Jueves, 31 Enero 2013 17:04

Una misión al orden del día

Escrito por Gonzalo Arcila Ramírez.
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Manuel Hernández en una crónica juguetona y severa al mismo tiempo, recuerda algunos hechos que condujeron a la creación de la llamada Misión de Sabios por el expresidente César Gaviria. En su relato recuerda la confesión de Gaviría respecto a la esterilidad de su gobierno en el tema de la educación: "... se hicieron algunas cosas pero en educación en cambio no se avanzó nada."

 

Ese juicio autocrítico no lo expresaba solamente el expresidente. El ministro de Hacienda de la época Rudolf Hommes declaró en el Tiempo (febrero 16 de 1994) lo siguiente: "Verdaderamente le hubiera metido más plata a la educación, si nos hubiéramos dado cuenta a tiempo de su importancia y prioridad."

 

Bueno es recordar que el gobierno si tuvo una política educativa: se llamó apertura educativa. Esa política tuvo un rechazo rotundo de los maestros y de su organización sindical Fecode. El número 23 de la revista Educación y Cultura recoge las razones que llevaron a enfrentar la propuesta del gobierno y a proponer que en correspondencia con los nuevos postulados de la constitución de 1991 se elaborará una ley estatutaria de la educación.

 

El proceso político cultural que se inició culminó con la promulgación por el presidente Gaviria de la Ley General de Educación, el 8 de febrero de 1994. En el informe de la misión: "Al Filo de la Oportunidad" se caracteriza esta ley en los siguientes términos:"Esta ley abre caminos prometedores para una verdadera reforma de la educación formal y está actualmente en proceso de reglamentación. La autonomía de las instituciones, el proyecto educativo institucional, el gobierno escolar con participación de la comunidad y la constitución de juntas de educación, desde las municipales y departamentales hasta la nacional prometen una mejor relación entre la educación y la sociedad civil, y permiten anticipar una dinámica de renovación educativa."

 

Si como nos lo recuerda Manuel Hernández los trabajos de la comisión terminaron en los anaqueles de la oficina del vicepresidente de entonces, estas expectativas de renovación se fueron paulatinamente debilitando en la maraña de los acontecimientos que convirtieron los asuntos del narcotráfico y la guerra en lo fundamental. Este nuevo acuerdo implícito sobre lo fundamental, ha devenido el demiurgo que calibra el conjunto de la experiencia social.

 

En ese andamiaje la educación, a pesar de todo, no ha sucumbido. Experiencias como la de la secretaria de educación en el distrito capital durante la gestión del profesor Abel Rodríguez son significativas. Así mismo, el actual movimiento universitario por una nueva ley para la universidad.

 

Los trabajos de la Misión siguen vigentes así como las reflexiones del profesor Carlos Eduardo Vasco, coordinador de la misión, dirigidas al presidente Gaviria el día de su instalación formal: "Porque era altamente improbable y parecía a todas luces imposible, que en el año final de su gobierno se empañara usted en un proyecto visionario de trazar caminos de utopía, caminos que usted mismo no podría ya alcanzar a transitar. Sin embargo, tal vez desafortunadamente para la racionalidad, pero ojala afortunadamente para la creatividad, Colombia es una país maravillosamente sorprendente en el que la lógica no tiene ninguna prioridad."

 

Estamos pues de nuevo al filo de la oportunidad y tal vez pueda ser posible lo que propuso García Márquez en la proclama que escribió: "Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro.

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