El escritor Paul Kingsnorth en una imagen de archivo. CEDIDA POR EL AUTOR

El escritor publica una colección de ensayos en los que asegura que la crisis climática es inevitable y en los que critica las dinámicas de los verdes

"Necesitamos asumir que los cambios que necesitamos generar conllevarán vivir de una forma más austera. Y no creo que estemos dispuestos a hacerlo"

Paul Kingsnorth (Inglaterra, 1972) soñó que la sociedad acabaría despertando. Que más pronto que tarde abriría los ojos, buscaría soluciones o cambiaría su vida para evitar las consecuencias de la crisis climática. Soñó que como activista podría salvar la Tierra y evitar el 'ecocidio'. Pero él fue el que acabó despertando. Fue él el que tuvo que asumir que entre mantener una vida plagada de comodidades o renunciar a algunas de ellas para frenar la destrucción ambiental, la humanidad había optado por lo primero.

"Después de años trabajando en el ecologismo para 'salvar el mundo', había dejado de creer que la lucha tradicional fuera efectiva", escribe el activista en Confesiones de un ecologista en rehabilitación (errata naturae, 2019). En esta colección de ensayos Kingsnorth –exeditor de la revista The Ecologist, de las publicaciones de Greenpeace y de openDemocracy– asegura que la crisis climática es inevitable y explica por qué cree que el movimiento ecologista ha olvidado cuál es su objetivo. Les critica que hayan sido "absorbidos" por los partidos de izquierdas, que abandonaran el ecocentrismo en favor del utilitarismo y el capitalismo o que su mensaje se base en una "obsesión monomaniaca": el CO2 y la reducción de emisiones.

En sus ensayos es bastante crítico con el movimiento ecologista. Reconoce que han logrado colocar sus reivindicaciones en el centro del debate social y político, pero también asegura que esos éxitos "le han costado el alma". ¿En qué se equivocaron?

Ese es uno de los grandes interrogantes que se plantean en el libro. Y lo que siento es que durante mucho tiempo los verdes han tenido miedo de tratar a la Tierra como a un ser vivo más o de hacer valer los derechos del resto de seres vivos sobre los de los humanos. A medida que ha ido pasando el tiempo, los verdes se han ido volviendo cada vez más utilitaristas. Creo que esto era inevitable porque están intentando cambiar una sociedad que no habla de otra cosa que no sean números y que no está interesada en nada más allá del crecimiento. Pero quizás esto está empezando a cambiar de nuevo.

¿No supieron ver que estaban adoptando un discurso cada vez más utilitarista o no quisieron verlo?

Tal vez un poco de ambas. Para los primeros grupos ecologistas fue una decisión pragmática adquirir ese discurso –el del utilitarismo, el crecimiento o el capitalismo– porque querían ser tomados en serio por el poder. Pero en muchos casos el poder acabó masticándolos y escupiéndolos. Los verdes necesitan ser muy transparentes en esto y dejar claro que no solo están haciendo frente a la tecnología y a los acuerdos políticos, sino que están contra toda la cosmovisión que existe detrás de las sociedades basadas en el crecimiento industrial: el progreso, el crecimiento, el antropocentrismo o el individualismo. Es muy difícil de hacer, pero es lo que hay que hacer.

También les critica el haber optado por un "enfoque reduccionista" a la hora de plantear cómo debemos afrontar el desafío que supone la crisis climática.

Hay una tendencia –y esto podemos verlo en los grupos radicales más nuevos– a enfrentar a lo que llamamos "la gente" con otra cosa que llamamos "la élite". Pero, en el caso del discurso ecologista, hay que afrontar que "la gente" –nosotros incluidos– no está dispuesta a renunciar a sus smartphones, a la comida rápida, los viajes 'low cost', la ropa barata, los automóviles o la tecnología. Necesitamos asumir que los cambios que necesitamos generar conllevarán que todos nosotros tengamos que empezar a vivir de una forma más simple y más austera. Y no creo que estemos dispuestos a hacerlo.

No creo que se pueda culpar a los verdes de intentar generar esos cambios sistémicos y fracasar en la mayoría de las ocasiones. En retrospectiva es muy fácil criticarles o quejarse, pero fui activista durante décadas, así que yo soy tan responsable como cualquiera de todo esto. No se les puede culpar porque se están enfrentando a un sistema muy poderoso, que tiene un alcance global y en el que están encerradas millones de personas.

¿Fue un error que los verdes se acercaran a la política?

Sus reclamos son políticos, eso es inevitable. Lo que yo lamento es el hecho de que se aliaran de forma tan estrecha con los partidos de izquierdas. La política ecológica debería estar mucho más allá del eje izquierda-derecha, al menos tal y como lo entendemos ahora. Pero también es verdad que los partidos de derechas han adoptado una posición generalmente hostil frente a los reclamos de los verdes. Desde la política se puede generar un cambio sistémico, pero no creo que este tipo de cambios sean posibles.

Sostiene que ya no se puede evitar la crisis climática, que reducir las emisiones no resolverá el problema.

Debemos hacer lo que sea necesario para reducir las emisiones lo máximo posible, pero ya hay demasiado CO2 en la atmósfera. Ahora que todos estamos masivamente comprometidos con el cambio climático tenemos que hacer lo que esté en nuestra mano para reducir todos los impactos, pero no podemos revertirlo ni evitarlo. Reducir las emisiones es bueno. Pero si alguien te dice que evitará la crisis climática reduciendo las emisiones, no te está diciendo la verdad.

Usted propone apartarse de la lucha, dejar atrás la acción y pasar a la inacción. ¿En qué debería consistir ese proceso de reflexión?

Nuestras sociedades necesitan aprender a parar. Deja de crecer, deja de expandirte, deja de consumir, deja de crear. Vive, y hazlo de forma austera y simple, presta atención e intenta reducir tu impacto en el mundo. Ya sabemos lo que hay que hacer, pero las estructuras de crecimiento que existen en nuestras sociedades lo hacen prácticamente imposible.

Otra de sus propuestas pasa por construir relatos que hablen del futuro, que nos sirvan para entender la naturaleza como un valor en sí misma. ¿Se puede cambiar el mundo a base de relatos?

No sé si podemos hacerlo, pero sí sé que ya existen relatos que podrían ayudarnos. Las sociedades tribales y las culturas de bajo impacto climático se los han estado contando durante milenios. Son historias en las que la Tierra tiene un valor en sí misma, en las que las personas solo somos un animal más y en las que existe un vínculo espiritual entre los humanos y el resto del planeta. Tenemos que volver a aprender a vivir a pequeña escala, y esos relatos pueden ayudarnos.

¿Se puede convencer a las sociedades modernas de que la naturaleza debe entenderse como un valor en sí mismas y no como un medio para alcanzar un fin?

Probablemente, no. Pero tenemos que intentarlo porque si la sociedad no empieza a entender esto, colapsará y lo aprenderemos de una forma bastante más difícil.

¿Ha cambiado algo desde que escribió estos ensayos?

Todo ha cambiado mucho. Y estos cambios, como la aparición de algunos grandes movimientos activistas –como Extinction Rebellion o Friday For Future–, han dejado claro que el acuerdo neoliberal posterior a 1990 se está derrumbando y está surgiendo algo diferente. Además, los impactos del cambio climático son cada vez más rápidos y difíciles de negar. Estamos viviendo en lo que Winston Churchill llamó "la era de las consecuencias". Ahora hay que ver a dónde nos conduce.

Matías de Diego

Por 20/10/2019 - 22:01h

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Rodrigo Mundaca, activista por el agua: "No puede ser más importante la producción de un kilo de aguacate que la vida de las personas"

El activista Rodrigo Mundaca ha sido galardonado con el Premio de Derechos Humanos de Núremberg por su lucha contra la privatización del agua en Chile

La industria minera y de producción de aguacates están dejando sin agua a la población rural del centro de Chile

El país, cuyo presidente ha sido premiado por su contribución al medio ambiente pese a las críticas, acogerá en diciembre la Cumbre Mundial del Clima

Rodrigo Mundaca es ingeniero agrónomo, campesino y ahora ganador del prestigioso premio de derechos humanos que entrega cada dos años el tribunal de la ciudad de Núremberg por su lucha por una mejor gestión del agua en su Chile natal. Chile acogerá en diciembre una Cumbre Mundial del Clima de Naciones Unidas bajo el amparo de un Gobierno con pocas ganas de escuchar los reclamos de Mundaca y de las "tres millones de personas sin acceso al agua potable en Chile", denuncia el activista a eldiario.es.

"No puede ser más importante la producción de un lingote de cobre, de un kilo de aguacate o la generación de energía que la vida de las personas", señala el activista. Los ejemplos corresponden a las principales industrias que operan en las zonas rurales de la economía más boyante de Latino América. "La situación en Chile es bastante dantesca", apunta Mundaca. "No tenemos sequía, sino saqueo".

El aumento de la demanda internacional de los aguacates —paltas en Chile— que llenan las dietas y supermercados occidentales tiene buena culpa de la situación. Mundaca narra cómo a principios de la década de los noventa las plantaciones de estos alimentos en las colinas y cerros en la región de Petorca comenzaron a crecer, extendiéndose a zonas menos fértiles y que necesitaban más agua.

En 2005 la situación comenzó a hacerse insostenible, "desapareció el agua de los ríos y la gente se empezó a quedar sin agua", recuerda. Dos años después comenzaron a parecer los primeros camiones cisterna para abastecer a una población rural que nunca había conocido la sed.

¿Cómo se ha llegado a esta situación?

En Chile la privatización de las aguas data de 1981, incluso se encuentra consagrada en la Constitución chilena, fraguada en dictadura. Hoy en día el agua dulce se encuentra en la industria extractiva y en el agronegocio. Además, en Chile no existe el delito ambiental, robar agua en el país es una falta administrativa. Los que roban agua la pagan y pueden seguir robando agua. 

En este contexto surge Modatima, acrónimo de Movimiento de Defensa del Agua, la Tierra y la Protección del Medioambiente, que se constituye como organización en 2010 como "resistencia contra el robo de agua en nuestro territorio", relata el activista. Un "saqueo" que deja tras de sí un paisaje también bastante dantesco, piscinas de agua para el riego y cultivos verdes al lado de secarrales y poblaciones que "tienen que comprar el agua", explica.

En Petorca, lugar de nacimiento y símbolo del movimiento en defensa del agua, sus casi 80.000 habitantes tienen que vivir con 50 litros de agua a la semana por persona. Mientras que un estudio reciente muestra que una planta de aguacate puede llegar a consumir hasta 187,4 litros de agua al día en periodos de riego como enero, febrero y marzo.

Ríos de propiedad extranjera

La Dictadura de Pinochet estableció que el agua era un bien nacional de uso público, pero también permitió su comercialización. Concedió los derechos de aprovechamiento de agua de forma perpetua y gratuita, sin establecer prioridades de uso. Además, estos derechos operan sobre el agua y sobre la cuenca, con lo que "un empresario puede comprarse un río" y después tratar de vender el agua a la población más cercana que se abastece de ese caudal.

¿Cómo se entregan los derechos de agua?

El estado entrega de forma perpetua a los particulares los derechos de aprovechamiento del agua y es un derecho real, es decir, pueden usarla o pueden comprarla o arrendarla. Esa es la estructura jurídica. Hay dos categorías de derechos de aprovechamiento de agua. Hay aguas consuntivas y aguas no consuntivas.

Las consuntivas son aquellas que se consumen y el 80% de los derechos de aprovechamiento están en manos del sector irrigado, es decir, el sector forestal y el sector agrícola. Aproximadamente un 7 o 9% —aunque nosotros creemos que es más— está en manos del sector minero. Y el saldo restante se divide entre el sector industrial y el sector sanitario [que corresponde al saneamiento y abastecimiento de agua potable en los hogares].

Y en materia de derechos de agua de uso no consuntivo, que se destinan preferentemente a la generación de hidroelectricidad, hasta el año 2004 Endesa España era propietario del 90% de estos derechos. En el año 2004 hubo un reordenamiento de capitales y ahora Enel, una empresa público-privada italiana es dueña del 81% de los derechos de aprovechamiento.

Hoy día la mayoría de los derechos de agua tanto de uso consuntivo como no consuntivo no son de la nación, no son del Estado, sino que se encuentran privatizados. 

Más premios que soluciones

Ya son cinco las regiones de Chile declaradas en emergencia hídrica, la sequía afecta sobre todo al centro del país, donde es la más grave de los últimos sesenta años. Modatima propone "hacer del agua un bien común y su acceso un derecho humano" y reformar la ley para hacerla más democrática estableciendo prioridades de uso como primeras medidas para impulsar un cambio en la gestión de agua del país.

Preguntado por las soluciones que plantea el actual Gobierno de Sebastián Piñera, que Mundaca tacha de "falsas", el activista argumenta su rechazo. Por ejemplo, las autoridades estudian construir una carretera hídrica que transvase agua del norte al sur para mantener un consumo estable en las zonas más afectadas. Sin embargo, la sequía es generalizada y "no existen excedentes de agua que permitan el trasvasije" de una zona a otra, apunta el activista.

Otra solución, la desalinización de agua de mar, tampoco es aceptable para Modatima. No solo por los "daños ecosistémicos" sino porque la propuesta valora que sea el Estado quien asuma los costes de un agua que será aprovechada por manos privadas.

¿Qué posibilidades existen de que la situación cambie?

Hoy día no existe ninguna posibilidad de que haya una iniciativa política de este Gobierno que haga del agua un bien común y su acceso un derecho humano, puesto que es un Gobierno que está profundamente comprometido con el modelo de privatización del agua. 

Mundaca se refiere al actual ministro de Agricultura, Antonio Walker, destacado empresario de frutas en la céntrica región del Maule, propietario de derechos de agua, y encargado de la reforma del Código de Aguas, que todavía se discute en el Senado. Otra importante figura del gobierno conservador es Edmundo Pérez Yoma, antiguo ministro del Interior y empresario agrícola.

Pese a las contradicciones, el presidente con el que Greta Thunberg rehusó sentarse en la última cumbre del Clima en Nueva York, Piñera, acaba de recibir el Premio al Ciudadano Global del Consejo Atlántico de Nueva York por su contribución a la mejora del medio ambiente.

¿Qué le parece el premio entregado al presidente Piñera?

Es un premio de mierda que tiene por finalidad lavar imagen. Cómo se va a premiar a Piñera cuando se mantiene la privatización del agua dulce, cuando en Chile siguen existiendo 28 termoeléctricas a carbón que queman combustibles fósiles, cómo premias a un individuo que mantiene la privatización del mar, que prioriza la industria extractiva y no la vida de sus comunidades…

Chile es anfitrión de la cumbre de Cambio Climático de 2019 pero también en Chile el último premio Goldman, el nobel verde, es Alberto Curamil, un mapuche que se encuentra encarcelado de las cárceles de Piñera. 

Mundaca no quiere desvelar qué tiene preparado Modatima para la Cumbre pero considera que el evento contribuirá a internacionalizar su lucha. "Solas y solos no podemos, necesitamos de la solidaridad internacional, ustedes como comunidad pueden hacer muchas cosas, (…) ¿y no parece de justicia hacer del agua un bien común y su acceso un derecho humano? ¿Les parece justo que a miles de kilómetros de distancia haya gente, pueblo sencillo, que privado de agua deba esperar el camión aljibe?", terminaba Rodrigo Mundaca su discurso tras recoger el premio de Derechos Humanos de Núremberg.

Por Marta Maroto 

18/10/2019 - 21:30h

 

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Los Estados y las empresas no pueden resolver el cambio climático

Es muy positivo que millones de jóvenes salgan a las calles contra el cambio climático, en todo el mundo. Para muchas es la primera experiencia de lucha y movilización, y es destacable que lo hagan sin que medien aparatos políticos que convoquen y/o manipulen. Este es el aspecto fundamental que debemos valorar, especialmente cuando la acción directa no abunda en ninguna parte del mundo.

No comparto las críticas de quienes reclaman mayor politización, achacan ingenuidad de las y los jóvenes que se manifiestan, o quienes los acusan de no ser declaradamente anticapitalistas y no ser hijos de la pobreza. A menudo son críticas hechas desde una generación, la mía, que sigue creyéndose en posesión de la verdad, pese a los evidentes fracasos que hemos cosechado en el último medio siglo.

Creo que estas grietas (y desencuentros profundos) entre dos períodos de las luchas sociales, merecen alguna explicación.

En primer lugar, es evidente que existe una brecha generacional que ha impedido transmitir saberes y valores entre generaciones. Brecha que incluye las culturas políticas y los modos de vida, y ha llevado a que existan pocas posibilidades de convivencia entre generaciones. No tengo duda que el sistema (capitalismo neoliberal) es en gran medida responsable.

Sin embargo, en los movimientos hay pocas chances de diálogo entre las diversas experiencias históricas, ni siquiera puntos físicos de encuentro y, por lo tanto, casi nula capacidad de trasmisión generacional y de aprendizaje de los errores cometidos. Mi generación, la de los años 1960-1970, es en gran medida la responsable, ya que es reacia a la autocrítica y mira por encima del hombro a las generaciones más jóvenes.

En segundo lugar, parece poco probable que las grandes movilizaciones consigan sensibilizar al 1%, para que tomen medidas que modifiquen las pautas civilizatorias, que son las responsables en última instancia del cambio climático. En este punto, los jóvenes no hacen más que poner en práctica la cultura política hegemónica, consistente en presionar para conseguir algo a cambio.

Alguien debe explicar, aunque resulte antipático, que no existe la menor posibilidad de reducir las causas del cambio climático si la humanidad no abandona la cultura del consumo, a la que se están sumando frenéticamente las nuevas clases medias y sectores populares de los dos países más poblados del mundo: India y China. En cierto sentido, todos somos responsables por el cambio climático, aunque en con niveles de responsabilidad diferentes.

En tercer lugar, alguien debería también explicar, en particular a las generaciones más jóvenes, que el caos climático al que estamos ingresando es una tendencia profunda provocada por el comportamiento de la humanidad, incluyendo a quienes nos manifestamos en contra del cambio climático. Los gobiernos no pueden ni quieren detenerlo y, en el mejor de los casos, se limitan a declaraciones cínicas y mentirosas.

Las clases dominantes de Occidente se están preparando hace mucho tiempo para enfrentar situaciones caóticas, en base a sus recursos materiales que, creen, les permitirán sobrevivir al “hundimiento del Titanic”. El problema es que los sectores populares y los movimientos anti-sistémicos estamos muy lejos de asumir que un colapso de la humanidad es inevitable.

Por lo tanto, decir que “nos queda poco tiempo” para detenerlo, desvía la atención de las tendencias que nos llevan a la catástrofe, creando ilusiones de que podemos detenerlas si presionamos suficientemente a los de arriba. Sólo derrotando al 1% tendremos alguna chance de detener la catástrofe, pero con eso tampoco alcanza aunque sería un paso importante.

Si asumiéramos esta realidad, estaríamos construyendo las arcas comunes capaces de afrontar las tormentas que se avecinan. Es a esta construcción a la que debemos dedicar los mayores esfuerzos, las energías colectivas vitales para afrontar el futuro.

Aquí aparece un cuarto y decisivo factor. Es posible que podamos tomar decisiones capaces de salvar a una parte de la humanidad. Pero es seguro que no lo conseguiremos si no nos comprometemos a fondo con la realidad que nos rodea, en base a dos herramientas que nunca debimos desaprender: la crítica y la autocrítica.

14 octubre 2019 

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Sábado, 12 Octubre 2019 06:05

El sínodo por la Amazonia

El sínodo por la Amazonia

Primero parecían “gestos”. Una palabra que se usa mucho. Pero el Papa rara vez hizo “gestos”. Lo suyo son acciones. Por “gestos” se entiende un guiño, algo más perecido a la insinuación, que da a entender una perspectiva política. El propio Francisco se ocupó hace un par de años, en una conferencia de prensa, de pasar en limpio a qué le llama él “política”, porque para la prensa concentrada, así como para sus mandantes, la política es genéricamente mala, es connnotada como herramienta de manipulación o instrumento de la ambición de poder o codicia. Aquella vez el Papa le paró el carro a un enviado que insinuaba que sus “gestos” eran demasiado “políticos”. “La alta política es algo muy noble”, dijo.

Sabe que el trampolín a través del que las nuevas elites financieras se han encaramado al poder casi irrestricto (e ilegal) en la turbulenta época en la que le ha tocado ejercer su papado, es precisamente la antipolítica. La abonan a chorro tanto medios como empresarios y CEOS. Es el aprovechamiento del desencanto o la impugnación de la política de millones de personas en el mundo que han sido traicionadas por dirigentes que han reemplazado la política por algo raro, algo sucio, algo desolador. ¿Macri hace política? ¿Lenín Moreno hace política? ¿Peña Nieto hizo política? ¿Duque hace política? Sí, pero incluso la política, aunque sea mala, aunque sea solamente para privilegiar al 1 por ciento de la población, se termina cuando el FMI entra a escena. Nombres variopintos. Dos salidos de la política traicionera y dos productos de laboratorio. Sólo pueden hacer política sana y noble quienes hayan sellado un compromiso de sangre con sus representados. A esos los persiguen o los encarcelan. Los estigmatizan como “chorros” o “dictadores” los chorros y los dictadores de nuestro tiempo.

Cuando el Papa hizo su primera visita a la región fue a Brasil. Al encuentro de jóvenes. Y allí dijo su recordado “hagan lío”. Seguramente quiso decir varias cosas, pero entre ellas aquél fue un cruce a la ola que muy pocos veían venir, y son estos nuevos cultos que apañan al neofascismo, y que están pensados como la nueva religión hegemónica de la región. Los que depositan en cada individuo recortado de los otros la posibilidad de su salvación en la tierra: tener suerte, si así fue la voluntad de Dios. No piensan en política. No hablan de política. Viven en un mundo aparte, en el que las desgracias son parte de la vida que les ha tocado. No luchan. Rezan. “Hagan lío” puede entenderse como “hagan política”, en la acepción general que le da el Papa, la que tiene que ver con lograr comunitariamente una vida más digna para todos pero especialmente para los que nunca pudieron sacar la cabeza del lodo.

Esta semana en Roma el Papa inauguró el Sínodo por la Amazonía. No es otro “gesto”. Es pura acción. Fue por pedido de los obispos de diversos países a los que esta nueva camada de gobiernos odiadores los enfrentó de pronto con el hambre y el fuego. Esta semana se vio la foto de las decenas de camiones que empresas ganaderas mandan a las zonas deforestadas por el fuego.

En el Vaticano ahora están los delegados de las etnias aplastadas. El Papa recibe a los habitantes ancestrales --a quienes pidió perdón por la colonización ya hace unos años en Bolivia, pero eso que era una enorme noticia fue como otras miles de enormes noticias borroneada por los grandes medios--. El Papa recibe a los Garabombos de todos los tiempos, pero esta vez encarnado en esas etnias deslumbrantes que brotan de la Amazonía. Recibe a esos invisibles.

En la apertura del Sínodo, Francisco fue al hueso y nos compete, aunque la lectura puede hacerse extensiva a cualquiera de nuestros países. Se refirió a la disyuntiva sarmientina “civilización o barbarie”. En estas notas se ha apuntado varias veces que esos términos se han invertido. “El lema de civilización o barbarie se ha usado para aniquilar pueblos originarios”, dijo. Los que se identifican con la civilización están trayendo una nuevo colonialismo”, dijo.

Las elites financieras que desplazaron a la política, entroncadas con las oligarquías, hoy son los bárbaros sanguinarios que por dinero están dispuestos a sacrificar millones de vidas humanas, animales y vegetales. El Papa después tiró una flecha hacia Pichetto, aunque nombrando sólo a la Argentina. Dijo que en nombre de la civilización (con distintos voceros, portadores del mismo discurso de odio que late en la región desde hace cinco siglos), se escuchan palabras denigratorias, “con el desprecio a los 'bolitas', a los ´paraguas´y a los cabecitas negras”.

Los que tenía enfrente mientras decía eso eran los guardianes de la naturaleza, los que como ha dicho también Chomsky, “han sido los que en la historia más han luchado por defensa de la vida en el planeta”. Son los que perseveran hace siglos y siglos, cuando nuestros países no existían, en el buen vivir, que no le demanda a la tierra más de lo que la tierra pueda dar sin arruinarse ni seguir estando allí, disponible y pródiga para las generaciones futuras.

Esos pueblos, que tienen su propia medicina, que han sobrevivido contra viento y marea, con contacto o no con los blancos, y algunos de ellos han tomado decisiones de una sabiduría extraordinaria, como los más populosos, que en lugar de vivir todos juntos se han repartido por diferentes zonas de la Amazonía para evitar desequilibrios. Esos invisibles que hoy deben huir de sus tierras porque el fuego las devora, en estos días tienen un interlocutor. Mientras desde la “civilización” llegan las fotos del hijo de Bolsonaro haciendo gracias con sus armas, mientras Ecuador se desangra, mientras en Colombia los activistas ambientales son asesinados todos los días, mientras en la Argentina se fumiga glifosato sobre escuelas rurales y hay niños y adultos enfermos soportando la amplia gama de envenenamiento que produce la ganadería o el cultivo transgénico a gran escala, ellos, los pueblos originarios, siguen guardando sus secretos y aspiran solamente a que los dejen en paz.

 Hoy son ellos la civilización a la que hay que mirar con interés político. Bolivia es el único país que ha logrado quedar en pie y sigue repartiendo justicia y felicidad, junto con desarollo. Nos los tenemos que tomar en serio. No por “un gesto”. Por algo mucho más profundo y lúcido: si logramos romper la fetichización del dinero como vara del poder político, se abrirá una nueva fase de nuestra cultura común. Ellos nunca fueron del todo incorporados como sujetos políticos en paridad con los demás. Como el machismo, el racismo es algo que a veces parece encapsulado como un virus transversal. Ese es el hueso. Porque el hueso es la tierra, pero también el modo de ser y estar en ella. Y los pueblos originarios saben de eso mucho más que nosotros. Muchísimo más.

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Premian con el Nobel de Física el aporte de tres científicos a la cosmología

El trabajo de James Peebles reveló que sólo se conoce 5 por ciento del universo // Michel Mayor y Didier Queloz descubrieron en 1995 el primer planeta fuera del sistema solar

 

El canadiense-estadunidense James Peebles y los suizos Michel Mayor y Didier Queloz ganaron este martes el Premio Nobel de Física de la Academia Sueca de Ciencias por sus trabajos en cosmología.

El premio "es mitad para el físico James Peebles por descubrimientos teóricos en cosmología" relativos a los inicios del universo y la otra mitad para el físico y astrónomo Michel Mayor y el astrónomo Didier Queloz por el descubrimiento del primer exoplaneta, anunció Göran Hansson, secretario general de la Academia Real de Ciencias de Suecia.

Los tres investigadores contribuyeron a "una nueva comprensión de la estructura y la historia del universo. Sus trabajos han cambiado para siempre nuestras concepciones", añadió la academia.

Las investigaciones de Peebles, de 84 años y titular de la cátedra Albert Einstein en Princenton, nos remontan "a la infancia del universo" mediante la observación de los primeros rayos luminosos, casi 400 mil años después del Big Bang, ocurrido hace 13 mil 800 millones de años.

"Sus trabajos revelaron un universo en el cual sólo se conoce 5 por ciento de su composición, la materia que forma las estrellas, los planetas, los árboles y nosotros. El resto, o sea 95 por ciento, está constituido de materia y energía oscuras. Es un misterio y un desafío para la física moderna", subrayó la Academia.

Pese a teoría comprobada, siguen los misterios

"Aunque la teoría esté completamente probada, hay que admitir que la materia y la energía oscuras siguen siendo misteriosas", señlaló Peebles en una entrevista poco después del anuncio del galardón.

"Podemos estar seguros de que esta teoría no es la respuesta final", afirmó.

Por su lado, Mayor, de 77 años, profesor honorario del Observatorio de la Universidad de Ginebra, y su doctorante Queloz, de 53, descubrieron en 1995 el primer planeta en órbita alrededor de otra estrella, concretamente de 51 Pegasi B, a 50 años luz de la Tierra.

"No estoy preparado para esto. Esta mañana era un profesor de Cambridge, y de repente mi vida sufrió un vuelco", declaró Queloz a periodistas en Londres, donde estaba para dictar una conferencia.

Bautizado luego como Dimidio, el primer exoplaneta –en la actualidad son más de 3 mil 500– es de un tipo llamado "Júpiter caliente": planeta de gran tamaño, como Júpiter, pero que orbita muy cerca de su estrella.

"Nadie sabía si los exoplanetas existían", recordó Mayor, según un comunicado difundido por la Universidad de Ginebra. “Los astrónomos los buscaban en vano.

“De repente, hemos enriquecido nuestro ‘zoológico’ con otros sistemas planetarios: es como la medicina cuando miramos a otros animales para comprender mejor al ser humano. Fue una revolución”, explicó François Forget, planetólogo del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia.

Ese primer exoplaneta conocido "nadie imaginó que podría albergar vida, pero fue el primero de un amplio grupo, del cual algunos están en la zona habitable alrededor de su estrella", señaló Vincent Coude du Foresto, astrónomo del Observatorio de París.

El hallazgo enriqueció el panorama y extendió la búsqueda de vida en el universo.

Antes de 1995, "se habían hallado otros exoplanetas, pero giraban alrededor de púlsares, estrellas muertas", sostuvo Du Foresto.

"Estimamos que en la galaxia hay al menos tantos planetas como estrellas, es decir, alrededor de 100 mil millones", según el astrónomo.

Dimidio es gaseoso e hirviente (alrededor de mil 200 grados Celsius). Orbita alrededor de una estrella de tipo solar.

"Era muy extraño y para nada situado donse habría esperado", recordó el suizo Queloz.

Se halla más cerca de su estrella de lo que lo está Mercurio del Sol y tarda un poco más de cuatro días en dar la vuelta.

"Hasta entonces, creíamos que para que un planeta gigante se creara, tendría que hacer frío y, por tanto, estar lejos de su estrella", explicó François Forget, planetólogo del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia.

Es difícil observar un planeta cercano a una estrella debido a su fuerte luminosidad.

Mayor desarrolló una técnica que no permite ver directamente el planeta, pero sí detectar su presencia a través de la perturbación que su gravedad inflige a la estrella.

Este instrumento ultrapreciso, llamado Elodie, detectó el planeta desde el Observatorio de Alta Provenza del CNRS. "Los datos recolectados explicaban la historia que sólo podía ser la de un planeta", señaló Queloz.

El hallazgo fue una sorpresa, porque no pensaban lograrlo tan rápido. El anuncio tuvo lugar el 6 de octubre de 1995 en Florencia.

"El hallazgo cambió la visión que teníamos de nuestro lugar en el universo", según David Clements, del Colegio Imperial de Londres. “Inauguró una nueva era para la cosmología", subrayó Stephen Toope, de la Universidad de Cambridge.

Es, por tanto, "un nuevo paso hacia el aspecto fascinante sobre la detección de pruebas de vida", según Martin Rees, de la Universidad de Cambridge.

Los investigadores recibirán el premio el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel.

Convocados por el movimiento Extinction Rebellion, cientos de activistas se manifestaron ayer en más de 60 ciudades del mundo para exigir a los gobiernos emprender acciones con el fin de frenar el cambio climático. En la imagen, la protesta en Berlín.Foto Afp

Londres. Cientos de activistas fueron detenidos ayer en ciudades de todo el mundo al comienzo de una campaña de resistencia pasiva convocada por el movimiento Extinction Rebellion, en protesta por la falta de respuesta de los gobiernos ante el cambio climático, y que se extendió a más de 60 ciudades, entre ellas Londres, Madrid, Amsterdam, Berlín, Nueva York, Buenos Aires, Sidney y Nueva Delhi.

Respaldados por la adolescente sueca Greta Thunberg, los jóvenes exigen que se declare la "emergencia climática" y los gobiernos fijen para 2025 neutralidad en las emisiones de gases con efecto invernadero. Su principal forma de protesta consiste en bloquear vialidades y edificios, encadenándose o pegándose al pavimento.

Miles de manifestantes bloquearon las carreteras alrededor de Westminster, en Londres, y levantaron campamentos con carpas y pancartas para marcar el comienzo de dos semanas de protestas y exigir medidas gubernamentales urgentes sobre la crisis climática y ambiental. Al menos 276 personas fueron arrestadas.

París se sumó a la protesta global con el bloqueo a un puente y una plataforma sobre el río Sena, mientras en Madrid 200 jóvenes disfrazados y maquillados que representaban catástrofes naturales, como inundaciones o incendios, se congregaron frente al Ministerio para la Transición Ecológica.

La policía de Alemania informó que unas 4 mil personas se congregaron en la Columna de la Victoria de Berlín, y en el parque entre el Parlamento y la cancillería federal se instaló un campamento. En Amsterdam, más de un centenar de activistas fueron arrestados por bloquear la calle adyacente al Museo Nacional de la capital holandesa.

En Nueva York, unos 200 activistas se congregaron en Battery Park y realizaron una "marcha fúnebre" hacia Wall Street, posteriormente arrojaron pintura roja sobre la icónica estatua del Toro; alrededor de 30 fueron arrestados.

También hubo detenidos en Wellington, Nueva Zelanda.

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Descubren que los polos magnéticos de la Tierra pueden invertirse más rápido de lo que se creía

Según un artículo publicado el pasado 20 de septiembre en Earth and Planetary Science Letters, un grupo de científicos ha descubierto que los polos magnéticos de la Tierra pueden invertirse mucho más a menudo de lo que se pensaba.

El equipo, formado por miembros de la Academia de Ciencias de Rusia y del Instituto de Física del Globo de París, recolectó muestras de sedimentos de un afloramiento en el noreste de Siberia. Tras calentar a temperaturas extremas las partículas magnéticas que contenían para desmagnetizarlas, descubrieron su correspondencia con la del campo magnético en el momento y el lugar en que fueron depositadas.

Tomando como punto de referencia la edad de los fósiles de trilobites hallados en dichas capas, pudieron determinar que hace unos 500 millones de años el campo magnético del planeta se invertía aproximadamente 26 veces cada millón de años.

¿Cuándo volverá a ocurrir?

De acuerdo con Yves Gallet, autor principal del estudio, este dato es "extremo", teniendo en cuenta que es la frecuencia más alta jamás sugerida.

Hasta ahora se consideraba que 5 giros por cada millón de años era una cifra elevada. Asimismo, este científico detalló que es "igual de interesante" el hecho de que hace 495 millones de años la frecuencia de inversión del campo magnético terrestre se redujo muy rápido, pasando a girar solo una o dos veces cada millón de años.

Los expertos señalan que todavía no está claro qué provocó este "cambio repentino", aunque se ha sugerido que podría ser la consecuencia de una variación en las condiciones de calor del núcleo externo de hierro líquido impulsado por el manto.

La última inversión de la polaridad magnética de la Tierra ocurrió hace unos 780 mil años.

Ante el temor de algunos de que esto vuelva a repetirse pronto —lo cual haría que la radiación solar dañina nos alcance—, Gallet concluyó que este fenómeno "no ocurrirá mañana", ya que estima que la frecuencia actual es de "al menos varios millones de años".

7 octubre 2019

(Tomado de RT)

Lunes, 30 Septiembre 2019 06:11

Feroz urgencia

 Niñas de ocho años en la movilización del viernes pasado en Edmonton, Canadá, para exigir al gobierno acciones contra el calentamiento global.Foto Ap

"La feroz urgencia de ahora", frase famosa de un par de discursos del reverendo Martin Luther King Jr, resume la demanda por acción inmediata de los jóvenes que encabezan una rebelión para salvar al planeta de los sistemas y políticas que están poniendo en jaque el futuro de todos. Greta Thunberg y sus colegas han insistido una y otra vez ante los poderosos: "por favor, ahórrense sus elogios, no los queremos. Queremos acción".

Más de 7 millones de personas –convocadas en su mayoría por jóvenes– marcharon en más de 185 países entre el viernes pasado y el antepasado (algunos reportaron incorrectamente que se movilizó ese numero sólo el viernes pasado) en la llamada "Huelga global por el cambio climático", sin duda una de las más grandes movilizaciones de este tipo en la historia moderna. (https://350.org/7-million -people-demand-action-after-week-of-climate-strikes/).

Esa fue la noticia que dejó en segundo plano al elenco mundial de mandatarios –"excelencias" les dicen al tomar el podio– que se reunieron en la Asamblea General de la ONU la semana pasada, no pocos de ellos elogiando a los jóvenes, buscando reunirse o por lo menos tomarse la foto con ellos. Algunos rehusaron reconocerlos (tanto miedo por gente tan poderosa frente a unos adolescentes), mientras otros, como el hombre más poderoso del planeta, atacó a una niña de 16 años.

La semana pasada, la mandataria alemana, Angela Merkel, se sentó con esa niña, Greta Thunberg –la voz y cara más prominente del este movimiento global–, para platicar y tomarse la foto. Pero si pensaba que había conseguido una nueva amiga unas horas después se enteró de que Thunberg y otros 15 jóvenes presentaron una demanda formal ante la ONU contra Alemania y otros países acusándolos de violar la Carta de Derechos de los Niños al no haber hecho lo suficiente para enfrentar la crisis climática y sus consecuencias para los menores.

A finales de la semana pasada Thunberg fue a Canadá –donde encabezó la marcha masiva de cientos miles en Montreal el viernes– y se reunió con el primer ministro Justin Trudeau, quien elogia a estos jóvenes. Poco despues, ella sostuvo que "claro que él no está haciendo lo suficiente", al igual que todos los otros mandatarios que se reunieron la semana pasada en la ONU, quienes "no escucharon a la ciencia" y sólo repitieron sus "palabras huecas".

Thunberg y sus colegas han insistido una y otra vez ante los poderosos: "por favor, ahórrense sus elogios, no los queremos. Queremos acción".

Diagnosticando a los adultos de "disonancia cognitiva", Thunberg señala que no entiende cómo ellos están viendo la misma información científica que ella, están de acuerdo que es un asunto gravísimo y urgente pero "despues se regresan a hacer lo que estaban haciendo antes, sin cambiar nada".

Por eso, acusa, se han tenido que movilizar los jóvenes. "Somos el cambio, el cambio que viene, les guste o no". (https://www.youtube.com/ watch?v=n0bqG1GzlHU).

Y tiene derecho a decirlo. Circulan por las redes sociales dos imágenes, una de hace poco más de un año, donde Thunberg está sola al inicio de su huelga escolar de cada viernes con su pancarta frente al Parlamento acusando a los adultos de que se ve obligada hacer esto porque ustedes "se están cagando sobre nuestro futuro", y otra donde ella ahora está acompañada de millones de personas que salieron a las calles el pasado 20 de septiembre.

Ante todo esto, los progresistas en México y otros países que dependen de alguna manera de los hidrocarburos aún no han respondido a la demanda de los jóvenes, basada en el consenso de la comunidad científica internacional, de que se tienen que abandonar los hidrocarburos lo antes posible para evitar las consecuencias irreversibles que llevarán en las próximas décadas a la anulación del futuro de todos.

Hay todo tipo de argumentos, incluso que es injusto que el mundo industralizado responsable en gran medida de la crisis actual, ahora se atreva a decirle a los demás que no pueden hacer lo mismo; o que la óptica de este movimientos es primermundista. Pero eso, a fin de cuentas, según los pronósticos científicos, será irrelevante si no hay futuro.

La respuesta no puede postergarse mucho, ya que, como dijo King, "estamos enfrentando el hecho de que mañana es hoy. Estamos confrontados con la feroz urgencia de ahora".

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▲ La activista sueca Greta Thunberg encabezó ayer una marcha multitudinaria en Montreal, Canadá, donde dijo que burlarse de los niños muestra que el mensaje por el medio ambiente se ha vuelto "demasiado potente", en respuesta a sus críticos, incluido el presidente Donald Trump. Organizadores afirmaron que la protesta global de este viernes reunió a 6 millones en varias ciudades del mundo. En Italia se calcula que un millón tomó las calles. La imagen, en Turín

Montreal. La joven activista sueca Greta Thunberg encabezó ayer una marcha multitudinaria en Montreal para pedir a los líderes mundiales hacer más por el medio ambiente y respondió a sus críticos, que incluyen al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al decir que burlarse de niños muestra que el mensaje se ha vuelto "demasiado potente" como para tratar de silenciarlo.

Organizadores afirmaron que la marcha global de ayer reunió a 6 millones de personas, un incremento en la participación respecto de las movilizaciones del viernes pasado en que se contabilizaron 4 millones.

En medio de una atmósfera festiva, casi medio millón de personas marchó durante la tarde en el centro de la capital de Quebec, en la que participó el primer ministro, Justin Trudeau. Otras ciudades canadienses también fueron escenario de protestas.

"Somos al menos 500 mil. ¡Pueden sentirse orgullosos de ustedes!", exclamó la activista de 16 años al dirigirse a los participantes y aseguró que "varios millones" de personas se manifestaron en todo el mundo.

Durante una breve rueda de prensa previa a la marcha, la activista afirmó que, como la mayoría de la dirigencia política, Trudeau "no ha hecho lo suficiente" por el medio ambiente. Sin embargo, ante la pregunta, enfatizó que prefería no "señalar a individuos" sino más bien "enfocarse en una visión colectiva".

"Mi mensaje para los políticos de todo el mundo es el mismo: escuchen y actúen en función de lo que dice la ciencia", exhortó Thunberg, quien se reunió con Trudeau en la mañana. El primer ministro afirmó que estaba "completamente de acuerdo" con ella.

Cuando se le preguntó acerca de las críticas de que ha sido objeto por parte de Trump y otros, Thunberg respondió: "Hoy hacemos demasiado ruido y la gente tiene problemas para lidiar con eso e intentan callarnos. Debemos tomarlo como un cumplido".

Las protestas iniciaron en Nueva Zelanda, donde alrededor de 40 mil jóvenes marcharon hacia el parlamento en Wellington en una de las concentraciones más grandes jamás realizadas en ese país.

En Italia, un millón de personas, en su mayoría jóvenes, se manifestaron en 180 localidades desde Milán a Palermo contra el cambio climático, señalaron los organizadores. Una marcha multitudinaria recorrió las calles de Roma, donde los asistentes mostraron carteles con lemas como "Cambien el sistema, no el clima".

Activistas ambientales embadurnaron la pirámide de vidrio del Louvre con una espesa melaza en protesta –dijeron– por las actividades dañinas para el medio ambiente de la petrolera Total, un patrocinador del museo francés.

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Los científicos alertan de que la mutación de los océanos por la crisis climática desatará desastres para la humanidad

El calentamiento del mar, cada vez más ácido y con menos oxígeno, disminuye la vida marina y pone en riesgo los ingresos y el sustento de millones de personas

La subida sin freno de nivel del mar hará que grandes crecidas marinas que antes sucedían una vez al siglo se vuelvan anuales en 2050

La pérdida de hielo y nieve además de la mayor temperatura del agua hacen que el clima sea más extremo, según los expertos de la ONU

Las emisiones masivas de CO2 provocadas por la acción humana –causa de la crisis climática– están transformando los océanos a una escala nunca vista. A base de absorber gas y calor, los mares se convierten en más cálidos, más ácidos y con menos vida. Se reducen los recursos que ha utilizado la humanidad durante siglos. Océanos cuyo nivel crece constantemente amenazando grandes áreas donde se asientan millones de personas. "Condiciones sin precedentes", resume el Panel de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC) en su informe específico sobre océanos y criosfera presentado este miércoles.

"Toda la humanidad depende directa o indirectamente de los océanos y la criosfera [los glaciares, las capas de hielo y nieve y el permafrost]" arranca el informe del IPCC. De ahí la relevancia de la degradación que el calentamiento global de la Tierra está causando en el 80% de la superficie del planeta. Una mutación radical. "Los océanos y las cumbres pueden parecer lejanas para mucha gente, pero todos estamos influidos por ellos. Para obtener comida, agua, transporte, comercio, salud o recreo", ha resumido este miércoles el director del panel, Hoesung Lee. 

Sin embargo, la revisión científica del Panel no deja lugar a dudas: el mar es la principal víctima de la producción de CO2. El 90% del exceso de calor acumulado en la Tierra por el efecto invernadero se ha ido a sus aguas que también se han quedado con la mayoría del dióxido de carbono extra. ¿Consecuencias? Los océanos no paran de calentarse desde la década de 1970. La tasa de calentamiento se ha doblado desde 1993. El CO2 ha derivado en una acidificación del mar (que impide la vida) que, además, pierde oxígeno. Los cálculos del IPCC reiteran que la reducción de la cantidad de gases lanzados a la atmósfera son la clave para paliar estos efectos. "Las medidas que se tomen hoy son críticas para el futuro de los océanos y la criosfera". 

Una de las autoras del informe, la investigadora Carolina Adler, cuenta a eldiario.es que nadie quedará a salvo de estas consecuencias: "El informe demuestra cómo estos sistemas oceánicos y terrestres están intrincadamente conectados a nivel mundial. Y esto nos afecta a todos en la Tierra".

Grandes crecidas del mar: de una al siglo a una al año

Uno de los efectos más seguros y conocidos del cambio climático es la subida del nivel del mar. La escala puede parecer pequeña, una media de 3,6 mm al año, pero no se detiene: "Continúa creciendo a un ritmo ascendente", sentencian los científicos de la ONU. La aceleración de este fenómeno en las décadas más recientes es debido a "la pérdida de hielo en Groenlandia y la Antártida, además de la expansión oceánica" al estar más caliente el agua. Todo se conecta.

Para 2100, el crecimiento será incluso diez veces más rápido que en el siglo XX. Esta subida está detrás de un peligro real de devastación en zonas bajas costeras donde viven 670 millones de personas y la multiplicación de episodios hasta ahora raros como son las grandes crecidas marinas cuya probabilidad se multiplica por cien.

Las grandes subidas de nivel de las aguas han ocurrido, históricamente, una vez cada siglo, pero las proyecciones indican que llegarán a convertirse en habituales y registrarse una vez al año a partir de 2050. "Dependiendo del lugar donde se produzca esa crecida del mar los impactos pueden ser muy severos", indica el documento.

Reducción de la vida marina: menos pesca

La abundancia del mar está en peligro. Ante el deterioro de los ecosistemas marinos, "está previsto un descenso en la biomasa global de especies marinas, así como en el potencial de capturas de los bancos pesqueros. Tanto en la superficie como en el mar profundo", recoge el informe. Ese panorama pone directamente en riesgo la forma de vida de las comunidades que dependen del mar: "Sus ingresos e incluso el sustento".

Traducido significa que van quedando menos peces en una combinación nefasta de crisis climática y sobrepesca de las especies comerciales más buscadas. Además, muchas variedades se ven obligadas a cambiar sus áreas de distribución. El aviso indica que la masa de animales marino puede caer un 15% y reducir en un cuarto el potencial para la pesca de  las especies. Ante la pérdida de recursos disponibles, se disparan los "conflictos entre las autoridades, las pesquerías y las comunidades ante la nueva distribución de esos recursos".

No queda ahí la cosa. Además, el calentamiento global afecta a la seguridad de lo que se come al facilitar la acumulación de tóxicos como el mercurio en los animales y las plantas marinas. Esto afectará tanto a los grupos que se alimentan de productos del mar como a sectores económicos como la industria pesquera, la acuicultura y el turismo. 

Se funde el hielo y se descongela la tierra helada

La criosfera se extingue. La fundición de los polos ha sido uno de los avisos más famosos de la aceleración del cambio climático. Las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, simplemente se están convirtiendo en líquido: 400.000 millones de toneladas de agua al año. La banquisa de hielo sobre el Ártico es un 13% más pequeña cada verano. 

La pérdida de glaciares, la descongelación del permafrost y la caída de la capa de hielo van a aumentar por el incremento de la temperatura del aire "con consecuencias inevitables sobre la escorrentía del agua y los peligros en zonas concretas" como inundaciones o deslizamientos de tierra. 

Con menos glaciares, hielo oceánico y nieve se empeora la propia crisis climática. Se reduce la reflectividad de la Tierra, es decir, los rayos del sol no rebotan y su radiación es tragada por ejemplo, por el mar. Además, a medida que se calienta el permafrost se va liberando el carbono y metano ahí acumulando durante cientos de años "acelerando el calentamiento global".

Caída de la vida en el planeta

Un mundo más pobre. La pérdida de hábitats para las especies y su degradación se multiplican a medida que los mares se deterioran y las capas de hielo desaparecen. Es célebre la extinción de la gran barrera de coral en Australia cuya existencia se tambalea: "Los corales de aguas cálidas sufrirán grandes impactos aunque el calentamiento global se limite a 1,5ºC", dicen los expertos. 

Pero el informe sentencia que "de manera global, podrían perderse entre el 20 y el 90% de los humedales costeros", según el nivel de vulnerabilidad y los estuarios también afrontan riesgos por la salinización y falta de oxígeno que pueden llevar a migraciones, mortandades o extinciones de especies.  La alteración de la criosfera conlleva "cambios en la estructura y funcionamiento de ecosistemas y una eventual pérdida de biodiversidad única".

El informe de IPCC –que se une al publicado en octubre de 2018 sobre la necesidad de medidas urgentes en la próxima década y el de agosto pasado sobre los cambios en la producción de alimentos– tiene una sentencia sobre las implicaciones globales que acarrea la mutación radical del mar: "La degradación a largo plazo de los ecosistemas marinos compromete el papel de los océanos en su dimensión cultural, recreativa y de bienestar de la humanidad".

Por Raúl Rejón

25/09/2019 - 11:00h

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