Miércoles, 17 Febrero 2010 18:40

Guevara y Allende

En el curso de un encuentro con los lectores, alguien del público me pide que compare la figura de Allende con la del Che Guevara y diga cuál de los dos tenía razón.

La pregunta encierra la opinión de que sólo uno de ellos podía tener razón, y el público espera a que yo escoja entre los caminos elegidos por Ernesto Guevara y por Salvador Allende.

En un determinado momento de su vida, Guevara abandona el despacho del ministro y su mesa de trabajo para marcharse a Bolivia, donde organiza un destacamento de guerrilla. Muere siendo el comandante de ese destacamento.

Allende, al contrario, muere defendiendo su mesa de trabajo, su despacho de presidente, del cual sólo lo sacarían –como siempre había dicho– "en un traje de madera".

Aparentemente, pues, se trata de dos muertes muy diferentes, pero en realidad esa diferencia no estriba más que en el lugar, el tiempo y las circunstancias. Tanto Allende como Guevara sacrifican su vida por el poder del pueblo. El primero defendiéndolo, el segundo luchando por conseguirlo. La mesa de Allende sólo es un símbolo, al igual que lo son las botas de campesino que calza Guevara.

Hasta el último momento los dos están convencidos de haber elegido el más justo y acertado de los caminos. Para Guevara, es el de la acción armada. Y se sabe que ésta no puede saldarse sin víctimas. Para Allende, es el camino de la lucha política. Él quiere evitar víctimas cueste lo que cueste.

Los dos eran médicos. Guevara, cirujano; Allende, internista. ¿Influyó tal cosa en sus actitudes? Al elegir una profesión, la persona se guía por una serie de motivos psicológicos. Indudablemente, pero ¿también fue así en este caso? No lo sé. Los tiros que acaban con la vida de Guevara y de Allende no se disparan desde un escondite. Los dos aceptan su muerte conscientemente, a sabiendas de que llega. Cada uno de ellos puede salvarse, tiene su oportunidad, tiene tiempo. Entre la captura de Guevara herido y su ejecución transcurren veinte horas. El coronel Zenteno le promete que conservará la vida si consiente en comparecer ante un tribunal como acusado. Guevara rechaza la propuesta. Maniatado, permanece sentado en el suelo de tierra de la escuela rural de Higueras y calla, se niega a hablar. Le duele el muslo abierto por el balazo, le duelen los forúnculos, le asfixia el asma. Quizá ni siquiera se da cuenta del momento en que en la ventana aparece un sargento que aprieta el gatillo de su metralleta.

Allende dispone de ocho horas. Por la mañana se entera de que hay un avión esperándolo, que puede ir donde quiera, a condición de que dimita, de que abandone su puesto. Pero no lo hará. Todavía ayer era un señor mayor, de rostro cansado y preocupado, ya grave , ya bonachón, vestido siempre con sofisticada elegancia. Hoy rebosa en nuevas energías, en una fuerza y una vitalidad que asombra a todo el mundo: dispara, dicta órdenes, lidera su última batalla. Pasan las horas. A su alrededor hay muertos y heridos. También él está herido. Pero el pulso sigue firme, la metralleta no falla la diana. El ejército irrumpe en el Palacio. En uno de los salones, en medio del humo, el polvo y el olor a quemado, seguirá disparando hasta el final un hombre bajo, aunque robusto, cumplidos con creces los sesenta, con casco de minero y jersey de cuello alto: el presidente de la república.

En la manera en que mueren Guevara y Allende hay una implacable determinación, una inexorabilidad conscientemente escogida, una tremenda dignidad. En esas últimas horas, todo lo que podría llevar a la salvación queda rechazado: regateos, tejemanejes, compromisos, rendición o huida. El camino, ya despejado y recto, no lleva sino a la muerte.

Tanto una como otra, sus muertes son un lance de honor, un desafío. Un deseo de manifestar públicamente la justicia de sus convicciones y una disposición, más allá de toda vacilación, a pagar por ellas el máximo precio. Me veo obligado a irme, pero no me voy del todo, no por completo, no para siempre. Se tienen que ir: esto lo saben los dos, llevan tiempo preparándose para ello. Guevara se despide de Fidel, de sus padres y de sus hijos en unas cartas escritas meses atrás. Allende empieza su último y trágico día despidiéndose de sus hijas y, en un discurso radiado, del pueblo. A partir de entonces los dos se quedarán a solas con el destino, rodeados por un puñado de hombres que los seguirán hasta el final. Seguir hasta el final: ésta será la idea que los acompañará durante el resto de las horas que les quedan. Hasta el final actúan, no tienen tiempo, están ocupados en sus cometidos.

Los dos caen en plena marcha.

Sus muertes: tan parecidas; sus vidas: tan diferentes.

Dos personalidades antitéticas, dos temperamentos diametralmente opuestos.

Siendo un muchacho, Guevara viaja por el Amazonas en una balsa, quiere atravesar toda América Latina en bicicleta. Va a Bolivia por mor de una revolución, va a Guatemala por mor de una revolución, finalmente llega a México, que, tiempo atrás, también había sido escenario de una revolución. Allí conoce a Fidel Castro y juntos organizan el desembarco guerrillero en Cuba. Al alcanzar la costa caen en una emboscada. Es el 2 de diciembre de 1956. De los ochenta y dos milicianos sólo una docena queda con vida. Ni siquiera todos van armados con un fusil. Guevara está herido. Y aquella docena de hombres empieza la mayor epopeya de la historia reciente de América Latina.

La naturaleza inquieta de Guevara no para de empujarlo hacia delante, pero la suya es una inquietud dirigida, su energía se concentra en la causa revolucionaria.

Toda su vida es una constante búsqueda de un campo de batalla.

Nacido en 1928, muere a los treinta y nueve años. Pertenece a esa generación de jóvenes latinoamericanos que, tras levantarse en armas, en los años cincuenta se alzan con su primera y maravillosa victoria. A partir de ella se creerán que la historia enseguida, y siempre, se pone del lado de las causas más nobles. Muchos han pagado por esa fe con sus propias vidas. Estaban convencidos de que las masas no hacían sino esperar una señal, de que el barril estaba lleno de pólvora y de que bastaba con una sola chispa. Y, según ellos, esa chispa no era otra cosa que un destacamento de guerrilleros entregados a la causa, dispuestos a todo. Poco a poco se les unirían voluntarios y el destacamento se convertiría en un ejército popular que tomaría el poder y haría la revolución.

Guevara crea un destacamento así en Bolivia y empieza a combatir. Espera la llegada de voluntarios, sobre todo campesinos. Pero los campesinos no se le unen. Un campesino apellidado Rojas denuncia, condenándolos a la muerte, a trece hombres del destacamento de Guevara. El oficial del ejército le paga por ello cinco dólares, a los que añade una barra de chocolate. En su Diario, Guevara menciona a cada momento lo difícil que le resulta entenderse con los campesinos. Pero no es de extrañar. Él proviene de una familia burguesa argentina, es blanco y habla en español. En cambio el campesino al que espera es indio, sólo habla quechua y desconfía de los blancos, que lo han explotado durante siglos. Ese campesino de la desértica y olvidada provincia boliviana –que está tan alejada de la civilización moderna como la luna de la Tierra– no quiere luchar contra la corrupta dictadura del presidente Barrientos, porque ha oído decir que hace algún tiempo dicho presidente se presentó en una aldea y regaló a todo el mundo un par de zapatos. Los zapatos son el gran sueño de los campesinos. ¿Qué les pueden ofrecer los guerrilleros?
Foto
Portada del libro de Ryszard Kapuscinski (1932-2007)

Además, los guerrilleros han llegado de la ciudad o de otros países. En cambio los soldados que los combaten son chicos de las aldeas vecinas. Indios que hablan quechua. Cierto que los oficiales son hombres blancos y han recibido instrucción en academias norteamericanas. Pero el ranger raso es hijo de campesinos, nacido y criado en sus mismos pagos. En ese territorio desértico, yermo y pedregoso en el que los guerrilleros se pierden a cada momento y nunca están seguros de si van en la buena dirección, los soldados se sienten como el pez en el agua. Conocen cada piedra, cada quebrada. Allí habían jugado de niños, por aquel sendero iban a buscar agua.

Alrededor del destacamento de Guevara se estrecha el cerco de la muerte. Hambrientos y exhaustos, los hombres libran una batalla desigual en la que quedan derrotados. Es soleado y muy caluroso el último día del Che.

La vida de Salvador Allende discurre por otra vía. Aunque también entregada a la causa, es una vida ordenada, regular, sin sacudidas. A sus veintinueve años, Ernesto Guevara lidera el frente guerrillero en Sierra Maestra, tiene el brazo en cabestrillo y ha burlado la muerte en más de una ocasión. A sus veintinueve años, Salvador Allende se convierte en diputado al Parlamento y los amigos le auguran una carrera vertiginosa. Tiene treinta y un años cuando se hace cargo de la cartera de ministro de la Salud en el gobierno del radical Aguirre Cerda. Ingresa en una logia masónica. Funda el partido socialista. En 1945 es senador. Cuatro veces es candidato a la presidencia de la república: en 1953, 1958, 1964 y 1970. En veinte años es el único candidato de la izquierda a este cargo. Toda la vida de Allende transcurre en Santiago, en el Parlamento, o en las provincias chilenas, adonde lo llevan sus largas campañas electorales. El Parlamento de Chile: un edificio gris y feo, situado en el centro de la ciudad, calle de la Catedral. Aquí tiene Allende su despacho de senador. Estanterías desde el suelo hasta el techo, y en ellas, docenas de volúmenes de leyes y enmiendas a esas leyes, mil veces estu-diadas, corregidas y aumentadas. En este edificio, Allende trabaja y lucha treinta y tres años, primero como diputado, después como senador. El edificio forma su mentalidad legalista, su perfecto dominio del derecho, de la constitución, de la ley. De todos modos, la izquierda chilena siempre ha sido una acérrima defensora de la Constitución y del Parlamento burgueses. Sólo aparentemente es una paradoja. La Constitución y el Parlamento garantizaban a la izquierda la libertad de actuar dentro de la legalidad, le brindaban la posibilidad de llevar su lucha política abiertamente. En 1969, durante el mandato del presidente Frei, el general Roberto Viaux quiso dar un golpe de Estado y clausurar el Parlamento. Fue precisamente la izquierda la que lo salvó, la que salvó ese mismo Parlamento que durante el mandato presidencial de Allende se convertirá en el principal centro de oposición, provocación y sedición. Pero Allende, que durante toda su vida ha construido la autoridad del Parlamento, una vez jurado el cargo de presidente, no lo disolverá aun a precio de perder el poder y la vida.

A menudo se oye la pregunta de por qué Allende no armó al pueblo y no empezó una guerra civil.

Distribuir armas a gran escala era imposible, porque en Chile el servicio de espionaje interno está en manos del ejército, el cual se habría enterado enseguida de cualquier traslado de partidas de armamento, de la formación de destacamentos populares, de su instrucción, etcétera. Tal cosa sólo habría acelerado el golpe. Además, Allende sabía que se trataba de un ejército moderno, con enorme potencia de fuego y que llamar a luchar contra semejante fuerza a un pueblo mal armado habría supuesto cientos de miles de víctimas, el derramamiento de sangre de la mitad de la nación.

En su rechazo a la guerra civil Allende también se guía por un importante principio moral. Cuando tomaba posesión de su cargo, él, el primer presidente popular de Chile, juró respetar la constitución. Y la constitución obliga al presidente a hacer todo lo posible para evitar el estallido de una guerra civil.

Allende desea preservar la honestidad ética.

De la misma manera se comporta Guevara.

Su destacamento no para de capturar prisioneros, soldados rasos y oficiales, a los que suelta enseguida. Desde el punto de vista militar, comete un grave error: los prisioneros no tardan en informar del lugar en que se encuentra el destacamento, del número de sus miembros y de su armamento. Pero Guevara no fusila a ninguno. "Estáis libres", les dice; "nosotros, los revolucionarios, somos personas moralmente honestas, no vamos a ensañarnos con un adversario desarmado".

Este principio de honestidad moral es un rasgo característico de la izquierda latinoamericana. También es causa de sus frecuentes derrotas en la política y en la lucha. Pero hay que intentar entender su situación. Todo joven latinoamericano crece rodeado de un mundo corrupto. Es el mundo de una política hecha por y para el dinero, de la demagogia desenfrenada, del asesinato y el terror policial, de una plutocracia implacable y derrochadora, de una burguesía ávida de todo, de explotadores cínicos, de arribistas vacuos y depravados, de muchachas empujadas a cambiar fácilmente de hombre. El joven revolucionario rechaza ese mundo, desea destruirlo, y antes de que sea capaz de hacerlo, quiere contraponerle un mundo diferente, puro y honrado, quiere contraponerle a sí mismo.

En la rebeldía de la izquierda latinoamericana siempre está presente ese factor de purificación moral, un sentimiento de superioridad ética, una preocupación por mantener esa superioridad frente al adversario. Perderé, me matarán, pero jamás nadie podrá decir de mí que he roto las reglas del juego, que he traicionado, que he fallado, que tenía las manos sucias.

Tanto Guevara como Allende son los mejores exponentes de esta actitud, que es toda una escuela de pensamiento. La pregunta importante es: ¿su trayectoria revela un intento consciente de crear un modelo para generaciones futuras que tal vez vivirán en ese mundo por el que ellos luchan y mueren?

¿Acaso se puede responder a la pregunta de cuál de ellos tenía razón? La tenían los dos. Actuaron en circunstancias diferentes, pero el objetivo de sus actuaciones era el mismo. ¿Cometieron errores? Eran seres humanos, ésta es la respuesta. Los dos han escrito el primer capítulo de la historia revolucionaria de América Latina, de esa historia que apenas está en sus inicios y de la que no sabemos cómo evolucionará.

Por Ryszard Kapuscinski


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Miércoles, 17 Febrero 2010 05:48

Descifran el enigma del envejecimiento

Científicos de la Universidad de Londres y el King College británico han conseguido, por primera vez, identificar una variante genética responsable del envejecimiento biológico en los seres humanos. El descubrimiento abre paso a detectar el desarrollo de enfermedades relacionadas con la vejez.

Los investigadores analizaron más de medio millón de variantes a lo largo de todo el genoma. Finalmente  identificaron algunas de ellas, cerca de un gen llamado TERC, que al parecer agregan el equivalente de tres o cuatro años de envejecimiento biológico en las personas que las tienen, según el estudio  publicado en la reciente edición de la revista Nature Genetics.

Los autores del estudio explican que existen dos formas de envejecimiento: el cronológico, que se refiere a la edad que se tiene (los años que cumplimos); y el biológico, en el que las células de algunos individuos son más viejas o jóvenes de lo que sugiere su edad. 

Según Nilesh Samani, codirector del estudio, existe evidencia de que el riesgo de enfermedades asociadas a la edad incluye las cardiacas y otros tipos de cánceres más relacionados con la edad biológica que con la cronológica.

La investigación partió del estudio de unas estructuras llamadas telómeros que son las “puntas” de los cromosomas. Todo individuo nace con telómeros de una cierta longitud y se van acortando a medida que las células se dividen y envejecen. Por eso, la longitud de los telómeros se considera un excelente marcador del envejecimiento biológico.

“En este estudio lo que descubrimos es que estos individuos que portan una variante genética particular tenían telómeros más cortos, por lo que parecían biológicamente  mayores”, indica. 

Dada la asociación de los telómeros más cortos con las enfermedades asociadas a la edad, los descubrimientos plantean la cuestión de si los individuos que portan la variante se encuentran bajo un mayor riesgo de desarrollar tales enfermedades”, señala Samani.

Tim Spector, del King's College de Londres y otro de los codirectores del trabajo, menciona que el  estudio sugiere  que algunas personas están genéticamente programadas para envejecer a una tasa más rápida. 

El investigador añade que las personas susceptibles genéticamente podrían envejecer incluso más deprisa  si se expusieran a ambientes “malos” para los telómeros, como el tabaquismo, la obesidad o la carencia de ejercicio, y terminar varios años “biológicamente más mayores” o sucumbir a más enfermedades asociadas a la edad.

Tal como señala la Fundación Británica del Corazón, que financió el estudio junto con la organización británica The Wellcome Trust, el hallazgo podría conducir a nuevas formas de prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Hoy en día los médicos saben que a medida que la gente envejece aumenta el riesgo de enfermedades como Alzheimer, Parkinson y trastornos cardiovasculares, pero algunas personas son presa de estos males mucho antes de lo que se espera.

“Entender cómo envejecen nuestras células es un paso importante hacia la búsqueda de mejores formas de prevenir y tratar la enfermedad cardíaca”,  afirma el profesor Jeremy Pearson, director médico de la Fundación Británica del Corazón.

Otro estudio de  científicos británicos, encabezados por el alemán Thomas von Zglinicki,  descubrió el papel crucial que desempeñan en el  proceso de envejecimiento las mitocondrias, los orgánulos encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular. 

Cuando se registra un deterioro en el ADN de una célula, esta envía una señal a las mitocondrias para que generen moléculas radicales libres que llevan a la célula a autodestruirse o a dejar de dividirse, señala el estudio.

“Así las células se aseguran de que no se dividen cuando están enfermas, ya que hay elevadas posibilidades de mutaciones y de que se vuelvan cancerosas”, explica Zglinicki, profesor de gerontología celular en el Instituto del Envejecimiento y la Salud de la Universidad de Newcastle.

PL/EFE
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Viernes, 05 Febrero 2010 06:35

Howard Zinn y la otra historia

Howard Zinn, el legendario historiador, escritor y activista estadounidense falleció la semana pasada a los 87 años. Su obra más famosa es “La otra historia de Estados Unidos”. Zinn fue entrevistado por Democracy Now en mayo del año pasado y habló sobre su libro: “La idea de ‘La otra historia’ es ir más allá de lo que aprendí en la escuela o de lo que la mayoría de la gente aprendió en la escuela, y esa es la historia a través de los ojos de los presidentes y generales en las batallas libradas en la Guerra Civil. Y nosotros queremos las voces de la gente, de la gente común y corriente, rebeldes, disidentes, mujeres, negros, asiático-estadounidenses, inmigrantes, socialistas y anarquistas y los agitadores de todo tipo”.
Es pertinente escribir sobre la vida de Howard Zinn justo cuando comienza el llamado “Mes de la Historia Negra”. A pesar de que era blanco, Zinn escribió en forma elocuente sobre la lucha por los derechos civiles y también formó parte de ese movimiento. Hace cincuenta años, el 1° de febrero de 1960, cuatro estudiantes negros ingresaron en la tienda F.W. Woolworth de Greensboro, Carolina del Norte, y se sentaron en el mostrador que era “solo para blancos”. Se les negó el servicio, y regresaron día tras día. Cada día se les sumaban más personas. El movimiento contra la segregación en restaurantes se extendió a otras ciudades del Sur. En julio, el mostrador de Greensboro Woolworth estaba desegregado. Esta semana, se inauguró el Centro y Museo Internacional por los Derechos Civiles en el lugar donde se registró la protesta original.
En el momento de las protestas, Howard Zinn era profesor del Spelman College, una universidad históricamente de mujeres negras en Atlanta. Me contó por qué, luego de siete años de enseñar allí, fue despedido: “Durante las protestas, las estudiantes del Spelman College se alzaron, apartándose de ese ambiente tranquilo y controlado de la universidad. Fueron a la ciudad, fueron arrestadas y regresaron motivadas y decididas a cambiar las condiciones de su vida en la universidad que eran muy, pero muy anticuadas. Vivían en una especie de convento. Entonces se rebelaron contra la administración, las apoyé en su rebelión, y eso fue demasiado para la administración de la universidad.”
Zinn escribió en el epílogo de ‘La otra historia’: “Recién cuando entré al cuerpo docente del Spelman College fue…que comencé a leer a historiadores afroestadounidenses que nunca habían aparecido en mi lista de lecturas en la enseñanza secundaria. En ninguna etapa de mi formación en historia había aprendido acerca de las masacres de los negros, que sucedieron una y otra vez a lo largo de la historia estadounidense, en medio del silencio de un gobierno nacional comprometido por la Constitución a proteger la igualdad de derechos para todos”.
La escritora ganadora del Premio Pulitzer y autora de “El color púrpura”, Alice Walker, fue alumna de Zinn en Spelman. Dijo que Howard Zinn fue uno de sus profesores más divertidos. Recordó por qué había sido expulsado de Spelman hace décadas “Lo expulsaron porque nos amaba, y nos mostraba ese amor simplemente al estar con nosotros. Amaba a sus alumnos. No veía por qué debíamos ser ciudadanos de segunda clase. No veía por qué no podíamos comer donde queríamos y dormir donde queríamos, ni estar con la gente que queríamos estar. Entonces el estaba con nosotros”.
Hace algunos años, Zinn fue invitado a Spelman para dar el discurso de la ceremonia de graduación de ese año y recibir un título honorario.
El reconocido lingüista y disidente político Noam Chomsky, era un viejo amigo de Zinn: “La frase de él que siempre resuena en mi cabeza es su admiración y su estudio detallado de lo que denominó ‘las innumerables pequeñas acciones de gente desconocida’ que provocaron esos grandes momentos que forman parte del registro histórico, un registro que simplemente no se puede comenzar a entender a menos que se tengan en cuenta esas innumerables pequeñas acciones. Y él no solo escribió acerca de ellas en forma elocuente, sino que además participó en ellas”.
Howard Zinn editó, junto con Anthony Arnove, el libro “Las voces de la otra historia de Estados Unidos”, que recopila discursos, cartas y otros materiales originales de esos “desconocidos” que formaron este país. A partir del libro se hizo un documental con la participación de celebridades, que se estrenó en el History Channel apenas semanas antes de la muerte de Zinn. Matt Damon, el productor ejecutivo, le dio una gran difusión popular a ‘La otra historia’ en la famosa película ‘En busca del destino’ (Good Will Hunting, en inglés), cuando su personaje, Will, le recomienda el libro a su psiquiatra. Matt Damon fue vecino de Zinn en Newton, Massachusetts, y lo conocía desde los 10 años.
En mayo del año pasado, cuando entrevisté a Zinn, reflexionó sobre los primeros meses de gestión de Barack Obama: “Ojalá el Presidente Obama escuchara con atención a Martin Luther King. Estoy seguro de que le rinde homenaje verbal, como hace todo el mundo, a Martin Luther King, pero debería pensar antes de enviar misiles a Pakistán, antes de acordar este enorme presupuesto militar, antes de enviar soldados a Afganistán. Debería preguntarse: ‘¿Qué haría Martin Luther King? ¿Qué diría Martin Luther King de esto?’ Y si escuchara a King, sería un presidente diferente del que está resultando ser hasta ahora. Creo que debemos hacer que Obama mantenga su promesa de ser diferente y osado, y producir un cambio. Hasta ahora no ha cumplido esa promesa”. Howard Zinn, 1922 – 2010, te extrañaremos.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
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Jueves, 28 Enero 2010 06:09

“La vida merece ser vivida”

Osama, de nueve años, vive con su familia en Beit Hanon, cerca del límite entre la Franja de Gaza e Israel. La familia posee un modesto almacén, en un salón dentro de la casa. Fadi, el hermano mayor, era responsable de este negocio, que mantuvo abierto incluso durante la guerra. Un día, Faid abrió el almacén como de costumbre. En ese momento, Osama, que estaba en la casa de su tía, decidió ir a su casa. Mientras volvía, escuchó el sonido de un cohete lanzado por las fuerzas israelíes. El sonido estaba muy próximo. La gente en la calle estaba aterrada y también Osama. Fadi, por su parte, salió del comercio para ver a dónde se dirigía el cohete, y entonces fue herido mortalmente. Osama, que estaba llegando a su casa, presenció los sucesos, incluso la muerte de su hermano.

Osama reaccionó con un grave estado de pánico, agregado a una leve herida en su espalda. Entró a su casa gritando y llorando, después de la muerte de su hermano ante sus ojos. Su familia no estaba todavía informada de la muerte del hijo, y Osama no pudo decirlo hasta que ellos salieron a la calle y vieron el cadáver.

Después del fin de la guerra en Gaza, Osama volvió a la escuela, como lo hicieron los demás alumnos. Pero, luego de un tiempo, empezó a padecer diversos síntomas, lo cual requirió la intervención de la trabajadora social en su escuela. Se contactó a su familia y se decidió derivarlo al Centro Comunitario del Programa de Salud Mental de la Comunidad de Gaza.

Después de examinar el caso de Osama, se diagnosticaron síntomas que incluían: ansiedad; excesiva violencia hacia otros chicos; enuresis nocturna; temor, desencadenado por causas triviales; problemas con sus hermanos; llanto continuo; presencia obsesiva de la escena de la muerte de su hermano.

El equipo del Centro Comunitario de Gaza preparó un programa terapéutico, después de hacer chequeos médicos que se consideraron necesarios. El plan incluía abordajes terapéuticos expresivos, especialmente terapia de juego y dibujo libre; también se procuró facilitar la catarsis emocional. El plan terapéutico incluyó también el seguimiento de la familia, especialmente la madre, que padecía depresión y no estaba en condiciones de enfrentar el trauma de la pérdida de Fadi, su hijo mayor. La familia en general necesitaba intervención terapéutica y apoyo psicológico, tras los sucesos que había padecido; se procuró poner en cuestión y modificar los pensamientos negativos. También se trabajó en fortalecer su red de apoyo social.

A partir de las sesiones terapéuticas y del conjunto de intervenciones, Osama empezó a mostrar una mayor apertura hacia los demás. La mayor parte de los síntomas que había padecido desaparecieron. Empezó a jugar con sus amigos y sus hermanos, y su concentración en los temas escolares mejoró.

Loai, diez años

Loai, de diez años, el 14 de enero de 2009 fue gravemente herido en un raid aéreo israelí que afectó a su familia, en Beit Lahia, Gaza. El niño, con su padre y su primo, salía de la escuela en la que su familia residía desde hacía 15 días, luego de haber evacuado su casa. Intentaban volver a la casa para retirar alimentos, frazadas y algunas otras pertenencias, ya que la escuela estaba repleta de gente que carecía de las necesidades básicas para vivir; había más de sesenta personas en un solo salón de clases.

Las heridas causadas por el ataque aéreo dejaron ciego a Loai; también padeció lesiones en la cabeza y una mano. Su primo resultó muerto. Además, a causa del continuo bombardeo israelí, Loai permaneció sangrando durante una hora y media sin que nadie pudiera acercarse; incluso su padre, que estaba a pocos metros de él, no podía dar un solo paso para salvar a su hijo. Loai mismo trató de arrastrarse para alcanzar a su padre pero no pudo. Cuando el bombardeo disminuyó, unas vecinas auxiliaron a Loai, lo llevaron a un lugar seguro y su padre pudo recuperarlo. Después la ambulancia lo llevó al hospital Kamal Odwan, y posteriormente fue enviado a Arabia Saudita para recibir tratamiento, acompañado por su padre.

Loai era un chico activo e inteligente. Ya era la mano derecha de su padre en el modesto comercio que los ayudaba a cubrir sus necesidades básicas. Pensaba siempre en comprarse una bicicleta como tenían otros chicos. Quería ser un hombre de negocios. Loai estaba muy ligado a su familia, especialmente a su hermano mayor Rajab, que a su vez tenía dos hijos, Raed y Rajab junior. Rajab murió poco después, el 16 de febrero, en el último ataque israelí sobre Gaza, mientras trabajaba en una granja, alcanzado por una esquirla.

Loai, durante su tratamiento en Arabia Saudita, no sabía que su hermano había muerto. Cuando volvió, le había traído regalos y esperaba que Rajab fuera el primero en abrazarlo. Cuando supo de la muerte de su hermano, sufrió un shock. Loai todavía espera que su hermano reaparezca, sigue con la esperanza de verlo. Siente que, si su hermano hubiera estado vivo, él se habría sentido más fuerte y podría haber olvidado su discapacidad.

Sin embargo, de regreso de Arabia Saudita, su sobrino Rajab junior se acercó mucho a él y le dio apoyo. De todos modos, Loai, transformado en un ser desamparado que depende de otros, se volvió asustadizo y vacilante en cuanto a dar cualquier paso adelante en su vida. Pasó a estar preocupado siempre por su futuro, todo el tiempo temiendo una caída. Se volvió incapaz de alcanzar sus sueños más simples. Ha logrado andar en bicicleta, sin embargo, de noche, con la ayuda de su abuela que se ocupa de acompañarlo durante esas horas.

Loai fue derivado desde la Asociación Majid, una organización civil que trabaja con el Centro Comunitario del Programa de Salud Mental de la Comunidad de Gaza. Cuando el psicólogo Rawy a Hamam lo visitó en su casa, Loai sufría síntomas de desorden de estrés postraumático, que incluían insomnio, ansiedad, sentimientos de culpa y rabia hacia su familia, sentimiento de dolor paralizante por la pérdida de su hermano. Era fácilmente perturbado por razones menores.

Se proveyó a Loai y su familia un servicio de intervención familiar, que incluyera la posibilidad de desahogo emocional, ayudándolo a expresar sus sentimientos y a afrontar las circunstancias que se le planteaban, a través de actividades diarias concentradas en los puntos de fortaleza del niño. El Centro todavía está siguiendo el caso de Loai y mantiene contacto con su familia y su escuela. El seguimiento del caso muestra en Loai un notorio progreso. Empezó a expresar su miedo y sus preocupaciones. Logró centrarse menos en su limitación, y empezó a pensar en sus sueños y su futuro.

Loai todavía no cree que él perdió la vista definitivamente, sigue con la expectativa de que un día será capaz de ver otra vez. Pero también parece determinado a que su ceguera no obstruya su camino ni le impida totalmente vivir como los demás chicos.

Fathia, 18 años

Fathia Iz Al Deen Mussa, de 18 años, del barrio Al Sabra de Ciudad de Gaza, planteó lo siguiente en su testimonio para el Programa de Salud Mental de la Comunidad de Gaza, después del fin de la intervención militar israelí. “Yo era la única que había quedado en la casa. No quise irme hasta que mis padres, mi hermano Waheed y Mohammed y mi hermana Noor fueran evacuados y llevados al hospital. Pero yo sabía que me engañaba a mí misma con la esperanza de que todavía estuvieran vivos. Deseé haber muerto con ellos. Esperé que los cuerpos fueran llevados a casa, para ofrecer los últimos respetos, pero nunca llegaron: los cuerpos habían quedado deshechos más allá de toda posibilidad de ser reconocidos, desparramados. Era demasiado difícil identificarlos.”

“Dos meses y medio más tarde –contó–, todavía tengo miedo de estar sola, incluso, a veces, de estar sola en el baño. Tengo problemas para dormir, recuerdo lo que pasó. Nunca olvidaré haber visto la sangre y los pedazos de los cuerpos de mi familia desparramados alrededor de nuestra casa. Esa noche me quedé en la casa de mi abuelo Abu Sameer Al Jarah, junto con mis hermanas Hannen y Sabreen. No podía entender qué me estaba pasando. Yo estaba herida en la pierna, pero no me di cuenta hasta que empezó a dolerme más tarde esa noche. Al día siguiente, retiraron de mi pierna metralla y vidrios.”

La clínica y análisis del caso de Fathia fueron efectuados por los psicólogos Rawya Hamam y Insherah Zakout. Tras el fin de la intervención de las fuerzas armadas israelíes, un equipo de trabajadores sociales y profesionales del Programa de Salud Mental de la Comunidad de Gaza visitó a los sobrevivientes de la familia Mussa. La familia sufría severos síntomas de desorden por estrés postraumático, incluyendo insomnio, pesadillas y pérdida de apetito. También sufrían desgano, desesperanza y depresión.

El equipo preparó un plan terapéutico para la familia que incluyó desahogo emocional, para darles la oportunidad de expresar sus dolorosos sentimientos y describir cada suceso con detalle. También, el equipo habló con ellos acerca de los sucesos, y de los síntomas y reacciones que se consideran normales en tales casos, utilizando un abordaje psicoeducativo. El equipo también destacó la importancia de fortalecer la red de apoyo social y de trabajar en corregir los sentimientos y pensamientos negativos. Durante el trabajo con la familia, el equipo se concentró en los puntos positivos de fuerza de los individuos, y los ayudó a hacer planes para su futuro. También, una de las chicas acordó en unirse al Proyecto de Empoderamiento de las Mujeres del Programa de Salud Mental, y fue entrenada en técnicas que pueden ayudar a aliviar los síntomas del trastorno por estrés postraumático, como la respiración profunda y la relajación. La familia recibe tratamiento mediante visitas semanales en su casa. El seguimiento del caso de Fathia registró en ella una gran mejoría; ella empezó a hablar con otras personas, y empezó también a pensar en trabajar y en depender de sí misma.

* Organización no gubernamental fundada en 1990. Su director es Riyad Al Zanoun. Entre los miembros de su Consejo Asesor se cuentan: Inge Genefke, del Consejo Internacional de Rehabilitación para Víctimas de la Tortura, en Dinamarca; Henrik Pelling, especialista en psiquiatría infantil de Suecia; Helen Bamber, de la Fundación médica de Gran Bretaña; Ruchama Marton, de Médicos por los Derechos Humanos, de Israel. Texto extractado del informe La vida merece ser vivida, publicado en el primer aniversario de la intervención militar israelí en Gaza.

Por el Programa de Salud Mental de la Comunidad
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Londres, 26 de enero. El gran físico italiano Enrico Fermi la llamó una paradoja: si la vida no es exclusiva de la Tierra, y hay miles de millones de estrellas tan sólo en nuestra galaxia, entonces debe de haber millones de planetas semejantes a la Tierra, poblados por seres inteligentes. Y entonces, ¿por qué no los hemos visto?

Algunas de las mentes más brillantes de la ciencia –y de la ciencia ficción– han tratado de resolver la paradoja de Fermi, pero durante la reunión de expertos en vida extraterrestre que se realizó esta semana en la Real Sociedad, la mayor pregunta sigue sin respuesta: ¿estamos solos en el universo?

Una cosa es poder detectar vida en otro planeta y otra hallar vida inteligente, capaz de viajar o comunicarse a través de las vastas distancias del espacio interestelar.

La conferencia de dos días congregó a expertos en las diversas disciplinas científicas relacionadas con la evaluación de si existen seres inteligentes en otros mundos, con el aspecto que pudieran tener y con la forma en que podemos comunicarnos con ellos si entran en contacto con nosotros.

Frank Drake, veterano astrónomo estadunidense y uno de los primeros en concebir la idea de una búsqueda coordinada de vida extraterrestre, presentó este martes una evaluación optimista de las posibilidades de hallar una señal del espacio que indique la existencia de seres inteligentes.

Lugares potenciales

El profesor Drake ideó hace casi 50 años una ecuación para calcular el número potencial de planetas de la Vía Láctea apropiados para la vida, pero ahora cree que probablemente hemos subestimado en mucho los lugares potenciales en el espacio.

"Un cuadro realista debería considerar la aportación a la habitabilidad que hacen las atmósferas densas, las gruesas capas de hielo, incluso las superficies sólidas en sí mismas, todas las cuales pueden conducir a temperaturas apropiadas para la vida cerca de la superficie", afirmó. “Hasta los muy numerosos planetas de estrellas enanas rojas pueden resultar habitables si cuentan con una atmósfera sustancial o una órbita excéntrica… entonces, casi toda la Vía Láctea se vuelve un lugar apropiado para la búsqueda.”

El hecho de no haber hallado vida después de casi medio siglo de escuchar con poderosos radiotelescopios no debe disuadirnos de profundizar las búsquedas con instrumentos más avanzados, añadió.

Si llegamos a detectar señales de inteligencia extraterrestre, una pregunta planteada por un científico que asiste a la conferencia es cómo enfrentar la respuesta del público. ¿Causará temores, pánico, tumultos?

El profesor Albert Harrison, de la Universidad de California, lo considera improbable. "Es fácil imaginar escenarios de extensa desintegración sicológica y caos social, pero los resultados de prototipos históricos, reacciones a falsas alarmas y encuestas sugieren que la respuesta predominante al descubrimiento de transmisiones por microondas desde lugares ubicados a años luz probablemente sea de ecuanimidad, tal vez incluso júbilo", aseveró.

Los extraterrestres podrían ser microbios simples, en cuyo caso tendríamos que ir a buscarlos, usando los mismos instrumentos que nos han servido para buscar formas fosilizadas de vida microbiana en la Tierra.

El profesor Colin Pillinger, de la Universidad Abierta, quien dirigió el infortunado proyecto de la sonda marciana Beagle 2, señaló que no basta partir de lo que conocemos sobre la vida en la Tierra.

"Hace más de 70 años se reconoció que ciertas moléculas derivadas biológicamente sobreviven al procesamiento en la geosfera luego de la desaparición del planeta huésped, por lo que los rasgos de su estructura han sufrido poco o ningún cambio después de millones de años", indicó Pillinger.

“Esos compuestos son indicadores de la existencia de organismos vivos en la historia temprana de la Tierra. Tales observaciones llevaron a la idea de que los ‘esqueletos de carbono’, como ‘fósiles químicos’, pueden responder preguntas relativas al origen de la vida en el planeta.

"Para detectar vida en la Tierra por métodos comparables, será necesario explorar más a fondo la conformación de la materia orgánica encontrada en el espacio. Se necesitarán métodos químicos más sutiles", añadió.

Difícil imaginar una ruta distinta a la darwiniana, dicen

Otra pregunta es qué aspecto tendrán esos seres. Los darwinistas creen que la vida en otro planeta estará sujeta a las mismas reglas evolutivas que en la Tierra. Eso significa que su aspecto será sorprendentemente semejante al nuestro, según el profesor Simon Conway Morris, de la Universidad de Cambridge.

“Es difícil imaginar que la evolución en biosferas extraterrestres siga una ruta distinta a la darwiniana. Sin embargo, también hay quienes suponen que las formas de vida extraterrestres serán precisamente eso, extrañas, es decir, perturbadoras y probablemente repulsivas. Sugiero dos opuestos, cualquiera de los cuales nos hiela la sangre en las venas.

“El primero –continuó el doctor Morris–, sumamente improbable, es que las biosferas extraterrestres sean muy similares a la terrestre, y que en tales biosferas el surgimiento de vida inteligente sea inevitable.

“Las razones de esto giran en torno a la ubicuidad de la convergencia evolutiva, la estructura determinada del árbol de la vida y la inherencia molecular. En realidad, Darwin sólo explicó el mecanismo, pero no logró captar qué tan predecible es.

"Sin embargo, si es inevitable que se llegue a algo como el ser humano, ¿por qué afirmo que la primera posibilidad es extremadamente improbable? Sencillamente porque la otra posibilidad es la respuesta correcta. Nosotros y nuestra atmósfera estamos completamente solos. Entonces, ¿qué es peor? ¿Encontrarnos a nosotros mismos, o no encontrar a nadie?", preguntó Conway Morris.

Por Steve Connor
The Independent
Traducción: Jorge Anaya

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Trae disco nuevo, mañas viejas –las que le quedan, descontando tantas que tuvo que abandonar muy a su pesar–, esa forma encantadora de hablar en la que cada oración es un título ingenioso, y las armas para mantener encendido el eterno idilio que este país le tributa. Todo esto será puesto en el escenario del estadio de Boca mañana, cuando Joaquín Sabina presente oficialmente en Buenos Aires Vinagre y rosas, dentro de una gira que lo llevará también por Santiago, de Chile, Montevideo y distintas ciudades de la Argentina (ver aparte). La conferencia de prensa que antecede al show de Boca resulta una muestra sintética de la forma en que Sabina despliega su personaje, mostrándose siempre informado al detalle de la agenda local. Esto incluye piropear cronistas en su estilo (“siempre me han gustado las chicas con gafas. No sé por qué. Bueno, sí sé por qué. ¡Porque me veían borroso!”), o invitar a pasar a una fanática declarada para que le dé un beso en plena conferencia, corrigiendo su status: “Yo sé que aquí se usa mucho la palabra fanático, pero a mí no me gusta. Prefiero tener cómplices, o amigos”. Puro Sabina.

Con un vaso de cerveza y un patovica a su lado –un detalle que, dice, forma parte de lo que más aborrece de su presente– el hombre de Ubeda contó que en el show de mañana habrá homenajes a Sandro –por quien, dice, volvió a dejar de fumar– y a “grandes amigos que se han ido en estos años”: Mercedes Sosa, Roberto Fontanarrosa, Jorge Guinzburg y Adolfo Castelo. También detalló que el show de la Bombonera “será bastante más sobrio que otros”: “El único protagonismo lo tendrán las canciones y la música. A nosotros nos exita muchísimo tocar en la Bombonera, por motivos musicales y extramusicales. Trataremos de dar lo mejor, pero no habrá grandes luces de discotecas, ni pasarán aviones ni doscientos elefantes en la pista, ni 25 chicas de Tinelli al baile. Sólo somos nosotros, que somos muy poquita cosa, pero trataremos de poner el corazón”.

De las formas de inspiración


“Con el amor uno no puede escribir una canción, con el amor dan ganas de meterse en una cama, en un baño, en un ascensor o donde sea con tu amada. Con el desamor, en cambio, dan ganas de recagarse en la puta madre de esa mujer que nos dejó, y escribirle una canción que la persiga toda la vida. Así nacen las grandes canciones.”

De la felicidad doméstica


“Vinagre y rosas es un disco hecho a cuatro manos. Había hecho cosas como Enemigos íntimos con Fito, un disco compuesto y grabado entre dos. Luego Dos pájaros de un tiro, que eran unos conciertos, que más que conciertos eran una fiesta intergeneracional, con mi primo el catalán. Me faltaba escribir un disco a cuatro manos. Me encontré con mi amigo el poeta Benjamín Prado en un bar, y él me dijo: Estoy hecho mierda, ¿cómo estás tú? Estoy en una cierta felicidad doméstica, le dije. ¡¿Cómo has podido caer tan bajo?!, me contestó él. Le conté que no se me ocurría ni una puta canción, y le propuse irnos a Praga a escribir. Era una cosa un poco etílica, pero al día siguiente estábamos en Praga. Así suceden las cosas que a mí me gustan más.”

De los descubrimientos que provee la felicidad doméstica


“En esta nueva etapa de mi vida descubrí el placer de desayunar, de dormir la siesta, de ver telebasura... ¡Una mierda! (risas). Antes, la vida era más al límite, más peligrosa, pero mucho más divertida. No sabía uno dónde iba a despertarse ni con quién, ni siquiera sabía cómo se llamaba uno. A veces dicen: ¿viviste los ’80 en España? Sí. ¿Y te acuerdas? Sí. Entonces, si te acuerdas, es que no los viviste. Digamos que además de la noche yo estoy descubriendo el día, y no está mal, no está nada mal. Pero con lo que estoy claramente fritado es con que Charly García esté más gordo que yo. ¡Ah, eso me da muchísima bronca! (risas).”

–Suelen compararse los procesos que vivieron ambos, con sus respectivos “retiros” y “regresos”. ¿Cree que son comparables?

–¡No, de ninguna manera! ¡Si yo al lado de Charly soy la Madre Teresa de la puta que lo parió! (risas). De verdad, soy una monja de clausura al lado de él. No se me puede comparar, no sólo por sus disparates vitales, también en su talento no se puede comparar. Ni se debe.

De lo que importa en el presente


“Me importan las mismas cosas que me importaban antes, lo que pasa es que hay cosas que me importaban mucho a las que dejo de importarles yo con los años. Recuerdo cuando le preguntaron a Bioy Casares, que tenía ya 83, 84 años: ¿cuándo notó usted que empezaba a ser invisible para las mujeres? ‘Hace un año’, contestó. Bueno, yo lo estoy empezando a notar ya. ¡Y con mucha bronca!”

Del futuro


“Yo pensé como Rimbaud que había que morirse antes de los 30 años, que las personas de más de 30 años no tenían vergüenza. Lo sigo pensando, hace 30 años que no tengo vergüenza. Así que el futuro ya lo viví. Me hace muchísima ilusión tocar en la cancha de Boca, luego ir a Montevideo, pero no me hagan pensar más allá. Sé que me voy de gira hasta octubre, y ojalá que sigamos vivos después. Eso es todo.”

De escenarios íntimos


“Sigo soñando con tocar en lugares más íntimos que un estadio. Hace años que no toco en el Gran Rex, por ejemplo, un escenario que me gusta mucho. Vengo de estar en Junín, hace cuatro días canté en Trelew, y nunca pensé que diez mil personas en Trelew pudieran pagar su entrada para ver a un gallego. Así que no sé si cumpliré mi palabra. Pero sí es verdad que lo que me anda saliendo de corazón es tener una relación más directa con el público. Aunque en esta gira, que dije que sería la última, me la estoy pasando tan bien, que es difícil decir qué va a suceder.”

Del método


“El asunto siempre es el mismo: La página en blanco y el ponerse a escribir una canción que nunca viene, ¡porque las musas siempre están cogiendo con Serrat! Es el mismo problema de siempre, a ver si se me ocurre algo, a ver si consigo otra vez engañar a la gente. Yo envidio muchísimo a una gran parte de mis colegas que hacen un trabajo riguroso y sistemático, van a una determinada hora a trabajar para que nazca una canción. Nunca fui capaz ni supe cómo hacerlo, lo intenté varias veces. Las canciones vienen o no vienen en mi caso, paso secas muy largas, de años. A veces las provoco, a veces se dejan provocar y a veces no. Pero yo no tengo un procedimiento sistemático, no tengo la fórmula.

“En mi casa tengo un estudio de grabación estupendo, y también un despachito estupendo preparado para escribir muy bien. Jamás conseguí sentarme ahí a hacer una canción. Vienen en los trenes, en los aeropuertos, cuando voy a Praga con Benjamín Prado, o en La Biela una noche con amigos... no lo sé. Me gustaría saberlo, eso me ahorraría muchas desesperaciones. Lo que sí sé es cuando tengo un pájaro en mano y cuando eso puede evolucionar a una canción. Y una vez que la tengo, tampoco sé si producirá el milagro de ir a cantar a Trelew y que la gente la cante. Nunca sabe uno, es un género tan turbio, que tiene tanto que ver con la sentimentalidad popular y con el corazón de la gente, que es casi un milagro. De eso, poco se sabe. Si pudiera saberlo, con el dinero que da el mercado del rock, el pop y la canción popular, repetiría la misma fórmula siempre. A mí me han llamado para decirme: ‘Oye, quiero cantar una canción tuya, por qué no me haces una como ‘Y nos dieron las 10’’? ¡Joder! ¡Como si eso fuera posible!”

De la Argentina

“La primera vez que llegué a la Argentina, estaba renunciando Alfonsín, había hiperinflación, una situación muy difícil. Los teatros estaban llenos, los cafés también. Era impresionante para mí. En mis siguientes visitas he visto un corralito, una u otra crisis, cuatro presidentes en tres meses... Esto siempre es un disparate, y a mí me encanta. Yo sé que con el caos se sufre mucho, pero a mí me gusta esa mezcla de caos y al mismo tiempo de vitalidad, alegría y cultura, esa clase media culta a la que están jodiendo todo el tiempo, pero que no se resigna, esa cantidad de teatros llenos que ya quisieran París o Berlín.”

Del paso del tiempo


“Yo no me veo más sabio con el paso del tiempo, ¡me veo más viejo! Me veo con muchísimos miedos a envejecer, a morirme. No tengo nostalgia, pero sí tengo memoria, y me acuerdo de que yo era un trueno. Ahora vengo a Buenos Aires y no puedo prenderle fuego, ni salir por las noches, y voy por allí con guardaespaldas, ¿no te jode eso?”

–¿Y cómo quiere que lo recuerden?

–Yo no quiero que me recuerden, lo que no quiero es morirme.

–Bueno, todo llega.

–¡No me recordéis, por favor! Invitadme una copa vivo, ¡carajo!

Por Karina Micheletto
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Domingo, 17 Enero 2010 09:50

Hay otros mundos posibles

Los físicos llevan décadas perplejos por la inverosímil precisión con que parecen ajustadas las constantes fundamentales de nuestro cosmos. Por ejemplo, bastaría aumentar en un 0,2% la masa del protón para que fuera imposible construir un solo átomo. Sin átomos no habría estrellas ni planetas, ni por tanto seres vivos. De modo similar, si la fuerza que mantiene unido el núcleo de los átomos (la fuerza nuclear fuerte, para distinguirla de la débil) tuviera una magnitud ligeramente diferente, las estrellas no habrían podido cocinar el carbono en que se fundamenta toda la materia orgánica.

Otras constantes físicas también parecen tener el valor adecuado, dentro de unos márgenes muy estrechos, para permitir la evolución de la vida. Entre ellas están la vida media del neutrón, la masa del electrón o la magnitud de la gravedad y las demás fuerzas fundamentales de la naturaleza. Parecemos vivir en el único universo habitable. Los físicos suelen llamar a esta idea el "principio antrópico", un nombre no sólo confuso, sino casi cabalístico.

Es curioso que el primer científico en utilizar un argumento antrópico de ese tipo no fuera un físico, sino un naturalista, y más curioso aún que se tratara de Alfred Russell Wallace, codescubridor junto a Darwin de la evolución por selección natural. Wallace escribió en 1904: "Es posible que un universo tan enorme y complejo como el que vemos a nuestro alrededor sea un requerimiento absoluto para producir un mundo adaptado en todo detalle para que la vida se desarrolle ordenadamente y culmine en el hombre".

Pero todos estos argumentos se basan en cálculos que modifican una sola constante fundamental, dejando igual todas las demás. Los estudios de Alejandro Jenkins, de la Universidad Estatal de Florida, y Gilad Perez, del Instituto Weizmann en Rehovolt, Israel, muestran ahora que las cosas son muy diferentes si se alteran varias constantes a la vez.

Según estos físicos, hay muchos otros conjuntos de leyes físicas que son compatibles con la vida. Es decir, que hay otros universos posibles que son también habitables. Jenkins y Perez han presentado sus teorías en Physical Review D (agosto de 2006 y marzo de 2009) y Scientific American (enero de 2010).

Un caso muy notable son los universos sin fuerza nuclear débil (o universos weakless, como ellos los llaman), una de las cuatro fuerzas fundamentales de la física junto a la gravedad, el electromagnetismo y la fuerza nuclear fuerte mencionada antes. La fuerza débil es responsable de la radiactividad, lo que incluye la conversión de protones en neutrones (que emite radiación).

La fuerza débil fue necesaria poco después del Big Bang para que los primitivos grupos de cuatro protones se convirtieran en átomos de helio, formados por dos protones y dos neutrones. Pocas cosas parecen tan poco negociables en la física.

Sin embargo, Perez y su equipo han diseñado un universo con sólo tres de las fuerzas fundamentales, eliminando por completo la fuerza nuclear débil. Aunque ello requiere ajustar varios parámetros del modelo estándar de la física de partículas, el resultado es que las tres fuerzas restantes se comportan igual que en nuestro universo.

También la masa de los quarks es la misma. Los quarks son las partículas elementales que constituyen a los protones y los neutrones, y por tanto a todos los núcleos atómicos. En el universo sin fuerza débil de Perez, los núcleos de helio se construyen de otra forma (a partir de la fusión de dos tipos de hidrógeno). Pero forman estrellas de todos modos, que es de lo que se trata.

Las estrellas vivirían menos (nuestro Sol estaría ya hacia el final de su vida) y brillarían menos, por lo que la Tierra tendría que estar seis veces más cerca del Sol, y éste les parecería enorme a sus habitantes. Pero el caso es que podría haber habitantes.

Los movimientos de los continentes y la actividad volcánica se deben también a la desintegración radiactiva del uranio subterráneo, luego en el universo de Perez no habría nada de eso. Sin embargo, la química sería muy similar a la nuestra, si bien "la tabla periódica sólo llegaría hasta el hierro", como dice el físico.

Una solución a la paradoja del principio antrópico ha sido propuesta por el físico teórico Lee Smolin, del Perimeter Institute de Waterloo (Canadá). Consciente de que la selección natural de Darwin (y Russell) es una teoría capaz de generar diseños sin necesidad de un diseñador, Smolin ha tomado prestada la idea para eliminar la necesidad de diseño que parece implicar el principio antrópico.

Muchas estrellas acaban sus días colapsándose para formar un agujero negro, y de cada agujero negro -propone Smolin- puede surgir un nuevo universo con unas leyes físicas similares, aunque no idénticas, a las del universo anterior.

Si esas leyes son incompatibles con la formación de estrellas, el nuevo universo se habrá quedado sin gónadas: no hay estrellas, no hay agujeros negros, no hay nuevos universos hijos. Los universos que mejor se reproducen son, por definición, los que tienen las leyes físicas más adecuadas para la formación de estrellas, y por tanto de seres vivos.

Naturalmente, esta idea implica que existen innumerables universos. Pero esto es algo que muchos físicos creen probable de todos modos, y por otras razones. Esta línea de pensamiento arranca de otra paradoja: el gato de Schrödinger.

El gran físico Erwin Schrödinger ideó esta paradoja porque, al igual que Einstein, no podía creer que Dios jugara a los dados con el mundo. Un gato está encerrado en una caja junto a un trocito de uranio radiactivo. Un átomo de uranio puede desintegrarse, pero no hay forma de predecir cuándo. Todo lo que la física cuántica nos permite saber es cuál es la probabilidad de que se desintegre en un plazo dado: digamos, por ejemplo, que hay una probabilidad del 50% de que cualquier átomo del trocito de uranio se desintegre en el próximo segundo.

En la caja hay un contador Geiger (capaz de detectar las partículas alfa de la desintegración) conectado a un martillo suspendido sobre una ampolla de gas mostaza. Si a cualquier átomo de uranio le da por desintegrarse en el próximo segundo, adiós gato. Pero, hasta que no abramos la caja, no tenemos forma de saber si el gato está vivo o muerto. Sólo sabemos que hay una probabilidad del 50% de que esté vivo y otra del 50% de que esté muerto.

Pero, según la física cuántica, el átomo de uranio está 50% intacto y 50% desintegrado a la vez. Luego el gato está 50% vivo y 50% muerto a la vez. Por supuesto, al abrir la caja veremos que el gato está vivo, o que está muerto. Y si está vivo, ¿dónde está el 50% de gato muerto que coexistía con él hasta que abrimos la caja? Para Schrödinger, esta consecuencia absurda de la interpretación probabilística del mundo subatómico demostraba que esa interpretación era incorrecta. Dios no juega a los dados.

El físico alemán Dieter Zeh, sin embargo, se dio cuenta en 1970 de que había una trampa en la paradoja de Schrödinger. El estado mágico en el que las probabilidades se superponen (ese gato que está 50% vivo y 50% muerto simultáneamente) existe, pero es muy frágil. Una simple molécula de aire que choque con el gato basta para destruir la magia. El gato vivo-muerto se ramifica en un gato vivo y un gato muerto que ya no se pueden comunicar entre sí.

Pero, una vez perdida la coherencia, ¿dónde están los dos gatos, el vivo y el muerto? El estudiante Hugh Everett III propuso la solución en 1957, al leer su tesis doctoral: ambos gatos existen, pero en dos universos paralelos. En el primer universo, tú abres la caja, ves el gato muerto y te preguntas dónde está el gato vivo. En el otro, ves el gato vivo y te preguntas dónde está el gato muerto.

"En esta misma habitación", escribe el físico teórico Michio Kaku, "coexisten mundos donde los alemanes ganaron la II Guerra Mundial, donde los extraterrestres nos han visitado desde el espacio exterior, donde usted no ha nacido". Otro físico, Frank Wilczek, añade: "Una infinidad de copias levemente diferentes de nosotros mismos están por ahí viviendo sus vidas paralelas, y en cada momento surgen nuevos duplicados que van ocupando nuestros muchos futuros alternativos".

El núcleo atómico se compone de protones y neutrones, que a su vez están hechos de quarks. El protón y el neutrón tienen masas muy similares, pero no idénticas: el neutrón es un 0,1% más pesado que el protón. Ese porcentaje se puede alterar (imaginariamente) jugando con las masas de los quarks, y así lo ha hecho el equipo de Jenkins.

Si la diferencia de masas creciera levemente, desaparecerían los átomos fundamentales para la química orgánica, como el carbono y el oxígeno. Y si la situación se invirtiera, haciendo al protón más pesado que el neutrón, ni siquiera existiría el átomo más simple, el hidrógeno, con un solo protón y ningún neutrón. Ésta es una manifestación más del principio antrópico.

Pero, nuevamente, hay múltiples salidas que nadie había considerado hasta ahora. Cada elemento químico existe en varias formas, o isótopos, todos con el mismo número de protones, pero con algunos neutrones más o menos. El hidrógeno, por ejemplo, siempre tiene un solo protón, pero puede contener además un neutrón (se llama entonces deuterio) o dos (tritio). El hidrógeno común no tiene ninguno.

Y esos dos isótopos pesados del hidrógeno sí serían estables en un intervalo de condiciones más amplio. Lo mismo vale para algunos isótopos del carbono y el oxígeno. Según los cálculos de Jenkins, la relación de masas entre el protón y el neutrón no sólo puede crecer 20 veces respecto a nuestro universo (del 0,1% hasta el 2%), sino incluso invertirse hasta que el protón pese un 1% más que el neutrón. En todos esos universos habría formas estables del hidrógeno, el carbono y el oxígeno.

¿Quiere decir eso que podría haber vida? Jenkins y Perez creen que sí, aunque no sería exactamente la vida que conocemos. Los océanos, por ejemplo, estarían hechos de agua pesada (la versión del H2O en que los dos H son deuterio o tritio). Pero nada de esto parece un obstáculo insalvable para la evolución biológica.

La historia de la ciencia ha implicado hasta ahora nuestra expulsión progresiva del paraíso, o del centro geométrico de la creación. Copérnico y su modelo heliocéntrico son un caso bien conocido de expulsión, pero también frustrado en cierta medida, porque el paraíso se reencarnó enseguida en la forma de un sistema solar que abarcaba el universo entero.

Cuando se pudieron calcular las distancias a las estrellas, quedó claro que la creación era miles de veces mayor que nuestro sistema solar, pero entonces fue la Vía Láctea, nuestra galaxia, la que ocupó todo el cosmos. En las primeras décadas del siglo XX, los astrónomos descubrieron con perplejidad que ciertos objetos celestes, las nebulosas, eran en realidad galaxias enteras y verdaderas, pero todo el mundo supuso entonces que la Vía Láctea era la mayor y principal entre todas ellas.

Ahora que vivimos en un arrabal perfectamente vulgar de un cosmos tan enorme que ni la imaginación puede abarcarlo, sólo el propio cosmos puede ser especial, y por eso el principio antrópico se puede ver como la última reencarnación del paraíso. Pero la historia de la ciencia se repite. Parecemos condenados a ser cada vez menos especiales.

Por JAVIER SAMPEDRO

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Martes, 24 Noviembre 2009 08:04

La vida secreta del mar al descubierto

Los científicos que están catalogando por primera vez la vida de los océanos expresaron hoy su sorpresa y fascinación por el descubrimiento de miles de especies, muchas nuevas para la ciencia, que en mucho casos viven en grandes profundidades donde nunca llega la luz.

Los científicos del Censo de la Vida Marina (CVM), un proyecto internacional que presentará en 2010 el primer listado de la vida oceánica, ya han registrado 17.650 especies que viven a más de 200 metros de profundidad y otras 5.722 que habitan a más de un kilómetro de profundidad, donde casi no llega la luz del sol.

Es lo que los estudiosos definen como la "zona de crepúsculo", el lugar donde la ausencia de luz impide el proceso de fotosíntesis y, por lo tanto, la existencia de una flora activa.

Los investigadores expresaron su sorpresa por la diversidad de la vida incluso en las profundidades abisales, donde se pueden encontrar numerosos organismos vivos, ya que muchas de estas especies llegan a vivir a profundidades de hasta 5 kilómetros.

El doctor Robert Carney, uno de los responsables del proyecto que estudia la vida a lo largo de los márgenes continentales del mundo, destacó en declaraciones a Efe que es "difícil de entender que haya tanta diversidad" en el fondo de mares y océanos.

"Aunque el barro de los fondos profundos parece ser monótono y pobre en alimentos, ese barro monótono tiene la máxima diversidad de especies posible", señaló Carney, que relacionó esta diversidad con las numerosas maneras de supervivencia que tienen que desarrollar los organismos vivos para sobrevivir en un ambiente tan hostil.

Entre las criaturas más extrañas que encontraron los investigadores está un octópodo de dos metros de longitud que vive a 1,5 kilómetros de profundidad en aguas del centro del océano Atlántico y que fue bautizado como "Dumbo" por las largas aletas con forma de orejas que utiliza para desplazarse.

Los investigadores destacaron también la existencia de un gusano marino, que fue sorprendido mientras ingería crudo petrolífero en aguas del Golfo de México. Cuando fue sacado del fondo marino por el brazo de un robot el crudo manaba a raudales del gusano.

También en el Golfo de México, a 2,7 kilómetros de profundidad, los científicos grabaron en vídeo el momento en que una larva transparente avanzaba apoyándose en sus numerosos tentáculos.

Los responsables del censo manifestaron que es "indescriptible" la cantidad de especies descubiertas, desde invertebrados multicolores, pasando por corales y erizos de mar que son capaces de sobrevivir un kilómetro por debajo de la superficie marina.

Carney, profesor de la Louisiana State University en Baton Rouge (EE.UU.), subrayó que la gran mayoría de criaturas recogidas de los fondos abisales son nuevas para la ciencia y que de los 680 especímenes de copépodos que se recogieron solo se conocían siete.

El científico, uno de los pioneros en el descenso a las profundidades marinas con submarinos, también dijo que la costa española, tanto la del Atlántico como la del Mediterráneo, "son especialmente interesantes" por las grandes profundidades a la que se sitúa el fondo marino.

Otro de los científicos del CVM, el investigador Mike Vecchione, del Instituto Smithsonian de Washington, dijo a Efe que una de las principales contribuciones del proyecto es un mejor entendimiento de cómo "el ecosistema marino está estructurado verticalmente".

"La mayoría de los alimentos se producen en la superficie y caen al fondo donde no existe luz que permita su creación, pero proporcionan sustento a una increíble variedad de formas de vida" explicó Vecchione.

En este sentido, el doctor Paul Snelgrove, director del Departamento de Ambientes Marinos a grandes profundidades de la Universidad Memorial de Terranova (Canadá), expresó su preocupación por el impacto que el cambio climático está teniendo en esa cadena alimentaria.

Snelgrove dijo que "la caída de la productividad alimentaria en la superficie está empezando a notarse en el fondo marino con cantidades cada vez más limitadas de alimentos". "Estamos observando que menos materiales caen hacia el fondo", agregó.

El investigador canadiense dijo que el único incremento observado en los últimos años son los efectos negativos como el aumento de la acidez de los océanos y de la basura depositada en el fondo.

EFE
Toronto, Canadá
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Jueves, 22 Octubre 2009 09:07

¿De dónde venimos y a dónde vamos?

Si pensamos en la Vida –así, con mayúsculas– como un serial televisivo, aunque no hemos visto casi nada de la serie, más o menos le podemos seguir el hilo. En los capítulos de la primera temporada, hace unos 4 mil millones de años, la Tierra era una bola ardiente. Dentro de ese caos hirviente se producían sin cesar millones de reacciones químicas entre los diferentes átomos que por ahí pululaban, que si un carbono se junta con un hidrógeno, que si dos hidrógenos con un oxígeno, y así se generaban múltiples combinaciones: las moléculas. Algunas duraban apenas un instante, otras eran más estables, hasta que el capricho acertó con una molécula capaz de autorreplicarse. Y como parece que la vida y el error son pareja de hecho, las réplicas nunca fueron todas exactas e incluso alguna de las réplicas fallidas también supo replicarse, de forma que teníamos un planeta con millones de moléculas replicantes que se iban diferenciando de sus progéneres. De todas las moléculas la que tomó mejor ventaja fue aquella que se rodeó de una membrana: la célula. De nuevo la misma situación. Millones de células replicándose y errando hasta tener muchos modelos de células diferentes más o menos adaptados a la situación. Y lo que tiene la diferencia es la virtud de atracción. Las grandes se sentían atraídas por las pequeñas, las que sabían hacer una cosa buscaban asociarse con las que se adaptaban mejor al hábitat en cuestión, hasta que otra vez el azar agrupó bajo una única membrana un grupito de células aptas para vivir… y para reproducirse.

Después de los anuncios comerciales tocan los capítulos de la segunda temporada. Aquí ya tenemos un planeta gobernado por los reptiles, en definitiva, una combinación de células agrupaditas bajo una súper membrana coordinados por un cerebro: el cerebro reptil. Un cerebro muy rápido que sin pensar (contradicción cerebral bastante corriente) toma decisiones de blanco o negro, de luchar o huir. Es el cerebro que vive en el presente.

En la tercera temporada tenemos la llegada de los mamíferos, células de reptiles evolucionadas agrupadas bajo una membrana que, como las capas de la cebolla, añade al cerebro reptil su cerebro mamífero. Es más lento para tomar decisiones porque mira para el pasado, buscando entre los recuerdos, qué cosas le hicieron bien y qué cosas le hicieron mal. Recompensa o castigo. Sigue siendo un cerebro que, como el reptil, trabaja desde el inconsciente.

Entre todos los mamíferos destacó uno bípedo que en su evolución añadió una tercera capa cerebral: el cerebro racional. Todavía mucho más lento en sus reacciones porque busca ser lógico en aquello que decide hacer o no hacer. Éste sí que es un cerebro consciente. No ha perdido los cerebros reptilianos y mamíferos que siguen trabajando en asociación con su novato cerebro racional, añadiendo a la reacción en el presente inmediato, con o sin revisión del pasado, la ilusión y los sueños de lo que puede devenir en el futuro. Tiene, pues, capacidad de asociar ideas y pensar en las consecuencias.

Hasta aquí los capítulos emitidos. ¿Y qué llegará en la nueva temporada? O mejor todavía, ¿habrá nueva temporada? Y si la hay ¿cómo será? En estos momentos de crisis ecológica y humana a la que nos ha llevado el sistema capitalista hemos de tomar las decisiones Vitales –otra vez con mayúsculas– que darán esas respuestas: más economía o más ecología, más depredación o más cooperación, más concentración o más distribución, democracia real o democracia de conveniencia, etcétera.

Las decisiones las podemos dejar que las tome nuestra parte de lagartija, nuestra parte de rata o incluso nuestro cerebro de primate, pero también podríamos ser protagonistas de un nuevo salto evolutivo y pensar, como explica Leonardo Boff, desde la noosfera: “la convergencia de mentes y corazones, originando una unidad más alta y más compleja”. Una mente o cerebro donde “Tierra y humanidad están formando una única entidad global. El sistema nervioso central está constituido por los cerebros humanos cada vez más en sinapsis y llenos de un sentimiento de pertenencia y de responsabilidad colectiva. Buscamos centros
multidimensionales de observación, de análisis, de pensamiento y de gobierno. Es el comienzo de una nueva historia, la historia de la Tierra unida con la humanidad”. Tierra y humanidad: expresión consciente de un nuevo cerebro.

Gustavo Duch Guillo, xx Director de Veterinarios Sin Fronteras y colaborador de la Universidad Paulo Freire


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Científicos crean por primera vez esperma humano en laboratorio. Este avance extraordinario, que hasta hace pocos años pertenecía al reino de la ciencia ficción, hace concebir esperanzas de que algún día los varones infértiles, aunque sean incapaces de producirlo, podrían procrear hijos. El semen fue desarrollado en un tubo de ensayo a partir de células troncales derivadas de un embrión masculino de cinco días.

Este avance suscita también cuestiones éticas relativas a la seguridad del procedimiento y a la amenaza potencial que representa para el papel futuro de los hombres. Por otra parte, fue desafiado el martes pasado por expertos que afirmaron que las células producidas en el experimento no son esperma auténtico.

Si el hallazgo se confirma, un solo embrión masculino podría, en teoría, generar una línea de células troncales que, al almacenarse, podrían proporcionar una cantidad ilimitada de esperma. Una vez que se estableciera la línea de células troncales, no habría necesidad reproductiva del varón.

En una conferencia acerca de la investigación, los científicos de Newcastle, encabezados por el profesor Karim Nayernia, plantearon la pregunta de si este descubrimiento significa “el fin del varón”. En respuesta, destacaron que las células troncales de las cuales se produjo el esperma sólo podrían derivarse de un embrión masculino –que contuviera un cromosoma Y (masculino)–, así que por lo menos se necesitaría un hombre.

Necesario debatir y legislar, opinan

Añadieron: “Sin embargo, los investigadores creen que es necesario debatir y legislar sobre esta materia. Conforme el trabajo avance y los resultados mejoren en Newcastle y en otras partes, podría ser posible en teoría desarrollar esperma (producido en el laboratorio) a partir de líneas de células troncales que tendrían que almacenarse”.

El profesor Nayernia, quien dirigió el estudio en la Universidad de Newcastle y en el Instituto de Células Troncales del Noreste de Inglaterra, señaló: “En teoría sería posible (prescindir del varón), pero sólo si se quiere producir una población toda del mismo tamaño y forma (porque tendría el mismo origen genético masculino). En lo personal, no puedo ver la reproducción humana como un proceso puramente biológico. También tiene aspectos humanos, emocionales, sicológicos, sociales y éticos. Hacemos esta investigación para ayudar a hombres infértiles, no para remplazar un procedimiento reproductivo”.

Este avance fue obtenido con células troncales derivadas de un embrión humano que primero se desarrollaron en líneas germinales –con la mitad del número de cromosomas– y luego se estimularon para producir esperma que era “maduro y funcional por completo”, pese a que se elaboró en un tubo de ensayo y no en los testículos de un varón sexualmente maduro. Los resultados se reportan en la revista Stem Cells and Development.

En un experimento paralelo, pero incompleto, el mismo grupo de investigadores crea células troncales a partir de otras de piel, de las cuales han producido esperma, con la misma conformación genética de las células originarias. Esto permitiría a hombres infértiles producir hijos biológicos, usando sólo sus células de piel. El profesor Nayernia comentó que los resultados eran “prometedores”, y añadió: “Esperamos publicar ese trabajo en unos meses”.
En cambio, los esfuerzos por producir esperma a partir de células troncales femeninas fallaron. Se había creído que esa técnica permitiría a parejas lesbianas tener hijos biológicos, pero los investigadores dicen que en la maduración del esperma son esenciales los genes del cromosoma Y.

Hace tres años, el professor Nayernia encabezó a científicos de la Universidad de Gotinga, en Alemania, que fueron los primeros en producir esperma viable a partir de células troncales de ratón, los cuales se usaron para producir siete líneas de descendencia. Sin embargo, las crías murieron poco después de nacer.

El descubrimiento más reciente es un paso más allá en el camino a encontrar una cura para la infertilidad masculina. Conforme a la legislación vigente en Gran Bretaña, se prohíbe a los investigadores usar esperma (u óvulos) producido en laboratorio –conocido como esperma derivado in vitro– para tratar pacientes. Pero se permite para fines de investigación. “La producción de esperma tarda 15 años en el ser humano y existen miles de factores que pueden afectarlo –comentó el profesor Nayernia–. Con esta técnica podemos investigar estos factores en el laboratorio en cuestión de meses”.

Dudan de que sea genuino

Este martes, otros expertos desafiaron las aseveraciones de los investigadores respecto de haber creado semen genuino. El doctor Allan Pacey, catedrático de andrología en la Universidad de Sheffield, señaló: “Como biólogo del esperma con experiencia de 20 años, los datos presentados en este documento no me convencen de que las células producidas puedan recibir apropiadamente el nombre de espermatozoides”. Azim Surani, profesor de fisiología y reproducción en la Universidad de Cambridge, expresó: “Estas células parecidas al esperma, hechas en un tubo de ensayo a partir de células troncales embrionarias, distan mucho de ser auténticas células de esperma”.

El profesor Robin Lovell Badge, del Instituto Nacional de Investigación Médica, hizo eco a las críticas, pero añadió: “Pese a estas observaciones, puede ser que los autores hayan logrado algún avance en obtener esperma de células troncales embrionarias humanas in vitro. Podría ser un adelanto muy importante para la investigación y conducir, aunque en definitiva todavía no, a tratamientos para la infertilidad”.

El profesor Nayernia respondió que su investigación fue sometida a una “prueba de principio” que necesita ser confirmada por estudios posteriores. “Nuestra intención fue abrir nuevas líneas de investigación –afirmó. No parece razonable criticar nuestro trabajo sobre la base de que no hemos hecho más”.

Jeremy Laurence
The Independent

Traducción: Jorge Anaya
 

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