Londres, 2 de septiembre. Los desarrollos en la física moderna excluyen a Dios de las teorías sobre el origen del universo, afirma el astrofísico británico Stephen Hawking en un nuevo libro del que el diario The Times publica este jueves algunos extractos.

Según argumenta el eminente científico en The Grand Design (El gran diseño), coescrito con el físico estadunidense Leonard Mlodinow y que llegará a las librerías el 9 de septiembre, el big bang fue una consecuencia inevitable de las leyes de la física.

Debido a que existe una ley como la de la gravedad, el universo puede crearse a partir de nada. La creación espontánea es la razón por la que hay algo en lugar de nada, de por qué existe el universo y de por qué existimos nosotros, escribe Hawking.

No es necesario invocar a Dios para encender la mecha y poner en marcha el universo, agrega. Dios no creó el universo y el big bang fue la consecuencia inevitable de las leyes de la física, según señala el eminente físico teórico británico.

Esta posición representa, según The Times, una evolución respecto de lo que el científico británico de 68 años había escrito anteriormente sobre el tema.

En su Historia del tiempo (1988), uno de los grandes best sellers de la literatura científica, Hawking sugería que no existía incompatibilidad entre la noción de Dios, en tanto que creador, y una comprensión científica del universo.

The Grand Design también desmonta la teoría de Isaac Asimov de que el universo debió ser creado por Dios debido a que no pudo surgir del caos. Desde 1974, el científico ha trabajado para ligar las dos piedras angulares de la física moderna: la teoría general de la relatividad, de Albert Einstein, relacionada con la gravedad y los fenómenos a gran escala, y la teoría cuántica, que cubre las partículas subatómicas.

Hawking elabora su teoría a partir del descubrimiento en 1992 de un planeta que gira alrededor de una estrella que no es el Sol.

“Eso hace que la coincidencia de nuestras condiciones planetarias –el único Sol, la afortunada combinación de distancia Tierra-Sol y masa solar–, sea menos excepcional y menos convincente como prueba de que la tierra fue cuidadosamente diseñada para satisfacer a los seres humanos.”

Hawking, quien padece una grave enfermedad degenerativa que lo obliga a moverse en silla de ruedas y a comunicarse a través de una computadora, abandonó el año pasado la prestigiosa Cátedra Lucasiana de Matemáticas de la Universidad de Cambridge que ocupaba desde 1979. En Una breve historia del tiempo escribió: Si descubriéramos una teoría completa, sería el triunfo final de la razón humana, porque así conoceríamos la mente de Dios.

En su libro más reciente, señaló que el descubrimiento, en 1992, de un planeta que orbitaba otra estrella distinta al Sol ayudaba a replantear el punto de vista del padre de la física, Isaac Newton, respecto de que el universo no podría haber surgido del caos, sino que fue creado por Dios.

“Eso convierte a las coincidencias de nuestras condiciones planetarias –una estrella única, la afortunada combinación de la distancia Tierra-Sol y la masa solar–, en una evidencia mucho menos destacable y mucho menos convincente de que la Tierra fue diseñada cuidadosamente sólo para agradarnos a los seres humanos”, escribe.

Hawking comenzó a sufrir la enfermedad cuando tenía poco más de 20 años, pero logró convertirse en una de las autoridades científicas mundiales, y también ha tenido participaciones estelares en Star Trek y en las series animadas Futurama y The Simpsons.

El año pasado anunció que iba a dejar el puesto de profesor lucasiano de matemáticas de la Universidad de Cambridge, puesto que ostentó Newton y que él había tenido desde 1979.

The Grand Design saldrá a la venta la semana próxima.

Agencias

Cuando el cerebro humano necesitó inventarse a Dios

Los últimos avances en neurociencia atribuyen a una combinación de sustancia químicas y necesidades fisiológicas la aparición de religión y la idea de Dios.

El ser humano, a pesar de del proceso cultural, es presa fácil del miedo y la incertidumbre que le atenazaban hace miles de años. Los pequeños problemas de la vida diaria y las grandes preguntas provocan estrés neuronal, induciendo hasta cien cambios diferentes en el cerebro. Para balancear la carga, surgió la religión.

Como recogen el antropólogo Lionel Tiger y el neurólogo Michael McGuire en el libro God's brain (El cerebro de Dios), publicado en Estados Unidos la pasada primavera, la religión tiene un efecto balsámico sobre el cerebro.

Mediante la recopilación de decenas de investigaciones científicas apoyadas en las modernas técnicas de neuroimagen (resonancia magnética, tomografía o magnetoencefalografía, los autores cogen fuerza para explicar la función de la religión. Según explican, la experiencia religiosa libera neurotransmisores como la serotonina la dopamina y hormonas como la oxitocina, que dan paz al cerebro, restaurando su equilibrio.

En una serie de experimentos realizados con monos por McGuire, los científicos pudieron establecer una relación directa entre el estatus social de cada individuo dentro del clan y el nivel de serotonina, un neurotransmisor que funciona a modo de recompensa para un cerebro estresado.

'Fitness' cerebral

En humanos, los más recientes trabajos de neurociencia y religión muestran cómo la fe en Dios reduce los síntomas de la depresión y favorece el autocontrol, mientras que la meditación mejora algunas capacidades mentales.

Los autores reconocen que hay otras formas de conseguir reducir el estrés neuronal, como hacer deporte o una cena agradable. Pero las otras actividades sociales no tienen los tres elementos que dan utilidad a la religión: socialización positiva en comunidad, los rituales y una creencia, generalmente en la otra vida.

El problema es la religión

La semana que viene se publicará un libro en el Reino Unido que dará mucho que hablar. Su título en español supongo que será El gran diseño y su autor más notable es Stephen W. Hawking, que lo firma con Leonard Mlodinov.

Lo más importante del libro es que trata de poner al alcance de las personas no especialistas los últimos intentos de la física teórica en cuanto a fundir en un mismo cuerpo matemático la relatividad general o teoría del universo en su conjunto con la mecánica cuántica o teoría del microcosmos atómico. El problema es que el objetivo de tal esfuerzo divulgativo se encamina a demostrar la no existencia de Dios.

Siempre me anima que un científico de la talla de Hawking muestre públicamente su agnosticismo, pero que en esta ocasión lo haga apoyándose en las teorías M y una de sus hipotéticas consecuencias, la existencia de infinidad de universos, me parece pobre cuando no contradictorio. Concluyen Hawking y Mlodinov que, igual que Darwin y Wallace explicaron el aparentemente milagroso diseño de las formas vivas sin intervención de un ser supremo, el concepto de multiverso puede explicar nuestra existencia sin necesidad de un creador benevolente que hiciera el mundo para nuestro beneficio.

El problema reside en que mientras que la evolución de las especies por selección natural está demostrada incluso a escala molecular, los modelos en 11 dimensiones que desarrollan todos los conceptos de supercuerdas, las teorías M, no tienen por ahora la más mínima posibilidad de contrastarse experimentalmente. O sea, que entran casi en la categoría de filosofía, a la que Hawking le niega cualquier papel hoy día.

Así, si suponemos que Borges tenía razón al catalogar la filosofía de subgénero de la literatura fantástica, las teorías M pueden caer en el mismo saco. Creo que lo más honesto desde el punto de vista científico es mantener la postura de Laplace, que cuando le enseñó su modelo matemático del sistema solar a Napoleón y este arguyó que no veía a Dios por ninguna parte, le respondió: "Sire, no he tenido que hacer uso de tal hipótesis". También creo importante no distraer a la gente en cuanto a que el problema no es Dios, sino las religiones.

MIGUEL ÁNGEL CRIADO Madrid 03/09/2010 08:00 Actualizado: 03/09/2010 09:14


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Biólogos moleculares, genetistas, epidemiólogos y endocrinólogos, entre otras especialidades médicas, expusieron sus trabajos durante dos días en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y llegaron a una conclusión: “Existe evidencia (científica) que es suficientemente fuerte y consistente para reconocer que la exposición a plaguicidas aumenta el riesgo de afectar la salud humana”. Sucedió en el Encuentro de Médicos de Pueblos Fumigados, la primera vez que una universidad pública convoca a investigadores y académicos para abordar el uso de agroquímicos y el modelo agropecuario actual. Con investigaciones nacionales e internacionales, y con las historias clínicas de pacientes, reconocidos especialistas vincularon los agroquímicos con distintos tipos de cáncer, abortos espontáneos, malformaciones y trastornos de la fertilidad. Recordaron que en la Argentina se utilizan 300 millones de litros de agroquímicos por año y afectan a 12 millones de habitantes. Solicitaron al gobierno nacional que se prohíban las fumigaciones aéreas y se limiten las aspersiones terrestres, y pidieron la aplicación urgente del principio precautorio que figura en la ley: ante la posibilidad de perjuicio ambiental es necesario tomar medidas protectoras. Participaron especialistas de diez provincias y seis universidades nacionales.

Ya lo habían denunciado vecinos, campesinos, ONG, médicos rurales y algunos (pocos) científicos, de manera aislada. Incluso la Justicia comenzó a emitir fallos que reconocieron el peligro de los herbicidas y plaguicidas. Pero, de manera recurrente, empresarios rurales, compañías de semillas y químicos, y funcionarios suelen reclamar “pruebas” científicas. “Durante estos dos días disertaron profesionales de seis universidades públicas nacionales. No tenemos dudas, tenemos evidencia suficiente de lo perjudicial del uso de agrotóxicos”, afirmó al cierre del encuentro, el sábado último, Medardo Avila Vázquez, coordinador del encuentro y docente de la UNC.

El propio decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC, Gustavo Irico, abrió el foro el viernes por la mañana. “La universidad debe dar este debate, verificaremos hechos, analizaremos el grado de evidencia. Acá hay expertos en el tema, daremos una discusión que será esclarecedora”, adelantó. Le siguieron casi doce horas de disertaciones (hasta las 21). Y toda la mañana del sábado. Luego del mediodía, y ya con todas las ponencias brindadas, se escribió y consensuó un documento público.

“Equipos de salud, científicos, investigadores y académicos convocados por la UNC nos sentimos en la obligación de decir: es muy importante la agresión a la salud en las poblaciones sometidas a fumigaciones. La situación se agrava día a día (...) en las poblaciones sistemáticamente fumigadas a consecuencia del actual modelo de producción agroindustrial”, afirma el documento, firmado por un centenar de especialistas llegados al Primer Encuentro, avalado formalmente por la Facultad de Ciencias Médicas y coorganizado por dos cátedras (Medicina I y Determinantes sociales de la salud, de Pediatría).

Desde el inicio de las jornadas se remarcó que la universidad llegaba tarde a una problemática que desde hace más de una década es denunciada por poblaciones fumigadas. Se hizo autocrítica y también se explicitaron algunas de las posibles causas a esa ausencia. “Las grandes empresas centralizan y lucran con el 90 por ciento del conocimiento universitario, los ámbitos oficiales de ciencia y técnica abren la puerta al sector privado y limitan a los profesionales que buscan estudiar en beneficio de la sociedad. Es imperioso apoyar y fomentar tesis de maestría y doctorado sobre las consecuencias de los agroquímicos”, reclamó Eduardo Maturano, secretario general de la Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (Adiuc).

El jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Raúl Horacio Lucero, detalló historias clínicas de niños malformados que comenzaron a llegar a su consultorio en 1993. Exhibió radiografías de bebés sin dedos, chicas con brazos sin articulación, datos de fetos muertos, abortos espontáneos. “Todos provenían de parajes con uso masivo de agroquímicos. Todos. Tengo sus nombres, conozco su sufrimiento. ¿Cómo me pueden decir que ‘no hay pruebas’? Que traigan a sus esposas o hijas embarazadas y verán las pruebas irrefutables”, desafió.

Las estadísticas de Lucero muestran una directa relación entre el aumento de uso de agroquímicos en Chaco y casos de malformaciones, siempre en zonas con uso masivo de herbicidas y plaguicidas. En todos analizó la genética de los padres y confirmó que los cromosomas no presentaban problemas. “Sabíamos que los agroquímicos afectaban los genes, pero no teníamos la forma de realizar los estudios. Eso es lo que acaba de confirmar Andrés Carrasco (UBA-Conicet). Lamentablemente el tiempo nos dio la razón, la bomba de tiempo estalló, los afectados son miles y negarlo es criminal”, afirmó.

El pediatra y neonatólogo de Malabrigo (Santa Fe), Rodolfo Páramo, exhibió casos calcados a los del Chaco y resumió: “En toda zona sojera encontrarán los mismo. Es un modelo productivo que destruye la vida”, denunció y detalló la estadística de su pueblo: en un solo año, sobre 220 nacimientos se registraron doce malformaciones, “muy por arriba de la media mundial, de un caso cada 8000 nacidos”. El médico contó que se graduó en la Universidad de Córdoba y recordó una de las primeras lecciones que aprendió: “Si el médico encuentra algo que daña a la salud, es su obligación ética y moral alertar lo que está sucediendo, advertir a las autoridades y a la población. Me lo enseñó la universidad pública de Argentina, no entiendo a los que silencian”. Sobrevino una ovación del auditorio, con gran presencia estudiantil.

Le sucedieron investigaciones, la gran mayoría publicadas en revistas internacionales –como solicitan quienes minimizan las denuncias de los afectados–. La directora de Epidemiología Ambiental del Cáncer de la UNC, María del Pilar Díaz, explicó sus avances de investigación, detalló un monitoreo internacional sobre el tema y dio cuenta de sus dos últimas publicaciones, que vinculan plaguicidas y cáncer. La delegada del Ministerio de Salud en el Chaco, Analía Otaño, detalló que en la última década los casos de cáncer en niños se triplicaron y las malformaciones en recién nacidos aumentaron 400 por ciento. El científico de la UBA y del Conicet Andrés Carrasco (que acaba de publicar en una revista científica internacional su trabajo sobre el efecto del glifosato en embriones anfibios) cerró el encuentro.

Otra decena de especialistas detallaron sus trabajos (de las universidades de Río Cuarto, Litoral, Rosario y UBA). Todos vinculan y alertan sobre los efectos sanitarios de los agroquímicos. Todos poseen trabajos a disposición de colegas y medios de comunicación.

“Es urgente avanzar en las restricciones públicas al uso de los plaguicidas (...) es necesario aplicar el principio precautorio”, reclama el documento de los investigadores, y pide a la Presidenta y al Ministerio de Salud que prohíban las fumigaciones aéreas (“como ya se estableció en la Unión Europea”) y limiten las terrestres. Insta al Congreso a que apruebe leyes, hace un llamado al resto de las universidades nacionales a comprometerse a proteger la salud y el ambiente, e impulsa a analizar críticamente “el actual modelo de producción agroindustrial y transgénico, y buscar sistemas que permitan la integración social y el cuidado ambiental”. Quedó conformada una red de investigadores y acordado un próximo encuentro, en marzo del 2011, en la Universidad Nacional de Rosario.

Por Darío Aranda
Desde Córdoba
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Decano de la Facultad de Derecho de la American University Washington College of Law, el chileno Claudio Grossman fue elegido presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1996 y 2001, y en abril fue reelecto como presidente del Comité Contra la Tortura de Naciones Unidas. De visita por Buenos Aires, el especialista en Derecho Internacional y Derechos Humanos disertará esta tarde en el panel “Prohibición de la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”, que comenzó ayer en el Salón Libertador del Palacio San Martín. “Cuando se viola la prohibición contra la tortura se produce un deterioro generalizado del estado de derecho”, advierte Grossman, invitado especial a las jornadas organizadas por la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, la Asociación para la Prevención de la Tortura y la Cancillería argentina. Desde su oficina en Washington, Grossman dialogó en exclusiva con Página/12 sobre la política de derechos humanos de los Estados Unidos a partir del arribo de Barack Obama a la Casa Blanca; la experiencia cosechada durante su paso por la presidencia de la CIDH; la situación de las mujeres y los pueblos originarios como grupos vulnerables y el informe que elaboró para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile sobre las cuentas bancarias que el dictador Augusto Pinochet tuvo en los Estados Unidos.

–¿Cómo evalúa la política de Barack Obama en los Estados Unidos y el resto del mundo en materia de derechos humanos?

–Me parece valioso que Estados Unidos se haya reincorporado al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y haya rechazado los memorandos de la gestión anterior, que restringían la concepción de la tortura a los casos de daño físico o muerte. Es necesario destacar la presencia norteamericana en los temas de género, que tienen una connotación especial en el mundo moderno. Aún se encuentran en curso temas muy importantes, que incluyen el cierre de la prisión de Guantánamo y lidiar con las violaciones del pasado, un tema en proceso de discusión que no ha sido saldado. Es preciso señalar, además, que los derechos humanos no sólo atañen a la política exterior. También deben responder a la situación de los inmigrantes en el país, otro tema que demanda soluciones.

–Desde su experiencia como ex presidente de la CIDH, ¿cómo caracteriza el funcionamiento del sistema interamericano de derechos humanos durante los últimos años?

–Pueden reconocerse tres fases. Una primera etapa relacionada con la lucha contra las dictaduras, que se caracterizaban por violaciones sistemáticas de derechos fundamentales (desapariciones forzadas y ejecuciones sumarias). Un segundo momento es la lucha contra el legado jurídico y cultural de esas dictaduras, y el tercer instante está vinculado con la dirección que deben tener los cambios necesarios para perfeccionar los sistemas políticos en el hemisferio, y realizar plenamente los derechos humanos. Además de los pobres, vivimos en un mundo donde las mujeres y las poblaciones indígenas son grupos vulnerables. En este contexto, hay que asegurar la existencia de cambios que profundicen la democracia y los derechos humanos, rechazando las alternativas que pretenden solucionar los problemas actuales recurriendo a formas autoritarias. La tradición de derechos humanos apunta a la expansión de esos derechos, mientras que el autoritarismo se basa en la concentración del poder. Aunque estas tres fases no son etapas totalmente superadas, entiendo que, en la actualidad, el sistema de derechos humanos (Comisión de Derechos Humanos, Corte Interamericana de Derechos Humanos) pasa por la inclusión de los temas de pobreza y de los grupos vulnerables.

–¿En qué sentido las mujeres forman parte de esos “grupos vulnerables”?

–Si bien hemos completado una fase para otorgarle derechos a la mujer, en la práctica, en ninguno de los 35 países de la región las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres. Hay estudios que señalan que, por la misma labor, las mujeres perciben alrededor de un 60 por ciento del salario. Los trabajos están organizados para hombres que tienen a alguien en la casa cuidando a los niños. La estructura social está hecha para impedir o limitar la posibilidad de acción de la mujer, y su representación en la Corte Suprema, en los medios empresariales o en el Congreso es muy inferior en relación con los hombres. Eso genera una situación de pérdida de inteligencia muy grande, además de violar un derecho. Deben tomarse medidas positivas para quebrar ese cerco.

–¿Y los pueblos originarios?

–La falta de documentación de títulos de las poblaciones indígenas, que aseguren la permanencia en sus tierras ancestrales, representa un tema muy serio. En estos pueblos los porcentajes de analfabetismo y alcoholismo son superiores que en el resto de la población. Todo esto requiere una acción directa en la región. La Corte Interamericana ha adoptado resoluciones importantes estableciendo el derecho de propiedad fijado en la Convención Americana, frente a la incapacidad del Estado de entregarles esas tierras ancestrales. Observamos, también, cómo se utilizan medidas represivas en contra de los pueblos indígenas para desalojarlos, por eso es prioritario incorporarlos en la agenda de derechos humanos de los gobiernos. Los sistemas internacionales pasan a ser fundamentales en la denuncia y el acompañamiento de los países en la resolución de estos problemas.

–¿Qué políticas públicas deberían implementarse para protegerlos?

–Hay que establecer compatibilidad entre medidas positivas, que favorezcan a los grupos vulnerables, con el principio de igualdad ante la ley. Es el caso de requerir que exista un número de parlamentarios, por ejemplo, que sean mujeres. En general, todos estamos de acuerdo con el principio de igualdad ante la ley. Desde mi experiencia en la universidad, en Estados Unidos, si uno tiene sólo hombres encargados de seleccionar nuevos profesores se produce como un fenómeno de “reproducción celular”, donde la excelencia y el conocimiento únicamente se encuentran en los sectores que se parecen a los grupos encargados de esas elecciones. Si no se determinan medidas positivas que establezcan la necesidad de contratar a un cierto número de mujeres, se vuelve muy difícil romper con ese proceso de “reproducción celular”. Y si las mujeres no ocupan cargos destacados en los tres poderes del Estado, no se cumple con el principio de igualdad ante la ley. La larga herencia machista de nuestros pueblos conspira contra la inclusión de las mujeres en esos espacios.

–También elaboró un informe para el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile sobre las cuentas que el dictador Augusto Pinochet abrió en Estados Unidos.

–El gobierno chileno me pidió que escribiera un informe sobre las posibles acciones que podrían surgir de esas cuentas e incluían distintos tipos de responsabilidad. Ideológicamente fue muy significativo porque algunos sectores de la sociedad sostenían que Pinochet podría haber matado gente, pero “no había metido la mano”. A mí no me importa si una dictadura es exitosa económicamente (de ser ése el caso). De ningún modo el derecho penal establece que, con la reestructuración de la economía, se puedan hacer desaparecer seres humanos. Mucho menos que los derechos humanos puedan violarse en función de ciertos “objetivos”. Esta investigación permitió establecer que hubo actos de corrupción y deshonestidad, lo que provocó un impacto en mucha gente que había aprobado la gestión de Pinochet.

–¿Qué mecanismos podrían implementarse para luchar contra la tortura?

–En primer lugar, es importante ratificar la Convención Contra la Tortura. En segundo lugar, hay que denunciar a los responsables de violarla. Si no hay impunidad, si se establece la responsabilidad del Estado en actos de tortura, se logra un efecto preventivo. En tercer lugar, es necesario cumplir con las sugerencias del Comité Contra la Tortura, que buscan plasmar cabalmente todas las obligaciones que la Convención Contra la Tortura determina. El Protocolo de esa convención es significativo porque establece un mecanismo nacional de prevención con la capacidad de visitar cárceles y centros de detención e indicarles a los gobiernos cómo deben manejarse y cuál es la situación en esos centros de detención. Si bien Argentina ratificó el Protocolo, desafortunadamente, a pesar de haber transcurrido cerca de cuatro años, aún no establece ese mecanismo nacional de prevención. El rol de la prensa y la educación es primordial. Aunque suene extraño, algunos individuos consideran todavía que la tortura funciona. En verdad esa práctica ha sido utilizada para castigar y perseguir, a menudo, con efectos discriminatorios. Cuando se viola la prohibición contra la tortura se produce un deterioro generalizado del estado de derecho.

–¿Cuáles serán los ejes de su presentación en las jornadas sobre “Prohibición de la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”?

–Voy a hablar sobre la contribución del Comité Contra la Tortura de Naciones Unidas. Hay una expresión religiosa que dice que “quien salva una vida es como si salvara al mundo entero”. El Comité Contra la Tortura ha salvado muchas vidas. Además ha logrado la modificación de leyes, ha contribuido en la lucha contra la impunidad y ha reafirmado principios jurídicos elementales, como la exclusión de pruebas obtenidas bajo tortura. Sin embargo, no puedo afirmar que hayan disminuido en el mundo. La aspiración de quienes crearon el Comité Contra la Tortura fue terminar con esos tormentos. Si bien aún estamos lejos de conseguirlo, quiero reiterar que ése es un logro posible. En buena medida su cumplimiento depende de todos nosotros.

Por Adrián Pérez
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Miércoles, 07 Julio 2010 10:44

Pensando en la Biología

–Usted se dedica actualmente a la filosofía de la biología, ¿verdad?
–Sí.

–¿Qué problemas filosóficos generales tiene la biología?
–Hay problemas filosóficos clásicos que comparte con todas las disciplinas: problemas ontológicos de los objetos que estudia, la ontología de la metaciencia (tales como la teoría, las hipótesis, las leyes). En la biología, todas esas preguntas tienen su particularidad. Hay ciertos conceptos que son cerrados, definidos. Por lo general, sin embargo, los conceptos de la ciencia son conceptos abiertos: no se dan condiciones necesarias y suficientes para su aplicación, sino que en realidad uno puede ir agregando aplicaciones nuevas y eventualmente eliminando algunas otras que se habían aceptado en algún momento.

–¿Y qué problemas particulares tiene la biología?
–Algunos de los problemas generales entonces adquieren dimensiones particulares dentro del campo de la biología. Por ejemplo: ¿qué son las teorías biológicas? ¿Qué son las leyes en biología? ¿Hay leyes en biología? Eso depende de dos cosas: del concepto de teoría, de ley y, por otro lado, del objeto de estudio.

–Pero no hay leyes en el sentido de la física.
–Si uno hace una distinción entre leyes de la naturaleza y leyes de la ciencia, está claro que leyes científicas hay tanto en el ámbito de la física como en el ámbito de la biología. La pregunta física acerca de leyes de la naturaleza, como sabemos a partir de Carnap (o nos podríamos retrotraer a Kant), son mucho más difíciles de responder y quizá, como diría Kant, aunque tenemos tendencia a planteárnoslas siempre, nunca las vamos a poder responder. Para Carnap directamente era una pregunta que no tenía sentido.

–Ahí está el problema de si las leyes de la ciencia son o no leyes naturales. Yo, en el caso de la biología, pienso que hay mucho de taxonomía... Y está el problema de cuál es el objeto de la biología.
–Sí. Yo creo que el concepto de “vida” es un concepto borroso, difuso. Por lo general, los conceptos no se dan aislados, sino que se dan en conjunción con otro tipo de conceptos (y esto es lo que se da en todas las teorías científicas). El concepto de vida es un concepto ubicuo dentro de las ciencias biológicas, y no es que claramente sea un concepto de una sola teoría biológica. Eso es diferente de, por ejemplo, el gen: el gen es diferente si uno tiene el marco de la genética clásica o si tiene el marco de la genética molecular. El concepto de vida, sin embargo, muy probablemente sea un concepto ubicuo que permee la totalidad de las teorías biológicas y, por eso, es difícil de apresarlo.

–¿Y los genes tienen algún tipo de entidad ontológica? ¿Y las especies?
–Esta es una pregunta clásica de teoría del conocimiento. Yo diría, de un modo kantiano aggiornado, que está claro que nosotros creemos que el mundo depende en gran medida de nuestras capacidades cognitivas (lo que Kant llamaba formas puras de la sensibilidad y del entendimiento), además de otras cosas que se supone que andan por ahí fuera. Claro que la manera en que nosotros luego conceptualizamos esto es producto de la invención humana. Pero eso no quiere decir que aquello a lo que se aplique sea una invención humana. Para poder analizar cuáles son los presupuestos ontológicos de la ciencia, lo que diría es –en una especie de vuelta a Carnap– que veamos cuáles son los dominios de objetos que ocurren en las distintas teorizaciones científicas. En la medida en que esas teorizaciones sean aceptadas por la comunidad, la comunidad está aceptando que esas cosas, en un sentido no tradicional-metafísico, existen.

–Pero eso linda con la sociología. Se le echa la carga de la prueba a la comunidad.
–Yo creo que son razones epistémicas. El conocimiento es un producto humano y social, pero eso no quiere decir que sea arbitrario. A diferencia de lo que creía Kant (que hay un único marco conceptual), nosotros a lo largo del tiempo vamos desarrollando de manera colectiva nuevos esquemas conceptuales. Está claro que lo que nosotros aceptamos como sujetos cognoscentes es lo que primero fue aceptado de manera colectiva. Y yo creo que, en principio, hay buenas razones para pensar que esas cosas que consideramos que existen, en verdad existen. No es que un grupo arbitrariamente se reúne y va imponiendo una idea en la sociedad. Eso no pasaría la crítica colectiva. Pero la relación entre nuestros conceptos y aquello que está por fuera de eso no deja de ser problemática. Y el conocimiento, si bien es producto de intercambios sociales, es también intercambio con aquello que excede a los objetos y a las relaciones sociales. Digo: para que haya buenas razones para que creamos que esos objetos existen, no alcanza el consenso colectivo (y con eso me desprendo de ese temor que me manifestaba usted de que me desviara hacia la sociología). No es sociologismo, pero sí hay que reconocer la dimensión social que tiene el conocimiento científico.

–Volvamos a los problemas específicos de la biología. Uno, dijimos, era el de la vida y los límites difusos del concepto. ¿Qué otros problemas hay?
–Está claro que en el imaginario social la biología, a través de sus aplicaciones tecnológicas, ha pasado a ocupar un lugar central.

–Aplicaciones que, dicho sea de paso, generan gravísimos problemas éticos. Hay otro problema, que es el de la vida artificial. Pero no quiero tratar ese problema ahora, me gustaría ir más a lo cotidiano.
–Ahí hay varios problemas que tienen que ver con las distintas subdisciplinas biológicas. Por un lado está la llamada “biología molecular” y, por otro lado, lo que históricamente se ha llamado “historia natural”. Están, entonces, los que hacen trabajo de campo y los que hacen trabajo de laboratorio, que tienen una estrecha vinculación con los que hacen bioquímica. Uno de los temas problemáticos es la vinculación entre forma y función en biología.

–Póngame un ejemplo.
–Esto se puede vincular con alguna otra de las subdisciplinas, como la morfología o la anatomía. Hay ciertos órganos que tienen cierta forma y que eventualmente cumplen cierto tipo de función. ¿Qué tipo de funciones pueden desarrollar las mismas formas? ¿Hay formas distintas que puedan cumplir la misma función? Esta es una vinculación interesante.

–Hay otros problemas que yo creo ver. Como, por ejemplo, las relaciones sociales entre los seres vivos. ¿Qué pasa con una manada? ¿Qué pasa con el pensamiento allí adentro? Porque los biólogos evolucionistas le buscan un explicación evolucionista a todo, pero puede haber cosas neutras. El otro día leía un artículo sobre si la teoría de la evolución es sintética o analítica... Y hay muchas otras cosas. Nosotros, por ejemplo, ¿estamos evolucionando ahora? ¿O la cultura de alguna manera interrumpe la evolución biológica?
–Ahí hay varios aspectos involucrados. En realidad, yo lo que sostendría para el caso de la evolución es que uno podría pensar, en la tradición kantiana, que existen componentes sintéticos a priori para poder hacer el mix entre analítico y sintético. Hay gente que, teniendo exactamente la misma idea, pero siguiendo más la tradición analítica, hablaría de componentes analíticos a posteriori. La denominación es lo de menos, pero la idea es que habría componentes tanto de una como de la otra. Lo que decía luego tiene que ver con el panseleccionismo, con el papel que juega en la teoría de la evolución la selección natural. ¿Es omnipresente? ¿O hay otras maneras, como el neutralismo? En ese caso habría evolución, pero la selección natural no sería el principal mecanismo evolutivo. Para Darwin no era el único, pero sí el primordial. Ahora se vuelve a discutir eso.

–¿Y eso cae dentro del terreno de la biología o dentro de la filosofía?
–Yo creo que cae, como casi todos estos temas, dentro de ambos. Por un lado es una preocupación de los propios biólogos, en la medida en que es una teoría que alteraría la biología; y por otro lado requiere un análisis filosófico. Muchos biólogos, de hecho, discuten permanentemente sobre puntos filosóficos. El otro tema que había mencionado tiene que ver con un problema muy viejo, que es la dicotomía naturaleza-cultura. ¿En qué medida nuestras conductas están guiadas sólo por la naturaleza o sólo por el medio social? Yo creería que cualquier posición extrema en este punto es implausible e indeseable (desde un punto de vista ético, moral, político). Sin duda que hay un fuerte componente biológico en nuestras actitudes, pero también hay un fuerte componente social. Nosotros somos, además de seres sociales, seres biológicos. A pesar de que la tradición filosófica clásica nos ha querido diferenciar radicalmente de las bestias, nosotros seguimos siendo bestias, aunque tengamos algunas cosas que otros seres biológicos no tienen, o no tienen en un grado tan elevado como nosotros. Pero ésa no sería, para decirlo en términos filosóficos clásicos, una diferencia esencial.

Por Leonardo Moledo
Informe: Nicolás Olszevicki.
www.leonardomoledo.blogspot.com
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Sábado, 05 Junio 2010 08:07

Vida artificial con fines de lucro

El pasado 20 de mayo, el controvertido científico Craig Venter anunció que el Instituto Venter y su empresa Synthetic Genomics Inc, habían construido en laboratorio el primer genoma completo totalmente artificial, con capacidad de auto-replicación. Insertaron este genoma artificial en una bacteria a la que habían previamente despojado de su material genético y lograron que el genoma sintético intruso comandara la bacteria, replicándose.

Son muchos los temas y problemas que plantea construir y liberar vida artificial, desde éticos a bélicos –por su alto potencial como armas biológicas– así como por los graves impactos ambientales y económicos que tendría.

Sin embargo, con la arrogancia que lo caracteriza, Venter anunció el hecho como si fuera un estreno de Hollywood, encomiando sus logros y desestimando los riesgos de esta nueva forma de manipulación de la vida. Según él, la construcción de vida artificial será la solución para problemas energéticos, climáticos, ambientales, alimentarios y de salud. Todo en función del lucro que pueda conseguir con ello, por lo que ha patentado todo el proceso y para que nadie pueda usar o copiar su invento, introdujo en el genoma artificial secuencias genéticas que identifican su propiedad.

Un macabro ejemplo que muestra el tipo de "solución" al que se refiere Venter, es la colaboración de Synthetic Genomics, la empresa de la cual es co-fundador (con capitales y participación de los mexicanos Alfonso Romo y Juan Enríquez), con empresas que están entre las más sucias del planeta: las petroleras Exxon y BP. Buscan desarrollar combustibles a partir de su producción con microbios construidos artificialmente y basados en algas transgénicas y microalgas con genoma artificial. Implicaría la liberación masiva de vida artificial en miles de kilómetros del mar, con impactos potenciales mucho más allá de lo que nadie pueda predecir, ya que nunca ha habido vida artificial en interacción con el medio ambiente y otros organismos vivos.

Con el reciente mega-derrame de petróleo en el Golfo de México, BP ha demostrado fehacientemente al mundo que en función de ahorrarse dinero en medidas de seguridad, no duda en poner en riesgo enormes áreas naturales y ecosistemas, la vida de millones de seres vivos y las formas de vida y sustento de cientos de miles de personas. Imagine usted lo que puede surgir de la colaboración entre los entusiastas de la manipulación y privatización de la vida y de la ciencia con las empresas más contaminantes e irresponsables del planeta.

Aunque otros científicos cuestionan, con razón, que ésta sea creación de "vida" artificial, ya que en realidad Venter introdujo un genoma en una bacteria pre-existente, ello no disminuye los riesgos que significa este engendro. El objetivo de Venter es crear un genoma "mínimo" que se pueda construir artificialmente para usarlo como una plataforma, un "chasís" al que agregarle diferentes genes según la función que se busque. Por eso afirma que se podría usar en tantos campos: dependería de los genes que se les agregue.

Para buscar esos genes, Venter se ha dedicado a biopiratear sitios megadiversos del mundo (incluyendo México, Ecuador, El Salvador y otros de América Latina y el mundo). Cuenta ahora con una enorme colección de genes con características extremas, para sus fines comerciales. Mientras los colectaba aseguró que eran para investigación "sin fines de lucro". Poco después declaró que si lograba construir un microbio artificial para producir combustibles, valdría "billones de dólares", y "sin duda patentaría todo el proceso".

Lo que Venter y otros que trabajan en biología sintética no nombran, es que si funcionan, necesitarán alguna fuente de carbohidratos para alimentar esos microbios artificiales y producir lo que avizoran. Eso significará un ataque masivo con nuevas fronteras de explotación y comercialización de la "biomasa" del planeta, de los cultivos y bosques existentes y/o nuevos acaparamientos de tierra para sembrar interminables monocultivos para procesar con microbios artificiales. Esto acarreará más impactos ambientales y sociales, con desplazamientos de campesinos, indígenas y otros habitantes en esas tierras. En lugar de buscar el petróleo bajo tierra, que es biomasa procesada en millones de años, ahora quieren convertir en hidrocarburos y polímeros la biomasa sobre la tierra (y el mar), existente o por sembrar.

Cada vez hay más evidencias científicas de que el funcionamiento de los genes y su relación dentro de los organismos y con el medio, son mucho más complejas de lo que se creía. La construcción de vida artificial en laboratorio puede "funcionar", pero no hay duda que violenta los largos procesos co-evolutivos naturales de los organismos y el ambiente, con impactos impredecibles sobre éstos.

Por éstas y otras razones, el cuerpo científico técnico del Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas acordó en Nairobi, al día siguiente del anuncio de Venter, enviar una recomendación de moratoria a la liberación de organismos vivos artificiales, a la próxima sesión del Convenio. Es apenas un comienzo, que marca la urgencia de un amplio debate social para impedir que empresas y científicos ávidos de lucro sigan actuando en la impunidad.

Silvia Ribeiro*
*Investigadora del Grupo ETC
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Miércoles, 26 Mayo 2010 06:27

Ciencia: ¿hasta dónde?

La ciencia, a diferencia de la literatura, no admite ficción. Las artes enriquecen la vida gracias a la imaginación, a la belleza, a la paz que suelen ofrecer. Las ciencias fortalecen la existencia por medio de sus descubrimientos, por los problemas que resuelven, porque mejoran las condiciones de vida. Las artes se nutren del correr de la vida y del contacto entre seres humanos; crecen por lo que observan, y, salvo cuando se usan con fines propagandísticos, como sucedió en la Alemania nazi, suelen ser benéficas e inocuas.

Las ciencias incrementan el conocimiento por medio de reglas muy estrictas. Sus aportes siempre son bienvenidos: sólo dañan cuando se utilizan para destrozar Hiroshima o Nagasaki, o cuando se prueban fármacos en seres humanos sin apegarse a códigos éticos. La ficción no daña. La ciencia, cuando vulnera leyes éticas, produce desgracia. Ni la ciencia ni el arte tienen fronteras.

Algunas conquistas científicas, además de producir admiración, generan preocupación. Craig Venter, uno de los padres del genoma humano, y su grupo, informaron, hace pocos días, la creación de una bacteria. Este hallazgo pone fin a uno de los grandes (e inviolables) dogmas de la biología: las células, es decir, la vida, provienen forzosamente de la división de otras células vivas. Romper paradigmas biológicos es un suceso inmenso. Crear células artificiales generará, seguramente, grandes beneficios; sin embargo, es muy probable que se susciten algunos dilemas éticos. Otro ingrediente insoslayable es que Venter combina su gran capacidad científica con su ímpetu comercial: es fundador y codueño de la empresa Synthetic Genomics.

El descubrimiento del científico estadunidense se inició hace 15 años mientras trabajaba en el genoma humano. Desde el punto de vista científico el logro es inmenso; Venter y su grupo crearon una bacteria cuyo origen son los tubos de ensayo que contienen productos biológicos y químicos y no células madre. Me explico: las células y las bacterias se reproducen a partir de formas similares –madres biológicas es una buena forma de denominarlas–, mientras la bacteria de Venter podría llamarse bacteria sintética o informática, ya que su origen no es la vida tal y como la conocemos, sino la información proveniente de otras células cultivadas en el laboratorio.

La primera célula sintética, como la denomina Venter, se llama Mycoplasma mycoides JCV1-syn 1.0. JCV se refiere a John Craig Venter; el 1.0 es su leitmotiv: el científico buscará crear nuevas versiones de células. Por ahora se procurará elaborar vacunas, crear nuevas medicinas, mejorar las características de algunos alimentos, diseñar microrganismos capaces de purificar aguas sucias y producir algas que utilicen la energía solar para generar hidrocarburos. De cumplirse algunos de esos propósitos la aportación del grupo de Venter a la humanidad será inconmensurable.

Los alcances científicos deparan algunas cuestiones. Dentro de las reales resaltan el posible mal uso de las bacterias de laboratorio (células sintéticas) para la producción de sustancias tóxicas que se utilicen como armas biológicas, es decir, como instrumento del denominado bioterrorismo; esas armas podrían ser una amenaza contra la seguridad pública. Otro uso cuestionable se refiere a la propiedad intelectual del descubrimiento. La patente y sus posibles usos pertenecen a Venter, lo que implica que él tiene derecho para utilizarla de acuerdo con sus intereses empresariales.

El mal uso de la ciencia profundiza las diferencias entre ricos y pobres y se vende al mejor postor. Los bioeticistas bien saben que la propiedad intelectual no es la mejor bandera cuando se trata de acortar las distancias entre distintos grupos de seres humanos. No en balde algunos científicos de vieja cepa, como Jonas Salk, descubridor de la vacuna oral contra la poliomielitis, solía decir que la ciencia no puede ni debe ser patentable.

Además de las cuestiones previas resaltan algunas de índole filosófica. Venter comentó: Este es un paso importante tanto científica como filosóficamente, a lo cual agregó, han cambiado mis opiniones sobre la definición de vida y sobre cómo funciona la vida. Es bien sabido que la ciencia no se detiene. De ahí algunos problemas éticos. Bienvenidas las vacunas y las bacterias que limpien el ambiente. Bienvenidos muchos descubrimientos pero no todos: ¿Qué sucederá cuando se logre modificar el genoma humano?

Aunque es muy probable que pasen muchos años hasta que se logre cambiar el genoma humano, esbozo algunas respuestas: Se mal usará la ciencia, se romperán algunos códigos éticos, se incrementará la brecha entre ricos y pobres, se crearán seres humanos distintos, inmunes a muchas enfermedades y, por último, será necesario reinventar nuevas ficciones antes de que Venter, lejos del bienhechor cobijo de las artes, diseñe seres humanos a la carta.

Por Arnoldo Kraus
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Una mujer noruega que dé hoy a luz habrá elegido probablemente el momento para quedarse embarazada, después de recibir 18 años de educación y utilizar métodos anticonceptivos para tener el control sobre su vida sexual. Tras el parto, asistido por personal sanitario, disfrutará de una baja maternal de entre 46 y 56 semanas. Muy difícilmente, verá morir a su hijo antes de que cumpla los cinco años. Si todo va bien, vivirá hasta los 83 años.

Una mujer afgana, el mismo día, tiene un alto riesgo de morir durante el parto (una de cada ocho fallecerá por complicaciones antes o después de dar a luz), que muy raramente será asistido (14%). Esta mujer, que sólo ha ido al colegio cinco años y no ha accedido a anticonceptivos modernos (sólo el 16% los usa), vivirá casi la mitad que la noruega: 44 años. Durante su vida, probablemente tenga que sufrir la pérdida de al menos uno de sus niños antes de que llegue a los cinco años por alguna enfermedad fácilmente evitable.

Este es el relato simple que permiten dibujar las cifras del índice anual que publica la ONG Save the Children (en inglés), que muestra, por undécimo año, los mejores y peores países del mundo para ser madre. La diferencia entre vivir en Noruega o en Afganistán, el primer y el último clasificado este año, se mide con indicadores de la salud, la educación o las condiciones económicas de madres y niños.

Después de Noruega, Australia, Islandia, Suecia, Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Países Bajos, Bélgica y Alemania encabezan el ranking de este año. España se encuentra entre los mejores lugares del mundo para ser madre, en el puesto 13º de los 43 que componen el grupo de los países más desarrollados. De los 160 países que conforman la lista (se incluyen aquéllos de los que existen datos suficientes), Afganistán, Níger, Chad, Guinea-Bissau, Yemen, República Democrática de Congo, Malí, Sudán, Eritrea y Guinea Ecuatorial son los peores.

Mal papel de EE UU

Entre los países desarrollados, llama la atención el mal papel de EE UU, en el puesto 28º. El riesgo de mortalidad materna (una por cada 4.800) y el de mortalidad de los niños antes de los cinco años (8 por cada 1.000 nacidos vivos) están entre los más altos del mundo desarrollado, según el informe de la ONG estadounidense. Save the Children también subraya que EE UU tiene las políticas de baja maternal menos generosas de entre los países ricos.

Perspectivas sombrías

Pese a que estas condiciones han de mejorar, las madres de los países en desarrollo "se enfrentan a riesgos mucho mayores para su propia salud y la de sus hijos", según afirma Mary Beth Powers, jefa de campaña para la supervivencia de recién nacidos y niños en un comunicado. Las perspectivas en los 10 países a la cola son sombrías: una de cada 23 madres morirá por causas relacionadas con el embarazo. Uno de cada seis niños morirá antes de cumplir los cinco años, y uno de cada tres sufre desnutrición. Casi el 50% de la población tiene dificultades para acceder a agua potable.

Romper el ciclo de la pobreza

El informe completo, titulado El estado de las madres en el mundo (en inglés), recuerda "la desesperación humana y las oportunidades perdidas" que hay detrás de los números, que "exigen que se proporcionen las herramientas básicas a las madres de cualquier lugar para romper con el ciclo de la pobreza y mejorar su calidad de vida, la de sus hijos y la de las generaciones futuras".

Uno de estos instrumentos es la educación femenina, que, según Save the Children, da a las futuras madres la capacidad para proteger su propia salud y la de sus hijos, exigiendo asistencia especializada. "Las chicas educadas tienden a casarse más tarde y a tener menos niños, más sanos y mejor alimentados", afirma.

La ONG también recomienda formar más trabajadores sanitarios, especialmente comadronas. El informe recuerda que se necesitan 4,3 millones de especialistas en la salud en los países en desarrollo para cumplir con los objetivos del Milenio. La organización también aconseja incentivar a las mujeres para especializarse en esta labor, y desarrollarla sobre todo en comunidades remotas.
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–¿Cómo ingresó al Socorro Rojo (un servicio social internacional organizado por la Internacional Comunista en 1922)? ¿Cómo fue su experiencia en esa organización?
 
–Yo vengo de una familia muy modesta, mi padre y mi madre eran rusos. Estaban en este país como tantos inmigrantes y seguían con mucha atención los sucesos de Rusia. Mi primera impresión fue la gran campaña de ayuda a los hambrientos del Volga, en los primeros años de la revolución (rusa). Y, naturalmente, era testigo y partícipe de las diferencias sociales en nuestro país. Justamente fue una hermosa mujer rusa la que me introdujo en el Socorro Rojo, me convocó a participar en la ayuda a las familias de los presos políticos y sociales en los años ’30, cuando la dictadura de Uriburu y la posterior de Justo. Y yo me nutrí de experiencias extraordinarias de los presos políticos y sociales, que en ese momento eran fundamentalmente anarquistas y comunistas. En el Socorro Rojo hice una experiencia solidaria que me llenó la vida y que nunca abandoné. Cuando la solidaridad tiene un sentido real, noble, generoso y humanístico, eso va enriqueciendo y mejorando la propia condición humana. Estuve varios años en el Socorro Rojo, participé activamente en la solidaridad con la República Española agredida por el franquismo, llegué a España y me incorporé al Socorro Rojo español, que realizó una actividad extraordinaria, recogiendo solidaridad de todo el mundo. Luego volví al país, ya en otras condiciones. Seguimos en la solidaridad con los combatientes exiliados (de España luego de la instauración de la dictadura franquista) que llegaron a nuestras costas, intensifiqué la solidaridad con Vietnam, cuando constituimos el movimiento de ayuda a Vietnam, manifesté solidaridad con la Revolución Cubana que me conmovió y me enriqueció profundamente al apreciar los cambios, la transformación profunda de la vida de ese pueblo. Gracias al Socorro Rojo, el sentimiento de solidaridad es parte de mi vida.
 
–¿Cómo era el día a día en España durante la guerra civil mientras usted era la encargada de organizar la Campaña de Invierno, impulsada por Antonio Machado para reunir abrigos, alimentos y medicamentos para los combatientes?
 
–Nosotros estábamos muy en contacto con los distintos comandantes, que nos hacían llegar información sobre las necesidades en cada lugar donde se combatía. Se daba una relación constante para atender aquellos sectores en combate que tenían más necesidades, más demandas, y así se desarrollaba nuestra vida cotidiana. Como se concentraba la solidaridad mundial en Francia y de ahí se trasladaba a España, teníamos un catálogo de las necesidades que había y de los elementos que teníamos para ayudar a atender. También nos ocupábamos de los hijos de los combatientes que habían perdido la vida, de manera que estuvimos en la organización de jardines de infantes, a los cuales contribuyeron enormemente los combatientes internacionalistas que estaban en España.
 
–¿Se sintió decepcionada con la derrota de la República?
 
–No, no podía estar decepcionada como militante porque conocía perfectamente que la República no se perdió por culpa de los combatientes. La República se perdió por dos razones: por una política de no intervención de las grandes potencias, especialmente Francia e Inglaterra, y por la traición de uno de los integrantes del Estado Mayor del ejército republicano, el coronel (Segismundo) Casado. Además había una gran diferencia de capacidades en armas, la República sólo tuvo la ayuda de México y de la Unión Soviética, y el ejército franquista la tuvo de Hitler y de Mussolini, armados hasta los dientes, esa fue la razón de esa tragedia enorme que fue la pérdida de la República. Sentimos un dolor y una amargura enormes, pero no nos sentimos vencidos.
 
–En su biografía aparecen numerosas semblanzas de militantes de diferentes partes del mundo, y de cada uno de estos perfiles se desprende un halo romántico y humanista. ¿Cómo ve en la actualidad el tema de la pasión y la solidaridad a la hora de militar?
 
–Primero hay que tener en cuenta cada realidad, nosotros hemos pasado un genocidio que no solamente destruyó la vida de miles de muchachos y muchachas, de trabajadores y de jóvenes. En algunos casos me parece que hubo personas que se retrajeron, que se encerraron en sí mismas ante semejante monstruosidad. Sin embargo, lo más elocuente para mí es cómo, por ejemplo, Azucena Villaflor, esa mujer ama de casa, dedicada a cocinar, a lavar, a planchar, de repente sale de ese hueco que es la cocina, sale a la calle y se convierte en un sujeto activo, en un sujeto social, y detrás de ella van otras mujeres. Para mí Madres (de Plaza de Mayo), Abuelas (de Plaza de Mayo), y todas esas mujeres que participan en esas organizaciones de solidaridad ponen de relieve no solamente un amor profundo por sus hijos, sino que ponen de relieve la capacidad de la mujer de ocupar el puesto que le corresponde en la sociedad. Y es verdad que hubo un período de retracción de algunas fuerzas. Pero aunque yo no estoy en condiciones de ir a la plaza, pude ver que el 24 de marzo estaba colmada de jóvenes que no habían nacido (cuando fue el golpe de Estado de 1976). ¿Por qué tantos jóvenes, quién los ha movilizado? ¿Es un capricho? No. ¿Es una ostentación? No. Es un sentimiento profundo de repudio a un trozo negro de nuestra historia. Yo quiero mucho a la juventud, la respeto, y me indigna cuando la gran prensa, que tiene una influencia ideológica tan profunda en la subjetividad de la sociedad, denuncia al muchacho del paco o al muchacho que robó sin tener en cuenta que en su mayoría es el resultado de la falta de posibilidades, de la miseria, del hambre, de la marginalidad. ¿Esa es nuestra juventud? Es dolorosamente una parte, pero nuestra juventud es una juventud que estudia, que trabaja, que baila, y para mí fue muy significativo esa presencia en la plaza. Pero además, estos grandes medios de comunicación son los más reaccionarios que puede haber, que defienden los intereses de los ricos y poderosos, esos medios de comunicación deforman la realidad, banalizan sobre todo a la mujer, hacen de la mujer un elemento sexual. La subjetividad, la vida cotidiana de la gente que aspira a mejores cosas involucra eso, entonces desaparecen los valores para poner de relieve los aspectos más banales.
 
–Usted conoció mujeres valientes de diferentes países, guerrilleras, obreras, campesinas, dirigentes sindicales. ¿De qué manera ese contacto modificó su militancia y su relación con tus compañeros y compañeras?
 
–La enriqueció, porque vivía experiencias nuevas. Llegar a Mongolia y encontrarme en la reunión de las organizaciones de mujeres árabes debatiendo sus problemas, o ir a Tanzania al congreso de las mujeres africanas. O descubrir en la India ese mundo de contradicciones tan profundas con una organización de mujeres maravillosas luchando contra la poligamia, contra el hambre, contra las privaciones, enseñando a leer y a escribir debajo de un árbol dibujando las letras con una ramita sobre la arena del suelo. O ir a Angola y descubrir una pequeña habitación con una lamparita que apenas iluminaba, donde había desde niños de siete años hasta hombres y mujeres de sesenta aprendiendo a leer y escribir. Pude ver cuánta sabiduría y capacidad de transformar su vida tienen las mujeres del pueblo. Yo me nutrí de eso nuevo que descubría, y podría decir lo mismo de nuestra América, de lo que para mí significó el salto extraordinario de las mujeres cubanas, gracias a la revolución, de esa Cuba que hoy está bajo el castigo del gran capital internacional. Gusta Fusikova, la esposa de (Julius) Fucik, el gran escritor (asesinado por la Gestapo) de Reportaje al pie del patíbulo, que dedicó su vida a la lucha por la paz, o Marie Claude Vaillant Couturier, la primera secretaria de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (Fedim), como testigo ante el Tribunal de Nuremberg, denunciando los crímenes del nazismo en los campos de concentración. Eso transforma mi propio sentimiento, mi propia conciencia, me ayuda y enriquece enormemente.
 
–¿Cómo fue su experiencia en la Fedim (cuya secretaría ocupó entre 1972 y 1978)?
 
–Fue un baño de luz (se ríe)... que reafirmó, si eso hubiera sido necesario, mis convicciones políticas. Era raro que durmiera dos días seguidos en mi cama (en Berlín), porque un día tenía que ir a Egipto y al siguiente a Angola, o a Nepal, y otro día a Japón. Y también estuve en todos los países de lo que se llamó las sociedades socialistas, que dieron mucho a las mujeres, las elevaron en su condición, aunque debo decir, con toda franqueza, que la liberación total de la mujer es un proceso muy largo, no cambia el día que triunfe un nuevo poder, democrático o revolucionario, hay siglos de machismo, siglos de patriarcado en los hombres y en las mujeres. Para mí la emancipación de la mujer está profundamente unida a la lucha de clases, a la transformación de la realidad social, un cambio profundo en la conciencia de la gente. Y nunca me voy a olvidar de una frase de Marx que decía que el pueblo piensa como la clase dominante en términos generales. Y es así, y vencer eso, cambiar la subjetividad del ser humano es un proceso muy largo que yo, naturalmente, no voy a ver, pero en el que confío profundamente.
 
–¿Qué inquietudes la movilizaron para ser una de las fundadoras de la Unión de Mujeres de la Argentina (UMA)?
 
–Nosotros aquí desplegamos un movimiento de solidaridad muy grande con la España republicana, y constituimos por primera vez en la Argentina una organización nacional que se llamó Comité de Mujeres Argentinas por los Huérfanos Españoles, que tuvo una gran repercusión a nivel internacional. Luego se da la Segunda Guerra Mundial, ya en otras condiciones, se formó una organización de mujeres que respondía a los aliados, es decir, los países que luchaban contra el nazismo, que se llamó Junta de la Victoria, donde había una gran variedad de mujeres, de distintos niveles sociales e inquietudes políticas. Cuando termina la guerra, no había coincidencias desde el punto de vista ideológico con muchas de esas mujeres. Entonces, comenzamos a transformar, en la medida de nuestras posibilidades, aquellas comisiones de solidaridad con España y con los aliados en comités por reinvindicaciones concretas. Unas ciento y pico de organizaciones de mujeres de todo el país resolvimos crear una organización que respondiera a los intereses más apremiantes de las mujeres de nuestro pueblo, y así nació la UMA, en 1947. Yo fui, con otras compañeras comunistas, muy activa en la organización, y fui elegida en su primer congreso como secretaria general. Estuve vinculada con la UMA durante 50 años, primero como secretaria general, luego como presidenta, vicepresidenta, representante ante la Fedim, que ya tenía 200 organizaciones adheridas en el mundo. En el año 1975, cuando yo estaba representando a la Fedim, propusimos a la ONU realizar un año de la mujer. Para mí la UMA de hoy no responde ya a aquellos objetivos, pero la verdad es que realizamos una labor muy intensa y movilizadora. Comunistas, peronistas, radicales, mujeres sin partido, integraban esa organización, y cumplió una labor muy valiosa, despertó la conciencia de muchas mujeres, se reconoció el valor de la más modesta de nuestras trabajadoras, de las mujeres rurales, de las esposas de los obreros de los ingenios tucumanos que fueron cerrados por Onganía, reclamando y luchando en la puerta de los ingenios para que no cerraran, o las esposas de los ferroviarios, cosas hermosas, la lucha contra el derrumbe de los conventillos que estaban en lo que hoy es el Hospital de Clínicas. Fueron miles de experiencias que me permitieron a mí, recorriendo el país, conocer los valores de las mujeres de nuestro pueblo.
 
–¿Fue difícil introducir la cuestión de género y del respeto a la diversidad sexual en la discusión partidaria?
 
–La cuestión de género se fue introduciendo bien en el partido y la cuestión de la diversidad sexual también. Justamente en un librito que yo hice sobre feminismo y marxismo, que se va a reeditar, quiero agregar este tema como un elemento fundamental de los derechos humanos. No se puede cuestionar la orientación sexual de nadie, porque es un irrespeto a los derechos humanos consagrados por las Naciones Unidas y en la Constitución Nacional: todos hemos nacido iguales, todos tenemos derechos iguales. Yo creo que en nuestra sociedad, justamente en los jóvenes, este tema no tiene el rechazo que tenía en mi generación. Yo me felicito de haber estado abierta a todo lo que aparecía de nuevo. Yo no creo que en el pasado estábamos mejor, como cree mucha gente. Cada etapa de la vida tiene sus características, y tengo la fortuna de haber entendido qué ocurría en cada momento de la realidad social. Puede ser que haya algunos compañeros a los que todavía les cuesta comprender esto, pero creo que ha tenido muy buena recepción de nuestro partido este respeto por la identidad sexual, el respeto por el individuo, por el ser humano, tanto es así que cuando nuestro compañero Patricio Echegaray fue legislador en la Capital Federal, su secretaria era Lohana (Berkins, dirigente de la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual), que provocó todo un revuelo, y después Lohana fue respetada e integrada absolutamente a la actividad de ese momento. Y ella, que es bien amiga mía, es una persona muy inteligente y está llevando adelante un proyecto con el que demuestra que las travestis no tienen por qué ser prostitutas. Ha logrado instalar un taller donde ya trabajan 30 o 40 muchachas travestis ganándose la vida trabajando allí. Y eso tiene para mí un valor imponderable.
 
–¿Cómo ve en este momento la coyuntura latinoamericana?
 
–Yo creo que Cuba está en la raíz de esos cambios tan profundos que se dan en Bolivia, en Venezuela, en Ecuador, que se avistan en Nicaragua, son cambios no de transformación social, como podría ser una revolución socialista, pero son cambios de transformación en las relaciones humanas, en el concepto de soberanía, en el rechazo a la política norteamericana de dominación de nuestro continente. Acaban de poner bases militares en Colombia, y lo de Honduras es una amenaza a la realidad política de toda nuestra América, teniendo en cuenta que por vías de los sectores más reaccionarios del gobierno estadounidense pretenden reconocer un golpe de Estado y una elección completamente inaceptable. Nosotros felicitamos que el gobierno argentino esté en la Unasur, que esté en el Bando del Sur, que se integre en esto que va a ser la unidad latinoamericana y caribeña sin la presencia de los EE.UU., eso tiene una importancia enorme para el desarrollo económico, político, social y cultural de nuestro pueblo. La mayoría de las grandes empresas que hay en la Argentina son extranjeras, se llevan millones y millones del trabajo de nuestros obreros. Falta crear un frente de izquierda antiimperialista, democrático, que defienda la soberanía nacional, que recupere todo lo que el neoliberalismo entregó a los monopolios, nuestros ferrocarriles, nuestro petróleo, así como se recuperó Aerolíneas Argentinas, para que nuestro pueblo se incorpore también a este proceso de cambio que se está dando en América latina.

Por Verónica Engler
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Miércoles, 17 Febrero 2010 18:40

Guevara y Allende

En el curso de un encuentro con los lectores, alguien del público me pide que compare la figura de Allende con la del Che Guevara y diga cuál de los dos tenía razón.

La pregunta encierra la opinión de que sólo uno de ellos podía tener razón, y el público espera a que yo escoja entre los caminos elegidos por Ernesto Guevara y por Salvador Allende.

En un determinado momento de su vida, Guevara abandona el despacho del ministro y su mesa de trabajo para marcharse a Bolivia, donde organiza un destacamento de guerrilla. Muere siendo el comandante de ese destacamento.

Allende, al contrario, muere defendiendo su mesa de trabajo, su despacho de presidente, del cual sólo lo sacarían –como siempre había dicho– "en un traje de madera".

Aparentemente, pues, se trata de dos muertes muy diferentes, pero en realidad esa diferencia no estriba más que en el lugar, el tiempo y las circunstancias. Tanto Allende como Guevara sacrifican su vida por el poder del pueblo. El primero defendiéndolo, el segundo luchando por conseguirlo. La mesa de Allende sólo es un símbolo, al igual que lo son las botas de campesino que calza Guevara.

Hasta el último momento los dos están convencidos de haber elegido el más justo y acertado de los caminos. Para Guevara, es el de la acción armada. Y se sabe que ésta no puede saldarse sin víctimas. Para Allende, es el camino de la lucha política. Él quiere evitar víctimas cueste lo que cueste.

Los dos eran médicos. Guevara, cirujano; Allende, internista. ¿Influyó tal cosa en sus actitudes? Al elegir una profesión, la persona se guía por una serie de motivos psicológicos. Indudablemente, pero ¿también fue así en este caso? No lo sé. Los tiros que acaban con la vida de Guevara y de Allende no se disparan desde un escondite. Los dos aceptan su muerte conscientemente, a sabiendas de que llega. Cada uno de ellos puede salvarse, tiene su oportunidad, tiene tiempo. Entre la captura de Guevara herido y su ejecución transcurren veinte horas. El coronel Zenteno le promete que conservará la vida si consiente en comparecer ante un tribunal como acusado. Guevara rechaza la propuesta. Maniatado, permanece sentado en el suelo de tierra de la escuela rural de Higueras y calla, se niega a hablar. Le duele el muslo abierto por el balazo, le duelen los forúnculos, le asfixia el asma. Quizá ni siquiera se da cuenta del momento en que en la ventana aparece un sargento que aprieta el gatillo de su metralleta.

Allende dispone de ocho horas. Por la mañana se entera de que hay un avión esperándolo, que puede ir donde quiera, a condición de que dimita, de que abandone su puesto. Pero no lo hará. Todavía ayer era un señor mayor, de rostro cansado y preocupado, ya grave , ya bonachón, vestido siempre con sofisticada elegancia. Hoy rebosa en nuevas energías, en una fuerza y una vitalidad que asombra a todo el mundo: dispara, dicta órdenes, lidera su última batalla. Pasan las horas. A su alrededor hay muertos y heridos. También él está herido. Pero el pulso sigue firme, la metralleta no falla la diana. El ejército irrumpe en el Palacio. En uno de los salones, en medio del humo, el polvo y el olor a quemado, seguirá disparando hasta el final un hombre bajo, aunque robusto, cumplidos con creces los sesenta, con casco de minero y jersey de cuello alto: el presidente de la república.

En la manera en que mueren Guevara y Allende hay una implacable determinación, una inexorabilidad conscientemente escogida, una tremenda dignidad. En esas últimas horas, todo lo que podría llevar a la salvación queda rechazado: regateos, tejemanejes, compromisos, rendición o huida. El camino, ya despejado y recto, no lleva sino a la muerte.

Tanto una como otra, sus muertes son un lance de honor, un desafío. Un deseo de manifestar públicamente la justicia de sus convicciones y una disposición, más allá de toda vacilación, a pagar por ellas el máximo precio. Me veo obligado a irme, pero no me voy del todo, no por completo, no para siempre. Se tienen que ir: esto lo saben los dos, llevan tiempo preparándose para ello. Guevara se despide de Fidel, de sus padres y de sus hijos en unas cartas escritas meses atrás. Allende empieza su último y trágico día despidiéndose de sus hijas y, en un discurso radiado, del pueblo. A partir de entonces los dos se quedarán a solas con el destino, rodeados por un puñado de hombres que los seguirán hasta el final. Seguir hasta el final: ésta será la idea que los acompañará durante el resto de las horas que les quedan. Hasta el final actúan, no tienen tiempo, están ocupados en sus cometidos.

Los dos caen en plena marcha.

Sus muertes: tan parecidas; sus vidas: tan diferentes.

Dos personalidades antitéticas, dos temperamentos diametralmente opuestos.

Siendo un muchacho, Guevara viaja por el Amazonas en una balsa, quiere atravesar toda América Latina en bicicleta. Va a Bolivia por mor de una revolución, va a Guatemala por mor de una revolución, finalmente llega a México, que, tiempo atrás, también había sido escenario de una revolución. Allí conoce a Fidel Castro y juntos organizan el desembarco guerrillero en Cuba. Al alcanzar la costa caen en una emboscada. Es el 2 de diciembre de 1956. De los ochenta y dos milicianos sólo una docena queda con vida. Ni siquiera todos van armados con un fusil. Guevara está herido. Y aquella docena de hombres empieza la mayor epopeya de la historia reciente de América Latina.

La naturaleza inquieta de Guevara no para de empujarlo hacia delante, pero la suya es una inquietud dirigida, su energía se concentra en la causa revolucionaria.

Toda su vida es una constante búsqueda de un campo de batalla.

Nacido en 1928, muere a los treinta y nueve años. Pertenece a esa generación de jóvenes latinoamericanos que, tras levantarse en armas, en los años cincuenta se alzan con su primera y maravillosa victoria. A partir de ella se creerán que la historia enseguida, y siempre, se pone del lado de las causas más nobles. Muchos han pagado por esa fe con sus propias vidas. Estaban convencidos de que las masas no hacían sino esperar una señal, de que el barril estaba lleno de pólvora y de que bastaba con una sola chispa. Y, según ellos, esa chispa no era otra cosa que un destacamento de guerrilleros entregados a la causa, dispuestos a todo. Poco a poco se les unirían voluntarios y el destacamento se convertiría en un ejército popular que tomaría el poder y haría la revolución.

Guevara crea un destacamento así en Bolivia y empieza a combatir. Espera la llegada de voluntarios, sobre todo campesinos. Pero los campesinos no se le unen. Un campesino apellidado Rojas denuncia, condenándolos a la muerte, a trece hombres del destacamento de Guevara. El oficial del ejército le paga por ello cinco dólares, a los que añade una barra de chocolate. En su Diario, Guevara menciona a cada momento lo difícil que le resulta entenderse con los campesinos. Pero no es de extrañar. Él proviene de una familia burguesa argentina, es blanco y habla en español. En cambio el campesino al que espera es indio, sólo habla quechua y desconfía de los blancos, que lo han explotado durante siglos. Ese campesino de la desértica y olvidada provincia boliviana –que está tan alejada de la civilización moderna como la luna de la Tierra– no quiere luchar contra la corrupta dictadura del presidente Barrientos, porque ha oído decir que hace algún tiempo dicho presidente se presentó en una aldea y regaló a todo el mundo un par de zapatos. Los zapatos son el gran sueño de los campesinos. ¿Qué les pueden ofrecer los guerrilleros?
Foto
Portada del libro de Ryszard Kapuscinski (1932-2007)

Además, los guerrilleros han llegado de la ciudad o de otros países. En cambio los soldados que los combaten son chicos de las aldeas vecinas. Indios que hablan quechua. Cierto que los oficiales son hombres blancos y han recibido instrucción en academias norteamericanas. Pero el ranger raso es hijo de campesinos, nacido y criado en sus mismos pagos. En ese territorio desértico, yermo y pedregoso en el que los guerrilleros se pierden a cada momento y nunca están seguros de si van en la buena dirección, los soldados se sienten como el pez en el agua. Conocen cada piedra, cada quebrada. Allí habían jugado de niños, por aquel sendero iban a buscar agua.

Alrededor del destacamento de Guevara se estrecha el cerco de la muerte. Hambrientos y exhaustos, los hombres libran una batalla desigual en la que quedan derrotados. Es soleado y muy caluroso el último día del Che.

La vida de Salvador Allende discurre por otra vía. Aunque también entregada a la causa, es una vida ordenada, regular, sin sacudidas. A sus veintinueve años, Ernesto Guevara lidera el frente guerrillero en Sierra Maestra, tiene el brazo en cabestrillo y ha burlado la muerte en más de una ocasión. A sus veintinueve años, Salvador Allende se convierte en diputado al Parlamento y los amigos le auguran una carrera vertiginosa. Tiene treinta y un años cuando se hace cargo de la cartera de ministro de la Salud en el gobierno del radical Aguirre Cerda. Ingresa en una logia masónica. Funda el partido socialista. En 1945 es senador. Cuatro veces es candidato a la presidencia de la república: en 1953, 1958, 1964 y 1970. En veinte años es el único candidato de la izquierda a este cargo. Toda la vida de Allende transcurre en Santiago, en el Parlamento, o en las provincias chilenas, adonde lo llevan sus largas campañas electorales. El Parlamento de Chile: un edificio gris y feo, situado en el centro de la ciudad, calle de la Catedral. Aquí tiene Allende su despacho de senador. Estanterías desde el suelo hasta el techo, y en ellas, docenas de volúmenes de leyes y enmiendas a esas leyes, mil veces estu-diadas, corregidas y aumentadas. En este edificio, Allende trabaja y lucha treinta y tres años, primero como diputado, después como senador. El edificio forma su mentalidad legalista, su perfecto dominio del derecho, de la constitución, de la ley. De todos modos, la izquierda chilena siempre ha sido una acérrima defensora de la Constitución y del Parlamento burgueses. Sólo aparentemente es una paradoja. La Constitución y el Parlamento garantizaban a la izquierda la libertad de actuar dentro de la legalidad, le brindaban la posibilidad de llevar su lucha política abiertamente. En 1969, durante el mandato del presidente Frei, el general Roberto Viaux quiso dar un golpe de Estado y clausurar el Parlamento. Fue precisamente la izquierda la que lo salvó, la que salvó ese mismo Parlamento que durante el mandato presidencial de Allende se convertirá en el principal centro de oposición, provocación y sedición. Pero Allende, que durante toda su vida ha construido la autoridad del Parlamento, una vez jurado el cargo de presidente, no lo disolverá aun a precio de perder el poder y la vida.

A menudo se oye la pregunta de por qué Allende no armó al pueblo y no empezó una guerra civil.

Distribuir armas a gran escala era imposible, porque en Chile el servicio de espionaje interno está en manos del ejército, el cual se habría enterado enseguida de cualquier traslado de partidas de armamento, de la formación de destacamentos populares, de su instrucción, etcétera. Tal cosa sólo habría acelerado el golpe. Además, Allende sabía que se trataba de un ejército moderno, con enorme potencia de fuego y que llamar a luchar contra semejante fuerza a un pueblo mal armado habría supuesto cientos de miles de víctimas, el derramamiento de sangre de la mitad de la nación.

En su rechazo a la guerra civil Allende también se guía por un importante principio moral. Cuando tomaba posesión de su cargo, él, el primer presidente popular de Chile, juró respetar la constitución. Y la constitución obliga al presidente a hacer todo lo posible para evitar el estallido de una guerra civil.

Allende desea preservar la honestidad ética.

De la misma manera se comporta Guevara.

Su destacamento no para de capturar prisioneros, soldados rasos y oficiales, a los que suelta enseguida. Desde el punto de vista militar, comete un grave error: los prisioneros no tardan en informar del lugar en que se encuentra el destacamento, del número de sus miembros y de su armamento. Pero Guevara no fusila a ninguno. "Estáis libres", les dice; "nosotros, los revolucionarios, somos personas moralmente honestas, no vamos a ensañarnos con un adversario desarmado".

Este principio de honestidad moral es un rasgo característico de la izquierda latinoamericana. También es causa de sus frecuentes derrotas en la política y en la lucha. Pero hay que intentar entender su situación. Todo joven latinoamericano crece rodeado de un mundo corrupto. Es el mundo de una política hecha por y para el dinero, de la demagogia desenfrenada, del asesinato y el terror policial, de una plutocracia implacable y derrochadora, de una burguesía ávida de todo, de explotadores cínicos, de arribistas vacuos y depravados, de muchachas empujadas a cambiar fácilmente de hombre. El joven revolucionario rechaza ese mundo, desea destruirlo, y antes de que sea capaz de hacerlo, quiere contraponerle un mundo diferente, puro y honrado, quiere contraponerle a sí mismo.

En la rebeldía de la izquierda latinoamericana siempre está presente ese factor de purificación moral, un sentimiento de superioridad ética, una preocupación por mantener esa superioridad frente al adversario. Perderé, me matarán, pero jamás nadie podrá decir de mí que he roto las reglas del juego, que he traicionado, que he fallado, que tenía las manos sucias.

Tanto Guevara como Allende son los mejores exponentes de esta actitud, que es toda una escuela de pensamiento. La pregunta importante es: ¿su trayectoria revela un intento consciente de crear un modelo para generaciones futuras que tal vez vivirán en ese mundo por el que ellos luchan y mueren?

¿Acaso se puede responder a la pregunta de cuál de ellos tenía razón? La tenían los dos. Actuaron en circunstancias diferentes, pero el objetivo de sus actuaciones era el mismo. ¿Cometieron errores? Eran seres humanos, ésta es la respuesta. Los dos han escrito el primer capítulo de la historia revolucionaria de América Latina, de esa historia que apenas está en sus inicios y de la que no sabemos cómo evolucionará.

Por Ryszard Kapuscinski


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Miércoles, 17 Febrero 2010 05:48

Descifran el enigma del envejecimiento

Científicos de la Universidad de Londres y el King College británico han conseguido, por primera vez, identificar una variante genética responsable del envejecimiento biológico en los seres humanos. El descubrimiento abre paso a detectar el desarrollo de enfermedades relacionadas con la vejez.

Los investigadores analizaron más de medio millón de variantes a lo largo de todo el genoma. Finalmente  identificaron algunas de ellas, cerca de un gen llamado TERC, que al parecer agregan el equivalente de tres o cuatro años de envejecimiento biológico en las personas que las tienen, según el estudio  publicado en la reciente edición de la revista Nature Genetics.

Los autores del estudio explican que existen dos formas de envejecimiento: el cronológico, que se refiere a la edad que se tiene (los años que cumplimos); y el biológico, en el que las células de algunos individuos son más viejas o jóvenes de lo que sugiere su edad. 

Según Nilesh Samani, codirector del estudio, existe evidencia de que el riesgo de enfermedades asociadas a la edad incluye las cardiacas y otros tipos de cánceres más relacionados con la edad biológica que con la cronológica.

La investigación partió del estudio de unas estructuras llamadas telómeros que son las “puntas” de los cromosomas. Todo individuo nace con telómeros de una cierta longitud y se van acortando a medida que las células se dividen y envejecen. Por eso, la longitud de los telómeros se considera un excelente marcador del envejecimiento biológico.

“En este estudio lo que descubrimos es que estos individuos que portan una variante genética particular tenían telómeros más cortos, por lo que parecían biológicamente  mayores”, indica. 

Dada la asociación de los telómeros más cortos con las enfermedades asociadas a la edad, los descubrimientos plantean la cuestión de si los individuos que portan la variante se encuentran bajo un mayor riesgo de desarrollar tales enfermedades”, señala Samani.

Tim Spector, del King's College de Londres y otro de los codirectores del trabajo, menciona que el  estudio sugiere  que algunas personas están genéticamente programadas para envejecer a una tasa más rápida. 

El investigador añade que las personas susceptibles genéticamente podrían envejecer incluso más deprisa  si se expusieran a ambientes “malos” para los telómeros, como el tabaquismo, la obesidad o la carencia de ejercicio, y terminar varios años “biológicamente más mayores” o sucumbir a más enfermedades asociadas a la edad.

Tal como señala la Fundación Británica del Corazón, que financió el estudio junto con la organización británica The Wellcome Trust, el hallazgo podría conducir a nuevas formas de prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Hoy en día los médicos saben que a medida que la gente envejece aumenta el riesgo de enfermedades como Alzheimer, Parkinson y trastornos cardiovasculares, pero algunas personas son presa de estos males mucho antes de lo que se espera.

“Entender cómo envejecen nuestras células es un paso importante hacia la búsqueda de mejores formas de prevenir y tratar la enfermedad cardíaca”,  afirma el profesor Jeremy Pearson, director médico de la Fundación Británica del Corazón.

Otro estudio de  científicos británicos, encabezados por el alemán Thomas von Zglinicki,  descubrió el papel crucial que desempeñan en el  proceso de envejecimiento las mitocondrias, los orgánulos encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular. 

Cuando se registra un deterioro en el ADN de una célula, esta envía una señal a las mitocondrias para que generen moléculas radicales libres que llevan a la célula a autodestruirse o a dejar de dividirse, señala el estudio.

“Así las células se aseguran de que no se dividen cuando están enfermas, ya que hay elevadas posibilidades de mutaciones y de que se vuelvan cancerosas”, explica Zglinicki, profesor de gerontología celular en el Instituto del Envejecimiento y la Salud de la Universidad de Newcastle.

PL/EFE
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