Domingo, 08 Diciembre 2019 05:26

Nuevas protestas en Irak

Nuevas protestas en Irak

Miles de iraquíes volvieron a salir a las calles el sábado para protestar contra el régimen y su aliado iraní, después de la muerte de 20 manifestantes a manos de un grupo armado en Bagdad, lo que hace temer una escalada de la violencia. Poco después de esta matanza el viernes por la noche, un dron lanzó al amanecer un mortero contra la casa del líder chiita Moqtada Sadr, un ataque que podría "desencadenar una guerra civil", advirtió su portavoz, Salah al Obeidi, que pidió al mismo tiempo "moderación".

Moqtada Sadr, político versátil y exjefe de milicia que entregó oficialmente las armas pero conserva miles de combatientes, no se encontraba en su domicilio en el momento del ataque. El líder chiita fue el primero que había reclamado la salida del gobierno de Adel Abdel Mahdi, cuya dimisión fue aceptada el 1 de diciembre por el Parlamento.

El sábado, los manifestantes acudieron en masa a la plaza Tahrir, epicentro de la protesta en Bagdad, y a las calles en las ciudades del sur, para reclamar la caída del todo el sistema, a pesar del gran despliegue policial.  El viernes por la noche fue atacado un aparcamiento de varias plantas que ocupaban los manifestantes en las inmediaciones del puente Senek. Murieron 20 manifestantes y cuatro policías, y un centenar de persona resultaron heridas, según un último balance de fuentes médicas.

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Sábado, 07 Diciembre 2019 06:05

Chile. Condena de la CIDH

Chile. Condena de la CIDH

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), condenó el "uso excesivo de la fuerza" en el marco de las protestas en Chile, y llamó a las autoridades "a ordenar el cese inmediato" de las medidas de represión. La Comisión, parte de la Organización de los Estados Americanos (OEA), dijo que la convulsión social en Chile ha dejado hasta ahora 26 muertos, unos 12.600 los heridos y más de 20.600 detenidos. El malestar, que estalló el 18 de octubre por el aumento del precio del metro de Santiago, derivó en violentas protestas en todo el país por numerosas demandas al gobierno de Sebastián Piñera. "La CIDH expresa su condena al uso excesivo de la fuerza en el contexto de las protestas sociales en Chile, los graves desmanes en el curso de algunas manifestaciones y manifiesta su grave preocupación por el elevado número de denuncias de violaciones a los derechos humanos recibidas por los órganos del Estado desde el inicio de las manifestaciones", dijo en un comunicado. "La CIDH llama al cese inmediato del uso desproporcionado de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad del Estado."

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Sábado, 07 Diciembre 2019 06:01

No era grieta, era otra cosa

No era grieta, era otra cosa

Había un cartel callejero, escrito a mano sobre cartón, en una de las convulsionadas ciudades chilenas: “El neoliberalismo nace y muere en Chile”, decía. Y es verdad que en su momento Pinochet fue la niña mimada de la escuela económica de Chicago. Es verdad que el propio Friedrich Hayek, uno de los mentores del neoliberalismo, le recomendó a Margaret Thatcher que hiciera lo mismo que hacía Pinochet en Chile. Y que ella le recordó que Gran Bretaña no se podía dar los gustos de una dictadura. Pero hizo lo que pudo.

Casi cuarenta años después, en épocas en las que vuelve a ponerse en juego el orden mundial y Estados Unidos tiene un presidente que retrocede para adelante, Washington volvió a la carga con el derrocamiento o el encarcelamiento o la proscripción de todos los líderes económicamente heterodoxos latinoamericanos. Probaron primero otros presidentes norteamericanos con los golpes blandos, dejándoselos a las instituciones locales, como el de la Corte Suprema que decidió voltear y exiliar a Manuel Zelaya, y luego montaron el lawfare en varios países cuyas mayorías electorales no pudieron deshacer. No hay lawfare sin medios cómplices, porque de lo que se trata, tal como lo dijo Mauricio Macri refiriéndose a la primera presa política del gobierno que termina, Milagro Sala, “es correcto que esté presa porque mucha gente cree que es culpable”. Esa gente que “cree” no lee expedientes. Lee diarios. Los jueces del Lawfare no hacen investigaciones: muestran recortes de diarios. Las causas contra opositores no constan de elementos probatorios, de basan en notas publicadas.

“El neoliberalismo nace y muere en Chile”, rezaba ese cartel. Y en Chile Piñera niega lo que se ve. Niega lo que ordena. Habla de terrorismo, igual que los golpistas bolivianos, tan sanguinarios como patéticos, que ahora han creado una “unidad especial” para combatirlo. No hay terrorismo, salvo el de Estado y del que ellos mismos son responsables. La posverdad ya no funciona. Puede Pompeo volver a denigrarnos llamándonos sin eufemismos “nuestro patio trasero”, pero no funciona. Puede Estados Unidos fantasear y quizá hasta desplegar fuerzas para intentar instalar en la región un control intensivo con la excusa de combatir al terrorismo, como él mismo afirma sin que se le mueva ni un músculo de la cara. Pero no funciona ni funcionará a la larga, porque el neoliberalismo es un sistema supremacista económico y cultural pero basado en la instalación previa de un relato que muchos deben comprar para que las multitudes no estallen. Ya estallaron. ¿Pueden probar con un genocidio regional masivo? Uno tiende a creer que no, porque les guste o no el mundo ya no es unipolar. Pero si matan es porque no tienen nada que decir. Nunca tuvieron otro relato que el del derrame. Así que ahora hablan de dios.

Esta semana vi también una escena en una ciudad campesina de Bolivia. En la plaza, donde seguramente en los últimos años cada mañana se cruzaban mujeres con pollera o cholos con mestizos vestidos con ropa occidental, había llegado el odio. Hombres de pantalón y camisa empujaban a las mujeres de pollera, querían sacarlas de la plaza. “Bolivia ya dijo que no”, decía uno y después otro, porque están con desbordados de testosterona. “Bolivia dijo que no”, decía un hombre alto mientras le pegaba empujones a una señora y otra iba en su ayuda y también era empujada. “No vengan más aquí”, les decían. Y uno se preguntaba a qué le había dicho Bolivia que no.

No les alcanza con que Evo se haya ido. Quieren un país sin indios. Ellos, los mestizos bolivianos. Quieren ser otros, quieren eliminar aquello a lo que se parecen y de lo que provienen. Y en rigor, Bolivia le dijo que sí a Evo Morales. A Luis Almagro esta injerencia en un golpe de Estado no le va a salir gratis. Es demasiado burdo y costó demasiado cara su operación política. En el sur del continente, los pobres muchachos del sindicato de los cocaleros y los otros aymaras que salieron a defender su democracia ya están muertos. Almagro es uno de los responsables.

Almagro fue usado por el imperio para acelerar los tiempos. Fue convencido de que él podía bajarle el pulgar a un presidente indígena y condenarlo también a la muerte, porque ése era el destino de Evo si otros pocos presidentes, entre ellos el electo en la Argentina, no se hubieran ocupado de evitarlo.

En esas plazas bolivianas, como en las argentinas, como en las chilenas, como en las de toda la región, los que peleamos contra el neoliberalismo siempre soñamos la mezcla, el entrecruzarse, la mixtura, lo diverso. Entonces es momento de prestar atención cuando se habla de grieta. Esto no es grieta. Si no abandonamos ese cliché de la derecha vamos a caer en breve de nuevo a la teoría de los dos demonios. El orden contra los vándalos. No podemos estar siempre a la defensiva discursivamente. “No somos terroristas”, “No somos chorros”, “No queremos vivir sin trabajar”. Mientras nos defendemos no hablamos de ellos.

 Esto fue demasiado lejos y se interna en una lógica en la que no hay que entrar. Hay Estados que matan civiles opositores. Hay funcionarios de organismos internacionales que son partícipes necesarios de golpes de Estado. Hay policías que apuntan a los ojos y hay ciegos. De qué grieta estamos hablando. No hay grieta. Hay víctimas y victimarios.

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Sábado, 07 Diciembre 2019 05:56

Falsificadores

Falsificadores

Durante mucho tiempo intelectuales y dirigentes occidentales han ironizado sobre la manía de los regímenes soviéticos de reescribir la historia. Pero apenas se les oye cuando el Parlamento Europeo revisa la de la Segunda Guerra Mundial. El pasado 19 de septiembre los europarlamentarios adoptaron una resolución "sobre la importancia de la memoria europea para el futuro de Europa" que sitúa en pie de igualdad "los regímenes comunista y nazi". El concepto "regímenes totalitarios", empleado en veintidós ocasiones, reúne en un mismo oprobio a la URSS invadida y a la Alemania invasora, a los veintiséis millones de muertos soviéticos y a sus asesinos, al general Gueorgui Joukov y a los responsables de los campos de exterminio. El Parlamento Europeo afirma estar "preocupado por el hecho de que los símbolos de los regímenes totalitarios se sigan utilizando en espacios públicos y con fines comerciales". Para tranquilizarlo, ¿hay que rebautizar la Plaza de la Batalla de Estaligrado de París como "Plaza del Mercado Común" o, como en Hungría, tratar de prohibir una marca de cerveza en cuya etiqueta aparece una estrella roja?  

La resolución no se limita a este rudimentario revisionismo. "La Segunda Guerra Mundial se desencadenó como consecuencia inmediata del tristemente célebre pacto de no agresión germano soviético del 23 de agosto de 1939*", leemos también en ella. Los historiadores atribuyen habitualmente la responsabilidad del conflicto al expansionismo belicoso de la Alemania nazi (1). En su afán por asociar la Unión Soviética con esta responsabilidad la resolución del Parlamento de Estrasburgo hace desaparecer a propósito otro episodio igual de embarazoso moralmente, pero que esta vez implica a irreprochables democracias europeas: los acuerdos firmados en Munich en septiembre de 1938 a consecuencia de los cuales Francia y Reino Unido autorizan a Adolf Hitler a invadir los Sudetes, una región de Checoslovaquia.

Por azar del calendario, al mismo tiempo el historiador de la Segunda Guerra Mundial Christopher Browning informaba acerca de los progresos de la investigación sobre este acontecimiento (2). Muestra hasta qué punto, en su deseo de apaciguar a Hitler, las democracias lo envalentonaron, reforzaron y provocaron la guerra. "En 1938 Alemania no tenía ni el margen de superioridad necesario para lograr una rápida victoria ni capacidad para emprender una guerra larga". Pero la bien equipada Checoslovaquia era aliada de Francia de la URSS. Su anexión sin combate supuso una doble oportunidad para los nazis. "La industria militar checa requisada produjo una tercera parte de los nuevos modelos III y IV de carros de combate, fundamentales en la victoria alemana en Polonia y después en Francia". La capitulación de Munich también supuso un golpe para los opositores alemanes del Führer. "Un grupo de conspiradores antihitlerianos planeaba derrocar al dictador en cuanto emprendiera la guerra contra Checoslovaquia. La abyecta rendición de [el primer ministro británico Arthur Neville] Chamberlain en Munich frustró sus planes y dio a Hitler la victoria sin derramamiento de sangre que consolidó su posición"

Pero, al infierno con estas investigaciones, puesto que ahora son unos parlamentarios europeos quienes escriben la historia.

Notas:

* Véase al respecto el artículo de Jacques R. Pauwels, "Mito y realidad del pacto entre Hitler y Stalin del 23 de agosto de 1939". (N. de la t.)

(1) Véase Gabriel Gorodetsky, «Les dessous du pacte germano-soviétique», Le Monde diplomatique, julio de 1997.

(2) Christopher R. Browning, «Giving in to Hitler», The New York Review of Books, 26 de septiembre de 2019. Véase también Gorodetsky, «Un autre récit des accords de Munich», Le Monde diplomatique, octubre de 2018. 

Fuente: https://www.monde-diplomatique.fr/2019/11/RIMBERT/60955 

 

Por Pierre Rimbert

Le Monde diplomatique

Traducido del francés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

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Chile es un campo de pruebas de las armas israelíes

Ni los gobiernos chilenos de derecha ni los de izquierda han renunciado al legado militar y judicial de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Israel contribuye a su lucha contra las poblaciones mapuche indígenas proporcionándoles armas y adiestramiento. La criminalización por parte de Chile de la resistencia mapuche se puede comparar a la represión por parte de Israel de la resistencia palestina.

Chile se ha unido en las manifestaciones que han recorrido todo el país contra el presidente de derecha Sebastián Piñera y su compromiso con el programa neoliberal que introdujo el difunto dictador Augusto Pinochet. Las personas manifestantes han pedido su dimisión y exigido que se elabore una nueva constitución que sustituya el legado del dictador. 

El estado de emergencia y los toques de queda impuestos por Piñera en todo Chile suscitaron comparaciones con la era de la dictadura en Chile puesto que el ejército emprendió una escalada de violencia contra la población civil en la que se incluyen asesinatos, golpes y tortura sexual. Esta represión en todo el territorio nacional recuerda el pasado. La militarización y criminalización de la resistencia en Chile tiene su origen en las leyes antiterroristas promulgadas por Pinochet y utilizadas por los gobiernos que se han sucedido desde la transición a la democracia contra la población mapuche indígena.

Al igual que ocurrió durante la era de la dictadura de Pinochet, Israel respalda las violaciones de derechos humanos por parte del gobierno actual al vender tecnología militar y de vigilancia al gobierno chileno. Desde la época de la dictadura la Central Intelligence Agency (CIA) predijo que Chile iba a seguir comprando armas a Israel sin "mucho riesgo de irritar a los Estados árabes siempre y cuando mantenga unas relaciones discretas con Tel Aviv y evite apoyar públicamente las políticas israelíes".

En busca de nuevos socios

A Chile no le ha resultado difícil hacerlo, ni en la época de la dictadura ni después. Pinochet mantuvo relaciones con Israel y con los Estados árabes al evitar "mantener una postura clara en cuestiones controvertidas de la política de Oriente Próximo". Igualmente, los gobiernos posteriores a la dictadura mantuvieron una actitud ambigua, facilitada por el apoyo de la comunidad internacional al compromiso de los dos Estados.

A partir de 1973, tras la guerra árabo-israelí, los países africanos empezaron a romper las relaciones diplomáticas con Israel, lo que obligó al Estado de asentamiento colonial a buscar otros países con los que establecer relaciones diplomáticas, así como posibles mercados para su industria de armamento con el fin de compensar la pérdida de colaboración militar con los Estados africanos. Una vez que Estados Unidos se afianzó en América Latina debido a su apoyo a las dictaduras militares y a las operaciones por toda la región para eliminar toda influencia socialista o comunista, Chile, que en 1949 había reconocido a Israel, se convirtió en un objetivo fundamental para el gobierno israelí. Al aumentar la preocupación de la comunidad internacional por las violaciones de los derechos humanos en Chile, en 1976 Estados Unidos se vio obligado a responder imponiendo un embargo de armas, a pesar de que anteriormente había financiado a Pinochet para que cometiera esos mismos crímenes. Aunque es posible que la CIA burlara la decisión del Congreso estadounidense, Israel estaba en una posición privilegiada para intervenir y llenar el vacío, y convertir a Chile en uno de sus principales compradores de armas en la región.

Un documento desclasificado de la CIA revela importantes detalles sobre las compras militares de Chile a Israel. Desde 1975 hasta 1988 Israel vendió sistemas de radar, misiles aire-aire, equipamiento naval, aviones y sistemas antimisiles a la dictadura chilena. Una de las razones por las que Pinochet eligió a Israel, aparte de su armamento sofisticado y la admiración que sentía por el ejercito israelí, era el hecho de que "Tel Aviv no pone condiciones políticas a sus transferencias", lo cual era importante para Pinochet, lo mismo que la artera postura de Israel de mantener declaraciones públicas de apoyo a una vuelta a la democracia en Chile al tiempo que suministraba a la dictadura armas para utilizarlas en el país y la región cuando llegó a su apogeo la Operación Cóndor (un plan para toda la región implementado en 1975 por las dictaduras de derecha latinoamericanas para exterminar a las personas oponentes de izquierda). Además de vender armas a Chile, en la década de 1980 Israel también ofreció al ejército de Pinochet la oportunidad de visitar sus industrias de defensa y ofreció adiestramiento a pilotos y oficiales chilenos.

Leyes comparables

Los gobiernos de la era posterior a la dictadura mantuvieron la constitución de Pinochet. Las leyes antiterroristas de 1984 que utilizó Pinochet para prolongar la detención sin cargos se han aplicado desde entonces casi exclusivamente a la población mapuche por parte de los gobiernos de centroizquierda y de derecha de Chile. La legislación es similar a la de Israel, que aplica a las personas palestinas la detención administrativa que permite encarcelas sin cargos ni juicio y renovar periódicamente la orden de detención. La criminalización por parte de Chile de la resistencia mapuche contra la explotación neoliberal tiene paralelismos con la opresión de la resistencia palestina por parte de Israel. Ambos pueblos indígenas se enfrentan a luchas comunes y a opresores similares. La vigilancia, una táctica que tiene profundas raíces en la colonización de Palestina por parte de Israel, es una medida que los gobiernos chilenos ha aplicado sistemáticamente contra las personas mapuche. Los gobiernos chilenos utilizan tecnología de vigilancia israelí en la región de la Araucanía: la militarización de la región es el resultado directo de la aplicación de la legislación antiterrorista a la población mapuche.

Elbit, IAI y Rafael son los principales proveedores del gobierno chileno. Elbit y IAI se utilizan ampliamente contra la población palestina. En América Latina está muy solicitada la tecnología militar de Israel (desde los sistemas de vigilancia, el mantenimiento de sistemas informáticos, la munición de fósforo blanco y la tecnología de demolición hasta tecnología para aviones de combate utilizados en los bombardeos de Gaza por parte de Israel), supuestamente para luchar contra el tráfico de drogas y vigilar las fronteras. No obstante, lo que buscan los gobiernos de la región es controlar y reprimir sobre todo a las poblaciones indígenas .

En 2018 los ejércitos israelí y chileno firmaron nuevas iniciativas de cooperación en los ámbitos de educación y adiestramiento militar, mando de liderazgo y métodos de adiestramiento. El acuerdo se firmó en Chile por parte del general de división israelí Yaacov Barak y el general chileno Ricardo Martínez. Barak visitó la Brigada de Operaciones Especiales de Lautaro durante su visita. Piñera nombró Jefe de la Defensa Nacional al excomandante de la Brigada Lautaro, Javier Iturriaga, cuando el gobierno impuso el estado de emergencia para contrarrestar las protestas nacionales en Chile.

Armas "probadas sobre el terreno"

Israel comercializa sus armas y su tecnología como productos probados sobre el terreno. La población de Gaza es el experimento humano sobre el que se prueba la tecnología militar, lo que convierte a cualquier gobierno que compre armas a Israel en cómplice de la agresión colonial contra la población palestina. En Chile está agresión adopta un programa aún más siniestro. La compra por parte del gobierno chileno de tecnología militar a Israel para perseguir a la población mapuche es un reflejo de la represión israelí de la lucha anticolonial palestina.

Aunque las actuales relaciones entre Israel y Chile ya no están ocultas al control público, Israel sigue manteniendo clasificadas las relaciones entre ambos países durante la dictadura. Si bien Estados Unidos ha desclasificado muchos documentos que revelan su apoyo a la dictadura de Pinochet, Israel mantiene clasificadas más de 19.000 páginas de documentos a pesar de que pueden contener información sobre familiares judíos de ciudadanos israelíes que fueron desaparecidos por la dictadura de Pinochet.

Negativa a abrir los archivos

El ejército de Chile mantiene un pacto de silencio que dificulta la obtención de información y más aún hacer justicia a los miles de personas torturadas, asesinadas y desaparecidas durante la dictadura. En algunos casos los documentos desclasificados contribuyen a colmar lagunas de información. La negativa de Israel a abrir sus archivos referentes a la dictadura de Pinochet obstaculiza la obtención de justicia por parte de la ciudadanía chilena. Dos de sus miembros emprendieron un proceso judicial en 2016 para que se publicaran los documentos que podrían sacar a la luz la magnitud de la colaboración de Israel con Pinochet y probablemente revelar información sobre dos víctimas ejecutadas y desaparecidas , Ernesto Traubman y David Silberman. Chile mantuvo estrechas relaciones con la fuerza aérea israelí en la época de la dictadura, lo que plantea interrogantes sobre la participación israelí en la práctica de la dictadura consistente en hacer desaparecer en el océano por medio de aviones a las personas detenidas ejecutadas. Además, un grupo selecto de agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) de Chile fue adiestrado por el Mossad en Israel .

Además de buscar información sobre el asesinato y desaparición de sus familiares, Lily Traubman y Daniel Silberman insisten en que su objetivo fundamental es sacar a la luz la magnitud de la implicación de Israel en la dictadura de Pinochet: "La venta de armas se debe regular por ley y deben existir unos criterios claros que prohíban la venta a países o regímenes dictatoriales que violan frecuentemente los derechos humanos".

La existencia y la violencia del colonialismo de Israel han creado una zona de prueba de armas perpetua en Gaza, lo que le supone una ventaja a la hora de vender su tecnología a los gobiernos que también pretenden reprimir a su ciudadanía. "Probado sobre el terreno" es el eufemismo que utiliza el Ministerio de Defensa israelí, una forma fundamental de deshumanizar a la población civil palestina. La situación la que se encuentra la población mapuche en Chile es similar; de hecho, se pueden establecer comparaciones respecto a la lucha por la liberación contra la explotación, apropiación y violencia colonial y neoliberal. Tanto el pueblo mapuche como el palestino sufrió una limpieza étnica en sus tierras por parte de los colonizadores y las relaciones militares entre Chile e Israel sirven para reforzar la militarización. La normalización del colonialismo y el neoliberalismo a escala internacional asegura mientras tanto que las violaciones de los derechos humanos perpetradas contra ambas poblaciones indígenas permaneczan impunes.

De hecho, posiblemente sea el compromiso de los gobiernos chilenos (sin excepciones entre el centro izquierda y la derecha) de militarizar la región de la Araucanía persiguiendo al pueblo mapuche lo que convierte a Israel en un socio permanentemente válido para Chile. Piñera se comprometió durante su campaña electoral a modificar las leyes antiterroristas para facilitar la persecución de los mapuche. Sin embargo, como las protestas en Chile no muestran indicios de disminuir hasta que se derogue la constitución de Pinochet, es posible que Israel encuentre oportunidades más lucrativas en Chile en detrimento de toda la población.

Ramona Wadi

Orient XXI

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Fuente: https://orientxxi.info/magazine/chile-a-testing-ground-for-israeli-weapons,3462

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Viernes, 06 Diciembre 2019 06:27

El Estado policial democrático

El Estado policial democrático

Las revueltas en curso en América Latina tienen la enorme virtud de desnudar aspectos del régimen de dominación que en la grisura de la vida cotidiana pasan desapercibidas y son normalizadas, incluso por sus víctimas. Comprendemos así que el Estado –cuando se le quitan los caireles de la rima (León Felipe)– cuando se le desnuda de todo adorno democrático, ciudadano, etcétera, queda reducido apenas a su núcleo duro: los aparatos armados.

Estos días, en Chile puede comprobarse, hasta la saciedad, que el gobierno de las personas lo ejercen los carabineros y militares, que son quienes sustituyen la tecnología de la disciplina (desde la familia nuclear hasta la escuela, la división del trabajo y todo panóptico) por el uso de la violencia, asesinando, mutilando y violando por cientos.

Finalmente, eso es el Estado. Un instrumento de dominación implacable, imposible de gestionarlo sin apelar, en última o en primera instancia –dependiendo de las coyunturas y disposición de fuerzas sociales–, a la represión.

En medio de las revueltas populares observamos cómo va cobrando forma un Estado policial, en plena democracia o, mejor, de carácter democrático, ya que se cumplen las formalidades electorales sin que por eso se ponga en cuestión el modelo de dominación. La elegibilidad de algunos cargos del Estado, contrasta con la no elegibilidad de los mandos militares y policiales, así como jueces y burócratas de diversos estamentos estatales.

Luego de 30 años de democracia electoral en Chile, nos encontramos que esos estamentos siguen siendo pinochetistas. Que luego de 13 años de gobiernos del Partido de los Trabajadores en Brasil, los militares siguen siendo tan golpistas como en 1964. Exactamente lo mismo sucede en Uruguay, luego de 15 años de gobiernos del Frente Amplio, y en Bolivia, después de casi 14 años del MAS en el gobierno.

En Chile, el general de Carabineros, Enrique Bassaletti, jefe de la zona este de la Región Metropolitana, salió al cruce de quienes acusaban a la fuerza de violar los derechos humanos. Luego de señalar que la sociedad sufre una enfermedad grave por el estallido, dijo: Supongamos que sea un cáncer (...), cuando el tratamiento para éste se hace con quimioterapia, en algunos casos y en otros con radioterapia, se matan células buenas y células malas (https://bit.ly/33Hke6o).

Ese es el tipo de uniformados que tenemos, luego de décadas de finalizadas las dictaduras. Por eso sostengo que son actitudes que ya no dependen de una o varias personas, tienen carácter estructural. El Estado policial democrático es el modo encontrado por los de arriba para sostener el régimen de dominación, que tiene en el extractivismo/neoliberalismo su régimen de acumulación y de regulación de las relaciones sociales.

Se puede decir, incluso, a la inversa. La acumulación por despojo necesita de un Estado represivo, de carácter policial, pero que debe estar legitimado por el ejercicio regular del acto electoral. Este acto no puede poner en cuestión ni el Estado policial ni el régimen de acumulación del capital, porque en ese caso los resultados son inmediatamente invalidados por antidemocráticos.

En suma, la llamada democracia sólo merece ese nombre cuando es funcional a la dominación, que en este periodo incluye lo que Giorgio Agamben denomina estado de excepción permanente. El filósofo italiano define esta situación como una guerra civil legal contra aquellos sectores que por diversas razones no pueden ser integrados ni, por ende, dominados.

Agamben se inspiró en el nazismo y sus campos de concentración, para llegar a esa conclusión.

En América Latina los no integrables, o descartables, son los pueblos originarios y negros, los sectores populares y trabajadores, o sea los y las de abajo. Es la experiencia fresca de las revueltas en curso, lo que estos días hemos visto en Chile, pero sobre todo en cada lugar donde los dominados se rebelan, lo que nos permite hablar de un Estado policial democrático.

En este tipo de Estado, la vida de las personas no vale nada, en particular aquellas que viven en las zonas del no-ser (Fanon), allí donde la humanidad no es respetada y la violencia es el modo de regulación de las relaciones entre la sociedad y las autoridades estatales y empresas privadas. En Santiago, los carabineros cercaron barrios enteros e ingresaron por la fuerza en las viviendas particulares, siempre en la periferia popular y combativa. La democracia funciona para el tercio de arriba.

Por último, sería penoso que las izquierdas electorales siguieran compitiendo para administrar este Estado Policial, como hizo Lula en Brasil, cuyo gobierno siguió militarizando las favelas y creó formas más sofisticadas de presencia policial en los barrios populares.

El único camino razonable es organizarnos con la mayor cautela en los campos de concentración que el Estado policial democrático ha convertido a nuestros barrios, con el objetivo de derribar las alambradas cuando los guardias se descuiden.

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Jueves, 05 Diciembre 2019 06:36

El violador eres tú

El violador eres tú

Una lectura de la impactante performance que nació en Chile y ya se replicó en todo el mundo

La performance subvierte el sentido de la disputa por “la guerra de los sexos” e interpela el origen de esa violencia como estructural al sistema capitalista y sus múltiples mecanismos de sojuzgamiento y control.

 

En épocas en que la legitimidad de las democracias en Latinoamérica está siendo puesta en duda, amenazadas por oscuras y recalcitrantes asoladas donde toman el gobierno los apóstoles de los estatutos represivos y persecutorios, por contrapartida, la actualidad en la región presenta una serie de colectivos que interpelan ese status quo de los brazos ejecutores del sistema capitalista, que debilitan los procedimientos populares en los que hoy se representa la legitimidad de las democracias latinoamericanas, intentando una y otra vez por la vía del terror institucional la desmovilización social, y cercenando las aportaciones históricas y sociales de la fuerza de lo comunitario como herramienta de emancipación.

Ante estas disyunciones en la disputa de la legitimidad política en la construcción de poder, muchos de estos colectivos parecen todavía tratar la cuestión de la violencia de género como un enfrentamiento entre ambos universos, allí donde se confunden, en las diferentes discursividades que replican la lógica patriarcal del control, la territorialidad y el enfrentamiento como epítomes que revalidan la posición ante la violencia de género reducida a su uso ancestral, es decir por la vía del patriarcado.

Allí donde esas mismas postulaciones quedan atrapadas en la dicotomía del sistema capitalista como estructura de exclusión y sometimiento, siendo éste el único amo posible de ejercerse para ambos sexos, y para no enajenarlo a la categoría del enfrentamiento, restringida entonces a la evaporación del sujeto en la maquinaria del “selfmade”.

Es indiscutible el valor del reclamo contra los atropellos genocidas que sufren las mujeres, pero las posiciones extremas solo generan una cierta confusión generaliza que reproduce la lógica mimética del amo que se jacta en el acto violento. Y eso es capitalismo de primera magnitud.

Entretanto, el colectivo chileno de mujeres “Las Tesis” --vaya nombre que propone postulación y posición--, nos ha sorprendido con una video viralizado a partir de una performance desarrollada en las calles de Santiago de Chile. Este Colectivo organizó la intervención llamada “Un violador en tu camino”, en el que cientos de mujeres con los ojos vendados bailaron y cantaron una consigna extraordinaria contra la violencia machista y patriarcal, por su condición de original en el sentido más amplio, ya que nos permite interrogar los orígenes de las etiologías y configuraciones de la violencia en la cuestión contemporánea de occidente.

La intervención se realizó el 25 de noviembre, “Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer”. Al respecto, de acuerdo con la red chilena “Contra la Violencia hacia las mujeres”, este año se registraron 41 femicidios en este país.

Dijeron allí:

“El patriarcado es un juez

que nos juzga por nacer.

Y nuestro castigo

es la violencia que ya ves.

Es femicidio.

Impunidad para mi asesino.

Es la desaparición.

Es la violación

Y la culpa no era mía,

ni dónde estaba,

ni cómo vestía.

El violador eres tú.”

¿Cuál es la genialidad de esta propuesta, que no sólo toma la calle como modo de interrogar el poder constituido, sino que lo hace de un modo revolucionario, ya que subvierte el sentido de la disputa por “la guerra de los sexos”, interpelando, precisamente, la etiología de esa violencia como estructural al sistema capitalista y sus múltiples mecanismos de sojuzgamiento y control?

Aquí se produce un primer enlace dialéctico entre patriarcado y violador, donde patriarcado supone la convalidación de esa posición por la vía de una jurisprudencia: el patriarcado / violador es un juez, es decir el violador sólo puede constituirse como efecto de un sistema de opresión legalizado, como Política de Estado.

Entonces, ese patronímico absolutista con el que se construye poder que sojuzga, no es patrimonio de hombres o mujeres, si bien ha sido facilitado al tomar por efecto de pertenencia la virilidad como signo caracterial, y por consiguiente del relevo de esos rasgos de virilidad por los hombres, como signo excluyente de poder investido.

Entre violencia y diferencia

Sobre el prefijo “vi”, resulta interesante analizar los orígenes de las palabras violar y violencia. La palabra violar proviene del latín violare --ejercer la fuerza y el abuso, no respetar o injuriar con violencia--, verbo emparentado con el adjetivo violentus --que ejerce desmesuradamente la fuerza feroz--. Tanto el verbo como el adjetivo --éste con su sufijo de abundancia: desmesuradamente-- se forman a partir de una palabra latina que posee una declinación incompleta. Su nominativo singular es: “vis”, su acusativo es “vim” y su ablativo “vi”.

La palabra “vis” significa fuerza, y muy particularmente fuerza ejercida contra alguien, de donde su segunda acepción es violencia. En plural es “las fuerzas”, normalmente las fuerzas físicas que uno tiene, y que a partir de allí fueron asociadas a los órganos sexuales de un hombre, con las que se confunde en su atributo de virilidad. Es por esta interferencia y por el enorme parecido de la raíz, que los romanos terminaron identificando esta raíz de “vir” –hombre-varón--, y reinterpretando la palabra “vir” como el ser de la fuerza, como así también la palabra “virtus’, “virtutis” --valor, virtud, cualidad del varón--, como fuerza o potencialidad intrínseca.

Encontramos entonces que en la raíz de la palabra “vis” –fuerza--, conviven no solo la expresión usada para violar, violento/a o violencia, sino también la que refiere a viril.

La palabra ví-ctima también está incluida en este grupo de vocablos que guarda estrecha relación con el sojuzgamiento y el ejercicio de la fuerza como acto “virtuoso”.

Estos movimientos sociales actuales, que enarbolan los colectivos de mujeres contra la violencia de género, tienen, entre una de sus motivaciones, evitar el abuso que se comete sistemáticamente contra las mujeres, incluso hasta su muerte, lo que lo convierte en una cuestión decisiva y delicada.

La realidad muestra mujeres y hombres que ejercen violencia --incluso violencia de género--, sería inexacto atribuir esta cuestión solo a un sexo determinante. ¿Es más frecuente en los hombres? Sí, y las estadísticas así lo demuestran.

El colectivo de mujeres debe indagar más acerca de las posiciones a tomar e intentar no encarnar el lugar de aquello mismo que combaten, interrogando hasta su etiología esa función propia del represor como instrumento de control en Occidente.

Es valioso este resurgimiento porque nos ayuda a pensar, brinda recursos, reclama por los derechos y también informa. La confusión de invertir la fórmula es riesgosa porque convalida una dinámica por la que históricamente se produjeron los atropellos y las violaciones de los Derechos Humanos.

Un ejemplo para pensar: tomemos la expresión reproducida hasta su viralización: “mira cómo me ponés” --atribuida a la conocida escena de abuso del actor a la joven todavía menor de edad--, el colectivo elige como slogan: “mirá como nos ponemos”. No es por la recíproca que se hallará el camino. Esto solo refuerza el síntoma, no lo transforma.

Los slogans debieran tomar la forma de consignas que ordenen al colectivo y lo subviertan.

Los slogans muchas veces usados de manera sólo confrontativa, colocan a las mujeres en la dicotomía de la tensión entre víctima y victimario, y no es desde allí donde se produce una transformación dialéctica.

No es desde las debilidades propias de la dialéctica amo / esclavo, sino desde las fortalezas de la emancipación del propio nombre desde donde se logran las conquistas definitorias.

Tomemos movimientos feministas anteriores como referencia en curso que permita su debate, enunciado y transformación dialéctica. Esos intentos de conquistas históricos y sociales no se produjeron jamás desde el lugar del victimizado.

Derechos universales. Los movimientos

La lucha política y social a favor de la recuperación e igualación de los derechos de la mujer tiende a presentar los avances sociales conseguidos por las mujeres como la consecuencia de un progreso que marcha por sí solo. Por el contrario, ha sido el resultado de un proceso en el que la reconstrucción de la historia muestra que las mujeres sólo han logrado conquistas sociales allí donde y cuando ha habido mujeres que protagonizaron esas conquistas. Han sido las acciones de muchas mujeres lo que nos permite hoy gozar de derechos que en un pasado muy próximo fueron negados y que exceden la cuestión de género, proyectadas en lo que podríamos nombrar más precisamente como derechos universales y derechos humanos. Esto no soslaya la cuestión más específica sobre las reivindicaciones y éxitos de las mujeres como colectivo social y político, lo que permitirá la igualdad formal –legal-- en algunos casos y la igualdad real --de oportunidades y trato--, en otros.

Se considera que los movimientos feministas tienen su origen en la Declaración de los Derechos Universales de igualdad y de libertad, promovidos en la Revolución Francesa y en la Ilustración, a partir de los cuales las mujeres tomaron conciencia de su situación y comenzaron a reivindicar la igualdad en todos los terrenos, tanto en derechos como en oportunidades.

Apoyados por el trabajo de las feministas, y con ellas los interesados en los movimientos sociales, posicionaron el sufragismo. El olvido del movimiento sufragista, que contrastaba con la memoria sobre el movimiento obrero del siglo XIX, formaba parte de la "invisibilidad" de las mujeres. Un movimiento que había sido importante, potente y que ningún análisis político histórico riguroso podría ignorar.

Por otra parte, en la actualidad, las reivindicaciones de las mujeres se plantean en tres grandes áreas de actuación. No sólo piden acceso a las actividades y puestos de los que están excluidas, sino que, en primer lugar, señalan que su biología no las condiciona para ser exclusivamente madres. Que tienen derecho a la sexualidad, al control de su cuerpo y a decidir libremente sobre su maternidad.

En segundo lugar, plantean que las relaciones entre los hombres y mujeres tiene un componente de poder indesligable a las condiciones de territorialidad impuestas por el capitalismo global.

En tercer y último lugar, señalan que existe una dicotomía entre lo público --la economía, la política y la cultura-- y lo privado, que antes que una formalización de la familia como epítome de la organización social de occidente, promueven la dimensión de los vínculos en la vida privada y de los lazos de organización posibilitados a partir de éste, y que el rol que tienen las mujeres en el ámbito privado es tan importante para el funcionamiento social como en el ámbito público. Por supuesto, amor no es reproducción, sino más bien una función de sutura social y de donación de la función de apuntalamiento, además de la función de oblatividad --esa que asegura la trasmisión de los saberes intergeneracionalmente--.

En los años setenta del siglo XX se afirmaba que el movimiento feminista era un fenómeno nuevo --a pesar de su larga trayectoria--, y desde sus propias filas han surgido también posturas opuestas, tal como sucede actualmente. Sin embargo, la lucha y resistencia sobre los Derechos de la Mujer se inscribe en este marco más amplio que abarca no sólo al siglo XX, sino que se funda en los principios de la ilustración. Por tanto, una y otra vez será necesario despejar que aspectos de dichas reivindicaciones y construcciones políticas importa no sólo articular, sino también interpelar, respecto de esos mismos principios que dieron lugar a la irrupción del capitalismo industrial. Despejar esta cuestión que atañe a desmalezar lo propio de la ilustración --y por ende del despotismo ilustrado-- en la construcción de derechos y jurisprudencia social, supone también la certidumbre de intentar una interpelación al modo de operatividad automática del capitalismo.

Es decir, con la declaración de ciertos principios y derechos no alcanza, si no es a condición de su debate y apertura de esa discusión en la trama ampliada de lo social contemporáneo. Su validación, en el caso de los colectivos de mujeres y más allá de ellos, en el plano más amplio de la construcción de un orden nuevo económico, social y político, es asimismo la de su deconstrucción permanente.

Las emancipadas

Un breve análisis de situación nos permite considerar lo siguiente:

* La víctima ocupó originariamente una posición central como objeto del abusador y como parte acusadora.

* Se posicionó en defensa de su interés particular y del interés público. Correspondiendo al Estado tramitar la acusación, conformar al jurado para asegurar la ejecución de una sanción.

*A partir de la distinción entre interés privado y público, y sobre todo de la asunción por el Estado de la persecución penal, la víctima casi desapareció de la escena procesal, al darse por sentado que el funcionario que actuaba en nombre del Estado, lo hacía también en nombre de la víctima.

Al respecto, es necesario proponer ideas claras para lograr lo deseado.

Generar interrogantes cómo: ¿qué nos sucede?, ¿qué deseamos?, ¿qué tipo de transformación pretendemos conseguir? Para entonces proyectar cómo disponer el avance sobre esas conquistas sociales, económicas, políticas, que no serán por la vía de la guerra de los sexos.

Defender un objetivo no supone necesariamente la creación de un enemigo, sino el reclamo y la conquista de lo buscado.

No es desde este plantear una brutal batalla el lugar que nos llevará a la verdadera transformación socio-política. Es necesario preguntarnos por la función y la influencia del Estado, muchas veces el primero en ejercer esa violencia/violación.

Retomando la cuestión, el del grupo “Las Tesis” es, indudablemente, un lance político que ya ubica en la condición de un proceso revolucionario su accionar, y no pierde de vista que lo que se está discutiendo en Latinoamérica es precisamente la constitución patriarcal del poder de ese Estado Violador, violador de los derechos humanos y de las garantías constitucionales de las que las mujeres han sido históricamente, uno de los emergentes más castigados y fustigados, para asegurar por defecto su invisibilización estructural en las condiciones de regulación de ese poder, por efecto de la construcción política del lazo social.

Dicen:

“El violador eres tú.

Son los pacos (policías),

los jueces,

el Estado,

el presidente.

El Estado opresor

es un macho violador.

El violador eres tú”

Es, en un sentido, una intervención perfectamente apegada a la biopolítica de Foucault, al concepto estructuralista que tiende a desmantelar los mecanismos de control, entre los que la sexualidad en occidente se yergue como acontecimiento de la regulación de los cuerpos y consiguiente domesticación por el Estado.

Allí donde la trama del erotismo intenta subvertir ese signo de sometimiento institucional y dogmático por una reconsideración de la dimensión de los goces en la vida privada y de las relaciones sociales a partir de esta. El colectivo “Las Tesis” --nuevamente, nombre que supone posición, toma de posición y también dialéctica-- da en la médula de esta cuestión espinosa, y consigue desbrozar cada uno de los estigmas-espinas cuasi religiosas, apegadas al dogma eclesiástico patriarcal.

No es vano ni aleatorio que sea esta una época en la que también se comienzan a escuchar las voces institucionales del catolicismo, denunciando lo que hasta ayer se había soterrado por efecto de esa misma política de estado eclesiástico --de la que podemos argüir que se trata sólo del ardid que intenta dar testimonio al violado / violentado y colapsado para atraer esfuerzos, almas, dineros, creyentes--, pero que indudablemente interpreta un posible campo de disputa simbólico.

Eso que va a lo social supone una trama compleja que sólo puede garantizarse si se preservan las garantías de la vida privada como ejercicio de una libertad que considera al otro en su experiencia de realización. Es decir, esto supone no el espejamiento de la tensión imaginaria y del enfrentamiento, sino el registro de la diferencia a partir de una división no sólo en el estatuto de lo que entendemos por sujeto contemporáneo --y sus signos en disputa--, sino en el reconocimiento de las políticas represivas que se proponen como políticas de Estado, y en la construcción de las estrategias que enmarcan y fundan el lazo social como comunidad.

Viviana Nigro y Cristian Rodríguez, son fundadores del colectivo de investigaciónVectorclínico.

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Jueves, 05 Diciembre 2019 06:21

El Gobierno Bolsonaro camina hacia el abismo

El Gobierno Bolsonaro camina hacia el abismo

Cada vez hay más preocupación en los círculos financieros internacionales por la suerte del presidente brasileño Jair Bolsonario y sus reformas debido a la conjunción de turbulencias políticas en la región y en su propio país.

La preocupación se relaciona con los llamados tiempos políticos. Se considera que el primer año de Gobierno es clave para emprender reformas, ya que luego las inercias y las trabas del propio sistema tienden a ser mayores, en particular cuando se avecinan tiempos electorales.

El influyente periódico británico Financial Times, se pregunta si a Jair Bolsonaro ya se les pasó la hora de hacer las reformas que Brasil necesita.

Según el diario inglés, la ventana de oportunidades se produjo entre enero de 2019, fecha en que Bolsonaro asumió la presidencia, y las elecciones municipales de 2020. El periódico se pregunta si el presidente "sucumbirá nuevamente a su habito perpetuo de decepcionar a los inversores".

Los mercados financieros globales recibieron con euforia al Gobierno de Bolsonaro, lo que se refleja en la impresionante subida de la bolsa (Bovespa), que durante su primer año trepó por encima de los 100.000 puntos, escalando un 30% este año.

Los mercados esperan mucho más de un alumno aventajado de la escuela neoliberal de Chicago. Restan por implementarse la reforma de la administración pública y sobre todo una simplificación del sistema tributario que los empresarios consideran una cuestión irrenunciable, ya que es muy riguroso y burocrático.

Los márgenes del Gobierno brasileño quedaron expuestos cuando el ministro de Economía Paulo Guedes, el más fervoroso defensor de las reformas, admitió la necesidad de frenarlas por temor a un contagio de la situación que vive la región.

En efecto, días atrás, Guedes declaró en Washington que nadie debería sorprenderse si en Brasil hubiera manifestaciones como las que suceden en Chile y su Gobierno reaccionara imponiendo un nuevo Acto Institucional-5. Se trata de un decreto de la dictadura militar que otorgó potestades a las Fuerzas Armadas para cerrar el Congreso y suprimir la oposición.

Uno de los más importantes opositores a esa medida es el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, que implementó un riguroso programa neoliberal en la década de 1990 y es atentamente escuchado por el mercado financiero.

Más aún, ya surgen voces incluso dentro del sistema financiero que dudan de que Bolsonaro vaya a aprobar las reformas que prometió, ya que "como legislador nunca apoyó ese tipo de cambios". En ese sector se extiende el temor de que el pequeño crecimiento que se registra, de apenas el 1% del PIB, luego de años de retroceso, se vea afectado por una política sin rumbo como la que encara Bolsonaro.

En la mencionada rueda de prensa en Washington luego de reunirse con Donald Trump, Guedes admitió también que la oleada de protestas en la región llevó a su Gobierno a paralizar las reformas administrativa y tributaria.

Las luces rojas se encendieron en Brasilia cuando estalló la protesta en Chile, considerado el país modelo en la aplicación de medidas neoliberales en la región. Uno de los hijos de Bolsonaro, Eduardo, diputado federal, señaló antes incluso que el ministro de Economía la posibilidad de reflotar el decreto de la dictadura.

Es evidente que existen temores en el Gobierno. Bolsonaro envió al parlamento un proyecto de ley para garantizar la impunidad de los militares, policías federales y agentes de la fuerza nacional durante operaciones que se realicen en el marco de la legislación Garantía de Ley y Orden.

Esto en un país donde los agentes policiales matan impunemente desde hace ya mucho tiempo. Los estudios realizados en el estado de Río de Janeiro, destacan que más del 90% de las muertes provocadas por policías y militares no son investigadas y acaban archivadas por la justicia. Desde que asumió el gobernador bolsonarista Wilson Witzel (de enero a octubre), han sido muertas 1.546 personas, la cifra de letalidad policial más alta desde que existen registros, a partir de 1998.

La situación en Brasil se encamina hacia el fracaso del Gobierno de Bolsonaro, lo que se traduce en la necesidad de buscar o de crear un enemigo interno para culparlo de un seguro fracaso electoral. Pero hay algo más.

Lo primero, es que un Gobierno que frena su programa estrella de reformas por temor a un estallido social es necesariamente un Gobierno débil. Las razones de esta debilidad hay que buscarlas en la forma como llegó al poder: una avalancha de votos poco consolidados, arrastrados por promesas imposibles de cumplir en una situación de profunda crisis económica, social y política.

Todos los datos indican que el bolsonarismo va quedando reducido a su núcleo duro, alrededor del 30% del electorado. Una cifra muy importante que permite concluir que esa corriente no va a desaparecer, pero que tendrá enormes dificultades para repetir dentro de tres años. Es la debilidad intrínseca de las fuerzas que lidera Bolsonaro lo que provoca deslices como los señalados.

La segunda consiste en que tanto el sistema financiero como el político consideran que la situación regional es explosiva, que luego de lo sucedido en Chile puede suceder cualquier cosa en cualquier lugar y en cualquier momento. Si estalló la ciudadela neoliberal, el oasis, como dijo el presidente Sebastián Piñera, los países con situaciones más delicadas pueden preparase para lo peor.

El Brasil las huestes de Bolsonaro tienen perfecta conciencia de que son una camada de intrusos en el sistema político brasileño, que crecieron de forma geométrica y, sobre todo, que cualquier desliz puede devolverlos a una oposición de la que nunca creyeron salir. En suma, son oportunistas que medraron en una situación extremadamente crítica.

Creo que tanto la izquierda como la oposición de centro-derecha brasileñas, están domesticando las aristas más filosas del bolsonarismo, cuando aún no ha cumplido su primer año. Lo que aún no sabemos es qué hará la calle. Sería una ironía de la vida que un movimiento que creció cuando millones ocuparon las calles desde el año 2013, impulsadas por la ultraderecha, cayera por la misma medicina que lo empinó al poder.

20:58 04.12.2019URL corto

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El sueño de la razón está produciendo monstruos en Bolivia

En estos días se celebra en la prensa el significativo avance de Bolivia en el proceso de pacificación social. “El Congreso aprueba nuevas elecciones”. “Bolivia nombra su primer embajador en Estados Unidos”; son las noticias que dominan los titulares en todo el mundo.

Sin embargo, esta es una mirada sesgada que deliberadamente pretende desubicar al lector a través de un relato abstracto, sin sujeto, deshumanizado, que ignora y desprecia el sufrimiento de miles de bolivianas y bolivianos y que los estigmatiza pretendiendo atacar al presidente Evo Morales a quien presentan como un tirano, causante de todos los males de Bolivia.

Lo que esta ocurriendo ahora en Bolivia no es ejemplo de una solución a una crisis constitucional, sino una perversión misma de la democracia, de sus normas, principios y valores fundamentales.

Ya no hace falta, como antaño, dar golpes de Estado con tanques y aviones que bombardean el palacio de gobierno. Ahora basta con sembrar la duda respecto del recuento rápido (preliminar) de votos en unas elecciones, regar de incertidumbre su resultado con interpretaciones parciales que no se basan en hechos contrastados, para generar un estallido social. Y para que policías y militares salgan a la calle, cuales garantes de la democracia, a reprimir severamente a tan sólo uno de los dos bandos y presionar al presidente para que renuncie, por el bien del país, a fin de evitar un derramamiento de sangre, que de todos modos se ha producido, provocado por ellos mismos, por cierto.

Ya son dos informes internacionales los que aseguran que en Bolivia no hubo fraude electoral. Uno es del profesor del Departamento de Ciencias Políticas y del Departamento de Estadísticas de la Universidad de Michigan, Walter Mebane . El otro es del Center for Economic and Policy Research (CEPR ). Ambos informes contrastan con la actitud precipitada y poco fundamentada del informe preliminar de los observadores de la OEA , que en todo caso sospecha del sistema de conteo rápido, pero no del recuento oficial efectuado por el Tribunal Supremo Electoral.

Pero, como bien ha apuntado Boaventura de Sousa : “Los hechos muestran que en Bolivia se activó desde hace tiempo un plan golpista, con diversos componentes bien sincronizados entre las elites locales y el imperialismo norteamericano”. Tanto es así que – sigue de Sousa – el fantasma del fraude fue “cimentado semanas antes de las elecciones” logrando que varios cabildos departamentales anunciaran el desconocimiento del resultado electoral si ganaba Evo.

NO HAY DEMOCRACIA

No hay democracia cuando se acusa de fraude electoral al presidente, como hace Mario Vargas Llosa explicitando su claro sectarismo anti Morales, arrinconando la verdad de lo sucedido, asumiendo las fake news, con un discurso supuestamente independiente, y tildando de racistas a quienes precisamente denuncian la discriminación racial y étnica en Bolivia.

No hay democracia cuando las fuerzas armadas fuerzan la renuncia del presidente y se le persigue sin dejarle otra alternativa que huir de su propio país para salvar su vida y para evitar una segura confrontación armada.

No hay democracia cuando la vicepresidenta segunda del Senado, Jeanine Áñez, se autoproclama presidenta interina, bloqueando el acceso al parlamento para que otros senadores con mejor derecho a ocupar dicho cargo, tuvieran siquiera posibilidad de ocuparlo o se debatiera la renuncia del presidente.

No hay democracia cuando la toma de posesión del cargo de presidenta interina se realiza con la Biblia en alto mientras despotrica en contra de las costumbres y creencias de una mayoría indígena, atentando contra el Estado de Derecho laico y aconfesional.

No hay democracia cuando el nuevo ministro de Gobierno (Interior) Arturo Murillo, apenas asumido en su cargo anuncia "la cacería de Juan Ramón Quintana", exministro de la Presidencia de Evo Morales.

No hay democracia cuando el nuevo y autoproclamado gobierno, tras el golpe de Estado, acusa de terrorista y sedicioso al propio Evo Morales con pruebas falsas o manipuladas, pervirtiendo la realidad, desinformando a la ciudadanía y generando con ello una clara persecución de los opositores políticos.

No hay democracia cuando mediante Decreto Supremo se garantizó la inmunidad y con ello la impunidad del Ejército, que salió a la calle a reprimir las protestas, sin contención, acusando después a los seguidores de Morales de estas acciones.

No hay democracia cuando se incumplen las convenciones internacionales sobre asilo, negando el salvoconducto a quienes están refugiados en la embajada de México para que puedan hacer abandono del país.

NADA QUE CELEBRAR

En fin, no puede ser considerada una victoria democrática la instalación de una mesa de diálogo que, por cierto, fue sugerida por el propio Evo Morales, para pacificar al país, definir los acuerdos para la convocatoria de nuevas elecciones generales y alcanzar un consenso para elegir un nuevo Tribunal Supremo Electoral. Que Evo haya renunciado a ser candidato en las nuevas elecciones, indica que ha antepuesto el interés del país al suyo propio y al de su partido.

Sólo gracias a ello la Asamblea Legislativa promulgó una ley que establece las condiciones para la realización de unas elecciones presidenciales y legislativas, conseguida a través de la mediación de representantes de organizaciones internacionales y de la iglesia católica y que sólo permite dos mandatos consecutivos con lo cual aquel queda excluido de la cita electoral.

Por ello, no hay nada que celebrar, porque la moneda de cambio para el eventual regreso a los cauces institucionales ha sido la limpieza política del adversario, la eliminación del escenario político de Evo Morales asilado en México, descabezando así al gobierno, al movimiento indígena y al legítimo titular que no fue derrotado en las urnas, haciendo añicos la dialéctica democrática.

Lo realmente grave, es que la situación de interinidad hasta la nueva convocatoria electoral, puede ser utilizada, al más puro estilo golpista, para destruir gran parte de los avances políticos y sociales logrados en los últimos años por el pueblo boliviano, minando la dignidad y el orgullo de ser indígena en un país mayoritariamente de población indígena.

Aunque Vargas Llosa afirme lo contrario, lo cierto es que, hasta antes de la llegada de Evo Morales al poder, Bolivia estuvo gobernada exclusivamente por castas blancas y blanco-mestizas, en una fiel reproducción criolla de la herencia supremacista colonial, plagada de discriminación, racismo, explotación y desprecio de lo amerindio y afroamericano.

TÓPICOS REACCIONARIOS

Basta con que se recorran varias de las poblaciones de este gran país, de sus barrios más pobres como los últimos anillos de Santa Cruz de la Sierra, los conurbados de La Paz, El Alto, Sucre, Potosí, Cochabamba, Ouro y tantos otros, para comprobarlo. Quien niegue la realidad de esta matriz racista que divide al país, aunque afirme conocer Bolivia, demuestra no conocerlo lo suficiente, expresa el sectarismo que lleva dentro, así como la falacia de los argumentos, tópicos y típicos de los movimientos más extremos y reaccionarios de la derecha, que son los que ahora se han impuesto en el país andino, al menos provisionalmente.

En sintonía con el resto del continente, entre 1964 y 1982 Bolivia tuvo sus propios gobiernos militares, que junto con la racista y clasista burguesía local administraron el país en su propio beneficio, como si les perteneciera sólo a ellos, donde se fueron sucediendo unos militares y otros con pequeños intervalos de gobiernos civiles, pero todos igualmente serviles a los intereses extranjeros, principalmente de la América de Nixon y Kissinger.

Bolivia tuvo que esperar hasta enero de 2006 para tener, por primera vez en su historia, un presidente indígena, aunque algunos quieran negarle esa condición. ¡Hasta este extremo ha llegado la indignidad! Desde entonces Evo Morales lideró, con aciertos y también con errores, la construcción de un Estado Plurinacional de Bolivia y recuperó el orgullo de ser indígena, lo que no agradó, ni agrada a las élites corporativas y políticas tradicionales. De su mano, Bolivia ha vivido la década de prosperidad económica, social y política más importante de su historia democrática. Dejó atrás el sistema autocrático imperante que marginaba a las dos terceras partes de la república, avanzando en el marco de una democracia participativa y no solo representativa. Obtuvo un fuerte y sostenido crecimiento económico, con una mejora significativa en la redistribución del ingreso, en buena medida gracias a las expropiaciones y nacionalizaciones de compañías estratégicas que explotan sobre todo las cuantiosas reservas mineras.

Prueba de estos logros políticos, económicos y sociales es el público reconocimiento efectuado por la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) liderada por el Comisionado Francisco Eguiguren en su última visita de trabajo en agosto 2018.

MARCHA ATRÁS

Todos estos progresos democráticos, sociales y culturales están dando marcha atrás. ¿Y en beneficio de quién? Ciertamente no de la inmensa mayoría de los bolivianos y bolivianas que siguen manifestando su dolor, indignación y desacuerdo por las calles de todo el país, mientras siguen siendo severamente reprimidos, una represión que se salda ya con 34 muertos, 800 heridos y 624 detenidos.

La CIDH ha denunciado el “uso desproporcionado de la fuerza” contra los manifestantes, por la policía y las fuerzas armadas, la impunidad por estas acciones, la preocupación por las limitaciones a la libertad de prensa, el odio racial contra los pueblos indígenas, “la necesidad de instalar un proceso de diálogo nacional público, representativo e inclusivo para nombrar los miembros de una autoridad electoral renovada y organizar elecciones transparentes y creíbles en un plazo de 90 días”, pero con cese previo de la violencia. En el mismo sentido, la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, junto con países como España, exigen una comisión investigadora independiente, en especial para las muertes ocurridas en Cochabamba.

INTERESES ECONÓMICOS

Esto me hace pensar que hay otros intereses, una longa manu que está barajando las cartas a su favor. Bolivia posee la mayor reserva de litio del mundo, un mineral esencial para la elaboración de baterías, esas que usamos en los móviles y ordenadores portátiles, y esas mismas que cada vez más se usarán en los automóviles eléctricos. Se trata de un mineral que, en manos del pueblo y sus legítimos representantes, podría rápidamente convertir a Bolivia en un país rico, pero que en manos de los de siempre, se enriquecerán las élites político-empresariales de siempre, locales y extranjeras, en particular las del gigante país del norte.

Por ello, no me sorprende que el nuevo gobierno interino haya puesto entre sus prioridades la reconfiguración de sus relaciones internacionales, nombrando, antes que nada, un nuevo embajador en Estados Unidos, once años después de que ambos países expulsaran mutuamente a sus diplomáticos.

No, Bolivia no está regresando alegremente a la normalidad, sino todo lo contrario, se sigue desangrando. La escalada del uso de la fuerza letal por parte de las fuerzas militares y de seguridad bolivianas es extremamente preocupante, sobre todo si ya tienen previamente garantizada la impunidad por Decreto presidencial, aunque fruto de los acuerdos de la mesa de diálogo, ya se ha derogado el temido y aberrante Decreto Supremo Nº 4078 .

Por mi parte, concuerdo y me sumo a la declaración firmada por expertas y expertos en derecho internacional, y hago lo propio con el Grupo de Puebla, como parte del CLAJUD , en el que hemos pedido la adopción de medidas cautelares para miembros del Gobierno de Evo Morales, así como de otros organismos y organizaciones que instan tanto al gobierno como a las fuerzas de seguridad a respetar y cumplir con sus obligaciones legales internacionales de proteger la libertad de reunión y prohibir el uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes civiles.

Si, como afirma Boaventura de Sousa , “la democracia liberal no tiene futuro y corre el riesgo de morir democráticamente al elegir recurrentemente antidemócratas o gobiernos que rápidamente se separan de sus bases sociales”, tenemos la obligación moral de colaborar con Bolivia para que el país regrese a la senda de progreso e igualdad iniciada por Evo Morales y que ha sido tan beneficiosa para la inmensa mayoría del pueblo

Debemos seguir vigilantes, denunciar los abusos y proponer caminos, porque en Bolivia, en América Latina, en España y en el mundo entero, cuando se duerme la razón afloran las peores pesadillas y regresan los fantasmas del pasado fascista que ya creíamos superado, o, como bien reza el cuadro de Goya, porque “el sueño de la razón produce monstruos”. 

Jurista. Miembro del Consejo Latinoamericano de Derecho y Democracia (CLAJUD)

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Entrevista a Rubén Collío: “Hoy el pueblo chileno puede entender lo que sufrimos como mapuche por 140 años”

Ya es la séptima semana consecutiva de protestas en Chile, y la movilización no parece disminuir. Empezada con el rechazo por parte de lxs estudiantes del enésimo aumento del precio del boleto del metro de Santiago, desde el 18 de octubre se ha difundido a nivel nacional, multiplicando las reivindicaciones y llamando a las calles amplios sectores de la sociedad.


Desde el principio de las protestas, en todas las manifestaciones se agitan las banderas del pueblo nación Mapuche, en los muros las frases en contra de la policía y los políticos se mezclan al mapundungun, el idioma mapuche. La cara y el nombre del joven mapuche Camilo Catrillanca son partes de este movimiento que el 14 de noviembre ha salido en las calles para exigir justicia por su asesinado. Un homicidio cometido por las fuerzas especiales del Comando Jungla, que hace un año invadió la comunidad de Camilo y le disparó a las espaldas, mientras que él manejaba su tractor.


Al mismo tiempo, desde los primeros días de la movilización, de diferentes puntos de Wallmapu - territorio mapuche que se extiende en el Sur de Argentina y Chile – se han levantado mensajes de solidaridad a las legítimas protestas del pueblo chileno. Algunas organizaciones políticas mapuche han publicado comunicados en apoyo a esta lucha; sienten que se une a su lucha, que llevan adelante desde generaciones, porqué identifica los mismos enemigos, o sea el modelo neoliberal y las estructuras políticas y represivas del Estado.


Para saber que significa por el pueblo mapuche la revuelta chilena de estos últimos meses, hemos entrevistado a Rubén Collío, representante de la comunidad mapuche de Tranguil y compañero de Macarena Valdés, activista mapuche asesinada en el 2016 durante la lucha en contra del proyecto de construcción de una central hidroeléctrica en el río Tranguil.


¿Qué lugar ocupa la lucha del pueblo mapuche en las movilizaciones que están poniendo en crisis el gobierno chileno?
En este último mes, el pueblo chileno afortunadamente, por fin, despertó, reaccionaron a este aturdimiento, a este adormecimiento en que estaban inmersos en todos esto años de post-dictadura. Llegaron las nuevas generaciones con nuevos aires, con más valentía y sin miedo. Con la película mucho más clara, con la idea de defender sus derechos y la fortaleza para hacerlo. En muchos lugares se habla de que hoy entienden la lucha del pueblo mapuche. Por fin la gente no mapuche se está dando cuenta que no es el mapuche el violento, que había una cantidad de montajes gigantesca, que la prensa estaba ocultando todo lo que pasaba, que había desde el Estado la intención de desprestigiar las justas reivindicaciones del pueblo.

La discriminación, todos los montajes, todos los perseguimientos, los allanamientos, las violaciones, las torturas, que hemos tenido que sufrir como pueblo mapuche hoy en día ellos las pueden entender porque las están viviendo en carne propia. Muchos nos han enviado mensajes de solidaridad, pidiendo disculpa por no habernos escuchado antes. Por lo tanto existe este despertar de conciencias que hemos estado llamando ya hace tres años atrás, y por lo tanto esto es algo que nos parece positivo y justo. A lo largo de todo el territorio se están realizando asambleas, y en todas las asambleas hay presencia mapuche. Se han levantado asambleas en Concepción, en Temuco, en Talcahuano, en Rancagua, en Valdivia, en Chiloé, en Puerto Montt, y en todas ellas hay participación mapuche. Porque los mapuches estamos a lo largo de todo el territorio y hoy en día mas que nunca nos sentimos orgullosos de decir que somos mapuche, de reconocer que somos mapuche, y de pararnos en frente a cualquiera que nos quiera pasar a llevar.




 

¿Como interpretan esta ola de represión y violencia que viene denunciada diariamente por lxs manifestantes en Chile?



Nosotros ya teníamos certeza de que policía y militares son responsables de represión, violencia y violaciones sistemáticas de los derechos humanos. No es nada nuevo para nosotros el hecho que nuestros teléfonos estén intervenidos. Llevamos 140 años en un estado de sitio, en un estado de persecución, en un estado de resistencia, porque así ha sido la vida y el resistir del pueblo mapuche.

Todos los que nos atrevimos a sentirnos mapuche, a declararnos abiertamente mapuche y a defender nuestra tierra estamos perseguidos, encarcelados, se nos arman montajes, como por ejemplo al Lonko Curamil, que a pesar de haber obtenido el premio Nobel Verde (Goldman Prize), hoy se encuentra encarcelado por un montaje donde le se acusa de asaltar un banco. Y así se han hecho otros montajes, a otros compas. Y públicamente se les tilda de terrorista, de asesinos incluso, y se le encarcelan, se le procesan por ley antiterrorista. Y después cuando se encuentra que no son culpables no se dice en ninguna parte que son inocentes. Se mantienen estigmatizados y nadie responde por la cantidad de años que estuvieron privados de libertad. 



 

¿Cuáles son los riesgos y cuales las potencialidades de esta movilización?



El jefe de carabineros dijo abiertamente que no va a haber ninguna sanción para quienes violen los derechos humanos, que les dan total y absoluta libertad y apoyo. Dijo que él, aunque lo obliguen, no va a enjuiciar ni a destituir a nadie. Eso es unos de los grandes riesgos: la cantidad de muertos que han habidos cuando han salidos los carabineros desatados y cuando salieron los militares a la calle y se armaron montajes de supuestas quemas de supermercados que solamente tenían el objetivo de calcinar a la gente que tenia balazos en su cuerpo. Otro riesgo es que se decaiga la movilización, que la gente deje de manifestar antes de que haya un cambio significativo y real, por ejemplo de la Constitución.

Hay que modificar la Constitución política de este país, porqué fue hecha en dictadura. Hay que eliminar la propiedad sobre las aguas, que es un derecho humano, y porque este es el único país en el mundo donde las aguas son un bien de mercado. Son una mercancía, si tu tienes dinero te puedes comprar un río, secarlo por completo y dejar que la gente muera de sed. Hay que cambiar la AFP por un sistema de pensión justo y solidario, para que se deje de hacer un negocio con la vida de nuestros mayores, que después de jubilarse se mueren de hambre, porque las pensiones son indignas. Hay que mejorar el sistema de salud, que se mejore el sistema educacional, hay tantas cosas que hay que mejorar. Y todo empieza por el cambio de la Constitución política. Obviamente hay que reconocer en la Constitución a los pueblos originarios y restituirles las tierras. Esta es nuestra demanda como pueblo nación mapuche. Nosotros exigimos que haya un reconocimiento constitucional y que se establezca un estado plurinacional y multi-lingüístico, además de federado. Esto es lo que nosotros requerimos de todas estas movilizaciones como pueblo.

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