China hará temblar al mundo entero, sobre agricultores e inteligencia artificial

Por primera vez en la historia reciente, un país pobre y subdesarrollado se ha convertido rápidamente en una superpotencia económica, con un gran impacto en el mundo. ¿Cómo fue posible y qué significa esto para el resto del mundo? Una retrospectiva de 70 años de cambios en China.

De nuevo en el mapa mundial

Durante siglos, China ha sido una atracción cultural y, junto con la India, un actor destacado en el escenario mundial. Después de un siglo de colonización, humillación y guerras civiles internas, Mao Zedong volvió a poner a su país en el mapa mundial en 1949 y los chinos recuperaron su dignidad.

Fue el comienzo de una ‘maratón del desarrollo a alta velocidad’ que sacudiría por completo las relaciones mundiales. Y como Napoleón Bonaparte lo predijo: “China es un gigante dormido. Cuando se despierte, el mundo entero temblará”.

El milagro del crecimiento económico

Al comienzo de la revolución china, en 1949, China era uno de los países más pobres y atrasados del mundo. La gran mayoría de los chinos están empleados en la agricultura (a menudo primitiva). El PIB per cápita era la mitad del de África subsahariana y una sexta parte del de América Latina. Para dar una oportunidad a los ideales revolucionarios de igualdad en un entorno mundial altamente hostil, era necesario lograr un rápido crecimiento económico y tecnológico. Este se llevará a cabo durante los próximos 70 años con ensayo y error.

Después de un período extremadamente cerrado y turbulento bajo Mao Zedong -en el que se llevaron a cabo campañas de masas controvertidas como ‘el gran salto adelante’ y ‘la Revolución Cultural’-, Deng Xiaoping llegó al poder en 1978. Casi de inmediato, pero con cautela, emprendió reformas económicas y estableció relaciones con numerosos países, entre ellos, y notablemente, los Estados Unidos.

En comparación con Europa Occidental, la industrialización en China se llevó a cabo cuatro veces más rápida, con una población cinco veces mayor.i Hace setenta años, la economía china era insignificante a nivel mundial. En 2014, los chinos superaron a los Estados Unidos como la mayor economía (en términos de volumen) y China también se convirtió en el mayor país exportador. Hoy en día hay 35 ciudades chinas con un PIB igual al de países enteros como Noruega, Suiza o Angola. Entretanto, el PIB de China es superior al PIB combinado de 154 países. En 2011-2012, China produjo más cemento que Estados Unidos durante todo el siglo XX. El país construye diez nuevos aeropuertos cada año y cuenta con la red de autopistas y líneas de tren de alta velocidad más extensa del mundo. Hoy en día, exporta en seis horas lo que exportaba durante un año entero en 1978.

Gran salto tecnológico

China no sólo sorprende en términos de evolución cuantitativa. En términos de calidad, la economía china también ha dado grandes pasos adelante, un ejemplo es el desarrollo tecnológico. Millones de ingenieros, científicos y técnicos se han graduado de las universidades chinas en las últimas décadas. Hasta hace poco, China era mal visto como una imitadora de la tecnología, pero hoy en día es un líder innovador que marca el camino. China tiene actualmente el superordenador más rápido del mundo y está construyendo el centro de investigación más avanzado del mundo para desarrollar ordenadores cuánticos aún más rápidos. El país ha logrado resultados impresionantes en los últimos años en el campo de los misiles hipersónicos, ensayos de procesamiento de genes humanos, satélites cuánticos y, quizás lo más importante, la inteligencia artificial. El proyecto Made in China 2025 tiene como objetivo reforzar esta innovación tecnológica en sectores socioeconómicos vitales.

¿Debe China parte de su progreso tecnológico al robo de la propiedad intelectual? Sin duda, como es el caso de países como Brasil, India y México. Fue también gracias al robo a gran escala de tecnología de Gran Bretaña y Europa que los Estados Unidos fueron capaces de desarrollar su crecimiento económico hasta el nivel de superpotencia. En palabras de The Economist: “La transferencia de conocimientos técnicos de los países ricos a los pobres, de manera justa o injusta, es parte integrante del desarrollo económico”.

Receta

La 'dieta china de rápida modernización' contiene algunos ingredientes notables:

  1. Los sectores clave de la economía están en manos del gobierno, que también controla indirectamente la mayoría de los demás sectores, por ejemplo a través de la presencia de control del partido comunista en la mayoría de las empresas (medianas y) grandes.
  2. El sector financiero está bajo un estricto control gubernamental.
  3. La economía se planifica, no en todos sus detalles, sino en general, tanto a corto como a largo plazo.
  4. Hay espacio para (bastante) iniciativa privada dentro de un mecanismo de mercado delineado que se desarrolla dinámicamente en varios ámbitos económicos; los mecanismos de mercado son tolerados siempre que no obstaculicen llegar a los objetivos económicos y sociales trazados (en la planificación a largo plazo).
  5. En comparación con otros países emergentes, existe un alto grado de apertura a la inversión extranjera y al comercio exterior, que sí deben estar en línea con los objetivos económicos globales.
  6. Se está haciendo un gran esfuerzo en el desarrollo de la infraestructura y en la ‘Investigación y Desarrollo’.
  7. Los salarios siguen en gran medida el aumento de la productividad, creando un mercado interior amplio y dinámico.
  8. Se invierte una cantidad relativamente grande en educación, salud y seguridad social.
  9. El país ha gozado de paz durante décadas y hay un nivel relativamente alto de paz social en el lugar de trabajo.
  10. La distribución de la tierra agrícola entre los agricultores al comienzo de la revolución y el sistema de registro de personas (Hukou) han permitido evitar lo que pasó en muchos países del tercer mundo: el típico éxodo rural caótico, que ha dado lugar al masivo trabajo informal e improductivo.
  11. A diferencia de la Unión Soviética, China no se ha embarcado en una carrera armamentista muy costosa con los Estados Unidos.

Esta política contrasta fuertemente con la receta de los países capitalistas, donde el capital financiero y las multinacionales gobiernan, donde el beneficio a corto plazo es el objetivo primordial y donde la obsessión de los gobiernos es eliminar los déficits presupuestarios a través de recortes. La espectacular forma en que los chinos han abordado la crisis financiera (2008) es típica del enfoque chino. El gobierno chino puso en marcha un programa de estímulo de la economía del 12,5% del PIB, probablemente el mayor de la historia en tiempos de paz. La economía china apenas reaccionó a la crisis, mientras que la economía europea estuvo fuertemente golpeado en los diez años siguientes.

Nuevo modelo de crecimiento

En vista de los rápidos cambios en el mercado laboral interno, los salarios y los mercados extranjeros, el gobierno chino ha desarrollado un modelo de crecimiento diferente y continuo. Cuando asumió el cargo en 2012, el Presidente Xi Jinping declaró que “el crecimiento en sí" ya no debe ser la meta. El viejo modelo se basaba en las exportaciones y las inversiones en la industria pesada, la construcción y la manufactura. En el nuevo modelo, el motor es el consumo masivo (mercado doméstico), el aumento del sector de los servicios y un mayor valor añadido al subir más arriba en la escalera tecnológica. Este cambio de rumbo es un buen ejemplo de la flexibilidad con la que los dirigentes chinos llevan a cabo la política económica. Y ese es el 12 pilar de la política china, que la distingue de la Unión Soviética en su período posterior.

¿Puede el crecimiento exitoso continuar por un tiempo? Ciertamente, la economía está luchando con un alto nivel de deuda, la banca en la sombra , sobreinversión en infraestructura, una burbuja inmobiliaria, el envejecimiento de la población, una creciente guerra comercial con los EE.UU. etc… Sin embargo, la mayoría de los observadores todavía ve a China como una economía flexible y analizan que todavía hay mucho espacio para absorber errores y reveses y para continuar creciendo a un ritmo rápido durante mucho tiempo.

La mayor reducción de la pobreza en la historia del mundo

En 1949, al comienzo de la revolución china, la esperanza de vida era de 35 años. Treinta años más tarde, ya se había duplicado a 68 años.ii Hoy en día, la esperanza de vida media de los chinos es de 76 años. En términos de mortalidad infantil, ‘70 años de China’ también obtuvo buenas notas. Si, por ejemplo, la India ofreciera a sus habitantes la misma atención médica y apoyo social que China, cada año se morirían 830.000 niños menos.iii

Entre 1978 y 2018, el país sacó de la pobreza extrema a un número récord de personas: 770 millones. Casi tanto como la población total de África subsahariana. Al ritmo actual, se erradicará la pobreza extrema en el 2020. Según Robert Zoellick, ex presidente del Banco Mundial, éste es “sin duda el mayor salto de la historia para superar la pobreza. Los esfuerzos de China por sí solos han garantizado el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio relativos a la reducción de la pobreza en el mundo. Nosotros y el mundo tenemos mucho que aprender de China.”

Mientras que los salarios en muchos países se estancan o bajan, en China se han triplicado en los últimos diez años. Hace quince años, las multinacionales occidentales acudieron masivamente a China por los bajos salarios. El movimiento inverso está comenzando a afianzarse. Los salarios medios en la industria china son ahora sólo un 20% más bajos que en Portugal. Países como Bulgaria, Macedonia, Rumania, Moldavia y Ucrania ya tenían salarios mínimos más bajos que China en 2013.

Sombras sociales

Esta historia de éxito también tiene sus inconvenientes. El aumento más rápido de la productividad en la industria y los servicios, en comparación con la evolución de la agricultura, provoca una brecha enorme entre las zonas urbanas y rurales, entre las regiones más pobres y las provincias costeras orientales más ricas. El estricto sistema Hukou (registro de la residencia individual, determina el estatus social) causa un enorme grupo (de cientos de millones) de ‘migrantes internos’ que a menudo son discriminados y tienen menos derechos sociales. La política de un solo hijo (desde 1978) ha dado lugar -además de su carácter vinculante- a numerosos abortos selectivos y a un superávit masculino de más de treinta millones, con todas las consecuencias sociales que ello conlleva.

Democracia: entrada y salida

En muchos casos, el sistema político occidental se considera superior y se considera el único modelo santificador. Lo cual demuestra una escasa visión histórica, cuando uno se da cuenta de que prácticamente todos los regímenes fascistas se han desarrollado en el pasado en el corazón del modelo parlamentario occidental. Cualquier observador imparcial también notará que la democracia occidental sirve principalmente a los intereses de la capa superior del 1%. Que hay una falta sistémica de visión a largo plazo y que no hay una política decisiva cuando se trata de problemas sociales o medioambientales. El sistema occidental últimamente produce cada vez más figuras ridículas, impredecibles y peligrosas como Trump, Johnson, Bolsonaro o Duterte.

Cuando se habla de democracia, en Occidente se hace hincapié en el lado de la entrada , en la cuestión de cómo se toman y quiénes toman las decisiones. ¿Cuáles son los procedimientos para elegir el liderazgo político y si la voluntad de los ciudadanos es representada por los representantes electos. Las elecciones son el elemento más importante en este sentido.

En China, se hace hincapié en el lado de la salida , de los resultados, es decir, en las consecuencias de las decisiones: ¿Tiene éxito el proceso de toma de decisiones y quién se beneficia de él? El resultado es primordial, el criterio más importante es un gobierno bueno y justo.iv A este respecto, los chinos conceden más importancia a la calidad de sus políticos que a los procedimientos para elegir a sus líderes.

Decisiones políticas con características chinas

Según Daniel Bell, experto en el modelo chino, el sistema político chino es una combinación de meritocracia en la cima, democracia en la base y espacio para experimentar en los niveles intermedios. Los líderes políticos son seleccionados en base a sus méritos y antes de llegar a la cima, pasan por un proceso muy difícil de formación, práctica y evaluación. Hay elecciones directas a nivel municipal y para los congresos provinciales del partido. Las innovaciones políticas, sociales o económicas se prueban primero a pequeña escala (algunas ciudades o provincias) y después de una seria evaluación y ajustes necesarios se aplican a gran escala.v Según Daniel Bell, esta combinación es “la mejor fórmula para gobernar un país de ese enorme tamaño”.

Además, el gobierno central realiza periódicamente encuestas de opinión que evalúan el desempeño del gobierno en los ámbitos de la seguridad social, la salud pública, el empleo y el medio ambiente, así como se mide la popularidad de los líderes locales. Sobre esta base, la política se ajusta o se corrige donde sea necesario.

El sistema chino demostró apliamente su eficacia en los ámbitos sociales y económicos. Francis Fukuyama, que difícilmente se puede sospechar de tener simpatías por la izquierda o por China, dijo: “La principal fuerza del sistema político chino es su capacidad para tomar decisiones grandes y complejas con rapidez, y para tomarlas relativamente bien, al menos en la economía. China se adapta rápidamente, toma decisiones difíciles y las implementa eficientemente”.

Así fue que, en tan sólo dos años, China ha ampliado su sistema de jubilaciones para 240 millones de personas que viven en zonas rurales, un número muy superior al número total de personas cubiertas por el sistema estatal de jubilaciones de Estados Unidos.

El gobierno chino cuenta también con un fuerte apoyo popular. Alrededor del 90% dice que su país va en la dirección correcta. En Europa Occidental, la cifra se sitúa entre el 12 y el 37 por ciento (la media mundial).

El Partido Comunista

La columna vertebral de este modelo chino es el Partido Comunista. Con sus más de 90 millones de miembros, constituye la organización política más grande del mundo. Que esa columna vertebral es útil o incluso necesaria lo demuestran las gigantescas proporciones del país. China tiene el tamaño de un continente: es 17 veces más grande que Francia y tiene tantos habitantes como la suma de las poblaciones de Europa Occidental, Europa Oriental, los países árabes, Rusia y Asia Central. Si miramos a China desde un punto de vista europeo, significaría que Egipto o Kirguistán se gobernarían desde Bruselas. Dadas estas proporciones, las grandes diferencias entre las regiones y los enormes retos a los que se enfrenta el país, se necesita una fuerte fuerza de cohesión para mantener el país gobernable y dirigible de forma decisiva. The Economist: “Los líderes chinos creen que el país no puede permanecer unido sin un sistema de partido único tan fuerte como el de un emperador -y pueden tener razón”.

El partido recluta a las personas más hábiles. El proceso de selección para la promoción de los altos cargos es objetivo y riguroso. Kishore Mahbubani, un experto en Asia, dice: “Lejos de ser un sistema dictatorial arbitrario, el Partido Comunista Chino ha logrado crear un sistema regulador que es fuerte y sostenible, ni frágil ni vulnerable. Aún más impresionante, este sistema de reglas puede haber producido el mejor conjunto de líderes que China jamás podía haber producido”. Casi tres cuartas partes de la población dicen que apoyan el sistema de partido único.

Relaciones internacionales

La economía de China ha sido en gran medida autosuficiente en el pasado. El país ha podido permitirse el lujo de vivir aislado del mundo exterior y a menudo lo ha hecho. Incluso en la cúspide de su poder imperial, China ha difundido su cultura entablando relaciones diplomáticas y económicas en lugar de hacer conquistas (militares).vi Esta forma de política exterior también se mantiene en la historia reciente. China promueve un mundo multipolar, caracterizado por la igualdad entre todos los países. Considera que la soberanía es la piedra angular del orden internacional y rechaza toda injerencia en los asuntos internos de otro país, por la razón que sea. Esto lleva a menudo a que se acuse China de hacer demasiado poco para combatir las violaciones de los derechos humanos en otros países. Sea como sea, China es el único miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que no ha disparado ni un solo tiro fuera de sus fronteras en los últimos 30 años.

La globalización a lo chino

Hoy en día, China ya no es autosuficiente, al contrario. Con el 18% de la población mundial, dispone solamente del 7% de las tierras fértiles del mundo, y sólo produce el 5% del petróleo del mundo. Además, el país produce muchos más bienes de los que consume. Por todas estas razones, China depende ahora en gran medida de la economía extranjera.

La inclusión de China en el comercio mundial y también el ‘encierro’ -en esencia- militar por parte de los EE.UU. (véase más adelante) le ha llevado a tomar la iniciativa de construir una Nueva Ruta de la Seda, bajo el nombre de ‘Un Cinturón, Un Camino’.

Hoy en día, más de 1.600 proyectos se inscriben en esta iniciativa; obras de construcción e infraestructura, proyectos en transporte, aereopuertos y puertos, pero también iniciativas de intercambio cultural. Cientos de inversiones, créditos, acuerdos comerciales y decenas de Zonas Económicas Especiales, por un valor de 900.000 millones de dólares, repartidos por 72 países, lo cual representa una población de aproximadamente 5.000 millones de personas o el 65% de la población mundial. Un cinturón, un camino" es, sin duda, el mayor programa de desarrollo desde el Plan Marshall para la reconstrucción de Europa tras la segunda guerra mundial.

Martin Jacques describe la Nueva Ruta de la Seda como “globalización a lo chino”. La iniciativa ‘Un cinturón, un camino’ recuerda mucho a la estrategia comercial de los Países Bajos de hace 400 años. El colonialismo británico y francés estaba literalmente a la caza de nuevas tierras, sociedades para subyugar y robar sus riquezas. Ámsterdam, por otra parte, promovía un ‘imperio de comercio y crédito’. No buscaba territorio, sino negocios. Los holandeses construyeron una flota mercante gigantesca, instalaron puestos comerciales en las rutas principales y luego intentaron asegurarlos. Al igual que los holandeses en el siglo XVII, China tiene actualmente la mayor flota mercante.vii Las Zonas Económicas Especiales “son guarniciones comerciales en las cadenas de suministro internacionales que le permiten a China asegurar su comercio sin el desorden de la subyugación colonial”, dice Stratfor, un prestigioso grupo de expertos.

Relaciones Norte-Sur cambiantes

El enorme crecimiento de China en el corazón de Asia ha actuado como catalizador para el continente entero. El punto de gravedad de la economía mundial se está desplazando rápidamente hacia las economías más pobres de Asia. Esto hace subir de forma espectacular la demanda de materias primas, lo cual a su vez beneficia muchos países de América Latina y África.

La industrialización de Asia Oriental muestra el patrón de ‘gansos voladores’. A medida que un país mejora económicamente, los salarios aumentan y las tareas de producción menos sofisticadas se desplazan a las regiones más pobres con menores costes laborales. Esto ocurrió primero en Japón, luego en Corea del Sur y Taiwán, y hoy en día este proceso está en pleno desarrollo en China. Debido a los mayores salarios, las empresas chinas están trasladando su producción a países como Vietnam y Bangladesh, pero también cada vez más a África. Si esta tendencia continúa, puede ayudar a construir una base industrial en el continente africano.

Confrontación con los EE.UU.

Las revoluciones socialistas no estallaron en el corazón del capitalismo, sino en sus eslabones más débiles, los países más pobres y subdesarrollados. Un sistema social avanzado tuvo que ser construido sobre una base material débil, lo que ha dado lugar a muchos inconvenientes y contradicciones. Setenta años después, esta situación ha cambiado drásticamente. El gran salto tecnológico y el espectacular crecimiento económico de China han sentado bases sólidas para construir una sociedad socialista.

Eso, por supuesto, no le gusta nada a Washington. Pero aún peor es el hecho de que China amenaza con superar a los Estados Unidos económicamente. Estos dos fenómenos alimentan la ‘nueva guerra fría’ entre Estados Unidos y China y la amenaza de una ‘guerra caliente’.

En el marco de las discusiones sobre el presupuesto para 2019, el Congreso declaró que “la competencia estratégica a largo plazo con China es una prioridad clave para Estados Unidos”. No se trata sólo de aspectos económicos, sino de una estrategia global que debe aplicarse en varios frentes. El objetivo es mantener el dominio en tres ámbitos: la tecnología, las industrias del futuro y el armamento.

Hoy en día, Trump aspira a una completa revisión de las relaciones económicas entre los EE.UU. y China. La creciente guerra comercial es la que más llama la atención, pero esa sólo el preludio de una estrategia más amplia que incluye las inversiones, tanto la inversión china en los EE.UU. como la inversión estadounidense en China. En primer lugar, apuntan a los sectores estratégicos con el objetivo de perturbar el avance tecnológico de China. En este sentido, el despliegue de la red 5G es crucial y no es una coincidencia que Huawei, que está a la vanguardia del desarrollo de esta tecnología, haya terminado en la mira de los Estados Unidos.

El gobierno de Trump también está tratando de exportar esta guerra económica con China a otros países mediante la firma de cláusulas en los acuerdos comerciales o simplemente presionándolos. El objetivo es crear una especie de “telón de acero económico” rodeando China.

La estrategia militar de EE.UU.

La estrategia militar hacia China sigue dos vías: una carrera de armamentos y un encierro del país.viii La carrera armamentista está en pleno apogeo. Los Estados Unidos están gastando 650.000 millones de dólares anuales en armas, es decir, más de un tercio del gasto total a nivel mundial. Esto es 2,6 veces más que China y 11 veces más por habitante. También gasta cinco veces más que China en investigación militar. El Pentágono está trabajando febrilmente en una nueva generación de armas altamente sofisticadas, drones y todo tipo de robots, que le ganarían al un futuro enemigo. Una guerra preventiva es también una posibilidad.

La segunda vía es el encierro militar. China depende en un 90% del transporte marítimo para su comercio exterior. Más del 80% del suministro de petróleo debe pasar por el Estrecho de Malaca (cerca de Singapur), donde Estados Unidos tiene una base militar. Washington puede cerrar el grifo del petróleo en un abrir y cerrar de ojos y China no tiene ninguna manera de defenderse contra ello en este momento. Alrededor de China, Estados Unidos tiene más de treinta bases militares, puntos de apoyo o centros de entrenamiento (puntos en el mapa). El 60% de la flota estadounidense está estacionado en la región. Si se observa esto en un mapa, no es exagerado decir que China está encerrada y rodeada. Imagínese lo que pasaría si China instalara un solo punto de apoyo militar, ni mucho menos una base militar cerca de los Estados Unidos.

Es en este contexto que debe considerarse la militarización de las pequeñas islas en el sur del Mar Chino, así como la reivindicación de una gran parte de esta zona. La supervisión de las rutas marítimas a lo largo de las cuales se transportan su energía y los productos industriales es de vital importancia para Beijing. Es en este mismo contexto que se tiene que contemplar la Nueva Ruta de la Seda.

Campeón de la contaminación y de la economía verde

Desde finales de los años ochenta, China ha entrado en una fase de desarrollo que ha causado una gran contaminación ambiental. Como ‘fábrica del mundo’, es uno de los mayores contaminadores del planeta. En este momento el país es también -por mucho- el mayor emisor de CO2, aunque las emisiones por persona son menos de la mitad de las de los EE.UU. y aproximadamente del mismo tamaño que las de Europa. También hay que agregar que China sólo es responsable por el 11% de las emisiones históricas acumuladas, mientras que los países industrializados son responsables de más del 70%.

La situación es insostenible. Si siguiera al ritmo actual, entre 1990 y 2050, China habría producido tanto dióxido de carbono como el mundo entero entre el comienzo de la revolución industrial y 1970, y eso sería catastrófico para el calentamiento climático.

Hace diez años, los dirigentes chinos cambiaron de rumbo y empezaron a dar alta prioridad a las cuestiones ecológicas. En 2014 el Primer Ministro Li Keqiang incluso declaró la "guerra a la contaminación". Se elaboró una serie de medidas, incluido una legislación ejemplar en el ámbito del medio ambiente, pero su aplicación no siempre es evidente.

Los resultados ya se pueden observar. A corto plazo, China se convirtió en el número uno en el campo de los paneles solares y la energía eólica. China actualmente produce el 33% de la electricidad mediante energía verde, frente a menos del 17% en los Estados Unidos. China invierte hoy en día tanto en tecnología verde como el resto del mundo en su conjunto. Quiere capturar y almacenar millones de toneladas de CO2 bajo tierra en un futuro próximo.

El país es también pionero en la transmisión a larga distancia de grandes cantidades de energía (por ejemplo, de campos de paneles solares distantes), lo que es muy importante para el suministro de energía verde de las ciudades. Según datos de la NASA, los esfuerzos sostenidos de reforestación de China han significado una importante contribución a la plantación de bosques en el mundo, esencial para mantener las emisiones bajo control Por otra parte, las empresas chinas siguen teniendo una gran proporción de tala ilegal en todo el mundo.

El santo patrón del Acuerdo de París sobre el Clima

China se convirtió en el 'santo patrón del Acuerdo sobre el Clima de París' (COP 21, 2015, enfoque: limitar el calentamiento global a un máximo de 2 grados, con 1,5 grados como valor objetivo). Cuando Trump se retiró del acuerdo en 2017, Pekín declaró que hará todo lo posible para alcanzar igual los objetivos de la COP21, junto a otros, como la UE.

China es también un mediador entre los países ricos industrializados y los países en vías de desarrollo, que subrayan que el calentamiento global es esencialmente una responsabilidad histórica de los países industrializados, y por esta razón declaran que los países ricos deben poner recursos financieros y tecnología a disposición de los países en vías de desarrollo para la lucha contra el cambio climático. Gracias a los esfuerzos de los chinos, la gran mayoría de los países en desarrollo se han alineado con los objetivos de la COP21 y han presentado planes climáticos a la Asamblea General de las Naciones Unidas en los últimos meses.

Todavía queda -obviamente- un largo camino por recorrer en la propia China, pero va en la dirección correcta. Prueba de ello es el anuncio a mediados de 2017 de que China ha cumplido sus objetivos climáticos dos años antes de la fecha acordada de 2020. También está bien encaminada hacia el cumplimiento de los acuerdos del Acuerdo de París sobre el clima para reducir las emisiones de CO2 en un 65 % para 2030.

Errores

Se han cometido muchos errores en los últimos setenta años. En el período inicial, el PCCh trató de introducir el socialismo apresuradamente con el Gran Salto Adelante (1958-1961), con consecuencias catastróficas como resultado. La exageración de izquierda de la Revolución Cultural (1966-1976) dejó profundas cicatrices y condujo a un revés de derecha. La introducción de elementos de mercado a partir de 1978 ha dado rienda suelta a la explotación capitalista. Las consecuencias fueron inmediatas: una brecha más profunda entre ricos y pobres, y la creación de una capa de élite capitalista. El margen para el enriquecimiento personal se ha ampliado y ha causado corrupción a gran escala y abuso de poder. Sin embargo, esta política del ‘hacer volar el pájaro capitalista en la jaula’ ha hecho que la economía china creciera espectacularmente y ha reducido notablemente la pobreza extrema. El futuro decidirá si esta dinámica de mercado controlada puede mantenerse bajo control.

Los dirigentes chinos han logrado mantener unido al vasto y muy heterogéneo país, pero esto se ha hecho y se está haciendo manteniendo a ciertas minorías en línea. Los tibetanos y los uigures se sienten tratados como ciudadanos de segunda clase, a pesar de que las autoridades chinas han realizado muchos esfuerzos formales para remediarlo. Quedan bastantes preguntas sobre el enfoque poco ortodoxo y musculoso de las tensiones nacionales .

Un punto a favor es que los líderes chinos no tienen la costumbre de esconder u ocultar las debilidades o de embellecer los problemas. Por lo general, se reconocen y designan explícitamente. Por ejemplo, antes y durante el XVIII Congreso, los principales problemas del país se nombraron, se enumeraron uno por uno, se discutieron y se tradujeron en medida y acciones. Esta actitud política racional permite aprender de los errores y, si es necesario, ajustar el rumbo.

Estabilidad del planeta

Por primera vez en la historia reciente, un país pobre y subdesarrollado se ha convertido rápidamente en una superpotencia económica, con un gran impacto en el mundo. China, y a su paso la India, está cambiando rápidamente las relaciones mundiales y transformando el mundo de una forma sin precedentes.

Cuanto más independiente es China, más se desvía del camino de Occidente, más ‘el sistema occidental’ se mira en el espejo, y más se le critica y ataca. Parece que nos cuesta bastante observar a este nuevo actor mundial de una manera abierta. Según Mahbubani, “la duda de los líderes occidentales en reconocer que el dominio del mundo por el occidente no puede continuar, constituye una gran amenaza”.

Sin embargo, tendremos que aprender a vivir sabiendo que ya no somos el centro y el punto de referencia del mundo. Es más, con el ascenso al poder del populismo en más y más países, con gente impredecible e irresponsable como Trump, Bolsonaro o Johnson, la estabilidad y habitabilidad de este planeta dependerá cada vez más de personas como Xi Jinping y otros líderes sólidos.

Traducción: Sven Magnus

Notas

i Tomamos 1870 como año de inicio para Europa occidental y 1980 para China. Medimos la velocidad del proceso de industrialización por el crecimiento del PIB per cápita. Las cifras se calculan sobre la base de Maddison A., Ontwikkelingsfasen van het kapitalisme, Utrecht 1982, p. 20-21 en UNDP, Human Development Report 2005, p. 233 en 267. Zie ook The Economist, 5 januari 2013, p. 48.

ii Hobsbawm E., Een eeuw van uitersten. De twintigste eeuw 1914-1991, Utrecht 1994, p. 540.

iii Las cifras se calculan sobre la base de UNICEF, The State Of The World’s Children 2017, New York, p. 154-155.

iv Para la distinción entre entrada y salida de la toma de decisiones políticas, ver Kruithof J., Links en Rechts. Kritische opstellen over politiek en kultuur, Berchem 1983, p. 66.

v Bell D., The China Model. Political Meritocracy and the Limits of Democracy, Princeton 2015, p. 179-188.

vi Luce E., The Retreat of Western Liberalism, New York 2017, p. 166.

vii En el siglo XVII, los Países Bajos tenían 25 veces más barcos que Inglaterra, Francia y Alemania. Hoy en día, China tiene 20 veces más barcos mercantes que los Estados Unidos. Maddison A., The World Economy. A Millennial Perspective, OESO 2001, p. 78; Khanna P., Use It or Lose It: China's Grand Strategy, Stratfor, 9 april 2016.

viii Para un tratamiento más detallado, ver Vandepitte M., Trump y China: ¿Guerra caliente o fría?

Publicado enInternacional
Sábado, 28 Septiembre 2019 05:24

Mosquitos transgénicos fuera de control

Mosquitos transgénicos fuera de control

Luego de dos años de liberar mosquitos transgénicos en Brasil, supuestamente para combatir la trasmisión de dengue, los insectos manipulados se cruzaron con los locales y prosperaron, contrariamente a lo que afirma la trasnacional Oxitec que los vende. La descendencia se transformó en una especie de "supermosquitos", que presentan riesgos más altos para la salud y el ambiente de los que ya existían antes del experimento. (https://tinyurl.com/y3mu7tnj) Dado que la misma empresa ha intentado este tipo de experimento en México, por ejemplo en Yucatán en años recientes, debería existir alerta y seguimiento sobre sus consecuencias también en el país.

Como en numerosos otros casos con cultivos y animales transgénicos (incluidos los resultantes a partir de nuevas biotecnologías como Crispr y otras), los seres vivos obviamente no se comportan como en los proyectos o en laboratorio, y el resultado de liberarlos es mucho peor que el problema que se decía atender. Lo que ahora está sucediendo en Brasil –que se puede extender mucho más allá– es exactamente una de las razones por la que muchos nos oponemos a la liberación de transgénicos.

Este preocupante caso con mosquitos manipulados se registró en Jacobina, estado de Bahía, luego del experimento de liberar 450 mil mosquitos transgénicos por semana, durante 27 meses, entre 2013 y 2015. La evaluación de resultados y la comprobación de que los mosquitos se habían reproducido y están fuera de control en el ambiente, se publicó en la revista Nature, en septiembre 2019, en un estudio en el que científicos participantes tomaron muestras de mosquitos a seis, 12 y 27 meses después de comenzar las liberaciones. (https://tinyurl.com/y2ozptu5)

Según Oxitec, los mosquitos transgénicos deberían cruzarse, pero no generar descendencia, o que fuera tan débil que no sobreviviera y así se reduciría la población de mosquitos trasmisores de enfermedad. Su teoría no ha probado funcionar en ninguno de los países donde se ha intentado, ya que luego de una primera reducción de mosquitos, éstos vuelven incluso en mayores cantidades. Tampoco se ha visto que tenga ningún efecto para combatir dengue ni otra enfermedad. En Jacobina, luego del primer año de liberación hubo un aumento notable y reportado de casos de dengue.

Los autores del nuevo estudio comprobaron que contrariamente a las promesas de la empresa, las secuencias transgénicas se incorporaron en el ADN de la población natural de mosquitos y que existe descendencia híbrida, robusta y que se reproduce en la naturaleza. La cepa de mosquitos usada por Oxitec provenía de una cruza entre mosquitos originarios de Cuba y México, por lo que la que existe ahora en el medio ambiente en Brasil es un híbrido de tres países. Hay ahora más mosquitos que trasmiten enfermedades, han adquirido más vigor y podrían incluso multiplicar su resistencia a insecticidas.

Las consecuencias de ese nuevo tipo de mosquito transgénico, asilvestrado y en libre movimiento, son impredecibles, tanto en sus efectos sobre la salud, como en otros mosquitos y en el ambiente. Se estima que podrían también cruzarse con otras especies de mosquitos más allá de Aedes aegypti (la especie primaria que trasmite dengue, chikunguña y zika) y trasmitir su material transgénico también al Aedes albopictus, o mosquito tigre, mucho más agresivo y difícil de combatir.

La empresa Oxitec fue comprada en 2015 por Intrexon, compañía trasnacional de biología sintética de Estados Unidos que se dedica, entre otros rubros, a producir animales transgénicos, como salmón y ganado. Pese a las alarmas que despierta el estudio, Oxitec-Intrexon continúa en otros estados de Brasil con sus experimentos con insectos transgénicos.

Para los experimentos de Oxitec se aportaron cuantiosos recursos públicos de municipios y universidades, escatimados a los presupuestos de salud. Un amplio reportaje sobre el caso de la agencia de noticias Rede Brasil Atual, muestra, además, que la comisión de bioseguridad de Brasil (CTNBio) actuó intencionalmente con negligenciapara autorizar la liberación, clasificando los estudios como de bajo peligro y sin riesgos de bioseguridad, además de no exigir el consentimiento previo, libre e informado de la población que durante más de dos años ha sido expuesta como conejillos de indias de la empresa y la CTNbio (https://tinyurl.com/y6nvj4b7).

La Fundación Bill y Melinda Gates también financia a Oxitec para sus experimentos con mosquitos transgénicos. Esta fundación promueve también el uso de mosquitos con impulsores genéticos, una técnica altamente riesgosa para extinguir especies en la naturaleza. En África, la organización Target Malaria, financiada por la Fundación Gates, hizo una consulta muy deficiente sobre el uso de mosquitos transgénicos, evitando que la población tuviera información completa y crítica del experimento a que son sometidos, algo que integrantes del Grupo ETC pudimos documentar directamente (https://tinyurl.com/y5ptz6e4)

En ambos casos, tanto en Brasil como en Burkina Faso, queda claro que las poblaciones locales son usadas por las empresas y fundaciones como animales de laboratorio, no es un experimento transgénico con insectos, es además un experimento con humanos –y con todo el ecosistema– que debe ser inmediatamente detenido.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Maduro recibe el respaldo de Putin a su presidencia al visitar Moscú

Moscú. Con un claro propósito doble –demostrar al anfitrión que controla la situación en Venezuela y, a sus enemigos y críticos, que goza del pleno respaldo de una potencia nuclear–, el presidente Nicolás Maduro vino a Moscú para reunirse este miércoles con su homólogo ruso, Vladimir Putin, quien reiteró que reconoce a su huésped como gobernante legítimo y abogó por un arreglo político de la crisis en el país sudamericano.

"Rusia apoya de manera consecuente todos los órganos de poder legítimos de Venezuela, incluidos la presidencia y el Parlamento", dijo Putin según el escueto comunicado distribuido por su oficina de prensa. Algunos medios dieron por seguro que el titular del Kremlin se refirió a la Asamblea Nacional declarada en desacato en Venezuela, de Juan Guaidó, el autoproclamado "presidente encargado", pero en los otros párrafos del comunicado se infiere que Putin, al hablar de Parlamento, aun sin nombrarla tenía en cuenta a la Asamblea Nacional Constituyente, creada por Maduro.

Por si quedaran dudas, Putin afirmó: "Desde luego apoyamos el diálogo que usted, señor presidente, y su gobierno, mantienen con fuerzas de la oposición. Cualquier negativa a sostener esa conversación sería irracional, perjudicial para el país y una amenaza para el bienestar de la población". Y remató: "Siempre respaldamos a las autoridades legítimas".

Maduro agradeció el apoyo de Rusia, muy importante en el contexto del anuncio de nuevas sanciones de la administración de Donald Trump, y destacó el carácter ascendente de la cooperación bilateral en ámbitos tan variados como la alimentación, la medicina, la energía y los armamentos.

"Venezuela y Rusia siempre hemos demostrado que podemos superar juntos cualquier dificultad", enfatizó.

Al respecto, Putin mencionó que los intercambios en materia agropecuaria, "tomando en cuenta las dificultades que atraviesa Venezuela por las presiones foráneas, pueden considerarse una suerte de cooperación humanitaria, en la medida en que esta producción guarda relación directa con el bienestar de la gente y satisface sus necesidades de alimentación". En este sentido, cabe destacar que el suministro de trigo ruso a Venezuela alcanzará este año 600 mil toneladas, frente a las 254 mil toneladas que se enviaron el año anterior.

El mandatario ruso también anunció que Rusia proporcionará a Venezuela un millón 500 mil vacunas contra la gripe y tiene posibilidades de ampliar ese suministro hasta 5 millones.

Poco trascendió de las conversaciones a puerta cerrada, primero en una reunión con los miembros de las respectivas comitivas y luego durante un almuerzo oficial.

Se supo sólo que Maduro, quien llegó a Moscú el mediodía del martes, tuvo ocasión de ofrecer a sus interlocutores locales –sobre todo a través del viceprimer ministro Yuri Borisov, encargado de la industria militar, y del director ejecutivo de la petrolera Rosneft, Igor Sechin– una versión optimista de la situación en Venezuela ante la preocupación que muestran los principales consorcios rusos que han invertido, según estimó el propio Putin, 4 mil millones de dólares en el país sudamericano.

Llamó la atención en el Kremlin que Maduro –acompañado de Cilia Flores, su esposa, que ostenta el título de primera combatiente de la República Bolivariana– haya adelantado su viaje a Moscú, en principio programado para octubre siguiente, coincidiendo con un momento en que otras figuras de la cúpula gobernante tampoco están en Venezuela. Es el caso de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, que asiste al periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, junto con el canciller Jorge Arreaza, y del presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, quien se encuentra de visita en Corea del Norte.

Maduro, se comenta aquí, quiso mostrar a Putin que él y otros miembros del primer círculo del gobierno venezolano pueden ausentarse del país porque, como presidente, cuenta con la lealtad de la plana mayor del ejército, encabezado por el general Vladimir Padrino.

Durante esta visita de Maduro no se firmó ningún convenio ni se hizo público algún proyecto de cooperación nuevo. Hay filtraciones interesadas que, por ejemplo, apuntan a que la petrolera venezolana PDVSA trasladará a Moscú su oficina en Europa, que ahora tiene en Lisboa, y se sondeó la posibilidad de inaugurar un vuelo directo entre las dos capitales.


Diamantes, oro y petróleo: la cooperación minera entre Rusia y Venezuela

 

Rusia y Venezuela preparan una serie de proyectos conjuntos en el ámbito energético

 

Rusia tiene experiencia en minería y procesamiento, en la refinación en caso del oro, señaló, mencionando una larga historia de la cooperación entre los dos países. Moscú tiene la oportunidad de reforzar los vínculos con un socio en una región importante y tendrá acceso al producto que necesita para su economía.

"El oro y los diamantes no son tan valorados en la industria de la joyería como en la fabricación de herramientas técnicas, sin las cuales la ingeniería de precisión y la industria aeroespacial serían imposibles", destacó.

Por su parte, Venezuela obtendrá una base financiera para abordar sus problemas internos y para fortalecer el clima socioeconómico necesario para estabilizarla, afirmó el analista.

Asimismo, la cooperación en el sector del combustible y la energía, principalmente en la producción de petróleo, es prometedora, opinó, y señaló que "es la base para el desarrollo de cualquier industria en los próximos años, aunque se avecina energía alternativa". Sin embargo, la era del petróleo no terminará inmediatamente, asegura el experto.

Las inversiones darán a Venezuela la posibilidad de restaurar el sector de los combustibles y fortalecerán el clima socioeconómico, según el experto.

Sin embargo, durante el encuentro de los dos mandatarios no se anunciaron planes concretos. Para el analista, la designación de la dirección del desarrollo de cooperación y la ausencia de proyectos específicos es algo natural, dado los acontecimientos recientes en Venezuela.

"Basta con que los dos presidentes anunciaran que están volviendo a la cooperación mutua, volviendo a fortalecer los lazos y que esta será la dirección en la que se moverán de inmediato. Creo que empresas concretas, basándose en estos acuerdos, probablemente ya tienen proyectos en desarrollo, que se pondrán en práctica", concluyó.

Las inversiones rusas en proyectos mineros en Venezuela podrían ascender a los 1.000 millones de dólares.

Sptunik

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Sábado, 07 Septiembre 2019 06:31

Cumbre urgente por la Amazonia

Aborígenescolombianos  y jefes de Estado en la foto de la cumbre por la Amazonia. Imagen: AFP

Los representantes de seis países amazónicos se reunieron en Colombia para tomar medidas que protejan la mayor selva tropical del mundo. 

Los presidentes de seis países amazónicos se reunieron con carácter de urgente en Colombia para tomar medidas que protejan la mayor selva tropical del mundo. En la cumbre, convocada en la ciudad de Leticia, los presidentes de Bolivia, Brasil, Perú, Colombia, Ecuador y el vice Surinam, discutieron la conservación de la Amazonia tras los graves incendios forestales que desde hace semanas consumen grandes áreas selváticas de Bolivia y Brasil principalmente. La cumbre finalizó con la firma del "Pacto de Leticia para la Amazonia" donde consensuaron la preservación de los recursos naturales de la zona.

"Debemos resolver las causas estructurales de la crisis climática que actualmente enfrentamos, porque la tendencia de cada día es que se vaya agravando, exponiendo a la humanidad a múltiples catástrofes", manifestó el presidente de Bolivia, Evo Morales, durante el evento. "Mientras no cambiemos la forma en que producimos y consumimos a nivel global será imposible asegurar un futuro a esta y las próximas generaciones", dijo. Y criticó que no se haya invitado a Venezuela a participar de la cumbre: “por encima de esas diferencias ideológicas están los intereses de la madre tierra", afirmó.

Además del presidente boliviano, participaron los mandatarios de Colombia, Iván Duque, y Perú, Martín Vizcarra, que convocaron el encuentro. También los presidentes de Ecuador, Lenín Moreno; y el vicepresidente de Surinam, Michael Adhin. Brasil, cuestionado internacionalmente por sus respuestas a los graves incendios que afectan su selva desde hace semanas, fue representado por su canciller, Ernesto Araújo. El ministro reemplazó al presidente Jair Bolsonaro, quien no pudo viajar a la cumbre por razones médicas, aunque estuvo presente vía videoconferencia. De la cuenca amazónica forma parte también Venezuela, que no fue invitada a la cumbre, y Guyana y la Guyana Francesa (esta última un departamento francés de ultramar), que tampoco participaron.

En la videoconferencia a través de la cual participó el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, llamó a proteger la soberanía de la Amazonia. "Tenemos que decir que la Amazonía es nuestra: de Brasil, Bolivia, Colombia, de las Guayanas, es de todos nosotros", aseguró Bolsonaro. "Estamos en una posición firme de defensa de nuestra soberanía y firme también para que cada país pueda, dentro de su tierra, desarrollar la mejor política de la región amazónica y no dejar que esa política sea tratada por otros países", agregó. Durante su intervención, el presidente brasileño también acusó de la situación en la Amazonía a sus predecesores: "gobiernos de izquierda en Brasil, socialistas que no creían en el capitalismo y odiaban la propiedad privada", afirmó.

Las llamas que arrasan una parte de la Amazonia brasileña desde hace semanas provocaron una crisis ambiental y diplomática para el gobierno del ultraderechista Bolsonaro, escéptico del cambio climático y quien propugna la explotación minera en reservas indígenas y áreas protegidas.

Los países participantes suscribieron el Pacto de Leticia por la Amazonia, una hoja de ruta que deberán emprender no solo los países amazónicos, sino también las naciones de la región y la comunidad internacional. "Aquí estamos firmando un pacto donde coordinamos y trabajamos armónicamente por objetivos comunes. Nos motiva a proteger la Amazonía para hacer trabajos de prevención y mitigación cuando se presentan riesgos como los incendios forestales", dijo el presidente colombiano, Iván Duque, al firmar el pacto en la cumbre celebrada en Leticia. También se prevé la creación de una red amazónica para articular esfuerzos entre institutos meteorológicos de investigación. Esta medida tendrá como finalidad anticiparse a eventos ambientales e intercambiar información sobre actores ilegales que atentan contra el medioambiente, informó el ministro colombiano de Ambiente Ricardo Lozano.

El 60% de la selva amazónica está en Brasil. El resto se extiende por Colombia, Bolivia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela, así como la Guayana Francesa, una región departamental ultramarítima de Francia. En Brasil, desde enero hasta el 2 de septiembre, los satélites del instituto de observaciones espaciales INPE contabilizaron 93.175 focos de incendio - récord desde 2010 para ese periodo-, un 51,9% de ellos en la región amazónica. En Bolivia, el fuego arrasó desde mayo con 1,7 millones de hectáreas de bosque y pastizales, entre ellas áreas protegidas, según la gobernación del departamento de Santa Cruz (este).

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La naturaleza se quema y la política se agota

Los incendios en la Amazonia están afectando a Brasil, Bolivia, Perú y Paraguay, países con gobiernos de ideologías opuestas, pero con iguales modelos de desarrollo extractivista y agropecuario.

En los primeros días el fuego te acorrala; en los días siguientes las cenizas te entristecen. Así pueden describirse mis sensaciones en una de mis visitas años atrás a las zonas amazónicas de Brasil, Perú y Bolivia. Estas coincidieron con incendios como los que hoy causan alarma mundial.

Cuando las llamas están activas, el humo inunda todo, es peligroso transitar los caminos por la poca visibilidad, hay momentos en los que cuesta respirar, la garganta se inflama y los ojos lagrimean. Cuando las llamas se apagan, el ocre y el gris dominan las escenas. Aquí y allá siguen erguidos los restos de algunos árboles, mientras que en el suelo, entre las cenizas, aparecen de tanto en tanto los cadáveres calcinados de animales que no pudieron escapar.

Esta destrucción de la fauna y la flora es lo que está repitiéndose en estos días en América del Sur. Si bien la prensa convencional insiste con los titulares sobre la Amazonia y sobre Brasil, la realidad es más compleja, y también más hiriente.

En efecto, este tipo de incendios está ocurriendo en estos momentos en por lo menos cuatro países sudamericanos; además de Brasil, afectan a Bolivia, Perú y Paraguay. A su vez, se están quemando selvas tropicales húmedas, la Amazonia, pero lo mismo está sucediendo con los bosques secos y sabanas arboladas, como la Chiquitanía en Bolivia o el Cerrado brasileño.

En los datos más recientes, el número de incendios en Brasil superó los 82 mil focos (al 26 de agosto), la cifra más alta desde 2010, y casi el doble de lo registrado en estas mismas fechas en el año anterior. En Bolivia son más de 19 mil focos (el doble que en 2018), en Paraguay más de 10 mil (manteniéndose en valores semejantes al año anterior), y en Perú más de 6 mil (un poco más del doble).

Todas las grandes regiones ecológicas del trópico y subtrópico sudamericano están afectadas por los incendios. Por ejemplo, en Brasil, aproximadamente la mitad de los focos se ubican en la Amazonia, pero casi un tercio ocurren en el Cerrado, y un 10 por ciento en los bosques atlánticos. Bolivia en estos momentos vive el drama de ver cómo enormes áreas de bosques secos e incluso su Pantanal están siendo devorados por las llamas (las pérdidas al día de hoy se estiman en 1,5 millones de hectáreas). Por lo tanto, pensar que solamente está ardiendo la Amazonia brasileña es una simplificación. Las pérdidas ecológicas en todos esos ambientes son enormes. Por ejemplo, el bosque seco de la Chiquitanía es único en su tipo en todo el continente, y se estima que más de 750 mil hectáreas ya se quemaron.

EL CHAQUEO DE AYER Y LA DEFORESTACIÓN DE HOY.

La quema de bosques o campos, el llamado “chaqueo” en algunos sitios, ha sido una práctica tradicional realizada especialmente por pequeños campesinos e indígenas. Afectaba a pequeñas superficies en tanto estaba directamente vinculada al autoconsumo de alimentos o por limitaciones tecnológicas. Todo eso ha cambiado en las últimas décadas a medida que han llegado a las áreas tropicales y subtropicales todo tipo de colonos y empresas. Los incendios de hoy nada tienen que ver con aquellos del pasado.

En la actualidad se deforestan y queman amplias zonas, casi siempre con el propósito de liberar espacio para la ganadería extensiva, aunque en otros sitios es para la agricultura. Para hacerlo a esa mayor escala se necesitan importantes recursos materiales, como motosierras y maquinaria pesada, y mucho capital para financiar una ingeniería de trámites legales o ilegales, formales o amparados en la corrupción. Detrás de esto no están ni los indígenas ni los pequeños agricultores.

Esa presión ganadera puede ser brutal. Por ejemplo, en la zona de San Félix de Xingú (estado de Pará), se concentra un rodeo vacuno de más de 2 millones de cabezas. Factores como esos empujan a la agropecuaria convencional a las áreas naturales tropicales y subtropicales.

A su vez, la diseminación de los monocultivos, especialmente de la soja, en otras zonas de Brasil, pero también en Bolivia y Paraguay, hace que los ganaderos se desplacen hacia nuevas áreas a deforestar. Todo esto genera un enorme arco de deforestación amazónica que atraviesa América del Sur, desde la costa atlántica brasileña hasta las faldas de los Andes en Bolivia y Perú. Es una franja de casi 3 mil quilómetros de largo; una distancia similar a la que separa Madrid de Varsovia.

BOLSONARIZACIÓN PARA MILITARIZAR LA AMAZONIA.

Esta problemática se ha agravado notablemente bajo el gobierno de Jair Bolsonaro. Por un lado, recortó controles ambientales en cuestiones críticas como la deforestación, redujo el presupuesto del Ministerio del Ambiente, cesó a personal clave en las agencias del ambiente y de conservación de la biodiversidad, maniobró para que se cancelaran multas a los infractores ambientales, y mucho más.

Por otro lado, Bolsonaro y su equipo han hostigado repetidamente a los ambientalistas, indígenas y pequeños campesinos, presentándolos como trabas al progreso, potenciales criminales e incluso como responsables de los incendios. Tan sólo como ejemplo, el 27 de agosto, en la reunión con los gobernadores de los estados amazónicos, en lugar de analizar la crisis ecológica volvió a quejarse de que los indígenas ya tienen demasiadas tierras y anunció que no aprobará nuevas áreas protegidas.

Bolsonaro tampoco duda en repeler las críticas diciendo que son parte de un complot del exterior para quedarse con la Amazonia brasileña. Esa retórica tiene antecedentes desde por lo menos la década de 1970, cuando el gobierno militar se oponía a las primeras negociaciones internacionales ambientales. Bolsonaro revive parte de ese vocabulario, viene colocando a militares en puestos afectados a la gestión ambiental y ha dado señales de resucitar un programa de control militar en las fronteras amazónicas. Bajo esas condiciones, no puede sorprender que recibiera cierto respaldo de otro gobierno muy conservador, el de Ivan Duque en Colombia. Este también ha presentado un nuevo plan de desarrollo en el que la gestión ambiental pasa a ser parte de la estrategia de seguridad del Estado.

LA GEOPOLÍTICA AMAZÓNICA.

La condición internacional de la Amazonia volvió al primer plano con la reacción internacional ante los incendios. Una circunstancia que aprovechó Emmanuel Macron, en la que hay poco de ambientalismo y mucho de oportunismo comercial y político. Pero el problema es que, por lo menos desde la década de 1980, los gobiernos brasileños por un lado insisten en el control soberano sobre su Amazonia, pero al mismo tiempo repiten que no tienen dinero para protegerla y reclaman ayudas a los países industrializados. Desde allí se construyeron diversos mecanismos, financiados especialmente por Europa.

Por ejemplo, en 1992 se inició el Programa Piloto de Protección de los Bosques Tropicales del G7 (Ppg7), que funcionó hasta 2009, con un presupuesto de más de 460 millones de dólares. Cuando se hacía lobby por esos dineros, desde Brasil se insistía en que la Amazonia era un ecosistema único en el planeta y que los países ricos debían colaborar a protegerlo. También se alentó una visión deformada, como si sólo existiera Amazonia en Brasil, dejando en segundo plano a los otros países que comparten la cuenca. De ese modo, las propias autoridades brasileñas durante al menos 30 años han contribuido a ese entrevero que ha oscilado entre una Amazonia “solo mía” a otra que sería “de toda la humanidad”.

La actual crisis ha expuesto en toda su crudeza las tensiones entre la soberanía nacional y las responsabilidades ecológicas, no sólo hacia adentro de un país, sino con sus vecinos y con la salud ecológica planetaria.

LAS CENIZAS IDEOLÓGICAS.

El problema se vuelve más complejo cuando se entiende que las quemas y la crisis ambiental se repiten en las naciones vecinas. No sorprende que ocurra con gobiernos conservadores como los de Colombia, Perú y Paraguay. Más difícil se vuelve asumir que en Bolivia, desde posturas ideológicas que se presentan como opuestas, también se han debilitado los controles ambientales, se perdonaron las faltas a los deforestadores y se alienta el avance del agronegocio.

El gobierno de Evo Morales cita a la Pachamama, pero sus acciones concretas han sido las de promover la explotación minera, petrolera y agropecuaria, y por ello enfrenta un desastre ecológico similar. Así como Bolsonaro ataca a los ambientalistas, la administración de Morales se burla de ellos, los hostiga y ha amenazado con expulsarlos del país.

En los progresismos, la retórica se nutre de otros argumentos. Por ejemplo, el vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, cita a Marx y a Lenin, pero también sostiene que la protección de la naturaleza es un invento del norte y por eso no deberían ser guardabosques de nadie. Tuvieron éxito en esa promesa: no cuidaron los bosques y ahora se están incendiando. Y aunque los aderezos de sus discursos son opuestos a los de Bolsonaro, las similitudes en sus esencias dejan un gusto muy amargo.

Por todo esto, cuando se leen los titulares de la prensa en Madrid, Londres o París, siempre queda esa sensación de que realmente no están entendiendo lo que ocurre aquí en el sur. Es más sencillo atacar a Bolsonaro, en tanto es machista, racista, violento y autoritario, pero es más dificultoso asumir las serias contradicciones en otras tiendas políticas. Nos cuesta entender que estamos ante una crisis ecológica de escala continental y que ella también expresa el agotamiento de las ideologías políticas herederas de la Europa ilustrada. Las viejas políticas, todas ellas, han caducado. La cuestión es comprenderlo para construir alternativas antes de que se queme el último árbol.

*    Miembro del Centro Latino Americano de Ecología Social.

(Tomado de Ctxt por convenio)

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Firmas brasileñas vinculadas con Trump, corresponsables del fuego en la Amazonia

Las empresas se han empeñado en construir una carretera y un puerto en la región para sus exportaciones

 

Río de Janeiro. Dos firmas brasileñas propiedad de uno de los principales donantes a las campañas del presidente estadunidense, Donald Trump, y del líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, son en gran medida responsables de los incendios en la Amazonia, informó ayer el portal The Intercept.

Hidrovias do Brasil es mayoritariamente propiedad de Blackstone, firma inversora que también es dueña de la financiera brasileña Pátria Investimentos. El cofundador y director general de Blackstone es Stephen Schwartzman, estrecho aliado y asesor de Trump que ha donado millones de dólares a McConnell en los últimos años.

Hidrovias do Brasil y Pátria Investimentos ha impulsado la deforestación de la Amazonia para construir una controversial autopista y un puerto con el fin de exportar soya con mayor facilidad.

Blackstone afirmó en un comunicado que no ha hecho daño a la selva: Si bien no tenemos control operativo sobre Hidrovias do Brasil, sabemos que redujo sus emisiones de carbono, además de promover un transporte más eficiente de los productos agrícolas de los granjeros brasileños. The Intercept investigó la construcción de la autopista y el puerto desde 2016.

La primavera del presente año, el gobierno del presidente Jair Bolsonaro anunció que Hidrovias sería socio en la privatización y desarrollo de un proyecto de miles de kilómetros de carretera en la selva.

The Intercept fue creado en febrero de 2014 por el periodista Glenn Greenwald, quien dede las páginas de The Guardian publicó las revelaciones del informante estadunidense Edward Snowden, quien filtró unos 20 mil documentos de los programas de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional, con lo que salió a la luz pública la existencia del amplio programa de espionaje por Internet. Recientemente, The Intercept publicó una serie de chats entre el ex juez brasileño Sergio Moro y el equipo de fiscales que montaron una operación para condenar al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

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 Cosecha masiva de soja en una granja en Campo Verde, Mato Grosso, Brasil. Foto: Alf Ribeiro.

El pulmón verde del planeta está ardiendo por los cuatro costados. El fuego arrasa la Amazonia hasta el punto de que el humo ha oscurecido el cielo de São Paulo mostrando una imagen apocalíptica. Y no es para menos.

Según datos ofrecidos por el Ministerio de Ciencia y Tecnología brasileño, se han registrado 71.497 focos entre el 1 de enero y el 18 de agosto de 2019. Un aumento del 82% con respecto al mismo período del año pasado. Lo que indica que la Amazonia desaparece pasto de las llamas cada año, desde hace ya mucho tiempo.

¿Pero cómo es posible que se produzcan decenas de miles de incendios? Evidentemente 71.497 focos distintos no se generan de manera fortuita.

Quién y por qué los provoca puede sorprendernos e incluso incomodarnos, pero el conocimiento es poder para cambiar las cosas.

En febrero de 2017, la organización MightyEarth publicó un informe desvelando la relación entre la producción de soja y la deforestación masiva en la cuenca del Amazonas. Las imágenes tomadas con drones son realmente escalofriantes y ofrecen una idea contundente de la magnitud del problema.

Su informe señala un dato importante: la producción de soja se utiliza mayoritariamente para alimentar a las vacas que se convertirán en carne para satisfacer la demanda de Europa y Estados Unidos.

Literalmente, estamos devorando el planeta.

Detrás de este macabro negocio, Mighty Earth encontró a dos multinacionales de la alimentación: las estadounidenses Cargill y Bunge, que compran la soja producida en los campos generados tras talar los bosques de Brasil y Bolivia.

No es la primera vez que una organización ecologista señala a estas empresas. Según un informe de Greenpeace de 2006, Cargill es el impulsor de la destrucción de la Selva Amazónica y revela que: «Gran parte de la soja brasileña que alimenta a los pollos, vacas y cerdos en Europa es suministrada por el gigante agrícola Cargill».

Una tercera investigación conjunta realizada por The Guardian, Repórter Brasil y la Oficina de Periodismo de Investigación, constata que cada año se talan hasta 5.800 km2 (una superficie idéntica a la de la provincia de Cantabria entera) de bosques en la Amazonia para convertirlos en pastos utilizados para la cría de ganado que posteriormente es enviado a mataderos que producen carne para los mercados mundiales.

Lo pueden decorar, maquillar y ocultar, pero la realidad es que la creciente demanda mundial de carne se ha convertido en la principal causa de la destrucción de la selva amazónica y del planeta en su conjunto. Las estimaciones no son nada tranquilizadoras: el consumo de carne se duplicará a nivel mundial en los próximos 20 años.

Nos enfrentamos a una seria y profunda crisis alimentaria global. El 80% de la tierra agrícola, incluidas las tierras del tercer mundo, se utiliza para la producción de cereales y grano destinados a alimentar a los animales que se sacrifican en cifras astronómicas para saciar el apetito voraz del primer mundo, donde 2.000 millones de personas tienen sobrepeso u obesidad. Todo ello desoyendo las indicaciones de Naciones Unidas que instan a los gobiernos mundiales a favorecer el consumo directo de proteínas vegetales, garantizando el acceso a comida suficiente a los 10 mil millones de personas que se espera vivan en el planeta para 2050.

Sabemos que el consumo de carne roja y carne procesada está directamente relacionado con el cáncer, desde que nos advirtiera de ello la Organización Mundial de la Salud. 

Sabemos que la industria de la carne genera tantos gases de efecto invernadero como todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos.

Sabemos además que la producción de carne consume los recursos hídricos del planeta: para producir un sólo kilo de carne de vaca, se necesitan 15.000 litros de agua, por lo que la industria ganadera contribuye a la sequía, la desertización y como ahora vemos, a la deforestación de nuestros bosques.

Así que podemos rezar por el Amazonas, pero si queremos ser realmente efectivos, tenemos la solución en nuestras manos eligiendo lo que ponemos en nuestros platos. Es urgente tomar en serio de la recomendación de Naciones Unidas y realizar un cambio en nuestra dieta, introduciendo de nuevo en alimentos de origen vegetal: cereales, legumbres, frutas y verduras.

Será bueno para los animales, para nuestra salud y para el futuro del planeta

22 agosto, 2019

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Sábado, 17 Agosto 2019 05:56

Transgénicos traen cáncer y muertes

“Las docentes rurales somos testigos privilegiadas del costo humano de este modelo basado en transgénicos y agrotóxicos” , dice Ana Zabalo

Ana Zabaloy era maestra de una escuela rural en San Antonio de Areco, Argentina. También fundadora del movimiento "Red federal de docentes por la vida", en defensa de la salud y contra los agrotóxicos. A diario veía en la escuela cómo los niños se enfermaban por la fumigación con glifosato en campos de soya transgénica cercanos a la escuela. Decidió proteger a los niños, apoyar a las familias para protestar, juntarse con otros docentes para informar de los riesgos, denunciar la situación de cáncer, malformaciones y enfermedad en que los ha puesto la siembra de transgénicos. El 11 de junio pasado murió por las causas que denunciaba. Un mes después, el movimiento tuvo su primer plenario nacional con docentes de nueve provincias de Argentina, todos en escuelas en la misma situación. (Darío Aranda, tinyurl.com/y5ez2gs6)

En Argentina, tercer productor mundial de cultivos transgénicos, este movimiento se suma a otros, como las asambleas de vecinos de pueblos fumigados, las madres de pueblos fumigados, la red de abogados y la de médicos de pueblos fumigados, y a las protestas de organizaciones sociales y ambientalistas en áreas urbanas y rurales. La fumigación aérea de glifosato y otros agroquímicos cada vez más tóxicos es un componente esencial y sine qua non de la siembra de transgénicos en todos los países donde se les permite proliferar. Es un cáncer que se extiende de la mano de Bayer, Monsanto, Syngenta, Corteva (derivada de Dow-DuPont).

El 89 por ciento de los cultivos sembrados actualmente en el mundo son tolerantes a uno o varios agrotóxicos, además de insertarle también genes insecticidas. Los eventos transgénicos más recientes tienen tolerancia a glifosato (probable cancerígeno, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), además de los herbicidas dicamba y/o 2-4 d, en la misma categoría de peligrosidad. Sólo 10 países tienen 98 por ciento del área sembrada con transgénicos a escala global y entre Estados Unidos, Brasil y Argentina tienen 78 por ciento.

En Estados Unidos hay 18 mil 400 juicios iniciados contra Monsanto-Bayer por causar cáncer a los demandantes o a sus familiares con glifosato, principal herbicida usado con los cultivos transgénicos. Las pruebas aportadas en los juicios muestran que Monsanto sabía de la peligrosidad del glifosato, pero la ocultó. Las víctimas ganaron a Monsanto en los tres primeros juicios, a quienes Bayer-Monsanto tiene que pagar 180 millones de dólares por daños causados y multas, por habérsele comprobado malicia e intencionalidad, al ocultar los riesgos que corrían los que usan y se exponen al glifosato.

Además, hay centenares de otros juicios en curso contra Monsanto-Bayer por todo el medio oeste de Estados Unidos, porque la deriva del herbicida dicamba aplicada a la soya transgénica RoundReady X-tend (tolerante a glifosato y dicamba) mató sus cultivos y hasta sus árboles. Imaginen el efecto en las personas, las expuestas directamente, las que beben agua que cruza las áreas fumigadas, las que consumen alimentos con residuos de esos potentes agrotóxicos.

Este es el contexto en el cual la Suprema Corte de Justicia de la Nación sentenció este 14 de agosto que Yucatán no puede declararse "estado libre de transgénicos", en respuesta a una controversia constitucional planteada por el gobierno de Peña Nieto reclamando que sólo la Secretaría de Agricultura puede tomar tal decisión. En efecto, esa es la letra de la Ley de Bioseguridad, que por esa y otras razones fue bautizada como ley Monsanto, por ser una norma para servir a los intereses de las empresas de transgénicos. Es una disposición que urge derogar o cambiar radicalmente para que sirva a la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y campesinos, del maíz nativo, la salud, la biodiversidad y la soberanía alimentaria, todo lo cual los transgénicos minan e impiden.

De la decisión de la Suprema Corte se deriva que quien debería declarar el "estado libre de transgénicos", que demandan las comunidades y pobladores de Yucatán, es la actual Sader, cuyo titular es Víctor Villalobos, un viejo agente de las trasnacionales de transgénicos.

En cualquier caso, esta decisión de la Corte no significa que Monsanto puede proceder a sembrar soya o maíz transgénico en Yucatán. Están en pie otras demandas presentadas y ganadas por apicultores, organizaciones y comunidades en Yucatán, Campeche y Quintana Roo contra la siembra de transgénicos en la península, que obliga a las autoridades a realizar consultas con las comunidades antes de cualquier siembra. Están pendientes desde hace años, pero fueron saboteadas por la propia Comisión de Bioseguridad (Cibiogem) a través de su entonces secretaria ejecutiva Sol Ortiz, que intentó manipular las consultas para dificultar la participación de los pueblos y tener que oír sus posiciones. Ya en el gobierno de AMLO, Villalobos se la llevó a trabajar con él, un nombramiento absurdo pensando en el interés público, dado el historial del personaje, pero muy coherente con la posición de Villalobos en favor de los transgénicos y los intereses de las trasnacionales.

Los transgénicos sólo traen enfermedad, devastación y muerte, como se ha comprobado en los países que lo siembran. Urge concretar con un decreto de prohibición las promesas del gobierno de que no se sembrarán transgénicos ni en la península ni en ninguna parte de México.

* Investigadora del Grupo ETC

 Terrenos destruidos de la comunidad campesina Guayaqui Cua, en Paraguay. SANTI CARNERI

Una persona murió envenenada y 22 más, entre ellos varios niños, resultaron intoxicadas, por el uso de agroquímicos en empresas productoras de soja transgénica en un pequeño pueblo paraguayo de 400 habitantes. Era 2011. Tras ocho años en los que la Justicia del país sudamericano no ha condenado a los culpables ni ha resarcido a las víctimas, un dictamen del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas hace ahora responsable al Estado paraguayo por no prevenir la situación ni tomar medidas para la conservación de la vida y del ambiente.

El dictamen señala que Paraguay “no ejerció controles adecuados sobre actividades contaminantes ilegales” y concluye que “las fumigaciones masivas con agrotóxicos constituyen amenazas a la vida de las víctimas que eran razonablemente previsibles por el Estado parte”. Por lo tanto, declara “la violación del derecho a la vida y del derecho a la vida privada, familiar y domicilio”. El comité de la ONU llama, además, a Paraguay a acometer una investigación efectiva y exhaustiva sobre fumigaciones con agroquímicos, y le insta a sancionar a todos los responsables y reparar a las víctimas.

El uso masivo de agroquímicos que exige el cultivo extensivo de granos genéticamente modificados tiene consecuencias mortales en América del Sur. En la bautizada, popularmente, como "república unida de la soja" —Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia y Uruguay— se cultivan millones de hectáreas de tierra de soja transgénica que alimenta a buena parte del ganado de Europa y China. Sin embargo, su población rural —muy arraigada a su tierra y que trabaja para vender a pequeña escala— vive en situación de permanente crisis, sin acceso a servicios públicos y asediada por latifundios que incumplen las normativas ambientales, dañando su forma de vida y sus cosechas.

“Es un dictamen histórico por el reconocimiento del vínculo entre los daños severos al medioambiente y el disfrute de derechos fundamentales, civiles y políticos. Cientos de casos similares en todo el mundo podrían ser sometidos a nuestra consideración”, subraya Hélène Tigroudja, miembro del Comité.

“El Comité sienta una jurisprudencia histórica que relaciona el disfrute de los derechos humanos con la protección del medioambiente en una decisión de resonancia global”, completa, en declaraciones a EL PAÍS, el abogado paraguayo Hugo Valiente, miembro del equipo de letrados de las víctimas que presentó el caso en 2013. Es la primera vez, subraya, que un órgano aplica la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos de 2018. “Momentos así me reconcilian con el derecho en su sentido más legítimo y verdadero: el derecho como ley del más débil”, explica.

Rubén Portillo murió envenenado a los 26 años en el mismo lugar en que nació. Vivía con su compañera, su hijo y su madre cerca del río Kuairú en una de las pocas casitas sin agua corriente de Yerutí, a unos 120 kilómetros de la frontera con Brasil. La colonia de familias campesinas se formalizó en 1991 y está administrada por el Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), la institución gestora de la política de acceso a la tierra en Paraguay. Rubén nació dos años después, cuando Yerutí (paloma o canto de las aves en guaraní) era aún un paraíso natural. Unas 1.225 hectáreas fueron entonces repartidas en 93 lotes entre bosques subtropicales, esteros y arroyos. Alejados de todo, sin servicios públicos ni carreteras, pero con tierra roja y fértil para cultivar.

Durante casi 15 años, las familias trabajaron sus tierras con éxito pese a las grandes dificultades del entorno: produjeron toneladas de comida, criaron miles de animales de forma sostenible, levantaron sus escuelas e hicieron sus propios caminos. Hasta que, de pronto, en 2005 los bosques a su alrededor comenzaron a ser talados. Donde antes había una selva con árboles centenarios como el lapacho, manantiales, guaridas de armadillos y jaguares, algunas empresas brasileñas sembraron plantaciones extensivas de monocultivos mecanizados de semillas de soja transgénica.

Un oasis entre la soja

Yerutí quedó como un oasis en el medio de un desierto verde: desde allí, se mire donde se mire, las plantas de medio metro de soja se extienden hasta el horizonte. Solo a veces, la silueta de un árbol solitario queda como testimonio de la naturaleza nativa. Toda la región agrícola de Paraguay fronteriza con Brasil es hoy la zona de mayor expansión del agro-negocio. Y sigue creciendo en toda la mitad oriental del país. En 2005, justo enfrente de la chacra de Rubén plantaron un sojal de la empresa brasileña Condor. Lo fumigaban masivamente mediante lanzamiento de agrotóxicos desde tractores y avionetas, “sistemáticamente incumplieron la normativa ambiental de derecho interno”, según el dictamen de la ONU hecho público este miércoles en Ginebra (Suiza).

“Primero murieron las gallinas, no sabemos por qué. Comenzaron a enfermarse los chanchos y un tiempo después falleció mi hermano”, cuenta la hermana de Rubén Portillo, Norma, que denunció ante las autoridades el caso junto las organizaciones Base Is y la Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay (Codehupy). Rubén tenía el cuerpo lleno de llagas, su hijo también. En enero, su situación empeoró y fue llevado a un centro de salud donde fue tratado por los vómitos. Como no mejoraba, y dada su debilidad —ya ni siquiera podía mantenerse en pie— sus familiares lo llevaron al hospital, ubicado a más de cuatro horas de recorrido. Falleció en el camino.

Portillo no fue el único que enfermó: como en épocas de siembra de soja de años anteriores, otras 22 personas presentaron síntomas similares —náuseas, mareos, dolor de cabeza, fiebre, diarrea y lesiones en la piel, entre otros—, pero sobrevivieron para denunciarlo.

“Los dos caminos de tierra que conectan la colonia con la carretera principal asfaltada atraviesan grandes extensiones de cultivos, sin que ningún trecho cuente con la protección adecuada. En consecuencia, los integrantes de la comunidad que necesiten acceder a la carretera principal están expuestos a los agrotóxicos”, dice el comité independiente, compuesto por 18 expertos internacionales de la ONU.

Paraguay es el cuarto exportador de soja de América y el sexto exportador mundial del grano, según la Cámara Paraguaya de Exportadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco). Más de un millón de toneladas de agroquímicos ingresan al país anualmente. Son fertilizantes, secantes, insecticidas y funguicidas que se aplican en más de 3 millones de hectáreas empleadas en el cultivo de soja y otros granos que el país exporta. Entre esos químicos existen varios prohibidos en el mundo por los daños que pueden provocar a la salud humana y al medioambiente, como el glifosato y el acefato, entre otros.

La Federación Nacional Campesina estima que se utilizan unos 60 millones de litros de agroquímicos al año. En este caso, según el dictamen, las empresas Cóndor, Hermanos Galhera Agrovalle del Sol y Emmerson Shimin usaron al menos dos prohibidos hace 20 años en Paraguay: Aldrin y Lindano.

“No basta con que el Estado no mate a las personas, sino que tiene que garantizarles una vida digna. El estado se decía sin competencia y el comité le ha demostrado por qué sí la tiene. El Estado, durante el proceso, dijo que era un caso aislado, pero hay muchos más. Y con esto se abren las puertas para que estos casos encuentren una respuesta”, detalla la abogada Julia Cabello. “Ahora debe haber medidas de reparación”, añade.

En Paraguay más de un millón de personas han migrado del campo a la ciudad en la última década por el aumento de los latifundios para los cultivos mecanizados, según la Federación Nacional Campesina, que calcula que se utilizan unos 60 millones de litros de agroquímicos al año para la soja. El país sudamericano tiene uno de los mayores índices mundiales de desigualdad de la tierra, un 2,5% de los propietarios son dueños de aproximadamente el 85% de la superficie cultivable, según Oxfam.

Por Santi Carneri

Asunción 16 AGO 2019 - 11:33 COT

Publicado enInternacional
Los científicos de la ONU llaman a cambiar la dieta mundial con urgencia para frenar la crisis climática

El Panel Internacional de Expertos explica en su último informe que deben recortarse las emisiones de gas en la producción de alimentos que suponen el 25% del total

El documento incide en que una dieta con más vegetales y carne obtenida con sistemas que demanden menos energía tienen menor impacto climático

 

Atajar la crisis climática obliga a cambiar la manera de alimentarse. La fórmula actual de producir la comida supone casi un tercio de las emisiones gases de efecto invernadero por lo que resulta imposible contener el calentamiento global sin que el mundo –sobre todo el rico– modifique su dieta con urgencia: más vegetales y carne producida con sistemas que utilicen menos energía, según el último informe del Panel Internacional para el Cambio Climático de la ONU (IPCC) publicado este jueves.

El documento, aprobado este miércoles, viene a indicar que no basta con aplicar medidas a la producción de energía en las centrales eléctricas o los motores de los vehículos. No basta con transformarse en eólico y solar. En ocubtre de 2018, el IPCC ya avisó de que solo medidas urgentes y drásticas en la próxima década podrían evitar lo peor del cambio climático limitando el aumento de la temperatura global a 1,5ºC. Este nuevo informe añade otro paquete medidas cruciales.

Los expertos calculan que la producción de comida lanza unas 11 gigatoneladas de gases a la atmósfera. Son 11.000 millones de toneladas de gases de efecto invernadero a base de prácticas agrícolas, el cambio en el uso del suelo, el almacenamiento, transporte, procesamiento, empaquetado y consumo de los productos. La ministra en funciones de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha subrayado tras conocer el informe que el estudio indica "lo fundamental que es el suelo. Un bien precioso y escaso que ha pasado de ser un sumideros de gases a un emisor" por el uso intensivo que ha impuesto la humanidad.

Lo que va al plato

Los científicos piden variar hacia lo que llaman dietas más saludables. ¿Qué alimentos citan? Hablan de cereales, legumbres, verduras, frutos secos y semillas. También carne, pero con métodos de producción que permitan un uso "menos intensivo" de energía. Uno de los coordinadores del informe, Jim Skea, ha incidido en que ellos no recomiendan una dieta a la gente. "Señalamos que, según la evidencia científica, hay dietas que tienen una menor huella de carbono". Es decir, un impacto climático menor.

El Panel considera que estos cambios tienen el potencial para evitar que entre 1,8 y 3,5 gigatoneladas de CO2 terminen en la atmósfera. Y añaden otro aspecto: frenar el desperdicio de comida. Al tirar menos alimentos se reduce la necesidad de consumir más con lo que se rebaja la expansión de tierras dedicadas a la producción. Los científicos han calculado que un tercio de los alimentos que se producen terminan desperdiciados. Una buena proporción del efecto invernadero se crea para nada.

Factura climática de la comida

La mayoría de la superficie terrestre del planeta se dedica a producir alimentos o vestido. Hasta un 72% del suelo libre de hielo está destinado a mantener a la población. El informe explica qué implica esta presión: el incremento en la producción de comida ha acelerado el uso intensivo de la tierras. También ha obligado a aumentar la aplicación de fertilizantes a base de nitrógeno y el consumo de agua para el riego.

Todo esto ha multiplicado las emisiones. El cambio de uso de los suelos para sostener este crecimiento global ha contribuido a la cantidad de CO2 lanzado "sobre todo por la deforestación", explican. Es decir, la desaparición de árboles para dar paso a campos de cultivo o pastos para rebaños. También ha subido la cantidad de dióxido de nitrógeno emitido (NO2) por la agricultura y la de metano (CH4) por el ganado. Hasta la mitad de este gas, el de más potencia de invernadero, sale de las cabañas ganaderas.

Las medidas que ponen encima de la mesa abarcan desde la reducción en las emisiones de NO2 de los fertilizantes, la del metano de los arrozales, la mejora genética para que los cultivos soporten mejor las sequías y que el ganado tenga una mejor alimentación además de gestionar sus desechos. Le atribuyen un potencial de ahorro entre 1,4 y 4 gigatoneladas de gases al año.

El cambio climático degrada los campos

La influencia entre la obtención de comida y el cambio climático es de ida y vuelta. A medida que la temperatura crece se exacerban los daños: mayor desertificación, más degradación del suelo... Esto se traduce en peores rendimientos de las cosechas. En consecuencia un previsible encarecimiento del producto. Sus previsiones apuntan a que los precios de los cereales pudieran subir hasta un 29% para 2050.

Pero también afectará a la calidad de la misma comida ya que la mayor concentración de dióxido de carbono influirá en la composición de los nutrientes como, por ejemplo, las proteínas.

Freno a la fórmula de la bioenergía

El biodiésel a escala mundial desplaza a la comida, advierte el informe. Una de las soluciones adoptadas generalmente por los estados para cumplir con su compromisos de emisiones ha sido la apuesta por los biocarburantes. La bioenergía que se obtiene a base de cultivos como la palma o la colza. Los expertos avisan de los riesgos y aseguran que hay límites al cultivo de estas variedades. ¿Por qué? La proliferación de estas plantaciones puede suponer efectos "irreversibles" en la desertificación de la tierra.

Lo que describe el Panel es que la idea de recortar emisiones de CO2 a base de sustituir el combustible fósil por, por ejemplo, biodiésel, tiende a crear una competencia por el suelo entre los cultivos para energía y los destinados a producir variedades que alimenten a la población.

El documento incluye una advertencia: "Muchas de las respuestas toman tiempo para producir sus efectos". Piden paciencia. Sin ir más lejos, señalan que medidas como cambiar la manera de producir o variar la dieta precian un periodo de adaptación. Incluso la reforestación de la cubierta vegetal no se consigue rápidamente. Las plantas tienen que crecer.

Por Raúl Rejón

08/08/2019 - 10:00h

Publicado enMedio Ambiente
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