Identifican fósiles del mamífero más grande que ha pisado la Tierra

Llamado Simbakubwa, sus restos, de 23 millones de años de antigüedad, fueron hallados en Kenia y atribuidos a una especie más pequeña


Era como un león, pero siete veces más grande, y gracias a las investigaciones sobre los restos hallados en Kenia, de 23 millones de años de antigüedad, los paleontólogos por fin han podido bautizarlo: Simbakubwa kutokaafrika (Gran león de África), uno de los mayores mamíferos que jamás haya pisado la Tierra.


El león pesaba unos mil 500 kilogramos y era capaz de atacar a animales de la talla de elefantes e hipopótamos, según los resultados de la investigación publicada este jueves en el Journal of Vertebrate Paleontology.


Los restos hallados son un fragmento de su mandíbula inferior, que contiene un diente canino, un premolar y un molar, entre otros, así como diversos huesos.


“Teniendo en cuenta el tamaño de los dientes, Simbakubwa era un hipercarnívoro”, explicó Matthew Borths, de la universidad estadunidense de Duke y autor principal del estudio.
Esos restos fueron hallados hace décadas, y atribuidos durante todos esos años a una especie más pequeña, el Hyainailouros napakensis.


Estaban depositados en el Museo Nacional de Nairobi. Según las más recientes investigaciones, que permitieron determinar que era otra especie, el animal murió relativamente joven, y su mandíbula es mucho más grande que la de un león de talla adulta actual.


Con sus caninos podía desgarrar carne, y sus molares le permitían romper huesos, señaló un comunicado que hace un resumen del estudio.
Simbakubwa vivió hace 23 millones de años, al inicio del periodo Mioceno. Las condiciones que permitían la existencia de animales de ese tamaño se prolongaron durante millones de años, precisaron los investigadores.

Miércoles, 03 Abril 2019 06:14

La batalla por la alimentación del futuro

La batalla por la alimentación del futuro

¿Cómo vamos a asegurar la alimentación de una población de 8 mil 500 millones de personas para 2030? La mayoría de la población piensa que la única forma de lograrlo es mediante la agricultura comercial de gran escala, que hoy domina el mercado mundial de alimentos. Esa es la respuesta equivocada.

La lucha por los alimentos de mañana comienza hoy. La forma de producirlos en la actualidad afecta la producción de una alimentación nutritiva y un medio ambiente saludable en el futuro. La agricultura comercial de gran escala, intensiva en capital y en insumos agroquímicos, no solamente no es la respuesta a las necesidades de producción y conservación, sino pone en peligro el abasto alimentario mundial del futuro. Es urgente revalorizar la agricultura que se rige por los principios de la producción agroecológica.

En Estados Unidos se ha publicado un libro de gran valor por el investigador Timothy A. Wise. Su título es Eating tomorrow y es el resultado de cinco años de investigaciones en México, Estados Unidos y varios países africanos (Zambia, Malawi y Mozambique). La línea conductora del análisis es la pregunta sobre los sistemas agrícolas para alimentar a una población mundial en crecimiento. La respuesta se orienta de manera convincente hacia la agricultura de pequeña escala, que hoy sigue dominando la producción mundial de alimentos (70 por ciento de los producidos en el planeta proviene de la agricultura campesina). Esta actividad productiva se desarrolla en unidades pequeñas, y aunque con frecuencia se trata de tierras que no son de la mejor calidad las técnicas de manejo de suelos, agua y recursos genéticos de estos pequeños productores les permiten obtener rendimientos suficientes para satisfacer las necesidades familiares y llevar excedentes al mercado.

Las técnicas de producción de esos productores pobres descansan en un saber campesino milenario basado en la agrobiodiversidad. Esa forma de producción va contra casi todos los principios de la producción capitalista, que prefiere la uniformización (monocultivo), la mecanización y el uso intensivo de agroquímicos (fertilizantes y plaguicidas). La producción comercial en grandes unidades es la que mejor se presta para aplicar los principios que privilegian la generación de ganancias antes que la de alimentos. Pero esa rentabilidad del complejo agrícola capitalista está dejando un rastro tóxico en el medio ambiente. El mejor ejemplo es el estado de Iowa, en Estados Unidos, que Wise califica de epicentro de una catástrofe ecológica y social.

Las corporaciones que dominan la producción agrícola y ganadera en Estados Unidos manejan las unidades productivas como si fueran una fábrica de telas. Lo que importa es la rentabilidad. Pero el complejo de la agroindustria sigue degradando acuíferos con nitratos, plaguicidas, patógenos, desechos farmacéuticos y hormonas. Un resultado es la llamada "zona muerta", en el Golfo de México, producida por el escurrimiento de nutrientes provenientes de la agricultura comercial de gran escala. Además, las prácticas de roturación y monocultivo siguen teniendo un impacto que deteriora las propiedades productivas de la tierra. En ese esquema la producción agrícola se encuentra entrelazada con gigantescas fábricas de carne, en las que millones de cerdos y pollos son objeto de un proceso de hacinamiento extremo con una huella tóxica de dimensiones bíblicas.

El problema no es sólo ambiental. Aunque muchas unidades de producción siguen siendo propiedad de una familia, la verdad es que esos propietarios no controlan el proceso productivo. La mezcla de producto (agrícola y ganadero), así como los insumos necesarios, así como cuándo llevar todo el producto al mercado, son decisiones que las familias no controlan: son las grandes corporaciones las que determinan las líneas de producción y la combinación de insumos.

Esas grandes corporaciones dominan los mercados de semillas, granos, carne, fertilizantes y plaguicidas. Están integradas horizontal y verticalmente, y los nombres de estos gigantes son bien conocidos: Monsanto, Dupont, Syngenta, Cargill, Archer Daniels, Tyson, Smithfield. Las familias propietarias de granjas se han convertido en una especie de vasallos medievales de estas corporaciones. Y aunque el american dream tiene un lugarcito bucólico para las familias dueñas de un predio, la verdad es que hoy la mayor parte de esas familias recibe ingresos anuales insuficientes para cubrir el costo de operación bajo los parámetros impuestos por estas grandes corporaciones. Muchas familias viven por debajo de la línea de pobreza y han perdido sus tierras. Estados Unidos tiene ya desde hace años un problema agrario de grandes dimensiones.

El análisis de Tim Wise muestra cómo la política agrícola tiene años castigando la pequeña agricultura y otorga privilegios exorbitantes a las grandes corporaciones. El costo puede ser muy alto, pues está en juego la sustentabilidad de la producción de alimentos en todo el planeta.

Twitter: @anadaloficial

 

Publicado enSociedad
Miércoles, 03 Abril 2019 05:59

Una investigación que germina pronto

Una investigación que germina pronto

El suelo constituye un universo paralelo, una caja negra que la ciencia desconoce casi por completo. El estudio de sus bases moleculares y la eficiencia en los cultivos.


“Movete un poco, parecés una planta”, le dice el jefe de manera despectiva al cadete recién ingresado. “En el futuro va a dar sus frutos pero está muy verde, todavía le falta, necesita echar raíces”, se escuchan los murmullos en la platea de la Bombonera ante el debut de la joven promesa. Las plantas protagonizan nuestros peores descargos, componen metáforas poco felices y, también, sirven de adornos para embellecer nuestras casas, pero no las vemos. No podemos verlas en toda su complejidad: pocos saben que surgieron hace más de 500 mi- llones de años y que existen investigadoras tan fascinadas en la comprensión de su comportamiento que, según argumentan, ven la realidad un poco más verde que el resto de los mortales. Una de ellas es Gabriela Auge, doctora en Biología Molecular (UBA), biotecnóloga (Universidad Nacional de Quilmes) e investigadora del Conicet en el Laboratorio de Biología Molecular de Plantas del Instituto Leloir. En esta ocasión, describe en qué consiste la “ceguera a las plantas”; explica cómo se comunican e intercambian información valiosa; y señala cuál es el rol de las semillas, noblescentinelas que registran cuanto evento ocurre en el ambiente. 

–¿Por qué estudió biotecnología?


–En un principio me interesaba la genética pero mis padres no quisieron que fuera a estudiar a Misiones, porque iba a estar muy lejos y era bastante joven. Como vivía en San Nicolás (norte de la provincia de Buenos Aires) decidí instalarme en el sur, en casa de mis abuelos, para cursar biotecnología en la Universidad Nacional de Quilmes. Cuando en 1997 conocí la institución me enamoré. Si bien iba a dedicarme a los virus y el desarrollo de vacunas, luego ocurrió algo que cambió mi perspectiva para siempre.


–¿A qué se refiere?


–Asistí a un curso sobre fisiología vegetal que daba Guillermo Santamaría y quedé maravillada. Hasta ese momento no lo sabía pero me fascinaban las plantas, así que no lo dudé un segundo: desde aquel momento me propuse especializarme e intentar conocer al respecto. Ahora estoy todo el día pensando en ellas, tengo una especie de obsesión; tanto que agoté por completo a mi marido que ya no sabe qué decirme, pobre. Lo que sucede es que el ser humano tiene ceguera a las plantas.


–¿Qué quiere decir? ¿No las vemos?


–Estamos tan acostumbrados a verlas en todos lados que, a veces, pareciera como si fueran muebles, meros adornos; y la verdad es que hacen tantas cosas que ni nos damos cuenta. El simple hecho de que germinen, comiencen a echar raíces y puedan vivir decenas o centenas de años me resulta un hecho formidable. Son menos quejosas: nosotros sentimos calor, protestamos enseguida y salimos corriendo a una habitación con aire acondicionado, pero ellas no pueden. Entonces, desarrollan otras estrategias para recuperar el equilibrio dañado. Y, después, por otro lado, están las semillas, un universo paralelo.


–Esa es su especialidad.


–Sí, claro, investigo cómo las semillas perciben el ambiente y toman la decisión de germinar o no. Las plantas poseen un sistema muy sofisticado con fotoreceptores que les permite advertir lo que ocurre alrededor, a partir de las distintas longitudes de luz (de hecho, tienen la capacidad de “ver” desde el infrarrojo hasta el ultravioleta). El rojo y el “rojo lejano” son especialmente importantes para ellas porque los utilizan como fuentes de información; les permite saber, por caso, si tienen vecinas.


–Vecinas que compiten en el mismo escenario por absorber la luz.


–Cuando absorben luz realizan la fotosíntesis y producen los azúcares que los seres vivos del planeta comemos. En una comunidad vegetal densa, se encuentran obligadas a acomodar su desarrollo para estirarse más en forma vertical y pasar por arriba de las otras plantas, o bien, para acelerar el proceso de florecimiento y dejar descendencia con velocidad. En las semillas, al mismo tiempo, se concentra mucha información necesaria que, de acuerdo al contexto, regula su germinación. Me concentro en analizar las bases moleculares que están involucradas en la respuesta a la calidad de luz en semillas de tomate y chamico (arbusto silvestre que invade cultivos de soja). Existen ciertos genes que regulan el tiempo de floración y germinación, de modo que transportan información desde la planta a la semilla.


–¿Información que se transmite de generación en generación?


–Las semillas poseen tres fuentes de información: su propio ambiente (saben si están debajo de otras plantas; qué momento del día es; cuántos nutrientes hay en el suelo), la genética (datos que heredan de su linaje); y pistas no genéticas que la “planta madre” le suministra a “sus hijas” que las ayuda a saber cuándo deben germinar. Vayamos a un ejemplo: imaginate que sos una semilla, hoy hace 20°C y te enfrentás a una longitud del día de aproximadamente 12 horas porque recién comienza el otoño. Rápidamente, uno podría pensar que las mismas condiciones podrían desarrollarse en un día común de primavera. De modo que siendo semilla podrías confundirte fácilmente e intentar germinar, pero no lo hacés, porque tenés información del ambiente que te brinda premisas respecto del contexto estacional en que estás.


–Como ocurre con los periodistas, las semillas requieren de varias fuentes para saber cómo actuar. ¿Por qué examina la germinación?


–Porque es el proceso más importante: una vez que germinan ya no hay retorno. Es central, además, para comprender cómo se producen los pasajes de información entre las plantas y las semillas que, entre otras cosas, disponen de todo el potencial para constituir un nuevo individuo. Como si fuera poco, mientras las plantas son semillas pueden ser trasladadas –son nómades–; en cambio, cuando echan raíces la situación cambia. En la historia, han evolucionado de maneras bien diversas: algunas adquieren formas bien excéntricas; otras se pegan a los animales; y están las que deben ser digeridas por seres vivos para conseguir ser desechas en otras latitudes.


–¿Cómo investiga?


–Desde el fitotrón del Instituto Leloir, un laboratorio equipado para estudiar las condiciones físicas y químicas en las que se desarrollan las plantas. No es lo mismo que examinarlas en un escenario silvestre, pero es necesario que así sea porque son muchas las variables que debemos tener en cuenta, controlar y supervisar. Esta diferencia entre los espacios (los naturales y los artificiales), en parte, también puede ser saldada a través de programas computacionales de simulacro que se acercan muchísimo a la realidad. 

–¿Para qué investigarlas?


–Por muchísimas razones. De hecho, todas las interacciones que realizamos a diario tienen componentes vegetales. Desde el buzo que uno se pone (algodón), hasta la ensalada del mediodía y la carne de la noche (animal que debió alimentarse previamente). Estudiar a las plantas y semillas, nos brinda herramientas que podemos utilizar en el manejo de bosques y localizar las mejores especies para las tareas de reforestación; nos ayuda a mejorar las comunidades vegetales naturales a partir de cruzamientos tradicionales y edición génica; y, como resultado, conseguir una mejor eficiencia. Por ejemplo, entre otras cosas, realizo una colaboración con un equipo de Japón para analizar los pasajes de información vinculados al arroz-maleza (un cultivo que si bien se comporta como el arroz crece como maleza y afecta la cosecha). En Asia se generan pérdidas económicas muy significativas.
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Polvo letal: Estados Unidos está contaminando el mundo y nadie quiere hablar de ello

'Polvo letal, hecho en EEUU: las armas de uranio contaminan el mundo' es el título del nuevo libro de Frieder Wagner. En sus páginas, el autor detalla cómo EEUU ha venido contaminando vastos territorios del planeta con sus municiones de uranio empobrecido y cómo élites políticas y militares manipulan los medios.


Sputnik ha tenido la oportunidad de conversar con el documentalista, para acercarles a sus lectores los detalles de su nueva obra.


— Señor Wagner, su libro se centra en las bombas con uranio empobrecido. ¿Qué tiene especialmente de peligroso este tipo de proyectiles?


— La munición de uranio se produce de los residuos de la industria atómica. Si, por ejemplo, usted se dispone a producir una tonelada de combustible de uranio para las centrales nucleares, obtendrá unas ocho toneladas de uranio empobrecido. Es una fuente de radiación alfa, radiactiva y, además, extremadamente contaminante. Requiere ser almacenado en algún lugar, y eso no resulta muy barato.


— ¿Cómo es posible utilizarlo como un arma?


— Hace unos 30-40 años, los ingenieros militares se percataron que el uranio es casi el doble de pesado que el plomo. Si haces de ese uranio empobrecido un proyectil y le das una correspondiente aceleración, atravesaría el blindaje de un tanque en una fracción de segundo, así como muros de concreto o el cemento. Esto, por supuesto, fue un descubrimiento importante. Además, al penetrar la armadura del tanque, se produce mucho polvo, que se incendia a una temperatura de 3.000 a 5.000 grados Celsius, incinerando a la tripulación del tanque.


— Pero el verdadero problema está en lo que sucede después del uso de estas municiones, ¿verdad?


— Exacto. El uranio empobrecido que, como ya he dicho, es una fuente de radiación alfa se quema, al quemarse forman nanopartículas que son 100 veces más pequeñas que los glóbulos rojos de la sangre. De esta manera se crea, diría, una especie de gas metálico que la gente puede inhalar, que contamina el medioambiente y puede ser transportada por el viento, a cualquier parte.


Las personas que lo respiren tienen mayor riesgo de padecer de cáncer. Estas nanopartículas, al penetrar en el cuerpo de una mujer embarazada, superan incluso la barrera que protege al bebé y afectan su desarrollo. Pueden también penetrar directamente al cerebro y llegar a cualquier órgano a través del torrente sanguíneo.


Todo lo que vuela alrededor de la Tierra, tarde o temprano se asienta y, por supuesto, infecta, en particular, el agua potable.


— ¿En qué conflictos se han usado proyectiles con uranio empobrecido?


— Fue utilizado de manera activa durante la guerra de 1991 en Irak. Los militares reconocieron que su volumen total alcanzó las 320 toneladas. Luego, en el curso de la segunda guerra en Irak, en 2003. Entonces su volumen alcanzó ya las 2.000 toneladas. También puede mencionar la guerra en Kosovo, en Yugoslavia, en Bosnia en 1995, durante la guerra en Kosovo en 1995 y después de 2001 en Afganistán, donde todavía se sigue usando.


— El título de su libro afirma "hecho en EEUU". ¿Este tipo de armas es usado solo por EEUU?


— Estas armas fueron desarrolladas en varios países de manera simultánea. En Alemania, también trabajaron en ello, como, por supuesto, en Rusia. Sin embargo, de manera masiva y en una escala tan grande han sido utilizadas solo por EEUU. No obstante, ellos no prestaron mucha atención a los posibles efectos secundarios, como lo fue, de hecho, en el momento del primer uso de las bombas atómicas. Por eso llamé al libro 'Polvo letal, hecho en EEUU'

.
— ¿Cómo pudo demostrar el uso de este tipo de municiones?


— Los serbios nos mostraron los lugares donde se utilizaron. En Irak hablamos con los habitantes del lugar. Viajamos por los lugares de grandes batallas de tanques. Ahí recogimos muestras del suelo y del polvo dentro de los tanques dañados.


Al observar un tanque, se puede decir con seguridad si fue impactado con un proyectil convencional o uno con uranio empobrecido. Las municiones con uranio dejan un polvo que incinera todo alrededor del lugar de perforación.


En todas las muestras del suelo encontrábamos uranio empobrecido, así como uranio-236, aún más radiactivo y contaminante. En la naturaleza es imposible de encontrar, se obtiene solo con la producción de combustible para las centrales atómicas.


Todo esto nos permite decir con certeza que EEUU y sus aliados utilizan bombas de uranio.


— Su libro es una recopilación de las cintas documentales 'Los médicos y los niños irradiados de Basra' (2004) y 'Polvo letal' (2007). ¿Qué pudo ver mientras trabajaba en ellas?


— Aquello fue terrible y sus escenas aún me persiguen en los sueños. Son niños con deformidades que vimos en orfanatos en Basra o Bagdad. Algunos de ellos tenían tales deformidades que casi nada humano se podía ver en ellos. Hay niños nacidos sin cabeza o nariz, ya sea con un ojo o sin ojos, con órganos internos que crecen en una especie de 'bolsa' fuera del cuerpo. Tales criaturas pueden vivir solo unas pocas horas, experimentando un dolor terrible, para luego morir.


— El documental 'Polvo letal' acompaña el libro, pero no se puede ver en la televisión. ¿El canal WDR no ha hecho más encargos? ¿A qué se debe?


— Yo se lo he presentado a WDR, así como al canal ZDF, pero mis propuestas fueron negadas. Entonces hablé con un redactor de WDR, con el cual siempre hice buenos trabajos y tenía buenas relaciones, porque siempre le ayudaba a tener una audiencia dos y tres veces mayor de lo normal. Le pregunté qué pasaba. Y él pensó un poco y me dijo:
"Sí, Frieder, alguien tiene que decírtelo. En WDR creen que ahora es complicado trabajar contigo. Pero lo más importante es que los temas que propones también son complicados. No te puedo decir nada más".


Entonces lo entendí todo. Eso sucedió en el 2005.


— ¿Alguna víctima en Kosovo o Irak ha intentado acudir a los tribunales?


— En Kosovo e Irak hasta ahora no ha habido ningún intento. En estos momentos es Kosovo todo un grupo de abogados trabaja sobre una querella contra la OTAN, porque incluso después de la guerra las personas siguen sufriendo heridas, de enfermedades e incluso mueren.


La incidencia de todo tipo de males relacionados incrementa un 20-30% cada año y sigue en aumento. Así que habrá al menos un intento de poner una demanda.


De los 2.000 soldados italianos desplegados en Kosovo e Irak, 109 sufrieron de cáncer y fallecieron. Eso está probado. Los familiares de 16 de esos soldados fueron a los tribunales y ganaron el caso. Los jueces sentenciaron que el Gobierno o el Ministerio de Defensa debía pagarles una compensación de entre 200.000 y 1,4 millones de euros, dependiendo del caso.
El Ministerio de Defensa alemán niega cualquier relación. No obstante, hemos encontrado que de los 100.000 soldados que han sido desplegados en Afganistán, al menos el 30% muestra algún signo de contaminación nuclear. Los que se casen y tengan hijos corren el peligro de que sus hijos sufran de malformaciones. Y así en varias generaciones, hacia los hijos y nietos de sus hijos.

 

CC0 / Pixabay
18:07 02.04.2019(actualizada a las 18:42 02.04.2019)

Publicado enMedio Ambiente
Domingo, 31 Marzo 2019 06:15

Necesitamos vivir de forma diferente

Necesitamos vivir de forma diferente

Para acabar con nuestra adicción al combustible fósil necesitamos un cambio tecnológico fundamental - pero esto no puede suceder sin cambiar nuestro sistema económico y social.

Las malas noticias sobre el cambio climático siguen llegando: récord de los niveles de calor en Australia en enero, y en Reino Unido en febrero; cada vez más incendios descontrolados; saltos desconcertantes en las temperaturas en el Ártico. La peor noticia de todas es que la brecha entre lo que los científicos dicen que es necesario hacer y lo que proponen las conferencias internacionales sobre el clima sigue creciendo.


En las negociaciones de diciembre en Katowice (Polonia) -la cual, de una forma grotesca, fue patrocinada por el mayor productor de carbón, entre otros- la principal conclusión fue el acuerdo sobre las propuestas para monitorizar las acciones de los gobiernos, aunque en una versión descafeinada. Los delegados no discutieron, ni tampoco mejoraron, los objetivos voluntarios para reducir las emisiones, acordados en París en 2015; los científicos piensan que esto pone a la economía mundial en el camino de un aumento potencialmente desastroso de la temperatura media global de hasta tres grados por encima de los niveles preindustriales. La reunión incluso declinó tener en cuenta el último informe, afinado de forma diplomática, del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, por la insistencia de los Estados Unidos, Arabia Saudí y otros países productores de petróleo.


Katowice fue la última ronda de conversaciones que empezó en Río de Janeiro en 1992, donde se reconoció que el uso de combustible fósil es el principal causante del calentamiento global y que necesita ser reducido. Desde entonces, ha aumentado de forma global en más de un 60 por ciento. Los gobiernos han firmado acuerdos con una mano y han despilfarrado decenas de miles de millones de dólares al año en subsidios al consumo y producción de combustible fósil con la otra.


El primer paso para ocuparse del cambio climático es rechazar la ilusión de que los gobiernos se están ocupando del problema. La sociedad en conjunto debe actuar.


Cómo darle mayor contenido a esa generalización no es tan simple. ¿Deberíamos protestar? ¿Intentar forzar a que los gobiernos inviertan en proyectos de energía renovable? ¿Hacer algo contra las nuevas centrales eléctricas? ¿Centrarnos en la energía comunitaria? ¿Todo lo anterior?


CÓMO EL USO DE COMBUSTIBLE FÓSIL HA LLEGADO A NIVELES INSOSTENIBLES


Para resolver el qué hacer con el cambio climático, la historia es una herramienta inestimable. Un entendimiento del proceso que convirtió a los combustibles fósiles en algo primordial para la actividad económica humana nos ayudará a hacer la transición desde esos combustibles.


La fuerza física concentrada, la fuerza motriz y el calor que pueden derivarse de la quema de carbón fue primordial para la Revolución Industrial de finales del siglo XVIII, y también para la consolidación del capitalismo en el Norte global. Aprovechar la energía del carbón y disciplinar a la mano de obra iban de la mano. Las tecnologías de la así llamada segunda revolución industrial de finales del siglo XIX -turbinas de vapor, redes eléctricas y el motor de combustión interna- multiplicaron el uso de carbón de forma exponencial y produjeron una demanda de petróleo.


Pero fue necesario un cambio enorme posterior en la economía mundial, a mitad del siglo XX, para incrementar el peligro del calentamiento global hasta su nivel actual. El incremento en el uso global de combustible fósil se aceleró en el boom de post-guerra, se paró brevemente después de la crisis de los precios del petróleo de los setenta y desde entonces no ha hecho más que incrementarse. Los científicos de los sistemas terrestres que estudian el impacto de la actividad económica en el mundo natural -de la cual el calentamiento global es un aspecto fundamental- dan al período que arranca a mitad del siglo XX el nombre de "la gran aceleración".


¿Quién o qué exactamente ha consumido todos esos combustibles fósiles? Mayoritariamente, los combustibles son usados por, y a través de, grandes sistemas tecnológicos, tales como sistemas de transporte basados en automóviles, redes de electricidad, sistemas de construcción de ciudades y sistemas militares, agrícolas e industriales.


Analizar estos sistemas tecnológicos -y el modo en que están incrustados en los sistemas económicos y sociales- es la clave para entender el ascenso incesante del uso de combustible fósil, tal y como argumento en mi libro Burning Up: A Global History of Fossil Fuel Consumption (Pluto Press, 2018).


Pensemos en los coches, por ejemplo. Sin duda, el cambio tecnológico ha ayudado a catapultarlos al protagonismo: el motor de combustión interna fue una innovación fundamental. Pero fue necesario el cambio económico y social para hacer de los coches el modo predominante de transporte urbano.


En los Estados Unidos en los años 20, los fabricantes de coches fueron los primeros en automatizar las líneas de ensamblaje e hicieron que los coches pasaran de ser un lujo a un producto de consumo de masas. Inventaron la obsolescencia programada y otras técnicas de márketing y usaron el músculo político para marginar -y a veces sabotear- otras formas de competencia dentro del transporte tales como los trolebuses y las vías férreas.


En el boom de postguerra, el uso de coches en Estados Unidos ascendió a un nivel todavía más alto, gracias una inversión estatal masiva en autopistas. Los barrios periféricos proliferaron: las gentes trabajadoras se mudaron a casas unifamiliares independientes en cantidades sin precedentes, ascendiendo la construcción de casas en Estados Unidos de varios cientos de miles al año en los años 30 a más de un millón al año durante y después de la guerra. La propiedad de casas a través de hipotecas para toda la vida era parte del trato; los jardines delanteros y traseros, y los coches, otra. Otros países ricos -aunque no todos- adoptaron este patrón de desarrollo urbano.


En los 80, algunas ciudades fuera del mundo rico empezaron a sufrir de problemas de tráfico. En Estados Unidos los fabricantes organizaron una resistencia efectiva durante bastante tiempo contra los esporádicos intentos estatales de regular la eficiencia del combustible. Llegaron los coches devoradores de gasolina: en vez de animar a los conductores a usar modelos más ligeros y más pequeños, los productores de coches popularizaron vehículos familiares que fueron clasificados como camiones y, por tanto, tenían permiso por ley para recorrer menos distancia por galón. Las ventas en Estados Unidos de estos coches alcanzaron en el 2000 los 17 millones al año.


Por tanto, aquellos que ahora trabajan en crear ciudades libre de carbono no solo se enfrentan a un elemento tecnológico más inteligente (el motor de combustión interna) sino a las estructuras sociales y económicas que han creado los sistemas de transporte urbano basados en los coches, es decir, esos sillones móviles de metal que consumen mucho combustible.
Los sistemas de transporte basados en el coche son modos extremadamente ineficientes desde el punto de vista energético de llevar a la gente de un sitio a otro. Por ejemplo, Atlanta (Estados Unidos), una ciudad muy diseminada dominada por las casas en las afueras y el transporte en coche, tiene 11 veces las emisiones de gases de efecto invernadero per cápita de Barcelona, la cual tiene una cantidad similar de población, con niveles de salario similares, pero es más compacta, con mejor transporte público y un centro relativamente libre de coches.


En el mismo sentido, la agricultura industrial que consume mucho combustible es un modo ofensivamente ineficiente desde el punto de vista energético de alimentar a la gente y la mayoría de los entornos construidos de las ciudades son formas ineficientes energéticamente de alojar a la gente. Otras áreas de actividad económica -tales como la producción militar y la industria de la publicidad- son destructivas por razones más amplias, y también ineficientes en el consumo de combustible. Tal y como ocurre en el caso del transporte urbano, esos sistemas fueron determinados por relaciones de poder y riqueza, y sigue siendo así.


La magnífica investigación del Instituto de Rendición de Cuentas sobre el Clima ha mostrado que cerca de dos tercios del dióxido de carbono emitido desde la década de 1750 pueden ser rastreados hasta la producción de los 90 mayores productores de cemento y combustible fósil, la mayoría de los cuales siguen activos hoy. La lista más reciente del Instituto incluye en el top ten a Saudi Aramco, Gazprom de Rusia, la Compañía de Petróleo Nacional de Irán, ExxonMobil de Estados Unidos, Pemex de México, Royal Dutch Shell y la Corporación Nacional de Petróleo de China.


Una lista de las compañías que controlan el consumo de combustible fósil -productores de electricidad, consorcios de ingeniería y metales, fabricantes de coches, compañías de construcción, gigantes de la agricultura y la petroquímica- es mucho más larga y más compleja, porque el consumo de combustible fósil está muy integrado en todos los tipos de actividad económica. Pero las relaciones de poder son las mismas.


NO SE TRATA SÓLAMENTE DEL CONSUMO INDIVIDUAL


Ya que la mayoría de los combustibles fósiles son consumidos por y a través de esos grandes sistemas económicos, sociales y tecnológicos, los llamamientos para reducir el consumo individual solo pueden tener un efecto limitado.


Tomemos a los conductores de coches en Atlanta. Viven en el país más rico del mundo y conducen algunos de los coches más energéticamente ineficientes del mundo. Pero están atrapados en un sistema de transporte urbano que hace casi imposible -especialmente para los que tienen hijos- llevar a cabo las funciones más básicas como llevar a los niños al colegio o comprar comida sin un coche. Además, el combustible no solo se consume en sus desplazamientos individuales sino en la fabricación de coches, la construcción de carreteras y aparcamientos, etc.


Desde luego, el consumo atroz de combustibles fósiles y de bienes de consumo es un síntoma de una sociedad enferma. Millones de personas en el mundo rico trabajan muchas horas y gastan el dinero que ganan en bienes materiales en la creencia de que esos bienes les pueden hacer felices. Pero la arraigada alienación de la cual es parte el consumo tiene que ser desafiada por la lucha por el cambio social. Las apelaciones a la moral no son suficientes.


El destino de las recientes propuestas del gobierno francés de incrementar los impuestos sobre el combustible es una historia aleccionadora. Los planes fueron presentados como unas medidas medioambientales. Pero, a pesar de las declaraciones en contra de los comentaristas de derechas, la gente los vio por lo que eran -la última de una larga serie de medidas para imponer políticas de austeridad neoliberales. Esto produjo la revuelta de los "chalecos amarillos" y la propuesta fue retirada.


En el sur global, un enfoque en el consumo individual todavía tiene menos sentido. La mayoría del uso de combustible fósil hecho por la industria, incluyendo los procesos de energía intensiva (por ejemplo la fabricación de cemento y acero) fue trasladado desde el norte global en los años 80 y 90. Fue el boom industrial de China, que está centrado en la producción de mercancías para la exportación al norte global, la que a mitad de los 2000 hizo que el país superase a los Estados Unidos como el mayor consumidor en el mundo de combustibles suministrados comercialmente.


Una investigación en la India ha destacado el papel ínfimo del consumo individual de las personas más pobres. Del incremento en la India de las emisiones de gases de efecto invernadero en las tres décadas que van de 1981 a 2011, sólo el 3-4 por ciento fue debido a la electrificación que introdujo por primera vez a 650 millones de personas, principalmente en el campo, en la red eléctrica. Del resto, la mayoría provenía de la industria y de las poblaciones urbanas más pequeñas.


QUÉ HACER CON LA ELECTRICIDAD


Las redes eléctricas están en el centro del sistema de energía dominado por el combustible fósil. En 1950, su porción en el uso global de combustible fósil era de más o menos una décima parte; hoy, es más de un tercio.


Los sistemas eléctricos, como los coches, fueron una gran innovación de finales del siglo XIX. Su primera fase de desarrollo, que culmina en el boom de postguerra, dependía de grandes centrales de energía, normalmente alimentadas por carbón.


Las centrales son inherentemente ineficientes. Aproximadamente, para cada unidad de energía que producen en forma de electricidad, se pierden dos unidades en el proceso de producción, la mayoría como pérdidas de calor, lo que produce las nubes de vapor que todos vemos salir de las torres de refrigeración de las centrales de energía. La eficiencia media global de las centrales de energía térmicas (es decir, la proporción de la energía del combustible que sale como electricidad) ha aumentado desde principios del siglo XX desde alrededor de un 25-30% al actual 34% para el carbón y un 40% para el gas. Pero nunca podrá aumentar mucho más por razones físicas.


En los años 70, cuando las élites políticas se dieron cuenta de que los combustibles fósiles no eran ni infinitos ni baratos, los ecologistas señalaron a la pérdida de energía en los procesos de conversión como la fuente potencial clave del ahorro. Quemar carbón para producir electricidad, la cual es enviada a la calefacción eléctrica de las casas de la gente, era como “cortar mantequilla con una motosierra”, según afirmó el defensor de la energía sostenible Amory Lovins en el Congreso de los Estados Unidos.


El defendía “estrategias energéticas no invasivas” que combinarían una cultura de eficiencia energética y una transición a las renovables: casas diseñadas y construidas para necesitar el mínimo de calefacción; paneles solares y molinos de viento; atención a los flujos de energía en los sistemas.


Hace más de 40 años, Lovins describía estos como “los caminos que no han sido tomados” por los gobiernos que defendían los intereses corporativos de turno más que el uso sabio de tecnologías energéticas. A pesar de haber descubierto mientras tanto el calentamiento global, estos caminos a menudo siguen siendo ignorados. Esto ocurre con el potencial de ahorro de energía de las tecnologías más recientes, especialmente de los ordenadores conectados en red e Internet.


Estos productos de la “tercera revolución industrial” han hecho posible superar las antiguas redes centralizadas fuertemente dependientes de combustibles fósiles por sistemas descentralizados, integrados, dependientes de múltiples productores de energía. Las mejoras en tecnologías renovables (bombas solares, turbinas eólicas, bombas de calor, etc.) han ayudado.


Pero en las tres décadas que han transcurrido desde que fue descubierto el efecto del calentamiento global, la tecnología de “redes eléctricas inteligentes” apenas ha sido aplicada. En primer lugar, esas redes están gestionadas por compañías cuyo modelo de negocio es vender toda la electricidad posible. Los sistemas de generación distribuida -donde la red extrae electricidad de varias fuentes renovables y las reparte de forma eficiente- les asustan. Las empresas de electricidad descentralizadas comunitarias se ven forzadas a competir en los mismos términos con las corporaciones ya establecidas.


Un breve informe de ingenieros del Imperial College (Londres) afirmaba el año pasado que para sacar la electricidad y los sistemas de calefacción del Reino Unido fuera de los combustibles fósiles se necesitaba un “enfoque integral” coordinado por “una sola organización”. La implicación (que los investigadores no explicaron detalladamente) es que las agencias estatales tienen que coordinar la transición. ¿Qué otra “única organización” podría hacerlo? Y tal estrategia ha sido combatida ferozmente por las “seis grandes” compañías de energía de Reino Unido y sus amigos en el gobierno conservador. Este es un buen ejemplo de cómo el dominio corporativo y el dogma de la “competencia” están bloqueando las tecnologías necesarias para enfrentar el calentamiento global.


¿Y AHORA QUÉ?


No hay respuestas fáciles a la crisis histórica producida por tres décadas de inacción gubernamental en las negociaciones internacionales sobre el clima. Sugeriré tres pasos.
El primer paso es rechazar el discurso producido por estas negociaciones, que los gobiernos tienen la situación bajo control. No la tienen.


El proceso de las negociaciones ha producido y reproducido su propio discurso, desconectado del mundo, en donde 16 de los 17 años más calurosos registrados fueron en los últimos veinte años -y en donde los estudiantes, desde Australia hasta Suecia y Bélgica, hacen huelga por este motivo. Es bienvenido el hecho, en mi opinión, de que los estudiantes no solo estén instando a los gobiernos a declarar una “emergencia climática” -lo cual parece lo mínimo que podrían hacer- sino que también están buscando modos de tomar el asunto en sus manos, exigiendo aprender sobre ciencia del clima.


Los movimientos sociales, las organizaciones de trabajadores y las comunidades preocupadas por el cambio climático podrían adoptar enfoques similares: no solo exigiendo acciones del gobierno sino también adquiriendo el conocimiento para guiar la acción colectiva por nosotros mismos; no solo exigiendo “new deals verdes” legislativos sino bloqueando los proyectos corporativos de consumo intensivo de combustibles fósiles y desarrollando nuestras propias tecnologías post-combustibles fósiles. Ya existe una rica historia de estos dos tipos de acciones -desde las protestas contra el fracking o contra el oleoducto de Dakota Access a los proyectos de energía comunitaria y las iniciativas de “transición justa” en los lugares de trabajo- desde la que partir.


Un segundo paso es rechazar las soluciones técnicas falsas que oscurecen la realidad: que para abandonar los combustibles fósiles necesitamos un cambio económico y social; necesitamos vivir de forma diferente.


El enfoque actual en los coches eléctricos autónomos es un gran ejemplo de esto. La tecnología de los coches eléctricos probablemente no reducirá gran parte de las emisiones de carbono, y podría no reducirlas en absoluto, a menos que la electricidad sea generada completamente por renovables. Y mientras países como Alemania y España han dado el paso importante de aumentar la proporción de energía generada por renovables de un quinto a un cuarto, la parte realmente difícil -crear sistemas casi o completamente renovables- todavía queda por hacer.


Una posibilidad más atractiva es que las ciudades se conviertan en lugares donde la gente viva con sistemas de transporte mejores, más saludables y no dependientes de los coches. Tecnologías como los tranvías y las zonas peatonales y las infraestructuras para el uso de las bicicletas pueden ayudar. La función social principal de los coches eléctricos, por el contrario, es preservar los beneficios de los fabricantes de coches. ¿Por qué ayudarles?


Tales cambios en el transporte urbano -sustituir un sistema tecnológico por otro- significan romper la resistencia de los centros de poder y riqueza (productores de combustibles fósiles, productores de coches, constructores de carreteras, etc.) que se benefician de ellos.


Lo mismo ocurre con otros sistemas tecnológicas. Rehacer la relación entre el campo y la ciudad, desplazar la infraestructura de construcción urbana del actual modelo de consumo de energía intensivo -que acabaría con la construcción de consumo intensivo de energía de casas que desperdician calor- significa romper la resistencia de los agentes inmobiliarios, de las compañías de construcción y de sus amigos en todos los niveles del gobierno. Ir hacia redes eléctricas descentralizadas, completamente integradas, significa romper la resistencia de las compañías eléctricas actuales.


Tales cambios, que combinan un cambio tecnológico, social y económico, son el tercer paso hacia el cambio. Estos cambios, por su parte, apuntan hacia transformaciones más profundas de los sistemas social y económico que respaldan los sistemas tecnológicos. Podemos imaginar formas de organización social que sustituyen el control corporativo y estatal de la economía, avanzar un control colectivo y comunitario y, lo que es crucial, en el cual el trabajo asalariado -un punto central del capitalismo centrado en el beneficio- es superado por tipos de actividad humana más valiosos.


Una transformación social semejante -una ruptura con un sistema económico basado en el beneficio y una ruptura paralela con la política basada en la falsa premisa de que el “crecimiento económico” equivale al bienestar humano- ofrecería la base más sólida para el tipo de cambios en los sistemas tecnológicos que se necesita para completar el abandono de los combustibles fósiles.


El hecho de que los movimientos obreros y sociales hayan aspirado a tales transformaciones durante dos siglos o más y que no los hayan conseguido todavía sugiere que no hay una forma sencilla de hacer esto. Y no intento ofrecer fórmulas triviales para el éxito. Pero entender que el cambio tecnológico es interdependiente del cambio social y económico, y que deberíamos resistir la tentación de pensar en ello de forma separada, es crucial.

Por Simon Pirani*
Traducción: Cristopher Morales

publicado
2019-03-30 07:00:00

*Simon Pirani es autor de Burning Up: A Global History of Fossil Fuel Consumption, y profesor visitante en el Instituto de Oxford para Estudios Energéticos.
El artículo original fue publicado en Roar Magazine.

 

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Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 30 Marzo 2019 06:50

Greta

Greta

A Greta Thunberg le ha llegado muy temprano la hora de su estigmatización. A los 16 años. Desde que la semana pasada en más de mil ciudades del mundo una cantidad incalculable de estudiantes secundarios se pusieron sobre sus hombros la lucha para detener el cambio climático, comenzó en los grandes medios de Europa una campaña de ridiculización que puede entenderse como el primer caso de bullyng global. Su víctima es esa adolescente sueca que fue diagnosticada pasados sus diez años con el síndrome de Asperger, que según ella misma relató en una charla TED con un enorme auditorio siempre fue muy callada, muy solitaria, una persona que sólo hablaba cuando era estrictamente necesario. Con voz siempre pausada y meditando palabra por palabra, dijo en esa charla mirando a las butacas: “Por eso estoy hablando hoy aquí. Porque es estrictamente necesario”. Fue a los 14 años que en rigor consideró estrictamente necesario hablar ante multitudes, ante auditorios como el Parlamento Europeo o el Foro de Davos, porque fue entonces que hizo, digamos, su comprensión histórica: si su generación no actuaba ya, si ellos, que serán adultos cuando este planeta ya no sea viable, no salen ya a las calles, están pactando con su propia falta de futuro. 

Según todos los diagnósticos científicos, las emisiones tóxicas deben empezar a reducirse ahora, no “dentro de poco” o en “próximamente”, sino ya, porque los tiempos no dan. Esta semana 20.000 científicos de todo el mundo adhirieron al movimiento Viernes por Futuro, el que nuclea a los secundarios de más de cien países, cuyo primer gran paso fue dado el 15 de marzo. “Los jóvenes tienen razón”, fue el título del documento de adhesión. El cambio climático provocará desastres y desequilibrios de ecosistemas de una manera irreversible y sin antecedentes en miles de años. Cuando hace dos años Greta comprendió eso, decidió hacer huelga, a los 14. Empezó sola. Faltaba a clase todos los viernes, en protesta por la falta de decisiones políticas mundiales que paren el cambio climático.


Y lo que hace dos años fue apenas la actitud decidida de una niña que había comprendido que era su derecho y el de sus hijos y nietos vivir en este planeta, hoy es un fenómeno global. Los grandes medios lo acallaron, como callan todo lo que les resulta incómodo o amenazante. Pero fue en mil ciudades que bajo el liderazgo de Greta Thunberg miles y miles de adolescentes salieron a marchar para que sus gobiernos tomen medidas en relación a las emisiones tóxicas, que es lo mismo que decir que debe detenerse entre otras cosas la producción a gran escala en bosques, selvas, desiertos. Que el sistema no puede seguir acelerando la extinción de especies porque la humana también es una de ellas.


Los medios no sólo callaron. Cuando a través de las redes el movimiento Viernes por Futuro se hizo visible, comenzaron un ataque simultáneo de ridiculización y degradación de la figura de Greta. La mostraron comienzo una banana: en Suecia no hay bananas de modo que la foto era una denuncia de que Greta estaba comiendo una banana gracias al combustible usado en el transporte a su país de una fruta tropical. La mostraron con sus perros: indicaban así que si los perros comen carne, Greta tampoco es consecuente en eso. Quizá el ataque más degradante lo virtió Le Figaro, a través de un comentario no filtrado y dirigido directamente al síndrome de Asperger de Greta: alguien opinó que era “una vergüenza ver a tantos jóvenes dejarse conducir por una zombie”.


La voz de Greta no logra todavía perforar el cerco de silencio con una lógica rasante, directa y áspera, como ella, que en el Parlamento Europeo dijo “sé que no les gusta que yo esté acá. A mí tampoco me gusta que ustedes estén acá, porque no han hecho los deberes. Nosotros sí hemos hecho los deberes. Hemos leído los informes científicos. Lo que pedimos es que le hagan caso a la ciencia, porque cuando nosotros seamos adultos será tarde”.


El movimiento Viernes por Futuro encarna en una generación que hace su entrada a la política por ese costado vital y poderoso. Es con sus cuerpos que lo gritan, lo piensan, lo reclaman. Sus cuerpos tienen derecho al hábitat. Y advierten, con mucha más claridad y precisión que las otras generaciones, la gravedad límite de este momento. Ellos son una pata más de la resistencia global al modelo tanático que nos avasalla.


El poder de las finanzas, de los transgénicos, de las patentes, de los buitres, en fin, el ala más dura de la derecha que puso su pata roñosa sobre tantos territorios, niega el cambio climático. Para Trump es una mentira de la izquierda. Y es en esa clave de resistencia al efecto de irrealidad del que se vale la derecha que hay que leer este inédito movimiento liderado por esa niña de trenzas rubias que toma por literal lo literal: o se actúa ahora o no habrá lugar seguro en la Tierra para que los que hoy tienen quince años vivan sus vidas y tengan sus hijos, y continúen así con la posta de la especie.


La política de la derecha global trae la muerte en muy diversas formas, pero siempre la muerte. En guerras o en hambrunas, en catástrofes naturales, en tiros por la espalda como los que diariamente reciben líderes sociales en Perú y en Colombia. Esos hombres y mujeres, muchos de pueblos originarios, están muertos por defender los recursos naturales. Es la misma lucha que la de Greta Thunberg, pero desde otra región y otra línea histórica. El reclamo es el mismo en un fondo no demasiado profundo. Quieren vida. Vivir. Quieren lo necesario y suficiente para que la vida sea posible. Quieren el equilibrio indispensable para vivir. Este es el marco macro bajo el cual transcurren nuestras propias y asombrosas circunstancias nacionales. No cuesta mucho comprender que hay un poder feroz encaramado en la cima tan alta que nos es indescifrable, y que hacia abajo mueve los hilos para que nada detenga la muerte. Y también hay que advertir, con cierta esperanza, que hay sincronías históricas no menos asombrosas, y que la resistencia al proyecto de muerte crece y se nutre de fenómenos impensados. Greta y sus congéneres ya son un nuevo actor global que aporta su enorme grano de arena a la lucha por el proyecto de la vida. Greta es un síntoma de la regeneración de la vida.

 

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De la Minga del Cauca a la Minga Nacional

El 27 de marzo, luego de 18 días de desarrollo de la “Minga por la defensa de la vida, el territorio, la democracia, la justicia y la paz” con epicentro en el departamento del Cauca y el suroccidente del país, la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), acompañada por múltiples organizaciones del país realizó un llamamiento a la “Minga Nacional por la defensa de la vida, los territorios y la paz”, ¿Cuáles son las implicaciones de este nuevo ejercicio a nivel nacional? ¿Logrará dar un aire a la Minga del suroccidente? ¿Qué pasará con el paro nacional previsto para el 25 de abril?


Tras más de 18 días de Minga ininterrumpida y más de 15 días del cierre de la vía Panamericana por parte de no menos de quince mil personas, el levantamiento social liderado por el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric)* tiene un balance confuso y un desenlace difícil de prever.


En territorio es evidente la potencia de las comunidades a la hora de movilizarse; sorprende, asimismo, que sin una agenda preparada con encuentros previos que llamarán a múltiples sectores a discutir y así lograr una preparación de la movilización con visión integral y de largo plazo, la Minga avance con un escalonamiento de lo regional a lo nacional, que con el llamamiento de la Onic es inocultable. Sin embargo, aún no se alcanza a ver un cuerpo social y político que jaquee al gobierno de Duque, pues muchos sectores –incluidos los indígenas– tenían previsto un paro nacional para el 25 de abril (ver recuadro), lo que genera que la potencia de la Minga tenga límites y no aglutine a toda los movimientos sociales, menos al llamado país nacional, pues las razones de la movilización, sus objetivos y métodos aún no permean al conjunto del país.


Breve balance de la Minga hasta el momento


El ambiente en el departamento del Cauca cada día se caldea más, producto de la parálisis de la vía Panamericana, lo que genera conflictos con los sectores económicos de la región que días atrás –25 de marzo– se reunieron con el Centro Democrático y abrieron discusiones en torno a la “concentración de tierras por parte de los indígenas” así como sobre “la protección de la propiedad privada”, discusión que seria llevada al Congreso de la República para ser sustentada por la bancada uribista, que no ahorró palabras para asegurar que la Minga “está infiltrada por actores al margen de la ley”, estigmatizando, deslegitimando y criminalizando a los indígenas y campesinos que están movilizados.


Alzamiento indígena que reclama negociación directa con el jefe de Estado, la que al ser negada ha llevado la negociación a un callejón sin salida que no permite prever un desenlace próximo. Puja entre fuerzas sociales y el poder tradicional que domina en el país, que se ve atravesado por la confrontación directa entre quienes bloquean el paso normal de vehículos y las fuerzas armadas del establecimiento, con un saldo hasta ahora de decenas de heridos y no menos de 8 muertos. Como siempre, los reclamantes son los que sufren la mayoría de víctimas. Alrededor de esta confrontación, una ofensiva insurgente encabezada por fracciones de las Farc rearmada turbia el panorama de la región, en especial en los municipios de Caloto, Toribio, Santander de Quilichao, Miranda y Morales.


Tras siete días de negociación y tras la suspensión de la mesa por la retención de un militar infiltrado en las protestas, e identificado como tal por la guardia indígena –que posteriormente sería entregado en perfecto estado de salud–, no se ha logrado llegar a un acuerdo, pues ante la exigencia del cumplimiento de los más de 1.500 acuerdos incumplidos por parte del Estado con los pueblos indígenas y los campesinos del Cauca –que implican erogaciones por cerca de 4,5 billones de pesos–, el establecimiento se mantiene en la posición de no negociar más allá de lo establecido en el Plan Nacional de Desarrollo, donde estipulan 10 billones de pesos para los indígenas del país: así mismo, en cuestión de tierras, la Minga exige alrededor de 40 mil hectáreas mientras que el gobierno apenas ofrece 1.500.

Una confrontación de fuerzas reafirmada por parte del establecimiento el 28 de marzo, a través de una alocución presidencial, en la cual Duque reafirmó lo exigido hasta ahora para integrarse a la mesa de negociación: hasta que no desbloquen la vía no se trasladará al Cauca. La respuesta de los indígenas no tardó en llegar, y anunció la decisión de diversidad de pueblos indígenas de empezar de inmediato una Minga nacional: pueblos indígenas Pastos, Quillacingas, Ingas Kamentsa, Pijaos y otros empezaron de inmediato a movilizarse.


Llamamiento a la Minga Nacional propuesta por la Onic


En Bogotá, un día antes de la alocución presidencial, y como parte de la presión indígena para el buen desenlace de este conflicto, el 27 de marzo, la Organización Nacional Indígena de Colombia en rueda de prensa hizo el llamamiento a la “Minga Nacional por la defensa de la vida, los territorios y la paz”, llamamiento que invita a impulsar lazos de unidad entre todos los pueblos indígenas, así como a diversos sectores como afrodescendientes, campesinos, sectores populares, ambientalistas, estudiantes, para defender la vida.


Para sustentar su llamado, dirigentes de la Onic realizaron un ligero diagnóstico de contexto político indicando que estamos atravesando por una crisis consecuencia de la agudización del “modelo económico, social y político que continúa y acrecienta la acumulación de riqueza en pocas manos y aumenta la brecha de la desigualdad social”, producto del ascenso de la derecha en la región y en el país, que implican la gestación de guerras para despojar los territorios, violando derechos humanos y atacando las autonomías de los pueblos.


Frente al análisis de nuestro país y el gobierno de Duque, evidencian que hay un alto índice de líderes y lideresas asesinados/as en Colombia con un total de 584 casos entre el 1 de enero de 2016 y el 9 de febrero de 2019, de los cuales más del 50 por ciento pertenecen a pueblos indígenas y afrodescendientes. Cuestionan, de igual manera, el modelo del gobierno actual por su ataque directo a la Jurisdicción Especial para la Paz –JEP–, el rompimiento de diálogo con la insurgencia del Eln, el desconocimiento de los escenarios de dialogo pactados por el Estado con el movimiento social, la militarización de la vida, el impulso de un plan de desarrollo que atenta contra los derechos de salud, trabajo, educación, así como la intensificación del modelo extractivista que destruye los páramos, ríos, boques, vida y existencia de los pueblos.


Ante esto proponen juntar esfuerzos, unir luchas y actuar conjuntamente para “defender la vida, los territorios, la autonomía, el agua, los derechos humanos y los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, las garantías democráticas”, impulsando una Minga Nacional (movilización) de carácter político para confrontar al gobierno en el mes de marzo, confluyendo en el mes de abril en el Refugio Humanitario.


Estos son los temas propuestos por la Minga Nacional:


• Defensa de la vida, la paz y los derechos humanos.
• Defensa de los territorios para la vida.
• Defensa de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.
• Acuerdos incumplidos con el movimiento social colombiano.
• Posicionamiento político y exigibilidad frente Plan de Desarrollo 2018-2022.


Esta propuesta de Minga Nacional trae algunas preguntas para analizar: si el conjunto del movimiento social colombiano se adhiere a este llamado, como coyuntura óptima para impulsar los reivindicado por los indígenas y hacer cumplir las propias, ¿Hasta dónde están dispuestas a llegar las organizaciones indígenas para hacer cumplir todas las exigencias de los demás sectores? ¿Cuál va a ser el escenario de coordinación de esta Minga Nacional? Si lo que se desea es consolidar la unidad. ¿por qué no se ha propuesto un escenario de encuentro que aglutine al conjunto del movimiento social para escuchar de una manera horizontal todas las propuestas y agendas existentes? Al impulsar la Minga Nacional ¿seguirá siendo el Cauca el epicentro de negociación con el gobierno nacional? De ser así ¿esto implicaría que la mesa del Cauca debe cerrarse y por tanto abrir una nueva con negociadores de todos los sectores?


Retos y proyecciones para el conjunto del movimiento social


Aunque estos impulsos de movilización, gestados desde los pueblos indígenas deben ser valorados y apoyados por el conjunto del movimiento social, es necesario que se profundicen las discusiones y debates al interior de estas propuestas pues con más organización y coordinación seguramente este momento estaría posibilitando el encuentro de todas las inconformidades y movilizaciones en una sola agenda, superando así la persistente dispersión que la caracteriza.


En esta lógica, de dispersión y ausencia de coordinación efectiva, hay que ganar consciencia que las luchas parciales, cada una por su lado, no lograrán el o los propósitos que las animan. Una plataforma social común en lo nacional, con funcionamiento simultáneo por diversas regiones del país, es un reto indispensable de encarar, donde el afán de protagonismo, las urgencias particulares, las prioridades políticas, etcétera, den paso a una reflexión y accionar común, con un plan de gobierno alternativo que le evidencia al conjunto nacional que sí existe otra forma de vivir, de construir economía, realizado desde las mayorías y con beneficio para el conjunto social.


Posdata. La paradoja caucana


Vale la pena decir que lo problematizado en el artículo Minga indígena y popular. Retos y aprendizajes: El sur occidente colombiano intenta poner freno al gobierno de Duque, ¿Lograrán sus objetivos?, donde se cuestionaban diferentes aspectos de la realidad de los movimientos sociales en Colombia, entre ellas su perspectiva y valoración del poder en la política actual, queda reflejada con la actitud de la dirigencia del Cric en cabeza del hoy senador Feliciano Valencia, quien se negó a brindar información a nuestro medio sosteniendo que: “si quieren información vayan al Cauca”. De igual manera, ha sido imposible encontrar alguna entrevista con consejeros que se encuentran en la Minga.


Actitud que refleja, o su prepotencia o su errada valoración de los medios de comunicación alternativos, actitud explicativa de la dificultad reinante en el movimiento indígena para construir con ellos agendas comunicativas comunes, como lo ha propuesto nuestros medio desde años atrás.


Actitud displicente con medios alternativos que cambia de manera sustancial al tratarse de las plataformas oficialistas (Caracol, RCN, El Tiempo, El Espectador, Semana), en las cuales identifican al poder real. Pareciera ser que los medios populares solo son útiles para que cubran espacios y agendas a las cuales no concurren los medios oficiosos. Vaya paradoja y vaya sentido de la comunicación.


Toda una paradoja caucana, pues desde el Cric siempre se escucha el malestar por la desinformación que generan los medios del establecimiento, los cuales tergiversan información y mienten ante la realidad, pese a lo cual siempre son privilegiados para entregarle información.

Notas


*A la que se sumaron de inmediato los indígenas agrupados en el Consejo Regional Indígena de Caldas (Cridec), Consejo Regional Indígena del Huila (Crihu), Organización Indígena de Antioquia (OIA), así como los campesinos del Proceso de Unidad Popular del Suroccidente Colombiano (Pupsoc), el Coordinador Nacional Agrario (CNA), Comité de Integración del Macizo Colombiano (Cima) y distintas organizaciones sociales, ambientales y populares de esta parte del país.

Ver artículo en: https://www.desdeabajo.info/colombia/item/36420-minga-indigena-y-popular-retos-y-aprendizajes-el-sur-occidente-colombiano-intenta-poner-freno-al-gobierno-de-duque-lograran-sus-objetivos.html


Fuentes consultadas


https://www.onic.org.co/comunicados-onic/2884-llamamiento-minga


https://www.onic.org.co/minga/2879-organizaciones-sociales-defensoras-de-los-derechos-humanos-academicos-democratas-humanistas-y-lideres-politicos-exigen-al-presidente-de-colombia-ivan-duque-marquez


https://www.youtube.com/watch?v=zK7xaIOLd8A


https://www.semana.com/nacion/articulo/cauca-cinco-atentados-en-menos-de-12-horas/606941


https://www.semana.com/nacion/articulo/cinco-puntos-por-los-cuales-se-hace-tan-complejo-que-haya-humo-blanco-en-el-cauca/606965

http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/tolima/regional/430950-indigenas-del-tolima-se-unen-a-minga-nacional-de-reclamacion?fbclid=IwAR3DhpKjchuUqbJYUIDtfJI-WjeBPV6gbPt8mTWqCYkTQifp05WK9nuNFMg

https://www.semana.com/nacion/articulo/la-minga-no-se-rinde-ahora-convocan-a-los-indigenas-de-todo-el-pais-para-que-se-unan-al-paro/607041


 Recuadro


Entrevista a Jimmy Alexander Moreno, vocero Cumbre Agraria Campesina Étnica y Popular.

El movimiento social y la Minga.

desdeabajo (da). Los días 9 y 10 de febrero, se realizó en la ciudad de Bogotá el Encuentro Nacional de Organizaciones Sociales y Políticas, el cual concluyó con el llamdo a la realización de un paro nacional para el 25 de abril, ¿qué fuerza podrá tener este paro nacional si el movimiento indígena encabezado por el Cric dio un impulso de movilización un mes antes de lo previsto?


Jimmy Moreno (JM). Bueno, ese escenario lo hemos venido valorando, entendiendo la fuerza generada por el proceso de la Minga por la defensa de la vida y el territorio. Entonces, lo que hemos acordado es que estamos en una dinámica en la cual se ha venido avanzando sobre el marco de movilizaciones que están convergiendo sobre una apuesta de país, en donde hemos definido unas líneas temáticas como la defensa de la vida, garantías a los derechos humanos, cumplimiento de los acuerdos incumplidos por parte del Gobierno, en contra el Plan Nacional de Desarrollo, entre otros temas que estamos agitando en todos los procesos de movilización.


Entonces, sobre ese marco, el escenario de paro camina con base en las acciones que definimos a principios de marzo y que tendrá un primer momento de articulación nacional hacia el 25 de abril, entendiendo que muchos procesos entrarían en un momento de desgaste, pero vendrían otros procesos que se suman, por ejemplo están los demás procesos de la Cumbre Agraria, el movimiento sindical, dignidades agropecuarias, entre otros, que estamos apostándole hacia ese marco del 25 de abril para hacer una acción nacional que hemos llamado “Refugio Humanitario”.


da. ¿Quiere decir que en el marco de la Minga Nacional el movimiento campesino no saldría con toda su fuerza?


JM. Lo que hemos conversado con los indígenas es que vamos a acompañar y nos solidarizamos con el escenario de Minga, y si hay posibilidades en algunas regiones de sumarnos pues no nos negamos a eso, pero nosotros tenemos el impulso para continuar en ese ejercicio de movilización hacia finales de abril, para llevar ese escalonamiento de las jornadas de movilización. Sobre esa base vamos moviéndonos, aunque vamos haciendo lecturas conjuntas de acuerdo a como avance la coyuntura y todo el escenario de movilización.


da. En los puntos que plantea la Minga se articulan múltiples agendas, por ejemplo, puede verse desde exigencias por la implementación del acuerdo con las Farc hasta la exigencia por el reconocimiento del campesinado como sujeto de derechos, ¿Hasta donde creen está dispuesto a llegar el movimiento indígena para hacer cumplir las reivindicaciones de los otros sectores?


JM. Bueno, eso es un poco lo que le planteaba, es decir, tenemos una agenda de país en la cual todos estamos de acuerdo, pero por distintas visiones políticas, distintas apuestas, no logramos encontrar un escenario de movilización, pero entendemos que todos compartimos casi que los mismos criterios políticos. Entonces, sobre esa base creemos que es importante recoger todos esos escenarios y hemos visto que el Cric y la Onic siempre han estado abiertos a invitar a que el movimiento social acompañe sus movilizaciones y, por ejemplo, esta vez en el suroccidente del país están movilizados el Congreso de los pueblos-CNA, Marcha Patriótica, Fensuagro, Pupsoc y otros movimientos campesinos que se han articulado a esa agenda del movimiento indígena, lo que favorece el fortalecimiento de la movilización y de la misma estructura de unidad. Entonces, sobre esa base estamos mirando el escenario nacional, cómo convergemos en líneas políticas, pero entendiendo que la movilización va a ser escalonada.

da. Teniendo en cuenta la lógica de incumplimientos a los acuerdos firmados con organizaciones y con la misma implementación de los acuerdos con las Farc, el conjunto del movimiento social se encuentra en un espiral de negociación-movilización-incumplimiento-movilización-renegociación, ¿cómo se puede negociar de una manera diferente con este Gobierno, sin volver a caer en lo mismo?


JM. Digamos que los acuerdos que se han firmado desde el movimiento estudiantil, sindicatos, Cumbre Agraria, movimiento indígena, afros, camioneros, entre otros sectores, son valorados como algo no valido por parte del gobierno Duque; entonces, sobre esa base creemos que es a través de la movilización permanente con las cuales podremos obligar al Gobierno a que cumpla lo acordado.


Por ejemplo, con la Cumbre Agraria tuvimos un primer escenario de sentarnos con la ministra del Interior, e hicimos una agenda para volver al escenario de negociación en la Mesa Única Nacional, pero no podemos volver a caer en esa discusión técnica, sino que entendemos que debemos dar una discusión más de fondo y más política, pero es a través de la calle y la organización social que podemos avanzar en esos procesos de negociación.


No vemos otra forma de realizar lo acordado; el gobierno ha mostrado poca voluntad y además a mostrado su talante guerrerista, entonces estigmatiza, criminaliza la protesta, da un tratamiento militar a la movilización. Ante esta realidad es que nosotros decidimos fortalecer nuestros procesos organizativos, fortalecer la movilización social permanente, y también generar mecanismos de autoprotección, por lo cual avanzamos en los temas de guardias campesinas, indígenas y cimarronas, como mecanismo de protección y defensa de los territorios.


Pero también hacemos una reflexión: que si bien desde lo político y lo reivindicativo tenemos unas agendas y mecanismos de negociación con el gobierno, nuestra apuesta, desde nuestra visión de poder, va mucho más allá. Entonces, sobre esa base, estamos reflexionando en cómo avanzar en el fortalecimiento de nuestros gobiernos propios en los territorios y así consolidar nuestra propuesta de país desde nuestras visiones, que van más allá de seguir en el ciclo de movilización y generar negociaciones.

 

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Las grandes petroleras gastan mil millones de dólares para bloquear medidas contra el cambio climático

ExxonMobil, Shell, Chevron, BP y Total no escatiman esfuerzos para obstruir los objetivos de los Acuerdos de París. La ONG británica InfluenceMap desvela en un informe la verdadera agenda de las grandes empresas petroleras.


Blanquean su imagen corporativa con amplios programas de responsabilidad social corporativa. O con proyectos innovadores en energías renovables inmersos en sus fundaciones. Aunque, en realidad, despliegan millones de dólares a la pervivencia de los combustibles fósiles. Es decir, a mantener o expandir el calentamiento global.


Siguen el argumentario de El Gatopardo, la novela de Giuseppe Tomasi di Lampedusa. Aquel que pregona “cambiarlo todo para que nada cambie”. Un reciente estudio de InfluenceMap así lo atestigua. Las cinco grandes firmas petroleras que gobiernan el tortuoso mercado energético (de crudo y gas, esencialmente) destinaron a lo largo de 2018 casi 200 millones de dólares -el estudio habla de 153 millones de libras- a retrasar, controlar o bloquear cualquier iniciativa diseñada a combatir el cambio climático.


ExxonMobil, Shell, Chevron, British Petroleum (BP) y Total no dan puntada sin hilo. Hacen suyo el proverbio castellano de “ni un mal gesto, ni una buena acción”. Pura imagen. El informe asegura que estas petroleras se han gastado desde los Acuerdos de París de 2015 más de 1.000 millones de dólares en estrategias de lobby, que han hecho coincidir con campañas de lavado de imagen a favor de las energías limpias. Entre otras, Climate Action 100+, un programa de medidas contra el cambio climático que incorporó a las mayores firmas privadas del mundo.


Entre sus actos de influencia más reseñables, los expertos de esta institución sin ánimo de lucro británica, que enfoca sus objetivos filantrópicos a desenmascarar a las corporaciones que actúan en el sector energético y a defender la causa contra el calentamiento global, destacan el uso de las redes sociales.


Por ejemplo, emplearon 2 millones de dólares en campañas en Facebook e Instagram para promover los supuestos beneficios de que los combustibles fósiles ocupen un lugar aún más destacado en el mix energético global -en detrimento de las renovables- durante las elecciones de mitad de mandato (Midterm) de noviembre pasado en EEUU.


Su misión es de una innegable nitidez. Ganarse el favor del nuevo poder legislativo. Al fin y al cabo, cada cuatro años, en estos comicios, se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes, una tercera parte de los cien senadores y 36 de los 50 gobernadores de la Unión. Y conviene tener en perfecto estado de revista los servicios de lobby en el paraíso del poder soterrado y en el mercado más importante del mundo. Dentro de una acción global orquestada para debilitar las agendas de reformas favorecedoras de las energías renovables de los gobiernos que avanzan hacia la consecución de los Acuerdos de París.


Entre las que ocupan un lugar destacado las críticas a lo que consideran, sin complejos, un exceso regulatorio en su industria, que -aducen- les resta dinamismo, les reduce los beneficios y les ocasiona multimillonarios gastos anuales por requerimientos legales.


Inversiones multimillonarias en gas y petróleo


Los botones de muestra que ofrece el informe son más que relevantes. BP donó 13 millones a una campana, a la que también se sumó Chevron, que logró frenar la imposición de una tasa al carbón en el Estado de Washington. Un millón de los cuales se destinó a publicidad en medios. Edward Collins, uno de los autores de la investigación de esta ONG, hace hincapié en la banalidad de la estrategia de las big five.


“Sus marcas corporativas revelan claros apoyos públicos hacia el combate del cambio climático, pero sus acciones de lobby van en la dirección contraria. Abogan por soluciones de bajas emisiones de CO2 mientras aumentan sus inversiones y gastos hacia la expansión del negocio de los combustibles fósiles”. Después de los Acuerdos de París de 2015, de los que se salió EEUU por designación expresa de Donald Trump, las compañías de petróleo y gas dieron su apoyo a la paulatina supresión del carbón como fuente de energía y formalizaron la Iniciativa Climática del Petróleo y del Gas para impulsar medidas voluntarias que redujeran la polución por emisiones fósiles.


En 2019, los desembolsos presupuestados en planes de inversión para la extracción de gas y petróleo de estas cinco grandes petroleras se incrementarán hasta los 115.000 millones de dólares, de los que sólo el 3% irán a proyectos de bajas emisiones. Shell y Chevron se apresuraron a criticar el contenido de InfluenceMap.


Con argumentos como que “no hacen apología” de sus contactos con legisladores o reguladores, redoblando su respaldo a los Acuerdos de París y a sus objetivos medioambientales, o apelando a la transparencia de sus iniciativas de reducción de gases que provocan el efecto invernadero o a su compromiso con las energías limpias para lograr que el clima no rebase los 1,5 grados centígrados en 2050 en vez de los 2 grados establecidos en la capital francesa.


Los expertos de esta institución ponen como modelo de buen gobierno corporativo la decisión del fondo soberano noruego, que mueve más de un billón de dólares en activos globales a los que exige -entre otros propósitos- un demostrado compromiso con el medio ambiente. Motivo por el que ha sacado de sus carteras de inversión a compañías dedicadas a la exploración o a la extracción de petróleo.


Un proceso de desinversiones que el Ministerio de Finanzas de Noruega, dueño del fondo del que se nutren las pensiones de las personas en edad de retiro, ha instaurado también en Norges Bank, entidad que sólo financiará con las petroleras proyectos de energías renovables o que aceleren la transición hacia las energías limpias. “Tenemos 11 años para parar el caos climático.


No podemos encontrar justificación alguna en que las petroleras se opongan a regulaciones exigentes y a sanciones duras de sus negocios con elevadas emisiones de CO2 a la atmósfera”, dice Jan Erik, CEO de Storebrand Asset Management, la firma privada de activos más importante de Noruega. Y eso incluye “rechazar todo intento de la Administración Trump de diluir las avalanchas regulatorias en el sector para promover la reconversión industrial hacia las energías renovables e impedir la proliferación de iniciativas de influencia entre bambalinas el Capitolio -sede de las dos cámaras del Congreso- y en la Casa Blanca.


La industria petrolífera se acomoda con Trump


El lobby petrolífero se instaló de inmediato en el Despacho Oval tras el triunfo de Trump. Hasta lograr estabilizar el precio del barril en los más de dos años de su mandato entre los 45 y los 65 dólares por barril. En cumplimiento del complejo equilibrio de intereses geoestratégicos entre países productores y consumidores de crudo.


En detrimento de los grupos de presión de las renovables que afloraron a la vera de Barack Obama. Encabezado -el del oro negro-, por Scott Pruitt, al frente de la Agencia de Protección Medioambiental desde la andadura presidencial de Trump. Y del que han salido voces como la de Harold Hamm, el multimillonario magnate del fracking -una técnica de extracción del crudo a partir de esquistos bituminosos y a través de procesos de pirólisis, hidrogenación o disolución térmica- que nunca ha tenido reparo alguno en avisar a la OPEP, desde entonces, de que “podrían matar” a la industria petrolífera si el cártel trata de encarecer artificialmente el mercado. O, mejor dicho, de calentar sin su consentimiento los precios. En un aviso beligerante sin precedentes en la historia de la poderosa organización que lidera Arabia Saudí.


El del petróleo es un lobby que ha aterrizado de nuevo en Washington con intención de quedarse. Al menos, durante el periplo presidencial de Trump. A pesar de su promesa de “drenar la ciénaga” de grupos de presión próximos a la Casa Blanca, cuando aún se jactaba de ser la auténtica voz contra el establishment, el enemigo de los Clinton y del poder establecido. O de la salida de su gabinete del ex secretario de Estado, Rex Tillerson, antiguo consejero delegado de Exxon Mobile.


Porque, pese a su volatilidad derivada del recorte de cuotas de la OPEP, por un lado, y de la disminución de la demanda por la pérdida de fuelle de la economía global, por otro, el barril de crudo está a punto de firmar su mejor trimestre desde 2002, tras rozar los 40 dólares a mediados de diciembre. Una escalada del 32% desde el inicio de 2019 que ha catapultado su cotización, en EEUU, por encima de los 60 dólares.


Catherine Howarth, ejecutiva jefe de ShareAction, organización que promueve inversiones con responsabilidad social corporativa, pone el dedo en la llaga: “El informe de InfluenceMap deja evidencias de que la retórica de las petroleras no concuerda con su acción empresarial, que sus credenciales sobre cambio climático no pueden convivir con el ejercicio de sus lobbies ni con sus intentos de sabotaje para revertir el calentamiento global. Es un juego sucio, con dinero que no se emplea de forma legítima”.

 

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¿Cuánto va a durar el planeta? Un experto responde a las dudas de los jóvenes sobre el cambio climático

Este 15 de marzo miles de estudiantes de 60 países hicieron huelga para exigir a los líderes mundiales que adopten medidas urgentes para luchar contra el cambio climático. En este artículo, un científico responde a las preguntas que plantean adolescentes y jóvenes sobre el cambio climático, recopiladas por el Priestley International Centre for Climate durante una protesta que tuvo lugar en febrero. 

¿Cuánto va a durar el planeta? He oído que 12 años…


El plazo de 12 años que has oído proviene de un informe especial encargado por las Naciones Unidas, en el que se estudian los efectos de un calentamiento global limitado a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. Actualmente, el mundo es 1 °C más caliente que a finales del siglo XIX, que es el período más antiguo del que tenemos mediciones fiables de la temperatura, justo antes de que la Revolución Industrial alcanzara su apogeo.


Para evitar que la temperatura global aumente más de 1,5 °C, la humanidad debe reducir sus emisiones de dióxido de carbono (CO ₂ ) hasta aproximadamente la mitad de los niveles actuales de aquí a 2030, y hasta cero de aquí a 2050. La fecha de 2030 —12 años desde que se publicó el informe en octubre de 2018— recibió una gran atención en los medios de comunicación .


Si se incumple la fecha límite de 2030, resultará muy difícil mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C. Esa temperatura no implica necesariamente una garantía de seguridad, pero el daño causado por el cambio climático será mucho más grave si los niveles de calentamiento son más altos.


El nivel actual del calentamiento de 1 °C ya ha ocasionado un aumento de los fenómenos climatológicos extremos (como olas de calor o inundaciones), se traduce en escasez alimentaria y tiene efectos en la producción de alimentos . Ya se están extinguiendo especies enteras por razones relacionadas con el cambio climático.


Con un calentamiento de 2 °C o más, habrá una mayor elevación del nivel del mar, los fenómenos climáticos extremos serán más frecuentes y se producirán efectos perjudiciales en el suministro de alimentos y de agua, lo que hará que resulte muy difícil vivir en algunas partes del mundo.


La consecuencia previsible es que muchas personas tendrán que abandonar su país y se convertirán en refugiados climáticos , y otros muchos millones de personas de todo el mundo se verán expuestos a la pobreza. Además, se perderán muchas especies y morirán prácticamente todos los corales.


Por desgracia, no estamos haciendo lo necesario para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C, ni siquiera de 2 °C. Si los países cumplen sus objetivos actuales, las temperaturas aumentarán en torno al 3 °C (o incluso más, si las emisiones siguen aumentando).


El planeta en sí sobrevivirá al cambio climático causado por el hombre. De hecho, ya ha sufrido temperaturas más altas; fue hace millones de años , aunque en esa época el mundo era muy diferente. Los seres humanos seguramente no nos extinguiremos, pero tendremos que aprender a adaptarnos a un mundo más caliente y a todos los problemas que eso conllevará. Esto significa que tendremos que cooperar y prestar ayuda y recursos a las personas vulnerables.


¿Cuál sería la política más eficaz para acabar con el cambio climático?


Ninguna política acabará, por sí sola, con el cambio climático, pero una estrategia muy eficaz sería prescindir rápidamente de los combustibles fósiles , como el carbón y la gasolina, que se usan para crear electricidad y propulsar el transporte. Hay maneras diferentes de lograr este objetivo, y es importante que los líderes adopten políticas orientadas a crear buenos empleos y a reforzar a las comunidades.


Por ejemplo, los Gobiernos deben invertir dinero en trenes y autobuses seguros, fiables, eficientes y asequibles, para que las personas puedan desplazarse sin utilizar coches. Hay que rediseñar las ciudades para facilitar el desplazamiento a pie, en bicicleta o en transporte público. Las viviendas deben tener buenas conexiones con la red de transporte, y hay que construirlas o modificarlas para que hagan un uso más eficiente de la energía, para que resulte más fácil mantenerlas frescas en verano y calientes en invierno.
Los viajes aéreos internacionales también representan una parte cada vez mayor de las emisiones globales , y los Gobiernos de todo el mundo deben colaborar para dar respuesta a ese problema.


La ganadería —en especial la producción de carne y productos lácteos— también crea una cantidad sorprendentemente alta de emisiones . Así pues, los Gobiernos deben alentar a los ganaderos a que usen métodos sostenibles . Por otra parte, la agricultura puede producir deforestación. Puesto que los árboles eliminan el dióxido de carbono de la atmósfera, es necesario proteger los bosques y plantar nuevos árboles.


¿Qué puedo hacer en mi vida diaria para ayudar al clima?


En primer lugar, puedes medir tu huella ecológica rellenando este cuestionario del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). La encuesta ofrece asesoramiento para ayudaros a ti y a tu familia a reducir vuestro impacto ambiental. Los estudios también han puesto de relieve los cambios más importantes que puede adoptar una persona para ayudar al clima. Son los siguientes:


1. Volar menos.
2. Si tienes edad para conducir, intenta vivir sin coche o compartirlo con tu familia y tus amigos.
3. Optar por una dieta vegetariana o vegana puede reducir tu huella ecológica (aunque tal vez resultaría más eficaz evitar el desperdicio de alimentos que mantener una dieta estricta).
4. Una idea controvertida, pero cierta: en los países más ricos, tener un hijo menos es la medida de mayor impacto .

En tu vida diaria también hay acciones pequeñas que pueden ser útiles. Apagar la calefacción o el aire acondicionado en casa y calentar o enfriar solo las habitaciones que estés usando te permitirá ahorrar dinero y reducirá las emisiones de carbono. Procura comprar menos ropa, plásticos y aparatos, ya que para fabricar esos artículos se consumen recursos y energía.
Fabrica tus propios artículos, tómalos prestados, practica el trueque, cómpra de segunda mano o búsca productos gratuitos , y, en la medida de lo posible, recicla todo lo que se pueda reutilizar. Cuando tengas edad suficiente, también puedes optar por depositar tu dinero en un banco ético y obtener electricidad generada a partir de energías renovables 100%.


Los cambios individuales tienen un alcance limitado , pero recuerda que tus acciones pueden inspirar a otras personas. ¡Usa tu voz! Hablar sobre el cambio climático con tus amigos, tu familia y tus compañeros de clase contribuye de manera esencial a concienciar y a impulsar nuevas medidas.

Por Chris Smith
The Conversation
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation

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Coca-Cola revela que genera tres millones de toneladas de plástico al año

La empresa Coca-Cola ha revelado por primera vez la cantidad de envases de plástico que produce de manera anual: tres millones de toneladas, el equivalente a 200.000 botellas por minuto. Lo ha hecho después de que un informe reclamara a otras compañías internacionales que pusieran fin al secretismo en torno al aporte que hacen a la contaminación por plástico global.

La compañía de refrescos entregó la información a la activista Ellen MacArthur, que lidera la lucha para que las empresas y los gobiernos tomen medidas contra la polución por plástico.
Los datos -que antes la empresa se negaba a revelar- reflejan la cantidad de embalajes plásticos que Coca-Cola produjo en 2017. No dio detalles sobre la producción de botellas de plástico, concretamente, pero si la cantidad de envoltorios se traduce en botellas PET de medio litro, equivaldría a un total de 108.000 millones de botellas al año, más de una quinta parte de la cantidad de botellas PET que se producen cada año en el mundo (500.000 millones).


Coca-Cola es una de las 31 empresas -junto con Mars, Nestlé y Danone – que han revelado cuántos envases plásticos producen, una medida enmarcada en la lucha por la transparencia que lidera la Fundación Ellen MacArthur. Todas estas empresas juntas producen 8 millones de toneladas de plástico al año.


Sin embargo, la mayoría de las 150 empresas que se han adherido al compromiso global de MacArthur para reducir la contaminación por plástico aún se niegan a hacer públicas sus propias cifras de contaminación por este tipo de material. Entre estas empresas están Pepsi Co, H&M, L’Oréal, Walmart, Marks & Spencer y Burberry –que el año pasado recibió fuertes críticas cuando se supo que la empresa cada año quema unos 32,8 millones de euros en existencias para evitar falsificaciones.


En un informe publicado el jueves pasado, la Fundación Ellen MacArthur afirmó que estos datos que salen a la luz por primera vez -junto con la información que dan algunas empresas sobre qué medidas toman para combatir la contaminación por plástico- ofrece un nuevo nivel de transparencia sobre el plástico y los esfuerzos para poner freno a incrementar los desechos de este tipo y a la contaminación.


No obstante, la fundación remarcó que tanto las empresas como los gobiernos de todo el mundo deben tomar más medidas. "La decisión de más de 30 empresas de hacer públicos sus volúmenes anuales de envases plásticos es un importante paso hacia una mayor transparencia", dijo la fundación. "Aplaudimos a las empresas que están haciendo públicos sus datos y animamos a todas las empresas que producen y utilizan plástico a revelar su aporte a la contaminación por plástico".


Ya son 150 las empresas que se han adherido al compromiso global de la fundación de reducir los desechos plásticos, que tiene tres objetivos: eliminar envases plásticos innecesarios y pasar de los desechables a reutilizables; innovar para asegurar que el 100% de los envases plásticos puedan, en el año 2025, reutilizarse, reciclarse o ser convertidos en compost de forma fácil y segura; y crear una economía circular de plástico, aumentando significativamente la cantidad que se pueda reutilizar o reciclar para hacer nuevos envases.


Sander Defruyt, de la fundación, dijo que los planes de empresas y gobiernos que detalla el informe son un importante paso adelante. Sin embargo, añadió que "todavía estamos lejos de tomar medidas a la escala del problema, especialmente cuando se trata de la eliminación de artículos innecesarios e innovar a la hora de reutilizar los modelos. "Los niveles de ambición deben seguir aumentando para que podamos reducir la contaminación global por plástico hacia el año 2025, y para ello es esencial pasar del compromiso a la acción".


Un primer paso para las empresas que han adherido al compromiso es asegurar una mayor transparencia. Junto con los datos de Coca-Cola, Nestlé reveló que produce anualmente 1,7 millones de toneladas de envases plásticos. Unilever 610.000 toneladas y Danone 750.000 toneladas.


Sólo dos fabricantes de materia prima plástica del mundo han firmado el compromiso – Indorama y Borealis –, pero no lo ha hecho ninguna línea aérea, ni cadenas de comida ni hoteles.

 

Por 

Sandra Laville 

14/03/2019 - 21:22h


Traducido por Lucía Balducci

Publicado enMedio Ambiente
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