Solidaridad entre el ambiente y la humanidad

La raíz

 

Coinciden quienes estudian la etimología de las palabras, en que “Solidaridad viene del adjetivo latino solidus, solida, solidum que significa sólido, macizo, consistente, completo, entero. También real, seguro, sin vanos artificios, firme. Y del verbo latino solido, solidas, solidare, solidaui, solidatum, que significa consolidar, dar solidez, asegurar, endurecer, soldar”.

De acuerdo con el diccionario, soldar significa “Pegar y unir sólidamente dos cosas, o dos partes de una misma cosa, normalmente con alguna sustancia igual o semejante a ellas”.
En el caso de la relación entre el ambiente y los seres humanos (vistos como especie, como individuos o como comunidad), la solidaridad no consiste tanto en hacer algo nuevo, sino en reconocer lo que es un hecho y actuar de conformidad. No es pegar y unir sino reconocer que ya somos-estamos indisolublemente unidos y pegados. O como lo decía hace varias décadas el inolvidable lema del “Grupo Ecológico del Cauca”, que “Nosotros somos la otra mitad del medio ambiente”.

 

Sistemas e interdependencias

 

La solidaridad, entonces, es actuar coherentemente con la convicción de que los humanos formamos parte de ese tejido de interdependencias condicionantes que se denomina la biosfera y que, a su vez, está estrechamente interconectada con los demás sistemas (que no “capas”) de la Tierra: la atmósfera (aire), la hidrósfera (agua), la criósfera (hielo), la litósfera o geósfera (rocas)... y también la noosfera (“Conjunto de seres inteligentes del planeta” según Vernadski, primer formulador de este concepto que después desarrollló Theilhard de Chardin), y la infosfera, de la cual habló por primera vez Alvin Toffler, y que hoy se materializa en la internet.

Yo me atrevo a añadir la magnetosfera (surgida de la interacción entre el magnetismo terrestre y el viento solar), a este listado de sistemas concatenados (encadenados entre sí) que de alguna manera determina las condiciones de existencia de todos y cada uno de los demás sistemas y, en consecuencia, del planeta en su conjunto y de todos los seres que formamos parte de él.

En cada territorio y en cada ser humano confluyen todos estos sistemas concatenados: bien sabido es que somos el resultado de la interacción permanente entre dinámicas naturales y dinámicas culturales; resultado al cual se le puede aplicar ese adjetivo latino solidus, solida, solidum que, como indicamos en el primer párrafo, significa sólido, macizo, consistente, completo, entero. Entendiendo lo de sólido y macizo no en el sentido de su cohesión o estructura material, sino de la consistencia de su significado en términos de los procesos que han conducido a que la Tierra y las sociedades humanas seamos como somos hoy.

 

La solidaridad como “valor” y el valor de la solidaridad

 

Reconocemos la solidaridad como un valor, pero cuando voy a buscar en el diccionario el significado de valor, no encuentro ninguna que me satisfaga a cabalidad. Ni siquiera la primera, de acuerdo con la cual valor es “el grado de utilidad o aptitud de las cosas para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite”.

Digo que, en cuanto hace referencia a la solidaridad –y a otros valores como la reciprocidad, la equidad o la identidad– no me agrada esta definición (ni mucho menos todas las que abordan la palabra desde una óptica predominantemente económica).

Y no me agrada porque solamente se le reconoce valor a algún ser, en la medida en que satisface las necesidades de alguien humano, pero no porque ese ser sea valioso por el mero hecho de existir.
Esta es una expresión de la ética antropocéntrica que mira al mundo, al Cosmos entero, no solo desde la óptica humana (lo cual sería lógico), sino desde los intereses particulares y por lo general exclusivos de nuestra especie: lo que no es útil para los seres humanos carece de valor y por tanto no tiene razón ni derecho a existir.

Muchos pensadores vienen insistiendo en la necesidad de dar el salto desde esa ética antropocéntrica, hacia una ética bio-ecocéntrica que reconozca que todos los seres vivos compartimos este planeta y que, por el mero hecho de existir, poseemos una dignidad. Incluimos también a los seres que, como el agua, convencionalmente no se suelen reconocer como vivos, pero que forman parte esencial de la Vida en la Tierra.


“Lo mejor de mí me lo sacan las piedras”

 

Creo firmemente que, así como hoy nos avergonzamos de una ética etnocéntrica que hasta no hace mucho tiempo orientó –o desorientó fatalmente– a la humanidad, una ética según la cual solamente una raza tenía derechos, incluyendo el de disponer de la vida y el destino de otras etnias, así en un futuro ojalá no lejano, la vergüenza por la manera como nuestra especie viene sacrificando la dignidad y la existencia misma de otros seres vivos, formará parte del consenso general.

La semilla de la ética bio-ecocéntrica ya está sembrada y no solo ya germinó, sino que está comenzando a dar frutos en los movimientos animalistas y en el movimiento ambientalista en general. La encíclica Laudato Si’ basada en el pensamiento bio-céntrico de San Francisco de Asís, también apunta en esa dirección.

El planeta Tierra, por su parte y de manera cada vez más explícita, está tomando medidas para ajustar sus sistemas concatenados para responder a la manera puramente antropocéntrica como la especie humana se relaciona con ella. Eso se expresa en el llamado “cambio climático”. O sea que, por las buenas o por las malas, si nuestra especie quiere permanecer en este planeta, esa ética antropocéntrica predominante tendrá que evolucionar.
Es aquí donde aparece muy claramente el valor de la solidaridad: la necesidad de entendernos como expresiones de esa unidad infragmentable que es el fenómeno vital. Y como dije atrás, de actuar coherentemente con esa convicción. Con pleno y directo conocimiento de que la coherencia no es fácil... pero que al menos podemos imponernos el difícil compromiso de intentar que cada paso que demos nos conduzca hacia allá.

 

De la solidaridad hacia una nueva identidad fractal1

 

La solidaridad, al contrario, por ejemplo, de la caridad (que es vertical), es una relación horizontal entre seres interdependientes. Su ejercicio puede hacerse válidamente desde lo que podría parecer una intencionalidad egoísta: Hoy por ti, mañana por mí. O más exactamente: Todo lo que haga por tu bien, lo hago también por mi bien. Todo lo que te dañe a ti, me daña también a mí.

Evado por ahora el debate sobre el significado de los valores2, para mencionar que ese actuar de manera coherente con lo que significa la solidaridad, nos conduce a otros valores esenciales como la responsabilidad (ser plenamente conscientes de las consecuencias actuales y potenciales de nuestras decisiones u omisiones y de nuestra manera de actuar), así como también a la consolidación de una nueva identidad.
Identidad solidaria-responsable con el territorio del cual formo parte (desde mi entorno más inmediato hasta el planeta Tierra).

Identidad y solidaridad “de reino”, que me hace sentir y actuar de manera coherente con la convicción de que yo también soy un animal.

Identidad y solidaridad de género con el género humano y con el género del cual, biológicamente o por elección personal, cada cual es parte y expresión. Sin olvidar, por ejemplo, que el éxito en la relación de una pareja heterosexual, depende de que la mujer interior del hombre esté enamorada del hombre interior de la mujer... y viceversa. En cada ser humano está presente, en muchas formas, el Yin-Yang.

Solidaridad responsable y autocrítica con lo que soy, que es el resultado de la confluencia de todo eso que me otorga mi identidad fractal: terrícola, humano, americano, suramericano, colombiano, caucano, popayanejo y, desde hace casi dos décadas, parte activa de este territorio llamado Bogotá.

 

La necesidad de recuperar los sentidos olvidados

 

Lograr ese sentimiento de unidad, esa identidad fractal, exige que despertemos los sentidos que tenemos ahí, pero que se han olvidado y atrofiado porque durante muchas generaciones no los volvimos a usar.

Sentidos como la intuición, a la cual por esa estupidez máxima que es el machismo, renunciamos los hombres y se la dejamos exclusivamente a la mujer.

O como la empatía y la compasión, o sea, la capacidad de sintonizarnos para compartir la pasión con los demás seres que forman parte de esa misma unidad.

Solidaridad-identidad con los que sufren, sean humanos o no.

Y también el don de alegrarnos con los que gozan, como los árboles cuando llueve tras varios días sin llover, o las aves cuando cantan para celebrar el amanecer.

Tenemos que aprender, entonces, a desarrollar nuevas sensibilidades y más profundas y más efectivas formas de comunicación, con seres no humanos... pero también entre los seres humanos, cada vez más afectados por ese grave error de confundir la indigestión por exceso de información, con una verdadera comunicación.
Identidad-Solidaridad-Responsabilidad actual e intergeneracional, como expresión de la conciencia de que las decisiones que tomemos ahora van a generar consecuencias felices o desastrosas para las generaciones actuales y para las que nos van a heredar.

Comparto la idea de que somos protagonistas de una crisis civilizatoria sin precedentes. Y de que, para encontrarle salidas constructivas, que fortalezcan la Vida, necesitamos transformar profundamente nuestra forma de ser, de actuar y de pensar.

En otras palabras, en la teoría y en la acción, y en todo nivel fractal, debemos redefinir el significado de HUMANIDAD.

 

[1] La fractalidad es esa propiedad en virtud de la cual la Naturaleza de alguna manera se repite a sí misma a medida que cambia de escala. Ver aquí

[2] También lo evado porque soy consciente de todas las infamias que se han cometido y se siguen cometiendo, supuestamente “en defensa de los valores”. Ese tema es para abordarlo en otra oportunidad.

Bogotá, octubre 12 de 2017.

El Centro de Investigaciones y Educación Highlander, ubicado en las montañas del sureste de Estados Unidos, celebró 85 años con tres días de talleres, foros y seminarios que buscaron entretejer el pasado de esta escuela de rebeldes con los desafíos a futuro en la lucha social

 

New Market, Tennessee.

 

La escuela de rebeldes en las montañas del sureste de Estados Unidos, que es un extraordinario eje de movimientos sociales de trabajadores, derechos civiles, ambientalistas, de defensa de migrantes y de cultura, festejó 85 años de vida con veteranos de mil luchas y nuevas generaciones que continúan con el mismo compromiso de que otro Estados Unidos es posible.

El Centro de Investigaciones y Educación Highlander festejó su aniversario recordando los sueños y luchas que se generaron o compartieron aquí, además, hubo diálogos sobre cómo rescatar el futuro, todo en medio de cantos, baile, poesía y solidaridad.

Con las montañas Great Smoky, parte de la cordillera de los Apalaches, como escenografía, se reveló en talleres y foros, seminarios e intercambios un mosaico de la rebeldía dentro de este país, y con ello la continuación de este centro como un punto de encuentro de luchadores sociales de todo tipo: de integrantes de Black Lives Matter a defensores de derechos de los migrantes, desde veteranos de las guerras de Irak y Afganistán contra las políticas bélicas de este país, hasta granjeros que buscan frenar la invasión de las trasnacionales y sus transgénicos en los cultivos de maíz, junto con participantes en innumerables esfuerzos de proyectos alternativos para crear una economía de solidaridad y soluciones bellas para graves problemas sociales.

Este centro fue uno de los muy pocos espacios en el sur donde se podían reunir blancos y negros, donde trabajadores de diversos sectores y activistas de todo tipo se podían encontrar con colegas, un lugar donde cualquiera que se conscientizaba en una lucha podía de repente darse cuenta que existían otros, y que sus experiencias eran parte de algo mucho más grande. Eso continúa hoy día.

Highlander se volvió bilingüe hace unos años, cuando de pronto migrantes latinoamericanos –sobre todo mexicanos y centroamericanos– empezaban a volverse protagonistas de las luchas por los derechos laborales, de vivienda, educación y salud en el sur de Estados Unidos. Aquí los recién llegados se encuentran con veteranos de luchas anteriores, y con otros sectores de trabajadores blancos y afroestadunidenses, de indígenas, de defensores de derechos civiles. No sólo ahí se comparten ideas y experiencias, sino surgen alianzas.

Por ejemplo, en un taller sobre migrantes se empezó a explorar el trabajo conjunto entre quienes se dedican a la reforma del sistema penal y la protección de comunidades afroestadunidenses, abusos policiacos y crímenes de odio racial con las redes de migrantes que ahora enfrentan persecución de las autoridades y por agresiones racistas. Mónica Hernández, coordinadora de la Red de Derechos Migrantes del Sureste, comentó que la raíz del sentimiento antimigrante aquí es la supremacia blanca, y por tanto está ligado a la la larga historia de racismo en este país. Ante ello, se deben superar las divisiones entre quienes padecen ese racismo para responder de manera conjunta a todo esto.

Aquí también se construye conciencia desde abajo sobre la agenda neoliberal, desde sus expresiones locales a las trasnacionales. Susan Williams, una de las coordinadoras del programa de educación, quien se dedica a la exploración de la relación entre la economía local y la global, impulsó un proyecto hace unos años, cuando una empresa trasladó sus operaciones de esta región a la frontera del lado mexicano, llevando a una caravana de trabajadoras estadunidenses desplazadas a visitar a las que nos robaron nuestras chambas, tal como políticos demagogos solían expresarlo. Cuando conocieron a sus colegas, se dieron cuenta de que eran igual que ellas, que éramos las mismas, y que la empresa y las políticas de libre comercio eran los verdaderos responsables de su situación, y de confrontarlas entre sí. De ahí, se empezaron a explorar formas de solidaridad mutua y a romper con las divisiones entre trabajadores de ambos lados de la frontera. Ese tipo de trabajo continúa hoy con nueva urgencia.

Pero aquí el punto no es nada más hacer un diagnóstico, sino definir cómo llegar de donde estamos a donde soñamos estar, como dijo una participante. El lema en el mural que decora parte del centro de reuniones aquí es: Sin acción no hay conocimiento.

Como granjeros, uno de nuestros principales desafíos es la erosión de las tierras. Pero creo que tal vez el problema mayor es la erosión social y económica. Y eso, creo, se tiene que enfrentar de la misma manera que se hace con la tierra: sembrar una pequeña plantita, al crecer y ampliar sus raíces puede revertir la erosión, tenemos que buscar a más gente que está sembrando esas plantas en esta sociedad.

Ante todo, tenemos que insistir en que la gente hable por sí misma, crear una cultura de que cada uno debe contar su cuento, y luego sumarlos, afirma un veterano de luchas sociales, en uno de los foros que se realizaron durante los tres días de festejo.

Participan jóvenes que trabajan en varias organizaciones sociales del sur, todos armados con las nuevas herramientas tecnológicas y su vocabulario, junto con veteranos de luchas sindicales, como Jim Sessions, reverendo y ex director de Highlander, quien en 1989 junto con 99 mineros del carbón realizaron la última ocupación de una planta industrial en Estados Unidos en la famosa huelga de Pittston, en Virginia, o con dos Freedom Singers, militantes del movimiento de derechos civiles de los años 50 y 60 que, entre otras armas de lucha, usaban el canto.

La seguridad para el festejo –este lugar ha sufrido constantes amenazas y ataques durante su historia– fue proporcionada por veteranos de guerra antes conocidos como Veteranos de Irak Contra la Guerra, y que cambiaron de nombre a About Face (media vuelta, en vocabulario militar), quienes se sumaron a los diálogos y los cantos.

Los nuevos codirectores de Highlander buscaron entretejer la historia del pasado de este centro con los desafíos a futuro, de cómo continuar construyendo una narrativa rebelde colectiva con todo eso.

Ash-Lee Woodard Henderson dijo en entrevista con La Jornada, al concluir el festejo de tres días, que la coyuntura en este país no es definida sólo por el fenómeno de Donald Trump. Aunque su llegada a la Casa Blanca es percibida como una derrota por muchos, dentro y fuera de este país, se debe recordar que la mayoría de los estadunidenses no votaron por él, y de hecho no querían a ninguno de los dos candidatos. Por tanto, cometeríamos un error considerar eso como una derrota para nosotros.

Explicó otra versión del momento: “Yo creo que lo que ocurrió es que estábamos empezando hacer algo que los asustó –a los capitalistas, a los supremacistas blancos, a los del 1 por ciento– creo que se asustaron de que negros y latinos pronto serán mayoría. Creo que los aterroriza que exista algo como Black Lives Matter, porque –cuando ellos decían que no teníamos un programa– logramos presentar 40 puntos con una visón muy clara; creo que se asustaron de que los dreamers no se quedaron conformes diciendo que el DACA es maravilloso, sino que lo calificaron de migajas y ahora exigen el respeto de los derechos de todo migrante (...) los asustó que los indígenas no se limitaron a pedir dinero y distancia gubernamental, sino que estaban exigiendo soberanía y que se cumplieron los tratados –con Standing Rock estaban aterrados cuando se sumó Black Lives y los veteranos, entre otros”.

Señaló que “el liderazgo de estos movimientos está en contacto –por medio de lugares como Highlander– y no sólo de manera circunstancial, sino para construir solidaridad a largo plazo, y eso los aterroriza. Entonces, creo que la respuesta de parte de la cúpula, sea por conducto de Trump o de Bannon, o cualquiera de esos ímbeciles, es en parte una respuesta a nuestro éxito”.

El reverendo Allyn Maxfield-Steele, el otro codirector ejecutivo de Highlander, subrayó en entrevista con La Jornada que sobre todo en tiempos postelectorales en este país, hay “la necesidad de construir bases, de hacerlo de una manera más profunda... la capacitación, desarrollo político y trabajo intergeneracional aquí –algo que se había perdido un poco– es más urgente que nunca. Lo que estamos observando desde que llegamos como directores hace nueve meses es que este lugar está repleto, porque la gente entiende que se debe reunir, y que no hacerlo marcaría el fin de nuestro futuro”.

Para Woodard Henderson es clave continuar alimentando las relaciones con colegas en el sur global, donde han tenido que enfrentar cosas muy parecidas. Lo que ellos cuentan, dice, “nos está dando la esperanza y la inspiración (...) tomar las lecciones de transformación que ellos tienen para logarlo aquí, dentro del ombligo de la bestia. Si lo podemos lograr en esta región sureña, eso salvaría a este país, y si podemos empezar a salvar este país de esa manera, finalmente podremos proceder a tener esa relación, construida sobre procesos centrados en la justicia que queremos y necesitamos con nuestros camaradas en el sur global”.

 

(Para mayor información: http://highlandercenter.org)

 

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Viernes, 06 Octubre 2017 06:05

Tres despachos sobre la juventud

Tres despachos sobre la juventud

La diagnosis. “Dado que la crisis inequívocamente favorece las orientaciones proto-fascistas no extraña que muchos jóvenes –estudiantes y/o trabajadores precarios– están convencidos que la única alternativa al presente son el identitarismo, el nacionalismo, el racismo o la religión”, apunta Alain Badiou (goo.gl/mk4t2b). El panorama parece bastante desalentador. Su telón de fondo es la degeneración general de la política, su acotación a un "consenso parlamentario", la dominación del capital, de los bancos, de la propiedad privada –"resguardada" por el sistema judicial y el aparato policiaco-militar–, y de los "cuasi-valores" (la competencia, el "éxito", el enriquecimiento personal). Sobre todo desde los 80 [desde la consolidación del neoliberalismo y el advenimiento de la "generación Y/millennial"] con "el cerrar del horizonte de las posibilidades" –continua Badiou– a los jóvenes les resulta más y más difícil acoplarse al mundo y encontrarse un lugar en él. “Las viejas tradiciones son destruidas y no aparecen nuevas. Hay nuevos placeres ( jouissances), pero no hay nuevos valores. Todo se disuelve en la fascinación con la mercancía y en lo que Marx llama ‘las aguas heladas del cálculo egoísta’. La juventud está atrapada entre un mortificador espectro del ‘retorno a la tradición’ y la necesidad de ‘competir’ con tal de sólo no perder” (goo.gl/szdp4k). La situación es además paradójica (si no absurda): por un lado reina el culto de la "juventud" (políticos, celebridades), por otro la juventud real –sobre todo la que no sueña con poner un start up o ganar el dinero en la bolsa– es tratada con sospecha, incluso con "sospecha policiaca" (goo.gl/SnFuQm). Badiou –a contrapelo de estas tendencias– llama, como una vez Platón, a "corromper a la juventud" alentándola a buscar "sus propios modos" [vide: la "vida verdadera" de Rimbaud] y "no quedar en manos del capital ni de la tecnología" ( La vraie vie. Appel à la corruption de la jeunesse, 2016, p. 11).

El temblor. "Aparecieron los mexicanos más jóvenes, los más generosos, más rápidos, más eficaces que el gobierno, y con una entereza contagiosa nos convencieron de que no estábamos solos. Verlos pasarse una a una piedras en una larga y fuerte cadena (...) nos aseguró que salvarían vidas entre los escombros", apunta Elena Poniatowska (goo.gl/JxtbMB). La marea ciudadana que toma las calles tras el sismo del 19 de septiembre para (auto)organizar el rescate y la ayuda está –sobre todo en CDMX– saturada de los millennials. La juventud imaginada por muchos como "apática y alienada", "inmersa sólo en la tecnología" y "ensimismada", "egoísta" y "poco solidaria" está dando –y con creces– muestras de lo contrario (goo.gl/QqeqqA). "Somos una generación que está buscando su sentido", declaran. "Tenemos mucha fuerza, pero poca organización. Igual comparando con la generación del 68 estamos un poco perdidos, individualistas...", dicen. Pero algunas cosas las tienen claras: "El Estado no está respondiendo (...) somos nosotros que damos la cara". En su mayoría son estudiantes, pero también jóvenes profesionistas, trabajadores precarios que ganan 50 pesos diarios (goo.gl/CW6j62). Su convergencia es la peor pesadilla de los de arriba. Así que cuando (finalmente) aparecen los agentes del aparato policiaco-militar –de por sí partes de un orden que no salva vidas, sino de uno que las tiene bajo una amenaza permanente– más que a ayudar, vienen a "vigilar y controlar" a los ya castigados por la naturaleza. A dispersar la energía juvenil. La antinomia "la solidaridad-el Estado" (goo.gl/DyoA3Z) no puede ser más clara que en el caso de los jóvenes de Ayotzinapa –compañeros de los 43 normalistas rurales víctimas de una desaparición forzada– que organizan una caravana de ayuda a las comunidades más abandonadas de Puebla.

La prescripción. Por supuesto –y por fortuna– no todos los jóvenes creen que el identitarismo o la religión son "la única opción". En su momento el Nuit Debout (ND) francés es la mejor muestra de esto, aunque –al final– su energía se disipa (algo que le pasa también al #YoSoy132 mexicano). Jacques Rancière desde el principio pide "de no pedirle mucho a este movimiento" ("dada su espontaneidad y la manera caótica en que evolucionan los jóvenes"), pero –a la vez– lo aplaude "como una importante transformación de una juventud de luto a una juventud de lucha" (goo.gl/jSeFHf). El ND irrumpe en un escenario postatentados terroristas superponiendo los símbolos de la lucha colectiva a las expresiones de dolor. Los ideólogos en Francia están disgustados ("¡hay que seguir de luto, no buscar alternativas!"). En México postsismo el proceso descrito por Rancière ocurre simultáneamente. La juventud sacudida por el temblor sale del luto y pasa a la lucha mediante su propia praxis: la (auto)organización callejera. La ayuda, el rescate son a la vez protesta y búsqueda de alternativas. Los ideólogos están disgustados. Aplauden –o dicen aplaudir– "la heroicidad de los jóvenes", pero urgen que ya todo regrese a la normalidad ("¡el luto sí, la lucha no!") y "los estudiantes a las aulas" (goo.gl/bnrhCS). A la vez sugieren canalizar su energía en "algún proyecto" y "que la juventud decida" (aunque seguramente dentro del dominante "horizonte de las posibilidades"). Son de hecho los mismos "intelectuales" que –desde hace meses– claman por "un Macron mexicano" –recordemos– el candidato instant de la oligarquía, el joven glamour, ex banquero millonario (goo.gl/4fL9Ad), promotor de los start ups y la "uberización económica" que empieza su gestión recortándoles subsidios a los estudiantes (goo.gl/4KjXuK) y cuyas "reformas de trabajo" significan más precariedad para los jóvenes (goo.gl/x9T6Cy).

Coda. El sistema que se sostiene en el Estado, en los cuerpos uniformados y en la destrucción de la organización desde abajo no tiene nada que ofrecerle a la juventud "dejada sin un compás por el liberalismo" (Badiou dixit) aparte de:

a) la fascinación con la mercancía, los falsos valores y los falsos profetas del capital (Macron et al.) o la reacción/radicalización político-religiosa;

b) explotación, contratos precarios, infrasalarios, pauperización y/o migración;

c) estigmatización, criminalización e incluso el exterminio (los 43).

La solidaridad, la lucha, la organización y la generosidad no están en el guión ideológico que los de arriba les escriben a los jóvenes; y sin embargo brotan.

Maciek Wisniewski*, periodista polaco

Twitter: @MaciekWizz

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Viernes, 29 Septiembre 2017 06:53

Lo que aprendí del pueblo mexicano

Lo que aprendí del pueblo mexicano

Tuve la inmensa fortuna de haber estado en Ciudad de México el 19 de septiembre. A las 13.15 horas estábamos con el compañero y amigo Luis Hernández Navarro cerca de la colonia Juárez. En los días siguientes estuve con compañeros y compañeras en Ciudad Jardín y en la calle Zapata, donde habían colapsado edificios mientras otros presentan severos daños, compartimos con los voluntarios y vecinos sus dolores y afanes para superar el difícil momento.

Lo vivido y convivido esos días en la capital mexicana, y luego en el estado de Chiapas, me inspiran cuatro reflexiones, breves e incompletas.

La primera es comprobar la solidaridad del pueblo mexicano. Maciza, extensa, consecuente, absolutamente desinteresada, sin el menor afán de protagonismo. No se trata de caridad sino de responsabilidad, como señaló Gloria Muñoz en una breve conversación. Una actitud profundamente política, que dijo a las autoridades algo así como "váyanse, nosotros nos hacemos cargo porque no les creemos".

En los puntos de derrumbe que pude visitar había hasta tres mil voluntarios que compraron sus palas, cascos y guantes, que recorrieron decenas de kilómetros con sus motos, a pie o en bicicletas llevando mantas, agua, comida y todo lo que podían. Es probable que más de 100 mil personas se hayan movilizado, sólo en la capital. Cantidad y calidad, energía y entrega que ningún partido político puede igualar.

Interpreto esa maravillosa solidaridad como hambre de participación para cambiar el país, como un deseo profundo de involucrarse en la construcción de un mundo mejor; como una actitud política de no delegar en las instituciones ni en los representantes, sino de ayudar poniendo el cuerpo. En la cultura política en que se formó mi generación, esa actitud se denomina "militante", y es lo que permite intuir que un país tan golpeado como México tiene aún un futuro luminoso.

La segunda es el papel del Estado, desde las instituciones hasta las fuerzas armadas y la policía. Llegaron a los puntos críticos al día siguiente del sismo y lo hicieron como máquina de impedir, de bloquear la participación de los voluntarios, de rechazarlos y enviarlos a otros sitios. Esta labor de dispersar la solidaridad la hicieron con esmero y con esa disciplina que caracteriza a los cuerpos armados, que no sirven para salvar vidas sino para proteger a los poderosos y sus bienes materiales.

Me llamó profundamente la atención que en los barrios pobres, como Ciudad Jardín, el despliegue de uniformados era mucho mayor que en los barrios de clase media, aunque el drama humano ante los edificios colapsados era similar. Diría que las "clases peligrosas" fueron rigurosamente vigiladas por los militares, porque sus patrones saben que allí anida la revuelta.

La tercera es el papel del capital. Mientras los armados se dedicaban a dispersar al pueblo solidario, las empresas empezaban a lucrar. Dos mil edificios dañados en la capital es un bocado apetecible para las constructoras y el capital financiero. Las grandes empresas hicieron gárgaras de solidaridad. Fue tan grande la marea solidaria que el capital tuvo que "hacer como" que dejaba de lado su cultura individualista, para disfrazarse de una cultura que le es ajena y le repugna.

Vale registrar la división del trabajo entre el Estado y el capital. El primero dispersa al pueblo para que el segundo pueda hacer sus negocios. Jugando con las palabras, podemos decir que la solidaridad es el opio del capitalismo, ya que neutraliza la cultura del consumo y frena la acumulación. Aquellos días de desesperación y hermanamiento, muy pocos pensaban en comprarse el último modelo y todo se focalizaba en sostener la vida.

La cuarta cuestión somos nosotros y nosotras. La actitud del pueblo mexicano, esa generosidad que aún me hace temblar de emoción, se estrelló contra los diques del sistema. Los de arriba expropiaron buena parte de las donaciones concentradas en los centros de acopio y desviaron la solidaridad: cuando se trataba de una relación abajo-abajo, la invirtieron para convertirla en caridad de arriba-abajo.

Sabemos que el sistema se sostiene destruyendo las relaciones entre los abajos, porque dinamitan el esqueleto de la dominación construido sobre los pilares del individualismo. Pero aún nos falta mucho para que las relaciones entre los abajos se desplieguen con toda su potencia. Es cuestión de autonomía.

En los días posteriores al sismo tuve largas conversaciones con dos organizaciones de la ciudad: la Brigada Callejera y la Organización Popular Francisco Villa de la Izquierda Independiente. En ambos casos encontré una actitud similar, consistente en rehuir los centros de acopio para trabajar directamente con los afectados. "Nos reservamos", dijo una dirigente de Los Panchos en la comunidad Acapatzingo, en Iztapalapa.

La solidaridad se dirige a quien la necesita, pero funciona por capas o círculos concéntricos. Primero atiende a los miembros de la organización. Luego a los miembros de otras organizaciones amigas o aliadas, y también a las personas que no están organizadas, pero en este caso es también directa, cara a cara, para evitar desviaciones.

El mundo nuevo ya existe. Es pequeño si lo comparamos con el mundo del capital y del Estado. Es relativametne frágil, pero está mostrando resistencia y resiliencia. Nuestra solidaridad debe recorrer los cauces de ese mundo otro, fluir mediante sus venas, porque si no lo hace se debilita. La tormenta es un momento especialmente delicado, como comprobamos desde el 19 de septiembre. El sistema está empeñado en destruirnos y para eso está dispuesto, incluso, a fabricarse un camuflaje "humanitario".

La increíble solidaridad del pueblo mexicano se merece un destino mejor que engrosar los bolsillos y el poder de los poderosos. Pero eso depende de nosotros, porque de ellos ya no podemos esperar nada. Si es cierto que la solidaridad es la ternura de los pueblos, como escribió Gioconda Belli, debemos cuidarla para que no la ensucien los opresores.

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Martes, 26 Septiembre 2017 17:32

Carta de la economía solidaria

Carta de la economía solidaria

La economía solidaria, es un enfoque de la actividad económica que tiene en cuenta a las personas, el medio ambiente y el desarrollo sostenible y sustentable, como referencia prioritaria, por encima de otros intereses.

La economía solidaria en sus formas más diversas es una manera de vivir que abarca la integralidad de las personas y designa la subordinación de la economía a su verdadera finalidad: proveer de manera sostenible las bases materiales para el desarrollo personal, social y ambiental del ser humano.

La referencia de la economía solidaria es cada sujeto y las comunidades creadas desde las iniciativas sociales, por lo que no se la identifica según los beneficios materiales de una iniciativa, sino que se define en función de la calidad de vida y el bienestar de sus miembros y de toda la sociedad como sistema global.

La economía solidaria, en el marco de la tradición de la economía social, pretende incorporar a la gestión de la actividad económica, los valores universales que deben regir la sociedad y las relaciones entre toda la ciudadanía: equidad, justicia, fraternidad económica, solidaridad social y democracia directa. Y en tanto que una nueva forma de producir, de consumir y de distribuir, se propone como una alternativa viable y sostenible para la satisfacción de las necesidades individuales y globales y aspira a consolidarse como un instrumento de transformación social.

Las organizaciones que participamos en el movimiento de la economía solidaria en general y en Reas en particular, compartimos, para el desarrollo de nuestra misión, los siguientes ejes transversales:

  • La autonomía como principio de libertad y ejercicio de la corresponsabilidad.
  • La autogestión como metodología que respeta, implica, educa, iguala las oportunidades y posibilita el empoderamiento.
  • La cultura liberadora como base de pensamientos creativos, científicos y alternativos que nos ayuden a buscar, investigar y encontrar nuevas formas de convivir, producir, disfrutar, consumir y organizar la política y la economía al servicio de todas las personas.
  • El desarrollo de las personas en todas sus dimensiones y capacidades: físicas, psíquicas, espirituales, estéticas, artísticas, sensibles, relacionales... en armonía con la naturaleza, por encima de cualquier crecimiento desequilibrado económico, financiero, bélico, consumista, transgénico y anómalo como el que se está propugnando en nombre de un desarrollo “ficticio”.
  • La compenetración con la Naturaleza.
  • La solidaridad humana y económica como principio de nuestras relaciones locales, nacionales e internacionales.

 

Los 6 principios

 

1. Principio de equidad

 

  • Consideramos que la equidad introduce un principio ético o de justicia en la igualdad. Es un valor que reconoce a todas las personas como sujetos de igual dignidad, y protege su derecho a no estar sometidas a relaciones basadas en la dominación sea cual sea su condición social, género, edad, etnia, origen, capacidad, etc.
  • Una sociedad más justa es aquella en la que todas las personas se reconocen mutuamente como iguales en derechos y posibilidades, y tiene en cuenta las diferencias existentes entre las personas y los grupos. Por ello debe satisfacer de manera equitativa los intereses respectivos de todas las personas.
  • La igualdad es un objetivo social esencial allí donde su ausencia trae consigo un déficit de dignidad. Cuando se vincula con el reconocimiento y respeto a la diferencia, lo denominamos “equidad”.

 

Desde esta concepción de la equidad, la economía solidaria defiende:

 

  • - El reconocimiento mutuo de las diferencias y la diversidad desde la igualdad de derechos.
  • - El justo valor de los recursos libres de especulaciones financieras, y su justa distribución.
  • - La igualdad de oportunidades para todas las personas y la necesidad de generar condiciones que la promueven de manera efectiva.
  • - El derecho a la participación en todos los ámbitos de nuestra vida cultural, social, económica, política, etc.
  • - El derecho a la información accesible, clara y frecuente para poder participar y tomar decisiones en todos los aspectos que nos conciernen como personas.
  • - La transparencia informativa como requisito para poder conocer, opinar y participar con conocimiento de la realidad y tomar las medidas oportunas que convengan al bien común, tanto en nuestras organizaciones como en todos los estamentos de la sociedad.
  • - La solidaridad organizada, para paliar la falta de fraternidad o de justicia.
  • - El compromiso con las personas y comunidades empobrecidas.

 

Algunas observaciones sobre la equidad:

 

Para la igualdad de oportunidades no es suficiente la cuestión de paridad en los puestos, sino que es necesario promover el desarrollo de las capacidades de todas las personas de manera equitativa. Esto supone desarrollar actuaciones que compensen la diversidad de desventajas sociales para que muchas personas tengan realmente las mismas posibilidades.


Un elemento básico es la paridad económica: a igual trabajo, igual remuneración.

 

  • Para la participación es necesario promover el acceso a todas las personas implicadas en la organización, poniendo todos los medios y creando cauces de accesibilidad que motiven la responsabilidad y el proceso de empoderamiento.
  • Sobre la transparencia es preciso también comunicar al entorno nuestros objetivos y resultados, asegurando instrumentos de comunicación adecuados para que llegue la información a los colectivos preferentes.
  • Para verificar como se están practicando la participación, la transparencia, la información y en definitiva la igualdad de oportunidades, es necesario realizar análisis permanentes.

 

2. Principio de trabajo:

 

Consideramos que el trabajo es un elemento clave en la calidad de vida de las personas, de la comunidad y de las relaciones económicas entre la ciudadanía, los pueblos y los Estados.


Por ello desde Reas situamos la concepción del trabajo en un contexto social e institucional amplio de participación en la economía y en la comunidad.


Afirmamos la importancia de recuperar la dimensión humana, social, política, económica y cultural del trabajo que permita el desarrollo de las capacidades de las personas, produciendo bienes y servicios, para satisfacer las verdaderas necesidades de la población (nuestras, de nuestro entorno inmediato y de la comunidad en general). Por eso para nosotros el trabajo es mucho más que un empleo o una ocupación.


Constatamos que estas actividades las podemos ejercitar individual o colectivamente, y pueden ser remuneradas o no (trabajo voluntario) y la persona trabajadora pueda estar contratada o asumir la responsabilidad última de la producción de bienes o servicios (autoempleo).


Dentro de esta dimensión social hay que destacar que sin la aportación del trabajo llevado a cabo en el ámbito del cuidado a las personas, fundamentalmente realizado por las mujeres, nuestra sociedad no podría sostenerse. Trabajo que aún no está suficientemente reconocido por la sociedad ni repartido equitativamente.

 

Desde esta concepción del trabajo, la economía solidaria defiende:

 

  • - Recuperar la dimensión humana del trabajo. Las personas son las protagonistas principales de la economía solidaria, y como tales deben crecer a través del desarrollo de sus capacidades: de iniciativa y creatividad, de pensar, de comunicación, de gestión, de trabajo en equipo, de asumir riesgos, de investigar... Es también un factor de inclusión e integración social y un pilar de la autoestima de la persona relacionado con todas las dimensiones de su vida.
  • - La dimensión social del trabajo: que significa poner nuestras capacidades al servicio de las necesidades de la comunidad y de la población en general. Incluyendo y teniendo en cuenta todas las formas de actividades como por ejemplo el trabajo doméstico o las tareas en el ámbito del cuidado a las personas.
  • - Las dimensiones políticas del trabajo: a) El derecho de todas las personas a tener pleno acceso a las oportunidades sociales de obtención de recursos; los derechos fundamentales del trabajo y el diálogo social. b) El derecho a participar en la planificación de lo que hay que producir para satisfacer las necesidades de la población comenzando por la más cercana y no tanto enfocada al mercado indefinido y globalizado. c) Participación de las personas trabajadoras y de la sociedad civil en la propiedad de los medios de producción y en la toma de decisiones relevantes, estando el capital social de las empresas al servicio de las necesidades sociales a las que se pretenda responder.
  • - Las dimensiones económicas del trabajo: a) Condiciones laborales dignas que cubran las necesidades económicas de las personas y empleo de calidad. b) Establecer formas consensuadas y justas de valoración del intercambio en las relaciones comerciales y productivas. Básicamente relaciones de cooperación y no de competitividad.
  • - La dimensión cultural del trabajo. Distinguimos entre trabajo y empleo, ya que este último término solo hace referencia a la forma jurídica de un contrato por cuenta ajena. Mientras que trabajo habla de su función humana, social, política y económica independientemente de su forma jurídica o administrativa.
  • - La dimensión ambiental, que implica la responsabilidad de producir bienes y servicios de forma sostenible.

 

Algunas observaciones sobre el trabajo:

 

  • De la dimensión social del trabajo se desprende la necesidad de establecer medios y mecanismos para detectar las necesidades de la población y producir aquellos bienes y servicios que son socialmente útiles... De ahí emana el deber y el derecho de trabajar, ya que es la forma de dar sentido a nuestras capacidades y ser reconocido por la sociedad.
  • Si queremos conseguir unas relaciones económicas justas es necesario fomentar un modelo de empresa coherente con todas las dimensiones anteriores, que es bastante diferente del modelo convencional que rige mayoritariamente en la actualidad.
  • Estas empresas, para conseguir sus objetivos sociales y económicos, tendrán que tener:

- Un funcionamiento autogestionario, sino, no tendrán la libertad de planificar y decidir, ni contarán con el apoyo de todas las personas que las integran...
- Un funcionamiento transparente, que asegure una buena comunicación para que la información llegue a todo el mundo...
- Un funcionamiento participativo y con asambleas abiertas a todas las personas socias y trabajadoras donde se consulta a todas sobre las decisiones relevantes a tomar.

 

Las empresas de economía solidaria quieren ser:

 

- Una escuela de capacitación profesional en los diversos oficios y profesiones,
- Una experiencia práctica de participación democrática responsable, estimulándola constantemente,
- Una oportunidad para el ejercicio de asumir responsabilidades y riesgos,
- Un ejemplo de equidad en igualdad de oportunidades, donde se facilita el acceso a cargos responsables y donde las diferencias de remuneración económicas son mínimas, equitativas y debidamente justificadas,
- Un aprendizaje de eficiencia en la planificación y la gestión,
- Un espacio donde generar trabajo estable y de calidad donde se eviten los horarios excesivos y los riesgos de accidentes,
- Un marco idóneo para acoger e integrar a personas con dificultades acumuladas,
- Un compromiso práctico con el desarrollo local de su territorio,
- Un laboratorio de experiencias de fraternidad económica
- Un foco de esperanza realista que permita vislumbrar que otra economía es posible.

 

3. Principio de sostenibilidad ambiental:

 

  • Consideramos que toda nuestra actividad productiva y económica está relacionada con la naturaleza, por ello nuestra alianza con ella y el reconocimiento de sus derechos es nuestro punto de partida.
  • Creemos que nuestra buena relación con la Naturaleza es una fuente de riqueza económica, y de buena salud para todos. De ahí la necesidad fundamental de integrar la sostenibilidad ambiental en todas nuestras acciones, evaluando nuestro impacto ambiental (huella ecológica) de manera permanente.
  • Queremos reducir significativamente la huella ecológica humana en todas nuestras actividades, avanzando hacia formas sostenibles y equitativas de producción y consumo, y promoviendo una ética de la suficiencia y de la austeridad.

 

Desde esta concepción de sostenibilidad ambiental, la economía solidaria defiende:

 

  • El consumo responsable como actitud coherente con un doble criterio ético de equidad social y de sostenibilidad ambiental: tener en cuenta las implicaciones económicas y sociales de las prácticas y hábitos de consumo.
  • La soberanía alimentaria: derecho de cada territorio a definir sus políticas agropecuarias y de alimentación y conservar sus variedades locales y sus razas autóctonas.
  • La conservación de las especies y territorios protegiendo la biodiversidad natural necesaria para el equilibrio de nuestro planeta y la obligada solidaridad con las generaciones siguientes.
  • El decrecimiento: el uso racional de los recursos: agua, energía, materiales... lo que significa desarrollar una economía que no lleve en su misma esencia la necesidad de crecer indefinidamente.
  • La producción limpia, que supone utilizar energías renovables, bioconstrucción, agroecología,... y la necesidad de prevenir la contaminación y de medir el impacto ambiental en nuestras actividades económicas (especialmente la emisiones de CO2).
  • La necesidad imperiosa de promover prácticas e iniciativas responsables con el medio ambiente (reducción, reutilización, y reciclaje de residuos, turismo responsable, energías limpias, etc.) y fomentar la educación ambiental y la investigación y el estudio de la Naturaleza para aprender de ella.
  • La ordenación del territorio que tenga en cuenta la distribución proporcional adecuada entre población y espacio para soportar la agricultura y la ganadería suficientes, los servicios de saneamiento, los transportes necesarios no contaminantes, etc. La planificación urbanística sin masificaciones, con modelos de construcción para la habitabilidad, la seguridad, la calidad, la convivencia vecinal y el respeto al descanso.
  • Donde coexista de manera equilibrada lo rural y lo urbano...


Algunas observaciones sobre la sostenibilidad ambiental

 

  • Consumir de manera responsable no es tan solo satisfacer una necesidad o deseo, sino que al hacerlo estamos favoreciendo procesos que tienen implicaciones positivas de carácter económico (redes de distribución del mercado social, financiación alternativa, banca ética,), social (equilibrio Norte-Sur, inclusión social, condiciones laborales dignas, desarrollo local...) y de sostenibilidad medioambiental (reducir contaminación, evitar agotamiento de recursos, evitar costes medioambientales innecesarios...)
  • El consumo responsable consiste en tener en cuenta estas repercusiones en el momento de elegir entre las distintas opciones que ofrece el mercado ya que al hacerlo colaboramos en todos los procesos que hacen posible el bien o servicio consumido: la energía que se consume en su producción, los recursos naturales que hacen falta para su producción, la mano de obra requerida (si ha sido justamente remunerada), y el residuo que genera una vez que su vida útil se ha agotado.
  • Dado el grado de deterioro ambiental producido es necesaria la recuperación, mejora y restauración de lo ya deteriorado y la compensación de las emisiones vertidas a modo de justicia ambiental.
    Necesitamos implementar iniciativas de economía basada en la ecología que tenga en cuenta en su viabilidad y sostenibilidad: la medición de los costes del impacto medioambiental, la recuperación del deterioro (justicia ambiental), la influencia en la salud de las personas, y la selección de los proveedores que cumplan estos principios.
    Somos conscientes de que nuestro objetivo de preservación ecológica y apoyo al medio ambiente sólo será posible cumplirlo si se dan, de manera efectiva, una serie de transformaciones económicas y sociales. Por ello es necesario hacer visibles estos planteamientos y experiencias positivas para presionar política, social y económicamente hacia estos cambios.

 

4. Principio de cooperación:

 

  • Queremos favorecer la cooperación en lugar de la competencia, dentro y fuera de nuestras organizaciones vinculadas a la Red, buscando la colaboración con otras entidades y organismos públicos y privados...
  • Pretendemos construir colectivamente un modelo de sociedad basándonos en el desarrollo local armónico, las relaciones comerciales justas, la igualdad, la confianza, la corresponsabilidad, la transparencia, el respeto...
  • Partimos de que la Economía Solidaria está basada en una ética participativa y democrática, que quiere fomentar el aprendizaje y el trabajo cooperativo entre personas y organizaciones, mediante procesos de colaboración, de toma de decisiones conjuntas, de asunción compartida de responsabilidades y deberes, que garanticen la máxima horizontalidad posible a la vez que respeten la autonomía de cada una, sin generar dependencias.
  • Entendemos que estos procesos de cooperación deben extenderse a todos los ámbitos: local, regional o autonómico, estatal e internacional y deben normalmente articularse en Redes donde se vivan y se fomente esos valores...

 

Desde esta concepción de la cooperación la economía solidaria defiende:

 

  • El fomento de la cultura de la cooperación promoviendo empresas cooperativas y un modelo de redes horizontales, participativas, democráticas, de confianza...
    La necesidad de articular las relaciones en red, que se caractericen por la misma cultura y valores de cooperación que pretendemos fomentar en la sociedad...
  • Redes para generar sinergias:
    - Socializar información de nuestras prácticas y enriquecernos mutuamente
    - Compartir conocimientos donde aprender y crecer.
    - Compartir los recursos de las organizaciones, los espacios físicos o bienes materiales.
    - Complementarnos y unir esfuerzos como parte de un todo.
  • Redes que respetan la autonomía de las entidades y promueven su fortalecimiento.

 

Algunas observaciones sobre la cooperación:

 

  • No podemos construir solos otros modelos de sociedad porque somos parte de un todo y aislados no somos suficientes.
  • La confianza se genera en base a los hechos. Si alguien pone en común sus informaciones, conocimientos, experiencias, preocupaciones, fracasos, etc., invita a las demás entidades y personas a realizar lo mismo y se crea la costumbre de relaciones de confianza y transparentes.
  • Las redes son espacios de desarrollo y crecimiento mutuo, por eso se valora el beneficio que la organización obtiene y lo que la organización aporta a estas redes con su participación activa.
  • La cooperación en nuestras Redes son tanto hacia dentro, mejorando permanentemente las relaciones entre nuestras entidades, colaborando en proyectos conjuntos y co-creando iniciativas comunes, como hacia fuera con otras entidades participando en eventos, proyectos o en causas comunes, buscando tener una incidencia política significativa en el entorno.
  • Para el fortalecimiento de las redes es necesario favorecer el autoconsumo de nuestros productos y servicios. En casos de entidades especializadas, de las redes, no es positivo competir con ellas, antes al contrario beneficiarnos de sus servicios, ya que normalmente saben más sobre ese producto determinado.

5. Principio “sin fines lucrativos”:

 

  • El modelo económico que practicamos y perseguimos tiene como finalidad el desarrollo integral, colectivo e individual de las personas, y como medio, la gestión eficiente de proyectos económicamente viables, sostenibles e integralmente rentables, cuyos beneficios se reinvierten y redistribuyen.
  • Esta “no–lucratividad”, está íntimamente unida a nuestra forma de medir los balances de resultados, que tienen en cuenta no solo los aspectos económicos, si no también los humanos, sociales, medioambientales, culturales y participativos y el resultado final es el beneficio integral.
  • Se entiende por ello que nuestras actividades destinan los posibles beneficios a la mejora o ampliación del objeto social de los proyectos así como al apoyo de otras iniciativas solidarias de interés general, participando de esta manera en la construcción de un modelo social más humano, solidario y equitativo.

Desde esta concepción de no tener fines lucrativos, la economía solidaria defiende:

 

  • La Reinversión de los posibles beneficios en la propia sostenibilidad de la iniciativa económica o mediante el apoyo a proyectos sociales, a nuevas iniciativas solidarias o a programas de cooperación al desarrollo, entre otros.
  • La Redistribución de la riqueza que generamos. Los resultados deben estar al servicio de la sociedad y no al servicio de la acumulación privada del capital. Lo justo es socializar los beneficios, evitando así la existencia de posiciones dominantes interesadas en apropiarse de los excedentes económicos.
  • La Autonomía e independencia política e ideológica y de decisión con respecto a las posibles fuentes de financiación externa. El hecho de desarrollar acciones subvencionadas por la administración, no significa que no se pueda mantener la independencia política.
  • La Transparencia y gestión democrática para que se pueda verificar la buena reinversión y redistribución de las riquezas generadas al servicio de la comunidad.
  • La sostenibilidad económica basada en la rentabilidad integral que tiene en cuenta tanto los resultados positivos económicos, como los sociales y ambientales. Este criterio es el punto de partida de cualquier iniciativa productiva que se ponga en marcha para que aporte los beneficios deseables sin perjudicar a ninguna otra dimensión, ni a otros colectivos productores o consumidores.
  • La utilización de la financiación ética en los flujos económicos de la entidad.

 

Algunas observaciones sobre el no tener fines lucrativos:

 

  • Dado que el obtener beneficios económicos no es el último fin de nuestras actividades, sino la sostenibilidad y la respuesta a las verdaderas necesidades de las personas, es importante revisar nuestras aplicaciones prácticas a la hora de fijar: jornadas de trabajo con horarios adecuados, sin horas extras, salarios a niveles justos, crear empleo o repartir empleo, condiciones de trabajo, etc.
  • Para realizar las reinversiones y las redistribuciones de los posibles beneficios generados, es importante plantearse quiénes son aquellos o aquellas con las que vamos a compartir el principio de transparencia y participación democrática, con el fin de garantizar que haya más personas o colectivos que puedan opinar sobre las prioridades.
  • Los mismos principios que rigen para nuestras entidades, rigen para las personas que las conformamos y debemos plantearnos dónde están situados nuestros ahorros con el fin de favorecer más el reparto equitativo de los beneficios en toda la sociedad.
    La autonomía y la sostenibilidad exigen estar muy atentos a que los porcentajes de ingresos vía subvenciones, donaciones, cuotas de usuarios y afiliados y facturación, sean los adecuados respecto al total de ingresos.

 

6. Principio de compromiso con el entorno:

 

  • Nuestro compromiso con el entorno se concreta en la participación en el desarrollo local sostenible y comunitario del territorio.
  • Nuestras organizaciones están plenamente integradas en el territorio y entorno social en el que desarrollan sus actividades, lo que exige la implicación en redes y la cooperación con otras organizaciones del tejido social y económico cercano, dentro del mismo ámbito geográfico.
  • Entendemos esta colaboración como un camino, para que experiencias positivas y solidarias concretas puedan generar procesos de transformación de las estructuras generadoras de desigualdad, dominación y exclusión.
  • Nuestro compromiso en el ámbito local nos aboca a articularnos en dimensiones más amplias para buscar soluciones más globales, interpretando la necesidad de transitar continuamente entre lo micro y lo macro, lo local y lo global.


Desde esta concepción del compromiso y cooperación con nuestro entorno, la economía solidaria defiende:

 

  • La búsqueda de respuestas a las necesidades de la población a partir de planes de desarrollo local comunitario y sostenible con la participación de la población consciente y organizada.
  • Que la participación normal en esos planes de desarrollo local sea a través de la implicación en redes, en interrelación con los diversos movimientos sociales que abordan múltiples problemáticas, así como con los diferentes colectivos que promueven posiciones económicas críticas (ecologistas, feministas,...)
  • Redes con estrategias de transformación, con impacto social para influir en el diseño y desarrollo de dinámicas sociales y políticas.
  • Redes de acción común solidaria, de información rigurosa y comunicación transparente, de participación responsable y democrática, de búsqueda de soluciones a temáticas específicas y también transversales sobre lo global del territorio...
  • Planes de desarrollo local y Redes que se planteen articulaciones más amplias para contribuir a la generación de alternativas globales, partiendo de lo local. “Piensa global y actúa local”.

 

Algunas observaciones sobre el compromiso con el entorno

 

  • Visibilizar nuestro compromiso con el entorno se concreta en el impacto social de nuestra actuación con el desarrollo local. Por ello son las otras entidades del entorno y la población cercana quienes tienen que visibilizar y reconocer lo que hacemos y valorar nuestro impacto.
  • Tenemos que partir de un compromiso con las alternativas socio-económicas activas del entorno (entidades y colectivos específicos sobre el ahorro, el comercio justo, el desarrollo, etc.), favoreciendo la creación del tejido social y estimulando y fortaleciendo el existente.
  • Es importante un análisis del contexto donde convivimos para saber, por un lado las verdaderas necesidades existentes y que entidades y personas están comprometidas con ellas, y por otro lado saber qué prioridades de colaboración establecer, y conocer con quienes se cuenta y con quienes no, para esta tarea de compromiso y búsqueda de respuestas transformadoras.
  • En esos procesos de trabajo común con otras entidades y colectivos es muy importante la tolerancia con la diversidad, de manera a desarrollar estrategias de sumar para fortalecer las redes.
Adoldo Gandulfo

-Creo que vivimos un cambio de época –dice, en relación al escenario actual de América Latina–, el capitalismo de hoy, un capitalismo especulativo, ya no necesita de la explotación del hombre, hoy la reproducción del capital pasa más por la especulación financiera. Y, obviamente, los niveles de explotación y de exclusión son otros. Creo que este cambio de época es un cambio que nos pega fuerte a nivel regional porque la derecha [...] viene fundamentalmente para aniquilar las conquistas sociales que fueron el motor del proyecto de la Patria Grande.

Me parece que en la Argentina se da un panorama todavía más crítico en el sentido en que la derecha llega a través del voto popular, es un dato no menor: en Argentina la derecha siempre fue oligárquica, antipopular y antidemocrática. La historia lo ilustra: la derecha mata. Podemos hablar del golpe del ‘76, los bombardeos del ‘55 o las matanzas de los anarquistas en la Semana Trágica. Eso te marca cuando estos tipos están decididos avanzan sobre los derechos conquistados por los trabajadores. Y acá se muestra ese carácter clasista de este gobierno que llega incluso a no respetar los acuerdos alcanzados, como es el caso de la paritaria bancaria o el descontento de la paritaria docente donde el gobierno está jugando sus necesidades y desconoce los acuerdos, recusa los jueces. Evidentemente, tienen un poder absoluto y lo aplican como tal. El poder se ejerce y ellos están ejerciéndolo.

También hay que decir que desde la asunción del macrismo hay una creciente respuesta popular: las movilizaciones de 2016 fueron seis o siete que coparon las plazas, las de marzo último fueron masivas y los tipos siguen adelante con sus políticas. Yo las llamo movilizaciones desbordantes porque los organizadores no pueden contener la participación de la gente. El mejor ejemplo de esto fue la movilización del CGT, que les termina arrancando un paro.

Desde este sector de la autogestión no podemos dejar de pensar en el ejemplo del Bauen: una sufrida y querida ley de expropiación, conquistada después de años de lucha, los tipos van y la vetan sin ningún problema. Esa lógica de vetar y de gobernar por decreto es característica de la derecha. No es una derecha fundadora, como la derecha oligárquica agroexportadora del siglo XIX, es una derecha saqueadora, los CEOs (Chief executive officer, en español “oficial ejecutivo en jefe”) no son patrones de estancias, son gerentes de las grandes corporaciones especulativas.

–Conecto ahí con lo que decías al principio, con la naturaleza del capitalismo actual, que la gran reproducción del capital la están logrando con la especulación financiera y no tanto en la explotación del trabajo. Entonces no es que dejan de explotar al trabajo, sino que lo sobreexplotan.
–Exactamente, cambia la relación directa y la plusvalía pasa por otro lado.

–Es más que plusvalía.
–El dinero genera dinero, esto es especulación financiera, es muy claro lo que está haciendo el gobierno con las Lebacs, es una bomba de tiempo. Un nivel de endeudamiento en manos privadas que nadie sabe dónde va a terminar con esta bicicleta financiera.

–Y ¿cuál es el papel de las empresas recuperadas, las cooperativas, en este contexto? No parecen ni existir. Es un mundo en el que capitalismo basa su reproducción más que ampliada en el capital financiero y al mismo tiempo debilita todo lo posible al sector del trabajo que puede resistir a ese proceso, y a la vez está todo este sector que va creciendo y que crea una economía hacia el interior del colectivo, aunque todavía no tiene capacidad de generar una economía hacia afuera.
–Hemos demostrado en los últimos tiempos que la economía solidaria es una alternativa real a la situación de explotación. Fijémonos en la historia, yo siempre digo que la autogestión no nació con nosotros. La lucha en Argentina viene desde mucho tiempo atrás, los viejos anarquistas armaron el sistema sanitario, las primeras organizaciones sociales de derechos de los trabajadores, todo el desarrollo de la educación. Era una lucha de organización en épocas de pleno auge del capitalismo exportador, donde el Estado estaba mucho más reducido y los tipos organizaron las cooperativas de servicios hasta el modelo del Hogar Obrero, como cooperativa número uno. Tenemos que revalorizar estas luchas como parte de nuestra historia. Esa historia tuvo etapas, como en el primer peronismo donde no por casualidad dentro de la sindicalización del movimiento obrero hubo un gran auge del cooperativismo, algo que se trabaja poco. Y en los momentos del capitalismo más crudo, como con Martínez de Hoz, se fusionaron las cajas de crédito y conformaron lo que hoy es el Credicoop. Las cajas de crédito en los años 60, que fueron intervenidas por Onganía, porque representaban más del 10% de los depósitos de la City. Y evidentemente la derecha fue sobre esas cajas y hoy es el Credicoop. Tenemos una historia de lucha y la obligación, responsabilidad y potencial de resistir esta concentración.

En ese esquema nos encontramos con una economía solidaria que, a pesar de que está en una situación crítica, es la única alternativa real a este sistema. Los emprendimientos de la economía solidatia (ES) son los que se pueden adaptar más fácilmente a estas cuestiones de resistencia. Cualquier fábrica recuperada es una experiencia de trinchera y organización. Con eso hoy no alcanza, esa fuerza se puede dispersar hoy por el embate de las tarifas de los servicios públicos o la recesión que estamos padeciendo. Y evidentemente el negocio financiero que estos tipos están montando, pero son la mejor herramienta de lucha.

–Vos estuviste a cargo de eso en la Comisión Nacional de Microcrédito (Conami). Me interesa tu opinión desde esa perspectiva.
–Ahí tenés un ejemplo muy claro de esto que veníamos diciendo. Entramos a la Comisión de Microcrédito a discutir estas cosas de la Economía Solidaria en 2003, con un país prendido fuego, con cinco presidentes en una semana, el fracaso de Duhalde con la represión en Avellaneda y el hambre en Tucumán. Salimos con políticas públicas de crecimiento con inclusión social dentro de un Ministerio de Desarrollo Social que daba respuestas. Creo que uno de los problemas fue que las respuestas que dábamos en el 2003 las manteníamos en 2015 y no fuimos capaces de transformar ese proceso en mayor empoderamiento y mayor fuerza de las organizaciones. El ejemplo de las recuperadas es claro: de las 300 recuperadas ¿cuántas pudieron escriturar la expropiación? Dos.

Concretamente, con la Conami, en el primer momento, el acierto fue incorporarlo como política pública y no desde el oenegeísmo, no desde la lógica de las microfinanzas que hacen plata con el trabajo de los pobres. El Premio Nobel Muhammad Yunus y la Iglesia que plantean organizar la pobreza. Acá la lógica era organizar a los trabajadores con fondos del Estado. Logramos el milagro de que el subsidio se transformara en crédito.

–¿Qué es lo positivo, desde tu perspectiva, de esa transformación del subsidio en crédito?
–Bueno, que el subsidio, que siempre fue criticado por la derecha y utilizado por las grandes empresas para su beneficio, fue acompañando el proceso de las organizaciones en la elaboración de sus propias respuestas a los desafíos que se les planteaban. Desde las organizaciones barriales hasta las productivas, usaron este mecanismo. Incluyendo a muchas recuperadas.
Esto fue una estrategia latinoamericana que llegó a polemizar con el propio Yunus en la sede de la ONU con todos los responsables latinoamericanos del área de desarrollo social, le decíamos que esto lo íbamos a hacer y lo hicimos desde el Estado. Con Brasil, Venezuela y Ecuador, le dimos el debate al Premio Nobel.

–¿Que decía Yunus?
–Que esto no se podía hacer desde el Estado, que es clientelar, burocrático. Él maneja la lógica crediticia, decían “la gente necesita la oportunidad”, hay que garantizar el acceso al crédito a los que no lo tienen a cualquier tasa y ahí hacen el negocio. Nosotros decíamos que el crédito tiene que ser parte de la organización popular, no una simple herramienta financiera. Decíamos que esos créditos debían ser con el 6 por ciento de interés anual y con fondos públicos. Ahí estaba la transferencia de recursos. Fue una discusión ideológica fuerte.

–Me acuerdo de haberte escuchado decir en alguna charla que esta política de redistribución a partir del Estado ponía financiamiento en las organizaciones sociales a través de microcréditos o de planes sociales, pero que eso no volvía a un circuito de consumo que tuviera las mismas lógicas, sino que iba a comprarle a las multinacionales.
–Tengo una frase, poco elegante, que dice que tuvimos una década ganada pero ellos ganaron más. Tenemos en toda la región unas economías basadas en la exportación de commodities y todos los gobiernos populares tuvieron políticas distributivas que, al no romper la matriz principal no llegaron a reducir el problema de los commodities. El problema de Venezuela se desata cuando empieza a bajar el precio del barril de petróleo. O el problema nuestro con los sojeros. Me parece que hay un punto a revisar fuertemente porque la ES creció sin duda al amparo de políticas como la de Néstor y Cristina que impulsaron el mercado interno y el aumento del consumo, pero ese consumo de los sectores populares fue acumulado por las corporaciones. Si uno considera que el consumo popular se basa principalmente en alimentos y algo de indumentaria, incluso motitos y celulares, esos proveedores son altamente concentrados y nosotros no tuvimos capacidad operativa de modificar esas relaciones de intercambio y comercialización.

En el equipo de Axel Kicillof, Santiago Franchín estaba al frente de la Red Comprar que fue, en el último año de gestión, tratar de repensar la experiencia venezolana de los mercados populares, pero no llegamos con los tiempos. Yo hubiera preferido más el modelo ecuatoriano que el amigo Pedro Páez lleva adelante con la Superintendencia de Control de Poder del Mercado donde obligan a los supermercados a comprar a la economía popular, a la agricultura familiar, concretamente.
Es el mismo debate que teníamos con Yunus: si le das crédito o recursos a los sectores más excluidos, pero no generás procesos organizativos que cambien las raíces de la forma de exclusión, reforzás la exclusión que querías evitar.

–Pero ¿había una posibilidad de que eso no resultara así sin impulsar otra política industrial? Desde las empresas recuperadas y las experiencias autogestivas, una de las cosas que siempre criticábamos era que el gobierno tomaba esta intervención desde Desarrollo Social como un problema social o desde el Ministerio de Trabajo como un problema laboral, pero nunca se lo vio como un potencial para desarrollar otra economía distinta basada en otra lógica.
–Coincido con la mirada y era parte del problema. Por eso nosotros planteábamos que tenía que ser una política pública y no de Desarrollo Social. Por eso desde siempre hacíamos acuerdos con Agricultura, con Producción. Tengo que reconocer que los ministros de Economía que más entendieron la importancia de la construcción de la Economía Solidaria fueron Kicillof y Felisa Miceli. Los demás nos veían pasar. Llegamos a conformar un Ministerio de Agricultura, pero no teníamos política de producción de alimentos. O teníamos Ministerio de Producción, lo digo críticamente, que se basaba en desarrollar parques industriales en los municipios, que eran básicamente empresas de logística que permitían el traslado de mercancía, pero no había un desarrollo productivo de fondo. La lógica de sustitución de importaciones que planteaba Guillermo Moreno necesitaba también financiamiento, pero el sector financiero no acompañó este proceso, a pesar de que fue de los principales beneficiarios. Y en el mercado interno grandes sectores como los supermercados, que llegaron hasta a prestar plata, se transformaron en un sistema financiero.

–Desde tu experiencia en la gestión pública, ¿cómo ves lo que pasa ahora desde el Estado? Digo en contra de ese lugar común que supone que el neoliberalismo achica el Estado, cuando en realidad lo que pasa es que cambia de función.
–Después de doce años de ser subsecretario del Ministerio de Desarrollo Social, digo que en primer lugar hay que separar la acción de gobierno del Estado. Nosotros por ahí metemos todo en el paquete y nos equivocamos. El Estado somos todos, diría Gramsci; el Estado está en disputa y quien maneja el aparato del Estado tiene las de ganar. Y nosotros perdimos el manejo del Estado... Nosotros armamos la política pública desde el Estado. Entonces, las universidades recibían fondos desde los ministerios, las organizaciones le vendían a los ministerios, armábamos la feria de las semillas o los microcréditos venían desde el Estado. Esa misma discusión no la supimos dar en el mercado ni en las organizaciones. Los sindicatos recién ahora nos reciben: en doce años no tuvimos interlocución. Dentro de ese esquema hay un ejemplo muy claro. Sacamos la Ley de Microcréditos. Es una ley que tiene 22 leyes provinciales de adhesión. Todo eso fue un laburo enorme. Esa Ley existe todavía y existe la Conami y se siguen transfiriendo fondos muy a cuentagotas, porque han tenido subejecución, que es parte de la política del achique, pero fijate que esta política pública en este contexto no puede existir. Al 6 por ciento anual tenía que ver en un contexto con menor inflación y con una política pública de inclusión. Si no, es creer el credo liberal de que al tipo le va a ir bien porque le diste un crédito. Por más barato que sea el crédito, si no tiene a quien venderle, que es lo que está pasando, no sirve.

No creo que el Estado se retire, creo que está presente, pero a favor de los grupos de poder. No sé si alguna vez estuvo en contra, pero hoy es claro el rol que juega. Yo veo muy bien que muchas organizaciones siguen demandando al Estado el cumplimiento de un programa, pero veo también cómo el gobierno utiliza esas demandas de las organizaciones para comprar la Paz Social y te decreta la Emergencia Social. ¡Si no teníamos emergencia social! Eso se decreta cuando se liberan las exportaciones, cuando te suben las tarifas y te congelan los salarios. Eso es la emergencia social, estamos todos corriendo atrás de algo que salió por decreto.

Acá hay temas que no supimos discutir: primero, la concepción de desarrollo. La política distributiva: ¿a dónde terminaban los fondos que se distribuyeron vía Asignación Universal por Hijo (AUH)? ¿Eso generó trabajo? La plata que entraba en Chepes, La Rioja, por decir un lugar, ¿cuánto trabajo local generó? ¿O fue un simple pasaje de plata que sólo levantó el nivel de consumo de la gente? El gobierno hoy aumentó los planes sociales porque es parte de su negocio de la paz social, pero va a repetir el mismo esquema. Ellos mejor que nosotros (risas) ¡porque ni Precios Cuidados hay hoy!

Otro déficit fue que había que avanzar sobre el mercado, organizar el consumo de otra manera. Tuvimos o las ferias hippies o la feria de los pobres. Niveles de producción interesantes que no se pudieron comercializar. O experiencias que no pudimos vincular al sector. Hubo un divorcio, y me hago cargo de lo que digo, entre el movimiento histórico de la ES con todo lo que surgió en la última etapa. Si algo va a distinguir al gobierno de Cristina en lo que respecta a la ES es la creación de cooperativas de trabajo. Casi 15 mil se crearon. Después podemos conversar lo que hay ahí adentro, pero el movimiento cooperativo histórico, que aplaudió las políticas públicas, nunca aceptó a este sector. Y la prueba más contundente es que las Cooperativas de Trabajo en 12 años no fueron reglamentadas ni apoyadas desde el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social –INAES. l

¿Por qué Harvey dejó más víctimas en Texas que Irma en Cuba?
Los daños de los huracanes a las construcciones y las infraestructuras son similares en todo el Caribe. Sin embargo, Cuba se distingue porque la cantidad de personas que mueren durante estos fenómenos es muchísimo menor que en el resto de los países.

Desde el año 2000, Cuba sufrió 18 huracanes que provocaron la muerte de miles de personas en el Caribe y Estados Unidos. En Cuba el costo fue de sólo 45 vidas humanas, aunque hubo cientos de miles de casas destruidas y se perdieron cosechas.

El reciente huracán Irma dejó enormes destrozos en Cuba, provocó olas de hasta 11 metros en La Habana, produciendo penetraciones del mar de hasta 600 metros en el Malecón y barrió el país con vientos de 285 kilómetros por hora, siendo el mayor huracán del Atlántico en la historia. En esta ocasión hubo 10 muertos, algo inusual pero comprensible por la gravedad del fenómeno.

Las enormes diferencias entre los costos humanos que provocan los huracanes en los demás países, respecto a Cuba, nos hablan de las características de la sociedad. Creo que responden a tres factores muy ligados a la historia de la revolución.

El primero es la cultura de la solidaridad. Como en otras ocasiones, con la llegada del huracán Irma más de un millón de personas fueron evacuadas. El Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil informó que el 77 por ciento de los evacuados se protegen en casas de familias, “prueba de la solidaridad característica del pueblo cubano ante situaciones difíciles”. Los demás evacuados son albergados en refugios oficiales.

Las viviendas de los evacuados son protegidas por soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que también custodian centros estatales. De ese modo la población no tiene temor a los robos, que en los demás países son una de las principales causas por la cuales la población rechaza la idea de abandonar sus viviendas.

En Cuba funciona además una cultura de la participación que va de la mano con la descentralización de servicios. Para enfrentar los inevitables cortes de luz que provocan los huracanes, Cuba utiliza algunos equipos que funcionan con diésel para generar electricidad de forma independiente. Las más importantes instituciones estatales cuentan con plantas propias para situaciones de emergencia, así como los centros de salud.

La segunda característica cubana frente a los huracanes se relaciona con la inexistencia de especulación inmobiliaria, que es una de las facetas más importantes de la acumulación capitalista. El ciclón Harvey en Texas provocó al menos 47 muertos y la inundación de amplias regiones de las ciudades, con el consiguiente aislamiento de la población. No se trata de inundaciones puntuales sino que grandes áreas fueron anegadas y el retroceso de las aguas se demora varias semanas.

Houston es la quinta ciudad más poblada de Estados Unidos y una de las que registró mayor expansión inmobiliaria. “Según Forbes, creció durante el boom inmobiliario sobre un terreno de miles de hectáreas cubierto de alforfón absorbente que pertenecía al equipo de ingenieros del Ejército de los Estados Unidos y que estaba destinado a investigar sobre la prevención y control de inundaciones”.

Las zonas ahora inundadas formaban la cuenca natural por la que se vaciaban los dos embalses que protegen la ciudad de las catástrofes, que el ejército compró en la década de 1940 para evitar que se repitieran inundaciones en el centro urbano. Pero la especulación inmobiliaria llevó a la construcción masiva de viviendas.

“Empresas como Amazon y FedEx situaron delegaciones en la ciudad y llevaron allí cientos de empleados. La ciudad necesitaba crecer y consiguió hacerlo manteniendo precios de vivienda y de vida asequibles para su población, pero a costa de ocupar las 200.000 hectáreas destinadas a evitar situaciones como la que viven sus habitantes esta semana”, relata un informe de La Vanguardia.

Por el contrario, en Cuba las ciudades crecen muy lentamente y lo hacen conservando la trama urbana histórica. No existe la posibilidad de que personas privadas tomen iniciativas edilicias. No es la ganancia privada lo que determina la planificación urbana.

La tercera diferencia es la Defensa Civil. Según el diario Granma, “la estrategia cubana de defensa contra los huracanes, comenzó a forjarse durante la recuperación tras el paso del más famoso entre cuantos nos han azotado en los últimos 40 años”. Se refiere al huracán Flora, que en 1963 provocó la muerte de 1.200 cubanos.

La Defensa Civil fue creada en 1962 a partir de las Milicias Nacionales Revolucionarias, concebidas como “defensa popular con la misión fundamental de agrupar a los trabajadores en unidades de las milicias y defender sus industrias”, que incluye una amplia gama de funciones, desde el salvamento ante catástrofes hasta la reparación de averías.

Durante las situaciones de emergencia o catástrofes puede suspender clases, organizar la distribución de alimentos, la evacuación de la población, así como los trabajos de la compañía de electricidad y teléfonos con el objetivo de proteger a la población y minimizar los daños materiales.

El periodista Fernando Ravsberg describe el funcionamiento de la Defensa Civil: “La calma que se vive en Cuba ante la llegada del huracán Irma, uno de los más destructivos de la historia, no se debe a falta de previsión sino a todo lo contrario. En la isla cada actor sabe que hacer, la obra ha sido ensayada cientos de veces y estrenada ante la llegada de todos los huracanes que han pasado por la isla desde hace décadas”.

Uno de los aspectos más interesantes es que la Defensa Civil “resulta extremadamente barata”, ya que sólo los altos mandos son profesionales y los demás son voluntarios, “se eligen entre los vecinos, buscando a quienes tienen un mayor liderazgo”.

El ejemplo cubano debería servir de inspiración a todos los países pobres que tienen enormes dificultades para afrontar catástrofes naturales y humanitarias.

 
Martes, 26 Septiembre 2017 16:31

¡Feliz cumpleaños, familia Confiar!

¡Feliz cumpleaños, familia Confiar!

 

 XXXXXCon orgullo, buenas anécdotas, momentos difíciles vividos a lo largo de su existencia-construcción –claramente superados– y nuevos retos por enfrentar, cumple 45 años la Cooperativa Financiera Confiar. Este 13 de septiembre, la celebración de sus ticinco –cómo diría cualquier persona que no quiere revelar su edad– le correspondió a los asociados, ahorradores y amigos que viven en la ciudad de Bogotá. Una velada con la mejor tradición musical latinoamericana y todo el calor humano de sus asociados y funcionarios.

 

 “Una atalaya de confianza y servicios de ahorro y crédito”

 

 A las 6:00 menos cuarto, las largas filas a la entrada del Centro Internacional de Bogotá, daban evidente muestra del cariño con que muchos de quienes han hecho posible el actual sitial de la Cooperativa, la asumen. Cientos, miles, que a lo largo de estos 45 años, o en parte de ellos, han visto realizado un sueño de solidaridad y confianza, de trazar un camino común para otra economía posible y, como no, para otra sociedad pintada con otros colores.

 

Con boleta en mano, a partir de las 6 pm, cada uno ingresó al auditorio, iluminado tal como lo precisaba la velada, decorado con arreglos florales y con los instrumentos musicales dispuestos a la espera de los artistas invitados. En la puerta del Centro de Convenciones, empleados y directivos de la Cooperativa brindando un saludo o un apretón de manos a cada una de las personas que iba ingresando. En las sillas, pequeños cuentos relacionados con el ahorro, una carta en agradecimiento por parte de Confiar y el suplemento de economía solidaria Caleidoscopio, que circuló con el periódico desdeabajo, fueron los obsequios que cada persona se llevó.

 

¿Por qué ir a la celebración de los 45 años de Confiar? ¿Qué representa esta para los ahorradores y afiliados? Carlos Duque, un pensionado que actualmente se dedica a colaborar con el proceso cooperativo de distintas asociaciones en Colombia, además de ser socio de Confiar, expresó que los 45 años cumplidos por ésta representan un quiebre o ruptura con ciertas líneas económicas que obstaculizan el crecimiento de una economía solidaria y cooperativa. Precisó también que el cooperativismo en Colombia debe “lograr una integración fuerte, permanente y bien desarrollada que contribuya a mantener esas bases de las cooperativas para que no las vayan a destruir, y que éstas se pongan en una forma organizativa técnica a la altura de cualquier institución financiera del país”.

 

“Porque el futuro es Confiar”

 

Cerca de 2.000 personas logró convocar la ceremonia; 45 años no se cumplen a diario y menos con tantos logros y victorias, como los que ostenta la Cooperativa. La música entonada por el Trio Portillo de la Luz y la agrupación Morichal, animó el auditorio del Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada hasta casi las 9:00 de la noche, el ambiente fue de fiesta, de agradecimiento y fraternidad. Algunas parejas no aguantaron y se tomaron como pista de baile parte del lugar, la música fue un goce para todos. 

 

Al cierre del evento, poco a poco, las personas fueron desocupando el auditorio, muchos de ellos aún con el ritmo musical en sus cuerpos, pero todos agradecidos por la velada. Confiar garantizó el transporte de regreso de quienes llegaron procedentes desde las distintas y distantes localidades de la ciudad, así como de los municipios cercanos a Bogotá donde tiene alguna agencia. 

 

XXXXX 
Domingo, 24 Septiembre 2017 07:51

La solidaridad y su freno

La solidaridad y su freno

 

Los mexicanos ante el terremoto.

 

El centro parecía una fiesta. A las 11 de la mañana estaba programado un simulacro de evacuación en caso de terremoto, en una fecha más que simbólica: el 19 de setiembre de 1985 la tierra tembló dejando un reguero de destrucción y muerte, en el mayor sismo de la historia reciente de México. Más de 10 mil muertos, aunque la cifra exacta nunca se conoció, y alrededor de 800 edificios derrumbados. El gobierno de la época fue un monumento a la ineficiencia y la solidaridad fue la que salvó vidas, recuperó cuerpos sepultados y trasladó heridos.

A las 11 de la mañana de este 19 de setiembre, 32 años después, era difícil abrirse paso entre los miles de funcionarios que colmaban las aceras de la Colonia San Rafael, una de las más afectadas por lo que sucedería dos horas después. Una serena algarabía emergía de los cientos de grupos que festejaban, quizá, el tiempo libre fuera de la supervisión de sus jefes.

Cuando la tierra tembló, los edificios se tambaleaban y costaba mantenerse en pie, se trataba apenas de mirar hacia arriba para detectar algún peligro, la caída de algo grande sobre las cabezas. “Pinche temblor”, gritaban algunos cuando todavía el mundo se movía frenéticamente alrededor.

Después sobrevino una tensa calma; miles se agolpaban en las aceras, ahora con rostros serios, con la premonición de la tragedia estampada en los gestos. Enseguida apareció la certeza de que estábamos metidos en una inmensa ratonera de la que sería difícil salir. Millones de coches inmovilizados, semáforos apagados, la luz y el agua cortadas y una incertidumbre que crecía como una sombra amenazante. Avanzamos unos metros y paramos.

El primer rasgo que toma la solidaridad son los cientos de espontáneos que ordenan el tránsito agitando pañuelos. Algunas personas acompañan a los que entraron en pánico hasta los centros de salud. Los más decididos, jóvenes casi todos, van corriendo hasta los edificios colapsados para ayudar en el rescate. Empezaron a despejar escombros con las manos y con las pocas herramientas que se conseguían. Llegaron tres horas antes que la Armada, encargada por el gobierno de socorrer a las víctimas.

En cuanto paró de temblar vinieron corriendo los vecinos, porque los que están más cerca son los primeros que responden. La proximidad es ley. Una hora más tarde, hombres y mujeres habían armado un sistema que funcionaba bajo la básica regla de sacar escombros y entrar baldes vacíos con los que ídem. No es que la gente ayude en el rescate, la gente es el rescate.

En uno de los edificios de ¡seis pisos! que cayó en un barrio símil Parque Rodó –no en aspecto sino en perfil socioeconómico– había tres sectores, con cuatro filas cada uno, que iban desde el pie de la pirámide trunca de escombros hasta la calle. Por las filas del medio, grupitos de gente sacaban los pedazos más grandes y pesados que estructuraron la casa, mientras que las líneas de los bordes funcionaban como cintas transportadoras en direcciones opuestas. Las cosas de la gente que ahí vivía aparecían por todas partes: una bota sin compañera, una foto que no perdió el marco de vidrio a pesar de los 7,1 Richter que la sacudieron; y un obrero, mago del cincel y del martillo, que separa en segundos grandes pedazos de pared, que se entretiene un rato mirándola antes de tirarla al vacío que fue patio trasero.

Si los bomberos y los rescatistas de la división de Protección Civil mantuvieron una relación cordial con la gente, indicándole, por ejemplo, que estaban escarbando en un punto que agregaba más peso a la estructura, en vez de alivianarla, todo cambió cuando llegaron los militares de la Armada, que pretendieron sacar a la gente a los gritos. Pero como en ese momento los de verde eran minoría, pronto se los tragó la cadena de trabajo que no paró, aunque se lo ordenaran fuerte. Una minivictoria de la vida contra la militarización de todo.

Ya para la tarde, en torno a la mayoría de los derrumbes se había formado una cadena de policías con escudos que no permitían la libre entrada de la gente a colaborar. Para el segundo día, eternas filas de jóvenes con palas, carretillas y cascos de construcción esperaban horas a que la autoridad les permitiera prestar sus manos para remediar el desastre. Fue la respuesta de arriba para frenar la acción de abajo: dejar a la gente fuera, esperando.

El aluvión, igual, se sigue viendo en la cantidad de donaciones que desbordan los centros de acopio. En la calle hay un clima agitado, como de pecho inflado por la respuesta colectiva. Todo el mundo colabora en la manera que puede, pero los más visibles son los jóvenes pos 85: no vivieron el sismo anterior, pero eso no importa, porque aquella respuesta colectiva ante la inacción estatal fue una lección que quedó metida en la memoria de todos. Los mexicanos se cobijan en su capacidad de respuesta, que es genuina y espontánea, y deciden que sea esa la identidad que se han creado para sí.

La solidaridad es el milagro de la vida. Como una manta gigantesca que abriga en medio del colapso. Una solidaridad que saca lo mejor de los seres humanos, incluso en esta ciudad inhóspita, esculpida por el individualismo del consumo y los valores que arrastra. Es imposible no pensar que la única salvación posible nace de esa ternura que aún practican los pueblos y que ya nada podrá revertir.

 

 

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¿Por qué Harvey dejó más víctimas en Texas que Irma en Cuba?

Los daños de los huracanes a las construcciones y las infraestructuras son similares en todo el Caribe. Sin embargo, Cuba se distingue porque la cantidad de personas que mueren durante estos fenómenos es muchísimo menor que en el resto de los países.


Desde el año 2000, Cuba sufrió 18 huracanes que provocaron la muerte de miles de personas en el Caribe y Estados Unidos. En Cuba el costo fue de sólo 45 vidas humanas, aunque hubo cientos de miles de casas destruidas y se perdieron cosechas.


El reciente huracán Irma dejó enormes destrozos en Cuba, provocó olas de hasta 11 metros en La Habana, produciendo penetraciones del mar de hasta 600 metros en el Malecón y barrió el país con vientos de 285 kilómetros por hora, siendo el mayor huracán del Atlántico en la historia. En esta ocasión hubo 10 muertos, algo inusual pero comprensible por la gravedad del fenómeno.


Las enormes diferencias entre los costos humanos que provocan los huracanes en los demás países, respecto a Cuba, nos hablan de las características de la sociedad. Creo que responden a tres factores muy ligados a la historia de la revolución.


El primero es la cultura de la solidaridad. Como en otras ocasiones, con la llegada del huracán Irma más de un millón de personas fueron evacuadas. El Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil informó que el 77% de los evacuados se protegen en casas de familias, "prueba de la solidaridad característica del pueblo cubano ante situaciones difíciles". Los demás evacuados son albergados en refugios oficiales.


Las viviendas de los evacuados son protegidas por soldados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que también custodian centros estatales. De ese modo la población no tiene temor a los robos, que en los demás países son una de las principales causas por la cuales la población rechaza la idea de abandonar sus viviendas.
En Cuba funciona además una cultura de la participación que va de la mano con la descentralización de servicios. Para enfrentar los inevitables cortes de luz que provocan los huracanes, Cuba utiliza algunos equipos que funcionan con diésel para generar electricidad de forma independiente. Las más importantes instituciones estatales cuentan con plantas propias para situaciones de emergencia, así como los centros de salud.


La segunda característica cubana frente a los huracanes se relaciona con la inexistencia de especulación inmobiliaria, que es una de las facetas más importantes de la acumulación capitalista. El ciclón Harvey en Texas provocó al menos 47 muertos y la inundación de amplias regiones de las ciudades, con el consiguiente aislamiento de la población. No se trata de inundaciones puntuales sino que grandes áreas fueron anegadas y el retroceso de las aguas se demora varias semanas.


Houston es la quinta ciudad más poblada de Estados Unidos y una de las que registró mayor expansión inmobiliaria. "Según Forbes, creció durante el boom inmobiliario sobre un terreno de miles de hectáreas cubierto de alforfón absorbente que pertenecía al equipo de ingenieros del Ejército de los Estados Unidos y que estaba destinado a investigar sobre la prevención y control de inundaciones".


Las zonas ahora inundadas formaban la cuenca natural por la que se vaciaban los dos embalses que protegen la ciudad de las catástrofes, que el ejército compró en la década de 1940 para evitar que se repitieran inundaciones en el centro urbano. Pero la especulación inmobiliaria llevó a la construcción masiva de viviendas.


"Empresas como Amazon y FedEx situaron delegaciones en la ciudad y llevaron allí cientos de empleados. La ciudad necesitaba crecer y consiguió hacerlo manteniendo precios de vivienda y de vida asequibles para su población, pero a costa de ocupar las 200.000 hectáreas destinadas a evitar situaciones como la que viven sus habitantes esta semana", relata un informe de La Vanguardia.


Por el contrario, en Cuba las ciudades crecen muy lentamente y lo hacen conservando la trama urbana histórica. No existe la posibilidad de que personas privadas tomen iniciativas edilicias. No es la ganancia privada lo que determina la planificación urbana.


La tercera diferencia es la Defensa Civil. Según el diario Granma, "la estrategia cubana de defensa contra los huracanes, comenzó a forjarse durante la recuperación tras el paso del más famoso entre cuantos nos han azotado en los últimos 40 años". Se refiere al huracán Flora, que en 1963 provocó la muerte de 1.200 cubanos.


La Defensa Civil fue creada en 1962 a partir de las Milicias Nacionales Revolucionarias, concebidas como "defensa popular con la misión fundamental de agrupar a los trabajadores en unidades de las milicias y defender sus industrias", que incluye una amplia gama de funciones, desde el salvamento ante catástrofes hasta la reparación de averías.


Durante las situaciones de emergencia o catástrofes puede suspender clases, organizar la distribución de alimentos, la evacuación de la población, así como los trabajos de la compañía de electricidad y teléfonos con el objetivo de proteger a la población y minimizar los daños materiales.


El periodista Fernando Ravsberg describe el funcionamiento de la Defensa Civil: "La calma que se vive en Cuba ante la llegada del huracán Irma, uno de los más destructivos de la historia, no se debe a falta de previsión sino a todo lo contrario. En la isla cada actor sabe que hacer, la obra ha sido ensayada cientos de veces y estrenada ante la llegada de todos los huracanes que han pasado por la isla desde hace décadas".


Uno de los aspectos más interesantes es que la Defensa Civil "resulta extremadamente barata", ya que sólo los altos mandos son profesionales y los demás son voluntarios, "se eligen entre los vecinos, buscando a quienes tienen un mayor liderazgo".


El ejemplo cubano debería servir de inspiración a todos los países pobres que tienen enormes dificultades para afrontar catástrofes naturales y humanitarias.

Publicado enInternacional