Aprueban en EU importar extractos de mariguana de Canadá para pruebas clínicas


El producto ha tenido efectividad en la enfermedad temblorina esencial, que no es Parkinson

 

En una inusual medida, el gobierno de Estados Unidos aprobó la importación de extractos de mariguana desde Canadá para pruebas clínicas, lo que abre un nuevo camino para los investigadores estadunidenses que desde hace mucho han batallado para obtener la droga para estudios médicos.

El Centro de Investigación de Cannabis Medicinal de la Universidad de California en San Diego anunció este martes que la DEA aprobó sus planes para importar cápsulas con dos componentes clave de la cannabis –CBD y THC– de la firma Tilray Inc. con sede en la Columbia Británica, para estudiar su efectividad en el tratamiento de temblores que afligen a millones de personas, sobre todo aquellas mayores a 65 años.

Bajo la ley federal estadunidense, la mariguana sigue siendo ilegal y los investigadores no pueden obtenerla simplemente a través de proveedores con licencia de las leyes estatales.

Estados Unidos tiene un programa para abastecer a los científicos mediante el Instituto Nacional de Abuso de Drogas, que cultiva la cannabis en la Universidad de Misisipi. Sin embargo, los científicos se han quejado de la dificultad para conseguirla, así como de su calidad y la limitada variedad de la mariguana disponible.

Investigadores de la universidad pasaron años planeando y buscando aprobación de la DEA y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), para su estudio.

La mariguana médica es legal en todo Canadá y el país permitirá su venta para uso recreativo a principios del próximo mes.

No hay un medicamento específico para tratar el temblor esencial. A diferencia de la enfermedad de Parkinson, que causa tembladera cuando alguien no se mueve, este padecimiento se presenta cuando realiza tareas sencillas, lo que dificulta actividades de la vida diaria, como escribir, beber y hablar.

Muchos pacientes intentan controlarlo con medicamentos para otras enfermedades, como la presión arterial, con poco éxito.

"Hay gran necesidad de encontrar una solución", destacó Fatta Nahab, neurólogo del Centro de Trastornos del Movimiento de la Universidad de San Diego.

Agregó que empezó a indagar si la mariguana podía utilizarse para tratar temblor esencial cuando dos pacientes mostraron mejoría repentina después de fumarla o consumir CBD comprado en línea.

Miércoles, 12 Septiembre 2018 06:42

Morir de hambre, morir por capitalismo

Morir de hambre, morir por capitalismo

El mundo se muere de hambre. Hoy 821 millones de personas, según el último informe de la ONU. ¿Y mañana? La Tierra entró en números rojos el pasado 1 de agosto, es decir, a esas alturas del año, la Humanidad ya había consumido lo que produce en un año. ¿De veras creen que con este sistema se rebajará esa cifra de hambruna mundial?

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio se han dado de bruces con la realidad, se han estrellado contra el capitalismo y, con todo, la ONU sigue distinguiendo entre un capitalismo bueno y malo. Este sistema depredador en el que, inevitablemente, para que unas pocas personas amasen fortunas han de hacerlo a costa de otras y del mismo planeta, es incompatible con eses Objetivos del Milenio.


En 2017 aumentó en 7 millones el número de personas afectadas por la subalimentación, es decir, por la carencia crónica de alimentos. Nos estamos moviendo ya en los niveles de hace 8 años; vamos de mal en peor. Mientras el 20% de la población de todo África (256 millones) se muere de hambre, en Europa, Norteamérica… continuamos con un consumismo desmedido. Según WWF, con el ritmo que mantenemos en los países depredadores nos harían falta 1,6 planetas para satisfacer nuestras demandas. Inviable.


En lugar de tomar medidas radicales, esto es, que acudan a la raíz del problema, la ONU parchea y se limita a ir desplazando el límite para cumplir con los Objetivos del Milenio: ya vamos por el 2030. En este punto, no debemos olvidar que la ONU no es un ente etéreo, sino que somos [email protected], que 191 jefes de Estado suscribieron en el año 2000 los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, entre los que se encuentra ‘hambre cero’.


El cambio climático, que hemos provocado los ‘países desarrollados’, tiene mucho que ver en esta situación, pero también la sobreexplotación de recursos naturales en las regiones afectadas, olas guerras, esas que desde países como España alimentamos vendiendo armas a uno de los bandos, como sucede con el conflicto en Yemen y nuestros negocios con Arabia Saudí. Y es que la guerra en Yemen, junto con otras como las de Sudán del Sur, Somalia y el norte de Nigeria son algunas de las causantes de la hambruna.


Como consecuencia de todo ello se producen movimientos migratorios ante los cuales, España y Europa dan la espalda, estableciendo un cordón sanitario y abandonando a nuestras propias víctimas. Quienes llegan a nuestras fronteras son eso, el resultado directo o indirecto de nuestro consumismo: ‘primero España y l@s españ[email protected]’, claman ciertas personas. De nuevo, parches con tintes xenófobos y fascistoides.


A niveles domésticos sucede lo mismo que a escala global. Una parte del España consume de manera desmedida mientras la pobreza avanza a pasos agigantados. La miseria se ceba con buena parte de la población mientras en plena crisis afloran 10.000 nuevas personas millonarias.


Nada cambiará si no acabamos con el capitalismo. No basta con reformularlo, es preciso desterrarlo. De no hacerlo, nada importará la Diada, el tráfico de masters o la goleada de la Selección. Más pronto que tarde, nos habremos ido al carajo.


¿Cuá[email protected] de ustedes saben que la ONU tiene una campaña en marcha desde hace años llamada ‘Acabemos con la defecación al aire libre’? En lo que usted ha tardado en leer este artículo, ha muerto un niño o una niña a consecuencia de enfermedades ligadas con esta práctica. Un tercio de la población mundial (2.500 millones de personas) continúa sin acceso a un saneamiento adecuado, como retretes o letrinas. Más de mil millones de personas en todo el mundo han de literalmente cagar al aire libre mientras el resto del mundo les cagamos encima a ellos. Sigan defendiendo el capitalismo y, quizás, sean ustedes quienes se vayan por el retrete mañana.

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Jueves, 06 Septiembre 2018 07:56

Otra medicina. Por un orgasmo libre

Otra medicina. Por un orgasmo libre

Cuando vamos a una cita médica llegamos buscando explicaciones. Y aunque la medicina, más que respuestas nos plantea preguntas, no deja de llamarnos la atención cuán ignorante es en asuntos ginecológicos: las caras de sorpresa de los expertos cuando ven un clítoris completo, el silencio incómodo cuando consultamos sobre el uso de la copa menstrual, entre otras situaciones. Esa ignorancia es la que nos ha llevado a desconocer afecciones muy comunes en personas con ovarios, útero, vagina y senos.

Los miomas uterinos, por ejemplo, son tumores benignos de fibra muscular que se desarrollan en los cuerpos de entre el 20 y el 40 por ciento de las personas con útero. Ante la presencia de un mioma, la respuesta médica consiste en la extracción de los tejidos comprometidos, es decir la extracción parcial o total del útero. De acuerdo con muchos –de los pocos– estudios médicos que existen al respecto, el útero tiene una función netamente reproductiva y es por eso que, a la hora de considerar su extracción total, se desestima completamente que, por ejemplo, a través de la contracción uterina es posible alcanzar un orgasmo, y que ante la ausencia del órgano se pierde esa específica posibilidad de sentir placer. Y sin embargo, la capacidad anatómica para el placer no se considera un argumento médico sólido para decidir que no se extraiga completamente el útero.


Alrededor de las afecciones ginecológicas hay bastantes y variadas historias. Pasa, por ejemplo, que se minimizan los dolores menstruales, no se realizan los exámenes necesarios para saber qué sucede y luego de algún tiempo aparecen miomas, pólipos, tumores o fibroides. Y el tratamiento no busca entender qué significan estas formaciones o por qué suceden, se trata de cortar, sacar, extirpar, realizar dolorosos legrados y cirugías invasivas. Además, a las personas que deben someterse a estas intervenciones no se les avisa sobre lo que viene después, sobre el tiempo de reposo, los dolores, la persistencia de los recuerdos sobre situaciones de violencia sexual, los cambios del cuerpo...

Por eso, el consejo de hoy es hablar con las amigas, contarles qué nos pasa, qué sentimos, qué sabemos y qué no sabemos, escuchar y conocer otras vivencias. Aprender de nuestras experiencias y confiar en lo que desde ahí sabemos. Porque el poder atraviesa nuestros cuerpos, oculta y reprime lo que la historia ha querido ocultar, convierte en síntoma las violencias silenciosas que hemos debido soportar. El cuerpo ha sido un objeto de explotación, pero también de emancipación. De los discursos feministas hemos aprendido que no es necesario esencializar nuestros cuerpos ni encasillarlos, que el cuerpo lo conoce y lo maneja mejor quien lo lleva puesto.

Queremos que cuando nos digan: “tiene un tumor en el útero”, tengamos en mente a otras personas que también los han tenido, porque no es anormal, no es extraordinario, no es designio de nada, es algo con lo que debemos convivir los cuerpos y podemos afrontarlo. ¿Cómo lo han afrontado otras personas en otras situaciones antes que nosotras? Queremos saber que no estamos solas, que tenemos fuentes cercanas de información y de apoyo. Queremos que las preguntas no-respuestas por la medicina Occidental encuentren conversaciones en otros espacios, en otras formas de conocernos. Porque, al final, la decisión sobre los métodos que queremos usar para sanar o convivir con el cuerpo que llevamos, son nuestras. Tenemos el conocimiento en nuestras historias y nuestras experiencias, no tenemos que escoger el único camino que parece posible para la medicina.

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Engaños y peligros de la industria automotriz

Por 10 años el ingeniero Martín Winterkorn tuvo inmenso poder en el conglomerado alemán Volkswagen (VW). Sin embargo, dejó su cargo justo hace tres años, cuando las autoridades de medio ambiente de Estados Unidos denunciaron que VW había creado un software para eludir las normas sobre gases contaminantes. La compañía admitió el engaño, que abarcó más de 11 millones de vehículos en el mundo. Es conocido lo que vino después: multas millonarias, pago a afectados y caída de las acciones de la empresa.

Bajo el mando de Winterkorn, VW alcanzó utilidades nunca vistas y superó en ventas a la japonesa Toyota, su principal competidora. Se creía con méritos suficientes para seguir en el cargo, pese al escándalo por la referida manipulación técnica. Mas se vio obligado a dimitir voluntariamente. Siempre se dijo ajeno a dicha manipulación y actuar correctamente. Algunos expertos dudaron que quien conocía hasta el último detalle de los vehículos de VW no supiera del software que le ocasionó a esa trasnacional una ola de desprestigio sin precedente.


Las sospechas de que Winterkorn no fue ajeno a la manipulación de los motores para encubrir la emisión de gases tóxicos parecen tener asidero. Recientemente la revista alemana Der Spiegel publicó que, luego de revisar las actas de la fiscalía alemana que lleva el caso, Winterkorn supo desde 2007, en una reunión con técnicos de VW, que el nuevo motor Diésel EA189 no cumplía con la rígida legislación de Estados Unidos. Dos ingenieros de dicha empresa recomendaron modificarlo para cumplir con esa ley. En ese encuentro también se mencionó la existencia de un software para manipular las emisiones tóxicas. Los actuales directivos de VW niegan información sobre lo publicado por la influyente revista. Alegan que “es asunto de los tribunales y autoridades competentes”.


Según Der Spiegel, la fiscalía de Alemania está por concluir sus tareas y no descarta que a Winterkorn lo acusen de fraude y de ocultar información a los accionistas de VW sobre la existencia del software. Y además por evasión fiscal, al enviar por conducto de su asesor financiero 10 millones de euros a un banco en Suiza, con el fin de proteger parte de su fortuna. En cambio, VW obtiene utilidades y dominio del mercado mundial frente a Toyota y la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi. Las 12 marcas del gigante alemán (entre ellas Audi, Porsche, Seat, Skoda y los camiones MAN y Scania) incrementaron sus ventas en los pasados 18 meses.


David Silva Aguilar cuestiona que la filial mexicana de VW y otros conglomerados automotrices cumplan las normas ambientales. Él preside el Consejo Ciudadano de Ecología de la ciudad de Puebla. Sostiene que manipulan los sistemas de sus vehículos para aprobar las tibias normas ambientales de México. Y hasta las estrictas de Estados Unidos y de otros países. Es un engaño que atribuye a la competencia de las armadoras como parte de la globalización. Agrega que México no cuenta con un control eficiente de la emisión de contaminantes provenientes de los vehículos. Y como prueba alega que Volkswagen manipuló los software de modelos como Jetta, Beetle y Golf, los cuales se fabrican en la planta que la trasnacional tiene en Puebla. Al respecto, cabe advertir que en 2016 la autoridad ambiental federal multó con más de 200 millones de pesos a nueve empresas (entre ellas VW) por comercializar 45 mil vehículos sin certificados ambientales.


No menos grave sucede con la seguridad de las unidades que ensamblan diversas trasnacionales en el país. Las que se venden en México no disponen de los mismos controles que las destinadas a Estados Unidos o Europa. Es el caso de las bolsas de aire frontales y laterales, que evitan muchas veces la muerte de conductores y ocupantes en caso de accidente. Hace tres meses varias organizaciones sociales exigieron a la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz equiparar los estándares de seguridad y no hacer distinciones que afecten a los compradores locales. En respuesta, silencio. También de las autoridades. Un problema que hereda y debe resolver el gobierno de López Obrador.

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Miércoles, 29 Agosto 2018 07:46

"Si hay pelito no hay delito"

"Si hay pelito no hay delito"

La sabiduría de los dichos no contrarresta otras presiones sociales. Sexólogos identifican que desde los años 80 se ha ido configurando una visión de la feminidad que supone depilación parcial o total de las zonas genitales, tendencia que se ha ido extendiendo a los hombres.

No falta quienes argumentan que es un asunto de higiene, sin embargo, nada menos higiénico que quitar las barreras naturales que nos protegen. El contacto genital piel a piel de dos personas depiladas aumenta, significativamente, los riesgos de enfermedades transmisibles sexualmente. Los dermatólogos señalan riesgos de hongos, bacterias y otras afecciones de la piel. El vello púbico, como los otros en el cuerpo, cumple una importante función de protección.

La rasurada, provoca micro fisuras, aumenta el riesgo de pelos encarnados, que conlleva a la formación de quistes, sin hablar de las bacterias que pueden entrar más fácilmente al organismo. Si las consecuencias son evidentes en el caso del vello púbico, lo son en el caso de cualquier depilación, ya que siempre es traumático para la piel.

En las axilas solemos usar desodorante o peor antitranspirantes que contienen materiales cancerígenos, en estos casos las personas que se las depilan favorecen el ingreso del aluminio y otros componentes, poco amigables, a una parte muy sensible del cuerpo.

Habría mucho que decir sobre la construcción de los imaginarios sociales y sexuales y el vello. Muchas personas no pueden soportar la idea de una mujer peluda, porque se ve como un hombre. Otros no disfrutan el sexo oral porque les da asco. Sin embargo, ese asco está basado en una concepción errónea de la higiene. Es más higiénico tener pelito que andar pelado, abierto a cualquier tipo de infección y regándolos por ahí.

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Investigadores españoles hallan el primer 'atlas' de proteínas para pronosticar el cáncer de mama más agresivo

Consiguen establecer una relación entre un patrón de proteínas determinado y un pronóstico o respuesta a fármacos, e identificar nuevas dianas farmacológicas, para las que en algunos casos ya existen medicamentos en la práctica clínica.


Bajo la denominación de cáncer de mama se engloban tres tipos que presentan diferente pronóstico y respuesta al tratamiento, y el más agresivo y desconocido es el llamado triple negativo. Ahora, científicos españoles han logrado crear el primer 'atlas' que incluye seis proteínas dominantes vinculadas al tumor.

Así, gracias a que "se ha puesto orden" en este cáncer de mama, los investigadores han conseguido establecer una relación entre un patrón de proteínas determinado y un pronóstico o respuesta a fármacos, e identificar nuevas dianas farmacológicas, para las que en algunos casos ya existen medicamentos en la práctica clínica.


Hasta ahora se sabía que el cáncer de mama triple negativo se debe a numerosas mutaciones que actúan conjuntamente y en combinaciones únicas para cada caso, pero no se habían descrito señales bioquímicas predominantes y repetidas en las pacientes.


Por contra, en los otros dos subtipos de cáncer de mama, los que expresan receptores —proteínas— de hormonas femeninas (hormono-dependientes) y los que contienen niveles exacerbados del receptor HER2, sí se había logrado y ya existen tratamientos específicos que eliminan en gran medida las células tumorales.


La heterogenidad por tanto del triple negativo ha impedido definir factores pronósticos y predictivos, lo que ha provocado que la quimioterapia convencional siga siendo la principal opción.


Poner orden


"El triple negativo es como un cajón desastre y para poder tratarlo racionalmente primero hay que poner orden, y eso es lo que hemos hecho", señala Miguel Ángel Quintela, director de la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Mama del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y autor principal de este estudio que se publica en la revista Nature Communications.

Para conseguir este "atlas" bioquímico, los investigadores no se detuvieron en analizar los genes implicados en este tipo de cáncer, sino que escudriñaron las proteínas que éstos generan. Así, lograron identificar seis quinasas —un tipo de proteína— cuyo estado funcional —si están activadas o no— predice la evolución del cáncer.

La búsqueda se hizo en muestras de tumores de 34 pacientes y los resultados se validaron con 170 pacientes: aquellas pacientes en que ninguna de estas quinasas estaban activas habían tenido un 95% de probabilidad de curarse, o al menos, de no haber recaído doce años después del tratamiento, detalla el CNIO en una nota de prensa.

En cambio, basta con que solo una de las seis quinasas estuviera activa para que el riesgo de recaída se multiplicara por diez.


Papel clave


Algunas de esta proteínas habían sido estudiadas antes, pero "hasta ahora no había ninguna razón para fijarse en ellas": ahora se sabe que estas seis quinasas juegan un papel clave en este cáncer.


Estas seis proteínas se pueden inhibir farmacológicamente y contra tres de ellas, según Quintela, ya hay fármacos en uso, utilizados por ejemplo para otros tumores como el melanoma.


Para comprobarlo, los investigadores hicieron experimentos en ratones y modelos celulares y probaron, en concreto, la actividad antitumoral de 15 combinaciones de dos medicamentos cada una, en diez modelos diferentes (en total 150 situaciones distintas): lograron un efecto terapéutico superior al de la suma de los efectos terapéuticos de cada fármaco por separado en el 99,3% de los casos.

El siguiente paso, por tanto, será llevar estos experimentos a ensayo clínico para lo que, según Quintela, ya están en conversaciones con las distintas farmacéuticas.
Pero no solo esto: los científicos también quieren, y ya trabajan en ello, que el análisis de estas proteínas pueda hacerse en los hospitales de forma que en el futuro sea una prueba clínica tan habitual como lo es hoy el análisis del perfil genético de cualquier tumor.

"Mirando las quinasas y no los genes conseguimos hacer una asociación entre tumor y pronóstico, por lo que por primera vez hemos puesto orden en este tumor y, en un futuro, podremos orientar a las pacientes hacia uno o varios fármacos específicos y no que todas sean tratadas de la misma forma, como en la actualidad", concluye Quintela.

“Puede haber un modo de locura que a alguien le ayude a vivir”

El autor comparte la lección de Jacques Lacan de que se puede ser psicótico sin ser loco y la amplía para formular por qué se puede ser loco sin estar loco. La esencia de su investigación se resume en una frase propia: “Sólo el psicoanálisis contempla la extraordinaria alternativa de una locura sin locura”.

 

“Qué es la locura no es muy difícil decirlo, lo difícil es pensar cómo es que no estamos locos”. Este argumento tan polémico como certero pertenece al médico psiquiatra y psicoanalista Emilio Vaschetto. Autor del libro Ser loco sin estar loco (Grama Ediciones), Vaschetto presenta en el comienzo de su trabajo un riguroso estudio histórico sobre cómo la psiquiatría entendió la locura a través del tiempo para llegar a compartir la lección de Jacques Lacan de que se puede ser psicótico sin ser loco y ampliarla para formular por qué se puede ser loco sin estar loco. “En un primer momento, Lacan toma el tema del lenguaje interior como parte de lo que llamará endofasia. Siempre nos pensamos, nos hablamos bajo una forma más o menos audible que en la alucinación, incluso también en el delirio eso toma otra forma”, cuenta Vaschetto en la entrevista con PáginaI12. Eso puede observarse desde el punto de vista de la psicopatología. “Luego, Lacan va a tener un giro trascendental en su enseñanza donde va a generalizar un poco la idea de la locura, sacándose de encima todo ese edificio rígido demasiado encorsetado de los psiquiatras clásicos con los que se formó”, agrega.


–¿Podría haber psicosis que no sean patológicas?


–El título provocativo de mi trabajo tiene varias vueltas. Por eso, la ilustración de tapa es circular; es decir, uno puede leer: “Estar loco sin ser”, “Ser loco sin estar”, etcétera. Bajo esa forma laxa y provocativa del título se introducen varias cuestiones. Por un lado, si alguien puede ser psicótico sin estar loco. Es el caso de lo que se han llamado a lo largo de la historia locuras lúcidas, psicosis con conciencia, locuras morales, siempre bajo la forma de la figura retórica del oxímoron. Es sumamente interesante porque eso tiene otra visión de la clínica. Es una clínica sin manifestaciones, sin síntomas ostensibles. Es una clínica cotidiana. Tiene que ver con todo aquello que se ha desarrollado en estos últimos años fundamentalmente en el psicoanálisis de la orientación lacaniana, de la mano de Jacques-Alain Miller, como psicosis ordinaria. No es una idea que no haya estado nunca en la clínica. Siempre ha habido personajes raros, extraños, pero que uno no veía que estuvieran completamente locos sino que eran formas de locura sutil. Entonces, esa es una primera idea. Luego, también se puede estar loco sin ser psicótico. Hay formas de locura, formas llamativas, manifestaciones delirantes, alucinatorias, que no necesariamente son psicosis. La clínica ha dado cuenta de ello: las locuras histéricas, muchas formas de locuras puerperales. Por ejemplo, en la Argentina en un determinado período de la historia, cuando se institucionalizó el acto de parir, muchas mujeres fueron sacadas de sus casas. De parir en el hogar a parir en un ámbito institucional enloquecían al calor de la fiebre. El hospital era un espacio anómico. Pero no todas eran psicóticas. Eran estados pasajeros, oniroides, de ensueño, pero pasaban y se iban.


–¿En qué consiste el núcleo psicótico de la neurosis?


–La idea de un núcleo psicótico en la neurosis la han tenido los posfreudianos y algunas formulaciones de personas que han recibido cierta influencia de Jacques Lacan, pero que no podríamos mencionar como específicamente lacanianas. Lo que he tomado de relevo del núcleo psicótico dentro de las neurosis fue para tratar de encontrar algunas referencias a lo largo de la historia de la clínica psicoanalítica de colegas que se han ocupado de formas como la locura sutil, la psicosis sin locura o formas subclínicas de la psicosis. No necesariamente quiere decir que yo adhiera a ese concepto, pero he tratado de leer de una manera desprejuiciada todas las referencias que se han dado al respecto. Intenté resumir eso en un trabajo sumario.


–En las primeras páginas, donde desarrolla una pequeña historia de la psiquiatría, se mencionan los casos de los excéntricos, descarriados, maníacos y abúlicos, entre otros. Si se lee de corrido todo el compendio parece que la psiquiatría funcionó en el pasado como una especie de policía del pensamiento. ¿Es muy exagerado?


–(Risas). Bueno, la psiquiatría a lo largo de su historia, en un aspecto, no en todos, ha tenido una vocación policial. En nuestro país la tuvo. Pero no fue sólo eso. Lacan era psiquiatra, un gran clínico formado en las luces de la psiquiatría francesa, pero leyó la locura desde sus inicios como un problema de estilo. Es decir, él va a leer en su tesis de psiquiatría los escritos de una loca –y esto lo digo sin ningún estigma porque para mí la locura no es estigmatizante– desde el punto de vista del estilo. Por supuesto que él está influenciado por toda la forma de la psiquiatría que, como usted dice, clasifica, trata de tipificar, de ordenar en clases y, a la vez, tener un prejuicio sobre las personas, en un sentido. Pero en otro, Lacan le da una vuelta a todo eso. Termina vaciando semánticamente las categorías psiquiátricas para transformar –y esto es muy importante– a la paranoia en el lazo social mismo. La paranoia es el lazo social, es la configuración del yo. Cuando vemos mucho “yo” dando vueltas nos preguntamos si ese sujeto no es un paranoico. Pero, a la vez, todos nos constituimos de manera paranoica con nuestro yo. Luego piensa que, por ejemplo, la histeria puede ser un discurso; es decir, ya le quita ese aspecto de tipo clínico para volverla un discurso, un discurso histérico. La forma de la ironía esquizofrénica es el ideal de la función del analista. El analista sería una especie de esquizofrénico irónico que interviene así con su paciente. Es decir que Lacan empieza a vaciar semánticamente todas esas categorías. La parafrenia como una enfermedad del semblante, por ejemplo. Esta es la enseñanza más importante que deja Lacan, de una forma que yo llamo pospsicopatológica; no desatendiendo la psicopatología, pero saliendo de ese molde rígido, superándolo para apostar a las formas de respuesta singulares de cada sujeto y no a las grandes categorías.


–¿Por qué aclara que no es un libro acerca de las psicosis y su ontología?


–Tiene que ver con esa rueda del título. Comienzo hablando en ese rastreo histórico de cómo es la lectura de estas formas de psicosis sin locura dentro de la historia clínica para terminar hablando de cómo la psicosis misma lee al psicoanálisis; es decir, exonerar cualquier posibilidad de pensar que psicosis podría ser alguna esencia. Más bien me gusta la frase de Lacan de que la locura sería una seducción del ser. Esa frase me encanta porque me parece que nos corre de cualquier visión esencialista para pensar a la locura desde un punto de vista más bien corriente.


–¿La personalidad “como si” es propia de la esquizofrenia o abarca un conjunto más amplio?


–Cuando Heléne Deutsch aborda las personalidades “como si”, ella, psicoanalista, la plantea como una forma dentro de una esquizofrenia. Para Lacan, las personalidades “como si” serían cómo funciona un tapón o una suplencia para que alguien evite precipitarse en la forma clínica de la locura. Esa forma “como si” que haría a alguien ajustarse a modos de ser, a modos de identificación que le hacen a una existencia posible, son más bien formas de solución y no tanto síntomas o signos que nos podrían hacer pensar de alguien que estaría clínicamente loco. Tomando la filosofía de las ficciones muy de moda en esa época (Vaihinger habla de esto) Heléne Deutsch utiliza ese concepto para tipificar modos de identificación de los esquizofrénicos. Jacques Lacan lo ubicaría –o nos gustaría leerlo– desde este otro costado, como formas de respuesta, como alguien que encuentra una invención, un aparato de suplencia (para utilizar un término de Ramos Mejía) que le ayuda a vivir. Yo pondría el espíritu de lo que he investigado en que son formas de locura que, lejos de hacerle imposible la vida a alguien, le ayudan a vivir. Puede haber un modo de locura que a alguien le ayude a vivir. Pensemos si no en cada uno de nosotros.


–En el libro señala que Otto Kernberg definió a los “borderline” con aspectos psicológicos vinculados con la falta de profundidad emocional. Es bueno llamar la atención sobre este punto porque generalmente en el imaginario colectivo tiende a pensarse en un desborde emocional.


–Sí, hay una visión de la locura que es popular: piensa que un loco está desbordado, excitado o que produce una alteración del orden público. Más bien hay muchas personas psicóticas que sufren un vacío de ser, que les cuesta mucho anclarse en la vida, que les cuesta mucho encontrar un fundamento a partir del cual vivir. He tomado la referencia de Otto Kernberg, primero porque es un psiquiatra americano y uno tiene que leer a los americanos porque eso tiene alcance global, pero sabiendo que también hay cierta ingenuidad en esas formas de la clínica americana. Los desórdenes fronterizos que ve Otto Kernberg nos hacen pensar en un continuum, en una forma donde se instalarían tanto la neurosis como la psicosis, que para el psicoanálisis son dos estructuras clínicas absolutamente diferentes. En ese continuum, él ubicaría los desórdenes fronterizos. He podido entender de las lecturas de Otto Kernberg que muchos de los casos que él cita, que muchas de las descripciones que él hace dentro de los desórdenes fronterizos, se tratan efectivamente de psicosis sin locura, que es a lo que vamos con esta falta de profundidad, con esta sensación crónica de vacío, como suele utilizarse, donde lo que más bien vemos es un vacío del ser, de alguien que no encuentra cuál es el fundamento de su existencia. No encuentra, por ejemplo, las pasiones, no encuentra el amor, no encuentra desde dónde sentir lo que otros sienten. Y eso es un dolor de existir fenomenal.


–En esa vivencia subjetiva de vacío, ¿el individuo siente que no siente nada?


–Es así. Es un término de un psiquiatra alemán que hablaba de la melancolía y que uno podría tomarlo para la psicosis a partir de su observación: del sentimiento de la falta de sentimiento. Ese es quizás el dolor de existir más grande que puede haber. Alguien que quizás dice: “Yo siento que no siento el amor”, “Siento que no siento a las pasiones”, “Siento que estoy vacío, realmente vacío”.


–¿Cómo juega la razón en la locura moral?


–Ahí tenemos el oxímoron del que hablábamos al principio: loco-moral. Es un oxímoron en tanto que era inadmisible pensar que el loco podía tener moral en una época. Lo que descubre la clínica clásica es que hay personas que están afectadas en sus sentimientos pero que la razón les funciona perfectamente, que hay una perversión de algunos instintos pero que no por ello dejan de circular en un ambiente compartido. Es decir que la razón en muchos de ellos no está afectada, funciona perfectamente. Está el caso emblemático de Jean-Jacques Rousseau, autor de El contrato social: era un paranoico. Es decir que las bases de la sociedad moderna con la que nos configuramos en Occidente están armadas en función de un paranoico. Y esto lo capta muy bien Mariano Moreno, que dice: “Jean-Jacques Rousseau, el maravilloso pensador ginebrino...” etcétera, pero aclara que él debió censurar la última parte de El contrato social, que tradujo porque el hombre deliró. Uno podría decir que Mariano Moreno sostuvo todo el delirio de Rousseau menos la última parte que tenía que ver con la religión, porque Moreno evidentemente no quería meterse de lleno con el clero en nuestras pampas, cuestión que no le fue muy bien tampoco porque no duró mucho la edición de El contrato social: esa traducción se quemó a los pocos meses. Pero ahí tenemos un cabal ejemplo de qué sucede cuando hay un loco que razona. Lacan dice: “Al fin y al cabo, la paranoia, como una forma de locura, lejos de ser algo disparatado, algo fantástico, es un ensayo de rigor lógico”. Ubica una forma de la psicosis del lado del rigor lógico. Es decir que tiene una visión muy desestigmatizante.


–En el polo normalidad-enfermedad como visión cultural, ¿cuál cree que es la que prevalece en el paradigma de esta época?


–Evidentemente la visión de la enfermedad, lo clasificatorio. Los manuales de clasificación, como el DSM norteamericano, han ido incrementándose en el número de páginas y de clasificaciones. El DSM-1 era un folletín y hoy en día el DSM-5 tiene numerosas páginas. Han aumentado muchísimo las categorías. ¿Esto qué quiere decir? Que cada vez se ha vuelto más laxa la semiología, la observación minuciosa de los síntomas y, paradójicamente, se han incrementado las clasificaciones. Esto por lo menos en la psicopatología, mientras que en la medicina clínica se ha producido un efecto inverso. Esto genera mucha mayor estigmatización, mucha mayor tipificación de los seres humanos a punto tal que es imposible pensar que haya alguien en el mundo que no esté enfermo de algo: el buen humor es un tipo de manía, es un tipo de trastorno bipolar. O arrancarse los pelos, comerse las uñas también ya son formas clasificadas. Entonces, todos estaríamos enfermos.


–¿Por qué Lacan decía que el psicoanálisis es “un autismo de a dos”?


–Es una provocación más de Jacques Lacan. Me gustó porque me parece que le da ese tono distinto a la categoría. Utiliza la categoría de autismo para pensar la figura del psicoanalista. ¿Pensar qué cosa del psicoanalista o del psicoanálisis? El malentendido fundamental: entre analista y analizante no hay acuerdo, no hay una lengua compartida, no hay comprensión posible. No se puede analizar a alguien si se comprende. Esa es la tesis de Jacques Lacan. Si yo comprendo lo que me está diciendo, si me pongo en sus zapatos, no puedo analizarlo. Más bien lo que trataré de escuchar es cuál es la relación que tiene la persona a eso mismo que está hablando. Leer ese discurso y ver cómo surge un decir propio, que no se parece a ninguno, que es incomparable. Eso me parece la astucia de pensar ese “autismo de a dos”.

Diseñan equipo que recolecta agua del aire; captará 40 litros por hora

Investigadores desarrollan una cosechadora de agua dulce ligera, alimentada por batería, que algún día podría extraer hasta 10 galones por hora (casi 40 litros) del aire, incluso en lugares áridos. El método, basado en nanofibras, podría ayudar a abordar la escasez del recurso debido al cambio climático, la contaminación industrial, las sequías y el agotamiento del subsuelo.

Los científicos presentaron este martes los resultados en la 256 Reunión y Exposición Nacional de la Sociedad Estadunidense de Química (SEQ), la agrupación científica más grande del mundo, que celebra este encuentro hasta este jueves.


Recolectar agua del aire no es algo nuevo. Hace miles de años, los incas de la región andina recogían el rocío y lo canalizaban a las cisternas. Más recientemente, algunos grupos de investigación han desarrollado captadores masivos de niebla en las montañas andinas y en África.


Para reducir la generación de agua y mejorar la eficiencia, Shing-Chung (Josh) Wong y sus estudiantes en la Universidad de Akron recurrieron a los polímeros electrospun, material con el que ya habían trabajado durante más de una década.


Tamaño ideal


El electrospinning (o electrohilado) utiliza fuerzas eléctricas para producir fibras de polímero que van desde decenas de nanómetros hasta un micrómetro, tamaño ideal para condensar y exprimir las gotas de agua del aire. Ese material a nanoescala ofrece una relación increíblemente alta de área de superficie a volumen, mucho mayor que la proporcionada por las estructuras y membranas típicas utilizadas en los destiladores de agua.


Al experimentar con diferentes combinaciones de polímeros que eran hidrófilos –que atraen agua– e hidrofóbicos –que descargan agua–, el grupo concluyó que un sistema de recolección podría fabricarse utilizando tecnología de nanofibras.


El grupo de Wong determinó que su membrana de polímero podría cosechar 744 microgramos por centímetro cúbico por hora, que es 91 por ciento más alta que las diseñadas de manera similar sin estas nanofibras.


A diferencia de los métodos existentes, la cosechadora de Wong podría funcionar en ambientes desérticos áridos debido a la alta relación superficie-área-volumen de la membrana. También tendría un requisito de energía mínimo. “Podríamos decir con confianza que, con los avances recientes en baterías de iones de litio, sería factible desarrollar un dispositivo más pequeño que una mochila”, señaló.


Además, el diseño de la nanofibra de Wong toma agua simultáneamente y la filtra. La red de fibra electrospun puede actuar como una superficie antincrustación, desprendiendo microbios que podrían acumularse en la superficie de la cosechadora. Así que el agua sería “clara y libre de contaminantes” y de inmediato potable una vez que se recoge, según asegura.


Wong espera obtener fondos adicionales para construir un prototipo de la cosechadora. Anticipa que, una vez que su equipo pueda crear el modelo, la fabricación no debería ser costosa.

Sábado, 18 Agosto 2018 08:10

Día del juicio final de Monsanto

Día del juicio final de Monsanto

El pasado 11 de agosto, el Tribunal Superior de San Francisco, Estados Unidos, condenó a Monsanto (propiedad de Bayer) a pagar 289 millones de dólares en respuesta a la demanda presentada por Dewayne Johnson, un jardinero que la acusa de ocasionarle cáncer con el uso de dos de sus agrotóxicos con glifosato (RoundUp y Ranger Pro). El veredicto es muy significativo porque da justa razón a Johnson tras la revisión de numerosos documentos científicos y algunos secretos de la compañía, concluyendo que el glifosato es muy peligroso y que la empresa sabía de los daños.


Hay al menos otros 4 mil demandantes en Estados Unidos que acusan a la compañía de provocarles cáncer. La organización US Right to know abrió el portal Monsanto Papers para seguir estas demandas, que aumentan cada día (https://tinyurl.com/lfpych4). Por todo lo que hay en juego, en el alegato final del abogado de Johnson, éste pidió al jurado hacer una declaración fuerte: que por éste y todos los casos de cán-cer que se podrían haber evitado, la sentencia se convirtiera en un día del juicio final de Monsanto.


Dewayne Johnson comenzó a trabajar en una escuela en San Francisco en 2012 y aplicó hasta 30 veces por año esos herbicidas en los jardines. Luego de algunos meses comenzó a tener sarpullidos y malestares, y en 2014 le diagnosticaron linfoma no-Hodgkin, un cáncer que afecta el sistema linfático. Dewayne tiene ahora 46 años y dos hijos; los médicos le dan meses de vida. Desde que comenzó a sufrir molestias, llamó a Monsanto para preguntar si estaba relacionado con sus agrotóxicos. Le contestaron que alguien se comunicaría con él, lo que nunca sucedió. Como dijo en el juicio: jamás hubiera utilizado esto en la escuela sabiendo de los daños que puede causar.


Debido a la enfermedad del demandante, el tribunal aceleró el proceso interpuesto por Johnson en 2015. El juicio duró un mes y el jurado debatió tres días. La sentencia emitida obliga a Monsanto a pagar 39 millones de dólares en compensaciones y otros 250 millones por daños punitivos. La sentencia establece que la empresa actuó con malicia y falla negligente porque sabía de los daños que podía ocasionar. La compañía anunció que apelará.


Los abogados presentaron documentos que prueban la toxicidad del glifosato y otros de la empresa que muestran que sus propios ejecutivos e investigadores sabían de los riesgos del agrotóxico, asimismo, mostraron que se pagó a científicos para escribir artículos que negaran o relativizaran los peligros del glifosato y establecieron turbias relaciones con técnicos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que debían dictaminar los riesgos. La EPA se dobló ante Monsanto y terminó negando incluso las evidencias de sus propios científicos. (https://tinyurl.com/yd7vzzb9)


El glifosato fue inventado y lanzado al mercado por Monsanto en 1974 y ha sido una importante fuente de sus ganancias. Se difundió rápidamente por ser un herbicida de amplio espectro que la compañía consiguió amañadamente que fuera declarado como moderadamente tóxico, algo que subsistió hasta que en 2015, la Organización Mundial de la Salud declaró que era probablemente cancerígeno.


El envenenamiento y condena a muerte prematura de Johnson ocurrió en apenas dos años, algo que seguramente está sucediendo con muchas otras personas en situaciones similares. El glifosato es el herbicida más usado a escala mundial, tanto en cultivos agrícolas como en jardines, hogares, parques, escuelas e instituciones. Su uso se disparó exponencialmente con la introducción de cultivos transgénicos tolerantes a glifosato, más de 80 por ciento de los transgénicos en el campo.


Este uso intensivo generó resistencia en decenas de malezas, con lo que además de aumentar las dosis empleadas, la empresa comenzó a agregarle surfactantes y otros co-adyuvantes para hacerlo más eficaz. En el juicio se expuso que además de la toxicidad del glifosato, quizá la mezcla con esos otros elementos, que las empresas no necesitan declarar en los productos y que la EPA no considera en sus evaluaciones de riesgo, aumentaba el peligro.


Paradójicamente, el final de Monsanto había llegado antes de este juicio. Bayer consiguió la aprobación de Europa y Estados Unidos para finalizar la compra de la empresa en junio de este año y su primer anuncio fue que el nombre desaparecía, justamente por la mala fama. Probablemente ya se arrepintió de su compra, porque desde el anuncio de la sentencia en favor de Johnson, las acciones de Bayer han bajado más de 18 por ciento, lo cual se tradujo en una pérdida de cerca de 18 mil millones de dólares. Bayer teme que otra ola de juicios se desate pronto en Estados Unidos por el uso del agrotóxico dicamba con la soya transgénica Xtend, también de Monsanto, cuya deriva está dañando los cultivos de otros agricultores.

Por SILVIA RIBEIRO, investigadora del Grupo ETC

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Al menos 43 marcas de cereal contienen pesticida cancerígeno

El Grupo de Trabajo Ambiental (EGW, por sus siglas en inglés) analizó 45 productos de marcas reconocidas de cereal y determinó que en 43 hay rastros de glisofato, un herbicida que puede provocar cáncer en animales y “probablemente” en humanos.


Algunos productos identificados con el pesticida son Granola con miel de Nature’s Path Organic, Avena Quaker con granola, miel, pasas y almendras, Avena instantánea original de Great Value, Cereal de avena Cracklin ‘Oat Bran de Kellogg’s, todas las avenas convencionales de Bulk Bin y la Avena clásica Bob’s Red Mill.


Las únicas dos marcas en las que no se encontraron restos de glisofato fueron la Avena instantánea orgánica de Simple Truth y la Avena orgánica de 365 Organic Old-Fashioned.


Los productos analizados, en su mayoría hechos con avena, tenían niveles de glisofato por encima de lo que los científicos de EWG consideran seguros para los menores, que es de 0.01 miligramos por día, de acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer.


El 10 de agosto pasado, Monsanto, dedicado a la producción de transgénicos y pesticidas, fue condenado por un jurado de California a indemnizar con 289 millones de dólares a un hombre que aseguró que su cáncer terminal se debe a su exposición a un producto con glifosato.


Sin embargo, la corporación asegura que el herbicida es seguro y que no representa ningún riesgo para el ser humano.

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