MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Producción social del espacio: el capital y las luchas en la disputa territorial

 

Edición 2014. Formato: 11,5 x 17,5 cm, 90 páginas
P.V.P: $15.000   ISBN:978-958-8454-89-4

 

Reseña:

El orden espacial expresa, en un momento histórico especifico, la correlación de fuerzas presentes en la sociedad.Éste se construye tanto desde las prácticas de dominación como de resistencias. En consecuencia, el estudio de las transformaciones espaciales necesariamente requiere el análisis de los conflictos y las dinámicas de la conflictividad socio-territorial que definen el proceso social en su conjunto.

 

Carolina Jiménez M. Profesora asistente-en dedicación exclusiva-del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia.Investigadora grupo THESEUS de la misma Universidad.Doctora en Estudios Latinoamericanos.

 

Edgar Novoa. Profesor Asociado del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia.Doctor en Ciencias Sociales.

 


 

Índice

 

I.La producción social del espacio.

1. ¿Qué entendemos por espacio?

2.Las geografías de la acumulación.

3.Las geografías de las resistencias.

 

II.Para una cartografía de la globalización.

1.Geopolítica de la globalización.

2.Comprensión espacio-temporal y distanciamiento espacial.

3.Espatial fix.

4.Reescalamiento

 

III.Territorialidades en disputa.

1.Mercantilización de la naturaleza en el nuevo orden global.

2.La esquizofrenia del territorio.

3.Conflictos territoriales en Colombia: Una aproximación desde el Observatorio Nacional de Paz.

 

   A manera de cierre.

   Para reflexionar y dialogar con quien leyó este libro.

   Bibliografía.

 

 

 

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Una de las consecuencias de las sanciones de Occidente a Rusia es la profundización de los lazos de Moscú con China e India, la cual toma un giro dramático con el uso de la carta geoenergética por el presidente Vlady Putin (http://www.jornada.unam.mx/2014/05/14/opinion/024o1pol).
Una gran parte de los locuaces cuan pugnaces civiles de la clase política de Estados Unidos –no se diga sus desinformadores multimedia– no están actualizados como sus militares, quienes manifiestan profundo respeto balístico hacia Rusia y China.


El jefe de las Fuerzas Conjuntas de Estados Unidos, general Martin Dempsey, impartió la conferencia Defensa disruptiva: seguridad dinámica en la era de las nuevas tecnologías (http://www.atlanticcouncil.org/news/transcripts/transcript-gen-martin-dempsey-at-disrupting-defense) en The Atlantic Council – think tank con sede en Washington, vincu-lado al Partido Republicano y a la OTAN–, seis días antes de la trascendental visita del 20 y 21 de mayo del zar geoenergético global Vlady Putin a Shanghai.


En su relevante intervención, Martin Dempsey sentenció que Rusia y China son hoy dos pesos pesados globales, que influyen en las decisiones estratégicas sobre los desafíos globales en seguridad. ¡Ni más ni menos que el nuevo orden geoestratégico tripolar esbozado por Bajo la Lupa (http://www.jornada.unam.mx/2012/08/01/opinion/020o1pol)!


El máximo general de carrera de Estados Unidos reveló el nuevo paradigma de seguridad de su país mediante la ecuación nemotécnica 2, 2, 2, 1, que significa: "dos pesos pesados (Rusia y China); dos pesos medianos (Irán y Norcorea); dos redes (Al Qaeda y el crimen trasnacional organizado) y un sistema (ciberseguridad).


Aduce que la red de Al Qaeda y sus afiliados van desde Afganistán, Pakistán, atraviesan la península arábiga, la parte oriental de Siria, la región occidental de Irak, Yemen, Somalia, norte de Africa y África occidental, pasando por Nigeria.


Estados Unidos "usa diferentes instrumentos de poder –diplomáticos, económicos y militares– si trata con una nación-Estado, o con un peso mediano que aspira a tener mayor influencia de lo permitido, y que puede ser canalla de tiempo en tiempo". Externó que las dos redes no estatales no responden al género de presión de las naciones-Estado.


Cuando el ejército de Estados Unidos se ha vuelto muy tecno-dependiente de la ciberseguridad, considera que existen dos temas que le preocupan al respecto: 1) la falta de preparación de Estados Unidos ante un ciberataque, en particular, al sector financiero; y 2) la corrupción de los datos (precisión, navegación y tiempo), que ocasiona la pérdida de confianza en los sistemas operativos.

Por cierto, China es una potencia nada desdeñable en ofensiva cibernética (http://actualidad.rt.com/actualidad/view/128069-cinco-armas-chinas-mayor-peligro-eeuu).


Juzga que en la perspectiva militar la corrupción de los datos es más alarmante (sic) que la negación de los datos.
Elaboró que cada actor, sea adversario o potencial adversario, requiere un abordaje diferente ya que cada uno responderá en forma muy diferente a los diversos tipos de presión.


Dos características fundamentales del nuevo militarismo de Estados Unidos son la agilidad y la innovación.


Martin Dempsey anunció que se encontrará en Bruselas en una reunión de la OTAN, en sincronía de la visita histórica de Putin a China, y juzga que el atlantismo se encuentra en una crítica encrucijada debido a la situación en Ucrania, por lo que debe reconsiderar su flanco sureño (Portugal, España, Italia y Grecia), que está íntimamente ligado al Medio Oriente y Norte de África, cuyos temas (sic) podrían cambiar profundamente la vida de Europa, no sólo la parte sureña, sino también el norte y su parte central.


A mi juicio, pareciera que Europa peligra por todos lados. ¿Se habrán percatado de la fantasmagórica espada de Damocles de Al Qaeda en Alemania y Francia?


En referencia a una pregunta sobre la situación en Ucrania adujo que le compete a la OTAN, quien debe estar más preocupada, mientras Estados Unidos usa el instrumento de poder económico en forma diferente como persuasión y castigo.


Se detecta que el general no se encuentra muy convencido de las sanciones económicas después de haber convocado a un grupo de economistas quienes no supieron explicarle cuáles eran los riesgos inherentes para aplicarlas como instrumento de poder cuando Estados Unidos tiene una clara imagen de la capacidad de las fuerzas militares de Rusia con el agregado de Putin (su sicología), ya que una gran proporción de la población rusa está dispuesta a enderezar (sic) las desviaciones de la fase temprana de la pasada década del siglo XX.


Sobre la aportación teórica de los convocados economistas, comenta que si vamos a usar los instrumentos (sic) de poder en forma diferente en el futuro, entonces debemos recalcular nuestros modelos de riesgo.

Juzga que la más persuasiva descripción que tiene de Vladimir Putin es su deseo por un legado personal y el bienestar económico de Rusia.
El máximo general de Estados Unidos tenía en mente los nuevos instrumentos militares no convencionales de Rusia, que disuaden a cualquiera.
Ante una pregunta de Leandra Bernstein, de Ria Novosti, Martin Dempsey comentó que Estados Unidos "no debe regresar a una guerra fría con Rusia", ya que existe un mayor número de temas en los que Estados Unidos colabora con ellos, el futuro del Ártico, acciones contra narcóticos, contra piratería, y el espacio, por lo que se debe buscar un común denominador.


Aduce que el peor escenario con Rusia es el retorno a la guerra fría y el despliegue de fuerzas en el Báltico y Polonia, debido a los sucesos en Ucrania, al unísono de otras disrupciones en geopolítica.


Arguye que la globalización no ha tenido los mismos efectos de la estrategia de la guerra fría, que fue muy estable: contención hasta que la Unión Soviética cambió por su propio acuerdo (TBP, 15/5/14).


Martin Dempsey se reunió con su homólogo chino después de su conferencia, con quien luego estuvo el siguiente día entero en la Universidad de Defensa Nacional. ¡A tomar nota!

Martin Dempsey deja atrás el pasado cuando nuevos instrumentos (¡supersic!) se requieren para manejar dinámicamente un mayor ambiente de compleja seguridad –eco del ensayo en Quadrennial Defense Review de 2004– y teme que Estados Unidos no pueda innovar lo suficientemente rápido ante los nuevos desafíos.


Pese a la inestabilidad política, Martin Dempsey considera que Estados Unidos tiene plazo hasta 2025 y aún no necesita realizar cambios disruptivos, ya que tiene un ejército notablemente bueno para conflictos grandes y pequeños y que el recorte presupuestal para disminuir los costos del Pentágono –en soldados, sus excesos y su infraestructura– tiene como finalidad innovar con una mayor agilidad en las fuerzas de despliegue de avanzada que provean una presencia dinámica donde más se requiera en ultramar.


Ahora el ejército de Estados Unidos necesita hacer menos con menos, pero no menos bien, por lo que debe pensar seriamente cómo jerarquizar.
Llamó la atención que no abordara el controvertido pivote de Obama para cercar a China y sólo se enfocara en Rusia, con la que no desea ir tan lejos como los daltónicos economistas con ínfulas de verdugo citados a su oficina del Pentágono.


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Antes de las 9 de ayer los ex presidentes de Chile Patricio Aylwin (1990-1994), Eduardo Frei (1994-2000), Ricardo Lagos (2000-2006) y Sebastián Piñera (2010-2014) ya estaban acomodados en el interior del palacio presidencial de La Moneda. Habían sido invitados por la actual jefa de Estado, Michelle Bachelet, quien los recibió junto al canciller Heraldo Muñoz y Felipe Bulnes, el agente chileno designado para el juicio que el país mantiene con Bolivia en La Haya. La idea era analizar con los ex mandatarios la demanda impulsada por el gobierno de Evo Morales y cuya memoria fue presentada hace unas semanas.

 

La cita se extendió por casi dos horas. La primera en hablar fue la propia Bachelet, quien señaló el aporte de sus antecesores para enfrentar un nuevo litigio que planea sobre el gobierno chileno. "Hemos recogido sus opiniones que nos van a ayudar en los pasos a seguir. La experiencia de los ex presidentes es realmente una experiencia que nos parece muy valiosa a considerar... Quiero transmitir la total confianza que Chile tiene en nuestra posición y asegurar que vamos a ejercer vigorosamente todos los derechos que tenemos para asegurar los derechos de nuestro país", sostuvo la doctora socialista.


"Sin duda hoy ha quedado clara la intangibilidad del Tratado de 1904", agregó la presidenta, haciendo alusión al Tratado de Paz y Amistad firmado ese año por ambos países y donde quedó reconocido el "dominio absoluto y perpetuo de Chile" de los territorios ocupados en la Guerra del Pacífico y que, entre otras cosas, dejó sin mar a Bolivia. Más categórico fue Lagos, quien sostuvo que "lo más probable es que haya una decisión de impugnar la competencia de la Corte" de La Haya. "La razón, el derecho está de nuestra parte y también los esfuerzos que hemos hecho a lo largo de nuestra historia para que Bolivia pueda tener un resultado favorable. Pero esa buena voluntad no puede dar origen a un derecho como están pretendiendo los amigos bolivianos", sostuvo.


El ex presidente incluso apeló a la historia para reafirmar sus dichos: "Hay que entender que el tratado de 1904 se hizo a petición de Bolivia. Ese tratado no fue impuesto y eso hay que hacerlo ver en la comunidad internacional. Cuando Bolivia nació a la vida independiente eran más de dos millones de kilómetros cuadrados de territorio, hoy tiene la mitad. Sólo el 10 por ciento de lo que ha perdido Bolivia está en poder de Chile. El otro 90 por ciento es parte de Brasil, Perú, Paraguay y Argentina hoy. En consecuencia, colocar el enfoque exclusivamente en Chile no me parece", sentenció el abogado y economista socialista.


Por su parte, el democratacristiano Frei puso el acento en la unidad y la colaboración que es fundamental para llevar adelante este proceso. Acto seguido resaltó la unanimidad por parte de los ex mandatarios frente a la idea de invocar la incompetencia de la Corte de La Haya. "Creo que la presidenta ha sido muy clara. El concepto de unidad y colaboración es fundamental, es así como tenemos que actuar. Todos estamos conscientes de que éste es un tema central para Chile. El momento, la fórmula y el espacio en el cual el gobierno va a tomar la decisión es una responsabilidad que le corresponde a la presidenta", dijo.


Junto a ello, Frei consideró improcedentes las declaraciones del presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien en su reciente visita a Chile respaldó la aspiración marítima boliviana. "La postura del presidente de Ecuador me parece que no corresponde frente a un tema que es una disputa que ha presentado Bolivia en La Haya y, por lo tanto, tampoco es un tema regional", puntualizó. El último en hablar fue el derechista Piñera. "En materias internacionales la unidad y la colaboración entre todos los chilenos es fundamental y en esta reunión todos le hemos mostrado nuestra voluntad de colaborar con el gobierno", dijo. Agregó que "estoy convencido de que la demanda boliviana no tiene fundamentos ni jurídicos ni de hechos, y por eso pienso que la Corte no tiene competencia jurídica para este caso". Según el análisis del diario La Tercera, entre las distintas alternativas que tiene Bachelet para enfrentar este litigio, está la de impugnar la competencia del Tribunal Internacional, argumentando que éste no tendría las facultades para revisar tratados anteriores al Pacto de Bogotá de 1948 (pacto que le da jurisdicción a la Corte). En este escenario, el Tratado de Paz de 1904 podría no ser considerado por la entidad. Esta opción se podría concretar antes del 15 de julio. De igual manera, la impugnación a la Corte se puede realizar también a través de la contramemoria chilena, la que debe ser presentada antes de mediados de febrero del 2014.


Finalmente, el canciller Heraldo Muñoz reafirmó que Chile defenderá el Tratado de 1904 y queda aún por escuchar a los jefes de partido y al Congreso. "Una vez que eso esté concluido, le daremos recomendaciones a la presidenta y ella decidirá el camino... Lo que está muy claro para nosotros es que Bolivia tiene hoy por tratados de salida no soberana al mar, tienen el más amplio y libre tránsito por nuestros puertos, tiene facilidades y beneficios que no tiene ningún país mediterráneo del mundo y, por lo tanto, no tenemos nada que explicar al respecto, y acá lo que corresponde es respetar los tratados válidos y vigentes."

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Negociaciones agrarias avanzan en dos frentes

A 15 días de iniciado el paro agrario en Colombia, las negociaciones de los campesinos con el Gobierno Nacional avanzan en dos mesas: una con el Movimiento Dignidad Agropecuaria y otra con la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular. Aunque han logrado acuerdos importantes las dignidades parecen llegar a un cuello de botella. En cambio, la cumbre se abre camino hacia una Mesa Única de Diálogo y Concertación.
El proceso con Dignidad Agropecuaria, expresó Víctor Correa, vocero de Dignidad Cafetera en Antioquia, ha tenido pocos avances "por muchas circunstancias: ha sido difícil generar una dinámica de negociación donde se puedan resolver las demandas, sobre todo porque hay cierta diferencia entre lo que el Gobierno está en posición de cumplir y lo que está firmado en las actas y eso ha generado indisposición entre voceros de algunas regiones del país."


Uno de los logros más importantes alcanzados hasta ahora, es la venta de cartera vencida por parte del Banco Agrario al Fondo de Solidaridad Agraria (FONSA); decisión anunciada por la junta directiva del banco el pasado 10 de mayo. Dicha cartera tiene un costo de $451.752 millones y será vendida aproximadamente por $306.615 millones de pesos.


Las medidas del Banco Agrario también contemplan la suspensión de los cobros jurídicos a los pequeños productores cuyas deudas con la entidad no superen los 20 millones de pesos. Esta medida se aplicará a deudas vencidas desde 2011 hasta el 28 de febrero de 2014.
"El Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Rubén Darío Lizarralde, reiteró que 85.500 campesinos reciben así un beneficio histórico, que se convierte en un salvavidas financiero porque les otorga 10 años para cancelar sus deudas, sin pagar interés, durante este periodo",indicó un comunicado del Ministerio.


Víctor Correa, destacó la compra de cartera como un avance importante para los campesinos, pero advirtió que en las negociaciones hay un estancamiento "en relación con los precios de los agro-insumos y con los temas medio ambientales que hasta ahora no se han podido abordar."
Recientemente el Ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, expresó que el Gobierno continuará avanzando de manera independiente en la agenda de negociación que se tiene con las dignidades, pues según el funcionario hay un desgaste el proceso con los líderes de ese movimiento.


Víctor Correa reconoce que las dinámicas de la negociación han tenido dificultades y que no han existido muchos avances, pero sostiene que estos escenarios de diálogo deben permanecer activos para darle solución a las dificultades del campo.

Mesa Única de diálogo: el gran logro de la cumbre agraria


A través de un comunicado la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, de la cual hacen parte 11 organizaciones[i], informó que luego de 15 días de movilizaciones y 6 jornadas de diálogo, se lograron acuerdos de confianza con el Gobierno Nacional que permitieron la instalación de la Mesa Única de Diálogo y Concertación.


La Mesa Única Nacional, como quedó ratificada en el decreto 870 del 11 de mayo de 2014,representa un reconocimiento a la cumbre agraria como actor político para que participe en la construcción de una política pública para el agro colombiano.


Dicha política abordará los siguientes ejes temáticos, contenidos en el pliego de peticiones de la cumbre agraria: 1. Mandatos populares en tierra y territorio 2. Derechos políticos de comunidades agrarias 3. Minería y medio ambiente 4. Economía étnica y campesina 5. Cultivos de coca, marihuana y amapola 6. Derechos sociales y 7. Paz con justicia social. Ver pliego unitario de peticiones de la cumbre agraria
Ernesto Pinzón, miembro de la Comisión de Derechos Humanos de Cahucopana (Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz en el Nordeste de Antioquia), confirmó que a raíz de este acuerdo con el Gobierno, los campesinos pertenecientes a la cumbre levantaron sus movilizaciones y empezaron a retornar a sus territorios.


No obstante, advirtió Ernesto Pinzón, en Antioquia y particularmente en Medellín no han existido suficientes condiciones para garantizar la movilización. Lo anterior a propósito de la decisión de las autoridades departamentales y locales de NO permitir la concentración de unos 1.500 campesinos en la capital Antioqueña. Los agricultores pretendían desarrollar marchas y establecerse en algunas instalaciones del Estadio Atanasio Girardot.


"No se realizó la movilización en Medellín porque la Alcaldía y la Fuerza Pública dijeron que no se podían garantizar las condiciones de seguridad para los campesinos, por eso no dieron el permiso y dijeron que la orden era disolver la movilización si llegaba a la ciudad", denunció el líder de los labriegos.


Precisamente, el tema de las garantías para la movilización, es uno de los puntos tratados en las negociaciones con el Gobierno, en los cuales se presentan importantes avances, según el comunicado de la Cumbre Agraria, el cual indicó que otro de los logros del proceso es la creación de un Fondo para la Economía Campesina, Indígena y Afrocolombiana.


De esta manera, el proceso de la cumbre agraria pareciera avanzar por mejor camino que la negociación de la Dignidad Agropecuaria, la cual ha tenido dificultades para coordinar las mesas de discusión. Por ello, a través de un comunicado las organizaciones de la cumbre se solidarizaron las dignidades demandándole al Gobierno mayor celeridad para atender sus exigencias.


 

Recuadro


Dignidades y cumbre se complementan


Víctor Correa, miembro de Dignidad Agropecuaria, explicó porque los dos grandes movimientos que recogen las luchas del agro colombiano, en la actualidad, no están negociando de manera conjunta con el Gobierno Nacional.


Según el dirigente campesino, el movimiento de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular, está compuesto principalmente por movimientos y organizaciones sociales mayoritariamente de izquierda. Ellos tienen una agenda de peticiones que se mueven en torno a Zonas de Reserva Campesina, sustitución de cultivos ilícitos, minería y medio ambiente, etc.


Entre tanto, el movimiento Dignidad Agropecuaria tiene una caracterización más gremial y tiene mayor diversidad de corrientes políticas. Está compuesto por pequeños pero también por medianos productores. En su agenda de peticiones, este movimiento busca resolver algunas de las condiciones que dificultan la productividad en el país.


Pero en esencia, aclaro Víctor Correa, los movimientos coinciden en tiempos y espacios y se complementen en la medida en que sus temas de agenda, que tienen enfoques diferentes, buscan beneficiar a los agricultores colombianos. Al final eso permite un ejercicio más amplio de discusión.


________________________________________
[i] Organización Nacional Indígena (ONIC), Congreso de los Pueblos, Movimiento Político y Social Marcha Patriótica, Coordinador Nacional Agrario (CNA), Mesa Nacional de Interlocución y Acuerdo (MIA), Coalición de Movimientos y Organizaciones Sociales de Colombia (COMOSOC), Proceso de Comunidades Negras (PCN), Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria (FENSUAGRO), Mesa de Unidad Agraria (MUA) Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (ANZORC) y Movimiento por la Constituyente Popular (MCP)

- ACTUALIZADO ( LUNES, 12 DE MAYO DE 2014 19:44 )
-- Nota Tomada del Sitio WEB (IPC- Medellín)
(1) http://www.ipc.org.co/agenciadeprensa/index.php?option=com_content&view=article&id=967:negociaciones-agrarias-avanzan-en-dos-frentes&catid=83:general&Itemid=197

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Un 89% apoya la independencia en el este de Ucrania

En un referéndum de autodeterminación retórico cuyo resultado era ya previsible desde el momento mismo de la convocatoria, y que tanto recuerda el celebrado en Crimea en marzo, la población de Donetsk y Lugansk acudió este domingo masivamente a las urnas en una consulta sin garantías de transparencia ni mecanismos de control más allá de los impuestos por la organización, en manos prorrusas, y por decenas de hombres armados con fusiles y lanzagranadas, que custodiaban algunos centros de voto y, en especial, las principales sedes rebeldes. Según los datos "definitivos" ofrecidos por la Comisión Electoral para Donetsk, el 89,07% de los que acudieron a votar dieron su respaldo a la autodeterminación. La participación fue del 74,87%.


En varias localidades, la jornada electoral se vio jalonada por incidentes, como al norte de la provincia de Lugansko en Krasnoarmisk (oeste de Donetsk), donde una persona resultó muerta y y varias heridas cuando miembros de la Guardia Nacional abrieron fuego para dispersar a una multitud concentrada ante el principal colegio de la localidad.


Algo más de tres millones de personas, de los siete que viven en Donbas –el nombre de la cuenca minera que agrupa a ambas provincias- tenían derecho al voto según el censo de 2012, el utilizado hoy. Para actualizar el registro, cualquier elector que acudiera a uno de los 2.000 colegios repartidos en 53 localidades podía inscribirse en el acto y votar con la sola presentación del pasaporte (el ucranio, aún), lo que añadía más dudas a la limpieza del proceso. La ausencia de observadores internacionales y la única supervisión de alrededor de 10.000 voluntarios, muchos de ellos armados, inclinaban las condiciones de la consulta hacia el lado "separatista", la denominación de Kiev para los prorrusos.
"Venimos a votar sí porque nos resulta imposible vivir bajo el Gobierno de Kiev. No compartimos sus políticas ni su ideología; su historia y sus héroes no son los nuestros", explicaba Mijail Dvizhkov, autónomo de 55 años, ante el colegio número 5 de Donetsk.


La participación, mayor de la esperada por las autoridades prorrusas, envalentonó a Denis Pushilin, uno de los colíderes de la autoproclamada República de Donetsk, que en declaraciones a EL PAÍS ante la sede ocupada de la Administración Provincial bosquejó la agenda del Donbas independiente: "Mañana empieza una nueva vida. Cuando termine el recuento, decidiremos los siguientes pasos, pero no entra en nuestros planes convocar una nueva consulta sobre una hipotética incorporación a Rusia, como habían especulado algunas fuentes. Lo prioritario es abordar los problemas más acuciantes, como la economía y la defensa". En declaraciones a la agencia Interfax, el dirigente rebelde anunció que, una vez declarada la independencia, "las fuerzas armadas ucranias serán consideradas fuerzas de ocupación". La nueva entidad se dotará inmediatamente de los correspondientes órganos de gobierno, civiles y militares, subrayó Pushilin.


Las urnas, selladas con un papel timbrado de la autoproclamada República de Donetsk, mostraban cientos de papeletas con el sí, y muy pocos noes. Sólo en el colegio electoral número 2, instalado en una tienda de campaña ante el cuartel general rebelde y gestionado por una docena de voluntarias -además de un perro llamado Separatista espulgándose a su antojo entre las urnas- había unanimidad: mayoría aplastante de votos a favor. Jubilados y veteranos de guerra, algunos de ellos con sus condecoraciones, llenaron los centros de votación, aunque tampoco faltaban los jóvenes. Sasha Zharikovy, una policía de 22 años, votó en el colegio número 22 "por el futuro de Donetsk". "No apoyo tanto la independencia como una vida en paz y sin armas; es decir, he votado contra el fascismo de Kiev, contra un Gobierno que envía tropas para matar a sus ciudadanos". Al lado su padre, Alexéi, subrayaba la complicada viabilidad de la independencia, pero también su derecho "a elegir la lengua en que queremos hablar y sentir", decía, en alusión a una de las principales demandas de los prorrusos, la cooficialidad lingüística. Las papeletas estaban escritas en ucranio y ruso.


En un referéndum considerado ilegal por la comunidad internacional, que el presidente ruso, Vladímir Putin, instó a aplazar y que el Gobierno interino de Ucrania califica de "paso hacia el abismo y la autodestrucción", la deriva secesionista del Este recuerda el caso de Crimea, anexionada por Rusia en marzo tras un referéndum ilegal que tampoco fue supervisado formalmente. Pero, a diferencia de la irrelevancia territorial y económica de la pequeña península del mar Negro, las dos provincias del Donbas suponen en torno al 20% del PIB de Ucrania (Crimea sólo el 3,7%) y generan un tercio de la producción industrial del país, con un sector minero e industrial en pleno proceso de reconversión que recibe miles de millones de grivnas al año de Kiev.

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Fuego cruzado en un bastión separatista

Fuerzas gubernamentales y milicias pro rusas protagonizaron ayer intensos combates en las afueras de Slaviansk, el bastión de la sublevación en el sudeste de Ucrania, con un balance provisional de al menos una veintena de muertos y más de 50 heridos. Los nuevos choques mortíferos que estallaron ayer en el este de Ucrania aumentan el riesgo de que se desate una guerra civil y provocan temores de Rusia de que la paz en Europa se vea amenazada.

Ucrania envió ayer una fuerza militar de elite para restablecer el orden en el puerto de Odessa y su ejército libró combates esporádicos con milicias pro rusas cerca de una ciudad oriental, mientras que Moscú urgió a Kiev a detener la ofensiva y evitar una "catástrofe humanitaria".
Los combates en el bastión separatista pro ruso de Slaviansk dejaron cuatro agentes de seguridad muertos y unos 30 heridos, anunció el Ministerio del Interior.

Según la administración regional de Donetsk, un civil murió y 15 resultaron heridos por disparos durante la operación en Slaviansk. Un helicóptero MI-24 del ejército fue derribado con un arma pesada cerca de esa ciudad. Los pilotos sobrevivieron, indicó el Ministerio de Defensa. Se trata del cuarto aparato que el ejército ucraniano pierde desde el viernes. Posteriormente se escucharon por primera vez cerca del centro de Slaviansk ráfagas de armas automáticas, lo que sugiere que el ejército estaba ganando terreno. "Mi misión es eliminar a los terroristas", había declarado previamente el ministro ucraniano del Interior, Arsen Avakov, quien se encontraba en un retén cerca de la zona de combate. "La única táctica es avanzar poco a poco hacia el centro de la ciudad", añadió.


"Ahora disponemos de datos sobre 20 milicianos muertos y decenas de heridos entre la población civil. Datos más precisos se conocerán por la mañana", dijo por su parte un portavoz rebelde a la agencia rusa Interfax. Horas antes, el comandante de las llamadas fuerzas de autodefensa pro rusas, Igor Strelkov, había asegurado a la agencia rusa Ria-Novosti: "Hemos sufrido bajas, cerca de diez personas, incluidos civiles, y entre 20 y 25 heridos".


El jefe de la Guardia Nacional, Stepan Poltorak, observó por su parte que sus adversarios "están bien entrenados y bien equipados". "Los hemos acorralado en el centro" de Slaviansk y "las rutas (en la zona de combate) están cerradas, no se permite el paso de civiles", explicó Poltorak. "Hacen de todo para obligarnos a utilizar armas pesadas, pero no lo haremos para evitar que sufra la población civil", agregó. Aunque un comandante rebelde, Vadim Orel, afirmó por su parte que el ejército ucraniano había disparado desde un helicóptero y utilizó misiles en una localidad a 5 kilómetros de Slaviansk.


La decisión de avanzar sobre Odessa demuestra los temores de Kiev de perder la cosmopolita ciudad portuaria junto a otras partes del este, lo que, sumado a la anexión rusa de la península de Crimea de marzo pasado, convertiría a la estratégica Ucrania en un país desprovisto de salida al mar, sin su actual acceso al Mar Negro. Ayer, luego de la llegada de la unidad militar de elite enviada por Kiev, la situación en Odessa se calmó y no hubo intentos de los pro rusos de ocupar edificios en la ciudad. Bien armados, los integrantes de la fuerza de elite de la Guardia Nacional patrullaron las calles de la ciudad, mientras residentes –dolidos y enojados, pero sin embargo pacíficos– se congregaron para depositar ofrendas florales frente a la sede sindical que se quemó el viernes, en recuerdo a las víctimas del incendio.


Entretanto, Rusia advirtió ayer sobre el riesgo de que se produzca una "catástrofe humanitaria" en las ciudades asediadas por el ejército ucraniano en el este, es decir, Slaviansk y la ciudad vecina de Kramatorsk. "Constatamos ya una penuria de medicamentos y se están comenzando a producir interrupciones de suministros de alimentos", afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso en un comunicado.
Poco antes, Moscú denunció en un "Libro Blanco" violaciones "masivas" de los derechos humanos en Ucrania por parte de "las fuerzas ultranacionalistas, extremistas y neonazis". La crisis de Ucrania amenaza la estabilidad y la paz en Europa si la comunidad internacional no responde de manera adecuada a esas violaciones "masivas" de derechos humanos, afirmó Rusia.


El presidente interino de Ucrania, Alexander Turchinov, había denunciado antes, en la televisión, que Ucrania sufría una agresión. "Esto es una guerra contra nosotros y debemos estar listos para detener esta agresión", dijo refiriéndose a los incidentes de Odessa del viernes pasado, en los que murieron más de 40 personas. Para Turchinov, "el objetivo de los pro rusos es derrocar al gobierno en Kiev", y anunció la instalación de puestos de control en la capital y en otras ciudades del país, "donde puede haber saboteadores, provocadores". "Esperamos provocaciones el 9 de mayo", día festivo que conmemora en Ucrania y en Rusia la victoria contra la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial, añadió.


Frente a esta nueva degradación de la situación, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ofreció su mediación en la crisis. "Estoy dispuesto a desempeñar un papel si es necesario", dijo Ban ayer durante una visita a Abu Dhabi. El presidente de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), Didier Burkhalter, viajará a Moscú mañana para hablar con el presidente ruso, Vladimir Putin. Los dos discutirán "sobre la puesta en marcha de mesas redondas bajo la supervisión de la OSCE, para facilitar un diálogo nacional antes de la elección presidencial" prevista el 25 de mayo en Ucrania, indicó un portavoz de la canciller alemana, Angela Merkel. El ministro de Relaciones Exteriores, Frank Walter Steinmeier, apostó por una segunda conferencia de Ginebra, pese a la ausencia de resultados concretos de la primera.

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Líneas rojas en Ucrania y en todas partes

La crisis actual en Ucrania es seria y amenazante, tanto que algunos comentaristas la comparan con la crisis de los misiles en Cuba, en 1962.
El columnista Thanassis Cambanis resume el meollo del asunto en The Boston Globe: "La anexión de Crimea por (el presidente ruso Vladimir) Putin es una ruptura del orden en el que Estados Unidos y sus aliados confían desde el fin de la guerra fría, en el que las grandes potencias sólo intervienen militarmente cuando tienen consenso internacional a su favor o, en ausencia de él, cuando no cruzan las líneas rojas de una potencia rival".

 


Por lo tanto, el crimen internacional más grave de esta era, la invasión de Irak por Estados Unidos y Gran Bretaña, no fue una ruptura del orden mundial porque, aunque no obtuvieron apoyo internacional, los agresores no cruzaron líneas rojas rusas o chinas.

 


En contraste, la anexión rusa de Crimea y sus ambiciones en Ucrania cruzan líneas estadunidenses. En consecuencia, Obama se concentra en aislar a la Rusia de Putin, cortando sus lazos económicos y políticos con el mundo exterior, limitando sus ambiciones expansionistas en su propio vecindario y convirtiéndola de hecho en un Estado paria, informa Peter Baker en The New York Times.

 


En suma, las líneas rojas estadunidenses están firmemente plantadas en las fronteras de Rusia. Por consiguiente, las ambiciones rusas en su propio vecindario violan el orden mundial y crean crisis.

 


Este aserto es de aplicación general. A veces se permite a otros países tener líneas rojas en sus fronteras (donde también se ubican las líneas rojas de Estados Unidos). Pero no a Irak, por ejemplo. Ni a Irán, al que Washington amenaza continuamente con ataques (ninguna opción se retira de la mesa).

 


Tales amenazas violan no sólo la Carta de Naciones Unidas, sino también la resolución de condena a Rusia de la Asamblea General, que Estados Unidos acaba de firmar. La resolución comienza subrayando que la Carta de la ONU prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza en asuntos internacionales.

 


La crisis de los misiles en Cuba también puso de relieve las líneas rojas de las grandes potencias. El mundo se acercó peligrosamente a la guerra nuclear cuando el entonces presidente John F. Kennedy rechazó la oferta del primer ministro soviético Nikita Kruschov de poner fin a la crisis mediante un retiro público simultáneo de los misiles soviéticos de Cuba y los misiles estadunidenses de Turquía. (Ya estaba programada la sustitución de los misiles de Estados Unidos por submarinos Polaris, mucho más letales, parte del enorme sistema que amenaza con destruir a Rusia.)


En aquel caso también, las líneas rojas de Estados Unidos estaban en la frontera de Rusia, lo cual era un hecho aceptado por todos los involucrados.

 


La invasión estadunidense de Indochina, como la de Irak, no cruzó líneas rojas, como tampoco muchas otras depredaciones estadunidenses en el mundo. Para repetir este hecho crucial: a veces se permite a los adversarios tener líneas rojas, pero en sus fronteras, donde también están colocadas las líneas rojas estadunidenses. Si un adversario tiene ambiciones expansionistas en su propio vecindario y cruza las líneas rojas estadunidenses, el mundo enfrenta una crisis.

 


En el número actual de la revista International Security, de Harvard-MIT, el profesor Yuen Foong Khong, de la Universidad de Oxford, explica que existe una larga (y bipartidista) tradición en el pensamiento estratégico estadunidense: gobiernos sucesivos han puesto énfasis en que un interés vital de Estados Unidos es prevenir que una hegemonía hostil domine alguna de las principales regiones del planeta.

 


Además, existe consenso en que Estados Unidos debe mantener su predominio, porque la hegemonía estadunidense es la que ha sostenido la paz y la estabilidad regionales, eufemismo que se refiere a la subordinación a las demandas estadunidenses.

 


Como son las cosas, el mundo opina diferente y considera a Estados Unidos un Estado paria y la mayor amenaza a la paz mundial, sin un competidor siquiera cercano en las encuestas. Pero, ¿qué sabe el mundo?

 


El artículo de Khong se refiere a la crisis causada por el ascenso de China, que avanza hacia la primacía económica en Asia y, como Rusia, tiene ambiciones expansionistas en su propio vecindario, con lo cual cruza las líneas rojas estadunidenses. El reciente viaje del presidente estadunidense Obama a Asia tenía el objetivo de reafirmar la larga (y bipartidista) tradición, en lenguaje diplomático.

 


La casi universal condena de Occidente a Putin hace referencia al discurso emocional en el que el gobernante ruso explicó con amargura que Estados Unidos y sus aliados "nos han engañado una y otra vez, han tomado decisiones a nuestras espaldas y nos han presentado hechos consumados, con la expansión de la OTAN en Oriente, con el emplazamiento de infraestructura militar en nuestras fronteras. Siempre nos dicen lo mismo: 'Bueno, esto no tiene que ver contigo'".

 


Las quejas de Putin tienen sustento en hechos. Cuando el presidente soviético Mijail Gorbachov aceptó la unificación de Alemania como parte de la OTAN –concesión asombrosa a la luz de la historia–, hubo un intercambio de concesiones. Washington acordó que la OTAN no se movería un centímetro hacia el este, en referencia a Alemania Oriental.

 


La promesa fue rota de inmediato y, cuando el presidente soviético Mijail Gorbachov se quejó, se le indicó que sólo había sido una promesa verbal, carente de validez.

 


Luego William Clinton procedió a expandir la OTAN mucho más al este, hacia las fronteras de Rusia. Hoy día hay quienes instan a llevarla hasta la misma Ucrania, bien dentro del vecindario histórico de Rusia. Pero eso no tiene que ver con los rusos, porque la responsabilidad de Estados Unidos de sostener la paz y la estabilidad requiere que sus líneas rojas estén en las fronteras rusas.

 


La anexión rusa de Crimea fue un acto ilegal, violatorio del derecho internacional y de tratados específicos. No es fácil hallar algo comparable en años recientes: la invasión de Irak fue un crimen mucho más grave.

 


Sin embargo, viene a la mente un ejemplo comparable: el control estadunidense de la bahía de Guantánamo, en el sureste de Cuba. Fue arrebatada a punta de pistola a Cuba en 1903, y no ha sido liberada pese a las constantes demandas cubanas desde el triunfo de la revolución, en 1959.

 


Sin duda Rusia tiene argumentos más sólidos a su favor. Aun sin tomar en cuenta el fuerte apoyo internacional a la anexión, Crimea pertenece históricamente a Rusia; cuenta con el único puerto de aguas cálidas en Rusia y alberga la flota rusa, además de tener enorme importancia estratégica. Estados Unidos no tiene ningún derecho sobre Guantánamo, de no ser su monopolio de la fuerza.

 


Una de las razones por las que Washington rehúsa devolver Guantánamo a Cuba, presumiblemente, es que se trata de un puerto importante, y el control estadunidense representa un formidable obstáculo al desarrollo cubano. Ese ha sido un objetivo principal de la política estadunidense a lo largo de 50 años, que incluye terrorismo en gran escala y guerra económica.

 


Estados Unidos se dice escandalizado por las violaciones a los derechos humanos en Cuba, pasando por alto que las peores de esas violaciones se cometen en Guantánamo; que las acusaciones válidas contra Cuba no se comparan ni de lejos con las prácticas regulares entre los clientes latinoamericanos de Washington, y que Cuba ha estado sometida a un ataque severo e implacable de Estados Unidos desde el triunfo de su revolución.

 


Pero nada de esto cruza las líneas rojas de nadie ni causa una crisis. Cae en la categoría de las invasiones estadunidenses de Indochina e Irak, del rutinario derrocamiento de regímenes democráticos y la instalación de despiadadas dictaduras, así como de nuestro espantoso historial de otros ejercicios para sostener la paz y la estabilidad.

 

Por Noam Chomsky, profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, Mass.



Traducción: Jorge Anaya

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¿Por qué estamos entrando de nuevo en la guerra fría?

ALAI AMLATINA, 30/04/2014.- Desde hace varias semanas, los medios de comunicación dominantes se han dedicado unánimemente a denunciar la acción de Vladimir Putin, primero en Crimea y ahora en Ucrania. La última portada de The Economist representa un oso tragando Ucrania, bajo el título de "insaciable". La unanimidad en los medios de comunicación es siempre preocupante, porque significa que algún reflejo rotuliano está involucrado. ¿Podrá ser posible que tan sólo se esté prosiguiendo la inercia de 40 años de Guerra Fría?


Esta inercia en realidad no ha desaparecido. Si se dice o escribe: "el presidente comunista Raúl Castro", nadie se sorprenderá. Si se usa la misma lógica, llamando capitalista al presidente Barack Obama, veamos cómo se acepta. Aquí en Italia, Silvio Berlusconi, fue capaz de reunir durante 20 años a sus electores contra la amenaza de los "comunistas", llamó a los miembros del Partido Democrático izquierdistas, que ahora está en el poder encabezado por Matteo Renzi, un católico devoto.


Existen al menos cuatro puntos de análisis que faltan visiblemente en el coro.


El primero es que no hay nunca alusión alguna a las responsabilidades de Occidente en este asunto. Recordemos que Mikhail Gorbachov estuvo de acuerdo con George Bush padre, Margaret Thatcher, Helmut Kohl y François Mitterrand que dejaría pasar la reunificación de Alemania, pero Occidente no debería tratar de invadir la zona de influencia de Rusia; y sobre esto, existe una amplia documentación. Por supuesto, una vez que Gorbachov fue eliminado, el juego se abrió de nuevo. La docilidad total de Boris Yeltsin a los Estados Unidos es bien conocida.
Lo que es mucho menos conocido es que el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo un préstamo participativo de 3,5 mil millones de dólares para apoyar al rublo. El crédito fue para el Banco de América, que distribuyó el dinero a varias cuentas rusas. Nada de ese dinero llegó alguna vez al Banco Central de Rusia. En cambio, fue a los oligarcas para que pudieran comprar todas las empresas públicas rusas y jamás una palabra de protesta del FMI. Giulietto Chiesa ofrece relación detallada de esto en su libro "Adiós Rusia". Entonces llegó el desconocido Putin, colocado en el poder por Yeltsin a condición de su comprensión que cubriría todo el clientelismo de Yeltsin.


Después de Yeltsin, Putin apoyó la entonces inminente invasión de Washington a Afganistán de una forma que habría sido impensable durante la Guerra Fría. Él permitió que los aviones norteamericanos volasen por el espacio aéreo ruso, autorizó a Estados Unidos para usar bases militares en las antiguas repúblicas soviéticas del Asia Central y ordenó a su ejército compartir su experiencia en Afganistán. Luego en noviembre de 2001 Putin visitó a George W. Bush en su rancho de Texas, en un gesto de publicidad en el sentido de "Putin es un nuevo líder que trabaja por la paz mundial... trabajando en estrecha colaboración con los Estados Unidos."


Unas semanas más tarde, Bush anunció que Estados Unidos se retiraba del Tratado de Misiles Anti-Balísticos, simplemente para lograr desarrollar un sistema en Europa del Este para proteger de la amenaza de Irán a los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), una estrategia que en realidad fue entendida como dirigida contra Rusia, ante la incredulidad de Putin.


Esto fue seguido por la invitación de Bush en 2002 a siete países de la extinta Unión Soviética (incluidos Estonia, Lituania y Letonia) a unirse a la OTAN, lo que hicieron en 2004. Luego, en 2003 se produjo la invasión de Iraq, sin el consentimiento de las Naciones Unidas y las objeciones de Francia, Alemania y Rusia, convirtiendo a Putin en un crítico abierto de la alegación de los Estados Unidos, que la acción militar se destinaba a la promoción de la democracia y la defensa del derecho internacional.


En noviembre del mismo año en Georgia, la Revolución de las Rosas llevo al poder a Mijail Saakashvili, un presidente pro-occidental. Cuatro meses después, las protestas callejeras en Ucrania se convirtieron en la Revolución Naranja, con lo que a otro presidente pro-occidental Viktor Yushchenko, llegó al poder. En 2006, la Casa Blanca pidió permiso para aterrizar el avión de Bush en Moscú para abastecer combustible, pero dejó en claro que el presidente de EEUU no tenía tiempo para saludar a Putin. En 2008, el Kosovo emitió la declaración unilateral de independencia de Serbia, con el apoyo de los Estados Unidos, en contra de las posturas rusas.


Luego Bush pidió a la OTAN la adhesión de Ucrania y Georgia, una bofetada en pleno rostro a Moscú. Por lo que debe haber sido una sorpresa cuando, en 2008, Putin intervino militarmente cuando Georgia trató de recuperar el control de la región pro rusa de Osetia del Sur que los separatistas rusos tomaron bajo control, junto con otra región separatista, Abjasia. Sin embargo, todos recordamos cómo los medios de comunicación hablaron de una acción irracional.


Obama trató de reparar los daños causados a las relaciones internacionales bajo Bush. Pidió un "reinicio" de las relaciones con Rusia, y, al principio, todo salió bien. Rusia estuvo de acuerdo en el uso de su espacio para suministros militares a Afganistán. En abril de 2010, Estados Unidos y Rusia firmaron un nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START), reduciendo sus arsenales nucleares. Y Rusia respaldó las fuertes sanciones de la ONU contra Irán y desistió de la venta de sus misiles antiaéreos S-300 a Teherán.


Pero entonces, en 2011, era claro que Estados Unidos estaban expresando sus puntos de vista sobre las elecciones parlamentarias rusas. Todos los medios de comunicación occidentales estaban contra Putin, quien acusó a Estados Unidos de inyectar cientos de millones de dólares en los grupos de oposición. El entonces embajador de EE.UU. en Rusia, Michael McFaul, calificó esto una gran exageración. Explicó que de millones de dólares se habían proporcionado solo a grupos de la sociedad civil.


Putin fue elegido de nuevo en 2012, ya obsesionado con la amenaza occidental a su poder, y en 2013 le dio asilo al denunciante Edward Snowden, de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA). Obama canceló una reunión cumbre prevista, algo sin precedentes en los últimos 50 años de cumbres entre EE.UU. y el Kremlin. Y mientras todo esto sucedía, estalla la Primavera Árabe. Rusia da su beneplácito a la acción militar en Libia, pero sólo destinada a proporcionar ayuda humanitaria.

De hecho, esto fue usado para un cambio de régimen, y Rusia sintió que ha sido engañada, protestando en vano. Luego ocurrió lo de Siria. Occidente trató nuevamente de obtener el apoyo de Rusia para un cambio de régimen, y se disgustó cuando Putin se negó. Y finalmente, ahora, ha habido intervención en Ucrania para lograr llevar a ese país a la Unión Europea y separarlo de un bloque económico, también con Bielorrusia, que Rusia estaba tratando de crear.


El segundo punto es que en la acción política, la falta de una guerra en realidad puede reducir a Rusia a un lugar de poder local. Tiene la masa terrestre más grande que cualquier país, está en las fronteras de la Unión Europea y se extiende hasta el Extremo Oriente. Es a la vez Europa y Asia. Es rival de China en Asia, tiene conflictos territoriales con Japón, y se ubica frente a Estados Unidos en el Estrecho de Bering. Es un productor importante de petróleo, un miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y tiene un arsenal nuclear. Cualquier esfuerzo para cercarla o debilitarla, ahora que los enfrentamientos ideológicos han desaparecido, puede ser visto sólo una parte de la vieja política imperial.


Rusia no es una amenaza, como lo fue la Unión Soviética. Su PIB es 15% del de la Unión Europea, que tiene cerca de 500 millones de habitantes y representa el 16% de las exportaciones mundiales. China tiene 1,3 mil millones de personas y el 9% del comercio mundial. La población de Rusia es de 145 millones y se está reduciendo en cerca de un millón de personas cada año y controla solo 2,5% de las exportaciones mundiales. Tiene pocas industrias, más bien porque Putin no está interesado en la modernización del país, que inevitablemente aumentaría la clase profesional ilustrada, la que ya está en su contra.


El tercer punto, por lo tanto, es que la cuestión de Ucrania se debe tomar con una pizca de sal.


Es un Estado muy frágil, donde la corrupción controla la política, y tiene problemas económicos estructurales. Su parte occidental es más rural, mientras que la más industrializada es la región oriental. Los trabajadores allí saben que entrar en la Unión Europea significaría la eliminación gradual de muchas fábricas. En la parte occidental, durante la Segunda Guerra Mundial, muchos se pusieron de parte de los nazis, y en la actualidad existe un fuerte movimiento nacionalista, cercano al fascismo. Ucrania es un asunto muy complicado y costoso.


Está claro que intervenir sólo para desafiar a Putin y ofrecer dinero (que es básicamente lo que ha hecho la Unión Europea), parece un razonamiento muy superficial. ¿Estamos realmente dispuestos a cambiar los criterios de la Unión Europea, aceptando a un país totalmente fuera de sintonía con estos criterios y asumir una carga enorme, sólo para aparecer que se ha triunfado contra un hombre fuerte?


Lo que nos lleva al cuarto y último punto. Putin es un ex oficial de la KGB, que siente que Rusia recibió un trato injusto después del colapso de la Unión Soviética. Todos los esfuerzos para llegar a una entente con Occidente han sido traicionados de forma continua, con la sucesiva ampliación de la OTAN, la red de bases militares que rodean a Rusia, el constante y claro apoyo occidental a todos sus oponentes y el tratamiento mezquino al comercio. (Como aquí no hay espacio para los detalles, adjunto a mi artículo un análisis más detallado de la intrusión occidental a Rusia escrito por Andrew Gavin Marshall).


Él sabe que sus sentimientos sobre declive ruso son compartidos por una gran mayoría de sus ciudadanos. Pero él es también un autócrata arrogante, por decir lo menos, que no está haciendo nada para fomentar la modernización de la economía, ya que manteniendo en sus manos la producción y el comercio, puede conservar el control.


Para él, Ucrania era políticamente inaceptable. Otro autócrata, Viktor Yanukovich, el presidente de Ucrania desde febrero de 2010 hasta febrero de este año, es muy al estilo de Putin. Fue depuesto por las protestas masivas en las calles, patrocinadas y apoyadas por Occidente.
Cualquier posible contagio debería haber sido detenido en seco. Por lo tanto Putin está desempeñando el papel de salvador de los ciudadanos rusos, que le permite actuar donde quiera que haya minorías rusas. La pregunta es: si Putin se va, ¿vamos a tener una sociedad democrática, participativa, limpia, no corrupta en Rusia? Los que conocen bien a Rusia, piensan que no.


La historia está llena de ejemplos de que la eliminación de los autócratas por sí mismo, no necesariamente conduce a la democracia. Por lo tanto, la política es continuar para rodear Putin en nombre de la democracia. Pero, ¿estamos seguros de que esto no es jugar su juego, al convertirlo en el defensor del pueblo ruso? También cuentan con la inercia de la guerra fría y ven a Occidente no exactamente como un aliado. Hoy, Putin es la única fuerza vinculante en Rusia. Si se va, muy probablemente habría un largo período de caos.


Es evidente que esto es no es de interés para los ciudadanos rusos... Siempre es peligroso jugar el juego del poder, sin mirar a la estabilidad de Europa como tal. Por supuesto, este no es el pensamiento de los estrategas de Occidente, que les encantaría eliminar cualquier otro poder.
Como escribe Naomi Klein, los únicos ganadores en este asunto son las empresas de energía. Ellos están empeñados en una campaña mundial para lograr la independencia del petróleo ruso. Así que, vamos a acelerar la producción de petróleo en Estados Unidos, sin considerar lo que suceda con el medio ambiente. Y los europeos vamos a dejar de usar el gas ruso, vamos a exportar toneladas para ellos. El problema es que no hay estructuras para hacer eso, y tardaría varios años para construirlas. Cuando todo el mundo está debatiendo cómo lograr el control del cambio climático y reducir el uso de energía fósil, una estrategia global importante, se está relegando este tema a un segundo plano.


Tarzie Vittachi, periodista de Sri Lanka, una vez dijo: "Todo es siempre sobre otra cosa"... y no hay muchos ejemplos de petróleo y democracia que vayan de mano tomada.

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El silenciado movimiento de tropas estadounidenses cerca de Ucrania

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
La administración Obama ha decidido enviar 600 soldados estadounidenses a países del Este de Europa, antes miembros de la Unión Soviética y ahora miembros de la OTAN, la alianza militar establecida para contener lo que se llamaba y definía como "vocación imperialista" de la Unión Soviética. Estos países son Polonia, Lituania, Letonia y Estonia. Tales soldados están regularmente estacionados en la base militar estadounidense en Italia, y son componentes de la 173 Brigada de Infantería. Su traslado a aquellos países es, supuestamente, para hacer ejercicios militares con las fuerzas armadas de dichos países. La administración Obama también ha enviado fuerzas navales al Mar Negro, donde Rusia tiene una base naval en Crimea. Esta movilización de tropas responde, en teoría, a lo que la Administración Obama presenta como una violación por parte de Rusia de los acuerdos de Ginebra alcanzados por la Unión Europea, EEUU, Rusia y Ucrania.


La Administración Obama ha acusado al gobierno Putin de no respetar el acuerdo, al continuar apoyando a los ciudadanos del Este de Ucrania, conocidos como los pro rusos, en aquella parte del país. En dicha acusación se asume que Rusia tiene suficiente influencia (cuando no control) sobre los llamados pro rusos en las zonas del este de Ucrania, que son fronterizas con Rusia, para que estos depongan las armas y abandonen los edificios públicos. Algunos, como el senador republicano John McCain, del Estado de Arizona, han llegado incluso a acusar al Presidente Putin de estar detrás de estos grupos pro rusos, manipulados directamente desde Moscú, desde el despacho del propio Putin. No se les ocurre, ni a McCain ni al Presidente Obama, que los llamados pro rusos no son meros maniquíes de la administración rusa y que tienen ideas propias, con condiciones específicas para aplicar el acuerdo de Ginebra. Ellos, después de todo, no estaban en Ginebra, como sí lo estaba el gobierno de Ucrania, y habían hecho demandas -que continúan haciendo- que no se incluyeron en el tratado de Ginebra.


El envío de tropas a los países del este de Europa, sin embargo, responde menos a lo que ocurre en Moscú que a lo que ocurre en Washington. En la capital de EEUU, la Administración Obama está perdiendo el control de la política estadounidense en Ucrania. La ultraderecha y lo que se llama derecha moderada están movilizándose, continuando una larga campaña que consiste en presentar al Presidente Obama como débil, el cual no está ofreciendo el liderazgo que EEUU y el mundo occidental necesitan. Esta movilización es la que motivó que la Administración Obama enviara al Vicepresidente Biden a Ucrania para mostrar solidaridad con el gobierno de Kiev. Pero ello no aplacó al Partido Republicano y al Senador John McCain. Este último ridiculizó el viaje de Biden, señalando que era una visita blanda y no dura, es decir, que Biden no se había comprometido con movimientos de tropas que señalaran al gobierno ruso que el gobierno de EEUU no tolera que Putin continúe sus supuestas estrategias de expansión. El problema, según John McCain, es que Obama es excesivamente blando, y lo que otros conservadores y portavoces conservadores, como David Books, el articulista conservador del New York Times, han llamado en otras ocasiones la falta de masculinidad ("The manhood question"), o lo que la ultraderecha española diría "no tiene los cojones" para enfrentarse al adversario. Es esta mentalidad la que lamentablemente está ejerciendo una enorme influencia en Washington ahora. Y nos puede llevar a un conflicto armado. No duden de que ello es posible. Y, en realidad, se ha estado preparando durante un largo tiempo la expansión de la OTAN hacia el este de Europa rodeando a Rusia.
Una de las personas que criticaron más el mantenimiento de la OTAN y su expansión hacia el Este fue nada menos que uno de los ideólogos más importantes de la Guerra Fría, George Kennan, y uno de los fundadores y arquitectos de la OTAN. Su argumento era que con la caída de la Unión Soviética y la derrota del régimen comunista, la OTAN había dejado de tener justificación. Según Kennan, la OTAN había conseguido su objetivo. Mantenerla, y todavía peor, expandirla hacia el este, rodeando ahora a Rusia, era –según él- un enorme error, pues era una provocación a Rusia, Estado que, para Kennan, debería convertirse en aliado de EEUU.


Según Kennan, la Guerra Fría había sido un gran éxito, pues él creía que su máximo objetivo era terminar con el comunismo, el mismo comunismo que había sido derrotado en la nueva Rusia. Antagonizarla y ponerla a la defensiva era –acentuaba Kennan- un enorme error. Como he indicado en otros artículos ("Lo que no se está diciendo sobre Ucrania. Parte I", Público, 18.03.14; "Lo que no se está diciendo sobre Ucrania. Parte II", Público, 31.03.14; y "Las falsedades de los mayores medios españoles en su cobertura de Ucrania", Público, 24.04.14), posturas semejantes las han presentado Helmut Kohl, el unificador de Alemania, y Helmut Schmidt.


La OTAN hoy –según estos autores- está provocando a Rusia, convirtiéndose en un instrumento de inestabilidad en lugar de uno de defensa o seguridad. Kennan murió a la edad de 101 años hace solo unos años (en 2005). Fue embajador de EEUU en Moscú en 1952, y conocía Rusia bien. Predijo que la expansión de la OTAN hacia el Este llevaría a un conflicto armado, debido a que Rusia se sentiría acorralada. Y así está pasando. Como indicó antes de morir, y viendo el mantenimiento y expansión de la OTAN, Kennan protestó porque estas medidas significaban el final de un proyecto que había sido su vida.


Por paradójico que parezca, Kennan creía que la Guerra Fría tenía que ver con la contención del comunismo, cuando en realidad tenía que ver más con la expansión de EEUU. De ahí que el comunismo desapareciera pero la expansión hacia el Este continuara. No es el imperialismo de Putin, sino el del gobierno federal de EEUU, el que es un problema. Como dije en mis artículos anteriores no tengo ninguna simpatía hacia la Unión Soviética ni hacia la Rusia de ahora, pero presentar ahora al gobierno ruso como el mayor causante de la crisis en Ucrania me parece un enorme error que puede conducir a una guerra, lo cual no puede descartarse cuando no solo la cámara baja, sino también el senado de EEUU, pasen a estar dominados por el partido republicano, en el cual el Tea Party es muy influyente. Ello significaría que una guerra podría ser posible, con consecuencias imprevisibles. Así de claro.

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Viernes, 25 Abril 2014 06:37

Ucrania se encamina al conflicto bélico

Rusia y Ucrania vuelven a estar al borde de un conflicto bélico de gran escala. Ayer, unidades especiales del gobierno ucraniano mataron a cinco separatistas pro rusos cerca de la ciudad de Slaviansk, en el este del país. Rusia respondió con un movimiento de sus tropas en la frontera con Ucrania, informó el ministro de Defensa ruso, Serguei Shoigu, citado por la agencia Interfax en Moscú. Estados Unidos, por su parte, acusó a Moscú de deformar los hechos, al utilizar la muerte de los cinco separatistas, para responder con una amplia maniobra militar. La vocera del Departamento de Estado en Washington, Jen Psaki, dijo que el Kremlin "distorsiona los hechos para ajustarlos" a su versión de la historia. La funcionaria no confirmó los reportes sobre la presencia de helicópteros rusos que sobrevolaron la frontera rumbo al país vecino. Cada movimiento hacia Ucrania sería un "grave error", afirmó la funcionaria norteamericana.


La muerte de al menos cinco activistas pro rusos se produjo en el marco de la operación antiterrorista que Kiev viene implementando en el este del país, donde fueron recuperados tres puestos de control que estaban en manos de los separatistas, señaló el Ministerio del Interior. Un miembro de las fuerzas de seguridad resultó herido en el ataque. Ante la avanzada de las fuerzas ucranianas, el presidente ruso, Vladimir Putin, salió a condenar en duros términos la operación contra los activistas pro rusos. "Si el régimen de Kiev ha empezado a utilizar el ejército contra la población dentro de su territorio, entonces es sin duda alguna un crimen muy grave", señaló el mandatario desde San Petersburgo, en declaraciones recogidas por la agencia Interfax.


La maniobra rusa incluye una serie de vuelos de reconocimiento cuya finalidad es comprobar la situación en la frontera con Ucrania. El ministro de Defensa Shoigu (ver aparte) insistió en que la situación en el territorio ucraniano es preocupante: allí, once mil hombres de las fuerzas del gobierno de Kiev intervienen contra lo que denominó "población pacífica". Shoigu criticó además el refuerzo de la presencia militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Polonia y el Báltico, que, aseguró, contribuye a la escalada del conflicto.


El presidente interino ucraniano, Alexander Turchinov, acusó a Rusia de llevar a cabo una "desvergonzada injerencia" en cuestiones internas de Ucrania y exigió a Moscú que aleje de inmediato sus tropas de la frontera. "Moscú debe poner fin a sus presiones y amenazas permanentes", manifestó Turchinov. "Rusia apoya a nivel estatal el terrorismo en nuestro país, en un momento en que los ciudadanos rusos sufren continuamente ataques terroristas en su propio territorio", sostuvo.


Sin embargo, medios locales ucranianos señalaron que el gobierno detuvo la operación en Slaviansk. Según el diario Kyiv Post, que citó fuentes del gobierno, el motivo de la interrupción no sería otro que la creciente preocupación de que las tropas rusas crucen la frontera. En fotografías que llegaron desde la ciudad donde se produjo el ataque, pudo verse cómo uniformados fieles a Moscú volvían a levantar puestos de control.


En varios lugares del este de Ucrania, separatistas pro rusos mantienen ocupados edificios públicos. Exigen un Estado federado con amplios derechos de autonomía para las zonas rusoparlantes. En otros hechos de violencia que se registraron en el este, más precisamente en la localidad de Artiomovsk, soldados ucranianos rechazaron una ofensiva de cien personas en uno de los mayores almacenes de armas. Los desconocidos atacaron el cuartel con granadas, entre otras armas, informó el presidente.


Pese a la violencia, Rusia volvió a llamar ayer a que se realicen negociaciones serias entre todas las partes y el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, señaló que Ucrania debe convertirse en un vínculo entre Rusia y Europa Occidental. Por su parte, el presidente estadounidense, Barack Obama, dijo desde Tokio que Estados Unidos sigue abogando por una solución diplomática a la crisis de Ucrania, pero no descarta nuevas sanciones contra Rusia, que su gobierno está preparando para el caso de que el acuerdo de Ginebra no aporte los resultados prometidos.


Esas sanciones tendrían como objetivo cambiar la opinión de Putin, aseguró Obama. Por otra parte, el periodista estadounidense Simon Ostrovsky, que había sido capturado el lunes por activistas pro rusos en el este de Ucrania, fue liberado ayer, según lo confirmó él mismo telefónicamente desde la ciudad de Donetsk. El periodista de la revista estadounidense Vice no quiso dar detalles sobre su liberación y manifestó que aún es demasiado pronto para hacerlo. Ostrovsky había sido secuestrado en la ciudad de Slaviansk, controlada por las fuerzas separatistas.


En el plano económico, la empresa estatal rusa Gazprom presentó ayer a Ucrania una nueva factura por 11.388 millones de dólares (unos 8240 millones de euros) en concepto de incumplimiento de los tratados sobre venta de gas en 2013, al considerar que no compró las cantidades establecidas.


El directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) discutirá el 30 de abril la ayuda millonaria para Ucrania, un paquete que oscilaría entre catorce mil y dieciocho mil millones de dólares para los próximos dos años, confirmó ayer el portavoz del organismo financiero con sede en Washington, Gerry Rice. Se espera que el programa sea complementado con otro paquete de ayuda por unos quince mil millones de dólares procedentes de otras fuentes financieras de la comunidad internacional.

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