Miércoles, 04 Octubre 2017 08:36

El Nobel a físicos que confirmaron la existencia de las ondas gravitacionales

Escrito por Dpa
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Barry C. Barish y Kip S. Thorne, ambos del Instituto Tecnológico California, celebran el premio. A la derecha, Rainer Weiss, profesor emérito del Instituto Tecnológico Massachusetts, recibe felicitaciones por el galardón Barry C. Barish y Kip S. Thorne, ambos del Instituto Tecnológico California, celebran el premio. A la derecha, Rainer Weiss, profesor emérito del Instituto Tecnológico Massachusetts, recibe felicitaciones por el galardón Foto Ap y Afp

 

Aunque en la investigación participa gran número de científicos, los galardonados fueron escogidos por sus contribuciones decisivas, señala el comité de la academia sueca

 

En esta ocasión, las predicciones se cumplieron: el premio Nobel de Física fue concedido este martes a los estadunidenses Rainer Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne por la confirmación directa de la existencia de las ondas gravitacionales predichas por Albert Einstein hace un siglo.

Los pioneros Rainer Weiss y Kip S. Thorne, junto con Barry C. Barish, el científico y líder que completó el proyecto, garantizaron que cuatro décadas de esfuerzos llevaran a que finalmente se observaran las ondas gravitacionales, informó la Academia Real Sueca desde Estocolmo.

Las ondas gravitacionales se producen cuando las masas se aceleran y comprimen, y estiran el espacio. Se propagan en el vacío a la velocidad de la luz y distorsionan el espacio-tiempo, de forma parecida a las ondas que produce una piedra que se lanza al agua. Su detección abre una nueva ventana para el estudio del universo, que permitirá descubrir nuevos fenómenos y alcanzar regiones del espacio-tiempo no accesibles hasta ahora.

Thorne, de 77 años, y Weiss, de 85, desarrollaron desde los años 70 la técnica básica para la medición de las ondas, mientras Barish (de 81) perfeccionó esa tecnología e impulsó el proyecto LIGO hasta convertirlo en una investigación en la que participan más de un millar de científicos.

 

Huella de la fusión de dos agujeros negros

 

El observatorio estadunidense LIGO, puesto en marcha en 2002, consiguió captar en 2015 la huella de la fusión de dos agujeros negros. Dicha prueba confirmó la existencia de las ondas gravitacionales, la última gran predicción de la teoría de la relatividad general de Einstein que aún quedaba por constatar de forma directa. Los científicos de LIGO detectaron las primeras ondas el 14 septiembre de 2015 y el hallazgo se publicó el 11 de febrero de 2016.

Desde entonces han sido detectadas en tres ocasiones, la más reciente anunciada hace pocas semanas en el Observatorio Virgo, en Italia. Es realmente maravilloso, afirmó Weiss por videoconferencia poco después de conocer la noticia, recordando que el descubrimiento fue fruto de una gran colaboración internacional. “Nos llevó un tiempo –casi dos meses– convencernos de que habíamos visto algo que realmente era una onda gravitacional”, recordó.

Thorne, por su parte, siempre estuvo convencido de que el hallazgo obtendría el Nobel algún día. Es uno de los mayores logros científicos de los años recientes, afirmó este martes. Sin embargo, sí le sorprendió que el comité lo escogiera entre los miles de físicos involucrados, ya que sólo intervino en los preparativos y los comienzos de LIGO. El verdadero éxito fue de los colegas más jóvenes que llevaron a cabo el experimento, afirmó.

Pero aunque en el proyecto está involucrado un gran número de científicos, los nuevos Nobel fueron escogidos por sus contribuciones decicisivas, explicó Mats Larsson, miembro del comité.

En 1993 ya hubo un Premio Nobel a la demostración, entonces indirecta, de las ondas gravitacionales. Los astrónomos estadunidenses Joseph Taylor y Russel Hulse observaron en 1974 un pulsar binario, es decir, dos estrellas de neutrones que orbitan una en torno a la otra. Su periodo orbital se reducía lentamente, lo que se podía explicar exactamente con la pérdida de energía mediante ondas gravitacionales. Weiss, Thorne, Barish y la Colaboración Científica LIGO también fueron galardonados este año con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, uno de los más importantes en España.

Weiss (Berlín, Alemania, 29 de septiembre de 1932), es reconocido a escala internacional por haber inventado la técnica interferométrica láser, que supuso la base para la construcción del observatorio LIGO. Es considerado, además, pionero en la medición del espectro de radiación del fondo cósmico de microondas, radiación procedente de fotones en la etapa más temprana del universo.

Thorne (Logan, Utah, Estados Unidos, 1940), astrofísico y uno de los mayores expertos en la teoría general de la relatividad de Einsten, es cofundador de LIGO. En los años 60 y 70 fijó los fundamentos teóricos de las pulsaciones de estrellas relativistas y las ondas gravitacionales que emiten y, posteriormente, desarrolló la formulación matemática mediante la cual se analiza su generación.

Por otra parte, Barish (Omaha, Nebraska, Estados Unidos, 1936) creó en 1997 la Colaboración Científica LIGO. Bajo su liderazgo se aprobaron las mejoras que condujeron al posterior perfeccionamiento de las infraestructuras.

 

 


 

"LIGO, una proeza científica"

 

Con el desarrollo del Observatorio de Detección de Ondas Gravitatorias (LIGO, por sus siglas en inglés), los galardonados con el premio Nobel de Física 2017 lograron una proeza científica al captar ese fenómeno, considerado uno de los avances más importantes en la astronomía en los pasados 50 años.

Shahen Hacyan, investigador del Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que al desarrollar el LIGO, Rainer Weiss, Barry Barish y Kip Thorne lograron una proeza.

En un comunicado, el experto señaló que el hallazgo abre una nueva ventana al universo. Hasta ahora veíamos el cosmos a través de la luz, o de los neutrinos, pero ahora observaremos otra faceta, expuso Hacyan, en un mensaje difundido en Facebook.

Destacó que por medio de su teoría de la relatividad general, Albert Einstein predijo la existencia de ondas gravitacionales. Él se dio cuenta de que así como existen ondas electromagnéticas –luz, ondas de radio o rayos X– que transportan energía y permiten comunicarnos en el mundo, debía haber algo similar, pero relacionado con la gravedad.

La gran diferencia es que estas ondas son extremadamente débiles, tanto que para generarlas se necesita el movimiento de estrellas u hoyos negros, pues es imposible producirlas en laboratorio.

Aunque el mismo Einstein no consideraba posible detectarlas, varios físicos se plantearon el reto de encontrarlas y la propuesta de los ganadores del Nobel fue la construcción de interferómetros o equipos que lanzan luz en dos direcciones distintas.

La idea consiste en colocar espejos muy grandes, alejados entre sí por varios kilómetros, que al detectar una onda gravitacional vibran ligeramente, concepto que probó ser correcto en septiembre de 2015, cuando fue captada la primera.

En tanto, Alan Watson, investigador del Instituto de Astronomía, también de la UNAM, consideró que se trata de uno de los avances más importantes en la astronomía en los pasados 50 años. Es como presenciar el descubrimiento del primer telescopio, pero esta vez usando las ondas gravitacionales, precisó.

 

 

 

Información adicional

  • Autor: Dpa
  • Región: Internacional
  • Fuente: La Jornada
Visto 367 veces Modificado por última vez en Miércoles, 04 Octubre 2017 09:02

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