba a ocurrir”, recordaba hace unos meses el historiador Pierre Grosser. “Pensábamos que la Unión Soviética iba a implosionar pero no sabíamos si sería muy peligroso”.

Nathalie Tocci, directora del Istituto Affari Internazionali en Roma, habla de un posible “momento Suez” para Estados Unidos en alusión a la crisis del canal de Suez en 1956 que precipitó el fin del Reino Unido como potencia mundial. “No es que China vaya a ser el nuevo imperio, pero es un momento en el que la potencia global de China se consolida. Tendrá un poder de atracción, un soft power o poder blando, que no se ejercita de manera coercitiva”, dice.

En el informe El orden internacional y el proyecto europeo en tiempos de la covid-19, Tocci dibuja dos escenarios: uno de cierre —nacionalismo, proteccionismo, rivalidad entre potencias e influencia china— y otro de apertura que podría conducir a una mayor cooperación global. “Si me pregunta cuál de estas dos dinámicas es más fuerte, no lo sé”, apunta Tocci. “Pero sé que hay algo que marcará la diferencia: el liderazgo. Y hoy el liderazgo prácticamente no existe. Sin liderazgo, temo que vayamos más en la dirección de la competición que de la cooperación”.

“No sabemos qué sucederá, pero vale la pena pensar en ello. Mucho dependerá de cómo salimos y con qué daños”, dice Gregory Treverton, exdirector del Consejo Nacional de Inteligencia, la célula prospectiva de la inteligencia de Estados Unidos. Su trabajo consistía en imaginar escenarios. Y uno de los que imaginó fue el de una pandemia en 2023. “Si se mira lo que ya ocurría antes de la crisis, había un aumento del nacionalismo, de proteccionismo, de la tensión entre EE UU y China, de la desconexión entre la gente y los Gobiernos”, reflexiona. “La pregunta es cómo afecta la covid-19 a esto. La respuesta es que, a corto plazo, lo exacerbará”.

Warren Hatch, presidente de la empresa de pronósticos Good Judgment, considera que una previsión geopolítica —sobre el ascenso de China y el declive de Estados Unidos— debería acotarse y desgranarse en preguntas concretas y verificables: sobre la evolución del PIB chino o la contribución de este país a las organizaciones internacionales.

A la pregunta sobre si esta crisis lo cambia todo, Hatch responde: “Mucho de lo que solíamos hacer y que ahora parece inimaginable, como ir a eventos deportivos, creo que lo haremos de nuevo: inventaremos algo. Por otro lado, hay cosas que ya estaban cambiando y se acelerarán: la idea de trabajar desde casa, por ejemplo, o ver al médico desde el domicilio por Internet”.

Entre todas las previsiones que circulan sobre el mundo que saldrá de esta crisis del coronavirus, hay una que puede avanzarse sin miedo al error: será un mundo obsesionado por las pandemias. Tras los atentados de 2001, el terrorismo se convirtió en el centro de gravedad, que no dejó ver otras amenazas.

Podría ocurrir ahora lo mismo, con las pandemias en el lugar del terrorismo. “En efecto, existe el riesgo”, dice Tertrais, “de que en los próximos cinco años la pandemia sea considerada como el riesgo número uno y que los otros se vean menos”.

Entre las amenazas, se cita el cambio climático. O más pandemias. “Esto es un ensayo general”, dice Treverton. “Imagine una pandemia tan letal como el ébola y tan transmisible como la covid-19. No veo otra amenaza semejante”.


Una “competición áspera”, según la visión francesa

"El mundo posterior a las crisis se prepara durante la crisis, y no al final”, afirma un informe del Centro de Análisis, previsión y estrategia (CAPS) del Quai d’Orsay, una especie de laboratorio de ideas interno del Ministerio de Exteriores francés. El informe, revelado a finales de marzo por el diario Le Monde, no fija la política oficial francesa, sino que apunta líneas de reflexión estratégica ante la “competición áspera” que se anuncia. El punto de partida es que el día después será convulso y que los prolegómenos se juegan en estos momentos. Las amenazas son múltiples: desde la estabilidad política a la paz social. El informe alerta sobre “el relato chino”: el posible atractivo futuro de su modelo, reforzado por la propaganda. Por eso, es necesario “no solo desarrollar un contrarrelato sino poder apoyarse en un balance elocuente y poner en evidencia las diferencias de método”. Y añade: “Porque, a fin de cuentas, ‘la historia la escriben los vencedores”. Los vacíos de poder y el aprovechamiento que puedan hacer potencias como China o Rusia puede conducir a “una aceleración de la redistribución de las cartas”. Los autores no tercian en el debate sobre si estamos ante un giro radical o un retorno a las inercias del pasado. “Una crisis de tal magnitud siempre es la ocasión para reorientaciones profundas”, se lee. “Pero no implica mecánicamente ninguna de estas reorientaciones. Al final es la política la que las impone, o la que no está a la altura de la ocasión”.

París - 18 abr 2020 - 17:30 COT

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La Universidad de Oxford podría tener lista la vacuna contra el coronavirus en agosto

John Bell, asesor del Gobierno británico, explicó que la universidad comenzó las pruebas en humanos el jueves pasado y que posiblemente se sabrá el próximo mes si la posible vacuna obtiene una respuesta contundente frente al nuevo virus.

Las investigaciones llevadas a cabo por la Universidad de Oxford para fabricar una vacuna contra el coronavirus pueden estar completadas en agosto, informó este sábado John Bell, asesor del Gobierno británico. El científico señaló que la universidad comenzó las pruebas en humanos el jueves pasado y que posiblemente se sabrá el próximo mes si esta posible vacuna obtiene una respuesta contundente frente al nuevo virus.

 “¿Protegerá a la gente? Eso no se probó y sólo se probará una vez que se haya vacunado a un número significativo de personas, se las haya expuesto al virus y se haya contado cuántas personas contrajeron el coronavirus en esa población”, explicó Bell a la BBC. El profesional forma parte de un comité de expertos del ámbito académico y empresarial que se puso como objetivo desarrollar “tan pronto como sea posible” una vacuna contra la covid-19 que pueda ser producida a nivel masivo.

“Por lo tanto, ni siquiera tendremos una señal para eso hasta mayo. Pero si las cosas siguen su curso y tiene eficacia, entonces creo que es razonable pensar que podrían completar su prueba a mediados de agosto”, precisó el experto. A su vez, agregó que el siguiente problema a resolver sería la fabricación de “miles de millones de dosis”.

En tanto, Sarah Gilbert, profesora de vacunología de la Universidad de Oxford, advirtió el 11 de abril pasado sobre los problemas que viene enfrentando su especialidad en la actualidad. “Las vacunas no reciben suficiente inversión. Son la intervención sanitaria más rentable, pero se pasan por alto. Muchos de nosotros hemos estado diciendo durante años que necesitamos más vacunas contra estos patógenos de brotes y que tenemos que ser capaces de movernos más rápido cuando hay una nueva pandemia”, sostuvo Gilbert en declaraciones a The Times.

Según cifras oficiales, 888 personas fallecieron en las últimas 24 horas en hospitales británicos por coronavirus, por lo que la cifra total de fallecimientos en el Reino Unido ascendió a 15.464, mientras que la cantidad de contagios escaló a 108.692.

El primer ministro sueco, Stefan Lofven. EFE

 El Gobierno sueco podrá a partir de este sábado adoptar medidas inmediatas contra la pandemia del coronavirus gracias a una ley temporal de urgencia y ha anunciado que multiplicará los test a personal en funciones esenciales, aunque mantiene su estrategia más suave que la de la mayoría de países.

El Parlamento sueco aprobó esta semana una reforma de la ley de enfermedades contagiosas, siguiendo el acuerdo anunciado ya antes de Semana Santa por Gobierno y oposición, que permitirá al Ejecutivo cerrar puertos, aeropuertos, estaciones de tren, centros comerciales y restaurantes, entre otros.

La coalición rojiverde en minoría del primer ministro socialdemócrata, Stefan Löfven, podrá también redistribuir material y medicinas entre los municipios, regiones y otros prestadores de servicios sanitarios sin pasar por el Parlamento, aunque este podrá revocar esas medidas en el plazo de unos días.

La reforma no permitirá al Gobierno imponer por su cuenta medidas de confinamiento o de cuarentena que afecten a toda la sociedad, sino que estas deberán ser aprobadas antes por la Cámara, según una ley que estará vigente hasta el 30 de junio.

Al cambio legal se une el anuncio de que a policías, servicios de rescate y otro personal en funciones sociales críticas con síntomas de coronavirus se les realizarán test a partir de ahora, dentro de un plan para llevar a cabo de 50.000 a 100.000 pruebas por semana, frente a las cerca de 20.000 actuales.

EL GOBIERNO APELA A LA RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL

El Gobierno sueco ha reiterado al mismo tiempo que no alterará su estrategia general de informar de algunas recomendaciones generales para proteger sobre todo a los grupos de riesgo y apelar a la responsabilidad individual, si bien se han ido introduciendo de forma progresiva algunas medidas restrictivas.

Suecia no ha cerrado ni guarderías ni escuelas (sí institutos y universidades) y mantiene abiertos con restricciones bares y restaurantes, aunque ha prohibido concentraciones de más de 50 personas.

La tradición de autonomía de las agencias públicas y de que sean los expertos quienes tracen la estrategia general es la principal razón para explicar una línea que ha recibido más críticas fuera que dentro de Suecia, donde el Partido Socialdemócrata y Löfven han experimentado un respaldo creciente en los sondeos.

LAS AUTORIDADES RECHAZAN LAS ACUSACIONES DE PASIVIDAD

"Es un mito que la vida transcurra como si nada en Suecia", desmintió el viernes en una rueda de prensa con medios internacionales en Estocolmo la ministra de Asuntos Exteriores sueca, Ann Linde.

En la misma comparecencia, la responsable de Asuntos Sociales, Lena Hallengren, rechazó también que Suecia actúe de forma "radicalmente distinta" al resto y sostuvo que solo hay dos diferencias importantes: que no se han cerrado las escuelas y que no se han adoptado reglas para obligar a la gente a quedarse en casa.

No hay ninguna evidencia de que cerrar escuelas frene el contagio, ni tampoco hay justificación racional para imponer el confinamiento: al contrario, tomar el aire mejora la salud, ha resaltado el director de la Agencia de Salud Pública de Suecia, Johan Carlson.

Carlson resume la estrategia sueca en abogar por la distancia social a través de algunas prohibiciones y muchas recomendaciones, y en que los mayores de 70 años se recluyan lo máximo posible.

PEORES NÚMEROS QUE EL RESTO DE PAÍSES NÓRDICOS

Las autoridades suecas han admitido no obstante que el plan para proteger a los ancianos no ha funcionado, a pesar de introducir la prohibición de visitas a asilos el 1 de abril, ya que un tercio de los muertos totales proceden de ahí.

Pero consideran que es prematuro sacar conclusiones, ya que la pandemia se encuentra en una fase inicial y los países cuentan los muertos por coronavirus con distintos criterios, el mismo argumento que usan para tratar de explicar por qué Suecia presenta peores números que sus vecinos nórdicos.

Con algo más de 10 millones de habitantes, Suecia ha registrado 13.216 contagiados y 1.400 muertos, con 132 fallecidos por millón de personas, más del doble que Dinamarca y cuatro veces que Noruega, que han adoptado medidas mucho más restrictivas, aunque no confinamiento, y ya han iniciado la fase de reapertura.

Las cifras de Suecia se encuentran no obstante lejos de las de los países más castigados como España, Italia, Reino Unido, Francia o Bélgica, y aunque algunos centros han denunciado escasez de material, los hospitales no se han colapsado y en las unidades de cuidados intensivos hay un 20 % de plazas libres todavía.

"La situación sigue siendo grave, con más infectados cada día. Contaremos los muertos por miles, ya lo estamos haciendo. Detrás de cada cifra hay una persona. Recordemos a todos los que están sanos que asuman su responsabilidad", dijo Löfven ayer en su última comparecencia.

EFE - Copenhague

18/04/2020

 

Anxo Lamela

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Cómo funciona la aplicación del Gobierno colombiano que será obligatoria para salir a la calle

Por medio de CoronApp el Gobierno planea diseñar su estrategia de “aislamiento inteligente” para cuando termine la cuarentena. Esta ampliación funcionará como un “pasaporte de movilidad” para los ciudadanos

El Gobierno colombiano lanzó una aplicación para centralizar y monitorear toda la información referente al desarrollo del coronavirus en el país y que será obligatoria para la movilidad de las personas en la calle una vez termine el periodo de cuarentena decretada hasta el 27 de abril.

La aplicación se llama CoronApp Colombia y con ella se busca facilitar los protocolos de protección y mitigación del virus en el país. De acuerdo con la ministra de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicaciones), Sylvia Constaín, la aplicación ya cuenta con un millón de descargas en todo el país, pero se está promoviendo una campaña llamada “Por tu vida, por mi vida”, para instar a todos los colombianos a descargarla en su celular.

CoronApp Colombia es totalmente gratis y no consume datos, es decir, es zero rating, y entre sus diferentes aplicaciones sirve para que las personas puedan reportar en tiempo real la aparición de síntomas, identificar si hay motivos de alerta, u obtener información sobre los centros de atención más cercanos.

De acuerdo con la ministra Constaín en un futuro cercano esta aplicación funcionará como “un pasaporte de movilidad, en momentos en los que se busque reactivar la economía”.

En concreto, mediante CoronApp los ciudadanos podrán soportar los permisos para transitar por las calles en los casos de excepción que definió el decreto de cuarentena nacional. La aplicación permitirá escoger entre una de las 35 excepciones que a la fecha se tienen para transitar por las calles y con ella se entregarán los detalles e información que validan esas reglas.

La aplicación entregará al usuario información sobre cuidados en casa, consejos de salud mental y podrá mantenerlo actualizado sobre los nuevos casos, recuperados y demás estadísticas del coronavirus en el país. Pero, sobre todo, le servirá al Gobierno para recopilar datos y diseñar la estrategia de “aislamiento inteligente” que ya ha sido mencionada varias veces por el presidente Iván Duque en sus alocuciones sobre los siguientes pasos a tomar en el plan de mitigación de la emergencia sanitaria.

Duque ha dicho que después de la cuarentena muchas medidas de aislamiento social van a mantenerse, pero otras se van a flexibilizar, permitiendo que ciertos sectores de la economía empiecen a reactivarse y gradualmente retomen a sus actividades regulares.

“Es muy importante, que todos los colombianos, sin excepción, descarguemos CoronApp porque es parte de la estrategia de prevención”, expresó el Consejero Económico de transformación digital Víctor Muñoz.

Él explicó que gracias a los datos recopilados por CoronApp se van a poder tener reportes diarios y en tiempo real de los colombianos que estén presentando síntomas, permitiendo hacer trazabilidad en mapas de calor que identifiquen las zonas de mayor riesgo. Esto le ayudará a las autoridades a priorizar en la recolección de muestras, también a endurecer controles de ser necesario.

Además, los usuarios podrán recibir alertas y notificaciones si han pasado más de 15 minutos cerca a una persona diagnosticada positivo por coronavirus durante los últimos 7 o 15 días.

Todo lo anterior será la piedra angular de la estrategia de “aislamiento inteligente”, por lo que el Ministerio de las TICS reitera la importancia de que todos los colombianos descarguen la aplicación y de que sean honestos y transparentes con su uso.

Aplicaciones similares se están usando en países como Estados Unidos, España, Corea del Sur y Singapur, y el Gobierno colombiano está alianza con ellos para la coordinación de las estrategias derivadas de su uso. Incluso ha conversado con Apple y Google para que CoroApp sea respaldado por sus plataformas.

Aunque innovadora, los anuncios alrededor de la aplicación no han estado exentos de polémica, pues surgen grandes interrogantes sobre el manejo que se hará de los datos recolectados. No se ha especificado, por ejemplo, cuanto tiempo quedará almacenada la información entregada por los ciudadanos ni qué se hará con ella una vez pase el perÍodo de la emergencia.

Al respecto de esto el consejero Muñoz dijo que el manejo de los datos se hará cumpliendo con “todos los protocolos de ciberseguridad y habeas data" y que toda la información recolectada será encriptada. Dijo también que para los “mapas de calor” y demás estrategias de monitoreo estadístico los datos serán anonimizados.

Por Jorge Cantillo

15 de abril de 2020

desde Bogotá, Colombia

Publicado enColombia
Viernes, 17 Abril 2020 06:13

La luna en China

La luna en China

Rumores y desinformación en Wuhan 

Wang Xiuying es el nombre de una bióloga y doctora en filosofía que vivía en Shanghai cuando se desató la epidemia del virus SARS en 2003. Su ciudad no era una de las zonas de riesgo (hubo sólo ocho víctimas en una población de 17 millones), de manera que no conoció la cuarentena ni padeció el bombardeo mediático (“Poco después llegó el verano y el virus desapareció”, dice con candor). Con el COVID19, en cambio, todo fue vertiginoso y confuso desde el primer momento. La desinformación, la manipulación y los rumores hicieron de la ciudad de Wuhan un hervidero antes de que quedara en cuarentena total. En las semanas previas hubo dos eventos políticos multitudinarios al que asistieron delegados de todas las regiones del país con sus respectivas familias, que incluyeron la friolera de 80 mil banquetes simultáneos, aprovechando que era el Año Nuevo chino. Luego del fin de las festividades, cinco millones de personas abandonaron la ciudad. Horas después, los hospitales de Wuhan comenzaron a verse desbordados de consultas y a pedir refuerzos médicos con urgencia.

Las autoridades aseguraron que todo estaba bajo control y de pronto decretaron la cuarentena total para nueve millones de personas. Mientras médicos y enfermeras de todo el país iban hacia Wuhan a colaborar, desde todas las ciudades de China enviaban donaciones en efectivo y en material sanitario a través de la Cruz Roja. Pero el problema es que, en China, a la Cruz Roja la llaman la Plaga Roja, por sus escándalos financieros y su corrupción. La sede local de Wuhan tenía una docena de empleados que cobraba básicamente por no hacer nada, dice Wang Xiuying, y de pronto se encontraron con un galpón gigantesco lleno hasta el techo de envíos. Nadie catalogaba lo que recibían. El personal de hospitales tenía que ir por las suyas a revolver entre montañas de cajas para encontrar lo que necesitaban.

La censura trabajaba sin descanso, mientras tanto. Cuando el oftalmólogo Li Wenliang mensajeó a un grupo de colegas los alcances que podía tener el COVID fue convocado por la policía “por alterar la moral pública” pero le permitieron que siguiera trabajando en el hospital, hasta que el día 6 de febrero comenzó con síntomas y tuvo un ataque cardíaco. Las agencias de noticias anunciaron su muerte. La ciudad y el país comenzaron a llorarlo, como a uno de los héroes de toda esa desgracia, pero de pronto un cable oficial anunció con bombos y platillos que Li había revivido y estaba con respirador. La noticia posterior de su muerte se anunció en la madrugada, para que pasara lo más inadvertida posible. Como dice Wang Xiuying, es difícil llorar dos veces una muerte con la misma intensidad.

El caso de Fang Fang, una conocida escritora de Wuhan, fue similar. Desde que empezó la pandemia ella empezó a postear online un diario de serena honestidad sobre lo que sucedía en su ciudad, para bien y para mal. Pero se la acusó de desacreditar los esfuerzos colectivos y minar la moral. Cada entrada de su diario era eliminada en menos de una hora desde Beijing pero aún así se hacía viral (de hecho, el diario está por publicarse en forma de libro digital en Occidente en estos días). Un joven energúmeno que la atacaba por las redes con lenguaje y virulencia que recordaban a los terribles tiempos de la Revolución Cultural, recibió la siguiente respuesta: “Hijo, cuando te pregunten qué hiciste tú en la gran catástrofe de 2020, contesta que te dedicaste a atacar como un perro rabioso a Fang Fang”.

Cuenta Wang Xiuying que los niños chinos estaban felices de no ir a la escuela durante la cuarentena, hasta que les impusieron una aplicación llamada DingTok en la que debían reportarse todos los días y cumplir cierto número obligatorio de horas de trabajo. No les quedó más remedio que obedecer hasta que un astuto adolescente descubrió que si suficientes usuarios dan mala calificación a una aplicación ésta es eliminada del menú de ofertas. El rumor se expandió en cuestión de minutos, DingTok pasó de medir 4,9 a 0,4 de la noche a la mañana, se desactivó automáticamente de las pantallas y los niños chinos se libraron de su tarea escolar.

Cuando la curva de contagios empezó a descender, las autoridades aflojaron un poco la censura y los chinos se sumergieron en masa en sus celulares y pantallas a ver cómo lidiaban Rusia y Occidente con la pandemia. Según las redes chinas, Putin ha soltado leones por las calles de Moscú para que la gente respete la cuarentena, en Alemania se alquilan drones de perros para sacarlos a pasear un rato por la calle, y en Estados Unidos se venden bodybags Prada en oferta. Pero lo que dejó atónitos a los chinos es la noticia de que el ciudadano medio norteamericano no tiene ahorros superiores a los 400 dólares para enfrentar emergencias. También se insiste en que, antes de la pandemia, según un estudio del Global Health Security Index, una entidad que mide la capacidad de prevención y reacción a emergencias sanitarias, China ocupaba el puesto 51, muy por debajo de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania. En cambio ahora el mundo contempla con respeto la velocidad a la que se han construido hospitales y equipos sanitarios para exportar al mundo, además de la dedicación de los médicos chinos, que usan pañales de adultos en sus largas horas de trabajo para no tener que detenerse a hacer sus necesidades.

Dice Wang Xiuying que los defensores de la democracia están en baja en China en estos días: ¿cómo defender un sistema cuyos paladines ponen la economía por delante de la salud, desconocen sin pudor las relaciones internacionales y han intentado sobornar laboratorios para tener la vacuna sólo para su país? El espíritu nacionalista chino, en cambio, ya se jacta de dos cosas: 1) que el Estado anunció que todos los empleados públicos cobrarán el total de su (magro) sueldo mientras dure la cuarentena y 2) que los empleados de empresas privadas que sean despedidos cobrarán dos años de (magro) seguro de desempleo. Pero de lo que se jactan en voz más baja y con más satisfacción es que toda esa enorme masa de chinos que tienen empleos informales y se han ido en masa al campo, donde el costo de vida es mucho menor y sus familias pueden darles de comer, están esperando que los llamen como mano de obra semiesclava, en cuanto las primeras grandes empresas empiecen a producir. Es decir que, cuando Trump y Europa se atrevan a levantar la cuarentena y retomen su ritmo de consumo habitual, descubrirán que el único proveedor capaz de satisfacer al instante sus demandas es ya saben quién.

Según Wang Xiuying, esta nueva obsesión de los chinos con la información internacional los está volviendo insomnes. Las autoridades les dicen que no dormir debilita el sistema inmuntario y los hace más vulnerables a la enfermedad, pero nadie consigue somníferos en las farmacias porque todos los laboratorios están dedicados 24x24 a tratar de encontrar una vacuna contra el coronavirus. Así que, como alternativa, el Estado chino sugiere a sus ciudadanos que se dediquen a contemplar la luna, visible por primera vez en años desde que se acabó el smog en el cielo de China.

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Un recurso urgente en favor del ser humano: Los jueces en época de crisis.

El 14 de abril fue presentada en Medellín una Acción de Habeas Corpus colectiva a favor de los presos sindicados, en este caso en la capital antioqueña. Se invita a todas las personas interesadas y/o preocupadas por la situación que padecen los presos de nuestro país, en riesgo de ser diezmados por el Covid-19, en particular de quienes a pesar de solo estar sindicados permanecen tras barrotes, a revisar y particularizar el documento adjunto a este escrito, para que lo radiquen en la instancia pertinente en su ciudad.

La Sala Laboral del Tribunal Superior de Medellín negó el 15 de abril, en primera instancia la acción, entonces ahora será la Corte Suprema de Justicia la responsable de reconocer el derecho que les asiste a los detenidos a preservar su salud y vida.

Pero además, el máximo órgano de la jurisdicción ordinaria tiene en sus manos la posibilidad de evitar que un contagio masivo en las cárceles produzca una catástrofe social y sanitaria. Un contagio que pondría en jaque el sistema de salud de todos los colombianos.

Un fallo indispensable, toda vez que el gobierno nacional no escucha las recomendaciones de los expertos de las principales agencia internacionales en materia de salud. La aglomeración de las personas es fatal en estos casos, realidad que no se quiebra con el decreto 546 del 14 de abril –supuestamente para descongestionar cárceles– pero que solo es un saludo a la bandera; un decreto, como puede deducirse de su lectura (y de ello son conscientes quienes lo suscriben, empezando por el Ministro de Justicia) que en el mejor pronóstico solo permtirá que salgan de prisión hacia sus casas, y en casos hacia centros de salud, 2.000 personas, lo cual es obvio que no permite atender la grave situación de hacinamiento ni el riesgo a ella asociado. Un decreto, por su pequeñez, que solo servirá para levantar el ánimo de las protestas carcelarias.

Como lo estamos viviendo por todo el país, producto de la cuarentena ordenada, quienes no estamos presos no podemos salir de la casa, y si lo queremos hacer debemos guardar distancia y utilizar toda la indumentaria para evitar contagio. Al mismo tiempo, en las cárceles y centros transitorios de detención, el hacinamiento hace parte del paisaje, nada de lo mandado por el decreto presidencial procede allí, ¿acaso al aludir a las cárceles estamos tratando de otro país?

En estas condiciones, con un poder indolente, en épocas de excepción, sí que hacen falta los jueces, aquellos que alejados del poder entienden que su función es controlarlo, en favor de las minorías y del ser humano. Controlar a un gobierno irresponsable. Y en este caso, además, para evitar una catástrofe social.

Un proceder necesario, urgente, ante la conocida realida realidad de sobrepoblación carcelaria, así como las condiciones degradantes y dantescas que padecen las personas detenidas preventivamente en los centros de reclusión y los centros de detención transitoria con que cuenta Colombia.

Una realidad que viene desde años atrás, no resuelta a pesar de las Sentencias de los jueces, a la que hoy se suma la grave situación de salud pública que afecta al país, como a la mayoría de sociedades alrededor del mundo, una situación inédita generada por la expansión y riesgo de contagio del virus Sars-CoV-2 y, por lo tanto de la epidemia por la enfermedad Covid-19, que amenaza de forma inminente y grave la vida de los seres humanos, y que puede multiplicarse en estos centros de detención, declarados en Estado de Emergencia mediante la resolución 001144 del 22 de marzo de 2020.

Se trata de una situación sobreviniente, que requiere medidas extraordinarias. Un verdadero estado de necesidad, que impone un momento decisivo de inflexión en la tradicional discusión jurídica sobre la cuestión de la detención y la libertad.

Con soporte legal

La Constitución y la ley contemplan acciones que permiten reivindicar las garantías de los seres humanos en estas épocas de emergencia, y sobre todo para aquellos que están privados de la libertad. Hablamos de la acción de Hábeas Corpus mediante la cual se pretende la protección de la libertad personal, porque la detención preventiva, es decir la privación de la libertad en los establecimientos carcelarios y los centros de detención transitoria ha devenido contraria a las garantías constitucionales o legales, lo cual obliga a formular esta acción como colectiva, en aplicación del principio pro homine.

Como lo enseña la Corte Suprema de Justicia, en el Auto 110 de 2019, emitido por la Sala Especial de Seguimiento al Estado de Cosas Inconstitucionales (ECI) “[…] el juez constitucional es competente para usar diferentes remedios jurídicos con el fin de cesar el riesgo inminente de los derechos fundamentales de la población privada de la libertad, en situaciones concretas que son puestas en su conocimiento”.

Por tanto, es posible acudir a esta acción de Habeas Corpus Colectivo por la imperiosa necesidad de actuar de manera pronta ante una verdadera “guerra” que se vive en todo el territorio colombiano y mundial, por el brote del Covid-19.

En ese marco, esta acción propone un ejercicio integrador de las recomendaciones de la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, así como de las prácticas institucionales en otros lugares del mundo que hoy liberan a sus presos por la amenaza del Covid-19, y los extremos jurisprudenciales interamericanos (tanto de la Comisión como de la CIDH), así como los estándares mínimos convencionales en la aplicación de la prisión preventiva que de no satisfacerse la convierten en ilegal.

Se trata, en esta grave crisis, de un control judicial efectivo y oportuno para subsanar la ilegalidad de la privación de la libertad y una manera especialísima de interpretar esta acción y el derecho constitucional, con soporte convencional, en el estado de emergencia que se vive.

La legislación internacional brinda luces sobre el particular, Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el artículo 8, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, en el artículo 9 numeral 4, la Convención Americana de Derechos Humanos en los artículos 7 numeral 6, 25 numeral 1, 27 numeral 2; y la Convención Americana de Derechos Humanos en el artículo XXV inciso 3, se garantiza que las Personas Privadas de la Libertad (PPL) tienen la posibilidad de ejercer acciones, de recurrir ante jueces con el fin de garantizar su derecho humano a la libertad cuando lo vean vulnerado durante el tiempo de privación del mismo. Así mismo se reconoce en la Reglas mínimas de las Naciones Unidas para el tratamiento de los reclusos (Reglas Nelson Mandela).

Además, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a través de la Sala de Coordinación y Respuesta Oportuna e Integrada a la crisis en relación con la pandemia del Covid-19, urge enfrentar la gravísima situación de las personas privadas de la libertad y a adoptar medidas urgentes para garantizar la salud y la integridad de esta población, asegurando las condiciones dignas y adecuadas de detención en los centros de privación de la libertad, de conformidad con los estándares interamericanos de derechos humanos. En particular, la Comisión insta a reducir la sobrepoblación en los centros de detención como una medida de contención de la pandemia.

Conforme con lo establecido en sus Principios y Buenas Prácticas sobre la Protección de las Personas Privadas de Libertad en las Américas, la CIDH recuerda que toda persona privada de libertad bajo sus jurisdicciones tiene derecho a recibir un trato humano, con irrestricto respeto a su dignidad inherente, a sus derechos fundamentales, en especial a la vida e integridad personal, y a sus garantías fundamentales, como lo son el acceso a las garantías judiciales indispensables para proteger derechos y libertades. Estamos obligados a realizar acciones concretas e inmediatas para garantizar los derechos a la vida, integridad y salud de las personas privadas de libertad, en el marco de la pandemia.

Además, las convenciones desarrollan una serie de directrices que buscan la protección de los derechos humanos en esta situación, y Colombia las suscribió, pero además la Constitución de 1991, en el artículo 30, desarrolla la acción conocida como Habeas Corpus, estableciendo que las personas privadas de la libertad que creyeren estarlo ilegalmente, pueden acudir ante un Juez interponiendo esta acción.

Si bien el artículo 30 superior no contempla de forma taxativa la aplicación del Habeas Corpus de forma colectiva, tampoco lo prohíbe, y hoy resulta ser la vía constitucional que permita restablecer la libertad de quienes se encuentran privados de forma ilegal. Consideramos, en estas condiciones, que no es consecuente tomar una postura que niega esta posibilidad, de cara a la realidad social y los fines ontológicos propuestos en el preámbulo de la Constitución y en el artículo 2, es decir resulta un imperativo para los jueces de Habeas Corpus, verdaderos jueces constitucionales, interpretar de manera integradora el tenor literal de la ley con el fin de garantizar un acceso efectivo de la justicia para los detenidos preventivamente.

Aunque el derecho a la libertad personal ocupa un lugar importante en la normativa nacional e internacional, y por ello el Habeas Corpus se orienta en principio a su garantía, es evidente que con frecuencia la privación de la libertad se convierte en un medio para atentar contra otros derechos fundamentales de la persona. Por lo tanto, el cometido esencial del Habeas Corpus no se puede entender restringido solo a la protección del derecho a la libertad sino que ha de dársele una proyección mucho más amplia en cuanto verdaderamente abarca la garantía de todo el conjunto de derechos fundamentales de la persona que se encuentra privada de su libertad de manera arbitraria o ilegal, y que por esta circunstancia se encuentran en latente y permanente amenaza.

La privación arbitraria o ilegal de la libertad de una persona, puede constituir una modalidad o medio para la violación de otros de sus derechos y libertades, los que se han colocado en condiciones precarias o, incluso, pueden llegar a ser anulados en ciertos casos extremos. En estas circunstancias, el Habeas Corpus hoy se convierte en el instrumento máximo de garantía de la libertad individual ante la amenaza del coronavirus, que no es diferente a una amenaza a la vida y la integridad personal.

Una acción necesaria, en tanto el actual Estado de Emergencia generado por el brote de Coronavirus (Covid-19) exige replantear la forma en la que se accede a la justicia, y siendo el Hábeas Corpus la acción por excelencia para la verificación del cumplimiento de la libertad, como garantía constitucional de quienes están privados de ella, estamos conminados a realizar un análisis extensivo de la aplicación de dicha acción para que de esa forma pueda aceptarse su existencia como acción Colectiva, herramienta legal y constitucional para garantizar los derechos de las personas privadas de la libertad, hoy ilegalmente porque están amenazados en su salud y en su vida por los posibles brotes de coronavirus dentro de los centros de reclusión transitoria, estaciones de policía, cárceles y penitenciarías.

Esta acción impactará de forma positiva y permitirá de forma oportuna atender la situación dramática que hoy se vive, igual garantizará el principio de acceso a una pronta administración de justicia, toda vez que para los efectos de esta acción de Habeas Corpus todos los detenidos preventivos se encuentran en la misma situación, y de esta manera se sientan las bases para el ejercicio de derechos con incidencia colectiva frente a los intereses individuales homogéneos de un conjunto de personas, lo que hace pertinente y conveniente su realización en un único trámite.

Se trata de la protección de seres humanos que se encuentran en un estado de absoluta vulnerabilidad, sujetos de especial protección, privados de la libertad en condiciones ileg0ales, en cuyo caso el Juez Constitucional debe actuar como garante de este derecho.

Es inminente y grave la situación en las cárceles y centros de detención. El 10 de abril se dieron a conocer brotes de infección en la cárcel de Villavicencio. Dos detenidos murieron por Covid-19, y se confirmó la enfermedad en más de 15 internos, muchos otros con síntomas respiratorios se encuentran esperando los resultados del examen. 

Y en la cárcel Distrital en Bogotá, un comandante de guardia reporta síntomas y 13 guardias esperan los resultados. Todos tuvieron contacto con los presos. El protocolo o guía del instituto nacional de salud ordena aislarlos, pero es imposible por la alta población y porque no se cuenta con instalaciones para esto.

Un contagio masivo en las cárceles colapsará el sistema de salud y de nada habría servido la cuarentena a la que estamos sometidos todos en el país, que además tiene como propósito relentizar la epidemia mientras dotamos y adecuamos el sistema de salud. Entonces, hoy los jueces deben velar por toda la sociedad en riesgo. Tenemos un sistema de salud muy frágil.  

Los derechos a la vida y a la integridad personal no sólo implican que el Estado los debe respetar (obligación negativa), sino que además requiere que se adopten todas las medidas apropiadas para garantizarlos (obligación positiva), en cumplimiento de su deber general establecido en el artículo 1.1 de la Convención Americana.

En este caso y frente a la pandemia del coronavirus la manera de hacerlo como lo ordena la Organización Mundial de la Salud (OMS), y lo dispuso el Gobierno, es con distancia social, aislamiento y salubridad, pero ni en la cárcel ni en las estaciones de policía, esto es factible. No existen condiciones para facilitarlas. Y así es porque el hacinamiento que hoy se vive en estos lugares hace imposible que se guarde distancia entre los detenidos para evitar el contagio. Además, estas instalaciones no cuentan con la dotación mínima necesaria para garantizar el servicio de agua y aseo personal.

Además las medidas sanitarias adoptadas para evitar la propagación del virus requieren, como lo sabemos, de un espacio mínimo necesario entre las personas (2 metros), situación que es imposible, absolutamente imposible, cumplir en estos centros de detención, dada la estructura física de las instalaciones y el hacinamiento.

Incluso el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advierte que teme la brutalidad con la que la Covid-19 podría llegar a los lugares de detención. La población carcelaria es particularmente vulnerable a las enfermedades infecciosas. El agua potable es un lujo en muchas cárceles, y es probable que no haya jabón, desinfectantes a base de cloro y otros elementos esenciales. Las cárceles son mucho menos inmunes a las epidemias que el resto de la sociedad, por lo que cualquier virus puede entrar y salir de estos lugares con mucha mayor facilidad. 

Un reto que obliga, aún más, que todos los poderes públicos del Estado colombiano cumplan con su especial posición de garantes de los derechos de las personas que se encuentran bajo su custodia. Esto implica el deber de salvaguardar la salud y el bienestar de los reclusos y de garantizar que la privación de libertad no exceda el nivel de sufrimiento inherente a la detención.

Así las cosas, para que la detención no devenga ilegal debe cumplir con los estándares mínimos internacionales en esta área, sin agredir la dignidad del ser humano. (Caso Vera y Vera y Otros Vs Ecuador, sentencia del 19 de mayo de 2011).

Es que lo establecimientos de reclusión transitoria y los centros carcelarios son verdaderos antros en los que minuto a minuto se infringe un trato indigno al ser humano. Además, han terminado infringiendo un castigo anticipado al detenido preventivo, y son un absoluto peligro para la vida y la salud de las personas recluidas, por la contingencia sanitaria.

Y la integridad personal de los detenidos preventivos hoy está gravemente amenazada y de esta manera la privación de la libertad deviene ilegal. El detenido preventivo no está obligado a soportar semejante castigo, carga y riesgo para su salud, su integridad y su vida.

Pero, además, debemos recordar que el incumplimiento del término máximo de 36 horas que una persona puede permanecer en uno de los centros transitorios o inspecciones de policía que hoy se destinan para alojar a los detenidos, torna la detención en ilegal, razón adicional para reclamar la libertad, tal como lo reiteró la Corte Suprema de Justicia, Sala Penal, Acción de Tutela instaurada por los detenidos en los centros transitorios del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, expediente STP 14283-2019, radicado 104983 de octubre 15 de 2019, Magistrados Patricia Salazar Cuéllar y Luis Antonio Hernández Barbosa.

Entonces, los jueces constitucionales como garantes de derechos fundamentales hoy son los llamados a velar por la protección de los detenidos, por la vía del Habeas Corpus Colectivo, porque la privación de la libertad se tornó ilegal al poner en entredicho la inviolabilidad del derecho a la salud y la vida amenazadas en forma grave y cierta por la pandemia del Coronavirus.

 

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Publicado enColombia
Una bomba a punto de estallar: la pandemia en las periferias urbanas de América Latina

Cuando la pandemia de coronavirus se interne en los barrios populares de las grandes ciudades latinoamericanas, estará ingresando por vez primera en un mundo desconocido de pobreza profunda, hambre crónica, infra-viviendas sin agua y desocupación estructural, en sectores ya afectados por el dengue y la tuberculosis. Puede tener efectos terribles.

 

La tremenda situación que vive la ciudad de Guayaquil, con cadáveres abandonados en las calles o los trapos rojos en las ventanas de las casas colombianas del municipio periférico de Soacha, son muestras palpables de un abandono estatal de siglos.

Hasta ahora la pandemia se detuvo en países y regiones donde el Estado está presente, pese a los errores y desvaríos de algunos mandatarios, y donde la pobreza en modo alguno tiene los alcances que conocemos en las favelas brasileñas y en las villas argentinas, por ejemplo.

La Universidad Federal Rural de Rio de Janeiro, que tiene un largo trabajo en la Baixada Fluminense, la región más pobre de la ciudad compuesta por una decena de municipios y tres millones de habitantes, sostiene que "se registra una falta histórica de datos y de indicadores específicos que permitan formular políticas para enfrentar su dramática realidad social".

No es un tema menor ya que los Estados desconocen, literalmente, cuántas personas viven en los barrios más pobres, qué necesidades tienen y por eso están muy lejos de poder hacer algo eficiente.

La citada Universidad sostiene que el coronavirus llegó primero a los estratos más acomodados, como en toda la región, pero que en pocos días "todo indica que ganará una dinámica mucho más agresiva en las periferias urbanas". El razonamiento es muy sencillo: si en los países más desarrollados la pandemia desbordó los sistemas de salud, al punto que no hay claridad en cuanto al número de infectados y de muertos, en los barrios más pobres causará estragos.

Mientas la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda ocho camas de hospital cada mil habitantes (en Brasil es de 2,2), en algunos municipios de la Baixada Fluminense, como Seropédica e Itaguaí, hay apenas 0,3 a 0,8 camas cada mil habitantes.

Desde la favela Maré, en Rio de Janeiro, Timo Bartholl explica a Sputnik las dificultades para lavarse las manos en zonas donde no hay agua, donde la población necesita salir a vender para poder comprar alimentos, porque casi todos son informales. Los pequeños grupos de activistas, como Roça que procesa cerveza artesanal y ahora entrega canasta de productos orgánicos a las familias, intentan paliar la absoluta ausencia de las instituciones estatales.

"Las dinámicas de la favela para enfrentar una ocupación militar violenta o un virus, no son tan diferentes", dice Timo del otro lado del teléfono. Ahora se suspendieron las ferias agroecológicas de los campesinos, con lo que la posibilidad de acceder a alimentos frescos de calidad se complica. Una de las grandes dificultades en la favela son los varones, que se creen inmunes. Porque cada varón es un pequeño Bolsonaro, autoritario, violento, que mira al resto desde arriba.

En Paraisópolis, una de las mayores favelas de Sao Paulo, la comunidad transformó 420 pobladores en "presidentes de calle" para que cada uno haga el seguimiento de 50 viviendas. Cuando se identifica un caso de coronavirus, se les ofrece orientación y se les pide quedarse en la casa. Si el enfermo agrava, se le busca una ambulancia.

También hacen un seguimiento de las familias que perdieron el empleo. La presidenta de la Asociación de Mujeres, Elizandra Cerqueira, explica que "sólo en comunidad vamos a poder superar este desafío, ya que las personas aquí trabajan por día, en servicios y mantenimiento, y ahora ya no tienen ingresos".

Paraguay

En los Bañados de Asunción, la capital paraguaya, donde viven 100.000 personas en situación de extrema precariedad agravada por las inundaciones estacionales del río Paraguay, los vecinos instalaron decenas de ollas populares porque el Estado se demoró casi tres semanas en enviar víveres, siempre insuficientes.

Giovanna Minardi, una joven que forma parte de la Coordinadora de Lucha por la Tierra, explica que "las familias no están trabajando porque en su mayoría somos informales, reciclamos o somos vendedores ambulantes, albañiles, las mujeres son despenseras o trabajadoras domésticas y nos piden que nos quedemos en casa, pero entonces no tenemos qué llevar a la mesa".

Las vecinas, porque en su inmensa mayoría son mujeres, gestionan once ollas populares en siete barrios del Bañado Sur. Cada una da de comer a un promedio de 100 a 180 familias, dando prioridad a niños y ancianos. "No se mantienen ni por el Estado ni por la politiquería sino por el apoyo de gente trabajadora, de gente de afuera del barrio que recoge alimentos desde hace más un mes", dice Giovanna.

Argentina

En la periferia de la ciudad de Buenos Aires, donde el Estado dice haberse volcado desde la crisis de 2002, la situación es grave, porque además las autoridades no conocen la realidad. En algunas villas como la 21, en el barrio porteño de Barracas, los movimientos sociales territoriales y las parroquias se están organizando para reclamar alimentos y para distribuirlos cuando llegan.

En la Villa 21, el padre Carlos Olivero señala a Sputnik que los curas villeros (sacerdotes que viven en las villas), el Hogar de Cristo y una decena de organizaciones como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), el Movimiento Popular La Dignidad, el Movimiento Evita, Barrios de Pie, el Frente Darío Santillán y otros, "estamos articulando ejes de organización y de demanda comunes".

La participación de las iglesias locales y de los movimientos sociales, fue la forma que encontraron de hacer llegar la ayuda a cada familia en las villas, que viven en callejones desconocidos incluso para los trabajadores sociales del Estado y hasta para la policía.

"El gobierno no entiende la situación de los barrios populares, no estaba y difícilmente pueda estar", sentencia el padre Carlos.

Me parece necesario reflexionar que la mentada ausencia del Estado, se relaciona no sólo con la escasez material de alimentos y de recursos sanitarios, sino con un algo más que es el momento de clarificar.

El primero, que las autoridades "tienen plan para la población en general, no para los pobres", como señala el padre Carlos. Esto nos indica que se acercan a la pobreza desde su cultura institucional y de clase media, o sea una mirada plagada de prejuicios. Por ejemplo, el "quédate en casa" no funciona en estos barrios, donde se amontonan diez personas en viviendas precarias que se llueven, sin agua, heladas ahora que llega el invierno y un horno en el verano.

Por eso triunfó el lema "quédate en el barrio", que responde a la lógica comunitaria de los pobres, que no tienen calefacción o aire acondicionado, ni internet ni una computadora por persona. Por eso apelan a los movimientos y a los curas villeros.

17:52 GMT 15.04.2020URL corto

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La sana distancia no será por única vez; se requerirá repetirla en 2022, según estudio

Washington. Un confinamiento único no detendrá al nuevo coronavirus, el Covid-19, y se requerirán periodos repetidos de distanciamiento social en 2022, con el fin de evitar que los hospitales se vean abrumados, señalaron el martes científicos de la Universidad Harvard en Estados Unidos, quienes simularon la trayectoria de la pandemia.

El estudio se produce cuando Estados Unidos entra en el pico de su número de casos de Covid-19 y los estados de esa nación observan una eventual relajación de las medidas restrictivas duras.

La simulación por computadora del equipo de Harvard, que se publicó en un artículo en la revista Science, asumió que el Covid-19 se volverá estacional, como los coronavirus estrechamente relacionados que causan el resfriado común, con tasas de transmisión más altas en los meses más fríos.

Pero aún se desconoce mucho sobre el mal, incluido el nivel de inmunidad adquirido por una infección previa y cuánto tiempo dura, explicaron los autores.

"Descubrimos que es probable que las medidas de distanciamiento social por única vez sean insuficientes para mantener la incidencia del SARS-CoV-2 (causante del Covid-19) dentro de los límites de la capacidad de atención crítica en Estados Unidos", sostuvo el autor principal, Stephen Kissler, en una conferencia con periodistas.

"Lo que parece ser necesario en ausencia de otros tratamientos son los periodos intermitentes de distanciamiento social", agregó.

De todas maneras, se requerirían pruebas virales generalizadas para determinar cuándo se han cruzado los umbrales para reactivar el distanciamiento, indicaron los autores.

Sin embargo, una cosa es casi segura: el virus llegó para quedarse. El equipo aseguró que era muy poco probable que la inmunidad fuera lo suficientemente fuerte y duradera como para que el Covid-19 se extinga después de la ola inicial, como fue el caso del brote de SARS de 2002-2003.

Mark Woolhouse, un epidemiólogo de enfermedades infecciosas de la Universidad de Edimburgo, destacó que "es un estudio excelente", aunque remarcó que "es importante reconocer que es un modelo; es consistente con los datos actuales, pero, no obstante, se basa en una serie de suposiciones, por ejemplo, sobre la inmunidad adquirida, que aún no se han confirmado".

El balance más reciente de la Universidad Johns Hopkins –centro de referencia de los datos– indicó el martes que Estados Unidos registró 2 mil 228 muertes en 24 horas por coronavirus. El total de muertos en el país superó 25 mil, la mayor cifra a nivel mundial.

Descubren seis nuevos coronavirus en murciélagos

Por otro lado, investigadores del Programa de Salud Global del Instituto Smithsoniano descubrieron seis nuevos coronavirus en murciélagos en Myanmar.

Según los autores, no están estrechamente relacionados con el síndrome respiratorio agudo severo (SARS CoV-1), el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS) o el SARS-CoV-2.

Los hallazgos, publicados en Plos One, ayudarán a comprender la diversidad de los coronavirus en los murciélagos y apoyarán los esfuerzos globales para detectar, prevenir y responder a enfermedades infecciosas que pueden amenazar la salud pública, particularmente a la luz de la pandemia.

"Las pandemias virales recuerdan lo estrechamente conectadas que están la salud humana, la silvestre y el medio ambiente", precisó en un comunicado Marc Valitutto, ex veterinario de vida silvestre del Programa de Salud Global del Smithsoniano y autor principal del estudio. "En el mundo, los humanos interactúan con la vida silvestre con mayor frecuencia, por lo que cuanto más comprendamos acerca de estos virus en los animales, lo que les permite mutar y cómo se propagan a otras especies, mejor podremos reducir su potencial pandémico".

Los expertos detectaron los nuevos virus mientras vigilaban animales y personas para comprender mejor las circunstancias del contagio de enfermedades, parte del proyecto Predict, financiado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.