Alter 3, con rostro humanoide, es puesto en funcionamiento para promover una próxima exhibición en Londres.Foto Afp

Londres. Gestionar la salud del planeta, luchar contra la discriminación o innovar en las artes. Los terrenos en que la inteligencia artificial (IA) puede ayudar al ser humano son incontables, y una muy ambiciosa exposición en Londres se propone demostrarlo.

Con el título IA: más que humana, el Barbican, inmenso centro de arte moderno, reúne más de 200 instalaciones, muestras y proyectos de artistas, científicos e investigadores de todo el mundo.

Es un paseo global, desde el sueño ancestral de crear vida artificial hasta la más puntera evolución científica, que se puede realizar desde hoy y hasta el 26 de agosto.

Entre sus platos fuertes, un espacio inmersivo del colectivo japonés teamLab, donde arte y ciencia se dan la mano para permitir al visitante dejar su huella en una naturaleza digital proyectada en la pared que evoluciona en función de estas interacciones.

Robots de todas las formas y tamaños, desde el pequeño perro Aibo de Sony –cuya primera versión de 1999 evolucionó hacia un modelo con IA en 2018– hasta un gran brazo mecánico que prepara y sirve cocteles.

También, sistemas para gestionar la complejidad de una gran ciudad o contribuir a la investigación médica, desde el cáncer hasta la ceguera.

Para frenar el creciente declive de las abejas, el Instituto Tecnológico de Massachussets presenta una colmena sintética que reproduce las condiciones de una primavera perpetua.

La científica y activista estadunidense Joy Buolamwini analiza el sesgo racial en el software de reconocimiento de facial, mostrando que para ser reconocida debe ponerse una careta blanca. Un programa deficiente puede reproducir la discriminación que existe en nuestras sociedades, advierte la italiana Francesca Rossi, responsable de ética en IBM Research. Pero correctamente diseñada, señala, la IA puede ayudar a identificar y evitar los perjuicios humanos.

"Si la máquina puede entender este concepto de sesgo, entonces puede alertarnos si ve que hay discriminación en nuestra toma de decisiones", dice a Afp, asegurando que para ello es importante que los equipos creativos sean lo más diversos posible.

La IA nació en los años 50

Aunque la idea de descodificar el cerebro humano e imitar su funcionamiento nació a mediados de los años 50, la IA se disparó en la década de 2010 gracias a los rapidísimos procesadores de última generación que permiten analizar y clasificar ingentes cantidades de datos disponibles gracias a Internet.

Nació así AlphaGo, programa informático desarrollado por el equipo DeepMind de Google, que en 2016 ganó al Go –un complicadísmo juego de estrategia– contra el campeón del mundo Lee Sedol, siguiendo los pasos del Deep Blue de IBM que en 1997 había batido al ajedecrista Garry Kasparov.

Ambas están presentes en esta exposición, que esboza cómo la IA puede ayudar a resolver problemas de enorme complejidad, como el cambio climático.

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Un juez de EE UU condena a Monsanto a pagar 1.800 millones de euros a una pareja enferma de cáncer

Bayer sufre una millonaria derrota judicial. Un jurado ha condenado este lunes a Monsanto, comprada por la empresa alemana en 2018, a pagar 2.055 millones de dólares (unos 1.820 millones de euros) a una pareja que supuestamente habría contraído cáncer por utilizar el herbicida Roundup. El veredicto del jurado del norte de California acusa a la agroquímica de no advertir los peligros de su producto, que acumula más de 13.000 demandas por el mismo motivo. Esta es la tercera batalla legal perdida de la compañía, pero con diferencia la más cara.

La condena llega cuando los accionistas del gigante farmacéutico se han negado a apoyar la gestión de Bayer en el último año e impulsa la caída de las acciones en el mercado. Alva y Alberta Pilliod, de 70 años, fueron diagnosticados de linfoma no-Hodgkins con cuatro años de diferencia: uno en 2011 y otro en 2015. La pareja utilizó Roundup, un producto elaborado con glifosato, durante 35 años en un terreno en San Francisco. Ambos se encuentran actualmente en remisión. La indemnización que deberá pagar Bayer incluye, además de los 2.000 millones de dólares en daños punitivos, otros 55 millones en daños compensatorios. Es posible que la cifra disminuya una vez que la compañía apele la decisión del juez. El gigante químico y farmacéutico alemán comunicó su decepción ante el veredicto y adelantó que el litigio "llevará algún tiempo antes de que concluya", ya que las apelaciones están pendientes y que "continuará evaluando y refinando sus estrategias legales a medida que avanza en la siguiente fase".

Al igual que en los episodios anteriores, donde se ha responsabilizado a Roundup de haber sido un factor sustancial en enfermos de cáncer, hubo una batalla de ambas partes con estudios científicos y expertos. Según los reguladores europeos y estadounidenses, no se ha comprobado que el glifosato pueda provocar cáncer. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS), dijo en 2015 que “probablemente” era cancerígeno. Una herramienta clave de los miles de demandantes. En este caso en particular, los abogados de la compañía, además de respaldarse en documentos científicos, destacaron los antecedentes familiares de los Pilliod que también han padecido cáncer y enfermedades autoinmunes que, según su argumento, aumentaban el riesgo de que la pareja desarrollara un linfoma no-Hodgkins.


El Roundup, producto estrella del fabricante Monsanto, continúa vendiéndose sin una etiqueta que advierta de que existe un riesgo cancerígeno para los seres humanos. El glifosato es el herbicida más utilizado en el mundo agrícola y circula en el mercado desde 1976. Personas familiarizadas con la compañía alemana afirman que no hay planes de hacer modificaciones antes de que al menos uno de los casos haya sido apelado, según publica The Wall Street Journal. Los socios de la empresa rechazaron el mes pasado las medidas que ha tomado la alta dirección, entre ellas, la compra de Monsanto. Desde entonces, los papeles de la alemana han caído un 40%.

Por Antonia Laborde
Washington 14 MAY 2019 - 02:51 COT

 

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Pésimas noticias sobre la vida en el planeta

En lo que va del año se han publicado informes nada alentadores sobre lo que sucede en la Tierra. Por un lado, dos prestigiosos investigadores (el español Francisco Sánchez-Bayo y el belga Kris A. G. Wyckhuys), denunciaron los enormes daños que la acción humana causa a un segmento muy importante y poco conocido de la biodiversidad: los insectos. Lo hicieron en la revista Biological Conservation, fundada en 1968.

Ambos especialistas trabajan en la Universidad de Sidney, Australia, y como parte de sus estudios han visitado diversas regiones del planeta.


Sánchez-Bayo y Wyckhuys sostienen que, de no cambiarse la actitud destructiva que distingue a ésta y las próximas generaciones, 40 por ciento de los insectos desaparecerán en unas cuantas décadas.


Según datos recientes, se han podido clasificar alrededor de 915 mil insectos y se calcula que 1.7 millones todavía no lo están. Entre los que figuran en peligro hay ejemplares de abejas, mariposas, luciérnagas, abejorros, escarabajos y miles más que contribuyen al bienestar humano, a conservar la biodiversidad. Las abejas, por ejemplo, fabrican miel y cera y son las polinizadoras por excelencia, una tarea fundamental en la actividad agrícola. Sin embargo, igual que otros insectos, son víctimas de los agroquímicos esparcidos en los campos de cultivo so pretexto de combatir las plagas y obtener cosechas abundantes.


No sólo los agroquímicos diezman a los insectos. También la introducción de especies exóticas en su hábitat natural; el cambio de los suelos agrícolas y forestales a urbanos; la contaminación del suelo y el agua, la cual llega a rincones apartados en los que se pensaba que los insectos estarían a salvo; y de remate, el cambio climático.


Sánchez-Bayo y Wyckhuys coinciden con otros expertos en que las zonas tropicales son las más expuestas a perder esa parte fundamental de la biodiversidad. Es el caso deMéxico, donde se ¬calcula que viven cerca de 98 mil variedades de insectos. De ellas, se han clasificado unas 48 mil. No está de más reiterar que somos de los países más vulnerables al cambio climático.


Por otro lado, nada bueno sucede con el resto de las especies. En el más reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas sobre la biodiversidad del planeta se destaca que animales y plantas se extinguen a un ritmo sin precedentes. Un millón de los ocho que aún existen de especies animales y vegetales, están en situación de desaparecer. Nuevamente la causa central son las actividades humanas. En el informe, elaborado por un selecto grupo de científicos, se realza que es un declive no visto en la historia de la humanidad y afecta a la economíay la salud pública, además de ocasionar severos desequilibrios en el medio ambiente global. Ejemplo de ello es la erosión de los suelos: redujo en una cuarta parte la productividad del sector agropecuario y forestal. En contraste, se destaca cómo las comunidades indígenas (las menos atendidas por los gobiernos) son las que mejor conocen las propiedades de la flora y la fauna de los territorios donde habitan. Y las que con mayor celo cuidan el entorno.


Y para seguir con malas nuevas sobre el futuro del planeta, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de la cual México hace parte, señala las consecuencias de la sexta extinción masiva: menos posibilidades de garantizar la seguridad alimentaria, reducir la pobreza y asegurar un crecimiento económico y social menos injusto.
En los estudios de Francisco Sánchez-Bayo y Kris A. G. Wyckhuys sobre los insectos, al igual que en los informes de las Naciones Unidas y la OCDE, se recalca la urgencia de revertir la pérdida de biodiversidad. Algo que no entiende un siniestro personaje, Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. Abrió las puertas para la destrucción de la Amazonia y otras áreas que conforman el pulmón verde del planeta. Es tan grave el asunto, que todos los ex ministros del Medio Ambiente que ha habido desde que concluyó la dictadura militar, denunciaron las políticas de Bolsonaro por ser incompatibles con el desarrollo económico y social de Brasil y el planeta. En la tarea de destruir el medio ambiente, Donald Trump ya tiene funesta compañía.

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El papa Francisco lanza una nueva iniciativa convocando a economistas de todo el mundo

El encuentro se realizará en marzo del próximo año. En una carta, el Papa sostiene que mientras el actual sistema económico y social produzca una víctima no podrá haber fraternidad universal.

 

El papa Francisco es la cabeza visible de una iniciativa a nivel global que lanzó y con la que busca promover el cambio del modelo económico actual. La propuesta ya comenzó a trabajarse y tendrá como expresión concreta un encuentro previsto para marzo del próximo año en la localidad de Asís, donde aspira a que participen economistas de todo el mundo.


La apuesta de Francisco es lograr un “pacto común” a partir del cual modificar la economía actual y otorgarle un alma a la economía. En la carta de convocatoria al encuentro que se denomina "Economía de Francisco", propone la necesidad de iniciar un proceso de cambio global donde participen "todos los hombres de buena voluntad, más allá de las diferencias de creencia y nacionalidad, unidos por un ideal de fraternidad atentos sobre todo a los pobres y excluidos”.


La reunión en Asís será entre el 26 al 28 de marzo de 2020 donde Francisco aspira a juntar a una buena cantidad de economistas pero también de estudiantes para que se animen a "practicar una economía diferente, una que da vida y no mata, incluye y no excluye, humaniza y no deshumaniza”, según la misiva.

La convocatoria del Papa también abarca a académicos. “Mientras nuestro sistema económico y social todavía produzca una víctima y haya una sola persona descartada no podrá existir la fiesta de la fraternidad universal”, señala el Papa en la carta.


La idea es promover “un proceso de cambio global que vea en comunión de intenciones no solo a los que tienen el don de la fe, sino a todos los hombres de buena voluntad, más allá de las diferencias de creencia y nacionalidad, unidos por un ideal de fraternidad atentos sobre todo a los pobres y excluidos”. De allí que se haya elegido a Asís, la ciudad de San Francisco, dado que es “el símbolo y el mensaje de un humanismo de fraternidad”. En ese sentido, el Papa argentino señaló que si “San Juan Pablo II la eligió como ícono de una cultura de paz, a mí me parece también un lugar que inspira una nueva economía”.
Sobre el santo de Asís, el Pontífice remarcó que “se despojó de toda mundanalidad para elegir a Dios como la estrella guía de su vida, haciéndose pobre con los pobres” y que puede dar “esperanza a nuestro mañana, en beneficio no solo de los más pobres, sino de toda la humanidad”.


En otro pasaje, Francisco recordó que en la Carta Encíclica Laudato “subrayé que hoy más que nunca, todo está íntimamente conectado y que la protección del medio ambiente no puede separarse de la justicia para los pobres y de la solución de los problemas estructurales de la economía mundial”. Por ello, insta a “corregir los modelos de crecimiento” aunque, “lamentablemente el llamado a tomar conciencia de la gravedad de los problemas sigue sin ser escuchado”.

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Sábado, 11 Mayo 2019 05:20

El veneno que nos legó Monsanto

El veneno que nos legó Monsanto

Ya son más de 13 mil juicios iniciados contra Monsanto (ahora propiedad de Bayer) por haber causado cáncer a los demandantes o a sus familiares con el uso del herbicida glifosato, a sabiendas de los peligros que implicaba y sin informar de los riesgos a las personas expuestas. Son, en su mayoría, personas que aplicaban el agrotóxico sea en su trabajo agrícola, de jardinería o parques. En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el glifosato es cancerígeno para animales y probable cancerígeno en humanos.

El primer juicio que ganó una víctima, en agosto de 2018, fue la demanda de D. Lee Johnsson, un jardinero que aplicó glifosato por dos años en una escuela, a partir de lo cual contrajo el cáncer linfoma no-Hodgkin. (https://tinyurl.com/y5umrtt3). Un juez de San Francisco condenó a Monsanto-Bayer a pagar 289 millones de dólares en primera instancia, pero luego de que Bayer apelara quedó en 78 millones. En otro juicio, en marzo 2019, se dictaminó que Monsanto-Bayer debe pagar 80 millones de dólares a Edwin Hardeman por ser responsable de su enfermedad. Está a punto de concluir en Oakland el tercer juicio similar, iniciado por el matrimonio Pilliod contra Monsanto. Tienen 70 años y ambos padecen cáncer. Se espera que nuevamente sea un dictamen multimillonario en favor de las víctimas. (https://usrtk.org/monsanto-papers/)

Paralelamente, en Europa, Monsanto perdió por tercera vez, en abril de 2019, el juicio iniciado por el agricultor francés Paul François, quien sufre daños neurológicos por el uso del herbicida Lasso, con otro componente agrotóxico.

Bayer, que finalizó la compra de Monsanto en 2018, ha perdido hasta el momento más de 30 mil millones de dólares por la disminución del valor de sus acciones, por el impacto negativo de los resultados de los juicios sobre glifosato. El 26 de abril 2019, 55 por ciento de accionistas de Bayer votó contra las estrategias del directorio, liderado por Werner Baumann, que defendió la compra de Monsanto.

El glifosato, inventado por Monsanto en 1974, es uno de los herbicidas más usados en el mundo. Se vende bajo muchas marcas, como Faena, Rival, RoundUp, Ranger y otras. Las cantidades aplicadas aumentaron exponencialmente con la liberación de cultivos transgénicos resistentes a herbicidas. El aumento de su uso produjo resistencia en más de 25 tipos de malezas, creando un círculo vicioso de aplicar cada vez más glifosato. Se han encontrado cantidades elevadas de residuos de glifosato en alimentos, fuentes de agua y test de orina, sangre y leche materna en varios países y continentes, fundamentalmente en los mayores productores de transgénicos.

En todos los casos de juicios nombrados, los jueces dictaminaron en favor de las víctimas porque hallaron que Monsanto sabía de los riesgos y no lo explicó en etiquetas ni estrategia de venta de los productos. El punto es central, ya que el argumento de Monsanto es que las agencias regulatorias, como la Agencia de Protección Ambiental en Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) anuncian el glifosato como un herbicida de bajo riesgo.

No obstante, en el curso de los juicios Monsanto ha tenido que liberar documentos internos que prueban que tenía estudios propios muy tempranos que mostraban el potencial carcinogénico del glifosato y que pese a ello se dedicó durante décadas a escribir artículos que lucieran como si fueran científicos negando la toxicidad del glifosato, que luego acordaron con diferentes autores supuestamente científicos que los publicaran en su nombre sin mencionar a Monsanto.

Varios de esos artículos fueron listados por la EPA para determinar que el glifosato era casi inocuo a la salud. La organización US Right To Know ha publicado en su sitio dedicado a los juicios contra Monsanto documentos desclasificados hasta 2019 con pruebas y nombres de varios autores y artículos falseados (https://usrtk.org/monsanto-papers/).

En un reciente artículo de Nathan Donley y Carey Gillam en The Guardian, denuncian que Monsanto nunca realizó estudios epidemiológicos del uso de glifosato para ver su potencial cancerígeno, y en su lugar dedicó enormes sumas de dinero (hasta 17 millones de dólares en un año) para hacer campañas de propaganda, artículos de opinión de periodistas sesgados y actuar como escritor fantasma de artículos científicos que afirman que el glifosato es inocuo o no tiene grandes riesgos. Esto aumentó luego de la declaración de la OMS en 2015 (https://tinyurl.com/yxkrw4l9).

También dan a conocer correos electrónicos de Monsanto con la consultora de "estrategia e inteligencia política" Hakluyt, en julio de 2018, que revelan que la Casa Blanca afirma que "le guardará la espalda a Monsanto" en cualquier caso y que pese a los estudios que muestran toxicidad no votarán nuevas regulaciones. (https://tinyurl.com/yxcbswp5)

Son abrumadoras las evidencias de que se debe prohibir el glifosato. Varias ciudades estadunidenses y algunas latinoamericanas ya lo han establecido. El tema no es solamente este tóxico o sólo Monsanto-Bayer. Todas las trasnacionales de agronegocios tienen estrategias parecidas para vender veneno a costa de la salud y el medio ambiente. Hay que avanzar en la eliminación de todos los agrotóxicos.

 

Por Silvia Ribeiro,  investigadora del Grupo ETC

 

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Los elementos de la tabla periódica sólo son 5% de lo que compone el universo

La historia de la galaxia es compleja; aunque se conoce a grandes rasgos, faltan muchos detalles. Por ello, se requiere hacer mejores observaciones y desarrollar la física necesaria para entender lo que las estrellas pueden contarnos, afirmó ayer Silvia Torres Castilleja, investigadora emérita del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En la conferencia Evolución química de la galaxia, celebrada en la Facultad de Química, la astrónoma explicó que los elementos químicos identificados en la tabla periódica son sólo 5 por ciento de lo que compone el universo. El resto, es materia y energía oscura que "aún no sabemos qué es, si yo se los pudiera explicar, me darían un Premio Nobel", aseguró la ex presidenta de la Unión Astronómica Internacional.

Agregó que para entender cómo se han modificado los gases y elementos en la Vía Láctea, nuestra galaxia, cuál es la historia de formación de las estrellas y cómo se han ido modificando, los astrónomos en el mundo buscan determinar con precisión cuál es la abundancia de los distintos elementos químicos presentes en las nebulosas planetarias.

La importancia del estudio de los gases de las nebulosas radica en que estos guardan información de los que dieron origen y formación a la estrella primaria.

Para explicarlo con un objeto más conocido y cercano al hombre, la especialista habló del proceso de vida del Sol, que transforma su hidrógeno en helio en el centro desde hace 4 mil 600 millones de años. Se estima que esta fase durará otros 5 mil millones de años, luego tardará otros 2 mil millones de años para quemar todo ese elemento químico y convertirlo en carbón, después perderá las capas externas y la parte central se convertirá en una enana blanca, una estrella muy concentrada. El gas que haya perdido se alejará, nunca regresará y se irá al espacio. A este conjunto de estrella caliente y gas que la rodea se le denomina nebulosa planetaria.

Cantidad y diferencia de los gases

Aunque los astrónomos ya comprenden cómo funciona una nebulosa y que estos gases dan origen al nacimiento de nuevas estrellas, aún desconocen los detalles, como la cantidad de esos compuestos y la diferencia de los que expulsan.

Silvia Torres sostuvo que cada uno de los elementos químicos en sus determinados estados de ionización tienen una firma única, algo parecido a una huella digital, que ayuda a determinar su composición y aporta información sobre el futuro que les espera a las estrellas.

En los primeros millones de años del universo sólo se formaron dos elementos químicos, el hidrógeno (H) y el helio (He), además de mínimas cantidades de litio (Li), berilio (Be) y boro (B), mientras los demás elementos se fueron formando en el interior de las estrellas. En las nebulosas planetarias se forman constantemente nuevas cantidades de helio, carbón (C) y nitrógeno (N).

Indicó que la vida media de una nebulosa es muy breve en términos astronómicos, entre 10 y 30 mil años, una ínfima fracción de los más de 10 mil millones de años que puede tener de vida un astro como el Sol.

Jueves, 09 Mayo 2019 05:59

Biosfera y capitalismo (II)

Biosfera y capitalismo (II)

El lunes 6 de mayo (2019) la ONU hizo público un informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política Sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) bienvenido y de inmensa importancia para la civilización humana, que consolida estudios realizados en las últimas décadas del siglo XX y lo que va del XXI en torno a la aniquilación biológica en curso, relacionada, entre otros factores, al calentamiento global en aumento. El informe de mil 500 páginas, elaborado por 400 especialistas, identifica cinco factores como los responsables de este predicamento: el uso de tierras (agricultura, deforestación), explotación directa de recursos (pesca, caza), cambio climático, contaminaciones y especies invasivas.

Sin embargo, en el IPBES o en las notas de la prensa corporativa, no aparecen las grandes firmas de la agricultura o la pesca y la alimentación industrial, tipo Monsanto, Bayer, etcétera. El IPBES reconoce la interrelación entre la intensificación del "cambio climático" (en realidad un colapso bioclimático antropogénico ) y la acentuada pérdida de biodiversidad y todo parece apuntar "al hombre" como principal responsable. De acuerdo con una agencia noticiosa, "Desde el año 1500, el hombre ha propiciado la desaparición de 680 especies de vertebrados. Sin embargo, según el informe, hoy en día hay más plantas y animales en peligro de extinción que en cualquier otro periodo de la historia humana",

Para la ciudadanía y aun mucha de la academia que no se asomará al monumental estudio, la poderosa plataforma de los medios masivos de comunicación, al servicio de sus poderosos anunciantes, ya está lanzando en centro y periferia la idea de que la responsabilidad del desplome bioclimático recae en "el hombre", todo lo que reforzará la popularización de la noción misma de "antropoceno", para caracterizar el contexto, lo que invisibiliza a los grandes intereses financiero/corporativos responsables.

Desde mediados del siglo XX la comunidad científica internacional mostró alta preocupación por el hecho de que el planeta sufre de un desequilibrio energético "substancial" entre la cantidad de energía solar que absorbe la tierra, mayor que la energía que se irradia de vuelta al espacio. Como el dióxido de carbono y el metano (entre otros) juegan un papel central en lo referido al componente principal de lo "antropogénico" del fenómeno bioclimático, hasta la fecha (mayo de 2019) prevalece inamovible el "veto" de los poderosos cabildos de la industria de los combustibles fósiles y del motor de combustión interna a una formalización internacional vinculante para frenar de manera inmediata y drástica los gases de efecto invernadero (GEI). Se trata de unacatástrofe en que la formación social predominante, el capitalismo, juega un papel central.

Como lo plantea Elmar Altvater en Capitalismo y Capitaloceno: “…el modo de producción capitalista genera historia geológica… lo ha hecho hasta integrar una nueva fase que los geólogos denominarían Antropoceno. Fase que sería más adecuado calificar como Capitaloceno (Kapitalozän), que da razones más que válidas para dedicarse al análisis del capitalismo, al estudio de los escritos de Marx y Engels y al estudio de la tradición del marxismo crítico. Que da razones más que válidas para construir, con Marx, la crítica del Capitaloceno”.

El consejo de Altvater es valioso si se tiene presente el consenso científico que hoy existe sobre el colapso bioclimático en curso. En trabajos ofrecidos por Jorge Beinstein y Luis Arismendi, se hace referencia al "pulso tanático" observado por la comunidad científica en la dinámica capitalista. A las cúpulas políticas en centro y periferia tiende escapar la importancia de lo que Marx teorizó como una "ruptura metabólica" (RM) entre la sociedad capitalista y la Tierra.

Para James Hansen, climatólogo de primera línea, el desequilibrio entre la energía que llega a la Tierra y la que sale "es de cerca de 0.6 Watts/m2 (metro cuadrado) como promedio para el planeta". Hansen fue didáctico al explicar ese orden de magnitud: “No sé si esto da una idea sobre la magnitud de lo que ocurre. Puedo decir que el exceso de energía es de 300 billones (trillion –millones de millones–) de joules por segundo. Pero esa inmensidad puede ser insuficientemente evocativa. Resultaría igualmente válido decir que el desequilibrio de energía de la Tierra sería el equivalente a explotar diariamente más de 400 mil bombas atómicas como la lanzada sobre Hiroshima, los 365 días del año. Esa es la cantidad de energía extra que la Tierra obtiene cada día por nuestro uso de la atmósfera como basurero de nuestros desechos de gases con efecto invernadero (carbon pollution)”.

Sin freno a los GEI dicen otros expertos "sería como vivir en medio de 10 mil accidentes aéreos diarios sobre el planeta, los 365 días del año".

No lo permitamos.

Por John Saxe-Fernández

www.jsaxef.blogspot.com

Facebook: JohnSaxeF

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Jueves, 09 Mayo 2019 05:54

Planeta en extinción

Planeta en extinción

El lunes pasado fue presentado en París el mayor y más sólido informe sobre biodiversidad que haya sido elaborado. Se trata de un diagnóstico preciso, nada esperanzador, que debe ser leído como un llamado desesperado para salvar al planeta.

Un millón de especies animales y vegetales están amenazadas de extinción, es decir, una de cada ocho especies existentes en el mundo, y subraya que estamos sumidos en un "declive sin precedentes en la historia de la humanidad".

A gobiernos e industriales, les advierte que lo hecho hasta ahora no es suficiente para revertir la tendencia negativa. El impacto no es sólo medioambiental. También amenaza buena parte de los objetivos de desarrollo sostenible fijados por las Naciones Unidas para 2030.

"Maltratar a la naturaleza significa frenar la lucha contra la pobreza, el hambre o por una mejor salud del ser humano. El tiempo apremia más que nunca", se afirma en el documento y se insta a actuar, ya, tanto a escala global como local.

Es un informe elaborado durante tres años por cerca de 500 especialistas de 50 países, bajo los auspicios de la ONU, en el que se alerta –entre otras cosas– del riesgo de desaparición de más del 40 por ciento de las especies anfibias, casi un tercio de los arrecifes coralinos, así como el 10 por ciento de los insectos.

El estudio identifica y, por primera vez clasifica, los impulsores directos que también se han acelerado en las pasadas cinco décadas, tales como la sobrexplotación de los recursos, el cambio climático, la contaminación y otras alteraciones provocadas por la acción humana.

Algunos datos más, igualmente preocupantes: tres cuartas partes del medioambiente terrestre y alrededor de 66 por ciento del marino se han visto "significativamente alterados" por la acción humana, en tanto que la tercera parte de los recursos pesqueros marinos son explotados a niveles insostenibles.

En cuanto al cambio climático, refiere que las emisiones de gas de efecto invernadero se han duplicado desde 1980 y provocado el aumento global de la temperatura en al menos 0.7 grados centígrados. La polución plástica se ha multiplicado por 10 desde 1980.

Se acelera el ritmo de extinción de las especies: en los pasados 40 años ha aumentado sensiblemente el riesgo de la desaparición total de un millón de ellas. "La velocidad de extinción es centenares de veces mayor que la natural", precisó Paul Leadley, uno de los autores.

Este llamado al cambio no debe, no puede, ser ignorado. No son alteraciones que vayamos a padecer en el futuro. Se trata, más bien, de pérdidas y deterioros que están ocurriendo todos los días, a cada hora, a cada minuto, a cada instante, frente a los ojos ciegos de la humanidad.

Desde el siglo XVI, al menos 690 especies vertebradas han sido llevadas a la extinción y más del nueve por ciento de la totalidad de los mamíferos domesticados usados para la alimentación y la agricultura se habían extinguido para 2016… y al menos mil más están todavía amenazados.

Robert Watson, presidente de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES) –instancia coordinadora del estudio–, destacó la necesidad de cambiar políticas y paradigmas. Deben cesar los subsidios malos para el medioambiente, como los de la industria energética, el transporte o la agricultura.

Los gobiernos, propuso, también tendrían que abandonar el uso del PIB para calcular la riqueza e incorporar el capital natural y humano en sus países. "Necesitamos un paradigma económico modificado para un futuro más sostenible".

Indica que afortunadamente se han visto algunas primeras acciones e iniciativas para un cambio transformativo, particularmente en los jóvenes de diversas regiones del mundo y entre ellas se refirió al movimiento #VoiceforthePlanet, así como a las huelgas escolares por el clima.

En el detallado informe mundial se concluye que el deterioro acelerado de la biodiversidad se puede frenar, pero sólo mediante una transformación radical, con un golpe de timón –diría yo– en el desarrollo que requiere participación y compromiso de todos los niveles.

Los intereses particulares doblegan al interés público en todo el planeta. Pero es un hecho que, después de este informe, como acotó la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay, ya nadie podrá decir que no sabía que estamos dilapidando nuestro patrimonio mundial común.

 

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Un millón de especies, amenazadas de extinción a un ritmo sin precedentes

El mayor informe sobre biodiversidad, auspiciado por la ONU, advierte del impacto de la acción humana

Un millón de los ocho millones de especies animales y vegetales existentes están amenazadas de extinción y podrían desaparecer en solo décadas si no se toman medidas efectivas, urgentes y decisivas. El informe de la Plataforma Intergubernamental sobre la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (IPBES), presentado este lunes en París, no se anda con rodeos. Se trata, subraya, de un “declive sin precedentes” en la historia de la humanidad. Y el impacto no es solo medioambiental. También amenaza buena parte de los objetivos de desarrollo sostenible fijados por Naciones Unidas. Y, por supuesto, la economía. Maltratar a la naturaleza significa frenar la lucha contra la pobreza, el hambre o por una mejor salud del ser humano. El tiempo apremia más que nunca, subrayan los expertos, que instan a actuar tanto a nivel global como local.


“Los ecosistemas, las especies, la población salvaje, las variedades locales y las razas de plantas y animales domésticos se están reduciendo, deteriorando o desapareciendo. La esencial e interconectada red de vida en la Tierra se retrae y cada vez está más desgastada”, advierte Josef Settele, uno de los autores principales del informe. “Esa pérdida es la consecuencia directa de la actividad humana y constituye una amenaza directa para el bienestar humano en todas las regiones del mundo”.


El informe identifica y, por primera vez, clasifica los cinco impulsores directos —que también se han acelerado en los últimos 50 años, según las investigaciones— de los cambios en la naturaleza con mayor impacto relativo global. El primero son cambios en el uso de la tierra y el mar: tres cuartas partes del medioambiente terrestre y alrededor del 66% del marino se han visto “significativamente alterados” por la acción humana. Le sigue la explotación de organismos —el 33% de los recursos pesqueros marinos eran explotados a niveles insostenibles en 2015— y, en tercer lugar, aunque cada vez con mayor relevancia, el cambio climático: las emisiones de gas de efecto invernadero se han duplicado desde 1980 y han provocado el aumento global de la temperatura en al menos 0,7 grados centígrados. Otro de los factores es la contaminación —la polución plástica se ha multiplicado por diez desde 1980— y, finalmente, las especies foráneas invasoras, que han aumentado un 70% desde 1970 en al menos 21 países.


Informes alarmistas abundan desde hace tiempo. Este no es uno más. Elaborado durante los últimos tres años por 145 expertos de 50 países y con colaboraciones de otros 310 especialistas más, el estudio Evaluación Global sobre Biodiversidad y Ecosistemas, de más de 1.500 páginas, es uno de los más amplios realizados a escala mundial —evalúa los cambios en las últimas cinco décadas— y el primero que analiza la situación de la biodiversidad desde 2005. Aunque no será publicado en totalidad hasta más entrado el año, el resumen de las conclusiones, aprobadas tras una reunión de una semana de la IPBES, un organismo independiente impulsado por la ONU, en la sede de la Unesco en París, no es nada alentador.


"La vida en la Tierra se está deteriorando rápidamente en todo el mundo y virtualmente todos los indicadores del estado global de la naturaleza están decreciendo", subrayó Settele al presentar el informe en rueda de prensa en París. "Ya nadie podrá decir que no sabemos que estamos dilapidando nuestro patrimonio mundial común", acotó la directora general de la Unesco, Audrey Azoulay.


Una amenaza muy grave y real


De los ocho millones de especies que existen actualmente en el planeta —incluidos animales, insectos y plantas—, un millón está amenazado de extinción. Y esta se está “acelerando”: en los últimos 40 años, ha aumentado el riesgo de extinción total de especies. “La velocidad de extinción es centenares de veces mayor que la natural”, según Paul Leadley, uno de los autores del informe.


Más del 40% de las especies anfibias, casi un tercio de los arrecifes coralinos, tiburones y especies relacionadas, así como más de un tercio de los mamíferos marinos están amenazados. Más difícil es hacer esta estimación, señalan los expertos, en el caso de los insectos, pero consideran que las pruebas existentes permiten hablar de un 10% de especies amenazadas. Y las consecuencias, advierte nuevamente Leadley, son directas para la especie humana. “Dependemos de la biodiversidad y por tanto esa pérdida tiene consecuencias para nosotros”, subraya y pone un ejemplo sencillo: “El declive constatado de los polinizadores tiene efectos potencialmente muy negativos sobre la polinización de frutas y legumbres, o para el chocolate o el café. Son consecuencias directas”.


Desde el siglo XVI, al menos 690 especies vertebradas han sido llevadas a la extinción y más del 9% de todos los mamíferos domesticados usados para alimentación y agricultura se habían extinguido en 2016. Al menos 1.000 más están todavía amenazados, continúa el informe.


Aunque este no especifica cuáles son las regiones más afectadas, la bióloga argentina Sandra Díaz, que copresidió el proceso de evaluación, indicó que son muchas áreas en América Latina, algunas en el sureste asiático y también buena parte de África. “Pero globalmente, todo el mundo debería estar preocupado, porque estamos crecientemente interconectados y lo que pasa en una región, inevitablemente tendrá repercusiones en el resto del mundo”, puntualizó. “Somos una única red de vida interconectada. Y esto no es una metáfora”.


El informe deja claro que no se pueden separar objetivos de medioambiente de metas de desarrollo. La actual tendencia negativa en biodiversidad y ecosistemas “minará” los avances en el 80% de las metas estimadas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU fijados para 2030, especialmente en materia de fin de la pobreza, hambre, salud, agua, ciudades sostenibles, clima, vida submarina y ecosistemas terrestres (los objetivos 1, 2, 3, 6, 11, 13, 14 y 15).


“Los objetivos para conservar la naturaleza y lograr la sostenibilidad no pueden ser logrados con la trayectoria actual, y las metas fijadas para 2030 y más allá solo se conseguirán mediante cambios transformativos de carácter económico, social, político y tecnológico”, recalcan los expertos.


Acciones urgentes


Se puede detener esta “crisis”, explica Leadley, pero ello va a requerir “una transformación de nuestro modo de desarrollo”. Y una implicación a todos los niveles.


Entre las políticas a cambiar están los “subsidios malos para el medioambiente” como los de la industria energética, el transporte o a la agricultura, señaló el hasta ahora presidente del IPBES, Robert Watson, para quien los gobiernos también tienen que abandonar el uso del PIB para calcular la riqueza e incorporar el capital natural y humano de sus países, “que sería una mejor medida”. “Necesitamos un paradigma económico modificado para un futuro más sostenible”, dijo. Pero también los ciudadanos de a pie pueden aportar su grano de arena, cambiando por ejemplo sus hábitos de consumo, según los expertos. Estos señalan también a las comunidades indígenas, en cuyos territorios la biodiversidad está mucho mejor preservada, como un modelo a seguir.


“Nuestro saber local, indígena y científico está demostrando que tenemos soluciones, así que basta de excusas, tenemos que vivir de manera diferente en la Tierra”, dijo el administrador del Programa de Desarrollo de la ONU, Achim Steiner.


Tras tanto panorama pesimista, un rayo de esperanza: “Hemos visto ya las primeras acciones e iniciativas para un cambio transformativo, como políticas innovadoras por parte de muchos países, autoridades locales y empresas, pero especialmente por gente joven en todo el mundo”, valoró Watson. “Desde los jóvenes tras el movimiento #VoiceforthePlanet, a huelgas escolares por el clima, hay una corriente de comprensión acerca de la necesidad de una acción urgente si queremos asegurar algo parecido a un futuro sostenible”

Por, Silvia Ayuso

París 6 MAY 2019 - 12:09 COT

 

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Publicado enMedio Ambiente
Una misteriosa especie humana conquistó el techo del mundo hace 160.000 años

Hallado en China el fósil de un denisovano, la especie que se cruzó con los 'Homo sapiens' y les pasó genes que les permitieron vivir a gran altitud

 Científicos chinos y europeos han identificado un fósil como perteneciente a un denisovano, la misteriosa especie humana que pobló Asia hace miles de años y con la que los sapiens tuvimos una corta pero fructífera historia de sexo.


Un estudio publicado hoy en Nature describe los restos —la mitad de una mandíbula inferior y dos molares— que fueron encontrados en 1980 por un monje budista en la cueva de Baishiya, en la provincia china de Gansu, que comprende parte de la meseta tibetana. “Esta cavidad natural está considerada un lugar sagrado y los huesos humanos que aparecen aquí se suelen machacar para hacer medicinas tradicionales con supuestos poderes curativos”, explica Jean-Jacques Hublin, paleoantropólogo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y coautor del estudio. No se sabe por qué, "el monje prefirió salvar los restos y regalárselos al sexto buda viviente de Gung-Thang, una autoridad religiosa, quien a su vez los donó a una universidad china”, explica. Ahora, 39 años después y gracias a la colaboración entre investigadores chinos y europeos, se ha demostrado que el hueso no era de un santo, sino de un denisovano adolescente de sexo desconocido que vivió hace al menos 160.000 años.


Los denisovanos son una especie humana sin rostro. Fueron descubiertos en 2010 y de ellos apenas se conocían cinco restos fósiles de menos de dos centímetros, todos hallados en la cueva rusa de Denisova, al sur de Siberia, que no permiten conocer el aspecto físico de estos humanos. Sin embargo, el frío de la cueva preservó el ADN, lo que ha permitido ensamblar todo su genoma a partir del diminuto diente de una niña. La genética los identificó como una especie hermana de los neandertales que apareció hace unos 400.000 años. Mientras los neandertales ocuparon Europa, los denisovanos se expandieron por Asia.


Después de que los Homo sapiens salieran de África por primera vez, hace unos 100.000 años, se encontraron con los denisovanos y tuvieron sexo e hijos con ellos en varias ocasiones. Fruto de aquellos cruces hay unas gotas de ADN denisovano en los asiáticos, sus descendientes los nativos americanos (un 0,2% del genoma) y los habitantes de Oceanía (hasta el 5%). Por razones desconocidas, los denisovanos se extinguieron hace unos 40.000 años, el mismo destino que siguieron los neandertales en la misma época.


El nuevo hallazgo demuestra que los Homo sapiens no fuimos los primeros en ocupar la meseta del Tíbet, el techo del mundo sobre el que se asienta el Himalaya, la cordillera más alta del planeta. El trabajo, coliderado por Fahu Chen, de la Academia de Ciencias China, Dongju Zhang, de la Universidad de Lanzhou, y el equipo de Hublin, ha extraído proteínas de colágeno de uno de los dientes del fósil. Su secuencia de aminoácidos, aunque muy degradada, parece diferente de la de otras especies humanas e identifica los restos como denisovanos. Esto no solo implica que hubo otros humanos que conquistaron la meseta, con una altitud media de 4.500 metros, 120.000 años antes que nosotros, sino que probablemente fueron ellos los que nos pasaron algunas variantes genéticas necesarias para sobrevivir en este entorno hostil con escaso oxígeno, como han demostrado estudios recientes entre pobladores del Himalaya actuales.


“Neandertales y denisovanos vivieron durante cientos de miles de años en Eurasia y se adaptaron a estos entornos. Los humanos modernos llegaron de África y se mezclaron con ellos un poco, lo que les permitió adquirir variantes genéticas ventajosas. Esas variantes se hicieron cada vez más frecuentes. Por ejemplo, el 80% de los tibetanos actuales las portan”, resalta Svante Pääbo, genetista del Max Planck y autor principal de la secuenciación del genoma neandertal y denisovano. "Es muy interesante que se empiecen a encontrar denisovanos más allá de la cueva de Denisova. Presumiblemente ocuparon la mayoría de Asia en el pasado, así que espero que se encuentren muchos más restos en el futuro", comenta el genetista.


La técnica que analiza paleoproteínas puede ser la próxima revolución en evolución humana y probablemente permita aclarar qué aspecto tenían los denisovanos, si es que no lo ha hecho ya. “A juzgar por la mandíbula y lo que sabemos de otros fósiles ya conocidos de China como Maba [sur de China], Xujiayao [norte] y Penghu [Taiwán], que también pueden ser de denisovanos, estamos ante unos humanos muy parecidos a los de la Sima de los Huesos [en Atapuerca, Burgos], con una cabeza grande, los arcos de las cejas muy marcados, dientes voluminosos y frente huidiza”, explica Hublin.


El trabajo también confirma a Asia como una segunda cuna de la evolución humana más allá de África. “En China se conocen muchísimos fósiles humanos raros o inclasificables que ahora podrían ser adscritos a los denisovanos con las nuevas técnicas de análisis de ADN y paleoproteínas”, opina Antonio Rosas, paleoantropólogo del CSIC.


“Nuestra especie, aunque solitaria, es en realidad un crisol de humanidades ya extintas, y esa mezcla ha sido particularmente importante para nuestro éxito actual”, resalta María Martinón-Torres, directora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, en Burgos. “Es curiosa la forma en que relatamos siempre como hazañas muchas de nuestras capacidades. Sin embargo, es una cura de humildad descubrir que parte de nuestros superpoderes estaban presentes en otras poblaciones humanas mucho antes que en la nuestra y que de hecho les debemos a ellas su herencia”, destaca.

Por Nuño Domínguez
2 MAY 2019 - 01:39 COT

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