Donna Haraway, la científica contra el Antropoceno cuyo laboratorio es el lenguaje

Dado que la destrucción del planeta no se va a frenar negándola ni minimizando el impacto evidente de sus efectos, la bióloga Donna Haraway sugiere como salida una alianza multiespecies. Lo hace en Seguir con el problema, una suerte de manifiesto fundacional para una nueva civilización en el que hibrida la utopía con el hecho científico y el relato de pequeñas experiencias que apuntan en esa misma dirección.

Un aviso antes de empezar: no resulta sencillo leer a Donna Haraway ni descifrar totalmente lo que plantea en sus indagaciones. Y también una recomendación complementaria: conviene no desistir en el intento, puesto que se trata de una lectura imprescindible por la visión única que aportan sus análisis en los que entrecruza biología, economía, cultura, feminismo y ciencia ficción. Apuntadas las consideraciones preliminares, al lío sin más demora.

En su más reciente título —Seguir con el problema, publicado originalmente en 2017 y traducido ahora al español por la editorial consonni—, la doctora en biología regresa a la actualidad abordando el complejo juego de cómo vivir bien (y morir bien) en convivencia con un planeta que se va a la mierda. Ese problema, el gran problema, requiere según Haraway de múltiples simbiosis entre las distintas especies que lo habitamos, una interdependencia mutua que dibuja como camino a seguir, plagado de complicidades pero no exento de conflictos.

Para Helen Torres, traductora habitual de los trabajos de Haraway, lo novedoso en Seguir con el problema son las preguntas que hace y las respuestas que ofrece sobre el Antropoceno. “Se habla mucho de ello pero nadie lo cuestiona. Haraway lo hace no desde la teoría abstracta sino que habla de proyectos concretos, pequeños. Es un aporte fundamental a nivel político”, explica Torres a El Salto, al tiempo que avanza alguna de las líneas controvertidas que se pueden leer en sus páginas: “También dice cosas que no sé si sentarán bien a todas las feministas, como lo de controlar el nivel de población”.

A Haraway no le gusta el término con el que se nombra los tiempos que vivimos. Acuñada a principios de los años 80 por el ecólogo de la Universidad de Michigan Eugene Stormer, la noción de Antropoceno designa la evidencia de los efectos transformadores de las actividades humanas sobre la Tierra. Ganó relevancia en el año 2000 cuando el premio Nobel Paul Crutzen postuló que había llegado el momento de bautizar con ella la nueva era geológica. Haraway explicita sus objeciones y prefiere denominarlo Capitaloceno, dado que es todo el paradigma económico vigente lo que configura la amenaza a la estabilidad ecológica. Pero ella va más allá y propone un nombre “para otro lugar y otro tiempo que fue, aún es y podría llegar a ser”. Lo llama Chthuluceno, un sustantivo compuesto por dos raíces griegas que “juntas nombran un tipo de espaciotiempo para aprender a seguir con el problema de vivir y morir con respons-habilidad en una tierra dañada”.

A diferencia del Antropoceno (o Capitaloceno), el Chtuluceno que inventa Haraway estaría habitado por “historias y prácticas multiespecies en curso de devenir-con, en tiempos que permanecen en riesgo, tiempos precarios en los que el mundo no está terminado y el cielo no ha caído, todavía”.

En ese mundo, los seres humanos no son los únicos actores importantes puesto que lo que propone Haraway es una red tentacular, un sistema simpoiético, generado con otros, no construido en solitario. “Nos necesitamos recíprocamente en colaboraciones y combinaciones inesperadas, en pilas de compost caliente. Devenimos-con de manera recíproca o no devenimos en absoluto”, se lee en las páginas del libro.

Tomemos aire. Recurramos de nuevo a Torres para avanzar en la maraña de términos y conceptos generados por ella misma que Haraway emplea. La traductora reconoce la complejidad de su trabajo al pasar de un idioma a otro y destaca el juego y la metáfora como claves sobre las que la investigadora construye sus textos de manera consciente. “Eso es un giro radical que nos hace pensar desde un lugar muy distinto: con Haraway se desmorona esa separación entre la ciencia como lo objetivo y la narrativa como lo subjetivo”, valora Torres. Así, el trabajo con la metáfora y la etimología hace que los escritos de Haraway se ubiquen en un lugar diferente al de los textos científicos, pero también al de la literatura.

 “Importa qué materias usamos para pensar otras materias, importa qué historias contamos para contar otras historias, importa qué pensamientos piensan pensamientos, importa qué conocimientos conocen conocimientos” es un leitmotiv que impregna toda esta indagación acerca de cómo seguir con el problema. Porque el problema persiste y lo que se requiere es, según Haraway, aprender a estar verdaderamente presentes, “no como un eje que se esfuma entre pasados horribles o edénicos y futuros apocalípticos o de salvación, sino como bichos mortales entrelazados en miríadas de configuraciones inacabadas de lugares, tiempos, materias, significados”. Por ello la autora es partidaria de lo que denomina generar “parentescos raros”, una opción que “problematiza asuntos importantes como ante quién se es responsable en realidad”.

Haraway también alude a las dos tentaciones, las dos respuestas que se suelen dar ante el problema. Por un lado, la confianza ciega en la curación por medio de la tecnología; por otro, dar por terminado el juego, la profecía autocumplida por la que no hay nada que hacer. Ella, confiando en el poder de la imaginación, se sitúa en una tercera vía para la que recurre a la narrativa de la ciencia ficción, “tan importante en su pensamiento como el hecho científico”, señala Torres. “Si su laboratorio es el lenguaje —precisa la traductora—, la manera de narrar es fundamental. Escoge la ciencia ficción porque es el terreno en el que podemos imaginar otras realidades”.

Una idea que se repite a lo largo del libro es el significante de múltiples significados S.F., acrónimo de ciencia ficción, fabulación especulativa, hechos científicos, feminismo especulativo o figuras de cuerdas. Este último elemento es básico en lo que Haraway quiere contar en Seguir con el problema ya que una de sus acepciones remite a esas redes de hilo tejidas manualmente que van pasando de manera igualmente manual de unas personas a otras. De nuevo, metáforas que nos piensan.

A mediados de los años 80 Donna Haraway firmó el texto con el que se suele identificar su trabajo. El Manifiesto Cyborg, realizado como una colaboración para la revista Socialist Review, supuso una reflexión sobre la identidad de género en una era dominada por la cibernética que criticaba el esencialismo a la hora de analizar las diferencias entre hombres y mujeres. Más de tres décadas después, Torres considera que Seguir con el problema “tendría que tener una influencia a nivel político como la que tuvo el Manifiesto Cyborg”.

Por Jose Durán Rodríguez

2019-09-01 06:00

El flujo migratorio desde Centroamérica hacia EU no se detendrá

A pesar de los operativos mexicanos para detener la migración centroamericana de los países del llamado Triángulo Norte –El Salvador, Honduras y Guatemala– atendiendo a las instrucciones de la administración Trump, este flujo continuará por razones estructurales que ahí están, y que no se modificarán con esos operativos.

Ninguno de los países involucrados cree que esa es la solución, lo saben perfectamente. Cualquier persona medianamente informada sabe que detener a los migrantes sólo los desvía. Eso no quiere decir que los operativos mexicanos, que deberían avergonzarnos, son anodinos, responden a la dimensión política del proceso y no a la dimensión social y económica que es la que realmente está detrás del mismo. Para su campaña de relección Donald Trump requiere que el tema esté vivo y demostrar que él está deteniendo a los migrantes. México, también en una agenda política que nada tiene que ver con los migrantes, se presta a hacer ese trabajo.

Los migrantes centroamericanos no le importan positivamente a nadie. En las naciones de salida incluso se ve con buenos ojos que cientos de miles de sus jóvenes abandonen el país. Eso aligera tensiones sociales, además de que enviarán dólares. México, en lo general, los usa políticamente; construye una relación con su poderoso vecino, mostrando que los puede detener y algún día derivar en beneficios comerciales.

El gobierno mexicano busca que las cosas no empeoren y, en lo particular, enriquecer la agenda político-personal de los actores involucrados, pues se atraen reflectores cuando se presentan como éxitos la detención de miles de migrantes. La dimensión de derechos humanos, que alguna vez tuvo un papel relevante, ha desaparecido ante lasubordinación frente a Estados Unidos. Muchas organizaciones y liderazgos con activismo en el tema, son ahora cercanos al gobierno mexicano o sus empleados. Estados Unidos, como ya dijimos, sobredimensiona su utilización política.

El flujo migratorio desde Centroamérica hacia Estados Unidos no se detendrá, por lo menos durante un tiempo. Las razones son relativamente sencillas y se pueden resumir en cuatro o cinco. Exceso de jóvenes en la región en busca de oportunidades, pobreza extrema, violencia, falta de jóvenes en Estados Unidos y la presencia de redes sociales y familiares en Estados Unidos que funcionan como facilitadores de la migración.

Los datos abundan y me parece increíble que quienes de una u otra manera están involucrados en la gestión del proceso, los ignoren. Me parece además perverso, por decir lo menos, que con toda esa información alguien crea que la Guardia Nacional mexicana deteniendo migrantes resolverá el problema de fondo.

El grupo de edad de 15 a 24 años en el que se concentra la migración, representa para los países involucrados alrededor de 21 por ciento de la población (en México andamos en 18 por ciento). En Estados Unidos, ese grupo poblacional es apenas 13 por ciento. Esta nación sabe que necesita jóvenes para realizar los trabajos rudos y de baja calificación y en un futuro no muy lejano, para pagar las pensiones de los estadunidenses que se retirarán y dejarán de producir. De la violencia y pobreza extrema en América Central no hay ni siquiera necesidad de aportar información, y en cuanto a las redes sociales y familiares que ya están en Estados Unidos sólo aportaré un dato: uno de cada cinco salvadoreños vive en Estados Unidos. Para ellos la migración es un proceso de reunificación familiar y social.

En esta lógica, la idea de inyectar recursos en la región es buena, pero no nos engañemos, no está ocurriendo, y no ocurrirá mientras en Estados Unidos el discurso antimigrante siga siendo rentable políticamente. Estados Unidos no va a poner un dólar para el desarrollo de la región. Lo que México y los países centroamericanos plantean suena bien, pero es poco realista y finalmente, como ocurrió en México, la salida de centroamericanos la detendrá la demografía. ¿O de verdad alguien cree que la salida de mexicanos se detuvo por mejores oportunidades de desarrollo?

¿No se puede hacer nada entonces? ¿Habrá que esperar tranquilamente 10 o 15 años para que haya menos jóvenes en la región?

Por supuesto que no. Quienes están involucrados en la gestión del tema o no les interesa la comunidad migrante, y varios presidentes mexicanos me lo han dicho explícitamente o usan el tema políticamente en su agenda personal. Sólo los migrantes verán por ellos mismos y para ello se requiere que se organicen, que pesen políticamente como grupo, en México y en Estados Unidos, que voten en las elecciones de ambas naciones, que quienes pueden se hagan ciudadanos en Estados Unidos y participen electoralmente. Son, como dice una colega, una especie de tigre dormido. Es el momento de despertar.

* Presidente de Mexa Institute

www.mexainstitute.org

Twitter: @mexainstitute

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"¡Tierra! Las luces de Coney Island y de la ciudad por delante", escribió Thunberg en su cuenta de Twitter poco antes de desembarcar en Nueva York.Foto Afp

Nueva York. Greta Thunberg, la joven sueca de 16 años llamada "la voz del planeta" y la figura más reconocida del movimiento mundial sobre cambio climático, desembarcó en el puerto de Nueva York después de cruzar el Atlántico en un velero durante dos semanas para revertir el robo del futuro, de la suya y las próximas generaciones.

Thunberg fue invitada a una cumbre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el cambio climático que se realizará durante el debate anual de alto nivel en la Asamblea General, pero también participará en una "huelga climática global", entre otras actividades.

En la lujosa marina de North Cove, en Manhattan, a una cuadra del World Trade Center, cientos de personas la recibieron con pancartas en las que se leía "Bienvenida Greta", y con consignas como "Los mares se elevan y nosotros también nos alzamos", "Dejen al petróleo bajo tierra" y "Nos vamos de huelga por ustedes, ¿ustedes harán lo mismo por nosotros?"

Thunberg saludó con la mano y una sonrisa al bajar del Malizia II, velero de 18 metros de eslora con una frase sobre sus velas: "Unirse detrás de la ciencia", y que genera cero huella de carbón; tras pisar tierra por primera vez en 14 días, se sumó a un grupo de activistas jóvenes que la esperaban, algunos de los aproximadamente 2 millones que se han movilizado alrededor del mundo inspirados por sus huelgas escolares para exigir acción inmediata sobre el cambio climático.

En una breve conferencia de prensa, reiteró su mensaje de que el cambio climático es el mayor problema que jamás haya enfrentado la humanidad: “Esta es una lucha a través de fronteras, a través de continentes… para salvar al mundo”. Agregó que se requiere una acción de "cooperación mundial a pesar de nuestras diferencias", como nunca antes para revertir esta amenaza. "Ya no esperemos más, hagámoslo ahora mismo".

Al preguntarle otra vez sobre Donald Trump, Thunberg repitió que “obviamente él no… escucha a la ciencia”, y cree que no piensa que valga la pena hablar con él, sino mejor trabajar con otros. Sobre los incendios en Amazonia, comentó que le había llegado la noticia "devastadora y horrible" en el barco, y que una vez más la respuesta es "poner fin a la guerra contra la naturaleza".

Instó a los activistas a que “continúen adelante, aunque a veces parece imposible y sin esperanza; siempre es así, entonces uno tiene que continuar porque si uno lo intenta lo suficiente harás una diferencia, y si suficiente gente se une… todo es posible”.

Indicó que preferiría que no hubiera tanto enfoque hacia ella, sino sobre esta crisis, pero "no puedo hacer mucho sobre eso, si eso permite mayor atención sobre el cambio climático, entonces usaré esa oportunidad".

Su acción solitaria de abandonar clases cada viernes –que empezó justo hace un año– y sentarse frente al Parlamento sueco en Estocolmo con el fin de exigir a los políticos ponerse en acción por el cambio climático, generó un movimiento llamado Los Viernes para el Futuro (Fridays for Future), con acciones en más de 100 países.

Algunas de los organizadores locales de este movimiento –adolescentes, igual que ella– la esperaban y para el viernes realizarán una "huelga escolar" ante la sede de la ONU y el 20 de septiembre encabezarán una huelga masiva general por el clima en esta ciudad, con acciones paralelas alrededor del mundo.

Presencia mexicana

XIye Bastida, de 17 años, estudiante mexicana de preparatoria en esta ciudad, una de las activistas que dio la bienvenida a Thunberg y que participará con ella en las actividades, comentó a La Jornada que su familia llegó aquí hace cuatro años después de que su pueblo, San Pedro Tultepec, sufrió inundaciones, sólo para ser testigo de las consecuencias del huracán Sandy, "lo que dejó claro que los efectos del cambio climático nos afectan a todos, en todas partes".

En meses recientes ha encabezado una huelga escolar en su preparatoria junto a 600 de sus compañeros, y también realizó una jornada de protesta en el Zócalo de la Ciudad de México. "Esto se trata de en qué mundo vamos a crecer y necesitamos que ustedes sean parte de nuestro movimiento", tanto en México como Estados Unidos y alrededor del planeta.

"Estamos en un momento en donde tenemos que actuar, unidos, por un futuro en el que todos podremos vivir". En México, como en otras partes, es hora de tomar “una decisión sobre cómo proteger el futuro… quiero que sus hijos y mis hijos tengan la oportunidad de ver qué tan bello es México”.

Al pasar por la Estatua de la Libertad antes de atracar, el navío en el que llegó Thunberg fue recibido y acompañado por una flota de 17 veleros, cada uno con una de las metas definidas por la ONU sobre desarrollo sustentable escrito en su velas.

Después de participar en los eventos en Nueva York su gira internacional continuará por varios países del continente para llegar a Chile, en diciembre, para otra cumbre de la ONU sobre clima.

Aún no se ha determinado cómo viajará –dijo que sería por vía terrestre–, ya que el Malizia II regresará a Europa. El jefe del velero es Pierre Casiraghi, hijo de la princesa Carolina de Mónaco, y nieto de Grace Kelly, y el capitán fue el alemán Boris Hermann, veterano de carreras acuáticas y quien ha dado la vuelta al mundo. El padre de Greta y otros dos completaron la tripulación de cinco.

Thunberg y el movimiento que inspiró es considerado "la peor amenaza" a la industria de hidrocarburos por la dirigencia de la OPEP, y la derecha internacional ha expresado cierta histeria contra una joven con Asperger, quien sólo pide que el mundo le haga caso al consenso científico y que el futuro no sea robado a las próximas generaciones.

Para mayor información: https://www.fridaysforfuture.org y Twitter @GretaThunberg

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Yohannes Haile-Selassie con un fragmento de cráneo.Foto Afp

Hallado en Etiopía, MRD, de 3.8 millones de años, pudo haber coexistido con otras especies

 

Adís Abeba. Un cráneo "notablemente completo" de 3.8 millones de años de antigüedad fue encontrado en Etiopía, descubrimiento que podría hacer cambiar de manera drástica la comprensión de la evolución humana, anunciaron científicos ayer.

El cráneo, designado con la sigla MRD, fue hallado no lejos de donde fue encontrada la joven Lucy –el ancestro más antiguo de los humanos modernos–, lo que demostraría que dos especies distintas habrían coexistido durante unos 100 mil años.

"Es uno de los fósiles más completos de homínido con más de 3 millones de años de antigüedad", destacó el etíope Yohannes Haile-Selassie, reconocido paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Cleveland (Ohio, Estados Unidos), coautor de dos estudios publicados este miércoles en Nature.

"Todo parece indicar que se convertirá en otro ícono célebre de la evolución humana", que se añade a otros grandes hallazgos de homínidos de alto perfil, como los famosos Toumai, Ardi y Lucy, escribió Fred Spoor, del Museo de Historia Natural de Londres, en un comentario que acompaña a los informes.

A título de comparación, Toumai (un Sahelanthropus tchadensis), considerado el primer representante del linaje humano, tiene aproximadamente 7 millones de años. Fue encontrado en 2001 en Chad.

Ardi (por Ardipithecus ramidus, otra especie de homínido), hembra encontrada también en Etiopía, tendría 4.5 millones de años, y Lucy, la famosa australopiteco descubierta en el país africano en 1974, de unos 3.2 millones de años.

Otros fósiles de australopiteco menos conocidos datan de al menos 3.9 millones de años, pero sólo han sido encontrados mandíbulas y dientes. Sin un cráneo "viejo", la comprensión de la evolución de estos homínidos extintos continuaba siendo muy parcial.

Descubierto en febrero de 2016 en el sitio de Woranso-Mille, en la región de Afar (a 55 kilómetros de donde se encontró a Lucy), MRD pertenece a uno de los primeros Australopithecus, el anamensis.

“Creemos que el A. anamensis (MRD) se convirtió en el A. afarensis (Lucy) con el paso del tiempo”, afirmó Stephanie Melillo, del Instituto Max Planck de antropología evolutiva en Alemania, coautora de ambos trabajos.

Anillo de 18 átomos de carbono, el primer ciclocarbono sintetizado, a partir de su observación al microscopio./IBM RESEARCH

Este nuevo hito de la química orgánica tiene en la computación que imita el cerebro una de sus posibles aplicaciones.

 

Tantas veces imaginado y nunca conseguido, un anillo de átomos de carbono era hasta ahora un sueño para los que se dedican a la química de este elemento, que es la base de la vida en la Tierra y que se presenta de múltiples formas y con múltiples propiedades, desde el durísimo diamante al versátil grafeno. El primer anillo de carbono, o ciclocarbono, sintetizado tiene 18 átomos y está ya considerado como un hito en la química orgánica, pero su futuro parece estar más en la microelectrónica (concretamente en algo llamado computación neuromórfica) que en la biología.

Los anillos de carbono no se podían construir de forma estable porque son altamente reactivos, pero unos científicos de la Universidad de Oxford y de la empresa IBM lo han conseguido con 18 átomos y la ayuda de la última tecnología en manipulación de átomos, a muy bajas temperaturas. También han logrado obtener imágenes de todo el proceso y publican los resultados en la revista Science.

Partieron los investigadores de moléculas más grandes, que contenían oxígeno, creadas en Oxford y luego llevadas al laboratorio que tiene IBM en Zúrich, ganador de premios Nobel. Allí se manipularon una a una las moléculas recortándolas con impulsos eléctricos hasta obtener el anillo aislado. El trabajo se inició hace tres años. Reconocen Fabian Schulz, Leo Gross y Katharina Kaiser que hace 30 años ya lo intentó con el mismo punto de partida otro equipo, que no disponía de la tecnología recientemente desarrollada.

Lo más importante del trabajo, sin embargo, puede que haya sido comprobar cómo se enlazan los átomos en un anillo, porque lo habitual, como se estudia en la escuela, es que cada átomo de carbono se enlace con otros tres (o cuatro en el caso del diamante) y eso es imposible en este caso. Es lo que sucede, sin embargo, en los fulerenos (el más conocido tiene la forma de un balón de fútbol), los nanotubos (microcilindros) o el grafeno (finísimas láminas de carbono), todos ellos nuevas formas de carbono y grandes éxitos de la química orgánica en los últimos 40 años por sus múltiples posibilidades prácticas. También pasa en el humilde y mucho más antiguo grafito de los lápices.

Ha resultado que al componer un anillo los átomos alternan enlaces cortos (simples) con enlaces largos (triples). Cada átomo tiene a un lado un enlace triple y al otro lado un enlace simple. Los teóricos habían predicho esta estructura o una en la que todos los enlaces fueran dobles, sin poderse decantar por una de ellas.

Los descubridores de esta nueva molécula creen que su estructura indica que tiene propiedades semiconductoras y podría ser la base de transistores diminutos, de tamaño molecular. Señalan que es la mínima estructura estable teóricamente posible para un anillo, lo que deja la puerta abierta a que se puedan sintetizar anillos más grandes. “Lo que nos resulta atractivo de la molécula es que la podemos usar para construir dispositivos moleculares que funcionen sobre la base de la transferencia de un solo electrón”, ha explicado Gross. Y aquí llega la computación neuromórfica en la que ven que puede encajar su molécula. Se trata, básicamente, de imitar el cerebro humano, el computador más avanzado, sobre todo en lo que se refiere al bajo consumo de energía y a la capacidad de conectar decenas de miles de neuronas.

Sin embargo, queda mucho camino por recorrer. Hay que conseguir estabilizar los ciclocarbonos y producirlos en cantidad antes de poder hablar de aplicaciones. Sin embargo, ya se ha conseguido un nuevo compuesto formado por varios ciclocarbonos y, como señala la revista Science, se ha abierto la puerta a un amplio abanico de nuevas estructuras con forma de anillo o cadena que podrían utilizarse algún día en electrónica y otros nanodispositivos.

27/08/2019 08:37 Actualizado: 27/08/2019 08:37

MALEN RUIZ DE ELVIRA

La NASA lanza sondas en las aguas del Ártico para medir el impacto de los océanos en el deshielo

El nivel del mar podría aumentar 7 metros y sumergir islas y regiones costeras por todo el planeta

 

A bordo de una vieja avioneta remodelada y rozando el desierto blanco de la costa este de Groenlandia, tres científicos de la NASA lanzan sondas en las aguas nacaradas del Ártico para medir el impacto de los océanos en el deshielo.

Joshua Willis dirige la misión Derretimiento de los Océanos Groenlandia (OMG, por sus siglas en inglés), que desde 2015 supervisa este territorio autónomo danés víctima del cambio climático.

En su traje azul de astronauta, este oceanógrafo con pinta de Elvis Presley, está al mando en esta jornada de agosto en la que se invitó a periodistas de Afp a acompañar a la misión en el cielo polar.

Mientras sobrevuelan los rocosos fiordos, los deslumbrantes glaciares y los icebergs a unas decenas de metros de altitud, Willis y su equipo lanzan al vacío por turnos sondas de metro y medio de diámetro, llenas de sensores.

La ojiva se hunde en las aguas, en medio de un halo de espuma y Sol boreal. En la línea de la costa, los glaciares en peligro, erosionados por el aire y el oleaje, se hunden y desarman, liberando en medio de un ruido ensordecedor bloques de hielo que parecen islotes de azúcar a la deriva.

"El nivel del mar podría aumentar probablemente en varios metros en los próximos 100 años, es una amenaza enorme para cientos de millones de personas en el mundo", alertó Joshua Willis.

Una vez sumergida, la sonda envía en tiempo real informaciones sobre la temperatura y la salinidad del océano, que se traducen en diagramas multicolores en las pantallas del laboratorio volador de los científicos.

"Mucha gente cree que el hielo se derrite debido al calentamiento del aire, como si fuera un cubito bajo un secador de cabello, pero en realidad los océanos también corroen el hielo", recordó el investigador estadunidense.

En un periodo de cinco años, el equipo de OMG compara los datos recopilados durante el invierno con los recabados a lo largo del verano, con el objetivo de afinar las predicciones de elevación del nivel del mar.

Groenlandia, isla de 2 millones de kilómetros cuadrados rodeada en tres cuartas partes por las aguas del océano Ártico, está cubierta de hielo en 85 por ciento.

 

Aumento de la temperatura el doble de rápido

 

Este inmenso territorio se encuentra en la línea de frente del deshielo del Ártico, región cuya temperatura aumenta el doble de rápido que en el resto del planeta. Si la banquisa y el hielo que cubren la base continental desaparecieran, el nivel de los océanos podría aumentar siete metros y sumergir islas y regiones costeras por todas partes del planeta.

La NASA empezó a interesarse por estos fenómenos en los años 70, después de que sus presupuestos para exploración espacial se redujeran de forma drástica. En la actualidad utiliza más de una decena de satélites para observar la Tierra.

"La lejanía de Groenlandia es un desafío singular", admitió por su parte Ian McCubbin, otro de los científicos de OMG, encargado de la logística para estas misiones que parten del pequeño aeropuerto de Qulusuk, una comunidad del sudeste de menos de 300 habitantes.

"Esos datos son preciosos porque, por primera vez, nos permiten vincular de forma cuantitativa los cambios de temperatura del océano con el deshielo", explicó, mientras su compañero Ian Fenty descifra las informaciones transmitidas por la sonda.

Este deshielo abre al tráfico marítimo las grandes vías del Norte, que permiten unir el océano Pacífico con el Atlántico, lo que aviva el apetito económico y geoestratégico de las grandes potencias, con Estados Unidos, China y Rusia a la cabeza.

Tanto es así que el presidente estadunidense, Donald Trump, propuso a Dinamarca comprarle Groenlandia, oferta rechazada.

Lunes, 26 Agosto 2019 06:46

Greta

Greta

Unos 200 presidentes, primeros ministros y cancilleres se preparan para viajar a Nueva York al rito anual de la Asamblea General de la ONU, pero una adolescente sueca de 16 años será la autoridad moral entre tantos adultos que han fracasado en cuidar el futuro de todos.

Su nombre es Greta Thunberg.

Ella llegará después de cruzar el Atlántico en un velero que dejará cero huella de carbón, para participar en una cumbre preparativa de la ONU sobre cambio climático que ocurrirá en paralelo con la reunión de la Asamblea General.

A casi nadie le interesa mucho el elenco internacional que viene, responsables de la condición ecológica cada vez más frágil del planeta, pero millones sí están escuchando la voz del nuevo movimiento mundial para rescatar al planeta.

La voz más reconocida de ese movimiento es Thunberg y su mensaje sencillo: "Tenemos que entender la emergencia de nuestra situación. Nuestro liderazgo ha fracasado. Los jóvenes tienen que obligar a las generaciones viejas a que nos rindan cuentas por el desastre que han creado. Necesitamos enojarnos, y transformar este enojo en acción", declaró a finales del año pasado.

Ante el Parlamento de Inglaterra hace unos meses advirtió que sin atender esta emergencia ahora mismo, las nuevas generaciones “probablemente ya no tienen un futuro. Porque ese futuro fue vendido para que un grupo pequeño de gente ganara montos inimaginables de dinero. Ustedes nos mintieron. Nosotros los niños estamos haciendo esto para despertar a los adultos… estamos haciendo esto porque queremos recuperar nuestras esperanzas y sueños”.

En una cumbre de la ONU celebrada en Polonia a finales del año pasado, Thunberg acusó a los representantes de la clase política mundial: “ustedes no son suficientemente maduros para decir las cosas como son, hasta esa tarea nos la dejan a los niños. Venimos aquí para hacerles saber que el cambio viene, les guste o no…”

Nadie la conocía cuando empezó su huelga escolar solitaria todos los viernes hace un año, abandonando clases para irse a parar frente al Parlamento sueco a exigir acciones inmediatas sobre el cambio climático. Pero con ello inspiró a sus pares, que empezaron a hacer lo mismo, generando el movimiento de los Viernes para el Futuro, que ha movilizado a 2 millones de estudiantes por todo el mundo y fomentando nuevas agrupaciones ecológicas (www.fridaysforfuture.org; rebellion.earth).

Thunberg es la voz más reconocida del gran debate sobre el futuro del planeta. Hasta ofreció el mejor ejemplo de cómo manejar a Trump. Al preguntarle en una entrevista con CBS News si deseaba reunirse con el presidente estadunidense en Nueva York, respondió: "¿Por que debería de perder mi tiempo con él?"

Thunberg, quien ha sido nominada para el premio Nobel de la Paz, y a quien algunos han nombrado como "la voz del planeta", y el nuevo movimiento de jóvenes insisten en que los gobiernos del mundo deberán, mínimo, acotar el llamado Acuerdo de París sobre el cambio climático –del cual Trump anunció la salida de Estados Unidos– pero también atender la "emergencia" con un cambio fundamental, incluyendo proceder a poner fin a la dependencia hidrocarburos dentro de los próximos 12 para evitar los daños irreversibles que pondrán en jaque la viabilidad humana según el consenso de la comunidad científica mundial.

Hace unas semanas el secretario general de la OPEP comentó que este movimiento ha nutrido "la mayor amenaza" contra la industria de los hidrocarburos. Thunberg, al enterarse, tuiteó: "¡Gracias! ¡Nuestro mayor halago hasta ahora!"

Para El 20 de septiembre, Thunberg y otros del movimiento internacional han convocado a lo que llaman "una huelga general para el clima" a escala mundial.

En una colaboración con la banda The 1975, Thunberg recientemente hizo su debut musical, con un mensaje que dice, en parte: “Les pido, por favor, despierten y hagan los cambios necesarios… Todos tenemos que hacer lo que aparenta ser imposible… no podemos salvar al mundo jugando con estas reglas… Es hora de desobediencia civil. Es hora de rebelarse”.

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La ayahuasca se abre camino en Occidente como cura de adicciones y depresión

Utilizada por comunidades indígenas amazónicas desde hace milenios, el potencial terapéutico de la ayahuasca comienza a abrirse camino en Occidente.

 

Yagé, nixi pae, natema, kamarampi, capi, marirí, daime, bejuco del alma, hoasca o shillinto son solo diez de los al menos 42 nombres documentados que recibe el brebaje amazónico comúnmente conocido como ayahuasca. Etimológicamente, en lengua quechua —aya (muerto, espíritu) y waska (soga, cuerda)— significa “soga o liana de los muertos” porque, para los nativos amazónicos, la ayahuasca permite que el espíritu salga del cuerpo sin que este muera. Considerada una planta de poder por tribus y comunidades indígenas del Amazonas, ha sido utilizada con fines religiosos y visionario-curativos por chamanes desde hace cientos de años. Ahora, la investigación médica con ayahuasca ha cogido fuerza en Occidente, aunque sigue siendo vista con recelo por la comunidad médica internacional.

La ayahuasca es una bebida psicoactiva vegetal obtenida por la decocción de dos tipos de plantas: la Banisteriopsis caapi —una liana conocida comúnmente también como ayahuasca— y la Psychotria viridis —chacruna, un arbusto de la familia del café que contiene DMT, la sustancia visionaria—. Ingeridas por vía oral de forma independiente no producen ninguna alteración en el organismo, pero la combinación de ambas posibilita el efecto enteógeno de la bebida. El término enteógeno significa “la experiencia de Dios dentro de mí” y hace referencia a la dimensión espiritual a la que puede transportar la ayahuasca.

Hace cientos de años, las comunidades del Amazonas supieron combinar ambas plantas para que su decocción resultase efectiva. “Este sofisticado descubrimiento indígena solo ha sido desvelado por la ciencia moderna recientemente, durante los años 80 del pasado siglo”, tal y como se explica en el Informe Técnico sobre la Ayahuasca elaborado por el Centro Internacional para los Servicios, Investigación y Educación Etnobotánica (ICEERS, en sus siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro que se dedica, entre otras cosas, a integrar la ayahuasca y otras plantas tradicionales como herramientas terapéuticas en Occidente.

Ha sido en España, concretamente a manos del doctor Jordi Riba y su equipo del Hospital Sant Pau de Barcelona, donde se ha despejado la incógnita de las áreas cerebrales implicadas en los efectos de la ayahuasca en humanos. “Mediante la técnica SPECT [técnica médica de tomografía que utiliza rayos gamma], evaluamos los cambios de flujo sanguíneo en el cerebro durante los efectos agudos”, explica Riba. El trabajo del equipo de Riba en consumidores habituales de ayahuasca ha demostrado que estos presentan diferencias en la estructura cerebral en comparación con los no consumidores: “No se trataba de déficits cognitivos ni psicopatologías, sino de aspectos psicológicos positivos como una mayor integración en su entorno social y una mayor espiritualidad”. 

Tratamiento para depresiones

Los objetivos de la investigación médica los expone el doctor José Carlos Bouso: “Conocer mejor los mecanismos psicológicos en personas que toman ayahuasca con fines terapéuticos”. Psicólogo clínico y doctor en farmacología, Bouso está especializado en drogas de síntesis y de uso transcultural. Durante seis años formó parte del equipo de Riba y ahora dedica su actividad a la fundación ICEERS. “Otro de nuestros objetivos es conocer la eficacia de la ayahuasca en los trastornos adictivos o depresivos, los trastornos de ansiedad o incluso enfermedades médicas de tipo neuroinflamatorio”, explica.

Es en el área de los trastornos depresivos donde hay más evidencias de los beneficios terapéuticos de la ayahuasca: “Hemos demostrado efectos prometedores en el tratamiento de la depresión mayor con ayahuasca”, explica Riba. El doctor ha colaborado recientemente en el primer estudio que ha demostrado los “rápidos y sostenidos” efectos antidepresivos de la ayahuasca en pacientes resistentes a otros tratamientos. “La experiencia con ayahuasca, de marcado carácter emocional, modifica la actividad eléctrica y el flujo sanguíneo en áreas que están implicadas en el procesamiento de las emociones y la memoria”. Esto se traduce en una mayor actividad del sistema límbico del cerebro, la parte encargada de procesar las emociones, los comportamientos y la memoria.

“Durante los efectos es muy habitual recuperar recuerdos que marcaron a la persona emocionalmente. Creemos que esta revisión autobiográfica puede ser útil para replantearse, por ejemplo, conductas automáticas y autodestructivas como son el consumo de sustancias adictivas. Tenemos recogida información de un número no despreciable de personas que consiguieron abandonar consumos crónicos de cocaína y heroína con la ayuda de la ayahuasca”, cuenta Riba.  

Replantear el concepto de “droga”

Una droga es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “cualquiera sustancia que provoque una alteración del natural funcionamiento del sistema nervioso central del organismo y que, además, sea susceptible de crear dependencia”. Este concepto presenta una dualidad que explica el doctor Fericgla: “Naturalmente que la ayahuasca es una droga; ahora bien, si se habla de drogas adictivas, la ayahuasca no entra dentro de esa clasificación”. Doctor en antropología cultural y pionero europeo en psicoterapia con ayahuasca, Fericgla piensa que el término de droga ha perdido su sentido hoy en día. “A menudo se habla de drogas adictivas para referirse a las sustancias prohibidas pero (…) ni el LSD ni el MDMA ni la ayahuasca son adictivas”, aclara Fericgla. Todas ellas tienen usos terapéuticos que, tanto por prohibición legal como por sus usos lúdicos, han caído en la estereotipación.

El doctor explica que los neurolépticos, ansiolíticos y antidepresivos que se venden en farmacia también son drogas, “y estas sí son de abuso, ya que generan dependencia”. El problema de este tipo de fármacos como el Prozac o el Valium es, como explica Guillem Crespí, psiquiatra del Hospital de Muro, “que a veces se aplican en enfermedades cuya curación completa ni se plantea, sino que lo que se busca es paliar síntomas”. Teresa Mateus, neuróloga del mismo hospital, está de acuerdo: “Habría que investigar más para llegar a la raíz de los problemas de las adicciones y no solo a los síntomas”.

Ayahuasca para drogodependientes

La ayahuasca está siendo investigada como tratamiento para personas drogodependientes. Takiwasi en Perú, la Uniao do Vegetal (UDV) o las Iglesias del Santo Daime en Brasil son centros donde la gente acude tanto para procesos de autocrecimiento como para el tratamiento de adicciones, depresiones o hasta estrés post traumático en presos. Concretamente, Takiwasi se ha especializado en el tratamiento de personas drogodependientes de pasta básica, cannabis, cocaína o alcohol. Aunque la fundación del centro estuviese enfocada a la desintoxicación, este no es el único motivo por el que la gente llega a Takiwasi, ya que también acuden anualmente unas 300 personas para procesos de autoexploración o crecimiento personal. “La desintoxicación y el crecimiento personal son todo un eje de trabajo que está ligado”, explica Fernando Mendive, coordinador científico del centro.

Situado en Tarapoto, en la Alta Amazonia peruana, su modelo terapéutico es único en el mundo: “Se combina el uso ancestral de la ayahuasca para recontextualizarlo en la psicología moderna, y que sea más fácilmente accesible a otras personas”, explica Mendive. Reconocida legalmente para funcionar como centro de salud, ha sido objeto de estudio de 18 tesis de pre y posgrado de distintas universidades desde su creación en 1992. ¿El motivo? Como explican desde Takiwasi: “Este creciente interés de la comunidad científica es el reflejo de un proceso global de acercamiento y apertura de la cultura occidental hacia conceptos y metodologías para la salud provenientes de las diferentes medicinas tradicionales del mundo”. De hecho, su creación viene a raíz de seis años de investigación de la medicina tradicional amazónica realizada por Jacques Mabit, uno de los fundadores de Médicos Sin Fronteras, que autoexperimentó la ingesta de plantas sagradas con más de 70 maestros curanderos o chamanes del Amazonas, y que en 2012 fue procesado por la justicia gala por inducción al consumo de estupefacientes y secta, en un caso que fue desestimado por falta de pruebas. 

El tratamiento para la desintoxicación de los pacientes pasa por cinco etapas: etapa preliminar —información, motivaciones, evaluaciones médicas para el ingreso—, desintoxicación física, reestructuración psico-emocional y existencial, reinserción y seguimiento y reforzamiento. “Se estima que luego de cinco años de abstinencia con cambio estructural de la personalidad y del modo de vida, la curación es total”, explican desde Takiwasi.

Dimensión espiritual: entre el chamanismo y la psicoterapia

Dicho en boca de Neida, chamana de la selva ecuatoriana, “con ayahuasca consigues llegar a la esencia de la vida, al vientre de esta, y canalizar las energías”. A parte de los posibles usos terapéuticos que la ayahuasca pueda tener en el tratamiento de adicciones o trastornos depresivos, esta bebida es utilizada también como herramienta de autoconocimiento. “La ayahuasca es una forma de enlazar directamente con informaciones reprimidas en el inconsciente y así conseguir liberarlas”, cuenta Toni Hurtado. Psicoterapeuta y profesor de yoga, trabaja junto a su mujer Mariela realizando ceremonias de ayahuasca y San Pedro, otra planta de propiedades enteógenas cuyo principio activo es la mescalina.

Su método de trabajo consiste en realizar la toma con su intrínseco ritual. En la mañana siguiente se hace un trabajo psicoterapéutico de lo que ha vivido cada uno: “Es casi más importante la parte de integración que la toma de la ayahuasca en sí”, explica Toni. Su trabajo no se centra únicamente en ofrecer la “medicina”, como lo llaman, sino que incorporan la ayahuasca como una herramienta en el proceso de crecimiento personal que desarrollan. “Nosotros mostramos cosas a los pacientes que igual no han sabido conectar; ese es nuestro trabajo”, cuenta Hurtado.

A 9.000 kilómetros de distancia, Neida trabaja con ayahuasca en la selva amazónica, en un contexto más cercano a las prácticas originarias: “Doy mucha información sobre la planta y hago de guía durante el viaje. Mi trabajo es personalizado porque me gusta que cada uno se encuentre consigo mismo”. Neida no teoriza, sus terapias son pura tradición indígena, pura experiencia práctica heredada. En cambio, Toni y Mariela trabajan desde la psicoterapia evolutiva y tratan de descifrar lo que la ayahuasca ha mostrado a cada asistente. “Hay un mundo entre el chamán y el psiquiatra”, explica Toni. “Nosotros estamos en medio. No estamos en el enfoque clínico ni tampoco en el esoterismo. Entendemos la parte espiritual y la parte del método científico”, cuenta al hablar de sus sesiones.

AYAHUASCA Y LEGALIDAD

El comercio, fabricación y distribución de DMT, principio activo de la ayahuasca, fue prohibido por el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de Viena de 1971. Ahora bien, los preparados elaborados a partir de plantas que contengan DMT, como es el caso de la ayahuasca, no están prohibidos. Es en la Lista Verde, elaborada por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), donde aparecen las sustancias que están bajo lupa, como el DMT. En Perú fue declarada patrimonio cultural. En Brasil, la bebida goza de protección legal. En Chile, un tribunal determinó que “la ayahuasca ha reportado importantes beneficios para múltiples personas y, por lo tanto, su uso no debe ser penalizado”. La ayahuasca es legal en todos los países que se rigen por los convenios y acuerdos de la JIFE, salvo legislación específica.


“Francia es el único país en el que la ayahuasca está explícitamente prohibida”, tal y como explican desde ICEERS. En 2012, Jacques Mabit, fundador de uno de los centros de desintoxicación a través de la ayahuasca, fue procesado en Francia por incitación al consumo de drogas y secta, pero el caso fue desestimado pro falta de pruebas. El uso de la ayahuasca ha sido perseguido en España, con más de cien procesos judiciales que hasta ahora han acabado en archivo de la causa o absolución.


Riesgos asociados al consumo de ayahuasca

Así lo anunció el doctor Riba: “La ayahuasca conlleva sus riesgos pero carece de toxicidad física”. No todas las personas son válidas para experimentar con esta sustancia y que hay contraindicaciones para aquellas que deciden iniciar un proceso con ayahuasca: “No se puede tomar alcohol, no se puede comer carne ni picante, solo comida ligera sin aderezos. Además, es importante la abstinencia sexual”, explica Mendive en referencia a los requisitos del centro Takiwasi.
También hay fármacos que están contraindicados si se experimenta con ayahuasca: “El uso simultáneo de inhibidores de la recaptación de la serotonina y la ayahuasca puede contribuir a un desenlace letal”, tal y como explican Evelyn Doering y Xavier Da Silveira, psicóloga clínica e investigadora, en una entrevista publicada en Ayahuasca y Salud. Esto se traduce en que fármacos antidepresivos o ansiolíticos son incompatibles con la ayahuasca. 
“No se puede descartar que personas con trastornos cardiovasculares o metabólicos puedan sufrir reacciones adversas”, explica el doctor Riba. Según él, el mayor riesgo está a nivel psicológico: “Episodios de ansiedad, desorientación y reacciones psicóticas que se han prolongado más allá de los efectos agudos y que han tenido que ser tratadas con fármacos”. Son sustancias muy intensas, modificadoras del funcionamiento normal de la mente: “Muchas personas acuden por mera curiosidad a sesiones de ayahuasca, simplemente para tener una nueva experiencia exótica, y se quedan impactadas, a veces de forma desagradable, por lo vivido”, matiza el doctor.


Neurogénesis o desarrollo de nuevas neuronas mediante ayahuasca

Uno de los recientes estudios con animales del doctor Jordi Riba ha demostrado que la ayahuasca es capaz de estimular el desarrollo y maduración de nuevas neuronas a partir de células madre del hipocampo, lo que se conoce por neurogénesis. “El hipocampo es la zona del cerebro implicada en los procesos de memoria, cuya perdida de células degenera rápidamente en Alzheimer”, explica el doctor. Esto podría ser un posible remedio, aunque queda mucho camino por recorrer, para el tratamiento de esta enfermedad degenerativa. 

Por Diego Menjíbar

2019-08-25 06:59

Estudios anteriores de otro sistema estelar, el más cercano a la Tierra a unos 4,2 años luz, demostraron que sus planetas no podrían albergar vida debido a la volatilidad de la estrella. Foto: RT.

Investigadores de diversos países de Europa y uno de Chile han presentado evidencias de la existencia de tres exoplanetas posiblemente habitables. Estos planetas se encuentran orbitando a la estrella GJ1061, que es considerado el vigésimo sistema estelar más próximo a la Tierra, informa el portal Phys.org.

Durante su investigación los científicos estudiaron la estrella GJ1061 para determinar si tiene planetas y si estos podrían albergar vida. Estudios anteriores de otro sistema estelar, el más cercano a la Tierra a unos 4,2 años luz y denominado Próxima Centauri, demostraron que sus planetas no podrían albergar vida debido a la volatilidad de la estrella.

El sistema estelar GJ1061, que se encuentra aproximadamente a unos 17,5 años luz de distancia, es considerado como una estrella pequeña, de menor masa y de baja volatilidad, lo que podría apuntar a la existencia de planetas habitables en su órbita.

Haciendo uso de datos obtenidos por el Observatorio Europeo Austral (ESO) ubicado en Chile, el equipo de científicos halló evidencia de la existencia de tres planetas y posiblemente de un cuarto. Para esto utilizaron el método de velocidad radial, que consiste en observar pequeñas oscilaciones en la órbita de una estrella, lo que significa que la gravedad de un planeta tira de ella.

Los estudios demostraron que los tres planetas son un poco más grandes que la Tierra y que orbitan cerca de su estrella. Los científicos se interesaron especialmente en uno de ellos denominado planeta d, y descubrieron que este tardó tan solo 13 días en completar una vuelta alrededor de su estrella, lo que lo coloca en la zona que podría ser habitable.

Sin embargo, explicaron que desafortunadamente este tipo de estrellas tienden a tener una historia volátil. Eso significaría que el planeta d recibió una gran cantidad de radiación por millones de años y probablemente no albergue vida en este momento.

25 agosto 2019 

(Con información de RT)

Muerte y resistencia en la frontera entre Estados Unidos y México

A lo largo de la extensa frontera entre Estados Unidos y México, las temperaturas en verano alcanzan fácilmente los 40º C. El desierto de Sonora se extiende a ambos lados de la frontera y se erige como una barrera mortal para los miles de migrantes que buscan una vida mejor en el norte. Miles de personas anónimas han muerto en estos desiertos mientras seguían la ruta conocida como “el camino del diablo”. Nunca sabremos cuántos han muerto, ya que el desierto borra la evidencia de los que se desvanecen allí; los buitres, coyotes e insectos rápidamente se abalanzan sobre los cadáveres y dejan solo los huesos blanqueados. Se han hallado restos de más de 3.000 personas, pero los expertos estiman que más de 10.000 han muerto al intentar cruzar el desierto. Varios grupos de voluntarios han estado deambulando durante años por las arenas ardientes del Sonora, dejando comida, agua y medicamentos a lo largo de los senderos conocidos de los migrantes y haciendo todo lo posible para reducir la letalidad del desierto.

En enero de 2018, Scott Warren, del grupo de ayuda humanitaria No más muertes, fue arrestado y acusado de albergar a “extranjeros” y de conspiración, delitos federales por los que enfrentó la posibilidad de recibir una condena de 20 años en prisión. En el primer juicio, el jurado no pudo determinar un veredicto, que debe ser unánime, pero ocho de los 12 miembros votaron por la absolución. Los fiscales federales retiraron la acusación de conspiración y van a proceder con el nuevo juicio, programado para noviembre. Warren todavía enfrenta una posible sentencia de 10 años de prisión.

Recientemente participamos de una de las travesías para dejar agua y comida junto a Warren y otras dos voluntarias de No más muertes, Geena Jackson y Paige Corich-Kleim. Salimos de la nueva oficina de ayuda humanitaria que la organización comparte con grupos aliados en Ajo, Arizona, y viajamos por un rústico camino de ripio hasta el Monumento Nacional Organ Pipe Cactus, declarado reserva de la biosfera por la Unesco. Todavía era temprano en la mañana, pero la temperatura ya excedía los 38º C. La reserva se extiende desde las cercanías de Ajo hasta la frontera con México. Al oeste del monumento nacional se encuentra el Refugio Nacional de Vida Silvestre Cabeza Prieta, el mayor refugio de los 48 estados meridionales del país. Scott Warren nos explicó: “En este momento no puedo poner pie en el refugio debido a los cargos de delitos menores que enfrento por haber brindado ayuda humanitaria”.

El aumento de la militarización en ciudades fronterizas como Nogales, en Arizona, obliga a los inmigrantes a internarse en el desierto. En una parada frente a la base de operaciones avanzadas de la Patrulla Fronteriza en el desértico Growler Valley, Scott Warren nos dijo: “Los migrantes se han visto forzados a incursionar en estas áreas remotas y difíciles desde hace décadas, como resultado de la política de prevención mediante la disuasión”. Growler Valley es un vasto y desolado valle azotado por el sol y salpicado de cactus, que se extiende desde la frontera hacia el norte. Abarca Cabeza Prieta y Organ Pipe y más adelante el campo de entrenamiento militar de la Fuerza Aérea Barry Goldwater, que los migrantes deben cruzar para poder alcanzar la ruta Interestatal 8 y su esperada nueva vida más allá. En el campo de entrenamiento militar Goldwater se han descubierto en los últimos años varios restos óseos humanos.

El escritor Luis Alberto Urrea describió elocuentemente la muerte de 14 migrantes en este valle en su libro finalista del premio Pulitzer de 2004, “The Devil’s Highway” (“El camino del diablo”, en español). Urrea describe en seis etapas la cercanía de la muerte: “El aire del desierto, como tú, tiene sed. Te absorbe el sudor tan rápido como tú lo produces, tan rápido que ni siquiera te das cuenta de que estás sudando… el aire te toca los labios para quitarte el agua. Cada respiración te deja la nariz reseca, así como los senos paranasales, la boca, la garganta… La desolación primero te bebe de a pequeños sorbos, luego en tragos profundos”. Urrea agrega: “Si lloras, estarás haciendo una inversión infinitesimal a favor de tu propia muerte”.

Debido a sus juicios pendientes, Warren acompañó la expedición para dejar agua y comida, pero no participó en la actividad personalmente. Geena Jackson manifestó a Democracy Now! mientras ultimaba los preparativos para dejar en el desierto los bidones de agua: “La ayuda humanitaria nunca es un delito. Es un imperativo humanitario tratar de aliviar la muerte y el sufrimiento en esta área. A pesar del accionar de las agencias gubernamentales, que intentan criminalizar a los trabajadores de ayuda humanitaria, nosotras sostenemos que la ayuda humanitaria nunca es un delito”. Geena Jackson y Paige Corich-Kleim dejaron mensajes en cada uno de los bidones de agua que dejaron a la sombra de un árbol, junto a un sendero creado a lo largo de los años por las personas que realizan este peligroso viaje.

Paige Corich-Kleim nos contó: “Generalmente escribo mensajes de tono religioso, como ‘Vayan con la fuerza de Dios’ o ‘Que Dios bendiga su camino’”. Esto es para que los viajeros sepan que el agua fue dejada por personas amistosas y que es seguro beberla. También dejan latas de frijoles para brindarles las calorías y sales necesarias para la subsistencia, que las personas van perdiendo a medida que se adentran en el abrasador calor del desierto.

Mientras observaba el trabajo de sus colegas, Warren expresó: “Estoy notando la energía de este momento y creo que es, tal vez, porque todos nosotros estamos aquí, y por escuchar a mis amigas describir los mensajes que están escribiendo en las botellas. Esto se volvió tan rutinario para nosotros que incluso yo olvido lo importante y lo hermoso y lo prácticamente sagrado que es”.

© 2019 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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