MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Jueves, 13 Mayo 2021 05:38

Freud en el mes de su nacimiento

Freud en el mes de su nacimiento

La intacta potencia revulsiva del pensamiento freudiano

La impiadosa visión negativa y el encarnizamiento pasional testimonian que sus ideas siguen siendo indigestas para una sociedad no menos hipócrita que la suya.

 

En 1916 Freud ubicó al psicoanálisis dentro de los tres grandes descubrimientos que hirieron el amor propio de la humanidad. Copérnico mostró que la Tierra no es el centro del universo, conmoviendo la pretensión del hombre de sentirse dueño de este mundo. Darwin puso fin a la arrogancia humana de crear un abismo entre su especie y la del animal. Pero ni la afrenta cosmológica ni la afrenta biológica han sido tan sentidas por el narcisismo como la afrenta psicológica. Porque el psicoanálisis enseña que el yo, no sólo no es amo del mundo ni de la especie, sino que no es amo en su propia casa.

Ubiquemos los comienzos del psicoanálisis, ya que en ellos está en germen su particularidad. Freud tiene una formación racionalista, su espíritu es kantiano, es decir que él es un racionalista crítico. Tiene la vocación iluminista de querer salir de la minoría de edad sin otra tutela --como dice Kant-- que no sea la de la razón. Su descubrimiento le mostrará el límite de la razón: la sexualidad. De este modo, el psicoanálisis se presenta como la Filosofía de las luces, interpelada, asediada, alterada por el "factum" freudiano de la pulsión. El psicoanálisis no es oscurantista, por eso Lacan nos dice que Freud prosigue el debate de las luces. Pero también indica el punto en el que estas se apagan, y esto conduce a su ética: las luces deben se moderadas.

La vida pulsional de la sexualidad no puede domesticarse plenamente, lo que no se integra se reprime, nuestra morada está habitada por aspectos que no queremos reconocer, ya que no entran en armonía con nuestros ideales. Pero el empeño por rechazar fracasa y lo más extraño de nosotros emerge desfigurado a través de los síntomas. No cabe asombrarse, afirma Freud, que el yo no le otorgue su favor al psicoanálisis y se obstine en rehusar su crédito. Diremos que tanto ayer como hoy.

Las terapias no analíticas son aceptadas pues se empeñan por erigir al yo como soberano, le enseñan cómo liberarse mejor de lo que irrumpe, elevan su apetito de control, lo invitan a no acercarse nunca al suelo molesto de su hábitat. Pero ello, no lo dudamos, conducirá siempre a lo peor, no sólo porque se habrá limitado el campo del conocimiento, sino por el destino infernal que sufrirá lo que se intenta elidir.

Freud invita a la aventura humana que es la cura psicoanalítica, aventura de ese explorador que, recorriendo los caminos más alejados de sus creencias vuelve con recursos de los que no disponía. Y esas energías gastadas antaño en preservar sus dominios, estarán libres para fines acordes al deseo que siempre excede los límites del yo.

En los últimos tiempos, el pensamiento de Sigmund Freud es objeto de crecientes críticas. Podría decirse, es cierto, que las impugnaciones al psicoanálisis lo acompañan desde sus propios orígenes. Pero al período de las resistencias iniciales le sucedió otro de amplia difusión y aceptación general logradas muchas veces, también hay que decirlo, a expensas del rigor. La impiadosa visión negativa, el encarnizamiento pasional, testimonian que la potencia revulsiva del pensamiento de Freud permanece intacta y sus ideas siguen siendo indigestas para una sociedad no menos hipócrita que la suya. Más sutilmente hipócrita, eso sí. Si es cosa de suprimir síntomas molestos, poner lo más rápidamente posible a un sujeto en condiciones de retomar el automatismo ciego de la vida actual, reintegrarlo al mercado como productor exitoso y --sobre todo-- consumidor voraz e insaciable, reactivando sus apetencias, es plausible que el tratamiento psicoanalítico no sea el camino más indicado. Mejor Prozak o la reeducación cognitivista.

La práctica analítica es altamente efectiva si se trata de emprender una de las pocas aventuras aún accesibles al hombre de nuestro tiempo, en un mundo ya totalmente explorado y donde incluso los viajes han sido expropiados por la industria del turismo. El psicoanálisis no es solo una cura, que nunca fue el interés prioritario de Freud, él como explorador de la vida anímica, quiso construir un sujeto a la altura de la época, un sujeto que al ampliar y redefinir el campo de la subjetividad, sea apto para desenvolverse digna y humanamente en los tiempos de la muerte de Dios. Es decir, en el trance de la devaluación de los valores más altos que identificaron a Occidente, del derrumbamiento del orden tradicional, de la pérdida de toda referencia y, por ende, de la errancia planetaria

Freud no quería ser médico, le interesaba la ciencia, la biología, la investigación. Deudor de distintos descubrimientos y de una Viena liberal luego de la destrucción del imperio austro-húngaro, el psicoanálisis tiene una especificidad propia. El anhelo freudiano por descifrar los enigmas del mundo fue superior al de curar. Creía en la ciencia y en su juventud, el laboratorio de Brucke le permitió afincarse en la fisiología histológica. Y fue éste --su maestro admirado-- quien le advirtió que, en vista de sus reducidas posibilidades materiales, no le sería posible una dedicación a una carrera puramente teórica por la cual sentía devoción. Es así que pasa de la histología del sistema nervioso a la neuropatología, y más tarde, será un enigma --el de la neurosis-- quien dará lugar a su creación: el psicoanálisis. Este encuentro hará que Freud tome un interés creciente en la clínica, pie fundamental para una teoría que jamás se separó de ella. Siempre recordó una frase de Charcot que éste emitió sin darle importancia y la evocó a lo largo de su vida cuando conmovía al mundo con lo que le revelaba: “La teoría es buena pero no impide que los hechos existan”. Creyente de la ciencia, gustaba definirse como explorador: “No soy en absoluto un hombre de ciencia, ni un observador, ni un experimentador, ni un pensador. Por temperamento no soy más que un conquistador, un aventurero, si quieres traducir esta palabra, con toda la curiosidad, la osadía y la tenacidad de ese tipo de hombre”.

Freud nació en un siglo fuertemente marcado por la impronta biológica, por el positivismo y es desde esta base que descubre el síntoma histérico como no respondiendo a esta lógica. Nada más alejado del psicologismo que pretende vincular todo lo que sucede en el cuerpo con un correlato psíquico, haciendo de tales campos un todo indivisible. Lacan dice que no hubiese sido posible el paso freudiano sin el cartesiano. Aclaremos: Freud no quería ser médico ya que le interesaba fundamentalmente la investigación aunque, de todos modos, su saber como médico concordaba con el de su época. Lejos de la medicina hipocrática, la medicina de su tiempo --como también la de hoy-- considera que el hombre tiene un cuerpo, lo que no era algo obvio, antes del paso cartesiano. En efecto, Descartes introduce un corte, a partir del cual quedan atrás la unidad del ser humano, el alma como forma del cuerpo. La división está hecha. Dice Lacan que, de aquí en más el médico encarará al cuerpo con la actitud de un señor que desmonta una máquina. Y que es desde esta posición de la que Freud partió, siguiendo lo que era su ideal: la anatomía patológica, el sistema nervioso. Si el síntoma histérico habla de un cuerpo que no es el biológico, fue sin embargo necesaria la fundación de la biología para ubicarlo en otro paradero.

A fines de 1800 el conocimiento médico era el hegemónico: el saber lo tenía el médico y el paciente escuchaba obedeciendo. Pero ya en los primeros casos freudianos se halla un cambio fundamental, su modo de trabajar parte de suponer saber en sus pacientes, invirtiendo así la posición del saber. En pocas palabras: hay un cambio en la idea de razón a partir de Freud cuyas incidencias en el campo del conocimiento son sin precedentes.

Por Silvia Ons

13 de mayo de 2021

Silvia Ons es psicoanalista.

Sigmund Freud nació el 6 de mayo de 1856.

Publicado enCultura
Informe MacBride; enseñanza de la comunicación

Ya se veía venir una relación "conflictiva" entre el proceso de monopolización acelerada de los llamados "medios de comunicación" frente a los modelos educativos de los Estados. La Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación en su informe de 1980 (conocido como Informe MacBride) advierte: "una complicación adicional es el hecho de que las implicaciones de estos desequilibrios no se entienden correctamente y, en consecuencia, encontramos con frecuencia algunas generalizaciones universales y aplicaciones entre culturas que no son válidas", pág. 191.

Como en otros muchos casos paradójicos, la inversión gubernamental en educación otorga a la industria mass media una especie de "subsidio" bizarro que educa y expulsa a miles de jóvenes a las fauces de la industria mediática monopólica incapaz de ofrecer fuentes de trabajo suficientes, que no tiene interés en pagar salarios dignos y que se acostumbró a explotar a quien acepte (con placer o sin él) las reglas, la ética y la estética del mercado comunicacional. La cosa no es muy distinta cuando el empleador es el gobierno.

Hay una lista enorme de urgencias amontonadas gracias al olvido funcional, la indiferencia y la corrupción. Hay que abrir los libros, en todos los sentidos, mirar qué cuentas manejan en lo económico y en lo académico, ver sus deudas y sus inversiones, sus sueldos y los de todos, ver las tecnologías y las canonjías. Ver las postergaciones y sus razones, los silencios y los corrillos, hay que ver los documentos y los emolumentos. Revisar los contenidos teóricos, las prácticas, los casos concretos, las investigaciones, la experimentación… las publicaciones. A quién sirven, para qué. Abrir los libros para ver cómo se reparten los puntos y ascensos, las vacaciones, becas, apoyos didácticos. Cómo se negocian las investigaciones, las citas mutuas, cuántos puntos vale, cuánto vale asistir a congresos, cursos, posgrados… abrir los libros y sacar las cuentas en público y sin concesiones. "Los programas de enseñanza e investigación debieran incluir también el estudio de un nuevo orden mundial de la comunicación: sus parámetros actuales, sus propuestas para cambiar los patrones existentes": Informe MacBride, pág. 187.

Hay que ver en qué estado está la producción y repetición de conocimiento en las aulas, examinar qué se produce, expone, analiza… para enriquecer el conocimiento en colectivo, guiado por un programa científico. Verificar la independencia económica y política de la ciencia frente a ciertos devaneos mercantiles o sectarios, revisar su rigor y su capacidad de intervención social. revisar que el acto fundamental de la producción del conocimiento, de manera colectiva, crítica y dialéctica tenga por certeza la mayor pasión por la verdad y la fortaleza de la ciencia al servicio de la libertad humana y de su comunicación no alienada y desalienante. Verificar que las aulas y los talleres no sean indiferentes a lo que pasa en las calles, en las fábricas, en las cabezas de los pueblos. constatar que cuando el trabajo de producir conocimiento en comunicación se cumpla, con calidad y utilidad social, se pague un salario justo.

Mayormente, la educación en materia de "comunicación", pública o privada, es una mercancía más determinada por las leyes del mercado y las necesidades de control burgués sobre las masas. No pocas escuelas acomodan la teoría y la práctica académicas, no para intervenir en los problemas sociales centrales y sí, a cambio, para generar mano de obra acrítica y sumisa. Las "ciencias de la comunicación", cuyo rigor suele ser cuestionado, se producen, se venden y se compran como otro artículo cualquiera. Sus productores no son ajenos a la alienación. Fue advertido en 1980 “…la metodología deberá adaptarse a las condiciones, las tradiciones culturales y la estrategia de desarrollo locales”, pág 187.

En las escuelas de comunicación se reproduce la lucha de clases, hay profesionales del arribismo, de la mentira y de la explotación en contubernio con los burócratas (y viceversa). Esto significa que se produce lo vendible, que reina un clientelismo interesado sólo por los "puntos", las opiniones positivas y las colegiaturas antes que por el diagnóstico serio de los problemas y la ruta de las soluciones desde la ciencia. Se vende lo rentable, lo que da beneficio a los dueños o directivos. La educación en comunicación es un campo de entrenamiento no sólo para capacitar sirvientes económicos o lebreles burocráticos, ahí el ideal es el endiosamiento de la mercancía para ganar audiencias, vender mucho y consolidarse como "caballos de Troya" ideológicos en todo lugar y a cualquier hora. "Las circunstancias históricas en las que se desarrolló la investigación ayudaron a crear una situación de dependencia, agravada por lo inadecuado de la investigación extranjera para sus necesidades", pág. 190.

Y, sin embargo, en lucha desigual y combinada, también hay docentes, trabajadores, capaces de pelear codo a codo con los estudiantes por una educación emancipadora, científica de verdad y útil contra la alienación. Hay eruditos honestos, catedráticos serios, investigadores comprometidos y especialistas críticos muy diversos, en general mal pagados, mal tratados, ninguneados… docentes militantes de la honestidad teórica y estudiantes en actuación social plena, en lucha permanente por ese Nuevo Orden Mundial de la Comunicación y la Información (NOMIC) reclamado por el Informe MacBride en 1980. ¿Lo veremos?

Por, Fernando Buen Abad Domínguez, filósofo y director del Instituto de Cultura y Comunicación y Centro Sean MacBride, Universidad Nacional de Lanús

Publicado enSociedad
Lunes, 10 Mayo 2021 06:26

Tres cuentos enterrados

Tres cuentos enterrados

I

Strange Fruit, la canción de desafío y condena primero cantada por la legendaria Billie Holliday en 1939 volviéndose en la más famosa y peligrosa de su repertorio, cuenta sobre la fruta extraña que se colgaba de árboles álamo en referencia a los linchamientos de afroestadunidenses en Estados Unidos. Holliday canta suave y lentamente de uno de los actos violentos racistas más brutales y frecuentemente públicos que manchan la historia estadunidense.

La canción recientemente retomó el escenario con la película Estados Unidos contra Billie Holiday este año, la cual se centra sobre los esfuerzos del gobierno de Estados Unidos en suprimir la canción. Andra Day por su papel estelar como Holiday fue nominada para un Oscar.

La canción no fue escrita por Holiday, sino por Abel Meeropol, judío blanco comunista que era maestro de educación pública en el Bronx, y quien la escribió después de ver una foto famosa de un linchamiento de dos jóvenes afroestadunidenses en 1930 en un pueblo de Indiana, sus cuerpos colgados rodeados de un grupo de blancos, incluyendo niños, algunos de los cuales estaban sonriendo. La canción fue primero publicada como un poema en la revista del sindicato de maestros de Nueva York en 1937.

Meeropol fue mejor conocido como el padre adoptivo de los dos hijos de Julius y Ethel Rosenberg, ejecutados en 1953 por el gobierno estadunidense que los acusó de ser espías comunistas de la Unión Soviética, caso clave en impulsar el macartismo en Estados Unidos.

Entre 1882 y 1968, se tiene registro de casi 5 mil linchamientos en Estados Unidos (la gran mayoría eran de afroestadunidenses), muchos de los cuales fueron castigados por su activismo político, sindical o nada más por su insolencia. Estos datos no incluyen los linchamientos de miles de latinos de ascendencia mexicana, sobre todo en Texas y California, entre mediados del siglo XIX y buena parte del siglo XX.

II

La celebración del 5 de mayo en Estados Unidos tiene sus orígenes con latinos en California como parte del movimiento de abolición de la esclavitud durante la Guerra Civil. Los latinos en California estaban preocupados por el posible interés de Napoleón III en apoyar a la Confederación sureña pro esclavitud en la Guerra Civil, y por lo tanto percibieron el triunfo mexicano en la Batalla de Puebla como una victoria contra las fuerzas pro esclavistas estadunidenses. Los inmigrantes latinos mexicanos y centroamericanos se oponían a la esclavitud, a las intervenciones imperiales y la supremacía blanca; por ello apoyaban las fuerzas de Lincoln y las de Juárez.

III

Uno de los orígenes del Día de las Madres en Estados Unidos fue la resistencia contra el militarismo y en favor de la salud pública de los pobres. Anna Reeves Jarvis fue la primera en convocar a un festejo, en 1858, creando clubes de madres para promover esfuerzos comunitarios con el fin de prevenir enfermedades y mejorar condiciones sanitarias. En 1870, Julia Ward Howe amplió la idea como parte de un movimiento internacional por la paz y escribió una Proclamación del Día de las Madres en la cual insta a las mujeres con corazón, a que sus “maridos no lleguen con nosotras apestando a masacre… buscando aplausos” y que los hijos no sean arrancados de nosotras para desaprender todo lo que hemos sido capaces de enseñarles sobre caridad, misericordia y paciencia.

Agregó en su llamado internacionalista que nosotras, mujeres de un país, seremos demasiado compasivas con aquellas de otro país como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los de ellas. El primer Día de las Madres que organizó Howe fue el 2 de junio de 1872 y durante varios años fue festejado, pero poco a poco desapareció. El que hoy día se celebra fue proclamado el 9 de mayo de 1914 para expresar el amor y reverencia a las madres del país por el presidente Woodrow Wilson, quien llevaría a Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial.

Billie Holiday. Strange Fruit. https://www.youtube.com/watch? v=Web007rzSOI

Prince. Welcome 2 America. https://www.youtube.com/watch? v=HJtxSdTL488

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Domingo, 09 Mayo 2021 05:10

Las capas del golpe en Myanmar

Las capas del golpe en Myanmar

El golpe de Estado perpetrado en Myanmar el 1 de febrero tiene que ver con el nacionalismo budista y el odio a los rohingya, dos elementos que paradójicamente comparten las partes implicadas. El mismo golpe tiene implicaciones regionales por cuanto afecta a la ASEAN y a China.

 

El 1 de febrero, una instructora de fitness emitía en streaming uno de sus entrenamientos con una gigantesca autopista de 20 carriles tras ella. En la ancha vía, sin que la mujer se percatara, aparecía un enorme convoy de vehículos militares que se dirigían al Parlamento de Myanmar: quedaba así testimonio gráfico del inicio del golpe de Estado en el país. El vídeo, viralizado, dio la vuelta al mundo.

Habitualmente, la ya famosa carretera está prácticamente desierta, reflejando las lagunas de la decisión que tomó la junta militar en 2005 de trasladar la capital de Myanmar a Naypyidaw. Esta ciudad viene experimentando un aumento vertiginoso de infraestructura desde aquel año que en absoluto se corresponde con el ritmo y el tamaño demográfico real de la ciudad, de unos 700.000 habitantes.

Esta excentricidad no desentona en absoluto con la política nacional de las últimas décadas. El golpe de febrero, de hecho, se enmarca en un contexto de múltiples clivajes, disputas de poder y polarización, donde la religión budista está imbricada a varios niveles. Tanto es así que el gran experimento marxista local, la vía birmana al socialismo de Maung Shu Mang Ne Win, combinó el budismo con un marxismo-leninismo que pretendía revisar las tesis de los clásicos y adaptarlas a su particular forma de entender lo birmano. Plantearon que el budismo era parte constitutiva de su identidad nacional y, sobre esa base, se justificó la exclusión de las minorías étnico-religiosas, con un especial ensañamiento contra la comunidad rohingya.

En la actualidad existen alrededor de 140 etnias reconocidas en la periferia de Myanmar, teniendo un papel protagónico los ya mencionados rohingya, que vienen sufriendo, según la ONU, una limpieza étnica desde 2017. Cuatro meses después de la insurgencia de este pueblo que marcó el inicio de su persecución ya se registraban cerca de 650.000 personas desplazadas hacia campamentos en Bangladesh. Para sorpresa de la comunidad internacional, una de las responsables de esto fue la Premio Nobel de la Paz (1991) Aung San Suu Kyi, quien llegó al poder de facto en 2015 en unas elecciones en las que se retiró a los rohingya su derecho al voto. Resaltar el carácter fáctico del poder de Suu Kyi no es baladí: al ser sus dos hijos ciudadanos británicos, no puede acceder a la presidencia formal de la nación. Es por eso que ha tenido que construir su autoridad en términos de influencia y accediendo a “cargos menores” como la Consejería de Estado.

El liderazgo de Aung San Suu Kyi se ha sostenido sobre un frágil equilibrio entre ella y su partido —la Liga Nacional por la Democracia (LND)— y el Tatmadaw —las Fuerzas Armadas—. La figura de Suu Kyi se forjó durante la dictadura militar que siguió al golpe de Estado de 1988 contra el gobierno del Partido del Programa Socialista de Birmania. Durante el periodo de la Junta militar se agravaron los conflictos entre etnias que venían desde antes del gobierno socialista-budista y se fijó definitivamente a los rohingya como el enemigo interno.

En 2010 se cerró el tibio proceso aperturista que se había iniciado unos años antes, aunque el verdadero hito fue la victoria de la LND en las elecciones generales de 2015. Ahora bien, es primordial apuntar que la Constitución garantiza al Tatmadaw un 25% de los escaños y varios puestos ministeriales, por lo que tan pronto accedió la LND al gobierno comenzó una difícil relación política entre el partido, Aung San Suu Kyi y la Junta que tantas veces la había perseguido y arrestado y cuyo aparato se mantiene gracias al expolio de recursos tales como los rubíes o el oro.

El budismo es uno de los lazos entre los liberales de la NLD y las Fuerzas Armadas: ambos sostienen la construcción del Estado en torno a la predominancia de los bamar (budistas), autopercibidos como la única etnia auténticamente birmana. En realidad, este nacionalismo étnico-religioso ha pasado de mero garante de una cierta cohesión social de carácter exclusivista a ser un verdadero clivaje político. De forma similar a lo acontecido en la India de Narendra Modi con el nacionalismo hindú —también enfrentado con los indios musulmanes—, esta cuestión es ya un aspecto central de la política nacional. Los últimos años han visto una cooptación de las bases nacionalistas, históricamente ligadas al Tatmadaw, por parte de Aung San Suu Kyi, que ha conseguido capitalizar el odio contra la minoría rohingya, llegando a blanquear ante a la Corte Penal Internacional la limpieza étnica perpetrada por los militares.

¿Qué pasó el 1 de febrero?

En las elecciones generales de 2020, Aung San Suu Kyi revalidó su mayoría absoluta en la Cámara de Representantes. El líder de Unión, Solidaridad y Desarrollo (USDP) —vinculado al Tatmadaw— declaró que impugnaría el resultado electoral alegando fraude y solicitó a las Fuerzas Armadas que velaran por unas “elecciones justas”. Progresivamente, el propio ejército fue ensuciando el debate, llegando a hablar de “fraude electoral masivo”. “No decimos que el Tatmadaw tomará el poder, pero tampoco que no lo hará”, llegó a declarar un portavoz. Apelando a la Constitución, su discurso fue incorporando elementos golpistas y fueron desplegando unidades militares en algunos puntos del país.

Horas antes de que la asamblea legislativa tomara posesión comenzó una persecución militar sobre líderes políticos. Ese mismo día, el 1 de febrero, fue arrestada Aung Saan Suu Kyi, concretándose un golpe de Estado que podía palparse días antes. Bajo tal clima, U Myint Swe —hasta entonces vicepresidente— asumió la presidencia y traspasó el poder a Min Aung Hlaing, comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

La polarización política sacudió definitivamente al país y masas de trabajadores urbanos salieron a repudiar el golpe, encontrándose de frente con la represión de la Junta. La escalada de violencia estatal dejó episodios como el del 14 de marzo, en el que los trabajadores textiles de Hlaing Tharyar fueron atacados por francotiradores. La clase obrera industrial ha sido la triste protagonista de algunos de los más cruentos capítulos que ha dado de sí el golpe en Myanmar. En la fecha de redacción de este artículo, la cantidad de asesinados por el gobierno de facto del Tatmadaw asciende a más de 760. Pueden consultarse diariamente los datos a través de AAPP Burma.

Concretamente, la Asociación de Asistencia de Prisioneros Políticos birmana cifró en su informe diario del 5 de mayo en 769 los asesinados y en 4766 los detenidos.La virulencia en el accionar de la Junta ha sido condenada por organizaciones como la Unión Nacional de Karen, la cual narró a través de un comunicado oficial cómo se habían perpetrado ataques aéreos sobre población civil en los distritos de Mutraw y Kler Lwee Htoo, arrebatando la vida de niños, estudiantes y destruyendo la infraestructura y las viviendas de múltiples poblaciones, provocando además la huída de más de 12.000 personas. La crueldad de los golpistas ha tratado de ser visibilizada por varias figuras públicas. Tal es el caso de Han Lay —Miss Myanmar 2020— quien, entre lágrimas, dedicó su discurso en la ceremonia celebrada a finales de marzo a condenar la represión militar. Paradójicamente, la misma Han Lay llegó a declarar que Aung Saan Suu Kyi era una inspiración para ella. Sirva esto como ejemplo de la polarización política en Myanmar.

La delicada situación de la ASEAN

Para entender el Sudeste Asiático se torna imprescindible conocer la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que incorpora a día de hoy a Vietnam, Camboya, Filipinas, Malasia, Brunéi, Singapur, Tailandia, Indonesia, Laos y el propio Myanmar. Fundada en 1967 tras conflictos como la konfrontasi entre Malasia e Indonesia, fue en gran parte la dialéctica socialismo-capitalismo la que precipitó su creación. La región concentró gobiernos de múltiple índole que percibieron como necesario un instrumento de cooperación y control del conflicto. Finalizada la Guerra Fría, se aplicó dentro de la organización un tratado de libre comercio que facilitó el crecimiento de las distintas economías de la región.

Su capacidad de ejercer como bloque hacia fuera es una de las grandes fortalezas de una organización que es asumida como ejemplo por muchos internacionalistas. Los tratados de libre comercio con Corea del Sur, India o China, su papel en el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico o su voluntad de ejercer como mediador entre Estados Unidos y Corea del Norte han legitimado su existencia interna y externamente.

El factor de la diversidad no estuvo ausente en el largo proceso de consolidación de la ASEAN. Repúblicas socialistas, repúblicas democrático-liberales y monarquías constitucionalistas y absolutistas comparten este espacio regional. También países cristianos, musulmanes, budistas, no religiosos e incluso un crisol como Singapur. Es esta diversidad la que, en cierta medida, explica las limitaciones que la organización ha tenido a lo largo de su historia para diseñar posturas unitarias sobre asuntos internos. El pragmatismo de la ASEAN, aceptando como integrante a Myanmar en 1997 cuando todavía estaba regida monolíticamente por la Junta, ayudó a la apertura del país. Ahora, afronta un dilema similar al de aquellos años: poner o no en riesgo la reputación de la propia organización por apoyar a un miembro desacreditado internacionalmente.

Varios elementos están sobre la mesa para la ASEAN: en primer lugar, la relación con Estados Unidos, que mantenía un estrecho vínculo con Aung Saan Suu Kyi; en segundo lugar, las imágenes de la violencia del Estado contra la clase trabajadora del país ponen en evidencia al bloque frente a la comunidad internacional por su tibieza, especialmente llamativa en una organización que llevó la defensa de los Derechos Humanos por bandera desde el momento de su fundación; y, en tercer lugar, el potencial riesgo de una crisis de refugiados que afectaría a países de la asociación y a otros como India, China o Bangladesh.

El resultado de esta combinación de factores es la dificultad de diseñar y aplicar una posición conjunta al respecto del golpe, lo que complica cualquier tipo de intervención. Como ejemplo, Tailandia, Camboya, Filipinas y Vietnam han mantenido una postura cauta hablando de ello como un asunto interno, Malasia e Indonesia condenaron explícitamente el golpe y Singapur pidió no imponer sanciones económicas sobre el país. En términos generales, el único consenso hacia dentro de la ASEAN pareciera ser la no injerencia directa y el pedido de un “diálogo constructivo” entre las partes implicadas.

¿Y China?

Siempre se mira con lupa lo que hace China en materia internacional. El economista Giovanni Arrighi plantea que Estados Unidos se convirtió, mediante tratados de defensa bilateral dirigistas, en el Estado central de un sistema vertical que incluía a estados como Japón, Corea del Sur, Taiwán y Filipinas en el que estos hubieron de especializarse en el comercio y la búsqueda de beneficios, y aquel lo hizo en el suministro de protección. Desde que tomara forma ese sistema constitutivo de la Guerra Fría hasta hoy han cambiado muchas cosas en la región. Quizá la más importante sea la ya indiscutible centralidad de China.

El gigante asiático ha mantenido una relación compleja con Myanmar desde hace varias décadas. Habiendo sostenido vínculos simultáneos con la Junta y con algunas etnias del país, el Estado chino ha sido capaz de consolidar su papel de mediador entre ambas aprovechando las lagunas que deja un Estado como el birmano, desbordado en materia de seguridad. A esto cabe sumar el enorme peso político y económico que Beijing tiene sobre Naypyidaw a través de, por ejemplo, sus inversiones en zonas especiales como Shan, que inclina la balanza de las decisiones de los gobiernos de Myanmar.

La reacción china al golpe no ha cambiado sustancialmente desde el propio 1 de febrero, cuando Wang Wenbin —portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores— señaló simplemente su deseo de que todas las partes “manejen adecuadamente sus diferencias a la luz de la Constitución y del marco jurídico”. Eso sí, a medida que avanzaron las semanas se ofreció como mediadora y reconoció su voluntad de coordinar para “promover conversaciones pacíficas”. Sin que deba pasarse por alto, además, el 2 de mayo arribó al aeropuerto internacional de Yangon un avión de Air China cargado con vacunas frente al COVID-19 donadas por el gobierno de Xi.

Ahora bien, aunque China haya sido especialmente cauta a la hora de calificar el golpe como tal, lo cierto es que no se encuentra estrictamente cómoda con los militares. Durante los años de liderazgo de Suu Kyi, las relaciones diplomáticas mejoraron profundamente, Myanmar experimentó un gran crecimiento económico en el que las inversiones chinas jugaron un papel protagónico y China encontró un mercado en el que vender sus productos. Un gran número de proyectos vinculados a la Nueva Ruta de la Seda salieron adelante después de que la NLD ganase las elecciones en 2015, pero el golpe los rodea de dudas, pudiendo retrasarlos o incluso deslegitimarlos si China no define una posición política específica con respecto de la violencia de la Junta.

Por Eduardo García Granado

@eduggara

9 may 2021 06:00

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Sábado, 08 Mayo 2021 05:48

El gasto militar y el hambre mundial

El gasto militar y el hambre mundial

La más baja reducción desde la Segunda Guerra Mundial del Producto Interno Bruto (PIB) global ocurrida en 2020 y la continuidad de esa tendencia en 2021 debido a la pandemia de coronavirus, se contrapone a los enormes gastos dedicados a la carrera armamentista que en ese período alcanzaron cifras récord.

La Covid-19 ha puesto en vilo a la economía del orbe al perderse millones de puestos de trabajo; quiebras de empresas y negocios; enormes gastos para atender la salud de los contagiados; caída del comercio y la proliferación de la miseria y la pobreza en gran parte de la población sobre todo en los países en desarrollo.

Los expertos catalogan la situación de catastrófica en la que muy pocos países han salido incólumes ante tamaña enfermedad que ha demostrado la incapacidad del sistema capitalista neoliberal para enfrentar y proteger a la mayoría de sus poblaciones de los graves efectos del flagelo. 

El Instituto Internacional de Finanzas (IIF por su siglas en inglés) en un reciente informe indicó que la deuda de hogares, empresas, bancos y gobiernos de todo el planeta sumaba al cierre del tercer trimestre de 2020, 272 billones de dólares y a finales del año llegó a un máximo histórico de 277 billones de dólares, que representan el 365 % del PIB mundial.

Pese a esta gran problemática, el gasto militar continuó incrementándose, pues según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (CEPRI), la crisis generada por la pandemia no ha impedido que el capital colocado en la defensa siga en alza.

Por quinto año consecutivo afirma, subió hasta los 1,98 billones de dólares, 74 000 millones más que en 2019, es decir, 2,6 % interanual, mientras que el PIB mundial cayó un 4,4 %. El hecho de que el gasto militar aumente en un año de recesión económica, significa que la proporción de este tipo de inversiones en el PIB total también creció.

De acuerdo al CEPRI, solo cinco países ostentan el 62 % del gasto militar: Estados Unidos ascendió a 4,4 % en 2020 hasta los 778 000 millones de dólares, o sea, 39 % del total; China 1,9 % en el año para 252 000 millones; India, 2,1 % para 72 000 millones; Rusia 2,5 % hasta 61 700 millones; Reino Unidos, 2,9 %, o sea, 59 200 millones.

Con respecto a los países integrantes de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) se elevó a 1,1 billones, lo que representa el 56 % global.

Pero analicemos otros datos, como el del Banco Mundial, donde indica que en 2020 cayeron en la pobreza extrema entre 88 millones y 115 millones más por lo que las personas que sobreviven con solo 1,98 dólares al día ha aumentado entre 703 millones y 729 millones. La tasa de pobreza extrema sería entre 9,1 y 9,4 % lo que equivale a un retroceso de tres años pues se volvió a los niveles que se registraron en 2017.

Durante las décadas de 1970, 1980 y 1990, el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, señaló en múltiples foros internacionales la necesidad de poner coto a los monumentales gastos en que incurrían las naciones más poderosas con el objetivo de mantener la carrera armamentista.

En uno de sus discursos, pronunciado el 12 de octubre de 1979 ante el XXXIV período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Fidel denunció:

«El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes, pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia».

Expertos de Naciones Unidas aseguran que solo se necesitan 160 dólares por persona al año para minimizar la extrema pobreza. Si se multiplica por los 729 millones que están en esa frágil categoría, la cifra llegaría a 116 640 millones de dólares, cantidad suficiente para minimizarla.

Pero la ONU va más lejos al asegurar que se necesitan 1,5 billones para erradicar la pobreza humana para siempre y para que los más necesitados pueden tener a su alcance programas de alimentación, salud y educación.

Aunque la cifra parece grande, la cantidad solo equivale al 1 % del PIB global anual o 23 meses de gasto militar de Estados Unidos. Si en los últimos años la inversión social hubiera crecido en vez de la carrera armamentista, el mundo estaría mejor, con menos desigual, más próspero y humano.

Las políticas realizadas en los últimos tiempos por la anterior administración estadounidense de Donald Trump y al parecer, continuada por la actual de Joe Biden al impulsar una nueva guerra fría, esta vez contra China y Rusia,  indiscutiblemente que incrementará aun más el hambre y la pobreza mundial. Esperemos que esta situación no se prolongue por el bien de la humanidad.

Por Hedelberto López Blanch | 08/05/2021  

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Un grupo de personas baila durante una protesta en rechazo a la violencia ocurrida en las protestas, en el Parque Nacional de Bogotá (Colombia), este 6 de mayo de 2021. — Carlos Ortega / EFE

La protesta social que comenzó el 29 de abril en Colombia contra una reforma tributaria ha desembocado en tal represión policial que hace difícil contabilizar en tiempo real los muertos, los heridos y los detenidos. También los casos de violencia sexual, un fantasma que emerge como en los peores tiempos del terror.

BARRANQUILLA (COLOMBIA)

06/05/2021 23:51

Constanza Vieira

"No responder por ningún motivo con violencia ante agentes. Nosotros tenemos nuestro cuerpo, ellos las armas. ¡La vida primero!", dice un meme viral y distribuido por Whatsapp. A la puesta del sol comienza esa versión colombiana de la noche de los lápices.

Ante la inusual brutalidad policial contra la huelga nacional reiniciada el 28 de abril (porque esa huelga estaba en marcha antes de la pandemia), abundan las advertencias para guardarse en casa a las 6 de la tarde. "No hay garantías para la vida", alertan los mensajes.

El cuerpo de los y las manifestantes no solo es atacado con chorros de agua a presión, patadas, bolillo -como se llama a la munición no letal- o simplemente a bala. La organización civil Temblores ha documentado hasta el mediodía del 5 de mayo diez casos de violencia basada en género, es decir, contra mujeres.

"Hay subregistro", aclara a Público Emilia Márquez, de esa ONG que triangula sus propios datos con cifras oficiales, publicaciones de prensa, información vertida por las redes sociales e informes de activistas de derechos humanos, para evitar repeticiones y disminuir errores: "Hay dificultad para documentar en tiempo tan real".

El subregistro no es sólo porque la realidad no se detiene. "Los casos de violencia sexual siempre son los más subregistrados porque a las víctimas les da mucho miedo denunciar". Además, "cuando denuncian las mujeres, no son tomadas en serio".

Temblores gestiona la plataforma Grita, donde se reciben las denuncias de los casos de brutalidad policial -esta es su especialidad-. En alianza con otras organizaciones defensoras de derechos humanos, como el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, y con centros de estudios jurídicos, como el de la Universidad de los Andes, Temblores facilita acompañamiento legal gratuito. Explica, en este sentido, que cuando se trata de violencia de género no se dan a conocer los nombres de las víctimas, ni datos que puedan conducir a ellas.

La protesta social es un escenario en el que existe un riesgo diferenciado cuando se es mujer o se tiene orientación sexual diversa, pues hay más formas de discriminación, mayor exposición a las agresiones y a la violencia estatal.

La organización feminista Sisma Mujer, que ofrece asistencia jurídica y psicológica, habilitó este 5 de mayo una línea de atención prioritaria sobre violencia sexual en el contexto de la huelga nacional. Cuatro personas reportaron hechos relacionados con este delito el primer día, de las cuales solo una respondió a las 9 de la noche al mensaje de recepción de Sisma. No es mucho lo que se puede averiguar cuando el miedo es rey.

La persona que atiende la línea de atención solo ha podido detallar a Público que este caso ocurrió en Bogotá y que se trata de una mujer desaparecida tras ser detenida por el ESMAD (escuadrón antidisturbios de la Policía Nacional). No se conoce su edad ni ocupación, tampoco se puede saber en qué lugar de la capital colombiana ocurrió la captura.

La Defensoría del Pueblo es una de las fuentes estatales de triangulación de Temblores durante los sucesos violentos que están ocurriendo en distintas ciudades colombianas. En el sitio web de la entidad dependiente del Ministerio Público se puede completar un formulario para denunciar distintas modalidades de violencia contra mujeres y personas LGBTI.

El formato pregunta, en este orden, por agresión física, psicológica, verbal, tocamientos inapropiados, acceso carnal violento u otros hechos de violencia sexual, uso desproporcionado de la fuerza, retención arbitraria basada en género en contra de la persona o de algún familiar, feminicidio o tentativa de feminicidio (una figura tipificada en el Código Penal Colombiano), homicidio contra la persona o contra alguien del grupo familiar, tortura física o psicológica, desaparición forzada.

Según la Campaña Defender la Libertad un Asuntos de Todas, en su boletín 7 sobre la huelga nacional, también emitido al mediodía del 5 de mayo, quince personas fueron víctimas de violencia de género por parte de agentes del ESMAD.

Defender la Libertad es una coordinadora técnica de ONG dedicadas a la defensa de los derechos humanos, también aglutina organizaciones sociales, estudiantiles, culturales y comunales, y busca conformar una Red Nacional de Comisiones de Verificación e Intervención de la Sociedad Civil. Sin embargo, su Sistema de Información de Agresiones a la Protesta Social (SIAP) no ha sido actualizada con los datos de los sucesos acaecidos desde la semana pasada, cuando se activó la huelga nacional.

Bajo el lema ‘como la policía no nos cuida’, Defender la Libertad publicó hace un año, junto con agrupaciones como Sisma Mujer, instrucciones sobre qué hacer en caso de violencia de género en el marco de la protesta social.

Antecedentes en protestas anteriores

El informe "Bolillo, Dios y Patria", publicado por Temblores en enero de 2021, menciona 102 hechos de violencia sexual cometidos por la fuerza pública desde 2017. Al menos, tres de ellos tuvieron visos de represalia contra la protesta cívica.

Esos tres sucesos sí están documentados. Ocurrieron en septiembre de 2020, durante las manifestaciones contra la muerte de Javier Ordóñez, un padre de familia y estudiante de Derecho, a quien la policía redujo con una Taser antes de quitarle la vida. La muerte de Ordóñez, que pedía clemencia en el suelo y en estado de indefensión, recordó el  "No puedo respirar" de George Floyd que encendió las protestas contra la violencia policial racial en Estados Unidos el año pasado.

Temblores denunció que el abuso sexual contra las tres mujeres de entre 22 y 23 años se produjo en una oficina policial de atención inmediata (CAI), en el Centro Internacional de Bogotá, un espacio de comercios y oficinas aledaño al casco histórico.

Las jóvenes fueron detenidas porque una de ellas estaba fumando un cigarrillo en la calle, se les acusó de consumir marihuana. Como solo una mujer policía las podía requisar, se las llevaron detenidas al CAI. Allí, la mujer policía no mostró compasión aunque fue consciente de que las detenidas estaban siendo manoseadas por los uniformados. Después de abusar de ellas, las pusieron en libertad cuando el novio de una de las mujeres pagó a los agentes, en pesos colombianos, una cantidad equivalente a 30 euros.

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¿Un neoliberalismo popular para Madrid?

Las elecciones para la Comunidad de Madrid dieron un claro triunfo al ala derecha del Partido Popular. Con un discurso contra las restricciones que exige la pandemia, la actual presidenta Isabel Díaz Ayuso se impuso sobre el conjunto de la izquierda con lemas como «comunismo o libertad» y un proyecto abiertamente neoliberal. El Partido Socialista Español quedó tercero -después de Más Madrid- y los malos resultados de Unidas Podemos llevaron a Pablo Iglesias a renunciar a la política institucional y partidaria.

 

El triunfo rotundo de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid abre el camino a algo inédito hasta hoy en la política española: un discurso abiertamente neoliberal que se le ofrece al Partido Popular (PP) como vía de salida para alcanzar autónomamente la Moncloa, absorbiendo a Ciudadanos y conteniendo a Vox, la fuerza de extrema derecha fundada a fines de 2013. Se dirá que fue Madrid justamente el lugar del ala neoliberal del PP, con su ex-mandataria Esperanza Aguirre. Sin duda, pero ni aun en los momentos más débiles de Mariano Rajoy en la jefatura del partido, ese discurso había logrado hegemonizar la formación conservadora. Eran los tiempos en que las elecciones se ganaban «por el centro».

Ayuso ha logrado resolver la ecuación que el líder del PP Pablo Casado viene intentando despejar desde que ganó la dirección del partido en 2018, relegando a la «centrista» Soraya Sáenz de Santamaría: volver a ocupar todo el espacio del centro a la derecha, sin depender de Vox ni de Ciudadanos. La gran diferencia entre los tiempos de Rajoy y Aguirre y el momento actual es la aparición de Vox, formación posfascista escindida del PP y que le disputa los votos de la derecha más radical. Ayuso parece haberlo conseguido. No solo porque ha absorbido a Ciudadanos, sino también porque ha frenado a Vox, que sigue siendo necesario para formar gobierno, pero queda políticamente irrelevante. En efecto, Vox no se puede negar a apoyar al PP –sea absteniéndose o votándolo en la investidura–, pero en cualquier caso no podrá exigirle entrar en el gobierno ni condicionar su accionar. Por otra parte, es muy probable que eso no le interese a la formación liderada por Santiago Abascal, pues estas elecciones son para completar los dos años que le quedaban al mandato de Ayuso. Vox prefiere aparecer como la agrupación que frenó a la izquierda y no comprometerse con la que llama «derechita cobarde» del PP, a fin de mantener su perfil partidario.

Resignificación de la pandemia

Este discurso abiertamente neoliberal tiene mayor impacto porque se da en el marco de una recuperación del protagonismo estatal y comunitario motivada por la pandemia. En efecto, en marzo de 2020 toda España se vio abocada a un confinamiento estricto. Tras décadas de corrosión de la autoridad estatal y de desprestigio de lo público –especialmente en Madrid, donde el PP gobierna desde 1995–, la izquierda depositó buena parte de sus esperanzas en que la pandemia hiciera ver la necesidad de recobrar el pulso comunitario. El cumplimiento del confinamiento fue disciplinado y el gobierno de centroizquierda –Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Unidas Podemos– diseñó políticas públicas de apoyo a los desfavorecidos por la pandemia. Aunque lo negó, entre la salud pública y la economía, optó lógicamente por la primera sin desatender la segunda, si bien sus medidas sociales fueron criticadas por algunos de sus socios de izquierdas por poco audaces.

Díaz Ayuso fue ocupando de a poco, en unos términos inusuales para la política española, el liderazgo de facto de su partido en la labor de oposición nacional a la gestión de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. En efecto, la presidenta de la Comunidad de Madrid no les reprochaba ya incapacidad técnico-administrativa, sino un fanatismo ideológico que –valiéndose de las circunstancias excepcionales– les permitía privar de la libertad a los ciudadanos y tomarlos como rehenes del Estado, a fin de convertirlos en sus mantenidos. De este modo, el discurso de Ayuso evocó una vaporosa combinación de comunismo, chavismo y populismo, según la cual se iba contra el mercado, se esclavizaba a la ciudadanía tratándola como a menores de edad dependientes del Estado, se destruía la economía y, de paso, la nación española. Esto último era el corolario lógico de un gobierno, según Ayuso, «social-comunista aliado a los enemigos de España» (Partido Nacionalista Vasco, Esquerra Republicana de Catalunya y Bildu). España retornaba de este modo a la Guerra Fría.

Así, donde la izquierda esperaba encontrar el antídoto contra el neoliberalismo –del que en España se habla poco, por otra parte–, la derecha más dura halló la forma de mostrar la necesidad de un Estado «mínimo» y de un gobierno «técnico». Cumplió entonces el sueño neoliberal: el Estado es importante, pero no para quitarles autonomía a los individuos privados con su paternalismo, sino para devolverles esa naturaleza comerciante borrada por años de intervencionismo. Colocó así al emprendedor como figura paradigmática del ciudadano y desde ahí reivindicó una idea epicúrea: huye de la política pero no de lo colectivo, cuya única expresión auténtica es la comunidad privada conformada por los amigos y la familia. Los miembros de esa comunidad privada engrandecen la nación a través de la búsqueda privada de su beneficio personal. Este vitalismo fraternal, antipolítico y hedonista tenía su lugar natural: los bares, la calle, el encuentro con «los tuyos» después de una dura jornada laboral. No fue ajena a este sentimiento la idea de un orgullo de Madrid («vivir a la madrileña»), reafirmado tras años de auge del «catalanismo». Ayuso vino a decir lo que no se podía enunciar: España empieza en Madrid, Madrid es España y, por supuesto, España es una gran Nación. Todo ello le permitió legitimar en nombre de la “libertad” su opción en favor de la economía y en detrimento de la salud.

El contragolpe al 15-M

Esta resignificación de la excepción pandémica en prueba de normalidad del mercado y del emprededorismo ha venido a significar un fabuloso contragolpe, largamente elaborado, contra la izquierda y el progresismo, justo a diez años del 15-M y del movimiento de los «indignados», del cual surgiría Podemos. La irrupción de Pablo Iglesias en la campaña electoral de Madrid, a la que «bajó» dejando su lugar nada menos que como vicepresidente del gobierno nacional, fue muy bien recibida por Ayuso, que necesitaba un contrincante a su medida que hiciera verosímil su discurso de «comunismo o libertad». Iglesias entró con aire salvífico en la campaña, dando un golpe de efecto que no duró más que unas horas. Ni siquiera pudo disimular que escondía una importante debilidad: en verdad, su candidatura mostraba la fragilidad estructural de un partido leninista construido alrededor de su liderazgo, sin estructura organizativa ni arraigo popular en un territorio que, como Madrid, debería ser más que propicio para una fuerza como Unidas Podemos. En efecto, Iglesias quiso encubrir ese tembladeral ofreciéndose como prenda de unidad de la izquierda, un fetiche de la cultura política de la izquierda no socialista. 

Iglesias fue rechazado, no sin cansancio e incomodidad, por los dos partidos a los que interpelaba. Más aún, el propio PSOE, con el que Unidas Podemos cogobierna en el nivel nacional, afirmó a través de su candidato Ángel Gabilondo que «con este Iglesias» no formaría gobierno. Luego, solo cuando vio que no le alcanzaban los votos, ensayó una rectificación y llamó a «Pablo» a vencer juntos a la derecha. En verdad, Iglesias solo buscaba que su partido no quedara por debajo de 5% de los votos, límite para conseguir representación, y de paso cobrarle una antigua factura a su otrora número dos de Podemos, Íñigo Errejón, obligándolo a una negativa a la unidad que lo hiciera responsable de la desunión y, eventualmente, de una derrota a manos de la derecha. 

Finalmente, Iglesias logró apenas 7% de los votos. El golpe para Unidas Podemos no pudo ser más fuerte: no solo se presentó con un discurso antifascista, propio de la vieja izquierda no socialista eternamente enojada con el PSOE y sus bases por sus «traiciones» e «inconsecuencias», sino que además movilizó a la derecha extrema más que al electorado abstencionista tradicionalmente vinculado a la izquierda. Por si esto fuera poco, su rival íntimo, Más Madrid de Errejón, logró rebasar electoralmente al PSOE y se colocó como segunda fuerza por un puñado de votos. La fuerza de Errejón conseguía así dar el sorpasso al PSOE. La reacción de Iglesias –renunciar a sus cargos y abandonar la política partidaria e institucional tras conocerse los resultados– no deja de ser una muestra de responsabilidad política, si bien alejarse de todos sus cargos se inscribe en un acto repetido de muchos dirigentes del Podemos inicial, que parecieron entender que la política tenía la lógica de las redes sociales, donde o hay éxito inmediato o no hay nada. No parece ser la enseñanza que se puede extraer de la ética política de quien lucha por una causa.

El partido que sale ganador, tras PP y Vox, es Más Madrid, que se consolida como cabeza de la oposición en Madrid. Es el rol que venía ocupando de facto en el Parlamento madrileño. Los análisis electorales han tenido en cuenta casi exclusivamente la campaña y poco la oposición de los dos últimos años. Esta ha sido la que ha resaltado el papel de Mónica García, una médica de hospital público capaz de transmitir autenticidad y compromiso social en el contexto de la pandemia, como contracara de un deslucido Gabilondo, una vez más candidato del PSOE. Esto le ha permitido vivir en primera persona la crisis del covid-19, cuya gestión por parte de Ayuso dejó serias dudas, algunas muy comprometedoras, como la decisión de que los ancianos de las residencias no fueran trasladados a los hospitales. García se ha destacado en el Parlamento por su convicción y su firmeza, pero asimismo por no tener los modos de una burócrata de partido. Esto también puede ser una enseñanza para una formación joven como Más Madrid, necesitada de arraigo en la sociedad civil.

Ciudadanos fue literalmente engullido por el PP y ha pasado de ser la tercera fuerza, con casi 20% de los votos –lo que le permitió cogobernar con Ayuso–, a quedarse sin representación (3,57%). Es el otro gran perdedor, junto al PSOE. Pero, a diferencia de este, carece de estructura y arraigo, una deficiencia de los partidos de la llamada «nueva política». 

Vox aparece como un ganador sui géneris: pese a que no mejoró sus números y repitió la elección de hace dos años (9%), su objetivo político no es electoral, sino de medio plazo: derechizar el debate público. Para ello necesita arrastrar al PP a la derecha, obligándolo a hablar de temas «políticamente incorrectos» para el «consenso del 78», como inmigración, Estado de Bienestar, «costo» de la política, etc. Por ello necesita conservar esa porción de votos que al PP se le ha ido y que le resulta clave de cara a formar gobierno. Tener de rehén al PP le permite a Vox, de paso, alcanzar un gran eco mediático para su discurso de extrema derecha. Y eso lo consiguió con creces de la mano de Rocío Monasterio, una candidata que capturó los focos durante toda la campaña y no escatimó en escándalos, como cuando le dijo a Iglesias que «se largara» de un estudio de radio.

El PSOE, finalmente, tendrá que reorganizarse en Madrid, plaza en la que está orgánicamente tocado desde hace décadas. De hecho, el largo gobierno del PP en la Comunidad de Madrid, iniciado en 1995, se origina en que dos diputados socialistas impidieron la consagración del candidato del PSOE al ausentarse el día de la votación (el «tamayazo»). Todas las sospechas indican que fueron sobornados por el PP, situación que –más allá del evidente caso de corrupción– señala la debilidad interna del poder socialista en la región. El candidato Gabilondo repitió porque las elecciones se adelantaron y el PSOE no tuvo tiempo de renovar su candidatura. Se trata de una voz propia de la Transición, una cultura política en buena medida ya «fuera de contexto», de una época que ya significa poco para los votantes –especialmente para los jóvenes–.

¿Un triunfo de proyección nacional?

La pregunta que deja la elección de Madrid es si este escenario se puede trasladar al ámbito nacional, es decir, a las próximas generales de –en principio– 2024. La propia Díaz Ayuso interpretó así su triunfo en su discurso de la noche electoral, en el que saludó a los militantes de la mano del líder nacional, Pablo Casado. La traslación no es obvia, y tampoco lo es que le traería solo ventajas al PP. En efecto, cuando asumió la presidencia del PP, Casado comenzó haciendo seguidismo de Vox, para luego dar un golpe de timón hacia el «centro». Volvió así al lugar conservador clásico del PP, con sus trazos nacionalistas, católicos y liberales. La política española no está acostumbrada a los vaivenes a los que estaría obligado Casado ahora: carece del swing movimientista, es más bien de seguir escrupulosamente un único paso de baile. De hecho, Díaz Ayuso ha tenido éxito porque su discurso es muy similar al de Vox, no porque haya podido balancearse de la extrema derecha al centro según silbe la música del momento. Por otra parte, este triunfo agrega una nueva presión a Casado: la del liderazgo de la propia Ayuso, que vendría a representar ahora el original a imitar.

Pero aun en el mejor de los casos para el PP, no está claro que ese discurso resulte atractivo en todo el país. Cabe decir que el PP no es realmente un partido nacional, pues su representación en Cataluña y en el País Vasco es muy baja para un partido que aspira a la Moncloa, máxime con el llamado «problema catalán» –se trata más bien de la cuestión española sobre cómo organizar el Estado en torno de una identidad común– como principal asunto político de alcance histórico.

La elección de Madrid refuerza el eje izquierda-derecha que la nueva política había venido a cuestionar y liquida todo vestigio de la «hipótesis populista» del primer Podemos. Pero con una novedad: ahora parece que las elecciones no se ganan en todo el país «por el centro», sino que en algunas autonomías se triunfa por la derecha, merced al éxito del contragolpe de Vox, quizá el gran vencedor a medio plazo de la aparición de la «nueva política».

En cualquier caso, España sigue alejándose de los modos y procedimientos de la Transición, sin tener todavía un rumbo claro. Pero, eso sí, arrastrando algunos fantasmas que desde aquella época transporta en la bodega y que están también en el origen de este nuevo rumbo incierto, a la espera de ser resueltos: la cuestión nacional, llamada piadosamente «cuestión catalana» o «problema territorial», de la cual Vox se ha beneficiado, y la cuestión social, esto es, su relativo atraso en el desarrollo del Estado de Bienestar, merced a un importante acento oligárquico de sus elites, que no parecen dispuestas sencillamente a pagar impuestos, a la espera de que los fondos europeos compensen ese impago. Mientras, desgastan las condiciones laborales y, así, toda la vida comunitaria. El discurso de Díaz Ayuso expresa en buena medida eso, pero también el haber logrado el consentimiento de importantes segmentos de los sectores populares, condenados como están a la lucha darwinista. Lo que está en juego no va más allá de una posición defensiva de la izquierda que, ante el embate neoliberal y nacionalista español que la acusa de «comunista» y/o «populista», intenta solo que este discurso reaccionario no siga conquistando voluntades en los sectores populares.

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El país europeo que pagará a quienes se vacunen contra el coronavirus

En Serbia, solo 1,3 millones de sus 7 millones de habitantes completaron su vacunación contra el coronavirus. Por eso, el Gobierno anunció este miércoles una particular campaña que busca incentivar a aquellos que todavía tienen dudas sobre la inmunización: "recompensará" a los ciudadanos y ciudadanas que se inoculen antes de que termine el mes con un pago de 3.000 dinares (30 dólares).

"Todos aquellos (...) que hayan sido vacunados antes del 31 de mayo recibirán 3.000 dinares", dijo este miércoles el presidente Aleksandar Vucic, quien espera con esta iniciativa tener a fin de mes al 55% de la población vacunada al menos con la primera dosis.  

La idea, explicó a los medios locales, es "recompensar a las personas que demuestren responsabilidad". Por eso, desde este jueves, el gobierno ofrecerá la posibilidad de vacunarse en centros comerciales a cambio de un vale con dinero. 

"En la literatura médica no he encontrado que se pague a nadie por las vacunas del covid-19", admitió el epidemiólogo serbio Zoran Radovanovic tras los anuncios del presidente. "Así que puede que seamos los primeros no solo en Europa, sino en el mundo", añadió.

Entre las medidas que mencionó Aleksandar Vucic para aumentar el alcance de la inmunización, también anticipó que los empleados públicos que no estén vacunados no tendrán vacaciones pagadas si se contagian.

El país balcánico cuenta con millones de dosis de Pfizer/BioNTech, AstraZeneca, Moderna, Sputnik V y Sinopharm. De hecho, por un tiempo se convirtió en un centro regional de vacunas al ofrecer a los extranjeros la posibilidad de inocularse. Sin embargo, luego de inmunizar a 1,3 millones de habitantes, la campaña comenzó a estancarse. 

06 de mayo de 2021

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La sociedad anestesiada por la fobia al dolor

El sociólogo Miguel Ángel Forte analiza La sociedad paliativa, nuevo libro de Byung-Chul Han

Un reciente ensayo del filósofo surcoreano mete el bisturí en el concepto de dolor, un sentimiento que se pretende eliminar en una sociedad entregada a los paliativos optimistas y la dictadura del like.

En su libro La sociedad paliativa (Herder) el filósofoByung-Chul Han parte de la idea del dolor para atravesar los conceptos de toda su obra. Su tesis es que en la sociedad impera una fobia al dolor, el cual se trata de eliminar a toda costa, incluso allí donde es constituyente de la existencia humana como en el amor, la política, el arte y la psicología. Miguel Ángel Forte es profesor titular plenario de Sociología General (UBA) y director de la Maestría en Ciencia Política y Sociología de Flacso, donde dicta el seminario Byung-Chul Han y Carlos Marx: las cadenas radicales del panóptico digital.

--Según Han, en la actual sociedad del rendimiento el dolor es considerado síntoma de debilidad. El reino del “me gusta” no da cabida al sufrimiento: todo lo alisa y pule, hasta eliminarle su aspereza y resultar agradable. “El like es el signo y el analgésico del presente”. Y desde Facebook pasaría a todos los ámbitos de la cultura, donde nada debe doler.

--Facebook con sus selfies y likes da una solo apariencia de las cosas: tengo 5000 amigos ¿pero qué puede salir de ahí más allá de algunos encuentros concretos? Casi todo queda allí. El covid fue el virus justo para esta época que se nutre de vínculos digitales. El tuiteo era la forma de hacer política de Trump. Pues el secreto del poder contemporáneo es no generar ningún tipo de vínculo interpersonal. Una de las cosas que puso de relieve la pandemia es el individualismo radical de cierta gente, capaz de desafiar a la propia biología: no se cuidan ni a sí mismos.

--En su reivindicación de la negatividad del sufrimiento, Han dice que olvidamos que el dolor purifica y opera como catarsis: “el exceso de positividad aplasta y asfixia”. Y terminaríamos aplanados por la cultura de la complacencia sumidos en el infierno de lo igual, esa zona paliativa de bienestar. Plantea que “el dolor ha dejado de ser un cauce navegable que lleva al hombre al mar: es un callejón sin salida”. Lo trágico sería necesario para afirmar la vida, a pesar del dolor.

--En tanto el dolor es paradigma de la negatividad, el sujeto de rendimiento contemporáneo pretende eliminarlo. Ignora que el padecimientote lleva a una dimensión metafísica que permite dar sentido y ubicar tu posición en el cosmos y la sociedad. Para Han, no hay felicidad sin dolor, ya que esta aparece fragmentada: el dolor se sostiene en la felicidad, que es también algo doliente: “si se ataja el dolor, la felicidad se trivializa en confort apático”. Lo necesitamos para una felicidad profunda. La vida es un juego de opuestos: sos feliz de alguna manera, porque una vez no lo fuiste. Sin conocer el sufrimiento no podés conocer a su Otro, que es la felicidad. Ciertas psicologías positivas --u optimistas-- trabajan sobre la negación del sufrimiento. En cambio, el psicoanálisis necesita que el paciente reconozca su padecer para comenzar el tratamiento. El otro camino para alcanzar la tranquilidad en la sociedad paliativa son los psicofármacos: el sujeto no quiere sufrir y en lugar de enfrentarse al sufrimiento, lo obtura con medicación.

--Freud descubrió la necesidad de abrir la herida.

--Si no tenés capacidad de enfrentar ese sufrimiento profundo, solo están a tu alcance las psicologías rápidas que buscan reemplazar pensamientos negativos por “positivos”. Pero apenas desplazan el problema, vuelve. Son técnicas funcionales al neoliberalismo: buscan la eficacia del sujeto que debe volver a la producción. Para eso inflacionan el narcisismo en lugar de escarbar y replantearse: te ponen en mejores condiciones para rendir sacándote del apuro, apelando al “vos podés” escribiendo metas cada mañana en el espejo del baño. El gran descubrimiento de Han es que el capitalismo entendió que es mucho más productivo el individuo autoexplotado, que el explotado clásico en la fábrica de la sociedad disciplinaria. Se pasa de la coacción del “tú debes”, a la libertad del “tú puedes”.

--Toda coincidencia con la política argentina es mera casualidad.

--Je je... Si hay alguien que entendió bien esto, fue Durán Barba. Dice Han que hoy predomina una política paliativa: comprar y votar se parecen cada vez más. En las democracias paliativas --al menos en el primer mundo que parece analizar él-- no se enfrentan posturas políticas ni grandes disputas de sentido. Tenderíamos a elegir entre tecnócratas parecidos que solo gestionan: no hay polis, en el sentido griego. La política busca satisfacer el deseo del votante: no hay verdaderos opuestos y el infierno de lo igual ingresa en la política, que pretende evitar el conflicto que produce dolor. El Big Brother con su cámara de tortura muta en Big Data amable que bucea en los deseos del votante inmerso en su smartphone como confesionario móvil, quien se expone a la vigilancia: en este nuevo panóptico se siente libre y quiere que lo vean. La minería de datos permite conformar un producto político que se le ofrece al votante-cliente. La pugna central consiste en ganar el centro político limado de asperezas para conformar las necesidades del “comprador”.

--Las derechas entienden bien esto: en lugar de hacer eje en cuidar la salud, se ofrecen como guardianes de su libertad.

--Es una degradación de la política a ver quién me deja ir a la cervecería o a correr. La búsqueda de soluciones profundas es dolorosa. Lo contrario son meros tranquilizantes, una política analgésica. Dice Han que no hay más revolución: hay depresión y antidepersivos. Todo lo que te sucede no sería un problema social sino personal, un tema psíquico que tenés que resolver sólo. La política paliativa implica “no puedo solucionarte nada de fondo pero intento darte tranquilidad”.

--El concepto “infierno de lo igual” sugiere que vamos perdiendo el espacio para la exploración fenomenológica --el darle sentido a las cosas-- y el lugar para una dialéctica, entendida como juego de opuestos que en el enfrentamiento genera una síntesis superadora. Iríamos hacia una homogeneización que expulsa lo distinto en rechazo a su negatividad. También el arte sería aplastado por lo paliativo.

--La lisura de la positividad se traslada al arte y lo termina anestesiando, al someterlo a la presión del consumo: busca ser siempre agradable, lindero con lo decorativo. Es un arte indoloro, sin conflicto ni ruptura estética. Y el diseño de los productos pasa a ser más importante que su valor de uso: los bienes de consumo se presentan como obra de arte. El filósofo subraya que los artistas se ven obligados a registrarse como marca. Pero el dolor y el comercio se excluyen, y la complacencia conduce siempre a lo mismo. Han rescata la definición de Adorno: “el arte consiste en causar extrañeza respecto del mundo”. El arte tiene que poder doler. La negatividad de lo distinto entra por el espacio que abre el dolor.

--En su genealogía del dolor, Hanremite a Foucault. En tiempos monárquicos existía un teatro de la crueldad que torturaba y exponía ejecuciones: el dolor era un medio de poder. Pero la sociedad disciplinaria industrial cambió su relación con el dolor: lo aplicó de manera discreta y limitada a las prisiones, más acorde a la necesidad productiva. Había que sujetar al trabajador a la máquina mediante la obediencia, sin cadenas. Pero en la sociedad de rendimiento, uno termina siendo su propio panóptico y se infringe dolor. La violencia no ha desaparecido: es neuronal y se interioriza e invisibiliza, desde que se la hace coincidir con la idea de libertad y autosuperación, motivando la productividad a través del consumo. Pasamos de una biopolíticadel cuerpo a una psicopolíticade la mente basada en el autocontrol.

--En la era posindustrial hay un cuerpo hedonista que se gusta y rechaza el dolor: no le ve utilidad. El sujeto de rendimiento carece de obligaciones y prohibiciones: tiene motivaciones. Los espacios disciplinarios como la escuela, el manicomio o la fábrica son sustituidos por formas y rincones de bienestar. Y desde la pandemia, la oficina tiende a ser reemplazada por la casa. El dolor es despolitizado y queda reducido a asunto médico. El poder se vuelve elegante, desvinculado del dolor. No se impone: es permisivo y seductor.

--Pero el dolor está siempre. Dice Han que las enfermedades paradigmáticas del siglo XXI --antes de la pandemia-- eran la depresión, el síndrome de burnout, el déficit de atención. El dolor brota de adentro. Lo que duele es el persistente sinsentido de la vida; si el dolor es reprimido, se acumula pero no desaparece.

--El dolor es autoproducido por la violencia de la positividad. No solo viene de los otros sino del superrendimiento y la hipercomunicacion: “son dolores de sobrecarga”. El sujeto autoexplotado no se detiene hasta derrumbarse de cansancio, como un siervo que arrebata el látigo al amo para flagelarse. Esto explicaría la costumbre global de autolesionarse para subir el video a Internet. Son personas que se generan cortes profundos o se someten a retos suicidas. Estas serían las nuevas imágenes del dolor, intentos vanos de librarse de la carga de un ego hipernarcisista, el reverso sangriento de las selfies; intentos desesperados de un Yo depresivo embotado en el infierno de lo igual, que necesita sentir su cuerpo. Sin dolor se aliviana la sensación de existir. Esas personas buscan algo intenso que los reviva. Por eso el auge de deportes extremos: la sociedad paliativa genera extremistas. Es una sociedad anestesiada que necesita estimulantes cada vez más enérgicos para despertar la experiencia del yo.

--¿Hay un dispositivo de felicidad inherente al neoliberalismo?

--Hay un imperativo de ser feliz. Esa positividad de la felicidad debe suplantar a la negatividad del dolor. La felicidad “es un capital emocional que aumenta el rendimiento”, muy eficaz en términos productivos: genera una presión más devastadora que la antigua obediencia. Pero ese sujeto queda corriendo en una rueda de hámster. El sometido no es consiente del sometimiento y se explota voluntariamente: cree que se está realizando. La felicidad estaría en la absolutización del trabajo, o sea,de la vita activa en desmedro de la contemplativa. Es vivir para trabajar: la jornada se extiende sin límite por el carácter coactivo de las tecnologías que convierten a todo momento y lugar, en un tiempo y ámbito de trabajo. Esto se potenció con la pandemia. La psicopolítica neoliberal convierte al trabajo en una fiesta y ese discurso neocorporativo se traslada a la política.

--Dice Han que el dispositivo neoliberal de felicidad invisibiliza el dominio, llevándonos a la introspección anímica como reacción ante el dolor por exceso de explotación. No hay que mejorar las relaciones laborales sino el estado anímico.

--Cuando el sujeto de rendimiento se deprime al fracasar --y no ve un posible cambio en el afuera--, implota en lugar de rebelarse. Se responsabiliza a sí mismo. Los nuevos líderes no son revolucionarios, sino entrenadores motivacionales que atajan el descontento con técnicas de autoayuda que intentan convertirlo en oportunidad. También los calmantes proscritos masivamente taponan situaciones sociales causantes de dolor. Las redes sociales y los videogames adictivos operan como paliativos que aíslan. El dispositivo de felicidad aísla y despolitiza, atenuando la solidaridad. Cada quien se preocupa de su felicidad como un asunto privado: “el fermento de la revolución es el dolor sentido en común”. En la sociedad del cansancio, ese agotamiento es apolítico, es un cansancio del Yo emprendedor. Este es el auge de la idea “todos somos empresarios”, cuando somos meros monotributistas de un Estado.

--Para Han, el sujeto de rendimiento narcisista abocado al éxito --expuesto al panóptico digital para aumentar su valor-- solo puede amarse a sí mismo y sufre el dolor de la agonía de su Eros. En tiempos de Tinder, así como el trabajo es positivado para quitarle su rasgo de explotación, lo mismo sucede en el amor: se elimina el riesgo de la herida.

--El dolor brota cuando un vínculo auténtico de pertenencia está amenazado. No se puede vivir ni amar sin dolor. No existe posibilidad de una relación profunda, si se rechaza de plano la posibilidad de sufrir. Por eso se busca llevar al Eros a una zona paliativa y controlada. El Otro es cosificado como objeto, al que solo se lo puede consumir. El Eros es el anhelo de lo distinto. La pretensión de un mundo sin dolor y anestesiado conduce al infierno de lo igual. El dolor es necesario para percibir la realidad, es esa resistencia que duele, sin la cual no sentiríamos nada. El mundo desmaterializado en la digitalidad reduce esa resistencia eliminando la fricción, llevándonos a una era posfáctica y apática: “El orden digital es anestésico y provoca el olvido del ser”.

--Lo único que nos puede sacar de allí es un gran shock, como en la película Melancolía de Lars von Trier: una joven sufre el dolor de no poder amar y sale de su depresión al enterarse que un meteorito está por destruir la tierra.

--O un shock como el virus actual que nos regresó de lleno a una realidad antes muy paliativa --que ocultaba la muerte--, la cual ahora se nos apareció de lleno con millones de muertos. Dice Han que hoy la realidad se nos hizo notar en la forma de una fricción viral. Y toma la historia de Simbad, el marino que cree estar en una isla, pero pisa el dorso de un gran pez. Esta sería la metáfora de la ignorancia humana. Nos creemos a salvo, pero de golpe somos arrastrados al abismo. La pandemia subrayó esto: la violencia que ejercemos contra la naturaleza contraataca con una fuerza mayor. El virus conmociona al capitalismo pero no lo elimina. La globalización había levantado todas las barreras para acelerar el flujo del capital. El shock pandémico paralizó las economías y los gobiernos en pánico cerraron las fronteras. Su efecto fue como el del terrorismo. El peligro sería que, a la larga, se instaure a nivel global un régimen policial biopolítico de control a la manera china: este sería el fin del liberalismo, que habrá sido un mero episodio histórico: “la psicolítica digital hace fracasar la idea liberal de libertad”.

--Han reivindica la vida contemplativa, el amor profundo y el Eros por sobre el porno, los rituales ante la instrumentalidad, el contacto físico y la política como espacio de conflicto. No es ningún posmoderno sino un romántico, un hombre de la modernidad algo fuera de época que no usa celular ni tiene redes sociales. Y un hipercrítico del neoliberalismo con su coacción digital. Hasta parece un continuador de la escuela crítica de Frankfurt. Y es un poco absolutista en sus afirmaciones.

--Sí. Su postura pasa por la ruptura de la homogeneización del mundo y la búsqueda de superar el narcicismo para encontrarse con los otros, de manera colectiva en el ritual. Reivindica la política y lo comunitario como polarización de opuestos. En Europa los partidos dejaron de ser clubes de amigos cuando ingresaron al parlamento los socialistas y trajeron la diferencia. Hasta entonces, habían sido todos aristócratas que vivían de otra cosa. El político profesional surgió con los parlamentarios de clase obrera diciendo algo distinto que incomodaba al status quo: introdujeron la negatividad opuesta. Creo que Han es un romántico, un romántico algo pesimista y apocalíptico, que dice cosas interesantísimas. 

Por Julián Varsavsky

03 de mayo de 2021

Publicado enCultura
María Zambrano. Una mujer transparente

 Nacida en Vélez-Málaga el 22 de abril de 1904, hija de maestra y de maestro, no fue, como se suele decir con esa frase tópica, una adelantada a su tiempo. Fue sencillamente de su tiempo, al hilo de la riqueza de pensamiento de la II República. También fue de antes y será de después, una mujer ética y demócrata que estaba convencida de que lo que se vivió en aquellos años en su país y en el resto de Occidente “no fue una crisis sino una orfandad”.

En estos tiempos de crispaciones y violencias es bueno traer el recuerdo de una de las más destacadas personalidades de la intelectualidad española, y de su obra más ligada a su compromiso social y político Persona y democracia. En la introducción de esa obra, Rogelio Blanco, uno de los grandes conocedores de la pensadora y de sus textos, afirma: “María Zambrano es una defensora radical de la democracia, entendida como el hábitat más natural del ser humano y que responde a un alto desarrollo de la conciencia”.

Ella pedía detenerse y mirar para reflexionar, afirmando que el hombre es sujeto cuando se mira a sí mismo. Cuestionarse supone lo más humano del hombre, aunque lo primero del hombre es ser mirado. Hay una frase suya que me ha acompañado desde mi época de bachillerato y que he repetido por activa y por pasiva a mis estudiantes para motivar la reflexión como única manera de llegar al conocimiento: “la actitud de preguntar supone la aparición de la conciencia; de la conciencia, ese desgajamiento del alma (…)”.

Afirmaba que “el que ejerce el poder ha de librarse del fantasma de su sueño convertido en personaje […] porque se trata de desprenderse del poder al mismo tiempo que se ejerce, conservando íntegra la sustancia de la propia alma, de la propia persona […] que la persona sea la máxima realidad y no el personaje”. Y avisaba que “siempre que el hombre occidental ha creído en algo no ha podido evitar hundirlo en el infierno o soñarlo como un paraíso”.

Los sueños acompañaron a Zambrano a lo largo de su vida y están presentes en gran parte de su obra. Entre ellos, su ilusión de conseguir que “sentir y pensar fuesen la misma ‘cosa’, el mismo acto […]”. También estaba convencida de que el sentimiento y la razón eran igual de necesarias en la vida del ser humano; una vida que ha de verse a sí misma viéndose en otro, con otro. Entre sus sueños, creo que ocupaba un lugar destacado su deseo de que el ser humano entendiera que la democracia es la única forma política posible para salvarnos de la crisis y la orfandad en la que vivimos.

La dama peregrina, la filósofa errante, … Maneras diversas de nombrar y referirse a la pensadora y filósofa malagueña, todas acertadas, todas limitadas porque era todo eso y más. Si hay que elegir me quedaría con lo que decía de ella José Lezama Lima: “una mujer transparente”. José Luis Aranguren, sin embargo, la definía como una “hereje poética de la filosofía” porque sus palabras son, siempre, una fusión permanente entre la filosofía y la poesía; en definitiva, una muestra de aquella vida vivida entre la razón filosófica y la narración poética.

Para Francisco José Martín (Universidad de Siena) la obra de la filósofa es “un levantar puentes para ir al otro lado, para adentrarse en su espesura abriendo caminos, transitando entre sus dificultades y resistencias, buscando la luz en los claros de aquel bosque”. La discípula de Ortega y Gasset se alimenta desde su maestro, ni contra él ni en él, como señala el propio Martín, pero también de Unamuno y de Machado que le dan pie para su razón poética.

La poesía lo era todo para Zambrano: “todo en cuanto al conocimiento, todo en cuanto a la realización esencial del hombre. El poeta se basta con hacer poesía, para existir; es la forma más pura de realización de la esencia humana”. Ella quiso ser una caja de música, pero no una cualquiera sino la que le sonara a sí misma con sus propias notas “tendría que ser una caja de música inédita, de mi música, de la música, de la música que mis pasos, mis acciones…”

Premio príncipe de Asturias de Humanidades en 1981 y premio Cervantes en 1988; hoy su legado está recogido en la fundación que lleva su nombre y que ocupa el antiguo palacio de Beniel, el edificio civil más importante de su ciudad natal. María Zambrano falleció en Madrid el 6 de febrero de 1991 y sus restos reposan en el cementerio de Vélez-Málaga a la sombra de un limonero y recibiendo siempre la visita de sus amados gatos.

Iñaki Chaves

30Abril 2021

Publicado enCultura
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