Viernes, 06 Septiembre 2019 06:30

Salvar el planeta

Salvar el planeta

La Amazonia arde, Groenlandia se derrite, 800 millones de personas padecen hambre, hordas de migrantes huyen de las guerras y la miseria hacia los países del derroche, y los gobernantes de los países más poderosos evitan discutir el cambio climático y los desastres ambientales para no irritar a Donald Trump.
Quizá la Tierra ha empezado a sacudirse la plaga humana.

 

 El BUFÓN.

Desde comienzos de la década del 90 el comediante George Carlin creó y refinó una rutina en los escenarios titulada Saving the Planet (Salvar el planeta) en la que, con su habitual insolencia salpicada de groserías, cuestionaba los fundamentos mismos de las políticas ambientales y las campañas y esfuerzos de protección de la naturaleza y las especies amenazadas de extinción. “El planeta está bien, está perfectamente bien”, afirmaba el bufón inteligente, fallecido en 2008. “Los que estamos jodidos somos nosotros”. (Quienes deseen la experiencia directa de su acto de 7.38 minutos pueden visitarla en Youtube, con subtítulos en español.)

“El planeta ha estado aquí por 4.500 millones de años”, continuaba Carlin. “Nosotros hemos estado aquí ¿qué?, ¿100 mil años, tal vez 200 mil años? Hemos tenido industrias pesadas por poco más de 200 años. ¿Y tenemos la pretensión de que, de alguna forma, somos una amenaza?”“El planeta ha sobrevivido y superado cosas mucho peores que nosotros”, añadía con una larga lista de acontecimientos como terremotos, volcanes, placas tectónicas en movimiento, desplazamientos continentales, tormentas solares, manchas solares, tormentas magnéticas, la reversión magnética de los polos, cientos de miles de años de bombardeo de cometas y meteoros, enormes inundaciones, tsunamis, vastos incendios, rayos cósmicos, glaciaciones repetidas. “¿Y nos creemos que las bolsas de plástico y las latas de aluminio harán alguna diferencia?”, preguntaba Carlin.

MÁS DE LO MISMO.

El cambio climático, el agotamiento de recursos naturales, la contaminación del agua y el aire, y la destrucción de las junglas tropicales y los mantos de hielo figuran entre los problemas que, en todo el mundo, las generaciones más jóvenes ponen al tope de sus preocupaciones, y que los más viejos suelen desestimar. Esto ha motivado protestas multitudinarias, la creación de fundaciones, programas, coaliciones y actividades encaminadas a la conservación de la energía que se obtiene con la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón), el desarrollo de fuentes alternativas de energía y la sustitución de materiales, especialmente plásticos, por otros que sean biodegradables. La multiplicación de partidos verdes es un fenómeno que cuenta ya con más de tres décadas, y las conferencias y acuerdos internacionales sobre asuntos ambientales son una rutina. Preocupaciones similares continúan emergiendo acerca de la biotecnología, el desarrollo de organismos manipulados genéticamente y medicamentos más potentes para combatir gérmenes que se adaptan y sobreviven a los medicamentos más potentes de hace apenas algunos años.

Los esfuerzos por salvar especies animales y vegetales amenazadas por la extinción –en muchos casos debida a la destrucción humana de los hábitats naturales– van acompañados por campañas de educación para que las sociedades, cada vez más urbanizadas y distanciadas de la naturaleza, entiendan el papel que cumplen los insectos en la polinización, la ganadería extensiva en la deforestación y la pesca industrial en el exterminio de los peces.

Pero, aun con toda la mejor voluntad y los propósitos más altos, muchas de las políticas ambientales en varios casos conducen a una aceleración de la destrucción y la contaminación. Un ejemplo casi cotidiano: las bolsas, vasos, pajitas, envases y todo tipo de objetos de plástico. Las campañas para reducir, mediante educación o multas, el uso de las bolsas de plástico –que se han vuelto omnipresentes en los mercados– proponen dos opciones: o las bolsas de plástico, no desechables, fuertes y resistentes, que pueden usarse muchas veces, o las bolsas de papel, un material desechable. La realidad es que la producción de bolsas de plástico más resistentes requiere más energía y materia prima –que por ahora, en su mayor parte, procede de los hidrocarburos–, y, en el caso del papel y del cartón, demanda más celulosa, que sólo puede obtenerse de la tala de más bosques.

La gran alternativa a los vehículos automotores que consumen gasolina o diésel es el desarrollo de vehículos eléctricos, los cuales demandan… electricidad, pues, que muchas veces proviene de plantas que queman combustibles fósiles. La masificación de los vehículos eléctricos soñada por tantos ambientalistas promete otro problema: la falla del suministro de electricidad paralizará la economía. Imagínese una ciudad de 15 millones de personas donde, en un futuro, el 90 por ciento de los vehículos sean eléctricos, y un apagón de diez días. Con el añadido del agotamiento de todas las baterías con que funcionan nuestros celulares, el número creciente de minicomputadoras dentro de los vehículos que todavía usan gasolina.

Los enormes recursos financieros y científicos dedicados a la investigación y desarrollo de nuevos antibióticos sólo producirán compuestos a los que las bacterias se adaptarán en menos de una década. El propósito de estas investigaciones y desarrollos es, en definitiva, la prolongación de la vida humana, cuando el planeta soporta ya casi 8 mil millones de personas que siguen, seguimos, consumiendo más recursos.

UNA SACUDIDA.

Las últimas semanas, la atención mundial –y la distracción forzada del Grupo de los 7 en Biarritz– se centró en los incendios forestales en el sur de la Amazonia, un 84 por ciento más extensos que hace un año. Del llamado “pulmón del planeta” que debería contribuir a la absorción de dióxido de carbono en la atmósfera, se levantan enormes columnas de humo que se extienden por cientos de quilómetros. El gobierno brasileño, que ha movilizado a más de 40 mil soldados para combatir las llamas y, supuestamente, reprimir a los responsables de la deforestación por fuego, es el mismo que abrió esas regiones a la explotación de recursos madereros, de los cuales se obtiene, entre otras cosas, la celulosa, y otras riquezas que demanda, ávida, una creciente población mundial. Las corporaciones y gobiernos que buscan y explotan estos y otros recursos naturales no lo hacen porque sean demoníacas, sino porque hay una constante demanda de los consumidores que… somos nosotros. Hemos adoptado un estilo de vida que nos hace dependientes de una red global de producción y distribución que es cada vez más frágil.

Hace 33 años la explosión de un reactor en Chernóbil, de la entonces República Soviética de Ucrania, dispersó por gran parte de Europa una nube radioactiva y dejó una región de 2.400 quilómetros cuadrados vedada para la presencia humana hasta hoy. Aparte de las fallas que se han atribuido a los técnicos de Chernóbil y la torpeza del régimen soviético para encarar el desastre, está el hecho de que la energía nuclear se ha desarrollado para suministrar electricidad a partir de una fuente alternativa a los hidrocarburos. En el bosque silvestre que ha crecido en torno a Chernóbil, han reaparecido especies animales consideradas casi extintas, tal como en regiones rurales de España, abandonadas por la agricultura, se han multiplicado los caballos salvajes.

“El planeta se sacudirá de nosotros como una peste de pulgas, una molestia superficial”, según Carlin. “Estará aquí por mucho, mucho, mucho tiempo después que nosotros hayamos desaparecido, y el planeta se sanará a sí mismo, se limpiará porque eso es lo que hace. Es un sistema que se corrige a sí mismo. El aire y el agua se recuperarán y la Tierra se renovará.”“El planeta no se va a ninguna parte”, predecía el bufón. “¡Nosotros nos vamos! Recojan su mierda, gente. Los que nos vamos somos nosotros. Y no dejaremos mucha traza, tampoco. Gracias a dios por eso. Bueno, quizá sí, un poco de poliestireno. El planeta estará aquí, y nosotros habremos desaparecido hace mucho tiempo. Simplemente, otra mutación fallida.”

Por Jorge A. Bañales

6 septiembre, 2019

Publicado enMedio Ambiente
Las bebidas azucaradas aumentan el riesgo de muerte prematura

Estudio asocia el consumo de esos productos con el peligro de padecer enfermedades circulatorias, males digestivos y Parkinson

El consumo de bebidas azucaradas y el riesgo de sufrir una muerte prematura vuelven a estar asociados. El más amplio estudio hecho hasta la fecha en Europa, publicado hace poco en la revista JAMA Internal Medicine, indica que beber a diario dos vasos o más de cualquier tipo de refresco tiene 17 por ciento de mayor posibilidad de fallecer que los que toman un vaso o ninguno al mes.

Realizado en 10 países europeos, entre ellos España, Reino Unido, Dinamarca, Francia y Grecia, el Estudio Prospectivo Europeo sobre Dieta, Cáncer y Salud (EPIC, por sus siglas en inglés) analiza datos de más de 450 mil personas, reclutadas entre 1992 y 2000, de una edad promedio de alrededor de 50 años, fueron observados durante un promedio de 16 años.

Antes del estudio, a cada participante se le tomó una muestra de sangre y se le hizo llenar un cuestionario sobre su estilo de vida, en el que se le preguntaba sobre aspectos como el ejercicio, el tabaquismo y su peso, además de su dieta y nutrición. El trabajo excluyó a los sujetos que habían reportado que padecían cáncer, diabetes y problemas cardiovasculares.

Resultados

El EPIC, firmado por medio centenar de científicos, señala que durante el estudio 41 mil 600 muertes fueron registradas. De los que tomaban menos de un vaso de bebida azucarada al mes, 9.3 por ciento fallecieron; mientras los decesos de quienes consumían a diario medio litro o más de estos líquidos, fueron 11.5 por ciento.

Aunque el consumo de bebidas azucaradas ha sido asociado a problemas de salud como la obesidad, los investigadores que trabajaron en EPIC afirman que eso no explica completamente el vínculo entre una alta ingesta de esas bebidas y un elevado riesgo de muerte.

Cuando el equipo de científicos revisó las causas específicas de deceso, encontraron que el consumo frecuente de bebidas endulzadas artificialmente lleva también a un mayor riesgo de padecer enfermedades circulatorias; las azucaradas fueron asociadas con males digestivos y con el aumento en el peligro de padecer Parkinson.

Si bien los expertos señalan que dicho estudio no puede probar que las bebidas azucaradas conducen a un mayor riesgo de muerte, sí indican que el EPIC respalda los recientes esfuerzos para reducir la ingesta de refrescos, como son los impuestos que algunos países han comenzado a aplicar a esos productos.

En México dicho impuesto se aplica desde 2014. De acuerdo con un artículo publicado en el Sistema de Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), se consume un promedio de 137 litros de refresco por persona al año, mientras en Francia la ingesta es de 37 litros.

El año en que se aplicó el impuesto, el consumo se redujo entre 6 y 12 por ciento.

Aunque la idea de estos impuestos es reducir la ingesta de esos productos, los investigadores señalan que la mejor alternativa para mantener una vida sana es beber agua.

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El cáncer es ya principal causa de muerte en los países de altos ingresos

Londres. El cáncer superó a las enfermedades cardiacas como la principal causa de muerte en los países ricos y podría convertirse en la mayor del mundo en pocas décadas si persisten las tendencias actuales, señalaron investigadores este martes.

Los científicos afirmaron que los hallazgos, publicados en The Lancet, mostraban evidencia de una nueva "transición epidemiológica" global entre diferentes tipos de enfermedades crónicas.

La enfermedad cardiovascular sigue siendo la principal causa de muerte en el mundo entre los adultos de mediana edad –40 por ciento de todos los decesos–, pero ese ya no es el caso en los países de altos ingresos, donde el cáncer ahora mata al doble de personas que las afecciones al corazón, indicaron.

"Nuestro informe encontró que el cáncer fue la segunda causa más común de muerte en todo el mundo en 2017, representando 26 por ciento de todos los fallecimentos", indicó Gilles Dagenais, profesor de la Universidad Laval de Quebec en Canadá, quien codirigió el trabajo.

"Pero a medida que las tasas (de enfermedades cardiacas) continúan disminuyendo, el cáncer podría convertirse en la principal causa de muerte en el mundo, dentro de sólo unas décadas", advirtió.

Afecciones cardiovasculares

Según los investigadores, de unas 55 millones de muertes en el mundo en 2017, alrededor de 17.7 millones se debieron a enfermedades cardiovasculares, un grupo de afecciones que incluyen insuficiencia cardiaca, angina, infarto y accidente cerebrovascular.

Alrededor de 70 por ciento de los casos de muertes por problemas cardiovasculares se deben a riesgos modificables como presión arterial y colesterol altos, dieta, tabaquismo y otros factores de estilo de vida.

En los países de altos ingresos, el tratamiento común con estatinas a fin de reducir el colesterol y medicamentos para la presión arterial ha ayudado a disminuir drásticamente las tasas de enfermedad cardiaca en las décadas pasadas.

El equipo de Dagenais explicó que sus hallazgos sugieren que las tasas más altas de muertes por enfermedades cardiacas en los países de bajos ingresos pueden deberse principalmente a una menor calidad de la atención médica.

La investigación encontró que las tasas de primera hospitalización y el uso de medicamentos para enfermedades cardiacas fueron sustancialmente menores en los países más pobres y de ingresos medios que en los ricos.

Las naciones analizadas incluyeron a Argentina, Bangladés, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia, India, Irán, Malasia, Pakistán, los territorios palestinos, Filipinas, Polonia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Suecia, Tanzania, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Zimbabue.

Donna Haraway, la científica contra el Antropoceno cuyo laboratorio es el lenguaje

Dado que la destrucción del planeta no se va a frenar negándola ni minimizando el impacto evidente de sus efectos, la bióloga Donna Haraway sugiere como salida una alianza multiespecies. Lo hace en Seguir con el problema, una suerte de manifiesto fundacional para una nueva civilización en el que hibrida la utopía con el hecho científico y el relato de pequeñas experiencias que apuntan en esa misma dirección.

Un aviso antes de empezar: no resulta sencillo leer a Donna Haraway ni descifrar totalmente lo que plantea en sus indagaciones. Y también una recomendación complementaria: conviene no desistir en el intento, puesto que se trata de una lectura imprescindible por la visión única que aportan sus análisis en los que entrecruza biología, economía, cultura, feminismo y ciencia ficción. Apuntadas las consideraciones preliminares, al lío sin más demora.

En su más reciente título —Seguir con el problema, publicado originalmente en 2017 y traducido ahora al español por la editorial consonni—, la doctora en biología regresa a la actualidad abordando el complejo juego de cómo vivir bien (y morir bien) en convivencia con un planeta que se va a la mierda. Ese problema, el gran problema, requiere según Haraway de múltiples simbiosis entre las distintas especies que lo habitamos, una interdependencia mutua que dibuja como camino a seguir, plagado de complicidades pero no exento de conflictos.

Para Helen Torres, traductora habitual de los trabajos de Haraway, lo novedoso en Seguir con el problema son las preguntas que hace y las respuestas que ofrece sobre el Antropoceno. “Se habla mucho de ello pero nadie lo cuestiona. Haraway lo hace no desde la teoría abstracta sino que habla de proyectos concretos, pequeños. Es un aporte fundamental a nivel político”, explica Torres a El Salto, al tiempo que avanza alguna de las líneas controvertidas que se pueden leer en sus páginas: “También dice cosas que no sé si sentarán bien a todas las feministas, como lo de controlar el nivel de población”.

A Haraway no le gusta el término con el que se nombra los tiempos que vivimos. Acuñada a principios de los años 80 por el ecólogo de la Universidad de Michigan Eugene Stormer, la noción de Antropoceno designa la evidencia de los efectos transformadores de las actividades humanas sobre la Tierra. Ganó relevancia en el año 2000 cuando el premio Nobel Paul Crutzen postuló que había llegado el momento de bautizar con ella la nueva era geológica. Haraway explicita sus objeciones y prefiere denominarlo Capitaloceno, dado que es todo el paradigma económico vigente lo que configura la amenaza a la estabilidad ecológica. Pero ella va más allá y propone un nombre “para otro lugar y otro tiempo que fue, aún es y podría llegar a ser”. Lo llama Chthuluceno, un sustantivo compuesto por dos raíces griegas que “juntas nombran un tipo de espaciotiempo para aprender a seguir con el problema de vivir y morir con respons-habilidad en una tierra dañada”.

A diferencia del Antropoceno (o Capitaloceno), el Chtuluceno que inventa Haraway estaría habitado por “historias y prácticas multiespecies en curso de devenir-con, en tiempos que permanecen en riesgo, tiempos precarios en los que el mundo no está terminado y el cielo no ha caído, todavía”.

En ese mundo, los seres humanos no son los únicos actores importantes puesto que lo que propone Haraway es una red tentacular, un sistema simpoiético, generado con otros, no construido en solitario. “Nos necesitamos recíprocamente en colaboraciones y combinaciones inesperadas, en pilas de compost caliente. Devenimos-con de manera recíproca o no devenimos en absoluto”, se lee en las páginas del libro.

Tomemos aire. Recurramos de nuevo a Torres para avanzar en la maraña de términos y conceptos generados por ella misma que Haraway emplea. La traductora reconoce la complejidad de su trabajo al pasar de un idioma a otro y destaca el juego y la metáfora como claves sobre las que la investigadora construye sus textos de manera consciente. “Eso es un giro radical que nos hace pensar desde un lugar muy distinto: con Haraway se desmorona esa separación entre la ciencia como lo objetivo y la narrativa como lo subjetivo”, valora Torres. Así, el trabajo con la metáfora y la etimología hace que los escritos de Haraway se ubiquen en un lugar diferente al de los textos científicos, pero también al de la literatura.

 “Importa qué materias usamos para pensar otras materias, importa qué historias contamos para contar otras historias, importa qué pensamientos piensan pensamientos, importa qué conocimientos conocen conocimientos” es un leitmotiv que impregna toda esta indagación acerca de cómo seguir con el problema. Porque el problema persiste y lo que se requiere es, según Haraway, aprender a estar verdaderamente presentes, “no como un eje que se esfuma entre pasados horribles o edénicos y futuros apocalípticos o de salvación, sino como bichos mortales entrelazados en miríadas de configuraciones inacabadas de lugares, tiempos, materias, significados”. Por ello la autora es partidaria de lo que denomina generar “parentescos raros”, una opción que “problematiza asuntos importantes como ante quién se es responsable en realidad”.

Haraway también alude a las dos tentaciones, las dos respuestas que se suelen dar ante el problema. Por un lado, la confianza ciega en la curación por medio de la tecnología; por otro, dar por terminado el juego, la profecía autocumplida por la que no hay nada que hacer. Ella, confiando en el poder de la imaginación, se sitúa en una tercera vía para la que recurre a la narrativa de la ciencia ficción, “tan importante en su pensamiento como el hecho científico”, señala Torres. “Si su laboratorio es el lenguaje —precisa la traductora—, la manera de narrar es fundamental. Escoge la ciencia ficción porque es el terreno en el que podemos imaginar otras realidades”.

Una idea que se repite a lo largo del libro es el significante de múltiples significados S.F., acrónimo de ciencia ficción, fabulación especulativa, hechos científicos, feminismo especulativo o figuras de cuerdas. Este último elemento es básico en lo que Haraway quiere contar en Seguir con el problema ya que una de sus acepciones remite a esas redes de hilo tejidas manualmente que van pasando de manera igualmente manual de unas personas a otras. De nuevo, metáforas que nos piensan.

A mediados de los años 80 Donna Haraway firmó el texto con el que se suele identificar su trabajo. El Manifiesto Cyborg, realizado como una colaboración para la revista Socialist Review, supuso una reflexión sobre la identidad de género en una era dominada por la cibernética que criticaba el esencialismo a la hora de analizar las diferencias entre hombres y mujeres. Más de tres décadas después, Torres considera que Seguir con el problema “tendría que tener una influencia a nivel político como la que tuvo el Manifiesto Cyborg”.

Por Jose Durán Rodríguez

2019-09-01 06:00

El flujo migratorio desde Centroamérica hacia EU no se detendrá

A pesar de los operativos mexicanos para detener la migración centroamericana de los países del llamado Triángulo Norte –El Salvador, Honduras y Guatemala– atendiendo a las instrucciones de la administración Trump, este flujo continuará por razones estructurales que ahí están, y que no se modificarán con esos operativos.

Ninguno de los países involucrados cree que esa es la solución, lo saben perfectamente. Cualquier persona medianamente informada sabe que detener a los migrantes sólo los desvía. Eso no quiere decir que los operativos mexicanos, que deberían avergonzarnos, son anodinos, responden a la dimensión política del proceso y no a la dimensión social y económica que es la que realmente está detrás del mismo. Para su campaña de relección Donald Trump requiere que el tema esté vivo y demostrar que él está deteniendo a los migrantes. México, también en una agenda política que nada tiene que ver con los migrantes, se presta a hacer ese trabajo.

Los migrantes centroamericanos no le importan positivamente a nadie. En las naciones de salida incluso se ve con buenos ojos que cientos de miles de sus jóvenes abandonen el país. Eso aligera tensiones sociales, además de que enviarán dólares. México, en lo general, los usa políticamente; construye una relación con su poderoso vecino, mostrando que los puede detener y algún día derivar en beneficios comerciales.

El gobierno mexicano busca que las cosas no empeoren y, en lo particular, enriquecer la agenda político-personal de los actores involucrados, pues se atraen reflectores cuando se presentan como éxitos la detención de miles de migrantes. La dimensión de derechos humanos, que alguna vez tuvo un papel relevante, ha desaparecido ante lasubordinación frente a Estados Unidos. Muchas organizaciones y liderazgos con activismo en el tema, son ahora cercanos al gobierno mexicano o sus empleados. Estados Unidos, como ya dijimos, sobredimensiona su utilización política.

El flujo migratorio desde Centroamérica hacia Estados Unidos no se detendrá, por lo menos durante un tiempo. Las razones son relativamente sencillas y se pueden resumir en cuatro o cinco. Exceso de jóvenes en la región en busca de oportunidades, pobreza extrema, violencia, falta de jóvenes en Estados Unidos y la presencia de redes sociales y familiares en Estados Unidos que funcionan como facilitadores de la migración.

Los datos abundan y me parece increíble que quienes de una u otra manera están involucrados en la gestión del proceso, los ignoren. Me parece además perverso, por decir lo menos, que con toda esa información alguien crea que la Guardia Nacional mexicana deteniendo migrantes resolverá el problema de fondo.

El grupo de edad de 15 a 24 años en el que se concentra la migración, representa para los países involucrados alrededor de 21 por ciento de la población (en México andamos en 18 por ciento). En Estados Unidos, ese grupo poblacional es apenas 13 por ciento. Esta nación sabe que necesita jóvenes para realizar los trabajos rudos y de baja calificación y en un futuro no muy lejano, para pagar las pensiones de los estadunidenses que se retirarán y dejarán de producir. De la violencia y pobreza extrema en América Central no hay ni siquiera necesidad de aportar información, y en cuanto a las redes sociales y familiares que ya están en Estados Unidos sólo aportaré un dato: uno de cada cinco salvadoreños vive en Estados Unidos. Para ellos la migración es un proceso de reunificación familiar y social.

En esta lógica, la idea de inyectar recursos en la región es buena, pero no nos engañemos, no está ocurriendo, y no ocurrirá mientras en Estados Unidos el discurso antimigrante siga siendo rentable políticamente. Estados Unidos no va a poner un dólar para el desarrollo de la región. Lo que México y los países centroamericanos plantean suena bien, pero es poco realista y finalmente, como ocurrió en México, la salida de centroamericanos la detendrá la demografía. ¿O de verdad alguien cree que la salida de mexicanos se detuvo por mejores oportunidades de desarrollo?

¿No se puede hacer nada entonces? ¿Habrá que esperar tranquilamente 10 o 15 años para que haya menos jóvenes en la región?

Por supuesto que no. Quienes están involucrados en la gestión del tema o no les interesa la comunidad migrante, y varios presidentes mexicanos me lo han dicho explícitamente o usan el tema políticamente en su agenda personal. Sólo los migrantes verán por ellos mismos y para ello se requiere que se organicen, que pesen políticamente como grupo, en México y en Estados Unidos, que voten en las elecciones de ambas naciones, que quienes pueden se hagan ciudadanos en Estados Unidos y participen electoralmente. Son, como dice una colega, una especie de tigre dormido. Es el momento de despertar.

* Presidente de Mexa Institute

www.mexainstitute.org

Twitter: @mexainstitute

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"¡Tierra! Las luces de Coney Island y de la ciudad por delante", escribió Thunberg en su cuenta de Twitter poco antes de desembarcar en Nueva York.Foto Afp

Nueva York. Greta Thunberg, la joven sueca de 16 años llamada "la voz del planeta" y la figura más reconocida del movimiento mundial sobre cambio climático, desembarcó en el puerto de Nueva York después de cruzar el Atlántico en un velero durante dos semanas para revertir el robo del futuro, de la suya y las próximas generaciones.

Thunberg fue invitada a una cumbre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el cambio climático que se realizará durante el debate anual de alto nivel en la Asamblea General, pero también participará en una "huelga climática global", entre otras actividades.

En la lujosa marina de North Cove, en Manhattan, a una cuadra del World Trade Center, cientos de personas la recibieron con pancartas en las que se leía "Bienvenida Greta", y con consignas como "Los mares se elevan y nosotros también nos alzamos", "Dejen al petróleo bajo tierra" y "Nos vamos de huelga por ustedes, ¿ustedes harán lo mismo por nosotros?"

Thunberg saludó con la mano y una sonrisa al bajar del Malizia II, velero de 18 metros de eslora con una frase sobre sus velas: "Unirse detrás de la ciencia", y que genera cero huella de carbón; tras pisar tierra por primera vez en 14 días, se sumó a un grupo de activistas jóvenes que la esperaban, algunos de los aproximadamente 2 millones que se han movilizado alrededor del mundo inspirados por sus huelgas escolares para exigir acción inmediata sobre el cambio climático.

En una breve conferencia de prensa, reiteró su mensaje de que el cambio climático es el mayor problema que jamás haya enfrentado la humanidad: “Esta es una lucha a través de fronteras, a través de continentes… para salvar al mundo”. Agregó que se requiere una acción de "cooperación mundial a pesar de nuestras diferencias", como nunca antes para revertir esta amenaza. "Ya no esperemos más, hagámoslo ahora mismo".

Al preguntarle otra vez sobre Donald Trump, Thunberg repitió que “obviamente él no… escucha a la ciencia”, y cree que no piensa que valga la pena hablar con él, sino mejor trabajar con otros. Sobre los incendios en Amazonia, comentó que le había llegado la noticia "devastadora y horrible" en el barco, y que una vez más la respuesta es "poner fin a la guerra contra la naturaleza".

Instó a los activistas a que “continúen adelante, aunque a veces parece imposible y sin esperanza; siempre es así, entonces uno tiene que continuar porque si uno lo intenta lo suficiente harás una diferencia, y si suficiente gente se une… todo es posible”.

Indicó que preferiría que no hubiera tanto enfoque hacia ella, sino sobre esta crisis, pero "no puedo hacer mucho sobre eso, si eso permite mayor atención sobre el cambio climático, entonces usaré esa oportunidad".

Su acción solitaria de abandonar clases cada viernes –que empezó justo hace un año– y sentarse frente al Parlamento sueco en Estocolmo con el fin de exigir a los políticos ponerse en acción por el cambio climático, generó un movimiento llamado Los Viernes para el Futuro (Fridays for Future), con acciones en más de 100 países.

Algunas de los organizadores locales de este movimiento –adolescentes, igual que ella– la esperaban y para el viernes realizarán una "huelga escolar" ante la sede de la ONU y el 20 de septiembre encabezarán una huelga masiva general por el clima en esta ciudad, con acciones paralelas alrededor del mundo.

Presencia mexicana

XIye Bastida, de 17 años, estudiante mexicana de preparatoria en esta ciudad, una de las activistas que dio la bienvenida a Thunberg y que participará con ella en las actividades, comentó a La Jornada que su familia llegó aquí hace cuatro años después de que su pueblo, San Pedro Tultepec, sufrió inundaciones, sólo para ser testigo de las consecuencias del huracán Sandy, "lo que dejó claro que los efectos del cambio climático nos afectan a todos, en todas partes".

En meses recientes ha encabezado una huelga escolar en su preparatoria junto a 600 de sus compañeros, y también realizó una jornada de protesta en el Zócalo de la Ciudad de México. "Esto se trata de en qué mundo vamos a crecer y necesitamos que ustedes sean parte de nuestro movimiento", tanto en México como Estados Unidos y alrededor del planeta.

"Estamos en un momento en donde tenemos que actuar, unidos, por un futuro en el que todos podremos vivir". En México, como en otras partes, es hora de tomar “una decisión sobre cómo proteger el futuro… quiero que sus hijos y mis hijos tengan la oportunidad de ver qué tan bello es México”.

Al pasar por la Estatua de la Libertad antes de atracar, el navío en el que llegó Thunberg fue recibido y acompañado por una flota de 17 veleros, cada uno con una de las metas definidas por la ONU sobre desarrollo sustentable escrito en su velas.

Después de participar en los eventos en Nueva York su gira internacional continuará por varios países del continente para llegar a Chile, en diciembre, para otra cumbre de la ONU sobre clima.

Aún no se ha determinado cómo viajará –dijo que sería por vía terrestre–, ya que el Malizia II regresará a Europa. El jefe del velero es Pierre Casiraghi, hijo de la princesa Carolina de Mónaco, y nieto de Grace Kelly, y el capitán fue el alemán Boris Hermann, veterano de carreras acuáticas y quien ha dado la vuelta al mundo. El padre de Greta y otros dos completaron la tripulación de cinco.

Thunberg y el movimiento que inspiró es considerado "la peor amenaza" a la industria de hidrocarburos por la dirigencia de la OPEP, y la derecha internacional ha expresado cierta histeria contra una joven con Asperger, quien sólo pide que el mundo le haga caso al consenso científico y que el futuro no sea robado a las próximas generaciones.

Para mayor información: https://www.fridaysforfuture.org y Twitter @GretaThunberg

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Yohannes Haile-Selassie con un fragmento de cráneo.Foto Afp

Hallado en Etiopía, MRD, de 3.8 millones de años, pudo haber coexistido con otras especies

 

Adís Abeba. Un cráneo "notablemente completo" de 3.8 millones de años de antigüedad fue encontrado en Etiopía, descubrimiento que podría hacer cambiar de manera drástica la comprensión de la evolución humana, anunciaron científicos ayer.

El cráneo, designado con la sigla MRD, fue hallado no lejos de donde fue encontrada la joven Lucy –el ancestro más antiguo de los humanos modernos–, lo que demostraría que dos especies distintas habrían coexistido durante unos 100 mil años.

"Es uno de los fósiles más completos de homínido con más de 3 millones de años de antigüedad", destacó el etíope Yohannes Haile-Selassie, reconocido paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Cleveland (Ohio, Estados Unidos), coautor de dos estudios publicados este miércoles en Nature.

"Todo parece indicar que se convertirá en otro ícono célebre de la evolución humana", que se añade a otros grandes hallazgos de homínidos de alto perfil, como los famosos Toumai, Ardi y Lucy, escribió Fred Spoor, del Museo de Historia Natural de Londres, en un comentario que acompaña a los informes.

A título de comparación, Toumai (un Sahelanthropus tchadensis), considerado el primer representante del linaje humano, tiene aproximadamente 7 millones de años. Fue encontrado en 2001 en Chad.

Ardi (por Ardipithecus ramidus, otra especie de homínido), hembra encontrada también en Etiopía, tendría 4.5 millones de años, y Lucy, la famosa australopiteco descubierta en el país africano en 1974, de unos 3.2 millones de años.

Otros fósiles de australopiteco menos conocidos datan de al menos 3.9 millones de años, pero sólo han sido encontrados mandíbulas y dientes. Sin un cráneo "viejo", la comprensión de la evolución de estos homínidos extintos continuaba siendo muy parcial.

Descubierto en febrero de 2016 en el sitio de Woranso-Mille, en la región de Afar (a 55 kilómetros de donde se encontró a Lucy), MRD pertenece a uno de los primeros Australopithecus, el anamensis.

“Creemos que el A. anamensis (MRD) se convirtió en el A. afarensis (Lucy) con el paso del tiempo”, afirmó Stephanie Melillo, del Instituto Max Planck de antropología evolutiva en Alemania, coautora de ambos trabajos.

Anillo de 18 átomos de carbono, el primer ciclocarbono sintetizado, a partir de su observación al microscopio./IBM RESEARCH

Este nuevo hito de la química orgánica tiene en la computación que imita el cerebro una de sus posibles aplicaciones.

 

Tantas veces imaginado y nunca conseguido, un anillo de átomos de carbono era hasta ahora un sueño para los que se dedican a la química de este elemento, que es la base de la vida en la Tierra y que se presenta de múltiples formas y con múltiples propiedades, desde el durísimo diamante al versátil grafeno. El primer anillo de carbono, o ciclocarbono, sintetizado tiene 18 átomos y está ya considerado como un hito en la química orgánica, pero su futuro parece estar más en la microelectrónica (concretamente en algo llamado computación neuromórfica) que en la biología.

Los anillos de carbono no se podían construir de forma estable porque son altamente reactivos, pero unos científicos de la Universidad de Oxford y de la empresa IBM lo han conseguido con 18 átomos y la ayuda de la última tecnología en manipulación de átomos, a muy bajas temperaturas. También han logrado obtener imágenes de todo el proceso y publican los resultados en la revista Science.

Partieron los investigadores de moléculas más grandes, que contenían oxígeno, creadas en Oxford y luego llevadas al laboratorio que tiene IBM en Zúrich, ganador de premios Nobel. Allí se manipularon una a una las moléculas recortándolas con impulsos eléctricos hasta obtener el anillo aislado. El trabajo se inició hace tres años. Reconocen Fabian Schulz, Leo Gross y Katharina Kaiser que hace 30 años ya lo intentó con el mismo punto de partida otro equipo, que no disponía de la tecnología recientemente desarrollada.

Lo más importante del trabajo, sin embargo, puede que haya sido comprobar cómo se enlazan los átomos en un anillo, porque lo habitual, como se estudia en la escuela, es que cada átomo de carbono se enlace con otros tres (o cuatro en el caso del diamante) y eso es imposible en este caso. Es lo que sucede, sin embargo, en los fulerenos (el más conocido tiene la forma de un balón de fútbol), los nanotubos (microcilindros) o el grafeno (finísimas láminas de carbono), todos ellos nuevas formas de carbono y grandes éxitos de la química orgánica en los últimos 40 años por sus múltiples posibilidades prácticas. También pasa en el humilde y mucho más antiguo grafito de los lápices.

Ha resultado que al componer un anillo los átomos alternan enlaces cortos (simples) con enlaces largos (triples). Cada átomo tiene a un lado un enlace triple y al otro lado un enlace simple. Los teóricos habían predicho esta estructura o una en la que todos los enlaces fueran dobles, sin poderse decantar por una de ellas.

Los descubridores de esta nueva molécula creen que su estructura indica que tiene propiedades semiconductoras y podría ser la base de transistores diminutos, de tamaño molecular. Señalan que es la mínima estructura estable teóricamente posible para un anillo, lo que deja la puerta abierta a que se puedan sintetizar anillos más grandes. “Lo que nos resulta atractivo de la molécula es que la podemos usar para construir dispositivos moleculares que funcionen sobre la base de la transferencia de un solo electrón”, ha explicado Gross. Y aquí llega la computación neuromórfica en la que ven que puede encajar su molécula. Se trata, básicamente, de imitar el cerebro humano, el computador más avanzado, sobre todo en lo que se refiere al bajo consumo de energía y a la capacidad de conectar decenas de miles de neuronas.

Sin embargo, queda mucho camino por recorrer. Hay que conseguir estabilizar los ciclocarbonos y producirlos en cantidad antes de poder hablar de aplicaciones. Sin embargo, ya se ha conseguido un nuevo compuesto formado por varios ciclocarbonos y, como señala la revista Science, se ha abierto la puerta a un amplio abanico de nuevas estructuras con forma de anillo o cadena que podrían utilizarse algún día en electrónica y otros nanodispositivos.

27/08/2019 08:37 Actualizado: 27/08/2019 08:37

MALEN RUIZ DE ELVIRA

La NASA lanza sondas en las aguas del Ártico para medir el impacto de los océanos en el deshielo

El nivel del mar podría aumentar 7 metros y sumergir islas y regiones costeras por todo el planeta

 

A bordo de una vieja avioneta remodelada y rozando el desierto blanco de la costa este de Groenlandia, tres científicos de la NASA lanzan sondas en las aguas nacaradas del Ártico para medir el impacto de los océanos en el deshielo.

Joshua Willis dirige la misión Derretimiento de los Océanos Groenlandia (OMG, por sus siglas en inglés), que desde 2015 supervisa este territorio autónomo danés víctima del cambio climático.

En su traje azul de astronauta, este oceanógrafo con pinta de Elvis Presley, está al mando en esta jornada de agosto en la que se invitó a periodistas de Afp a acompañar a la misión en el cielo polar.

Mientras sobrevuelan los rocosos fiordos, los deslumbrantes glaciares y los icebergs a unas decenas de metros de altitud, Willis y su equipo lanzan al vacío por turnos sondas de metro y medio de diámetro, llenas de sensores.

La ojiva se hunde en las aguas, en medio de un halo de espuma y Sol boreal. En la línea de la costa, los glaciares en peligro, erosionados por el aire y el oleaje, se hunden y desarman, liberando en medio de un ruido ensordecedor bloques de hielo que parecen islotes de azúcar a la deriva.

"El nivel del mar podría aumentar probablemente en varios metros en los próximos 100 años, es una amenaza enorme para cientos de millones de personas en el mundo", alertó Joshua Willis.

Una vez sumergida, la sonda envía en tiempo real informaciones sobre la temperatura y la salinidad del océano, que se traducen en diagramas multicolores en las pantallas del laboratorio volador de los científicos.

"Mucha gente cree que el hielo se derrite debido al calentamiento del aire, como si fuera un cubito bajo un secador de cabello, pero en realidad los océanos también corroen el hielo", recordó el investigador estadunidense.

En un periodo de cinco años, el equipo de OMG compara los datos recopilados durante el invierno con los recabados a lo largo del verano, con el objetivo de afinar las predicciones de elevación del nivel del mar.

Groenlandia, isla de 2 millones de kilómetros cuadrados rodeada en tres cuartas partes por las aguas del océano Ártico, está cubierta de hielo en 85 por ciento.

 

Aumento de la temperatura el doble de rápido

 

Este inmenso territorio se encuentra en la línea de frente del deshielo del Ártico, región cuya temperatura aumenta el doble de rápido que en el resto del planeta. Si la banquisa y el hielo que cubren la base continental desaparecieran, el nivel de los océanos podría aumentar siete metros y sumergir islas y regiones costeras por todas partes del planeta.

La NASA empezó a interesarse por estos fenómenos en los años 70, después de que sus presupuestos para exploración espacial se redujeran de forma drástica. En la actualidad utiliza más de una decena de satélites para observar la Tierra.

"La lejanía de Groenlandia es un desafío singular", admitió por su parte Ian McCubbin, otro de los científicos de OMG, encargado de la logística para estas misiones que parten del pequeño aeropuerto de Qulusuk, una comunidad del sudeste de menos de 300 habitantes.

"Esos datos son preciosos porque, por primera vez, nos permiten vincular de forma cuantitativa los cambios de temperatura del océano con el deshielo", explicó, mientras su compañero Ian Fenty descifra las informaciones transmitidas por la sonda.

Este deshielo abre al tráfico marítimo las grandes vías del Norte, que permiten unir el océano Pacífico con el Atlántico, lo que aviva el apetito económico y geoestratégico de las grandes potencias, con Estados Unidos, China y Rusia a la cabeza.

Tanto es así que el presidente estadunidense, Donald Trump, propuso a Dinamarca comprarle Groenlandia, oferta rechazada.

Lunes, 26 Agosto 2019 06:46

Greta

Greta

Unos 200 presidentes, primeros ministros y cancilleres se preparan para viajar a Nueva York al rito anual de la Asamblea General de la ONU, pero una adolescente sueca de 16 años será la autoridad moral entre tantos adultos que han fracasado en cuidar el futuro de todos.

Su nombre es Greta Thunberg.

Ella llegará después de cruzar el Atlántico en un velero que dejará cero huella de carbón, para participar en una cumbre preparativa de la ONU sobre cambio climático que ocurrirá en paralelo con la reunión de la Asamblea General.

A casi nadie le interesa mucho el elenco internacional que viene, responsables de la condición ecológica cada vez más frágil del planeta, pero millones sí están escuchando la voz del nuevo movimiento mundial para rescatar al planeta.

La voz más reconocida de ese movimiento es Thunberg y su mensaje sencillo: "Tenemos que entender la emergencia de nuestra situación. Nuestro liderazgo ha fracasado. Los jóvenes tienen que obligar a las generaciones viejas a que nos rindan cuentas por el desastre que han creado. Necesitamos enojarnos, y transformar este enojo en acción", declaró a finales del año pasado.

Ante el Parlamento de Inglaterra hace unos meses advirtió que sin atender esta emergencia ahora mismo, las nuevas generaciones “probablemente ya no tienen un futuro. Porque ese futuro fue vendido para que un grupo pequeño de gente ganara montos inimaginables de dinero. Ustedes nos mintieron. Nosotros los niños estamos haciendo esto para despertar a los adultos… estamos haciendo esto porque queremos recuperar nuestras esperanzas y sueños”.

En una cumbre de la ONU celebrada en Polonia a finales del año pasado, Thunberg acusó a los representantes de la clase política mundial: “ustedes no son suficientemente maduros para decir las cosas como son, hasta esa tarea nos la dejan a los niños. Venimos aquí para hacerles saber que el cambio viene, les guste o no…”

Nadie la conocía cuando empezó su huelga escolar solitaria todos los viernes hace un año, abandonando clases para irse a parar frente al Parlamento sueco a exigir acciones inmediatas sobre el cambio climático. Pero con ello inspiró a sus pares, que empezaron a hacer lo mismo, generando el movimiento de los Viernes para el Futuro, que ha movilizado a 2 millones de estudiantes por todo el mundo y fomentando nuevas agrupaciones ecológicas (www.fridaysforfuture.org; rebellion.earth).

Thunberg es la voz más reconocida del gran debate sobre el futuro del planeta. Hasta ofreció el mejor ejemplo de cómo manejar a Trump. Al preguntarle en una entrevista con CBS News si deseaba reunirse con el presidente estadunidense en Nueva York, respondió: "¿Por que debería de perder mi tiempo con él?"

Thunberg, quien ha sido nominada para el premio Nobel de la Paz, y a quien algunos han nombrado como "la voz del planeta", y el nuevo movimiento de jóvenes insisten en que los gobiernos del mundo deberán, mínimo, acotar el llamado Acuerdo de París sobre el cambio climático –del cual Trump anunció la salida de Estados Unidos– pero también atender la "emergencia" con un cambio fundamental, incluyendo proceder a poner fin a la dependencia hidrocarburos dentro de los próximos 12 para evitar los daños irreversibles que pondrán en jaque la viabilidad humana según el consenso de la comunidad científica mundial.

Hace unas semanas el secretario general de la OPEP comentó que este movimiento ha nutrido "la mayor amenaza" contra la industria de los hidrocarburos. Thunberg, al enterarse, tuiteó: "¡Gracias! ¡Nuestro mayor halago hasta ahora!"

Para El 20 de septiembre, Thunberg y otros del movimiento internacional han convocado a lo que llaman "una huelga general para el clima" a escala mundial.

En una colaboración con la banda The 1975, Thunberg recientemente hizo su debut musical, con un mensaje que dice, en parte: “Les pido, por favor, despierten y hagan los cambios necesarios… Todos tenemos que hacer lo que aparenta ser imposible… no podemos salvar al mundo jugando con estas reglas… Es hora de desobediencia civil. Es hora de rebelarse”.

Publicado enMedio Ambiente